Fundació: viure l' ètica

 

Fundació per viure l’ ètica. Madrid22feb2012

Alguns, després de passar-nos 3/4 parts de la vida enrolats en causes socials i en desitjos paradisiacs i adonar-nos que van passant els temps i succeint-se els moviments i les campanayes reinvindicatives sense que l’ esser humà deixi de ser bàsicament l’ animal perdulari que és, veiem que al menys el reducte personal de l’ètica ha d’ estar assegurat contra tot suborn i que al menys allò que no es pot implementar a escala general es pot intentar fer a escala particular tractant de trobar formes de vida comunitàries.

Proposem la idea de fer una fundació per l’ ètica  en un espai periurbà o neorrural amb suficient extensió en nombre d’ hectàrees que faci de seu d’ acollida d’ activitats culturals i de trobades de moviments reinvidicatius o d’ empreses amb projectes fora de cobidices i especulacions i serveixi també com lloc de residència. Que sigui tant un centre de projeccions i dinamitzacions culturals com un espai de residència de qui també vulgui trobar una alternativa a no passar els darreers anys de la seva vida a mercè d’ una residencia d’ avis i tampoc fer-ho sota l’aixopluc dels seus fills.

La idea genèrica es trobar una finca rural  el mes planera possible amb una casa peiral en condicions per habitar que faci de seu dels serveis i recursos comunitaris (des de la biblioteca la bugaderia, des del menjador a les sales de reunions, des del taller de reparacions a l’ estudi de gravació, des de la cabina de massatges a la sauna,…) que aniriem implementant d’ acord a les reformes que fessin falta i repartits per la zona de la demarcació habitatges individuals amb un criteri d’ estètica i d’ interdistància (bungalows o cases prefabricades).

La idea es trobar un espai amb bosc, zones d’ ombra i també algunes clarianes, que estigui comunicat per pista no gaire lluny de l’ asfalt, que tingui rierol o manantial propi i que no estigui atravessat per torres de metall amb cables d’alta tensió elèctrica.

El regim juridic de l’ associació seria el de Fundació ( a no ser de que trobem una fòrmula legal millor) perque amb un mínim de capital el projecte no admeteria cap mena d’especulació que s’ apartés del estatuts i disseny de futur que es decidís.

Hem pensat en diferents maneres participatives i quotes econòmiques de col.laboració. Pot ser perfectament un projecte intergeneracional i un lloc on no es faci fàstics a la vellesa i es consideri que la creativitat i el talent poden ser mantinguts fins el darrer últi de la vida que es disposi. Un lloc on la dignitiat sigui una constant i arribat el momert l’ eutanàsia o mort digne sigui una opció lliure.

El regim de vida comunitària es sempre desigual, per això entenem la necessitat d’ un espai de privacia (el de cada cau particular on poder dormir i dutxar-se i preparar-se un tè) on cadascú gestioni les seves particulars neurosis i un cau polar o cèntric de trobada i de vida col.lectiva seguint unes pautes d’ organització endreçada i respectuosa amb els recursos i –obviament- el medi ambient.

El projecte pot ser compartit per gent de totes les edats per fer un trasvàs i fluxe d’ experiencies bidireccionals: la gent més gran pot ensenyar coses del passat per ser testimonis directes de la historia i la gent més jove pot aportar coneixements de noves tecnologies i transmetre altres energies entusiastes. En quant al desigual nivell de participació econòmica es un tema a parlar. El que sí pot ser possible son diferents nivells de col.laboració tant de qui tingui mes capital a aportar com de qui en tingui menys o fins i tot no en tingui cap però vulgui colaborar amb la seva força de treball i d’ ingeni.

+info: jesusricart@hotmail.com, vicmales@hotmail.com,

 

Atrezo en público

Algo más sobre el atrezo en publico.Wakiria SUMIONDA Reims14julio2011

La estética es una de esas palabras (entre miles de ellas) que ha ido siendo deteriorada por un uso perverso de su significado inicial, llegando hasta tal punto que se la hace equivalente a un tipo de medidas, de cuerpazos, de look y de estilo en el vestir olvidando  que no hay nadie ni nada que no  tenga su propia estética por el solo hecho que todo volumen pasa por una forma y evidentemente cada anatomía, desnuda o envuelta, tiene la suya. Ciertamente, la sociedad del consumo ha hipervalorado unas formas en detrimento de otras y las consignas lanzadas de temporada para cada nueva forma en el vestir, en el peinado y en las poses han servido a una sola causa: al adoctrinamiento de las conductas al servicio del espectáculo social previo paso por boutiques y tiendas para pagar su pedido. Eso puede llegar a extremos demenciales: sujetos incapaces de salir a la calle sin pasar por largas sesiones de acicalamiento ante su espejo o sin tener algo nuevo que ponerse.

La historia del vestido –y del vestir- como demuestran los museos textiles y de esa parte de la performance que consiste en tapar y, de paso, decorar el cuerpo ha ido estrechamente relacionada con la historia de las clases sociales y obviamente de los recursos de las personas en sus atuendos. Estos atuendos nunca han dejado de ser atrezos para presentarse en público, en el teatro social. La fuerza de la costumbre y la dureza del paño han aconsejado unos y otros y ciertamente hubo una época en que por la forma de vestir se prejuzgaba el tipo de origen social de una persona. El sistema no ha parado de producir nuevas modalidades. Es conocida la ecuación de que a menor centimetraje cuadrado de tela para vestir más cara es. La industria que ha explotado la relación de equilibrio/provocación entre el cuerpo a cubrir y la ostentación de las formas no se puede decir que sea la más importante de los sectores capitalistas, aunque desde luego mueve enormes capitales. Hay gente que sueña en vestir de marca y de determinadas marcas, de no hacerlo no es feliz. Otra, pasa de hacerlo y le resultaría demencial gastarse el salario de un año (o varios años) para comprar un vestido. En el otro lado de la balanza hay quien paga más de 2millones de euros por un traje, como el que llevaba nuestra querida y desafortunada Marylin en La tentación vive arriba, el vestido insuflado por una racha de aire en vertical saliendo de una reja del suelo. Que el sistema permita este tipo de transacciones comerciales en un mundo en el que todavía se muere por enfermedades curables y por inanición sigue siendo una vergüenza. Pero de qué lado está más la vergüenza del comprador que le sobra la pasta o del código legal que permite estos precios. Como que la llamada  sociedad de libre mercado hace posibles todas las transacciones, seguiremos asistiendo a este tipo de indignaciones.

La cuestión de la estética no queda limitada a una sola. De hecho en la actualidad de la diversidad no se puede hablar de una sola estética dominante. El glamour de las pasarelas de las famosas colecciones de temporada, no tiene una traducción en una avalancha en masa de toda la ciudadanía para su compra. Además los conjuntos más caros son expresamente para quienes pueden pagarlos. La mayoría de la gente puede/podemos vivir sin hacer grandes gastos en ropa y no pasando de hacerlos en grandes almacenes sin pisar casi nunca las boutiques chic. Hay quien encarga  su primer traje a medida para ir a su propia defunción (el personaje de Clint Eastwood en Gran Torino), hubo quienes nos hicimos varios en las edades de estreno para ir de monos en una época en que hacerse trajes no era exclusivo del poder adquisitivo de la clase alta. El imperio del pret a porter nos uniformó a todos mucho antes de ser obligados a vestir la estética caqui de los soldados del supuesto ardor guerrero por la patria. La estandarización de la forma estética sin embargo nunca, en ninguna época conocida, ha sido total, ya que cada vestido informaba visualmente de los atributos de su portador. Desde la segunda parte del siglo veinte, distintas modalidades han ido coexistiendo las unas con las otras: desde personajes con chistera y puro a tipos con los pantalones troceados. No olvidamos que los lewis jeans que empezaron como prenda dura para trabajadores que se exponían a las durezas de sus trabajos se convertirían con el tiempo en una prenda emblemática de la rebeldía. Ahora en un dia ordinario de oteos urbanos se puede ver como coinciden en un mismo establecimiento o calle neurálgica  distintas estéticas: góticos, punks, despantaloneados filigranescos que superan a funámbulos de acuerdo manteniéndose en equilibrio en su vertical para no tropezarse con sus pantalones en caída libre, tipos clásicos con jeans y suéter, y formulas de elegancia mirando el mundo desde las atalayas de sus tacones. El sistema capitalista se distingue mas como productor de formas variadas que mantengan abiertas las distintas opciones de consumo que no como impositor de un solo tipo de estética, algo que sí se ha notado mas en el pasado (el tipo de corte de pelo de los césares y cortesanos del imperio romano, o el traje Mao en la China de la revolución cultural) pero ciertamente el manejo conceptual de la estética en el sentido de una determinada forma estética viene siendo priorizada por una sociedad de la forma hipervalorada por encima de los contenidos de naturalidad, sinceridad y belleza sentimental.

La estética es anterior y posterior a la industria de sus atrezos, anterior pues al hecho mismo de vestir la forma corporal. En unas condiciones climáticas benignas nadie debería acudir a vestir su cuerpo y a destacarse del de los demás en la forma de decorarlo. El nudismo ya expresa el orgullo de una estética natural. Sin embargo hay razones higiénicas y de comodidad que piden determinados cubrimientos. Los ensayos de practicar la estética natural nudista en los espacios públicos, no pasan de hacerlo en el espacio viario. Tratar de llevarlo al interior de restaurantes o dentro de autobuses y metros suele no llegar muy lejos a no ser que se vaya a hoteles o recintos o campings que ya tienen una infraestructura pensada para su ejercicio.

La cuestión es que todo el mundo se apunta a una estética y no siempre es la suya personal sino la de su clase, la de su grupo, la de su momento, haciendo que haya varios niveles de uniformización. Es así que las rastas son indicativas de un tipo de adhesión religiosa en África y de otra en Jamaica, los cabellos largos masculinos lo fueron de un hipismo originario y la ralla del cabello perfectamente marcada de un tipo de señoritismo. En la actualidad la eclosión de formas permiten la coexistencia de rasurados de cabezas  (rehabilitando de paso la imagen de  los alopécicos) con tipos con cabellos encolados. Ya no se puede hablar de una estética burguesa contra una proletaria o al revés. Los week end son el espacio temporal de dilución en que todos pueden coincidir con unas mismas formas de vestir.

A la filmografía no le fue difícil desmerecer un tipo de vestidos y de quienes los llevaban puestos haciéndolos pasar por pobres. Ninotska es uno de esos films emblemáticos que tiene dos lecturas distintas: una cuando fue editado como film y otro tras 1989.En la primera lectura se podía traducir como una intencionalidad desacreditar de la zona soviética con tipos que se les caía la baba al cruzar el telón de acero, en la segunda lectura no pasaba de ser una comedia perfectamente representativa aunque desde luego exagerada.

Las conversaciones sobre lo qué llevar puesto no son pocas y las miradas y juicios de los demás según como visten y lo qué visten siguen formando parte de uno de los tests mas inmediatistas que existen. Tan pronto alguien te mira primero a los zapatos antes que a los ojos lo puedes tachar de la lista de tus prosélitos. Lo importante es que cada cual se sienta cómodo dentro de sí, es decir con su cuerpo y con aquello que se vista, sea lo que sea. Si la seguridad personal pasa por el atrezo esta seguridad debe tratarse de una anécdota puntual poco fiable. Pero lo cierto y esa es una comprobación continuada tanto por hecha por  las confidencias ajenas como por experiencia propia la forma de vestir influye en la personalidad. El mismo actor que encarna un personaje en escena se lo cree más cuando se inviste con el atrezo del mismo que cuando lo hace en chándal, y esa variación también es percibida por el público. Lo que pasa en el teatro de tarima pasa en el resto del teatro de la vida. En la mayoría de espacios en los que participamos todo lo que sabemos de los demás que ocupan las otras mesas sumidos en sus conversaciones de parejas o de pequeños grupos, no es lo que nos dicen o aquello que no les oímos, sino la información que nos dan sus atuendos, su gestualística, el tipo de consumiciones que están haciendo. La estética, sea la que sea, incluida la autogestionada o decidida por diseños propios,  o la tomada de  diseños incorporados de otros países (pantalones abombachados o los de máxima aireación en la zona genital importados desde Pakistán y otras zonas) informa de la psicología de quien la lleva puesta.

Hay ideologías que una vez en el poder trataron de terminar con toda clase de singularización de look y uniformaron a sus poblaciones lo mismo que también se uniformaban a sus bastiones armados. Lo que no ha conseguido todavía ningun poder es estandarizar de tal manera a su sociedad para conseguir que todos los rostros y rictus y tonos de voz, además de las opiniones sean iguales. (En una sociedad de ficción abordada por la literatura más imaginativa un poder malévolo conseguiría tal cosa, pero a costa de sacrificarse a sí mismo sin poder disfrutar de las diferencias). La estética más excelsa es la estética de la ética haciendo de esta el substrato de aquella. La figura más fea puede ser la más ética y las bella la menos. Si bien la estética en su esplendor `puede ser el primer atractivo de una figura cualquiera es la ética la que la convierte en habitante repetido de tu mundo o no. No hay estética por maravillosa que sea que justifique la falta de ética, mientras que la ética termina por justificar cualquier clase de estética.

En la forma de andar y de vestir se ha dicho sobradamente que se está haciendo propaganda no solo de uno mismo sino de un tipo de visión del hacer y del vivir. Hay multitud de formas visuales que no son compartidas por otros y que son estigmatizadas como asi lo son quienes las adoptan. En el fondo, cuestionar a alguien que use rastas no está tan lejos de cuestionarlo por ser de etnia gitana o tener el color de la piel negro. Cualquier discusión de la forma y/o del look que no pase a centrarse en los contenidos de las personas es una material verbal de relleno que no pasa de ruido acústico no contributivo en nada ante el que solo cabe la evitación, la escapada o la negación frontal. ¿Quiere decir eso que  caben todas las formas visuales posibles? Esa pregunta se responde con otra: ¿acaso no hay ya una profusión de formas de atrezo callejeras en crecimiento independientemente de las modas de pasarela? En esa eclosión no todo vale y llevamos mal quienes ocultan sus caras (sean mujeres con burka o policías especiales con escafandras y cascos, pero incluso en estos dos casos quienes las emplean dan mucha información de lo que son aun sin mostrar sus caras.

 

 

de las preguntas y las resuestas

De las preguntas concretas y de las respuestas incompletas. JesRICART Sevilla20dic2009

Además de las grandes preguntas que la filosofía viene haciéndose desde que un pensante pensó temas más allá de su inmediatez, las pequeñas preguntas de todo tipo forman parte de la cotidianeidad. La necesidad de ubicar al otro en sus coordenadas y cada cosa en sus coordenadas es propio de la comunicación humana. Es natural preguntar por todo: por la procedencia y por el envase y los conservantes de un producto alimentario antes de elegir comprarlo. Lo mismo con todas las demás cosas de las que nos abastezcamos: desde juguetería a coches al apartamento de compra. Quien pregunta y está atento a las respuestas tiene más oportunidades de aprender que quien no pregunta y no le interesan las explicaciones. Claro que las cosas no son tan fáciles de explicar cómo esa definición tan categorial permite hacer pensar en un primer momento.

Ni todas las preguntas tienen el mismo valor ni todas merecen ser contestadas. La filosofía ha enseñado que a unas preguntas le suceden otras y la ciencia ha abierto nuevos interrogantes en la medida que ha ido respondiendo los anteriores. Lo que tenemos a gran escala y en todas partes son discursos gigantescos que siguen creciendo en un trasiego continuo de frases de un lado a otro pasando por teorías sólidas que proporcionan la sensación de la seguridad al tener (o mejor dicho, pretender tener) respuestas para todo. Lo cierto es que no las tenemos y que la cultura de la incerteza es la que predomina por encima de las conclusiones inamovibles. Éstas corren el riesgo de convertirse en dogmas a corto plazo si no están por debajo de un principio de flexibilidad y de autocorrección tan pronto dejen de ser útiles. Entre el error del dogma y la falta de respuesta in extremis hay toda una gama de explicaciones y razonamientos para enterarnos de las circunstancias en las que estamos y lo que hacemos y dejamos de hacer sus circunstantes.

No hay nadie que no sea protagonista de algo, aunque ese algo sea su anonimato en su particularidad doméstica. No hay nadie que no tenga una biografía (sea o no escrita). En las interacciones hay una tendencia a la clasificación ajena. Antes incluso de que las personas intercambien frases ya están siendo señaladas (señales que en ocasiones se convierten en estigmas) por sus características físicas. Muchos antiguos apellidos evolucionaron a partir de motes y actualmente los alias siguen acompañando y a menudo precediendo los nombres de las personas. Cuando no se tienen los nombres se utilizan los sobrenombres y cuando no se tienen las explicaciones por falta de información se hacen inferencias que se constituyen en referentes incluso en el caso de injustas. El lenguaje no es siempre claro ni exacto, tampoco adecuado y deferencial. Prácticamente nadie, a no ser que se auto reeduque (es decir se deseduque de viejas formulas verbales) deja de incurrir en hacer discurso lesivo con respecto a los demás. Las formas de preguntar pueden reproducirlo incluso sin que haya una voluntad expresa para hacerlo.

En el mundo del habla (y de todos sus submundos con argots varios, idiomas muchos y formas coloquiales muy distintas) sin duda hay preguntas y respuestas las unas insinuadas o bien muy concretas, y .las otras precisas o elusivas. Los protocolos explícitos o tácitos se ocupan de gestionar las evitaciones para concordias generales o aparentes. Las relaciones humanas son en la mayoría de eventos y situaciones relaciones diplomáticas, solo en unas pocas son total y radicalmente sinceras. No es que concurran engaños intencionales siempre, sino formas de hablar en los que predominan los implícitos. No es necesario tampoco explicitarlo todo. Del otro hablante interesan unas cuantas cosas, tirando a pocas, para pasar veladas jugosas sin tener que saberlo todo ni quererlo. La sinceridad total no tiene los ases de triunfos. Por otra parte la ciencia de la comunicación avanza rompiendo limites, prejuicios y condicionantes desde la sinceridad total por rotunda y lesiva que pueda llegar a ser.

Cada hablante se encuentra ante una doble tesitura: de un lado la pulsión de comunicarse, la de decir su esencialidad, la de entregarse; de otra no estar a merced de cada escrutinio y control. Es así que una misma pregunta puede ser respondida o no según el interlocutor que la haga y según el momento en que la esgrima. Por otro lado para iniciar conversaciones, actos de comunicación fértiles, lo que se necesita del otro es que sea un interlocutor válido, un hablante vivaz y rápido, no un control curricular de su origen, trayectoria y destino. De hecho, en las conversaciones espontaneas en las que nos envuelve la cotidianeidad: gente que se nos presenta o a la que somos presentados, podemos participar de conversaciones sin ni siquiera retener el nombre mucho menos sin necesitar saber lo que hacen o lo que dejan de hacer. Si en la vida presencial, por coincidencias con amigos de amigos o conocidos de conocidos, o nuevos contactos que puedan surgir en la misma calle o en espacios de relación surgen conversaciones temáticas sin necesidad de preguntar por orígenes y destinos de los demás ¿por qué tratar de hacerlo en otros espacios como los digitales en los que la fluencia del contacto es mucho más sencilla y la oportunidad para compartir opiniones y debates necesita de menos protocolos? Esa pulsión de saber quien está al otro lado del hilo es extraña en un tiempo tecnológico como el actual en el que pronto no quedará nadie en que sea una terminal informática en sí misma. ¿Realmente tiene tanta importancia saber la nacionalidad, de donde procede o cual ha sido la vía de conexión de alguien para que forme parte de una conversación? Hay ya una larga experiencia de conversaciones chateras en las que la falta de delicadeza -por no decir de cultura- ha venido montando conversaciones sobre la base de preguntas tipo ficha. Ya se ha demostrado que la mayoría de esos interrogatorios no sirve de mucho por no decir de nada. Las preguntas absurdas se pueden contrarrestar con observaciones irónicas o con intervenciones que coloquen otros temas de interés. Las conversaciones inteligentes las hacen seres inteligentes que tratan de entender y entenderse extralimitando el entretenimiento y el prurito coyuntural.

Dadas las corazas y los miedos,  y los peligros por ofrecer determinadas informaciones no todas las preguntas van a ser contestadas no porque no se sepan las respuestas sino porque no se desea confiarlas. Todo ello está tambien detrás de los estados de no respuesta o de respuestas incompletas.

 

La educación o condicionamiento social

 La educación o el condicionamiento social. Walkiria SUMIONDA Niederhofen09ago2011

La educación, que  es o debería ser sobre todo  educación en valores, es básicamente un condicionamiento. Toda educación lo es. La formación instrumental para aprender a manejar herramientas con los que transformar la materia es también un condicionamiento. Si tengo en mi mente la imagen de un útil ya la o las funciones que puede cumplir acudiré en su búsqueda en el panel de herramientas en cuanto sea la más apropiada para un problema técnico dado. Si no la tengo en mi registro mental porque desconozco su existencia o porque no he sido informado de ella ante el problema concreto me quedaré en blanco o acudiré a otra inadecuada que no podrá resolver el tema. Con las cosas sucede lo mismo que con el lenguaje: cuantas más palabras puedas tener en tu haber logístico, en tu vocabulario, más facilidades tendrás para la expresión y para la comunicación de lo que desees. Si careces de palabras suficientes tendrás dificultades para componer las frases que te permitan comunicarte con éxito. Si careces de herramientas (las de taller) para enfrentar una situación planteada o un reto, tendrás dificultades en construir o en arreglar lo que te surja. La educación viene a poner remedio a esta situación: nos dota de información teórica y práctica por lo que hace al manejo instrumental de recursos con los que enfrentar necesidades y situaciones existenciales. Dentro de estos recursos también están los lingüísticos.

El educando es un sujeto virginal, en principio esponjoso y receptivo, de todo lo que reciba, que lo irá moldeando. Esto no es exactamente así ya que nada ni nadie parte de cero sin precedentes que lo hayan configurado ya. El neonato viene con una dote psíquica y unas determinantes genéticas y el alumno antes de ir una primera vez a un espacio con una influencia de un educador ya ha recibido influencias de su entorno. Los procesos de educación que en sí mismos son programas de condicionamiento (llamados de habituación o de pautas formativas) se combinan con otras influencias acondicionadoras previas o paralelas en otros contextos. La educación desde la transmisión de los valores más elementales a los constructos teóricos más complejas se ajustaría a un complejo gradiente de condicionamientos. Si eso es cierto, el ser humano culto no sería más que la resultante de un complejo proceso de condicionamiento. Se diferenciaría del famoso perro pavloviano por tener un mayor repertorio de respuestas precondicionadas además del de la saliva babeante frente al aviso acústico de la comida. Si la educación en sus distintas variantes, grados y niveles es un proceso de condicionamiento es posible también pensar que todo, absolutamente todo sea condicionante, tenga o no tenga una intención expresa para condicionar. De hecho, entre dos hablantes que se ponen a hablar cuando parte de la conversación es para predefinir a lo que se refieren con las palabras que están usando están ya estableciendo unas condiciones mutuas con las que se van a condicionar respectivamente el resto de la conversación. A diferencia de un dogma cerrado con unas definiciones inmodificables la conversación abierta es una constante renegociación de las condiciones de significa de los temas o subtemas que van encadenándose. Es lo que estamos haciendo al tratar de entendernos en lo que estamos diciendo y al hacerlo, en lo que estamos tratando de influirnos mutuamente. Pero lo más importante no es quien tiene más poder de persuasión o más carisma conversacional en un campo temático sino quien hace de canal o puente para conectar con puntos de vista, infos concretas y enfoques no expuestos antes. La diferencia entre alguien que habla resumiendo o exponiendo la lección aprendida o la doctrina que sigue, y alguien que no teniendo doctrina alguna aplica una metodología expositiva es que en el primer caso todo lo que se nos pueda decir se puede consultar en libros fundamentales de su doctrina mientras que en el segundo caso hay un constante estado de genialidad porque no queda otro remedio que improvisar nueva argumentación. Es como la diferencia entre  ir con la videocámara a filmar una estatua o estar filmando un proceso vivo de la naturaleza espontánea.

El educando en tanto que proceso predetermina al educador como concluso lo cual crea un dilema irresoluble al poner la ciencia de un lado como acabada y de otro como su aprendizaje. En realidad todo sigue siendo proceso en distintas fases de su expresión. El educando que se va condicionando y dejando condicionar a su vez reproducirá las pautas recibidas en otros que todavía andan algo a la zaga de ellos. Los mayores enseñan a los pequeños y los sabios a los ignorantes. En la educación como condicionante hay determinados valores mimados y protegidos por la sociedad; entre ellos: la colaboración, la suma de energías para causas comunes y la solidaridad, el respeto a los demás y en particular a los mayores. Pero no todos los valores tienen el mismo valor, valga la redundancia, en cada lugar. Tchejov refiere un pueblo[1] a punto de extinguirse a causa de la rusificación donde los mayores no solo no eran respetados sino que incluso eran violentamente maltratados por los hijos.

Tener un valor de vida es como tener un talismán, pero hay valores que pueden llegar a volverse en contra de su enfoque originario. El de la solidaridad como principio activo tiene connotaciones que se vuelven en contra tanto de la persona solidaria como de la persona objeto de la solidaridad, cuando la una la utiliza como una forma de cambalache para encontrar su sentido existencial o  tener garantizado su cielo y la otra se aprovecha de ese regalo para seguir en su inmovilismo y en su cronicidad de la dependencia permanente. Atender las razones por las cuales los altruistas practican su altruismo da cuenta de una estructura argumental sumamente ególatra convirtiendo su dedicación en una paradoja.  La gran varianza de valores  es lo que hace tan difícil poder definir en frases escuetas una lista de valores que sirvan para todo momento, toda persona y toda situación.

Lo que consideran la belleza del saludo unos para otros es tomado como una cantinela hipócrita, lo que para unos es dar para otros es tomado como una inversión o un tipo de favor que genera deuda, lo que puede ser entendido desde un punto de vista como apoyo desde otro puede ser interpretado como manipulación. A veces dan ganas de decir: no me ayudes, no intervengas, olvídame cuando una excesiva omnipresencia del otro en su calidad de solidario, de suegra o de tutor coarta la  elección de libertad de quien es tomado como pretexto de intervención.

Las pautas educativas de los educandos más vulnerables (por su edad y su no-producción aun de ideas propias) es una enorme responsabilidad pedagógica y social. La sociedad adulta transmite sus formas de ver las cosas, tanto expresamente como sutilmente. Es posible que sea la información sutil, la que se da con los gestos y con las inercias verbales, las que más marcan a los demás. La sociedad organiza estamos de enseñanza y delega en los enseñantes esa ingente tarea de ser transmisores de información y formativos además de educadores en valores, pero no siempre los filtros de acceso a esa profesión neutralizan a terribles ideologistas que pueden hacer más daño del que se  puede estimar en su momento.

Tradicionalmente la capacidad organizativa de algunos establecimientos (especialmente religiosos)  para proporcionar datos bancarios y formación técnica instrumental ha pasado por alto su poder de manipulación ideológico mental convirtiendo los establecimientos en centros de lavado cerebral.

Hay pues un concepto de reconocimiento evidente que la educación lleva en sí misma  manipulación por el moldeamiento que quiere conseguir en las conductas infantiles y una interpretación de unas manipulaciones añadidas para dejar marcas neuronales indelebles de una ideología dada. La pedagogía correcta es la que separa las creencias del tutor o pedagogo de su función de canal de las ideas de sociedad, la historiografía y la ciencia. La falta de filtros ha hecho que profesionales no vocacionales ni preparados psicológicamente para la enseñanza estén ejerciéndola. Los impactos de ellos nunca han sido evaluados del todo, pero algo tienen que ver en ese 30% de fracaso escolar que se ha cronificado.

A pesar de la ridiculización de un tipo de enseñanza ideologista (ha saltado a la cinematografía y al teatro) sigue persistiendo como actividad pública. La verificación de la calidad de la enseñanza por AMPAs no garantiza totalmente la transmisión pedagógica de valores. El problema de fondo es definir lo que es un valor y hasta donde se tiene que implicar el docente en su defensa. La educación se mueve entre dos parámetros: el de la instrucción y precondicionamiento para que el alumnando actúe de acuerdo a las expectativas de la sociedad  y el de proporcionar formación y metodología para que por sí mismo pueda elegir correctamente las acciones a hacer y en definitiva el circuito de su vida.

Al hablar de transmisión de valores se tiende a considerar que los valores son los mismos para todos y que hay una sola manera de transmitirlos. No es tan fácil: los valores pueden entrar en contradicción entre sí (solo los dogmas no lo hacen) y lo que los decide es la capacidad de elegir lo correcto en cada momento. Es así que principios fundamentales como los de honestidad, dignidad y verdad se combinan con variables en cada situación dada empujando a unas actitudes u otras. Eso es lo que hace tan complicado transmitir unas pautas de existencialidad basada en la nobleza y la integridad.



[1] Los shikiliaks en la isla de Sakhalín

Definición de problema

Definición de problema.JesRICART

Problema real y problema ficticio. La angustia como uno de los problemas principales. Wiessensteig 11ago2011

El problema ha sido concebido como algo que ha contribuido al desarrollo de la ciencia y del conocimiento. Las matemáticas sirven para resolver problemas aunque sin problemas de cálculo no se hubieran desarrollado las matemáticas. Una definición axiomática de lo que es un problema que sirva para toda clase de problemas, de momentos y de lugares se nos hace difícil. En el vocabulario ordinario la palabra es usada para referir una dificultad que afecta a la libertad de hacer algo. El problema impide el paso fluido de un evento. El problema es la adversidad que barra el proceso de algo que necesita seguir en curso para llegar a su meta o estadio subsiguiente. Un problema es una adversidad que impide la expresión natural de un hecho. El problema de definir lo que es un problema es que al intentarlo, la casuística de la que nos valgamos puede poner en la evidencia del ridículo aquello que haya sido definido como tal. Eso no significa que no haya problemas pero sí que todo lo que sea considerado como problema lo sea realmente. Mencionar los factores objetivos que definan exactamente lo qué es un problema es más complicado que localizar a quienes se erigen como los categorizadores de ellos. Portavoces de la sensibilidad general o de los intereses particulares de un grupo periódica o puntualmente van recitando definiciones exactas de problemas precisos. La sociedad entera es una timba de palabras en torno a los calificativos de problemáticas en curso. ¿Es que no es posible concebir una sociedad desdramatizada sin problemas?  En todo caso, la concurrencia de contradicciones (el factor opuesto es inherente a cada factor activo) no tiene porque vivirse desde la problemática incapacitante. Claro que depende de qué contradicciones se traten.

Si hiciéramos un esfuerzo desde la auto observación lingüística de cada vez que manejamos la palabra “problema” es posible que advirtiéramos el sobreabuso gratuito de la misma pero que al practicarlo efectivamente se crea una carga problemática a aquello que es mencionado como tal. ¿Es problema todo aquello que crea una preocupación por no conocerse su posible solución o resultado o es un gesto pre-obsesivo?

El relativismo de todo lleva siempre a decir que lo que es un problema para uno es tomado como una ventaja para otro. El cazador puede ver un problema en las ramas secas que no puede evitar pisar y poner en fuga a su posible presa, para ésta el problema es el cazador que va a quitarle la vida. El problema es uno u otro según del lado del observante y sobre todo del impacto que ocasione en la vida propia y/o ajena.

En épocas de crisis económicas la pérdida de puestos de empleo y la  minimización del poder adquisitivo es valorado como un gran problema: menor circulación de capital, menor cantidad de beneficios para quienes están acostumbrados a unos altos niveles de ellos y menor cantidad de posibilidades de compra para quien se ven reducidos a los mínimos para acceder a lo perentorio, es decir la comida, la energía y el techo. Pero el hecho de la menor producción también significa la de darle un respiro al planeta con menor emisión de anhídrido carbónico, lo cual es una solución a un problema anterior de contaminación atmosférica. Es posible que al capturar un problema concreto que inequívocamente lo sea se tenga que aceptar metodológicamente que el hecho de serlo en un registro no significa que lo sea en todos.

No tener dinero que es considerado como un tópico dentro del tener problemas (de hecho la sola mención de tenerlos ya es traducida por no tener solvencia) lleva a excitar la imaginación para buscar otros recursos con que sustituir la conducta anterior de comprarlo todo de trinca o primera mano. Psicológicamente, lo que realiza a la persona no es tanto su condición de compradora de todo lo que necesita o crea necesitar como su habilidad recursiva para obtenerlo por vías ingeniosas sin crear un desequilibrio en su entorno. Como ya fuimos advertidos desde una sensibilidad ecologista clásica el dinero como objeto (las monedas, los pagarés, los billetes de banco) no se puede comer ni sirve para vivir cuando deja de servir para comprar algo útil. Lo mismo se puede decir de los patrones oro o de otros metales o piedras muy valoradas.

Lo que es o no es un problema depende de la interpretación que se haga del mismo. Tener dinero también representa un problema si al tenerlo se ve condicionada la vida y la libertad de elegibilidad de las experiencias. O pero aun, si al tenerlo es empleado para negocios fraudulentos y no éticos de inversores que te convierten en  el cómplice pasivo de sus especulaciones.

No tener comida es uno de los principales problemas. Se sigue hablando de mil millones de hambrientos en el planeta, pero también es un problema la pandemia de la obesidad y de la sobrealimentación. Clínicamente la comida excesiva es considerado  como una adicción. No está nada claro que la cultura hiperconsumista de tener tanto de todo que también pasa por tragar tantas cosas sea necesaria para vivir. Llenar el estomago guarda una estrecha relación con la demanda psicológica de llenar un vacío corporal a falta de poder llenarlo como sentido existencial. A pesar de saberlo comemos más de lo cuenta y seguimos haciendo pasar por la boca y el tubo digestivo cantidad de proteínas y grasas que nos sobran.

Lo que para alguien puede ser un problema, por no tener con que alimentar a su hijo, a unos quilómetros de allá el problema está en no saberse contener y cerrar la boca ante los estímulos que excitan las papilas gustativas nada más ser vistos u olidos.

Un problema -escribía líneas atrás- es lo que te impide el desarrollo libre de una acción pero también toca reconocer que  hay barreras que al negarte el paso te salvan la vida. ¿Dónde está el problema? ¿En un lugar que no puedes franquear por haber nieve en la carretera, por la nueve misma, porque no te dejan pasar si no llevas las cadenas de seguridad? Según se defina cual es el factor del problema en cada encuentro problemático se puede esperar una cosa u otra de quien lo defina.

En los conflictos y desórdenes de personalidad, una parte importante de los problemas o que así son vividos por quienes así los definen, tienen más que ver con la posición subjetivista que con una entidad problemática real. La angustia que es uno de los grandes males de estos siglos lo problematiza todo, logrando un cuadro de la realidad mucho más patético de lo que en principio es. Si de cada 10 problemas con los que uno se encuentra 9 lo son por su fijación angustiosa y 1 es solamente el real el sujeto queda inhabilitado para poner todos sus esfuerzos en este 1 relativizando la importancia de los demás. Pero ¿qué es lo real para el sujeto propenso al drama? El concepto de realidad es multivariado y para definirla se necesita referir siempre un modelo que la pontifique como tal. Eso es sumamente complicado y la ciencia tiene sus propios conflictos para establecerlo. No es extraño que los individuos sufran mas la realidad o menos no solo según las posiciones de inserción en ella sino también según la interpreten.  La realidad como un cuadro victoriano y repleto de patetismos por los que sufrir es una percepción variable y por consiguiente la cuota de angustia es una u otra.

Los buenos consejos hablan de tomárselo todo con calma, de no perder la sonrisa en ningún momento, de ordenar cualquier caos y enlistar los problemas uno a uno para solventarlos con firmeza. No faltan consejeros que van de magos por los escenarios diciéndonos cómo se debe vivir y al hacerlo haciéndonos suponer que ellos tienen las claves del éxito y del bienestar personal.  Como que la cosa no termina en cada función, ni en cada mensaje, ni en cada sugerencia (tampoco en cada artículo ni en cada libro ni en cada congreso) si uno tiene oportunidad para ver lo que hay debajo o detrás de lo que se dice se suele llevar sorpresas. Quienes tienen las claves de la felicidad, si es que las tienen, saben que no pueden comunicar con tanta frivolidad el supuesto de darlas  y que las fórmulas del vivir son personales y prácticamente intransferibles. Para quien no ha padecido ningun episodio nunca jamás (eso ya es difícil) de trastorno de personalidad, de obcecación, de delirio paranoide, de crisis nerviosa puede hacer gala de una estabilidad emocional y de un autocontrol mental total. Incluso en esas situaciones es difícil que quien esté muy bien no esté al tanto de las partes no resueltas que arrastra de sí mismo. Vivir la vida y vivirla ante los demás tiene bastante de escénico y de apariencia. La ansiedad copa ese espacio poniendo de manifiesto toda la inestabilidad personal y todo el temor ante el mundo y ante la pérdida de la vida. ¿Qué se puede hacer ante un perfil muy ansioso que se cree al borde del cataclismo? No seguirle en su discurso insegurizante poblado de interpretaciones exagerados de datos hipervalorados. El riesgo de esa pauta es el silencio, pero lo contrario –seguírselo- significa colocarle sus miedos como centro temático apartándolo aun mas de unos referentes de la realidad que pueda tomar como alternativos.

En cuanto un individuo es detectado como sumamente ansioso, en lo personal conviene tomar distancia para no co-sufrir a su lado lo que puede y debe sufrir en exclusiva en tanto que lo elige aunque sea inconsciente como autopunición, y en lo terapéutico conviene destaparla la caja de sus miedos para que mida la autentico dimensión de lo que hay dentro. Un exceso anómalo de ansiedad sabotea los resultados de los trabajos y de los proyectos y por añadidura agota a los demás del entorno. La angustia en tanto vacio de la existencia o del sinsentido permanente del hacer de muchas cosas en lugar de dar a cuadros de ansiedad puede ser un material interesante para la reflexión filosófica que configure cuadros de vida hedónicos y bohemios apartados de todo fatalismo.

 

Propiedades de objeto y sus atribuciones

Las propiedades del objeto y sus atribuciones por el sujeto.JesRICART Badalona/Can Ruti 9noviembre2010

Berkeley con su simple observación sobre el sabor de la fruta cuestionó la objetividad como una realidad totalmente independiente del observante (en este caso, del degustante). ¿Dónde está el sabor en la manzana o en el paladar? La variedad de apreciaciones en el sabor no se extiende por un igual a todas las bocas. Saborear es una de las atribuciones del sentido del gusto pero el sabor concreto de algo no queda demostrado hasta que no es probado. Ese objeto gustoso tiene propiedades químicas que lo hacen que lo sea pero que no constituyen el gusto mismo. ¿Esto pasa con todos los objetos o solamente con los que implican la sensibilidad de su usuario? Sigámoslo: un nuevo diseño dentro de la aparatología que tanto nos deslumbra a los tecnoutilitaristas sale al mercado con un conjunto de prestaciones. Aceptado que cada objeto no se limita a ser su apariencia sino lo que contiene -sobre todo, lo que contiene- siendo este contenido de una amplitud tal que depende de la habilidad de su usuario el alcance de su uso crea la paradoja siguiente: un objeto no es todo lo que es mientras no sea empleado en su totalidad. La definición de objeto retrotrae a una imagen estática del mismo: un microondas , un placa con una señal, una silla de ruedas, una puerta, un jarro, un jersey, un iPOD, un cenicero,... dentro de -una vez más- una lista interminable de enumerables. Por pocos vocablos que contenga esta lista aleatoria pronto se advierte que cada objeto mencionado tomado al azar es un continente de otros objetos (las bisagras y cerraduras de la puerta, el cenicero vacio o recargado de esas pavas malolientes, las ruedas y el cojón de la silla, la agenda, la cámara o la frecuencia modulada del iPOD...). Cuanto más sencillo sea un objeto y cuanto más singularizada sea su función el objeto presentado queda reducido a si mismo. Pero esto tampoco es tan exacto: el jarrón que está pensado como florero es una vasija o un continente en espera si queda limitado a sí mismo. ¿Es el mismo objeto el jarrón que contiene las flores que sin contenerlas? De una interminable colección de objetos simples (llamarlos elementales sería un error porque nos llevaría a la tabla de elementos periódicos o se confundiría con estos) no hay uno solo que no sirva además de para lo que fue concebido para otras funciones. El vaso que habitualmente se usa puede terminar sus días como cazoleta para el aguarrás donde dejar el pincel de pintura, las antiguas camisas se reciclan como fragmentos de telas diversas para montar un pachwork, los libros alineados en la estantería sirven como alzapiés a falta de otro recurso más sensato, el platito del café sirve de cenicero (una guarrada más añadida a la del hecho de fumar en la mesa de comida). De cada cosa enlistada o pensable (incluso desde la imaginación de lo que todavía no existe o está por fabricar pero que sí puede ser fantaseado) se puede afirmar que hay que diferenciar entre los atributos que la definen como tal: sus características y prestaciones, sus cualidades y las atribuciones que el sujeto le pueda sacar. Hay algo del objeto que no está en el objeto mismo sino en el sujeto a partir de que establece una interacción con aquél. La dificultad de esta discusión se extiende a partir de la complicación de las variedades de atribuciones por un lado (determinadas por las variables de sujeto, tanto porque uno no siempre es el mismo en su condición de usuario, como porque no hay una persona idéntica a otro). La observación de Berkeley desbanca el principio inamovible de lo que es cada cosa como si se tratara de algo absolutamente independiente de su evaluador. Lo que hace que un objeto sea el que es y no otro es porque el conjunto de sus propiedades (p1, p2, p3,...pn) no se repite con las de otro. La velocidad y potencia que desarrolla un automóvil a motor no es la misma que se desarrolla en una bicicleta, aunque ambos son instrumentos para la movilidad. La gama de objetos distintivos es lo que puebla el mundo de decorados diferentes. Sin embargo, si el análisis se extiende a los componentes orgánicos de cada objeto se entra en un campo de equivalencias. A nivel atómico y de ondas todos los objetos comparten registros muy parecidos. Para no confundirnos -con el ambicioso campo semántico- al llamar a todo lo pensable y nombrable como objeto, hay que diferenciar de alguna manera el objeto que cumple una función de uso (la realidad doméstica y cotidiana nos rodea con miles de ellos) del que cumple una función intelectiva (las palabras, los sueños, los conceptos,...). Al diferenciarlos nos encontramos que en ambos tipos además de sus atributos de contenido ni alcanzan la totalidad de su funcionalidad hasta que reciben las atribuciones de uso. La experiencia personal lo demuestra a cada momento. Salvo las cosas más ordinarias y simplificadas cuya función se confirma cada vez que son empleadas, como la taza de té, las otras más complejas y más propias de una sociedad tecnológicamente sofisticada, pueden ser utilizadas fragmentariamente de una manera sistemática. Hay aparatos que se les da por obsoletos y se desechan sin haberles usado todas sus prestaciones. ¿Qué decir de un receptor de radio simple? La radio es un objeto de objetos. El receptor es un instrumento de audición de un conjunto de emisoras a las que se llega fácilmente con el dial y cada una de estas con un conjunto de programas y cada uno de estos con un perfil referencial que aborda distintos temas. ¿Cuántos objetos hay aquí? El receptor, cada emisora, cada programa, cada tema...Un radioyente puede usar su receptor y jamás sintonizar la emisora de Radio Amistad o la COPE. ¿Qué significa eso? ¿Qué clase de atribución se le da al receptor? sin duda es selectiva. ¿Pero es lo mismo emisoras sintonizables   que  atributos? Mientras la capacidad de sintonía del receptor es un atributo, la emisora es un objeto alcanzado por aquella condición. Todo eso se hace sumamente ilimitado a partir del concepto universal de objeto. Si la idea objeto universaliza todo cuanto tratamos el propio sujeto y la noción que tenemos del mismo se diluye en aquella universalidad.

Para poder delimitar la verdad de algo, cualquier tipo de fenómeno, cosa tridimensional o evento dado, habrá que enumerar las propiedades o características de ese algo. Puesto que quien se pone a hacer esto es el sujeto que le asigna esas atribuciones tal como las percibe y entiende y puesto que no hay dos sujetos iguales, la propia observación puede enumerar y describir el contenido de ese algo de maneras diferentes. Eso se resuelve asignando múltiples observaciones a un mismo objeto observado y tratando de establecer cuál es la visión dominante o el promedio de las observaciones recogidas. El mundo y todo lo que contiene también contiene las observaciones de sus contenidos. Los observatorios humanos han dado lugar a cuantiosos opinatorios heterogéneos. Desde la subjetividad, cada observante entiende a su manera lo que ve, toca o estudia, pero las conclusiones de cada observación están obligadas o se auto obligan a referirse a unas interpretaciones vertebrantes o incuestionadas. Capturar la verdad solo no es posible cuando se vacía todo de la posibilidad de tener referencias estables pero las coordenadas situaciones se basan en ellas. El lenguaje se hace más y más precios a partir de describirlas, citarlas y acudir a ellas como salvoconductos que aseguren el proceso intelectual por el realismo.

El conjunto de propiedades de un objeto o de  una situación (una situación es un conjunto de objetos presentes) se viven de manera diferente por cada subjetividad, eso no quita el acuerdo consensuado de todas las sensibilidades en describir aquella situación o aquella cosa. Dos o más personas sentadas en una mesa hablando de los objetos que haya encima de esta mesa tendrán experiencias visuales diferentes de ellas. Los ángulos de mirada serán distintos y las experiencias previas tenidas con ellos, también; es por eso que las conversaciones pueden ser interminables en función de todos los subjetivismos lo que hace necesario renunciar a sensaciones particulares a favor de la subscrición de una teoría general de mutuo consenso. La llamada verdad podría ser redefinida como una convención acerca de lo que es y de lo que no es, de lo sido y lo no sido, de lo que tiene entidad y de lo que no la tiene. Esa aventura ontológica con la que el discurso filosófico se puede complacer las necesidades del encuentro cívico la recriminarán por necesitar referentes estables `para cada momento y para cada evento. El lenguaje ha sido un proverbial esfuerzo en llamar cada cosa por su nombre y cada atributo por el suyo tratando de poner las bases para llegar a interpretaciones comunes que consigan la sufriente fuerza para modificar las circunstancias. El acuerdo sobre lo que es una cosa es la condición sine qua non para cambiar otra o cambiar esta. Objetivamente seria secundario si ese acuerdo se corresponde con lo que es o con su ficción.

Eso nos lleva a un pantano de máxima indeterminación. Si el sujeto, dada su subjetividad, no puede estar completamente seguro de lo que ve y de lo que toca, ¿cómo puede demostrar autorías y responsabilidades de los hechos? Pues bien, eso se ha venido resolviendo por la fuerza de la mayoría en la confirmación fenoménica de los sucesos. El acuerdo tácito o explicito de estos ha permitido que las culturas se vayan regulando por unas pautas comunes. El problema de eso es obvio: la mayoría no siempre tiene la razón, más bien casi nunca la tiene pero la fuerza de la costumbre la aliena en arquetipos e inercias de los que no sabe salir, en cuanto aparecen nuevas perspectivas, generalmente minoritarias, se resiste a aceptarlas o tarda siglos en hacerlo.

Eso nos lleva a la siguiente consideración. Cada evento o hecho H tiene un quantum de verdad efectiva por la condensación que haya de ella en el momento de su ocurrencia y otro quantum de verdad presumible o potencial por otras líneas de interpretación y datos pendientes (propiedades asociadas) por descubrir. La realidad para funcionar se basa en el primer quantum haciendo caso omiso al otro o relegándolo a meras hipótesis por el hecho de no ser operativas y oponerse a la actualidad. Es así que la jurisprudencia dictamina la autoría criminal a partir de definir  para luego culpabilizar a quien de una responsabilidad o la ciencia define lo que estudia en función del modelo con que lo estudia. Eso lleva a interesantes paradojas: lo que es un acto criminal en un contexto es heroico en otro, según como lo viva la cultura; lo que es un ataque a la palabra eclesial y sagrada en un contexto es lo que permite liberarse del ostracismo y la superchería a la mente humana en otra. La historia de la ideas es también la historia de las mentiras.

Para dar con el camino de salida a este laberinto mental, las atribuciones que un sujeto le da a un objeto (incluyendo a todos los demás sujetos con los que se trate o de los que tenga noticias) tienen que ser negociadas con las que le de otro sujeto al mismo objeto, sin embargo no siempre es indispensable una puesta en común de la interpretación. El valor que yo le doy a un objeto lo inviste de ese valor aunque para otro observador no tenga la más mínima valoración. Lo único que nos une a las dos miradas es la certeza de que al hablar del objeto O nos estamos refiriendo a este y no a otro, el hecho de que al sujeto primero S1 le parezca fantástico y al sujeto dos S2 le parezca abominable es relativamente secundario. El valor de uso de las cosas es fundamentalmente subjetivo mientras que el valor de cambio tiene que ver con leyes de mercado o apreciación común de aquel valor. Cuando la valoración subjetiva no coincide con la valoración dominante de los demás (que no calificaré de objetiva sino, repito, de dominante) el S1 que la hace se puede enfrentar a dos posibilidades o a conseguir con muy buenas condiciones o gratis aquello que es despreciado por los demás o no poderlo vender jamás a buen precio porque aquellos no se lo valoran en absoluto.

Esas interdiferencias subjetivas en la valoración de los objetos, y, por extensión, de absolutamente toda la realidad y la extra realidad, es lo que lleva a diferentes maneras de gestionar las cosas y la inserción como sujeto en el mundo de todos. La soberanización individuada -a la que tanto apelo- como alternativa de  autonomía mental personal es lo que permite que cada persona humana viva la realidad que se construye sin tenerse que someter al imperio de una supuesta realidad única decidida por la voluntad ajena. Si la realidad es aquello que construyo mental y conceptualmente los vaivenes que sufra en ella no dependerán de los conceptos de los demás sino de los míos. Eso hace que cada objeto tenga otras lecturas, otros placeres y goces, aunque también otros peligros y riesgos. De cada cosa se puede encontrar una función en la que no se haya pensado antes y de cada hecho un escenario en el que reelaborar la conciencia. Es por esta multidiversidad que cuesta tanto que el colectivo humano se ponga de acurdo en los pasos a seguir. Multitud de foros de la palabra giran durante décadas por no decir siglos en torno a discursos caducos. Expresan sus voluntades de soluciones sin llegarlas a implementar ni siquiera cuando son capaces de nombrarlas y planearlas. De alguna manera, las tentativas de la voluntad humana como fuerza unificada chocan con el hecho de que nunca es la única; para empezar cada voluntad individual viene a heterogeneizar el abigarrado campo de observaciones, interpretaciones e intervenciones.

Como sociedad civilizada y como individuos sobreviviendo en un planeta moviéndose dentro de la galaxia por el cosmos se necesitan códigos con los que interpretar unitariamente formas de funcionar. Un hecho H es igual a sí mismo ahí donde suceda y cuando suceda. El interrogante filosófico es: ¿acaso H existe más allá de las coordenadas de si mismo tras exitencializarse? Estrictamente cada fenómeno, incluidos los de la misma naturaleza, es distinto cada vez que sucede. Un sujeto es también una sucesión de hechos a lo largo de su biografía  que se van diferenciando aunque traten de ser la misma replica del H inicial. El sujeto pensante y actuante con los demás, en sociedad pues, has de ponerse de acuerdo con cada H tratado aun sabiendo que hay un plus o un déficit del mismo que no queda expresado en ese acuerdo. De alguna manera n sujetos se ponen de acuerdo –convienen- en que una cosa es la que dicen ser a pesar de que cada uno a su manera la valore singularmente con otras propiedades que no aparecen en esa convención, consecuentemente la realidad es un pacto y quererla cambiar es otro. Aún en el caso ideal de que todas las propiedades p de un objeto O sean aceptadas sin ningun género de dudas por el conjunto de sujetos S, cada uno de estos en su condición de pensante podrá repensarlas y encontrar tanto desde su posición otras valoraciones a hacer (otras propiedades no incluidas en la primera valoración) y otros usos que le convengan y que sean rechazados por los demás. Lo que convierte un objeto en algo personalmente vinculado a un sujeto son esas propiedades extras en una relación biunívoca en la que no entran los demás aunque puedan aceptar que cada cosa tiene una carga subjetiva diferente (valor emocional, como elemento memorial o como energía especifica que unos receptores detectan y otros no). El panorama resultante es que en el universo particular de los enseres de cada sujeto, lo que es supravalorado por uno porque hayan sido objetos acompañantes a lo largo de su vida, puedan ser totalmente despreciados por otro que pueda considerarlos como feos o inútiles. Lo que para uno es un mueble de madera  estupendo para otro solo puede ser reconocido como leña. Si aceptamos esto también aceptaremos que lo que para un lector un texto escrito es un estupendo texto con el que copensar –espero que éste lo sea-  y disfrutar con un tema tan delicado como lo que es la realidad  para otro solo puede ser papel impreso –horror- que arrugar y tirarlo a la basura. Esa varianza de la subjetividad en su conjunto hace de la realidad un proceso abierto de disrupciones y desacuerdos.

 

La educación o condicionamiento social

 La educación o el condicionamiento social. Walkiria SUMIONDA Niederhofen09ago2011

La educación, que  es o debería ser sobre todo  educación en valores, es básicamente un condicionamiento. Toda educación lo es. La formación instrumental para aprender a manejar herramientas con los que transformar la materia es también un condicionamiento. Si tengo en mi mente la imagen de un útil ya la o las funciones que puede cumplir acudiré en su búsqueda en el panel de herramientas en cuanto sea la más apropiada para un problema técnico dado. Si no la tengo en mi registro mental porque desconozco su existencia o porque no he sido informado de ella ante el problema concreto me quedaré en blanco o acudiré a otra inadecuada que no podrá resolver el tema. Con las cosas sucede lo mismo que con el lenguaje: cuantas más palabras puedas tener en tu haber logístico, en tu vocabulario, más facilidades tendrás para la expresión y para la comunicación de lo que desees. Si careces de palabras suficientes tendrás dificultades para componer las frases que te permitan comunicarte con éxito. Si careces de herramientas (las de taller) para enfrentar una situación planteada o un reto, tendrás dificultades en construir o en arreglar lo que te surja. La educación viene a poner remedio a esta situación: nos dota de información teórica y práctica por lo que hace al manejo instrumental de recursos con los que enfrentar necesidades y situaciones existenciales. Dentro de estos recursos también están los lingüísticos.

El educando es un sujeto virginal, en principio esponjoso y receptivo, de todo lo que reciba, que lo irá moldeando. Esto no es exactamente así ya que nada ni nadie parte de cero sin precedentes que lo hayan configurado ya. El neonato viene con una dote psíquica y unas determinantes genéticas y el alumno antes de ir una primera vez a un espacio con una influencia de un educador ya ha recibido influencias de su entorno. Los procesos de educación que en sí mismos son programas de condicionamiento (llamados de habituación o de pautas formativas) se combinan con otras influencias acondicionadoras previas o paralelas en otros contextos. La educación desde la transmisión de los valores más elementales a los constructos teóricos más complejas se ajustaría a un complejo gradiente de condicionamientos. Si eso es cierto, el ser humano culto no sería más que la resultante de un complejo proceso de condicionamiento. Se diferenciaría del famoso perro pavloviano por tener un mayor repertorio de respuestas precondicionadas además del de la saliva babeante frente al aviso acústico de la comida. Si la educación en sus distintas variantes, grados y niveles es un proceso de condicionamiento es posible también pensar que todo, absolutamente todo sea condicionante, tenga o no tenga una intención expresa para condicionar. De hecho, entre dos hablantes que se ponen a hablar cuando parte de la conversación es para predefinir a lo que se refieren con las palabras que están usando están ya estableciendo unas condiciones mutuas con las que se van a condicionar respectivamente el resto de la conversación. A diferencia de un dogma cerrado con unas definiciones inmodificables la conversación abierta es una constante renegociación de las condiciones de significa de los temas o subtemas que van encadenándose. Es lo que estamos haciendo al tratar de entendernos en lo que estamos diciendo y al hacerlo, en lo que estamos tratando de influirnos mutuamente. Pero lo más importante no es quien tiene más poder de persuasión o más carisma conversacional en un campo temático sino quien hace de canal o puente para conectar con puntos de vista, infos concretas y enfoques no expuestos antes. La diferencia entre alguien que habla resumiendo o exponiendo la lección aprendida o la doctrina que sigue, y alguien que no teniendo doctrina alguna aplica una metodología expositiva es que en el primer caso todo lo que se nos pueda decir se puede consultar en libros fundamentales de su doctrina mientras que en el segundo caso hay un constante estado de genialidad porque no queda otro remedio que improvisar nueva argumentación. Es como la diferencia entre  ir con la videocámara a filmar una estatua o estar filmando un proceso vivo de la naturaleza espontánea.

El educando en tanto que proceso predetermina al educador como concluso lo cual crea un dilema irresoluble al poner la ciencia de un lado como acabada y de otro como su aprendizaje. En realidad todo sigue siendo proceso en distintas fases de su expresión. El educando que se va condicionando y dejando condicionar a su vez reproducirá las pautas recibidas en otros que todavía andan algo a la zaga de ellos. Los mayores enseñan a los pequeños y los sabios a los ignorantes. En la educación como condicionante hay determinados valores mimados y protegidos por la sociedad; entre ellos: la colaboración, la suma de energías para causas comunes y la solidaridad, el respeto a los demás y en particular a los mayores. Pero no todos los valores tienen el mismo valor, valga la redundancia, en cada lugar. Tchejov refiere un pueblo[1] a punto de extinguirse a causa de la rusificación donde los mayores no solo no eran respetados sino que incluso eran violentamente maltratados por los hijos.

Tener un valor de vida es como tener un talismán, pero hay valores que pueden llegar a volverse en contra de su enfoque originario. El de la solidaridad como principio activo tiene connotaciones que se vuelven en contra tanto de la persona solidaria como de la persona objeto de la solidaridad, cuando la una la utiliza como una forma de cambalache para encontrar su sentido existencial o  tener garantizado su cielo y la otra se aprovecha de ese regalo para seguir en su inmovilismo y en su cronicidad de la dependencia permanente. Atender las razones por las cuales los altruistas practican su altruismo da cuenta de una estructura argumental sumamente ególatra convirtiendo su dedicación en una paradoja.  La gran varianza de valores  es lo que hace tan difícil poder definir en frases escuetas una lista de valores que sirvan para todo momento, toda persona y toda situación.

Lo que consideran la belleza del saludo unos para otros es tomado como una cantinela hipócrita, lo que para unos es dar para otros es tomado como una inversión o un tipo de favor que genera deuda, lo que puede ser entendido desde un punto de vista como apoyo desde otro puede ser interpretado como manipulación. A veces dan ganas de decir: no me ayudes, no intervengas, olvídame cuando una excesiva omnipresencia del otro en su calidad de solidario, de suegra o de tutor coarta la  elección de libertad de quien es tomado como pretexto de intervención.

Las pautas educativas de los educandos más vulnerables (por su edad y su no-producción aun de ideas propias) es una enorme responsabilidad pedagógica y social. La sociedad adulta transmite sus formas de ver las cosas, tanto expresamente como sutilmente. Es posible que sea la información sutil, la que se da con los gestos y con las inercias verbales, las que más marcan a los demás. La sociedad organiza estamos de enseñanza y delega en los enseñantes esa ingente tarea de ser transmisores de información y formativos además de educadores en valores, pero no siempre los filtros de acceso a esa profesión neutralizan a terribles ideologistas que pueden hacer más daño del que se  puede estimar en su momento.

Tradicionalmente la capacidad organizativa de algunos establecimientos (especialmente religiosos)  para proporcionar datos bancarios y formación técnica instrumental ha pasado por alto su poder de manipulación ideológico mental convirtiendo los establecimientos en centros de lavado cerebral.

Hay pues un concepto de reconocimiento evidente que la educación lleva en sí misma  manipulación por el moldeamiento que quiere conseguir en las conductas infantiles y una interpretación de unas manipulaciones añadidas para dejar marcas neuronales indelebles de una ideología dada. La pedagogía correcta es la que separa las creencias del tutor o pedagogo de su función de canal de las ideas de sociedad, la historiografía y la ciencia. La falta de filtros ha hecho que profesionales no vocacionales ni preparados psicológicamente para la enseñanza estén ejerciéndola. Los impactos de ellos nunca han sido evaluados del todo, pero algo tienen que ver en ese 30% de fracaso escolar que se ha cronificado.

A pesar de la ridiculización de un tipo de enseñanza ideologista (ha saltado a la cinematografía y al teatro) sigue persistiendo como actividad pública. La verificación de la calidad de la enseñanza por AMPAs no garantiza totalmente la transmisión pedagógica de valores. El problema de fondo es definir lo que es un valor y hasta donde se tiene que implicar el docente en su defensa. La educación se mueve entre dos parámetros: el de la instrucción y precondicionamiento para que el alumnando actúe de acuerdo a las expectativas de la sociedad  y el de proporcionar formación y metodología para que por sí mismo pueda elegir correctamente las acciones a hacer y en definitiva el circuito de su vida.

Al hablar de transmisión de valores se tiende a considerar que los valores son los mismos para todos y que hay una sola manera de transmitirlos. No es tan fácil: los valores pueden entrar en contradicción entre sí (solo los dogmas no lo hacen) y lo que los decide es la capacidad de elegir lo correcto en cada momento. Es así que principios fundamentales como los de honestidad, dignidad y verdad se combinan con variables en cada situación dada empujando a unas actitudes u otras. Eso es lo que hace tan complicado transmitir unas pautas de existencialidad basada en la nobleza y la integridad.



[1] Los shikiliaks en la isla de Sakhalín

Poner la escucha a los secretos

Poner la escucha a los secretos.JesRICART Niederhofen/Leutkirch9ago2011

Una de las polémicas de los últimos tiempos ha sido el de las grabaciones ilegales con las que  poder armar sumarios desde los que proporcionar pruebas inculpatorias de personas espiadas. El asunto tiene su gracia aunque solo sea porque una dilatada filmografía sobre espionaje y agentes secretos sería impensable sin acudir a escuchar conversaciones privadas sin el consentimiento –claro- de los hablantes implicados. La sofisticación tecnológica ha alcanzado tal punto que se pueden,  oir conversaciones privadas en medio de un barullo de otras con antenas y sensores que capten aquellas y solo aquellas o   hacerlo desde satélites.  Actualmente, cualquier usuario de algún tipo de tecnología transportadora de su voz o de sus mensajes escritos puede ser espiado por terceros. Si no quieres que nadie intercepte lo que dices utiliza  la telepatía y como eso es una hipótesis tampoco es tan seguro que el pensamiento no pudiera ser leído por otros que no fueran sus destinatarios.

  Antes de eso había ya expertos capaces en leer los labios y entender lo que se decía a distancia visual superior a la distancia acústica. Parece que siempre ha habido gente interesada en lo que decía otra gente para utilizar la información proporcionada en su contra o para sacar partido de ella.  Los centros de inteligencia -asi llamados- que utilizan los estados consideran por  “inteligencia” la capacidad de previsión de lo que van a hacer sus enemigos es decir de todos los demás (ya que todo ciudadano es en potencia el enemigo de estado). Esa capacidad de previsión se sustenta en la información reunida. Según ese esquema la mayor inteligencia es aquella que ha reunido mayor información sobre todo y sobre los demás. El esquema falla desde el momento en que mucha información reunida pero cruzada erróneamente no ha servido para evitar uno de los atentados más sonoros con los que se estrenó el tercer milenio. De momento el principio de control o de control mutuo pasa por reunir el máximo de información sobre el otro obtenida como sea aún ilícitamente.

Sigo pensando que todo lo que uno dice (o escribe) se le puede volver en contra porque lo hace vulnerable ante el otro. No es solo que se deba tener cuidado con no dar datos personales relevantes (tales como dirección postal o número de tarjeta de crédito) también hay que cuidar las ideas que se expresan y las maneras con qué se dicen. Aunque tras la suma de todos los cuidados tomados y todas las medidas el resultado final puede ser el mismo: el disgusto por parte de quien no acepte aquello que se haya dicho de él o ella. 

Entiendo que se puede (y debe) vivir prescindiendo de  lo que los demás puedan decir de ti, en particular cuando estos no pasan de ser individuos en la sombra que ni siquiera conoces o no recuerdas. También se puede y se debería hablar sin temor a lo que otros puedan opinar de lo que estás diciendo. Hay espacios públicos en los que las conversaciones entran en el espacio acústico de los demás (dentro del metro en una hora que está repleto de pasajeros, en el tren o en un restaurant con las mesas separadas pero solo distanciadas por unos pocos centímetros) y que lógicamente los demás oyen pudiéndolas escuchar más o menos aunque aparenten generalmente no enterarse de nada. Obviamente, estas situaciones no son actos de espionaje. Alguien te espia cuando mira como te desnudas a través del ojo de una cerradura o cuando oye tu conversación con otra persona tras una puerta o cuando toma el otro el terminal telefónico para oir lo que estás diciendo, o cuando te abre el correo particular sin permiso. Es probable que alguna  de estas cuatro situaciones la hayamos podido protagonizar en algún momento como espiados o tal vez como espías. Por espionaje se entiende algo a lo grande, en lo que hay implicados grandes intereses y cuyas practicas no andan lejos de lo criminal, pero en lo esencial es una conducta muy primaria que se da en el orden doméstico o en las correlaciones personales.  Hay individuos que no preguntan o no esperan a que se les informe y se aprovechan del descuido de su pareja para hurgarle en sus bolsillos, abrirle su agenda, leerle su diario o indagar en su ordenadores una experiencia sumamente desagradable que la persona a la que quieres te escrute y veas cómo cambia de actitud emocional ante ti por una nota que lee o por un preservativo que  te encuentra en tu cartera y tú tienes de reserva. Actos tan simples como estos pueden acabar con toda una historia personal y sentimental.

 Lo peor de todo es tener el teléfono intervenido por una orden judicial o por un dispositivo policíaco de iniciativa extrajudicial o por un grupo que te quiera controlar. La experiencia en clandestinidad educa para no decirlo todo o hablar en clave en las conversaciones telefónicas. No comprendo que tanta gente en tantos distintos períodos haya sido controlada por las informaciones que dan a través de ellas. Alguna vez he pensado que una manera de hacer películas incluyendo esos errores que transgredieran un manual básico de cuidados es para maleducar a la gente. Lo mismo que en una cobertura de wifi publico advierte al hacer la conexión que la conexión a la red no es segura porque terceros pueden controlarla también cualquiera que usa un teléfono de línea o móvil debería saber que todo lo que diga puede ser oído por  terceros oídos inconvenientes. Según sea lo que se diga  no debería ser escuchado por nadie que quisiera controlarlo o por el contrario debería ser  escuchado y publicado por todo el mundo para poner en evidencia el alcance de compromiso con la corrupción o el crimen de sus conversadores. Políticamente, el estado puede controlar todo lo que se le antoje aunque por suerte los sistema pseudodemocráticos pusieron límites al despotismo. Esto no quita que utilice sus organizaciones extraoficiales o acuda a formas extralegales para conseguir resultados en contra de sus enemigos. El tema de las escuchas ilegales (una escucha ilegal seria aquella no autorizada por un juez basada en sospechas razonables para estar tras la pista de una autoría criminal) como tema-estrella entra dentro de la ilógica si a lo que dieron lugar fue a inculpar los autores de un crimen. Desestimar un proceso de denuncia contra alguien porque aquello de lo que se le acusa se ha obtenido de una manera irregular o no aceptable legalmente es un tanto absurdo, tanto como dejar de usar una información útil aunque uno sea el destinatario de ella. La pregunta es si siempre la investigación criminal lleva a transgredir los límites legales para reunir pruebas contra un sospechoso. Lo cierto es que en la historia del crimen la existencia  de criminales reconocidos que no fueron condenados por sus crímenes a pesar de ser reconocidos como sus autores e incluso de enorgullecerse de ellos por estos ha puesto en evidencia las dificultades policiales y judiciales para neutralizarlos.

  A nadie le gusta ser espiado, mucho menos en los temas  mas íntimos y privados que se conversan, pero si uno vive dentro de la ética y no se dedica a hacer daño a nadie es muy poco lo que un enemigo en potencia pueda hacer con la información que proporcione. Otra cosa es que uno esté implicado en asuntos criminales o esté preparando el gran golpe en la sucursal bancaria de al lado. Si es lo suficientemente tonto como para decirlo todo por una vía comunicativa interceptable también lo será para equivocarse en los proyectos que se empeñe, con lo cual está muy bien que alguien lo investigue en esas conversaciones con hilos o sin hilos en las que imprudentemente cree estar seguro. Otro asunto es que en los estados bajo severos regímenes dictatoriales quienes asumen posiciones de disidencia tengan conversaciones en las que se den o se impliquen nombres y formas de localización. Cualquier dictadura y todo su aparato de seguridad del estado (eufemismo para denominar la organización de profesionales de la represión legalizados en contra de otras propuestas de sociedad) saben que el máximo de su poder reside en el máximo de información que tenga de todo y especialmente de sus disidentes. Por la parte que les toca a estos hablar o decir más de la cuenta por las vías mas transparentables es uno de los peores errores que se pueden cometer. No se entiende que disidentes de varios países proporcionen sus datos personales y sus fotos para ser capturados en cuanto el estado decide neutralizarlos pero hay algo por encima del hecho nominal, la disidencia misma prevalece en tanto que la injusticia la regenera por muchos que sean los disidentes destruidos.

Tal como está el mundo, con todas sus divisiones, no hay manera de vivir sin el ocultamiento de una parte de lo que se es, se hace, se tiene o se quiere ante el otro. Lo hacen los estados como aparatos y lo hacemos los individuos  en cualquiera de nuestros roles de ciudadanía. La afirmación de no tener ningun secreto es más poética y demagógica que real. No es posible vivir en la total transparencia, o al menos esta es la conclusión a la que se llega dentro de este sistema y dentro de este tiempo histriónico. Es además una afirmación totalmente honesta que entra en contradicción con el propio deseo de quien la haga. Mi deseo seria vivir en la absoluta evidencia de quién soy y lo que hago, pero una parte de mis cosas es ocultada a una parte de la otra gente. La lucha más dura de un individuo consigo mismo para vivir una vida digna es poder expresarse tal como es en todas partes y lugares. Los protocolos sociales lo impiden y su propio temor o cobardía de los demás lo disuaden.

Depende de la posición en la  vida y del puesto ocupado en el correlacionario de cada momento si uno está en la tesitura de querer revelar todo lo que es no entrando en la dinámica de guardar secretos o entra en una etapa en la que ya no lo dice todo y lo que dice lo hace con sumo esmero a quien se lo merezca. Lo primero remite a una etapa de formación y lo segundo a una de madurez con lo cual queda contradicha una pedagogía básica de apología de la verdad durante la infancia cuando se sabe o sabe el didacta que es algo que no se puede llevar a término durante la adultez. Claro que de cada dato a exponer o transparentar hay que valorar el impato que puede hacer incluida la herida que pueda ocasionar en quien no sepa manejarlo. Hay un tipo de transparencia exigible y otra no. El pudor a decirlo todo es algo que tiene que ver con dificultades de gestión de los asuntos personales viviendo en una permanente frontera entre lo mio y lo ajeno.La relación con el secreto es ambivalente. De un parte te proteges del espia que use información personal tuya en tu contra, para mofarse de ti o ningunearte; de otra necesitas acceder a secretos de correlacionados de tu vida que estén preparando un atentado en tu contra (no todos los atentados son terroristas y la mayoría de ellos pasan por trampas y traicioners ordinarias). Tener una vida plena y no tener secretos, sin tener necesidad de guardar nada, forma parte de la utopía social, algo mas lejos ahora de lo que lo estaba en el siglo XVII.

 

Propiedades de objeto y sus atribuciones

Las propiedades del objeto y sus atribuciones por el sujeto.JesRICART Badalona/Can Ruti 9noviembre2010

Berkeley con su simple observación sobre el sabor de la fruta cuestionó la objetividad como una realidad totalmente independiente del observante (en este caso, del degustante). ¿Dónde está el sabor en la manzana o en el paladar? La variedad de apreciaciones en el sabor no se extiende por un igual a todas las bocas. Saborear es una de las atribuciones del sentido del gusto pero el sabor concreto de algo no queda demostrado hasta que no es probado. Ese objeto gustoso tiene propiedades químicas que lo hacen que lo sea pero que no constituyen el gusto mismo. ¿Esto pasa con todos los objetos o solamente con los que implican la sensibilidad de su usuario? Sigámoslo: un nuevo diseño dentro de la aparatología que tanto nos deslumbra a los tecnoutilitaristas sale al mercado con un conjunto de prestaciones. Aceptado que cada objeto no se limita a ser su apariencia sino lo que contiene -sobre todo, lo que contiene- siendo este contenido de una amplitud tal que depende de la habilidad de su usuario el alcance de su uso crea la paradoja siguiente: un objeto no es todo lo que es mientras no sea empleado en su totalidad. La definición de objeto retrotrae a una imagen estática del mismo: un microondas , un placa con una señal, una silla de ruedas, una puerta, un jarro, un jersey, un iPOD, un cenicero,... dentro de -una vez más- una lista interminable de enumerables. Por pocos vocablos que contenga esta lista aleatoria pronto se advierte que cada objeto mencionado tomado al azar es un continente de otros objetos (las bisagras y cerraduras de la puerta, el cenicero vacio o recargado de esas pavas malolientes, las ruedas y el cojón de la silla, la agenda, la cámara o la frecuencia modulada del iPOD...). Cuanto más sencillo sea un objeto y cuanto más singularizada sea su función el objeto presentado queda reducido a si mismo. Pero esto tampoco es tan exacto: el jarrón que está pensado como florero es una vasija o un continente en espera si queda limitado a sí mismo. ¿Es el mismo objeto el jarrón que contiene las flores que sin contenerlas? De una interminable colección de objetos simples (llamarlos elementales sería un error porque nos llevaría a la tabla de elementos periódicos o se confundiría con estos) no hay uno solo que no sirva además de para lo que fue concebido para otras funciones. El vaso que habitualmente se usa puede terminar sus días como cazoleta para el aguarrás donde dejar el pincel de pintura, las antiguas camisas se reciclan como fragmentos de telas diversas para montar un pachwork, los libros alineados en la estantería sirven como alzapiés a falta de otro recurso más sensato, el platito del café sirve de cenicero (una guarrada más añadida a la del hecho de fumar en la mesa de comida). De cada cosa enlistada o pensable (incluso desde la imaginación de lo que todavía no existe o está por fabricar pero que sí puede ser fantaseado) se puede afirmar que hay que diferenciar entre los atributos que la definen como tal: sus características y prestaciones, sus cualidades y las atribuciones que el sujeto le pueda sacar. Hay algo del objeto que no está en el objeto mismo sino en el sujeto a partir de que establece una interacción con aquél. La dificultad de esta discusión se extiende a partir de la complicación de las variedades de atribuciones por un lado (determinadas por las variables de sujeto, tanto porque uno no siempre es el mismo en su condición de usuario, como porque no hay una persona idéntica a otro). La observación de Berkeley desbanca el principio inamovible de lo que es cada cosa como si se tratara de algo absolutamente independiente de su evaluador. Lo que hace que un objeto sea el que es y no otro es porque el conjunto de sus propiedades (p1, p2, p3,...pn) no se repite con las de otro. La velocidad y potencia que desarrolla un automóvil a motor no es la misma que se desarrolla en una bicicleta, aunque ambos son instrumentos para la movilidad. La gama de objetos distintivos es lo que puebla el mundo de decorados diferentes. Sin embargo, si el análisis se extiende a los componentes orgánicos de cada objeto se entra en un campo de equivalencias. A nivel atómico y de ondas todos los objetos comparten registros muy parecidos. Para no confundirnos -con el ambicioso campo semántico- al llamar a todo lo pensable y nombrable como objeto, hay que diferenciar de alguna manera el objeto que cumple una función de uso (la realidad doméstica y cotidiana nos rodea con miles de ellos) del que cumple una función intelectiva (las palabras, los sueños, los conceptos,...). Al diferenciarlos nos encontramos que en ambos tipos además de sus atributos de contenido ni alcanzan la totalidad de su funcionalidad hasta que reciben las atribuciones de uso. La experiencia personal lo demuestra a cada momento. Salvo las cosas más ordinarias y simplificadas cuya función se confirma cada vez que son empleadas, como la taza de té, las otras más complejas y más propias de una sociedad tecnológicamente sofisticada, pueden ser utilizadas fragmentariamente de una manera sistemática. Hay aparatos que se les da por obsoletos y se desechan sin haberles usado todas sus prestaciones. ¿Qué decir de un receptor de radio simple? La radio es un objeto de objetos. El receptor es un instrumento de audición de un conjunto de emisoras a las que se llega fácilmente con el dial y cada una de estas con un conjunto de programas y cada uno de estos con un perfil referencial que aborda distintos temas. ¿Cuántos objetos hay aquí? El receptor, cada emisora, cada programa, cada tema...Un radioyente puede usar su receptor y jamás sintonizar la emisora de Radio Amistad o la COPE. ¿Qué significa eso? ¿Qué clase de atribución se le da al receptor? sin duda es selectiva. ¿Pero es lo mismo emisoras sintonizables   que  atributos? Mientras la capacidad de sintonía del receptor es un atributo, la emisora es un objeto alcanzado por aquella condición. Todo eso se hace sumamente ilimitado a partir del concepto universal de objeto. Si la idea objeto universaliza todo cuanto tratamos el propio sujeto y la noción que tenemos del mismo se diluye en aquella universalidad.

Para poder delimitar la verdad de algo, cualquier tipo de fenómeno, cosa tridimensional o evento dado, habrá que enumerar las propiedades o características de ese algo. Puesto que quien se pone a hacer esto es el sujeto que le asigna esas atribuciones tal como las percibe y entiende y puesto que no hay dos sujetos iguales, la propia observación puede enumerar y describir el contenido de ese algo de maneras diferentes. Eso se resuelve asignando múltiples observaciones a un mismo objeto observado y tratando de establecer cuál es la visión dominante o el promedio de las observaciones recogidas. El mundo y todo lo que contiene también contiene las observaciones de sus contenidos. Los observatorios humanos han dado lugar a cuantiosos opinatorios heterogéneos. Desde la subjetividad, cada observante entiende a su manera lo que ve, toca o estudia, pero las conclusiones de cada observación están obligadas o se auto obligan a referirse a unas interpretaciones vertebrantes o incuestionadas. Capturar la verdad solo no es posible cuando se vacía todo de la posibilidad de tener referencias estables pero las coordenadas situaciones se basan en ellas. El lenguaje se hace más y más precios a partir de describirlas, citarlas y acudir a ellas como salvoconductos que aseguren el proceso intelectual por el realismo.

El conjunto de propiedades de un objeto o de  una situación (una situación es un conjunto de objetos presentes) se viven de manera diferente por cada subjetividad, eso no quita el acuerdo consensuado de todas las sensibilidades en describir aquella situación o aquella cosa. Dos o más personas sentadas en una mesa hablando de los objetos que haya encima de esta mesa tendrán experiencias visuales diferentes de ellas. Los ángulos de mirada serán distintos y las experiencias previas tenidas con ellos, también; es por eso que las conversaciones pueden ser interminables en función de todos los subjetivismos lo que hace necesario renunciar a sensaciones particulares a favor de la subscrición de una teoría general de mutuo consenso. La llamada verdad podría ser redefinida como una convención acerca de lo que es y de lo que no es, de lo sido y lo no sido, de lo que tiene entidad y de lo que no la tiene. Esa aventura ontológica con la que el discurso filosófico se puede complacer las necesidades del encuentro cívico la recriminarán por necesitar referentes estables `para cada momento y para cada evento. El lenguaje ha sido un proverbial esfuerzo en llamar cada cosa por su nombre y cada atributo por el suyo tratando de poner las bases para llegar a interpretaciones comunes que consigan la sufriente fuerza para modificar las circunstancias. El acuerdo sobre lo que es una cosa es la condición sine qua non para cambiar otra o cambiar esta. Objetivamente seria secundario si ese acuerdo se corresponde con lo que es o con su ficción.

Eso nos lleva a un pantano de máxima indeterminación. Si el sujeto, dada su subjetividad, no puede estar completamente seguro de lo que ve y de lo que toca, ¿cómo puede demostrar autorías y responsabilidades de los hechos? Pues bien, eso se ha venido resolviendo por la fuerza de la mayoría en la confirmación fenoménica de los sucesos. El acuerdo tácito o explicito de estos ha permitido que las culturas se vayan regulando por unas pautas comunes. El problema de eso es obvio: la mayoría no siempre tiene la razón, más bien casi nunca la tiene pero la fuerza de la costumbre la aliena en arquetipos e inercias de los que no sabe salir, en cuanto aparecen nuevas perspectivas, generalmente minoritarias, se resiste a aceptarlas o tarda siglos en hacerlo.

Eso nos lleva a la siguiente consideración. Cada evento o hecho H tiene un quantum de verdad efectiva por la condensación que haya de ella en el momento de su ocurrencia y otro quantum de verdad presumible o potencial por otras líneas de interpretación y datos pendientes (propiedades asociadas) por descubrir. La realidad para funcionar se basa en el primer quantum haciendo caso omiso al otro o relegándolo a meras hipótesis por el hecho de no ser operativas y oponerse a la actualidad. Es así que la jurisprudencia dictamina la autoría criminal a partir de definir  para luego culpabilizar a quien de una responsabilidad o la ciencia define lo que estudia en función del modelo con que lo estudia. Eso lleva a interesantes paradojas: lo que es un acto criminal en un contexto es heroico en otro, según como lo viva la cultura; lo que es un ataque a la palabra eclesial y sagrada en un contexto es lo que permite liberarse del ostracismo y la superchería a la mente humana en otra. La historia de la ideas es también la historia de las mentiras.

Para dar con el camino de salida a este laberinto mental, las atribuciones que un sujeto le da a un objeto (incluyendo a todos los demás sujetos con los que se trate o de los que tenga noticias) tienen que ser negociadas con las que le de otro sujeto al mismo objeto, sin embargo no siempre es indispensable una puesta en común de la interpretación. El valor que yo le doy a un objeto lo inviste de ese valor aunque para otro observador no tenga la más mínima valoración. Lo único que nos une a las dos miradas es la certeza de que al hablar del objeto O nos estamos refiriendo a este y no a otro, el hecho de que al sujeto primero S1 le parezca fantástico y al sujeto dos S2 le parezca abominable es relativamente secundario. El valor de uso de las cosas es fundamentalmente subjetivo mientras que el valor de cambio tiene que ver con leyes de mercado o apreciación común de aquel valor. Cuando la valoración subjetiva no coincide con la valoración dominante de los demás (que no calificaré de objetiva sino, repito, de dominante) el S1 que la hace se puede enfrentar a dos posibilidades o a conseguir con muy buenas condiciones o gratis aquello que es despreciado por los demás o no poderlo vender jamás a buen precio porque aquellos no se lo valoran en absoluto.

Esas interdiferencias subjetivas en la valoración de los objetos, y, por extensión, de absolutamente toda la realidad y la extra realidad, es lo que lleva a diferentes maneras de gestionar las cosas y la inserción como sujeto en el mundo de todos. La soberanización individuada -a la que tanto apelo- como alternativa de  autonomía mental personal es lo que permite que cada persona humana viva la realidad que se construye sin tenerse que someter al imperio de una supuesta realidad única decidida por la voluntad ajena. Si la realidad es aquello que construyo mental y conceptualmente los vaivenes que sufra en ella no dependerán de los conceptos de los demás sino de los míos. Eso hace que cada objeto tenga otras lecturas, otros placeres y goces, aunque también otros peligros y riesgos. De cada cosa se puede encontrar una función en la que no se haya pensado antes y de cada hecho un escenario en el que reelaborar la conciencia. Es por esta multidiversidad que cuesta tanto que el colectivo humano se ponga de acurdo en los pasos a seguir. Multitud de foros de la palabra giran durante décadas por no decir siglos en torno a discursos caducos. Expresan sus voluntades de soluciones sin llegarlas a implementar ni siquiera cuando son capaces de nombrarlas y planearlas. De alguna manera, las tentativas de la voluntad humana como fuerza unificada chocan con el hecho de que nunca es la única; para empezar cada voluntad individual viene a heterogeneizar el abigarrado campo de observaciones, interpretaciones e intervenciones.

Como sociedad civilizada y como individuos sobreviviendo en un planeta moviéndose dentro de la galaxia por el cosmos se necesitan códigos con los que interpretar unitariamente formas de funcionar. Un hecho H es igual a sí mismo ahí donde suceda y cuando suceda. El interrogante filosófico es: ¿acaso H existe más allá de las coordenadas de si mismo tras exitencializarse? Estrictamente cada fenómeno, incluidos los de la misma naturaleza, es distinto cada vez que sucede. Un sujeto es también una sucesión de hechos a lo largo de su biografía  que se van diferenciando aunque traten de ser la misma replica del H inicial. El sujeto pensante y actuante con los demás, en sociedad pues, has de ponerse de acuerdo con cada H tratado aun sabiendo que hay un plus o un déficit del mismo que no queda expresado en ese acuerdo. De alguna manera n sujetos se ponen de acuerdo –convienen- en que una cosa es la que dicen ser a pesar de que cada uno a su manera la valore singularmente con otras propiedades que no aparecen en esa convención, consecuentemente la realidad es un pacto y quererla cambiar es otro. Aún en el caso ideal de que todas las propiedades p de un objeto O sean aceptadas sin ningun género de dudas por el conjunto de sujetos S, cada uno de estos en su condición de pensante podrá repensarlas y encontrar tanto desde su posición otras valoraciones a hacer (otras propiedades no incluidas en la primera valoración) y otros usos que le convengan y que sean rechazados por los demás. Lo que convierte un objeto en algo personalmente vinculado a un sujeto son esas propiedades extras en una relación biunívoca en la que no entran los demás aunque puedan aceptar que cada cosa tiene una carga subjetiva diferente (valor emocional, como elemento memorial o como energía especifica que unos receptores detectan y otros no). El panorama resultante es que en el universo particular de los enseres de cada sujeto, lo que es supravalorado por uno porque hayan sido objetos acompañantes a lo largo de su vida, puedan ser totalmente despreciados por otro que pueda considerarlos como feos o inútiles. Lo que para uno es un mueble de madera  estupendo para otro solo puede ser reconocido como leña. Si aceptamos esto también aceptaremos que lo que para un lector un texto escrito es un estupendo texto con el que copensar –espero que éste lo sea-  y disfrutar con un tema tan delicado como lo que es la realidad  para otro solo puede ser papel impreso –horror- que arrugar y tirarlo a la basura. Esa varianza de la subjetividad en su conjunto hace de la realidad un proceso abierto de disrupciones y desacuerdos.

 

de las preguntas y las resuestas

De las preguntas concretas y de las respuestas incompletas. JesRICART Sevilla20dic2009

Además de las grandes preguntas que la filosofía viene haciéndose desde que un pensante pensó temas más allá de su inmediatez, las pequeñas preguntas de todo tipo forman parte de la cotidianeidad. La necesidad de ubicar al otro en sus coordenadas y cada cosa en sus coordenadas es propio de la comunicación humana. Es natural preguntar por todo: por la procedencia y por el envase y los conservantes de un producto alimentario antes de elegir comprarlo. Lo mismo con todas las demás cosas de las que nos abastezcamos: desde juguetería a coches al apartamento de compra. Quien pregunta y está atento a las respuestas tiene más oportunidades de aprender que quien no pregunta y no le interesan las explicaciones. Claro que las cosas no son tan fáciles de explicar cómo esa definición tan categorial permite hacer pensar en un primer momento.

Ni todas las preguntas tienen el mismo valor ni todas merecen ser contestadas. La filosofía ha enseñado que a unas preguntas le suceden otras y la ciencia ha abierto nuevos interrogantes en la medida que ha ido respondiendo los anteriores. Lo que tenemos a gran escala y en todas partes son discursos gigantescos que siguen creciendo en un trasiego continuo de frases de un lado a otro pasando por teorías sólidas que proporcionan la sensación de la seguridad al tener (o mejor dicho, pretender tener) respuestas para todo. Lo cierto es que no las tenemos y que la cultura de la incerteza es la que predomina por encima de las conclusiones inamovibles. Éstas corren el riesgo de convertirse en dogmas a corto plazo si no están por debajo de un principio de flexibilidad y de autocorrección tan pronto dejen de ser útiles. Entre el error del dogma y la falta de respuesta in extremis hay toda una gama de explicaciones y razonamientos para enterarnos de las circunstancias en las que estamos y lo que hacemos y dejamos de hacer sus circunstantes.

No hay nadie que no sea protagonista de algo, aunque ese algo sea su anonimato en su particularidad doméstica. No hay nadie que no tenga una biografía (sea o no escrita). En las interacciones hay una tendencia a la clasificación ajena. Antes incluso de que las personas intercambien frases ya están siendo señaladas (señales que en ocasiones se convierten en estigmas) por sus características físicas. Muchos antiguos apellidos evolucionaron a partir de motes y actualmente los alias siguen acompañando y a menudo precediendo los nombres de las personas. Cuando no se tienen los nombres se utilizan los sobrenombres y cuando no se tienen las explicaciones por falta de información se hacen inferencias que se constituyen en referentes incluso en el caso de injustas. El lenguaje no es siempre claro ni exacto, tampoco adecuado y deferencial. Prácticamente nadie, a no ser que se auto reeduque (es decir se deseduque de viejas formulas verbales) deja de incurrir en hacer discurso lesivo con respecto a los demás. Las formas de preguntar pueden reproducirlo incluso sin que haya una voluntad expresa para hacerlo.

En el mundo del habla (y de todos sus submundos con argots varios, idiomas muchos y formas coloquiales muy distintas) sin duda hay preguntas y respuestas las unas insinuadas o bien muy concretas, y .las otras precisas o elusivas. Los protocolos explícitos o tácitos se ocupan de gestionar las evitaciones para concordias generales o aparentes. Las relaciones humanas son en la mayoría de eventos y situaciones relaciones diplomáticas, solo en unas pocas son total y radicalmente sinceras. No es que concurran engaños intencionales siempre, sino formas de hablar en los que predominan los implícitos. No es necesario tampoco explicitarlo todo. Del otro hablante interesan unas cuantas cosas, tirando a pocas, para pasar veladas jugosas sin tener que saberlo todo ni quererlo. La sinceridad total no tiene los ases de triunfos. Por otra parte la ciencia de la comunicación avanza rompiendo limites, prejuicios y condicionantes desde la sinceridad total por rotunda y lesiva que pueda llegar a ser.

Cada hablante se encuentra ante una doble tesitura: de un lado la pulsión de comunicarse, la de decir su esencialidad, la de entregarse; de otra no estar a merced de cada escrutinio y control. Es así que una misma pregunta puede ser respondida o no según el interlocutor que la haga y según el momento en que la esgrima. Por otro lado para iniciar conversaciones, actos de comunicación fértiles, lo que se necesita del otro es que sea un interlocutor válido, un hablante vivaz y rápido, no un control curricular de su origen, trayectoria y destino. De hecho, en las conversaciones espontaneas en las que nos envuelve la cotidianeidad: gente que se nos presenta o a la que somos presentados, podemos participar de conversaciones sin ni siquiera retener el nombre mucho menos sin necesitar saber lo que hacen o lo que dejan de hacer. Si en la vida presencial, por coincidencias con amigos de amigos o conocidos de conocidos, o nuevos contactos que puedan surgir en la misma calle o en espacios de relación surgen conversaciones temáticas sin necesidad de preguntar por orígenes y destinos de los demás ¿por qué tratar de hacerlo en otros espacios como los digitales en los que la fluencia del contacto es mucho más sencilla y la oportunidad para compartir opiniones y debates necesita de menos protocolos? Esa pulsión de saber quien está al otro lado del hilo es extraña en un tiempo tecnológico como el actual en el que pronto no quedará nadie en que sea una terminal informática en sí misma. ¿Realmente tiene tanta importancia saber la nacionalidad, de donde procede o cual ha sido la vía de conexión de alguien para que forme parte de una conversación? Hay ya una larga experiencia de conversaciones chateras en las que la falta de delicadeza -por no decir de cultura- ha venido montando conversaciones sobre la base de preguntas tipo ficha. Ya se ha demostrado que la mayoría de esos interrogatorios no sirve de mucho por no decir de nada. Las preguntas absurdas se pueden contrarrestar con observaciones irónicas o con intervenciones que coloquen otros temas de interés. Las conversaciones inteligentes las hacen seres inteligentes que tratan de entender y entenderse extralimitando el entretenimiento y el prurito coyuntural.

Dadas las corazas y los miedos,  y los peligros por ofrecer determinadas informaciones no todas las preguntas van a ser contestadas no porque no se sepan las respuestas sino porque no se desea confiarlas. Todo ello está tambien detrás de los estados de no respuesta o de respuestas incompletas.

 

Definición de problema

Definición de problema.JesRICART

Problema real y problema ficticio. La angustia como uno de los problemas principales. Wiessensteig 11ago2011

El problema ha sido concebido como algo que ha contribuido al desarrollo de la ciencia y del conocimiento. Las matemáticas sirven para resolver problemas aunque sin problemas de cálculo no se hubieran desarrollado las matemáticas. Una definición axiomática de lo que es un problema que sirva para toda clase de problemas, de momentos y de lugares se nos hace difícil. En el vocabulario ordinario la palabra es usada para referir una dificultad que afecta a la libertad de hacer algo. El problema impide el paso fluido de un evento. El problema es la adversidad que barra el proceso de algo que necesita seguir en curso para llegar a su meta o estadio subsiguiente. Un problema es una adversidad que impide la expresión natural de un hecho. El problema de definir lo que es un problema es que al intentarlo, la casuística de la que nos valgamos puede poner en la evidencia del ridículo aquello que haya sido definido como tal. Eso no significa que no haya problemas pero sí que todo lo que sea considerado como problema lo sea realmente. Mencionar los factores objetivos que definan exactamente lo qué es un problema es más complicado que localizar a quienes se erigen como los categorizadores de ellos. Portavoces de la sensibilidad general o de los intereses particulares de un grupo periódica o puntualmente van recitando definiciones exactas de problemas precisos. La sociedad entera es una timba de palabras en torno a los calificativos de problemáticas en curso. ¿Es que no es posible concebir una sociedad desdramatizada sin problemas?  En todo caso, la concurrencia de contradicciones (el factor opuesto es inherente a cada factor activo) no tiene porque vivirse desde la problemática incapacitante. Claro que depende de qué contradicciones se traten.

Si hiciéramos un esfuerzo desde la auto observación lingüística de cada vez que manejamos la palabra “problema” es posible que advirtiéramos el sobreabuso gratuito de la misma pero que al practicarlo efectivamente se crea una carga problemática a aquello que es mencionado como tal. ¿Es problema todo aquello que crea una preocupación por no conocerse su posible solución o resultado o es un gesto pre-obsesivo?

El relativismo de todo lleva siempre a decir que lo que es un problema para uno es tomado como una ventaja para otro. El cazador puede ver un problema en las ramas secas que no puede evitar pisar y poner en fuga a su posible presa, para ésta el problema es el cazador que va a quitarle la vida. El problema es uno u otro según del lado del observante y sobre todo del impacto que ocasione en la vida propia y/o ajena.

En épocas de crisis económicas la pérdida de puestos de empleo y la  minimización del poder adquisitivo es valorado como un gran problema: menor circulación de capital, menor cantidad de beneficios para quienes están acostumbrados a unos altos niveles de ellos y menor cantidad de posibilidades de compra para quien se ven reducidos a los mínimos para acceder a lo perentorio, es decir la comida, la energía y el techo. Pero el hecho de la menor producción también significa la de darle un respiro al planeta con menor emisión de anhídrido carbónico, lo cual es una solución a un problema anterior de contaminación atmosférica. Es posible que al capturar un problema concreto que inequívocamente lo sea se tenga que aceptar metodológicamente que el hecho de serlo en un registro no significa que lo sea en todos.

No tener dinero que es considerado como un tópico dentro del tener problemas (de hecho la sola mención de tenerlos ya es traducida por no tener solvencia) lleva a excitar la imaginación para buscar otros recursos con que sustituir la conducta anterior de comprarlo todo de trinca o primera mano. Psicológicamente, lo que realiza a la persona no es tanto su condición de compradora de todo lo que necesita o crea necesitar como su habilidad recursiva para obtenerlo por vías ingeniosas sin crear un desequilibrio en su entorno. Como ya fuimos advertidos desde una sensibilidad ecologista clásica el dinero como objeto (las monedas, los pagarés, los billetes de banco) no se puede comer ni sirve para vivir cuando deja de servir para comprar algo útil. Lo mismo se puede decir de los patrones oro o de otros metales o piedras muy valoradas.

Lo que es o no es un problema depende de la interpretación que se haga del mismo. Tener dinero también representa un problema si al tenerlo se ve condicionada la vida y la libertad de elegibilidad de las experiencias. O pero aun, si al tenerlo es empleado para negocios fraudulentos y no éticos de inversores que te convierten en  el cómplice pasivo de sus especulaciones.

No tener comida es uno de los principales problemas. Se sigue hablando de mil millones de hambrientos en el planeta, pero también es un problema la pandemia de la obesidad y de la sobrealimentación. Clínicamente la comida excesiva es considerado  como una adicción. No está nada claro que la cultura hiperconsumista de tener tanto de todo que también pasa por tragar tantas cosas sea necesaria para vivir. Llenar el estomago guarda una estrecha relación con la demanda psicológica de llenar un vacío corporal a falta de poder llenarlo como sentido existencial. A pesar de saberlo comemos más de lo cuenta y seguimos haciendo pasar por la boca y el tubo digestivo cantidad de proteínas y grasas que nos sobran.

Lo que para alguien puede ser un problema, por no tener con que alimentar a su hijo, a unos quilómetros de allá el problema está en no saberse contener y cerrar la boca ante los estímulos que excitan las papilas gustativas nada más ser vistos u olidos.

Un problema -escribía líneas atrás- es lo que te impide el desarrollo libre de una acción pero también toca reconocer que  hay barreras que al negarte el paso te salvan la vida. ¿Dónde está el problema? ¿En un lugar que no puedes franquear por haber nieve en la carretera, por la nueve misma, porque no te dejan pasar si no llevas las cadenas de seguridad? Según se defina cual es el factor del problema en cada encuentro problemático se puede esperar una cosa u otra de quien lo defina.

En los conflictos y desórdenes de personalidad, una parte importante de los problemas o que así son vividos por quienes así los definen, tienen más que ver con la posición subjetivista que con una entidad problemática real. La angustia que es uno de los grandes males de estos siglos lo problematiza todo, logrando un cuadro de la realidad mucho más patético de lo que en principio es. Si de cada 10 problemas con los que uno se encuentra 9 lo son por su fijación angustiosa y 1 es solamente el real el sujeto queda inhabilitado para poner todos sus esfuerzos en este 1 relativizando la importancia de los demás. Pero ¿qué es lo real para el sujeto propenso al drama? El concepto de realidad es multivariado y para definirla se necesita referir siempre un modelo que la pontifique como tal. Eso es sumamente complicado y la ciencia tiene sus propios conflictos para establecerlo. No es extraño que los individuos sufran mas la realidad o menos no solo según las posiciones de inserción en ella sino también según la interpreten.  La realidad como un cuadro victoriano y repleto de patetismos por los que sufrir es una percepción variable y por consiguiente la cuota de angustia es una u otra.

Los buenos consejos hablan de tomárselo todo con calma, de no perder la sonrisa en ningún momento, de ordenar cualquier caos y enlistar los problemas uno a uno para solventarlos con firmeza. No faltan consejeros que van de magos por los escenarios diciéndonos cómo se debe vivir y al hacerlo haciéndonos suponer que ellos tienen las claves del éxito y del bienestar personal.  Como que la cosa no termina en cada función, ni en cada mensaje, ni en cada sugerencia (tampoco en cada artículo ni en cada libro ni en cada congreso) si uno tiene oportunidad para ver lo que hay debajo o detrás de lo que se dice se suele llevar sorpresas. Quienes tienen las claves de la felicidad, si es que las tienen, saben que no pueden comunicar con tanta frivolidad el supuesto de darlas  y que las fórmulas del vivir son personales y prácticamente intransferibles. Para quien no ha padecido ningun episodio nunca jamás (eso ya es difícil) de trastorno de personalidad, de obcecación, de delirio paranoide, de crisis nerviosa puede hacer gala de una estabilidad emocional y de un autocontrol mental total. Incluso en esas situaciones es difícil que quien esté muy bien no esté al tanto de las partes no resueltas que arrastra de sí mismo. Vivir la vida y vivirla ante los demás tiene bastante de escénico y de apariencia. La ansiedad copa ese espacio poniendo de manifiesto toda la inestabilidad personal y todo el temor ante el mundo y ante la pérdida de la vida. ¿Qué se puede hacer ante un perfil muy ansioso que se cree al borde del cataclismo? No seguirle en su discurso insegurizante poblado de interpretaciones exagerados de datos hipervalorados. El riesgo de esa pauta es el silencio, pero lo contrario –seguírselo- significa colocarle sus miedos como centro temático apartándolo aun mas de unos referentes de la realidad que pueda tomar como alternativos.

En cuanto un individuo es detectado como sumamente ansioso, en lo personal conviene tomar distancia para no co-sufrir a su lado lo que puede y debe sufrir en exclusiva en tanto que lo elige aunque sea inconsciente como autopunición, y en lo terapéutico conviene destaparla la caja de sus miedos para que mida la autentico dimensión de lo que hay dentro. Un exceso anómalo de ansiedad sabotea los resultados de los trabajos y de los proyectos y por añadidura agota a los demás del entorno. La angustia en tanto vacio de la existencia o del sinsentido permanente del hacer de muchas cosas en lugar de dar a cuadros de ansiedad puede ser un material interesante para la reflexión filosófica que configure cuadros de vida hedónicos y bohemios apartados de todo fatalismo.

 

Poner la escucha a los secretos

Poner la escucha a los secretos.JesRICART Niederhofen/Leutkirch9ago2011

Una de las polémicas de los últimos tiempos ha sido el de las grabaciones ilegales con las que  poder armar sumarios desde los que proporcionar pruebas inculpatorias de personas espiadas. El asunto tiene su gracia aunque solo sea porque una dilatada filmografía sobre espionaje y agentes secretos sería impensable sin acudir a escuchar conversaciones privadas sin el consentimiento –claro- de los hablantes implicados. La sofisticación tecnológica ha alcanzado tal punto que se pueden,  oir conversaciones privadas en medio de un barullo de otras con antenas y sensores que capten aquellas y solo aquellas o   hacerlo desde satélites.  Actualmente, cualquier usuario de algún tipo de tecnología transportadora de su voz o de sus mensajes escritos puede ser espiado por terceros. Si no quieres que nadie intercepte lo que dices utiliza  la telepatía y como eso es una hipótesis tampoco es tan seguro que el pensamiento no pudiera ser leído por otros que no fueran sus destinatarios.

  Antes de eso había ya expertos capaces en leer los labios y entender lo que se decía a distancia visual superior a la distancia acústica. Parece que siempre ha habido gente interesada en lo que decía otra gente para utilizar la información proporcionada en su contra o para sacar partido de ella.  Los centros de inteligencia -asi llamados- que utilizan los estados consideran por  “inteligencia” la capacidad de previsión de lo que van a hacer sus enemigos es decir de todos los demás (ya que todo ciudadano es en potencia el enemigo de estado). Esa capacidad de previsión se sustenta en la información reunida. Según ese esquema la mayor inteligencia es aquella que ha reunido mayor información sobre todo y sobre los demás. El esquema falla desde el momento en que mucha información reunida pero cruzada erróneamente no ha servido para evitar uno de los atentados más sonoros con los que se estrenó el tercer milenio. De momento el principio de control o de control mutuo pasa por reunir el máximo de información sobre el otro obtenida como sea aún ilícitamente.

Sigo pensando que todo lo que uno dice (o escribe) se le puede volver en contra porque lo hace vulnerable ante el otro. No es solo que se deba tener cuidado con no dar datos personales relevantes (tales como dirección postal o número de tarjeta de crédito) también hay que cuidar las ideas que se expresan y las maneras con qué se dicen. Aunque tras la suma de todos los cuidados tomados y todas las medidas el resultado final puede ser el mismo: el disgusto por parte de quien no acepte aquello que se haya dicho de él o ella. 

Entiendo que se puede (y debe) vivir prescindiendo de  lo que los demás puedan decir de ti, en particular cuando estos no pasan de ser individuos en la sombra que ni siquiera conoces o no recuerdas. También se puede y se debería hablar sin temor a lo que otros puedan opinar de lo que estás diciendo. Hay espacios públicos en los que las conversaciones entran en el espacio acústico de los demás (dentro del metro en una hora que está repleto de pasajeros, en el tren o en un restaurant con las mesas separadas pero solo distanciadas por unos pocos centímetros) y que lógicamente los demás oyen pudiéndolas escuchar más o menos aunque aparenten generalmente no enterarse de nada. Obviamente, estas situaciones no son actos de espionaje. Alguien te espia cuando mira como te desnudas a través del ojo de una cerradura o cuando oye tu conversación con otra persona tras una puerta o cuando toma el otro el terminal telefónico para oir lo que estás diciendo, o cuando te abre el correo particular sin permiso. Es probable que alguna  de estas cuatro situaciones la hayamos podido protagonizar en algún momento como espiados o tal vez como espías. Por espionaje se entiende algo a lo grande, en lo que hay implicados grandes intereses y cuyas practicas no andan lejos de lo criminal, pero en lo esencial es una conducta muy primaria que se da en el orden doméstico o en las correlaciones personales.  Hay individuos que no preguntan o no esperan a que se les informe y se aprovechan del descuido de su pareja para hurgarle en sus bolsillos, abrirle su agenda, leerle su diario o indagar en su ordenadores una experiencia sumamente desagradable que la persona a la que quieres te escrute y veas cómo cambia de actitud emocional ante ti por una nota que lee o por un preservativo que  te encuentra en tu cartera y tú tienes de reserva. Actos tan simples como estos pueden acabar con toda una historia personal y sentimental.

 Lo peor de todo es tener el teléfono intervenido por una orden judicial o por un dispositivo policíaco de iniciativa extrajudicial o por un grupo que te quiera controlar. La experiencia en clandestinidad educa para no decirlo todo o hablar en clave en las conversaciones telefónicas. No comprendo que tanta gente en tantos distintos períodos haya sido controlada por las informaciones que dan a través de ellas. Alguna vez he pensado que una manera de hacer películas incluyendo esos errores que transgredieran un manual básico de cuidados es para maleducar a la gente. Lo mismo que en una cobertura de wifi publico advierte al hacer la conexión que la conexión a la red no es segura porque terceros pueden controlarla también cualquiera que usa un teléfono de línea o móvil debería saber que todo lo que diga puede ser oído por  terceros oídos inconvenientes. Según sea lo que se diga  no debería ser escuchado por nadie que quisiera controlarlo o por el contrario debería ser  escuchado y publicado por todo el mundo para poner en evidencia el alcance de compromiso con la corrupción o el crimen de sus conversadores. Políticamente, el estado puede controlar todo lo que se le antoje aunque por suerte los sistema pseudodemocráticos pusieron límites al despotismo. Esto no quita que utilice sus organizaciones extraoficiales o acuda a formas extralegales para conseguir resultados en contra de sus enemigos. El tema de las escuchas ilegales (una escucha ilegal seria aquella no autorizada por un juez basada en sospechas razonables para estar tras la pista de una autoría criminal) como tema-estrella entra dentro de la ilógica si a lo que dieron lugar fue a inculpar los autores de un crimen. Desestimar un proceso de denuncia contra alguien porque aquello de lo que se le acusa se ha obtenido de una manera irregular o no aceptable legalmente es un tanto absurdo, tanto como dejar de usar una información útil aunque uno sea el destinatario de ella. La pregunta es si siempre la investigación criminal lleva a transgredir los límites legales para reunir pruebas contra un sospechoso. Lo cierto es que en la historia del crimen la existencia  de criminales reconocidos que no fueron condenados por sus crímenes a pesar de ser reconocidos como sus autores e incluso de enorgullecerse de ellos por estos ha puesto en evidencia las dificultades policiales y judiciales para neutralizarlos.

  A nadie le gusta ser espiado, mucho menos en los temas  mas íntimos y privados que se conversan, pero si uno vive dentro de la ética y no se dedica a hacer daño a nadie es muy poco lo que un enemigo en potencia pueda hacer con la información que proporcione. Otra cosa es que uno esté implicado en asuntos criminales o esté preparando el gran golpe en la sucursal bancaria de al lado. Si es lo suficientemente tonto como para decirlo todo por una vía comunicativa interceptable también lo será para equivocarse en los proyectos que se empeñe, con lo cual está muy bien que alguien lo investigue en esas conversaciones con hilos o sin hilos en las que imprudentemente cree estar seguro. Otro asunto es que en los estados bajo severos regímenes dictatoriales quienes asumen posiciones de disidencia tengan conversaciones en las que se den o se impliquen nombres y formas de localización. Cualquier dictadura y todo su aparato de seguridad del estado (eufemismo para denominar la organización de profesionales de la represión legalizados en contra de otras propuestas de sociedad) saben que el máximo de su poder reside en el máximo de información que tenga de todo y especialmente de sus disidentes. Por la parte que les toca a estos hablar o decir más de la cuenta por las vías mas transparentables es uno de los peores errores que se pueden cometer. No se entiende que disidentes de varios países proporcionen sus datos personales y sus fotos para ser capturados en cuanto el estado decide neutralizarlos pero hay algo por encima del hecho nominal, la disidencia misma prevalece en tanto que la injusticia la regenera por muchos que sean los disidentes destruidos.

Tal como está el mundo, con todas sus divisiones, no hay manera de vivir sin el ocultamiento de una parte de lo que se es, se hace, se tiene o se quiere ante el otro. Lo hacen los estados como aparatos y lo hacemos los individuos  en cualquiera de nuestros roles de ciudadanía. La afirmación de no tener ningun secreto es más poética y demagógica que real. No es posible vivir en la total transparencia, o al menos esta es la conclusión a la que se llega dentro de este sistema y dentro de este tiempo histriónico. Es además una afirmación totalmente honesta que entra en contradicción con el propio deseo de quien la haga. Mi deseo seria vivir en la absoluta evidencia de quién soy y lo que hago, pero una parte de mis cosas es ocultada a una parte de la otra gente. La lucha más dura de un individuo consigo mismo para vivir una vida digna es poder expresarse tal como es en todas partes y lugares. Los protocolos sociales lo impiden y su propio temor o cobardía de los demás lo disuaden.

Depende de la posición en la  vida y del puesto ocupado en el correlacionario de cada momento si uno está en la tesitura de querer revelar todo lo que es no entrando en la dinámica de guardar secretos o entra en una etapa en la que ya no lo dice todo y lo que dice lo hace con sumo esmero a quien se lo merezca. Lo primero remite a una etapa de formación y lo segundo a una de madurez con lo cual queda contradicha una pedagogía básica de apología de la verdad durante la infancia cuando se sabe o sabe el didacta que es algo que no se puede llevar a término durante la adultez. Claro que de cada dato a exponer o transparentar hay que valorar el impato que puede hacer incluida la herida que pueda ocasionar en quien no sepa manejarlo. Hay un tipo de transparencia exigible y otra no. El pudor a decirlo todo es algo que tiene que ver con dificultades de gestión de los asuntos personales viviendo en una permanente frontera entre lo mio y lo ajeno.La relación con el secreto es ambivalente. De un parte te proteges del espia que use información personal tuya en tu contra, para mofarse de ti o ningunearte; de otra necesitas acceder a secretos de correlacionados de tu vida que estén preparando un atentado en tu contra (no todos los atentados son terroristas y la mayoría de ellos pasan por trampas y traicioners ordinarias). Tener una vida plena y no tener secretos, sin tener necesidad de guardar nada, forma parte de la utopía social, algo mas lejos ahora de lo que lo estaba en el siglo XVII.

 

El lenguaje mimoso

El lenguaje mimoso. Una ojeada a las formas de reconocimiento de contenidos escasos. JesRIART CdV18junio2011

Se ha dicho  ya pero vale  la pena volverlo a repetir: las, generalmente, pequeñas notas insertadas en los espacios de consumo on line suponen la eclosión de una rica mensajería que da cuenta a diario de las opiniones, sensibilidades e ideologías de un elevado número de personas que las escriben para compartir sus ideas u ocurrencias. El ciberespacio (nos) está proporcionando el más gigantesco laboratorio para observaciones de la psicología humana y de la continua cascada de ideas. Quienes dejan (o vamos dejando) sus/nuestras notas de reflexión, informaciones de interés general y de propuestas prácticas comparativamente somos los menos en relación a todo el volumen de quienes dedican más grafía al uso del lenguaje mimoso que al lenguaje de debate. Previsiblemente las entradas de brevísimos diciéndole a la nota anterior lo guapa que es o si han quedado para ir a la pelu juntas irán quedando a un lado por sus particularismos insubstanciosos y su escaso sentido para decirlo en un espacio de información que llega a terceras que pueden perfectamente vivir prescindiendo de estos detalles.

 Las notas de mimos son todo un fenómeno en el que vale la pena detenerse para repensarlo como uno de los indicadores que ocultan la falta de contenidos. Por supuesto, existe la libertad de palabra y cada cual llega más lejos o muy poco lejos con la suya. La palabra emitida (escrita u oral) es el resultado de una necesidad comunicativa y de una autoafirmación del yo hablante que intenta una doble misión: informar de un sentimiento o de un dato y persuadir e influir a quien se le dirige para que lo incorpore a su background y a su conducta.  El lenguaje además de testimoniar una situación instrumenta una energía para hacer impacto en el otro. El lenguaje mimoso no es una excepción a esta ley psicolingüística general, lo que es más es posible que sea el lenguaje más pretenciosamente sugerente para caer bien y para ganar aliados.

El lenguaje mimoso es una parte del lenguaje general y una constante episódica  más o menos regular extendida a todos los hablantes. ¿A quién no le gusta ser  querido y por consiguiente mimado? Los mimos forman parte de las expresiones y gestos cariñosos: la prosodia se acomoda a esos gestos, se cambia la voz, se aniña o infantiliza sin ningún rubor y se dicen cosas extraordinariamente fantásticas que crean el encanto de esa fantasía por el hecho de decirlas. Como todo lenguaje puede vaciarse de contenido cuando es excesivamente repetitivo y monótono: es el caso de personas con la lengua floja y la inercia mecánica que no paran de decir “cariño” en cada encabezamiento de sus frases o inmediatamente saludan al recién conocido como “amigo” sin que haya habido tiempo suficiente para desear ni siquiera, no ya para construir una amistad. El cerebro, órgano con circuitos de información y almacenes de palabras, proporciona unos datos u otros según un cálculo no siempre voluntario ni controlado de las necesidades que el sujeto tenga en cada momento. Hay momentos psicológicos de mayor debilidad es que gusta escuchar o leer frases dedicadas a ser remontado por otro que te quieren. No existen los supermanes,  ni existen los individuos tan blindados que rechacen carantoñas y piropos. Hay quien se ha propuesto firmemente no querer afectuosamente  a nadie y duda de ser querido (como corresponde a todo mármol raso) por alguien. Eso hace la suma de una decisión voluntaria en firme y de una presunción sentimental determinada por una biografía con experiencias de traición mal elaboradas. La persona que no confía en la dedicación que le presten otras como objeto de cariño puede estar teniendo un grave problema de percepción aunque, ciertamente, hay biografías tan maltratadas que no han recibido el menor cariño desde el principio de su vida (el caso de niños abandonados, expoliados o incluso torturados físicamente).

Es fácil adivinar quién está instalado en la vida de una manera blindada, solo tienes que observar que no llegas a su campo acústico y apenas a su totalidad perceptiva. Si alguien no quiere saber nada con lo que se le dice o informa u ofrece no tiene más que no parar de hablar y no contestar a lo que se le pregunta o comenta. Por el lado de quien porta este comentario si es listo no intentará una tercera vez, ni siquiera una segunda insistir en lo que al otro no le interesa en absoluto o da pruebas elocuentes de no interesarle.

El lenguaje mimoso es una estrategia de supervivencia en los correlacionarios que expresa un particular peaje para intercambios verbales. Se convierte en una literatura plasta por no decir casposa cuando se queda en ella misma sin actuar como complemento de otra más interesante. Quienes no tienen contenidos que ofreces ni andan con ganas de pensarlos para ofrecerlos se diluyen en una fraseología mayoritariamente formalista. Se llenan y llenan los ambientes de frasecitas cariñosas (qué guapa eres, qué bonita estas, tú sí que eres una gran persona, contigo estoy en el cielo, me pasaría toda la vida enganchado a ti,…) que tienen el común denominador de reconocer figuras, looks, performances, escenas, superficies sin averiguar ni tratar de ninguna clase de contenidos y es que la cita para la paella, la victoria futbolística, el atuendo que se lleva o la peluquería son temas con los que se puede trasegar toda la vida sin decir absolutamente nada substancioso. Pero ¿qué es lo substancial? La respuesta filosófica a esto es diametralmente opuesta a la que pueda proponer un estilista.

De lo que sí se puede levantar acta es que el lenguaje mimoso expresa una forma dominante de reconocimiento del otro (se le detecta, se le saluda, se le piropea,…) sin apenas conocerlo y sin (máxima curiosidad) pretender conocerlo. Esa paradoja entre reconocer sin conocer se da en otros ámbitos de la comunicación hablada, tales como presentaciones de nombres públicos y reprógrafos.

Es conocida la táctica seductora de algún tipo de personas en sus formas de hablar (cariño por aquí, cariño por allá). Clienteo en un bar con cobertura wifi que últimamente hace de extensión de mi oficina en que la chica sexy en el andar, vestir y peinado me dice cariño, claro se lo dice a todo el mundo, con lo cual infiero que no soy en absoluto objeto de su cariño, es un vocablo-tic, un deje, un gesto de engatusamiento. Las/los  amantes de un/a pluriamante también se quejan que la misma palabra (la de cariño) sea usada a todas/todos los demás. Y es que si de amor gramatical se trata cuando un hablante no es capaz de crear un lenguaje seductivo específico para cada relación de intimidad sentimental que tenga es que está demostrando su incapacidad creativa y su fracaso como persona rica en recursos imaginativos.

En rápidas ojeadas por  los sites on line y en los diálogos mensajeros se observa pronto quien anda enramado con fraseología insípida en estas frases retoricas y escasamente originales del mimo y quien hace aportaciones útiles a compartir con los demás que sirvan como materiales de reflexión. Es la diferencia entre pensantes y rimbombantes. El rimbomborio de palabras pensadas para caer bien o para ganar aliados afectuosos pone en evidencia la poca agudeza de quien se instala en ese podio y no es capaz de abandonarlo nunca. Son quienes supeditan la sintonía a la creación de ondas intelectuales para la comprensión de fondo de lo qué somos, lo qué sentimos y hacia dónde vamos.

Hay que admitir que a mucha gente le va perfectamente bien, o así lo cree, manteniéndose en la superficialidad de todo sin querer hablar de lo que consideran, y es cierto, más trascendente. Es así que el dial de la realidad arroja multitud de conversaciones temáticas simultáneamente cuya mayor parte se escapan de lo más político de la realidad misma para poner la originalidad concursante al servicio de la estulticia.

El lenguaje mimoso -como el predominante apoyándose con la fraseología rutinaria y no-original- que puebla los circuitos de mensajería no deja de ser un indicativo de las necesidades relacionales y sentimentales concurrentes en el ciberespacio y de la capacidad disminuida para ofrecer o proponer contenidos mejores. No es necesario apoyar las opiniones y las ideas con carantoñas o con saludos mimosos continuamente. Es como si se supeditara el valor del opinatorio al peaje de enmarcar una opinión solicitando el favor de ser leída. Una idea útil a compartir se comparte por si misma sea cual sea el formato en qué sea expresada. De hecho, son totalmente prescindibles muchos gestos de mecánica y diseño  formalistas. Los tiempos tecno comunicativos actuales vienen excluyendo el consejo que nos diera Shakespeare hay que prestar oídos a todo el mundo pero dar opiniones a unos pocos”. Si bien se comprende que en el orbe presencial haya razones para seguir esta pauta, dadas las lenguas bífidas y la utilización fraudulenta de los comentarios dados por depositarios perversos de nuestras sinceridades, en el orbe virtual las opiniones dadas, menos poli interpretables por su referencialidad escrita, circulan a pesar de aquellos que no estén de acuerdo con ellas y traten de tergiversarlas.

Rascando en todas las conductas y opiniones siempre se encuentran vectores emocionales que están en el fondo de las estructuras de personalidad. Las personalidades no se hacen en laboratorios de planificación intelectual sino en los trasiegos con las experiencias de vida desde el pre-nacimiento. En el cuadro emocional uno nunca está solo por solo que esté. En tu vida siempre hay alguien más, dice Luis Magrinyà. Si no se tiene en el contexto inmediato a quien se esperaba se trata de encontrar espacios con gente cariñosa. Un estudio de la fiabilidad sentimental de cada acto cariñoso descubrirá que en muchas partes y en muchos individuos hay poses y ejercicios de técnicas de seducción pero no desbancará la teoría de la necesidad cariñosa misma. Es otra discusión de más envergadura ver hasta qué punto el lenguaje mimoso hace de sucedáneo de una praxis amorosa real y duradera haciéndole incluso de barrera para mantener encajonada toda sentimentalidad a un simple teatrito de varietés formales.

 

El lenguaje mimoso

El lenguaje mimoso. Una ojeada a las formas de reconocimiento de contenidos escasos. JesRIART CdV18junio2011

Se ha dicho  ya pero vale  la pena volverlo a repetir: las, generalmente, pequeñas notas insertadas en los espacios de consumo on line suponen la eclosión de una rica mensajería que da cuenta a diario de las opiniones, sensibilidades e ideologías de un elevado número de personas que las escriben para compartir sus ideas u ocurrencias. El ciberespacio (nos) está proporcionando el más gigantesco laboratorio para observaciones de la psicología humana y de la continua cascada de ideas. Quienes dejan (o vamos dejando) sus/nuestras notas de reflexión, informaciones de interés general y de propuestas prácticas comparativamente somos los menos en relación a todo el volumen de quienes dedican más grafía al uso del lenguaje mimoso que al lenguaje de debate. Previsiblemente las entradas de brevísimos diciéndole a la nota anterior lo guapa que es o si han quedado para ir a la pelu juntas irán quedando a un lado por sus particularismos insubstanciosos y su escaso sentido para decirlo en un espacio de información que llega a terceras que pueden perfectamente vivir prescindiendo de estos detalles.

 Las notas de mimos son todo un fenómeno en el que vale la pena detenerse para repensarlo como uno de los indicadores que ocultan la falta de contenidos. Por supuesto, existe la libertad de palabra y cada cual llega más lejos o muy poco lejos con la suya. La palabra emitida (escrita u oral) es el resultado de una necesidad comunicativa y de una autoafirmación del yo hablante que intenta una doble misión: informar de un sentimiento o de un dato y persuadir e influir a quien se le dirige para que lo incorpore a su background y a su conducta.  El lenguaje además de testimoniar una situación instrumenta una energía para hacer impacto en el otro. El lenguaje mimoso no es una excepción a esta ley psicolingüística general, lo que es más es posible que sea el lenguaje más pretenciosamente sugerente para caer bien y para ganar aliados.

El lenguaje mimoso es una parte del lenguaje general y una constante episódica  más o menos regular extendida a todos los hablantes. ¿A quién no le gusta ser  querido y por consiguiente mimado? Los mimos forman parte de las expresiones y gestos cariñosos: la prosodia se acomoda a esos gestos, se cambia la voz, se aniña o infantiliza sin ningún rubor y se dicen cosas extraordinariamente fantásticas que crean el encanto de esa fantasía por el hecho de decirlas. Como todo lenguaje puede vaciarse de contenido cuando es excesivamente repetitivo y monótono: es el caso de personas con la lengua floja y la inercia mecánica que no paran de decir “cariño” en cada encabezamiento de sus frases o inmediatamente saludan al recién conocido como “amigo” sin que haya habido tiempo suficiente para desear ni siquiera, no ya para construir una amistad. El cerebro, órgano con circuitos de información y almacenes de palabras, proporciona unos datos u otros según un cálculo no siempre voluntario ni controlado de las necesidades que el sujeto tenga en cada momento. Hay momentos psicológicos de mayor debilidad es que gusta escuchar o leer frases dedicadas a ser remontado por otro que te quieren. No existen los supermanes,  ni existen los individuos tan blindados que rechacen carantoñas y piropos. Hay quien se ha propuesto firmemente no querer afectuosamente  a nadie y duda de ser querido (como corresponde a todo mármol raso) por alguien. Eso hace la suma de una decisión voluntaria en firme y de una presunción sentimental determinada por una biografía con experiencias de traición mal elaboradas. La persona que no confía en la dedicación que le presten otras como objeto de cariño puede estar teniendo un grave problema de percepción aunque, ciertamente, hay biografías tan maltratadas que no han recibido el menor cariño desde el principio de su vida (el caso de niños abandonados, expoliados o incluso torturados físicamente).

Es fácil adivinar quién está instalado en la vida de una manera blindada, solo tienes que observar que no llegas a su campo acústico y apenas a su totalidad perceptiva. Si alguien no quiere saber nada con lo que se le dice o informa u ofrece no tiene más que no parar de hablar y no contestar a lo que se le pregunta o comenta. Por el lado de quien porta este comentario si es listo no intentará una tercera vez, ni siquiera una segunda insistir en lo que al otro no le interesa en absoluto o da pruebas elocuentes de no interesarle.

El lenguaje mimoso es una estrategia de supervivencia en los correlacionarios que expresa un particular peaje para intercambios verbales. Se convierte en una literatura plasta por no decir casposa cuando se queda en ella misma sin actuar como complemento de otra más interesante. Quienes no tienen contenidos que ofreces ni andan con ganas de pensarlos para ofrecerlos se diluyen en una fraseología mayoritariamente formalista. Se llenan y llenan los ambientes de frasecitas cariñosas (qué guapa eres, qué bonita estas, tú sí que eres una gran persona, contigo estoy en el cielo, me pasaría toda la vida enganchado a ti,…) que tienen el común denominador de reconocer figuras, looks, performances, escenas, superficies sin averiguar ni tratar de ninguna clase de contenidos y es que la cita para la paella, la victoria futbolística, el atuendo que se lleva o la peluquería son temas con los que se puede trasegar toda la vida sin decir absolutamente nada substancioso. Pero ¿qué es lo substancial? La respuesta filosófica a esto es diametralmente opuesta a la que pueda proponer un estilista.

De lo que sí se puede levantar acta es que el lenguaje mimoso expresa una forma dominante de reconocimiento del otro (se le detecta, se le saluda, se le piropea,…) sin apenas conocerlo y sin (máxima curiosidad) pretender conocerlo. Esa paradoja entre reconocer sin conocer se da en otros ámbitos de la comunicación hablada, tales como presentaciones de nombres públicos y reprógrafos.

Es conocida la táctica seductora de algún tipo de personas en sus formas de hablar (cariño por aquí, cariño por allá). Clienteo en un bar con cobertura wifi que últimamente hace de extensión de mi oficina en que la chica sexy en el andar, vestir y peinado me dice cariño, claro se lo dice a todo el mundo, con lo cual infiero que no soy en absoluto objeto de su cariño, es un vocablo-tic, un deje, un gesto de engatusamiento. Las/los  amantes de un/a pluriamante también se quejan que la misma palabra (la de cariño) sea usada a todas/todos los demás. Y es que si de amor gramatical se trata cuando un hablante no es capaz de crear un lenguaje seductivo específico para cada relación de intimidad sentimental que tenga es que está demostrando su incapacidad creativa y su fracaso como persona rica en recursos imaginativos.

En rápidas ojeadas por  los sites on line y en los diálogos mensajeros se observa pronto quien anda enramado con fraseología insípida en estas frases retoricas y escasamente originales del mimo y quien hace aportaciones útiles a compartir con los demás que sirvan como materiales de reflexión. Es la diferencia entre pensantes y rimbombantes. El rimbomborio de palabras pensadas para caer bien o para ganar aliados afectuosos pone en evidencia la poca agudeza de quien se instala en ese podio y no es capaz de abandonarlo nunca. Son quienes supeditan la sintonía a la creación de ondas intelectuales para la comprensión de fondo de lo qué somos, lo qué sentimos y hacia dónde vamos.

Hay que admitir que a mucha gente le va perfectamente bien, o así lo cree, manteniéndose en la superficialidad de todo sin querer hablar de lo que consideran, y es cierto, más trascendente. Es así que el dial de la realidad arroja multitud de conversaciones temáticas simultáneamente cuya mayor parte se escapan de lo más político de la realidad misma para poner la originalidad concursante al servicio de la estulticia.

El lenguaje mimoso -como el predominante apoyándose con la fraseología rutinaria y no-original- que puebla los circuitos de mensajería no deja de ser un indicativo de las necesidades relacionales y sentimentales concurrentes en el ciberespacio y de la capacidad disminuida para ofrecer o proponer contenidos mejores. No es necesario apoyar las opiniones y las ideas con carantoñas o con saludos mimosos continuamente. Es como si se supeditara el valor del opinatorio al peaje de enmarcar una opinión solicitando el favor de ser leída. Una idea útil a compartir se comparte por si misma sea cual sea el formato en qué sea expresada. De hecho, son totalmente prescindibles muchos gestos de mecánica y diseño  formalistas. Los tiempos tecno comunicativos actuales vienen excluyendo el consejo que nos diera Shakespeare hay que prestar oídos a todo el mundo pero dar opiniones a unos pocos”. Si bien se comprende que en el orbe presencial haya razones para seguir esta pauta, dadas las lenguas bífidas y la utilización fraudulenta de los comentarios dados por depositarios perversos de nuestras sinceridades, en el orbe virtual las opiniones dadas, menos poli interpretables por su referencialidad escrita, circulan a pesar de aquellos que no estén de acuerdo con ellas y traten de tergiversarlas.

Rascando en todas las conductas y opiniones siempre se encuentran vectores emocionales que están en el fondo de las estructuras de personalidad. Las personalidades no se hacen en laboratorios de planificación intelectual sino en los trasiegos con las experiencias de vida desde el pre-nacimiento. En el cuadro emocional uno nunca está solo por solo que esté. En tu vida siempre hay alguien más, dice Luis Magrinyà. Si no se tiene en el contexto inmediato a quien se esperaba se trata de encontrar espacios con gente cariñosa. Un estudio de la fiabilidad sentimental de cada acto cariñoso descubrirá que en muchas partes y en muchos individuos hay poses y ejercicios de técnicas de seducción pero no desbancará la teoría de la necesidad cariñosa misma. Es otra discusión de más envergadura ver hasta qué punto el lenguaje mimoso hace de sucedáneo de una praxis amorosa real y duradera haciéndole incluso de barrera para mantener encajonada toda sentimentalidad a un simple teatrito de varietés formales.

 

Crónica del sujeto impuro

Odio y Venganza. Cronica del sujeto impuro.JesRICART Cáceres7mayo2011

En un ensayo sobre odio, coordinado por Carlos Castilla del Pino[1], todos los autores[2] trabajaron su ensayo dando por supuesta la premisa de que el odio es connatural al ser humano. Así como se ama y se tienen afectos también se desama y se odia. Cuando lo leí, a pesar de entender la trama psíquica que lleva al odio, me reconocí interiormente no identificado  con posturas activas de odio. Odiar siempre me pareció un verbo demasiado complicado y como acción no tengo conciencia de haberla asumido. Sin embargo, honestamente debo decir que he acudido a ese verbo, conjugado para la ocasión, para señalar la carga de dolor que he experimentado en situaciones de enfrentamientos emocionales muy graves. Efectivamente hay personas odiosas que tienen todo el derecho a saber que lo son. A menudo la mentira instalada se convierte en un fenómeno creciente hasta convertirlo en casi el único fenómeno porque la gente en su trato directo muy constante no se dice lo que piensa. El sujeto culturizado y cortés puede llegar a estar tan protocolizado que termina por comportarse de maneras casi automáticas. La autoinhibición -no por vergüenza ni falta de opiniones sino por evitarse contratiempos y enfrentamientos- se ha convertido en una constante mundana. Lo que no se dice en la cara se escribe en los diarios personales o se comenta a espaldas de los mencionados y posiblemente interesados. La falta de fluidez comunicativa o, diciéndolo más inequívocamente, la falta de comunicación es el factor responsable del desencuentro humano. El odio se instala como resultante de muchos factores combinados siendo la desinformación uno de ellos, la falta de empatía continuada puede ser otro, pero sobre todo el decisivo es el dolor por una afrenta no perdonada.  Entiendo que no se puede hablar del odio como un absoluto que rige por un igual en todas partes y personas, lo mismo se puede decir del amor que sería su contrario. 

En el universo sentimental las cosas se pueden complicar de tal modo que una misma persona puede recibir de otra, sentimientos contradictorios de odio y de amor. Depende de contextos y de la mayor o menor estabilidad psíquica de las personalidades en interacción. La estabilidad psicológica pasa por estar libre de emociones preñadas de rabias por una cuestión de eficacia y economía mental: odiar hace perder mucho tiempo además de colocar en una vía sin salida al sujeto que odia a otro. Distingamos entre una reacción puntual que promueve un odio instantáneo y un estado caracterial de odio permanente contra alguien o algo. En el primer caso el odio puntual es el resultado de una presión en un momento determinado, en el segundo tiene que darse toda una organización de la personalidad en torno a este sentimiento negativo. Es la diferencia entre el cuerdo y el loco para abreviar o entre quien es capaz de razonar una situación no quedándose pegado a ella por dolorosa que haya sido y quien queda pegado a perpetuidad en una, por eventual que fuera, siendo incapacidad de vivir su posteridad de una forma razonablemente equilibrada y tranquila.

A lo largo de la biografía pueden sucederse una cierta cantidad de tipos odiosos que además remiten a prototipos humanos perfectamente descritos por las literaturas analíticas, denunciados en multitud de situaciones y hasta juzgados con exactitud en judicaturas en tiempos de bonanza y con jueces éticos. Obviamente  pasan como figuras del paisaje y dejan de recordarse en su mayor parte a cortísimos plazos. Es probable que todo lo que dejaran de ellos fueran ejemplos de cómo no ser o no seguir en absoluto. El individuo a odiar contribuye a desarrollar la indiferencia y no sufrir por él en cuanto sea posible. Es un mecanismo básico de administración de la energía mental. Puedes vivir 5 minutos de tensión y odiar la prepotencia de alguien que quiere tratarte como a su siervo, pero la mejor lección que puedes dar al prepotente es ignorarlo a continuación. Mantener un rato de odio mas allá de ese odio es una energía malgastada. Pero al conocer ese mecanismo ya se evita entrar en esa emocionalidad desagradable. Lo mejor es tomar al malhechor, al agresor, al injurioso y al traidor por citar cuatro substantivos de tipos con los que la disuerte te lleva a tratar aunque sea puntualmente como episodios desagradables ante los que hay que tomar medidas para no volverlos a tener. Las muchas veces que he tenido que sufrir como víctima el impacto de malhechores que robaron mis cosas no experimenté sentimientos de odio, mi malestar fue por otras conexiones: experimenté una vez más el desengaño con el ser humano, la autocrítica por no haberlo previsto, el desprecio a tipos que sobrevivan engañando o robando a los demás. El desprecio ha sido definido como el hermano menor del odio. Debo pensar si tiene conexión con el odio o es algo extra sentimental. Hay comportamientos despreciables (es decir, que literalmente no son valorados, no se aprecian) por los que emocionalmente no se siente un malestar especial. El odio sí produce malestar, se sufre al odiar. El lenguaje coloquial utiliza como suele pasar tantas veces con otras palabras el verbo odiar y su conjugación de maneras un tanto gratuitas sin sentir realimente lo que se dice ni  creerlo.

El odio inequívoco se diría que va acompañado de la venganza pero son dos cosas completamente diferentes. Odiar a alguien no implica vengarse de este alguien. La venganza a su vez no tiene porque ser siempre la consecuencia del odio. Un sicario puede ser el instrumento ejecutor  de un plan de venganza y no sentir nada personal por la víctima que asesina. A ésta seguramente  le dará absolutamente igual si es odiada o no por su ejecutor, siendo simplemente un intermediario entre el odio y la venganza, si no puede cambiar la suerte de su destino.  No es que sea lo mismo el enfrentamiento directo con quien te odia a hacerlo con el encargado de darte la noticia de que te va a matar, con este siempre puedes intentar recomprarla porque es un profesional del crimen, con la otra no.

La venganza organizada desde el punto de vista de quien se venga requiere de un plan organizado, de un sosiego del espíritu, por tanto, y de condiciones intelectuales para llevarlo a cabo. Eso pasa por un tiempo considerable o incluso por una parte de la vida. Si es el modo de concretar el odio, se separa de este, ya que lo que activa el odio es la escena directa de una injusticia o la información de una crueldad.

Entiendo que la mejor forma de vivir es desde la calma interior y la paz de espíritu. Odiar es un verbo que se vuelve en contra de quien odia porque deja de vivir su vida para tener por centro atencional al individuo objeto de su odio. Habrá que distinguir entre organizar la venganza: el proceso para hacer justicia no deja de ser esto (pensemos en los supervivientes de los campos nazis que dedicaron en muchas ocasiones años a documentar sumarios e investigaciones en contra de sus antiguos verdugos y torturadores) y el odio durante un periodo. Odiar significa dedicar una energía a hacerlo, no olvidar las afrentas y los actores que las hicieron es un ejercicio de memoria biografía y sentimental, un trabajo archivístico y mental.

En la venganza como  una actuación directa contra alguien por lo que te hiciera o hiciera otros puede concurrir o no el odio. El odio-ya se ha dicho- no es una condición indispensable para la venganza, aunque la venganza suele ser justificada porque en alguna parte del proceso una persona ha odiado a otra y/o no puede perdonarla por lo que le hizo.

El reto del sujeto revolucionario, el que quiere superar a su enemigo interno avanzando en la deontología de su comportamiento no puede vivir con el odio instalado en sus registros y  centrando su vida en venganzas. No sale a cuenta, significa vivir por y para el otro aunque sea para devolverle los daños recibidos. El odio activo no deja lugar para el amor reconstructivo. El odio es un lastre que impide vivir una vida limpia. Lo mejor que se puede hacer con la gente justificadamente odiable es sacársela de encima, cuanto menos contacto haya con ella es mejor. Eso despejará el terreno de malezas y de factores de malestar. Tipificar a ese tipo de gente no es fácil. Lo que para un punto de vista puede ser alguien odioso para otro es un líder de calidad[3]. El podio también pasa por la percepción del objeto odioso y sobre todo por el sentimiento de victimidad o no en relación a lo que te/nos haya hecho. La liberación de los lastres del pasado incluye sin duda dejar de pensar en aquellos que más daño nos hicieron y en reciclarlos como datos  biográficos y referencias obligadas para citar sí pero sin caer en la animadversión emocional que embriague el resto del pensamiento sin permitirle ocuparse de temas más interesantes.

La crónica del sujeto impuro nos lleva directamente a la mayor parte de almas vivas y lo mismo se puede decir de las que vivieron, hasta tal punto que la pureza es un parámetro de la ficción más quimérica. Es prácticamente imposible vivir en entornos de error y de presiones y no caer en la reproducción de los errores y de conductas presionadas o muy condicionadas.  La santidad sería el concepto magistral de una vida intachable, con una ética integral y pura en el sentido de irreprochable. Para disuerte de la especie la práctica totalidad de sus miembros es (somos) impugnables y deberíamos ser superables. La cosa está en ver quién y en qué se supera si es que toma la superación de sus límites y equivocaciones habituales en un reto a conseguir.

Mientras el odio siga siendo uno de los atributos del ser humano, expresado civilizada o salvajemente, desde la argumentación jurídica o la advertencia militar, la perspectiva de un hombre nuevo rehecho se aleja algo más del noble deseo de la utopía. Si las relaciones entre los individuos son las combinaciones o juegos en conflicto de ataques y autodefensas, acusaciones y venganzas, la perspectiva de evolución humana sigue siendo limitada.

La venganza implica una organización de la vida en torno a ella como eje y no estar dispuesto a perder el tiempo para vengarse de los enemigos inequívocos que hicieron daños irreparables, es tanto como permitirles que sigan extendiéndolo a otros. Hay algo del orden de obligación de parar la actividad lesiva contra los demás de los enfermos violentos. El estado se justifica a sí mismo como instrumento para repartir la justicia y defender a quienes han recibido ultrajes sin poderlo hacer por sí mismos. El ser humano es demasiado enano todavía como para suponer que dejándolo a su libre albedrio evolucionaria en la automoderación individual. Más bien la automoderación deficitaria necesita el complemento de la moderación impositiva en aquellos asuntos en los que hay individuos que se destacan como agresores, beligerantes o negligentes.

En las conversaciones sobre odiar/no odiar se corre el riesgo de tratar de teorizar un concepto unitario desde empirias muy distintas. ¿Cómo pedirle a alguien que ha sufrido amputaciones y torturas con secuelas irreversibles que perdone a sus torturadores? ¿Cómo hacerlo ante los que fueron engañados, desahuciados, excluidos, vendidos como carnaza de explotación ante mercaderes que traficaron con sus confianzas y sus seños? Depende de la envergadura del crimen del que se haya sido objeto el resentimiento durará más o menos tiempo. Sin duda hay cosas que no se olvidan o que empujan a enloquecer por la insoportabilidad de su recuerdo.

Es posible conjeturar un ser humano lavado de injurias por muchas que haya sufrido y limpio de sentimentalidad adversa pero no desmemoriado e ignorante de los sucesos pasados y presentes. Mientras haya ataques contra la dignidad humana habrá personas libres que sabrán no perdonarlos sin caer en dialécticas belicistas y pérdidas de tiempo contra los que menos derecho tiene a prestarles atención intelectual. Si bien el sujeto objetivamente acreedor de rechazo y superación no se le puede tomar como una diana que concentre tu atención malgastado un tiempo precioso de tu vida, dejarlo en paz perdonándolo totalmente sin hacerle pagar por los daños ocasionados es tanto como retroalimentarlo e incentivarlo para que siga instalado en su misma postura malévola. De alguna manera una ley de enjuiciamiento criminal debería no dejar pasar por alto los daños ocasionados de criminales demostrados, reconocidos y confesos. Eso es tanto como aceptar un sistema institucional de venganza para librar a cada individuo de su rol empantanado en ella. La conciencia personal está muy directamente relacionada con la memoria biográfica que permite colocar a cada cual en su lugar por lo que ha sido y es y no por lo que gustaría que hubiera sido o fuera. Es importante no ignorar los actores de quienes hicieron daño intencional para impedirles que sigan haciéndolo y no caer en sus enredos. Por lo general el individuo objeto de odio por alguien en un tema puede correlacionarse con serlo por otros temas.  Leonard Boff[4] sostiene que la misma lógica que explota a las personas, a las clases desposeídas, a los países más pobres, explota también irracionalmente la naturaleza y el planeta. Hay castas y perfiles profesionales protoacreedores del desprecio por sus acciones injustificables e imperdonables.

 



[1] Tusquets, Bacelona 2002

[2] Carmen Gallano, Túa Blesa, Ignacio Echevaqrria, Carlos Gómez Sánchez, Teresa del Valle y Carlos García Gual

[3] Ha pasado y está pasando con los homicidas  serbios  de multitudes. Las  Celdas para  Ratko Mladic y Radovan Karadzik durante su proceso judicial son de 5 estrellas y parte de sus conciudadanos consideran que hicieron lo que debieron. Tambien parte de la cultura del siglo XX y aubn de ahora no faltan neonazis que consideran a Hitler que hizo lo adecuado con los judíos a pesar de toda la evidencia y elocuencia videográfica de las atrpocidades de su estado.

 

[4] (Concòrdia Brazil 1938 doctorado en teologia y filosofia por la universidad de Múnich)

Crónica del sujeto impuro

Odio y Venganza. Cronica del sujeto impuro.JesRICART Cáceres7mayo2011

En un ensayo sobre odio, coordinado por Carlos Castilla del Pino[1], todos los autores[2] trabajaron su ensayo dando por supuesta la premisa de que el odio es connatural al ser humano. Así como se ama y se tienen afectos también se desama y se odia. Cuando lo leí, a pesar de entender la trama psíquica que lleva al odio, me reconocí interiormente no identificado  con posturas activas de odio. Odiar siempre me pareció un verbo demasiado complicado y como acción no tengo conciencia de haberla asumido. Sin embargo, honestamente debo decir que he acudido a ese verbo, conjugado para la ocasión, para señalar la carga de dolor que he experimentado en situaciones de enfrentamientos emocionales muy graves. Efectivamente hay personas odiosas que tienen todo el derecho a saber que lo son. A menudo la mentira instalada se convierte en un fenómeno creciente hasta convertirlo en casi el único fenómeno porque la gente en su trato directo muy constante no se dice lo que piensa. El sujeto culturizado y cortés puede llegar a estar tan protocolizado que termina por comportarse de maneras casi automáticas. La autoinhibición -no por vergüenza ni falta de opiniones sino por evitarse contratiempos y enfrentamientos- se ha convertido en una constante mundana. Lo que no se dice en la cara se escribe en los diarios personales o se comenta a espaldas de los mencionados y posiblemente interesados. La falta de fluidez comunicativa o, diciéndolo más inequívocamente, la falta de comunicación es el factor responsable del desencuentro humano. El odio se instala como resultante de muchos factores combinados siendo la desinformación uno de ellos, la falta de empatía continuada puede ser otro, pero sobre todo el decisivo es el dolor por una afrenta no perdonada.  Entiendo que no se puede hablar del odio como un absoluto que rige por un igual en todas partes y personas, lo mismo se puede decir del amor que sería su contrario. 

En el universo sentimental las cosas se pueden complicar de tal modo que una misma persona puede recibir de otra, sentimientos contradictorios de odio y de amor. Depende de contextos y de la mayor o menor estabilidad psíquica de las personalidades en interacción. La estabilidad psicológica pasa por estar libre de emociones preñadas de rabias por una cuestión de eficacia y economía mental: odiar hace perder mucho tiempo además de colocar en una vía sin salida al sujeto que odia a otro. Distingamos entre una reacción puntual que promueve un odio instantáneo y un estado caracterial de odio permanente contra alguien o algo. En el primer caso el odio puntual es el resultado de una presión en un momento determinado, en el segundo tiene que darse toda una organización de la personalidad en torno a este sentimiento negativo. Es la diferencia entre el cuerdo y el loco para abreviar o entre quien es capaz de razonar una situación no quedándose pegado a ella por dolorosa que haya sido y quien queda pegado a perpetuidad en una, por eventual que fuera, siendo incapacidad de vivir su posteridad de una forma razonablemente equilibrada y tranquila.

A lo largo de la biografía pueden sucederse una cierta cantidad de tipos odiosos que además remiten a prototipos humanos perfectamente descritos por las literaturas analíticas, denunciados en multitud de situaciones y hasta juzgados con exactitud en judicaturas en tiempos de bonanza y con jueces éticos. Obviamente  pasan como figuras del paisaje y dejan de recordarse en su mayor parte a cortísimos plazos. Es probable que todo lo que dejaran de ellos fueran ejemplos de cómo no ser o no seguir en absoluto. El individuo a odiar contribuye a desarrollar la indiferencia y no sufrir por él en cuanto sea posible. Es un mecanismo básico de administración de la energía mental. Puedes vivir 5 minutos de tensión y odiar la prepotencia de alguien que quiere tratarte como a su siervo, pero la mejor lección que puedes dar al prepotente es ignorarlo a continuación. Mantener un rato de odio mas allá de ese odio es una energía malgastada. Pero al conocer ese mecanismo ya se evita entrar en esa emocionalidad desagradable. Lo mejor es tomar al malhechor, al agresor, al injurioso y al traidor por citar cuatro substantivos de tipos con los que la disuerte te lleva a tratar aunque sea puntualmente como episodios desagradables ante los que hay que tomar medidas para no volverlos a tener. Las muchas veces que he tenido que sufrir como víctima el impacto de malhechores que robaron mis cosas no experimenté sentimientos de odio, mi malestar fue por otras conexiones: experimenté una vez más el desengaño con el ser humano, la autocrítica por no haberlo previsto, el desprecio a tipos que sobrevivan engañando o robando a los demás. El desprecio ha sido definido como el hermano menor del odio. Debo pensar si tiene conexión con el odio o es algo extra sentimental. Hay comportamientos despreciables (es decir, que literalmente no son valorados, no se aprecian) por los que emocionalmente no se siente un malestar especial. El odio sí produce malestar, se sufre al odiar. El lenguaje coloquial utiliza como suele pasar tantas veces con otras palabras el verbo odiar y su conjugación de maneras un tanto gratuitas sin sentir realimente lo que se dice ni  creerlo.

El odio inequívoco se diría que va acompañado de la venganza pero son dos cosas completamente diferentes. Odiar a alguien no implica vengarse de este alguien. La venganza a su vez no tiene porque ser siempre la consecuencia del odio. Un sicario puede ser el instrumento ejecutor  de un plan de venganza y no sentir nada personal por la víctima que asesina. A ésta seguramente  le dará absolutamente igual si es odiada o no por su ejecutor, siendo simplemente un intermediario entre el odio y la venganza, si no puede cambiar la suerte de su destino.  No es que sea lo mismo el enfrentamiento directo con quien te odia a hacerlo con el encargado de darte la noticia de que te va a matar, con este siempre puedes intentar recomprarla porque es un profesional del crimen, con la otra no.

La venganza organizada desde el punto de vista de quien se venga requiere de un plan organizado, de un sosiego del espíritu, por tanto, y de condiciones intelectuales para llevarlo a cabo. Eso pasa por un tiempo considerable o incluso por una parte de la vida. Si es el modo de concretar el odio, se separa de este, ya que lo que activa el odio es la escena directa de una injusticia o la información de una crueldad.

Entiendo que la mejor forma de vivir es desde la calma interior y la paz de espíritu. Odiar es un verbo que se vuelve en contra de quien odia porque deja de vivir su vida para tener por centro atencional al individuo objeto de su odio. Habrá que distinguir entre organizar la venganza: el proceso para hacer justicia no deja de ser esto (pensemos en los supervivientes de los campos nazis que dedicaron en muchas ocasiones años a documentar sumarios e investigaciones en contra de sus antiguos verdugos y torturadores) y el odio durante un periodo. Odiar significa dedicar una energía a hacerlo, no olvidar las afrentas y los actores que las hicieron es un ejercicio de memoria biografía y sentimental, un trabajo archivístico y mental.

En la venganza como  una actuación directa contra alguien por lo que te hiciera o hiciera otros puede concurrir o no el odio. El odio-ya se ha dicho- no es una condición indispensable para la venganza, aunque la venganza suele ser justificada porque en alguna parte del proceso una persona ha odiado a otra y/o no puede perdonarla por lo que le hizo.

El reto del sujeto revolucionario, el que quiere superar a su enemigo interno avanzando en la deontología de su comportamiento no puede vivir con el odio instalado en sus registros y  centrando su vida en venganzas. No sale a cuenta, significa vivir por y para el otro aunque sea para devolverle los daños recibidos. El odio activo no deja lugar para el amor reconstructivo. El odio es un lastre que impide vivir una vida limpia. Lo mejor que se puede hacer con la gente justificadamente odiable es sacársela de encima, cuanto menos contacto haya con ella es mejor. Eso despejará el terreno de malezas y de factores de malestar. Tipificar a ese tipo de gente no es fácil. Lo que para un punto de vista puede ser alguien odioso para otro es un líder de calidad[3]. El podio también pasa por la percepción del objeto odioso y sobre todo por el sentimiento de victimidad o no en relación a lo que te/nos haya hecho. La liberación de los lastres del pasado incluye sin duda dejar de pensar en aquellos que más daño nos hicieron y en reciclarlos como datos  biográficos y referencias obligadas para citar sí pero sin caer en la animadversión emocional que embriague el resto del pensamiento sin permitirle ocuparse de temas más interesantes.

La crónica del sujeto impuro nos lleva directamente a la mayor parte de almas vivas y lo mismo se puede decir de las que vivieron, hasta tal punto que la pureza es un parámetro de la ficción más quimérica. Es prácticamente imposible vivir en entornos de error y de presiones y no caer en la reproducción de los errores y de conductas presionadas o muy condicionadas.  La santidad sería el concepto magistral de una vida intachable, con una ética integral y pura en el sentido de irreprochable. Para disuerte de la especie la práctica totalidad de sus miembros es (somos) impugnables y deberíamos ser superables. La cosa está en ver quién y en qué se supera si es que toma la superación de sus límites y equivocaciones habituales en un reto a conseguir.

Mientras el odio siga siendo uno de los atributos del ser humano, expresado civilizada o salvajemente, desde la argumentación jurídica o la advertencia militar, la perspectiva de un hombre nuevo rehecho se aleja algo más del noble deseo de la utopía. Si las relaciones entre los individuos son las combinaciones o juegos en conflicto de ataques y autodefensas, acusaciones y venganzas, la perspectiva de evolución humana sigue siendo limitada.

La venganza implica una organización de la vida en torno a ella como eje y no estar dispuesto a perder el tiempo para vengarse de los enemigos inequívocos que hicieron daños irreparables, es tanto como permitirles que sigan extendiéndolo a otros. Hay algo del orden de obligación de parar la actividad lesiva contra los demás de los enfermos violentos. El estado se justifica a sí mismo como instrumento para repartir la justicia y defender a quienes han recibido ultrajes sin poderlo hacer por sí mismos. El ser humano es demasiado enano todavía como para suponer que dejándolo a su libre albedrio evolucionaria en la automoderación individual. Más bien la automoderación deficitaria necesita el complemento de la moderación impositiva en aquellos asuntos en los que hay individuos que se destacan como agresores, beligerantes o negligentes.

En las conversaciones sobre odiar/no odiar se corre el riesgo de tratar de teorizar un concepto unitario desde empirias muy distintas. ¿Cómo pedirle a alguien que ha sufrido amputaciones y torturas con secuelas irreversibles que perdone a sus torturadores? ¿Cómo hacerlo ante los que fueron engañados, desahuciados, excluidos, vendidos como carnaza de explotación ante mercaderes que traficaron con sus confianzas y sus seños? Depende de la envergadura del crimen del que se haya sido objeto el resentimiento durará más o menos tiempo. Sin duda hay cosas que no se olvidan o que empujan a enloquecer por la insoportabilidad de su recuerdo.

Es posible conjeturar un ser humano lavado de injurias por muchas que haya sufrido y limpio de sentimentalidad adversa pero no desmemoriado e ignorante de los sucesos pasados y presentes. Mientras haya ataques contra la dignidad humana habrá personas libres que sabrán no perdonarlos sin caer en dialécticas belicistas y pérdidas de tiempo contra los que menos derecho tiene a prestarles atención intelectual. Si bien el sujeto objetivamente acreedor de rechazo y superación no se le puede tomar como una diana que concentre tu atención malgastado un tiempo precioso de tu vida, dejarlo en paz perdonándolo totalmente sin hacerle pagar por los daños ocasionados es tanto como retroalimentarlo e incentivarlo para que siga instalado en su misma postura malévola. De alguna manera una ley de enjuiciamiento criminal debería no dejar pasar por alto los daños ocasionados de criminales demostrados, reconocidos y confesos. Eso es tanto como aceptar un sistema institucional de venganza para librar a cada individuo de su rol empantanado en ella. La conciencia personal está muy directamente relacionada con la memoria biográfica que permite colocar a cada cual en su lugar por lo que ha sido y es y no por lo que gustaría que hubiera sido o fuera. Es importante no ignorar los actores de quienes hicieron daño intencional para impedirles que sigan haciéndolo y no caer en sus enredos. Por lo general el individuo objeto de odio por alguien en un tema puede correlacionarse con serlo por otros temas.  Leonard Boff[4] sostiene que la misma lógica que explota a las personas, a las clases desposeídas, a los países más pobres, explota también irracionalmente la naturaleza y el planeta. Hay castas y perfiles profesionales protoacreedores del desprecio por sus acciones injustificables e imperdonables.

 



[1] Tusquets, Bacelona 2002

[2] Carmen Gallano, Túa Blesa, Ignacio Echevaqrria, Carlos Gómez Sánchez, Teresa del Valle y Carlos García Gual

[3] Ha pasado y está pasando con los homicidas  serbios  de multitudes. Las  Celdas para  Ratko Mladic y Radovan Karadzik durante su proceso judicial son de 5 estrellas y parte de sus conciudadanos consideran que hicieron lo que debieron. Tambien parte de la cultura del siglo XX y aubn de ahora no faltan neonazis que consideran a Hitler que hizo lo adecuado con los judíos a pesar de toda la evidencia y elocuencia videográfica de las atrpocidades de su estado.

 

[4] (Concòrdia Brazil 1938 doctorado en teologia y filosofia por la universidad de Múnich)

Las diferencias con el otro

Las diferencias con el otro  JesRICART Badajoz21abril2011. cAntonioMachado

El principio de la desigualdad natural vive en clara oposición a la cultura igualitarista. La construcción de la teoría sobre igualdad de oportunidades coexiste en conflicto con las diferencias interindividuales demostradas. No hay un solo ser natural (planta o animal) que sea totalmente idéntico a uno semejante de su especie. La insistencia en este hecho crucial, por lo demás evidente, prepara para entender un encuentro con las diferencias de los demás. La mayor parte de contactos que nos van a ser dados durante toda una biografía van a ser contactos con la diferencia. Gracias a esto el flujo de informaciones de lo distinto no cesa y el estimulo por el encuentro con la innovación hace de la existencia una aventura extraordinaria.  No viene a cuento afirmar en los momentos de beligerancia interpersonal la sentencia “somos distintos” o “somos muy distintos”. Es una afirmación de la evidencia que huelga hacerla. Su constatación es tan innecesaria como afirmar que somos grávidos, mortales o necesitamos energía para  vivir. Las diferencias con el otro, con cualquier otro, vale la pena seguir insistiendo, es una constante tan universal que apelar a ella para justificar beligerancias que llegan al antagonismo por no decir a las armas equivale a hacer una acción contra la inteligencia. Cuando en un concurso de diferencias un interlocutor le dice a otro que no está de acuerdo con sus ideas tratando de separar ideologías está cometiendo un gran acto de injusticia metodológica. “No estoy de acuerdo con tus ideas” se ha convertido en un nuevo tic nervioso para quienes tienen prisa en alejarse del compromiso de un debate y de una exposición de distintos puntos de vista. Para empezar, el mismo sujeto no tiene una sola clase de ideas y su heterogeneidad hace difícil que todas ellas sean inaceptables. Aceptemos que ese predicado de separación es una medida de cautela para indicar que no se está de acuerdo con aquellas ideas especialmente caracterizadoras de quien las dice o por lo que se refiere a temas cruciales, sin embargo ambas cosas no quedan precisadas. Lo cierto es como principio metodológico nadie puede estar de acuerdo con nadie en absolutamente todo y esto reza para los duetos relacionales mas próximas: padres-hijos, partners, amantes, hermanos…El lenguaje avanza un poco si sigue el itinerario de los temas hablados y explica las diferencias ahí donde están. No sirve para avanzar con el uso de esas frases lapidarias. Cuanto más se conoce a los otros más se conciencian las diferencias por las que nos separamos todos de todos. La posición consecuente ha de ser o es la de admitir al otro en sus peculiaridades y diferencias pero esto, como todo, tiene un límite. La apología de la tolerancia tiene la excepción de no integrar la intolerancia y la de la aceptación al otro, de cualquier otro, pasa por una compleja tabla implícita de asignaciones de valor y de referencialidad a cada uno de estos otros. Estrictamente hablando nadie pasa la ITP (la inspección técnica de persona, puestos a bromear, un equivalente a la itv o a la ite de edificios). De todas las personas que acaban en tu  lista de contactos, de las mas amigas a las menos, hay cosas que no cuadran, características que no se comprenden, ideas que no se aceptan, contradicciones que resultan bochornosas y que, sin embargo, a pesar de todo ello no se lleva a excluir al otro aceptándole aunque sea desde la tangencialidad episódica. Lo peor que se le puede hacer a alguien es no querer tener ningun trato con esa persona tras conocerlo y tratarlo y llegar a la conclusión que no hay nada que hacer con ese individuo relegándolo al total desprecio. La colección de individuos en esa lista puede ir en crecimiento cuanto más interacción social en profundidad uno viva pero si aumenta o no depende de la posición de tolerancia de cada sujeto. La amistad –uno de los conceptos más ensalzados-. Es algo que se consagra a la entente pasando por alto multitud de detalles antisociales y curiosidades anti ecológicas del otro (fumar en público sabiendo que molesta,  no hacer separación de basuras o aprovechar una invitación para hacer comentarios hirientes) Debe ser que en el fondo perdonamos para que nos perdonen.  En todo caso, una actitud estricta ante otra persona y en general ante el comportamiento humano es una actitud que hace o pretende hacer de justiciera. El rigor significa poner categorías a los eventos y retitular cada acto por lo que es y no por lo que pretende ser. La función analista del intelectual debería ser esta sin doblegar sus criterios y conclusiones a pactos o intereses con resultados de amordazamiento. Un intelectual -dice Julio María Sanguineti[1]-  es cualquier creante en actitud de opinador, es decir de juez universal y lo es  desde su categoría por el caso Dreyfus. Lo más característico del intelectual es la renovación de su rol interviniente en el debate público. Si se pasa flotando por los acontecimientos sin tratarlos como una materia a criticar no se incide de manera alguna en ellos. Como mínimo hay que remarcar de lo que se trata aunque fuerzas mayores que la mera exposición de la verdad no las cambie, Sanguineti dice que “todo es triste, pero no por ello ha de dejarse pasar sin algún subrayado”. 

Las diferencias fundamentales con el otro no lo son tanto por los aspectos físicos y por las rutinas diarias en las que cada cual cae sino por lo que piensa. Es el pensamiento el verdadero factor de desigualación. Ni la pertenencia a clases sociales muy distintas con poderes adquisitivos diferentes ni las condiciones físicas de partida (no solo del color de la piel sino de la mayor o menor salud corporal) son diferenciadores tan poderosos como la sensibilidad sentimental y el pensamiento. La condición de pensante es lo que más individúa al ser humano dándole accésit a una conciencia desde la que comprende su intersectorialidad con los demás (sus campos de coincidencias y sus campos de no coincidencias). Un autor cuando escribe expresa esta pulsión de individuo distinto que necesita expresar sus cosas distintas. En esencia proyecta su pensamiento y al hacerlo se proyecta a sí mismo. Saramago dice (o dejó dicho) que en sustancia es la materia de lo que escribe. En sustancia la vida personal es el proyecto singular y único de uno mismo, sus valores pueden ser transpersonales y universales pero en quien le toca ponerlos a prueba es en su propio ser.

Las diferencias con el otro no son tan graves, lo es mucho mas la desconfianza con el otro desconocido `por el hecho de ser desconocido o las reservas ante el extranjero o recién llegado. De hecho, reconocerlas y examinarlas es un gran paso adelante. Es incomparablemente peor la exclusión y el rechazo a lo distinto por el solo hecho de no ajustarse al patrón de las formas conocidas. Al convertir las diferencias en un motivo de exclusión todos pierden, tanto el excluyente como el excluido por no dar una oportunidad a los intercambios mutuamente creativos y regenerativos. Pero lo cierto es que cuando las diferencias son admitidas, estudiadas y comprendidas y construidas las oportunidades para las conversaciones y los diálogos, en la práctica no apetecen siempre  estar de trasiegos verbales con quienes tienen una visión sectarizada para abordar los temas de la realidad. El reto queda expuesto como una tentativa de acercamiento a lo diferente para aprender sin renunciar a lo que uno es y tiene más asumido en su sentir y en su pensar. Si esto se pudiera resumir en un eslogan diría: que lo distinto no anule lo propio y que lo propio no margine a lo distinto.



[1] expresidente de Uruguay,

El juego de miradas

El juego de miradas. Análisis del contacto visual y de la evitación.JesRICART CdV24feb20

Tomando por imbatible la tesis de que el primer contacto interhumano es sensorial y que este condiciona profundamente su racionalización  desde  un contacto posterior -si lo hay-  más sosegado, el juego de miradas está dentro de aquel. Llevo toda mi vida observando gente, eso son bastantes décadas, suficientes para saber que hay una regularidad  inter-épocas por  lo que se refiere a los usos superficiales de la mirada. Semánticamente, mirar significa acomodar la vista a los objetos que entran dentro del campo visual. Fisiológicamente el globo ocular no puede apartar aquello de lo que se impregna la retina pero la atención y la voluntad sí pueden eliminarlo. La mirada activa lleva al ver las cosas tal como son, en sus detalles, en su precisión. Se puede mirar sin ver, por eso la mirada activa solo se da cuando además de entrar objetos en el campo perceptivo hay una aprehensión fijada de ellos. El ojo que mira ve si hay una voluntad detrás que lo haga. A fuerza de mirar rostros de todas las latitudes y encontrarme con miradas indiferentes que pasan de largo y no ven, o miradas huidizas que se perturban al cruzarse con otras y se inhiben automáticamente, he llegado a la conclusión que hay un temor latente del observador al ser descubierto en su observación.

A las personalidades poco atentas se les objeta que miran pero no ven, oyen pero no escuchan, tocan pero no sienten, se desplazan pero no pasean, comen pero no se alimentan…así como a las poco comunicativas se les increpe que hablen pero no digan nada, que interaccionen sin enterarse, que se muevan sin ir a ninguna parte o que actúen sin hacer nada.  El uso superficial de la mirada lleva asociado un uso discriminativo del trato. Está comprobado que antes de la boca y de la palabra  la comunicación se está dando en los registros sensoriales, la forma de mirada es crucial para sentirse acogido o no. Déjame ver cómo me miras y sabré lo que puedo esperar de ti. Claro que las formas de mirar asi como toda la gestualística tiene una performance que no siempre es unívoca. Se sabe que hay gestos iguales con significaciones diferentes según las culturas y las tradiciones.  También puede haber gestos que se contradigan entre sí. Cuando uno da un traspié o decodifica mal una señal perceptiva es el equivalente al lapsus lingue o la confusión de palabras.

Mirar es una necesidad para ver lo que hay en el entorno y protegerse de él. Es una medida natural y básica de supervivencia. Al principio la mirada se interesa por todo, luego, según se vaya instalando el síndrome de saturación de estímulos, irá siendo discriminativa. Esa discriminación llega a tal extremo que hay sujetos perceptivos que nunca se enteran de parte de las cosas que miran o no retienen parte de las cosas que oyen. La retención de las cosas depende directamente de si son interesantes o no y resulta que muchas cosas pasan a dejar de serlo. Pero ¿dónde está el mecanismo que elige a un tema (cosa o persona) como interesante o lo rechaza por no serlo? Hay una estela de micro razones por las que una persona repara en otro y en cambio no lo hace en la siguiente, parte de ellas no tienen por qué estar concienciadas por el sujeto si no lo analiza convenientemente. En general la gente anda por las calles y se mueve por los espacios públicos concediéndose el mínimo de atención necesaria para no chocar. El trato de deferencia se reduce al mínimo: el de reconocerse como objetos móviles que en caso de no ser esquivados pueden dar lugar a una colisión física indeseable. Fuera de esto la intención decrece.

Se llega a un local abarrotado y antes de 1 segundo los recién llegados detectan la única mesa libre donde instalarse haciendo un cálculo mental rápido de todas las demás ocupadas. Desde esta mesa si su desocupación se lo permite o su interés antropológico les activa pueden darse cuenta que la práctica totalidad de las demás mesas están habitadas por ocupantes que solo se centran en sí mismos o en sus lecturas, raramente nadie mira a los demás. Eso sucede una y otra vez y cientos y miles de veces en tantos otros lugares públicos de todas clases. Episódicamente alguien sonríe a un desconocido o responde a una sonrisa o a una mirada. Raramente le interrumpe para preguntarle algo, como qué hora tiene o si hay cobertura wifi o si puede prestarle el periódico, fuera de eso es raro que se establezca una conversación. En los metros y en los autobuses de línea, otros recintos públicos aunque sean medios de transporte, dados a la observación de miradas, predominan las burbujas de aislamiento, nadie se mira y si lo hace esquiva la mirada. Se está más preocupado de la evitación que del dialogo visual. Subyace un miedo, pero que da su intensidad tiene trazas de terror, en que quien recibe la mirada puede mal interpretarla. La verdad es que solo los más atrevidos se atreven a mirar a desconocidos al cruzarse con ellos en pasos peatonales o en pasadizos del subterráneo.

Esa observación referida en otras ocasiones que ya dio por resultado incuestionable el ejercicio de la indiferencia funcional, sigue siendo así. Eso no significa que la indiferencia sea tan absoluta que en caso de necesidad el extremo cualquiera de los que caminaba como un zombi más se ponga las pilas de la solidaridad e intervenga para auxiliar a alguien que lo requiera, sea porque haya caído desvanecido o porque pregunta algo. Si no existe ese rango de excepcionalidad lo que predomina es la mirada ausente. A veces se observan algunas miradas que parecen estar posicionadas en ti pero en realidad no te ven, cuando te acercas a ellas te das cuenta que tú solo estabas como algo en medio de su línea mirada hacia algún punto indeterminado.

Toda la falta de miradas entre sí de los intervinientes en un espacio público por razones comerciales, deportivas o culturales parece que sean reservadas  para prestarlas a espacios donde la mirada no solo es lo consentido sino que a veces incluso es tratada como el sentido principal. Los espectáculos que pasan por la escena en vivo o en diferido (en el teatro o en la danza, o en el cine o delante de otras pantallas). Ahí sí uno se siente en pleno derecho de mirar, remirar, ver y escrutar los detalles de actores y actrices o actuantes en general, sean o no divos. O sea, de lo que no es capaz de hacer el ciudadano autómata a lo largo del dia o del mes recorriendo multitud de espacios públicos, lo va a hacer cuando el motivo de la asistencia sea alguien con un rol espectacular. Ese lugar puede ser tan público y anónimo como los demás pero hay una imagen a consumir: la del showman o la del profesional escénico. Se diría que el espectador se resarce ahí adoptando un rol para el que no se atreve en sus horas ordinarias.

Es cierto que la calle está repleta de estímulos sensoriales, miles de ellos en un lapso de unas pocas horas y que ante tanta avalancha estimularia el percibiente tiene que tomar una cierta distancia cautelar para no verse bombardeado por ellos. Con eso, en principio, se pone a salvo pero si aplica un criterio mecánico para todas las situaciones además de protegerse de los estímulos indeseables también lo hace de los deseables. La discriminación de lo interesante de lo no interesante es necesaria y necesariamente subjetiva, a cada cual le toca hacer la suya. Por eso nadie puede seguir consignas de nadie con respecto a lo qué ha de percibir del mundo ajeno y con que se ha de quedar y qué ha de rechazar.  Pero es sospechosa la conducta generalizada del desinterés manifiesto como pose antes los demás cuando todo el mundo consensua en la sinceridad intima que le gustaría encontrar personas fantásticas (¿cómo vas a encontrarlas cuando ni siquiera te dignas mirar a quien está cuando entras en un espacio compartido y mucho menos devolver la mirada a quien te mira?). Esa desidia inercial que se ha llegado a naturalizar tanto en los hábitos hace que, entre otras cosas, coincidencias con viejos conocidos que se dan en espacios públicos ni siquiera justifiquen saludos, no sea que la persona que evita la mirada no quiera saludar ni ser reconocida no sea que tenga un ataque de descomposición fulminante.

Eso me hace recordar a una antigua conocida que en una ciudad pequeña donde el cálculo de probabilidades de coincidencias es mayor vi que cambiaba de paso peatonal en una ocasión que íbamos a cruzarnos en uno. Otros detalles de este tipo la confirmaron como una escapista nata. No hubo ningun problema con ella, salvo tal vez una falta de entente sensorial en la horizontalidad íntima que quedaría en ambos registros como una experiencia desacertada, pero nada más. Hay casos que estandarizan la tendencia a escapar ante algo que prefieren eludir, sea porque temen al contacto comunicativo-verbal o incluso al sensorial.

No creo que no haya nadie por solidario e internacionalista que sea que no se vea obligado a recurrir a la evitación. Es un fenómeno que existe en el reino humano con sus particularidades adaptadas de lo que ya existe en el resto de la fauna animal. Dentro de los motivos de evitación del otro, por indeseable o peligroso, están los de que aceptar el contacto puede ser interpretado como una contribución a confirmarlo en su rol o en su manera de ser. Como que no todo ni todos son aceptables en una vida social-colectiva la evitación forma parte de las medidas autodefensivas y también de una actitud honorable o ética. Se ha propuesto que de aquel de quien no puedas hablar bien mejor no hablar. Esto es prácticamente imposible puesto que los responsables de las calamidades hay que desenmascararlos por poco que nos guste y por muy agazapados que estén. Lo que sí se puede hacer es eludirlas para no tener que compartir sus roles de mal gusto. Por mucho que se tenga por presupuesto luchar por la integración social de los más inadaptados, extendiendo ese principio a los vocacionales de la criminalidad, eso pasa por una gestión severa.  José Vidal-Beneytto habla de que la tolerancia de lo intolerable tiene sus límites.

En cualquier espacio de concurrencia la observación insistente puede ser tomada como un agravio, tal como lo es también en muchos sitios la toma de fotos o de video. Lo primero que hace un gobierno para que no se sepa la verdad dentro de sus fronteras cuando hay conflictos con intervenciones ilegales y terroristas de estado es impedir la mirada internacional prohibiendo las filmaciones de los reporteros enviados allá. ¿Puedo atreverme a proponer un símil entre ese macro comportamiento social a lo que hace un individuo consigo mismo auto inhibiéndose para no mirar y asi no tener que contestar facialmente a miradas ajenas?  Es un planteamiento por ahora demasiado exagerado. He de reconocer que concurren otros aspectos: la saturación ante el mundo y el utilitarismo puntual y practico de entrar en un espacio solo para lo que se entrar: tomar un café o tener una cita con alguien con quien se ha quedado y todo lo demás queda afuera de eso, por otra parte todo eso llamado lo demás a menudo es intuible y rechazable por intuición. Robin M.Hogarth vincula la intuición a como algo adquirido mediante la interacción con el medio. Es cierto, a fuerza de acudir a determinados ambientes y no encontrar nada en especial (Buah! ¡el mundo es tan predecible!) se descarta, que se pueda encontrar en las siguientes citas.

Las formas de andar con orejeras para no distraerse con elementos del resto del campo visual en el que se prefiere no entretenerse y la selección del oído para unos y no para todos termina por ser la actitud dominante. Eso lleva a la siguiente curiosidad: aquella persona muy observadora de los demás pero no correspondida por las observaciones de estos llega a una etapa que pasará a ser como estos, mas visto por otros de los que no se entere, sumido ya en sus hartazgos de la insustancialidad pública.

En caso de recibirlas, tampoco todas las miradas ajenas de desconocidos son de admiración, pueden serlo de desprecio y hasta andar acompañadas de comentarios en los que se te ridiculiza por los que hablan. Hay miradas odiosas de carga agresiva a las que no se contesta para manifestar ostensiblemente un desinterés por quien así mira.

Si ni siquiera hay un feeling en la mirada ¿cómo esperar el paso a una verbalidad mínima con intercambio de significados e infos útiles para las partes? La mirada hace de criba mayor para preseleccionar quienes van a ser los interlocutores. La primera vez que vi en directo la escena según la que un conocido eludió directamente a otros conocido, ambos colegas míos de aspiraciones militantes, me pareció bochornoso y poco honrado. Con la excusa de la seguridad personal y de la discreción hubo un rechazo en toda regla. Me temo que me costó un tiempo entender que esto se hace siempre solo que no de un modo evidente. Yo mismo, ahora de encontrarme con uno o con otro dudo del interés que me suscitaran para hacer una conversación cordial recordando los viejos tiempos.

Las maneras de miradas estresadas, discriminativas y rápidas, sirve para hacer grandes clasificaciones de los demás sin tener que pasar por el engorro de tratarlos. Es una lástima que la imagen esté por encima de las palabras (no porque valga más que ellas que no es cierto, sino porque desconecta la opción para llegar a estas).

A favor de quien no mira y no ve o de que mira y sigue sin ver hay que decir que la saturación perceptiva (relacionada con el síndrome de saturación) y la falta de atención relacionada con uno de los déficits contemporáneos más graves: la falta de fijación de la escucha y de la mirada de los detalles sin interferencias alucinatorias pero saber  eso no ayuda ni a des bloquear las relaciones ni a mejorar la cuota de comunicación general. De todos modos lo percibido con la mirada no es más que una premisa apoyada por otras premisas sensoriales o a falta de aquella por estas, para bucear en situaciones encontradas. El hecho de que la mirada se fije en algo o en alguien tampoco es una garantía de aproximación, pero sin ella todavía lo es menos.  Milton se preguntó no sin ironía “¿qué importa la vista para ver los colores de las superficies de las cosas?” Sea cual sea la posición perceptiva del otro, si atiende o no, si mira o no mira, si alcanza a ver o no, el hecho de posicionarte en una actitud observante aunque no sea participante tiene sus goces extensivos fuera de la sala de voyeurs, la de los espectadores de sala mucho mejor definidos por la palabra de mirones autorizados o publico autorizado a mirar. Lo que Javier Marías reivindica: la diversión en la literatura[1], se puede reivindicar para la mirada, que a menudo es a lo único que quedar relegado el contacto. 

No siempre nos es dado hablar ni tener con quien hacerlo. El acceso a la palabra pública pide un interlocutor, al menos uno que acepte escucharla. En muchas situaciones dirigir la palabra a un desconocido es considerado como una intrusión. El contexto y los protocolos exigen el silencio el cual hace de auxiliar a la observación más atenta de los otros silencios compartiendo espacio. Todo el mundo pasa por la experiencia del callar desde el que se puede teorizar la necesidad de un silencio interiorizado para percibir con mayor atención el contexto asi como el propio cuerpo.  Blas de Otero se refiere a sí mismo cuando estaba posicionado en el silencio verbal “Del hombre aquél que fui cuando callaba”.

El panorama público, ausente de interacciones, a no ser de que la etiqueta lo permita (se habla con el/la camarero/a pero no con el parroquiano de la mesa de al lado), coloca a cada cual en su puesto de observación mas participante o menos según los límites impuestos por los demás  y por sus propias inhibiciones.  Ernesto Sábato, escritor, decía que cada día luchaba por el siguiente en sus 90 años cumplidos, dejó una frase magistral quejándose del otro no corresponsivo ”Es difícil vivir en medio de tanta ausencia”  aunque para eso recitó la fórmula obligada del débito sentimental con el futuro  “Debemos recuperarnos como raza, el ser humano tiene el deber de resistir, de ser cómplice de la vida, aun en su suciedad y su miseria”. La ausencia se puede sentir y experimentar en todos los espacios multiconcurridos por multitudes o por heterogéneos grupos humanos que deben quejarse en silencio con la misma queja del observante: vivir sus vidas a medias entre otras razones por haber disminuido sus flujos de interactividad con los demás.  “Lo más importante de la vida –dice Sábato- ocurre en un instante compartido con un ser querido”. Los fugaces cruces de miradas entre desconocidos podrían bien ser esos conatos de esos instantes que no van a mas o por los miedos recíprocos o por temor a que la mirada sostenida se tome como una provocación por aquel que la recibe.” ¿Y tú que miras?” –pregunta quien siempre está dispuesto a reconvenir o reprimir un tipo mirado  a quien se interesa por el fragmento de la realidad en el que aquel está incluido y que teme a ser descubierto en sus secretos por la mirada que lo observa-.

Vivimos tiempos de máxima atención cultural y psicológica a la comunicación no verbal y sin embargo no hay el menor entreno educacional en naturalizar la mirada y en saber interpretar adecuadamente sus múltiples significados sin tener que sentirse desnudado por la de alguien que se atreva a hacerla. Aprender a mirar para ver es otra asignatura pendiente. Se debería escribir un tratado de cómo mirar a los demás que junto con otros que hablaran de la gestión de los sentidos podrían reconfigurar un ser humano más sensorial y menos díscolo. 



[1] Demostró que la palabra puede ser espectauclo al hacer la primera entrega de su nueva novela anmte unas 44 personas.en el circulo de Bellas Artes novelas: tu rostro mañana.

 

 

El juego de miradas

El juego de miradas. Análisis del contacto visual y de la evitación.JesRICART CdV24feb20

Tomando por imbatible la tesis de que el primer contacto interhumano es sensorial y que este condiciona profundamente su racionalización  desde  un contacto posterior -si lo hay-  más sosegado, el juego de miradas está dentro de aquel. Llevo toda mi vida observando gente, eso son bastantes décadas, suficientes para saber que hay una regularidad  inter-épocas por  lo que se refiere a los usos superficiales de la mirada. Semánticamente, mirar significa acomodar la vista a los objetos que entran dentro del campo visual. Fisiológicamente el globo ocular no puede apartar aquello de lo que se impregna la retina pero la atención y la voluntad sí pueden eliminarlo. La mirada activa lleva al ver las cosas tal como son, en sus detalles, en su precisión. Se puede mirar sin ver, por eso la mirada activa solo se da cuando además de entrar objetos en el campo perceptivo hay una aprehensión fijada de ellos. El ojo que mira ve si hay una voluntad detrás que lo haga. A fuerza de mirar rostros de todas las latitudes y encontrarme con miradas indiferentes que pasan de largo y no ven, o miradas huidizas que se perturban al cruzarse con otras y se inhiben automáticamente, he llegado a la conclusión que hay un temor latente del observador al ser descubierto en su observación.

A las personalidades poco atentas se les objeta que miran pero no ven, oyen pero no escuchan, tocan pero no sienten, se desplazan pero no pasean, comen pero no se alimentan…así como a las poco comunicativas se les increpe que hablen pero no digan nada, que interaccionen sin enterarse, que se muevan sin ir a ninguna parte o que actúen sin hacer nada.  El uso superficial de la mirada lleva asociado un uso discriminativo del trato. Está comprobado que antes de la boca y de la palabra  la comunicación se está dando en los registros sensoriales, la forma de mirada es crucial para sentirse acogido o no. Déjame ver cómo me miras y sabré lo que puedo esperar de ti. Claro que las formas de mirar asi como toda la gestualística tiene una performance que no siempre es unívoca. Se sabe que hay gestos iguales con significaciones diferentes según las culturas y las tradiciones.  También puede haber gestos que se contradigan entre sí. Cuando uno da un traspié o decodifica mal una señal perceptiva es el equivalente al lapsus lingue o la confusión de palabras.

Mirar es una necesidad para ver lo que hay en el entorno y protegerse de él. Es una medida natural y básica de supervivencia. Al principio la mirada se interesa por todo, luego, según se vaya instalando el síndrome de saturación de estímulos, irá siendo discriminativa. Esa discriminación llega a tal extremo que hay sujetos perceptivos que nunca se enteran de parte de las cosas que miran o no retienen parte de las cosas que oyen. La retención de las cosas depende directamente de si son interesantes o no y resulta que muchas cosas pasan a dejar de serlo. Pero ¿dónde está el mecanismo que elige a un tema (cosa o persona) como interesante o lo rechaza por no serlo? Hay una estela de micro razones por las que una persona repara en otro y en cambio no lo hace en la siguiente, parte de ellas no tienen por qué estar concienciadas por el sujeto si no lo analiza convenientemente. En general la gente anda por las calles y se mueve por los espacios públicos concediéndose el mínimo de atención necesaria para no chocar. El trato de deferencia se reduce al mínimo: el de reconocerse como objetos móviles que en caso de no ser esquivados pueden dar lugar a una colisión física indeseable. Fuera de esto la intención decrece.

Se llega a un local abarrotado y antes de 1 segundo los recién llegados detectan la única mesa libre donde instalarse haciendo un cálculo mental rápido de todas las demás ocupadas. Desde esta mesa si su desocupación se lo permite o su interés antropológico les activa pueden darse cuenta que la práctica totalidad de las demás mesas están habitadas por ocupantes que solo se centran en sí mismos o en sus lecturas, raramente nadie mira a los demás. Eso sucede una y otra vez y cientos y miles de veces en tantos otros lugares públicos de todas clases. Episódicamente alguien sonríe a un desconocido o responde a una sonrisa o a una mirada. Raramente le interrumpe para preguntarle algo, como qué hora tiene o si hay cobertura wifi o si puede prestarle el periódico, fuera de eso es raro que se establezca una conversación. En los metros y en los autobuses de línea, otros recintos públicos aunque sean medios de transporte, dados a la observación de miradas, predominan las burbujas de aislamiento, nadie se mira y si lo hace esquiva la mirada. Se está más preocupado de la evitación que del dialogo visual. Subyace un miedo, pero que da su intensidad tiene trazas de terror, en que quien recibe la mirada puede mal interpretarla. La verdad es que solo los más atrevidos se atreven a mirar a desconocidos al cruzarse con ellos en pasos peatonales o en pasadizos del subterráneo.

Esa observación referida en otras ocasiones que ya dio por resultado incuestionable el ejercicio de la indiferencia funcional, sigue siendo así. Eso no significa que la indiferencia sea tan absoluta que en caso de necesidad el extremo cualquiera de los que caminaba como un zombi más se ponga las pilas de la solidaridad e intervenga para auxiliar a alguien que lo requiera, sea porque haya caído desvanecido o porque pregunta algo. Si no existe ese rango de excepcionalidad lo que predomina es la mirada ausente. A veces se observan algunas miradas que parecen estar posicionadas en ti pero en realidad no te ven, cuando te acercas a ellas te das cuenta que tú solo estabas como algo en medio de su línea mirada hacia algún punto indeterminado.

Toda la falta de miradas entre sí de los intervinientes en un espacio público por razones comerciales, deportivas o culturales parece que sean reservadas  para prestarlas a espacios donde la mirada no solo es lo consentido sino que a veces incluso es tratada como el sentido principal. Los espectáculos que pasan por la escena en vivo o en diferido (en el teatro o en la danza, o en el cine o delante de otras pantallas). Ahí sí uno se siente en pleno derecho de mirar, remirar, ver y escrutar los detalles de actores y actrices o actuantes en general, sean o no divos. O sea, de lo que no es capaz de hacer el ciudadano autómata a lo largo del dia o del mes recorriendo multitud de espacios públicos, lo va a hacer cuando el motivo de la asistencia sea alguien con un rol espectacular. Ese lugar puede ser tan público y anónimo como los demás pero hay una imagen a consumir: la del showman o la del profesional escénico. Se diría que el espectador se resarce ahí adoptando un rol para el que no se atreve en sus horas ordinarias.

Es cierto que la calle está repleta de estímulos sensoriales, miles de ellos en un lapso de unas pocas horas y que ante tanta avalancha estimularia el percibiente tiene que tomar una cierta distancia cautelar para no verse bombardeado por ellos. Con eso, en principio, se pone a salvo pero si aplica un criterio mecánico para todas las situaciones además de protegerse de los estímulos indeseables también lo hace de los deseables. La discriminación de lo interesante de lo no interesante es necesaria y necesariamente subjetiva, a cada cual le toca hacer la suya. Por eso nadie puede seguir consignas de nadie con respecto a lo qué ha de percibir del mundo ajeno y con que se ha de quedar y qué ha de rechazar.  Pero es sospechosa la conducta generalizada del desinterés manifiesto como pose antes los demás cuando todo el mundo consensua en la sinceridad intima que le gustaría encontrar personas fantásticas (¿cómo vas a encontrarlas cuando ni siquiera te dignas mirar a quien está cuando entras en un espacio compartido y mucho menos devolver la mirada a quien te mira?). Esa desidia inercial que se ha llegado a naturalizar tanto en los hábitos hace que, entre otras cosas, coincidencias con viejos conocidos que se dan en espacios públicos ni siquiera justifiquen saludos, no sea que la persona que evita la mirada no quiera saludar ni ser reconocida no sea que tenga un ataque de descomposición fulminante.

Eso me hace recordar a una antigua conocida que en una ciudad pequeña donde el cálculo de probabilidades de coincidencias es mayor vi que cambiaba de paso peatonal en una ocasión que íbamos a cruzarnos en uno. Otros detalles de este tipo la confirmaron como una escapista nata. No hubo ningun problema con ella, salvo tal vez una falta de entente sensorial en la horizontalidad íntima que quedaría en ambos registros como una experiencia desacertada, pero nada más. Hay casos que estandarizan la tendencia a escapar ante algo que prefieren eludir, sea porque temen al contacto comunicativo-verbal o incluso al sensorial.

No creo que no haya nadie por solidario e internacionalista que sea que no se vea obligado a recurrir a la evitación. Es un fenómeno que existe en el reino humano con sus particularidades adaptadas de lo que ya existe en el resto de la fauna animal. Dentro de los motivos de evitación del otro, por indeseable o peligroso, están los de que aceptar el contacto puede ser interpretado como una contribución a confirmarlo en su rol o en su manera de ser. Como que no todo ni todos son aceptables en una vida social-colectiva la evitación forma parte de las medidas autodefensivas y también de una actitud honorable o ética. Se ha propuesto que de aquel de quien no puedas hablar bien mejor no hablar. Esto es prácticamente imposible puesto que los responsables de las calamidades hay que desenmascararlos por poco que nos guste y por muy agazapados que estén. Lo que sí se puede hacer es eludirlas para no tener que compartir sus roles de mal gusto. Por mucho que se tenga por presupuesto luchar por la integración social de los más inadaptados, extendiendo ese principio a los vocacionales de la criminalidad, eso pasa por una gestión severa.  José Vidal-Beneytto habla de que la tolerancia de lo intolerable tiene sus límites.

En cualquier espacio de concurrencia la observación insistente puede ser tomada como un agravio, tal como lo es también en muchos sitios la toma de fotos o de video. Lo primero que hace un gobierno para que no se sepa la verdad dentro de sus fronteras cuando hay conflictos con intervenciones ilegales y terroristas de estado es impedir la mirada internacional prohibiendo las filmaciones de los reporteros enviados allá. ¿Puedo atreverme a proponer un símil entre ese macro comportamiento social a lo que hace un individuo consigo mismo auto inhibiéndose para no mirar y asi no tener que contestar facialmente a miradas ajenas?  Es un planteamiento por ahora demasiado exagerado. He de reconocer que concurren otros aspectos: la saturación ante el mundo y el utilitarismo puntual y practico de entrar en un espacio solo para lo que se entrar: tomar un café o tener una cita con alguien con quien se ha quedado y todo lo demás queda afuera de eso, por otra parte todo eso llamado lo demás a menudo es intuible y rechazable por intuición. Robin M.Hogarth vincula la intuición a como algo adquirido mediante la interacción con el medio. Es cierto, a fuerza de acudir a determinados ambientes y no encontrar nada en especial (Buah! ¡el mundo es tan predecible!) se descarta, que se pueda encontrar en las siguientes citas.

Las formas de andar con orejeras para no distraerse con elementos del resto del campo visual en el que se prefiere no entretenerse y la selección del oído para unos y no para todos termina por ser la actitud dominante. Eso lleva a la siguiente curiosidad: aquella persona muy observadora de los demás pero no correspondida por las observaciones de estos llega a una etapa que pasará a ser como estos, mas visto por otros de los que no se entere, sumido ya en sus hartazgos de la insustancialidad pública.

En caso de recibirlas, tampoco todas las miradas ajenas de desconocidos son de admiración, pueden serlo de desprecio y hasta andar acompañadas de comentarios en los que se te ridiculiza por los que hablan. Hay miradas odiosas de carga agresiva a las que no se contesta para manifestar ostensiblemente un desinterés por quien así mira.

Si ni siquiera hay un feeling en la mirada ¿cómo esperar el paso a una verbalidad mínima con intercambio de significados e infos útiles para las partes? La mirada hace de criba mayor para preseleccionar quienes van a ser los interlocutores. La primera vez que vi en directo la escena según la que un conocido eludió directamente a otros conocido, ambos colegas míos de aspiraciones militantes, me pareció bochornoso y poco honrado. Con la excusa de la seguridad personal y de la discreción hubo un rechazo en toda regla. Me temo que me costó un tiempo entender que esto se hace siempre solo que no de un modo evidente. Yo mismo, ahora de encontrarme con uno o con otro dudo del interés que me suscitaran para hacer una conversación cordial recordando los viejos tiempos.

Las maneras de miradas estresadas, discriminativas y rápidas, sirve para hacer grandes clasificaciones de los demás sin tener que pasar por el engorro de tratarlos. Es una lástima que la imagen esté por encima de las palabras (no porque valga más que ellas que no es cierto, sino porque desconecta la opción para llegar a estas).

A favor de quien no mira y no ve o de que mira y sigue sin ver hay que decir que la saturación perceptiva (relacionada con el síndrome de saturación) y la falta de atención relacionada con uno de los déficits contemporáneos más graves: la falta de fijación de la escucha y de la mirada de los detalles sin interferencias alucinatorias pero saber  eso no ayuda ni a des bloquear las relaciones ni a mejorar la cuota de comunicación general. De todos modos lo percibido con la mirada no es más que una premisa apoyada por otras premisas sensoriales o a falta de aquella por estas, para bucear en situaciones encontradas. El hecho de que la mirada se fije en algo o en alguien tampoco es una garantía de aproximación, pero sin ella todavía lo es menos.  Milton se preguntó no sin ironía “¿qué importa la vista para ver los colores de las superficies de las cosas?” Sea cual sea la posición perceptiva del otro, si atiende o no, si mira o no mira, si alcanza a ver o no, el hecho de posicionarte en una actitud observante aunque no sea participante tiene sus goces extensivos fuera de la sala de voyeurs, la de los espectadores de sala mucho mejor definidos por la palabra de mirones autorizados o publico autorizado a mirar. Lo que Javier Marías reivindica: la diversión en la literatura[1], se puede reivindicar para la mirada, que a menudo es a lo único que quedar relegado el contacto. 

No siempre nos es dado hablar ni tener con quien hacerlo. El acceso a la palabra pública pide un interlocutor, al menos uno que acepte escucharla. En muchas situaciones dirigir la palabra a un desconocido es considerado como una intrusión. El contexto y los protocolos exigen el silencio el cual hace de auxiliar a la observación más atenta de los otros silencios compartiendo espacio. Todo el mundo pasa por la experiencia del callar desde el que se puede teorizar la necesidad de un silencio interiorizado para percibir con mayor atención el contexto asi como el propio cuerpo.  Blas de Otero se refiere a sí mismo cuando estaba posicionado en el silencio verbal “Del hombre aquél que fui cuando callaba”.

El panorama público, ausente de interacciones, a no ser de que la etiqueta lo permita (se habla con el/la camarero/a pero no con el parroquiano de la mesa de al lado), coloca a cada cual en su puesto de observación mas participante o menos según los límites impuestos por los demás  y por sus propias inhibiciones.  Ernesto Sábato, escritor, decía que cada día luchaba por el siguiente en sus 90 años cumplidos, dejó una frase magistral quejándose del otro no corresponsivo ”Es difícil vivir en medio de tanta ausencia”  aunque para eso recitó la fórmula obligada del débito sentimental con el futuro  “Debemos recuperarnos como raza, el ser humano tiene el deber de resistir, de ser cómplice de la vida, aun en su suciedad y su miseria”. La ausencia se puede sentir y experimentar en todos los espacios multiconcurridos por multitudes o por heterogéneos grupos humanos que deben quejarse en silencio con la misma queja del observante: vivir sus vidas a medias entre otras razones por haber disminuido sus flujos de interactividad con los demás.  “Lo más importante de la vida –dice Sábato- ocurre en un instante compartido con un ser querido”. Los fugaces cruces de miradas entre desconocidos podrían bien ser esos conatos de esos instantes que no van a mas o por los miedos recíprocos o por temor a que la mirada sostenida se tome como una provocación por aquel que la recibe.” ¿Y tú que miras?” –pregunta quien siempre está dispuesto a reconvenir o reprimir un tipo mirado  a quien se interesa por el fragmento de la realidad en el que aquel está incluido y que teme a ser descubierto en sus secretos por la mirada que lo observa-.

Vivimos tiempos de máxima atención cultural y psicológica a la comunicación no verbal y sin embargo no hay el menor entreno educacional en naturalizar la mirada y en saber interpretar adecuadamente sus múltiples significados sin tener que sentirse desnudado por la de alguien que se atreva a hacerla. Aprender a mirar para ver es otra asignatura pendiente. Se debería escribir un tratado de cómo mirar a los demás que junto con otros que hablaran de la gestión de los sentidos podrían reconfigurar un ser humano más sensorial y menos díscolo. 



[1] Demostró que la palabra puede ser espectauclo al hacer la primera entrega de su nueva novela anmte unas 44 personas.en el circulo de Bellas Artes novelas: tu rostro mañana.

 

 

Autoafirmación e Imposición

Autoafirmacion e imposición. JesRICART Ripollet17dic2010

No hay autoafirmación sin imposición. La volición no es unánime ni consensuada sino desigual y conflictiva. Lo que uno quiere seguramente va a ser negado por otro que no lo quiere. De aquí la necesidad de parcelar espacios de poder y de dominio particular. La emancipación de alguien al irse de un espacio organizado suele ir en contra de los intereses de quien manda en ese espacio, llámese familia, centro académico, edificio residencial, centro de trabajo o empresa. Las formas de lucha de los asalariados de un sector, en particular vinculado directamente a servicios públicos, va en contra de las necesidades de la población que cuenta con el cumplimiento de aquel servicio. De hecho, todos los actos de suspensión de la producción y de los servicios crea un trastorno aunque sea indirectamente a la realidad que necesita de aquello. A nadie le gusta ir a la tienda a por pan y no poder comprar por que aquel día no se ha hecho o ir a tomar el autobús y estar fuera de servicio por un conflicto entre empleados y empresa pero las cosas andan tan tensas que se puede esperar cualquier cosa. El no trabajo de los controladores era una de esas cosas esperables. Inevitablemente su forma de protesta ha sido sobre un desagradable efecto colateral negativo -muy inteligentemente manipulada por altos mandos y prensa- para la población viajera. Comparativamente, es mucho mas grave que un estado (socialdemócrata por añadidura pero que nunca ha hablado de socialismo posible) militarice sectores de trabajo a que estos luchen, aunque no del modo mas acertado, por sus intereses. El consentimiento generalizado a esa militarización crea un precedente grave en formas de negociación futuras de las relaciones laborales. Como ventaja para el análisis el gobierno ha mostrado sus dientes y otra mas de sus verdades. Los controladores no han secuestrado a nadie. Secuestrar por ejemplo hubiera sido retener a Blanco en una torre de control o encerrar en un edificio sin dejarlos salir a un grupo de gente, pero esto no sucedió. La palabra “estampida” que usó un mando de AENA para referirse a su huelga salvaje no es baladí. Yo tenia entendido que las estampidas era eso que hacían los búfalos fuera de control no obedeciendo ordenes de los cowboys y arrasando con todo lo que hubiera a su paso. Mas bien los controladores aéreos se han distinguido por su silencio y en todo caso son los últimos alos que se les da la palabra sobre el asunto después de que la opinión publica fuera suficientemente condicionada. Hoy las controladores y controladores son soldados rasos, cualquiera que haya pasado por el ejército franquista en un llamado servicio militar obligatorio sabe lo que es eso. Si el perfil un autollamado estado de derecho pretende resolver las cosas y los problemas manu militari el futuro que les espera a nuestros nietos es mas bien triste. La opinión pública debe estar muy atenta al lenguaje usado por cada bando y a las palabras clave. Cuando este utiliza keywords prestadas de otros discursos cabe sospechar que la intención fundamental es la de confundir resignificando situaciones fuera de su contexto.

 

Percepción como representación mental

La relación utilitarista de la forma. JesRICART Roses 8 ago 2009

Mientras no se pueda referir demostrativamente la existencia de espíritus puros todo lo que sabemos de todo lo referente en la materialidad pasa por la forma. La semántica no para de evocar formas físicas concretas. La comparatividad de las cosas con cosas, de unas formas con otras, es una constante en el habla.  Absolutamente todo lo que existe en el mundo que conocemos, tal como lo conocemos, se debe a su tridimensionalidad, tiene un aspecto y un color. Sea cual sea su función tiene una apariencia. Seres y enseres mezclan sus formas. Antes de conocer el tipo de persona que se es se sabe más de su forma: el color de sus cabellos y de sus ojos, su silueta, su tamaño, su corporeidad; antes de conocer las prestaciones totales de un objeto, incluso para que sirve, se advierte su volumen, su diseño, su ocupación en el espacio.

Los animales, lo que más hemos desarrollado ha sido el sistema perceptivo-sensorial. La naturaleza nos ha equipado con una dotación de sentidos y unos sistemas de alarma para salvar el pellejo ante una señal de peligro. Estamos a punto de saltar, en el sentido literal, a la menor sensación de ser atacados. La razón y la capacidad de intelección tienen  que depurar esas inercias para liberar al sujeto maduro de sus primitivos automatismos. Cada generación que nace sigue trayendo al mundo y a la fase de la escala ontogenia de la raza, individuos que van a tener que bregar los estímulos con sus sentidos y también con su razón. Sus vidas contradictorias entre lo uno y lo otro van a permanecer hasta el final de los días. El sujeto mas racionalista no se librará de sentimentalismos atávicos y el que sea más sentimental no dejará de acudir al raciocino para poner en claro su realidad psíquica y lo que necesita para su vida. Esos dos registros de absorción de la realidad, que remiten a partes distintas de la estructura cerebral, tienen un peso desigual en la interpretación de la forma. Cuando la estructura reactiva es impresionista y básicamente sensorial se cometen mayor cantidad de injusticias interpretativas por lo que hace a la forma presenta que  cuando es analítica.

Ojeo una revista (Cuore) que esta despistada en una habitación que uso como despacho de paso (jamás compro revistas de espionaje de los famosos), la hojeo sin prácticamente ojear pero lo suficiente para quedarme con los pies de foto que se meten con las formas físicas de las babys y girls de la farándula pública. Los que hacen las fotos y redactan las notas de efemérides para actualizar la información de sus lectoras  (y lectores, supongo que en una proporción bastante menor) deben decir en sus círculos que trabajan como periodistas. No me imagino a esos trabajadores espiando a las caras conocidas para luego meterse con ellas por sus detalles físicos, por el paso de los años, por el peso corporal, por sus curvas caídas, por los novios/novias en vigor que tengan, por el dinero con del que dispongan, por el lugar donde veranean. Eso es lo que hay, demencial, sí, pero sigue habiéndolo. Si este tipo de prensa existe es porque hay quien la compra y quien, haciéndose cómplice del espionaje, vive con las migajas de las imágenes de otros. El mundo de la farándula es muchas cosas y también un parámetro de estimulación permanente para estudiar cómo reacciona la sociedad y un sector prominente de las masas que a falta de tener contenidos propios en sus vidas tienden a llenárselas fisgoneando en los contenidos de los demás.  Más que la falta de ética profesional de unos sabuesos persiguiendo la imagen es cómo se las arreglan para encontrar una justificación conceptual para hacer tamaño trabajo (¿trabajo? Eso no es un trabajo sino un sabotaje a la elegancia). Hay otra cosa que sorprende aún más: la avidez de deseo en que querer conocer lo que llevan puestos unos u otros o qué clase de tinte o corte de pelo se ponen. Hay quien va a hacer cola para ver una tal Lady Gagá, no por lo que cante o por sus mensajes sino por lo que lleve puesto. ¿Merece la pena perder un minuto de tiempo personal para esto? Pues a juzgar por las afluencias de público que dispara parece que sí. Dudo de que se pueda estar hablando de la misma humanidad cuando una parte de ella hipervalora las formas y otra las supedita a las funciones de las cosas. ¿Dónde puede residir la concomitancia de una posible entente entre dos que pretendan comunicarse cuando uno hipervalora el corte de pelo, el ángulo de inserción de los talones en un suelo de metacrilato y el otro un contenido artístico? 

Quien más sufre la condición de la fama es la cara híper conocida por los demás de quien es más buscado por su calidad de famoso que no por el interés de su trabajo. El fenómeno fan ya fue desautorizado en los 60 cuando miles de chicas llenaron un estadio con tal estridencia que hacía imposible escuchar el concierto que las había, supuestamente, congregado ahí (uno de los Beatles). Actualmente hay miradas que matan o de las que se puede inferir su reserva por no decir su desprecio (como la de J.Bardem) por tener que soportar los aplausos masivos en certámenes de premios. Hay trabajos cuya popularidad trasciende al estricto ámbito de su desarrollo,  las plataformas de difusión de noticias e imágenes se ocupan de ello. Es necesaria toda una estrategia de prevención para no sucumbir a quienes devoran formas sin preocuparles nada más. El primero a protegerse es quien tiene una figura o una estética  de amplio consumo.

De la hipervaloración de la forma no se puede afirmar que se deba en primer lugar a la explotación de las líneas y detalles que generen más expectación y dividendos. Antes del boom de los mass media el sistema perceptivo se fija antes en unas determinadas formas que en otras. Las interacciones de la naturaleza dan cuenta de cómo algunos animales cambian de forma para aparentar un tamaño mayor con la que poner en fuga a sus posibles depredadores. No todas las formas naturales cumplen  sus misiones por un igual. Hay estructuras organísmicas realmente torpes y otras pueden parecer  feas o bonitas según los criterios de interpretación de estilos y las costumbres culturales que se tientan. El tacto peludo de determinados mamíferos da placer mientras que otras pieles ásperas o grasientas nos ponen en fuga. Además de la manera de percibir y la ideología con que se perciben las formas hay una educación visual y perceptiva o debería haberla para no perderse detalles y para integrar el máximo de elementos informativos de cada parámetro estimulativo. Cuanta más despierta este la sensibilidad mayor número de mensajes se recibirán de cada cosa. En cuanto algo o alguien es rechazado por su aspecto además de demostrar en quien lo rechaza una negación para alcanzar a entender más allá de lo formal, su incapacidad para aprender algo más profundo que no sea la piel. Yoko Ono a partir de su relación con John Lennon fue tratada por la prensa británica como fea algo que el cantante recriminó a la profesión periodística en particular por no haberse dado precedentes en este sentido. ¿Es que para vivir o ser famoso hay que ajustarse a un canon decidido por el gremio de fotógrafos? ¿Quién decide lo que es una cara bonita? Posiblemente la pareja contribuyó más a la resonancia de otras formas sin sucumbir a los parámetros de un supuesto perfeccionismo que el más brillante de los tratados sobre estética.

Finalmente cada sujeto se relaciona con su forma física  y la transforma en la medida qué puede  así como con el conjunto de formas contextuales de las que se rodea.  Dada la inmensa diversidad de formas y sus grados de frecuencia diferentes dados por zonas se ha estudiado que en principio las formas similares tienden a agruparse entre ellas. La cultura y las posibilidades interactivas de largas distancias han demostrado que la disimilitud ha pasado a ser una expresión de la más alta comunicación. Cuanto más diversos son los artistas, los polemistas o los representantes en un evento dado más alto es el indicativo de comunicación y comprensión alcanzadas.  No obstante, todavía hay reseñas de exclusiones y ataques a la gente distinta, sea por sus credos, sus orígenes, sus lenguas o sus culturas. Todo eso no ha quedado circunscrito a los judíos perseguidos por los arios o con el desprecio que siguen recibiendo los gitanos. No está descartado que la trayectoria de futuro del sistema siga siendo la que ya ha sido en el pasado: ir eligiendo roles (o etnias) despreciables para polarizar la atención pública en ellos y asi ignorar sus tragedias principales. La vida es demasiado corta y pasa demasiado rápida, eso todo el mundo lo sabe y a pesar de eso se malgasta tras formas efímeras y engañosas en lugar de ir a descubrir lo más substancial: la de ser y la de ser desde la felicidad.

Dado el boom de nombres y de extensión de la popularidad para estar al día de todos/as los/las artistas, modelos, jet set cuesta lo suyo. Habría que titularse en Pesquisas y Sabuesismos. Aun asi habría/hay que tener una personalidad curiosa. Se puede vivir en el mundo dando las espaldas o no enterándose de muchas de las cosas de este mundo cargado de superficialidades. Se cae en hacer eso según lo que se discrimine. La doble práctica de exclusión/inclusión es continua en el comportamiento civil. Antes de decidir una estrategia para la conducta pública ante los demás, la psique de cada cual ya toma partido por unos o por otros. La forma es lo que cuenta, es lo primero que se ve. De ella se deduce el glamour o la excitación y por de pronto si te gusta o si no te gusta. La afirmación convencida que una persona no es su forma ni se puede juzgar a una por ella no se contradice con el hecho de que la seductibilidad está directamente vinculada a ella. La forma no queda, por supuesto,  en la forma visual, también en la forma de hablar y acercarse. Tras una rueda de presentaciones o un primer contacto una buena parte de la relación posterior con ese grupo ya que una tanto predeterminada. También pasa con los objetos.  Hay objetos (en casa o en la vía pública) que no toca  más remedio que asumirlos por deferencia a los demás que los han elegido o por amortizarlos ya que se ha invertido en ellos, no porque gusten (¿cómo es posible que haya tantas marquesinas de autobús mal diseñadas y containers de basura de los exteriores, los que no son de subsuelo (estos han venido a ganar espacio y a mejorar la estética urbana) tan feos? ¿por qué persisten quioscos tan  abarrotados y poco agradables que acabaron con aquellos históricos tan elegantes, entrañables y bonitos?...). De las formas, a favor y en contra, sí hay mucho escrito y según sea el gusto de cada cual en elegirlas o rechazarlas se dan motivos para un acercamiento personal o por el contrario para una retirada.

Si bien hay formas que no pueden ser otras y están supeditadas a la función que cumple un objeto, otros muchos objetos son presentados con las formas más horribles posible no se sabe muy bien porqué. Una nueva saga de diseñadores viene a ventilar antiguas y obsoletas formas por unas nuevas, aunque no siempre la modernidad sustituye a la antigüedad. De hecho antiguas formas son más atractivas que nuevas. Por suerte reivindicaciones populares han protegido patrimonios artísticos (entre otros: casonas del modernismo catalán) que de otro modo hubieran sido derribados para colocar en su lugar bloques de enjambres de pisos, estandarizados y despersonalizados.

No todo vale por el hecho de cumplir una función. La forma es importante pero no toda forma. La combinación entre lo formal y lo substantivo pasa por una ratio particular y subjetiva. Lo que gusta a unos disgusta a otros. La industria textil entre otras está al servicio de una enorme cantidad de formas que para otras miradas salen obsoletas ya de los telares. Se fabrica más ropa de mujer que de hombre y también cambian más de vestidos las mujeres que los hombres. ¿Por qué esa pulsión del cambio formal tan continuo?  La forma de conjugar la moda “lo que se lleva este año” es uno de los ataques más imperdonables a la libertad creativa individual: la de vestir como apetezca a cada cual. Personalmente no logro entender como una persona necesite ponerse su uniforme particular para llamar la atención ahí donde vaya o pretenda crear un compás de moda pero reconozco en ello una manera de destacar o de desmarcarse de una multitud de formas semejantes.  Lo cierto es que nadie escapa a una forma u otra y según sea con la que se presente puede hacer sus cálculos de cómo va a ser apreciado (o despreciado) por los demás. No podemos ignorar que la forma también es activa: la gestualidad, el tipo de enseres complementarios o auxiliares que se llevan encima, las maneras de mirar o de dirigirse a los demás, son tantos otros elementos que crean una composición  formal. Una parte importante del discurso humano es el dedicado a transferir mensajes que cuestionan formas ajenas y que desean aclarar las propias.

Percepción como representación mental

La relación utilitarista de la forma. JesRICART Roses 8 ago 2009

Mientras no se pueda referir demostrativamente la existencia de espíritus puros todo lo que sabemos de todo lo referente en la materialidad pasa por la forma. La semántica no para de evocar formas físicas concretas. La comparatividad de las cosas con cosas, de unas formas con otras, es una constante en el habla.  Absolutamente todo lo que existe en el mundo que conocemos, tal como lo conocemos, se debe a su tridimensionalidad, tiene un aspecto y un color. Sea cual sea su función tiene una apariencia. Seres y enseres mezclan sus formas. Antes de conocer el tipo de persona que se es se sabe más de su forma: el color de sus cabellos y de sus ojos, su silueta, su tamaño, su corporeidad; antes de conocer las prestaciones totales de un objeto, incluso para que sirve, se advierte su volumen, su diseño, su ocupación en el espacio.

Los animales, lo que más hemos desarrollado ha sido el sistema perceptivo-sensorial. La naturaleza nos ha equipado con una dotación de sentidos y unos sistemas de alarma para salvar el pellejo ante una señal de peligro. Estamos a punto de saltar, en el sentido literal, a la menor sensación de ser atacados. La razón y la capacidad de intelección tienen  que depurar esas inercias para liberar al sujeto maduro de sus primitivos automatismos. Cada generación que nace sigue trayendo al mundo y a la fase de la escala ontogenia de la raza, individuos que van a tener que bregar los estímulos con sus sentidos y también con su razón. Sus vidas contradictorias entre lo uno y lo otro van a permanecer hasta el final de los días. El sujeto mas racionalista no se librará de sentimentalismos atávicos y el que sea más sentimental no dejará de acudir al raciocino para poner en claro su realidad psíquica y lo que necesita para su vida. Esos dos registros de absorción de la realidad, que remiten a partes distintas de la estructura cerebral, tienen un peso desigual en la interpretación de la forma. Cuando la estructura reactiva es impresionista y básicamente sensorial se cometen mayor cantidad de injusticias interpretativas por lo que hace a la forma presenta que  cuando es analítica.

Ojeo una revista (Cuore) que esta despistada en una habitación que uso como despacho de paso (jamás compro revistas de espionaje de los famosos), la hojeo sin prácticamente ojear pero lo suficiente para quedarme con los pies de foto que se meten con las formas físicas de las babys y girls de la farándula pública. Los que hacen las fotos y redactan las notas de efemérides para actualizar la información de sus lectoras  (y lectores, supongo que en una proporción bastante menor) deben decir en sus círculos que trabajan como periodistas. No me imagino a esos trabajadores espiando a las caras conocidas para luego meterse con ellas por sus detalles físicos, por el paso de los años, por el peso corporal, por sus curvas caídas, por los novios/novias en vigor que tengan, por el dinero con del que dispongan, por el lugar donde veranean. Eso es lo que hay, demencial, sí, pero sigue habiéndolo. Si este tipo de prensa existe es porque hay quien la compra y quien, haciéndose cómplice del espionaje, vive con las migajas de las imágenes de otros. El mundo de la farándula es muchas cosas y también un parámetro de estimulación permanente para estudiar cómo reacciona la sociedad y un sector prominente de las masas que a falta de tener contenidos propios en sus vidas tienden a llenárselas fisgoneando en los contenidos de los demás.  Más que la falta de ética profesional de unos sabuesos persiguiendo la imagen es cómo se las arreglan para encontrar una justificación conceptual para hacer tamaño trabajo (¿trabajo? Eso no es un trabajo sino un sabotaje a la elegancia). Hay otra cosa que sorprende aún más: la avidez de deseo en que querer conocer lo que llevan puestos unos u otros o qué clase de tinte o corte de pelo se ponen. Hay quien va a hacer cola para ver una tal Lady Gagá, no por lo que cante o por sus mensajes sino por lo que lleve puesto. ¿Merece la pena perder un minuto de tiempo personal para esto? Pues a juzgar por las afluencias de público que dispara parece que sí. Dudo de que se pueda estar hablando de la misma humanidad cuando una parte de ella hipervalora las formas y otra las supedita a las funciones de las cosas. ¿Dónde puede residir la concomitancia de una posible entente entre dos que pretendan comunicarse cuando uno hipervalora el corte de pelo, el ángulo de inserción de los talones en un suelo de metacrilato y el otro un contenido artístico? 

Quien más sufre la condición de la fama es la cara híper conocida por los demás de quien es más buscado por su calidad de famoso que no por el interés de su trabajo. El fenómeno fan ya fue desautorizado en los 60 cuando miles de chicas llenaron un estadio con tal estridencia que hacía imposible escuchar el concierto que las había, supuestamente, congregado ahí (uno de los Beatles). Actualmente hay miradas que matan o de las que se puede inferir su reserva por no decir su desprecio (como la de J.Bardem) por tener que soportar los aplausos masivos en certámenes de premios. Hay trabajos cuya popularidad trasciende al estricto ámbito de su desarrollo,  las plataformas de difusión de noticias e imágenes se ocupan de ello. Es necesaria toda una estrategia de prevención para no sucumbir a quienes devoran formas sin preocuparles nada más. El primero a protegerse es quien tiene una figura o una estética  de amplio consumo.

De la hipervaloración de la forma no se puede afirmar que se deba en primer lugar a la explotación de las líneas y detalles que generen más expectación y dividendos. Antes del boom de los mass media el sistema perceptivo se fija antes en unas determinadas formas que en otras. Las interacciones de la naturaleza dan cuenta de cómo algunos animales cambian de forma para aparentar un tamaño mayor con la que poner en fuga a sus posibles depredadores. No todas las formas naturales cumplen  sus misiones por un igual. Hay estructuras organísmicas realmente torpes y otras pueden parecer  feas o bonitas según los criterios de interpretación de estilos y las costumbres culturales que se tientan. El tacto peludo de determinados mamíferos da placer mientras que otras pieles ásperas o grasientas nos ponen en fuga. Además de la manera de percibir y la ideología con que se perciben las formas hay una educación visual y perceptiva o debería haberla para no perderse detalles y para integrar el máximo de elementos informativos de cada parámetro estimulativo. Cuanta más despierta este la sensibilidad mayor número de mensajes se recibirán de cada cosa. En cuanto algo o alguien es rechazado por su aspecto además de demostrar en quien lo rechaza una negación para alcanzar a entender más allá de lo formal, su incapacidad para aprender algo más profundo que no sea la piel. Yoko Ono a partir de su relación con John Lennon fue tratada por la prensa británica como fea algo que el cantante recriminó a la profesión periodística en particular por no haberse dado precedentes en este sentido. ¿Es que para vivir o ser famoso hay que ajustarse a un canon decidido por el gremio de fotógrafos? ¿Quién decide lo que es una cara bonita? Posiblemente la pareja contribuyó más a la resonancia de otras formas sin sucumbir a los parámetros de un supuesto perfeccionismo que el más brillante de los tratados sobre estética.

Finalmente cada sujeto se relaciona con su forma física  y la transforma en la medida qué puede  así como con el conjunto de formas contextuales de las que se rodea.  Dada la inmensa diversidad de formas y sus grados de frecuencia diferentes dados por zonas se ha estudiado que en principio las formas similares tienden a agruparse entre ellas. La cultura y las posibilidades interactivas de largas distancias han demostrado que la disimilitud ha pasado a ser una expresión de la más alta comunicación. Cuanto más diversos son los artistas, los polemistas o los representantes en un evento dado más alto es el indicativo de comunicación y comprensión alcanzadas.  No obstante, todavía hay reseñas de exclusiones y ataques a la gente distinta, sea por sus credos, sus orígenes, sus lenguas o sus culturas. Todo eso no ha quedado circunscrito a los judíos perseguidos por los arios o con el desprecio que siguen recibiendo los gitanos. No está descartado que la trayectoria de futuro del sistema siga siendo la que ya ha sido en el pasado: ir eligiendo roles (o etnias) despreciables para polarizar la atención pública en ellos y asi ignorar sus tragedias principales. La vida es demasiado corta y pasa demasiado rápida, eso todo el mundo lo sabe y a pesar de eso se malgasta tras formas efímeras y engañosas en lugar de ir a descubrir lo más substancial: la de ser y la de ser desde la felicidad.

Dado el boom de nombres y de extensión de la popularidad para estar al día de todos/as los/las artistas, modelos, jet set cuesta lo suyo. Habría que titularse en Pesquisas y Sabuesismos. Aun asi habría/hay que tener una personalidad curiosa. Se puede vivir en el mundo dando las espaldas o no enterándose de muchas de las cosas de este mundo cargado de superficialidades. Se cae en hacer eso según lo que se discrimine. La doble práctica de exclusión/inclusión es continua en el comportamiento civil. Antes de decidir una estrategia para la conducta pública ante los demás, la psique de cada cual ya toma partido por unos o por otros. La forma es lo que cuenta, es lo primero que se ve. De ella se deduce el glamour o la excitación y por de pronto si te gusta o si no te gusta. La afirmación convencida que una persona no es su forma ni se puede juzgar a una por ella no se contradice con el hecho de que la seductibilidad está directamente vinculada a ella. La forma no queda, por supuesto,  en la forma visual, también en la forma de hablar y acercarse. Tras una rueda de presentaciones o un primer contacto una buena parte de la relación posterior con ese grupo ya que una tanto predeterminada. También pasa con los objetos.  Hay objetos (en casa o en la vía pública) que no toca  más remedio que asumirlos por deferencia a los demás que los han elegido o por amortizarlos ya que se ha invertido en ellos, no porque gusten (¿cómo es posible que haya tantas marquesinas de autobús mal diseñadas y containers de basura de los exteriores, los que no son de subsuelo (estos han venido a ganar espacio y a mejorar la estética urbana) tan feos? ¿por qué persisten quioscos tan  abarrotados y poco agradables que acabaron con aquellos históricos tan elegantes, entrañables y bonitos?...). De las formas, a favor y en contra, sí hay mucho escrito y según sea el gusto de cada cual en elegirlas o rechazarlas se dan motivos para un acercamiento personal o por el contrario para una retirada.

Si bien hay formas que no pueden ser otras y están supeditadas a la función que cumple un objeto, otros muchos objetos son presentados con las formas más horribles posible no se sabe muy bien porqué. Una nueva saga de diseñadores viene a ventilar antiguas y obsoletas formas por unas nuevas, aunque no siempre la modernidad sustituye a la antigüedad. De hecho antiguas formas son más atractivas que nuevas. Por suerte reivindicaciones populares han protegido patrimonios artísticos (entre otros: casonas del modernismo catalán) que de otro modo hubieran sido derribados para colocar en su lugar bloques de enjambres de pisos, estandarizados y despersonalizados.

No todo vale por el hecho de cumplir una función. La forma es importante pero no toda forma. La combinación entre lo formal y lo substantivo pasa por una ratio particular y subjetiva. Lo que gusta a unos disgusta a otros. La industria textil entre otras está al servicio de una enorme cantidad de formas que para otras miradas salen obsoletas ya de los telares. Se fabrica más ropa de mujer que de hombre y también cambian más de vestidos las mujeres que los hombres. ¿Por qué esa pulsión del cambio formal tan continuo?  La forma de conjugar la moda “lo que se lleva este año” es uno de los ataques más imperdonables a la libertad creativa individual: la de vestir como apetezca a cada cual. Personalmente no logro entender como una persona necesite ponerse su uniforme particular para llamar la atención ahí donde vaya o pretenda crear un compás de moda pero reconozco en ello una manera de destacar o de desmarcarse de una multitud de formas semejantes.  Lo cierto es que nadie escapa a una forma u otra y según sea con la que se presente puede hacer sus cálculos de cómo va a ser apreciado (o despreciado) por los demás. No podemos ignorar que la forma también es activa: la gestualidad, el tipo de enseres complementarios o auxiliares que se llevan encima, las maneras de mirar o de dirigirse a los demás, son tantos otros elementos que crean una composición  formal. Una parte importante del discurso humano es el dedicado a transferir mensajes que cuestionan formas ajenas y que desean aclarar las propias.

Percepción como representación mental

La percepción como una representación mental.JesRICARTCdv2diciembre2010

Si la palabra no es la cosa que la nombra tampoco la representación es el objeto al que representa. De hecho, el objeto representado es un objeto diferente al objeto que representa. Hay aún algo más. Al hablar y referir  representaciones se está introduciendo un tercer nivel de objetualidad: da  lugar a objetos de objetos de objetos, es decir a constructos basados en representaciones basados en los objetos primarios. La metalingüística ya es esto. El narrador que explica una historia en la cual hay un personaje que explica a otro esa misma historia u otra ya está posicionado de una manera metalingüística con el relato que se trae entre manos. Cuantos más niveles de referencia haya acerca de algo que se refiere  mas distancia representacional hay entre lo que se dice y ese algo. De ahí que en los juegos comunicativos el mismo mensaje (al menos el audio vocal) pasado de un mensajero a otro va sufriendo grados de distorsión cuantos más eslabones haya. Por eso, sea dicho de paso, la historia de la antigüedad mezcla los hechos con las leyendas, las mitificaciones con la historiografía, no quedando para todo establecido el relato de lo fantasead o del relato de lo sucedido pudiendo que la resultante final de una narración sea una mezcla de las dos cosas: una exageración a partir de hechos reales.

 En los usos lingüísticos, una misma palabra -de la que se le conoce y acepta  un mismo significado- tiene un impacto emocional desigual en sus hablantes. En cuanto a  las inercias perceptivas, un mismo objeto del que se conoce su función y las razones de su ubicación, impacta de manera diferente en el percibiente. Hay dos procesos implicados: 1. El estrictamente sensorial y 2. Su resonancia psicológica. Sensorialmente, en principio –salvo alteraciones en el mecanismo nervioso- el objeto advertido, sentido, tocado u oído se representa de maneras sino idénticas, sí semejantes en la caja craneana del percibiente; psicológicamente, en cambio, su valoración es diferente. Esa diferenciación es la que lleva a una continua diversidad de posiciones y a polémicas que pueden resultar muy sabrosas pero que siempre están abiertas a que se añadan nuevos matices y aspectos para la caracterización de la llamada objetividad percibida. La multiaspectalidad de la misma cosa percibida termina por llevar a cada sujeto a ser el único habitante de su perspectiva o lo que es lo mismo: a habitar una realidad diferente a la de un supuesto mundo único.

 La tesis que solo cabe una percepción y solo una de las cosas, pertenece más al campo de la robótica que a los  de la psicosociología o la etología y concuerda más  con las posiciones de pensamiento único que con las de pensamiento plural. La ciencia quiere y necesita, y, por ende, el racionalismo, racionalizarlo todo refrendándolo con un solo tipo de códigos y representaciones. Nos apetecen leyes unívocas y equivalencias inalterables que soporten el paso del tiempo y su adaptación a todas las coordenadas espaciales. La universalidad de la diversidad subjetiva indica que el arco de varianza es mayor del inicialmente sospechado. La discusión no pasa ya por reconocer esa diversidad sino por establecer la frontera entre los errores o sesgos de percepción que dan cuenta de otra realidad inasumible por las mentes normoceptivas y la demostración de la verdad real por esa normoceptividad. 

No es extraño que la experiencia privada haya sido y siga siendo tan objetada. El mundo suele sernos presentado –cuando lo es y por quien lo presente- como un solo discurso (nunca ha faltado el discurso que ha sido presentado como regente describiendo una sola realidad) pero su interiorización es distinta haciéndolo cada cual a su manera. En un baremo de apreciaciones, el hecho de un umbral normotónico en el que quepa un 90%, incluso un 99%,de impresiones parecidas, no significa que las apreciaciones de la verdad les sean negadas al minúsculo porcentaje restante. De hecho, los cambios de paradigma y de visión del mundo han procedido en gran parte  de la genialidad, de esa porción asintótica, de esa transgresión evidente a la que la mayoría inicialmente se resiste e incluso puede seguir resistiéndose siglos después de sus hallazgos. 

La necesidad de una rigurosidad en la aprehensión del objeto sometido a una sola interpretación  está conectada a la necesidad de la seguridad conceptual y a la necesidad de establecer una realidad y solo una realidad objetiva. La pervivencia de ese criterio se relaciona con las secuelas del positivismo que creyó encontrar para cada efecto una causa clara y para cada hecho una sola explicación. Sucede que tanto en la inercia que tiende a percibir como aparentemente no hay duda de lo que es un objeto percibible. En la práctica la verbalidad da lugar a enjundias y particularidades en las formas de tratar las cosas. De los n observantes que hablan de un hecho (las típicas historietas chistosas de 3 tipos de 3 nacionalidades distintas hablando de una misma cosa) pueden haber n visiones. La que prevalecerá será la que acuda a un instrumento de evaluación que se toma como referente estable. Ante la altura de un objeto cualquiera  los distintos observadores pueden proponer diferentes estimaciones. Se demostrará quien la ha acertado o quien se ha aproximado mas a la verdad quien acuda a una cinta métrica que se la corrobore. El recurso a un instrumento ajeno (fuera del mecanismo perceptivo) es el que tiene la última palabra. Se puede decir incluso más severamente: un aparato no humano es el que pontifica un dato de certeza supliendo el déficit del aparato (perceptivo) humano. La discusión se acaba y todos se dan por satisfechos de la medida exacta dada por la cinta. Imaginemos la de cantidad de discusiones gratuitas que se construyeron antes de tener varas con las que medir distancias u otros aparatos con que pesar objetos o medirles otras propiedades. De todo lo que hay y lo que nos pasa: una tibia fracturada, la elevación de una temperatura corporal, el consumo de gasoil por el coche, la disrupción del fluido eléctrico, el exceso o el déficit de nutrientes,…hay instrumentos de medición con los que proporcionar los cálculos requeridos para explicar hechos y causas del comportamiento del organismo o de una máquina.

 La mayoría de disciplinas son válidas para describir situaciones pero no para explicarlas en sus causalidades. Las investigaciones no están terminadas y la aparatología de los instrumentos no ha proporcionado un instrumento para cada cosa. Las promesas de que algún día haya un aparato fiable de medición de absolutamente todo se hacen difíciles de creer por el momento. Habrá en el futuro aproximaciones más fiables que en la actualidad sin suprimir nunca del todo una cierta cancha de error ni superar la idea de certeza como, finalmente, una gigantesca hipótesis.

La necesidad de acudir a los instrumentos (desde la báscula a los tests de inteligencia y de personalidad, pasando por el telescopio o las pruebas de ADN) significa acudir a algo más fiable que el sistema perceptivo del que los humanos somos dotados por la naturaleza. Pero incluso estos instrumentos tienen sus propios problemas. Para que un metro, un simple y vulgar metro, sirva para medir ha de estar compuesto de un material y mantenido en unas condiciones de temperatura ambientales que no lo deformen. Todo instrumento de medición como toda máquina está sometido a injerencias climáticas externas y a presiones varias que lo alteran en su funcionamiento. A parte de básculas trucadas y otras enjundias de la picaresca humana la fiabilidad instrumental no puede ser tomada tampoco como un absoluto aunque sea un mejor referente que el ojo de buen cubero del humano más experto. Otras veces es al revés: la intuición supera el instrumento de medición y el sentido común suple los errores medicionales de instrumentos defectuosos.

Tenemos tres factoriales: el grupo de los objetos (todas las cosas que se quieran y pueda referir del afuera del sujeto el grupo de los percibientes (sujetos humanos y no humanos) y la aparatología de medir (desde el termómetro al microscopio electrónico). Tomado un objeto cualquiera, por evidente que pueda parecer (dado que el percibiente se acostumbró a hablar siempre del mismo creyendo que los demás lo sentían igual que él), una discusión en profundidad del mismo, da lugar  en principio a muchas lecturas y en el curso de la discusión pueden rugir posicionamientos hasta opuestos. A las supuestas propiedades estáticas del objeto hay que añadir las eventuales y las traídas por el sujeto. Un fotógrafo que quiera aprehenderlos en su esencia percibe los objetos desde su radiación y ángulos de luz recibida. El estudio de la imagen la hace pasar por sus baños de luz. ¿Se podría hablar de imágenes sin ella? El personaje, fotógrafo, de Robert James Waller en los puentes de Madison County, lo que hace es fotografiar la luz no los objetos, pero ¿acaso hay objeto visible sin luz? En todo caso habría que hablarse de otra clase de visión contando con otras vías perceptivas.

Es la instalación del imput en la sede encefálica obtenido por una vía u otra lo que permite avanzar en el pensamiento. A una palabra referida le corresponde la imagen o imágenes con las que aquella está vinculada.  La afirmación de que es posible el pensamiento sin palabras es una tremenda temeridad imposible de sustentar. Las palabras no quedan demostradas con su sonoridad o su grafía, sino que existen en tanto que formas apresadas aunque sean calladas. Sin lenguaje no solo no hay pensamiento sino que queda en seria duda la identidad del pensante. La neurodegeneración por Alzheimer (patología considerada ya como una pandemia tanto más creciente por la mayor longevidad biográfica de promedio) es una progresiva pérdida de significación de las palabras y su disociación con los objetos, lo que es dramático por lo que hace a los nombres propios de las personas que van dejando de reconocerse. La persona afectada deja de reconocer el mundo en el que vive y a los demás, aunque lo peor es que los demás dejan de reconocerla ya que ha dejado de ser quien había sido.

Si las percepciones de lo mismo no son objetos diferentes a eso de lo que parten ¿qué son? Volvamos a la proyección de una sombra en una pantalla ¿su efimereidad la descategoriza como objeto sensorializado? claro que no, es otra clase de objeto del que la experiencia sensorial y analítica ya irá describiendo y entendiendo en su envergadura. Indagar esa ratio entre el objeto origen y sus distintas maneras representativas (las resultantes de la percepción) es competencia de toda disciplina y esfuerzo implicados en la comprensión del ser polimórfico y de las realidades con las que trasiega.

Abundando en la representación -como otra instancia de la objetualidad- una nota reflexiva más sobre las llamadas naturalezas muertas y/o los bodegones que una tradición pictórica ha llevado a los lienzos. Una composición de varios objetos sobre la mesa para trasladarlos a su proyección pictográfica se compone de elementos inanimados. En su trabajo expresivo el pintor hace el milagro. Lo que no se ve en la composición física sobre la mesa se ve en el cuadro, en su revaloración diferida. La ventaja para la mirada pintora de la composición es la fiabilidad del modelo a pintar por l oque hace a su extrema quietud y conseguir algo apuntado en la realidad por los objetos pero que solo con la obra artística consigue su plenitud. Es un tipo de representación que supera o trata de superar al objeto representado. He ahí una muestra de cómo la percepción puede estar por encima de lo percibido dándole un valor que otras percepciones no captaron. Lo mismo se puede decir del modelo humano. Aún siendo el mismo: el desnudo en la tarima posando en el centro de la sala de dibujo da lugar  a tantas versiones como dibujantes rodeándolo tratan de captarlo. No hay uno igual a otro y todos parten del mismo modelo. Hay una metodología que trata de diferencia modelo y teoría a partir de la descripción de una ratio parecida entre el mismo modelo y varios artistas. Si bien el modelo queda asegurado como uno solo (el objeto percibido) el modo de percibirlo no solo lo ve de manera diferente sino que lo transforma y lo recrea. El cuadro, la foto, la imagen y otros campos de expresión añaden al objeto algo que no tenia inicialmente y que viene incorporado (como plus de valor añadido) desde el lado de la percepción. Es así que la percepción no está limitada a una sensorialidad mecánica que siempre da los mismos resultados sino que convoca a una sensibilidad especial que va a sacar del modelo más de lo qué tiene.  Esa ratio también se encuentra en las artes escénicas: los diálogos y la expresión de actores y actrices en escena representando un dialogo o haciendo expresión corporal sacan de ellos mismos algo que en su posición de meros espectadores no expresaban ni sospechaban de que pudieran expresar.

Un sujeto es un objeto para otro sujeto. Lo puede ser de máxima importancia o de mínima importancia, pero en tanto trata de objetivarlo lo objetualiza. Por mal que suene la palabra concienciar esa objetualización es lo que permite crear una trama de independencias mutuas. La creatividad es un acto de emancipación de la ortodoxia de una mirada unidireccional de la realidad y de todo lo que contiene. Decir que la realidad es una y cada intérprete la traduce a su manera escurre el enfrentamiento a lo que es esa realidad supuestamente única. Al hablar los distintos interpretes de lo mismo se observa que parece que hablen de cosas distintas, y de hecho lo son. Esas miradas distintas son las que vuelven al mundo percibido tratándolo de modificar bajo el peso del deseo de quienes incorporan las novedades de las que otros se van a beneficiar. El surrealismo ya le levantó los faldones a una realidad a la que un realismo dominante solo miraba de una manera.

La multiproyectividad de cada objeto irá en aumento cuantas más miradas disidentes reciba. La mirada disidente es la que se plantea lo que siente antes de aplicar la categoría preestablecida con la que capturar aquello que le llega. Gracias a esta mirada disidente el mundo percibido es una cantera infinita de percepciones diferentes, algo sumamente valioso para la historia del arte pero también para la historia de los sentidos privados. Para que ese proceso siga y se enriquezca caca individuo tiene que convencerse de que es una sede especial no clónica e induplicable que interioriza la experiencia sensorial y la experiencia en general de manera diferente. Cada sujeto creativo libra dos batallas: contra los demás en el modo de percibir la realidad con el que no coincide y contra sí mismo asaltado por su propia inseguridad de si está percibiendo lo correcto. Tchaikovski dijo sobre sí mismo  que había necesitado mucho tiempo para convencerse de su pertenencia  a la categoría de hombres a quienes no les faltaba inteligencia, pero no a la de aquellos cuyo intelecto les permitía desarrollar cualidades extraordinarias. Reconoció su talento pero no su genialidad. Al mismo tiempo desvaloró consistentemente a otros compositores como Handel, Bach, Beethoven, Wagner y Bhrams. Posiblemente sus problemáticas de personalidad le llevaron arrastrar una noción de auto desconsideración  que por un sistema compensatorio llevó a ver en otros motivos de descalificación La metáfora de ello es que la historia posterior de la música y la espectacularidad de ello no ha entrado en cuestionar esa dimensión detallesca frente a la exquisitez de su música. Con todo, la valoración subjetiva de este compositor hace pensar que el entorno tiende a hipervalorar lo que lo individual puede desvalorar. Lo objetivo inflacciona lo subjetivo a pesar de que lo subjetivo se decrece frente a lo objetivo.

No está claro nunca del todo dónde reside la verdad del objeto si en el objeto mismo o en el sujeto que propone una versión como su descubrimiento. Frederic Jameson recoge la ilusión de que la cámara es reproductora del evento con exactitud. La cámara es entendida  como presencia y verdad totales de tal manera que la estética de la representación neutraliza la densidad del acontecimiento histórico que queda evaporado convertido en ficción, o cuando menos en imágenes de consumo desgajadas de la realidad de la que fueron tomadas. Si la representación es un objeto de distinta categoría al objeto representado y si el instrumento que lo representa (el ojo de la cámara o el  pincel del pintor) imprime su propio sesgo perceptivo el resultado es el de una expectación de algo tomado de la realidad pretextado para su consumo en otra dimensión. Norman Fruchter define el espectáculo como seudorrealidad, predominantemente visual, continuamente producida y cambiante, con la que se encuentra cada individuo que acepta y en la  mora como realidad pública y oficial. Esto queda a un paso de que todo es espectáculo, es decir todo es representación, por tanto todo es percepción. La discusión de si lo percibido de una cosa no altera las propiedades de esta puede que no sea tan significativo si la reactividad depende no de esas propiedades demostradas sino de la percepción de ellas. Entre la conducta ante un estimulo y éste intermedia la percepción y por supuesto la reflexión –si hay tiempo y condiciones para ello- subjetivizando la respuesta.

Si todo es representación en tanto que todo pasa por ella y es en función de las representaciones que nos hacemos del mundo que actuamos de una manera u otra ¿cómo explicar que concurran representaciones no solo contradictorias sino totalmente opuestas de un mismo objeto? Eso se puede contestar recordando que salvo en unas condiciones de laboratorio en una investigación muy controlada que se estudia la reacción ante cada estimulo, la realidad funciona de una manera mucho más compleja relacionando asociaciones de estímulos; es decir, un objeto no viene o no suele venir solo siendo que el estudio de cada variable se ve envuelto cuando no confundido por la concurrencia de otras muchas variables. El objeto O tiene un valor y una interpretación distinta si está aislado a si está reunido con otra colección de objetos en un mismo contexto. Aunque no haya concurrido inalterabilidad alguna en el objeto en si mismo su inserción contextual lo varia como objeta para-relacional. Puede quedar alterado en todo incluso en su funcionalidad. Es fácil experimentar una sensación completamente distinta  ante un objeto en una sala vacía que en esta misma sala con muchos más objetos sin haber tocado para nada el anterior. Las salas de exposición y museos reducen al mínimo los objetos externos que puedan distorsionar el cometido de estos espacios por lo que hace a mostrar obras artísticas. La interdistancia entre los cuadros u obras está estudiada, las paredes como colores de fondo no pueden competir con los colores de la obra. De hecho, un solo cuadro que mantiene la distancia entre la forma que presenta y el marco que lo envuelve ya trata de respetar el realzamiento de aquella desde la subordinación de este. El impacto visual de una obra sin marco a estar enmarcada no es el mismo. El objeto contextual quiere reforzar al central. Otras voces un exceso de contextualidad sabotea indirectamente la atención centrada en lo principal. Eso sucede también con el lenguaje como parte del panorama estimulario. Posiblemente es con el lenguaje que más elementos secundarios hace jugar eludiendo, tergiversando o perturbando las centrales.  Con el criterio del minimalismo un objeto sencillo y sobrio es más que otros muchos objetos distorsionando la percepción lúdica de aquél.

Aceptar que el objeto en sí no es más importante que el objeto interpretado  confirma la idea que es más importante la experiencia dimanada del contacto establecido por la vía de su interpretación que no la fuerza de sus leyes y propiedades. Lo que Frieda Fromm–Reichmann sostuvo en el campo de la clínica: "el paciente necesita una experiencia, no una afirmación", puede servir para todos los campos interactivos de relación con las cosas, los eventos y los fenómenos. Cada observador además de lo que sabe con respecto al objeto que recibe o con el que se encuentra en su campo perceptivo va a tener más valor su experiencia interactiva concreta para poder juzgar de que se trata exactamente aquello y que resultante en su representación mental se va a llevar consigo. Eso no significa, por supuesto, que todas las representaciones mentales sean justas, pero sí que son a lo que se atienen los individuos para actuar en consecuencia. Eso lleva a un mundo en el que se actúa más por las influencias representacionales (a menudo prestadas por carecer de experiencia de contacto directo) que por el contacto analítico directo del objeto en sí.

 

Percepción como representación mental

La percepción como una representación mental.JesRICARTCdv2diciembre2010

Si la palabra no es la cosa que la nombra tampoco la representación es el objeto al que representa. De hecho, el objeto representado es un objeto diferente al objeto que representa. Hay aún algo más. Al hablar y referir  representaciones se está introduciendo un tercer nivel de objetualidad: da  lugar a objetos de objetos de objetos, es decir a constructos basados en representaciones basados en los objetos primarios. La metalingüística ya es esto. El narrador que explica una historia en la cual hay un personaje que explica a otro esa misma historia u otra ya está posicionado de una manera metalingüística con el relato que se trae entre manos. Cuantos más niveles de referencia haya acerca de algo que se refiere  mas distancia representacional hay entre lo que se dice y ese algo. De ahí que en los juegos comunicativos el mismo mensaje (al menos el audio vocal) pasado de un mensajero a otro va sufriendo grados de distorsión cuantos más eslabones haya. Por eso, sea dicho de paso, la historia de la antigüedad mezcla los hechos con las leyendas, las mitificaciones con la historiografía, no quedando para todo establecido el relato de lo fantasead o del relato de lo sucedido pudiendo que la resultante final de una narración sea una mezcla de las dos cosas: una exageración a partir de hechos reales.

 En los usos lingüísticos, una misma palabra -de la que se le conoce y acepta  un mismo significado- tiene un impacto emocional desigual en sus hablantes. En cuanto a  las inercias perceptivas, un mismo objeto del que se conoce su función y las razones de su ubicación, impacta de manera diferente en el percibiente. Hay dos procesos implicados: 1. El estrictamente sensorial y 2. Su resonancia psicológica. Sensorialmente, en principio –salvo alteraciones en el mecanismo nervioso- el objeto advertido, sentido, tocado u oído se representa de maneras sino idénticas, sí semejantes en la caja craneana del percibiente; psicológicamente, en cambio, su valoración es diferente. Esa diferenciación es la que lleva a una continua diversidad de posiciones y a polémicas que pueden resultar muy sabrosas pero que siempre están abiertas a que se añadan nuevos matices y aspectos para la caracterización de la llamada objetividad percibida. La multiaspectalidad de la misma cosa percibida termina por llevar a cada sujeto a ser el único habitante de su perspectiva o lo que es lo mismo: a habitar una realidad diferente a la de un supuesto mundo único.

 La tesis que solo cabe una percepción y solo una de las cosas, pertenece más al campo de la robótica que a los  de la psicosociología o la etología y concuerda más  con las posiciones de pensamiento único que con las de pensamiento plural. La ciencia quiere y necesita, y, por ende, el racionalismo, racionalizarlo todo refrendándolo con un solo tipo de códigos y representaciones. Nos apetecen leyes unívocas y equivalencias inalterables que soporten el paso del tiempo y su adaptación a todas las coordenadas espaciales. La universalidad de la diversidad subjetiva indica que el arco de varianza es mayor del inicialmente sospechado. La discusión no pasa ya por reconocer esa diversidad sino por establecer la frontera entre los errores o sesgos de percepción que dan cuenta de otra realidad inasumible por las mentes normoceptivas y la demostración de la verdad real por esa normoceptividad. 

No es extraño que la experiencia privada haya sido y siga siendo tan objetada. El mundo suele sernos presentado –cuando lo es y por quien lo presente- como un solo discurso (nunca ha faltado el discurso que ha sido presentado como regente describiendo una sola realidad) pero su interiorización es distinta haciéndolo cada cual a su manera. En un baremo de apreciaciones, el hecho de un umbral normotónico en el que quepa un 90%, incluso un 99%,de impresiones parecidas, no significa que las apreciaciones de la verdad les sean negadas al minúsculo porcentaje restante. De hecho, los cambios de paradigma y de visión del mundo han procedido en gran parte  de la genialidad, de esa porción asintótica, de esa transgresión evidente a la que la mayoría inicialmente se resiste e incluso puede seguir resistiéndose siglos después de sus hallazgos. 

La necesidad de una rigurosidad en la aprehensión del objeto sometido a una sola interpretación  está conectada a la necesidad de la seguridad conceptual y a la necesidad de establecer una realidad y solo una realidad objetiva. La pervivencia de ese criterio se relaciona con las secuelas del positivismo que creyó encontrar para cada efecto una causa clara y para cada hecho una sola explicación. Sucede que tanto en la inercia que tiende a percibir como aparentemente no hay duda de lo que es un objeto percibible. En la práctica la verbalidad da lugar a enjundias y particularidades en las formas de tratar las cosas. De los n observantes que hablan de un hecho (las típicas historietas chistosas de 3 tipos de 3 nacionalidades distintas hablando de una misma cosa) pueden haber n visiones. La que prevalecerá será la que acuda a un instrumento de evaluación que se toma como referente estable. Ante la altura de un objeto cualquiera  los distintos observadores pueden proponer diferentes estimaciones. Se demostrará quien la ha acertado o quien se ha aproximado mas a la verdad quien acuda a una cinta métrica que se la corrobore. El recurso a un instrumento ajeno (fuera del mecanismo perceptivo) es el que tiene la última palabra. Se puede decir incluso más severamente: un aparato no humano es el que pontifica un dato de certeza supliendo el déficit del aparato (perceptivo) humano. La discusión se acaba y todos se dan por satisfechos de la medida exacta dada por la cinta. Imaginemos la de cantidad de discusiones gratuitas que se construyeron antes de tener varas con las que medir distancias u otros aparatos con que pesar objetos o medirles otras propiedades. De todo lo que hay y lo que nos pasa: una tibia fracturada, la elevación de una temperatura corporal, el consumo de gasoil por el coche, la disrupción del fluido eléctrico, el exceso o el déficit de nutrientes,…hay instrumentos de medición con los que proporcionar los cálculos requeridos para explicar hechos y causas del comportamiento del organismo o de una máquina.

 La mayoría de disciplinas son válidas para describir situaciones pero no para explicarlas en sus causalidades. Las investigaciones no están terminadas y la aparatología de los instrumentos no ha proporcionado un instrumento para cada cosa. Las promesas de que algún día haya un aparato fiable de medición de absolutamente todo se hacen difíciles de creer por el momento. Habrá en el futuro aproximaciones más fiables que en la actualidad sin suprimir nunca del todo una cierta cancha de error ni superar la idea de certeza como, finalmente, una gigantesca hipótesis.

La necesidad de acudir a los instrumentos (desde la báscula a los tests de inteligencia y de personalidad, pasando por el telescopio o las pruebas de ADN) significa acudir a algo más fiable que el sistema perceptivo del que los humanos somos dotados por la naturaleza. Pero incluso estos instrumentos tienen sus propios problemas. Para que un metro, un simple y vulgar metro, sirva para medir ha de estar compuesto de un material y mantenido en unas condiciones de temperatura ambientales que no lo deformen. Todo instrumento de medición como toda máquina está sometido a injerencias climáticas externas y a presiones varias que lo alteran en su funcionamiento. A parte de básculas trucadas y otras enjundias de la picaresca humana la fiabilidad instrumental no puede ser tomada tampoco como un absoluto aunque sea un mejor referente que el ojo de buen cubero del humano más experto. Otras veces es al revés: la intuición supera el instrumento de medición y el sentido común suple los errores medicionales de instrumentos defectuosos.

Tenemos tres factoriales: el grupo de los objetos (todas las cosas que se quieran y pueda referir del afuera del sujeto el grupo de los percibientes (sujetos humanos y no humanos) y la aparatología de medir (desde el termómetro al microscopio electrónico). Tomado un objeto cualquiera, por evidente que pueda parecer (dado que el percibiente se acostumbró a hablar siempre del mismo creyendo que los demás lo sentían igual que él), una discusión en profundidad del mismo, da lugar  en principio a muchas lecturas y en el curso de la discusión pueden rugir posicionamientos hasta opuestos. A las supuestas propiedades estáticas del objeto hay que añadir las eventuales y las traídas por el sujeto. Un fotógrafo que quiera aprehenderlos en su esencia percibe los objetos desde su radiación y ángulos de luz recibida. El estudio de la imagen la hace pasar por sus baños de luz. ¿Se podría hablar de imágenes sin ella? El personaje, fotógrafo, de Robert James Waller en los puentes de Madison County, lo que hace es fotografiar la luz no los objetos, pero ¿acaso hay objeto visible sin luz? En todo caso habría que hablarse de otra clase de visión contando con otras vías perceptivas.

Es la instalación del imput en la sede encefálica obtenido por una vía u otra lo que permite avanzar en el pensamiento. A una palabra referida le corresponde la imagen o imágenes con las que aquella está vinculada.  La afirmación de que es posible el pensamiento sin palabras es una tremenda temeridad imposible de sustentar. Las palabras no quedan demostradas con su sonoridad o su grafía, sino que existen en tanto que formas apresadas aunque sean calladas. Sin lenguaje no solo no hay pensamiento sino que queda en seria duda la identidad del pensante. La neurodegeneración por Alzheimer (patología considerada ya como una pandemia tanto más creciente por la mayor longevidad biográfica de promedio) es una progresiva pérdida de significación de las palabras y su disociación con los objetos, lo que es dramático por lo que hace a los nombres propios de las personas que van dejando de reconocerse. La persona afectada deja de reconocer el mundo en el que vive y a los demás, aunque lo peor es que los demás dejan de reconocerla ya que ha dejado de ser quien había sido.

Si las percepciones de lo mismo no son objetos diferentes a eso de lo que parten ¿qué son? Volvamos a la proyección de una sombra en una pantalla ¿su efimereidad la descategoriza como objeto sensorializado? claro que no, es otra clase de objeto del que la experiencia sensorial y analítica ya irá describiendo y entendiendo en su envergadura. Indagar esa ratio entre el objeto origen y sus distintas maneras representativas (las resultantes de la percepción) es competencia de toda disciplina y esfuerzo implicados en la comprensión del ser polimórfico y de las realidades con las que trasiega.

Abundando en la representación -como otra instancia de la objetualidad- una nota reflexiva más sobre las llamadas naturalezas muertas y/o los bodegones que una tradición pictórica ha llevado a los lienzos. Una composición de varios objetos sobre la mesa para trasladarlos a su proyección pictográfica se compone de elementos inanimados. En su trabajo expresivo el pintor hace el milagro. Lo que no se ve en la composición física sobre la mesa se ve en el cuadro, en su revaloración diferida. La ventaja para la mirada pintora de la composición es la fiabilidad del modelo a pintar por l oque hace a su extrema quietud y conseguir algo apuntado en la realidad por los objetos pero que solo con la obra artística consigue su plenitud. Es un tipo de representación que supera o trata de superar al objeto representado. He ahí una muestra de cómo la percepción puede estar por encima de lo percibido dándole un valor que otras percepciones no captaron. Lo mismo se puede decir del modelo humano. Aún siendo el mismo: el desnudo en la tarima posando en el centro de la sala de dibujo da lugar  a tantas versiones como dibujantes rodeándolo tratan de captarlo. No hay uno igual a otro y todos parten del mismo modelo. Hay una metodología que trata de diferencia modelo y teoría a partir de la descripción de una ratio parecida entre el mismo modelo y varios artistas. Si bien el modelo queda asegurado como uno solo (el objeto percibido) el modo de percibirlo no solo lo ve de manera diferente sino que lo transforma y lo recrea. El cuadro, la foto, la imagen y otros campos de expresión añaden al objeto algo que no tenia inicialmente y que viene incorporado (como plus de valor añadido) desde el lado de la percepción. Es así que la percepción no está limitada a una sensorialidad mecánica que siempre da los mismos resultados sino que convoca a una sensibilidad especial que va a sacar del modelo más de lo qué tiene.  Esa ratio también se encuentra en las artes escénicas: los diálogos y la expresión de actores y actrices en escena representando un dialogo o haciendo expresión corporal sacan de ellos mismos algo que en su posición de meros espectadores no expresaban ni sospechaban de que pudieran expresar.

Un sujeto es un objeto para otro sujeto. Lo puede ser de máxima importancia o de mínima importancia, pero en tanto trata de objetivarlo lo objetualiza. Por mal que suene la palabra concienciar esa objetualización es lo que permite crear una trama de independencias mutuas. La creatividad es un acto de emancipación de la ortodoxia de una mirada unidireccional de la realidad y de todo lo que contiene. Decir que la realidad es una y cada intérprete la traduce a su manera escurre el enfrentamiento a lo que es esa realidad supuestamente única. Al hablar los distintos interpretes de lo mismo se observa que parece que hablen de cosas distintas, y de hecho lo son. Esas miradas distintas son las que vuelven al mundo percibido tratándolo de modificar bajo el peso del deseo de quienes incorporan las novedades de las que otros se van a beneficiar. El surrealismo ya le levantó los faldones a una realidad a la que un realismo dominante solo miraba de una manera.

La multiproyectividad de cada objeto irá en aumento cuantas más miradas disidentes reciba. La mirada disidente es la que se plantea lo que siente antes de aplicar la categoría preestablecida con la que capturar aquello que le llega. Gracias a esta mirada disidente el mundo percibido es una cantera infinita de percepciones diferentes, algo sumamente valioso para la historia del arte pero también para la historia de los sentidos privados. Para que ese proceso siga y se enriquezca caca individuo tiene que convencerse de que es una sede especial no clónica e induplicable que interioriza la experiencia sensorial y la experiencia en general de manera diferente. Cada sujeto creativo libra dos batallas: contra los demás en el modo de percibir la realidad con el que no coincide y contra sí mismo asaltado por su propia inseguridad de si está percibiendo lo correcto. Tchaikovski dijo sobre sí mismo  que había necesitado mucho tiempo para convencerse de su pertenencia  a la categoría de hombres a quienes no les faltaba inteligencia, pero no a la de aquellos cuyo intelecto les permitía desarrollar cualidades extraordinarias. Reconoció su talento pero no su genialidad. Al mismo tiempo desvaloró consistentemente a otros compositores como Handel, Bach, Beethoven, Wagner y Bhrams. Posiblemente sus problemáticas de personalidad le llevaron arrastrar una noción de auto desconsideración  que por un sistema compensatorio llevó a ver en otros motivos de descalificación La metáfora de ello es que la historia posterior de la música y la espectacularidad de ello no ha entrado en cuestionar esa dimensión detallesca frente a la exquisitez de su música. Con todo, la valoración subjetiva de este compositor hace pensar que el entorno tiende a hipervalorar lo que lo individual puede desvalorar. Lo objetivo inflacciona lo subjetivo a pesar de que lo subjetivo se decrece frente a lo objetivo.

No está claro nunca del todo dónde reside la verdad del objeto si en el objeto mismo o en el sujeto que propone una versión como su descubrimiento. Frederic Jameson recoge la ilusión de que la cámara es reproductora del evento con exactitud. La cámara es entendida  como presencia y verdad totales de tal manera que la estética de la representación neutraliza la densidad del acontecimiento histórico que queda evaporado convertido en ficción, o cuando menos en imágenes de consumo desgajadas de la realidad de la que fueron tomadas. Si la representación es un objeto de distinta categoría al objeto representado y si el instrumento que lo representa (el ojo de la cámara o el  pincel del pintor) imprime su propio sesgo perceptivo el resultado es el de una expectación de algo tomado de la realidad pretextado para su consumo en otra dimensión. Norman Fruchter define el espectáculo como seudorrealidad, predominantemente visual, continuamente producida y cambiante, con la que se encuentra cada individuo que acepta y en la  mora como realidad pública y oficial. Esto queda a un paso de que todo es espectáculo, es decir todo es representación, por tanto todo es percepción. La discusión de si lo percibido de una cosa no altera las propiedades de esta puede que no sea tan significativo si la reactividad depende no de esas propiedades demostradas sino de la percepción de ellas. Entre la conducta ante un estimulo y éste intermedia la percepción y por supuesto la reflexión –si hay tiempo y condiciones para ello- subjetivizando la respuesta.

Si todo es representación en tanto que todo pasa por ella y es en función de las representaciones que nos hacemos del mundo que actuamos de una manera u otra ¿cómo explicar que concurran representaciones no solo contradictorias sino totalmente opuestas de un mismo objeto? Eso se puede contestar recordando que salvo en unas condiciones de laboratorio en una investigación muy controlada que se estudia la reacción ante cada estimulo, la realidad funciona de una manera mucho más compleja relacionando asociaciones de estímulos; es decir, un objeto no viene o no suele venir solo siendo que el estudio de cada variable se ve envuelto cuando no confundido por la concurrencia de otras muchas variables. El objeto O tiene un valor y una interpretación distinta si está aislado a si está reunido con otra colección de objetos en un mismo contexto. Aunque no haya concurrido inalterabilidad alguna en el objeto en si mismo su inserción contextual lo varia como objeta para-relacional. Puede quedar alterado en todo incluso en su funcionalidad. Es fácil experimentar una sensación completamente distinta  ante un objeto en una sala vacía que en esta misma sala con muchos más objetos sin haber tocado para nada el anterior. Las salas de exposición y museos reducen al mínimo los objetos externos que puedan distorsionar el cometido de estos espacios por lo que hace a mostrar obras artísticas. La interdistancia entre los cuadros u obras está estudiada, las paredes como colores de fondo no pueden competir con los colores de la obra. De hecho, un solo cuadro que mantiene la distancia entre la forma que presenta y el marco que lo envuelve ya trata de respetar el realzamiento de aquella desde la subordinación de este. El impacto visual de una obra sin marco a estar enmarcada no es el mismo. El objeto contextual quiere reforzar al central. Otras voces un exceso de contextualidad sabotea indirectamente la atención centrada en lo principal. Eso sucede también con el lenguaje como parte del panorama estimulario. Posiblemente es con el lenguaje que más elementos secundarios hace jugar eludiendo, tergiversando o perturbando las centrales.  Con el criterio del minimalismo un objeto sencillo y sobrio es más que otros muchos objetos distorsionando la percepción lúdica de aquél.

Aceptar que el objeto en sí no es más importante que el objeto interpretado  confirma la idea que es más importante la experiencia dimanada del contacto establecido por la vía de su interpretación que no la fuerza de sus leyes y propiedades. Lo que Frieda Fromm–Reichmann sostuvo en el campo de la clínica: "el paciente necesita una experiencia, no una afirmación", puede servir para todos los campos interactivos de relación con las cosas, los eventos y los fenómenos. Cada observador además de lo que sabe con respecto al objeto que recibe o con el que se encuentra en su campo perceptivo va a tener más valor su experiencia interactiva concreta para poder juzgar de que se trata exactamente aquello y que resultante en su representación mental se va a llevar consigo. Eso no significa, por supuesto, que todas las representaciones mentales sean justas, pero sí que son a lo que se atienen los individuos para actuar en consecuencia. Eso lleva a un mundo en el que se actúa más por las influencias representacionales (a menudo prestadas por carecer de experiencia de contacto directo) que por el contacto analítico directo del objeto en sí.

 

La hipótesis como figura conceptual

 

La hipótesis como figura conceptual perpetuada.JesRICART CdV27nov2010

El método científico contempla la figura de la hipótesis candidata a su confirmación para convertirla en tesis. Eso no es un proceso  tan directo ni inmediato. Muchas hipótesis quedan sin confirmar –por tanto sin ser transformadas en leyes-  pero tampoco sin ser negadas, lo cual las perpetúa como tales hipótesis. A fuerza de ser usadas  o referidas son tomadas por tesis quienes creen incondicionalmente en ellas (por presunción o intuición). El resultado es una coexistencia entre distintas maneras de entender el conocimiento: la que le da una rotundidad científica y la que le da una categoría filo o paracientífico. De esas dos maneras no quedan libres la mayoría de las conversaciones cultas viendo como se combinan en los rings –o hablatorios- de las frases. Aplicar el método científico a la percepción no asegura sistemáticamente el rigor esperado (a la vista están en la bioinvestigacion la cantidad de fármacos propuestos que no han pasado por los protocolos científicos obligados y son presentados como definitivamente conclusos). Aplicarlo al campo de lo sensorial genera una buena cantidad de variables. W.Wundt al llevar la psicología al laboratorio estudiando los tiempos de reacción de los sujetos antes los estímulos empezó a darle una categoría científica al potencial de estudio humanista que hasta este momento había tenido el interés por la psique. La misma sensación de un individuo a otro variaba con arreglo a las 4 calidades de las sensaciones que estableció: la cualidad, la intensidad, la extensión  y la duración. A un siglo después de eso esos mimos aspectos sirven, aunque se estimen muy someros o rudimentarios, para dar cuenta de la intervariabilidad de las reacciones en unos mismos contextos. Hay otros factores, tal como venimos viendo, que tienen  una importancia crucial en la discriminación reactiva, especialmente la ideología, la cultura y la inteligencia.  Los valores (y con ellos los pre-conceptos) influyen en la manera de sentir y percibir las cosas. En las edades tempranas, en el neonato recién parido, su encéfalo no da un encefalograma plano: las conexiones ya se han empezado a hacer desde antes de nacer. El sistema nervioso periférico ha activado ya una parte de la sensorialidad. Los estímulos han sido recibidos desde la existencia intrauterina y el resto de su vida el cuerpo humano sigue haciendo de caja receptora de otros muchos desde distintos registros. Con Pavlov y su tesis del hombre mecánico (reactivo-estandarizado) la idolatrización del ser más inteligente recibió un revés. Ahora sabiéndose víctima propiciatoria de los reflejos condicionados todo lo que puede hacer es ganar su autonomía (como la facultad con la que gestionar su libertad) y no sucumbir a sus reacciones en una especie de auto servidumbre sensorial. 

La hipótesis como figura conceptual

 

La hipótesis como figura conceptual perpetuada.JesRICART CdV27nov2010

El método científico contempla la figura de la hipótesis candidata a su confirmación para convertirla en tesis. Eso no es un proceso  tan directo ni inmediato. Muchas hipótesis quedan sin confirmar –por tanto sin ser transformadas en leyes-  pero tampoco sin ser negadas, lo cual las perpetúa como tales hipótesis. A fuerza de ser usadas  o referidas son tomadas por tesis quienes creen incondicionalmente en ellas (por presunción o intuición). El resultado es una coexistencia entre distintas maneras de entender el conocimiento: la que le da una rotundidad científica y la que le da una categoría filo o paracientífico. De esas dos maneras no quedan libres la mayoría de las conversaciones cultas viendo como se combinan en los rings –o hablatorios- de las frases. Aplicar el método científico a la percepción no asegura sistemáticamente el rigor esperado (a la vista están en la bioinvestigacion la cantidad de fármacos propuestos que no han pasado por los protocolos científicos obligados y son presentados como definitivamente conclusos). Aplicarlo al campo de lo sensorial genera una buena cantidad de variables. W.Wundt al llevar la psicología al laboratorio estudiando los tiempos de reacción de los sujetos antes los estímulos empezó a darle una categoría científica al potencial de estudio humanista que hasta este momento había tenido el interés por la psique. La misma sensación de un individuo a otro variaba con arreglo a las 4 calidades de las sensaciones que estableció: la cualidad, la intensidad, la extensión  y la duración. A un siglo después de eso esos mimos aspectos sirven, aunque se estimen muy someros o rudimentarios, para dar cuenta de la intervariabilidad de las reacciones en unos mismos contextos. Hay otros factores, tal como venimos viendo, que tienen  una importancia crucial en la discriminación reactiva, especialmente la ideología, la cultura y la inteligencia.  Los valores (y con ellos los pre-conceptos) influyen en la manera de sentir y percibir las cosas. En las edades tempranas, en el neonato recién parido, su encéfalo no da un encefalograma plano: las conexiones ya se han empezado a hacer desde antes de nacer. El sistema nervioso periférico ha activado ya una parte de la sensorialidad. Los estímulos han sido recibidos desde la existencia intrauterina y el resto de su vida el cuerpo humano sigue haciendo de caja receptora de otros muchos desde distintos registros. Con Pavlov y su tesis del hombre mecánico (reactivo-estandarizado) la idolatrización del ser más inteligente recibió un revés. Ahora sabiéndose víctima propiciatoria de los reflejos condicionados todo lo que puede hacer es ganar su autonomía (como la facultad con la que gestionar su libertad) y no sucumbir a sus reacciones en una especie de auto servidumbre sensorial. 

Escribir ante la represión informática.

Escribir y la represión informática. El trato con  los XX, YY y Doblezetas

 Tauli htal Sabadell 12 junio2009

No solo escribir sino también escribir junto a otras formas de expresión se ha convertido en un problema para los estados espantados ante las verdades dichas. Ni siquiera hace falta adoptar tonos críticos ni análisis severos de estructuras autoritaristas y represivas, solo basta con poner la mirada atentado en un fragmento de la realidad y dejar como telón de fondo escenas ordinarias de una sociedad para que quede al descubierto en toda su inmundicia. Así lo ha hecho el cineasta iraní Jafar Panahi ante quien la ha caído no el peso de la ley ni de la justicia sino la garra absolutista de un estado especialmente represor con quienes le ponen la cámara a su país para demostrar los trapos sucios de su régimen.  Es propio de las dictaduras por férreas  e implacables que se presenten, que sustenten su poderío dando cañonazos contra hormigas y con muy poca capacidad de entender lo que produce la oposición al sistema. Su paranoia llega a ser tan exagerada que retroalimentan sus miedos con los detalles más tontos. Pero el hecho de que el represor sea un tonto no le quita su ferocidad ni su espanto. Serian preferibles los represores inteligentes a los tontos porque con aquello se puede inferir de que van mientras que con estos pueden disparar y matar a bulto sin saber a quién apuntan ni siquiera para qué.

En la grandiosa y pujante sociedad informática los regímenes ya no se enfrentan a partidos políticos u organizaciones centralizadas como baluartes de su oposición sino a cada ciudadano con conciencia básica y con sensibilidad mínima que le empuje a la acción. Son los estados represivos los principales causantes de ese despliegue de la crítica generalizada a toda la sociedad. Desde que cualquiera - porque dispone de la tecnología- puede ser un informador –y un creante- ante el mundo de lo que sucede en el mundo, los estados por poderosos y blindados que sean son vulnerables y pueden ser expuestos en sus trolas y tretas.

Eso reza también para cualquiera. Nadie queda(rá)-o debería quedar-  a salvo de sus fechorías ni exonerado por la protección de sus datos o de sus imágenes tras cometer actos antisociales o antihumanos. La libertad de expresión y por tanto de denuncia es y debería seguir siendo -a su máxima potencia- el antídoto contra la impunidad y contra los actos terribles contra el prójimo.   Esta tesis es apoyada sabiendo a la vez que las estructuras del mundo descansan sobre mentiras y que la verdad sistemática como principio universal se ha degradado para ser impráctica. Puesto que la verdad se enfrenta permanentemente a la mentira y a su tergiversación su manera de gestionar nunca es en estado puro, en una sociedad donde todo el mundo la dice, eso lleva a que sea tratada de una manera u otra según las circunstancias eligiendo a quien concederle el favor de conocerla y a quién no. Javier Sádaba apunta su discurso también a la idea de decir la verdad a quien tiene derecho a conocerla y a nadie más[1]. Sin embargo no queda resuelta la naturaleza de ese “quien” ni tipificado exactamente ese “derecho”. Para cada situación concreta toca revalorar el sujeto acreedor de un conocimiento, su donante y las consecuencias derivadas tanto las de carácter ventajoso como las lesivas para terceros. Tipificar en un código lo que debe ser siempre dicho y aceptado y lo que no se hace difícil. En la época de la censura franquista había sido reclamado un código de censura especifico para que los creantes supieran a qué atenerse a la hora de proponer sus trabajos creativos y no andar siempre en ascuas y en la inseguridad sin acertar siempre en sus intuiciones sobre lo que complacería o no al régimen. La dictadura, ejemplo de la estulticia y la arbitrariedad, dejaba para cada caso concreto levantar la barrera o cerrarla. Por eso grandes trabajos, como los de García Berlanga, lograron burlar la censura porque los censuradores de turno no estimaron peligro alguno en cuanto revelar conspiraciones. Una dictadura todo lo qué desea es continuar permaneciendo en el poder sin que su hegemonía sea discutida por ningun súbdito. Funda su mandato en el desprecio total a las multitudes y se toma la historia como un juego de rivalidades sabedora de que es una minoría que tiene que impedir que otras minorías la saquen del puesto. Ignora que con su régimen no para de generar enemigos diariamente que esperan el momento para expresar insurreccionalmente o por otros medios su malestar.

La lucha por la dignificación social pasa por poner cada cosa en su lugar y a cada acto su nombre sin eufemismo alguno. Eso pone al descubierto a los peores secuaces y a los más tontos de los títeres. No es un criterio que se limita a los análisis contra el poder en su macro marco político sino que también se extiende a cada situación interrelacional. Lo que sostiene en el fondo las coyunturas y lo que explica que el mundo sea el estercolero en el que se ha convertido repleto de relaciones humanas degradadas es cada tipo individual que no se hace responsable de sí mismo que justifica sus miedos y sus engaños bajo el palio del amparo de las mediocridades generales.

En la sociedad de la información y de los datos a cada dia que pasa más y más  informatizados los agujeros donde esconderse irán escaseando. Tradicionalmente el represor se ha sentido seguro en su puesto por su impunidad, porque nadie se ha atrevido a toserle, a perseguirlo, a encausarlo a vengar en su figura neutralizándola o eliminándola de todas las victimas que ocasionara. Es así que en países tan distintos como Alemania, Ruanda, España, Camboya o Argentina  antiguos homicidas con el amparo oficial hayan podido o aun puedan creerse que no tienen ninguna culpa de los sucesos históricas y de las calamidades de la humanidad. Hay países como México o Guatemala donde el crimen ni siquiera es investigado. A las prostitutas sin nombre se les llama XX y su oficio se toma como pretexto para justificar sus asesinatos.

Vivimos en un tiempo de XX y de preguntas sin contestar que tampoco se traducen en interrogatorios de seguimientos específicos y personalizados  contra quienes pueden dar pistas de delitos y actuaciones criminales.

Escribir –uno de los recursos intelectuales connaturales al análisis y al pensamiento- es algo que ha estado y cada día está más al alcance de todos aquellos que tengan algo que decir. Las autorías de documentos y relatos cruciales han contribuido a cambiar la conciencia y a adoptar perspectivas más críticas ante el mundo, es decir, ante sus actores. Todavía ahora es necesario prescribir que los personajes de un determinado relato son mera ficción si no se quiere tener problemas porque alguien se pueda sentir identificado en lo que se denuncia en la trama. Lo cierto es que la realidad –tal como se suele decir-  supera a la ficción en calamidades y  que la ficción es un modo de tratarla para hacerla entendible. Desde el relato o desde el documento se tienen resonancias de la realidad. A cada autor compete arriesgarse más o menos en lo que va a decir. Para quien tiene que esconder su vena y vertiente criminales lo grave no es tanto el análisis como la evidencia de los hechos. La curiosidad de eso es que lo que un estado, como el iraní,  se permite hacer pública e impunemente: detener en la vida pública a personas indocumentadas o prohibir a mujeres su libertad de relación no puede tolerar que eso mismo sea conocido por la comunidad internacional en su salsa, tal como es. Cuando un estado se ve en la tesitura de prohibir la voz de los que hablan o la mirada de los que ven porque considera que están perjudicados sus intereses de dominio, en realidad está demostrando además de su estupidez su enorme inseguridad. Lo grave no sería tanto esta paranoia de los dominantes como el hecho de que hayan sido votados masivamente en el supuesto de que los resultados de  las elecciones  no fueran trucados, porque en este caso es una mayoría la que está por el anti progreso y da apoyo con su voto o su pasividad a un régimen corrupto e ideológicamente muy peligroso para la salud mental de la sociedad en su conjunto además de estar en contra de la libertad básica.

Lo que tiene que ser permitido y lo que no es lo que está en juego en cada momento polémico de un debate que nunca ha sido cortoplacista ni tiene visos de terminar.

El derecho a la libertad de expresión y a la libertad artístico-creativa choca con unos límites previos de la imposibilidad de la libertad total. Ni todo puede ser dicho ni todo lo decible es aceptable. Derivado de eso no todos están facultados para decirlo todo. Esas tres premisas colocan la gestión de la verdad en unas coordenadas delicadas. Un democratismo primario de primera hornada podía amparar toda clase de palabra para ser dicha en público, una conciencia democrática adulta no permite ya según qué cosas haciendo punible la mentira histórica y enviando inmediatamente al silencio errores inaceptables de desubicación.

En un espacio bilingüe en el que se homenajeaba a los cineastas iraníes reprimidos en un acto de solidaridad con ellos, alguien  de la sala absolutamente desubicado insultó al publico por hablar en uno de los dos idiomas en lugar del usado por los ponentes y insultó al acto considerándolo fuera de lugar por hablar de Irán en lugar de otros asuntos[2]. El abucheo general que sufrió el infortunado lo fulminó silenciándolo. Se puede considerar que este tipo de reacciones no son las más cívicas pero ¿Por qué aguantar a tipos desubicados o descolocados con opiniones obsoletas neutralizadas 3 o 4 décadas atrás y además con ideas de corte fascista? Esta misma referencia  anecdótica que acabo de citar no precisar de citar el nombre del tupo fuera de lugar, es seguro que él se encontrará reflejado en ese texto si llega a sus ojos y lo lee y cualquiera de los cientos de personas que participaron en el acto también lo recordará. Eso basta. Lo que importa es ilustrar una circunstancia en la que no todo lo opinable es decible cuando esta fuera de contexto, de tema y de momento aunque esa misma opinión bien pudiera ser presentada en otra geocultura.

Hay una saturación social enorme ante opiniones vencidas o superadas. No hay porque aguantar siempre el mismo discurso mucho menos cuando un nivel cultural lo juzga obsoleto y por si fuera poco insultante.

Lo importante de cada situación es el qué, conocer su contenido, su causalidad, su desenlace y su perspectiva y lo menos importante es el quién. No obstante cada contenido tiene un autor y cada acto social  es efecto causal de una autoría. Señalar el hecho y no su protagonista deja la información a medias. Si no hay otro remedio la colección de protagonistas referidos que aparecen pueden ser citados como XX, YY y ZZ y asi seguir con el resto del abecedario, y dejar para unas décadas después la publicación de sus nombres completos en el lugar de esas iniciales que dejan sus identidades en la incógnita. Ni darlos en el momento de la primera edición es garantía de que actores pillados in fraganti en sus errores se vean convocados para cambiar sus conductas incorrectas ni hacerlo en una reedición demorada deja a salvo su honor ya que la parentela descendiente que comparte sus apellidos podría recibir el impacto de esas informaciones. Así pues ¿Por qué proteger la identidad de los malos para luego perjudicar décadas después a  sus descendientes por haber tenido la mala suerte de serlo de aquellos tipos? La única razón es para evitarse problemas directamente con ellos y con un sistema judicial que se confabula para premiar a los erróneos y castigar a los justos. Lo cierto es que un XX aunque asi sea tratado si se reconoce en la descripción se va a sentir tan al desnudo como si es citado por su nombre y apellido, aunque le quedará el consuelo de que el público –a no ser de otros íntimos  que lo conozcan mucho- no lo reconocerán. Su propia vergüenza le impedirá contrarrestar la información que se dice si no hay modo de impugnarla por ser cierta.



[1] En La vida buena.Como conquistar nuestra felicidad. Penisunal Barcelona 2009 p.164

[2] En la filmoteca de Catalunya 7 marzo del 2011 en el rato de micro repartido por la sala durante la segunda sesión.

El guardia de la porra

El guardia de la porra: principio de realidad.Néstor Estebenz Nogal CdV28mayo2011

¿Te acuerdas de cuando estabas en la edad de los muñecos y de los cuentos? Te decían que si no te portabas bien vendría el coco y te comería. Tus papás, seres increíblemente dotados para el cariño hacia ti, eran capaces de inocularte esta trola. Si te querían y te engañaban ¿qué decir de aquellos que tenían a sus hijos sin desearlos y no los querían tanto? Entre risas y bromas fuiste aprendiendo que aquella amenaza no tenía el menor sentido hasta que descubriste que no había que temer a nadie, que nadie se escondía detrás de las cortinas o debajo de las camas para asaltarte mientras dormías. Sin embargo la anécdota te caló y te quedó. Ahora como persona adulta también te dicen que si no te portas bien va a venir el guardia de la porra y te va a poner en tu sitio para que no desobedezcas las órdenes que el estado te da o el rol para el que se te tiene en cuenta: el de obediente social de las direcciones recibidas del sistema. Si quieres probar la verdad de esta amenaza no tienes más que permanecer unos cuantos días en un lugar con un cartel reclamando lo que consideres tus derechos, antes o después vendrá el susodicho y con su cinismo habitual te invitará a que despejes el lugar, en caso de incumplimiento te agredirá. El estado es el que contrata y manda a sus sicarios para golpear, herir y/o matar a la población. Todo estado sabe que tarde o temprano tiene que imponer su poder político por la fuerza. En unos países lo hacen manu militari con ejércitos en la calle y en otros con los llamados agentes antidisturbios. Estos son cuerpos especiales preparados para atacar a gente indefensa o en una clara desigualdad de medios. Los tipos que integran esos equipos de ataque tienen un lavado de cerebro, los entrenan en la tensión, tal vez anden drogados y en todo caso están psicológicamente lo suficientemente sucios como para abalanzarse contra gente desarmada, contra quienes van en sillas de ruedas, contra  mujeres embarazadas o contra niños. La filmografía documental sobre todo ello no deja la menor duda. A título de curiosidad estos superhéroes del sistema se llaman anti-hordas o anti-alboroto (en catalán anti-avalots) siendo curioso que sean los principales protagonistas los atacantes, ellos, de la violencia, la agresión y el alboroto.  Los regímenes pseudodemocráticos sacan a esos guardias de la porra a la calle contra el pueblo cuando presenta sus quejas, usan sus nuevos equipos de represión y ocultan sus números de identificación de las pecheras de sus uniformes. Comparativamente es mejor que saquen a esos tipos con cara de pocos amigos, es decir para hacer de enemigos contra la sociedad a que saquen los tanques y movilicen las tropas regulares del ejército, cosa que no han dejado de hacer ni dejan de hacer los regímenes totalitarios. La diferencia entre un soldado militar y un guardia de la porra es que aquel dispara fuego real y va con la bayoneta calada. La perspectiva de mortandad es distinta en un caso que en otro. (En el momento de escribir esto las protestas de la primavera árabe ya tienen por saldo un millar de manifestantes asesinados en Siria.).

Desde el punto de vista de la seguridad represiva el estado prefiere contener las protestas con las porras, las barras de goma y llegado el caso con los gases lacrimógenos  que no con las ametralladoras y las bombas, pero hay casuística sobrado en todas partes demostrando que puede optar por lo uno o por lo otro según el caso. Los golpes de estado suelen hacerse como golpes militares. Mientras el poder considera que es una minoría la que está en revuelta tratará primero de describirla como incivilizada, violenta e ilegítima y segundo tratará de eliminarla dando unos cuantos palos. Incluso podrá llegar a detener decenas de miles de personas (la marcha de la Sal en 1930 convocada por Gandhi tuvo por resultado una feroz represión con más  de 50mil detenidos, aunque el éxito fue de parte de los manifestantes acabando con el monopolio del imperio británico). El guardia de la porra aún con su pinta de malhechor y de tipo desnaturalizado capaz de –obedeciendo órdenes- atacar a gente totalmente indefensa es una figura representativa, aunque no lo sepa ni lo pretenda, de la realidad obsoleta y caduca, un perro guardián que protege los intereses de su amo, sea quien sea, por mafioso que sea, con tal de que le pague su sueldo de sicario. No hay tanta diferencia entre el tipo contratado por una banda de narcos encargado para dar una paliza a un extorsionado que no quiere pagar y el guardia de la porra que ha pasado por un proceso selectivo para ser contratado por un ayuntamiento o por un gobierno que no puede replicar las ordenes de mando. Ese solo hecho demuestra que un tipo contratado bajo estas condiciones es un anti demócrata puede que no se le deja actuar como pensante y solo admite una versión de los hechos, la de sus superiores sin reconocer la evidencia cuando se la encuentra. Si hay un tipo despreciable en todos los roles que hacen los humanos, el que se viste para agredir a otro injustificadamente es de la peor especie. Dentro del grupo están los torturadores. De vez en cuando los deseos violentos se filtran y uno de esos polis que se quejaba on line con su nombre de no poder haber dado ni siquiera una colleja a un manifestante fue expedientado. Eso sí, hay que guardar las apariencias e indicar que todo está bajo control, que los guardias de la porra solo obedecen órdenes cuando los hay que se extralimitan con ellas y los hay que escogen ese rol porque tienen las condiciones legales para hacer daño, mucho más daño del que nadie les hará nunca, y llegado el caso matar. Sí, matar. A un tipo armado cuanto más lejos se le tenga mejor y si no existiera en parte alguna seríamos superfelices.  Nos gustaría que los conflictos entre humanos y entre hermanos no tuvieran que resolverse por medio de la violencia. Todos los análisis sostienen que por ahora esto es un deseo infantil-idealista y que la violencia institucional oficializada (la de la asignación de presupuesto anual para mantener cuerpos de miles  o cientos de miles de uniformados) es una expresión de la violencia latente y también organizada de la sociedad (el crimen organizado de las mafias y el crimen individual). El caso es que a un segundo tipo de crímenes se añade el otro tipo no menos criminal por oficial que sea.

Los estados pretenden criminalizar los movimientos sociales y las justas reivindicaciones de la sociedad civil confundiendo  voluntariamente los actos de disidencia con conductas de incivismo. He ahí que el guardia de la porra viene a poner el límite: hasta aquí el sistema te deja y a partir de aquí te lo impide. Lo interesante, psicoanalíticamente reflexionando, de ese guardia de la porra es que su no-actuación como pensante. No hay dialogo posible entre manifestantes y represores, aunque los unos puedan enviarles misivas a los otros on line o a través de recogidas de firmas con comentarios[1] o tratar de ofrecerles flores cuando están en posición de stand by a la espera de órdenes para golpear. Quienes nacieron bajo una dictadura no pueden por menos que comparar lo que hacían los represores de entonces con los represores de las pseudodemocracias: lo mismo, básicamente lo mismo. El poder cambia de nombre y así mismo las policías cambian de aspecto pero las funciones de eliminar toda crítica radical por la vía de la violencia son las mismas.

El guardia de la porra es el que convierte las aristas de la administración y la negación a utilizar el tesoro público y los presupuestos para hacerlo mejor. Los estados optan antes por reajustes de las ventajas sociales en campos tan sentidos como servicios públicos, sanidad y educación que en reducir el volumen de sus equipos de represión  en limitar las ganancias empresariales.  Los estados están al servicio de la plutocracia y se relacionan con la sociedad de maneras contradictorias dando el visto bueno a situaciones de explotación inaceptables.

El guardia de la porra viene a obligar a suspender una conducta crítica y una visibilización de la protesta que no gusta a las finuras de las clases pudientes. Es posible que el estado de orden de atacar al pueblo con el máximo de imprudencia añadiendo a la indignación inicial de la revuelta de esta mucha más indignación para continuar en lucha. A menudo la falta de sensibilidad del gobernante y su miedo a no seguir teniendo el oportunismo de sentar su culo en el trono del poder  le lleva a atacar a la sociedad o a esa parte de la sociedad más combativa para diezmarla o anularla, y al hacerlo demuestra dos cosas: su inseguridad dentro del poder y su vulnerabilidad. De todos modos, lo que más teme el estado no es la revuelta de la protesta que por lo general o es puntual de una sola manifestación o dura no muchos días o semanas sino la conversión de las protestas en propuestas organizadas que alcancen fuerza para crear un poder popular en paralelo que impugne legislaciones injustas y trate de implementar un modelo económico alternativo. Por lo general las protestas exigen cambios articulados desde la misma administración en lugar de reorganizar la sociedad desde la base. Cuando el estado se encuentra en aprietos  puede hacer algunas concesiones, incluso destituir alguno de sus altos cargos, amputando parte de su dominio para continuar conservando el resto del corpus del poder. Lo acabamos de ver en Siria, el dictador decreta una amplia amnistía para los presos políticos para ganar tiempo y contener la furia popular sin que eso signifique ninguna concesión real de las reclamaciones, que están pasando por la claudicación justamente de este dictador. Lo interesante del represor pagado por un estado es que hace de celoso guardián de una realidad que no quiere ser tocada por quienes mandan en ella, porque tocarla equivale a desmontar el sistema de expolio que tiene organizado la clase dominante. Como principio de realidad cumple una función impagable ya que baja automáticamente de los burros a los idealismos más ignorantes, aquellos que piensan que las policías están cargadas de buena gente capaces de dar la razón al pueblo cuando la tiene. También sirve para reconducir las estrategias de la oposición ya que la lucha no es contra el sicario, es una lucha mas ajedrecista que no se entretiene eliminado peones sino que trata de hacer jaque mate al rey. La lucha política o contrapolítica como quiera llamarse, contra una política vigente clasista y chantajista, n oes una lucha de dardos ni de venganzas ni mucho menos de violencias, sino una lucha de la inteligencia histórica contra la estupidez rancia del inmovilismo. No hay que caer nunca en la dinámica de devolver los golpes no porque los agresores no se merezcan la picota y la decapitación sino porque la civilización moderna ha apostado por su reeducación y su reciclaje como seres admisibles en sociedad. Por muchos motivos de rabia social que haya y de odio clase propugnado por un cierta afán de vengatividad, la construcción de una nueva realidad ha de ser el norte de inspiración por encima de la destrucción del presente, este no es el fin sino la consecuencia logica del deseo de superación histórica. Deon Meyer habla de que  “la venganza solo lleva al caos y a la confusión”. Ve como la razón común de la violencia en cualquier parte del mundo es la misma: la falta de educación. La cuestión es ésta: a menor inteligencia y menor pedagogía de autoorganización social más demora histórica hacia un mundo mejor.



[1] En uno de los vectores de recogida de firmas durante el movimiento º15-M uno de los pligos de firmas era dirigido a los gossos de quadra para aádir un comentario: ¿Has pensado las consecuencias de tu tol? ¡Cambia de oficio! Escribí cuyando firmñé olvidando añadir: eres la escoria social.

La manipulación del ocio

La manipulación del ocio y la preasignacion de los roles masculino-femenino.JesRICART Cáceres25abril2011

La industria del ocio es esto: una industria, un sector industrial con multitud de empresas que comparten el interés en copar un mercado floreciente: el de entretener al personal en sus horas tras las búsquedas de placeres sensoriales (desde visuales a táctiles, gastronómicos y olorosos).  Las discotecas y pubs para tomar copas y escuchar música generalmente a  niveles decibélicos que la hacen poco asimilable forman parte desde hace décadas de un boom floreciente de formas de explotación de la sensualidad.

Dentro de los muchos detalles de división y discriminación de roles está en este submundo de la noche por llamarlo de algún modo, el detalle de dejar entrar gratis a las chicas y hacer pagar la entrada a los chicos en esos locales para el flirt. El hecho  no es de ahora, viene de muy lejos. Las chicas claro están, aceptan su rol de objetos visuales de reclamo para que sean ellos los que pagan convirtiéndose asi en socios instrumentados por el managemet del local. De todas las reivindicaciones feministas no sé de ninguna en ninguna parte que reclame el derecho a ser tratada la mujer  igual que el hombre, es decir que pasen por el pago de taquilla. ¿No sería más razonable que en lugar de que ellos paguen el doble pagaran tanto ellas como ellos la mitad?  Por supuesto, pero las unas se aprovechan de la situación y los otros son demasiado machos (falsos adinerados) como para regatear cantidades. La anécdota nos retrotrae a un panorama de desigualdades evidentes o sutiles en las que la sociedad sigue invirtiendo a pesar de los discursos públicos sobre la igualdad.

La cosa no acaba en el pago/no-pago de taquilla según la anatomía que se tenga sino en la predisposición a ellas en competir por todo: desde la miss camiseta mojada a las chicas subastadas y la predisposición de todo el conjunto a participar de esas pamplinas.

Todo es una performance de bastante mal gusto a la que se sigue subscribiendo una multitud  juvenilesca que no encuentra otros lugares donde divertirse de una manera más natural y más barata. No han faltado tentativas de movidas alternativas fuera de los locales de pago pero las suciedades que han generado y el reproche social derivado no han terminado de ser consolidadas.

La cuestión es tan simple como ésta: durante una época de vida, la de los sondeos interpersonales y tanteos, las discotecas cumplen la función de grandes zoos humanos donde ir a mirar y ser mirados, donde tentar las primeras aproximaciones a la sensorialidad y a las conquistas. Lo de menos es la música. Las bebidas alcohólicas y algunos alucinógenos preparan las condiciones para el flirt. No siempre el conquistador termina por ser un sujeto enhiesto por exceso alcohólico en el caso de conseguir hacerse con una dama de la noche para írselo a montar en el parking de al lado o, si hay pasta, en el hotel más próximo, ni siempre la dama resulta apetecible después de toda una noche de espirituosidad alcohólica pasando por su gaznate y de ir muchas veces al lavabo, algunas para vomitar. Sea como fuere, los industriales del ocio hacen pasar a todo ese sector de edad durante unos cuantos años de su vida por esos espacios “de perdición” para malgastar una gran parte de su tiempo por no hablar de su pasta. Evidentemente pasan por ellos porque la muchachada se presta a ser cómplice de la contaminación acústica (el arte musical a menudo queda fuera). Es el management que administra el zoo humano en su etapa de aproximaciones relacionales cuando las primeras parejas se hacen o se prueban.

Las pautas de relación entre ellos y ellas en esos lugares (¿se pueden seguir llamando antros?) quedan prefijadas por un principio de discriminación que ya se viene perpetuando desde edades anteriores entre niños y niñas y se seguirá perpetuando en edades posteriores entre hombres y mujeres. Es llamativo que el feminologio reclamante cuando habla de igualdad de oportunidades sociales para hombres y mujeres no centre su mirada en esos espacios pidiendo un trato equivalente entre chicos y chicas. Claro que eso dejaría en la incógnita  lo del funcionamiento de  ideas como la  de chicos subastados, la de míster pene elegido por el de mayor longitud o la del eyaculador mas demostrativo siguiendo los concursos casanovanos de la Venecia liberal.

Al margen de los intereses economicistas de un empresariado que viste los locales de la noche con contenidos de mal gusto la cuestión es que sí hay una desigualdad natural, fisiológica y química entre hombres y mujeres, según la cual la pulsión del deseo se experimenta de maneras diferentes. Todavía siguen siendo más ellos en lugar de ellas los que toman iniciativas de aproximación epidérmica y otras iniciativas como invitar a copas, al restaurant o a salir. Son más ellos que ellas las que compran antes sus primeros coches (aunque se hipotequen hasta las cejas) y las sacan a dar a vueltas. El rol de los chicos es el de demostrar muchas veces lo que no tienen y lo que no son capaces de alcanzar, pero que están obligados a simularlo si se quieren comer un rosco. Por su lado las chicas ponen las formas y se visten ad hoc aunque sea preparándose el look durante hora y media antes de salir a la calle. En definitivo se configuran como objetos de deseo más que como sujetos deseantes siendo ellos  deseantes manifiestos sin dejar de ser objetos de deseo por ellas.

A la desigualación natural de ambos hay que añadir la desigualación cultural. Ellos pueden ser muy ordinarios pero expresan su deseo, pronto y rápido piropean y tasan la esculturalidad circulante del momento, a ellas les cuesta más manifestar ese tipo de literatura sensualista aunque en el fondo deseen lo mismo. Puesto que los industriales del sector conocen esa realidad y la cultura de la igualdad (la de oportunidades, la de derechos) tiene más de demagógica que de real deciden que sean los hombres los que paguen y ellas las que se dejen pagar la parte correspondiente.

Estos años de tanteos de otros teniendo necesidad de buscar el ocio en su industrialización terminan por ser superados cortando radicalmente con estos espacios. Un dia, uno/a cambia ir a las discotecas por ir a salas de conciertos y los espacios de estruendos por los que permiten la comunicación relajada. De toda aquella tapa de boom sensorial quedan unas cuantas neuronas que siguen haciendo  chispas dentro de la caja craneana porque no se han recuperado del susto.  El ser adulto no necesita pasar por tantas tonterías especialmente cuando ha averiguado que el mayor placer entre dos o más se hace en espacios más relajados y tranquilos donde el ocio vuelve a ser recobrado como una elección privada y personalizada. Entretanto si uno/a no concibe sus ratos de placer fuera de estos locales levantados y pensados para la caza de presas sexuales y va a continuar acudiendo a ellos por el resto de su plazo biográfico dedicado a esos roles, puede luchar en contra de la discriminación de ellas y de ellos pero mucho me temo que esa campaña no se hará y está condenada al fracaso. Y lo está por dos cosas: porque la iniciativa no puede salir de ellos por temor a que se les presione con la crítica de rácanos y por parte de ellas aun saliendo la iniciativa de las mujeres chocaría con su predisposición al exhibicionismo en estos lugares, fenómeno pseudocultural poco reconocido pero no por eso sumamente importante en la formación de correlacionarios humanos.

La muchachada harta de pagar excesos tiende a buscar otros espacios de relación: los espacios abiertos y públicos o son. No se entiende que las autoridades locales no instrumenten algo tan sencillo como wc portátiles y públicos y garantice el vaciado así como containers para basuras ahí donde determinados días se produce mayor cantidad de ellos. Los esfuerzos en control social gastando en coches y en uniformados para ir a controlar esas áreas podrían ser complementarios en un gasto racional en la mejora de los espacios públicos y en la educación ciudadana. Se ha estigmatizado el botellón (otro término periodístico mas para gravar comportamientos humanos) como si todo el mundo que fuera a hacer picnic nocturno y bailar usando un cd en el equipo de música de su coche se dedicara a tirar cristales. ¿Por qué no acondicionar infraestructuras en desuso para permitir a la muchachada que se desfogue y se monte sus orgias acústicas (y/o sexuales llegado el caso)? Respuesta: porque todo lo que no sea facilitar negocios que esquilmen a los consumidores y de los que sacar tajada en forma de impuestos directos a los gobiernos locales no les interesa promocionar.

Posiblemente eso ya ha sido dicho y no es nada nuevo, lo que falta como novedad es la autogestión social en contra de la industrialización del ocio alienado tal como está y en contra de los conceptos de división que siguen imperando. Andre Gide decía que. “todo ha sido dicho, pero como nadie lo escucha, hace falta volverlo a repetir continuamente”. Espero que no sea tan exacta esa declaración y que los argumentos circulantes correctos encuentren ecos que los re expandan a su vez y así las ideas para mejorar la vida social se vayan extendiendo.

 

La manipulación del ocio

La manipulación del ocio y la preasignacion de los roles masculino-femenino.JesRICART Cáceres25abril2011

La industria del ocio es esto: una industria, un sector industrial con multitud de empresas que comparten el interés en copar un mercado floreciente: el de entretener al personal en sus horas tras las búsquedas de placeres sensoriales (desde visuales a táctiles, gastronómicos y olorosos).  Las discotecas y pubs para tomar copas y escuchar música generalmente a  niveles decibélicos que la hacen poco asimilable forman parte desde hace décadas de un boom floreciente de formas de explotación de la sensualidad.

Dentro de los muchos detalles de división y discriminación de roles está en este submundo de la noche por llamarlo de algún modo, el detalle de dejar entrar gratis a las chicas y hacer pagar la entrada a los chicos en esos locales para el flirt. El hecho  no es de ahora, viene de muy lejos. Las chicas claro están, aceptan su rol de objetos visuales de reclamo para que sean ellos los que pagan convirtiéndose asi en socios instrumentados por el managemet del local. De todas las reivindicaciones feministas no sé de ninguna en ninguna parte que reclame el derecho a ser tratada la mujer  igual que el hombre, es decir que pasen por el pago de taquilla. ¿No sería más razonable que en lugar de que ellos paguen el doble pagaran tanto ellas como ellos la mitad?  Por supuesto, pero las unas se aprovechan de la situación y los otros son demasiado machos (falsos adinerados) como para regatear cantidades. La anécdota nos retrotrae a un panorama de desigualdades evidentes o sutiles en las que la sociedad sigue invirtiendo a pesar de los discursos públicos sobre la igualdad.

La cosa no acaba en el pago/no-pago de taquilla según la anatomía que se tenga sino en la predisposición a ellas en competir por todo: desde la miss camiseta mojada a las chicas subastadas y la predisposición de todo el conjunto a participar de esas pamplinas.

Todo es una performance de bastante mal gusto a la que se sigue subscribiendo una multitud  juvenilesca que no encuentra otros lugares donde divertirse de una manera más natural y más barata. No han faltado tentativas de movidas alternativas fuera de los locales de pago pero las suciedades que han generado y el reproche social derivado no han terminado de ser consolidadas.

La cuestión es tan simple como ésta: durante una época de vida, la de los sondeos interpersonales y tanteos, las discotecas cumplen la función de grandes zoos humanos donde ir a mirar y ser mirados, donde tentar las primeras aproximaciones a la sensorialidad y a las conquistas. Lo de menos es la música. Las bebidas alcohólicas y algunos alucinógenos preparan las condiciones para el flirt. No siempre el conquistador termina por ser un sujeto enhiesto por exceso alcohólico en el caso de conseguir hacerse con una dama de la noche para írselo a montar en el parking de al lado o, si hay pasta, en el hotel más próximo, ni siempre la dama resulta apetecible después de toda una noche de espirituosidad alcohólica pasando por su gaznate y de ir muchas veces al lavabo, algunas para vomitar. Sea como fuere, los industriales del ocio hacen pasar a todo ese sector de edad durante unos cuantos años de su vida por esos espacios “de perdición” para malgastar una gran parte de su tiempo por no hablar de su pasta. Evidentemente pasan por ellos porque la muchachada se presta a ser cómplice de la contaminación acústica (el arte musical a menudo queda fuera). Es el management que administra el zoo humano en su etapa de aproximaciones relacionales cuando las primeras parejas se hacen o se prueban.

Las pautas de relación entre ellos y ellas en esos lugares (¿se pueden seguir llamando antros?) quedan prefijadas por un principio de discriminación que ya se viene perpetuando desde edades anteriores entre niños y niñas y se seguirá perpetuando en edades posteriores entre hombres y mujeres. Es llamativo que el feminologio reclamante cuando habla de igualdad de oportunidades sociales para hombres y mujeres no centre su mirada en esos espacios pidiendo un trato equivalente entre chicos y chicas. Claro que eso dejaría en la incógnita  lo del funcionamiento de  ideas como la  de chicos subastados, la de míster pene elegido por el de mayor longitud o la del eyaculador mas demostrativo siguiendo los concursos casanovanos de la Venecia liberal.

Al margen de los intereses economicistas de un empresariado que viste los locales de la noche con contenidos de mal gusto la cuestión es que sí hay una desigualdad natural, fisiológica y química entre hombres y mujeres, según la cual la pulsión del deseo se experimenta de maneras diferentes. Todavía siguen siendo más ellos en lugar de ellas los que toman iniciativas de aproximación epidérmica y otras iniciativas como invitar a copas, al restaurant o a salir. Son más ellos que ellas las que compran antes sus primeros coches (aunque se hipotequen hasta las cejas) y las sacan a dar a vueltas. El rol de los chicos es el de demostrar muchas veces lo que no tienen y lo que no son capaces de alcanzar, pero que están obligados a simularlo si se quieren comer un rosco. Por su lado las chicas ponen las formas y se visten ad hoc aunque sea preparándose el look durante hora y media antes de salir a la calle. En definitivo se configuran como objetos de deseo más que como sujetos deseantes siendo ellos  deseantes manifiestos sin dejar de ser objetos de deseo por ellas.

A la desigualación natural de ambos hay que añadir la desigualación cultural. Ellos pueden ser muy ordinarios pero expresan su deseo, pronto y rápido piropean y tasan la esculturalidad circulante del momento, a ellas les cuesta más manifestar ese tipo de literatura sensualista aunque en el fondo deseen lo mismo. Puesto que los industriales del sector conocen esa realidad y la cultura de la igualdad (la de oportunidades, la de derechos) tiene más de demagógica que de real deciden que sean los hombres los que paguen y ellas las que se dejen pagar la parte correspondiente.

Estos años de tanteos de otros teniendo necesidad de buscar el ocio en su industrialización terminan por ser superados cortando radicalmente con estos espacios. Un dia, uno/a cambia ir a las discotecas por ir a salas de conciertos y los espacios de estruendos por los que permiten la comunicación relajada. De toda aquella tapa de boom sensorial quedan unas cuantas neuronas que siguen haciendo  chispas dentro de la caja craneana porque no se han recuperado del susto.  El ser adulto no necesita pasar por tantas tonterías especialmente cuando ha averiguado que el mayor placer entre dos o más se hace en espacios más relajados y tranquilos donde el ocio vuelve a ser recobrado como una elección privada y personalizada. Entretanto si uno/a no concibe sus ratos de placer fuera de estos locales levantados y pensados para la caza de presas sexuales y va a continuar acudiendo a ellos por el resto de su plazo biográfico dedicado a esos roles, puede luchar en contra de la discriminación de ellas y de ellos pero mucho me temo que esa campaña no se hará y está condenada al fracaso. Y lo está por dos cosas: porque la iniciativa no puede salir de ellos por temor a que se les presione con la crítica de rácanos y por parte de ellas aun saliendo la iniciativa de las mujeres chocaría con su predisposición al exhibicionismo en estos lugares, fenómeno pseudocultural poco reconocido pero no por eso sumamente importante en la formación de correlacionarios humanos.

La muchachada harta de pagar excesos tiende a buscar otros espacios de relación: los espacios abiertos y públicos o son. No se entiende que las autoridades locales no instrumenten algo tan sencillo como wc portátiles y públicos y garantice el vaciado así como containers para basuras ahí donde determinados días se produce mayor cantidad de ellos. Los esfuerzos en control social gastando en coches y en uniformados para ir a controlar esas áreas podrían ser complementarios en un gasto racional en la mejora de los espacios públicos y en la educación ciudadana. Se ha estigmatizado el botellón (otro término periodístico mas para gravar comportamientos humanos) como si todo el mundo que fuera a hacer picnic nocturno y bailar usando un cd en el equipo de música de su coche se dedicara a tirar cristales. ¿Por qué no acondicionar infraestructuras en desuso para permitir a la muchachada que se desfogue y se monte sus orgias acústicas (y/o sexuales llegado el caso)? Respuesta: porque todo lo que no sea facilitar negocios que esquilmen a los consumidores y de los que sacar tajada en forma de impuestos directos a los gobiernos locales no les interesa promocionar.

Posiblemente eso ya ha sido dicho y no es nada nuevo, lo que falta como novedad es la autogestión social en contra de la industrialización del ocio alienado tal como está y en contra de los conceptos de división que siguen imperando. Andre Gide decía que. “todo ha sido dicho, pero como nadie lo escucha, hace falta volverlo a repetir continuamente”. Espero que no sea tan exacta esa declaración y que los argumentos circulantes correctos encuentren ecos que los re expandan a su vez y así las ideas para mejorar la vida social se vayan extendiendo.

 

De lo expulso del cuerpo humano

De lo expulso del cuerpo humano. JesRICART

El vocabulario insultante es tanto menos admisible cuanto es empleado por quienes usan el lenguaje como instrumento profesional y ocupan asientos doctos. Es por eso, porque conocen mas que nadie el valor exacto de cada palabra que deben hacer un uso inteligente del mismo. Lo repito de otra manera: el error semántico es tanto mas imperdonable cuanto mas dominio linguïstico tenga quien lo usa. A pesar de todo por bocas hispanas se siguen profiriendo palabras mal sonantes pero sobre todo inapropiadas a situaciones. Examinemos la palabra “mierda” utilizada por el leído Arturo Perez Reverte en contra de Moratinos en su acto de despedida. Pero Arturo, ¡hombre! ¿cómo se te ocurre? Seguro que fue un desliz, un lapsus lingue sin duda, imperdonable pero injustificable en un tiempo en que andamos necesitados de praxis del respeto.  Bueno, 3 cachetes y a rezar 30 padrenuestros (por aquello de “perdóname los pecados…”). En un baremo de usos palabreros posiblemente la susodicha debe estar en uno de los primeros puestos del ranking. Hay que reconocerlo: es una palabra muy agradecida, socorre cualquier situación. Todo mundo sabe a lo que se refiere porque a diario (con suerte, a los restringidos mala suerte) se trasiega con ella. A excepción de los chinos campestres que tengamos noticia, la susodicha ha sido rechazada sistemáticamente en todas partes, cuanto más lejos mejor. Los alcantarillados, gran logro inventado por culturas pretéritas que tuvimos la suerte de heredar y de los que se siguen haciendo mejoras, son las vías de distanciación entre el producto en sí que uno desecha de su cuerpo y vete a saber donde va para intoxicaciones ajenas. Ese producto de deshecho sin embargo no es cualquier cosa. La necesidad expulsativa del organismo no significa que no tenga una mejor utilidad posterior que tirarlo al fondo del mar.¿alguien ha calculado los millones de toneladas por año que suman los excrementos humanos? La de virguerias que se podrían hacer con ellos con otros usos menos despreciativos. Visto así el producto interior bruto del físico humano tiene una importancia potencial que no ha pasado de largo a la vista analítica del economismo futurista. Antes de que los conductores del mañana conduzcan, desde las tazas para culos (hasta donde se sabe todo el mundo tiene uno ¿verdad?) el detritus a plantas de biogás o de compostaje para enriquecimiento de las huertas de quienes puedan disfrutarlas hay que considerar que las exudaciones del cuerpo humano (excedentes pues) son manjares para otros paladares. La historia de la agricultura entiende de eso: el catálogo de cacas ex extenso, supera la carta de colores de la Valentine, va desde el guano a las boñigas de las reses. Hay culturas andinas que sin ellas no tendrían combustible ni, mira por donde, alimento. La tierra adobada con ellas es lo que proporciona el alimento del mañana por la gracia de la naturaleza en pasar los elementos químicos las materias fecales en estupendos frutos comestibles y apetecibles. Resumiendo, aquello que es fétido en las acuosidades intestinales después de una temporada de tratamientos varios pasa a formar parte de alimentos fundamentales para la vida. Filosofemos: lo que sale por el ano vuelve a la boca.

Visto así el producto excrementado, la kk en sí, no es algo tan negativo, forma parte del ciclo trófico. Lo que uno expulsa otro se lo come, aunque ese otro sea un microorganismo, también lo hacen perros hambrientos. Con ese deshecho organísmico todos tratamos cuando fuimos bebés, éramos exploradores.

 Al devenir adultos, cultos y adeptos a códigos de prohibiciones sabemos que hay trasiegos que no podemos hacer con las manos ni, ojo a ese punto, con la boca para ni siquiera mencionarlos.

 El lenguaje despreciativo contra otros, usado para herir,  que acude a ese tipo de palabra en realidad no consigue su cometido. Decirle a alguien que es un mierda es una gran equivocacion de táctica expresiva. Posiblemente es una palabra en la que hemos caído todos los hablantes en un momento u otros de los muchos enfados que trae la vida (es posible que Perez Reverte esté enfadado con Moratinos y en un cruce de cables el uno hizo de capital AlaTriste por considerar que el otro no estuvo a la altura de su gestión diplomática) pero ¿que significa realmente emplearla? No tener ni idea del valor heurístico de lo expulso, como una materia de valor indiscutible en si mismo. Si al substantivo no se le añade palabras indicadores de su falta de valor, decirle a alguien mierda es –girando su sentido por completo- es un gran elogio ya que significa portador de nitratos, fósforos, vitaminas, proteínas, fibra y por si fuera poco color y olor, todo ello útil y hasta potencialmente cotizable en el mercado de los valores. Eso solo lo sabe el econaturalista con lo cual quien maneja la palabra con intención insultante (con o sin uso de su razón, con o sin enajenación mental transitoria) todo lo que hace es demostrar  su ignorancia de la tabla de elementos químicos.

Si es una de las palabras mas usadas, incluso como expresión en si misma. Si a uno le van mal las cosas dice mierda, y en su entorno acústico se sabe que le ha salido mal algo. Es, en este caso, una exclamación autopunitiva. No hay que exagerar, es una palabra vulgarizada, una ordinariez sí, pero falta de toda intencionalidad destructiva porque como acabo de demostrar de las excrementicidades se hace vida y hay muchos negocios pendientes que hacer. La palabra en si misma carece, analizándola a conciencia desde un sillón de la RAE, de poder insultativo. Lo sería si llevara añadidos adverbios y adjetivos, por ejemplo: poca mierda, mierda inútil, mierda gastroenterítica,… pero decir solamente mierda, es como decir hombre, cuerpo, boca o cara…son palabras que en si mismas no tienen una connotación significativa, solo descriptiva. Si te dicen mierda en una discusión, no te alarmes, puedes contestar sí, yo la expulso ¿tú no?  Expulsarla es signo de salud, tampoco tiene que ser en mucha cuantía aunque las plantas famélicas de la huerta estén frenéticas esperándola. Valentín Fuster, cardiólogo, que nos advierte del coste para el sistema sanitario de la longevidad que apunta a los 100 da el más precioso de los consejos para las sociedades del fatura: para vivir bien y más hay que comer poco y hacer ejercicio. Eso de comer poco daría lugar a un producto en sí poco voluminoso, con lo que el insultante debería acudir a decir: mierdecita. Pero ese diminutivo en lugar de ser calificativo es un elogio a quien lo reciba ya que a menor tamaño de su expulso mas predicción de buena vida va a tener.

Como suele pasar con las palabras manejadas como piedras arrojadizas la cultura pensante y con accésit privilegiado a los medios han contestado oportuna y correctamente contra el insultador que en su tentativa insultante –fracasada tal como acabamos de ver- se le ha vuelto en contra autodesacreditándose, algo que debería notar la venta de sus libros. Puestos a expresar opiniones en público hay que hacerlas con seriedad (que no se me siga pues en mi sainete)y si se quiere presentar una critica que se presente con deferencia. Se puede describir el puerco sin mencionar la palabra. De eso se trata la cultura también de hablar sin herir. Las palabras llegan mas lejos cuanto mas razonadas y analíticas sean y se zafen de tempestividades.

Bitácoras Personales



Acerca del despliegue de las bitácoras personales. JesRICART

La vida se pasa entre el callar y el decir.  En un orden bidireccional: hay formas de callar a priori aunque no se tengan experiencias adversas directas por haber hablado de aquello que se  calla y hay razones por las cuales callar después de intentar decir lo que es negado o no es auditado por quienes se sienten  molestos por ello. En los espacios de conversación oral por su condición escénico-representacional con correlaciones de fuerza precisas en el dominio de la palabra se puede optar por callar lo que no significa optar por negar la proyección comunicativa a todas las demás situaciones. No hablar (decidir no hablar o no poder hablar) en unos sitios suele empujar buscar otros para hacerlo. La necesidad comunicativo proyectiva es tan fuerte que llega a actuar como pulsión y lo que no se dice con la boca se dice con el cuerpo; también, lo que no se dice con la oratoria directa se puede tratar de decir de forma escrita. En lo esencial la necesidad de hablar o de dejar el manifiesto de lo personal ha sido y sigue siendo una constante humana. La eclosión de las bitácoras personales en  la era internáutica  es un fenómeno que estaba ya antes de la generalización de los  personal computer y en un tiempo en que se puede calificar de era preinternáutica (que se puede fechar hasta el 1990 momento en que empezó a generalizarse su población de users)

 Hay momentos de silencio obligados por determinantes físicas que son absolutamente razonables e inevitables y otros que vienen emplazados por determinantes sociales que son a menudo irracionales aunque así mismo inevitables. Sea cual sea el campo temático del que se trate, antes o después hay motivos de primera mano (o heredados) que recomiendan silenciar según que aspectos del discurso para que sus impactos no ocasionen problemas en campo propio o en campo ajeno.

Cada vez que alguien en alguna parte opta por callar es la verdad la que se resiente y un atentado, por menor que se antoje, a la conciencia general. Sin embargo no podemos vivir los unos con los otros sin silenciar parte de lo que conocemos y en reducir por tanto la comunicación aunque no se nos oculte que eso va en contra de la verdad.

Teorizar la verdad, lo que es y cómo se alcanza, lo que implica y como sostenerla mas allá de las reacciones agresivas que origine, es ya en sí mismo el proyecto nodriza de todos los proyectos. En el trato de los temas de la anchura de las ciencias sociales la posición crítica al objeto temático es indisociable de la denuncia o puesta en evidencia de sus autores lo cual el análisis de lo concreto propicia además de la controversia el enfrentamiento personal. Para evitarlo o porque las situaciones generadas a partir de los enfrentamientos son desagradables se opta por silenciar argumentos y eludir formas directas de trato verbal. Cuanto más aséptico (despersonalizado) y técnico (objetual-materializado) sea un tema interactivo menos conflictos interpersonales genera.

Las bitácoras personales on line son una forma particular de contarle al mundo lo que uno piensa y hace y, en la medida que sepa acertar con su confidencialidad, contar lo que es. No se ha descubierto del todo las determinantes de esa  necesidad psíquica de contarle a los demás, que en su mayor parte no conoces ni conocerás, no te conocen ni te conocerán nunca, a qué te dedicas o lo que piensas. La hipótesis mas lógica es la que afirma que si eso se hace es porque se busca una manera o un instrumento desde donde autoafirmarse. Eso no es impugnable ni grave ya que es una razón compartida con una enormidad de actividades que se hacen en la vida. ¿Por qué se compone música y se trata de grabar un primer cd o conseguir algunas actuaciones sino como actos de autoafirmación? ¿por qué se escribe poesía y se lee o se da a leer a personas de confianza sino como una manera de autoafirmarse? ¿ por qué se va a ensayar dos veces por semana a una coral o a una compañía de teatro amateur sino como una forma de manifestar el propio yo? Hay un momento biográfico en el que la necesidad autoafirmativa (traducida,según los casos,desde la impulsividad a un plan metódico) da el salto de lo tentativo o aficionado a lo sistemático y profesional. Esa línea de frontera entre un proceso tentativo y otro mas ejecutivo no está tan claro. Hay quien cree que escritor es solo quien puede vivir de sus textos o está apadrinado por una editorial o un periódico de los que cobre, y hay quien hace del escribir y de todo lo que proyecta a través de la palabra organizada su praxis vital mas constante y la actividad sin la cual no puede vivir. La cuestión es que toda opción proyectiva seria y constante de lo personal dentro de lo artístico es lo que más tiempo se lleva.

 Hay periodos de la vida en los que se escriben diarios privados (las bitácoras on line son hijas de aquellos) que luego dejan de escribirse porque la vida alcanza otra etapa de la que no se considera que ya no da mucho de lo que hablar o que no tiene nada de relevante como para contarlo. Para otras sensibilidades,escribir es distintas maneras con distintos títulos de contar la vida (la propia y la de quienes andan cerca) como una constante cuya necesidad pueda experimentarla a lo largo de periodos sucesivos o no de su vida. Las distintas manos y mentes autoras de un decir del vasto campo de lo personal se autocensuran mas o menos según si lo que se escribe es (era) en el  diario que se guarda en un cajón de escritorio que por añadidura tiene llave o es en internet donde en principio puede acceder no importa quien.

Se sabe por experiencia directa que toda información dada sobre uno mismo puede ser utilizada en su contra si cae en manos que no tengan cuidado con ella o –peor aún-  quieran usarla para fines opuestos a los motivos por los cuales es dada. Sin sonrojo hay quien trata de sacar tajada comercial de eso y en un alarde máxima estupidización del asunto se jacta de que tus secretos han sido difundidos[1], como si internet en su conjunto no supiéramos  que es un fondo para la socialización del conocimiento y de la información, y como excrecencia colateral para que abusen del sistema quienes no han entendido su valor en la historia de la comunicación humana.

La información de lo personal es la más atrevida de todas porque es la que más compromete biográficamente a quien quiere compartirla. Nos encontramos que aquella necesidad autoafirmativa choca contra un factor de escándalo que le molesta que un individuo le diga al mundo cómo vive y como siente. Molestia tanto mas creciente cuanto ese vivir y esa sentimentalidad pone en aprietos a los intereses clandestinos de sus oponentes. Si de un lado hablar de lo que te acontece es una forma de autoexploración y autoconocimiento útiles no exentas de una cierta catarsis terapéutica, de otro hacerlo pone en evidencia a quienes viven en las sombras y no se atreven a enseñarse a la luz.

Sabemos como vivieron y sintieron multitud de autores gracias a los documentos escritos de lo personal que nos legaron. Algunos dieron instrucciones de que sus publicaciones se demoraran por varias décadas. Ahora lo publicado on line puede ser de consumo instantáneo, incluso de un seguimiento día a día, por amigos, fans e interesados pero también por espías y otros agentes de control.

La eclosión de las bitácoras permite acceder a una poblada casuística de intimidades aunque seguirla requeriría de una investigación metódica, para la cual doctorandos o estudiosos de psicología social y psicología clínica, encontraría una cantera insuperable. Otro asunto es la validación de la muestra elegida en cuanto a su enorme profusión de aspectos y la exigencia de acotar las variables a las que estudiar.

Las bitácoras se pueden llenar de todo: de enlaces a videos y a artículos, de confidencias íntimas, de relatos, de publicación de trabajos académicos. No hay más límite que el autolímite que se imponga su autor y las exigencias éticas de obligado cumplimiento. La profilaxis para que nadie use la información para el sabotaje es no dar datos de localización y priorizar el estilo descriptivo, la elegancia de las explicaciones, lo conceptual a las infos rutinarias y los plagios de estilos. No me extrañaría que en el futuro haya héroes literarios conocidos a través de sus bitácoras sin ninguna clase de apoyo editorial ni difusión en soporte de papel.

Escribir para contar lo cotidiano, tal vez no alcance interés alguno hasta que eso que se cuenta sea algo muy original (induplicado, pues) y ofrezca otras vetas sensoriales y de interés creativo. La internáutica asegurará el publico que ojee (aunque tal vez no hojee demasiado) lo que se escribe. Si no se espera demasiado de la parte lectora ni se escribe pensando en ella tal vez surja algo realmente importante. Quien tiene que decirlo es cada autor/a. Si escribir y al mismo tiempo insertar el texto on line reconforta a quien lo hace, pues eso ya tiene un valor de suficiente envergadura como para hacerlo. Habrá que revisar de todos modos si en ese escribir no se sustituye a otros haceres de la vida y en qué forma los aniquila. Si lo que se escribe es bueno (tiene un valor intrínseco) tendrá su hueco en la historia de las letras aunque el autor pueda nacer y morir en el mundo de las sombras sin que se le conozca más allá de sus latitudes vecinales.

En definitiva escribir es una recomendación, hacerlo una opción para el autoconocimiento, mantenerlo como auto afirmación  es constituirse en fuente de declaración alternativa (contraria en unas cosas y complementaria en otras) a las otras fuentes informantes extendidas por el sistema. Las bitácoras junto a toda la trama de webs (a diario se están creando de nuevas)  demuestran por primera vez en la historia de la palabra circulante la existencia de unos medios de comunicación de masas y lo que es la opinión pública. Hasta ahora ambas denominaciones se les daba  a los grandes medios informativos (manejados por empresarios o grupos de poder y que seguían -.siguen haciéndolo- lineas editoriales muy marcadas). La nueva definición de opinión pública es la suma de opiniones particulares publicadas y no la opinión dominante como hasta ahora se creía. En este sentido, cuantas más personas haya opinando, pensando en público, confidenciando su prisma de visión de  la verdad, mas información y debates enriquecidos habrá. O ese es el supuesto ya que depende de la calidad de cada plataforma si se convierte en un site que revisitar o de la que pasar de largo.

Internet tiene ha incorporado nuevos aspectos de la jungla social. Hay fieras de todo tipo con las que conviene andarse con cuidado. El proyecto autoafirmativo de lo que uno es y para lo que se vive no es algo que se esté tan claro ni que se sepa a priori al principio de una vida. A más años vividos se pueden conocer mas cosas, saber más de la vida, tener mas correlaciones con mas gente y con más objetos pero lo mas probable es que las preguntas más cruciales con las que se inicia una elaboración en la adolescencia sigan repitiéndose en versiones diferentes en la cuarta edad (un amigo me contó estando en la suya que no sabe porque se llama así ya que él considera estar en la cuarta adolescencia). Si es así ¿por qué seguir con una indagación sobre el uno mismo y los asuntos de la existencia humana? ¿por que escribir o hablar? Respuesta (una respuesta): para vivir la vida y sus misterios desde el máximo de concienciación, lo que da una presunción de estabilidad y control sobre el destino de uno.

Lo importante del escribir sea en un site con acceso público o sea en soportes restringidos o a la espera de su perfeccionamiento, es que se escriba cuidando la corrección y no fallando bajo ningún pretexto a la honestidad de lo que se diga. Publicar la verdad es toda una odisea. Aunque el discurso se adapte a distintos momentos uno no puede ser mas que uno mismo por varios que sean sus pseudónimos. Se puede estar abierta a distintas influencias y oír discursos completamente diferentes pero a cada dicente le toca fraguar el suyo. Disraeli dijo que la naturaleza nos dota con dos orejas pero solo con una boca. Bueno, ya es eso, a la percepción llegan sensaciones e informaciones muy diferentes pero por la propia boca lo significativo es que se construya un discurso potente, estable que gane su mérito de ser referencial para otros que lo lean.

El cuerpo exhibido

El exhibicionismo ha sido tratado como una enfermedad. Una referencia como tal sigue figurando en algunos manuales de psiquiatría. Mientras tanto, la cultura hiperconsumista ha hecho de la proposición hedonista algo crucial para vincular la posesión de los objetos a la posesión del placer o de la felicidad. Una gran parte de lo hedónico pasa por el espectáculo y su disfrute. Casi toda la sociedad se ha convertido en una platea y los espectadores en individuos expectados ante imágenes atractivas. Una buena parte de ellas pasa por la exhibición del cuerpo y sus detalles. No es necesario ser una streper o un atleta para exhibirlo, cualquiera lo hace. Antes de salir a la calle pasa por el ritual de maquearse. En la tienda o grandes almacenes de compras de objetos de uso personal como ropa o tintes o desodorantes o perfumes ya están organizado un código o criterios de predisposición para vestir y preparar el cuerpo para la exposición. Según el valor que cada cual conceda a su figura o look puede dedicar mas o menos dinero al cabo del año a artículos con los que vestirse y complementos o mas o menos tiempo para pasar por delante de espejos en los que autoobservarse. Poco o mucho todo el mundo trata de controlar su imagen ya que se la pone en circulación y es lo primero que representa de su figura. Quiere salir bien en la foto y sonríe o ríe a carcajada limpia. Trata de vestir de marca o algo que se le parezca para ponerse sedas y crear la hipnosis del olvido de la mona que es.

Las instrucciones son claras: no dejar traslucir las posibles desgracias o malestares, sacarle el mayor partido a la silueta y a la cara. Para un estilista no hay/habría nadie realmente feo. Todo el mundo puede aparentar, es decir puede constituirse en apariencia mas o menos agradable. No hay nadie que no tenga un semblante, para no tenerlo habría que acudir a situaciones postmortem en lo que todo que queda del difunto son cenizas. Vestirse para la ocasión forma parte de los hábitos culturales. El personal incluso se viste para irse a la cama con pijamas o lo que toque. Aún las luces apagadas o atenuadas acompañan los sesentaynueves.

Cubrir el cuerpo por motivos de inhibición o vergüenza dio lugar a una poderosa industria del textil. Desde que los telares se han puesto en marcha no han parado de tejer noche y día a pesar de los reajustes de máquinas y plantillas del sector. De ropa es de lo que menos falta en el planeta entero. En las etnias más recónditas se usan vestidos pret a porter viniéndoles a alterar sus formas tradicionales de vida que contemplaba la desnudez. Los padres blancos en África chantajeaban a los negros atemorizándoles con que se pudrirían en el infierno si no acudían a los actos religiosos vestidos tapando sus atributos de género.

Los animales no se visten. Su piel y pelo les protege de las inclemencias. El ser humano que ha pretendido ir perdiendo su animalidad ha ido cubriendo su piel siendo que con el arte del vestir ha venido a realzar su figura para exhibirla. El exhibicionismo es algo tanto mas inherente a un tipo de psicologías que necesitan imperiosamente ser vistas y se visten en consecuencia para ser llamativas aunque sea por la via de esconder lo esencial. El nudismo, en las sociedades contemporáneas, no se ha generalizado lo suficiente como para cotejar si el cuerpo desnudo es mas exhibicionista que el vestido. De hecho, la desnudez integral masificada en playas o campings nudistas no mueve tanto a la excitación o a la curiosidad como el cuerpo vestido. Este se esconde detrás de una dosis de misterio. En las maneras de vestir hay formas de mensaje explícitos y directos. La ropa se convierte en una extensión de la personalidad. Raramente se comparten prendas de vestir y de hacerlo suelen ser externas. Vestirse según el estilo de otro es como desear parecérsele. El fenómeno del imitacionismo que han generado algunas celebrities pasa por emular por parte de los fans los looks y semblantes de sus ídolos. Hay un tipo de looks que preceden a la presentación. Se distinguen las parejas de promotores de los mormones sin necesidad de preguntarles o que digan algo, basta verlos de lejos. A las prostitutas se las distinguía por su forma de vestirse. Lo mismo pasaba con la mayoría de oficios. El vestido además de cumplir una funcion intermediaria con el clima o el ambiente también la cumple como forma de indicativo o mensaje. Aunque en el vestuario femenino la tendencia es a minimizar el peso y volumen del tejido necesario para taparse eso no se ha correspondido con una bajada de los precios si no todo lo contrario. En la manera de vestir ya hay implícita una manera de exhibirse. Un tipo de vestido va con un tipo de personas y al revés. No se entiende el mal gusto de estilistas y usuarios de un tipo de tejidos, estampados y diseños pero bajo el grito de “la moda es la moda” sucumbe el buen gusto. Mientras los estilistas se denuncian mutuamente por plagios los usuarios de marca hacen girar a sus prendas toda una gestualística muy calculada.

Evidentemente el mismo tipo de ropa no viste por un igual a toda clase de personas. Cada corpórea tiene su naturaleza. Hay quien le sienta todo fatal por chic que sea y hay quien la prenda mas elemental le sienta de maravilla. En determinados climas y momentos un simple foulard o tela sirve para vestir por completo siendo superfluos los sostenes y las bragas. Los hombres lo tienen mas difícil. La asignación del rol de ser el genero más musculoso y con más fuerza ha llevado a que los tejidos tambien sean mas ásperos y duros. Hasta que sus slips no se fabricaron con telas finas tuvo que pasar mucho tiempo. Claro que en otras latitudes la elegancia masculina en el vestir de los hombres como en Japón con kimonos de una sola pieza no tuvo que pasar por tantos diferenciadores de los que se sintió mas necesitado Occidente. La tradicional diferencia entre pantalones y faldas (Escocia como excepción) dio lugar a una enorme parafernalia lingüística sobre lo que simbolizaba lo uno y lo otro. Las mujeres tuvieron la habilidad de adaptarse a la prenda del pantalón pero no al revés. La falta de igualdad social de la intersexualidad sigue notándose tambien en la forma de vestir. Las mujeres consumen mucho mas ropa que los hombres, cambian de ajuar mas a menudo, introducen mas innovaciones en sus looks, los hombres en cambio están fijados a estilos mas estáticos.

En la forma de vestir, andar y mirar el cuerpo humano cursa y se exhibe. No siempre el mensaje que dice el cuerpo vestido va de acuerdo con la personalidad real de fondo de su usuario. Hay un tipo de colores y cortes que inducen a creer que concurre un desparpajo y liberalismo que no se corresponde con la persona así vestida, siendo de alguna manera impostora de si misma aparentando lo que no siente o es. Para vestirse con elegancia no hace falta ir de 21 botones ni ponerse en manos de estilistas que han decidido especializarse en algo tan delicado como vestir a lo demás, en principio una opción personalísima. Puesto que el consumo de demanda de su intervención es alta y los mismos usuarios no están entrenados para cuidar de si mismas, existe toda una industria de la psicoestética que pasa por el trato del look por peluquerías y estheticistas hasta la gestión de las telas intermediarias entre sujeto y mundo. En la educación básica debería concurrir saberse confeccionar prendas de vestir y no dejarlo como especialidad de corte y confección, tambien la enseñanza de los cuidados corporales ajenos incluyendo el cuidado de los cabellos y la manicura. Excepcionalmente personalidades que desean destacar crean sus propios looks completamente fuera de la estandarización. La sombrerería ha contribuido a ello. Se quiso relacionar la esquizofrenia con esa necesidad de destacar, lo cierto es que en un mundo de vulgaridad sobrante muchos deciden a inventar sus propios trajes de luces, simbolicamente a saltar sobre su propia sombra diciendo al publico en general: “¡yuhú...estoy aquíiiiiii!”


La expresión minimalista

La expresión minimalista. Apología de la nota corta.

La nota corta es inherente a la vida de contactos y a la necesidad mensajera que experimenta un hablante. Dejarla en la puerta de casa para que esperara a tu regreso un visitante demorado o en el lugar público de la cita a la que no había acudido ya eran formas escritas de notas hiperbreves. Más tecnocráticamente el telegrama enviado para modificar un compromiso o dar una noticia eran también formas de notas cortas. No puedo decir pues que en el pasado no las usara en estas distintas modalidades.

La primera imagen que recuerdo de las notas cortas como rastros dejados en un proceso de relación fue las que se pasaron algunos líderes bolcheviques en reuniones políticas para no alterar el curso de la reunión interrumpiéndola con la voz alta. Algunas veces las había escrito y sigo haciéndolo en reuniones para pasar un dato a un compañero próximo o recordar alguna cosa a decir. La nota escrita es algo que surge determinado en algunas circunstancias sin necesidad de planearla. El slogan de pared o de cartel es también una forma de nota hiperbreve que ha querido despegar con estilo propio, algo que también es organizado desde el marketing y la publicidad. Los comentarios de pie de foto en la prensa y los nuevos mensajes sms y los emails certísimos tambien se apuntan a ese inventario de la brevedad de la abigarrada muestra de las notas minimalistas aunque no siempre son explicitas y sus faltas de comas y puntuación se prestan a equívocos curiosos.

Si hurgo en mi memoria sospecho que ya de muy lejos pensé en la posibilidad de hacer una especie de dossier donde compendiar esos brevisimos que capturan instantes dedicados a personas concretas. El conjunto de personas con las que se trata en una manera u otra constituye la generalidad de el Otro. El contenido de mensaje en esas notas es un indicador fabuloso que da cuenta de en los trasiegos en los que se está, lo que se piensa y lo que se propone.

Desde el contacto con la mensajería instantánea y atendiendo a las dificultades de extensión de las lecturas largas de materiales ensayísticos (a los que vengo dedicándome) el archivo de notas al otro ha surgido como algo para lo que ya estaban dadas todas las condiciones de decisión. Una vida literaria longeva podria proporcionar miles de estas notas que se convertirían en un documento valioso para atestiguar un tipo de literatura inmediatista. Es sabido que hay un tipo de lecturas reactivo negativas al texto largo. Su sola extensión les mueve a espanto. La nota corta permite su rescate para la lectura aunque se trate de lectores de minutos por no decir de segundos.

Mi incorporación tardía al ejercicio de la nota corta no me ha quitado de seguir con el texto largo. Me ha bastado implementar el criterio que todo texto, sea de la longitud que sea, forma parte de un texto mayor. La diferencia entre la nota y el párrafo es que este necesita de la complementación de lo siguientes y anteriores para ser completamente entendido. La estructura de la nota se establece con total independencia de otras. Una de sus ventajas es que no pide una continuidad y que puede ser emitida como entrada, como respuesta dentro de un proceso comunicativo o como final. Una nota instantánea una declaración para un punto concreto. Ciertamente, hay muchas maneras de hacer notas y algunas en tanto que partes encadenadas a otros mensajes no se entienden si son presentadas aisladas. Me he propuesto como criterio aplicado escribir las miás con valor de expresión por si solas independientemente de la respuesta que vengan a dar o del rol de mensaje encadenado que tengan. Una nota corta puede ir desde una palabra a unas cuantas oraciones ensambladas pasando por un enunciado simple. La mayoría de ellas a juzgar por el reino de la mensajería instantánea no supera la cincuentena.

En mi dossier donde veré si reúno miles de ellas a otros tantos destinatarios trataré de que los textos conecten con las personas a los que fueron nominalmente enviados.

A diferencia de las notas de prensa asi mismo brevísimas que dan por supuestos hechos por verificar las notas personalizadas no aspiran al rango de dogma. Le sobra poder hacer diana en la sensibilidad individual de alguien que conecta con lo recibido. No renuncio a mi apología anterior del texto largo. Sigue siendo necesario explicar con millones de palabras lo que sigue siendo silenciado con millones de gestos represivos lo que no quita reconocer las dificultades para no pocos de llegar al texto largo o de colocarse en posición de desestimarlo nada más verlo. La curiosidad comparativa entre uno y otro es que el corto no es necesariamente mas fácil si lo que se plantea es extender el pensamiento y en consecuencia hacer pensar. Ese hacer pensar significa introducir variables de reflexión habitualmente excluidas en los procesos verbales descriptivos y en la jocosidad de la complicidad de los susurros. No todo el mundo contesta al mensaje y ni siquiera se plantea la necesidad de hacerlo. Eso viene pasando en toda clase de tecnología y medio y desde mucho antes de la era digital. El hecho de la no-respuesta no significa que no haya habido recibo o no se haya dado una comprensión. Hay que admitir un tipo de desidia que alcanza por razones diferentes a los menos corresponsivos. El lenguaje es un movimiento interactivo de significados en el que en cuanto falta una intervención pone en peligro de suspensión el mismo proceso de transacciones. De eso incluso se puede inferir una ley. La comunicación es algo que avanza o retrocede, se estanca o se corrompe, según la funcion de las dos o mas partes en el juego comunicacional en activar sus intervenciones. Cuando dos antiguos amigos/conocidos se encuentran o coinciden y se expresan los deseos de reunirse mas a menudo o de llamarse y hablarse saben -suelen saber- en el momento de decírselo que se están mintiendo. Dicen frases consabidas protocolarias. Lo que nutre una relación es la combinación de mensajes y una organización implícita de su continuidad. Cuando el otro te deja sin respuesta el proceso no sigue. Claro que hay una forma sutil de prescindir de eso: no plantear preguntas ni propuestas, eso permite que la emisión unilateral se promueve a si misma hasta donde sea a voluntad del emisor. El resultado es un monologo. Un compendio de notas personalizadas de una sola autoría no deja de ser eso: un monólogo con la peculiaridad de ser multirrepartido.

No todas las notas tienen el menor interés para ser coleccionadas. Una abundante cantidad de ellas (basta consultar el sesgo dominante de la mensajería en windows live o en facebook) ni siquiera se entienden o no pasan de los balbuceos de carantoñas mutuas y donaciones de besos virtuales. Excepcionalmente hay quien comparte desde su cuadrícula una idea interesante o una info útil. Los menos se convierten en donantes de ideas. Cabe esperar que esa desertidad se irá disminuyendo. Quien se precie ademas de decir su nombre, hobbies, intereses y estado civil proclamará sus ideas. Lentamente se va haciendo, primero acudiendo a frases de autores renombrados o conocidos y después pensando las propias frases y dejándolas listas para editarlas.

La nota corta tiene muchas mas posibilidades de alcanzar un amplio público que el texto largo pero para quien no acepta pensar mensajes ajenos le resulta tan complicado entrar en el significado de la brevedad que dedicar tiempo a lo que considerará un exceso de longitud. También es cierto que lo irrelevante como grafismo de la diletancia puede copar tanto el espacio del mensaje breve como del libro largo. Quien ha optado por no leer, no lee. Quien opta por bloquearse ante el testo escrito reduce su capacidad para entender mensajes y hace que se le pasen de largo cosas que le puedan interesar. Si bien es cierto que el texto corto da mas oportunidades a quien lo escriba a ser leído no le sustituye la necesidad del texto largo para que pueda decirlo todo dado que no hay resumen o síntesis que lo sustituya. Por encima de la longevidad de un texto lo que cuenta es su mensaje ,mas que su gramática de soporte. Pretender que al mundo le sobra literatura es un alegato en manos de una apología de la incultura. Siempre hubo quien le molestaban libros y bibliotecas y arrasaron con ellos. Pretender el grano sin carga con la paja es un contrasentido que va contra las leyes de la naturaleza. Es necesario el contexto para el texto porque es necesaria una cierta cantidad para alcanzar una calidad, finalmente todo puede ser reciclado y aprovechado (la paja también) confundiendo el fruto con el proceso que le ha dado vida.

La realidad cautiva

Los tres tiempos y la realidad cautiva.

El ser humano ha sido constituido en torno al lenguaje. Viene y llega a mesa puesta con los manjares y venenos de la realidad desplegados. Según elija su ingesta se atiborrará o no, enfermará y se matará antes de tiempo. Casi todos los significados están expuestos, las gramáticas lo llevarán por el laberinto de los contactos y los experimentos. Antes de que lo advierta vivirá como pueda en la torre babélica de los multisignificantes. La misma realidad y cada uno de sus eslabones será la que se ocupará de llevarlo como neófito. En tanto que recién visitante irá tragando todo lo que se le haya preparado. Se constituirá en hablante antes que en pensante y reproducirá -de acuerdo con su rol de la voz de su amo- los esquemas dominantes. Al mencionar “mesa” señalando una mesa o “luna” señalando la luna estará haciendo algo más que un ejercicio de asimilación de vocabulario describiendo un mueble o un satélite, aceptará sumiso que esa es la forma de la descripción. Sin darse cuenta ejecutará el mismo estilo para citar los distintos tiempos en los que se va a mover su biografía y según le dicen se está moviendo la historia humana. Aprenderá a conjugar el pasado y el futuro con prudencia, el uno porque ya se fue y no se puede estar insistiendo en lo ido, y el otro porque está por venir y no se puede caer en profetismos. Como viajero del túnel del tiempo sabrá, a su debido momento, que su longevidad vital coincidirá con una minúscula parte de la historia humana conocida y aún más minúscula de toda la historia no conocida que por un arrebato académico se le ha llamado prehistoria. Esté o no escolarizado aprenderá a hablar en pasado, en presente o en futuro según los requisitos del trato comunicativo. Hablará en condicional y en subjuntivo, en clave críptica o explícita según toque en cada polémica o disyuntiva. De la verbalidad hará una de sus armas principales, sea para gritar o para callar, para poetizar o para blasfemar, para decir verdades o para imponer mentiras. Con ese operativo psicolingüístico elemental el ser humano se irá haciendo persona según interiorice en sus códigos de representación el mundo en el que vive no solo en el que está en el momento en que toma consciencia del mismo sino el que ha sido desde milenios antes de que ese hablante haya nacido. Técnicamente vivir en la instalación permanente del presente es una incomposibilidad práctica. Para cuando se decir qué hacer en el ahora concreto este ahora ha dejado de ser tal para convertirse en el pasado reciente. La mañana que he empezado en la que he decidido escribir sobre los tres tiempos es un momento ya distanciado en relación a este en el que me pongo a escribirlo. La decisión de ejecutar un acto es un acto distinto a este mismo acto ejecutado. La noción de presente es relativa hasta el punto que es cada visión subjetiva la que marca su umbral. Ese umbral de presentificación no tiene ni busca tener un consenso que arroje un dato numerico preciso. El presente es tanto la hora presente como el día presente como la época presente. El presente ocupa una magnitud u otra dentro de una distancia temporal según se trate el tema que se aborda. Según sea la forma verbal que cita un pasado si utiliza un verbo auxiliar o no, se le infiere como mas lejano o menos dentro de un parámetro de temporalidad interesada. Se conviene que tras la extinción de cada escena puntual, la mención o recuerdo de esta pasa a hablar de un pasado. Este pasado puede estar más lejos o cerca. La experiencia del pasado del ultimo fin de semana lo recuerdo como un ayer, lo que le dará categoría de que sea un pasado mas consolidado o menos es la distancia temporal que tome de lo que ocurrió. Contradictoriamente si la experiencia de este par de días se repite en escenarios equivalentes con los mismos protagonistas lo viviré como un presente. Eso hace pensar que el pasado nunca se ha fugado del todo.

Terapéuticamente estar instalado en el suceso acaecido impide enfrentar el presente desde el realismo y desde la fuerza real de intervención en su cambio. Estar instalado exclusivamente en el presente suele conectar con una despreocupación tanto por lo que hace a las enseñanzas del pasado como por lo que pueda ocurrir en el futuro. Vivir siempre desde el perspectivismo, desde lo que va suceder, desde la hipótesis o la profecía, es algo que sabotea la vida en curso.

El equilibrio está en la combinación justa de los tres tiempos no solamente en las formas de su empleo sino en el potencial significativo de su contenido. La apología que se hace de vivir en clave de lo que está presente no tiene una técnica tan evidente ya que no existe unanimidad en los conceptos de tiempos ni siquiera en la gramática. Se puede hablar del ayer optativamente en pasado o en presente, tambien del siglo anterior o de hace unos milenios. Si tomo por valido un concepto creado por alguien de un antigua escuela pero que sigo dándole validez lo puedo tratar como algo vivo y presente, también a su autor por muy muerto que esté. La historia de las ideas demuestra la larga de vida de ellas a pesar del fallecimiento de sus autores.

Cuando en los panegíricos se poetiza que el muerto seguirá viviendo en la memoria de quienes le sobreviven ya se le está dando un presente. El tiempo presente es la manera de denominar una continuidad en forma de recuerdo, de transcripción, de cita o de aplicación de una propuesta o una innovación hecha por aquel que murió. Bajo esta visión la desaparición total no existe. O al revés: la existencialidad es una eclosión de propuestas coincidentes aunque partan de edades históricas diferentes.

La lingüística no es irrelevante en el modo de tratar la realidad. Al seccionarla en tiempos se obliga a vivirla de acuerdo a esa interpretación dominante vociferando en contra de otros ritmos distintos. Eso lleva a un desacuerdo continuo. Para algunos lo que está por venir como futuro no es mas que lo sucesible y que lo sucesible es algo que ya ha sucedido en el calculo de las previsiones. Tradicionalmente, los futurólogos han sido apreciados y consultados para conocer el desenlace de contiendas en las que se iban a complicar los estados. El futuro es la síntesis lógica de un silogismo elemental. Las premisas concurrentes predeterminan lo que va a suceder que tiene categoría axiomática en lugar de simplemente hipotética. El calendario pone su concreción. Un futuro a corto plazo es predecible en funcion de los factores en estado presente. Hay un tipo de agoreros fabularios que aciertan sus predicciones por una ratio probabilistica comparada a todas las otras que fallan. No hay disciplinas tan perfeccionistas que puedan apostar con total rotundidad lo que va a suceder como comportamiento detallado de un ser humano pero sí con suficiente experimentación cuentifica y conciencia como para predecir el desenlace. Una parte de la vida se vive desde una escenificación prevista. Antes de ir a determinados eventos y encuentros con un tipo de gente se sabe lo que va a suceder en ellos, lo que va a dar de si la comunicación, el tip ode comentarios que se van a hacer. Es parecido a ir a ver una película que se ha visto con anterioridad.

Del futuro lo que mas se valora es la continuidad en vida de los goces del presente y la oportunidad de `plas,mar lo que los déficits de este han impedido. se´que mañana continuaré haciendo básicamente lo mismo que hoy, tambien pasado mañana y al otro, con mis biorritmos y mi tipo de agenda. De hecho también lo sé por lo que hace a dentro de 30 años. No diré algo parecido para un plazo mayor de 70 o 50 años. Evidentemente toda predicción ha de contar con la irrupción de una fuerza intrusa que paralice un proceso (un accidente, la enfermedad o la muerte; un ataque de las fuerzas de la naturaleza o un ataque humano que acabe con tus prerrogativas). Cuanto más se vive más predicciones se pueden hacer de lo que está por vivir. La historia en forma de experiencias y enseñanzas toma la forma axiomática de vida en criterios asumidos y una tecnología de la relación adelantada. Como que todo esto pasa por la destilación de su jeto, por su capacidad de conexión y asimilación de los factores de vida, no se puede decir que el futuro que esta por vivir pueda ser el mismo para todos, ya que todos es igual a multitudes de sujetos distintos, a veces antagónicos y opuestos. Esa misma apreciación se puede decir con respecto a la realidad. Una misma realidad se vive de maneras disintas. Es tanto como decir que la concepción del presente y la manera de vivirlo pasa a ser diferente según la filosofia que se tenga de la existencialidad. Lo que para unos es un día rutinario para otros es un día único e induplicado, lo que para unos es el pasado repleto de malos rollos y reveses para otros es la universidad de las enseñanzas. Lo que para unos es el futuro como continuidad del presente para otros es el proceso abierto que va sumando presentes continuos. El futuro será tanto mas previsible cuanto mas planificado sea. Eso proporciona baremos y tablas de cálculo que hacen estimaciones fidedignas de cuotas de producciones o resultados.

La realidad es tanto mas cautiva de la teoria monolítica que se le aplica cuanto mas cautiva es su gente de vivirla como una sola, con un cerco contra el que no se enfrenta. Si del pasado y del futuro se usan tiempos verbales que lo sitúan en presente la ansiedad de lo que va a ocurrir y el sentimiento de tragedia por lo ocurrido se minimizan en gran parte. El futuro es una construcción en estado presente mientras que el pasado es una deconstrucción para darle a opción a otras lecturas y enseñanzas.

Interminabilidad y agotamiento

De la interminabilidad analítica al debate agotado.

Atendiendo a que las circunstancias van variando (basta el concurso de nuevos circusntantes para que varíe), a que el caudal de conocimiento aumenta (bastan las contribuciones de nuevas investigaciones) y -tres- a que la performance de la misma materialidad se va transformando, el análisis de lo objetivo es interminable. La supuesta figura del sabio -si la actualidad permitiera elegir a los 7 sabios del orbe mundial- no propondría unas conclusiones terminadas para todos los análisis en curso sino una metodología para seguirlos activando de acuerdo con las circunstancias cambiantes. Puesto que los ítemes de innovaciones por minuto-por no decir por segundo- son cuantiosos a escala planetaria el análisis, como la gran propuesta macro y microobservacional, no puede cesar. Su interminabilidad está poblada de datos pero no inventa a cada momento un método con que interpretarlos. Aplica lo que sabe y los predictores que tiene para confirmar las tendencias de las leyes de comportamiento de la materia, de la sociedad, de las ideas y de los individuos que las generan. Ese cuantioso prodigio de estas tres canteras: hechos, textos y gestos puede confundir al mismo debate al hacerlo inacabable no por las novedades que dice sino por la manera distinta de cada quien que las dice. A diferencia del análisis (propio del trabajo metódico, de equipo e individual, no performántico) el debate busca la audiencia, la interlocución, el impacto y la persuasión. Esa pulsión escénica no va siempre a favor del análisis mismo. La investigación puede quedar paralizada en aras al circo de las palabras. El debate es un espacio de contrastes, también donde se puede destacar el que mas erudición tiene sin tener tanto criterio propio. A diferencia del análisis el debate puede agotar en su forma repetitiva y quedar agotado por eso mismo. Cuando tras una o varias ruedas de intervenciones ya no hay nuevos elementos surgiendo es que no hay suficiente saber en la sala para que los haga aparecer. Seguir tomando una última copa para tararear la cantinela de toda la noche, está de más. La cuestión es ¿quien pone fin a un debate y por qué? ¿cuando se debe dar por terminada una polémica? ¿cuando se pasa a una resolución de grupo? ¿en qué momento están listas unas conclusiones de suficiente solvencia para no continuar repasándolas? A menudo quien pone fin a un debate es quien tiene el instrumento o el poder técnico conferido para hacerlo. Para quien lo estrena y le quedan cosas por decir puede resultar cortante, para quien lo sigue desde el principio lo puede ver como una forma de liberación. En toda sala de reuniones puede suceder y suele suceder que el interés de una de sus minúsculas partes mantenga en vilo al resto por una persistencia mas allá de los límites de la soportabilidad. Lo problemático de un debate viene dado por su extralimitación a otros campos distantes o colaterales que en realidad vienen a compñlicar e ltema sin añadirle complementos de enseñanza a la exposición original. Las discusiones sobre misticismo, animismo, deificación y transmigración anímica son demasiado conexos para separar cada parte de las otras. Por lo general la mezcla de las creencias con los saberes dan por resultado cócteles explosivos. Desde la posición científica no se pide creer para luego saber sino en funcion del saber que verifica verdades creerlas. Esa distinción no es de fácil aplicación. Cuantiosas tesis de envergadura que se han convertido en leyes cruciales para el conocimiento humano (científico y no científico) antes fueron hipótesis y antes de serlo fueron intuiciones. La fe en una posibilidad, incluso irracional, es un factor a favor de ella.

Hay un tipo de discusión o una manera de hacerla que tiende a mezclarlo todo. Del universo correlacionario se hace relativismo de todo y por indirecto y disimil que sea todo dato D tomado al azar tiene o se le encontrará alguna ocasión con otro dato Z que se tome gratuitamente. Pero la discusión no es discutirlo todo sino discutir cada propuesta en si misma. A diferencia de las proposiciones pragmáticas las nociones conceptuales pueden derivar, cuando no patinar, hacia temas muy terceristas y lejanos. Las discusiones que mas se prestan a la mezcla inter-temática es las que combinan las creencias como actos de fe con los argumentos como recursos de la razón. En cierto momento de la conversación (2 horas después por lo general en la mayoría de reuniones temáticas los debates suelen darse por agotados, si no lo son, se conviene en que son agotadores. Ciertamente hay temas de los que no se desengancha la atención humana por siglos que pasen. Lo que estamos discutiendo en el XXI sobre transmigración de las almas ya se tiene noticia de que se hacia en en -VIII. Ante una posición creyente por una hipótesis u otra de la que no necesita demostración alguna no hay mucho que hacer. Una inmensa mayoría de confrontaciones verbales y conceptuales no terminan en consenso sino en la connivencia en un respeto mutuo de la diferencia. Eso también forma parte de la sinergia intelectual. Tener a contrincantes de letras e ideas posicionados en ideas opuestas o muy distintas a las propias es una gran contribución a la causa. Por el contrario, lo monolítico donde todos los opinantes opinan lo mismo es señal de imposición o de manipulación. Si un debate se reduce a creer no creer una determinada existencialidad de algo (desde la suspensión de la ley de gravedad según lo que nos informara Castaneda a la resucitación de un cuerpo postmortem según se nos cuenta de Lázaro) cada cual en funcion de sus virtudes y déficits, según sus necesidades más o menos fantasíacas, podrá creerlo o no a medida de las demandas de su psique. Se sabe que la psicología individual rinde cuentas a las necesidades de un aparato psíquico complejo en el que puede imperar la demanda emocional por encima de la claridad de verdades lumínicas. Lo que es mas, determinados subterfugios se alimentan de verdades para hacer mas creíbles mentiras. Desde la posición del creer se tiende a relativizar mas todo que desde la posición del saber por la vía de la demostración. El relativismo en el conocimiento promueve actitudes de servilismo intelectual. Creer o no creer no es el dilema principal de un debate pero lo zanja. Contra creencias aunque está todo escrito no lo suficiente para terminar con ellas. Además, no hay nadie por su propia constitución bioencefálica que no crea cosas sin saberlas para las que luego viene un saber a demostrarlas. Lo que importa es ver el saldo de cada creencia, para qué sirve y a donde lleva. Si una discusión sobre creencias impide la formación científica el negocio no es muy ventajoso para nadie, y para el creyente el que menos. Si una creencia da lugar a la formulación de una hipótesis clara en la que trabajar para convertirla en tesis, entonces sí es una buena inversión de tiempo, lecturas y dedicación.

La construccion del relato.

En la ideación fantástica el tren que transforma un deseo en realidad corre tanto que llega a destino antes de que los dedos produzcan un solo chasquido. Los relatos se ajustan a un patrón de recurrencia en el que lo que se quiere se presume como la instancia que la suerte o poderes mágicos van a conceder. Hay genios con una voluntad descomunal que concretan las demandas mas ambiciosas, hadas que hacen cosas excepcionales, ángeles que ejecutan prodigios, además de magos que sacan conejos de chisteras y niñas que atraviesan espejos y platican con todo el reverso imaginario.

En la historia del chico que vive junto a un container y se alimenta de lo que recicla de basura orgánica que decide cambiar el mundo y que conversa con un indigente que vive fuera del asfalto hay una posición prepotente: la convicción del idealista, la de quien no ha tenido tiempo por edad ni por formación de contemplar todas las variables, la del inexperimentado que pretende dar la lección a quien lo es, marcado éste por la marginalidad exclusión al que se atreve tildar de cobarde. Ese hombre calificado de vagabundo es el único que ostenta una sabiduría natural, o experimentada, algo que demuestra cuando sostiene que un solo hombre no puede cambiar al mundo, pero sí cambiar a una persona, que esta lo hará con otra y así sucesivamente siguiendo un cadena de influencias. A la vez es un protector que se ocupa por el desamparo del chico. Éste, resuelto a su heroicidad, decide seguir hacia adelante aunque no sepa adonde ni porqué. Un deseo de justicia lo anima pero no tiene mas aliados que su ilusión. El relato sin argumento construido necesita un golpe de efecto para ser sostenido introduciendo un factor mágico: el hallazgo de un objeto con poder. Un segundo encuentro con otra persona transcribe el diálogo de la anterior.

La vida es un itinerario en círculos. Incluso en el concepto extremista mas puro de una línea recta, ésta trazada en el globo terráqueo vuelve al primer punto de partida desde la que se trazó. A esa linea imaginaria en el espacio cósmico le sucedería lo mismo. El itinerario biográfico no sigue una linea recta jamás, se parece mas a una linea que enlaza múltiples curvas con estados pasionales que se parecen a una sinoide. Los pasos se van dando sin dejar atrás los temas hablados. De hecho, los temas, unos mismos temas, se repiten una y mil veces. Las conversaciones no quedan cerradas con la despedida ni con el último que pone la ultima frase. De hecho la última frase no ha sido pronunciada y presumiblemente no lo va a ser mientras sigan existiendo hablantes.

En la ensoñación idealista del aventurero que descubre un mundo por cambiar también descubre en paralelo las distintas razones de quienes han renunciado a cambiarlo o de cambiarlo tienen otra idea distinta de como hacerlo. El no hacer sin militancia alguna no es un hacer menor que el del abanderado partidista por una causa. El vagamundo que ha visto por repetidas las secuencias relacionales con los demás en todos los lugares que ha estado tiene mas razones que el recién visitante de las penas existenciales para saber de qué va el mundo y sus habitantes, La diferencia entre el sosiego de uno y la energía de otro es que el otro es ya un veterano de la fatalidad mientras que este tiene que recorrer aun mucho trecho para adquirir el pleno derecho de la misma etiqueta. El relato que pone la opción recursivo en una irrupción de lo mágico se evita desarrollar el encuentro entre discursos. El indigente hastiado bien podría ser el maestro que iniciara a la sabiduría existencial al muchacho heroico con prisas a cambiarlo todo olvidando que esta es una carrera de fondo que lleva mucho iniciada y con muchas etapas recorridas.

Los relatos que describen los inicios son complicados. La toma de conciencia es algo complejo tanto de adquirir como de transcribir. Nadie termina en toda su vida la completud del conocimiento a no ser de que la hipótesis de maestros iluminados la demos por válida. Ni siquiera el adivino de lo que haya sucedido en el pasado y lo que vaya a suceder en el futuro tiene porque ser uno.

En toda historia literaria hay un encuentro entre discursos. El encuentro físico entre personajes, las coincidencias y reuniones no hacen mas que ponerles escena a distintos grupos de palabras que se juntan. El discurso narrativo que novela situaciones imaginarias es un pretexto para repasar ideas y estados sentimentales de las posiciones perceptivas ante el mundo y ante el otro. Un chico recién iniciado a sus andaduras por la vida no tiene las conclusiones tan taxativas para no conceder mayor atención al adulto desgajado y si las tiene es porque ya ha surgido una experiencia anterior de ruptura con ese otro mundo de los vencidos. La diferencia entre ser vencido ahora o serlo después, dentro de 20 o 50 años es un intervalo de tiempo que conoce cada cual como una de sus verdades subjetivas atribuidas. El relato que salta rápidamente de un deseo de cambio sin detenerse en los pasos con sosiego y atención prioriza el fin al proceso. El mundo no es algo tan abstracto, es, lo integra, lo encadena y lo levanta persona a persona, por tanto todas las que uno se va encontrando. Si de cambiar el mundo es de lo que hablamos salir fuera del lugar donde se esta para ir a cambiarlo a otras coordenadas tiene algo de contrasentido, a pesar de que muchas revoluciones vinieron inducidas desde un afuera. Cambiar significa cambiar in situ, cambiar significa cambiarse a uno mismo, cambiar es cambiar el entorno, al otro cercano.

La figura épica del predicador de prédica brillante que consigue gran escucha y seguimiento es un retrato robot de una experiencia inactual y de una evocación en desuso. La del viajero explorador que va absorbiendo experiencias ahí donde va es más plausible. E n su itinerario un mismo tipo de enseñanza se le repetirá dada por distintos personajes desde distintas latitudes. La necesidad de auto confirmación por un lado de despertar a la vida y de otro de amparo para que los avatares de esa vida no pasen factura demasiado pronto se juntan a protagonistas aventureros lo suficientemente decididos para lanzarse al mundo y aun inseguros de su saber para comprenderlo. Resulta que el mundo no es lo que capturan los sentidos, o no es solamente lo que entra dentro de su captura, sino sobre todo su interpretación. La sabiduria no rinde homenaje al dominio y a las conquistas sino a la comprensión. Es así que el sosiego de la quietud puede hacer más por su iluminación que las prisas del inquietismo que quiere llegar pronto a no se sabe dónde por no se sabe qué.

El relato literario de la aventura de ficción en pos a un honor para salvar el mundo no difiere tanto del de la novela de aventuras en el que los héroes se pelean por las nobles causas. La dialéctica del héroe y del villano no funciona en la vida real, tampoco en la novelística creíble, en la que inevitablemente todos los personajes son protagonistas contradictorios y limitados. El relato que presenta un héroe principal, el neoiluminado, genera una estructura descriptiva tópica que no se aparta de lo esperable. Una fantasíada en toda regla no explica desde el principio la carta de intencionalidades. De hecho un autor no tiene porque conocer la trama de la que escribe hasta que no se mete en ella y se va documentando para darle cuerpo. Si el primer sorprendido del personaje creado es el autor que crea es que entonces aquel tiene un poder de atractivo que seducirá para la lectura. Desde esta perspectiva escribir no es poner por escrito lo que se sabe a priori sino encontrarlo mientras se va escribiendo. El relato que intenta contar un cuento estereotipado no ayuda a emocionalizarlo.

La desventaja reencarnacionista

El reencarnacionismo como sospecha de desventaja.

El debate sobre reencarnacionismo puede prescindir de la teología y la teosofía centrándolo en la dinámica de la materia. La premisa de que la vida animal pasa por el paisaje de los seres encarnados forma parte del consenso de todos los observatorios y observaciones. Somos cuerpos, es decir, materia molecular organizada. La afirmación se extiende a todos los animales por grandes o minúsculos que sean. Recordando que el cuerpo es un organismo que contiene órganos y sinergias la discusión no es tanto la prevalencia de éste con unos retoques tras un estado de finación como la perpetuación de su identidad.

La tecnología médica permite ya actualmente que un cuerpo humano viva con injertos, iomplantes y trasplantes procedentes de otros organismos (de animales, xenotrasplantes, de los porcinos por cierto; no en vano Fellini hizo un cuadro de semejanzas entre caras humanas y caras de cerdos). He oído decir que se ha llegado a investigar con zombies (aprovechándose de los cadáveres de soldados muertos para devolverles el movimiento y su capacidad de disparar. No hace falta decir que el ejercito que consiguiera esto tendría un poderoso recurso para sus victorias) que estrictamente no son/serían reencarnados sino resucitados.

Si comparamos la resucitación (desde los despojos por no decir cenizas), idea cristiana, y reencarnación, se hace más increíble la primera perspectiva que la segunda. Si en el mas allá se nos preguntara si quisiéramos ser resucitados tras habernos quedado sin cuerpo no nos encajaría la pregunta. ¿por que no nacer de nuevo en lugar de volver a tener el cuerpo anterior con todas sus tensiones, lacras y enfermedades corporeizadas? diría el alma más tonta al ángel más pusher que le preguntara. La propuesta reencarnacionista tiene mas atractivo porque proporciona una segunda oportunidad existencial. Valor la continuidad de la identidad más que la del cuerpo. El conflicto reflexivo con ello es esa supuesta disociación de la identidad con su cuerpo. ¿Qué hace la susodicha entre un cuerpo que fenece y el siguiente que nace? ¿está de vacaciones, está en el gran almacén de almas en espera a que el organigrama cósmico le dedique una nueva ubicación matérica?

Para el desarrollo filosófico, -para nuestro propio crecimiento humano- la identidad reencarnada o no, tantas vidas como la necesidad de su sabiduria requiera, no es tan crucial desde el momento en que la experiencia y el saber acumulados e n una vida anterior no queda consolidado en el nuevo naciente. La atractiva teoría de la capacidad extraperceptiva que tienen los niños durante unos años hasta que la cultura y el hiper-realismo se la frustra, no significa que recuerden lo esencial de sus vidas anteriores, en el supuesto de tenerlas, a pesar de los juegos de identificación de objetos que se habian tenido en esa otra vida y con los que el lamaísmo dictamina quien es reencarnado (como Osel1 -Luz Clara, en tibetano- supuesto reencarnado de Thubten Yeshe, que siguió, aquél, una vida programada hasta que se rebeló para querer vivir su propia vida) y quien no. La atractiva tesis de la reencarnación no lo es tanto cuando no garantiza la continuidad intergeneracional de las enseñanzas previas. ¿Para qué te sirve reencarnarte si lo que hiciste en la o las vida/s anterior/es no te sirve para gozarlo con tu propia memoria, ha dejado de pertenecer a tu recuerdo en vivo y además no lo has destilado como esencia. Se dice que forma parte de la rueda existencial pero resulta que la existencialidad tiende aumentar sus formas y el numero de habitantes de una especie, en particular la humana, pasa por un aumento poblacional tal que no habría almas para residir en todos los cuerpos. Ese desajuste de cantidades no es una objeción cualquiera. Si cada cuerpo naciente es habitado por un alma, y tiene que haber tantas almas disponibles como cuerpos nazcan, en alguna parte tiene que estar la factoría de su edición productiva.

El atractivo de esa teoría puede dejar de serlo en cuanto a todas las ventajas de esta hipotética continuidad de la identidad por lo que hace a su longevidad en la materialidad se demuestra la falta de conciencia de ser (del linaje del ser de lo que se ha sido). En la actualidad de reanimación artificial, de estados de coma prolongados, de anatomías reapedazadas con órganos procedentes de otros cuerpos o artefactos sofisticados producidos por la tecnología biótica. Morir para volver a empezar en el feto que es concebido en la casa del vecino o a 12mil kms de distancia nmo parece una buena inversión cósmica. Es como repetir la peli nada mas haber terminado su proyección, pero a diferencia del espectador de cine que en una segunda visión del mismo film puede aprender mas sutilidades que se le escaparan durante la proyección anterior, al reencarnado que no le queda memoria de su vida anterior es como si empezara de cero. Se pone un interés en el potencial del sujeto reencarnado como si ese fuera a tener la sabiduría garantizada por el hecho de tener un registro de vidas anteriores en alguna parte del caelus con ángeles muy atareados controlando todos el inventario de hechos de los pobres humanos. Comparando las posiciones en cuanto a educación incorporada de un reencarnado y de alguien que no lo sea, salvo en casos particulares en que el que lo es recibe honores y un rol previsto (como el caso del niño-lama, ahora hombre autoafirmado como tal) para la inmensa mayoría de los demas el dato es irrelevante. Es decir se podria ser reencarnado sin que esto afectara la dinámica fundamental de la vida histórico-circunstanciada que a uno le toca.

La gran paradoja de la transmisión de conocimiento (uno de los factores que explica el cambio y la evolución) es que todo lo que se alcanza a experimentar y saber y se está en condiciones de enseñar en vida a nuestros semejantes, a nuestros compañeros de movidas, a tus hijos, a nuestra época, a menudo choca con la incomprensión y el bloqueo. El principal reto pedagógico en profesores y tutores es pedir la atención de los criajos hiperquinéticos que con 5 años recién cumplidos pretenden saber que sus adultos próximos. Si entre nosotros los vivos, tenemos enormes dificultades en entrar en claves sintónicas para transmitirnos los unos a los otros el saber contemporáneo, el que acumulamos durante nuestras vidas, ¿que decir de la destilación de ese saber en cuerpos de estreno cuando las supuestas identidades que los habitan no saben quienes son? Si a lo largo de una misa vida (centenaria con facilidad para quien quiera extender su decrepitud más allá de la elegancia) hay etapas repetidas en las que se olvida lo aprendido no ya solo de los otros sino de la propia experiencia y se tienden a repetir errores y sesgos que se cometieron décadas atrás, ¿qué decir de un individuo que tiene que volver a reaprender lo mas elemental cada vez que nace, en el supuesto de que lo llevara aprendido en el adn fecundado?

El debate sobre reencarnación se escapa de la necesidad mística y de la espiritualización. No hay o no habría complacencia en ese renacer en el planeta humano. Seria venir a repetir fundamentalmente lo mismo a no ser de que la experiencia de la reencarnación fuera completamente distinta: nacer ameba, o medusa o plancton o hierba. El ser humano, el rey de la creación natural no ha conseguido, a pesar de todas sus literaturas e inteligencias, llevar su saber mas allá del morir, lo mas que ha conseguido es ser enterrado con sus riquezas. Eso no es lo peor también fracasa en llevarlo a casa del vecino. La crisis del existencialismo humano pasa por ese trasiego de saberes que choca con las puertas cerradas de la comprensión de los demás. Vivir mas allá de una vida, como tener mucho mas de lo que se necesita, no tiene tanto sentido, tampoco desde la posición materialista. ¿para que volver a vivir?¿para seguir repitiendo las dinámicas de error de la vida anterior? Y si algo enseña la vida en sociedad es que la sociedad es limitante y el individuo a menudo es tratado como una nulidad. Los grandes anhelos humanos no se pueden alcanzar en el cuerpo carcelario que prohíbe la expansión de un espíritu vivo. A lo que Elbert Hubbard decía por lo que hace a la tristeza en cuanto que ésta se lograba desde la soledad y que para estar alegre se necesitaba la compañía se debe objetar que ahí donde no haya un individuo autógeno de su placer y auto estimulado para aprender no hay marcos societarios que le saquen de su ostracismo ni reencarnaciones que le suplan su falta de autonomía y de placer.


1Tenzin Osel Rimpoché, u Osel Hita Torres desde que ha recuperado su nombre legal.

La diferencia intergeneracional

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La diferencia intergeneracional. (La antorcha cuando cambia de mano).

Una vez escribí sobre este tema desde la posición de la generación incomprendida por su generación precedente y por el conjunto de la sociedad. Las oriflamas de la rebeldía de 1968 ondeaban en el ambiente. Desde entonces lo habré referido de pasada en suficientes ocasiones como para concienciar el fenómeno de la diferenciación de ideas y de actitudes según las edades. Es un tópico decir que la gente mayor es mas acomodaticia buscando el sosiego y la gente joven es más inquieta buscando el cambio. Cada época hace coexistir distintas miradas generacionales sobre sí misma y en la gramática cotidiana la ubicación de los protagonistas de los contextos según sus edades es una constante. El sujeto lingüístico no se ha librado de estar haciendo comparaciones permanentes por lo que hace a la temporalización biográfica con una serie de duetos vocabularios que son presentados como contraposiciones: viejo-joven, antes-ahora, caduco-nuevo,..Ese reduccionismo performántico a quien antes sabotea es a la entendibilidad de quien lo emplea (por lo común todo el mundo) ya que toma los atributos en relación a la temporalidad como si de una bipolaridad positivo-negativa se tratara.

Por lo general, la biografía de cada cual aspira a ser lo suficientemente larga como para vivir todos los tiempos, vivir distintas épocas, tratar con el mundo y con el propio cuerpo desde distintos posicionamientos. Vivir es experimentar con la vida. Si por razones de edad se temen o eluden cierto tipo de contactos con individuos de otras edades lo que tal elusión indica es un temor a la amplitud de la experiencia. Hay factores ambientales y fisiológicas que la explican. Lo semejante tiende a buscar lo semejante. A un bebé tan pronto deja de serlo sosteniéndose sobre sus pies tiende a explorar a otros niños o figuras humanas de su tamaño. A los ancianos se les ve en grupos gregarios tomando el sol o mentidos en sus conversaciones en ratos de ocio. En el sociograma de un individuo durante etapas de su vida con quienes mas se relaciona es con individuos de su umbral de edad. La escolarización y el servicio militar obligatorio ahí donde todavía lo es, junta grupos con edades semejantes. La universidad y las discotecas tambien juntan edades muy próximas. Alguien que se matricula en la universidad tan solo 10 años después de la mayoría de sus compañeros de aula ya destaca por esa singularidad.

La vida social funciona en círculos que adoptan relaciones entre ellos mismos de interseccionalidad o en posiciones concéntricas. Todo el mundo pertenece a más de un círculo pero nadie pertenece ni puede pertenecer a todos. Se debería ir a localidades numéricamente muy pequeñas y con pocas actividades para que tal acceso a la totalidad pudiera ser posible. La naturaleza está detrás de esa tendencia a la alianza de similitudes, es algo prehumano. Los humanos no haríamos otra cosa que seguir pautas naturales. Sin embargo el hecho de propender a que uno busque sus iguales, a que se entienda con los hablantes de su idioma, a que le complazca estar con los de su clase, a que hable con los que están a su altura, a que se vea con quienes tienen gustos parecidos y así sucesivamente va en contra del hecho mismo de la cultura pluriformal y de una visión tolerante a favor de la reconciliación de las civilizaciones. La cuestión es que la visión progresista de un mundo heterogéneo, plural, intracomplementario e internamente reconciliado choca con la tendencia al elitismo, a la selección, a la separación y, en definitiva, a la discriminación. Ideológicamente nos autodefinimos como no discriminativos, en la práctica vivencial la misma condición de ser vivo significa seguir criterios de discriminación. No hay sujeto totalizador que lo pueda admitir y abarcar todo, tampoco ningún individuo de ninguna especie del reino animal, mineral o vegetal. La grandeza de la pluralidad lleva implícita la limitación de cada singularidad. Discriminar es una necesidad del comportamiento inherente al elegir y en la vida uno se pasa eligiendo continuamente opciones. Elegir una es dejar fuera otra. Esa danza de discriminaciones sea por el lado de aceptar una situaciones, tambien individuo, y rechazar otras u otros es lo que está en la base de las alianzas y de las coincidencias o no en lo círculos de relaciones. Cuando se pregunta la edad para juzgar en función de la respuesta si es conveniente o no esa persona en el propio círculo ya hay algo de la discriminación potencialmente negativa en la misma pregunta. La quimera del joven es presumir de un estado provisional de su biología que no permanentizará y la ventaja del viejo es la de predecir el tipo de vida que le espera a ese otro pletórico por su lozanía. La diferencia intergeneracional mas importante no es la mas evidente: es que está en relación al aspecto físico y a las limitaciones corporales sino la forma de concebir la vida, la distinta metodología de pensamiento, la filosofía existencial, La metáfora del tiempo es que en una misma época coinciden distintas nociones de entenderlo. Si bien los calendarios y los relojes marcan unas mismas cifras las formas de interpretarlos son completamente distintas: desde las que hipervaloran la fecha a las que la toman como una convención para contar un proceso ilusorio. Sea cual sea la edad personal por la que se atraviese los retos ante la sociedad tan pendiente de cambios son fundamentalmente los mismos. Lo que cambia es la actitud personal ante ellos. A mas edad hay mayor dedicación a la reflexión y a la cautela lo que no hay que confundir con esas otras actitudes amórficas y de desentendimiento de todo que no mueven un dedo para no poner en peligro el estatus alcanzado. Se tenga la edad que se tenga “en un mundo injusto -tal como dijo León Felipe- el que clama por la justicia es tomado por loco”. Lo que une -debería unir- a las personas son las ideas y la coincidencia en las valoraciones y en la manera de vivir los hechos más que las similitudes (color de la piel, la misma edad o el mismo idioma). Tan pronto alguien pregunta por la edad sospechándose que según la respuesta elegirá continuar hablando o dejará de hacerlo, ya tienes un buen motivo para descartarlo como interlocutor válido, sucendiendo u nefecto boomerang para aquella pregunta que se vuelve contra el preguntante. Por lo general quien pregunta la edad, fuera de un contexto que requiera esa pregunta, ya debe sospechar que la hace fuera de lugar. Al hacerla destapa sus atributos de prejuiciosidad o miedo. Lo cierto es que el habla no tiene edades y es posible impulsarla reuniendo las condiciones básicas en inteligibilidad e interés temático. Lo que interesa del otro, de cada otro, es su potencial de discurso que incluye su capacidad de racionalización y de información, también su maestría pedagógica. Renunciar a hablar con alguien en razón a su edad o presuponer que por tenerla ya significa estar clasificado dentro de una etiqueta de inutilidad (los viejos por carcas y los mas jóvenes por ignorantes) se vuelve en contra del renunciante que a su vez queda clasificado como superficial y de escasas luces. La discriminación que excluye el potencial de discurso del otro por su edad va en contra además de la época misma por no reconpocer y reciclar el saber de las experiencias de la/s generación/es anterior/es. “El orgullo es el complemento de la ignorancia” precisó Fontenelle y la generación mas juvenilista que desestima las enseñanzas de la anterior acaba probando el sin sabor de su autosuficiencia apresurada en plena descomposición.

Lo interesante de ver como pasan los años y el paisaje se va llenando de nuevas caras y bríos y oleajes de neonatos que vienen a componer toda la sinfonía de señales humanas es que los hijos que desestimaron las enseñanzas de sus padres y abuelos, a su debido turno tambien son padres y abuelos que viven sus propios conflictos con las generaciones que siguen. Es sorprendente como cada generacion a partir de una cierta edad, la de los 30 con toda rotundidad, tienen motivos altos de diferencia con quienes les siguen que andan estrenando adolescencia.

Aunque hay edades que ambicionan ser pasadas rápido para llegar a ser mayores la cuestión es que cada edad trae sus propias experiencias desde atalayas diferentes y con todo lo que se dice, la de la persona mayor ve compensada su falta de energía física (acompañada incluso de discapacidad motora) por su saber sin necesidad de envidiar a las generaciones más jóvenes, al contrario sintiendo por ellas una cierta empatía de compasión al saber lo que les tocará pasar y que aún no sospechan.

Desde la posición de lucha quien va perdiendo brío en el combate por la justicia por razones de edad desde mucho atrás estaba dispuesto a pasar su antorcha a otras manos que la sostuvieran. La épica imagen de ese gesto choca con maneras no previstas de tomarla cuando las llamas no son las de antes ni corren en la misma dirección. Para fortuna de la historia, de cada generación se puede decir que siempre despuntan sus hijos más lucidos que han aprendido lo esencial del pasado a través de sus protagonistas, los que ya desaparecieron y los que están a punto de desaparecer, a la vez que reinventan sus vidas para vivirlas en la mejor plenitud posible.

Eso llamado suerte.


Eso llamado suerte1.

Diciembre es el mes tradicional de la lotería. La institución que se ocupa de eso a escala de toda España sigue usando la cantinela infantil para gritar números premiados por un bombo del azar y asignar lo que toca a cada numero afortunado. El colegio St Idelfonso está fuera de toda sospecha, las niñitas y niñitos uniformados son los ángeles de esa efemérides. Cantan los premios de todas las cantidades y luego se averigua donde han sido vendidos esos números. Si son tantos los premios a repartir es porque millones de personas participan en ellos. ¿Es que hay alguien que no compre cada año uno u otro numero o participe de décimos? Yo no. Supongo que debe haber algunas excepciones como la mía pero son escasas. Como curiosidad estaría bien un sondeo periodístico alternativo de los que ponen la pera en la boca de los jugadores preguntando a quienes no gastar un duro en lotería ni participamos de ese juego. Para la mayoría, participar de la lotería en esta época del año (mucho mas que de otras lotos y quinielas el resto del año) es casi obligado hacerlo especialmente cuando se pertenece a un grupo que todos los demás lo compran. De no comprarlo “¿y si toca?” Se preguntan quienes terminan por pagar su parte o comprarla. La fama de la lotería es tanta que, incluso , los mas radicales que cuestionan las trampas de esta sociedad aceptan caer en ésta. Hay gente que se ha pasado toda la vida dedicando una cierta cantidad anual para eso, aunque nunca jamás les haya tocado nada y a lo sumo una tristísima devolución de lo invertido. Hay quien tambien le toca el equivalente a una mensualidad, que de todo hay, y hay por supuesto quien le tocan millones.

Esas caras de felicidad y contenterío que tienen a quienes les ha tocado un puñado de miles de euros ya vale la pena para reactivar toda esa industria de la apuesta y del juego. Son los reyes magos de los adultos que a su vez engañan “como siempre se ha hecho” a sus hijos con los juguetes de reyes que les esperan. Ganar dinero se convierte en signo de triunfo y de bienestar, en particular si por una poca inversión se puede multiplicar tanto. El fervor colectivo es de tal magnitud que no aparece nadie con una opinión valorativa de este fenómeno porque sería tratado como de aguafiestas. La lotería es una forma de extender a todo el público una relación de casino con el dinero. La banca nunca pierde porque una parte del dinero colectivo jugado (nunca la totalidad) es repartido a los que la suerte ha elegido. Pero hagamos un stop:¿es esto la suerte? Es cruel generalizar esa ecuación de dinero=suerte. Llevaría implícita la contraria: no tenerlo o no cobrarlo es igual a la disuerte. Y esto no es cierto, todos conocemos a solemnes desgraciados forrados de pasta y que se ahogan entre lujos.

Es verdad que el dinero, a partir de una importante cantidad de dinero, irrumpe proporcionando otras opciones que antes no se tenían. Sería una curiosidad comparar los distintos nuevos ricos por premios fabulosos que los sacaran del trabajo asalariado que ha pasado con ellos. Tengo mis dudas de que alguno demostrara poder ser mas con un capital regalado de lo que era antes de tenerlo. El dinero da oportunidades de compras y de tenencias pero lo que no compra es precisamente la suerte. La suerte tiene mas que ver con el destino que prioriza cada cual por su futuro. Si la voluntad no basta para construirlo, al menos neutraliza a que sean otras voluntades que lo dificulten. El dinero es un instrumento de cambio que permite ir al mercado y comprar no lo mejor de lo mejor sino lo más caro de lo caro. El individuo adinerado corre el riesgo de convertirse en un sujeto dinerario, en ser diana de oportunistas y cameladores que traten de llevarlo al huerto. Puede llegar a ser parte de una confabulación en el entorno para esquilmarlo. Se han contado casos espeluznantes de nuevos ricos que sus fortunas ganadas sin el menor esfuerzo (salvo el de entrar en una expenduria de boletos y comprar los suyos) se dieron a la vida despilfarradora y a su destrucción, otros que de tanta emoción alguno de sus vasos sanguíneos hizo crec y quedó para difunto con mueca estúpida. Esas imágenes con las que se complacen algunos programas cada año para ir a entrevistar a esos afortunados que saltan como potros salvajes cuando les ha tocado un premio dan que pensar. ¿por qué el dinero da tanta alegría al personal? A menudo personal con las vidas montadas y sus negocios en marcha, sin que les haga puñetera falta ese acontecimiento de ser elegidos -sus números- por el bombo de las probabilidades.

Lo que uno es a lo largo de su vida en su relación con sus fuentes de ingresos, la casualidad de ser un ganador de una cantidad suficiente que le permita cambiar de vida lo coge desprevenido, por mucho que toda la vida haya venido jugando sus décimos. Si esa cantidad lo convierte en tipo muy rico, muy, muy rico, entonces se le vienen un montón de factores a la cabeza con respecto a lo que debe hacer. ¿compartirá su tesoro con familiares y amigos? ¿de hacerlo, que porcentaje: la mitad, 1/10 parte, 1 centésima parte...? ¿desenvolverá los antiguos proyectos de juventud, sueños e iniciativas de vanguardia, que no hizo siempre pretextando porque le faltaban los medios? ¿financiará proyectos ajenos con los que simpatice? ¿hará donaciones extraordinarias a organizaciones que luchan contra la tortura y la injusticia o a las que hacen campañas contra la caza de la ballena? ¿Lo invertirá inmediatamente comprando edificios y tierras? ¿Se tomará un par de años sabáticos para dar esa vuelta al mundo que siempre dijo de hacer y nunca tuvo tiempo para ello? Un buen ejercicio de ensoñación en voz alta es el de responder a esta pregunta ¿Que harías si te tocaran 3 millones de euros? Es posible que tu economía después de media vida de esfuerzo no arroje de ahorro bancario mas allá de los 100mil euros (en las películas de ficción sobre el crimen organizado se matan o mataban por 10mil dolares o menos, lo cual esa otra cifra debe ser algo considerable) y hasta es posible que no sepas qué hacer con ellos porque ese remanente lo tienes congelado y se pudre en una cifra que tiende a la devaluación. No es una cantidad que permita grandes despegues (dado lo caro que es todo) en particular si tu tren de gastos para una vida de calidad no los necesita. Con 30 veces mas esa cantidad no te quedarían excusas para lanzarte a los altos vuelos financieros o a montar la empresa ideal que produjera productos faltantes pero...pero...¿por qué `ponerse las pilas para hacer algo que realmente no necesitas hacer en un momento en que ya no tienes la edad ni la energía para hacerlo, en una época biográfica en que tienes la vida más que resuelta? El dinero tiene sus trampas, en realidad el dinero es un espejismo tanto cuando no se tiene como cuando se tiene. Cuando no se tiene porque se le persigue como un sueño espirálico que te engulle en una persecución que nunca se alcanza del todo (el dinero se va tal como va viniendo en los asuntos de supervivencia material) y cuando se tiene porque no existe cantidad en el mundo para cambiar ese mismo mundo substrayéndolo de su perfil de fatalidad, ya que ese cambio no depende de la economía sino de la voluntad humanista en rehacer otro tipo de humano neuronal más consciente del sentido de la vida. Y lo que da sentido a la vida no es una cifra bancaria ni un plantel de propiedades.

De la lotería y de loas juegos de azar se puede seguir diciendo que tienen a toda una sociedad enganchada en esta pamplina idiotizante en lugar de pautar en otras practicas. ¿Por que no institucionalizar una cuota solidaria regular, de semanal a anual, para dedicar sus premios no a particulares sino a proyectos que merezcan la pena? La solidaridad está en crisis y la bandeja de recogida de aportaciones para proyectos humanistas no está exenta de críticas. Bueno al personal le sobra dinero para gastarlo en papeletas por si su número es el seleccionado y gastar una pasta gansa. De tocarle una cantidad media:30 o 50mil euros, la mayoría lo empleará no para cambiar de vida sino para cambiar de coche, con lo cual devolverá ese dinero al sistema y contribuirá al hiperconsumismos (hiperconsumismo es consumir objetos o trastos en un momento en el que su adquisición no es en absoluto necesaria). Por lo que hace a cuando toca la gran cifra, una biografía acostumbrada a la sumisión por décadas de trabajo propio o por cuenta ajena, que lo ha mantenido no porque le gustara sino porque es su parte en el sistema económico, dejar de ser el que se es por la sola circunstancia de ser nuevo rico es algo en si mismo problemático. Uno puede estrenar coche y casa pero no personalidad. Eso no hay tarjeta de crédito por ilimitado que sea que la pueda comprar.

En un país farandulero lo de la lotería contribuye entre tantas otras cosas a la idiocia colectiva ante el negocio que hace de esa tradición las arcas del estado. Para la mayoría, los idiotas somos los que no compramos ninguno de esos numeritos, los que jamás vamos a un bingo o a un casino y si alguna vez entramos a ellos fue para levantar acta testimonial de los adictos a la puesta para los anales sociológicos de las verdades que prevalecen sobre la indignidad humana. En fin, esa tesitura es para quien se la busca. “El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste” dijo Honoré de Balzac, lo que da la elegancia no es poder comprar los altísimos precios sino saber quién eres y de qué vas y usar las cosas a tu servicio y no ponerte tú al servicio de las cosas. En realidad el dinero no es nunca el que da status sino eso l oda tener clase siendo tú en todo lugar y momento. Eso pasa por no hacer el memo prestándose a la farándula televisera porque te ha tocado un numero. Si antes de que tocara no eras nadie ni ninguna cámara te venia a preguntar por tu vida ¿por qué darle respuesta cuando lo hacen porque te ha tocado un premio? Las voces mas interesantes no son las preguntadas por el farandulismo y otra clase de apostadores por la vida y por la dignidad siguen en su absoluto anonimato. El día que uno de esas peñas de saltimbanquis festejando que les ha tocado el número afortunado conteste a uno de sus reporteros enviados al tajo: la noticia no soy yo ve a buscarla en los horrores de este mundo, diré chapeau. Entretanto prestaré oído a otros fondos de interés y seguiré aborreciendo esos programas navideños (una conocida decía que para ella no era navidad si no oía la cantinela de los niñatos del st Ildenfonso, vaya)y valorando otros discursos que afortunadamente los hay. “¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces?” Se preguntaba Juan Gelman.

1http://foros.periodistadigital.com/viewtopic.php?p=322485#322485

Gestionar la sinceridad

Gestionar la sinceridad.

La verdad necesita de la sinceridad para ser dicha y ésta de una resolución de carácter y de una personalidad decidida para expresarla, independientemente de sus efectos colaterales. Pero ni toda verdad empuja a la sinceridad militante ni por mucha sinceridad que se tenga se pueden expresar todas las verdades. Ese no poder hacerlo es por dos tipos de razones: una, porque todas las verdades no son conocidas por sujeto alguno, y dos, porque parte de las verdades conocidos por deferencia y cuidados no son dichas para no dañar. La conducta sincera rotundamente sistemática es un anacronismo o una locura. Ese posicionamiento argumental (esa ambivalencia) lleva al conflicto consigo mismo de cada hablante viéndose emplazado a dosificar su decir ahí donde vaya y según donde y con quien esté. En el proceso intelectual las verdades a las que llega la investigación científica básica tarda tiempo, (a veces siglos, algunas siguen aguardando) antes de ser traspasado al grueso de la sociedad para que sea asumido como un valor cultural colectivo. De hecho, sabidurías de hace más de un par de milenios siguen sin ser asumidas por el conjunto de la sociedad ¿o acaso creemos en la ingenuidad de que por el hecho de que hayan pasado siglos el sapiens es mas culto ahora que en épocas pretéritas? Mas bien es lo contrario, en algunas cosas no ha evolucionado.

El otro factor psico-caracterial en la gestión de la verdad (de las verdades, dada su variabilidad y multitematicidad) es que el sujeto que es sincero ante los demás con ella(ellas) si bien lo dignifica por el lado de su honestidad lo hace vulnerable ante zarpas ajenas que aprovechen las informaciones dadas para utilizarlas con pretensiones fraudulentas. La ecuación aunque terrible es simple: sinceridad=vulnerabilidad aunque eso no se puede traducir en suponer lo contrario que insiceridad sea igual a fuerza. El más poder en los correlogramas de fuerzas personales lo proporciona actitudes manipulación y de tergiversación, pero también lo que hace crecer, intelectual y psicológicamente a un ser humano en su aventura sentimental en la vida, es su capacidad de ser él mismo, por tanto de expresarse en lo que siente y como es, aun corriendo el riesgo de ser tomado como diana por sus rarezas. Entonces, ciertamente un individuo ante su crecimiento se enfrenta al revival de un dilema permanente a lo largo de sus años de consciente en el planeta de los simios: ser o no ser en el formato escénico de hablar o no hablar, comunicando sus sensaciones y sentimientos. Metafísicamente lo que le da poder es su espiritualización maximizada, por tanto la honestidad consigo mismo, por tanto poder decir lo que cree. Poder decir es ya una forma de expresar poder -y carisma- personal. En la practica social no es así: se calla innumerables veces en innumerables situaciones, no porque no se tengan cosas a decir sino porque se descarta decirlas en esos contextos, o porque un imperativo mayor lo impide. En tanto que individuos protocolizados representamos roles. La sociedad ideal sería la de la libre espontaneidad que permitiera volver al sujeto a su seidad por encima de su rol. El mundo actual nos hace callar, no en el sentido de una orden expresa que te dice: “¡calla!” (que también, sucede, basta llevar una conversación mas allá de lo aceptable por otra, sea el policía de tráfico o sea el vecino, para que se inquiete y termine por imponer el silencio que es una forma de escapada del tema) sino de maneras sutiles que enseñan la inconveniencia de hablar. Es así que se opta por callar temas cuando hay ropa extendida (niños, pequeños u otros que no deban enterarse de lo que se dicen o que no están en la madurez suficiente para entenderlo), asuntos de negocios de los que no se puede enterar la competencia, o temas sentimentales que harían entrar en rivalidad a unas personas u otras. Mientras el sujeto humano no pueda ser íntegramente sincero (por mucho que ese sea su deseo íntimo) la filosofía de la existencia seguirá chocando con impedimentos prácticos para que su contribución de el espaldarazo total que necesita el sapiens para dejar de ser la criatura atemorizada que aún es. Desentrañar este mecanismo no significa que esté de acuerdo con él. El balance de la insinceridad contable demuestra que el mundo es tanto mas difícil de vivir cuanto mas engaño existente concurra. Pero dadas las relaciones comerciales e industriales, dados los intereses de lucro y dado el gran temor a la libertad reinante la mentira sigue prevaleciendo frente a la transparencia convirtiéndonos en aves raras a los que queremos seguir practicando la sinceridad como criterio regular por extempóreo que sea. Es una batalla en la que estamos derrotados. Antes o después se opta por callar o por no entrar en según que temáticas cuando se admite que el instrumento verbal de la expresión es insuficiente para la expresion de neustras totalidades íntimas. Por eso acudimos a otros lenguajes artísticas en los que afirmar secretos que desde la voz no pueden ser entendidos. Científicamente el debate sigue por su lado mientras la sociedad va por el suyo. El coraje científico pasa por sacar a la luz todos los descubrimientos por duros que sean. Las previsiones fatídicas del cambio climático se vienen haciendo desde hace medio siglo sin que hayan evitado cambios actitudinales tan contundentes, aún hoy, como para frenarlo radicalmente. Eso ilustra como no siempre las verdades por agoreras que sean ponen freno a las inercias autodestructivas. Las verdades e imputaciones delictivas tampoco han exterminado las acciones criminales. Y en lo particular la confesión de lo íntimo ante los más cercanos puede generar reacciones adversas. ¡Cuantas veces un partner le dice al otro: si intimas con otra persona, solo tienes que decírmelo, y en cuanto sucede el doble evento, el de ir con otra persona y decirlo, la artillería reactivo-lesiva esta preparada para castigar esa libertad que es tomada como sabotaje y de paso castigar la sinceridad misma!

Las dificultades para la sinceridad son analizadas en infinidad de situaciones interrelacionales. Tratar de encajonar la propia biografía en la sinceridad permanente en todo momento y lugar y ante todo personaje deviene en una convivencialidad imposible, en la práctica se hace inmanejable. Lo mas que podemos concienciar y advertir con auto critica en el momento actual, es aquello de lo que sí hay que ser y se debe continuar siendo sincero con radicalidad y de aquello que es menos importante no hacerlo. De alguna manera la sensibilidad (la deferencia de trato, el mimo en decir las cosas) se opone a la sinceridad continua. A mi pesar descubrí a una cierta edad que la gente del entorno, desde tus necesidades subjetivistas, se dividía en dos clases de personas, aquellas depositarias del máximo de ti (una minoría microscópica) y aquellas que no lo eran ni lo serían ni les interesabas en lo más mínimo. Obviamente esas categorías predeterminan la cantidad y profundidad del discurso dado. Margie Igoa refiere que hay dos clases de personas: aquellas que les pasan cosas y las que hacen que pasen. A .los perfiles de talante sincero están colocadas en el primer grupo, sin ignorar que en sus roles sumisos de existencialidad inercial sufren el mundo tal como viene dado soportándolo desde la herida de su sensibilidad.

Hablar o no hablar.

Hablar o no hablar: ésta es la cuestión. El sujeto condicionado por el significante

El dilema hamletiano del ser o no ser tantas veces referido oculta un dilema mucho mas profano y simple: el de hablar o no hablar en las situaciones en las que el hablante se ve envuelto. Hablar significa crear el espacio sonoro de entendibilidad que permita un decir. No todo lo hablado sirve para decir algo ni todos los hablantes hablan con el propósito de entenderse o de conseguir unos resultados comunicacionales. A diferencia del escribir en que se elabora una posición de sujeto ante si mismo el hablar necesita de un interlocutor presente que a menudo falla como tal. Peter Handke desde la atalaya del escritor consumado dice que cuando se renuncia a escribir se renuncia a todo. No se puede comentar algo parecido por lo que se refiere a la renuncia del habla. Renunciar a ello no sólo no significa para nada perderlo todo sino que puede significar lo contrario, ganar mucho: paz, armonía interior, equidistancia de lo inútil, sosiego. Cuadro anecdótico: se reúne con nosotros a la entrada de un cine otos dos conocidos, uno de ellos es un sujeto atribulado que siempre carga bolsas de plástico con sus misterios, minibocatas, telas y colecciones de objetos inservibles; el otro, un tipo con sombrero de blanco impoluto, braga de lana tapándose la boca que nos suelta un speech sobre su condición de avatar o dios reencarnado en un mundo al que viene a salvar. Pronto y rápido interpreta los detalles concurrentes en el espacio. Habla y habla, enseguida en cuenta un mensaje del más allá en el título de la película que vamos a ver: Invictus, la de Eastwood. La palabra contiene la palabra Vic, una ciudad con la que tiene relación ese afortunado elegido por los dioses, y el pronombre tú, que por supuesto se refiere a él. Mas contento que unas pascuas habla y habla. Los que estábamos sentados hablando con sosiego de otro tema nos quedamos sin ninguna motivación para cambiar de tema ni hacerle caso al paranoico. Hablar o no hablar, ésta es la cuestión y si te pones a hablar de qué y para qué. Muchas de las conversaciones a las que el campo acústico te vincula un tanto por casualidad no tienen mayor interés que el del inventario de la anecdótica. Una vez coleccionados los retratos-tipo a uno, por científico y observador que sea, no le quedan tantas ganas de seguir tomando muestras de lo mismo. Muchas hablas que se convierten en contiendas verbales para hacer valer cada razonamiento particular pierden todo valor de excitación a pesar de su espectacularidad cuando es más de lo mismo y reproducen situaciones repetidas y repetidamente deplorables. Un rasgo de la sabiduría es distinguir lo principal de lo secundario, dice Catherine Rambert, esencializando lo que se dice tan pronto te ves enmarañado en conversaciones y disputas en las que se mezcla todo. De lo que se aprende en la multitud de interacciones verbales con los demás es a detectar lo superfluo de lo útil. Ese criterio que en principio se aplica al habla se extiende al hablante. El sujeto verbal tiene mas o menos valor según su decir, el valor de su referencialidad, la consistencia de su argumento y la versatilidad de su información. En cuanto se decide que habla por hablar y para ocupar el espacio sonoro, es decir para que su yo lo protagonice aunque sea sin la menor lógica ni naturalidad, lo más sensato es no tomarlo en cuenta. El problema es que a un hablante que no se le atiende cuando habla es que se le está excluyendo de la comunicación dado que no demuestra una habilidad comunicativa.

Hay muchos errores en las formas de habla. Ahí donde se ve a dos hablantes hablando es posible que la escucha no sea asociada y se comparta una performance obligada por el rito. ¿y si escuchamos a los demas en lugar de acabar sus frases? pregunta Rambert. No siempre se puede aceptar la escucha hasta el final de todos los temas. La fenomenología demuestra como la gente llega tarde y se levanta antes para irse de multitud de actos públicos, de foros y espacios congresuales. También como se escapa de las conversaciones aprovechando para largarse cuando al otro que ha estado aguantado su rollo pacientemente toma su turno de palabra. El vocabulario y la gramática son instrumentos todavía demasiado defectuosos como para seguir sosteniendo una antigua tesis pía, a saber que hablando la gente se entiende. Durante una etapa de formación más otra de pasión militante el hablante cree en el poder la palabra y en la fuerza de su persuasión para demostrar que la razón es solo una y una la conclusión. En cuanto aprende que cada locura tiene su argumentística el hablar pasa en segundo termino frente al decir y este decir no siempre encuentra un auditorio público-oral para ser dicho. Por eso se intentan otros recursos comunicativos como el de los lenguajes artísticos y entre ellos el lenguaje escrito. Wiliam James se felicitó porque su generación había descubierto que con el cambio de las actitudes mentales se podía cambiar la vida. Algunas generaciones después toca recoger el hecho pandémico de que esa lección haya sido olvidada. La voluntad organizada está en franca crisis para la dirección autogestionaria del futuro. Impera el sentimiento de resignación y los panoramas inerciales en un mundo autodestructivo. Al mismo tiempo nunca ha habido tantos recursos de todo tipo para la autoconcienciación y por tanto para el auto reconocimiento de la fuerza intelectual. Conocemos el poder de la palabra que aunque limitado, como todos, podria rehacer el mundo resignificándolo todo y consiguiendo que las interpretaciones desde la verdad fueran las dominantes.

En los actos de habla cada hablante está condicionado por sus significantes particulares, aquellos que la tradición y su entorno le han inoculado como esenciales. La cortesía no basta para la comunicación ni cualquier habla le basta a un hablante para tener un lugar ganado en el espacio de la escucha. Cuanto mas repite el hablante en posiciones no argumentísticas, dogmáticas en exceso e imposicionistas más probabilidades tiene a la larga de ser excluido de la escucha por la via de su propia autodesacreditación. Esto pasa tanto en la galería de los dictums públicos con resonancia mediática como en los salones particulares con opiniones personales. Aquí se repasa el país como lo haría un consejo de ministros o un comité central de partido y según la información y capacidad analítica de cada cual puede decir cosas muy interesantes o frases patéticas.

Una traducción altruista del humanismo nos había llevado a prestar escucha a todo. Esto fue posible mientras las posiciones racionalistas eran lo expresado al menos desde la voluntad y dejó de serlo en cuanto el habla se genera a si misma dentro del caos estimulativo fuera de toda intencionalidad de crear tesis. En cuanto el hablante pierde todo derecho a su consideración y deja de prestársele escucha se convierte en un papanatas de relleno en el espacio relacional. El primer dilema de hablar o no hablar que la rebeldía lleva a optar por no silenciar los sentimientos y las críticas la sabiduría lleva a optar por discriminar donde y con quien hacerlo eligiendo el silencio oral como otra forma de autoafirmación. Hay muchas conversaciones que vienen dadas, en ambientes progratas, que no salen del circulo verbal del marujianismo. Hay temas repetidos sobre relaciones sentimentales y de intimidad, sostenibles unas cuatas veces para pasar a ser totalmente aborrecibles cuando no salen de su cerco vicioso.

El sujeto verbal personalista se distingue por sus temas -obsesivos- de habla en los que se instala tomándolos por el nicho de su fetidez expresiva si no alcanza a salir de lo concreto para volar hacia otras envergaduras conceptuales. El poder, limitado ,de la palabra (todos los poderes están limitados) debería cuando menos permitir la autogestión del hablante de sus recursos intelectuales y de los recursos que son aportados en la conversación misma por otros para co-elaborar un saber distinto al de partida. El habla manipulada y los hablantes tan condicionados no pueden contar ni con un lenguaje perfecto ni con una precisión lingüística impecable. Nos valemos del instrumento verbal para autoafirmarnos pero a la vez los límites impuestos al decir reduce a los hablantes a poco más que mimos protocolarios.

El seductor literario

He afirmado y vuelvo a afirmar que las palabras son actos y ahora añado que los actos mas cruciales son aquellos que pasan por las palabras y que aclaran la intencionalidad de un hacer. No he caído en la trampa expositiva de contraponer los hechos a las palabras en ese tono que suele hacerse de que los unos son decisivos y los otros andan transportadas por los vientos como briznas de hierba. Al repasar los acontecimientos biográficos propios y ajenos lo que resulta llamativo de las coyunturas es los significantes que las caracterizó, lo que se dijo, el mensaje que transmitió. Hay frases que expresan toda una época histórica o/y toda una vida. Hay frases tan poderosas que son los emblemas de naciones enteras. La doble pregunta a hacerle a las palabras es a través de que agente verbal son dichos y en qué contextos son declaradas: el lugar y el quién. La misma clase de mensaje vehiculado por una persona u otra tiene impactos diferentes lo cual demuestra que el mismo texto viene con una categoría u otra según el hablante que lo comunica. Lo que lo hace importante, que es su contenido, queda deslucido en algunos seguimientos por quien lo dice. Al hablar el hablante se convierte en actor de su acto escénico. La verbalización en si misma es ya un acto verbal. Y ese acto según lo que diga, cómo se diga y a quién se diga está poblado de significaciones mucho mas allá del significado estricto de las frases expuestas. Hablantes orales negados para la escena y la dialéctica persuasiva en la dicción pueden ser los mas elocuentes genios literarios. Y al revés: verboextravertidos que crean las delicias de un auditorio en directo rayan el analfabetismo en la expresión escrita. En sus pruebas en un campo u otro cada hablante aprende pronto en qué destaca más. La ventaja de la comunicación escrita es que el comunicante presencial ocupa un lugar secundario, incluso oculto. He leído muchos libros y textos de autores de los que no supe nunca su imagen o cuando la vi años después no me llamo la atención por atractiva o por bella, tomándola solo como referencial a su discurso con el que había contactado. La sola imagen no es suficiente para intuir los atractivos intelectuales que encierra una persona. La mas fantástica de las bellezas puede ser la hablante más torpe y al revés: el mas negado en las cosas prácticas de la vida y el que mas torpezas comete en su vida social puede ser el más ilustrado. El genio tiene fama de ser un tipo problemático. Se le va el oremus de lo elemental mientras está pensando en los temas más cruciales de la existencialidad. Algunas actividades manuales permiten ser atendidas en paralelo, las intelectuales no, o es más difícil de hacerlo. Las dificultades en el hablar (no las fisiológicas sino las de inhibición personal y las restricciones sociales) llevan al recurso de la escritura. Si no me hubiera convertido en escritor no sería quien soy, no me habría constituido en lo que soy. Al decidir escribir me concedí una segunda oportunidad en la vida, una segunda oportunidad permanentemente reabierta como una segunda biografía en paralelo. Prácticamente nadie de quien me conoce en vivo y me trata solo como personaje secundario en las escenas sociales en las que participo (una parte de ellas un tanto a la fuerza o por convencionalismos) aceptaría que soy el que digo ser por escrito o me descartaría como autor válido para aquello de lo que escribo. No soy nadie y lo que soy (lo poco o mucho que sea) lo soy desde una latitud asocial.

Gradualmente, fui pasando mis textos socioideológicos de una etapa a una literatura más personalista, si bien nunca he renunciado a aquellos y desde el principio escribí textos y diarios sobre mí como objeto cercano para mi propia investigación en la vida. Al principio, me tomé el criterio de escribir como el de una forma instrumental para persuadir o convencer por las tesis en las que creía y argumentaba hasta donde sabía y podía; posteriormente fui viviendo el hecho de que escribir es una forma de vida, no es un trabajo de asalariado, no es el del antiguo escribano, es una elección de protagonizar la creatividad dándole la vuelta a todo, al mundo y al propio yo. Resulta que mientras se escribe un ose pone a salvo de las inclemencias ajenas y de las trampas del vivir. Escribir es tomar distancia de los hechos para vivir de ellos desde el puesto de un observatorio por no decir desde la huida del tránsfuga. No, no es una palabra que haya que tomar por lesiva por mucho que la evasión ha sido tradicionalmente mal vista. No se puede enfrentar todo y menos aquello que tras varios enfrentamientos sigue tan inamovible como siempre. En situaciones extremas, escribir es revivir la vida con arreglo a un parámetro paradisíaco con la que se pueda disfrutar. La literatura auxilia al ser humano de bastantes de sus males. Le permite capturar hechos representándolos de tal modo que los rehace con una interpretación diferente. Escribir es vivir las cosas como a uno le gustaría que fueran. Solo los artistas tienen el privilegio de saber que no es cierto que de realidades no haya más que una. Sin olvidar a los científicos que tambien saben de paso que la ciencia es otra variedad del arte y que no hay prodigio artístico mayor que conocer los entresijos de la materia en sus formas macro y microscópicas.

De todas las artes en paralelo y con antecedentes en la historia de los humanos sublimes gestos, la que se dedica a las letras y a la invención escrita es la que tiene más de ocultista y propone los mayores viajes fantásticos. La palabra es el instrumento más ligero con el que se hacen las aventuras más potentes. La seducción literaria es una redundancia para describir la proyección artística de la palabra oral o escrita. Werner Herzog al referir su propio libro Conquista de lo inútil recogiendo los diarios que hizo durante el rodaje de Fitzcarraldo dijo que escribía mejor de lo que filmaba y que esos textos sobrevivirían a todas sus películas. Sea cual sea la actividad que se haga en la vida,incluida la actividad artística, el texto es el que más precisa la voluntad expresiva y en consecuencia el sentimiento y el deseo. Suelo decir que lo más significativo que deja un ser humano tras su provisionalidad existencial en el planetarium de los vivos es su texto. Unos dejamos millones de palabras escritas de ese texto vital, otros, tal vez más afortunados, dejan las que caben en una pagina de libreta reunidas desde el recuerdo de su oralidad prestado por otros que se la oyeron. Por encima de triunfos empresariales, acaudalamientos e imágenes, el texto es lo que mas distingue y significa a cada persona.

En las aproximaciones por vía escrita a la intimidad de las que he participado, el deseo del ideal y las ansias de conquista se mezclan con la valoración del hecho en si de una relación naciente. La vida social me ha enseñado que nada es tan estable ni consistente como para dar por segura ninguna promesa o compromiso. He dejado de pedir compromiso e implicación en nadie, tampoco lo espero ni cuento con que suceda. Abogo por la coincidencia. Navego en el río de la vida. La mejor forma de quedar con alguien es no quedando. No forzar a ningún acuerdo, he aquí la clave para vivir en concordia. Rehuyo de las reglas lo cual no me permite desequilibrar situaciones. Ese fundamento conceptual influye poderosamente en la manera de escribir. Si bien la literatura es el universo de las proposiciones, redactarla en términos de contractualidad es de mal gusto. El seductor literario corre el riesgo de ser mal interpretado. Allí donde le habla a la vida, allí donde escribe un poema para una determinada estética, allí dónde invita a ser auxiliado por musas y meigas cada depositaria de palabras las toma por unipersonalizadas copando todo su campo de proyección. Sucede que, con el poema que se escribe a una persona lo recibe otra que le impacta en otra intensidad y al hacerlo lo universaliza.

He sido calificado de seductor literario y objetado por mi gramática de la seducción por el espejismo que genera y los desengaños con los que se encuentran posibles seducidas, al averiguar que no estoy dispuesto a ir mas allá de las palabras ante anatomías que no me ponen y biografías que son una milonga. Lo siento, soy palabras. Lo siento, soy humo, estoy hecho de viento, no creo en mayor acción que en el decir y me consta que el decir no puede llevar al cumplimiento de todo lo deseado. La incumplibilidad coyuntural del deseo no impide que sea expresado. Confidenciarle a otro ese deseo no significa que pase siempre por el cuerpo depositario que encaja su confidencia. El seductor literario seduce con el texto lo que no seduce con su propio cuerpo. Se me ha dicho que enamoro por mi intelecto no por mi epidermis. Cualquiera tiene mas atractivos físicos que yo y a nadie envidio por eso. El seductor literario no elige la seducción como estrategia de conquista, todo su ser es ya seducción y su habla contiene el carisma que seduce. No puede dejar de ser lo que es a no ser que se aniquilara. Si el hablar en si mismo contiene en algo el mentir, la literatura de la seducción inevitable construye un paraíso escapando del mundo destruido. Las palabras son el pasaje a lo eterno mientras que la realidad recuerda la mortalidad.

Control o la vida organizada.


Control o la vida organizada. Control de variables.

Control es una de esas palabras que se presta a confusión, esta emparentada con dominio, supervisión y poder (otras igualmente equívocas, en tanto nos han sido enseñadas desde posiciones a las que nos obligaban subordinarnos (la de la autoridad en cualquiera de sus versiones: la del padre, la del sacerdote, la del alguacil, la del sargento, la del marido....) pero control estrictamente quiere decir conocer los entresijos de un fenómeno o acto o conducta. De hecho no se limita a la interacción con los demás sino que forma parte de los procesos propios del vivir, por tanto de lo intra-activo, por tanto del contacto con todo. Una persona, en cualquiera de sus edades ,experimenta en distinta intensidad la necesidad de controlarse. Expresado asi parece un esfuerzo estoico o de automartirio. De hecho, su sentido se emplea en una versión más suave: la de equilibrio. El tipo descontrolado tiene una doble lectura, la del que esta fuera de ley y orden y de control del poder, y el que está fuera de si mismo haciendo no sabe qué, victima de sus alucionaciones y pulsiones. Ian Curtis cantó una canción crucial en su corta carrera: ella ha perdido el control. Perder el control desata furias internas, es la crisis de equilibrio, la ruptura de estabilidad en un momento dado. Pero control tiene otra acepción completamente distinta: la de conocer un mecanismo, las leyes que gobiernan un fenómeno determinado, significa también conocer a lo otro y, consiguientemente, al otro. A diferencia del objeto de laboratorio, inerte o sin posibilidades de reclamar daños y prejuicios (la asociación de defensa de animales todavía no ha conseguido un ministerio para que a las cobayas no les claven electrodos en el cerebro) el ser humano como objeto de curiosidad, contacto, intercambio y placer pasa a ser mas controlado (en el sentido de observado, advertido, tenido en cuenta, relacionado) según el interés que te despierta, también según la prevención o miedo que produce. De otro lado, cada cual que es preguntado hasta la saciedad (más allá de los protocolos de auto y heteropresentaciones como introducciones a la conversación o no a los que puedan dar) promueve frialdad y distancia, claro que eso es según el subcódigo implícito que opere en un encuentro. Cuando una persona quiere a otra tambien desea saber mucho, si no todo, de esa otra sin que esa indagación se convierta en un interrogatorio. Las relaciones fluidas ya traen espontáneamente la comunicación que va explicando el pasado mutuo. Eso tampoco es lo más relevante. No siempre un acto de amor pasa por dedicar a la confidencialidad de lo sucedido el máximo de atención y no deja de ser amor optar por hablar del presente desvinculándose de los lastres pasados. Unas mismas preguntas sobre el otro pueden ser tomadas como control o no según dos circunstancias: la psicología de personalidad del preguntado y según la intencionalidad en obtener esos datos del preguntador. Conversaciones que se consienten y desea hacer con unos interlocutores se descarta hacerlo de otros. La confidencialidad en tanto que una forma de transparencia que no se puede ejercer por sistema con todo el mundo es un comportamiento que suple la pulsión interrogadora para controlar en el otro. Si la disyuntiva es preguntar para conocer o dejarse llevar espontáneamente en una conversación, la elección es evidente. Las condiciones para una fluencia comunicativa terminan por proporcionar todo lo que se necesita saber del otro. Pero eso requiere una circunstancialidad madura y unos hablantes suficientemente adultos, no por edad sino por disposición. Cuando no concurre esa madurez es necesario preguntar. Con eso se pretende librar a una situacion colectiva de los posibles daños que la revelación de una información privada pueda evitar.

El control en las interacciones verbales sondea todo el espectro de intencionalidades, actos y pensamientos de un humano. Pero aquí ese substantivo se emplea como constancia de un conocimiento, de unos hechos. Tener controlado algo es saber de qué va, y controlado a alguien es conocer igualmente de qué va o donde está. No es la palabra mejor y emplearla es como tener una piedra caliente en las manos. El control es un fenómeno social creciente vinculado a la vertebración de una sociedad altamente jerarquizada que se concreta en una vigilancia permanente de todos con todos pero que pasa particularmente por especialistas uniformados y armados profesionalizados en ese control. Se nos controla en todo: desde los pagos fiscales al currículum. Pero a nuestro turno cada uno de nosotros no paramos de controlar la variables existenciales: desde que no se estrelle contra nuestro coche el conductor que viene por el carril de dirección contraria a que no nos roben el domicilio mientras dormimos.

Esa acepción más general de los gestos e instancias derivadas del controlar nos implica a todos los sujetos en multitud de nuestros actos existenciales. Para vivir se pasa por el doble papel de ser controlado y ser controlador. Las pautas educativas dadas en la escuela que quieren invertir en responsabilidad individual exigen de sus alumnandos que controlen las consecuencias de sus actos. No olvidamos que el salto del bebé al niño pasa por el autocontrol de sus esfínteres.

El sistema a través del estado y del aparato institucional ejerce un férreo control que va a más en toda la ciudadanía restringiéndole sus márgenes de maniobra libertaria por lo que hace a querer minimizar la disidencia. La industria y el comercio protegen sus intereses para que sean pagados sus productos a los precios mas altos. Las zonas residenciales ponen sus edificios tras vallas con equipos de vigilancia para garantizar su seguridad. Y en las constelaciones directas e interpersonales necesitamos saber quien es aquel con quien estamos hablando

Querer saber lo que mueve o explica un fenómeno es en el fondo tener un poder de control sobre ello. Querer saber mas de los tornados, los seísmos o los estafilococos aureus es para controlar en la medida de lo posible su irrupción como daños lamentables. Trasladada la voluntad de saber del otro al trato interpersonal: quererlo saber todo del otro para el propio archivo es un actitud un tanto policíaca. Lo importante de cada sujeto no son tanto sus datos materiales (patrimonio, curriculum académico y profesional, nacionalidad, edad o figura) como sus vibraciones intelectuales, su onda sentimental y su potencial de discurso. La mayoría de semántica gira en torno al primer grupo de temas. Lo cierto es que priorizar la fluencia de inter-información y la espontaneidad de la declaración sentimental e intelectual dice mas de una persona que el relato de la novela de su vida. Los controladores en el sentido de evaluadores de lo superficial se pierden la oportunidad de sentimentalizar con esa otra parte personal mas íntima y auténtica. El valor de los protocolos está fuera de duda, pero la necesidad de la critica de las convenciones para no profundizar los contactos sigue siendo necesaria. Para que haya intercomunicación tiene que concurrir una sintonía en el discurso, no en la identidad de opiniones, sino en el amor al discurso como creatividad y hallazgo de ideas y maneras de concebir una vida mas feliz y plácida.

La intelección con el entorno y sus habitantes pasa por el control de sus variables, de sus contenidos y modificaciones,de su circunstancialidad en marcha. Controlarlas significa preverlas y entenderlas y con eso enfrentarlas y asumirlas. Lamentablemente, del control se hace dominio implacable contra la libertad de variabilidad. Es muy distinta la pregunta que se interesa por como se está, donde se vive y cual es el motivo de tu viaje o tu fuente de ingresos dentro de una conversación fluida de aproximación mutua al interrogatorio que va a usar todo esto en contra de quien informa de sí mismo. El problema no es la curiosidad sino el plan de imposición sobre el otro al conocer sus vulnerabilidades.

Co-Pensar en voz alta

El Debate o Co-Pensar en voz alta.

Lo verdaderamente constitutivo de un debate es el aprendizaje mutuo de los/las polemistas en lo que se dice y/o va discurriendo. Se sabe cuando se forma parte de un debate por la importancia que tiene centrar el tema en sus ejes principales concatenando las distintas tesis que van saliendo y volviendo una y otra vez a ellas dentro de un proceso simbiótico en la medida de lo posible. El objetivo del debate no es el speech del conferenciante en persuadir sino el de revisar las propias posiciones teóricas y aprender de las que concurran. Si ese presupuesto inicial no es dado y la pretensión dominantes de unos o de todos es el de prevalecer a toda costa para imponer el criterio propio a toda costa, el escenario hablado más que ser el de la polémica dentro de una entente cordiale será el de una jaula de grillos en las que todos vocean y nadie se escucha (y pido excusas a los grillos como siempre que utilizo una frase hecha que implica un substantivo que nombra a alguna especie animal).

Que un debate sea fluido, correcto hasta la impecabilidad y fértil hasta la sabiduría, depende del conjunto de polemistas que participen, de la cantidad de erudición expositiva que concurra, del respeto a los turnos de habla y escucha, y, especialmente, de la finura y honestidad intelectual que se emplee. En el debate concurren distintos tipos de energías psíquicas: la emocional y la intelectual no están tan separadas aunque los protocolos implicados en el razonamiento no tendrían porque verse comprometidos por reactancias emocionales. Sabiéndolo, toca distinguir de cada hablante cuando habla (o escribe) dejándose llevar por la pasión generada por su herida o por su emocionalización repentina y cuando lo hace exponiendo desde la serenidad su saber.

En el debate con presencia oral las formas de conducta son distintas a cuando se hace impresencialmente en foros donde se escribe (aquí, inexplicablemente, aún se participa con pseudónimos, nicks enmascaradores y ausencias de fotos). El espacio presencial suele inhibir los comportamientos mas maleducados mientras que el impresencial los exacerba por el margen de clandestinidad que permite. En principio esconder la imagen y el nombre real no tienen porque ser determinantes para las malasartes. Se puede ser clandestino y ético, pero son factores que coadyuvan a un tipo de sujetos a participar de malos modos confundiendo un debate de conceptos y realidades con una discusión de lo personal.

Lo que hace a los debates (escritos u orales) fastidiosos es el encadenamiento de entradas escuetas que se van contestando las unas a las otras despegándose del tema central. Diríase que estas situaciones lo que predomina es la pulsión de intervenir más que el deseo de aclarar. Lo interesante de las aportaciones, cuando son realmente aportaciones y no regurgitaciones de fraseología hecha, es que vincula a quien la hace con lo que ha dejado escrito. No puede negar haber dicho de lo que escribiera una nota antes aunque si desdecirse y reconocer su error por un argumento superior que lo desenmascara.

En la observación de las cadenas de textos fragmentados (algunos tan cortos que su falta de desarrollo se presta a numerosos equívocos, también por las ausencias de comas o su descolocación) toca distinguir si cada aporte es por un pequeño detalle de la entrada anterior o tiene relación con la o las tesi/s que se están barajando. Además hay que tener en cuenta que si el debate oral se presta a oratorias excelsas y retóricas artísticas el escrito también se presta a potenciar literaturas que además de informar y formar buscan compartir el placer de la lectura como extensión del placer de su escritura. Es así que todo debate además de lo que debate como nodo central tambien debate colateralmente sus formas y maneras, su metodología o no, su versatilidad o su falsación. Las maneras son siempre muy importantes. Cuando alguien antepone su visceralidad a su razonamiento es porque le sobra de aquello y le falta de esto. Determinados apeamientos del trato ayudan a la discusión pero tan pronto es reemplazada por el insulto a lo que se están enfrentando los demás polemistas es a una exhibición de ignorancia. Quien no tiene nada relevante que decir se descerraja con frases hechas y palabras hirientes o bien palabras elogiosas pero que en ambos casos no contribuyen a nada salvo al malgasto de espacio. Ante líos veredictos lapidarios todo lo que puede hacer un intelectual es centrar la atención en lo esencial y prescindir de las formas. Un debate prevalece si se discute lo esencial no la multitud de subtemas derivados a los que va dando a lugar. Un sesgo común en los foros con colas de comentarios es que el ultimo que comenta algo discute un aspecto del subúltimo y así sucesivamente alejándose del planteamiento de partida.

Entendemos que hay temáticas que se prestan más a la disertación indeterminada que potras. Cuanto mas opinativo sea un tema mas cancha para el participacionismo se da, sin embargo lo intreresante de la participación extensiva es que no caiga en una pérdida fatal de calidad. Ademas de aprender los unos de los otros discutiendo posiciones incorrectas, la misma discusión lleva a informarse mejor y a formarse con el recurso a otras fuentes para desatascar una polémica viciada.

Hay temáticas como la de la condición de mortalidad del ser humano y la hipótesis de su alma viajera que no suelen dejar a nadie indiferente. Dan lugar a hablas espirálicas interminables que se podrían prolongar todo lo que se quisiera si un imperativo no las cerrara. De hecho desde que la humanidad se autopiensa como especie privilegiada con su cultura y sus credos, los rituales, las creencias y las arquitecturas que giran en torno a la vida después de la vida no se han extinguido por acientíficas que sean sus defensas argumentísticas.

Una discusión estricta que quiera evitar los derrapajes es la que plantea sus puntos de un modo ordenado e implícitamente numerado. Discutir una o dos de las n cosas que un interviniente plantea, para que el siguiente haga otro tanto con esa intervención y así sucesivamente lleva a un arrastramiento penoso de déficit estructural de la discusión por mucho que se prolongue en el calendario y en la extensión gráfica. Lo interesante de un debate no es tanto persuadir como absorber, no es tanto vencer como convencer, no es tanto imponer el propio criterio como entender la lógica del criterio del otro. No hay nadie que pueda prescindir de la sinergia intelectiva por muy alto que sea su nivel formativo y su capacidad para la discusión. El debate, a diferencia de otros espacios de habla a los que las dinámicas de relaciones nos llevan, es donde mas se demuestra la advertencia de que un hablante es dueño de su silencio pero esclavo de su palabra, trocando este ultimo término por el de compromiso con ella. Cada sentencia que afirma o que niega hace algo mas que declarar a favor o en contra de algo, tambien posiciona alguien en una u otra lista de actitudes, según lo cual se va a acetar y esperar o no su cooperación. Determinadas frases colocan tanto a sus hablantes en lo que son que aun antes de conocerlos presencialmente ya se descarta la hipótesis de hacerlo. Uno de los deseos mas excelsos es el de encontrar en nuestros semejantes maestros de la vida y personas compañeras con las que vibrar en la comprensión mutua. Cuando las discusiones revelan actitudes de sabotaje o de rabiosidad dogmática o de afirmas que no dicen mas que el porqué sí o porque está escrito, nos encontramos ante planteamientos fundamentalistas y que empujan a hacer presunción de sus peligros por la via del dogmatismo y el imposicionismo.

Para evitar la aparición de las malas energías es mejor no morder el anzuelo de las personalizaciones en ningún caso y dejar que las afirmaciones por injuriosas o calumniantes y falsas que sean, sean desbancadas por la observación objetiva de los demás. Es necesario distinguir entre la circulación de un dato inexacto o de un bulo sin intencionalidad malévola dado el desconocimiento de quien lo divulga a quien pervierte la discusión sacándola de madre. En la peor de la situaciones de desmadre quien sale fuera de juego tambien forma parte de la cancha psicolingüística. Tanto quien calla como quien dice barbaridades son interpretables por su no compromiso con los caldos verbales en plena ebullición. Decir una barbaridad es una forma de escapada coyuntural, una suspensión del raciocinio, que puede ser mas o menos grave según lo mas o menos consciente que se sea de ella quien la haga ante un desenlace en curso. Lo que menos se aprende en escuelas y universidades es la metodología científica con su proyección aplicada a la controversia. Se carece de intencionalidad constructiva y suele andar sobrada de sobrados que no emplean el principio de humildad como un componente esencial para la sinergia.

Ser siendo

Siguiendo la ronda de sutilidades  propongo separar el sentimiento trágico de la existencia , (derivado de la tragedia de la existencialidad, no por el hecho de existir sino por el de hacerlo en esta existencia en este modelo de sociedad) del pesimismo en el sentido de su compendio de desánimos. Comprobar la crisis del potencial de discurso del ser humano y el menoscabo de las disciplinas humanísticas, a favor de los economicismo y tecnodominios en los que se hace prevalecer el logro de lo material, no hay mucho lugar para las babas optimistas. La alternativa existencialista es la de vivir con el máximo de placeres (carnales e intelectuales) y el mínimo de confiabilidad en el futuro de la especie por las conclusiones a las que se llega con la empiria dominante. ¿Es esto pesimismo? No más que el del bon vivant que tras terminar con sus caldos reconoce que las botellas y exquisiteces que degustara se terminaron. Hay lo que hay y no hay lo que no hay. La/s cultura/s envolvente/s dan lo que dan y este dar no lo es todo pero sí admite la insinuación de otras construcciones por construir. Los oasis de intelección que pululan en el gran magma de las culturas -y de las que a veces forman parte como productos de consumo en excelentes auditorios- proponen constructos o sus preparativos. La temática en torno al concepto de el Ser es uno de ellos. La calificación de ser humano, utiliza de corrido este macro-substantivo desde antes de considerar todas las implicaciones del significado de ser y además serlo como humano. En la polémica en torno al ser (tambien en otros temas eje de los escenarios culturales y en mucha mas medida las salas filosóficas) se corre el riesgo que sus excesos de teorización quiten la verdad de su praxis como vitalidad. En este sentido estoy completamente de acuerdo con la lucha (conceptual) por el Ser tiene que ir en paralelo al Ser (práctico) siendo. En tanto que pululante, el individuo humano va viviendo indistintamente de su desiderátum a priori. Antes de nacer ya está viviendo. Vive y punto. Es mucho después tras años de vida que se cuestiona el significado del vivir y la necesidad de esencializarlo dándole un contenido superior a su mera supervivencia.

En la reflexión sobre el ser escapando de la angustia de la nada, la literatura producida no para de pretender nuevas modulaciones de una vieja sinfonía: la de sospechar que el ser humano esta obligado a nacer, experimentar y desaparecer sin acabar de comprender el significado de este ciclo, ni para qué se presta a continuarlo aceptando su liquidación en la nómina de los vivos pero también en la de los muertos. La rediscusión y el repaso de las frases declaradas demuestra de qué lado está cada certeza y también cada error de apreciación. El común denominador de todos los pensantes es el de que no hay uno solo que pueda prestar a la humanidad una teoria acabada con la que aplicar soluciones con tal de seguirla.

La vida en la vida humana merece la pena ser vivida a pesar de su circuito laberíntico y su falta de sentido. (La creación de ídolos y religiones siguen intentando suplir esta falta de sentido de la existencialidad conocida para posponerlo en una existencialidad posterior de la que se tiene fe, que sea dicho de paso está en contradicción con las investigaciones de fenoménica extranormal). Esa afirmación del merecimiento del vivir es absolutamente gratuita, Vivir o no vivir no es el dilema crucial, es una parte de las ocupaciones de la estadística clínica sobre mortandad o de los seguimientos poblacionales por la demografía. Vivir también es sobrevivir, pasarlo mal, prolongarse, seguir fichando en el ciclo biológico. Un cuerpo vivo es potencialmente un anciano decrépito o un cadáver preinscrito. Esa observación prematura propia de la budeidad permitiría dedicar la vida a Sidharta a pensarla más que hacerla como reto para su reproducción. Posiblemente, por eso los yoguis todavía consiguen vivir con un mínimo de alimento, una máximo de meditación y una prescindencia cardinal del trabajo esforzado por conseguir alimento o bienes. El ser ha sido contrapuesto al estar y al tener como parámetros estos últimos de la consecuencialidad con los compromisos materiales. En las observaciones cotidianas de lo simple, el estar (los protocolos para las relaciones humanas) es priorizado al ser, el hablar al decir, y los índices de lo que se tiene a la libertad proporcionada por la liberación de las cosas.

El desiderátum del ser pasa por prescindir de lo innecesario y de los retos saduceos para el más-y-más de la tenencialidad. Si vale la pena vivir para un proyecto es por el de esta construcción del ser, y su via -claro que sí- es la de estar siendo por encima del estar escénico de los roles y las conveniencias. Si hay alguna esperanza -dada la conceptualidad del drama existencial- para vivir siendo, ser siendo, es la de la lucha y rebeldía incesantes para prevalecer como autenticidad, la mismo que Zalunski Matung proponía como verdadera para los pueblos cuya existencia brillante depende de acabar con la esclavitud y su desesperanza. No hay soluciones o construcciones sin luchas ni esfuerzos, al ser humano le queda el reto de convertirse en Humano-Ser , proceso engendrado desde la lucha consigo mismo depurándose de lo que no es y de lo que no le deja ser.

Ser vs ser autolimitado

Las limitaciones del ser versus al sujeto autolimitado.

Si te constituyes en fuente de enunciados y no te limitas a reproducir los reproductos mas o menos consensuados por la tradición te arriesgas a la cita de turno con las lapidaciones. Los vendedores de piedras lo menos ovoides posible y el escuadrón de la muerte de lanzadores nunca faltan. Un consejo: si quieres evitarte problemas no enuncies nada nuevo, no innueves, no te posiciones en la critica, no seas lo que quieras ser, en resumen: no seas., pasa desapercibido, camina siempre en las sombras, no salgas nunca a mediodía, huye de la luz, deja de irradiar ideas. Acostumbrado a ser diana de pedradas mi masoquismo le encontró gusto al asunto. Un día paseando por la avenida marina de suelo de madera de Long Iland (anécdota que ya he citado en otra parte) vi a un tipo en un coso vestido con casco y escafandra que recibía los disparos de balines inofensivos de los tiradores que pagaban por eso y que se les proveía de una especie de ametralladora de juguete. Eh aquí mi oficio, me dije. No lo implementé a Europa porque descarté que una caseta de feria de este estilo encontrara segmento comercial en sus latitudes. Eso de matar o simular la matanza gratuitamente es mas propio de los estadounidenses.

Como consejero de esa clase de consejo (el de evitarse problemas) soy torpe a rabiar. Tampoco soy un atrapa-poroblemas, (tranqui: no hay porque temérseme) ¿Que es un problema realmente? ¿Un problema es un problema o un reto para las averiguaciones? Mi cuadro elaborativo actual ya no encaja la noción de problema como una especie de drama existencial. Un problema es un factor necesario para el juego de intelectualidad. Sin problemas planteados no habría una excitación, incluso entusiasta, para buscar soluciones. Un problema deja de ser problema cuando su constitución en factor de adversidad invita a vencer un límite. ¿cómo explicarle esto a alguien que entiende la existencialidad como algo circunscrito al ring de limitaciones preestablecidas? Acabo de coleccionar para las objeciones recibidas una que atiendo con la máxima curiosidad: mi problema es -se me dice- que no me he limitado a ser sino que he querido ser. (tomo nota de las sutilidades conjugacionales). Al querer ser ,uno se encuentra con todos los obstáculos ya que el planeta social ha montado los chollos para roles prefigurados y excluye de ellos a los sujetos que nos negamos a ser meras representaciones. Las obstaculizaciones al ser, al sujeto que se quiere constituir en vida creativa y genuina de su mismidad, no han parado ni paran de darse. De todas las obstaculizaciones las que prohíben al ser que sea, que le emplaza a que no se constituya en pensante, y por tanto a que no se extralimite, son las más difíciles de justificar. En casi todas los periodos de una biografía de un sujeto siempre aparece el agente que le dice: no hagas eso, no hagas lo otro, no pases por aquí, no vayas por ella, no pienses eso, no pienses lo otro... Desde los padres, a los profesores, a los amigos e incluso los colegas de debate y los camaradas de militancias nunca falta esa figura de guardia de la porra con pito, (eufemísticamente hablando ya que nuevas literaturas del esmero los disfraza de otras maneras aunque en el fondo siguen -ideológicamente- tan uniformados como siempre). El revival de esta práctica nunca falta y su objetivo es el de protocolizar al sujeto.

El grupo tiende a sospechar del individuo asintótico que se le separa, sea porque es el patito de plumaje negro frente a los otros que tienen plumas rubias o porque dice lo que no toca o lo que no suele decirse. Lo políticamente incorrecto tiende a ser borrado inmediatamente por las praxis de la politica que se cree la correcta. Eso pasa en los distintos ámbitos, no solo el de los busness comerciales o el de las políticas partidistas y de las instituciones del aparato de estado, también pasa en los ámbitos de la academia, en las asociaciones lúdico-culturales y, por supuesto, en el seno de las familias consanguíneas y de las derivado-consecuenciales. Para acabar de sufrirlo con un doble remate de tamborileo y estoque , esa descripción también se extiende a los ámbitos de filosofía y en los foros de debate donde puedes ser impugnado por querer ser en lugar de limitarte a seguir siendo. Es un antiguo postulado conservador que te mensajea diciéndote algo así como · “no pretendas cambiar el mundo ni cambiarte, limítate a reproducir la inercia tradicional”. Al crítico se le sigue temiendo como una especie de protoanticristo que viene a traer la tragedia al mundo empezando por la suya propia, porque interpretar el panorama societario como un severo revés al humanismo renacentista, solo lo puede hacer alguien que tenga una visión muy doliente. ¿por qué no admitir la hipótesis de que todo es juego y que las reinterpretaciones de las interpretaciones se plasman en el nuevo tablero de un transclasficatorio móvil donde no hay mas categoría que la revisión permanente de cada conclusión para impedir su degradación a dogma? La conjetura desde la cobardía escéptica de que al pretender ser se aleje de si mismo es tanto como decir: no te embarques que puedes naufragar, no investigues que el descubrimiento puede destituirte, no evoluciones que perderás tu estatus actual alcanzada. La utopía es jutamente lo contrario: vivir de acuerdo con la hipótesis de una posibilidad inexistencialen el presente, tanto mas cuanto los propios afiliados a esloganes de utópica no creen en ese futuro. Por otro lado el prevencionismo ante la perdida inminente de lo que se es por querer ser lo alternativo es el de proteger lo malo seguro a lo bueno por conocer. La invitación de la acracia a la eclosión del individuo como sede de creatividad ha sido una de las reflexiones adelantadas de teoría para depositar la prerrogativa del ser en el (auto)análisis de cada individuo, de cada yo, no tomándose por acabado ni por perfecto, si no como parte del proceso de sí mismo.

Sin voluntad constructiva no hay construcción ni reconstrucción posible. La prerrogativa del espécimen humano para ser una entidad que trascendiera su animalidad biológica lo llevó por los espacios del pensamiento. Para ser, en el sentido ontológico de la constitución como creación (selfcreation), hubo que pensar y al pensar se deconstruyeron otras visiones sensorialistas previas sobre la perspectiva humana. Siempre hubo una linea entre quienes les daba igual seguir reproduciendo los esquemas heredados y quienes se rebelaron contra ellos. Esa línea separadora sigue existiendo en distintas versiones reactualizadas. Yo soy aquel -puedo decir, entre tantos otros, parafraseando a Cervantes – para quien están guardados los peligros, aunque esa declaración corra el riesgo -y lo corro- de ser tildada de victimismo. El mayor peligro contra el que se enfrenta el pensante, y a la postre dicente que no se calla, es por lo poco la caída en el ámbito de la incomprensión y, en lo más, la invitación a la pedrada simbólica. Pero la experiencia victimaria tiene su lado divertido (siempre y cuando la pedrada no te saque un ojo o te saque de en medio para siempre. Mientras el ataque (o la incomprensión) se mantenga en el ámbito de las palabras no hay problema alguno. El problema de veras existe sólo cuando una fuerza superior a la tuya te impide que seas, mina tu seidad poniendo clavos en el suelo para que pinches tu andada. Mientras se limite a opinar, cada opinión desde el no entendimiento o desde el ataque feroz, incluido el perjuro, no hay por lo que temer, porque te da pretextos para seguir girando la moviola de la gramática de la reflexión. A la filosofía (conjunto de analiticidades y procedimientos conceptuales para pensar) como una akesis, ejercicio de uno mismo en el pensar. Estar siendo por estar pensando justo lo contrario a perderse la prerrogativa de ser para limitarse a un estar siendo.

La civilización circulante, insiste en su victoria ante la dicotomía entre el estar y el ser haciendo prevalecer la tenencialidad, el ahora, la supeditación y el juego de rol. Dejar de ser boca y soma de consumos para prevalecer como sede de pensamiento para probar la alternativa a la nada siendo algo (alguien) es un objeto de la catexia, para nada pesimista. No apostar por el credulismo o el esperancismo no significa ser pesimista. Ni siquiera para reunir la estadística de fatalidades y reconocer la tendencia historia de la especie humana al catastrofismo hay que tener una personalidad pesimista. Todo lo contrario: darle vueltas a los panoramas incoherentes y obsoletos (a lo que se siguen dedicando las artes) es una forma gratificante para la subjetividad si se aborda con la dosis de ironía. Pero el texto irónico pide una atención lectora mayor que el que suelta sus ases desde el primer párrafo.

La confusión a la ligera de tildar de pesimismo no creer en el sistema o en el mas allá no es una confusión más, es la confusión. Es tanto como confundir el análisis critico con la bomba lapa. Trabajar en la perspectiva de la seidad: ser uno mismo por encima de condicionantes, componendas, convencionalismos y conveniencias utilitaristas va en contra de ideologías y credulidades, incluso de clubes y el sentimiento de débitos para alcanzar los perdones. John Fowles ya dijo que dios y libertad son conceptos totalmente antitéticos y que si los hombre creen en los dioses es porque temen creer en otras cosas, las que descubran con sus ciencias, añado.

Educación para el Ser.


Educación para el Ser. Inversion formativa para crear personas completas.

Las propuestas educativas se han ido sucediendo a lo largo de las épocas. Los estados que inicialmente fundamentaron su poder en la ignorancia popular fueron abrazando la idea de que la modernidad requería la instrucción pública, que la ciudadanía tenia que compartir con voluntad expresa un destino social y económico y para eso necesitaba estar formada. Las civilizaciones se abrieron paso con códigos y pautas de conducta, con mentiras ideológicas supremas pero también con un debate sobre el sentido existencial que todavía no ha cesado. Desde las culturas pretéritas documentadas ,la necesidad de Saber (saber más y descubrir más verdades) se constituyó en el emplazamiento metodológico, cuando menos para los/las pretendientes con afán de sabiduría. Desde ese saber primero ya se reconoció que la alternativa a los límites de las sociedades y a los límites de la misma vida pasaba por el conocimiento, por la superación de los estadios de oscuridad, por la extensión pedagógica de ese conocer a quien todavía carecía de él.

La inversión en educación ha ido a más desde que el mundo humano empezara a reconocer sus déficits y la necesidad de crear posibilidades de diálogos compartidos y de referentes básicos comunes. Al mismo tiempo que se sentaba la necesidad de la educación como una instancia crucial para consolidar una sociedad progresista y armoniosa se discutía los efectos colaterales adversos de la misma educación. El debate sigue. Ya no vale apuntarse a una afirmación genérica de educar (y seguirnos educando) para tener personas formadas en valores: íntegras, éticas, justas y dignas. Hay que reconocer al mismo tiempo el fracaso de muchos planes educativos y la confusión que se arrastra longitudinalmente durante la existencia de unos y otros valores pero tambien de la dedicacion a las tecnicas y especialidades. La discusión sigue: los tema corren entre educación de personas y formación técnica de especialistas.

La educación en y por la libertad choca frecuentemente con intereses preconstituídos interesados en distintas versiones de la ignorancia (colocar las esperanzas en un mal allá eterno de aquello por lo que no se lucha en un mas acá en la temporalidad en curso, es una de sus versiones). Los estados en su misma concepción de poder estructurado chocan con la contradicción de esa necesidad en invertir en cultura y de otra en quejarse de las sensibilizaciones que ésta produce. Cultura y Educación no son términos equivalentes. Algunas tradiciones culturales no son nada educadas y la educación creciente va derribando antiguos tabúes y secretos e inercias sociales. Educar es ayudar a que un educando conecte con lo mejor de si, a que se constituya en sujeto de si mismo, que pase de ser de protopersona a persona. Nadie nace con las cosas aprendidas ni con una predeteminación tal que con ayuda de fuerzas extranaturales llegue a ser algo para lo que ya está programado. Se nace en una posición de esponjosidad que puede permitir un itinerario fructífero dependiendo de los criterios de existencialidad que se incorporen. Lo fundamental de la educación es aprender a aprender, es una criteriología de carácter potenciador para enfrentar situaciones y novedades. El conocimiento bancario no es tan importante. (menos en la actualidad que las respuestas a las incógnitas de datos concretas se consiguen sin levantarse de la butaca y con un par de clicks) Recordar los textos de memoria es lo de menos. Guardar mil datos, un millón o un billón en la cabeza no es lo mas relevante (aunque desde luego quien mas datos maneja en sus conversaciones más deslumbrante resulta y más demuestra que sabe de lo qué habla) lo que mas vale es saber emplear los datos que se tienen o que van concurriendo en una sala de palabras. Dicho en plata: se pueden tener muchos datos (también muchos títulos) y no poder crear una intervención situacionista útil y al contrario, se pueden tener muy pocos y saber emplear éstos para superar una situación límite. Pero la educación verdadera no es la que atiborra de infos al alumno sino la que le proporciona herramientas para pensar y para destilar las mejores conclusiones existenciales posibles. El objetivo educacional es -o debería ser- el de crear personas soberanas, capaces de distinguir entre su individualidad y el mundo que habitan, capaces de enfrentarse a su entorno y superar la dependencia. En lugar de eso predominan los programas de enseñanza instruccionistas para que los seres sean civilizados de acuerdo a las normativas a seguir. No es que no sea importante contar con que el rol en la interactividad publica de cada cual lo haga predecible, pero si el coste de eso es su automatización o su comportamiento organizado sobre la perspectiva de un miedo al castigo el balance no es el de nuevas personas sino el de una nueva saga de autómatas.

Cuando las iniciativas educativas han planteado formas de crecimiento en libertad y espacios de libre discusión y formación autodidacta el sistema los ha querido desacreditar. Afortunadamente el propio sistema viene demostrando que la polititulación y el superávit de licenciaturas no implica una mayor evolución intelectual ni la universidad es siempre igual a mayor formación. Nos encontramos que el sujeto educado no es siempre la persona completa en el sentido de correcta, deliberativa y justa, Puede ser también un fantoche si pone su inteligencia y su preparación al servicio de las causas equivocadas. Se puede ser fino, muy culto y exquisito y a la vez sanguinario, injusto, incorrecto y malvado.

Eso nos deja sin una alternativa magnánima o robusta para acabar con la ignorancia en el mundo si la tesis de que la cultura se puede poner al servicio de la perpetuación de los errores (desde la ablación clitoriana al servilismo religiosos pasando por la tauromaquia o el alcoholismo hasta reventar) es medianamente razonable. Lo cierto es que en toda clase de ámbitos: desde los mas barriobajeros a los más selectos el ser humano se encuentra con peleas típicas por apoderarse del dominio de territorios ideológicos o académicos. Y eso lleva a la continuidad reproductiva de personalidades sumisas en tiempos en los que la civilización regente no es la adecuada atendiendo a que corre hacia su desastre.

La propuesta de la educación a gran escala es la única que nos queda pero sin olvidar que todas las inversiones en formaciones especializadas no logra ni logrará crear seres sanos que se atrevan a independizarse de las patrañas de las supersticiones. Lamentablemente asistimos a un fenómeno que no para de extenderse: la soberbia de la ignorancia. Seguiremos combatiéndola en la medida en que nuestras iniciativas no sean encarceladas o por cada una que lo sea vengan otras dos a tomar el relevo, pero la estadística nos arrincona en el ring de las peleas ideológicas. Lo cierto es que por cada luchador/a por la justicia de los conceptos hay muchos mas., cientos, miles, decenas de miles que prefieren enturbiarlos y seguir con sus idolatrías. Educar, educarles, es una aventura fantástica que choca con inercias negativistas demasiado arraigadas. Quien no quiera aprender y por tanto ser autodidacta en cierta medida, difícilmente se le puede enseñar.

Últimamente se ha reactivado el debate sobre autoridad magistral (y de paso autoridad académica) para diferenciar que la verdad no está de todas las posiciones y que existen agentes de un saber que lo validan con su contribución. Es un recurso a un procedimiento clásico para aprender del que sabe y escuchar a quien realmente diga algo útil pero tuvo y volverá a tener conflictos con otras formas de ver e intuir el mundo.

La educación para no caer en alienaciones ideológicas es, desde luego, fundamental pero hasta ahora no ha demostrado ser una alternativa con poder de garantía. Si no concurre la subjetividad dialéctica, anti dogmática y valiente de cada estudiante, constituyéndose en estudiante permanente de la vida, los proyectos pedagógicos seguirán fracasando. Por otro lado todo lo que puede hacer un establecimiento educativo es enseñar valores no obligar a ejecutarlos. (esa obligación corre a cuenta de otra clase de establecimientos si los individuos no los cumplen y se convierten en criminales). Hasta ahora la dedicacion pedagógica ha fracasado por lo que hace a minimizar la sociedad criminógena y en cuanto a librar las mentalidades de sus tabúes y temores ancestrales. Podemos -y debemos- seguir en esa lucha sin cuartel para combatir las psicologías dóciles por un lado y los comportamientos delictivos por otro pero sin engañarnos: los valores y sus portadores seguirán siendo los grandes fracasados en este milenio como ya lo fueron en milenios pasados.

Por otra parte educar no es plantear los estudios como una carrera, que es lo que se hace, sino como un paseo (peripatético) en el que despertar la conciencia permanentemente, un proyecto que no se concluye con ninguna suma de tesis doctorales. Lo malo de hacer carreras es que se va a cumplir con un expediente en el que se deja en segundo plano que cada universitario en formación o estudiante cumpla consigo mismo. Ann Landaers decía en relación al habla, que lo malo de hablar con prisas es que se `pueden decir cosas en las que no se ha pensado antes. Vengo inspirándome en el hecho de que todo debate crea nuevas posiciones e ideas a partir de las concurrentes y de los decires a los que da a lugar y en los que no se había pensado antes. En ese sentido la interacción es muy positiva. Algo completamente distinto es cuando se da lo que él -entiendo- quería plantear: venir a hablar (añado que tambien a estudiar o a aprender las exigencias académicas) a trompicones y sin reflexión alguna en contextos en los que se acabo diciendo no lo que se piensa in situ sino lo que surge impensadamente e incluso en contra de lo que se sabe, siente y del juicio que se tiene.

En eso estamos, tratando de reaprender formas de habla que permitan comunicaciones mas adelantadas y respetuosas para seguirnos enseñando los unos a los otros en este océano de tinieblas.

Esclavitud y Fe

Esclavitud y Fe. (La Esclavitud de la Fe). La predisposición de la actitud crédula al servilismo.

No es habitual relacionar la fe con la esclavitud. Aún menos hacerlo en la siguiente tesis: el sujeto que fundamenta su ideología en la fe psicológicamente está mejor dotado para la servidumbre que el no-creyente que argumenta su poder en base a la experiencia y a las leyes materiales de la vida. Fe es el substantivo clave de las religiones. Reconocen en sus alegatos que todo el entramado necesita de un credo puro: una aceptación de lo indemostrado.

Es más fácil ver relacionada la esclavitud como una condición social que ha lanzado a los más débiles a los patios del proselitismo de las religiones. Estas ofrecían las soluciones de felicidad en un más allá paradisíaco por el que no luchaban en la proximidad temporal y geográfica. Básicamente las religiones tienen el común denominador de vender cielos. Pertenecen al gremio de las agencias inmobiliarias, (las mas fraudulentas de todas ya que ni siquiera venden algo tangible y con coordenadas concretas en las que ubicar un hogar) a cambio de soportar los sufrimientos de la materialidad, las dificultades existenciales. Las religiones encontraron el caldo de cultivo ideal en mentes enjutas, en individuos autodesvalorados, carnazas primarias dispuestas al sacrificio, serviles bajo las botas que les pisaban sus dignidades. Es comprobable con una alta significancia estadística que los países menos cultos y desarrollados coinciden en ser los más crédulos. El catolicismo lleva décadas nutriéndose de sus canteras africanas para los ejercicios pastorales en Europa. El llamado catolicismo no-practicante es una prueba de un racionalismo resistente que no acepta caer en las paparruchadas de los ritos, lo que no quita la existencia de beatas prominentes de a dos misas diarios para que su dios no las olvide.

La psicología abyecta de quien ha dedicado su vida a reproducir esquemas heredados sin repasarlos, que se esfuerza en no pensar para no ser, en sobrevivir vegetativamente para evitarse contradicciones es la que auto propulsa para llevar una biografía subordinada. La condición esclava no nace con los esclavistas comerciales que llevaban a las costas africanas a mano de obra encadenada para embarcarla. Viene desde milenios atrás con trabajadores gratuitos tomados como botín por los conquistadores en sus guerras. Será un sociologismo muy reduccionista el que puede pensar que los orígenes de la esclavitud fueron determinados exclusivamente por el imperio de un poder ajeno y por razones económicas. Hubo –sigue habiendo- algo de lo subjetivo que propicia a que unos individuos prefieran la servilidad a una posición por la exploración y el descubrimiento. Obedecer órdenes no de ja de ser una forma práctica que delega en el dirigente las ocupaciones en planificar, proveer, organizar y ordenar. La idea democrática de que cada persona es un individuo soberano, una voz y un voto choca continuamente contra los límites expuestos por las diferencias interindividuales. Todavía hay individuos que antes de responder a una opinión miran de reojo a la que va a dar el de al lado, antes de elegir pregunta por lo que hace la mayoría o antes de comprometerse consulta cual es el compromiso que le va a exigir menores responsabilidades. En la historia no se ha venido a nacer desde posiciones de igualdad, no ya porque todos los modelos sociales precedentes conocidos han sido clasistas sino porque las condiciones naturales de los nacientes han sido desiguales. Empíricamente queda establecido que hay personalidades dispuestas a la sumisión y otras lo son más a la rebeldía. A su vez la formación de personalidad guarda una interacción entre la elección de una posición-base u otra. En principio, la rebelión como expresión de una indisposición a lo que no gusta, o no es aceptable por su incorrección se correlaciona con una elección por mantener el poder subjetivo. Esa elección por ser una persona soberana todavía está en entredicho. Al individuo –en todos los países, clases y culturas- se le educa para ajustarse a sus roles, socialmente esperables. Dentro de estos está el de la credulidad. La sociedad ideológicamente sumisa a dioses también lo es a sus reyes. De hecho, muchos emperadores eran considerados como dioses en la tierra o su viva representación. La gran fuerza de las religiones no ha sido/no es de orden organizacional o político tanto como de orden psicológico al inocular en sus masas crédulas la idea de que todos sus actos eran observables por el ojo de dios. Los aparatos de estado y sus departamentos de espionaje y control no han conseguido tanto en comparación a lo que hicieron las religiones históricas. Aquellos metieron un policía en el cerebro de cada individuo que los reprimía desde dentro, éstas a lo mas que llegaran es a meter un chip hipodérmico para vigilar el movimiento de los ciudadanos sospechosos (no seamos optimistas: lo harán con todos nada más nacer). La diferencia está en que el dogma sectariza al dogmático haciéndolo totalmente manejable por el cuadro organizativo del que es fiel y un dispositivo electrónico de control podrá ser neutralizado por el pensante que lo lleve injertado, si no renuncia a seguir pensando sobre la vida y la libertad de la suya.

La ideología que propone con rotundidad falsedades como la vida eterna se nutre de bases sociales a creérselo todo también: a que el mundo es como es y no puede ser otro porque las tradiciones son incambiables, que los humanos están a prueba para ganarse la eternidad de un modo u otro, que se viene a cumplir una misión predeterminada y no hay otra elección. En resumen el crédulo es el que no cree en su creatividad. La de3scartta frontalmente. Descarta también su voluntad salvo la mínima y limitada para ejecutar órdenes o dictados de instancias superiores. La voluntad es una de las facultades superiores humanas mas preciadas. Sin voluntad no hay autogestión posible de la vida en presente y del destino como proyecto. Voluntad significa exactamente voluntad de poder. Y poder significa exactamente poder hacer. Renunciar a la voluntad es tanto como dejar de ser actor de la propia vida. En estas circunstancias la psicología del crédulo se coloca en posiciones deformar parte de una agenda diseñada para otro. El que va a la guerra por su dios, también lo hace por una bandera en la que no crea o por su rey sin entrar en considerar críticamente el significado de cada orden. Para el esclavo, incluso para el antiesclavismo dentro de las sociedades esclavas el enemigo está en el esclavista, olvidando que éste lo que mas le sostiene es la servidumbre disposicional de sus bases reclutadas. La propaganda antiesclavista, también la actualizada antes los nuevos tipos de segundas esclavitudes, olvida que el sujeto humano tiene que vencerse a si mismo como prioridad a la pretensión de vencer al mundo, idea que ya había coronado Descartes.

Siguiendo la referencia de prohibición de algunas sectas ideologicistas por dañinas a la salud mental, una sociedad autocrítica madura extenderá con el mismo razonamiento la limitación re determinados discursos y ritos a las practicas de las grandes relaciones porque son igual de sectarias que los pequeños corpúsculos con los que comparten metodología para proselitizar e idiotizar adeptos.

Distintos registros comunicativos

La cadena de registros comunicacionales diferenciados. Origen y su potencialidad.

La cosa hablada no es lo mismo que la cosa en sí. Por si fuera poco la cosa hablada lo es en distintos registros alterando las formas representacionales de su contenido. El lenguaje que habla de objetos a su vez es un objeto que habla de sí mismo autoreferenciándose continuamente. Vocabularmente se le da valor de cosa al objeto tangible, material, tridimensional y escrutable. Las cosas completan el mundo de lo visible pero honestamente también deben formar parte del no visible. Mucho de lo que está por conocer tambien llegará a poblar el universo de las cosas: desde tecnoaparatos que resolverán operativamente problemas que ahora no están resueltos a temáticas que tendrán el trato de cosas aunque no pasen por la tangibilidad.

Es más apropiado el termino objeto al de cosa para referir todo aquello de lo que se habla pase o no por la forma de su materialidad. Los objetos incluyen las cosas tridimensionales conocidas pero también a las bidimensionales. Una foto en la pantalla es un objeto y la pantalla misma es otro. Un signo es un objeto y la tecla que se presiona para digitalizarlo es otro. La universalidad del objeto es tan extensiva que se funde con la objetividad entendida esta como el conjunto de cosas existentes: desde una galaxia a una onda. La palabra cosa a pesar de su valor de uso tiene escaso valor conceptual por la alta polisemia que ha adquirido. La cosa es separada del hecho olvidando a la ligera que los hechos se componen de cosas. El acto se hace con gestos que tambien son valorados en funcion de las cosas que manejan.

Para evitarnos conflictos semánticos el uso de la palabra cosa en la terminología habitual es conveniente referirla mentalmente como objeto. Un objeto es una idea tan válida para manejar un artefacto intelectual como para referir cualquier expresión de la materia en la forma, color y fabricación que sea.

Las palabras mismas también son objetos de los que nos valemos para comunicarnos y para tratar de comprendernos. A la vista de tantas inconveniencias confusionistas no se puede asegurar que el lenguaje garantice la precisión y posibilite el consenso. En su lugar funcionan sensaciones de acuerdo y el supuesto de la agotabilidad argumental de un tema dado. Después de un cierto tiempo de un habla continuada los hablantes, física y mentalmente cansados, se prestan a la connivencia en parte por la seducción del argumento que se erija como dominante (que no tiene porque coincidir con el mas lógico o racional) y en parte por el embotamiento sensorial.

En cada espacio de acogida de una temática discursiva el recurso a la comunicación de lo personalístico es posible e inmediato. Cruzar la línea entre una temática de la llamada objetividad y saltar a la llamada subjetividad es enormemente fácil. Depende la capacidad del hablante de mantenerse en una posición estrictamente aséptica de aquel tema objetivo que desarrolla no permitiéndose la menor ligereza para ejemplificar lo conceptual saltando al campo de la personalización. En la clase didáctica y en la ponencia científica el hablante correcto es el que se ajusta a tema y no lo banaliza saltando a la anecdótica. Por otra parte el texto mas llano y accesible es el que saltándose el protocolo austero de la exposición la hace diáfana hablando con naturalidad de la cotidianidad y lo concreto.

Como que la mayoría de conversaciones son extra-doctas y funcionan en los campos personales la exposición de la ideas cursan en mezclas de historias narrativas sin pretensión alguna de elaboración. El peso de las impresiones sentimentales está por encima de su racionalización. Lo que es más la impulsividad desde el irracional reclama el mismo derecho a ser que la moderación participativa desde la racionalidad.

La comunicación oral maneja informaciones y conceptos que están vinculados por interpretaciones de hechos. Su trasiego en el decir de cada hablante la va condicionando. Lo que un sujeto A le dice a los sujetos B y C por separado sufre una transformación temática cuando B y C lo hablan por su cuenta. El primer nivel de infocomunicación que proporciona A se convierte en un segundo nivel en la producción verbal de B y C sobre el mismo tema. Cuando B habla con D y E vehiculando el mismo tema por su cuenta y por separado con cada uno de estos y C lo hace con F y G trasladando tambien el mismo tema se va a producir un tercer registro en la síntesis que hagan estos. Y así sucesivamente. Esa unidad de triangulación simple se complejiza enormemente ya que en la practica de la oralidad de las palabras cada hablante tiene una pluralidad de depositarios de sus informaciones asi como una pluralidad de emisores de las que recibe y cada temática no cursa como algo aislado y controlado sino mezclado con otras.

Las temáticas trasegadas son tanto mas desvirtuadas cuanta menor exactitud hay en sus referencias y menos honestidad expositiva se da. Ese factor explica porque hablando no necesariamente se entiende la gente y al proyecto comunicativo le sobreviene una perversión lingüística y deliberados equívocos interpretativos.

Si en un primer registro lingüístico (el del traslado de un fenómeno de la realidad a la verbalización que lo describe) ya concurre una traición a la cosa en sí en aras a su sustitución por el objeto lingüístico que la representa, en los siguientes registros lingüísticos -donde los hablantes ya se han separado totalmente de los materiales primigenios de la naturaleza referidos – la confusión puede ir a mas. Una parte de las comunicaciones interhumanas se basan en datos aportados por la comunidad científica (una nanométrica parte de la población mundial) que el resto de la sociedad consensúa implícitamente. De sus datos y argumentaciones se nutren millones de conversaciones en paralelo sobre las verdades de la vida y de la existencia. Eso hace que casi todos los hablantes queden situados de entrada en un segundo registro lingüístico ya que están privados o no tienen acceso directo a las investigaciones directas de la realidad fenoménica en su conjunto. Sin embargo hay unos materiales primeros: el de la sensaciones y el de las experiencias vitales, el de los sentimientos y el de la conducta por tanto, a los que pueden acceder todos los hablantes en tanto que vivientes. Al hacerlo puede comunicarlo todo de si en un estado de lucidez y transparencia tal que pueda decirlo todo. La mejor situacion para la comunicación ideal es la que no tiene que silenciar nada

por temor a herir o por temor a ser mal interpretado. Esa idealización de la comunicación implicaría la extralimitación de toda confidencialidad.

En la práctica social ordinaria lo que se dice a uno no se le dice a otro, lo que se declara en un lugar no se hace en otro ámbito. Los mismos espacios: desde las embajadas a las salas de espera, desde los bares a los asientos de un taxi, predeterminan protocolariamente los límites del habla. Confundir la gestión de la información a cada quien que le sea dable como le factor de responsabilidad en exclusiva de la hipocresía social es una simplificación extremista. El silencio forma parte de las pautas para la verdad y no todo lo hablado contribuye a esclarecer hechos o personalidades. El habla contiene unidades de significado mezcladas con cuadros expositivos que tienen por mayor significación no querer decir algo importante. En el primer registro lingüístico (el del traslado a palabras de las cosas de la realidad, las tangibles y las intangibles, las visibles y las invisibles) la honestidad intelectual es crucial para hacer una conversación fiel pero el mismo traslado de la cosa a la palabra ya la somete a una cierta desvirtuación. En el segundo registro las palabras de las palabras, es decir la referencialidad con una nueva tanda de producciones verbales la anterior tanda ya hay otro grado de desvirtuación pues sigue rigiendo el riesgo de deformación en la interpretación siguiente. Puesto que los hablantes no hablamos de un solo tema a no ser que en unas condiciones muy controladas de estudio lo exigieran así y mezclamos temas y relacionamos datos, la vida de las palabras es un continuo trasiego de combinaciones. El carisma del hablante existe a partir de sus habilidades expresivas en mezclar de maneras inusuales las palabras. Esto no puede ser al azar. La posibilidad matemática combinatoria de un cierto numero de palabras distintas y repetidas de un texto dado del tamaño que sea (de 100 vocablos o de cien mil) da lugar en el segundo caso a millones de formas organizacionales de las que su aplastante mayoría serian descartables por no tener valor de significación, serian la pura locura. De la minoría que tuvieran sentido los hablantes se distinguen entre quienes se someten a los clichés expresivos aburridos y a los que juegan con el lenguaje inventando nuevas maneras alegóricas de impactar en los egos de sus lectores u oidores.

Aunque el sujeto hablante no tenga motivos para silenciar información personal de su vida que le competa, basta que el receptivo que a su vez traslade la información a un segundo registro ordenándola de manera distintas para que la interpretación resultante sea sustancialmente distinta a la dada en su primer registro. Dos frases exactamente idénticas no tienen el mismo valor en un contexto que en un otro, tampoco en un hablante que en otro. Por eso se malogra la inteligencia cuando un criterio apto elaborado desde la lógica se convierte en un material doctrinario dándole el peso de un dogma.

La sociedad en sus complejidades trasiega continuamente con la información. De hecho es la materia prima de mayor coste. Se pagan impresionantes fortunas para saber a tiempo datos antes de que lo sepan los competidores. En el momento de escribir esto todavía se esta discutiendo acerca del despilfarro para pagar informes de estudios urbanos1. No dudo de tales despilfarros con cifras impresionantes. Las inversiones en estudios superfluos con minutas supercaras de gabinetes que se podrían llevar a cabo con la misma eficacia o mayor de maneras económicas ejemplifica como la información además de trasladar datos trafica en si misma con influencias.

A los habitantes de una sociedad no transparente en la que se oculta casi todo ante casi todos (siempre hay ropa tendida a tener en cuenta antes de hablar) nos ha tocado movernos dentro de culturas restrictivas y condenadamente hipócritas. La definición más simple de hipocresía es la de pensar una cosa y decir otra. Se distingue totalmente de la inconsecuencia (pensar una cosa y hacer otra) aunque el decir es una forma de hacer y eso lleva a convertir en aliadas la una de la otra. Hay otras razones no especulativas ni de cobardía para callar informaciones, en particular en el campo sentimental. El no deseo de A por C comunicado a B en el primer registro lingüístico como una información sincera puede convertirse en un impacto catastrófico cuando B en una total falta de delicadeza y no sabiendo corresponder a la confidencialidad que la ha depositado A se lo comunica a C ,anticipándose a la prerrogativa de que lo haga A. Es como si el psicoanalista llamara tras la sesión con su consultante a figuras de su constelación para decirles lo que piensa o siente realmente aquel de estas. La triangulación de la confidencialidad en la que está presente el rol del psicoanalista sirve para ilustrarla mejor que nadie. La imposibilidad de hablarlo todo y en partricular de sus síntomas graves a las personas del contexto habitual llevan a la personalidad trastornada a constituirse en analizante para plantearse una cura que en parte pasa por la construcción -o recuperación- de su autodominio por lo que hace a la información que necesita y con la que trasiega en su vida. Un consultante que depositara información personal en un profesional (el elenco de roles se extiende a otras profesiones: abogado, notario, cirujano...) el cual faltara a su código deontológico saltándose el secreto profesional se autodeslegitimaria automáticamente. No han faltado las lecciones de quienes han enseñado como socializar informaciones para el bien común. Jonas Edward Salk descubridor de la primera vacuna contra la polio no hizo negocio con el hallazgo. Al ser preguntado en una entrevista porque no lo había hecho contesto con una pregunta ¿acaso se puede patentar el sol?

A partir de ese principio, en otra etapa posterior totalmente desvirtuado y pervertido, la sociedad vive de espaldas a si misma ocultando información para que patentes, inventos y conocimientos no sean socializados de tal modo que todos tengamos que pagar por repetido por ello. Actualmente la tecnología ya esta permitiendo la existencia de una internáutica autogestionada sin tener que pasar por operadores intermediarios a los que pagar mas allá de sus inversiones ya amortizadas. Volviendo a los datos en sí y no a los espacios o modos de darlos, el sujeto hablante se mueve filtrado por dos grupos de factores de presión distintos: por una parte su necesidad de verdad, tanto de recibirla como de darla; de otro, su consideración para que esas verdades no dañen imprudentemente.

La sociedad de la total transparencia es por ahora inconcebible y no solo por un sistema económico-político que trafica con informaciones sino también por la estructura psicolinguística. En las distintas formas de los hablares cada hablante ya sabe hasta dónde puede extender lo que sabe en los demás, la prudencia o no de hacerlo, su propia necesidad extroversiva en querer decirlo todo aunque no interese y su confiabilidad en la correspondencia del depositario. Desde una temprana edad de las relaciones verbales los prepúberes ya saben o interiorizan que todo no se puede decir y que la información tiene un coste. También aprenden que hay quien la tergiversa y eso da motivos para silenciársela en una siguiente ocasión. Esto pondrá el memorándum subjetivo para uno de los dramas comunicacionales de la existencia humana: la necesidad de decir y los problemas de bloqueo para hacerlo. Este bloqueo puede ser patológico, de origen personal, por una inhibición que somete la personalidad a los propios miedos o ajenos; o puede ser impositivo, de origen extrapersonal, por una represión sometida por figuras de control. Decirlo todo es un slogan que se cae por su propio peso cuando es el torturador el que quiere sonsacar la verdad para destruir la libertad y la vida de los demás.

Habrá siempre que distinguir entre la información dada porque es crucial para una situación y tema, a aquella que es dada para ridiculizar o herir. También de la que es soltada por un acto de impulsividad reflexiva. Quienes son victimas de su impulsividad soltándolo todo sin tener consideración por una situacion dada todo lo que proporcionan es la evidencia de su mismos, de su incotención verbal y de su pulsión buscando una comprensión que no encontraran ni a la que tendrán derecho en un auditorio. Es un revival de la típica pataleta. El loco es loco no porque lo que diga no sea o pueda ser cierto sino porque lo dice en un acto fuera de juego en una situación dada.

El origen de la pluralidad de registros comunicacionales está en las diferentes tomas de posición de partida en relación a los temas de los que se habla. La complejidad aumenta cuando cada sujeto hablante se convierte, a su turno,en objeto temático por otro, con todos sus contenidos hablados que son tantos otros objetos de referencialidad y revisión. Para que cada registro lingüístico tenga validez y credibilidad deberá pasar por encima del encadenamiento de mensajes en los que se ha aumentado su cuota de tergiversación y volver a la fuente original de la toma de datos.

La libertad de expresión apuesta por maximizar la comunicación a la mayor cantidad de ámbitos posible. Esto genera un proceso basado en un ideal. El sujeto hablante sería o es el intermediario entre toda la información que posee y los receptores a los que puede dársela. Como que la información no es una sola ni estática sino pluritemática, creciente y modificable y como que los depositarios no constituyen un parámetro único sino una pluralidad de sensibilidades y capacidad heterogéneas, cada informante lo es a su manera según lo que tiene y lo que puede dar, según cómo y de quien ha recibido datos y según quien y como los quiera. Al hablar de información, la palabra información, la refiero en su amplio sentido no solo al que se circunscribe al campo de las noticias coyunturales. La información es la manera de referir sucesos y pensamientos, el pasado y los planes de futuro, las cosas definibles y los conceptos en ascuas.

En los trasiegos informativos de lo personal una parte considerable de los conflictos y padeceres humanos pasan -siguen discurriendo- por informaciones ciurculantes que dañan. Prematuramente, un hablante pide de otro que elige como confidente a que no diga nadie mas aquello que le comunica. Vuelve a ser un esquema de triangulación en la que se define un tercero para que quede excluso de la información manejada o se elige a un segundo para que lo sepa inmediatamente después de que uno lo sabe el pack temático de lo que sea en curso. Aunque no haya alevosía en estos trasiegos el conjunto de los demás en relación a la información que poseemos se coloca en un orden dado que incluso puede ser espontaneo. No se calla lo que se sabe para esperar a tener el estadio futbolístico lleno para soltarlo. Se van diciendo las cosas conforme se van adquiriendo y según quien o quienes estén a mano para decírselas y formen parte del interés propio en hacerlo y del interés ajeno en escucharlo. Los conflictos interpersonales le deben mucho a la gestión informativa de lo personal. El hablante cuenta mas o menos de su vida a otro según si conecta con su sensibilidad receptiva. Tan pronto no la halla lo descarta como confidente aunque pueda hablar de temas neutros con esa persona y protocolice ademas de protagonizar espacios de sonoridad verbal. Descartar al otro como confidente remite a varias posibilidades: desde su condición de usuario de discurso lesivo a su falta de sentido de confidencialidad a su falta de comprensión.

En los actos de habla se dice de todo: eso le da grandeza y también bajeza. En cuanto un hablante hace afirmaciones irracionales, totalmente infundamentadas o cuando usa falsificaciones tal vez consiga hacer daño a aquellos que implica con su perjurio pero al ser descubierto a quien mas perjudica es a sí mismo porque pierde toda credibilidad. Esa perdida de credibilidad le puede acompañar el resto de su vida.

La potencialidad lingüística de la comunicación es infinita. En tanto que organismo viviente que no para de crecer (en extensión numérica del campo semántico y en intensidad cualitativa de las precisiones gramaticales) el habla es lo que seguimos teniendo para comunicarnos los unos a los otros, para indagarnos y seducirnos, para sentimentalizarnos y aprendernos. Sí, por supuesto, no es lo único pero configura los actos diarios más básicos que corroboran la posición de cada humano ante los demás, ante la sociedad y ante la historia. Cuanto mas selectos sean los hablantes en la forma de elegir sus palabras y mas cuidadosos sean/seamos con nuestros comunicantes más vacíos resolveremos en las culturas en las que nos movemos.


1Concretamente en la ciudad de Barcelona.

Vivir reciclando lo despreciado.

Vivir integralmente de la reutilización y del reciclaje[1].

La economía de la sostenibilidad suena muy bien pero si no se entiende como  una filosofía completamente distinta por lo que hace a otro modelo de organización social y aprovechamiento de los recursos va a ser una filfa demagógica más. La poltrona gubernamental trata de conciliar el enunciado de la sostenibilidad con  crear más puestos de trabajo y más industria, olvidando que el más y más del desarrollismo capitalista es antitético con la sostenibilidad.

La economía de futuro a escala planetaria  existirá en tanto en cuanto se replantee una racionalización de los recursos, entendiéndolos en su maxi sentido, el de los recursos naturales y energéticos y el de los recursos de las cosas producidas que siguen teniendo una vida útil. Los organismos de planificación que no pongan como eje en sus agendas de planning la tesis del reciclaje  no van a ser cooperativos con los enfrentamientos a las crisis periódicas y con alternativas de vida en la paz y el sosiego. Aunque cada vez hay más planteamientos empresariales en las tareas de reciclaje, este sigue siendo ideológica y masivamente rechazado a pesar de que las escenas cotidianas de los recicladores no paran de aumentar. Personas bien vestidas montan guardia ante un hallazgo encontrado al pie de un container mientras otras van a por el coche. El perfil del reciclador va evolucionado: ha saltado del rebuscador de basuras y del acumulador de trastos viejos e inservibles al superviviente inteligente que no se le caen los anillos ni se avergüenza por hacerlo.

Es conocida la práctica de ir de basuras para amueblar pisos alquilados vacíos y de temporada. El superávit de enseres despreciados y tirados ha sido y sigue siendo de tal envergadura que solo falta caminar con los ojos abiertos para encontrarse cosas útiles. Esto ha llegado a tal extremo que es difícil salir a la ciudad a pasear y no encontrar algo despreciado por otros y que siga teniendo una utilidad. Evidentemente, depende de las necesidades de cada cual en si lo recogerá o no. Una cosa puede seguir siendo útil y sin embargo no ser necesitada por el primero que se la encuentra.

Conociendo el valor de las cosas cuando son echadas empieza a extenderse el fenómeno de dejar las cosas aún útiles junto a containers para facilitar precisamente su recogida por quienes viven de recogerlas o pueden aprovecharlas.

Mi experiencia personal es doble tanto facilitando cosas de las que me he desprendido dejándolas de tal manera para que sean aprovechadas por otros como recogiéndolas al encontrármelas por casualidad. Más de una vez al ir al container a tirar cristal y basuras de plástico (la orgánica la aprovecho para las plantas de casa) recojo algún material que puede servirme. Me he encontrado lotes de libros, ropa, azulejos, maderas, viguetas de aluminio y otras  muchas cosas. Ir de shopping (de tiendas) o de reciclajes (ir de basuras) ya no guarda tanta diferencia. Ambas conductas comparten el objetivo común de obtener objetos o materiales para cubrir unas necesidades.

El origen de la tienda o comercio era para cubrir un servicio con el objeto que se compraba. Los índices de fraude y de victimidad han  puesto una buena parte del comercio entrecomillada por su falta de eficacia y sus altos precios. A veces he comprado cosas que las he visto  un par de días después tiradas, otras al ir a una ferretería a comprar algo me he encontrado de camino, también tirado, lo que andaba necesitando.  Una de las curiosidades de la modernidad es que a veces vamos a comprar objetos de trinca que ya hemos olvidado que seguimos teniendo en alguna parte del garaje o del almacén.

En la actualidad hay tanto y de todo que seguir fabricando podría estar seriamente cuestionando. En todo caso la lógica industrialista pasa por modificar formas más que superar funciones. Algunos objetos en sus últimas versiones son peores que sus primeras versiones históricas. Ya entiendo que la necesidad industrial es la de renovarse (o te renuevas o te mueres, es la oración con la que se duerme multitud de empresarios cada noche) pero a menudo se confunde eso con maquear las cosas. Uno de los fraudes internacionales más elocuentes de la industria mundial es la infinita variedad de formas de artilugios para cumplir idénticas funciones. Si las empresas y marcas no se han puesto de acuerdo- ni nada indica que lo hagan a largo plazo- en unificar enchufes o alimentadores,  ¿Cómo vamos a creer en que las negociaciones diplomáticas a escala internacional para resolver problemas de sociedad más graves: hambrunas, epidemias, armamentismo, tráfico de personas y de órganos, guerras,..tengan voluntad política para resolverlo?

Un modelo de economía sostenible pasa justamente por lo contrario: el menos pero suficiente, menos cosas y más eficaces (poliútiles y más bien construidas para que tengan una mayor longevidad). Trabajar menos en el doble sentido: dedicar menos tiempo laboral por día (posiblemente con el equivalente de una hora de producción diaria  por persona en edad de trabajar la economía mundial iría sobrada para cubrir las necesidades de la humanidad entera) y conseguir más tiempo para la creatividad lúdica, la cultura, la filosofía existencial y el placer de la existencia. De hecho, la cifra apuntada es exagerada pero no por defecto sino por exceso.

El problema a escala mundial no es el de la escasez y el déficit sino todo lo contrario, el del superávit y las políticas de presión (chantaje y extorsión) que se hace con ella, aceptando antes malbaratar recursos que facilitar su uso y consumo por la gente.  Tirar cosas para seguir con unos ritmos y precios lo hacen tanto grandes empresas sin escrúpulos como pequeñas unidades domésticas, aunque sea por razones diferentes: nos cansamos de usar la misma ropa o se preferimos cambiar de mobiliario y vehículo aun a sabiendas que todo ello puede tener un segundo uso. Lo lógico es facilitarlo.

 Mientras no se remodelen los puntos de calle donde se tiran las basuras, como puntos ya de reparto in situ para que se lleve gratuitamente objetos que le sean útiles quien se los encuentre, cabe prever el aumento tanto de rebuscadores que siguen itinerarios de basuras como personas que las recogen sin haberlo planificado porque ese día tenían que ir a comprar eso mismo a la tienda. Los grandes y pequeños comercios no se alegrarán si pierden parte de sus ventas porque parte de sus clientes se equipan con objetos reciclados de los contenedores de basuras.  Ese tipo de disgusto a escala vecinal refleja el que hay a escala de todo un sistema ante ideas de supervivencia alternativa sin gastar tantos recursos energéticos y materiales. El planeta no puede con todas las ambiciones de tantos ambiciosos. Ecológicamente tiene más sensatez el reciclaje que el despilfarro. Mientras los hábitos para reducir objetos de consumo no se implementen con mayor fuerza el reciclaje de cosas para reutilizarlas tal cual están o reparándolas o para aprovechar sus componentes seguirá siendo una buena opción tanto individual, como doméstica, como para empresas que quieran inaugurarse en este sector.

Dada la enorme cantidad de cosas que se tiran y siguen tirando, actualmente es posible vivir únicamente del reciclaje. No, no me he equivocado. Se puede, sin que eso suponga mal vivir. El reciclaje no solo incluye cobijo, materiales y ropa sino también comida. Esa idea, no lo dudo, va a ser tildada de imposible y de loca. La imagen harapienta de quienes se dedican a hurgar contenedores hace pensar en pobres gentes y no siempre cuerdas. Para demostrar la factibilidad de esta verificación se tendría que tomar como hipótesis secundada por una cierta cantidad de gente dispuesta a demostrarla durante un tiempo considerable, un mínimo de un año, con criterios estrictos con respecto al concepto reciclar, incompatible con aceptar subvenciones o limosnas y con un reto innegociable: vivir y vivir bien, no solo sobrevivir como las ratas.  

En una ocasión para demostrar las posibilidades del comercio electrónico por internet se aisló un grupo provisto de tarjetas de crédito para que compraran todas sus necesidades desde el primer día, sin salir de casa, desde el champú, a la comida. El experimento demostró esa posibilidad. El experimento que me propongo es el de demostrar que es posible vivir (desde la construcción del cobijo a la consecución de la comida) utilizando materiales desechados y solo desechados, no aceptando donativos ni actos de caridad ni solidaridades. Si tuviera dinero a raudales me constituiría en mecenas para sufragar ese proyecto, es decir para conseguir una muestra humana considerable dispuesta a llevarlo a cabo puesto que la idea anunciada no tiene por ahora la fuerza suficiente como  banderín de enganche para que el personal crea esa posibilidad aceptando dedicarse a ella.  El mecenas (por si alguno quiere hacer suya la idea) no pagaría nada directamente a los implicados pero negociaría el mantenimiento de sus puestos de trabajo o el pago de sus facturas en sus domicilios a cambio de que se prestaran a vivir sin pagar un céntimo con la condición de vivir bien, vivir para el ocio supeditando los tiempos de trabajo (recogidas de cosas y materiales) para la creación de una zona residencial digna.

Como todos los experimentos este es posible dadas las curvas de despilfarro que se dan en la sociedad en la que se vive. En otra sociedad racionalizada sin tantos materiales desperdiciados esta propuesta no daría a lugar.

A  un año colmado después de anunciar la terrible crisis en la que se metía el país se habla de la lenta recuperación. Otra crisis que se quiere archivar rápida sin aprender mucho, todo para preparar otra gran crisis, comparativamente mucho mayor, a un plazo por ver cuál será. Quizás, cuando un día la gente vea que su dinero se ha devaluado y no le sirve para comprar productos en la tienda o no haya gasolina en sus estaciones o que el agua corriente no le lleve al domicilio, empiece a reaccionar.

Roger Myerson (universidad de chicago., nobel de economía del 2007) se apunta al grupo de propuestas intervencionistas en la irracional dinámica neoliberal sugiriendo una reforma limitada y clara del sistema bancario ya que considera que el shock del sistema financiero ha estado en el origen de la última crisis, colocando en un segundo plano los estímulos fiscales o para el empleo.

Para otros puntos de vista, el sistema capitalista vive permanentemente en crisis y ante cada una de sus crestas no se puede dejar de observar que para cuando a unos les llega la crisis otros vienen viviendo en ella desde que nacieron porque son los más desheredaros que nunca pudieron aspirar a nada.

 



[1] http://foros.expansion.com/showthread.php?p=769074#post769074

Conciencia y Actos.

La colisión entre conciencia y estilos de vida y consumos.

La conciencia no es algo que se pueda tratar independientemente del comportamiento de cada día. Al referirla en su formato abstracto no le quita cuestionarla -persona a persona- en su escenificación concreta. De la conciencia se hizo un paradigma único como si la conciencia pudiera ser una sola. Incluso hubo vanguardistas que se expresaron como puentes para la extensión de la conciencia de la sociedad en toda la sociedad.

Conciencia es conocimiento de los hechos, comprensión por tanto de los mecanismos que generan los estados de las cosas, entre ellos injusticias y desigualdades, y, también es,  actuar en consecuencia. La conciencia lleva -o debería llevar- a un estado permanente de crítica para preservar la libertad y cualificar la vida social.

No es así, de la conciencia se hacen interpretaciones distintas y no de todo conocimiento de los sucesos se desprenden las mismas conclusiones. El caudal de subjetivismos explica una diversidad tanto por lo que hace a interpretar lo social como lo individual. Ocurre, pues, que a niveles de conciencia alta no siempre les corresponde formas efectivas de lucha ni tampoco cambios personales de vida. A eso se le llama incoherencia.

Los comportamientos de la mayoría de las personas pasan por las contradicciones. Ya es un gran adelanto reconocerlas pero cuando concurre su reconocimiento no siempre lo acompaña el deseo de superarlas, tampoco concurre la posibilidad siempre de hacerlo. Predomina, en lugar de eso, la instrumentación de teorías y prácticas para vivir lo más confortablemente posible a pesar de toda la disonancia ideológica. Es difícil encontrar una sola persona que no la padezca. Pensar de un modo y actuar de otro es lo más común, no por una intencionalidad cínica en el decir a sabiendas de la imposibilidad del hacer sino por las limitaciones existenciales dadas por las coordenadas tiempo-espacio en las que se vive.

Algunos pensamos que hemos nacido en un mundo para el que no estábamos ni podríamos estar nunca identificados. O nacimos mucho antes de una época ideal (que estará por ver si nuestros congéneres la disfrutarán en los siglos futuros) o nacimos mucho después de épocas pretéritas, en las que muy probablemente la autenticidad era mayor y el trato entre semejantes era más humano (donde, en todo caso, las bacanales orgiastas romanas pudieran hacerlo pensar por su mayor liberalidad).

El deseo de una conciencia universal, solidaria y digna, con la libertad como primera institución de todas lleva a la colisión continua con las formas más concretas de vivir. Mientras los conspiradores por un mundo nuevo hablan de sus reivindicaciones atiborrados entre borrascas de humos, nicotinas y alcoholes; el observador duda que de esas palabras pueda salir algo realmente nuevo. Mientras las personas se organizan por un lado para reclamar el fin de las desigualdades acepta empleos no éticos para intoxicar a la sociedad con productos superfluos y dañinos. Mientras hay gente que habla de amor fraterno y de acabar con el capitalismo se enreda con sus depósitos bancarios en entidades sospechosas por sus apoyos al armamentismo.  Los combinados antitéticos son continuos. Tenemos portavoces del ecologismo que se desplazan generando grandes consumos de combustible intoxicando la atmósfera, apólogos de la libertad que prohíben a sus partners a que tengan contactos íntimos con otros, parlamentarios lúcidos que se saben atrapados en las encerronas palaciegas donde no se hace puñetero caso a sus propuestas, hablantes obsesivos de sexo que lo practican más bien poco, amigos que apuestan en contra de tu libertad relacional…Entre el creer y el actuar hay grandes distancias, las que hay entre el pensar y el hacer. Ese desajuste indica que la conciencia no se limita a una suma de conocimientos y datos verificados aportados por el análisis sino a una forma de ser que los integra y que actúa o tratar de actuar consecuentemente con ellos. En vez de eso, la conciencia sigue su ritmo mientras que el comportamiento sigue el suyo. La conexión no es tan corresponsiva como en principio se pudiera pensar.

Es tan constante la evidencia contradictoria entre el deseo y la posibilidad que se ha naturalizado el abismo existente entre el decir y el hacer. Al conformista se le descubre antes de que pasen 5 minutos de una conversación cuando te dice que si lo que hace (lo cual es algo reprobable y lo sabe) no lo hace él lo hará otro, puesto que es inevitable prefiere ser él el oportunista a que otro le arrebate la función para que se quede con los dividendos. Del otro se espera algo más, bastante más, que un saber extraordinario, y un despliegue de su conciencia por el conocimiento de todas las actualizaciones de los grandes problemas del mundo. Se espera que viva de acuerdo con ese conocimiento para formar parte de las soluciones de las cosas, y no de los problemas.

La ética empieza por la gestión del propio tiempo y energía no poniéndolos al servicio de actividades negativas o fraudulentas por mucho que el mejor postor esté detrás contratándolas. La multiaspectalidad del perfil del consumidor moderno requiere una auto vigilancia total para no ser cómplice del sistema con el que no está contento. Detrás de cada acto de producción y de cada acto de consumo se participa de cadenas y procesos con implicaciones internacionales. El poder del consumo pone el énfasis en esta poderosísima arma individual de no emplear el propio dinero para lo injusto: desde comprar carne envasada a comprar artículos del otro lado del planeta despreciando los del vecino. Ni siquiera las nuevas empresas etiquetadas como comercio justo están fuera de las observaciones críticas en contra de las prácticas neoliberalistas.

En una imaginaria lista de actividades laborales reprobables y de funciones productivas a eliminar no serían pocos los empleos o puestos de trabajo que se deberían recalificar con recalificaciones que conducirían a su supresión.  Por lo que hace a los actos sociales la cultura no ha filtrado las  formas de estrés y velocidades existenciales totalmente enfermas. Basta tener la mala suerte de encontrarte atrapado en un atasco de tráfico encerrado en tu coche para advertir el tipo de hilaridad a la que llega la gente dándole al claxon frenéticamente sin saber a lo que le está pintando. La sociedad enferma está más enferma de lo que se le reconoce. Su autoconcienciación -que queremos suponer que va siendo creciente- no lleva a resultados tan positivos a corto plazo ni se les prevé a medio ni largo plazo a pesar de que los compromisos intergubernamentales dedican más esfuerzos económicos para las curas por lo que hace a los impactos ecológicos lesivos.

El reto crucial tanto para la sociedad como para cada uno/a de nosotros/as  es implementar la ética en cada acto de vida, en cada detalle, en la forma de manejar el dinero y en la forma de relacionarnos con las cosas, en la forma de tratar a los demás, a los que queremos y a los que nos son indiferentes, a quienes están cerca y quienes están lejos, a los clientes y a los socios, a los amigos y a los enemigos. Hay un gran trabajo de reflexión práctico por hacer en cada acción, ya que cada acto de vida es un acto de significado, según actúas así eres interpretado, según lo que hagas así haces mover el mundo en una dirección u otra.

La conciencia no es la suma de los textos escritos o leídos (eso forma parte del proceso de intelección pero no lo que la demuestra) sino una línea de comportamiento, la que sabe  estar en el mundo, la autentificación de las relaciones, la lucha por acreditar la postura ética frente a los comportamientos vendidos que aceptan el ultraje y la injuria a cambio de los privilegios de la supervivencia.

No hay ninguna biografía que no tenga sus pifias y anécdotas para la vergüenza. Pero avergonzarse de lo que se hizo es un factor a favor de la conciencia de quien ha tenido tal sentimiento por su sensibilidad. Avanzar en conciencia significa estar en permanente conflicto con los demás que se oponen a ella o que no quieren actuar en consecuencia con ella. No falta la tesis de quien ve una equivalencia entre conciencia y sufrimiento. Olvida que tomar tal ecuación como una relación inmodificable no permite ver el sufrimiento como parte de la enseñanza y etapa transicional. La conciencia es el aliado integro para la felicidad, la ignorancia lo es para la alienación en la superficialidad.

El ser consciente no puede ignorar lo que sabe, no puede librarse de las conclusiones a las que ha llegado. Su conciencia es el resultado de haber desentrañado los secretos del mundo y en particular del sistema socioeconómico en el que vive, pero también de haberse transparentado ante sí mismo lo que es, en lo que se mueve, su trayectoria de futuro, el valor de sus compromisos. Dependiendo de su disposición espirita también conciencia su sentimiento de fusión con la totalidad, su interatomización con todo lo demás: lo que ha existido y lo que está por existir, lo material y lo inmaterial, lo visible y lo invisible, lo explicado y lo no explicado.  Concienciar pasa por indagar y por pensar, por enfrentar los datos con un método que los combine y esencialice. El placer del saber no es igualado a ningún otro, aunque Eric Hoffer ya filosofó la semejanza del placer producido por la excitación  entre manejar e ideas y el placer de la sensorialidad erótica.

He oído decir varias veces en medios intelectuales que la conciencia está más conexa al sufrimiento sentimental (por la impotencia que se experimenta frente a las necesidades de cambio que no se concretan) que la ignorancia ya que el ignorante piensa que vive en el mejor de los mundos posibles justificando todo el fárrago de errores que sigue arrastrando. No estoy de acuerdo, la conciencia da una amplitud y una visión existencial que no proporciona la no-conciencia. El tiempo de cada minuto y el valor de cada experiencia vienen multiplicados en el nivel de consciencia, algo que se priva quien carece de ella quedándose o pegándose en/a la forma de los estímulos que le van llegando.

Lo cierto es que a más conciencia mayor exigencia ética personal. Tener conciencia y no adoptar una conducta ética da lugar a monstruosidades y a monstruos psicopáticos capaces de las peores barbaridades. No hace falta alcanzar roles de gendarmería en la institución del mal para vivir severas colisiones entre lo que se sabe y de lo que se es consciente y lo que se actúa o hace por los estilos de vida y de consumo. Cuantas más acciones protagonice una persona contrarias a lo que piensa y en contra de la lógica y los valores humanos mayor disonancia, mal estar y patologías vivirá en su biografía y menor utilidad tendrá para los demás, así como para la historia y para la ciencia

La protesta política general

Ante la convocatoria de la protesta política general1.

Es un clásico el slogan de un acto político definitivo con el que quebrantar un gobierno y dar paso a una alternativa de gestión social y política para la solución de los males generales. Durante las dictaduras se convocan huelgas generales para acabar con un régimen caduco. En el franquismo hubo varias de esas convocatorias con el flamante título de huelga nacional política. La titularidad gubernamental del PSOE se está enfrentando a manifestaciones masivas por distintos asuntos y también por responsabilizarlo por su incapacidad de sacar al país de la crisis. En el mundo ha habido una cierta tradición de movimientos masivos conservadores que ponen el punto de mira de las responsabilidades en los individuos de la galería de turno en lugar de ponerlo en la estructura del modelo. E esto se desprende que no todo movimiento social es una escuela de enseñanza en quienes lo secundan, lo puede ser de alienación.

Es una manipulación convocar a la clase media a la gran y definitiva manifestación para tumbar un gobierno en un momento histórico en que sabemos que no hay una oposición alternativa para la gestión global. Hay una conexión en este tipo de convocatorias con aquellos razonamientos que durante la transición en los años 1975-1983 apelaban con morriña a la dictadura desmantelada con su famoso predicado: con Franco se vivía mejor.

El derecho a la protesta está recogido constitucionalmente y es una libertad fundamental para atenuar dominios y llegar a acuerdos pero no toda protesta es legítima ni racional. Venimos padeciendo una colección de ellas por leyes innovadoras y evolucionistas (la del aborto, la universitaria, contra la homosexualidad,...) y por supuesta en todos los regímenes, en el aznarato también, acciones contra el paro laboral. Desde que tengo memoria nunca hubo pleno empleo rotundo, siempre ha habido una considerable parte de población pasiva y muchos sectores (el estudiantado y las mujeres con trabajos domésticos) fueron considerados como parte integrativa de esa mal llamada pasividad.

Haciendo números es una minoría social directamente comunicada con la activación de inversiones y generación de producción real que está implicada con trabajos de riqueza, la mayoría lo está con trabajos de control. El funcionariado en su conjunto (mas de 3millones de personas en Spain) no es generador directo de riqueza sino una organización para controlarla y para obtener -para la clase dirigente- bastante más que sus diezmos. En el país se estima que hay menor cantidad de empresariado en toda la gama de empresas activando inversiones y organizando trabajos.

Una alternativa a la crisis no pasa por sacar un gobierno y meter otro que se dedicara a crear empleo ficticio (hay una larga tradición en los países de leste europeo en los que se garantizaba empleos para todo el mundo sin que eso correspondiera a la dinámica lógica de la economía real llevando a inventar puestos de trabajo para actividades que no necesitaban tantos) sino apoyar a quien proponga un nuevo modelo de vida. A esta idea se la acaricia pero nadie dice que un modelo económico alternativo pasa por acabar con los paraísos fiscales y por recortar la ambición de los mas ricos asi como de sus posesiones. En resumen, un nuevo modelo no es concebible sin acabar con la misma esencia del capitalismo y reeducar a la sociedad en formas no ególatras de vida social. Inevitablemente las proposiciones hacia un modelo alternativo van a pasar por una antipopularidad rotunda habida cuenta que una parte de la población cae en el alarmismo al perder sus fuentes de ingreso sin preguntarse la larga trayectoria que explica esa pérdida.

Las crisis estructurales periódicas no las producen los gobiernos, o al menos no las producen como causantes directos. Las formas gubernamentales en sí mismas ya son indicadores de crisis permanente de la humanidad en tanto que delegan resposnabilidades colectivas a unos gestores que les permiten que a sus espaldas hagan cosas no autorizadas. En principios los gobiernos actúan con el respaldo gubernamental pero de acuerdo con las formas de votaciones por mayorias simples hay maneras de manipular parlamentos. Por su parte los partidos políticos se presentan ante la sociedad como feudos personalistas. Los hay (PP es muy representativo de eso) que no tienen la menor vergüenza en que sea un líder el que se presente a los medios como amo y señor de toda la organización.

Las formas de habla en política son tan bajas de contenido, tan poco respetuosas por no decir saboteadoras, que también lo son, que en el lugar de los debates se prodigan los golpes y contragolpes a base de titulares. Una sociedad madura no se pasaría toda su existencia siguiendo a sus clases políticas (unos cientos de individuos consentidos y caprichosos en todo el planeta) en sus partidas de ping-pong. De las clases políticas lo menos que se puede afirmar es que son parte de la estructura parasitaria a la que alicientan y de la que viven. No se puede justificar de ninguna de las maneras seguir aguantando un doble discurso: el de supuestas medidas anticrisis por un lado y el de unos sueldazos e ingresos reconocidos brutales por otra. La titularidad gubernamental actual volvería a tener la simpatía del público en 24 horas tan solo reduciendo a sueldos razonables los de los diputados y ministros, también reduciendo el porcentaje de funcionariado superfluo, y dentro de este lo dedicado al ejercito y a las policías. Solo haciendo esto además de conseguir simpatías sobradas convertiría la actual etapa de crisis en un veraneo confortable para esa masa de parados angustiada y desorientada.

De la crisis económica del 2008-2009 no se está aprendiendo tanto lo cual la prolongará al 2010 y se habla también del 2011. Para el modelo de acumulación de capital en todo el sistema mundial no es la primera ni será la última. En particular no se aprende la lección crucial: que el planeta tiene recursos sobrados para todo el mundo pero el modo de sacarles partido sigue siendo a favor de minorías, lo que explica que siga siendo casi la mitad de sus habitantes que lo pasan mal. Eso explica que no exista legislación restrictiva para el enriquecimiento a ultranza de los mas listos, es decir de los más oportunistas. Teóricamente en una sociedad dineraria lo más fácil debe ser conseguirlo ya que absolutamente todo: desde la ideología de la ambición a las prácticas comerciales del engaño. Si bien las medidas anti-corrupción con su saldo de imputados por especuladores y traficantes de favores e influencias esta en la linea de la reparación histórica del mucho daño que se hace a un país con esas inversiones incorrectas y, de ser estrictas, caerán en dominó otros muchos especuladores que en localidades pequeñas han priorizado sus bolsas a los intereses comunitarias, esta misma persecución tardía y tras males hechos demuestra que el sistema no se autorregula para evitar lo que periódicamente va produciendo: una extensa saga de ciudadanos vendidos al mejor postor.

Eso ha pasado y seguirá pasando con un gobierno u otro. El PSOE, en realidad los partidos socialistas, vienen defraudandando a las ciudadanía que los votan. Un día u otro sucedería pero eso ya fue advertido -ya lo advertimos desde la primera campaña legislativa de la que salió elegido F.González- ante lo que solo se desengaña quien aceptó ser engañado y autoengañarse. En cierta manera toda esa base ambigua que ahora no entiende el programa del gobierno al que ayudó a elevar al poder tiene lo que se merece. Pero de haber votado a la derecha seguiríamos mucho peor reproduciendo esquemas predemocráticos con menos control de la estafa social. ¿o acaso se ha olvidado como se hicieron las grandes fortunas en este país? El problema es que las bases electorales de los socialdemócratas ahora defraudadas no resolverán las cosas cambiando su orientación de voto a sus oponentes conservadores o centroderechistas. Tan solo participaran del juego de la bipolaridad social sin cambiar a fondo las cosas.

La imagen de una gran huelga para acabar con una resolución de estado ya ha pasado a formar parte de los idealismos sociales por no decir leyendas urbanas. Las dimisiones toca pedirlas por razones solidas y objetivas y con una opción alternativa, alguien que además de promesas explique un programa para acabar con el estado de debilidad económica. La verdad es que para construir un programa alternativo hay que asumir otros valores sociales, otro modo de entender el trabajo y la cooperación dentro de los países ricos, otra forma de relacionarse con el planeta, en definitivo acabar con la jungla neoliberalista en la que todo vale a cambio de inflar los dividendos de unos aún a costa de la miseria y sufrimiento de otros. El hecho es el siguiente: ni la derecho ni la izquierda de la parasitaria casta de supuestos dirigentes que no saben qué ni como dirigir se han puesto de acuerdo ni se pondrán nunca de acuerdo en acabar con el modelo del capitalismo salvaje. Si hay un espacio para la alternativa es el de la base social con iniciativas autogestionarias creando programas de gestión de los recursos con protocolos éticos serios y mantenidos con rigor. Mientras esto no se haga con suficiente potencia de lanzamiento, las próximas décadas tendremos que seguir aguantando las broncas interpartidistas que esterilizan la eficacia por falta de colaboración y la casa seguirá sin barrer.

Ante la convocatoria a una manifestación general en contra del paro cada seducido por ella que desee ir debe pensar no en lo que el país puede hacer por él sino lo que él puede hacer por el país (idea muy a lo Kenedy pero que viene al pelo). A quien no tenga su puesto de trabajo y lo necesite se le puede proponer que piense en una actividad viable para si mismo y para el mercado, pero no solo para el mercado (buscar un espacio en el mercado es una semilógica) sino para la sociedad, para la humanidad. Es comparativamente mas alternativo eso que los gritos de gallos de pelea en las avenidas principales.

Manuel Rivas sostiene que la literatura aun tiene una capacidad subversiva. Se refiere a un tipo de literatura. No todas subvierten, las hay que confirman y defienden el mundo del caos y de la irracionalidad. Cuando es referida la literatura en palabras mayores es difícil escrutar a lo que se está refiriendo exactamente quien usa esta palabra. Concurre una profusión de literatura oral en platós de habla que lejos de cualificar el arte de la palabra lo sabotean. Es como si estrellaran bolsas de pintura indeleble contra obras pictóricas. Para muestra, algunas de las chácharas en Radio Intereconomía, un nido de víboras (con mil perdones pedidos a los ofidios que no atacan de maneras tan furibundas) donde cada vez que -por error- la sintonizo me pregunto el uso perverso de la cancha democrática por los sedicionistas sistemáticos. Entre nosotros: literatura no es todo lo que pasa por el texto, lo mismo que el habla no implica siempre el transporte de un razonamiento y el porte de un decir. Literatura es la propuesta para ir más allá de las palabras dichas recomponiendo el pensamiento tras sus lecturas o sintonizaciones.

1http://es.globedia.com/la-portesta-politica-general

Llamamiento al voluntariado Social

Llamamiento al volutariado social1.

El voluntariado social se ha convertido en un fenómeno amplificado,tanto que se podría decir que entre los 18 y 30 años quien no colabora con alguna clase de programa de ayuda puede resultar extraño y puede ser justamente calificado de conformista. Desde las plataformas de difusión se insiste en ello. Hay llamamientos al voluntariado social para hacer un mundo mejor, tan deseado y voceado que da pena que no sea una certeza teniendo en cuenta los millones de personas que se dedican a colaborar en esta perspectiva. Me pregunto qué pasaría si todos estos millones de cooperantes, soldados de la utopía, militantes de partidos y militantistas por libre, agitadores sociales, oenegeros y solidarios múltiples en pos de ideales nos reuniéramos en una isla desierta (o un territorio imaginario que fuera un vergel y que permitiera las posibilidades de subsistencia y desarrollo) para construir un mundo nuevo.

Caben dos hipótesis: la idealista que sostiene que tanta riqueza de subjetividad bienintencionada reuniría las condiciones suficientes para crear ese mundo y la gafe que sostiene que eso no sería suficiente ya que en un mismo individuo concurre un factor evolucionista y otro retrógrada, lo que llevaría a que desde las mismas bases sociales de ese nuevo mundo convergerían fermentos disuasorios para hacerla o actitudes para sabotearla. No hay que olvidar que los gestores del mundo capitalista actual, (los que hablan de insuflar dividendos a la banca y a sus desastres desde un discurso político paternalista que dice Antoni Abad2 ) son, en una parte importante, hijos de la generación que impugnaban desde la radicalidad ese mismo capitalismo. No hay que se profeta para predecir que el mundo de la segunda mitad del siglo XXI y aun desde la segunda tercera parte estará gestionado por los que empezando hoy desde tímidas sensibilidades y practicas voluntaristas de solidaridad lo harán bajo presupuestos del mercado de la competencia feroz y del arruinamiento de la naturaleza y de las clases desfavorecidas. Un antiguo póster que hacia referencia al encuentro hippy-rebelde en el festival de una isla, reproducía las mismas figuras bien vestidas en un cóctel de high society unas décadas después.

Aquello por lo que se lucha con ahínco y convicción en una generación deja de ser defendido desde tanta rotundidad ante la generación siguiente. A diferencia de otros tiempos de compromisos en programas políticos para acabar con los aparatos de estado como condición previa para cambiar el modelo social, el voluntarismo social se distingue por parcelar su dedicación a las ayudas y reformas. Más de un millón de organizaciones dedicadas al bien común y bastantes millones de voluntarios que dedican parte de su tiempo a la causa de un mundo mejor no son garantía suficiente para que la línea histórico-evolutiva se mueva en esa esa dirección. Algo debe estar pasando para que el sistema siga venciendo a pesar de tanta energía dedicada a la oposición. Las causas hay que buscarlas en las mismas formas de intervención. Las formas internas de las nuevas asociaciones y organizaciones de intervención social reproducen esquemas de la sociedad que dicen o quieren combatir. El panorama de la solidaridad organizada se ha convertido en un mercado en el que los funcionamientos de grupo contemplan divisiones, castas y usurpaciones de funciones, cuando no corrupciones (Anesvad, Intervida,...). Las inyecciones de ayudas en especies, en capital y en trabajos o objetivamente vienen a contribuir al consumismo sin dotar de capacidad crítica para saberse relacionar de una manera mas inteligente de lo que han hecho las sociedades más desarrolladas.

Si bien participar activa y entusiastamente en proyectos para solucionar las realidades concretas es una convocatoria a la que no se puede dar la espalda, hacerlo sin conciencia crítica puede ser fatal. Ha florecido un voluntario aquiescente que se presta al propagandismo y a la colaboración sin interés económico de proyectos sin analizar en lo que se mete. Mientras no haya una auditoria instrumentada por una agencia externa a los programas de solidaridad, sean de ONGs asi como de instituciones gubernamentales, no se podrá saber con seriedad las implicaciones de cada intervención.

Cuando las ayudas generan dependencias y acriticismos cada voluntarista que da el pescado por no la caña de pescar debe replantearse su función. En distintas partes del mundo he visto como jóvenes europeos entusiastas recorrían miles de kilómetros para ir a hacer trabajos manuales elementales quitándoles la oportunidad a los nativos a que los asumieran por su cuenta.

Al voluntariado social en una etapa en la que sigue eclosionando asociaciones dedicadas a la ayuda de los pobres (por cierto, desde que hay solicaridad a escala mundial en los últimos 50años la pobreza no ha parado de aumentar y la riqueza concentrada en pocas manos, incluidas las de las castas dirigentes de los países auxiliados, no ha parado de crecer) hay que convocarlo al debate crucial: el de reunir los propios recursos para cambiar el mundo en 3 cosas cruciales de la practica y la psicología de las relaciones: 1.contribuir desde los trabajos y empleos a producciones y bienes generados éticamente, esto incluye que no agredan a la naturaleza. 2. Contener la inflación y el encarecimiento del dinero, creado formas de pago y de consumo que impidan las prácticas especulativas. 3.Priorizar el tiempo de ocio (placer y creatividad) al del puesto asalariado o laboral. 4. instaurar formas sociales de cooperación alternativas a la sociedad capitalista.

El eje de tales propuestas se basa en asumir la responsabilidad de cada conducta en uno mismo y curiosamente, ahí donde vive o está. Irse al otro lado del planeta a cambiar el mundo sin cambiarlo en uno mismo, luchando en los tú a tú que vaya estableciendo en sus constelaciones, es una coartada psicológicas para creerse que está haciendo algo sin cambiar lo esencial.

Si el voluntarista en campañas de desarrollo y solidaridad no participa en su propia superación personal, lo que por una parte ayuda por otra lo derrumba con otra clase de negatividades. El campo de las ONGs vienen a repetir en sus relaciones internas lo que una estructura verticalizada y dirigista de los partidos politicos reformistas y antisistema producida en procesos discriminatorios.

Mientras el volumen de personas en el mundo actuando éticamente en cada una de sus acciones e ideas no supere aplastantemente al volumen que no lo hace, la perspectiva de un mundo mejor seguirá siendo un cuento fantástico ya que los procesos de degradación globales tendrán mas peso que los de superación. Esto compromete directamente a las personas más exquisitas en su sensibilidad que se dedican a ayudar a los demás. Esas ayudas son cuestionables sin la transformación radical de las propias conductas auto excluyéndose de la complicidad con el sistema. Cambiar de conducta exige planteamientos muy radicales de vida: desde no aceptar hacer trabajos no éticos por mucho que urja el dinero a hacer objeción fiscal a ejercer el poder del consumo no adquiriendo o comprando aquello que no haya sido ético o justo en su fabricación.


1http://es.globedia.com/llamamiento-voluntariado-social

2Presidente de la patronal catalana CECOT



En el debate de la incompletud.

El otro como auxiliar en el debate de la incompletud

El debate sobre el vacío, la nada y el deser ya nos está dando la opción de cargar las tintas para ser algo. La mirada observante aprende y crece ante la cosa observada aunque ésta sea un producto imaginado. La reflexión del ser y la nada se cortocircuita puesto que la reflexión al comparecer ya está siendo algo. El habitante del desierto no puede afirmar que está en medio de la nada aunque está pueda ser una frase poética -con una exageración literaria que se puede momentáneamente perdonar- y seguramente instruirá al visitante ocasional o perdido que no sepa orientarse en él. Podemos hablar de déficit de la realidad enfrentada, de la incompletud situacional o del otro, de la degradación circunstancial, de la extinción de unas formas u hechos; podemos hablar del desequilibrio de los entes, de la provisionalidad existencial como circunstantes, del sujeto transicional condenado a la finitud pero no es concebible la nada total. La diferenciación entre nada y vacío es crucial. Desde el mismo momento en que nos podemos permitir utilizar signos y manejas simbolizaciones,denominar y conceptualizar, estamos en medio de trasiegos. . La filosofía ya se separó de la physis as suficiente distancia para declarar que el universo contenia lo tangible y lo sensorialmente sentido junto a lo no tangible y lo intelectualmente asumible.

Eso no impidió la duda a la intelectualidad sobre si todo eso de lo que hablamos y tratamos es realmente existente o simplemente imaginado. A efectos prácticos de consumo elaborativo del sujeto perceptivo si la calle que ve, la planta que crece, el gato que le dice miau, la compañía con la que comparte la cama o su numero de cuenta bancario son ciertos o no, no es tan catastrófico. La divisoria entre ser y no ser, entre lo que existe y lo que no existe no es tan clara. Incluso actualmente una linea fronterizada históricamente aceptada entre vida/no-vida ha dejado de ser clara a partir de las distintas muertes del cuerpo. Lo real que es contrapuesto a lo imaginado no existe más que los productos de la imaginación. La existencia incluye tanto lo sido como el plan de algo por ser., tanto lo realizado que se toma por un hecho o construcción como lo que está por ser pero que de momento es solo su enunciado potencial en tanto que constructo o visión. Uno se pasa una parte de su vida hablando de lo que no existe (l discurso de la utopía en este registro) pero que a fuerza de darle cabida mental y darle escena en el espacio conversacional le confiere una entidad como si su posibilidad imaginada estuviera a la vuelta de la esquina como realidad efectiva.

La vida vivida y la que está por vivir siguen parámetros hipotéticos. Una hipótesis es que el ser humano es una entidad que tiene necesidades y que organiza su existencia para cubrirlas. Otra hipótesis es que cualquier cosa que pueda haber hecho o por hacer no existe porque en realidad no existe nada. Su aglomeración molecular es solo la ficción o la entelequia de algo que no se es. Si el ser humano es un espectro o es real no va a justificar el dejar de hacer de esta reflexión. Si se viene haciendo desde siglos es porque el reto existencial de la inteligencia es vivir sin tener todas las seguridades ni conclusiones. No es una cuestión de formación o de cultura sino de limites consubstanciales a la propia vida. Por lo que sé de los saberes en curso no creo que la humanidad del futuro (la de dentro de cien mil años, si para entonces existe alguien dispuesto a seguir hablando) pueda resolver el tema de la existencia condenada a la finitud individual dentro de un proceso plural de morir-revivir continuo. La antorcha del sol que esta alumbrando por una temporada de unos miles de millones de años al planeta tierra un día se apagará. Alguien habrá dejado de pagar la factura o la compañía eléctrica habrá entrado en quiebra. Antes de eso los planetas que orbitan a su alrededor como saprofitos habrán dejado de hacerlo, los vivientes dejaran de vivir.

Todo eso es una gran conjetura, fantástica (el tema ideal para una película que quiera jugar con las angustias de la platea) pero con ello no te traes el plato diario a la mesa ni construyes una filosofía unitaria con la que vivir en concordia creativa con tus vecinos en tu planeta. El gran sentimiento de vacuidad tiene por contrapartida del de contigüidad sentimental al de tantos otros hablantes que pasan por lo mismo. La construcción del ser cuenta con la confrontación a su propio deser (una lucha intra-sujeto sin tregua) y la confrontación al deser de los demás, que en casos extremos caen en patologías mentales y en severas disfunciones de comportamiento.

En un mundo de incertezas y de crisis de referentes estables o modelos que seguir en los que no hay objetivos comprobados que funcionen, el otro, cuando menos, hace de auxiliar para las exploraciones conceptuales y los debates temáticos aunque estén condenados a la incompletud. Lo mismo que la cura psíquica pasa por dar paso a la voluntad para que tome el mando e lfin de la melancolía pasa por darle opción a la felicidad. La felicidad es una resultante en la que el sujeto se confiere un poder para hacerle espacio en su vida no poniéndola en función de la infelicidad ajena.

Lo ajeno nunca está tan lejos de uno en tanto que somos formas participativas en el conglomerado general del universo. Los átomos de los que etamos compuestos son sustancialmente los mismos de los que son compponen otros tejidos de vida y otros objetos inertes.

Si hay una clave para seguir participando en la discusión sobre el todo y la nada, sobre el ser y el no ser es que al hacerlo nos recargamos de partículas de energía para seguir siendo lo que seamos aunque sea una condenacion a la incompletud que no por eso deja de ser vivible en su divers ocolorido y sus ofertas degustantes. Mientras escribo esto la trompeta de Mile Davis en el álbum Ascenseur pour l' echaffaud llena mi espacio en un itnerludio entre un silencio y otro. El proceso hacia un final no quita el placer del viaje aunque no haya fin ni propósito. Mientras los unos nos sigamos haciendo de auxiliares de viaje de los otros, de apoyos tácticos para la discusión y el reto de comprendernos la suerte del vivir seguirá estando de nuestra parte.

Catarsis y cura

Catarsis y Cura.

La discusión formalista sobre el modo de decir las cosas suele estar vinculada a una posición conservadora de la apariencia que coloca en un segundo plano lo más importante. En según qué ambientes aristocratizados era de mal gusto elevar el tono de voz y es conocida internacionalmente la postura flemática en la que se dicen las peores cosas sin perder la compostura del rictus cínico. De las múltiples observaciones de la vida cotidiana y de la empiria de los interactos con los demás, he desprendido una conclusión que para mí tiene categoría de axioma:quien prioriza la atención en la forma y no en el fondo es que quiere eludir la conexión con lo real impidiéndola implicitamente por la vía de la hipervaloración del semblante. Las interactuaciones que se llevan la mayor parte del tiempo hablando de la forma es que consciente o inconscientemente no desean llegar al fondo de la cuestión. Muchos procesos (también los judiciales ¡como no!) son abortados por cuestiones de forma, demorándolos o eternizádolos.

La catarsis no atiende tanto a la forma como a la pulsión expresiva y tampoco tanto a los protocolos del hablar como una necesidad inaguantable del decir. Teniendo en cuenta que el hablar se ha convertido en el arte del no decir, -algo absolutamente distante del arte de la conversación así como el de la oratoria que no perdían de vista la intencionalidad comunicativa- cuando hay una eclosión verbal todo lo que ha estado inhibido por autocensura o por deferencia al otro, cuando surge lo puede hacer abrupta y desconsideradamente.

En esa escena hay que preguntar ¿qué es lo más importante el decir a pesar de saltarse el protocolo y las llamadas buenas maneras o por deferencia a no herir con verdades irrefutables seguir tratando a los demás con algodones?. Las verdades se digan cuando se digan y en la modalidad que se emplee para decirlas dañan, pero si bien son un daño para quien las recibe parapetado en no quererlas saber puede ser un acto de liberación en quien, al fin, las saca de su escondite para con ellas poner en claro problemas incrustados.

Los conflictos de comunicación son de un tipo o de otro según el posicionamiento subjetivo que se adopte ante el mensaje y según si el hablante cree de sí mismo ser mensajero autentificado o simplemente protocolario ritualizado. Lo dominante en las sociedades hipócritas es la subordinación del sujeto a su rol (obligado o autoelegido) lo cual le da una perspectiva de evolución filosófica personal escasa.

El radiograma de un sujeto, así como de su constelación, gira en torno a un eje de unos cuantos núcleos conflictivos, tampoco tantos. Su vida entera pivota o ha quedado estructurado en torno a unos temas céntricos. Por años que pasen no significa que se resuelvan. Antes bien, en el lugar de la solución lo que la neurofoisiología de la supervivencia impone es un olvido, una amnesia voluntaria fragmentalizada de aquellas cosas que se borran del consciente que no eran soportables. Pero el hecho que un acto sea olvidado, otro puede ser la referencia de permanente recuerdo mientras se viva. Eso distribuye el arco de hablantes con los que se trata. Hay interlocutores que dejan de serlo, es decir que se les descarta como válidos (ni útiles ni interesantes) a partir de un cierto momento en que su posicion psicologica o sus ideas les llevaron a actitudes tan conservadoras, tirmoratas y falsas que ya no dieron lugar a la hipótesis de encuentros posteriores. Esto viene pasando tanto con personalidades muy vinculadas al ámbito de la cultura como otras que prefieren no leer nunca ni participar de discusiones intelectuales; ambas están tocadas por sus bioquímicas emocionales con respuestas asombrosas cuando prefieren no saber a exponerse que ese saber les ponga en evidencia sus mentiras. Flaubert ,que retrató con equivalente mordacidad la idiocia conservadora con la idiocia revolucionaria, afirmó que hubo hombres de ingenio que se volvían cretinos de golpe y tal cretinismo les duraba el resto de sus vidas. Es difícil encontrar un intelectual que no objete la degradación de otros que le tocó soportar en confrontaciones en su misma época. En todo ámbito de la palabra (instrumento crucial para la comunicación más precisa) nunca faltan figuras detractoras de los decires que hacen a veces de peso contrarrevolucionario a la innovación y otras de rompedoras de moldes proponiendo mentalidades de puertas abiertas para abrazar nuevas formas de contacto. Cuando el mensaje es ofensivo -aunque sea cierto- y se produce una reacción represiva, este hecho se convierte en un factor de regulación para moderar posteriores intervenciones. Posiblemente el interlocutor que no quiere escuchar la verdad acaba recibiendo posiciones superficiales en quienes lo tratan en su delicadeza quebradiza.

Ante lesiones graves -así tomadas por informaciones dadas- y sus sutorias, sigue habiendo distintas posturas teóricas y formas prácticas de encajar las. Situaciones Una sostiene que lo mejor es olvidar lo ocurrido y eso permitirá pasar al perdón. Otra posición sostiene que sin un análisis del suceso es difícil que el sujeto obtenga la plena consciencia del daño ocurrido o que ha ocasionado. Una biografía se llena de muchas cosas, también de afrentas, descuidos y desconsideraciones, con las que se va cargando y aceptando como un flujo de normalidad. Efectivamente la norma de comportamiento dominante en sociedad no es la sinceridad o el contacto honesto sino las elusiones, las evitaciones, los micro rechazos cuando no los marcro-rechazos. Las situaciones de abandono y de engaño, incluso en aquellas situaciones biográficas duras pero que permiten un margen de elección, son difíciles de aceptar. El caso de las madres -o padres- que se deshacen de sus hijos/as en una edad prematura por no poder ocuparse de ellas por razones económicas, o por ejercer la prostitución, dejan una satisfacción pendiente difícil de explicar. 50 o 60 años después de este acontecimiento si la relación materno-filial existe porque los protagonistas siguen vivos y siguen con sus contactos, el conflicto que generó no ha terminado aunque haya una relación de cordialidad o su simulacro funcional. Las relaciones materno-filiales piden una atención especial en el universo de todas las relaciones sentimentales. El amor de madre puede ser una falacia tanto como el amor de hijo. Hay, un vinculo sentimental, eso sí. Amor es una palabra demasiado maximizadora para darla por validada para todos los vínculos sentimentales. La obligación o débito que siente una persona por haber dado a luz y haber traído a otro ser al mundo presiona psíquicamente para generar culpa cuando impone una separación porque se desprende de su criatura durante su infancia (otro caso particular era el de las madres que abandonaban los bebés a las puertas de conventos nada mas nacer). Este mundo en el que se cultiva la apariencia va dejando la suciedad sentimental debajo del felpudo sin llegar a barrerla del todo. Terricabras refiere que la sociedad que se ha montado esta basada en la simpatía pero no en la profundidad.

La catarsis es una condición necesaria pero no suficiente para la cura, entendiendo la cura de una relación y de sus emociones enrarecidas. La catarsis es un decir voluptuoso en el que es secundario si aparecen los gritos (aunque lo recomendable es no hacerlo para poderlo decir todo con serenidad y seriedad) que permite poner en contacto con una verdad callada, a veces por décadas, al responsable de unas heridas. A menudo, a los ancianos se les disculpa de pasarlos por ese trato en deferencia a su avanzada edad, olvidando que el aparato psíquico que tenían una o dos generaciones antes cuando cometieron sus grandes errores en la tenencia y trato de sus hijos sigue siendo el mismo. La edad biológica no añade nada, absolutamente nada, a la evolución personal sino hay una voluntad ideológica en el cambio de valores y una honestidad en las formas de pensar. El paso del tiempo suma edad pero no saber si no se va con el registro despierto para su adquisición. En muchas relaciones con personajes confrontados que no entraron en el juego de verdades, si la relación ha de continuar por condicionantes ineludibles (si se trata pues de relaciones políticas o interesadas) lo que queda de ella es una leve sombra. Su substancialidad ha sido excluida. Eso lleva a tener un gran circulo de relaciones distantes -pero también sucede con algunas próximas- en las que todo va bien si no se aborda nada realmente importante. Ese circulo incluye parentela familiar y figuras significativas biográficamente pero a las que no se ha reescalado para un significante o una importancia mayor en su interiorización.

Si la catarsis directa no es posible (no poder decir lo que se siente ante quien produce ese sentir por ser una actitud temeraria) toca recurrir a la indirecta (diario terapéutico, letrapéutica, rol playing, desensibilización, alternativas sentimentales, intelectualización..). La cura pasa por esa proyección en un campo u otro o en los dos combinados en la medida que sea posible.

La violencia es una forma particular de catarsis con daños colaterales y el encadenamiento de su prolongación en terceros que requiere otra reflexión separada.


Meditaciones ante el fuego.

Meditaciones ante el fuego.

Una chimenea fue la evolución del fuego concentrado en un a parte de la casa. Debió ser el paso siguiente de la organización domestica tras los fuegos en las cuevas o de campo u hogares. Si el fuego de chimenea no existiera debería inventarse. Las casas de campo todavía tienen la gran suerte de disponer al menos de uno. Las grandes mansiones contaban con fuegos en cada habitación. Como posibilidad domestica para escalfar las estancias tiene sus discusiones. En el mejor de los casos deja una enorme cantidad de cenizas que recoger con el consiguiente trabajo de limpieza. Aún así el urbanita que va de fin de semana a una casa rural lo reclama, le recuerda la infancia o remotos avatares metidos en los recónditos de su memoria.

El fuego tiene una magia especial: el crepitar de la lecha y las llamas continuas propician la meditación sobre lo efímero de todo y la continua forma en movimiento aunque sea una forma condenada a extinguirse. La física dice que ese fenómeno de evidente destrucción no lo es mas que de transformación y que cada uno de los átomos en juego reaparecerá en otro objeto o cuerpo. Si es así el continuo juego de construcción-destrucción nen el que andamos metidos los humanos pero también la vida natural, solo que a escalas mas proporcionadas, no sería mas que una ficción. Nada puede desaparecer nunca del todo por el solo hecho de su indisolubilidad absoluta. Para la fidelidad a la continuidad, he aquí una: todo prevalece solo que de una forma tan distinta que se hace inidentificable en comparación a la forma anterior.

El fuego además de proporcionar calor en las noches tempranas a partir de otoño otorga la imagen de un movimiento continuo que conjunta la singularidad de cada llama. El crepitar de la leña es un ruido particular aunque cada madera quema de manera distinta según sus resinas, su corteza y su consistencia. Los inviernos que pasé viviendo como neorrural hubo periodos en que dedicaba una parte del día a preparar la leña para consumirla por la noche. La operación así calculada no resultaba muy económica. La justifiqué como parte del rito. Recuerdo las dos actividades: la de preparar la leña y verla consumirse como algo placentero. Se había dicho que el fuego de la chimenea era el televisor de los pobres. Ahora los mas pobres prefieren infectarse con programas fraudulentos que pasar buenos ratos de conversación o simplemente estar en silencio ante el fuego antes de irse a la cama.

Cuando tengo oportunidad de una chimenea encendida no me resisto a repetir la experiencia. Retozar ante un buen fuego echados en la alfombra junto a tu pareja o tumbados en el sofá en zigzag dedicados al masaje mutuo de pies y otros masajes es una de las razones por las cuales merece la pena haber nacido. La práctica se puede repetir cada noche. Mirar el fuego es incomparablemente más nutritivo que seguir la tele-basura. Es el acompañamiento visual y calórico ideal para el solitario falto de caricias pero también para quien las tiene aseguradas. Es el final del día, un momento para balances y reposos. Si se medita con honestidad uno reconoce que el día le pudo colmar pero las cosas pendientes serán muchas más que las hechas. La meditación tampoco es una agenda de planning, aunque la lista de las cosas concretas no parece de acechar. La meditación profunda es sobre el ser y la nada, es decir el ser abocada a su vaciedad. El fuego que calienta y llena de sombras fantasmagóricas la escena no para de recordar que todo es efímero y que el propio pensamiento también no lo es. ¿que decir de cualquiera de los objetivos cumplidos del día en el plano de lo material? Todavía es más extinguible.

Mi memoria sobre el fuego se pierde en mi niñez. Las llamas siempre me atrajeron poderosamente. Era la fascinación de su calor y esplendor lo que me atraía porque ambas cosas estaban basadas en un proceso de extinción, al menos en apariencia. Los troncos y ramas quemados convertidos en cenizas no podrían volver a ser quemados ni estas cenizas volver a ser encendidas aunque eso sí servirían para el compost o la huerta.

Toda combustión desprende anhídrido carbónico a la atmósfera y el fuego de chimenea no es una excepción pero no es una razón de peso para no encenderlo, en particular si se tiene en cuenta que en determinadas áreas boscosas los restos de los árboles caídos por temporales y las ramas muertas proporcionan material combustible suficiente para no tener que cortar expresamente arboles para convertirlos en leña. Eso si que no justifica ninguna meditación. Una casa bioclimática preparada en una zona de bosque tiene materias primas sobradas para su calentamiento y energetización. Una cocina de metal activada con leña puede proporcionar calor para toda ella y ademas tener permanentemente agua caliente. Como desventaja el fuego está encerrado y no se ve. Las chimeneas de metal con ventanas de cristal resistente al calor también encierra el fuego y disminuye el recibo directo del calor de las llamas pero al menos permite ser visto aunque tiene el inconveniente de la opacidad de los cristales por el humo pegado. Lo ideal es la chimenea clásica con buen tiro de aire y sin peligro a que rebufe el humo. Una gran chimenea también permite meter troncos de una cierta tallar sin andarse con remilgos para cortarla a medidas pequeñas.

La meditación ante ella lleva a pensar por lo pronto a la finitud de todo y a la funcionalidad de esa terminación. Desaparecer es dar paso a otras circunstancias.

Las grandes catástrofes han ido unidas al fuego. La cinematografía de terror y de acción no se puede abstener de usarlo incluso atribuyéndole propiedades que no tiene. La perspectiva de morir quemado es una de las mas atroces. Por eso el catolicismo y otras terribles doctrinas lo usaron para imponer su dominio sobre los infieles a los que llamaron endemoniados. El fuego es el elemento crucial para con los otros tres (tierra, aire y agua) hacer de la tierra y de los espacios vivos una maravilla. El fuego es la luz,,la radiación, el nutriente reina que permite la configuración de los demás. El sol, la estrella reina, no es más que una gran bola de fuego. La vida es fotoinducida. Sin la luz es difícil propulsarse para una vida sumida en la oscuridad aunque toda luz proyecta sombras.

Frente al mundo holocáustico que intenta disminuir al individuo, el sujeto se recrece desde su soledad. Meditar es un ajuste de cuentas con una realidad excesiva de superfluidades y sobrada de proteccionismos para rescatarse del fondo del vacío personal no porque la plenitud sea un objetivo posible ni siquiera sea reto sino porque justamente es el vacío que nadie te puede quitar.

Ante las llamas devorando materia que fuera viva no hay posibilidad de decrepitud mayor. Pero toso deja un resto y tras las ascuas también lo hay. Las cenizas son las partículas apropiadas que convenientemente humedecidas sirven para pintar la figura nigromante. En la escena más apasionada los amantes del sofá podrían saltar a la mañana siguiente sobre el lecho de las cenizas tibias para copular consigo mismo y con la tierra. El fuego es la insondable continuidad que conduce a la extinción de lo que quema y con ello de si mismo. Es la actividad que se propone sin continuidad. La llamarada se apaga y el meditador se desdibuja en la misma oscuridad a la que da a lugar. No ha podido amar al fuego más que como transición a la nocturnidad definitiva en la que se diluirá en sus sueños -o pesadillas-. De haber amado la perpetuación del calor y el tintineo de las llamas habría torcido su funambulismo meditacional. Nada se puede pretender como objetivo a alcanzar ni siquiera el horizonte (una manera de nombrar el espejismo). Derek Walcott dijo “haber amado el horizonte es insularidad,/ciega la visión, limita la experiencia”. Podría sumarme a su poema añadiendo que quedarse con la conclusión de una noche para pretender la misma limita el pensamiento y hace prisionera la elaboración de una premisa propuesta para doctrina.


La no-juiciosidad del juicio precipitado

La poca juiciosidad del juicio precipitado.

No es difícil cazar al hablante inválido para un habla substanciosa. Basta con prestar atención a la manera con que combina los datos y particularmente premisas y sus conclusiones. En cuanto  alguien emite un juicio precipitado (incluso enmascarándolo en forma de pregunta) el fracaso en haberlo elegido como interlocutor para la aventura intelectual –o la aventura relacional- es algo patente. Del hablar y de los hablares nunca faltan hablantes de todas las raleas y realezas que emitan sus opiniones. Si todo lo que se busca es un entretenimiento o distracción cualquier tema y cualquier ponente ya sirven. Si uno se muere de aburrimiento ante hablas estandarizadas y tópicos repetidos lo mejor que puede hacer es escapar hacia el territorio de la soledad a faltar de interlocutor sustituto que sea realmente un interlocutor. La constatación del aburrimiento refleja un déficit situacional pero tampoco es suficiente para tomar como el motivo definitivo para impugnar una opinión, falta que concurra la improcedencia de tal opinión. Al Pacino que declaró que ser actor es un sentimiento admitió que no se podía creer lo insufriblemente aburrido que era un rodaje de la época de sus inicios, algo que no impidió el resultado creativo y positivo de sus trabajos tras el montaje. El campo de la imagen tiene un valor multiinterpretativo mucho mayor que el campo lingüístico.

Las conversaciones sirven para muchas cosas pero a través de ellas no siempre se exponen ni se expanden los juicios correctamente. ¿Qué decir de una maliense ayudada puntualmente por un persona, amante de hacer favores y que la ayudó con su pequeña criatura, que tras recibirla le aseguró que lo hacía porque se sentía culpable? ¿qué decir de una universitaria de filosofía que al ser informada de una relación de pareja en la que uno de los dos tenía una minusvalía física severa, conjeturó que la otra estaba con aquella para lavar sus culpas? ¿Qué decir de una amiga postal en un país desarrollado que a las pocas semanas de no recibir noticias tuyas desde un país africano y con dificultades de conexión internáutica ya supone que no quieres tener ninguna relación? ¿qué decir de tantos contactos electrónicos que a partir de la demora de una respuesta ya han juzgado que el otro no existe? ¿cómo entender esos pronto-juicios entre un tipo de portavoces de la farándula política que ates de que les dé tiempo de toda investigación y consulta ya tienen esa pronto-respuesta para dictaminar una situación?

El sujeto humano tiene un problema consigo mismo cuando le puede la prisa y antepone cualquier afirmación con tal de no quedar callado. Al igual que dos gallos de pelea que se reparten el turno de picoteos en cuerpo ajeno, en las peleas verbales el disco automático de afirmaciones no pensadas (un insulto suele ser  la expresión vulgar y simple de una afirmación no pensada para un momento dado). Si los juegos verbales no carecen de inteligencia antes de pasar a las descalificaciones o a los contrajuicios automáticos resulta más prudente elegir el silencio, es decir la no-respuesta.

Embrionariamente el juicio ya está contenido en el enunciado ordinario. En las formas de descripción y relato ya están contenidos una cierta cantidad de pre-juicios siendo así que el juicio precipitado es más usual de lo que se estima. De hecho algunos de los juicios precipitados son los que sirven para solventar situaciones de peligro. Sospechar de quien  tiene la intención inminente de matar te pone en fuga o te permite eludir su sable. Sospechar por sistema de quien te recuerda al anterior contribuye a un enorme síntoma paranoico que te pone en fuga de todo, incluido de las experiencias magníficas y de las ventajas soberbias para tu vida. De ningún acto se puede decir que sea indispensable para todos los actuantes. Las variables de circunstancialidad, temporalización y  plantilla de reparto de otros intervinientes son las que permite juzgar correctamente cada momento. Esas variables son bastantes más de las que se estiman a primera vista.

El umbral de efectividad de un contacto comunicativo sobre un tema dado o consultado es el que se pone en función de una exploración exhaustiva de todos los factores en juego. El criterio de corrección lo da una metodología aprendida por la misma existencialidad. La falta del tiempo y el urgentismo cargan  la artillería de las simplezas y de las conclusiones infundamentadas. Evidentemente todo el mundo puede opinar pero las opiniones de mayor valor son las que tienen una solida argumentación y documentabilidad. La libertad de expresión puede dar alas a las memeces pero la crítica racionalista no y será su cometido desbancarlas. La eficacia no tiene un consenso sobre su significado. No en economía i en psicología relacional. La economía clásica ya estaba dividida entre quienes sostenía el crecimiento de capital por el crecimiento de consumo (la tesis de Keynes) y quienes creían lo contrario (obviamente engañados por los datos sensoriales) de que había más capital a menor consumo. La actualidad y con la enseñanza de sucesivas crisis sabemos que el umbral de efectividad existencial no guarda una relación directa con el incremento de bienes sino con su calidad y su gestión. En psicología relacional la diversidad de contactos proporciona multiplicidad de recursos pero no necesariamente una mayor profundidad en cada contacto. El objetivo relacional (tanto para los asuntos productivo-materiales como para el mantenimiento de la amistad) tampoco es siempre la conquista de la efectividad. El entretenimiento existencial contra el aburrimiento o los bloqueos ya es razón suficiente para mover ficha o tomar iniciativas. Lo mejor para cada momento biográfico no tiene porque pasar por ideas o conductas en sí mismas eficaces. Los dislates y los errores también ayudan a experiencias vitales significativas aunque eso no signifique se las tenga que buscar pero en cuanto se tropieza con ellas tampoco hay que tomarlas como una debacle. En su campo David Chipperfield, arquitecto inglés, demuestra que las posibilidades constructivas no se limitan al high tech, dice que “no siempre lo más eficaz es lo mejor para la vida”.

Me pregunto si la emisión de opiniones precipitadas y por tanto irrazonadas cuando no irracionales y por ellas mismas lesivas por juicios cerrados sin fundamento pueden ser útiles para la vida. Su eficacia para la comprensión, el conocimiento y la verdad es prácticamente nula y su valor para la vida al menos relacional es igualmente inútil. Las conductas tienden a buscar el máximo de eficacia posible pero a costa de pelearse contra las que tienden a reiterarse por inútiles y peligrosas que puedan ser, como la del conducto cuya prisa la antepone al ritmo del pedestre cruzando un paso cebra.

En las formas de conversar nos averiguamos lo que somos por encima de lo que decimos ser. No hace falta esperar unos años después para saber qué se hizo de aquel proyecto y su proponente, de aquel modo de vivir y su viviente, para sospechar por su propia estructura mental lo que va a dar de sí.

Muchas relaciones personales quedan severamente condicionadas en el primer o primeros sondeos recíprocos de opinión. Lo que lleva a la distancia en el contacto con los demás es la verificación de maneras personales del hacer e ideas concretar del pensar.

La coexistencia pacífica y una propuesta de vida armónica nos lleva a tratar de compartir experiencias (la conversación es uno de los formatos de experiencias más reiterado)integrando todas las variables diferenciales sin tener que contar con la unanimidad ni el consenso en lo crucial. Para la mayoría de contactos bastante el consenso, incluso sólo tácito, con lo cotidiano para poder compartir espacios, temas, reuniones y placeres, aunque en lo esencial no haya coincidencia. No existen ni existirán dos personas que se entiendan absolutamente en todo y coincidan en las mismas ideas por mucho que se muestren como almas gemelas.  Lo que sí podemos encontrar y por lo que podemos luchar es por la coexistencia creativa desde las personalidades diferenciadas. En ese proyecto, la poca juiciosidad de los juicios precipitados es una razón sobrada para excluir a sus postulantes nada ponderados de temas cruciales, a la vez como aliados activos en los que confiar para investigaciones científicas.

Tras auditar a muchas personas se pasa del criterio magnánimos democrático de todas las opiniones tienen el derecho a ser consideradas por un igual a un criterio mucho más selectivo excluyendo de ese umbral las insensateces, los antiargumentismos, los dogmatismos y los conclusionismos infundamentados.

Lo peor que se le puede decir a alguien es que no se le puede hacer caso por su incapacidad argumental y por su precipitación en las conclusiones, víctima de sus dificultades en pensar y ponderar las cosas. La vida relacional lleva a tratar con muchos hablantes que están en esa categoría pero que se les perdona por los vínculos sentimentales que se tiene con ellos, lo cual no significa que en la práctica se les haga caso. Si bien todo el mundo tiene derecho a la palabra por amparo constitucional y por las dinámicas conversacionales de las que se participan no a todo el mundo se le hace ni se le puede hacer el mismo caso. No hay ley ni sistema de habla que garantice esto, ni siquiera en los espacios congresuales en que los repartos de tiempo para el habla son equitativamente garantizados. Lo que acredita a un hablante es la consistencia de su decir, si no la tiene antes o después su habla no será más que tomada como ruido ambiental.

 

El hombre gramatical restituido

El hombre gramatical restituido.

Se ha dicho abundantemente que a la gente se la mide por sus hechos olvidando a la ligera que los hablares y los decires son también hechos. Por otra parte, una cierta cantidad de hechos naturales están biodeterminados, por tanto garantizados. Estrictamente, es imposible vivir sin constituirse en hecho y es imposible seguir viviendo sin protagonizar una sucesión de hechos. Las acciones forman parte del ser y del vivir  y ubican las energías  que hacen a un ser humano como fuerza de trabajo y de creatividad. En esa funcionalidad le toca hablar, preguntarse y explicarse, hablar y hablar de sí, hablar actuando y actuar hablando.

 Rehabilitar al humano a su condición de ser es restituirlo como sujeto gramatical, esto es el sujeto que tiene capacidad para nombrar sus deseos, sus búsquedas, sus hechos y sus entornos, sus objetivos y su pasado.  El hombre gramatical es el sujeto vivo que se pasa la vida circulando entre palabras y significantes, entre sintaxis y semántica, entre la novela con la que se describe y el mundo que panoramiza. Esto le ha llevado a reconocer que tener palabras es el más maravilloso de los hechos pero también el más contradictorio ya que por las palabras pasan los deseos y los análisis, pasan los romances y las descripciones, pasan las fantasías, pasan también los engaños y las trolas, pasan las afirmaciones y las negaciones. Si un hablante pudiera concienciar en un instante dado todo lo que ha dicho durante toda su vida se valoraría a sí mismo como un caos. Un hablante puede llegar a decir cosas opuestas para un mismo tema según el contexto. El principismo mas radical: el de decir siempre lo mismo  toda la vida convierte ese decir en un dogma y a su dicente en un feligrés de su invariabilidad. El aviso preventivo por mantener la dialéctica de los procesos no la asegura (a esta dialéctica)  tanto como seria el deseo de la superación permanente. El sujeto contextual (el circunstanciado derivado a circunspecto) olvida que es u sujeto por y para el texto, sacrificándose a los actos protocolarios. El resultado es  una mezcla explosiva de un hombre con su alma rota, por los actos que desea hacer y no hará y por su subvocalidad que no se atreve a decir en voz altar.

Nuevas formas comunicacionales desde el anonimato insinúan posibilidades de exploraciones y descubrimientos antes condenadas por la moral, además convocan al discurso atrevido. Huyo ante la palabrería archivística que antes que nada quiere ubicar la figura, la forma, los detalles policiacos, el curriculum y prefiero el discurso etéreo aunque se pueda confundir con el surrealista. Del otro el acto más digno que espero es el dominio preciso y elegante con el lenguaje. Luego puedo esperar todos los demás eventos del placer, pero el de la palabra, el gusto por escucharla, es uno de los primeros placeres que pertenece a la lógica demanda del adulto maduro.

Habitantes sin retos ni objetivos cualquier propósito de enmienda ya llega tarde y cualquier inercia de acumulación no puede llevar muy lejos. De los ayeres y sus experiencias queda bien poca cosa aunque los programas televisados insistidos de recordatorio de las masacres de la segunda guerra mundial quieran hacer de antídoto para una no repetición semejante (algo que Milosevic y sus etnocidas olvidaron pronto). Se diría que la gente de ahora  tiene muy poco respeto por el pasado y poca esperanza ante el futuro. Tal vez no es más que una presunción superlativa de cada generación con respecto a la anterior. En todo caso la afirmación es de  Hipócrates y cada etapa histórica,  desde entonces, debe tener al menos un sabio que la repite. Tal vez, ese sujeto gramatical lleno de verbos para nombrar sus acciones y de elipsis para no olvidar lo ausente y de perífrasis para seguir con su inercia de haceres, lleno de substantivos y nominalística para no olvidar parámetros ni representantes de su especie  todo lo que puede ambicionar en lo esencial es un saber cuya paradoja mayor será la dificultad de su transmisión.

Cada humano alcanza las verdades hasta donde quiere investigarlas como condición primera.  Lo interesante de la verdad es que es una forma de poseer los elementos que refiera sin tenerlo que tenerlos bajo la custodia de la caja fuerte. Para poseer algo hay que entenderlo, la verdadera posesión de las situaciones y de las cosas pasa por su comprensión. Para la comprensión holística es indispensable la trascendencia de las ideas fijas y con ésta conseguir el mestizaje de las etnias y culturas. La transculturalidad es la autopista para el recorrido de formas universalmente útiles a las parcelas de las privacías obsoletas. A pesar del amor por lo propio que se pueda sentir y la adhesión a los orígenes confundiéndolos con la identidad se puede apostar por la transculturalidad como embarque sin clases ni discriminaciones. La seguridad de las tesis conocidas no puede cerrar las puertas a las tesis por conocer[1]. Pertenecer a una cultura dada tiene la ventaja de sus referentes, el idioma y la tradición como proceso constructivo pero crea un cerco para abrazar otras culturas  y formas existenciales. El sujeto gramatical está por encima del idioma contextual que le diera sus primeras lecciones para la expresión. Adquiere y aprende a pensar a través del lenguaje y a hacer de sus actos prácticos actos de significación insertos en el horizonte simbólico.

Si un hablante no corresponde sus hechos con lo que dice su deshumanización es creciente. Y, opuestamente, lo que hace al ser es su compromiso con el decir no permitiendo que su hacer lo desmienta. Como que la estela contradictoria es abundante una dosis de auto disculpa viene a atenuarlo todo. El hombre gramatical deja sus verdades o sus mentiras según cuál sea su perfil y la capacidad de autoengaño que tenga. Ninguna historia futura lo absolverá en cualquiera de esas dos tomas de posición. El que llene de autenticidad su biografía habrá contribuido a un mundo mejor o a un desenlace más brillante de su especie, quien la haya llenado de engaños habrá aumentado la cantidad problemática concúrrete. Lo grave de la gramaticalidad existencial es que todo acto termina por encontrar palabras con qué excusarlo. El lenguaje por sí solo no predetermina la consciencia. Es necesaria la comprobación práctica de su significación, el correlato de certeza o no con cada unidad real del mundo fenoménico.

Me gustaría suponer que el hombre gramatical restituida lo será en la figura vencedora del que no callará sus anhelos ni dejará de cuestionar las trampas y mentiras con las que se enfrente ahí donde le toque ser beligerante con ellas.



[1] Lyell Charles.  Principios de geología (1832) todavía creia en la fijeza de las especies de acuerdo con el sentido “común” de la época. Reunido con Darwin en 1856 le persuadió que debía publicar un resumen de sus puntos de vista sobre evolución.

 

Grandes y pequeños errores

(Mis) grandes y pequeños errores.  JesRICART

A diferencia de la opinión generalizada que he escuchado renovarse en toda clase de personas y lugares, yo tengo –reconozco tener- un buen fajo de errores, de los pequeños y de los grandes de los que arrepentirme. Ante la declaración grandilocuente de alguien: o me arrepiento de nada, este alguien deja –para mí- de ser un interlocutor válido y alguien a quien darle tiempo de escucha.  Tantos que de no haberlos cometido mi vida habría sido otra completamente distinta, A diferencia de esa otra opinión solida y robusta yo no diré que no me arrepiento de nada de lo que hice y  que de repetírseme las idénticas circunstancias yo también repetiría mi posición. No lo diré, ni puedo decirlo De mi vida tengo cosas de las que enorgullecerme pero  otras por las que todavía puedo sentir vergüenza al recordarlas.

Creo que a la vida se viene a aprender ¿para qué? para saber vivir. Una aporía que me deja sin fuelle y sin estación terminal a la vista. ¿A dónde va una vida? Si lo respondo por lo que hace a la misma diré que  justo a donde he llegado. O sea, a ninguna parte. Pero no es la clave de la fatalidad la que recarga mi cartucho gramatical para este tema de autoanálisis o al menos no quiero que sea el fatalismo lo que se desprenda de su exposición, todo lo contrario, creo ser un alumno aventajado de la ironía y cargo mis artillerías con el sarcasmo. El humor y la risotada con la propia sombra (también con la imagen de espejo) es todo lo que queda después de circunloquios y metafísicas. No sé, en estos momentos de alto descrédito pero no absoluto, si es  una cuestión de tiempo que el ser humano termine sus millones de años como especie predadora sobre el planeta sin dejar rastro  salvo por sus calamidades pero sí sé que cada individuo es responsable de sus actos individuales. Ninguno puede justificarlos en modo alguno aduciendo atenuantes o presiones externas. Detrás de cada bala disparada o mina estallada lo que hay es alguien que la disparó o la puso. Esa es la primera instancia de responsabilidad. El que diera la orden es otra. Del doble error de ese cromo de esquirlas el error es el del soldado que dispara y del tipo que acepta serlo para obedecer órdenes sin cuestionarlos. En segundo término y muy en segundo término está el error del que las da. Al hablar de error nos estamos refiriendo a lo que se equivoca, a lo que está equivocado, a lo que necesita rectificación. La suma de pequeños errores es el sustrato de grandes males que afectan a dosis distintas a quien los comete y a los demás que no tienen nada que ver con el asunto. A diario las noticias nos informan del índice de  victimidad por errores. El horno no está para celebrarlo con cohetes de fiesta y confeti. Distintas voces autorizadas han conectado la existencia del mal que se puede interpretar como la consecuencia de muchos errores concatenados con la ausencia de intervención para evitarlo. Quien no castiga el mal, ordena que se haga dijo son posibilidad de error Leonardo Da Vinci. Para que el mal triunfe, basta con que los hombres de bien no hagan nada apoyó Edmund Burke. Es conocida también la idea en esta línea de Einstein: El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad. Para Publio Terencio cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.  No hay posibilidad de equívoco. El mal ha sido cuestionado siempre, lo que no se ha explicitado tanto es el mal del error concreto, o el potencial de mal que encierra la equivocación o suma de equivocaciones hasta la saciedad. No es que haya engaño, para Chateaubriand los bosques preceden a los pueblos, y los desiertos los siguen y con la elegancia de esa simple constatación confirma la sensibilidad ecologista. Detrás de los errores hay mal factores, si cuesta tanto reconocerlos es porque es tanto como reconocer vidas perdidas o elecciones equivocadas con resultados de grandes desastres. El número de malhechores no autoriza el crimen dijo Charles Dickens. Conviene recordarlo en tiempo que las actuaciones erróneas parecen dominar grosso modo a las acertadas. Como que cada mal factor en la dosis que lo sea ampara su comportamiento por la abundancia de problemáticas en su entorno la categoría de lo incorrecto tiene todos los estándares de la normalidad.





Vuelvo a lo particular: el error es consubstancial al ser humano pero no afirmaré que lo sea como algo congénito. La idea ciceroniana del error reconoce una fase segunda de sin razón al persistir en él. A fuerza de inventariar errores sabemos que todos los hacemos y con esto una leve mueca infantil insinúa la demanda de disculpa. Hay errores  o actitudes que no se perdonan. Perdonarlos iría a favor de su exculpación y propagación. La ciencia penal, que tampoco es una ciencia, no ha resuelto el fracaso de la alternativa de la rehabilitación de los penados, es decir de los socialmente castigados y políticamente perdonados. De los pequeños y los grandes errores se levanta la pirámide de una jerararquía societaria de mutuas disculpas. De los míos puedo dar fe: hice toda una carrera universitaria sin apenas objetar nada durante 4 años  en la didáctica y los contenidos de las clases in situ sumándome a las huestes de los que toman apuntes y callan. Acepté hacer un servicio militar obligatorio en el que hice una jura de bandera obligada para evitarme el arresto sin declararme objetor para vestir el uniforme y empuñar armas. Admití que continuará el embarazo no planeado de una mujer de la que me enamoré a pesar de estar en contra de la paternidad en una edad que teníamos otros proyectos en la vida. Regresé al hogar paterno después de haberlo abandonado en la adolescencia mintiéndome al creer que era un refugio familiar. Admití continuar viviendo en uno de los países de mentalidad más atrasada de Europa en una época que podía haber  buscado otras experiencias en otras latitudes. Admití trabajos laborales sin concurrir las condiciones de seguridad ni estar justamente pagados.

Todo eso fueron grandes errores que me cambiaron la biografía totalmente. Estoy  seguro que la vida no está predeterminada  a priori pero en cambio lo va estando en la medida en que uno va metiéndose en trampas por cobardía a su independencia o por creer las mentiras que más le influyan.  Me he dicho que todos los errores dependen de uno anterior: el de haber nacido. Pero ese es un error compartido, el que lo comete al nacer no pudo hacer otra cosa ya que le obligaron a ello. Desde el momento en que se forma parte de un mundo equivocado es difícil vivir instalado en la pureza. El encadenamiento de equivocaciones en el que se va a meter es de tal naturaleza que perderá la cuenta.

Los pequeños errores tiene por marco el tipo de vida que se lleva. Sigo cometiéndolos con una cierta frecuencia. Cada vez que entro en un local de consumo condicionado por la persona acompañante suelo arrepentirme (precios altos y calidad pésima). Aumentaré un grado más las rarezas que me caracterizan y declararé no entrar a locales públicos al azar, optaré por fuentes si tengo sed o por llevar mi propia botella de agua en el bolso dorsal.  Sigo comiendo más de lo que necesito cuando las exquisiteces de una cocina bien preparada hacen que me olvide que soy algo más que un estomago con piernas y un paladar sobornable. Dejo participar en las reparaciones domésticas del edificio que comparto tras decidir que es demasiado tiempo el perdido en un vecindario que no se lo merece. A veces acepto ir a conferencias, presentaciones o actos escénicos de los que no me he informado suficientemente y compruebo que he ido a perder el tiempo como un tonto pasivo.

De los grandes errores puedo dar fe de haber pasado a la fuerza por una escolarización en colegios de curas (un total de 7 años) dejado a merced de proselitistas sin escrúpulos y maestros acientíficos más preocupados en conseguir alumnos obedientes que personas formadas. También fue un gran error llegar a la descubierta y placeres de la vida sexual compartida a una edad tardía. Pasaron diez años antes de que salta de mis auto caricias a las heterocaricias.

De los pequeños errores todavía puedo informar que eludo críticas personalizadas para eludir sus consecuencias reactivas que vengan a complicar las relaciones aunque prevalezca una declaración en la verdad.

En conjunto debo estar volviéndome más acomodaticio de lo que supuse. Un sentido del honor pasa por el reconocimiento de lo que se es y se hizo pero también y sobre todo, de lo que no se será nunca y no se hará.

Sigo viviendo pero sin vivir en mí, es decir sin vivir en aquel tipo de sujeto yo había diseñado desde el ideal de mi fantasticidad, diseñado para las hazañas de la rebeldía y la misión de cambiar las equivocaciones por las certezas. ¿Si apenas consigo depurarme en mis deseos de sujeto etéreo cómo esperar de mí una función misionera a la que renuncié en el momento oportuno? Pero esa elección también puede ser un gran error. La retirada de los rings de batalla es darse por derrotado. Uno puede elegir entre la violencia recibida por los demás o su propia violencia consigo mismo al auto prohibirse ser quien podía  ser o estaba llamado por sí mismo a serlo. Gandhi define la violencia como el miedo a los ideales de los demás. De mis grandes y pequeños errores queda un tipo irrelevante en una tarde gris de septiembre preguntándose si a alguien le puede interesar el balance de sus equivocaciones particulares en un tiempo en que la cifra del paro y la falta de gestiones para la enseñanza de la/s crisis lleva al escándalo, a la ansiedad por la incerteza y a un temor creciente ante el futuro.

El conocimiento: pásalo

 

El conocimiento y su modo de pasarlo.

Desde la época del teléfono, el de hilo y bacalita, el que estaba enganchado en la pared y no era inalámbrico; la idea del “pásalo” fue siendo instrumentada como forma de difusión. Cuanto más potenciada era una noticia que fuera correcta más se facilitaba la conciencia general. No había razón para sospechar que no todos los individuos facultados mentalmente  tenían porque estar dispuestos a aprender y hacerse correa de transmisión de aquella noticia recibida. Las actuales nuevas formas de hedonismo cultural están indicando que la selección del saber expresa ya una forma de saber y que no todos los ecos merecen ser reproducidos. Para quienes nos comprometimos con la creación y extensión de pequeñas y disminuidas ventanas culturales porque no había posibilidad de otra cosa en tiempos de rigideces institucionales y de oscurantismos ideológicos, heredamos una especie de hupervaloración de todo lo que era información útil o defensa de la denuncia social. Nos costaría tiempo entender que no todo lo que circula por pantallas y con grafías es indicativo de conocimiento.  David Hume,[1]tuvo aversión prematura por todo aquello que no fuera conocimiento lo que, en su caso.,  le llevó a no tener en gran estima la carrera de derecho para la que fue predeterminado por su familia. Efectivamente todo lo que pasa por texto escrito, tampoco como noticia, no lo es y todo lo que pasa por la escritura no es ni literatura ni tiene utilidad para la reflexión.

En una época de ecos y resonancias de toda clase de basuras informativas, la contra información y la calidad de la transmisión de los hechos lo está pasando mal. Para suerte de los marginales voluntariamente autoexcluidos de las patrañas de este mundo de filfas y operetas,  que no entramos en los entretenimientos pictográficos de una sociedad estética con superávit de implantes, ya no somos cuatro pringados que no tenemos otro remedio que aguantar la avalancha de insensateces sino que nos podemos encontrar por decenas de miles en otros ámbitos de cultura y de placeres intelectuales. Cuando llegas a la conclusión que la mayoría de ítems de entrada en tu vida (en tu buzón electrónico o en tu campo acústico) son unidades del gran basural llamado mundo, buscar a interlocutores válidos para la comunicación y para la complicidad con el conocimiento se parece a la antigua alegoría de ser agujas buscadas en un pajar. A fuerza de irnos buscando nos hemos ido encontrando y advirtiendo con reflexiones y criticas que aunque o somos todos los que estamos en las sintonías para un conocimiento en crecimiento sí estamos todos los que podemos para activarlo y aunque no andemos sobrados, a menudo lo que uno consigue pensar por su cuenta justifica a la humanidad para que otro millón sea incapaz de hacerlo.

El conocimiento pasa por el pensar y su transmisión pasa por la tecnología difusiva pero eso ya no es tan crucial. De siempre los mensajes más ordinarios son los que han llegado más lejos y el comercio se ha ocupado de idolatrar la vulgaridad. La creación de conocimiento es multifactorial y está repartida por las sedes de reflexión y los ámbitos que miman y cuidan el saber. El mundo está repartida en sus distintas esferas según los campos de intereses que tengan sus habitantes. La antigua interpretación de la sociedad en su división en clases sociales dejó de servir para entender las contradicciones mundanas. El mundo se divide según las tomas de posición ante la realidad de sus habitantes, En última instancia el conocimiento es el saber de orden objetivo al que se decide acceder o no. El más grotesco de los síntomas de los modelos democráticos es que han puesto en igualdad de condiciones y de derechos tanto a los ignorantes como a los sabios, como estos son minoría su sufrimiento está garantizado. La mayoría se nutre de titulares sensacionalistas y de antiguas bocinas dogmáticas. Todavía son muchos los que supeditan la comunicación o su tentativa a la imagen, la pregunta de la edad a la respuesta a un saludo.  Para la sensibilidad humana, la poca que va quedando, tiene categoría de crimen en contra de ella seguir encontrando humanos impostores que aunque llevan anatomías humanoides no tienen nada que ver con los valores humanistas reunidos en los últimos milenios. No nos engañemos: la evolución histórica de la especie como tal no existe. Hay quien evoluciona en sus laberintos y hay quien no evoluciona o mejor dicho quien decide emplear las cuatro reglas aprendidas para involucionar. De eso se infiere que personas de la antigüedad a miles de años vista estuvieron mucho mas evolucionadas que sus descendientes que siguen abundando en la actualidad. La impresión general es que hoy ya nadie tiene vergüenza en proclamar su no saber. Los espacios de relax o de flirteo son para tontear y demostrar el máximo de estulticia. Cuanto más ignorante sea uno más se identifica con el perfil promedio dominante. A rio revuelto ganancia de pescadores. En ese panorama de absortos de sensaciones (estéticas de mentiras y discursos caducos) el conocimiento o quien se haga su valedor lo tiene magro.

Hay que diferenciar entre tener un conocimiento y tener la necesidad de comunicarlo. Los esfuerzos por transmitir las lecciones de la historia van chocando con las paredes o los cerúmenes de quienes no se quieren enterar. De lo que se habla mayoritariamente es de aquello que  tiene poco interés para la exquisitez y para el saber. Es así que el conocimiento es no solo un caudal de saber sino un planteamiento de vida. Quien quiera conocer las leyes de la vida y la verdad del ser humano se colocará en la tesitura de encontrarlo. Quien no quiera conocer el árbol de la vida podrá seguir inyectándose petróleo en sus venas y hacer el panoli la temporada que arrastre su crisma por la tierra.

En principio el conocimiento divulgado va a favor de la liberación humana de sus lastres e ignorancias pero esa divulgación choca sistemáticamente con las chusmas no interesadas en el saber. En demasiados espacios las propuestas de seriedad o de indagación son ignoradas. Es observable el fenómeno de la vanidad de los que menos tienen que dar y enseñar a los demás.

Mientras el personal se sigue entreteniendo con sus fanfarrias, el conocimiento progresa en aquellos ámbitos que se especializan en hacerlo. No es extraño que el que sabe no pierda el tiempo en didácticas invertidas en el que no sabe, pero no porque no sepa sino porque decide continuar sin saber. Para fortuna de la observación quien vive de espaldas al conocimiento se detecta a corto plazo, a veces inmediatamente. La tesis de la divulgación sigue siendo importante (por eso escribimos y plataformamos argumentos) y es lo que va a reclutar nuevos pensantes a favor del saber con el que van a contribuir pero es más importante que cada cual en su aprendizaje no deje de seguir en su desiderátum a pesar de no ser entendido por el entorno. Esto ocasiona un incremento del decalage entre quien conecta con el conocimiento y quien no quiere conectar porque le aburre o le produce jaqueca.

Del conocimiento hay ideas distintas. No todo lo que entra en la cultura lo esencializa ni la sistemática del anecdotismo periodístico contribuye a su crecimiento. Puesto que sigue habiendo públicos para todo no hay problema. En u mismo espacio de palabra coexisten los argumentos del conocimiento y los trasncriptores de la mediocridad.  Lo que facilita o no la transmisión del saber es su recibo o no por parte de la sociedad, incluida su fracción más culta. La impresión es que la gente está menos interesada por la lectura, por la reflexión y por el debate prefiriendo seguir con fetichismos absolutos y cuadros maniacos supervivenciales.

Del otro ya no interesa que acuda a una cita manifestativa como carne de cañón o figura de protesta. En un momento dado el sistema de comunicaciones por hilo o por ondas puede reunir a un millón de personas en una cita dada para un tema dado, pero eso tampoco significa gran cosa si cada una de esas personas o se dedica a pensar sobre su vida y su destino. Del otro lo que interesa es que sea sede de pensamiento crítico, aval de lo más lucido de la humanidad.



[1] (Edimburgo 26 abril 1711-1776)

En la condición del acreedor

En la condición de ser  acreedor.   

Nunca creí que la vida me regalara la experiencia de ser acreedor al recibir el compromiso de pagos no satisfechos. Se suponía que era lo bastante inteligente para no caer en la trampa de serlo. Me equivoqué y mucho, parece que sigo equivocándome porque cada año o cada dos años aumento la lista con algún otro nombre de alguien que no satisface su deuda. La experiencia en cuestión no es propiamente un regalo de recibo agradable sino una imposición a la fuerza por ser sometido a la morosidad del otro. No deja de ser una particular relación humana en la que se da una vuelta de tuerca más a las profundidades ruines de la psicología del personal.

 Seguramente cada una de las cantidades que dejé de cobrar no son de suficiente peso como para perder tiempo en pesquisas o en insistencias o mucho menos en denuncias pero sí de suficiente envergadura como para aprender del mundo comercial y por añadidura del mundo todo en el que los más espabilados  pueden darte el sablazo en cuanto menos lo esperes.  Seguramente todo parte de la presunción de palabra a cumplir y de la responsabilidad del otro al que le entregas tu confianza. Hay gente que deja de pagar lo que dijo que pagaría sea por un servicio o trabajo que le has hecho o por una cantidad dada para que resuelvan un mal momento y nunca más se supo ni de la cantidad en si ni de esa persona que presa por su vergüenza –cabe suponer- no es capaz de dar la cara y prefiere vender tu relación por una, generalmente, exigua cantidad económica. 

Una vieja leyenda hispana aconseja no prestar ya que es una fuente de líos y que arriesga a perder dos cosas: tanto lo prestado como la persona a quien se lo prestas. Es el néctar de una literatura social que dice mucho de la psicología generalizada según la cual no poca gente antepone el interés material al de la relación humana.

Potencialmente cualquier persona puede ser un acreedor impagado desde el momento en que contrae una relación de tipo comercial, también personal, con otra y no cobra aquello que ha sido pactado o lo pactado no ha quedado suficientemente claro como para que el uno se ampare en el umbral de confusión para no pagar al otro lo que le debe. En el mejor de los casos documentar un pacto contractual reduciría el margen de confusión aclarando las responsabilidades vinculantes de cada parte pero no garantizaría absolutamente la evitación de problemas si de una o ambas partes concurre una disposición al aprovechamiento fraudulento o manipulación de la otra. Esa complejidad conceptual no lo es tanto en la casuística concreta.  Dejé de cobrar clases particulares o sesiones psicoterapéuticas por la sencilla razón de que dejó de venir la otra persona y no satisfizo su deuda. Como digo eso son cantidades de poca monta pero que una vez, ya hace años. Las sumé y calculé  que podría vivir varios meses, casi un año, con su devolución.  Una relación comercial simple y clara  puede convertir a dos personas una en un deudor que no dejará de serlo y otra en un acreedor que tampoco dejará de serlo. El interregno entre ambos, la no coincidencia y la falta de tiempo para perseguir al incumplidor dejan un residual consolidado de reserva, es decir, de desconfianza por si no queda claro, para posteriores transacciones. Puestas así las cosas, la disposición posterior para dar confianza queda dañada. Está claro que no tienen que pagar justos por pecadores y que al principio una persona incumplidora es solo una, a la siguiente solo son 2 y a la otra son 3, pero cuando la historia se repite para un número mayor (docenas o cientos) y sobre todo se comprueba que está presente en distintas  latitudes, culturas, lenguas y calendarios se acaba infiriendo que es mejor prevenir situaciones a priori. Con el tiempo y con una caña de pescar anécdotas el más lerdo acaba espabilándose. Después de hacer el primo en algunas ocasiones opté por no caer en trampas del mismo tipo que anteriores veces. Hubo un punto de inflexión que demostró eso. Un amigo del oeste africano  me pidió una pequeña cantidad que le resultaba urgente para tomar un avión. Frente a mi extrañeza que pidiera ese dinero a tanta distancia me dijo que tenía a quien pedírselo en sus relaciones africanas pero que tal cosa estaba mal vista. Me quedé de piedra. No le envié lo pedido a pesar de estar dispuesto a hacerlo en un primer momento. De haberlo hecho lo más probable es que no la hubiera devuelto. En mi vida he dejado pequeñas cantidades a personas junto al número de mi cuenta bancaria para que las devolviera en cuanto pudiera. Muchos no lo hicieron. Comprendo que en situaciones difíciles uno necesite endeudarse para enfrentar un problema urgente (yo también me acogí a préstamos de gente conocida en algún momento) pero no deja de ser un indicador de una falta de cálculo y de previsiones.

En una época en que callejeaba más y era menos habitante doméstico salir a pasear por el cetro urbano me ponía en contacto con gente que pedía dinero. De tarde en tarde sigo encontrándome gente que me aborda en la calle para pedírmelo. Observo la situación de estos limosneros profesionales que van bien vestidos con ropa de marca que yo no uso y que fuman durante su tramite solicitante. A veces les comento la paradoja de pedir dinero con una argucia (el consabido no tener nada para comer) cuando lo que gastan en tabaco (por no citar otros consumos más caros) les daría de sobras para vivir. La mayoría de solicitados que no lo dan dicen no tenerlo. Si los limosneros les mienten sobre sus necesidades estos bien pueden mentirles sobre el hecho de que sí lo tienen pero no están dispuestos a dárselo. Raramente un limosnero es un tipo de necesidad real. Es alguien que se ha profesionalizado en eso. Los organismos de asistencia social no permiten actualmente e los países ricos que nadie muera de hambre, lo que es mas pagan además de la comida sus alojamientos. No consideraré si es por razones de solidaridad humana o por razones de estética urbana para que los más miserables no se vayan cayendo por las calles y se queden para ser destripados por los perros o para descomponerse, el caso es que hay un sistema que neutraliza los efectos más dramáticos de la indigencia.

Ese leve paseo referencial a ese mundo guarda una conexión con los préstamos directos o las deudas generadas por servicios no pagados (o no cumplidos). Una vez hice una lista de mis deudores y me maravilló su extensión. Personalmente prefiero donar, dar o regalar a prestar. El préstamo genera una deuda en reserva que incomoda a distintos grados a quien la tiene y a quien lo ha convertido en parte acreedora. Algunas veces, pocas, dediqué un email o una nota de correo para reclamar lo que se me debía, sin obtener respuesta, por supuesto. La psique humana tiene un gran arco de registros que puede camuflar sus perversiones y justificarlas. En un tiempo en que  creía en la gente, es decir, en su palabra dada, creía que la amistad y la cordialidad son suficientes para ayudar a alguien si lo necesita, lo que no sospechaba es que la gente fuera capaz de vender el afecto y desresponsabilizarse del compromiso por menos de 30 monedas.

La cultura se ha ido desarrollando con anécdotas sobre compromisos rotos. La cordialidad se abre paso contando que el otro (el amigo, el pariente, el vecino…) pueden fallar en un momento dado y de hecho falla. Eso pasa en todos los ámbitos. Ir a vivir a una zona residencial con casas de medio millón de euros no garantiza una seguridad con el vecino de la cerca medianera de al lado que por poco que pueda se escaqueará de pagar su cincuenta por ciento de esta cerca. Esto también es una deuda aunque la forma de préstamo directo haya sido pagando unilateralmente una instalación que es necesaria para las dos partes y pagable por ambas.

Se podría decir que solo estudiando el tipo de deudas que uno no cobra o que otro genera en su haber en números rojos se puede estimar su personalidad y prever lo que esperar de esa persona. Como que hay que dar un margen de confiabilidad no se puede ser tan estricto de entrada y contar con la buena voluntad de los demás (¿buena, qué?). La nueva cultura de la desconfianza mutua ya no permite colocarse en posición de pedir ni en la de prestar por lo que hace a cantidades económicas salvo quienes se dediquen a eso profesionalmente como inversores/especuladores.  Las transacciones materiales son a otro nivel concediendo la hospitalidad, pagando las invitaciones o regalado cosas.

En casa tenemos tres cajones inferiores,  de una de las estanterías de teca,  siempre llenos con cosas para dar. Son cosas que hemos comprado de nuestros viajes para regalar o cosas que nos sobran y que pesamos que pueden irles bien a algunos conocidos. No quiero hacer una apología del regalo (de hecho estoy en contra del regalo de efemérides, opto por el espontáneo) pero lo cito como una práctica de donación dentro de una homeostasis de repartos y desprendimiento de lo que sobra. En cambio reacciono muy mal ante ayudas económicas que se nos piden o damos a parentela y conocidos que luego no devuelven. Simplemente no devuelven. Suponen que nosotros somos ricos a perpetuidad y ellos son pobres también a perpetuidad.  La pregunta es ¿Por qué hay personas que se acostumbran toda la vida a pedir y otras que no saben superar su costumbre de dar? A veces el prestar hace un flaco servicio a quien pide ya que no  se esfuerza en superar su situación. Las pautas civiles frente a la indigencia es la de no aceptar sus demandas de limosna porque consolida el fenómeno en el que han caído. En cuanto al amigo jeta, al conocido que se pasa de la raya, al utilitarista que te ve con cara de tonto que aprovecha la segunda frase por no decir la primera en pedirte que le pagues la minuta de su día por el solo hecho de verte  hay que tener un no preparado con razonamientos para su irrupción.

En la condición de ser acreedor se aprende que lo mejor es no aumentar las posibilidades para incrementar la cuota de deudas impagadas. Claro que cada vez que alguien te pide algo te puede coger desprevenido, especialmente si lo hace alguien que sabes que tiene dinero y tan solo pretende aprovecharse de ti.

En mi experiencia biográfica he aprendido que se puede compartir el dinero, en su totalidad, con muy poca gente. En mi caso particular solo ha sido con mi compañera convivencial, ni siquiera con mi amante y con relaciones de intimidad importantes o con los hijos.  Esto no es una curiosidad banal: la familia que es una unidad empresarial y por tanto económica que administra sus recursos económicos y patrimoniales no de una forma autogestionaria sino privativa según las cuotas de poder que tienen sus distintos miembros en el organigrama compartido.

Si bien me han devuelto dinero prestado en algunas ocasiones, las menos, he olvidado y perdonado otras deudas con el criterio apuntado de no volver a prestar salvo a personas muy concretas y seguras. Por de pronto informar acerca de la cantidad de dinero del que se dispone es un tremendo error ya que el confidente puede aprovecharse de esa información para solicitarte un préstamo. Sé de casos que gente con dinero líquido pero sin propiedad alguna ha prestado cantidades que no le han sido devueltas por otras personas sin dinero líquido pero con propiedades importantes. El más pobre tanto en el momento del préstamo como años después es el de quien no tiene propiedad pero quien la tiene no tiene el menor sentido de vergüenza al o devolver al deuda contraída.

Vivimos en un mundo de desconfianzas mutuas en las que hay detalles que es mejor no comentar. Por eso de lo que se gana y de lo que se tiene como reversa económica no son los temas tocados fuera del ámbito privado mas intimo.

Preferiría que nadie me debiera nada así como prefiero no deber nadie a nada. Prefiero no pedir para no entrar en esa impredecible dinámica de obligaciones mutuas contraídas por favores concedidos. Eso lo llevo al extremo de objetos como libros. Había perdido tantos libros prestados que tuve que jurarme a mi mismo no volver a prestar ninguno mas, sin embargo sigo regalándolos.

Lo grave de ser acreedor de alguien que se sabe tu deudor, es que este se lleva para sus adentros una especie de rabia al conocer que su conducta no es perdonable. Se inventará cualquier cosa con tal de justificar su treta y su opinión adversa, pero en su interior no olvidará que se ha comportado como un sujeto sin honor y ruin. Como eso es muy generalizado en el mundo no pasa nada, los malos son los que pasan inadvertidos.

Herencia y legado

Herencia y Legado. JesRicart

La herencia configura institucionalmente la posibilidad de trasmisión patrimonial de testamentarios a herederos. Para tratar el significado profundo de la herencia hay que reconsiderar el valor de la transferencialidad de la propiedad. Un repaso ligero del sentido y perpetuación de ésta recolocará la opción de transferirla bajo otro parámetro distinto del mantener su titularidad dentro de una familia. Una teoría de éxito explicó la propiedad privada como la consecuencia por la imposición de los dictados de los  más fuertes contra los más débiles arrebatándoles sus pertenencias. Eso habría dado  lugar a dos grandes clases sociales: la de los poseedores y la de los desposeídos. Con el desarrollo económico y la explotación de los recursos resultó ser que ni los poseedores los poseían todo ni los desposeídos no poseían nada. En la actualidad del siglo XXI en que en el mundo entero no se han superado los errores y tragedias acumulados por los siglos anteriores la propiedad privada es uno de los fenómenos más significativos de los regímenes económicos. Es tanto su causa como su consecuencia. No es concebible el sistema económico sin el interés creciente por la propiedad privada, tanto a escala de las grandes cifras como de las pequeñas.  Quien más y quien menos hace girar su vida en torno a sus pertenencias y concretamente a su propiedad patrimonial. Masivamente los consumidores caen como moscas en planes crediticios en forma de hipotecas que los mantienen por décadas vinculados a un estilo de vida y de producción para terminar por pagar su propiedad. Puestos a pagar alojamientos la muchachada prefiere pagar hipotecas que al menos dejará un saldo nominal en propiedad. La propiedad ha sido y es considerada como un atributo crucial del valor de las personas. Es la forma de tener más significativa que simboliza lo que es o ha querido hacer en su vida una persona. La condición de propiedad crea la ilusión de la soberanía. De la propia casa es del único lugar que uno no va a ser echado y que nadie de afuera le puede decir qué hacer o dejar de hacer, o al menos eso es así en apariencia.  La propiedad no es tan segura como se supone y si el esfuerzo por comprarla y mantenerla sabotea las opciones de disfrutarla dejando tiempo suficiente para disfrutar de la vida fuera de ella posiblemente su inversión no es tan estupenda como puede parecer al principio.

En la sociedad actual se ven continuamente casas recién estrenadas en urbanizaciones nuevas que se ponen en venta porque sus dueños han cambiado de idea y ha dejado de gustarles el lugar o han disuelto la sociedad matrimonial. Como que se supone que la propiedad, pase lo que pase, siempre es una inversión que se podrá rentabilizar, comprar una y tener que cambiar de domicilio al cabo de dos años tampoco es una tragedia mayor. No, no lo es pero mete a los propietarios en senderos de compra-ventas que les lleva a implicar una buena parte de su energía. Mientras uno se preocupa por la venda de su casa o la tiene en stand by sin usarla está gastando doblemente la energía de su vida: la de ir tras una zanahoria que no se ha podido comer y la de buscar a otro que se la coma. 

Además hay que contar con compradores que invierten en ampliar su propiedad patrimonial como fondo especulativo para ganar. Con lo cual cosas recién compradas las ponen inmediatamente e venta o en alquiler. El sistema económico de bienes lo permite y el lucro sigue siendo bien visto por la sociedad. Quien más dinero gana más reputación tiene entre su vecindario y quienes les conocen. Lo de menos es en qué lo ha ganado. Por supuesto, si su fortuna ha sido fraudulenta o no ética, el triunfador no lo explicará y dejará a los que sospechen de él de cejijuntos con el interrogante entre ojo y ojo.

En una sociedad de circulación de capitalistas y de inversiones continuas en las  que la preocupación principal es la de aumentarlos, su materialización en patrimonio es la consecuencia más lógica. Tener un espacio propio en forma de piso, y los más afortunados en forma de casa, es lo menos que se puede y debe tener para vivir. Hay un derecho a la vivienda digna que está escrito por ahí. El chabolismo lo desmiente, pero los mercedes (algunos)  aparcados junto a las chabolas también desmienten la tragedia de la no-vivienda en condiciones.  El caso es que todo el mundo trata de resolver lo del cobijo como imperativo.

 Cuando al fin, ya tiene algo totalmente a su nombre con todo lo que le ha costado llega un momento en qué se plantea la cuestión de la herencia, si es que tiene hijos o familiares herederos para esto.  Su turno también es posible que heredere algo de sus predecesores difuntos, aunque le llegue tarde o a destiempo. Ya ha sido discutido que la herencia, tal como está montada, de padres a hijos sirve de muy poco a no ser que el hijo sea el último de la saga y se lleve mucha diferencia de edad con los padres y estos fallezcan a una edad en que aquel pueda aprovechar la donación con tiempo o de vida suficiente. Las herencias que se hereda con los 60 o los 70 cumplidos tienen algo de burla biográfica. Mucho más cuando se las ha pretendido por décadas y eso ha generado un deseo del fallecimiento lo antes posible de los testamentarios.

La familia que funciona con el código de todo lo que hay  de patrimonial es para los herederos y esos están constituidas por la parentela  genera, aunque no sea la pretensión, un tipo de relación que se tiene que mimar para no enfadar al testamentario no sea que cambie de idea. Deploro los herederos potenciales que van detrás de los testamentarios no por razones sentimentales o de identificación sino por conveniencia. Hay cuantiosas experiencias de desheredados o de herederos discriminados negativamente que descubren, a veces tarde y mal, la autentica realidad psicológica y emocional de los testamentarios, generalmente sus padres. 

Los testamentarios por su parte juegan durante toda la vida con la idea de qué donaran lo que tienen a sus hijos y a la hora de la verdad hacen repartos lesivos por los cuales hay tensiones con peleas abiertas o no. Puesto que la propiedad privada simboliza y estructura como instancia capital los procesos internos de una sociedad ambiciosa la sola idea de su superación se hace casi inconcebible, mucho más cuando las experiencias de comunas de producción no fueron tan satisfactorias como se conjeturó al principio. Paralelamente la sola idea de que esa acumulación de la privada no tenga la opción a la herencia y pasea a manos de la sociedad a trabes de sus vías institucionales o de mecanismos de donación proyectivos para que sea el pueblo quien lo disfrute, tampoco encuentra el colchón de madurez en una mentalidad públicamente tan rematadamente egoísta.

Para el testamentario tener a quien donar todo lo que acumuló (su biblioteca, su colección de sellos, sus discos, su mobiliario selecto, sus álbumes de fotos, su correo o sus diarios personales) es quitarse, literalmente, un peso de encima, aunque desde su lugar postmortem no se entere de lo que se vaya a hacer con todo esto. La donación es una forma de concretar el gran amor que se tenía por el heredero. Pero no siempre es así la herencia que más llama la atención es la de alguien que está en cualquier parte del mundo y que a la hora de fallecer ha pensado en un nieto remoto el cual ni siquiera estaba al corriente de la existencia de aquél. Puestos a recibir herencias de tíos de América, lo mejor es recibirlas pronto, antes de cumplir los 18 años para poder funcionar en la vida del capital con un poder adquisitivo alto y por lo cual no se haya tenido que hacer esfuerzo alguno.

De hecho, esto es un acto de injusticia porque el que uno pueda recibirlo pro pertenecer a una familia de ricos y otro no por pertenecer a una de pobres, no hace sino perpetuar los divisionismos sociales, los enfrentamientos violentos de las personas entre si y las envidias y odios.

¿Qué pasaría en una sociedad en que prohibiera la transmisión patrimonial dentro de las familias por motivos de deceso? De una parte se pondría veto a la acumulación de las grandes fortunas ligados a las familias más poderosas del mundo, de otro plantearía el problema de qué hacer con las acumulaciones. Los finados podrían optar e vida por reconducir sus cosas como legado a entidades o representantes sociales que mostraran la escrupulosidad y honestidad para llevarlas de acuerdo con sus voluntades y dentro de la línea de proyecto en la que estaba en vida. No siempre los albaceas tienen esa honestidad y tergiversan la voluntad del muerto y no siempre el que va para muerto se asegura en vida que sus tesoros sean respetados postmortem.

Para el punto de vista del que va a morir tiene más valor el legado de lo que deje como mensaje y como enseñanza de su biografía que no las cosas en sí, para el punto de vista del que va a heredar suele interesarle mas lo contante y sonante que no los amores intelectuales o artísticos del finado, que puede que los interprete como rollos o historias complicadas. Ese no es un pequeño detalle que pase inadvertido ya que el heredero que toca por linaje puede ser el más palurdo e inadecuado para recibir la herencia  si solo está interesado en su crematística. Bajo esta consideración el testamentario puede buscar otros campos de donación para sus cosas. Raramente el que recibe la herencia la declina o la transfiere automáticamente al patrimonio artístico del país. En algunas situaciones es lo mejor que se puede hacer no solo  para el usufructo público de la ciudadanía de aquel patrimonio sino también porque su mantenimiento en manos privadas puede tener un coste considerable. Algunas de las colecciones artísticas que hoy son patrimonio cultural de la humanidad saltaron de manos privadas a gestiones públicas. Es una transacción razonable. El que dona a la institución del estado, sea la administración local del municipio o a otras instancias provinciales, departamentales, regionales o generales, no es suficiente con hacerlo sino en convenir el trato que desea que se le dé a lo donado. Lo mismo con las instituciones privadas. Hay bibliotecas que tienen problemas de acumulación con las donaciones de las bibliotecas privadas de ciudadanos que las legan por pensar, justamente, que es el mejor lugar donde pueden estar cumpliendo un servicio público, y que sin embargo no tienen dónde meterlas.

La verdad es que la donación como legado (las colecciones de las cosas) no tiene el camino allanado. La donación para convertir lo donado (sean muebles o inmuebles) en dinero contante lo tiene más fácil.  He tenido la suerte de la doble experiencia en un periodo de unos pocos años de ser desheredado (o ser discriminado negativamente en la herencia) y a la vez de no encontrar ninguna lógica e dar e herencia a mis descendientes de lo poco que he acumulado. Me gustaría, sin embargo, que las cosas de valor que tengo por lo que hace a libros cumulados  y creatividades que tuvieran un depósito de protección. Como que por ahora no tengo suficientes medios para   una casa o de una arquitectura excepcionales en las que ubicar un centro de lectura y de debate a la vez que espacio museo y plataforma de conferencias y asambleas tengo la idea estacionada sobre lo que va a pasar con mis propiedades. El estado no tiene resuelto esta cuestión y el mundo de lo privado  tampoco. Las cosas que pasan de padres a hijos sirven como decorativos o como demostraciones de estatus que, a veces, no tienen ninguna utilidad práctica salvo la decoración, eso incluye la bibliofilia de rarezas éditas.

En una situación hipotética en que la generación falleciente donara sus herencias para el usufructo público, solo este criterio haría de las ciudades lugares más abiertos y socializados, más recursivos para todos, más fáciles para vivir que revertiría a favor de todos liberándolos de tantos tiempos dedicados a obtener salarios y cumplir con sus ambiciones. A diferencia de la propiedad privada, la pública requiere de menos de todo para satisfacer las necesidades de los más.

Entiendo que lo que tiene de más valor una persona para donársela a otra que la sobreviva es el mensaje, el recuerdo y en todo caso el objeto concreto que fije eso otro. También entiendo que lo que tiene de menos valor o mas mezquino otra es urgir el fallecimiento del testamentario para disfrutar de sus bienes.

Sin una herencia en perspectiva muchos conflictos entre hermanos, que empiezan a apuntar prematuramente, con sus primeros vuelos de independencia del hogar familiar, se esfumarían y sanearían al descartar que  la relación filioparental  tuviera que  dejar un saldo de bienes. Eso la  autentificaría. Desgraciadamente, los intereses materiales vienen a complicar los campos de los afectos. La conflitividad de intereses es una cantera de enseñanzas de alto valor para averiguar la magnitud de la condición humana. Goethe se sobrepasó al afirmar que solo aprendemos de quienes amamos, también lo hacemos, no paramos de hacerlo, de los enfrentamientos producidos al margen del amor empañados por intereses materiales. Lo que es más, estos vienen a sustituir la espontaneidad sentimental en muchas ocasiones.

 

 

En el lugar del huésped

En el lugar del huésped

En La anfitriona se describe  el retrato de una persona ligada a su feudo organizándolo todo: desde lo que se va a comer a lo que se va hablar, ejerciendo su poder de mando para gestionar las conductas de sus invitados y la relación que vayan a  tener entre ellas. Uno de los huéspedes convertido en personaje de la resistencia al dominio sutil en el campo de la gentileza enmascarada, a la postre autor del relato, se rebela graciosamente al no darle la mano a esa anfitriona a su grito de ¡chócala! por coincidir en un dato curricular menor.

Si el ejercicio del rol de anfitrión responde a otros muchos detalles y no solo al de la apertura de puertas para compartir la propia casa con el visitante, el de visitante no es menos complejo emplazado a adaptarse a las implícitas leyes que rigen en un espacio ajeno  en el que está de paso o ha sido llevado  un tanto condicionado.

En casa ajena toca hacer lo que está pautado en su ambiente. No hay ninguna casa, castillo, chabola, choza o carpa que tenga a la puerta la hoja de instrucciones de uso. La excepción son las habitaciones hoteleras o los bungalows, en los otros casos se infieren y en todo caso el dueño o el usuario habitual ya están ahí para ir explicando cada cosa. El buen estar recomienda que tanto quien invita como quien es invitado se sientan cómodos mutuamente y que cada cual tenga su espacio sin perder la noción en ningún momento de quien es quien. Para que el invitado no se sienta como un convidado de piedra haciendo de relleno ocupando un lugar en la mesa o en las estancias pero sin que se le haga el menor caso el anfitrión tiene que procurar  que la estancia le agrade. Como que no hay situaciones relacionales puras y en lugar de ser un trato de uno a uno la situación numérica dada es más de dos (una pareja que invita a otra, una familia que comparte el week end o las vacaciones con otra) la nueva constelación configurada apunta pronto a decir quién es quién y cuál es la danza de roles que coexiste.

Ocupar el lugar del huésped no tiene mas recomendación que el de dejarse llevar por las circunstancias. Es distinto estar invitado a una cena en una casa a estarlo varios días. Mientras el protocolo de una sola comida es bastante pronosticable con un número limitado de variables, la convivencia de varios días va a presentar tiempos muertos e individuados en los que cada cual  va a hacer sus cosas. Cuando voy a casa ajena trato de seguir con mis constantes diarias (seguir con mi dieta, un rato de ordenador diario, otro de lectura  o mi tabla de gym,) para reducir al mínimo mi pérdida de hábitos. No es fácil ya que las invitaciones a la gula ante los manjares o el cambio de horarios son factores de trastorno.

Renuncio a tipificar un prototipo de huésped. La condición de invitado varía según cada visitante y la gente visitada,  el comportamiento también es distinto si va solo o acompañado. La ventaja de compartir una visita con otros visitantes es que la atención anfitriona queda repartida y la carga de excesiva atención a uno solo queda repartida entre otros. El huésped que va a casa ajena tiene una serie de débitos no escritos que contrae desde el momento en que acepta protagonizar esa visita. Cuando alguien va a cena o es invitado a comer lleva el vino o los postres como presentes y exquisiteces para dalas e degustación o darlas a probar por primera vez. Trata de agasajar a sus invitadores con experiencias gustativas de las que están desconectados o que no han probado nunca. Si va para varios días se acomoda a las circunstancias de la casa de recibo. Donde se ven más las coincidencias y las diferencias es durante las conversaciones en las comidas. Es la cancha de juegos de sondeos y declaraciones. Como que no es un espacio neutro si no la casa de alguien las opiniones propias hay que llevarlas más lejos o más cerca según el peligro de confrontación que se sospeche. No está de más  preguntar a priori (al contrario, es muy recomendable) a dónde se va exactamente y qué clase de gente se va a conocer. Esto permite calcular qué temas será mejor no seguir si se sospechan posiciones opuestas sobre cuestiones a visceralizar.

Las arenas para la discusión política es mejor dejarlas en otra parte. La cuestión es que el huésped por su sola condición no es el amor del lugar que visita o en el que ha sido invitado. Su supervivencia como tal depende de la alianza empática funcional para esas coordenadas.  Se puede ser invitado sin ser amigo ni siquiera conocido por ir de paquete de otra persona que sí es amiga y conocida. El arte de la aproximación de cada cual solventará las diferencias o sospechas de las mismas. Una cierta cantidad de visitas (posiblemente la mayoría) no se repiten nunca más. Otras tienen una continuidad que permiten desarrollar una relación de cordialidad o amistad. El feeling de coincidencias no depende solo del tiempo dedicado a convivencialidad sino a la forma de transmitir la información de lo personal. Yo, .que sigo sin dedicarme demasiado a la oralidad verbal- sigo flipando con los pequeños egoísmos cotidianos de quienes están dispuestos a llevarte con sus temas informativos y no lo están en actuar cortésmente en su turno de escucha. No me gusta elevar el tono de voz para imponer la mía o hacer un solapamiento con mi voz a la de otro si insiste en seguir hablando en vez de escuchar con lo cual soy yo el que callo. Lo hacía en la adolescencia y lo sigo haciendo en la madurez. Lo he hecho toda la vida. He aprendido que contra los que necesitan hablar y hablar no se puede hacer otra cosa. Lo  mejor para este tipo de personas es hacerse acompañar por  alguien durante la visita con educación y paciencia suficiente para aguantar rollos ajenos.

Existe un tipo de verborreros/as que una vez ubicados son inofensivos si se les deja de escuchar. Por lo general, alguien que habla mucho al segundo día repite parte de lo que dijo el día anterior. Consecuentemente aunque te pierdas algo de su producción verbal en una vez la recuperas a la siguiente.

Hay visitas que se sostiene por razones no personales: el cambio de aires y de ambiente son suficientes como motivaciones poderosas para ir a una casa ajena. Pretexta un viaje corto o medio o largo y  por supuesto siempre está el interés de descubar a alguien en su mundo privado del que aprender cosas que no aprendiste en otras situaciones. La idea de cómo es el otro queda bastante esbozada en el primer encuentro, los días o veces siguientes suelen confirmar esa visión inicial. Las relaciones sociales son el arte de sostener relaciones ajenas que conocidas por otras vías no serian aceptadas o consideradas. En el lugar del huésped toca mantener una cierta deferencia y galantería. El anfitrión da más señales de su personalidad y de cómo es que el huésped, ya que aquel pone la casa  y todo lo que representa (un test proyectivo, con las fotos colgadas en la pared, la decoración, el mobiliario, la organización doméstica, los cacharros de cocina, lo que hay dentro de la vitrina, la licorera, el mueble especial con los libros heredaros de la familia, el tipo de relación con la/s teles y el/los ordenador/es que en conjunto indican el tipo de vida. El anfitrión cuando recibe a su visitante le hace de guía turístico por la casa enseñándole las dependencias. Esa primera incursión da mucha más información del anfitrión del que este sospecha estar dando. Las fotos y sobre todos los cuadros con pinturas originales de los antepasados de la familia así como los títulos y otros documentos gráficos enmarcados ayudará a completar el perfil. En los dos roles, el de visitante es más el de observador y el de visitado es más el observado. Hay gente que no acepta visitas por esta razón. Recuerdo de mi casa paterna que a pesar de tener siempre una habitación para huéspedes en todos los años que viví en ella solo vino una persona (mi abuela9 una vez por año un par de noches opacas más, nunca jamás fui tuve amiguitos que vinieran a casa y no recuerdo más de una vez de haber pasado una noche e casa ajena salvo en una ocasión en la de mi primo a 50 metros de la casa anterior y ni siquiera estoy seguro de que este dato fuera verdadero.

En la  forma de invitar y ser invitado tiene mucho que ver la tradición biográfica personal de cada cual, el tipo de familia en la que se ha tenido la suerte o disuerte de hacer, la ideología de los padres, su cultura y su propio cuadro de relacionabilidad. De mi infancia recuerdo que  lo que se me decía era que el mundo era lo extraño y duro que empezaba de puertas para fuera yo  experimenté las extrañezas mucho más cerca de mi mismidad, de mi cuerpo, para fuera. De alguna manera eso me marco para pasar por inadvertido y por no darme por interesado por muchas situaciones en las que me veía mezclado. Podría subscribir lo que afirma Elio Vittorini[1], “veía unos cuantos amigos por una hora, dos horas, estando con ellas sin decir una sola palabra” si no fuera porque pinta a su personaje como un tipo disminuido de si mismo incapaz de comunicación en todos los ámbitos. El caso del huésped degradado a convidado de piedra es que el tema en el que no acierta a participar o en el que no tiene cabida no le quita que sí tenga un papel en otros temas. De hecho su falta de performance en un habito lo puede contrarrestar en su participación en activo en otro. Eso no significa que haya una recurrencia del rol sea cual sea el ámbito. O hay que olvidar que un huéspedes o tiene oportunidad de ser también anfitrión con lo cual tiene la experiencia interiorizada de ambos roles. Se supone que el huésped que se siente fuera de lugar en el ámbito al que se ha sido llevado como tal tratará de no repetir lo mismo pero al revés en cuanto tenga invitados en su casa. Reconozco haberme sentido disgustado como anfitrión cuando he tenido huéspedes en casa que han hecho el mutis, que se han pasado más horas en la cama que con los demás o que no han mostrado interés por los temas que le he hablado pero también reconozco que en mi condición de invitado puedo hacer exactamente lo mismo o peor aún si el ámbito al que voy o soy llevado no me cuadra totalmente.

De hecho no hay ningún ambiente tan perfecto que pueda complacer en su totalidad al visitante. Eso tampoco es lo que se busca, basta que cuadre con la perspectiva mínima de una estancia agradable. Un encuentro puntual no tiene porque ser el comienzo de una gran historia, basta con que sea una historia que empieza y termina en sí misma como suficientemente divertida o agradable. Mis experiencias como visitante/huésped por varias casas de todas las condiciones y varias clases sociales ha formado parte de las exploraciones de campo (todas las coordenadas de relación humana son campos de exploración) de las que he aprendido mucho de los demás, de las psicologías en juego y de mi mismo, de mis inhibiciones y participaciones. Al segundo día de estar en un lugar doy muestras de que me puedo pasar más tiempo hablándole a un ordenador que a una persona si es que las condiciones para la comunicación con esta no son  correctas, no hace falta que sean excepcionalmente brillantes, basta que sean educadas. En cuato detecto  una persona interesada en hablar mucho y e escuchar poco un servoatuomatismo me pone en guardia para pasar de ella salvo los mínimos. La frase más genial de la cinematografía que vi cuando era niño era: “discúlpenme, tengo jaqueca”, o alguna parecida para excusar la presencia en la sobremesa y escapar a la habitación asignada. Creo que este tipo de frases son totalmente vigentes y hay que adecuarlas a situaciones actuales. El huésped siempre tiene la posibilidad de escapar a su habitación a siestear o a dormir o a hacer lo que le apetezca, pero eso es a determinadas horas.  Ahí se puede reunir con su pareja o con su libro de lectura o de notas si es que la convivencia no es lo suficientemente complaciente.

Como somos seres civilizados los protocolos para el agasajo está bien establecidos. El interés en que el huésped se quede atendido es un interés del anfitrión. Por el lado del huésped tiene que medir si va a pasar una velada o unos días si renunciar a sí mismo o va a tener que seguir ritos que no le apetezcan. Sin duda hay costumbres propias que no se puede imponer en casa ajena. Aunque soy nudista practicante uso el slip en la piscina de unos amigos que no les gusta el cuerpo desnudo ni siquiera el propio ni cuando esta solos. Aunque no soy fumador comparto la convivencia puntual con alguien que fuma en la mesa mientras estás desayunando. La vida se llena de pequeñas curiosidades pobladas de concesiones.

Si el huésped se siente fatal o incómodo por detalles de desatención  siempre puede optar por acortar el tiempo de estancia con cualquier pretexto. La sociedad moderna proporciona un extenso vocabulario para la discretividad de los sentimientos reales. El huésped que no esté seguro de sentirse cómodo al sitio que va por lo que hace a la comunicación verbal lo mejor es que vaya acompañado de otra persona que haga de persona-esponja de toda lo vertido de información o cháchara que vaya a recibir. Sin duda parte de  lo que se diga va a ser muy interesante pero no todos estamos dispuesto a hacer de filtros de toneladas de palabras. Quien no esté dispuesto pude pedirle a la persona esponja que le haga el resumen de lo interesante. Del lado del anfitrión que tiene espacio o recursos infrautilizados y que le gusta recibir visitas para tener público que le preste atención toca reconocerle tal necesidad. No deja de ser una transacción: una estancia a cambio de una confidencialidad. Suena a muy utilitarista. Sí, lo es, las relaciones humanas son más utilitaristas de lo que se reconocen. Es un detalle muy curioso que la misma palabra utilitarista se la considere peyorativa como una forma para no mencionarla y así de paso no reconocer las intenciones utilitaristas de no pocos contactos. El hecho de tener a un depositario de cháchara advenedizo o incondicional ya es una forma de utilitarismo elemental.

En las constelaciones los gestos y acciones de inclusión y escapada son continuos. Por lo que me toca sigo siendo un reservado por lo que hace a mis sentimientos y los entrego o confidencio a quien creo que es alguien que escucha. Un fenómeno cultural, muy extendió y muy latino por cierto, es el de la no-escucha. Existen grandes volúmenes de transacciones de palabras pero el que las da no siempre está dispuesto a recibirlas o auditarlas de otros. Esa no-escucha es un síntoma de infra-culturalidad que, afirmo, guarda una conexión con el trastorno atencional tan detectado en las escuelas y que está detrás del fracaso de los métodos de enseñanza actuales.

La atención es relativa, requiere el arousal y la percepción activa, también se supedita a la selectividad y el campo de interés. Hay temas en los que, sencillamente, no se entra por aburrimiento y eso no es patológico. Hay gente que habla de muchas cosas y s muy descriptiva y profundiza en muy pocas y al revés: hay gente que habla poco pero lo poco que dice es muy relevante y merece la pena no perdérselo. Lo esencial de la condición de huésped es lo que le es dado comunicar y lo que está dispuesto a comunicar de sí mismo y de su currículo, también lo que está dispuesto a recibir de su anfitrión. Puede avisar a priori de cómo es y cuáles son sus hábitos para evitar confusiones o roces posteriores, también para ayudar a interpretar las conductas por lo que son y no por lo que se suponen. Desde siempre he tenido un mundo particular al que retirarme (los libros que leía o los que escribía) y siempre ha quedado más o menos clara visualmente esa preferencia por esa soledad con el texto (que tampoco es tal ya que quien escribe no para de estar con figuras mentales que le rondan o convoca) que la verbalidad con hablantes del entorno que no complacen tanto. Expuesta la situación así ha sido, para mi propia extrañeza, un porcentaje minoritario de personas las que se han interesado por aquello que me dedicaba a escribir mientras ellas estaban de palique. Lo han integrado escénicamente como mi rareza (de la que tampoco reniego). Lo más curioso para quien no es muy dado a las letras escritas es que no trate de indagar como alguien puede preferirlas a las orales. Eso tampoco es tan exacto. El arte de la conversación oral puede superar a la literatura escrita pero para eso hay que dar con artistas del habla considerados y educados, que sepan hablar sí, pero también escuchar.

Como criterio supervivencial  -y no lo presento como modelo- e cuanto detecto que alguien no escucha, es decir no está dotado psíquicamente para la escucha sostenida, a no ser de que sea un cliente de pago que presenta este síntoma para corregirlo, lo abandono a su suerte y de paso me separo de todo posible apadrinamiento de su déficit. El huésped, en su posición de observador, puede medir si tiene que aguantar  y hasta donde su lugar secundario en un espacio o puede pasarse de la ralla y en qué cosas y en qué términos.  Si cada persona es un mundo, cada casa es una galaxia en la que cada detalle de la convivencialidad cuenta para acomodar posiciones. Es necesario tiempo y muchas charlas para destilar las suculencias de cada quién. El huésped  va viendo  lo que da de sí la relación y si concurre o no relación empática y para qué.

En las culturas más individualistas (la catalana, entre ellas) abrir las puertas al de afuera  va en detrimento de la comunicación general pero también a favor de la supuesta seguridad particular. Se dice que una vez se abren las puertas es para toda la vida. (una exageración). El huésped tácitamente contrae una deuda para que la visita que ha hecho se la devuelvan pero las condiciones varían, las inercias en la casa de cada cual son distintas, y las posibilidades de espacio y materiales también. Eso está detrás de la desigualdad de las experiencias, hay quien es más dado a ser anfitrión y menos huésped y al revés: hay  quien practica mucho como visitante y poco como visitado. He tenido visitantes en casa a los que nunca visitaré en la suya porque la relación ha pasado a otro registro y  he sido visitante de personas que no me visitarán nunca. Entiendo que son posiciones de sujeto que se adoptan según circunstancias y caracteres. El mejor anfitrión es el que deja que el huésped se sienta como en su casa y el mejor huésped es el que no trata de modificar las interioridades de la vida de nadie pudiendo librarse de los ratos abusivos de cháchara o de exigencia de atención escapando al espacio particular en el que uno ha sido alojado (el dormitorio). Al huésped que se siente invitado-acompañante puede compartir ratos de charla con los demás y devolverse a sus particulares o encontrar algún aliado del ambiente para hacer lo que le guste, una conversación fuera del campo de las dominantes o una partida de algún juego exótico.

El huésped para sobrevivir puede acudir  a distintas estrategias: llegar proveído de una cierta cantidad de historietas para contrarrestar su falta d carisma u ofrecerse a hacer una de las comidas con una receta exótica. Es una situación de grupo el juego verbal da, en principio, opciones a todos para participar. Otro asunto es que la inapetencia lleve a la retirada cautelar. Personalmente me cuesta mucho sostener la atención de los demás durante toda una convivencia. Invariablemente me refugio en mis dedicaciones personales (viajando llevando mi oficina conmigo) lo cual me convierte en un tipo raro. No tardo mucho en poner en evidencia mi rareza. Mis anfitriones podrían ponerse de acuerdo que estuve en sus casas compartiendo ratos de cháchara  (los mínimos) con mis propios ratos recluidos en mis meditaciones elaborativas.  Cuando hay una disposición para la entente la peculiaridad de cada cual queda integrada en la capacidad de aceptación reciproca.

 



[1] En Conversa a Sicilia. Eds 62 i la Caixa Barcelona 1990

Ante el momento F. F de fin.

Ante el momento F. (F de fin).

Prevención ante las propias  exequias.

Es difícil citar otra ceremonia que no sea la de la despedida mortuoria en la que el protagonista principal sea el que menos decida los pormenores de la situación. Los que somos futuros cadáveres y nadie -hasta donde sé y estoy puesto por lo que hace a pócimas para la eterna juventud- absolutamente nadie pude evitar ser un fiambre un día u otro, no puede dejar de pesar en la cuestión aunque crea que le queda lejos. No tiene nada que temer, la industria de la carne humana no es legal y la probabilidad de ser parte del bocado de perros callejeros y hombres lobo es remota. La cuestión principal es que el protagonista de la efemérides, de cuerpo presente en el templo de turno, convenientemente maqueado por el tanatoarte, es el menos consultado para que la ceremonia se organice de acuerdo con sus deseos. Claro que la viuda o viudo u otros seres cercanos que se acercaran al féretro semiabierto para preguntarle al infrascrito mantenido a temperatura ambiente, ¿Qué te parece cariño, te ha gustado el evento? seria tomado como excesivo. Aunque el maestro de ceremonias hable de ángeles y pergeñe el perfil del muerto, por ateo que fuera, no está bien visto en sociedad que nadie vaya a hablar con el alma del muerto que se supone que seguirá en el acontecimiento para controlar quienes han venido o no a su entierro. El papel otorgado para los allegados es el de vestir de negro y el de lagrimear que buena falta le hace a los ojos para su lubricidad. Las lágrimas tienen un sabor combinado de dulce y salado y testiguan las dulzuras y amarguras de la vida. Llorar de vez en cuando no está tan mal. Para quien no sabe hacerlo existía la posibilidad de  las plañideras contratadas para tales ocasiones en una época en que los familiares directos ya no les quedaban lágrimas que soltar por el muerto esfumado que no movía a tales pasiones. Reivindico la reactualización de ese oficio. Una oficina de contratación podría ir a las salas de cinematógrafos con temas muy tiernos para ver quiénes del público van a soltar lagrimitas. El atrezo de vestidos de negro y matillas compondrían el resto. En el acontecimiento de despedida del cadáver,  el grupo de plañideras (también plañideros por eso de la igualdad de sexos, es decir de oportunidades de los sexos a ejecutar las mismas tareas) ocuparían su rincón, lo mismo que el coro ocuparía el suyo, los monaguillos y el de la casulla el altar y, público y curiosos en general la platea.

Aun definido en otras ocasiones la efemérides mortuoria como el acto social más real de todos, ante el que bautizos, bodas, despedidas de solteros y todo lo demás no pasan de la filfa de la falsación, toca redefinir con seriedad que todos los actos sociales forman parte de la sociedad del espectáculo, Ir a un entierro es una forma de relacionarse con quienes no se ve desde hace tiempo. También sirve para pasar el rato y reactualizarse con respecto al rito.

Se ha demostrado que el muerto por el que se mueven un pequeño montón de personas interesadas en su situación: desde el que lo viste al sepulturero, desde el ceremonioso al familiar que le pone la inscripción en una corona de flores, es no solo el más muerto de todos sino el que se le ningunea a la descarada. No se tiene en cuenta sus creencias o lo que fue y dijo en vida. Lo urgente es acondicionarlo por el rol que ha de cumplir. El muerto es la única figura humana que sigue cumpliendo un rol social a pesar de sus intereses y valores contrarios. Al menos cuando se está en vida el viviente puede oponerse con firmeza a las interpretaciones ajenas de lo que es o a los mandatos de amos que le exigen que cumpla aquello con lo que no está de acuerdo. Pero como muerto solo le puede esperar que le trasieguen a conveniencia de los profesionales de turno.

El alma flotante en el templo, en el supuesto de que exista y si existe le apetezca quedarse para la hipocratada parroquiana, podrá hacer balance de quien ha venido y quien no a su último adiós. Podrá hacer un inventario de los que  están reunidos, a los que trató y le trataron en vida, aunque maldita falta le haga. Las cosas mundanas son del mundo y las de los muertos ya no están para los trotes callejeros y los enfrentamientos por todo en una sociedad repleta de injusticias. Mientras esa alma bosteza ante el rito que se le concede al cuerpo que  acaba de abandonar, el personal que lo sobrevive tiene un pretexto para verse las caras, escaparse de la misa si no son eclesiásticos o mirar lo bien que quedan las señoras vestidas de luto. Si el alma es un alma que se precie a si misma  dejará pronto y rápido la situación para volar por el cosmos o reencarnarse en la punta de una sequoya para tener mejores vistas. Lo más probable es que esta alma no salga del cuerpo porque no la tiene ni la tuvo nunca y el cadáver con sus sentidos machacados, inerme e indefenso ante el rito haya iniciado su proceso de descomposición aunque la mueca sonriente contrarreste el rigor mortis.

Después de las oraciones correspondientes, el séquito de acompañamiento, el panteón o nicho que le esperen, cada cual se devolverá a sus asuntos y el muerto si ha preferido la compañía de los gusanos a la incineración se quedará en la más absoluta oscuridad. La vida seguirá fuera de su sarcófago o emparedamiento aunque bien mirado también dentro (los gusanos se pondrán las botas y es famoso el memorándum de que los cabellos y las uñas siguen creciendo). Esa vida postmortem es evidente sin necesidad de infierno al que ir ni alma que tenga que preguntar cómo se llega. El detalle no puede pasar desapercibido ya que la filosofía que cuestiona la finitud puede impugnar que esta exista desde el momento en que todo se transforma.

Expuesto hasta aquí un panorama más o menos estándar el vivo que sabe que le espera la función de muerto, muerto social por añadidura para las fauces de curas y parroquianos que decidan darle la ultima botadura, puede reflexionar hasta donde dispuesto a hacer de comparsa de lo que preparen para su cuerpo según la tradición y la capacidad de manipulación que a bien o mal tengan hacer los supervivientes con sus restos.

Deseo confidenciar los resultados de mi reflexión al respecto. A la vista de tanto hipócrita suelto en el mudo y tanta discontinuidad relacional, tantos intereses creados y tanta mentira circulante, me he declarado desadepto a tal adiós último. Reconozco que por algún tiempo tuve curiosidad por organizar mis propias exequias, una especie  de guión adjunto al testamento señalando exactamente lo que quería, Elegí una música para mí, la de Saint james nurserie,  la exclusión de toda perorata religiosa de la religión que fuera, mucho más de la católica, uno de los peores sectarismos de la historia internacional, un amigo con un clarinete tal vez y un refrigerio para los asistentes. Tal vez una contaduría de historias y anécdotas y punto. El decorado lo tuve interiorizado pero me faltaba llenarlo de caras. La verdad es que cuanta más gente voy conociendo y más voy profundizando con ella menos me apetecería que viniera a ese adiós último, en el supuesto de que me sobreviviera. Obviamente de todas las personas que uno conoce un vida, unas fallecen antes y otras después, o sea que indudablemente alguien de quien conozco me sobrevivirá´, especialmente desde que prefiero conocer gente de menos edad que la que yo tengo.  A esa falta de caras con la que rellenar la escena le tengo que añadir que no es una invitación agradable la de sacar a cualquiera de su vida diaria para que venga a meditar un rato mientras te facturan para el otro barrio. Especialmente si son familiares con los que no tienes nada que ver o personas con las que hace tiempo que no te tratas. Me gustaría proponer entre paréntesis un estudio sociológicos de la efemérides de los fallecimientos para ver quienes componen su asistencia, cuáles van para invertir en relaciones para que a su debida hora cuenten con presencias ajenas o porque otras razones van. Mientras este estudio se lo plantea alguno tesinando para su doctorado yo he empezado a sospechar que de todas las efemérides sociales en las que uno se ve envuelto, generalmente a la fuerza (el bautizado lo es sin consultarlo, pero el casado también esta forzado a serlo, el invitado va por condicionamientos sociales). Lo único verdadero en  un entierro es el muerto que va a ser enterrado/incinerado, es el único que se ajusta a la perfección a su papel, el único que no miente a nadie. No importa que fuera un gran mentiroso en vida, e la muerte la verdad más suprema lo engulle sin contemplaciones.

Si estando e vida uno se las ve y desea para hacer prevalecer el propio criterio sin conseguirlo, sufriendo por injurias y manipulaciones de sus circunstancias a conveniencia de toreros de todas clases, de muerto la perspectiva segurizante es mucho menor. Puesto que no soy nadie importante, un nombre desconocido en los anuarios, he considerado que nadie, salvo la/s persona/s más inmediatas (eso excluye a la mayoría de los familiares y de contactos sociales reunidos), le afectará mi desenlace fatal. Me anticipo a este pidiendo a mi compañera que en caso de ingreso hospitalario de urgencias por algo grave no lo comunique a nadie de mi heterogéneo y curioso mundo relacionario. Tampoco que avise a nadie por mi fallecimiento cuando suceda. Eso significa cargarle el muerto a esta persona y no repartir su pena y sus gestiones con otros. Ya somos adultos para gestionar la muerte de alguien como eso: una pequeña colección de trámites.

Pero como tampoco quiero cargar el muerto, cuando yo sea ese muerto, a la persona con la que comparta cama e intimidad biográfica hasta este día, recuerdo que tengo pendiente hacer la donación de mi cadáver a una universidad médica (el hospital clínico en Barcelona) para que se ocupen de todo: trocearlo y meterlo en una piscina de conservación para que los estudiantes aprendan como tratar los vivos con los despojos que dejan los muertes. Pueden jugar a wáter polo si lo prefieren. Lamentablemente parece que esa opción es contraria a la de donación de los órganos (cosa que he hecho con mis riñones, corazón y ojos) para reimplantarlos en otros cuerpos que quieran seguir experimentando la vida en el mundo de los vivos. Debe ser un problema de coordinación entre ambos intereses. Tengo pendiente averiguarlo. Al parecer de la donación de órganos dejan el resto del cuerpo para la/s personas allegadas para que se ocupen del resto y en el primer caso no, porque no hay efemérides última que se haga ni cadáver haciendo su actuación estelar de tal en ese encuentro para la retirada.

El que da su cadáver a la ciencia o como material didáctico para la enseñanza de la anatomía humana no es que se auto desprecie a sí mismo, sino que conciencia la cruda realidad de aquello en lo que se va a convertir (polvo y cenizas). En lo que no cree es en la necesidad del acto efemérico que lo despida. Ya sabemos que es muy bonita la escena de los más allegados leyendo un poema y una voz que diga devolved a la tierra lo que es de la tierra, pero no lo es menos el acto solitario de los conocidos repartidos que al enterarse de tu muerte te evoquen un rato o te lean –en mi caso al menos por todo lo que vengo escribiendo- repensándote. Al menos tendrán que reconocer la discreción de la partida sin prestarse a la ceremonia de bombos y platillas, esquelas y demás parafernalia al uso. Ya sé que la cultura humana tiene sus albores al detectar la deferencia por los muertos enterrándolos a veces con sus utensilios y con determinadas formas respetuosas. Tras la vida no necesitare mi cuerpo, todo lo que puedo desear es que la tierra me digiera sin estragos. Mi falta de presencia no supondrá ninguna crisis de ausencia. Sería capaz de resucitar para demostrar que ese sentimiento no vendría a cuento. Si paso en vida desapercibido no veo que de muerto tenga que tener una atención especial salvo para las mortisecciones y el wáter polo.

Con la donación postmortem el futuro cadáver quita muchos problemas de en medio: no es necesario avisar a nadie salvo al porteador de cadáveres para su conservación y su reciclaje para la pedagogía o ambivalentemente para rescatar sus materiales que puedan servir protésicamente a otros vivos. No es necesaria ninguna ceremonia. Creo que es un momento F del más alto romanticismo en especial para quien no cree en la sociedad y en sus mentiras de toda clase. Los demás problemas como buscar un féretro de cartón alternativo para no pagar las burradas de precios de las funerarias, discutirse con el párroco para que no monopolice el acto; desaparecen.

Hablar del tema de la muerte siempre genera una reapertura de la herida. Todoas tenemos muertos en nuestras vidas a los que recordar y morir no siempre es una tarea fácil. Hay muertes injustas y supervivientes que no consiguen superarlas nunca del todo. Sé, me consta y he sentido muchas muertes ajenas, también de quienes no he tenido el menor trato personal. Sin embargo soy un sentimental cuya sentimentalidad no me impide tomar distancia irónica de todo  el fenómeno de la mortalidad que no tiene porque  tomarse como un drama irreversible.

De lo alternativo a lo escatológico.

De lo alternativo a lo escatológico.JesRICART

Aunque la noción de  alternativa total  ya ha tenido tiempo de ser desacreditada por alternativos que no han conseguido superar en sus coordenadas lo esencial del rabioso individualismo competitivo, no deja de ser comprobable un extenso fenómeno de personas que eligen otras formas de vida al margen de las ciudades y de los circuitos del consumismo a ultranza. En esas otras formas de vida concurren críticos del sistema económico y de los valores tradicionales y licitan una alternativa de facto a titulo de individuos que escapan de las servidumbres ordinarias de existencias de lujo. Desde la observación fenomenológica es necesario distinguir entre lo que es alternativo para individuos evadidos de los ritos urbanos librándose de pagos y robotizaciones a lo que trata de ser alterativo como propuestas de progreso.

La elección misma de vivir en regímenes utilitaristas, reciclando espacios que han quedado fuera del circuito de la especulación (las acciones squatter) o provisorios eligiendo instalaciones precarias en zonas periurbanas (el chabolismo) o la de buscar lugares no urbanizados (vivir en los bosques), pone en segundo lugar el discurso para encontrar un modelo trasportable socialmente. El antiguo esquema a favor de desconcentrar el alto índice de densidad urbana y de urbanizar las zonas rurales ha quedado obsoleto y la manera con que ha venido dándose el crecimiento desarrollista ya ha generado una inmensa extensión de las formas urbanas en los espacios rurales (ahí está la enorme cantidad de urbanizaciones enfilando laderas y destruyendo zonas boscosas) sin poner término al crecimiento urbanístico.  De hecho, las casas en las urbanizaciones son segundos domicilios en la inmensa mayoría de casos con lo que no obstaculizan el crecimiento urbanístico sino todo lo contrario.

Por lo que hace a exploradores de lugares en los que vivir mejor o al menos de una forma más natural sin pasar por los peajes de la vida urbana tópica (hipotecas, fundamentalmente) no significa que sus exploraciones sean de u orden tan crítico que ensayen modelos colectivos de convivencialidad distintos a aquellos de los que se separan o escapan. La primera década del tercer milenio no ha proporcionado experiencias innovacionistas en esta orientación y comparándola a los sesentas o setentas de finales del segundo milenio. Su balance arroja un saldo desfavorable a las iniciativas radicales para proponer modelos de vida, y de valores, que permitan crear nuevas ilusiones colectivistas.

Ahí donde hay espacios marginales (antiguos caserones, en playas o bosques) en los que se reúnen viajeros o posicionarios no necesariamente hay procesos colectivistas para dinamizar debates y mucho menos proyectos sólidos. Depende, claro está, de los protagonistas de cada lugar para hacer de ese la plataforma para experiencias estupendas o las coordenadas para ir tirando sin más proyecto que el de la continuidad supervivencial.  Si bien la escapada de esos imperativos de vida aceptados por una  mayoría social (aseveración contra la que tanto nos resistimos creer) no ha dejado de darse cubriendo una estela de comportamientos no todas las escapadas forman parte de un proceso tan consciente ni mínimamente revolucionarias.

La discusión que ya se hizo  a  los neo rurales como evadidos de los principales frentes colectivos donde se concretaban las contradicciones capitalistas (en los barrios y en las fábricas) ya es obsoleta y en su momento tampoco paró quien desde el hartazgo urbano se buscó mejores formas de vida en sitios más tranquilos. Hoy ya no hay quien pueda otorgarse el derecho a discutir a nadie si adopta posturas por la lucha social y la liberación de los demás de sus alienaciones. Todo está tan revuelto y es tan contradictorio que los vocacionales del activismo no son mejores que los del pasivismo y lo mismo se puede decir de ese saldo expuesto al revés. Pero las posturas son completamente opuestas por lo que hace a sus potenciales de energía dedicados al mundo aunque en la práctica sean reconciliables. Ya nadie puede decirle a nadie lo que debe hacer o no por lo que hace a dejar su contribución al mundo. ¿Oh sí? ¿Hasta qué nivel se puede intervenir en la conducta ajena? Respuesta: en todo aquello que esa conducta perjudique la libertad propia. Pero eso es por lo que hace al territorio de lo concreto, a la racionalización de la cotidianeidad, a la construcción de una ratio lógica entre la convergencia vecinal en un territorio pero ¿cómo objetar la filosofía existencial global de cada sujeto? ¿Cómo culpar a tantas personas que se han desentendido del mundo social, se han apartado de la lucha política, incluso de la ecologista o pacifista, por fracasar una y otra vez en proyectos o dejar de ser fénix tras ahogarse en sus balances de frustraciones y fracasos? De los submundos a los que han dado lugar se puede dar con escapadas en toda regla más que contraculturas de nuevo tipo aunque haya una cierta parafernalia de un innovacionismo.

De casi todo se puede levantar acta  y del escapismo de lo social también. Ninguna objeción a las escapadas siempre que no sean a costa del medio ambiente y sin dejar impactos desfavorables en los lugares ocupados. A diferencia de la época comunera en la que se sostenía un debate ideológico a favor de una pureza en los hábitos, el individualismo predominante en las opciones de escapada va en paralelo a mezclas supervivenciales que de hecho no tienen dada de alternativo sino de alternancia entre unas formas de consumo de las que se escapa y otras de simplificación que se abrazan. Antes de que se den cuenta los escapados pueden emular posiciones indigentes y, peor aún, antiecologistas en las nuevas zonas que ocupan.

Ya se vio en su momento que la evolución de los squatters y ocupas no creó redes sociales conscientes para hacer ofertas ideológicas o de crítica continuada a las ciudades. En una parte considerable han derivado a formas baratas de alojamiento con la pancartita, eso sí, de zona ocupada o el slogan a favor de la reutilización de los abandonos sin que haya un trabajo alternativo al completo por seguir cuestionando la propiedad privada. Esas formas usufructuarias, sea de infraestructuras o sea de espacios de la naturaleza,  podrían dar mucho de sí para una perspectiva revolucionaria siempre que sus habitantes no se limitaran a librarse de los pagos de facturas, las del consumismo dominante, sino que además el tiempo libre dejado por no someterse a trabajos esclavos se reciclara como tiempo dedicado a  la concienciación propia y ajena.

Cuando el discurso crítico que subyace en el escapismo de lo social, absolutamente justo y razonable, no supera en los mínimos su adaptación a lo concreto y los grandes discursos de la liberación humana se hacen entre porquerías formando parte de escenarios escatológicos, el alternativo supuesto termia por parecerse más al indigente que no al ser evolucionado que demuestre saber vivir fuera del dominio del sistema. La curiosidad de  un tipo de  alternativos biográficos que han aprendido a vivir sin la obligación del trabajo asalariado con el que no se identificaban es que todo su saber no consiguen concretarlo en formas solucionarias no ya para el mundo en general sino para su propio bienestar particular. Queda por ver si la simplicidad tiene que llevar a la indigencia o esta no es más que otra forma de complicarse la vida pero ¡eso sí! sin pagar por sus complicaciones.

En las propuestas que presenta Ingrid Mozetich dtora en cc biológicas,  a modo de respuesta a medio ambiente hay una[1] que habla del impacto medioambiental y de su evaluación. Es lo que sirve para medir las consecuencias de los actos  humanos por lo que hace a la transgresión de la naturaleza. Es una broma de mal gusto que en proyectos en marcha de vida en los bosques o reutilización de pueblos abandonados no se tenga resuelto temas tan básicos como el de los detritus que generan convirtiéndose en grandes potenciadores del parque faunístico de moscas y mosquitos. Ningún planteamiento revolucionario está reñido con la higiene y las escenificaciones escatológicas están mas emparentadas con hábitos de negligencia no autocorregidos y personalidades instaladas en la desidia.  El mismo tipo de personas al mando de puestos de poder en la sociedad con toda seguridad no lo harían mejor que la trayectoria de magnatarios abusivos del espacio comunitario. L diferencia esta en que estos se supone que no se formaron en ecologismo y respeto a la libertad y aquellos sí.



[1] La numero 82, p.124 100 Respuestas en Medio ambiente. Colección Libros ¨Çutiles. Ed. Olalla. Madrid 1996

De los terceros ausentes

De los terceros ausentes. JesRICART

De los terceros ausentes es de lo que más se habla. No podemos evitarlo, el  mundo de los demás llena, de charlas y referencias, al mudo privado de cada uno. Sin panorama de lo ajeno de lo que hablar uno se queda en silencio. Como que al silencio se le teme se habla de esto y de aquello, de aquel y del de más allá, de quienes se ha conocido y de quienes se tiene por conocer. Y al hablar de todo eso, al hablarlos, inevitablemente se les evalúa, se les tasa, se les juzga, se les pone una equis o se les circula, se les tacha o se les subraya y recomienda. Después de primeras citas los amigos/as pregunta ¿qué, que tal es, cómo fue? El balance no se hace esperar. Una amiga que lleva unos diez años coleccionando telarañas me viene hablado los últimos contactos que tenemos de cómo progresa la relación con su flirt. Cuando conoces a alguien se le pregunta por cómo le va con sus relaciones, con sus hijos, con sus ex. Por activa o por pasiva participamos de las conversaciones sobre terceros que no están. Unas veces porque nos preguntan y otras porque preguntamos.

 De esos terceros ausentes no solo hablan quienes han tenido tanto directo con ellos, también lo hacen quienes no los conocen ni los conocerán nunca, quienes se nutren de comentarios intermediarios y chupan de informaciones no comprobadas. ¿De qué se iba a hablar si no de lo ausente? Por elegancia cultural hablar de quien no está presente para ponerlo a parir o pasarlo por la lavadora de la propia crítica no es lo exquisito. Quien elige tal exquisitez en el trato se queda haciendo el panoli mirando con cara intrigada las opiniones que vayan circulando de los demás sobre estos ausentes. Si a tu turno te abstienes de opinar sobre los ausentes argumentando que no es tu estilo o no te parece correcto participar en una merienda de negros zampándose los despojos triturados del que no se le da la opción a defenderse no solo  se van a sentir agredidos los demás que participan de esa comilona verbal sino que vas a ser inconsecuente ya que no hay nadie que deje de referir lo ausente y por tanto a los protagonistas ausentes de los actos que se les pase revista. O sea que mentirás. La cuestión está en la dosis y en la forma. La mayor parte de los análisis que tratan de personajes públicos están manejados por analistas que saben que nunca conocerán a aquellas que citan o examinan, ni falta que les hace, Un analista no es un fan que busca un autógrafo o se despierta en plena noche con un apnea sobresaltado por soñar con su ídolo; simplemente es alguien que analiza datos sea cual sea el mohín del sujeto del que se los analiza (aunque desde luego el rictus y otras puntas protuberantes de su figura no dejan de ser datos).

El tercero ausente remite a distintas categorías o grupos humanos: gente conocida, parentelas y familiares, ex amantes, vecinos, colegas y socios, flirts en curso, el chofer del último bus tomado, el tendero que te ha atendido en el ultimo súper que has entrado, las caras bonitas que has visto, el poli que te ha hecho parar el coche...también de gente conocida y que se ha esfumado, de autores leídos y citados. Casi es imposible hablar sin hablar de los que no están presentes en la conversación. Eso se puede entender y explicar porque el mismo hecho del habla ya convoca figuras ausentes en tanto que el mismo lenguaje es representacional de lo que no está físicamente presente en el lugar en el que se emplea. Ese poder de evocación de lo ausente es una de las grandes virtudes lingüísticas pero que deriva hacia el chismorreo y a las malas artes de hablar negativamente a espaldas de los demás. De lo ausente se puede hablar de destinas maneras siendo lo conceptual un recurso inevitable y la personalización totalmente evitable en particular si es lo contubérnico, la injuria y la destructividad lo que acalora el tema.  

Como medida profiláctica cuando alguien por exceso de pasión o de imprudencia quiere convertir un encuentro coloquial en su monotema basado en lo que le pasó con tal o cual persona que no está presente, se puede reconducir la conversación hacia temas más neutros para evitar aguantar la ducha fría de sapos o implicarse en opiniones que no se desean dar. Curiosamente los temas neutros tienen por canteras políticas y políticos o bien los personajes de la farándula artística o deportiva siendo estos tres campos los que están más a mano. Sus personajes ya cuentan con que se habla de ellos. Cuentan con eso. El farandulero más apto por su condición es el que prescinde totalmente de todos los dimes y diretes de la gente que comparte habladurías sobre su persona. Hablar de la farándula no deja de ser una  táctica de  evitación para no hablar de la gente conocida que no está presente, pero en ambos casos se habla de personas ausentes. Se dice que a nadie le disgustan cuando suenan campanas con sus nombres si son a su favor. Eso no es tan fácil. Puestos a hablar de alguien que sea por sus contenidos reales, esa es la justicia mínima exigible en el trato. Lo malo es que al referir los terceros ausentes se hace a menudo desde posiciones despectivas. Lo ideal sería la oportunidad de hablarlo todo con los implicados referidos pero eso deviene un imposible práctico. El individuo humano referido así como cualquier otro individuo o cosa es objetado al ser hablado y se le trae a colación sin necesidad de llamarlo para qué venga a la reunión. El procedimiento mental que explica este hecho no tiene porque ser reprimido a no ser que el uso de los terceros sea para evitar enfrentar a los presentes, de los cuales hablaran cada uno de ellos por separado cuando los otros estén devueltos a sus condiciones respectivas de ausentes.

La elusión del enfrentamiento directo es un epifenómeno determinado por las dificultades inherentes a la comunicación cuando esta no es aceptada por los comunicantes blindados. La cuestión es que la demanda de condiciones ideales de comunicación, la de poderlo hablar todo con todos, no se puede cumplir y no hay perspectivas de que se cumpla a ningún plazo a la vista. En consecuencia si la comunicación se desarrollo lo es o lo va a continuar siendo en condiciones no ideales, ahí donde sea posible, a pesar de sus detractores por un lado y los personajes citados en ella, por otro.

La tesis de hablar/no hablar de los terceros ausentes evoluciona y se adapta según quienes sean esos terceros. Es obvio que de los autores que se citan para vincularlos con sus citas a los textos propios se habla en su ausencia, estén vivos o muertos, sin pensar que haya otra posibilidad de hacerlo porque la elaboración sería interminable si pasara  por pedirles que reactualicen sus referencias publicadas que en sí mismas son autorizadas a ser redifundidas. En cuanto al grupo de la farándula, a menudo hablarlos pasa por proponerlos o no proponerlos para irlos a ver. El tercer grupo, el de la gente conocida y con la que se comparte experiencias, es el que más conflictos de interpretación genera cuando determinadas o emitidas circulan e inciden en los constelogramas modificándolos por indisposiciones o malentendidos. Como criterio salomónico lo mejor es no hablar de los terceros ausentes de asuntos delicados que se pueda tratar con ellos en directo. Hay excepciones del criterio  anterior por urgencias o por temas inevitables. Cada vez que se da paso a esas excepciones la conversación corre el riesgo de devaluarse en particularidades anecdóticas discriminando el tema central. J.M Terricabras dice que es necesario recuperar el nombre de cada cosa y volver a aprender hablar (y razonar) si es preciso, La palabra enraonar en catalán tiene los dos valores. Aprender a hablar además de hacerlo re aprendiendo el valor de las palabras pasa también por reaprender el valor de las situaciones y de los hablantes, de sus roles y de sus funciones. Ese aprendizaje está muy ligado a la educación en valores que tiene mucho cartel pero pocos resultados. La educación es un aprendizaje de las distancias e interconexiones en el mundo de los demás. Insistir en el valor del respeto sin traducirlo en las formas lingüísticas correspondientes ni aplicándolo a los ausentes por el solo hecho de no exigirlo con su presencia significa que fracasa como tal valor.

Hablar de los demás como hablar de todo pasa por hacerlo con cuidado y prudencia. La diferencia entre los hablantes queda establecida por los detalles. El hablante que pontifica se auto desacredita y el que modula y modera su habla para emitirla cuando está totalmente seguro de lo que dice se le heteroacredita, o al menos esta es la presunción metodológica.

Del habla hay muchos temas con que llenarla sin necesidad de personalizaciones para objetar a uso o reírse de otros. Los estilos en boga de hacerlo (el periodístico es uno de ellos ya que con el pretexto del análisis coyuntural los articulistas también escrutan a nombres faranduleros) detallándose pierden de vista las marejadas de fondo.

Ante la ignorancia

 Ante la ignorancia[1].

Nadie (ningún humano) nace sabio ni con todos los conocimientos en su haber, tampoco tiene la suerte de que sus procreadores lo sean o los tengan. Tiene una vida por delante para paliar ese déficit, Unos 3/ 4 de siglo después, o desde antes, la gente se pone a morir y cada cual concluye lo poco o mucho que aprendió. Hay de todo: quienes hacen de su vida un recorrido por la ignorancia y quienes lo han hecho por el estudio, la reflexión, la destilación de sus experiencias  y el saber. La verdad es que andamos escasos de sabios. O inferimos que una vida es un plazo demasiado breve para saberlo o que aún siendo suficiente la mayoría opta por divorciarse del conocimiento. Propongo la segunda idea. Si es así, el homo sapiens es la especie humana que menos individuos inteligentes produce.

 Cuando necesitamos enmarcar los orígenes de la mayoría de temas filosóficos seguimos acudiendo a una antigüedad lejana. Hace más de dos mil años ya se pensaron las cuestiones cruciales de las tesituras humanas, la de la ignorancia también. Podemos tratar de añadir algo más al respecto que no se limite a los estándares que recojan los deseos por combatirla y reducirla. De la ignorancia lo inmediato que hay que decir es que cada cual es responsable directo de la suya, lo mismo, sea dicho de paso, que de su higiene corporal o de ingerir su alimento. Nadie puede comer o evacuar por nadie. Tampoco puede aprender por nadie en el sentido de substituirle el aprendizaje que le toca hacer. Ante quien no quiere aprender toda la sociedad fracasa. Ante el caso individual del desconocedor el problema pasa a ser de todos. Basta que haya un solo individuo en la ciudad que no sepa interpretar las señales de tráfico, que no sepa comportarse en público, que no sepa manejar su auto, que no sepa beber, que no sepa hablar, que no entienda, que   no  haya aprendido los protocolos del respeto para que el resto de los ciudadanos estén en peligro. Uno o muchos van a topar con aquel fichaje y se va a encontrar con problemas. Esa suposición es un tanto benigna ya que parte de la idea de un no saber cómo (des)atributo del ignorante confeso cuando para todo lo dicho lo que predomina es un no querer. Lo diré pronto y rápido no aprende a vivir quien no quiere aprender. No aumenta sus conocimientos y saberes quien se niega en redondo a hacerlo. No hay ser más involuto que el que no quiere evolucionar. Algo de eso nos dejó un legado remoto: no hay más ciego que el que no quiere ver. Esa tesis no por ser tan popularizada fue más eficaz y es que las huestes de la ignorancia pueden aprender frases hechas pero no se enteran de la dimensión de sus contenidos.

La ignorancia no es un hecho consubstancial a la vida ni a la sociedad, es propio de la mediocridad de la que hacen ostentación los individuos  que confunden sus limitaciones de partida con sus características a perpetuidad.  Como otros déficits existenciales lo peor de la ignorancia es no ser concienciada por el ignorante. Es así que se puede pasar la vida con 4 verbos escasos un par de cientos de palabras y la reincidencia en hábitos existenciales que no lo van a sacar nunca del arroyo en el que vive como una ameba sin demasiadas ambiciones de superación. Desde los albores de la especie siempre hubo individuos indispuestos a aprender de las cosas y que convirtieron los acontecimientos en motivos de temor corriendo a esconderse ante los rayos o la llegada de la noche. Para contrarrestarlos siempre hubo tipos que se extasiaron ante el espectáculo de la naturaleza, sus transformaciones y colores, tomaron notas y aprendieron de ellas. Lo único que explica el nacimiento de la ciencia es la capacidad de observación primero y la de entendimiento después, de unos individuos que se preguntaron los por qué de las cosas. Fueron una minoría, pero gracias a esta minoría hoy disponemos de ordenadores, bibliotecas o teléfonos. Por esta minoría que se fue perpetuando e insistiendo a través de los siglos, hoy una mayoría se puede valer de sus hallazgos. La actualidad sigue siendo así; ante fenómenos que no entienden las huestes ignorantes siguen corriendo para esconderse bajo el felpudo o se parapetan con frases hechas o con insultos. Un articulo largo pero sencillo cortocircuita sus escasas entendederas, pero otras pautas aún más simples (las señales de tráfico antedichas o la lectura de los índices económicos) tampoco sabe interpretarlas, o solo eso, hacen de su no conocimiento un elogio a la estulticia, algo de lo que Erasmo ya nos previno.   Ya no importa si han tenido muchos o pocos años de escolarización, si han ido a una  escuela de pago o a otra de “caganers”[2], que se decía en catalán, refiriendo a la escuela primaria en la que no se pagaba. Tampoco es tan significativo si han terminado una licenciatura universitaria o han pasado por un programa de intercambio de cursos en el extranjero; o no lo es, desde que la masificación de títulos universitarios no es garantía de una extensión de la capacidad intelectual elevando el índice medio de intelectualidad de la población. El prototipo del ignorante es el que se hace a sí mismo, el que se empeña en seguir siendo un zoquete toda la vida sin aceptar las oportunidades que le son ofrecidas para aprender lo básico. Es quien se niega a estar abierto a la información, mucho más a relacionar críticamente los datos de los que dispone. Es el que se queda a dos velas ante conceptos manejados por otros, es el que se aburre en una conferencia o toma un asiento cercano a la puerta para escapar tan pronto el humo asoma por sus oídos.

El perfil del ignorante es el que lleva a conmiseración. En el fondo se siente agredido por no entender ni jota, por calentarse los cascos a la lectura de la tercera frase que le supera, el que sabe que lo escrito no es para su mentalidad, que su capacidad es débil y no puede interpretar los ímputs que recibe. El ignorante, digámoslo ya, es un deficiente intelectual, que o tiene la menor justificación de ser a no ser que tenga por substracción su debilidad mental.

La frontera entre debilidad intelectual y debilidad mental es conceptuada  correctamente pero imperfectamente definida. El débil intelectual es quien no usa su voluntad para dejarlo de ser, el débil mental es quien su substrato neuronal no está en forma como para permitirle intelectualizar la vida. Hay síndromes neurodeficitarios con más voluntad y más interés por la vida que otros que teniendo masas encefálicas en principio impolutas su comportamiento indica que son cerebros planos. Por esa expresión “cerebros planos” nos referimos a los que no piensan. Toma la imagen plástico del so encefalogramas planos. A diferencia de otro órgano corporal con problemas (un miembro amputado por ejemplo) el individuo humano con cerebro plano tiene algunas capacidades resueltas: puede conducir, llevar una máquina en su fábrica, manejar incluso el ordenador, chatear, pasar exámenes, cumplir un horario de oficina, seducir, comer y otros muchos detalles cotidianos aparentando ser un humano completo sin serlo en tanto su capacidad de interpretación de la existencia es nula o cercana a cero. En el ámbito del déficit sensorial y motor se dice que el concepto de minusvalía que se ha empleado abundantemente para una minoría de personas con problemas de locomoción, ha sido un empleo equívoco, ya que la más mayoritaria de las minusvalías (la intelectual) no es socialmente reconocida. Esa minusvalía, insisto, depende más de la voluntad, es decir de la no voluntad del sujeto afectado por superarla, que de causas exógenas como sí concurren en el caso de la polio o de parálisis cerebrales, espinas bífidas  o esclerosis múltiples.

Si el ignorante es un minusválido en la práctica hay que tratarlo en consecuencia, explicarle mejor las cosas, ayudarle con atenciones especiales, también reeducándolo, reforzándolo. Todo este sería el método si no fuera porque el ignorante lo es a rabiar por convicción y proclama. Lo es no porque tuviera las fuentes de información cerradas o porque se pasara toda la vida encerrado en una gruta (por cierto hay pastores rurales  y eremitas  aislados que tienen más saber y han desarrollado mas su inteligencia que urbanitas sobre estimulados que siguen clavados en sus agujeros metafóricos de no querer aprender) si no porque no acepta la enseñanza ajena, no aprende nunca un método de análisis y vive la vida lo más mecánicamente posible.  Tiene suficiente con vegetar y dejarse estimular por las cuatro tonterías espectaculares de cada día. A fuerza de tontear es más tonto que nadie y su cabeza poco a poco se va configurando como el balón que contiene aire (al menos un balón contiene aire, hay  descerebrados que no contienen nada) y que solo sirve para recibir patadas. La etiqueta nos obliga y no vamos a usar las cabezas de los ignorantes para los juegos de pelota (no porque no se lo merecieran sino porque olerían mal y su esfericidad tampoco es la adecuada) pero sí nos toca considerarlos en su función lastre en la sociedad que nos toca compartir con su abundante presencia.

Un ignorante es un enemigo social, un enemigo público declarado. En tanto prefiere no enterarse de nada, obliga, indirectamente, a que otros trabajen para él, le saquen las castañas del fuego, se preocupen por la planificación y por los análisis. Es un contra-evolucionista por definición. Su frecuencia pone en aprietos la teoría del humanismo incondicional y desalienta al filántropo más abnegado, es el arma secreta de los grandes poderes para desmotivar las militancias revolucionarias.  Es cierto que la mayoría de ignorantes acaban aceptando sus roles sociales de subalternos, de supervivientes y punto, de acríticos y de tullidos fácticos. Son los impostores que siempre hubo por no saber lo que por ética y obligaciones prácticas es exigible saber en cada momento. En la cotidianeidad presencial el ignorante trata de esconderse. En seguida queda expuesto como tal en los primeros minutos de conversación sobre temas de la llamada cultura general. El problema en los protocolos sociales es para que no se queden fuera de debate (pobrecitos) es no hacerles sentir mal. La vida diaria nos pone continuamente en contacto con ellos y lo peor de un ignorante es que ignora el daño o el prejuicio que ocasiona a los demás. Su tasa de comprensión es baja, no solo para lo científico o lo conceptual, también para asuntos concretos, incluso los relacionados con su propio oficio del que supuesta es especialista.

Quien quiere aprender aprende, parta de la situación que parta, sea cual sea su estatus social y sus medios. Ya ha sido calculado que todo el mundo puede formarse en más de una carrera universitaria solo utilizando los tiempos muertos de sus desplazamientos en buses/trenes. Si no lo hace es porque no quiere. Si no se lee es porque no se quiere no porque no se pueda. Ese no querer está en la base del drama existencial. La comedia humana se recrecenta cuando al amparo del anonimato el psicoperfil del ignorante es el de celebrar su ignorancia como lo mejor que le haya podido ocurrir, cuanto menos consciente es con más derechos a la brutalidad se siente, cuanto menos sabe más desprecia a quienes saben. Históricamente los incendiarios de bibliotecas y de libros eran esos pobres palurdos que se sentían afectados por no entender nada del saber tomándolo como un ultraje contra sus limitaciones. Su lema siempre ha sido “lo que no entiendo no existe”. A lo cual añadían “…y si insiste en existir yo acabaré con ello a la fuerza”. El ignorante no es pues solo el tontito, que también, que no se entera de la gramática, ni traduce el valor de las palabras, si tiene paciencia para seguir una historia que le cuentan, sino también el protofacha lesivo que puede ocasionar daños serios a una cultura y al patrimonio de una comunidad. Hay que acabar con su figura. Voto por tal conclusión contundente ¿cómo?

Durante siglos las propuestas educacionales han parecido las más inteligentes para enseñar al que no sabe. Tales propuestas no contaron que el que no sabe se convertiría en una figura instituida y pontificada en que ya la iría bien no saber. Aquellas propuestas no contaron con la involución de la raza humana, entiéndase de su capacidad intelectual. La especie humana, debido a su crecimiento demográfico, ve mucho mas aumentada su población infra intelectualizada que no la intelectualizada. Las nuevas culturas lejos de ser exquisitas pasan por los videojuegos y por la insistencia en argumentos de violencia. No es nada extraño que los cerebros planos sean multitud (un instrumento estadístico del futuro demostrará que es la mayoría). Las instancias de especulación de industrias de explotación interesadas e esclavos sumisos estarán de suerte porque estos ignorantes se limitaran a vender sus idas por dinero y nunca les discutirán su esclavitud. Para la ciencia ficción, esas huestes de ignorantes del ahora serán las huestes de soma del mañana, es decir que nacerán sin inteligencia pero con corpulencias preparados para el trabajo. Sería (sería)  la sociedad al fin perfecta: la activida por fuerza de trabajo absolutamente mecánica de las no-personas, es decir de los no preparados para el discurso racional, trabajando para que vivieran a sus anchas la sociedad selecta viviendo en el total hedonismo. Hummmm, la escena es suculenta, ni Assimov llegó con su imaginación a tanto. Antiguamente la sociedad griega del pensamiento ya tenía el sector de la producción al cargo de los esclavos y la filosofía al cargo de unas élites que sabían vivir bien. Ambas imágenes no nos sirven para la actualidad no por un principismo ético mal entendido (la crisis conceptual del humanismo es de si ha de defender incondicionalmente a todos los humanos incluyendo a los antihumanos) sino porque algo de la tesis anterior (el individuo como único responsable ante su ignorancia) está contradicho por los múltiples factores externos que lo condicionan. A fin de cuentas el individuo más deficitario intelectualmente puede acudir a la escusa de ser rencoroso ante una sociedad en la que ha nacido que lo ha condicionado totalmente para ser un ignorante. En efecto, incluso en los tiempos modernos que tanto elogio se ha hecho del libro y que tantas veces se presenta el estado paternalista como facilitador del saber popular, la ignorancia sigue siendo el principal aliado de las castas dominantes que han hecho creer al populacho desde que aquellos eran dioses encarnados a que estos tenían que obedecerlos en todo. La ignorancia es la que sigue siendo responsable de la sumisión de los unos a los otros en sus versiones modernas, la ignorancia está detrás del hacinamiento y las patologías en muchas partes del mundo, la ignorancia es la responsable de no saberse alimentar, de tener hábitos patologizantes o de no saber analizar el mundo. Lo que ocurre es quela ignorancia no se encuentra en estado puro metida en una probeta, la ignorancia se manifiesta ay vehiculiza a través de los ignorantes, de las masas ignorantes, cabe decir, con las que compartimos edificios, carreteras, playas, locales de música, autobuses, aceras. Aparentemente todo el mundo parece que sabe a dónde va y lo que es. Hagamos la siguiente prueba de campo: pregunta directa a los transeúntes que opinan de la ignorancia. Segunda pregunta: hasta donde creen que llega la segunda. Hipótesis: la mayoría situa(rá) la ignorancia como algo ajeno a su persona.

Estrictamente la ignorancia es un fenómeno universal. Nadie lo sabe todo, somos sujetos atómicos, el renacentista ha desaparecida hace siglos. El orgullo de la especialidad de cada especialista ha ido en contra de su humanismo particular aparte de sabotear el humanismo de todos. Esa atomicidad reversiona continuamente el mito platoniano de la caverna. Pero no es de esta ignorancia de lo que está por conocer de lo que hay queja, sino de la ignorancia deliberada de lo conocido que convierte a los ignorantes en pesos pesados que impiden el progreso de los demás.

En términos cotidiano cuando un paseante tiene la mala suerte de pisar un excremento en la acera no pierde el tiempo discutiéndose con el producto. Si la mala suerte le lleva a tropezarse con un ignórate no puede dedicar su tiempo a ilustrarlo en particular si el ignorante hace elogio de su ignorancia, se le deja, es un subproducto con el que no tiene nada que ver.  ¿Eso es desprecio? Sí, es desprecio. Nos elogiamos y valoramos los unos a los otros por nuestros valores, quien no los tienes se le puede reciclar o abandonar en el charco dada su pasión de seguir haciendo de ameba.

Esa actitud no es más que autodefensiva, la inteligencia se tiene que auto defender de la imbecilidad, y la sabiduría prescinde de lo que se diga desde el desconocimiento. Dentro de las faltas humanas una muy crónica es la de de  ras tafari en su sentido denominacional originario ( head creator), admitámoslo: hay individuos que se nos parecen que nunca saldrán de su burbuja sensorial, nunca crecerán, nunca aceptarán entender la historia ni el mudo en el que están. Sin embargo ocuparán espacio, comerán, circularán y tendrán los mismos derechos que los demás (la democracia ya ha sido definida como el sistema de decisiones donde las justas e inteligentes en minoría se sacrifican por la injustas y estúpidas de la mayoría). Pero el ignorante convencido, el que le va bien serlo y continuará siéndolo, no es un cero absoluto, puede hacer unas cuantas cosas que sean útiles, puede tener unos chistes en su caudal que hagan reír, incluso pueden tener un cierto atractivo visual o sex apple. Mira, hagamos el amor pero no digas ni una palabra porque corremos el riesgo de que me deslibidinices y echemos al traste el polvo. El ignorante no significa que no pueda ser reconducido para un conjunto de hábitos sociales correctamente: parar su auto ante un paso cebra en el que están cruzando los peatones o usar el camarín del ascensor sin fumar dentro ni pintarrajear cruces gamadas, otro asunto es si puede servir algo más que para cumplir con los mínimos. Profesores y estudiantes avanzados de la vida vienen fracasando desde siempre con inútiles que no quieren enterarse de las cosas. No es extraño que en cada aula una experiencia prematura de la profesión educativa es la de dividir su atención (aunque eso sea mal de reconocer) entre quienes se interesan por la dinámica de clase y quienes van a ocupar fraudulentamente un asiento que otros podrían rentabilizar mejor. Ante el análisis y suma y sigue de los ignorantes, el analista está obligado a preguntarse si el movimiento reivindicativo a favor de una educación pública, gratuita y de calidad para todos acertó en sus objetivos. Unas décadas después de esa conquista nos encontramos que a la masificación universitaria no se le corresponde con un incremento de los niveles de inteligencia individual, tampoco los de conciencia social. El tema no se va a resolver con propuestas elitistas pero hay algo constatado: aprende, crece, progresa quien se dedica a eso y por el contrario desaprende, involuciona, se estanca y se auto inutiliza quien no está por la labor.

Puesto que la ignorancia en forma de sus representantes la encontramos continuamente en todas partes cuando hacen sus comentarios, por inadecuados que sean, cumplen con una función de tanda de enganche en el que  meter la cuchara.  El que dice una estupidez evidente mueve a una reacción de signo contrario para neutralizarla, pero eso genera una pérdida de tiempo considerable que va en contra de lo principal del evento: la tesis contra la que el estúpido se enfureció por no entenderla. Las colas de comentarios de los artículos se retroalimentan entre ellos separándose sin darse cuenta del núcleo o núcleos temáticos presentadas en un exposición, también pasa en foros de oralidad. El criterio observacional mas practico para evaluar la rentabilidad de un acto cultural es el índice de deriva acerca del tema planteado. Si los oyentes de una conferencia se convierten en un racimo desparramado asambleizando el acto por subpuntos secundarios en lugar de cuestionar las ideas principales planteadas además de hacerle un feo al conferenciante se lo hacen a sí mismos demostrándose no estar al nivel de la comprensión de lo conceptualmente propuesto, prefiriendo ejercitar la glotis con temas menores. Al ignorante ya se le tiene a caldo, no hace falta seguir perdiendo el tiempo con sus comentarios. Lo mismo que cualquier excremento pegado en la suela del zapato, cuanto antes se deshaga de él antes dejará de oler mal.

Alberto Manguel exagera al decir que todos los actos humanos son violetos y todas sus artes contradicen esa violencia. Dice que en el XXI se escenificara algo así como la última lucha moral universalista. Pero su exageración no lo es en absoluto aplicada a su idea  a esos actos de la ignorancia en la que con las neuronas mal agrupadas bajo el ala, hay quien tira la piedra sin decir quién es ni argumentar nada (el nick lo ampara en toda su irrespetuosidad) y, lo que es peor, cree que todo lo que no entiende no existe. Eso es una protoactiu para la violencia. La ignorancia ha sido históricamente la cuna de muchos desastres. Antes de la responsabilidad de un ejército tratando de exterminar a los judíos las masas alemanas votaron al partido inapropiado que llegó a urdir eso. Seguimos en las mismas, hay países en los que se vive que parte de sus ciudadanos experimentamos vergüenza por la pervivencia de paisanos en hábitos preconstitucionales y subculturas que alimentan espectáculos de la crueldad. Cada vez que uno se encuentra con un estúpido tiene dos opciones o quitarse de en medio o quitarlo de en medio, como el tierra trágame todavía no es operativo lo mejor que se puede hacer es eludir al ignorante. El problema es que la libertad de elección no da para tanto y si bien se puede hacer desaparecer al inútil cuyos comentarios no tienen la menor utilidad se corre el riesgo de sustituirlo por otro. Jean Genet dijo en una ocasión que la dificultad del autor es una cortesía con el lector. Entiendo por esto que es una forma de descartar lectores que no son aptos para su literatura y centrarse en otros que sí lo son, los cuales a su vez quedan a salvo de aquellos otros.

Todo lo que puede hacer la cultura (entendida como el saber crítico, no la que pretende avalar toda tradición) es hacer proposiciones para aumentar. A priori se puede apostar en que hay personajes que nunca las seguirán ni querrán seguirlas, no pasa nada mientras no molesten, se esté quietecitos y no saboteen. Alain[3] publicó más de 5000 propos o charlas sobre los acontecimientos. Es un buen modelo de trabajo aunque su recibo fuera desigual y no siempre rentable. Toda propuesta ha de correr con ese doble riesgo: la incomprensión  y su consiguiente rechazo, pero basta que alguien la tome como su antorcha para que haya merecido la pena. Es por esta vía que la ignorancia va/irá perdiendo terreno aunque estoy de acuerdo en que el tiempo futuro no es ilimitado para este hacer y es posible que si en el siglo en curso la raza no mejora en lo que es, es posible que triunfe la ignorancia absoluta para los siguientes. 

Ante la ignorancia  no cabe ignorarla. Su presencia es tan aplastante que impregna cada actualidad de toda ella. No existe más alterativa que la de individuo a individuo que trabaje por vencerla dentro de sí mismo. Como eso es demasiado duro por los deficientes intelectuales cabe protegerse de sus negligencias para que circunscriban el daño a sí mismos tratando de eludirlo. Hablándolo fríamente la sociedad entera podría prescindir de sus huestes ignorantes sin pestañear, el resto superviviente seria más feliz. Pero eso no se puede articular de ningún manera y toda propuesta de pureza de la raza encierra un totalitarismo criminal. Nos queda aceptar la coexistencia lo más pacifica posible con los ignorantes lo cual lleva a una paradoja ya que para asegurar esa armonía no se puede hacer mucho más que ignorarlos, deshacerse de ellos, tenerlos en el panorama paisajístico y no contar con ellos para nada. Eso lleva a que la sociedad vaya a distintas velocidades y mientras hay gente que está habitando el tercer milenio con una filosofía de superación otra sigue anclada en comportamientos obsoletos.

No, no hay una solución práctica salvo el de ignorar en lo concreto al ignorante  por inútil y por experimentar vergüenza al tener contacto con su figura, pero lo que no se puede ignorar  es la ignorancia creciente como la peor de las pandemias sociales.



[1] inserto e inemdiatamente desalojado por la web en/de http://foros.emagister.com/mensaje-ante_la_ignoranci-12903-879333-1-3233812.htm

[2] Literalmente: cagadores. Los que se defecaba encima por no ir al cole en condiciones higienicas suficientes .

[3] Pseudónimo de Emile Auguste Chartier (1868-1951),que  rehuyó honores pero fue un trajador  ifatigalbe.profesor de filosofía que influyó en S.Weil.

Primeras (y únicas) citas.

 

Primeras (y únicas) citas. 

Hay contactos humanos que no pasan de sus primeras citas (algo es algo, hay contactos que ni siquiera llegan a construir una primera cita). Las primeras citas condensan, concentran y presentan posiblemente todo lo que va a poder dar de sí el resto de la relación, como muchas no se repiten, la relación queda reducida a ese primer contacto.  Hay una especie de prisa en evaluarse pronto y rápido para concluir con urgencia lo que se puede esperar del otro.  Por una obviedad matemática todos los contactos no pueden pasar a permanentizarse ya que no habría tiempo ni espacio material para todos ellos. Empíricamente todo el mundo tiene interiorizada esa ley de redistribución relacional. Los contactos van de ser los más efímeros (la coincidencia en el ascensor, en la sala de espera, en los asientos de un medio de transporte, la carrera en taxi o compartir la carretera con los demás conductores) a los que son citas realmente establecidas. A la cita se la ha idealizado. Tener una es tener una especie de oportunidad a conocer a alguien, con suerte a compartir el placer de la comunicación con ese alguien. Los protocolos del saludo suelen empezar con una mentira: es un placer conocerte en un instante en que todavía no se sabe si esa cita va a ser placentera o no y no pocos de ellos acabar con otra mentira: ya nos veremos o ya nos llamaremos cuando no queda la más mínima gana de otra coincidencia.

Una primera cita es una especie de radiograma, es una entrevista también que trata de serlo en profundidad, cada detalle cuenta: desde lo que se habla a cómo se habla, desde cómo se viste a como es cada gesto, a cómo evoluciona la conversación y en qué temas se detiene y en qué preguntas se insiste. Si se acude a ella con suficiente dosis observacional se podrá intuir lo esperable del otro y lo que es descartable. Es de muy mal pronóstico que una persona vaya a su primera cita cambiando de inmediato los términos de lo acordado antes por teléfono o vía email o por sms. Lo es mucho mas llevarse una impresión ingrata del aspecto físico del otro, saber que la cita no va a llegar a cuotas sensuales y esperar a decírselo una o dos horas después. En una ocasión quedé con una psicóloga de Vilassar que se  había autopromocionado diciéndome que era muy guapa. Al verla su aspecto me desilusionó, además su plan de noche pasaba por una cena de restaurant que  había decidido por su cuenta  y que compartí. Yo también la decepcioné por mis cabellos, creo que me dijo, demasiado largos. Todavía me quedó un rato de energía para acompañarla hasta su casa después de perder varias horas de conversación con ella. En otra ocasión tuve una cita con una chica que conocí el mismo día y que fui a recoger a la estación a mi localidad para estar un rato después en mi litera de vuelos sexuales. Ella se había presentado como muy liberal (lo ideal para mi desde el punto de vista den o ser exigido en una exclusividad que no estaba dispuesto a conceder). Pocos días después de esa copula emergente, necesaria para ambas partes, me dijo que se lió con alguien que le exigía exclusividad a lo que ella se sometió. Añadió que podiamos seguir siendo amigos. Dije: vale, vale, absolutamente convencido de que no habría continuidad de contacto posterior como así fue.

Otras veces he quedado con chicas que vinieron de cientos de quilómetros de distancia para conocerme, que tras un primer intercambio de pareceres epidérmicos  mi libido no estaba para seguir trotando sobre anatomías no tan excitantes. No hubo contacto posterior. A los hablantes nos toca escuchar entre voces a si como leer entrelineas e inferir las verdades ocultas de las palabras, las que no se dicen. Una mujer casi nunca aceptará reciclar una relación sensual en la que se haya sentido rechazada por una relación de amistad o de comunicación intelectual, tampoco en el caso de que haya habido intercambios informativos exhaustivos de confidencialidad personal, transacciones literarias o debate. He tenido primeras y única citas con el guión totalmente preparado, con la conexión genital casi asegurada o con la apertura para una sintonía química y que en el momento de la cita presencial aún dándose la escena erótica quedaba claro intuitivamente que no iba a dar para nada más. Estas citas son invitaciones al ejercicio imaginario del placer y al desetelarañamiento de vaginas y resequedad de penes pero que no tienen que dar lugar a nada más que a esa tentativa tanto si se consume como si no. El hecho de que alguien sea físicamente atractivo no significa que tenga el menor interés comunicativo o intelectual o artístico, tampoco que tenga sensibilidad o ternura o habilidades verbales. Las ojeadas en los antros de relación social para el contacto sensorial (locales de baile y de droga básicamente) proporcionan una casuística de la superficialidad extrema. Muchos de los flirts o contactos ajenos son para una pronto cita y una pronto consumación de las necesidades mutuas: las de reducir los orgasmos pendientes y las de creer, como mucho, el simulacro de una ternura.

A la primera cita por razones sensuales se va con la hipótesis de una conexión química. Eso pasa por la observación del cuerpo, de la voz, de la boca, de los ojos. Ir con posiciones tiquismiquis a ella lo más probable es que la aborte y que no haya una segunda oportunidad. Las mujeres –no todas- suelen esgrimir el alegato de que no se van a la cama a la primera de cambio con cualquiera, aunque aceptan que su potencial amante pase por el rol de que las conquiste, que las inviten, que presenten las insinuaciones, que se ocupen de la logística. Algunos hombres no están dispuestos a conceder una segunda cita si en la primera los blindajes ya no tuvieron razón de ser. No es que la intencionalidad de una cita sea exclusivamente la sexual pero el modo de posicionarse ante el contacto sexual es una forma comunicativa extraordinaria para conjeturar todo lo que va a darse después. El hecho de que haya primeras citas en las que se sabe seguro por ambas partes que va a haber sexo no quiere decir que vaya a haber una pauta posterior de reencuentros. Por razones distintas personas que se encuentran una primera vez deciden no hacerlo una segunda.  Una chica sospechó de mí porque en lugar de estacionar mi coche en la calle en que habíamos quedado lo hice en la de al lado. Hace muchos años  de adolescente me cité con un amigo en el centro de una ciudad en la que al parecer su padre consideraba que solo había citas de homosexuales, vinieron ambos con el ceño fruncido. Pasan las décadas pero los miedos humanos siguen siendo atávicos.

He saltado de una posición ideológico-humanista en la que creía que el otro era una reserva de experiencia y de saber  para los intercambios y por tanto de un potencial infinito a verlo como una figura de paso y efímera. No se puede conjeturar de nadie a priori que tenga el derecho a una continuidad en la atención o en el aprecio, eso, en todo caso, lo decidirá un primer encuentro. Los observadores más exigentes sostienen que una relacion queda determinada en el primer minuto de un encuentro. Actualmente, dado que los encuentros presenciales para la relacionabilidad so en gran parte preparados desde el campo digital, los primeros contactos que no son muy sintónicos son inmediatamente descartados.

Me he visto emplazado a ocultar mi curriculum para facilitar una conexión. Un vez una mujer me dijo de entrad que teníamos poco que hacer juntos porque yo era un intelectual y ella una palurda (empleó esa palabra o una parecida). Lo grave es que tenía razón. Tan pronto alguien en, una primera cita utiliza categóricos absolutos estoy ya mentalmente descartándola para posteriores visitas aunque esa primera pase por el éxtasis de un orgasmo. Acudir a la cantera de los contactos digitales es una forma no ideal pero sí practica de accésit a citas o encuentros con los que compartir la vida por un rato o tantear compartirla para los restos. Suponer que conocer gente en el ámbito de una discoteca o de un espacio de relación lúdica es más seguro es no entender la misma dinámica intérnautica. Por supuesto hay prototipos de internautas que se inventan personajes que o tienen nada que ver con sus verdades y entran en contradicción cuando han de tener citas presenciales que no podrán sostener y que incumplirán o en las que no se podrán sentir espontáneos. La inversión más eficaz es la de la autenticidad no solo por principios éticos sino porque es la que elimina todo rastro de tensión psicológica. Es cierto que hay primeras citas cuidadosamente preparadas en el protocolo, a veces de docenas de conversaciones de chat, que se vienen abajo en los primeros segundos. Algunas veces me han cogido ganas de irme y en todo caso mi comportamiento ha sido más hedónico o menos según las crispación, hilaridad, dogmatismos y prejuicios que encuentren en el otro.

Además de las citas para-eróticas hay otras muchas que quedan en únicas y solas que trataron de establecer una comunicación por algún asunto profesional o cultural. Si bien de toda la gama de contactos por coincidencias no se espera nada y como mucho el reconocimiento visual o el del saludo, el de los contactos establecidos como citas se espera intuitivamente cuando menos una respuesta (es el caso de los que acaba con el “ya te llamaré” o “ya te diré algo”). Craso error. Los protocolos verbales están plagados de mentiras no tan piadosas.

La ventaja de las primeras y únicas citas  tanto en lo personal como en lo profesional es que no se puede esperar nada de ellas cuando no concurren los mínimos deferenciales esperables. Eso es una ventaja porque los contactos que dan lugar a relaciones no seguras pueden arrastrar su inseguridad, incluso, por años, para terminar en la nada más gélida. Aparentemente quien tras un encuentro comunicacional intensivo (también erótico por supuesto) se despide deseándole suerte al otro pero no proponiendo ningún otro encuentro, porque sospecha la falta de sintonía por las razones que sean, es arisco cuando en realidad no hace más que cumplir con un acto de honestidad impecable, por brutal que pueda parecer. Muchas relaciones conflictivas y de mutuo embrutecimiento y dolor se evitarían si se pudieran prever en sus primeros contactos no dejándolas cursar a partir de no dar lugar a una segunda cita. El problema observacional es que las conclusiones de una primera vez pueden ser precipitadas y si no lo son, el deseo del otro por algo corre siempre el riesgo de ser entendido como un deseo global por todo. No, el otro puede tener un encanto para el sexo y un desencanto para todo proyecto a compartir, un interés para un acuerdo comercial y todo interés para una relación sostenida comunicacional. Se termina por no esperar nada de nadie, lo cual es un absoluto incapacitante y una reactancia lógica a esperarlo todo de los demás o creer en sus palabras y chocar con el incumplimiento por repetido. Por tanto ir al encuentro de alguien siempre con una hipótesis de reserva precondiciona ya la precipitación de una terminación. Lo juro de nuevo: hay citas de las que hubiera escapado en los primeros 10 minutos pero que las sostuve otros 50 sabiendo que estaban ya impugnadas y no darían nada de sí. Expuesto de esta forma parece que las citas se conceden o preparan desde el instrumentalismo. No exageremos. Todos/as nos andamos buscando sin encontrarnos aunque nos tengamos delante de las narices. En la cita de dos concurren un ejército de otros posicionamientos, preconceptos, memorias, ayeres, experiencias, ambivalencias y, lo más terrible, dobles personalidades o esquicias. El hecho de que te guste mucho parte del discurso del otro no significa que tenga que gustarte todo lo demás. Eso también pasa con respecto a su territorio anatómico. Hay elementos corporales que contribuyen al sex Apple y otros totalmente desactivantes que bajan la sangre a los pies  con la energía desgenitalizándose.

Lo más llamativo de las citas primeras que acaban con desencuentro o pérdida inequívoca de sintonía es que es difícil que perdonen los déficits que concurrieron en ellas. Todo eso funciona en el plano intuitivo y generalmente no se racionaliza, pero se constata y se sabe. Puesto que el mundo es una cantera de posibilidades y combinaciones prácticamente interminables lo que no se alcanza en una cita con alguien tratará de alcanzarse en otra primera cita con otra persona distinta aunque en ambas situaciones y todas las otras réplicas que se intenten con nuevos contactos el cortejo de aproximación será básicamente el mismo. Lo peor que puede suceder al acudir a una primera cita es ir con la idea preconcebida de que va a concurrir el éxtasis. Muchas veces el error escénico deja en el más absoluto ridículo a quien lo ha protagonizado y se avergüenza de volverse a encontrar con aquella persona que la vio comportarse de aquella manera. Los pre-juicios y esquemas estancos van en contra de quiénes más los tienen. Por otro lado que presenta su perfil de liberal, o todas sus cartas desde la transparencia se arriesga a ser tasado inmediatamente y descartado. Todavía hay multitudes que pretenden convertir primeros contactos en las inversiones de sus vidas y en la garantía de sus futuros. Dar con personalidades desamparadas que buscan protectores no es una perspectiva muy edificante. El desamparo precondiciona al otro a un rol proteccionista por el que no tiene porque estar dispuesto a bregar. Hay mujeres que vienen a primeras citas con sus hijos y que te ponen al cargo de la invitación como si os hubierais constituido en familia.

Después de una cierta cantidad de contactos que se quedan en ellos y que necesariamente toca calificar de efímeros se puede inferir que de seguir en las pautas aproximacionales el resto de la vida va a seguir siendo así. Lo grave no es tanto que una cita sea única y no vaya a dar lugar a una segunda sino saber el alcance de su entente o de las diferencias experimentadas.

Para el punto de vista femenino los hombres solo (atención a ese descripción de “solo”) quieren sexo y luego si te he visto no me acuerdo. No hay que tener un punto de vista masculino reactivo o vengativo para afirmar que las mujeres son tan o más utilitaristas que los hombres en sus primeas citas. Ciertamente cuando las primeras citas se quedan en lo aparente se pierden la posibilidad de una comunicación de fondo, un viaje de crucero por la intimidad. Carmen Alborch refiere la prevalencia de la existencia de la belleza y la juventud como una tiranía. Sin duda quien va buscando  prototipos físicos y comportamentales  se pierde la oportunidad de hacer otras exploraciones por otras hipótesis del éxtasis. Ante el otro negado que en lugar de poner la comprensión pone la exigencia cabe recoger los bártulos con caballerosidad y no dejarse afectar por sus despechos. Apelar a los roles supuestos antes de conocerse es ese error imperdonable que u sujeto con cultura, inteligencia, flexibilidad y mundo no se puede permitir. La deportividad de las relaciones humanas pasa por aceptar que la mayoría no llegan a ser nunca lo que se hubiera deseado que fueran desde el `punto de vista del ideal humano.

Un contrato como destino.

 Un contrato como destino. JesRICART

En Vagas noticias de Klamm[1] de Sanchis Sinisterra  una solicitante de un empleo que se presenta en una oficina de personal de una gran empresa con un supercurrículo tan fantástico como increíble es puesta a prueba por un jefe de personal que la somete a determinadas pruebas evaluativas de carácter psicodramático para decir su seleccionabilidad. La chica causa buena impresión y hasta da casi por seguro que van a contratarla, por su parte los empleadores sabe que la política de contratación responde a una estrategia para deshacerse de personal sobrante ate situaciones de crisis para complacer a los accionistas. Los encargados de la selección obedecen órdenes del mando superior de la empresa. Klamm es el nombre de alguien de la jefatura jerárquica que no aparece en ningún momento y que está en una planta superior vigilándolo y controlándolo todo. La sensación de empresa es la de la indeterminación. Su definición organísmica mas considerada es la de aquella organización en la cual quienes mueven los hilos son los que están ausentes o que ni siquiera están. El encuentro entre una asalariada en paro y un profesional asalariado que ha de decidir si facilitarle el acceso a un puesto remunerado representa el encuentro de la mayoría de seres anónimos entre quienes tienen la posibilidad de facilitar el paso y quienes solicitan pasar. La microfísica del poder es la que permite que cada individuo social detente el suyo para vetar al otro o facilitarle la vida. Esa minúscula parte en su ejercicio no significa que a su turno el intermediario con una cuota de poder no sea un sumiso sometido a otro con una cuota mayor. Las estructuras jerárquicas (desde la empresa elemental al ejército más sofisticado) son organizadas en torno a  un reparto y una delegación de poderes en el que los intermediarios obedecen órdenes aunque no las comprendan a cambio de conservar sus pellejos y sus puestos de asalariados.

El esquema se puede transpolar a todos los niveles organizativos conocidos que conforman la sociedad estructurada, es decir el sistema económico-político con sus leyes de funcionamiento muy precisas al margen, y a veces en contra, de los códigos legales En una relación de un/a solicitante de un puesto con su performance para convencer que es la mejor opción, su capacidad para exagerar (es decir para mentir) y el que la tasa, la escruta, la investiga hay, de entrada, unas coordenadas difíciles para el feeling. En el ámbito de lo laboral y lo comercial es donde más en evidencia se pone la naturaleza transaccional de las relaciones humanas, aunque de hecho no hace más que sintomatizar esa verdad sin equívocos que se da en todos los demás tipos de relaciones. La seriedad de la transacción concreta es que se mueve con cálculos y  pautas no decididas por las partes. La cita profesional es para aparentar lo que no es ante alguien que lo que ofrece siempre está en función de su lugar en el mercado. Existen manuales de comportamiento para las entrevistas por parte del solicitante y también por parte del management, existen análisis psicológicos rigurosos que permiten interpretar la fiabilidad de cada quien a través de su gestualidad o comunicación no verbal. Un fisiognomista entrenado puede saber no solo cuando miente alguien sino más fácil cuando está inseguro con sus respuestas. Técnicamente sería imposible mentir a un polígrafo (aunque excepcionalmente otras respuestas interpretadas como mentiras por alteraciones fisionerviosas no lo sean) y profesionalmente tampoco a un experto en un campo de especialidad ante un solicitante que dice ser experto en él. Eso es un campo transaccional al más puro estilo de elegir al mejor postor u oferta. Otros campos transaccionales también pasan por la evaluación del otro como posible candidato a la accesibilidad a la sentimentalidad e intimidad.

Lo interesante de la psicología industrial para la psicología general de las relaciones es que en aquella nadie se engaña con respecto a priorizar conceptos como efectividad, capacidad, rentabilidad, formación de los sujetos por encima de su humanidad, ética, sensibilidad o crítica. Lo que interesa de un empleado no es tanto su capacidad de decisión como su capacidad de sumisión, aunque claro está, hay un tipo de cargos intermedios que son ofertados para perfiles que sean óptimos para tomar decisiones, saber trabajar en equipo y saber representar los estándares de la empresa. Sí, pero con las alas recortadas para otras cosas. No hay que olvidar nunca que en una empresa (grande o pequeña) la capacidad de intervención autónoma de los empleados termina justo en aquellas funciones directas reservadas para los que representan los intereses de fondo del organismo.

En la empresa capitalista y más concretamente en la sociedad anónima  el sentido de cada individuo contratada pasa por su funcionalidad. Los temibles reajustes periódicos de la fuerza de trabajo a los que tanto se enfrenta sin éxito el movimiento sindical son la expresión lógica y esencial de la evolución empresarial. Llamar a los empleados colaboradores no cambia esencialmente la cuestión. El empleado contratado que anda buscando un contrato con su destino o su puesto definitivo nunca deja de estar sometido bajo la espada damocliana que le puede cortar los hilos de su actividad en cuanto esta sobre a la empresa. Los directivos de empresa se distinguen por su absoluta habilidad en no sentimentalizar ni empatizar con sus subordinados sin en su fuerza para desprenderse de ellos cuando la política de empresa, es decir las órdenes de mando, lo exijan. No importa que ese individuo con una cuota de poder intermediario sea un palurdo o esté menos enterado de las cosas básicas de la vida o de la formación que su solicitante, como es en el caso de este libreto, lo que importa y así es valorado es su capacidad de cumplir órdenes y de aparentar un funcionamiento organizativo eficaz aunque detrás de su pantalla no haya nada consistente e incluso la empresa tenga bastante de fantasmática.

El mundo empresarial, el de las páginas salmón, el de las entrevistas de alto nivel con terminología de club selecto, no deja de ser otro submundo más en el que unos infelices se relacionan con otros para ver si su contacto va a ser repetido o va a ser archivado, es decir archivado en la papelera. La máquina oficinesca donde sucede el encuentro tiene un aparato que parece cobrar vida propia, chirría y enciende sus luces pidiendo que los currículos de los solicitantes pasen por sus dientes para triturarlos. El gesto del jefe de personal dando de comer ese bicho mecano eléctrico concentra la verdad de toda la historia. De lo que hubo no queda rastro. Cruel como la vida misma: una inmensa mayoría de situaciones que chupan tiempos por ambas partes no dan lugar a segundos contactos de ningún tipo. La sociedad del libre mercado ha llevado a la categoría de normal las formas más despersonalizados de trato humano no haciendo acuse de recibo ni siquiera muchas veces a la solicitudes. Eso podría ser excusado en situaciones de avalancha de solicitudes pero no en entrevistas cuyo balance del resultado puede ser informado en realidad al final de las mismas en lugar de dejar creer al infeliz del candidato que tiene un puesto casi conseguido.

El sistema es esto: la vaguedad de sus responsables, la sombra de sus amos. Los cargos intermedios tienen la coartada por su falta de ética en el hecho de pertenecer al ámbito de dominio de esos poderosos a los que se doblegan. Hacen como ese profesor académico que negó su corresponsabilidad de lo sucedido en Alemania tras su participación como miembro del partido Nazi (Heidegger por supuesto, un caso único de pensamiento brillante conciliado con una falta absoluta de visión histórica y de ética personal).



[1] Representación vista en la Sala Beckett de Barcelona en juio del 2009

El ídolo y la fan

El ídolo y la fan. JesRICART

La fan que vitorea y se contornea en la sala de conciertos frente a su ídolo que canta y se mueve en el escenario está dispuesta a todo: le lanza sus bragas y le dice que le haga un hijo. Todas sus reservas para con otros hombres desaparecen ante la figura de esa estrella. Forma parte de la histeria colectiva femenina de otras cientos o miles que harán o harían lo mismo que ella. Entre ellas apuestan por quien será la primera que conseguirá acostarse con el gran marajá de las sensaciones. Todo por un polvo. La fan es una perseguidora de la experiencia única. En el fondo de su psique no pretende ser la musa de su ídolo. Sabe que forma parte de la explanada anónima, le basta con conseguir un trofeo que demuestre haber estado con su becerro de oro: un mechón de su pelo, un poco de su esperma, algo con que traficar en sus conversaciones, algo con qué demostrar lo lejos que ha ido.

 El tigre sinfónico recrea una situación posible en la que el ídolo accede y concede su intimidad a una fan, una más en una interminable lista de cientos o miles de ellas. El encuentro es en una cama: único objeto de mobiliario del escenario, convenientemente inclinada para permitir la observación de los detalles del público y con espejos murales por los tres costados y uno encima para que no se pierda detalle de sus acciones corporales. Es una conversación entre el cantante famoso y una chica muy mona y sexy pero con cabeza de chorlito que se pirra por estar con él y poderles decir a sus amigas que lo ha hecho. La chica lo tiene claro: quiere follar con el mago de la escena del pop, y él también, tiene la condición privilegiada de ser solicitado por muchas mujeres con las que se acuesta una sola vez y nunca más volverá a ver. El disfruta del placer de la diversidad y ella de la conquista de un trofeo. Contra lo que pueda parecer él es el hombre objeto y la chica, aunque sea mas joven y menos experimentada, la utilitarista. A el ya le va bien poder elegir entre tantas chicas y a ella lo que menos le importa es el goce o lso detalles sexuales sino el hecho en si mismo de su conquista. Es como uno de esos chicos que cuenta la cantidad de ligues que tienen pero no si han disfrutado mucho o poco con ellos, porque eso se supone.

En el caso de la fan que el ídolo consiente en que sea su compañera de cama por una velada tras uno de sus conciertos se dan cita dos cuerpos y dos mentalidades distintas en un lugar tan real como la sexualidad real signifique. El cantante que brama con sus canciones y que es todo fuego en sus versos musicados no es mas que un hombre desnudo y limitado en la cama, la fan que es toda devoción al discurso de aquellas canciones como si de una nueva pócima religiosa se tratara resulta que en su desnudez en la cama no solo experimenta un tu a tu, de igual a igual, sino que pronto se da cuenta que es superior en muchos aspectos. La anatomía perfecta de la chica, su exuberancia, su espontaneidad, su energia derrochada superan con creces el cansancio del cantante, su aburrimiento existencial, su repetición en los escenarios, sus excesos y repeticionismos sexuales.

El diálogo entre ambos no tiene desperdicio. Entre  las palabras interludios para las caricias y las cópulas. No tantas, el héroe se da por vencido a la segunda intentona. Ella quiere más, él no se lo puede dar. El pasa de la media edad, ella no ha alcanzado los 20. Es una chica más que una mujer que cree que el tiempo es infinito, él es un hombre que sabe que no hay una finitud que no hay poder sobre la tierra que lo venza. Él tiene la experiencia del cantante que se nutre de la energia de un publico ávido de ritmos pero no de tanta energia como para que lo rejuvenezca. Ella solo quiere placer y la memoria de haberlo tenido. No se preocupa por el futuro, sabe que no existe para nadie. El también creía que no existía futuro hasta que forma parte de él. La relación de esta velada tiene algo de gerontofílica, él es mas viejo psicológicamente de lo que aparenta físicamente y ella aun mas joven de la juventud que irradia cada parte de su cuerpo.

La obra de teatro es una conversación en la intimidad ante un público pero también los actos sexuales no disimulados. Ambos se montan recíprocamente, paran y vuelven a empezar; se besan, se chupan, se mueven y entre tanto hablan. Ella no para de preguntarle por sus hazañas musicales, por los motivos y maneras con que ha compuesto sus canciones. Como sonido de fondo van sonando sus letras.

Un repaso de la actualidad del deseo y de su perversión por seguir un icono en lugar de una verdad preconocida. El ídolo hace de factor consumo de los caprichos de una sociedad que va tras los divos no por las personas que lso sustentan sino por su valor de cambio en la sociedad mercantil. Deja en ridículo tanto al perseguido como a la perseguidora. Ninguna objeción a la práctica sexual y al deseo de experiencia ávida de sensaciones y placeres.

Una obra que hace un canto a la belleza del encuentro entre desconocidos como si fuera una cita pendiente que únicamente esperaba el dia oportuno. Un canto a la belleza pero no sin reflexión en la que ambos protagonistas chocan contra sus propios roles, el uno por ser elegido como ídolo de una época y la otra por creer que un ídolo es lo máximo.  Aunque André Maurois dijo que lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión hay algo de la belleza que escapa a los sentidos y solo lo advierten tras una meditación prolongada.

 

Visita sin avisar

Visita sin avisar.

Quiso sorprender a Aurora y fue directamente a su apartamento con la intención de preparar una cena y pasar  otro rato con ella antes de seguir con su programa de adquisiciones, contactos y preparación del viaje de retorno a Lesbos Iland. Llegó a la casa a una hora en que suponía que ella todavía estaría en la librería. No obstante no fe así, estaba acompañada y lo estaba por  tres hombres, por los cuales  se estaba haciendo follar. El disponía de un juego de llaves y tenía toda la libertad de ir cuando le apeteciera para usarlo para lo que fuera. Entre los dos, había establecida  mucha confianza. El ruido de cama y los jadeos lo llevaron hasta el dormitorio y asistió en silenció por unos minutos a la escena. Aurora se lo estaba pasando en grande y Jonath se limitó a ser un espectador para no interrumpir. Cuando la mirada de uno de los amantes se cruzó con la suya, le hizo señas de que callara y no se interrumpiera y siguiera hasta el final, cosa que sucedió pronto llenando la boca de ella de una pasta blanca. Cuando hubieron terminado y  aurora se incorporó Jonath la saludó calurosamente.

-No quería interrumpiros.Hola.Veo que estás superbien.

Aurora se mostró algo cohibida y buscó  una bata china con la que taparse. Los tres hombres jóvenes saludaron al saludo de Jonath y todos se vistieron. A continuación ella los acompañó a la puerta  y les entregó algo, aparentemente un sobre con dinero.

-Hasta la próxima le dijeron. Y Aurora eludió la mirada de Jonath por bastante rato.

-Bien se supone que toca preguntar ¿desde cuándo vienes haciéndolo? y ¿por qué?-dijo Jonath- pero no voy a hacerlo. Vine dispuesto a darte una sorpresa preparando la cena y es lo que voy a hacer, preparar la cena, la sorpresa creo que ya te la he dado. Cuenta conmigo, ya lo sabes. Dime lo que quieras, cuando quieras, mientras tanto seamos felices juntos.

-Quiero decírtelo ahora-le dijo  ella con tono de avergonzada- Pienso que desde que me dejo influir por ti, por tu literatura y por tu experiencia en la isla, me ha despertado una furia pasional que nunca he experimentado antes. Tú  estás lejos y no puedes satisfacerme en lo cotidiano y en mis necesidades. Me he ido haciendo perversa y deseante de lo que un solo hombre ya no puede otorgarme. Así están las cosas. Me he degenerado tanto que pago para que los hombres me follen por todos los agujeros, se derramen en mi boca y hasta me peguen cuando necesito ser castigada. Soy una viciosa y estoy en un círculo del que no puedo salir.

-Cálmate, ¿un circulo del que no puedes salir? Esto es una definición autopunitiva. Estás en un círculo que tú mantienes. Saldrás de él cuando no lo desees. Ahora tu deseo pasa por estas escenas. Cúmplelas. Ya llegarás a otras. No seas tan implacable contigo misma. Permítete vivir en paz contigo misma aunque los demás no lo entiendan.

-¿tú lo entiendes?

-La verdad es que estoy más acostumbrado visualmente a escenas sexuales de grupo de lesbianas entre ellas, que no de una mayoría de hombres con una mujer, pero la verdad es que quedabas muy bien para la foto y  eres muy excitante.

-¿Harías el amor todavía conmigo después de lo que has visto?

 -por supuesto, cariño mío, sigues siendo más deseable que antes.

-Dame tu esperma en la boca después de follarme ¿de acuerdo? La cena puede esperar.

Y Jonath siguió con su balance de cópulas para el récord personal, sin poder usar el continente como descanso de su actividad sexual desmesurada en la isla.

Aurora y Jonath consolidaron aun más su amistad después de esa confidencia. Ella se sentía a salvo de sus contradicciones hablándolas con él.

-¡Contigo todo es tan sencillo! Basta pedir una cosa para que se cumpla, eres dios, eres el genio de la lámpara, eres un mago.

-No me tengas tan encumbrado. Solo sigo mis deseos y al hacerlo he comprobado que mis deseos se cumplen en mí sin demasiado esfuerzo.

-Yo no estoy a tu altura. Me he pasado toda la vida entre libros, es ahora que experimento en directo lo que tantas veces he leído en los relatos de otros. El sexo libre es la puerta grande a un universo completamente nuevo para mí. Tal vez creas que no te he sido fiel –dijo Aurora casi a punto de hacer pucheritos-

-No tenemos ningún pacto de fidelidad. Nadie lo tiene. No hay ceremonia que lo pueda certificar ni juez que lo pueda fallar.  La libertad pasa por la experimentación de las sensaciones cuando sea posible con quien sea posible. No te exijo ninguna fidelidad Aurora. Cuantos más penes y bocas pasen por tu vagina más sabia serás y por tanto más me podré beneficiar de tu saber y más te querré.

-¿De veras que la escena de antes no te ha descolocado ni siquiera un poquito?

-No. creo que desde antes de vivir el isla, cuando vivía en la civilización de la gran urbe, en los distintos apartamentos que tuve, siempre me auto instruí acerca de esta posibilidad con mis parejas al abrir la puerta viniendo desde la calle. Lo mismo que ellas yo también había hecho el amor en el lecho conyugal con terceras que ellas no conocían. El deseo del placer siempre nos pone en aprietos con los compromisos establecidos más que con los pactos explícitos. A menudo es mucho peor un sentido del rol implícito que no el mismo ejercicio de la transgresión. Yo te quiero como amigo no como una pareja sometida a mi control. Me gusta haber contribuido a sacarte de tu bunker profesional y dedicar tiempo a las experiencias directas de placer. No le pido a nadie su fidelidad. Nadie es quien para exigírsela a otra persona. En cuanto a tu lealtad sentimental para mí no está en duda por mucho que folles y te hagas follar por quienes desees.

-Tal vez hablas así porque tienes cientos de mujeres que te esperan y estas en un hotel con más de una docena con la que practicar sexo cada día. Me pregunto si no estarías furioso en ese momento en el supuesto de que yo fuera el único cuerpo de mujer donde calmar tus erecciones.

-prefiero no entrar en el terreno de los hipótesis y disfrutar este momento contigo. Cena y amor.

-de acuerdo.

Aurora y Jonath pasaron aquella noche juntos en la que ella se hizo amar más veces que en otras ocasiones para estar seguro que él no la rechazaba ni le asqueaba su promiscuidad y que no se había bloqueado por la escena con la que la había encontrado al llegar.

 

 

Una novela sobre el Edén

Una novela sobre el Edén. JesRICART

El Edén es un cuento de las culturas para tener a sus súbditos enganchados  tras la idea de una realidad remota a la que puedan escapar de los infortunios de sus anodinas existencias. Según cada  tradición es pintado de una u otra forma. Muchas coinciden en describirlo como el lugar de las ausencias de problemas. Por lo general un problema es lo que se define a aquello que implica un conflicto con algún otro con el que se está en pelea. El Edén es también el nombre del paraíso perdido, el de la tierra maravillosa de frutos regalados por la naturaleza perdida de un día para otro a causa de la insubordinación humana y de su mala cabeza por no seguir haciéndole la pelota al todopoderoso que se lo regaló. El edén, finalmente, es una palabra que sobrevive en la selva de otras muchas para pedir un s.o.s de emergencia en situaciones en las que a uno le  gustaría estar muy lejos disfrutando de la desnudez, los rayos acariciantes del sol, la comida frugal, la no necesidad de esfuerzos y trabajos y la inexistencia de trampas en la iniquidad y la mentida. En algún tiempo podía haber sido un lugar físico, un lugar del mundo, tal vez en los Mares del sur, aun no descubierto por los exploradores y fuera de las rutas navieras. Un lugar en el que la gente fuera amable y la naturaleza benigna.  Desde que la geografía ya no guarda misterios para la modernidad, los libros de aventuras de la literatura cordial del siglo XX constituyen un ring cerrado en el que se adivinan todas las figuras en juego dándose puñetazos. Ya no hay expediciones en pos de esa latitud de la felicidad. Y por no haber tampoco hay una literatura que exacerbe  esa perspectiva tan increíble como escasamente imaginativa. Intuitivamente el paraíso no se lleva bien con las costumbres del consumismo que convierte a los consumidores, por extensión, en partes del engranaje siendo consumidos a su turno por la vorágine de la industria. Un paraíso es un lugar en el que no se trabaja, no se corre, no se tiene prisas, no se tiene necesidades. De hecho esa sería su definición; el país donde no hay necesidades, donde el placer viene dado por espontaneidad y donde los odios y las rivalidades son desconocidos. Eso de buscarlo habría que hacerlo en cualquier otra parte lejana de lo conocido. Pretender hallarlo en reuniones confabularias de amigos que discuten los fines de semana lo que hacen el resto de ellas o en reuniones conspirativas en que los alternaturos (esos alternativos testarudos) no se paran de especular sobre el futuro sin cambiar sus presentes, es un mal consejo. El Edén sólo tiene un refugio, el de la imaginación. Ninguna clase de poder puede privar que alguien en sus juegos solitarios piense en ese mundo deseado o en un lugar perdido que las brújulas no señalan y ninguna clase de transporte de turismo en masa contamine. Su encuentro en la realidad parece un imposible perdido. A lo sumo las empresas de animación y de inversión en ocios crearán sitios, supuestamente idílicos y desbordantes de sensualidad, robando impunemente el nombre para embrujar clientelas.

Para quien tuvo muy claro lo que era  un paraíso terrenal no le valdrá ningún sucedáneo y cansado de no encontrarlo en parte alguna de la civilización conocida se verá convocado a crear el suyo propio para satisfacción de su ego herido.

El mundo de Edenia es la hipérbole del paraíso robado a los humanos pero va mucho más allá del retrato de dos seres bellos perdidos en medio de la ignorancia y burlados por una serpiente más lista. Es un mundo fantástico de mujeres que viven por y para el placer y que no necesitan nada para vivir cómodamente en sus existencias de lujo. Nada salvo la posibilidad genética para perpetuarse como pueblo singular ubicado en una isla ajena al resto del globo terráqueo. Lo cual tampoco representaba un drama, tan solo una predicción: la desaparición de esa raza humana particular y con ella de su leyenda y sus virtudes.

La situación cambia de improviso cuando aparece un varón portador de semen al que salvan de morir  y dulcifican con todo lo necesario convirtiéndolo en un ser doblemente significado dentro del grupo: por ser el compañero de juegos con el que ampliar la dimensión erótica y por ser el portador de semen, de vida. El náufrago  es elevado a la categoría de dios en vida y encarna una arcaica pasión masculina: la de poseer innumerables compañeras. Una novela sobre el Edén tenía que explorar esa posibilidad, la del goce sin tabúes y la del hombre sin rivales. Pero sólo temporalmente. Los hijos de las mujeres también serian hombres y el gran reto de la cultura de todos sería poner a prueba si entre ellos volverían a pelear por la exclusiva de las vaginas, y por extensión, por la propiedad de las cosas.

La tesitura del náufrago

La tesitura del náufrago JesRICART

En el secreto recóndito del náufrago o del accidentado, junto a  la extinción de su último esfuerzo por vivir, queda revelado el deseo potente de vida. Pero no de la misma vida de antes, de la que entre túneles de luz blanca se deslastra la conciencia cansada de abusos, sino de otra vida adornada de guirnaldas esplendorosas. Y si eso no es dable ¿para qué resucitar de nuevo, citado por los asuntos pendientes o por los protocolos de la agenda? En el sumario oculto de una navegante atrevido y algo desmedido, emergía  desde su delirio de moribundo el deseo de una llegada a un paraíso, de los que le habían contado de niño, para aprender una nueva organización social, para hablar con las plantas y los animales, para crear una generación de hijos sanos y felices, para viajar por las aguas y por sus profundidades, para viajar por las almas  y por los cielos. Una impresionante cantidad de imágenes asaeteaban el cráneo contusionado del náufrago. Allí tirado por las olas, devuelto por Neptuno para otorgarle otra oportunidad y de respirar y de ser. Extenuado sobre la arena de una playa desconocida y en la última hora de su vida. De esa vida, que está contada por unas matemáticas y que siempre, para todas sin excepción tiene una hora final, un instante mayor y preceptivo, donde ya no cabe un hálito de energía para un saludo cinematográfico o para una palabra que inscribir. Notaba levemente como sus pies flotaban en el agua a cada arremetida pero sin advertir que se trataban de los suyos. Su cuerpo. Víctima de mareas y posiblemente de sí mismo esperaba la expiración. Su cabeza estaba hundida parcialmente en la arena. Apenas si conseguía introducir aire por un solo orificio nasal. Su cabeza estaba quieta, sus párpado pegados, sus labios lacerados, pero los dedos de sus manos estaban clavados en la arena, forcejeando sutilmente, amarrando su cuerpo inerte a un suelo, tan inseguro como él mismo. Quizás sus leves movimientos fueron lo que le salvaron.

 Su vida pertenecía al mar y a la nada, lo mismo que sus compañeros de navegación, posiblemente troceados por tiburones y dentelleados por otros peces. Su vida ya no era de él, ya no era, a no ser por la magia de suerte que vino en forma de unas manos salvadoras. No reconocía los rasgos de la muerte ni los distinguía de los de la vida y entre sueños de delirio y alucinaciones desordenadas por su borrachera de agua salado, sintió y notó como alguien, varias nos, recogían su cuerpo maltrecho y trastornado y como lo transportaban hacía el interior de una jungla. Los ruidos de las olas fueron sustituidos por los de las cacatúas y tucamanes. Se trataba de una senda larga y difícil, o así se lo pareció. Balanceado en su desvanecimiento, pudo advertir en segundos intermitentes de lucidez que era transportado  por un grupo de numeroso de indígenas, sobre dos cañas de bambú a modo de camilla. Aunque se esforzaba por despertar, cada intento no superaba más allá de un minuto. Si había algo parecido a la muerte, aquello era la muerte. Se sabía a merced de gentes que lo transportaban: quizás al infierno de las hogueras o a los descensos del mismo centro de la tierra. En lo poco que advirtió, pudo advertir que  las caras de sus porteadores eran gregarias, rígidas y mirando en el sentido de su marcha. Aparentemente había muchos brazos transportándolo sobre las cañas, por el ruido de los pasos, y todavía más acompañándolo. No quiso razonar con sigo mismo y apenas se insinuó preguntas de donde estaba o quienes eran aquellas personas. Alguna de las caras que le devolvió la mirada, no emitió ninguna voz ni ninguna señal. Era una cara de gravedad. Probablemente la lividez de él presagiaba el desenlace final. ¿Y si era así qué sentido tenía  aquél ajetreo por un camino inhóspito? en realidad, no sabía si estaba vivo o muerto. Pero si era lo segundo, ¿no había oído en alguna parte, que la muerte es liviana y crea una sensación de paz? Lo poco de razón que le quedaba, le decía que ningún náufrago puede contar un naufragio como el que había sufrido, posiblemente dos días antes ¿o quizás habían sido tres? en medio de una tormenta oceánica y sin tierra conocida a  menos de 300 millas a la redonda. Pero el resto de la sensibilidad que le quedaba informaba a su cerebro que era transportado con bastante prisa por gente que sabía a dónde iba. En su posición apenas si podía avistar el techo de verdores bajo el que discurrían y apenas unos vocablos con voces agitadas en una lengua que desconocía, pero que se le antojaba llena de preocupación. Estuviera donde estuviera, no sentía ningún pánico. Si aquella era la antesala de la diosa de la guadaña, bien venida fuera. Un resto de pudor le asaltó: la cuidada del cuerpo. La imagen última, la del rigor mortis. El había sido un aventurero y lo lógico era morir como tal: con la ropa puesta, con las botas sin sacar, con la memoria sacrificada.

En comparación a las horas precedentes en el mar, con las olas embravecidas y luchando a brazo partido contra lenguas de agua que fueron arrebatando uno a uno a sus compañeros de tripulación, ahora se estaba sintiendo mecido y atendido como un bebé. Llevado al corazón de una tierra fuera de las cartas náuticas, se encontraba dispuesto a todo. Aunque ya no supiera si le quedaba cuerpo para tal disposición. Estaba bastante seguro de haber conocido la muerte, de haber trascendido el cuerpo u de estar visitando el más allá. Pero si así fuera ¿qué sentido tenía esa imposibilidad del menor esfuerzo? Ya no existían secretos ni angustias. Tan solo se disponía a recibir con gozo lo que su destino le deparara.

No tuvo la menor noción del tiempo, pero le pareció una eternidad la incursión por la selva. También le pareció que el viaje fue continuo y que en ningún momento paró la marcha, aunque  intuyera unos relevos en los brazos que lo porteaban. Partes de su vida, como al parecer suele pasarles  a los candidatos  a abandonar la existencia en breves momentos, desfilaron por su memoria embotada, y las imágenes de quienes más quería de sus hijos, de su mujer, fueron las que más se prodigaron. Una sensación de dolor muy íntimo le hizo brotar una sola lágrima desconsolada, por no tener en ese momento tan decisivo a quienes más quería en el mundo. Quizás ese instante precioso del adiós final, puede ser la clave de todas las palabras dichas en toda una vida. Reo de un final trataba de asumir su papel para ese acto. ¿Pero cómo hacerlo siendo balanceado, casi zarandeado y en un momento en  que a nadie se le ocurría parar aquella prisa, a donde fuera que marcharan? Para morir-se dijo-hay que estar detenido. No se puede morir en movimiento. Necesitaba la solemnidad. El sosiego de la quietud, y tal vez con suerte, las miradas conmiserativas de quienes fueran. La muerte siempre es un fenómeno respetable. Siempre ha sido algo sagrado, por lo que sé, que  devociona en todos los pueblos. Aquél no podía ser una excepción.

Vertiginoso en su delirio, prefería apostar mas por el fin, que no por la posibilidad de renacer. De pronto algo le hizo pensar que no tenía por qué darse por muerto, que se debía a la vida, que tendría que rescatar a sus amigos de travesía, que habría que contar lo que pasó a  alguien, que no podía dejar esperando a los suyos en el continente. Un repentino exceso de fervor, le hizo pedir que pararan aquel recorrido: ¡deteneos, deteneos! dijo apenas con un hálito de voz, pero siguieron caminando a toda prisa. Inmediatamente el cansancio y la inconsciencia lo sumieron en una oscuridad profunda y en un sueño poblado de imágenes de todos los sueños soñados en su vida: de capitanes y jabatos, de islas perdidas, de tesoros rescatados, de sirenas, de piratas, de globos, de mujeres  y de edenes.

Se encontraba estaba en todos los argumentos: unas veces mandando en las situaciones y otras recibiendo los golpes de la vida. Aquellos sueños le sumieron en operetas y cálculos de toda especie: envuelto en peleas imaginarias y en luchas fratricidas contra sí mismo y contra sus demonios, que lo convulsionaban mientras su temperatura febril aumentaba peligrosamente. Quienes le rescataron lo sujetaron firmemente a las cañas para que no se cayera al suelo y  una vez llegado al lugar donde iban, empezaron el tratamiento con rituales, llenos de cánticos, ungüentos por  la piel, inciensos y escoriaciones. Fue sometido  a un encuentro con los ancestros y con los dioses de tribu, que serían quienes decidirían sin ninguna posibilidad de réplica, si debía vivir o debía salvarse. Fue la agonía y al mismo tiempo el diálogo con los espíritus. En sus sueños, Jonath se veía a sí mismo, dentro de la ballena tan pronto como flotando en el espacio sideral platicando con uno y luego platicando con otro, ajeno a cualquier sensación corporal, más liviano que nunca y librado de todo dolor. Ecos de voces provenientes de varios planos lo invocaban a todas las propuestas posibles, repartidas entre las del ser, y las del no ser, las de volver a la respiración o las de detenerla para dejar el cuerpo al ritual de las llamas. Como hijo desnudo del universo giraba sobre sí mismo sin poder asir ninguna estrella, ni distinguir que voces pertenecían a que personas. En su delirio el emitía todas las voces en las lenguas que había aprendido.

 

Lecciones de la muerte.

Lecciones de la muerte (la de los demás).

Las lecciones del morir siempre son las que pasan por la muerte de los demás. Obvio. De la muerte propia el muriente no puede hacer uso de su aprendizaje. Un esoterismo ha querido encontrar en la reencarnación la continuidad del alma transmigrante y un caudal de identidad y saber trasegados a través de los siglos de cuerpo en cuerpo. Eso hubiera estado muy bien porque al nacer el individuo humano nacería sabio con una sabiduría acumulada a lo largo de sus vidas anteriores. No es así, el individuo humano nace con un máximo de indefensión y un máximo de interés en la exploración. Lo primero está en la base de la inseguridad y la ansiedad y lo segundo en la base de la inquietud y el descubrimiento. Luego al morir, deje o no un alma, en el supuesto de que esta vuelva a cometer la torpeza de seguir aferrada a la materialidad y a la tierra renacerá con la misma indefensión y falta de saber. Por su parte,  un humanismo filo-teosófico ha terminado hablando de un dios en singular, en mayúscula y en masculino; principio y fin de todo lo sabido y por tanto de la fusión de todas las almas en nómina. Si la lección es para alguien es para el que se queda no para el que se va ¿pero cómo el muriente puede decir lo que siente al viviente? Las experiencias más íntimas y personales son intransferibles y difícilmente comunicables. Cada cual tiene que tener su propia experiencia para saber de lo que se habla. Se puede hablar todo lo que se quiera de las experiencias pero cada hablante tiene que haber experimentado las suyas, de otro modo no sabrá de lo que habla. De muchas cosas preguntadas solo cabe decir: experiméntalo, hazlo por ti mismo. Eso desplaza todo eslogan que pide la credulidad o la fe en lo declarado. Parece que Calígula le preguntó  momentos antes de morir tras haberse cortado las venas a uno de la corte que se sentía. Ni siquiera en ese momento sagrado su voluntad de separarse de los vivos fue respetada y el tirano ni tuvo el menor respeto lo cual ya formaba parte de su conducta. Pero ni el muriente puede decir lo que significa realmente morir ni el observador puede atestiguar nada que no sea un relatorio de síntomas concretos.

Quien conoce su cuerpo sabe o debería saber cuándo va a morir. Quien es consciente de los riesgos sabe o debería saber cuando está en situaciones de peligro real en que la muerte deja de ser la hipótesis de un acto indeterminado para convertirse en uno que ve aumentadas sus probabilidades de suceso. Hay acontecimientos luctuosos a diario y en el mundo entero que son crónicas de muertes anunciadas. Las conductas de riesgo, que viven sin tomar medidas de seguridad, son más proclives al accidente, a la muerte prematura, a la muerte violenta. Por el contrario las conductas previsoras y organizadas que toman sus medidas de seguridad lo son menos. No es cierto eso que se decía que la muerte está al acecho y que os puede pillar en cualquier momento porque se desarma una pieza de una cornisa en el centro de la ciudad o porque se nos cae el edificio encima.  La práctica totalidad de los accidentes mortales son previsibles y los estudios de comportamiento demuestran que pueden ser reducidos desde las educaciones posturales, las de desplazamiento, las de conducción y las de contactos de riesgos. Se puede hablar de unos umbrales de relativa seguridad existencial y de márgenes de peligrosidad en un gradiente creciente. Según se viva una vida, la muerte es algo que puede ser más o menos buscado semiconscientemente.  Se haga lo que se haga siempre hay que contar con reveses inesperados que surjan por parte de factores peligro ligados al otro desconocido. Así como en la carretera no se puede descartar que alguien salte de su carril y venga en dirección opuesta por el del sentido de marcha de uno o se abalance encima, en el resto de las escenas existenciales siempre puede darse el caso de que algo o alguien choque frontalmente contra ti negándote el paso y a continuar en vida.

La vida contante es un margen de probabilidad entre la energía que se tiene y las limitaciones naturales mientras no haya interrupciones que la impidan. Sigue siendo demasiada gente la que sigue muriendo por razones artificiales y factores lesivos con muertes totalmente evitables. No se suele volver del otro lado de la muerte para explicar el significado del morir, aunque los estudios que se han hecho de muertes clínicas y retornos a la vida después de minutos de desconexión material refieren la placidez y un más allá. Lo que no está demostrado es que este más allá tenga algo que ver con la eternidad. Puede ser un dossier de imágenes latentes capturadas por el sistema nervioso.

Según uno va pasando su itinerario personal en la vida lo va llenando de referencias con las que nunca tendrá un contacto directo. La farándula es una proveeduría de esos referentes a los que se conoce por sus trabajos  artísticos o filantrópicos de los que ha habido un beneficio indirecto. Haberles dado entrada en el propio campo informativo es en parte como si formaran parte de la familia contemporánea. En la medida en que va pasando el tiempo, las noticias de sus muertes se reciben con un sentimiento de pérdida. Se comunica  públicamente su edad de fallecimiento  y suele hacerse también por lo que hace a la causa a la vez que se proporciona una reseña de su obra y biografía.

Según se va viviendo son más y más los nombres conocidos, sea de relaciones particulares directas o de referencias de personalidades célebres de los que se  van dando noticias de sus muertes. Si se vive lo suficiente son muchas las personas que mueren antes que uno. Sus muertes son una invitación implícita a reflexionar sobre la finitud.

El extraordinario potencial de  la mediática y del consumo de noticias ha llevado incluso a vender exclusivas de procesos agónicos pero para chasco de todos la muerte no es algo comunicable. Lo es el proceso previo que conduce a ella, la decrepitud, la pérdida de sentidos, el dolor, el trato con el cuerpo decadente, la convicción de desaparecer, el temor ante el después,…pero lo que no es transmitible en primera persona es ese acto del fallecer, la parada cardio respiratoria, la línea plana en el medidor de las constantes.

Hemos especulado mucho sobre la muerte. Llega a ser un tema recurrente sin tener porque ser obsesivo. Morir o no morir es el dilema complementario al de ser o no ser. No ser ya es una forma de morir en vida aunque se siga respirando, comiendo o andando. A diferencia del análisis clínico la concepción filosófica de la muerte es distinta. Hay muertos en vida y vivos que para lo que hacen o van a hacer más les valdría estar muertos o que no hubieran nacido. Dejémonos de remilgos no todo el mundo es un candidato idóneo para la vida, muchos vivientes vienen a estropear las vidas ajenas. Lamentablemente no hay modo de hacer predicciones a priori sobre esto.

La experiencia del morir es tan incomunicable como la del nacer. Para cuando el muerto es muerto ya no puede comunicarlo, ya no es, no puede ni tiene nada que decir. Su alma, si la tiene, estará en otros negocios. Por su lado, mientras los de los reality Shaw no exploten esa cantera, nadie va a preguntarle al neonato lo que siente al nacer y no se le recibe con un aro floreado hawaiano. Son experiencias demasiado intensas como para andar perdiendo minutos para satisfacer la curiosidad concurrente. El común denominador entre el que nace y el que muere en edad avanzada es el cambio de estado sin saber lo que le espera. Eso promueve una cierta ansiedad en el adulto, dependiendo de cómo haya sido sus tratos intelectuales con la metafísica y su evolución espirirtualística. El salto de un estado a otro, el del viviente al del muerto también es el que va de un estado de conciencia a la –sabemos mientras no esté demostrado lo contrario- a un estado de no conciencia. El cambio de estados no es explicado aunque tenga infinitud de especulaciones. Hay otros saltos de estado que no son tan fáciles de explicar. Los observadores de la clínica del sueño pueden establecer exactamente en qué momento un sujeto observado pasa de la vigilia al sueño y de este al sueño profundo, pero el propio sujeto sigue sin poder informar sobre eso. Uno sabe que se acuesta y conoce si le cuesta poco o mucho dormirse, así como si se despierta durante la noche, pero no se sabe exactamente en qué momento y que pasa en el salto de la vigilia a la inconsciencia total. Puede informar de cómo se acurruca, de la postura que más le gusta, de la hora en que se acuesta, de si se duerme inmediatamente después de hacer el amor o no. Pero el cambio concreto de estado en tanto que concurre una pérdida de conocimiento no puede ser informado. En cuanto al observador podrá informar de ese cambio de estado por la presentación de unos ritmos distintos en la respiración y en la frecuencia cardiaca.

Si entre el vivir y el morir hay un cambio de estado –para la consciencia- parecido al que va de la vigilia al sueño no hay porque preocuparse, irse a dormir cuando se está muy cansado es una de actividades, precisamente no actuando, más placenteras. Se ha informado que uno se pasa la tercera parte de su vida de durmiente.  Durmiente es también una palabra de despecho empleada para las personalidades inconscientes que se pasan la vida sin enterarse de gran cosa.

La gran lección de la muerte que cabe inferir es que libra al muerto de continuar viviendo, mezclándose con experiencias que ya le sobran, con gente a la que ya no aguanta, con la dependencia de los energetizantes materiales y ligado a la rueda supervivencial como si darle vueltas a una rueda de molino se tratara.

Los muertos nos llevan una gran ventaja con respecto a los que seguimos vivos. Tienen una acción adelantada y, lo que es más importante, no tienen ningún compromiso para continuar citándose con la materia y con los humanos. Admiro a los murientes que asumen su desenlace sin el patetismo de muchos hospitalarios de ucis/uvis que tienen ataques de miedo y regresiones infantiles no parando de llamar a las enfermeras dando espectáculos deplorables además de incordiar con esa papeleta. Me gustaría morir junto a alguien que amara o amara o con quienes experimentara, como recurso de última hora, un flujo de cariño y simpatía, cogiéndole la mano y notando la presión de la suya sobre la mía. Para nada me gustaría morir despanzurrado en la carretera porque un asesino al volante me tomara por su diana de aquel día o de un balazo o una esquirla de metralla. Me gustaría morir sereno y tranquilo y con la posibilidad de despedirme y no atiborrado de morfina para que no me enterara de la situación.

Si hay una elección a aprender ante el desenlace de la muerte es  la de la dignidad. La de aceptar el retorno a la tierra como el desagregado inminente en el que un cadáver en descomposición o incinerado se convierte. La vida es muy divertida, una invitación a la lujuria de los placeres y un proceso intelectual envidiable hacia metas comprensivas. Tan pronto los dividendos en lo uno y en lo otro ya no son los que eran y la fuerza corporal se va agotando el paso siguiente a dar toca razonablemente que sea el último. Daniel Penac dice que el humor permite ejercitar una forma superior de dignidad humana. Es una idea operativa que también se puede aplicar a la situación que nos ocupa. Todo el bombo y platillo que se aplica a los muertos ya en sus féretros tanatorialmete dejados a punto no está exento de curiosidades que rayan el ridículo. Las medallas al mérito por morir están llenas de falseamientos de los detalles. El responso para el muerto que no tiene nada que ver con el real de lo que hiciera en vida es para pasarlo por consulta (censura) previa. Un muriente con días de agonía suficientes debería contratar un bufón para que le acompañara en sus exequias y prohibir terminantemente que se aprovecharan los vivos –a menudo demasiado vivos- para reclutarlo para una causa u otra. Como el muerto sabe que tiene poco que decir en tal estado, si además se supo obediente de tradiciones y reglamentos cuando estaba vivo, no tiene tantas opciones.

Las efemérides para las despedidas de los muertos deberían ser invitaciones con listas cerradas y no convocatorias a la iglesia con esquelas en las que se puede colar cualquiera. Pongámonos en el lugar del alma flotante junto al cadáver viendo como acudían al evento enemigos, traidores incluso sus `propios asesinos `para disimular arrepentimientos que no sentían.

Lo interesante del muerto, lo mismo que del neonato, es que tiene garantizado su nombre para alguna clase de registro. En un canal pasan en el horario nocturno los nombres de los muertos de cada día de los servicios funerarios. No son pocos. Nombres y dos apellidos para que no haya confusión. Nada más, y nada menos.  Es la lista de los impresentes. Un par de segundos de gloria de su nombre publicado por televisión. Es la lista de los que aquella noche no tienen necesidad de saltar de la vigilia al sueño porque han saltado de la temporalidad al sueño perpetuo.

 

 

 

Vetllades de Lectures

Vetllades de lectures.  JesRICART

Episòdicament he experimentat el gaudi de vetllades de lectures però en conjunt haig de dir que han resultat escasses i encara ara les experiències de fer lectures senceres compartides  amb algú altre de llibres han estat mínimes. Antigament la gent molt devota a la casa familiar feia actes de contrició i lectures conjuntes de la bíblia com text pràcticament únic. En altre ordre de la literatura oral s’explicaven contes o els pares i mares en llegien alguns a les seves mainades abans de que acluquessin els ulls al llit. Rarament, a les nostres contrades al voltant de la taula algú de la família feia lectura en veu alta. De fet,  llegir s’ha vist i es continua veient com una activitat solitària i silenciosa o bé vinculada a activitats escolars o a cenacles quasi sectaris. L’estri que conjunta a un grup en una activitat compartida és encara l’aparell de televisió i el llibre rau a la prestatgeria o a la tauleta de nit però serà tractat com un  foll el pare de família, el germà, l’amic al grup que proposi dedicar una estona de les trobades a  llegir un llibre duna manera continuada.

Reconec el meu fracàs al respecte a pesar d’haver imaginat aquesta situació en grups. Es més senzill llegir fragments puntuals, un poema, un paràgraf d’un article o  una part d’un capítol que proposar una lectura, una estona cada dia o a cada trobada, d’un determinat llibre. La resistència a aquesta experiència es total. Sembla que la gent se sent intimidada per la prosa escrita convertida en sonoritat motora d’un espai. Potser es que posa en evidencia el poc que saben els contertulians? O és que no se li vol donar cabuda a un desconegut en el clan, en aquest cas l’autor de nom més o menys desconegut? Però el cert és que els texts en general no van de   perdonavides i tenen prou cura  estilística perque les seves llicències no siguin insultants per ningú. Es possible que algun mot altívol pugui enfadar però no tant com per pensar en una prosa agrest pensada per ferir. Els llibres , en tot cas, estrenen perspectives imaginàries, convoquen paratges i sensacions diferents, conjunt al grup que en fa una lectura compartida en un poti poti d’imatges gratificants i tot això al menor cost de materials possible. Cal posar l’orella, el temps i algú que posi la veu. Estic segur que si la gent i les famílies s’acostumessin  a dedicar cada dia del seu temps una part a la lectura i a prendre-la com ritus això les faria mes felices i sòlides internament. Una vetllada de lectura permet acabar un dia amb una completud excel·lent.

No falta el neula  que creu que la lectura és una manera de vagarejar i que per fer-la cal repantanar-se allunyat de tota urgència laboral. La lectura és una activitat que pren la postura física de la quietud i això fa creure que el lector és passiu. En realitat l’ activitat de la que participa no precisa de l’ aldarull i les imatges que li promouen no tenen que passar per les guspires incendiàries de la passió descoberta. Llegir és un plaer bàsicament intern que no necessita la demostració performántica i que foragita les ganes de tenir que fer declaracions radicals per demostrar res.

Un aplec de lectors i comentaristes compartint  una lectura acota un camp temàtic i d’ intervencions. Res a veure amb un seguici de fans entorn a ,un ponent, o el d’ una oïda silenciosa entorn al que se’ ls hi pugui dir. Si els deures estan fets (el de la lectura del text) el seu comentari es pot anar fent sense entrebancs. Certament, un llibre comentat podria donar lloc a la transcripció d`un altre que es fes al voltant del que es deriva d’ aquell.

El plaer de la lectura i els aprenentatges que conté alenteix a continuar-lo amb altres títols i altres autories. Han brollat a dojo tallers de literatura i presentacions de llibres de noms coneguts i reconeguts però no tant reunions auto dinamitzades pel plaer de llegir. Hi ha dues maneres de convocar-les: una donant per suposat que tothom té la lectura feta del text escollit a l’ hora de trobar_se per comentar-lo, Una, altra anar-lo llegint reunió rere reunió i comentar-lo per parts o capítols si amb una sessió no n’ hi ha prou. El primer procediment és el més habitual. La lectura atès que es bàsicament solitaria no li cal a ningú al costat per anar-la fent. El cas es que el dia de la trobada per col·legiar-ne l’ experiència no tothom l’ ha fet o pretexta que no li ha donant temps fer-la.

El concurs d’ aquesta circumstància fa coixa la reunió doncs qui pot parlar amb ple coneixement de causa es qui ha fet la lectura completa, ha pres les seves notes i apunts, fins i tot qui s’ ha documentat tot recorrent a informacions extres sobre aquells punts mencionats de passada en el llibre però no desenvolupats. Vet aquí que amb el sol exercici d’ una lectura es pot desentrellar tota una tecnologia per exprimir materials que ajudin a eixamplar el saber.

El lector empedernit pot dir: digue’ m com llegeixes i et diré qui ets. I por insistir amb aquest com, a part del què. En la manera de llegir hi ha una manera d’ estar al món. El relat representa a escala una novela de vida, la de qui sigui i de la que es tracti. Pot, ben bé, represetar qualsevol altra relat existencial. Si a un lector se li passen coses cabdals d’ una lectura, i no està a l’ alçada del comentari de texte que li pertoca, se li pot inferir que tampoc estarà a l’ alçada dels estímuls vivencials amb els que es vagi topant a la seva existencia. Hi ha lectors que ronsegen davant  textes voluminosos i fant esgarips davant el volum que els hi espera, d’altres que no tenen por a ronquejar amb la veu per acabar d’ enfilar o endrapar tota la trama fins la darrera paraula.

La segona manera de dotar de cos la vetllada literària es tot fent la lectura in situ que es pot fer de manera rotatòria a la mateixa reunió o anant canviant de veu a les successives reunions. Un llibre per voluminós que sigui té un temps de lectura, poden ser poques o moltes hores, però mai ho són tantes, si bé es cert que la seva lectura en veu alta requereix més temps que fer-la en silenci. Qui posa la veu, també pot posar la prosòdia, segons es vagi topant amb diàlegs, tot combinant entrades en off(o propiamet de realt)  i entrades protagonistes (les dels diàlegs en curs).

Aixì com es fant lectures teatrals dramatitzades que estalvien la memorítzació  dels textes per part dels actors també es poden fer lectures col.legiades del que sigui i als àmbits que s`escolleixin. Es una técnica que es pot iniciar des de les primerenques edats escolars i seguir-la fins qualsevol altra edat.

El monopoli d’altres formes d’ espectacularitat tant a l’ àmbit privat (la tele fonametalment) com a l`àmbit cultural de fora de casa (anar a l’ espectacle muntat per  un establiment: teatre, cinema o estadi) no dona lloc a que ni tan sols la gent pensi que l’ espectacle és quelcom a l’ abast de tothom des dels seus propis recursos personals. Una sola conversa ja genera espectacle. Una trobada de coneguts per compartir una lectura d’ un llibre triat encara més.

Com estri de la didáctica de la literatura és voluptuós i com eina de fusió interpersonal es inmillorable. Hi ha grups familiars que comparteixen (a part dels tiberis comuns) espais de fusió com fer música conjunta, llegir poesía, comentaris de notícies. Del llegir, tot i que es  fa  molta apología, no ha generat com una pràctica habitual grups de lectura. El potencial d’ aquest tipo d’ encontré permet la multiculturalitat, la integració de nouviguts a unes contrades linguïstiques i assegura lectures que sempre es van deixant de banda.

Les proeses d’ aquesta pràctica no es limiten a les culturals. L’ exerci d’ oralitat té una gimnàstica de les cordes vocals extraordinari. Fa de teràpia foniàtrica reforçant la veu, pauta la rítmica respiratòria  i contribueix a les dots expressibes del lector en veu alta.

El sherpa

El sherpa.JesRICART

El sherpa, éste del que voy a hablar un poco, soy yo. Los sherpas son un grupo que fue conocido por su colaboración con los escaladores de los picos del Himalaya.  Estos se llevaban la fama y su nombre circulaba por revistas especializada;  aquellos,  conocidos como montañeros natos  eran los encargados de portear los materiales y no  se atribuían meritos especiales por eso i por alcanzar alturas.  Empecé a usar la denominación para mí en mi doble condición de compañero y ayudante de Vic, mi compañera, que en su situación de minusvalía por secuelas de polio necesita/ba atenciones especiales. Al principio nos elogiábamos mutuamente por la relación delicada que teníamos. Yo cultivé mi paciencia por acomodar mis pasos a su ritmo y ella apreció mi colaboración. No sospechaba que con el tiempo mi rol derivado de esa situación me fuera cargando tanto en una pesadez de acciones y tempos más y más insoportables para mí. Vic sumaba años, los mismos que yo, y perdía agilidad física. Yo había sospechado siempre que un día u otro quedaría definitivamente postrada en una silla de ruedas y debería ocuparme de todo de ella. El salto de su verticalidad –se ha valido siempre de muletas a pesar de tener unas piernas descarnadas de musculación- a su –para ella- postración en una silla no le ha gustado en modo alguno. Por su parte lo que más amaba era su independencia y sus decisiones de compras de aparatos iban en esta dirección.: hasta 3 sillas de ruedas manuales, una moto eléctrica, más de media docena de parejas de  bastones, varios  bitutores para reforzar sus piernas que se quedaron infradesarrolladas y débiles, un triciclo manual  usado que no usó más de 3 veces y que le advertí de no adquirirlo por poco práctico y que le costó 2000euros. Muchas de nuestras discusiones venían  y siguen viniendo dadas  a propósito de compras inadecuadas, sin haber valorado sus ventajas técnicas.

Para ella cada aparato  -el peor del mercado  también- simboliza la independencia, aunque detrás haya un fabricante malévolo que la limite al slogan de propaganda pero no lo asegure en el diseño y en los materiales empleados. Por mi parte valoro las dos cosas su independencia y su eficacia para los dos. Mover una moto eléctrica en los trasiegos de cargarla y bajarla del vehículo,  para el sherpa  con un episodio ya severo de lumbalgia que lo tuvo inutilizado por 3 semanas o algo más es más complicado que usar una manual, pero mientras la manual coloca a la usuaria en el  sentimiento de ser un paquete de transporte porque yo la empujo, la eléctrica la hace sentirse  directiva.  No son pocos los enfrentamientos a propósito de los objetos domésticos. Según va pasando los años advierto, a mi pesar (jamás creí que pudiera estar escribiendo o confesando algo parecido), que cada vez que tropiezo con sus aparatos y su parafernalia me produce molestias. Cuando se lo digo y declaro que me siento maltratado por ella porque a costa de imponer su autonomía impone mi condicionjmiento acude a la opción de la separación. Esta idea es a menudo mencionada entre nosotros por ambas partes. Sabía que cuando una pareja acude a esa idea una vez le toma gusto y la va repitiendo hasta que un día u otro la ejecuta. Hablar de separación no es más que poner distancia a las causas de los problemas.  Me siento exhausto tanto físicamente por estar acarreando siempre cosas como psicológicamente por no poder compartir mi sentimiento. Sabía a lo que me exponía pues ahora me lo estoy encontrando en toda su crudeza. He estrenado este año con una deformación en mis manos, más exactamente e mis dedos, que atribuyo a mis portes repetidos y continuados y a mi forma de hacerlo, cargando más de lo que, evidentemente, puedo.  La epicondilitis que tuve unos años atrás en ambos codos también la atribuí al gesto de levantar -a modo de palanca- la silla con ella a bordo para sortear los bordillos. Eso se hace  haciendo la palanca con las manos ya que o una y pedal para hacerlo con el pie, mucho más práctico. Esa silla más ligera y bonita la impuso ella, pero es menos práctica para el que empuja, yo.

Vic es una persona de temperamento autoritario. Nada más levantarse por la mañana está dándote indicaciones de lo que  debes de hacer. Exagero, claro que exagero, pero hay muchos días que es así, lo vivo así. Mi psicología se ha rebelado desde siempre a la obediencia y no paro de vivir situaciones en la que experimento tensiones por un dominio ajeno. No está tan lejos la lucha por la libertad de la que me sentía orgulloso participar  como un objetivo macro a la lucha por poder ser tú en el marco privado de lo doméstico y personal. 

Siempre había creído en mi dedicación al otro, a los demás, como algo característico de mi naturaleza  que no necesitaba ser revisado. Era algo suficientemente pensado. En lo fundamental sigue siendo así. Abracé el altruismo como lo más lógico y el principio de solidaridad como la condición crucial con la que cambiar las cosas del mundo y este mundo. Llegué a creer que todos los males desaparecerían de un plumazo si cada persona dedicara un poco de tiempo, un minúsculo tiempo diario de su vida, adoptando una actitud deferencial pues, a la solidaridad. Ese era el nombre de la alterativa. Evidentemente me equivocaba, cuando tuve los números en mis manos vi que esa dedicación altruística no contrarrestaba en absoluto las supuestas minorías dedicadas con consciencia o no a hacer el mal. Posiblemente vivimos en la actualidad en el mundo más solidario en comparación a otras épocas anteriores, pero todo el voluntariado internacional y todas las inversiones millonarias, todas las campañas de ayuda no consiguen frenar el imperio de una tendencia autodestructiva de la fatalidad de la condición humana.

La solidaridad es de distintas tintas según sea dedicada a las grandes causas (las que hablan de millones de hambrientos, enfermos, represaliados, refugiados y explotados) o  las causas de tamaño menor, aunque en lo esencial es lo mismo: una forma de concretar el amor al prójimo. En cuanto a la primera versión son muchos los estudios –refiere Luis Rojas Marcos[1] citando a varios autores[2]- que demuestra que el voluntariado actúa como paliativo del dolor crónico y de la depresión, es decir de dos enfermedades universales y generalidades generadas desde causas físicas y psicológicas. Antes de ser estudiado científicamente la observación empírica ya indicaba que el rol de la intervención en la ayuda ajena tenia por correlato una autoafirmación del yo del altruista creándose una curiosa relación de retroacción mutua. En última instancia el pobre, el menesteroso, el enfermo, represaliado justificaba la razón de ser del misionero, del colaborador, del voluntario, del filántropo. ¿Qué hubiera sido del humanismo abnegado sin todos esos motivos para  las dedicaciones de ayuda? En muchos tipos de ayuda la dialéctica subyacente es la de un intercambio de necesidades: el que necesita ayuda material o comprensivo-psicológica y la recibe, a su vez ayuda con su cromo a que quien se la da, que necesita encontrar una razón existencial de su vida, encuentre la horma de su zapato en ese ayudado para, a su vez, ayudarse a sí mismo. Las imágenes que se convirtieron en leyenda de los misioneros colonizando las mentes de pueblos indígenas, significándolos con el bautismo en los ríos y cubriéndolos sus desnudeces son muy demostrativas de esa dialéctica. Unos venían a salvar a los otros a cambio de imponerles su cultura y su dios y con eso ganar su cielo ¿Quién ayudaba a quien? Se sabe que la ayuda en muchas latitudes ha convertido a los ayudados en indigentes a perpetuidad, contaminándolos y desnaturalizándolos, desproveyéndolos de su dignidad. Las empresas petroleras en la Amazonia (Repsol por ejemplo) pueden dar lección de psicología social práctica desde esas posiciones de la manipulación.

Volvamos a la relación de ayuda del tú a tú en el caso particular que nos ocupa. Cuento con la premisa de que las ayudas unidireccionales no son tan útiles como se podría pensar y que de hecho las relaciones humanas, todas, son transacciones e intercambios a un nivel u otro. Lo que está siempre en discusión es quién da más y qué da cada quien. La relación con una persona que requiere atenciones especiales debido a su movilidad reducida genera una gama de sutilidades por ambas partes. A quien empuja la silla porque puede tomar decisiones de control no consensuadas y a quien es empujado sobre ella por sentirse como un fardo que es trasladado de un sitio a otro sin ser consultado.

Generalmente las reflexiones que se hacen han sido desde el punto de vista del protagonista con necesidades evidentes pautando a la persona auxiliar (al sherpa) a que tenga en cuenta un prodigioso numero de detalles tanto por lo que hace a seguridad física como a deferencialidad, en cambio hay pocas reflexiones sobre el lugar que ocupa ese ayudante que a la que se descuide puede quedar a la sombra por el protagonismo o imperatividad del otro.

Mi condición de compañero de intimidades y de biografía de una persona con secuelas de polio ha marcado también mi rol así como las limitaciones físicas de ella ha marcado el suyo. Pasear con alguien que se vale de unas muletas para mantener el equilibrio determina el ritmo de desplazamiento, hacerlo cuando va con una silla de ruedas manual que necesita ser empujada marca una serie de diferencias. Cualquier pequeño detalle cuenta para crear una sensación de igualdad dentro de la diferencia. (explicaré un poco esto: todas las personas somos individuadas y por tanto distintas pero queremos ser tratadas desde la igualdad de oportunidades y derechos. Esto vale tanto para quien con todas las evidencias corporales padece una minusvalía o déficit funcional como para quien no tiene tales evidencias pero tiene sus propios déficits ocultos). 

La deferencia creciente por la persona con minusvalía en culturas que han cuidado esto a veces choca con la indiferencia total hacia la persona auxiliar que la acompaña. De hecho esa auxiliariedad ya la coloca en un segundo plano. Una vez hicimos el estudio rudimentario de campo de observar la mirada de todas las personas que nos cruzábamos por la calle  mientras mi compañera iba en la silla y yo empujando (algo que por cierto hago poniéndome a su lado manejando la silla desde una de sus empuñaduras con una sola mano siempre que sea posible, en aceras llanas y sin obstáculos) para determinar cuanta gente la miraba a ella y solo a ella, quienes pasaban sin mirar, quienes me miraban a mí y solo a mí, y quienes nos miraban a los dos, primero a uno y después a otro. Resultados: una minoría pasaba sin mirar, la mayoría solo la miraba a ella, casi nadie me miró solamente a mí, y una pequeña minoría nos miró a los dos. La calle es un laboratorio barato que proporciona muestras heterogéneas que permiten ser estudiadas para comportamientos elementales de este tipo. No tengo la menor duda que el mismo estudio, metodologizado y con el control riguroso de todas las variables, con muestras elegías por sectores y por culturas, confirmarían esas cuatro categorías  precisando, eso sí, los porcentajes exactos.

La imagen del sujeto imposibilitado -o que así la tiene retratada el inconsciente colectivo-  no deja de ser una imagen mas llamativa (a pesar de su generalización) que la del acompañante. La sensibilidad de este puede ser tocada por esa deferencialidad mayor para la persona que, en principio, mas la necesita no por las atenciones especificas que necesite sino por la discriminación atencional.

En la lucha por la supervivencia y adaptación de una persona con  déficit motriz severo, lo que no consiguió con el movimiento lo suplió con su fuerza de carácter. Ahí donde no llegaban sus manos para obtener cosas llegaba su voz para hacer que las manos de otros se las trajeran. Hubo también toda una configuración de personalidad carismática para ocupar el centro de la escena. Si alguien no puede  ir a los lugares hay que ingeniárselas para que los lugares vengan a uno. He tenido la suerte y el privilegio de conocer, amar y convivir con una de las personas más fuertes que he conocido y si lo pienso detenidamente he de decir: la más fuerte. Es una paradoja: alguien con la inestabilidad corporal que se ha caída varias veces por que le fallaron sus bitutores o sus piernas con fracturas de sus huesos frágiles tiene más fuerza que otras personas con una musculatura impresionante y una corporeidad indiscutiblemente sólida.

Eso que es un valor indiscutible pudo tener riesgo de convertirse en una amenaza para la convivencia por actitudes de imposiciones continuadas. La lucha interterritorial también es cuerpo a cuerpo y no hay una sola pareja convivencial que no pueda informar de sus pequeños (o no tan pequeños) problemas por el modo de tratarse entre si y el modo de tratarse con el espacio que comparten y lo que contiene.

En la relación particular de una pareja con ritmos físicos completamente distintos el uno del otro atendiendo a esas limitaciones crónicas a las desavenencias tópicas de las parejas hay que añadirle los pluses derivados de la condición limitativa. El único modo de vivir (que no sobrevivir) con una limitación tan dura, en el que cada día el solo hecho de levantarse, vestirse y ducharse es ya de un tamaño esfuerzo tal que la agotaría a la mayoría de los mortales y les haría tirar la toalla, es con una extraordinaria dosis de alegría y triunfalismo, saber que todo es posible. Si alguien ha conseguido vivir con una polio, moverse y no dejar de hacer nada en su vida (una carrera universitaria, postgrados,30 años de profesión como docente, deporte de élite, viajes por el mundo, tener parejas y gozar de la vida y del cuerpo) colocándose en esa privilegiada atalaya que proporciona tener más de medio siglo memorizado en cada rincón del cuerpo es porque por encima de la anatomía está el sentido del ser, por encima  del movimiento corporal restringido está la inquietud viajera de la mente, por encima de la noción dominante de los límites de los demás permanece el poder subjetivo de la extralimitación. Todo eso es un canto a la libertad que el sherpa no puede por menos que atestiguar un día tras otro y un año tras otro en el que apenas hay desfallecimiento y donde los peores momentos se salvan con una frase comprensión, una sonrisa o una mirada serena. El síntoma que no hace el sujeto limitado lo puede hacer ese otro, que por cansancio y trasiegos desfallezca.

Después de haber hecho muchos quilómetros por todos los paseos y avenidas marítimas de un impresionante número de ciudades, después de haber ido a todas partes, superando barreras arquitectónicas, subiendo a metros y aviones, con una furgo-camper por carreteras estropeadas; después de haber acarreado con fardos, arriba y abajo en todos los alojamientos, haciendo de brazos y piernas de la persona auxiliada, el sherpa se convierte en el brazo mecánico-articulado de aquella. Su elección en ese papel de apoyo se puede convertir en una losa. Es distinta la relación de una persona que se hace acompañar por otra a la que contrata, imagen que los últimos años se  está generalizando. Ahí hay un rol de mando claro y otro de asistente asalariado. En la relación de pareja hay dos poderes que concurren y que pueden tener chispas no por cuestionar el hecho de las ayudas  en sí mismas sino por  el margen de libertad de cada uno. Sin que lo advierta la persona con minusvalía, por paradójico que sea, puede quitarle el protagonismo a la otra (nos encontraría en el reverso de lo que sucedió en otra época en que la figura imposibilitada no se la tenía en cuenta y antes de dirigirse a ella, como si de una mema se tratara, se preguntaba a su acompañante).

El crecimiento de la tasa de minusvalía es un hecho. Los países subdesarrollados la siguen teniendo por patologías víricas o contagios o uso profesional negligente de la medicina (pinchazos equivocados en el sistema nervioso por intrusos o falsos expertos no formados) y los países desarrollados la tiene por el incremento de accidentados por irresponsabilidades en la conducción. En esos segundos se ha generado toda una industria de nuevas maquinas que vienen alternativizando con las clásicas sillas de ruedas manuales y también las eléctricas.  Concurre todo un abanico de iniciativas proponiendo formas de locomoción en las que la forma tópica del minus tiende a ser disimulada. Varios de esos ofertantes se aprovechan de la gran necesidad psicológica que tiene el minus para  conseguir su autonomía y aparentar una normalidad, que  lleva a colocar productos en el mercado no suficientemente comprobados, excesivamente caros y que no dan el resultado esperado. El sherpa vive consigo mismo el conflicto de su rol perpetuándose como un sujeto subsidiario pero también el de no ser requerido como tal por  otras formas de autonomía, las cuales, a pesar de sus defectos técnicos, contribuyen a cambiar la escenografía. Es incomparablemente mejor ir al lado de una persona con un triciclo eléctrico que se autopropulsiona que no tener que ocuparse de empujarla. Para ella también es lo mejor porque se detiene en cuanto quiere y para lo que quiere sin tener que pedírselo a nadie. Esa necesidad psicológica de la autonomía personal sin embargo lleva a querer hacer más de lo que realmente puede con percances concretos como consecuencia,  incluso en el incremento de su accidentabilidad.

La auto denominación de sherpa es, por supuesto, una exageración pero aclara los conceptos y los roles de cada cual. Hay personas que aceptan la relación con quienes ruedan en silla pero no es gusta empujarles lo que no significa que no sean deferentes con ellas y al revés, hay abutacado-rodantes  que no tienen problemas en relacionarse con otros andantes y no aceptan ser empujados por ellos. Como que para la posibilidad de esa segunda elección se necesitan espacios sin barreras y una buena forma física no siempre es posible ir a todas en partes. En realidad  todavía una mayoría de minus se ven limitados para ir a una mayoría de lugares. El sherpa es la figura puente que neutraliza barreras y ambos hacen de tándem para discutirlas a los responsables de las mismas ahí donde las haya que estén en su camino. Hacen de pareja combinada cuya entente depende siempre de la finura particular en la comprensión del otro. De hecho, el respeto estable y garantizado es posible cuando hay una comprensión de las necesidades y deseos reales del otro, sea cual sea su condición física o su rol concreto. En la particular y estrecha relación de pareja entre una persona con minusvalía y su compañero que termina por hacer de sherpa, (a no ser que contrate  a algo  que no solo pueda permitírsela sino también quiera para que se ocupe de esos menesteres) toda la deferencia al límite de uno no va a impedir la discusión al extralimite del otro por las necesidades extraordinarias del primero.



[1] En Corazón y Mente. Claves para el bienestar físico y emocional. Con Valetín Fuster como coautor.Planeta España Barcelona 2008 p.180

[2] Arnstein, Vidal, Wells-Federman, Musick,John Wilson,..

Taquisverbia

Taquisvérbicos.De la oratoria  y elocuecia a la palabrería insulsa.

En una película que ensambla como cortos el trabajo de taxistas durante la madrugada en distintas ciudades del mundo, recoge a un cura al que trata de obispo desde el primer momento y que insiste en confesarse. El pasajero no se encuentra muy bien y su tímida protesta porque o es la forma apropiada no disuade al  chofer, que no puede ser otro que Roberto Benigni, un prosaorálico imparable que no para de sacar patatas calientes de su saca de pecados. De pronto se da cuenta que se ha quedado solo hablando, mira por el retrovisor y teme que el pasajero haya muerto, algo que efectivamente confirma después. El chofer no para de repetir: lo he matado, lo he matado. Al taxista no le queda la menor duda que su verborragia irrefrenable ha sido la causante del desenlace. Estaciona el coche para sentar el cadáver en un banco de una plazoleta donde lo deja recostado y con sus gafas de sol puestas para disimularlo. Luego se va. Los hablantes rápidos no dan respiro, ni siquiera para respirar, ese es el caso. No sé si hay casuística real de un hecho de este tipo pero su ideación permite suponerlo. Tal vez sufrir un infarto por una escucha forzada cuando todo lo que se desea es calma no quede noticiado pero sí que se muere por peleas verbales, en las que no intervienen las manos ni ningua arma agresiva. La tensión en las polémicas ha propiciado ataques cardiacos. El que habla todavía tiene la posibilidad de vehicular lo que desea decir pero el que calla tiene que aguantar el chubasco del otro aguantándolo a la intemperie. La estrategia es oír y no escuchar pero eso no siempre se sabe hacer.

De cuando en cuando, el taquisvérbico (aquel que habla palabras a mayor velocidad de lo que las piensa) es el tipo de persona que te pasa la mano por la cara  y decide pronto y rápido quien eres y lo qué haces en la vida con su ojo de matadora. Gracias a su comportamiento verborrágico imparable el observador tiene la oportunidad de que la verbalización es ya una forma de poder entre hablantes y oyentes. Antes del lenguaje articulado se supone que las onomatopeyas y los sonidos cargados de furia eran lo suficientemente imponentes como para paralizar la acción del otro. La cultura verbal ha suavizado eso pero básicamente el monopolizador de la palabra verbal lo que hace con ese rol es colonizar o invadir el espacio sonoro con su discurso. No está de más preguntar como primera pregunta si el otro que está de oyente tiene tiempo o ganas para recibir todo el saco de patatas calientes con que el hablante compulsivo tiene ganas de repartir. Esa pregunta previa, respetuosa y correctamente protocolizada facilitará que la demanda de atención sea correspondida con una atención activa, con una escucha real.  He podido observar que las personas taquisvérbicas que llegan a escena y dicen muchas cosas, a veces con pseudobalbuceos y faltas de vocalización, consiguen que una buena  parte del auditorio retenga menos información.  A menudo he podido comprobar que de aquel que habla sin parar en una velada no te acuerdas apenas nada de lo qué dijo y en cambio de aquella otra persona que solo abrió la boca para decir una cosa y sólo una sí la recuerdas.

Hablar es bonito si eso facilita la comunicación, por tanto si permite la combinación de voces sin que se solapen. Cuando alguien habla tan rápido que no da tiempo con sus pausas para que el otro oyente pueda hacer de hablante suceden dos cosas; una que no averigüe nunca si realmente es escuchado y/o comprendido; dos, se pierde la oportunidad de enriquecerse con lo que el otro diga. Admitamos que hay personas que solo viven para su espejo y para sí mismas con una inconmensurable egolatría y lo que menos les interesa es aprender, tampoco enseñar, pero sí y mucho imponerse.

Los sujetos áfonos o con la voz debilitada están obligados a aprender estrategidas de supervivencia en unas coordenadas sonoras en las que se habla alto, demasiado alto, propiciando los alto hablantes por una cultura que sigue teniendo más de primitiva y poco de sofisticada.

Los espectáculos de las jaulas de grillos siguen siendo bochornosos. La calidez de la entrevista (entrevistador más invitado) permite una conversación en profundidad sobre el tema convocado, algo que los arcos de gentes citadas con cachés de pago para pelear sin reparar en gastos de saliva ni gritos  no lo hayan entendido todavía, Asistimos a un fenómeno de eclosión de la estupidez humana. La comedia de la raza sigue cursando igual de mal como en los peores tiempos solo que ahora como todo es mucho mas agigantado el error multiplicado por millones de plagios del mismo se convierte en  la tasa común de normalidad. Los más avispados saben que la guerra social se extiende al campo digital y por añadidura al imaginario. Todo el mundo anda construyéndose un personaje (o dos, o varios) sin el menor sonrojo y quienes se revelan con lo que realmente son, declaran a gritos sus burradas aceptando incluso con orgullo que sus cascos no dan para más. Asistimos a un nuevo fenómeno de la incultura, que no de la subcultura, que es la inculta en su fase tecno. Así como en grandes megápolis como la londinense hace décadas un pobre en la bancarrota absoluta tenía que ser lo suficientemente rico como para pagar si viaje en metro hasta el aeropuerto donde pasar la noche, ahora nos encontramos que un pobre cultural, empobrecido de palabras pero también de conceptos puede declarar sin el menor rubor que odia la poesía porque no la comprende o no la entiende o pe una paciencia que no tiene y a la vez reconoce que le falta romanticismo en su vida sin advertir que las razones que alega a su odio se le vuelven en contra de si mismo ya que un sujeto que odia lo que no comprende es potencialmente un cero a la izquierda porque ese odio lo puede extender a cualquier parámetro que le resulte intelectualmente inalcanzable. La cuestión observacional es el desparpajo con que se declara la poca cultura pero se oculta con abocamientos verbales a chorro de lo que sea y multitemáticos sin dar tiempo para hablar de todo tal como va viniendo y con calma.

Lo mas llamativo de todo es ese orgullo propio de descerebrados  por formar parte de una incultura creciente pero eso si tecnologizada al máximo. Hay otro orgullo impagable y no superado por nada, el de ser libre. Es el orgullo de una libertad que permite enfrentar al de la auto negación a ser y a aprender y a superarse diciendo a los candidatos a la ignorancia a perpetuidad en las filas en las que están y a lo que se arriesgan. El problema es que el resto de la población sufre y seguirá sufriendo por aquella otra parte más dada a su supervivencia fósil y poco más.

El mundo no se divide entre los que saben y los que no saben sino entre los que aprenden y los que no aprenden, los que quieren aprender y los que no quieren aprender. Detrás un proceso intelectual y en general creativo hay miles de horas y muchos años de duro trabajo de perseverancia en la indagación de la vida. Rosa Montero tiene razón al decir que el artista se parece más al perseverante picapedrero que no al iluminado. Si no trabajas cada día, si no insistes, si no te hurgas, rebuscas y recreas  entonces no es posible que crees.

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Libertad y Psicolingüística

 

Libertad y Psicolinguïstica[1]. Jes RICART

Sigue y seguirá la libertad como tema  de referencias y ensueños (otro asunto es que lo sea como praxis con la que dar contenido a los días, los años y las biografías) y sigue  la psicolingüística como el teatro de fondo que permite ser hablada o por el contrario la confunde. Dime como hablas de la libertad en general y de la tuya en particular y averiguaré si puede comprometerme contigo para aventuras en globo, paseos por unos ochomiles o paseos en terreno llano de minutos o proyectos de relación profesional o íntima. Por hablarla, se puede hablar de cualquier manera y hacer todas las afirmaciones o negaciones posibles ¿todas? Veámoslo durante un rato si os apetece.

Si nos tomáramos la  molestia de buscar todas las citas, referencias, teorizaciones, retratos que de ella se hace por libros, periódicos, cancioneros, poesías, reclamaciones, instancias, protestas y demás actos performánticos de la tesitura existencial nos encontraríamos –hipotetizo- con que la mayoría de veces es mencionada como reivindicación o como lamento por no tenerla y las menos lo serían como celebración de su conquista o garantía de su consolidación. La libertad de lo particular necesita una buena dosis de voluntad personal, por tanto voluntad de poder intransferible, para vivir de acuerdo a su principio. Ser libre puede significar también caer en rarezas, ser asintótico, fuera de serie, estar fuera de lugar, deplorar los espectáculos sociales deplorables encerrados en la alienación. También significa dejar de pertenecer a los códigos normales, apartarse de los dictados y de los clichés. Pero eso no es todo, también significa trascenderse, auto superarse como el monigote que pegaron a una caseta de feria, dejar de cumplir con los roles obligados o auto obligados que no apetecen porque hay que vivirlos como impositivos. Interiorizar una noción de libertad de este tipo forma parte de la revolución de sujeto, con consecuencias mucho más radicales que la más eclosionada de las revoluciones políticas. Una persona libre se nota que lo es. No se deja victimizar por los demás, no solo por los látigos de otrora sino tampoco por los timos, los enredos ideologicistas, los dogmas,  las zanahorias del consumo o los curriculums vitae como objetivos para dar el pego.

Junto a la voluntad de poder, por tanto, de autoafirmación del ser en esa misma propiedad insustituible de ejercer la liberación soberana de prejuicios y morales obsoletas, la libertad como autoconstrucción existencial  requiere de un concurso psicolingüístico particular. El leguaje no solo la expresa, también la garantiza o puede obstruirla. Dime hasta dónde eres libre de hablar sobre la libertad para saber si no pasas de ser un sujeto lexo-libertino o eres una persona laxo-libre. El propósito de la libertad o esa fuerza de tu poder no te autoriza a la tergiversación, a un run-run de grafías que no dicen nada, a tener el pito en el pre frontal en el lugar de los genitales, a utilizar el debate o algo que creas que lo es como una forma  de flirteo enmascarado, a hablar sin dejarte entender, no por la altura de tus conceptos sino por la incorrección de tus expresiones.

Ordenar una polémica de este calado admite momentos de lasitud en los que nadie es culpable si se le va la olla por un rato. No lo es siempre que vuelva a la tarea de pensar y reflexionar sobre conclusiones ajeas y propias para no permitirles su rubricación con tintas dogmáticas.  Un estado de liberación tal que ningún condicionante de los conocidos ponga límites al pensamiento del ser y al ser pensado es difícil de imaginar como seres  vivos y terráqueos. Por eso la historia de las ideas ha inventado almas y cielos en los que estar la mar de bien y supuestamente la mar de libres (mentira, porque ahí done haya una amo al que obedecer el alma más pura seguiría teniendo algo de esclava). La poesía, más dramática, ha puesto la opción teórica de las realizaciones heroicas, las de las utopías, las de los sueños rebeldes, las de las mujeres fecundas de iniciativas y las de los hombres no castrados, e la terminación corporal-existencial. Después de ella lo que cabe conjeturar es el vacío, o mejor dicho el trueque del absurdo de una biografía vacía circunscrita en el cerco de tantos límites por el  vacío sin biografía. La muerte no es tanto la libertad como la liberación de un cuerpo-lastre que si bien da muchos placeres, también obliga a muchas conductas ritualísticas de repetición. Al final de una vida hay un balance numérico que puede ser calculado por los demás o por el propio candidato a ser un finado: ¿Cuántas toneladas han pasado por mis intestinos? ¿De cuantos orgasmos he gozado? ¿A cuántas historias de amor me he entregado? ¿A cuántos países he ido? ¿Cuántos libros habré escrito? ¿Cuántas de mis ideas ha circulado?¿Cuanto dinero he ganado?¿Cuantas casas he llegado a tener o en cuatas he vivido? Esas preguntas se pueden aplicar a todo y sea cual sea la cifra que arrojen es lo de menos. Pintores famosos estiman el precio de las cosas que tienen en relación a telas pintadas o esbozos hechos habiendo dejado de lado la precisión de la cifra económica. Tal vez estuvieran en buen camino. Lo que cuenta en una vida no es tanto el encastillamiento como saber recoger con serenidad, humor e ironía también, los naipes cuando se han caído de su entelequia. A fin de cuentas el sujeto que anhela su realización y su libertad no deja de estar sumido en su espectro a pesar de que tenga la total seguridad de hacer lo debido, o apartarse ni un pelo de la ética fundamental. Por eso la libertad es bastante más que una palabra y cada actor que, antes o después se le descubre como un impostor redomado, hace uso demagógico de ella se le reclasifica donde toca: el paquete de la degradación. Lo que Cristina Fallarás señala[2] con precisión de mira telescópica  la decadencia del cinismo[3] forma parte de los recuestionamientos en los que el vasto campo de lo libre está metido. No hay que olvidar que las grandes tragedias genocidas empezaron con discursos sobre la libertad bajo cuya nebulosa se justificaron los peores crímenes. A mucha distancia, -esperemos-, de nuevas oleadas de progroms, castigos y ataques de ,los poseedores de cualquier nueva fe  pura  de turno la libertad forma parte de las transacciones diarias. En cada relación comercial, en cada episodio conversacional, en cada acto de compra y de elección de lo que sea, se está a favor de ella o se está en contra. Los resultados de las últimas elecciones europeas (la derechización constatada por todos los observatorios sociales) son un indicativo de un deseo popular masiva de pérdida de grados de libertad. La elección de la no-libertad del prójimo influye en la pérdida de libertades concretas propias por mucho que se tenga interiorizar vivir mental y actitudinalmente como un ser libre.

La psicolingüística permite entender el mecanismo de la mente a partir de la inferencia de los usos del lenguaje. También sirve como estrategia, desde la PNL, la programación neurolingüística, para el uso de uso conceptos, unas formas sintácticas, una expansión vocabular no privada de neologismos para extender la libertad propia al campo de todo lo que se toque y haga. Mencionando los marcos de libertad con la palabra, conceptuándolos y teorizándolos con el pensamiento, imaginándolos con el deseo también se cristalizan como espacios físicos concretos donde gozar lo mencionado, lo hipotetizado y lo soñado.

 



[1] http://foros.emagister.com/mensaje-libertad_y_psicolinguistic-12903-865268-1-3166571.htm

[2] E la columna the End de ADN 6 noviembre de 2008 a propósito del espectáculo político del premier estadounidense sucesor de Busch junior.

[3] en una época de una población famélica de esperanzas dispuesta a aceptar a alguien con un discurso renovado tal como el nuevo titular negro de la casa que sigue siendo tan blanca, peo manchada por sus crímenes, como antes sin dejar el cinismo como la profesión aunque se ejerza desde la ingenuidad presidencial.

 

 

Libertad y Justicia

 

Libertad y Justicia.1]  Jes RICART

Las definiciones de libertad son tan multivariadas que si hiciéramos el ejercicio de preguntar a los componentes de  un aula, de una sala, de todo un paraninfo de toda una facultad o de todo un estadio olímpico, cada cual, papel en mano, proporcionarían  resultados diferentes,  Si embargo el escrutinio atento de las respuestas permitiría su clasificación en grupos de acuerdo a los conceptos que manejaran. Las definiciones de libertad ligadas al sentimiento subjetivo de su ejercicio adolecen de una argumentística que la evalúen como algo estable y objetivamente independientemente del estado subjetivo de cada individuo en el grado que sea que esté su libertad concreta. Es así que la libertad no pasa por la equivalencia de la felicidad o por el mero sentimiento de saberse libre. La libertad es una potestad medible. ¿Eres libre, en el sentido de consentido y aceptado,  de ser un/a amante plural? ¿Lo eres como profesor siguiendo tu propio método de enseñanza, ejerciendo libertad de cátedra, independientemente del manual de curso? ¿Eres libre para votar a quien quieras en un país en el que la ley de partidos excluye a algunos? ¿Eres libre para opinar y declarar públicamente tus oposiciones al estado de las cosas sin recibir por ello persecución policial o castigo social?¿Eres libre para no aceptar trabajos que consideras éticamente reprobables?¿eres libre de hacer una critica constructiva y honesta a tu colega/compañero/comerciante sin ¿eres libre para decirle a tu partner o amigo o boss lo que realmente piensas de cada uno de ellos? ¿Dónde está tu libertad si estás obligado a un cumplir con un servicio militar para una defesa nacional que te la suda? ¿Dónde, si obedeciendo, ordenes  reprimes a seres débiles porque sus manifestaciones no convienen al dictum de un estado?...

No se puede confundir el sentimiento de libertad con los recursos íntimos personales para sentirse bien, o tal estado de beatitud con la felicidad. De hecho, la libertad si implica una lucha por ella puede generar muchos reveses y problemas haciendo de la felicidad una hipótesis más lejana.. Conceptualmente un ser libre es o debería ser inmensamente feliz, también una sociedad entera que la tuviera institucionalizada como praxis diaria en todas las latitudes. La verdad social dice otra cosa. En el lugar de la felicidad hay distintos teatros de varietés y de juegos de alegrías. Por eso al hablar de felicidad las conversaciones más sensatas no utilizan respuestas absolutas. La felicidad es un posible en tanto que consecuencia de premisas previas en las que esta la libertad de ser, la libertad de actuación como una de las cruciales, pero  esa felicidad no es el indicador biunívoco con ella. Hay sujetos que pueden ser o creerse muy felices y si embargo estar obligados a una sumisión permanente en la que hay una falta de libertad personal. Si esta tiene un algoritmo es el de la justicia, en tato que lo justo es algo externo, medible y comprobable, mientras que lo felicísimo o el sentimiento de bienestar es algo personal, subjetivista y difícil de medir.  La justicia es exactamente lo que pone  límites o extralimita la cuota de libertad para rehabilitar a cada sujeto reprimido concediéndole la oportunidad de crecer en lo que es y puede ser con un solo límite: o aprovechar su expansión para la sumisión ajena. Evidentemente los dos parámetros son lo bastante abstractos para que no quede tan clara, e un sentido expositivo-verbal, su ratio, pero sí hay una interiorización perceptiva aquí según la cual todo el mundo sabe cuando comete un acto injusto o que deriva consecuencias injustas para sí mismo o para otros y cuando comete un acto que se toma libertades inaceptables o agrede al concepto de libertad. Por otra parte, la libertad no es tanto un don natural (sea en la condición de vitalidad con la que se nazca el ser vivo choca con los límites del medio pero a su vez puede aprovecharse de sus recursos) como un talento para conceptuarla, reconstruirla, ensancharla y disfrutar con ella. La libertad es también una decisión que pasa por la voluntad. Querer ser libre es un desiderátum de la conciencia libertaria. No querer serlo o descartar que pueda ser es un infra deseo de los predicados de la sumisión. La libertad pura es conceptualmente inconcencebible y poéticamente absurda (el vuelo del Ícaro tiene  por final el derretimiento de sus alas al aproximarse al sol, objetivo de su vuelo). Lo que le es dado al ser humano en el mejor de los casos en su tesitura existencial es instrumentar su libertad, es decir los grados de libertad de los que va disponiendo y aprendiendo a disponer, para realizarse como ser lo más íntegramente posible. Como una propiedad crucial del ser es el de ser justo consigo mismo en su individualidad (por lo que hace a todas sus potencialidades de gozo y de sabiduría)y serlo con los demás en su externalidad (e tato que sujeto social e interactivo con los juegos de la vida y las exploraciones de los demás).

El absoluto de la inexistencia de la libertad por los condicionantes biológicos es tan absurdo como el absoluto contrario de su existencia porque supuestamente  el ser humano es el animal más esplendoroso que  existe. La libertad es relativa tanto en su concepto como en su ejecutabilidad y no es posible indagarla en toda su complejidad sin vincularla al otro gran eje del itinerario humano en su historia y en su futuro: el de la justicia. Si la libertad de uno es a costa de la injusticia contra otro aquel uso queda demolido. En cambio el revés de eso es distinto. Para la garantía de la justicia lleva a la limitación de la libertad, es decir de sus excesos, de quienes han actuado en contra de la libertad ajena.

La profusión de literatura diaria desde hace décadas, sin que haya un solo día en que no falte una noticia luctuosa del comportamiento sanguinario de los humanos,  es una interminable proveeduría de casuística a la visión más jurista del tema para circunscribir la intolerancia de unas prácticas a recintos penitenciarios. El acto de reparación de una víctima (el ejercicio de la justicia) lleva a la restricción de libertad o incluso a su total anulación (en el caso de los estados en los que hay vigente la pena de muerte) del autor del crimen.

Lamentablemente la praxis de reparto de la justicia incurre en procesos incorrectos en los que los protocolos para la libertad de la demostración de pruebas o defensas tampoco funcionan impecablemente. La dinámica discursiva entre justicia y libertad va a continuar sin que los códigos o normas de regulación sean suficientes para prototipificar un comportamiento modélico, plenamente justo y plenamente libre  ya que cada individuo solo puede ser plenamente íntegro si acepta autorregularse desde su propia conciencia ética. La abundante literatura para discutir y explicar situaciones que todavía producen enredos interhumanos por principios tan básicos como los que venimos tratando es por las tendencias inerciales del ser humano a vorágines fuera de los valores fundamentales. Hay algo en la educación básica que sigue fallando y algo de la misma naturaleza de los individuos referido a inercia hacia el dominio del otro que sigue prevaleciendo. Cada vez que un individuo, un niño incluso, acude al lenguaje de la violencia para imponer su dictado, esta fracasado toda la sociedad como civilización cultura y comunicativa y sosegada.

Para esos grades retos: ética, justicia, libertad y conciencia cada sujeto es el primer responsable de su futuro y de su biografía para lo cual permitirse el conocimiento y el saber es lo crucial si quiere salir de su pozo de exigüidad, disminución física y mental, para andar hacia el Edén que al menos teóricamente sería posible. La lucha por la libertad en su dimensión más preciada, la personal, no pasa por las decisiones de la jerarcocracia de un país sino por el repaso década individuo de su déficit en virtudes. Sucede que así como la realidad es esa cantera de noticias diarias espeluznantes el itinerario personal de cada cual también es una cantera que demuestra en qué se está a la altura de la demanda de evolución personal dentro de los parámetros antedichos o se está muy por debajo del ser que se puede ser. Nos conocemos los unos a los otros aparte de por nuestras guapuras o looks u oficios, por nuestros decires y saberes, nuestras formas de argumentar y nuestras cuotas de inteligencia. Ciertamente la expansión de la libertad pasa por la expansión del conocimiento y por el sentimiento de fusión a un proceso humano comunitario.

La historia de lo política está abarrotada de ejemplos contra la justicia y contra la libertad al unísono. Desde  antes de lo de Dreyfus[2]  a la criminalización actual que se hace con toda clase de protestas antisistema o antiestado indican que el gran reto de la libertad es y continuará siendo imposible si la verdad no florece. 20 años después de la masacre deTiannamen los jóvenes estudiantes pequineses de la actualidad desconocen lo que pasó. El gobierno chino no ha publicado nunca el balance de verdad de aquel ataque con el ejército a los estudiantes reivindicativos. Sin verdad o con las verdades encerradas en los archivos inaccesibles la libertad y la justicia tampoco pueden ser conseguidas. Desde la particularidad de cada cual, le vaya como le vaya su vida profesional o personal, según sea su vinculo con estos grandes conceptos así también será lo que se puede esperar de él/ell o este/esta de si mismo/a.



[1] http://foros.emagister.com/mensaje-libertad_y_justici-12903-863828-1-3160077.htm

[2] Dreyfus.Militar del ejercito francés acusado injustamente y condenado sin pruebas,debido a su origen alsaciano y a su linaje judío en la época en que  Francia estaba muy insegura frente a su vecino alemán

La continuidad como espejismo

La continuidad como espejismo[1]. JesRICART

Cuando elaboré mi ateísmo no tuve la menor sensación de desamparo. Fue fácil llegar a semejante posición: bastó separar el hecho de este artefacto conceptual a sí mismo, el de dios,  alejándolo de toda la influencia cultural y de la ansiedad ajena producida por el temor a no tener una omnipotencia que lo explicara y justificara todo. Tan pronto me quedó claro que las explicaciones reveladas por la teología de ese dios obedecían a la necesidad  subjetivista del ser humano de la protección divina no admitir la existencia de este,  su, producto ideológico fue fácil.  Admito que esa pérdida  de referente  no desencadenó en mí ninguna crisis aunque sí fue uno de los efectos colaterales de otra crisis, la tópica de autoafirmación de la adolescencia. Un tiempo después, el reconocimiento  a una dimensión espiritual a la que nunca había renunciado y mis aproximaciones al misticismo y a la espiritualística  me ilusionaron con la tesis de la continuidad, es decir de la continuidad postmortem. Muy bien -me dije-  el cuerpo se extingue pero toda la acumulación energética que ha presidido a lo largo de su vida debe ir a alguna parte, aunque ese lugar  sea un estado de flotación inconcreto y en un marco interdimensional diferente al conocido. Esa hipótesis venía a tapar no sé muy bien qué que tenia a ver con el trascendentalismo del ser. Como que mis necesidades teóricas y la elaboración del crecimiento personal no precisaron de tomar postura sobre esto confieso que mi implicación en esta temática fue a menos. En la práctica relacional creer o no creer en un más allá no significaba nada. A escala mundial no es así, las hordas se siguen dividiendo entre los fieles y los infieles, no solo por lo que hace a la posición de los mahometanos también por lo que hace a la de los occidentales. Para los estados de los poderes despóticos la sociedad queda dividida entre quienes creen en sus políticas moralistas acerca del mal y quienes las rechazamos.

La experiencia cotidiana demuestra que se puede vivir toda una vida, la material y la intelectual, la social y relacional pero también la meditacional e intimista sin necesidad de  participar de la disertación teológica así como de la pertenecía a una congregación religiosa. El ritual de la oración en privado o compartido  es algo totalmente prescindible así como la invocación a cualquier otra instancia sobrenatural de fuerza para que venga a auxiliarnos en las necesidades presentes. En términos escénicos es una cuestión de leguaje, desde luego conceptual, pero con expresiones lingüísticas muy concretas. Seguimos usando expresiones lingüísticas o palabras cuyo origen se formaran con la mención del nombre de dios o de Alá y e mucha mayor cantidad otras que relacionan la mención de otros dioses particulares o menores. Cuando recibo una carta o un email de alguien que se despide con formas obsoletas deseado que me quede con dios o cosas parecidos solo veo una forma automatizada e impensada. Me pongo en el lugar de los creyentes que con su mención continuada  a su padre eterno dejan de reflexionar su actualidad y su materialidad, su ahora y aquí, su potencialidad como seres vivos por limitados y finitos que sean.

Todo eso es perfectamente superable, otro asunto es la continuidad de la dimensión espiritual. Durante tiempo las influencias de las tesis reencarnacioncitas y la necesidad (necesidad para el ego) de prevalecer ha avalado ese después con distintas versiones de cómo será. En cuanto me pude a pensar en hecho en sí mismo de la continuidad advertí que todo objeto deja una continuidad en el sentido más vulgar como fenómeno material cuando menos. Desde el momento en que la destrucción de algo nunca es absoluta y queda un resto para atestiguarlo la continuidad existe, evidentemente no en la misma forma. En varios lugares del mundo se conservan deliberadamente edificios en ruinas o maquinas destructoras como carros de combate para informar a las generaciones venideras de lo que sucedió. Una placa de mármol de alguien fallecido  hace de  memorándum que significa una continuidad.

La denominación de continuidad es banal. La continuidad es la permanencia de algo diferenciado tras el cambio de su estado presencial o material. La memoria histórica des una forma continuista de lo extinguido. La hipótesis del  alma viajera, buscado reencarnarse o donde meterse en la vastedad cósmica, es atractiva para la mentalidad humana que o acepta la posición filosófica de la vacuidad y del sin sentido. Un alma, aunque no pese ni sirva para gran cosa, aunque no recuerde su pasado ni su procedencia, aunque no pueda gozar de la sensorialidad ni ejercitar el pensamiento, es la coartada ideal para creer en un más allá perfecto donde haya desaparecido lo material, el deseo y el sufrimiento. Lo que no dice el cuento es la desaparición de todo lo demás: la voluntad, la consciencia, el placer, la comunicación. Dicho así lo de menos es la continuidad sino su consistencia. Un ser humano sabe que o pocas de las cosas más rudimentarias que se haya valido para vivir lo sobrevivirán. Quienes los conocieron lo recordarán también por estos objetos pero nadie se le ocurrirá confundirlos con su alma.

La continuidad –lo demuestra la Física- es un hecho. La muere corpórea no significa la liquidación de todo lo que contiene el organismo, este se trasforma o se recicla. Puede tener distintas suertes, desde continuar viviendo en parte e cuerpos ajenos a pasar a integrar otros tejidos y variables de la naturaleza. Está claro que no es esa la continuidad por la que se entusiasma la credulidad en el más allá, sino el de la perpetuación de los signos de identidad. Para el reencarnacionismo las señales de identificación del alma habitando en un nuevo cuerpo (es el protocolo que siguen para que los tibetanos elijan un nuevo lama) no significa que el niñito venga con la sabiduría del anterior. O sea, que en el mejor de  los casos la continuidad de la misma entidad anímica viene con una merma considerable. Algo parecido se pude hipotetizar con respecto a los espectros de los fallecidos o las almas divinizadas que desde su nueva posición quedan separados de la anterior no quedando para nada claro si esas nuevas coordenadas espirituales son mas evolutivas que las anteriores en la dimensión corpórea.

La objeción a la continuidad ya está presente en otras latitudes de la reflexión que no tienen nada que ver con la espiritualística. Continuidad es todo proyecto de prevalecer. La pretensión de continuar con lo que sea: una empresa de negocios, un viaje, un matrimonio, la responsabilidad en el cargo. Continuidad es equivalente a futuro y físicamente remite al principio de persistencia de todo objeto inerte o vivo que ocupando un espacio desea prevalecer en el con o sin razones. En ese sentido un animal inteligente y una simple piedra comparten una misma dinámica que busca la permanencia. Querer continuar y querer que continúen las cosas (las relaciones, los estatus, las posesiones, el amor, la devoción, la lealtad, la estabilidad) es propio de la voluntad de poder personal y de la necesidad de la estabilidad subjetiva. El elogio de la continuidad es en el fondo uh auto apego al yo, una incapacidad psicológica para el desprendimiento definitivo de lo material y de todo lo que supone la corporeidad. Una de las razones por las cuales deseamos creer en la trascendencia es por no perder el sentimiento de control sobre nosotros mismos, lo que somos, lo que hemos sido, tal como podemos continuar influyendo en la vida. Pura entelequia ficciosa.  Por otra parte la continuidad más burda existe. Casi todo el mundo puede ser recordado después de muerto aunque sea por su imagen, por una frase o por un detalle anecdótico. La cuestión es que ese recuerdo puede ser tergiversado, nada que no suceda ya mientras se está vivo. Uno en memoria ajea no deja de ser un material susceptible de tergiversación. En el mejor de los casos de recuerdo respetuoso y objetivo. Ambas situaciones no dejan de representar la continuidad, la continuidad de uno que fue en otro que sigue siendo, del pasado que se extinguió en un futuro que integra unidades de su legado.

El Corán lo deja claro: 87/88y89. “Si el muerto es de los allegados de Dios, tendrá reposo, perfumes y un Paraíso de ensueño” pero  91/92-94 “si está entre los embusteros, los descarriados tendrá alojamiento en agua hirviente y luego fuego lento en el invierno”[2]. Espeluznante es para poner los pelos de punto. No pertenezco a la región de los embusteros pero sí de los descarriados aunque ese libro de amenazas coloque ambas conductas en el mismo lote, espero estar en lo cierto en lo del espejismo de la continuidad, de lo contrario voy a estar muy caliente.

 



[1] http://foros.expansion.com/showthread.php?p=730985#post730985

[2] Eñl Corán editorial Planeta Barcelona 1983 con una traducción de Juan Vernet.pag. 578

Dejar de comprar

 

Dejar de comprar. JesRICART. Este articulo inicialmente inserto en el enlace abajo transcrito de Expansión no duró mas de 1 dia y fue eliminado sin contactar con su autor. [1].

La crisis económica más exactamente es una crisis de producción sin olvidar las prácticas especulativas. Y una crisis de producción más exactamente quiere decir una crisis de superproducción. De entrada parece un contrasentido ¿Cómo es posible que una mayor cantidad de algo pueda llevar a una crisis? Pues sí, los excesos llevan a crisis. Basta cenar el doble de cantidad o de la comida para tener problemas  todo el día y el resto de la noche. Basta doblar la velocidad en una  curva peligrosa para matarse y no contarlo. Los excesos llevan directamente a la crisis. Ni el más poderoso de los barcos mercantes puede cargar con el doble de su carga máxima, tampoco puede hacerlo el TIR más  reluciente. En resumen el exceso es peligroso incluso puede serlo más que el deceso. La ventaja del exceso es que los productos acumulados que no tengan salida inmediata puede/podrían tenerlos los siguientes años, claro está si no se deterioran. El problema del sistema es que fabrica cosas para el inmediatismo, su demora en la venta es igual ya a pérdidas, entiéndase:  a no conseguir las ganancias estimadas a priori. El sistema sobrecargado saltándose sus propias leyes de una lógica de desarrollo ha taponado las salidas, las producciones se han encallado, los inversores basados en curvas de crecimiento exponencial que no se van a cumplir fracasa, se arruinan o contraen una úlcera por estrés; muchos productores se quedan sin tener que producir, las empresas cierran o disminuye considerablemente su producción. Estructuralmente todo lo que está pasando es un gran toque de atención. Lo peor  sin embargo no es eso. El hecho de que se produzca menos, echando números, solo significa que la producción ofertada se ajuste, a la fuerza ya que no lo hizo por las buenas,  a la demanda real. Primera elección de economía práctica que la elemental organización domestica de una sola boca aprende empíricamente. Pero la producción disminuida no significa realmente un problema directo para el sistema, (al contrario la naturaleza y la salud ciudadana encontrarán mejorías) le problema mayor es que la expulsión de productores de sus puestos de trabajo se traduce por una disminución de sus niveles adquisitivos y esto por la reducción considerable de la adquisición de productos. Ecuación inferida: no ser productor es igual, a la larga, no ser consumidor, Y aquí, en esto, sí que duele al enfoque del capital. De ahí que las bolsas presupuestarias para estados de crisis prioricen la importancia de la recirculación de capital. Los bolsillos no pueden quedar vacíos, todo el mundo debe continuar haciendo vida “normal” como si no hubiera pasado nada, siguiendo con su tren de vida, no privándose de placeres, gustos, lujos y pagos, por superfluo que sea todo ello. Lo peor de la crisis sería que tomara el look más dramático: que cerraran los comercios de primera necesidad y que los consumidores no pudieran abastecerse de los servicios y los productos básicos. Mientras esto funcione la verdadera crisis queda limitada al discurso alarmista de la crisis.

Si damos la vuelta al razonamiento se puede inferir que la reducción de los consumos innecesarios puede llevar a un trabajador a pleno rendimiento y en perfecto uso de sus facultades mentales a dividir por 2 o por 3 o por 4 o por 5 o incluso por 10 su tiempo de contribución diaria, semanal o anual al trabajo si con esta porción consigue cubrir sus necesidades reales. De eso ni se habla ni se quiere oír hablar porque trabajar menos significa ganar menos y si ganando lo que se gana ya se tienen problemas para llegar a fin de mes en muchas  familias, ¿qué decir de la entrada de menores ingresos?. Vindico tal discusión. Dejar de comprar como opción no es una castración por el lado de la privación sino una evolución por el lado de la prescindencia. La cuestión no es pasar hambre, aunque ya que lo menciono ninguna comida debería concluir sin que el comensal se quedara con un poco de hambre, sino pasar de un infinito número de cosas innecesarias. Cada cual sabe los artefactos de los que se rodea y de los que no puede prescindir (yo podría prescindir del coche  pero no del ordenador, otra persona dirá lo opuesto) pero todo el mundo carga con sobrantes, todo el mundo menos quienes vivan en condiciones de miseria.  El gran fantasma de quien pierde el trabajo es que le ve los colmillos al lobo (los acreedores) y que no va a poder asumir su anterior tren de vida. Sí, es un problema. Pagar al jardinero para que recorte el césped, las facturas de agua para renovar el volumen almacenado en la piscina, hacer el millar de kms al menos por semana en cada unos de los coches del garaje, pagar el club de tenis, el hipódromo, tomar el puente aéreo cada 3 días, ir al restaurante más caro de la ciudad, ir de copas todos los viernes a los lugares de lujos, ah, y no olvidarse de comprar el abrigo de pieles. Pesemos en otro perfil más mayoritario. No cobrar ni siquiera mil euros al mes significa no poder pagar los 600 de alquiler, privarse de restaurantes y todos los demás gastos, ir de compras al Lidl o Dia como almacenes baratos que ofrecen calidad y dejarse de otras exploraciones comerciales. No tener dinero significa no poderse pagar unas vacaciones en un hotel aunque sea de pocas estrellas y sin estela, o poder asumir cursos extraescolares para los niños o sudar para poder pagar sus cuentas de cada mes. En caso extremo o tener dinero es hacer cola en el despacho de asistencia social para  ver lo que pueden hacer por ti sin que nadie te vea, aunque en el momento de la despedida ya en la puerta de salida no del despacho sino de la oficina el capullo que te ha atendido te diga a la despedida: no te preocupes que todo se solucionará, con lo cual si un vecino te ha visto sabe a lo que has ido u no puedes decirle que hayas tenido una cita profesional.

Las cosas no están tan mal pibe dejar de comprar es recurrir a lo que ya tienes comprado. ¿Acaso no habías trabajado duramente durante muchos años pensando en el día de mañana por si te faltaba alguna cosa? Pues bien, ese día del mañana es hoy. Hoy necesitas acudir a tus silos, cocinar los granos que estuvieron esperando durante 7, 14 o 28 años  para ser comidos. Acabo de echar una ojeada a mi armario antes de escribir esto: tengo más ropa de la que voy a poder usar el resto de mi vida (puedo prescindir de la moda, otra chorrada más), tengo más portafolios y maletas de viaje de las que se me va a estropear, tengo más ordenadores de los que me dará tiempo de romper (aunque la tecnología anda tan rápida que antes de terminar el año compraré el tercero (el de este año) y el numero, ni se sabe, de lo que llevo de vida informática, estoy sobrado de muebles y a cubierto con los techos de los dos apartamentos de los que dispongo; tengo libros de sobras para leer un rato el resto de mi vida, tengo una lista interminable de ideas sobre las que escribir con lo cual no pararé de autogenerar mi propio trabajo mientras viva, tengo mil sitios a los que ir y otros cien mil que me faltan conocer (no me falta entretenimiento). En fin soy un privilegiado, aunque esté sin trabajo asalariado y mis ingresos sean escasos. No todos los casos son iguales. El mío es este porque ya inicié la andadura como residente de la sociedad capitalista prevenido de que era –sigue siendo- la sociedad  del engaño más gigantesco.  Sé de otra mucha gente que no se lo toma con tanto sentido del humor: las facturas los acosan, no puede pagar todos los enredos en los que se ha metido, ha tenido hijos sin poderles garantizar la estabilidad básica no se ha puesto en negocios sin garantía. Sus declaraciones son de otro signo distinto. Respeto profundamente el dolor generado por la miseria pero no justificaré la irresponsabilidad  de nadie metiéndose en ella. Por otra parte ser pobre no tiene porque significar ser miserable. Nunca he valorado a nadie por sus rentas anuales, ni las pregunto ni me interesan, cuando alguien por error táctico al elegirme a mí como su escucha me habla de lo que gana o de sus éxitos empresariales  no le escucho o cambio de tema. No me interesa en lo más mínimo. Para sobrevivir se necesita en primer lugar un gran saque para la ironía y en segundo lugar una pequeña cuenta económica con la que pagar lo básico. Se puede prescindir totalmente de todo aquello que se compra, se guarda y no se usa nunca o se usa una sola vez. La mayoría de compras están orientadas a la apariencia y a tener segurizantes, pero ningún objeto material proporciona la seguridad cuando uno psicológicamente no está autoafirmado.

Dejar de comprar es una opción (la inmensa mayoría de cosas son prescindibles) que pide una previa, aprender a comprar mejor. Es decir, ser más críticos y exigentes con la calidad de las cosas, no aceptar artículos que vienen con envasados cuyo coste tiende a  igualar al de su contenido. Aprender a comprar es entrar con un alto sentido evaluativo de los objetos a un establecimiento. Por cierto la educación básica adolece de esta asignatura crucial: aprender a comprar, aprender a consumir. E lugar de eso toda la cultura con la que se carga al empleado, al productor, al asalariado, es el de ser  un consumidor. Consume, cuanto más consumas más estatus, más prestigio, más poder, más rango. Pero todo eso es una gran mentira. Si esperas ser reconocido por lo que tienes andas listo. Tener, el hecho de tener,  tener mucho, solo es una coartada, bastante mala por cierto, para no ser. Es mejor olvidar las acumulaciones y vivir la vida en sus contenidos fundamentales. Basta cambiar el chip y  reaprender a vivir desde el placer de la actualidad permanente de la vida sin tantas preocupaciones por el futuro, por los pagos, por el salario. Eso puede permitir cambiar la hegemónica mentalidad economicista por una lúdica.

Sege Latouche es otro objetor del crecimiento a ultranza que une su voz a la de tantos otros reclamando que cambiemos de modelo de vida a favor del planeta y –añado- de sus habitantes. Cambiar el modelo pasa por el cambio de las actitudes de los individuos, de los individuos humanos, el resto de animales y platas ya saben lo que tienen que hacer, el único que no se entera es el animal humano. Dejar de comprar o no ir de viaje a Transilvania o a Sídney e verano no es tan grave, se puede ir a recorrer las Alpujarras u otra comarca insuficientemente conocida. No tener suficiente para el combustible tampoco es terrible se puede volver al encanto de la bici (por cierto hay un modelo de triciclo con techo en el que cabe la familia) y los recuerdos de infancia estrenando la primera. No tener para comprar carne o pescado o cada día tampoco es relevante, la dieta vegetariana extensiva a gran escala evitará multitud de las enfermedades actuales. Un tiempo atrás se cantaba”… más de 100 pesetas cuesta la ternera, ni que el animal un hijo de Franco fuera”. No sé por dónde anda su precio, hace años que no la compro, tampoco clienteo en ninguna carnicería. Reducir el tren de vida es adoptar otra velocidad existencial, tal vez aprender el valor de la calma y de la simplificación. Hemos de aprender nuevos modelos, ¿Alternativa? Sí, practicar la simplificación, ganar tiempo libre para el sosiego, la filosofía y la poesía y no preocuparse por el futuro, no existe ni para el que tiene menos ni para el que tiene más. Esto no es un canto a la despreocupación sino una crítica a la preocupación inflacionada y falseada. Sí hay una sociedad por la que preocuparnos, la que se impide vivir en sus potencialidades metiéndola en callejones sin salida, la de los números y las bolsas financieras. Eso puede parecer un escarnecimiento de la crisis, ejem, bueno, no paso de ironizarla. Dejar de comprar está conectado con la tesis del poder de los consumidores. No consumir lo inadecuado, lo falto de calidad, lo supercaro y lo inútil no es más que una medida profiláctica para que el sistema se cualifique más. Al final las generaciones venideras podrán gozar una sociedad mejor que la actual con la actitud de la compra disminuida. Dejando de comprar o combinando drásticamente los criterios de compra y consumo, la sociedad mejorará ostensiblemente, también la salud  y el margen de maniobra individual crecerá considerablemente al soltar lastres.

 



[1] http://foros.expansion.com/showthread.php?p=730330#post730330

Evento y Noticia

Evento y Noticia. JesRICART

No leo periódicos o tiendo a leerlos menos. Teniendo en cuenta que en una época los leía a diario y más de uno, debo haber sufrido una involución formativa  (prefiero llamarlo des-expectación). Fui aprendiendo que ningún evento tiene realmente la categoría de noticia urgente  que necesite ser consumida tras ser publicada. Casi todas pueden esperar. A veces se me han acumulado periódicos que no terminé de leer al comprarlos y años después de su fecha de edición, antes de lanzarlos a la basura de reciclaje de papel (para que sigan con ese interminable procesos de volver a hacer pasta y soportes para otras grafías y otras noticias) los leo, verificando que  el mundo no ha cambiado en absoluto.

A fuerza de experimentar con las llamadas noticias he aprendido que una noticia es algo que se va trasladando de momento y lugar pero que viene a repetir versiones de unos mismos eventos que no cambian. Por otra parte ir a comprar el periódico, intercambiar dos palabras con el quiosquero y dedicar parte del sábado o domingo por la mañana al ritual de su lectura es sumergirse en un espectáculo. Ese mundo que no cambia y que insiste en sus epidemias, guerras, torturas, violaciones, malos tratos y mentiras proporciona caldo suficiente para pasar un rato entretenido tomando el vermú e irritándose contra los autores de los delitos, creando la sensación que con eso los culpables son los otros y uno tiene el ticket para ir al cielo de los justos. De todas las secciones periodísticas la que siempre me atrapó mas fue la de las cartas al director  (ahora correo del lector) pues era/es  lo que proporciona/ba una especie de sondeo espontáneo de la verdadera opinión pública de un país (extralimitando y enriqueciendo la opinión de los profesionales de redacciones). En la del País Semanal del 24 de mayo 2009 son interesantes las correcciones que los lectores hacen a esos profesionales cuyas veteranías no filtran errores de lenguaje y de información: A.Perez-Reverte, J.J.Millás, J.Marías. Me pregunto porque el periodismo profesional se reparte el plantel de las firmas conocidas de forma fija y no catapulta las verdaderas opiniones públicas, las de los sin nombre celebérrimo. La variedad favorecería el placer de la lectura y por supuesto el enriquecimiento de la literatura[1].

Se diría que el encumbramiento nominal de unos pocos va en detrimento del enorme potencial de la opinión pública extensiva, es decir de la legítima opinión pública. El periodismo nunca tuvo muy claro que era eso de la opinión público, el poder del estado tampoco. Se habló del poder de la presa pero al poco tiempo se descubrió que cada plataforma periodística tiene su plantilla, su línea, sus contratos privados y su forma de tratar con la verdad (y con la mentira). Desde la posición individual profesional del reportero, el corresponsal, el investigador se creó que lo que no hacia la mayoría silenciosa lo hacia él con su arte y capacidad de representación en nombre de todos. El periodista ponía las preguntas y hacia la indagación de aquello que la sociedad esperaba.  Como hipótesis no estaba nada mal. Ahora las cosas han cambiado, la gente no se chupa el dedo, ha aprendido a escribir, se expresa impecablemente, tiene capacidad de crítica y reconviene respetuosa y prudentemente los gazapos publicados de otros por muy notoria que sea la firma de éstos. En resumen la opinión pública existe pero los periódicos clásicos, los de la prensa escrita, siguen apostando por unos nombres de plantilla fija. Concurren dos fenómenos el de redactores a perpetuidad pagados por sus opiniones e informaciones y el de lectores a perpetuidad que compran los soportes para leerlas o seguirlas. Es posible que a unos ya les vaya bien esos contratados perpetuos y a los otros la posición lectoral-formativa y solo a los menos nos preocupe insistir en un entrecruzamiento de ambos para dar con un tercero: el del lector escritor del que poder gozar el nuevo estilo que tenga a bien proponer o el dato que ha pasado por alto a los más veteranos.

El oficio de escribir no es tan fácil por mucho que atrape al oficiante. Cada sílaba es una gota destilada que no siempre completa la botella. Pero la actitud de leer tampoco es tan fácil por mucho que atrape al lector, dejándose llevar por el proceso mental que propone un texto. Pensar es compensar y escribir es una forma de hacerlo poniéndose en el lugar de la lectura. Si todo lo que pretende la autoría de un texto es llenar un espacio físico dado, una página de semanario con recuadro para la foto o el dibujo incluido, con ideas más o menos ocurrentes es posible que el primer perjudicado sea el autor al saberse limitado y el segundo la propia literatura, incluida la periodística, al quedar cercada en un perímetro de mercado. La lectura en marcha no puede olvidar que lo que está leyendo está condicionado por las coordenadas tempo-espaciales a las que se rinde un redactor contratado. Mientras lee puede ocurrírsele una forma paralela de tratar el mismo tema y proponer una extensión del texto, una complementación a parte de una corrección de detalles y un aporte a sus insuficiencias. En definitiva el lector completa al escritor. Si eso es así, el lector debería tener un espacio más extenso que el  par de páginas escasas para sus opiniones cuya invitación para que sean dadas suele ser hecha pero que el periodo siempre se reserva la potestad de publicarlas o recortarlas por sus misteriosas razones técnicas.

Generalmente se pide y se esperan opiniones sobre la noticia prepublicaa o que tengan relación con la actualidad. El público es un gran coyunturalita, consumidor de momentos, pegado a las escenas de rabiosa actualidad cuanto más recalcitrantes y espectaculares mejor. Los periódicos han ido sufriendo una deriva desde sus posiciones iníciales de órganos de información veraz, al menos como principio e intención, a plataformas divulgativas de casuística, enredos, peleas, accidentes y dramas. La paz no vende ejemplares, los conflictos sí. Un mismo periódico puede estar publicando un artículo que lo honra denunciando la prostitución obligada o trata de esclavas como El País ha publicado recientemente y al mismo tiempo y en el mismo número publicar u tipo de anuncios de servicios sexuales que alimentan  los negocios de los proxenetas esclavistas. Desde el momento en que el periodismo es negocio e incide en una determinada línea de valoración hipoteca en parte la libertad expresiva de sus redactores.  No todo es tan monolítico y un mismo ejemplar puede ser plataforma de una pluralidad e incluso de una controversia pero en tanto que la política editorial se debe a un clientelismo la libertad de palabra es más que relativa.

El trabajo más duro del periodismo es el de presentar a diario el último titular, la última referencia que salpica la realidad para que todoas, lectores, escritores, observadores, analistas, echemos la dentellada y sigamos retroalimentado la fábula de que esto de estar al día significa tener cultura. Debe ser tan aburrido ir a cubrir con la pera o la cámara o el micro del móvil lo que dice el último tarambana del último affaire como tener que ir a soportar una carrera de motos o de galgos cuando no te gusta ni lo uno ni lo otro para poder entregar la reseña antes del cierre de redacción. Los comentaristas son los afortunados. Basta con leer lo que otros han publicado de las secciones de noticias para hacer un refrito y buscarles los tres pies al gato. El comentarista olvida que no entra dentro de los bastiones de lo reactivo frente a lo estimulario. ¿De qué vamos a hablar hoy? ¡As, sí! De Trillo, el impresentable, justificando lo injustificable y apoyado a un tal Navarro condenado judicialmente por darse prisas y o identificar la mitad de los cadáveres del vuelo militar estrellado en Turkia. Sí, alguien tiene que hacer este trabajo, recordar que hay gente del poder y que tiene la jeta de  presentarse en público para justificar las actuaciones no éticas. Pero la mayor investigación no es la noticia del momento, esto o lo es, si no la perpetuación de una misma clase de eventos. Gestores y ex gestores del poder que siguen mintiendo sin que nada, en este sistema dado, les pare los pies, es decir no se haga eco de lo que sale por sus bocas.



[1] Hasta aquí, fragmento enviado al semanario elPais Semanal.

El discurso ausente

De la presencialidad interrupta al discurso ausente. JesRICART

Un largo lamento desde la poesía y el romance recuerdan la partida, la pérdida de contacto, la idea o la persona lejana. La ausencia o presencia de alguien se refieren a sus formas físicas y a su contacto directo o a su falta. El discurso ausente se refiere a un fenómeno distinto que no tiene nada que ver con la escena formal, se refiere a la falta de contenido. El discurso ausente es el que no concurre a pesar de estarse hablando de otras cosas o de mantener un cierto estado comunicacional. Las cartas de un padre ausente venían a suplir su falta como figura  de proximidad y la no posibilidad de contacto directo por las distancias o las dificultades de planes para concretar convivencias o citas. Al iniciarlas no creí que un libro formado con  ellas supliera una relación pero sí que recogerían las emociones derivadas y lo que se vivía de lejos lo que no se podía vivir de cerca. Tampoco creí que un día llevaran a un cierto auto encierro sucumbiendo a los límites impuestos por la forma dominante que configuraba un no decir y continuaran siendo escritas pero no ya para ser enviadas. Fue en una época en que optar por el callar no era tanto una opción como una determinación influida por una deñada explicita de destinatarios y compañías verbales. El silencio no suele ser impuesto en modelos culturales progresistas o al menos no lo es como tal. En su lugar se suele pedir unas determinadas formas de habla tan encorsetadas y tan faltas de contenido que es mejor optar por callar. Escribir y no enviar un texto a la persona por el que ha sido escrita cumple –dentro de las producciones gramaticales- una función escénica que el pensamiento reprimido no ‘permite. Pensar lleva implícito el repensar lo que se puede decir de lo pesado. En todo discurso verbal existe algo de lo pensado que queda en la subvocalidad por estimar su inconveniencia o su impacto lesivo tanto como por temer a  su rebote. Los vericuetos comunicativos están llenos de subterfugios con los que se trata de decir cosas sin que sean dichas del todo, dejando una parte a los equívocos o jugando con las palabras para crear sensaciones distintos a lo largo de lo que se va diciendo o tratando de decir. El correo a lo largo de muchos años, el de toda una vida o casi, da tiempo para tentar distintas situaciones, referir propuestas que o se hicieron, sugerir otras que no se harán, relatar anécdotas y juegos de la vida. El escritor de cartas pone por escrito lo que habitualmente piensa pero no lo dice en su totalidad por no ser lo adecuado para un momento presencial, Si además escribe cartas que decide no enviar  se encuentra con la salsa de su propia escena sabiendo que lo que piensa tiene veto. El veto más duro de todos es el que se impone uno a sí mismo. Las cartas censuradas que entraban o salían de las cárceles con los reos o iban y venían de países tras el telón de acero no eran más graves -en términos psicológicos- en comparación a la autocensura estricta que una persona tiene que hacer para no herir la sensibilidad de alguien muy querido como es su propio hijo. El otro como destinatario confidencial puede cumplir la función de excitar una intencionalidad confidencial pero  también la de frenar la entrega de la confidencia. Se podría teorizar que cualquier otra forma existente (inerte o activa, vegetal o animal, en movimiento o quieta) comparte del parámetro estimulario que excita la reflexión pero también forma parte del parámetro disuasorio para no sincerársela. Desde que existe la sensibilidad los poetas han hecho de los parajes, los colores y las olas pretextos con los que hacer de sus sentimientos expeditos propuestas de recreación. Nada de todo eso se ha enterado del estar y del sentir de quienes han escrito sobre ello. Los humanos serian los únicos receptores de la naturaleza para interesarse en la misma igualdad de registro intelectual lo que dicen sus congéneres. Hablamos porque suponemos que nos entendemos, un humano habla a otro esperando que le entienda. Los discursos se levantan y pivotan en torno a este supuesto cuya confirmación no está tan demostrada como nos gustaría. Pero el discurso no solo se compone de declaraciones intencionales y de esfuerzos verbales para la transmisión de mensajes precisos, también queda expuesto desde el silencio, la evasión la elusión y la no correspondencia. El discurso no corresponsivo es su ausencia, por tanto la pérdida de fuerza de las hipótesis que sostengan la continuidad, el encuentro o la entente.

El concepto de discurso más generalizado es el del sostenimiento de opiniones expresadas con palabras, hay quien lo reduce a una exposición verbal, sea la que sea o una charla. Hablar no significa siempre estar diciendo algo o saber lo que se dice, con lo cual el discurso no queda garantizado por el solo hecho de hablar. La necesidad psicológica de tener por referente estable la palabra es tan alta que los sonidos verbales así como las grafías tienen que convertirse en eso: articulaciones fónicas o icónicas con carga de sentido. Un sonido sin significado no es considerado como una palabra[1] y al revés raramente es admitido ese sonido que no tiene designada una palabra que lo haga compresible. La mayor cantidad de encuentros verbales son los dedicados al intercambio de información y descripción de noticias y situaciones. Dentro del intercambio de información también está el de la transmisión de lo que se siente y de lo que se piensa. Los sentimientos suelen ser domesticados por las formas de pensar para decirlos, cuando se atreven con el lujo libertario de expresarse tal cual son severamente castigados hasta el punto de que se puede producir y de hecho se produce una interrupción del discurso para siempre si el interlocutor receptivo no se siente cómodo con ese sentir expresado. Esa consecuencia tiene tanta amplitud que todo el proceso anterior de intercambio de otras informaciones, incluidos otros sentimientos, puede quedar completamente congelado. Los discursos y su intercambio forman parte de los procesos de existencialidad y sigue en su continuidad aunque los interlocutores vayan variándolo- Lo   que más importa de un discurso válido es su continuidad y no tanto la presunción de fiabilidad del depositario transicional. En cierta medida todos los interlocutores somos limitados y no estamos dispuestos a aguantarlo todo de los demás, somos, en consecuencia, transicionales. La discusión es los motivos por los cuales se renuncia a un discurso ajeno si por su falsación o por su inconveniencia. En el mudo cotidiano, el de las ordinarieces, los ciudadanos iniciados y espabilados en el teatro de la mentira social, no están dispuestos a vivir sus vidas desde la transparencia. Renunciando a este criterio son capaces de aceptar toda clase de sumisiones siempre que un palio de cuidados ideológicos intensivos los proteja de los análisis y de sus resultados, las críticas. Tomar distancia de las fuentes de enunciado es una forma de sobrevivir en el engaño. El discurso continuará, tal vez cambie de manos porque los protagonistas que estaban construyendo una relación de cooperación y sinceridad mutua dejan de serlo para devenir antagonistas implícitos aunque no se hayan estrenado en ese nuevo rol. Si la relación con alguien muy querido no puede ser desde la sinceridad total ¿hay algo tan poderoso que la pueda reactivar para participar sólo de efemérides superficiosas?

“Cuanto más horripilante resulta el mundo más abstracto es el arte, un mundo en paz da un arte realista” dijo Paul Klee. No creo que su tesis quedara en forma hecho o que un arte más realista se haya correspondido con el mundo desarrollado después de él. Como presunción estuvo bien, como facticidad segura, no. Algo parecido se puede decir en cuanto al discurso posible en relación a los interlocutores presentes. Cuanta más blindada sea la interlocución más complejo y conceptual se hace el lenguaje y para que haya un lenguaje absolutamente transparente y directo sería necesario un mundo transparente con habitantes sinceros y sin temor. Puesto que el mundo habitado pierde puntos en el campo de lo concreto sincero. El lenguaje resultante tiende a ser encriptado y distante. Por supuesto, en el lugar de los discursos activos basados en la maximización de la transparencia mutua cabe el de las carantoñas mutuas, se sientan o no. La técnica es sencilla: basta sonreír mucho y decir una cierta cantidad de piropos al otro por minuto. Lo de menos es sentirlos, forma parte de las técnicas seductivas.  Pero este no es el tema, el tema es el discurso basado en la sinceridad si es posible o no. El precio de un discurso crítico es la interrupción del contacto, por tanto la desaparición del mismo hecho físico de la interlocución. No deja de ser un modo de poner un fin a un proceso que no haya terminado pero que desaloja un tiempo  para otros que sigan abiertos. El hecho de que se interrumpa una presencialidad o una relación comunicativa y eso genere una ausencia del discurso personalizado tampoco significa la liquidación del discurso mismo. El texto prosigue en otros espacios de contacto, desde otras miradas y panorámicas aunque nada pueda substituir la perdida  de la persona querida con la que quedo congelado el discurso mantenido.

No poder hablar de unos temas con las personas que los desencadenaron tampoco significa tenerlos que silenciar, el texto busca donde ser dicho y la extroversión busca la diana de recibo que pueda entenderla.



[1] Laura M.Mirón Conciencia sin Fronteras num 5  1998

 

La literatura dentro del arte.

La literatura dentro del proceso artístico. JesRICART

Arte y literatura es una conjunción equivocada o cuando menos equívoca que se ha empleado y sigue empleando para enunciar dos universos diferenciados que a veces incluso se contraponen cuando son referidos como arte o literatura. Si arte es todo aquello que toma distancia de la realidad para reflexionarla desde la estética y la recreación desde la alegoría y la imaginación, la literatura también hace eso, por consiguiente el universo de lo literario es un subconjunto incluido dentro del gran conjunto de lo artístico. Las conjunciones y las disyunciones en la forma de juntar físicamente palabras son responsables de significaciones completamente distintas. La copulativa y que en principio parece que viene a sumar tiene una carga temporizada de mecanismo retardado que genera confusión haciendo de separadora. A la hora de escribir y hablar la práctica totalidad de hablantes no son/mos cuidadosos permanentemente con todas y cada una de las expresiones empleados y sin advertirlo -o  incluso advirtiéndolo poco- caemos en mimetismos y en formulas verbales prestadas que ayudan a la confusión colectiva.  Somos animales de costumbres, demasiado. La evolución (intelectual, cultural, social) es el resultado de una ecuación no tan compleja e laque interviene el factor de innovación y el de dominio de los que se hace en la otra parte de la misma. Cuanto más mimético y reproductor sea el ser humano menos crítico y autocrítico es y por tanto más se deja llevar por la corriente de las similitudes contribuyendo como un peso muerto a la inmovilidad de las cosas.

La literatura es una aportación crucial a la historia del lenguaje, Muchas expresiones hechas y nuevos vocablos han sido mencionadas por primera vez desde sus plataformas. Algo que pasa a ser del dominio público y de uso generalizado se le ocurrió a alguien por primera vez. El resultado de su contribución queda aunque el nombre de la autoría se olvide o incluso no se sepa. La literatura, o más exactamente, el autor de letras, no siempre es consciente de su papel en cuanto a poder de impacto en un escenario cultural. El tiempo lo dirá, evaluaciones posteriores lo podrán o lo reconocerán en su lugar. Eso no es lo más importante. Lo que lleva a escribir es lo vocacional, si el objetivo es de empresa como una empresa en la que invertir es posible que haya una colisión entre el sentido artístico de lo literario y el libro como producto.  Posiblemente los autores de letras así como los autores de otras expresiones artísticas se pasen la vida buscando una perfección que nunca conseguirán. Javier Cercas[1] titula uno de sus artículos con un arriesgado título para preguntarse sobre el mejor artículo que ha escrito para concluir que es el que no ha escrito precisamete por eso por no haberlo escrito. Se puede transpolar a cualquier otro elemento de creatividad. Incluso cuando el balance de una vida artística ha llegado a su fin para la posición de autor/creador lo mejor está siempre por hacer y de todo lo hecho ponerse a comparar cada unidad, cada parte, es más propio del observador objetivo especializado en arte que del  creador subjetivo especializado en su obra carente de otros referentes objetivos para las comparaciones a las que tampoco tiene porque prestarse. La vida es proceso y el arte también lo es como no puede ser de otro modo. Una propuesta literaria puede seguir un itinerario de proyecciones a otros campos: la escena teatral, la danza, la ópera, la puntura en el cuadro, el salto a otro género escrito. Se hace difícil entender la compartimentación de cada sector artístico como si fuera el único legítimamente representativo de todo el arte.

Está por averiguar hasta donde alcanzan los litigios antiartísticos y las adaptaciones de cada iniciativa a otros sectores. No siempre los autores de libros reconocen que su salto a las pantallas o a la escena plástica recoja lo esencial del texto escrito.

El acercamiento a la literatura desde posiciones pretendidamente creativas parece en principio más accesible que a otras artes que requieren técnicas de dominio soberbias. Es evidente por lo que hace a la voz operística  o al ballet. E cuanto al libro todo el mudo puede/podría escribir el suyo si lo pretendiera. La historia comercial de las ediciones (a no confundir con la historia de la literatura) ha catapultada a plumas noveles que apeas si habían tenido tiempo de terminar las lecturas de sus primeros libros descubiertos. Hay muchas razones que catapultan unos títulos y otros no. La fauna de autorías de lo escrito no para de crecer. Es lo natural, todo el mundo tiene cosas que decir, en particular cuando en su campo de intervención directo verbal no se siente reconocido o suficientemente escuchado.

S diferencia de otras obras artísticas, un libro aparentemente es igual a otro libro, lo ojeas y las páginas se parecen. No es hasta la entrada en la lectura que se puede diagnosticar si vale la pena continuar con ella. Hay otro tipo de propuestas mas directamente lanzada a la vista que pueden impactar o pasar del todo desapercibidas. Hay exposiciones de arte en galerías particulares que no necesitan más de un minuto en ser recorridas, otras que piden mucho más tiempo sin que haya variación en la cantidad de cuadros expuestos. La percepción es un veredicto implacable aunque pueda ser injusto. Hay cosas que entran por los ojos y otras que no te llegan por ninguna parte. Pero eso no es un motivo de desespero sino un detalle para reajustar las propuestas. Al fi y al cabo toda propuesta artística no es más que una unidad integrativa de una macropropuesta dispuesta a recibir más pinceladas en su camino a la genialidad.



[1] “El mejor artículo que he escrito.”El país semanal 3 de mayo de 2009

Los nombres citados

Los nombres  citados.  JesRICART

Antes si necesitabas datos  bibliográficos acudias a una enciclopedia de autores, si lo que precisabas era el significado de una palabfra acudias al diccionario, si lo que te hacia falta era una referencia histórica acudias ala enciclopedia correspondiente. Ahora, en una adicción a la butaca y a la pantalla sin precedentes, si necesitas algo vas al icono de acceso directo a un buscador y presentas tu consulta y  mucho por no decir todo lo que esté internautizado con respecto a lo que buscas se te ofrecerá en una extensa lista. Todo va camino de formar parte de las tramoyas, los archivos, los cortinajes del mundo digital. Todo significa todo. Ates si necesitabas localizar el paradero de alguien lo buscabas en los listines telefónicos ahora puedes conseguir su vida y milagros, hasta donde la haya filtrado, buscándolo por el mismo procedimiento. Todos acabaremos engullidos por la imparable capacidad almacenadora de la archivística internáutica. La previsión es que el caudal nominalístico de internet superará el número de habitantes del planeta. Es cuestión de tiempo. Lo superará porque además de los individuos humanos vivos van a ser referidos los no vivos, los que nos precedieron a lo largo del proceso histórico. Los internautas presentan al mundo o a sus redes a  sus hijos recién nacidos con foto, balbuceo y nombre. Los neonatos de ahora serán famosos hacia sus pubertades y recibirán premios honoríficos antes de cumplir los 30.Esa popularización de todoas contrarrestará el boom de la celebrity galery o la llevará a evolucionar a cuotas de humildad.  Los periódicos ya no podrán camelar a nadie con titulares subrayados totalmente insubstanciosos de los dixit de tales o cuales famosos. Posiblemente lo mejor este en las junglas anónimas de la eclosión de otras informaciones, otras visiones, otras opiniones, otras teorías dentro de un flujo de trasculturalidad que antes no había salido con suficiente fuerza de la latencia. Ese proceso de propuestas artísticas y discursivas que tiende a maximizarse, en el que todo el mundo está convocado a presentarse en el gran foro democrático, mientras no sea destruido como ya se hizo con la biblioteca de Alejandría y otros feudos del saber, está creciendo más rápido que la capacidad de interpretación de lo que está ocurriendo. Uno de sus efectos es la citación de los nombres, no ya la de los nombres de autores o nombres publicados, sino las de los nombres que vienen a colación con infos, descripciones y discusiones.

Hay personas que se sienten incómodas con sus nombres publicados, incluso cuando lo son sin ser cuestionados, simplemente vinculados a un hecho. Para mi sorpresa, al  contextualizar una información citando nombres relacionados con ella  he observado una indisposición, incluso una reclamación exigiendo que las personas de esos nombres sean consultadas antes de ser citadas. Bueno, forman parte de los contextos, todos formamos parte de ellos, es decir todos formamos parte de todos. Si nos venimos atreviendo desde siempre citar a nombres públicos de personalidades a las que no llamamos para preguntarles si les parece bien o no vamos a las tumbas de autores muertos para preguntarles la misma cuestión o importunamos a autores vivos para hacer otro tanto, ¿por qué –pregunto- hay que hacerlo con el resto de los mortales? Bueno los individuos públicos ya juegan con esa posibilidad de ser citados. La gente que se dedica a su vida privada no. Vale, parece convincente, sin embargo o hay nadie que sea tan clandestino que o viva en una parte u otra en interacción con los demás, por tanto en un espacio público. Todoas formamos parte de decorados sociales, de ámbitos de relación, de escenarios. Inevitablemente si estos son referidos, estudiados, analizados aunque no queramos podemos formar parte de las alusiones. Si estamos en la foto de una panorámica sin que nos enteremos también lo podemos estar como referenciados en una anécdota.

 El pudor y el respeto exigen no contar según qué cosas de los demás pero eso es tanto en relación a los individuos de efemérides y espectáculos de masas, de política o de farándulas, como de cualquier otro. La literatura oral de la que se nutre internet y su espontaneidad generativa va a ir dando paso a las menciones de referencias nominales en la medida en que tengan que ver con contextos. Presumo que en el futuro en una misma página se compartirán nombres muy conocidos de los que se habla mucho con nombres absolutamente desconocidos de los que no se hable tanto o casi nada. Antes, desde las protuberancias académicas no se podía citar en igualdad de condiciones gráficas unos nombres con otros, me temo que la novelística práctica está superando los remilgos de una intelectualidad estrecha al respecto de este punto. Todos somos citables desde los más sabios a los más ignorantes, desde los más guapos a los más feos. Los parámetros estéticos de la selectividad de los encumbramientos están variando y las necesidades elaborativo-descriptivas pasan por potenciar la transparencia.

Los demás siempre son citados. En cada conversación de dos hay nombres de terceros que van desfilando para los que no se les consulta si les apetece o no serlo ni mucho menos si están de acuerdo en la interpretación que se haga de ellos. Si bien las conversaciones de dos que se nutren del tercero ausente suelen ser lastimosas la cultura práctica sigue discurriendo por esas formas. Llevar esas menciones a los artículos o a la disertación teórica no es más que una evolución lógica de las figuras de las que se vale una construcción comunicativa o su tentativa. Nadie puede negar su asociación a un contexto o a un hecho a cuyo protagonismo está vinculado si eso sucedió. Referirlo no es más que parte de los utensilios narrativo-descriptivos de una circunstancia dada. Las cosas se complican cuando el hecho deja en mal lugar a la persona que es su responsable. La denuncia es eso: personalizar a alguien de la comisión de un acto lesivo en contra de los intereses sociales o de un colectivo o de los derechos de otras personas. Sin denuncias concretas no hubiera habido un progreso en la calidad de las relaciones humanas trocando los roles de explotación y humillantes por roles respetuosos. Eso ha generado una invitación continua a la denuncia por malos tratos o crímenes. Una parte de la literatura critica en sociología y en ciencias políticas, no digamos en criminología, es el resultado de la aplicación de ese criterio. Eso ha levantado una cierta caza de brujas y ciertamente en la sociedad de querellantes se han imputado autorías de crímenes a personas que no tenían nada que ver pero ese es otro asunto. La mala ejecutabilidad de un criterio no invalida que siga prevaleciendo su necesidad. Cada vez que somos indebidamente atendidos por los servicios públicos, en la sanidad o en la burocracia, existe un protocolo de reclamación para subsanar el error. Cuantas más reclamaciones argumentadas y razonadas se hagan más perspectivas de mejora se consiguen. Es una forma concreta de crítica personalizada. Publicar el texto en un lugar de consulta colectivo (una web de denuncia ciudadana) no es más que ampliar el ámbito de información no dejándolo circunscrito a una fuente cerrada. Eso nos convierte a todoas en elementos objetivables por todos los demás. La denuncia es un caso particular de objetivización informativa. La mayoría de nombres citados son para ilustrar una referencia útil que sirva para la síntesis de una elaboración o texto trabajado. Los que lo son como denunciables es un caso particular que necesita una atención reflexiva mayor. En cuanto a la generalidad de referencias contextuales para explicar una historia hablar de testimonios circunstanciales o ligados a un fenómeno comentado o hay porque ir pidiendo permiso para cada cosa. Eso haría interminable, en realidad imposible, un trabajo concreto o seguiría manteniendo en la inconcreción determinados temas. Poner nombres de personas y de lugares, fechas y descriptores concretos circunstanciales hace de una información, una información más útil que si se deja en su vaguedad. El protocolo pide (pedía más bien) usar las iníciales de detenidos, presuntos criminales, y se podían publicar sus nombres completos cuando tenían una sentencia en firme. No hay nada que se oponga a citar a alguien como personaje secundario o de relleno en una referencia circunstancial como parte de la descripción si con ello queda mejor documentado de lo que se habla.

Se arrastra un lastre de inseguridad por lo que hace a las referencias nominales. Hay quien no quiere ser visto ni citado ni recordado en pintura. Vale.  Existe un pudor no siempre comprendido ni respetado. Pero esa actitud va en contra de la transparencia global.  Por lo que hace a citar a alguien o no desde una posición crítica no hay mucha diferencia con el nombre señalado o sin señalar si la persona en cuestión se ve pillada en el objeto de la crítica sin autodefensa posible.

Mientras la previsión de los nombres citados siga in crescendo las nuevas tecnologías informativas nos convierten a todos en objetos de mención y en sujetos observantes que mencionan a los demás. Si impera la ética y la deferencia en las citas no hay porque temer nada. La fiesta sigue.

LLuis Alegret Bioscas.Postpanegíric

Més enllà del Panegíric. JesRICART

Desprès ja d`un cert temps del traspàs d’en Lluis Alegret Bioscas amb qui tantes hores havíem passat junts en debats a l’ Ateneu  barcelonès i en lletres des de l’ escriptori de cadascú  trobo adient aquest  nou text en relació a ell, més enllà del panegíric i que vinguí a fer de presentació de les cartes que li vaig  enviar .  Vaig induir-lo, més que proposar-li,  a un correu de debat sobre la forma malgrat la seva poca disposició a escriure el que no foren articles o conferències. A favor d’ ell haig de dir que va contestar totes les lletres que li vaig enviar  a excepció de la darrera en la que jo les donava, unilateralment   per acabades atenent el poc que avançàvem en la nostra posada en comú d’ opinions. Era una experiència més que venia a confirmar que la comunicació no en té prou amb les paraules per avançar i que el llenguatge és un estri d’ aproximació comunicativa però que no l’ assegura gens ni mica. Parlant –contra la dita popular-  no s’ entén la gent, el que més pot fer es trobar punts de concomitància i localitzar les àrees de diferencia, també avaluar tímidament les tenebres en les que es mou tot plegat.  Des de la psicolingüística que es poden esbrinar les lleis restrictives de les conductes verbals i la seva manipulació per venir a justificar interessos de classe, casta o domini. Pels amants de la literatura i de la filosofia que es desplega i s’ estén des de plataformes d’ edició saber que l’ estri fonamental d’ expressió del que es val (el llenguatge) és un utillatge deficient no és una bona noticia. Es possible que dos o mes contrincants es posin d’ acord amb els termes que emprin i en cavi continuïn amb un desacord substancial. Això fa pensar que tradicionalment l’ ésser humà es dota de literatures magnes des les que regular la seva praxis social i continua ficat en un pantà existencial ple de malentesos, paranys, traïcions i incompliments de la cosa dita. Les formes reguladores de les que es dota un sistema social i que instrumenten cartes magnes han d’ avisar a alguna banda de la mateixa declaració documental que queda derogada tota disposició anterior (hauria de dir també que posterior) que s’ oposa a aquesta declaració. La vida intel·lectual té poc de jurisprudent i les seves prudències per evitar malentesos porta a vegades a callar massa per enfadar poc. El primer enemic de l’ intel·lectual es ell mateix quan prioritza les apariències a les essències i la contemporització a la confrontació.

L’ amabilitat i deferències  amb els que vaig conèixer a aquest company de lletres i pol.lèmiques amb qui la confiança sense arribar al grau d’ amistat sí va anar prou lluny com per esbrinar el seu patiment pel detallisme formal al que supeditava tot el demés, van ajudar a mantenir una temporada al contacte oral i per escrit fins que resultava evident que podia més el que es podia interpretar que el que ell podia interpretar. Amb el seu auxili em vaig reactualitzar en quant a les pors pel que diran més que el què del que es feia. Hi ha una antiga tradició molt catalana referent això. A altres latituds culturals el semblant és el deu de la forma que està pel damunt de qualsevol altre consideració. Mentre aquesta sigui la predominança els debats i les controvèrsies no avançaran tant encara que la producció de texts o para de créixer en una mena de cosificació (fossilització) del discurs sense arribar a l’ enteniment. L’ experiència d’ haver parlat una temporada llarga amb l’ Alegret i haver-lo escoltat dotzenes de vegades en l’ àmbit dels col·loquis i polèmiques a diverses aules i sales de conferències em va permetre inferir de la vora l’ esforç que havia de fer per donar les seves opinions en veu alta i els seus límits per traspassar les fronteres del pensament establertes pel llegat històric dels autors de referència. Pertanyia a un grup de professors que es creien selectes per portar les converses de filosofia a l’ horari extraescolar al que puntualment també s’ hi apropaven alguns dels seus alumnes o professorat d’ una altra generació. Va tenir el mèrit de ser el mentor i dinamitzador d’a quest grup per una colla d’ anys sense arribar-se a comprometre més enllà d’ una publicació anual de les seves ponències. La seva vida professional, dedicada a la didàctica de la filosofia no es va destacar com a pensador independent que brillés per compta pròpia. Possiblement representava una manera de fer i pensar les coses que porta a una jerarquia no sols dels conceptes, que ens toca acceptar, sinó a una jerarquia de les referències nominals, les dels autors reanomenats, que  tenen un lloc merescut a l’ Olimp de la memòria. Llàstima que aquets noms i referents històrics li castressin el propi critèrium d’ una elaboració pròpia. Compartia el símptoma generalitzat de no pocs docents de la filosofia, que ensenyen al que ha aprés dels autors clàssics als estudiants però no ensenyen perque ells mateixos no ho han aprés a pensar per compta i llum pròpia. La filosofia o serveix om estri per descobrir veritats, ensenyar-les i augmentar la felicitat personal enfront un món de paranys i enganys o és un material de vitrina per fardar que el tens.

Les seves lletres em van incitar a elaborar part del meu pensament en respostes més que llargues que tinc les meves dubtes que entengués en la seva totalitat. Aquesta sospita de dificultats subjectives amb conceptes que no li eren familiars ja ho havia endevinat quan em discutia frases d’ algun dels meus articles dels que no s`havia enterat del que estava dient quedant-se en l’ erroneïtat de les meves pròpies dificultats d’ expressió, les quals mai han estat un motiu per deixar d’ escriure, de la mateixa manera que tenir l’ accent català a l’ hora d`emprar el castellà no ho ha estat per continuar parlant també en aquesta segona llengua. Amb en Lluis Alegret i amb la resta de col·legues del club de filosofia que  va muntar des de l’ institut Joan Maragall de batxillerat del que era professor o catedràtic vaig aprendre durant varis curs seguits no  tant la seva apologia de la forma pel que feia a la i9mpecabilitat de la sintaxi i l’ ortografia com la por a altres formes gràfiques d`expressió. El criteri dominant era: o parles i uses els termes que jo o el nucli de correcció considera que son els empleables o no escrius. No sols això, tampoc parles. El fet de ser censurat tant en les meves propostes de texts escrits com en algunes propostes de conferencies de parla directe van convertir el company admirat del que havia aprés unes quantes coses en les pol.lèmiques en un  home de lletres decebedor en el seus criteris i en, paradoxalment, les seves formes.

 Em va saber greu haver-li endevinar-li la gestació  de la seva malaltia fatídica quan no estava assabentat  gens ni mica de cap diagnòstic. Hi ha una connexió entre pensament rígid  i malaltia somàtica. La ostra confrontació no es va reduir al camp de les diferencies no ja formals sinó conceptuals pel que feia al tractament del debat  que ell sempre supeditava al rictus academicista, també ho va ser la forma, però no sobre la seva forma, (en quant a la manera d`escriure) sinó a una hipocresia intel·lectual que passa per alt el codi ètic fonamental de seguir-se lligant a les proposicions de veritat con tal de que triomfi l`aparença. Ell confonia la idea de forma quedant-se en el mes aparent de la forma (més concretament la lingüística)  tot desvalorant la forma en totes les seves conseqüències. Parlàvem del mateix tema però des de registres tan diferents que no hi havia manera d`entendre’s. les cartes que li vaig enviar formen part de la col·lecció del dossier titulat Controvèrsia sobre la Forma en el qual ‘ hi ha d`altres envidades a altres persones, algunes també del mateix club de trobades. Em van ajudar per una recerca privada i en silenci, el de tractar aquest tema de tantes pelleringues  amb gent de postures molt formalistes o que feien de la forma una de les seves creuades intel·lectuals però que no deixaven de ser absolutament informals amb les coses que se'ls hi escapava de les mans. En aquell període vaig confirmar que quan més exigent és una persona en les formes dels altres, e el vestir, en el parlar, en l’ escriure, en el fer, menys autoobservant és de les pròpies i més s’ acostuma a creure’ s que són les millors quan no les úniques. En resum quan mes formalista es una persona en lo seu més informal és amb lo de les altres. La psicologia de la forma i l' introducció artística a la forma ensenyen que no hi ha res que no tingui una forma. La filosofia i la teologia es lliuren de l’ afer  d' altres disciplines que necessiten capturar imatges per parlar de coses. E el seu favor haig de dir que va correspondre formalment amb totes les seves respostes però la seva falta d’ interès per la creativitat  filosòfica em van induir a no guardar-la però sí a recollir les seves afirmacions centrals i critiques en vers a mi en la meva col·lecció d'entregues. Per molt que vaig intentar escollir-ne alguna com representativa del seu tarannà no la vaig trobar. Es van estendre en el temps i en els continguts que li vaig expressar quan estava lligat a aquell espai de trobada.  Possiblement des del principi vaig intuir la remota improbabilitat d’ arribar a un acord d’ algú tan afamat de la forma i de procediments d’ un classicisme pedagògic. Si sabia el desenllaç en una no-entente de tot  l’ intercanvi postal per email l’ únic que cal deduir sobre el meu sosteniment del seu correu va ser unes ganes d’ enxampar a una figura que es pensava quasi excel·lent en la forma una incapacitat per discutir les coses en elles mateixes. També es clar perque la controvèrsia com a mètode és un dels aprenentatges més formatius i efectius. D’ ell vaig aprendre unes quantes coses i per damunt de totes una paciència considerable. Recordo una vegada que a una de les conferències del dissabte al mati va arribar una persona assistent per primera vegada. Va arribar tard i venia amb cadira de rodes que no li entrava e el camerí de l’ascensor antic de l'Ateneu abans de fer la reforma. Era uan convidada d’ una altra companya, la Fina Alguersuari, que em va avisar que baixés ates per veure que es podia fer per ajudar a pujar la  convidada. Tan bon punt la vaig trobar embolicada amb una pallissa verbal en contra nostra per la falta d’ accessibilitat a l’ edifici (de la qual no érem responsables) vaig tocar el dos. L’ Alegret es va quedar allà aguantant-li la bronca amb una infinita parsimònia que jo no li vaig concedir. Va ser una lliçó d’ humanisme en la forma sense cap solució pràctica.

  Tradicionalment, qui es queda en el semblat s’ autojustificativa per no anar més enllà de les coses. No era l’ únic ni el darrer. En el futur els intel·lectuals encara es continuaran debatent sobre com parlar i com expressar-se els que tingui mig grau de poder, sigui a la seva aula, a la direcció d’ una revista o on parin avant posaran el com al què, mentre això passi el pensament il·lustrat seguirà endarrerint-se. No deixa de ser curiós que l’ imperi de les formes lingüístiques amaguin també una forma de pensar i així baixin la barrera per altres pensaments. Junt a l’ elogi de l’ home d’ empenta i la del docent dedicat a les lletres amb ve l’ imatge d’ una intel·lectual espantat davant les altres formes d’intel·lectualitat per les que no estava psicològicament preparat. Es una llàstima perque la principal víctima del formalisme –i ell ho va ser a dojo-  es el formalista que es nega avançar com explorador per altres terrenys no segurs. El segon gra problema del formalista -.i és el que més el deslegitima- es que ho es en la forma a la que defensa aferrissadament no a altres formes que ni tan sols contempla com dret a l’ expressió. Burxa dins un formalista i trobaràs un subjecte amb faltes d’ ètica considerables.

Pronóstico y autoría del desenlace

 

En la gama de vinculación del sujeto con el objeto, la evaluación de la responsabilidad de la parte actora en el acontecer de los sucesos es indispensable para un análisis compresivo del drama existencial. Es completamente distinta la actitud subjetiva que culpabiliza a lo ajeno de sus avatares, a la que admite su parte de causalidad en los eventos con los que se encuentra. Teóricamente es bastante aceptable reconocer la interrelacionabilidad subjetiva y la corresponsabilidad colectiva en la sociedad como macrofenómeno de todos. Pero esa premisa se hace añicos cuando se trata de dirimir culpas específicas para efectos concretos.

Los litigios y confrontaciones pasan por interpretaciones irreconciliables sobre la responsabilidad en los actos cometidos. Es eso lo que lleva ante los tribunales casi todo: desde un accidente automovilístico del  que quede algún accidentado para contarlo a una problemáticas por las lindes entre terrenos. Desde que el hombre saltó de su condición de habitante y usuario del planeta a ser posesionario de sus recursos las fuentes de conflictos intervecinales no han parado de crecer. Dado ese contexto co-existencial los pronósticos de futuro han de tener en cuenta los intereses materialistas que están detrás y durante las relaciones.

Una antigua objeción a hacer un pronóstico de un desenlace fatal es el de mal agorero. Nadie quiere oír hablar de un futuro oscuro y por eso la esperanza tiene tantos adeptos. La objeción se refuerza asegurando que quien hace una previsión de un desastre está pasando a formar parte del mismo, coadyuvándolo o, incluso, determinándolo. La pregunta es si el pronóstico es completamente independiente de la intervención actoral o esta puede alterarlo. Habrá que precisar la magnitud y proyección de esa actoralidad y la relación entre un comportamiento subjetivo con las circunstancias de las que se esté haciendo una previsión. Si el médico aconseja que a su paciente fumador deje de fumar o de lo contrario puede tener insuficiencia respiratoria y engendrar un temor es evidente que la autoría va a incidir en ese desenlace, evitándolo o permitiéndolo. Pero en ese ejemplo hay dos actores que hablan del tema, el enfermo y el profesional. Mientras para el uno el campo de predicción (sus pulmones, su propio cuerpo) está al alcance de su voluntad, para el otro no lo está. Su predicción es distante, incluso gélida y brutal: si se sigue cumpliendo la premia de intoxicar al cuerpo, el cuerpo enfermará.

La mayoría de pronósticos son del segundo tipo. La posición analista hace estimaciones de futuro de acuerdo con los elementos informativos de los que se dispone. Afectan a temas objetivos y distantes para los que como individuo asilado y limitado poco puede hacer salvo pronosticar. Un posible temor al análisis  que conduce a un diagnóstico es pensar que lo precipita pero eso es tanto como creer que las piedras lanzadas al aire caen al suelo porque alguien descubrió la ley de la gravedad. No se puede decir que todos los pronósticos sean inocentes en relación a aquello que pronostican pero tampoco que un pronóstico es un factor para determinar el futuro. Por consiguiente el pronosticador puede ser decisivo en el desenlace del pronóstico que hace si es tomado como una orden y afecta a su área de influencia directa.

Hay una relación interactiva y permanentemente dinámica entre condiciones subjetivas y condiciones objetivas, entre el poder subjetivo de intervención en la vida y la vida misma, pero esto no es decir nada si no se acotan los ámbitos de influencia. El pronóstico es algo que va desde la intuición más primaria  y el visionismo más extra perceptivo a la estimación científica  mejor elaborado con todos los datos  hasta el último de los que se pueda disponer. Es difícil convertir a visionarios o estudiosos en parte responsable de aquello que predicen pero no se puede descartar que siempre exista un efecto  colateral de incidencia entre el observador y lo observador, el científico y la cobaya. En la metodología de ciencia empírica para corregir los sesgos derivados de la intervención en lo observado el mismo fenómeno es estudiado por dos o más observadores para que los informes de sus observaciones sean cotejados y se pueda afirmar con mayor objetividad las conclusiones sobre la cosa estudiada.

No es tan distinto con lo que se hace en el campo de observación de lo personal. U n sujeto `puede predecir de si mismo algo que le acontecerá en el futuro como consecuencia lógica del proceso que se va a seguir dada la concurrencia de unos elementos predominantes. Esta conclusión puede ser confirmada por otro/s observador/es neutral/es que no tenga ninguna implicación directa o personal en el asunto.

La diferencia entre tener o no tener un pronóstico de futuro que afecta al ámbito de lo personal  del observador (del pronosticador) es que va a ver reducida su implicación.  Destacados visionarios anunciaron con mucha anticipación sucesos que ocurrieron. Es legendaria la referencia de quienes previeron el hundimiento del Titanic. Hay distintas clases de pronósticos: desde los más esotéricos como este a los más racionalistas. La crisis económica actual, también otras, estaba prevista y escrita pero sin embargo no fue prevenida ni ha sido evitada.  Esto  se puede transpolar a multitud de acontecimientos históricos. Parece que hay más propensión a olvidar esa conexión neutral y ajena del pre-visor con el acontecimiento que  prevé cuando el acontecimiento del que se trata pertenece a su ámbito personal. No debería ser pero se responsabiliza a quien anticipa un desenlace con su padrinazgo aunque no tenga nada que ver con lo que pase. Si sabes que el futuro de tu relación con una persona va a ir de mal en peor no porque no intentes recuperarla sino porque de la otra parte no hay señales de respuesta por mucha disposición que tengas a un pronóstico más favorable te estarás engañado, perderás tu tiempo y encima aumentará tu frustración.  

Valorar en su justa medida cuando el pronosticador se convierte en factor de determinación de lo pronosticado o solo ejerce el rol de testimoniarlo requiere análisis muy serenos y rigurosos para cada caso en concreto. Es cierto que algunos diagnósticos (la oncología arroja casuística denunciativa de ese fenómeno) pasan a  complicar el síntoma que diagnosticar. Es cierto que la persistencia de una convicción de un evento puede convertirse en un foco energético que emita alguna clase de influencia que condicione las circunstancias para que se cumpla ese evento. Pero no es menos cierto que muchos sucesos predecibles: tumores, accidentes, enfermedades, rupturas sentimentales, comunicaciones bloqueadas o engaños estén preinscritos desde el principio de procesos, aun los muy longevos, y sean pronosticables también desde ese principio sin que tenga responsabilidad alguna quien se encarga del pronóstico.

Infortunadamente no caen bien los pronósticos y se acusa a quien hace una previsión de un acto grave  con quien lo comete (es el caso de los que advierten sobre la radicalización del terrorismo internacional confundiéndolos en sus apologista o incluso en sus autores). No, la historia tiene sus episodios  previsiblemente hipotecados desde mucho antes de que se desarrollen.

En determinadas circunstancias duras de asfixia por presiones y por un bombardeo de factores limitantes contra los que no se puede hacer nada salvo comprenderlos,  la premonición es lo que salva al intérprete de malgastar su vida tras relaciones o propósitos no compensatorios. Para Anish  Kapoor, el pintor indio que sostiene que el color es una sustancia, un valor físico; dice que lo oscuro se relaciona con lo futuro. No lo culparemos ¿verdad? del nuevo oscurantismo de siglo que nos espera.

El lenguaje sms

 

El lenguaje sms es un fenómeno comunicativo que ha nacido de los más jóvenes que optan por sus contactos escritos por ser más baratos que los orales. Puede ser equiparado a un nuevo tipo de argot en el que predominan neologismos determinados por las abreviaturas. Lo importante es entenderse no la manera dirían los protagonistas de esa nueva gestualidad que consiste en ir andando por la calle o  estar sentado en alguna parte con el careto metido en la pantalla del celular  y con dedos de las dos manos apretando su teclado ajenos a todo cuánto pueda suceder en el entorno. Para los usuarios de este procedimiento, en edades púberes, se puede rastrear la consolidación de un lenguaje no ya sólo cargado de abreviaturas sino de palabras subalfabéticas con errores notorios y abreviadas lo cual las hace intraducibles para quien no esté entrenado en ese nuevo lenguaje de contacto. Tras algunos intercambios de mensajes con representates de este medio que deben estar entre los 11 y los 15 años me he dado por rendido. No tiene demasiado objeto corregir palabras mal escritas cuando parece que lo menos relevante en sus tentativas comunicativas es la comunicación en si misma sino la apariencia de hacerla.

Si el móvil se ha convertido en un aparato destacado de la actualidad y en uno de los iconos más característicos de ésta época, el móvil en manos de un púber o un adolescente es la prolongación de su otro yo con el que comunicarse, supuestamente, con el mundo entero desatendiendo los mensajes de la realidad más clásica y más cercana.

 

 

 

Estudio de la mirada

 

Para un estudio observacional de la mirada.

La mirada es un indicador de atención observacional. Observar la observación es fascinante. Al observar esa parte de la conducta manifiesta según la cual se infiere la intencionalidad se sabe del otro lo que el otro no dice por otros gestos. Lo estudia la etología y la psicología humana. La mirada no es de competencia exclusiva de las prerrogativas humanas. Forma parte de la vida natural y de todas las especies con ojos. La mirada de las mascotas es uno de sus atributos más apreciados. Con todo su repertorio de miradas  hablan distintos significados: esperan, piden, se lamentan, miman, comprenden (al menos lo parece).La mirada tan apreciada en los perros es difícil encontrarla en intensidad y constancia en las personas.

Mirar la mirada es extraordinariamente potente. Mirar la mirada consigue tomar  no pocas muestras de la no mirada. Distinguiremos la obtención de registros distintos entre mirar y ver. Ambas funciones son proporcionadas por los órganos de la visión. Estos son terminales de captación de los cromatismos y figuras panorámicas pero la visión no se limita a ser una función mecánica de órgano sino que se completa como resultante psíquica de los procesos mentales que computan los detalles adquiridos. Lo que el órgano proporciona como apuntes de una forma, el cerebro los completa como una forma entera. La mirada humana viene determinada por la dotación de sus órganos de visión perceptiva  que proporcionan un campo visual con una profundidad de alcance. Inevitablemente muchas cosas pasan por el campo visual, basta tener los ojos abiertos pero  no todas las cosas que pasa por ese campo son computadas con precisión. Aún peor muchas ni siquiera son recordadas un rato después. Es así que pasan los nombres de las placas en carretera de las ciudades que se atraviesa que no se recuerdan al minuto salvo las más importantes. Para recuperar sus nombres hay que acudir al mapa si los proporciona o al apunte gráfico. Es así que se ven muchas cosas, gentes, gestos para inmediatamente pasar a ser una amalgama de detalles.  Es paradójica la capacidad fisiológica para la mirada y la escasa rapidez de reflejos o la reducción atencional notoria. En ese mirar pero no ver residen no pocos problemas del ser humano y de sus relaciones. La inteligencia de una persona se mide por su capacidad de retención y de relación de los detalles que contempla. A mayor capacidad de detección y retención de detalles mas propiedades subjetivas para el análisis y para reducir la injusticia interpretativa. Si bien todos los animales con órganos de visión pueden mirar no todos saben ver lo que miran. Del animal humano empezó a sorprenderme su forma de ir por el mundo sin enterarse de los sucesos. Luego estudié la metodología observacional como disciplina en la facultad de psicología en la que demostraba que dos o más observadores, incluso entrenados, mirando lo mismo da cuenta de observaciones ligeramente diferentes. Eso que dio lugar a la psicología diferencial no solo demostraba que los objetos observados son distintos según la posición del observante sino algo más relevante que cada observante  hace observaciones diferentes según sus pre concepciones, entrenamiento, condiciones o apriorismos.

Durante mi descubrimiento del mundo, es decir del mundo de los demás ya advertí que el andante estándar se desplaza de un punto a otro con escasas dotes telescópicas llevando puestas una especie de orejeras de caballo para solo mirar enfrente y no distraerse con bifurcaciones, panoramas colaterales o interferencias ajenas. El andante urbano ha adquirido gran destreza en moverse en medio de las multitudes sorteando a cientos de personas por día sin tropezarse con ninguno y también, lo que es más extraordinario, sin ver a nadie. Es así que o se recuerda caras, a lo más algunos gestos o vestidos. Aunque la vida urbana es un espectáculo continuo ponerse a mirar fijamente a alguien esta mal visto. Si por azar dos miradas se cruzan ambas tienden a apartarse. Vengo practicado la mirada observacional desde siempre. Eso me hizo llegar a una conclusión terrible: la gente no quiere ver. Sale a la calle para no ver, salvo lo indispensable para no tropezar con un árbol o caerse por una alcantarilla. Ha decidido que lo menos importante de una calle poblada son los demás. Se detiene ante escaparates a los que dedica minutos o se pasa un buen rato ante un mapa del suburbano si atreverse a preguntar o aparta la mirada de su guía de turismo. El otro desconocido lo trata como nadie. Eso se explica por inhibiciones resultado de fetiches culturales (“no hables con ningún desconocido”, una orden, mala, sin duda, para niños, que retumba en la caja craneal del adulto) pero también por algo peor: la saturación del otro, sea quien sea, de cualquier otro, no importa su color, su cultura o su idioma.

Observación mientras escribo este texto en una cafetería-restaurant marroquí en la costa atlántica. Llega una furgo  de turistas extranjeros dando un tour por la zona. Entran en  tropel al salón. No dicen nada a nadie. Piden cocacolas o refrescos (es media mañana y la temperatura es baja). Los observo detenidamente y por repetido a varios de ellos. Ninguna mirada se fija en mí. No me ven. No existo. Mejor lo digo en plural: no nos ven, no existimos, tampoco miran los detalles del entorno salvo los refrescos que piden. No se trata de ninguna prepotencia de los hijos colonialistas. Es una forma de ser: visitar el mundo sin querer tratarlo solo para reproducir formas conductuales que hacen en la demarcación de sus barrios antes de tomar el avión. El estudio de la mirada del turista da para  varios volúmenes por ella sola. Las miradas son distintas según los tipos psicológicos de personalidad. La mirada fija suele ser interpretada en una mayoría de sitios como una mirada provocativa. La insistencia incluso puede ser tomada como un despecho o una agresividad. Basta llegar a un sitio y ser rodeado por gente que te mire sin decir nada esperando un regalo o simplemente examinando los detalles del recién llegado (experiencia que tantas veces se repite en el África negra) para que este se sienta incómodo. Esa incomodación tiene que ver con un sentimiento de desnudez. La observación de cualquiera, la sola observación atenta, proporciona muchos más elementos de su personalidad de lo que se cree en un principio. Su sospecha es lo que le inquieta. Un observador neutral atento puede saber mucho de alguien por su forma de andar y por su esquema corporal además de por su forma de vestir.

Puede argüirse que la mirada glauca, (mirar sin ver como si las pupilas estuvieran fuera de órbita) viene determinada por la saturación de los parámetros estimulares. No se puede fijar la mirada en detalle de todo lo que se ve y se opta por el campo de visión genérica sin posarla en nada en particular (salvo los escaparates y los artículos de venta). Solo que excepcionalmente dos miradas que se cruzan se posan la una en la otra por un rato sostenido para pasar a otros gestos con los labios, la nariz, el conjunto facial o las manos. La conducta humana no es más que la expresión de un sistema nervioso que la lleva. Su capacidad observacional remite al algoritmo operacional de su psique en la que interviene la fisioneurología pero también la ideología. Si la gente viaja y se mueve por el mundo pero sin embargo no mira para ver sino que mira para no tropezarse y poder decir que estuvo en tal o cual lugar es porque hay un conjunto de valores  (o anti valores) detrás  que la determinan en esa perspectiva. Desde el momento en que el sistema `perceptivo humano es mediocre (el estudio de la escucha de los sonidos y de los significantes así como de los otros sentidos, en especial los del paladar,  olfato y el tacto, también pueden arrojar conclusiones de apoyo a lo que pasa con la mirada, con el tocar y no sentir, el comer pero no degustar, el oler pero no distinguir). En esa mirada distante y despersonalizada hay algo del sentido de autoprotección o autodefensa innata. No ver realmente a nadie para que no se sienta invitado a lo que no se le quiere invitar, no ver realmente las situaciones para no asumir con plena consciencia su realidad intrínseca.

En el no ver se le corresponde también la ausencia de interpretación. El ver se corresponde con el detallismo: la percepción del os colores, de las formas, de las presencias. Si bien proporciona fundamentalmente colecciones de semblantes y de panoramas, su compendio es importante para examinar mas detalles. La facultad del oído tampoco garantiza la escucha exacta como la de la lectura la comprensión total de lo leído. El debate tras la lectura de un libro o de un texto, incluso corto, pone  de relieve la atención prestada. En el fórum de una película otro tanto sobre lo visto. En el paseo por una calle emblemática o principal de una ciudad también la experiencia que se ha obtenido y así sucesivamente.

Un mundo repersonalizado, donde la gente se tuviera en cuenta como personas posibles y ejercitara de tales habría mas dedicación atencional perceptiva, mas baños mutuos de imagen sin pasar por las calles y por la vida por encima de todo o queriendo mezclarse con los detalles ajenos, en sus formas y en sus propias miradas.

Cuando se pasa al habla, la forma de mirarse o no a los ojos, o si se desvía la mirada a los labios o a otros puntos, ya es un poderoso indicador de lo que se puede esperar del otro. En alguna ocasión he renunciado a seguir hablando con una persona porque distrae su mirada en otros puntos externos sin fijarla en la mia o se dejaba interrumpir por estímulos continuos. No es que alguien con la mirada fija sea garantía de una total atención pero suele serlo más que quien la tiene constantemente desviada. Si además es huidiza es que tiene bastante a esconder.

En el (auto)inventario de incompletudes del sujeto humano el de no ver y observar atentamente sus entornos y a los demás lo coloca en una posición indiferente ante su mundo y su época donde lo prioritario pasa por la consolidación de su egoísmo y de su interés. En paralelo y contradictoriamente puede hacer muchas conductas supuestas de interés humano (visitar museos o visitar memorándums o recorrer miles de kms sin detenerse en los detalles ajenos). Recomendaría un rescate de la mirada para ver y no solo para no tropezar con el otro, sino para tenerlo en cuenta como fuente de experiencia y de enunciados, por tanto de mirada atencional y de escucha, pero está muy claro que esa recomendación llega tarde en una especie animal en la que hace del autismo su mayor sentido de la autodefensa.

La criticabilidad del crítico

 

La condición de criticabilidad la tiene todo viviente que no se libra de la metáfora o del escarnio según le toque y del análisis denunciativo de sus incoherencias y gapazos. El crítico en relación a lo criticado y al agente portador de la conducta criticada no hace más que adelantarse a lo que éste hará en relación a aquel si tiene la oportunidad. De hecho todo crítico por su condición de actuante incurre en actuaciones objetables y, a la que se descuide, muy reprobables. No es cuestión de andarse con susceptibilidades por decirnos los unos a los otros  las fallas e inconsistencias aunque es cierto que hay medidas profilácticas para tampoco hacernos demasiado caso. Hay que filtrar muy fino para encontrar las pepitas de oro. Sé de escritores que no leen nunca las críticas de sus nuevas publicaciones, directores de teatro que viven de espaldas a lo que dicen de ellos, articulistas que prescinden de los comentarios formalistas que generan sus artículos y creadores en general que prescinden lo que dicen de ellos para no dejarse afectar. Se diría que los discursos coexisten sin tener porque congeniar. Cada uno va a lo suyo y se reconoce en lo que es pero no se interesa en detalle por lo que hace. La excepción a eso es la de la figura del crítico que estudia lo que objeta, lee lo que critica o acude al espectáculo que luego evalúa. Se sigue diciendo después de los estrenos aquello tan socorrido de “éxito de crítica y de público”. Está conectado. No está de más leer el comentario crítico (no confundir con los reclamos publicitarios) de una nueva performance antes de arriesgarse a desplazarse hasta ella para perder el tiempo. El crítico es alguien que habrá ido antes y dará sus opiniones. No deja de ser un informador. Si es un crítico independiente su análisis no tiene porque coincidir ni favorecer con la compañía, con la sala de distribución, con la claca o con los actores. Si es acertado puede resultar desagradable pero inexpugnable en lo que diga. Antes sospechaba que el crítico de teatro o de cine era alguien que se agazapaba en la última fila en el sitio más discreto para tomar sus notas para no perderse detalle. Luego aprendí que cualquiera que se interese por la calidad de los consumos evoluciona a crítico si antes no ha muerto en el intento de empachos indigestos de productos adulterados, tanto los que se introducen por la boca como cualesquiera otros asumidos por el sistema perceptivo.

El crítico lleva delantera. Su forma de captar, ver y gozar un espectáculo, una conferencia, una lectura es ya desde una posición analítica. Su modo de percibir es dual: de un lado hace de espectador y otra de observador, No se le pasan por alto algunos detalles y además de impregnarse de imágenes, escruta mensajes, se detiene en detalles, inventaría despistes y vacios o subraya lecciones y gestos magistrales. Luego, ante su ordenador, le saldrá a chorro lo que podía haber dicho de viva voz, si tras el foro, la película o lo que fuera se hubiera dado esa posibilidad. Como lo tiene por la mano presentará su análisis, lo  enviará el mismo día o lo publicará  en cuanto pueda y luego pasará a otra cosa. El crítico es el tipo que mete el dedo en la llaga o en  el recto para saber el estado de la cuestión. A fuerza de entreno enseguida descubrirá si está ante una obra de arte o algo que quiere parecérsele.

La crítica artística cumple una función indirecta: mantener el nivel de intelectualidad alto y lúcido ya que lo que es permitido hacer en arte hasta la demolición si es necesario no es permitido hacerlo en política. (glosa marginal: los políticos vocacionales deberían ser enviados una temporada al inicio de sus carreras a sesiones duras de psicodrama, teatro amateur, lecciones de oratoria y confesionarios de sinceridad para tener una buena dote con la que enfrentar sus carreras con más éxito). En política basta la menor crítica para que la gente abandone el foro con la típica reacción infantil de no aceptar que el otro –que por supuesto es criticable- se tome la arrogancia de criticarte. Véase el boicot de 9 paises (Usa y algunos de la UE sobre todo) a Ahmadineyad y de paso a toda la cumbre internacional sobre racismo por acusar a Israel de racista (la prensa se ha hecho eco de ello diciendo que ha sido por insultar a Israel). El premier iraní no puede presentarnos un país que sea el país terrenal y desde luego tiene mucho retraso histórico por lo que hace a las garantías de los derechos humanos pero eso no impide  su derecho a la crítica. BanKi-moon, el secretario general de la ONU, lamentó esa reacción pero no fue más allá haciendo su propia crítica al abandono. Por cierto “lamentar” es uno de los verbos diplomáticos más en alza.

El problema del crítico es que puede decir la verdad. Eso asusta tanto que la diplomacia e bloque se ha convertido en un nuevo espectáculo para dar vidilla a la mediática y no resolver nada. todos los estados tienen cosas que esconder, por eso forman parte de la complicidad común en no decirse las verdades para no perder los favores. Si alguno lo hace puntualmente es que se equivoca y es inmediatamente proscrito por el resto de la comunidad de juego, se le echa del club por no respetar las normas de juego. Con el crítico que funciona de francotirador se hace lo mismo, se le aísla o se le ignora. En particular si no representa una posición de fuerza y no es miembro de un grupo que lo avale. Lo que menos importa, como suele suceder siempre es el qué, y lo que más, el cómo, el momento, el poder de divulgación, el impacto de resonancia.  El crítico más experto y ético no por eso deja de ser criticable, pero la criticabilidad del crítico no lo anula como tal. Eso es lo que está olvidando la industria de la información y de la imagen. Por su parte el crítico pillado in fraganti en su propia salsa de errores (nadie es tan inmaculado como para no tener sus propios déficits y agujeros) si no está preparado puede autoexcluirse por no poder soportar la presión. Todo seria mas sencillo si nos aceptáramos en la volubilidad humana y hubiera una disposición constructiva al aprendizaje mutua y a la superación colectiva de los traumas humanos.

En la libreta de los versos

 

Un poemario de viajes no es otra cosa que la recopilación de textos versados motivados por experiencias interactivas por un recorrido geográfico. No habría otra diferencia con cualquier otro texto de poesía desde la quietud de un puesto de escritura. Un poema es un fijador de memoria que hace de radiografía de una emoción en un  momento dado en cualquier contexto atravesado. Su facilidad orgánica permite ser escrito en cualquier parte e incluso en cualquier momento. He llegado a utilizar el reverso de billetes de metro para escribir una ocurrencia o el dorso de un recibo o incluso una servilleta de papel esponjoso en un bar. Cualquier cosa sirve para atrapar a la musa que te ronda cuando quiere. Lo habitual cuando viajo es llevar un cuaderno o una libreta donde meter textos de pretensión poética, que si bien no logran siempre serlo sí cumplen con la función de un recuerdo vivencial. Muchos poemas son instantáneas  de momentos cruzados de los que se puede desdibujar el ambiente físico pero no la emoción que los engendró.

Los textos de In-quietudes han sido reunidos a lo largo de distintos años y de la suma de un cierto número de lugares.  Están reunidos bajo un título deliberadamente equívoco. La inquietud se refiere a lo no quieto, en este caso al sujeto móvil que va de una parte a otra mirando lo que no le es dado al sedentario; y también a las motivaciones para pensar. El sujeto inquieto es el que no permanece impasible ante las cosas de su mundo.

Dentro de los atuendos indispensables del viajero  que tiene curiosidad por las cosas, no podía faltar la libreta donde caligrafiar estrofas sin más lucro que su relectura inmediata.

Me he encontrado una y otra vez a lo largo de mi vida en  folios a menudo y   en la libreta de los versos  con intención de convertirla en libro. Ahora que me atrevo en tal envergadura caigo en la cuenta de que los textos reunidos abarcan una década entera y fragmentos de otras dos. Tiempo suficiente para dar por cerrado este poemario aunque no el poema del viaje en sí que es lo que quintaesencio en la vida. Viajar no significa solo moverse de una ciudad a otra. Es también la evolución del pensamiento. Vivir es viajar por las reflexiones y por las ideas. El viaje poético es un atributo de la mirada esencial y no un producto de geografías. El poema de no importa que latitud exótica no es mejor por haber sido concebido en ella que el poema hecho en casa. En todo caso la poesía es una de las pocas cosas que acompaña al viajero cuando no tiene nadie a quien expresar su sentirse dice[1]  de Dámaso-Alonso[2]  que solo la poesía podía saciar su sed existencial. La poesía es quizás tanto más hipervalorada cuanto menos opciones artísticas y culturales alternativas se encuentren pero lo que es seguro es que una existencia sin ella resulta más atávica y difícil de gozar. La instancia poética permite el control de la realidad cuyo atributo principal es el de la imperfección e insuficiencia. El poeta se hace viajero del imaginario, marchando más allá de los límites sociales y políticos establecidos. Y el viajero se hace poeta cuando no hay nada en parte alguna que lo pueda colmar si no es con la reinvención del mundo desde sus palabras. En una época ultra-tecno como la actual hablar de poesía  parece que es estar fuera de onda y escribirla resulta sospechoso. Desde la entrada al mundo de la triple dobleuve  con Bervers-Lee[3] se diría que lo poético está fuera de lugar. No es así. Mientras haya alguien que se exprese en clave poética y alguien que se identifique con ello desde la lectura la poesía tendrá larga vida. Escribirla tiene bastante de riesgo y en todo caso no es posible hacerlo sin una vida arriesgada. El trovador de antes recorría  lugares el de ahora sigue recorriendo corazones. Mercè Rodoreda decía que ”hay que vivir peligrosamente”. Lo poético es la expresión de esta vida llevada al límite de sus posibilidades. Para Carmen Martín Gaite[4] cambiar de casa supone creer cambiar de vida. Para el poeta de los viajes cambiar de lugar es cambiar de poema y trucar los sentidos.

El poemario de viajes reunido en in-quietudes  gira en torno a la eterna demanda de un mundo en un planeta que no lo tiene, de una humanidad en una gente  que no la engendra, de una filosofía en un pensamiento que no la concibe, de un amor en unas circunstancias no siempre posibles. Es por eso que cada texto queda sin terminar. Todos quedan en suspenso como si tras su último vocablo hubiera  puntos suspensivos. No hay conclusión posible. Sólo hay formas que giran en torno a sí como el  torbellino de un tío vivo dando vueltas en toro al mismo eje. No importa cuantas vueltas se haya dado, el giro siempre gira en torno al mismo eje: lo poético gira una y otra vez en otro a sus mismos temas centrales y quien lo hace entretiene la vida y sus aventuras disimulando la vida clavada a la materia y la constancia de un espíritu preso en la condena de su destino. Lo importante es que en la libreta de los versos me encontrara y me encuentre y que siga formando parte de los útiles de viaje porque eso querrá decir que todavía hay motivos en los panoramas de los que hablar, miradas en los ojos de la gente que me cautiven, voces de cualesquiera partes de las que saque nota, verdades del mundo por las que afilar mi lápiz.

 



[1]  tomado de Victor García de la Concha, crítico.

[2] Ex director de la Real Academia. amigo de V.Aleixandre, de Lorca, y de Rafael Alberti.

[3] Bervers-Lee, Tim fue el creador de la World-Wide-Web

[4] (Salamanca 1925-) Irse de casa. Anagrama. Es su novela más ambiciosa y lograda en su momento de publicación. El título tiene que ver con la idea del cambio personal al hacer un cambio de morada.

Entre la distancia y la ausencia.

La distancia y la ausencia son palabras que han llegado a ser confundidas presuponiéndose que la una implicaba la  otra. Ambas nociones están variando sustancialmente en los últimos tiempos. Estar/no estar había sido siempre la doble característica binaria para describir la ubicabilidad ajena, la accesibilidad a otra persona. La disposición del otro pasaba por su presencialidad. Trabajar significaba acudir a un centro de trabajo (costó mucho tiempo admitir que había un trabajo doméstico, que también significa trabajar  y además uno de los más multifacéticos, también costó un cierto tiempo crear redes de colaboración sin la concentración de los colaboradores en el mismo espacio físico) y estar con los demás pasaba por salir y reunirse con ellos. Salir se convirtió en uno de los verbos que más se usaban en relación a la vida social y a las relaciones con los demás.

 El planeta digital  viene cambiado el concepto de coordenadas porque la noción de espacio está en profunda transformación. Ya no se refiere a un lugar únicamente físico, sino a un lugar de encuentro o una tecnología que lo facilite. La cita virtual  ya ha dejado su periodo infantil de pruebas y experimentación para pasar a una de perfeccionamiento y considerable importancia. No solo tiene pleno derecho a su reconocimiento en toda su entidad para el valor del contacto humano, sino que puede superar en eficacia a las relaciones presenciales. El potencial de esta verdad es tal que todo el discurso de la ansiedad (el de la queja contra el otro por no estar) se encuentra descolocado por no tener coartada. En una época en que la telefonía móvil todavía o había desarrollado los celulares de bolsillo, una amiga me cuestionaba que nunca estaba localizable. Le propuse que me comprara un móvil, por aquel entonces muy caro en comparación al abaratamiento  que  experimentó ese artículo. A partir del momento en que  se va disponiendo masivamente de  celular o de ordenador portátil cada persona es una terminal de una gran red, también una fuente de emisión, un generador de imágenes e infos, y sobre todo un interlocutor posible. Otro asunto es que se articulen las condiciones  para la conversación y el entendimiento.

Había heredado los conceptos de viejo cuño de la era predigital de tal manera que los correos personales con personas queridas estaban marcados por esa doble noción de la distancia (en el sentido geográfico literal) y de la ausencia (en el sentido de la no presencia). Los últimos tiempos están demostrando que la no presencia física no tiene porque comportar la ausencia. De hecho hay reencuentros con antiguas relaciones en el espacio digital, en alguno de sus recursos comunicativos, que restauran relaciones bloqueadas o distanciamientos emocionales  e incluso pueden adelantar a la intimidad que se consiguiera antes en la época del contacto presencial.

Mi experiencia de no estar en casa o estar en otra ubicación o país me costó ser interpretado en mi falta de interés o en mi ausencia permanente. Mi paradoja biográfica me ha indicado es que desde lejos (expresión de viejo cuño) podía estar tanto o más interesado que estando cerca. La verdad es que las cartas y con ellas un registro de comunicación mayor se suelen escribir desde la distancia. Una carta simbólicamente contiene un acercamiento mayor que la  oralidad permitida por la proximidad cercana.

Los viajes y las exploraciones por el mundo me demostrarían que la distancia ha dejado de tener el peso espectacular que tuvo en el pasado. Hoy día, prácticamente, todas las distancias son  fácilmente superables por la enorme red de transportes que existe pero  también lo son sin necesidad de desplazamientos ya que de las cuatro razones de ellos (transporte de mercancías, exploraciones geoculturales, contacto físico humano y comunicación) la comunicación se puede hacer en perfectas condiciones a distancia siendo además ésta la que  propicia, prepara o informa de las posibilidades de las  otras tres.

Quedar para verse las caras ya no es tan importante o lo es tanto más  si la comunicación escrita falla. Verse las caras también implica condicionar al otro para que dé la suya en el sentido metafórico de hablar, explicarse, decir, comunicar, destaparse. Pero todo eso no es nada que no se pueda hacer por webcam y por comunicación escrita con, evidentemente, las variables específicas de cada forma de contacto.

En Correo de un padre ausente/Correo desde la distancia fui reuniendo todas las cartas que envié a mi hijo de niño -del cual fui separado convivencialmente a una edad prematura- a las que también fui agregando las que le seguiría enviando de adulto. Si no estaba yo físicamente a su lado al menos que estuvieran mis palabras escritas.  Por supuesto las palabras escritas no iban a sustituir mi presencia convivencial pero al menos me representaban y demostraban mi pensamiento continuado para con él desde cualquier parte en que pudiera estar. Después de mucho  tiempo de corresponsal de no poca gente he llegado a la conclusión que casi nadie tiene tiempo para el correo escrito salvo una rara saga de amantes de la comunicación intimista expresamente volcada para que quede constancia. En esa  manera de información de lo personal queda al descubierto todo: lapsus, verdades dichas, deseos de todo tipo, los cumplidos y los que no, experiencias tenidas, las que han valido la pena y las que nos han hecho perder el tiempo… La comunicación escrita tiene entidad propia no quedando relegada solo a una información complementaria a la que pueda ser oral. De hecho hay relaciones en las que lo escrito tiene un peso más considerable que las oportunidades dadas a la oralidad.

La ausencia en la actualidad  es una construcción de la voluntad en lugar de una imposición por los limitantes materiales del contacto. Sea cual sea la distancia hay maneras para la relación virtual. Esta virtualidad permite rescatar el virtuosismo  comunicativo que ni siquiera la oralidad presencial lo proporciona.

Actualmente, mientras la distancia es un concepto objetivo determinado por imperativos externos la ausencia es algo que forma parte de las sensibilidades de cada cual. No está más ausente de tu vida aquel que está lejos sino aquel que elude la comunicación, la demora o no la corresponde debidamente. Personalmente no soy –no suelo ser- quien interrumpe la comunicación con los demás, (el mundo ya lo encontré muy disoluto e incomunicado cuando me estrené en él como para incrementar esa lacra) pero sí  he pasado –y continuaré pasando- por no pocos episodios de disrupción de la comunicación cuando el vertido crítico no ha gustado a la otra parte. A mi pesar  el mundo está muy bloqueado y a pesar de toda la tecnología todo termina por volver al silencio cuando a falta de palabras se opta por callar o a falta de argumentos se opta por insultar.

El correo de un padre a su hijo (seguramente la idea también me vino dada por  las noticias que recibí de otros escritores/as que lo hicieron con los suyos pero sobre todo por la determinante insalvable de la separación) no deja de seguir las pautas de todo correo o al menos de la mayoría de experiencias de correo postal (que luego sería digital), el de una parte más dedicada (la mía) y la otra menos interesada en las respuestas e incluso en hacer acuse de recibo de los envíos. De niño, de  mi hijo tan solo recibí una carta  en Alicante, que además había sido el resultado de  un trabajo de clase en su colegio. Si con los años saqué adelante mi correo hacia él fue para que lo recordara y para que quedara un testimonio de los avatares de nuestra distancia.

Escribir cartas a alguien supone hacer un libro que dura toda una vida. El correo personal es uno de los géneros más intimitas que existe. Quien las escribe no es totalmente consciente de su coherencia o no lo es  mientras no las relea todas de golpe como libro avanzado o terminado, algo que nunca he hecho con ningún libro mío, ni  los epistolarios ni  los otros. En ese sentido el escritor de cartas si ha sido sincero y espontaneo con ellas es una de las personas más trasparentes que existe porque no tiene temor a que sean usados como documento para revelarlo tal como es. Al revés al sospechar eso hay gente que no escribe nada para que eso no lo comprometa. Siempre hay el peligro de tropezar en el mundo con ultra legalistas que se acogen a la literalidad de una frase sin entender el contexto en el que ha sido escrita.

Después de vivir  distintas clases de distancias físico-geográficas con personas queridas y luchar contra la ausencia para superar  tanto mi sentimiento de soledad como  la no correspondencia de la otra parte  no pude por menos que reconocer sus ventajas. La ausencia del otro permite trabajar en lo propio desde el aislamiento. En cuanto a la distancia ya ni siquiera tiene sentido comentar, que tomar distancia de lugares permite entrar en otros capítulos biográficos, otros contactos y otras fuentes de saber.

Demora y fosilización del mensaje.

El silencio es parte integrante de la comunicación y la distancia es además de un espacio físico que diferencia dos puntos tridimensionales una separación sentimental que tiene a dos personas en vibraciones distintas. Lo que más caracteriza esa separación es el tiempo del contacto, la diferencia reactiva en los encuentros, la misma frecuencia de éstos. He visto como que todas las experiencias de vida giran en torno a estos tres ejes: tiempo, espacio y mensaje. Desde la no-habla la comunicación sigue su curso. La inferencia es parte de ella. Hay mucho que leer del silencio, mucho que aprender de la distancia, mucho que aceptar del tiempo. El otro esperado se va haciendo espectro en la medida en que su presencia no es segura y cuando se da se recibe con tardanza. ¿Cómo explicar al ausente que su compás de espera, lógico en su proceso, puede ser totalmente fatal para la relación con el otro? Yo traté de vivir la relación con cualquier otro siempre en estado presente, no importando el tiempo que hubiera transcurrido entre una cita y la siguiente. La realidad limitante me enseñó (es decir la impaciencia ajena me enseñó) que pasado un cierto tempo de espera quien te esperaba no solo deja de hacerlo sino que además te borra de su memoria. Eso yo no lo entendí  del todo pero acataba sus consecuencias aceptando la distancia irreversible, la desmemorización progresiva y finalmente el olvido. Con las décadas sumadas he aprendido que he olvidado nombres de personas que para mi habían sido muy significativos en unos momentos dados. (Es posible que esa desmemoriada esté demostrando lo contrario). He aprendido que lo que más se puede valorar no es tanto la presencia a perpetuidad de alguien (algo absolutamente risible aplicado a la totalidad de contactos humanos) como su lección dejada, su predicamento que haya podido ser tomado como propio, su hábito que haya enseñado algo.  Es así que el comportamiento resultante es un sumatorio de aprendizajes e ideas tomadas de mucha gente sin que haya vuelto a saber nada más de ella ni espere saberlo. Poco a poco me he ido acostumbrando al silencio y al habla subvocal, a un interiorismo meditacional y a la mismidad, por encima de formar parte de algo colectivo o de algo grande. La cultura envolvente sin embargo marca los roles a seguir cuyo recordatorio va reapareciendo. Es así que con todas las contradicciones me encuentro sentimentalmente en conflicto. Mi ética y mi elección existencial me han llevado a enfrentamientos y a la pérdida de relaciones. Por otra parte no estoy dispuesto a renunciar a mi pensar y a mi identidad para complacer las filigranas y ñiguiñoguis de mis relaciones para conservarlas. Ordeno mis relaciones sentimentales (un tema nada fácil), y llego a la numeración de los ordinales porque las `personas también adquirimos cuotas de importancia según las cuales estamos antes o estamos después. Auto observo mis sentimientos y mis deseos sabiendo que no quiero renunciar a mi programa de vida, a un proyecto en el que cada día me implico un poco más y hace que esté interesado en lo externo un poco menos. Tras pasar  por mil momentos extraños de tratos humanos he llegado a la conclusión más antitética de todas (contraria a mis propias tesis iníciales también): la de que el ser humano no cambia, se inhibe y reprime, modifica su puesta en escena, pero esencialmente no cambia. Es el mismo una y otra vez. Se repite en revivals interminables. Y esa visión penosa es aplacible tanto como especie a escala global y en su itinerario histórico como a escala particular y en cada itinerario biográfico. El problema de aceptar esto es que en consecuencia el silogismo lleva a reconocer que si el ser humano no cambia luego entonces el intérprete de esta tesis tampoco cambia. Exagero deliberadamente ya que en el fono sí admito leves cambios y modificaciones a lo largo de la historia aunque no se me escapa que éstas han sido más relacionadas a la técnica y a las maneras que no a la esencialidad existencial. La metáfora de la vida humana es la de un ser rígido que se opone a sus propios saberes e inteligencia. Eso lleva a que el trato que tenemos los unos con los otros sea dentro de este marco genérico y de esta previsión. Cada uno vivimos nuestras vidas en función de presunciones que tomamos por certezas. Posiblemente nos equivocamos en la presunción pero el futuro nos da la razón convirtiéndola en certeza.

Después de tratar con muchas escenas equivocadas en mi vida y advertir que es contada la gente, víctima por lo general de sus pronto-reactancias y de sus orgullos, capaz de volver sobre sus pasos y corregirlos además de reconocer públicamente sus equivocaciones y pedir perdón, infiero que el porcentaje mayoritario de individuos insisten en sus trece con tal de que prevalezcan sus egos. Por eso muchas expectancias de modificaciones de conducta ajenas son compases de espera irrentables o quiméricos y contar con la autocritica como instrumento de autorregulación es desmedido. Más bien los individuos conductuados se posicionan en sus inercias que les satisfacen lo suficiente como para caer bien en su círculo inmediato sin importarles todo lo demás. Es así que la comunicación queda reducida como recurso instrumental. Si sirve en su funcionalidad para obtener cosas y sobrevivir parece que se anda sobrado. Puestas las afinidades y las diferencias, el mundo externo se gestiona por una geometría de la distancia interpersonal. Basta con adaptarse a este principio motor, todo lo demás queda fuera de pensamiento. Claro que esta elección incluye a quien tiene tal pesar en estar también fuera de ética. La comunicación discursiva que pretende el entendimiento acerca de las coincidencias y los encontronazos o acerca de lo aceptable pero también de lo denunciable suele tener problemas por sistema. Al final de cada frase y de cada idea que pueda herir al otro o a alguna escucha habría que recitar la cantinela de las buenas intenciones a pesar de las palabras usadas. “Mais naides se crea ofendido/Pues a ninguno incomodo; /Y si canto de este modo/Por encontrarlo oportuno/No es para mal de ninguno/sino para bien de todos”.  Termina diciendo José Hernández  en Martin Fierro. No es verdad. No hay discurso  ni canto quirúrgicos que salga bien parado sin recibir la pedrada del que no tiene dudas en lapidar al irredento. Reivindicar la comunicación desde la sinceridad es el trueno; practicarla, el rayo. Después de probarla de todas las maneras posibles y recoger resultados adversos o de incomprensiones, queda el artilugio de las maneras mimosas, sino el subterfugio de los sucedáneos, finalmente el sortilegio invocando las mancias.

De acuerdo con el principio de que no todo es decible por factores inhibitorios y formalidades, además de por no concurso de receptividad o de inteligencia, -aunque estimativamente todo lo pensable es pasado a lenguaje en un contexto u otro-, es legendario que se mide a priori si una persona es o puede ser receptora de lo que hay a decir. Optar por no hacerlo en un momento dado de máxima sensibilidad, crispación o debilidad intelectual y demorarlo sine die, no significa que el futuro vaya a poner fecha para hacerlo. Tener que callar por miedo a las reacciones de ahora significa tanto socialmente como en lo personal una auto inhibición que va en contra de la libertad, de la personal por no decir lo que se cree, y la del otro para permitirle que siga sumido en su cobardía para enfrentar las cosas. En definitiva, dejar de decir el mensaje en el contexto que lo produce va en contra del contexto mismo, ya que lo mantiene tal cual sin contribuir a cambiarlo, y en contra del mensaje ya que queda como un testimonio mudo para, tal vez, otras lecturas literarias lo puedan aprovechar para otros contextos. En conclusión, la demora del mensaje genera su deriva y su fosilización, cualquier cosa que lo aparta de su función.

Las enfermedades ante el ordenador

 

conferencia en SNVB

jesusricart@hotmail.com

 

TV y Ordenador Personal

Al principio del aparato de tv también surgieron serias dudas de que un monitor pequeño pudiera llegar a sustituir el contacto directo con los grandes escenarios del espectáculo. No tuvieron que pasar demasiados años para que aquel aparato acabara convirtiéndose en una figura polar en cada hogar. Y sigue siendo uno de los primeros objetos de adquisición en la preparación de un nuevo apartamento o habitaje. La referencia a la tv es obligada frente al fenómeno del ordenador: ambos cumplen una presencia electrodoméstica. Ambos tienen una pantalla, ambos son trasladables y transportables con relativa facilidad. La diferencia es que uno aliena al espectador o lo coloca en una posición pasiva y abutaca y el otro le permite la interactuación o se la exige en tanto que instrumento de trabajo.

 

El ordenador como  factor intelectual.

El PC vino a poner orden en los procesos crecientes de las burocracias de la administración pública y en las gestiones administrativas del empresariado privado. El volumen creciente de datos y de documentos gestó la necesidad de la informatización de los referentes con los que se trabajaban. Fue así como se siguió un largo proceso que fue pasando de las carpetas a las fichas perforadas y de éstas a los dígitos binarios. Para los trabajos de despacho la antigua terminología[1]  ya no evoca los muebles o los archivadores metálicos o los folders o las estanterías correderas, sino sus iconos o directorios  en la pantalla de un monitor. El ordenador es la máquina indispensable para los negocios y las actividades intra e interempresariales. También para todo  aquel que necesite comunicarse de un modo  eficiente con los demás.es especialmente condensador de saber o de recursos de saber. En un mueble relativamente pequeño caben fuentes de información que tradicionalmente necesitarían miles de metros cuadrados de expansión física. También se ha convertido en un estimulador de la imaginación infantil y un juguete que no lo es que facilita la ordenación mental i la aceleración de la dinámica intelectual.

 

-El ordenador como figura electrodoméstica y central en la vida  profesional y privada. Esta centralización en una casa o en una empresa se ha ido consolidando en la medida en que los viejos procedimientos de elaboración y de administración se fueron convirtiendo en obsoletos. Ciertamente hay quien sigue aferrado a las viejas formas y lleva sus tiendas o sus pymes sin haber adquirido un ordenador, lo cual se presta a una polémica que mezclará el romanticismo con la ingenuidad técnica.  Hay escritores ilustres que no se despegan/ron de su pluma estilográfica Lo que no quita que el marchamo de los tiempos modernos pase por él y  constituya tanto una necesidad social como  un instrumento de desarrollo personal que se concreta como  demanda  prematura desde el marco infantil.

 

-Actitudes de objeción. Oigo hablar de la objeción a un  aparato de consumo de esta envergadura desde hace 20 años, es decir desde un momento en que sus prestaciones eran infinitamente inferiores a las actuales. Esas posturas que objetan la novedad per se  auto condenan a  continuar con las viejas dinámicas de siempre en las que no caben ampliación de resultados e incremento de los recursos. Nos toca admitir un tipo de personalidades bloqueadas ante cualquier tipo de innovación y negadoras de aquello  que no acaban de entender por no querer expandir sus inteligencias. La resultante de este proceso mental es que  coexiste lo nuevo con lo viejo negando hacer las cosas a más velocidad, con más eficacia y con menor tiempo. Las objeciones al innovacionismo han existido y existirán siempre y no están exentas de razones para irse retroalimentando. No obstante quien no amplia sus posibilidades recursivas seguirá sirviendo a su antiguos y obsoletos métodos de  proceder en sus trabajos y administraciones. Cabe considerar la cuestión no sólo desde el punto de vista de las necesidades personales sino de la instrumentación de procesos (sobre todo de cálculo y de diseño) que en la era- pre informática resultaban inasumibles.

 

-el impacto dentro de las relaciones personales. Pero toda innovación no se limita a aportar ventajas si no también a modificar el panorama de relaciones. El ordenador y en particular sus posibilidades comunicativas  con el mundo a través de internet  absorben un tiempo considerable en su usuario que lo quita del tiempo privado. Es así como la máquina puede ser interpretada como un objeto rival si no infernal que vampiriza la energía del cónyuge o del hijo o de uno de los padres en detrimento del tiempo reservado para ser compartido en la intimidad o  de otros asuntos de trabajo. Es por eso que hay una  indisposición apriorística de algunos padres a  facilitar tarifas de conexión a internet  de sus hijos o de algunos cónyuges a  que sus partners  naveguen en el ordenador hasta altas horas de la noche.

Es más común que sea uno de los dos quien guste de navegaciones internautitas y de comunicación digital que no los dos al unísono, con lo cual la comprensión del tema se hace más difícil y  la interpretación del hecho puede llegar a ser visceral.

 

-Indicadores de medida de la necesidad y uso del ordenador. En el marco laboral el ordenador es la máquina de sobremesa (los portátiles de portafolios además de los nuevos adminículos: microordenadores de bolsillo) para la mayoría de empleados en funciones administrativas y/o ejecutivas. Y es un aparato que hace de nexo de relación entre el mundo profesional l de la oficina y el trabajo en si mismo que pueda hacerse desde casa.

 En el marco  doméstico el ordenador va ocupando  un espacio mayor según los intereses de cada usuario. Desde los videojuegos  de los niños a los procesadores de texto de los adultos pasando por un bombardeo de nuevo soft con el que obtener música gratis, el ordenador es bastante más que  una torre+monitor para ser una fuente de recursos inagotable. Para medirlo en su realidad importancia no basta con saber de la existencia de uno-o varios- repartidos por las habitaciones de la casa, sino que es necesario  establecer un relatorio de indicadores de medida de su  espacio psicopersonal y culto-relacional en cada usuario.

a/ numero y contenido de programas de soft que se  simultanean o se suelen emplear, descartando en esta contabilidad todos los que están instalados pero son infrautilizados.

b/su uso compartido con otros usuarios de la casa.

c/su cómputo de tiempo de uso diario

d/La subclasificación de este tiempo en usos de navegación, comunicación personal o trabajos

e/la inversión en formación y reactualización el hardware y del soft

 

-El tiempo horario frente a la pantalla. de todos los indicadores el más aparente es el del tiempo global consumido frente a la pantalla. cuando de hecho un usuario puede estar haciendo múltiples actividades manteniendo aparentemente la misma posición frente a la máquina. Puede hablar, puede escribir, puede leer, estudiar, indagar, obtener información, hacer  pedidos y un sin fin de tareas más que hasta no hace mucho exigía hacer desplazamientos entre despachos, usos del teléfono o ensobrar cartas.

Para una situación familiar doméstica, el tiempo pasado frente al ordenador puede ser vivido como un tiempo de deprivación del tiempo personal  compartido. Los efectos nefastos pueden darse a dos planos:

o->El  de las personas q reclaman más atención personal que la ven substraído a causa del ordenador

o->y quien concede más espacio personal a su ordenador que a su pareja entrando en un círculo encadenado de  sondeo de estímulos -y tal vez placeres- que no le da la cotidianeidad.

El monitor del ordenador no es la primera pantalla de la casa  con lo que la experiencia de la atención absorbida por una máquina ya se dio en  anterioridad. La diferencia es que  el consumo televisivo forma parte de un consumo alienado suficientemente consensuado, mientras que el consumo de ordenador permite una  autonomización del usuario liberándolo de ser un espectador pasivo.

 

- La postura sentada. Ergonomía y proximidad. La postura predominante del usuario es la de estar sentado. La pantalla no puede reflejar los puntos de luz eléctrica de la sala  en la que esté como tampoco  Las entradas de luz natural. todo reflejo sobre el monitor pude sobrecargar el trabajo de la vista. Las pantallas policromas  han constituido una revolución frente a los  sistemas anteriores del msDos y las de fondo negro o azul de las que se destacaban los dígitos blancos...

La línea divisoria  horizontal imaginaria central del monitor ha de quedar a la altura de los ojos. Ni más arriba ni más abajo. En ambas situaciones las cervicales se mantienen forzadas y a la larga ocasionan consecuencias desagradables. Puesto que la pantalla de 14,15, 17 o más pulgadas cubre una cierta extensión, el recorrido visual por los dígitos ha de conseguirse con un movimiento ocular en lugar que con un movimiento continuamente forzado de la cabeza. Lo mismo ovale decir para el teclado cuando es necesario acudir a su mirada para apretar la tecla que corresponde y no otra.

Mirar repetidamente al teclado para escribir o no hacerlo con todos los dedos necesarios ya es una base propiciatoria de errores posturales en el acto de la escritura mecanográfica.

 

-La nitidez de la pantalla. El ordenador no es un aparato perfecto y se va cualificando en la medida en que va incrementándose su amplio espectro de usuarios. El tintineo de los dígitos en pantalla es lo más problematizante. El movimiento de las letras o la falta de resolución suficiente de  los caracteres y formas digitales obligan a un sobreesfuerzo que puede ocasionar presbicia y su incremento. en la medida en que sea posible conviene trabajar con dígitos perfectamente distinguibles y con máquinas en las que no se escatime un plus de inversión por conseguir esa mejor calidad.  Las láminas transparentes protectoras  no impiden otra dosis de sobresfuerzo. en la medida que vaya siendo posible los monitores de pocas pulgadas van dando lugar a las maximizadas y las viejas pantallas a los nuevos componentes que fijan mejor la imagen.

 

-Las radiaciones del monitor. No queda establecido que haya unas radiaciones especialmente alarmantes. O en todo caso no más que las de un aparato de tv convencional. Pero en tanto que una fuente movida por energía eléctrica genera un campo de radiación a su alrededor. Resulta obvio que hay que toma una distancia considerable del monitor sobre unos 50/60 cms.

Las afectaciones físicas más relevantes son la postural y la visual.

 

-La afectación visual. cuanta mayor fijación haya de la vista sobre un objeto mayor esfuerzo se le está pidiendo. Eso afecta a la pérdida de contraste y a la necesidad de cristales reguladores de aumento para compensar la rigidez ocular. La alternativa es la de introducir una gimnasia visual en paréntesis de trabajo y cambiar los objetos de enfoque, introduciendo intervalos en los que la mirada pase de la pantalla del ordenador a la pantalla de la vida: a través de ventanas o en el resto del salón. Desgraciadamente  el panorama global de muchas oficinas está pensado para la mayor eficacia a corto plazo y el abaratamiento de los costes de construcción lo cual suele ocasionar la ineficacia a largo plazo, el incremento de disfunciones de los empleados y la neurosis generalizada. Sin duda hay  establecimientos oficinescos que  sólo pueden contar con la autorización de apertura por la negligencia ministerial de  salud.

 

-La afectación postural. Los focos tensionales se generan a partir de actos de repetición inconsciente de posturas erróneas. Estos están inscritos en  los hábitos más ordinarios y comunes hasta el punto de tomar por correcta la actitud errónea de tan generalizada que está en los demás y de tan memorizada por el propio cuerpo. Los errores los podemos rastrear en comportamientos tan continuados como las maneras de cargar nuestras bolsas o libros, la forma de conducir, la forma de abutacarnos en el sofá, o de tomar posición en el reposo nocturno en la cama. Desde luego también en el modo de sentarnos  en un bar[2] , una aula o en el autobús y en el modo de incorporarnos al levantarnos del mismo. Este cuadro de tendencias al  error postural sistemática solo puede admitir una política personal  auto educativa y de autoconciencia corporal y el seguimiento  de ejercicios o programas de compensación.

 

-Opciones de asistencia profesional. Hay una multivariedad de segmentos profesionales que se ocupan del cuerpo y de  los impactos somáticos  creados por el tipo de vida  que se vive. Cada uno tiene su propio sistema teórico y sus técnicas de intervención en los nudos desestructurados de la anatomía. Posiblemente no es tan relevante buscar la técnica mejor o la teoría más elaborada como el profesional  con más dominio en el tema y con el cual haya una empatía suficiente que convierta las citas de trabajo con el síntoma en avances de su solución. desde la quiropráctica y la osteopatía, a la kinesiología, la Reflexología, y la terapia craneosacral pasando por otras muchas  la cultura de los nuevos establecimientos sanitarios permite  encontrar vías de enfrentamiento a cada tema de dolor.

 

-alternativas de urgencia antitensional. Como  mecanismo de autoayuda y especialmente pensado para las personas que han/hemos elegido un ritmo de vida intenso y desbordante, y que no encontramos tiempo para acudir -al menos una vez por semana a un terapeuta corporal-se puede seguir una tabla de actitudes en el mismo espacio tensional, sea el despacho laboral o el estudio doméstico.

o->elección de una buena butaca de trabajo, que sea giratoria y cuyo respaldo permita el recogimiento de la zona lumbar y que cuente con apoya brazos.

o->Desperezamientos cíclicos que permitan el estiramiento del cuello y del brazo sin necesidad de levantarse.

o->La incorporación de un segundo monitor en el área de trabajo que obligue a  un cierto movimiento semicircular de la butaca.

o->Contrarrestar un mundo de papeles, carpetas y de tenebrismo oficinesca con notas de color que recuerden la simbólica de lo que dejamos fuera: una planta, pósters y pinturas, y música ambiental suave.

o->El rito del té. La nueva concepción de las relaciones laborales en tiempos de trabajo ya contempla espacios y pausas a lo largo de la jornada para tomar café y fumar (lamentablemente) o para estirar las piernas y hablar (opciones interesantes). En el espacio doméstico  cada cierto tiempo vale la pena levantarse y tomar una infusión o  ir a mirar las planteas o  cambiar de gesto corporal. Si se rutiniza este acto puede ser un sistema de auto-regulación del cuerpo.

o->el cierre del ordenador cuando no es necesario tenerlo encendido y no se está trabajando con él.

o->

 

-Taller de autosalus como espacio de  comunicación reciproca con el cuerpo y de trabajos de respiración, relajación y reposturación. de hecho en los espacios profesionales de trabajos de administración, dentro de la nómina de personal ya debería estar contemplada la contratación de un profesional de la salud que habitualmente ayudara a la relajación y al desentumecimiento. A falta de esto los teams bien organizados pueden organizar sesiones de grupo para compensar los avatares de la función laboral. Y en último extremo hacer estos encuentros fuera del trabajo con otros colegas y compañeros que  necesiten de la relajación como  de una práctica cotidiana para obtener ventajas de revitalización.

 

 

 

 

 



[1] ficheros, folders,documentos o escritorio, ya no encuentran su correspondencia en  textos sobre papel, carpetas de cartón o  mesas de despacho, sino que se refieren a los espacios virtuales de trabajo.

[2] Una reciente experiencia de estreno del nuevo VIPs cafetería de Rbla Catalunya en Barcelona:butacas y mesas semifijas nos hizo sentir encorsetados. Es notorio el desprecio de las gerencias de estos establecimientos en los que para conseguir tres o cuatro plazas mas de sitio condenan a imposturas a su clientela.  ese dato es suficiente motivo para no repetir  el consumo en el lugar referido, que sin duda ha perdido en calidad frente a la antigua configuración del mismo almacén en el mismo local.

Buscando un dios por compañero

 

Howard Mumma[1] en El Existencialista hastiado[2] revela una parte no conocida de Albert Camus, el referente más popular, además de  Sartre, del existencialismo francés. Es un libro que dio a la edición muchos años después de haber sostenido conversaciones con ambos, aunque fundamentalmente  con el primero, con el que cual se vio varias veces a solicitud de él, y una sola con el segundo.

 Camus era un hombre atormentado que no le encontraba sentido a la vida humana y tampoco a la suya. El existencialismo sostiene  justamente que el sentido del ser humano no le viene dado de fuera sino que pasa por crearlo aplicándoselo a sus actos. La esencialidad es endógena mientras que la ideología, el dogma o el credo son exógenos. Camus no había conseguido los segurizantes personales con los que hacer frente a la historia y a su biografía a pesar de sus éxitos editoriales y de ser reconocido socialmente. Desde la altura de su literatura se acercó al cristianismo proponiedo conversaciones al autor de este pequeño libro de evocación tratado muy respetuosamente. Su aproximación como adulto al cristianismo, que no a una iglesia concreta, pareció ser la consecuencia lógica de quien nunca rompió radicalmente con la religión. No buscaba tanto tener una como encontrar el camino de la esperanza a través de una. Reconocer la existencia de un dios lo amparaba frente al no desiderátum de un vacío universal tan infinito como insostenible. Para un autor ateo como él que había interpretado tan magistralmente las artimañas del poder (Calígula), con el honor del premio nobel de literatura, buscar a un dios por compañero resultaba bochornoso para sus seguidores y extraño para la misma historia de la filosofía de la que había participado. Lo mismo que Sartre  cuando había sido  un primerizo literario con un tema sobre la navidad que ha sido un dato incongruente con el desarrollo posterior de su pensamiento, detalle pues que no es conocido de su obra; la de Camus no es presentada como la de un ser dubitativo vacilante sobre la existencialidad o no de la instancia divina, como le podría pasar durante toda su vida intelectual a Unamuno.

Los lectores tienden a pensar de sus autores favoritos que la firmeza de sus argumentos en el texto organizado se corresponde con la solidez de la presente frente a su destino.  A Camus se le puede leer con otro filtro tras las revelaciones de Mumma, el cual muestra a un pensador débil y angustiado esperando encontrar en el bautismo y en la retorno a la comunidad de creyentes un sosiego aunque no le había dado la filosofía. A diferencia de Sartre, un polo referencial y seguro, con todas las respuestas Camus seguía con todas las preguntas. José Ángel Acejas que introduce a la lectura de estas conversaciones, Camus era un literato que filosofa a diferencia de Sartre que era un filósofo que escribía. Conceptualmente creía que todos los núcleos filosóficos se referían al dilema de existir o no existir y la adopción del suicidio como única resultante de la bifurcación.

Es conocido el conflicto de Camus con la vanguardia política de la época. Renunció a seguir militando en el PC y fue cuestionado por no ser lo suficientemente marxista ni revolucionario. De su parte no estaba dispuesto a tomar partido por lo que políticamente no estaba a la altura de la exigencia ética mínima. Puestos a comparar, con los equívocos que eso ocasiona, Sartre era más ideologicista y estaba más interesado por la imagen y Camus menos galerista y más interesado por la verdad.

Para Camus era imposible vivir una vida sin sentido. La suya fue un circuito dándole vueltas a esta tesis vertebrante hasta que todo indica que se quitó la suya estrellándose deliberadamente o al menos esto es lo que sospechó Mumma cuando un tiempo después de vuelta a Francia le indicaron el árbol contra el que se había estrellado. La última vez que se vieron los dos hombres Camus le había solicitado un nuevo bautismo, una especie de actos privado entre ambos.

Sorprende que el autor de La Peste o de  El extranjero acudiera a la iglesia de Mumma a escucharle sus sermones, a marcharse un poco antes eludiendo la solicitud que otros parroquianos le hacían de sus autógrafos firmados en las hojas dominicales. ¿Esperaba encontrar qué en el discurso bíblico? ¿Algo que no hubiera jamás pensado o un sosiego a su agujero existencial? Para el punto de vista del creyente tener un plato fuerte de un ateo reconocido podría haber puesto los dientes largos a cualquiera, no a Howard que no trató de precipitar ningún proceso sino seguir de participante en él auxiliando en la medida que podía la búsqueda en la que parecía estar instalado sin hallar salida Camus. La  literatura de éste  rezuma una resistencia a la madurez, por tanto a la verdad, por tanto a la admisión de que no hay nada bajo lo sabido que sea más extraordinario que el mismo saber y el placer que se deriva de él. Teológicamente era una contradicción buscar a un todopoderoso que aliviara las dudas humanas sobre el sentido existencial proporcionando una continuidad extramatérica. Si para la filosofía y la ciencia seria antitético creer en un todopoderoso hacedor de un mundo también de males, (por mucha justificación leibiniziana que tuviera)  tras el fracaso de la contigüidad social en la tesitura existencial, para un creyente creer que esa instancia salvadora salvaría a cada humano de sus dudas tenia la fuerza de la presunción pero no la efectividad de la demostración. La búsqueda de Camus de un dios compañero era el resultado del fracaso de la búsqueda de sí mismo.

En El mito de Sísifo Camus aborda un sofisma radical de fondo: la confusión de la moral como proposición con la vida como hecho. Algo de lo que no se desprende posiblemente e su vida intelectual. Esta confusión es la que también hay entre el es que de una existencia coherente (el ideal) y el choque con la existencia lograda (la frustración). Puesto que no hay solución lógica optar por la no-vida es la única solución. El esquema camusiano olvida lo más evidente: con o sin sentido existencial la vida es un proceso sensorial que suministra placeres y un simulacro de lógica. Ningún animal se pregunta porque come y es posible que no sepa qué es lo que le ha hecho existir, sin embargo existe y cumple su función en la cadena biológica. El ser humano al preguntárselo y no tener respuestas se descoloca y entristece, algunos llevan eso a precipitar su tiempo existencial en la vida. No sabemos si Camus en la búsqueda de un compañero que lo llevara de paseo por la eternidad pidiendo un rito de reentrada en la comunidad religiosa advirtió que ni siquiera eso le proporcionaría las razones de vida que el análisis materialista no le había proporcionado, lo que sí se sabe es que no vivió hasta el final su desarrollo. Por otra parte después de los 50 y de al menos de media vida dedicada a la reflexión es posible que nadie asegure que lo que queda por vivir , sea el tiempo que sea, proporcione nuevas experiencias cruciales que haga cambiar de idea con respecto a las conclusiones que dieron las ya vividas.

Mumma hacia resúmenes de sus entrevistas con Camus de vuelta a casa. Advierte al lector que es posible que no se ajusten literalmente a las frases pero que no había trampa con respecto al contenido. Si es así, el Camus presentado es cándido, casi ingenuo en algunas de sus ideas como el del concepto de neutralidad del poder pero no tanto como para no darse cuenta que la religión resuelve un problema capital como el del mal rechazando la totalidad del debate. De lado del puto de vista eclesial el cristianismo no exonera al hombre de su angustia o dela responsabilidad que le genera el hecho de existir. Esa es una lucha de cada cual.

La paradoja de Camus así recogida por el libro fue la de buscar un dios sin identificarse con ninguna iglesia y a la vez buscarlo en forma de  congregación que se lo avalara. Su lío no podía ser mayúsculo. Mientras ese dios no se le aparecía  se función con el mundo de las tinieblas o al menos puso fin a su existencia creativa, impidiéndonos a sus lectores continuar gozándolo en las elaboraciones más maduras que ya nunca haría.

 



[1] Nacido en Ohio, pastor metodista fue invitado por la iglesia americana de Paris en distintas ocasiones.

[2] Vozde Papel. Madrid 2005

Admisión de certezas.

 

Crecimiento por la vía del Reconocimiento de las certezas.

Cada pequeña verdad te hace más grande.  Every small truth  make you greatest.

La idea no es totalmente original. Es una frase derivada que tomé del saint Peter`s School en Lamin en Gambia Su slogan bordado en el uniforme escolar dice Every small truth make you free. Efectivamente la verdad es liberadora siempre que sea asumida en su certeza y consistencia. Me llamó la atención el eslogan por su terminación arrítmica. Lo lógico era/es contraponer el beneficio de la grandeza a la aportación de lo pequeño. Por otro lado no todo el mundo que posee verdades saben emplearlas para ganar más libertad con ellas. De hecho las aparatologías de los estados dedican cuantiosos esfuerzos a trabajar para dosificar las verdades, administrándolas cuidadosamente para que lleguen a cuenta gotas, tergiversándolas o incluso negándolas. Se puede tener la verdad y estar justo en el lado opuesto: el de los enemigos de la libertad.  El elogio de ésta es muy  importante pero en un centro escolar de formato rígido (todos los alumnos y alumnas uniformados/as y con una tendencia religiosa muy marcada) ¿cómo interpretar la definición que hicieran de ella? De la verdad se ha hablado mucho. Debe ser la palabra más controvertida de todas y sin lugar a dudas el concepto más traicionado. ¿Cuántos crímenes se habrán cometido en su nombre? Los mismos o más que los que se han amparado tras los parámetros de libertad y justicia. La verdad  no la pontifica ningún ser sobreterreno que pueda asegurarla, solo lo hace un campo del conocimiento que viene destilado por la historia de los hechos cuyos analistas han vehiculado en forma de superestructura mental colocada en una  posición  por encima de las coyunturas, de los protagonismos personales de ellos e incluso de los sentidos fisiológicos. Una verdad, pues, es un enunciado que puede desbancar incluso el feeling y la sensorialidad que captura la cosa tratada. La verdad es algo más que la descripción o la hipótesis suministrada por una intuición: es un teorema que se ha convertido en ley, una certeza de máxima categoría dentro de la imposibilidad del absolutismo científico. Pero la verdad no es una sola ni hay una gran verdad en el sentido de algo único, sino que hay una gama enorme de ellas siendo que las grandes verdades, si así se pueden llamar, pasan por el encadenado de otras muchas pequeñas. Lo mismo que un gran viaje empieza por un primer quilómetro, o una gran caminata lo hace con un primer paso, también una gran verdad, en el sentido de un sistema filosófico o de pensamiento, pasa por la construcción y relación coherente entre sí de pequeñas verdades. En una ocasión, escuché a alguien[1] que presentó una ponencia sobre Nietzche que no creía que éste autor tuviera un sistema filosófico, como si eso fuera una cuestión crucial para dejar de  tomar su pensamiento como una referencia importante en su siglo y en los posteriores. Tal vez en el pasado, a un milenio vista y antes, lo más importante para un pensador fuera responder a todas las cuestiones cruciales del saber humano y a despejar las grandes verdades. Opino que no lo es ahora: ni puede serlo, ni tampoco debe serlo. Tan pronto alguien quiere decir la ultima palabra sobre una cosa ya se está equivocando para no decirla. La verdad es un proceso creativo de construcción incesante que no queda agotado por las conclusiones transicionales a las que se vayan llegando.

Cuantas más cosas se vayan aprendiendo y más reconocimientos se hagan de la verdad mas fuerte será uno ante el mundo en el que vive, ante los demás pues, y más autónomo será en su biografía. Pero la verdad no es algo que está esperando en unos grandes almacenes para lo que solo basta desplazarse hasta ella y adquirirla de sus estanterías. Es un proceso de implicación del sujeto con los objetos con los que se va encontrando, reconociéndoles su valor y función, también sus patrañas y trampas. Contra la primera impresión que se puede tener la verdad no admite el consenso automáticamente. Ni siquiera el hecho de que una comunidad científica se doblegue ante una certeza dada es garantía suficiente para que el resto de la humanidad crea inmediatamente en ella. La coexistencia de interpretaciones opuestas ante unas mismas fenomenologías sigue siendo una constante. La verdad de las verdades es por de pronto que genera interpretaciones múltiples. Eso genera un panorama de incertidumbres y relativismos en el que cabrían todas las visiones y también todas las conductas, cada una justifica y autojustificada a su manera, si no fuera porque sí podemos continuar creyendo y aceptando verdades fundamentales que no admiten discusión. Solo que, cada una de esas verdades fundamentales, lo es referida a unas premisas dadas.  Todo enunciado de ley es enmarcado en unas condiciones dadas. La física es un manual descriptivo de condiciones según las cuales permiten comprender la alteración de la materia o la atracción de los cuerpos.

Las verdades biológicas se refieren a unas condiciones de expresión de la vida material en la tridimensión que nos es dada a conocer. Todo lo que no queda demostrado forma parte de la hipótesis. El reconocimiento de la existencia de hipótesis es otra verdad pero que sin embargo no autentifica ninguna de ellas.

Cada pequeña verdad es la asunción de un sujeto de  otra pequeña cantidad de datos que retratan su entorno, desde el más inmediato al universo sideral. Depende de las verdades a las que esté dispuesto a llegar un individuo si su crecimiento personal será mayor o menor. Cuanto más viva en el mundo de la ignorancia y en la alienación de la herencia cultural recibida sin cuestionarla o más pereza intelectual tenga para dedicarse al descubrimiento de las cosas mas predeterminada tendrá una vida alienada.

Generalmente las conversaciones  coloquiales pero también la disertación megateórica está mas repleta de hipótesis que de verdades constatables, sin embargo adoptarlas en la presunción de autentificables es lo que permite avanzar hacia la transgresión de unos límites que actuaban como paralizantes. Detrás de un gran hallazgo solo había una hipótesis junto a una gran intuición.

En el campo de la medicina y del tratamiento oncológico hay una tendencia nada despreciable que coloca en la predisposición de sujeto el desenlace del síntoma. Cuando Derogatis y col. (1979) en el J.Hopkins Hospital, en un estudio de pacientes terminales de mama demostraron que las mujeres combativas sobrevivieron más tiempo que aquellas confiadas y complacientes, está contrastando la relatividad de una verdad: la del diagnóstico de fatalidad en un primer plano con la de un contra diagnóstico, el del optimismo y supervivencia, en un segundo plano, al no aceptar el primero,  Con el DSM-III estudiaron que la tasa de depresión en los pacientes de cáncer no era tal elevada como comúnmente se creía.  El síntoma prevalente puede incluir un estado de aflicción parecido a un estado depresivo sin que llegue a desmovilizar totalmente el sistema de auto prevención o autodefensa. Donde empieza y donde termina una verdad no es tan sencillo. Todo lo relativo a los cuadros psicosomáticos implican dos registros distintos: lo que dicen los baremos sobre el curso de una patología y lo que está dispuesto a conceder el propio sujeto afectado en la clasificación en la que su síntoma está incluido.

El mundo de las verdades es múltiple y cada slogan por precioso que sea en su formato escrito o que suene bien en su formato auditivo para aceptarlo o no hay  que pasarlo por la prueba de la concreción.  Cada pequeña verdad sin duda te hace más grande al hacerte más sabio, pero dentro de su coleccionario, en principio múltiple e ilimitado, no pocas de ellas pondrán en la picota creencias en las que se había creído, personas en las que se había confiado, ritos en los que se había participado, formatos de trato que se habían compartido. La verdad al detalle no es algo que deje indiferente a quien la acepta y la asume. Cada nueva entrada de verdad en el sistema mental de una persona la emplaza a auto-revisarse. Dicho de otra manera, si alojas dentro de ti nuevas verdades posiblemente será a costa de expulsar viejas mentiras. Cuanto más sepas mas fuerte serás. A mayor enriquecimiento de saberes de verdades más grande puede ser una persona pero en su grandeza también se pude encontrar que toda la libertad de pensamiento que llegue a contener le obligue a reconocer la imposibilidad de la libertad política de acción que pueda ejercer en su mundo público o la libertad personal en cuanto al sentimiento que pueda expresar en su mundo privado. La verdad te hace grande pero eso no significa que te de la fuerza para imponérsela a los demás. Cada cual deberá seguir su camino en esta perspectiva. La verdad te da la panorámica, la visión global, la explicación del no sentido de tantas cosas, pero eso no significa que te de la libertad para imponerla ahí donde estés. El concepto de libertad es más problemático que el de grandeza, elcual no deja de mencionar una sensación vaga de un parámetro multidimensionado. La grandeza, en términos físicos se emparenta con la fuerza, pero la verdad no tiene mas fuerza que el hecho de que sea comprendida, nadie puede imponerla por el lado de la potencia física o la incursión agresiva.

En resumen, la verdad como proceso nos pone por encima de una realidad blindada en múltiples mentiras pero la grandeza proporcionada no se transforma en la superación de aquella mientras una mayoría siga interesada en continuarse mintiendo mutuamente acerca de la misma.

Desde la posición más analista tratar de construir un sistema de verdades definitivo para todo el mundo tiene mas de absurdo megalomaníaco que no de interés filosófico. La dinámica elaborativa va generándose a si misma alcanzando niveles teóricos inicialmente insospechados. Por encima de dictaminar si dan respuesta a todo, algo titánico  y metodológicamente imposible, es suficiente con evaluar si dan respuestas a lagunas o vacíos teóricos previos y van sirviendo como eslabones de crecimiento. Cuantas mas certezas tenga una persona sobre sí mismo y el mundo que habita más habitará en su neo-realidad desde la que no sufrir los avatares de la realidad dominante y manipulada a conveniencia de las voces de la mentira.



[1] Se lo oí a Albert Llorca en el Ateneu Barcelonés.

La Experiencia con el cartelismo

Las militancias políticas, sean cuales sean sus signos y sus épocas, van indisociablemente unidas a las prácticas propagacionistas de sus ideas. Antiguamente los partidos leninistas hablaban de agitación y propaganda, precisando así el valor y significado de ésta, en tanto que estimulación de las sensibilidades pasivas para el incremento de la conciencia general. La propagada era para agitar con nuevos vientos teóricos el pensamiento adormecido o, peor aún, la falta de pensamiento.  La propaganda tenía sentido en la perspectiva de incidir  para el cambio de actitudes. Sigue siendo su función principal. La propaganda es un instrumento del que se valen asociaciones, grupos e instituciones de distinta índole  de la que se valen para ejercer una influencia pública.

Aquel concepto tan estructurado vinculado a organizaciones conspirativas  y que en cierta manera podía organizar la manipulación ya no tiene nada que ver  con muchas de las formas expresivas publicas del pensamiento. La experiencia del cartelismo no es ya para unificar movimientos de masas en torno a consignas, ni siquiera pretende el proselitismo a favor de engordar unas organizaciones o partidos o tampoco procura garantizar convocatorias. Es suficiente con su contribución con una idea que lleve a pensar. Por no ajustarse a un programa de propósitos ni tan solo pretende convencer de unas ideas preconcebidas. Le basta con exponerlas para poner en circulación la confirmación de su existencia.  Hay un cartelismo testimonial de un pensamiento marginal que se autodeclara como tal para al hacerlo, asegurar que se prefiere seguir estando en esa marginalidad que no en una integración en teoremas en los que no se cree. 

Una buena parte de las noticias corren por los medios dominantes de su circulación industrial pero actualmente ya no es cierta aquella tesis de que el pensamiento público pueda estar totalmente dominadp por el poder manipulativo de tales medios. Para empezar no todos son iguales y lo que unas plataformas editoriales subscriben otras no lo hacen. También podemos alegar que cada persona moderna tiene una cierta cantidad de medios para decir sus propias opiniones o publicar sus noticias. Las ventanas de su casa o de su automóvil son formas públicas manifiestas donde colgar sus eslóganes. La experiencia con el cartelismo desde que veo empleando ambos medios no es la de atestiguar que induzca a saltos manifiestos de insight o tomas de conciencia o mucho menos a acciones de protesta. Tampoco es ninguno de estos dos el objetivo. Basta que alguien ante su lectura piense la hipótesis anunciada. La mayoría de la gente no lee nada y puede estar pasando toda su vida por una misma calle y no haber advertido nunca el contenido de un texto escrito en un aparador o en una pared. No se puede pedir que retenga en su memoria un slogan escrito en la venta de un coche cuando se cruza con él en la carretera en un punto de tráfico. De todos modos he podido observar toda clase de posturas lectoras ante los míos/nuestros. En alguna ocasión me encontré con pronto-respuestas de alguien que había dejado escrito que no lo entendía, usando el polvo del mismo cristal. También me he encontrado notas manuscritas felicitándolo o rechazándolo. Aunque la reacción que genera un cartelismo móvil o en las ventanas de casa no es gran cosa, uno termina pro ser referido como aquel que lleva el coche encartelado o tiene las ventanas de su estudio con otro tanto. Espontáneamente otras personas de otras ciudades y países llegaron a la misma conclusión. De tarde en tarde veo algún coche que lleva su propio cartel o que lo ha puesta en la venta de su habitación que da a la calle. Imaginemos eso mismo multiplicado por cientos de miles de personas que son las que se quejan de que los medios de propaganda están en manos de poderes de minorías. Sin duda, seria una fuerza creativa descomunal. Antes de ese particular cartelismo, desde el mundo del comercio ya se promocionaban los establecimientos a si mismos anunciándose con lo que vendían  o los productos que tenían, algunos de ellos  apoyados con frases netamente inductoras a la compra. También otros establecimientos de carácter ideologista los tienen. Hay muchos pósteres en el mercado con leyendas añadidas. Hoy día no hay una sola ciudad del mundo que no sea una gramática pública. Basta andar por ella para recibir una enorme cantidad de información procedente de carteles de pared o de farolas. Basta leer para enterarse.

En cuanto a mi experiencia personal me pregunto si además de reunir suficiente material para publicar un libro al respecto de los eslóganes testimoniales de los que me he valido  esto va a servir de algo más. No siempre han sido de buen recibo y algunos me han creado problemas porque no fueron entendidos o porque fueron demasiado entendidos. El slogan propio es una forma de opinar en voz alta sin despegar los labios. Los demás que se lo encuentran pueden ignorarlo o comentarlo entre ellos o comentármelo. Son las tres clases de posiciones que detecto. No me pregunto si es malgastar el tiempo porque forma parte de mis muchos quehaceres existenciales que no están dotados de ninguna intencionalidad productiva.

En el 2003, después de varios años de pasar por distintas versiones de la práctica militante por libre: buzonadas, etiquetas, textos en puntos de lectura y emails, decidimos emplear nuestros escasos recursos domésticos para decir lo que pensábamos: teníamos ventanas que daban a la calle, los de nuestros coches y los de nuestras casas. Optamos por usarlas como elementos de periodismo pobre.

Imaginemos que eso lo hicieran un cierto número de apartamentos de cada inmueble ¿no sería ello en sí mismo una manifestación permanente del estado de opinión de un país en las cuestiones principales que le afectaran?

Nosotros habíamos empezado con consignas clásicas en nuestra época de militancias partidistas  para ir predominando en la elección de  los textos que inducen a la reflexión. Lo menos significativo es ya convocar a alguien para la acción de protesta pública, lo más importante es convocarlo para que reflexione y llegue metódica y conscientemente a sus propias conclusiones.

El propagandismo en todos sus suportes viene pasando por el arte en general y la cinematografía en particular. El cartelismo es una de sus concreciones, la única seguramente que está al alcance de toda la gente. Basta llevar una camiseta puesta con un slogan determinado para estar haciendo de figura encartelada móvil. Es una verdadera lástima que el exceso de inhibición y el miedo individual de no poca gente a vincularse públicamente con su idea (las manifestaciones masivas no deja de ser una forma que preserva el anonimato individual por muy públicas y callejeras que sean) mantenga el cartelismo de iniciativa particular tan lejos de todo su potencial.

La prensa que se precia raramente olvida el espacio de las viñetas las cuales con una o dos líneas da las claves de muchos artículos informativos y sobre todo consiguen entresacar lo esencial[1].

Para quien no tiene textos originales si quiere apuntarse a este compromiso público, le basta acudir a las conversaciones o a los textos de otros para entresacar aquellas frases en las que se identifique. Una vez automatice esta dedicación verá que el tiempo que se lleva es mínimo y en todo caso mucho menor a las viejas formulas del espray en las `paredes o las pancartas en los puentes que no hay porque desautorizar pero que yo ya dejé de hacer hace mucho de eso. El valor del propagandismo incluso es superior al que se estima. Conocí en una ocasión a un militante pujolista  que lleno la nacional I a su paso por el Maresme de carteles con el nombre de Pujol y textos alusivos a la Catalunya nacional. El solo reescribió consignas innumerables veces creando una sensación de una gran organización atrás. Refirió, en la presentación de su libro, de esos años de clandestinidad la alarma producida por aquel hecho en las autoridades franquistas.

No es que el cartelismo tenga que tratar de demostrar lo que no existe. Basta que quiera demostrar lo que existe aunque sea a cuentagotas o al mínimo de su potencial expresivo. Palabra a palabra se va construyendo una nueva consciencia o para no ser tan optimista una nueva conciencia necesita de cada una de las palabras críticas de las que nos podamos proveer.  



[1] En una de El Roto había dos volutnarios  recogiendo chapapote.con el siguiente comentario:lo que nadie nos ha dicho es si eso ha pasado debido al progreso o al retraso.

 

ONGs: Go home.

Las ONGs son un conglomerado de distintas inquietudes y campos de dedicación especializados. Un slogan para todas ellas peca de reduccionismo a no ser de que se refiera a aquel tipo de organizaciones que dedicadas al desarrollo desde posiciones inyectoras socavan los dinamismos autónomos aunque esa no sea su primera intención. ONGs (dos puntos) iros a casa es un texto segregado directamente por la experiencia de contacto con ellas en el oeste del continente africano. Es a esas Ongs de cooperación y desarrollo a las que va dirigida esta frase. Volved a casa es el grito que se ha dirigido a extranjeros belicosos interviniendo en suelos extranjeros. Si bien las Ongs comparten visiones y actitudes pacifistas no pueden evitar impactos colaterales equivocados en sus intervenciones de ayuda.

La elaboración precedente nos ha llevado hasta ahora a las siguientes ideas:

1. Las Ongs de la cooperación se convierten -en sus diversos campos de actuación- en la substitución de los trabajos y energías locales.

2. No cambian ni pretenden cambiar valores, actitudes ideológicas o tradiciones.

3. Con sus ayudas económicas contribuyen a generar una clase social privilegiada e indirectamente a que la élite de poder se ocupe de lo suyo y solo de lo suyo desentendiéndose de las necesidades del país.

4. Hacen de vehículos exculpatorios para las poblaciones metropolitanas de Europa y de los países ricos resultando en la práctica agencias de gestión para saldar la pretendida deuda histórica de los blancos hacia los negros.

y5.La visión nativa  predominante ante las Ongs es la de los salvadores, la de los ricos, la de los altruistas, generando estados de alienación mental y de desidia suplementaria. La psicodependencia es una pandemia africana tópica. Su síntoma cursa con una ausencia de orgullo étnico y una vergonzosa falta de dignidad.

Un asunto completamente distinto son los grupos internacionales, de condición jurídica igualmente de organizaciones no gubernamentales que intervienen discutiendo las atrocidades de los gobiernos –o de las poblaciones- contra el medio ambiente (patrimonio de toda la humanidad) o contra los disidentes encarcelándolos. Mientras las luchas y denuncias antigubernamentales contribuyen directamente a la difusión informativa de las verdades silenciadas y, por tanto, a una elevación de conciencia, quienes se dedican a hacer el trabajo de los autóctonos, permitiéndoles que sigan consolidándose en sus desidias y arritmias, vienen a consolidar sus prácticas de ociosidad por no decir  vagancia.

En el momento de redactar esto, el repaso autocrítico de la función substitutoria de las Ongs en África y la adopción de un ultimátum de abandono generaría consternación y presión para desencadenar cambios mucho más consistentes que su continuidad tal como se viene haciendo, desde la descoordinación, la sectorialización y la total falta de anticapitalismo.

Proponer la discusión sobre el peso y la función de las Ongs en los países de dedicación lejos de sus bases sociales de apoyo de las metrópolis lleva a observar  la casuística concreta de la gestación de dependencias-tipo. Lo que tiene poco sentido es la dedicación abnegada (tampoco tanto: las Ongs generan profesionales asalariados enviados expresamente a los lugares) para ayudar a sectores concretos de países (obtención de agua potable, creación de escuelas, instalación de paneles de energía solar, unidades sanitarias,…) y luego dar la espalda a inercias culturales nefastas (dejar morir a uno de los dos gemelos por tener la convicción que de adultos matarán a los padres, o la praxis de la endogamia reproductiva con las consiguientes malformaciones o la ya muy criticada corrupción del estado).

Las ONGs han encontrado el pretexto de sus existencias en los países subdesarrollados pero su presencia en estos no las ha convertido en ningún caso en polos de referencia alternativa para nuevos regímenes o formas sociales. Por otro lado se componen de voluntariado por lo general sensible al tema de la miseria pero no demasiado critico de las causas de las patologías sociales a escala mundial. Involuntariamente el voluntariado se convierte en cómplice de aquello a lo que va a ayudar perpetuando formas ancestrales de relación del hombre con el medio, consolidando su falta de dedicación al esfuerzo y substituyéndolo en las tareas más básicas, como construir físicamente sus escuelas o pintar sus fachadas, trabajos que pueden hacer perfectamente los lugareños. Si comparamos las ONGs a otras empresas, explícitamente intervencionistas como tales, las que construyen puentes, las que montan almacenes, las importadoras de productos alimentarios o tecnología, los fabricantes de tejas como la de un portugués que conocimos en Bafatá, estas contribuyen a modificar el mercado real, dentro de las pautas del mismo desarrollo capitalista, mientras que aquellas incorporan elementos de artificiosidad hinchado globos de mentiras.  Sin duda hay programas muy importantes que salvan vidas, impidiendo que la malnutrición mate niños, los contagios debiliten la población o permitiendo que los enfermos recuperen la salud, pero todo esto reemplaza las tareas del estado, su coordinación de campañas, su organización presupuestaria para ayudar a sus pueblos. Indirectamente el trabajo del voluntariado substituye el trabajo del funcioariado de estado permitiendo que este siga dedicándose a las corruptelas y a engrosar sus feudos privados.

Si se abriera un proceso de autoconcienciación de las Ongs en su función intervencionista en sus ámbitos y países de dedicación  una de las tesis que flotaría seria la de volver a casa, abandonar sus espacios, legarlos a la responsabilidad local de los lugareños (arriesgándose consiguientemente a que echara a perderlos después de décadas de mimo y dedicación). Eso sería tanto como preparar el enfrentamiento de sus pupilos a su madurez. Las ONGs bien podrían reciclar todos sus cooperantes y voluntarios a posiciones más concienciadas y criticas ante el mundo actual reciclando su tiempo personal no para exculparse sino para cambiar las cosas en lo substancial, es decir cambiado de actitudes y luchando contra las actitudes que dañan a todos los humanos (corrupciones y  faltas de plannings racionalizados).

Banca Ética

[1] . Banca Privada e Inversiones éticas.

Como se sabe, los fondos de mayor rentabilidad (generalmente packs de mixtos entre unos de renta fija de bajo interés y otros de renta variable que según los ejercicios  puede compensar la desvaloración de los anteriores) son aquellos que invierten en las empresas más rentables del planeta, es decir las empresas que suelen coincidir con las que no se destacan por su respeto a la naturaleza o a la humanidad. Los pequeños rentistas con remanentes  de dinero sobrante que los ponemos en esos fondos incurrimos en una contradicción ética flagrante. Por un lado a muchos nos molesta un mundo divido entre ricos y pobres con toda la distorsión mundial derivada de ese desequilibrio y por otro, enajenados  al problema  contribuimos a aumentarlo con nuestros ahorros No se trata de un plan deliberado ni perverso. Eso no.se trato de un efecto lógico al mismo hecho tenencial del capital guardado. Mientras el dinero se utiliza como un medio directo supervivencial y las salidas igualan a las entradas  o surge ningún´ conflicto ideológico al respecto. Mientras no haya ahorro el dinero es un instrumento inmediatista pero a partir del momento en que queda un resto y ese resto es acumulativo no hay posibilidad de autoengaño: esa cantidad será utilizada de una manera o de otra para negocios económicos desde el momento en que permanezca en una entidad financiera o sea usado en operaciones de préstamos.

La banca privada moderna ha dejado atrás la vieja imagen de la usura del judío prestamista que hacia su fortuna a base de alquilar su dinero por fuertes sumas a devolver en unos plazos pactados. Aparentemente el asesor de detrás del mostrador (o más modernamente del despacho) que nos atiende con una diáfana sonrisa y con un fuerte apretón de manos es “nuestro amigo”. En sus caras lavadas las entidades  hablan de “trato personalizado” y de  atención  incondicional y sincera. Y la verdad es que el director de la agencia más cerca de casa a la que hemos decidido dejar nuestros remanentes se convierte en una figura  próxima, identificable a la que consultamos dudas o reconducciones de nuestras sumas. Hasta podemos  caeremos en la trampa de creernos que defiende nuestros intereses y que el banco o la caja de ahorros lo tiene contratado para  hacer bonito. Pronto adivinaremos que  su discurso no pasa de ser  la palabra de la infamia cuando todo propuesta (producto financiero) no es otra cosa que un artilugio para sacar la máxima rendibilidad económica. En tanto que empleado de una firma el futuro de su puesto depende de la habilidad que tenga para ganar y conservar clientes y éstos (nosotros) por su parte se mantendrán en tanto y en cuanto vean seguros sus capitales. Lo que menos puede tolerar un pequeño inversor o un pequeño rentista es que se juegue mal con el ahorro de años de trabajo. Todo lo demás: en qué y de qué maneras se invierte su capital y el de otros muchos será secundario. Al cliente de banco le importará sobre todo recuperar su dinero y  no perderlo mientras lo deposite, y por añadidura, rentabilizarlo con unos réditos superiores al ipc anual. Lo que el banquero haga con su dinero: si lo  invierte en inmobiliarias o  en armamento eso ya será un tema un tanto secundario que le resbalará o que ni siquiera preguntará. Supondrá y querrá suponer que su dinero contribuye al desarrollo y es capital humanitario[2]  en lugar de  motivo de  empobrecimiento para terceros. Los grandes desastres de la humanidad siempre dependerán de otros: de los grandes especuladores sin escrúpulos y  el pequeño rentista en su ignorancia deliberada  y su magro capital  se verá inocente ante cualquier evento trágico dentro de la economía internacional. Pero cuando admita entrar en discusión sobre el tema se enfrentará  a una ética básica transgredida: la de apoyar con su  excedente voluminosas fortunas manejas por gente  menos  principista y más preocupada de los dividendos y los beneficios que de la justicia o de las ayudas. Lo mire por donde lo mire se encontrará entre dos frentes: el  de perder sus pequeños ahorros si no los invierte en  la mejo estrategia de rentabilidad  y el de participar  como cómplice en la organización social de las distribuciones injustas de los recursos. Tanto si deja su dinero en manos ajenas (agentes de bolsa o agentes financieros) como si decide moverlo directamente comprando acciones o  propiedades con el fin de venderlas, estará entrando en la dinámica de los juegos capitalistas donde el sentido de todo movimiento será el negocio: es decir la conversión de cualquier cantidad de partida en una cantidad mayor una vez restados todos los gastos del proceso, la especulación, la compra de materias primas y el mantenimiento de la operación.

Si tiene un mínimo de sensibilidad nuestro ahorrador se retirará de la historia o preferirá no tener dinero a verse en la tesitura de tener que jugar con él, es decir especular para no ver perder su poder adquisitivo. Si no la tiene ni siquiera admitirá la menor responsabilidad de su conducta en  los procesos económicos generales. Pero tanto si la tiene como si no la tiene será un juguete o un síntoma de las circunstancias: una vía expresión de la ideología imperante en la sociedad ambiciosa: la de ganar más y más aunque sea a costa de perder más contenidos existenciales.

Ante todo este panorama  distintas iniciativas vienen proponiendo otras reconducciones del dinero excedentario. Ya que está ahí, lo mejor es darle una salida éticamente aceptable. Es el momento en que el crítico anticapitalista devenido profesional medio estable y que ve que una parte de dinero es excedentaria, le toca decidir dónde meterlo que será honesto y no contradictorio con su filosofía de vida. Sabe que es ilógico v está llenando sus discursos de sobremesa o sus gritos en las manifestaciones contra el modelo social y por otra parte  tener una cifra suculenta en el banco por mucho que sea socio cotizante de varias ONGs e invierta  otra parte de su dinero en levantar su asociación militante o  sus campañas de protestas.

Por eso, si se desembaraza de la tónica especulativa de los banqueros, tratará de preguntar por productos financieros éticamente aceptables: aquellos que financien propuestas ecológicas, empresas energéticas basadas en el respeto al medio ambiente, proyectos de cooperativismo o promuevan inversiones  sin encarecer la circulación monetaria con el factor abusivo de la especulación.

Ese  minus ahorrador  se enfrentará ante un primer problema: las entidades financieras tradicionales ni siquiera se plantean la posibilidad de la ética en economía. Su parámetro es únicamente el de ganar dinero., haciendo de una práctica económica toda una filosofía de vida. Sin embargo, si sigue buscando encontrará otras opciones extra bancarias o al margen de las finanzas oficiales[3] . El problema inmediato que se presentará es la fiabilidad[4]  de esas otras líneas de intención. En tanto que una banca ética como tal no esté consolidada[5] . Por su parte las propias propuestas de hacer una proyección ética con un capital acumulada tal vez se encuentren con la tesitura de no tener proyectos claros que financiar y sí depositantes  que les den apoyo en la cocreación de un capital comunitario.

Se mire por donde se mire, el dinero quieto o el dinero de transición  constituye un problema ideológico y práctica a partir de una cierta envergadura. Ni el  cajón del despacho de  ningún pequeño rentista se puede permitir cargar con miles de euros, por razones obvias, ni  mucho menos el de un grupo que se plantea una banca ética puede guardar su capital en un fondo de inversión de otra banca tradicional a la espera de proyectos éticos que sean a la vez económicamente financiables.

Es obvio que no se trata de creer en que todo es financiable por muy ético que se presente, si no que lo es aquello que además de ajustarse a un código ético básico  parte de presupuestos realistas y de una viabilidad en el seno del mercado general, por lo tanto en un terreno donde lo que domina no es justamente la ética. Al mismo tiempo estamos saeteados por datos estadísticos escalofriantes[6]  y sabemos que un montón de problemas se evitarían simplemente con un tratamiento distinto del dinero, pero ese saber no convierte nuestros pequeños, moderados y privados poderes adquisitivos en un poder ejecutivo real para transformar profundamente la realidad de nuestro tiempo por lo que hace a la herencia de problemas ancestrales y endémicos. Eso nos lleva a vivir como sujetos escindidos: de una parte  vivimos una línea ideológica, de pensamiento liberal o humanitarista, de otro somos socialmente cómplices del sistema del que abjuramos.

 



[1] Este articulo trata de  enfrentar  a cada persona a lo que hace con su dinero acumulado y a las implicaciones no éticas al tomar esa opción.

[2] La propaganda empleada por el banco de España para promocionar inversiones en tesoro Público abunda en los aspectos desarrollistas y humanitaristas como nuevas estrategias de enganche para los depositantes en tanto que crean menos problemas éticos.

[3] Al asocaire de ésto se viene trabajando desde FETS (finançament ètic i Solidari)en un planteamiento para la construcción de una banca ética. Docenas de ONGs -y entre ellas algunas de las más poderosas por lo que hace al volumen de dinero manejado en planes de ayuda-son socios participativos del programa de investigación y debate sobre la viabilidad del planteamiento.

[4]Quiero citar la experiencia de haber convocado una conferencia  sobre el tema con un ponente de FETS y cuyo auditorio  estaba básicamente constituido por gente que había militando a favor de la consulta social por la condonación de la deuda externa, en su mayor parte pequeña burguesía local cobrando  sus nóminas por la banca tradicional y con  cantidades excedentarias. El desarrollo del tema sólo movió a una interés teórico (tal vez a una inquietud privada sobre las almohadas)pero no a una toma de posición ante la sugestión, ni siquiera de arriesgar una pequeña parte de capital para apoyar una iniciativa e banca ética. Obviamente el  sujeto revolucionario tiene menos resistencia a abogar por el cambio de las cosas fuera de sí que para cambiar aquellas de su familia, su casa y  sus pertenencias.

[5] Hay una larga tradición de firmas en este campo en  otros paises:Alemania, Gran Bretaña, pero no en España.

[6] El hambre en el mundo podría resolverse con  el 10% de lo que se gasta en armamentos

Seminario de Metafísica

 

El debate metafísico no queda circunscrito a la tesis del Todo-Uno o del Dios Único por encima de la multiplicidad de versiones de quienes le interpretan.Es un debate inter y transcultural de amplia envergadura que implica el repaso de corrientes de pensamiento y  el balance de proposiciones culturales en juego. No es un debate separado del  de la cultura general por mucho que la occidentalización de las formas y el ateísmo regente quieran pensar en  una superación de las creencias a cambio de hedonismos de los consumos del tiempo existencial y de sus formas. Es un debate que empaña e implica a todas las demás polémicas en curso de la vida intelectual. Si bien, en una época anterior era suficiente ponerse a un lado u otra de la divisoria entre creyentes y no creyentes, en la actualidad la fusión de las ciencias físicas clásicas con las ciencias místicas[1]   ha borrado todo parecido con  una línea que separe campos antagónicos del saber. Los exantagonistas  ante los credos, se ven reciclados por fuerzas poderosas de la historia del conocimiento e impelidos  a reconocer los distintos universos internos que encierran:los racionales y los no-lógicos, las verdades comprendidas y las verdades intuidas.  Si unos siglos atrás se podía morir por el hecho de no creer en Lo Sublime y con tal descreencia, descreer también en luna organización eclesial que sojuzgara a las gentes a partir de sacarle partido a sus miedos; la actualidad ya no divide al mundo entre  apólogos  del más allá  por un lado y sus detractores por otro,sino entre visionarios de un más allá físico y  subordinados a la realidad aparente o demostrable. El más allá físico es la metafísica que ha encontrado expectación, seguimiento y estudio,desde el campo de las religiones al campo de la filosofía, dejando ver sus efectos en el mundo de las artes, la literatura y sucesivas expresiones del pensamiento, por encima de corsés culturales concretos e incluso de épocas históricas determinadas.La metafísica es el legado de estudio que a diferencia de cualquier otra convoca la elaboración y el desideratum de entender la vida más allá de sus postulados matéricos. La metafísica, desde la teología a la teosofía, ha proporcionado un caudal  especulativo por el que posicionarse ante las conjeturas del post-ser, más allá del ser conocido como tal. Es la invitación al debate etéreo por excelencia y el que permite ir más allá de los principios rutinarios de una mecánica del sí, por el credo mismo. Y es el debate impostergable para todo correligionario amante de saber más allá de lo sabido en la conexión de su yo divino con un universo de totalidad.

Un marco de debate regular como seminario[2]  de metafísica, abierto a quien quiera aprender y enseñar  sin tener que justificar su pertenencia a un grupo espiritual o religionario determinado,y tampoco  su no pertenencia a ninguno; es un espacio de cocción de las ideas y de profundidad analítica.Un micro o maxi foro desdogmastizante por esencia. Un lugar objetivo de contraste, de co-reflexión en grupo, de co-inspiración y de fraternidad espiritual.

El solo hecho de conjugar membrecías distintas de tantos apostolados como se quiera, en son de armonía y en una paz  relente,es ya una razón suficiente para instituirlo. Pero su desarrollo dependerá del rigor e interiorización que se consiga[3]  y no de la autoconvocatoria rutinaria[4]  que se haga. El seminario de metafísica  puede ser un espacio permanente y un fondo de inversión energética a perpetuidad. Un lugar[5]  por el que pasen personalidades intelectuales[6] , abierto a las personas interesadas en esoterismo,parapsicología, espiritualística y religiosidad.Y un espacio de co-hecho en el debate interespiritualista complementario y reforzador de otros espacios divulgativos de mayor resonancia[7]  dentro de la misma  línea.  Un seminario de estas características recuperaría  discursos que se han esclereotizado  por la falta de reflexiones y estudios, o que se han mantenido bajo dominios religiosos concretos, más impregnados de proselitismo que de deseos de comprensión y comparación. Además sería el punto de fusión entre la filosofía y el espíritu, o el pensamiento y la  religión,como las caras del proceso histórico de las ideas humanas.

 



[1] Parece que la mística y la ciencia son vocablos antitéticos.Mientras la ´una cuenta con presupuestos no demostrados y la presunción de  una realidad trasnpersonal y transmaterial altamente compleja de la que la realidad matérica es tan solo la parte menor y menos evolucionada;la otra no admite más discurso  que los producidos por sus laboratorios estoicos de persecución rutinaria de todas las variables.

[2] La palabra seminario es la apropiada y alternativa a  la de curso.Mientras aquel sugiere elaboración y construcción desde la confrontación, este sugiere el de extensión de un conocimiento dominado y consensuado, reproducción del mismo y aprendizaje, sin qu la dimensión crítica ocupe el lugar más importante.

[3] Tan solo  posibilitable por un programa de actuación.Una convocatoria de 9 o 10 sesiones por año. en un formato de co-responsabilidad temática, con un enunciado troncal al que se vinculen los temas-parte.

[4] La rutina de un autoencuentro  tiene sus ventajas de cohesión de una adhesión preestablecida y un activación del ánimus de  la co-misión compartida.Y eso es un valor muy importante.Pero no es una técnica propiamente ni una garantía de trascendentalización del saber místico.

[5] suficientemente flexible y abierto pero con el protocolo de formalidad de una cierta inscripción de compromiso de continuidad. La diferencia de un seminario  troncal al de una conferencia, es que en aquel la pérdida de asistencias lleva a repeticiones de debates en quienes llegan tarde o se pierden sesiones que al intervenir obligan a abundar en lo mismo o a repetir lo ya dicho. En una conferencia independiente en cambio,cabe toda intervención derivada del tema del día. 

[6] No tanto en el sentido de personalidades de renombre como personalidades psico-espiritas que hayan trabajado su interior y elaborada su verdad  divina, o tal vez, mesiánica.

[7] Lo que son/serían convivencias universalistas de invitaciones múltiples de otros grupos y corrientes espirituales.

Espacio de metateórica

 

La metafísica, o la exploración en lo más allá de lo físico y comprobable, es una invitación permanente para ahondar en nuestros preguntas incontestadas o revisar nuestras respuestas provisionales. Convoca el debate abstracto por su propio cometido y con ello se corre el riesgo de desbarrar las conversaciones hacía predicados tan densos como insustanciales pero revestidos de aseguranzas sacrales. Plantearlo como reto de investigación del más allá (en un salto cualitativo de lo sabido a lo no sabido)así como espacio de encuentro de distintas teorías y prácticas sobre la espiritualística, requiere algo más que una cita organizada  para hablar en general sobre lo divino y lo humano trascendido. Precisa de contenidos y de programación[1] , o lo que es lo mismo de una dinámica tras unos objetivos. Eso y no la digresión espontánea es lo que garantizará la conversión del espacio en un referente amigo de otros grupos que busquen el reencuentro, la sintonía y la unidad desde sus diferencias particulares.

Cabe prevenir la divagación, como  una disuerte inherente a los conciliábulos especulativos. Si cualquier tema de abstracción la trae como un efecto colateral, tanto más recrecido cuanto más latinizante sea una  cultura,  los temas filo religiosos y para espirituales, todavía la socorren más, en tanto que divagar es una manera de escapar de las respuestas planteadas por las preguntas propias de toda controversia. La discusión  real nunca ha sido el griterío con el que se la ha revestido. Pero lo cierto es que la propia palabra discutir ha quedado desautorizada, siendo sinónimo para no pocos, de crítica, polémica destructiva y calificativos desagradables. En todo caso, donde hay dos o más partes encontradas e levanta un trayecto para saber cuáles son los irreconciliables y cuáles los datos conciliables. El espacio metafísico, más que  ningún otro, propicia una discursividad  difícil de especificar que navega de alfa a omega sin establecer referentes seguros. Las grandes afirmaciones teológicas  son un proceso poético secuencial que  calma  la rebeldía de búsqueda de los espíritus pero no satisface el vidrio racional. Y toda lógica creacionista acaba siendo la expresión de la angustia humana por seguir sin saber nada-en lo esencial-del pasado originario de la humanidad. La teología  fracasa como lógica del dios, aunque tenga éxito en sus mensajes crísticos; y no sale del laberinto de una teleológica, o una pretensión de conocimiento real de todo aquello de lo que guardamos una distancia enorme y una fisura profundas.

Pretender una explicación del sentido último de la vida terrena y dotar de una lógica al más allá, es un laberinto meta teórico formidable, ante el cual, la tentación de sentar de una vez para siempre una construcción doctrinaria, es demasiado poderosa como para no sucumbir a ella. Eso explica que todas las religiones tengan previsiones para todo: desde las explicaciones a sus porqués místicos y teocéntricos a sus rituales y calendarios de peregrinación. Ese damerograma general  viene a crear un maremágnum teocrático donde el sujeto pensante es reducido a la nulidad. Hay otra posición ante  el viaje místico y la intuición extracorpórea, la de no renegar como sujetos de lo que están tanto en nosotros como en  la totalidad de los objetos manejables. Admitida la capacidad creativa desde la condición pensante con la presunción del alma divina, cabe, consecuentemente, entrar  en una dimensión de autonomía con la que negociar   las variables eternas el destino que  se quiere, o lo que es lo mismo, negociar con el propio dios  el futuro buscado, ya que lo que está siempre en juego es el concepto de omnipotencia. El espacio metafísico es un compromiso con una clase de debate y de polémicas, no suministrable por los componentes cotidianos de la vida. Es un espacio de coordenadas en las que concurren, los intereses teóricos  irresueltos que están en la cola de los temas expectantes más los intereses  personales de sentido existencial privado en  un mundo selvático difícil de vivir. Y más que corresponderse con una ubicación determinada[2], se correlaciona con todos aquellos encuentros que quieren progresar en las tesituras del alma humana ante la habitabilidad de las limitaciones corpóreas en una existencia casi-carcelaria. siendo una suma de espacios de reunión los que van configurando unas existencias personales propensas a la meditación, la conexión angélica con otras presunciones de expresión y la construcción de valores teóricos que permitan una consciencia por encima de las teorías restrictivas vigentes por muy  hegemónicas que sean.



[1] Además de una calendarización de días, horas y lugares de encuentro, la programación real empieza con dotar a cada encuentro de un contenido previsto: un tema y un/a encargado/a de tema.

[2] aunque si no queda predeterminado un seminario de metafísica, con día, lugar hora y programa temario, es difícil que el espacio metateórico alcance una singularidad  apropiada.

Libertad de protesta.

libertad de protesta y la protesta que la restringejesusricart@hotmail.com

Dentro de las libertades democráticas está incuestionablemente la de protesta. Esta se ejerce con distintos derechos (por lo  general con paros y huelgas en el trabajo y manifestaciones públicas en la calle, también con ocupaciones todo ello acompañado de cartelismos y eslóganes) que vienen formado parte del crecimiento maduro de una sociedad. La madurez social es la que admite las actitudes diferentes tratadas civilizadamente. Es así que los protestatarios por un tema a cambio de reconocérsele su protesta tendrán que admitir el derecho a otra, a su debido turno, con la que no se identifiquen en lo más mínimo.

La protesta ha  ido evolucionando -en los países que la permiten- hacia formas de espectáculo social que cumplen más una función de testimonio identitario que no de presión efectiva. Sí, sí, es verdad que grandes protestas han hecho dimitir gobiernos o jefazos políticos o los han hecho tambalear, también ha conseguido la readmisión de despedidos o la liberación de detenidos. Puntualmente las protestas más radicales han desencadenado tomas de poder y cuadros revolucionarios catapultado tomas de poder para reorientaciones históricas. Es posible que en el imaginario socio evolucionista se siga creyendo en que a base de sumar protestas la sociedad se va concienciando y participando de ellas hasta que un día una huelga nacional acabe con formas caducas de existencia social. Esto son palabras más que el sueño de la utopía. En primer lugar hay que distinguir entre los distintos de protestas y categorizar exactamente tanto lo caduco como lo nuevo por nacer.

Los movimientos de contestación social tienen más claro en contra de lo qué están que no a favor de lo que quieren conseguir. Las luchas reivindicativas siguen siendo fundamentalmente reactivas. Las preocupaciones –desde el estudiantado- por el plan Bolonia o por las pérdidas de puestos de trabajo –desde los asalariados- por la crisis financiera, son fundamentalmente reactivas. Lo que distingue una lucha de vanguardia de una reactiva es que aquella mantiene una regularidad de la reivindicación por un modelo alternativo a construir mientras que ésta cae en un berreo ante la paternidad estatal por no hacer lo que se cree que debiera. El principal problema que tiene la lucha reactiva es que si bien nace contra un estado contra quien se pelea es con sus lacayos, los cuales cambiarían de ideología y de bando en el supuesto de que este movimiento los sobornara con dobles  salarios y más pagas extras. Un contrasentido, desde luego, pero todo un gag.

La protesta en si misma tiene toda la lógica. El solo hecho de pensar es ya una forma de protestar si revisa postulados tomados por intocables y los desbanca. La más radical de las protestas no es la que ocupa una sede emblemática de una ciudad o se enfrenta con adoquines o cócteles molotov a la policía sino la que organiza una estrategia para la victoria y consolidar otras formas de hacer la vida. En no pocas luchas se pierde de vista lo que las original para seguir combatiendo por sus efectos, generalmente los represaliados o asesinados en las represalias. Cada vez que la  policía antidisturbios carga brutalmente contra manifestantes que se van de nada se estropea algo más en el panorama de la confiabilidad social. Cada vez que alguien golpea a alguien, sea en el caso de un uniforme con el que ejerce el abuso de autoridad, sea un humano contra otro es que está fallando algo más que la paciencia, es la capacidad de dialogo la que está rota y el raciocinio lo que está en crisis. No es nada nuevo, sabemos que llevado el ser humano a una situación extrema se comporta como lo que nunca ha dejado de ser, una fiera.

La valoración política de la función de la protesta reivindicativa no se puede separar de lo que lleva dentro. Tampoco se puede confundir el grito y la pelea con el  supuesto de un planteamiento maduro. El derecho a la protesta es indispensable para no permitir que la sociedad se duerma en sus imposiciones y en la mentira del discurso único de ellas, pero por otro lado los actos de protesta callejera  pueden imponer situaciones no consensuadas por otros. Si es difícil que llueva al gusto de todos también lo es que las formas de protestar lo sean. La protesta impone situaciones que son encadenadas a imperativos de otras fuerzas para socavarlas. Son lamentables los incides periódicos a lo largo de décadas que se van repitiendo con situaciones parecidas de peleas con daños más o menos severos e irreversibles. La lucha anticapitalista no es pelearse con el tipo uniformado y perder la energía con él, a fin de cuenta un asalariado que vende su comportamiento a quien se lo paga, sino la creación de formas alternativas de vida extraoficial (cooperativismo profesional, vida neo-rural, banca ética, educación, consumos de calidad, manufacturas éticas, supresión de los bienes herenciales…). Eso pasa por construir otros espacios y seguir otros criterios de adaptación y supervivencia más que por estar continuamente declarando el “no estoy de acuerdo”.

Ya hace tiempo que ha sido afirmadlo que no cuenten con nosotros para seguir estropeando este mundo, poblándolo de crecimientos productivos anti ecológicos y de capitales de ambición, pero por otra parte no se ve que nadie cree redes sociales en nuevos territorios en los que ejemplificar un mundo alternativo, probablemente porque ese “nosotros” no es tan compacto, ni unitario, ni seguro. Sí hay un nosotros univoco en la protesta: el de no querer imposiciones que nos une, pero no para construir propuestas. El salto de la protesta a la propuesta no es tan claro. Es más fácil pactar lo primero que lo segundo. La falta de su estrategia hace que las protestas se extingan por dos razones: por la represión que se recibe tan pronto use formas ilegales (el desalojo brutal  de los estudiantes del claustro universitario barcelonés después de 4 meses preanunciado por el rector si había violencia) y por la propia inconsistencia de la lucha que reivindica algo que espera le sea dado en lugar de instaurarlo, perspectiva nada segura si el grado de compromiso solo piensa en términos político-coyunturales y los psicológico-sociales para un diseño de relaciones de futuro más autenticas.

La libertad de protesta tiene por efecto colateral no previsto un fenómeno contrario el de impedir el ejercicio de la libertad de quien no la subscribe. Algo tan simple como lo ocupación de la calle obliga a un itinerario distinto a quien no participa de ello. Los clásicos cortes de carreteras o de transportes públicos en horas punta evidenciaban un malestar pero creaban otro, el de los usuarios que llegaban tarde a sus distintas citas sin ser los responsables directos del malestar anterior.

La protesta no empieza ni acaba en los actos de reivindicación por formas sonoras y contundentes. Lo que hace la pancarta y el grito coreado es trasladar el texto expuesto moderada y discretamente en una prosa, en una revista, en un panfleto. La frase reivindicativa no incorpora mas teoría o argumentación por el hecho de ser coreada como eslogan de lo que hace al ser escrita como artículo. Lo mejor que puede hacer cada cual que cree en un ideario de vida, de relaciones, de sociedad, de saber, es aplicarlo en su ámbito en la medida de sus posibilidades subjetivas. Es importante la contestación social y anecdótica la experiencia de la pelea pero lo que cambia las cosas es también adoptar formas de vida personales consecuentes y trabajar por un mundo mejor por la vía de ser un individuo mejor.

Muchas de las manifestaciones alas que asiste una ciudad moderna es una secuencialidad de grandes individualismos colectivizados; es decir, cada sector, a su turno, protesta por su tema sectorial, siendo ignorado por los otros que a su vez lo serán cuando ejerzan su protesta. Lo que pretende una protesta masiva es presionar por la fuerza a los magnatarios que tienen los resortes para dar las órdenes. No siempre lo consiguen.  Hay tipos que llegan al poder pidiéndoles la dimisión y no lo abandonan hasta 50 años después sin que un solo año no haya protestas exigiendo que se vaya. Esos actos de constatación son tomados como lloriqueos escénicos.

 

La seducción verbal.

 

 

 El lenguaje sonoro como conquista de los sentidos.

ruta expositiva

Las palabras como instrumento de entrega desde la antigüedad.

La indeferenciación general dentro de la estandarización.

El lenguaje como lo privativo y lo personalizador.

Comunicación y seducción.

Autoventa personal y venta en marketing.

 

Sobre los distintos lenguajes corporales y su función atractiva se han corrido ríos de tinta. Ovidio[1]  en Ars Amandi[2]  ya habla de la importancia del ver y del ser visto. Ovidio en su libro clásico de psicología de las relaciones humanas se presenta como poeta del pobre y no del rico ya que aquél tiene suficientes caudales para conseguir lo que quiere mientras que éste necesita de palabras para conseguir sus conquistas[3] .No discutiré ahora su arrogancia de género en lo que no dejó de ser un manual para hombres sobre su conducta ante las mujeres y cuya relectura es perfectamente actual habida cuenta de los conflictos estadísticamente preocupantes entre ambos.

La cuestión es que el lenguaje estaba ya considerado como un instrumento de seducción y de contención en la cultura  del imperio romano. Podríamos rastrearlo en otras antiguas culturas.

 Las teorías que sostienen que se enamora con la imagen y con el gesto y que analizan la prerrogativa sensual de los actos comunicativos han dejado de ser tabúe.  Sabemos que el cuerpo y toda su versatilidad es el compendio de varios instrumentos para alcanzar o conquistar al otro. El tema es de una vastedad tal que interesa analizar capítulos de formas y de procedimientos comunicativos para ordenar una cantidad básica de ideas con las que trabajar y experimentar.

La seducción verbal de la que ahora vamos a ocuparnos es aquella parte de la seducción que utiliza el texto hablado (y escrito)para alcanzar una sintonía emocional con quien lo recibe. La seducción verbal opera tanto en soportes acústicos como escritos y silenciosos.En este momento me ocuparé solo de su campo audible.

En principio los humanos somos seres no diferenciados hasta que no tomamos la voz .Algo que  pasa tanto en el plano personal como colectivo[4] . No es que no estemos diferenciados a priori es que no caemos en la consciencia de tales diferencias. Pasamos por la vida como espectadores un tanto saturados y cada cual pasa por la de los demás formando parte de un paisaje que ha acabado por ser amorfo a  partir de la masificación de los estímulos. Ya nada llama la atención tan  poderosamente como unas décadas  atrás. Apenas nos fijamos en nadie debido al estrés y al gobierno del tiempo que marca nuestros ritmos. Nos mezclamos los unos a los otros en medio de lo que llamamos gente sin percibir la inmensa mayoría de detalles con los que nos cruzamos. Formamos parte del anonimato. Y todos sin excepción pertenecemos a una mayoría de algo que nos estandariza:el vestir, el sentarse, el andar y sobre todo en el callar. Debemos acudir a lugares muy lejanos y únicos para que aquel tal vez añorado trato humano de la deferencia entre desconocidos o el interés por lo nuevo se demuestre ampliamente como en el tiempo en que Arthur Miller fue a representar su teatro a Beijing[5] . Hoy, raramente, hagas lo que hagas, sea donde sea, se despierta un interés. Este concurre frente a la originalidad es decir la diferencia.,Y la indiferencia personal por lo que más proporcionada está es por el discurso privado y por la voz particular.

A partir de una cierta edad se alcanza una invisibilidad funcional. Nadie se da cuenta que has llegado o que estás allí. En contrapartida tú tampoco te das cuenta de muchas personas que comparten el espacio o el momento. Es estructural al hecho de vivir y de vivir en sociedad sin darnos cuenta del valor específico de lo ajeno. La percepción de los adolescentes es el de discriminar a los mayores y el de los mayores de discriminar a aquellos. En las mismas expresiones verbales el lenguaje puede ser tan discriminativo que en el os modos de hablar estamos ya segregando o incluyendo a partes de los demás. El uso del femenino o del masculino en el castellano en determinados contextos ya son maneras  segregantes.

El  lenguaje inclusivo e integrativo no viene heredado siempre de la cultura, muy marcada por intereses de clase y de poder. Es una producción subjetiva y colectiva autoconstruida a lo largo del tiempo de vida. Objetivamente es posible estar modificando nuestras expresiones siempre aunque subjetivamente acabamos instalándonos en unas que repetimos una y otra vez de acuerdo a nuestras ideas y a los impactos que ejercen y que mejor resultado nos dan. De hecho un hablante podría llegar a contabilizar la cantidad de veces a lo largo de su vida que emite tanto una misma clase de expresiones o dejes o tics verbales así como la de veces que reproduce unos mismos relatos. De lo uno y de lo otro depende de la calificación de válido o no de cada interlocutor. Sucede con todo, también con las noticias telereproducidas, los libros editados, las conferencias dadas o cualquier clase de producción textual y verbal transmitida. Siempre se da una cierta cantidad de redundancia[6]  aunque hay porcentajes lógicos de ella y otros absolutamente desconsiderados que proporcionan motivos para prescindir o pasar de aquella fuente de información.

En el contexto de indeferenciación dominante de un mundo maquinado para conductas máquina saber hablar o hablar con propiedad es una condición supervivencial emergente y sobre todo una estrategia en si misma para alcanzar el alma ajena. El lenguaje es, por encima de cualquier otra propiedad instrumental lo que nos permite establecernos en el mundo y ordenarlo como un todo.

La capacidad verbal para hacernos entender no se limita a un hecho comunicativo. Las teorías de la comunicación y del valor mensajero de las palabras son insuficientes para explicar la red que teje cada palabra en las relaciones simpáticas y/o antipáticas de cada sonido con sentido. El lenguaje personal es lo que más representa la personalidad de cada hablante.Hasta un segundo antes de su pronunciación el sujeto humano es un interrogante, una hipótesis a lo sumo o un enigma.A partir de que toma la palabra se hace familiar, accesible, sociable y comprensible. El lenguaje es una entrada en momentos pétreos que  modifica la percepción del otro. Cuando el lenguaje es incomprensible, cuando el otro tiene otro idioma que no se entiende es tanto más fácil verlo como enemigo; en tanto usa determinadas expresiones crea un flujo energético de aquiescencia. Eleuterio Sánchez[7]  cuenta como para conseguir una cierta confiabilidad de sus guardianes al ser traslado esposado en un tren  se puso a hablar con ellos en su propio acento y de sus propias cosas. Eso le permitiría en un cierto momento  cambiar la llave de ubicación en su cuerpo con la que abriría sus esposas.  El reo estigmatizado con toda clase de acusaciones se convierte en persona cuando habla una voz identificable.El enemigo no lo es tal cuando habla en el idioma de su contrario preguntándole por cosas conocidas. En definitiva el lenguaje es la maravilla de acercamiento que tenemos las gentes entre nosotras para ser algo más que mensajeras de informaciones y ser entregadoras de emociones.

En el modo de comunicar las cosas ya hay seducción o todo lo contrario si no se entiende este atributo. Prematuramente el niño aprende los gestos seductivos y los sonidos que piden comida o mimos. Hay formas sonoras y fórmulas verbales que abren puertas (o corazones) y otras que los cierran con cerraduras definitivamente bloqueadas. El lenguaje es tan importante que sin el es difícil de concebir el mundo tal como ha sido y es. Es el responsable del progreso humano, de la industria, de la planificación y de los acuerdos, de los procesos intelectuales, de la pasión y el amor. Según una persona hable se acerca o se aleja de los demás. Y cada oyente  por una infinidad de datos sutiles en su mecanismo de percepción acepta o no a quienes forman parte de su campo hablado. Lo que llamamos sociedad o mundo de lo humano se refiere fundamentalmente al mundo de significantes, de traducciones racionales de lo qué decimos y pretendemos decir. El imperio de la irracionalidad en muchos campos se nutre siempre de dinámicas lógicas verbales.Dime cómo hablas y te diré lo que eres además de saber lo que podré esperar de ti.

El lenguaje es tan preciso que una entrevista verbal en profundidad da mas datos que la batería más completa de tests de evaluación de personalidad o de aptitudes o de rasgos caracteriales, que aún así son instrumentos que computan respuestas de decisiones. Tanto en selección de personal como en psicodiagnóstico la entrevista es indispensable para saber qué y quien es el otro a evaluar.

En la vida comercial el lenguaje es lo  primero que se vende; aún antes que el articulo que elogia  sobre el que un potencial comprador esté interesado. Las  técnicas de marketing sostienen que lo primero que vende el vendedor es a si mismo.Una vez conseguido esto puede vender cualquier otra cosa que se proponga. Las famosas cenas de negocios (también en las políticas) son procesos filocomerciales o prácticas paralelas a los espacios de negociación en si mismos para sintonizar anímicamente posturas encontradas y conseguir resultados de éxito. La cena es el espacio,por definición, de familiaridad, de intimidad. Es el lugar donde se puede hablar de todo un poco, permite la relajación y la lasitud y la consolación de los sentidos a través de la satisfacción del vacío estomacal y el embotamiento parcial de la percepción.El análisis y el razonamiento preventivo da a lugar a la empatía y a una confidencialidad o su simulacro.

 El protocolo estandarizado en las relaciones personales, especialmente las que están en grado de tentativa inicial pasan primero por una cena o un restaurante y después por una habitación o una cama. Raramente el proceso es a la inversa. La cena es el lugar que proporciona dos inapreciables fuentes de datos: el gesto y la palabra. Según las ocurrencias y dicencias del otro, uno se atreve a ir a más o por el contrario decide ir a menos. De hecho se ha llegado a este espacio cuando hay un interés por el discurso que pueda decirnos una persona.

Sabemos que toda persona en cierra un discurso. Cualquier saturación que podamos tener del mundo y de los demás no ha destruido este axioma. El otro es una fuente de valor incalculable, ilimitado.Una cantera a descubrir. Ciertamente  las experiencias de profundización que han resultado frustrados blindan la actitud del querer conocer y nos sume en la indeferenciación predominante antes mencionada pero no es menos cierto que vivimos la vida sobre la hipótesis esperanzada de adquirir saber y experiencias únicas y divertidas y poderlas compartir con gente emocionalmente coincidente. Es así que cada experiencia o acto de vida por el que pasamos: excursiones, partys, comidas, encuentros congresuales, reuniones festivas o ejecutivas; estamos esperando instintualmente conseguir nuevas sintonías, otras prosas con las que vibrar.

Los actos lúdicos tienen su reverberación en los actos de habla. La hipervaloración del hecho y de la práctica realizada no impugna esta verdad. La palabra permite la re-lugarización del placer. El hecho verbal sobre el hecho físico lo reestima, lo juzga, lo apasiona de nuevo.

Para quienes siguen en la dicotomía confrontacionista entre hechos y palabras como si se tratara de dos entidades nosológicas distintas cabe contraponer la noción de que la palabra es un hecho físico en si mismo, en tanto que se reproduce a través de un aparato fónico en el caso de la verbalizada o sobre un soporte material en el caso de la escrita.El modo de emitirla, en su prosodia, su vibratilidad, sus armónicos ya está dando un boceto de la persona que está detrás.

Hay voces al teléfono que nos seducen y otras que nos resultan agresivas por estridentes o inarticuladas.

Las personalidades divas de todos los tiempos en la ópera han proporcionado elencos de héroes por su voz. Hay tonos sopranos y tenores que nos llaman la atención porque nos llevan al cielo. Hay bajos que nos envuelven y cautivan. Ya la sola posibilidad del grito antes de que tenga una articulación alfabetizada está creando un espacio de significado.

La seducción verbal es un tema que se enfrenta a una resistencia espontánea a su parcelación.Al igual que otros que se refieren a atributos inherentes, y en principio invariables, a la condición de ser;  la gente no quiere admitir que tiene unos sellos de por vida: su estética facial, la longitud de su cuerpo por su atractivo o falta de atractivo. Es fácil admitir atributos cuando aquellos favorecen a quien los tiene y muy difícil de hacerlo cuando carece de los mismos. La voz es un atributo que nos acompaña biográficamente mientras cambia nuestra edad. A menudo distinguimos a personas por su voz cuando no lo hemos hecho por su semblante que nos ha pasado inadvertido o con la transformación de los rasgos ha hecho que pasara por alto nuestra mirada. La voz tiene un tono más estático a través de distintas edades,y sobre todo el modo de administrar las palabras y la fuerza con que son puestas en ondas sonoras. Las familias genéticas uniformizan  las voces y un tipo  de expresiones más allá de lo que los mismos interesados puedan sospechar.Será a través de pruebas objetivas como grabaciones o registros en video que reconocerán tales semejanzas. La voz es así lo distintivo de cada uno pero también lo que nos inserta en unos grupos y acentos pre-clasificados. Hay voces  más melosas y atractivas que otras.  Desde el mediterráneo latino nos podemos sentir,acústicamente, más seducidos por el francés, el chino y el argentino que no por el alemán, el árabe o el castellano. Pero tal predisposición no deja de ser una trampa del mismo mecanismo de la percepción determinado por experiencias culturales y emocionales previas. Aquello que es seductivo en un tiempo y un tipo de personas puede pasar a ser incluso lo contrario para otras épocas y otras personas. Y al revés, aquello que instintualmente se ha rechazado por manejar haches i jotas  aspiradas o kas  rotundas  se puede retomar con interés y  permitirse gozarlo desde el sentido del oído. En principio no hay voces malas ni voces buenas. Todas tienen un poder de transmisión de sentido, incluso cuando no son traducidas o interpretables en su exactitud.Escuchamos canciones que no entendemos y que nos emocionan y admitimos que hay sonidos musicales relajantes o incluso curativos. La voz tiene una función sintónica por el campo vibrátil que mueve independientemente del mensaje que pueda transmitir.Claro está que hay un tipo de voces organizadas para cautivas con contenidos cretinos y nefastos. De ahí que su capacidad seductiva sea un motivo de alerta para que aquello que es dicho siempre sea puesto en las coordenadas de lo analizable. No basta un susurro para creer en un beso.No basta una frase cariñosa para creer en el cariño. No basta una dulzura acústica para creer en el artículo o la idea que desean vendernos.

Observamos que cuando hay relaciones de conflicto entre dos hablantes que guardan un vínculo sentimental, hay un momento cuando pretenden el acercamiento que atenuan las voces recurriendo a expresividad pseudoinfantil. También en una reyerta en ciernes con un desconocido la voz es aumentada o disminuida según la estimación intuitiva de probabilidades de salir bien parados de una posible pelea física.  Tales pautas no son exclusivas del género humano, también se dan entre animales y de aquél con estos: cuando queremos imponer una fuerza ante un perro que gruñe y  tal  vez vaya a atacarnos lo podemos neutralizar simulando una fuerza mayor aumentando nuestro grito; y cuando queremos hacernos amigos de un animal doméstico suavizamos nuestros tonos verbales.

La voz  y el aparato de fonación que la permite constituyen el resultado y el medio de producción con el que gestionamos la pasión y la emotividad además de nuestros puntos de vista y explicaciones. La apostación y campo vibracional de ella recoge sutilmente variantes de tonalidad y articulación que indican la seguridad o por el contrario la dubitación de lo que se está hablando. Todo esto hace que el mensaje dado sea elocuente y persuasivo o fallido y no tomado en consideración.

Su condición de atributo personal e intransferible (salvo en  el caso de expertos en el campo del humor especialmente: cómicos y ventrílocuos)lo define como una imposición biográfica que ha venido dado por la genética, el entorno fonal, la educación y la cultura.Eso aparentemente descartaría su reparación. No es así; la voz puede ser reeducada. Esto empieza por combinar adecuadamente dos prácticas simultáneas la de la respiración para la economía general del organismo y la de la emisión dosificada de aire para la sonoridad articulada  y comprensible de las palabras. Los cuadros clínicos de ansiedad originada por maltrato psicológico y personalidad discriminada tienes producciones verbales inarticuladas con una disincronía entre consumo de aire y longitud de frases dando una característica prosa entrecortada por la que sufre también el escuchante pero especialmente el hablante que cree que no va a ser oído hasta el final.

Pensar cada frase detenidamente y elegir cuidadosamente cada palabra es lo que convierte a un hablante en un comunicante sereno y seductivo que sabe prevenirse de las frases hechas y de los préstamos sacados de dictados ajenos por dominantes que sean. Pensar, en suma, lo que se va a decir antes de decirlo genera una sintonía con el espacio y con la escucha. El hablante que pauta su prosodia y se descarga de la parafernalia innecesaria acompañante de su dictum tiene más probabilidades de conectar y seducir que aquél otro que es impositivo, estridente y abusivo de la escucha ajena.  La guturalidad y la gravedad en las voces de Frank Sinatra y sobre todo Louis Armstrong o Yma Sumac generan una ilusión de confiabilidad por su, tal vez, resonancia de tonos de paternalidad introyectados. Los altos agudos como los de Gracita Morales o Fredy Mercury pueden  promover una cierta prevención, o en el caso de la primera, llevar a la hilaridad.

Admitir la prevalencia del criterio de la seducción verbal constituye en sí mismo un factor para verbalizarnos (expresarnos) de acuerdo con su potencialidad seductiva.



[1] Ovidio Nason nació en Sulmona en el 45 aC y  murió en el +17 o +18.Viajero de Sicilia y Asia. Formado en retórica  se dedicó a la política por un tiempo.Conocidop fiundamentalmente como poeta.  Finalmente fue deportado a  Tomis en el Mar Negro donde murió.

[2] Ovidio.Ars Amandi. ATE. Barcelona 1973 p.21.Considerada como su obra cumbre.

[3] “A falta de presentes, pagaba con palabras a mis amantes”   op. cit. p.57

[4] El movimieno nacionalista del pobo galego  contiene la noción de recuperar las propias voces para recuperar la identidad.

[5] Miller cuenta autobiográficamente en como cuando se detenía en la calle a escribir en su bloc de notas alguna ocurrencia u observación se veia inmediatamente rodeado de chinos curioseando lo s grafos que hacía.

[6] White,Caroline, periodista del BMJ La solidaridad profesional  en el campo de la investigación media es puesta por encima del interés público. En cuanto a lo publicado solo los textos redundantes ya constituyen un 13% del total de artículos publicados.

[7] Sanchez,Eleuterio El Lute. en Camina o revienta.

El neologismo vindicado

 

El tema del neologismo tiene dos aproximaciones diferenciadas pero complementarias; contrarias,incluso,pero simbióticas.

Es aceptado el neologismo como un indicador de psicoticidad, y ciertamente hay referencias que lo vinculan a las esquizofrenias[1] .Y de otro lado es aceptado el lenguaje como un cargamento de significantes y significaciones que más allá de su valor comunicacional,tienen un impacto simbólico con efectos instalacionistas del equívoco. La ambigüedad comunicativa es un epifenómeno inherente a las propias prácticas comunicacionales: desde las que se dan en el ámbito privado a las que se ejercen profesionalmente a través de los media.

Los malentendidos han alcanzado tales dimensiones que se han gestado cruzadas (lingüísticas o no)para ensalzar la precisión.Parece que la exactitud  tiene por feudos la lógica formal y las matemáticas, y fuera de ellos queda el imperio de la empiria es decir de la inexactitud .También los discursos orales y la espontaneidad hablada va creando nuevas palabras, que tardía  y resistentemente van incorporando las reales academias en sus archivos y consensos.el neologismo pues en lugar de ser un fenómeno aislado o una praxis del loco, es un actividad inherente a la propia habla.Tanto es así,que algunas  conversaciones metalingüísticas necesitan hacer uso in situ de determinadas nuevas palabras para avanzar en la comunicación,aunque luego no vuelvan a ser reutilizadas.

Es muy distinto el/la neologista que habla para él/ella(rasgo psicótico) sin importarle si es entendido/a o no en su habla al/a la teórico/a que propone nuevos componentes léxicos con los que ir dando su enseñanza o su comunicación. Es por esa vía que necesita ser interpretada cada nueva proposición o formulación expresiva según el contexto donde ha sido expresada. A menudo basta tener en cuenta el semantema o la parte radical de una palabra para hacer variaciones con ella.Cada familia de palabras puede tener su propio crecimiento:las hay más o menos numerosas según la necesidad en que la comunicación estimule la formación de nuevas  expresiones.Y cada innovación puede quedar establecida y puntualmente aceptado para el acto comunicacional sin necesidad de una parafernalia formal o de un consenso estricto.en cierta manera todo hablante es un neólogo en potencia. Si no se tiene la palabra adecuada en un contexto conversacional se trata de encontrar la palabra más aproximada y si no se tiene ninguna de las dos se puede optar por crear una a partir de una prerrogativa de lo híbrido, la semblanza, la homofonía o la voz que inspire lo que pretende ser comunicado. Obviamente una profusión  de neopalabras puede crear un espacio de confusión, pero una abstención de ellas,puede crear un simulacro de claridad que tapone las dudas no resueltas. Un paralelismo al acto neologista en tanto que acto inventivo,es el del recurso a otra lengua de  una expresión buscada en la que se está hablando.Tácitamente es reconocida la insuficiencia comunicacional al citar una frase hecha prestada de otro idioma.Si este empleo en exceso puede generar una cierta desazón en la parte interlocutora  u oidora que sigue la exposición, ¿porque no conectarlo a la sensación difícil producida también por nuevas palabras transportadas de otros idiomas? La comunicación en tanto que un proceso vivo que maneja  palabras como los instrumentos y los materiales (instrumento manipulador y objeto manipulado a la vez)no puede existir sin una neológica continuadamente renovada[2] .Ese proceso de innovación es una ley que se cumple en otros campos de la interacción. Bajo tal prisma el lenguaje propone,elige y establece modificaciones así como otros campos de manipulación van cambiando su comportamiento y uso de los elementos[3]  que los integran.

 

 



[1]  en cuya estructura el fenómeno no solo puede quedar limitado a una  adopción de unas cuantas palabras nuevas y sin sentido, sino a una verborragia íntegramente constituida por incomprensibles.Conocí cuando menos un caso  de máxima inteligencia que llegó a confeccionar un extenso vocabulario y su propio idioma.

[2] en ese sentido  los diccionarios y las enciclopedias vienen siendo los productos de colecciones,cuyas ediciones van quedándose periclitadas y necesitan renovaciones continuadas.ciertamente Las ediciones no son totalmente acumulativas, y nuevas incorporaciones lexicales vienen a desplazar a antiguos usos formales cuyo empleo se ha extinguido.

[3] El ebanista que trabaja con maderas y crea formas figurativas con ellas, mantiene en activo un proceso de creaciones.La misma relación con lo nuevo puede describirse en cualquier otra situación en la que pensemos a título comparativo;:el programador informático que crea nuevos operadores y nuevos nombres para ellos, el  taxonomista- indirectamente ya citado antes- que debe poner nombre a lo necesitado de clasificar o el lumpen que inventa nuevas formas de relación y expresiones lúdicas con un nuevo arsenal de palabras que lo acompañan, dentro de una infinita variedad de escenas evocables al respecto.

La expresividad sexista.

 

Lo femenino y lo masculino en el texto escrito.  jesusricart@hotmail.com

feminismo ha insistido en la toma de consciencia acerca de que el lenguaje ejerce una función discriminatoria debido a su sexismo dominante inherente. Lo masculino está por doquier en la expresión verbal y escrita tanto si se refiere a situaciones exclusivamente masculinas o al plural masculino femenino, o incluso a menudo en situaciones de exclusividad femenina.  Tanto es sí que las críticas adecuadas a las torpezas de esa herencia gramatical, ha llevado a las paradojas semánticas de las repeticiones substantivas, de tal manera, que  ni “los unos” ni “las unas” se sientan excluidos de las referencias verbales además de que se sientan específicamente aludidos/as. Para unas pocas frases orales, hacer las correcciones en todo lo pertinente a ellos-ellas, nosotros-nosotras- los y las, y demás precisiones necesarias,es lo recomendable y lo propio de una manera actualizadora para acabar con el lenguajes sexista dominante. Pero ese procedimiento tienen dificultades en cuanto a incorporarse en la totalidad de las escenas cotidianas semánticas, dado que choca frontalmente con el principio de economía del habla, que tiende a la abreviatura, a la simplificación y al uso reducido de palabras para decir lo mismo. en todo caso, el habla orálica permite cuantas rectificaciones y precisiones sean convocadas in situ y en función de las amonestaciones en el mismo momento de interlocutores/as indispuestos/as con el lenguaje dicente.A diferencia de la expresión escrita, en que puede quedar más instalada una hegemonía de un lenguaje de género. de hecho depende de quien sea quien escriba si va a haber una predominancia de construcciones sintácticas y semánticas y un adecuado manejo delos artículos, además de las terminaciones en masculino o femenino. Por mucho que el relato de un discurso científico  use neutros, siempre acabará siendo necesario por una parte el recurso a los plurales, cuya preferencia al plural masculino puede ser interpretado como un agravio a la pluralidad de pensantes y lectores/as y lesivo -por omisión- a la condición femenina. Esta visión es fundamental para construir una redacción ecuánime y comprensiva de todas las variables en cada afirmación. Aunque un exceso de cuidados terminológicos en este sentido puede ir en contra a la agilidad del propio texto, ya de por sí recargado si precisa de párrafos con continuas matizaciones. Y de otro lado puede acabar resultando cacofónica una preferencia a formalidades por encima de la teoría que se está defendiendo. Pero puesto que la narración teórica puede admitir baja a la terminología de lo singular para aquellos aspectos menos consensuables o no objetivos, depende de cada autor/a la lección particular de su género.

Por mi parte he uso y uso la función gráfica de la palabra expresada primero en masculina añadiéndole la barra (/) y después sin pausa su terminación en femenino.también puedo contrabalancear la modalidad, haciéndolo al revés, primero en femenino,barra,y finalmente la terminación en masculino. Quiérase o no esa especie de cortesía expresiva acaba cuantificando el número de caracteres e introduciendo una cierta repetitividad, además de una costumbre en contra del tiempo. Vale la pena  a falta de una lingüística que permita unos plurales neutros con unas fórmulas léxicas, lo que no impide que inconscientemente salga la terminología sexista clásica en los autores masculinos.

Mi criterio es el de tener en cuenta la colectividad divisa en sexos y mencionar a ambos cuando de ambos hablo, pero me consta algunos olvidos al respecto. en tanto que la mente está estructurada en lenguaje es difícil creer que basta una corrección semántica para que el pensamiento cambie y cada hablante pase a hablar en nombre de un nosotros y nosotras. en todo caso los cuidados terminológicos a este respecto ni quitan ni aumenta la belleza del texto (aunque m´ñas bien la puedan dañar por su recargamiento)y no sustituyen su validez científica o discursiva. En lo cual por encima de la manera de hablar sigue prevaleciendo  lo que se está diciendo.

 

 

 

De la perversión del lenguaje.

 

De la perversión del leguaje y las complicaciones comunicativas.

El elogio y  la defensa de la radicalidad, en los términos que J, Antonio Martín Pallín opina[1], ha sido  una constante en la praxis y la teoría por llegar al fondo de las cosas y acercar la sociedad a la conquista de sus soluciones. Lo radical es la operación analítica por la cual se autentifican los hechos. La radicalidad es aquél tipo de práctica que no admite concesiones ante las estrategias ideológicas de engaño. No tiene nada que ver con los griteríos en los salones de las palabras ni  con las pedradas contra los contrarios. Tampoco con la inflexibilidad o la intolerancia. Sin embargo, por obra y gracia de la perversión lingüística, la idea general que se tiene del radical es la de que es una persona violenta e impositiva.   De hecho, la postura radical es la que jamás admite concesiones a cambio de renunciar  a lo que sabe y a los datos de la realidad de los que dispone. Es la que no acepta trampas ni  busca los negocios de las alianzas para callar o reubicar sus elaboraciones en función de los dictados de la conveniencia política.

Tras una larga historia de intoxicaciones lingüísticas el discurso que se abre paso con su verdad analítica y su radicalidad expresiva choca con la necesidad imperativa de encontrar nuevos vocabularios. El idioma es un organismo vivo en crecimiento en el que nuevas células (nuevas palabras) vienen a reemplazar las que ya cumplieron su función y son desechadas.  Así como la ciencia biológica no para de aportar léxico enriquecido con el que nombrar sus descubrimientos, las ciencias sociales y la filología, en cambio, arrastran un agotamiento de las palabras por la vía de su tergiversación. Desde que un hablante es usuario del lenguaje empieza a bregar con esa experiencia subjetiva de la fatiga de las palabras. Si bien es cierto que la polisemia crece de tal manera que las consecuencias confusionistas por cada palabra crecen con exageración no es a ella a donde  hay que buscar la causa del conflicto con las palabras. Las hay  que ya no podemos usar porqué su abuso y desnaturalización van en contra de su significado de partida, y además,  del que las emplea, al no conseguir hacer entender su mensaje. Utilizar palabras como socialismo, comunismo, revolución,  rebeldía, consejismo, izquierda, hippy, bohemia, artista...  pueden dañar la imagen de su usuario o contribuir a que sea malinterpretado aunque sus definiciones de diccionario sean perfectamente aceptables por quien esté o siga en la lucha social por cambiar las miserias del capitalismo.  Eso también sucede en otro campo semántico de lo cotidiano. Palabras superutilizadas como trabajo, justicia, conciencia, verdad, información, diversión, amor, solidaridad, inversión...  tienen valores de traducción distintos a sus significados primigenios.  Es así que al especulador se le llama inversor; al turista político, voluntario de una ONG; al robo, plusvalía y a la invasión militar, guerra de defensa preventiva.  También hay un impresionante caudal de palabras del día a día que  ocultan otras intenciones fuera de lo que  la palabra, por definición,  en sí misma dice.

Eso lleva a una situación compleja en la que el sujeto hablante es una mezcla constituida por sentidos contrarios de las palabras que lo llenan según quien y cómo las emplee. Lo cual, hace que una parte importante de una conversación o de una exposición suela estar dedicada a la interpretación de lo que se quiere decir en la otra parte. El lenguaje ,que es el atributo más representativo del ser humano, tiene fallas tan considerables que demasiadas veces llevan a  poner en duda aquel adagio que hizo fortuna y que ahora está en crisis y decía que “hablando se  entiende la gente”.

La cuestión es que en la  circulación lingüística a través de los diálogos, manejos y usos de sonidos verbales se van añadiendo un plus de significados o colecciones de adjetivos que originariamente no les pertenecían. Se ha atribuido al periodismo  y a la mediática la responsabilidad de la expansión de vocablos intencionalmente manipulados.  Algo debemos estar haciendo muy mal  a lo largo de la Historia para tener que continuar dedicando tanto tiempo a desmentidos y aclaraciones.  Cuando veo a alguien que describe  situaciones con palabras inflacionadas o cuando les da un valor de armas arrojadizas me pregunto cual es mi culpa por tener que merecer el castigo de ese alguien que viene a confundir una situación o a crear enfrentamientos artificiales y a sabotear nuestra felicidad o tratar de contaminarnos con su desgracia. Sin duda, no hemos hecho lo suficiente y los agentes y factores de la educación no han actuado con suficiente rigor como para tener que soportar  esos resultados. Confucio recomendaba que cuando vieras a un hombre bueno había que tratar de imitarlo y si dabas con uno malo te tocaba examinarte a ti mismo.  El confusionista es la expresión encarnada del síndrome de una época cultural y el confusionismo algo que cala mucho más allá de las sedes que tienen por empresa la mentira sistemática. 

Trasladándolo a los discursos hablados, ya no vivimos en los  tiempos  en los que la oratoria era una arte y saber hablar era tomado como uno de los grandes saberes.  Hoy, ese saber es repudiado. A quien habla se le quita del turno del hablar con artimañas y de todo lo que un hablante dice se entresaca aquello que permite adivinarlo como un amigo o como un enemigo. Las formas verbales están impregnadas de la culturización que las dinamiza y la cultura se mueve al son de los intereses político-económicos  de cada época.

En honor a la verdad, toca reconocer que la disposición a pervertir el lenguaje, es decir a utilizar palabras con un sentido  deliberadamente opuesto a su significado originario y etimológico, también forma parte de las tendencias espontáneas de las formas comunicativas ordinarias. Se recurre a vericuetos y sondeos estilísticos para   crear aproximaciones o preparar encuentros interpersonales, también  a sutilidades e insinuaciones para eludirlos cuando no convienen. El lenguaje es un combinado de voces o sonidos, grafías y signos, donde el habla –o el texto- no siempre pretende un decir, y en su lugar impone un entretenimiento, una diletancia o, incluso, una confusión deliberada.

Apelar a la radicalidad es tanto como admitir intentar las respuestas a las últimas preguntas de cada tema. Es desvelar los datos ocultos. Es señalar con sus nombres y sus imágenes a los responsables de los actos nefastos y de los  crímenes. Es reivindicar la nominación de cada cosa para su aceptabilidad o  su rechazo.

Aplicada  como método de reflexión al  tema que nos ocupa, el uso perverso del lenguaje (o su tendencia a la pervertibilidad si fuera algo inevitable) nos vamos encontrando con un montón de eufemismos que son la manera cortés de denominar los engaños. Los actos más execrables del ser humano como los homicidios son atenuados con denominaciones light como daños colaterales o fuego amigo, como si las muertes fueran menos muertes. Lo cierto es que el agente de la destrucción (el que dispara, el que mata, el que contamina, el que bombardea) subjetiviza menos su función malévola si en lugar de ser tratado como un asesino por la sociedad lo es como alguien que tiene las medallas del patriota y por error táctico ha disparado a un objetivo civil o ha vertido al río un producto tóxico ¿No es eso a algo parecido cuando el destructor va atiborrado de alcohol o de drogas para no ser del todo consciente el daño que va a producir? Las palabras no son inocentes. La distinción cultural de un hablante pasa por la precisión con que las usa. No aceptar aquellas que ya llevan preinscrita una función apriorística de juicio es radicalizar la conversación y descolocar una posición contaminada ideológicamente. Si bien el lenguaje necesita renovarse reactulizándose con nuevas entradas y deshaciéndose de las antiguas que han perdido su valor originario, no lo es menos que hablar de la fatiga de la palabra sería una denominación eufemística más dentro de este caos de expresión, lo mismo que lo es hablar de la fatiga de los materiales, que ahora está en boga en el campo de la arquitectura y de la construcción inmobiliaria. ¿También llegarán  a hablar de la fatiga de las piedras y la fatiga del planeta? El problema no son las palabras sino el miedo que se tiene de ellas.  Theilard de Chardin dijoNosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.” Nos conviene no perder de vista esto. Hay demasiadas actitudes sueltas que no quieren favorecer la concordia y están permanentemente interesadas en sabotear la paz y el progreso.

Los seres humanos llevamos ya  miles de años hablando sin llegar a conclusiones consensuadas de lo que es la vida y de lo que debe de ser el mundo. Nos hemos metido en el siglo XXI con sellos marcados por el imperialismo que nos devuelve al oscurantismo medieval de cruzadas y polaridades de buenos-malos. Eso ha extendido la paranoia colectiva según la cual la gente teme al terrorismo (es decir, a un terrorismo sesgado) sin analizar el terror de los que urden ataques preventivos y siguen con las torturas en los centros de custodia (otro eufemismo para designar comisarías de tortura).

Si tomamos los  códigos legislados  y normativas  escritas para regular el comportamiento humano que tratan de regular o sancionar también las relaciones verbales y la caracterización de las que son lesivas para el honor y la integridad, vemos que  convierten a sus intérpretes (jueces incluidos, cabe compartir con el autor del articulo mencionado, en su calidad de miembro del Tribunal Superior) en serviles de textos y no en administradores de justicia; responsabilidad que, entiendo, queda diluída, habida cuenta de que el parámetro de la justicia se hace impractible en una sociedad con unas desigualdades tan extremas.

En la farándula general de las palabras ya no es tan claro que todo el mundo tenga derecho a expresar lo que sienta o lo que quiera. Antes tendrá que pasar por la autoselección de lo que es correcto (correcto es lo que se ajusta a verdad) y de no hacerlo por su cuenta, alguien tendrá que ponerle límites o bozales a sus bocas de llamaradas y odios. Esa perspectiva, nos dejarían sin la mayor parte de los actores de los escenarios de poder y prohibiría inmediatamente la continuidad de partidos que llevan muy mal su lugar en la oposición saboteando todo cuanto hace el ejecutivo de gobierno.

La lucha más compleja  con el otro pasa por la verbalidad y nos queda seguir acudiendo a ella para que se pongan de manifiesto las contradicciones y triquiñuelas de unos y las coherencias de otros, para que sean estas las que vayan teniendo éxito en las relaciones humanas y puedan ocupar el papel de ser la garantía de un futuro mejor de aquél otro al  que las predicciones están apuntando.

Entre tanto nos toca continuar sufriendo  las complicaciones comunicativas de la perversión del los instrumentos de significado y reconocer que no siempre es posible el acuerdo ni el consenso y cuando, aparentemente lo es, cabe siempre la presunción de que una cláusula escondida venga a deshacer lo pactado. En el lenguaje político se habla continuamente de ajustarse a los pactos que son el producto de las estrategias de alianzas. Al mismo tiempo, no hay profesional de la política que no sepa que todo acuerdo es  efímero frente a otro que proporcione más dividendos de poder. Por encima de la seguridad en el otro nos refugiamos en la autoconfianza personal como fuente de firmeza. Sí, nos queda  la confianza personal  de uno consigo mismo, que según  Ralph Waldo Emerson  es la primera condición para el secreto del éxito. Pero no abramos el cava todavía, la lucha por autentificar las palabras es decir el sentido de las cosas es tan vieja como la historia misma y más lejana que el futuro que  podamos prever.

Por delante, no hay otro remedio,  sigue, habrá de seguir, el proceso de recreación lingüística y de popularización de nuevas palabras que  permitan la expresión liberada de antiguos cuños y fanatismos, vinculando a los hablantes a mayores dosis de verdad y quitándoles de la artificiosidad y engaños ampulosos. Eso no evitará que no falten los intereses que no les guste eso, acudiendo a confundir  sus valores reales para tratar de que no prospere la verdad.

 



[1] El País, Opinión 26 sept 2006 transcirto en  http://alojamientos.us.es/foros/read.php?f=23&i=476&t=204#reply_476 donde lo he leído.

La individualidad desprotegida

 

Las nuevas formas  internáuticas de imponer presencias no deseadas demuestran que la tecnología no tiene nada que ver con la evolución ética de las personas. Ya  teníamos suficientes advertencias. Desde tiempos remotos los personajes con los mejores autores o los mejores abrigos no tenían porque ser las mejores personas. Tener no era igual ni a saber ni a ser. Se sigue sufriendo de lo mismo. El ultraje ajeno es una constante diaria que alcanza tus rincones más privados. Siempre hay un agente comercial al acecho aguantándose de puntitas en la cornisa (no importa que haya veinte pisos de altura) para colarse en tu casa y meterte cualquier cosa que no necesitas. Últimamente ese tipo de figurante grotesco, al dejar de ser cubiertos por compañías de seguros, dada la frecuencia de sus caídas mortales, ha sido sustituido por algo peor. Tipos de despachos que se las ingenian para atacar tu ordenador no tanto con videos sino con ventanas de cosas que no pides y que no se dejan cerrar de ninguna manera. Todo eso se traduce en pérdidas de tiempo ya que te bloquean el aparato. ¿No habría modo de acabar con toda esta chusma de indeseables? La peor manera de apreciar un producto es con alguien que se te cuela hasta tu casa a la fuerza metiéndotelo por las narices. El agente comercial solo tiene un eslogan: o me lo compras o te toco los huevos todo lo que pueda y más. Por muy evolucionado que sea y por mucho que exista un colegio oficial de ese tipo de profesionales (¿es una profesión verdad?) jamás reconocerán que entre tú (es decir el público en general) y ellos hay una distancia brutal. A ver, no es que un agente comercial sea prescindible (sí la mayoría de veces) lo que no puede hacer es propasarse en sus funciones e insistir en aquello que no pides y que encima te viene a estorbar. Hay informáticos que son la última orla de los agentes comerciales dispuestos a imponer compras a base de presionarte colonizando tu escritorio digital con lo que no pides. ¡A la pira con ellos! Por favor, un poco de respeto. ¿Algún pariente de Torquemada que quiera hacerse cargo del control de los susodichos?

Tal vez mis atribulaciones disminuirían si fuera más ducho en los manejos informáticos y supiera cómo deshacerme de actualizaciones no solicitadas, intrusiones de páginas que se abren sin pedirlas y cosas semejantes, ¡me falta tanto por aprender! De momento paso parte de mis horas de maquinista de ordenata peleándome con todo eso y con los bloqueos del ordenador. Nada mas conectar a internet me sale una venta que me ocupa una cuarta parte del escritorio de Hoy, algo del MSN, noticias que no me interesan con botones para ir  a páginas que no me interesan tampoco. Hasta hace poco el iconito estaba en la barra de herramientas y podía quitarlo de en medio. Ahora hay que buscarlo en el botón del hombrecito del Messenger.  Es uno de esos rectángulos emergentes que no lleva el aspa clásica en la parte superior derecha para desactivarlo. Si eso no es actuar con malasaña y malaleche que venga alguien con vocación justiciera y que lo vea. Recuerdo esas irrupciones cuando entrabas en algunas páginas que en un plis-plas o pinchabas botones-trampa que te llevaban a páginas no deseadas, ahora el problema es que te las anclan en tu propio territorio. A la que te descuidas tu ordenador lo convierten en un abocadero de las paranoias múltiples del universo. Me gustaría una vida sosegada ¡lo juro! pero en este mundo de locos no puedes. Tienes que salir a la calle con tu sable recién afilado, pero ahora ya no hay afiladores con bicicleta que se presten a esos menesteres. El caso es que uno se queda indefenso. Cree tener la propiedad de sus objetos pero no es así, por la vía internáutica le llega lo peor de lo peor. No me refiero a los virus, con los que apenas he tenido trato, sino con los protectores antivirus, los firewall y demás custodios de bien estar que se lían a hostias entre ellos y que el uno por el otro no paran de interrumpirte en sus repasos de todo tu sistema detectando errores y fallos. He optado por deshacerme de los antivirus porque me vienen creando más problemas que ventajas. Pero que nadie siga mi ejemplo, no quisiera ser corresponsable por que a alguien se le introdujera un virus y le destrozara todos sus archivos. Solo declaro que vivimos en una época de conflictos entre drivers. El soft auxiliar se ha convertido en una pesadilla de rivalidad entre programas que si bien no ocupan tanto la memoria disponible, sus auto activaciones impiden mañanas placenteras de trabajo fértil. Si fuera un usuario adelantado no me quejaría pero mi categoría es la de usuario y punto. Mientras estoy escribiendo o manejando un programa de tratamiento fotográfico todo se ralentiza considerablemente si los buscadores de troyanos o las ventanitas que se abren sin pedírmelo me asaltan una y otra vez, especialmente las que no se dejan desactivar por falta de la maldita aspa de cierre.

Llevo unos meses con el programa de reconocimiento de vez que en mala hora se me ocurrió activar. Ni funciona el activador de voz ni hay modo de desinstalarlo. Con lo cual cada mañana hay unos minutos extras, bastantes, para que el programita se dé cuenta que no lo uso y me diga que lo cierre. El aspa para hacerlo inmediatamente es falsa. En momentos de nerviosismo estoy por estrellar el ordenador contra la pared. No lo hago por encierra mi otro yo, el de mi memoria extensiva. El ordenador por supuesto se ríe de mí. Si fuera un robot ya me hubiera dado un par de hostias para que me callara. Puesto que tengo decidido deshacerme de este ordenador en breves para comprarme otro a pesar de que tiene poco más de un año de vida, no tengo la menor duda de que mi viacrucis continuará con el consiguiente, como ya me pasó con uno de los anteriores que nada más estrenarlo la barra espaciadora iba mal. Puesto que escribo con bastante rapidez todas mis palabras se enganchaban de tal modo que desengancharlas añadía el doble de trabajo para hacer un artículo. En fin soy un desgraciado. No puedo decir que mis dominios tecnológicos me permitan salir bien parado de todas esas adversidades y molestias, cuyo cúmulo me aplastan.

Es así que la gran metáfora del ordenador como símil del comportamiento cerebral, desde una visión conductual cognitivista que se estudiaba en la facultad de psicología de hace unos 20 años, tiene una proyección aun más extraordinaria de la sospechada. El ordenador personal es el tablero por el que circulan todas las grandezas y miserias de la condición humana. Lo de personal hay que revisarlo. No puedes olvidar que tu ordenador está conectado a una gran red de la que es un apéndice minúsculo irrigado por toda clase de llegadas. Basta que navegues para que te entre toda clase de cosas. Todavía no he aprendido lo suficiente para saber  dónde ir y deshacerme de programas e infos no invitadas. Lamentablemente no sé identificar todos el procesos en curso desde el cuadro de revisión de tareas en marcha que obtienes pulsando al mismo tiempo ctrl+alt+intro. Estoy por llorar pero seguiré manteniendo la pose firme para que no se diga que no lucho por mis intereses. Estos intereses son básicamente la protección de mi individualidad con la que yo y solo yo sea quien pueda disponer de ella. Bueno, fácil compadre: en un ordenador trabajas con tus diseños y tus literaturas o lo que sea, con otro navegas y te ocupas del correo electrónico. Sí, vale, lo entiendo, es como aquello de tener dos cuentas bancarias, una con fondos limitados vinculada a tu credit card (por si te la mangan o hacen abuso de ella) y otra para todo los demás y los remanentes. No es tan fácil compa: vivimos en el tiempo en que el tiempo es lo más valorado. Si a todos los contratiempos cotidianas tienes que añadir el de saltar de una butaca a otra para ir de un ordenador a otro, te pierdes actividad. Por otra parte siempre te gusta platicar un poco con alguien que te saluda pro el ms y te sale de una compleja reflexión filosófica para tu ensayo, de la que no encuentras salida. En fin, que lo quiero/queremos todo. La seguridad del trabajo digital y el placer de husmear por Digitilandia con otros digitantes como uno para vivir del goce de las palabras y de lo que sea.

La intervención educativa

Más debate sobre la intervención educativa.

¿Quién es quien para decirle a otro lo que debe hacer o cómo debe comportarse? Esa cuestión nos acompañará todavía algunos siglos. Con suerte, para el próximo cambio de milenio, las 4 o 5 generaciones que coexistan entonces podrán celebrar que nadie tenga que imponer a nadie formas gubernativas, ordenanzas o actitudes, porque el predomino ético de la raza humana habrá hecho superfluo todo control. Al margen de este pijosabelotodismo (una  parida profética, pido excusas) de  momento toca decir que esa pregunta viene de lejos y no ha parado de reversionarse en todos los espacios y lugares.

Las mentalidades se dividen según sea la respuesta. Las posiciones ideológicas se distinguen entre las de máxima liberalidad a las de máximo control. El abanico ha ido desde el sueño ácrata, el de conceder la máxima libertad; al sueño del estado totalitario, el de garantizar la máxima sumisión de sus súbditos. Según se estime la potencialidad creativa y autogestora de los individuos se toman posiciones más cercanas a una ideología u otra. Cuanto mas se desprecie el potencial de un pueblo  más se invocará la necesidad de su organización desde una intervención externa.

 Un  argumento tópico de las tiranías es que el pueblo no esta(ba) preparado para otro tipo de gobiernos electos.  Los movimientos prodemocráticos tuvieron que demostrar la madurez social para alcanzar los modelos sociales de los que la historia ha podido disponer. El ser humano es el que es y sus límites son los que son. Nadie tiene la varita mágica de la perfección pero sí la historiografía suficiente para no estar dispuesto a volver a pasados dolorosos por genocidas y descerebrados. Es así que se toman medidas severas para no volver a holocaustos y hecatombes. Esas medidas que  pasan por todas las denominaciones remiten a un parámetro crucial: el de la intervención.  La dedicación a la formación de las nuevas generaciones siempre fue parte del ideario de  las generaciones anteriores para que el mundo futuro fuera el mejor de los posibles. La educación ha sido y sigue siendo el gran proyecto reprevención para todos los males y daños, al menos para no repetir los que se sufrieran antes.

  Su proceso de desarrollo no es igual ni paralelo. Así como hay formas cuasi neolíticas  que han quedado aislados y que siguen prevaleciendo en rincones muy aislados   del planeta, también hay formas políticas completamente opuestas. Hay países dentro de la democracia y otros predemocráticos; pero no se trata de bloques opuestos (hay países cuyos tiranos en el poder son mantenidos por los baluartes de la civilización por razones de estrategia mundial). La democracia no ha renunciado a formas de control extremo aunque, eso sí, muy sofisticadas y los países no democráticos, en cuanto a que no tienen  un autentico parlamento  o sus sistemas electorales están muy amañados, desde luego tampoco. La diferencia entre los estados en todo el mundo no es la que hay medida por los accesos de participación al poder  como en lo que se refiere a formas de control ciudadano.

El siglo XX se ha nutrido de una falsa impresión sobre países libres (los resultantes de la victoria aliada desde 1949) y los países con la libertad prohibida. Todos, sin excepción, no han dejado de ejercer nunca en control sobre sus poblaciones. Eso sigue rigiendo así. El control es una categoría universal para el que, por ahora, no hay una solución alternativa.

El debate sobre educación puede ser realista al ser pautado sobre esta tesis. La educación no se limita a proporcionar información y saber,  trata de controlar variables del comportamiento humano  no dejándolas al azar. Una persona educada es aquella que se ajusta a un rol predeterminado. Los programas de educación social y las inversiones de estado en educar a la sociedad pasan por la necesidad de especialistas en tecnologías requeridas por el desarrollo material del sistema pero también para reducir, supuestamente, la alta tasa de problemas.

Ningún estado acepta el libre arbitrio de las culturas dejándolas todas a su desarrollo. Su apología de las tradiciones corre paralela a su neutralización de lo que no reconviene. Bajo este punto de vista la democracia estás condenada a ser una ficción en el fondo aunque pueda ser simulada en su apariencia.

Mientras la tesis del sujeto soberano –el que se construye a si mismo autocríticamente no dejándose manipular por intereses de pertenencia ni por roles para los que se le instruye- sea una quimera, los estados intervendrán para domeñarlo a su conveniencia. La argumentación de protegerse del individuo  consciente y disidente será la misma que la de proteger a la sociedad del destructivo. De ahí que toda transgresión, legal o ilegal, razonable o no, tiende a ser criminalizada.

Lo ideal seria contar con ese tipo de persona soberana y encontrarla encarcelada dentro de cada individuo esperando salir, extrovertirse, crecer y cambiar el mundo; pero eso es más propio de una imaginación fecunda. Lo mejor seria poder culpar de las fechorías individuales a la estructura de sistema y al estado. El problema es que no hay individuo exento, en una dosis u otra, salvo casos muy graves de delirio, de responsabilidad de sus actos

  Ni todo es blanco ni todo es negro, ni todos los individuos de la sociedad remiten a ese  perfil imaginario-idealista de la persona que se supera constantemente a si misma para ser mejor ni tampoco son canteras de delincuencia criminal que necesiten programas de reeducación intensivos.  Para el equipo de los idealistas un hábito infalible pitaría el penalty de la ingenuidad y un entrenador recomendaría menos confusión entre el deseo de la persona ideal (un constructor utópico de momento) y el balance de la persona real (una constatación que figura defraudando a diario). Para el equipo de los elitistas que quieren salvaguardar la sociedad de chusmas y sabotajes  controlándolo todo, el mismo árbitro pediría flexibilidad y calma para dar tiempo a la evolución, su entrenador enseñaría hábitos de tolerancia y desrigidificación  mental.

Un teatro supuesto de debate entre el personaje más libertario y el personaje más fascista (una idea de squetch para una velada catártica) conduciría las posiciones de ambas partes a incurrir en severas contradicciones.  El problema de las posiciones más radicales es que se fanatizan para sostenerse y al hacerlo caer en reduccionismos simplistas, en máximas totalizadoras de síes y noes incondicionales. Una posición lógica resultante de ese desenlace polémico seria proponer una síntesis que no significa una reconciliación. La apología de la síntesis entre posiciones contrarias ha sonado a subterfugio. ¿Como estar a la vez de acuerdo y en contra a conceder la libertad evolutiva? ¿Hasta donde intervenir en la libertad ajena?

La misma empiria demuestra que la intervención en lo ajeno existe desde la misma situación de pluralidad. Basta que concurran dos individuos en unas mismas coordenadas para que  se influencien mutuamente.  En el seno familiar los roles ya vienen predeterminados por el  calendario biológico en su crecimiento. Desde la horda tribal a la ciudad más populosa el reparto de roles se ha configurado de acuerdo a atributos individuales distintos: es así que quien ha tenido fuerza física ha doblegado al débil para que trabajara para él.  

La educación como transmisión del saber es altamente valorado, como manipulación instructiva, por tanto transmisión de un saber sesgado en detrimento de su holismo, exactamente rechazable. Tanto para el educador que transmite subjetivismo (el creacionismo o cualquier otro proyecto basado en creencias) como para el educando que no tiene opción a discutírselo, la práctica instruccional es deplorable. Por otra parte el grupo necesita protegerse de aquellas conductas desviadas que atentan a su seguridad, por eso tiene que neutralizar antes de que den a lugar comportamientos antisociales o destructivos. La conclusión de este tipo de debates lleva a dilemas bastante prácticos: o se invierte en educaciones para corregir hábitos o prevenir los desastrados o la factura sale mas cara reparando, marquesinas, recogiendo cadáveres picadillo de asfalto o tratando cánceres en la ontología hospitalaria en medio de una inmensa lista de problemas actuales que son la consecuencia directa de la negligencia conductual.

De cómo dar clase.

 

Alan Bennett con History boys da una clase magistral de cómo dar clase. Escenificación de un texto lúcido y rápido repleto de referencias culturales, citas literarias y escénicas, que gira en torno al aula de un centro escolar cuyo director quiere prestigiarlo preparando a sus alumnandos para acceder a Oxford. Héctor  (Josep maría Pou que hace de director de la puesta en escena en su versión catalana  como El nois d’ Història en el Teatre Goya) es el profesor un tato excéntrico que tiene un peculiar modo de dar sus clases, interactivo y colega que no duda en los gestos punitivos más simbólicos que dolorosos ante los errores (un bote en el que pagar una libra cada vez que alguien no adivina de que se trata un squetch representado espontáneamente, o zapapos con el periódico en la cabeza de los muchachos.

La escena es veloz, los estudiantes aprenden divirtiéndose. Todos saben citar textos poéticos de clásicos británicos. La forma docente del profesor no gusta al director el cual le amonesta regularmente. Para asegurar el nivel de los estudiantes el centro contrata un nuevo profesor joven con una nueva técnica de enseñanza para preparar a los estudiantes para superar la prueba de acceso a la universidad. El objetivo académico es el de medir la productividad dentro de la enseñanza algo totalmente imposible con el método iconoclasta del profesor extravagante. Con el nuevo  aprenden que lo más importante no es la verdad o tomar el saber cómo verdad sino la provocación y la originalidad, cualquier material que descoloque a un examinador. Mientras Héctor es crítico con el sistema de enseñanza, el otro profesor es un manual de astucia para sobrevivir dentro de él. Se trata de dos discursos distintos pero no totalmente opuestos. Un docente enseña a como se debe aprender en la vida, es decir a pensar y a disfrutar con lo sabido; el otro, enseña a como triunfar.

Hay otro discurso interviniente: el de los deseos latentes de estudiantes y profesores, el de la homosexualidad como algo continuamente insinuado pero no del todo exhibido. Héctor, un hombre de unos 60 años que se desplaza en moto invita cada día llevar  a un estudiante distinto. Durante la carrera mientras conduce él explora los genitales de su pasajero, esto llega a oídos del director que lo utiliza como razón para deshacerse o al menos neutralizar al profesor del que ya está harto por sus métodos pedagógicos extraños e invaluables. El centro de enseñanza es fundamentalmente varonil, solo hay una profesora y los chicos están en la edad de la exploración de lo que sienten y de sus tendencias eróticas. El nuevo profesor también esta e eso.

Este ha conseguido que toda la promoción entre con éxito en la afamada universidad de Oxford, incluso consigue entrar uno de los estudiantes cuyo padre fuera conserje de la institución, la cual, interesada políticamente en demostrar su popularización, lo admite por aquello de demostrar un interclasismo y una mayor accesibilidad.

El centro está de fiesta por el exitazo de los estudiantes. Héctor está emplazado a abandonar el centro por su supuesto vicio, algo que la cultura británica, mantiene la doble posición de hablarlo y descubrirlo pero a la vez de demonizarlo y prohibirlo. En el proceso de su exclusión es obligado a que ambos profesores compartan el aula poniéndose en evidencia las diferentes concepciones de la enseñanza y en definitiva del ser humano y la vida.

Todas las contradicciones  y el seguimiento psicológico del profesor de literatura no quitan una cierta empatía con el otro profesor que es invitado a subir en la moto por aquel. Sufren un accidente, Héctor muere y este queda en una silla de ruedas. El director de la escuela, la viva representación del rol de las apariencias, hace un sentido panegírico de todos los valores de Héctor a pesar de haber sido uno de los factores que más lo saboteó.

Durante las clases uno de los mensajes más brillantes que lega es el valor del texto escrito que fuera pensado por autores y antecesores con los que nunca un lector puede tratar y que sin embargo recogieron ya con un visionismo excelso lo que este siete en otro tiempo y otra latitud. Este es el milagro del arte haciendo del arte escrito la patria de los sentimientos y de la gramática el país de la letralándia.

El texto es ágil, escrito para un público culto y atento que es convocado a que no se pierda ni una sola palabra durante la audición. Todo lo contrario al teatro fácil de gags simples para conseguir las risas rápidas.  Es un texto que recatapulta el amor por el teatro escenificado que clava al espectador en el asiento por 2 horas y media. Un texto indispensable para profesores y estudiantes, no importa en qué nivel de clase y materia se reúna. Su desenlace supera otros guiones que abordaron los diferentes intereses concurrentes en los espacios de didáctica. Temas como Rebelión en las aulas quedan obsoletos y ridículos frente a la sutilidad y el amor por un saber.

El plantel de todos los estudiantes evoluciona a personajes triunfadores en la sociedad, en la vida comercial, industrial y académica el recuerdo del loco profesor en inextinguible.

Registros sobre la sustentación

 

Los indicadores de progreso han dejado de ser las medias aritméticas de crecimiento anual de producciones brutas o de  rentas por cápita.Así mismo las gráficas de despachos orgullosos que ostentan un saneado proceso de cuantificación período tras período han dejado de ser  el parámetro modélico que seguir. Ha habido, ciertamente, una época en que los aumentos de los niveles de consumo indicaban sin discusión un avance en el confort y una autoestima de un modelo social. Desde el momento en que  las diagonales sobre las abscisas han indicado situaciones de peligro impugnando su sostenibilidad, voces  y análisis de alarma han puesto el punto de atención en un neo concepto:el de la sustentabibilidad de un modelo que agota salvajemente los recursos y que en tal campaña hace cómplices a todos sus miembros con poder adquisitivo que puedan permitírselo.

El objetivo de comprar o vender más en cada ejercicio de lo que ha sido realizado en el ejercicio anterior,ha actuado tradicionalmente como un concepto intrínseco del  modelo de mercado ,haciendo prevalecer la dimensión cuantitativa a las ofertas cualitativas. el slogan parecía ser: a mayor número de transacciones comerciales mayores dividendos de beneficio para  quienes las operativizaran. En términos de volúmenes absolutos se siguen manejando numerosas empresas sin  valorar su responsabilidad ética en la invasión de la realidad con iniciativas y transformaciones materiales de consecuencias nefastas.

La necesidad de una planificación racional del futuro posible -no del deseable desde una compulsión por el gasto de recursos-es ineludible para hacer realista todo futuro. Es un planteamiento que involucra a todos los sectores sociales y que compromete directamente la responsabilidad de los individuos. Tanto uno a uno,así como cada agrupación demográfica,necesita contar con unos registros fundamentales que actúen como indicadores de su estado vital y desarrollista en sus aspectos fundamentales de existencia. La construcción y seguimiento de unos registros fundamentales en los campos de la energía y del consumo y de las producciones actuan-pueden actuar-como un instrumento de autoconciencia social y  predicciones y a partir de aquí como una metodología para el reajuste de los hábitos sociales y la reconducción de los presupuestos y la orientación política de inversiones.

Un conjunto de indicadores fundamentales y precisos como un chequeo a un estado de vida social o a un estado de la cuestión en varias temáticas elegidas, puede dar la medida precisa de lo que está pasando y lo que está en juego, sin sucumbir a una avalancha de datos aportados por repetidos estudios estadísticos, con sesgos conceptuales importantes acerca de lo que es el auténtico progreso.

Cada individuo integrado en un modelo social  puede a su vez  seguir sus propios registros acerca de que imbricaciones lo categorizan como un saldo negativo para las posibilidades recursivas del medio o como una actividad equilibradora o incluso devolucionadora. Quedan exentos de este criterio quienes todavia siguen responsabilizando a las estructuras y a las mayorías las responsabilidades del destino, sucumbiendo a aquellas sin auotimpugnarse los propios hábitos que las secunden.

El seguimiento de unos registros que da una cifras determinadas no tendría  mucho sentido solo para limitarlos a correlaciones entre ellos y a comparaciones entre años, pero tendría alguno en cuanto actuaría como un concienciador público de hacía donde se encaminan los colectivos urbanos y los márgenes de existencialidad que dejan con los tipos de procesos que se siguen.En ese sentido los registros continuados de indicadores clave actuarían en el pero de los casos como instrumentos de conciencia o de autoconciencia pública. Así como tradicionalmente la comunidad científicamente viene avisando de las posibilidades de riesgo a las que se encamina el planeta por el efecto-hivernadero o la elevación del nivel de aguas, los indicadores de sostenibilidad para una ciudad actuarían como instrumento de aviso y sensibilización,como concienciadores públicos y de la administración, y así potencialmente como activadores de cambios conductuales masificados en diversos planos sociales.La última década del XX se enfrenta a un ultimátum planteado por un modelo desarrollista generado en el XIX y que generó dosis de narcisismo en el mundo occidental.Los tiempos del agotamiento incuestionado de las fuentes ha pasado.El futuro  pasa por una administración razonable del presente.

 

Las Relaciones (RCs)

 

Rcs está en distintos marcos de registro, el económico, el de nuevos contactos y partys, el de la intimidad. Es una base fundamental para todo.

Es la dimensión de gasto generada por todas aquellas cantidades opcionales y variables presentes en los actos de relación social. Las más vulgares son las que acompañan citas de cafetería y las más complejas son las copas en pubs y discotecas, pasando por toda una fauna antropométrica de sitios a los que el motivo principal de asistencia es la relación lúdica con otros .Los gastos de restaurante están incluidos en este capítulo, aunque bien admiten un desglose  entre aquella parte dedicada a alimentación y aquella otra que está claramente costeada para nutrir unas relaciones de experiencias y decorados. Una parte de los gastos de relación son los de sostenimiento de la ubicación en la que se dan. todo el mundo sabe que la mayor parte de lo que se paga para una bebida o un consumo en un espacio de relación. es por el espacio mismo y no por el artículo de consumo en sí. No hay un baremos predefinido del tiempo de uso de tal espacio, aunque estadísticamente se sabe que raramente la gente aguanta más de una hora ubicada en el mismo asiento y mesa y que las conversaciones tampoco van más allá de ese tiempo.Excepcionalmente se pueden estar muchas horas en un mismo sitio con un solo consumo de bebida y antiguamente algunas tertulias de café sobrevivían gracias al permiso tácito de tal precariedad. Aún hoy quedan algunos vestigios de determinados locales en los que no prima el beneficio económico, tales como centros sociales, donde los encargados tienen otras fuentes de salario y permiten, por tradición y por estatutos, que la gente ocupe y use el lugar sin ni siquiera consumir si no lo desean.

La sociedad del individualismo ha hecho que la mayor parte de los contactos y  citas personales se originen y desarrollen en espacios no privados  que por un curioso eufemismo se les llama neutrales. Los guateques y los partys en tanto que encuentros en domicilios particulares no son lo más primado socialmente porqué es lo que menos gastos genera. resulta obvio que para divertirse no hace falta acudir a una discoteca o para hablar no es preciso encerrarse en un local lleno de ruido y de humo, sin embargo predominan antes las citas en este tipo de lugares que funcionan como puntos de evasión que no en espacio calmados y sosegados que permitan una buena comunicación. Si las relaciones humanas aplastantemente pasan por los locales de encuentro: desde los bares hispanos a los pubs ingleses, en los que la gente pasa diariamente en un momento u otro, y a menudo varias veces al dia:para el desayuno, el café o la cerveza de final de jornada no es solo por el argumento tópico de la tradición sino por una campaña perfectamente pensada para que eso funcione así.La gente presupone de entrada que para quedar tiene que hacerlo en un establecimiento público con una mesa por media y unas bebidas pedidas aunque no se tenga sed y el ambiente del local pueda ser incluso deplorable.Quedar con alguien con quien deseáis poneros al dia de vuestras vidas para ir a pasear resulta poco menos que inconcebible y de tomar esa iniciativa, incluso sospechoso. Intuitivamente la gente se siente más segura citándose en un local público que dando una vuelta por el parque.Lo cual es demencial.

Con la dimensión de gastos por relaciones he ido viendo su transformación de menos a más con el paso de los años. Inicialmente en los años 70 los gastos de relación, que literalmente significa pagar para hablar con alguien aunque tenga la cobertura o pretexto de ir a beber o a comer;los calificaba como gastos superfluos o incluso como gastos pequeñoburgueses. Con el paso del tiempo y el condicionante de los ritos sociales he ido comprobando como una parte importante de toda la egodomótica se iba a gastos de relación, puesto que otros varios capítulos de consumo: conciertos, espectáculos, restaurants y viajes  llevaban y llevan incorporados unos porcentajes que salen de su  motivo para pasar a costear relaciones.

Tradicionalmente el anfitrión agasaja a su invitado y el visitante o embajador trae sus presentes y regalos.  Es algo que se sigue practicando. Establecer relaciones desacondicionadas de todo esto no resulta fácil. La gente espera recibir presentes en el día de su onomástica y que la factura del restaurant sea una gentileza de quien propone la cita. Aunque más  ritualmente las chicas esperan a   que sean invitados por los chicos y los menores esperan que les paguen los mayores. El universo de las relaciones personales viene acompañado de sus decorados y entornos materiales que en realidad son alojamientos puntuales para ubicar aquellas. También es cierto que muchos negocios se cierran en medio de bebidas y de suculentas comidas y que satisfacer al otro con recorridos gastronómicos es un modo de acercarse a una mayor sintonía.

En la medida en que son necesarias las  citas y no siempre tienes lugares públicos como bibliotecas o centros sociales para establecerlas, aquellas pasan por el peaje de los consumos, que apuntan a  abusos lesivos.  Me complace clientear en determinados locales en los que me siento cómodo pero no soy un usuario diario y ni siquiera semanal.sigo prefiriendo los paseos o los bancos de las plazas para acordar un encuentro. Eso me libra de la tesitura de tener  que consumir algo que no me apetece o en una hora del dia inoportuna a la vez que no paso por la tristísima y muy repetida experiencia de tener que tomar consumos mal preparados como infusiones o tés frente a los que la cultura latina de los bares me ha demostrado su total incompetencia. También me libra de tener que invitar a quien no me apetece o de tener que pagar un ataque a mano desarmada por un poco de agua tiznada. Cuando voy con varias personas a locales de los que no me puedo escaquear, algunas veces me abstengo de pedir nada puesto que nunca jamás el objetivo de una cita en un local es las ganas de beber o de tomar sino las ganas de estar con quien haya quedado.

Me parece inaudito que a estas alturas de la vida social todavía no se haya aprendido a tener relaciones limpias y a practicar la virtud de la conversación sin tener que pasar por sus peajes. Un análisis en profundidad de las causas de eso estaría en las dificultades que experimenta el ser humano en mostrarse desnudo tal como es ante el otro y la pulsión imperiosa que tiene de poner cosas de por medio, bebidas, ruido, decrepitud, más gente, para sabotear implícitamente la comunicación a la que le aterra. Lo cierto es que baste que alguien hable unas cuantas frases seguidas y utilice un par de términos inusuales (sin llegar a los latinajos)para que el otro exclame  SOS. La ignorancia colectiva es tan elevada que las relaciones se mantienen en la frontera de una comunicación sesgada. Las personas se buscan para fines concretas:feelings, placer sensual, conquista sexual o saciación de los sentidos.  La industria del ocio conoce estos mecanismos y es así que los findes se desarrollan con enormes cantidades de bebidas y cantidades enormes de multitudes apretadas en los locales de moda o neurálgicos donde todo el mundo va. de todos modos los objetivos existenciales de los relacionarios no guardan una relación matemática con  sus inversiones de tiempo y dinero en los locales. No se puede decir con rigor matemático que a más inversión en relaciones mayores resultados personales en el encuentro ideal con el otro. La persona de éxito n oes aquella capaz de pagar las facturas de todos los locales y consumos y las tarifas que le abran todas las puertas sino de quien alcanza lo mejor de la vida sin tener que pasar por tales requisitos.Es difícil construir un teorema numérico para eso[1] . Lo que sé es  que a veces he pasado por gastos para mantener una conexión con el grupo que también pasaba por ellos sin ver que mis relaciones personales aumentaran por eso. Es un error pensar que una relación se pueda comprar a base de posicionarse en el rol fijo de pagar todas los consumos  y los espacios de encuentro. El invitador suele ser alguien de una mentalidad muy machista que paga sus déficits subjetivos y psicológicos al cubrir las  demandas ajenas para disimular su fuera de punto en ese momento concreto. Las relaciones personales y los espacios de ellas no pueden ser un objetivo en sí mismos. Alegar haber estado en tal o cual sitio para prestigiarse es una de las mayores horteradas y hacer otro tanto por conocer a tal o cual superdestacado es un indicador para tachar de tu lita a quien se jacta de eso. S hay un sentido de los interactos e interacciones es el de seguirlo todo como un proceso vivo en el que descubrir varias situaciones y descubrirse uno mismo[2] . Conviene reconocer que la industria del ocio de masas existe sobre la base de una demanda:la gente necesita sus espacios extradomésticos y extralaborales donde relacionarse con el mundo y hacer sus transacciones. Claro que hay sitios y localidades del mundo donde apenas se encuentran este tipo de espacios de bebidas para contactar con los demás (recuérdese Finlandia). cuando hay una demanda hay siempre quien ha invertido su ingenio para preparar una oferta que toma como oficio y negocio tratando de hacerse rico a corto plazo. Ofrecer productos que generen dividendos, sin importar su calidad o su precio abultado es la llamada de la selva urbana para especuladores y negociantes. Por lo   general se es más honrado pagando los precios abusivos de las consumiciones de los bares que cobrándolas[3] , pero ese es otro tema. Hoy se gasta por una sola bebida o refresco, incluso por agua embotellada, el precio de un menú entero de hace unos 30 años y compararlo con los precios de hace un siglo debe mover al menos a una reflexión de crucero[4] .

La necesidad de espacios de relación y su costeamiento depende de la coyuntura personal, de la agenda de trabajo y de si se está en un lugar estabilizado a otro de tránsito.Son distintas las necesidades de espacios cuando viajas a cuando estás en tu casa, cuando tienes una urgencia de infraestructura y de servicios públicos a cuando lo tienes todo contigo.

Por lo general  uso espacios públicos de consumos para amortizar algunas horas de espera. Un bar me da un decorado, y con suerte una mesa y una tranquilidad para escribir y leer, aunque me pueda parecer caro. Tengo dos problemas: uno, encontrar el local apropiado que satisfaga mis sentidos (en general predominan los locales feos, ruidosos, humeantes y de mal gusto)y dos, que pueda sentirme cómodo para bastante más de una hora. Ya he dicho en alguna parte que he podido pasarme varias horas en el mismo local acampando literalmente en el mismo.

Otro tipo de espacios: clubes de los que hay que ser socio, boleras o casinos privados se ajustan a este clase de consideraciones comunes a los locales que vas a usar una sola vez o muy de tarde en tarde. Así mismo los restaurantes son lugares en los que cumples las dos funciones de comer y quedar co alguien para hablar.Por lo general el metabolismo paga lo que la comunicación afectiva e intelectual necesita.

En una muestra de tipos de gastos el dedicado a  relaciones  es un indicador de lo que se busca fuera de casa:  a más gasto en relaciones, puedo decir, menor consolidación de los objetivos afectivos personales.

 

 



[1] Einstein, sostenia que los teoremas matemáticos  sólo son seguros en la medida en que no se refieran a la realidad.

[2]  Irene Papas decía que no hay un final solo un camino a recorrer. La entrega para descubrir cosas en una misma y en los demás.

[3] Parodiando lo que dijo Michael Caine con respecto a los pagos de impuestos. “soy más honrado pagando impuestos que los políticos gastándoselos”

[4] Josep Pla escribe que a principios de siglo se podia comer  las comidas de un dia por 1,5 ptas.

Pérdidas Materiales

 

PÉRDIDAS MATERIALES (EL PARÁMETRO DE LAS PÉRDIDAS EN EL BALANCE ECONÓMICO)

 

Sin duda alguna el concepto de Pérdida  nos lleva a un marco macro de experiencias interactivas con  los entornos de vida. Es un fenómeno  multidimensionado  el hecho de que la pérdida  es inherente  al hallazgo. Si por pérdida entendemos  erosión, desgaste, destrucción, anulación, ruptura, rotura o cualquier otro dato que  suponga la desaparición de aquello (o de aquel)que se tenía, entonces la pérdida está presente en una multitud de conductas y actividades humanas. Puesto que se trata de  una circunstancia universal y extensiva  a todos los seres vivos, conviene  desglosarla por capítulos para  entender su significado y  proponer opciones para contrarrestarla.

Vamos a hablar aquí en el próximo grupo de líneas de las pérdidas de carácter material  y de su  impacto en un balance económico.

Del conjunto de  dimensiones de control de un gasto general  (dando lo mismo si  el sujeto gastador es un individuo, una empresa, un municipio o una comunidad del tipo que sea)inevitablemente una es la de pérdidas. Propiamente no es una dimensión de gasto  en el sentido estricto.No  es un intercambio de dinero por un servicio o una mercancía, pero sí tiene una traducción de  gasto de dinero y por lo tanto opera como un restador en el sumatorio general de  las entradas y las salidas.

Todo administrador de contabilidad se enfrenta diaria o periódicamente en el cierre  de caja con desajustes que tiene que explicar. Todas las transacciones son estudiadas y si no hay ningunas falla ni siquiera  debería haber error de decimales. No obstante, un proceso económico en el que  no hay pérdidas  es ilusorio. O lo es, con los conceptos  hegemónicos presentes en los planteamientos económicos y en las actividades laborales. Por qué a menudo esas pérdidas  no son fáciles de detectar a primera vista. La caja de la oficina o  la economía doméstica sufre pérdidas de muchas maneras diferentes. No solo hay una pérdida cuando  alguien se lleva ilegalmente una cantidad determinada, o cuando alguien la pierde negligentemente por no haber cosido el agujero de su bolsillo, o también-menos negligentemente-cuando se posiciona como víctima propiciatoria en el metro para ser robado.Hay también pérdidas en todos aquellos descontroles  y malas prácticas que permiten fugas irrentables  de un potencial energético: hay pérdidas pues por ventanas y puertas mal ajustadas que hacen trabajar más los mecanismos de  calefacción o de aire acondicionado;las hay  cuando se compran  productos  de mala calidad en el mercado o incluso de buena y que se dejan deteriorar en el¡frigo y luego se tiran sin ser consumidos; las hay cuando se adquiere el libro equivocado que  termina por  fosilizarse en la estantería sin ser leído;las hay-por consiguiente-en todas aquellas adquisiciones que cumplen una función acumulativa  en un almacén o en un cajón y que están condenadas al in-uso perpetuo. La gama de vías de pérdidas es múltiple.A grosso modo conviene diferenciar entre aquellas explícitas  y directas y aquellas  otras implícitas o demoradas. Las unas  son  las resultantes de  errores subjetivos o de conflictos de responsabilidad; las otras, son resultantes de planteamientos ideológicos, hábitos estructurados o conceptos  desviados. Para lo segundo hay literatura sobre gestión de recursos y dentro de estos, gestión del conocimiento que vienen a proponer medidas de eficiencia productiva y de actividades motrices, tratando de conseguir mayores  ventajas con menores esfuerzos.Para lo primero hay  técnicas de empresa, dinámicas de grupo, tratamientos psicoindustriales o  procedimientos autovalorativos para corregir las malas prácticas personales en el hacer vital y  profesional orientadas a minimizar el volumen de pérdidas.

Estas planean como una sombra en prácticamente todas las actividades humanas  ejecutables. Según como se acometa una actividad cualquiera (desde la colocación de una alcayata en la pared a la planificación de un viaje de verano al Caribe pasando por una tarea intelectual para preparar una recensión)se  puede incrementar o decrementar el factor de pérdida de acuerdo con el método que se elija. El operario que instala  un aplique en la pared pero que luego necesita gastar una cierta cantidad de tiempo para curar la herida de su mano debida a una martillazo descontrolado está incluyendo un subproducto de pérdida de tiempo y de estabilidad corporal para resolver su desaguisado. El viaje de novios a República dominica que elige el tour inadecuado o se compromete con el hotel erróneo le va a suponer unas pérdidas de tiempo en la gestión de búsqueda de otro alojamiento.El estudiante que necesita un plus de tiempo para sus lecturas porque tiene  varios cruces de intereses en el momento de su actividad   con pérdidas de atención deberá repetir partes de su proceso. Los tres ejemplos tienen el común denominador de necesitar excesos de tiempo para conseguir lo mismo.Y el tiempo es un parámetro  traducible a dinero.

En realidad el balance económico no hace más que poner cifras a los conceptos de orden materialista. Cada error comercial, cada  desvirtualización de un producto, cada duplicidad  de tarea superflua si su primera versión hubiera sido la adecuad, cada acción innecesaria tiene una proyección en un gasto. El gasto innecesario está tan naturalizado que  es asumido acríticamente. De tal manera que  es preciso un proceso de amplia sensibilización y concienciación del tema para  que nos demos cuenta que las  coas se pueden ejecutar de otra manera y-al hacerlo-otra clase de mundo es posible ir configurando.

Desde los posicionamientos de suficiencia energética basta poner contadores en los puntos de fugas y despilfarros para que  los oficiales de máquinas adviertan que basta introducir criterios de atención y cuidado para recuperar pérdidas de 10, 20, 30 ,40% incluso o más para seguir manteniendo el trabajo con  los resultados no ya iguales sino incluso más optimizados. Los hábitos de las malas prácticas los hallamos tanto en  los planos privado y doméstico como en los planos profesionales e industriales. En un campo los lavados de dientes, las descargas de cisternas de los wáteres o el lavado de la vajilla, puede llegar a ocasionar cinco o más veces de las necesarias para ejecutar esas operaciones.en el otro, el reparto de transportistas pequeños y su hábito de dejar los motores encendidos de sus camiones o camionetas, o el de los conductores atascados que no paran sus motores, para citar escenas cotidianas supone  una emisiones de CO2 a la atmosfera que son perfectamente evitables. Solo basta que el chip de que se  puede trabajar de otro modo se encienda en sus cabecitas para que las cosas sean de otro modo y se dignifique algo más la vida urbana pero si bien hay prácticas que pueden y deben ser corregidas por normativas legales más restrictivas, otras sólo depende de la toma de conciencia de los usuarios para  ser más respetuosos y benignos con sus entornos  además de más inteligentes con sus economías.

Lo que da estatus social no  es tener mucho dinero o hacer ostentación de mucho gasto (ésto simplemente es un cromo que se marca un determinado concepto de gente guapa)sino  sacar el mejor partido posible a los recursos.Es decir, objetivizar la potencialidad de partida de cada elemento o factor de uso y de cambio. De hecho, hay objetos que ya nacen bajo la concepción del despilfarro y otros bajo la de la economización.Cabrá pensar en impuestos específicos que graven los primeros y exenciones que desgraven los segundos. aunque las tendencias jurídicas están lejos de poder hacer esta discriminación con exactitud y justicia.Antes serán necesarios profundos cambios de mentalidad. Los recursos jurídicos son vías de presión  para demostrar la necesidad de castigar las conductas punibles.son,pues, opciones  coactivas. Es mejor apostar por cambios actitudinales y abogar por  innovaciones de prácticas conservadores de las cosas y reductoras de sus desarreglos o deterioros. claro que el marchamo de propiedad sobre una cosa o una situación convierte en su detentador en un déspota potencial que puede hacer con lo suyo lo que le plazca  incluida su destrucción. Por eso lo jurídico y lo ético suelen colisionar.

En el balance concreto  de  las partidas  de venta de una empresa o un negocio  y en el análisis de cada precio de salida están incorporados,obviamente, los costos de su fabricación.dentro de estos, estás cargados-sobrecargados a veces- los costos de su despilfarro añadido. En  la salida final de un producto, además de los costes de materiales y de energía indispensables cabe añadir los materiales y las energías  añadidas por negligencia en el uso de las anteriores. Una reorientación de los procesos de fabricación y un esmero en el traslado de las materias primas así como la reconducción de los productos acabados  redundaría en una minimización general de los  gastos, y con ello, en un respeto mayor a los medios, los entornos y  la propia fuerza de trabajo. Esto que se puede analizar para el caso particular de una empresa en singular se puede traspolar a todo un proceso industrial y a toda una concepción ministerial o estatal de las maneras de trabajar. Implica pues al marco cultural y a los estilos de una época. Paulatinamente la sociedad y sus agentes de administración se dan cuenta de ello y se orquestan campañas para  ser cuidadoso con las fuentes de energía y con  los consumos programados. Todo ello parte de la base de distinguir las necesidades propias de un proceso y los impropios que acarrea, generalmente por  determinantes de las costumbres y negligencias humanas. Esas que competen a cada profesional ante la tarea de la que se hace cargo, también se trasladan a los ámbitos familiares, domésticos y personales. En el hábitat de cada ciudadano se  producen más o menos pérdidas de dinero según las maneras de consumir y las elecciones de compras-o contrataciones de servicios- que se hagan. No siempre lo más caro es lo mejor ni lo más modernizado tampoco.

Muy bien ,las pérdidas pueden reducirse y tender a cero.¿Pero es pensable que alcancen el cero absoluto? ¿Es posible una economía particular o  colectiva que  haga procesos puros de mantenimiento cuya totalidad de los costes sea razonablemente justificada? Desde que vengo trabajando con la consciencia de este factor de pérdida observo mes tras mes en  los gastos de casa y personales si es posible dejar en blanco la casilla de pérdidas.Jamás lo logro.Siempre tropiezo con motivos que  me llevan a apuntar una cantidad. Esas cantidades devengan las otras, con lo cual el capítulo de perdidas evidentemente reduce el de ganancias.Y ya se ha reflexionado sobre la importancia de obtener menos conservando más que obtener más  a costa de perder más. ¿Pero ese criterio económico es de conveniencia para un sistema  general de transacciones o solo sirve para tenerlo en cuenta en cada economía doméstica? bien, tenerlo en cuenta en cada casa puede tener una traducción potencial en  miles de millones  de euros ahorrados, con lo cual con menos se puede vivir mejor.Pero esa misma razón que favorece a la economía familiar puede ser interpretado como un prejuicio para la economía de estado.Un país necesita (o al menos pivota en torno a esta necesidad como credo)una economía saneada pero lamentablemente eso lo traducen los magnates de las finanzas por una economía sobreestimulada, artificiosamente recargada y multipotenciadad en  inversiones y consumos superfluos.el efecto de ello no es una calidad de vida sino una vida cuantificada y sobreengañada. Eso lleva a comportamientos  irracionales en los que en el mismo acto de compra se está  convirtiendo al consumidor en un delincuente camuflado  para con el planeta por adquirir cosas que no podrá eliminar adecuadamente o no podrá usar  eficientemente y lo está,además,alienando por ponerlo tras las listas de compra por cosas que a parte de no necesitar las elige erróneamente al ser complicada su conservación. todo ello le puede llevar a ser un simple puente para halar anecdóticamente de las pérdidas miles que irá acumulando durante su vida. No cabe duda de que eso comienza en edades tempranas y basta recorrer los contenedores de las grandes ciudades el dia después de Reyes para advertir la monstruosa cantidad de juguetes que han sido tirados para dejar lugar a los nuevos.Lo tirados representan tb una fuga de pérdidas. se objetará que nada es eterno y todo necesita un recambio.Es cierto. todo necesita ser cambiado.¿Pero  el que se deshace voluntariamente de algo  está siempre convencido de haberle agotado su ciclo útil de vida en sus manos? conviene no olvidar que los ciudadanos vivimos en apartamentos o casas  generalmente pequeños y que la mayor parte de nuestra vida privada  se desarrollo en  su superficie limitada.Incorporar nuevas cosas a ellas implica buscarles un hueco y este pasa por  tirar lo que lo estaba ocupando.Es pues un proceso inherente a los valores actuales de vida.

Por lo que hace a pérdidas involuntaria,s a menudo vienen dadas por la  contratación de servicios o la adquisición de productos o gozo de determinados espacios. A veces basta elegir erróneamente un restaurant para  pagar más de la cuenta y encima no disfrutar nada la comida. ¿El precio de la minuta dónde lo debemos incluir en el capitulo de gastos de salida o de alimentación o en el de pérdidas?  Dependerá del desaguisado si la minuta se podrá repartir entre los dos capítulos o de gastos o solo en el  de pérdidas.  En realidad para llevar una consciencia contable del balance económico regular el sólo hecho de introducir el parámetro de pérdidas, ya obligará a revisar los gastos  distribuidos en cada uno de los oros parámetros específicos. La gasolina consumida por nuestro automóvil puede ser mayor  o menor según la manera de conducir.Los excesos de aceleraciones y frenadas darán p`por resultado un mayor consumo sin haber recorrido una mayor distancia. El automovilista con necesidad de afirmar su ego  y su presencia consumiendo así ¿cómo deberá contar su consumo de automóvil?¿como gastos de desplazamientos o como gastos por pérdidas? Sigamos con el ejemplo de ese automovilista intrépido. Cuando lleva su coche al taller de reparaciones para  corregir abolladuras en el chasis, ¿dónde incluirá los gastos  en mantenimiento o en pérdidas? Ciertamente la misma reparación podrá ser incluida como  gastos de mantenimiento o de pérdida si ha sido el resultado de una accidente del que haya sido responsable otro vehículo colisionista o si lo ha sido por negligencia propia en la conducción.

S vamos recorriendo  las distintas actividades cotidianas que hacemos desde que nos suena un despertador hasta que nos acostamos de nuevo para reposar, el  Fp(factor de pérdida) puede estar preinscrito en una mayoría de ellas. La experiencia de vida pasa  por bregar con las actividades y las personas tratado de eludir  aquellos intercambios nefastos o aquellas operaciones que produzcan  desventajas. Aún más el Fp puede  ser conscientemente previsto y eludido  si se sabe aislar y neutralizar.Por el contrario puede ser la columna vertebrante de una manera de vivir y de posicionarse en la sociedad y en el mundo. Estrictamente hablando se puede afirmar sin  que nadie se sonroje que hay conductas  impregnadas del Fp en todas sus fases. Podrían ser enumerados los comportamientos adictivos para ilustrar como no contienen ni u solo valor que no implique pérdidas, de tipo personal, relacional, psicológico y por supuesto, material y económico.

Desde otro punto de vista se puede reconocer que un agente de inversión tiene más probabilidades de éxito cuanto mayor sea su capacidad de Fp. Por el contrario si el tramo de permanencia en el mercado es ajustado o corto porqué no se puede asumir pérdidas continuas, el inversor  acabará perdiendo  con una irreversibilidad que no se dará en aquel otro.Esta es la explicación de porqué quien puede perder más y de hecho pierde más coyunturalmente a la larga va a ganar más.

Volvamos a la escala doméstica. Revisemos cada uno de los capítulos polares de nuestras economías básicas: alojamiento(o hipoteca), alimentación, vestuario, energía,agua, desplazamientos, viajes, biblioteca, música, jardinería, mobiliario,  reparaciones y -no nos olvidemos- de los impuestos.El estilo de vida y las dinámicas contratadas o habituadas de consumos van a dar unos mínimos por debajo de los cuales no se va a poder abaratar el coste de la vida. ¿es realmente así? Hagamos el  siguiente ejercicio: revisemos más de una vez cada capitulo de gastos  con la mirada detectora de las fugas o malos usos y contemos de nuevo, entonces tendremos la sorpresa de dar con sumas más reducidas. Obviamente todo eso no será necesario si el nivel de vida es suficientemente desahogado. ¿Para que mirar tan fino si me puedo permitir  todos los caprichos?  Nos diremos. Y al amparo de este elocuente razonamiento seguiremos firmando los cheques o pagando las facturas y las multas conforme vayan llegando por que  seremos unos paganos modelo y unos perfectos ciudadanos.con ello confirmaremos una ley de observación empírica fundamental: a más poder adquisitivo más negligencia en la elección de la calidad y la cantidad de las cosas que se adquieren. Y en todo caso, podernos permitir  todos los gastos no quitará  el hecho de que una parte de ellos sean gastos por pérdidas, metiendo aquí todo aquello que  no es gozado, que es roto antes de ser manejado, que es defectuoso de fabricación y no es cambiado, que  es infrautilizado porque pasa de la tienda a un armario donde se fosiliza.

Hubo un tiempo en que las personas reparaban sus objetos averiados y en que en situaciones de economías precarias o de recursos disminuidos se apreciaban en su justa medida los que se tenían.La modernidad y los consumos a gran escala han abierto el grifo de todos los depósitos creando el espejismo de que los recursos de los que nos rodeamos son ilimitados. La mentira  de ello es obvia. Lo curioso de la situación es que aunque el poder adquisitivo individual pueda pagar toda clase de pérdidas particulares por el placer del despilfarro, la situación externa no lo puede pagar. Obviamente el dinero lo puede todo.Puede comprar todos los caprichos.Pero en todo caso todos los que existan. En cuanto  sus reservas se extingan  la capacidad para ese Fp también  se habrá autoextinguido.  el deseo de una práctica sana de consumos y usos es estableciendo un correlato armónico y lógico entre Poder adquisitivo (Pa) y Satisfacciones (S) donde la variable de las pérdidas  deje de actuar como un factor de complicación y encarecimiento tanto general como particular de los procesos económicos. Eso será/sería posible con una mayor conscienciación acerca de los hábitos de vida y de trabajo y  una organización correspondiene de los intercambios de energías con el medio social.

Organización del Despacho.

El despacho -entiéndase también el estudio- es el lugar de trabajo de planning y también de dedicación intelectual. Puede ser el lugar de creación elaborativa o el de gestión. Sirve para recibir visitas y para prepararlas, el lugar donde se hacen y reciben llamada. E él suele haber como elementos indispensables  una mesa y  una butaca, desde hace un par de décadas al menos un ordenador, unas estanterías con archivadores físicos, dosieres, libros y memorándums. El despacho puede estar ubicado en el primer piso de una nave dentro de un polígono industrial, en un edificio de espacios alquilados para menesteres administrativos, puede estar en un apartamento utilizado exclusivamente para este menester  o puede estar en una parte de la casa o de la propia vivienda. Ir al despacho es la denominación que se sigue empleando quienes su trabajo es de oficina desmarcándose de quienes ocupan los puestos de trabajo en la factoría o en el taller. Irónicamente hay quien ha llamado al bar habitual al que va a tomar copas o cervezas la oficina. He visto en alguna parte algún pub o bar de bebidas con este nombre. Quien trabaja en un despacho o se pasa al meso cinco días por semana encerrado  bastantes horas por día en un uno puede contar las ventajas y los horrores del mismo. Los trabajadores de taller que bregan con máquinas ruidosas  haciendo operaciones sucias no ocultaron algún tipo de desprecio a los empleados de cuello blanco que ocupaban las oficinas, estos tenían asientos aquellos trabajaban de pie,  Los sindicalistas tenían problemas en diferenciar a que clase social pertenecían unos y a la que pertenecían otros. Cuando los obreros manuales ganaban lo mismo o más que los de oficias las dudas quedaron despejadas. Se decía que el trabajo influye en  la conciencia  social del empleado.  Lo cierto es que en la época industrial sea cual sea el empleo que se tenga todos están concatenados dependiendo la eficacia mutua de los resultados de cada uno.

Pero el despacho es algo que también está fuera del orbe asalariado. En todos los sitios en los que he vivido siempre hubo un espacio dedicado a escritorio, a despacho o  gaviete de trabajo  donde leer, estudiar, escribir  o realizar tareas relacionadas con la creación. Tener un espacio dedicado a estas funciones es importante pero tampoco es indispensable la ubicación física concreta. Cuando he estado de paso residiendo en un domicilio que no es el mío o que su superficie no permite tener una habitación-despacho, el salón puede permitir convertir una mesa en escritorio. Si la mesa es también la de la comida no quita ubicar la función de lo otro. He comido muchas veces en la mitad de una mesa que durante la mesa y después del ágape ha servido para el ordenador, las grabaciones, las lecturas o el despliegue de papeles. Lo ideal es tener un espacio para el trabajo intelectual pero de no tenerlo sigue siendo más importante tener claro el cumplimiento con la función pudiendo reciclar cualquier lugar para todo.

Es muy importante la organización de los recursos y de la inmediatez ambiental (la doméstica y la de despacho) ya que afecta directamente a la eficacia y a la rentabilidad de la energía. Es odioso ponerse a trabajar en algo, escribir un artículo  o tratar de concentrarse en un retroelaborativo sin  tener ordenados los  papeles, el archivo o  careciendo de lo elemental. La utilidad de un espacio viene dada  por su organización. Cada detalle cuenta y en particular encontrar cada cosa en el momento en que se la necesita: desde una cita subrayada en un libro la nota de un email apuntada a la consulta de una  noticia de un periódico o revista. Es distinta la configuración de un despacho dedicado a gestión a otro dedicado a creación elaborativa. La mayoría de los despachos se vertebra e toro a las tareas digestión y planificación. De ello se desprende órdenes y directivas que se transmite a través del teléfono, el fax o las personas que desfilan por él. Un despacho en el que escribir es substancialmente distinto. La mesa se puede llenar de libros y apuntes en  lugar  de pósits de citas o que apunten números de teléfono.

Un despacho en sentido estricto es u tablero de mandos que tiene entradas y salidas y  un digestor. El digestor es el sujeto que elabora. Sus entradas pueden ser las bandejas físicas en las que depositar  imputs; una para revistas, periódicos, folletos e infos de todo tipo, otra para las pequeñas notas, apuntes, recados y avisos. El valor de esas bandejas es el de la fluidez  continua. Su totalidad debe(ría) estar vehiculada a la papelera del suelo tras revisar sus contenidos, aprovechar lo necesario, entresacar los datos concretos o leer en su extensión total o no cada cosa. Antiguamente me ocupaba mucho tiempo hacer recortes de prensa o guardar incluso la  colección entera de una revista en cajas-proyecto a las que ya no acudía casi nunca para repasar. Todavía conservo una buena parte de ellas pero tienen más valor de reliquia museística o materiales testimoniales de época que no valor informativo  o intelectivo. Actualmente mi criterio es otro, creo que el mejor destino que se le puede dar a una revista o a u periódico (la inmensa mayoría de ellos que están en circulación) es leerlos e su fecha de edición, extraerles lo útil tomando notas digitalizadas si es preciso y luego botarlo para que la materia prima del papel sea reciclada lo ates posible. Guardarlos para otros asuntos sine die que no se llegan a concretar es una forma de ocupar un volumen superfluo en las paredes. Otra cuestión son los libros pero no me extrañará que se llegue a una conclusión parecida a no muy largo plazo aunque en lugar de botarlos a la basura se puede poner en circulación o donarlos a bibliotecas que repotencien su uso de una forma más extensiva que lo que lo pueda hacer nunca una biblioteca particular.

Hay una tercera bandeja en el escritorio que puede hacer de expedición. Seria o es el lugar donde poner textos terminados, documentos ensobrados, cds grabados, que tienen el destino particularizado de entregárselos a alguien. Puesto que muchas cosas son enviadas por correo electrónico este espacio físico de envío se hace superfluo. En una época en que hacía pasar los textos originales por el soporte papel en forma de revista de divulgación eso era fundamental. Dediqué un espacio precioso de mi tiempo en detrimento del tiempo creativo a ese propagandismo. Aquello terminó pero todavía encuentro restos de ejemplares que quedaron arrinconados para cumplir ese rol. Actualmente ya no pongo  textos inéditos en soporte de papel aunque si pongo creaciones originales en cds. Al darlos o regalarlos experimento una cierta impostura al presentir que condiciono  a quien le doy el regalo para que sea oído o escuchado.  Bueno eso siempre fue así. Es lo mismo que cuando regalaba un audio de jazz o un foulard. Esperas que a quien se lo das lo escuche o se lo ponga y te comente algo.

Me paso la mayor parte de mi vida en un despacho, el que sea y donde sea (redefiniéndolo como cualquier lugar que permita el trabajo de agenda o el trabajo creativo). Todo lo que se necesita es el ensimismamiento y las condiciones para la concentración poniéndose a salvo de ruidos y de interferencias, también de socios o amistades que irrumpen con su demanda de atención. Lo ideal es tener un gabinete con un don’ t disturb colgado en la puerta y  ajustarse  más o menos a un  horario diario intocable. No es tan importante el horario dedicado como la función cumplida. Ir al despacho es solo un ritual para cumplir con lo de cada día: escribir, gestionar, planificar o preparar.  El digestor en el despacho suele ser la agenda, el ordenador o la computación cerebral del sujeto. Externamente lo que hace o deja de hacer es un misterio para el observador que no acierta a entender su pasión creativa o ejecutiva. Simplemente verá una invariabilidad en el gesto comportamental. No deja de ser una paradoja para el sujeto de escritorio viajar por el mundo o incorporar las experiencias de él desde la exigüidad de su espacio volumétrico. El despacho es al planning lo que la realidad es a la eclosión de variables que son destiladas desde el ejercicio de intelección que se haga desde aquél. Simbólicamente el despacho es la pequeña urna o el batiscafo desde el que bucear por los rincones mundanos o por aquellos que ocupan el iteres como sector de dedicación. Reactualizar los criterios clásicos de tener un espacio para cada objeto y cada objeto con su función clara y fácilmente localizable en el momento en que se necesita es la mayor garantía para la rentabilidad profesional. El despacho ideal es el que tiene una mesa diáfana sin nada encima, salvo la foto de los seres queridos y una platita que ponga el color verde y una flor, pero esa es una imagen poco representativa de un trabajo de verdad que requiere la consulta continua de textos y documentos. Inevitablemente el trabajo pasa por el trasiego de datos. Sea cual sea la intensidad productiva de un día al final la mesa ha de quedar en condiciones para poder seguir trabajado al día siguiente o incluso poderla compartir o prestar a quien la necesite sin temor a que altere su organización si todo está correctamente colocado. El caos de los objetos, en el sentido del desorden a una cuota que supera al desordenado no le facilita la vida y lo frustra cada vez que necesita algo y no puede encontrarlo. El criterio de un tipo de orden u otro termina por ser una máxima inviolable.

 

El parany de l' anàlisi conjuntural

 El parany de l´anàlisi conjuntural.

Cineas[1]  segons una llegenda[2]  li va preguntar a Pirro[3]  sobre les seves campanyes de conquestes militars. Després d´una sèrie de preguntes les respostes de les quals eren d´èxit el militar va afegir “ara em posaré a descansar”, a lo qual el filòsof li va replicar “per què no haver-ho fet des del començament”?”

 És habitual en els espais de filosofia o de pensament obert, cercar comparances de l’actualitat en el passat llunyà per testimoniar que les actituds no han canviat tant. Tampoc  es cerca referències de tan lluny: pel que fa a les nostres contrades ens quedem 2300 anys enrere a la conca  mediterrània, oblidant-nos de sumeris o egipcis o d’altres fonts amb més dificultats de ser documentades.

El seguit d’esdeveniments; dels quals inexorablement en som partícips sigui com residents, directes o de retruc, en els conflictes; sigui com observadors, passius o actius, ens porta al parany de creure en el miratge de l’evolució política on només hi ha una alternança de rols en els diferents poders. Les conjuntures polítiques siguin d’àmbit menor o d’àmbit internacional són els productes de les correlacions de forces en cada moment.

Examinar els seus principals actors sense entendre’ls com l’expressió pública de les forces que  des del darrera i des de l’anonimat els belluguen és tan com caure en la trola de la mediàtica[4]  i la nociva presumpció de creure que són els líders els que fan i desfan la història  i no els pobles amb totes les seves variables.

El cert però és que la Historia en majúscula la coneixem classificada segons els diferents períodes dels seus magnataris i legisladors  i no tant per altres corrents en el camp del pensament , la ciència o de les arts, o per altra gent destacada en camps marginals o extra polítics.

 Però no és de política del que proposo parlar, sinó de la filosofia de la política. La política en la seva accepció simple es la siyâasa  que en àrab vol dir l’art d’ensinistrar animals[5]. Mentre deixem que els ramaders  de masses juguin el seu paper històric en tant que vocacionals de poder[6] , per alternatius que puguin ser, rumiem la reiteració de la lògica dels blocs enfrontats.

En el moment actual d’escriure aquestes pàgines,  la xarxa d’informacions ens fa conèixer l’enterrament de Yaser Arafat i la buidor carismàtica que deixa per la causa palestina, o les declaracions de Rumsfeld, sense posar-se vermell, de la mortaldat de mig miler de suposats terroristes a Faluya[7] , per senyalar dos fets de l’orient conflictiu; res fa suposar que les coses seran millors, a diferència del que creu Sharon, la setmana propera o les següents i que el món serà castigat  a continuar suportant la fal·lera d’uns en anar de dominants i la fal·lera d’altres en no renunciar a la seva llibertat. Aquesta és la contradicció principal que es dona per tot arreu i la que, al capdavall, fa marxar el carro de la història.

Tant de bo els discursos entre humans no  estiguessin enganxats encara a les beceroles de l’exercici pràctic del que contemplen totes les cartes constitucionals dels països que les tenen.  Des de les constitucions francesa i  també l’americana, que va prendre model d’aquella, han passat més de dos segles sense que el món sigui el definitiu espai  per la concòrdia de les races humanes.

Pel que fa a l’anàlisi d’Europa ha de comptar amb les notes d’un procés de creixement continental, que ve des de mitjans de segle passat i més envalentit en la darrera dècada del XX i amb un futur de superpotència, amb el doble de la població[8] , que podria -o podrà- sino apagar els fums dels Estats Units, sí al menys deixar de ser el seus socis permanents i incondicionals.

No hi ha imperi que sigui etern i els USA no seran una excepció. Mentrestant  fa pagar cara la seva presència al món i el seu nom mou, més que cap altre, a terror i inseguretat. El comú denominador dels dos dins de l’època neoliberal de mercat salvatge no pot amagar les diferències més notòries i tractar de fer un pronòstic del que està per venir.

En la nostra condició de partícips forçats a una realitat abominable, ens és donat -al menys- de fer una reflexió distant i assossegada però no immune ni gèlida, en tant que també som víctimes de rereguarda; o aquest és el sentiment en el que instal·lo aquest article/exposició en tant que és el que més reflexa l’estat del meu esperit.

L’anàlisi de l’estructura social és l´anàlisi de la seva correlació de poders  i en mig d´ella les possibilitats de poder subjectiu per canviar les coses.  De què serveix analitzar el món si no és per protegir-nos d´ell? i cóm protegir-nos sense transformar-lo per què deixi de ser perillós? Així el subjecte contra poder públic és la creuada quixotesca de tots els temps.

Tenim força més paràmetres en comú amb els USA dels que creiem. Ambdues  són societats de culte a l’automòbil i a la velocitat tal como ho va descriure Mirce Eliade.

L’alternativa al sistema capitalista a una banda o un altra de l’atlàntic jo no és el socialisme que es va començar a posar en crisi en els anys setantes. Hi ha  terceres vies[9]  que serà qüestió d’anar indagant i experimentant.



[1] Kineas.Traspassat al -277.tesali, ministre de Pirro.Famós com a diplomàtic i orador.Comparat pels seus contemporànis amb Demòstenes. Després de la batalla d´Heracles fou enviat a Roma, on va proposar infructuosament al Senat, la pau a canvi de la llibertat dels grecs a Italia. Va intentar dissaudir a Pirro de la seva expedició a Italia.

[2] citada per Simone de Beauvoir

[3] Rei d´Epiro.Va concebre l´ambiciós projecte de conquerir Sicilia, Italia  i  Africa. A  Italia va aterrotizar als legionaris romans  amb els seus elefants: fóu la Victoria d´Heraclea  (-280), decissiva però molt cruenta pel guanyador.D´aquí ve el concepte de victòria pírrica.

[4] No confondrem mediàtica amb tothom qui hi treballa dins dels mitjans ni amb telemàtica. L´ofici de periodista és el que fa d´ulls dels llocs i esdveniments on no arriba la majoria de la població i que fa de pont entre el que passa i qui ho vol saber a través de la noticia.La honorabilitat del periodista es la de qui diu  les coses fins el final. La falta d´honor de la mediàtica és de qui les manipula a conveniència de cada demanda conjuntural. La telemàtica és la  teoria i domini dels estris tecnològics per la comunicació a distancia.

[5] referència presa de José Antonio Marina y María de la Válgoma a La lucha por la dignidad. Editorial Anagrama.Barcelona  2000 p.103

[6] No exents del perill, i delicte, de traidoríes, tal com ho va assenyalar Lluis Xiniranchs en La traició dels líders.

[7] A Faluya se la considera una ciutat bastió de rebels. Allà on l´exèrcit USA veu un focus terrorista hi ha la reacció lògica d´un poble envaït que es defensa com pot contra l´invasor criminal. Allà on compta cadàvers de terroristes hi ha població civil assassinada a mans dels seus criminals que, mira per on, són soldats que encara creuen en que van de pacificadors.

[8] la UE compta amb uns 450milions de persones.

[9] Darhendorf,Ralph, Socióleg i   economista británic. Per fí algú ilustrat ha tractat de col.locar el debat en un més enllà de la divisió clàsica -i manipulada- de dretes/esquerres. En el lloc d´una tercera via proposa les 101 que poden coexistir sent aquest número una manera de descriure un paràmetre quantitatiu indeterminat. 

La opinió encallada

 

Dir la opinió ciutadana ha estat i és incitada des de diverses instàncies, tant des de l’ associacionisme de base como des de les institucions públiques. Quan més se sàpiga el que els veïns opinin/em més ajustades podran ser les politiques locals i millors relacions de veïnatge es podran establir per una millor qualitat de vida i de convivència social. Bé, si més no aquesta és la teoria.

 Opinar vol dir expressar el sentiment i el pensament. No hi ha manera de fer-ho sense emetre veritats i la veritat –és veritat- que mou passions, picabaralles i enfrontaments.  Tenim la gran sort de viure a un anomenat estat de dret basat en la llei i amb la cobertura legal que permet per la llibertat d’ expressió. Si bé la democràcia parlamentaria deixa molt que desitjar i la Hispania de finals dels 70 mai va posar prou a caldo l’ anterior dictadura, no passant  de fer una lluna de mel  de pa sucat amb aigua durant la transició, poder afirmar categòricament que gaudim d’ una actualitat on l’ opinió  pública (no la dels periodistes sinó la de la gent en general) circula i la democràcia electrònica va eixamplant-se.

Avui en dia tècnicament és possible que tots els ciutadans amb ús de raó i capacitat  mínima de parla diguin la seva i a més a més la seva opinió quedi enregistrada i oberta a la consulta de tothom. Això ja no requereix magatzems de paperassa, n’ hi ha prou en instrumentar un arxiu digital senzill d’ ús i d’ accessibilitat. (com es diu des de la internàutica avui  quasi tot està a l’abast d’uns quants clics).

Els ajuntaments que es precien, que estimen el desenvolupament de la qualitat de vida del municipi però també el de les idees i el concurs de tothom, creen plataformes de participació ciutadana per  la via de l´opinio escrita. (Si algun no ho fa encara, se li hauria d’ obligar a instrumentar-ho per decret). Un cop establerta la web per l’ opinió ciutadana ja depèn de la xarxa d’ ordinadors, les ganes de llegir i escriure,i el interés general si la plataforma rutlla o creix. Comparativament a la prensa escrita la digital encara no té l’ espai de referència que la seva primera embranzida permetia sospitar de cara al futur. De fet, hi ha algun arcaic punt de vista que considera que la cosa escrita en el marc digital no té tant de valor com en el suport de paper. En la pràctica, tradicionalment, els ajuntaments amb les seves revistes de paper locals han vetat més l’ accés que no pas en les plataformes digitals d’ ara, potser perquè es considera que encara no tothom té accés a internet i són menys cosultades.

L’ observació de l’ espai de la ciutadania opina en la web de Cerdanyola dona compta d’ un ritme a comptagotes de la inserció de nous articles i el repàs d’ aquest  refereix la predominància dels detalls localistes. La seva lletra massa petita i el fet de no poder eixamplar la pagina a totes les polçades del monitor  no facil.lita la seva popularitat. Tenir que emplear una fitxa cada vegada que s’ hi vol participar  apuntant al dni i donar els cognoms tampoc. Passar un temps d’ observació (també de retenció) abans de penjar l’ article definitivament, vé a complicar una mica més la cosa.

Es una curiositat  que antics compays de militància i de lluita antifranquista que ara estan al govern municipal no hagin aprés a agilitzar quelcom tan senzill com la inserció automática de les opinions. Per una ciutat de 6 desenes de mil.lers d’ habitants diariament hi haurien d’ haver al menys  dotzenes d’ opinions noves publicades, si no es així es perque el mateix mecaisme les encalla i perque o s’ hi confía prou.. Es pot al.legar a favor de la fitxa demanada de control que els opinants assumeixin les seves opinions i no se’n  vagin pels fems dels atacas personals. D’ acord, però s’ obliden dues coses: una, que hi pot haver gent que deixi de donar la seva oponio, per por a represàlies, passant pel esmentant  punt txequing de control i dues, que s’ ha de ser coscient que no poques opinions critiques són criminalitzades per gent ben posicionada de poder que no hi està d’ acord. ¿Què és més important  que circulin les idees , les bones idees, o l’ autoria de qui les ha dit? Quan es fan estudis de mercat i d’ opinió (els del CIS i tants d’ altres per exemple)  el que interessá son percetatges, posicionaments, el que es diu per sectors, no tant qui ho diu. (Per tenir noms, només cal anar a les pàgines de les guies de telèfons, n’ hi ha a dojo). No és que l’ autoria no sigui interessant però bloquejar l’ edició de articles (durant varis mesos,, com m’ha passat amb un dels meus dos ateriors,o força temps, amb l’ altre, tot tenint la redacció l’ email i telefon,  per no tenir el nom complert) és tot un detall que no favoreix la comunicació ciutadana.

Bústia pública, sí, amb totes les consequêncies. Es millor que circuli la critica a que se l’ etrebanqui (sempre hi haurà algun detall que no es compleixi per justificar-ho).

Els càrrecs en la gestió municipal, també en la seva oposició, ja llegiran si volen polsar més la realitat les  diferents opinions que els posin  sota la interpretació que toqui.

Com a proposta per desencallar la producció d’ opinions publicades val la pena revisar la web, fet servir un motor de cerca més operatiu i no un que a l’ apuntar un nom o un títol et sorti tots aquells altres composats d’ una de les seves paraules. Cal recoerdar que potenciar una plataforma digitial va a favor de la natura, la conservació dels arbres i l.a reducció de despesa en paperassa grpafica, per tat a favor d’ una admisitració del pressupost muicipal més raonable.

De fet, la bústia publica digital a la llarga podría tenir mes valor que l’ escrit passat per registre i tampó  per incloure punts de discussió en les reuniones de consistori. Seria possible i imaginar-ho des d’ ara no és prematur. És questio de covertir els gestors que es renueixen cada dijous o quansigui en portaveus dels ciutadans i no sols en portaveus de les formacions politiques a les que pertanyin. Que la seva tasca de govern no els tregui de llegir (i escoltar, és clar) les opinios ciutadanes dels que no govarnem ni govarnerem  mai.

El dinero sobrante

 

El dinero es el símbolo deificado del mudo capitalista. Se le llama capital. Es el documento que concreta un poder de adquisición. Es el elemento fundamental para las transacciones habida cuenta de las dificultades para el trueque directo. Podríamos imaginar una primera época dorada de su uso cuando se limitaba a ser un instrumento portador práctico que atestiguaba un contravalor por el que se podían adquirir otros enseres. Después de ese inicio más bien parece que la especulación se cernió en torno a él desde el primer momento en que se dio su acumulación y alguien lo retuvo para incidir en los precios de mercado abaratándolos por debajo de su coste real o incrementarlos a partir de conceder créditos.  Desde el anarquismo crítico se ha denunciado la sociedad del dinero, como si los depósitos de dinero en sí mismos desencadenaran los conflictos. El dinero en principio es  un objeto inerme que no hace o debería hacer-  el menor daño a no ser que sea usado indebidamente. Lo mismo se puede decir de un cuchillo de cocina de 20cms de hoja o de una soga para sacar agua del pozo o de una cajetilla de fósforos.

En principio todo puede convertirse en un arma potencial en manos de comportamientos agresivos dentro de una sociedad ambiciosa. El dinero dedicado a la compra de conductas en contra de la ética y la dignidad deja de cumplir su función original para ser un factor que incrementa la perversión general y la degradación humana. Hasta el último instante es que el dinero no es dedicado a eso no pasa (o no debería pasar) nada. Tan pronto alguien quiere comprar a un ser humano y hay un ser humano puesto en venta todo el sistema de confianza en el significante del mismo como instrumento de cambio se desmorona.  Esta ley de compra-venta de conciencias  no lo determina el dinero mismo sino sus usuarios, por tanto, todos o casi todos, los habitantes del universo económico. La única forma de no formar parte en la responsabilidad colectiva de la degradación es (o sería) no teniendo un chavo o teniendo lo justo para vivir el día a día pero ni siquiera este extremo asegura la dignidad. Estamos cansados de topar con indigentes y gente  económicamente a menos de cero que es ruin y que no supone ninguna alternativa existencial,

El problema del dinero es tener dinero sobrante que se va acumulando para lo que no se tiene un destino concreto o no un destino elegido. Ese remanente puede llegar a ser una cifra importante al cabo de una o dos décadas. En todo ese tiempo el dinero ha estado en manos que lo ha manejado para inversiones a través de las más importantes empresas o de otros agentes financieros. Lo que hace los depositarios del dinero del pequeño o gran ahorrista lo hace porque estos se lo/les permite/mos. Es un indicador de falta de conciencia colectiva el de millones de personas más interesadas en la custodia de su dinero por la banca que no en lo que hace la banca misma con él. Si la banca ha promocionado  inversiones deplorables o no éticas a la mayoría de sus clientes no les importa con tal de que su dinero esté sano y salvo y rinda beneficios. Si lo vehiculan hacia la bolsa y ganan plusvalías impresionantes tampoco les entra mala conciencia por el hecho de que hayan ayudado a generar una mayor contaminación del planeta o una paralización de las alternativas de energías renovables por la parte del beneficio que se llevan con el negocio petrolero. La gravedad de la cuestión es que la mayoría de clientes o se preocupan por lo que se hace con su dinero con tal de que se lo devuelvan cuando lo quiera reintegrar. Una vez pregunté en una reunión económica  con ejecutivos de Deutsche Bank qué  productos financieros tenían que fueran respetuosos con el medio ambiente. Contestó que el banco no tenía ningún problema en ofertar productos de este tipo pero que no eran los más populares.  Desde el punto de vista de quien no quiere contribuir con su dinero (ni con sus ivas, ni con sus impuestos directos e indirectos) negocios fraudulentos o insubscribibles tiene que buscar propuestas de banca ética, bastante en sus albores e España pero más desarrolladas en otros países europeos. Para cuando se da dinero a un banco ética o se aporta capital social a una cooperativa como Abacus, (la empresa dedicada a suministros de material escolar) a partir  de una cierta cantidad de capital el depositante no queda a salvo de sus inquietudes.  La verdad es que el dinero nunca está garantizado del todo y en vez de ser un segurizante la disposición inmediata de liquidez lo puede ser de escepticismo según los vaivenes de las empresas  y de sus beneficios.

El dinero es un objeto devaluadle desde el primer momento en que se tiene. Técnicamente desde que se cobra el salario hasta que se va a la tienda a gastarlo empiezan a correr las milésimas o centésimas de devaluación de su poder adquisitivo. Pero esa devaluación automatizada es aplicable a prácticamente todo. Un vehículo recién comprado sufre una pérdida inmediata en el mercado, también un libro, una cartera de cuero, un mueble. Unas cuantas cosas se salvan de esa caída: el arte, las antigüedades, la filatelia y determinados objetos únicos. También hay que decir  que esa minoría de cosas confirma la regla general de la tendencia a la caída. La devaluación de  un objeto en el mercado es una noción relativa.  Algo queda devaluado desde el momento en que la aportación máxima que ofrece un comprador no supera el precio de compra-venta del día anterior. El verbo real es el depreciado. El posesionario de un objeto que lo pone en venta puede suceder que no esté dispuesto a venderlo por debajo de un mínimo precio según lo que pagara y su tramo de amortización. Eso explica que queden muchas cosas sin vender porque están por encima de lo que el mercado va a pagar por ellas.

Lo que pasa con el dinero no es tan distinto en principio de lo que pasa con cualquier otra cosa. El dinero es una cosa que puede comprar cosas pero como cualesquiera otras tiene un valor oscilante. Tan pronto se emite mayor dinero sin que tenga el respaldo de mayor riqueza redunda negativamente en el dinero circulante devaluándolo. Es así que una cifra determinada de dinero no tiene una estabilidad referencial si no tiene una correspondencia con su representación en oro o en referentes más seguros.  Pero toda valoración en términos objetivos de algo: sea una pieza de mobiliario, una rareza filatélica o una pintura original  lleva inscrita una valoración subjetiva. Finalmente algo vale lo que su postor está dispuesto a pagar. Eso significa una transacción que crea un precedente. El hecho de que alguien pague por algo un precio superior a su precio de mercado porque cuenta con un poder adquisitivo nutrido de ingresos en el extranjero afecta al precio de salida elevándolo. El origen de la inflación tiene esto como factor clave.

La idea del dinero sobrante que cobra el nombre de ahorro en una infinidad de modalidades de productos que los bancos inventan está(ba) superincentivado, hasta el puto que antes se regalaban cartillas con una primera imposición a recién nacidos para ganar adeptos de por vida.  Simbólicamente el dinero líquido  acumulado es algo que se tiene para una emergencia o para una opción de futuro pero que no se usa. Fallecer con una cuenta abultada para su disposición por los herederos debe ser una de las estupideces más grandes que lejos de indicar una seriedad en el planning indica no haber sabido  vivir empleado los recursos monetarios para el goce. El mejor consejo con el dinero sóbrate es el de planificar su gasto y salir del espejismo de su incremento continuo. Lo ideal de una cuenta es tenerla al día enfrentando los gastos para tener una buena calidad de vida. Por otra parte no tener dinero sobrante lleva a tenerlo que pedirlo para cualquier compra o inversión extra, con lo cual el ahorro posterior es imposible teniendo que pagar créditos abultados. Los bancos saben que sus clientes son mayoritariamente anuméricos. La gente se acuerda del precio del vehículo, de la vivienda o del arreglo de boca que le costó como `precio de partida pero desconoce totalmente e que se ha convertido ese precio pagando desglosadamete. La peor de las paradojas de la usura modera es que con los créditos permanentemente renovados un comprador puede terminar por doblar incluso el precio inicial de su compra si va prolongando el umbral temporal de devolver el préstamo.

El concepto de cliente bancario no está tan claro ¿Quien trabaja para quién? ¿El banco para sus clientes que le depositan sus dineros y confían en su solvencia o estos para pagar los créditos y menudeos de aquel?  Uno de los detalles bochornosos del funcionamiento de un banco es esa pequeña multitud de detalles de tener que pagar en concepto de mantenimiento por tener un depósito  o una tarjeta. Cada vez que veo el cargo en concepto de mantenimiento me parece un detalle insultante propio de rácanos. Encima de que confías tu dinero a un banco para que lo manejen y genere sus beneficios tenemos que pagar  comisiones para todo, para retirar dinero con la tarjeta o para imprimir sus movimientos en una libreta. No es un detalle insignificante, es un detalle muy significativo y que genera sentimiento de vergüenza ajena.

Un pequeño deposito de dinero sobrante (no tanto, a partir de unos 100mil euros –la mitad o la tercera parte del coste de una vivienda-  podría redituar (en un año magro incluso como el 2009)  una cantidad mínima para hacer frente a los gastos supervivencia les básicos. Para alguien que supiera vivir  y no se dejara victimizar por espejismos de ultra consumo, acumular esa cifra en unos 10 años de ahorro le podría evitar seguir de asalariado otros 20 más. Evidentemente esto es un supuesto orientativo pero una forma de aval argumental de una perspectiva distinta del ahorro pensada para el gozo personal y o para perseguir doblar cifras dinerarias por un lado mientras se devalúan por otro o se malgastan en los costes de mantenimiento y trasiego de las primeras. El dinero sobrante acumulado puede ser una rueda de molino al cuello de su titular o un instrumento de independencia si se usa el dinero como instrumento contra la ambición acumulativa del dinero.

En principio todo lo sobrante esclaviza a su usuario. Tener más de lo que se necesita condena a quien lo tiene a un trasiego permanente de todo sin gozar sus unidades o partes. La calidad de vida no tiene nada que ver con la acumulación sino con una relación limpia dedicada a las cosas y a los recursos. Mientras no se vuelva a una filosofía ética del minimalismo el sujeto humano modero choca permanente con la misma y  ridícula contradicción de siempre  (es la misma piedra con la que tropieza) vivir en torno a un esquema de necesidades  prefabricado. Millones de personas con sus empleos participan de una gran ficción en torno a esto, por la vía de la publicidad o de la fabricación de productos no necesarios.  Desde el momento en que el dinero se convierte en un objetivo en sí mismo acumulándolo, deja de cumplir con su función transactiva por la que fue inventado y su conservación genera una ansiedad. Buscar el mejor depósito a los intereses más altos que compensen su devaluación ya es una forma de expresarla.  Es así que el dinero ahorrado tiene las dos lecturas, como segurizante (lo que permite hacer frente a gastos extraordinarios o imprevistos) y la de servidumbre por temor a perderlo, a que se devalúe o a que no lo devuelva el banco en cuanto lo necesitas. Lo ideal es mantenerlo el tiempo justo en su forma líquida para cumplir con su función intermediaria pero tampoco es posible comprarlo todo desde la perspectiva del consumidor particular. Hacerlo significa entrar en una dinámica especulativa, que sería/es la del financiero. En definitiva, un dinero sobrante, sea para vivir de su rentabilidad o a la espera para  hacer una gran compra o hacer las dos cosas, exige u trabajo extra: su gestión. Confiarla totalmente a los bancos puede llevar a su fuga o pérdida como bien sabe todo el mundo que arriesga sus capitales para conseguir el máximo de beneficio y puede perderlo con caídas de bolsa, lo mismo que si lo jugara a la ruleta.  Puesto que no se puede comprar todo o quien tiene mucho dinero no desea hacerlo tras cubrir el coste de sus infraestructuras invertir e arte es considerado una de las formas más seguras de revaluar la inversión dada la originalidad del objeto. Dalí a pesar de ser criticado por Bretón como avida dollars, no hizo más que anticiparse a una lógica de las inversiones pretextado objetos únicos revaluables para hacerlas, teniendo en cuenta que la mayoría de cosas tienden a devaluarse (lo inmobiliario y el arte y las antigüedades son la excepción) el argumento más lógico a favor de una compra  es para amortizarla con su uso. Otra perspectiva coloca al sujeto dinerario en la carrera de los especuladores.

La intimidad desprivatizada

Las conversaciones están llenas de referencias de lo ajeno, de los nombres y actos y hablares de otras personas. El periodismo se basa en la información continua de lo que otros hacen o hablan y los coloquios personales también. Si bien es de amplio uso y consumo esta praxis, cuando las conversaciones saltan de lo que se considera privado o particular a otro espacio de difusión que alcanza las oídos de quien no se quiere que se sepa algo entonces suenan las alarmas alegando el derecho a la privacidad. Ese pudor al nombre publicado en realidad lo es a ser vinculado a un acto no digno. Nadie anda tan sobrado de homenajes, elogios o medallas como para rechazarlos pero tan pronto lo publicado de uno va en contra de su autoimagen o de su supuesta impecabilidad entonces reacciona con actitudes negativas. Se presta el nombre para unas cuantas cosas públicas: en los archivos institucionales que documentan el estado civil y los distintos certificados de titulaciones y lo que atestigua el historial oficial. Quien se implica en la actividad creativa lo presta para apadrinar sus trabajos. A veces se presta para firmar pliegos de firmas para protestas. Pero la mayoría de nombres se custodian celosamete a buen recaudo no permitiendo que sean manchados de ninguna manera entendiendo pro mácula toda crítica desfavorable. Creo que se puede pronosticar un futuro de progresiva intimidad desprivatizada y con ella divulgación de nombres referenciales implicados en una comunicación. Del mismo modo que un autor no va –no puede ir- tras cada mención de sus textos o artículos no ya para todas las tergiversaciones sino tampoco si son mal entendidos por sus lecturas, tampoco alguien cuya intimidad ha sido desprivatizada puede  tratar de perseguir a todo aquel que habla de sus verdades personales. Desde luego hay una diferencia crucial entre el autor público y la persona del ámbito privado que hace una confidencia. Aquel ha contraído la intencionalidad publica d dar a conocer sus ideas, ésta las mantiene a una cierta cuota de discreción.  Una ética mínima –a la que pro cierto no se ajusta la dinámica dominante de un periodismo sensacionalista que se nutre de rumoreos de hacer el cotilla- ya emplaza a todo informador en el marco que sea del tema que sea no poder en evidencia los datos de la vulnerabilidad de nadie pero la frontera entre informar de la verdad y el sentimiento de indefensión de quien es referido con ella es completamente subjetivo. No hay código o reglamento ni pautas redaccionales de estilo que impidan un impacto desagradable en las personas mencionadas cuando lo son en aquellos de sus aspectos o sus ideas que no les favorecen en absoluto. El balance de estas reacciones lleva a un aprieto en las relaciones y a la consideración de hasta que punto se puede hablar y hasta qué otro callar. El esquema de la censura política de los regímenes totalitarios en contra de las ideas que disienten de ellos es el mismo que el esquema de quien se autocensura o censura a otro en su texto elaborativo o en su discurso porque su decir puede generar reacciones negativas aunque ese decir sea impecable y correcto y respete la verdad. Mientras la defensa de todo esto remite a una eticidad, la defensa de un falso respeto a no cantarle las verdades a según quien para que no se moleste remite a intereses relacionales. El problema del censor es que enfrentado a aquello que no le gusta y a lo que impone su rechazo se enfrenta a su propio código argumental sobre la libertad de expresión y la defensa de las verdades. Lo que en un principio es una indisposición a toda la mención de alguien lo precisa en tachaduras de líneas o párrafos concretos convirtiendo en inservible el resto del texto autorizado o haciéndolo más incompresible. En el fondo de una actitud censuradora (auto o heterocensurante) hay un principio de evitarse problemas con el otro manteniendo una connivencia por encima del examen de las evidencias. Es este mecanismo psicológico y no la imposición de un poder unicentral a ultranza lo que explica la complejidad de las tramas mentirosas de un mundo bastante invivible. Dejar el análisis solo en términos de correlaciones de poderes, de los grandes movimientos o grupos sociales y políticos sin hacer entrar el mecanismo psicológico que esta en el substrato de las conductas individuales no explica ni puede explicar  correctamente  los grandes acontecimientos históricos, económicos o políticos.

El problema práctico de hablar del otro conocido en el campo de las relaciones personales es que puede anularlo como el confidente que era  para pasar a la superficialidad de contacto. La tentativa comunicativa , que ya había fallado al silenciar información para no molestar a aquellos de los que se informa, vuelve a fallar al hacerlo al provocar posiciones de bloqueo De la intimidad se ha hecho demasiada apología para silenciar los curriculums ocultos de las verdades convirtiendo la entrega de estas en las dosificaciones protocolizadas y socialmente permitidas. Eso ha creado una gran performance de mentira consensuada o de verdades omitidas en lo crucial. Eso lleva a la mayor parte del pensamiento, de las sensaciones, de los sentimientos, de los análisis a recolocarlos en formas literarias o disfrazadas. Lleva el pensar al no de decir o a decirlo con recursos complicados, estilísticamente enrevesados o artísticamente puestos en condiciones performánticas para que nadie se sienta afectado. El problema metodológico es que no se puede tratar con la verdad si se tiene miedo a sus consecuencias. La verdad emplaza a epistemes de difícil asunción. No se puede pretender tratar con eso y al mismo tiempo hacer declaraciones al gusto de todas las opiniones. El problema de fondo de la intimidad desprivatizada es este: el temor a ser reconocido por los demás  (familiares y amigos incluidos, o mejor dicho especialmente por estos) en una dimensión que se ha mantenido en secreto o muy discretizada para algunas personas. Ese es el doble discurso biográfico en el que se cae y el origen de la sociedad esquizotípica. La propuesta de la intimidad desprivatizada de ser seguida  no garantizaría que la transparencia practicada consolidara una sociedad más justa con otros valores establecidos.

En los tratos interpersonales antes de concienciar el mismo esquema de autocensura los hábitos de habla ya lo tienen incorporado. Hay unas dinámicas de trato que escapan de las cuestiones conflictivas o que saben a priori los daños colaterales que comportarán al enfrentarlas. Nos enfrentamos a un esquema de autoexclusión en el decir con el que cada sujeto pretender salir lo mejor parado posible sin engendrar enemigos y sin ser a su turno diana de reacciones violentas por informar sentimentalmente de lo que creía o criticar políticamente al mundo que le toca estar.

Es así que la protección de privacía del orden personal no está tan lejos de un sistema colectivo de circunstancias en los que prima la hipervaloración de la cosa y del lucro al reconocimiento personal de las verdades. Se huye tanto de las verdades de la sociedad como de las verdades particulares conformando una gran alianza para que prevalezcan bulos o falsedades, mitos y tabús.

La propuesta de intimidad desprivatizada es poder hablar de lo nuestro sin tener que pedir permiso a nadie, a ningún poder ni ninguna costumbre. Es la desnudez sentimental e intelectual de lo básico. Sería la práctica metafórica de un desnudismo de los saberes sin tener que ir a zonas gheto donde hacerlo. Si un nudista está al corriente de los problemas que le ocasiona su desnudez en playas públicas, desnudar los hechos tal como son en su crudeza naturalista es algo que no es consentido por los entornos light de pseudoverdades, omisiones y mentiras al completo.

El primer problema de la defensa de esta tesis (la intimidad desprivatizada) es que se puede volver en contra de quien la propone ya que lo más probable es que tenga detalles biográficos que lo pongan en evidencia. La biografía es algo que cuanto más avanza más errores personales puede acumular. El  striptease psíquico al completo es la opción de cada cual pero la mención de determinados asuntos de dos que son  de competencia publica pueden (y deben/deberían) ser comunicados. El derecho a la imagen personal está amparado por la ley aunque ese derecho esté agredido continuamente. El derecho a la privacía tiene unos marcos informes. La misma definición de privacidad puede estar en entredicho. Comunicar al mundo vidas privadas que en si mismas son de interés es algo que ya se viene haciendo con los enmascaramientos convenientes. El salto a decir los detalles nominales y circunstanciales no debería ser tan complicado pero sin embargo lo es y mucho. Es cuestión de ir avanzando en comunicación proyectiva, ir probando los hablantes de hasta donde somos capaces de llevar nuestros saberes y decires sin vernos prohibidos por los remilgos de conceptos falsificados de respeto.

 

 

A un món tangencial

 

La interseccionalitat a un món tangencial.

La noció d igualtat està demodé, i la por a utilitzar la paraula discriminació amaga una resistència a les veritats plurals i diferenciadores. Discriminar s’ ha convertit en un verb lesiu des del moment que se’ l considera negatiu. Es pesa e la discriminació dels negres, dels àrabs, dels gitanos, dels sifilítics  o dels sidosos. Però també és el mateix verb que servei per anomenar les accions en positiu, les de prefereciar a determinades etnies, estatus o caires temàtics. No és possible teoritzar la psicologia diferencial sense acceptar la premissa discriminatòria que fa el sistema perceptiu humà. La mateixa raó analítica és discriminadora. No es pot fer cap analítica de cap tema sense discriminar els elements que el composen. No és un lapsus el fet de que una de les paraules crucials de l’ època moderna com la de discriminació continuï tenint tanta ambigüitat. L’ evolució d’ una cultura, per tant de la gent que en forma part, es demostra –si es que pot demostrar d’ alguna manera- per l’ evolució del seu llenguatge. Les persones acurades que es preocupen pel temps històric en el que es viu i de la sofrença generalitzada que encara s’ arrossega, no està deslliurada del perill del vocabulari confusionista.  Abans estàvem afectats pel vocabulari masclista i ofensiu per raons d’ origen i creences , ara ho estem pels paranys d’ una nova mena de paraularia desprovista de nous conceptes. La interseccionalitat és una d’ aquestes paraules que  pot ser una  idea atractiva per un món tangencial però dubtosa quan a praxis funcional. La paraula interseccionalitat, té la curiositat d indicadora d ideologia.  És una manera d’ anomenar la transversalitat.

Es pot parlar de transferència, transaccions, cooperació, transculturalitat, però ¿d' intersecció? La intersecció es el que fan dos cossos que passen  de la relació tangencial a un solapament de part d’ un sobre part de l’ altre. Quan això nomes compromet una part de cada individu es pot parlar de avinentesa i cooperació, si les secciones mútues impliquen tot l’ altre toca parlar d’eclipse o de despersonalització. Dos individus de contacte tangencial es poden conèixer tota la vida sense tractar-se mai (la majoria de relacions visuals i veïnals que tenim són d’ aquesta mena, però també amb una bona part de companys/es de feina, col·legues de gremi o d’ esport). Els que es permeten passar del seu perímetre extern per fer col·laboracions mes estretes (des de posar-se d’ acord a fer conjuntament una cerca científica a passar l’ horitzontal de la intimitat) passen de la superficialitat incomunicativa a una nova idea del tracte humà del tu a tu. Quan es guanya en confiança es poden arribar a perdre decisions per l’ altre, ocupar-se de part de les seves gestions, o fer-li aquelles coses que et delega. La interseccionalitat entesa com un tàndem de cooperació és acceptable, la que  posa les determinants per una invasió progressiva del terreny de l’ altre és deplorable. Pel que fa a la intimitat sentimental hi ha un esclavatge subtil quan l’ amor es tradueix  als rols de domini i subordinació unilaterals.

En el camp dels negocis i les relacions de producció la interseccionalitat tendeix a l’ absorció i el domini de mercat enlloc de la cooperació. En el camp de la solidaritat internacional els plans d’ ajut al desenvolupament són en realitat de substitució dels esforços locals castrant-los en la seva dinàmica autònoma.

Si bé la tangencialitat significa el fregament o contacte mínim amb l’ altre que es disfressa amb una producció elevada d’ efemèrides (nadalenques, trobades rituals, efemèrides de societat,…) i la seva autocrítica porta a una demanda de major compenetració no tot aprofundiment és possible ni tampoc desitjable. Cal recordar que el món arriba a la tangecialitat  o contacte superficial des de la reserva i la desconfiança, també des de l’ autoprotecció ver a maneres impositives de poderosos que nomes acceptaven els seus bans d’ ordenances. L’alternativa es una interseccionalitat com concreció del màxim acord possible entre individus, redefinint la condició individual com aquella gestionada com sobirania total pel subjecte que la posseeix com propietat biopsíquica. Quan l’ internacionalment entre dos o més individus passa o tendeix a passar pel domini d’ un sobre un altre, el replegament cap la tangecialitat es fa inevitable. Qui ho demora es perque accepta la subordinació. Es el cas de moltes dones que es tiren enrere amb les seves denuncies policiacojudicials vers als seus companys que les ha maltractat. Un percentatge alt de les morts anuals de les dones per violència del partner son/serien evitables passen d’ una interseccionalitat possible a una tangencialitat gestiona-la o si més o no a una distancia autodefensiva. D’ acord amb el diagrama de Venn l’ aplastant majoria  d’ individus d’ una espècie –i no sols la humana- o tindran mai un contacte o una comunicació, o arribaran, doncs, a la tangencialitat i encara menys a la interseccionalitat. L’ espècie continua fent de la indiferència interna amb els seus membres un dels seus fets connaturals. Quan una colla de cérvols es perseguida per un lleó el que corra menys o el que s’ entrebanca passa a ser el tiberi del seu depredador. La resta del grup no el plora. De fet, la seva mort permet la seva perpetuació i relativa calma fins la propera vegada que un altre depredador els persegueixi.  Es clar, que el narcisisme humà pensa estar pel damunt d’ aquesta llei però la seva dinàmica de creixement i d’ interacció passa fonamentalment pel mateix. L’espècie no està per romanços de la mortaldat individual i es preocupa mes en termes de supervivència d’ ella mateixa. De fet, els diversos tipus de violència (guerres, intra familiars, domèstiques, de carretera, heroinomaniaques, auto lesives en el treball o pel tabac…) son un sumatori de desgràcies que encara no han posat en perill la continuïtat humana. L’ espècie es fa tat mes solidaria amb els individus quan mes e perill veu el seu futur i no tant per l’ amor col,lectiu (del tot demagògic i tangencial). Parlar d’ interseccionalitat es inevitable des del moment en què el mon social intersectorialitza les seves diferents parts. Un empleador i un empleat estat interseccionats per l'interès en la producció d un i l'interès en el salari de l' altre sense que mai arribin a ser amics, el mateix es pot dir d`u comerciant i d’ un comprador a la seva botiga, o d`un malalt i un metge. Però aquestes diferents interseccionalitats, en l’ aspecte realment humà, l’ emocional, el sentimental, el de l’ adhesió a la persona, és inexistent o té un put de tangencialitat, més aviat un adéu en el contacte oral que un hola.

 

 

El descrèdit de la re-inserció

 

No tothom, dins l’ atur o l’ indigència, està en condicions ni amb energies suficients per una reinserció social. El volum de pensionistes i subsidiats ha anat en creixement fins a fer pensar en les dificultats de perpetuació de la societat del benestar.(es parla d’ allargassar el període de vida laboral atenent a la longevitat biogràfica). Hi ha un volum de gent considerable que s’ ha acostumat, a la força, a viure amb mínims o sota mínims. Potser no es tan greu.  Diógenes va dir que els deus no necessitaven res i els que s’ assemblaven als deus –segurament pensant en ell mateix- molt poques coses. La seva estàtua a Sinop pot representar tant la d’ un  savi com la d’ un captaire. Potser la pobresa forma part dels atributs de la lucidesa. A l’ antiguitat hi ha van haver pocs savis que fessin fortuna amb el saber, es diu que tal vegada l’ única excepció va ser Sèneca, i perquè  va tenir el favor del poder perquè recuperés el seu estatus social. Actualment no hi ha cap noticia de ningú que es dediqui a filosofar sota una ombra sense preocupar-se del tiberi, el sostre, l’aparença, el vestit o el clima. Els que podrien ser filòsofs o se’ ls hi podria suposar una certa inclinació a favor del pensament,  deixen de ser-ho acceptant un càrrec docent a perpetuïtat a canvi d’ un sou i de parlar  d’ acord a les normes lingüístiques, també del pensament, vigents. La pobresa és una noció que no ha deixat de ser controvertida al llarg dels segles. Les referències a les diferencies socials han rajat sempre de totes les fons d’ informació de les que s’ ha disposat. Una societat tribal amb els recursos compartits i un suposat comunisme prehistóricament primitiu tindria que anar lligat necessàriament moments de falta d’ emmagatzematges i d’ una vida rudimentària de la lluita per la supervivència en el dia a dia. Tan bon punt l’ estoc va a començar a ser una realitat i la ubicació sedentària va permetre la producció garantida els diferents nivells de propietat i de poder van començar a proliferar. Una antiga teoria per l’ explicació classista, encara en boga, es la de la concurrència de l’ esforç i del treball per l’ obtenció de les coses i de les millores. Qui s’ esforça modifica les seves condicions i de retruc el seu confort eixamplant el seu umbral de recursivitat, qui no s’ esforça s’ autocondemna a la subsistència en condicions precàries quan no a la dependència absoluta del que en altres ,bonament, el vulguin ajudar. La teoria sense ser descartable no ho explica tot. Hi ha altres factors que predeterminen  la continuïtat dins de la pobresa o dins de la riquesa per raons d’ origen de classe. No sempre l’ absència d’ esforç explica la falta de medis. Hi ha qui sense haver fet cap esfor´ç es ric per herencia i qui fent-lo tot és pobre perque s’ ha ensorrat el negoci en el que havia posat les banyes. Cada persona que arriba al subsidi mínim amb el que enfrontar les despeses elementals té la seva pròpia historia draconiana.  A força de mantenir-se en aquesta situació un any rere un altre, un lustre rere un altre, el que era un ajut provisional es converteix en una constant subsistencial i en una forma de vida. El sistema capitalista que és el paradís de les produccions i de les compres no pot entendre que algú sense un salari adequat  que veu en els seus verins un alt standing:,cotxes, viatges organitzats, mainada, elegància, rostres que somriuen i que van sovint al restaurant, accepti malviure amb un subsidi. Viure a la civilització del consum a qualsevol ciutat passa per unes despeses superiors a les que pot cobrir el tal subsidi a no ser de que aquesta aportació econòmica sigui completada amb altres, encara que sigui d’ estranquis, i amb una imaginació per la recursivitat que no tenen altres subjectes que no passin per la tessitura de la pobresa. Aquest malviure pressuposat és el que s’ ha de portar al taller de revisions. Un dels indicadors de la gent amb més poder adquisitiu és la seva possibilitat de d’ adquisició de tot el que ofereix la industria de l’ oci, Un dels indicadors, en canvi, de la gent més pobre que no treballa per compta aliena, es l’ enorme quantitat de temps lliure personal on pot o podria disfrutar del seu oci. Hi ha, obvi, una diferencia entre l’ oci d’ uns i l’ oci d’ altres. El primer passa pels mitjans, el segon per un no fer res una mica imposat.  Es completament diferent tenir-lo en un xalet com segona residencia a la costa i amb una piscina formidable a tenir-lo al costat d’ una cabana feta de llaunes i sense dutxa ni aigua corrent. La paradoxa del temps lliure es que és el mateix tipus de recurs tant per qui ha de treballar molt a una vida per aconseguir-lo i pagar a qui no treballa gens ni mica perquè no te una ocupació a una fàbrica o a una empresa i es passa el dia des de que despunta la claror fins que se’ n va adormir sense fer res, o fent el mínim per preparar un tiberi per sortir del pas com fan milions d’ africans.

Hi ha quelcom de la pobresa que forma part de la idiosincràsia natural del viure i de prendre’s la vida com un procés espontani en lloc d’ un projecte molt preparat.

No, no tothom està disposat a seguir les pautes de l’ esforç dels obrers i dels esclaus moderns per empantanar-se amb hipoteques durant anys. Prefereixen un mínim d’ ingressos i un màxim de temps personal lliure  que no al revés: un màxim d’ ingressos i un mínim de temps personal. Sense preveure la societat totpoderosa del consum es troba amb un fenomen multi dimensionat d’ un sector social desclassat cada cop mes creixent i que barreja des dels inadaptats, que disposaran d’ un o un altre etiquetatge de malaltia mental, als ex revolucionaris que no s’ han volgut comprometre amb el sistema, passant per tota mena de bohèmies, artistes i pensadores per lliure. Els nous Diògenes tenen prou feina en reflexionar sobre el que pinten en el món i el sentit de la humanitat que en buscar feina com assalariats amb llocs de treballs tontos on malaguanyaran el seu temps a canvi d’ un sou i seran condemnats a ser infeliços la resta de les seves vides laborals.

El que els estrategs de la reinserció social no entenen es que a molta gent se li ha caigut la vena dels ulls i no creuen en un retorn a una societat on fer-se rics, triomfar o ser reconeguts per la resta de la societat. Des de la banda del galimaties optimista de la reinserció es proposen treballs per salaris mínims o baixos quant els subsidis poden arribar pràcticament a la meitat o més  d’ aquests. Per que treballar en treballs en els que no es creu a canvi de la frustració personal, de la des ubicació, i una considerable pèrdua de temps personal per una activitat que no complau? La societat del superàvit ha posat en evidencia tota una nova franja o sector social que ja li va bé quedar al marge de la industria, del comerç i de l’ agricultura. En té prou amb la seva paga mensual que per escassa que sigui li permeti fer front a les despeses supervivenciales bàsiques. Hi ha molta mena de pensions i subsidis. Les dades estan publicades. L’ augment de les classes passives és espectacular. A edats pre-laborals s’ accedeix ja a formes de subsidi, les beques per estudiar en formen part. La qüestió es aquesta: amb una població activa minoritària es genera prou capital perquè tots aquests altres sectors pivotants i productivament no rentables puguis viure directa o indirectament. És clar que això és una injustícia econòmica. tothom hauria de dedicar  la part de l’esforç que li correspon per justificar el subsidi que rep però o bé personalment no està en condicions de fer-ho per raons d’ edat  o de handicaps (però part d’ aquestes persones ja han generat plusvàlues per pagar les seves jubilacions) o bé la societat no està en condicions per reciclar les persones en els seus perfils i valors exactes sinó que és fa la inflexible  en els que les volen obligar a uniformitzar.

Pel subsidiat que  abans de que li hagi arribat l’edat de la jubilació acostuma a estar obligat a fer cursos. Se n’ adona d’ una política de reinserció no sols despersonalitzada sinó també escassament replanificadora d’ una nova economia. Tot el que pot oferir el sistema capitalista és una vida de consumistes amb uns valors dins un modus de relació humana artificial, deshumanitzat, trist i superficial. Resulta que topa amb un fenomen no previst: el de la gent sense cobdícia que aprèn a viure amb mínims maximitzant els seus plaers existencials.

 

Sense permís de pas.

Sense permís de pas. El final de la llegenda dels tres xiprers.

L’imatge superba del Castell de sant Marçal es veu des de lluny. Desprès de menjar al bar Sineu  de Serraparera (és un bar de menjars casolans amb pudor de fum però que te una petita terrassa que hi dona el sol o s’ hi pot dinar) una amiga i jo decidim fer una passejada fins l’ edifici emblemàtic de la localitat.  Ens hi encaminem per corriols del bosc, tot travessat una passera sobre un rierol feta pels hortolans ocupes de terrenys  que es distingeixen per tenir reserves d’ aigua amb bidons blaus. Arribem fins el territori privat del Castell tot pujant-hi per una vessant, la que hi aboquen els fems dels cavalls. Li explico a la meva acompanyant el  de la història del Castell i el que representa biogràficament per mi. De nen hi havia anat a jugar a l’ era. La darrera vegada que hi vaig ser va ser uns quants estius per escoltar la Carmina Burana. Mentre fem un tomb tot fotografiant els xiprers  i gaudint de l’ arquitectura i de l’ espai se senten uns xiulets de fons que no li fem cas. Reposem una estona davant la porta de l edifici tot preguntant-nos si toquem la campana perque ens el deixin visitar per l’ interior. Desistim de fer-ho per no molestar als residents tot pensant que  de convertir-lo en museu els hi representaria una entrada de calers i facilitaria l’ accés del voyeurisme cultural.

Quan un parell de quarts d’ hora després ja enfilem el camí de sortida cap a la porta de ferro que dona a l’ exterior, un conductor des de dins del seu cotxe, que sembla anar perdut, ens pregunta, amb notori accent argentí, si sabem on estem. Li dic. Ens diu amb un estil que ens sembla bastant cínic que  és un lloc privat i si no hem sentit els seus xiulets (ah, no sabia que fóssim gossos penso per mi). Bé, toquem el dos, de fet, ja ens estàvem enfilant cap a la sortida i ho fem pel lloc de la porta principal, o als dos costats hi ha forats pel que fa de tanca de bardisses. Recorrem el camí bordejat de plataners, fins las carretera de sant Cugat al punt d’ intersecció amb el restaurant Xercanvins. Ens travessem amb algun altre vianant que també camina per allà mig despistat i després torna les passes enrere al trobar-se la porta de ferralla tancada. Al final del camí dels plataners  el cartell de prohibit el pas recorda que és territori privat.  El nano d’ accent argentí no deu haver fet sinó complir amb el seu deure de lacai. Un detall curiós que algú que ve de les quasi antípodes planetàries et vingui a dir per on pots passejar a tu que has nascut al costat d’ on passeges i que de petit hi havies vingut diverses vegades amb els companys de col·legi en excursions organitzades i l’ entrepà a la bossa. Eren altres temps.

Què diria jo si un veí es colés en el meu pati per donar voltes o cercar la seva inspiració poètica? Li diria que té el bosc, que hi ha parcs, que hi ha el carrer, que hi ha molts altres llocs on anar fer de passejant, poeta, esmaperdut o el que sigui i que no té perquè venir a donar-me la murga amb la seva presència. Es clar que hi ha  una gran diferencia entre el meu petit pati i l’ extensió dels voltants privats del Castell del que parlem. Però i si aquest    sota la meva propietat? El compartiria amb els meus conciutadans? Dies de portes obertes? Instruiria als meus empleats perque no xiulessin als passejants desconeguts? El fotut es que no tinc un no categòric. Les preguntes, mitja vida enrere, les hagués contestat dient que s’ ha de superar la propietat privada i en particular  colonitzar les grans propietats dels grans senyors feudals d’ altres temps. Actualment penso que no sempre el repartiment de  terres va a favor de l’ enriquiment col·lectiu i que fins i tots es deixen perdre per negligència dels nous grups que  o s’ hi dediquen. Això ha passat en experiències comunitàries com Nicaragua. El moviment dels sense terra a Brazil ha tingut admiració social i simpatia internacional. La terra es el primer bé natural i medi de riquesa i supervivència però aquesta no és la qüestió a Europa. Avui dia molts parcs d’ accés col,lectiu són la donació d’ antigues grans propietats privades que els seus amos les van donar a  la ciutat al morir o als quedar-se sense hereus.

Des del punt de vista més concret, el ciutadà ociós vol i necessita espais de lleure i d’ esbarjo, caminar sense trobar-se amb filferro espinós que no li barri el pas. Els del Castell no han posat mai aquests impediments. Et fiques en el seu terreny sense adonar-te’n venint des de la banda de Serragalliners o de la universitat  Autònoma. Les demarcacions no estan tan clares.

La reflexió sobre la propietat privada i col·lateralment sobre el sentit de l’ ús del territori deuria començar des que els humanes van abandonar les cavernes per ocupar les planúries  costruint-se els caus on viure. La totalitat dels problemes humans continuen tenint a veure directa o indirectament amb el factor territorial: des de  la gelosia entre de les parelles que porten a violència domèstica (mal anomenada violència de gènere) als pobles en conflicte per no aprendre a conviure en pau (israelians-palestins com el més  famós), passant, és clar, per baralles entre germans per repartir-se l’ herència paterna, o picabaralles politiques  per guanyar els càrrecs consistorials i accedir a les arques municipals. No és simplista dir, que sota totes les rivalitats humanes  hi ha un conflicte de possessió del territori, és a dir, dels medis, de les possibilitats.  Els grans senyors feudals tenien les gras propietats a canvi de protegir als seus habitants dins les seves demarcacions. Va  ser una de les grans mentides històriques de l’ edat mitjana. No hi havia més pobre que qui s’ ho creia. El  segle XXI encara pateix les distribucions de segles anteriors segons els negocis entre poders que es van fer.

No diré que sigui possible la socialització de totes les terres atenent a la baixa consciencia social per l’ autoorganització i autogestió  responsables dels recursos però continua sent una afront al gaudi col·lectiu no poder accedir a espais de passejada. Proposta pel que queda dels grans senyors feudal: compartir  els seus terrenys amb poetes, pintors, petonejadors buscant la discreció dels arbres, solitaris, get tranqui-la que parla amb els ocells i tot aquest etcètera de supòsits que no fan mal a ningú. En el pati del Castell hi ha xiprers. Una vella llegenda ens va enganyar sobre el seu significat: tenir-te 3  plantats al mas significa oferir aixopluc al visitant.

 

Vivir sin voz

 

De la pérdida irreversible de sentidos se ha comparado el del oído al de la vista diciendo que el primero es mucho más aislante y terrible que el segundo. Hay baremos que califican los gradientes de discapacidad. Incluso hay unos cálculos de tasas de compensación de acuerdo con el valor otorgado a las funciones perdidas.

Cada déficit severo tiene su  impacto irreparable para toda una biografía. Hay quien es postrado en una silla de ruedas de por vida porque un niñato  lo atropelló como un viandante en un paso cebra y además no tuvo nunca conciencia del daño que produjo ni siquiera tras ser sentenciado por ello. Hay quien ha perdido el sentido del gusto por traumatismos craneoencefálicos por accidentes.

El sujeto deficitario, con la minusvalía de la que se trate constatada, después de reaprender a vivir en su nuevo estado también aprende  a concienciar que no hay persona sin una clase u otra de déficit. No saber transmitir sentimientos o no saber comunicarse son expresiones comunes deficitarias que no por estar estandarizadas en el llamado mundo de los válidos, por oposición al de los inválidos,  dejan de ser limitantes.

Hay quien ha perdido el sentido del oído tras un periodo de tiempo de acumulación de informaciones sonoras y ha podido sobrevivir comunicativamente con el resto de habla que mantuvo en memoria y la capacidad de lectura de los labios. La pérdida de un sentido lleva a potenciar otro. Parece que eso se puede transpolar a otros déficits sensoriales.

Se pueden tener los cinco sentidos clásicos funcionales y seguir operando como entradas de ímputs de lo que ocurre en el mundo y tener dañadas funciones tan cruciales como la de la voz que dificulta la comunicación y que es el primer recurso para la llamada de atención, la declaración de estados físicos (hambre, sueño, frío) y paulatinamente la expresión de informaciones, deseos y sentimientos.

En el espacio grupal, mucho más en el binomial, la voz es crucial, tanto que quien no la tiene es tendencial e inadvertidamente marginado con un proceso de exclusión no deliberado pero real. Se puede tener voz pero no una acústica suficiente  al nivel decibélico de los demás siendo eso, también,  un déficit considerable.  Hay países e los que se grita más que en otros (España, uno de ellos).  En los actos de habla, la interlocución pasa –o debería pasar- por los turnos respetuosos de habla. Cuando eso o es así prefiero aguardara a los silencios para intervenir que ver como mi voz débil es solapada por otra más fuerza, a la que si dudarlo le doy prioridad.

Para quien tiene una voz deficitaria  uno se posiciona más en la escucha. Mi experiencia con los problemas de la mía me ha llevado a consolidarme en la observación. Aparentemente solo tengo una voz susurrante o átona, pero la verdad es que mis voz es más que disminuida. Nunca durante toda mi vida  he hablado tanto o he cantado o he  hecho de profesor o  he ejercido algún otro de los oficios en los que sobrevienen patologías fónicas  como para sufrir tanto con la mía. Atribuyo el origen de éste déficit a la amigdalotomización (una intervención quirúrgica  a la que fui sometido en la infancia y que me castró para siempre pero que de la que al menos sobreviví después de tener una infección en el postoperatorio), lo cierto es que tengo más de un episodio de laringitis con afonías o con dolor al tragar. No tiene que suceder nada especial para sufrir esto, basta un grito reactivo puntual ante una amenaza, un beso de lengua con alguien que padezca su propia afección bucal o sostener una conferencia por más de  una hora. De hecho puedo recitar unas pocas poesías o leer en voz alta un texto  que dure más de un cuarto de hora para tener problemas. Incluso pasando la noche puedo despertar con la garganta muy resecada (en un tiempo usé u humidificador en el dormitorio). Supe que no podía soportar el ambiente enrarecido una noche que dormí compartiendo una habitación en la que la otra persona se la pasó despierta fumando. Amanecí enfermo y lo estuve por una semana. Los cuidados con mi garganta me llevan a tomar precauciones no solo negándome a entrar en espacios con humo sino también a respirar el mismo espacio que otra persona que tose o estornuda de una forma reiterada.

Mi déficit de voz coincide con mi personalidad austera y sin necesidad de vocerío o de monopolización del habla. Es un déficit que puedo llevar bien y que me hace consciente de la superfluidad de muchas conversaciones o producciones orales innecesarias. Es cierto que las personas tienden a hablar de sus síntomas por lo que de ventajas puedan tener. Lo cierto es que vivo bastante reconciliado con el mío. El texto escrito compensa de alguna manera la falta de intervención verbal. Por otra parte, ésta es una danza de superposiciones y encadenamientos de formas expresivas que a menudo son impuestas sin que gusten a todas las partes. De las personas más verborrágicas son las que se retiene menos información pero sí el cuadro general de su manera de ser. Una curiosidad de ellas es que no están entrenadas para la escucha, cuando les toca hacerlo no comprenden o no atienden a lo que se les dice. La voz  forma parte del espectáculo cotidiana, no tenerla o no usarla (por déficits puntuales o crónicos) excluye al afectado de la escena a no ser que protagonice  ruidos y llamadas de atención con caras muy expresivas como Karpo  Marx con su bocina. El mudo puede vivir sin hablar y no sentirse tan retirado si aquello que percibe tampoco es de una magnitud tal que tenga el sentimiento de perderse grades cosas o noticias. Lo que se dice, en su mayor parte, es la blabla de rellenos, las anécdotas de paso.

Los males de la historia

Una tesis de primer grado o  básica sostenía que había que aprender de los errores de la historia para no cometerlos de nuevo. Vale. Entendido. Después de muchas veces de defender esta tesis los errores históricos continúan. Las nuevas generaciones en lugar de superar los bloqueos del pasado inauguran otros nuevos. Se ha utilizado la idea del evolucionismo social como algo garantizado presuponiendo que el siglo posterior necesariamente será mejor que el anterior. Esta es una afirmación en falso. Para demostrarla hay que comparar, con una batería multidimensional en la mano,  ítem a ítem, para ver cuales son futuristas superando los antiguos y cuáles no. Obviamente, a la vista está, que la tecnología del automóvil, de la informática, de la telefonía  y de otros sectores se perfecciona. Nadie cambiaría su automóvil de motor de inyección eléctrica moderno de ahora por uno de principios de siglo pasado, tampoco su ordenador portátil por lso antiguos ordenadores de fichas o su teléfono de bolsillo por uno de maletín. Sí, no nos entretengamos en la discusión de este punto. Sí hay variaciones en positivo por lo que hace a tecnologías. Pero ni éstas alcanzan a todos los campos (los edificios para albergar en masa a residentes siguen haciéndose mal, las planificaciones de las ciudades dejan mucho que desear, un montón de objetos domésticos o de consumos envasados son nefastos) ni es suficiente valorar solo los aspectos tecno. Para saber si ha habido, si hay evolución real, toca medir y comparar las ideas, toca medir y comparar las emociones y los sentimientos. Las generaciones de ahora en términos generales no superan sentimentalmente las anteriores. Más bien parece tomar cuerpo la hipótesis opuesta. La actualidad no alcanza la categoría del pasado. Más conflictos, más fronteras, más guerras, más atropellos a los derechos humanos, una mentalidad más ruin, una perversión de lso conceptos clásicos cruciales tales como solidaridad o libertad o justicia. Ahí donde hay un agente representando oficialmente  una gran palabra podemos apostar por encontrar un gran falsificador: sea un juez o un jurista en el sector de la justicia, sea un político gubernamental, sea un mánager de una oenegé. Hipotéticamente una generación posterior debería superar a la generación anterior por lo que hace a formas de trabajo y formas de relación. No es así, hay generaciones posteriores que echan a perder los resultados de trabajos esforzados de las anteriores. En términos generales el planeta Tierra es más invivible en el siglo XXI por lo que hace a su cambio climático y a su atmósfera recargada que en los siglos anteriores. El siglo XX que fue el que superó en mortandad a los siglos anteriores con sus grandes guerras no dejaron de ser ensayos generales de autodestrucción que se practicaran con cotas más terribles en el XXI y posteriores. Una visión apocalíptica del futuro es lo menos que se puede tener. La tecnología no sirve tanto para acercar más a los seres humanos como para hacer más precisos sus disparos y sus ingenios de fatalidad y muerte.

En esa posible lista de ítemes comparados por épocas se podria crear la autentica estadística y ranking del progreso. Lejos de pensar que fuera una línea en diagonal siempre escalando hacia arriba tendría altibajos. Unos años o décadas serian perores que los anteriores en no pocos registros o temas.

¿Quién aprende de los males de la historia? No serán los historiadores y si acaso fueran ellos, no son los que ocupan los sillones de las castas de poder para redirigirla y enmendarla. La historia tiene por constante los conflictos entre naciones, la rivalidad entre los grupos que ambicionan el poder, masas populares sumisas que aguantan indecibles cotas de insultos y opresión, profesionales armados –sicarios- dispuestos a matar por mantener sus privilegios y pagas. En siglos precedentes había un futuro por el que luchar, se creía cuando menos en la posibilidad de una oportunidad histórica  para el socialismo, los más utópicos hablaban de la acracia. En la actualidad, es decir, desde  una década colmada ya, se teoriza el no-futuro. Lo que puede ser considerado como porvenir (lo que está por venir9 va a tener bastante más de lo mismo pero con la añadidura de efectos peores. Guantánamo es la permanencia de u cetro de reclusión absolutamente ilegal. Lo grave no es ya que los USA no respeten los derechos humanos, sino que las diplomacias europeas y otras asiáticas con fuerza no proteste constantemente por eso. Que no lo haga China (otro país de la larga lista de los que no cumplen los derechos humanos) tiene su explicación (los peor de la especie humana se compincha tácitamente para no denunciarse mutuamente) pero que los gobiernos europeos hagan como si no ocurriera nada  tolerado a los USA lo que hacen retrasa increíblemente una perspectiva de futuro.

No, los males (es decir, su reconocimiento) de la historia no sirven, no están sirviendo para encauzar una historia de futuro mejor. Dentro de cien años alguien escribirá que lo que estoy diciendo ahora es escasamente radical en comparación a los eventos de ese después, del mismo modo que ahora me parece que el fatalista Hobbes o que así lo consideré erróneamente en algún momento no hizo más que desenvolver tímidamente la caja de truenos. La realidad es mucho peor de lo que sospechó a pesar de su gran intuición.

Si, desde la actualidad, por deficitaria que sea, queremos ayudar al futuro lo mejor que podemos hacer es reconocer que no existe; entiéndase, que no existe en el sentido de un esplendor dela raza humana, de una liberación de  sus ancestros, de sus equivocaciones cruciales, de sus mentiras, porque todo eso pasa por liberarse de si misma, de sus engaños y miedos.

La mejor conclusión a la que llega la gente es que no puede hacer mucho o nada por lso demás, por el mudo, por la historia, por la especie. La peor de las conclusiones es que no pocas personas, millones de personas, después de biografías degradadas no son reeducables. Otra de las peores conclusiones es que los saberes destilados, en lugar de servir como diseño para  una nueva cultura universal de las relaciones humanas quedan un tanto congelados dejando que sean las determinantes económicas, los egoísmos, la malicia instintual y otras odas nefastas de la actitud que ocupe el mando de los comportamientos.

Los males de la historia no son los de los grandes poderes, los clanes asesinándose los unos a los otros o maquinando exclusiones de rivales nefastos, la codicia de las minas o fuentes de riqueza. Todo esto es una colección de eufemismos. Los males de la historia son los mismos males que tiene el ser humana. La trampa polémica entre lo que es peor si el ser humano o sus circunstancias ha mantenido los debates tras epistemes autojustificacionales. Sin duda el ser humano es expresión de su tiempo y de su cultura pero también lo es de si mismo en lo que quiere evolucionar y en lo que quiere frenar. En  primera y última instancia quien hace la historia y por tanto activa, crea o reproduce sus males es cada ser humano, desde el magnatario principal que da ordenes al último pringado que las cumple.

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Un brindis por los dimisionarios

Ramón Calderón, presidente dimisionario del Real Madrid lo hace pocas horas después de asegurar que no lo haria. Solo dimiten los cobardes y los que tienen algo que ocultar afirmó respaldado por el resto de la junta. Eldijo no ser lo uno ni lo otro. El reflujo posterior a esa primera declaración le daria que pensar. ¿Valía la pena sacrificar la traquilidad, estar bajo la lupa de la sospecha, pasar momentos de tensión para continuar con su cargo? ¿Es tan grave eso de ser cobarde? Ser comparado a una gallina forma parte del discurso lesivo, pero las gallinas vuelan, saben dormir sosteniéndose en un palo horizontal, hacen una vida apacible, son verdaderas máquinas de reciclaje de granos y de lo que caiga por el suelo , ponen huevos proteicos y por si fiuera poco dejan que los gallos (los de pelea) se desplumen para satisfacer la perversión de espectadores que hacen apuestas por el  que creen que va a ser el vencedor.

Dimisión o cobardía, interesante equivalencia. Los que juran cargos, los que se comprometen a cumplir con su función no pueden tirar la toalla al primer revés. De ser así no habría ni un solo presidente de gibierno que no tuviera motivos para dimitir a partir de su primer acto público dada la concurrencia de críticos opoentes, difamadores, burladores o escarnecedores. Dimitir es renunciar a cumplir co una función para la que en pricipio se estaba preparado o  se era el único cadidato válido para ejercerla. Pero ¿hasta donde llevar la responsabilidad? ¿Es que existe todavía alguna causa por la que padecer insomnio, gastritis o úlceras, enfrentamaientos agotadores con las posiciones opuestas y jaquecas? La responsabilidad de un cargo no está exenta de ambición. Los individuos ajustan sus programas a sus propios egos y ambiciones. ¿Amor al madridismo del susodicho?, bueo, aceptemoslo. Las declaraciones de amor son dificiles de desmentir. Lo interesante del mundo deportivo, es decir de sus resonancias que ocupan primeras noticias es que pueden compartir las iformacioens de al lado que hablan de masacres terrbiles. Si algo nos ha eseñado la sociedad mediática es que podemos reir, llorar, sufrir, padecer, alegrarnos, brindar, sucumbir, enaltecer u ociar en muy pocos intervalso de tiempo entre ua emoción y la siguiente. El mudo corre tan rápido, las informaciones se suceden tan pronto, que la actualidad de la tarde desbaca lo que se sabía por la mañana. La misma mediática tiene el antídoto para cada notición proporcionando platós para reirse de todo o para evadirse de todo no comentádolo. El deporte, en particular el futbol con sus cotinuas alusiones viene siedo la forma de soportar el mundo por lo que se refiere a sus políticas mas desastradas. Puedes sentir la masacre de Gaza, pero todo el mundo –y en particualr el periodístico-  sabe que dentro de 30 dias tras el cese del ataque eso será historia pasada. La historia es algo incierto de lo que supuestamente ha derivado lecciones para aprender a vivir el futuro. No es cierto. Esas lecciones deben estar escritas pero no incorporadas a los coductas. Los supesos en historiografia es una epidemia internacional. Cada generación necesita superar en errores a la generación anterior. Cada dia que pasa hay menos humanidad aunque haya más humanos.

El dilema del ahora expresidente del Real Madrid nos puede servir a todos ante las distintas renuncias que hacemos a lo largo de la vida: la de dejar de luchar, la de no enfrentarse contra los poderes, la de no esclarecer las verdades, la de abadonar los barcos que se hunden en lugar de achicar agua, la de dejar a la sociedad a su suerte dada la mayoría que vota esto en forma de  conformismo, atraso, hiperproducción, tradiciones, energías peligrosas. La perspectiva es la de energía de fusión y energía solar. Vivimos en una época en la que estamos desprovistos de héroes. Si hay alguno es por azar y porque reaccionó sin pensárselo dos veces. Lo más que tenemos son estándares. La cobardia es lo más estandarizado que existe. Talvez un cargo público importante entre en contradicción al no estar a la altura de su propio deseo heroico o ni siquiera pueda sostenerla durante una semana, pero quienquiera que lo desee desacreditar por esto (tirandole la primera piedra, tomatazo u opinión negativa) que se lo repiense. Quien no sea cobarde en este mundo que de el primer paso. En el lugar de los herores reales quedan los personajes de papel que tuvieron poderosos ideales para los que no estuvieron a su altura. Eso, en lugar de producir una literatura de la desesperación, produjo otra: la de la autoinmolación.  No es tan grave dimitir de un puesto. No hay organización (ni familia) sin sus trapos sucios. Su misma actividad geera suciedad, pero mientras hay roles que no son renunciables (el de padre, hijo o hermano), otros a los que se ha optado por elección como el de una presidencia, sí lo son. ¿por qué no? El ataque al honor así como no poder responder a deudas es motivo para algunos para quitarse de en medio.  Dimitir o luchar no deja de ser un dilema secudario. Detrás de todos los dilemas menores prevalece uno central: vivir o no vivir. Puestos a vivir se terminan por probar muchas historias y  nos vemos envueltos en muchas tesituras.  Lo curioso de la vida es que cambian los escenarios y los personajes, los títulos y los temas, pero se repiten alarmatemente las escenas. Tras el enfrentamiento por repetido a una misma clase de situaciones se termina por abandonar. El abandono no deja de ser una estrategia supervivencial y una readaptación a la existencia sin menos humos seguroamente pero con más eficacia.

Atravesamos un momento histórico en el que el abadono de antiguas coductas pasa a serun criterio de estrategia para propoer un futuro más pacifico. La reducción de todo: niveles de consumo y niveles de producción en un marco de simplificación mas que de austeridad y miseria ayudará a reaprender a la geeración que está naciendo ahora el valor de las cosas y el valor del planning.Los dimisionarios son muchos mas que los señalados por la prensa en espectaculos mediaticos de entretenimiento. ¿Dentro de cada empleado del sistema acaso no hay un dimisionario de sus sueños? El dmisionario público solo encara algo que late en la verdad social de la mayoría:renuciar a la lucha permanente por el honor o por la verdad dejado que venza mentiras o tergiversaciones si ese es el deseo hegemónico. Un brindis sí por los dimisionarios que en resumen no es mas que un brindis por nosotros mismos.

La conciencia social y sus ritos

 

Una tesis de la que obtuve soporte personal y que me resultaba convincente  fue la que sostenía –todavía sostiene- que el movimiento es la base de todo. Si no hay acción no hay resultados, si no te mueves no consigues nada, si no reclamas no te dan. El movimiento se demostraba andando y la acción era lo que tenía –sigue teniendo- los mayores elogios y virtudes. Se decía que más valía un paso de movimiento real que varios programas. La teoría todavía está envuelta de un halo críptico de inaccesibilidad, el lugar de los eruditos, el antro de los conspiradores  metafísicos.

Durante siglos se estuvo creyendo que la conciencia social pasaba por la interacción, por las friegas sociales. Las protestas demostraba tenerla y el silencio de reivindicaciones contrariamente indicaba el conformismo, la apatía, la negación de la lucha. Después de haber acudido a cientos o miles de manifestaciones el manifestante que se manifiesta por todo o casi termina por cuestionarse este rito como un indicador de varias evidencias y no solo de la necesidad de la lucha. Los estados democráticos cuentan permiten la libertad de expresión llevada a la calle e forma de manifestación. Saben que es un rito catártico que periódicamente cumple una función de descarga pero que o siempre, invariablemente, constituyen fuerzas reales de presión y mucho menos alternativas de cambio. El hecho de que miles de obreros excluidos del trabajo por el cierre de una empresa protesten por la perdida de sus empleos no significa que toda esa energia crítica se convierta e una alternativa para la re-gestión en forma de cooperativa o con la modalidad que sea para rehabilitar aquella empresa reinsertándola en el mercado. A menudo el rito de la protesta (en particular la de las manifestaciones economicistas, salariales y sindicales) suena -a escala miltidimensionada- como el lloro del bebé que pide a la mamá nutricia la succión de sus mamas de las que cerró la válvula de paso. Por si fuera poco lo que se grita en una manifestación no se grita en otro, predominando el interés particular de los manifestantes de cada uno generalmente preservando sus puestos de trabajo, es decir sus propiedades privadas de derecho a ese trabajo.

Hubo un tiempo en que no me perdía la asistencia a ninguna manifestación entendiendo que era necesaria una presencia de apoyo solidario y ciertamente muchas conquistas e lo material y también en lo político fueron el resultado del movimiento masivo, constatado y fortalecido, pero no siempre es así, hay gritos históricos que se siguen renovando en muchas manifestaciones una década tras otro. Hay luchas políticas a favor de la transparencia que toca hacerlas bajo todos los gobiernos. La conciencia social ha sido una denominación demasiadas veces expresada a la ligera confundiéndola con acción y compromiso. La conciencia es el resultado directo de la reflexión e indirecto de la experiencia.  No por repetir muchas veces la misma experiencia se obtiene más conciencia. De hecho, el mismo rito puede obstaculizarla y la manifestación ritualizada pierde de vista el oremus globalista de cada acto.

Para calmar tal vez ansias y ganas manifestantes, en plena recesión  Celestino Corbacho, ministro de trabajo e inmigración, plantea subir el salario mínimo a los 800e para el 2012. Muy bien, al final de todo siempre hay una cifra que nos espera como si eso nos cubriera todos los agujeros. Se ha dicho que no hay quien no tenga un precio, otro asunto es la capacidad de auto-reventa que conserva cada individuo. La vida se paga con dineros, tal vez por esto, las mejores conquistas se sigan midiendo con sueldos aumentados y con ventajas materiales concretas. La conciencia social es útil no tanto demostrándola en los ritos de protesta como en la articulación de alterativas para una  vida mejor: modernos trueques organizados (los bancos de horas, de tiempo o de intercambios), reducción del consumo superfluo, reciclajes inteligentes, desespeculación monetaria y trabajo en función de las necesidades no en función de la acumulación o del lucro.

La sociedad española está suficientemente fisurada como para no apostar con firmeza por nada ni por nadie. Los jueces se plantean una próxima huelga. Es como si el gobierno entero dimitiera porque el país está hecho un asco. El agravio contra Ibarretxe y el caso judicial contra los demás patriotas vascos  es archivado, algo que va en contra del menor sentido de la justicia y de todo el encausamiento que había levantado tanta polémica y expectativas  desde hacía más de un año.  Si la acusación no podía seguir adelante por la sola acusación de un partido contrario, el PP, estoy ya se sabia desde antes de la presentación del circo con lo cual no tenia porque haber sido sumarialmente preparado. Anunciar un cese del juicio oral no significa que no se haya hecho ya ese juicio al sentar en el banquillo de los acusados e insultarlos asi a representates del pueblo vasco en distintos niveles de representación. Cada vez que un juicio no sigue adelante por falta de protocolo habría que denunciar a todos y cada uno de los responsables que permitieron la formación de esa mascarada. Lo extraño es que los encausados no hagan un frente común para denunciar a sus denunciantes y de paso al sistema judicial para permitir toda la falsedad. La razón por la cual un juicio de este tipo no fue permitido fue porque habría sido una plataforma de divulgación del mismo nacionalismo vasco y habría fortalecido las figuras de sus líderes. Políticamente no hubiera dejado un buen saldo para el sistema.

Mientras la realidad política es lo que mas perturba la sensibilidad pública en el mundo del arte todavía podemos encotrar el consuelo de imágenes dinámicas donde la estética del espectáculo está por encima de las derramas de la vida cotidiana. Tina Turner con 69 años en su gira que empezara  en Koln se mueve y exhibe la energia de siempre en el escenario. La agilidad y la convicción vencen la edad biográfica.

 

Los/las denunciantes imperdonables

 

A estas alturas no hace falta jurar que uno de los enemigos públicos declarados de la sociedad es el sistema jurídico y todo el entramado que lo acompaña de profesionales y allegados. Echemos una ojeada a ese salto vertiginoso de la ley: ha pasado de ser lo mejor que había podido destilar la historia social para convertirse en arma arrojadiza de unos humanos contra otros. Desde, cabe suponer, antes del código de Hamurabi, las civilizaciones humanas o aún sin ser tratadas como tales, las tribus humanas, necesitaban dotarse de criterios y prácticas consensuadas para sobrevivir. El paso de las tradiciones orales, de los códigos usados por tantos, transmitidos de padres a hijos, a su escrituración y su referencialidad necesitó del proceso cualitativo que va de la voz a la grafía. Una vez establecida ésta, la referencia documental que proporcionaba, permití a mantener al corriente los pagos de los tributos o la atestiguación de los tesoros del estado. También el recordatorio  para  todos de sus  obligaciones –probablemente los derechos llegaron después-.

La historia de la ley es la historia de quienes han estado más interesados en instaurarla. Ley, no obstante, es una palabra controvertida  que puede referir tanto a un código justo como a uno injusto y desde luego a la mixtura de todos: un conjunto de formulaciones en las que hay cosas buenas, cosas malas, otras perores e inaceptables. A menudo, el problema de la ley, o de muchas leyes es que no se cumple, otras veces que el celo de su cumplimiento las convierte en algo totalmente contrario al espíritu con que fueron redactadas. Popularmente es muy extendida la idea de quela ley no deja fuera la trampa con que manejarla. Sigue siendo cierto que quien acude a ella en busca de protección también coincide en el mismo despacho de quien acude a ella como forma manipulativa para conseguir indemnizaciones, privilegios o beneficios. La ley por el lado de los profesionales que se dedican a ella: a estudiarla, a aplicarla, a  hacerla cumplir,  están al corriente de que toda su escenografía es juego teatral y que toda su superlativa imagen en el fondo no se corresponde con sus grandes principios de ecuanimidad y justicia. Los magistrados se visten con unos atuendos especiales para impresionar, lo mismo que determinados animales se hinchan o se colorean para impresionar a sus adversarios o para ponerlos en fuga.  Quien conoce un poco el medio sabe que puede utilizar el engranaje judicial para lo que sea. Repito, para lo que sea. Técnicamente es posible hundir a una persona completamente inocente. Basta que dos individuos dedicados a la extorsión se pongan de acuerdo para empurarlo. Uno puede hacer de denunciante y otro de testigo. Aún sin pruebas, la habilidad escénica de estos puede hundir y dañar muy lesivamente al denunciado con menos habilidad escénica. Todo eso se sabe y ha sido estudiado sin embargo la estructura no cambia. El descrédito  de la institución judicial sigue y los manipuladores acuden a sus salas con total descaro y sin ningún problema. Un lector, a propósito del tema de la violencia de género y de la  rentable explotación  que se viene haciendo de ella, escribió a propósito de su propia tragedia al ser denunciado por una empleada como su acosador. Llegado el momento de los chequeos sobre la verdad de uno y la mentira intencionada de la otra parte, el único contraste era palabra contra palabra. Siempre hay un hipersensible tribunalesco dispuesto a creer a uno y a rechazar la versión de  otro. Tras conocer el medio  el ciudadano aprende, no sin pérdidas de mucho tiempo tensiones y dinero si se ha puesto en manos de abogados no necesariamente efectivos pero siempre diletantes porque  tienen mucho trabajo (una, profesión sin duda de éxito en este mundo nuestro), que lo peor que le ha podido pasar es haber sido denunciado fraudulentamente porque se da cuenta del desamparo y vacio legal que existe. Desde el lado del/de la  falsa denunciante  hay una mayor ventaja en cuanto a preparar el escenario. El sistema falla porque no demuestra las cosas o no entra en la demostración como precisa antes de emitir veredicto. La cosa es tan grave que con el pretexto del moobing y de la violencia de género cualquiera que ve ahí un filón de beneficios puede apelar a la defensa institucional fabricando una acusación falsa pero bien trabada. Los profesionales caen de pies en el asunto con todo su tinglado e imputan, solo por la declaración unilateral, a otra persona arruinándolo o creándole problemas durante años. Si el objetivo es conseguir dinero de una ex (esposa, amante) resentida, no cabe la menor duda que lo conseguirá. Esta no hace más que poner de su lado, en su prerrogativa extorsionadora a todo el sistema judicial.  Claro que esta persona ha llegado a esa resolución porque hay toda una lista de jurisprudencia practica de miles o cientos de miles de casos que demuestran que eso funciona. A la lista de los denunciantes toca poner no solo a quienes denuncian con demostraciones de hechos reales (agresiones o robos) sino a los que denuncian como utilitaristas. Es muy, muy curioso que el sistema judicial no los detecte antes del procedimiento y que no haga nada con ellos cuando los ha detectado después. A los falsos denunciantes se les deja impunes aunque se sospeche esta hipótesis de ellos. ¿Por qué? Una línea de respuesta es porque como fenómeno no deja de consolidar el recurso al sistema. El falso denunciante no deja de ser un cliente que retroalimenta el proceso jurídico y lo permanentiza como una necesidad social garantizada. El lucro de quienes viven de ese sistema es muy superior a las pequeñas reyertas de los demás que van a pelearse en sus salas o a recorrer con andares frenéticos sus pasillos. La casuística antiética añadida a todo eso es de tal envergadura que vale la pena reflexionar sobre dos puntos: uno: como neutralizar a los falsos testigos y como ponerlos en evidencia. Dos: no acudir al sistema judicial para nada. Cada vez que menciono el verbo denunciar  me doy cuenta que estoy ante otra versión del fracaso humano con su comunicación. Cada vez que he denunciado he comprobado que he hecho el ridículo contando con  unos aparatos (el judicial y el policial) que están ahí para aparentar per o que no hacen nada, porque no hay la voluntad de hacerlo. Cada vez que he sido denunciado he experimentado la vulnerabilidad total ante dictámenes nada ponderados. Después de tener unas cuantas historietas en este terreno el ciudadano sabe que no puede hacer nada contra el otro agresor, que lo ha victimizado, que ha asalto su casa, que lo ha violado, que le ha destruido la vida. Lo ideal es eludir todo esto. No pasar por esa experiencia, no tener que contarla, no tener que buscar protección ajena. En cuanto se busca uno se da cuenta que todo aquello que tenia entendido sobre el sistema es falso. Ni las leyes ni los agentes que las hacen cumplir sirven de ayuda. En cuanto al/ a la falso/a denunciante aceptada a trámite el sistema se presta a que la violencia siga post proceso sumarial por las venganzas posteriores que eso pueda generar. Mientras no haya protocolos de intermediación en los que haya una investigación para saber el estado de una situación interpersonal, las declaraciones tomadas unilateralmente sirven de bien poco. Si hay muchas atrocidades del comportamiento la de lso falsos denunciantes es una de las más mezquinas. A la vista está que hay humanos que pueden vivir con eso: mentir acerca de los demás para conseguir jugosas  indemnizaciones de ellos. ¿Qué hacer con ellos, perdonarlos, olvidarlos, …? La solución seria contradenunciar al denunciante por falsa denuncia pero el descredito de la objetividad del sistema de arbitraje es tal que raramente hay quien le queden ganas de seguir con eso e integra la injusticia en su biografía como una accidente inevitable. Técnicamente sería/es posible que un ex denunciante sea denunciado  por su imputado, ¿por qué entonces no hay casuística destacable de eso?

 

 

El nuevo perfil profesional

 La  contraposición entre Especialización y Vastedad de conocimientos  viene de lejos. Mientras los rigores sociales acaban imponiendo y aumentando el panorama de las especializaciones, la naturaleza individual de cada ser humana se abre paso para brindar su heterogeneidad y su poliplastia.El mundo de ahora es concebible por el fenómeno de las especialidades y de los especialistas, pero al mismo tiempo la crisis económica y la desestructuración del mercado lleva al fenómeno de la migración por varias ocupaciones, de no pocos candidatos a la búsqueda del empleo fijo (es decir de la especialidad).Exceptuando algunos países(Japón)en que el cambio de empresa y de trabajo es poco menos que una afrenta moral y una crisis profesional definitiva, la tendencia dominante va en la orientación de una nueva configuración de perfil profesional.Las EET y las contrataciones a tiempo parcial contribuyen a ello.Cualquier buscador de colocación puede acabar trabajando en una multiplicidad de cosas y distintas entre sí, antes de hacerse con una profesión que domine y de la que no migre.Esto crea la categoría de un nuevo perfil profesional,en el que el sujeto tiene capacidad de adaptación de distintos temas concretos.De los cuales, bastantes su especialización no requiere demasiado tiempo de inversión.

 

Ese nuevo profesional adaptable tiene como ventaja curricular el de las habilidades y recursos técnicos en la ejecución de distintas tareas. también tiene como ventaja psicológica la capacidad en desenvolverse en distintos ambientes de interacción social.Y tiene como desventaja notoria los límites para desarrollar en profundidad cualquiera de los campos en los que se mueve. Se trata de un doble proceso subjetivo: uno que va a favor de la autoafirmación y de la flexibilidad adaptativa, otro que va en detrimento de la identidad y de la ubicación del lugar propio en la interacción colectiva.Aspecto éste que conecta de pleno con la visión popular tradicional  sobre las dificultades de rentabilidad para todo exceso de dispersión cognitiva o motora.  Sin embargo  el trabajador de muchos oficios que antiguamente era casi leído como un individuo de poco crédito y de poca fe, lejos de extinguirse rebrota como figura moderna importante.

 

En una hipotética sociedad de mercado de trueque, seria el profesional de perfil múltiple el que podría ofrecer más servicios a la comunidad y por lo tanto estar en mas condiciones para trabajar a full time.En una próxima y tangible sociedad de mercado desarrollo y especialísimo (Alemania occidental)los profesionales adaptativos, de bricolaje y reparaciones domésticas,son tan escasos que constituyen una figura privilegiado dentro de los mecanismos de las ofertas y de las demandas.

 

Desde otro punto de vista,la apología del especialismo ha ocasionado el incremento de una cierta inutilización de la capacidad creativa del individuo-consumista que ya no opta por ponerla a prueba ante cualquier desajuste casero,recurriendo inmediatamente a la guía de servicios del anuario más próximo.El especialista (sabio en lo suyo)deviene mojigatamente en poco menos que un inútil en aquello que no es de su competencia. Pero éste es otro tema.

 

 Lo fundamental queda relevado en el fenómeno estructural de la migración profesional  junto a la versatilidad de cada  trabajador potencial en ofrecer una multitud de dominios, especializaciones  y cuasiespecializaciones. Una nueva forma de elaboración de los currículums está surgiendo.Junto a los enunciados genéricos de títulos y de historia laboral,pasa a ocupar el capítulo más significativo, el de los ítems concretos de posibilidades prácticas y de trabajos a hacer, en función de  las experiencias de cada cual. Basta recurrir retrospectivamente al fondo caudal de las experiencias acumuladas para reconocer objetivamente y serenamente que  toda persona tiene algo aprendido que puede transmitir y un potencial creativo y energético enorme, que puede intercambiar para mejorar su posición individual y ayudar a la mejora de las condiciones sociales.

Calidad de consumo y consumismo.

 

Una curiosidad de los procesos productivos de objetos seriados es la de ponerlos en circulación para que duren poco. No se puede concebir ningún objeto que sea eterno pero sí que dure para su función prometida o anunciada. Hay un aspecto poco contemplado en la crítica al consumismo y es la escasa calidad de los consumos. Habría incluso una justificación remota de aquel por la falta de presencia de ésta. Cuanta menos calidad tenga un objeto más razones hay para substituirlo por otro. Las cosas son fabricadas para no durar, envasadas si certificar su contenido, vendidas si pasarlas por bancos de pruebas, entregadas sin verificarlas. Todo eso contribuye desagradablemente a la desconfianza en el producto comercial y por extensión con el comercio que la ha facilitado. El comerciante es alguien más que un distribuidor, es un garante de aquello que distribuye. La diferencia entre un profesional honesto del comercio y uno que no lo es pasa por asumir los errores o fallos que vienen con los productos que vende. Atribuir los errores a sus fabricantes y no querer devolver el importe del producto desacredita totalmente la imagen del vendedor.  Una de las batallas intercomerciales pasa por confiar en el criterio de sus clientes e la perspectiva de consolidar una clientela fiel. Aceptan la devolución de los productos que no satisfacen al consumidor tras probarlos durante quince días. Es un detalle importante. Eso, además de ser una opción de marketing tendría que estar instituido por ley. El comprador no siempre advierte los fallos de un objeto, en no importa que envergadura o tamaño (sea un bolígrafo, unos jeans, una cámara, un ordenador, un vehículo o una casa) en el momento de su compra y advierte las taras o los errores una vez ha tenido tiempo de examinarla al detalle. Hay muchos errores que pasan desadvertidos a la primera vista (errores de los que el comerciante experto está o debería estar al corriente por tener trato con el producto desde mucho más tiempo atrás) y que son descubiertos en el sosiego apropiado o cuando se tratan. En una ocasión compré un ordenador portátil que no me puse a usarlo inmediatamente después de adquirirlo (craso error), para cuando lo hice u tiempo después encontré varias complicaciones. En mi condición de usuario informático no he parado de pasarlo mal desde el principio. He sufrido pérdidas considerables de textos originales a causa de ordenadores en mal estado o que han destruido información almacenada espontáneamente por conflictos de soft para los que nuca llegué del todo a encontrar explicaciones razonables. En mi rol de consumidor fui admitiendo como una verdad incontestable el hecho de la pérdida connatural a los objetos con los que uno se rodea. Cuanto más sofisticados son mas probabilidades hay para no poder enfrentar su reparación o las recuperaciones de lo que contienen.

La primera discusión a hacer a la sociedad de amplios consumos o de prácticas consumistas que tienden a maximizarse no es tanto la codicia de un coleccionismo o de un volumen de cosas como la baja calidad de las cosas compradas. Hay objetos que toca mirar y remirar antes de darlos por buenos. La ropa es permitida ser probada ates de comprada pero no así otros objetos electrónicos más sofisticados en la mayoría de establecimientos. Cuando unos días o unos meses despues de tenerlos deja de funcionar el comerciante siempre atribuirá al usuario el error y no al fabricante, ni siquiera en el supuesto confirmado de una remesa de ejemplares de aquel mismo producto que fueron producidos y entregados al comercio en mal estado. De tarde en tarde el gobierno de la cualidad industrial obliga a la devolución o reparación gratuita de determinados productos o máquinas en circulación que fueron vendidas en condiciones erróneas de uso. Al final resultará que el estado será inextinguible porque la sociedad jamás podrá prescindir de una autoridad aceptada que la vigile en todos sus detalles habida cuenta de la falta de ética general en hacer trabajos de calidad y presentar resultados impecables. Un tipo de un almacén de piezas para mecánica del automóvil me hizo un presupuesto de un reparación con la palabra garantizado (fue en Saint Louis, Sn). ¿Pero cómo es que hay una reparación que no sea garantizada? Que significa un presupuesto de un trabajo garantizado de otro que no lo sea, sino que e el segundo caso o hay trabajo terminado. Así pues hay quien puede trabajar el mismo problema de dos maneras distintas, uno para arreglarlo y otro para no arreglarlo. ¿Acaso en el segundo caso es posible hablar de un trabajo hecho? Es interesante hablar con una gente y con otra de este planeta para medir hasta donde llega la astucia humana y toda su detallesca de curiosidades de insania mental y de malversación de la palabra dada.

La sociedad de las discordias y las desigualdades tiende a aumentar sus escaparates y sus clientelas tras toda clase de productos maqueados que le estimulen los sentidos y sus ambiciones para poseerlas. Todo el mundo sabe, en los países ricos que la 9/10 parte de las cosas que posee os las usa o no las usa habitualmente. Vive pues al 10 por cierto de sustancias por una sola razón porque no dispone de tantas condiciones de sujeto o posibilidades subjetivas para manejarlas todas. Sin embargo sigue adquiriendo más y más. Todo queda como una especie de silo de recursos para el futuro y un dia u otro supuestamente irá gastando o usando aquello que tiene en reserva. Sin embargo hay cosas que basta dejarlas guardadas para que se deterioren por falta de uso (pasa con las modernas baterías de litio pero también con las tejas de la casa de campo a la que no se va y que los elementos atmosféricos echan abajo). Hay algo del consumismo nefasto no tanto por el tener más sino por el usar menos o poco o nada lo que se tiene. Es así que la discusión no es por la cantidad e términos de cifra monetaria de lo gastado o la cantidad de objetos comprados sino por el valor, la función y la calidad de la cosa misma. No son comparables las cifras por si mismas. Tal vez quien ha gastado 1000 de golpe ha hecho una compra más inteligente que quien ha gastado 100 en el mismo capítulo de gastos.

Admiro a la gente que adquiere objetos sin atender a su forma ni a su precio, ni siquiera a su marca dado pro seguro que aquello que dicen que es lo es. El acto de compra pasa por una decisión compleja e la que o siempre interviene la voluntad y el raciocinio (el análisis) del comprador  haciendo una actuación rutinaria  ante el objeto con el que se encuentra. Desde la experiencia de mi poder adquisitivo lo que más detesto de mi mismo es caer en compras de objetos que olvido o no uso, no en la acumulación o tenencia de ellas. Algunos, no pocos, pasan al desván (e sentido metafórico, el desván es cualquier rincón, un estante, un cajón) sin ser usados por años o ya nuca más porque desde el principio de la compra no están a la altura de lo anunciado o no servían. Me ha pasado con objetos simples y baratos, pero también con objetos completos y caros. En mi condición de consumidor me he sentido traicionado un incontable y cuantioso número de veces por adquirir cosas que fallaban o no servían e absoluto. Eso me ha pasado con ropa, con comida, con objetos electrónicos, con vehículos, incluso con apartamentos. No se trata de la mala suerte personal (vector de auto flagelo que tampoco he descartado) sino a una conducta pandémica de la sociedad en la que prioriza el lucro al beneficio. Debe quedar poca gente que trabaje por amor al servicio ajeno y por cualificar la vida, la vida en general y la vida personal suya en particular.

Las discusión sobre los grandes números del desarrollo y los grandes debates sobre las aéreas geoeconómicas y políticas (Guillermo de la Dehesa dijo algo interesante. Pensar que Asia sólo puede desarrollarse a costa de Europa y los USA es una majadería” “La recuperación de la confianza no va a ser fácil por problemas culturales y estructurales”[1]  que se podria aplicar a otros sectores que se les quiera condenar a la dependencia total de otros) no puede quitar el examen del campo de lo concreto de la relación de cada usuario y década fabricante con los objetos que maneja. Tan pronto una empresa trata de abaratar costes ofreciendo materiales de mala calidad esta contribuyendo a la desconfianza general y a usar el planeta como un estercolero. Desde el punto de vista del usuario si solo prioriza las cosas pro su precio bajo si estimar su calidad está haciendo otro tanto al comprar cosas que no le servirán y tendrá que substituir. El equilibrio es trabajar en la doble perspectiva de la fabricación y del consumo con objetos de calidad. Ese plus de calidad reduciría el consumismo en lugar de incrementarlo. La gente podria comprar objetos para toda la vida y no solo para la temporada en curso, sino en todos ellos sí e bastantes (obviamente hay tecnologías que se renuevan de año e año y la modificación se hace inevitables). No me preocupa tanto tener que cambiar de ordenador cada dos años (para mi el ordenador portátil es una herramienta indispensable de trabajo diario) tras haberlo usado unos miles de horas que tener que prescindir de el porque lo compro en mal estado o viene con defectos de fabricación (algo que me ha pasado con ordenadores y otros objetos). Desde el punto de vista del desarrollismo industrial el futuro y también sus beneficios serán/serían mayores con la aplicación de criterios éticos de trabajo usando materiales y métodos de alta calidad que no aprovechándose de la confianza del público. El cliente contento con un producto y una marca vuelve a ella, el descontento la  recuerda para el futuro para no caer en la trampa de repetir el mismo error adquiriéndola de nuevo.

 

 



[1] El riesgo moral del fdo monetario,El pais 170498

Los ladrones en los que confiamos

 

El peor de los ladrones no es el que te coge de improviso al voltear una esquina con el  “manos arriba, la bolsa o la vida”, a fin de cuentas un pobre caco y un mal poeta, sino aquel a quien confías tu dinero como agente bancario o a aquel otro que le pagas por sus mercancías o servicios, y te someten a una estafa sutil no por formalista menos lesiva para tus intereses. No son pocos los sustos bancarios que he tenido despues de toda una vida de cliente de diferentes entidades y es frecuente el sentimiento de haber sido engañado al comprar productos que no estaban a la altura de lo anunciado. Además de estas dos cosas está el tipo de hábitos ligados a una vida moderna de consumo no exenta de pequeñas irresponsabilidades y descuidos. Es así que los domicilios están equipados con ladrones silenciosos que a la larga pueden producir mas pérdidas que la posible banda de asaltadores que arramblan con lo que puedan (los dioses no lo quieran). Esos ladrones están en el mismo concepto de consumo dentro de la vida moderna. Es así que el análisis del frigorífico demuestra el enorme despilfarro que produce, en particular cuando está permanentemente conectado para mantener  solo la textura de la margarina y una lata de cerveza en su punto, o que el calefactor que se conecta automáticamente según el indicador del termostato  tiene que compensar las fugas de calor por las ranuras mala ajustadas de puertas y ventanas. El gasto extra suele ampararse en la negligencia del usuario y ésta en la inconsciencia del significado mismo de los consumos. Abrir el grifo de agua para llenar una olla es un consumo dejarlo abierto por olvido no tiene nada que ver con el consumo, es una práctica irresponsable. Lo que caracteriza un consumo es el uso de un bien para cubrir una necesidad. Condenar tal bien a una pérdida por equivocación o falta de control no es un uso ni un consumo, es un agujero en el casco del barco.

De todos los ladrones, los banqueros constituyen una saga especial. Entendámonos, son los ladrones que elegimos y con los que pactamos formas legales de robo en los que lo clientes hacemos de víctimas y ellos de beneficiarios. Para no herir sensibilidades redefino la palabra robo como la práctica por la cual una persona quita medios, bienes o dinero a otra sin el consentimiento de ésta. La forma específica de hacerlo es secundaria. tanto si pasa por la agresión del caco que amenaza con un revólver que se le caen las balas si encañona hacia arriba  o del timador que se aprovecha de la ambición latente en sus timados o del prestamista de créditos que los da a unos intereses altísimos. Los bancos (cajas de ahorro metidas dentro del pack también) se caracterizan por su habilidad para dar sorpresas. Cuentan –condición fundamental-con la confianza de sus clientes que no siempre verifican/mos las variaciones de sus cuentas o preanuncian decisiones de política interna que les/nos afecta cuando no hay tiempo de buscar una alternativa.

Despues de hablar con unos cuantos banqueros he llegado a la conclusión que no someten sus trabajos a dudas éticas. La psicología en la que se amparan es la de hacer un gran servicio a la sociedad custodiando su dinero y manipulándolo a entera libertad  para, como se suele decir, rentabilizarlo. Y es cierto, el dinero quieto, sea en el calcetín o dentro de un banco, no genera nada. Es la circulación de capitales la que produce más capital. Un euro que cambia de manos pasa a ser un euro más un plus.  Ese simple criterio iguala al pequeño rentista con el gran rentista en su condición de colaboradores con un sistema financiero basado fundamentalmente en la especulación. Definición de especulación, ahora para herir sensibilidades: especulación es el sometimiento a todo  objeto de transacción económica (solares, edificios, tierras, energía, una botella de agua o lo que sea) a las mejores condiciones de venta no en función de sus costes reales sino en función de lo que sea capaz de pagar el postor. Hay que decir a favor de los especuladores profesionales, y asi pueden estar seguros de que no irán a ningún infierno a que les quemen a perpetuidad por eso, que la especulación no es un invento de la esfera financiera moderna y que es algo intrínseco a la codicia humana. Si bien se ha convertido en una generalizada práctica socio mercantil y es el factor económico de primer orden para las grandes oscilaciones y bandazos de los beneficios no deja de ser la expresión de un factor psicológico subyacente en una me parece que aplastante mayoría poblacional. Cada  vez que alguien te ofrece un producto que lo ha multiplicado por cinco o por más de lo que es su precio de venta circulante está especulando, está sondeando, la opción de sacar mayor renta a su pieza, basta que haya un tonto que se la pague para que eso reafirme a su vendedor en intentarlo siguientes veces a la caza de nuevos tontos. Hay toda una zona fronteriza entre el comercio y la estafa en la que no pocos comerciantes se hacen estafadores y no pocos estafadores buscan el amparo legal del comercio para sus estafas.  Evidentemente no deja de ser una transacción clara y perfectamente legal vender cualquier objeto a un precio descaradamente superior a su precio razonable. Hay una justificación comercial para esto: lo que se pierde en unos artículos se compensan con el plus de beneficio de otros. En términos estrictos lo que determina la necesidad urgente de algo convierte a este algo en una pieza indispensable por la que se puede pagar el precio que sea si es cuestión de vida o muerte. Por lo que hace al dinero, esos anuncios de prestamistas que facilitan dinero en 24 horas sin interrogatorios y pesquisas pueden salvar  situaciones de emergencia a cambio de pagar los  préstamos a precios desorbitados. La banca solvente toma sus precauciones pero no deja de apoderarse de capitales de avalistas o de propiedades tan pronto se acumulan demoras de pagos de intereses. Me gustaría o ser convencido por los argumentos que lo niegan pero desgraciadamente la conexión entre la banca moderna y la usura tradicional sigue siendo evidente. Por su lado la banca está segura de que es un eslabón indispensable para el desarrollo. Sin organizaciones que arriesguen capitales prestándolos el mundo industrial no habría evolucionado tanto. Ciertamente cualquiera que tenga una buena idea, con viabilidad de mercado, le basta buscar un financiador para ponerla en marcha, no importa que tenga que pagarle altos intereses o incluso devolverle el doble con tal de haber conseguido poner en marcha su negocio. Los beneficios posteriores lo redimirán del sacrificio. Sin duda hay empresas que van sobe seguro. Basta conseguir los permisos y la ubicación para que determinadas empresas con nombres pre publicitados pasen a funcionar y a rendir beneficios directos desde el primer día. Si esto es así ¿donde está el fraude o el robo? en el coste elevado del dinero. Pagar por el uso del dinero significa que a la larga se devalúa indirectamente ya que obliga a un incesante incremento de precios. Cada vez que alguien enfrenta unos precios altos por adquirir elementos del proceso del producto que fabrica está obligado a incrementar los de sus ofertas, de tal manera que  la rueda de querer beneficios rápidos atrapa a todo el mundo en una imparable recrementación.

A pequeña escala el uso de las tarjetas de crédito sin conocimiento exacto del tipo de interés que se paga por ellas o las órdenes de pagos fraccionados con un tope máximo significa encadenarse a un gasto continuo de superfluos. El perfil del cliente ideal para los bancos es aquel que dedica una parte de su salario, por tanto de su vida laboral o de sus capitales a pagar descubiertos (saldos negativos) o a limitar las devoluciones de pagos de tal manera que siempre se halla en deuda con su banco. Eso convierte a clientes con entradas de dinero considerables en deudores crónicos. Harían mejor en pasar por la experiencia de ser atracados una  vez al año por cacos, seguramente ganarías mas dinero de esa forma.

El latrocinio moderno es retitulado con distintas variedades de créditos e hipotecas. El perfil dominante es el de trabajar para el orbe financiero. Cuantos más créditos tenga que suportar una persona menos se ocupará de si misma, menos libertad de actuación tendrá, más sufrirá las consecuencias de la alienación y, por supuesto, más se arruinará por mucho que no deje de ganar dinero. Una pareja que se endeuda con un crédito hipotecario entre los 25 y los 30 años puede estar pagándolo hasta  casi los 70. Al coste de su vivienda que le costara en el 2008, por ejemplo, habrá que añadir todos los intereses pagados hasta el 2048. Al capital de ese espacio del año inicial habrá que sumarle el capital de intereses. Con todo junto depositado en un banco podría vivir de sus intereses sin tener que perder miserablemente toda su vida creativa en un marco laboral que la mayor parte de las veces no le habrá realizado. El problema, ya lo sabemos, es que no se dispone de ese capital inicial.  Ya existen anécdotas de quien ha dejado de vivir en su piso para librarse de hipotecas y gastos de mantenimiento y se ha ido a vivir a opciones más económicas como un autocaravanning instalado los 12 meses del año en un camping. Ciertamente no es una solución infraestructural fantásticas pero no deja de ser una solución. En el futuro mas gente se dará cuenta de que al comprometerse a hipotecas de vivienda no solo adquieren un compromiso económico sino que se auto hipotecan ellas mismas sin poder vivir sus vidas como desearan. Ganan el mundo (es decir 90metros cuadrados de ese mundo) pero pierden el alma (es decir el espíritu emprendedor para vivir vidas de fábula).

Cuando me han domiciliado pagos indebidos a mi banco, pasados unos días han quedado consolidados como tales sin poderlos anular al darme cuenta del gol que me habían metido. Cuando he avisado a priori de no pagar los de tal o cual empresa fraudulenta de servicios (en los servicios de telefonía móvil la lista es larga) han alegado que el sistema informatico automatiza los pagos y que hay que protestarlos para la devolución una vez realizados.  ¿En qué quedamos, el banco actúa de gestor de tus capitales en función de las órdenes que das o tú como cliente es quien te debes someter a su metodología de funcionamiento? Una mala noticia: es el segundo caso. A no ser que tengas mucho capital en un banco y les amenaces con retirarlo tus peticiones en ese sentido sirven de poco. En resumen, el cliente bancario es una victima propiciatoria que se presta a serlo potencialmente desde el momento en que abre una cuenta en la que mantener un movimiento mensual de entradas y salidas, sin duda la forma moderna de funcionar.  Antiguamente el mismo banco felicitaba los neonatos de criaturas abriendo uan cuenta bancaria a su nombre con un pequeño regalo económico para incentivar a los padres que fueran ahorristas de ella de tal modo que los críos al alcanzar la mayoría de edad pudieran disponer de ese capital. Otra forma de la picaresca bancaria para atrapar a los ciudadanos en el mundo del dinero, es decir para que el dinero sea el amo de todos y nos los depositarios quienes lo gestionen tal como realmente quieren.

Se nos previene que lo último que se puede hacer es dar los datos de una tarjeta bancaria o deposito bancario a alguien. Ciertamente al darlos a empresas de servicios (no siempre tan serviciales) uno se arriesga a pagar cantidades de dinero desorbitadas según lo contratado. Hay una solución técnica. Tener una cuenta, o incluso varias cuentas puente exclusivamente para recibir el domicilio de facturas y tarjetas y no dar nunca el numero de la cuenta principal salvo para los canales de ingresos. De tal manera que en el  caso de que una tarjeta (o su número) caiga en manos fraudulentas, o una factura de empresa sea abultada indebidamente, no encuentre fondos ilimitados. El problema de tener varias cuentas bancarias es su coste de mantenimiento. Tan pronto se encuentra un banco que no cobre por ellas vale la pena repartir la domiciliación bancaria de recibos y tarjetas en una, dos o varias de ellas.

 

La condición no-laboral

 

 

Para una recualificación de la condición no-laboral.

La población parasitaria forma parte de la población pasiva. Esta es la mayoría social en cualquier economía mundial analizada. Valga decir de entrada que tanto un denominativo como otro forman parte del discurso lesivo. Al sujeto parasitario se le supone que se aprovecha y vive de los demás y al pasivo que no forma parte directamente de los procesos de trabajo colectivo organizados. Esos conceptos estarían sacados de un manual de economía reduccionista sino fuera porque forman parte del vocabulario popular o generalizado. La verdad es que la población pasiva está llena de personas que no paran de trabajar aunque no hayan sido contempladas como trabajadoras por el hecho de no formar parte de una nómina empresarial. De aquí que el concepto de ama de casa siga siendo vago y no sea considerado como un verdadero trabajo. Recuerdo una viñeta en la que un magistrado o un agente de control interrogaba a una mujer sobre su profesión. Ésta contestaba con una larga lista de oficios: limpiadora, cocinera, chacha, cuidadora, jardinera, abogada, masajista, electricista, costurera, lavadora, planchadora, maestra, consoladora, madre, peluquera, psicóloga, puta, fregadora, (todos estos gratis) y asalariada de lo que sale como trabajo extra doméstico. El interrogador le replicaba: ¡no puedo poner todo esto, diga una sola cosa para que me entre en la casilla!  Entonces ponga ama de casa, le contestaba.

Hay un problema de vocabulario tanto público-.institucional como privado-personal para denominar la verdad de las cosas. A fuerza de utilizar etiquetas y sombre nombramientos de los fenómenos se ha terminado pro desvirtuar su esencia. Un neonato  lo mismo que un jubilado son parasitarios aplicando estrictamente su relación con la economía de un país en cuanto a que reciben cuidados y apoyos económicos sin hacer una contraprestación. Aplicar esa palabra es, desde luego, un absurdo, vale la ‘pena mencionarla bajo esta perspectiva para examinar el alcance de su ridículo. Obviamente, el niño necesita todos los apoyos a cambio de no dar nada, salvo sus balbuceos, sonrisas y proceso de identificación creciente de quienes le rodean y nadie considerará que sea un aprovechado. Otro asunto será a partir de sus 16a, 18 , 25 o 30 según su clase social de pertenencia y el país en el que viva. En otros, los niños acarrean agua de pozos haciendo largos recorridos en edades que sus cuerpos no están desarrollados y el exceso de peso no es lo más ideal. En cuanto a los ancianos jubilados o incluso no ancianos prejubilados en edades todavía laboralmente activas se supone que cobran sus pensiones a partir de las cotizaciones que adelantaron durante sus vidas asalariadas.   Nadie es tan malvado como para exigirle a un anciano apoyando sus manos y su barbilla en su cayato en una plaza pública viendo como la vida pasa caminando por la acera que se vaya a una fábrica a trabajar. ¿No lo es? Se habla de prolongar los periodos laborales hasta los 70 cumplidos, algunas profesiones lo hacían y lo hacen. La perspectiva matemática de longevidad biográfica tras la jubilación puede llegar a superar en algunos casos todos los años de vida profesional activa y asalariada o dedicada a los negocios. Dicho de otra manera, el perfil del sujeto longevo crea una contradicción para un sistema socio-económico basado en la superproducción y en la dinámica espirálica de los beneficios. Alguien que se ponga a trabajar alrededor de los 25 tras sus másteres terminados y tras conseguir un puesto remunerado y adecuado a sus condiciones y conocimientos puede abandonarlo si no es, económicamente ambiciosos 25 años despues, o bien 35. Con esta segunda cifra todavía podrá vivir, si tiene ganas y estímulos para seguir viviendo otros 35 años más. En conclusión 35 años de trabajo pueden servir para costear a parte de estos otros 65 de actividad vital. La aritmética contributiva a la energia colectiva demuestra por sí misma que trabajando un mínimo se puede vivir un máximo. De hecho no hace falta acudir a estos extremos tan absolutos. Desde los tres ochos reivindicados desde hace un par de siglos y, en todo caso, desde muy lejos de los modelos esclavistas en que no existía el concepto de tiempo personal para los esclavos, el trabajo asalariado viene demostrando dedicar una parte de la semana al trabajo para vivir, la otra, mucho más cuantiosa en la libertad –supuesta, al menos- pagada por el dinero generado por la anterior. Trabajar no es el objetivo sacro de nadie. Si se trabaja es para pagar el resto del tiempo personal en el que no se trabaja y en el que cada persona puede hacer lo que le realmente le apetece. Evidentemente hay trabajos gratificantes pero no son los más. Por principio, todo trabajo impuesto por razones supervivenciales y que se asume dentro de una jerarquía de obediencia va en contra de sus posibles placeres. Se hace difícil pensar que alguien que estudia una carrera de farmacología para convertirse en un tendero se pueda sentir muy feliz. Hay innumerables contradicciones en el campo profesional a pesar de lo cual pocos empleados cuestionan la función primera o ultima de lo que hacen, aunque lo que haga son componentes electrónicos para un misil o proyectiles para un mortero. Frente al supremo valor de tener un trabajo seguro los nuevos esclavos lo aceptan con tal de que esto les otorgue estatus, tranquilidad, seguridad y futuro aunque sea a costar de tener un futuro no personal, no libre, no auténtico y no consecuente. Evidentemente todo este enfoque no puede ser recogido por los recursos institucionales que tratan de combatir el incremento del paro o contener el alzamiento del presupuesto en concepto de subsidios. De hacerlo, la sociedad se auto deslegitimaría a si misma desde las mismas instituciones comprometidos en aguantarla tal como está montada. Sabemos  que el paro, origen de la crisis de poder adquisitivo en quien esta fuera del circuito del trabajo asalariado.  Tiene una solución fácil. Basta que una parte de la población asalariada comparta su puesto de trabajo rotatoriamente con quienes no tienen ninguno. ¿Quién está dispuesto a ser el primero en reducir su jornada pero también su salario? Evidentemente nadie, o casi nadie, alegando que ese no es su problema si no que es un problema del estado. Si existe el paro es porque no está organizada a nivel interno de un país suficientemente la solidaridad social. Existe la solidaridad económica en forma de subsidios para tapar la evidencia de la falta de esta otra. Por otro lado desde que hay economía de mercado hay paro. Lo ha habido y lo seguirá habiendo. Es una de las características inherentes del sistema basado en el lucro, la competencia, los beneficios egoístas y la prioridad del capital por encima de las necesidades humanas. Una curiosidad de las bolsas de paro y del conjunto de la pobreza, en los países también más ricos, es que genera indirectamente puestos de trabajo para ocuparse de ello. Una analogía con el tercer mundo: la pobreza de este ha generado todo un mercado de la solidaridad y de cientos de miles de personas dedicadas a abastecerlo. Han encontrado el leit motiv  de sus existencias a parte de sus experiencias y beneficios. La pobreza objetiva sigue básicamente siendo la misma o peor pero gracias a ella mucha gente vive del discurso de atajarlo. Algo parecido sucede a nivel interno en cada país con sus cuartos mundos y sus bolsas de inadaptados: desde discapacitados mentales a indigentes subsidiados. Toda la periestructura que se ha generado en torno a la población parasitaria  compuesta de individuos a los que se considera inútiles para salir de su exclusión económico-social es el efecto colateral del paro endémico. Con la excusa de la reinserción social se ha generado toda una gama de categoría y subcategorías de asistentes sociales, promotores sociales, educadores sociales, que a fuerza de su etiqueta (social, social, social) olvidan que tratan con personalidades específicos y con individuos que por mucho formen parte de un fenómeno colectivo cada uno se ve abocado o, incluso,  optar por elegir  la situación en la que se encuentra por su propio proceso. Para la perspectiva del canal asistencial (que no deja de ser un agente institucional de control) ocuparse de los expedientes de uno y de otro de sus pupilos es encontrarse con cuadros personales o familiares que lo desbordan.  Hay varias razones por las cuales un estado paga a sus subsidiados y muchas por las cuales un subsidiado prefiere continuar siéndolo para no volver a un mundo salarial repleto de explotación y de contrasentidos. Es difícil que un técnico del empleo con su salario más o menos importante y su nivel de vida personal distante de todo esto, lo pueda entender profesionalmente. El posicionamiento del técnico respecto al fenómeno del paro es el de poner el énfasis en las condiciones de sujeto y no hacerlo en cuanto a las condiciones objetivas del sistema. Bajo tal óptica, claro está, la culpa de no encontrar trabajo y de no promocionarse laboralmente siempre la va a tener el inútil del parado, una mezcla de vago, temprano-ocioso, desertor laboral, descalificado profesional. psicodepresivo, pre suicida conformando con todo esto un perfil molesto para la sociedad establecida. Sin darse cuenta el técnico toma al parado por un tipo  no dispuesto a ser productivo para la sociedad ignorando que en la condición de desalariado (palabra más afortunada que la anterior) proporciona una enorme cantidad de tiempo libre para hacer lo que como empleado no tiene tiempo nunca de hacer. Comparémoselo al jubilado que tras su jubilación entra realmente por primera vez en su vida en una época de júbilo en la que puede vivir ociosamente sin sentir vergüenza por ello o dedicarse a restaurar viejas aficiones o hobbies que tuvo que abandonar para cumplir con su contrato laboral a pesar de los disgustos que le ocasionara. Claro está que el estado no puede asumir toda esa bolsa creciente de subsidiados simplemente porque no quieren tomar los trabajos que el mercado laboral ofrece. Corregiré eso ultimo. El estado sí puede dedicar una parte de su pib a esa bolsa de nuevos indigentes que prefieren un subsidio de maintenance y vivir como les apetece que no multiplicarlo por 10 como empleados y vivir biografías frustrantes. El presupuesto lo puede soportar siempre y cuando sea una mayoría que siga prefiriendo ser población activa aunque dedique su actividad a profesiones que no andan tan bien tras zanahorias no tan hermosas. Desde el punto de vista del reinsertador el desalariado  es subjetivamente nefasto: o es un enfermo o es un perverso. Hay una tercera posibilidad, ser un disidente con las ideas claras según las cuales no quiere volver a pasar por las experiencias de empleado alienado. El desalariado crónico difícilmente es recuperable. Se ha acostumbrado a vivir bajo mínimos. Todo lo que puede hacer el técnico en reinserción es asistir a ese fenómeno y reinterpretarlo con otras pautas. No es con su rol que va a reeducar el del otro sino el otro con el que suyo que puede reeducar al de este. En última instancia los dos se deben mutuamente su función. El uno por estar fuera de la economía productiva ingresa la categoría de la sospecha que necesita ser supervisada por alguien. El otro como agente de control del anterior cuyo puesto de trabajo no existiría sin la marginalidad de aquel. Claro que esto mismo se puede decir de la dialéctica del policía y del delincuente, o del agente de tráfico y del conductor infractor.

 Una enorme cantidad de empleos tampoco son directamente productivos. De hecho todas las funciones de control que unos humanos ejercen sobre los demás no lo son. No generan directamente riqueza sino que tratan de rescatar la fuerza de trabajo ausente de fábricas y puestos productivos para que la generen.

Los grandes ejes para resolver  las oscilaciones de una población activa y la falta de alternativas para la parte de ella que pasa a ser, ilegítimamente, pasiva; por tanto la no-senil, la no-infantil o no-juvenil de primer tramo; dependen de los grandes resortes del poder. Elecciones importantes por un lado como no sostener empresas deficitarias han enviado al paro y a la miseria a familias por no contar con perfiles profesionales autónomos o trabajadores mas evolucionados para adaptarse a las nuevas situaciones.

Pedro Ferreras[1], expresó la deseabilidad para que no el 2000 en España no hubiera sector público.  Afirmando que para entonces no habría empresas públicas deficitarias, salvo Hunosa. El mercado quedaría  liberalizado pero con una total falta costumbre sobre la libre competencia. No deja de ser curioso que en lo económico el sistema social promueva el máximo de libertad cuando en lo político e ideológico la restrinja todo lo que puede. Lo que viene demostrando el libre mercado es el intento repetidamente frustrado de la racionalización del caos. Trasladada su ideología a escala doméstica, seria no saber nunca quien va a guisar o qué se va a comer: el frigorífico seria inaccesible lo mismo que la despensa, habría mucho de unas cosas y nada de otras, unas veces se cenaría con agua y otras con vinho verde sin tener nunca la menor planificación de nada.

No todo el mundo tiene la suerte de ser John Naisbitt[2] para salir del paso y enfrentar su cartera de gastos claro que él conoce los entresijos de la economía y facilita las claves para moverse en el mercado. Eso es lo realmente sorprendente que a la suma de actos para vivir se les haya cargado de tanta complicación que el individuo libre no está contemplado sino paga su libertad convirtiéndose en asalariado en contra de su ética, convicciones e incluso curriculum profesional, si es preciso. La licenciada universitaria que trabaja de fregona o de taxista puede dar la imagen de alguien muy valiente que para sobrevivir es capaz de hacer lo que sea por tener un temperamento de luchadora nata, pero también es la imagen patética de una sociedad incapaz de organizar sus recursos. Si no lo viene haciendo con el medio natural desde hace siglos ¿por qué iba a hacerlo con las personas?

El territorio Euro  así como otros territorios multi-estados de moneda única como el  franco Cefa no han venido a resolver la cuestión del paro. Wolfgang Schäuble[3], sostuvo que solo con un banco emisor independiente el euro podía despertar confianza. Lo cierto es que no ha parado de consolidarse pero a la vez a costa de incrementar el nivel de vida y de condenar a una población que no ha sabido seguir el ritmo de los precios a una mayor exigüidad. Hoy en dia se puede ser mas pobre teniendo más dinero en el banco.

 El desalariado crónico que sobrevive a su condición puede hacerlo en cuanto se auto resignifique como contributor a la colectividad humana desde otros focos de creatividad aunque no estén contemplados por la economía ni estatal ni mundial. El objetivo es vivir con el máximo de placer y felicidad, no el de demostrar una obediencia personal para planes de trabajo del sistema carentes de coherencia, y, a menudo, de ética. El parásito, asi tratado, pero objetor laboral en resumen, que asi se considere, puede terminar, paradójicamente, haciendo mas cosas, viviendo más, disfrutando mas. Que el asalariado cuyo agotamiento físico y su falta de tiempo le impide todo eso, consolidando una pobreza de espíritu  inaceptable. Evidentemente el sujeto subsidiado vive tanto peor su subsidio cuanto menos comprenda las razones que le han abocado a él, sintiéndose en permanente deuda con el estado y –por extensión- con la sociedad. Basta que cambie de chip: todo dinero dedicado a los subsidios no será dedicado a las armas destructivas. En el fondo sin hacer nada, perdón, sin trabajar para nadie, está haciendo mucho por los demás.

La población pasiva no para de renovarse con distintas categorías y subcategorías. A menudo la prensa recoge las protestas por las pagas misérrimas de no pocos de sus sectores, en particular las pensiones de viudedad, pero también los estudiantes becarios pueden protestar por la poca cantidad de las suyas. Conviene no olvidar que el estado es el gran financiero a partir de los presupuestos que dispone a partir de los impuestos con los que se grava a la sociedad, es decir a su población activa y asalariada. Dentro de sus cálculos está el de neutralizar sectores potencialmente disturrbadores por quedar marginados del proceso de enriquecimiento. Un subsidio resignificado es la paga con la que se tapa la boca a un marginado que `puede constituirse en disidente y lo que es peor en un resentido activo en contra del sistema. La solidaridad entregada por este concepto no es más que un eufemismo, es una inversión humanista sí pero también política. La sociedad peligrosa vería aumentar sus peligros si la población exclusa no tuviera acceso a una cierta cantidad de servicios gratuitos y pudiera disponer de un poder adquisitivo por mínimo que siga siendo.

 



[1] presidente de la SEPI. Abogado del Estado.Responsable del proceso de extinción del grupo público.

[2] Nombrado doctor Honoris Causa en 12 ocasiones. Miembro invitado del cjo de dirección de la Uni de Harvard y Profesor invitado en la Universidad Pública de Moscú.Miembro distinguido del ISIS (instituto  de estudios estratégicos internacionales) en Malasia. Asesor de los principales jefes de estado, así como de las empresas líderes a nivel mundial.  Promocionado por  y ESIC (Esc.Sup.de Gestión  comercial y márketing) su nombre y prestigio era usado para una convocatoria pública con entrada (4,5h=95mil pts) (Madrid,junio 1998) ofreciendo alta tecnología y la atención personalizada para garantizar la prosperidad de la empresa de sus consultantes.

[3] presidente de la fracción parlamentaria Unión Democrata Cristiana CDU y la Unión Social Cristiana CSU.Estratega del partido que dirigente Helmut Kohl.

Reconsideració de la propiedad privada

 

Me eduqué (educaron o influyeron) con la tesis de compartir las propiedades y, por extensión, compartirlo todo. La propiedad privada era uno de los nombres de los grandes errores históricos. Los humanos se habían saqueado los unos a los otros para apropiarse de territorios y repartirse el botín de cada batalla vencedora. Aprendí que la historia de la humanidad era la de una sola guerra con innumerables e interminables batallas  para estar siempre re-empezando por las destrucciones acumuladas. Con la sociedad contemporánea, más conocida e historiada, la propiedad privada se convirtió en el objetivo codiciado de todo adulto. Alguna gente nacía heredando inmensas fortunas por obra y gracia de los derechos de transmisión patrimonial. La humanidad entera pasó a dividirse entre los poseedores de cosas y los no poseedores de nada. Esa división somera era más poética que real: los desposeídos de la tierra de unas décadas atrás son los flamantes nuevos propietarios de ahora. El plan existencial de la inmensa mayoría de europeos pasa por largas hipotecas con las que asegurar su presencia en cuchitriles que no alcanzan los 100 metros cuadrados. A fuerza de perseguir tener lo propio, desde el punto de vista de cada biografía la tesis de la socialización de los medios de producción quedaba un tanto desacreditada y en todo caso en contradicción con el modo de vivir particular. El socialismo teórico tiene un gran problema que no ha resuelto: pretender la sociedad sin clases en un tipo de ser humano que es instintualmente posesivo y biográficamente codicioso. Quien tiene remanentes de dinero no los emplea -no suele hacerlo-  para repartírselos con los pobres  sino que los acumula para incrementar su beneficio, su ámbito patrimonial y su mayor poder financiero. El dios-dinero es el único dios común  al que rinden culto las feligresías de todas las demás religiones.

La lucha por la materialidad de las cosas, tanto para su realización con las propias manos como por su adquisición mediante el trueque, la compra o la recuperación, proporciona un estatuto determinado de recursos. No todas las personas tienen las mismas necesidades ni las mismas capacidades para cubrir las que tengan, sean las que fueren. El principio de diversidad y no el de igualdad es el primero que se constata en la naturaleza y, obviamente, también en la humana. Nos encontramos con un panorama fundamental de factores: los recursos potenciales que proporciona el hábitat y las prestancias subjetivas para explotarlos o acondicionarlos. En cuanto a los recursos, estos se extienden a todas las posibilidades de negocios, tratos y trueques que permiten desarrollar el colectivo humano; en cuanto a los medios personales estos dependen de la autogestión, el esfuerzo o el trabajo empleado para modificar las circunstancias. En todos los grupos humanos compuestos de miembros que partan de unas condiciones iniciales similares a muy corto plazo se distinguen los perfiles de unos y de otros por lo que hace a la consecución de sus metas o a sus ritmos de rendimiento. La desigualación es un proceso vivo continuo más natural que el de al uniformización aunque otra cosa es que se pretenda que todo un grupo alcance unos mínimos comunes o que los grupos humanos consensuen formas de vida compartidas. Esos acuerdos o criterios de igualación no pueden ocultar el hecho mismo de la desigualación. Dicho así parece que el clasismo quedaría siempre justificado y que el poder de unos sobre los otros sería lo más legítimo. Nada de eso. Una observación es la desigualación continua, que es solo una manera de denominar la idiosincrasia y las diferencias interpersonales y otra distinta e convertirla en el pretexto para el sojuzgamiento de los más débiles o indefensos por los más fuertes y armados.

La propiedad privada es la denominación mas precisa del fenómeno resultante de la acumulación patrimonial a la que tiende, en principio todo ser humano, incluidos aquellos que hemos participado de una elaboración critica contra los apropiacionismos de cosas de todos por unos. La literatura filo socialista nos ha mantenido embobados durante más de un siglo planteando la socialización de los medios de producción social como la panacea contra el sistema capitalista sin entrar en el análisis psicosocial de la cuestión al no reelaborar el mismo concepto de posesión de las cosas y ni siquiera el sentido de la propiedad jurídica de las mismas. Poéticamente es muy encomiable plantearse el reparto de los excesos que tiene una persona, una familia, un colectivo, una aldea, con la falta de ellos que tiene otra. El asunto se complica cuando el que da lo que le sobra advierte que el que lo recibe no presta sus esfuerzos para vivir más cómodamente adquiriendo la fea costumbre de recibir pero no de dar. Podriamos diseñar un experimento en el que un grupo de n personas partiera de los mismos recursos de partida: el mismo talonario  o tarjeta de crédito con los mismos fondos y un periodo de tiempo preasignado para vivir con ello y tratar de garantizar su futuro subsiguiente. El diseño podria enriquecerse algo más acotando los objetivos. Uno, podría ser, doblar el capital inicial asegurando el auto mantenimiento de calidad en el proceso; otro, podría plantear minimizar los gastos subsistenciales sin reducir los goces y un tercero incluso podría medir conseguir el mayor numero de experiencias al menor coste. En esos tres bloques de la experiencia los sujetos experimentales se desmarcarían los unos de los otros en función de sus inquietudes personales y de sus ópticas personales ante la vida. Habría desde quien gastaría todo su capital sin reponerlo, (podria ser tratado dentro de la categoría de los dilapidadores) a quien se privaría de los goces mas elementales para multiplicar por 2, por 3 o por 10 el capital inicial, pasando por distintas formas de gestión de esos recursos. Para la óptica más capitalista malbaratar unos recursos sin reponerlos seria injustificable, para la óptica más existencialista quedarse a cero a cambio del disfrute sería lo único verdaderamente a contar. Detrás de esa doble óptica se encierran los distintos modelos personales de vida. Por mucho dinero que se tenga a uno no le crecen más piernas o alas para ir a más sitios. El don de ubicuidad no se pude comprar. Por muy poco dinero que uno tena no deja de gozar con las formas elementales de supervivencia o con sus relaciones copulares con los demás.

Según organice su tiempo una persona transformará su  espacio más inmediato. Sus medios son sus manos y su tiempo antes que el dinero o la financiación. Otra persona preferirá dejar pasar los días, los meses y los años mientras ve que la gotera de su techo se va engrandeciendo sin hacer nada para ello. Conocí una vez a un hombre en el Montenegro recién independizado con una bonita casa y una impresionante gotera en el centro de su comedor. Cocía patatas por todo alimento y era muy feliz. Comerlas era toda una proeza en medio de la cortina de agua. Estaba en su perfecto derecho de vivir así, otra persona no habría aguantado esta situación más de dos días y habría priorizado la reparación del edificio si quería continuar viviendo en él muchos más años. Hay quien tiene por objetivo una tienda de campaña, un tipi o una casita con una tejada de paja y hay quien tiene en su desiderátum poseer un castillo. El hecho de que uno se mantenga en un espacio y el otro en el otro no significa que el primero sea el desgraciado y el segundo el agraciado sino que uno ha auto limitado sus fuentes de inspiración y de energia y el otro las ha, tal vez, extralimitado. La dialéctica del rico y del pobre es más compleja que la del malo y la del bueno en una clasificación tan simplista que no merece ser reflexionada. La calidad de vida no la determina directamente las grandes posesiones. Sé de gente que ha cerrado varias de las habitaciones que disponía por no ser necesarias para su uso personal quedándose con la parte menor de su casa, otra que ha cambiado de domicilio dejando una casa por un pequeño apartamento más fácil de ordenar, mantener y pagar. Ni siquiera la excelencia personal se puede medir por el número de metros cuadrados de los que se dispone en régimen de propiedad.  La propiedad es el valor al que más importancia se le concede. Cualquiera que tenga algo de dinero sabe que lo vera incrementar más comprando una propiedad, por los factores especulativos concurrentes, que no teniendo el dinero congelado en cuentas bancarias. En cierta manera cada cual pone sus propios límites: hay habitantes de barracas y habitantes de palacios, aunque la pobreza y la riqueza se deben a procesos terriblemente injustos no se puede ignorar que hay algo de la elección personal en formar parte de un campo de juego o de otro. Me consta que hay gente muy rica que vive muy mal y muy poco en el sentido de la implicación intensiva. En las casas más ricas se puede comer también la comida más pobre.  Volvamos a nuestro grupo experimental. Se ha de pensar que en las condiciones de partida ningún sujeto es igual a otro por mucho que sus variables posibilistas sean controladas y todos dispongan delas misma opción con una cartera de gastos. Se pueden unificar muchos factores pero las distintas inteligencias y sensibilidades producirán conductas completamente distintas. Habrá quien se verá empujado por sus prisas y necesitará llegar antes que nadie al mejor de los récords, habrá quien priorizará el contacto humano y no dejará de pararse en cada paso cebra haciendo ostentación de ir tranquilamente por la vida. El bloque de tipo A no tiene porque concordar con todas las personalidades. No toda la gente está dispuesta a doblar continuamente su capital y encadenarse a ese propósito el resto de su vida olvidando que el dinero es solo un medio y no el fin. En el bloque B habrá quien demostrará que con el mínimo dinero conseguirá las mismas obtenciones que los del bloque anterior gastando el capital inicial. En el bloque C se demostrará haber conseguido el máximo de experiencias aunque alcanzando la bancarrota total. No es tan fácil demostrar que una forma sea mejor que las otras dos, ya que cada una responde a tipologías de personalidad distintas. Hay culturas acostumbradas a levantarse por la mañana y a mantener una vida parasitaria en torno a sus casas sin hacer algo útil tanto para la mejora de estas como para la calidad de la misma comunicación es sus tertulias. Puede ser la imagen de la desidia, pero ¡cuidado! también puede ser la del ocio y la de la felicidad filosófica, habría que acercarse mas de lo que permite la mirada distante para asegurarnos de que es lo uno o lo otro. Los mejores pensadores no han necesitado los mejores palacios para desarrollar sus líneas de reflexión. En cuanto al posesionario de máximos territorios, con harenes, con ejércitos, con palacios, con medios de todo tipo, su felicidad es mucho más discutible por el infinito número de tensiones que la autoprotección de su vida le genera. El objetivo de la vida no es el de entrar en un desarrollismo irrefrenable y ver incrementar el patrimonio anualmente lo mismo que los estados miden su progreso viendo el incremento del pib de un año para otro. Si hay algún objetivo es el de estar por encima de las posesiones materiales y poseerse al uno-mismo. Algo difícil de entender para quienes tienen un objetivo cardinal en sus vidas: triunfar en lo material, entendiendo por triunfo la acumulación de bienes y el ingreso continuo de beneficios. Las grandes fortunas se hicieron casi siempre de formas fraudulentas y sospechosas. La extensión del patrimonio privado mas allá de una o dos casas necesarias para vivir esconden especuladores y materialistas de la peor calaña aunque pasen por vecinos sensatos porque han comprado un bloque entero de apartamentos que van a poner en régimen de alquiler o venta. La sociedad capitalista es la que tiene la moral mas consolidada para disculpar las formas menos éticas de beneficio. Desde su misma estructura se alicientan, aunque sean ilegales, los negocios mas terribles como venta de armas o de drogas. En la perspectiva del posesionario de riquezas, el llanto de un heredero sería  una risa disfrazada según dijo Pablo Sanz. La propiedad privada tiene ese punto en el que institucionaliza el egoísmo maximizándolo, algo completamente distinto a la lucha concurrencia por una mejor vida de calidad. Ni siquiera el autor de el capital al que consagró su vida elaborativa como eje central (London 1849-83) pudo resolver una sociedad con una perspectiva de propiedad comunal para todos los habitantes. En zonas agrarias, como en Chiapas,  donde los medios de producción son de la colectividad: los caballos o los campos de maíz, la casa particular sigue siendo de uso  privado en un contexto cultural más individualista y reservado que no compartido y extrovertido.

Desde el punto de vista de las formaciones continuistas de un marxismo ya rancio la discusión fundamental en boga es en términos políticos, la consideración ideológica y aun menos psicosociológica es escasa por no decir nula. Antonio Elorza[1]  ha descrito a  España en un fenómeno justo a la inversa de la situación francesa: un centro izquierda –suponiendo que a la socialdemocracia se la pueda denominar así- sociológicamente mayoritario se traduce en una clara inferioridad en la distribución del poder político en España. No solo en esa distribución, también por lo que hace a grandes fortunas y a influencias en el cuerpo militar.

Mientras los profesionales de la política, también desde la oposición e incluso desde el ideologismo supuestamente más radical, hacen sus campañas sus vidas privadas ven incrementadas, tal vez a su pesar, sus patrimonios personales, nominalmente privatizadas. De tarde en tarde algún camarada que fallece deja su patrimonio a sus compañeros de partido, tal como hiciera un aristócrata de un partido izquierdista en Gran Bretaña, pero por lo general son las pautas patrimoniales de la sociedad burguesa las que rigen en todas partes, incluso en los ideológicamente más comunistas o que así se siguen reclamando de ese substantivo. En cada lugar del mundo cada persona se debería replantear su relación con la propiedad privada, repasando el concepto y enmarcándolo dentro de su relación con el espacio público y colectivo. Lo que explica la necesidad psicológica de la propiedad privada es la necesidad de tener un espacio soberano que se pueda gestionar y del que nadie te pueda echar o decir que hacer. Lo que explicar su necesidad patrimonial es el segurizante material para el futuro y en particular para las décadas físicamente más decadentes o menos útiles para la actividad laboral. Lo que explica su compra y su hipoteca es también la categoría a nivel de principal tenencia dentro de la ideología del consumismo.  De hecho se puede/se podría vivir toda una vida sin gozar de una propiedad privada y no verse sujeto a ella. Un ancla que mantiene el barco amarrado en el mismo puerto o en muy pocos puertos durante toda una existencia. En mi biografía he demorado el máximo posible entrar en esa dialéctica de comprador de una propiedad privada, si tengo alguna es porque fue el resultado de un regalo (una herencia). Me temo que en el futuro si compro alguna propiedad me creará dificultades para las que no sé si tengo toda la energia de enfrentarlas. ¿Por qué no vivir una vida saltando de un país a otro y de una residencia a otro sin tener que pasar por la compra? Evidentemente se puede hacer pero eso te tiene siempre en el déficit permanente que impide llevar a término un proyecto en toda su profundidad, la propiedad es, en cambio, lo que te permite desarrollarlo al máximo.  La propiedad privada y en la categoría especifica o clasista de no pocas queda justificada por dos razones: una, porque concreta los resultados de unos esfuerzos dedicados a su construcción u obtención y dos, es porque permite constituirse en el propio cuartel del reposo y de otras acumulaciones que se hacen en la vida, también el lugar donde crear un modelo de vida lo más paradisiaco posible. Claro que muchas pequeñas propiedades se estandarizan tanto vertebradas en torno a mínimos que no tienen nada que ver con una idea de paraíso.



[1] catedrático de pensamiento político en la UCM.

Trabajo manual y trabajo intelectual

 

Hay una especie de enemistad latente entre el trabajo manual y el intelectual. En el marco de una fábrica el uno es el que está en las naves de las máquinas de producción y en los talleres, el otro es el que está en las oficinas o despachos de planificación y dirección. En la lucha sindicalista tradicional se había creído que el sector de oficinas era el más refractario a comprometerse con las reivindicaciones salariales y de otro tipo de la mano de obra. Desde el punto de vista de la patronal, tener a sus asalariados divididos a veces por puras cuestiones formales era una ventaja. La verdad económica es que no necesariamente todos los empleados de oficina cobraban  más que los obreros manuales  de fábrica, aunque unos pudieran parecer mejor pagados. A menudo el salario era mayor en los trabajadores de fábrica ya que estos se acogían a horarios más largos o a primas de producción algo que no permitía hacer tanto el horario de oficina. Lo cierto es que la tradición de separar los unos de los otros se ha repetido incesantemente. Los trabajadores de cuellos blancos, que así se les llamó con una denominación que no sé si hizo mucha fortuna pero sí fue bastante discriminatorio, parecían saber más. Al menos empleaban las calculadoras o hacían los planos de las piezas a ejecutar por los otros, los de taller. Una cierta tensión entre los unos y los otros se daba a partir de la mayor aproximación incluso física de las oficinas a la gerencia y de las funciones de control desde estas del trabajo de los otros. Finalmente el calculador de primas de producción, de las fichas horarias de entradas y salidas,  mucho más de los tiempos de trabajo por unidades de producción, cronómetro en mano, no se granjeaba demasiadas simpatías. El simple listero de obra era ya un personaje anexo a la situación, alguien fuera de ella, que controlaba asistencias sin participar directamente en el esfuerzo productivo. La clase obrera mas manualista fue desarrollando sus trabajos por un lado y los planificadores los suyos sin que tuvieran mucho contacto a pesar de la estrecha relación en un plan global de coordinación y realizaciones.

Fuera del estrecho recinto de una fábrica el mundo ha ido evolucionando de tal manera que el trabajador manual directamente productivo ha ido a menos numéricamente mientras que el trabajador especializado en el sector de servicios ha ido a más. Es decir con un menor volumen de personas se consigue un mayor volumen de producción con la que abastecer a la población general.

Para el obrero manual alguien que ocupa su tiempo en trabajos no directamente productivos puede ser igual a alguien que no trabaja. Esa presunción se extiende no solo al trabajo intelectual sino también a la actividad artística. Se puede inferir que quien no entiende otros trabajos distintos al propio puede creer que no son verdaderos trabajos. El trabajador intelectual que se pasa  todo un horario de empleo en internet o con el ordenador puede ser tomado como alguien cuyas tareas son sospechosas porque no trabaja en maquinas contundentes que produzcan cualquier clase de productos como churros.

Siempre hubo necesidad de personas dedicadas a la planificación y que estaban más tiempo al teléfono o reunidos (con ese famoso participio pasado de verbo ligado a los ejecutivos o directivos) que no revisando las cosas en las líneas de producción. Por tanto, la intervención intelectual es desde mucho antes de la era digital, en esta todo lo que ocurre es una mayor evidencia  de su necesidad y de su tecnología sofisticada.

Pero hay un tipo particular de intervención intelectual en el campo de la teoría que está muy lejos de ser la propiciatoria de planificaciones concretas de ejecución del trabajo físico. Se mantiene dentro de una disertación elaborativa desde la que se revisa todo, incluyendo las necesidades fabriles, los trabajos concretos tal como se realizan, las producciones que se hacen masivamente y la misma necesidad de una clase obrera así como de un consumismo multitudinario de todo lo que ofrecen los almacenes. Es el punto de mayor  disociación entre una actividad y otra. Cuando alguien trabaja siguiendo ritmos, horarios e inercias que no cuestiona, una generación tras otra por no decir un siglo tras otro no solo esta metido en una actividad distinta a la intelectual sino que puede ser antagónico con esta, cuando desde el plano de la reflexión se impugnan conductas productivas por ancestrales que sean. El problema del trabajo teórico es que puede impugnar la necesidad de otros trabajos prácticos. De hecho el trabajo teórico es el mas esencial de todos porque substancia todos los demás. Está por encima de ellos, relativizándolos dentro de un plan general de necesidades lógicas. Muchas formas de trabajar son incorrectas con efectos dañinos tanto para los trabajadores como para los consumidores porque no son revisadas. El sindicalismo más pactista  ha demostrado  ser un movimiento de mejoras salariales y laborales sin plantearse serlo en una proyecto de reculturización de la existencia social y colectiva. Es desde la teoría desde donde se pueden elaborar ideas que evitan hacer trabajos además de corregir las formas ejecutivas de otros y seguramente proponer otros por hacer que antes no se han pensado. El trabajo intelectual conecta con la inteligencia mientras que el físico conecta más con la urgencia para satisfacer necesidades. He leído una falsa definición de felicidad como la máxima satisfacción de necesidades. No creo en eso. La felicidad pasa por la comprensión de los registros de vida: desde las necesidades  y carencias a los excesos de consumos y experiencias.

Para e hinduismo el aire contiene cierta cantidad de fuerza esencial que es el prana. Para la mayoría de vivientes el aire siempre es el mismo y sea cual sea la posición al respirarlo se obtiene el mismo resultado. La teoría se puede comparar a ese prana: algo que está latente en el ambiente pero que no todo el mundo alcanza mientras este sumido en el acto mecánico de la inspiración-expiración.

No todos los trabajos intelectuales conducen a puertos seguros ni todas las proposiciones revestidas de altas argumentaciones son de aplicación práctica o sirven para cambiar conductas humanas. El trabajo intelectual tampoco precisa de un alto coeficiente o disposición subjetiva para la elaboración. Basta(ría) elegir esa opción de trabajo y ser consecuente con ella metodológicamente. Robert Plomin[1] localizó un gen en el brazo largo del cromosoma 6 que presentaba cierta versión  en el 50% en los niños con alto IQ. Parecía corroborar la tesis de que en la inteligencia están implicados varios genes. Eso no significa que el trabajo intelectual dependa de los genios tanto como de las personas esforzadas y metódicas y formadas dedicadas a ellos.

 



[1]Del  Inst.de Psiquiatría .London

En la esquizotimia

 

En el mundo de la esquizotimia: ventrilocuidades, multinicks y otros altoparlantes.

En el mundo de la esquizotimia la invitación a la  escisión de personalidad es lo menos que puede suceder. Las dobles respuestas no son el resultado de un desajuste del aparato psíquico por causas neurológicas sino por el mismo doble registro de los acontecimientos. No se puede decir siempre lo mismo o actuar siempre igual no importando las circunstancias, lugares o interlocutores. El discurso propio, como todo, es algo que se adapta a los momentos. Remite a tácticas de encuentro. Este criterio tiene mala prensa pero la honestidad exige reconocerlo como lo más extendido.  La inmutabilidad de la idea es la idea menos sensata que existe. Su adaptabilidad al medio sin embargo pone a prueba la firmeza referencial de quien la ostenta. La misma elaboración del discurso no pasa por una vía única. La adhesión a una posición no significa estar en contra de todo lo que los adeptos a esta posición acarrean. Elegir una acción, un país, un idioma, un espectáculo no implica oponerse a otras acciones, países o espectáculos. Comprometerse con una persona para uan convivencia binomial no impide el deseo de otros placeres e intimidades. El deseo por algo o por alguien no impide su extensión a otros campos. En un universo estimulario lo menos que puede surgir es la voluptuosidad. En cuanto a la personalidad, su firmeza no se mide por la rigidez de sus predicados sino por el cumplimiento con sus compromisos. Personalidad y discurso son campos distintos. La elaboración discursiva varía de acuerdo con el pensamiento. El análisis sobre un tema dado va enriqueciéndose conforme se va ampliando la información del mismo y con la aportación de otras lecturas ad hoc y fuentes de discusión. Técnicamente la autoría de un texto solo comprometería al autor para la duración de la coyuntura con la que está relacionado este texto. Si embargo el texto prevalece e su hornada inicial y el autor ha seguido evolucionando con sus ideas y ampliando sus miras. Un texto, como un hijo, tiene la marca de su paternidad y vincula a su autor. Pretender que lo vincule eternamente es otro asunto. Lo cierto es que los textos escritos dados por éditos en el momento de ser terminados pueden ser y son, de hecho, ampliados con otros textos reversionados sobre los mismos temas. Por eso cada vez que se afirma tal persona o autor sostiene tal cosa (tomando por referencia unos de sus textos escritos a una cierta distancia temporal, medible en años o décadas, pero también en meses) se está cometiendo una imprudencia descriptiva. Habría que decir que tal autor sostenía tal opinión sobre tal punto en tal momento. La ausencia de la precisión de esas coordenadas lleva a no pocas confusiones.

La autoría discursiva en si misma genera una dinámica de expresiones múltiples. Elaborar es en realidad auto preguntarse y auto responderse hasta donde es posible sobre muchos elementos. Metafóricamente el autor hace de ventrílocuo con su alter ego, ese muñeco que maneja con las manos, o hace de ese personaje de ficción que le brota una segunda cabeza al lado de la original que emite opiniones distintas a ésta.  La libertad expresiva pasa por auto discutirse en un umbral de dilación mientras no se tengan conclusiones teóricas o propuestas que enunciar.

El  leguaje periodístico con enunciados simplificados no entra en filosofías de la sutilidad y busca responsables de actos o autores de declaraciones rotundas (en las que los relativos y las frases compuestas no son esgrimidas). Tal personaje de la galería de la fama ha dicho tal cosa. Tal otro ha terminado tal película. La cultura se puebla de dimes y diretes sobre las proezas o bajezas que hacen los demás sin ir al trasfondo de las cosas.  Por ahora los cometarios envasados de la superficialidad es lo que se lleva más atención, más espacio y más dividendos. Para que un texto funcione e el sentido intelectual hay que preguntar segundos y terceros porqués a las preguntas de partida. Margarita Riviére[1] periodista renombrada con mucho caudal de entrevistas en su haber  con  personajes de todo el mundo. En tanto que  entrevistadora especializada había declarado que lo que más había  aprendido en su vida fue a partir de lo proporcionado en estas charlas con los demás. Lo que más destila  un saber no son lecturas de textos monocordes con debates tópicos llenos de premuras para alcanzar un sí o un no ante una cuestión dada, sino la profundidad que se mueve entre atenuantes y elementos discursivos. En el balance de una lectura o de un encuentro con alguien lo que más queda en cuanto a cómputo de saber es su dialéctica discursiva más que su posición a favor o en contra de lo que sea.

Me tocó vivir algunas actitudes maníacas por lo que hacia a formas verbales de palabras concretas. Un tipo de partidismo se distinguía de otro por el uso dominante de unas palabras más que por conceptos diametralmente diferentes. Todavía los clubes se diferencian entre sí por sus iconos y sus lenguajes muy concretos, también lo hacen las pandillas y los grupos de correligionarios.

Lo importante del discurso es la capacidad de enunciados de quien discursea y no tanto el encuadre desde el que lo hace, ni siquiera el nombre con el que se expresa. Tradicionalmente en la literatura el recurso al pseudónimo permitió que las cosas a decir fueran dichas, desde  la relativa calma de la seguridad que este ofrecía, aquello que no se hubiera dicho con el nombre real. Algunos pseudónimos pasaron a convertirse e verdaderos heterónimos desde los que decir con otros nombres referenciales y constantes lo que no se podía decir con el propio. Aún ahora, con todas las democracias en curso y sus supuestas garantías (la democracia total sigue siendo una ficción) se acude a segundos o múltiples nombres para discursear sobre lo que sea. En las plataformas escritas lo mismo que en las coincidencias orales lo prioritario no es quien dice algo sino el valor de ese algo. Bien es cierto que en algunos coloquios y espacios cuando alguien toma la palabra puede decir como se llama y hacer una breve auto presentación antes de hacer su intervención, lo mismo que el ponente hizo otro tato de si mismo. Pero tan pronto eso tiene una palabra de mas lo que es una diferencia puede ser tomado como un abuso de tiempo de consumo. Lo importante del dicente es su decir no si fue cumlaudeado por tal o cual universidad. Pronto este decir queda puesto a prueba como interesante o no interesante. En las formas del decir cada hablante se destaca o no en su saber. Según el espacio hará con su altoparlate una oratoria mitinesca o una reposada, una intervención breve o una larga. En los foros digitales no se hasta que punto el recurso a los multinicks es u fenómeno más o menos extendido. Intuyo que ningún internauta usa un solo nick y ha probado o prueba con varios lo mismo que usa o ha usado mas de un login para sus  distintos emails o puede tener más de un título para sus distintos blocks. Un nick, en principio es solo un referente vinculado a unos temas que le competen o en los que se especializa, también con unas formas de hablar. Eso es lo que vale y no tanto el nombre. La categoría nominal no garantiza gran cosa. Autores de categoría pública que se han podido distinguir con  unos títulos no están a la altura de ellos en los posteriores. También hay autores que han sido proyectados a la fama por algunos títulos con los que se identifican menos que con otros por los que no han sido tan considerados.

El castigo dentro de un mismo espacio a los usuarios de multinicks probablemente más que ayudar a la expresion ordenada puede ir en contra de su libertad. Por otra parte (preguntas para el/los administrador/es de Periodista Digital ¿Qué sentido tiene bloquear el nick antiguo si se encuentra su duplicidad con uno posterior? ¿No seria mas lógico hacerlo al revés?). Un nick no tiene más valor que el que tiene anunciar el tipo de temas a los que se dedica la persona que hay detrás usándolo. Pessoa y sus heterónimos podria hablar, tal vez, de la multipersonalidad elaborativa remitiendo a la diversidad de campos temáticos y de registros. Un autor con dos o más nicks no hace más que poner a prueba la lectura atenta. Sus redacciones incluirán detalles autoidentitarios además de los lapsus inherentes que lo descubrirán. No pasa nada. Un autor es solo un canal para un texto. El texto que necesita validarse por un nombre de autor es que no es un texto con valor propio.

 

 



[1] colaboradora de El periódico y de La Vanguardia.

Cese de relaciones diplomáticas.

 

 

Los menos que se puede hacer con un estado criminal como lo está demostrando ser un día tras otro el estado de Israel es el de ruptura de relaciones. Sin embargo hay algo mejor que eso: utilizar la representación diplomática que se tiene en este país como plataforma de crítica diaria. Cada acto bélico debe ser criticado lo antes posible, uno tras otro, un dia tras otro. La embajada también puede servir como plataforma de refugio. El mundo está muy dividido. La retirada de representaciones diplomáticas la aumenta sin duda. Por otra parte una representación en un país es solo eso, no significa estar de acuerdo con su casta gobernante. Pero qué clase de presión internacional se puede hacer contra un estado que practica sistemáticamente el genocidio. El caso judío es complejo. Fue el pueblo histórico marcado por la égida de Egipto, el pueblo elegido, el pueblo que dio un hijo crucificado, el pueblo que reconstruyó un país tras su diáspora y dispersión por el mudo. Todas esas características lo fueron configurando como el pueblo que no solo no aceptaría ser limitado en su desarrollo sino que seria el causante del holocausto de otro pueblo. Con el Israel actual cabe afirmar que el pueblo judío o aprendió de su holocausto histórico a manos de los nazis sino que le quedó un revanchismo contra un pueblo territorialmente vecino y más débil. Asistimos a la guerra contra niños. Los israelís saben que los hijos de los muertos de hoy serán sus verdugos de mañana, también los activistas de Hamás que atentaban en lugares con niños sabia que estos serian los soldados del ejercito israelí a la vuelta de pocos años que dispararían contra ellos obedeciendo órdenes. Los escenarios violentos sirven para mostrar hasta que punto alcanza el umbral de los atrevimientos agresivos en la total impunidad. El Estado israelí esta haciendo una agresión ilegal desmarcándose de las pautas de la ONU. Sus respuestas son con disparos. Lo más espectacular es que detrás de cada asesino uniformado, de cada exterminador, hay la psique de un tipo que le coherentizará su belicismo. Un despliegue bélico no es más que llevar a extremos graves lo que está contenido en otros marcos de contradicción. Las posiciones irreconciliables de palestinos e israelíes no paran de crecer. Los manifestantes con la causa palestina se extienden por todas las ciudades del mundo. Otro detalle más de que mayorías activas reivindicando la paz y el cese de hostilidades representa una fuerza escasa frente a las armas en acción. Pero además de los bombarderos y los disparos selectivos la peor de las armas es la mentira. La sociedad mundial entera es una mentira. ¿Qué hacer ante actitudes territoriales internas cuya conflictividad perjudica al mudo entero? Desde luego intervenir, pero si el tipo de intervención con la las criticas y manifestaciones no son suficientes queda/ría intervenir con las armas. ¿Un ejercito internacional interviniendo en Palestina para librarla de los ataques israelíes? Lo hubo en el cetro de Europa con el desmembramiento de Yugoslavia ¿Por qué no hacerlo ante la hostilidad intolerable de Israel? Enfrentarse a Israel significa enfrentarse a sus socios, es decir a los USA. Hasta que Europa no intervenga unitariamente a favor de un mudo recorrelacionado de manera distinta. Sin embargo no hay un panorama futurista alentador. Un nuevo correlograma internacional sin el amo imperialista actual no significa que el que lo relevara (probablemente China) fuera mejor. Mientras el ser humano vea en el ser humano su rival y enemigo la sociedad patológica seguirá imperando. Expuesta la contradicción fundamental lo que cabe interpretar es el distinto tipo de hostilidades y las zonas calientes en las que se da.

 Lo que pasa a escala internacional no está desconexo de lo que pasa a escala mas reducido y con otra clase de violencias (abandonos o insultos). El ser humano es un animal sino genéticamente enfermo sí lo es culturalmente. La estimación de los 100mil perros abandonados en España en el 2008 demuestra la existencia de una sociedad culpable aunque viva en paz, es decir si resolver sus contradicciones a bombazos.

Montserrat Nebrera, una diputada del PP e el parlamento catalán, criticando a Magadalena Álvarez por su acento andaluz, según aquella, de chiste. El PP es un partido que puede pasar camuflado jugando al juego democrático hasta que declaraciones de este tipo de sus miembros demuestran  la clase de mentalidad dañina que mueve su partido. El PP es un partido que todavía no se ha pronunciado por la cuestión palestina ni ha objetado la conducta del ejército judío.

Cuando un manifestante dice que hay que hacer algo, que hay que luchar por eventos execrables resulta que más lo que nos es dado es trasladar las conversaciones que tenemos en casa o nuestros deseos más auténticos a su expresión a nivel de calle. El grito social en contra de los imperios, las imposiciones de fuerzas por la vía hostil, el estado israelí que tiene muy clara su estrategia militar de dominio, no va a parar un tanque. Las voces de miles de personas, de millones de manifestantes no paran el proyectil lazado desde un carro de artillería accionado por tres o cuatro individuos que no discuten la orden recibida y se la creen.  En todo este tinglado la única evidencia es quela violencia genera violencia y cada nuevo ataque genera rabia y dolor que se transmitirá por generaciones.

Los jefes de estado europeos así como todos quienes tengan acceso a plataformas públicas de edición deben aprovechar esas posibilidades para criticar el comportamiento israelí, pero no van a ser millones de voces las que hagan cambiar elecciones gubernamentales sino contra fuerzas las que les paren los pies. ¿No es esto una sugerencia para extender un conflicto armado? La historia del belicismo demuestra que la falta de diálogo y de comprensión ayuda poco, antes bien complica algo más los antagonismos irreconciliables. Israel que fue motivo de consternación cuando se supo todo lo que sufrió a manos de los alemanes, viene siendo motivo de vergüenza desde que se conoce de lo que es capaz de hacer para imponer  su realidad en la principal  y mas constantes de las zonas conflictivas del planeta desde hace más de medio siglo.

 

 

La agenda de contactos.

 

El potencial de una hipótesis.

Debería preguntarme por qué despues de tantos años de acumular  direcciones y teléfonos que representan miles de contactos humanos todavía no tengo una agenda en condiciones. Agendas sí tengo y de distintos tipos. Cada una representa épocas distintas con actividades y relaciones diferentes. Hemos llegado a la época digital, la de los contactos por email y por blogs o sites, sin que haya dejado totalmente organizadas las de la época anterior.  Ya es tarde para hacerlo. Los contactos actuales pasan más por el correo electrónico que por el teléfono y el envío postal es casi un arcaicismo aunque algunas inercias tradicionales insisten en seguirlo empleando.  Me he puesto a organizar la lista de emails donde concentrar todos los datos de localización de todo tipo de entornos, recursos, amistades y relaciones de toda clase que me ha traído y me sigue trayendo la vida. No es necesaria ninguna justificación para hacerlo. La misma espontaneidad trae los contactos. Las personas nos los ofrecemos para que la conversación que una urgencia obliga a interrumpir pueda ser continuada en el futuro, o para que un asunto de coincidencia y mutuo interés pueda seguir siendo tratado. Pedir u ofrecer el contacto es un gesto de hospitalidad y mantener la hipótesis de un potencial de relación a partir de ese contacto. La verdad estadística va por otros derroteros. Solo una minoría de contactos apuntados en la agenda va a ser reencontrados en el futuro a no ser que un planning de actividad lleve continuamente a la insistencia del encuentro o la renovación del contacto.

La masificación de contactos de una agenda privada la convierte en una especie de listín de recursos, antes era un listín telefónico ahora puede serlo de direcciones electrónicas además de los teléfonos. Actualmente cuando alguien ofrece su contacto a menudo declino el numero de teléfono y mucho mas la dirección postal. Por mi parte solo suelo dar mi email o a menudo uno de mis blogs personales donde también hay el email apuntado y la manera de conectar.

Con pocos contactos basta la agenda electrónica dentro de la memoria del teléfono celular, para una cantidad que supere el centenar se hace necesaria una lista bien organizada. Yo he construido la mía de la siguiente manera: una doble indexación de entrada por temas. La primera ordenada alfabética y la segunda por zonas sectoriales. Es así que en el campo de las Relaciones Personales están los flirts, los consanguíneos, los amigos, los epistolarios, el grupo de salida, los chats; en el campo de los Recursos están las agencias de viajes, los reciclajes, las compañías de vuelo; en el campo de lo Profesional están los clientes, los inquilinos, los busness o en el campo  de los Proyectos están enumerados los  distintos grupos de ellos. Hay otros muchos campos clasificatorios y cada usuario puede crear los suyos a conveniencia. En seguida son docenas de apartados los que van dividiendo los distintos contactos. Puesto que muchos de ellos, dentro de la masividad, no son recordados siempre por sus nombres  o éstos pueden ser olvidados, el modo de localizarlos es por sus ubicaciones geográficas o por sus especialidades.

El modo de clasificar en sub-listas a los demás no es un trabajo cualquiera. Pronto se presenta la dificultad taxonómica. Clasificar es categorizar y esto es evaluar. ¿Es amigo o conocido? ¿Ha sido un flirt o va para historia de amor? Hay personas más clasificables que otras. El grupo de compañeros de la banda musical o de senderismo o del  curso equis son fácilmente localizables. Es un modo técnico muy válido de localización sin tener que recategorizar a nadie en función de una virtud afectiva. Lo cierto es que cualquier clasificación solo obedece a una razón administrativa de localización no a un interés epistémico de valoración de nadie en tanto que persona. Si el objetivo de la agenda es localizar los datos de una persona lo más importante es que cumpla esa función y no la manera concreta de hacerla. Un mismo contacto puede estar por repetido en distintas secciones de acuerdo también con las diferentes maneras o motivos de contactar con ella.

Sabemos y reconocemos que hay una conexión directa entre el olvido de un nombre y el desinterés por su persona. El lapsus de olvido también tiene algo de castigo y venganza contra la persona nominalmente olvidada. Una agenda bien organizada puede subsanar  la inclinación a la desmemoriada que la saturación de estímulos está generalizando como síntoma endémico.

La inmensa mayoría de contactos son puntuales o efímeros. No tienen un bis con que  continuarlos pero quedan ahí apuntados. Crean la sensación de mucha recursividad aunque en la práctica es una minoría los contactos que se mantienen más allá de unas primeras veces. Depende de las dos partes si esa continuidad se va a producir y con ella se va a consolidar una amistad, un clientelismo, una frecuencia de trato o una colaboración mutua. Lo más habitual es que de ambas partes quede la presunción de ese recurso pero no tanto su utilización a no ser, claro está, que la actividad profesional obligue continuamente a tratar con personas de la lista que se tiene sin que eso lleve a ningún contacto presencial ni  necesidad de encuentro en lo personal.

En el mundo empresarial una persona tiene tanto más valor para su trabajo cuantos más contactos tenga. Tener contactos, he aquí la clave. Para tenerlos no solo hay que apuntarlos como modos de localización en una lista sino mimarlos, dedicarles tiempo y atención. Eso es toda una táctica-plan de trato humano no exento de especulación. Muchos de los contactos registrados que crean esa apariencia de mundanalidad cuando al paso del tiempo se intenta localizarlos es posible que te hayan olvidado o, en todo caso, una primera parte de la reconexión tiene que pasar por un acto de rememorización. Si el que contacta esta de suerte de dar con alguien que tiene buena memoria puede haber incluso una alegría si no es como tratar con un desconocido y se tiene que volver a empezar de cero.

Las listas generadas a partir de contactos de chat han caído en la trampa de acumular muchos nicks y tras un tiempo, a veces solo unos días o al dia siguiente, en la coincidencia posterior se vuelve a pasar por las mismas preguntas por el caos mental en el que se ha caído confundiendo las conversaciones de unos contactos con las de los otros.

Para el sujeto relacionario el reto es éste: saber quien es quien y con quien está. Tenerlo en memoria o tener la forma de consultar los datos de quien se trata. Para algunos contactos además de su ubicación geográfica y su ocupación apunto el contexto en que adquirimos nuestro contacto.

La agenda que los reúne puede ser un instrumento de actualidad o solo un memorándum, en el mejor de los casos que se sepa quien es quien, que quede como puro dosier testimonial.

No hay que hacer ningún esfuerzo especial para tener contactos. La sociedad masificada y las probabilidades de coincidencias los trae a diario.  Viajando no se para de recibir contactos y ofrecer el propio con el deseo, en principio, de una coincidencia posterior. La verdad es que cuando hay miles de quilómetros de distancia entre dos personas que coinciden en un punto, darse sus coordenadas  deja para una hipótesis remota un contacto posterior. Además para proponer el siguiente se ha de tener una base razonable para ello. Ideas comunes y proyectos donde coincidir lo facilitan. Intercambiarte el email con alguien en principio no significa tampoco grandes cosas, salvo intercambiar un par de saludos en un par de líneas para responder a alguna pregunta escueta. Toca aceptarlo la mayoría de gente no admite una relación de larga duración por correo desarrollativo que es lo que permite el contacto por email. Predominan las notas cortas aunque estemos en una época muy posterior a la del uso del telégrafo.

Es una verdadera lástima porque disponemos de la tecnología, disponemos del tiempo, disponemos del otro como contacto al otro lado, disponemos de los recursos comunicativos pero en cambio se carece de voluntad comunicativa y de deseo discursivo. Eso reduce la plataforma de emails para las relaciones epistolarias  a muy pocos, lo cual no es mas que un indicador estadístico de por donde anda la cultura sub-alfabética actual, lo que no deja de ser una ventaja porque esto permite dedicar mas tiempo a la comunicación escrito-digital a quien está por una cultura mas expansionista con criterios de profundis.

Las distintas secciones clasificadas indican cada contacto en cada para qué. Basta esto para que la agenda cumpla su función en cuanto procurar infos o encuentros para cada asunto. Tener contactos significa lo que significa, tenerlos; tener pues recursos y fuentes informativas, también plataformas de difusión y fuentes de obtenciones o posibilidades gestionales. Todo eso no significa ni tenerlo todo ni tener muchos amigos, parámetro éste cuantitativista que cuadra con el deseo acumulativo del consumidor de todo lo que sea con tal que sea consumible. Una agenda de contactos no tiene nada que ver con la visión esteticista del “quiero conocer chicos guapos y salir de fiesta”, que rezan algunos anuncios para subnos que se anuncian en algunas webs de contactos o de la llamada amistad. Es un instrumento de organización y de hecho de auto organización existencial.

Para terminar no hay que olvidar que el valor de cada contacto es bilateral. Tener un contacto valioso pero no serlo para el/ella es posiblemente una quimera. Si la bidireccionalidad no funciona lo mas probable es que la iniciativa fallida por una parte para reconectar no sea insistida y con ello solo quede un nombre en una agenda pero no la manera de conexión con una persona que esté a la altura de una demanda informativa o de una comunicación.

La lista de los deseos

 

 

Las llamadas al realismo nos recortan los deseos fantásticos y los sueños atrevidos. El no realista es poco menos que un loco al que no se concede el valor de la racionalidad. El futuro psicosocial de una persona queda decidido a partir de su posición personal en relación al criterio de realismo. Cuanto más capaz sea un sujeto de desembarazarse de la realidad que le prohíbe dar un paso más allá de si misma, más virtuoso será en el campo de sus ideales y más podrá prosperar como innovador y revolucionario, siendo transgresor inevitablemente y rupturista con las formas antiguas. La transgresión ya empieza con el deseo. Recomiendo el siguiente ejercicio de aula (validable para cualquier otro contexto y momento): escribir una lista de deseos con una consigna muy concreta, la de  no pensar en su posibilidad o imposibilidad. Liberado el sujeto de su mar de hipótesis y de consideraciones impregnadas por la cultura en la que vive se convierte en una especie de solicitante ante la lámpara del genio. (Te concederé 3 os, piénsalo bien antes de decirlos.) Muy bien. Para nuestro ejercicio no hay límite numérico, tan solo la pauta clara de expresar los que sean, de todo tipo y de todos los ámbitos. Puede haber deseos de orden personal por lo que hace al aspecto físico-corporal, los puede haber de orden social, los puede haber de orden sentimental,… Cualquiera que sea la lista resultante será divisible entre deseos de sujeto y deseos objetivos. Los unos para conseguir como atributos o propiedades dentro de uno mismo, los otros para conseguirlos como cualidades dentro del mundo. Tan pronto una persona tenga elaborada la lista de sus deseos podrá vivir con más consciencia de lo que es, en las siguientes instancias:

1. Sabrá de lo que carece, tratándose de algo importante, por el solo hecho de anunciarlo como deseo aquello de lo que no dispone.

2. Medirá su propia ambición cuanto más alejado esté el deseo de sus condiciones subjetivas.

3. También advertirá la mayor distancia que guarda del llamado sentido común con su atrevimiento

4. Le quedará claramente expuestas las cosas que le impiden una completud personal.

 

¿Qué hay que hacer, una  vez la lista esté terminada? Nada. Recordar que esta lista existe. Evidentemente puede ser memorizada. Se puede vivir con ella. Cuando en el futuro, un día u otro, uno advierte determinadas novedades en su realidad personal sabrá que un deseo de su lista se ha cumplido. Un deseo no es un objetivo. Este vertebra una agenda, condiciona para una actividad. El otro es un producto imaginario, una entelequia virtual pero que sin embargo está ahí. Un objetivo razonado por el que se trabaja  no es más que una realidad en espera por la que se puede dar garantías a priori. De un deseo imaginado no se puede decir que sea una realidad y ni siquiera que lo pueda ser algún día pero ocupa un espacio de registro real en la psicología de quien lo alberga. Quienes desean los imposibles terminan por conseguir hacer otras cosas posibles, quienes los descartan ni siquiera están dotados de convicciones y energías para alcanzar objetivos posibles. Esa sería también una de las diferencias entre el talante pesimista y el optimista. Yo, que tiro más bien para catastrofista, soy un firme defensor de ese criterio que descubre que el mecanismo de la consecución de las cosas para su deseo de realización por idealista o romántico que pueda parecer ese deseo. En el esquema de las invenciones y grandes innovaciones, la metodología de una técnica y la elaboración rigurosa viene despues de un insight intuicional. 

En la lista de los deseos los más complicados -pero también los que ennoblecen más- son aquellos que dependen de concursos ajenos, de colaboraciones de otras personas. He aquí los deseos sociales de un mundo mejor que no depende tanto del sujeto que lo desea como de todos sus habitantes puestos a desearlo comunitariamente. Sin embargo todos los deseos sin excepción dependen de variables ajenas a pesar de su división intrínseca entre los deseos de ser una persona determinada y los deseos de conseguir un mundo determinado. En la lista de deseos cabe todo, desde adquirir más dominios lingüísticos a contribuir en un legado cultural. En realidad el único que mide el alcance de un deseo y que sabe hasta donde se le está cumpliendo es el propio interesado.

Muchos objetivos que acaban siendo sólidos empezaron siendo meros deseos. La diferencia entre alguien que ve cumplir sus deseos y quien no los cumple nunca es que en el segundo caso ni siquiera se atreve a tenerlos. Al menos esa es una diferencia crucial. Los deseos por imposibles que sean forman parte del bagaje psíquico de la necesidad. Es una instancia a  la que no se puede renunciar aunque pueda colisionar con las instancias científicas de la formación racionalista y estricta. Es tan importante como el sueño o la ideación fantástica. De hecho semánticamente al deseo se le llama también sueño y la fantasía es la proveeduría de los deseos.

El hablante moderno está dotado de palabrería y de un extenso vocabulario para citar más situaciones intrapsíquicas y subjetivas de las que está dispuesto a aceptar que contiene. No podemos olvidar que nuestros discursos están inmersos en una compleja realidad de realidades en las que cada enunciado temático pugna por ser  el único valido dentro de una teoría  para ese tema. Francisco Rico[1], sostiene que desde la tv se puede destrozar el idioma que luego  es muy difícil recomponerlo. Tal vez ya hemos llegado tarde para recomposiciones. Nos toca hablar y decir nuestros pensamientos (y deseos) en un mundo en que la multivocabularidad  (a no confundir con la realidad políglota) mantiene a los hablantes en permanente confusión. Entenderse con los demás es un reto de envergadura, pero entenderse cada cual consigo mismo no lo es menos. Reconocerse como instancia de deseo y anunciarlo en forma de predicados es un paso crucial en esa dirección.

 

 

 



[1] académico y filologo,participó en Hablando claro, uno de los pocos programas de la televisión (década de los 80) dedicados al lenguaje

Textos por terminar

 

He pasado una buena parte de mi tiempo verbal confidencial hablando de lo que escribo y para qué escribo. He sentido como una especie de obligación de contarlo o justificarlo. No tengo la necesidad de hacerlo con respecto a porque respiro. Nadie me ha preguntado jamás porqué respiro o porqué sigo insistiendo en respirar, pero sí he recibido preguntas parecidas por lo que hace a escribir. Una y otra vez lo explico y me lo explico e inevitablemente se convierte en un tema -mi tema- con gente con la que he confiado. Me he propuesto no hablar más de ello. Solo yo sé el lugar de importancia que ocupa en mi esquema de vida. Escribo y punto. Eso sigue siendo una constante. Actualmente sé además cual es mi ritmo de creación y sus límites.

Sé que no paro de escribir pero al mismo tiempo no hago otra cosa que merodear. No estoy metido en ningún proyecto complejo de investigación. Hago crónica, epistolaria, novela, ensayo y de pronto me encuentro con cientos de títulos en mi haber. Hasta he llegado a pensar que  podrían llegar a ser más de 300 cuando haya digitalizado todo si es que eso llego a hacerlo alguna vez.[1]

No basta tener el criterio de dedicación diaria a escribir bajo la consigna de crear.  El tiempo ante el ordenador varía según la intensidad creativa. Nunca hay una correspondencia numérica estable entre tiempo de trabajo y producción real.  Depende del  tema, de la lucidez mental, y de la empatía del momento. Me sucede que deambulo por mis canteras de títulos de artículos encabezados y no acabo de situarme en ninguno porque me siento con los dedos torpes y la mente embotada, a veces incluso tengo la sensación de ser un impostor por atreverme a hablar de lo que tampoco conozco tanto  o quedo paralizado al presentir que ya me he extendido en ello en otros lugares. En esos momentos me siento como un vagabundo por mis documentos abiertos y aunque no me mueva de la butaca me siento perdido ante un desierto sin ningun trazo a seguir. De pronto, algo desencalla este impasse. Una frase escrita conecta con ideas de otras para escribir que están  ocultas en alguna  neurona perezosa y me pongo a andar. Cuando al fin, a través de un texto  apuntado pendiente por hacer, encuentro el feeling, siento que las palabras ya están ahí a punto de salir y ocupar la pantalla siendo yo simplemente una especie de canal. No me refiero a una canalización de un saber mistéricamente dictado, sino de un saber flotante que solo espera una performance gráfica adecuada.

He pasado por la experiencia de la máxima fluidez de escribir miles de palabras durante un dia o prácticamente de una tirada a otras veces en que construir unos pocos cientos me ha costado mucho si he elegido el formato poético para hacerlo. He decidido dedicar el resto de mi vida a terminar todo eso que he empezado aunque nadie me haya pedido que lo haga. Estoy buscando la cuadratura del círculo o el autotransporte por desmolecularización o cualquier otro objetivo de la física-ficción. Me puede más el deseo del rol en el que me he imbuido que el valor objetivo que se le pueda dar. Me bastaría terminar las novelas empezadas o el poco teatro que tengo para poner textos en circulación pero cuanto más escribo menos me interesa ser conocido por mis textos, o al menos serlo durante mi vida actual. No tengo la talla de ilustrísima, sigo prefiriendo el anonimato y el rincón de cualquier biblioteca donde cobijarme.

Sé de autores que han sido proscritos por lo que estaban escribiendo antes incluso de terminar sus libros o al terminarlos y recién editados antes de leerlo. La historia  del ostracismo (también hay una historia de lo que ocurre entre bastidores) está llena de gestos de envidiosos y resentidos y sobre todo de personalidades descubiertas in fraganti en ellas mismas y que no aceptan sus evidencias. Inexplicablemente uno si escribe es cuestionado en su inmediatez por el motivo de hacerlo. Hay algo de sospechoso en el escritor al declararse público como pensador. La condición de hablante no se la discutirá nadie, la de pensante sí. Los primeros en hacerlo  va a ser la gente mas próxima que ejerce una cierta autoridad sobre él/ella y que no quiere que “pierda el tiempo” en esas cosas en lugar de prepararse un futuro.  Es impugnación puede ser mas o menos episódica e ir cambiando de bocas cuando escribir no quede justificado por razones crematísticas. Incluso, en el colmo de las objeciones, puede llegar a serlo por gente  que habiendo hecho sus pruebas en el campo de las letras no comprenda  la necesidad de éstas a partir de un cierto volumen. Mucha gente ha escrito un relato o incluso a intentado una novela y sin embargo no ha conectado con la pasión escritora. Otra ha puesto final a sus sueños bohemios o ha puesto fin a su actividad creativa enviando sus  testimonios a la quema para doblegarse al rol de súbdito social que se espera de ella.

Mi experiencia psicológica con la vida creativa me ha llevado a pensar que la vida tiene sentido desde su recreación, por tanto sacándola de su sola fase de sensorialidad.  Algo muy difícil de transmitir a quien no ha sentido la llamada artística y prefiere ir sobre seguro por la llamada de la inversión en un proyecto materialista del tipo que sea. En el fondo implícito de la objeción a quien escribe está la de porque se atreve a pensar. Escribir es una metodología para hacerlo y una forma de archivar las ideas. ¿Pensar tú? Parece que te dicen ¿es que quieres emular a los filósofos y formar parte de los grandes nombres? Bueno, bueno, no hay que llevar las preguntas a la categoría fácil de la pretensión de ridiculizar y mucho menos contestar a todo leguleyo que quiere saberlo todo de ti.

Por extraño que aparezca el ser humano no es tan pensante como se dice que es. Una minoría de la humanidad a lo largo de los siglos ha dado muestra de que sí ha pensado, el resto se ha aprovechado de sus ocurrencias, invenciones e ideas para mejorar un poco la calidad de su vida. Todo el mundo pretende  dar indicaciones de cómo se tiene que comportar la gente incluidos los asintóticos en los que entra el campo de lo artístico generalmente minoritario, marginal y opuesto al resto de la curva normal. Oliver Wendell Holmes dijo que el joven conoce las reglas y el viejo las excepciones. Cada cual conoce las suyas por lo que hace a su vida y especialmente al proyecto creativo con el que –ante sí mismo- se ha comprometido.

Escribir o pensar por escrito lleva a suponer que quien lo hace ha de ser consecuente con lo que dice y ponerse a hacerlo. La elaboración escrita es una forma de concienciar cosas a distintos órdenes y registros. Al hacerlo uno comprende sus límites al mismo tiempo que puede comprender las condiciones para el fin de estos. El valor de la teoría tiene algo de profético en cuanto a anticipación a pesar de que sucumba a su inoperancia por el momento. Sea en el texto escrito o en el discurso oral al opinar uno se arriesga a tener que ponerse manos a la obra para que se lleve a cabo una de sus propuestas, si es el caso, para asegurar realmente que ha sido entendido.  Lo malo de hacer sugerencias inteligentes es que se le asigne a uno para que las lleve a cabo anónimo. No, no  volveré a pasar por militancias prácticas en las que perder el tiempo. La propuesta tiene un valor en si misma tarde lo que tarde la sociedad en recogerla y en llevarla a término, sea la de Mendel en relación a la genética o por lo que hace a los diseños con motores de agua o activados por baterías alimentadas por paneles solares.

El vínculo con la literatura ensayística o ficciosa es la de compromiso. Un predicado no solo dice que piensa y quien es quien lo ha enunciado sino que también permite inferir lo que se puede esperar de ese postulante. En el texto escrito, no en uno tan solo sino en su continuum productivo encontrando marcada una tendencia de pensamiento, hay un cierto ajuste de cuentas con la sociedad y con la historia a favor de una biografía que no quiere saldarse con los daños acumulados por estar ubicado en un tiempo histórico prematuro o envuelto por una mentalidad social de carencias. En ese ajuste de cuentas puede volcarse una cierta venganza sutil de la que no se sea totalmente consciente. Nada tan grave si la venganza es resituada en términos de dejar las cosas claras. Stendhal, que debió pasarlo bastante mal, dijo que desde el momento en que uno no puede esperar vengarse comienza a odiar.

En los textos por terminar espero encontrar claves que todavía no tengo en la elaboración teórica en la que estoy metido. Además de la crónica y de los análisis de lo personal seguiré investigando los límites humanos de la comunicación en el tipo de ser humano de entre siglos con el que he coexistido para, tal vez, tratar de arriesgar tesis conceptuales para remediar eso.

De todos los productos comunicativos el libro como objeto no deja de ser una parodia de la comunicación imposible. Un libro concentra una información o saber en forma de conserva para que este dispuesto en espera a quien quiera leerlo. El libro hace de intermediario entre un lector y un autor que tal vez en el contacto oral directo no se consentirían ni la escucha mutua ni el decir completo del autor. La comunicación oral, altamente controlada y protocolizada, falla; la escrita apuesta por una permanentización del mensaje en el futuro.

 



[1] En el momento de escribir estas líneas tengo 238 titulos,anque ,como siempre, casi todos siguen pendientes de rectificaciones. Tampoco me extrañaría llegar a los 370 si vivo lo suficiente para arreglar todos los que tengo en proceso.

Una Vida bohemia

 

La palabra bohemia me ha acompañdo a lo largo de las décadas con mayor regularidad que otras del repertorio de la diferenciación con el mundo de los otros. He terminado por defender una vida bohemia, la mía, más que la vida bohemia de la que en realidad no sé si tiene un significado  unitario. Para mí la bohemia era la conexión con los colores, con la fiesta, con los placeres e incertidumbres creativas, con la falta de horarios, con la seducción continua. Había sido criticado por bohemia en una época en la que el comunismo obrerista lo que menso quería en sus filas era sujetos como yo, imprevisibles, críticos, distintos, prefiriendo la uniformidad de sus militancias para la propagación de consignas así mismo uniformes. Perdoné a mis críticos y demoré en demasía mí tiempo de permanencia en aquel submundo de conspiradores que en realidad no querían un mundo alternativo sino un traspaso del poder político. La vida bohemia está emparentada con la farándula, con los escenarios noctámbulos, con los cabarets, con las farras hasta altas horas, con los juegos de relaciones sensuales, con los amores muchos y con el arte, todo ello empaquetado dentro de vidas efímeras que no creen tanto en el futuro como en el presente, ni tanto en los demás como en el protagonismo de cada uno.

Hay algo de la vida bohemia que me gusta por lo que tiene de festivo y de imprevisible. Cada dia puede ser una novedad y la  cantera de nuevas anécdotas, algo que la vida obrera o la del empleado mustio de oficina o mostrador no pueden decir. El bohemio tiene la mala fama de ser un personaje de bares que va por las latitudes de la onírica con la misma facilidad que si saliera a dar un paseo por la calle de al lado. También se le emparenta con sus excesos de bebida, sus líos de faldas (curiosa denominación para desprestigiar el amor plural), su pobreza endémica o falta de recursos. En casos extremos el bohemio no tiene con qué encender su estufa ni un plato de sopa caliente con el que recobrar el tono corporal, sin embargo parece no faltarla la sonrisa en la cara o su talante de ironía permanente ante todo.

No soy un especialista en tomar criterios a favor o en contra de corrientes, escuelas, partidos o teorías. Hubo un tiempo en el que las contradicciones sociales estaban muy claras que no tomar partido era una atrocidad y que mantenerse neutral una forma de temor. Ahora es más bien al revés: tomar partido por determinados partidos es una atrocidad contra el sentido común. La única opción que me parece sensata es la más insensata de todos: tomar partido por la poesía, por la filosofía y por la exploración existencial. La bohemia es, bajo este criterio, una consecuencia, no una elección. Lo bonito de ella es la distinción diaria que procura, una falta de planning deliberada por lo que hace a objetivos existenciales muy marcados para no encorsetar la espontaneidad biográfica. Un dia puedes ser cliente de un espacio hotelero sosegado y elegante y otro día alojarte con tu tienda de camping junto a un río. Un dia puedes estar tratando de componer una canción y otro dia compartir una comida con gente que acabas de conocer.

La idea del bohemio ha dejado una especie de aureola de mala fama. No se ocupa de nada y por no ocuparse no se ocupa de sí mismo. Tal vez se entrampa con préstamos o necesita quien le invite a comer para llegar al día siguiente. En resumen puede ser un desastre por lo que hace a planificar su propio futuro.

Desde luego no todo el mundo puede ser bohemio. Se necesita una resolución: la de creer firmemente que sea la que sea la vida está garantizada y que lo más interesante del futuro no es enfrentarlo de tal manera que hipoteque el presente. Vivir el día a día se ha convertido en un eslogan universalmente famoso pero que sin embargo se emplea incorrectamente. De hecho, todos terminamos por planificar nuestras existencias y por tanto nuestros futuros. Incluso en la condición de viajero el que cambia continuamente de emplazamiento tiene en cuenta lso recursos, las ubicaciones y los condicionamientos individuales desde el primer día que aterriza en un lugar. La troupe de farándula que lleva su escenario, su mimo, improvisaciones o gags de localidad en localidad y vive de lo que recoge, con la convivencia colectiva permanente que supone es quizás lo más parecido a lo que se puede entender por bohemia. Una vida instalada en el juego permanente con la vida, eso es bohemia. Una vida sin lados ocursos, sin perversiones capciosas, sin instrumentalismos del otro, sin calamidades dolorosas de las que arrepentirse.

He idealizado la palabra y un concepto. Todo lo que he accedido a ver de la vida bohemia en grupos constituidos es que  no han estado exentos de conflictos internos, de monetarismos contradictorios, de pequeñas traiciones. Mi propia vida se ha visto envuelta con experiencias que me podía perfectamente evitar con gentes más que reprobables. Pero la vida es eso: pasar por sus inmundicias. Si a la bohemia no le pides grandes alternativas de recambio social todo va bien, tan pronto esperas que la gente cumpla lo que diga y que sus valores sean impecables los desalientos no tardan en surgir. Hay algo del sistema dominante de la sociedad que alcanza a todo el mundo incluyendo a sus bastardos y a sus hijos prófugos, también a las distintas clases de auto marginados, y es el interés por el dinero. Los artesanos que trabajan para ser autónomos y vivir por cuenta propia sin tener que pasar por la condición de supeditación del empleado asalariado terminan, no pocos, en verse corrompidos por el pvp final que ponen a sus productos o, lo que es peor, en darles sus trabajos a comerciantes profesionales que no los han trabajado y que toda gestión es la de dejar pasar los meses hasta que alguien acepta comprarlos eso sí a precios triplicados o decuplicados de los que los han pagado.

Un panorama bohemio de intercambios de todo basado en el principio del goce proporcionado por la colaboración mutua es algo que está muy lejos de la realidad. No tengo comprobaciones para afirmar si alguna vez ha existo más allá de los cuatro amigos que lo compartían todo. Es posible que la ideación de la vida barata, si no gratis, del día a dia alimentándose de letras y colores por encima de la obsesión por la seguridad de la comida o del confort, haya formado parte más de las maquinaciones de la fantasía que de las posibilidades reales. Por lo que hace a mi experiencia directa descubrí prematuramente un talismán: basta creer en ti y en tus posibilidades, también en tu perfil de existencialista para que todo se combine y se escenifique sin tener que hacer demasiados esfuerzos. Basta creer en qué siempre resolverás situaciones y seguir tu dinámica inercial de creativo para que esto se vaya dando y configurando biográficamente con naturalidad. Cuando la gente me decía –por mi edad y mis triunfos ya no me lo dice- que un dia u otro me arrepentiría de no asegurar mi futuro olvidaba que la peor manera de perder el futuro es hipotecándolo haciendo del presente una obediencia a los dictados de consumo, del trabajo obligatorio y del dinero. ¿Y qué pasaría si todo el mundo optara por una vida bohemia? Objeta un crítico de quienes nos hemos tomado esta clase de libertades. El mundo se hundiría, desparecería la producción y la economía –añade- De acuerdo la elección del bohemio cuenta en que la inmensa mayoría se dedica al trabajo asalariado, a las rutinas diarias de la producción de lo básico. Mientras haya quien sirva las cervezas en el restaurant y las comidas y trabaje los campos y mantenga las líneas de tren y las autopsitas todo va bien. Tan pronto el encadenado falla, el más poeta tiene que  dedicarse a los trabajos primarios. Como no ha llegado el caso pospondremos la respuesta para cuando llegue. El bohemio, con todas sus famas adversas, no deja de ser un trabajador en lo suyo. Probar una nueva clase de música, reescribir un texto, hacer una composición puede formar parte del cada día como algo más natural. Evidentemente estoy igualando la vida bohemia a la artística, pero la bohemia es mucho más que la dedicación sistemática –y disciplinada- al arte. Lleva consigo toda la aureola que la protege y la sigue. Tiene un aire de despreocupación sin necesidad de ningún compromiso con el futuro ni en lo personal ni en lo social. Eso tampoco es totalmente cierto. A la bohemia ligaríamos gente dedicada a la composición musical o a la pintura, raramente gente con preocupaciones sociales que dedicaron sus energías y biografías a la lucha revolucionaria. Nadie calificaría a Emiliano Zapata[1] de bohemio. Ni diría de un bohemio que alcanzará el cargo de un presidente de gobierno, aunque sí hubo algún poeta detentándolo o algún escritor pretendiéndolo (Leopold Shengor y Vargas Llosas por ejemplo). Sin embargo, hay algo de la bohemia en si misma revolucionaria por su condición rupturista con las formas tradicionales heredadas y lo es sin que tenga un planteamiento para eso ni desee una teoría política. Una vida bohemia, que no la vida bohemia, permite vivir la sociedad, soportarla, a caballo entre lo que no es ni nunca será demostrando de facto la posibilidad existencial de vivir del y por el arte trasladando la potencialidad biográfica de la misión por hacer grandes heroicidades al goce de vivir una sola: la de la felicidad.



revolucionario y jefe agrarista mexicano,fallecido en Chinameca en Cuernavaca en 1919.[1]

Los Objetivos Biográficos

 

Si bien es irreprochable que una vida se viva sin objetivos en el sentido de sin retos o grandes metas pudiendo ser una vida con contenido y auto satisfactoria no lo es menos que una vida con ellos. Mi análisis autobiográfico puso en evidencia que haber vivido una larga etapa con objetivos colectivos, supuestos objetivos colectivos, se había traducido en no tener objetivos personales propios o en poner estos en función de aquellos. Aquellos: una sociedad justa, igualitaria e ideal, nunca se cumplirían y me fueron pasando las décadas sin poder volver a atrás, desandar el proceso y empezar de nuevo como si no hubiera pasado nada. En aquella  condición de militancia y de dedicación de entrega a los demás (los demás entendidos como masas amorfas o  como sociedad sufriente a la espera de vanguardistas que le iluminaran el camino de la liberación) sí había objetivos tácitos pero nunca explicitados del todo públicamente, los de alcanzar una categoría, un prestigio en la dirección del proceso histórico, un saber reconocido, un liderazgo. Pero todo eso era lo suficientemente vago como para que no supiera exactamente lo que quería decir. De alguna manera pensar en uno mismo estaba prohibido por el catecismo socialista y todo planteamiento de  individualidad era considerado individualismo. Cuanto más tiempo pasaba tras los presupuestos idealistas de una revolución que, supuestamente, engendraría sino un nuevo mundo sí un nuevo país, más evidente resultaba que tratábamos con una quimera que a diferencia de la imaginación literaria se traducía en una pérdida de sentido existencial. La revolución solo fue amortizada por quienes hicieron carrera con ella, los demás, la inmensa mayoría de revolucionarios nos quedamos para nutrir las filas de la desesperanza. Mientras tanto, el resto dela sociedad que ya no había creído en si misma, es decir en sus potenciales de un futuro alternativo, ni por supuesto en nosotros, sus supuestos representantes ideológicos vivió perfectamente integrada en la objetividad dada. Fue así que nuestras generaciones se espabilaron para ocupar los puestos de trabajo y de direcciones políticas. De todo ello quedaría algo positivo, toda experiencia proporciona la positividad de un saber por desalentadores que hayan sido los resultados.

Lo que diferencia a las personas en sus formas de restablecerse tras experiencias  compartidas de  finales deplorables, es lo que a priori esperaban de ellas. Siendo completamente distinta la relación de quienes la tomaban como juego a quienes la tomaban en serio. Las militancias dedicadas a las grandes ideas suelen dar enseñanzas muy frustrantes, todo lo contrario a las representaciones dedicadas a actuar desde la hipótesis permanente. Se pueden hacer cosas y vivir vidas dando por supuesta su certeza de predicados aunque no estén ni demostrados ni reconocidos. Es así que el triunfo de un revolucionario nunca estuvo tanto en llegar a un complicado objetivo social, arrebatando el poder político a otros como en vivir la revolución en sí mismo, en tanto que  sujeto concreto expulsando los amos impuestos de su cabeza.

Los objetivos biográficos suelen pasar más por las apariencias externas que no por los logros personales en el campo de los sentimientos y de los valores. Socialmente el significado de conseguir lo que se quería pasa por conseguir puestos relevantes, casas caras, cuentas de banco rebosantes… El triunfo pasa –bajo este punto de vista-  por el currículum dotado de reconocimientos sociales y de objetivos materiales muy medibles. Los triunfadores se muestran los unos a los otros el alcance de su poder y de sus logros por sus distintivos adquiridos: vehículos, joyas o empresas. También por el mundo de relaciones al que pertenecen.

La condición de desiguales permite que cada cual individue sus objetivos biográficos particulares sin que tengan que pasar por el reconocimiento de los demás. Lo que para unos es un gran objetivo (conseguir dinero) para otros no es más que un problema de estreñimiento simbólico. Cuanto antes una persona sepa los objetivos que quiere alcanzar en su vida antes los alcanzará. Cabe reconocer la estrecha relación entre objetivo planeado y objetivo conseguido con felicidad personal. Al ser preguntado Marcel Maréchal, actor y director de teatro en su tournée representando Moliére por el oeste de África, porque hacia de tal, respondió sencillamente que siempre quiso hacer esto. Quien sabe lo que quiere hacer con su vida, en que ocuparse, a qué dedicarse, a donde llegar, y tiene la mitad de su proyecto realizado. Un objetivo no es exactamente un deseo, pero sin duda no tener vergüenza por los propios deseos, por lejos e inalcanzables que parezcan, de alguna manera se van convirtiendo en objetivos con estrategias y metodologías.

Siempre quise ser escritor pero en realidad nunca empecé a serlo del todo hasta el dia –muchos años despues de estar escribiendo- que decidí que lo era. Ese serlo priorizó mi auto-reconocimiento saltando de un indeterminado lugar en la espera del hetero-reconocimiento. Nadie te dice que eres un ser vivientes para saber que lo eres. Ni nadie te autoriza a respirar para respirar. Pasa algo parecido con los objetivos de vida. Los consigues o no dependiendo de si tu dinámica está organizada tras ellos.

A diferencia de la lista de los deseos, la lista de los objetivos tiene que ser concebida con criterios sensatos y consecuentes, con valoraciones razonadas y con una estimación racional de sus posibilidades. Un deseo puede escapar de la racionalidad sabiendo que lo hace, un objetivo no. Sin embargo hay una concomitancia entre ambos: tener objetivos pasa también por el deseo de tenerlos sin convertir no conseguirlos en una hecatombe.

Sigo con mi rito anual cada enero de apuntar en mi agenda la lista de cosas que quiero alcanzar este año o en los posteriores. La lista suele ser más extensa de lo que podré conseguir y muchos de sus ítemes se repiten de año en año, pero eso no me desalienta. Lo primero es saber lo que quieres conseguir lo segundo es montarte en los ritmos para conseguirlo, si no lo alcanzas este año será el siguiente. Dentro de los objetivos cabe distinguir los de tipo concreto material (conseguir un determinado tipo de ordenador, o una mejor máquina de filmación, o un mejor sistema de grabación,…) a los de tipo personal, los de alcanzar nuevas atribuciones de sujeto, los que podemos definir como objetivos del ser. Las personas suelen ser confundidos con sus oficios. Es así que uno no hace de comediante sino que es un comediante, no ejerce de psicoanalista sino que es un psicoanalista, no trabaja como  empleado sino que es un empleado, y así sucesivamente. Es cierto, la función suplanta al ejecutante especialmente cuando la identificación de este con ella es total.

 

Mi relación con la verdad

 

Lo que he venido alegando por décadas ha sido la sinceridad como el mejor capital personal y la defensa de la verdad como la única forma con que se puede expresar la honestidad. No se limita a ser un criterio  que ostentar sino que, mucho más que eso, es el potencial revolucionario mayor, hasta tal punto que es lo mas revolucionario de cualquier programa de sedición o insurgencia La verdad es mucho más que un principio. Es el elemento indispensable que constituye o desautoriza una realidad. La verdad es la certificación de un acontecimiento que se extiende a la suma de todos los eventos de los que se tenga noticia si es con su criterio que viene dada. Pero esa verdad como teorema-marco de acuerdo con el que vivir no resulta tan practicable como su enunciado parecería indicar. Cada vez que un sujeto afirma o niega un complemento directo o algunos indirectos  lo enunciado invita a ser co-reflexionado desde el punto de vista de su versatilidad.  Eso se viene haciendo tanto más difícil por tres grupos de factores distintos:

1ro- la concurrencia en un mundo donde el conocimiento avanza en la evaluación de sus incertezas.

2do-el peso de una sociedad interesada en sus entelequias, pantallas, escaparates y en suma una realidad sobrepuesta e impuesta a la que se prioriza por encima de la realidad real de la gente.

3ro-el rechazo por distintas culturas y clases sociales y líneas de pensamiento y políticas verdades que pongan en aprietos la inconsistencia argumental de cada uno de esos niveles.

La defensa de la verdad es tanto más posible cuanta menor implicación tiene el sujeto que la dice en las complicaciones y alianzas con un mundo de mentiras. Es por eso que a edades prematuras es tanto más fácil practicarla que en edades futuras.

El principio de decir siempre la verdad, que algunas liturgias dictan explícitamente con el “no mentirás” no está tan lejos de otro principio relacionado con la obediencia. Quien está más interesado en ella son las cúpulas de poder interesadas en mandar a sus súbditos a los cuales les conviene que crean en la suma importancia de la obediencia. De los votos cristianos de los profesionales religiosos: castidad, pobreza y obediencia es el tercero y solo el tercero sobre el que descansa el entramado del emporio católico. La transgresión del primero (siempre hubo curas que se entendieron con adúlteras o el volumen de pederastas en sus filas es abominable) y del segundo (¿hay alguien más rico que el Vaticano acaso?) siempre se ha permitido, pero el tercero es el gran fundamento congregacional: la ideología, la fe, las creencias no son tan importantes como ese sagrado motor rector de toda la organización. (Dentro del catolicismo es posible que haya tantas maneras de entender la espiritualidad como fuera de sus filas). Valga citar ese criterio de la obediencia como fundamental para ver su paralelismo con otras expresion de organización humana: la más inmediata serian las estructuras militantes donde la disciplina no es más que el vocablo que maximiza aquella. Pero en otros ordenes fundamentales de la vida humana; el del clan, sea la tribu o la familia, la obediencia al dictado del adulto está por encima de todo. Esa subordinación de todo a la obediencia sacrifica la verdad. El tipo subordinado obedece órdenes, se somete a unos roles, a pesar de que eso vaya en contra de la verdad. La verdad es que –valga la redundancia- hacer apología de la verdad es sumamente contradictorio. De una parte se defiende como lo más esencial de una teoría de pensamiento, de otro vivimos permanentemente en contradicción tanto porque los mensajes recibidos del exterior están inyectados de mentiras como por las propias dificultades de vivir con nuestras verdades personales en nuestros entornos.

 El mundo ideal seria, se ha repetido hasta la saciedad, el de la justicia y el de la igualdad de oportunidades. No hay decreto político ni  toma de un estado, para reorganizar la estructura de un país, que garantice eso si la sociedad entera no cambia de registro con respecto a la verdad tomándola como dictum permanente. El problema actual –e histórico- es –y ha sido- que decir la verdad ha sido un imposible en tanto que no ha sido admitida. Los criminales mas demostrados de la historia no han tenido dudas para cometer sus crímenes pero sí les ha preocupado mucho que se demostraran sus verdaderos rostros. Tirar la piedra y esconder la mano es casi instintual. Difamar a espaldas de uno y no dar el nombre, forma parte de lo más grotesco de las culturas. Mentir ante preguntas de control es lo más generalizado. La verdad es que la verdad para que quede instalada como principio universal y práctico se la debe desvincular de toda intención para explotarla con fines especulativos e injustos.

Ha habido dos posiciones muy separadas para defenderla: la de un humanismo revolucionario que ha visto en su praxis la única vía para la liberación del género humano de sus demonios y autoengaños (sigue siendo, en teoría, ésta, la vía regente para ello) y la de una intencionalidad de poder para sojuzgar a sus súbditos. La verdad que exige la voz de mando de un subordinado es para poderlo controlar mejor. Lo cierto es que prematuramente los niños aprenden estrategias de relación para mentir (la exageración de un llanto ya lo es). Las preguntas protocolarias más elementales (¿cómo te llamas? ¿dónde vives? ¿Cuál es tu ocupación?) son ya preguntas de control reciproco que nos permiten ubicarnos mutuamente. Los africanos de la francofonía preguntan directamente en que cuadro estás enmarcado, en concepto de que viajas o visitas o  llegas a un determinado lugar. La necesidad de saber del otro para saber a que referirte es esencial en la comunicación humano lo que no quita de analizar su doble función: la del interés por el otro por si mismo y la del interés para poderlo ubicar-controlar-procesar o someter. La misma pregunta de un nombre personal y de todos los demás elementos puede responder al protocolo de una ficha policial o al protocolo de una relación de amistad. En el primer caso las preguntas son unidireccionales y en el segundo bidireccionales. No deja de ser nefato en el primer caso para el recogedor de verdades de datos  que quien responde no le interese en absoluto los del controlador.

La relación con la verdad se hace complicada como principio cuando los entornos de mentira presionan para actuar de acuerdo con esta. Las relaciones dominantes son procesos espirálicos que tienden a un mas de artificiosidad con mentiras mutuamente encadenadas. El mimetismo social pasa por sacar partido a lo que uno no es. El comportamiento de un dicente instalado en un permanente estado de decir la verdad se puede hacer tan insostenible que el mismo entorno lo recriminará silenciándolo o excluyéndolo. El mismo perfil de alguien que quiere sostenerse en la verdad permanentemente, se verá en la necesidad de refugiarse en el marco teórico de ella más que en el militante de defenderla una y otra vez. Por otra parte qué es y como se manifiesta la verdad si no con un enunciado claro aplicado a un objeto temático dudo. Muy bien, una vez entregado la cuestión tampoco pasa por repetirlo cada día. Quien tenga contacto con ese enunciado puede usarlo para revisar sus mentiras o no creérselo. Puede preferir continuar atrapado por el mundo de la entelequia o visitar el nuevo mundo de la transparencia.

La verdad tiene más cartel que representación. Es el equivalente a conocer las cosas tal como son, pero eso no se hace tan accesible como la voluntad analítica podria pensar que es. Siglos o milenios de análisis siguen teniendo al ser humano auto engañándose en no pocas de sus mentiras fundamentales sobre el mismo sentido de la vida y su futuro transcorpóreo.  Hay muchas referencias que informan sobre las dificultades de acceder al conocimiento incluso banal: un dicho popular dice que el melón y la mujer son difíciles de conocer. En las confrontaciones verbales la gente no está tan dispuesta a admitir la verdad en el otro, como tampoco lo está en admitírsela en si misma. Ante los polemistas que gritan y usan arbitrariamente datos o argumentos sin saber lo que manejan no hay que preocuparse demasiado, basta dejarles un par de ideas claras para que por su cuenta y riesgo reflexionen en su hipótesis de certeza. J Benavente dijo que solo temía a sus enemigos cuando empezaban a tener razón.

La verdad de la verdad, es decir su epistemología, es que no queda circunscrita a su producción verbal sino que sobre todo implica su metodología. La verdad de algo pasa por su registro metaconceptual. La verdad última de una página digital en una pantalla son sus 0y1 que permiten ordenar sus caracteres en el orden apropiado para la lectura. La verdad de una relación íntima con un partner es la voluptuosidad del deseo que va más allá de sus escenas sexuales. La verdad de un país es mucho mas, y a menudo muy distinta, de la publicada por las noticias de cada día.

Mi relación biográfica con la verdad ha sido peculiar: desde la defensa a ultranza en todo momento y lugar a su defensa relativa en función de las posibilidades de ser dicha. Tan pronto acepté el criterio de gestionarla en función de su receptividad objetiva fui advirtiendo que casi nadie está con tanta fuerza psicológica y seguridad personal como para aceptarla en su integridad. Eso nos convierte a todos los hablantes en sino mentirosos totales sí protagonistas de distintas clases de omisiones. El hablante, que es consciente de eso, tiene que gestionar su rol de contacto con quien sea para lo que sea teniendo en cuenta que este otro también seguirá una política de omisión. Entre dos hablantes hay al menos cuatro discursos: dos que se comunican y otros dos que se quedan por debajo del nivel oral directo. Cada vez que un escritor se pone a escribir trata de autentificar en el texto lo que ha callado o ha debido callar en la oralidad. No puede ser de otro modo: el escenario no permita siempre el desarrollo potencial al máximo de todas las escenas contenibles. Estas deberán buscar otros espacios posteriores, tanto los privados como los públicos en forma de otros escenarios.

La verdad choca contra la realidad impuesta y autogenerada en la que casi todos sus residentes son sus agentes reproductivos y no tan solo los famosos poderosos medios de comunicación manejados por los ideólogos de la información. La relación de cada sujeto con la verdad, con la suya personal y con la que estima que lo es en sus contextos, en los demás, en la ciudad en la que vive  o en el mundo que le ha tocado, es una relación inevitablemente conflictiva. Sostenerla significa ver aumentada la nómina de enemigos. Cada cual sabe, y si no lo sabe lo puede calcular fácilmente instrumentando un baremo de anotaciones, cuantas veces al dia –o si se cree mas puro, a la semana o por mes- miente –u omite- y al hacerlo se hace cómplice de un mundo global de  una superestructura de sensaciones y de parámetros que solo están ahí porque la mentira colectiva los sostiene.

La verdad permanente es insostenible. La mentira permanente también es insostenible. Los seres racionalistas les toca vivir en la administración de lo uno y de lo otro lo mas equilibradamente posible para no sufrir el exceso de su contradicción. Hay verdades que por mucho que intenten ser dichas no son comunicables y no alcanzan la diana de destino. Las hay también que tienen que partir de las mentiras existentes para irse abriendo paso hasta poder ser dichas.

Si la verdad pasa por expresar el deseo de acostarse con la mujer de tu amigo es posible que el mejor criterio sea silenciarla aunque gestualmente se vayan configurando los signos de ese tipo de deseo. Si la verdad pasa por publicar la investigación de criminales y mafias de poder y en el intento las amenazas ponen en serio peligro la vida del investigador, cada cual debe medir hasta donde implicarse en esa hazaña. En última instancia es una sociedad cómplice la que ha hecho de la mentira una constante: si la gente quiere seguir instalada en ella por algunos otros siglos ¿por qué impedírselo? La reivindicación da fantasía como profilaxis de la realidad aun complica mas este asunto. Si bien desde el imaginario es importante dedicar energia para no sucumbir al realismo y aceptarlo como represor inhibitorio, no todas las mentiras fantasiosas tienen el valor de ir a un mas allá sino todo lo contrario, lo tienen en cuanto consolidar la aceptación del más acá, la realidad inmediata.

En mi relación personal con la verdad he pasado de irla propugnando permanentemente a irla dosificando en la medida en que pueda ser manifestada. Si tu amante no acepta que te relaciones con otras personas no es cuestión de mencionárselas continuamente si eso lo convierte en un motivo de sufrimiento. Si tu hijo expresa el deseo de no continuar hablando de un tema que ha creado tensión interna con su pareja no es cuestión de seguir ahondando en ello. Si tu madre utiliza tu información personal para controlarte no se la proporciones o no dejes tus cartas a la vista de su espionaje, Si tu compañera no quiere admitir que sigues siendo un sujeto de deseo, elcual  que va más allá de su territorio corporal no la disgustes comunicándolo. Cito estas cuatro situaciones por citar tres personas muy vinculadas a un cuadro personal y que tienen el valor de aliadas íntimas o de pertenecer a una convivencia cercana. Si la verdad hay que silenciarla en esos marcos personales de los que se espera la alianza y el apoyo ¿qué decir de otras campos mucho más superficiales y distantes como el mundo de los busness, el comercial, el laboral…? Las formas de relación están tan repletos de expresiones de no verdad que lo mas natural es la omisión, es el estado dominante de la conducta de la gente entre ella. El apólogo de la verdad no se salva de ello. Acudir a la teoría tampoco le permite renovar su rol autentificándolo. Tan solo se traslada de registro: le dice a un ordenador o a una libreta lo que no le dice a un hablante. Lo cierto es que la verdad es tanto mas constante y relacional cuanto menos variables de relación haya y menos intereses creados se produzcan. Es tanto mas fácil comunicar verdades con un desconocido con el cual no está establecida una relación de futuro que con quien teniéndola, la misma relación ha negociado ya sus límites, ha definido sus zonas tabúes y ha puesto en claro de lo que se puede hablar y de lo que no. Eso no quita el valor comunicacional de quien perteneciendo al mundo próximo se puede desarrollar todo un campo de disertación siempre y cuando se ajuste a las reglas de no tocar o no nombrar lo innombrable para no generar dolorosos enfrentamientos.

 

El yo enlatado

 

Pertenezco a una generación en la que cosas como la cocina a gas, el televisor o la grabadora eran novedades. Los aparatos eran enormes. Tenias que tener mucha pasión para cargar con ellos para hacer algún trabajo. Recuerdo haber acarreado con una enorme grabadora para llevarla hasta el lugar de una reunión, también con una máquina de escribir en otra ocasión, todo ello recorriendo la distancia a pie en un tiempo en que no tenía vehículo ni chófer. Eso podría formar parte del anecdotario de un héroe. Mi memoria es confusa sobre la primera vez que grabé mi voz en el soporte de una cinta magnética. Ni siquiera recuerdo para qué mi padre compró esa enorme grabadora con dos porta cintas y un lector, todo ello muy rudimentario y cogiendo todos los ruidos ambientales. Sé que hice algunas grabaciones. Porque entonces estaba interesado en estudiar historia. Grabé algunos textos. Supongo que hice varias pruebas. Desde el principio no identifiqué mi voz. Un primer decalage entre el hablante y el oyente. Quien habla termina por reconocer su voz grabada despues de varias veces de grabarla y confirmar que es la suya.

Fui conservando varios cassettes con mi voz por distintos motivos: pruebas, recitaciones, música de mi guitarra y conferencias. También en soporte de videocasete con pruebas de filmación, Todo aquello lleno una carpeta caja en mi archivo sin que nunca haya hecho realmente nada con ello.

Siempre pensé que haría algo con todo eso pero van pasando los años y no lo he hecho. También hice algunas pruebas con grabaciones directamente en el ordenador. En conjunto todo fueron pruebas. Nunca me satisficieron  los resultados. Sigue pasando el tiempo por todo el material sin saber si algún día haré algo con ello o servirá de algo. Vaciar las grabaciones para hacer texto transcrito suponía un enorme trabajo. En cuanto a las imágenes, prepararlas y enlazarlas para hacer videomontajes también se fueron quedando para algún día del futuro en el que me sintiera inspirado y con tiempo y con dominios para hacerlo. Por lo visto tal día todavía no ha llegado, quizás para cuando llegue los soportes se hayan cansado de guardar la imagen de voces y fotogramas y se hayan borrado.

Hoy día todo el mundo se auto-enlata lo antes que puede. Tampoco se puede elegir mucho: los niños nacen ante el flash de una cámara, su primera respiración o ay es captada por ella. Los acontecimientos se rubrican con fotos. Ahí donde hay una curiosidad hay quien hace clic a su cámara para  conservarla. Es una forma de apoderarse de ella sin que el objeto cambie de manos de propiedad o sin alterar la situación captada. Hay partes de mi vida ligadas a casas y territorios privados que me gustaría documentar antes de perder totalmente el derecho de mi acceso a ellas. Cuando estoy de viaje al hacer una presentación de mis fotos me encuentro con espacios en los que llevo mucho tiempo que no me voy. Las fotos me recuerdan la casa que he dejado o las cosas que me rodeaban, además claro está de la gente y del paisaje. Devenimos individuos en conserva por la suerte técnica que proporcionan los soportes de audio y video. Antes lo dominante era el texto. Uno podía dejar su autobiografía o sus memorias escritas (demasiado trabajo para quien funciona con el eslogan del más vale una imagen que…etc)

Actualmente todo el mundo genera imágenes y voces que quedan enlatadas. Todo empezó con los video reportajes que cubrían efemérides importantes: bodas y otras ceremonias. Se pueden hacer estimaciones de auténticos bodrios de profesionales o pseudos que hacen videomontajes. ¡A mí que no me casen pasándome por estos productos!

Gracias al software actualmente cada usuario puede hacer sus clips. Lo que antes, en la época del magnetoscopio, requería de cursos  complejos ahora se aprende en un par de horas explorando la herramientas de un programa para la edición de imágenes y de sonido. Depende de la pericia de cada cual que el producto final sea más o menos aceptable.

No creo que dejar imágenes propias o sonido de voz signifique necesariamente dejar más saber pero la circunstancia de su accesibilidad puede dar a conocer de formas más vivas y directas los mensajes que cada cual quiera dejar para sus no coetáneos.

Lo mismo que la música o el estudio de sus fundamentos ha llegado a la escuela primaria  junto a las manualidades y la iniciación a la artesanía, es lógico que el aprendizaje de lso rudimentos para hacer imágenes fotográficas y manipularlas también termine  se extienda sin necesidad d acudir a escuelas de bellas artes o de cinematografía para trabajar con ellas.  Las plateas de espectadores del futuro tendrían un perfil más riguroso si cada espectador tuviera la experiencia de ser creador, autor o actor.

No  hay que olvidar que el yo enlatado por profuso que lo sea no deja de ser una colección de latas que esperan en un estante lo mismo que cualesquiera otros documentos sonoros o de imagen. El yo real queda fuera de todo eso y su verdad diaria está por encima del rato en que ha dejado su  imagen encerrada o su mensaje oral.

La inmensa mayoría de personas van a ver guardadas sus producciones caseras en sus casas y en escasos ámbitos de circulación. Excepcionalmente quien pasa por la experiencia de  Natascha Henstridge[1] cae en la ilusión de una inmortalización por esa vía de quedar en conserva olvidando que el yo enlatado revela estadios de la personalidad que se superan posteriormente o incluso que se desean olvidar.

 



[1] elegida entre más de 800 candidatas para interpretar el papel protagonista de Species. a los 14a abandonó a su familia y se fue a París para triunfar como modelo.

 

Este soy yo

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Sigo pensando que la mejor forma de auto presentación es por el pensamiento transparente y no por los datos biográficos concretos. Nacer en tal fecha, morir en tal otra, vivir en tal país, cambiar a tal otro, tener tales estudios, tener hijo, nietos, esposas, o haber publicado tales libros o participado en tales eventos, haber hecho tales obras de arte, en realidad todo eso no son más que distorsionadores. Para decirlo escuetamente, distractores. ¿Para qué se sigue preguntando quien es quien sea que esté detrás de una posición teórica? En el fondo, indagar los antecedentes, el cv, las heroicidades o las anecdóticas de los autores no es más que formas camufladas de marujiadas. Las opiniones se sostienen por si mismas o no se sostienen. El hecho de saber  los datos personales por lo que hace a una autoría en principio es algo muy separado a la creación misma de una opinión. Claro que todo está correlacionado y las opiniones vienen decididas por un tipo de biografías y de origines, pero lo más importante de una opinión o de un análisis no es esto sino su valor intrínseco como contribución a la teoría y al saber. Si tuviéramos que saber la vida y milagros de los nombres responsables de artículos y libros jamás se leería nada. Conocerlos es posterior a leerlos.  Esa demora en el encuentro con el autor/la autora puede tener consecuencias curiosas entre otras que aquel gigantes de las letras no sea más que en enano físico de aspecto huraño y de escaso humor, o que sea un ignorante en otras muchas temáticas de la vida, o que ni siquiera sea corresponsivo y amable con sus lectores. Los autores de editoriales que se deben a estas, un dia u otra terminan por hacer el memo ante hileras de gentes que esperan su firma y su dedicatoria. (por cierto ¿no seria mejor dar un meeting in situ y convencer a sus fans que puede prescindir de ese detallito?. Ni el autor que firma libros se va a acordar de a quienes se los ha firmado por mucho que les pregunte el nombre ni estos van a dárselas de importantes diciéndole a sus invitados: “mirad, mirad, tengo la firma de mi autor preferido estampada aquí”.(claro, que dados los tiempos que corren no estoy tan seguro de que eso ultimo no suceda).Bueno si a mí me sucediera eso como invitado a casa de quien me sorprendiera con esta frase me preguntaría si acababa de dispararse el túnel del tiempo en una vuelta a la adolescencia.

Ciertamente hay autores de consumo por su nombre, publiquen lo que publiquen, digan lo que digan. Eso remite a un sesgo interpretativo: el de suponer que la calidad o genialidad en una propuesta tiene que seguir siendo sostenida en las demás propuestas que la siguen. No suele ser así, los autores son conocidos por uno o dos libros a lo máximo, los cantantes por algunas canciones, los pintores y escultores por una sola obra crucial. Tanto es así que es posible que el autor de algo sea el primero en sufrir las consecuencias por ser reconocido por aquella obra que le encumbrara o le hiciera famoso. Casi es mejor el anonimato más completo. Que se tenga en cuenta cada obra, cada texto, cada propuesta, cada forma es mas importante que se conozca a sus autores pero no a lo que hicieron. La sociedad hipócrita nos ha acostumbrado a conocer los nombres pero no los hechos, las autorías pero no los actos, la fama pero no sus porqués exactos.

Muy bien digamos lo mínimo de un autor para saber si nos interesa o no leerlo. ¿De verdad que la solapa de un libro es lo que decide entrar en su lectura? Las sinopsis biográficas pueden engañar con respecto a los biografiados, presentar lo que no son o inflacionar lo que hicieron pero no substituir la envergadura que presentan en sus trabajos. Un autor, un creante, es el primer interesado en mostrar su verdad en el cuadro del pensamiento sin pasar por la exhibición de su figura, de sus emolumentos, de sus ubicaciones, de sus lugares o de sus logros. En realidad ¿a quien importa todo esto?  De acuerdo la sociedad es voyerista y todo tiene una demanda de imagen. Lo que no pasa pro ella parece que no existe. Pero detrás de los artículos, con una cierta regularidad y profusión, debe haber alguien escribiéndolos, documentándose, pensando, discutiendo acerca de esos temas, leyendo a otros que ha hablado de ellos, construyéndolos para presentarlos con una cierta solidez. Eso y no si se recibió tal o cual o premio o si se escaló tal o cual ocho mil, es lo que liga a un interés: Personalmente no quiero ser leído en función de mis heroicidades (que por otra parte no tengo, como tampoco ostento medalla alguna al mérito de ninguna clase) sino por el valor de los textos mismos, de sus análisis, de lo que dicen y argumentan, en lo que pueden convencer y en el reconocimiento de sus evidencias limitativas.

Eso me coloca al principio de la cuestión: la de decir quien soy en lugar de seguir por el lado de no decirlo. Cuando entro en el país de Yacom y me encuentro con anunciítos, de un chico musculoso que dice que esta esperando a una chica para chatear con ella y que le gusta el surf o ligar, o una chica que dice que le gusta ir de fiesta y ser sexy, pienso que la raza va de mal en peor. Son suficientes esos eslóganes como para tomar medidas ante la gente. No, saber a priori los gustos del personal, sus títulos, sus idiomas, sus ubicaciones no es lo más importante. Estoy por decir que es lo menos importante. Creo que es preferible conocer las opiniones, los argumentos, la sensibilidad. Eso son registros de alta sintonía, lo otro son curiosidades.

En conclusión me he convencido a mí mismo para no decir quien soy o lo que hago o en que trabajo o en qué me ocupo.  Posiblemente porque tampoco tengo un gran historial que enseñar. Nadie me da premios, ni he sido seleccionado en ningún concurso de ningún tipo (en los que tampoco me presento), no hago campañas por nada, no tengo una firma renombrada en ningún periódico, no he explorado el cosmos físicamente, no tengo cátedras, ni honores académicos, no doy ruedas de prensa, ni ocupo un puesto destacado en lugar alguno. Soy conocido en mi casa y en un círculo reducido de personas. Doy alguna conferencia de tarde en tarde para recordar que tengo una voz que puedo emplear públicamente, trabajo en la cura analítica con personas que presentan disfunciones de conducta, viajo, escucho, miro, atiendo, analizo; he vivido en varios países, y puedo decir poco más de mi. Detesto los cv y los panegíricos, los honores y los elogios, casi tanto como los desprecios infundamentados. Escribo en blogs porque ningún periódico o revista me pide  que contribuya regularmente a  sus páginas (aunque lo uno tampoco sería incompatible con lo otro), escribo a fondo perdido, sin remuneración ni contraprestación alguna, salvo la de la autosatisfacción creativa, porque es lo menos, aunque poco, que puedo hacer por mi época, por mi mundo y por la cultura desde mi posicionamiento transcultural. Tengo varios blogs en la red y colaboro en otros ajenos, -con mi nombre y con otros heterónimos- con contribuciones honestas entregando cada momento de frescura de mi propia evolución intelectual. Estilo y criterio que entiendo puede ser extensible a otra mucha gente con mucho saber en bruto en si mismo y que los demás podríamos beneficiarnos si decidieran proyectarlo. No creo ni estoy de acuerdo en que se tenga tener todo claro y tras alcanzar conclusiones rotundas para escribir y para editar. Compartir el pensamiento en su fase de elaboración también es una forma de compartir y un criterio de sinérgico de cooperación con las demás contribuciones creativos y contribuyentes creantes que haya.

Termino. No creo que mi figura sea de interés público pero mis textos sí puede serlo. Lo menos relevante de mi es mi biografía en cuanto a itinerario residencial o profesional y lo más destacable son mis textos sobre distintos temas y en distintos géneros. Bien mirado es lo único que quedará de mí.

Me sentiría ridículo hablando de mis batallitas, mis hechos, mis colaboraciones aquí y allá, mis licenciaturas, mis solidaridades. Que otros abrumen a sus clacas con esos perfumes. Eso no significa que oculte mis detalles tras una disertación, solo (me) propongo dejarlo para ámbitos adecuados de lo personal.

 

 

 

ONGs i Canvi Social

Les ONGs i la paradoxia del bloqueig pel canvi social.

S´ha aventurat  la comptabilitat d´un milió d´ONGs a escala mundial. Això suposa milions de voluntaris que treballen a favor de millores i de solidaritat i per la reducció dels models d’explotació humana. Possiblement  mai abans havia estat un contingent tan nombrós de persones a favor d’una cultura de la solidaritat. Tot i així, aquest contingent i valuós potencial no és tingut en compte com a factor per la transformació del sistema econòmic social. Cada ONG fa la seva guerra en particular amb una notòria manca de comunitat de recursos i la falta d’una xarxa de xarxes que fos la concreció d’una veritable macroètica alternativa a la societat.

S´ha dit que les ONG per la seva configuració com associacionisme civil venen a evacuar les males consciències del que no pateixen les societats a les que pertanyen, alhora que son la ma d’obra barata del que no fa oficialment els estats occidentals. S’ha relacionat les ONG també a una joventut conservadora més preocupada en el fragmentalisme i la superficialitat d’unes activitats que no en una transformació d’estructures a nivell planetari. Es podria dir que a través del voluntariat social que atreu, les ONG donen compte de les cèlebres condicions subjectives, que feien furor a les teories revolucionàries d’altres temps. El miratge es revela com a tal a l’entendre que les contradiccions interassociacionistes poden ser tan fortes com les intergovernatives. Tot i així cal rendir-se a l’evidència de les continuïtats de les organitzacions abocades a la seva tasca parcial i que deuen el seu desenvolupament a viure d’esquenes al fenomen disseminat al que pertanyen. Un indicador que la falta de crisi en les ONG es deu a una buidor ideològica on no caben els plantejaments profunds de la renovació humana, per autolimitar-se al practicisme.

El seu creixement,-malgrat orígens remots (associacions d’amics de les NU, voluntariat de la Creu Roja,..) encara que generalitzat a partir de la dècada anterior arreu de la geografia espanyola, està molt lligat al fracàs dels partits politics com models d’iniciativa per moviments unificats i per transformacions estatals. La prefigura del voluntari es la de l´exmilitant partyless(sense partit)més abocat a l’uniat i eficàcia del concret que no a les especulacions politiques. Tant es així, que el creixement d’aquest voluntariat estès ha anat conjugat a una despolitització expressa, de la qual té una part de responsabilitat el fracàs orgànic de les preteses avantguardes abans referides de canvi social. A diferència dels partits, les ONG no parlen de tàctica ni d’estratègia i van fent les respostes als temes concrets, desvinculades d’una visió general de la història dels esdeveniments.Cosa que indica una de les contradiccions mes potents, a una època en que la fórmula magistral passa pel pensar globalment i actuar local o parcialment.

S´ha vinculat el fenomen de les ONG a una joventut conservadora (Paco Fernández Buey) que no vol fer política de res i sense adonar-se’n segueix els jocs polítics dels governamentals (cal recordar que la major part de l’associacionisme depèn de les subvencions oficials)portant ajuda humanitària allà on per compromisos d’estat hi deuria arribar la intervenció oficial, econòmica i diplomàtica.

Tota la moguda de gent que treballa per estendre la solidaritat i la consciència, cal dir que no deixa de ser una reconducció d´una energia vital de sectors socials, en marcs d’aprenentatge. Possiblement el  pas de la gent de 20-25 anys d´ara pel proper quart de segle treballant amb entitats de col·laboració els portarà a entendre la necessitat d´una macroètica conjugadora de tot plegat i al seu costat una neopolítica per canviar definitivament les causes que reprodueixen el malestar a les societats humanes. Mentrestant les seves gestories i conductes pràctiques constaten els draps bruts d´un món que segueix refregant penes i fracassos. Per la seva banda els partits dits d’esquerra i portadors d´idees alternatives, no valoren encara prou la seva responsabilitat amb el fenomen dels militants ex-partit i encara menys en el disseny de nous moviment organitzats, diversos i unificats, que siguin un híbrid entre la potencia teòrica i eficaç dels que aquells plantejaven i el recolzament massiu i generalitzat de les ONG que promouen campanyes parcials però rotundament notòries.

Qualsevol nit sortirà el sol

 Sempre que hi ha crisi econòmica, la sociologia radical la qualifica d’ estructural i de definitiva o última. (Ara sí que acabarà aquesta amb el sistema capitalista, les condicions per una contestació social potent estan donades). Bé, que la literatura entusiasta no decaigui!.  La gent de més edat no té tant optimisme, tal vegada perquè ja ha biografiat prous conjuntures com per saber que el món es repeteix massa a ell mateix i tota la llista de brutalitats i injustícies mai acaben de decidir al personal a copular la terra per gestar una nova societat.

La idea de la nova societat ja no és el paradigma del segle passat pel que es feien militàncies a fons perdut i s`esbroncaven patronals per no complir amb la legislació laboral mínima. Tampoc l’ il·lusionisme dels veïns  planetaris a Bolívia, Veneçuela o Paraguai és transportable a les contrades europees. Residim i patim les condicions de residir en un sistema econòmic basat en el lucre (sent tots els altres capítols secundaris). Les crisis econòmiques  estan preinscrites des del moment que la societat en curs, -la de veritat, la que corra i funciona cada dia, no la de les idees i les utopies-  es composa d’ un volum considerable de gent que prioritza el calé (si es fàcil i ràpid millor) al gaudi, prioritza les pors a l’ aventura existencial, prioritza la lluita per la subsistència a la lluita alternativa per modus de vida al marge dels circuits dels salaris deplorables, els treballs alienats i el consum autolesiu. Això compromet el psiquisme de quasi bé tothom. No es la condició social de pertinença a l’ esfera dels pobres o a la dels rics el que està rere les conductes sinó un particular psiquisme basat en l’ egolatria i la rivalitat permanent dels homes contra els homes, una versió de la qual és la dels explotadors contra els explotats.

Això explica que el vell partidisme esquerrà passi a formar part del mateix engranatge del sistema social i malgrat la seva vocació de fer-ho millor no passi de fer una gestió tècnica i estrictament capitalista, o que l’ oposició (Euia) es queixi per la pujada de preus dels bitllets del transport públic pel damunt de l’ IPC (gràcies de tot cor,  qui tenim el poder adquisitiu feble agraïm la queixa pública, que no reduirà cap taxa, però al menys demostra que heu complert) o que la Brigada Vallesana (interessant nom grupal que em re actualitza de la permanència d’ un terme que a mi em sona a militar i que vaig tenir que patir per una mili forçada que em va saber a condemna empresonada i que només puc reproduir des de la prudència filosòfica i la ironia literària si la sé  encertar) recordi l’ antic dilema trotsko-mendelià de socialisme o barbàrie, que des dels segle XIX ja va passant de pares a fills. A hores d’ ara, un anàlisi menys triomfal indica que a la barbàrie hi portem ja una colla de temps i que el dilema s’ ha resolt a favor de la involució. El capitalisme actual ha deixat de ser el paratge de les oportunitats per tothom. La fama que alguns dels seus països tenien al respecte en quant a terres de promissió i oportunitats s’ ha esvaït.

Ara, la solució, -com sempre- es o era, fer una societat alternativa, però el sol fet d’ anomenar socialisme ja mou a espant, sobre tot perquè la gent, la gran classe mitjana, té bastant més que les seves cadenes a perdre i tota hipòtesi de revolució per engendrar aquest món nou mou a ansietat. La qüestió no es que no hi hagi motius per  fer un gran canvi radical, el problema es que no hi ha realment ningú organitzat per capitalitzar-lo ni cap moviment social prou clarivident com per engendrar-lo. Episòdicament els moviments socials fan esclats i fins i tot pugen al poder a presidències més populistes. La gent prou cremada per la corrupció, els preus especulats o les agressions ecològiques protesta  de diverses maneres, però ni tot moviment social vol una alternativa global o la pensa, ni hi ha una teoria comuna que posi les avantguardes d’ acord. Moltes sigles porten la paraula d’ unitària i tenen la barra de continuar-la portant quan no passen de ser un minúscul grup o fracció del ventall panoràmic de la divisió permanent que no té perspectiva sense massa representativitat.

Quan a altres països hi ha avenços socials per l’ impuls de democràcies més populars i amb programes de nacionalitzacions no s’ ha de perdre de vista quin continua sent el cojunturama mundial, on els referents de la racionalitat estan del tot anul·lats. Quan un paio com Bush, nom del qual la literatura critica ha anat carregat com abans ho havia estat el de Reagan o el de Nixon o tants d’ altres, es permet dir que el pitjor error de la seva carrera política ha estat creure la paranoia de les armes de destrucció massiva iraquianes, no està dient al món que es va equivocar, sinó que sabent l’ error de la seva equivocació la va fer servir tot i així per continuar destruint el món una mica més. Al carallot en qüestió fer aquesta reconeixença publica no l’ afecta en absolut a hores d’ ara en la seva jubilació post presidencial. El detall és interessant perquè representa l’ autentica cara del poder: el cinisme més absolut, però això ja va quedar prou clar amb Cal·lígula molt abans.

El problema del neoliberalisme actual no és el del retorn a les tesis del liberalisme d un parell de segles enrere (comparativament el moviment obrer no ha evolucionat tant des d’ aquella època i l’ interès per la política ha emmagrit considerablement) sinó el de la celebració de la irracionalitat. No hi ha futur des del moment en que tota planificació és pel benefici inflacionari. La historia econòmica es la de la crisi econòmica permanent amb intervals que aconsegueixen controlar-la i no el revés. Sense planificació, (això vol dir, socialitzacions de recursos centrals e la seva versió de nacionalitzacions i politiques laborals de repartiment extensiu de les feines en relació a la força de treball i intel·lectual humana) no hi ha futur. I la planificació vol dir fer un món nou: canvi de valors, d’ hàbits, de feines. I això no hi ha poder ni oposició al poder que ho vulgui fer realment. No sé de cap colla d’ nous icarians que estiguin construint un nou model de societat a una finca de mil hectàrees a alguna banda del planeta aconseguida sota aquest propòsit.

Certament, cal confiar en que algun mecenes a la nòmina dels mecenes encara pot ser capaç de fer això, però em pensa que el millor que ha donat el socialisme en quant a idees, o al menús el mes espectacular simbòlicament, es va quedar en els socialistes utòpics del XIX i no en els pretesament científics del XX. Pel que fa als anomenats socialismes reals, el cubà ha deixat molt que desitjar per no mencionar els altres amb les seves llistes de crims.

Tot això porta a pensar que la reflexió sobre el dilema abans dit i la perspectiva anticrisi i de pas antisistema no es pot dur a terme sense a l’ hora repassar molt críticament als crítics. Els gestors governamentals esquerrans amb els que anàvem a les manis fa uns anys no ho fan millor que els no esquerrans no sé si pitjor, però no se de cap ajuntament a Europa que sigui un model de participació ciutadana, de ciutat ecològica, d’ auto i cogestió, o de proposta paradisíaca. El dia que un trenqui amb la tradició historia de la vida mentidera, m’ hi empadronaré  tot seguit (si em deixen). El socialisme hipotètic del que encara em complau una mica trobar qui en fa apologia continua alimentant la literatura del desig, ja per això val la pena encara que la utopia està en el pitjor dels seus descrèdit, mentre que el capitalisme amb totes les seves falli-les continua tenint la incondicionalitat popular. Però sí el socialisme hipotètic es podrà fer tangible qualsevol dia d`aquest el mateix que qualsevol nit cal esperar que surti el sol.

Erico Malatesta ja havia proposat que atesa la fallida continua de l’ organització humana sota l’ imperi de les velles lleis sense resoldre cap de les grans lacres socials ja era hora de donar-li torn a la nove cocepció d’ organizació social des de l’ anarquisme. Ningu li va fer cas però la proposta reactualitzada segueix en peu. Sols que posar-se d’ acord en aquest concepció engendredora ja toparia amb batants dificultats. D’ altra banda qui te el poder mai el dona gratuïtament, però això passa en totes les escales  de la vida, qui te una casa no posa al nom de l’ escriptura els seus  veïns i la gent no acostuma a regalar el cotxe que s’ ha comprat per necessitat al seu amic.

La adopción

 

Ir a los países del tercer mundo a adoptar criaturas de familias pobres no forma parte de ninguna alternativa de solidaridad a escala internacional con esas familias o esos países, otro asunto es que el referente solidario se esgrima dentro del pack general de argumentos personales por los que se hace tal cosa. En realidad de esta demanda creciente de pequeñajos a los que recolocar en los países de occidente integra un nuevo fenómeno. Eso no significa que ayude a disminuir el  crecimiento poblacional antes bien puede ser un factor para incrementarlo al ser un parámetro estimulativo para familias tercermundistas que ven en la adopción de sus hijos una fuente de divisas por la vía de su venta disfrazada. La adopción se ha puesto de moda por muchas razones. La primera, si se quiere, es la sensibilidad de los más pudientes ante miradas infantiles desprovistas de toda malicia que están solicitando ayuda desde sus silencios. Nadie puede permanecer impasible ante esas miradas de la inocencia que no dejan de ser materiales infográficos que convenientemente explotados transforman las lágrimas de los solicitantes en algunos miles o decenas de miles de euros que se desparraman por el camino para nutrir un proceso de intermediarios que facilitan el niño o niña buscados.

La adopción significa, antes que nada,  satisfacer el móvil privado, individualista y .sin lugar a dudas, egoísta de las parejas que se  la plantean. El egoísmo se ha convertido en una de las palabras del discurso lesivo cuyo sujeto afectado por él ha debido ser indemnizado con palabras atenuantes tales como individuación o individualidad para no decir directamente individualista. Desde la teoría del gen egoísta el problema de un ser humano no es que sea egoísta procurando para sí sino que disfrace sus conductas como las más cooperativas, altruistas o extraordinariamente sociales. La adopción era una forma valiente y solidaria para ayudar a los más necesitados. Además facilitaba la convivencia de razas y diferencias con criaturas de distintas procedencias en el seno de la misma unidad familiar. Mia Farrow convirtió esa elección en otra variante del colecciónismo, si duda muy elogioso pero extrañamente sospechoso. Padres modélicos en implicar sus capitales en adopciones olvidan alegremente que los niños hermanados con los suyos biológicos propios crecerán y van a pasar por las crisis propias de la edad particularmente complicadas por las diferencias fisiológicas. Llevar un bebé o un niño que no ha cumplido los 7 años de los Andes o de China a Europa no tiene porque significar que le toque la mejor lotería de su vida. Pero ese niño sucio, harapiento, abandonado, con trabajos superiores a sus fuerzas está ahí para enternecer a los occidentales bien cebados que deciden lo que es el mundo en función de los reportajes televisivos a los que se exponen.

Se dice que los procesos de adopción son rigurosos para evaluar la estabilidad psicológica de la pareja o de la persona que tome esta decisión. Parece que hacerlo es lo más prudente pero esto no evita el hecho de que una persona sea cuerda y honesta sin que por eso sepa porque hace exactamente una cosa. Sin duda los niños huérfanos o abandonados por sus padres naturales forman parte de uno de tantos fenómenos execrables de la humanidad. Mientras los estados de cada país no construyan alternativas para ellos y la educación popular en general, mas seria y estricta, no disminuya el creciente número de niños de la calle la adopción tiene su valor supervivencial. La discusión está en presentarla como si fuera una verdadera alternativa cuando no pasa de ser un tímido paliativo que genera toda clase de especulaciones y alteraciones en el mismo ritmo poblacional.

 La Europa de los blancos y los países ricos en general necesitan hacer ostentación de sus poderes y pagar de alguna forma su conciencia autoculpabilizadora por tener la suerte que los nacidos en otros muchos países no tienen, En el fondo del blanco solidario que apadrina, paga, ayuda a distancia o, como en el caso de la adopción, llevándose un niño para educarlo como hijo propio lo que hay es el pago de una exoneración. Ese mismo blanco hace muy poco, o no hace nada o ha dejado de presentar su lucha a favor de un mundo cambiado y redistribuido en el que no tendría porque haber todas esas calamidades de abandonos, orfandad, muertes o enfermedad. 

La actitud de la adopción se ha convertido en una de las modas de supuesta ayuda. Una vez el crio procedente de otro país en cas, cuyos padres biológicos –dato crucial a no olvidar- existen, da una nota de color exótico al ambiente. Sus nuevos padres lo querrán con toda el alma y no harán discriminaciones con sus otros hijos naturales si los tienen, lo malo es que olvidarán los estragos de la otra parte, el de los padres naturales, de los cuales les sobrará una información prestada no autentificada como que no podían ocuparse de ellos.

Viajando por África no son pocas las mujeres que ofrecen (regalan) sus hijos de pecho a blancas desconocidas que llegan con gafas de sol, pieles pálidas y dineros saliéndose de los bolsillos. Hasta donde sé esto no ha generado un mercado de adopción alternativo paralelo al de la vía institucional del que no pocos intermediarios sacan tajada pero representa toda una posición actitudinal de madres irresponsables. La cuestión no es tomárselos, aunque sea por esa vía oficial, mesurada, indirecta y verificada paso a paso, sino reeducarlas para que no tengan a hijos que no pueden mantener o que les dan la teta por inercia tradicional no porque los quieran o los hayan deseado. No hay que olvidar que en los países islámicos las mujeres tienen hijos porque son los descendientes de Mahoma, y ellas tan solo el instrumento para tenerlos para complacer su voluntad dictada en el Corán.

Tampoco hace falta tomar el avión para ir a por una criatura según las ventajas fiscales (en definitiva un niño dado en adopción es una mercancía cuya adquisición o compra pasa por el pago de unas tasas) se puede buscar por internet lo mismo que se pueden comprar coches o mascotas a distancia dentro de las pautas del comercio electrónico. Esperemos a ver que sesgos tomará este proceso. Con un poco más de avance tecno, futuros padres cansados de tener sus vidas vacías o de que su falta de semen fértil o de útero en condiciones les pueda proporcionar un hijo natural podrán conseguir un hijo enviado desde Colombia o desde donde sea sin mover los culos de sus asientos, previamente satisfecho el pago exigido, que para no herir sensibilidades se retitulará como tasas y gastos de envío. El crio legará perfectamente empaquetado con una botella de oxigeno y un gota a gota de plasma nutritivo para soportar los 10mil metros de altura y compartir la bodega de un avión con otros envíos: carne enlatada y cosas parecidas. Los padres serán muy felices, el niño tan pronto tenga uso de razón montará su plan personal y en secreto para suicidarse.

El autor en bruto.

 

La escritura en grado de tentativa. El/la autor/a en bruto. 

Aparentemente la obra creativa es el producto del sujeto que la crea. Eso es lo que indican los sentidos. En el taller del pintor, hay paletas de colores y lienzos y modelos y finalmente el resultado de unos cuadros. En el del escultor un torno, bandejas con barro húmedo,  pseudo formas intentadas y finalmente unas porcelanas en el expositor. En  el escritorio del escritor hay títulos, legajos, una papelera con frases desechadas, una cantera de datos, archivos y, finalmente, artículos terminados, dosieres o libros. Se diría que hay alguien que crea y algo que queda como balance: es lo creado. Con esto estaríamos en el estilo interpretativo de los manuales de bachillerato que hablaban del autor y su obra como de dos cosas diferentes. Primero el uno, después lo otro. Concedamos cinco minutos a la hipótesis inversa que primero es la obra y después es el/la autor/a. Un imposible práctico desde luego. Para que haya un texto escrito,  alguien, antes, ha tenido que poner los dedos, los codos y la imaginación además de un esfuerzo de indagación (o más tecno-modernamente: ha tenido que poner el Mouse, el teclado, la pantalla, la butaca giratoria y -en algunos casos extremos de crisis de imaginación- el copia-pega a falta de otros recursos más originales). El caso es que escribir no surge de la nada ni tampoco es el resultado de una simple y puntual pulsión creativa (o -para quien se lo crea- de un don heredado de los dioses) sino de un acceso a una de las muchas y necesarias opciones de proyección que el ser humano necesita para salir de su cubículo o de su nimiedad.

El arte y el artista existen como resultado directo de déficits existenciales. Si lo tuviéramos todo no necesitaríamos hacer esa clase de proyección, la de salir del yo subsumido, para plantearnos como seres extraversos. Gracias a esta operación mental la historia de la literatura puede gozar de aportaciones grandiosas de personas y personalidades que tal vez no las hubiéramos aguantado en el tú a tú en vivo y en directísimo. Sigue siendo así: hay maravillosos trabajos de pedantes a los que no pararíamos en la calle para no tener que aguantarles una sesión de aburrimiento y de quienes sin embargo tomaremos notas de sus análisis fruto de la lucidez del mismo modo que hay enciclopedias que nunca tendremos como libros de cabecera y que sin embargo siempre nos acompañaran en un lugar presidencial en nuestros estanterías. 

La relación con el texto elaborado no es tan voluntaria ni intencional como pueda parecer. Tampoco lo es la relación con el lenguaje. La psique se forma en unas coordenadas simbólicas, se accede al lenguaje por esa condición de pertenencia a una comunidad lingüística. Salvo casos de patología extrema, los hablantes no pueden negarse a serlo. El hecho de nacer y crecer significa, por añadidura, ser. Mejor o peor, un hablante. Es el individuo el que llega a aquél y en este accésit lo que le transforma. Gracias al lenguaje evoluciona y su universo, en el sentido witgensteiniano, se expansiona. Una persona  es lo que alcanza de sí  su universo simbólico. Cuantas más palabras uno tiene, más mundo tiene. Cuantas más posibilidades tiene para mencionar, objetos que nombrar, situaciones que describir, conceptos que explicar; de más caudal de experiencias está gozando y está permitiendo que otros gocen con su escucha. El lenguaje es lo que proporciona la capacidad para la consciencia. En resumen, el lenguaje es lo que nos humaniza, es lo distintivo de la condición humana, es lo que permite expresar las genialidades o los fuegos internos, lo que nos hace ángeles o nos libera de nuestros infiernos.  Gracias a su legado podemos hacer un gran salto cualitativo que a la especie le costó cientos de miles de años: pasar del gruñido a la articulación sonora con poder de significación.

La retórica era (habrá que suponer que sigue siéndolo) el arte de hablar bien, un arte para deleitar, persuadir o conmover. Inevitablemente fracasa en ese propósito cuando la onda del discurso no tiene nada que ver con la del oyente –o lector- o la de  éste tropieza por error con la que no es de su apetencia y confundirá un libro de historiografía o una novela  con un legajo de 300 folios con la  misma palabra o frase escrita, una línea tras otra, tal como podría estar haciendo el personaje enloquecido de Jack Nicholson en Resplandor.  El discurso teórico de lo  uno será confundido con lo logorreico de lo otro cuando a la sucesión de frases tan solo verá signos gráficos sin sentido para su manera de entender la lógica. Hay  predisponientes  subjetivos que niegan estructuras, formulaciones, ideas y formas distintas a las que son esperadas. Antes, en el tiempo en que se escribía cartas, la cosa empezaba más o menos así: deseo que en el momento en que recibas la presente te encuentres bien de salud tú y tu familia, y terminaban con un atentamente, citando dioses y santos de encomienda. El receptor de una carta que no se ajustara a este cánon podía tener dificultades para entender su imperdonable falta de protocolo. El tema no está tan lejos de nuestra actualidad, -supertecnológica sí, pero arcaica en otras muchas cosas- en la que en toda parte se piden protocolos: a las sus señorías y a las  sus excelencias hay que llamarles por el honor de sus cargos, y cualquiera,  en su rol de jefatura, sea el que sea, esperará ciertas fórmulas verbales de sumisión en sus subordinados o inferiores.  El lenguaje hace a la gente. Dime como hablas y apostaré jugándome los cuartos  por tu perfil psicológico y cultural de personalidad.

En el texto periodístico también se espera una manera  característica de tratar la noticia  y en la novela se espera encontrar una narratividad que seguir. Meterse en una que no sigue una cronología explícita puede ser motivo de abandono o desprecio. La crónica encerrada en  Tiempo de silencio de Martín Santos  tuvo que ser demostrada una vez guionada para el cine mucho tiempo después de haber sido escrita y de haber sido contemplada como una de las bellezas de la literatura dentro de la época franquista. 

Escribir es un parámetro. Lo escrito es un producto. Escribir mueve o gesta una intencionalidad, ponerse a hacerlo marca una conducta y conseguir algún resultado en forma de libro o artículo o poema o cuento  deja  un producto matérico tras el que se ha vertebrado  ilusión, energía, trabajo, tiempo e incluso amor en el caso de los escritores que ponen intuiciones además de técnicas, osadías ingeniosas además de gramática, y su imaginario además de su imaginación. 

¿Quién crea a quien? ¿El escritor hace el texto  o el texto escrito hace al escritor? El largo camino de las letras es laberíntico. Hay autorías de todas clases y caben tantas respuestas como personas escriben y, por supuesto, las que no han concluido libros ni artículos también tienen las suyas. Entiendo que lo creado revierte en  el creador. Uno no es el mismo después de una experiencia interactiva con la obra en la que está trabajando. No ya solo por la experiencia enriquecedora –o perturbadora- de la indagación a la que dedique su trabajo concreto sino sobre todo por la expansión intelectual que le produce. Uno no sabe realmente en qué punto está su pensamiento hasta que lo expresa. Escribirlo es una manera de vincularse.  Cada persona con veleidades literarias y ensayísticas tiene su propia experiencia en la interacción que tiene con las letras, con las lecturas y citas de autores, con las ideas tomadas de otros y con las propias ideas que se atreve a expresar y las maneras formales de hacerlo. Evidentemente todo esto no cursará con  una placidez garantizada. Tendrá que contar con los predisponientes del mercado. “Veamos, -se preguntará el autor más astuto-,  ¿cuántas comas y oraciones subordinadas pueden acompañar una oración principal sin herir la sensibilidad lectora?¿cuánta cantidad de texto puede contener un artículo? ¿Cuántas frases una estrofa? ¿Cuantas palabras largas de más de cuatro sílabas son convenientes  situar en un artículo? ¿Cuantas referencias auxiliares pueden incluirse sin desbaratar la atención del tema central?¿Cuanta cantidad de discurso puede presentarse y cuanta otra tener que esperar a la siguiente oportunidad?”  Evidentemente podrá contestar a cada una de estas cosas y actuar en consecuencia. “Haré -se dirá-  párrafos de 4 o 5 líneas a lo sumo, con inter-espaciados entre ellos. No pasaré de los 5 párrafos para una columna narrativa y de diez para un artículo de análisis político”.O se ajustará a las normas que le marquen de una forma no negociable e impositiva en el espacio en el que escriba. Los periódicos encargan a sus periodistas unos temas que tienen que entregar dentro de una  determinada cantidad limitada. Es todo un arte expresivo explicar la historia del mundo –o la historia de lo que sea- en 250 palabras. Pero ¿por qué el prototipo de lector puede aguantar leer esas mismas 250 palabras años seguidos y no trata de profundizar en el tema con propuestas de ensayo  más completas? Hay un tipo de literatura periodística, noticiera que habitúa (deseduca, es el verbo apropiado) a un tipo de lecturas superficiales. El personal pide titulares. ¡Venga! ¡Tengamos franqueza! ¿Quien, por la razón de prisas que sea,  no lee por encima las cosas y luego hace su composición de lugar? Llegado el momento no pasará la prueba del algodón cuando le sea preguntado que resuma tal o cual tema que haya leído cinco minutos antes. El gesto de acudir al artículo o al libro por el que se es preguntado para refrescarlo lo he visto varias veces. Es algo  más que lo que sucede al preguntarle la hora que es  a alguien que acaba de mirar la diana de su reloj  de pulsera y que tiene el automatismo de volverlo a mirar para contestarnos. ¿En qué quedamos no se enteró de lo que había visto un segundo antes? Y si fuera así ¿a qué viene tanta inseguridad para tener que acudir de nuevo a una información que ya tiene, cerebralmente, capturada?

Volvamos a los predisponientes. Si el lector espera encontrar un tipo de literatura con una formato predeterminado, sin demasiados vocablos desconocidos y aún menos que sean neologismos o préstamos de otras lenguas; si espera una letra grande, supongamos que de cuerpo 14, con un papel del bueno y a lo mucho tirar con no más de 110 páginas, con frases cortas, párrafos muchos, márgenes a ambos lados de la página que sumen mas espacio que la parte impresa de la misma, se encontrará en que cualquier evento que no se ajuste a esta predisposición será rechazado y lo será instintivamente antes de serlo conscientemente. Instrumentos de evaluación psicopatológica indican la cronología ordenada de esas dos fases.  Está en su derecho como lector de rechazar lo que considere pesado, denso, largo, cargante o duro. Así como lo está en su condición de escritor de presentar el tema tal como le gustaría encontrarlo de buscarlo en una librería o kiosco para leerlo. Pero no todo el mundo habla igual, de hecho no hay dos personas con los mismos expectogramas, y tampoco hay dos personas que escriban igual a no ser que sean las normativas los que escriban por ellas. Otro asunto es que el imperio editorial marque formas. Proponga supresiones enteras de capítulos además de sustituir títulos originales por otros más comerciales. Un libro como un ladrillo es un objeto paralelepípedo que alcanza la categoría de cosa y mercancía cuando hace de puente para la circulación de un capital, y puesto que todo tiene un precio (las malas lenguas dirán que también los autores) el objeto es ajustado a las condiciones de mercado y no la realidad del afuera a la propuesta que contenga aquél. Pero la escritura contenida en un libro, o  en su proyecto, intenta decir lo que no ha sido dicho antes o decirlo de una manera renovada, con la frescura de  los nuevos tiempos y los nuevos dejes verbales cocidos en las calles y en las alcobas. La escritura es una pintura de simbolismos sobre un soporte que permita leerla. Es una propuesta para el entendimiento y esto lleva al juego a tres partes. El hablante, la cosa en si de la que se habla, y el escuchante  o la parte lectora. La cosa hablada puede adquirir distintas formas expresivas en distinta fase de desarrollo y según el género elegido y el campo temático del que traten. En cuanto al hablante, auto reconvertido en escribiente sabrá tanto más de su hablar (de si mismo) cuanto más lo estructure expositivamente. Por lo que hace a la mirada externa (escucha o lectura) aporta el contrapunto, el espejo de la verdad, pero no es lo que justifica el proceso anterior. Del mismo modo que el espejo del armario no es el que justifica la necesidad de vestirnos cada día.

La escritura puede tener un interés o un rechazo como todas las cosas, sea dicho al tiro. Puede cautivarnos en todas sus frases o en una parte de ellas. Desde que me inicié como lector, subrayo los libros y por los subrayados enseguida sé la cantidad de cosas nuevas que aprendo y que me vinculan.  A veces trato con autores/autorías como lector que me cuesta años terminar de leer y que les saco poca punta y otros que devoro en horas y de los que tomo frases para citar y entro en la vibración en la que se han movido y que han movilizado parte de mi energía. Escribir un texto es una propuesta de sintonía. Un baile. No es obligatorio bailar.  Hay gente que se queda en el palco mirando como otros lo hacen. Sabe que los demás bailan pero no experimenta las sensaciones que tienen. Algo parecido pasa en la lectura. Hay quien entra en la historia y quien se abruma ante formas expresivas que le son desconocidas. El modo más fácil  de pasar es rechazarlas en lugar de tratar de entenderlas y así queda libre de todo pecado. Claro que con este procedimiento la intercomunicación de las distintas sociedades entre humanos todavía estaría por hacer, no habría intérpretes ni traducciones ni gente capacitada que hiciera de puente entre distintas culturas e  idiomas. Podemos aplicar el cuento ante los distintos decires. Hay quien habla sin respirar (nada aconsejable para la caja torácica por cierto y uno de los síntomas de la hipercinesia) y quien no hace puntos y a parte. Este último criterio cuenta con la complicidad lectora o con ganar  el próximo premio Cervantes para que  le de suficiente capital para sobornar a todo el público potencial de su lectura a cambio de que afirme que es lo mejor que ha leído. La complicidad se puede concretar de muchas maneras. Hay lectores que con la técnica del copia-pega pueden llevarse un artículo  o texto de su interés, sea del tamaño que sea,  a un nuevo documento de word y  ahí ponerlo en el tamaño que le parezca e incluso con letras de colorines. También puede trocear los párrafos a su antojo e incluso hacer de cada tres frases uno. Tras el refrito, que no suele tardar más de un minuto, pasar a su lectura en cómodos plazos de sosiego en la hamaca del balcón. En cambio el tiempo mental de objeción del texto tal como viene le ocupará un tiempo superior. Finalmente el lector es un investigador. Lee por placer, por saber y con una hipótesis tácita de encontrar algo o alguien que exprese temas o cuestiones del campo de su o sus intereses. No está de más pedirle que ponga también algo de su parte haciendo la gestalt, la completación de las figuras esbozadas, insinuadas o semielaboradas por el libro que llega hasta sus manos y sus ojos. Evidentemente el autor se arriesga al silencio si lo que escribe no consigue admiración o,  cuando menos, un mínimo de expectación. Se arriesga a la exclusión y a los fetiches o tópicos sobre sus maneras si persiste en un estilo inusual. Incluso puede ser acusado de atentado a la salud pública si no pone las suficientes comas o puntos que son lo que indica pausas, es decir respiraciones. ¿Alguien ha oído de la posibilidad de que  un lector que demandara a un autor por no poner comas y conducirle al borde de una crisis cardiorrespiratoria? Todo se andará. Si un exfumador o su viuda (lo de ex estaría claro a que fue debido) ganó el pleito contra la Philips por el tumor de su marido al fumar sus productos, ¿por qué razón un juzgado de un building court no aceptaría a trámite la de un lector o la viuda de éste acusando a un autor por no servir el texto con los signos de puntuación requeridos? Cabría suponer que ese lector en curso de convertirse en cadáver, siguiendo una lectura atenta de un texto olvidaría de respirar por no encontrar la puntuación debida y moriría irreversiblemente en el intento de llegar hasta el final del capítulo. Lo lamentable sería que su fallecimiento se produciría antes de terminar el libro con lo cual cambiaría de barrio sin enterarse de todo el relato; un punto en contra, desde luego, para ganar una buena posición para toda la eternidad. Por lo que hace a los editores deberían pagar impresionantes pólizas a casas aseguradoras para prever los riesgos de muerte repentina ante lectores propensos al ataque fulminante al leer de corrido libracos con cien mil o más palabras todas una detrás de la otra. Los contratos con los escritores incluirían una cláusula para exonerarles en caso de peligro mortal. Llegado este punto ningún editor se atrevería a editar nada y ningún escritor a escribirlo y el mundo seguiría volvería a las cavernas oscurantistas (eso en el supuesto de que haya salido de ellas).

 La escritura sigue en grado de tentativa hasta que no se convierte en un producto asimilable y asimilado, de hecho, por la figura destinataria a la que ha ido dirigido. Tenemos pues una triade. A los dos parámetros de antes: la autoría y su texto hay que añadirle el de la recepción, a la figura lectora. Ésta completa el círculo. ¿Para qué escribe alguien si no es para ser leido? Está sobradamente contestada esta pregunta en capítulos precedentes de esta Teoría del Arte Escrito que como todo arte está en relación a la necesidad proyectiva del que lo crea por encima de la necesidad confirmativa del mismo. Escribir es una cosa y ser leído/a es otra distinta. No hace falta dedicarse a ello profesionalmente para experimentar la diferencia. Escribir una carta a alguien puede tener una primera intención, la de enviarla para que sea leída y una segunda resolución, la de ser eliminada o guardada. En ambas situaciones se cumplen funciones. Son distintas pero ambas se ajustan a necesidades precisas. La experiencia de escribirla existe tanto si es enviada como no. La interacción con lo que se dice en ella aclara ideas y  ayuda a tomar una posición sobre el asunto tratado. Hay una elaboración, es decir, una reconsideración en el modo de pensar y de estar en el mundo o una contribución a las interpretaciones reinantes del mismo. Lo que se hace con una carta que va dirigida a alguien en particular es esencialmente, desde el punto de vista creativo y de proyección psicológica, parecido a lo que se hace en un artículo o en un libro. Evidentemente aquí hay un gremio (puede haberlo) o un contrato que paga a tanto la palabra o la línea, si eso se obvia queda la necesidad del autor en decir lo que piensa, algo absolutamente básico en el vivir. Forma parte de los actos fundamentales del ser: su autoafirmación.

Hablamos, respiramos, escribimos...integrándonos en un circuito de creaciones y de razones para vivir. En el escribir hay un propósito de hacer; hacer en el sentido de hacer algo nuevo, crear. El deseo está instalado antes que el hacer real. El parámetro de la creación mueve al proceso.  La intención de organizar las ideas o inventar una historia empujan la militancia intelectual o la dinámica productiva del/a autor/a. La perspectiva del libro configura reversiva o inversamente al novelista. Una vez puesto en materia, es la trama la que lo lleva a él. Tiene, evidentemente, una cierta autonomía pero su poder con sus personajes no es absoluto, del mismo modo que el reportero, que hace una crónica bélica, enviado a uno de los fregados planetarios aunque no vaya a primera línea de fuego y redacte sus notaprens desde el hotel tendrá que decir algo de lo que sucede y no podrá inventar los datos. La ortodoxia del texto pide una honestidad sobre la verdad de lo que trata. El inventario de recursos imaginarios no suple la falta de una lógica expositiva.

Mientras encuentra su punto de conexión con aquello que indaga, escribe y trata de expresar se encuentra con que lo que va surgiendo le va enseñando y le va modificando en sus prosas y maneras. Escribir un libro es gestar una historia que no es solo de papel o digital. Es también una historia intrapersonal. Esa tesis es fácil de admitir cuando se trata de hacer novela histórica o cronicografía de acontecimientos y personalidades y pone en contacto la autoría con temas dramáticos. Pero en general ocurre con toda la experiencia creativa en su conjunto. ¿Un autor donde está, en sus decires verbales en los ratos de comunicación íntima o en el conjunto de su obra, si ésta también incluye cosas del orden de lo personal?

El autor en bruto, el intencional, el que empieza, o el que tras varios años intentándolo sigue en el fárrago de sus prosas sin  satisfacerle nada de lo que tiene hecho como algo definitivo, tiene una relación con la escritura en grado de tentativa. Técnicamente lo escrito es cualquier cosa legible que tenga un sentido. Es decir que aclare lo fundamental: de qué sujeto se trata, el encargado de la acción, con el tiempo verbal preciso de esta acción y para el asunto que es. Aparentemente es sencillo. Una historia por complicada que sea, por el número de personajes que salen o el volumen de referencias que haga es una construcción literaria si puede pasar por la lavadora de los aclarados y responder a las preguntas básicas: quién es quién y quién hace cada cosa. Tampoco es una condición indispensable.   El mercado literario tiene una cierta cantidad de producciones circulantes que no responden a esto en todo momento y que sin embargo satisfacen otros asuntos o demandas lectoras.  Hay muchas literaturas experimentales que tratan de crear sensaciones condicionando la lectura de una determinada manera. Tampoco hay que acudir a extremos complicados como la escritura inversa de espejo de Leonardo da Vinci para filtrar miradas indiscretas o lecturas inconvenientes pero cualquiera puede proponer sus modelos particulares de expresión. A lo más que se arriesga es a pasar por la incomprensión, que tampoco es un potro de tortura, claro que a veces pasa bajo la carpa de descalificativos lesivos, y con suerte puede  sentimentalizar y sintonizar quien le lea más allá de las palabras y conecte con lo que dice más allá de las formas.

La literatura antes que un acto formal es un acto de significado. Esa es su grandiosidad que la configura como una cantera de multitud de rostros y maneras. No  admitirla por sus proposiciones diferentes  no es en realidad un conflicto entre autor y lector sino entre texto y cultura. Conflicto del que no se han escapado distintos campos artísticos. En cada nueva forma artístico-expresiva, la de una pintura no figurista, la de una escena en un anti-plató, la de un mimo en la calle,  la de una escultura humana siempre se habrá tenido que contar con el factor-rechazo. No todos los implantes y trasplantes son asumibles por el organismo. Siempre habrá quien pontificará que el cuadro  que está viendo no es pintura, que el ejercicio escénico al que acude no es teatro o que el texto que lee no es admisible. Siguiendo del hilo de las negaciones, el lenguaje sería reservado para los que hubieran aprobado Selectividad y los demás serían (seríamos) condenados al silencio.  Por ahora estamos a salvo: la policía lingüística ni siquiera es pensable más allá de la ficción. Y quiénes saben que tienen un saber  se arriesgan a prodigarlo aún a costa de chocar con quienes teniendo otro no admiten ninguna opción para ampliar el espectro de su educación. Seamos educandos los que queramos ampliar horizontes y dejemos que sean sobrados quienes ya lo saben todo. La pregunta es dónde está el límite de las ambiciones de los unos y de los fortines de los otros. En todo caso a nadie le es dable decir quien vale o quien no vale para escribir. Los expertos en talentos pertenecen a una saga extinguida. Todo es enseñable y crear también lo es. Deploro más que a los calificativos y juicios valorativos a quienes hacen de maestros de ceremonias, en presentaciones de libros o en calidad de prologuistas, como si puntuaran un examen de curso obligado. La escasez de genialidad no da para tanto y es un tanto o plasta que alguien venga a decir si un texto es bueno o si es malo. Tales categorías genéricas y con tono de ultimátum no sirven de nada. Lo que sí sirve de verdad es la propuesta concreta de correcciones y el mismo criterio de corregir como una extensión de las necesidades creativas que contrae un manuscrito original.

En las cocinas intelectuales y en  las salsas palabreras toca dirimir entre lo retórico como  arte del bien decir y de la elocuencia,  en una perfecta adecuación entre expresión y contenido según Pérez de Ayala, y las retóricas -o rollazos- que llenan páginas y ocupan tiempo atencional sin vehicular mensaje alguno.  La una nacía al amparo de la democracia griega antigua  de una forma empírica creada en el –V por los sicilianos Corax y Tísias haciendo análisis de oratoria, desarrollada posteriormente por los sofistas Gorgias y Protágoras que tuvieron el deseo expreso de conseguir el máximo de eficacia práctica con el uso de cada palabra. Tuvo su salto al estatuto filosófico con Platón  en Fedro y con Aristóteles en su libro del mismo nombre Retórica y los logógrafos Iseo, Antifrón e  Isócrates trataron de que fuera un método concreto codificándola. Durante la época helenística la retórica mantuvo un florecimiento con Demetrios de Falera, Hegesias de Magnesia  y las escuelas de Rodas y Pérgamo. Fue a partir de ese momento en que el retórico se convertía en una de las figuras intelectuales más destacadas del mundo antiguo rigiendo en su grado superior la enseñanza del mundo antiguo. En el mundo romano, que es del que tenemos referencias más conocidas, no se desarrollo hasta el –I con la anónima Retórica de Herennios culminado en el +I con Séneca el retórico, Cicerón y Quintiliano. Posteriormente entres  los siglos +II al +IV perdería su importancia fenómeno vinculado a la caída de las formas democráticas griegas.

Lo retórico iba vinculado al arte de bien hablar y a la oratoria pública. Por extensión ha alcanzado el campo de lo escrito en la misma medida en que el ágora y los foros de la palabra hablada tienen una escenificación episódica y en marcos productivos infinitamente menores a los escritos. El proyecto elaborativo de algo pasa necesariamente por la escritura y su estado de desarrollo queda en grado de tentativa o en grado de consumación según las habilidades de la capacidad autora que haya detrás. Si los textos magnos lo hubieran aclarado todo no seguiría siendo necesario re-escribir sobre sus temas, sin embargo la literatura es una herida abierta o un manantial fluyente –según los estados emocionales con que se tome- del que no paran de surgir innovaciones y maneras ocurrentes. Lo que un texto dice es lo que su autoría no ha encontrado otra manera de decir. Es un hecho extraordinario asistir a la primicia en forma de lectura de ese combinado de sentir y decir de alguien que intenta expresarse. Al acercarnos a un original podemos hacer de espejos  lo mismo que a un libro reprografíado, lo que no le es dable a nadie es dictaminarlo como literario o no. Tampoco tiene mucho sentido prodigar en  las opiniones dualistas  del sí-no con respecto a una multitud de campos expresivos. Muchas polémicas en muchos temas se mantienen en la binariedad: es científico-no es científico, es arte-no es arte, es original-no es original, es académico-no es académico y así sucesivamente, cuando quizás la posición binaria ante cualquier estímulo, propuesta o acto ajeno es el de si te  proporciona un nuevo contenido atractivo con el que conectar o  te deja indiferente porque no tiene ninguna novedad.

La escritura en grado de tentativa es la fase indispensable para alcanzar el estatuto de madura: la de coherente, arquitectural, compensada y fluída. Del mismo modo que la autoría bruta y vasta forma parte del proceso formativo (y fundamentalmente autodidacta) del que se destile un nombre que pueda ser referencia de calidad, profundidad, rigor y pasión artística. En definitiva para hacer algo extraordinario hay que pasar por la persistencia de lo ordinario, para ser escritor hay que ejercer  antes como escribiente, para hacer literatura toca profundizar en la escritura.

La narración media.

La categoría de la narración media.   

 

El relato medio deja de ser  una construcción breve y se con vierte en un espacio temporal considerable.  su constitución admite atenciones para cuartos de hora o más. Aparecen personajes y sus caracterizaciones y crean un entramado que podría dilatarse a gusto del autor. en realidad un relato medio podría ser una propuesta para una novela o para una continuación seriada de ellos a modo de entregas que hablaran sobre las triquiñuelas y aventuras mundanas de tales o cuales protagonistas. En todo caso la longitud de un itinerario literario medida en número de palabras o número de páginas admite muchas fluctuaciones. Por mucho que se quieran discretizar unas densidades en cortas, medias o largas no agotan todas las posibilidades porque dentro de cada una se podría hablar de las muy cortas, o de las muy largas, o de las medias fuertes o de las medias breves.En fin, un galimatías que no tendría mayor éxito que el de los  sociólogos definidores de las clases sociales intermedias, que con todo el aplomo de su seriedad parecen saber de lo que están hablando. Cuando menos el escritor es  lo opuesto a un clasificador de su producto.

Es antes un productor que un archivador de lo suyo. Pero en el peor y en el mejor de los casos, un mínimo de orden jerárquico de sus productos debe establecer un día u otro. En mi caso, la avalancha de textos de diferentes longitudes, contenidos y lenguas por las carpetas táctiles o digitales (no por los cajones, eso ya pasó a la historia)me ha obligado imperativamente a hacer una clasificación-base de la que ha surgido este dossier de textos intermedios o de longitud media que establezco por establecer un nivel numérico, a partir de las 7mil palabras o unos 10 folios. De hecho es un criterio escasamente riguroso porque pueden haber algunos con algunas palabras de menos y otros con algunos folios de más que pueden acercarse a la noción de novela corta. Al final lo menos importante es la cantidad de texto contenido en cada título y sí la posibilidad de ensamblar los unos al lado de los otros.

La narración de longitud media es una excusa metodológica para volcar pensamientos o escarnios y en definitiva análisis  ocultos o solapados sobre aspectos de la vida o imaginaciones derivadas de ellos. Son aperturas de ventas por las que mirar o pastillas que examinar por el microscopio, limitadas necesariamente a desarrollos que aunque tengan posibilidades de descripción, no les son concedidas por el momento. Son una aportación de ocurrencias para momentos que contribuyen a una segunda realidad  para un goce privado en el que lector y autor crean un binomio sutil y secreto que no puede ser declarado. Tanto el uno como el otro pueden sentirse por momentos incomodados al verse reflejados en situaciones descritas y por momentos superiores, al sentirse estar muy por encima de las majaderías que puedan ser retratadas.

Difícilmente en un relato medio se puede expresar todo lo que potencialmente contengan las situaciones y protagonistas abordados.Es pues la invitación  a una trampa.A la aceptación de un protocolo y a la exposición de un argumento incipiente necesariamente condenado a terminar pronto. Algo  interesante si el relato no es muy bueno y algo terrible si por el contrario excita la imaginación de tal manera para desarrollos ulteriores. En este caso la mejor propuesta  que se puede hacer es invitar a las imaginaciones libres a que continúen aquellos argumentos a su libre antojo o a las escrituras nuevas a que los  expositen con otros bríos. ¿porqué no? la vida está repleta de novelas empezadas y por acabar. ¿Porque razón una autoría debería quedarse  solo en el primer osado en abordar una construcción literaria?. Adelante pues con la imaginación:la madre de todo futuro y desde la lectura: un acto ya creativo de por sí, no os neguéis a saltar a la escritura: otro acto creativo más en la farándula  de los aventureros fronterizos entre lo real y lo irreal.

El sueño del escritor

 

Incluso Fernando Pessoa, una  de las encarnaciones del desasosiego, no se abstuvo de expresar su voracidad creativa,   tras declararse no ser nadie ni ser nada, autoafirmándose detentar todos los sueños del universo.

Un autor son palabras. Quizás es quien sabe más que nadie que la vida pasa por el texto y la vida, en todos sus contextos, no es más que una justificación para esencializar sus pronunciamientos expresivos.  Un texto es un sueño disfrazado de proyecto, análisis, relato y tantas otras denominaciones de la cosa escrita. Un texto es el producto resultante de los trasiegos con las materias primas de las que se vale alguien que tiene por oficio la creación. Mucha gente ante la arcilla tan solo experimenta la masa informe, el alfarero sabe que contiene formas que concibe en su cabeza y construye con sus manos. El escritor que un dia muy lejano deseó serlo sin saber muy bien en qué se metía se encuentra abrazando una disciplina existencial de la que ya no puede escapar. Lo mismo que el cuerpo biológico carga con el sujeto, tenga o no definida su identidad, y lo empuja a ser vida aunque no tenga la total consciencia de eso, el ángel del escritor le empuja a pasarlo todo, o mucho, por la palabra escrita para dejar testimonio de sí y de sus encuentros con el saber y con la existencia.

 Posiblemente la definición profesional de escritor era más adecuada unas cuantas décadas atrás. Es un substantivo equívoco cuando no maldito en algunas apreciaciones. La tecno comunicación está permitiendo rescatar a la gente de su ostracismo y poniéndola a escribir. En principio con pequeños productos que no pasan de un saludo de encabezamiento, un párrafo de cuerpo y un saludo de despedida. Los tiempos de las misivas en tarjetas postales ha dado paso a emails más o menos descriptivos o más o menos reflexivos. La gente toma la palabra por la vía del teclado. Antes el uso del teclado de la máquina de escribir  era poco menos que impersonal o considerado como insultante ahora nadie exige un mensaje autógrafo por envío digital aunque posiblemente habrá soft para poderlo hacer.

Todo el mundo deviene escritor en alguna dosis aunque no se lo haya planteado, de la  misma manera todo el mundo es hablante en la dosis que sus ocurrencias y la escucha o paciencia ajenas se lo permitan. Pero un escritor de oficio, con o sin beneficio, busca algo más que el texto puntual o de encargo. Vertebra su expresión en un eje de ilusión: el de influenciar a sus lectores, y a partir de ahí formar  poco o mucho parte del pensamiento contemporáneo. Cada época tiene una cuanta gente singular que hace dar pasos de gigante a la especie entera por su capacidad de pensamiento. Escribir es una constatación, una crónica, una forma o manera de continuar con la existencia profesionalizando en un grado y otro este decir, formar parte del pensamiento es cuando lo escrito pasa de un lugar a otro como néctar sustancial del que puede libar toda una época. Evidentemente esto son palabras mayorías. La mayoría de escritores pasan a ser una referencia cifrada de su o sus títulos en un grueso libro –el ISBN más voluminoso que el de muchos volúmenes de páginas amarillas de circunscripciones provinciales.

Basta ir a una biblioteca surtida o a una librería para darse cuenta de que el ejercicio de escribir y, además, hacerlo con suficiente rigor como para que una editorial arriesgue una inversión en publicar una tirada de ejemplares, es una actividad profesional muy productiva y permanente. A veces me he sentido abrumado ante tantos libros seguramente por la intuición que jamás tendré tiempo suficiente para leer todos los que me interesan o necesito leer. Los libros contienen mucho mas que la circularidad de las conversaciones sostienen a pesar de lo cual muchas veces se quedan por años esperando primeras lecturas o ser mirados con detención página a página.

Antiguamente algunos médicos llegaron a prescribir la no-lectura para no inquietar el alma o salvar restos visuales de sus pacientes. Borges y Cortázar[1] pasaron por esa experiencia. En otros términos más caseros algunos padres autoritarios, maestros severos y terapéuticas proteccionistas han visto con malos ojos como sus hijos, alumnos o terapeutizados vagaban por lecturas que les ponían en contacto con otras opiniones distintas a las de aquellos. Finalmente el libro simboliza  dos funciones completamente distintas: un saber cuidadosamente conservado y una influencia perniciosa. Pertenecer a una categoría u otra depende de las censuras de cada época y de la capacidad creativa de cada autor en disgustar al reino de los hegemónicos. Sartre fue considerado como el diablo en persona por le Figaro por escribir como escribía. No siempre pues escribir y publicar sirve para ganar medallas y honores, ni siquiera reconocimientos intelectuales de un trabajo de investigación concluido, sino que puede ser la vía más directa y probada para hacerse enemigos.

El sueño del escritor está por encima de esas consecuencias. Se bate entre lo que necesita expresar y lo que sabe y no puede contener solo para si mismo. Se debate consigo mismo y con los demás a propósito de sus campos de interés y su dedicación metódica a escribir. Escribir, a pesar de ser tomado como un recurso cada vez más masivo, sigue siendo una actividad minoritaria y sospechosa. Sospechosa para quien no la practica y no entiende que la haga quien la hace. Eso puede alcanzar a la inmediatez de las personas con las que estás: tu propia familia o tú pareja. La sociedad es tan materialista que define la coherencia de las actividades en función de su justificación económica. Si se hacen cosas para el busness o para el salario o respondiendo a las exigencias de un contrato no hay nada que objetar. El razonamiento subsistencial es inferido por delante de todo lo demás. Tan pronto escribes para complacer tus propias preocupaciones y como instrumento de elaboración que te permite reflexionar sobre ellas te ves abocado a tenerte que defender episódicamente por elegirlo como tu campo de creatividad. Eres un obsesivo, un desconsiderado por pasarte más tiempo al ordenador que con personas tangibles, un descuidado con otras actividades cotidianas y, como remate, un idealista que quiere hacer con palabras lo que no hace con otras formas de acción.

Depende, claro está, de aquello en lo que se especialice y los motivos concretos para cada texto que construya pero en principio el sueño del escritor ambiciona alcanzar las calves de las cosas que no consigue, ni puede conseguir e incluso descarta, poderlo hacer con su cuerpo o con sus manos. Al poner o tratar de poner las cosas en su sitio el escritor pretende una forma de reparación histórico-biográfica. Es una forma de autodefensa ante el mundo y de lucha contra las injusticias que le tocan vivir. Menandro dijo que el hombre justo no es el que comete ninguna injusticia sino el que pudiendo ser injusto no quiere serlo. Evidentemente vivir es equivocarse o caer en multitud de equivocaciones. El escritor no se libra de hacerlo solo que al repensarlas mas tiene mas medios para sus rectificaciones. Escribir es en todo caso una plataforma desde la que oponerse a las afrentas del mundo. El que no castiga el mal manda que se haga, dijo Leonado da Vinci. En efecto esto nos acusa a todos: tan pronto dejas de intervenir en el mundo para hacerlo más habitable y mejor estás favoreciendo la perpetuación de sus problemas.

Las novelas y los relatos podrían ser definidos como formas implícitas de crónica o crónicas suficientemente desfiguradas o enmascaradas para denunciar situaciones temporales y comportamientos sociales. Gracias a los sueños de multitud de escritores, incluidos sus sueños de grandeza, la historia de la cultura dispone de una abundantísima documentación de lo que ha sido, es y espera ser la humanidad. Otro asunto es que las generaciones del futuro utilicen ese legado con suficiente destreza para poder vivir nuevas  prácticas de felicidad que han sido históricamente negadas.

 



[1] A los 9años de edad escribió su prmera novela.se instaló en Paris..Un medico le recetó de niño que no leyera en 4 o 5 meses.

 

Del dosier al libro

 

Es bastante más difícil escribir un libro de ensayo  que  un artículo fragmentario sobre el mismo tema. Lo mismo se puede decir en cuanto ala narrativa: es más difícil construir una novela que no un relato o un cuento. Sin embargo la suma de unas docenas de  artículos, que pueden ser de alrededor de mil palabras cada uno, da lugar a un  dossier de una cierta envergadura que se puede convertir en libro con algunas intervenciones que coherenticen el enlace entre sus partes. También la suma de varios relatos puede llegar a tener una coherencia compactada por el estilo o con algún tipo de relato que haga de nexo de todos los demás.

Lo ideal para escribir un libro es centrarse en él y producir un continuum elaborativo sin apartarse del objetivo propuesto de una investigación, una línea de reflexión o una descripción. Eso hace que cada capítulo sea consecuente con el anterior y predetermine el posterior. En cambio la federación de artículos puede dar a lugar a una cierta desconexión. Hay muchos libros en circulación que son el resultado de ensamblar dos o más textos cortos que comparten un cierto campo temático. Pueden ser también el compendio de conferencias. Hay, además, libros que necesariamente sol ose pueden hacer de esta manera porque existen muchos productos breves que no por su menor extensión significa que formen parte de la literatura menor.

La ventaja de un libro con artículos de ensayo escritos independientemente los unos de los otros o de relatos que empiezan y terminan cada uno en él mismo, es que permite la lectura de algunas de sus partes sin tenerlo que terminar entero.

Es mucho mas sencillo escribir un articulo corto que no se auto obliga a decirlo  todo sobre algo que un ensayo que por su titulo y envergadura sí pretende un gran desarrollo elaborativo sobre lo que anuncia y se ocupa. A veces textos breves contribuyen de formas más decisivas que textos largos aunque no creo que se pueda hacer una predicción de ello. El tamaño no es lo que predetermina la función. La envergadura de una tesis no tiene porque ocupar mucho en su explicación y sin embargo ocupar siglos de atención en la historia del pensamiento humano.

Dada la facilidad y facticidad de un artículo se puede escribir en términos de completar a otros ya hechos o por hacer de tal manera que en su redacción ya se hace como capítulo. La diferencia fundamental de un articulo y un capitulo es que éste se hace sabiendo a priori que forma o va a formar parte de algo mayor mientras que aquel se hace completamente disociado de si se va a continuar en esa línea de elaboración. Basta adoptar el criterio afirmativo de que un articulo nunca agota aquello de lo que habla tanto por su extensión narrativa como por el tiempo en que es elaborado. Algo queda por decir y algo más se añadirá a las tesituras de su campo de reflexión. Lo interesante de un artículo es que puede ser elaborado y terminado en un corto periodo de tiempo y ponerlo en circulación por el mismo, un libro necesita mucho más tiempo y se espera más de éste. Hay libros sin embargo que no siendo gran cosa en tamaño pueden serlo en sus consideraciones. Ángel Pestaña escribió un pequeño e instructivo libro, Lo que aprendí de la vida, que pone al descubierto la diferencia entre el deseo revolucionario  y la realidad de lujos postrevolucionaria repleta de contradicciones que le costó de asumir al autor. Otros autores hemos hecho del relato de la vida una continua cantera de información, análisis y enseñanzas. Es posible que la literatura resultante no pase de una circularidad continuamente renovada en torno a los mismos temas eje una y otra vez. Prefiero la literatura perso-analista, un brido entre la crono-personalista y el análisis de entornos, coyunturas y temas externos. A fin de cuentas el privilegio del escritor es el de poderse tomar a si mismo como tema literaturizable. Si lo viene haciendo con otros personajes que encuentra en sus ires y devenires por el mundo ¿por qué motivo debe privarse de hacerlo consigo mismo?

El texto escrito sea en la forma expresiva que sea no se limita al estilo ni su valor formal es el vehicular con el que dice las cosas. Por encima de esto es su valor de mensaje. Finalmente es secundario si lo leído lo ha sido en un libro del tamaño equis o en un ensayo determinado, lo que importa es el qué al como, incluso el qué al quien. No se pueden leer las cosas en función de su marca de autor sino en función de su condición de verdad y de interés formativo. Hay una fidelidad del lado de la escritura en escribir aquello y solo aquello de lo que se está completamente seguro y una fidelidad del lado de la lectura en aceptar aquello y solo aquello que cuadra con una coherencia y una versatilidad. Demasiados lectores y demasiados autores se ponen de acuerdo en engañarse mutuamente leyendo unos lo que les impresiona (iluminismos de nueva era de toda clase de rarezas) y escribiendo los otros para el consumo de un público ávido de ideaciones cuanto más exageradas mejor. En tanto que un autor se rinde a una cuota de mercado deja de ser un escritor para ser un comerciante. Jeanne Moreau redefinió la moral de una forma muy peculiar: es lo que nos permite ser fieles a nosotros mismos. Escriba en los términos que sea ninguna cantidad ni tema textuado permite fallar al criterio esencial de la ética personal. Lamentablemente es posible la creación, como tantas otras actividades humanas, sin ética. Espero que el tiempo y la comprobación del o que es o fue cada cual vaya poniendo en el lugar al que pertenecen a cada cual: los unos a la postración y los otros al primer nivel de atención. Aunque no hay que hacer demasiado caso a esta clase de predicciones. Ni el ostracismo es sinónimo de malo ni la fama lo es de bueno, a menudo es al contrario por factores de fuerza que preferencian a unos por interés y recriminan a otros por miedo.

 

La cantera elaborativa.

 

La cantera es una explotación a cielo abierto de la que se extraen materiales para su manipulación posterior. Sirven para la construcción o para su adaptación a otras funciones en otras partes. La cantera elaborativa es un archivo abierto con textos iniciados y elementos auxiliares tales como citas o referencias para desarrollarlos. Pueden estar durante años con el solo enunciado de sus títulos o con una primera estrofa. Es una forma cómoda y fácil de tener textos iniciados a los que volver para terminar de desarrollar en la medida que se cumplan 3 condiciones: que se sepa ya lo que se quiera decir, que se pueda hacer incorporando los datos necesarios y que se tenga tiempo para combinar las dos cosas y producir un resultado en forma de artículo o de texto terminado.

La ventaja de una cantera abierta es que siempre se puede acudir a ella para retomar temas pendientes y la desventaja es que terminan por tener retales, fragmentos y restos de trabajos que se arrastran por tiempo sin encontrar el momento idóneo para reciclarlos. Una cantera también puede tener en espera ideas tomadas en préstamo de otros autores o sentencias dentro de una fraseología conocida que sirven para incluirlas dentro del desarrollo de un texto propio al que se desee apoyar con aquellos. Ya ha sido dicho que cada vez que se cita un autor se corren varios riesgos de los que no está exento ser acusados de una ostentación superflua de saber. La cantera hace de recurso permanente para mantener en activo un proceso de elaboración continuo sin pasar por los desagradables estados de impasse o dubitación.

 No puedo referir la experiencia personal directa de estar en crisis creativa sin saber que decir o qué hacer ante un texto como objetivo en el que no sé por donde empezar. He oído eso declarado por otras personas: la página en blanco como reto o como desierto en el que crear un oasis. Presiento que la creatividad es básicamente metodológica y una forma de metodologizarla sistemáticamente es tener elementos auxiliares con que irla haciendo.

En las pautas creativas para preparar una conferencia se puede ver más fácilmente la manera con que funciona una cantera o la parte de ella que se quiera ocupar del tema de aquella. Desde el momento en que queda asignado el compromiso para hacerla, con un titulo y un acotamiento de campo, perceptivamente se puede ir cribando todos aquellos elementos que espontáneamente se van encontrando y puedan ser utilizados: datos y referencias, citas, recensiones, noticias periodísticas, resúmenes, ideas. Toda esa sopa de ítemes puede quedar guardada hasta que el esquema ponencial quede decidido y vaya echando mando de lo que necesita de ella. En principio un texto se puede hacer de la misma manera: cuantos mas referentes utilice más enriquecido será. Desde luego no es ninguna obligación poblar un texto de datos, depende de su pretensión. Los textos de la filosofía clásica se distinguen por citar o referir muy poco a otros y por elaborar por cuenta propia el pensamiento de autor.

Aceptar o planificar un titulo sobre el qué escribir es contraer un auto compromiso creativo. El título expresa el deseo, el texto terminado su satisfacción. La técnica que vengo empleando desde la llegada de la época digital es tener abiertas este conjunto de canteras elaborativas repartidas por campos temáticos. ´Surgió espontáneamente a partir de tener en un solo documento material-madre para alimentar artículos de no importara que especificidad. Es una técnica sencilla y nada difícil de mantener: basta tener en el directorio espacios reservados para los deseos elaborativos y para las referencias de memorias que puedan facilitarlos hasta su fase final.

Una lista de canteras elaborativas es más o menos larga según las ambiciones creativas de autor[1]. Se puede representar por los socorridos diagramas de Venn[2] en cuanto a que son conjuntos referenciales en movimiento dentro de un mismo plano que pueden ser independientes los unos de los otros o tangencializarse o entrecruzarse para aportar informaciones útiles a una demanda elaborativa concreta. Son, en cierta manera, las despensas inmediatas de las que se puede nutrir un intelectual sin tener que acudir para cada párrafo a buscar referencias a las fuentes organizadas en enciclopedias y otras bases de datos. Las canteras hacen de fuentes pre-tratadas que auxilien al discurso en el que uno se mete con ganas de entresacar una claridad o dar un paso más en la comprensión de algo.

Para quien desee escribir o iniciarse en el campo, especialmente del ensayo, le recomiendo la técnica de crear sus propias canteras. Es una forma funcional de un aspecto de archivo particular. Un autor sin archivo tiene motivos para sentirse un inútil. Se puede definir al escritor, aunque me temo que llego tarde y que alguien ya lo habrá hecho,  como la resultante de su pulsión creativa y de sus recursos de datos.

Aunque eso no sea para todas las situaciones lo esencial lo mas llamativo del ensayista o del ponente es que tenga cosas concretas que decir, por tanto datos, y que estos sean fiables. Todos esos datos que maneje en un momento dado no significan que los custodie en su memoria biológica de manera permanente. Transcribirlos en el contexto de un relato o de un artículo es una forma de guardar los apuntes que se tienen sobre algo o sobre alguien. En todo caso es llamativo quien los maneja y cuando menos se hace portador de los mismos, de lso cuales siempre se puede aprender algo. Por malo o rechazable que sea un autor se puede recuperar la referencia que transpola. En una ocasión me sucedió que lo  que mas fue valorado en una de mis cartas por mi destinataria no fue todo lo que conté sino la cita que transcribí de alguien acerca de traer la simpatía y el color de la vida con un mismo si quiere encontrárselos en sus viajes por los lugares. Vale, toca encajarlo todo. Lo cierto es que el propio texto se puede validar más, cuantas más referencias útiles incorpore.

El símil de la cantera elaborativa con la cantera-mina de la que extraer minerales o materiales con los que levantar edificios no está mal del todo. Lo mismo que en el bloque de mármol de Michel Ángelo que ya contenía potencialmente la obra acabada la cantera contiene la visión del edificio terminado, y la cantera elaborativa la del texto elaborado. Lo complejo de esta es que pueda ser un nido de datos deshilvanados y fragmentos de texto en espera de ser utilizados y que nunca acaben de ser reciclados del todo dejando un volumen considerable de palabras que no terminan nunca de tener una utilidad real. Advertido esto, el escritor podrá actuar como un tecno-elaborador para el que la disciplina de trabajo pasa por la rentabilidad de sus recursos informativos procurando reducir las repeticiones al mínimo y no abusando del mismo dato en todas partes. Evidentemente se puede escribir desde la pura espontaneidad o también no escribir nunca pero eso esta fuerza de la raza de los que necesitan/mos hacerlo para saber hasta donde alcanza nuestro saber y el ajeno.

 

 



[1] Yo tengo 30 pero las que manejo frecuentemente no pasan de la tercera parte.

[2] Venn, J. 1834-1923 matemático británico..Su diagrama  es la representación gráfica de un conjunto mediante una porción de plano interior a una curva cerrada. recurro a la idea plástica de sus círculos porque entiendo que facilita   mucho  por analogía, la comprensión de los intercruzamientos de lineas de pensamientos y experiencias en la realidad.

 

El libro de Viajes

 

Hay una prodigiosa literatura de viajes. Un viajero antes de serlo probablemente fue lector de algunos libros de viajes. También hay escritores que llegaron a serlo despues de contar sus periplos viajeros. Desde el punto de vista del lector, con esos libros  aprendió nombres exóticos y el sabor diferido de la aventura. De alguna manera viajó a través de sus páginas sin moverse de su asiento y si el texto era emocionante palpitó en las escenas descritas como si hubiera estado realmente ahí. El valor de la literatura viajera es que te habla de sitios en los que nunca estuviste y tal vez nunca vayas. Te pone la golosina en la boca y te inocula el deseo de conocer en persona y en vivo aquello sobre lo que te has informado.

El viajero tiene un estatuto especial. Cuando menos se le dirá que es un amante de la aventura y del riesgo si va a sitios impredecibles. Por lo poco es un explorador. En todo caso, eso sí, es alguien que no se resigna a crecer y morir en el lugar donde ha nacido sin visitar mundo. Haber estado en otras partes del mundo y haberlas vivido poco o mucho lo distingue frente a quien solo ha vivido toda su vida en una. La literatura de viajes, libros y revistas, refieren con ilustraciones fotográficas estupendas lugares remotos que al menos deberías ver una vez antes de dejar este mundo.

Un libro de viajes llena al lector con datos y menciones de muchos lugares concretos: nombres de ciudades y carreteras, locales emblemáticos, calles populares, ubicaciones de estatuas y museos. Poco o mucho es una guía fragmentaria de la que se puede tomar nota para tener en cuenta las indicaciones una vez se llega a los lugares.

Es necesariamente una crónica, generalmente en primera persona, que cuenta  peripecias por tales o cuales países. Su texto debe ser leído con un mapa en la mano –o ahora con el google earth activado- para ponerse en la tesitura de quien hace la narración.

Como género literario no es gran cosa sino va acompañado de la imaginación suficiente para acompañar al viaje real con otras disquisiciones y recursos evocados. Posiblemente el libro de viajes mas extraordinario de todos los tiempos fuera el Quijote de Cervantes, pero ni existió ese loco hidalgo, salvo en la mente de su autor, ni existieron los personajes que acompañan la trama. Es curioso que un libro de caballerías, el último y mejor de todo el género, pueda superar el retrato real de un proceso de viaje. La imaginación siempre supera a la realidad, tanto por lo que hace a recursos inventivos y posibilidades de acción como por lo que hace a la misma manera estilística. Retratar la realidad siempre se debe a su verdad patente, a sus límites. Tratar las cosas con la imaginación permite tratar de lo no real, de las verdades potenciales, por tanto del reino del no-límite. El libro de viajes liga al lector a las tesituras propias de las adversidades de un viaje, las inclemencias, las durezas de los caminos, la búsqueda constante de los recursos, las gestiones, burocráticas de las fronteras, a hipótesis permanente del bandidismo, las conversaciones diarias con gente distinta y la retahíla constante de preguntas estándar: a donde vas-de donde vienes. El viajero moderno se enfrenta a un inicio de conversación continuo que es difícil que vaya más allá porque cambia de interlocutor continuamente. Por lo general hace amigos para un día o para los pocos días que este en un lugar si su tesitura es la del viaje continuo. Si es lo suficientemente despierto se dará cuenta de los significantes principales de cada lugar por el que pasa y aprenderá detalles de las distintas culturas locales. Depende de su trempera existencial si profundizará más en las anécdotas con las que se va encontrando. Lo más probable es que el viajero ducho no muerda en anzuelo de las cosas superficiales y se reserve para las experiencias que realmente valgan la pena.

En todas partes del mundo hay unas constantes que a todo hijo de la tierra le toca enfrentar: buscar comida y alojamiento, informarse de las dificultades de ruta de cada etapa, tratar de aprender palabras lugareñas para empatizar (el francés y el ingles son idiomas comodines pero no suficientes, la inmensa mayoría de gente sigue sin hablarlos) y auto protegerse lo suficiente para no caer en trampas o robos.

Un libro de viajes surge casi inadvertidamente a partir de la crónica personal del viajero. Seguramente cuanta más necesidad tienes de ponerte a escribir una crónica de ti es cuando tus condiciones de vida te llevan por situaciones distintas y tan variables que necesitas un auxiliar de tu memoria. El diario cumple esa función instrumental. Aunque por supuesto una cosa son los diarios personales y otra distinta las crónicas de viaje. Probablemente uno de los diarios mas famosos de la literatura universal es el de Anna Frank[1].

La crónica viajera es un itinerario real, geográfico, un paso a paso aunque no necesariamente  un día a día de las experiencias que se van siguiendo. Si la crónica es de un viajero occidental además carga en su viaje con el karma de sus antecesores blancos por un pasado colonialista con el que no tiene nada que ver pero por el que puede ser sutilmente imputado. En todo viaje hay una cierta dosis de choques culturales, incomprensiones y chispas sobre maneras enfoques básicos de la existencia. Para alguien que ha vivido en las latitudes católicas sus paseos por el mundo islámico pueden resultar fascinantes pero también dar con actitudes absolutamente incomprensibles. Slimane Zeghidur[2]  dijo que “el horizonte musulmán dibuja un círculo planetario en torno a la Meca y el cubo negro de la Kaaba”. Cada cosa tiene su interés y seguramente detrás de la actitud mas criticable hay alguna clase de artilugio mental de alguien que la justifica y la coherentiza con sumas y restas numéricas o acudiendo a una intrincada argumentística legal. Detrás de la existencia de las religiones y de las tradiciones hay siglos de prácticas entrenadas en su auto perpetuación. “El derecho es, con las matemáticas, uno de los más seguros medios de hacer perder de vista las evidencias” dijo Charles de Guardia. El  cronista va describiendo los hechos que ve o en los que participa: habla de panoramas, de interacciones humanas, de ríos, de montañas, de edificios, en un continuum interminable de grandes y pequeñas anécdotas. Puede ir a los lugares más simbólicos de la civilización de los que oyera hablar innumerables veces, leer una reseña sobre Hiram[3] o coincidir en el mismo momento y lugar con un escenario atroz como el de la autoinmolación de Thupten Ngodupt.[4]. Lo que hace un libro de viajes es su viajero al sentarse a reposar y recordar sus cuantiosas anécdotas. Claro que ha habido quien ha escrito de lugares y ha inventado historias de viajes realistas y creíbles sin que haya estado nunca en los sitios de los que habla. Josep Pla se documentaba con los folletos turísticos para sus relatos, y ¿qué escritor en grado de tentativa no acude al diccionario geográfico o a los mapas para ubicar relatos en geografías en las que nunca estuvo?

Comparando literaturas, la de viajes no es la que más me entusiasme. Su crónica tiene algo de rancio, de repetido. Además es una forma de tratar de vivir la experiencia viajera sin participar físicamente de ella. Tal vez haya algo de envidia en los autores que llegaron a sitios donde yo no estuve. Por otra parte cuando viajo no puedo desprenderme de tener una sensación de más de lo mismo en no pocas cosas del género humano. Por lo que hace a paisajes y animales desde la cabina del coche me da la impresión a veces de estar viendo imágenes tantas otras veces vistas en documentales de la televisión. Evidentemente no tiene nada que ver ir al sitio a ver el documental o leer acerca de lo que otro cuenta cuando ha estado en este sitio. Pero la verdad es que una vez en destino hay lugares que dejo de visitar (como ver leones o jirafas en directo en Pendjari en mi viaje en curso por el oeste africano) para poder decir que los he visitado.

Inevitablemente he terminado por escribir mi propio libro de viajes, todavía en curso, a partir de venir a pasar un tiempo a África. Se llama Un Viaje Existencial[5] que para no caer en la experiencia de diarismo, que ya tuve unos años atrás, tiene más de discursivo-critico que de relato narrativo. Es un libro que habla de las vicisitudes de un blanco en el África negra en países que hacen del subdesarrollo su bandera reivindicativa para ser ayudados pero no para evolucionar.

Al escribir sus anécdotas advierto que un libro de viajes puede ser duro de llevar al ser construido obligatoriamente en función del desenlace de las secuencias reales. Como autor no te puedes escapar de tu itinerario aunque hagas evocaciones de otros países y otros lugares o de escenas que hayas vivido con anterioridad. Ese es el reto creativo: escribirlo hablando de sitios mencionados miles de veces pero con un estilo que te haga recrearlos como si fuera la primera vez que una persona hablara de ellos, lo mismo que Italo Calvino en su libro de Marco Polo describiendo Venencia como muchas ciudades distintas. En última instancia lo que un libro de viajes no aporte como una gran aventura sí puede constatarlo como un hecho real al  que  acudir el autor para recodarlo cuando la memoria le falle.



[1] adolescente símbolo de la persecución judía.Escribió un diario durante los meses de su internamiento en un campo de concentración ( el de Bergen-Belsen), donde murió  a los 15 años pocas semanas antes de la terminación de la guerra.

[2] periodista nacido en Argelia. escribe en Le Monde y La Vie.

[3] supuesto constructor del templo de Salomón en Jersualén al que pretende remontarse la fundacióde la masonería en sus orígenes.

[4] tibetano que se prendió fuego en Nueva Delhi para protestar contra la ocupación en China

 

[5] http://unviajeexistencial.blogspot.com/

El ordenador como alter ego.

 

La pulsión escritora es incontenible. Una fuerza interior e inexplicable ruge impetuosamente, no hay modo de calmarla sin la dedicación  creativa o lo que el/la escritor/a considere que lo es. Hay quien dice que solo escribe cuando tiene necesidad de hacerlo o de decir algo. ¿qué opinar de quien escribe cada día por sistema? ¿De quien nunca agota todo el manantial de lo que necesita decir? o, tal vez, ¿de quien no  pasa de ser un grafomaníaco que no para de reescribir las mismas frases en distintas pizarras como autocastigo masoquista? Desde que los escritores disponemos de ordenador portátil, la tecnología se ha aliado con nuestros caprichos y deseos. Antes, nos movíamos por el mundo con un bloc de notas o una libreta artesanal –los mas duchos poníamos una mecanográfica portátil en el equipaje y el papel carbón necesario para hacer al menos una copia de nuestros originales- actualmente los mas afortunados pueden ir con un ordenador de poco más de 10 pulgadas de pantalla. Yo todavía me valgo con un hp de 15, despues de haber probado un Acer de 17 cuya tecla de pausa disfuncionada me llevo por el camino de la amargura durante meses.

A fuerza de llevar uno conmigo en mis viajes como instrumento auxiliar he terminado por rendirme a la evidencia como lo que es: una extensión de mi (espero no vivir el momento futuro en que deba decir eso mismo al revés). En el lo meto todo: mis datos, mis elaboraciones, mis yoes diversos, mis sueños, mis ideales, mis discursos, mis conferencias, mis clases y, por supuesto, todo un arsenal gráfico: mis paisajes, mis viajes, mis relaciones, mis amores. Mi tejido neuronal también contiene todo eso y mucho más pero el ordenador tiene un tree de ramificaciones que en principio me permite localizar cualquier cosa en cualquier momento con una cierta rapidez. Tampoco es tan así, a veces se transdigitalizan cosas o se pierden y no hay modo de encontrarlas. La relación de un sujeto con su ordenador puede devenir de amor-odio cuando deja de funcionar o pierde materiales sin haberle dado la orden para eso.

Así pues todas las excelencias del ordenador tienen sus contrapuntos que en conjunto no me han hecho declararme en huelga de ellos sino todo lo contrario,  siendo un consumidor que va por el personal computer numero 8 de los que he adquirido. He tenido tiempo suficiente para reconocer al ordenador como mi alter ego. Tom Sharpe ya caracterizó en su novelística esa relación de un usuario informatico con  el suyo. Sí, ¿qué seria de mí sin mi alter ego? Desde que vivo en Digitilandia no entiendo como he podido vivir la mayor parte de mi vida usando rotuladores, plumas estilográficas o máquinas de escribir y sobrevivir. Un ordenador se convierte en un compañero de vida. Desde que se abarataron los precios de los portátiles siempre viajo con uno de ellos y en estos momentos ya son muchos de mis textos que he podido escribir en ruta poniendo junto al titulo los nombres exóticos de las ciudades por las que he pasado. Cualquier lugar es bueno para escribir: mesas de bares y restaurants, bibliotecas, dentro de la furgo-vivienda, en mi mesita de aluminio en la playa, en el bosque, en las habitaciones de los hoteles, en los jardines públicos, en la calle, en las salas de espera, en las estaciones,…

El momento del día, para mí, más creativo para escribir es a primera hora de la mañana, despues del desayuno o, incluso, antes de él. Por la noche, antes de dormirme, alguna nueva idea me ha sido “soplada” para escribirla al día siguiente. A veces he de pergeñarla en un papel para no olvidarla. Sin mi ordenador acompañante seria la mitad de lo que soy, aunque al recordarme de mi época de habitante sin él, tampoco tengo la sensación de haber sido menos, hacer menos o escribir menos de lo que pude hacer y ser en aquellos años. Comparativamente desde que soy un hombre a un ordenador pegado he de reconocer(me) que escribo más que nunca. No creo tener una gran teoría alternativa  simplemente hago de alambique: destilo el mundo que veo, vivo y toco para dejar acto de fe como si fuera un notario descolegiado pero sincero no dispuesto a reproducir las mentiras oídas para repasar una a una, con la analiticidad implacable que supone repensar las cosas, los escenarios que me toca vivir y las experiencias que me toca pasar. Sin mi maquinita de tres kilos o poco menos no podria hacer todo eso. Objetivamente las cosas no variarían mucho. El mundo seguiría prescindiendo de textos como los míos sin que se naufragara mas de lo que se hace pero yo, yo me quedaría sin cumplir el destino que, una vez, hace ya mucho tiempo, en una edad prematura que ya no recuerdo, decidí: escribir para poder ser lo que los actos no siempre te permiten hacer. A mi ordenador no le pregunto lo que he de hacer cada día ni me da indicaciones de por donde deben ir los pasos de mi vida, simplemente hace de almacén de ella, es la prolongación de mi memoria biológica. Lo tomo como mi alter ego porque he comprobado por repetido durante años el tiempo y el valor que ocupa en mi plan de vida y en mi planning diario. Lo interpreto asi desde antes del boom internáutico y de las maravilla de la cobertura wifi. Con eso añade valor a sus prestaciones siendo un instrumento de comunicación formidable con otros, a pesar de todas las patologías informativas existentes, la intoxicación reinante en la ciberjungla y los antitéticos bombardeos publicitarios. Externamente, para quienes no conocen la pasión escritora ver a alguien que se pasa muchas horas del día con y en un ordenador puede parecerles una adicción. La vida de pareja puede resentirse dedicando horas a él haciéndose preciso regularlo. Por mi parte lo tomo como una constante diaria pero auto limitada en cantidad productiva. Un artículo o texto por día de unas mil palabras es más que suficiente para enfrentar reflexiones o hacer ejercicios de estilo, colgar un texto por día  para usufructo socializado en la red, también es mas que suficiente. En realidad suelo pasarme de esas dos cifras. Pido disculpas a quien canse esa confesión tecno-personal.

Ordenador, ordenador ¿dime quien escribe mas y mejor de todos los escritores? preguntaría en versión postmoderna la bruja del cuento y el ordenador simplemente agotaría su batería sin dar ninguna respuesta y es que el alter ego es solo tu ego que objetivizas y examinas en sus lagunas y déficits, que también los tiene.

 

Vivir con un Escritor

 

Vivir con un escritor no es nada fácil. Cuando está metido en su trabajo es intratable. No se le puede sacar de su concentración. Está en otro mundo. Su cuerpo se mantiene quieto o con los mínimos movimientos de brazos y dedos, parece que esta en el lugar que ocupa pero todos sus sentidos están metidos en lo que esta escribiendo. Puede estar hundiéndose la calle y no enterarse. Es como si estuviera metido en una meditación que lo blinda de todo lo que pueda suceder. Es imposible hablar con él o interrumpirlo. Para hacerlo hay que tomar precauciones y una aproximación cuidadosa. Lo mejor es no sacarle del imaginario que está habitando. Lo ves físicamente pero mental y anímicamente puede estar en cualquier otra parte muy lejos del lugar que esté habitando en ese momento. Su escritorio y su asiento no son más que muebles de pretexto desde los que catapultarse a donde sea: su ordenador es su panel de mandos con el que viajar por inextricables latitudes. La escritura es su elección pero también es su adicción, su afición, su excusa, su mundo. Me quedaré con las ganas de preguntar en profundidad en un formato de estudio riguroso a una muestra representativa de escritores porque escriben y como consiguen substraerse del mundo para hacerlo. Escribir es esto: una retirada mundana. Para hacerlo bien lleva cuantiosas horas. Lo que en un texto es un digito en un lienzo puede ser un trazo o un punto de color. Mientras las telas ocupan superficies respetables los libros no  pasan de ser objetos densos cuyo volumen no es tanto y su ocupación del espacio tampoco. La vida con un escritor es difícil porque es un tipo a menudo ausente. En lugar de estar de cháchara y metido en la comunicación ordinaria de la sobremesa se va a escribir. Eso solo lo hace un escritor. Un escritor escribe, generalmente escribe más de lo que habla. Su pareja convivencial puede resentirse con eso. Tiene que conectar muy bien con su personalidad para aceptárselo. Puede experimentar celos por dedicarse a un trabajo de comunicación en el género que sea en lugar de dedicarle el mismo tiempo a él/ella para hablar de los asuntos propios de los días o de los grandes temas de la humanidad. No, el escritor necesita dejar las cosas por escrito. No le basta participar de un relato oral escuchándolo o si sabe hacerlo explicándolo, necesita teorizarlo, reinventarlo, tramarlo, transcribirlo o crearlo en un soporte escrito. Cada vez que escribe hace algo más que redactar un artículo, implica su testamento existencial. Hay algo de místico en su vocación no exento de una militancia obsesiva. Cuando la escritura es tomada como un trabajo literario es difícil que un artículo colme todos los demás o un capitulo sea considerado como perfecto. Todos los capítulos y todos lso artículos vienen a completar los déficits de los anteriores. Vive inmerso en la experiencia artística en la que cada trabajo desea superar el o los anteriores. Desde el punto de vista de la persona convivencial pasan las horas y las poses del escritor volcado a su pantalla o teclado pero no se ven siempre los resultados. Si es un profesional de lo que escribe y cobra por ello su nombre aparecerá periódicamente en algún soporte público, si  es un vocacional y no cobra por ello, su nombre será una incógnita y su dedicación podrá ser incluso impugnada por quien no entiende tanto anhelo.

Un escritor es un nómada por el campo del pensamiento y de la cultura. Hay que tener en cuenta que además de vivir contigo vive con sus personajes y con sus tesis. Es posible que despues de su horario de trabajo te hable de algo absolutamente desconectado con la realidad del día y te plantee  vos temas o repase viejos temas como lo más natural del mundo. Sigue clavado en la inercia de lo que ha estado escribiendo antes. Paciencia, no está loco ni ha perdido el oremus, simplemente toma el mundo como un lugar fantástico y presupone que tú tienes que entendérselo. Si ha decidido que lo suyo es escribir es difícil que algo le pare, ni siquiera que esté condenado a ser inédito o a no ser reconocido. Vive por y para la palabra escrita sacando la energia inexplicablemente de no se sabe donde y tal vez fantaseando con que el futuro le servirá lo que deje aunque el presente no lo recoloque en su justo lugar de atención. En cierta manera el escritor es un masoquista privado que se oculta del publico para enfrentar en solitario los grandes dramas. Marco Valerio Marcial dijo que el verdadero dolor es el que se sufre sin testigos. El escritor se pone en cualquier rincón para tratar tanto con ideales fantásticos como con fantasmas desagradables  y también con demonios irascibles. También hay algo de una pretensión no confesa de ser reconocido en su potencial creativo y en su inagotable cantera imaginaria. Los escritores (los y las escritoras, claro, aunque creo que se puede conjeturar en una forma diferente de escribir del lado masculino y del lado femenino) que se dedican a serlo no les colma un libro. La prolijidad parece que forma parte del proyecto biográfico. Lo que no queda dicho en una parte deberá ser dicho en otra.  El conjunto de textos es un tablero interconectado. Palabra a palabra construye un supuesto entramado teórico, una filosofía en el mejor de los deseos, un modelo de vida y de pensamiento y no solo un relato transcrito de la vivida. Las palabras son como las gotas de agua que terminan por atravesar las piedras y los metales mas duros golpeando insistentemente al paso de los siglos. Es posible que sea el instrumento de lucha empleado por los menos fuertes desde el punto de vista físico pero sí los mas desde el punto de vista de la tenacidad. Con las palabras se pueden afinar y afilar las situaciones de las formas más impactantes. Reugesem dijo que en la venganza, el débil es siempre el más feroz. Puede aplicarse relativamente al escritor que no es nada en otra clase de asuntos mundanos y un inútil consumado en muchas cotidianeidades vulgares y se recrece creando libros como si de plataformas de credos que lanzar al viento se trataran.  El escritor no soporta el mundo y para eso ha inventando una forma privada de rehacerlo a la medida de sus necesidades. Claro que no se puede hablar ni de un escritor modélico ni citar a uno solo que pueda servir de referente del que tomar nota para que aprendan los demás. Cada uno cursa su vida con sus manías y sus sistemas productivos. Los hay que se olvidan de levantarse de la mesa para prepararse un café o un té o que se tienen que obligar a levantarse cada 60 minutos para no quedarse encarcarados en sus asientos y otros que no paran de dar vueltas por la habitación como fieras enjauladas para construir lo que consideren una página maestra.

Quien vive con un/a escritor/a queda advertido que no  es tan fácil como parece. El romanticismo bohemio que acompañe a esa elección solo será posible de consolidar a largo plazo si el conviviente tiene su propio ensimismamiento personal, sea porque escriba también o porque dedica tiempo a lecturas maratonianas o porque puede soportar el aislamiento de su compañero/a aunque este a escasos metros o incluso en el asiento de al lado.

El escritor puede ser interpretado como un traidor al ser capaz de contarle a un libro lo que no cuenta con voz en directo a los que tiene al lado, en todo caso como un espécimen raro del zoo humano dedicado a la soledad gráfica, una curiosidad dentro del reino de los solitarios que suele dejar productos en conserva de literaturas para consumos diferidos.

Un escritor naturalista puede convertir cualquier anécdota, contacto humano, hecho intrascendental, minucia cotidiana en una reserva de material para su re-creación. Si es suficientemente imaginario nunca le faltará de qué escribir. Su capacidad creativa será también su locura privada al no sentirse nunca totalmente satisfecho con lo que hace. Escribirá y escribirá hasta morir. Hará de cualquier acontecimiento un pretexto para literaturizarlo. Cuando esté en la UCI si mantiene un mínimo de consciencia y un mínimo de movilidad en los dedos escribirá su experiencia y jamás faltará a su cita con el periódico y la zona de lectores que esperan su palabra mágica o su palabra docta o simplemente su palabra informada u ocurrente.

Saberse leído incrementa de alguna manera el ego. El escritor hace de sus análisis un eje al que vertebrar una atención. Todo lo que no fuera escuchado por su voz trata, indirecta e inconscientemente, de ser subsanado al ser leído por una cantidad de gente. El escritor abnegado creerá íntimamente tener una especie de misión especial a la que no puede fallar. El desierto mundano espera su palabra. Eso tiene prioridad, la relación privada está a un segundo plano, aunque en términos concretos el único que  realmente lo sostenga sea su pareja.

El escritor puede perdonar cualquier clase de barullo doméstico siempre que no le rompa las condiciones atencionales de trabajo mínimas, pero si es un escritor en realidad escribirá en cualquier parte: en los bares y pubs ruidosos, a bordo de ferrocarriles o metros, en bibliotecas y salas de espera, en plazas y calles, en cualquier lugar con cualesquiera clase de ruidos. Las ideas no pueden esperar y aunque haga comedia de ello, la inspiración tampoco. Lo que menos se le puede negar a un escritor es prestarle el rotulador, el papel, el ordenador o el aparato que sea cuando tenga urgencia de escribir. Es como el agua para el sediento. Conocida su psicología creativa la relación puede funcionar perfectamente. Basta aceptarle que cada día de la vida que vivas con él, o casi todos, se va a dedicar a eso y lo va a hacer en horas que suelen ser pertenecer a la familia o a los espacios ociosos.

Cada vez que geste algo será un poco como tener un hijo a medias y te hará participe de ello como si hubieras dedicado la mayor parte de la sabia en crearlo. La vida con futuro con un escritor es tanto más posible cuanto más dedicado esté el compañero o compañera a su propia actividad artística.

 

 

La persecución de la literatura

 

 

Pnop Penh vio en la gente ilustrada a verdaderos enemigos y traidores a su causa de terror. En la antigua china un emperador enterró en vida cientos de personas  tras concentrar a los sabios de todo el país.Los nazis se jactaban de sus piras públicas incinerando libros. El Vaticano ha tenido durante siglos libros colocados en el índice de los prohibidos. Durante el franquismo la policía nacional al registrar una casa, sabía que si había una biblioteca nutrida de libros, sus residentes eran sospechosos, ademas confiscaba libros de curso legal para unirlos a los materiales clandestinos y los tasaba como propaganda ilegal si sus títulos eran explícitamente sindicalistas o reivindicativos aunque hubieran sido editados por editoriales reconocidas.Ante una lista muy cuantificable de este tipo uno se puede preguntar cosas como ¿La biblioteca de Alejandría se quemó por accidente o por intención en contra de su concentración de saber? ¿Los documentos se pierden o se hacen desaparecer? ¿losa textos se eligen por evaluaciones de lo creativo o por intereses editoriales?

 Una buena parte de documentos centrales de las historias políticas recientes y no tan recientes siguen sin ser desclasificados  para entregarlos a la investigación historicista.

No han terminado los días en que nos asaltarán, atropellarán y atentarán por el hecho de tener bibliotecas o de andar con libros debajo del brazo. Los intelectuales aún no estamos a salvo de que nos detengan, nos expedienten y juzguen por el hecho de tener nuestras propias fuentes documentales e intelectuales. La bibliofobia de los estados es latente. Obviamente prefieren a la gente clavada a la televisión como palos de pasturaje de los que no poderse ir lejos con programas de entontecimiento que no leyendo en sus casas, en las bibliotecas o en los parques, a pesar de que por sus políticas de credibilidad inviertan en tales espacios de culturización.

Tener una biblioteca para mentalidades neonazis es ya un detalle que estigmatiza a su propietario. En Farhenheit 451 se  memorizaron los libros que habían sido quemados.. Poseer libros puede ser sinónimo de delincuencia para los poderes que temen a la inteligencia .A Salman Rushdie[1]   le fue puesto precio a su cabeza por decir cosas que no estaban de acuerdo con los fundamentalistas islámicos, a pesar de no contradecir  o no atacar al Corán. Los literatos han sido los espejos de sus culturas y a menudo el único baluarte sobreviviente y  el más explícito de ellas. Pramoedya Ananta Tor, novelista indonesio fue centro de las iras de los radicales islamistas. Candidato al Nobel de Literatura.Ha permanecido parte de su vida en prisión[2] . Nunca se hará suficiente justicia o reconocimiento de lo mucho oque una sociedad debe a sus hijos cultos que sacrifican sus vidas personales y sus opciones lucrativas para ser las voces de sus pueblos o los analistas heroicos de las sociedades que les ha tocado vivir.  En muchas épocas políticas y situaciones de países  se pueden encontrar verdades literarias que fueron apartadas. También aquí:  Gutiérrez Solana autor de La España negra. (reeditada 80 años después)  ha sido un libro más referido que  leído, censurado en su momento.

Desde la óptica de quienes les persiguen y reprimen hacen mucho más que atacar al individuo, tratan de asesinar la palabra, destruir la idea. En el fondo de cada mente fascista hay un pirómano que pretende que no quede nada vivo como testimonio, para a partir de un escenario de cenizas y destrucción reorganizar  las cosas para sus intereses. El destructor del libro se autodesacredita a si mismo pero la lógica que tiene al hacerlo, si a eso se puede llamar lógica, es que destruye la metodología crítica y elimina posibles contradictores haciendo prevalece su discurso de omnipotencia como único. Tras lo cual podrá manipular a su antojo a toda una comunidad social de súbditos.

Basta que alguien piense por cuenta propia para que sea un delincuente. Basta que lo ponga por escrito para que sea tratado como un saboteador de la supuesta paz comunitaria. Basta  que alguien le de difusión para que sea tildado de subversivo. Durante las dictaduras una parte considerable de la literatura tiene circuitos clandestinos. Aún recuerdo como leí algunos textos maravillosos a ciclostil[3]   porque no había editoriales  cercanas donde buscarlos y otros que eran puestos en circulación porque la criba de la censura veía como inofensivos al tratar de temas de otras realidades lejanas[4]  sin vincularlos a la represión como tema en la realidad próxima.

Los libros  incluidos como obras literarios son la resultante de la creación imaginaria junto con las circunstancias en las que nacen y de las que el autor hace de representante o puente generacional. Eduardo Mendoza[5]  sostiene que las novelas son menos hijos del autor que de sus circunstancias.  Pero nunca se trata de mimetismos de lo social sino de sus abstracciones desde que interpretarla, atacarla o defenderse de ella. Su carga renovadora y sus mensajes idealistas no desprecian personajes del realismo cotidiano como el inmortal Sancho Panza el escudero de Don Quijote que en un segundo plano representa la voz supervivencial del pueblo llano. escribir para una sociedad encarcelada hay que hacerlo inteligentemente para superar el ojo censor de sus carceleros. Miret  Magdalena refiere que en los años de la penuria dictatorial sus artículos en Triunfo los conseguía filtrar citando textos de santos católicos, con lo cual el se cubría las espaldas. A cada autor le toca encontrar su estrategia personal de superviviente en un mundo de represores y lleno de represiones fundidas en la tradición de los hábitos.

Escribir tiene algo de visionario y futurista. Escribir para la inmediatez forma parte del mercado de los consumos.escribir para la posteridad, que es el caso de muchos desconocidos entre los que me cuento, forma parte de las hipótesis apocalípticas para,supuestamente, dar  elementos de consolación o ayudas intelectuales para sobrevivir a otros holocaustos por venir. La literatura y la poesía  en cualquiera  de sus soportes frágiles de difusión solo serán justificaciones con las que puentear ideas que irán pasando de boca en boca y alojándose en una mente tras otro para soportar los infortunios de existir bajo el imperio dominante de la estulticia.



[1] Rushdie,Salman, (Bombay 1947->) autor de Grimus, Hijos de la medianoche (premio Booker 1981 y del James Tait black Memorial) y Vergüenza (Prix du meilleur livre etranger), La sonrisa del jaguar .Miembro del consejo de producción del British film institut y del consejo asesor del Institute of Contemporary Arts, miembro de la Royal Society. Sus libros han sido traducidos al menos a 20 idiomas.

[2] El nunca  militó en el PKI y prefiere definirse como un individualista radical. La censura de sus libros se levantó tras lacaida de Suharto y se publicaron por primera vez en Indonesia a partir de entonces. Con sus libros las editoriales extranjeras hicieron sus negocios.Por deficiencias en los contratos para su traducción a 20 idiomas se quedó sin cobrar beneficios  ni drechos de autor. Estuvo en las campañas de Amnistia Internacional para conseguir el fin de su confinamiento.

[3] Como el de La revolución sexual  de W.Reich.

[4] La literatura rusa que consumí durante mi adolescencia.

[5] El mundo del ritmo, coautor con Carlos Pazos. Ganador en Francia de el premio al mejor libro extranjero (creado en 1948). por Una comedia ligera.

La Literatura Plural

 

La literatura aunque se presenta en singular contiene una multiformidad que trae consigo contradicciones y desajustes entre autorías y escuelas. A veces el respeto debido corre un tupido velo de supuesta comprensión y aceptación mutua cuando lo que esconde de hecho son discrepancias y críticas no dichas. Cuando ese corsé no concurre pueden haber ataques con intencionalidad fulminante. León Tolstoi[1] objetó contra Baudelaire y Verlaine no entendiendo como los franceses pudieron atribuir tanta importancia a ellos como versificadores, que según él,estaban lejos de ser expertos en cuestiones de forma y eran despreciables en cuanto a los contenidos que trataban,para él incomprensibles. Por su parte E Roditi dijo de Charles Baudelaire que su teoría del dandismo le exigía que como dandy horrorizase a la mujer que deseaba dominar, o a eso apuntarían sus escándalos como pederasta insinuante ante sus amigas, el dia que se sintiera desamparado por el casamiento de su madre en segundas nupcias. Sin entrar en vidas domésticas y análisis de lo privado para lo cual se requieren muchos datos y una investigación que no queda justificada para la defensa de la pluralidad literaria cabe opinar que  no hay un autor idéntico  de otro ni tiene porque serlo y si trata de ser mimético será otra cosa pero no un creador de ideas e interpretaciones propias. Tampoco hay una persona idéntica a otra con lo cual  persiste el principio de disparidad e individuación. Pretender que el otro, quizás en el fondo el deseo tolstoiano, se parezca a uno o se exprese con los propios estilos y conceptos es, en el fondo, pretender un seguidismo en el que ejercer un liderazgo. En todo caso a favor de Tolstoi hay que reconocerle su honestidad al reconocer su incapacidad comprensiva de los franceses que criticó.  Es una presunción exagerada querer entenderlo todo por el hecho de que ha sido escrito por gente que comparte oficio y temas. La literatura es algo particular y personal y resultado de una ardua elaboración personal.En palabras de  Antonio Tabucchi[2] ”No concibo la literatura y la vida sin manchas”. Vive para el sentido más inmediato q muchas veces resulta ser de orden pequeño.Afirma que en  muchos de sus relatos hay historias q le fueron contadas. La literatura no esta al alcance de todas las comprensiones ni siquiera de los literatos de otros estilos,campos o épocas. como tampoco toda vida referida tiene porque ser del gusto de quien la escucha o sigue. La pluralidad literaria es obvia.La pluralidad es un atributo humano en todos sus campos porque no hace otra cosa que corresponderse con la pluralidad de la naturaleza a la que pertenece.Es así que hay que hablar de ciencias en lugar de ciencia, historias en lugar de historia,  indagaciones en lugar de indagación o amores en lugar de amor.  La literatura es plural incluso dentro de la misma obra de autor. La ambición creativa o la intencionalidad experimental lleva a probar distintos tipos con los que textualizar las interpretaciones. Muchos autores tienen una parte ingente de su obra en estado de inédito o a la espera,tales como Jack Kerouac o Max Aub[3]  con sus múltiples diarios. La literatura puede proporcionar un marco de consentimiento de los sucesos regentes o colocarse frente a ellos desde la critica. Hay autores que han conocido el rechazo por sus opiniones antagonistas como Jorge Amado[4] y otros la incomprensión delos estadistas de su época cuya protagonismo en la instantaneidad les separaba de toda consideración del goce creativo.Goethe había sido interpelado por Napoleón que le preguntó porqué se empeñaba en seguir escribiendo dramas, cuando la verdadera tragedia estaba en la política. En general la gente atrapada por la acción política cuyo caudal de riesgos y seducciones por la erótica del poder tiende a ignorar que lo prevaleciente no es la figura de estado sino la figura de arte. Aquella acaba siendo poco más que un nombre para etiquetar un período histórico mientras que ésta está llamada a atravesar  épocas y gentes y a prevalecer como una representación atemporal del alma colectiva. La literatura es un ejercicio de reflexión o retrospección que proporciona la lejanía conveniente de lo que trata para hacerlo con la mayor serenidad y prudencia posibles. Eliseo Alberto[5] sostiene que  ”La distancia y la nostalgia dan una mirada tranquila”

Jorge Borges[6]   recibió ataques por reaccionario aunque estimo mas su recuerdo como el de un hombre complejo que no vendió su libertad de expresión crítica la conveniencia política o a supuestas razones de objetividad. Sería necesario mas tiempo para que se pudiera construir una posición razonable sobre su obra. anticipándose a ello dijo que “las buenas antologías solo las hace el tiempo” . Al decir de V S Naipaul,al final de su vida Borges de tanto haber sido entrevistado ya se había convertido en su propia entrevista. Llegó a consistir más en sus fotos y declaraciones que no en su obra o persona.

La bienvenida a la literatura es al conjunto de la literatura plural, de todas las literaturas que contiene y en las que los propios limites materiales de la existencia exigirá la selección y la dedicación discriminatoria a autores y temas. Uno de mis deseos de siempre ha sido el de ser lector. La de pasármela tardes enteras leyendo libros y veladas tras la cena comentándolos. ¿Hay objetivo más bello y sosegado que el de pasar las horas perdidas leyendo los legados de las observaciones de cientos o miles de autores? Es una manera de conceder el máximo de tiempo y de atención a discursos o puntos de vista de otros sin tenerlos que soportar en directo y presencialmente.Es una manera elegante de conceder al otro intelectivo una función formativa de la que aprender y por la que radicalizar las  posiciones propias. Posiblemente la de lector es la postura más cómoda puesto que criba lo leído y puede objetarlo mientras que la de autor arriesga la interpretación, el compromiso con una postura y una toma de relación con la vida que se atreve a publicar. El lector no está tan lejos de las tesituras del escritor.Aquel aloja la actitud embrionaria de este y es un modo de puentearse entre el pasivo de saber y el activo de dar a conocer. Aunque toda energía en este asunto es relativo y toda clasificación de acto o potencia es un tanto trasnochada. El lector posiblemente tiene mas facilidad de acceder a la pluralidad literaria dependiendo de la multiplicidad de sus gustos que e lautor cuya obra le exige una concentración y parcelación  si quiere avanzar en investigación o ponderación de lo que relata.



[1]  Autor de Guerra y paz. Ana karenina.  dijo    Dejad vivir al cuerpo sin muletas”.

[2]  (Vecchiano,1943-) La cabeza perdida de Damasceno Monteiro.  Premio Luna dePlata de Vizcaya.

[3] Max aub M.Spinger Marx. (París 1903- México 1972).Mantuvo un inmenso depósito de bitácora:diarios desde 1939 a 1972

[4]  (Pirangí, bahía 1912-) graduado en derecho, diputado y exiliado. Encarcelado por progresista y exiliado  en Francia y Checoslovaquia. Terras do sem fim  (1943)

[5] nacido en La Habana 1951

[6] En los conjurados  recuerda que no hay un instante en que no pueda ser el cráter de un infierno o el agua del paraiso. Ficciones (1944).

No-Modelo e Inspiración

El no- modelo como fuente de inspiración.

La poética hace sus cantos a todo mientras vapulea los demonios que invaden el alma. Lo creativo incluye una dimensión destructiva. En ese todo para el elogio, está la naturaleza en su totalidad como universo catedralicio y las figuras humanas en particular que son objetos emocionales. En la selva humana hay quien llega a creer encontrar modelos a los que seguir más allá del amor o la admiración particular como Gabriel Celaya[1]  con el dirigente histórico del PSOE[2]  o Manuel Gerena con su cante a una personalidad destacada en el movimiento obrero[3] .Comparativamente es mejor poder cantarle a algo que se toma por modelo o referencia que no tener a nada ni nadie en quien fijarse. Las mamás tienen - o tenían- a sus bebés  a quienes cantarle nanas, los enamorados a sus enamoradas a quien glosarle romances, los revolucionarios a las masas oprimidas a las que enardecer con sus proclamas agitativas para devolverles  la dignidad y cada uno de nosotros tiene interiorizado un ideal del yo hacía el que aspirar y poetizar, además de teorizar y practicar en la medida de lo posible. El modelo  es una instancia necesaria.si no se tiene se inventa.Si no se puede acudir a una figura física y tangible se acude a la imaginación con que hacerla. El pintor plástico justifica su arte con el objeto del que toma un diseño pero que libra del objeto mismo. El modelo en realidad nunca está en la cara o en el cuerpo está inmerso en el barro o dentro del bloque de hielo o de mármol. El ideal del otro es la búsqueda estéril de una paternalidad inexistente. Pretender un guía o un gurú o una figura estelar cuya sabiduría ejemplar marque un camino a seguir para todos es andar tras la búsqueda del padre perdido a cuya extinción contribuimos al hacernos mayores. El modelo es fuente de inspiración no tanto por su presencia o prestancia en el concurso de las ideas como por su ausencia que excita la imaginación para reinventarlo a la medida de las necesidades particulares.  tras la traición de los líderes y los descalabros de los ídolos cada ser ha renovado su futuro a partir de mamar la verdad de la nada en el laberinto de un mundo de trampas. Eso me posicionaría mas con Celine[4]  que no con cualquiera de los triunfalismos que venden  modelos sociales o personales que en sí mismos no pueden ser alternativos para nadie. El modelo es inspirativo en tanto es admitido corpuscularmente como antimodelo al margen de la demanda social que pide un elenco de normas y nombres, de formas y figuras, de referencias y certificados ante los que ponerse en formación y aplaudir. A diferencia de lo que sostiene Verdú para con la novela[5] , la poesía tiene mucho que contar no porque tenga una plataforma infraestructural de apoyo sino por la pulsión extendida de incontables personas que no encuentran otras vías de expresión de sus tormentos y verificación de sus opciones.

La falta de modelo preestablecido en lugar de ser una desventaja tiene el valor de incitar a la creación. Un modelo estable lleva a la uniformidad.Los cuadros parecen salidos de la misma mano porque pertenecen a una escuela, también los estilos o los eslóganes. El modelo interiorizado como un ideal expresivo recrea y remodela continuamente.En la forma de la expresión poética se está poniendo de relieve la forma de estar en el mundo y de participar en los juegos del vivir.con Austin sabemos que somos también lo que decimos[6] .

La poesía de la búsqueda continua más allá de la oda o el ensalzamiento a gestas determinadas incita a un plus de razonamiento que no queda expuesto en el texto. su sinopsis deliberada, su sincretismo y secretismo se basan en una inducción deliberada o no a que el poema sea concluido en la mente de cada cual. Balash habla del orfelinato en el que estaría nuestra cultura sin la inducción socrática[7]  a lo que añado la infraestima mental en la que estaríamos entrampados si la teoría no contara con la pasión poética. La teoría en general a través de las distintas líneas ensayísticas de elaboración se mantiene dentro del dastellung, la función expositiva, cuando el lenguaje coparticipa de varias dimensiones en el mismo momento en que es manejado, tal como sostiene Buhler[8]  .El  lenguaje poético utiliza el no-modelo como  pretexto para hablar del tema en sí, del yo en el mundo y de rescatar la yoicidad de su degradación ególatra para conectarla al múltiple universo de los unos que comparten el destino de los límites y la tragedia en medio del caos y del todo.  No tener el donde exacto hacía donde dirigirnos, el modelo al que seguir o el becerro al que adorar tiene como ventaja meternos en la indagación de la deidad de cada cual en el reto de formar parte de un proceso creativo universal.

 



[1] Su obra fue abundante y variada.Comenzó siendo surrealista, materialista y nerudiano, según los modelos de la preguerra, y  luego viró hacía  el existencialismo, y más allá, hacía la poesía social.

[2] escribió un poema a Pablo Iglesias como hombre modelo.

[3]c Creo que fue a Lopez Raimundo pero  tambien pudo ser a Manuel Camacho.

[4] Louis Ferdinand Céline. Escritor.Viaje al final de la noche..Se trató de un hombre desesperado  de un pesimismo total, pero que a la vez le daba una fueza increíble  según contó su viuda Lucette Destouches,afirmando que no era un hombre al servicio de nadie,siendo intransigente con todos. Cayó en el error como otros intelectuales, de perpetrar escritos antisemitas aunque luego se horrorizara ante el holocausto nazi.

[5] Verdú,Vicente. (Elche 1942-)China superestar  el país-aguilar. Escritor y periodista. Afirmó que la novela occidental no tiende nada que contar.

[6] Austin. Su tesis es de que hacemos algo diciendo algola cual tiene un reverso: al ejecutar un acto de habla se dice también lo que hacemos (Habermas).Entiende la fuerza ilocucionaria como la parte irracional del acto de habla mientras que lo racional quedaría contenido en su parte enunciativa.

[7] Balasch,Manuel., helenista, que sostiene que incluso la lengua griega es sólo un instrumento.Y a la vez que sin la inducción socrática el hombre occidental aún estaría infradesarrollado culturalmente. Josep Pla habia manifestado su gran deseo de conocerle dado el oficio de sacerdote de Balasch y su atrevimiento como traductor del disolvente Aristófanes. La aspiración de su vida era de que pudiera ser leido Platón integramente en catalán.

[8] Buhler,Karl., Dastellung (la función expositiva) es sólo una de las tres funciones  co-originarias del lenguaje:las oraciones empleadas comunicacionalmente sirven a la par para  1/la expresión de una intencionalidad o vivencia en el sí del hablante 2/exhibir un estado situacional y 3/para entablar una relación puntual o introductora a establecerla con el escuchante.

La poesía vehicular

La poesía vehicular de lo social.

Una critica tradicional emanada del izquierdismo más radical contra el arte lo había  sido por su sello, o supuesto sello de clase, vinculado a la clase dominante.  Una visión duramente perversa del tema deslizaría las preguntas brutales: ¿quien podía dedicarse al arte sino aquellos que no tenían necesidades perentorias? ¿quien podía cantar sino quienes ya tenían resueltos sus temas supervivenciales básicos? ¿quien podría practicar el bell canto  o ir a los auditorios de ópera sino la burguesía más consolidada? El arte ni siquiera sería considerado como trabajo salvo aquel que tuviera una función propagandismo para el construccionismo de una nueva sociedad.Cualquier otro arte tendría necesariamente el marchamo de pequeño burgués e individualista.

Esa diatriba no tendría futuro pero lastimó seriamente las sensibilidades de los que sólo sabían expresarse desde sus imaginarios y no entendían de políticas, que escribían poemas pero eran incapaces de guionizar las proclamas asamblearias, que no pintaban puños u hoces y martillos pero grafiterian los muros con las gargantas secas del pueblo doliente.

El arte en general ha anunciado su muerte campo a capo, época tras época porque ha sido el lugar de refugio de generaciones de marginados.Ha sido el gran furgón de cola de una sociedad corriendo despiadada hacía su fracaso. Pero el arte viene de antiguo.Se nos ha puesto al corriente del rupestre y de las cerámicas ensalzando figuras y atributos humanos. Ha sido ensalzado por el nihilismo como la gran alternativa y sigue siendo la tábola salvatora para poder sobrevivir en un sistema que prepara predominantemente una  salida industrial en serie para sus habitantes.  

Ha sido también centro de espectáculo y palanca de difusión de  grandes ideas. Evtuchenko llenando auditorios o Miguel Hernández hablando a las tropas republicanas son imágenes que pueden reforzar la palabra no política desde la fuerza sentimental. Y ciertamente cada campo artístico ha ido aglutinando entes preclaras que no se dejaron persuadir por el espejismo social. El arte por definición es una escapada.Es una anti-realidad. Por eso dividirlo en revolucionario o no revolucionario es una clasificación que no pudo hacer fortuna. Rastreando sus distintas expresiones a lo largo de la historia encontramos formulaciones de crítica y denuncias de las verdades colectivas al desnudo. El teatro de Lope de Vega en la corrala o el cine de Roman Polanski biografiando al pianista polaco W.Spilzman son expresiones artísticas desde su limpieza intelectual y su descomunal fuerza de retratar verdades.  El arte apologista nunca tuvo demasiada suerte.Sigue sin tenerla en el teatro alternativo que prioriza el slogan a la técnica o incluso el informe al no texto. De hecho ¿quien puede dar un mensaje hoy a alguien? Lo más que nos es dado es crear inquietudes en el seno de lo ajeno. Proyectarnos en nuestros deseos y creaciones, también en nuestros límites y miserias a la interioridad ajena para que nos complete y genere un encadenamiento de significantes sobre  el destino social y humano.

Se había discutido mucho sobre forma y mensaje y el artista que se preciara-o precie-debía -o debe- vehicular un trasfondo para la sensibilización pública. Es así que hay libros de poesía social o de agitaciones de lo concreto inadmisible y otros en los que no es ni siquiera mencionado el mundo de la explotación o de las grandes patronales. Sin embargo es inconcebible el acto poético sin la referencia al otro, sea el gran otro de lo social o el pequeño otro de la particularidad transformada en objeto:una relación amorosa o el canto a una fragancia.Tratar de explicar la poesía se hace tan difícil como tratar de presentar una obra de autor como algo acabado erigiéndose en experto de la misma.  Francis Ponge habla de su irritabilidad frente a quienes quieren explicarlo y a veces a lo más su capacidad para dejar hacer sin importarle demasiado[1] . También tratar de hacer la diferencia entre poesía social y no social desmarcándola de la personalista y la sentimental resulta meterse en una división tan artificiosa como aquella en lo que es y no es revolucionario. La historia del arte, la literatura y la poesía está llena de actos sociales implícitos que quedan fuera de esta denominación. En todo caso lo sentimental nos une a todos. La condición humana de la racionalidad se va construyendo a partir de su bagaje sentimental. sea cual se la inserción en el mundo y en la historia la  gente está hecha de sentimientos, ideas y actos. Ni siquiera se puede pensar en que los verdugos carezcan de ellos. La raza humana es un fenómeno prodigioso de la naturaleza en que es capaz de las más grandes gestas y a la vez de las peores atrocidades. Presuponerla en un solo cometido de progreso es mucho suponer atendiendo a las evidencias de sus incongruencias.En su caos histórico algunas gentes han venido tratando de ordenarlo  en forma de teorías y palabras. Si todo estuviera resuelto ya no sería necesario continuar hablándolo. La poesía nace del déficit lo mismo que la acción valiente por transformar el mundo nace de la constatación de que el mundo fraterno aún está por hacer.  La poesía vehicular de lo social es inevitable e inherente a los panoramas que nos toca tener por paisaje biográfico permanente. Es imposible hablar del yo sin hablar del otro, es imposible hablar del mi sin considerar el nuestro, es inevitable ligar el futuro sentimental de uno al futuro social de todos. En el texto del desgarro particular queda al descubierto el estropicio mental por una falta de cultura integradora.  Jean Cocteau, pone al desnudo la psicodependencia por abandono de pareja en un monólogo que representaría Anna Magnani[2]  y con ello toda la explosión de la alienación del ser humano en torno al amor y rabia como coordenadas en las que vive.  Cocteau también escribió el texto-versión de Edipo rey  que sirvió de base a Stravinsky para su  musicación. donde una de las tramas principales de la psicobiologización de cada ser humano queda resuelto cuando  es acogido en una triangulación humana que choca contra los límites culturales.

Desde el surrealismo la poesía se ha ido haciendo compleja y críptica.tratamos de decir quiénes somos a pesar nuestro. La poesía de denuncia de los crímenes y de los criminales es infinitamente menos dura que la de revelar los demonios internos y el asesinato de las pasiones además de los suicidios desde el inconsciente de la prerrogativa de libertad.

No cabe esperar una época de esplendor en que se premie lo poético puesto que, por definición, se opondrá a los intereses estatuarios. Lo poético canta lo imposible.es un viaje parsimonioso a la utopia en un territorio de lo indescifrable.En este sentido puede apuntar retratos y odas a gestas pero nunca soluciones. Es el toque de gracia para el principio o fin de un capítulo, el acompañamiento a un regalo, el texto de un epitafio, la estrofa de un himno o la declaración a alguien amado.No es nada y con todo, te puede estar acompañando toda la vida como una constante que no cesa de reordenar sus palabras. Lo poético es social no tanto por mencionar el sistema, las circunstancias o el entorno de prohibiciones como por expresar  el universo personal castigado, traicionado o interdicto. Mientras haya alguien que sufre por no poder vivir en paz el problema es de todos. Mientras siga  habiendo un ser encarcelado la libertad aun es una hipótesis. En la poesía hay héroes y villanos, ilusionarios y culpables.Es algo que no queda en el soporte papel ni en el psiquismo controvertible de quien la escriba. Se proyecta más allá de su individualidad.Se hace tiempo y cultura. Ojalá el poeta hablara sólo de culpables de papel como mencionara Vázquez Montalbán[3] . Habla de su compromiso con la fatalidad misma. Por eso el poeta es vehicular de los intereses de lo colectivo cuando se reconoce como parte del dolor universal y como agente para buscar suertes para todos.

 

 

 

 



[1] Ponge,Francis. La rabia de la expresión. Icaria Ed. barcelona 2001.  p.137

[2] En El amor  de Roberto Rossellini.

[3] Mis culpables son de papel, pertenecen al informe que entrego a mis clientes.” “

El Derecho a la Escritura

 

A todo hablante se le supone un pensar y a todo escritor, un plus de reflexión. Lo escrito pierde la vivacidad espontanea de lo hablado, que es el verdadero lenguaje según Saramago. El lenguaje hablado puede ser modificado sobre la marcha, escenificado, reforzado, facilita su imaginación.El/lo escrito convoca a una invención mayor.Es la sede de la estilística, la recreación y el magma del paroxismo. El peor hablante[1]  puede ser un inmejorable escritor. Y el peor escritor puede ser un buen hablante. Dejarlo en este punto es sugerir un cierto compendio del azar.No es así.Existe un nexo entre la privacía de los pensamientos, el aislamiento comunicacional, la falta de ejercicio del habla directa y la producción escrita. No en vano la escritura es un campo de la creación en la que abundan asociales, locos  y esquizofrénicos, tres palabras estas para las que reivindico una consideración y un reciclaje digno, ya que ni la asocialidad es indigna, ni la locura como inadaptación a los amos de la realidad es inaceptables cuando genera la genialidad de lo original, ni la esquizofrenia es una psicosis de la perversión desde la que emana un peligro permanente,especialmente cuando su gradiente es polifacético y extenso dando señales de esquizotipias, que en mayor o menos grado alcanzan y atormentan a los pensantes escindidos entre sus conciencias del ser y sus praxis en el deser.Y al revés: el habla épica  y pública  reduce lo escrito. No en vano  unos autores escriben sobre otros que a su vez no tuvieron tiempo de escribir sobre sí mismos o volcar íntegramente sus universos  íntimos y secretaires de escritorio. La escritura no ha sido (de acuerdo, sigue siendo) tan solo uno de los indicadores de la cultura, del saber y progreso humanos, generando verdaderas campañas de alfabetización[2]  que fueron bases de revoluciones incluidas;sino que ha estado relacionada con una categoría mental superior. Las letras en tanto que signos crípticos han sido vistas como lenguajes de dioses, como esoteras  de altos vuelos comunicacionales de los que quedaba fuera y en la ignorancia quiénes no sabían traducirlos. Todo los procesos básicos de aprendizaje en las fases iniciales es una aprendizaje iniciático con la sígnica, con las letras, con la escritura. aprehendidos los procedimientos y rudimentos luego unos los emplean como instrumental compartido para expresar lo propio, y otros -una mayoría todavía- lo emplean para entender los textos que le llegan de otros[3] . Para el escriba  de cada momento, como figura que toma nota de lo que observa, por encargo del poder o por iniciativa propia, escribir es levantar acta de los acontecimientos:los propios subjetivizados e incluso muy difíciles de transmitir y los llamados objetivos, los de afuera, los que la realidad volcánica exterioriza en un panorama de millones de representaciones.Para lo uno y para lo otro, el derecho a la escritura es tanto como el derecho a la palabra y a la libertad de expresión: es un derecho visceral,anatómico y físico-intelectual emparentado con los derechos básicos de la condición humana. La negación a la escritura es altamente lesiva[4] .Y su uso, incluso con pautas y técnicas terapéuticas, es altamente reconstructiva de la estructura de personalidad. El derecho a escribir es en el plano simbólico un derecho a constatar los advenimientos externos así como  las experiencias emocionales. Es, en el plano  práctico, una maneras de vivir al menos dos veces la vida:la de los actos y la de su repensamiento.Es, en el plano teórico,  una manera de contribuir a un saber general de especie ante las incertidumbres de la continuidad de la razón.Y es, en el plano artístico, una manera de crear y de saborear el ludismo en la toma de cada una de las representaciones de la circunstancias y gentes envolventes.

 



[1] Leopoldo maría Panero habla con la saliva más que con la lengua que  convertida en el chup-chup proporcionado por las bocanadas de humo dan por producto  el anti-discurso gregario, ante el que hay que reunir esfuerzos para poderle seguir y entender, lo que no impide el reconocimiento de su memoria poética y  de sus bellos versos. De caso clínico  ha pasado a ser un caso lírico excepcional en la historia de las letras de los últimos tiempos, sin menoscabo de su impresentabilidad absoluta en público, la cual tampoco impide estar presente en sus apariciones.

 

[2] Tal es como la promovido por la nueva república´ china en los cincuenta en un país predominantemente analfabeto.

 

[3] Hay quien no pasa de su lecturas de fichas técnicas para aprender a manejar la lavadora o el microondas y de las obligas de la literatura en sus tiempos escolarizados.

 

[4] Imaginemos las condiciones carcelarias de determinadas situaciones presidiarias en las que no están permitidos ni siquiera papel o lápiz ni un libro, o no hay condiciones lumínicas para su uso.Recuerdo que la experiencia de  paso por una de las celdas de una comisaría me las arreglé para sustraer al registro pre_encierro el control de un bolígrafo y papeles impresos, sobre los que pude escribir un par de cartas personales y un poema (el ángel caído).Solo eso consiguió reducirme  el dolor  por ser tratado como un animal o /y un peligroso sociales quitándome la libertad  impunemente. 

Los espacios literarios

Espacios literarios: la otra dimensión subversiva

 

La eclosión de múltiples  tertulias de debate en general y de tertulias literarias en particular en la estepa cultural está dando cuenta de una vitalidad enorme que dista mucho de aquellas otras épocas de desertidad intelectual. Los espacios literarios en tanto que convites a los viajes imaginarios compartidos, es un fenómeno peculiar que merece una atención especial. La cita de letratocados  en sus fibras sensibles en torno a reuniones periódicas en las que hablar de autores y textos,  de trabajos desconocidos  y los propios textos, entre desconocidos y anónimos, constituye una confluencia  de intereses diversos  que comparten el deseo puntual común de una alternativa experiencial frente a la realidad. Si lo literario es  el agigantamiento del lenguaje y este es la expansión del mundo conocido, los espacios de correligionarios en el contubernio de las palabras constituyen -incluso sin quererlo- la otra dimensión subversiva desde la que trastocar los valores reinantes de la sociedad.  Escribir es poner por escrito el arte. Escribir es trasladar a la grafía y a la sígnica una interpretación esotérica del mundo dado a interpretar, en su doble dimensión: la que es visible y la que no. Escribir, en tanto que arte, es realización de lo personal en una escapada sublime de la realidad perentoria. Y si el arte para ser lo que es, basa sus estilos en la prédica de otros modos de concebir la vida, con auxilio de la imaginación dando por fruto espantajos o paraísos a conveniencia del momento; el que hace de lo escrito glorificación de los sentidos, ensueño del momento y empatía con autorías debería de tener los máximos premios.

En eso está metida la sociedad institucional que no para de favorecer o de estimular los concursos y los encuentros entre los llamados jóvenes o nuevos valores. Algunos de ellos, por cierto, han ido pasando sus años de juventud escribiendo sus originales sin que el mundo se enterara de ellos. Posiblemente porque a este no le hacía falta y aquél tampoco.  El escritor en bruto o el escritor édito, está por debajo del lector o del que sueña en voz alta. Aquel puede ser corruptible por la profesión, por la determinación de los estilos, por los libros de editor encargados a priori (lo mismo que los cuadros de salón). Este es el dragón de cientos de cabezas que aguarda impertérrito en la sala tal como lo describiera García Lorca[1], es quien finalmente elige o no, compra o no, divulga o no, hace suyas o no las palabras puestas en circulación.

Los espacios de palabra, sean en cafés, aulas de centros culturales, patios de letras en las facultades, el césped de los campus, en el hall de una librería o en la parada de una estación son hitos del saber que sigue dentellando en silencio sin morder el polvo de las atrocidades  mundanas.

A diferencia de los espacios académicos y reglados, de las convocatorias  montadas en  las pedanterías de la seriedad y de las órdenes de tipo regulacionista, los espacios literarios permiten y admiten  la relación entre  diversos perfiles curriculares y diversas tentaciones creativas. Sólo eso los convierte ya en espacios sinápticos, provistos de maderas para las sinopsis de lo que vaya concurriendo: desde los poemas improvisados a los cuentos para niños o para adultos. Todo ello sin la pretensión de la proclama o del programa político o de la agitación científica, pero ¿quién puede negar el valor conspirativo de los que imaginan juntos? ¿Acaso hablar desde registros distintos de los aconteceres apretados en consignas estrechas no es ya una conspiración inequívoca? Hubo un tiempo en que estar más de tres personas paradas en la calle hablando podía ser sospechoso de asociación ilícita. Hemos pasado por humillaciones tan extremas que para reunirnos y hablar, incluso para celebrar festejos familiares o aniversarios se ha debido pedir autorización gubernamental a partir de un cierto numero de componentes. Con la lasitud de las formas represivas los espacios de habla se pueden celebrar como oasis en sí mismos. Son aguas frescas que nutren la desertidad de siglos. Quien puede hablar no acude a actos extremos de violencias o fanatismos[2]. Quien puede hablar es que tiene al menos un cómplice. El espacio de habla es la continuación de la antigua ágora. Curiosamente los espacios de habla más interesantes no tienen porque ser los más públicos ni tienen porque espejarse en él mas público de todos :el parlamentario donde unos y otros en lugar de obedecer a razonamientos obedecen a consignas de partido desacreditando el noble ejercicio de la palabra y colocando la oratoria en una de las artes mas ridiculizadas. La palabra compartida y colectiva es un viaje coimaginario.

 Ese co-imaginar es la antesala de otras exploraciones por otros mundos. También es una forma de sonoridad y de cautivación. Hay actores que digan lo que digan seducen con su timbre de voz[3] y otras personas que con su simple compañía silenciosa dan un apoyo considerable. El espacio tertuliano tiene varios planos comunicativos. Son planos sensacionales y registros informantes.

El valor de su conspiración no está, desde luego que no, en planes para tomar ningún poder político sino en ejercer su poder  impresionante que no por minúsculo deja de serlo y así como el agua que es lo más suave que hay puede horadar las rocas más duras de los acantilados también las palabras cuya onda vibracional es inocua puede llenar de significados alternativos la historia de lo humano.



[1] En su ocnferencia de presentación de ”un poeta en New York” antes de la edición del libro.

[2] De tarde en tarde noticias increíbles como la de Timothy McVeigh  ponen al descubierto la falta de canales para el diálogo. Recuérdese:  el 19 de abril de 1995 asesinó a 168 personas en Oklahoma city,como un acto de protesta contra el gobierno federal americano por su incumplimiento de la ley. Su proceso escapa al diagnóstico superficial del psicópata social y asesino múltiple.Es un producto neto de la escala de violencia estructural de la sociedad  yanquee.

 

[3] Como lo hacía Paco Rabal.Actor-epopeya autodidacao y de izquierdas con una voz extraordinariamente cautivadora que todavia resuena como vigente decía “Este país todavía huele a Franco

Una revisión del campo literario

 

La necesidad taxonómica en dividirlo y clasificarlo todo parte de la necesidad humana de capturar su entorno. La metodología la uso para eso pasa por caracterizar comportamientos y ponerles nombre. Lo hacemos con todo, con las hormigas y los insectos en general, con los fenómenos metereológicos, con la hidrografía y con las arquitecturas; también ¿cómo no? Con la literatura. Y así es como se viene hablando de un montón de géneros. Quizás no sean tantos como los estilos musicales que a cada década sorprenden a los públicos adeptos y hacen los gozos en las salas estroboscópicas, pero sí suficientes como para que el común de las gentes culturales puedan pronunciarse ante un tipo de literatura u otro. Creo que cualquiera que sea el genero de expresión escrita, cada uno de ellos remite a la vastedad del campo literario. El campo literario es aquel que permite observaciones para hablar de ellas utilizando por herramientas la gramática y el ingenio. Un autor de obras magistrales, así como uno de artículos y relatos breves que no van a gozar del marchamo del éxito, no tiene más que meterse en las coordenadas tempoespaciales del cada día para sacar una buena tajada de sucesos. No es necesario ser un sabueso al más puro estilo periodístico corriendo tras la noticia caliente. Le irá sobrado tomar la realidad como un filón de eventos. Definición de evento para este artículo: un vecino que saca el perro a pasear, una vecino que agrede a otra tumbándola al suelo, un tendero que escatima decenas de gramos en el peso de la mercancía que le compran, el del quiosco que vende magazines sin saber lo que contienen,... todo eso son eventos. La realidad ordinaria es un campo de notas y observaciones. Basta salir al mundo con un miniblock y un grafo para regresar a casa con un montón de ideas. Aparentemente un día es igual al siguiente y un mes al anterior. No es cierto. Cada día es distinto. No hay dos iguales en toda la historia. Sin embargo es tanto más cierta esa aseveración cuanto más ágil sea la mirada  que escruta y más sagaz sea quien interprete las escenas. Lo que es más, las notas y observaciones de campo pueden encontrar personajes inverosímiles capaces de hacer cambiar la visión del mundo real. Con un abdomen absorbente se puede chupar casi todo y con una mente despierta se puede conectar con una riquísima gama de detalles urbanos o no que hagan las delicias de la imaginación. Lo observado es para el imaginario lo que el aire significa para las alas de una ave. La revisión del campo literario pasa por no sucumbir a la idea estructurante de los géneros. Entiendo que es secundario escribir prosa o poesía o teatro o guiones cinematográficos, hacerlo desde la ciencia-ficción o desde la narrativa histórica o desde la divulgación científica por encima del propósito de colocar ideas centrales. Un texto, sea escrito de una manera u otra, es el soporte de una idea. El ensayo se fundamenta con razonamientos y con fuentes algo que la novela no tiene porqué hacer. Al mismo tiempo la historiografía se valdrá de documentos primarios escritos en relaciones biográficas y en expresiones poéticas. El acto creativo de dar con un personaje, sacado de la calle o reinventado a partir de la propuesta intermedia de uno, permite diseñar un héroe que represente al autor en contra de todo lo que se vierte en la cultura pantanosa  en la que esté ubicado. Los héroes de papel tienen una deuda a saldar con los otros que les precedieron en la entelequia imaginaria y a los que no se hizo suficiente justicia, Andrés Trapiello[1] sostiene que podría escribirse un relato chestertoniano en el que Don Quijote se enfrentara a todo lo que se ha dicho sobre él o bien en el que Cervantes hiciera frente a la enormidad  de lo que sus biógrafos dieron por irrebatible o probables [2]. Se puede ser un diarista seducido o un indagador de las vidas privadas de autores y, por extensión, de la propia. Se puede ser creador de personajes para defenderse de los personajes de poder del mundo a los que no hay más remedio que tolerar aunque sean vomitivos. La literatura en todas sus variantes permite decir y dejar constancia de los acontecimientos dramáticos del mundo y a diferencia de la proclama o del texto de agitación pueden ir burlando las restricciones de cada tiempo. Todo poder en sus máximas cotas del absurdo tampoco sabe distinguir de  donde recibe el verdadero sabotaje. La literatura persuade lentamente sin necesidad de pedir tomas de partido y antagonizar las situaciones. Depende de cómo se hagan las indagaciones de los datos de campo si los relatos resultantes van a ser  creíbles o no. Fernando  Lázaro Carreter[3] declaró algo obvio que  “la gente admira más a quien habla y persuade mejor”. También saber escribir y saber poner cada palabra en su lugar se ha convertido en un motivo de admiración, aunque a veces de rencor y animadversión cuando lo escrito no es alcanzable y es tomado por retórica, metiendo dentro de ella un encadenamiento de frases mínimas con vocablos inusuales. Resulta recomendable salir al mundo con los ojos puestos en los sucesos, no en los que vienen noticiados en las paginas de unos periódicos sino en los inmediatos cuya sutilidad puede enmascararlos y cuya observación al detalle puede dar de sí textos magistrales además de hallazgos humanos importantes.

 



[1] (Manzaneda de Torío, León 1953-) autor de Salón de los pasos perdidos.

[2] Tomado de MJosé de los Santos,La vang.

 

[3] drtor de la Real Academia Española.premio Don Juan de Borbón al Libro del Año.Otorgado por la fundación Conde de Barcelona. promovida por la Vanguardia

De la lectura a la Escena

Del Texto para leer  a la Escena  para escuchar y ver.

 

Si bien casi todas las escenas tienen por soporte un texto y  todas en un guión, el texto remite a un universo artístico completamente distinto a la performance. Esta se puede organizar a partir de la espontaneidad del gesto corporal, aquél necesita organizar las ideas y la expresión por escrito. Siempre he sabido que el texto es para reductos y contubernios: desde los más catacumbistas a los casinos de economía que no pueden perderse la lectura diaria del periódico. Lo he priorizado a cualquier otra cosa sabiendo que sus oportunidades para tener un seguimiento o un público son pocas. Un texto tiene que ser magistral para tener la audiencia de un pequeño fragmento de público, ya de por sí cansado de tantas propuestas que le quitan tiempo para darle pocos conocimientos o placeres. Tal vez la historia de la literatura ya ha terminado y yo no me he enterado habiendo tenido por punto final el final de la saga de los grandes creadores. Al mismo tiempo la noticia del premio nobel anual nos recuerda que la literatura sigue existiendo, que hay gente que sigue escribiendo y más importante que esto ¡milagro! gente que sigue leyendo. Exagero. Ya lo sé. Hay millones de lectores en el planeta de los humanos  (no tengo noticia de otros). Debe ser su instancia la que mueve a no pocos autores a probar suerte en el mundo de las letras y en ocasiones ¡zas! nuevos nombres con nuevos títulos asaltan el mercado y sus caras son reproducidas hasta la saciedad.

Comparativamente al resto del mundo artístico son los menos. Quien quiere probar suerte en el campo de las propuestas artísticas opta, generalmente, por cualquier otro formato expresivo que no sea el texto narrativo. Si ese es inicialmente el que elige es para que pueda fundar una escena teatral o cineasta. Siempre me ha sorprendido como impresionantes obras de teatro o películas destacables han tenido por texto escrito muy poca cantidad. No importa que la obra sea histórica o incluso sea un monólogo, lo que va a precisar para una o dos horas de tiempo no es demasiado. ¿Cuántas palabras hablamos por minuto en una conversación regular, tranquila? ¿200, 100, 60? Depende del quien, del qué y del como. Cada cual tiene su ritmo de producción verbal. De hecho cada palabra emitida  es un acto verbal constituido de uno o más sonidos. Además de las que se puedan decir por tiempo dado (el ritmo puede ser mayor en una lectura que en la fluidez espontánea) hay que restar los silencios necesarios. Las palabras redoblan su valor si están convenientemente emitidas entre silencios estratégicos. Tanto si son 200 palabras por minuto o 100 o incluso 300 dichas a una velocidad estresante  lo más que debería tener el texto para ser escenificado es 12mil, 6mil o 18mil respectivamente. Descartaremos la última posibilidad porque el texto seria demasiado rápido y todo actor escénico sabe que el cerebro humano, sobre todo el del público que llega por primera vez a ese texto, necesita un tiempo para asimilar lo que oye. Muy bien: un soporte escénico tiene de sobras con 10mil o 12mil palabras. Algo que se puede crear en un dia intenso de trabajo creativo. Si es así ¿Por qué sigue habiendo tan poca producción de textos para teatro en comparación a todos los que hay para narrativa? La pregunta se puede transpolar al cine. Las mejores películas o al menos algunas de las que tienen garantías de éxito son las que basan sus guiones en novelas reputadas que ya han sido probadas en el mercado y sus ventas han demostrado su difusión. Sigo sin responder a mi pregunta. El texto pensado para la escena es un texto distinto del que es concebido para la lectura. Lo he comprobado repetidamente con la poesía. Basta hacer la siguiente prueba: tras escribir un poema pasarlo por la prueba de su lectura en voz alta. Ese sencillo ejercicio significa hacerlo salto de su condición de escritura y su lectura en silencio, a su declamación convirtiendo la voz en escena. La experiencia de espectador a la de lector ante el mismo tipo de texto si es recibido en un formato u otro es completamente distinto. Hay intérpretes que tienen la gran habilidad –por eso lo son- de convertir no importa que texto en una gran declamación haciéndolo más interesante de lo que realmente es. Y al revés hay lecturas en voz alta que deforman de tal manera un texto escrito que lo descalifican por el valor que en sí mismos tienen.

El trabajo solitario del escritor que no para de encadenar frases pero que pasa de ubicar su creación en el espacio digital, en el foro, en el papel impreso o donde sea a una distancia sideral de su conexión con la escena, se puede pasar toda la vida proponiendo sus ideas, relatos, borradores o productos superdepurados  pasando su biografía sin pena ni gloria a no ser de que decida plataformar sus productos a las formas envasadas que la industria moderna necesite para llevar a las estanterías y a las cestas de compra de los consumidores.

Vale, la cesta de compra (ese objeto de plástico o de alambre que se localiza en las entradas de los supermercados) no es exclusiva de los establecimientos de alimentación, también las hay en almacenes con secciones de librerías o incluso en librerías-papelerías. En una ocasión batí mi propio récord, llenando una o dos de esas cestas comprando docenas de libros en un mismo establecimiento (pvps de ocasión, ¡por supuesto!). También compro latas de comida y sobres de sopa y espahettis y tarros de mayonesa o cartuchos de galletas. Como se suele decir, lo uno es para alimentar el cuerpo y lo otro para alimentar el espíritu.

Volvamos al texto en su fase de libro y solo libro (para las malas lenguas, ladrillos que –lo acepto- no distinguen de los ladrillos de las obras donde se levantan paredes) desde el lado de la autoría, confortablemente instalada en su torre de marfil, el mundo suyo deja de ser lo que pasa más allá de sus ventanas para ser por lo que pasa por su única ventana existencial: las palabras en la pantalla de su ordenador, una desviación de la forma pero ¿qué importa eso? si procura el goce creativo y la calma espiritual. En el fondo el escritor mas mediocre espero saltar algún dia a la tarima, que en Stockholmo se acuerden de él o que se literatura alcance a las multitudes. Daré la vuelta a eso último: posiblemente el escritor  mediocre tiene mas oportunidades para lo segundo, no tengo opinión con respecto a lo otro. El texto es algo fundamentalmente privado por muchas copias que se hagan. El indicador estadístico de lecturas de un artículo propio no lo hace más significativo cuando pasan de mil que cuando no han llegado a diez. Si pasan de cien mil, una cifra que ya puede ser considerable y que cualquier  video musical  puesto en la red alcanza con prontitud, no tiene porque variar la posición de autor con respecto a su trabajo a no ser que sea alguien necesitado de reconocimiento y seguimiento para seguir trabajando en lo suyo.

He intentado diversas tentativas para saltar del texto escrito al texto escénico: grabando poesía con mi propia voz o pasando por video alguna conferencia pero nunca he abundado en esa cantera porque me he enfrentado a resultados, que he considerado deplorables. Sinceramente, no me gusto en los videos, no me gusta mi voz átona y aun menos cuando la escucho en una grabación. Tengo muy claro que escribir aunque fue mi primera elección cuando no era consciente de la confesión anterior se ha convertido con los años en mi refugio porque no tengo fotogenia para la imagen ni dotes para  la declamación o al menos vivo con esa presunción. Por eso la lista de propuestas que implican ambos campos siempre han quedado en eso, en una lista.

Ahora que vuelvo a intentarlo de nuevo he empezado a sistematizar la constante, espero que siga siendo diaria,  de grabaciones musicales y poéticas. Me gustaría que mi poesía pudiera ser escuchada en voz (tengo la suerte de otras voces mejores que la mía), algo que refuerza poderosamente el significado del texto. El plan siguiente es grabarla en soportes de imagen en movimiento. Creo que el impedimento mayor del salto a la escena es uno mismo, sus inseguridades que son más obstaculizantes que sus propias incompetencias.

El salto del texto a la escena también significa algo en lo personal: salir del encierro dentro de un registro de creatividad. Pienso que cada campo de creatividad saca nuevos valores dentro de ti, te renueva, te convierte en otra persona. Pienso en Woody Allen[1] y su clarinete. En mi exageración personal por  el plan de mis cosas, relacionadas con la elaboración y la creación artística he llegado a hacer estimaciones de lo que puedo dar de mí los años fértiles de mi vida

 

 



[1] aunque ha triunfado como director cinematográfico y actor , es clarinetista y líder de un grapo jazístico.

 

Entre Figurantes y Personajes Literarios

Entre figurantes y personajes literarios

Vivir una vida fantástica o vivirla de acuerdo con el propio deseo lleva a configurarla como la de un personaje literario. Esto tiene riesgos de cálculo y además puede ocasionar algún desequilibrio cuando el individuo se confunde con su personaje y olvida que solo le ha dado cabida como juego. El loco se confunde con los personajes que cree ser, el autor literario en cambo los modela como barro y los va repintando. La diferencia entre la persona y sus personajes pasa por los roles que asume. La que hay entre la vida real y la producida en el campo de la imaginación creativa es que aquí la fertilidad de autor propone un diseño biográfico que a menudo es limitado o prohibido por la realidad. Pero de esa realidad no hay una sola forma interpretativa ni unos solos valores consensuados. Es así que la realidad discurre a distintos planos, por tanto son distintas realidades concurrentes las que se pueden vivir en paralelo. El hombre que tiene una esposa y una amante al mismo tiempo de la que no está al corriente la primera (o también, la mujer que tiene esposo y un amante) vive al menos dos realidades ya que tiene que sostener un doble discurso. El empleado de una fábrica que hace funciones y horarios de esclavo a pesar de su modernidad y que vive su contradicción entre lo  que desea y lo que hace  la recompensa  en otro plano de registro: el de su casa familiar o el del bar de las amistades donde despotricar contra todo por lo que está pasando. En un estadio más evolucionado se reunirá con otros disconformes para conspirar por otra realidad alternativa. Ese pluriplano de sus distintas expresiones es en sociología lo que en esoterismo sostiene que puede ser otra realidad austral u otro mundo con una cuarta dimensión. En la percepción de lo cotidiano los sentidos de distintos observadores se pueden poner de acuerdo por lo que respecta a formas, colores, orientación espacial y otros registros materiales pero es tan solo desde la psicología individual que se puede definir la realidad que se quiere vivir o se presume vivir.

Nadie es tan autónomo como para substraerse de las circunstancias en las que vive. Habría que adoptar opciones muy extremas como la del eremita o la de persona completamente auto aislado por largos periodos biográficos para hablar de depuración de su ser y auto-autentificación. El ser humano  es un individuo  sujeto a  tantas variables que su autonomía tiene más de quimera que de garantía. La autonomía es tanto mayor cuanta mas independencia obtenga de los factores que lo presionan, condicionan, subordinan o alienan. Es el salto de la condición de sujeto a la condición de persona. Una persona es tanto más libre cuanto menos sujeta esté a los condicionantes circunstanciales y externos. Esa personificación  del yo líbero requiere una vida entera como aprendizaje y tal vez unos últimos años como propósito consumado. Una persona no nace se hace. Un sujeto se constituye como tal al autoconcienciarse que lo es. Un individuo es el neonato que empieza a tomar la conciencia fronteriza entre lo que pertenece a su yo y a distinguir su no-yo.

Aunque en su look y fisiología, un individuo es individuable y distinguible a lo largo de casi toda su vida, sus distintos estadios de personación y conciencia no son tan observables con una primera mirada sino que requiere de conversaciones en profundidad. El sujeto evolucionado no es el más interesado en proclamar a los 4vientos su nivel alcanzado, le basta haberlos interiorizado y conocer en qué punto se encuentra de su biografía. No es tanto cosa suya ser reconocido como alguien que ha aprendido a vivir como cosa de los demás. Ese proceso de cualificación personal es induplicable e intransferible y pasa por el autodescartamiento continuamente de sus  personajes superfluos.

Para vivir  en sociedad, es decir en la sociedad hipócrita, acrítica, degradada y subpotencial, es indispensable dotarse de, al menos, un personaje de intercambio. Cada sujeto utiliza el suyo sabiendo que los demás hacen otro tanto. Lo que hablan en un escenario son personajes, es decir actores interpretándolos, no los artistas esenciales que les dan sustento. Es de amplio consenso la explícita tesis de que la vida es una farándula y sus habitantes hacemos teatro, pero en cambio eso no autoriza a concretar ni mucho menos personalizar las falacias que hace cada persona con la que se traba un contacto. Lo cierto es que el sujeto humano vive una vida  tanto más afligida, o subsumida a sus ricas posibilidades de ser, cuanto menos pueda opinar en voz alta lo que piensa. Cada vez que alguien renuncia a ejercer sus potencialidades naturales de persona lo es un poco menos o, mejor dicho, se aparta un poco más de alcanzarlo a ser. Por eso quien toma distancia física y relacional del mundo de los otros físicos puede hacer una gestión con mayor dominio de las circunstancias de las que se envuelve manteniendo una relación mas sincera. El eremita que esta rodeado de vegetación o animales no se ve envuelta por las contradicciones de sumisión y de omisión que el sujeto social que está rodeado de tantos otros con tantas otras variables a las que obedecer en sus dictados. Eso lleva a un proceso anti tautológico: cuanto más desee ser un sujeto humano persona más debe dejar el trato con otros sujetos humanos que se lo impidan. Eso lleva a una conclusión de entrada absurda: una persona es la que no tiene tratos con los de su especie. Demencial. El problema metodológico es que por ahora no hay una solución que se pueda vislumbrar para la persona en su autenticidad en un mundo que hipervalora la mentira. Vivir con los demás es dotarse del personaje de intermediación y de los distintos roles que le toca ejercer para el contacto fructífero con los demás.

Cabe otra posibilidad. Tomar la conveniente distancia del otro, de todos los demás que son paisaje pero que no tienen más valor que el del relleno en los espacios públicos, e interiorizar la vida desde el arte. El escritor vive a través de sus personajes de ficción lo que no le permite su propio personaje de adopción  en las circunstancias que le toca vivir. Voy a permitirme comparar el escritor al eremita. Ambos toman distancia del mundo aunque uno es victima –o el feliz hallazgo- de su pulsión –u obsesión- creativa y de una u otra necesidad subjetiva de demostrarla y al otro le basta el aislamiento, la meditación, la esencialización de sus ideas, la frugalidad y la prescindencia absoluta del otro.

El escritor está muy lejos de eso. Reside en una fase intermedia en la que todavía no ha aprendido que su condición de pertenencia al colectivo de la raza humana es lo de menos. El eremita, o el sabio filosófico o el tipo meditacional que se conecta como parte del cosmos como todo, sabe o creo que puede estar sabiendo que su pertenencia es al holos, que circunstancialmente pasa por ser materia orgánica y que lo menso importancia es su pertenencia a la condición de la especie humana, podría ser perfectamente otra combinación celular siendo un animal diminuto o un arbusto, solo que el hecho de disponer de un sistema nervioso evolucionado le permite meditar sobre esto a diferencia de la planta o el animal que no pueden hacerlo.

Las soledades de ambos también son completamente distintas. El escritor puede pasarse , incluso, días seguidos en su gabinete de trabajo sin salir o sentirse perturbado con visitas o conversaciones ni previstas que lo saquen de las horas de su ordenador pero en esas  pasiones fervorosas contra lo que puede parecer no está solo. Está habitado por los personajes literarios con los que trabaja, se rodea voluntaria y conscientemente de un montón de gente que va creando y recreando en la medida de su dinámica elaborativa. Para experimentar esto basta escribir una carta confidencial a una persona conocida que se encuentre en la distancia temporal o geográfica que sea para experimentar una sensación de inmediatez y de contacto vívido con ella. Cada vez que escribo una carta a alguien tengo la sensación de haberme pasado este rato con esta persona como si hubiera estado físicamente juntos o hubiéramos hablado en directo. En la novelación sucede algo parecido. Es evidente que no el personaje inventado ni el destinatario real de una comunicación escrita están en el lugar donde se escribe pero el mecanismo psicológico se sentir su proximidad  existe con rotundidad.

Vivir en sociedad es muy complicado, toca hacerlo moviéndose entre figurantes y ser a la vez uno de ellos para no pocas escenas más o menso previsibles. La elección de la elaboración escrita permite la compensación de los personajes inventados desde los que discutir, ridiculizar, ironizar o combatir a los primeros, también a uno mismo. Si se escribe es para desbancar la figura propia que no gusta a uno mismo pero de la que sin embargo todos nos dotamos para sobrevivir.  Mientras lo predominante sean las representaciones, los procesos de autentificación de lo que es la vida más esencial se seguirán viendo bloqueados. No está tan claro ni es seguro que el futuro reserve para el ser humano una evolución tal que le permita autentificarse como tal separándose nítidamente de sus personajes de conveniencia y supervivencia. Quizás la alternativa este mas en el futuro tecnológico de creación de identidades que no en el psicológico de superación de viejas contradicciones. Robert Edwards, pionero de la fecundación in vitro dijo que “los niños clonados serán felices” aunque con respecto a los adultos las cosas cambian, sostuvo no conocer a ningún adulto que mereciera  la pena clonar. Tomando como ejemplo los gemelos se sabe que no se consideran desdichados por ser iguales, entre otras razones porque nunca alcanzan la identidad. La clonación en el sentido de una igualdad física no tiene porque implicar una igualdad conductual permitiendo sus rasgos distintivos individuo a individuo. La idea de la clonación es otra exageración hipotética pero  conviene no olvidar que la tecnología del clon tiene una larga trayectoria anterior en toda las propuestas de homologación facial, psicoestética y corporal que la industria de la imagen viene proponiendo y un grueso social siguiendo. Sea lo que fuere lo que le esté reservado a la especie humana los próximos 3 milenios los avances evolutivos de cada generación por lo que a libertad de pensamiento se refiere no son transferidos en su totalidad de una generación a otra. Cada generación cree de la anterior que no alcanzó sus metas aunque le haga algunos reconocimientos puntuales y cae en la ficción de que sus personajes de opereta temporales lo van a sacar de los atolladeros de ficciones en los que la condición humana está desde que se debate en sus tramas de poderes y contrapoderes, de mentiras y verdades, de ser o no ser.

No me extrañaría que lo que detentara los discursos legítimos del futuro fueran máquinas más que humanos biológicos. Bajo este punto de vista la robótica condensaría y archivaría todo el caudal de deseos y saberes de la historia del ser humano para los que cada generación se ha fracturado por no querer estar a la altura de ellos[1].

 



[1] Esta posibilidad es la que hipotetizo desde la imaginación en Cyborella.

La Crónica y sus personajes

 

La crónica se ocupa de los personajes reales de la vida. Se trata de personas perfectamente identificables por las descripciones que se hacen de ellas. A diferencia del personaje ficticio o no tan ficticio de una novela, pero convenientemente enmascarado, el personaje de crónica es nominalmente señalado y sus características son expuestas. No hay crónica justa sin ellos y no hay cronista que pueda evitar mencionarlos. Claro está que puede disfrazarlos todo lo que puede si esa es la demanda que hacen o tan solo señalar sus aspectos mejores si no quiere tener conflictos posteriores con ellos, pero no es de esa crónica sesgada de la que estamos hablando sino de una crónica completa en relación a un evento dado y a sus protagonistas.

El autor de letras croniciales y en general todo sujeto creativo que se constituye en fuente de información tiene ante si el gran problema de decir todo lo que sabe y piensa creando con eso conflictos de relación con sus noticiados o callar sus opiniones si son desfavorables a estos. El periodista para hacer sus crónicas políticas o situacionales en zonas de peligro hizo famosa una frase: “según fuentes bien informadas” para no revelar las identidades de ellas que podían correr peligro por sus declaraciones. La noticia política es una variante de la crónica en general. La información se nutre de informadores que no quieren dar la cara. El reportaje televisivo se ha visto emplazado a entrevista a gente con las caras sombreados para no ser identificada. Reportajes sobre acontecimientos muchas décadas después de haber sucedido[1] han encontrado resistencia en sus entrevistados por padecer todavía secuelas de miedo. Pero  este tipo de trabajos no son propiamente sobre personajes. El personaje es aquel sobre el que se opina o se testimonia con impresiones o críticas que no tienen porque gustarle. El cronista es una fuente de información que hace un retrato situacional lo más objetivamente posible y que describe anécdotas e individuos que quedan expuestos en sus evidencias por esos retratos. La crónica es un análisis de circunstancias pero también de detalles que escapan a una primera mirada denominativa. Una crónica rigurosa y profunda lleva, inevitablemente, a un conflicto de intereses entre el cronista y el sujeto croniciado. Ese conflicto viene predeterminado desde antes que el cronista sepa que va a hacer la crónica y que el personaje tratado en ella sepa que va a formar parte del relato. Esto es así siempre que se cumplan dos condiciones: una, la honestidad del cronista sin silenciar sus observaciones y dos, la resistencia del personaje croniciado a que quede en evidencia la verdad de su retrato.

Esa relación conflictiva entre el discurso y el objeto temático se da en otros muchos ámbitos de la libertad expresiva: el argumento teatral puede poner en ridículo instituciones y figuras de la vida política que reaccionaran negativamente contra su representación, el ensayista puede citar casos de personas tratadas objetándoles sus ideas o maneras que al no gustarles pueden interrumpir su trato con aquel o el poeta puede describir un sentimiento generado por alguien que al enterarse lo botará de su campo de relaciones. La experiencia con ese esquema viene de antiguo. Prematuramente, se puede comprobar cuando  alguien se constituye en autor cronicial, sin darse cuenta, al escribir su primer diario y este es espiado por alguien que es referido en sus páginas y que no le gusta lo que lee. Perdí amistades por esta causa para mi sorpresa. Quise comprender el sentimiento de decepción con su retrato trascrito y admito que si lo leído no era de su gusto la reacción más automatizada fuera en contra del autor de la descripción no en contra de los descrito. Traslademos esta reacción en la relación que pueda establecerse entre el retrato fotográfico de un sujeto no muy favorecido o retratado en un rictus particularmente desagradable y el fotógrafo que toma esta instantánea. El personaje fotografiado no puede negarle que eso que aparece en la foto es realmente él, lo más que puede decirle es que no ha esperado a que sonriera para capturarle la imagen. No sé de modelos que se hayan enfadado con sus fotógrafos pero sí de personajes tratados como objetos literarios que sí lo han hecho con los escritores que los han tratado. Posiblemente la literatura es, de todas las artes, la más explícita la que menos se le perdona describir las cosas con descriptores reales. Todas las demás que pasan por la plástica o la imagen siempre pueden atenuar los fallos estéticos (volviendo al fotógrafo, usa filtros y hace fotos de estudio para realizar una belleza o simularla de quien realmente no la tiene), de la literatura se diría que se complace en mirar debajo delos felpudos, de las faldas y demorarse en lo peor de quien retrata. La verdad es que muchos sujetos que pasan por la crónica dejan de ellos mismos los detalles que los distinguen, por su étnica, por su manera de ser, por su acento, por su figura física, por su propuesta o por su discurso. El cronista que se autocensura para solo señalar los aspectos bonitos y no los otros para así no crearse problemas con sus croniciados hará lo que sea pero no crónica. Estará haciendo marketing e inversión en amistades de futuro. No es quela crónica haya que decirlo todo del personaje con el que trata, por otro lado imposible ya que su objetivo no es indagarlo en todo, sino lo suficiente del contexto en el que ha surgido un contacto.

Como sea que muchas crónicas no pasan a ser del conocimiento de los croniciados las relaciones no tienen porque verse alteradas pero tan pronto se escribe temiendo en que lo sean pueden ser desvirtuadas. Hay que admitir a priori que la independencia de autor pasa por no temer a su propio decir sincero aunque eso ocasione enemistad o incluso revanchismo con crónicas de sentido adverso sobre si mismo.

El autor de crónica tiene que estar entrenado y dispuesto a recibir reacciones adversas e sus personajes o de aquellos que no han tenido el trato que esperaban y que incluso se pueden sentir traicionados por ser trasladadas sus confidencias a un ámbito público, el de la lectura del texto publicado. Hay otros muchos oficios en los que la dialéctica entre un profesional y su objeto temático no puede pasar por la amistad. El psicoanalista no puede plantearse la amistad del analizante, por mucha confidencialidad  que quede embolsada en su espacio de confidencialidad; el gerente no se la puede plantear con sus subordinados, el humorista con los figurantes de la vida política que  toma como personajes reiterados de burla, el encargado de una auditoria de una empresa fraudulenta con el empresario, el investigador criminal con el asesino o el marido con el amante de su esposa. De seguir explorando la dialéctica de las relaciones humanas y no solo en los ámbitos profesionales veríamos que los roles de los sujetos conflictúan entre sí o no admiten la hipótesis de una amistad dados los valores reinantes y las funciones distintivas de cada cual. El cronista o hace crónica y asume las consecuencias de no ser aceptado en su decir o no la hace y se dedica a otra cosa para no tener malas historias con nadie. Lo que sucede es que es imposible escribir sobre la realidad y no herir a nadie. En toda observación crítica siempre hay alguien que sale mal parado. A la hora de levantar acta testifical de un hecho, el atestado arroja datos en contra de un protagonista o a favor de otro. El cronista no hace más que una evaluación pericial de unos acontecimientos en los que no todos los protagonistas van a estar de acuerdo en lo que lean de sí mismos. Hay un tipo de literatura de color rosa en la que todo es bonito: ni una palabra malsonante, ni una mención discordante, ni una personalización fuera de tono, ni una alusión incorrecta, ni una frase indebida. Ante el texto crítico se experimenta una cierta disonancia si quien lo escribe no proporciona referentes segurizantes a su lector dejándolo un poco a la deriva o en crisis ante una exhibición argumentativa sin apostar por una conclusión acabada. El lector de crónica donde aparece espera verse favorecido, como el fotógrafo de estudio que le disimula sus arrugas o su palidez; en lugar de eso se encuentra feo y detallado en algo que no acepta que sea dicho. Yo no soy así –se auto defenderá- olvidando que no hay nadie que se vea a si mismo realmente como lo que es y es la colisión con una mirada externa que lo puede recolocar en una auto percepción distinta.

A menudo se confunde a quien señala una situación con la situación misma. El observador no es la cosa observada. Su observación puede disgustarle tanto o mas que a los actores de una observación pillados in fraganti en una conducta deplorable. Maquiavelo, uno de los nombres malditos  cuya mención ha sido demonizada, posiblemente porque el fiel retrato que hizo de la  codicia humana y de la condición real del gobernante (en el príncipe, conociendo el ejercicio del poder de uno de los Borgia) reveló una evidenciación demasiado cruda para ser admitida. Y es sabido que  el reconocimiento de la verdad halla resistencias y que quien la dice pasa a ser malinterpretado. A Maquiavelo se le discutió su libro por ser un manual de instrucción para gobernantes cuando solo pasó al texto escrito lo que teorizaba de una realidad de gobierno que conoció de cerca. Lo mismo se puede decir del analista psíquico que descubre una patología mental de la que no se puede hacer responsable o el analista social que trata con la fenomenología socio-patológica de la cual no se le puede responsabilizar. A pesar de eso, en lugar de entender que las observaciones son las que son y resultados de una metodología interpretativa se acusa al intérprete como el responsable del conocimiento o divulgación de  los hechos por quienes los protagonizan. Si un investigador en el laboratorio encuentra un foco de perturbación en un organismo analizado no es el responsable del evento patológico sino solo su observador, antes bien incurriría en una responsabilidad nefasta si no comunicara ese hallazgo al sujeto interesado. Algo parecido sucede con el análisis de personalidades que no deja de ser parte del trabajo de la crónica. De callar lo que observa y encuentra se le podria objetar no ser un verdadero testimonio de la zona observacional a la que se ha dedicado y convertirse en parte aliado de un fenómeno negativo que no se atreva a denunciar.

En todo soporte de texto comprometido habrá quien disfrutara con su lectura por reconocer el atrevimiento analítico hasta el que llega y habrá quien se sentirá escandalizado por mirar bajo las faldas o tras las cortinas. No pasa solamente con el texto cronicial sino con todo mensaje. A Manu Chao, por citar un ejemplo, cantante latino que recoge los gritos de los desamparados y hace de espejo grotesco de una sociedad  canalla no es de la complacencia de todo el mundo que se sabe responsable de las situaciones que desvela. Habrá quien no querrá oírlo nunca, por mi parte sus cintas me acompañaron durante muchos kms en el radiocasete del coche.

 Todo lo que puedo decir a favor de la crónica es que ésta seguirá sin que pida la autorización de sus croniciados  y el conflicto entre la una y la otra continuará mientras el trato con la verdad resulte tan complicada por una deseducación aún predominante en cuanto a las dificultades subjetivas que se tienen por admitir la critica. Esas dificultades son del todo hipócritas porque no hay nadie que se abstenga de hacerla a terceros ausentes, a sus espaldas pues, y sin enfrentarles a la cara. Pero algo que no admiten cuando les toca pasar por el turno de su revisión crítica.



[1] Como el  hecho sobre las tumbas  anónimas de asesinados por fusilamiento durante el alzamientofascista en España en la década de los 30.

Para Terminar un libro.

 

Un libro de ensayo tiene una cierta cantidad de material expositivo dividido en apartados, capítulos, subcapítulos y subpuntos. Hay una extensa variedad de maneras para hacerlo y una libertad relativa en cuanto vocabulario, referencias, críticas y licencias sintácticas.

Un libro se debe a su título que es quien promete un tema dado o anuncia un contenido. Puede ser más o menos genial o novedoso en lo que dice, pero por lo que dice contrae una responsabilidad enorme. En tanto que es un instrumento de difusión no puede propagar mentiras o injurias ni puede intoxicar la lectura con noticias manipuladas. Para ser entregado a la consideración pública debe haber sido revisado lo suficiente para depurarlo y dejarlo en estado de impecabilidad. Se le concede la honestidad intelectual  supuesta de su autor y su contribución a un fragmento del pensamiento o de la cultura. No se puede confundir un libro famoso o muy referido con un libro muy honesto o válido. El caso de Robert Wilson con su libro Femenine forever (1966) fue ideal para la industria farmacéutica de la menopausia al utilizar su tesis de que esta produce siempre e invariablemente la osteoporosis. Según Susan Love  hubo una relación directa entre la cuota de mercado de este libro como best seller y la cuota de demanda de la terapia hormonal. El objetivo de escribir no es la fama a cualquier precio sino decir y divulgar contenidos útiles para el género humano y, sobre todo,  verdades ciertas.

Hay quien escribe libros en función de sus sondeos previos de mercado y tener una conclusión establecida sobre lo que se espera. Un tipo de temáticas y de títulos encadena otros de la misma clase y estilo.

Fuera de las distintas asignaciones de campo de cada libro, un libro pasa por una técnica, una composición de texto y su revisión. Puesto que es un trabajo de proceso largo que dura  meses e incluso años, y raramente se ventila en pocas semanas, hay un salto temporal considerable entre el momento en que se empieza y el momento en que se termina. Debe haber una manera rápida y sencilla para poder revisar sus partes, diferenciarlas y reestructurarlas.

Despues de pasar el corrector ortográfico de un programa digital un libro construido a partir de un dossier de artículos necesita(rá) de una relectura total del conjunto para advertir de él estos factores. En realidad se tratará de una primera lectura global.

1.    Un repaso de la corrección ortográfica y tecnográfica.

2.    Una conexión lógica entre el capitulo o articulo anterior y el capitulo o artículo posterior.

3.    Una detección de ausencias o vacíos expositivos que deberán remediarse con el agregado de nuevo texto.

4.    Una detección de repeticiones o duplicidades que deberán amputarse.

5.    Una indexación con un localizador tal que hipervincule todos los puntos de los que se compone el texto para una mayor rapidez en encontrarlos.

6.    Una verificación y/o completación si es necesaria de las referencias y citas mencionadas,

7.    La entrega del libro a su lectura global a otras personas para que lo enriquezcan con sus críticas y hagan consciente de los errores que no advirtiera el autor.

8.    Prólogo o prólogos solicitados

9.    Un epílogo que recoja la misma experiencia de su elaboración.

Cuanto antes se hagan estos pasos ante habrá la oportunidad de dar el libro a su divulgación. Si por el contrario el libro está terminado en lo que es la elaboración de su original pero no completada en sus revisiones indispensables puede suceder que el texto quede en stand by y su contacto con el interés ajeno se demore considerablemente. Todo este tiempo irá en contra del libro ya que parte de sus contenidos envejecerán o el solo hecho de estar en espera significará un trabajo hecho sin rentabilización alguna a pesar de todo lo que haya aportado al autor en cuanto a saber en su proceso de creación.

Para evitar la demora en una fase de stand by o de espera su inserción por subpuntos o capítulos en el ciberespacio va a permitir que sus potenciales lectores lo aprovechen para su formación o información.

De todos los contenidos de libros podría decirse que pueden ser superados. Algunas obras maestras como el Quijote de Cervantes  tienen detectados, al menos por Nabukov, errores importantes que el autor no los filtró sea porque no los advirtió o porque no quiso. Libros excepcionalmente referidos y multitraducidos como la biblia tienen docenas de errores. No estoy hablando de los errores tipográficos o gráficos sino de fallas en las referencias.  En tanto que actividad humana escribir es propenso a introducir lapsus sin advertir datos arrojados por la ignorancia. Es difícil terminar un libro sin cometer equivocaciones. Antiguamente una fe de erratas corregía a posteriori los errores presentados en una edición precipitada antes de de rectificar en una posterior  lo que había dicho esta edición anterior, algo que usaba el periodismo con respecto a noticias publicadas con algún dato equivocado un número anterior puesto ya en circulación.

El trabajo mas duro de un libro es el que empieza cuando está terminado, en el sentido de todo el material reunido. Mientras dura su creación tiene mucho de excelso pero el repaso de todo él es algo que requiere una metódica diferente. Hasta ahora la lectura  por entero de los libros que he escrito y que ya he dado por terminados ha sido lo menos que he hecho. Eso me mantiene en la total inconsciencia de mi mismo, de mi producción, de mis equivocaciones. Sigo siendo fundamentalmente un escritor de borradores. Para compensar esa ausencia de función por mi parte doy a leer mis textos a alguien que se ocupa de la corrección y cuyas indicaciones me hacen volver a las partes, pero solo a éstas, que necesitan una revisión.

Lo ideal debe ser no escribir un nuevo libro hasta no terminar por entero uno anterior pero hay otras formas de escribir como la elaboración en paralelo de distintos temas, ya que finalmente todo un entramado teórico conecta sus partes.

 

´La subscripción a lo poético

 

Cuando empiezas un proyecto creativo con escasos medios financieros e inscrito en el campo del altruismo cultural levantas miradas curiosas y pronto recibes algún impacto de mal de ojo aún dentro de un concierto de alabanzas y  caricias gramaticales. Si un proyecto de divulgación de las ideas constituye una empresa titánica hacerlo en forma literario-poética es tanto como querer agarrar la utopía sin manos.el confort de los elogios queda consolidado cuando la gente te cita un poema publicado o una frase colocada o una idea planteada,cuando todo ello al paso del tiempo ha quedado en la trastienda de la propia memoria.Obviamente cualquier empresa tiene futuro si se hace un hueco en sociedad, poco o mucho, es recordado y obtenido. Para eso hay que dedicar mucha insistencia y publicitar sloganes y la existencia del proyecto.algo absolutamente antagónico y dispar a los quehaceres  poéticos, más dedicados al feeling con las musas y a la  obtención de la palabra escondida dentro del laberinto de la lingüística que no al cierre de contrato con un cliente potencial. Me gustaría imaginarme ejecutivos sin corbata ni portafolios, con camisolas de lino o algodón,con o sin sonrisa pintada en los labios (look opcional) viajando por pueblos y municipios, consistorios y consulados vendiendo la subscripción a una revista de poesía bajo una de nuestras consignas: invierte en poesía es una arma cargada de futuro.Pero el sueño termina aquí.No acierto a pensar que representantes de un revista de poesía fueran aceptados en reuniones de high standing, o en plenos municipales o ni siquiera en coordinadoras culturales. En lugar de eso, s difusión se hace tanto más lenta cuanto menos cobertura oficial tenga. Y obviamente no basta coleccionar elogios y mimos a lo poético sino que son necesarios los terribles medios de la técnica y de lo que la paga, del tiempo de dedicación y lo que lo paga, de la difusión y de lo que la paga.Y así, sabiéndolo, el poeta puede quedar relegado a otro petitorio más de dividendos. ¿qué hacer? el poeta que pide la dádiva para su texto se suicida, y el que no la recibe se suicida también. Llegado a este punto construyo el criterio salomónico de admitir la subscripción a quien por sensibilidad y consciencia (ya que sabe que en este mundo,lamentablemente, se está pagando por todo)la propone, y seguir aceptando como público objetivo a quienes manteniendo un interés por los textos por negligencia u olvido no la proponen (la subscripción digo, que de ésto hablamos).

No es que todo el mundo desee leer poesía.De hecho el tiempo para una lectura poética da para un capitulo de novela o para un artículo o para hablar con los pájaros. Y no es que hayan faltado las objeciones desde un comienzo, de las que por cierto la más llamativa era la  del para qué o por qué hacer poesía ,desde la incompetencia  editorial frente a la poderosa maquinaria de los grandes medios de difusión.  Esa linea de interrogación debe extenderse a todas las cosas de la vida ya que hay un arquetípico del absurdo tras toda estandarización y estas empieza por una  recurrencia de regularidad:y una edición mensual lo es.

De otra parte quien tiene la oportunidad de coincidir con algo que le parece  interesante al apoyarlo económicamente lo está haciendo suyo, lo está co-creando, lo está ahijando. La subscripción  es tan solo la expresión simbólica de esta identificación, tanto más reforzada con otras colaboraciones:la de contribuir a la difusión y la de  contribuir con originales a su tabla de contenidos.

sin embargo en un mundo de incertezas y de lucha cruda y diaria por los consumos importantes la subscripción a lo poético es una navegación  por los sueños. Se tiende a desvalorar las palabras de lo bonito y a hipervalorar las formas  agramaticales de una existencialidad pétrea e insensible. contra esto no podemos hacer nada. Salvo  la de continuar editando pequeños textos de  consideraciones sentimentales y para  sosiegos de almas. entretanto cada nueva subscripción será recibida con  amo pero sin ojos desorbitados y cada  elogio sin  ella será encausada como el sino de los tiempos culturales que nos toca vivir.

 

 

El poema de la libertad.

El poema de la libertad y la libertad poética.

La libertad es un poema. Es el gran grito por el que musas y escritores se aliaron en pos del espejismo de unos y el supuesto apoyo auxiliar de las otras. De la libertad se ha venido hablando de todas las maneras posibles. Ha formado parte de todas las banderas, de todos los movimientos. Ha servido tanto para morir por su noble causa como por hacer morir por otras causas no tan noble utilizando su nombre. ¡Libertad! ¿Cuántos muertos mueren en tu nombre? La libertad es un proyecto, una teoría, un discurso histórico. Tiene forma de prosa y forma poética, tono de credo y expresión exigente. Sirve tanto a la filosofía como a la política, se invoca tanto desde el silencio como desde la tribuna. La libertad es la palabra que nos acompaña en todas las fases de una biografía, el concepto con el que flirteamos, la novia que tan pronto nos parece que se deja seducir como que no admite que le metas tus asquerosas manos –dirá- bajo sus faldas. La libertad es el divino tesoro. El poeta se equivocó: mal lo tiene quien ensalza la juventud como sinónimo de ella por poder hacer lo que placa. No, no es la fuerza física lo que la concede sino la fuerza mental por un lado y las posibilidades objetivas de los lugares en los que se vive.

Como siempre para la discusión de un tema hay que contar con las condiciones objetivas y con los factores subjetivos. Eso no deja de ser un galimatías porque dos sujetos viviendo en unas mismas coordenadas vivirán no solo sus subjetividades de manera diferente sino también la supuesta objetividad única en la que se hallen inmersos. Pero como esquema de reflexión para ahora y aquí, de momento, nos vale. La libertad es fácilmente medible a escala social y política por lo que hace a su legislación en cuanto si está o no adelantada, también por los estudios de sus poblaciones reclusas. La libertad suele ser tratada generalmente como concepto político pero no hay modo de entender lo que es si no se reflexiona desde el saber filosófica y no se analiza desde sus posibilidades psicológicas.  El espectro discursivo no acaba aquí, también hay que pensar la libertad en términos de posibilidad material, la más rudimentaria, la física, la del propio cuerpo. Tenemos, en este primer intro, cuatro libertades, o mejor dicho, cuatro campos para tratarla como tema.

 Empecemos por lo primero, no por orden de aparición en el artículo sino por orden de aparición en la vida. ¿Cómo aspirar a la libertad desde cuerpos limitados y mediocres? La biología nos condiciona desde que nacemos a cuando morimos. La poesía nos hace volar en alfombras mágicas i imaginar que somos seres alados, pero sabemos que al primer paso que demos fuera de la terraza o del balcón nos caemos como fardos pesados para unos segundos despues ser picadillo en el suelo. O sea que se nace y se vive con una serie de condicionantes fisiológicos: los seres alados, tanto los de la zoología como los de la mitología, también tienen los suyos. No podemos vivir sin comer, no podemos vivir sin descansar. La libertad, sea la que sea, tiene que contar con esto. La libertad del espíritu en última instancia tiene que pedirlo permiso a  los imperativos estomacales para que la conceda. La libertad, desde la más etérea y mística a la más profana y política pasa por los permisos existenciales que de la propia escena corporal.

En cuanto a la libertad política, va siendo más o menos conseguible tan pronto los países, es decir sus clases fuertes y dominantes, se dan cuenta que la libertad debe ser un derecho general y que eso facilita el progreso económico, la circulación de las ideas, la dinámica de creatividad y, en suma, el bienestar colectivo. La libertad política es sobretodo la libertad de expresar el pensamiento. Quienes la prohíben por temor a su elaboración están poniendo frenos a los desarrollos de sus países, pero –como digo- eso, más o menos, se va alcanzando o al menos se va tentando. El tercer milenio ha estrenado de la mano de los americanos, pero tampoco era tan nuevo, la extraña combinación de la libertad para unos y el palo para otros, la protección de una multitudinaria clase media de decenas de millones de personas (en el mundo cientos de millones) en contra de la libertad de otros cuantos millones. La democracia, o su aparato de estado fundado en sus preceptos, coexiste con la violación de los derechos humanos. En el panorama internacional hay que distinguir entre las dictaduras y neodictaduras que no conceden los mínimos para la expresión ciudadana y las democracias degradadas que se lo conceden a unos y se lo quitan a otros. En la escala de cada país cada ciudadano sabe hasta donde puede llevar su discurso público o tiene que callarlo. En el planeta digital nos estamos encontrando todos quienes no podemos expresarnos libremente en nuestras realidades concretas o hemos perdido el interés para seguirlo haciendo.  

Evidentemente es mejor habitar países que permitan la libertad de opinión por los medios de lso que se dispongan sin injuriar a nadie que no estar bajo la picota de aquellos –que no son pocos- en los que todavía no se puede decir ni mú porque el tirano de turno y sus amigos se aficiona al asesinato de sus disidentes. Lo primero es vivir y el ingenio ha demostrado que lo que no se puede opinar en un determinado tiempo se puede hacer en otro, lo que no se puede presentar ante un público se puede hacer ante otro.  La libertad poética es una forma de registro de expresión que reconduce opiniones y en particular sentimientos no expresables en otros contextos. Todavía, preguntar a alguien por si lee o acepta leer poesía es estarle preguntando, sutil pero eficazmente, por si tiene habilidad de poner en la voz o piel de un discurso ajeno y tiene capacidad para interpretarlo. Tiendo a rehuir de la gente que no tiene tratos con la poesía o no la ha leído/lee nunca. Me consta que la gente que rehúye la poesía y a los poetas nos superan numéricamente con creces. La libertad política lleva directamente a la reflexión también a la libertad de los medios. La ley puede decretar lo que sea en cuanto a derechos comunitarios pero sin duda las posibilidades económicas de cada individuo social determinan el alcance de su libertad particular.

Tenemos una tercera libertad, la psicológica. Una persona puede tenerlo todo: casa, medios, familia,  poder adquisitivo, posibilidades de movimientos, goces, círculos de relación y sin embargo no poder disponer de todo en toda su extensión si su estructura psíquica está poblada de fantasmas carcelarios. Un fantasma intrapsíquico es por definición un carcelero cuando los miedos que incrusta impiden la libertad de movimiento en cualquier propósito que se pretenda. Los fantasmas vienen generados por traumas pero no necesariamente por shocks inevitables sino por una cultura que de tan represiva se haya convertido en traumática. Todo arquetipo interiorizado inhibiendo el propio desarrollo, la osadía de ser, genera un fantasma con un saldo de esterilidad en la línea de conducta del sujeto al que habita.

Tenemos por último la libertad filosófica o  la libertad tratada desde la filosofía. No es exactamente lo mismo.la libertad tratada desde la filosofía que la libertad filosófica pero tampoco puedo despejar eso todavía. La libertad en todas sus dimensiones solo se puede concebir desde la atalaya filosófica que enlaza el significa de su holismo, presente en todas los aspectos existenciales. En su intento sumativo y globalizador, lejos de integrar las distintas libertades concretas puede chocar con algunas de ellas. El filósofo cuestionará a la política las concesiones de libertad para unas cosas (derecho de asociación de reunión y de palabra) pero en cambio no el derecho de pensar para dotar  de contenido los derechos anteriores. ¿Cuántas veces los espacios de la palabra son sancionados o reprimidos porque aquello que se dice no gusta a los mandos presentes por mucho que estén obligados a aceptar la democracia representativa?

La libertad poética ocupa un marco particular de la expresión. Es la que se entrega con un formato particular, el que no busca audiencia ni la pide, por tanto no tiene el peligro de la política; el que no necesita razonar las tesis ni las analiza, por tanto no es una propuesta psicológica; el que no contempla las leyes del fisicalismo y las limitaciones de la vida corporal, por tanto es mágica y desprecia la finitud predeterminada por la biología; tampoco se debe a la comprensión aportada por la filosofía. Tiene su propia dinámica en un combinado de intuiciones y de seguridades futuras.

La libertad poética sería la síntesis de todas las libertades y la que completa los déficits de cada una. Curiosamente en la libertad poética, más que en ninguna otra, se terminan por decir las grandes verdades, eso sí con suficiente cripticismo como para que no las entiendan todas las lecturas. En la libertad poética el sujeto, reconstituyéndose como poeta, vuelca sus críticas de los límites de todas las demás libertades, también sus excesos cuando la naturaleza se lo permite, los encuentros con el otro lo aliciente, y sus propias desinhibiciones lo arrojan fuera de las mazmorras existenciales.  

 

La poesía como enganche

 

 La literatura  conecta poderosamente con la pulsión imaginaria de cada persona. Lo que la realidad no concede puede ser hallado en la ficción.  Lo que la propia capacidad fantástica no permite inventar puede ser encontrado en las páginas fabuladoras de otra autoría atrevida. Pero si bien la literatura es una arte mayor que suma páginas a las páginas y hace de unos primeros trazos de personalidades unas historias completas, algo no tan fácil y que requiere una sistemática y una disciplina creante; a su lado conviven otras artes, no necesariamente menores, cuyos estilos permiten embarcar  a otros proyectistas originales en viajes imaginarios. La poética es uno de ellos. Y así como novelistas no hay tantos poetas hay muchos, no sé si demasiados, pero en tal cantidad que se tiene la impresión de vivir en tierra de poemas. En todo caso hay poetas que son un poema y poemas o sus formatos que no hacen a un poeta. Lo cierto es que no hay convocatoria a la que no acudan espontáneos con sus artes ni lectura que no proporcione el contacto con ideas y textos bien formados.

La literatura, en general, incluye todo lo que pasa por el arte escrito: desde la novela a la poesía y al teatro (además de otras muchas modalidades) aunque semánticamente se tienda a diferenciarlo.  Por eso, se habla de géneros o zonas de expresión. En cuanto a la prosa y la poesía hay una diferencia entre ambos campos. Mientras una novela puede ser aceptable como tal en tanto que las pautas en construirla han sido seguidas, un poema puede no ser aceptado como poesía por mucho que su forma externa lo simule. Hay libros publicados de poesía que introducen la justificación poética en sus contenidos, no exentos de la duda existencial y artística de ser o no poeta. Para nosotros, los que osamos llamarnos poetas vivos, o alguna vez lo hemos hecho, o así se nos llama, o alguna vez se nos ha llamado, nos encontramos con  duchas de palabras barruntadas de todos los signos, clases y procedencias, de varias ideologías también, de varias lenguas que,  cabalgando como jinetes aparentemente experimentados, las aceptamos en el heterograma de sensibilidades, admitiendo a unos y a otros, sean quiénes sean, digan lo que digan y sea como lo hagan,  a cambio  de sus entregas de sentimentalidades. El marchamo de poema autoriza a entrar a concurso lo que sea presuponiéndole un valor y un derecho a quien lo ha escrito. A la vez, sabemos que no todo es de recibo. No es posible admitirlo todo y la lectura hace selecciones en lo leído así como la escucha  lo hace en el campo sonoro de lo oído. Nadie escucha más allá de lo implícitamente admisible o convenido y una cierta cantidad de conversaciones orales a lo largo de la vida vienen a repetir otras hechas porque no fueron atendidas en su primera versión.

La poesía como tiene un formato corto y oscila entre la metáfora y el simbolismo, la cripticidad y la alegoría, hace de género seductivo para que la intente no pocas personas. Su evocación tiene un poder atractivo y algunos de sus versos han  alcanzado tanto eje gravitacional que han pasado a formar parte de la fraseología tópica.   Sí, la poesía lleva la charme  o es un banderín de enganche, en el que cabe todo atrevimiento, incluso  la de quien queda o debería quedar  al margen de ella. Pero ¿quien es quien para decir a otro lo que ha de escribir y cómo? El poeta en prácticas que quiera ganar un concurso de casal cultural tendrá que tener en cuenta de hacer una cosa sencilla, de fácil entendimiento, sonora y rítmicas. Los pareados y los cuartetos (o cuartetas) van a ser más apreciadas que las liras, los sonetos o el estilo libre. El oído público juzga las frases sencillas. Si cada verso es una afirmación clara que es respondido por el siguiente, no hay nada que temer, el oyente puede ocupar el lugar de entenderlo y el dicente puede darse por satisfecho con la tarea hecha. Hay otra perspectiva distinta, la del poema como cripta, o al menos como forma algorítmica en la que deducir el mensaje. Eso excluye a quien no desea poner tiempo, ratos o pensamiento para saber de qué va la cosa.

 Puesto que el poema o su semblante se hacen o suele hacerse con pocas palabras parece que siempre hay gente que se atreve a  lidiar desde el verso  y con el verso sin necesidad de concebir el libro acabado. Hay autores de poesía  que nunca han pretendido hacer o entrar en otros campos de expresión escrita, pero también hay experiencias de valoración poética o de explicación de la historia de un solo poema que va más allá del mismo en extensión explicativa. La poesía legítima da cuenta de tensiones y conflictos internos no resueltos o en stand by. Expresa un combate. Robert Browning  dijo que cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese es un pronóstico de que vale algo. Suelo aconsejar o seguir como criterio desconfiar de quien metido en su apacibilidad  niega  y se niega todo conflicto interno.  Esa lucha está en la recta de la superación, en la pulsión artística, en el descubrimiento de las verdades, en la realización del deseo y en la recreación de la energía sentimental No es poca cosa. La elaboración poética no se limita a hacer un trabajo de aula o ha montar una conjunción estilística de palabras coleccionadas sacadas de programas que procuren sinónimos o terminaciones iguales de palabras. Hay una implicación de toda la estructura egoica. Claro que ésta no es una tesis que todo el mundo comparta. El poema bellísimo no es un certificado de garantía de la belleza, en términos éticos, de su autor/a. Pero el poema viste, enamora, da estatus, seduce. Basta un poema para centrar la atención y dar soporte a toda una conferencia.  Basta su lectura para que un público experimente la necesidad de pagarlo con su aplauso dándole el mismo trato que si fuera una canción.

Detrás de su momento puntual de performance, presentación pública y configuración formal hay toda una construcción en silencio y un tiempo de latencia o de gestación. El poema no tiene porque buscar la complacencia sino la circulación de un mensaje para quien sepa acogerlo y descifrarlo.

Lo poético y su poder de anticipación

El acto poético es un híbrido intelecto-emocional que surge con la fuerza de la espontaneidad y con una carga intuicional (tal vez mediacional) coloca visiones anticipatorias de futuro. El acto poético precede a las secuencias racionales y por lo tanto a los episodios científicos. Antes de una conciencia de previsiones existe un panorama de versos.Antes de una demostración existe una premonición.Antes  de una constatación, una idea.Antes de un resultado, una quimera. La poesía en su locura y su desgarro, en su osadía y su baile de letras, se pone al mando de las actuaciones y da pistas por donde seguir la existencia. En tanto que producción de mentes transgresoras que escapan a los límites rígidos de cada coyuntura,generan la paradoja curiosa de ser la vanguardia de otras mentes sosegadas posicionadas en el acatamiento de los límites. El poeta se atreve con lo que el racionalista se modera. El poeta o la poetisa acometen lo que los realistas declinan. La poesía dice lo que el discurso de salón calla. El poema deconstruye lo que las tradiciones se esmeraron en venerar.El verso críptico encierra lo que solo iniciados de la metaexistencia entienden. Y las muchas versiones de la poética en su conjunto atentan incluso contra un yo único cuando reconocen la desfragmentación del ser.Blas de Otero nos recuerda lo que uno fue siendo otro[1] .  Rilke invoca la fuerza, tanto de la vida como de la muerte[2]  y Luis Cernuda[3]   nos enfrenta con crudeza a la nada desde una lucha con la crueldad. La saga poética esta poblada de seres inquietos, estupendos, deconstructores a costa incluso de sus destrucciones personales, de hombres y mujeres  que hicieron óperas con sus soledades, que revelaron luces con sus hablas, que fueron escuchados unas veces, mal interpretados, otras;de  laberínticos  infernales y de celestes efímeros.Fueron y son cantos en obeliscos, caricias de olas de mares inquietos, son la grana literaria sobre la que se levantarán otras prosas, otras canciones y así se ilustrarán otras voces:las del espectáculo.desde los palcos las aplaudirán mientras en las galeras de otros ahogos, poetas de calderas e infiernos  arrancarán estrofas únicas, palabra a palabra a sus experiencias inviolables. El poeta no es inocente. Su figura se hace emblemática.Es motivo de persecución y represión. Joseph Brodsky[4] -entre otros- abandonó su país cansado de estar prohibido. O es cantor de verdades inaguantables.Como el reconocimiento universal que hace de la mentira Ruy Cinatti al revelar la categoría de permanencia de la mentira frente a la de transitoriedad de la verdad[5] . el poeta está detrás de una infnidad de re-versiones y de puestas en escena por otros que hacen de puente para la difusión de su mensaje y su popularización. Nizar Qabanni[6]  es uno de los poetas cantados por  el mundo árabe y un caso más de como las letras al ir más allá que la propia vida consiguen la magia de lo perdurable sino de lo eterno.

La poética atrapa  las sensibilidades, antes incluso de estar formadas como fondos de cultura. Antes de saber un saber, la palabra emerge en construcciones tan inocentes como divinas para propulsar emociones y  establecer  conquistas en los paraísos  quebrados  de la ilusión. Sin ésta como columna vertebral de las esperanzas, la realidad -toda realidad- es una losa inamovible convertida en un estar de penitencias.Con la ilusión, desde la inocencia infante al romance adulto que no envejece, las espadas poéticas abren caminos y luces en las junglas de  fósiles habladurías. Y con el tono encendido de Walt Witman  concluyo ahora y aquí con este grito de guerra contra la frigidez mental:no creáis a quienes os acusen de perder el tiempo leyendo o escribiendo versos y alegorías. Vuestras odas permanecerán mientras  que sus broncas se extinguirán.

 



[1] “Del hombre aquel que fui cuando callaba”.

[2]  “ concede, señor, a cada cual su propia muerte.” Lo que significa que lnhibe a todos y cada uno de tener que pagar  por muertes ajenas.Esa precisión de a cada uno lo suyo es tanto como pedir  la libranza de las catástrofes externas.

[3] Donde habite el olvido (1932-33). ¿que queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece?

[4] ruso nacido en Leningrado en 1940. Nobel de 1987.

[5]  poeta portugués y de Timor que se negó a escoger entre oriente y occidente. “Sao de todos os tiempos as mintiras/as verdades menos”

[6] Sirio, murió a los 75a. (1998) su poesía es muy popular en todo el mundo árabe.Y es enseñada en las escuelas. “El poeta de las mujeres y del amor”fue embajador de su país .Enfrentado al integrismo., lo q. hizo que sus escritos circularan de modo clandestino en algunos países. Ha dejado 20 volúmenes de versos y de canciones interpretadas por muchos músicos árabes.

Las Formas de Hablar

 

Uno de los espectáculos más fascinante es el de acudir  a una confrontación desbordada entre dos hablantes en el  que sus respectivos arsenales de palabras son empleados para taparse mutuamente. El observador neutral de los actos verbales encadenados no lo tiene fácil. A diferencia de la observación etológica, que por compleja que sea en medir conductas (numero de veces que se lleva algo a la boca un chimpancé para comer, o numero de veces que se aparea, o las que sube a un árbol o las que se rasca)puede irlas calculando con la ayuda de una plantilla de entradas de datos; el observador de actos de habla se encuentra antes que nada con la dificultad de elaborar esa misma plantilla para categorizarlos y diferenciarlos con agilidad sobre la marcha mientras se van produciendo.

El análisis verbalístico como parte del análisis del comportamiento no está suficientemente instrumentado o no lo está en modo alguno. Parece que la  ciencia no quiere avanzar en este campo no sea que las conclusiones a las que llegara fueran tan alarmantes que desbancaran la presunción superlativa que tiene el ser humano de sí mismo. Un análisis de productos verbales se puede aplicar a cualquier situación, momento y figura dicente con cualquiera que sea su clase de discurso: desde el más tecno al más sentimental. Cabe decir que un discurso será tanto más difícil de estudiar dependiendo de la mayor  abstracción del que se dote, siendo así que el poético, el sentimental o el filosófico presentarán más complicación que el descriptivo, el didáctico o el jurídico.

Un análisis de lo verbal puede demostrar cosas como que no por mucho hablar más se dice, algo que popular e intuitivamente sabemos, y que no por mucho citar a autores se conocen o comprenden. El analizado suele generar una ansiedad asociada a los resultados en espera de su análisis. ¿Qué dirá la analítica de sangre?  ¿qué encontraran las pruebas radiológicas? ¿qué dirá el psicoanalista al preguntarle su consultante si es normal o no? o ¿qué dirá el director del banco tras el estudio de las finanzas o avales de su cliente  para concederle o no un crédito?  Los análisis son innumerables para pedidos concretos. El mercado entero no solo pasa por las transacciones de capitales y los transportes de mercancías también cursa por las auditorias y los estudios situacionales para juzgar convenientemente la entrada en un país, en una zona o en un gremio. El análisis verbal también existe implícitamente, posiblemente es el primer análisis que existe. La fisiognomía quiso tener rango de ciencia a partir de la observación de la cara de los interlocutores. Un comerciante experto sabe el grado de interés de su cliente por la expresión de su cara además por las expresiones verbales que usa, en función de eso puede mantener el precio más alto o se vera inducido a bajarlo.

De las formas verbales lo más inmediato que se puede decir es que no son unívocas. Una misma oración, exactamente la misma, con el mismo tipo de orden de las palabras y acentos, idéntica a sí misma en otra parte, puede tener el significado completamente contrario según el contexto  en que es dicho. La ironía es el manejo de las frases inductoras de interpretaciones distintas. Así pues una afirmación completamente exagerada e inapropiada relacionada con alguien o algo en lugar de validarlo es una forma de desautorizarlo. Estos dejes verbales forman parte de las prácticas comunicativas de todo el mundo. Depende de la inteligencia de los interlocutores si se captarán más o menos los matices.

Las formas verbales suelen ser las que de inmediato marcan  la aproximación o la distancia. Tienen una carga eléctrica para la atracción o el rechazo además de lo que deseen significar. De hecho toda significación de mensaje pasa por su esencia y su formato al ser dicha. Hay juegos verbales que  se han extralimitado en los cánones ordinarios acudiendo al surrealismo[1] para expresar algo distinto a los dictados marcados por el realismo  tratando de aflorar todo un submundo psíquico que se mantiene en la subvocalidad o a sottovoce sin valor para decirlo. El arte ha podido gozar de distintos registros verbales y la literatura del futuro pasa por el neologismo y las neo expresiones  si quiere hacer otras aportaciones con otros atractivos.

En principio todas las frases se remiten a conversaciones que se remiten a contextos. Hay formas de hablar que recogen  aquellas de las que son los objetos que las redicen no para afirmarlas sino para desafirmarlas. Isabel Pantoja canta:”soy la perdición de los hombres”. A muchas autoafirmaciones se llega rescatando el artefacto verbal que se recibe como descalificativo para recalificarlo como atributo positivo Cuando la cantante dice. ” yo soy esa” en lugar de autodesacreditarse desacredita a quien ha utilizado ese pronombre  para referirla despersonalizándola.

Sin duda alguna las formas verbales son las que van a dar paso o no a conversaciones posteriores de una cierta categoría y longevidad. Con alguien que no escucha e interrumpe cada frase no se puede ir más lejos que  un hola-adiós hasta la próxima vez que hayas aprendido a hablar. Con alguien que utiliza categorías obsoletas repletas de afirmaciones absolutistas tampoco se desea demasiado escuchar por el presupuesto de tener que aguantar un texto dogmático o moralista.

Pero las formas verbales también sirven de pretexto para no entrar en un tema. Es un contrasentido que un interlocutor le diga a otro “no me gusta como hablas pero tienes razón”. Es el momento de la retirada. El otro te ha tenido durante una hora defendiendo otro punto de vista a rabiar pero te da la razón en el propio. ¿Para qué perder el tiempo con alguien que no sabe de lo que está hablando o no escucha lo que le están diciendo?

La inmensa mayoría de contactos verbales se mantienen en sus aledaños protocolarios. Cuando pasan a abordar temas de envergadura no hay modo de entenderse si se entra en ellos desde la autodefensa o el prejuicio porque se cree o sabe del otro que está en el bando contrario. He tenido citas verbales arrolladas por el desencuentro desde el principio al final porque el otro ha creído quemí posición teórica era inaceptable y peligrosa para su propia posición teórica, profesional o lo que fuera. Desde el momento en que el objetivo verbal es silenciar el discurso ajeno la posibilidad del debate es totalmente imposible.

El prejuicio ajeno es una invitación al silencio pero éste va en contra de la necesidad expresiva. Sin habla o expresión de lo personal, de las ideas por tanto, no hay crecimiento intelectual que pueda darse. Un tipo de personalidades son mas dadas a auto silenciarse que otras, pero no necesariamente quienes capitalizan el espacio sonoro dicen cosas mas interesantes que quienes no lo hacen. El espacio verbal además se extralimita a su sonoridad y a su oratoria. En principio sin habla o sin expresion comunicativa de una forma u otra no hay catarsis, con lo cual los procesos elaborativos quedan abortados y pueden destruir el equilibrio interno. Cada vez que alguien niega la expresión ajena pasa a formar parte de sus factores represivos con lo cual adopta una conducta no amiga.

. David Kissen[2] estableció un perfil de personalidad  con pruebas psicológicas caracterizado por el bloqueo de la expresión emocional, predominante en enfermos de cáncer de pulmón. En 1964a, b, relacionó cáncer de pulmón y falta de neuroticismo. Por lo tanto los individuos que daban puntuación baja en la dimensión N tenían más probabilidad de producir tumoración que otros.

En 1963 estudió de campo con enfermos de cáncer de pulmón y otros con una enfermedad menos grave. Con un cuestionario de desorden de la conducta en la infancia y el Maudsely  Personality Inventory, observando que los de cáncer habían vivido tensiones o disminuciones de sus descargas emocionales. En resumen conectó la pérdida de un motivo de amor y la represión con la patogénesis cancerosa. Aunque la inhibición no esté detrás directamente de las patologías manifiestas el hecho de que tenga fuerza protagonista contribuye a la fenomenología sociopática al impedir que la libertad de opinión siga su curso. Desde el marco constitucional la ley que autoriza a hablar de las propias ideas por cualesquiera de los medios posibles abarcaría si no la totalidad de las formas verbales, sí muchas de ellas. Ese presupuesto marco luego queda circunscrito por los códigos legales concretos con los que se administran los mensajes.

Las formas de hablar no se pueden comprender tan solo desde el análisis de la gramática cotidiana o este sin apoyarlo con el análisis psicológico. Detrás del hablante que hace de interruptor continuo hay, además de un maleducado, un problema de estrés que a su vez esta determinado por una inseguridad con las propias posiciones. Tan pronto alguien hace una afirmación absolutamente irracional en su discurso suenan las alarmas preventivas sobre su grado de fiabilidad. Si los siguientes  minutos añade otras la hipótesis de que se está con alguien que no sabe lo que dice aunque lo manifieste con una cierta contundencia (quien menos sabe más grita) cabe plantearse pronto reciclar el propio tiempo personal para otros menesteres. Kaplan y col (1983)  relacionaron depresión y estrés. Relacionaron el auto rechazo con déficit de recursos para resolver problemas. Las dos cosas se pueden relacionar con formas verbales absolutistas. El tirano (en este caso verbal) más autoritarista es posiblemente el individuo más inseguro en la historia. El modo compensatorio de su falta de autoestima es protagonizando grandes empresas que lo magnifiquen.

En los tratos verbales que van más allá de lo protocolario para  entender un tema lo más importante no es ponerse de acuerdo en él. Quien tiene prisa en llegar a acuerdos suele no seguir impecablemente un proceso de razonamiento, bastándole la empatía y afinidad que encuentra o presume, a veces, instantáneamente. Quien prioriza la verdad no aceptará cualquier clase de interlocutor, desestimando a quien no cumpla con su función crítica. En realidad no son tanto las formas verbales lo que cuentan, a pesar de que algunas puedan resultarnos terriblemente inadecuadas, como las funciones que cumplen. Seguramente el modo de decir las cosas pasándolas por el grito es un indicador subintelectual pero ¿quién no ha necesitado gritar alguna vez para sobreafirmar la seguridad de lo que estaba diciendo? Por lo general, quien te discute la forma de decir las cosas pero no lo que estás diciendo es porque no tiene argumentos en contra de ello pero no por eso deja de estar en contra.

Tener en cuenta esto es lo que convierte la comunicación verbal en una danza y en un arte de la expresión donde el decir va pasando por distintas clases de tentativas hasta hacer diana consiguiéndolo.  A menudo he comprobado que la mayor parte de los tiempos conversacionales están dedicados a aclarar lo que se está pretendiendo decir y la menor parte a sus mensajes proposicionales específicos.



[1] Los surrealistas generan enemigos y no siempre tuvieron porque serlo a pesar deformar parte de una escuela así clasificada . De Luis Buñuel, Bello dijo “ no era un surrealista sino un irracional, era un machista casi patológico” Pepín Bello.Mi ultimo suspiro  (libro de memorias).

 

[2] (1966) cirujano torácico del Brompton Hospital

Dieta y Actividad

Condiciones para un programa dietético compatible con actividad energética.

El tipo de vida estandarizadamente intenso resulta poco beneficioso para un proyecto de conducta sana. Puesto que es un deseo  general expresado el de vivir con salud,pero al mismo tiempo sin desear renunciar a los hábitos existenciales, cargados de velocidad y de compromisos, es preciso pensar en un  programa de vida que permita conjugar los dos extremos: la  armonía proporcionada por la  tranquilidad y el poder estar en los sitios donde es esperado uno sin pérdida de energía.

 

Un ayuno radical para la depuración y la pérdida de pesos una medida muy estricta que necesita del reposo y de unas condiciones clínicas de balneario. La no ingesta total  debe ser preparada de antemano y crear unas condiciones de disposición mental para asumirla.

 

 En cambio una ingesta controlada baja en calorías y que puede admitir  una relativa cantidad ilimitada, cubre el deseo intenso de la deglución.

Puesto que en principio es dificil poderse permitir una temporada de relax extremo al servicio del cuerpo y de su reposo, este programa dietético estás pensado para hacerlo compatible con una actividad normal de desplazamientos, de relativo esfuerzo físico y el número ordinario de horas de sueño.

 

 Sigue el criterio de mantener una estructura horaria de hábitos de mesa (mañana, mediodía y noche.Desayuno, comida y cena),con lo que el programa puede ser seguido individualmente en compañía de las personas de la casa que no lo sigan. Asistir a la mesa donde los demás comen sin seguir ningún régimen especial,contribuye al aumento de conciencia de como se come, a partir de la observación de como comen los otros.Algo que no suele ser atendido cuando uno mismo es el comensal preocupado en la ingesta en sí o en la conversación que suele acompañarla cuando es así como se come. El acto de comer se ha escapado del ritual que lo acompañaba en antaño para convertirse en un acto ejecutivo de devoración de nutrientes,que tiene mas a ver con una conducta compulsiva que con una conducta nutricional.

 

Para asumir el programa tiene  que haber un intro más o menos largo en función de la dieta habitual. Para un régimen omnívoro,es recomendable 30 días previos de comida ovolactovegetariana. Las pruebas objetivas de las ventajas del programa están en la variación de las constantes peso y perímetros. Pero también en la comparativa de analíticas de sangre en  inmediatamente antes del programa e inmediatamente después.

Durante su ejecución es recomendable  el uso de irrigaciones (una por semana).

 

Los monoproductos en crudos pueden variar en función de cada circunstancia personal y de las posibilidades de  adquisición de los artículos frescos, así como de la  época del año. el período recomendable es durante la primavera avanzada cuando la tierra da muchos frutos (mayo-junio)  o durante los meses de verano. El inconveniente de verano,es que el exceso de calor puede aplacar la energía vital.

 

El programa puede doblarse de 30 a 60 días. La sensación de hambre de los primeros días para quienes estén acostumbrados a grandes cantidades de entradas de comida,puede resolverse haciendo repeticiones de la misma clase de plato. Es importante priorizar  pocos alimentos y en cantidad que no un exceso de variedad de ellos que pueden incurrir en incompatibilidades y en acidosis.Aunque la tendencia a la alcanilidad  dela sangre por carbonatos y bicarbonatos pueda compensarla.

 

 

Las enfermedades del ordenador

Las enfermedades del ordenador

conferencia en SNVB

Cerdanyola 12 abril del 2002

 

TV y Ordenador Personal

Al principio del aparato de tv también surgieron serias dudas de que un monitor pequeño pudiera llegar a sustituir el contacto directo con los grandes escenarios del espectáculo.No tuvieron que pasar demasiados años para que aquel aparato acabara convirtiéndose en una figura polar en cada hogar. Y sigue siendo uno de los primeros objetos de adquisición en la preparación de un nuevo apartamento o habitaje. La referencia a la tv es obligada frente al fenómeno del ordenador: ambos cumplen una presencia electrodoméstica.ambos tienen una pantalla.ambos son trasladables y transportables con relativa facilidad. La diferencia es que uno aliena al espectador o lo coloca en una posición pasiva y abutaca y el otro le permite la interactuación. o se la exige en tanto que instrumento de trabajo.

 

El ordenador como  factor intelectual.

El PC vino a poner orden en los procesos crecientes de las burocracias de la administración pública y en las gestiones administrativas del empresariado privado. El volumen creciente de datos y de documentos gestó la necesidad de la informatización de los referentes con los que se trabajaban. Fue así como se siguió un largo proceso que fue pasando de las carpetas a las fichas perforadas y de éstas a los dígitos binarios. Para los trabajos de despacho la antigua terminología[1]  ya no evoca los muebles o los archivadores metálicos o los folders o las estanterías correderas, sino sus iconos o directorios  en la pantalla de un monitor. El ordenador es la máquina indispensable para los negocios y las actividades intra e interempresariales.también para todo  aquel que necesite comunicarse de un modo  eficiente con los demás.es especialmente condensador de saber o de recursos de saber. En un mueble relativamente pequeño caben fuentes de información que tradicionalmente necesitarían miles de metros cuadrados de expansión física. También se ha convertido en un estimulador de la imaginación infantil y un juguete que no lo es que facilita la ordenación mental i la aceleración de la dinámica intelectual.

 

-El ordenador como figura electrodoméstica y central en la vida  profesional y privada. Esta centralización en una casa o en una empresa se ha ido consolidando en la medida en que los viejos procedimientos de elaboración y de administración se fueron convirtiendo en obsoletos. Ciertamente hay quien sigue aferrado a las viejas formas y lleva sus tiendas o sus pymes sin haber adquirido un ordenador, lo cual se presta a una polémica que mezclará el romanticismo con la ingenuidad técnica.  Hay escritores ilustres que no se despegan/ron de su pluma estilográfica Lo que no quita que el marchamo de los tiempos modernos pase por él y  constituya tanto una necesidad social como  un instrumento de desarrollo personal que se concreta como  demanda  prematura desde el marco infantil.

 

-Actitudes de objeción. Oigo hablar de la objeción a un  aparato de consumo de esta envergadura desde hace 20 años, es decir desde un momento en que sus prestaciones eran infinitamente inferiores a las actuales. Esas posturas que objetan la novedad per se se  autocondenan a  continuar con las viejas dinámicas de siempre en las que no caben ampliación de resultados e incremento de los recursos. Nos toca admitir un tipo de personalidades bloqueadas ante cualquier tipo de innovación y negadoras de aquello  que no acaban de entender por no querer expandir sus inteligencias. La resultante de este proceso mental es que  coexiste lo nuevo con lo viejo negando hacer las cosas a más velocidad,con más eficacia y con menor tiempo. Las objeciones al innovacionismo han existido y existirán siempre y no están exentas de razones para irse retroalimentando. No obstante quien no amplia sus posibilidades recursivas seguirá sirviendo a su antiguos y obsoletos métodos de  proceder en sus trabajos y administraciones.Cabe considerar la cuestión no sólo desde el punto de vista de las necesidades personales sino de la instrumentación de procesos (sobre todo de cálculo y de diseño)que en la era- preinformática resultaban inasumibles.

 

-el impacto dentro de las relaciones personales. Pero toda innovación no se limita a aportar ventajas si no también a modificar el panorama de relaciones. El ordenador y en particular sus posibilidades comunicativas  con el mundo a través de internet  absorbe un tiempo considerable en su usuario que lo quita del tiempo privado. es así como la máquina puede ser interpretada como un objeto rival si no infernal que vampiriza la energía del cónyuge o del hijo o de uno de los padres en detrimento del tiempo reservado para ser compartido en la intimidad o  de otros asuntos de trabajo. Es por eso que hay una  indisposición apriorística de algunos padres a  facilitar tarifas de conexión a internet  de sus hijos o de algunos cónyuges a  que sus partners  naveguen en el ordenador hasta altas horas de la noche.

Es más común que sea uno de los dos quien guste de navegaciones internáuticas y de comunicación digital que no los dos al unísono, con lo cual la comprensión del tema se hace más difícil y  la interpretación del hecho puede llegar a ser visceral.

 

-Indicadores de medida de la necesidad y uso del ordenador. En el marco laboral el ordenador es la máquina de sobremesa (los portátiles de portafolios además de los nuevos adminículos :microordenadores de bolsillo )para la mayoría de empleados en funciones administrativas y/o ejecutivas. Y es un aparato que hace de nexo de relación entre el mundo profesional l de la oficina y el trabajo en si mismo que pueda hacerse desde casa.

 En el marco  doméstico el ordenador va ocupando  un espacio mayor según los intereses de cada usuario. Desde los videojuegos  de los niños a los procesadores de texto de los adultos pasando por un bombardeo de nuevo soft con el que obtener música gratis, el ordenador es bastante mas que  una torre+monitor para ser una fuente de recursos inagotable. Para medirlo en su realidad importancia no basta con saber de la existencia de uno-o varios- repartidos por las habitaciones de la casa, sino que es necesario  establecer un relatorio de indicadores de medida de su  espacio psicopersonal y culto-relaconal en cada usuario.

a/ numero y contenido de programas de soft que se  simultanean o se suelen emplear, descartando en esta contabilidad todos los que están instalados pero son infrautilizados.

b/su uso compartido con otros usuarios de la casa.

c/su cómputo de tiempo de uso diario

d/La subclasificación de este tiempo en usos de navegación, comunicación personal o trabajos

e/la inversión en formación y reactualización el hardware y del soft

 

-El tiempo horario frente a la pantalla. de todos los indicadores el más aparente es el del tiempo global consumido frente a la pantalla. cuando de hecho un usuario puede estar haciendo múltiples actividades manteniendo aparentemente la misma posición frente a la máquina.Puede hablar, puede escribir, puede leer, estudiar, indagar, obtener información, hacer  pedidos y un sin fin de tareas más que hasta no hace mucho exigía hacer desplazamientos entre despachos, usos del teléfono o ensobrar cartas.

Para una situación familiar doméstica, el tiempo pasado frente al ordenador puede ser vivido como un tiempo de deprivación del tiempo personal  compartido. Los efectos nefastos pueden darse a dos planos:

o->El  de las personas q reclaman más atención personal que la ven substraído a causa del ordenador

o->y quien concede más espacio personal a su ordenador que a su pareja entrando en un círculo encadenado de  sondeo de estímulos -y tal vez placeres- que no le da la cotidianeidad.

El monitor del ordenador no es la primera pantalla de la casa  con lo que la experiencia de la atención absorbida por una máquina ya se dio en  anterioridad. La diferencia es que  el consumo televisivo forma parte de un consumo alienado suficientemente consensuado, mientras que el consumo de ordenador permite una  autonomización del usuario liberándolo de ser un espectador pasivo.

 

- La postura sentada.ergonomía y proximidad. La postura predominante del usuario es la de estar sentado. La pantalla no puede reflejar los puntos de luz eléctrica de la sala  en la que esté como tampoco  Las entradas de luz natural. todo reflejo sobre el monitor pude sobrecargar el trabajo de la vista. Las pantallas policromas  han constituido una revolución frente a los  sistemas anteriores del msdos y las de fondo negro o azul de las que se destacaban los dígitos blancos..

La linea divisoria  horizontal imaginaria central del monitor ha de quedar a la altura de los ojos.Ni más arriba ni más abajo.en ambas situaciones las cervicales se mantienen forzadas y a la larga ocasionan consecuencias desagradables. Puesto que la pantalla de 14,15, 17 o más pulgadas cubre una cierta extensión,el recorrido visual por los dígitos ha de conseguirse con un movimiento ocular en lugar que con un movimiento continuamente forzado de la cabeza. Lo mismo ovale decir para el teclado cuando es necesario acudir a su mirada para apretar la tecla que corresponde y no otra.

Mirar repetidamente al teclado para escribir o no hacerlo con todos los dedos necesarios ya son una base propiciatorio de errores posturales en el acto de la escritura mecanográfica.

 

-La nitidez de la pantalla. El ordenador no es un aparato perfecto y se va cualificando en la medida en que va incrementándose su amplio espectro de usuarios. El tintineo de los dígitos en pantalla es lo más problematizante. El movimiento de las letras o la falta de resolución suficiente de  los caracteres y formas digitales obliga a un sobreesfuerzo que puede ocasionar presbicia y su incremento. en la medida en que sea posible conviene trabajar con dígitos perfectamente distinguibles y con máquinas en las que no se escatime un plus de inversión por conseguir esa mejor calidad.  Las láminas transparentes protectoras  no impiden otra dosis de sobresfuerzo. en la medida que vaya siendo posible los monitores de pocas pulgadas van dando lugar a las maximizadas y l as viejas pantallas a los nuevos componentes que fijan mejor la imagen.

 

-Las radiaciones del monitor. No queda establecido que haya unas radiaciones especialmente alarmantes. O en todo caso no más que las de un aparato de tv convencional.Pero en tanto que una fuente movida por energía eléctrica genera un campo de radiación a su alrededor.Resulta obvio que hay que toma una distancia considerable del monitor sobre unos 50/60 cms.

Las afectaciones físicas mas relevantes son la postural y la visual.

 

-La afectación visual. cuanta mayor fijación haya de la vista sobre un objeto mayor esfuerzo se le está pidiendo. Eso afecta a la pérdida de contraste y a la necesidad de cristales reguladores de aumento para compensar la rigidez ocular.La alternativa es la de introducir una gimnasia visual en paréntesis de trabajo y cambiar los objetos de enfoque, introduciendo intervalos en los que la mirada pase de la pantalla del ordenador a la pantalla de la vida: a través de ventanas o en el resto del salón. Desgraciadamente  el panorama global de muchas oficinas está pensado para la mayor eficacia a corto plazo y el abaratamiento de los costes de construcción lo cual suele ocasionar la ineficacia a largo plazo, el incremento de disfunciones de los empleados y la neurosis generalizada. Sin duda hay  establecimientos oficinescos que  sólo pueden contar con la autorización de apertura por la negligencia ministerial de  salud.

 

-La afectación postural . Los focos tensionales se generan a partir de actos de repetición inconsciente de posturas erróneas. Estos están inscritos en  los hábitos más ordinarios y comunes hasta el punto de tomar por correcta la actitud errónea de tan generalizada que está en los demás y de tan memorizada por el propio cuerpo.Los errores los podemos rastrear en comportamientos tan continuados como las maneras de cargar nuestras bolsas o libros, la forma de conducir, la forma de abutacarnos en el sofá, o de tomar posición en el reposo nocturno en la cama.Desde luego también en el modo de sentarnos  en un bar[2] , una aula o en el autobús y en el modo de incorporarnos al levantarnos del mismo. Este cuadro de tendencias al  error postural sistemática solo puede admitir una política personal  autoeducativa y de autoconciencia corporal y el seguimiento  de ejercicios o programas de compensación.

 

-Opciones de asistencia profesional. Hay una multivariedad de segmentos profesionales que se ocupan del cuerpo y de  los impactos somáticos  creados por el tipo de vida  que se vive. Cada uno tiene su propio sistema teórico y sus técnicas de intervención en los nudos desestructurados de la anatomía. Posiblemente no es tan relevante buscar la técnica mejor o la teoría más elaborada como el profesional  con más dominio en el tema y con el cual haya una empatía suficiente que convierta las citas de trabajo con el síntoma en avances de su solución. desde la quiropráctica y la osteopatía, a la kinesiologia, la Reflexologia, y la terapia craneosacral pasando por otras muchas  la cultura de los nuevos establecimientos sanitarios permite  encontrar vías de enfrentamiento a cada tema de dolor.

 

-alternativas de urgencia antitensional. Como  mecanismo de autoayuda y especialmente pensado para las personas que han/hemos elegido un ritmo de vida intenso y desbordante,y que no encontramos tiempo para acudir -al menos una vez por semana a un terapeuta corporal-se puede seguir una tabla de actitudes en el mismo espacio tensional,sea el despacho laboral o el estudio doméstico.

o->elección de una buena butaca de trabajo,que sea giratoria y cuyo respaldo permita el recogimiento de la zona lumbar y que cuente con apoya brazos.

o->Desperezamientos cíclicos que permitan el estiramiento del cuello y del brazo sin necesidad de levantarse.

o->La incorporación de un segundo monitor en el área de trabajo que obligue a  un cierto movimiento semicircular de la butaca.

o->Contrarrestar un mundo de papeles, carpetas y de tenebrismo oficinesca con notas de color que recuerden la simbólica de lo que dejamos fuera: una planta, pósters y pinturas, y música ambiental suave.

o->El rito del te. La nueva concepción de las relaciones laborales en tiempos de trabajo ya contempla espacios y pausas a lo largo de la jornada para tomar café y fumar (lamentablemente)o para estirar las piernas y hablar (opciones interesantes). En el espacio doméstico  cada cierto tiempo vale la pena levantarse y tomar una infusión o  ir a mirar las planteas o  cambiar de gesto corporal.Si se rutiniza este acto puede ser un sistema de auto-regulación del cuerpo.

o->el cierre del ordenador cuando no es necesario tenerlo encendido y no se está trabajando con el.

o->

 

-Taller de autosalus.como espacio de  comunicación reciproca con el cuerpo y de trabajos de respiración, relajación y reposturación. de hecho en los espacios profesionales de trabajos de administración, dentro de la nómina de personal ya debería estar contemplada la contratación de un profesional de la salud que habitualmente ayudara a la relajación y al desentumecimiento.a falta de esto los teams bien organizados pueden organizar sesiones de grupo para compensar los avatares de la función laboral.Y en ultimo extremo hacer estos encuentros fuera del trabajo con otros colegas y compañeros que  necesiten de la relajación como  de una práctica cotidiana para obtener ventajas de revitalización.

 

 



[1] ficheros, folders,documentos o escritorio, ya no encuentran su correspondencia en  textos sobre papel, carpetas de cartón o  mesas de despacho, sino que se refieren a los espacios virtuales de trabajo.

[2] Una reciente experiencia de estreno del nuevo VIPs cafetería de Rbla Catalunya en Barcelona:butacas y mesas semifijas nos hizo sentir encorsetados. Es notorio el desprecio de las gerencias de estos establecimientos en los que para conseguir tres o cuatro plazas mas de sitio condenan a imposturas a su clientela.  ese dato es suficiente motivo para no repetir  el consumo en el lugar referido, que sin duda ha perdido en calidad frente a la antigua configuración del mismo almacén en el mismo local.

El tiempo de la vida

El tiempo de la vida y las edades del tiempo.

Hay quien ha calculado la edad de tiempo  o ha propuesto interesantes y desorbitantes estimaciones. Una enorme cantidad de ceros  deja la perspectiva de su futuro limitado a la sensación de ser algo próximo al infinito, impresión totalmente desacertada. El tiempo tiene la doble característica de ser finito si se aplica a la existenciabilidad de algo, de un proceso, y no finito (denominación más manejable que la de la infinitud incalculable) por si mismo. El tiempo como la característica de la transformación de los eventos y la modificación de las características de algo observado en unas mismas coordenadas no es un tema de relojes o de instrumentos de medición sino un tema de reflexión filosófica. Lo que mide el reloj es cada unidad integrativa de la que se compone el tiempo de acuerdo a una convención para interpretarlo; lo que no puede medir es su distinto ritmo según el lugar en el que se desarrolla y la época en la que se estudia. Eso introduce una idea crucial: la doble velocidad, en realidad la múltiple velocidad, de un mismo tiempo, entiéndase de un mismo proceso. Los 60 minutos de una hora albergan experiencias de contenido distintas en dos personas diferentes puestas a desarrollar una misma actividad y con todas las variables ajenas o extrañas controladas o neutralizadas. Esa unidad de tiempo referencial. El reloj de un sujeto va a medir el mismo tiempo que el del otro, pero el trato con el hacer va a ser de orden completamente distinto: mientras a uno le puede cundir una tarea a otro se le puede resistir. Mientras uno tiene los cinco sentidos puestos en lo que hace otro se puede sentir disperso. El tiempo de un evento también encierra las interferencias de otros eventos no presentes.

La caja de resonancia de cada individuo los cita instintual e indirectamente fuera de su planificación y de su voluntad. Si bien los calendarios, los relojes y los noticieros van recordando que hay una medición universal del tiempo, unitaria y consensuada para todos proporcionando así un referente crucial para que la gente se encuentre a la hora en la que ha quedado, las posiciones de sujeto, por sus propias velocidades biográficas, van a ser distintas. En definitiva, lo que dota de contenido el tiempo es lo que se hace con él y lo que se goza.

Dentro del consumismo más materialista el de hacer muchas actividades forma parte de un neo experimentalismo que ve en un hacer más un vivir más. Eso puede llevar a meter dentro de una misma unidad tiempo actividades en paralelo que no siempre se desarrollan con buen éxito. (toca ver las capacidades subjetivas de cada cual para hacer dos o mas cosas al mismo tiempo. Los hombres lo tenemos más crudo por nuestra proverbial fama de no saber hacer dos cosas al mismo tiempo). Hay tres consideraciones con respecto al tiempo como fragmento de tiempo: 1. La medición objetiva exactamente igual no importando quien y donde se tome. 2. Su percepción subjetiva.(hay horas del día que pasan o se sienten pasar más lentas que otras) 3. Los contenidos que incluyen. En cuanto a esto último se diría que cuanta más esencialidad contenga una hora, más tiempo es. Tiene que ver con el tiempo productivo. La misma hora en manos de alguien que sabe gestionar su tiempo produce resultados que son del todo nulos en manos de un inepto. El análisis de las condiciones laborales ilustra eso. A menudo por trabajo se sobreentiende el tiempo dedicado al trabajo. Desde el punto de vista de la dirección de una empresa, se valora no tanto el horario cumplido o puntualmente cumplido como lo que se haya hecho con el mismo y los resultados que haya arrojado.  Para la propia autodisciplina, uno sabe que una hora no es igual a otra y que en unas la creatividad ola rentabilidad del tiempo es mayor. Por otra parte las horas dentro de un organigrama de dia son repartidas entre diversidades intensidades: las de ocio o relax y reposo son las que potencian indirectamente las de la actividad productiva, las de sexualidad y placer son las que permiten reconducir la libido a otras proyecciones. El tiempo contiene distintos tiempos. Es así que hay días fabulosos y otros estériles, temporadas diletantes y otras más creativas. Hay momentos en que las condiciones objetivas de bochorno y limitativas, también las de enfermedad y agotamiento,  no dejan avanzar tanto como en otras. En resumen no se puede comparar una biografía a otra por el parámetro fundamental de tiempo. Es tan distorsionado para alguien que habita a finales de su segunda década o principios de la tercera pensar que quien le supera en 30 años está ya en la vejez o en la decrepitud como al revés, presuponer desde la atalaya de los 50 o de los 60 que la de los 20 es la de un trampolín desde el que lanzarse a todo. Detesto las expresiones del tipo: vosotros los viejos-nosotros los jóvenes o al revés nosotros los viejos-vosotros los jóvenes. Cuando tenía 16-18  años hablaba con gente anciana de 70 o más o no tanto de 40 o más olvidando su edad. Desde que estoy más allá de los 50 cumplidos hablo con la gente de 20 o menos años olvidando mi edad y mis barbas y mi aspecto de tipo envejeciendo. Son las opiniones externas quienes tienen que recordarme que ya tengo una cierta edad, como se suele decir en una expresión curiosa montada para no herir a nadie. Los tiempos biográficos no se pueden medir por la edad sino por los contenidos, exactamente igual que el tiempo que va de una hora a otra dentro de un mismo día, o de un día a otro dentro de un mismo mes.

El tiempo de la vida, la de cada cual, bien puede retitularse como el tiempo de la edad. Hay quien tiene mucha edad y apenas ha usado su tiempo para vivirla y quien tiene tiempo sobrado aunque su edad sea avanzada para hacer lo que todavía tiene en mente. Hay quien no tiene edad para usar su tiempo y no sabe lo que es. Hay quien no entiende –y por tanto no entenderá este artículo- la diferencia entre el tiempo para vivir y vivir  para alcanzar una cota de tiempo: una longevidad.

Uno de los déficits de las culturas es la de mantener lso grupos de edad en endogenias que no les ayudan a sus desarrollos. Todavía las relaciones interpersonales e intimas entre personas de distintas generaciones para practicar sexo o para hacer un proyecto de vida de pareja son mas interpretados por la sociedad inmediata (los familiares y el circulo habitual de relaciones). La sociedad inmediata es la que llama a orden a cada individuo que se sale del comportamiento estándar e investiga por su cuenta, entre otras cosas con las relaciones intergeneracionales. La transmisión del saber y una nueva cultura progresista avanzarían más si en cada época las relaciones intergeneracionales en todos los campos de la vida fueran mayores. Casi se puede decir que las relaciones de la gente de corta edad con la de las generaciones anteriores se limitan a las proporcionadas por el escenario familiar y luego con el profesorado o las relaciones laborales, pero raramente son con gente que pasen a pertenecer al universo de los afectos. En la antigua Grecia las relaciones intergeneracionales parece que estaban más resueltas sin que la sociedad se alarmara por las relaciones de amistad y de afecto entre un adulto y un joven. En la sociedad moderna basta ver a un hombre  o mujer mayores con alguien mas joven para que enseguida surjan comentarios a su alrededor sobre turismo sexual, gigolós y cosas parecidas. Algo de la estructura psíquica –y no solo de la cultura de la vigilancia- empuja al control de los demás en sus formas de intimidar con el otro.

En la filosofía general del tiempo no hay un solo sujeto vivo, que pueda concienciar su edad, claro está,  que no sepa que tenga la que  tenga, que siempre es transicional y perecedera.  No hay nada más estúpido que un niñato mofándose o criticando a alguien porque es un anciano. Al revés, es reprobable también para un anciano creer que por razones de edad puede otorgarse la gran autoridad de saber para si mismo y quitársela a alguien más joven.

El tiempo de una vida contiene distintas épocas, distintas edades. He ido creciendo y experimentando cada década, cada año viendo sus matices. Ni siquiera en la década de los 40 me había librado de de fantasmas y pseudo obligaciones mentales que arrastraba conmigo. Ha sido en la de los 50 que me siento más creativo, plenipotenciario, libre, excitante, apasionado que nunca. A más edad más amor a la vida a pesar de, supuestamente, tener más limitaciones físicas para ella (dolores articulares, disminución de la visión, erecciones menos intensas,…). La de los 20 se me pasó tras utopías olvidándome como sujeto, la de los 30 en viajes buscando fuera de mí lo que siempre tuve muy cerca de mi mismo. La de los 40 tuve que cerrar ciclos anteriores. No cambiaría aunque me regalaran un millón de dólares mi década actual por ninguna de las anteriores. No es una fanfarronada literaria. Es difícil que desde la visión de los 20 se pueda admitir que la atalaya de los 50 proporcione esa autosatisfacción con el uno mismo. Conjeturo que en la de los 60 se puede seguir experimentando también esa sensación de plenitud. (Informaré de lo que pasa en las siguientes a su debido momento.).

La noción que se tiene del tiempo como parámetro nodriza al que nos vinculamos en una de las dos coordenadas capitales de nuestras existencias incide directamente en la edad. Ante el discurso chantajista sobre el tiempo, que imprime estrés a los actos y prisas a los días, aconsejo contraponer afirmaciones radicales tales como que el tiempo no existe y los relojes y calendarios se han degradado a objetivos de rankings en lugar de seguir siendo tan solo instrumentos auxiliares de mediciones. No es que el tiempo no exista, sino que el modo de demostrarlo es recreándolo a la medida de cada cual.

Según el tipo de actividades y ritmos en los que vivo puedo hacerlo sin consultar relojes y desde luego sin llevar ninguno en mi mano. No me interesa tanto la hora en la que vivo (tampoco el día) como el momento en el que estoy. Hay otros indicadores del paso de las horas: el cansancio, el hambre, el momento de despertar, la fase de la luna, etc.

 El tiempo de una vida es distinto al de otra, porque cada vida tiene el suyo y sobre todo solo ella sabe de que contenidos la ha llenado y si la ha vivido al completo o se ha dejado derrotar por los déficits permanentes no resueltos. Las edades del tiempo personal también es una cuestión privada, Hay quien pasa por todas las fases del desarrollo hormonal-físico y sin embargo no termina nunca de crecer mentalmente o de madurar intelectualmente. Sea cual sea la edad de una persona, una persona es su discurso. Hay discursos vitalistas y otros deplorables sin que se corresponda con que unos sean los de lso juveniles y otros de los seniles. A menudo las personas más viejas han reconseguido personalidades más jóvenes y al revés, gente muy joven anticipa su decrepitud en el estado de ánimos.

 

 

 

 

 

 

¿cómo vivir con orgullo?

 

Me pregunto en qué condiciones es  posible el orgullo. Oigo hablar de un orgullo bueno: el justo autorreconocimiento de los logros que uno consigue y de un orgullo malo :  el exceso de vanidad. Sería la diferencia entre estar contento o satisfecho por tus conductas, actividades o rasgos determinados y ser un sujeto inflacionado per se,  por principio y por sistema, hagas lo que hagas.

Es fácil distinguir entre un tipo de personalidades y otras. Hay quien se modera en sus autoadjetivaciones y quien no sabe articular una frase completa sin colocar su yo superlativo por delante de todo. El uso gramatical de la expresión comunicativa nos previene de altanerías, amaneramientos, soberbias, hiper-egos y residentes del poder que, al saberse por encima de la mayoría social, imponen sus discursos y presencias, sin el menor respeto a la inteligencia ajena. También las formas de uso nos indican si estamos ante personalides remilgadas, subsumidas, autoexcluidas, débiles, de bajaestima, distímicas y con un exceso de humildad que las retira de la comunicación activa. 

Me aterra  el dedo índice de unos y la mirada desvíada de otros. Pero ¿es posible vivir con orgullo, insisto, en medio de situaciones objetivas que nos prohíben ser quiénes somos, decir lo que pensamos o liberarnos de las represiones cotidianas?  Pesonalmente estoy orgulloso con mi vida, con mis elecciones personales y mis creaciones artísticas pero no creo que sea posible un orgullo integral por mi pertenencia a la condición humana  tan deplorable en tantas de sus manifestaciones, o en un sistema con tantas desigualdades e injusticias y problemas históricos sin resolver. el orgullo es relativo y condicionado a cada situación. es dificil su compatibilidad con la honestidad. La persona honesta tendrá moitivos para no estar orgulloso de si mismo en arias de sus elecciones -o condicionamientos- conductuales.

Ecosostenibilidad

 

Tras el concepto de moda de sostenibilidad ,Jesús Mosterín disertó[1]  una primera parte (la menor)de su conferencia para luego pasar  a una segunda parte (la mayor)con una multitematicidad de cuestiones y anecdóticas con todo lujo de detalles altamente ilustrativas para la sala. Para Jesús los males económicos y del desequilibrio ecológico los puso por este orden: primero la demografía y los excesos reproductivos, después un consumo inmoderado;tres, los recursos limitados de la energía y en especial de los combustibles fósiles y cuatro,los gastos superlativos de los mecanismos institucionales,con duplicidades de funcionarios. Su talante provocador y sus descalificativos a la clase política por su notoria mediocricidad (a pesar de que el propio acto estuvo inscrito en un proyecto del ayuntamiento sabadellense en el ciclo laboratori de valors)le granjearon una cierta simpatía.(en este país basta criticar a los políticos para tener simpatizantes).

 El posicionamiento ante el exceso poblacional dejaba por mensaje: cuantos menos seamos viviremos mejor, un postulado que uno oye decir desde niño y que tenía una cierta evocación del alarmismo malthusiano. Sin menospreciar tal cuestión, hay que saber que las oscilaciones de crecimiento poblacional actúan parcialmente como la resultante de una homeostasia planetaria.La población no crecerá indefinidamente en un hábitat que no se lo permita,por la misma lógica que toda curva exponencial de crecimiento de una especie determinada (pensemos en los paramecios en el matraz experimental de un  biólogo)encuentra un tope en el que se estabiliza un tiempo para luego decrecer en una mortandad y readecuar así la relación habitantes-hábitat.

 La sostenibilidad del desarrollo tiene un mayor énfasis en el consumo y en las energías de investigación. Mientras no quede claro el mensaje de que vivir con menos significa vivir mejor(Patrick Rivers,1977)el ser humano seguirá buscando su satisfacción,nunca del todo colmada, en un más y más[2]  de un Todo intrínsecamente inalcanzable. El discurso de Mosterín estuvo mas empañado por el contenido de su último libro vivan los animales y por la ética[3]  sobre los derechos de los animales que no sobre el enunciado de la conferencia, lo que no le quitó brillantez. El alegato  por una conducta ética no tuvo tanta fuerza y quedó soslayado el hecho de que todo crítico ético no por ello deja de concretarse en conductas no éticas por razones de supervivencias o por la idolatría a lo cotidiano.

 



[1] En el Pere IV de la Rambla de Sabadell,el 25 de marzo de 1999 con la conferencia por título Consciència ecològica.

[2] A propósito hay una cadena de supermecados cuyo nombre Más y más,es mas explícita que cualquier teoría y que predica con su ejemplo promocionando puntos de venta.

[3] así parecer el 50 por ciento de libros publicados los últimos años sobre Ética tienen por tema central la relación humana con los animales.

Los árboles caidos. Réquiem.

Réquiem por los árboles caídos. Árboles cortados: calles amputadas.

 

Han venido las máquinas .Tras ellas ,majestuosos árboles han quedado abatidos. Cuatro de delante de casa. Otros a añadir al que ya se llevaron  hace unos meses de la parte de atrás. No son los únicos. A otros les espera la misma suerte. Los jueces del espacio y del urbanismo han decidido su muerte.Esos árboles centenarios  e históricos no son reemplazables por  docenas de nuevos que sean plantables.

 Como gigantes  que han acompañado con su sombra y su belleza varias generaciones, caen rotos y son troceados frente a una (i)lógica del progreso.En su lugar, deberán pasar coches o ensanchar vías.

Inmediatamente sus restos son retirados para que no quede señal de su existencia. De un día para otro, la imagen de la calle ha cambiado. Sus taladores han cumplido disciplentemente la orden sin oponerse. La paga les espera. Como asalariados de un consistorio no son los que hacen los planes, aunque son sus ejecutantes: los verdugos directos,que en este caso no han sido increpados por nadie. Los árboles destruidos no protestan y los vecinos que hemos gozado de su presencia, paisaje  y compañía, tampoco.

Posiblemente el plan de actuación acerca de ello estuvo expuesto, durante sus plazos previstos para las reclamaciones, que nadie recurrió o si alguien lo hizo, su observación no fue tenida en cuenta. ¿Que importan los árboles, o los pájaros que se acogen en ellos, o la renovación de oxígeno que suponen? ¿que importa la herencia natural del pasado? ¿que importa la sensibilidad de quienes hablamos de protegerlos? Las carreteras tienen prioridad.La circulación de  más tránsito cuenta con la devoción pública y en particular con el apoyo de la administración: más coches, más movimiento, más gasto, más impuestos, más  pretextos para hacer las cosas mal. Sí mal!. Porque negar la vida por un lado para defender economías de otro, es una política insensata por definición. Y especialmente mal, cuando esa devoción taladora se extiende a otras calles para acabar con otras imágenes centenarias[4] .

Los consistorios que reúnen  a los que hacen de  dirigentes locales, suman entre varias legislaturas, diseños urbanos basados en el delito ecológico.El ladrillo y la construcción dura, ha, devenido la deidad del siglo, que se ha lucido por su capacidad de mayor lesión al planeta.Con su gestión municipal a base de amputarnos  la poca naturaleza de la que estamos rodeados ¿que podemos esperar? Otras proezas, si las hubiere, quedan  eclipsadas por esas atrocidades puntuales. La incongruencia es más hiriente cuando hay otras alternativas como la trasplantación o el desvío imperceptibledel trazado.

Puesto que la lucha de la pancarta y el grito radical sirve de muy poco[5]  para quienes tienen los números en la cabeza y el cálculo por bandera, solo hay un refugio: el poético, y un réquiem en silencio por la calle amputada. Como la cosa no acaba aquí,  cada vecino dolido o cada reflexionante en solitario, se reconocerá doblemente injuriado por estar a merced de un ayuntamiento negligente por no respetar su riqueza básica, y que además le es impuesto una contribución, para la que nunca nadie dijo que fuera para contribuir a políticas de errores.

Tras los árboles caídos quedan las palabras que los recuerdan aunque los administradores deseen decretar los estados de  amnesia colectiva.Ttras los árboles muertos, quienes les han  dado mortandad están sueltos.!cuidado!¡ volverán a matar! !seguirán matándonos el entorno! Recordadlo cuando os convoquen para votar.

 



 

[4]  el proyecto para la avda de Catalunya es el de acabar también con sus muchos plataneros y  ubicar en su lugar magnolios, alegando que aquellas están enfermas. ¿como es posible q últimos administradores que no conocieron esos árboles de niños decidan tan olímpicamente acabar con ellos,en lugar de plantear una estrategia de mantenimiento y recuperación?

[5] en distintas partes del país la agresión a la naturaleza ha sido detonantes esenciales para movimientos populares y como muestra basta recordar la importancia simbólica que tuvo la agresión contra el pí de´n Xandri en st.Cugat. Las acciones contestarias siguen siendo esenciales para  quienes necesitan la presión popular para repensar y rehacer las cosas de una manera adecuada.

El pensamiento condensado

 

Hay verdades tautológicas  que sólo el terrorismo ideológico contra la razón puede negar. Hay postulados de la evidencia que los ciegos de la ira no van a reconocer. Hay axiomas del saber destilados a lo largo de los siglos  por el concurso de miles de pensadores y millones de seres humanos que han unido sus experiencias. Hay enunciados que se constituyen en reconocimientos indiscutibles.Y, afortunadamente, hay gentes que todavía creemos en el valor de prodigarlos y difundirlos.

 

El mensajero del apotegma es un conjunto de aforismos   presentando micro-textos  que condensan reflexiones de ahora y de siempre sobre el  sujeto vivo y su mundo.

 

En tanto que textos atemporales, no contienen citas nominales o enumeración de situaciones coyunturales.

 

Si una sinopsis,  que da una referencia, pero no el argumento que resume; o un dibujo que representa el objeto da la idea de éste, pero no traslada todas las contingencias del mismo; tampoco una sentencia teórica  es toda la elaboración que contiene. La solapa de un libro o su presentación jamás sustituyen la necesidad de leer la novela, aunque sí pueden llamar la atención sobre ella o por el contrario quitarla. Lo mismo un aforismo en tanto que condensación no sustituye jamás la necesidad de seguir las pautas elaborativas que han llevado a ella. Un predicado es a la vez un  puesto terminal del descanso de una  reflexión como el primer paso que pide hacer todo el camino que ha llevado hasta ella.

 

Todas las cosas se pueden decir maximizando la simplificación y ahorrando el mayor número de palabras pero con esto se corre dos peligros: uno, la injusticia de toda generalidad y dos,  la crítptica del enunciado inalcanzable si no hay una reflexión considerable sobre ella.

 

¿cómo decir las cosas con un máximo de economía de texto sin traicionar lo que se quiere decir? y ¿cómo decirlas para que no pierdan público?

 

Cada frase ha de ser cuidadosamente elegida, cada palabra y cada pausa, cada mayúscula y cada cursiva. Y a pesar de toda la delicadeza, la garantía de decirlo con suficiente claridad y rotundidad no resulta tan fácil.

 

Un enunciado puede insinuar una tesis pero no  puede capturarla. Tiene más a ver con un saber intuitivo que con un saber demostrativo. De hecho, no hay necesidad  para la demostración; basta con la meditación sobre su adecuabilidad.

 

No presento un ensayo de elaboración , sino un conjunto de enunciados que me fueron anunciados por  las experiencias del vivir y del hacer, del estar y del ser, del creer y del razonar, del amar y del  desamar. Es,  por consiguiente, una  palanca para la  co-elaboración pública. Lo que aquí sólo alcanzo a intuir o apuntar puede mover a la pasión reflexiva en un otro que vaya más allá de lo dicho por mi, y de lo que con suerte, incluso tuviera noticia.

 

Haberme dado permiso para escribir pensando  y compartir lo escrito y lo pensado  es un atrevimiento que cuenta con la indulgencia lectora. Escribir es una de las posibilidades del lenguaje  que se hace posible en tanto que acto proyectivo del  pensar. Y pensar lleva, inevitablemente, a conclusiones duras que deslegitiman fantasmas que contaminaban las interpretaciones.

 

Pero las conclusiones sólo son paradas provisionales en un cobijo intelectual que pronto se hace pequeño .Es en toda su provisionalidad  y,  por lo tanto, falta de certeza eterna que hay que tomarlas. De lo contrario el peligro del moralismo conceptual convierte la filosofía en un recetario vulgar de reglas de comportamiento.

 

El despliegue de unos apuntes sobre principios, con pretensión de universales, puede caer en las trampas de ese formato de moralidad. Nada más lejos de mi intención que meterme en un listado de máximas recetarias, adaptadas como consejos, en una fraseología oportunista y autoritaria. Preferiría caer por deceso en el relativismo  que conduce a la tolerancia que, por exceso, en el conclusionismo que conduce a las normativas restrictivas.

 

Es así que cada enunciado en forma axiomática deja abierta la puerta de atrás de su fondo para ser cuestionado sin piedad si la empiria y/o la reflexión dan otras posibilidades redaccionales.

 

Siempre me pareció que tratar de resumir en unas pocas palabras una biografía de exploraciones constituía un fracaso asegurado. ¿Cómo condensar sabiduría de siglos en unos pocos términos? ¿cómo meter en algo pequeño el gigantismo de las bibliotecas?  ¿cómo meter en ecuaciones la prosa de la literatura universal? Y sin embargo la tendencia elaborativa corre hacía la condensación, hacía la destilación en una  lógica  de innumerables campos de la argumentación.

 

Al meterme en ese empeño, de pronto, sin darle tantas vueltas, me he dado cuenta que en lugar de decidir escribir un libro de aforismos; éstos, los aforismos, espontáneos y fluentes han decidido por mi. Así es,  me descubrí escribiendo algunos  durante una sesión de email o en una conversación   improvisada presencial o por chat, y continué haciéndolo hasta construir el presente resultado.  Un aforismo es un saber condensado. Una sinóptica.Una pirueta verbal que no sucumbe a la forma del verso aunque tenga algún estilo que se le parezca y por eso lo confunda. Un aforismo es el sueño ideal de decir en un número contable de sílabas siglos de tradiciones de pensamientos. ¿Quien no se arriesgaría a este propósito? Autores de todos los tiempos[1]  han pretendido acuñar frases inmortales para las que han preparado canteras de   discursos escuetos. Este es el sueño teórico: poder decir en clave lo que consume la mayor parte de tiempos verbales desparramados en anecdotarios y relatos. Esto lleva a pagar la factura de la incomprensión cuando no del desprecio ante aquellas sentencias poco claras.

 

Las estructuras  aforísticas han sido y son una tentación  para la golosidad intelectual. Wittgenstein sostuvo[2]  que sólo se puede hablar de aquello que se sabe, de lo contrario lo mejor era callarse. Me pregunto en qué podría estar ocupada la gran masa de hablantes si sólo hablara de lo que realmente sabe. Se haría el silencio. El aforismo tiene una doble versión: como enunciado que propone una posición interpretativa existencial y como sentencia categórica. De la segunda opción me he desmarcado y en la primera permanezco y me temo que permaneceré, en tanto que es inconcebible la existencia física y mental sin enunciados, se  tenga o no todo el conocimiento para gestarlos y seguirlos.

 

La exposición aforística cumple al menos tres funciones: la de ser precisado para uno mismo el propio pensamiento, la de buscar su aplicación práctica como criterio existencial por y para la felicidad y bienestar social; y tres, la provocación intelectual para que otros tomen su posición ante ella.

Una construcción de máximas al gusto de todo el mundo tal como pretendiera Séneca se hace un imposible. Antes bien todo razonamiento evidencia una contraparte: la sin razón o la locura. Toda postura lleva en sí misma el germen de la discordia y la imposibilidad del consenso total. Diderot[3]  deslegitima los razonamientos universales como fondos argumentativos y probatorios.

 

El principio de unidad teórica total se hace inconcebible.Y sobre este supuesto cada teorema choca con los límites propios de su concepción. Sin embargo, contiene,como si de un sujeto humano se tratara, su función simbólica y su excitación imaginaria dentro de su cancha real.

 

El aire de sentencia breve y doctrinal del aforismo es más su semblante que su realidad. Es a la vez conclusión y tesis, predicado y algoritmo, ley y transgresión, que se propone como ropuesta axiomática o indiscutible en aquel punto de lo que se ocupa. Cuando lo repasamos y coleccionamos como conjunto de máximas y apotegmas, los cuales están atribuidos a personas generalmente ilustres, podemos chocar con el hecho de subrayar y hacer nuestras tesis en si mismas antitéticas, lo cual viene a demostrar que una idea puede tener valor en si misma referida a la circunstancia aplicable.Y que dos ideas contrarias acaban haciéndose hueco en el reservorio intelectual en tanto son de aplicación a circunstancias distintas.

 

Intuitivamente nos gustaría que  cada criterio tuviera el valor de un apotegma para poder construir con el una fórmula matemática tal que nos diera un resultado único y sólo éste. Tal como una  multiplicación para averiguar  la superficie de un polígono regular, obtenida como el semiproducto de la operación que multiplica su perímetro por su apotema. Mientras el trato con las matemáticas deja indemne la ideología de quien hace el cálculo, el trato con las frases no deja exento de peligros sociales a quien las emplea.

 

Un aforismo puede correr el riesgo de convertirse en un  decreto cuando se tumora para convertirse en un dogma de fe. El antídoto es infalible: aplicarle un criterio de lectura y relectura hasta  descubrir el mecanismo con el que ha sido construido y a qué pensamiento compromete y qué vocacionalidad genera.

 

Tomándolo como proceso creativo y vivo deja de lado el peligro de la alienación tras la frase lúcida y fácil para tomarlo como un discurso  abierto. Es así que, el ángel mensajero del apotegma, por  proteccionista que quiera ser con la cobertura reflexiva que proporciona, no deja de ser un discurso aforístico que, como todo discurso, admitirá variaciones y adaptaciones. Discurso, sí, que,  a diferencia de otros textos, pide un plus de atención por su concentración de resonancias en un volumen mínimo de palabras.

 

Si las lecturas bibliográficas son y continuarán siendo para minorías selectas[4]  con tiempo libre, capacidad solitaria sostenida y entrega apasionada a la dimensión intelectual; un texto con enunciados numerados todavía criba más al número de personas que puedan acercarse a ellas. Sin embargo  debo decir que un libro de grupos de frases generalmente cortas es un espejismo de facilidad. He de prevenirlo. 

 

De ahí que  el libro esté pensado para ser leído durante un año entero. Hay 366 puntos que se corresponde con los días del año mas una unidad. Cada uno de los punto es para leerlo al empezar el día y cargar con su idea como material de reflexión.

Los puntos no son correlativos. Cada uno es independiente del anterior y del posterior, aunque algunos se refuerzan mutuamente.

 

El aforismo es un pensamiento concentrado y concéntrico .A través de su idea se pueden relacionar otras muchas.Es  la elaboración destilada: su néctar. És también un préstamo del otro para alcanzar la identidad y aumentar el conocimiento.

 

Tener de un autor una sola de sus frases retenida en la propia memoria biológica es el mejor homenaje que se puede hacer a la memoria de su figura. Pero no es tanto ésta mi pretensión como instrumentar un recurso práctico de manejo para la reflexión sobre las leyes existenciales de la condición humana.

 

La vida hablada es un continuo intercambio de criterios cuya concienciación depende de cada hablante que haya hecho de su existencia un proceso regulado por un cuerpo de ideas. Resumir una filosofía de vida en unas pocas palabras es  un deseo inherente a mucha gente. No me preocupa tanto haberlo conseguido, que tampoco ha sido mi intención, como pasar el centro de atención de los hechos a sus criterios, de las apariencias a sus mecanismos, de los tratos a la psicología de sus relaciones.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Hasta Sánchez Dragó presentó su libro de aforismos en una entrevista jocoso contracultural de Lafuente, sin que aquel llegara a captar loas sutilezas humorísticas de este.

[2] En el tractatus Logico-Philosophicus

[3] Diderot.Pensamientos Filosóficos.  ed. Aguilar Argentina. Buenos Aires, 1973.“Todo razonamiento que vale para dos partes nada prueba, ni para una ni para otra” LV p.66

[4] La mayoría prefiere otras fuentes de información que quemar sus ojos con las letras impresas.Mucho más en una época preponderantemente icónica.

El Alambique axiomático

 

Una gota de esencia puede implicar un kilogramo de la materia base de la que sale y para llegar a este peso implicar un considerable volumen de formas-base. Una biografía humana cuenta miles de días vividos y millones de momentos. La inmensa mayoría de sus formatos repiten cosas antedichas. El encuentro humano es un gran reproductor de las palabras que tal vez necesita de una historia longeva para decir unas cuantas con suficiente valor para que le trasciendan más allá de su existencia física. Lo que hace perdurar a alguien mas allá de su tiempo no es tanto dejar un nombre en las policromías de las mediáticas como dejar una idea para usufructo de su especie que le sirva  a otros para enfrentar sus miedos y descalabros. Lo que tomo de útil de mis antepasados no son sus grandes hazañas bélicas sino sus saberes destilados. Quizás todo lo que queda de alguien remoto es una sola frase. De la mayoría de gente no queda ni siquiera eso porque no se atrevieron a decirla o nunca la tuvieron  tan segura como para comunicarla. El saber esencial es un poderoso alambique axiomático que saca lo mejor de todo, que concentra las ideas mas importantes expresadas de la forma más sinóptica.

 Siempre nos encontramos con recomendaciones que cuestionan la extensividad y la cantidad. La grandeza del entendimiento no se  mide por la extensión sino por la sutileza y certeza de las opiniones dijo Epicteto. Pero hay cosas imposibles de silenciar y el relato es un ejercicio de sinceridad aunque el axioma es un ejercicio de comprensión algorítmica: un  resumen de eventos e historias, un centro de gravedad del pensamiento.

Si bien es útil para conocer el exacto lugar del saber o del desarrollo del pensamiento no resulta tan práctico para la conversación cotidiana en la que básicamente los hablantes necesitan un escenario en el que presentarse, expresarse y jugar. Si quieres pasar por pedante aunque no lo seas cita a unos cuantos nombres griegos en un grupo del que no sepan nada de ellos o tal vez les suene nominalmente y poco más. Si ese grupo ha hecho el bachillerato y esos nombres formaron parte de sus asignaturas el impacto todavía es peor porque en lugar de pedante te conviertes en alguien que sabe más que el resto, el cual sabe que citas con autoridad lo que citas. Tarde o temprano su envidia convenientemente entintado en odio saltará contra ti con frases que buscarán ridiculizarte o despreciarte. Afortunadamente no siempre es así, hay una parte, por exigua que sea, de la gente que desea aprender y aprende de quien sabe. Yo adopté prematuramente un criterio en mi vida: aprender en la vida todo lo que me fuera dado, aprenderlo pues de todos los canales por los que viniera la enseñanza, incluida la gente más desagradable. Eso me ha permitido escuchar atentamente a adversarios y enemigos sin experimentar una indisposición anímica por hacerlo. No entiendo porque la gente convierte sus discusiones principistas en causas de escisiones y formaciones de nuevos grupos irreconciliables. ¿Es que el ser humano como individuo todavía no ha comprendido que en el pensamiento sí es un ser divisible y en sus sentimientos también abrigando al mismo tiempo conductas contradictorias? Si eso pasa a escala individual ¿cómo no va a pasar en el marco de una grupalidad?

El axioma no es tan solo una idea altamente concentrada que destila un proceso largamente elaborado del pensamiento, adopta también el formato de eslogan memorizado. Es una idea utilitarista para salvar una situación, un apoyo ideológico con el que enfrentar una situación. En la depuración lingüística nos  sobrarían novelas, cantos épicos, poesías, las canciones que tratan el amor y el drama de siempre. En la exigencia conceptual máxima bastarían unas cuantas fórmulas de matemáticas, otras de química y un puñado de leyes físicas. Para no quedar mal nos podríamos dotar de unos cuantos axiomas para dar el tono apropiado de seriedad a una reunión filosófica o dar el nivelazo a una sobremesa.  Eso callaría a los que siempre quieren tener razón y la impone con la fuerza de su voz decibélica no con la suavidad argumental de sus razones. Lo peor de la ingratitud es que quiere siempre tener razón dijo J.Benavente. Dentro de las peores experiencias están las de tener cosas por decir y callarlas por conocer a priori que es un esfuerzo inútil hacerlo en situaciones en las que no se puede contar con la atención y la escucha.

El axioma tiene un valor mayor que su posible recurso escénico, el de condensar en pocas palabras un texto largo. Para quien entiende bastan pocas palabras solo que estas pocas tal vez necesiten mas tiempo de reflexión del tiempo o de lectura que llevaría el texto mayor del que se desprenden aquellas. Otro valor añadido es el de poner una verdad con suficiente carga críptica como para que nadie se sienta ofendido por ella. Eso desde luego es muy relativo, hay quien se ofende porque llueve inesperadamente o porque se cruza en su camino un gato negro. El axioma es, por  último, la forma más elegante de sentar una visión o un teorema sin dedicar tiempo a explicarlo. En definitiva es la forma más catedralicia de no callar dando el tono y la provocación suficiente para encender una discusión o para dejar en la perplejidad a su auditorio. Cuando Juan Luis Vives dice que lo que quieres que otros no digan tú lo has de callar primero está apoyando las que han terminado por ser las formas verbales dominantes de silenciar los sentimientos fundamentales en una componenda hipócrita compartida de sortear todas las verdades para no herir a nadie. Claro que su intención pudo ser la de corregir las formas insolentes del habla o el despotismo verbal, hiriente e insultante.

Las ideas sirven para vivir no son solo materiales de lectura. Si un axioma no da una cobertura filosófica para la existencialidad es que no cumple con uno de los retos filosóficos: pensar y elaborar para maximizar la felicidad.

 

 

El Escudo de la Indiferencia

 

La indiferencia es justo lo que indica la palabra, una falta de deferencia. La simpatía o no de una persona pasa por si la tiene o no como atributo. Sabemos que la indiferencia que se reviste de soberbia o de un extraño orgullo de superioridad en el fondo oculto una inhibición ante el otro, una vergüenza incluso cuando no un temor a transparentarse ante la mirada, por tanto la indiscreción, ajena. A la llegada a un país, a una región, a un nuevo lugar, incluso a una nueva persona lo primero que salta a la vista es su cuota deferencial, que puede recorrer un heterogéneo arco: desde los excesos de atención a la absoluta anulación de ésta. Es el contacto con el punto exacto de este gradiente lo que hace emitir juicios prontos y repentinos  del otro o del recién conocido, no siempre tan inexactos como se podría suponer por su injusticia inmediatista. Es así que caemossimpáticos o antipáticos en función de nuestra capacidad de escucha y concentración por lo ajeno, la retención de susdetalles, el recuerdo memorístico de sus confidencias y, por supuesto, sus nombres. Sin duda la indiferencia/deferencia dependn de códigos culturales y de costumbres educativas. La excesiva deferencia –como la africana- es empelagosa, especialmente cuando se viene habituado  de ámbitos cultrales en los que predomina la frialdad y la indiferencia. El excesivo saludo reverencial  -como el oriental- resulta chocante. Al revés, el excesivo silencio, la falta de trato y la nula mención de saludo o su vocalización inaudible es propio de quien no quiere tener demasiado trato con el prójimo. La curiosidad de este fenomeno es que elgradiente deferencia-indiferencia varía y se adapta a las circunstancias. Los demás como paisaje pasan por la criba de la selección. Toda la indiferencia que se puede tener y se recibe a nivel de calle queda compensada, supuestamente, por la alta deferencia que se recibe de las personas especiales con las que se ama, se vive o se trabaja.

El estudio de la indiferencia es crucial en el estudio de la psicología de las relaciones humanas. Las personas que forman parte del conglomerado, del entorno, de ese paisaje inasible de formas inicialmente van diferenciaándose a partir de los mensajes y energias que se van recibiendo de ellas. Cuanto más te ignore alguien menos querrás saber de ésa persona. Pero ni siquiera eso es exacto. Es dificil crear una ley interpretativa universal que capture todos los comportamientos predecibles. Hay muchas razones de todo tipo y las que más utilitaristas para mostar interés por lso demás. La deferencia no deja de ser una puesta en escena de una acción calcula si se quiere instrumentar para un fin determinado.  Inicialmente ante un nuevo grupo humano en el que te zambulles todos sus miembros pueden ser parecidos. Basta un primer intercambio de impresiones  para empezar a individuar a cada uno del conjunto al que pertenece o del que se le saca. Nada obliga en principio a hacerse amigo de nadie pero parece que lo más lógico, desde un punto de vista de lógica recursiva pero también  de lógica comunicacional, tomar contacto con las personas que te encuentras y que estas lo tomen contigo si las coordenadas de coincidencia son nuevas y la información  mutua de las realidades recíprocas es escasa. Teóricamente cuanto mayores sean los contactos con los demás mas puedes abastercerte de informaciones y de experiencias. Esto, que desde luego tiene un punto de saturación, marca la dinámica de las primeras aproximaciones. Cuando llego a un lugar por primera vez me fijo más que nunca en las caras que hay, la gente que está con sus distintas poses, las formas de andar. Hay un tipo de personalidades que arrastran los pies y miran al fuego. Si por azar te cruzas con su campo visual hacen todo lo posible por no verte o por aparentar que no te han visto. Tú estás seguro de que no eres transparente y que tu atractivo no es tan terrible como para ser metido en un lapsus visual automáticamente, a pesar de todo no eres mirado ni hablado.

Cuanta más civilizada es una persona en el sentido de más saturada está del mundo y de sus estímulos más se inviste de un rol de indiferencia. Hay razones psicológicas poderosas que la explican, las de la autoseguridad o autorptoección entre ellas. despues de unos cuantos intercambios desafavorables con desconocidos se opta por no aceptarlos en el campo relacional. Lo que pasa es que los desconocidos nunca dejan de serlo si no se les trata. Es una antimetafóra la tesis de quedarse en la reserva.Hay otra cosa, la indiferencia como regla criterial constante convierte al mundo de los otros en general, por lo tanto al mundo, en algo a lo que se quiere acceder nunca y como mucho se acepta el contacto si la iniciativa viene de alguien muy singular del otro lado. He comprobado que hay gente que jamás escribe, jamás llama, jamás propone, jamás toma la iniciativa y que lo sabe y que además eso considera que es lo razonable para su posición social. Al mismo tiempo y antitéticamente recriminará en los demás que no la auxilien, no la salven, no la inviten, no la lleven o no le hagan dádivas.

Hay muchos procesos causales de la indiferencia y sin discusión alguna hay conclusiones que avalan actitudes de indiferencia impecables que no tienen objeción alguna. No son pocas las personalidades con las que te encuentras por la vida que lo mejor que puedes hacer con ellas es ignorarlas no porque no tengan un valor humano potencial sino porque no estás dispuesto a perder tu tiempo miserablemente con ellas. Pero una cosa es poner a alguien con quien se ha tratado en ese grupo del que distanciarse para no tener problemas o por que sus malas energias no te dañen y otra muy distinta es adoptar la indiferencia total con respecto al resto de la especie.

Confieso que cuando me he fijado en personas y que las encuentro por segunda o tercera vez y ellas siguen sin verme desde la primera me siento algo perplejo. He experimentado que al tomar la iniciativa de ahí donde habia alguien blindado  puede resurgir una personalidad pletórica, sensual y maravillosa.  Mi hipótesis es que el comun denominador de las indiferencias es el de la toma de distancia de lso demás porque en el fondo los demás se les impugna a priori. Si alguien vale la pena ya luchará por vencer las barreras de esa indiferencia, Lo malo es que alguien que vale la pena que sufre el rechazo sutil de la indiferencia no tiene porque quedarse con ganas para vencer las murallas del indiferente tratando de descubrir una persona sensible detrás o al menos un hablante con interés.

 

 

 

Los Actos Afrodisíacos

 

Lo afrodisiaco es la ingesta que permite una excitación extra cuando el objeto del deseo por si mismo ya no es suficientemente estimulativo o la propia libido se encuentra en declive. Es el recurso auxiliar para el encuentro sexual que lo repotencia y garantiza su éxito. Existen referencias literarias sobre los productos y los consumos que se pueden tomar. Además de las recetas gastronómicas hay productos envasados en las tiendas sex shop. Habrá quien los prueba y podrá dar noticia de su eficacia. La idea de lo afrodisiaco es anterior a sus envasados para la venta. En una época discotequera circulaba la idea de que si  se mezclaba ceniza de cigarrillo con la cerveza quien la bebiera se excitaba enormemente estando dispuesto a irse a la cama. Me imagino la escena: un discotequero invitando a una chica a la barra a beber diciéndole mira allá para en ese momento ¡zas! tirarle la ceniza en su vaso. Quien tenía que acudir a esas técnicas para sus conquistas dejaría mucho que desear no solo por sus malas artes sino por caer en la creencia de esa tontería. Existen demasiados gestos mundanalizados y que han ido sobreviviendo conectados a creencias extrañas y a linajes nada racionalistas. Quienes practican las malas artes preparan pócimas que mezclan en las comidas o bebidas de sus enemigos para hacerles daño sin dar la cara.

El afrodisiaco en principio es todo producto excitante que mantiene un plus de erección o una irrigación sanguínea mayor en la zona genital vulvar o varonil. Basta tomar un vino y experimentar los efluvios de la desinhibición momentánea que produce para prepara las condiciones para una sintonía sexual. En las culturas consumistas invitar a una cena es presentar la hipótesis de una invitación sexual. Los sabores de los platos van a preceder a los sabores de los cuerpos un rato después.

De hecho el proceso mas laborioso para por el baile como escena intermedia donde el acercamiento intercorporal da la información reciproca necesaria del otro (olor, textura, fuerza, armonía) pata avanzar den seducción o por el contrario rechazarla. Desde el punto de vita de quien recibe la invitación, generalmente la invitada, aceptarla significa interiorizar igualmente esta hipótesis. La cultura de la relación pasa por ese proceso como algo protocolizado en lugar de expresar directamente el deseo el cual se arriesga a encontrar un bloqueo autodefensivo o una inhibición. A fuerza de protocolizar la seducción pierde su encanto original. Implícitamente la invitada es comprada para sus favores sexuales tras los postres o tras el paseo o tras tomar un taxi. Hay una escena pre-ultima que es la de la despedida de aquella velada, en la que él sugiere ir a la cama, con alguna de las frases variantes (me gustaría que este momento no terminara nunca, se me ha hecho muy corto estar contigo, ¿no me invitas a entrar?...) o es ella la que lo hace (¿quieres pasar a tomar una ultima copa?). Por supuesto, no siempre es así y en una primera cita la chica corta la iniciativa del chico al no aceptar su  iniciativa sexual para que no vaya a entender que es una mujer fácil o muy puta. Ella, al decir no, tal vez se pierda el gran amor de su vida o una historia fantástica porque de la parte del otro ya no habrá una segunda iniciativa. Tal vez salga de viaje o encuentre a otra mujer más corresponsiva que aquella. No siempre es así, hay hombres que no paran de insistir: llamar por teléfono cada día, o montan guardia durante muchas horas frente al domicilio de su objetivo de conquista, siguiendo un riguroso plan de estrategia militar, hasta producir coincidencias o provocar la caída de las defensas de ella. Este tipo de hombres más que conquistadores de manual son la vergüenza del género masculino por la falta de dignidad propia. He tenido la oportunidad de conocer varios de ellos. No hay nada más sangriento espiritualmente hablando que ver a un pobre hombre limosneando besos que no se le dan, pidiendo citas que no se le conceden, manteniendo en un enamoramiento platónico que nadie les corresponde.

Ellos podrían ser los más interesados a los  recursos a los afrodisiacos  para que la decisión psicológica que no toman las mujeres que no admiten convertirse en sus partners, sea acelerada por el reacondicionamiento biológico de sus cuerpos. Una persona psicológicamente desinhibida, porque haya tomado excitantes o haya bebido o drogado, puede hacer lo que no es capaz de hacer en estado de condiciones normales, es decir de autocontrol de etiqueta. La literatura gastronómica propone platos para preparar una noche de amor. De hecho el cortejo sexual  no empieza en la cama o en posiciones horizontales o con los cuerpos ya desnudos, ha empezado mucho antes: en la mesa del comedor, durante el paseo y en posiciones verticales. Una cena llena de colorido en los platos predispone al juego amoroso posteriormente. Aparte de cada producto en si mismo está la presentación y la forma de ingerirlo: beber de la boca del otro, o pasar algo masticado o semimasticado de una boca a otra es superexcitante, Comer sobre su cuerpo en unas condiciones tales que los cuidados por no ensuciar nada no sean una preocupación es una de las experiencias afrodisiacas mas brillantes. Se pueden hacer todos los platos si están convenientemente pensados para esa escena. Las nalgas cerradas hacen de cuenco para las bebidas y el vientre para aguantar la ensalada. Evidentemente, esta escena no permite la duplicidad de roles: cuando uno hace de plato, el otro hace de comensal y al revés.  Las  categorías desprendidas de una excitación gradual pasan por la noción de ingesta del otro amado/deseado que pasa a formar parte del amante. Los actos sexuales que pasan por el ani, felatio  y cunilingus son indicativos de más pasión, entrega, sintonía y fusión que los que no acuden a esas acciones. Hay dos clases de sexualidad completamente distintas d acuerdo a la mayor implicación de contacto con las segregaciones del otro. A más contacto con las mucosas, la exudación, la lubricidad, el semen, la orina incluso más implicación pasional y dedicación sentimental.

La leche humana es expresada en distintas formas cada una con su interés particular tanto por el sabor como por el canal de su salida. Es curioso que las culturas hayan proscrito el trato con la leche con todo el valor de excitación erótica que posee. El destete en China creaba una línea  de ruptura con el recurso a alimentos lácteos. Ciertamente la leche es un producto nutritivo importante para las fases de crecimiento y para la calcificación pero que luego tiene inconveniencias[1]posteriores. Un adulto que complace en beberla o consumir sus derivados es tratado de infantilista. Los pueblos musulmanes del Turkestán chino, nómadas de lenguaje ulgur o turco que se nutrían de productos lácteos fueron despreciados por sus conquistadores chinos. Se recordará la escena tópica del vaquero, que a la entrada de un saloón, en una de esos westerns filmográficos que tanto abundaron, pedía un vaso de leche en lugar de ajustarse a la demanda estandarizada del whisky, para sonrojo de los otros parroquianos. Una sesión desinhibida de amor apasionado pasa por la ingesta de líquidos: un beso de boca atornillado intercambia saliva, pero un beso más atrevido incluso la acumula en una cierta dosis para darla. El cunilingus puede beber tanto o mas semen que una felación completa que tras derramar lo más apropiado a hacer es  tragarlo, también puede ser compartido entre la boca que lo recibe y la del cuerpo que lo da

Es posible que ese tipo de sugestiones muevan a escándalo en personas no acostumbradas a esas prácticas o que ni siquiera las han fantaseado. Por cierto el escándalo no es antagónico a deseos íntimos inconfesos fantaseados  que van mas allá incluso de las escenas que puedan provocarlo. Hay algo de la sexualidad que los amantes no quieren ver. Al estar en primer plano como protagonistas se pierden la perspectiva del espectador. Es por eso que hay un tipo de personalidad que no desea ver escenas pornográficas al detalle y les aterra ver primeros planos de vaginas abiertas o felaciones voluptuosas aunque su propia actividad sexual pase por ello aunque, eso sí, sin una cámara que tome primeros planos de cada detalle.

Lo afrodisiaco pasa por la boca y el paladar, también por el resto de los sentidos, es decir por lo más primario de la naturaleza humana. El amor romántico en la sala de baile mientras las canciones de Juan Guerra[2] amenizan la velada y ponen el discurso de la seducción, son lo light de lo que puede venir unas horas despues en un espacio apropiado para llevar la excitación hasta lo mas imaginable probando con la boca todo lo necesario para su incremento y multiplicación de orgasmos.



[1] Hay quien considera la leche como impropia para las fases fuera del crecimiento físico calificándola de veneno blanco. Sin embargo la repostería y y excelentes platos de la gastronomía internacional dependen totalmente de ella.

[2] Cantante salsero cuyas canciones quedan patentes y presentes en todas las salas de baile durante una época.

Sin Cita Previa

 

La seriedad de una persona suele tener por atributos dos propiedades: que cumpla aquello que dice y que lo haga dentro del tiempo que se haya establecido. La formalidad suele tener por indicador la puntualidad. La representación del otro en cuanto lo que es y se puede esperar de esa persona viene coordenado por el tiempo y por la función. Siempre he concedido una especial atención a ambas cosas que se pueden resumir en un solo criterio y frase: tener palabra. He venido creyendo que una persona no es tal si no está a la altura de la palabra que haya dado. Eso vale tanto para cumplir una misión como para acudir a un determinado lugar el dia y la hora en la que es esperada. La organización del trabajo pero, también las relaciones personales, pasan por el encuentro preparado. Sin cita previa el encuentro es dejado a la espontaneidad con lo cual las variables de su desarrollo se multiplican y es posible que este no se dé o no se concluya. La racionalización del tiempo pasa por sus instrumentos medición. En determinadas culturas todo el mundo utiliza reloj desde una edad prematura. Con la popularización del teléfono portátil todo el mundo adquiere la función incorporada de medir el tiempo. Es posible que tal función sea una de las más generalizadas. Hay cantidad de aparatos que llevan relojes incorporados (los ordenadores, los reproductores de cds-dvds, los radio transistores,… hasta los mecheros).

El racionalismo que está detrás de la civilización consolidada concede una enorme atención al tiempo, al término de ejecución de los planes previstos –por tanto- y a la coordinación de los trabajos de todos sus protagonistas implicados. Por el contrario las civilizaciones más primitivas se dotan de  formas menos exigentes de medición del tiempo. Un choque intercultural pasa por los conceptos diferentes que hay frente al tiempo y su significado. En las mismas formas expresivas se denota quien tiene una preocupación en relación al tiempo y quien no.

Para organizar trabajos colectivos y seguir proyectos de grupo fijar la hora es fundamental. Las primeras coordenadas son las de tiempo y espacio. Sin ubicación predecidida donde realizar un acto compartido y sin marcar el tiempo en que hacerlo no hay eficacia posible. Ese concepto por si mismo basta para explicar una forma de ser y de actuar, una forma de organización de los pueblos y de las ciudades, una forma de progreso continuo.

Las cosas no funcionan siempre así, ni siquiera en esa época tecno en la que todo el mundo tiene reloj. En no pocas latitudes predomina su relativismo. A menudo quedar con alguien a una hora tiene por resultado no encontrarse y en cambio sí encontrarse con un feo, un desplante, un hecho tal vez más significativo que el hecho cumplido. Cuando el otro falla cabe una variada gama de interpretaciones  no agradables. Podemos apostar que cada vez que falla el otro, aquel con quien has convenido algo, en su función y en el momento en que se le espera no es por causas imposibilitantes, tales como enfermedades, accidentes, catástrofes o atascos en los desplazamientos (todo eso en conjunto puede estar en una proporción entre el 1% y el 1 por mil veces). La inmensa mayoría de veces la responsabilidad de la no asistencia pasa por la falta de planning de ese protagonista, su falta de responsabilidad, su falta de memoria o su desidia. Tanto es así que se puede hablar de un fenómeno conductual en toda regla, hasta el punto que cuando alguien no acude a algo si no se le conoce lo suficiente y sin conocerlo, se da por su puesta su falta de responsabilidad y no se atienden a sus posibles pretextos. El mundo moderno funciona con cita previa. Sin ella no hay coordenadas de localización posibles.  La hora en que comienza un turno de trabajo pasa por la cita previa, la hora en que tomas el avión o el tren también. El taxi que te lleva al aeropuerto de madrugada es crucial asegurarlo con una cita previa. Las reuniones culturales, las conferencias, las de conspirativas y las desiderativas pasan por citas previas. Una cita previa es un contrato entre las partes que la deciden, un compromiso que presupone la garantía de una acción en el plazo y en el tema en que se ha dicho. Una persona vale tanto más cuanta más palabra tiene. Esto es crucial para el mundo de los negocios, para las transacciones comerciales, para la preparación y coordinación de los envíos, para la entrega de los productos terminados, pero también lo es para las citas personales, para los viajes de placer, para la asistencia a los espectáculos o para tomar una copa.  Tras una biografía dilatada en la que he tenido miles de citas de todo tipo puedo asegurar que el valor del otro, la valoración que  haces del otro, pasa por su capacidad de cumplimiento con las citas que has establecido con esa persona y con la realización de sus funciones. Al revés: si no cumples con aquello a lo que te has comprometido o fallas en una cita tienes motivos para no ser tomado en serio o para que no se cuente contigo una siguiente vez.

La cita previa es, en definitiva, muy importante. Sin embargo voy a tomar la posición argumental de quien no pasa por ella ni desea hacerlo. Hay que decir que la cita previa va ligada a un mundo racionalista y planificado que coincide con ser el del orbe más desarrollista dentro del planeta. Para otra gran extensión geográfico- humana la cita previa no existe. Existe la permanente imprecisión. Es otra forma de vivir a la que un racionalista europeo en principio le puede costar entender. Me he comprometido cuantiosas veces a citas determinadas sabiendo a priori que el otro no las cumpliría y efectivamente así ha sido. La confirmación de esas predicciones no me ha convertido en profeta pero sí en más realista con respecto a lo que puede dar de sí mucha gente. Las impuntualidades y las no comparecencias  que sufrí fueron tantas que llegué a una conclusión: salvo los horarios de trenes suizos y los de las salas de espectáculos que  se ajustan al timetable, hay pocas cosas más que agranden esta lista. Ni siquiera las conferencias o las clases de aulas se ajustan siempre a la puntualidad. Es así que la cita previa tiene un valor orientativo. Eres citado a las 9 para ser atendido a las 11, bueno tienes la suerte de ser atendido a las 11 de este mismo día. La medición del progreso de un país pasa por el detalle de esta coordinación de toda clase de citas profesionales y culturales. Cuanto más impuntual es un departamento de lo que sea en su atención pública más demuestra su incapacidad de planning por no citar otras imperfecciones mayores. He puesto fin a relaciones personales por incumplimientos de citas para los que no fueron presentadas las mínimas disculpas. El incumplimiento de una cita es algo más que un desajuste, es un agravio.

Sin embargo la cita previa va muy ligada a un marco de relaciones humanas en las que la organización social o de proyectos compartidos es esencial. Tan pronto te liberas del trabajo por cuenta ajena y tus compromisos lo son con la función de lo que haces tú mismo pero no con un medio o bajo un horario determinado puedes prescindir de la cita previa. Reconozco que después de algunos desplantes recibidos por distintos temas y distintos tipos de personas he ido configurándome en otra forma de ser y de relacionarme, reduciendo mis citas con los demás y prefiriendo en su lugar las coincidencias. Una coincidencia no deja de ser un encuentro que no es decidido con cita previa pero que  sirve para solventar también lo que hubieras hecho en ésta. Los amigos suelen quedar en un determinado local o buvette después del horario de trabajo sin precisar la hora o suele tener unos hábitos que permiten su localización. Se funciona por coincidencia a no ser que una determinada celebración o fiesta o plan exija una mayor coordinación en la hora, en el lugar y en los medios.

Las culturas que funcionan por coincidencias espaciotemporales se desarrollan menos que las que funcionan con horarios programados. Hay una lógica elemental que explica esto. Las coincidencias reducen los factores necesarios para una determinada empresa mientras que las planificaciones aseguran el concurso de todos ellos. 

Quedar para luego o para otro rato, quedar para pronto son formas expresivas que marcan un tempo pero sin comprometerse a su precisión. Para un tipo de relaciones lúdicas es todo lo que se puede hacer, para relaciones profesionales o productivas es inadmisible.

Personalmente desde que me he librado de compromisos organizativos he visto la reducción considerable de los desplantes ajenos o incomparecencias por una sola razón porque he reducido enormemente las citas ajenas. Ponerse en posición de esperar a alguien para determinado asunto en determinado día es una tesitura compleja. Más que forzar a una cita conviene evaluar la capacidad del otro para tenerla. Tan pronto sospecho que no la tiene ni se me ocurre plantearla. Eso me lleva a una forma particular de trato, la de barajar hipótesis contrarias simultáneamente, lo cual está emparentado con una dinámica inevitable de doble o múltiple discurso. Aunque el doble discurso suena mal no es más que un discurso complejo que tiene en cuenta todas las variables.

Poderte librar del horario de trabajo con otros, sea con colegas de despacho o con clientes de diván, te permite vivir la placidez creativa sin necesitar ni depender de nadie. Tengo una cita prioritaria con mi ordenador cada día, lo cual es tanto como decir que la tengo conmigo y con el trabajo que quiero hacer. No tengo ningún problema en cumplir ni hay impedimentos. Me basta: cumplirla sea a una hora o a otra. Algunos factores externos condicionantes como la suspensión del fluido eléctrico no me impiden realmente la ejecución de lo que quiero hacer sino solo su retemporalización. En cuanto a mi compañera de trabajo –en un plan de grabaciones y correcciones de originales en curso- no importa si nos encontramos a una hora u otra. De hecho no tenemos hora  para quedar. A lo largo de la mañana hacemos lo que tenemos previsto para ese día. Dejar de hacer algo por la ausencia del otro no es más que otra clase de pretexto. Si tienes un plan de trabajo contigo mismo no tienes disculpa posible para no hacerlo. He de reconocer también que ese nuevo estilo de no tener citas previas me evita broncas y conflictos con los demás. No me coloco en la posición de no exigir nada a nadie porque tampoco cuento en un exceso de responsabilidad ajena. Me basta controlar la mía. Si puntualmente o por temporadas puedo incorporar colaboraciones al proyecto en el que estoy metido, tanto mejor, si no tampoco quiero sufrir por eso.

Estoy persuadido quela fuente creativa es fundamentalmente individual aunque su ejecución se magnifica con el concurso colectivo. Los demás son necesarios para la mayoría de proyectos pero el modo de colaboración –con cita previa o por coincidencia- es lo que viene determinada pro cada época, realidad cultural y opción empresarial. Tengo entendido que  la original música de Manu Chao con distintas clases de voces e instrumentos también dependió de las coincidencias en los momentos de grabación, sin esperar a reunirlo todo, sin que esas grabaciones no dejaran de ser excelentes.

En unas coordenadas ubicacionales estables la mayor parte de relaciones humanas pasan por las coincidencias en lugar de por las citas previas, las reuniones organizadas o los encuentros preparados. Otro asunto es si estas coincidencias sirven para catapultar los deseos o tan solo para comentar que se tienen.

El correlato de la cita previa en el terreno de uno mismo en su soledad sería el de organizar y seguir con auto exigencia un timetable. Como autodidacta he comprobado repetidamente que es más rentable seguir una lista de funciones diarias o semanales que no un programa horario. Siguiendo aquella se cumple de sobras esta y no se subordina la creatividad del momento al sonido de la campana de fin de clase o término de la hora asignada. Por otra parte una misma función puede requerir un dia un tiempo menor que otro o al revés.

La experiencia de las citas previas, incluso de grupo para cumplir con un objetivo, un ensayo teatral o una ronda poética, por ejemplo, me han demostrado que la gente se cansa y que los déficits, desidias, dudas, malos momentos de los demás deben ser suplidas con la insistencia del líder de grupo que recompensa con su energia la que no ponen los demás. No, gracias. Que cada cual ponga su parte o bien si no quiere ponerla, que los caminos que se separen como suele suceder.

Al vivir y trabajar reduciendo al máximo las citas convenidas la percepción de los demás también varia al no necesitarlos como colaboradores. Si aparecen pueden ser usados los momentos de coincidencia para lo lúdico o para lo cocreativo si no aparecen, tampoco los echo en falta. Eso es por lo que hace al mundo ajeno en bruto otra cosa es para las personas más concretas y cotidianas: por lo general una, tu compañera como figura permanente y pocas más de una forma regular pero discontinua.

Vivir  la máxima cantidad de actos personales sin cita previa tiene una ventaja añadida: no pasar por los episodios de ansiedad  del cumplimiento o no del otro con su presencia. Evita las esperas y también algo mejor: la pérdida de confianza en los demás por no estar a la altura de lo que dicen que harán. En resumen, vivir sin citas previas significa no esperar demasiado del otro en el cumplimiento de su rol.

El yo ignorado,

El yo ignorado y la escena que lo espera.

Participar en o del teatro es un deseo latente en toda sensibilidad artística. Tomar la palabra, el gesto o el mensaje para un público  atento, apreciativo y finalmente aclamante, como premio a la creación; es una idea que ha rondado o ronda a no pocas personas que nos hemos acercado de diversas maneras a la esfera de lo inventivo. Pero la escena en general y el teatro en particular pertenecen a otro registro ante el que puede producirse una cierta rendición a priori. El escenario impresiona por su grandiosidad, inhibe por su aplomo, elimina por su silencio y te excluye a la menor incerteza. Ese puede ser el motor que ha posicionado a raleas sensibles en otros vectores de la creación, haciendo nacer así, figuras y obras sin los/las cuales el mundo sería huérfano. Pero esas: el texto escrito, lo decorativo, lo plástico, lo musical, han acabado volviendo y fundiéndose al espacio del deseo primigenio: el de la escena pública. Si todo es teatro, decimos, también lo son las artes en general que acaban confluyendo de diversa maneras en el espacio abierto  de la escucha y su seguimiento.

Ese espacio, congrega toda clase de estilos y de personalidades actoras[1]. Saberlo no comporta un pre-domino en la actuación teatral; contrariamente, concebirla y ejecutarla es todo una vía de hechos completamente distinta a otros órdenes de expresión artística. Los factores que moviliza tienen tanto atractivo que eso puede explicar la fe ciega en la constitución de continuos grupos de teatro a lo largo de los tiempos, a pesar de la tradicional crisis teatral que flota como sombra permanente.

El proyecto de  una acción teatral es el correlato lógico y acoplado a otros niveles en paralelo de vinculación artística. La concepción de un grupo que trabaje escénicos, desde gags simples a obras de larga duración; puede convertir la cita de arte con una cita lúdica y de lujo.  A priori no se puede establecer la constitución de un grupo con un nombre. O en todo caso no es lo más urgente frente a la constitución de una línea de trabajo y un criterio adoptivo ante lo escénico. Los textos, los contenidos y la manera de trabajarlos y dinamizarlos pueden generar el grupo. Esa relación no es reversible si el grupo se polariza en torno a indecisiones e incompatibilidades.

Evidentemente cualquier acción escénica tiene un soporte humano, una interpretación y una aportación de originalidad expresiva. Sin actores/actrices queda la escena vacía o queda flotando la demanda de encontrarlos. Que yo sepa nadie ha presentado jamás una obra de teatro sin ninguna actuación. Sería otra cosa: uan galería de objetos dejados ahí para la contemplación. Pero sí hubo quien presentó un cuadro en el que había un solo tono de color en toda su superficie y tal vez un punto puesto arbitrariamente para recordar que el monocolor dominante había sido intencional. Una obra de teatro vanguardista dejará la  tarima vacía de todo pero completamente libre para la exposición. Como si se tratara de un ejercicio de clase quien quisiera de la platea podria ocuparla para centrar la atención en lo que fuera. Pero eso es la misma vida. Seguimos empeñados en llamar teatro al edificio que contiene una platea y un escenario. Hay de todas clases, las propuestas mas atrevidas no dejan de diferenciar una cosa de la otra. Un público a la espera de una actuación. El público se auto coloca en posición de tal olvidando que por sí mismo. Incluso en su pasividad, es también actuación. El individuo social pasa, por definición, como individuo anónimo y mucho peor, invisible, inadvertible, paisajístico, pasajero, transitante y efímero. Es una contradicción: de un lado el rol de membrecía al gran grupo, al de la humanidad, al de la nación, al del gremio, de otro, la verdad de la insignificancia. El actor lucha por salir de su anonimato. Le dice al público, al que sea en la representación momentánea de todo o todos los públicos posible, aquí estoy para demostrar mis valores, para dar información de mí, para entretener o divertir. El bufón aceptó ser ninguneado por el emperador a cambio de burlarse de él en un segundo registro de superioridad más sutil e inteligente. El yo ninguneado espera sus candilejas, su momento escénico, su gran dia para divertirse a costa de los demás, para autoafirmarse a costa de la perplejidad ajena, para crecer a costa del empequeñecimiento de la masa de un público silencioso. El público, hay que decir en su defensa, que lo somos todos. Nos guste o no, se nos apoltrona, embutaca, asienta, por tanto, se nos aquieta, para ser sumisos ante la escena, para aguantar la que sea, para aguantar lo que sea. No hay un solo público como no hay una sola persona ni todas las actuaciones son para todo el mundo. Tampoco el yo ignorado se atreve a ser un yo escénico en cualquier momento y lugar. En el mundo nuestro en el que se socializa más la ignorancia mutua que su contrario la propuesta escénica trata de reactivar la anemia intelectual y librar a los espectadores de la pusilanimidad, más exactamente de la patología de la pasividad pero ni todas las escenificaciones son de recibo ni todos los públicos son aceptables. Una misma escena puede llevar hasta la hilaridad a una parte de público y dejar en el silencio de la perplejidad a otra parte. Siempre hemos sabido que un chiste lo entienden unos y otros no. Pero eso pasa con absolutamente todo: cuentos, artículos, historietas e incluso fotonovelas. Lo que diferencia un público de otro es la misma idiosincrasia de los intereses y las culturas previas. Por lo que hace a la posición actora una propuesta escénica puede ser entendida en un lugar y completamente malentendida en otro.

El yo ninguneado en la vida ordinaria y anónima busca o podria estar buscando las posibilidades actoras para no pasar desapercibido. Representando un personaje consigue la atención que no consigue por su persona real. El drama del artista consumado es que es prestigiado por su obra pero nunca el público lo va a conocer en su intimidad real. En la tesitura del reconocimiento fracasará doblemente porque logrará el aplauso para sus ocurrencias, su imaginación, sus logros, sus invenciones, todo eso una superestructura de la que se haya dotado ad hoc para no reconocer el vacío de su verdad como individuo. Por otra parte ¿qué es un individuo sino nadie un náufrago en un mundo de vacíos? Se separa o cree separarse de esa tesis aumentando sus dividendos, sus créditos, inflacionando su nombre´, elevando el listón de su caché, asociando su nombre a un dato original, el resultado de una investigación o la representación de un papel magistral.

 Establecido un compromiso de continuidad: citas para devorar hasta la última posibilidad expresiva del cuerpo y del alma; se puede acometer la hazaña de pretenderlo todo, siguiendo -eso sí- un proceso de riesgos, implicaciones, mayor entrega, empresas más difíciles, ensayos y más ensayos, representaciones  e intercambios  multiplicados con públicos de diversas naturalezas.

Para empezar, un embrión de proyecto  pasa/ría/rá por  este protocolo.

1/encuentro regular de cumplimiento formal (semanal al principio, bi o polisemanal  en una situación pre-representacional). Timing orientativo: 3 horas de trabajo real.

2/ Un tiempo de técnicas teatrales (1h) y otro tiempo (2h)de ensayo y entrada en el texto rector de la escenificación.

3/ obtención de recursos escénicos y almacenaje  de los elementos auxiliares necesarios

4/componentes de lumino y audiotecnia e imagen.

5/ Pautas directivas específicas y staff de (co)dirección: screep, aydte de dirección.

6/Sinergia entre personalidades creativas y personajes. Reparto de papeles y discusión de la función y contenido de cada obra.

Esta línea de trabajo puede nutrirse de otros espacios vinculados: la poética, la música y el arte escrito en general de donde se puede tener como una proveeduría de iniciativas así como de contactos y maneras expansivas o proyectivas de la acción escénica, constituyendo ésta así tanto origen como fin. Origen, ya que puede gestar  la necesidad de dinámicas paralelas: composiciones musicales y letras poéticas, y Final, ya que puede ser el lugar del ensamblaje de lo aportado.

El problema de la propuesta artística es que llega a impactar en sensibilidades muy enamoradas de la idea pero poco entregadas a la disciplina del trabajo. La experiencia artístico-escénica es algo más que una puesta en escena con una práctica técnica, es un estudio práctico de personalidad que mide las posibilidades interpretativas de cada cual y las reconduce a sus mejores dominios. Con Joe Orton, autor de el manicomio y el botín inicié un proceso de dirección escénica con  esta segunda obra  como debut en la dirección teatral, con un grupo de amateurs pero con experiencia en actuaciones que se deshizo sin que tuviera ninguna alternativa de continuidad. Aprendí que no basta la voluntad  ni siquiera narcisista de cada amateur para ser actor. Sin dedicación y compromiso no hay el menor futuro posible para ningún proyecto. 

Cada yo que quiere actuar, aunque sea por cuenta de un papel de personalidad al que suplanta, no puede olvidar  que tiene que representarlo con convicción y eso pasa por la suspensión temporal durante la escena de su yo real.

 



[1] No hay que suponer que la escena, y particularmente la hablada, está en manos de perfiles extravertidos de personalidad. No me consta un estudio de extraversión-intraversión de actores teatrales pero me atrevo a conjeturar que el espacio teatral es un lugar polarizante de personalidades inhibidas en los escenarios relacionales de la vida ordinaria,que encuentran allí la posibilidad de un rol confirmado y una extroversión potenciada.

Seguir las historias

Contar las historias desde el momento en que terminan.

La literatura y la cinematografía están plagadas de historias jugosas que plantean interesantes encrucijadas a las que se pone término por la vía de la exclusión o de la autoexclusión de uno o varios de  los protagonistas centrales. El creador literario o el cineasta ponen término a una compleja trama por la vía de la eliminación. El marido de Gabrielle (de Patrice Cheraut) tras no soportar la infidelidad de su esposa decide marchar de casa, abandonando su estatuto social y en un estado personal completamente deplorable. Thomas y Teresa al final del más famoso de los libros de Milan Kundera fallecen aplastados por un camión dejando en el aire como hubiera continuado su relación, en tanto ella como esposa resignada a la promiscuidad de él. El amor libre prodigado en la ópera más famosa y emblemática del hippismo hair, donde hay una chica embarazada sin saber cual es el padre de la criatura de entre sus compañeros, es un tema que centra su atención con el resto del grupo en sacarle la venda de los ojos al chico de Oklahoma que va de pavo a salvar,  como recluta, la patria americana en Vietnam. A fuerza de centrarse en ese proselitismo la historia no habla del después: de cómo se hacen mayores los hippies con la paternidad compartida o las consecuencias de la objeción de conciencia. En un afán solidaridad uno de los hippies ocupa el lugar de la recluta y va a Vietnam a hacerse matar en una guerra en la que no cree. 

Y ¿después qué ocurrió? cabría preguntar tras cada final porque el final de una historia contada, el de una película, el de una obra no es nunca el final real. Hay un después. Lo único que pone el final definitivo a las cosas es la vida eliminada. Si queda un solo protagonista vivo para continuar el después es que la historia sigue. Pues bien, ésta  proposición artística para las pantallas y las páginas todavía falta y por otra parte parece no prudente aprovecharse de personajes famosos creados por otros y de historias muy conocidas para sacarles un partido extra creando segundas partes o bises cuando sus autores ya no están presentes. Lo cual no deja de ser una idea muy atractiva. En el campo imaginario de un autor febril podria mezclar personajes inventados en distintos tiempos por distintas invenciones y mezclarlos a su antojo. Sería una oportunidad para los héroes de los cuentos infantiles para volver a ser tomados en serio por sus públicos evolucionados a adultos, también para toda clase de héroe con ton y son dispuesto a seguir acaramelando los entretenimientos de sus lectores o televidentes. Debemos decir que la historia de las letras contiene al menos dos historias distintas, las de los autores reales con fechas de nacimiento y defunción y flores aun frescas de admiradores en sus tumbas de cementerios y la de sus personajes sin tumbas a los que rezarles aunque a veces sí con monumentos a los que rendirles homenajes. La estatua de Charlot es un doble homenaje a Chaplin como actor y a su personaje con el que se funció e identificó tanto. Hay autores de un solo personaje y otros que crean varias. Diríase que los grandes literatos son los que mantuvieron su fidelidad intraicionable a su personaje principal, hasta el punto que les dieron la categoría de la fama y de la memoria de su nombre por encima del de ellos.  La relación del personaje (necesariamente de ficción) y su autor ha sido examinada. El uno lleva a término un tipo de hazañas, claro está en el campo imaginativo,  que el otro no consigue hacer en su biografía, en el campo de la realidad. Gracias a esta delegación el individuo cárnico puede vivir gracias al resultado de su creación. Creo que los personajes de ficción deberían tener al menos la misma clase de reconocimiento que sus creadores. Si se han levantado bustos y estatuas de estos ¿por qué no hacerlo con más profusión de aquellos? Creo recordar que hay algunos.: Pato Donald o Micky Mouse, entrañables de Walt Disney. Sinceramente creo que debería haber más. También nombres de calles, avenidas y plazas.

La psicología infantil se forma en el juego y con la compañía de los personajes de infancia. No son poca cosa. Nos podemos permitir querer tanto a los personajes de ficción porque es difícil sentirse traicionado por ellos, algo que no se puede decir de no pocos de  los personajes reales que se van conociendo a lo largo de la vida.

Es un problema que un personaje termine cuando el autor poner fin a su vida como creativa o su defunción se la pone. Hay casos de autores que han querido renunciar a continuar trabajando con unos personajes, y el público no se lo ha permitido. (parece que eso sucedió con Los Simpson), convirtiendo el autor en una especie de oficina de servicio público. En cuanto a las historias terminadas de la literatura clásica con autores que llevan tiempo descubriendo los secretos del cosmos o reposan el sueño eterno con una zeta (zzzzzzz) sostenida sin traducción posible parece que no se puede hacer nada salvo acatar sus finales.

Sería una extraordinaria obra quien tomara el comienza de una novela a partir de los finales de otras. Exigiría claro esta las lecturas previas de estas para poder entender el desenlace de aquella. Lo mismo cabe proponer para historias llevadas al cine o al teatro. Un empeño de este tipo seria controvertido y dentro de la controversia no faltaría la acusación de  aprovecharse de  personajes creados por otros para hacer  una nueva producción dentro de la ficción.

Aquí hay algo que necesita ser repasado: el mismo concepto de final. Damos por supuesto que todo debe llegar a un final. La vida lo demuestra con el fin de la vida de cada organismo que vive. En su exageración del deseo, el delirio humano llega a concebir dos conceptos diametralmente diferentes al mismo tiempo: el fin de sus días como cuerpo y la ilimitación de ellos como alma que se puede servir de la eternidad para seguir  pavoneándose.

La idea no significaría cambiar los finales de origen (las películas de Glenda Jackson en un famoso cuento de Cortázar) sino empezar a partir de ellos. ¿qué es lo que pone final a un relato? Sin duda el espacio y el tiempo son limitantes para  colocarle un punto y final. Se puede decir de todo lo demás. Lo que define a un trazo como el último en un lienzo es el sentimiento de darlo por tal desde el punto de vista de la creación. Muchas cosas que se terminan son porque se dan ya por completas y suficientemente satisfactorias no porque sean perfectas o no fueran superables. Poner fin a un texto, a un trabajo en definitiva, da la oportunidad de empezar otro en el que, tal vez, se continuará investigando las cosas no completamente resueltas en el anterior.

Una fantástica historia de la literatura seria la de los bises de sus personajes, mezclándolos, llevándolos a escenarios comunes, dándoles la vuelta.

¿Qué decir de la misma idea trasladado al campo de las verdades, el de los contactos personales reales? Cuando uno rememora en sus historias pasadas, en sus adioses últimos, pasados los años es posible que haya olvidado las razones concretas de ellos, sin embargo mantiene sus conclusiones. Terminar con alguien siempre desaloja el campo para empezar con nuevas personas. Si quisiéramos, en el supuesto que pudiéramos, mantener relaciones a perpetuidad, en la práctica seria insostenible y contrario a la libertad de adquirir nuevas relaciones ya que no dispondríamos tiempo suficiente para todas. A pesar de esa observación debería haber una especie de reconsideración de los finales y concedernos la oportunidad de retomarlos para darles un plus para hacer otros cierres mejor terminados con aquellas personas que quisimos/nos quisieron y por las que todavía queda un tilín de afecto, un reditual de cariño.

En esa comparativa entre los personajes de ficción que terminan en un relato por exigencias de guion y pasar a otra cosa y los personajes con los que cada cual puebla su vida con los que también se termina por contradicciones que no hay disposición para mantenerlas, hay una semejanza total. La creatividad de autor no está dispuesta a seguir trabajando con una situación para la que no tiene una solución artística o literaria, además la cantidad de páginas o de tiempo apremian y exigen una pronto resolución. Las muertes y los accidentes ponen fin a historias que podrían tener larga vida pero que su relato no tendrían públicos que las siguieran a tan largo plazo. En cuanto a la vida real las diferencias interpersonales son pretextos formidables para poner fin a relaciones que resultan agotadoras y cuyas compensaciones no son tantas. En el mundo real cada cual también hace un poco de autor de sus relaciones y las lleva más lejos o menos según las ventajas que tengan en el plano real pero también en el fantástico.

La Vida Imperfecta

La vida imperfecta.De la falta primigénia a las  Imperfecciones irreparables.

Otro elogio de la imperfección tratando de adaptarlo a la mía

Se que alguna vez he vivido en mi mismo la dialéctica de la bella y la bestia unas veces haciendo un papel y otras el otro. He estado con personas en la intimidad, con mujeres me refiero, de las que a la mañana siguiente me asqueé. No fueron tantas ni tantas veces pero sí las suficientes para reconocer que me metí en lugares empujado por mi deseo y con mi sentido de la estética momentáneamente congelado. Parece que el cuerpo humano llega a hacer autenticas exageraciones cuando sus urgencias vitales se lo hacen olvidar todo. El discernimiento queda al margen y la voluntad se ve muy condicionada por la necesidad. Es en esos momentos en que los parámetros perfección e imperfección no tienen el menor sentido. La urgencia los relativiza. La necesidad pasa a ser el primer y único motor haciendo que se olviden las demás consideraciones. El deseo se abre camino entre la selva que mezcla los estímulos y las des estimulaciones. El explorador se puede sentir a ratos seducido por unas formas y a ratos rechazando otras. No siempre tiene muy claro lo que le gusta de lo que no. Es como uno de esos niños que vacila por un momento en si debe llorar o no ante un revés y que según la cara que pongan sus tutores o adultos optará por una cosa u otra. Su concepto de daño o de situación desagradable no lo tiene suficientemente resuelto en su mente. El adulto tampoco sabe siempre lo que es mejor, en particular cuando se enfrenta por primera vez a un tipo de contexto, de forma, de figura, de persona o de propuesta. Debería poder decir con prontitud y convicción lo que es perfecto de lo que no lo es. Pero las cosas no le son dadas con una etiqueta de perfecto o su contrario. Esa es una valoración que deberá emitirla el usuario. Suelo decir no pocas veces la palabra impecable cuando me preguntan por si estoy cómodo en una determinada situación o con el recibo de alguna cosa. Seguramente exagero pero la verdad es que me pongo muy contento cuando no tengo motivo de queja por un servicio, una gestión, una entrega, una cosa dada,  sea un plato de comida, sea una cama o sea una butaca. Pero eso es una palabra, lo cierto es que en la realidad predomina la imperfección. Déjeseme hacer un  primer intento en definirla: la imperfección es todo aquello que actúa o se expresa deficitariamente por debajo de lo que podría ser. En ese sentido la imperfección es una pérdida de función o una función descalificada. Pero esa definición no es tan práctica a pesar de que suene bien. Como siempre para saber si una definición es operativa para una metodología analítica hay que aplicarla a un ejemplo concreto para ver lo que pasa. Hagámoslo. Apliquemos esa definición a la cuestión de la forma corporal física y concretamente a la cara no agraciada. Una persona físicamente desgarbada, facialmente desagradable puede objetarla con toda razón. Sus atributos de una estética irregular, no estandarizada y para nada ajustada a los cánones de la belleza no le quitan o no tienen porque quitarle la perdida de ningún grado de sus funciones existenciales.  De hecho puede ser todo lo contrario: la gente menos bella o incluso con evidentes déficits corporal-sensoriales pueden desarrollar más creatividad y más proyección de si misma que no quien no tiene carencias evidentes en sus cuerpos y rostros. No sé de ningún estudio que haya comparado vectores tales como  estos cinco: inteligencia, adaptación, iniciativa, creatividad y dinámica entre dos tipos de muestras de estudio, la de personas físicamente imperfectas relativas a minusvalías y la de personas sin imperfecciones, para comprobar que el primer grupo estaría mejor posicionado que el segundo. Al menos esa es mi hipótesis. La persona que es parida con una anatomía excelente y que no tiene problemas en su desarrollo, que todos sus detalles corporales le cuadran bien y que se pasa toda la vida recibiendo elogios por eso, (es decir por algo por lo que no ha tenido que hacer ningún esfuerzo personal y que le ha venido dado por la naturaleza de sus progenitores) de alguna manera adormece sus capacidades potenciales porque no tiene que esforzarse para situarse en el mundo de las relaciones. La mujer muy bonita y voluptuosa que recibe muestras permanentes del deseo ajeno queda colocada en la posición de elegir entre sus fans en lugar de adoptar la posición de buscadora para encontrar a alguien.

Puestos a vivir, es mejor tenerlo todo en la vida, empezando por un cuerpo excelente, que no dé problemas, que no enferme, que su aspecto sea formidable, que su ratio de medidas sea la ideal y que todo esto revierta en el sentirse bien con uno mismo; que no un cuerpo con déficits, unos de nacimiento y otros adquiridos, o con una estética socialmente inapropiada. La persona que tiene una cara marcada por un angioma o por un accidente de fuego en la infancia aprende a vivir con ella toda su vida y lo que es más importante: aprende de los demás, de quienes son capaces de hablar sin apartar su mirada. Su cara, sea la que sea, no deja de cumplir su función de diferenciar a esa persona de otros millones de caras. Sabemos que la clientela de la cirugía estética no ha parado de crecer. De niño viví con complejo el tamaño y separación de mis orejas, en mi percepción, demasiado separadas de mi cabeza. Envidiaba las de mis amigos, más pequeñas y menos separadas. Seguramente, sí, es seguro, lo recuerdo todavía,  recibí insultos de otros críos por ese hecho. El caso es que pensé en la cirugía como recurso ante el relativismo irónico de mi madre. Yo estaba muy lejos yo de saber que mis problemas de estética más importantes del futuro no tendrían nada que ver con esas orejas. En algún momento de mi desarrollo dejé de verlas grandes, la ratio entre su tamaño y el resto de mi cabeza pasó a ser más equilibrado. Lo más destacable de una persona no es desde luego su perfeccionismo sin mácula: la misma cantidad de pelos en una ceja que en la otra dentro de una total falta de asimetría, ojos grandes, pómulos y mentón proporcionados, labios gruesos, lengua sonrosada sino la expresión. Hay miradas intensas en caras no especialmente bellas y al revés caras bellísimas con una total falta de mirada. La mirada no son los ojos que miran sino la personalidad que mira a través de ellos.

Según se va creciendo uno va tomando consciencia lo que más gusta de su físico a los demás. A fuerza de escuchar elogios, algunos sin duda absolutamente exagerados, uno termina por creérselos. Como todas las valoraciones externas hay que situarlas en su justo lugar para que no impidan otros aspectos de la vida. Por lo general, la gente más bella y elogiada es la que accede a los lugares más destacados, a los mejores vestidos y a los mejores puestos. Por su lado la gente menos bella es la menos elogiada para la que están reservados los trabajos de cenicienta o los/las novios/as menos apetentes. El dr. Maxwell Maltz por la experiencia clínica proporcionada por  su condición de cirujano estético sostiene que las modificaciones faciales han conseguido recuperar la seguridad en si mismos a sus clientes. El se compromete con el dato de que el 95% de personas se instalan en vidas fracasadas por sus sentimientos de inferioridad que a su vez vienen dados por su falta de autoestima la cual depende de una auto desprecio corporal[1]. Lo que hay detrás de una valoración (por tanto, de una autovaloración también) son criterios (en realidad valores pre-constituidos) acerca de las cosas. Es así que determinado color de la piel,(el bronceado por ejemplo), es mas valorado que el claro, pero un exceso de tono (el de algunas pieles latinas y las africanas) es rechazado. La psicología reactiva a ese tipo de estimulaciones remite a una mente prejuiciosa, la cual la primera víctima es el mismo sujeto que la lleva puesta.

Es cierto que la psicología personal no es ajena a la forma de la que se dota. Tanto es así que la moda  y la estética facial (desde su forma más elemental, la peluquería) están directamente pensadas para realzar aspectos de personalidad. En definitiva las propuestas esteticistas vienen niveladas por una intencionalidad psicoestética, es decir cambiar la personalidad de alguien a partir de las formas corporales de sujeto: color, olor, vestuario, peinado. Los consumidores le deben mucho a modistas, estetocirujanos, tal vez demasiado, y demasiado poco a los dietistas y psicólogos que no consiguen a veces resultados de transformación tan espectaculares a tan corto plazo. No en vano la moda ha llegado a ser una industria de éxito con beneficios de primer orden. Gianni Versace, modista y diseñador italiano.representante de un imperioi económico, abatido a tiros a la puerta de su casa De él se dijo que prefirió  frente a la evanescencia la perfección: cuerpos largos y musculosos,de senos y nalgas marcados con rostros impregnados de la seducción más turbia y con formas seductivas de movimiento según Natalia Espesi.Tampoco pensaré que personas como él, considerado un maestro de la moda sea su artífice o causante, sino que expresa los deseos subyacentes en un público que siendo lo que sea, quiere dar unaimagen determinada pro encima de todo. De hecho en el vocabulario ordinario tener una imagen ha suplantado a otro tipo de expresiones que insisten en ser algo. Aparentar, ésta es la cuestión.

El elogio de la perfección por lo que a formas corporales  y sus atuendos se refiere choca en un mundo en el que aún se comercializan decenas de miles de productos con taras, tanto por sus contenidos resultantes como por su misma concepción productiva. Las biografías están colonizadas por imperfecciones del entorno: desde fachadas horribles, mobiliario urbano feo, calles desarregladas, suciedad ambiental hasta la contaminación más lesiva para la salud. En el aparentar, en la perfección aparente se ignora el contrapunto de la imperfección existencial permanente.

Valorada en si misma la perfección corporal, la de la bella, hay algo que no supera de la imperfección, el deseo de expresar sus mundos ocultos.

Muchos textos por los que me he dejado seducir son de autores físicamente discutibles, para nada bellos o guapos aunque sí poderosamente atractivos: Aute, Sabina, Dylan, Adriano Celentano, Cortázar, Mercedes Sosa,…Pero lo que da la atracción no es tanto una cara sino su gestualística, por tanto la personalidad que hay detrás que la maneja en sus muecas, rictus y miradas muy concretos y distintivos de cada cual.

Por su parte la belleza es un arma de efectos retardados al ser usada por una cultura que la manipula para intereses comerciales en contra de las mismas figuras cargadas de sensualidad y seducción pero deficitarias de atractivo y de interés. Hay un momento que la persona bellísima que vive de tal condición y por tal condición se hace dueña de situaciones colocándose en  un rol de superlativa superioridad pasa a no ser vista por dejar de pertenecer a los estímulos accesibles. Pero si la condición de feo tiene sus dificultades, la detener la excepcionalidad de bella también tiene las suyas. Las mujeres más bellas no son las que necesariamente aprecian la belleza en el otro como el primer valor, pueden anteponer el carisma, la seducción, la palabra. La belleza también puede constituir un problema en quien la tiene cuando una y otra vez se enfrenta al hecho de ser elegida o aceptada por ella y no por otras cualidades personales. Posiblemente una persona bella tiene por reto redoblado trabajar más su formación y su inteligencia que otra que no lo sea.

Encontrar a alguien que esté completamente de acuerdo con el propio cuerpo no es tan fácil, pero la cuestión no es esa adhesión narcisista extrema sino aprender a vivir con el que se tiene sacándole todo el partido que tiene incluyendo el elogio de sus imperfecciones cuando su naturaleza descarta su transformación directa.

La división de nuestros semejantes entre guapos/feos es tan absurda como otras muchas divisiones entre síes/noes de lo que nos da el mundo. Quien esta seguro de si mismo y sabe lo que quiere porque sabe quien es deja de perder el tiempo en auto observaciones de su figura externa para pensar en términos de su verdad de fondo como la persona para la que está trabajando ser.

 

 



[1]Psycho-cybernétique . Ed. Christian H. Godefroy 1979 p.43

 

Mensaje del Videoclip

El Mensaje oral en la época del videoclip

El videoclip ha ido evolucionando hasta convertirse en un interesante indicativo de uno de los hedonismos sensoriales dominantes. Inicialmente era el formato visual para una propuesta audio-musical. Gradualmente se fue  convirtiendo en un pretexto  para la exhibición y consumo de imágenes que se auto justificaran  a sí mismas con la voz musical de la que se acompañan. Innumerables videoclips son un pretexto para el narcisismo de la actuación que a costa de copiarse los unos a los otros pierden la motivación como objetos de comparación para un balance de creatividad.  Originariamente el videoclip publicitaba una canción y un actor, era algo que tenia que suceder desde el momento en que concurría la tecnología para ello. Antiguamente se accedía tardíamente a  las imágenes documentales de artistas de la canción mucho después de haberlas escuchado en singles o por radio. De algunos de ellos solo conservo en memoria su voz porque ni siquiera retuve las imágenes fijas de sus álbumes  `por no decir que nunca accedí a ningunas otras sea porque no las hay o porque me las perdí. Actualmente en  una abundante cantidad de ofertas se accede a la imagen y a la voz simultáneamente. Es el éxtasis de la tecnología puesta al servicio de la rapidez. Hay canales exclusivamente musicales, como el NTV, camerounés, en los que tras unas horas de seguirlos como espectador puedes hacer una primera estimación de daños en tu agenda personal por estar perdiendo el tiempo miserablemente. Claro que una misma plataforma de difusión puede pasar un videoclip excelente entre dos nefastos más que al revés. Sea como fuere la impresionante cantidad de imágenes musicadas con personalidades exuberantes no deja de ser una estimulación para los sentidos.

Por su misma estructura publicitaria el videoclip pretende contar una historia que tenga que ver con el texto de la canción. A menudo se queda con una exhibición de anatomías excitantemente curveadas en movimiento, exposición de dentaduras perfectas, voces sensuales, movimientos intercorporales excitantes, bailes y acrobacias, todo ello motivo de admiración, sonrojo y envidia para quienes no estamos a la altura de esos prodigios. En ellos, la anatomía es el primer material de consumo. El mensaje oral queda a una cierta distancia de interés. Eso queda muy lejos de aquellos tiempos en que la figura desangelada de un/a cantante sola en el escenario  se entregaba en cuerpo y alma al texto que estaba comunicando. No solo cantaba sino que se creía lo que estaba diciendo. Su sola voz enlatada y sin tener  ese contacto directo viéndola en su espacio escénico ya se recibía la fuerza de su energía. Los videoclips  someten al público a tablas de gimnasia donde coreografías unificadas dan cuenta del buen estado corporal de los que danzan y  de historias que cuentan lo que sea. Dime las letras musicadas que se cantan en un país y te diré qué se puede esperar de su cultura. No tan rápido, las cosas no son tan simples. El videoclip también  es el  tecnoformato con el que mucha gente ha saltado  sino al estrella si a las plataformas públicas de visionados. Ningún problema para que quien quiera exhiba sus voces y sus anatomías, aunque aquellas no salgan de los estándares y estas tampoco, dentro de una gran proposición de esferoides y de maneras muy precisas para la performance. Hay quien utiliza el videoclip para dar cuenta de su éxito, de lo bien que viste, de los cochazos que tiene o del bello cuerpo del que dispone. Mira mamá qué guapo soy. Vale. Acaba ya y deja el canal libre para el siguiente con el que tal vez tenga más suerte y me sorprenda con una invención creativa. ¿Arte? ¿Quien habla de arte? A  una troupe de videocliperos no les metas en un tema de debate sobre lo que es arte o no-arte, la conversación derrapará hacia otros derroteros: estímulos, pasarlo bien y venta, sobre todo ventas.  El personal que se rasca el bolsillo para pagar un dvd o acepta permanecer ante un canal musical tampoco se cuestiona lo que es o no arte sino lo que le llega o no le llega, lo que llena y su contrario, lo que le satisface. En definitiva todo se resume a un esquema de estímulo-respuesta. Si el público da una respuesta positiva a las propuestas más horteras de videoclips estos prevalecerán por encima de los que tratan de mantener el estandarte artístico por encima de todo.

El valor de la canción filmada no deja de tener su peso. Comparte con el discurso político público la arena del circo moderno. La música cantada es una de las pocas formas con las que se vehicula el texto público. Se diría que la gente ya no escucha nada si no es cantándoselo. Dime lo que sea pero cantando. El adulto lo mismo que el bebé mecido en su cuna necesita de una nana. El esquema mental por el que son condicionados el uno y el otro es el mismo si bien es cierto que una nana adormece y  una buena parte de las músicas de videoclips es para poner en marcha el esqueleto y desear encontrarse con las formas voluptuosas de los contorneos en cuadriláteros mas apropiadas para placeres de lso que todo el mundo quiere tener noticia reactualizada. 

Está fuera de toda hipótesis contraria que las propuestas coreográficas son básicamente pensadas para la seducción de los sentidos y concretamente para la insinuación sexual. No puedo por menos preguntarme sobre ese decalage entre la insinuación y la falta de evidencias. ¿por qué no pasar videoclips mientras el/la cantante hace directamente el amor con un/a fan? Eso es en lo que, en el fondo, se está pensando. Ninguna objeción. Ya ha sido dicho que si los humanos hicieran el amor a diario y a demás con pautas plurales que les permitieran tener experiencias amorosas con personas de distintas naciones  la cuota de belicismo internacional decrecería considerablemente. Si la propuesta subyacente del videoclip es la de la sugestión amorosa, qué menos que escenificarla. Vale, acepto la amonestación para ese comentario y seguiré el consejo de ir al canal próximo que pasen pornografía pero no, son cosas distintas. El sexo explicito es una tecnografía para quien necesita tomar nota o no tiene al lado con quien practicarlo, la música seductiva trata de contar una historia de amor y no se fija en la velocidad del coito. No siempre, las historias de amor se mezclan con las historias de dolor y a veces no se sabe muy bien donde terminan las unas y empiezan las otras. Hay letras de canciones de amor que dan escalofríos. El amor y el chantaje a menudo vienen juntos. A lo dicho, el video clip y las letras musicadas de mayor circulación en un país dan cuenta de la mentalidad pública de sus habitantes.

Puesto que la tecnología moderna  de la reproductibilidad de texto,  voz e imagen está cada día más al alcance de cualquiera, basta(ría) quedar el próximo findesemana unos  cuantos para producir un videoclip y asi una semana y otra. Eso del mundo dividido entre artistas y no artistas cada dia me cuadra menos. Artista termina por ser todo aquel que decide serlo e instrumenta los medios para que así sea. En consecuencia hace girar su vida en torno a esta declaración suya de que lo es y la elección convencida de serlo. Los artistas dotados para serlo se quedaron en la época clásica de la música clásica. De hecho, una vez dominada o instrumentada una técnica, los productos artísticos entran en una cadena de producción que puede llegar a ser imparable. La actualidad de principios del tercer milenio da esta pauta de generalización de los medios recursivos –se puede hablar de su popularización- para que todo aquel que tenga algo que decir en un forma de videoclip lo diga, es decir, lo cante, lo culee, lo ritmifique; y adema pueda hacer eso con las posibilidades de sofisticación que existen, pero desde hace mucho el arte en sus distintos ámbitos entró en la etapa de la reproductibilidad técnica a gran escala, especialmente por lo que a imagen se refiere. Mack Sennett (Michael Sinnot,1880-1960) procedente del music-hall. Actuó en el cine cómico a las órdenes de Griffit con el que. luego se asociaría además de con Thomas Hince para formar la empresa Triangle-Keystone. Su comicidad estuvo basada en el gag disparatado. Dirigió o produjo unas 1500 pelis en 18 años.¡1500! Eso da una media de 30 por cada año de medio siglo de creaciones. A mayores condiciones técnicas más posibilidades para la reproductibilidad. Basta una buena cámara de filmación y un buen equipo de sonido para que el resto se haga solo ¿de verdad? ¿Y la inspiración, el talento, la letra, los mensajes, el sentido, la elegancia,…? Todo eso ya son pijadas. La especialidad técnica lo resuelve todo. Los fundidos de imagen y su encadenamiento rápido tapan cualquier tipo de error. En algunos videoclips da la sensación que se han montado  a ratos perdidas con gente que pasaba por ahí. ¿quieres mover el culo un rato? Saldrás por la tele. Vale. En ocasiones el contenido de la letra serio y grave no tiene nada que ver con el baile. Se prioriza el estimulo, el movimiento, el cantico, no el contenido. De un lado el videoclip, el hip hop y el rap han divulgado auténticos discursos a falta de asistentes a meetings y conferencias. Si la gente no va al texto, el texto se ha adaptado a la gente. El personal escucha lo que sea con tal de que lo pueda bailar (entiéndase, botar in situ ante un gran escenario con humos, colorines y todo eso). Se ha dicho que la música es la nueva religión de masas. Esa vulgarización del texto, en forma cantada y algunas veces con consignas explicitas (alguna banda fue procesada por ese motivo) tiene la ventaja antedicha, llevar el discurso a las multitudes, de otra parte corre el gran riesgo de su banalización, es decir, su desvirtuación y poco sentido. La misma tecnología está al servicio de un texto excelente como de otros muchos mediocres. Eso convoca a los espectadores por encima del consumo de imágenes a distinguir entre sus distintas calidades y contenidos orales.

Las troupes que se dedican a preparar su videoclip, además de hacer algo que tiene impacto plástico les vale repensar lo qué quieren decir y cómo se las arreglarán para hacerlo. Si su objetivo es decir algo, vale la pena pensarlo bien para decirlo con sentido y lógica además de encuadrarlo dentro de un formato inteligente y de una poesía progresista y de calidad.

La propiedad: uso,disfrute y recuperación.

La propiedad: Uso, disfrute y Recuperacion.

Uno de los aspectos controvertidos en la discusión sobre propiedad está  en los contenciosos entre caseros e inquilinos con contratos indefinidos y  privilegiados. La legislación de arrendamiento urbano (LAU) no ha resuelto el conflicto de intereses a favor de los propietarios, dando lugar a una estela de situaciones paradójicas en las que  estos deben querellarse judicialmente para la recuperación de sus viviendas, por motivos de expansión familiar o de necesidades urgentes, que no estaban presentes en el año pretérito de la cesión en régimen de arrendamiento. Como  si fueran víctimas de contratos que se convirtieron en alquileres de favor o ultradisminuídos les toca pasar por los malos de la historia, cuando se ven enfrentados a inquilinos de pocos recursos o de edades avanzadas y, encima, solos. El uso de estas imágenes ha sido empleado demagógicamente para hacer prevalecer criterios judiciales injustos en lugar de razonamientos a favor de la propiedad. El acercamiento al debate sobre la propiedad es completamente distinto del lado de quien tiene alguna al del lado de quien no tiene ninguna.

Es perfectamente distinguible el casero individual, que tiene una segunda propiedad, que  en un momento pasado no necesitaba y puso en arrendamiento, del inmobiliario que tiene bloques de apartamentos dedicados a tal fin. Sin embargo legislativamente la recuperación de lo arrendado sólo es posible justificando una necesidad más perentoria y prioritaria de vivienda, de la función en uso. Es así como hijos que se emancipan o casan pueden aspirar a aquella propiedad. El dato de la cual en cuanto a sus beneficios inexistentes (puesto q los cobros de los viejos alquileres ni siquiera cubren las contribuciones) no es estimado, siendo marginadas las cuestiones de mercado para la legislación actual.

La ley de arrendamiento urbano no ha resuelto la cuestión y  sigue privilegiando a los inquilinos situaciones de oportunismo que se demoran por años y décadas. El tema es litigante y tiene mala prensa cuando el rol del supuesto prepotente que tiene más de una casa exige la devolución de la o las que tiene alquiladas  por motivos familiares o personales, cuando los inquilinos ajenos a toda reponsabilidad representan el papel de víctimas. De hecho,  se trata de una victimidad que usurpa tal honor a la verdadera víctima: la del propietario que queda vinculado de por vida a un pacto pretérito. Se trata de un tema que ignora principios básicos de ética y moral cívica. Se puede dar la paradoja insólita en este país, en que un propietario que no puede disfrutar nunca de una propiedad alquilada indefinidamente a baja cuota de alquiler, termine por pagar más por aquello que no disfruta que el usuario que la disfruta, además de sumar sus quebraderos de cabeza y de colocarse en condición de denunciable si no tiene la vivienda en condiciones.

Es lógico pensar que cualquier objeto prestado a cambio de una contraprestación económica  puede ser solicitado  por su prestador con las condiciones de preaviso pertinentes cuando el pago económico es prescindido.¿Por qué razón cuesta tanto entender esto en las cuestiones de propiedades inmobiliarias, cuando incluso es aplicado con contratos de cesión de extensiones geográficas entre países? La respuesta es sencilla. Se introduce el concepto de no-término o no finiquitación de lo pactado. Generalmente las letras pequeñas de los contratos vienen atentando al espíritu e intención de la parte contratante de una transacción dada. Ante semejante evidencia resulta ultrajante hacer cargar a propietarios con inquilinajes fosilizantes y dejando la única posibilidad de disolución  de lo contractuado con la defunción de éstos, en el supuesto de que no hagan trampas para pasarlos a otros familiares más jóvenes.  Tal positura ¿no activaría los deseos de terminación biográfica de tales inquilinos? O acaso ¿no es una manera proclive a añadir angustia a las relaciones humanas en general y a las partes contratantes en particular?

 Puesto que los asuntos palaciegos se caracterizan por su lentitud, la perspectiva de nuevas leyes queda para citas de futuro, a las que no pueden esperar emergencias del presente. Por eso no extraña que los propietarios con urgencia de recuperar sus domicilios alquilados recurran a subterfugios o alternativas paralelas para echar fuera a los antiguos inquilinos, y los juzgados procesen casos de ésta índole de presiones contra inquilinos. Ante esto cabe reflexionar, ¿no es también una clase de presión la del inquilino a perpetuidad, que se vale de una fisura legal para mantenerse indefinidamente en la propiedad,  que ocupa, sin ser suya, pero haciendo y deshaciendo lo que le viene en gana? No hay que suponer que haya más ética en este que en aquel, como tampoco que alguien por el hecho de tener un patrimonio con dos propiedades tenga más recursos que alguien que no tiene ninguna. Habría que estudiar y comparar casos concretos para hacer diagnósticos validables.

Resulta obvio para la sociedad del capital que el patrimonio constituya una de las fijaciones más frecuentes. La gente quiere ser propietaria antes de terminar los 25 años. Hacerlo a los 35 es indicador de fracaso. No hacerlo nunca parece que es lo que peor que te puede pasar. De otro lado, hay gente que decididamente no quiere serlo nunca para no ser más vulnerable ante las amenazas del estado. Este amplio campo da muchas categorías distintas. Desde los okupas de inmuebles abandonados a inquilinos oportunistas que se valieron de artimañas y de resquicios en la legislación para apoderarse de pisos a perpetuidad pagando 4 chavos al mes. Parece razonable que los propietarios quieran recuperarlo para otros disfrutes o beneficios. No hay que suponer necesariamente que un inquilino es más pobre que el propietario que le ha alquilado la vivienda. Puede suceder, y de hecho sucede, paradójicamente, que disponga libre y legalmente de recursos, sin tener que pagar  los precios de mercado por ellos. Ya lo hace el dueño de la vivienda. Son situaciones en las que el oportunista de un arrendamiento exprime indirectamente a su arrendador. Evidentemente hay situaciones clásicas y absolutamente contrarias en las que hay  basndidos, disfrazados de caseros, que llegan a alquilar fragmentos de habitaciones, y hasta sillas para dormir, a precios desorbitados. No se trata de defender a los caseros per se, como tampoco a los inquilinos, sino tratar de entender el conflicto que hay entre ambos y el vacío legislativo que no permite resolverlos.

 

 

Paz social vs psique convulsiva

 

Hasta Alpha Blondy canta que cada cual de su paso a favor de la paz general. El pacifismo es lo menos que se puede pedir en un mundo tan roto por las guerras. No hay que olvidar sin embargo que las posituras pacifistas han sido tratadas de traidoras y antipatriotas cuando, objetivamente, han permitido las invasiones extranjeras o los ataques enemigos. Como movimiento social ha gozado de periodos importantes en la lucha de lso derechos civiles, por la retirada de las tropas del Vietnam, para impedir el ataque a Irak o, antes, para frenar la carrera armamentística. Había razones mas que suficientes para  todo ello, en cuanto a esto ultimo los USA tuvieron en un momento álgido 40mil cabezas nucleares siendo Denver el centro de armamento máximo de destrucción masiva.

Para entender la posibilidad histórica de la paz social permanentizada en todo el mundo hay que relacionarla con otros registros de la vida humana. No es la misma clase de paz en una sociedad sin justicia y sin las mínimas condiciones democráticas de elegibilidad presidencial que en otra que las cumple. La paz del silencio o la paz impuesta por las armas no es una verdadera paz. Al hablar de ella como ideal universal nos estamos refiriendo a la construcción económica política de un mundo justo e igualitario con oportunidades para todos, pero también a la reparación psíquica y emocional de sus habitantes. Sin una psique pacificada de los individuos una sociedad de paz es un absurdo conceptual. No hay ni habrá una verdadera paz mientras las armas estén aguardando ser empuñadas para ser disparadas. En unos lugares se hace cada dia en otros no descartan la posibilidad de hacerlo ante sorpresas de los países vecinos o ante la eclosión de reclamaciones de la nacionalidades históricas dentro del mismo, como en el caso español.

La paz permite a un país centrarse en sus `planes de desarrollo y reducir las cargas de su PIB del presupuesto militar. Cuanto mas gaste en armamento un país mas pobre espiritualmente  y materialmente es. Incluso los países más poderosos resienten sus económicas por tanto gasto belicista.

Pero la paz no solo puede ser teorizada en términos de belicismo. Toda beligerancia latente o manifiesta puede expresar discursos a favor de la violencia. Episódicamente, en el país mas controlado de la tierra,  alguien coge su arma automática  y dispara contra inocentes o un sector que se siente oprimido se expresa con radicalidad. A Marylin Manson y al rock en general les cargaron con la responsabilidad  de las violencias estudiantiles en los institutos de los USA. La doble moral capitalista lleva a por un lado a objetar lo que por otro promociona. El North Country Bank da rifles, relojes de piel o palos de golf para hacer cuentas de 1000 dólares a largo plazo en concepto de intereses, pero solo exhiben los rifles.  Hay asociaciones como la NRA[1] con adeptos a rabiar que ni siquiera tuvo la delicadeza de suspender sus actos de afirmación al arma en los pueblos donde hubo masacres a estudiantes.

La psicosociología esta obligada a interpretar en sus justos terminas el potencial de violencia en los actos humanos incluidos aquellos que se reviste de todo amor y todo paz. Una cosa es el belicismo flagrante y otra la beligerancia latente. La una es la forma light de la otra, su proceso de demora o su interludio. Episódicamente la gente se enzarza en guerras y se mata. Pretextos ideológicos o del tipo que sean siempre existen. Basta que aparezca el fanático clave, llámense Hitler o Milosevic,  para exacerbar las contradicciones con una lectura capciosa para que la gente en masa encuentre una via  maestra en la que descargar su pulsión tanatorial  y su furia destructiva contra el otro. Visto así, la guerra no sería más que la continuación de la violencia retenida en la convulsión psíquica expresada a gran escala. Lo que es peor: la guerra da la coartada legal para no reprimir el instinto de destrucción.

En los registros verbales tranquilos no pocas veces a lo largo de las disertaciones sobre la vida en las que se repasan los conceptos dañinos, como el racismo, de otros se termina por desear sinceramente su  eliminación dentro del pensamiento humano o su liquidación del escenario público. Sabemos que la mediática es un socio activo desde la retaguardia que empuja a procesos criminales. Hasta que no se establezca la estrecha relación entre el uso de la información y la creación de condiciones  para la no violencia, no se encontrará una solución pacifica a ella. Rafael Argullol[2]  arremete contra las noticias, en particular en sus titulares por su carga ideologizante que obedece a los intereses que la manipulan.

La naturaleza humana no es precisamente pacífica. Se ha forjado en su lucha contra el medio. Su especie compite con otras por la ocupación del territorio y la explotación de sus recursos. Esta lucha inter-especies ha terminado por ser inter-tribal para acabar siendo inter-individuos. El objetivo de la supervivencia prepara psíquicamente al que quiere vivir a que sea la causa de muerte del otro. La permanencia de la sociedad humana entera se basa en la destrucción de la vida ajena. Basta echar una ojeada a las estadísticas de consumo de toneladas de carne para sospechar los millones de victimas inocentes para asegurar la voracidad humana.

El predicado del sujeto todo-bondad porque su credo religioso así se lo dicta o porque esta regulado por una moral social o por temor a un dios que lo castigará si no lo cumple es, psicológicamente, insostenible. Un individuo además de sus querencias y decisiones y voluntades sigue un comportamiento que no siempre controla, parte del cual obedece a su instancia inconsciente y a un aparato psíquico convulso no siempre internamente pacificado.

El gran problema de matar no es la existencia de un arma para hacerlo. Antes de las espadas, las lanzas, los chuchillos o las flechas, antes que Samuel Colt inventara el revólver en 1863 ya existían armas para matar: las piedras o las propias manos que estrangulaban. Un arma, en principio no mata por si sola, necesita el soldado, el sicario, el  homicida que la emplee. La violencia no esta en el arma en si mismo sino en quien la utiliza. Claro está que el arma simboliza a la humanidad y sigue recordando que vivimos aún en tiempos de cólera y de guerra. Los adhesivos en los que se ve un rifle roto con el signo de prohibición son alentadores, lo mismo que el que ostentan los garitos de algunas fronteras con prohibido su paso, pero el problema del arma es siempre quien la lleva encima dispuesto, en caso de urgencia, a emplearla. Las terribles asociaciones que se montan para su empleo, desde las privadas racistas como el KKK[3] hasta los ejércitos de cada país, solo indican el estadio prehistórico en el cual cursa el género humano que todavía no ha aprendido a reconducir su pulsión destructiva sublimando el lenguaje de la violencia a otras manifestaciones creativas.

La socialdemocracia no ha resuelto esto. Gente como Felipe González ha defendido la necesidad del ejército para continuar con el precario equilibrio de la correlación de fuerzas mundial. Por el momento nadie vislumbra un mundo sin armas. El problema de algunas de éstas, además del antes mencionado de la voluntad de uso, es que pueden ser letales por si mismas al contener un potencial destructivo por activación espontánea. Asistimos al espectáculo de la guerra de personalidades grotescas que se enseñorean y enriquecen con ellas recluidos en nuestras butacas de espectadores o de despacho donde hacer los análisis sin que podamos hacer gran cosa salvo acudir a manifestaciones pacifistas puntuales y –sobre todo- entender el mecanismo psicológico de los humanos, además de sus razones patriotas o territorialistas, para abrazar la violencia armada. Abrazo el discurso pacifista a favor del no uso de armas y de un plan progresivo y progresista para el control de su existencia, su fabricación, su tráfico y su empleo. Gradualmente no debería haber ningún ejército ni ninguna gendarmería que las usara. Al mismo tiempo sé que nadie, en su sano juicio, puede decir que jamás utilizará un arma contra el prójimo. Nuevas coyunturas hacen cambiar antiguas escalas de valores.

El éxito y perduración de una civilización se basa en la capacidad de la interiorización represiva de la pulsión destructiva llevando al conflicto al terreno de la negociación y de la palabra. Ese terreno no liquida nunca del todo el deseo liquidacionista pero al menos consigue una tregua.

No deja de ser curioso que el reportaje sobre la eclosión de la violencia suela llevar parejo formas de violencia sutil. El dia de la matanza de Columbine, las cadenas informativas bloquearon los números de emergencia con sus llamadas curiosas, al 911, hacerlo es un delito y es obvio que una forma para agravar mas el impacto de la violencia en tanto impedían que otros que realmente lo necesitaran pudieran contactar con un socorro puntual.

Cada vez que me encuentro a alguien que dice que su autocontrol es tal que jamás reacciona ni siquiera emocionalmente de una forma adversa a quien le ataca se que estoy ante un mentiroso irremediable e inconsciente de su mentira. Cuanto antes una persona reconozca la complejidad de su psiquismo con respuestas violentas preinscritas (aunque sea a nivel de discurso lesivo sin emplear nada para golpear) antes podrá pacificarse a si misma y antes podrá extender la paz a los demás.

 



[1] Asociacion Nacional del Rifle

[2] Contra las noticias,  El  pais, 1 de febrero 2004 donde aclara “contra determionado tipo de noticias y sus propagadores”  p.3.

[3] en 1865 se fundó el KKK y en 1871 fue ilegalizado, al poco tiempo fue fundado la NRA cuando los negros no podian poseer armas por ilegal y  solo podían hacerlo  los blancos.

 

Descrecimiento Poblacional

Hacia el decrecimiento poblacional

Los procesos poblacionales tienden a crecer a lo que se puede especular que sea  un máximo histórico de especie posible. La especie humana ni ninguna otra se puede continuar multiplicando ad infinitum sin que un tope no ponga freno a su expansión. Si bien están calculadas las cuotas de población mundial para las próximas décadas no es prematuro pensar en cual seria su decrecimiento y a partir de que posibles factores.

El decrecimiento es un concepto manejado desde antes de la observación demográfica. Crecer y decrecer son dos tendencias que terminan por complementarse dentro de un proceso de expresión. La creatividad tiende a su máximo de genialidad posible para tras un mantenimiento relativo pasar a una suerte secundaria.

La discusión sobre los excesos poblaciones no resulta sencilla. Además de los factores económico-políticos y culturales están los psicológicos y sentimentales.

Discutir el  crecimiento poblacional irracional en términos absolutos también significa discutirlo personalizadamente en términos relativos, caso a caso, con innumerables padres de hijos que se tienen no deseados y sin plan ni concierto dentro de las peores condiciones de miseria y/o de inestabilidad doméstica. La reproducción humana se puede estudiar en términos también de sobreproducción económica. Los excesos sobre productivos a escala de economía planetaria han conseguido colocar las bocas y los consumos humanos en función de ella y no al revés. El eje de las políticas económicas no queda limitado a  cubrir necesidades sino el de crear nuevas necesidades que justifiquen el engranaje productivo y con eso los beneficios de quienes participan del mismo. La enorme cantidad de cosas va en detrimento de la estimación y valor de cada una en detalle. El aumento poblacional que pasa de los límites excesivos va en contra del uso territorial y altera profundamente las relaciones psicológicas entre los humanos. Una doble crisis pues: la del trato con los otros y la del trato con el medio.

La alarma preventiva sobre el crecimiento poblacional excesivo viene del siglo XIX si no anterior. Malthus y su perspectiva desalentadora es de obligada mención. Su crítico, Marx, se equivocó –entre tantas otras previsiones que hizo- al pensar que los medios de producción y de vida se incrementaban en función de las necesidades existenciales de conjunto de la especie según se iba multiplicando. Mientras aquel previó que el crecimiento de la especie chocaría con los límites recursivos del planeta éste no intuyó que los recursos no son ilimitados. El ecologismo del siglo posterior contribuyó a la conciencia colectiva que el futuro de lso ecosistemas depende del uso que se haga de ellos y de la automoderacion de los protagonistas regentes de la tierra. A diferencias de otros tipos de luchas patrióticas, nacionalistas y sociales, el ecologismo unía por primera vez a la humanidad en su conjunto  en torno a predicados de supervivencia unitaria como especie. El planeta de cada generación siguiente será más o menos habitable según lo que haga la generación anterior. La coexistencia de unas cuantas generaciones a la vez demuestra que las inercias tradicionales pueden más que lso criterios de la sensatez. El exagerado crecimiento poblacional hay que enmarcarlo dentro de otras exageraciones colectivas que van en contra de la misma especie. Lo que cada progenitor se puede justificar a escala particular es del todo insostenible a escala de especie.

Nuevas pautas educativas tratan de influir en el distanciamiento entre partos en África o, por ley, en la idea de hijo único en China. A pesar de lo cual cada año hay mas habitantes en el planeta que el año anterior teniendo en cuenta la resta de todos los decesos. El exceso poblacional es tal que ninguna de las terribles catástrofes modernas por ciclones, sunamis, terremotos, explosiones o accidentes supone un verdadero mordisco a la cantidad numérica global de la especie. No importa cual sea la magnitud de un desastre en cuanto decenas de miles o cientos de miles de personas muertas innecesariamente, que la tendencia reproductiva equilibrará a corto plazo la perdida sufrida. En términos numérico-económicos  cada desastre encuentra solución, en términos personales ante la pérdida concreta no hay ninguna. Lo que sí es previsible antes de cada una de ellas es que las clases más desfavorecidas, hacinadas y sin medios son las que sufren mas ante la naturaleza desencadenada.

No estará de más hipotetizar que lso fenómenos catastróficos no son algo tan natural en todos los casos si bien es cierto que el planeta necesita respirar, hacer contracciones y movimientos y eso puede tirar abajo algunos edificios o desbordar algunos ríos. El cambio climático y toda su última serie de consecuencias es resultado de la negligencia de la especie humana en habitar el planeta. Si en términos específicos el individuo que se mata fumando como un descosido no puede atribuir al azar padecer un enfisema o un cáncer pulmonares a un plazo u otro y fallecer por ello, en términos globales la especie que en conjunto –a pesar de lso denodados esfuerzos de sus miembros más lucidos y responsables- se empeña en contaminar la atmosfera, los ríos y los mares antes o despues producirá reacciones adversas que pondrán en peligro su continuidad existencial. Lo malo de esas reacciones es que no van a distinguir entre los irresponsables que estropean el medio de los que han tratado de cuidarlo con esmero. Como compañeros de viaje planetarios todos somos responsables ante la naturaleza de las afrentas que recibe: los que tienen comportamientos erróneos por tenerlos y los que no los tienen por no conseguir evitar los de los otros.

En términos de crecimiento poblacional las culturas económicamente mas desarrolladas han venido moderando su descendencia. Muchas parejas europeas tienen un solo hijo o ninguno. Eso significa que el crecimiento en sus países puede ser cero o menos algo. Ante eso, algunos estados temen que la falta de descendencia en sus poblaciones autónomas ponga la mayoría electoral en menos de una generación en manos de los descendientes de poblaciones inmigrantes que, procedentes de otras culturas, suelen tener más hijos. La alarma es tal que existen incentivos para tener hijos. Es así que el problema enfocado en términos planetarios no es asumido en términos de muchos estados. Existe un terrible miedo a poner en peligro la continuidad de la nación. El ser humano es enormemente localista y etnocéntrico. Su pueblo son sus enseñas y referentes de seguridad: el lenguaje, sonido materno, marca el territorio acústico entre lo propio y lo indescifrable, lo extranjero.

A la vista del crecimiento poblacional ascensional a falta de depredadores naturales de otras especies  (incluidos los virus) que lo limiten y de una autodestrucción reductora la misma tesis darwiniana de la selección natural queda en entredicho. A los problemas existenciales de la superproducción humana hay que añadir la longevidad garantizada a escala individual cuyas perspectivas no paran de aumentar. La gente de los países ricos quiere vivir a toda costa, cuantos más años mejor, aunque sea entubada, altamente medicada y con las posibilidades de goce sensorial muy mermadas. Frente a la disyuntiva de la nada o de una hipotética continuidad postmortem los vivientes quieren retrasar al máximo su escena final de murientes.

Los dos autores que influyeron en Charles Darwin fueron Lyell (principios de Geología) y Malthus (Ensayo sobre la población). Del uno tomó la tesis de que no hacía falta recurrir a catástrofes y cambios violentos ocurridos a lo largo de las eras geológicas (tesis de Cuvier) para explicar las variaciones que se observaban en la superficie terrestre, y del otro tomó la tesis de lucha por la existencia aplicada al linaje humano, sosteniendo que las variaciones favorables tenderían a conservarse mientras que las desfavorables a ser eliminadas. El principio en función del cual una variación por pequeña que fuera quedaba conservada y se perpetuaba, lo llamó Selección Natural. Lo cierto es que dos siglos despues asistimos a la conservación y perpetuación de condiciones desfavorables para la vida más sensata porque son impuestos criterios de clase o de dominio de unos grupos sobre otros. A fin de cuentas el planeta no es una sola realidad y los privilegios que consiguen unos dentro de él es a cambio de malograr hábitos y de hacer insoportables las condiciones a otros grupos.

Sabemos que la vida se abre paso en las condiciones mas extremas posibles: la hipótesis mas catastrofista sobre una posible humanidad en extinción por su falta de cuidados consigo mismo y con su entorno no impediría la continuidad de la vida y procesos que replantearan, tal vez cientos de miles años despues otro homos mas sapiens.

Jim A. Lake[1] cree que las células eucarióticas probablemente han heredado los genes hipertermófilos de los eocitos. Estos organismos viven en condiciones extremas: por encima de la ebullición y se alimentan de azufre y son aerobios. Quizás la gran lección que la especie humana espera es la autodestrucción masiva para darse cuenta de sus errores de especie además de sus enfoques sociales caducos. Tratado así el tema parece que la observación científica carece de toda sensibilidad. Lo que no puede hacer una previsión de un desenlace es callarse para no herir el desconocimiento público.

Tal como están las cosas el futuro del ser humano no depende solo de una buena intervención atencional a los nacientes sino de una información rigurosa sobre el mundo que van a heredar. Brazelton.T.Berry[2] teorizador del umbral de comunicación con el bebé y los riesgos por un déficit o una sobrecarga de estímulos pudiendo ser tan grave lo uno como lo otro. Defensor de los límites para  que el sujeto pueda discernir lo que quiere algo imposible si todo deseo queriente se convierte en facticidad. Otro problema añadido al crecimiento en cada vez más amplias zonas del planeta es que los hijos de la abundancia carecen de referentes sobre el esfuerzo, es decir la interacción dialéctica de la persona humana con el medio, adquiriendo una visión distorsionada de lo que es el mundo. El niño que no aprende en su infancia la existencia de limites transpola esa visión a su estadio adulto con respecto al planeta.

Desafortunadamente no está tan demostrado que cada generación evolucione con respecto a la anterior. Si bien hay una transmisión patrimonial de una parte y de procesos experienciales por otra no queda tan claro que eso sirva para su uso adecuado. Nuevas generaciones son usuarias de un poder energético y de una tecnología nunca antes sospechadas pero eso no significa que se corresponda con una mayor inteligencia y mucho menos con una mayor conciencia. Larmat [3]sostiene que hablar de los casos de familias genéticas aportadas por la casuística de los Bernouilli, los Darwin, los Monod, no es concluyente para la afirmación del potencial hereditario en la inteligencia, lo mismo que en referencia a las familias privadas de ella o con signos de torpezas. Un hijo o un nieto pueden o no superar la tasa intelectual de su padre o abuelo, esto en todo caso no depende tanto de la determinante genética como de la autoroganizacion biográfica del sujeto que le siga.

La reproducción humana ha sido y sigue siendo tratada como una ley natural de vida. Cuanto más religioso es un país más se ponía el hecho de la natalidad en el énfasis de la voluntad divina. Sabemos que eso es una mentira nada piadosa para dotar de una coartada a la negligencia. Muchos neonatos siguen naciendo en deplorables condiciones y condenados a la mortandad prematura o a los déficits y enfermedades a causa de padres irresponsables. Antes o despues la irresponsabilidad paterna de los abandonos y los excesos de partos serán punibles por ley en todas partes. Lo único que lo evitaría seria la auto moderación espontanea de la gente. Las nuevas parejas jóvenes africanas en varios países ya no se plantean tener tantos hijos como sus padres. Eso ya sucedió treinta años atrás en Europa. Es cuestión de tiempo que al gente entienda que es necesaria menos gente tanto a escala de micro grupo (familia) como a escala de macro grupo (país, mundo) para ser más felices.

De otra parte, cualquiera que sea la máxima cota de exceso poblacional (se puede saltar en una o pocas generaciones de los 6400millones de habitantes actuales a los 12mil millones o a las 20mil millones) basta que haya una toma de conciencia generalizada para que en otras 4 generaciones la población se redujera a otras cifras mas lógicas para el planeta. Bastaría que de cada dos personas o tres personas adultas hubiera un solo descendiente para que antes de un siglo la humanidad volviera a recuperar una relación más lógica con su espacio. Para esa hipotética situación los humanos de entonces heredaría un planeta urbanizado para disponer de muchos mas recursos de los necesarios con lo cual varias generaciones podrían nacer, crecer y morir sin tener que trabajar para nada para garantizar sus existencias. Quizás eso permitiera la instauración de la utopía social por una vía imprevista: la reducción de la especie en una ratio lógica con su planeta.

Tal vez alguna otra criatura inteligente de algún otro hábitat cósmico haya pasado por eso y nos lo pueda contar. En todo caso a los humanos de la tierra es a quienes compete resolver su crisis poblacional.



[1] Uni Ca(LA UCLA)

[2] . Creador de la escala que lleva su nombre que valora el comportamiento neonatal. Fundador del hospital de niños de Boston de la Child Development Unit. El niño puede aprender a dormir.

[3] ,  La genétique de l’ intelligence, Paris 1973

The Spidermen

Tenemos tipificados varios tipos de hombres: los homo ludens, los homo faber, los hombres rata, los homo especulus y ahora los hombres araña. No hay museo alguno que los ostente a todos  dentro de vitrinas vecinas. La psico-antropología queda obligada a reconocerlos.

 La capacidad de disfrute pasó a ser algo genuinamente humano, `posiblemente lo más significativo de todas sus realidades internas para justificar su conexión con la vida; la capacidad de hacer y fabricar objetos le proporcionó dominios en el entorno. El hombre rata aparece con la sociedad industrial y con el despilfarro. También estuvo unido a los tiempos de hambruna. Posiblemente tuvo precedentes en grandes epidemias que diezmaron las poblaciones. En su versión moderna acude a los basureros y estercoleros, recoge medios bocadillos o restos de emparedados, abandonados, tirados o incluso escupidos. No necesita verlos, puede ampararse o no en la nocturnidad, le basta el olfato de sabueso para dictaminar si es comida útil que fuera despreciada por otra boca saciada o está en franca descomposición. El hombre rata es el carroñero más genuino de todas las aves nocturnas, no se cambia nunca de ropa y apesta más que los animales más sucios. Acostarse con un cerdo de pocilga siempre es una mejor alternativa que hacerlo con él. Finalmente el hombre araña es un tipo que no tiene nada de héroe ni es tenido en cuenta por sus habilidades en trepar edificios de acuerdo con un personaje de cómic famoso de igual nombre en singular. El hombre araña es cualquier tipo social, uniformado o no, funcionario o no, empleado o no, que espere a que alguien llegue a la trampa que toma como suya para controlarle y sacarle beneficios para que caiga en ella. La trampa puede ser una barrera o un parquing, una aduana o la puerta de una iglesia, una tienda de souvenirs o un restaurant. Cada uno de esos lugares entre otros cientos son telarañas bien trabadas cuando lo que se exige por lo que se ofrece no está a la altura. Ejemplos de hombres-araña: hay unos tipos que esperan a que aparques tu coche para venir a cobrar por, supuestamente, vigilarlo. Ni el parking  es suyo ni están autorizados legalmente a hacerlo pero lo toman como su puesto de trabajo a falta, supuestamente, de otro.

Los hombres araña no llegan a constituir un verdadero ejército pero su presencia recurrente en geografías y ciudades los tipifica en una misma gramática, gestos y formas visuales. Te imponen su cuota de extorsión que tanto si te gusta como si no tienes que pagarla. Es difícil encajarla bien aunque finalmente siempre que caes en una trampa y te esquilman parte de ti lo mejor que puedes hacer es convertirlo en motivo de relato y experiencia. León Tolstoi ya lo dijo: el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace. No se si contó con que a veces se hacen cosas no decididas por la voluntad o la planificación sino que vienen impuestas por la fuerza de otro. La frase es muy bonito pero no quiero imaginar lo que harían con ella generaciones de esclavos a lo largo de la historia obligados a trabajar a la fuerza o encadenados. Para quien tiene autonomía sobre si mismo el texto queda bordado para quien no la tiene y es un subsidiario en todo haciendo la mayor de su tiempo lo que no desea la frase la tomará como un insulto que además de reconocerlo como un desgraciado le pide que sea un masoquista con sus desgracias. En cuanto a las supuestas experiencias de vida Anguez  ya definió la experiencia como la suma de nuestros desengaños. Lo grave es que el desengaño no siempre vacuna al desengañado para no caer otra vez en la misma clase de experiencia. Lo cierto es que en todos lso caminos del territorio de tu planeta y de tu vida hay gente apostada esperando a que pases para asaltarte. Antes de iniciar un viaje puedes prever distintas circunstancias en las que tratarán de entramparte. Eso ya viene de antiguo.

A veces el spiderman no es un malhechor clásico y trata de justificar su exigencia tributaria de tu persona por el solo hecho de pasar por su terreno o desplazarte a su país. Entonces esgrime palabras que le suenan a razonables o incluso documentadas.  Miguel de  Unamuno supo detectarlo con precisión: un pedante es un estúpido adulterado por el estudio. En todas partes hay conductas para todos los gustos y no dudo que el hombre araña tiene sus apologías y hasta teóricos para su heroicidad. Con la tesis de que lo primero y más urgente es vivir se pueden justificar todos los comportamientos incluidos los de los parasitarios, los saprófitos, los descuideros, los asaltadores de caminos, los agentes de peage, los recogedores de tasas e impuestos, los mal informadores, los aduaneros y los de un sindicato u otro que ponen la mano para su comisión,   Según Heinz Zschokke es infinitamente mas bello dejarse engañar 10 veces  que perder una vez la fe en la humanidad. No sé la envergadura de los engaños que sufrió pero su conclusión tiene bastante de mema y en todo caso no me convence. No hace falta ser científico de laboratorio para saber que la mente humana hace inferencias que transpola a todo un grupo o situación tras una muestra representativa del mismo. Inevitablemente todos los generalizamos sobre los demás y, por tanto, también sobre el género o ser humano o la humanidad, La humanidad es una abstracción que no dice gran cosa. La verdad es que tras ser engañado una decena de veces  uno puede admitir dar un margen de confianza y justificarlos por desajustes genéticos o mentales de la reproducción humana. Cuando la cifra llega a 100 puede hacer otro tanto, también cuando llega a 1000, pero en un momento dado, es decir a partir de una cifra dada la gente se cansa de la gente y se recluye en su reserva permanente. Sin duda los hombres araña contribuyen mucho a que se generalicen las actitudes de desconfianza con la especie.

 

El lenguaje de la violencia

 

El deseo extendido de un mundo en paz queda desacreditado por los continuos conflictos inter-estados. Estos no solo obedecen a complejos razonamientos políticos de estrategias de dominios sino a la expresion más grotesca del potencial de violencia humano. Milenios de cultura no han resuelto la pulsión psíquica de la agresividad. El avance de las civilizaciones ha cambiado unos comportamientos agresivos por otros, lo que no ha hecho ha sido eliminar la agresividad. De hecho, ésta tiene un cierto cartel de elogio: las bolsas de trabajo piden ejecutivos o vendedores agresivos. Por otra parte lo que más se teme de la persona mentalmente desequilibrada es su explosión agresiva. La prevención ante el loco descontrolado no lo es tanto por su discurso desconexo como por sus reacciones violentas imprevisibles. Sin embargo, en su análisis conductual cuando un discurso no es correspondido por una escucha, y el suyo no lo es, la violencia reactiva brota desde  una naturaleza lógica. No hace falta ser un desequilibrado para experimentar la pulsión violenta frente al interlocutor negativo.

Desde la sensibilidad y la actitud bien pensante la apología de la no-violencia es una constante del proyecto de organización de una sociedad madura. Tenemos un principio incuestionable aunque no tan consensuado como se podría creer: el colectivo humano tanto más racional menos necesita emplear la violencia. Un colectivo es lo que son sus individuos, por tanto este principio se puede re-enunciar de la siguiente maduro: una sociedad es tanto más pacífica cuanto sus residentes son maduros para razonar sus conflictos y diferencias sin necesidad de emplear la fuerza física.

Pero la violencia no es un acto que empiece en su escenografía física: la del ataque consumado sino que se da desde el momento en que la intencionalidad de este es sospechada. Si comparamos los actos violentos, la mayoría lo son más por su naturaleza potencial que no por su acto real. La violencia está tan extendida que se ha convertido en lenguaje. No estoy seguro que un fórum congresual sobre ella como tema se pusiera de acuerdo con respecto a delimitarla. Es tanto más fácil hablar de limitación de armas estratégicas o de control de minas antipersona que no analizar la idiosincrasia violenta de la psique humana. Mantener la conversación dentro de lo primero coloca el énfasis en los grandes registros, las grandes potencias o los grandes enemigos, trasladarla a lo segundo lo coloca en la naturaleza individual de cada sujeto. Mientras un ser humano no se reconozca a si mismo en su potencial agresivo y en sus expresiones puntuales de agresividad toda su contribución teórica al tema desde el megadiscurso dejará mucho que desear.

El sujeto civilizado maneja sus furias conteniendo el deseo primario para reconducirlo pro la vía del diálogo, del arte o de la catarsis. De hecho una conversación desarrollada hasta sus últimos puntos a decir es un proceso catártico, tiene el equivalente psicológico a dar golpes, descargar adrenalina o a la lucha física, con una gran diferencia: la conversación no produce dolor físico substituyendo este por el impacto de lo comunicado, algo que bien se puede llamar dolor sentimental.

Los  estudios de personalidad han demostrado que hay tipologías más propensas a la agresividad que otras. En los tests de aptitudes se demuestra. Hay psicologías más proclives al riesgo y al ejercicio de roles de poder, otras, en cambio, lo son a la obediencia. Una personalidad creativa, con iniciativa, con habilidades para la exploración y para la atención al otro se correlaciona más con un potencial de agresividad que no otra apática, no dispuesta a inventar o a hacer nada, que no se mueve del sitio. En la Naranja Mecánica los antiguos compinches del protagonista, más que gamberros como él, se hacen policías para continuar teniendo la cobertura legal para ejercer la violencia. El rol no les cambia la personalidad sino que la personalidad elige el rol.

En su máxima expresión, la violencia global en un estado de guerra, las personas de carácter violento encuentran el escenario ideal para manifestar su verdadera vocación: hacer daño. Las guerras no se caracterizan tanto por sus grandes objetivos estratégicos como por proporcionar la posibilidad para el saqueo de sus tropas. Se termina por matar a todo lo que se mueve y a robar todo lo que tenga un valor. A ambos actos se les retitulará de otra manera: numero de bajas del enemigo y posesiones de puntos tácticos con propiedades confiscadas. La primera gran derrota de una guerra, se ha dicho, es la verdad. Si en tiempos de paz ya se vive con ella exclusa y derrotada, ¿cómo no va a pasar más de lo mismo en tiempos de guerra en que las comunicaciones están cortadas y las autenticas intenciones se ocultan siempre? Si la pulsión de matar no fuera cierta ¿cómo justificar que la mayoría de seres destruidos en una guerra formen parte del personal civil? Parece lógico: los soldados que van a una guerra poco o mucho están entrenados para disparar y esquivar lso balazos ajenos, los que la tienen como soportar reciben las esquirlas y la metralla de aquellos.  Desde el punto de vista de la autodefensa personal cabría pedir que aquellos que se quieren matar que lo hagan libremente pero en un campo de batalla en el que no puedan dañar a terceros. Las guerras clásicas elegían esa noción de campo de batalla el cual era tomado como un duelo entre dos partes con cita. La configuración de la guerra moderna es distinta. Hay países en los que los estallidos están anunciados y pueden saltar en cualquier momento pero las guerras ya no tienen líneas de frentes claras. De hecho la guerra de las armas de fuego es precedida por otros ataques. Antes del último conflicto en Georgia a propósito de la independencia de Osetia sur instigada por Rusia, aquella fue atacada en el ciberespacio. En un mundo sin la paz consolidada los actos de violencia no solo están en los lugares de los hombres armados que tienen por afición ir a disparar un rato contra otros individuos humanos sino en cualesquiera otros sitios en que el poder de las armas obliga a doblegarse a una conducta ajena en contra de su libertad. Es improbable que el humano más pacífico de la tierra no experimente la reacción violenta frente al ataque violento que lo violenta. La experiencia de la violencia es una lección difícil de olvidar. Es improbable que un humano crucificado que ha pasado por  la tortura y la humillación y acosado por parte de sus seguidores, acompañado hasta su último momento tomando su muerte como espectáculo, pueda perdonar a sus semejantes. Los procesos psíquicos tienen su propia dinámica que no necesita autorización de la voluntad de sujeto. Se puede decir una cosa y pensar otra, lo que es peor se puede pensar en unos términos y sentir en otros. El sentimiento es visceral, biológico, interno, descontrolado.

Cuando alguien viene en el rol de la agresividad se puede tratar de explicar teóricamente: pobrecito se ha hecho policía o soldado porque no tenía qué comer. Vamos a perdonarle, pongamos la otra mejilla y así tantas veces como sea necesario hasta que nos arranque la cara a trizas. No, eso no es posible ni es un acto liberador. El cristianismo siempre tuvo algo de mentiroso en este planteamiento. La opción pacifista es desde luego la deseable pero no la más fácilmente ejecutable. Es en todo caso la única que nos queda en una sociedad que no para de crecer en su tecnología de la violencia. Matar a seres humanos se ha convertido en una ciencia. Solo basta encontrar a ejecutores sin escrúpulos y de estos las bolsas del desempleo andan cargadas. Cada vez que me encuentro un soldado veinteañero que pretende extorsionarme y que se ha hecho militar en su país porque ha vendido su conciencia a un estado corrupto convirtiéndose a su turno en corrupto sé que la condición humana fracasa de nuevo en sus principios humanistas. Mi reacción  íntima es violenta. No lamentaría la perdida de su vida si le cayera un ladrillo en la cabeza. La misma sensación la puedo extender a otros muchos que como él eligen el oficio de las armas por negarse a trabajar o a dignificar sus biografías. Napoleón antes de ser emperador y de que nada hiciera pensar de él que seguiría su carrera militar ya se veía a sí mismo ocupando militarmente Córcega. Hipotetizo que un estudio de su personalidad lo revelaría como un psicópata que abrazó una ideología para extenderla imperialmente por el mundo no por el supuesto valor ideológico de ella (Hegel lo elogió precipitada e indebidamente) sino para justificar su supuesto valor como personaje de la historia. El gran problema metodológico de la historiografía ha sido su disociación del análisis psíquico de sus personajes. Sin psico-historia no hay historiografía objetiva. El gran estratega o el príncipe de multitudes necesita una tipología psíquica muy precisa en la que valore el llamado interés nacional o de la patria en contra de la sentimentalidad particular. En realidad su pobre figura por conocida, reconocida y temida que sea no pasa de tener tratos personales y sentimentales con muy poca gente, lo que a grandes rasgos nos pasa a todos. El ego se enaltece o funciona ante hipótesis de reconocimientos de gente muy concreta y cercana: una decena de personas a lo largo de toda una biografía sería un número exagerado. Las grandes hazañas bélicas y no bélicas pretenden antes que nada la restauración del ego ante uno mismo. Posiblemente por eso la historia ha estado en manos de los más indeseables o psicópatas y los estados, especialmente de los países no democráticos o peridemocráticos, siguen estándolo.

En ese foro para ese tema la comprensión de la violencia se alejaría tanto mas de los concurrentes a la sala y a las reuniones de trabajo por grupos cuanto más se ubicara el problema en los demás y en las instituciones armadas y más se quitara la atención del uno mismo. Para examinar la violencia hay que entenderla en sus procesos de lenguaje. Existe una violencia sutil en el mismo vocabulario en forma de discurso lesivo y una violencia no tan oculta en las morfologías urbanas: formas arquitecturales, formas de vestir, formas de andar. Se puede calificar algunas de soberbias o cínicas cuando en realidad deberíamos señalarlas como una disposición a la violencia. Si bien es cierto que es preferible un lenguaje verbal con intención comprensiva a un lenguaje explícitamente violento con la acción de los puños, los machetes o las armas nadie en su sano juicio y autoconocimiento puede negar su disposición potencial a ella hasta el extremo de matar si las circunstancias lo colocan en la tesitura de hacerlo.

Está contemplada la muerte en defensa propia aunque es difícil que alguien no tenga problemas por haberlo por muy evidente que sea el ataque. Un criminal que ataca a un domicilio particular muerto por el dueño de este dentro del terreno de su propiedad va a tener problemas porque el muerto en principio va a tener todos los derechos legales de su parte. Alguien que trata de robarte y lo pones en fuga  y en su huida tropieza, se golpea y muere va a crearte problemas por ser tú tipificado como inductor a su muerte. Las lagunas jurídicas para la interpretación de los hechos pasa por lo que se llama atenuantes. Lo que para un análisis es un atenuante para otro puede ser un agravante. Lo que no cabe duda para nadie, es que vivimos en una sociedad cada vez más sociopática, es decir con un mayor índica de psicopatías, cuyo marco criminológico genera así mismo un crecido sentimiento de vergüenza ajena.

Los lenguajes de la violencia desbordan el estricto marco de la violencia física. Alguien investido con un uniforme dando una orden es un tipo ejerciendo una violencia, aunque por el momento no tenga el dedo en el gatillo. Para sostener su presión basta darle la vuelta a cada asunto y tratarlo como lo que es: un ignorante prepotente que a falta de inteligencia tiene que acudir a la fuerza bruta para hacerse escuchar. La mejor de las venganzas ante su actitud y una buena manera de reconducir la tensión interna es burlarse irónicamente de su estupidez. Cada instante de sospecha de que la sufre en sumo grado lo hunde aun mas en su miseria humana pero no necesariamente lo separa de su rol violento. La sociedad militarizada -y toda sociedad con una multitud de cuerpos represivos lo es- denomina a un modelo social cargado de asesinos en potencia. Esa es la verdadera cuestión del tema: la potencialidad homicida del ser humano, no solo del que toma la vocación de las armas sino también de cualquiera que honestamente reconoce su disposición a la violencia en casos extremos. Hay fórmulas para reconducirla, el Guernica de Picasso o el Grito de Munch, la contienen. Los relatos de ficción de los distintos subcampos de género en los que hay muertes y ataques, también la contienen. Hay una extendida teoría que afirma que la violencia convertida en espectáculo (sea con los softs para matar a lo que sea digitalmente o sea en thrillers o pelis de zombies) es una forma de diferirla que permite una descarga adrenalítica en la condición de espectador que así no pasará nunca a la consumación de acto como destructivo.

Otra teoría, a la que me apunto, sostiene que toda apología de la violencia es en sí misma un acto de violencia y un instrumento para excitarla, extenderla e instruirla. El ser humano está por hacer. Cada vez que se le discuten sus atrocidades y se las señala como antihumanas, se olvida que el comportamiento de la humanidad a lo largo de la historia ha sido ambivalente, habiendo quien ha hecho grandes obras humanitaristas y quien ha ocasionado grandes destrucciones y padecimientos. Hay responsables de enormes males que no tienen el menor sentimiento de culpa. Esa es la ventaja del psicópata. Por su lado, quien mata, aún legítimamente, pero en el fondo sabe que eso no debería haber sucedido nunca es posible que viva con ello como una señal amarga en su vida. Modernamente matar o morir ya no pasa por una voluntad propia o ajena, la muerte sobreviene continuamente en actos de violencia sin que haya una disposición violenta subjetiva para ellos. Morir en la carretera es un acto violento diario que no remite a una intención ni suicida ni homicida, al menos de una manera consciente. Morir en un accidente de obra (la construcción sigue siendo el ramo de trabajo que mas accidentes mortales produce) es un acto violento aunque en principio el patrón irresponsable que no ha instrumentado las condiciones de seguridad no lo haya planeado deliberadamente. Matar por error también se da. De hecho matamos especies inferiores que ni siquiera vemos sin darnos cuenta. Nos defendemos de intrusos en nuestro hábitat o en nuestro organismo que nos enferman. Antes de que uno se plantee la violencia entre humanos está ya se viene dando en el proceso de la vida y ha sido naturalizada. La creación de vida implica la destrucción, la restauración y la salud también. Hay un tipo de muertes para las que no se siente ninguna clase de pena y otras que sí. Cuando te enteras que mueren 150 pasajeros en su vuelo al tratar de despegar puede generarte un sentimiento de indefensión total, en cambio la muerte de grupos armados rivales por controlar el mercado de la droga te deja absolutamente indiferente. No todas las muertes tienen el mismo valor  porque no todas las vidas lo tienen. Reivindicar el derecho a la vida de todo el mundo es un tema complejo, mucho más cuando se quiere distinguir entre el mayor valor de unas y el menos valor de otras. La igualdad condicional y un igualitarismo obsesivo no dejan de ser una presunción humanista del XIX nunca convertida en realidad e insuficientemente entendida. Mientras la humanidad siga viviendo en su mayor parte en las peores condiciones de habitabilidad, la discusión psicológica será apartada de la discusión sociológica sobre sus derechos.

En los multi-tratos temáticos también hay un ejercicio de la violencia. Hay criterios y actitudes que en ellos mismos nos violentan: la discriminación es uno de ellos. La violencia es una dialéctica expresiva que va encadenando sus eslabones: cada acto violento no se puede juzgar en si mismo aisladamente sin valorarlo en su contexto de pertenencia, en el proceso que ha llevado a él. No tiene nada que ver matar en defensa propia a matar por codicia de las posesiones ajenas. En el primer caso la probabilidad del sentimiento de culpa es menor o nula mientras que en el segundo caso ese sentimiento puede convertirse en una tortura para el homicida (el caso del protagonista de Crimen y Castigo). Todo se refiere al marco cultural de inserción. Quien mata en una guerra queda justificado por sus favores a la patria. Desde que hay obuses en las guerras, en realidad desde que se instrumentaron las catapultas y los envenenamientos de los ríos que suministraban el agua a las ciudadelas el homicida se separa de su victima, sabe que la produce pero no de una forma individuada. Es como el pelotón de ejecución que lleva una bala de salva en uno de los fusiles. Cada soldado podrá permitirse el juego mental con su imaginario de creerse que él no fue realmente el que mató al ejecutado. Hay muchas formas de justificar el papel propio en un proceso de violencia. En un mundo en que hay gente que se mata por una discusión de tráfico (recuerdo que cuando estuve en Manhattan un conductor mató a otro en una discusión en uno de los puentes) no se pueden esperar demasiadas cosas. La violencia está a flor de piel, otro tema es que se tenga la mala suerte deberse envuelta en ella. Yo que soy y me creo muy pacifico. No he tenido más que una pelea física en toda mi vida, (en la que por cierto salí perdedor y no me defendí, debo ser un cobarde) siempre he llevado las disputas al terreno de las palabras. He visto como con ellas las caras de la rabia se han puesto rojas o las rabiosas caras del atacante han vuelto paulatinamente a su estado tranquilo. Los humanos como las fieras hay que sosegarlas con sonidos de relax. Pero no siempre se tiene la habilidad pedagógica para eso ni las ganas de perder tiempo en el capullo que no entiende las condiciones básicas para una convivencia pacífica.

Lo importante del tema es el reconocimiento del potencial de violencia de todo ser humano. No hay individuo en la tierra por muy pío que sea y muy beato o santo que se le haya tratado que no tenga sus cuadros de violencia reactiva. Ojalá pudiéramos afirmar que la violencia solo pertenece a los comportamientos psicópatas o a las conductas imprevistas de los más locos. La condición agresiva es inherente a la de la vida  animal en todas sus manifestaciones y la humana no es una excepción. Esto no la justifica pero conviene no olvidar este dato para tomar medidas para reducirla hasta eliminarla por completo.

 En los mismos lenguajes religiosos existe el discurso de la violencia al hablar de dioses vengativos o discriminativos en cuanto a dejar pasar o no gente al paraíso celeste. Por su parte, en los discursos a la patria se pretende valorar la importancia de lo propio alegando la destrucción de lo ajeno. Los muertos por la patria de la Casamance en su monumento en Ziguinchor demuestran una contradicción epistémica desde el momento en que hay muertos ocasionados por esa misma patria como el Senegal unido en contra de las ambiciones nacionalistas de su región sur.  La defensa de la dignidad personal pasa también por no aceptar el ultraje ni a la propia idiosincrasia ni a la integridad física. Dejarse matar por no querer ser violento es mas absurdo que matar a quien es violento profesional. En esa segunda opción finalmente se puede pensar que se limpia el mundo de indeseables.

Elaborar el tema desde esta perspectiva coloca los actos de violencia como otros tantos dentro de la complejidad expresiva del ser humano. A menudo je visto escenas de cordialidad entre animales de distintas especies (perros y gatos domésticos por ejemplo acostados juntos) que entre seres humanos. También hay animales que tienen un comportamiento mas pacifico entre ellos (los pingüinos o las gacelas, no precisamente las palomas que impropiamente han copado el símbolo de la paz) que no el que tienen lso seres humanos La inteligencia humana no lo ha librado por ahora de fierezas del todo impresentables. Lo mejor que se puede hacer ante un tipo, caracterial y profesionalmente, violento es apartarlo del propio campo relación. Negarle la comunicación. Es lo que hacían los antiguos guanches con sus criminales, tal vez a falta del concepto de cárcel. En todo caso una cárcel como instrumento de condena y de aislamiento a un ser social puede ser menos dura de llevar que el hecho de que se le haga el vacío absoluto a alguien porque no sea merecedor de pertenecer al género humano.

Expresar todo esto en estos términos no está exento de una cierta violencia lingüística. Desde el momento en que reconozco el potencial violento de todo ser y que es por los protocolos culturales que se inhiben las respuestas agresivas pero que estas psicológicamente son producidas y son reconocibles, cualquiera en un momento dado puede destruir a alguien al que las circunstancias le enfrentan, Afortunadamente la civilización en la que estamos substituimos los duelos a muerte por la exclusión del trato, manteniendo un buen numero de contactos conocidos y otros contactos que nunca llegan a establecerse en el campo de la indiferencia que es una forma implícita de rechazo.

Falacias Democráticas

Falacias y Perspectivas del Estado democrático.

La democracia, redifinámosla una vez más, es la participación popular en la gestión del poder. Eso tiene diversas aplicaciones en cada estructura de estado y de país pero todas guardan la constante de que esa gestión es en realidad una delegación. Es decir el grueso social limita su actividad política a confiar en unos o en otros en cada temporada electoral traspasándoles la función de gobierno. Esa delegación es algo más que un acto político, si bien aceptado como el más sublime y crucial si cabe de las instituciones democráticas –el de los comicios-, es  también, o cabe interpretarlo como, una enajenación psicológica. Yo te voto para que cumplas el programa que prometes, si no lo haces te castigaré votando a otro la siguiente vez. Bueno, no deja de ser un sistema de presión pero no es directamente una participación democrática. Concebir una democracia en asambleas de participación directa pro centro de trabajo y distritos de residencia es algo que se hace tan enormemente complicado que salvo en periodos convulsos sus expresiones orgánicas no terminan por consolidarse. Cuando lo hicieron (recuérdese la experiencia de los soviets) terminaron por crear una estructura burocrática y consiguientemente un procedimiento de delegación.

No sé puede pensar que la democracia sea un estado definitivo de regulación del poder. Si bien no se ha propuesto como el mejor modelo de funcionamiento político para una sociedad si ha sido y sigue siendo la alternativa, deslucida pero alternativa al fin, ante periodos truculentos previos de dictaduras insoportables. Sea como fuere, es, desde luego  un modelo alternativo a otras formas pretéritas de tiranías en sus diversas versiones. La democracia básicamente obliga al estado a que lo sea, es decir a que rinda cuentas transparentes ante una sociedad que se las exige. No es el paraíso donde todas las opiniones coexisten tranquilamente ni todas las sensibilidades son aceptadas. Su hecho presencial no significa que el espíritu de las tiranías haya desaparecido y que la nostalgia por los viejos tiempos se haya extinguido. Hay quien sueña todavía  con sables y con su arma de matar no muy lejos de su cama. La democracia permite, si bien no de una forma ilimitada, la libertad de expresión. Su límite está justo en aquellas tesis y temas que ponen en serios aprietos a figuras de poder que no quieren ser descubiertas en sus trampas. De aquí que la democracia en el sentido de total hasta las ultimas consecuencias de su significado, el autogobierno popular, es una mentira conceptual. No solo no existe si no que no es posible que existe, --o para no ser tan fatalista- no es posible que exista dada la falta de condiciones previas de implicación social. La democracia real pasa, o debería pasar, por la intervención social continuada no desde la barrera de lso comentarios de los acontecimientos sino formando parte de ellos. Esto es, saltando del antagonismo de la posición critica como única intervención, al protagonismo de acción social concreta como intervención complementaria sin dejar aquella.  Está demostrado que cuando uno participa de una actividad es cuando se da cuenta de sus verdades dificultades de creación. Además, tiende a proteger los resultados y  a hacerse renuente de críticas externas que han hablado mucho y no han hecho demasiado. Por lo que hace al debate social hay dos tipos de intervenciones, las de quienes se mantienen en la teoría, hartos posiblemente de activismos experimentales que no han llevado a mucho; y la de quienes están más interesados en las actuaciones concretas y su respaldo un tanto refractarios a los debates reflexivos. Se dirá que lo mejor es el comportamiento híbrido generado a partir de las dos posiciones. Ni tanta teoría ni tanto practicismo. Indexar ítemes de los uno y de lo otro no resulta tan ejecutable. La democracia es un canto a la participación ciudadana justo hasta el momento es que esta participación no ponga en peligro los intereses de poder. Tan pronto el intervencionismo cuestiona la gestión de poder o los beneficios que obtienen los poderosos del mismo, va a ser recriminado y excluido. Hay un canto de cisne al participacionismo para que como fenómeno acredite la democracia pero una mano de hierro para cortarlo si extiende esa democracia a las criticas acertadas.

El estado democrático no deja de ser un gestor de una sociedad basada en el capital y en las mercancías, en su producción, acumulación y circulación. No importa el color de su enseña ni el nombre de su partido un gobierno se parece enormemente a otro por lo que hace a esa defensa cerrada del sistema. Cuando el sistema se encabrona y tuerce como consecuencia de la irracionalidad y de los egoísmos que lo mueven, entonces el estado se autorreplantea su función declarándose capitalismo monopolista de estado o  dictando reglas y arbitrando el juego. 

Cada vez que el estado interviene justifica su intervención como paliativa de los déficits que espontáneamente no resuelve esa sociedad. Pero a más intervencionismo en la sociedad significa más potestades dirigistas, en definitiva más capacidad de manipulación. El estado democrático se convierte así en una dictadura consensuada. De hecho, una de las definiciones colaterales de la democracia  pasa por mencionar que es la dictadura de la mayoría.

Una perspectiva, pro ahora utópica, del estado democrático seria el de reunir en tiempo directo y real el pulso de la opinión social. El famoso estado de la nación dejaría de ser lo que los portavoces de los cuatro partidos interpretaran para ser la recogida de opiniones de la sociedad. Cuantos más hilos directas puedan establecerse entre los gestores de gobierno y los gobernados más sabrán a que atenerse los unos y los otros.

La democracia sigue siendo un objetivo, incluso para los países con más larga tradición democrática. Nadie ha alcanzado la panacea y la falta de un movimiento democrático autoexigente con sus postulados y críticos de los limites de las sociedades democráticas, unas por pseudodemocráticas y otras por volver hacia formas tiránicas del pasado, eso sí, votadas; hace de ella una especie de espejismo como El Dorado tras el cual la expedición de Ursúa y Lope de Aguirre hacia el 1560 fracasó no solo por no encontrarlo –que no existía- sino por autodestruirse como expedición. La paradoja de los modelos democráticos es que tienen demócratas encarcelados.

No podemos olvidar que la historia de la democracia moderna ha ido pareja a la historia del conflicto mundial entre bloques y con conceptos distintos de entender la participación social. El mundo que tenemos configurado sigue siendo el de división de áreas geopolíticas de poder, aunque desde el área de influencia norteamericana, incluyendo el suelo europeo, se tienda a hacer un análisis sesgado cada vez que se afirma que los USA es el imperio más poderoso de la tierra. Mac Arthur, general, héroe de la IIGM decidió poner fin a la amenaza comunista tras la invasión de Corea del Sur en 1950 por tropas rojas del Norte. Llevó a cabo una de las mayores operaciones militares pero dos meses después la China comunista entró en la guerra con ataques aéreos masivos en represalia. Enfurecido por la derrota propuso un plan para arrojar bombas atómicas sobre China, un acto que sin duda hubiera desencadenado la guerra nuclear global .Afortunadamente para poderlo contar, fue destituido por el presidente Truman. Le evitó la IIIGM aunque comenzó la guerra fría. A escala internacional, los avisos de las distintas partes antagonistas están dados. La historia particular de cada país con sus retos concretos por una democracia a escala de su geografía particular oscila también por el panorama de afuera. De hecho la tesis que ya en su momento demostró ser inviable del socialismo en un solo país se puede trasladar a los límites de la democracia. Una democracia integral en un solo país es mas que cuestionable sino concurre la aceptación y colaboración de sus vecinos.

La condición de no verdaderas de las democracias en curso queda demostrada por la no concurrencia en igualdad de condiciones de todas las opiniones, especialmente las progresistas. En cuanto a su perspectiva podrá progresar en tanto se acepte el concurso plural y multidinámico de los análisis y las ideas a favor de un mundo de y para todos.

 

Contribuciones Disertativas

Contribuciones disertativas. Sin Propuestas inminentes.

Antiguamente creía que sin teoría social no sería posible una nueva sociedad. Sin una guía teórica era imposible una dirección de un movimiento social. En definitiva sin palabras no habría escena posterior que las  representara consolidándolas como panorama real. Al mismo tiempo nunca se dejó de valorar la acción por si misma. Mientras los filósofos de todos los tiempos y latitudes pensaban y repensaban los significados de la vida, mientras los científicos iban descubriendo una a una las leyes concretas que explicaban las formas y los fenómenos, todos los seres vivos, coexistían en distintas órdenes de tolerancias y conflictos, sin tener la mayoría de respuestas para las cosas que hacían.

El común denominador de toda clase de seres, inteligentes o no, ha sido/es primero vivir y después preguntarse –si se lo pregunta(ba)n- por el sentido de la vida. Por algún tiempo se supuso que quien hacia de su vida vocacional una entrega a tiempo completo al pensamiento y a la elaboración teórica debía construir y completar un gran sistema que diera respuesta a todas las preguntas y agotara con su análisis todas las explicaciones. El filósofo que no presentara una doctrina o un sistema filosófico completo era un maldito. También lo era el que sin decir la última palabra sobre un espacio temático decía las palabras o presentaba las ideas que no querían ser escuchadas por el entorno cultural de su época.

En algún momento de mi biografía intelectual, aun no madura, pensé que las revoluciones se hacían con un libro magistral como el ¿qué hacer? de Lenin, que diera respuestas a un momento coyuntural y permitiera reunir todas las conductas revolucionarias en torno a la respuesta a esa pregunta. Los hijos e hijas de esa pregunta, tantas veces reformulada,  en épocas posteriores sin que nos convenzan las respuestas dadas o comprobando sus errores de seguirlas, nos hemos quedado sin la tesitura de un teorema crucial que nos emparente (sea el de crear una gran organización o el de reescribir la utopía social pendiente) y con la lista de preguntas abierta y creciente. Para un vasto campo de la teoría todo lo que es dado a hacer es la disertación. La elaboración es un proceso desiderativo del que se van desprendiendo o destilando gotas esenciales para sostener conclusiones. A diferencia de la ciencia básica no se precipita en buscar la causalidad con determinados efectos. Si pinchas una determinada neurona en el cerebro del ratón este no dirá ¡ay! pero verá excitada su hambre, su sed o verá paralizada su pulsión copulativa. En la disertatividad del complejo campo de lo social, de las letras y de las fantasías de vida, el teórico no va a su puesto de trabajo cada dia con la intención de convertir el plomo en oro o una piedra en pan, o el barullo confusionista del mundo moderno en una propuesta de esclarecimiento universal. De hecho no tiene ni siquiera un laboratorio al que acudir, ni un alambique en el que destilar la sabiduría. Todo lo que tiene son palabras. Ampliará las del día anterior con las del siguiente dándole vueltas a lo mismo. Externamente será víctima de sus propias obsesiones por darle vuelta a los mismos eternos temas para los que sabe que no hay soluciones. Tal vez el matemático también vea pasar un día tras otro llenando su pizarra de fórmulas y procesos deductivos sin llegar a ninguna conclusión definitiva o el fisioneurólogo no sepa que hacer con tatas causas-efectos que establezca entre un cerebro y el resto de la anatomía que estudie al no comprender el fin último  que de cuerpo a todos los actos.

En la actividad social y especialmente en las reflexiones que mueve se diría que todo el mundo es válido para opinar sobre los actos de vida por el solo hecho de protagonizar los de la suya. No necesita ser ni científico, ni pensador de lo abstracción, ni alquimista, ni dedicarse a la investigación sistemática. De la política y de los hechos de la calle todo el mundo puede constituirse en crítico. La gente –entiéndase, los hablantes- se distinguen/nos distinguimos entre aquellos que suele decirse que hablan por hablar, sin que sepan realmente lo que dicen, y los que toman el habla como algo muy serio y como lo que les representa en lo fundamental, no usándola para propalar falsedades o para inducir a errores a los demás.  Una gran parte del habla, la que está(ría) dentro del primer grupo, es para el entretenimiento o para facilitar la vida cotidiana para la obtención de las cosas, incluidas las relaciones humanas de goce. En la otra parte del habla militan investigadores y filósofos en general, también políticos de lo social.  Todo ser humano tiene la condición política a partir de su condición de vecino con la colectividad por la que es influenciado y sobre la que suele opinar. Pero no es eso lo que hace a un político, sino su vocación profesional o de conspirador alternativo proponiendo otro tipo de estado, por tanto, otro tipo de gestión del poder. Todo el mundo sabe distinguir lo que es un político de quien no lo es. Raramente desde la filosofía te ocupas de la política. De hecho la filosofía -también el arte- ha sobrevivido al margen –y a menudo en contra del campo de poder- de esta aunque se haya beneficiado de sus auspicios y ventajas (tanto la figura del filosofo de enseñante del hijo del emperador, como la del bufón haciéndole el teatro que le complaciera, tienen una concomitancia de marginados). La cultura pide concreciones y los modos relacionales tienden a simplificar las cuestiones. Las conversaciones serias son/serían para arreglar algo. En los trabajos de bachillerato el profesorado todavía exige de los trabajos de sus alumnos un apartado final que diga conclusiones. No, el formato ya no es éste. La tríada de la tesis-antítesis-síntesis no nos sirve. Cada intervención no tiene porque llegar a una conclusión. La conclusión, en todo caso, diríase que obliga a la propuesta y esta a la acción. Detengámonos en este esquema. Cada conclusión está por ver si está suficientemente conclusa como para no revisarla al día siguiente y modificarla. En cuanto a la propuesta puede ser emitida sin vincularse obligatoriamente a su continuidad.  En las asambleas determinadas por condiciones paupérrimas la posibilidad disertativa era nula. Demasiado se hacía si se contaba con la asistencia en torno al común denominador para procurar un paliativo para un déficit. Convocar a una asamblea sin llegar a una conclusión significaba que se auto desconvocaba por sí misma la siguiente. Pero alcanzar esa conclusión esperada (consensuada o impuesta) de  no llevarla a cabo era igual a la frustración colectiva y a la pérdida de energia para una nueva acción.

La historia de las letras y de los actos está plagada de disociaciones entre el decir y el hacer, entre lo decidido y lo actuado, lo programado y lo conseguido. El político siempre se debe a su táctica plan y a su lista de objetivos, el filósofo a su disertatividad. Esto los desmarca  y envía a territorios mentales distintos e irreconciliables. El filosofo se debe a una metodología rigurosa en la que actúa en función del pensamiento, el político se debe a sus cálculos y alianzas y a lo sumo al posibilismo de lo pensable.

Cuando tomas la palabra en una asamblea ciudadana no puedes hablar de Alcíbiades y Sócrates, ni siquiera de Lisítrata, aún menos de Revolution de los Beatles, aunque eso suene más; tienes que hablar de Portoalegre y de los presupuestos democráticos, citar la experiencia de tal cooperativa o de tal otra, de determinados éxitos municipales o de formas organizacionales modélicas del espacio de otros países.   Cuando intervienes en un tema de lo social se esperan conclusiones ejecutivas. De lo contrario el habla es impugnada; ¿para qué hablar tanto si no hacemos nada? Siempre hay alguien que pregunta o piensa. Bueno, si no habláramos aún haríamos menos. Ese hablar, incluye escribir o trasladar lo que se piensa al discurso construido.  Después de décadas de escribir propuestas, mociones,  iniciativas, convocatorias, proclamas,  panfletos e insistir en citas utópicas, el agitador se cansa no ya de los demás, para los que siempre tendrá la disculpa adecuada (su inconsciencia, su incultura, su analfabetismo, su pobreza, su miedo,…)sino de sí mismo repitiéndose en el rol del agitador. Agitador es el que denuncia situaciones e insiste en propuestas de acción para acabar con ellas. No es un ignorante. Es el héroe, el que sabe más, el que demuestra ese saber en público y no se cansa de persuadir, proselitizar, demostrar y pedir la acción para la liberación de los que se repiensan darla. Sí hay motivos para la acción, para las protestas continuas, para llevar el discurso del contubernio al espacio público de la plaza, el pabellón o la calle pero la mansedumbre dela mayoría es la que decide. Al final la teoría y su espiral esotérica queda encerrada en conspiraciones metafísicas, sean eruditos o sean miembros selectos de un club. Al final todo queda en la disertatividad frente a una escasa falta de ejecutividad. Lo ejecutivo es el preparativo para encuentros disertativos. El gato medita acerca de si su cola pertenece a su cuerpo o es otra clase de animal en movimiento. En ese círculo tratando de alcanzar la captura, la de las respuestas el investigador se cansa de llegar a unas conclusiones pero se encuentra otras inesperables y el activista termina por prescindir de la constante activa de la lucha para aceptar el sosiego de la reflexión.

El momento puede ser enriquecido por las contribuciones disertativas  sin esperar propuestas inminentes. Ya hemos llegado a todas las urgencias. El mundo seguirá encendiendo las calderas de los infiernos, la gente seguirá naciendo para  sufrir y morir, el ser humano seguirá en el formato del proyecto por realizar. La teoría disertará sobre todo esto. La propuesta de todos a la acción para engendrar algo nuevo  seguirá circulando en sus distintas versiones aunque no detentará la garantía de la vanguardia o de la dirección histórica. La historia del mañana, al menos la de este siglo y este milenio  mantendrá  tendencia histórica a las viejas contradicciones, a la propiedad privada dominante, a los clasismos y a las injusticias.

La  única propuesta inminente es la del criterio que me valgo: testificar el mundo en el que vivimos y los seres que somos con nuestras acciones creativas. La propuesta es ésta: que cada cual tome sus artes como armas (sus  videodocumentales, sus pinturas, sus `poemas, sus novelas, sus danzas, su teatro, su estética, su nudismo o sus vestuarios)  salga a la calle y diga lo que valgan.

 

La Solidaridad y sus Negocios

 

Este es un panfleto contra la solidaridad incondicional. No acudiré a una ciclostil con manivela para divulgarlo. En otra época que mi noción de pérdida de tiempo se hallaba en una fase subevolucionada lo hubiera hecho.  Pero en ese otro tiempo mi grito era el de la solidaridad. Uní mi voz al grito afónico que la clamaba. En realidad todos los males de la historia se resumían en uno solo: la incapacidad humana para ayudar a los necesitados. Bastaba que cada persona compartiera sus recursos con quienes no tenían ninguno para que el socialismo fuera un hecho. No negaré que la venda idealista de mis ojos tardó algún tiempo en caerse. La solidaridad ya no es aquel grito de clase de una clase que supuestamente todos estaban/mos hermanados por nuestras miserias y explotaciones; se ha convertido en uno de los negocios modernos más sutiles. Dentro de los males de África, ya se baraja la hipótesis de las miles de organizaciones trabajando en su cooperación como uno de ellos que, lejos de crear desarrollo justifican a sus estados que no se ocupen del tema.

Cada vez que un europeo da un euro para los pobres africanos o que se dedica a apadrinar a alguien del tercer mundo olvida que está permitiendo dos cosas: que la sociedad ayudada tome conciencia de si misma, se rebele y evolucione de una vez y que las instituciones de los países ayudados trabajen en programas de desarrollo. El presidente senegalés comentó algo así como que mientras los europeos trabajan los senegaleses bailan.

En los países del subdesarrollo algo que salta a la vista es la gran capacidad para soportar oprobios de sus gentes. La esclavitud no solo fue un deplorable hecho económico, hubo una predisposición psicológica. Los esclavos africanos eran capturados por los jefes de sus tribus, algo completamente distinto a los esclavos sometidos por el imperio romano en su expansión obtenidos de  las filas de los perdedores de sus guerras.

Un estudio riguroso del panorama de las oenegés en sus zonas geográficas y ámbitos de intervención así como del intervencionismo católico y tradicional y de otras religiones posteriormente como los protestantes, revelaría que está generando un volumen de capital sí, pero para nutrir una nueva clase ascensional, no para resolver los males endémicos de los países  y temas en los que se interviene.

Hay algo de la ayuda que pervierte al ayudado si le destruye su dignidad. De una parte quien la tiene ya no se deja ayudar fácilmente y si lo acepta es contrayendo un débito o una contraprestación a la que se vincula ética y responsablemente para devolver. De otro, quien solo ve en un continente desarrollado la posibilidad del dinero va detrás de un espejismo.

La solidaridad incondicional es un contrasentido en si misma. Ayudar por ayudar puede ser una práctica que complazca o beneficie más a quien ayuda que a quien es ayudado convirtiendo a éste en un inútil consolidándolo en su incapacidad para salir de su agujero. Hay un salto de degradación del pobre que se convierte o es convertido  en un miserable cuando deja de creer en si mismo y en el tránsito de su circunstancialidad, poniendo su supervivencia en manos de otro, de un padre estado benefactor o de una institución religiosa. Hay Ongs familiares, por llamarlo de alguna manera, que confunden la ayuda con la caridad de toda la vida y al pobre con el inútil que lo será siempre. Hay que ayudarla porque así lo mandan las sagradas escrituras. Tuve la oportunidad de tratar con limosneros de todas clases: los de las puertas de las iglesias han hecho escuela y han puesto una imagen en las ciudades como una saga particular. Son los expertos en poner la palma de la mano y lo que es más, conseguir vivir de este típico gesto del vago consubstancial. Como ejercicio experimental he tenido compañeros que llegaron a hacerlo para reunir dinero con el que pagar un billete de tren o para descubrir que era un modus operandi de subsistencialidad. Los limosneros europeos ya no son unos muertos de hambre, pálidos y translucidos a punto de lipotimia, son tipos cebados, con chaquetas de cuero y con la sonrisa entrenada del hipócrita. Las almas caritativas que van al rosario de las 7 de la tarde se apiadan de ellos. Hay una estrecha relación entre lo que hace la piadosa ayudando a un desconocido que le pone la concreción de su praxis religiosa a la puerta de su iglesia y las solicitudes recibidas por oenegés de personal que espera la sopa boba en forma de tecnología avanzada o de proyectos realizados.

La definición moderna de solidaridad es la de aquella práctica de ayuda que no exige ninguna contraprestación por salvar de la extrema pobreza, la enfermedad o la muerte a hermanos de especie. Sin duda hay una solidaridad que apunta  en esta dirección. Hay otra que funciona como trust, conglomerado de empresas con exenciones fiscales, extendiendo pautas occidentales de curas o de intervenciones, que además de promocionar supervivencias y desarrollos, lo más que contribuyen indirectamente es a extender el potencial del mercado capitalista a un mayor margen poblacional de consumidores. Las oenegés de mayor renombre no están exentas de una crítica fundamental por lo que hace a trasladar enfoques externos en contra de culturas tradicionalistas basadas en principios naturistas reconocibles como válidos. Las ONGs tampoco son algo tan al margen de intereses de los poderes gubernamentales. Bernard Kouchner, máximo responsable de la Sanidad francesa fue cofundador de Médicos sin fronteras. Fue calificado como el Malreaux de la era mediática en un tiempo en el que lo más traicionado es la comunicación, también por lo que hace a la ayuda médica en países subdesarrollados. No hay que olvidar que el llamado subdesarrollo no es solo la realidad patética de un mundo estructuralmente discriminatorio, también es una elección de vida en masa. La pobreza es en si misma un concepto relativo. Un estado que no es capaz de garantizar la electricidad continuada todo el año en su territorio pero en cambio malgasta el dinero en empleados funcionariales que no funcionan o en armas, es literalmente deplorable.

Este panfleto no he conseguido escribirlo. Si lo intento de nuevo mucho me temo que pediré ninguna ayuda para nadie que se coloca en la posición de ser ayudado sin haber previsto antes las consecuencias de sus actos. Mientras la gente tenga hijos irresponsablemente, se ponga las sogas al cuello tal como lo viene haciendo, llenarles las panzas no tiene nada de solidaridad humana, es un pretexto para calmar conciencias o para no luchar por otros registros de reorganización social y de activación de las conciencias.

 

 

Democracia comunicativa.

 Democracia Política y democracia comunicativa.

Si bien la democracia política deja mucho que desear por la no-participación de todas las opiniones, sensibilidades, etnias o nacionalidades en los mecanismos de decisión legislativa, no hay otro remedio que aceptarle las virtudes en comparación con otros estados y países que todavía van demoradas en formas precedentes de gobiernos en los que clanes de poder (civiles o militares) imponen la tradición o su fuerza sin contar con la opinión mayoritaria. La democracia política, sin embargo, no es la panacea social. Los estudios críticos de las formas bipolares en las que acaban cayendo, con partidos de poder que comparten la alteridad de gobierno, demuestran dejar el grueso social en las antípodas de lo que es la plena libertad política. No hay democracia real sin participación social en los asuntos de estado. Pero tal participación pasa por una compleja estructura de delegaciones. Quien quiere participar debe organizarse en un partido al que rendir cuentas y subordinarse. Lo que realmente participa en la democracia de un país son los asociacionismos partidistas, los entes colectivos, y de estos es bien sabido que lso minoritarios suelen estar anclados en el ostracismo. Por otra parte en sus enunciados y proclamaciones la democracia se caracteriza por otorgar todos lso derechos civiles para que todo el mundo pueda expresar sus opiniones y criticas por todos lso medios posibles de comunicación siempre y cuando tal derecho no pase por el ataque lesivo, la injuria y la falsificación. En ese mismo entramado conceptual para tratar las opiniones encontramos ya un primer pantano contradictorio sobre un derecho al decir por un lado y por otro lado una regulación en su forma de decirlo. Una democracia es tanto más cierta cuantas más posibilidades se instrumenten para la expresión crítica de todo tipo, incluida la burla, el escarnio, el gag y pro supuesta la critica rotunda y seria. La única excepción que cabe es la falsificación.

Esto, que en el espíritu del papel y sobre la lectura está muy claro, no es nada fácil de articular. Las falsedades forman parte de los discursos cotidianos y los políticos, sus discursos y sus personajes, son maestros en el tema. A priori muchas tesis circulantes que se toman por buenas no pueden ser calificadas de falsedades y cuando son descubiertas a posteriori como tales, las caras de cemento de sus protagonistas ni siquiera enrojecen convencidos de que el público vive la instantaneidad y olvida y disculpa los errores más garrafales de sus líderes políticos. De otro modo no se explicaría que candidatos conocidos vuelven a ser reelegidos tras conocer abultados inventarios de sus fechorías.

La democracia política sigue su curso gestando y consolidando uan exitosa clase política (independientemente de sus diferencias ideológicas e interenfrentamientos partidistas) a la que no es nada fácil acceder, como si de la oligarquía financiera o la aristocracia encastillada se trataran.

El resto de la sociedad queda al margen del desarrollo diario de la política. Asiste a ella compartiéndola con el resto de programación de espectáculo en los canales televisivos. Para la mayoría, incluido por tanto el sector poblacional preocupado por su tiempo y su pueblo, el acceso directo a los foros de poder es un imposible práctico. También lo es a los foros de opinión de mayor divulgación. Queda la posibilidad de practicar la democracia comunicacional, es decir la de la participación con las ideas, con los propios análisis y propuestas ahí donde haya foros de escucha y lectura.  La realidad, no lo olvidemos, no es una sola, sino una conjunción de sus múltiples versiones; y la realidad política no se limita a la de la dinámica legislativa de un parlamento y los contactos de alto nivel de los representantes del gobierno sino que se extiende a todos los lugares donde hay debate político. La diferencia es que mientras desde las instituciones surgen enunciados de poder (los que se convierten en leyes de obligada aplicación), desde los lugares de debate lo más que puede surgir son enunciados de proposición  (que no se convierten en aplicaciones materializables).  Los enunciados que se convierten en leyes pasan por laboriosos procesos de mayorías-minorías y aun algunas adelantadas determinadas democráticamente generan resistencia en los sectores ideológicamente más rancios. Asistimos a un doble fenómeno diametralmente distinto: a veces las leyes adelantadas (nacionalizaciones, reconocimiento de matrimonios homosexuales, aborto…) son negadas por un amorfismo social retrasado en sus tradiciones.  En otras ocasiones, las más, los enunciados progresistas emergentes de lso debates, -la realidad del deseo de la calle se puede nombrar a eso- están mucho más adelantados que los propósitos de un gobierno para el breve plazo de su legislatura. Que suceda esto es lo más lógico, ya que los foros de debate son o pueden ser infinitos, concurriendo en ellos teóricos del deseo y del futuro no limitados por las obligaciones partidistas o por rendir cuentas a una realidad restrictiva.

Dae Jung.Kim, de Corea del Sur,  que ordenó la liberación de medio centenar de presos políticos, que parecían ser la totalidad  de los presos de conciencia;  sostuvo una idea clave “La democracia no puede ser sacrificada al desarrollo económico”. Para que haya democracia tiene que haber control público pero con transparencia. Sea cual sea la ideología del estadista la posición a favor de la democracia no queda demostrada hasta aceptar la concurrencia de las opiniones contrarias a la propia. En esa área asiática todavía está muy lejos un proyecto democrático con reconocimiento internacional. Gye Hwan.Kim, viceministro de  asuntos de exteriores del país vecino,  Corea del Norte, cuestionó la validez del foro de negociaciones con China  y Corea del Sur y los USA si estos eluden tratar las cuestiones fundamentales como las diferencias generadas por la guerra americano-coreana. El armisticio firmado después de la guerra de 1950-53 no ha sido convertido en un acuerdo de paz medio siglo después. En el campo diplomático de las relaciones internacionales todavía se mide más la imposibilidad del acceso democrático de las distintas poblaciones implicadas a los grandes asuntos. Los residentes de la modernidad pagamos aun por historias que no han terminado pero con intensos condicionantes de medio siglo –o más- atrás.

La política es el espectáculo de altos vuelos de la que la mayoría nos mantenemos al margen (incluida la población electoralista que solo ejerce como acto político el acto de las urnas) salvo como espectadores que pasan por taquilla (en la forma de pago de los impuestos que alimentan y mantienen a esa clase política antedicha).

En resumen: la mayoría de personas sensibilizadas por la cuestión política de su país o a escala internacional, lo más que le es dado la mayoría de veces, o siempre, en toda su vida, es acudir a la comunicación, la única forma contante de ejercicio cotidiano de la democracia política, lo cual no deja de ser algo a considerar. Cuando has pasado por la experiencia del riesgo de ir a la cárcel por repartir una octavilla reivindicando derechos sindicales o ser acribillado por pintar una pared con una pintada anticapìtalista, se aprecia enormemente poder acudir a la pancarta, al artículo, al altoparlante en tu coche sin que te encierren o te maten por ello.

Tenemos que la democracia política deja mucho que desear pero le reconocemos que al menos permite la democracia comunicacional, que en su etapa electrónica de internet, puede incrementar considerablemente los archivos de la conciencia social compartida, que bien podríamos asi calificarlos como la biblioteca documental de todoas. Esa democracia expresiva, testifical, documentada, elaborada supera y superará necesariamente las hipótesis que puedan ser manejadas a escala de estructuras de estado. Mientras aquí no deja de  haber los protagonismos de unas minorías y con intereses muy severos por lo que hace a restringir el alcance de la diplomacia y de los discursos, allí es posible el acceso de las mayorías que no tienen porque prohibirse.

Después de reflexionarlo no poco entiendo que la extensión de este derecho, el de la palabra crítica, también tiene que ser dado a quienes tienen posiciones demostradas históricamente como inviables. Es así que los nacionalismos de estado, los neofascismos y los racismos de distintos tipos, los religiosismos y los fanatismos doctrinarios a pesar de ser superados por otros discursos progresistas y ser interpretados por la conciencia de vanguardia como rémoras de un pasado obsoleto, no por eso hay que desautorizarlos. Una cosa es hacer callar a alguien en un foro de voz por ley cuando menciona algo falso reconocido por ley (por ejemplo la negación del holocausto judío) y otra muy distinta es impedir la opinión de un representante de un partido o de una ideología que entre sus deseos clave sigue estando el de la eliminación de otros pueblos a los que considera la causa de la tragedia humana universal. Pero ¿cómo? ¿Estas diciendo de darles la palabra a los etnicidas, a los asesinos, a toda esa chusma de tipos indeseables que no debería haber nacido? Sí, estoy diciendo exactamente eso. Dársela. ¿Por qué? 1. prefiero que los neofascistas se expresen –de todos modos no paran de hacerlo- a que no lo hagan y nos esperen en las esquinas para rajarnos porque nuestras opiniones no son las suyas. 2. Porque a través de la expresión de la propia palabra el hablante enfrentado a la argumentación termina pro entender sus fallas. 3. Porque teóricamente, aunque sea muy teóricamente, la confrontación del debate termina por instaurar el reconocimiento de verdades y por esta vía la enmienda de lso errores de concepto y de devoción a consignas de la venganza.

Otra cosa completamente distinta es si al opinante que le dejas participar en un foro que está especialmente  interesado en quemar a brujas y comunistas y en convocar a la sociedad para la cita de la próxima razzia, lo admitirás en una asamblea o ni tan siquiera que pise el felpudo de tu casa. También es muy diferente admitir su participación como opinante a que lo haga inoculando virus en el sistema informático.  Personalmente tan pronto tengo localizado un nick-nombre con opiniones fascistas dejo de leerlo pero desde el punto de vista estratégico de la comunicación democrático, por tanto la de toda la sociedad, nos toca admitir que una porción de opinantes son maestros en la literatura tóxica y negados para la contribución al debate entendido como procesos tranquilos y respetuosos de discurso y con los discursos. No se les puede separar de un espacio reservado para otros, porque incluso consiguiéndolo (hay foros un ideológicos como los anarquistas) no significa superarlos ya que forman parte de una realidad política en que las derechas no son precisamente exiguas minorías.  Contradictoriamente, pido el respeto para toda clase de opiniones porque en eso se basa la democracia real, lo cual no quiere decir aceptarlas como válidas ni dejarlas pasar como inocentes. De hecho, mi forma de entender el respeto no pasa por el protocolo de la cortesía dando el mismo trato a los demás (no todo el mundo es bueno), sino seleccionando con quien tratarse y con quien no, excluyéndolo irremisiblemente y sin contemplaciones. Democracia comunicacional sí pues, como aula de entrenos para pasarnos la pelota entre quienes sepan jugar y tengan aprendidas las normas de juego, quien hace trampa o es una calamidad, cabe la opción de ofrecerla la  ignorancia total.

La democracia comunicativa actual es tanto más posible por las facilidades de la tecnología informática. La democracia electrónica pasa a ser un símil de aquella. Inevitablemente al lado del texto o del mensaje docto hay y cabe el mensaje del imbécil, y junto al icono de una flor cabe una esvástica (que por cierto los alemanes del XX desvirtuaron en su significado originario espiritualista siendo menos conocido este que el de aquellos). En la democracia comunicativa al menos nos podemos permitir escribir sin heterocensuras ni autocensuras opinando de todo asi como pensando la misma metodología de la opinión sin poner a parir ninguna en concreto.

 

 

La Tragedia del Millonario

 

Un millonario era aquel, para los  casos de España o de Italia, Portugal, también Perú y otros países, donde la unidad peseta y la unidad lira, el escudo o el inti tenían escaso valor adquisitivo, o incluso ninguno, que tenian millones de esas unidades.  De niño recuerdo que calculábamos si algún dia llegaríamos a ser millonarios, tener un solo millón ahorrado parecía casi un imposible para la clase obrera o la gente más necesitada. Aun asi, nos parecía que sí era posible esta meta en una estimación infantil muy poco calculada o con pocos elementos para decidir. El futuro se encargaría de demostrar que no solo se podía ser millonario sino que todo el mundo debería serlo para enfrentar los gastos de vida, comprarse una casa o un automóvil. El substantivo ha continuado siendo el  mismo pasados los años pero su valor de significación ha variado completamente. Antes, un millonario era alguien que tenía mucho dinero, un millón o más, luego,  ahora, ha sido/ es cualquier asalariado que factura esta cantidad en poco tiempo, claro que su referente aritmético no tiene el menor sentido si no es vinculado al concepto monetario que se refiera. Un millón de pesetas, es decir su equivalencia ya que la peseta ha desaparecido, lo puede ahorrar mucha gente sin salir por eso del poder adquisitivo disminuido (el salario mínimo legal debe rondar esta cifra) mientras que un millón de euros seria lo que conferiría ahora la categoría de millonario en el sentido superpuesto de alguien rico a quien le sobra dinero para comprar cosas mas caras o hacer lo que a la mayoría de mortales le es negado por sus limitaciones adquisitivas (ese millón lo puede conseguir alguien que disponga toda su vida laboral de un salario de mercado: entre 1500 y 2000e mensuales). De hecho la clase media se viene confundiendo con la de la población trabajadora, separándose ambos conceptos de la idea de proletariado misérrimo que se había tenido en siglos anteriores. La sola posesión de una propiedad está alcanzando la tercera parte de esta cifra. No cabe dudar que dada la especulación inmobiliaria los compradores de ahora tendrán en concepto de propiedad esa cifra al final de sus vidas si son lo suficientemente longevas para comprobarlo.

  La idea del millonario como la del hombre rico que tenía toda su existencia puesta a cubierto, tampoco ha sido siempre una idea tan conjuntada a la de una imaginaria omnipotencia. Ni siquiera a la de una felicidad. La posesión de dinero, mejor dicho de dinero excedentario crea problemas de diversas índoles a sus poseedores. Tener mas significa pagar más. Más propiedades patrimoniales incrementa la tensión derivada de su custodia, administración, control y seguridad. Para enfrentar todo eso se necesita contratar y subcontratar a muchas personas para que pongan la energia que uno mismo no puede poner para todo. Esa delegación de responsabilidades introduce variables, angustias, faltas de cumplimiento de contratos, robos y cuestionamiento de la misma confianza. La condición de rico posibilita una psicología de estar al acecho de no ser asaltado, de no ser burlado, de no ser mentido, de no ser engañado, de no ser robado por una multitud de gente que pivota a su alrededor. Cuando además ese rico transparente sus formas no éticas de haber acumulado capital está facilitando los pretextos éticos para beneficiarse de él. Un rico no deja de convertirse en un pobre hombre, un pobre de espíritu, si su caudal monetario no consigue emplearlo para la felicidad. El dinero en el banco e incluso en posesiones inmobiliarias y tierras no deja de ser un significante que a veces puede tener escaso valor si no le sirve para vivir mejor al titular de todos estos medios.

Las revistas de sociedad, las que hablan de las florinatas de las clases ricas, no paran de explotar escándalos relacionados con arribistas que han llegado hasta ellas para chupar del bote a cambio de sexo o de amor o de las dos cosas. Los contratos matrimoniales que prevén los beneficios que ha de llevarse la ex en caso de disolución convivencial son un insulto en toda regla a las multitudes que viven al dia o no tienen la menor garantía de pagar los siguientes plazos de su casa. De la psicología del millonario se ha hecho mucha literatura. Posiblemente alguien que sabe que tiene poder económico y que con esa condición puede extender su poder personal genera una personalidad de dominio donde puede predominar la insolencia. Sabe que quien paga tiene razón. Se cuentan casos de nuevos ricos que no soportan la avalancha de dinero que les llega inesperadamente y en lugar de mejorar la vida la malbaratan dedicándola al absurdo del despilfarro. Hay gente que muere de un atracón de comida. La ambición de poseer, ingerir, les puede más  que su capacidad de integrar. Sin duda la experiencia de tener dinero, mucho dinero, sin tener que preocuparse el resto de la vida por nada, debe ser una experiencia crucial, pero eso sobrepasa las perspectivas del millonario de 1 millón de euros. Habría que husmear en la vida privada de los sujetos más ricos del planeta, los que pueden integrar una lista de unos cuantos cientos de nombres y proponerles participar en una muestra de laboratorio para estudiarlos a fondo. Quizás alguno de ellos podria tener la iniciativa de financiar esa clase de estudio.

Hay quien habiendo nacido en la abundancia monetaria nunca ha pasado por la incertidumbre de dejarla de tener. Sin lugar a dudas eso confiere un tipo de seguridad por un lado aunque puede quitarla por otro. ¿Hasta qué punto la gente que se le acerca es realmente amiga o tan solo otro oportunista más? A veces no hace falta tener mucho capital ni hacer ninguna ostentación del mismo para tener visitantes y aproximacionistas que tan solo vienen para ver lo que pueden sacar de dinero. Los viajeros blancos en África siempre cuentan la misma desagradable anécdota de miles de personas que van a pedirles cosas a la voz de patrón-patrón. Tras dedicarse a la dádiva sistemática durante una temporada terminan por dejar de hacer el primo en esa actitud de salvacionistas o  de salvalotodo que no llega muy lejos.

Los ricos-ricos deben protegerse de distintas hordas de chusmas para que no atraviesen sus patios  o pongan a perder sus jardines y formen fila, india en el mejor de los casos, para recibir su parte diaria de dinero para poder comer, fumar, beber o pagar lo que sea. Hay una película japonesa que trata de un hombre, el mas rico de su poblado, que para no perder su prestigio no deja de ser dadivoso con todo aquel que se lo solicita, hasta que una vez arruinado los demás lo desprecian por dejarse arruinar, situación de la que, por supuesto, nadie lo rescata o ayuda.

Escribo en mi condición de hombre pobre (adjetivo no auto lesivo sino deducido a partir de mis ingresos anuales en relación  a mis necesidades existenciales), que no en la  de pobre hombre, que concedo a un hombre rico la opción legítima a no compartir sus dividendos con nadie, si esa es su elección. El problema no es tanto suyo personal, por malvado que sea en el supuesto de que sea así, como del sistema que permite la acumulación de grandes fortunas personales por un lado y las grandes miserias por otro. No dudo que hay hombres ricos que sean pobres diablos que con todo lo que tienen viven la tragedia de no poder ser ellos mismos, por vivir la vida desde la artificiosidad y la mentira. No hay clase social más mentirosa que la de los poderosos, pero la mentira social se extiende hasta el rincón más extremo de una sociedad enferma que ha sucumbido a una realidad dominante impuesta.

No siempre quien tiene un estatus de poder en el sentido de la influencia lo tiene en lo económico. De hecho las democracias mas evolucionadas exhiben choques entre el poder político por un lado que representa a una región mayor de la sociedad y el poder económico de una menor parte de ella que no quiere perder sus privilegios de clase. Dentro de los mismos sectores dominantes siguen habiendo secuelas de diferencias  entre una antigua clase aristocrática dedicada fundamentalmente al goce (el de los palcos reservados en las óperas, los viajes de cruceros y aunque fuera en forma de cacerías en sus cotos privados) y no a la producción, algo reservado a la burguesía. De hecho esta clase aportó una nueva saga de millonarios que vino a sustituir a la clase rentista que no dejaba de ser pasiva e inútil para la evolución de un país. El concepto de inutilidad es siempre relativo. Para el punto de vista más ferozmente capitalista es inútil todo aquello que no produce un dividendo o una plusvalía, para el punto de vista del bon vivant es útil todo aquello que produce un placer. Resultando que la obtención de placer es a menudo gratuito o lo más barato que existe no habría que producir  beneficios previos para acceder al mismo. Es en este punto que hay una concomitancia entre el aristócrata o rico retirado que vive de sus intereses o rentas con el vago más ocioso y marginal que nunca se integró en el mundo del trabajo y que vive de su propio discurso de la marginalidad. Objetivamente  ambos son parasitarios pero el segundo será vigilado mientras que el otro será idolatrado. Lo que la sociedad condecora no es la  iniciativa creativa o el esfuerzo si no el dinero, aunque este  se obtenga por vías ilícitas o porque el dinero genera dinero tan solo jugando con el bancariamente o en bolsa. El dinero termina por angustiar al ser humano, a quien lo tiene por temor a que se lo quiten y a quien no lo tiene por que todo –o muchas cosas- pasan por la compra. Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión dijo Voltaire. Si relacionáramos la posesión del mismo con la dignidad posiblemente encontraríamos una correlación positiva en quien no lo tiene y negativa en quien lo tiene, pero esto es una hipótesis. A fin de cuentas la dignidad no encuentra una fácil definición.

No creo que las grandes fortunas hechas con especulaciones en el mercado bursátil o con la posesión de campos petrolíferos sean más éticas que las hechas con el tráfico de la cocaína, mercado ´por cierto este ultimo ante el que  Milton Friedman, economista liberal norteamericano, juzgaba contraproducente la prohibición de las drogas por su alto poder sobornador y financiador de conflictos.

La aristocracia vive del abolengo y del nombre, también de sus grandes mansiones reconvertidas en museos o palacios de visitas que generan dividendos. Algunas casas reales como la del palacio de Buckinham se autofinancia o no es parasitaria como otras monarquías, tal como la española, que dependen del presupuesto de estado. En sus delirios de clanes algunas realezas todavía creen en el fantasma del pueblo-hijo necesitado de un monarca-padre. Simeon Borisov.Simeon II de Bulgaria,  heredero del trono y líder de la Alianza Nacional creía que “la monarquía aglutinaba un poco más que la república”[1].

Los muy ricos comprenden que el proceso acumulativo de su capital nominal es superior a su capacidad de gasto. Finalmente el más rico no es más que un humano limitado por su existencia biológica. Todo lo que permite hacer su dinero no lo puede hacer en solitario por falta de tiempo, energia o medios físicos. Llega a la donación por la razón que sea, por calmar sus ecos de culpa si los tiene o porque su deseo siempre fue el de ejercer como filántropo y quiere ser recordado como tal. John D. Rockefeller a lo largo de su vida centenaria (1839-1939) donó una cantidad equivalente a 5400 millones de dólares para actividades relacionadas con la Salud, al mismo tiempo su apellido siempre se emparentó con el poder y todos los tics malévolos que lo configuran. Desde la estrecha óptica del que no entiende más allá de su supervivencia diaria con un plato de arroz partido y pasado, todo el mundo de las grandes cifras se le escapa y automatiza la idea de que por el hecho de tenerlo quien lo tiene es mala gente. No siempre ha de ser así. La diferencia fundamental entre alguien muy pobre y alguien muy rico no es solo la tenencia de dinero sino sobre todo su psicología para manejarse con unos medios escasos y con la abundancia de ellos. En un guión de ficción –no creo que eso haya sucedido nunca en la realidad- en que el hombre rico donara todas sus posesiones al hombre pobre e intercambiaran sus roles, posiblemente el primero levantaría sus condiciones desde la miseria y el segunda despilfarraría la fortuna recibida sin esfuerzo. Evidentemente es sólo una hipótesis pero cargada de la máxima curiosidad.

 

 



[1] . Expulsado de su pais en 1946,volvió al palacio de Vrana en el 2001. Dirige la campaña que se presentaba como triunfadora para las elecciones del 1 de junio del 2001. Incluso ganando no descataría optar a la presidencia de la república, cerrando un ciclo dela ironía histórica. Hay sujetos psicológicos incapaces de hacer el trueque de sus orígenes por  la adaptación a los nuevos tiempos.

El rencor del expaciente.

EXPACIENTE[1]  Y SU RENCOR

El mundo de la clínica ha construido  un laberinto de pasiones y sin lugar a dudas  constituye un sector social que mueve mucha expectación y economía. Concretamente la gremialidad médica viene siendo tan controvertida como solicitada. Lo segundo porque la gente no puede vivir sin la interpretación de sus síntomas de dolor y lo primero por la pluralidad de metodologías de tratamiento además de por la eterna réplica contra procedimientos lesivos de cura. Paralelamente la psicología clínica de diagnóstico y de tratamiento viene a estar presente como disciplina y ciencia de la salud, con actuaciones en casos que no resuelven la hospitalización psiquiátrica ni la intervención somática. Y dentro de las psicoterapias también hay controversias y solicitudes. Lo segundo porque el índice de salud mental comunitaria necesita ser más atendido,dada la creciente demanda asistencial; y lo primero porque a caballo de la psicología y lo psicológico, resulta fácil añadir el calificativo sin tener formación ni credenciales que lo atestigüen.

El sector de la profesionalidad médica recoge  abundante casuística de demandas de pacientes y expacientes o sus familiares que no están de acuerdo con los protocolos administrados. Sin duda no pocas veces las demandas son completamente justas y la autoridad judicial condena a inhabilitación de l ejercicio profesional a indoctas figuras cuya negligencia ensombrece más de lo que ya lo está la medicina oficial.

El sector de la psicología en tanto no está dotada legalmente de la recetación de psicótropos no corre riesgos de ser acusada.Porque sin descartar la posibilidad de su negligencia[2] , su instrumento fundamental es el del discurso oral. Y Eso con parecer poco es mucho, porque la palabra conduce al paciente a través del espejo y contribuye a que vea las cosas de otra manera,desangustiándole de sus desarreglos emocionales y vivenciales.No todos los pacientes entienden que la cura conversacional pasa por pautas de reconocimiento de la conexión entre valores-hábitos y crisis, ni que todas las cosas se pueden arreglar volviendo a  un pasado que no es intacto. Por eso, una relación terapéutica ocasiona cambios importantes en la estructura psíquica y en el sistema ideológico de una persona, en particular si sus síntomas de desarreglo presentados ya eran los de una personalidad caóticamente desestructurada. Y los resultados dela misma pueden conducir a rompimiento de relaciones personales cuya conservación se ha hecho imposible, por dolorosa y patologizante. Eso comporta animadversión desde el punto de vista del partner de quien es consultante hacía la figura del rol del o la psicólogo en tanto que es un depositario de confidencias a las que él o ella no accede. La cuestión es particularmente rival cuando el consultante es hombre y va a una psicóloga o mujer y va a un psicólogo[3] .  Unas sesiones iniciales pueden ser toleradas para una pareja rival hasta que los cambios de conducta y de actitud empiezan a ser manifestados, en particular  cuando el o la consultante empieza a enfrentar temas cotidianos y domésticos a su pareja si hay entre ambos un conflicto latente. Desde ese momento el/la psicólogo/a puede heredar un/a enemigo/a en alguien que no entiende el proceso. En un enfoque sistémico la relación con los dos componentes de la pareja y una propuesta de tratamiento  de ambos, aunque sea significado el partner-síntoma, puede suceder que quien se crea en la posición de normalidad solo trate de encontrar en el/la terapeuta un aliado en quien depositar el encargo de corregir a su partner”descarriado” para que se lo devuelva como en los viejos tiempos.[4] 

Evidentemente la función del psicólogo no es la de dar la razón al uno o al otro sino intervenir en una dinámica subjetiva propia de quien está padeciendo unos sucesos de vida que no sabe elaborar por cuenta propia. El tratamiento se puede hacer tanto más largo cuanto más incumplido esté por el/la propio/a demandante.Y no todos los tratamientos alcanzan una terminación con éxito de cura estable.

En los casos de parejas conflictuales que basculan entre el amor y el odio y entre la unión y la disyunción,puede suceder lamentablemente que traten de evacuar desesperadamente su conflicto hacía quien les ha estado tratando.En particular cuando la transferencia analítica ha sido confundida con enamoramiento correspondiendo contratransferencialmente por el/la profesional.  Ante una historia rota de pareja cabe el riesgo no solo de heredar a un partner como enemigo sino también a un expaciente instalado/a en el rencor por no haber salido del trauma en el que estaba.

Ese rencor puede incluso tratar de ser conducido judicialmente siguiendo la analogía que ya se da en la corporación médica. ¿pero cual puede ser el alegato de un/a expaciente con una suma de horas de confidencia verbal, en la que el/la consultante hablaba en torno a sus obsesiones fijas y el/la escuchante se limitaba a hacerle la devolución-resumen de lo que decía? ¿Y cual puede ser el del partner rival que solo  acudió tal vez a una cita puntual para pretender pactar un contrato servicial o una alianza con el terapeuta,dimensiones ambas que no están previstas en un tratamiento?

La cuestión es que un/a expaciente instalado/a en el rencor, añade un síntoma más a su cuadro. Tiene otra diana a la que derivar su negatividad y sobre todo tiene otro factor exógeno al que culpar y librarse de toda responsabilidad central en su conflicto. El prototipo de un expaciente rencoroso es el que venía con una expectancia inicial que no ha sido cumplida: la devolución del partner, una cura milagrosa o instantánea, poder seguir una terapia impagada, o recibir el beneplácito de alguien cuya formación le permite comparar  la conducta del/de la solicitante a unos comportamientos estudiados.

También puede darse en quien tras meses o años de visitas, tenga recidivas obsesivas o sea manipulable por un tercero y de pronto después de tanto tiempo  interrumpa unilateralmente las sesiones porque se sienta con mayor perturbación.

Es difícil que con sinceridad honesta alguien  “pueda descubrir” que al cabo de un año una cita semanal de confidencias le hacía un terrible daño, en partícula cuando cada encuentro validaba el valor delas mismas. pero no es extraño que alguien con una personalidad decaída y muy vulnerable a la manipulación pueda interpretar caóticamente todo lo que le ha sucedido.

En cualquier caso la experiencia del/de la expaciente con rencor es una enseñanza para el ajustador de la relación terapéutica. Lo cierto es que tras todos los alegatos transferenciales que se puedan decir por una parte y escuchar por otra. Un paciente es un portador de síntomas cuya presentación como objeto de atención y análisis es lo principal. Puede suceder que la intervención  elimine estos síntomas y libre a la persona de ellos entendiendo lo que ha sucedido, pero puede suceder también que se vean incrementados por otros factores no controlados.Ante lo que el profesional no puede más que razonar una casuística y lamentar profundamente que un expaciente errante siga con su caos y su sufrimiento y tienda a extenderlo ahí donde vaya.

El reto psicológico profesional es el aprendizaje de soportar los no éxitos y  ser objeto de rencor es un indicador de un no éxito de alguna manera. Pero dada la actualidad traumática extendida, no todas las patologías son curables, y desde luego los desórdenes mentales no lo son a plazo fijo por una voluntad pretenciosa de la misma persona sintomática o de su cónyuge.



[1] el vocablo se refiere fundamental al tipo de consultante que ha seguido un programa de visitas, pero en el artículo también es sobreextendido a aquél/la  que ha solicitado una o dos, o tres entrevistas sin iniciar propiamente un tratamiento.

[2]  No hay ningún sector profesional exento de arribistas y negligentes en sus propias filas.El de psicología no es una excepción y dada la artesanalidad de las psicoterapias,pueden darse casos y de hecho se dan, de profesionales  cuyos métodos no les evitan caer en las trampas colocadas por las neurosis y psicosis que pretenden tratar.

[3] Lo que no quita otras variantes de rivalidad con olas otras combinaciones posibles.

[4]  Esa actitud no es exclusiva de miembros de una pareja, también se da entre padres e hijos.Los segundos como sintomáticos y los primeros autopresentados  como supuestos inocentes

El síndrome de la abuela esclava

 

La familia es una organización social  originada por las relaciones consanguíneas y cuya continuidad depende en parte de factores utilitaristas. Es el escenario fundamental donde surgen no pocas disfunciones de personalidad. y  patologías. Una de ellas es la abuela supeditada a los intereses de los hijos cuando estos han  engendrado y no pueden ocuparse de ellos o les resulta incompatible con sus planes de vida. Es el momento en que recurren, o vuelven a recurrir, al hogar materno para que  se les eche una mano. Cuando el papá y la mamá jóvenes, ambos trabajadores ambiciosos y en edad de prosperar en sus empresas y en sus cuentas bancarias se quedan sin tiempo para criar a sus hijos buscan alternativas de pre-escolarización y acuden a las baby-sister; también a las abuelas, las cuales  pueden ejercer su función afectuosa junto con hacer el papel de canguros. Hasta aquí parece todo lógico. Los hijos no tienen tiempo o han de salir o  están en edad de fiesta o han de cumplir con sus horario de despacho, y para cada una de estas situaciones acuden a la abuela para que les resuelva la papeleta del cuidado de sus pequeñuelos. El problema empieza cuando la función de cuidado de la abuela és únicamente tomada como material y la más económica -todo hay que decirlo- y cuando ésta hace tal función a la fuerza, por obligación.  La abuela esclava es la que no decide por su cuenta sino que sus recursos son decididos por sus hijos o yernos. Es una situación delicada en la que concurre el afecto por los nietos junto con la necesidad de tener vida propia, se tenga la edad que se tenga. El síndrome de tal esclavitud se agrava cuando el utilitarismo es más que evidente y cuando la relación de los hijos vuelve a decrecer cuando los nietos han alcanzado ya una cierta edad y pueden prescindir de “sus servicios”.

Tal síndrome cursa con un crecimiento de la falta de autoestima, la neurosis de abandono y la distimia.

La alimentación trastornada.

 

Los mal llamados trastornos de la alimentación concretados en la bulimia y la anorexia son en realidad trastornos de personalidad con problemas de autoaceptación de la propia imagen. No es necesario tener un síndrome patológico de extrema delgadez o de continua deglución-vómito para estar en dinámicas alimentarias erróneas.  La alimentación es una conducta trastornada desde el momento en que el comensal  ingiere productos de los que no tiene una consciencia. Los toma por tradición gastronómica, por imperativos publicitarios y por llenar sus vacíos, no solo abdominales sino también existenciales. Una parte considerable de los productos envasados para  el consumo metabólico son criticables por las posiciones más naturistas y vegetarianas y no están exentos de su responsabilidad en las patologías orgánicas.

Uno de los indicadores cotidianos de la ansiedad es el continuo recurso a la nevera y a la masticación.  Acudir a objetos comestibles que ocupen la boca generan una determinada escena gestual y son una manera ingenua de eludir los problemas por los que se está pasando, sean del tipo que sean. Tiene por resultado el sobrepeso, de la  que en sociedades de patología extrema como la estadounidense  mueren mas de 300mil personas al año. Lo que los ciudadanos allí tragan en exceso  en una sub-cultura de grasas se podría correlacionar con lo que el país como imperio quiere tragarse del resto del mundo.

Comer por comer es tan absurdo como cargar la  vida de lastres y acciones superfluas. Acudir a la alimentación cuando no es selectiva y no evaluada como nutriente es  estar en prácticas negligentes  que buscan  resolver su desamparo. No hay que olvidar que el mensaje primigenio de  todas las madres y tutores durante toda la infancia es el de comer. a menudo este “calla y come” tantas veces escuchado hace cracks en adultos como maneras regresivas de volver a sus estadios orales para seguir tragando para tapar, sin saber abocar  para descubrir.

Revivencias del dolor.

 

Se suele decir que no hay mal que mil años dure  y que se sabe más por la experiencia de viejo que de diablo. La fraseología popular encierra una cultura de fondo admirable aunque no precisa en qué contextos se aplican con total certeza sus aforismos. En realidad el tiempo en sí mismo  no es un factor de cura de nada, es tan sólo el indicador que cuenta el avance de un proceso cuya responsabilidad está en otra parte del organismo, en el propio cuerpo o en la mente. Por lo que hace a la experiencia, ésta sí es la fuente de conocimiento y por lo tanto el antídoto definitivo a cualquier drama siempre y cuando el tiempo transcurrido haya servido para procesarla y aprender de ella. De no ser así, hay revivencias del dolor y reproducciones de un mismo tipo de dramas, sea cual sea el tiempo que haya pasado,si no fueron cambiados los modelos de encajamiento de los mismos en sus versiones primeras. Franz Alexander con Thomas French (1946) destacaron la revivencia emocional de aquellas problemáticas evocadas y no afrontadas en el pasado en la situación de examen analítico, lo cual era indicativo de una relación terapéutica favorecedora. El espacio clínico del análisis lo que hace es repasar situaciones  tanto las que son recordadas por inducción o hipnosis, como las que sin serlo predeterminan un mismo tipo de reacciones que antes, para establecer la conexión entre la actualidad y el pasado en la psique del sujeto y averiguar porque sigue respondiendo a unos mismos factores con unas mismas respuestas, cuando debería darse  la opción de dar respuestas más sabias de haber vivido procesos de autoenseñanza suficientes en el campo de conflicto. Revivir el dolor no es deseable para nadie y sucede cuando sus vivencias previas no fueron resueltas en su momento por el mismo tipo de información o tema que vuelve a disparar una situación emocional lesiva. El dolor revivido reaparece una y otra vez mientras no sea reciclado y transformado en experiencia útil para que uno pueda vivir en paz consigo mismo tras madurar el duelo de sus pérdidas, de todas sus pérdidas y crisis, sean las que sean.

El síndrome de saturación

 

Una sociedad superestimulante, en el sentido literal del término, es aquella que bombardea sistemáticamente a sus miembros con una enorme cantidad de datos e ítemes para inducirlos a conductas determinadas, generalmente de compras o de orientación de sus ideas. Eso acaba por generar una autodefensa psíquica, no siempre concienciada, de negación de todo lo recibido por no poder aguantarlo más. La saturación es un fenómeno lógico y mecánico cuando el individuo social está sujeto a más informaciones y/o experiencias de las que puede asimilar y/o computar. el síndrome se instala a partir del momento en que la negación a tal sobrecarga se  extiende a cualquier otra novedad o a cualquier contacto con el otro. La persona con síndrome de saturación ha perdido el interés por lo ajeno y se recluye en el mejor de los casos en lo que tiene para irlo organizando o comprendiendo paulatinamente. Y en el peor de los extremos se cierra en banda ante cualquier cosa por temor a que le vaya a hacer daño, haciendo pagar justos por pecadores o confundiendo toda clase de fuentes de emisión como un mismo asunto. Así como Fritz  Perls  entendía la neurosis, y por extensión la enfermedad psicosomática, como una sistema de compensación pero que paradójicamente se transformaba en sufrimiento crónico; el síndrome de saturación hay que evaluarlo como una de las múltiples versiones que adquiere la neurosis moderna de divorcio con la autenticidad de la realidad que cursa con un autosabotaje de la persona saturada que extiende su divorcio a las ventajas externas del mundo en el que vive sin aprender a discriminarlas de las estimulaciones recibidas que no lo son.

 

El hipercriticismo

Dentro del panorama sintomatológico hay conductas complejas para todos los gustos. Un grupo de ellas son clasificables en función del grado de adaptabilidad o de  resistencia al discurso ajeno. Tiene mucho que ver con perfil de conformidad o rebeldía. La psicoterapia analítica, dentro de otros modelos psico-teóricos, examina el conflicto intrapsíquico de trastorno emocional de personalidad  con el propósito de averiguar las causas no de suprimirlas. El objetivo clínico no consiste en eliminar toda conflictividad con el mundo exterior sino en reinterpetarla y reacondicionarla para que no afecte el equilibrio personal. De tal modo que las consecuencias conflictivas que emanan de la disidencia con el entorno tienen que ser colocadas en un campo sano de manejabilidad. Sería catastrófico para el sujeto relacionalmente conflictivo con los demás reprocharle sus diferencias en una edad vulnerable pues lo más probable es que se le castrara severamente  para convertirlo en un acomodaticio y en un despersonalizado. Por el contrario su discrepancia debe ser analizada como  un fenómeno bajo la lógica y repotenciada en  forma de expresiones críticas racionales. El proceso es delicado y contradictorio pues una actitud crítica razonada no está exenta de frustración emocional por no poder pertenecer al registro de lo criticado y a su grupo humano de relación.  De ahí que pueda derivarse un hipercriticismo: estar en contra de todo por el sólo hecho de no pertenecer al campo de producción propia. El hipercriticismo es algo más que una deficiencia de método o una falla en la comunicación. Es una conducta psico-reactiva que no tiene nada que ver con el racionalismo o con el análisis racional de las cosas  aunque pueda parapetarse con frases doctas o cultas y que se genera cuando en el lugar de la razón impera el victimismo con el propio laberinto emocional. Hay perfiles de personalidad que jamás de los jamases están de acuerdo con nada. Y sea cual se la propuesta o el argumento sospecharán de manos negras que haya detrás o verán una u otra incongruencia con que descalificar su conjunto. El hipercriticismo convierte a la persona afectado en una victima de su detallismo saboteándole la visión general del asunto que trata. Critica por criticar el aspecto menor, desligándose del motivo central del tema. Para quién padece de hipercriticismo nunca verá el bosque o el conjunto y le resulta difícil hacer planes estratégicos de trabajo o de vida. Para quién tiene que padecer a un sujeto hipercrítico en su entorno le toca reorganizar la relación desoyéndolo en sus capítulos de exageraciones concretas.

 

 

Longevidad existencial

 

John Allman publicó una curiosa  tesis en Actas de la Academia Nacional de ciencias y recogida por The economist donde ha relacionado tenencia de hijos y longevidad. En ella se  sostiene que lo hijos que primero quitan la vida, luego la devuelven, lo que explicaría la longevidad de las mujeres frente a los hombres. Tal hipótesis ha sido comprobada con 10 primates, hombre incluído. La pista vino dada por dos especies singulares: el tití y el mono nocturno. No son las hembras sino los machos los encargados de acarrear a la prole y de enseñarles a sobrevivir, algo que solo sucede con el 15% de los mamíferos. Los machos de estas dos especies viven un margen mucho mayor que sus hembras. En el extremo contrario las hembras chimpancés que son promiscuas cargan con todo el trabajo de la prole que es rechazada por los machos. Ellas  viven un 40% más que sus compañeros. En la anatomía humana la diferencia de la esperanza matemática de vida entre un género y el otro es considerable. Oscila entre los 7 y los 12 años según los países. La viudedad alcanza un porcentaje mayoritario en mujeres y minoritario en hombres. La viuda que no fallece en el intervalo de unos meses a un año tras la muerte de su compañero u esposo, remonta la perspectiva  estadística de vida  entre 8 y 10 años más de media. Sin duda alguna los factores predisponientes para esa longevidad son de tipo biológico pero no están exentos los de orden psíquico. El psico-tipo mayoritario de hombres es el de personas que introvierten su capacidad comunicativa y se resignan a sus roles de responsabilidad de una familia y de una vida. Por otro lado tienen un papel secundario en el goce de los beneficios domésticos y un rol marginal, ciertamente,  en la crianza de su progenie. Suelen ligar su razón vital a su función laboral y productiva, resultando que tras sus jubilaciones y sin quedarse con qué hacer se sientan unos perfectos inútiles e inconscientemente deseen quitarse de en medio. La longevidad guarda una conexión con el deseo de ver avances en  la  colocación de los hijos o en la confirmación de su éxito. Hay casuística que reporta el fallecimiento del adulto  inmediatamente después de confirmar un regreso o una solución dada en un hijo. Hay situaciones en la que la persona se deja ir o se deja morir tras estar colmada y satisfacción de la situación que deja en sus descendientes. Eso coloca el hecho de la longevidad en algo  que no es pre-escrito. Sino que su extralimitación queda prescribida si hay un poderoso deseo para ello.

Depresión y culpa

La depresión y su trasfondo en la culpa.

 

La depresión es un estado de autoinhibición de los recursos personales. El desinterés por lo externo, el mundo del afuera, las diversiones, las relaciones con los demás o la interacción en general no siempre viene determinado por una situación previa de pérdida. Si bien es cierto que algunas depresiones exógenas están vinculadas al duelo de pérdida de un ser querido, no lo es menos que las depresiones endógenas o internas lo están a una noción de irrealidad del propio rol en el mundo. Es dictaminable la culpa como causal de la depresión cuando aquella impide a la persona ser quien realmente es y se autoniega de serlo por no ser aceptable socialmente. La culpa, en las latitudes europeas tanto anglosajonas como mediterráneas como escandinavas, concuerda perfectamente con una cultura –la cristiana- que ya tiene por tabú y tradición la idea del pecado original y de la falta contra las órdenes de un todopoderoso. La culpa sin embargo es un sentimiento psíquico que no tiene nada que ver con la espiritualidad aunque sí puede ser exacerbado y llevado a nivel de síntoma por la influencia de las religiones estrictas e intolerantes.  La manifestación de la culpa es la de una tortura obsesiva por haber hecho una determinada actuación que es considerada como no lícita, por muy legal que pueda ser y que es interiorizada como una actuación tachable e imperdonable por muy generalizada y practicada que pueda estar. El sujeto que se siente culpable busca inconscientemente un castigo  con el que autoinfligirse. Ese se manifiesta en un atentado a la propia estabilidad y un sabotaje a su cuota de felicidad. El diagnóstico de la depresión no  debe ser equivocado limitándolo a cuestiones contextuales sin revisar con profundidad la posible función de la culpa interiorizada.  El rastreo de esta pide analizar las circunstancias más atrás del campo concreto en el que se haya manifestado un síntoma. El tratamiento de una culpa estructural requiere un tratamiento de mayor alcance que el prescrito para una  depresión reactiva y puntual desconectada de aquella. Establecida la conexión el psico-análisis debe explorar las situaciones culturales y familiares previas en las que la introducción de valores personales inoculó, aunque fuera involuntariamente, una obediencia a un patrón moral inmodificable.

Ante la violencia, tolerancia cero.

 

La noción  y denominación de tolerancia cero ha hecho fortuna. A la violencia no hay que admitirla por principio. La persona que necesita acudir a la violencia para hacer valor sus razones o sus imposiciones está acudiendo  a recursos pre-lógicos. Las negociaciones y el paso por la palabra de los conflictos es lo que ha ido permitiendo a la humanidad históricamente ir resolviendo sus problemas e ir gestionando las incompatibilidades que se generaban entre tribus, etnias o dueños del territorio.  La violencia no es algo de la antigüedad clásica o de las culturas precivilatorias. Antes bien no hay civilización que en su desarrollo no la haya registrado. La violencia es la conducta planeada o no con intención destructiva de un obstáculo o de una posición contraria. Pero es también un comportamiento encadenado de mimetismos. La violencia de autodefensa no es la misma que la violencia de ataque. La violencia de autoprotección para parar los golpes se traduce en formas armadas refractarias de los daños esperados.  La tolerancia cero ante conductas violentas se traduce por la intolerancia total a ellas. Esa intolerancia se traduce también, inevitablemente, en respuestas violentas. No admitir en los dictadores infantiles que impongan su tiranía de mando con patadas o con amenazas con cuchillos a sus adultos o a sus hermanos suele tener por respuesta el ejercicio de una fuerza superior para contener la suya. No admitir la violencia de género en casa acaba por traducirse en peleas físicas conyugales cuando no hay otro remedio que el combate abierto.

Paradójicamente el slogan institucional está afirmando la violencia contra la violencia aunque sea de un modo sutil dentro de una consigna aparentemente inocente.  Ciertamente ante el individuo acostumbrado a los golpes y a los insultos en lugar de a la calma y al razonamiento la perspectiva de un diálogo resulta difícil. A partir de un cierto punto de tensión lo mejor es preparar las maletas o pensar en otro futuro personal del que quede excluído el otro potencial o fácticamente muy peligroso. Pero no todas las situaciones son eludibles ni nadie puede escapar de las situaciones de tensión por el hecho de que el otro lo atemoriza, lo amenaza o le pega.

Traslademos la situación al patio de la escuela, realidad completamente distinta a la de las aulas de ese mismo centro. Un grupo de niños aterroriza a otro  pitorreándose, empujándole o dándole patadas o bofetadas. El agredido puede esconder esta situación por orgullo o por temor a que los que le  maltratan lo hagan con más ímpetu. Una vez el adulto (padres o profesores) se enteran de la situación pueden argumentar el valor del diálogo y de que el agredido trate de defender su paz con palabras. Si eso no funciona el recurso último de la devolución del golpe no puede ser descartado definitivamente. Pues al hacerlo se incrementa la indefensión del agredido. No hay que olvidar que el bullying empuja a algunos niños al suicidio por no poder comunicar totalmente la tragedia en la que viven y encontrar opciones de autodefensa que admitan la fuerza. Así mismo en la realidad doméstica presuponer que el hombre tiene la prerrogativa en exclusiva del golpe es dejar a la mujer en una estado de indefensión.

Evidentemente la solución no es alimentar peleas hasta el asalto final pero tampoco pasa por creer que  la personalidad violenta  deja de serlo por que la víctima se coloca en las condiciones de victimidad más consolidadas. En contra de lo que se dice para que haya pelea tiene que haber dos que la deseen. De hecho hay situaciones de violencia en las que solo falta alguien trastornada y sui víctima propicia elegida sin que esta haya hecho nada particularmente lesivo para aquella; tan solo estar en el lugar equivocado y cruzarse en su camino.

Decir no por sistema.

 

La gente que dice no por sistema.

 

Si y No son dos de las palabras del primer repertorio de vocablos  que se aprenden y que nos acompañan toda la vida  pero no son exactamente las primeras. Antes de aprender a afirmar o negar algo hay que mencionar ese algo. Por eso los primeros vocablos son papá o mamá o denominaciones de otras personas y objetos. La cultura aquiescente nos ha educado con el trato fácil del sí. Sí significa aceptación, ajuste, correspondencia y en definitiva tranquilidad. Por el contrario el  No significa enfrentamiento, división, conflicto y en definitiva intranquilidad.  Tanto es así que hay gente que queda alterada al recibir el no por respuesta o le afecta  la perspectiva de tenerle que decir a alguien no a su petición. Para vivir vidas adultas hay que aprender a administrar en su justa dosis las respuestas afirmativas combinadas con las negativas. No se puede decir a todo sí, ni tampoco a todo no.

Centrémonos un momento en la gente que siempre, o predominantemente, dice no. Que no acepta las invitaciones, que no está de acuerdo con el tipo de trabajo que hace, con el jefe que le toca aguantar, con la administración local en la ciudad donde reside, con la película que ha ido a ver, con el artículo que acaba de leer, con el libro que le han regalado, con el email inesperado que ha recibido de un desconocido, con la manera de conducir del conductor del autobús, con la arruga de su camisa tras ser planchada, con la mota de polvo encima de la mesa, con la insoportabilidad de la mayoría horaria de la televisión, con la contaminación de CO2 en su calle, con el aspecto amarillento que toman sus plantas, con el ruido del vecindario, con el frío intenso fuera de temporada, con  una propuesta reivindicativa equis, con otra propuesta asociativa y griega, con la excursión prevista  con los amigos, con la propuesta zeta para el próximo viaje, con el modo en que ha sido tratado su equipaje por la compañía de vuelo, con la comida del restaurant ingerida o no al que ha acudido, con el vehículo que ha comprado, con la factura de la reparación doméstica que le han terminado de hacer, con la resolución de un juicio en el que ha participado como parte implicada, con la pantalla plana de ordenador recién comprada que muestra inestabilidad de la imagen y así sucesivamente con otras mil cosas y actitudes presentes en la vida cotidiana. Posiblemente cada uno de estos noes tiene una coherencia intachable con una base justificable y una documentación pertinente pero la suma de todos ellos se convierte en un inmenso No a una realidad que si no tiene el contrapunto de un Si robusto y suficiente a partes de ella convierte a la persona que esgrime permanentemente el no en la primera víctima de su negación reflejando negatividad de la que va a quedar afectado con un coste de amargura, inadaptabilidad y malestar personal. Lo quees peor ese no continuo a las cosas puede ser interpretado como un no a la vida así visto desde puntos ajenos lo cual generará un plus de conflictividad.  He aquí como una conducta crítica puede dar lugar a una animadversión permanente tanto más grave cuanto más se diga el no a productos o cosas o propuestas por el único recuerdo de su origen o sello de partida. Es la clásica situación de llevar siempre la contraria por el hecho de tenérsela jurada a quien habla y no por  lo qué habla.

 ¿Quiere decir  todo esto que hay que equilibrar los noes a los síes? En cierta manera sí pero al mismo tiempo sin socavar la sentimentalidad real. Al final de una jornada uno puede reflexionar autoretrospectivamente cuantas oportunidades ha tenido para aceptar situaciones, actitudes y cosas  y cuantas para rechazar otras tantas. Posiblemente se sentirá más cómodo consigo mismo si predomina lo primero y más incómodo si ha tenido que estar cerrando las puertas continuamente. Para no caer en su propio enredo deberá evitar decir sí a aquello que es una estafa y para no incrementar su malestar deberá evitar situaciones que le emplacen a adoptar posiciones en las que esgrimir el no.  La gente que dice no por sistema termina por caer mal a todos sin que esa respuesta pueda ser satiosfaciente por sí misma. Por otra parte su valor objetivo, el de la gente con su no de rechazo,  es  la que  indirectamente obliga a cualificar las actitudes, las ofertas, los productos para que sean mejores y más aceptables a los que se le pueda decir sí con posterioridad. Como detalle a cuidar se puede sugerir a la gente con posiciones críticas ante las cosas y las conductas ajenas que dan una elevada tasa de noes que elijan estratégicamente experiencias y encuentros en sus agendas a las que puedan encuadrar en un marco de aceptabilidad en el que poder ejercer la afirmación y el sí. Claro que esto significa meter la realidad dentro de la agenda en función de las personales necesidades psíquicas y no tal cual viene, lo cual es un recurso inteligente pero sólo posible para  privilegiados con recursos autónomos para hacerlo.

 

La identidad homosexual

La homosexualidad en la realización identitaria.

 

Durante siglos la homosexualidad ha sido tratada como una patología. Culturalmente ya era definida como una desviación. Como algo que se desviaba del arquetipo mayoritario. Se han servido teorías para todos los platos y gustos tratando de explicarla para justificarla genéticamente o culpabilizarla  cuando se daba por inclinaciones viciosas (¡!). Se ha estigmatizado hasta la saciedad. Se ha criminalizado prácticas de placer que sólo competen al orden del universo particular de los sentimientos y de los goces personales y en definitiva se la ha lanzado al ostracismo. Por su causa mucha gente ha enfermado, no por ser tener la homosexualidad en sí misma instalada en sus cuerpos y en su psique sino por tener que cargar con el dedo acusador de una sociedad que los rechazaba. Los consultantes compungidos por su condición homosexual acudían en masa a consultorios pidiendo maneras de superar lo que eran. Su superación estaba y está en ellos mismos. Autoadmitiéndose en lo que son. Autores insignes se hicieron acólitos del modelo social machista y heterosexual sin conocer que apoyaban un proyecto de reproducción humana del sistema capitalista. E. Roditi, estudió a  E. Bergler instalado en New York, antiguo alumno de Freud fue  autor de una obra sobre el dinero y los contactos emotivos. Médico encumbrado en su consulta se sintió amenazado en su especialidad como analista de homosexuales ante las revelaciones de la generalización homosexual y de sus estadísticas desculpabilizadoras. Bergler procesa a Kinsey, investigador de las prácticas homosexuales extensivas y acaba por dirigirse a madres, hermanas y amigos para  que neutralizaran a los homosexuales que con toda seguridad, para él,  eran enfermos que él sabría curar. En su declaración de la infelicidad asociada a la homosexualidad no observaba que quienes asumían su condición de tales vivían una vida perfectamente estable y desarrollista y que aquella declaración contribuía a la perpetuación de un estado reinterpetable como natural a un síntoma de consulta, con lo cual le quedaba asegurado un determinado segmento de clientelismo. Un verdadero defensor del espionaje introducido en las relaciones filioparentales.

Podemos encontrar resonancias de esa actitud pseudoprofesional en la actualidad atencional de gabinetes no dispuestos a romper con esquemas culturales y a tratar síntomas ficciosos cuando el análisis da resultados positivos cuando pasa por el auto-reconocimiento de lo que se es y el aprendizaje a vivir creativamente con ello. Si bien es cierto que la homosexualidad ha sido discriminalizada y  ya es festejada socialmente en acontecimientos públicos como uniones matrimoniales no es menos cierto que una parte considerable de la población ve con malos ojos esa clase de prácticas. Curiosamente la homofobia (la indisposición al contacto físico con otro ser del mismo género) que sí es un microsíntoma que puede ser indicador patológico no es culturalmente considerado como tal. La condición homosexual no quita ningún factor en la construcción identitaria. En cambio la autonegación de serlo o vivir tal condición desde el autorechazo, sí la obstruye.

Detrás del altruísmo

 

Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.

Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro  conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…

Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada  cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a  cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde  el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero  con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.

 

 

El sujeto en conflicto.

 

El conflicto suele ser visto bajo la lupa de la dramatización en una cultura estricta, pero si cambiamos de cristal de análisis encontramos que conflicto es algo necesario y que indica una relación contradictoria de una persona consigo misma y/o con su entorno, fruto de contradicciones y desajustes. Prácticamente todo pasa por el conflicto. Sin él no habría cambio o evolución, sin en no se plantearían las transformaciones y otro diseño de conductas. El conflicto pues es necesario desde el punto de vista evolutivo. Otra cosa es su conversión en síntoma que desmadeje al sujeto y lo sumerja en un estado paroxístico o patológico del que no sea capaz de salir por sus propios medios requiriendo de una intervención externa de ayuda terapéutica. Cuando el conflicto estalla y desborda a la persona desquiciándola sumiéndola en un mar de dudas e incertidumbres tiende a desear un oasis de paz exento de contradicciones y de toda clase de problemas. Al hacerlo puede olvidar que el conflicto es fruto de sus nuevos descubrimientos y de permitirse el deseo que le haya aventurado por nuevos terrenos de exploración. Es en ese preciso momento en que el psico-analisis tiene que proponer una reinterpretación de las tendencias desbordadas por el consciente  sin fabular con supuestas vueltas atrás del todo imposibles. El conflicto puede ser el indicador de nuevas aventuras y de un nuevo tipo de vida más compleja y dispar sí pero también más rica y experimental.  Por lo general el conflicto es el resultado entre el deseo contenido y socialmente tolerado con el deseo emergente y culturalmente reprimido, incluso autorreprimido por el sujeto mismo asustándose ante su voluptuosidad. La cura no pasa por la supresión del malestar negando el origen causal del deseo implosionado sino potenciando este y tratando de compaginarlo con el resto de elecciones de vida.

 

 

 

Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.

Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro  conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…

Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada  cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a  cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde  el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero  con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.

Por una Europa social

 

Manifiesto 2000 Por Una Europa Social.

 

 

Se trata de un documento  que se compara repetidamente al manifiesto por la Europa Social de 1996, haciendo un balance  desfavorable de los logros realizados desde entonces.Y se presenta como un conjunto de propuestas para la CIG[2]  del 2000.

En 1996 ya se hacía eco de  la disyuntiva entre una Europa  progresista o bien una Europa  dividida y desvanguardizada ante el escenario mundial por las rivalidades de sus estados miembros.

 

Afirma que después del Tratado de Amsterdam, La UE ha quedado paralizada manifestando su desmovilización en 3 campos:

uno-> El nacionalismo[3]  se ha visto reforzado por una interpretación rígida del principio de subsidiariedad.

dos->El economismo monetario impide todo control democrático sobre la banca central europea así como una eficacia de las medidas pensadas para el empleo.

tres->El egoísmo proteccionista impide a Europa de afrontar la reforma de los sistemas de mercados mundiales.

El texto se pregunta donde está la Europa Social y mientras que en 1996 se trató de imprimir una nueva conciencia europea, algo que contrasta con la ausencia de todo programa social  para la CIG del 2000 y algo que pone en peligro el crecimiento de la propia UE. Este manifiesto propone en consecuencia el estudio de medios por los cuales puedan ser extendidos  los derechos de la ciudadanía social, a todos los que dentro o fuera de la UE hayan sido excluidos de la prosperidad económica.

Hay una desvirtuación de los principios institucionales  en cuanto a política social, recogidos en Maastrich[4]   e inspirados en el Tratado de Europa[5] , que conferían un rol importante a empresarios y trabajadores en la formulación de la política social.Tal desvirtuación queda netamente evidenciada por la oposición de las organizaciones empresariales  de  activar el dialogo social creando los organismos aptos para hacerlo[6] .

Frente a una situación generalizada de paro,de pobreza y de exclusión social,el manifiesto llama la atención sobre  la amenaza potencial de todo ello que califica de mucho más grave  que ninguna crisis militar.En consecuencia  propone medidas  para desarrollar un diálogo civil y social en la perspectiva de la tan deseada Europa social.

 Y plantea un total de 19 puntos[7] .Que tienen que ver con una carta de deseos o un proyecto reivindicativo del que está excluido deliberadamente todo análisis económico´ y político de posibilidades.

 

1.Europa y sus tareas pendientes.

-Las alternativas por la reducción del desempleo

-el remedio a los desequilibrios estructurales del sistema.

-La necesidad de combatir las tendencias de renacionalización dando lugar a una Europa a la carta y a distintas velocidades europeas.

-La falta de una consolidación previa de la UE antes de planteamientos de crecimiento con nuevos paises en la lista de espera de su incorporación.

-La necesidad de una reconsideración del cuadro institucional y dirigente de la unión.

-La comprobación del debate congelado sobre federalismo

 

2. Caracteriza la CEE como una simple unión económica y de mercado. Lo  cual aunque  haya permitido  el crecimiento económico y la desaparición de las fronteras, las desigualdades sociales no solo no han sido resueltas sino que han sido reforzadas, algo previsto por  análisis prematuros.

La moneda única no ha sido igual a sociedad única o sociedad unida.

 

3. Dentro de los desafíos fundamentales están

uno-> el cambio de una mentalidad geográfica de pertenecer a un mismo espacio por una identificación de territorio europeo como una patria con unos intereses comunes.

dos->Esto solo es posible con la superación del estadio de la UE como entidad exclusivamente económica y funcional. La paradoja de esa situación es que la mayoría de los estados miembros son dirigidos por gobiernos socialdemócratas que olvidan la aportación doble y combinación de la dimensión nacionalista y europea.

Confiere  a la CIG 2000  una misión histórica[8]  para relegitimar el proyecto europeo.

 

4.Prevee una evolución hacia un continente caótico, violento y xenófobo con una ampliación[9]  a 28 o 30 estados miembros si antes no deja de ignorar los principios cardinales de una europea social.

 

5.Establece que la integración social no puede ser disociada de la integración económica.

Arremete contra los marcos exclusivamente economicistas de la CEE y la UEM como un economismo ciego y mecanicista en tanto que parten del postulado de  que el progreso económico automatiza el progreso societal. Y se sorprende que Europa haya conducido a un economismo de mercado que amenazada los fundamentos sociales y políticos de la propia Europa.

 

6.Iguala la izquierda[10]  y derecha políticas en su tendencia a percibir los derechos sociales como opuestos a los derechos económicos.Pensando que aquellos quieren frenar las fuerzas del mercado. Y prevee  que sin derechos sociales  una cierta destrucción creativa de sistemas de mercado puede contribuir a la prosperidad discriminada.con lo cual el incremento de desigualdades sociales  podrían amenazar  la destrucción de la fundación misma del mercado ordenado.

 

7. El crecimiento de la UE con los candidatos de la Europa central y oriental  representa un reto para la Europa social. Antiguos sistemas económicos  han aumentado las consecuencias de la desigualdad creciente y sus condiciones pueden perjudicar a la sociedad en su conjunto amenazando  los avances democráticos.  La resolución de la amalgama  entre protección social y antiguos regímenes  solo puede ser por la vía de superar el estrecho concepto de mercado común para abrazar  la dimensión social fuertemente desarrollada en la UE.

 

8.La  UE es relacionada con el concierto mundial. La europea social comporta una dimensión mundial[11] .Y el propio espíritu de la implantación de los derechos sociales allá lleva al ejercicio de la solidaridad internacional, que concreta en  programas de ayuda al desarrollo[12] .

 

9. Establece la ciudadanía social[13]  como la piedra angular de la integración europea.Esta categoría es la que debe de permitir  a la esfera pública de penetrar en los mecanismos de control pretendidamente privados de  los campos laboral y ocupacional. Y al mismo tiempo es interpretada como una categoría  no reducida a su función privilegiada sino solidariamente vinculante hacía la condición de no ciudadanos (extranjeros y trabajadores foráneos[14] ).

 

10.Un punto ideológico[15]  en el que se trata de  abordar la relación entre el ser humano y el trabajo.El trabajo remunerado tiene un doble impacto:permite costear la existencia pero también la integración social. De hecho tener trabajo ya no tiene el significado antiguo de tener un empleo:éste empieza y acaba con la función contraactuada, aquel abarca todo el  ámbito  de actividades requeridas para la existencia.

 

11.En la Europa central postcomunista[16] ,la implantación de la  categoría de ciudadanía social  debe ser acompañada del derecho al trabajo como derecho constitucional. que a su vez debe ser apoyado por las diferentes formas de representación colectiva que faciliten el dialogo social y sean los complementos necesarios que potencien  los derechos individuales  protegidos por los derechos colectivos.

 

12. Ciudadanía social y política de sexos[17] . Recoge  la visión tradicional del feminismo de la necesidad en todos los campos de la igualación de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y recuerda la necesaria concretización de las promesas con programas de acción positivas que no concreta.

 

13.Determina la incompatibilidad entre ciudadanía social y exclusión social. Establece que la seguridad social debe comportar un núcleo duro de derechos que no sean exclusivamente  posibles por estar ligados al estatuto de empleo. arremete contra el concepto e libertad asociado al fenómeno creciente de los trabajadores autónomos. que en realidad no reconoce como tales sino instalados en otra dimensión de dependencia , para la que cabe contar con  políticas de prevención junto a otras ante la precariedad del trabajo.

 

14.La libertad de asociación sindical es una de las características fundamentales  de la ciudadanía social. Uno de sus lugares de mayor debilidades en los paises candidatos de europea central y oriental,determinado por la privatización y la reestructuración económica.

 

15.La esfera pública europea para garantizar la ciudadanía social.Considerando el espacio societal como dominio del estado. Recoge la crisis del estado-.nación y su corolario Estado-providencia que  ha lleva a una reconsideración del interés general recatalogando la sociedad civil como una instancia independiente del estado. Aboga por canales abiertos de negociación en el diálogo social admitiendo nuevos grupos ciudadanos activos en materia de política europea para niveles de toma de decisión[18] .

 

16.Por una constitución europea.  Todo engrandecimiento propuesto o hipotético debe de ser pospuesto a la consolidación esencial de la UE, y ello pasa por resolver las lagunas institucionales,  enfrentan una revisión de las funciones del parlamento europeo para que actúe como un verdadero  parlamento desprivándolo de su capacidad de iniciativa.

 

17.La constitución social europea es posible con una estructura social fuerte y dinámica  determinada por el reforzamiento del diálogo civil y social.

 

18.Subsidiariedad y solidaridad caracterizadas como la dinámica activa de la UE. La subsidiariedad como principio dinámico que otorga a los estados miembros  de rentas inferiores los medios que le permitan un desarrollo y una tendencia a la igualación con los de rentas altas. consiguientemente la susidiaridad no puede ser sinónimo de no intervención y desreglamentación[19] .

 

19 Insistencia en la constitución social europea que establece como garantía  para una no involución que se afirmaría con la renacionalización, el proteccionismo y el retorno a una simple zona de librecambio.

 

El documento, en conjunto, cabalga a mitad de camino entre una repetición de las aspiraciones históricas de la clase obrera internacional, y europea en particular;y unas pautas consejeras sobre lo que debe debatirse,como si  la posibilidad del añadido potencial de nuevas cláusulas legislativas com,o resultantes de conmsenso en los foros intergubernamentales fueran  factores suficientes para desbloquear el retraso  histórico de la UE en sus planteamientos. Resulta un documento interesante para la reflexión e insuficiente para articular propuestas superativas en relación a otros del pasado.Como valor más importante está el reconocimiento de una cierta involución ante el espíritu y la letra recogidos cinco años atrás y un recuerdo impenitente de las tareas pendientes para avanzar en una Europa supraestatal,sin renunciar a los derechos sociales históricamente adquiridos. Con eso hace una llamada de atención y pone el contrapeso en la dimensión de la polémica, de lo que deliberadamente ya no es tenido en cuenta en la agenda de los debates por los representantes del poder  (o poderes)político/s.

En todo caso, el documento está inscrito dentro de la línea de elaboraciones políticas que pretender eleva a  la cateogría de derecho, lo  que todavía no es obvio,como hecho social estable.

 



[1] http://jesusricartmorera.blogdiario.com/1220532480/

[2] Conferencia intergubernamental de diciembre del 2000

[3] El empleo del vocablo por el texto es equívoco ya que se refiere  implícitamente ´ a los estados miembros y no a  los nacionalismos históricos que existen  bajo sus demarcaciones. Aunque es usada repetidamente la palabra no es planteada en ninguna parte la cuestión nacional.

[4] En su protocolo de acuerdo

[5] artículos 136 y 139 del Traité sur l´Europe.

[6] Ni siquiera existe  un programa legislativo general para estimular el diálogo social.

[7] Que no son verdaderos puntos temáticos diferenciados los unos de los otros, sino que  giran e insisten  en el planteamiento central del manifiesto: la deseabildad de una europea social consolidada políticamente frente a una Europa economicista. El punto1 es un resumen de una buena parte del manifiesto. El 2, es una definición de la CEE. El 3, un esquema de retos.El 4 una profecía sobre la ampliación de estados miembros. El 5,un  revival conceptual de metodología básica sobre lo social y lo económico. El 6, una crítica común a izquierdas y derechas por su miopía interpretativa de  la falsa oposición entre política  social y política económica. El 7,una seudoparanoia ante  un crecimiento cuantitativo de paises miembros;el 8, un recuerdo de que toda parte está relacionada con el todo, y que Europa lo está con el Mundo. El 9,un punto ideologicista entre ciudadanía social e integración socioeconómica.El 10,un intento que queda en intento de relacionar el ser humano con el trabajo y sus interacciones.El 11,las dificultades añadidas por la Europa oriental tras la caída del muro de Berlín, por lo que hace la implantación de la categoría de ciudadanía social europea.El 12,relaciona la política igualitarista de géneros, con la Europa social.El 13,dictamina la incomptabilidad entre ciudadanía social y exclusión social.El 14,recuerda la libertad de asociacionismo sindical como uno de los fundamentos de la Europa comunitaria y el retraso en ello de los países centro-orientales. El 15,aboga por una mayor participación de la sociedad  civil en los parámetros del estado. El 16,aboga por una constitución europea.El 17,añade que tal constitución depende de un reforzamiento del pacto social.El 18,recoge la subsidiariedad y la solidaridad. Y el 19 insiste en la necesidad de la constitución europea que ya señala dos puntos atrás. si los reclasificamos en tres categorías:puntos conceptuales, analñíticos y objetivos, vemos que son mayoritarios los conceptuales (5,8,9,10,11,12,13,14 y 15),qe los analiticos y metodológicos incluyen el 2,4,6.7 y 18, y que solo pueden ser calificados de Objetivos los siguientes:el 1,3,16,17 y 19.

[8] Que dados los desajustes después de la cumbre de Niza, especialmente en el eje franco-alemán (Schröder y Chirac)el resultado se aparta de la consolidación y hacen de Europa un escenario de obstrucciones. Además de la falta de quórum por lo que hace al reparto de poder de cada estado miembro en  los mecanismos de decisión de la UE, y  las tensiones que esto ha acarreado, también se han  dado sabotajes tácitos en detalles de forma, por parte de Francia  que al refundir las actas ha convertido en conclusiones de todos lo que solo eran propuestas suyas, como la de que sea Bélgica la sede  e todas las cumbres europeas.  La pretendida misión histórica responde antes  a una excesiva esperanza idealista que a las posibilidades instrumentales de la conferencia en resolver  sus diferencias internas.

[9] Parece que tras esta falsa profecía se esconde un criterio de ignorancia catastrofista. La cuentas de la ampliación numérica no tienen sentido sin un reajuste de los correlatos del poder en el seno de la UE actual. Es inconcebible su  apertura de miembros sin redefinir el peso de cada cual en su seno.

[10] Que no se ocupa en caracterizar.

[11] la conferencia de la OMC en Seattle en 1999 se hizo eco de ello.

[12] Este punto no cuestiona el fenómeno inmigratorio ni trata de vincular los trasvases poblacionales  de las zonas desfavorecidas del planeta hacía las de mayor renta per cápìta,como  consecuencia indirecta de estos de su responsabilidad histórica en el incremento de las desigualdades a escala planetaria.

[13] El tratado de Maastrich  recogió, más que insistió, el concepto de ciudadanía europea,como concepto derivado del  de ciudadanía reconocida ya en los estados miembros. Este concepto es reificado y reinsistido a lo largo de todo el manifiesto.

[14] El reconocimiento de ciudadanos y no ciudadanos compartiendo  el mismo territorio europeo parece no crear  una colisión teórica con el deseo previamente expuesto de una Europea sin velocidades distintas en su seno. La cuestión inmigratoria es otra   que es dejada de considerar.

[15]  en realidad pretende ideologizar la cuestión

[16] Con el uso de un vocablo obsoleto que refiere  bastante menos y más confusamente  aquellos países que  fueran satelizados por  el poder de la URSS en su momento.

[17] Es un punto que viene a completar el cromo  de peticiones,sin aportar nada realmente nuevo a  lo recogido por anteriores documentos institucionales, no superando  el voluntarismo manifiestado ya por el Tratado de europea.-

[18] Punto que  no especifica esos nuevos grupos y en el que se encuentra a faltar una reconsideración de otras instancias activas en el movimiento social, tales como ONGs.

[19] El punto y el documento se abstiene de mencionar el término  neoliberalismo. ¿acaso es inferido como un calificativo lesivo para el foro al que va dirigido el texto?

El mundo que me ha tocado vivir

 

Recorrido por las infos político-mundanas.

En el análisis político o interpretación de los acontecimientos la inmensa mayoría de gente que se refiere o es comentada por un autor no será conocida por este. En el supuesto remoto de que lo sea raramente el autor, escritor o reportero, puede influir en el protagonismo del rol de aquella  en su condición de líder o personaje destacado de coyunturas  o de su  país. A lo más podrá acceder a los lados menos públicos y menso publicables de sus materiales humanos. La realidad publica es una continua cantera de nombres de los que nunca se dice todo en un solo artículo o reportaje y ante los que el observador está obligado a volver una y otra vez para completar la información.

De su parte, los protagonistas públicos se saben buscados. Son los productos informativos  a los que se prestan para la propagación de sus ideas o el desarrollo de sus egos. Hablar de la realidad es hablar de los otros, de los demás. Las conversaciones siempre están pobladas con muchas referencias de gentes que no están sentadas en la mesa.

Hay distintas categorías para hablar de los demás: la del texto teórico no está tan lejos del chisme callejero. No creo que Bárbara Walters tuviera razón al decir “muéstrame a alguien que no cotillee y te mostraré a alguien que no se interesa por la gente”. Posiblemente confundió su propia práctica personal con la práctica universal. Bien, yo soy ese alguien. No me sé la vida y milagros de nadie. Puedo olvidar incluso detalles destacados de la gente más próxima con la que trato.  No fisgoneo ni por los ojos de las cerraduras ni  voy sonsacando detalles ajenos en conversaciones con intermediarios. Eso no significa que no me interese la gente, únicamente no me interesa en sus ordinarieces ni en sus escenas para escarnecerlos a sus espaldas. Pero eso no quita  que reconozca que hay una cierta pasión en la cita ajena sea en su decir o en la anécdota que ha proporcionado. Y aunque sea para tomarla como indicador de una situación o de un país la deferencia para personas desconocidas es la mínima condición de respeto exigible para alguien que escriba sobre ellas.

La literatura política a pesar de su frialdad expresiva trata de personas aunque no se reflexione con ellas, seres de la misma especie a la que pertenece el autor. Este, desde su poltrona bien atrincherada en un periódico o en una revista, puede pasar por la criba a decenas de miles de referidos a lo largo de su vida profesional. Tal vez citando a los demás  espera  la devolución de favor siendo citado por ellos. Incluso cabe la provocación para crear espectacularidad y expectación. Para algunos lo importante es salir en los medios no el tema por los que salga.

El mundo personal de cada uno tiene por contexto decorado de fondo un mundo poblado de situaciones y personajes no tratados directamente pero que pasan a forman parte de la memoria personal. Una persona atenta a su tiempo es un sujeto colonizado por miles de nombres de los que puede saber algo o que al menos le suenan y que no recibe la contraparte en justicia de ser recordado por ellos. A fuerza de mencionar los nombres públicos tenemos la sensación de tener puestos los pies en el mundo y estar al corriente de los pasos que hacen nuestros congéneres.

El mundo que nos toca en suerte refiere al gran mundo aunque lo cierto es que para la inmensa mayoría de vivientes el mundo se concentra en una biografía encerrada dentro de un perímetro estrecho. La verdad es que sentirse tan bien como encasa es difícil. Por mucho que se viaje uno caga siempre con la introyección de sus cosas, de su espacio privado, de su casa, de su cama, de sus libros, de su butaca. A la hora de hacer balance, son una docena de cosas muy entrañables las que  dan la medida del arraigo.

Me gustaría tener la destreza de retratar el mundo en el que vivo y seguiré viviendo hasta mi última expiración puesto que nada indica que vaya a cambiar sustancialmente en los próximos treinta años. Tampoco creo que lo haga demasiado en los próximos mil. ¿Has dicho mil? He dicho mil. La destreza del homenaje a mis congéneres pasándolos por la discusión cuando sea necesario y por la deferencia siempre de considerarlos en sus grandes logros también objetarlos en sus pequeños y grandes crímenes.

Trabajo y transformación

 

El slogan Inmigración= Energía= Riqueza expone una triple ecuación. La palabra que mueve a reserva por no decir espanto e indisposición es la de inmigración. Para la óptica europea el inmigrante puede ser y está siendo una fuente de problemas. Las asociaciones de traficantes de ilegales que quieren hacer el salto del continente africano al continente europeo recomiendan de embarcarse sin documentación alguna para asi sabotear los trámites de retorno. Si bien el inmigrante que ignora a menudo con lo que se va encontrar marchando mas al norte tiene bastante de discutible por escapar de las necesidades de su propio país, su condición potencial de trabajador le otorga la función también de contribuyente a la riqueza del país de acogida o acogiéndole, siendo la ubicación-destino en la que termine viviendo su  futuro.

Países de nuevos ricos como España en Europa, sede de entrada de las oleadas africanas, han olvidado que no hace tanto eran exportadores de mano de obra a los países vecinos como Francia, Suiza o Alemania. Esos contingentes humanos supusieron considerables entradas de divisas y catapultaron una nueva clase media floreciente en el país de origen a partir de crear pequeños negocios. Algo parecido empieza a suceder en Senegal. La psicología del emigrante está investida de heroicidad pero su desarraigo ahí donde vaya lo mantiene en la nostalgia permanente que lo empuja a un posible retorno. Dese el punto de vista de los estados de los países exportadores, implícitamente, claro está, de mano de obra al extranjero, su interés no está en autorregularse en ese sentido, antes bien en continuarla prodigando por la entrada de dinero extranjero que supone para el país y nuevas remesas de potenciales de inversión. El perfil resultante final del emigrante es el de acabar perteneciendo a dos realidades y culturas completamente distintas. Su adaptación y su integración en el nuevo lugar no quita que tenga raíces que queden en el lugar dejado y que vuelva a él para inversiones o reapropiaciones.

Los fenómenos emigratorios existen desde siempre: las hambrunas en unas zonas empujaron a sus habitantes a buscarse la vida en otras. Se `puede decir que la ley económica de los grandes fenómenos de masas en cuanto traslados de zonas obedecen, lo mismo que los primeros, a razones limitativas evidentes en las zonas orígen. La diferencia de los antiguos movimientos demográficos a los modernos es que aquellos se enfrentaban a poderosas leyes de la naturaleza, los actuales son resultado de las poderosas leyes de mercado. El emigrante aprende que por el mismo tiempo de trabajo puede ser valorado de distintas maneras en distintos países.

Desde la óptica de la posición autóctona que recibe emigrantes  tras el choque intercultural y los recelos que puedan generar los aspectos y modos forasteros, lo más inmediato a descubrir es su potencial de trabajo. Todo lo que pide un inmigrante es que le den trabajo ahí donde va.La demanda no es que no peque deingenua pues no hay trabajo para todos en una sociedad de libre mercada es decir no planificada unicéntricamente. El inmigrante  no pretende la delincuencia ni la alteración directa de los valores del país que le acoge o en el que se cuela, tan solo la oportunidad de una vida digna, aunque ciertamente la población penitenciaria se ha visto incrementada con su presencia. Teniendo en cuenta todo su potencial de ofrecimiento: su juventud y su futuro tampoco es pedir tanto. El problema del autóctono, yo diría de todo autóctono, sea de la región y país que sea y tanto de un hemisferio como de otro, es que se parapeta con recelo frente a las nuevas formas que toman presencia y masificación en su zona. Mientras el extranjero constituye una minoría episódica no pasa nada, cuando el extranjero ocupa mayoritariamente barrios o distritos  enteros (recuérdese París) los lugareños desarrollan procesos autodefensivos que pueden ir de la simple desconfianza a la xenofobia expresa que se constituye en síntoma psicopatológico en los grupos mas radicales (piénsese en los neonazis) que confunde los problemas de estructura de su país con los extranjeras como supuestas causas desencadenantes sin ser tales.

El fenómeno emigratorio es caótico y mal calculado y eso convierte al inmigrante en un tipo que apuesta un tanto a la ruleta rusa. La falta de acuerdos suficientes entre estados receptores y estados exportadores mantiene tal fenómeno dentro de su libre albedrío como caudal de lucro para traficantes de mano de obra. Muchos adolescentes se apuntan a ese carro sin que sus familias se enteren. El espejismo europeo y en  general la sociedad blanca, de cuya noticia puntual se da por las teleseries, genera unas perspectivas infundadas que hacen de vorágines o sumideros por que engullen los sueños de millones de personas. Probablemente el futuro social a escala inter-nacional seria mucho mejor si las convenciones y los organismos inter-estados replanificaran los recursos de cada zona del planeta sin someterlos a expolio. Todavía es demasiado pronto para hablar de una sociedad planetaria de las naciones y de los pueblos que hayan superado los estados y las fronteras actuales pero para cuando eso fuera posible lejos de ser activada la emigración por razones de trabajo predominaría el viaje por razones culturales y de interacción.

Entretanto, lo que no hace la obra autóctona de cada país está dispuesta a hacerla la afro extranjera o la latinoamericana o la de los países depauperados de los Balcanes. Es mano de obra fresca y de reserva. Los trabajadores de interior agotaron ya su ilusión y su esfuerzo haciendo los trabajos más primarios (en agricultura y construcción) que actualmente se delegan a los recién llegados. En términos estrictamente numérico el trabajo asegura la transformación del medio. Es, literalmente, la manufactura de las materias, su reconversión en formas útiles para el consumo y la comodidad. Los más abyectos de la sociedad receptora ven en el extranjero una fuente de problemas. Los más inteligentes encuentran en su llegada una fuente de riqueza.

Despues de miles de años viajes y exploraciones el ser humano no está tan mezclado como se pudiera pensar. Aunque remotamente todos somos mestizos nos enorgullecemos de pertenecer a tal pueblo o de hablar tal lengua. Los identificativos étnicos o nacionales actúan como segurizantes psicológicos. Al mismo tiempo los programas de estudio contemplan segundas, terceras, cuartas lenguas para que se instrumenten en el mundo de las relaciones y permitan que todas las perronas puedan salir de su lugar-origen y desenvolverse en otros. La condición políglota no es precisamente la que más puertas abre sino que es la condición económica. Recibe trato completamente diferente el extranjero rico que en el extranjero pobre. La histórica demanda de la apertura de fronteras y la definición poética de un mundo, una patria choca más que nunca contra las solidas fronteras y contra los asaltantes aduaneros. Por una paradoja de la sociedad contemporánea las prácticas de racismo se han trasladado de país y de continente. Los tiempo del ku kux klan  incendiando granjas de negros o linchándoles han quedado atrás y ahora son los blancos los que reciben trato discriminatorio en muchos países como lso africanos llegando al colmo la corrupción en algunos como Gambia en que ser blanco significa pagar tasas especiales. No dudo que tras cada policía que pide un pago extra a un blanco hay un sentido de la revancha histórica contra el colonialismo, que le dará la conveniente coartada ideológica para su crimen doméstico que al ser generalizado a escala de país y al ser su representante del  estado convierte al gobierno gambiano en uno de los más ridículos del continente y menos aceptables para la comunidad internacional. Cada viajero internacional tiene mucha experiencia que aportar y muchas anécdotas que contar y no solo los emigrantes que se juegan la vida o renuncian a sus familias para labrarse unos futuros.

Como que el fenómeno de la inmigración, especialmente la africana en Europa, es tratado como fenómeno sociológico pero no tenido en cuenta en su potencial económico las pautas de enfrentamiento al tema son represivas o policiales no economicistas o políticas. Es así que el estado español gasta enormes sumas de dinero en devolver los extranjeros a sus países de origen en lugar de pensar en alternativas laborales o subsistenciales para ellos. Claro que ese no es uno de sus cometidos ni la sociedad entera piensa que el problema de otros países depauperados del planeta sea su problema. Lo mismo que un país como España podria reorganizar zonas  de su suelo agraria para crear instalar grandes cooperativas agro-pecuarias con las que dar trabajo también lo podrían hacer los gobiernos de los países origen exportadores de gente.

La situación es que ni los estados están interesados en resolver los problemas endémicos de la humanidad a escala planetaria ni cada persona con su biografía problemática a cuestas y su escasa supervivencia hace mucho para salir de su hoyo salvo creer, si elige ser emigrante, que al otro lado del mar le espera un paraíso de flores y miel que el dinero se recoge de los árboles.

Durante las últimas décadas el fenómeno demográfico tanto por razones políticas como pro exilios políticos masivos ha sido referido constantemente. Aun se debería documentar más, al estilo de Elie Wiesel, documentalista sobre el martirio judío. La diáspora de los hijos de sus tierras por no saberlas aprovechar en busca de otras patrias cuyas historias las han sabido organizar mejor, aunque tampoco son perfectas, indica que la evolución humana en cuanto gestión de su geografía y sus hábitats deja mucho que desear. Poco sospecharía Erasmus  Darwin,  abuelo de Charles, que en zoonomia  anticipó los anhelos evolucionistas de este, que la evolución que demuestran millones de años en la modificación de los caracteres fisiológicos de las especies que no se corresponden directamente con la evolución mental de la especie humana. Su falta de planificación existencial como  raza sigue siendo absoluta. Es un problema que va mas allá del modelo o sistema estructurado en el que vive. Tiene que ver con sus genes y su incapacidad intelectiva. En tanto un ser humano olvide la ecuación de trabajo igual a transformación ni el emigrante ni el autóctono de la zona de llegada del inmigrado se sospechara del otro, o del recién llegado, como de un enemigo en lugar de verlo como un colaborador para la riqueza a compartir.

 

 

Un racismo sutil

 

No discrimination against white people in Africa[1].

El hombre blanco genera dos actitudes africanas que aunque son completamente distintas tienen una raíz común: la deferencia, excesiva en muchas ocasiones, y el agravio, haciéndole pagar más por las mimas cosas. Es una doble discriminación: positiva la una y negativa la otra. La deferencia es una paradoja y aunque esas atenciones de las que el negro colma al blanco se las tiene reservadas en exclusiva puesto que no son atenciones que se prodiguen entre ellos. La discriminación negativa encubre un inicio de racismo. El blanco como objetivo de caza económica  conecta remotamente con una postura vengativista por su pasado colonialista. Voltaire dijo que quien se venga después de la victoria es indigno de vencer. Tampoco es eso, la independencia de los países africanos no supuso una verdadera victoria de los antiguos países europeos colonialistas sino la entrada en una nueva época histórica de las relaciones internacionales. De hecho la independencia en cada país tiene sus fechas de celebración pero muchas zonas de África siguen aceptando con gusto un nuevo neocolonialismo.

También, el blanco como antiguo amo, al que se le sigue tratando de patrón, se le confiere un papel superior en razón a su mayor poder económico. Sea por la razón que sea la persona blanca que no es tratada de tú a tú experimenta una zozobra sino una ansiedad, tanto si es rodeado de un séquito de fans que no para de interesarse por ella nada mas llegar a un lugar como si es asaltado por precios abusivos o por tasas obligatorias de paso que no rigen para otras personas.

La discriminación es en todas partes un mal augurio de trato y la forma concreta que demuestra la falta de respeto humano. En algunos lugares del mundo eso se oficializa con absoluta indecencia, haciendo pagar a los extranjeros más que a los lugareños para el acceso a determinados lugares como los museos. El lugareño presupone que el extranjero que ha recorrido miles de quilómetros para llegar hasta donde está tiene más dinero que él y esto es razón suficiente para tratar de engañarle con respecto a los precios locales. Por su parte el extranjero a menudo se deja timar para no entrar en enfrentamientos o discusiones o generar problemas mayores.

Cuando los actos de discriminación son continuos y profusos elevados a  fenómeno social estamos ante una neo-realidad que hace del engaño un panorama indigno. Una tradición racista anterior que se ha basado en actitudes de desprecio a personas por motivos de su origen o color creó un sesgo al pensar que el racismo solo era aquello: el insulto directo, la exclusión o el ataque. Hay otra clase de racismo sutil, el de otorgar el lugar del timado a las personas por su origen geográfico, por el color de su piel o por su  supuesta mayor capacidad financiera.

Un tema de conversación continuamente reiterado entre blancos  y negros en los países africanos es acerca de la riqueza y medios de unos y la pobreza y falta de medios de otros. A partir de esa división neta parece que los segundos se pueden permitir toda clase de argucias para engañara los primeros y estos, victimas a menudo de un sentimiento de culpa, admiten dejarse engañar.

El visitante blanco se siente saturado de un mismo tipo de clichés en el trato. Personalmente, nada más oigo la palabra patrón dirigiéndose a mi en un nativo para además de corregírsela adoptar una posición a la defensiva. Esa persona no ha entendido todavía que es libre y que tiene que organiza su vida sin mi concurso, o el de otro como yo, en ella.

La lucha contra la discriminación es una lucha persona a persona. No basta con que se decreten leyes a su favor. Hay dos frentes claros: el de las policías corruptas que aun invistiendo su corrupción con las razones que sean no son menos criminales  y el de no importa qué clase de comerciantes o profesionales de servicios que incremetnan sus tarifasen función de sus clientes procedentes de los países más ricos, que los retrata en sus perfiles poco éticos. Hay un tercer grupo: el de los menesterosos y limosneros  que esperan la llegada del blanco para pedirle a éste toda clase de ayudas no haciéndolo a los establecimientos de la misma economía local con niveles de beneficios mucho más altos que el de éste recién llegado.

La psicología del blanco se enfrenta a distintas situaciones de miseria y de indignidad. No pocos lugareños de los países visitados no tienen el menor sentido del ridículo ni vergüenza alguna por arrastrarse para conseguir sus monedas diarias con las que sustentarse. Se enfrenta también al gremio de comerciantes que pueden pasarse días sin hacer nada agazapados en sus telarañas esperando a sus presas, momento estelar en el que se movilizan con precios no solo doblados, a veces multiplicados por 10 o más. Saben que un tonto extranjero pagará lo que no pagaría el vecino más tonto de la zona.  Finalmente están los prepotentes uniformados que primero piden el documento de lo que sea, desaparecen con él y establecen un chantaje explícito entre lo que quieren. A menudo hay blancos que cuando enseñan el pasaporte ya lo enseñan con un o unos billetes en sus páginas.

Ni los pobres tienen siempre la razón ni los ricos tienen siempre la culpa de su pobreza. Aunque si bien es cierto, tal como dijo  Jacinto Benavente que el origen de todas las grandes fortunas es la falta de  delicadeza, el decalage entre el poder adquisitivo de unos y de otros y las distintas rentas per cápita a escala mundial no significa que el visitante europeo en África sea rico en comparación a todos sus nativos. El país mas pobre no deja de tener grandes fortunas locales que no son repartidos con sus vecinos de etnia. De otro lado, estar en permanente clave dadivosa no significa resolver las grandes diferencias económico- sociales ni neutralizar el sentimiento de afrenta histórica que experimentan las clases desposeídas. A menudo la persona auxiliada no supera la ingratitud en la que se ha consolidado.  Benavente dijo también que lo peor de la ingratitud es que siempre quiere tener razón.



[1] Texto de pizarra durante nuestroviaje por Africa.

La velocidad existencial

 

De vuelta a la lentitud llego antes a mi mismo.

No hay dos velocidades de sujeto exactamente idénticas. Cada persona vive su ritmo. Ha sido el maquinismo el que ha uniformizado los comportamientos pero en principio si una persona quiere controlar sus variables de vida, la organiza de acuerdo a su ritmo y no a un ritmo externo impuesto. Al menos esta es la teoría, luego en la práctica el mimetismo social nos convierte a todos en una performance de plagio urbano. Si alguien duda de esto solo tiene que manejar su vehículo a 60 por hora en un lugar que se puede correr a 90, las iras de lso demás conductores recaerán sobre él.

Que la gente tiene prisa es evidente, explicar porque la tiene no lo es tanto. Se corre para llegar antes a un lugar en el que nadie espera al corredor. Se corre también para vencer plus marcas. Cada olimpiada viene a poner a prueba el cuerpo humano para alcanzar mayores saltos de altura o ganar algunas decimas de segundo. Vivir en permanente competición forma parte del deporte y de la vida.

En un mundo de prisas lo que no está tan claro cual es el objetivo de llegada y su para qué, El reto existencial de batir récords o marcas personales es sorprendente. El único que puede compararse en relación a parámetros personales es cada individuo. Otro individuo a distancia no puede decir, porque no tiene elementos para hacerlo, sobre el progreso de cada uno. Hacerlo todo y pronto es una de las variantes de la neurosis, ¿para qué? Hay toda una vida por delante para ir reuniendo las experiencias fundamentales que permitan entender eso del vivir. La sociedad valora mucho lo de la edad: la capacidad a una edad prematura para hacer cosas más propias de otras edades más avanzadas. Los años de vida tienen sus significantes específicos, es así que cumplir los 20 significa creerse en la máxima posesión de potencia, cumplir los 30 es el preaviso de que los años se van sumando, los 40 para muchos ya significa la entrada en la madurez irreversible, los 50 empiezan los síntomas de decadencia y los 60 es la antesala de la vejez. Mantenerse a 3 o 4 décadas de esta cifra hace incurrir en un pseudodelirio de creer que por un lado esta es una edad que queda muy lejos para pensar en ella, y de otra que la persona que ha vivido 60 a los y que no tiene grandes éxitos es que no ha aprovechado adecuadamente sus décadas anteriores.

Esa clase de presunciones subjetivistas son injustas. Toda etiqueta de valoración de carácter en función de la edad lo es. Presuponer que alguien de menos edad ha incorporado el saber y la evolución adquiridas por alguien de mas edad es una falacia. Estamos cansados de sorprendernos con la enanez mental y la falta de originalidad de personas veinteañeras, cansadas antes de vivir, envejecidas antes de crecer. Vivir es un arte, una destilación lenta con sus experiencias y las lecciones que da la vida. No hay otro objetivo existencial que llegar a uno mismo, no hay otro final del camino que el ser, Las geografías, las coordenadas mundanas, las vicisitudes organizativas, los estudios y los proyectos de nuevas realidades no suplantan aquel otro objetivo personal. En ese proceso el asociacionismo con otros en similares búsquedas o caminos confunde el desiderátum personal con la unidad colectiva. El reencuentro con el yo no pide ni necesita la autorización de nadie. Es un proceso estrictamente individual en el que la colaboración fundamental de los demás pasa por permitirlo no por adiestrarlo.

Para ser uno mismo no hace falta pensar en una gran teoría o en confundir la condición de unicidad con la de superioridad. Alfred Adler recibió  Influencias de la teoría del superhéroe de Nietzsche, una teoría controvertida nunca del todo consensuada con una interpretación única. Efectivamente, la vuelta al uno despues de todos los contactos con lo ajeno requiere de decisión, voluntad personal y vivir la vida en su misma dinámica no con lso ritmos impuestos desde afuera. Todo factor que coloca la ambición en el lugar de los objetivos y no la fluencia como proceso natural de creatividad sujeta al sujeto tras pamplinas ideologicistas o con los parámetros de una realidad en la que están interesados los demás por no él mismo.

La realidad en la que nacemos, vivimos y morimos,- por mucho que busquemos supuestas islas paradisiacas o lugares turísticos envidiables- es la realidad de las prisas tras objetivos prescindibles. ¿Para qué correr tanto tras presupuestos que nunca se confirman del todo, salvo el del retorno al polvo?

El slogan aclara que la vuelta a la lentitud, a la pauta natural del ser concediendo a cada estimulo su tiempo, a cada mirada su refrendo, es lo que permite llegar a la única diana que es necesaria establecer como objetivo: el uno mismo. No hay más puerto ni destino que este. Todo lo demás forma parte de los decorados pero no de la seidad.

Humano- No humano

 

Ni todos los seres humanos son personas, ni todas las personas se sienten orgullosas de pertenecer a la raza humana. Un slogan destilado después de mil encuentros adversos con el otro, cuyas enseñas tienen poco que ver con los valores humanos. Es un texto sacado de una disertación mayor en la que se cuestión la condición humana como provecta al estado de persona. No todos los humanos se plantean serlo o ni siquiera consideran su significado, les basta su vida biológica de simios superiores sin poner al servicio de la dignidad o de la ética su cuota de inteligencia. Ser persona es el desiderátum implícito en todo ser humano que desee hacer de su vida una vida plena e íntegra. No serlo es la conducta explicita de todo ser humano que se sienta suficientemente cubierto resolviendo sus necesidades estomacales y fisiológicas en general, incluyendo en ese capitulo las sexuales y reproductivas.

Se ha comentado con todos los textos posibles que un indicador sobresaliente del ser humano es su inteligencia, su capacidad de comprensión y empatía con su semejante, su sensibilidad solidaria y su exquisitez para el placer. Todo eso pasa por el lenguaje, también por los gestos, por la mímica, por los microdetalles de la aproximación. Al referir todo ese potencial humano, a la vez supuestos atributos inherentes de su condición se ha confundido la noción ser humano con la de todos los seres humanos dándole una cierta equivalencia a la de ser persona. El ser humano era el único animal que podía acceder –decíamos- a la condición de persona. Esta afirmación ha quedado definitivamente en suspenso y derrocada a la luz de las reincidencias del ser humano contra la vida de las personas. En otras palabras: el ser humano es el principal enemigo de sí mismo. No solo porque es el principal agente destructivo de su entorno sino porque hace de la vida un campo de batalla continuamente renovado por pretextos de ataque y eliminación.

El ser humano crece y se desarrolla en la tesitura de tener que apoyarse en sus semejantes para las grandes obras con los que no puede creer total e incondicionalmente. El otro es un aliado pero también la fuente de sus preocupaciones y traiciones. Con el lenguaje comunicativo se suponía que disponía de la mejor de las herramientas de la evolución para llegar a acuerdos y avanzar en la sabiduría existencial. Hasta ahora lo mas que ha dado el contacto comunicativo es para un tipo de funcionalidad pero no para la reconciliación.

Se tiende a disculpar al ser humano porque es un ser en evolución, imperfecto e inacabado. Es cierto es un sujeto incompleto, con faltas deficitarias fundamentales. Sus errores son múltiples y reiterados. Su potencial expresivo no es tan fuerte como para rescatarlo de sus agujeros existenciales en los que sigue debatiéndose por cuestiones primarias lo mismo que hace docenas de miles de años. Pero a diferencia de entonces en que la lucha por la supervivencia pasaba por la subsistencia, el cobijo y la reproducción como lo fundamental y tal vez lo único a parte de una leve manifestación de su presencia en la tierra, en la actualidad el hombre oculta su verdadera sentimentalidad cuando esta no es protocolaria o sus verdaderas motivaciones en sus elecciones y pactos políticas. El ser humano ha conseguido crear una gran mascarada a escala internacional. Sus dotes para el habla no se vienen correspondiendo con su valor para enfrentar sus verdades. Richard Kay[1] sostiene que, a  pesar de que el lenguaje no deja rastros fósiles directos,  puede ser indagado por otras formas: utilizando un indicador de agilidad de la lengua como músculo que adquiere una gran velocidad y precisión para el habla. Esto lo consigue examinando el canal hipogloso por el que van los nervios que mueven la lengua. Comparando muestras de homínidos, chimpancés y humanos llegó  a hipótesis interesantes. Define el lenguaje como la transmisión de fragmentos a gran velocidad. Hipotetiza que la lengua humana está más inervada porqué el nervio que llega a ella es más grueso y eso es posible no solo porqué  hay más fibras nerviosas sino porque se hallan mejor aisladas lo que permite una mayor transmisión de los impulsos. Por  el canal hipogloso, a cada lado de la base craneana pasan los nervios que controlan la lengua orgánica. Ese canal presenta un 80% de tamaño mayor en el hombre que en el chimpancé. Esas diferencias de tamaños, sin embargo, no permiten pensar un salto brusco del uno al otro, sino un proceso gradual de ensanchamiento en la medida en que la capacidad para la sustentación del habla se iba estableciendo. En los homínidos de hace 1,5 a 2millones de años el canal hipogloso es equivalente al del chimpancé, mientras que en algunos cráneos humanos de hace 200mil años son iguales a los canales modernos aunque los cráneos sean muy primitivos. El acto de hablar, en estos términos cuantitativos, supone adelantar mucho más el origen del habla frente a una opinión dominante en paleontología que la situaba más modernamente. Desde el punto de vista del canal hipogloso los neandertales presentan  una igualdad con respecto al hombre moderno. El problema de este estudio es la varianza que presenta el canal hipogloso entre individuos y eso dificulta el estudio, en particular cuando para un amplio periodo de investigación hay pocos ejemplares encontrados. Sugiere también  que en la evolución comunicativa se dieron formas intermedias como el canto, para el que se ha sugerido que da dos tipos de información: una acerca del estado de ánimo y otra de lenguaje complejo.

Posiblemente la genética no ha variado en 50 mil años y problemas actuales que presenta el hombre moderno con sus semejantes los viene arrastrando a lo largo de bastantes civilizaciones.

La condición de pertenencia a una raza o a una especie animal no es algo elegible. Los caracteres biológicos la determinan. Otro aspecto de la cuestión es si tal pertenencia se corresponde con los valores supuestos de la misma. El humanismo ha dotado de unos valores sociales y solidarios al ser humano por el empeño de una voluntad parcial  y posiblemente más lucida pero no por eso menos sesgada. Las distintas formas de teorizar acerca del ser humano, lo que era y, en especial, lo que debía de ser siempre ha chocado con lo que era realmente. Nos hemos engañado pensando que eran minorías de poderosos perversos los que impedían que el ser humano se construyera íntegramente como tal hasta que las lecciones de la evidencia han demostrado que no todos los seres humanos están dispuestos a evolucionar y que tal vez solo sea una minoría los que están en ese empeño. Eso hace que la noción de persona no sea para todos.

Mientras la población mundial en términos absolutos no para de crecer, su hominización en el sentido más humanista de la palabra no para de decrecer. ¿tú que eres humano o no humano? Podria ser una de las primeras preguntas que se haga la gente en el futuro, no para distinguirse de los alienígenas de otros planetas si no de los impostores del propio planeta colados o nacidos dentro de la misma especie pero con proyectos biográficos anti-vida.



[1] dpto de antropología biológica. University Duke (Durham,USA).Referente de las posiciones de Aiello-Dunbar

De las personas a las cosas

 

El mundo de las personas ha dejado de existir, existe el de las cosas. La denominación de persona ha quedado  para las nostalgias literarias y para ser repasada desde la conceptualística filosófica. Hasta no hace mucho un humano era por su condición biológica una persona. Ser persona era establecido como un don para el cual no había que hacer ningún esfuerzo. Esa ecuación, humano=persona, ya no nos sirve a pesar del interés del humanismo en confundir ambas palabras. La palabra tiene su multidimensionalidad y es así que se habla de personas físicas o personas jurídicas. En una confrontación interpersonal un sujeto enfrentado a otro termina por reclamarle que sea persona si quiere que continúen hablando. La condición de persona no se otorga per se, se gana a partir de una conducta consecuente con serlo. Pues bien ¿qué significa ser persona? y, otra pregunta no menos crucial  ¿quien está en condiciones subjetivas para definirlo? La persona es el humano evolucionado que dotado de inteligencia, sensibilidad, capacidad creativa pueda y sepa mantener un contacto con su entorno desde la posición del respeto y la deferencia. Eso incluye la intencionalidad comprensivo-comunicativa y el deseo de conexión y aprendizaje del otro.  Uf! demasiadas cosas para recordarlas todas. Un resumen puede englobar todo lo anterior. El atributo fundamental de ser persona es su ética.  No hay  persona si su conducta no es ética. Puesto que la ética es un complejo campo de disertación para alcanzar una definición univoca y valida a escala universal, muchos humanos no-personas se valen de este estado de no código universal para no solo campar desde sus formas de sabotear la vida inteligente sino haciendo creer a los demás que es lo único que pueden hacer.

En la historia comercial y económica humana se ha ido dando un decantamiento del valor de la persona por si misma a su valoración primera en función de los beneficios que proporciona. Es así que los comerciantes ven clientes, los políticos ven electores, los ayuntamientos tratan con contribuyentes, los policías de tráfico con infractores, los  hijos se comportan como herederos, los ciudadanos como consumidores, los compañeros de fábrica como aliados para tal o cual reivindicación, los amantes como dadivosos, los visitantes como portadores de presentes  o los viajeros blancos que visitan a África como portadores de regalos.

Quien tiene el chip de ver a los demás como un canal para obtener cosas se está a si mismo cosificando sin darse cuenta, convirtiéndose en una cosa.  Quien hace valer su importancia en tanto que canal de regalías, sin advertirlo, puede maleducar a los demás a que lo esperen como portador de objetos y no como portador de sí mismo.

La psicología del regalo como perfil de compra atencional ya ha sido referida. No es   nada grave la deferencia de traer un presente a alguien. El objeto puede simbolizar un  acto de respeto, de mimo, de amor que tras la entrega dejará un recuerdo. Su reiteración como forma de compra es lo discutible. Muchos regalos compran, implícitamente, la atención o la amorosidad del otro. Los  niños de tierna edad son acostumbrados, de acuerdo con la cultura capitalista prepotente en sociedades de clases medias consolidadas, al recibo de regalos metiéndoles en una dinámica de recibo que genera inevitablemente un sesgo: el de recibir sin su correlato de dar. La ventaja del neonato es que no conoce los códigos de intercambio y tiene la edad en la que aprender a recibir y gozar lo recibido antes de aprender a dar y gozar dando. Posiblemente, el recibo, en forma de regalo o entrega incondicional, de las cosas para facilitar la existencia o para establecer vínculos sentimentales, debería ser también la fase educativa para aprender a tomarlas cuando son necesarias. Tomar y dar es una fórmula de equilibrio en el intercambio mas razonable que la de regalar y contra-regalar. En el tomar y dar las cosas estás ahí para todos. El usuario se sirve de ellas dándole el valor funcional que tienen. En el regalar las cosas se invisten de simbología y vinculación psicológica. Todo regalo es tácitamente discriminatorio. El regalo también genera una especie de asimetría. Cuando alguien se acostumbra a reglar y de otra parte no da señales de vida se genera una especie de demanda no correspondida. Es por eso que los regalos caen en su mimo en el yo te regalo-tú me regalas como formas mutuamente compensatorias. El problema es cuando un  regalo no iguala al otro en interés ni en esmero en elegirlo. Ciertamente hay regalos que ponen en evidencia tanto a quien los regala como a quien los recibe. A aquel por elegir cualquier cosa con la que cumplir el cometido y este por tener que hacer el paripé de agradecerlo cuando el regalo no tiene nada que ver con él/ella y descubre que ha sido un solo acto formal desprovisto de todo contenido emocional. Históricamente los regalos han tratado de demostrar el valor que una persona representaba para otra. Gracias a ese cálculo la humanidad puede gozar de edificios como el Taj Majal, aunque por otra parte la historia de la arquitectura también hubiera seguido su curso porque el ser humano encuentra uno u otro pretexto para hacer sus hazañas. El objeto de amor genera en el poeta obras magníficas que de otro modo se supone no hubiera hecho, pero posiblemente su creatividad hubiera discurrido por otros cauces proyectándose en otras dimensiones personales.

El regalo no es más que una particularidad de la cosa, un significante determinado que la inviste. Sigamos teorizando las cosas como objetos matéricos e impersonales que se mueven y transaccionan a través de contactos humanos y por encima de la dinámica personal de estos. La mayoría de ellas no pasan por la entrega y por el intercambio sino por su precio en dinero y por su comercialización como fuente de beneficio tras procesos productivos más o menos calculados. La gente sigue estimándose mutuamente en una tendencia casi inercial y mecánica lo que es a partir de lo que tiene. Se da una coexistencia de discursos contradictorios: de un lado, se filosofa e ideologiza la importancia del ser por encima de la del tener; por otro lado, todo el mundo tiene lo que tiene ubicándole en un estatus social, un poder adquisitivo determinado, una recursividad. Las mentes especulativas son las que preguntan antes los datos indicativos de tipo materialista del otro (qué trabajo, qué ubicación residencial, qué medios de vida, qué coche, qué casa,…), las mentes creativas son las que preguntan acerca de sus deseos, su óptica existencial, sus haceres personales. Claro está, que una conversación son muchos temas en curso y la mezcla de los detalles de lo concreto con los deseos más personalistas se mezclan.

Antiguamente en unas partes del planeta y modernamente aún en otras, antes de contraer relaciones matrimoniales hay conversaciones inter-familiares de tipo económico para ver lo que aporta cada cual. La dote de la hija es lo que permite pagar su acceso a la familia del otro con el que se casa de acuerdo con una tradición india. Muchas formas de vida ancladas en tradicionalismos ancestrales e inveterados mantienen a extensas poblaciones en la ignorancia absoluta y en la miseria cultural. Una buena parte de los problemas mundanos no son el resultado de las estructuras económico-políticas de los países sino de las tendencias populares arraigadas en los miedos y en los hábitos inmundos tanto en el trato como en las condicione subsistenciales. Desde el momento en que un ser humano viera a otro como fuente para su beneficio o lucro la relación personal entre ambos estaba condenada y, al menos el primero, dejaba de ostentar la categoría de persona. La sociedad capitalista no fue la primera  que trató al ser humano como fuerza de trabajo haciendo de la plusvalía la  concreción de la explotación en masa, los distintos modelos esclavistas anteriores trataron a los individuos encadenados como no personas, solo que al hacerlo los protagonistas de ese trato también se autoevaluaban no siéndolo.

Los atributos fundamentales de la persona pasan por la dignidad, la ética, la sentimentalidad, la solidaridad y el entendimiento. Pero incluso una a una, esas cinco virtudes pueden no cumplirse en casos particulares sin que eso condene a la despersonación a sus protagonistas. Vivir en sociedad lleva a una desensbilización creciente-y por tanto a una disminución de la sentimentalidad-, también a cuestionar la solidaridad incondicional por los desagradables efectos colaterales perversos que viene ocasionando. También hay seres humanos que nacen, viven y mueren con dificultades fisioneurológicas para el entendimiento y no por ello dejan de ser personas o merecen el trato de tales. Nos quedamos con la dignidad y la ética como tándem indisoluble que no admite negociación. A diferencia de las otras tres que son más reconocibles éstas dos quedan en la mayor de las indeterminaciones posible. No disponemos de un psicotest que las mida como dimensiones psicológicas. Se puede medir la fiabilidad de alguien, su coherencia intelectual, incluso su sensibilidad, pero la dignidad o la ética no son medibles, salvo en relación a cumplimiento o transgresión de códigos concretos. Hasta ahora todas las tentativas por la vía del reglamento y de su vigilancia ejecutiva de comportamientos dignos y éticos no han sido científicamente seguras.

Sigamos: tenemos, por un lado, los individuos humanos con sus predicados, sus ideologías, su historia jurídica y su teoría del derecho, sus deseos, sus proyectos, sus ansias, sus sueños, sus cuadros magnos sobre derechos y obligaciones; tenemos, de otro, el mundo cotidiano de las transacciones, los tratos generados por la dinámica de las compra-ventas de las cosas y de las obtenciones en general,  los compromisos laborales, los acatamientos de las formulas burocráticas y los protocolos de relación. Es inevitable que el trato humano pase por un cierto grado de utilitarismo. Los humanos contactamos los unos a los otros porque las mismas dinámicas supervivenciales nos empujan a ello. Lo que no puede hacer uno solo lo hace con la colaboración de los demás. Lo que yo no tengo se lo pido a quien lo tiene. Lo que deseo puedo comprarlo o adquirirlo. Muchas relaciones humanas, tal vez la mayoría, me refiero a contactos puntuales, pero también a contactos que se pueden repetir como ritos, empiezan y terminan en una transacción material. Las cotidianeidades vecinales están pobladas de figuras humanas que se las conocen por el servicio que prestan, por la cosa que proporcionan, el peluquero, el kiosquero, el panadero, el cajero de la tienda, el lector de los contadores eléctricos, el reparador del ascensor. Ni siquiera accedemos a sus nombres ni ellos a los nuestros. A nadie se le deja de tratar como persona aunque solo se tenga relación con el/ella a partir de la cosa que nos facilita o que le facilitamos.

El cuestionamiento de la versatilidad de una persona como tal es cuando en unas condiciones dadas se convierte en un factor contrario a la vida y a la conciencia y a la postre se constituye en una vergüenza para la especie humana. Asch demostró, para sonrojo de todos, en sus famosos experimentos sobre conformidad, la velocidad de pérdida de la dignidad y la ética de los sujetos experimentales en una aplastante mayoría. En su experimento base, el GC (sin presión) los errores fueron de un 5%, el GE (con presión) los errores de un 33% y se alcanzó el 75%  cuando el error era  conformado por la mayoría. Presión de un grupo confabulado sobre sujeto ingenuo. Cuanto más consolidada esta una mayoría en un error el individuo excepcional que se resisten a aceptarlo mas influenciable es para abandonar su consecuencia personal. El error sistemático es tanto mas  reproducido cuanto mayor aval encuentra de la mayoría.

El mundo de las relaciones comerciales demuestra cada dia que todos los ciudadanos tienen un precio y que se dejan comprar o se venden siguiendo pautas que van en contra de sus predicados, supuestamente progresistas. Es así que, se prestan a la especulación a la escala que sus posibilidades le permiten, siguiendo los modelos que emplean grandes magnates con las suyas. Desde el momento en que el discurso referencial sobre otro es el de sus posesiones quien coloca el punto de mira en este tema es a su vez puesto en duda como analista de interés.

El contacto y trato con los demás, en su dimensión mayor es en torno a las cosas y no en torno a las ideas. Este fenómeno es tan generalizado que no mueve a extrañeza que la mayor parte de las citas sean para eso. El otro no es considerado como alguien  metido en el registro de la escala personal sino como alguien que hace de eslabón para conseguir una ventaja. Tras esto la hipótesis de la relación personal posterior queda entrecomillada. La inmensa mayoría de veces no se cumple. El contacto interpersonal con los demás  parte de proporciones bajísimas en relación al grueso de contactos humanos. El 1% de ellos pueden pasar de la transacción material a la comunicación humana. De estos, el 1% puede dar lugar a una historia de compromiso. De estos, la décima parte puede dar lugar a una relación humana a fondo con continuidad y verdades mutuas gestionadas. No es extraño que los sujetos humanos vean reducidos sus contactos más íntimos a unos pocos. 3/4 de siglo de vida adulta los puede reducir a menos del número de los dedos de dos manos, iba a decir de uno. Este pequeño arco de intimidad, como que entra dentro de la visión y  campo subjetivos, tampoco es un dato numérico fiable sobre la cantidad de personas que puede haber en relación a la cantidad de humanos. Este campo de la disertación no está suficientemente abordado por el enojo que supone y por el caos epistémico al que obliga a entrar. Se da una cierta connivencia en creer que el mundo habitado es el único posible y que sus habitantes humanos son los que son (somos los que somos) y que bastante hacen /mos en soportarse/nos  los unos a los otros. Todos los teoremas y saberes sobre historia humana y estructuras económicas y verdades ecológicas, se relativizan pasando la vida a escala doméstica e individualista.No deja de ser una metodología para reducir variables problemáticas. Casi todo el mundo, incluyendo quien ha tenido etapas biográficas considerables de revolucionario e innovacionista, traslada todo su discurso al enfrentar los problemas materiales de la existencia y relativizar el mundo de los demás como paisaje ineludible. La mayor parte de transacciones con el otro pasa por las cosas en torno a las que se mueven los contactos, sean en forma de servicios prestados, reparaciones hechas, gestiones realizadas o mercancías entregadas. Puesto que este es el patrón dominante para la mayoría de transacciones parece inevitable, lo que no significa justificable, las relaciones humanas desautentificadas. Cuando una persona es valorada como partner potencial en función de su dinero o de sus recursos materiales, se puede apostar que la relación derivada será cualquier cosa menos un relación entre personas íntegras. Como le umbral de definición sigue en la inexactitud y ahora y aquí tampoco lo saco de ella, los humanos no personas pueden creerse que lo son y el objetivo de luchar por un mundo de personas parece demasiado osado ser planteado. Es curioso que la perversión del dinero como función de intercambio para la adquisición de las cosas se extienda a la perversión de las personas por la posesión matérica de las propiedades.

Vivimos en un mundo de cosas y de personas no en uno de personas y de cosas. El orden distinto sí altera el resultado. En casos extremos un vehículo militar tiene mas valor que el soldado que lo conduce, o su arma más que quien la emplea. Es terrible pero no exagerado. Los recursos humanos son eso, recursos que son substituibles, los materiales, algunos materiales, no lo son tanto, pueden perderse definitivamente para siempre.

Afortunadamente podemos vivir sin tantas cosas y repersonalizar las relaciones en la medida que se dejen, que lo otros lo permitan pues, valorando mas la comunicación que no las tenencias o las funciones útiles que presten los demás. Es una hipótesis puesto que la misma comunicación como parámetro es eludida y la resistencia a las verdades es el primer fortín de la psique humana.

Vivir sin dinero

Vivir sin emplear dinero para las  obtenciones de las cosas

 

Vivir sin dinero es una expresion hecha que se presta a equívocos, de aquí la precisión del titulo de encabezamiento. Vivir sin dinero se sobreentiende como vivir con muy poco dinero o por debajo de mínimos; vivir sin nada de dinero, no en escasas  cantidades  sino sin ni siquiera monedas de bolsillo que permita ser utilizado para las transacciones comerciales cotidianas es otro asunto completamente distinto. También es muy distinto vivir en régimen autosuficiente en una zona rural con animales de granja y huerta a vivir en una gran ciudad sumergida en el ajetreo. Examinemos la hipótesis de vivir con dinero 0 en la sociedad capitalista actual frente a la idea generalizada de que esto es totalmente imposible. Tomemos un dia cualquiera en una ciudad cualquiera una persona cualquiera que, harta de estar encadenada al consumismo, llega a la conclusión que tomó Eidemarie Schwermer, psicoterapeuta ex funcionaria alemana de Dortmund, que decidió retirarse de su profesión en 1996 por un año para vivir sin dinero y luego la prolongó por mas años, autora de Mi vida sin dinero. Antes de tomar esa decisión había creado una asociación de intercambio. Muy bien a partir, de hoy empieza, para nuestro personaje imaginario, el momento estelar para vivir sin dinero. Seguiré redactando esta hipótesis poniéndome en su lugar: No tengo cuenta corriente, no tengo tarjeta de crédito, no tengo sueldo ni pensión alguna, no tengo ni quiero monedas, no vivo a expensas de nadie que pague por mí cada cosa y he de enfrentarme a un montón de situaciones que antes las cubría con mi potencial económico. He de subir al autobús, me detengo en un snack a tomar un té, tal vez me apetezca el sábado ir al restaurant, quiero conseguir una revista, he de comer, y asi un largo etcétera de cientos de obtenciones de las cosas. Episódicamente, intercambiar algo por un servicio o por otro objeto es una experiencia puntual que quien más o quien menos puede hablar de ella. Se puede dejar el reloj en una taquilla de la estación de tren como prenda para obtener un billete que se pagará al dia siguiente o un documento de identidad, o donar algún objeto sobrante del bolso por conseguir alguna otra cosa necesaria para continuar. Pero eso es muy diferente a adoptar el criterio por sistema de vivir sin dinero, sin nada de dinero. La vez que lo hice –esto es de verdad- duró entre uno y dos meses, pude hacerla porque tenía mi alacena llena de alimentos. Cuando fui a tomar un café con leche a un bar restaurant cercano de mi casa de campo (por aquel entonces todavía tomaba café) puse fin a aquella experiencia puesto que lo pagué con monedas. Vivir sin dinero desde luego es posible, basta organizar la logística personal de vida con ese criterio. Otro tema es vivir sin dinero en sociedad con las interacciones y transacciones ordinarias d cada día. Dentro de esta elección hay dos  maneras ejecutivas distintas de hacerlo  según el radio de acción. Es distinto elegir vivir sin dinero manteniéndose dentro de una zona vecinal en la que todo el mundo conoce a ese héroe o heroína y le da respaldo, a hacerlo extralimitándose a ella y moviéndose por otras zonas que no tienen la menor referencia de su elección.  Me centraré en la versión del que adopta el criterio, por ideología, convicción e iniciativa alternativa de vivir sin dinero pero sin renunciar a sus placeres ni a sus dinámicas fundamentales como la comodidad, viajar, la comunicación y un nivel tirando a alto de actividades.

La sociedad infraestructural actual de los países, en particular los más ricos, proporciona una vastedad de recursos por los cuales no hay que pagar nada o muy poco: las duchas y saunas de los centros deportivos, las bicis urbanas sin coste para desplazamientos dentro de perímetros municipales y los reciclajes directamente de las cosas tiradas en las basuras. Lo que sujeta a un ciudadano a la cadena de consumos y de pagos altos que le sujeta a la vez a su condición laboral a perpetuidad por conseguir el dinero que pague todo lo demás es, básicamente, su condición de propietario. Ser propietario, sea de una finca o un inmueble o de un pequeño apartamento, significa estar pagando siempre los gastos que genere aunque no se use para nada: mínimos por el equipo de la toma eléctrica o teléfono, gastos de comunidad vecinal, contribución al ayuntamiento. El ciudadano ha sido reconvertido en la sociedad contemporánea en una fuente a la que recargas de impuestos. Basta tener una nómina para tenerlos que pagar.  Escapar de todo este proceso pide además de abnegación  una inteligencia fuera de lo común y una virtud personal que raramente alcanza alguien. Para cuando una persona opta por esta radicalidad las otras que simpaticen con su causa y que acepten entrar en una dinámica de trueques con ella, sin pasar por la relación monética, no dejaran de ser los otros que no han sido capaces o no han querido serlo para dar este paso hacia la excelencia personal, en el supuesto de que vivir sin dinero sea eso, hacer una vida excelsa. La persona desdinerada a su voluntad puede vivir esta vida en tanto se pone al margen y en contra de los parámetros dominantes del vivir colectivo y en tanto encuentra el respaldo colectivo de personas que simpaticen con su manera de hacer. Es así que puede cambiar su poema por una milanesa en un establecimiento de comidas o conseguir alojamiento por una semana encasa de alguien a cambio de limpiarle el jardín o simplemente recorrer por años casas ajenas que prestan su hospitalidad por razones de amistad, curiosidad o adhesión al héroe. Esa capacidad de acogida del otro permite que el desdinerado no gaste dinero, efectivamente,  sin olvidar que sus anfitriones lo pagaran por esa persona porque sí son propietarios y consumistas y están encadenados al proceso general de gastos.

Es difícil pensar que el comportamiento desdinerado se pueda transpolar a tal escala que un porcentaje cuantioso de una ciudad lo pudiera hacer. El estado ya se ocuparía de decretar no tener dinero como un delito. No es que no sea posible una sociedad hipotética sin su manejo, si no porque este modelo vigente no lo va aceptar. Una sociedad desdinerada implicaría/rá una persona renovada que haya superado su rol de especulador dentro de un sistema que promueve el enriquecimiento  económico por encima de la dignidad personal. A título individual el sujeto desdinerado puede seguir su itinerario que podrá ser perfectamente confundido con el de un indigente o un limosnero a primera vista, aunque la diferencia con estos comportamientos será crucial. El desdinerado no aceptará dinero alguno sino que impondrá el intercambio de energías mientras que aquel se pondrá en la posición de sólo  recibir ayuda. El desdinerado seguirá el eslogan de tomar y dar ya que el mundo y la naturaleza suelen proporcionar mas de lo que se necesita y en realidad el problema económico mundial es más el del superávit que el de la escasez a pesar de que la organización de las distribuciones condena a la miseria a unos y al enriquecimiento desmesurado a otros.

Vivir sin dinero, sin un céntimo literalmente no impide el movimiento ni la comida. Basta hacer autostop o hacer continuas transacciones con los demás, proponiendo cubrir una necesidad propia a cambio de una ajena. Te cambio dos clases de mi idioma por una del tuyo y una comida, te escribo un artículo por el alojamiento para esta noche, trabajo en tu oficina por unos días a cambio de que me pagues el vuelo al siguiente país al que voy. Y así sucesivamente. Está claro que la energia que obliga a desplegar la elección de vivir asi no permite el estancamiento, continuamente hay que idear y diseñar el día inmediato con un sobreesfuerzo extra que no permite tan fácilmente la relajación. Si bien tener dinero con el que pagar el confort y la seguridad mantiene encadenado a la víctima que lo tiene, pasando a ser su juguete (la persona es  la prolongación del dinero y no al revés), no tenerlo no evita la falta de seguridad. No saber donde dormirás mañana o donde comerás no es precisamente lo más segurizante que hay. Pero sin duda elegir prescindiendo de tener un poder adquisitivo implica vivir teniendo la alternativa de tener un poder recursivo. Mucha gente con menos nivel económico en cuanto a ingresos contantes anuales realiza más actividades y demuestra tener más habilidad recursiva para acometerlas. Desde el punto de vista de los ministerios del trabajo lo fundamental es la creación de puestos de trabajo en el marco industrializado o en otros sectores sin advertir que el puesto de trabajo es una idea que remite a una propiedad de unas coordenadas para las que no todas las personas están dispuestas por no sacrificar su libertad y no por eso dejan de trabajar por libre. Para los estados las iniciativas extraoficiales y espontaneas son sospechosas. Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra dijo Antonio Gala descalificando  involuntariamente al nogal.

Proponerse vivir sin dinero y conseguirlo es una forma de poner en ridículo a todo el sistema económico basado en la acumulación de capital, en el ahorro y en el terror permanente a no tener nada. Las que conducen y arrastran  el mundo no son las máquinas sino las ideas dijo Víctor Hugo. La idea de vivir sin dinero es altamente seductiva; una idea, que en la práctica, se experimenta periodos breves de la vida cuando la energia física es superlativa y no se tiene miedo a nada. La fuerza  ejemplar de Eidemarie   es la de su edad, no fue una elección caprichosa de juventud  sino la de una persona  de edad, en una etapa biográfica en la que se supone que el sentimiento de inseguridad aumenta. Demostrar que no es así o no tiene porque ser así ya es extraordinario. Otro asunto es que el desdinerado pueda llevar consecuentemente su elección hasta el final, ya que su cobertura social, las personas que la quieren y la admiran no van a permitir su deterioro o que le falte lo esencial. Desde otro punto de vista, el de la indigencia, hay no poca gente que se pasa la vida de transeúnte de acogida en acogida pro albergues no gastando nada, lo que no quita que no generen gastos a la comunidad.

El valor fundamental de vivir sin dinero es el de demostrar que es posible en una sociedad que lo pontifica e idolatra tanto. Estrictamente el comportamiento desdinerado no sería totalmente exacto si no fuera cambiando de situación ubicacional o geográfica de tal manera que obligara a una renovación permanente del trueque entre desconocidos, La  permanentización ubicacional permite un colchón solidario. En otras épocas otra gente ha hecho esta elección y ha vivido (Manfred en la costa da norte gallega o los gurús con su cuenco vacio esperando ser llenados en el Himalaya). Sí, vivir sin dinero es posible, aunque hay que valorar las renuncias que implica o lo que se deja de hacer que se quería hacer por no tenerlo junto, claro está, a sus ventajas: dejar de ser cómplice del sistema al no pagar los gastos de tantas acciones no éticas.

La vía ética periodística

 LA  VIA  ETICA  PERIODISTICA.

INTERRELACION   ENTRE DEMANDA   INFORMATIVA   Y CALIDAD  DE   SU  OFERTA .

 

 

El lenguaje es la simbolización  fundamental de todo  pensamiento.             

 

 Tras el uso de cada palabra determinada reside una cosmovisión o un elemento que conecta con ella. No cabe el error semántico atribuido a un desliz. O no pueden ser disculpadas las equivocaciones expresivas en lo que adjetivaciones se refiere. En realidad  los límites lexicales ya vienen determinados por  criterios conceptuales preestablecidos. Cada palabra como elemento simbólico está revelando la naturaleza del pensamiento de su usuario.

 

Los adjetivos de tipo paternalista-comprensivo en el discurso periodístico encubren un grado de incomprensión de lo esencial del tema tratado. Una larga tradición de reportajes sobre  la jet set  priorizan el tratamiento de la imagen dentro de las relaciones sociales a las leyes que mueven éstas.

 

 La prensa del corazón y su abundancia en  los elementos de  superficialidad de los protagonistas, construye y mantiene todo un léxico  servil  a una galería de personajes dados. No extraña pues  que los profesionales del medio se vean contaminados por su propia tradición descriptiva en el momento de abordar e integrar noticias sobre un  tipo deportivo al que no están habituados y se sometan a una doble interferencia: de una parte  el rendimiento de tributo a las excelencias de personalidades -el uso y abuso de la Infanta Cristina- y de otra, la presunción apriorística  de que unos campos de actividad habitualmente ocupados por  personas no handicapadas, requieren de un plus de animación para ser desempañadas por personas handicapadas. El periodista bien intencionado  no puede evitar la exclamación de un redoble de ¡muy bien! ante logros de superación física y deportiva en quienes en principio tienen mas limitaciones de movimiento para realizarlo. 

 

 En cuanto a lo primero, el recurso a las personalidades, hay un claro fondo de interés editorial. Hay nombres y personas que por su sola mención despiertan intereses de compra. Hay públicos seguidores de personalidades, estén donde estén y hagan lo que hagan. Fenómeno éste  que indica de plano que el estilo o estilos periodísticos son a su vez  una representación que colma una clase de gustos  de los consumidores de noticias. Es cierto que  hay expresiones netas diseñadas por el periodismo y “traspasadas” a los usos de calle, pero no lo es menos que el periodismo toma gustos propios de expresión arraigados  popularmente. Un tema anexo, es  el estilo periodístico de formador de la ortodoxia gramatical.

 

Que con sus reiteraciones, conscientes o no, acaba por incorporarse a unos tipos comunicativos discutibles. Fenómeno análogo al  de los discursos políticos hablados, cuyas reiteraciones públicas contribuyen, conscientemente o no, al empobrecimiento general de la literatura oral.

 

 El periodismo en general prioriza el hecho referencial por el cual tiene rol y razón de ser, a los cuidados y leyes  que los imperativos de la comunicación verbal y escrita, son exigidos. Pero obviamente los extremos perfeccionistas sólo conducen a purismos inviables, ante los que, comparativamente, resulta más operativo otorgar mayor función a un hecho en sí mismo que al modo de  representarlo comunicativamente. Esto remite a la vieja controversia fondo-forma, destino-vehículo o contenido versus conteniente. La interacción entre ambos elementos es obvia, lo uno no puede ser concebido sin lo otro, pero también es cierto, que toda elección del modo o medio está ya configurando el  concepto. 

 

Cada diseño personaliza un estilo. Y en términos  de comunicación de los mas media, la elección de títulos y subtítulos como preeminentes y prominentes está ya condensando no solo el restante de la información  sino sobre todo su estigma valorativo.

 

Desde los tiempos de los grandes periódicos y de la divulgación del concepto de opinión pública (eufemismo que encubre  los poderes de manipulación  para el cambio de las tendencias de opinión en la sociedad) hasta la actualidad, ha variado  la noción de lo que es periodismo. Tanto como la de manipulabilidad de la opinión pública. La categoría de que todo lo escrito es cierto o la versatilidad de algo por el hecho de su multicopiación han pasado como nociones caducas. Cierto que un segmento de la población sigue confiriendo importancia a un hecho, una nota de sociedad, una opinión, por el modio de ser vehiculizado. Las frases sufijas de “lo han dicho en tal lugar” o “lo he leído en tal sitio”, son protocolarias de valor e indicativas de una disposición arraigada de supeditar lo objetivo a la impresión subjetiva. Pero en general los consumos culturales y el aumento de ejercicio de la capacidad de crítica, confiere al público elementos de selectividad, que años atrás, no hubieran sido tenidos ni siquiera en cuenta.

 

 La interacción de estos dos bloques de factores: el de la oferta de noticiables, los medios, y el de los seguidores de aquellos a través de éstos, va configurando la calidad de la oferta. Es obvio  que  cualquier medio de información, a no ser que esté movido exclusivamente por motores ideologicistas, no  se mantendrá en los cauces de una literatura impresentable y deformacionista, si  decrece sensiblemente la demanda de ella. La prensa obedece al marco de las leyes de mercado, donde como cualquier otro producto, mantiene el espacio en el que está ubicada, en tanto satisface unas necesidades por las cuales se paga un costo razonable.

 

 Si deja de cumplir éste rol esencial, lo lógico es que muda-pero ostensiblemente-pierda poder competitivo y hasta peligre vehículo distintivo de difusión de noticias. Lo que explica la permanencia de unos determinados medios con sus correspondientes léxicos es también, ésta demanda de pedido. Lo uno se explica y justifica con lo otro, aunque por mucha demanda que haya de un producto, nada puede defender  un producto si raya lo nefasto. 

 

 ¿Como determinar qué factor pesa mas en la sutileza de esta interrelación?  Los índices de audiencia miden consumo cuantitativo y si no precisan estimaciones de calidad, los ofertantes de producto pueden continuar creyendo que cantidad es igual o equivalente a otorga. A menudo, el consumidor no tiene otra elección que elegir un producto dado porque sencillamente no existe otro de aquella categoría. También en prensa escrita, el deseo de obtención de noticias pasa  por recurrir a los medios disponibles a pesar de su falta de calidad, no pocas veces.

 

              El lenguaje paternalista  sería  pues una simbiosis entre lo que el público lector ya espera y el poco esmero del profesional de la noticia en trabajar lenguajes  y contenidos alternativos.

Difusión de la idea

Del pontificado de los autores a la  circulación de las ideas.

Un/a autor/a es un creador de actos de significado. La significación es un atributo esencial aunque  no exclusivo que caracteriza el acto de la creatividad. A un autor se le debe su originalidad, su ingenio, su iniciativa y su coraje en la innovación. En tanto que genera ideas a partir de textos y fórmulas de difusión tiene una paternidad indiscutible a cuyo reconocimiento tiene derecho. De todos los delitos, el plagio debe ser uno de los más mezquinos.  ¿Qué se puede esperar de alguien que hace creer que   es suyo lo que hizo otro? Si falla su honestidad en este, falla todo lo demás. Su fiabilidad se reduce a cero.

Por lo visto hay gente que no le importa en lo mas mínimo hacerlo y copia a rabiar con tal de mantener su puesto en el mercado. Pasa en todos los campos y no solo en el del saber o en el de las ideas. Un tipo de pintura originaria de una persona se convierte en un estilo que comparten otros cientos de arribistas por el solo hecho de comprobar que es un estilo que funciona y que se vende. No digamos en el campo de la artesanía donde las formas de objetos  más vendibles pierden su autoría de origen para pasar a ser un estilo ofertado por todos. Las tiendas vecinas en determinados tipos de barrios comerciales de artesanos son cuevas de impostores tácitos en las que venden reproducciones hasta la saciedad de lo mismo sin que sus vendedores ni siquiera estén implicados en la producción de todos estos trabajos. Bien pueden ser tratados como barrios de la indecencia a pesar de que los visitantes en masa no dejan de recorrerlos para comprar los souvenirs con lso que atestiguar que han estado en aquel hito geográfico del continente o del mundo,

  No es tan distinto lo que pasa en literatura o en creación intelectual. El periodismo que es la literatura mas difundida, tiene un estilo inconfundible en tratar las noticias, .de tal manera que lo que escribe un  reportero es tan parecido a lo que dice otro que el hecho de que pongan su nombre es lo de menos porque es lo que menos se recordará.

 El problema de los estilos no es tan grave, el de las ideas merece una atención específica. Tomar una idea y hacerla propia es completamente distinta a reproducir una frase en circulación sin citar su autoría porque no se conoce pero dejando claro que ya estaba en circulación. No es nada elegante atribuirse ideas o textos de los demás sin ser de la propia elaboración. Para que eso no suceda hay organismos y leyes que protegen los derechos de autor. Esos derechos también pueden tener una compensación económica.

El derecho de autoría, que está perfectamente justificado desde el punto de vista de la autodefensa ante el plagio, se convierte en una amenaza contra la propia autoría cuando impide la libre circulación de las ideas, y el desarrollo de la creatividad intelectual. No solo es un atentado a la libertad de pensamiento, puesto que el pensamiento propio se nutre de ideas ajenas, sino contra el mismo autor que prima la fosilización en su podio a la contribución a la cultura general.

Una idea que tiene valor en si misma se puede y se debe activarla indistintamente de su fuente-origen. El agua que nace en las montañas de un país se bebe en las mesas de los hogares de otros. Determinados derechos para el uso de determinadas ideas es tanto como impedirles su paso a través de las fronteras. Royalties y patentes con pagos a perpetuidad por diseños tecnológicos descubiertos por otros tiene un punto de exageración cuando permanentica un derecho en contra de la aplicación de la idea o invento conseguido. Pero incluso en el campo de la tecnología parece razonable que los años de investigación de un diseño se vean compensados por el pago de unos derechos para su uso traspolado y exportado a otras geografías.

La idea es algo distinto. Es un objeto etéreo no un artefacto físico, es una opinión, parte de una disertación, un análisis. La idea queda encadenada a un entorno que la estimula. Tras una conversación los hablantes se encuentran estimulados a seguir desarrollando las opiniones que se han manifestado en la conversación en un estado embrionario. El autor de tesis puede afirmar: ésta idea es mía pero no, ésta idea no puede pertenecer a nadie si no me paga por ella. El propietario de una mina, de una fuente, de una gasolinera o de un almacén de productos de comida sí puede hacerlo. El diseñador de un logo vinculado a una empresa también, pero una idea en el puro sentido de la palabra como parte de la discursividad general no. Desde el momento en que se participa en una conversación se exponen ideas, parte de las cuales ni siquiera estaban previstas por parte de lso interlocutores en el momento de iniciarla. En tanto que son fuentes de enunciados van a pasar al campo de la difusión por la vía auditiva del interlocutor. Dependerá de la ética personal de este si se las apropiará sin mencionar su fuente origen, su autor legítimo o no. Lo mismo se puede decir del texto escrito. En principio tomar una idea ajena y hacerla pasar por propia desacredita a quien lo hace. Puesto que en el mundo de los consumos masivos, a mucha gente no le importa lo más mínimo auto desacreditarse porque nadie va a averiguarlo o va a reprochárselo pasa lo que pasa. En unas formas correctas de habla y de ensayística se citan los orígenes de las ideas en la medida en que sea posible hacerlo.

No se trata de pontificar a lso autores por sus ideas. Lo primero que a un autor le toca aprender es que puede sobrevivir su idea pero no tiene porque hacerlo su nombre. No es tan grave, el nombre remite al narcisismo personal, la idea al usufructito de la inteligencia humana.

Nos encontramos con que de un lado las ideas legítimas de autor tienen que ser reconocidas como tales, de otra no pueden ser patentadas para imposibilitar su libre desarrollo después. El escándalo de Microsoft va por ahí. Cada usuario que necesita usar sus productos tiene que pagar lso derechos de autor específicos. Seria como el agua que tiene un surtidor en cada cuarto de baño del mismo domicilio tuviera una factura distinta duplicando la anterior por tratarse de fuentes diferentes de uso. Desde el momento en que hay un saber en una oficina (y un soft es un saber empaquetado) todos los ordenadores o usuarios informáticos pueden emplearlo sin tener que pagar el derecho por repetido en cada acceso. El hecho de que no lo haya entendido Microsoft ha catapultado otros programarios de libre autodesarrollo como Linux. Desde el momento en que una idea está en circulación puesta así por las plataformas de edición que sean cualquiera que acceda a ella pueda hacerla suya y reelaborarla si le parece correcta o tomarla como pretexto para criticarla. Basta que diferencie cual es el material inicial y de quien y cual el colateral o generado a partir de aquel. Forma parte de la elegancia citar las fuentes, también que las fuentes no se conviertas en grifos clasistas para dar de beber solo a los que pagan.

Picteto ya aseguró que la nobleza del hombre procede de la virtud y no del nacimiento. La persona dotada de capacidad intelectual para hacer proposiciones dignas, inteligentes y válidas para la historia de las ideas y de las letras puede tratar de vivir de ese oficio y vender sus trabajos, lo que no puede pensar es que las ideas las puede controlar como lso productos de su parto y darlas a cuentagotas asegurando un beneficio personal. Una idea patentada es una forma de vetar el paso a otro investigador o pensador que la ha estado pensando también  por su lado. Alfred Russell Wallace escribió en 1858 a C Darwin desde las Molucas donde le expuso  la misma conclusión a la que éste  había llegado. Para la historia de las biografías la tesis de la evolución tuvo por pater a Darwin mas que a Wallace, pero eso es simplemente el que llegó primero a los puntos de distribución del libro, para la historia de las ideas es secundario si fue uno u otro, porque el valor estaba, está, en la idea misma. El autor pontificado es una especie de ser beatificado por los cánones de las letras universales. Modernamente, se puede cerciorar que empieza a haber buena literatura y ensayística fuera de los soportes de papel, de revistas y libros, circulando por la net vinculada a autores desconocidos, o de nombres no reconocidos en la industria editorial. Es cuestión de tiempo que la gente deje de comprar libros, a no ser que sean tirados de precio o de saldo, y haga pasar la mayor parte de sus lecturas por soporte digital con los motores de búsqueda de temas concretos en el ciberespacio. Colgar algo en la red y decir, ey, esto es mío es tan extraño como invitar a alguien a comer a casa y cuando se lleva algo a la boca decirle: no lo hagas intruso, esto es mío, no te lo comas, devuélvelo al plato.

El nuevo libro de la vida

Hay un poderoso deseo inconsciente en el ser humano que le lleva a tratar las cosas en singular. Desea inconteniblemente encontrarse con una y solo una verdad, hacer una y solo una especialidad, vivir en un lugar y solo en uno, tener una pareja y solo una, creer en una historia y solo en una. El  problema del singular está arraigado en las formas expresivas. Es así que se habla de ciencia, pensamiento, religión, amor, sentido, razón cuando en realidad subyace la presunción de que existen pensamientos, ciencias, religiones, amores, sentidos y razones. La primera reivindicación en los debates es el de pluralizar el concepto con el que se trabaja extendiendo el abanico discursivo a otros elementos de la realidad tratada que han sido excluidos, marginados o lesionados conceptualmente. Teniendo esto como premisa, la denominación del libro de la vida tiene algo más de eufemístico y de eufórico que no de convicción ni posibilidades reales. El libro de la vida es una forma poética de recurrir a la noción genérica del saber humano, del saber destilado por todos los humanos, del conocimiento intrínseco de la humanidad destilado a partir de sus experiencias y su continua producción de anécdotas. Sería o es el libro que contiene todo lo esencial, seria el libro de la ética, el libro de las verdades imbatibles, de los axiomas fundamentales, de las sentencias universales. Las experiencias de tener un referente único al que acudir han generado condiciones para e l dogmatismo. Cuando una sociedad o un pueblo tienen un único libro se puede apostar, tarde o temprano, que esto solo es motivo suficiente para generar problemas. En uno de los boulevards principales de Niamey hay un cartelón en medio de los carriles que reza: allah, unic dieu, Mohamed, notre profet, le coran notre livre. No, no hay un solo libro, ni un solo destino místico, ni un solo guía espiritual para expresar el pensamiento y los contenidos de la naturaleza del mundo, pero en cambio sí hay un interés muy poderoso por parte del poder que quiere controlar una sociedad unificando en sus presupuestos a las masas que hay bajo su dominio. No es porque si que la leyenda vertebrante de los pueblos se resuma a una frase simple que pueda recordar todo el mundo y decirla de carrerilla. El libro de la vida es algo mucho más complejo, es el libro de los libros, la enciclopedia multivinculada internamente y en permanente expansión. Hoy día la sutilidad de la escritura no pasa por detenerse a explicar cada palabra usada, cada nombre citado o cada concepto mencionado, sino vincular cada una de estas cosas de las que no se sabe lo que es o de las que se necesita saber mas al capitulo que hable expresamente de ello.

Las posibilidades internáuticas están incidiendo en nuevas formas de escritura y de elaboración. Determinan tanto la manera expresiva concreta como la misma metodología. La elaboración deja de ser un proyecto individual para convertirse en un proyecto colectivo aunque no sea exactamente un plan de grupo que se reúna para ponerse de acuerdo en el mismo. Autores desconocidos y que no tenemos porque conocernos nunca ni siquiera conocer nuestros nombres formamos parte de un gran proyecto tácito de escribir ese gran libro para todos, cuyo formato ya no pasa por las páginas de papel ni por un tamaño determinado. Se trata de un fondo de recursos en distintos registros literarios en permanente crecimiento. Es la plataforma que permite juntar tanto los nombres más destacados de la historia de la ciencia y del pensamiento como los nombres absolutamente desconocidos o nuevos que también forman parte del saber aunque no hayan recibido los honores al respecto.

La posibilidad de construir un saber más que unificado unitario respetando sus márgenes de heterogeneidad es como acabar con los baluartes territoriales de la privacidad y especialmente de lso derechos de autor que explotan el saber no por el valor del saber en si  mismo sino para sus beneficios. Uno de los grandes déficits humanitarios es su error capital de la venganza y de los distintos odios reactivados para desmarcarse los unos de los otros. Alberoni en su lectura de Nietsche encuentra como éste atribuye la infelicidad humana al espíritu de venganza y esta es el odio del propio pasado. Que el tiempo no pueda caminar hacia atrás es el gran agravio dice Zaratustra: aquello que fue es la gran señal que la voluntad no puede mover.

El gran campo de la edición internáutica en el que tantos estamos esperanzados como la sede gráfica de una nueva conciencia universal: la ciberconsciencia, deja atrás los tiempos en los que la gente debía exiliarse por motivos de sus elaboraciones non gratas a los poderes constituidos. Marx fue a París, huido de Alemania porque fue perseguido por sus ideas. En Paris contactó con Friedrich Engels también huido. La historia del pensamiento humano es un proceso continuo de desplazamientos y movimientos no elegidos determinados por las circunstancias. Otros prefirieron no continuar huyendo como el suicida W. Benjamin que puso fin a sus días en Port Bou.

Aunque no se puede afirmar que internet esté consolidado totalmente como la gran democracia electrónica a escala internacional (hay países como China que persiguen a sus autores por supuestos delitos de opinión y otros países que no permiten las conexiones a la gran telaraña de los datos) es la alta tecnología por la que podemos y debemos apostar todos quienes confiemos en el potencial del ser humano para ser algo más brillante y mas humano de lo que viene siendo.

Este gran libro no se escribe sin errores y sin la necesidad permanente de la corrección y la readaptación de los datos (noticias e impresiones de los actos de vida y los acontecimientos de los países y de las gentes). Desde la colaboración tácita individual de cada cual con su crónica no hay siempre una suficiente visión de conjunto. Un nuevo tipo de síntoma se ha generado junto a las dinámicas creativas: el de esperar ser leído y no leer.

Cabe esperar que la instrumentación de las webs y del conjunto de las plataformas digitales irá permitiendo interconectar blogs en sus puntos temáticos y no solo como promociones recíprocas. Eso hará de internet el gran instrumento auxiliar para la vida intelectual y la vida práctica, en particular cuando cada persona, viajero, ejecutivo, escritor, lector o polemista pueda consultar y contrastar cualquier cosas desde su terminal portátil.

El materialismo tergiversado

El materialismo como concepto tergiversado

 

 Distinguir lo que es el materialismo limitado a lo superficial del consumo y de la tenencialidad de objetos de lo que es el materialismo como filosofia del desarrollo de las cosas a partir de sus contradicciones inherentes. Ciertamente el paso del  tiempo y de los debates barrerá la adscripción a un término tan cargado de connotaciones distintas.Los términos descriptivos de conceptos son también entidades en evolución, tanto como los constructores que  están encargados de expresar.Su caducidad los hace insostenibles y el rigor de la dialéctica expresiva y del análisis comprensivo los aparta para llenar o tratar de llenar su carencia con otros nuevos que haga más optimo la vehiculización del viejo concepto.En la historia de la filosofía un seguimiento longitudinal (a través de los tiempos)de los conceptos que la mente humana va anunciando y un seguimiento traversal (a través de su exposición en escuelas y corrientes coetáneas)puede dar cuenta de una permanencia de lo intelectual y una recurrencia de unos estilos a través de los cambios situacionales. Antes de colocar en períodos de renascencia la superación del geocentrismo por el heliocentrismo y del teocentrismo por el humanismo, ya se pueden rastrear tentativas de investigación en esos campos prohibidos y postulados herejes pero ciertos a favor de concepciones humanas versus a las divinas de la interpretación de los ordenes de las cosas.

 

El materialismo  como posición interpretativa de la material, y lo material como eje de construcción y  de deconstrucción de los procesos es anterior al marxismo que lo hace suyo.Su descrédito viene de la retracción  de la metafísica y de las corrientes prodivinas de buscan explicación en lo lejano de lo cercano.Desde el materialismo la lógica interna de cada realidad próxima  guarda una conexión con la lógica de otras realidades distantes  no solo alejadas por la distancia topográfica, sino también por la distancia conceptual y cósmica.

Pero el  universo materialista no queda circunscrito en lo evidente y en lo medible.Mucho menos cuando los instrumentos de medición están sujetos al desarrollo de la propia investigación de ellos y a su precisión elaborada.Sino que se sobreextiende a aquellos marcos de supuestos. en este sentido la concepción de materialidad  materialismo puede abrazar no solo a la materia sino también´ a la antimateria, y dentro de aquella no solo a lo tangible o a lo aislable como partícula,sino a la onda con que se expresa. El objeto de estudio del materialismo es el desarrollo de los procesos a partir de sí mismos: de sus contenidos endógenos que por supuesto vienen retroalimentados por su interacción con las influencias exógenas.

Una concepción materialista refuerza el eje humano como dimensión ocupante y de interés central, por encima del eje no-humano, que existe en tanto se da históricamente un vertido conceptual sobre ella.Y puesto que los ritmos de lo espiritual  son constantes y continuos,su interpretación y evaluación y estudio también entre dentro de una concepción materialista, puesto que su adhesión por lo humano lo hace humano.Los productos metafísicos del pensamiento  son materializables en tanto que se objetualizan,tanto por sus tributos y rituales y usos e iglesias como grandes producciones en lo real,como en el seguimiento de sus niveles conceptuales.

 

El materialismo pues no cobija el agnosticismo como una exención del debate, ni margina las teodiceas por sus bases antianalíticas,sino que tiene en cuenta cada fenómeno:tanto los que emergen de la realidad concreta de los objetos y modelos de vínculos,como los que emergen de la especulación mental y de los miedos humanos. A diferencia de los espiritualismos,coloca el énfasis de atención en el sujeto humano y lo cita como testimonio y como acusado de su devenir histórico.

Ese emplazamiento es la convocatoria permanente a la que una visión materialista recuerda con insistencia y transparencia.algo que los determinismos espirituales posponen y esconden en aras a configurar un individuo producto,según el deseo y la palabra de un todopoderosos que está por encima de el.Para el materialismo el todopoder está en el todo orgánico y una de sus partes es la versión humana,realzada desde su pensamiento y capacidad de emularla omnipotencia.

 

 

La abuelidad

 

La figura del abuelo/a pareció entrar en crisis a partir de la familia nuclear separada de la compleja familia patriarcal en la que podían coexistir 3 o más generaciones. Biológicamente sigue existiendo de una forma ineludible pero su rol social e intervencionista en el futuro del nieto es completamente distinta a la antigua. Se ha descrito el síndrome de la abuela esclava cuando la figura materna de la persona que ha tenido un hijo pasa a ser rescatada para usarla por razones instrumentales más que sentimentales. También se puede describir todo lo contrario: abuelos/as que tienen muy claro no someterse a esa manipulación ayudando en todo lo que pueden al neonato y a sus padres sin dejar de ser ellos personas o renunciar a sus actividades. Mientras la abuela utilizada (que suele ser la figura predominante) es emplazada a jugar un rol unidireccional para ocuparse de la nueva criatura sin recibir suficientes compensaciones, los abuelos independientes no renuncian a sus vidas personales por la criatura naciente que en su crecimiento va a necesitar mucha dedicación y entrega, cuya mayor parte corre del lado de los padres. Los hay, dentro de estos, que, por vicisitudes y limitaciones severas, han optado por entregar sus criaturas a los abuelos paraqué estos se ocupen totalmente de ellos, en la crianza y educación. Los hijos de padres derivados a los padres de estos son un caso particular que merece otra atención. En principio son la excepción, pero no son pocos los hijos de madres solteras o de madres todavía niñas que pasan, en la práctica, a tener dos madres, la biológica real y la abuela, más adulta y generalmente mas responsable.

Dejando de lado esta región del tema centrémonos en la abuelidad desde la condición recibida de tal. Recuerdo la escena de una película en la que una mujer estrenada como abuela acude a la casa de su hijo (o hija) a saludar a la nueva criatura y por la llamada de  aquel que anda un poco perdido sin saber qué hacer. Tras un rato de visita le da una lección magistral volviendo la abuela a sus quehaceres y dejándolo al mando de la situación quien la ha creado o se la ha buscado. Posiblemente este es el perfil del abuelo/a moderno y no el que, como antes, llenaba de babas y carantoñas al neonato sin dejarle respirar.

 La condición de abuelidad se recibe sin buscarla a diferencia de la de paternidad/maternidad en las que, en principio, hay una implicación más directa y un par de voluntades en juego. El futuro padre suele ser informado cuando menos si no consultado para asumir la procreación como una cosa de pareja. El futuro abuelo o abuela no lo son o sería sospechosa su consulta por parte de los que van a ser padres. Más bien es al revés, la persona que tiene a su hijo/a en condiciones de procreación y se demora en tener hijos le pregunta cuales son sus planes o a qué está esperando.

Cuando la abuelidad es anunciada de forma indirecta con la noticia de un nieto en espera se disparan las hipótesis que hasta este momento estaban guardadas en alguna alacena o congelador. Desde el momento en que una pareja informa sobre el nacimiento que espera se genera un montón de conversaciones al respecto. El neonato antes de nacer ocupa un considerable espacio atencional y reflexivo en los que lo esperan. No solo tiene ya un nombre elegido que le será dado sino todo un programa de previsión. No hace falta caer en los casos extremos, casi patológicos, de antiguas generaciones que buscaban y tenían hijos para asignarles roles a priori dando lugar a sagas familiares en las que todos ejercían el mismo oficio, fuera el de monarcas o el de viñeteros. Aunque no se quiera influir en la libertad del nuevo ser por lo que hace a sus elecciones de futuro cuando sea mas adulto, desde el momento en que se incide en su educación desde el primer dia de nacer, se le  esta condicionando para ese futuro. Es discutible que la influencia empiece a partir del parto. Ya desde antes, en el modo de llevarlo, se le está influyendo por lo que hace a pautas de relajamiento o de inquietud. Recomendaría a las mujeres en estado de gracia, que se llamaba antes, que desde el mismo momento en que tienen la verificación de estar embarazas piensen en términos de ser dos. Su individualidad queda enriquecida por la perspectiva de la nueva vida que están engendrando y cada uno de los días de lso que se componga ese proceso se debe contar con el feto que se está formando de tal modo que las actividades, además de la nutrición adecuado y los auto cuidados, cuenten con eso: un horario reglado y espacios de actividad relajantes que incluyan paseos por el bosque o audiciones musicales son formas de estar ya influyendo en el neonato.

Una vez que nace las distintas figuras relacionadas con el acontecimiento, pero especialmente la parentela consanguínea se reunirá en torno a la nueva figura estelar que agasajará y dirá lo bonita que es. En segundo lugar en la escala de importancia estará la madre que será tratada de heroína por haber sabido parir tan bien y en tercer lugar, casi en las sombras, estará el padre que hizo su contribución. La mayor parte del tiempo la mamá le dará el calor a la criatura y el padre hará un tanto de subalterno. Otras figuras familiares las madres de la pareja (es decir las abuelas) o las hermanas de ella se ocuparán de pañales, ropita, comentarios etc. Los hombres, generalmente, serán lso primeros que salgan al pasillo a platicar o ver el partido de futbol por algún monitor de tv accesible. El despliegue familiar se desarrollará de acuerdo a la perspectiva del guión dominante sobre este tema.

De acuerdo con la línea biológica normal, de abuelos suelen haber cuatro y últimamente hay bisabuelos, desde que la longevidad biográfica tiene al personal haciendo de extra mucho más tiempo que en generaciones anteriores, puede quedar alguno. Los panoramas más recientes dadas las separaciones entre hombres y mujeres puede proporcionar además de los abuelos biológicos los partners de estos. Un neonato puede estar de suerte: si viven todos los padres de sus padres pueden tener además de los 4 tópicos otros cuatro añadidos si todos ellos tienen pareja. El colchón de acogida es o puede ser, comparativamente, más importante.

El cromo se desluce tan pronto cuando la condición de abuelidad en tanto que atributo biológico dado no viene separada de los valores personales, las actitudes y distancias psicológicas que hay, las rencillas o viejas cuentas nunca saldadas del todo y, en definitiva, la convergencia de universos mentales completamente distintos ante el feliz acontecimiento.

Desde el puno de visto del abuelo/a, el nieto/a representa una continuidad de su ADN, de su nombre, de su sangre como suele decirse. Se vuelca, casi por decreto, a su cariño y dedicación. Forma parte del yo extensivo. Se recibe con ilusión al naciente y se actúa de acuerdo a un rol mas o menso esperable. El abuelo no hace de padre y guarda una relajación con la crianza del crio a diferencia de cuando fue padre, más inexperto y con alguna carga de ansiedad desmedida. A parte de su relación funcional como su custodio cuando los padres no pueden ocuparse va a tener o va a poder gozar de una relación distinta, más lúdica, más dedicada a la sabiduría por encima de la instrumentación. Bien es cierto que una criatura antes de pasar a la fase del entendimiento ha de pasar por la de la estimulación y por el aprendizaje de hábitos. De hecho la estimulación es una constante que se alarga en el tiempo. A mas cantidad de ella menor madurez pero sin ella no hay evolución posible, Goethe dijo que la juventud prefiérela estimulación a la instrucción. En todo caso mientras la instrucción es más propio de tutores, padres directos y responsables el abuelo puede entretenerse en contar historias y en co-descubrir cosas juntos. Eso puede llevarle a un papel no siempre aceptable por los padres. En contrapartida cosas que le tocará hacer como dar determinadas comidas a unas horas al nieto puede que no esté de acuerdo con ellas por el tipo de plan nutricional en el que lo meten. Si hay diferencias ideológicas entre los abuelos y su hoja/a o con la pareja de este, no desaparecerán por arte de magia con el nacimiento del nieto/a sino que en el trato con este/a se pondrán en evidencia de otras maneras. Hay un conocido conflicto latente entre abuelos y la parte no consanguínea de la pareja en relación al trato con el nieto. Puede afirmarse esa paradoja que el amor que éste recibe desde distintas fuentes entra en contradicción entre sí.

La figura abuela es importante para el crecimiento, educación y objetividad de una criatura, por el solo hecho de tener unas figuras constantes a su lado con una edad biológica diferente pero también con unas formas de trato muy distintas. Ir a casa del abuelo/a puede ser igual a ir a una fiesta. En todo caso, un paréntesis dentro de la cotidianeidad.  La cadencia de ese contacto puede ser de un tipo u otro según el feeling entre los padres de la criatura  con sus propios padres. También por el lado de los abuelos quienes imponen mas su presencia.

La condición de abuelidad no transforma a la persona que lo es con unos nuevos valores que no tuviera antes. Es quien es porque era ya quien era. Puede cambiar su agenda diaria y buscarle un hueco a la nueva criatura pero todo lo que piensa y sabe de la situación previa de ella no va a variar, lo más que puede hacer es encapsularlo para que no resurja en forma de informaciones tensionales.

La figura abuela puede ser más presencial o menos dependiendo de la permisividad que los padres de la criatura permitan. Los abuelos que se imponen a toda costa tratando de dirigir la cuestión y aumentando la presencia en exceso sea positivo para nadie: no lo es para el crio en primer lugar, tampoco por la relación con la nuera o el yerno. De alguna manera estos deben permitir que el afecto de sus hijos sea incrementado por otras fuentes de afectos que tal vez no le plazcan. También desde el punto de vista del abuelo/a el amor que vuelcan al nieto/a no se detiene en el eslabón del que lo ha hecho nacer yerno/nuera si la relación anterior ya no era afectuosa. El campo contradictorio está servido.

Hay algo más: la condición de abuelidad despierta un potencial de cariño que se mantenía dormido o no reactivo ante otros acontecimientos personales, incluidos otros neonatos que nacen en la vastedad de la estela familiar en otros órdenes de parentela. En resumen, la cantidad de cariño resultante que puede manar de la figura abuela y recibir el neonato depende de la gestión de las relaciones que tienen entre sí los adultos.

Mientras el rol se regula reglamentariamente  el amor depende del código ético de cada cual y de la psicología liberal o no que se tenga.

 

El rol del abuelo/a

La abuelidad. En el futuro, segunda parte.

La condición de abuelidad viene dada por la naturaleza si la línea procreativa del propio linaje  va siguiendo su curso  ordinario. No es que una generación viva con la obligación de autogenerarse a sí misma. Cada persona y especialmente cada mujer decide, en principio libremente, adquirir su condición de procreadora y de maternidad. Sin duda la tradición y la cultura inciden en esa decisión pero también existe una pulsión psicológica, no del todo aceptada unitariamente, que lleva a esa conducta. La libertad de elección es relativa, todavía el desconocimiento excesivo de la prevención del embarazo lleva a muchas mujeres a tener hijos sin ni siquiera pensar en su prerrogativa en hacer la opción opuesta o en planificarlos.

 Una de las razones que esgrime la ideología contraria a la homosexualidad es el peligro de extinción  de la especie. Muchos de los estados modernos incentivan el crecimiento poblacional en su perímetro geográfico aunque otros han tenido que contenerlo al llegar a cuotas desbordadas. La fecundidad esta elogiada desde antiguo y las sociedades más productivas han ensalzado convenientemente la figura de la madre nutricia.

Sean las que sean las consideraciones acerca del nacimiento de nuevas criaturas, en un mundo poblacionalmente saturado y con una oferta de existencias contradictorias no exentas de dolor, la noticia de un nuevo nacimiento se espera con ansiedad y se celebra con alborozo.

 En todo el proceso previo, (alrededor de unos 7 meses, desde que queda confirmado el test de embarazo hasta el alumbramiento), desde los padres al entorno familiar, el tema pasa a ser una de las referencias continuas. El ser humano es la criatura que mas espacio referencial ocupa antes de nacer.  La perspectiva de un hijo por nacer  invita a toda una reflexión, tanto por parte de sus principales implicados en su nacimiento como por los consanguíneos y vinculados. Un escenario de abuelos, tíos, primos segundos, o hermanos, si los hay previamente, esperan el acontecimiento con anhelo y con amor dispuesto. Aunque sabemos que el amor pasa por una construcción y un proceso de intercambio sentimental, desde el momento en que la noticia del nacimiento es confirmada, empiezan a jugarse a fichas, a pensarse en planes, a repasar los roles de cada cual. La figura del abuelo/a no es precisamente la más crucial  pero está muy arraigada en la memoria popular. Su peso ha cambiado con la evolución de las tipologías familiares. Antiguamente el abuelo/a era una figura casera, presente. La responsables de les histoires du feu, las historias contadas junto a la chimenea. Una escena idílica en un tiempo campestre sin televisores donde  la escena familiar era aglutinante. Modernamente, con la familia nuclear, el abuelo vive en casa aparte y vida distinta, es posible que en una ciudad diferente de las otras en las que nacen sus nietos. El abuelo actual puede serlo con 50 o menos años de vida y con la mitad de su vida por delante con energia y planes para hacer muchas cosas. El abuelo de antes cargaba con el estigma del arrinconamiento a una edad prematura, en un tiempo biológico en que se vivía menos edad. La figura del abuelo tal vez más entrañable ponía en contacto al nieto con un mundo alejado. Actualmente hay algunas recurrencias. El medio siglo que puede ir entre un nieto y un abuelo permite a aquel entrar en contacto con cosas y experiencias diferentes de las que sus padres le proporcionarán. La suerte del pequeño se verá mejorada por tener la influencia de discursos distintos que podrá complementarlos a su conveniencia, también la de visitar otro espacio doméstico diferente, con otros objetos, con otras maneras de funcionar, con otra habla, sonidos y personas.  Para la abuela/o el pequeño ser, pletórico de energía y de novedades, reestimulará la situación, demostrará que hay una ley de vida que se va cumpliendo por encima de las voluntades.  Pero no es la continuidad genética lo más importante sino la continuidad de una historia. El nietecito es la figura, que podrá llevar más allá, la memoria de su ascendiente. Algo del orden egoico de éste puede haber en ese deseo de continuidad. Sin embargo el juego de relación se impondrá por encima de este otro aspecto más panorámico. Se ha dicho que los abuelos reconectan con su infancia a partir del trato con sus nietos, que se ocupan mas de lo lúdico que de lo educativo. Una parte de la conflictividad entre abuelos y padres de la criatura en los modos de tratarla es que aquellos, parece ser, que consienten lo que estos están obligados a reprimir. Posiblemente los abuelos, saben por tener más edad y más tiempo para la sabiduría, que la vida ya se ocupa de dar los palos correspondientes a todos los vivientes y que no es cuestión de anticipar reprimendas. Mientras el nieto va descubriendo la vida el abuelo puede ir contándole cosas de las que ha vivido, llevarlo a pasear por lugares diferentes, mimarlo de otras maneras. Está descargado del rol educativo pero será, seguramente, instruido por los padres para que no le permita según que cosas, o no se convierta en un distorsionador de su proceso.

Obviamente, la tutela y la autoridad es de ellos, las figuras abuelas pueden formar parte de la logística con la que contar y también, sin duda, del cuadro afectivo-relacional pero en la actualidad no suelen ser presencias cotidianas. Cada padre y madre con su hijo encontrará el lugar que debe ocupar el abuelo/a en la vida de la nueva criatura. Desde el punto de vista de ésta, cuanta más gente a su alrededor, mas recursos, más estimulaciones, más cariño, más variaciones de situaciones y en definitiva más oportunidades para crecer con salud y desarrollo. Siempre, evidentemente, que su entorno mantenga una entente asegurada. La primera curiosidad de la condición abuela es que una relación disminuida con su descendiente y pareja se puede ver activada por esta circunstancia. La relación con la familia nuclear, que por definición es un tipo de familia independizada de la patriarcal, no va a ser fácil cuando los nuevos padres puedan sentirse atosigados por los ofrecimientos continuos de los abuelos y, en otra medida, de la parentela. A diferencia del padre/madre que la relación con el neonato está garantizada, la del abuelo/a pasa por la admisión o no de aquellos. No todo el mundo comunica a sus padres haber tenido un/a hijo/a o lo hace con demora o no facilita el encuentro. Depende en gran medida de la comunicación previa que se haya mantenido entre unos y otros. Hay abuelos que se quedan con la demanda de que sean tenidos en cuenta como tales. Si la relación entre padres e hijos (o con las parejas de estos) se ha torcido con anterioridad eso repercutirá sin lugar a dudas a la nueva relación naciente con el nieto que, a fuerza de darse a cuenta gotas, será disminuida.

El cuadro trigeneracional puede conjuntar desde el principio tres clases de egoísmos: el del abuelo que se plantea su futuro próximo en esa condición de abuelidad pensando en su gusto por el trato (un amor consanguíneo que no deja de disfrazar  el deseo de su propio placer); el de los padres que son los posesionarios de la criatura y los primeros en disfrutarla, el del propio neonato que para su supervivencia cuantos más recursos y personas que le amen tanto mejor.

Desde del punto de vista del abuelo caben dos  posiciones, la de intentar establecer una presencia regular en la vida de su nieto o dejar el contacto a la espontaneidad (no contemplo aquí la tercera, que también se da, de renunciar o eludir todo contacto). Para la primera, si no hay un gusto por esa presencia en todas las partes implicadas probablemente, probablemente generará roces. La regularidad continuada venia dada en la familia patriarcal que en la misma casa coincidían 3 o 4 generaciones. Para las familias actuales es tanto más difícil organizarla cuanta más separación previa haya. No es extraño que los recién padres se sientan agobiados por la presencia familiar, en esa logística que se ha ido vertebrando en torno al eje de la perspectiva del neonato desde antes de nacer. Por su lado el abuelo/la abuela se puede sentir alejados del proceso de su nieto al no ser llamado/a o tan solo de muy tarde en tarde para efemérides concretas como la de los aniversarios.

Colette dijo algo muy válido: cuando eres amado no dudas de nada, cuando amas dudas de todo.  A diferencia del padre/madre, el abuelo/a se pone en la condición de amar a la nueva criatura o tener la mejor disposición para con ella pero sin tener las certezas para la relación. Tras los primeros días postparto una abuela francesa me contaba que al ofrecer instalarse con ellos para ayudarles durante una primera temporada su oferta fue rechazada alegando que la pareja y la criatura se valían por si mismos.  Ciertamente hay abuelos/as que ante la tesitura del neonato rebasan el límite de su rol y quieren hacer el de madres/padres o indicándoles excesivamente lo que deben hacer estos. No hay que descartar que se pueda dar una regresión cuando esa insistencia sobrepasa una cuota racional de disposición y ofrecimiento. Sin duda la relación con el nieto pasa por la autorización y facilitación de los padres, de los dos si es una pareja la que está. Un abuelo auto impuesto carece de sentido por mucho que alegue a sus derechos de tal. Eso era propio de familias victimas de sus abolengos y de intereses de linaje predeterminados. Las nuevas configuraciones familiares han sacado la figura del abuelo de prosternación para ser un sujeto tan activo o mas que la de los padres de la criatura. Estos también pueden confundirla como un recurso logístico y punto. Se ha diagnosticado el síndrome de la abuela esclava cuando la relación que se le permite a esta con el nieto es por razones exclusivamente utilitaristas.

Desde el punto de vista del abuelo/a, estrenarse como tal es como entrar en una segunda parte dentro de su futuro en el que ya lleva tiempo instalado. Muchos  abuelos actuales ven crecer a sus nietos y les queda tiempo biográfico suficiente para asistir al nacimiento de sus bisnietos. La vida sigue, los rasgos genéticos continúan y la posibilidad de besos y carantoñas con dos generaciones por medio alcanza un tramo importante de la historia, más de un siglo por lo corto. Depende de muchos factores que luego los hijos de los hijos, y también los hijos de éstos, se interesen por sus ancestros y averigüen qué hizo o que fue de aquella persona avejentada pero cordial que le pudo contar alguna historia y la abrazó en alguna ocasión. Pero cualesquiera que sean los factores, toda oportunidad para el contacto físico de proximidad habrá sido crucial para la base de afecto que quede para siempre.

El abuelo actual estrena ésta segunda parte de su futuro sin ser aún viejo. Algunas personas de su edad todavía tienen hijos. Saber su continuidad genética tal vez le libre de algunos fantasmas o incertidumbres con respecto al futuro de su herencia. En el fondo, sus colecciones, sus cosas, su legado verbal, le gustaría que fuera revivido en la boca de su/s descendiente/s. Conectado con la pulsión a la maternidad (un registro distinto al de la necesidad de la reproducción para la especie) puede haber una disposición a la continuidad del linaje, incluso cuando no tenga una contextualidad de clan biológico. No tiene porque tener las respuestas a esto, la cuestión es que un nuevo ser lo hace abuelo y a partir de este gran acontecimiento, el más extraordinario de todos, el de nacer, toda su percepción se afina y su teoría de la experiencia se pone a prueba  otra vez.

¿Injusticia=Violencia?

Injusticia=Violencia

Me pregunto si la ecuación injusticia=violencia es tan categórica y universal como parece. Sé que las guerras y conflictos bélicos  de hoy, incluidos los diversos terrorismos, son la consecuencia histórica de las injusticias de ayer. Sé que  las guerras y la destrucción de bienes y de personas del futuro están ya fraguadas en las injusticias irresueltas de hoy. ¿Pero cada vez que alguien mata a alguien es porque concurre la injusticia como condición previa? ¿O hay, no pocas, veces la patología  de la mente violenta que elige una víctima propiciatoria para descargar sus desarreglos psíquicos? Las guerras son los escenarios propiciatorios para que los perfiles mas agresivos y homicidas campen a sus anchas. Uno de los  ancianos entrevistados en una película de Axel Corti sobre la Wermacht  austriaca da la siguiente relevante información: los voluntarios para los pelotones de ejecución  solían ser siempre los mismos. Si hay escenarios que catapultan a las iniquidades peores del ser humano, siempre debe haberse dado este fenómeno de sacar a flote violencias soterradas, pero me temo que el grado de perversión actual es tan elevado que mucha gente está cargada de tensiones, tal vez originadas por presiones injustas,  pero que vuelcan sus agresividades contra personas  inocentes. Basta que un país entre en conflicto armado con otro para dar la oportunidad legal a que asesinos latentes ejerzan su violencia brutal contra la población a la que atacan. Un militar, desde el soldado raso al máximo comandante, es un tipo uniformado autorizado a perpetrar crímenes por los que, generalmente, no será juzgado. En toda la historia bélica son raros los casos condenados por abusos o por etnocidios. En realidad hay un límite conceptual en los mismos procedimientos de justicia internacional para juzgar a sus reos. El hecho de que puntualmente sea castigado algún caso de sadismo como el de la chica americana humillando a prisioneros iraquíes no significa que haya un interés del sistema en atajar torturas y asesinatos.

Pero la cuestión social de fondo es la permanencia de estructuras escisionistas de la sociedad que hacen que unos soporten los ultrajes y otros se beneficien de ellos. Eso puede estar estratificado por grupos de intereses o por clases económicas lo cierto es que hay distintas posiciones ante los hechos y ante las condiciones materiales de las cosas. La sociedad dista lejos de ser el sueño de la utopía y su supuesta transformación no va necesariamente a una mayor justicia social sino antes bien a sus efectos opuestos.  La injusticia es el barril de dinamita que un día u otro estalla en forma de violencia. Sí, la violencia es en muchos casos otro barril potencial a punto de estar independientemente de la bondad de las condiciones sociales. Ambos parámetros se alimentan mutuamente. Una situación social que descanse en un funcionalismo injusto tarde o temprano explotará y puntualmente irá arrojando saldos de atrocidades concretas. La psicología social puede estudiar las previsiones de estos fenómenos y el psicoanálisis sugerir el modo con el que combatir el peso de la represión pero mientras el ser humano no se libre de las presiones que le atormentan la violencia termina por ser una escapada. Distinguiremos entre las clases de violencia que surgen y no las mediremos en función de los artefactos de destrucción empleados sino según los móviles que las hayan desencadenado.

Jean Bricmont en su libro y tesis del  Imperialismo humanitario denuncia la coartada de los derechos humanos para justificar las agresiones de los países imperalistas contra otros países que no son objetivamente sus aliados. Con la falacia de la guerra preventiva esta todo el planeta atemorizado. Nadie está a salvo. El concepto no es nuevo, ya lo utilizaron los nazis para invadir Rusia en la II  guerra mundial.

La injusticia que significa el reparto discriminatorio del poder y de los recursos sea a una escala doméstica o a una escala entre naciones es lo que predetermina reacciones violentas. La violencia sin embargo es de orden distinto si es reactiva u ofensiva, defensiva o unilateral. Siempre hemos tratado de distinguir entre las luchas de los partisanos o milicianos que se armaron desde el pueblo para acabar con las dictaduras o para defenderse de alzamientos nacionales como en la época de la república atacada por lo que sería el franquismo de las violencias perpetradas por los bandos reaccionarios. La división sigue sirviéndonos aunque toda violencia con resultados de destrucción sea deplorable. Pero sigue sirviéndonos porque no se puede evaluar el terrorismo con un patrón de medición distinto al de cualquier acto agresivo en cualquier guerra. Irak, desde la invasión del 2003, es un hervidero de atentados. ¿Cómo distinguir los actos terroristas de los ataques bélicos? Mientras haya injusticia el mundo seguirá siendo un campo de emboscadas o de minas y en los estallidos la proporción más alta de víctimas seguirá siendo la no directamente implicada en los bandos, es decir, la población civil, la más indefensa.



Solidaridad psicodependiente

Solidaridad como  alienación y dependencia.

La solidaridad es un acto de fraternidad que puede generar dependencia[1], es uno de los slogans posibles que advierte de los peligros potenciales de la solidaridad mal gestionada. La solidaridad es en principio uno de los valores humanos  más apreciables. Es difícil que una persona sin la facultad solidaria pueda identificársela como alguien de la propia especie. Su gran virtud consiste en su capacidad de ayuda. Es así que la solidaridad puede tenerse como uno de los criterios estables en el registro de conductas que uno tenga. “Haz bien y no mires a quien” se decía antes. Sófocles dijo que la obra humana más bella es la de ser útil al prójimo. Esa utilidad bien puede concretar una manera solidaria de hacer las cosas. La solidaridad, sin embargo, no puede ser tratada como si de un solo comportamiento se tratara. Su sistematización en forma de cooperación desde las cúpulas de estados y de instituciones o desde iniciativas privadas como las ONGs vienen demostrando tras un itinerario de varias décadas, que los programas de solidaridad pueden convertirse en armas sutiles contra las mismas áreas que han recibido solidaridad generando un nuevo síntoma de dependencia. Esta dependencia no es solo económica sino sobre todo psicológica hasta tal punto que la solidaridad puede generar psicodependientes mentales por no decir esclavos de la ayuda. Si se quiere inutilizar a alguien, en la edad que sea de su crecimiento, basta dárselo todo sin que tenga que hacer ninguna contraprestación. Llegará un momento  en que tanta inyección solidaria se convertirá en idiocia.

A  Sófocles se le puede disculpar en su tesis, que sigue teniendo una vigencia en cuanto al universalizarse lleva consigo el intercambio de contribuciones, en un tiempo en que no había tanto conocimiento ni experiencia de los impactos solidarios. Los programas de solidaridad en su conjunto están consiguiendo una nueva forma de dominación en los países en los que intervienen.  Toca distinguir entre ayudas puntuales por catástrofes que envían a la indigencia a miles de personas de un dia para otro a programas sistemáticos de intervención desde afuera, con capitales extranjeros y sin la implicación co-decisoria de los interesados. No se nos escapa que ayudar no es fácil y que lso mismos protagonistas de la ayuda pueden tratar con efectos indeseables en sus inversiones. El hecho de la gratuidad de sus esfuerzos por los que no tienen que pagarlos directamente beneficiados en la ayuda los aliena en posturas de espera mas que los recluta en posturas de sinergia activas.

La revisión y autore4vision sobre la solidaridad está enunciando tesis radicales al tratarla como una nueva forma de colonización. El dominio de una persona o grupo cultural sobre otra u otras queda manifestado desde el momento en que el ayudado queda excluido desde los mismos programas de ayuda incapacitándole para valerse por si mismo para salir de su agujero.

No hace falta venir a África o ir a las zonas más depauperadas del planeta para darse cuenta de ese fenómeno de incapacitación del necesitado. En los países más ricos también hay y ha habido no pocas personas que se han acostumbrado a la ayuda permanente sin hacer contraprestaciones de ningún tipo para recibirla. Los estados del bienestar se han encontrado con los resultados de políticas sociales que solo han servido para amordazar contingentes de la población no para rescatarlos como fuentes de riqueza o creación para si mismas y para el resto de la sociedad. El estado -primer gendarme interesado en la sociedad clasista y en un cierto inmovilismo histórico para no pocos temas de su país- prefiere dedicar importantes cantidades de capital para asegurar la perpetuidad clasista aun a costa de desaprovechar valiosos contingentes humanos de su país que no aceptar iniciativas igualitaristas y cooperativistas. Otro tanto puede decirse del capitalismo rico frente al capitalismo pobre de los países con grandes bolsas de pobreza. Inyecta sumas de capital considerables para si bien modificar algunas infraestructuras no intervenir realmente en la incorporación de las masas para planes de creación que les autonomicen además de cambiar de chip.

Hay una concomitancia entre los indigentes profesionales de los países ricos con los indigentes de perfil constante de los países pobres. Sus proporciones son completamente distintas pero sus esperas de la sopa boba son las mismas. Aún asi cada pobre permite ser colonizado por la idiocia o no según el grado de miserabilidad que lo arrolla. La miseria creciente guarda una terrible conexión con la falta de dignidad. Quienes ponen la palma de la mano esperando recibir no saben qué con tal de recibirlo no son pocos pero aún así son una minoría en comparación a quienes no lo hacen. El estilo es distinto en cada país. En Senegal, más europeizado  y más rico que sus países vecinos, el comportamiento de los que piden ayuda es distinto.

Hay que distinguir entre el gesto solidario espontáneo que viene a cubrir una necesidad de quien la tiene que a su turno, con el beneficio de esa acción, podrá hacer otro tanto con otra persona siguiendo una poderosa ley de encadenamiento de un significante: ayudar a quien lo necesita realmente pero en una ayuda que le permita su evolución y formación y en definitiva su independencia de aquella carencia puntual; del gesto profesional y sistemático de la caridad o de la solidaridad como acciones que pretenden otros propósitos: la una ganarse el cielo y la otra reconducir capitales aunque los resultados tanto de un caso como de otra no sirvan para la libertad de nadie y, todo lo contrario, sí para su alienación. 



[1] La solidarité és un gest de fraternité que peut devenir en dependence. Es un texto que llevamso escrito en nuestra pizarra de la furgo por algunos países del Africa Occidental  a mediados del 2008.

ONGs=Capitalismo

Las Ongs que están por la cooperación y el desarrollo no suelen unir a sus planes humanitarios el humanismo crítico contra las antiguas inercias nefastas de las sociedades. Consiguientemente no luchan por otros valores alternativos, es decir  por la reconstrucción mental de la especie humana. En realidad no se enfrentan a las tradiciones, a las inercias obsoletas, a las desidias y a costumbrismos estériles. Textualmente no van a ni pretenden cambiar el mundo. No van a hacerlo. Forman parte del panorama socioeconómico y hay que contar con su presencia pero no precisamente como factores de propulsión de nuevos cambios.  Sus políticas quedan en el registro de los paliativos.  Otro asunto son las ONG que intervienen contra las leyes de un país, tales como AI. Desafortunadamente la mayoría, siguiendo una larga tradición de catolicismo militante en sus países de evangelización, se plantean el desarrollo: desde más asfaltado y vías de comunicación a más pozos, más canalizaciones o más alimentos y más escuelas. Todo ello muy loable, solo que ni siquiera la escolarización es una garantía de pautas educativas de nuevo tipo sino la reproducción de las viejas basadas en esquemas de obediencia y de ejercicios memorísticos.

Toda inversión útil deja un poso consolidado. El asfalto o una vía sólida de circulación son tan necesarios en un régimen capitalista como en uno supuesto que pretendiera una economía (más) igualitarista y un desarrollo sostenible. La objeción es que las ONGs no critican directamente los planteamientos de Estado y/o las decisiones gubernamentales en sus países de intervención. Su legalidad en ellos depende de no meterse en asuntos internos como para convertirse en personas non gratas y ser expulsados. Las ONGs necesitan justificar ante sus propias bases de financiación: desde particulares a entidades bancarias y empresas en sus países de origen que trabajan en  pos de la ayuda internacional e invierten en solidaridad. Lo cierto es que un volumen alto de sus engranajes ya se lleva una buena parte por no decir la mayor parte de sus ingresos, quedando un resto final para productos de innovación. Habría que consultar las memorias publicadas una a una para ver cual es el porcentaje de una parte y de la otra. Es sospechoso sin embargo que los propios colaboradores de ellos tengan motivos para quejarse de inversiones absolutamente impensadas tan solo para justificar gastos (una nueva versión de blanquear dinero) o pagar billetes de primera clase, o los más caros, a sus colaboradores.

La equivalencia de las dos partes de la ecuación no es ni positiva ni negativa, constata un hecho. Capitalismo es uno de los nombres del desarrollo pero sabemos demasiado bien a costa de qué ha sido  su desarrollo: miserias de distintos tipos, explotación salvaje de la fuerza de trabajo, contaminación y falta de respeto con el medio ambiente; y por si fuera poco todo esto, despersonalización en masa de la gente para tenerla reclutada tras zanahorias dadivosas u objetivos ambiciosos con los que hipotecar sus vidas, es decir impugnarlas como vidas llenas de sentida para vaciarlas tras llenar sus panzas y sus álbumes de cromos.

No hay porque poner en duda el valor sincero de las Ongs en ayudar a sus sectores campos predecididos de ayuda. Tampoco hay que poner en duda el valor objetivo real de las intervenciones: un pozo es un pozo, una instalación solar es la que es, curar a  millones de enfermos de sus enfermedades son curas reales. Otro asunto es si estas intervenciones sirven para generar procesos autogestionarios de conciencia y asunción de responsabilidades, capacidad de mantenimiento de las nuevas instalaciones donadas o las curas son para evitar nuevos brotes de las mismas enfermedades. El desarrollo existe a partir de dotar medios, pero también criterios de gestión de esos medios, para sobrevivir con dignidad y con capacidad de programa y futuro. Lejos de esto una ONG es interpretada a escala de un país como una empresa que en comparación a otras tiene una serie de ventajas fiscales que va a inyectar presupuestos considerables y que va a crear puestos de trabajo a su alrededor. En este sentido el desarrollo en el sentido de  financiación de proyectos es contante y sonante en si mismo independientemente de la voluntad transformadora que haya detrás o no. No negaremos que el capitalismo no supuso una verdadera transformación en las relaciones de producción humanas y en el contacto con la naturaleza, tampoco que en los anales de sus historia económica hubo verdaderos héroes del empresariado que arriesgaron sus vidas y sus fortunas para transformar las situaciones de los países. Con esto no se trata de disculpar a nada ni nadie tampoco de culparlo. Lo cierto es que determinadas innovaciones producidas a gran escala (el televisor o el automóvil) que en principio eran inventos absolutamente revolucionarios y favorecían algunas ventajas con respecto a la velocidad de las noticias y la velocidad física de la gente, se habían convertido ambos en nefastos. Hay algo del capitalismo a revisar y esto es los costes de su desarrollo tanto en términos de agravio a la naturaleza como de agravios a las mismas personas.

Para quien no cuestiona el sistema en su perversión potencial la equivalencia no le hace mas que reconocerle su gran contribución a la expansión del capital y de sus réditos; para quien cree que el intervencionismo solidario además del desarrollo económico ayuda a cambiar la mentalidad de los ayudados a favor de un nuevo tipo de conciencia humana está emplazado a que se le caiga la venda de los ojos.

Podemos aceptar que el desarrollo de algo tiene un valor en si mismo y su evaluación hay que diferenciarla del valor de su aplicación. La historia de la ciencia está llena de curiosidades en la intervención del hombre en el conocimiento. A menudo los científicos se han valido de las estructuras de financiación para sus investigaciones sin estar de acuerdo con sus políticas. La historia del saber esta repleto de nombres que pueden más o menos gustarnos pero de los que queda su contribución a la ciencia y no el perfil biográfico de sus vidas en los que no entramos ni salimos. Wernher von Braun[1] ,Chadwivck[2] , Classius[3], A.W. Frutkin[4], Werner Heisenberg[5], McMillan Edwin[6].

Maxwell,James Clark[7]. Michelson[8] Leslie Groves[9]Paul Hermann Müller,[10] David Sarnov[11], Crhistian Huygens[12] y Peter Kapitsa[13] entre otros miles han contribuido al desarrollo del conocimiento cientifico y por tanto al dominio del saber sobre la ignorancia independientemente de dos factores: la aplicación perversa del conocimiento obtenido  -por tanto la incapacidad de usarlo con una perspectiva ética- y su concreción en momentos para los que la tecnología o la capacidad material para gestionarla no estaba a la altura de la nueva fórmula conseguida.

Al desarrollo inyectado desde y con pautas extranjeras en países que lo necesitan bien le puede estar pasando en llegar en momentos y lugares de formas irruptivas que desayuden en lugar de ayudar a los países de recibo. El desarrollo en las metrópolis ya tiene una larga tradición de haberse cargado parajes naturales y formas de vida cualitativamente mejores que las modernas. Importar ese modelo de desarrollo a los nuevos países es quitar del hambre y de las enfermedades a contingentes de la población para enviarlos a otras clases de alienación de sus individuos y de nuevas patologías urbanas todo ello aderezado con una impresionante falta de valores humanos.

 



[1] Trabajó en los proyectos espaciales de USA q culminaron con la llegada del primer hombre a la luna.

[2] de Cambridge 1932 demostró dentro de la imabastabilidad de la sencilla teoría dual de núcleo positivo+electrones negativos en los átomos, que estos estaban habitados por una creciente fauna y floras de partículas elementales, algunas de las cuales verdaderamente extrañas. Descugrió los neutrones:partículas q. tienen casi la misma masa q. un protón pero sin carga eléctrica.Anteriorme ya se habían anticipado otras partículas como los neutrinos:partículas sin masa y eléctricamente neutrales.

[3] contribuyó a la ciencia de la termodinámica.

[4] dir.de programas internacionales de la NASA 1962

[5] fue autorizado por la Alemania nazi a explicar la teoría de la relatividad pero a condición de que no mencionase a Einstein.

[6] Relacionad ocon el sincrotón.

[7] teoría cinética acerca del escapamiento de los átomos por su movimiento rápido8es el caso de la evaporaciçón).Unión permanente entre el campo eléctrico y el magnético.Lo que implicaba la existencia deondas electromagnéticas móviles y autosuficientes.estas ondas serían identificadas con la iuz.Unificó teóricamente tres fenómenos históricamentd distintos: electricidad, magnetismo y óptica.

[8] efectuó el tipo de mediciones de la luz que no consiguiera Maxwell,demostrando q se mantiene constante independientemente de si la fuente que la provoca es móvil o no. construyó el interferómetro,un instrumento sensible q aparentemente viola la experiencia nutrida por el sentido comón y que como alternativa presentan una descripción de los fenómenos con una rotundad verdades.

[9] director del Manhattan Engineer District (projct Manhattan)

[10] químico suizo. confirmó las propiedades insecticidas del DDT

[11], el padre de la radio. Supo ver inmediatamente el potencial económico y comercial del invento de Baird. Se preguntó porque no llevar un televisor a cada casa.En la feria mundial de NY (20abr de 1939)ofreció a América el primer servicio de tv comercial convirtiendo un invento individual en un servicio de comunicación.

[12] (1629-1695).estudió el comportamiento de una onda que reverbera en todo un sistema q la contiene.

[13] físico soviético de Cambidge.Nobel por sus investigaciones de la física a bajas temperaturas que dieron origen a los superconductores.

 

Teoría y Organización

 

Existe una teoría de la organización en la que se incluye el ámbito de la psicología industrial pero no es de esto que trata la conjunción  entre los dos substantivos. La teoría en sus desarrollos conceptuales ocupa un campo de reflexión paralelo pero distinto del que ocupa la reflexión, es decir, la teoría, sobre la organización misma. La sutilidad  diferencial  entre lo uno y lo otro casi pasa desapercibida. Mientras la teoría de la organización se refiere a todos los criterios relativos a su crecimiento, dinámica o propósitos funcionales, la Teoría, en general, se refiere a los epistemes y al mega discurso que recuerda el mundo del afuera. La Teoría -que para este articulo remarco su inicial en mayúscula para distinguirla de la otra-,  es lo que puede mantener a una organización, la que sea en la zona de ocupación que se dedique, dentro de  una visión mas holista y multidimensional; mientras que la teoría organizativa se ocupa de la supervivencia de esta organización, y sus tinglados estructurales, como tal.

Pronto se descubre en la práctica asociacionista quien es quien y quien se ocupa de qué. Sus adherentes, fans, militantes, simpatizantes, socios o dirigentes se van distribuyendo entre sus roles, entre los más dados a la teoría de altura y los más dados a la teoría del ahora y aquí. Obviamente los primeros suelen ser los objetados por su teoricismo, inconcreción y alejamiento de la realidad; mientras que los segundos, contra objetados o no por los anteriores, se especializarán en su respuesta táctica  a cada momento concreto, cuyo revival leninista tiene el peligro de olvidar el repeticionismos con anteriores formas organizativas, presupuestos, prácticas y objetivos que fueron fracasando a su debido momento en sus retos. No es que el activismo que quiera ocupar un espacio en la realidad y ser un referente, (eso que decían distintas versiones de partidos de izquierda, para auto justificar su lugar en el movimiento social ¿o era en el mundo de las letras impresas del periodismo?) reniegue de la teoría en mayúscula y del saber científico o del discurso filosófico de la vida; es que sus múltiples ocupaciones generadas por la intervención en las circunstancias lo invalidan para explorar  otros asuntos. Cuando una organización, priorizando su actividad mensajera i proselitista,  termina en el coyunturalismo, puede olvidar que esta siguiendo los pasos de otras desconocidas y ya extintas en una puesta en escena de roles que ya fueron convenientemente demostrados como estériles en el pasado, o al menos estériles para los propósitos que buscaban. La esterilidad absoluta, desde luego, no existe y cada acción contante queda para la empíria y sirve al menos como movimiento de ficha.

Es así que hay grupos emergentes que tienden a buscar su espacio en el campo de las actividades sociales aunque haya otros muchos grupos que ya están haciendo lo mismo o que lo han hecho con anterioridad y se auto disolvieron tras demostrarse a si mismo que no funcionaba. Ninguna crítica por eso, solo su constatación. Lo mismo se puede decir de innumerables iniciativas en el campo comercial o empresarial que hacen las mismas propuestas y no se unen para hacer un mega negocio. Cada empresario nos dirá que ha creado su propio puesto de trabajo porque necesita vivir de eso. En el campo de las ideas organizadas hay bastante más semejanza al campo de las relaciones comerciales del que se suele estar dispuesto a reconocer. Muchas organizaciones se parecen entre sí tanto en su funcionamiento como en sus propósitos. Evidentemente se desmarcan por pequeñas diferencias. Es así que hay ordenes religiosas diferentes con pequeños detalles que las singularizan, empresas industriales que fabrican lo mismo pero que se desmarcan por sus protocolos o –en el caso que nos ocupa- organizaciones humanistas y/o solidarias que buscan en realidad lo mismo pero cada cual trabaja por separado y generalmente en total descoordinación de las otras.

En el panorama de la libre concurrencia cabe todo: desde los pequeños establecimientos que todos ofrecen exactamente lo mismo repartiéndose un mercado agotado de tanta falta de originalidad a los grandes negocios que imponen precios y uniformizan las conductas de consumo. También cabe el estreno en unos antiguos y caducos discursos  de  nuevas oleadas o nuevas generaciones que son iluminadas por el insight de un  supuesto nuevo proyecto para transmitir esa iluminación a los demás. Esas versiones duplicadas, para sobrevivir necesitan dedicar un máximo de energía a su teoría de la organización, sus elaboraciones para la suya propia y reducir al mínimo la dedicada a la teoría de la vida, a la filosofía existencial o al análisis de la diversidad humana con todo el sumatorio de sus fenómenos contrarios. Intuyen o, de alguna manera, saben que la teoría de lo uno prospera si  es controlada la dedicación a la teoría más filosófica. Eso no quita que la política interna de una organización haga una concesión y dedique una línea de investigación más holista pero será tomada como una inversión formativa o cultural más que como algo de lo que se pueda deducir una conducta militante práctica. Efectivamente el desarrollo de la teoría no busca tanto el cambio de las actitudes de las personas como la comprensión del mundo y las fallas de la comunicación. Por su lado el desarrollo de la organización busca ampliar su campo de influencia y la conversión de la gente para su causa. Es por eso que la teoría es criticada por vivir en las alturas sin pretender convencer a nadie estando por encima del bien y del mal, mientras que la organización es criticada por chupar el anzuelo de un continuismo que a parte de justificar encuentros y reencuentros hasta la saciedad no cambia tanto las cosas.

Una historiografía se ha acostumbrado a echar una mirada histórica desde el punto de vista de que cada etapa ha sido mejor que la siguiente. No es cierto. Hay modelos de vida, que han fenecido a varios siglos de distancia del actual, mucho mejores que los predominantes a los que nos toca ajustarnos.

Desde el punto de vista de la perspectiva de una organización de lucha lo que más la interesa es la alternativa para lo concreto aunque sea a costar de perder de vista una alternativa para el futuro. La filosofía es para el aula cerrada, el discurso político para convertirlo en manifestación pública.

De una organización dedicada a lo social, en cuanto a ayudar  a hacer un mundo mejor, asi en bruto y en clave de Fa, lo que habrá que comparar será/es su discurso intencionalista (generalmente grandilocuente) con su teoría tácita de fondo. No basta con limitarse al lenguaje cotidiano, en el que  también están  las proclamas y decisiones de partido o actas de reuniones,  ignorando la filosofía de fondo, Jean Launand[1], ha realizado estudios sobre el  lenguaje  cotidiano y filosofía del hombre. Para el incordio de los tramposos las implicaciones últimas si no quedan al descubierto sí pueden ser sospechadas con los detalles inmediatos en la forma de ser, actuar y hablar.

Bien podria haber enunciado este texto  así: Teoría u Organización, o bien Organización o Teoría porque hay algo  que puede contraponer las dos dimensiones aunque bien es cierto que la comunidad científica avanza con grandes grupos organizados de trabajo más que con genialidades individuales. Por tanto la teoría de avanzada necesita del soporte colectivo. Pero hay algo de la teoría que no conviene a las organizaciones cuando aquella puede impugnar desde su conceptualidad parte de las agendas de éstas.



[1] dept.de Filosofia de la Fac.de Educaçao da Uni de Sao Paulo.

El poema aplaudido

 

Sugiero  una fórmula de medición. Un poema cuanto más complejo es  con menos auditorio se queda. El abandono del auditorio no tiene porque pasar por la absentia física, se da desde el momento en que declina la audición. Un poema gana verso a verso la atención o la descoloca y la pierde .Eso depende de si introduce palabras incomprensibles o que ocasionan un conflicto de interés,dado por la duda, la falta de música, o la comprensión de su sentido general. Si quieres construir un poema para aplauso hace falta seguir un proceso estricto y preservar unas normas de estilo y de contenido. Es una práctica reglada, muy conocida y usada por rapsodas populares y por divulgadores épicos.

Pero el poema sea el que sea, tiene una  reverencia especial por encima de otros textos. La intervención poética  puede ser el colofón de textos arduos de  existencialismo o el prólogo inaugurativo de un festejo de las teorías. En ambas situaciones, casi con toda seguridad el respetable verá sus palmas batientes en señal de reconocimiento, algo que  se librará de hacer para comunicaciones, exposición de propuestas o textos. Dependerá, claro está, de los ritos aceptados y acostumbrados en cada foro de palabras, pero aunque no esté  prevista, la intervención poética  mueve una cierta pasión, y desde el lado de  quiénes lo auditan se contrae un débito, que se expresa con las palmas.Sí, la poesía a diferencia de la no poesía, tiene que pensar más en la forma y el estilo, la música y su construcción armónica. Cuanto más pegadizo se,a más conseguirá su cometido.aunque hay un límite de no pasada,donde la calidad decrece y el conjunto se hace chabacano. Hay poetas que escriben para el auditorio y para arrancar el aplauso, que supera con creces la simple dádiva para ser una confirmación de éxito. Con la recogida de las palmas consigue la confirmación de su certeza, que retroalimentará un mismo tipo de estilo y voz. La declamación es una puesta en escena, y a veces un mal texto puede conseguir un interés público y al revés un buen texto puede pasar inadvertido, dependiendo del tipo de voceamiento que se ponga. De entrada lo aplaudido por rutina y rito me parece un efecto más propio de las cortesías hipócritas que no de la atención sincera.Parece que quien escucha está obligado a un acto de deferencia ante quien declama, lo haga bien o no tan bien, a diferencia de otros hablantes, que opinan o improvisan. El resultado es un cuadro deplorable, donde el versario,de lo suyo, lo ajeno (prestado o plagiado)recibe una consideración especial frente al hablante, tal vez con más ingenio y versatilidad pero que se mantiene en la prosa precavida y humilde. ¿No será que el público amorfo e ignorante se hace cómplice del narcisismo del poeta que necesita ser aplaudido y austero de las voces que aportan otras  cotas de intelectualidad? Sea como fuere los poemas tienen el certificado del aplauso,mientras que los turnos de palabra son a menudo desconsiderados. Paradójicamente lo poetas dejan a los intelectuales la crítica de sus contenidos y la justificación de sus letras, quedándose en la calle tras la declamación con una voz aterciopelada de divos o ángeles, fuera del mundo de los números y de las lógicas.

Vida contemplativa: Poesía y Filosofía

Vida contemplativa: Poesía y filosofía.  

 La vida contemplativa ha sido un recurso conocido de todos los tiempos historiados. Entendámosla: la vida contemplativa es aquella basada en acciones de aislamiento tras etapas biográficas de saturamiento en los negocios intercambiados con el género humano. Me vienen las imágenes de los eremitas marchando hacía sus soledades montañosas para reencontrarse a sí mismos o la de los monjes que bajo la consigna de fuga mundi  se encerraban tras gruesas paredes monacales. Los unos y los otros indistintamente del concurso de sus creencias metafísicas compartían la necesidad de poner distancia con los representantes de la vida social: la inmensa mayoría de los humanos. Mientras el mundo seguía su curso -con todos sus problemas y conflicto-s esos privilegiados del silencio escapaban -o trataban de escapar- a sus tormentos y negligencias.

La poesía ha sido vinculada a un cierto estilo de vida contemplativa. Diría que es un producto simbiótico con un estado de reposo físico y de quietud mental. Bastaría librarse de los imperativos que generan estrés y dejar la mente en paz de  los miles de ítemes nefastos que lo cargan de basuras para permitir que alma y organismo tiendan a un reequilibrio natural desde el que se iría generando la producción de nuevas expresiones.

Pido que dejemos de creer en esa idea predominante de que el arte es cosa de genios y que la poesía es solo dada a las sensibilidades más exquisitas. La expresión artística convivencia con las pulsiones humanas básicas y concurre en su esencia desde sus albores existenciales, siendo factores exógenos disfrazados de cultura educativa los que abortan inclinaciones sinceras para sujetar a cada individuo a una óptica  dominante de aptitud. El modo de demostrarlo es permitir al yo y al ello que viven en cada uno de nosotros que se expresen libremente, otorgando para eso las condiciones  de creatividad necesarias;entre ellas, la paz del cuerpo y del espíritu antes mencionadas. ¿O acaso podemos creer que todo el mundo que se dedica a la música, la pintura, la declamación, la escena y la genialidad misma, es porque han nacido con el don especial del que tanto uso y abuso argumental se hizo?Todos ellos sin excepción  se disciplinaron en sus técnicas y trabajaron persistentemente. La imagen de Pau Casals empezando sus jornadas interpretando un preludio de Bach no está nada lejos que la de cualquier otro practicante desconocido, en su cueva, en su templo, en su lugar de retiro o en su apartamento preparado que pergeña unas letras propias, relee una estrofa críptica o hace el borrador de su texto del día.

Para todas esas actividades hace falta tener una serenidad suficiente para mantener la identidad viva sin permitir que los desgarros externos de la casa para fuera impidan la concentración y la tranquilidad. Aparentemente el artista que se cita consigo mismo cada día para crear y recrearse es un individuo ajeno a los problemas sociales o evadido- en terminología marxiana- de la lucha de clases. Lejos de eso, una aproximación más atenta de su verdad nos arroja una personalidad atravesada por los descalabros de su  coetanidad y contemporaneidad ante los que mantiene la fortaleza de un sentir en lugar de una confrontación primario reactiva a sus demonios. El poeta o el músico al igual que el científico o el filósofo dejar fluir su sabiduría sin corromperla con las oscilaciones políticas de las manifestaciones estentóreas que mantienen el discurso teórico en la superficialidad de los hechos. “Hay mas sabiduría en dejarse llevar por las olas que en debatirse contra ellas”  afirma E.M.Ciorán[1]  llevando esa posición un tanto mística y aceptativa de las fuerzas superiores a una máxima radicalidad, cita interesante  de reflexión aún a riesgo de la potencial acusación de conformismo que pueda recibir.

La escapada del protagonismo directo de las trincheras o de las mismas calles de los dédalos urbanos en los que se cuecen tragedias y miserias, sea para ir a cuevas o a templos o a las privacías domésticas ha sido habitualmente metido ajo el parámetro de la indiferencia cuando no de la falta de solidaridad y de compromiso militante para la transformación de las cosas a favor de realidades más dignas.

El poeta era -o para algunas visiones sigue siendo- el sujeto melifluo aquejado de hipersensibilidad y de egotismo que ha antepuesto su idiosincrasia y la introspección de su alma que su ingenio en el campo de batalla. Ese tipo de visión ha sido sobradamente desacreditada por la historia del arte  que se ha encargado de señalar insignes poetas que han muerto por sus letras como García Lorca que acabaría por ser casi santificado por la cultura superviviente al haber sido elegido como diana de fuego por los alcistas contra la república española. Aunque desde luego es cierto que la dimensión autointrospeccional lo lleva a unir su drama particular al drama de la vida del ser humano, no tanto por un plan deliberado de fusión de ambos temas como por la  imposibilidad de no hacerlo de otro modo. Cuando el arte en otras latitudes ha sido tomado en manos de los poderes estatales para dotarlos de “contenido” -supuestamente útil-  para los intereses sociales, según el punto de vista del estado, los resultados han sido terribles tanto para los autores como para la sociedad. Resultados de formas crispadas de monumentalismos donde los  gestos heroicos (basta pensar en las esculturas públicas de Francia para su héroes de guerra o en las de Rusia y su área de influencia)coartan las intenciones de autor. Cuando este hace prevalecer  su visión de la vida y del arte ha de contar con topar con la propiedad del soporte que de un modo llano puede acabar con su obra como le sucedió al mural de Rivera sobre una pared de la familia Rockefeller.

El arte es un pretexto para que los artistas sigan siendo tales y sigan concurriendo en un mundo de grises y de claroscuros.Sin ellos, sin nosotros, el mundo está perdido. Paradoja ésa ya que es nuestra propia perdición la que nos empuja a expresarnos como seres malditos constituidos en las flores del mal Baudelaire que trastornan los entornos a su paso.Y esa expresión unas veces es espectacular y frontal[2]  aunque la mayoría de ocasiones se mantenga en el retiro del sosiego contemplativo. “No puede haber desenlace para la vida de un poeta  -dice en otro punto Ciorán- .Todo lo que no ha emprendido, todos los instantes alimentados con lo inaccesible, le dan su poder. ¿(acaso no -añado de mi cuenta-) experimenta el inconveniente de existir? entonces su facultad de expresión se reafirma, su aliento se dilata”.[3]  En tal retiro y en las oportunidades des esta contemplación el poeta se hace filósofo suficientado por sus hipótesis y  su s argumentos sin necesidad de demostración alguna.Otros en su lugar y a su debido momento ya demostrarán lo que  hayan anunciado prematuramente desde su proverbial intuición. Pero esa contemplación no reduce la empatía solidaria y el saldo de la pena. “El poeta sería  un tránsfuga odioso de la realidad si en su huida no llevase consigo su desdicha”[4] sigue diciendo Ciorán. quizás la poesía y sus representantes más que nada ni nadie hacen de caja de resonancia de los estragos más fenomenales. Al tomar esa distancia de la fatalidad ajena, de la crisis del otro, conciencia los límites más que nadie de una vida felicista para todos.Eso le lleva antes que nadie a situaciones extremas en las que entregan su suerte para expiar las culpas del universo o con palabras de Ciorán “inapto para salvarse, para él todo es posible, salvo su vida”.[5] 

 



[1] Ciorán.E.M. Breviario de podredumbe  Taurus Madrid 1983 p.171 último párrafo.

[2] el movimiento público de los artistas escénicos por la salvaje intervención de usa y sus socios contra Irak por extraordinaria y excelente que haya sido no  puede ser entendida como el principio de un proceso continuo en este campo.El frente de batalla del artista es desde las coordenadas reflexivas de sucesos idos mas que en el campo de eclosión de estos.

[3] op.cit p.116

[4] op.cit. p.117

[5] op.cit.p.117

La crisis alimentaria

El debate ausente en la crisis de la carne alimentaria

INGESTA DE LA CARNE EN LA ÉPOCA DE LAS VACAS LOCAS 

ponencia en la societat naturista vegetariana de Barcelona  16 de març del 2001

 

Esquema para un debate

1.reorientación de pautas nutricionales y reeducación dietética

2.la desmitificación de la carne y la terapia a la proteinomanía. La alternativa vegetal

3. Rehabilitación de los procesos biológicos de cultivos y  dinámica racional de granjas

4.Mayor control  social de las investigaciones y prácticas industriosas en  el cuidado de animales y producciones cárnicas

 

Vacas Locas ha sido una denominación periodística que se ha extendido rápidamente al conocimiento popular. Saltó a la prensa y a la realidad en 1985,año en el que se detectaron los primeros casos de una enfermedad neurológica desconocida.

Los datos no son fiables por lo que hace a la intensidad de afectación en  humanos.

 

Nunca antes ha estado tan clara la estrecha relación entre  sanidad y seguridad alimentaria.

1.Cadena de errores en la industria alimentaria.Desde que saltó el escándalo de las vacas locas  en España, prácticamente  no ha habido  día sin noticias de resonancia sobre  la evolución del proceso infeccioso.  Tan solo la nueva epidemia de fiebre aftosa  está eclipsando  la anterior, pero si hacemos memoria recordaremos que no demasiados años atrás la peste porcina [1]  también puso en vilo a criaderos y consumidores.  Cabe  pensar que en lugar de enfrentarnos a episodios aislados de desajuste de algunos mercados cárnicos focalizados en algunos países, nos enfrentamos a una dimensión estructuralmente más importante:la crisis de la carne alimentaria, que según  las coyunturas afecta a un sector específico o a otro, y para el  que la presentación de alternativas de otros consumos cárnicos (avestruces, canguros, cocodrilos,...)no hace más que posponer la resolución de fondo del problema.

 

2.El discurso amordazado.Los discursos predominantes se centran en medidas de control del ganado enfermo, pero el discurso amordazado, o que apenas atraviesa la letra pequeña y los textos elaborados, es el de la prescindencia de la proteína cárnica  en  la escala trófica de los humanos, colocando el énfasis nutricional en  los productos vegetales.  Imaginar un debate a escala nacional de ese tipo,a demás de ser sustancialmente antipopular[2] ,es simplemente inconcebible. Ningún gobierno se lo plantea ni planteará.Hacerlo lo emplazaría directamente a su dimisión.Esto no quita que haya voces autorizadas[3]  que aboguen por una naturalización de los procesos de crianza,pero que se mantienen discretamente en el filo de la crítica sin llevarla a sus consecuencias.Junto a voces  categoriales,en las qu se nos asegura  que la producción agrícola nunca será biológica en su totalidad.[4] . Todo apunta a colocar el énfasis de atención en las cuotas de mercado, en las demandas ingentes de productos, para los que las pautas naturales de nutrición,crecimiento y engorde de los animales, no pueden ser respetadas ante la voracidad de la sociedad en su conjunto.

 

3.Demanda de mercado y cultura que la sustenta. La cadena del mercado no  tiene trampa: La sociedad repleta de consumidores hambrientos de carne pide más y más  filetes. El sector agropecuario que  sirve los productos necesita satisfacer la demanda si no quiere quedar excluido del juego de ventas y beneficios. Por lo tanto adquiere  materiales de engorde a las industrias que hacen mezclas antinaturales para los animales. ¿La culpa, dónde cabe buscarla? ¿desde el plano raíz de la demanda creciente? , ¿de los agricultores que usan  materiales industriales en lugar de seguir con las prácticas de pasturajes tradicionales? o ¿de los industriales de los piensos que fabrican preparados venenosos?La respuesta acaba culpabilizando a los tres planos[5] . Cargar las culpas en uno es seguir sin querer examinar que en el fondo de toda la trama hay un substrato cultural enfermo, preinscrito en los hábitos comensales de las gentes.

 

4.El riesgo de Enfermar por comer. Una vez detectados brotes de epidemia con peligro de  traspaso de los enfermedades a los humanos, una situación de pánico se ha extendido,especialmente en  el sector productivo y distributivo. Los porcentajes de la demanda de un tipo de carnes  han caído en picado.Y eso lo han notado desde los restaurants a las carnecerías. Ello en un  tiempo acelerado sin apenas dar respiro al sector para que reestructure sus ofertas. La prevención de los consumidores se ha notado inmediatamente sin que desde  las instancias de poder se hayan dado pautas específicas para reducir el consumo, antes bien el problema ha tendido a ser relativizado. Curiosamente las preferencias de la compa han apuntado hacía otros productos sin grandes gritos en el cielo por parte de los consumidores, mientras que el pánico se ha extendido a los criadores de ganado que se ven ante la bancarrota y sin  perspectivas claras, mucho menos frente a las políticas que se ha seguido de sacrificar a los animales que han tenido contacto con los focos de infección.

 

 

5. Medidas de  control.

Aunque no siempre los estados han sabido actuar con diligencia y rapidez[6] ., tb hay que decir que ante presunciones de catástrofe nacional articulan medidas expeditivas  basadas en sobreactuaciones que sobrepasan los márgenes de prevención lógicas. La tesis de la salvación nacional y de la salud comunitaria está detrás de todo argumento que concluya el sacrifico de un sector particular de la sociedad.

->Hasta noviembre del 2000 España parecía estar al margen del mal de las vacas locas.era algo que les pasaba a los demás.desde entonces la demanda de carne de vacuno ha caído en casi un 50%.La estela de damnificados es cuantioso y por lo bajo se estima en 100mil millones de ptas el monto de las pérdidas.

El que otros sectores cárnicos, el porcino y avícola saquen provecho a la crisis no significa que ellos sean una alternativa permanente

Holanda-> extensión de la prohibición a todos los animales ungulados

la UE ha prohibido importaciones de productos animales procedentes de Francia y Argentina

Francia,tiene  prohibido el movimiento  de productos animales de los departamentos de la La Mayenne y Orne

Bélgica-> ha prohibido la importación de los productos ganaderos procedentes de Francia.

Noruega ha prohibido  la importación de todos lo productos de granja de todos los paises de la E durante 2 semanas

Polonia->ha prohibido la transición de animales y productos francés

Alemania-> ha prevenido a los turistas procedentes de Francia que no vuelvan con comida

Txequia->prohibida la importación de animales ungulados de la UE y de Polonia.

empujados contra las cuerdas, los ganaderos tratan de zafarse[7]  de las medidas cautelares frente a la poca seguridad de que todas las responsabilidades de pérdidas sean asumidas por el estado.

 

6.el origen de la historia.Los perjudicados por la fiebre desatan su rabia contra Reino Unido,donde se detectó el primer foco en febrero del 2001.en Francia no se había dado ningún caso desde 20 años atrás. También ha habido gritos contra los gobiernos de la UE que en 1991 tomaron la decisión  de abandonar la  vacunación sistemática de animales contra la fiebre aftosa[8] .

Allí, en los años 80 un gran número de vacas enfermas,(alrededor de un millón)entraron i inadvertidamente en la cadena alimentaria.

en el invierno de 1981-82para abaratar costes  en la nutrición del ganado vacuno,Reino Unido modificó el proceso de elaboración de las harinas cárnicas, reduciendo la temperatura y el tiempo empleados, lo que permitió que pasara al sistema de la vaca el prión de la oveja, inocuo para el hombre.

En 1989 se extendió a Irlanda,en 1990 a Francia, Suiza y Portugal.Y desde entonces ha afectado a otros 7 países.

En España se detectó el primer caso el 22 de noviembre de 1990

En Europe` se han detectado 38365  reses enfermas.

Hay al menos 88 personas que han padecido ya la variante humana de la enfermedad, de las cuales 77 han muerto en el Reno Unido.

 

 

7.información técnica->

Un largo rosario de acontecimientos de intoxicación pueden ayudar a colocar en su justo lugar cada nuevo evento  de riesgos de la ingesta en general para la salud humana:

-la mortal encefalopatía espongiforme que  transmiten a los humanos las vacas infectadas es una nueva variante de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob.Hay 85 casos descritos en UK,1 en Irlanda y 3 en Francia,pero los datos no son del todo fiables, por la poca correspondencia de los segundos con el primero,si las proporciones de ingesta de carne afectada han sido parecidas.

-Un prión es una variedad defectuosa de una proteína,generalmente inofensiva,q se encuentra en mamíferos y aves. Hay de dos clases: la bovina y la humana( y otros primates) originados por contagio de origen vacuno. La ovina incluye en agente de scrapie o tembladera de la oveja, y tb el prion humano de la variante clásica q no tiene nada q ver con la ingestión de vacuno.

-Cuando las proteínas en las membranas celulares del cerebro sufren cambios es cuando pueden causar daños en la salud.

-La enfermedad se da cuando la infección hace q las proteínas cerebrales alteren su forma original y comportamiento

-un prion vacuno defectuoso contagia  esa forma a las proteínas humanas normales.

-Las enfermedades priónicas ya existían en los seres humanos. Mucho antes de las vacas locas. La variante clásica de Creutzfeldt -Jakob era una de ellas. Por ahora no se conocen cuantos tipos y subtipos existen de priones en los mamíferos.El prión transmisor  de la enfermedad ha sido experimentalmente implantado en un primate, un macaco, a partir del cual ha sido fácilmente contaminado a los de su especie. Una investigación[9]  ha demostrado que el prión puede evolucionar en el cuerpo de un primate y transmitírselo a los de su especie.

 

8.Los síntomas de la enfermedad en humanos

a/depresión y ansiedad

b/pérdida de memoria, coordinación, visión y peso,en un proceso de destrucción del sistema.nervioso

c/pérdida del habla

d/rigidez corporal

e/la víctima muere dp de unos 13 meses

-las harinas con despojos animales

-los aceites que envenenaron los pollos belgas

.la pulpa de cítricos brasileros para piensos con contenidos tóxicos vendidos a Alemania

-el arroz contaminado de Taiwán y Japón.

-El feroz virus de la aftosa o glosopeda no es peligroso para la salud humana,pero 60 millones de animales(25 millones de cabezas de ovino y 30 millones de animales de porcino) con un coste aprox. de 1,5 billones de pts,correspondientes a 300mil explotaciones podrían ser víctimas de la enfermedad en España.

-Piensos atiborrados de antibióticos para cerdos detectados en Alemania y Austria

-Dioxinas[10]  en los alimentos de aves de corral,detectados en Bélgica.el profesor de química holandés en la Universidad de Amsterdam Kees Olie descubrió casualmente las Dioxinas cuando analizaba las emisiones de una incineradora municipal en 1976.fue el año del accidente de Seveso en Italia,donde el estallido o del reactor de una fábrica de pesticidas clorados arrojó a la atmósfera kilos de esas sustancias. Para él el peligro está en  los residuos por  las dificultades que presenta su eliminación..Olie  tiene una tesis con el gasto de los gobiernos en el control de las emisiones de Dioxinas en las incineradoras y muy poco en la  Imposibilitación de su generación. Las Dioxinas no están en las agendas de los gobiernos,Invierten a partir de desgracias notorias.

-Los procesos de fabricación pueden ser limpios pero no los aditivos que contienen

->censo de animales con riesgo en España-> bovino 6,3 millones de cabezas

ovino-> 23,9 caprino, 2,6 porcino 31,0

->Bruselas lanza un debate sin sentido.se plantea  el posible reenvío de las carnes al tercer mundo para su reciclaje como alimento siempre q se ajuste al baremos de mínimos de garantías. 

 

9.Entonces, qué podemos comer?

sin bajar las consideraciones a  los terrenos no posibles para la mayoría de tener su propio jardín de hortalizas, las opciones de la comida se van restringiendo según´n se acumulan las experiencias desagradables con estas problemáticas. No se puede confiar en los etiquetajes sanitarios de los productos distribuidos por los puntos de venta alimentaria, y reducir la cuestión  a que el consumo se puede hacer en todo aquello legalmente autorizado para el mercado[11] .

L elección de la comida se ha convertido en algo primordial. Toca re- evaluar los establecimientos y examinar cada producto en concreto, por lo que hace a la función de discernimiento personal y familiar, y por lo que hace a nivel colectivo-social toca exigir el reetiquetaje de productos alimentarios comercializados en general y los envasasados en particular con categorías de calidad, que permitan descartar aquellos artículos que vienen con componentes tóxicos autorizados. Esa es una pauta a seguir tanto por lo que hace a  productos cárnicos como  de origen no animal.  en ese sentido, los peligros ante la ingesta lo son, por su  tipo de manipulación regida por intereses de lucro,y no solo por los de origen vegetariano o animal.

 

 



[1] cuya experiencia en lugar de  incrementar el aprendizaje para cambios de actitudes con nuestras pautas alimentarias ha incidido en un descenso en la declaración de  enfermedades.en la OIE (Oficina internacional de Epizootias)un organismo intergubernamental con 155 estados de todo el mundo,España apena declara enfermedades animales.,frente a los datos destacados aportados por Francia, Italia y Portugal.

[2] Son millones de personas las que viven  del sector productivo y distributivo de las carnes y son muchos más millones los que están convencidos de la imposibilidad de vivir sin ingerirla regularmente, con una frecuencia casi diaria.

[3] La ministra alemana de agricultura Renate Künast se ha declarado partidaria del fomento de las producciones ecológicos y biológicas.

[4] según Franx Fischler, el comisario europeo de Agricultura,desarrollo rural y pesca

[5] y no se resuelve señalando con el cedo a los fabricantes de los piensos como hace Fischler, aunq ciertamente es importante que declare que “en alimentación animal se cometen actos criminales”

[6] Unió de Pagesos consideró demostrado que Agricultura ocultó la epidemia más de dos meses

y q este tiempo resultó crucial para q el virus se extendiera por las granjas de 6 comarcas.durante el año q duró la peste en Cataluña fueron eliminados 1millón de cerdos y 1800 explotaciones permanecieron cerradas durante varios meses.

[7] ahí están las aproximadamente 500 denuncias de  la Guarda civil  por las violaciones del plan  contra la enfermedad

 

[8] señalado por John Lichfield de The Independent

[9]Asumida por el dept de biología del comisariado francés de la energía atómica (CEA)

[10] el inventario de dioxinas y furanos q España acometió en 1998 mediante un convenio interministerial (ambiente,industria y educación),está paralizado por un a obstrucción voluntaria que impide la continuación del  trabajo al CSIC y al CIEMSAT dentro de investigaciones energéticas y medioambientales

[11] Afirmación del cátedro Juan José Badiola, drtor del laboratorio nacional de referencia para encefalopatías espongiformes bovinas.claro que el mismo artífice de la frase,una ´replica de lo que han dicho siempre  los ministerios de salubridad,se apresura a añadir la posibilidad de la excepción, diciendo que lo legal lo es mientras no se diga lo contrario, con lo cual nos deja ante una incertidumbre peo que antes de que hubiera dicho algo.

El cuerpo ante el paso del tiempo

George Goodheart[1], constata una inteligencia innata o una homeostasis psicológica que tiende a restablecer el equilibrio anatómico. Dolores intensísimos en determinadas zonas desaparecen misteriosamente 24 horas después.  El cuerpo es un holograma y el cerebro contiene un anteproyecto tridimensional de la estructura física como un todo. El cuerpo cuenta con una habilidad auto correctora (el vómito ante una intoxicación es una medida de corrección pre-organizada).Un diagnóstico del análisis de estructura corporal con un metricón o iconómetro, traduce los campos del contorno corporal en impulsos eléctricos recogidos por un ordenador, para dar una imagen de su estructura ósea. Pero ese auto-esquema no es permanente e invariable. La mente va reconfigurando el prototipo del cuerpo con el paso de los años y va asumiendo su modificación de curvas y líneas, la transfiguración del semblante, su proximidad con el deceso. Cada célula implicada en los tejidos de los órganos y en sus funciones sabe que la vida es algo transitorio que nada dura siempre y que el tiempo del que dispone es más que suficiente para hacer aquello por lo que ha nacido. A veces se cree que la vida es demasiado corta para aprender resultados demasiado definitivos pero otras se sabe y acepta que la vida es demasiado larga como para quererla prolongar más allá de lo que entra dentro de su lógica material.

Actualmente la tecnología médica puede prolongarla. La verdad es que ningún anciano por mucho que esté en las últimas y ya no tenga otra perspectiva que hacer que la más puramente vegetativa no quiere perecer antes de que le llegue su hora. Un heredero o un hijo o un descendiente pueden recordarle al padre anciano su decisión de asumir la eutanasia cuando ya sea demasiado tarde para todo, pero incluso en ese momento de pérdida sensorial de las funciones básicas se aferra a la vida como un clavo ardiendo. Y es que morir es probablemente lo más serio que puede hacer alguien en toda su vida. La incerteza del despues nos agarra a una existencialidad a menudo deplorable y mediocre por no decir falta de sentido y repleta de angustias.

El tiempo va pasando por el cuerpo, lo va arrugando, lo va acercando al color de la tierra, lo va empujando a fundirse con ella. Todo nace y vuelve a la naturaleza. Toda forma de vida animal o vegetal que se  independiza de ella se acoge a una ficción provisional. Cada ser que nace antes o despues vuelve a la tierra madre que lo hizo nacer por una serie concatenada de procesos indirectos. El cuerpo humano no deja de ser una excepción por mucho que la inteligencia racional quiera oponerse a ella desde un desiderátum voluptuoso que apuesta por la continuidad o incluso por la preservación máxima.

En realidad el pre-conocimiento de que el cuerpo muere es más una ventaja que una desventaja. Morir es tener la suerte de separarse de las injurias existenciales y de aquellos rings de combate en lso que la vida suele meter a lso vivientes como pugilistas permanentemente citados por los campanazos de los asaltos sin tantos descansos como se quisiera.

El cuerpo ante el paso del tiempo ose hace viejo y aburrido, torpe de movimientos y lerdo en algunas reflexiones. El cuerpo del viejo no hace sino alojar la imagen del futuro del joven. La diferencia entre el viejo y el joven es que este ya ha alcanzado la atalaya que le permite medir la verdad de las verdades: la finitud de todo incluida la finitud de quien observa estoy pontifica su ley. Se puede bromear más o menos sobre este desenlace pero la verdad es que la decrepitud es algo que no deja de asustar. Grouxo Marx dejó dicho, o al menos se le atribuía que dijo, que cuando muriera lo incineraran y el 10por ciento de sus cenizas fueran vertidas sobre su empresario. Vale uno puede reírse de su propia muerte y de paso de quienes se han beneficiado con las plusvalías de uno. Pero la muerte en realidad es un proceso que va permitiendo una larga despedida de la vida. No hace falta ser depresivo o verse asaltado periódicamente por deseos de morir para aceptar que la vida es un largo proceso de adquisición por un lado de experiencias e imposibilidad por otro de aplicarlas para que sirvan de mucho mas de lo que sirven, asistir al desenlace de lso eventos desde una constatada impotencia.

Mientras el cuerpo va haciéndose viejo con las marcas características en la piel y el semblante de la juventud fresca -.divino tesoro- desaparecida, la mente va aumentando en perspectiva histórica y en capacidad de comprensión. No deja de ser una ironía histórica biográfica comprobar que cuanto más se sabe para menos sirve el saber. No porque sea inútil sino porque no suele ser practicable en todo momento y lugar. Es así que los viejos son excluidos de sus trabajos en los momentos más álgidos de su experiencia o son apartados sin hacerles caso mientras que los jóvenes que creen tener más y mejores iniciativas cometen impresionantes errores por no recoger las enseñanzas de aquellos. De otra parte, en el campo sensorial, el cuerpo anciano ya no gusta, es despreciado, pierde la tersura y es invadido por una deformidad. Pasa a formar parte del campo invisible de la observación. Ante toda esta fenomenología la juventud vive instalada en la tontería del tontear creyendo que las leyes de la naturaleza no la alcanzarán nunca.

Afortunadamente el arte trata de personajes por encima de sus edades rescatando el valor de las personas por encima de sus estéticas de temporada. También alguna gente tiene incorporado ese criterio en su vida. Cuando trato con las personas trato fundamentalmente con sus discursos. Pierdo totalmente de vista las diferencias de edad lo mismo que las de estatus o de origen racial. Siempre me sorprende mi interlocutor que antepone las diferencias de edad o de otro tipo que condicionan la conversación y se desmarcan de un tu a tu para pasar a las jerarquías de trato. Sigo creyendo que los humanos somos discursos andantes. No tiene más valor el de alguien por razones de estatus o de edad. Es lamentable que los más ancianos sean menos escuchados y que los más jóvenes sean ancianos prematuros con discursos obsoletos en sus actitudes existenciales sin utopía ni sueños ideales. No se puede tratar la decrepitud corporal sin tratar esa otra. La decadencia física es totalmente secundaria en comparación a la nulidad sentimental e intelectual.

Mientras la mente se mantiene fresca y activa el cuerpo puede continaur envejeciendo. Un dia u ogro dice basta para continuar poniendo en un serio aprieto la voluntad de persistencia. Es lo justo. De otro modo la voluntad ocuparía un espacio excesivo en el mundo prolongando existencias más allá de lo debido y deseable. Morir es una forma de coronar lo vivido. Lo deseable es que suceda despues de haber pasado por las distintas fases biográficas sin que la dignidad se vea socavada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] dr en quiropráctica, escuela medicina dental en la Uni dePittsburg.fundador de la Kinesiología aplicada. You´ll be better.

El imperio de la forma

 

Cualquier contenido remite a una forma.Todo concepto necesita de una vía formal para ser dicho. Todo comunicante debe ajustarse a los protocolos del intercambio de discursos para poderse hacer entender.Todo acto,en definitiva, es medido por su expresión. El imperio de la forma es algo consubstancial  al organismo vivo. Visceraliza cada situación.Es inherente a los hechos. Antes de cualquier comprensión substantiva estamos ya aguijoneados por  los canales formales. La forma se nos apodera en todos los sentidos. Y devotos de ellos encerramos la inconmensurable realidad a la estrechez de sus miras.Y antes de tomar una posición racional ante una propuesta de fondo advertimos que hemos sido seducidos por una presentación formal.Es así, como antes de tomar una posición elaborada ya tenemos una actitud tácita.O lo que es lo mismo antes de  ser sujetos críticos actuamos como objetos abducidos[1] por la prestancia ajena.

Siempre me ha acompañado su discusión y su imperio al ver los estragos que produce en la mayoría de gente. La imagen  vehicula las aproximaciones y también desplaza la toma de contacto. De sus argumentos se han hecho filosofías, metodologías, certámenes sociales y  censuras. Quien no se ajusta a la etiqueta tiene vedada la entrada. Un curioso ejército de apologistas se encargará de decir al mundo cómo debe vestir, cómo debe hablar, cómo  debe presentar sus curriculums, solicitar sus pedidos, o cómo debe escribir[2] .Ni siquiera las entidades más críticas se librarán del imperio de la forma: nos dirán a los demás cómo manifestarnos, cómo citar los autores en un texto, como citar sus fuentes a pie de página, cómo  hablar en público o cómo hablar en privado, cómo,en definitiva, debemos ser y/o presentarnos. El como estará presente en las conversaciones con más furia e intensidad que el qué. La forma dejará de ser  el contexto acompañante de los contenidos para ser  la que dictamine cuáles han de ser éstos. Y puesto que ella alcanzará a todas las miradas y actitudes, quiénes se aparten de los modelos  elásticos del movimiento[3]  o  de las doctas sapiencias que se creen estar por encima de todo mal,  sufrirán por ello, o sufrirán mientras sean esclavos del imperio formalista de la expresión. Es fácil de descubrir hasta qué niveles hace estragos el imperio de la forma. Basta examinar la producción lingüística de un sujeto y señalar aquellas partes que le rinden tributo. Cuando una cantidad notoria de frases y sentencias  son llamados a la forma o recordatorios de las actitudes formales adivinaremos, sin equivocarnos, que estamos ante una persona  victimizada por el sentido de la imagen y  rotundamente superficial. Por el contrario cuando le predominan sus predicados substantivos, sus argumentos metodológicos o sus fuentes de informaciones de contenidos y noticias nos encontraremos ante un sujeto  que ha tomado distancia de las formalidades (y de la esclavitud) a lo que p`referirá por encima de los caprichos de los demás, a favor de sus indagaciones sobre sí mismo y lo que le rodea.Pero librarse del imperio de la forma no quiere decir  poderla eludir, ya que todo incluye un corpus formal, una manera expresiva, una moda estilística. Y de hecho con los cambios modales[4]  se operan también cambios actitudinales. Las modificaciones formalistas en  campos artísticos com el impresionismo guardaban una conexión  con otras maneras cotidianas de moverse y actuar en público en un sector generalizable de la población[5] .Las formas en los  escaparates se poblaron de chicas pin-up[6]  mostrando sus encantos y sus coloridos.que se aliaron con otra manera de concebir el baile y el movimiento corporal en los dancing,con el charlestón[7] . Pero de todas las formas, las corporales son las más cuidadas.Dentro del imperio de la forma la imagen física,la del cuerpo vestido es la más  elogiada. Todo el mundo dedica considerable tiempo diario a sus cuidados de boca, piel, cabello, ojos y aspecto en general, a sus vestidos y a su impacto.Trata de sacar partido de si mismo  con el realce de sus mejores  partes y atenuando con disimulo sus peores detalles. Los grandes de la moda nos pautan para saber  exactamente como vestir. qué usar o qué pesar[8] .El lenguaje  coloquial  participa de este imperio de la forma. Los hablantes aprenden el lenguaje dado por la cultura desde el que se expresarán.Se suben a su tren con todas sus mecanismos y paradas. Y aunque se trate de un proceso creativo vivo (cada dia nacen nuevas palabras) en general la gente está más ocupada en aprender las pocas miles de palabras dentro de las que se moverá toda su vida que en hacerse neologistas de otras cuando choca con las dificultades restrictivas del bagaje aprendido. Permitáseme una  comparación grotesca: compramos, adquirimos u obtenemos -en la inmensa mayoría de situaciones-ropa y zapatos y cuadernos y estilográficas y vehículos  y muebles, y así todo lo demás colocándonos en la posición de consumidores sin plantearnos a priori  fabricarnos los objetos para cada una de nuestras necesidades; del mismo modo que usamos el lenguaje tal como nos viene dado sin cuestionarnos alternativas parciales y posibles al mismo[9] . El lenguaje político es, junto al deportivo,. uno de los más dominantes socialmente gracias su aliado en la mediática. Los agentes periodistas de esta vienen confundiendo reiteradamente la opinión pública con la opinión publicada y la ilusión de cada redactor es la de creer estar representando el sentir y las ideas del público al escribir en un rectángulo que puede llegar a un millón o más de miradas diariamente. Sin duda la opinión publicada representa un factor importante de incidencia en forjar opinión y en algunos temas incluso puede coincidir lo que se publica por autorías selectas con aquello que se piensa mayoritariamente.  Pero lo común es que cada persona dentro del extenso elenco de la intelectualidad tenga su pensamiento preciso y no se pueda hablar estrictamente de un discurso colectivo sino de un sumatorio de discursos personales que comparten ententes fragmentarias y/o puntuales para unos determinados temas. Los marcos generales de opiniones unificadas en los grandes eventos electorales de los países que se jactan de ellos, no hacen más que sumar opiniones  coincidentes tras el peso de todos los condicionantes que actúan como restas de otras consideraciones e impiden otras opciones fuera del escenario de las que se presentan.  Los criterios que usan fraseologías tales como intereses populares, intereses de clase, objetivos históricos,  opinión social u opinión pública, en la que nuestro lenguaje a incurrido y recurrido abusivamente  se enmatojan tras conceptos absolutistas ya del todo deslegitimados por lo que se sabe sobre la factorialidad multivariante que concurre en los procesos de formación de las ideas y de gestación de los movimientos sociales. el lenguaje que inicialmente es liberador de aquellos conceptos moralistas puede convertirse en esclavizador cuando se presenta como una forma inalterable de respeto. No toca utilizar formas más vagas, prudentes y necesariamente relativistas cuando queremos hablar en nombre ajeno tratando de representar intereses de grupos. En la forma del decir están ya presentes contenidos lesivos que

predeterminan el mensaje. Cuando oigo hablar de españoles  o patria  o estado de derecho  en la terminología política ya  afino mis antenas porque presupongo el discurso prepotente que va a seguir a continuación y que ciertamente se confirma.

La paciencia ante las formas tiene un límite y a veces toda la cortesía reunida voluntariosamente no es suficiente para permitir más allá de unas pocas palabras o de un par de frases la continuidad de nuestro interlocutor.  Admitir a alguien en su discurso es de alguna manera confirmarlo o otorgarle la razón. De todas las armas que le quedan finalmente al sujeto inteligente la palabra es la más moderada pero también la más contundente. Contrarrestar argumentos lesivos con los propios se establece una  tecnología verbal de restauración. Negarse a la escucha de los conceptos hirientes con el propio decir és la última virtud del pacifista. Negarse incluso en el extremo mas severo huyendo del espacio del púlpito o de la poltrona que lo dice és una medida supervivencial perfectamente legítima.  La forma tiene por desventaja que puedes ser juzgado por ella antes de que se te de la oportunidad de manifestar tu pensamiento o tus opiniones. Pero esta desventaja es una gran ventaja cuando te permite cambiar de dial o de canal o de contacto humano a partir de una apreciación relativamente inmediata de cómo oes el interlocutor y lo poco que se puede esperar del mismo o el tipo de predicción de un discurso aberrante, inútil o estéril que le sigue.



[1] La palabra,muy empleada en ufología  viene como anillo al dedo para aplicarla a esa situación en la que el sujeto es seducido por el objeto formal,pero puesto que no se trata de una seducción consciente es en realidad una abducción antes que como sujeto se pregunte si le conviene o gusta el estímulo en  cuestión.

[2] Por lo que hace a la aventura de la impresión sobre papel todavía se hace más hincapié en las maneras de dar cosas a leer. Los textos hechos a ciclostil jamás hubieran salido a la calle y promovido revueltas de no haber hecho caso omiso a esa liturgia de las buenas maneras. Por otra parte la pulcritud extrema, tan deseable,desde luego, como abominable, niega las otras expresiones y sentidos de la crítica desde las pre-elaboraciones y los borradores.Cabe reflexionar  sobre qué es más significativo si  dar a conocer algo a media elaboración, esté en el estado en que esté, que no darlo a conocer nunca

[3] Naomi Campbell como cuerpo paradigmático de la esbeltez envidiable.

[4] Un ejemplo de moda:Las chicas pin-up ensalza de un lado la juventud:sede de innovaciones y rebeldía al conservadurismo de la generación anterior. La moda ha sido uno de los nombres de la innovación.

[5] El impresionismo había roto a finales del siglo XIX las estructuras renacentistas,acabando en consecuencia con el rol victimista de la mujer,sometido a pensamiento patriarcal. Ya medio siglo antes,desde 1850 en Chicago había empezando una profunda revolución de las formas por lo que hacía al papel de la mujer en la sociedad.

[6] nombre que se dio a las  muchachas sexualmente atractivas y cuyas imágenes se exhibían en el cartelismo de la época.

[7] baile de origen negro muy popularizado en la localidad  del mismo nombre en los USA.Su danza permitió al feminismo radical y a la sensibilidad frívola de las mujeres más vanguardistas la introducción de nuevas vestimentas y peinados,basadas en trajes muy ajustados de una sola pieza que destacaba la esbeltez de la cintura, la rotundidad voluptuosa de los pechos y dejaba al descubierto por encima de la de las rodillas la escultura de las piernas.Las chicas pin-up ganaron al público a través de las páginas de Crónica en España  en la década de los felices 20.

[8] Le Soin Absolus Contours.Yves SaintLaurent da la orden precisa:.”Desintegra los centímetros que sobran”

[9] El lenguaje está condenado a la limitación en si misma con que ha nacido y se desarrolla porque nunca transportará con una fidelidad total el pensamiento y su alternativa sería o será la telepatía, pero por razones obvias hoy  no puede constituirse éste en una alternativa de masas  quedando generalmente como anecdótica demostrativa o como  escena puntual espectacular sin concluir formulas irrefutables para su uso más práctico que aquel.

La decadencia física

 

Para muchos, cuando se está en el momento de la vida en que más se puede gozar de éxitos, de resultados profesionales, de autonomía suficiente,  de plenitud, de recursos, es paradójicamente cuando empiezan las señales ostensibles de la decadencia física.Estrictamente hablando es posible que haya empezado antes (con las primeras caries y extracciones dentarias o con otras anticipaciones de destronamientos funcionales)pero consensualmente es aquella edad en la que ya hay consolidada una separación nítida entre fuerza energética y  un progreso acelerado hacia una versión de  decrepitud irreversible.La senectud como esa gran etapa testimonial de la decadencia es vista con pesar y lamento.Se interpreta como la antesala del morir, o una preparación al viaje de despedida definitiva con lo material . Los héroes de nuestras literaturas, leyendas y cinematografías son personajes fuertes y pletóricos que  está en un indeterminado momento de la juventud.

N i las infancias son suficientemente  reconocidas ni la vejez es reconocida en su categoría´ de sabía.A la una y a la otra se la emparenta bajo códigos de indefensión,según los cuales los adultos son los únicos responsables de la sociedad y del sistema, y por consiguiente los únicos q puede decidir por todos. a excepción de algunas etnias donde los consejos de los sabios estuvieron integrados por los más ancianos, y en consecuencia eran los que tenían más poder, en la sociedad  nuestra los más ancianos son los que tienen menos votos para decidir acerca de sus destinos. Se les considera torpes, inútiles y paulatinamente son excluidos de la vida pública y social. La gravedad lesiva de estos atributos ,es no entender que la decadencia física no es una realidad que les pertenece en exclusiva. Ya mucha gente la experimenta desde la mediana edad, o aún antes. La característica principal de la decadencia física es su curso asintomático. La sociedad moderna y su sofisticación facilita en bandeja la mayoría de los recursos sin hacer demasiados esfuerzos físicos.Nos es necesario salir de caza, no es necesario correr, no es necesario pelear violentamente contra los adversarios, basta con seguir unos protocolos horarios y ajustarse a unos roles funcionales para obtener unas pagas con las que adquirirlo casi todo.El cuerpo y todo el organismo restan en un segundo plano, y van pasando los años de los 20 a los 55,sin notar subjetivamente la pérdida de habilidades, aunque objetivamente puedan ser notadas por los demás. El sujeto se  siente vital y fuerte como siempre,pero desde el palco de una vitalidad liviana,sin que tenga que ponerse a prueba ante récords y por lo tanto sin que experimente realmente la medida,o gravedad, de sus límites, los cuales en  su panorámica física, van en crecimiento. Al mismo tiempo y durante el mismo proceso, su expansión intelectual va en crecimiento, su conciencia de sí también, y su poder de comprensión y de abrazo  universal,compensa con creces  el deterioro corporal,al que se relativiza y perdona. se diría, que la decadencia física forma parte del proceso de adaptación al mundo y de aprendizaje de todo aquello que puede dar de sí la experiencia de lo material. El decadente en lo físico puede estar extralimitándose cada día en lo mental, alcanzando más cotas de saber y con mayor agilidad mental incluso a pesar de sufrir el decrecimiento de las prestaciones de sus mecanismos perceptivos.Por eso no extraña las imágenes de seniles que no han perdido su interés mental por las cosas del mundo y por un amplio abanico de formación intelectual, imagen ésta del todo incomprensible para los puntos de vista juveniles. en cualquier caso, el uso de las facultades cerebrales permite al usuario  activar el desarrollo de su consciencia hasta el final y mantener el sentido del ser, no siendo tan imprescindible el recuerdo de los datos obtenidos por las lecturas o las entradas de información.Se objeta-o se sufre- de los ancianos (sin necesariamente que tengan q padecer un Alzheimer)  un retorno a las memorias del pasado y una conexión con los más jóvenes,(los de dos generaciones atrás de la suya, la de los nietos).¿Hay una imagen más linda que la de un abuelo con la de su nieto sorprendiéndose juntos ante maravillas de la naturaleza, sensaciones o colores?

El uno experimenta un revival verdadera con la mirada inocente del niño que descubre por primera vez en su vida los fenómenos extraordinarios de las cosas, y de esa perplejidad se deja llevar el anciano,poniendo así el cierre de un ciclo vital, pasando  su antorcha de la existencia  desde el podio de su ternura y su sabiduría.

Escribir Artículos

Un artículo es un texto terminado en condiciones impecables de legibilidad .Por lo tanto esta dimensión no incluye todos lo textos terminados. De todos ellos, me refiero a los que tengo, su grueso mayor pertenece a borradores y a intereses particulares de reflexión; la menor parte a aquellos textos pensados para un público y aptos para ser enviados. Pueden ocupar una página y ser sintéticos y admisibles -aunque luego sean rechazados por una plataforma editorial-.

Se trataba  de una dimensión  antes que no registraba demasiada actividad en mi caso y que contrastaba con la producción permanente de textos que se quedaban en borradores o  privacidades .Esta es  una dimensión pensada para tomar consciencia de su déficit  tanto como la de  dejar cosas listas para que puedan ser enviadas. En principio escribo un artículo por día. Entiéndase, un texto que tiene un principio y un fin, aunque su lugar de inserción y permanencia sea en un libro o un dossier temático mayor. Trato de meterlo dentro de mil palabras, a menudo supera esta cantidad aunque hay otros de tipo muy localista y poco disertativo que no la alcanza. Desde que me lo he planteado así tengo en cuenta escribir cada día por lo menos un articulo que pueda ser considerado como terminado. Son muchos los días en que escribo más de uno y no ando lejos del criterio de al menos escribir a diario a un triple nivel: un escrito corto de unos cientos de palabras, uno suficiente, el que digo d alrededor de mil, y un tercer texto en proceso que forme parte de algo mas largo dentro de un capitulo. En realidad cada día saco cosas de mis canteras y cada día dejo otras nuevas iniciadas que van a tener que esperar para ser terminadas. Mi vida elaborativa se está poblando de un buen número de localidades y nombres de lugares desde los que la estoy ejerciendo poniendo junto al artículo el lugar de donde lo escribo. Trasiego con mis libros en proceso digital. Estoy de suerte, otros menos afortunados como Hesse hicieron trasiegos con su pesado baúl de libros impresos. A partir de diciembre de 2006 llevo sistemáticamente un ordenador portátil conmigo en mis viajes tanto cortos como largos. El mes anterior había usado otro portátil de pantalla disfuncional para la que me lleve una externa de 17 pulgadas durante las dos semanas que estuve en un hotel. Mi dedicación regular le debe sobre todo al ordenador portátil la oportunidad de dedicar horas de despacho ahí donde vaya o esté. Eso garantiza las cuotas mínimas productivas que me planteo.

Dentro de los textos hay que distinguir  los que son puntos no publicables en ellos mismos que forman parte de gruesos mayores a artículos propiamente dichos legibles por si mismos. La contabilidad que me interesa es la de estos.

Un articulo denomina tanto una carta al director como una nota de prensa como un texto ensayístico.Queda fuera de el, un relato, un retrato, un gag o un cuento.

El archivo digital

 

El ordenador y Digitilandia también pueden constituir un gran depósito de textos estériles. ¿Cuál es la diferencia entre un matemático y un aritmomaníaco? La misma que hay entre un elaborador y un verborrágico. Ambos pueden ordenar las frases correctamente pero unas pueden tener sentido dentro de un texto global y otras ser absolutamente desconexas las unas con las otras. Cuanto más trabajos en forma de textos se manejan mas necesidad hay de acudir a la función de archivo para repartir las cosas de tal forma que sean localizables. A diferencia del archivo físico que viene predeterminado por la cantidad de materiales que se sabe que se tienen a priori, el archivo digital admite un proceso de ordenación casi continuo. No solo pasa por la ordenación interna de cada texto hipervinculando cada capitulo a su localizador, sino que se puede extender a cada punto que requiera un plus de información al site que la contenga, también a la hipervinculación de textos entre si.

Después de un cierto volumen de elaboraciones empecé a advertir los problemas anexos para su relocalización. A mas cantidad de cosas hechas o que se desean reabrir mas complejo, con mas botones, tiene la estructura de ramificación para recuperarlas.

El archivo digital termina por convertirse en una constante asociada a la elaboración y al encendido del ordenador. Cada vez que se guarda un texto en algún lugar se está haciendo una acción archivística. Dejarlo para otro momento corre el riesgo de perderlo en la práctica por no saber localizarlo. Un texto puede constituir un documento a parte o estar dentro de otro. Sea como fuere el proceso de indexación y de ítemes de localización es esencial para llevar un control al dia de la autoroganizacion en lo que se está trabajando.

El archivo digital está llamado a reemplazar el archivo físico. Mientras éste suele mantenerse estable o incluso tiende a reducirse en volumen aquel no para de crecer si la inquietud informativa crece y la práctica elaborativa es algo que forma parte de la actividad profesional o continua.

Da la enorme complejidad de la vida actual la localización de algo es casi tan importante como ese algo mismo. Eso ya se había aprendido suficiente. Sin ordenar los recursos es como vivir sin ellos. La existencia de cada cosa pasa por su localización en cuanto se necesita.

La hipervinculación recíproca actual entre todo lo digitalizado hace de cada elaborador también un documentalista cuyo trabajo de investigación o disertividad puede ir unida a la de los demás en un proceso compartido pero enriquecido desde cada individualidad creativa. En el caso extremo de un texto en cada línea puede haber al menos una palabra que necesite ser vinculada un área de explicación. Eso permite descargar cada texto de explicación duplicada pero en realidad no hay ningún texto que este solo en tanto convoque a otros muchos para que sea comprendido. Metafóricamente cada cual está en su puesto o en su terminal conectada. El archivo digital puede ir pasando a una desprivatización y ser el de todos según los usos socializados se vayan pautando o posibilitando.

A diferencia del archivo físico que puede ser un trabajo puntual o sincopado el digital es una tarea diaria de ordenador. Se puede componer de varias unidades. Cada producto cultural terminado como mínimo un trabajo de archivo, pero cada insertación, cada artículo, cada reorganización de carpeta, también. Es un trabajo de secretariado un tanto mecanicista pero no menos indispensable que el directamente creativo-elaborativo. Sin archivo funcional no es posible una utilización adecuada de los textos terminados. De otro lado el resultado de todo análisis depende en gran parte de la fluidez en encontrar los documentos y datos de los que tiene que echar mano. En resumen la organización archivística sustenta la elaboración, la agiliza, la facilita y la hace tanto más efectiva y posible.

Cada pequeño texto terminado como mínimo exige bucear en el archivo digital para su multiclasificación y pautar un criterio para encontrarlo. Un solo texto como mínimo integra el dossier de su destino, el magazine que lo república y debe tener al menos una referencia de su ubicación en alguna parte.

Los profesionales de archivística y biblioteconomía desarrollan una sensibilidad distinta con respecto a los materiales con los que trasiegan que lso autores directamente que los han creado. Estos los quieren como si fueran sus hijos paridos, para aquellos tienen un mayor valor o menor según su actualidad o su demanda. Las bibliotecas –para horror de algunos- se descartan periódicamente de los libros de ediciones más antiguos que consideran (a saber por qué) obsoletos o de lso que apenas son solicitados. En todo caso hacen espacio en las estanterías vendiendo (en los Usa las bibliotecas venden libros a menos de 1 dólar unidad) los viejos y haciendo nuevas adquisiciones. El bibliotecario tiene una percepción en términos de volúmenes y espacio, el escritor en términos de contenido y esfuerzo de investigación.

Mi ideal seria tener un archivo que contuviera un localizador central para reabrir instantáneamente todo no importando su fecha de creación o su  utilidad para el mundo de la teoría. La práctica me demuestra que  algunos días de trabajo las horas de archivo han superado las horas directamente elaborativas. Preferiría dedicarme a las  segundas y tener a un colaborador que se ocupara de las primeras. Ni soy importante para esto ni  tengo presupuesto para ello. Lo que si sé es que el trabajo pendiente que he acumulado en todo el campo elaborativo en el que llevo años metido genera una lista de tareas tales que podria organizar el trabajo de diez personas en menos de una hora para que estuvieran bastantes semanas por no decir meses trabajando para dejarlo en el estado en que debería estar todo organizado. No exagero en lo más mínimo. Si además añadiera el trabajo del archivo físico, la nomina de colaboradores aumentaría. Algo que he empezado algunas veces pero nunca he seguido han sido las fichas sinópticas de todos los libros que tengo. Eso dar por resultado que tienes una idea aproximada de lo que tienes lo cual tampoco significa gran cosa ya que cuando la necesitas resulta muy complicado encontrarla.

Para terminar cabe decir que un buen archivo demuestra también la mente organizada que hay detrás. Evidentemente se puede trabajar sin él pero los resultados pueden llegar a ser francamente caóticos y lo que no hace el autor lo deja como tarea, tal vez, sin resolver a la espera de un amor intelectual apasionado que quiera dedicar su energia a subsanarlos.

 

Un sistema teórico

En un primer momento de reconocimiento del fracaso de las ideas y teoría con que nos valíamos para tener una especie de guía para un comportamiento revolucionario creí en la necesidad de un nuevo corpus teórico que debía tener un carácter doctrinal para reunir esfuerzos y personas. Por aquel entonces la unidad era un concepto vertebral en toda discusión política y social. Sin unidad social no había nada que hacer para cambiar la sociedad. Tuve que pasar por bastantes vicisitudes y adquirir más conocimiento de las leyes de la vida y de la psicología humana  para aceptar que tan pronto la unidad es adoptada como un atributo sine qua non para los proyectos éstos no se hacen. No es que la rechazara antes ni me oponga a ella ahora solo que la coloco en su expresión efímera según coyunturas y fuerzas. La condición efímera de la unidad ha llevado y sigue empujando a la mayoría de grupos organizados y de individuos que trabajamos por nuestra cuenta a seguir un plan de ruta independientemente de si los demás lo aceptan o lo apoyan.

Los encuentros de coordinación periódicos para los saludos y la reactualización de informaciones no están mal del todo pero el futuro, el  de una construcción de teoría renovada así como el de un potencial vanguardista, no dependen tanto  de ellos como de la incorporación en su estatuto de vida de nuevas fórmulas personales. Una persona revolucionaria no lo es mas por más veces que proclame la necesidad de la revolución social si no acompaña a su consigna su criterio personal de revolucionar sus viejas e inveteradas costumbres para abrazar una nueva forma de vida relacional.

En el mejor de los casos la mejor de las teorías no substituye la necesidad personal de su seguidor en hacer un esfuerzo de recambio personal.

En ocasiones la creencia en una teoría es tanto como pensar que se tiene garantizado la forma de recorrer un camino y los resultados que esperan. Existen escuelas de pensamiento, líneas interpretativas y conceptos-eje que vertebran comportamientos  humanos. Una teoría válida es una interpretación de origen individual y tal vez genial que pasa a ser compartida por la comunidad humana y no solo la científica de una manera funcional para su saber y para su vida. Eso tampoco es tan exacto. La humanidad es una especie con pluralidad de pensamientos, por tanto, con muchas teorías en paralelo cuyas coincidencias en las mismas coordenadas son entendidas como coexistencias. En realidad una teoría diametralmente opuesta a otra no pueden ser convivientes aunque sus defensores sí pueden hacerlo siempre que silencien mutuamente en su trato sus pensamientos respectivos. La llamada tolerancia de credos no es más que una manera hipócrita de aceptar en el otro aquello en lo que no se está de acuerdo en absoluto siempre y cuando no lo convierte en un proselitismo arrojadizo en contra de uno. Dos o más teorías muy divergentes entre sí colocadas en el espacio del debate terminan por conducir a posiciones de equidistancia mutua llamadas de respeto para no agotarse o dañarse.

En el mejor de los casos una nueva teoría no es más que otra que venga a converger en un amplio panorama de proposiciones epistémicas. Un sistema teórico único y universal para todo el mundo no existe ni ha existido ni –afirmación no gratuita- existirá. Es imposible la unicidad hasta tal extremo. Sería tanto como hablar que las formas múltiples de la morfología y fisiognomía humanas llegarán un momento en que desaparecerán para que se constituya un solo tipo de cuerpo anatómico. Hablar en estos términos sería hablar de una barbaridad conceptual o bien estaríamos ante la perversión de un poder interesado en la despersonalización del ser humano para convertirlo en somas producidos en masa industrialmente.

La teoría es una actividad resultante de los procesos mentales de adquisición de informaciones y de razonamiento para la interpretación. No hay teoría válida que se queda en las premisas de la sensorialidad o en el impacto de su extremismo. Johannes Kepler dijo que la vista debe de aprender de la razón. En general todo el mundo que se ha enfrentado a descubrir nuevas leyes ha tenido que luchar contra si mismo, sus percepciones superficiales, sus sentidos y sus primeras impresiones. Una teoría se destila a partir de desplazar las primeras ideas que se han formado sobre el campo-objeto de elaboración en el que se centra aquella.

Hay que diferenciar entre disertación, discurso, elaboración por una parte y teoría anunciada, completa por otra. Una enorme cantidad de contribución teórica se mantiene dentro de lo primera sin llegar a hacer una propuesta de claves en firme que es lo que consolida un sistema teórico. Escritores hay muchos, pensadores, sin embargo, no tantos. Hablantes lo somos todos, filósofos muy pocos. Pensar es una actividad humana indispensable pero no exclusiva para producir teoría. Quien piensa con suavidad va lejos dice un proverbio chino. Además de ir lejos en la vida en el sentido de su carrera biográfica un pensante anhela explicar los grandes agujeros entorno a lso que gira la historia de la humanidad. En el oficio del analista en lo social, lo político, lo psíquico y lo cósmico cada investigador debe saber si realmente lo está siendo o está a la altura de las demandas metodológicas de respuestas a problemas conceptuales concretos. Después de eso, advertir serena y objetivamente su rol en el proceso contributivo del saber. Podemos decir que no sabemos nada pero eso no aclara demasiado las cosas si no se establece la diferencia entre la conciencia del saber contante y la conciencia del saber faltante. La falsa modestia es la más decente de todas las mentiras dijo Chamfort pero no deja de ser una deformación o una mentira remarco.

He conocido gente que dice escribir canalizando revelaciones obtenidas de no sabe qué fuente y con escasa formación teórica o nula universitaria. Si bien es cierto que el saber circulante no queda exclusivamente encerrado en el medio académico no lo es menos que la mayoría de ensayos serios publicados están vinculados al profesorado del elenco de universidades que existen en el planeta. En la teoría y sus campos lo mismo que en otros espacios en que se destacan los humanos reflexivos conviene recordar que no todos los nombres se merecen el bombo que reciben ni todas las literaturas en circulación son aceptables. El duque de la Rochefoucauld sugirió que la gloria de los grandes hombres debe ser medida y comparada a los medios que han usado para adquirirla. Podría decirse otro tanto de los grandes títulos divulgados que marcan las culturas. Camus ya comentó que obtener el éxito es fácil y lo difícil era merecerlo.

Para que haya un sistema teórico tiene que haber un conjunto de tesis concatenadas que expliquen las razones inmediatas y ultimas de un fenómeno dado. Un analista puede estar toda la vida reflexionando y escribiendo sobre un conjunto de temas y no llegar a tener una teoría completamente acabada por mucho que haya puesto en circulación ideas originales e interpretaciones nuevas. Una nueva teoría es establecer una ley subyacente a un comportamiento de la materia o de la psique que siempre estuvo ahí y antes nadie advirtió.

La estructura narrativa del ensayo

 A partir de tener por común denominador la prosa se pueden sondear puntos de concomitancia entre la empleada para las distintas construcciones expresivas y géneros que existen. Me pregunto si se puede comparar la estructura narrativa de la novela con la expositiva del ensayo. Ambos campos son tan distintos que los lectores de un grupo no tienen porque coincidir con los del otro o al revés. Entiendo por grupos de lectura los que predominantemente usan un género aunque no le hagan ascos a lecturas de los otros. Sin embargo,  hay un despegue de un género hibrido en el que la novela y el ensayo se funden pudiendo encontrar disertación ensayística dentro de una estructura de novela con personajes que la transcriben. También al revés: se puede incluir la anecdotización dentro de una estructura de ensayo que acude al ejemplo. Es ya un clásico el tipo de literatura analítica de sintomatología que va haciendo desfilar una casuística extensa junto a una teoría expositiva del tema o del síntoma. Si lo que pretende un ensayo es hacer diana en la sensibilidad de quien lo recibe o lee quedaría justificada su recursividad al ejemplo. Hay un tipo de literatura estadounidense que ha abundado tanto en ésta que lleva a crear la sensación de haber hecho una gran cantidad de amigos después de la lectura de uno de sus libros. Esa novelización del ensayo, a pesar de sus indiscutibles atenuamientos y facilitaciones para la comprensión, tiene varios inconvenientes: 1/ cuantifica exageradamente el número de páginas, fácilmente lo puede triplicar o cuadruplicar. 2/no son controlables los sesgos en la transcripción de los casos comentados y 3/trata de atenuar la posible dificultad o densidad de sus conceptos buscando el auxilio de la ejemplificación.

Los ejemplos ayudan a entender los problemas. Hemos aprendido aritmética básica gracias a ejemplos y a resolución de problemas concretos. Eso proporcionó una base para aprender álgebra, algo exclusivamente conceptual. Los matématas sostienen que todo es reducible a ecuaciones, relaciones conceptuales y sígnica. En última instancia todo lo que no fuera una pizarra llena de números y letras y vinculadores sería pura filfa semántica. Para los químicos el estudio de las estructuras de la vida pasa por fórmulas y nomenclaturas con una expresion gráfica que es un absoluto sinsentido para el lego. Si un químico o un matemático no tienen porque ofenderse en que sus textos no salgan del circulo de iniciados que los pueden comprender tampoco tiene porque sentirse afectado cualquier otro científico  que investiga zonas teóricas inexploradas,  el filósofo que diserta exclusivamente desde la abstracción o el poeta que se deja llevar por la inspiración y no se preocupa de razonar sus versos.

Cada discurso, sea cual sea su aspiración a ser o actuar como crucial o, incluso, como único le toca compartir tiempo y espacio con los otros discursos. Cada teoría tiene su sector por el lado de quien la elabora y por el de quien la sigue que puede ser una zona intelectualmente inaccesible o ideológicamente prohibida para otros sectores. Las teorías tienen puntos de concomitancia pero cada una se reparte el campo de incidencia en el gran espacio del lenguaje comunicacional. Hay teorías que se van desarrollando a espaldas y en paralelo a otras sin que se interfieran mutuamente. Con o sin sentido de la competencia las que mas publico alcanzan, mas radio de acción tienen, son las que mas conectan con el lenguaje popular y el quantum de conocimiento circulante. Por el contrario, una teoría es tanto más críptica cuanta más formulación especializada usa. Una teoría se enfrenta a la tesitura –es decir, la de  su teórico, que la teoriza y representa- de sacrificar sus zonas más difíciles en aras a la divulgación o de seguir su dinámica intrínseca evolutiva que ocasionará probablemente mortandad en sus filas, reducción de su seguimiento y finalmente aislamiento. Es cierto que una teoría no es mejor ni mayor por el hecho de que sea más incomprensible pero no lo es menos que el mismo desarrollo teórico de los conceptos, y en general de la ciencia y de la tecnología, es una consecuencia natural y lógica de la complejidad, ante la que potenciales seguidores se desalentarán dejando de seguirla. Esto pasa con, absolutamente, todo y no solo con los textos escritos. El consumidor moderno se rodea de un montón de aparatos de los que solo usa un 30% de sus prestaciones porque se declara incompetente para usar el otro 70 o tiene en sus bibliotecas privadas un montón de libros de los que ha leído la menor parte y de estos ha entendido la menor parte. Así que, mientras por un lado va el desarrollo por otra toca ponerse a la altura de este si quiere aprovecharse en su totalidad. Evidentemente no todas las personas, ni siquiera las culturizadas y con un nivel alto pero no óptimo de conciencia,  está dispuesto a hacer este esfuerzo. Por su parte, la posición del teórico que prefiere el sacrificio de partes de su teoría para que no sea etiquetada de oscura a favor de su divulgación no es precisamente la honesta.

Una teoría entendible no es mejor ni mayor que aquella otra mas difícil de comprender en su trama. Su autor tampoco es necesariamente más didacta o brillante. Popper descalifica un tanto alegremente la teoría densa por el hecho de serla. Sin advertirlo, la suya también lo es para otros sectores que no lo alcanzan o lo descartan en la lista de sus lecturas. Simplemente, hay un tipo de literatura que a priori es aceptada o negada por los sucesivos públicos. Cuando de pronto alguien del campo de la filosofía se hace novelista y triunfa en este género parece olvidarse que la filosofía no se limita a su historia y a las escuelas clásicas sino a un proceso de renovación constante de la idea. Pensar es básicamente contradecir y reflexionar en torno a las afirmaciones. El propio Marx, hipervalorado en su época y sobre todo postmortem, no advirtió que la conversación de la teoría como instrumento de la acción y supeditada a ésta la negaba como tal, la convertía en otra cosa, en una especie de paje del gran rey de la historia.

La teoría, en sus distintas disciplinas, es la que es y por mucho que se auto auxilie con una semántica de la facilidad los conceptos más duros no lo van a tener fácil para ser entendidos. Los estudiantes terminan bachilleratos sin aprender del todo integrales o logaritmos, si embargo tienen títulos que les acredita ese conocimiento. También se terminan carreras universitarias sin haber dominado la técnica de comentarios de texto, sin embargo se les acredita en ese dominio. No es extraño que cuando se enfrenten a textos de calle, artículos periodísticos o, incluso, cartas que abundan en la polémica se descorazonen ante la longitud de un trabajo y ante su densidad. Decir que un texto es denso es la forma moderna y cortesa de decir que está mal explicado o mal construido sintácticamente. Cada material tiene su coeficiente de densidad y cada líquido su pH. Se trata de características inherentes. Una cosa es la que es por las propiedades que contiene. P es P si y solo si contiene las características p1, p2 y p3 a parte de otras no fundamentales y aleatorias. No puedes manifestarle a P tu incomprensión por el hecho de tener esas características. Oye, yo soy eso, te responderá. Una de las características de la ameba es que es escisípera. Tú no puedes ir y decirle, ¿por qué no te reproduces por fecundación? Te contestará tu eres un capullo ¿o qué? La teoría sigue un proceso propio no necesariamente conectado con el empirismo. De hecho, hay una praxis teórica distinta a la teoría para una praxis. El mismo empirismo que envuelve el universo de lo teórico incluye su relación con la cultura, es decir con la comprensión general de una época. Tratar de sacarla adelante buscando divulgadores corre el riesgo de desvirtuarla. La diferencia entre la postura filosófica a la política es que desde este lado se acepta una reducción de la exigencia conceptual a cambio del valor de la consigna seguida. En última instancia un político termina por convertirse en un protagonista en contra del desarrollo del pensamiento en aras a la aplicación táctico-estratégica de objetivos de consumo social.

El análisis filosófico se desarrolla ajeno a su posibilidad práctica, la propuesta política se formula desde su posibilismo, que suele llevar incluida su degradación relativa. La semantización de un teorema no quita la dificultad críptica de este cuando el receptor se niega o auto descarta a entrar en su comprensión. Si para leer es necesario el dominio de los rudimentos del alfabeto para comprender es necesario entender los conceptos que van desfilando. Se trata de una combinación encadenada. So sus eslabones no son comprendidos es imposible que el conjunto se sepa de lo que va. Es así que se tiene una sensación una tanto bochornosa  del texto sin alcanzar su espíritu.

Desde la vuelta que hizo Charles Darwin con Robert Fitz Roy,  capitán del Beagle, comisionado para explorar las costas de Patagonia, hasta la actualidad han cambiado muchas cosas pero no tantas en cuanto a mecanismos de la estructura mental y persistencia de la resistencia a la innovación, tanto por lo que hace a modificar circunstancias materiales como a modificar formas de pensar. La ley de la evolución tan controvertida en su momento y todavía tergiversada en la actualidad no es una especie de salvoconducto que asegura a todos los seres el salto al paraíso o a la mayor capacidad comprensiva sino un proceso vivo que se puede acelerar, detener e incluso retroceder según la actitud que se adopte ante las tesituras existenciales.

Lo que toca discutir en cada propuesta escrita –también, desde luego en las de vía oral- es las conexiones en sus puntos expositivos y las posibles lagunas incoherentes en las que incurre. La discusión sobre sus trampas, intencionales o inconscientes por parte del autor, es lo principal; la discusión de sus dificultades vocabulares o de su longitud de texto, sin ser algo despreciable, es totalmente secundario e irrelevante.

Es así que la estructura narrativa del ensayo cargada con todas las concesiones aconsejadas para seducir los sentidos del lector no por eso puede dejar de exponer lo principal de su propósito y tratar de aclarar la densidad de sus tesis centrales volviendo a ellas desde otros ángulos que hagan fácil su intelección aunque eso lleve a caer en el riesgo del repeticionismo.

Humillados del mundo.

Humillados del Mundo, ¿Todavía no os habéis unido?[1]

Hubo un tiempo en el que creímos en que la conciencia de la gente iría en crecimiento, que era cuestión de tiempo para que todo el mundo se diera cuenta de lo que estaba pasando y de la urgente necesidad de tomar cartas en el asunto para cambiar el rumbo de la historia. Hubo un tiempo en que creímos en los proletarios, los esclavos modernos, decíamos,  que no tenían más que perder sus cadenas y que su conciencia de clase explotada irradiaría a toda la sociedad un camino para la liberación. Hubo un tiempo en que confiamos en que las personas alcanzarían la madurez y una capacidad de razonamiento. ¡Flipábamos!. ¡Nos equivocábamos! ¿Todavía ahora en los detalles cotidianos me pregunto cómo pudimos creer en ese potencial revolucionario?

La incultura devasta extensiones enormes de la sociedad lo mismo que los incendios descontrolados destruyen miles de hectáreas de bosque. La gente vive para adentro entrampada en sus ignorancias sin importarle en absoluto hacia donde se encamina el mundo. La gente es soberana de su autoexclusión y en su estulticia. La soberanía donde más negativamente se ejerce es en el aislamiento social.  El predominio del individualismo lleva a serias dudas sobre la pertenencia de individuos físicamente parecidos a la misma especie. Tenemos una conexión zoológica los unos con los otros lo mismo que también la tenemos con otros primates, lo que no compartimos en absoluto es una identidad social y menos aun, humanista. Por lo que hace a la camaradería colectiva a favor de ese otro mundo mejor que es posible y que nos sale en las conversaciones tiene más de quimera que de realidad práctica. La defensa comunitaria contra la humillación social sigue siendo un tema crucial que ha encontrado salidas en la poesía y el psicoanálisis pero que sigue más  huérfana de teoría alternativa que medio siglo atrás. La lucha ya no es de los humillados contra los explotadores sino de todos contra todos en una guerra sin cuartel en la que nos cuestionamos no ya la posesión de los grandes medios de producción sino el rito de los pequeños hábitos y egoísmos cotidianos.



[1] http://disc.server.com/discussion.cgi?disc=201407;article=2833;title=Hoyenelmundo

La trampa alternativa

 

Una generación tras otra se dotan de salvoconductos para cruzar su tiempo de permanencia en la historia humana creyéndose contribuir a la evolución de ella o auto justificándose para reproducirla en sus cánones y tópicos tradicionales sin tratar de cambiarla. Excepcionalmente algunas generaciones o las partes más movientes de ellas creen encontrar la feliz alternativa para con la que no solo vivir en felicidad y paz durante su época sino para poner freno también a una deplorable línea histórica de salvajadas y atropellos de los hombres contra los hombres y contra sus entornos naturales.

Padecemos secuelas con respecto a antiguas y nuevas movidas alternativas. Lo mismo que los peceros que décadas después de los crímenes del estalinismo seguían convencidos que el PC soviético había sido la gran hazaña del siglo XX en contra del fascismo y que esto le disculpaba de todo lo demás, los que hemos vivido por y para las alternativas hemos arrastrado durante décadas una cierta simpatía por un ámbito social que mientras tanto se ha ido poblando de oportunismos múltiples. Es difícil señalar a aquellos que fueron tus camaradas, compañeros de militancia y de ideas, como impostores de lo que dijeron o aún dicen ser pasando a ser parte de la gran merienda de una sociedad que lo único que desea es perpetuarse a sí misma.

Una considerable parte de la configuración social moderna tanto por lo que hace a los estilos de democracia política como formas comerciales están repletas de personalidades que no hace tantos años eran  las más revolucionarias de todas. En el parlamento por un lado, en las sedes de no pocos partidos de una estéril aunque no efímera izquierda encontramos comportamientos que ya recuerdan demasiado los de lso profesionales de la sociedad caduca de antes contra la que se luchaba. Las formas relacionales dentro y fuera de las esferas de poder por lo que a influencias políticas se refiere no esta cambiando substantivamente la condición humana, más bien la iguala en una performance de competidores por su cuota de mando. Quizás el revolucionario mas consecuente elevado a gestor de poder solo le queda la alternativa de renunciar al cargo cuando éste le exige componendas y alianzas antiéticas además de declaraciones públicas falsas o decisiones económicas con las que n puede estar de acuerdo. Episódicamente un poeta de presidente de estado tiene el tiempo justo para darse cuenta que ese no es su lugar y regresar pitando a la sociedad base desde la que continuar con sus impugnaciones. Algo que ya le pasó a Senghor en Senegal.

La figura del revolucionario, supuestamente alternativa, se estrella en el cargo concreto del hacer o seguir opciones distintas y opuestas a las que siguiera la sociedad anterior. Los partícipes de los maremágnum protestativos cargados de buenas intenciones y experimentando luchas contra un estatu quo y una realidad de déficits no significa que su potencial radical, incuestionablemente evidenciado con coraje y decisión en unas coyunturas, se convierta en potencial de reconstrucción.  La figura del revolucionario se presenta como la del mensajero de una alternativa. Todo lo que tiene de positiva como crítica a un estatuto social inaceptable y a una realidad voluntariamente deficitaria debido a su clasismo lo puede tener de discutible como garantía de un futuro mejor aunque no pare de hacer apología de él. Automáticamente quien habla de alternativas pasa a ser de lo que habla o así se infiere. El estandarte de la alternativa se confunde con la alternativa misma, el icono con lo que desea representar, el agitador con el reconstructor social que está por constituirse y el crítico con la solución a lo criticado.

El desenlace de los acontecimientos no va así de rápido y de las canteras criticas de un sistema no paran de salir formas nuevas sociales adaptadas a este con suficiente capacidad esponjosa del engullimiento de todo aquello sin que cambien de fondo las relaciones humanas. Es así que en no pocos espacios alternativos, venidos de la mano de la nueva era, pero también de los antiguos partidos m-l (marxistas leninistas) nos encontramos ferias mercantiles para poderes adquisitivos considerables de un lado y grupos de estudios socioanalíticos por otro lado con productos teóricos en forma de revistas para circulaciones minoritarias, más preocupados en su perpetuación de núcleos que en su inserción en opciones radicales de vida. Frente a ellas una preferencia de tener a buen recaudo los puestos del trabajo en las universidades de ese sistema contra el que luchan. Podria decirse que nadie escapa a sus contradicciones personales entre el primum vivere (para no pocos, vivir muy bien antes que nada) y la vida alternativa como diseño o sueño cada vez mas alejada de los propósitos reales. Es así que antiguos protestatarios de lo más radical prefieren ocupar su puesto a media jornada y desatender sus obligaciones en su puesto de trabajo como directora o profesor de escuela que enfrentar el dia a  dia los problemas concretos. Es así que un impresionante sector de gente que llenaba manifestaciones, incluso violentas, y congresos de presupuestos muy radicalizados, pasan a montar sus negocios particulares del tipo que sea ingresando en el panorama social que todo lo mercantiliza.

La alternativa pasa a ser una trampa de considerable tamaño cuando se sigue creyendo en ella y no pasa de ser otra forma de protagonizar la participación e integración sociales  que si bien pueden ser forzadas y condicionales, para nada voluntarias y abnegadas, no dejan de perpetuar el esquema de la estructura global contra la que se oponen.

Del mismo modo que determinadas estéticas que identifican un grupo y una escala de valores (los cabellos largos y barbas  junto a las faldas hindús i las largas melenas de la década de los 60s y 70s, o las rastas de décadas posteriores) no son una marca de absoluta garantía, determinados discursos insuflados de lenguaje  anti sociedad no significa que lo sean realmente de anticapitalismo. Esto es así que puede haber grandes movimientos reivindicativos, el de la antiglobalización o el del feminismo, que no son realmente anti sistema en su conjunto sino contra unos valores muy específicos del mismo. De todos los movimientos sociales los más predominantes siempre han sido los reformistas fragmentarios no los críticos radicales a la totalidad de una manera de hacer. Estos al luchar contra el sistema les toca luchar también contra el otro inmediato, contra el mismo compañero de fábrica, de manifestación o de asociación. Los otros les basta coincidir puntualmente en un punto reivindicativo.

Un proverbio brasileño dice que la tierra no tiene sed de la sangre de los soldados sino del sudor de los hombres. Solo las contribuciones directas en un sentido por lo que hace a reconstrucción del planeta podrán generar modelos imitativos de la reconstrucción de la sociedad. Eso pasa por alternativas fundacionales materializadas más que por su defensa demagógico conceptual.

A la pretensión de Guermesildo de Azcárate ante el panorama legal diciendo  la ley debe ser ciegamente respetada y libremente discutida debería dársele la vuelta diciendo que todo debe ser libremente discutido incluidas las leyes sesgadas e inoperativas buscando instrumentos más ágiles para proteger las correctas que también las hay y cambiar las incorrectas que son excesivas.

En los cambios pendientes que tiene una, la, sociedad, pasar a repasar la lista de malos que generan dolor y rabia no tiene tanto sentido como construir una vida estupenda al margen de sus nefastas incursiones. Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia, dice un anónimo. Amar un proyecto de vida no sumisa es lo mejor a lo que puede optar una persona creativa. La etiqueta de alternativa o no es lo de menos.

Presuponer que en los espacios autodefinidos como alternativos vamos a encontrar la gente ideal del amor y el trato exquisito de la sinceridad personal es bastante idiota en los tiempos que corren. Por encima de las deferencias personales priman los intereses comerciales del beneficio sea cual sea el slogan de la pancarta del lugar de concentración. Las ferias alternativas de tipo alimenticio y cultural han caído en eso. Toda una investidura de gentes exquisitas o que de eso van con sus discursos de nueva espiritualidad o nueva persona o justicia no pasan de ser otros pupilos tolerados por el sistema para que cumplan con su función de engañabobos. Tan pronto se hace ejercicios de verdad ahí donde se va se ve aumentada la lista de enemigos o de indiferentes y neutros que para el caso es algo parecido.

Solo tras experiencias revolucionarias intensas se puede alcanzar una sensibilidad que permitir identificar lo que estaba en el lado de uno y se ha pasado al lado contrario. Y es que para sobrevivir la gente todavía sigue vendiendo su alma al mejor postor a falta de diablo que le permita la eterna juventud.

 

 

 

El boom asociacionista

 

Una de las reivindicaciones históricas pedidas por los pueblos oprimidos ha sido y sigue siendo el del derecho de reunión y asociación. Nadie puede impedir de nadie que se reúna con quien elija, que comparta sus ideas, levantes sus empresas o promocione sus proyectos siempre y cuando todo esto no forme parte de estrategias destructivas de la tranquilidad colectiva. Los modelos democráticos o pseudo se distinguen entre otras cosas por un enorme volumen de nuevas asociaciones de todas clases. La naturaleza crea a los seres y ellos se juntan. El fenómeno del boom asociacionista es tal que implica millones de personas en distintos grados de voluntariados, cooperaciones, militancias o compromisos. Siempre hay alguna justificación o un aspecto descuidado por otros grupos que dejan las puertas abiertas para intervenir proponiendo un nuevo programa, otra sigla, otra dedicación y otra singladura de foros-congresos-actos fundacionales todo esto convenientemente apoyado por unas cuantas docenas de simpatizantes, amigos e incondicionales.

Esa fenomenología de nuevos planteamientos colectivo-organizados demuestra la salud democrática de una sociedad y el interés de unos por los problemas de todos lo cual es digno de elogio. La demostración no se queda en eso, también permite observarlos como campo de interacción humana en el que no están erradicados los personalismos y los intereses superestructurales por si mismos independientemente  del tema vertebrante con el que trasiegan.

Desde la posición de observador indirecto el solo formato del recibo de convocatorias para conferencias o actos decisorios de bastantes grupos empeñados en nacer y en consolidarse suena un poco a cuento. Curiosamente sus propuestas no añaden nada nuevo a lo que ya existen en el panorama de las ideas y análisis pero sí tienen de novedad que 10, 30 o 50 personas las subscriben unitariamente. Esos dos detalles revelan que lo verdaderamente importante del nuevo grupo no es en lo qué viene a intervenir sino quien va a hacerlo. Tras ese quien suele estar la pasión personalista o carismática de alguien que consigue vertebrar algo en nombre propio, tal vez rebotado o escindido de otros espacios organizados en los que no se le hacía demasiado caso.

Mucho asociacionismo de nuevo tipo tiene que ver más con escisiones de antiguos bastiones organizados que con la necesidad de nuevas tendencias. Algo difícil de explicar es esa necesidad tan irrefrenable de crear nuevos  y más grupos en lugar de desarrollar las potencias de grupos madre permitiendo la cancha plural en sus distintos tipos de ocupaciones. Evidentemente hay razones de incompatibilidades metodológicas  e ideológicas que explican antagonismos entre organizaciones que mantienen las fosas de agua con cocodrilos hambrientos entre las unas y las otras pero no es menos cierto que hay incompatibilidades personalistas que generan diferencias artificiales entre unos grupos y los nuevos con desiguales nóminas de cocodrilos en otras fosas para protegerse mutuamente en sus distancias.

Dejar el email a un grupo emergente con el que mostrar interés por sus actividades te hace correr el riesgo de asistir esquemáticamente a nuevos procesos que con la excusa de cambiar el mundo se reúnen una y una docena de veces para creer que las cosas son mas cambiables por el hecho de decir en voz alta en una sálalo que todos los asistentes dicen con la voz chica en sus contactos individuales

 Los espacios colectivos que en un tiempo los vi como algo crucial para los procesos de liberación mental y material de los seres humanos sojuzgados ahora tienen un valor relativo por no decir sospechoso cuando pasan a tener la categoría d autorizar tesis a partir de cuantas mas firmas se enlisten en cola mejor. Para conceptos tan vagos como el de Persona o el de Justicia no se me ocurre pensar que un lugar con cien o mil personas redefiniendo el significado de lo uno o de lo otro haga avanzar esos parámetros en la vida diaria cuando los mismos miembros se enfrentan cada dia a tesituras que le dificultan su libertad de ser o estar a la altura de la ética y de la justicia más mínima del reconocimiento del otro. Thomas Fuller organizó las relaciones en el mundo con la más absoluta de las simplezas:”la audacia en los negocios, lo primero, lo segundo y lo tercero” Da la impresión que principios tan fragmentarios como este son los que están detrás de no pocos proyectos humanitaristas que valoran más su eclosión organizativista que no el avance cualitativo en ideas y en actos en la autentificación humana.

La palabra colegiada tiene sus trampas. El individuo creativo se ve obligado a renunciar a partes de su terminología y argumentación para que el crecimiento y/o cohesión del grupo le conceda su condición gregaria. La llave del éxito de la vida es el conocimiento del valor de las cosas dijo John Boyle O’ Relly. Cuanta mas gente lo identifique mas habrá que pueda practicar una vida en consecuencia con ese reconocimiento. El espacio grupal y sobre todo la posibilidad de contraste y debate al que dé lugar, no el meeting unánime o la ceremonia capciosa, puede contribuir a catapultar a no poca gente a procesos de conciencia, los cuales paradójica e inevitablemente pasaran por saber el valor real de aquellos encuentros en lso que se despegaron: un pretexto para la discusión y la relación mas que un lugar seguro para la alternativa. Cuanta más gente haya sabiendo valorar cada cosa y cada persona del mundo, mejor será ese mundo, pero eso es una actividad ordinaria que no necesita del permiso de ningún congreso extraordinario.

Ya sea dicho antes a propósito de la gran producción de encuentros por la paz y de cumbres interminables que por muchos acuerdos a los que lleguen los estados belicistas si cada persona en cada país no asume e interioriza el valor de la paz ésta jamás se hará factible. El nacimiento de la paz comienza con la autosatisfacción de cada individuo dijo Dalai Lama a lo que hay que añadir la comprensión de ella como la mejor elección existencial.

Hay un nuevo asociacionismo que en su misma entrada en escena lleva a hacer dudar de la honestidad de sus propósitos. En muchas declaraciones fundacionales (la historia de la diplomacia no es mas que un continuum productivo de textos que se van firmando supuestamente vinculantes y sensiblemente transgredidos) se repiten los textos y los espíritus de las anteriores queriendo creer que su nueva tanda de firmantes serán mas energéticos y seguros que los anteriores. No importa lo que uno firme y declare, lo que va a contar de esa persona son sus gestos de correspondencia concretos. Un congresista que  apuesta por la libertad y la justicia pero que no la facilita en sus tratos personas por falta de visión y de ética no es más que un traidor a si mismo y a los demás   Un hombre vulgar que tiene valor sin rectitud no es más que un bandido dijo Confucio.

El análisis de las ONGs como empresas exentas de un tipo de impuestos para intervenir en países donde blanquear o justificar el dinero que reciben gratis que están mas interesadas en su auto perpetuación que en resolver los problemas por los cuales se organizan, se puede trasladar a todo un boom asociacionista, que quiere auto justificarse a partir de problemas que no resuelven, en el trato de tu a tú entre sus propios miembros, pero que creen poderlo resolver a escala macro social.

Ante la demanda concreta

 

Sin demanda no hay progreso. El animal naciente la pide de su progenitor y este se debe a ella siguiendo una ancestral ley biológica basada en el principio sinérgico de facilitar la vida. Concederla es preparar al demandante para dos funciones de futuro, una próxima y otra no tanto: poderse valer por si mismo y poder transmitir la ayuda a otros en cuanto a la necesiten. Ambo parámetros son indicativos de evolución y ayuda comunitaria reciproca.

Graham Greene, cuestionando seguramente la supuesta evolución formativa de la gente, dijo que en el fondo de nosotros mismos tenemos siempre la misma edad. Ciertamente hay un tipo de demanda inveterada que deja al demandante en una posición permanente de solicitud de auxilio sin que haga nada por su parte para llegar a la adultez, caracterizada ésta por la capacidad de auto individuar las propias necesidades y satisfacerlas con los propios recursos dentro de una combinatoria de sus intercambios con los de los demás. Toda respuesta discursiva ante una demanda concreta está obligada a deducir un sí o un no que es lo que más va a ser recordado por el demandante. Pedir es la primera condición para conseguir. Desde antes de tener el lenguaje articulado hay formas que substituyen a la demanda verbalizada por una implícita pero expresiva e inequívoca. Las manifestaciones y llantos del bebé entran dentro de las pautas comunicativas.

Vivir sin demandas es inconcebible. La vida social es una gestión de ellas. Otro asunto es la forma que adquieren. Básicamente hay de dos tiempos las que son admitidas o pedidas como socorros y las que son transaccionales. El adulto reconvierte las demandas unilaterales o de socorro en transacciones. Lo cual hace que la pregunta para una obtención deje de tener la categoría de ayuda para ser una adquisición o una compra.

A menudo las demandas con las que nos vamos encontrando durante la vida son demandas específicas de ayuda material o más exactamente de dinero. Eso sucede en los entornos relacionales personales y a escala de movimientos. Una reivindicación por justa que sea no deja de ser una demanda de unas nuevas condiciones materiales o relacionales.

Cuando las demandas se vertebran en torno al dinero se habla de economicismo en el campo del sindicalismo y, en general, de materialismo en los demás campos. Quien centra su relación contigo en tu capacidad para prestarle, es decir, darle dinero ni verá satisfecha su demanda ni nunca será lo suficientemente gentil para complacerlo.

 

Un anónimo dice que hay gente tan sumamente pobre que solo tiene dinero. Habría que completarlo con otra idea: hay gente tan sumamente torpe en interpretar sus recursos que piensa que sólo el dinero se los proporcionará. Otros lo valoran mas, y en exceso, incluso W.Somerset Maugham que  lo recategorizó como un 6to sentido con el cual se podían desarrollar  los otros cinco, Me disgusta haber descubierto esa opinión suya por amarlo como uno de los primeros autores literarios que descubrí y leí, en particular dado su absoluto desconocimiento de los sentidos: algo  que ya existía antes de que existiera el dinero y que seguirá existiendo en los cuerpos humanos despues de que sus mentes superen la extrema importancia que se da a éste si alguna vez la superan.

El dinero tapa agujeros, sin duda sin él no se puede comprar el movimiento y otras funciones indispensables para la vida. En realidad el dinero no proporciona siempre lo que se espera comprar o conseguir con él, ni siquiera amigos. Noel Coward dijo que proporcionaba solo enemigos de mejor calidad.

Nunca termino de sorprenderme del todo cuando alguien  se descuelga con su discurso de pobreza y te elige como su mecenas presuponiendo que tienes más medios que esa persona. Tan pronto te tiene ubicado y queda claro que no le vas a satisfacer su demanda sea porque no puedes realmente o porque no quieres dejas de tener interés cultural, amical o relacional para ella y pasa totalmente de ti. Hay muchas maneras de argumentar la no ayuda o la no posibilidad de ella: desde acudir a una tesis filosófica clave (Voltaire puso la riqueza personal en función de la capacidad autolimitativa de los deseos) a darle la vuelta a la demanda para que el demandante cuente con sus propios recursos para salir adelante. Sea lo uno o lo otro se está consolidando el  individualismo.

Una persona son sus valores que, por otra parte, no son tantos: tener palabra, ser digna, ser clara, ser fiable o segura, tener nobleza, ser racional… Todo eso depende de uno mismo y no de las inducciones regladas que los demás pueden hacer. Mas bien los valores personales tienen luchar para prevalecer en medio de entornos sociales que los desconsideran o devalúan. No se muy bien lo que quiso decir con eso de carácter Stendhal al decir que se puede adquirir todo en sociedad menos eso, pero tal vez se refería a ese conjunto de factores-estado que caracterizan a una persona.

La demanda concreta pone a una persona en la posición de repasarse a si misma al borde o en una crisis biográfica de la que no sabe salir sin una ayuda externa. Siempre decimos que la mejor ayuda que un solidario puede dar a alguien que la necesita y que puede recibir uno que la pide no es tanto el producto como el medio para conseguir. Un medio es la nodriza de la repetición de muchos de ellos mientras que el producto calma una necesidad puntual que se vuelve a reproducir al poco tiempo. Esto es más que evidente pero la sociedad entera vive una paradójica tragedia con la unión de dos extremos: el de la abundancia y el de la escasez, un doble fenómeno que comparte territorios a veces con un poco diferencia de cuadras entre una realidad y la otra.

En los análisis de sucesos y de estructuras se suele poner el énfasis en los déficits que expresan los demás o en l falta del deber cumplido (un eufemismo de la negligencia demostrada). Oscar Wilde definió el deber como aquello que esperamos que hagan los demás no lo que debemos hacer nosotros mismos. La concatenación de procesos nos implica a todos como protagonistas sociales, incluso sin estar en primera escena.

 Cada vez que alguien que pasa o sufre la pobreza esta a un paso de su miseria anímica y mental sé que de algún modo todos somos responsables de esa pérdida humana pero ¿qué hacer ante la persona que necesita lo básico para remontarse y salir de su arroyo? ¿Asumir su caso como un tema personal propio o sugerir pautas para que se busque la vida de otras maneras? Hacer lo primero liga al solidario a un paternalismo con suficiente tradición para demostrar que los estados de dependencia se suelen perpetuar y hacer lo segundo significa derivar un problema concreta a otro campo de discurso en el que no participas.

La vida nos pone en aprietos continuos para la toma de decisiones. El dilema al respecto no es ayudar o no ayudar sino cómo. Cuando la experiencia personal lleva a alguien por el camino de la demanda de ayudas la conclusión que no se hace esperar es la de no tener que pasar por eso. La dignidad queda resentida y un sentimiento de fracaso acompaña la elaboración.

Samaniego, en  un ejemplo de conclusión simple y plana, para su modo de pensar  todo está  muy claro: si cumples con tu deber el cielo te compensará y, según su palabra, eso significa que no  te abandonará. Evidentemente no queda claro ni lo que es el deber cumplido, ni lo que es  ese cielo, ni siquiera lo que es el abandono, pero esa palabra tiene algo de convocatoria ruin a los miedos agónicos de la raza humana. Ayudar a quien lo necesita forma parte de los débitos de los individuos dentro del grupo para la prevalencia de ese grupo suponiendo que la persona ayudada reproducirá el esquema en otro. No es tan así: cuando la solidaridad se concreta en caridad ésta termina por incrementar los déficits. En el proceso produce imbéciles tanto de un lado como de otro, tanto del lado ayudado como del lado que ayuda.

Por otra parte en los diálogos interhumanos las frases relativas a la demanda forman parte de la necesaria gramática de la comunicación. Hay hablantes que no utilizan nunca ningún verbo en relación a demandas para no verse, a su turno, sableados por otras.

En realidad cada demanda concreta hay que evaluarla en sus justos términos y entender su significante para quien la hace, también para quien la recibe. Un criterio fijo de dar siempre lo que se te pide o de negarlo siempre no es razonable. Cada demanda hay que tratarla como algo concreto. Por mucho que los actos solidarios sean concebidos como una constante conductual no siempre ayudan a quienes los reciben y en cambio pueden perjudicar a quienes los dan. Hay potentados que se pueden permitir grandes donaciones despues de haberse aprovechado de las plusvalías de los trabajos de muchos explotados. Cervantes puso en evidencia los efectos colaterales de la obsesión ambiciosa al decir que  pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero. La caridad es también una forma farisea que pretende lavar culpas personales y librarse de karmas.

Un anónimo dice que  la prosperidad hace amistades y la adversidad las prueba. En realidad el dinero es solo una expresión grotesca de la necesidad. Basta una moneda para apuntarte un acto solidario en tu agenda pero en el fondo sabes que eso no ayuda. Para Gertrude Stein el dinero siempre está ahí, cambian los bolsillos.

Hay gente del llamado tercer mundo que te aborda directamente al ser blanco o del llamado primer mundo para pedirte los medios que le faltan. Su abordaje produce una doble sensación: la del utilitarismo y la de la estupidez. Diríase que muchos nativos esperan la llegada de alguien que va de paso para que les resuelva la vida por la que no han hecho tanto en todo el tiempo que la llevan viviendo. A veces las demandas toman características cómicas al esperar que asumas a toda una familia, apadrines unos hijos, crees una cuenta bancaria y repartas tus posibilidades. Si no puedes hacer todo esto careces de toda importancia. Desde el punto de vista al revés hay blancos que han decidido apadrinar familias. Tuve una amiga alemana de Oldenburg  que se ocupó de una familia de Praga a la que visitaba anualmente y que la ayudaba financieramente. Sin duda una lotería para las personas ayudadas y una satisfacción para ella de poder hacerlo. ¿Pero eso realmente resuelve las cosas? Tapar una demanda concreta no significa resolver estructuralmente los déficits sociales que no paran de generarlas en copiosas cantidades industriales.

 

Panorama político y futuro

 

Un panorama político no es mas que un juego de nisagas y clanes de poder donde coloquios y circunloquios de distintas familias cuyos linajes vienen marcados por siglas partidistas en lugar de por nombres de alcurnia, aparecen y desaparecen de escena en función de proximidades en contiendas electoralistas.

El panorama lo configuran un grupo de actores y actrices (que no son tantos o tantas) que lanzan sus discursos de negociación y sus predicados de autoafirmación a la vez que sus sentencias de deslegitimación de los otros. El panorama político se antoja como la Gran Realidad que satura hasta la saciedad las escuchas pacientes de los pueblos comprados que asienten, y por lo tanto consienten, en los cuadros de disfraces, las fiestatas de carnavales y las vendettas en prosa entre unos y otros. El llamado pueblo llano asiste a las farándulas de los políticos de profesión y vocación (porqué ¡eso sí! hace falta tenerla en  unas áreas de continuos bombardeos y dardos descalificadores, y discusiones poco limpias) dejándose atravesar por tanta mojigatería suelta y tanta desvirtuación del lenguaje público. Desafortunadamente quien más tiempo posee dentro de los espacios de los medios de difusión, más daño puede hacer en cuanto corromper conceptos y palabras. No es extraño que en los platós en directo entre contertulios de posiciones políticas distintas deban negociar hasta el último detalle, por lo que hace a ángulos de exposición fácil, subrótulos de los nombres de quienes hablan o el tipo de luz que los ilumina. Tal es el poder mediático de la pantalla televisiva, todavía.

Los políticos, en su conjunto, independientemente de sagas y programas distintos, comparten el rol común de destrozar el lenguaje y de confundir  con equívocos la semántica. Lo tiene mal quien quiere aprender la terminología al uso a partir de los periódicos porque desdramatizará dramáticamente su posición. Inevitablemente el grueso de la población incluido el mundo de la cultura y de las letras se deja contaminar sumisamente por acuñaciones que parten de la esfera mediática sin preguntarse las implicaciones nocivas de las expresiones, tanto para el idioma como para la salud de un país.  Puesto que la sintaxis de los políticos es la mayoritaria y la más entintada, el resto de la gente sucumbe a sus dejes y argots sin revisar la irrazonabilidad de los contextos en los que se emplea y mucho más su traspolación a contextos distintos.

El panorama político es un espectáculo de gente, que se puede categorizar entre mediocre e impertinente en una aplastante mayoría de sucesos, y que la otra gente sigue desde sus mesas de dominó en los bares o desde sus tertulias bajo el sol de mediodía en las plazas. Una mayoría sigue a esa minoría de actores y personajes de reparto con la creencia o ingenuidad de pensar que les cambiará la historia o el futuro.  La esperanza es lo último que se pierde, oímos decir, y a nuestro turno reproducimos con la lección bien aprendida y seguimos creyéndonos que hay un futuro que nos libere  de una realidad gestionada por inmovilistas y conservadores.

Lo que es seguro es que el pasado vivido bajo insignias de gordos y cabezudos nos queda como referente de derrota consolidada. Con tal precedente la gente nos abocamos ante cada panorama político con una mezcla de ingenuidad y cantinela de idealismos esperando que el último gabinete en llegar a los puestos de poder neurálgico de una sociedad resuelva el devenir histórico. No nos engañemos, los gestores varían pero  los intereses fundamentales de la gestión siguen siendo los mismos. Las políticas de beneficios presiden cualquier política social o sanitaria o de gobernación.  Me resisto a afirmar que no hay futuro social mejor por el que luchar o a asumir el valor con que lo afirmara V.S.Naipaul[1]  al ser preguntado por el futuro del continente africano y   contestar que África no tenía futuro.

El panorama político es la escena, una veces más lenta o estática y otras más acelerada, que seguimos en la sociedad del espectáculo por sus estímulos y novedades, cuando las hay, queriendo creer que aparecen motivos por el que ilusionarnos. Se trata de una tele-serie, no por que la veamos por televisión que también es eso, si no porque la vemos a distancia. Los jefes de la realidad están en sus ruedas de prensa, en sus palcos o en sus puestos de opereta. Operarios de sus discursos en los que unas veces creen y otras no, pero que siempre juegan con una multitud de hipótesis y variables  de las que son también sus juguetes.

El espectador de una sala de diversiones pasa por taquilla y entra con la hipótesis de divertirse, ser entretenido o pasar un rato interesante. El espectador social pasa también por la taquilla, en su condición de tributario, y asiste al escenario en el que su contribución al presupuesto de estado puede o no satisfacerle según como se emplee. Quien no interviene directamente en la tarea política de la sociedad puede tener más motivos de queja de quien interviene y trata de coprotagonizar las cosas. El primer caso es el mayoritario en el que el grueso de la sociedad asiste al panorama político como un espectáculo más, solo que se juega los cuartos en él; en el segundo caso quien interviene desde sus militancias confesas y vocacionales puede intentar ser parte de la historia y hacer un futuro lo mas ajustado a los deseos ideales. La gran contradicción de la época es que la política está en manos preponderantes de la mediocridad porque quien se excluye de ella vive con y sus deseos en otros registros más inmediatistas en la escala de lo personal dejando muy lejos de su oremus particular las necesidades sociales.

 

 



[1] Vidiadhar Surajprasad Naipaul  autor de Guerrillas  y Un recodo en el Río

La cita mística

 

Puntos de debate en un encuentro para la disertación mística.

1.Plural=Heterogéneo. De cada encuentro plural es fácil poderle atribuir esto: ni estamos todos los que somos ni los que están son lo que parecen. Las sesiones combinadas pueden estar revelando actitudes distintas e incluso contrarias: el discurso que se maneja en un aula puede ser el opuesto del que se habla en el aula de al lado. Lo que dice un ponente de un arco de representantes de distintas confesiones puede ser antagónico al que diga otro en el mismo. El contenido de un cantico puede ser completamente diferente al de otro. El esfuerzo por organizar una pluralidad no implica acabar con su heterogeneidad. Cuando el encuentro plural es absolutamente homogéneo es que en lugar de las ideas  y su debate predomina el mando y su fuerza.

2. El sentido del  encuentro. Cada espacio de reunión trae unas características incluidas. Una reunión es una convocatoria deliberada o una coincidencia espontánea de comunicantes con sensibilidades distintas y opiniones disimilares. Además de su tema oficial de congregación hay que advertir los motivos sutiles u ocultos para fraguar el encuentro. No hay un solo sentido en un encuentro aunque se haya agrupado en torno a un solo eslogan.

3. La intelectualización espiritual. La espiritualidad como todo es susceptible de ser intelectualizada. Todo tema convertido en objeto de observación y de reflexión sigue un proceso de intelectualización. En el cuarto espiritual lo intelectual puede ser mal visto si el peso de la fe es suficiente y basta a los creyentes que rehúyen de razonamientos para hacer lo que hacen. La teología intelectualiza la fe o al menos crea un simulacro de análisis para argumentar a favor de la esperanza lo que la ciencia demostrativa no apoya. Un tipo de cultura intelectual da cancha tolerante suficiente para que quepan todos los credos lo cual va en contra del progreso de la verdad.

4. Oración y plegaria. Las fórmulas oracionales conducen plegarias estándar que son llamamientos a lo divino para conseguir favores determinados. Posiblemente fueron el resultado de iniciativas individuales que se irían convirtiendo en fórmulas expresivas consolidadas. Una recitación poética o una lectura de fragmentos en prosa de  textos profanos pueden cumplir, incluso más, una función solemne superior a las formulas agotadas de los ritos mecánicos de los mantras, los rosarios o las plegarias aprendidas de memoria. La repetición del mismo texto una y mil veces adormece la escucha a favor del alineamiento a una convicción por la fuerza de su reiteración no por el peso de su texto. El rito configura el contexto priorizándolo en contra del texto como valedor de un análisis variable.

5. Poesia y Mística. El atrevimiento poético es el de las afirmaciones suntuosas cuando no entienden demostraciones suficientes para hacerlas. Anticipa desde la intuición lo que la razón dotará de explicaciones a su debido momento. La poesía  es una excelente  alternativa a la oración que queda postrada como superflua.-

6. El campo de la Transculturalidad. Es el que se extiende a todos aquellos momentos de sinapsis más que de sinergia –que permiten trasvases conceptuales más que informacionales independientemente de sus orígenes étnicos o culturales. La Transculturalidad es el neoconcepto del que se resiste apropiarse las distintas culturas para no admitir la disolución de las conductas en aquellos aspectos fuera de actualidad.

7. Mitos y Leyendas. La mitología ha sido la proveeduría de dioses y héroes que hacían más soportable  la existencia y la resignación a sus límites. Las leyendas han permitido mantener abierto el dispositivo imaginario popular.  La ventaja de cada leyenda es que no está sometida al tiempo. En el peor de los casos cuando ha pasado por la criba de la crítica más excelente puede quedar como un bonito cuento con personajes prototípicos a los que referir para ilustrar conductas que siguen prevaleciendo. No todos los mitos implican la consistencia de religiones, ni todas las religiones aceptan valerse de mitos supersticiosos que las desacreditan.

8. Dioses y demonios. El bien y el mal se han personalizado con versiones antropomórficas. El dios- único como absoluto entra en contradicción con la presencia de otros antidioses o demonios que han representado el mal contra aquel no ha podido. El dualismo considera la concatenación del uno y del otro. Lo que una cultura vive como dioses otra puede vivir como demonios. Cualquier instancia todopoderosa tiende a ser un dios tanto más fuerte cuanto menos capaz de voluntad para vencerlo tiene la sociedad.

9. No-Sentido y Desambición. La falta de sentido existencial a pesar de estar dotados de la explicación biológica de la evolución y del salto de la ameba protoplasmático al mamífero superior es un poderoso robustecedor a favor de la esencialidad y en contra de toda ambición materialista por el logro del poder. La conciencia mística empuja a los limites esféricos de un pensamiento que por global que se pretenda no se trascendentalita mas allá de lo logrado por la conciencia intelectual. La existencia física está condenada a la aceleración continua de sentido y sentidos para continuar viviendo, creyendo, esperanzando, haciendo, a pesar de saber los límites de todo esto.

10. Las cazas de brujas. Periódicamente los creyentes hacen purga de los no crédulos, cuando aquellos se fanatizan tras predicados de culpabilización ajena y estos se saben derrotados a priori para hacerles entender sus errores de perspectiva. Por encima de cada individuo histórico reprimido la diana del escarmiento es siempre el de un tipo de actitud-protesta apoyada por un discurso disidente. A lo largo de países y coyunturas varían las maneras pero permanece ese criterio negacionista contra la innovación,

11. Inventario de dioses. El estudio de religiones y su comparación nos lleva a la impugnación de la tesis monoteísta. Cada cultura tiene formas especiales de creer y de definir aquello en lo que cree. Los dioses, como cualesquiera otras formulas en  el mercado de consumo de imágenes, necesitan renovación. El dios cristiano durante el Jesús crucificado es uno distinto al actual de consumo católico; el Alá afgano de los talibanes es distinto al Alá de los ciudadanos de Niamey.

12. Holos. Una visión holística de la pertenencia a la totalidad en una compleja combinación espiritual-material de los seres vivos puede ser apropiada por una forma apriorística con que remitirlo todo a una instancia con voluntad suprema creadora de todo: tanto de lo existente y existido como de lo que está por existir. De la holística no se pueden desprender procesos idólatras de adoración a todopoderosos con los atributos que sean.

13. Rituales y Lenguaje. El ritual no empieza ni termina en los espacios congregacionales de encuentro para la plegaria y  la adoración sino que empieza antes y sigue despues en el campo de la palabra al utilizar infinitas expresiones de origen devocional. Los modernos modos de expresión siguen sin librarse de los usos lingüísticos que hacen referencia a la instancia todopoderosa, a su control y a su voluntad tras los destinos. No existe una conciencia ateísta real sin la superación de tal vocabulario, tampoco existe una nueva conciencia espiritual sin librarse de las fórmulas heredadas de las distintas corrientes religiosas.

14. Los nuevos tabúes. El salto de las religiones clásicas que se han sostenido a lo largo de milenios a un nuevo sentido de la espiritualidad  no es igual a una superación total de aquellas. Hay nuevas formulas espirituales que necesitan el encuentro ritualístico para creer en si mismas a partir de cuantificar su seguimiento presencial. No es tan grave esto como la traspolación de viejos esquemas deíficos a nuevas formas de creencia en las que se cambia una palabra clave obsoleta por otra que sigue dejando en la inconcreción permanente aquello en lo que realmente se cree. Es el momento estelar en el que la energia  ha sido reconvertida en un nuevo tabú.

15. La Religión y el Miedo. La religión dota de explicaciones con las que reparar el miedo  aunque sea con medios de consecuencias peores. El común denominador de las religiones es que vale la pena ampararse a alguien que nos cuide y proteja de los males actuales y futuros que nos esperan y que de no hacerlo  nuestras vidas pueden ir a peor. El esquema por imponer la figura todopoderoso es la de la obediencia y el miedo en caso de no hacerla.

16. Vivir sin dios. La no fe simplifica mentalmente la existencia y materialmente la libera de compromisos ritualistas. Vivir sin dios hace la vida menos alienada que vivir con su idea.

17. Espiritualismo. Nace inicialmente como una alternativa  a las poderosas y jerarquizadas iglesias pero no resuelve con sus contenidos la amalgama de credos en los que hay multitudes que  confían. Inicialmente la condición de espiritualidad desmarca de la de religiosidad pero a no tan largo plazo termina siendo lo mismo.

18. Un mundo sin templos. ¿Seria mejor o peor? El templo significa las ordenadas del rito. El lugar donde se colegia la fe. Las innumerables construcciones a lo largo de los siglos para adorar dioses podrían ser recicladas para asuntos prácticos que resolvieran  problemas reales. Sin necesidad de someter las oraciones a ninguna interdicción estas podrían formar de las elecciones y conductas individuales.

 

 

La Teología monopolizada

 

La teología es el estudio o conocimiento de la divinidad o de dios. De teos, dios, logos, ciencia. Su disertividad nos ha venido dada  de la mano de las religiones hasta tal punto que lo teologico y lo religioso son tomados como referencias equivalentes.  A fuerza de estar conectada con ellas y ser su valedora se ha terminado por  creer que lo uno forma parte del otro o mantiene una relación biunívoca. Se puede hablar de una teología monopolizada por las iglesias. Los grandes doctores de la iglesia hablan de ella, los demás o no tienen autoridad para hablar o no se interesan en especializarse.

Hay otro punto de vista: la teología es un campo del pensamiento y como tal, está  más conectada a la filosofía que no al rito, al análisis que no al templo.  Desde la posición teológica cabe hablar conceptualmente sin tener que acudir a la historiografía documentada sobre personajes históricos. En general desde la filosofía se pueden discutir las verdades sin entramparse con los hechos. Es el viaje epistemológico que pretende desmarcarse de la exploración antropológica. En la práctica las controversias oscilan en torno a los mensajes legados por autores supuestamente fiables esquivándose el buceo en la conceptualidad en sí misma. Un concepto por definición es más inasible que un ejemplo. No es en vano que muchas conversaciones tienen que acudir continuamente a la ejemplificación para ser facilitada al entendimiento, al hacerlo también son pasto de la desvirtuación. Así como las matemáticas son las formulaciones conceptuales que permiten establecer relaciones de valor entre objetos mentales con representación numérica y no tienen nada que ver con la economía, pero que se acaban desvirtuando por tener en este campo de aplicación una expresión ejemplar soberbia; también la teología termina por ser tergiversada al vincularla a las distintas interpretaciones deíficas de cada religión. Las cien cuentas del chapelet de los islámicos que ostentan en sus idas y venidas de las mezquitas con los cien nombres de Mohamed, su profeta, es lo más opuesto a una posición teológica. Lo mismo se puede decir del rosario católico o del mantra tibetano. Lo teológico tendría mayor vinculación con el koan del zen o con la pregunta metafísica que se separa del ahora y aquí para conectar con lo trascendental que tampoco significa necesariamente lo eterno.

El campo que cuestiona la totalidad es apasionante. El sujeto a través de sus recursos interpretativos, su intelecto no tan sobrado, trata de comprender la totalidad del universo en el que está del que solo es una minúscula parte. En la tentativa de su ascesis puede llegar a olvidar la plataforma corpórea desde la que se lanza para desear su auto aniquilación total olvidando su presencia como partícula. Djalal Mawlawi (Din rumi) v escribió  el poema místico más grande del Islam, el Mathnawi, donde solo habla de dios y no hace referencia al protagonista real y originador en su estado traspuesto. Hizo también la compilación del Diwan, después de que su objeto de amor, un hombre, despareciese. El anhelo a una grandiosidad por una parte  y el desfallecimiento por la inmediatez desbaratada, en ultima instancia mediocre por otra permite recapitular las dos nociones de universo en las que todo humano reflexivo se ve envuelto y por las que es zarandeado por el pensamiento. El deseo como pulsión de pertenecer a lo divino, ser dios según el sufismo, y el deseo de reconocimiento por el aliado personal en el entorno personal. El pensante se ve transportado al no ahora y al todo, al allá y a lo ahistórico; en cambio como actuante se ve emplazado al ahora y al aquí, al trato del tú a tú, el amor por concreto. En esa doble tesitura se ve contradictoriamente emplazado a ser todo y a la vez a ser lo concreto, a vivir con una conciencia holista y a actuar con una política de alianzas. La vida concreta lo desautoriza en su transmutabilidad y  en su pretensión deífica.  San Francisco, en su relación con Clara santificada con todas las características de un enamoramiento bipersonal optó, hasta donde sabemos, por una transferencia subliminal a la divinidad.  Por su parte Sta.Teresa de Avila, en su séptimo recogimiento, el último y más elevado estado de misticismo según fue valorado, se encontró con un gran deseo de sufrimiento pero con un gran anhelo de ser saciada por la voluntad del señor. La psique de Teresa estuvo estructurada en torno a un deseo de dolor. Sabemos  que la demanda de dolor quiere escenificar la forma de castigo no tanto por la que pagar viejas ofensas, pecados o errores sino con la que repetir antiguas experiencias de placer. Coyunturas personales etiquetadas de erróneas no tienen porque estar disociadas al placer. El niño pegado por las figuras adultas que le quieren y por las que se ha sentido complacido en otros registros es posible que busque de adulto esa otra doble conducta en una misma persona medita en el campo de su deseo de amor.

Volvamos a lo teológico. En tanto que ciencia que pretende, tener ésta también es desmarcable de la categoría de de creencia o no creencia así como de la proyección social del teólogo en la vida cotidiana. Se habló de una teología de la liberación que se implicó socialmente en Latinoamérica equivocando el término en lugar de hablar de la religión o del cristianismo como fuerza de lucha contra la opresión social. La teología significa pensar y repensar lo divino, algo que en principio puede hacer cualquier pensante practique o no el rito devocional. Por lo general el seguimiento religioso es ateológico. Es decir no piensa ni se atreve a pensar la verdad deífica, se limita a implorarla hasta un máximo de repeticiones. Lo que en un principio una oración puede ser una forma mística de invocación, a fuerza de ser repetida y desvirtuada en su significado semántico concreto se convierte en un trámite mecánico. Todavía recuerdo las imágenes de las ancianas en la penumbra rezando a toda pastilla el rosario en mi pueblo natal o el del cura- jefe de mi colegio haciendo otro tanto. La rapidez convertía el acto piadoso en un murmullo a la carrera. Cuanto antes se pasaran las cuentas mucho mejor para todos, antes se podía volver a casa. El mantra se convierte así en una especie de trámite burocrático para facturar los pecados y eximirlos de impuestos que a la larga se pueden pagar con limbos o infiernos que por las noticias literarias que se tienen son lugares de máximo sadismo.

La sobrada reiteración de oraciones piadosas y en general de rito libra a los creyentes de los grandes temas de reflexión dejados para los marabús y personas importantes de su orbe mental. La mayoría ponen la escenificación de ser la masa en actitud reverencial, la minoría se reúne algunas veces para pensar o repensar la idea de dios. Ese dios, de las distintas literaturas religiosas, es una figura abusivamente tomada de la herencia en creencias pero desprovista de su misticismo original. Ese dios en el mejor de los casos puede ser una palabra valedora del todo, ambas respetuosamente minusculizadas como cualquier otro asunto por sublime que pueda ser. Lo que ha permitido históricamente despegar al ser humano como ser autónomo y recursivo de si mismo es creer en su potencialidad y demostrarla, substituyendo esta confianza en si misma a la confianza previa en una divinidad superior externa que se lo arreglara todo. La superación de esto segundo no pasar por liquidar una palabra sino por restituirla en su valor práctico. Personalmente me he planteado muchas veces dejar de utilizarla en mi vocabulario porque realmente no es indispensable para la teología en esa vertiente filosófica de repensar la totalidad y el principio y fin de las cosas y los significantes de la vida. En la práctica no consigo mi propósito porque la actualidad sigue siendo muy religiosa sucediendo que no hay ninguna zona de visita en la que no haya templos o ceremonias y las gentes no la mencionen o tarde o temprano termine surgiendo como discusión. Cuando teológicamente planteamos que si dios es todo, cada cosa que forma parte de la totalidad luego entonces es dios y ese dios es esa cosa, se está metiendo el discurso en un espacio sin salida. El silogismo sirve para crear equivalencia entre Allah y Yavhé por ejemplo, pero también la podríamos extender a Osiris y a Manitú, con lo cual la conversación perdería su halo seria para convertirla en un material de humor. El rito a cada personaje es el principal valedor del personaje al que se ha acostumbrado negando la posibilidad del debate teológico, lo que es mas, saboteándolo. No es extraño que en los contactos entre grandes magnates o representantes de iglesias, las citas sean para la foto y no tengan más valor que la apariencia diplomática pero no hay discusión alguna. ¿Alguien conoce que en el proceso tan de moda del parlamento inter religioso o del proceso de supuesta unificación religiosa haya generado un espacio de discusión teológica pura? La teología asusta más al creyente que al no creyente. Para este es un asunto intelectual más para aquel puede ser el atentado directo a sus creencias y el fin de sus esperanzas celestes. Lo mejor es no tocarlo.

Como la costumbre ha sido que la teología sea patrimonio exclusiva de las religiones y sea tratada no como ciencia sino como oficina de edictos que se creen en forma de dogmas, es raro que desde el ateísmo se planteen formulaciones. El ateo que puede vivir sin dios desaloja mentalmente un espacio para ocuparse de asuntos más serios en los que pensar y desaloja en su agenda muchos espacios de ritos (hasta 15 veces por dia en el caso de los católicos reiterativos 7+6, en las comidas antes y despues y al menos otra antes de dormir). Es posiblemente el mas indicado para repensar el tema sin verse sesgado por la creencia. En la practica no lo hará porque es como repensar temas resueltos desde hace siglos, si bien no por todo el mundo si por un sector lúcido de la humanidad. 

 

Prognosis y Profecía

Tesis de la Anticipación: prognosis y  profecía.

¿Es posible saber por anticipado los episodios capitales de este milenio? Hay  un tipo de predicciones que no necesitan de ninguna mediumnidad  para suponerlas. El paso de los siglos, aunque se trate de una unidad de tiempo considerable, no significa que se corresponda con una evolución fantástica  o vertiginosa. En el XXI estamos gozando de presunciones que rayaban en las hipótesis de la ciencia-ficción que comentábamos a mediados del XX: poder hablar por teléfono inalámbrico, viajar por el cosmos, computar máxima información en pequeños aparatos, recorrer el mundo a velocidades superiores. De hecho, desde siglos anteriores se había imaginado todo eso. El progreso, en este sentido, estaba marcado y predeterminado. Se diría que la imaginación es el primer paso de un descubrimiento (o para el punto de vista más narcisista, de una invención). Lo primero que hay que hacer es imaginar, luego se irán organizando las condiciones materiales para que lo imaginado se vaya concretando en formas reales y posibles. Podemos imaginar que el cuerpo humano irá evolucionando hacia híbridos compuestos de tecnología y anatomía natural. Los millones de prótesis con las que hoy se valen decenas de millones de personas en todo el planeta no es más que un primer dato. Estas irán evolucionando a chips informáticos que le cumplan las funciones. La persona del futuro tiene más posibilidades de que sea biónica  o adopte una configuración cybor que no una persona absolutamente curada de sus males endémicos por maltratar su cuerpo y llevar vidas insanas.  Al fin y al cabo, la tecnología será la solución maravillosa para quien pueda pagarla, tanto para generar cuerpos bellísimos como para tener cuerpos longevos y mentes más inteligentes.

Los excesos de contaminación habrán priorizado investigaciones energéticas sostenibles y para enfrentar todos los desmanes heredados de las generaciones anteriores, como las nuestras de ahora, que no supieron resolver los problemas a escala de especie y de toda la tierra, se propondrán soluciones tecno sofisticadas con que soportar las limitaciones ambientales.

Algunos viejos saberes imaginaron el mundo que actualmente estamos viviendo. La categoría profética de la adivinación de lo que estaba por suceder en algún tiempo tuvo más crédito que el actual aunque los echadores de cartas siguen teniendo una cierta clientela. Existe una cierta cantidad de acontecimientos futuros que son predecibles sin ningún talento para la adivinación. La prognosis es una deducción lógica sobre alguien o algo a partir del conocimiento previo acumulado que se tiene de esta persona o situación. Sin embargo utilizar conclusiones categóricas ante personas y lugares para el futuro no siempre responden a tesis de anticipación sino a corsés imperativos para que lo descrito se cumpla sin darle a oportunidad para que luche por ser otra cosa. La profecía puede ser un golpe maestro de intuición o una sensibilidad exquisita para ver lo que va a suceder  en el futuro con muchos años de anticipación. Existen religiones que fundan sus creencias en adivinaciones tales como segundas venidas de Jesús y otras pusieron fechas determinadas para el fin del mundo.

En principio cuando nos encontramos con alguien que anuncia algo de una forma rotunda y simple lo más fácil es que tengamos en nuestra presencia nuestra un fanático que por un cálculo de probabilidades puede coincidir su juramento con un hecho real.  La ignorancia afirma o niega rotundamente, dijo Voltaire, mientras que la ciencia duda. El racionalismo, empero, puede negar otros caudales y fuentes de saber que no pasan ni por la razón ni por el análisis de datos. La precognición no siempre es tal sino una prognosis secundada por las informaciones que se tienen completadas de intuiciones magistrales. El conocimiento por adelantado o a posteriori no es independiente de los deseos humanos en sus conquistas sobre el medio habitado no exentos de cuantiosas dosis de esperanza. Algunas profecías pueden estar enmascarando tan solo esperanzas. Los deseos de nuestra vida forman una cadena cuyos eslabones son la esperanza dijo Séneca.

En algún tiempo se pensó/pensamos que la evolución del capitalismo solo podía ser, en forma de revoluciones, hacia un socialismo deducible y profetizado. Las distintas versiones y cabezas con las que se ha ido dotando el capitalismo han hecho de aquella profecía un cuento para idealistas.

El supuesto saber anticipado del futuro no significa que mejore el presente, antes bien puede disculpar subjetivamente todos los errores que se cometan en éste. Es como la garantía de la felicidad eterna en un cielo para los arrepentidos. No importa lo que se haga en la vida terrenal con tal de morir con la gracia del omnipoderoso. Recuerdo que de niño ya me asaltaba la consideración sobre esa clase de incongruencias: si la salvación era para todos que murieran en gracia ¿para qué caray había que llevar una vida moral e impecable? Hay algo por encima de los reales edictos y de los temores a dioses justicieros que te emplazan a una vida ética para vivir con el máximo de justicia con tus congéneres y con el máximo de respeto con los espacios. La religión es para los que necesitan de amenazas divinas para tener comportamientos aceptables en vida.

No es tan importante establecer una tesis de anticipación en firme como barajarla dentro del margen d las hipótesis. Una hipótesis no es más que una tesis en firme si su predicción no es alterada por la intervención del actorado subjetivo. Dada la escasa fiabilidad del individuo con sus potenciales creativos y auto estimativos en crisis las hipótesis de futuro no son nada halagüeñas aunque mientras tanto la aseveración de algo que sucederá puede asustar más o menos. Que dentro de mil años el ser humano siga cuestionándose las mismas cosas en lo fundamental de la psicología y  de las reyertas sociales  que actualmente sin que la contribución de las 40 generaciones que hay por medio pueda introducir grandes cambios de mentalidad no es una profecía, es una prognosis. La profecía seria la que indica el tiempo concreto de una gran conflagración fratricida en la que la gente decida devorarse entre si con el pretexto de incompatibilidades entre naciones o intereses de las patrias inventadas. Para esto no tengo una fecha aunque parece evidente que toda la diplomacia internacional no es más que la demora continua de contradicciones frontales que no son resueltas con fuertes intereses de poder para que no se resuelvan. La vida humana seria incomparablemente feliz a escala de especie si el ser humano fuera un ser racional. A fuerza de autocalificarse así ha olvidado que la racionalidad se trabaja y se demuestra y no se limita a ser un don biológico.

Lo que da de sí una piedra.

Nada y Nadie.Lo que da de sí una piedra.

La teoría del vacío es fascinante. Predomina la nada frente al algo. La miniaturización de los objetos los convierte en nada. La aproximación a sus detalles separados del conjunto de pertenencia los convierte en manchas indescifrables.

Repasar la forma de las cosas, sus contenidos incongruentes, su ocupación de lugares, tiempos y volúmenes, entenderlas en su sentido comporta un riesgo: averiguar su sinsentido o su contrasentido. Una figura cualquiera es una forma que depende de una aglomeración. Los elementos conexos organizados convenientemente  dentro de la amalgama de moléculas se convierten en unidades sin vida a partir de su desintegración. Llamamos vida a una integración de elementos que produce un compuesto funcional para el movimiento autónomo. Queda fuera de este campo denominativo a aquellos compuestos cuyo movimiento es inducido por factores externos: el movimiento de las piedras existe pero con fuerzas incorporadas procedentes de otros ámbitos. El calor dilata las piedras y el frio las rompas, las erupciones volcánicas las convierten en magmas. En sentido figurado la vida de las piedras y de los elementos inorgánicos se referirá a su tiempo pero no a su acción. El ser humano que se toma como la máxima expresión de la vida se sigue valiendo de las piedras que son la mínima expresión de ella. Los  edificios más referidos y visitados son moles de piedras que reciben visitantes de todas partes del mundo, los palacios más afamados ostentan columnas y suelos de mármoles. No deja de ser una curiosidad comparativa que lo inorgánico supere en longevidad a lo orgánico y que lo no vivo, si a las piedras las tratamos como lo inerte, prevalezca a lo vivo. La piedra es el material que espera eternamente a ser usada para la modificación de las formas. Las canteras de mineral producen tantas formas posibles como las formas vivas del reino orgánico. La falta de movimiento autónomo en las piedras no las convierte en la representación de la nada. Su conversión en cobijos permite la vida. Son elementos auxiliares puestos al servicio de la existencia, de la tecnología, del confort. Las civilizaciones pudieron desarrollarse gracias al dominio de la piedra y posteriormente de otros materiales. Los puentes  a partir de la invención del arco permitieron la continuidad de los caminos y una extensa red de ellos. Va en contra de la verdad pensar que una piedra es nada. Todo lo que ocupa un volumen y cumple una función es algo. La enorme cantidad de piedras ha permitido que los pueblos puedan construir sus poblados y desarrollar todo un entramado de lindes a partir de ellas. Muchos campos de labranza  quedan demarcados a partir de los limites levantados con las mismas piedras de los que han sido limpiados para hacerlos más laborables y fértiles.

Una disertación acerca de la piedra inmediatamente lleva a su reconsideración como algo importante. Como otro tema de observación pide su reconocimiento y su análisis. La mineralogía se ocupa de ello. Las riquezas potenciales de los países dependen de ellas. Los recursos mineros forman parte de las materias primas con los que se han levantado industrias y manufacturas. Los grandes proyectos que han querido prevalecer más allá de un par de generaciones han acudido a la piedra y a las construcciones que pueden ser empezadas por una generación y terminadas por otra tal como ha sucedido con las catedrales. Los reinados con ansias de poder y de futuro han levantado grandes palacios asegurando su continuidad por encima de los cataclismos y los ataques. Los japoneses hablan del inochi suiseki, el arte de las piedras creado por la naturaleza. El suiseki es la piedra que tiene vida por la fuerza del agua. En el universo no hay nada que permanezca quieto. Cualquier quietud aparente puede estar ocultando un movimiento no menos real por imperceptible que sea a la primera observación. La diferencia entre el movimiento de crecimiento de una planta al movimiento de balanceo inducido por el viento es la sede de la fuerza propulsora de uno y de otro. La piedra a diferencia del árbol depende siempre de la incidencia externa mientras que el otro tiene su propio programa de expresión activa. A pesar de esa gran diferencia la  piedra proporciona también un acompañamiento como este. Devuelve el calor durante la noche que ha recibido del sol o del fuego, proporciona determinadas formas cuyo contacto es apreciable. La piedra sirve para todo, para construir paredes, arcos, suelos, torreones, vías  pero también mesas, asientos, camas, morteros, fregaderos, proyectiles. Hubo una edad de la piedra la cual todavía no ha sido superada. Otros materiales alternativos que han querido superarla con una supuesta complejidad alternativa como el hormigón han demostrado tener otros problemas para la construcción por sus mallas metálicas, aunque ciertamente se hace difícil pensar la compleja infraestructura de autopistas del mundo moderno sin el cemento. Bastantes de las formas modernas de construcción se auto desacreditan a si mismas utilizando materiales cuyos portes de traslado son altísimos y a la vez dejan de utilizar la materia prima totalmente despreciada como la piedra vulgar que la naturaleza proporciona prodigiosamente. Hay piedras buenas y otras no tan buenas para la construcción. En el peor de los casos con la piedra más mala, se puede trocear para mezclar con arcillas y darle más consistencia. En Burkina Faso uno de los medios de vida de la gente del campo consiste en trocear piedras que agrupan en montones para su venta. Una de las formas baratas para la construcción de diques y la contención de laderas para que las aguas torrenciales no las desbaraten junto alas carreteras, ha consistido en mallas de alambre conteniendo formas cubicas alargadas compuestas de pequeñas piedras. Lo que cada una de ellas no es mas que una piedra que puede molestar puestas en conjunto permite levantar impresionantes muros de contención. Me sorprende lo poco recursivos que son los habitantes de  muchos lugares con una enorme cantidad de piedras sobrantes junto a ríos o en explanadas incultas que les bastaría instalar una industria rudimentaria para hacer este tipo de volúmenes contenidos por mallas de alambre. Podrían servir como bases en aquellas zonas de pistas  inundables cuya parte superior fuera cubierta por una cierta cantidad de tierra y seguir con la función más tradicional de contener crecidas de ríos o contener caídas de tierras. Gaudí reivindicó la piedra en todas sus formas construyendo contenidos espectaculares a partir de formas vacías. El trencadís[1] forrando suelos o superficies a partir de azulejos rotos de color es un canto a favor de lo que no sirve para reutilizarlo de una forma magistral. Aunque el azulejo se ha formado previamente con materiales inorgánicos que han pasado por la cocción no deja de ser una forma de reivindicar la piedra.

La piedra en su forma mas ordinaria no deja de ser un milagro de la naturaleza: 1. No hay una piedra igual a otra; los elementos que han incidido en ella: viento, desplazamiento, rozamiento, calor la configuran de una manera singular. 2. Su textura proporciona una sensación particular que impresiona al tacto. 3. Su ductilidad permite la escultura y la manipulación de la forma. 4. Su sola presencia puede ser un segurizante, un elemento estable dentro del espacio de vida.

Creo que empecé a coleccionar piedras a partir de advertir espontáneamente que la naturaleza ofrecía formas escultóricas espontáneamente que podían superar las de las galerías de arte. No objeto la función de estas pero no deja de ser curioso que la sus clientelas adquieran esculturas sin darse a veces un paseo por los acantilados. El escultor saca las formas de dentro de los materiales que elige para trabajarlos con sus escalpelos. El artista es el primero que sabe que se debe a las formas. Parte de unas formas espontáneas para crear las suyas propias. A veces consigue lo que busca, otras es mejor que hubiera dejado la forma inicial tal como estaba. Hay preciosas formas escultóricas  que se pueden adquirir no precisamente a precios tan asequibles. De tener una tarjeta de crédito más operativa probablemente habría optado por comprar esculturas de piedra (y de otros materiales) hechas por la mano humana en lugar de recogerlas espontáneamente por sitios donde sus formas me resultan tan llamativas que no puedo substraerme de hacerlo. La diferencia -desde el punto de vista del consumidor de sus formas- entre el escultor y la naturaleza es que con ésta no tienes que tratar de precios ni discutir acerca del último sentido de su expresión. En una vitrina de pared convenientemente iluminada con estantes de cristal se puede crear una fantasmagoría de formas con piedras recogidas de aquí y allá y con esculturas asi mismo compradas de aquí y allá. El deseo pulsional de ese coleccionismo se puede extender a otras formas naturales: hojarascas o  huesos, zonas de dedicación a los que no me he entregado pero de los que cabe decir que son el testimonio inorgánico de lo que una vez fueron formas celulares vivas. Ser un coleccionista de piedras suena a ridículo pero la falta de sentido del ridículo lo soporta todo. Te convierte en candidato a que tu huésped de unos días te regalan una piedra cualquiera recogida de camino a casa y asi evitarse un regalo de verdad y también te evita a ti pasarte por lso grandes almacenes al traer como presente a tu amiga una piedra extraplana recogida en el Cabo Norte.

La piedra de aspecto más vulgar convenientemente pulida, serrada, troceada y grabada es una escultura preciosa. Los cementerios más apacibles son los que valoran la piedra por si misma libre de iconos y formas religiosas o dolorosas. La piedra además de informar pro si misma del tiempo pasado también puede  sostener leyendas grabadas que duran por siglos.

Todo aquello de lo que nos rodeamos para hacer mas cómoda la vida cumple una función real aunque su consistencia molecular demuestre que contiene mas espacio de vacío que espacio sólido. La existencia de una cosa no la mide la tridimensionalidad materialista con que es definida ni tampoco su peso o su masa. No se existe más por pesar más o por ser mayor o por tener mayor longevidad. Eso vale para lo inorgánico y para lo orgánico, para lo inerte y para lo autónomo. El sentimiento de ser nadie de un individuo que puede ser tomado como uno de las características de la depresión choca con la verdad objetiva de lo que es: por poco que sea ocupa un espacio en un lugar en el transcurso de un tiempo dejando un conjunto de actos cuyas consecuencias superaran a su finitud existencial.

Teorizar sobre el vacío y el sinsentido existencial se convierte en una paradójica forma de dotarlo de sentido por el lado de crear contenidos temporales sin que tengan que ser definitivos. Cuanto mas sepas que no eres nadie en el sentido de alguien singular del que cabe esperar el cumplimiento de una misión especial más puedes dedicarte a ti sin perder el tiempo en roles preasignados o en actividades vendibles al mejor postor. Como la piedra de la vitrina tu vida no tiene porque proyectar más que un juego de sombras y formas proporcionadas por la iluminación. Habrá miradas que apreciaran eso y otras que no. La piedra no necesita estar en continuo movimiento para cumplir su función, el ser humano hace pasar su razón de ser por un incremento de actividades que en una buena parte puede ser perfectamente prescindible. Del ser humano más abyecto se dice que menos da una piedra aunque eso deja en mal lugar a las piedras y se les da un valor de entrada a todos los humanos por el hecho de parecerse. Si calificar de inútiles unas, pasa por la afirmación gratuita, calificar de siempre útiles otros pasa por un sobrante de humanismo.

El acercamiento al sentimiento de la nada siempre conlleva una autocritica de reduccionismo. Otro asunto es que el registro de lo que hay y de lo que se experimenta no nos complazca suficientemente. La confusión entre el sinsentido de la experiencia y la nada hace creer que las cosas, incluidas las inertes, no tengan sentido. Otra paradoja comparativa es que mientras el ser humano se descalabra tratando de encontrar su sentido existencial se vale de minerales auxiliares que tienen todo el sentido de ser sin preguntarse el por qué de serlo.



[1] Palabra catalana para la que no encuentro una tradjucción apropiada se refiere al conjunto de piezas rotas que  se pueden ensamblar  revisgtiendo superficies planas o curvas que las llenan de una particular elegancia.

El miedo a las contradicciones

 

Pensar es entrar en una elaboración dinámica de consideraciones y reconsideraciones en las que se puede incurrir en contradicciones. Si no quieres contradecirte nunca en nada no digas nada, no pienses nada, no actúes. Solo el dogmatismo mantiene a salvo a sus seguidores de no incurrir en contradicciones. Una contradicción es tener puntos de vista distintos ante un mismo objeto de reflexión. La incoherencia es total cuando hay un decalage entre lo que se dice y lo que se hace o las partes de las actividad son inconexas entre si. La incoherencia se correlaciona con confusión y desorientación. En su extremo es un parámetro para la medición de la locura. Por otra parte la cocción de las ideas pasa por la consideración de elementos incompatibles que pueden llevar a situaciones mentales laberínticas o a reflexiones sin conclusiones aplicables. Emmanuel Kant sostenía que se media la inteligencia de un individuo por la capacidad de incertezas que puede soportar. El miedo a las contradicciones es propio de últimos puritanos que no están dispuestos a pasar por lo que son ocultando sus fricciones internas. Se indignan por pensar una cosa y hacer otra y luchan a brazo partido consigo mismo por demostrar una tonalidad en sus conductas y decires que no se corresponde con las circunstancias. La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad. Eso lo dijo Marshall McLuhan. El tema de las contradicciones es ineludible a la práctica del pensamiento y de la actuación. No hay un mundo de todos los conocidos a lo largo de la historia sin contradicciones ni un campo de la realidad que no las contenga. En el contaje de individuo a individuo tampoco existe el sujeto que no se contradiga. La contradicción es el motor de los procesos. Comparativamente es menos grave su existencia que su negación. Habrá que medir la cantidad y estructura de ellas para entrever si nos vencen o se plantean como adversidad para vencerlas. Posiblemente no hay alguien más contradictorio que el no cuerdo. El número de locos es tan grande que la prudencia se ve obligada a ponerse bajo su protección dijo san Agustín. Una contradicción es decir sí y no a un mismo predicado. También es dotarlo de una afirmación o una negación y llevarla contradictoriamente a la práctica. Son dos clases de contradicciones, una se mantiene dentro de los enunciados distintos, la otra en su aplicación social. Con respecto a la primera, lo que es valido en un tiempo no tiene porque serlo en la época siguiente y lo que es válido en un lugar no lo es a una cierta distancia. Los enunciados están referidos a tiempo y lugar, a coyuntura y relaciones. Los edictos mas respetables (no matarás-no mentirás-no robarás) tienen sus excepciones. La autodefensa  lleva a la violencia, el control al engaño y la supervivencia a tomar cosas que inicialmente no son de quien las toma).Lo interesante de una contradicción es que señala el limite del sujeto contradictorio por no poderla evitar a pesar de su voluntad en extremar su grado de consecuencia. Su protagonismo con las situaciones es tanto más implicado cuanto más consciente es de su rol en ellas. No toda intervención por justa y necesaria que sea evita las contradicciones y complicaciones posteriores. Federico II de Prusia dijo que ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.

A un intelectual o a un valedor de una teoría cualquiera lo peor que se le puede decir es que se contradice. Es como mencionarle la peor mención que pueda oír. No se de nadie que esté libre de contradicciones. Referirlas es mencionar la manera moderna que cita las marcas, las faltas, los pecados, los déficits, los errores. Una persona al desnudo deviene un ser deslegitimizado desprovisto de aureolas y con la idealización que haya podido hacérsele por los suelos.  Karl Gustav Jung opinaba que lo peor que le pueda ocurrir a cualquiera es que se le comprenda por completo. Para evitar ser descubierto simula en parte lo que es a cambio de entregarse en parte. Mentir forma parte de la misma estructura lingüística de la expresión. Un proverbio judío dice que una manera de ir muy lejos es mintiendo pero que no deja esperanzas de volver.

Lo que Giulio Andreotti dijo de manera tan tajante y terrible sobre el arte político de la dirección de un país: “gobernar no consiste en resolver problemas sino en hacer callar a quienes los plantean” se puede aplicar a cierta dosis en el autogobierno del pensamiento y la elaboración de un tipo de cultura: desarrollar un pensamiento y una praxis no para resolver las contradicciones internas sino para enmascarar su existencia haciendo creer que no existen. Pensar tiene sus riesgos: lleva a conclusiones mutuamente excluyentes. Solo la negligencia puede afirmar que la elaboración es un proceso evolutivo continuo y al final solo cabe la perfección garantizada y que tal proceso lo vive en todo momento desde el éxtasis y el bienestar anímico. Somerset Maugham dijo que solo una persona mediocre esta siempre en su mejor momento.

El miedo a las contradicciones es una rémora del viejo miedo católico a los pecados. Vivir sin mácula es la tesitura piadosa y vivir sin contradicciones es la tesitura de una mente tan efímera como irreal que se sitúa en un mundo perfectamente calculado en las ideas pero nada realizable en los hechos personales. Aparentemente en situaciones de aislamiento es tanto más fácil vivir sin contradicciones que en situaciones de interrelación social. Basta tratar con alguien en alguna parte y entrar en contradicción si los protocolos exigen callar determinados sentimientos. Supuestamente un mundo sin contradicciones seria el equivalente a un paraíso terrenal. Pero el campo de las contradicciones va más allá de lo social, de lo económico o del reparto de riquezas. Tiene que ver con el universo de las ideas en si mismas, de las creencias y de los actos conceptos en el hacer diario. “El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados” dijo John Paul fr. Richter y eso siempre que el volumen seleccionado de recuerdos se corresponda con los mejores deseos y los mejores momentos vividos en el pasado. Nuestros antiguos sabios ya sabían que la vida significa arrastrar un complejo fardo. Epicteto dijo que el hombre es un alma muy pequeña que lleva a cuestas un cadáver muy grande para sus fuerzas.

El miedo a las contradicciones es un solemne desajuste de método. Es tanto como expresar el miedo a muchos de los fenómenos colaterales de los que nos valemos para salir adelante con un programa existencial: el humo por lo que hace al fuego, los detritus por lo que hace a la nutrición, el sudor por lo que hace al esfuerzo muscular, la suciedad por lo que hace a la actividad, el desorden relativo  por lo que hace al trabajo. Pensar es formar parte de un debate que tiene como fenómeno adjunto la profusión de predicados distintos en la misma fuente de enunciación. Eso no es tan grave como la gratuidad de sus afirmaciones. El pensante y el hablante tienen el derecho a equivocarse o al tomárselo es como se pueden permitir progresar en cierta medida. Quien tiene boca se equivoca dice el saber popular. El temor a las contradicciones tiene basta que ver con el terror a lo intelectual y en resumen el terror a la verdad. Tratar de disminuirlo no significa disculpar las conductas y maneras contradictorias, tan solo resituarlas para poderlas superar.

 

El compromiso literario

El compromiso literario.  jesusricart@hotmail.com

La literatura no es inocente. Toma partido por una conducta o por otra. El desenlace de cada conducta lleva a descubrir personajes siniestros o personalidades dulces.  El relato objetivo de la crónica pura no existe. El periodismo que trata de ser portavoz de solo-datos convierte al redactor en un individuo impasible con las emociones deshidratadas. Hacerse eco de un acontecimiento es estar implicándose a un nivel en su trama, simpatizando con un argumento u otro. Pero antes de ponerse a favor de una parte toca describir  el conjunto del panorama y de los actores. En la forma de hacerlo la sutilidad lingüística ya esta indicando un poco a favor de quien se está.

La literatura tampoco pretende ser inocente. Desde el momento en que construye un discurso verbal maneja conceptos e informaciones y sin que tenga que caer en el panfletarismo puede apoyar unas ideas y actitudes y deslegitimar otras. Artísticamente  viene a ocupar un espacio considerable en la historia creativa de los humanos. Comparativamente a otras artes considero que es de más difícil ejecución y de menor cuantía de satisfacciones. Los conciertos, la filmografía, los museos  y las escenas teatrales tienen mas aplausos y público que no los libros, aunque aquellos se basan en historias y textos (incluidas las óperas y la música hip hop).

La civilización es el gran  operativo psicológico por el que se han trocado las formas primitivas de la violencia por las formas culturales que permiten gestionarla dentro de unos limites asumibles. El hecho de que el perfil culto de la gente no la lleve, grosso modo,  a tener citas de duelos o a las trincheras con sus bazokas no significa que la violencia haya desaparecido. Hay formas sutiles de ejercerla. La literatura no está exenta de prosas pensadas para la violentación de los sentidos. Un proverbio malayo dice que los puñales y las lanzas no son tan afilados como las lenguas. En mi libro El discurso Lesivo de la palabra trato de demostrar que las palabras  y los conceptos expresados de algún modo hacen diana en los tejidos celulares. En las formas de habla y en la gestión de las informaciones ya se está dando sutilmente un tipo de violencia en el que (inconscientemente, vale) quien tiene una posición de poder excluye a quien no le conviene del circuito comunicativo. Todo lo que no se puede decir o expresar en la verbalización directa tiene la oportunidad de hacerlo en la forma del lenguaje escrito. Esto es una ley para todos los campos artísticos: el arte es la posibilidad de la autoafirmación en espacios sublimes de la realidad. El arte viene a suavizar las dificultades de al vida real y a enriquecer una realidad o crear neo-realidades con las que poder soportar la realidad en mayúscula de la existencia ordinaria. Eso es lo que tiene de extraordinario y misterioso el hecho artístico: el de vivir del imaginario que en el campo literario se traduce en vivir de palabras. No vivir de ellas en el sentido de vender originales a tanto la línea, el artículo  o la página, sino de vivir por la garantía psicológica de existencialidad que proporciona.

Un escritor experimenta el íntimo placer de saber que es también –o sobre todo- aquello que escribe o inventa y no el ser anodino o el palurdo que otros creen que es por su físico o su inserción en la sociedad mercantil ocupando un puesto banal.

El compromiso literario tiene algo de misión de paz. Cuantos mas textos trabajen a favor de la verdad  más concienciación resultante habrá. Cuanta más gente escriba por hacer prevalecer  las ideas de la concordia y cooperación más posible será cambiar un mundo repoblado de mezquindades. Claro que eso no quita la violencia sutil antes mencionada. Sin duda dejar las espadas a un lado y pasar a la palabra ha sido un gran avance para el ser humano, acostumbrado al grito de las fieras y a la imposición de la fuerza. La humanidad esta advertida desde hace tiempo de sus riesgos. Todo lo que viene pasando en las últimas décadas es el cumplimiento de antiguos profecías, o simplemente, visiones realistas. Gandhi ya estableció la ecuación del peligro que se corría con la condición vengativa de la gente: “ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”. Ahora que vivimos bajo el imperio de la ceguera mundial  todo lo que podemos hacer es continuar con la lucha por denunciar las situaciones de injusticia. Cuantos mas títulos, libros, informes, reportajes, ideas se escriban y divulguen a propósito de los comportamientos no éticos y anti humanistas mas posibilidades de esperanza real tienen nuestros congéneres para llegar al siglo XX sanos y salvos. Decirlo es demagógico. La gente del XXII lo pasará peor que la del XXI, asi como los habitantes de entre siglos nos toca asistir con dolor al deterioro creciente del planeta como casa física de todos y de las estructuras sociales que no están dispuestas a cambiar a pesar del dolor de cientos de millones de personas.

El compromiso literario tiene algo de compromiso militante. Es uno de los canales que permite invertir en saber. Cuanto mas sepamos de la condición humana más podremos ayudarla. Cuanto mas sepamos de nosotros mismos más podremos revelarnos como sedes creativas y potencialmente fantásticas. Tampoco se puede exagerar su poder  de transformación de las cosas. Para que la haya, la gente tiene que estar dispuesta a cambiar de hábitos y cambiar su chip existencial. ¿Que pueden hacer las palabras escritas, aunque sean millones de ellas contra una simple ametralladora? Lo más que ha podido hacer un libro para salvar vidas ha sido interceptar una bala y pararla con el grueso de sus páginas. El libro mesiánico cuya lectura revele las verdades supremas y haga de cada lector un adepto seguro es una quimera. Al contrario, los libros que se han propuesto como únicos para esa misión, han terminado por tener seguimientos fanáticos totalmente opuestos al espíritu de su letra.

Cuando haces  de la literatura un oficio diario expresándote en distintos géneros y viajando por distintos temas tiendes a creer que tienes cubierto ya tu expediente. Tienes la coartada perfecta para denunciarlo todo sin intervenir directamente en acciones contundentes para cambiar las cosas. El literato se refugia en las palabras escritas harto de la prosa oral que choca contra la falta de escucha y la falta de compromiso en las acciones. Finalmente lo que no se consigue crear en la realidad se crea en la ficción. Un día u otro alguien tomará la idea de la ficción para llevarla a término: si se hizo con el volar o con el nautilus ¿por qué no hacerse con una sociedad sin clases y sin estados antisociales?

Si se quieren cambiar las cosas hay que hablar y escribir continuamente sobre ellas para no solo dejar el testimonio de su estado real sino dejar las condiciones dichas de sus alternativas.  En comparación a otras épocas menos desarrolladas tecnológicamente hoy tenemos la gran oportunidad de leer y ser leídos, de buscar y rebuscarnos en el campo de la nueva literatura emergente que no busca el titulo fácil, el entretenimiento de los sentidos  o el premio, sino ampliar el espacio de los relatos y los ensayos que ayuden a la conciencia, a la ciberconsciencia. Tengo la suposición que esa difusión  sistemática y creciente de la literatura crítica que se vaya creando puede revalorizar los enteros de la esperanza en un futuro cada vez más desacreditada.

 

 

Ser o no poeta

 

¿Qué determina  que una persona se sienta poeta? ¿qué, lo que le lleva a incluirse  en los grupos  de  las palabras mayestáticas? ¿qué, lo que le hace crear su distinción en el verso? ¿qué, lo  que le hace rebuscar las palabras  para condensar un discurso en un soneto?¿Nació, o algo le hizo? ¿se lo dijeron o  a sí mismo se lo dijo? ¿lo intuyó o  viene marcado por un destino? ¿Lo reconocieron o sigue siendo un clandestino? Ser o no poeta, eh aquí la cuestión de tantos  y tantas  escritores/as desde la sistemática o desde la amagatotis. Afortunadamente nadie  ha inventando una oficina, con su instancia y su póliza,para solicitar el título de poeta.(todo llegará, no hay que desesperar).Es pues una de las pocas categorías definitorias que no ha sido apresada por el bureau funcionarial. No sólo eso.La poética parece no enseñable. Sí, sí, los estilos, sí lo son. Los diccionarios de sinónimos vienen a ayudar a los esforzados  versistas que no están satisfechos hasta no dar con la palabra adecuada. Y hay plagistas varios para emular tales o cuáles firmas. Pero a diferencia de otras artes y literaturas, la poética es algo tan  mojado de vísceras y momentos emocionales puntuales, que no admite la cita de trabajo diario  que pueda producir palabras y más palabras, algo que sí es posible con los cuentos, los relatos, las crónicas y otros géneros expresivos. Claro que hay poesías por encargo y  genios (o ingenuos) que los admiten y  ostentan capacidades para generar en minutos  expresiones verbales  para sentimientos ajenos que a sus  fanes les costaría un siglo construir.Así aparecen clientes sentimentales de palabras, que  justificarían la función social del poeta público.¿Pero es más poeta ese poeta público que el desconocido? ¿es poeta el rítmico y no el críptico? ¿el que tuvo que escribir cien poemas o el que se quedó en el primero? ¿quien es quién en el juego de las palabras y  para qué sirve en todo caso ser poeta? En la historia de la literatura la cantidad no predetermina la calidad y algunas gestas elaborativas han sido únicas[1] .Y en los encuentros bohemios de sujetos poetizando sus misterios privados. no necesariamente quien más escribe o quien más habilidad tiene para hacer el cántico sonoro y fácil presenta las creaciones más elaboradas. Y por el contrario hay autores de pocas construcciones rítmicas en las que pusieron toda su alma y todo su ser  y con ello pusieron punto final a otros deseos poéticos. Con este panorama de diferencias es difícil dar con un criterio que  discriminen a poetas de no poetas, ya que al final del análisis lo que importa no es la categoría creada expresamente para meter en dos sacos distintos  las dos distintas posiciones ante la poesía  construida sino la  recogida del hecho simbólico. claro que para las clasificaciones ya están  los torneos de la erudición y  los cuentasílabas. Mientras que ellos nos declaran fuera de formas, otros nos arrellanamos  en los charcos de  nuestras químicas haciendo disfrute de nuestras deformidades para decir en voz baja o en voz alta según  lugares y si se tercia, nuestros errores de estilo y nuestros versos expuestos sin laúd ni portaestandarte,aunque alguien nos tilde de bardos de todos los tiempos masticantes de acederas huidos de las odiosas harpías.Y como otros muchos que les verdecían las palabras por las bocas rehumedecidas tras tanto tiempo  desérticas elevamos las notas a los cielos de luz sin convertirlas en plegarias, no sea que se nos confunda con los concursantes de juegos florales o con inscritos en campeonatos de textos en pos de una  placa, copa y unos dineros.Tal vez así podamos dejar que nos surjan las creencias  creídas desde dentro sin permitir que nadie se nos cuelgue de la hiel.

 



[1] a Manrique no se le conocen  tantos textos y  las coplas a la muerte de su padre, marcaron época y estilo.

Para leer poesía

 

La  posición del lector/a ante el libro de poesía no tiene nada que ver con otras lecturas de ensayo, literatura y prosas varias. El poema escrito cuenta con un plus no establecido en el texto en sí, y el de la capacidad imaginaria del lector, y de su  función evocadora. Es desde la lectura que se pone la solemnización. La escritura sólo la insinuó. Por eso el poema donde encuentra su verdadero espacio complementario es en el lugar de la escucha, y no en el de la lectura en silencio. Aunque es, finalmente, el veredicto de cada persona que recibe la palabra escrita, si ésta le representa una llamarada en su interior o lo deja indiferente. La sensibilidad de cada cual  pone la resonancia y pone su escenario anímico y esto es lo que está por encima de cualquier otro evento.  Aunque el escenario clásico, el de la platea, el del público, el de las tablas, es el que  pone  el énfasis, el que remarca las sílabas, precisa tono, condecora palabras, y riega con sus misterios  a las personas atentas de cada emisión de voz.

Pero la poesía vista y escuchada desde el palco no es lo habitual. El poema recitado requiere una atención   especial. No cabe perderse ni una sola  letra, ni una sola pausa, ni un solo acento. Además, el esfuerzo ingente que pide del público lo reduce a casi cero. Ni hay espectáculos de poética  ofertados con generosidad, ni hay público suficiente para ellos. Es así como la poesía queda reducida a los espacios del silencio y a la privacía y discreción del lector gregario. Cada uno hace y repasa su propia biblioteca, como un sumario de autos de las almas que se han auto identificado. Es además su lugar de sintonías: la coordenada de un grupo amigos que nunca conoció ni conocerá seguramente pero  por los que puede sentir una especial predilección, ya que fue depositario de sus secretos sentimentales.  A diferencia de otros  autores de relatos o ensayos, el autor de la arte poética nos hace entrega de una carta personal. Nos establece un hilo directo de tú a tú, y cuando menos eso pide la seriedad del respeto y la convicción  de una confesión entregada, para la que solo se podría corresponder con otro tanto. Pero a falta de la posibilidad de platicar con quien te dio sus versos, cabe el camino e repetir el protocolo, escribiendo los propios hacia otros desconocidos que seguramente no los contestarán. 

Para leer poesía hay que tener media alma de poeta, es decir de nebulosa, de difusa, de intangible, de idealista, de transmundana. No basta con leer en diagonal, de prisa y corriendo  para tras una ojeada de minuto y medio, afirmar “esa poesía no es la que me interesa”.  El poema de la página de al lado puede  dar el mensaje, y sostener el tono y el estilo que no tiene la página anterior. Cada poema es una construcción  distinta, una aventura ilusionaria, una nota náufraga, un discurso telépata, una lucha sin cuartel, y todo eso que es apenas nada, concentra cada centímetro de piel, cada neurona de un bohemio que se lo trabaja. Para leer poesía hace falta algo  más que admitir un libro o  un texto. Se necesita sentir el romance, saber que las verdades son las cosas no ciertas y que uno mismo puede inspirar lo que  otro le adivinó sin siquiera conocerlo. Adelante pues, abre tu libro o bucea en los pliegos y  resurge animoso de tus  cenizas  de hombre muerto.

Martin Spottl

El poder policial.

Al otro lado de la frontera  de Martin Spottl plantea una situación típica de caciquismo policial  cerca de la zona fronteriza de Texas con México. Sigue la aventura de una chica inmigrante que debió abandonar a su familia  por las condiciones de miseria de allá y porque ya estaba acosada por la policía de su país. Para cruzar la frontera se esconde como polizona dentro de un autocaravanning de una pareja de media edad. El hombre es un aficionado a la fotografía y mientras está tomando panorámicas capta la imagen de un control de la MIGRA  policía de inmigración, que dispara y mata contra unos traficantes en lugar de detenerlos.Para que no queden testigos también asesinan a la pareja del caravanning. De todo ello es testigo la inmigrante, protagonizada por Sigal Erez. La otra parte de la historia es la de otro policía, hermano del que manda en la patrulla de asesinos,pero que es honesto y es quien finalmente detiene al asesino en su propia casa. La historia queda redondeada con el amor viento en popa y sin obstáculos entre la guapa y desamparada chica inmigrante y el policía bueno. La bondad y el amor triunfan por encima de la malicia y la mafia.

Pertenece a esa clase de filmografía en que abunda en detalles de salvajadas de un cuerpo al que se supone un mínimo e calidad en la selección de sus miembros.Es de la clase de argumentos que pone el énfasis en el discurso prepotente e ilegal de individuos ambiciosos pero completamente desligado del mismo hecho organizativo de unas policías que son la viva expresión del sistema social. el argumento usa los fetiches de los cuentos de hadas mas clásicos: la chica pobre es aceptado por el chico rico que pertenece a una familia reconocida y que lleva varias generaciones en la élite social del lugar en que sucede la historia.

 

Posiblemente el poder policial más grave no es el elocuente de las pistolas y de los disparos asesinos a sangre fría sino el sutil que se mueve en la ralla justa de lo legal y con artesanal de códigos y de artículos que justifican las ilegalidades de fondo.

 

Maria Medeiros

Los capitanes de la revolución de las flores.

 

Los capitanes de abril  de María Medeiros (2000) habla de la revolución de los claveles que puso notas de romanticismo a un mundo repleto de  demasiados detalles de dolor. Las imágenes de los soldados vitoreados por los ciudadanos y con las bocachas de sus fusiles con claveles rojos pasó a integrarse para siempre en la memoria popular y en las gestas históricas del movimiento social que sabe de sobras que para cambiar las cosas basta neutralizar la fuerza del ejército.

El ejército es una de las estructuras organizativas más enérgicamente jerarquizadas donde la cadena de mando llega a un generalato de reducido numero que es quien, supuestamente, rinde cuentas a una jefatura de estado ,cuando no es esa misma jefatura en el caso de las dictaduras militares. En el Portugal de mediados de los 70, la sociedad estaba harta del régimen Salazar tan antiguo como el de Franco y de los recursos a la tortura de la PIDE su policía secreta. Fue en aquel contexto que una tendencia militar hizo una estrategia,casi rudimentaria, para poner fin al estado de cosas facilitando la caída del régimen salazarista y la venida de nuevos aires políticos con los que iniciar un proceso de elegibilidad. el pacto ibérico subscrito con España no fue activado.el gobierno franquista tenía sus propios problemas como para ir en defensa del régimen vecino aun teniendo formas de gobierno parecidas.

El film tiene algunos momentos emocionales donde  algunos de los extras que participaron en los hechos reales también lo hicieron en su representación para la pantalla. Fue una revolución no cruenta que demostró al mundo entero que para el cambio radical de las circunstancias es posible, a veces, sin pasar por la violencia.

 

 

 

Plan Fred Astaire.

Plan Fred Astaire: Bailando con uno mismo

 

Seguramente de las conductas más perjuidiciales  de las actividades humanas es fallar a una cita personal  sin una disculpa objetiva . Según sea la  envergadura del hecho y su recurrencia, aunque a veces basta con dejar a una persona plantada una sola vez, la relación posterior queda tan dañada que ya no se restablece. Es patético ver como alguien se deshace en rabia y se muerde los labios cuando espera inutilmente a otra persona en la que confiaba y no viene. Es mucho peor cuando el motivo de su ausencia es el olvido, otra elección o la desmotivación. Cuando alguien falla sin justificación en lugar de malbaratar el tiempo recomendamos seguir el ejemplo de Fred Astaire y su baile solitario con el perchero de madera del gimnasio al ser plantado por la pareja de baile con la que tiene que ensayar unos pasos. La escena en la que él despues de consultar su reloj ve que esta perdiendo el tiempo toma por pareja un perchero de madera y hace un representación  de danza genial.

 

 

 

 

Moore River

el Estado cuando secuestra vidas.

La historiografía nos ha puesto al corriente de las atrocidades xenófobas que se dieran con el ascenso hitleriano o contra la población negra en los USA y no tanto de las que han sucedido en otros países que no por haber sido a menor escala han significado menor lesividad contra los derechos humanos y la libertad de las culturas autógenas.  Tal es el caso de Australia que durante el siglo XX hasta 1970 tuvo un vigor una ley para secuestrar a mestizos que llevaban a un patético establecimiento carcelario para niños llamado Moore River desde donde impedían su futuro libre y preparaban sus relaciones sexuales con blancos para no perpetuar la sangre aborigen.  La película Generación robada está basada en una historia real de dos hermanas Molly y Dasy Crage y su prima que fueron secuestradas a la fuerza para el estado bajo el dictado del departamento para tal control de Neville (al que llamaban Devil las niñas)  que detentó el cargo por 25años y el cual encarnaba la visión blanca de impedir la libertad negra para proteger a la raza aborigen “de si misma”. Ellas se escaparon  y cruzaron a pie mas de 1000 millas para regresar a Jigalong el lugar de donde habían sido arrebatadas, orientándose con las cercas que se habían levantado para proteger las tierras de la expansión depredadora de los conejos. La hazaña de las niñas cruzando el país a pie dejó en ridículo a la administración. Una vez en  regresadas a casa tuvieron que esconderse.

La película está presentada por la hermana mayor que seguía en vida cuando se hizo  y habla de Survival que es la organización que protege los intereses indígenas. Es un film  construido  impecablemente que además da una opción de colaboración  en los espectadores que se dejen sensibilizar por tal tema.

 

 

Plan Fred Astaire: Bailando con uno mismo

 

Seguramente de las conductas más perjuidiciales  de las actividades humanas es fallar a una cita personal  sin una disculpa objetiva . Según sea la  envergadura del hecho y su recurrencia, aunque a veces basta con dejar a una persona plantada una sola vez, la relación posterior queda tan dañada que ya no se restablece. Es patético ver como alguien se deshace en rabia y se muerde los labios cuando espera inutilmente a otra persona en la que confiaba y no viene. Es mucho peor cuando el motivo de su ausencia es el olvido, otra elección o la desmotivación. Cuando alguien falla sin justificación en lugar de malbaratar el tiempo recomendamos seguir el ejemplo de Fred Astaire y su baile solitario con el perchero de madera del gimnasio al ser plantado por la pareja de baile con la que tiene que ensayar unos pasos. La escena en la que él despues de consultar su reloj ve que esta perdiendo el tiempo toma por pareja un perchero de madera y hace un representación  de danza genial.

La tesis es la tesis

 

El enunciado de una pretensión teórica es como clavar la bandera en un territorio que uno elige para colonizarlo con un saber externo que trae e impone o con un saber que pretende hallar en él al igual que el minero busca los tesoros enterrados en un suelo áspero y completamente mudo de pistas acerca de lo que pueda contener.Así el sapiente de algo empieza por ser su descubridor, o su repensador o su adaptador (traductor, editor, intelectual, introductor)de una fuente a un público nuevo.  Hasta ahora no he pensado en alojarme bajo el cobijo teórico de nadie aunque en mi deseo de devorarme gustaría saber la verdad de todos los maestros de la vida. al vez,especulativamente, lo interesante del morir sea la oportunidad de hablar con los espíritus delos grandes personajes de los grandes conceptos de la historia humana. Posiblemente valdría la pena pasar a ese otro lado, solo por unas cuantas buenas conversaciones en profundidad que valieran la pena. Con todos mis respetos a las galerías ilustradas, no habría sabido empezar exclusivizándome en un autor o en uno de sus aspectos o en una escuela. Ni siquiera aquellos autores de los que he sido devoto en algunas épocas de mi vida me resultan para nada atrayentes como tema-objeto de análisis y de tesis. En el desentrañamiento de un autor veo una cierta impostura y hasta una traición al pensamiento. He preferido pensar en una tesis quesea mi propio tesis en algo en lo que crea. de hecho una tesis es la colocación de un deseo como sujeto implementado en el objeto de la que trata.

 

Establecida una primera idea a grosso modo el sentimiento de posesión de una idea puede ir haciendo ganar aliados a ella y detractores. Evidentemente su exposición como temática de comentario y de contraste es someter una vulnerabilidad, o un marco de in-decisiones, a una crítica y por lo tanto a una posible influencia. ante la cual no se pueden ir doblegando aspectos de la idea de partida. Pepe me advirtió con certeza al respecto de no variar mis términos en función de los comentarios y sugerencias ajenas que pudiera recibir.Hasta ahora lo que he venido encontrando es una admisión  con una falta de encaja de lo concreto que planteo. Pero su precisión va siguiendo su curso. Por encima de las conversaciones, parezco decirme que “la tesis es la tesis”y no dejaré que sus términos fundamentales sean corruptibles por otras influencias o versiones. Por otro lado, quizás en lo que esté metido es en un pack de tesis en lugar de en una sola, a partir de la que pueda ir trabajando aspectos distintos.  por ahora, una de las partes nacientes del tema es el del análisis de oraciones concretas, como oraciones en sí mismas, por lo tanto construcciones estándar y descontextualizadas.  se me ocurre que la parte dedicada a esto podría producir una titulación atrevida, algo así como, ¿porque hablamos tal como lo hacemos? o ¿porque hablamos tan mal? si quiero destacar referencias de las frases paradójicas.De hecho muchas frases contienen dobles y triples sentidos y pueden ser lesionadoras de distintas maneras. Los equívocos y confusiones en sí mismas ya lo son. Eso podría dar lugar a pautas semánticas y pragmáticas diferentes. La tesis es algo más que un trabajo, o un objeto de atención, o un campo de acotación para rescatar un conocimiento que antes no se tenía. La tesis es algo así  como la escultura que siempre estuvo dentro del bloque de uno y que jamás antes  se atrevió a encontrar.Bastaría echar la  mirada hacía dentro para deshacerse de lo que sobra y rescatar una obra maestra.Pero si MichelAngelo lo tenía muy claro con los bloques de piedra, no parece ser tan fácil con el ensamblado humano, cuyas adherencias y cargas de un todo por excelente que pueda parecer, resultan a veces obstaculizantes, en tanto que lastres y fijaciones de las que no es fácil librarse. Para un tesinando ponerse en posición de descubridor significa tratar su tema y tratarse a sí mismo con el máximo de higiene mental y empezar por deshacerse de aquellos conceptos que si bien le sirvieron en otro tiempo, tal vez ya no solo no le sirvan para su empeño sino que además sean un verdadero obstáculo para su propósito.  Podría decirse que todo observador, de las ciencias naturales y las especulaciones espirituales, es una tesis en potencia. Es un interesante punto de vista, puesto que si uno se ve a sí mismo como el procurador de una tesis queda colocado ante su destino como un contribuidor y deja de lado los criterios de las posiciones contrarias.Es así, como un  displacer, disgusto o desacuerdo  por algunas teorías o prácticas científicas se va refinando y trocándose en un gusto por unas prácticas y análisis alternativos.

 

 Una tesis puede ocupar muchas horas y tal vez años, eso solo dependen de la estrategia de método que el tesinando establezca. Y su exposición puede ocupar cientos de páginas , pero no hay que olvidar que la referencia a ella ordinariamente va a ser mencionada con unas pocas, e incluso con unos pocos minutos. La circulación comunicativa de la información es fundamentalmente economicisita puesto que como hay mucho de lo que hablar se resume al máximo los puntos dedicados a cada cosa. No es algo propio de la sociedad delos más media o del mundo de las prisas. Ya antes, una visión enciclopedista de teorías y referencias, daban unos cuantos trazos para enmarcar el nombre de persona o de teoría buscada. No debe extrañar pues que grandes autores  y personajes de la historia no pasen de tener unas pocas líneas, a lo mucho una o dos columnas en las enciclopedias más afamadas. Esos protagonistas colosales de la biografía humana con sus historias y antihistorias, tuvieron que admitir siempre ser compartidores del espacio y de la atención de  las futuras generaciones que les siguieron. Pero por supuesto un pensador no piensa ni da la nota a sus contemporáneos para ganar unos centímetros cuadrados en un volumen impreso, hecho por el que se dice que uno ha pasado a la historia y será recordado. Probablemente la mayoría de teóricos que contribuyeron con su sagacidad y sus conclusiones a avanzar un poco más en el conocimiento humano, en lo que menos pensarían es si la consecuencia de ello, les llevaría a estos puestos de honor. esa presunción puede ser tomada desde otro ángulo al opinar que si en el lugar del interés por el saber en sí mismo se hubiera dado principalmente un interés en la notoriedad, probablemente estaría todavía en cotas mayores de ignorancia de las que está Por eso lo significativo d una investigación es que el investigador como tal se coloque a su servicio. Podrá usar un método u otro más adecuado y hacer un diseño experimental más o menos apropiado pero por encima de metodología e instrumentación está el criterio de valor que se conceda a sí mismo. Antes de ser tomado en la posición de tesinando, posiblemente fantasmas y temores previos le habrán llevado a su afirmación o a su autoexclusión. Los terceros ciclos universitarios se vienen dividiendo en dos grandes bloques de continuístas  académicos, los masteríticos y los doctorandos. Los unos vienen a engrosar un expediente académico con un plus de licenciatura con que ganar méritos y especialización; los otros vienen a plantear  una libertad opinativa y un marco mayor de autonomía. Posiblemente de hacer un estudio estadístico comparativo que relacionara variables de personalidad con elección de un tipo de tercer ciclo u otro, se comprobaría que hay una mayor presunción de creatividad y autoestima en los segundos que en los primeros. En todo caso para no herir susceptibilidades, los tiempos modernos de falta de absorción por el mercado de especializaciones universitarias, puede permitir un compás de espera en el que se puedan combinar las dos clases  de cuestiones: un programa de doctorado y un máster. de hecho muchos programas de ambos comparten contenidos y docentes. Otro atenuante a tener en cuenta es la curva masificadora de los doctorandos. ahora, es técnicamente posible alcanzar una categoría de doctor a una edad relativamente prematura.bien, de hecho siempre ha sido un poco así. Ha habido célebres doctores como Marx[1]  con poco más de veinte años. Y la tradición académica pide un doctorado inmediato tras una licenciatura. En realidad obedecería a una lógica más sensata planteárselo tras dejar un intervalo de años de aplicación pragmática de un dominio concedido o catapultado por una licenciatura, tras los cuales y en función de una experiencia profesional, plantease el retorno a las aulas y al  área académica para hacer una investigación menos teorética y en virtud de las remarcaciones de vacíos que ha encontrado en la interacción con el Real de su realidad particular. como no suele procederse así, el criterio de restricción del campo de investigación para obtener el máximo de seguridad en el método y la máxima fiabilidad en los resultaos, no deja de ser un criterio un tanto principista que nunca acaba de saberse del todo su significado.

 

Trabajar en una tesis puede llevar a repasarlo todo. Una tesis puede ser un compendio de saberes, aunque todo lo quela apoye y contextúe, y la plasticidad de todos sus cientos o miles de páginas,no evitará enmascarar las correlaciones principales entre hipótesis y factibilidad. Conseguir un tesis es pensar en términos de tesis. El tesinando aparca sus tribulaciones fundamentales cuando se entiende a sí mismo como el autor de una tesis, que falta investir y cuidar como a su propia alma. Crear adecuadamente una, es estructurar una metodología que puede servir para siempre. U.Eco establece una conexión entre su tesis doctoral y la decena de textos posteriores que trabajó y publicó.

 

Estrictamente hablando, la tesis puede cambiar  al tesinando, en tanto que le cambia la percepción del mundo, empezando por su relación con las fuentes y con los autores y con los estilos de lectura.evidentemente hay modos de hacerla y los emplazamientos de tipo temporal para unos términos de entrega y presentación, en función de las necesidades cuantitativas de las facultades de mantener los porcentajes de sus nóminas de doctores, puede convertir el proceso de investigación en un requisito de apariencias burocráticas y expedientales.

 

Pero si ya un licenciado en x, había advertido que eso no era igual a ser x, también un doctorado en y no lo convierte en y. La documentación al respecto es solo un acto testimonial.además hay que añadir que una tesis es tesis sin necesariamente ser doctoral. Su doctoralidad atestiguará -con los protocolos convenidos al respecto por distintas universidades, guardando unas ciertas equivalencias entre ellas al respecto- que el doctor nominado es quien mas sabe sobre aquello que plantea, o quien mas ha avanzado en esa línea de investigación. Pero esa categoría puede ser tan controvertida como engañada. Solo el tesinando sabe si su tesis lo coloca en la cresta del saber explorado o simplemente ha hecho una excursión por sus cunetas en lugar de por sus caminos. Pensar en términos de tesis es pensar desde una posición decidida, una tesitura resuelta de cambista de conceptos, por lo tanto de cambista del mundo. quien defiende una tesis, está defendiendo cambios de valores. Troca pues lo que dice por otras cosas dichas que han quedado insuficientes u obsoletas. El tesinando es en última instancia un reordenador del orden establecido y en los casos más notorios un trasgresor de lo científico, e incluso un rebelde de la palabra.  Su llamada de atención a ser revisado un aspecto particular de lo que fue pasado por alto por la comunidad científica (o mejor dicho, la comunidad de pensantes que sin duda la excede), o solo intuido, o simplificado en relación a una disciplina particular , está marcando ya una frontera considerable entre un antes y un después de su aportación. generalmente la mayoría de tesis acaban en microfichas y no van más allá de ser soportes para otras tesis que igualmente están condenadas a su miniaturización. Posiblemente mucha parte del saber está condenada a permanecer en estanterías,agazapado y escondido tras otro saber público y ya reconocido, a la espera de su rescate por generaciones posteriores. si eso ha pasado con grandes aportaciones que cambiaron la visión de la biología como con Mendel[2]  o la de Luria[3] , cuyas aportaciones no fueron reconocidas hasta muchos años después de realizadas.



[1]  con su tesis sobre Demócrito y Epicuro.

[2] Mendel.Gregor, (1822-1884) fundador de la genética moderna.Demuestra que la herencia está basada en factores discontinuos, frente a la idea mutacionista darwiniana.,su teoría fue redescubierta muy demoradamente.En 1866 publicó los resultados alcanzados en las memorias de la sociedad de naturalistas de Brno, con el título de Ensayos sobre los híbridos vegetales,que es la obra de experimentación y lógica que sienta las bases de la genética.de hecho su aportación no sería suficiente y decisivamente valorada hasta el año 1900.

[3] Luria, (Kazán 1902-Moscú 1977) cerebro y Lenguaje(1947) inst.de psicología de Moscú.cofundador con Vigotsky y Leontiev del centro de sicología de la academia ucraniana de siconeurologia (1931).Especializado en el diagnóstico del daño cerebral.Durante la      IIGM tr en el hospital neuroquirúrgico de los Urales. Uno de los mejores especialistas soviéticos.

Debate en el aula universitaria

Invitación al debate en el aula universitaria

La cultura es algo que corre a multitud de velocidades por multitud de pistas. El común denominador de sus formas transmisoras pasa por la palabra expresada y por  el turno en tomarla. Este es un criterio que rige para cualquier espacio  de  divulgación y contrastación de las ideas. Las aulas universitarias no son una excepción, aunque la proverbial y tradicional  forma verticalizada de la transmisión de los distintos saberes inexpugnables, toma un público receptor como un alumando pasivo y acrítico. Tanto es así que cuando  un estudiante cualquiera   toma su propio  ser como una sede de pensamiento desde el que razonar,choca con la perplejidad del docente  en tanto que magnate de su reino de taifa y que no tenia prevista una situación de debate y choca, por partida doble,contra la perplejidad de los compañeros de estudios, muy resignados a sus roles sumisos y acríticos, o seudoactivos con críticas muy veladas y extraaulares. Es un contexto de dos frentes de lucha con los que el estudiante matriculado  en un plan de estudios que le interesa por aprendizaje y no por  intencionalidades curriculares,se verá envuelto. Desde el comienzo, la persona que toma los espacios de palabra como un lugar de enseñanza, y especialmente como los reglados  que se auto-anuncian como lugares de saber y aprendizaje, entenderá que en ellos   está implícito un principio de contrastación , que le llevará a no actuar como un estudiante más ya desmarcarse, rápidamente, de una apariencia sumisa y acrítica. Sin tener nigun plan de intervención se destacará como  polémico,condición ésta que podrá ser peligrosamente traducida por desobediente o difícil. bajo esta previsión cómo proponer y una invitación al debate y que ésta no sea pretendida como una invitación al desastre teórico, ni por estudiantes ni por profesores? Estos pueden ver en su estudiante matriculado que trata de correlacionar las distintas informaciones que recibe un peligro real entre tando que les puede poner en aprietos de su propio saber . Y aquellos lo pueden ver como alguien que se sale del terreno específico de la asignatura porque su reflexión no se ajusta a las barreras de un programa. si  la persona matriculada que actúa como un pensante no logra crear un clima de participación, es posible que sus intervenciones y las de la figura profesores co-polerizen los espacios verbales acústicos, creándose unas situaciones tensas pecualiares. esto incluso puede suceder en  aquellos ámbitos en que el titular de la materia hace apología continuada de la participación para luego disgustarse estentóreamente cuando ésta se aparta de  sus previsiones de indocilidad permitida .

el objeto de este texto no es cuestionar el derecho a la singularidad del docente y a su  detentación de una plaza  determinada en un departamento determinado. Es sabido que muchas de estas plazas se han creado a partir de investigaciones específicas de los mismos docentes. Si a alguien deben de pertenecer es a quien más ha trabajado la materia que imparten. La  discusión está centrada en la opción alco-trabajo de la materia entre uien la imparte y quien la escucha, que desde sus distintas oposiciones no solo tienen que aportar una escucha y una aplicación atencional, si no también los resultados de sus observaciones y de otras fuentes de información al respecto del tema que se trate.¿Si  metodológicamente esto es impecable e indiscutible,por qué razón hay tanta animadversión frente a la polémica?¿Por qué motivo  el estudiantado se consuma en sus roles hipocríticos  haciendo una ostentación de ignorancia,muy superior a lasuya real? ¿Por qué razón el profesorado sigue flagenlándose por la baja participación de los estudiantes, y a lA vez la siguen temiendo ?

La invitación al debate tiene que ser rehabilitada entendiéndolo como el espaciop de contraste para el enrequecimiento a partir de un concurso de mínimos de saberes. Obviamente no se trata de tomar la palabra para llevarla a territorios que no tienen nada que ver con el motivo de un encuentor de unos hablantes con la palabra, si no de tomarla para completar los vacíos o dudas dejadas por un discurso previo. A veces, los silencios embarazosos que se pueden cortar con cuchillo tras una exposición hacen temer lo peor: la servdumbre intelectual. ¿acaso pasarse una carrera entera no cuestionando el saber recibido, o haciendolo por los bastidores y los pasillos tan solo, no tiene mucho que ver con manipulaión  mental ?sin sacar ese tema, que desde luego da para mucho, del escenario específico del aula, la invtación es para todos aquellos quevan y vienen de ellas, residiend o en las mismas durante periodos importantes de sus vidas. Incorporar el debatecomo criterio universitario significa avanzar en la formación autodidacta y en un mayor rendimento intelectual.además, permitírselo espermitir a otros uqe sebeneficien de lo que cada uno sabe. Recibir esta invitación como una presión por  tener que trabajarmás, permitediscriminar los estudiantes cuya condición es la del estudio y estudiantes cuya única condición es la de matriculadas. formalmente la categoría verbal es paralos.La diferencia es que unos estudian y los otros hacen cola para un documento curriculario.

Esta invitación, sin embargo tiene pocas posibilidades de triunfar. La vida cotidiana universitaria está demasiado cargada de los hitos propios de una carrera (cuyos circuitos van del aula a la sala de fotocopias, de ésta  a la biblioteca, y de aqui al césped, que en la mejor de las suertes será donde se expresarán serias dudas sobre el  valor del sistema de enseñanza en el que están integradas)como para tener tiempo en una reestructuración de roles, dinámicas de actuaciones y metodologás. Basta ojear los últimos 25 años de ocmportamiento en las aulas para advertir que los indicadores de participación no han mejorado en lo más mínimo, a pesar de todas las ñeyes de reformas que se hayan montado.  Finalmente cada usuario de las aulas (en su condición de pagador y cliente)sabe por uè móviles se ha hecho universitario. su participación o no como pensante queda directamente hipotecada por  la idea de sí mismo. Lamentablemente los porcentajes mayoritarios no militan bajo un interés por la cultura o por el saber.Ni siquiera parten de un elogio a la inteligencia. les basta con elegir aquellas titulaciones con salidas comerciales. Es decir,detrás de la conducta no interactiva también puede descansar un simple móvl materialista. Sin duda alguna polemizar demasiado puede ralentizar un proceso de estudio, y finalmente dejar la lección sin ser aprendida. Del estudiante se espera respuestas inequívocas a preguntas confcretas .Así mismo del porfesor se espera exposiciones coheentes y sin fisuras. Ambas partes son interdependientes en sus respectivos roles y su analogia con la dialéctica del amor y del  siervo es tan  extrema, que a nadie le parece ilógico que el uno  se exceda en su función rectora, y a veces icorectamente directiva y hasta lesiva, y el otro en  la suya de sumisa. La invitación al debate es antes que nada la invitación adesmarcarse de actitudes pre-racionalistas y a acuar como pensantes autónomos.Es porlo tanto una invtación a la renovación del estudiante y su constitución como sujeto activo, sensible y crítico frente a los materiales que lo envuelven, dejando su función marginal y alienada como si aquello que es tudia no tuviera nada que ver con su subjetividad. Es una propuesta que no selimita a hacer una participación, si no a prepararla y a potenciarlas el contacto con las fuentes de información. Es, finalmente, el criterio que puede renovar estructuras tan esclereóticas e insanas como las univesidades públicas,que hacen de alamcenajes sociales por encima de sedes de saber. La invitación al debate a groso modo es una invitación a cada pensante que sea su pensamiento, y a que seconstruya conmo ser en lamedida queva encontrando su identidiad reflexiva. Cualquier espacio de palabra y de tansmisiones eóricos es un pretexto para quella función. El objetivo especçífico de aprender unos documentos o unas referencias es secundario frente a la bnoción transverasal de adquirir criterios metodologícos, y procedimientos reflexivos.Este es el verdadero reto docente dejado en segundo plano la función bancaria de unas adquisiciones. Por lo tanto el espacio de las palabras, y las aulas sin ninguna duda, son propia espacios de pre-textos para que cada cual cree sus propios textos.Particularmente si eto es en niveles de pos grado y de formación de investigadores. Establecido este espiritu de una nueva academia basada en unas coordenadas de fluencias de informaciones y de interacciones sanas no será hasta que se articulen unos órganos de gestión de la calidad docente que se podrá hablar de que ésta se haya cualificada verdaderamente. ¿que pueden hace mientras tanto los estudiantes para salir de sus roles tórridos y acríticos? concederse el derecho a la palabra y no circunscribirla a los turnos de preguntas o a las respuestas en los exámenes, sino intervenenir porocedimental y procedentemente  para proponer opciones complementarias o distintas. El debate es lo que permite el salto de una enseñanza de serviodumbre a las teorías de moda,o  a los ídolos de cada docente, a una enseñanza más enriquecedora para todos los agentes en juego.

 

 

La compulsión del diploma

La compulsión del diploma. Entre la masteritis y la doctoritis

Las licenciaturas universitarias terminan en edades prematuras y en un momento de dificultad objetiva  de absorción total de los licenciados desde las necesidades de mercado.Esta es una de la razones de continuar programas de estudio (segundas licenciaturas o terceros ciclos).Ello ha dado lugar al fenómeno de gestación de másters.Pueden haber tantos como diseños de especificidad sean ocurrentes. Y a una cierta distancia siguen los programas de doctorado, que en un  principio eran disuasorios debido al compromiso en la investigación que suponen pero que últimamente parecen tener mayor demanda. Es presumible q las oscilaciones numéricas de la presencia estudiantil tanto en unos como en otros guarda una relación directa con las  posibilidades de trabajo remunerado y por ésta vía, la inserción plena en  la realidad.  Si el trabajo es un realizador  y el desempleo es un desrrealizador, los estudios es un stand by  o las coordenadas de una demora entre lo uno y lo otro.Es el espacio para la formación y, el tiempo y la energía cognitiva invertidos (además de una inversión económica generalmente considerable) para obtener una mayor magnitud de profesionalidad y una mayor cota de realización.  tal inversión intelectiva solo es contada por cada inversor y atestiguada por  el documento de atribución que califica a cada licenciado o doctor con la capacidad necesaria para ejercer lo que su título dice.  La diferencia entre el ejercicio profesional y el ser  absorbido por la formación elegida queda borrada de la semántica práctica. Uno es o deviene lo que su título dice, cuando es obvio que el ser está por encima de los currículums que contiene. Lo cierto es que cuando uno se hace arquitecto, o abogado, o psicólogo, o médico, o ingeniero, o gestor, o psiquiatra, o profesor, tiende a observarlo todo con el prisma de su actitud profesional. El individuo social se convierte en aquello que ejerce.Su función social sustituye su personalidad íntima adoptando una teoría del personaje que ha elegido.La noción marxista acerca de que la conciencia gira en torno a la inserción en las relaciones de producción en ese sentido sigue vigente. La idolatración curricular es uno de los dioses modernos que inspiran y arman la competitividad.si el mundo se hace cada vez más difícil como lugar para triunfar se supone que todo el mundo tiene que llenar su hoja de servicios con títulos y probadas experiencias profesionales. De otro modo las empresas no reconocen la valía de los candidatos[1] . La compulsión por el diploma viene directamente marcada por un modelo social en que no tener alguno parece significar vivir al desnudo. Paradójicamente a más títulos no le corresponde necesariamente más saber o experiencia, y a menudo detrás de algunos de ellos se amparan ignorancias supinas e inequívocas. Si eso se tiene claro nadie se sentirá menos por tener menos documentos legales que enmarcar que otro que no los tenga, o si los tiene no los ostenta, o de alguien que no le preocupe alcanzar ninguno. si todo es coleccionable, las licenciaturas y doctorados también lo son.Lo que no es óbice para que los posgrados  sean los únicos accesos al saber superior  y a la inteligencia crítica.

La condición humana es ostentosa por naturaleza. Y quien los tiene cuelga de las paredes o coloca en sus estanterías sus triunfos del tipo que sean (copas de campeonatos, medallas escolares, reconocimientos sociales, títulos académicos, o instantáneas fotográficas en las que se aparece con personajes destacados).todo es un poco lo mismo. Junto a todo, el título q da una determinado estación ferroviaria(Narvick?)que es la que está más al norte de todas, o la compostelana que dan en Santiago tras el recorrido de “el camino” son otros tantos documentos-diplomas del orgullo infantil. Se trata de una compulsión que  tras el reconocimiento del valor en privado resulta superflua.  Como se sabe, a pesar de las resistencias a reconocerlo, el único valor es el de la persona no el de sus títulos.(desde los aristocráticos y nobiliarios a los profesionales y académicos).

 

 



[1]  Un interesante ejercicio sociológico es el de la lectura atenta del grosor de páginas en la Vanguardia,el País y otros periódicos de bolsas del trabajo para darse cuenta del perfil económico del mundo del trabajo en el q se vive y el tipo de candidatos psicológicos que se demandan.

Del psicoclínico al psicopedagogo

Del psicólogo clínico al psicopedagogo.[1] 

A propósito de las oposiciones a psicopedagogía. Aunque la trilogía de especialidades en la formación en psicología (industrial, escolar y clínica)ha venido siendo clásica, las últimas convocatorias de oposiciones a psicopedagogía junto a su configuración como carrera diferenciada, han reactualizado ese salto de categorías. Al psicólogo clínico le compete la evaluación de capacidades y límites en las personas q. en general presentan dificultades en sus cuadros de identidad. Y al psicopedagogo se le configura como un híbrido entre evaluador clínico y didacta concreto, dentro de la constelación de los puestos de trabajo en un centro docente.así como al psicólogo industrial (o en su versión denominativa más actual:psicólogo de organizaciones) presta su directividad a la selección de personal y de proyectos.

Cada variante tiene su polémica propia, pero en la condición psicopedagógica se concentran unas peculiaridades que la hacen conflictiva por esencia.

De una parte se pretende concentrar en una sola figura la del evaluador de síntomas y la de docente.De otra, se le contrata por una duplicidad profesional pero tratándolo como uno.

En tanto que docente es otro más del claustro de profesorado para impartir créditos y contribuir al nivel de enseñanza.Y en tanto que psicólogo es alguien que debe autocolocarse por encima de la particularidad de cada caso de alumno que trate, o le sea consultado; ligándolo a su contextualidad. Necesariamente la evaluación psicológica no queda limitada a un test de aptitudes sino a un análisis de correlaciones, cuyo campo se extiende a la interacción docente-estudiantado. Dicho en otras palabras: en los temas de conversación rol psicológo-alumno/a entran de lleno valoraciones y estimaciones de las clases y del modo de ser de los otros colegas de claustro.

Esto coloca en una tesitura delicada al psicopedagogo, en que por su propia función intervencionista en el rendimiento cognitivo y en los bloqueos personales de los alumnos, está ocupando una posición de mediador entre éstos y el resto de la institución (ya que los temas de conversación son extensibles al resto de aspectos y miembros del centro educacional). en su ejercicio profesional el psicopedagogo está solicitado para una función que le coloca entre dos bandos, con consecuencias confusas para su propia función, que puede no ser entendida ni por uno ni por otro.

De hecho su cometido no es el de la mediación  puesto que pedagógicamente no hay conflicto declarado. Sino que su trabajo queda estructurado en una función adaptativa y reajustadora para quienes no sigan ritmos.Pero limitado a esto sería una función exclusivamente integradora, en un momento en que técnicas  de estudio, programas de enseñanza y modelo general vienen siendo sino impugnados sí desconsensuados.

Como docente de créditos optativos puede entender más de cerca y con mayor conocimiento de causa las dificultades didácticas y las situaciones de refractancia a los temas.Pero ese plus experimental, no necesariamente tiene porque contribuir a que empatice con las situaciones docentes, en las que el profesional se entiende como derrotado, ante proyectos de nivel no alcanzados. Por otro lado, la doble función híbrida, puede confundir al propio psicopedagogo cuando no sepa que está haciendo en cada momento. No es que sea imposible dividir la docencia de la evaluación psicológica, y actuar como pedagogo/a en el aula y como psicólogo/a en el despacho de consulta; pero las complicaciones pueden surgir cuando en ese despacho, emerja la conveniencia de citar colegas concretos para asuntos de interacción docente concretos con sus alumnos. ¿que profesor admitirá ser objetado por uno igual en categoría(aunque tenga la función de psicopedagogo)en términos de enfoque educativo?Y sin embargo la necesidad de esa confrontación surgirá una y otra vez. La cual no va a poder ser asumida en la dinámica ordinaria de los claustros que se rigen por otras funciones. Tampoco el lugar de un secretariado de evaluación formado por una permanente,entre el director de centro, la secretaria y el/los psicopedagogos, libran que la en la función consultora de cada uno elabores estrategias sistémicas de intervención en las partes relacionadas de cada impasse, y el/los profesores, suelen ser partes relacionadas importantes.

Dentro de este planteamiento está el hecho,  de que en una institución de aprendizaje, el problema no está en la detección de sus eslabones débiles (léase:en sus alumnos rezagados o conflictuales)sino en la concatenación de todos ellos a un síntoma general de limitantes al saber. Además esta tal institución instituye un lugar de rerpducción del discurso,en sí mismo controlado, seleccionado y redistribuido poor cierto numero de proeceimientos con la función de controlar los peligros inherentes de quienens no queden homologados a él (Foucault 1981)[2] Y tal síntoma no queda circunscrito a quien/es más ostentosamente dan forma a un desinterés, a una crisis de motivación, o a una rebeldía en las aulas. Estos aspectos son representaciones parciales de un tema más ampliamente estructurado. es fácil que un proceso de enseñanza quede desbaratado para alguien que ha intentado seguirlo cuando experimenta una ansiedad(y una tortura)al advertir que nada le cuadra. Tan pronto queda alterado el principio del orden sobre orden (enunciado por Schrödinger[3] )queda desestructurado un proceso individual de estudio, que puede ser más o menos empático, en tanto ese síntoma tenga los suficientes atractivos lógicos para ser socializado por otro contingente de  estudiantes.

El/la psicólogo/a separado/a de la institución(desde los EAPs o desde consultorios psicológicos y/o psicopedagógicos privados) que era consultado/a por aquel estudiante desadaptado ya no es admitido como el/la mismo/a en cuanto a profesional situado en el lugar de los hechos: el centro donde queda corroborada tal desadaptación. El desplazamiento del estar fuera a estar dentro hace de la misma capacidad profesional, un tratamiento distinto. Mientras fuera una transferencia y un depósito de expectativas queda establecido.Dentro queda descartada la posibilidad de que el  profesional de la salud mental, que es definitiva lo que es, sea tenido en cuenta con una capacidad adicional a la del profesor, al respecto de las cuestiones de evaluación y de re-orientación personal.

Inevitablemente en su condición reorientadora,el rol de psicopedagogo puede entrar en colisión con las estructuras y con los profesionales instalados en ellas. a no ser de que se someta a esa distorsionada función clásica limitada a la acogida afectuosa(paterno/materna), al supuesto refuerzo estimulativo del no menos supuesto discurso ético, o a una calculia de baremos y tests acerca de prestaciones cognitivas y posibilidades atencionales.  Esa función concreta, la propiamente profesional de la función psicológica es la menos aclarada por los temarios de las oposiciones y desde luego por la legislación adhoc de esa nueva plaza concurrente en  los realmes de los estamentos enseñantes. Y es en la discusión de esa función concreta donde pueden saltar chispas con solo mencionar la perspectiva de recuestionamiento interactivos en la didáctica cotidiana de contenidos  y un reprocesamiento de los valores que puedan ser cuestionados por una mayoría.

No hay que olvidar que por encima de  cada síntoma concreto es preciso explorar una sintomotalogía general.eso es tanto como decir que no  existen categorías de subenentendimiento al azar sino remiten a una desnaturalización del marco de entendimiento general. Y cada contexto vive y se nutre con arreglo a unos discursos y vocabularios dominantes que lo caractericen: el de los institutos y el estudiantil tiene sus especificidades, contra las que surgen oposiciones en forma de desadaptación. Intervenir en todo ello es intervenir en todos los niveles y roles en juego que participan del síntoma.

 



[1] publicado por Diálogos

[2] Foucault,Michel. L´o rdre del discurs  Laia 1981

[3] Schrödinger,Erwin., What is life? 1944.el orden solo se puede construir sobre el orden y en cuanto al proceso de adquisición del saber, la manera lógica y eficaz de adquirir un nuevo conocimiento es basándolo en otro anterior.

El tribunal académico

Un tribunal es un conjunto de supuestos expertos, generalmente subidos sobre un entarimado, que atiende, evalúa, decide,concluye y ordena una determinada actitud a seguir. El tribunal académico en particular  no escapa a esa definición marco, aunque obviamente en el talante y la forma difiera mucho de un tribunal de justicia, de un tribunal médico o de un tribunal militar. Su función queda presupuesta por la reunión de personas que son las que más saben sobre el tema en cuestión por el que se reúnen aunque el tema sea aportado por un tesinando, un investigador novel o un interesado en poner una pica en campos inexplorados del conocimiento.  Los protocolos previos para la formación de los componentes del tribunal y la entrega de una memoria de trabajo, pasan por la criba de los requisitos burocráticos más un cierto margen de negociación para asegurar su presencia. De hecho, todo el boato formal tiene un tinte de superfluidad cuando tácitamente una investigación no es colocada en condiciones de ser auditada sino está suficientemente en estado de revista o presentable, puesto que su defensa implica tanto a quien la ha trabajado como a quien se supone se la ha dirigido, un doctor con un nombre ya consolidado y un título en todo caso concedido.Tal doctor no arriesga su buen nombre presentando un trabajo mediocre, puesto que la mediocridad sería más síntoma de su déficit de dirección que la del propio presentador. Hasta aquí la teoría, claro.En la práctica las cosas son distintas: un porcentaje alto de trabajos presentados son presentables pero no impecables y adolecen de defectos.De hecho el tribunal y el feed back que devoluciona da elementos de crítica y de reconsideración a quien lo presenta. Todo tribunal por más tradicionalismo en las formas del que se quiera investir, no es más que un paso formal, protocolario y normativo en las universidades, para seguir el proceso obligado para una siguiente categoría de diploma. Proceso o camino cuyo final, en el mejor de los finales, no es tan brillante desde la óptica de la autosatisfacción personal, cuando todo buceador en los arenales académicos, sabe que están presentes muchas variables, y que las cátedras también pueden estar copadas por  mentes deficitarias y praxis profesional-docentes mediocres. Por otro lado el  nuevo investigador ante el tribunal tiene por reto demostrar su suficiencia investigadora sin detrimento de dar elementos de sus propios contradicciones que como  evidencias de debilidad teórica serán atacadas por avispados críticos que como hienas simbólicas hincarán sus dientes para demostrar un saber superior. El  doctorando, conocedor del asunto, se dejará dentellear para que el orgullo doméstico de los que saben más no se sienta herido por alguien que todavía no tiene su nombre como un referente. Desafortunadamente el lugar de la defensa no está pensado como un lugar de debate,sino como una ronda y media a lo más entre una devolución crítica, tanto más seria cuanto más a conciencia se haya hecho de la tesis presentada por escrito un tiempo antes de su ponencia, y media dejada para la contracrítica del portador de tesis que tal vez no deje ser terminada.En todo caso un cóctel híbrido de rosas y espinas será más o menos expuesto, ante las que el futuro doctor aparentará tomar buena nota,pero sin perder el oremus de quien dice qué y para qué lo dice, puesto que en definitiva no hay ningún doctor catedralicio y tribunalesco con la verdad inmaculada en su lengua, y todas sus opiniones serán producto del marco referencial teórico y principista del que parta, sin que necesariamente tenga porque coincidir con el del novedoso  ponente. Puestas así las cosas,el debate podría ser más fructífero y futurible de lo que es, ya que un tribunal es una cita para juzgar y evaluar y punto. Sus miembros ya cumplen para sus propias conciencias si impiden la infiltración de antimetódicos o de argonautas acientíficos y su vetusta dignidad queda a salvo si hacen una crítica precisa basada en un análisis con bisturí (lo cual no suele ser lo habitual).

En su defensa un órgano selecto que  vete o refuerce un paso es inevitable.De lo contrario la universidad se masificaría, más de lo que está, con niveles deplorables de docentes desvestidos de teorías recicladas y faltos de una puesta al día. Los tribunales académicos cumplen tal función. Después de ella y todo el boato vertido, el trabajo será microfichado y almacenado en un sector de sueños olvidados, que dificilmente va a ser consultado a no ser por otro tesinando con deseos de aclararse en algo si ha elegido el mismo campo de exploración.Desde el punto de vista personal del nuevo investigador, haber hecho un trabajo elaborativo y ser reconocedor de sus déficits y del momento en el q está en su proceso generatriz,es infinitamente más importante que  la calificación generada por un tribunal puntual, que en una parte puede estar presencialmente forzada en tal cometido.

 

 

Déficits del doctorado

Programa doctoral y déficit de sus criterios.  

Si los cursos y créditos de terceros ciclos permiten la posibilidad de cuestionar los contenidos impartidos en los segundos ciclos, un programa doctoral está concebido fundamentalmente para que los doctorandos  diseñen su proceso curricular en función de sus intereses de investigación.A diferencia de las pautas de masters y licenciaturas estructurados sobre una dirección impositiva, el programa de doctorado puede crear la figura de seminario (un lugar generalmente circular u ovoide de debate con ponencias por turnos), no como una mención nominal gratuita, sino como un espacio alternativo y distintivo al de aula (un lugar donde un dicente-docente habla y los demás toman apuntes y hacen preguntas de ampliación  o dudas en el mejor de los casos). Puesto q muchos licenciados llegan a tal grado sin dominios exhaustivos de sus contenidos, algunos posgrados justifican la repetición de contenidos por estos déficits adquiridos.Es así como asistimos a un fenómeno  de cursos de repaso[1] que recuerdan las clases de repaso que ya se habían introducido en niveles básicos de formación primaria.

El repaso es posiblemente conveniente y demandado por algunos licenciados, pero en todo caso no obedece a la normativa de la Formación Continuada y la función de los Doctorados. Si además estos hacen coincidir su programa teórico con masters, puede quedar incrementada la confusión acerca de los intereses convergentes de los matriculados. Evidentemente la cualificación de  los contenidos programados va a ser distinta si la perspectiva es la de formar futuros investigadores o la de proveer futuros acumuladores de puntos con un máster más en su haber.

Para mayor  escándalo hay programas q ni siquiera contemplan  la normativa y no se atienen a los 5 créditos de libre elección dentro de los 32, e imponen una directividad para obedientes desde el principio: todas las materias para todos y un mismo horario[2] .Y siguen aplicando la estructura de materias a aprender (aunque se trate de contenidos obsoletos o autores superados)que pasaran por un examen de respuestas de elección múltiple,como sinónimos de formación, cuando en el fondo siguen ajustandose a parámetros clásicos, y suficientemente criticados y trascendidos, de memorización y complacencia de las expectancias del docente.

Lo grave de todo programa doctoral es, que es elegido en función de referencias que se tienen por otras personas que hicieron antes tal elección y pueden contar la experiencia. En cambio no se tienen suficientes elementos de valoración a partir de los enunciados en el programa sintético de una página tamaño cuartilla, donde figuran  los nombres de las  materias y el nombre del  titular. Por un acto de fe se eligen unas y por alguna información añadida se sabe algo del otro.Pero no es hasta el momento en que se cuenta con el programa de la materia (algo que no suelen facilitar las secretarias de los departamentos, pq a su vez no son entregados anticipadamente por los profesores)y con el primer contacto didáctico que el/la matriculado/a cata directamente el producto y puede conjeturar en qué se ha metido. Se trata de una verdadera prueba de verdad, en particular cuando la información previa era insuficiente y no es hasta el primer día de clase que el doctorando advierte que le dan contenidos estudiados unos cuantos años antes,y que parece que entre un momento, y otro,la historia no haya pasado y la ciencia se haya quedo anquilosada,como para no aportar nuevos elementos de saber.

Puestas así las cosas someter a un doctorando a los postulados de la obediencia del aprendizaje y no permitir la discusión fluida[3] , pq ello retrasa la aplicación del programa de estudio,es poco menos que un insulto al honor. Cabe preguntar seriamente la rigidez o la permanencia de una ortodoxia de hábitos para no cambiar contenidos y adecuarlos a las nuevas circunstancias, y en definitiva a la legalidad vigente de lo que se entiende y se regulariza por Doctorado.Posiblemente tal rigidez tiene que ver con los propios dominios de cada docente y sus limitaciones para el reciclaje.A fin de cuentas resulta más cómodo dar curso tras curso, lo que uno conoce de siempre (o leer directamente de una fuente[4] ) que no renovar, lo cual implica reestudiar, es decir, reaprender. Pero claro, la no renovación es equivalente al anquilosamiento teórico. En cualquier caso cada titular es libre de impartir su materia como mejor  la entienda a no ser de que haya pautas directrices para la cualificación de los contenidos en función de las necesidades reales de la vida (de la profesión y del mercado) y no en función de las necesidades marcadas por los intereses o limitaciones académicas.

Otro factor dispersor de los programas doctorales es la convergencia intergeneracional.Esta circunstancia que en sí misma es maravillosa porque supone la constitución de un fondo heterogéneo y común de experiencias, se convierte en un contratiempo cuando no es tenida en cuenta la aportación de veteranías  con más recorridos de prácticas.  Puesto que las solicitudes de doctorandos todavía no son tantas (aunque la tendencia va siendo incrementada)queda sobradamente justificada la heterogeneidad.Es obvio que no se pueden ni se deben crear programas doctorales por cotas de edad o por experiencias profesionales anteriores, pero no es tan obvio que  se tenga que someter a todos los doctorandos  a un mismo discurso lectivo. La homeostasia de un curso de c´créditos ya lleva a que cada matriculado mantenga el contacto sin una continuidad presencial. Tal  ausencia intermitente o no queda subsanada consiguiendo los resúmenes dados en clase y  con puestas al día.Ello puede ocasionar algún problema cuando hay un examen de créditos acerca de los contenidos dados o es tenida en cuenta la presencia en clase con hojas de firmas[5] .

Mientras los programas doctorales no se correspondan  con coordenadas de debate y contrastación, los propósitos de formación continuada en lugar de ser correlatos para la investigación, se quedarán en fórmulas para hacer tesis con las que cubrir el expediente académico  sin  avanzar  con contribuciones significativas a la ciencia. Por eso, no es en vano que la inferencia de los universitarios de tercer ciclo es el diferenciar tesis de investigación y el de limitarse a aspectos migajescos de líneas de investigación de departamento para generar una tesis,aunque sea a costa de sus propios intereses científicos.

La función de doctor tiene más sentido en el mundo académico que fuera de él. Mientras allí la propia dinámica docente lleva al doctorado por exigencias legales incluso para impartir la docencia superior, fuera puede tener un  significado completamente distinto: el de un amor menos interesado por el saber o por colocar el propio nombre en un lugar del saber.Pero tanto en un  ámbito como en otro, el tesinando tiene que dar respuestas a lo que se pregunta y por efectividad y cálculo de energías personales le preocupará si aquello que aprende o aquellos contenidos conectados, sirven directamente o no a su investigación planteada. No sirve de nada pedir el CV o  una memoria de intereses de investigación en el preludio administrativo para solicitar la integración en el programa doctoral, si luego tal exposición de presupuestos no es tenida en cuenta por nadie[6] . Posiblemente si fueran dados todos los requisitos de información a los predoctorandos en el momento oportuno ya  se darían autoexclusiones y reelecciones de programas alternativos.

Por último, no se puede ignorar la necesidad subjetiva de los nuevos ofertantes profesionales de una polititulación y unos posgrados, que a pesar de  las carencias de éstos, son justificados y realizados para hiperflacionar el expediente académico y  para ofertar un imaginario de significantes  llamativos y hasta destacables, aunque no se corresponda con una capacidad subjetiva crítica suficiente. En última instancia en las elecciones de estudios siguen imperando razones de mercado de profesionalización antes que razones a favor del saber creciente.

 

 



[1]  Cada programa doctoral de cada departamento tiene su especificidad, y unos están mucho mejor montados que otros. Lo mismo se puede decir en cuanto a materias dentro de un mismo programa: Hay créditos mejor organizados que otros, y mientras unos  siguen estilos tradicionales de impartición del saber otros toman el saber como objeto de análisis. Por lo q hace a cursos de repaso lo he podido rastrear al menos en dos programas doctorales (el de filosofía y el de psiquiatría y psicología médica)de las facultades de Filosofía y de Medicina de la UAB.

[2]  Es el caso del programa doctoral citado del departamento de psiquiatría y medicina legal de la Fac de medicina de la UAB dirigido/tutorizado  por  el Dr.Costa Molinari que paradójicamente es consciente -e inconsecuente-con el bajo nivel  de los créditos dados.

[3]  Montse Gomá (UAB)titular de Metodología de Investigación y Jordi Pérez (UAB y Pompeu Fabra) titular  de Personalidad y Evaluación, ambos en el programa referido representan esta postura.

[4]  Todo el mundo ha pasado alguna vez por la experiencia de conocer un  titular de materia que se ha limitado  al acto verborrágico de leer sus apuntes o su manual de clase y ha tenido la osadía  de llamarse a sí mismo/a fiel al cumplimiento de la función  de ser profesor o profesora.  Se puede citar innumerable casuística al respecto.Recuerdo el de cierto titular de Ética y filosofía del antiguo bachillerato en el Liceo Maragall de BCN cuyo esfuerzo didacta se limitaba leer palabra por palabra lo que decía el texto del curso. No es extraño que la pasión de los estudiantes por los contenidos  estuviera en franco declive. Desafortunadamente tales hechos no quedan circunscritos a enseñanza  secundaria.

[5]  Tanto los exámenes como las hojas de asistencia resultan figuras totalmente arcaicas para programas doctorales donde supuestamente es convocada la responsabilidad de los doctorandos.Los exámenes además son convocatorias tramposas pensadas para satisfacer las respuestas esperadas por el profesor antes que parta evaluar el progreso intelectual y formativo del examinando.

[6]  En el programa doctoral cuestionado(Psiquiatría y psicología médica) un número excedido de solicitantes superior al numerus clausus  admisible condujo a la convocatoria de una prueba de selección.Tal prueba era para la evaluación de unos casos clínicos  que dada su presentación formal,unos en inglés y otro en castellano, convertían la prueba antes en una prueba de lengua que una prueba de psicopatología.El mismo hecho de tal convocatoria sugiere que no fueron tenidos en cuenta los requisitos pedidos en la preinscripción y particularmente el motivo de elección del programa doctoral en cuestión.

Creditos de los posgrados.

La venta de créditos en los posgrados.           

La Universidad tiene fama de no ser  un buen negocio pero habría que consultar las cifras para cerciorarse. Sus costes son a cargo de la sociedad y sin duda se trata de un fondo de inversión incuestionable. Toda sociedad queda medida por sus inversiones culturales.Los fondos de saber y las instituciones que lo preservan,depositan y acrecientan tiene la primera consideración. No en vano las universidades más prestigiosas del mundo no corren riesgos de terminar sus días. y además de sus programas de investigaciones actúan como expendurias de títulos que reconocen  unos saberes transmitidos y autorizan así para su puesta en práctica como conocimientos que  se expanden y revierten a la comunidad social. Las licenciaturas se cuantifican y en la actualidad a diferencia delas épocas de escasez nacional quien lo desea puede ir a las universidades públicas y obtener sus diplomas tras unos años de dedicación. Pero dado el desajuste entre las políticas educativas y la propia demanda del mercado, a menudo los curriculums académicos no se convierten en una posibilidad de inserción aplicativa en el mundo del trabajo, con lo que huestes estudiantiles siguen prorrogando sus períodos universitarios haciendo segundas o terceras carreras o apuntándose a la creciente gama ofertada  para terceros ciclos.Son los posgrados. concurren varios factores para su potente presencia .

1/la situación referida  de lenta absorción de profesionales por un mercado laboral problemática.

2/la formación básica-pero no siempre suficiente-de la licenciatura para el ejercicio profesional del área que le compete

3/La consiguiente precrisis de ansiedad del licenciado/a ante una perspectiva inmediata que no ve clara.

4/la continuación en unos cursos más en una situación alcanforada y protegida de la prueba real de la vida, que supone seguir en los cuarteles universitarios, perfectamente forrados de libros y de unos inflados imaginarios.

5/La oportunidad mercantil de las universidades y colleges y fundaciones en ofertar y en incrementarla oferta global de innumerables cursos y masters y diplomas de nuevo cuño, desarrollando una estela panorámica de miles de ultraespecializaciones, como si la cantera del saber estuviera produciendo cada mes la exploración de un nuevo planeta de lejanos sistemas solares que dar a conocer  a las nuevas oleados de matriculados.

 

Evidentemente más vale esta clase de ofertas que la reconducción del tesoro público para otros menesteres del estado no presentables en sociedad.Pero los posgrados a diferencia de los años de licenciatura, ya no son tan baratos.Los créditos ven incrementados sus precios (unas 5mil pts en las materias de humanidades y unas 6.500 en las técnicas)y hasta aquí todo parece aceptable como en cualquier otra transacción comercial, sino fuera que en la práctica docente los créditos matriculados y pagados-hay que repetirlo-no se corresponden para nada con las horas reales dadas1 crédito tiene la equivalencia (por decreto ministerial)de 10 horas.Pues bien, el resultado final de una materia que tiene su número de créditos, descontados los tiempos muertos (comienzo y término de las clases,habitualmente después de la hora prevista en lo primero y antes de la hora de acabaren lo segundo, así como pausas intermedias, y días festivos  más ausencias, más falta de previsión calendaria, puede dar como resultado de sumas y restas, un real de un 30 por ciento menos de lo que figurará en el expediente y de lo que se ha pagado,religiosa y bancariamente por ello. La insolencia es tan absoluta que mueve a una indignidad callada y sentida. La boutique más humilde de una sociedad no se atrevería a quitar 300 gramos por un kilo de un producto por el que se paga un kilo de peso.Pues bien,la universidad, lugar de reglas y saberes-hay que repetirlo-,de cálculos y culturas, sí puede permitirse estas sisadas picarescas y robos solapados. claro que los estudiantes, doctorandos  o masteríticos, vamos dejándolo pasar, porque a fin de cuentas uno se apunta al posgrado para abultar el expediente y cuanto menos esfuerzo suponga,mejor,aunque resulte más caro. estudiar por estudiar y saber parece estar pasado de moda incluso en las sedes que existen para ello.¿quien volverá a repasar las tablas de multiplicar y rehacer  precios,costes , ofertas de productos a enseñar,sus tiempos previstos y sus tiempos de ejecución real?

 

Polititulados

Polititulados y curriculum inflacionado

Si hace un tiempo el alcance de un título universitario suponía un destacaje importante, el futuro inmediato apunta a que solo siendo polititulado, un sabedor podrá hacer ostentación de un saber básico suficiente. El boom de las nuevas carreras universitarias viene a ofertar a un mercado potencialmente creciente de universitarios las posibilidades de engancharse tramos de años y cursos a estudios sugerentes para avanzar en la consolidación de sus saberes, y colocarse con una dotación de conocimientos para una mejor perspectiva de profesionalización. Pero el CV académico en tanto que crece de nivel  en una extensión generalizada (segundas carreras, terceros ciclos y becas posdoctorales)se puede convertir en un campo competencial para todo el grueso de demandantes, con lo que el nivel basal de los competidores queda igualado, aunque sea o fuere elevado. Eso se traduce en términos de selectividad que tal suma de cursos y créditos y puntos asociados a ellos no constituyen factores especialmente discriminativos, pasando a ser la aportación de la experiencia práctica lo, finalmente, más decisorio.

Esto recuerda el viejo combinado de teoría+práctica como el fundamento para cualquier inserción profesional estable.En ese sentido pues, nada ha variado. La tendencia a la polititulación sin embargo retrata un fenómeno psicosocial  que excita la observación y reclama un estudio en profundidad[1] . El perfil del polititulado[2] , contra todos los pronósticos, no se ajusta a las garantías de un sujeto rico en saberes y  con capacidad autónoma de método, sino que por lo general, es un fiel servidor de las pautas académicas, con todos los tics propios de quien ha pasado por  una licenciatura como un seguidista acrítico. Su meta,en no pocas ocasiones es sumar puntos, es decir, hacer méritos ante las figuras evaluadoras presentando acreditativos de sus estudios hechos. Parece quedar en segundo lugar la autenticidad de los aprendizajes y la condición formativa en sí misma. En realidad el concepto de formación continuada (FC), que brillantemente nombra y encabeza un edificio[3] , no es del todo incorporado a la dinámica de saber de los neotitulados. Todavía algunos espacios de terceros ciclos resultan sospechosa y contradictoriamente normativos y siguen marcando una relación de oyentes-dicentes apenas perturbadas por algún/a matriculado/a que fuera de juego pretende hacer discusión.

No hay q olvidar que la generalización de masters,sin los cuales no parece posible coronar aquello en lo que uno se ha licenciado, responde a una supuesta alternativa de los déficits dejados por la propia licenciatura. Si las licenciaturas consolidaran teórica y prácticamente  los contenidos se harían superfluos no pocos masters. Por otra parte, la puesta en funcionamiento de  algunos de éstos, no están a la altura de sus propósitos y pueden  crear el fiasco de duplicidades con respecto a materias programadas y dadas en segundos ciclos. Si eso es así-y lo es-se da la metáfora del polititulado con distintos diplomas nombrados de diferentes maneras por diferentes departamentos pero que solapan duplicidades de contenidos. Ello produce un perfil falsario de neouniversitario, con títulos en la pared que no tienen porqué corresponderse con su condición de sabedores reales.

Otro aspecto que no puede ser ignorado de la formación continuada  es que se trata de un parámetro  al margen de las instituciones aunque también transinstitucional.  La FC es la dimensión q se correlaciona más con autoformación y  la vieja noción de autodidacta. En tanto que es el vínculo de deseo entre un sujeto que aprende como factor existencial y el conocimiento como objeto inagotable de su dedicación. En ese sentido, las instituciones (académicas o no)se convierten en los lugares auxiliares de búsqueda de los datos y saberes q le interesan. Y analógicamente los doctores y profesores que articulan los diversos créditos ofertados en el programa, son actores recursivos  para ayudar  en el proceso teórico y pragmático del estudio e investigación/es pendiente/s. La perspectiva de hacer o seguir exclusivamente lo indicado sin iniciativa propia por parte del doctorando se correlaciona más con sus valores como universitario instalado en la obediencia que como futuro  generatriz de investigaciones. En conclusión: muchos títulos no garantizan un saber crecido y en todo caso será menor a quien tenga capacidad de uso de los recursos de fondos teóricos, allí donde estén. 



[1] Propuesta que queda abierta para psicólogos sociales, sociólogos y pedagogos, y en general para analistas que desentrañen relaciones más allá de los contactos aparentes entre actitudes.

[2] En la actualidad, cualquier universitario que se lo plantee con un mínimo de rigor puede tener antes de acabar su década biológica de los 20, un máster y un doctorado, o una segunda licenciatura completada.

[3]  Los edificios que se ocupan de la burocracia para  las matriculaciones de terceros  ciclos y  tramitaciones para la expedición de diplomas.

Indecencia de la docencia

La Indecencia de la Docencia

La función docente no siempre ha sido un privilegio.si bien laboralmente  reúne condiciones envidiadas por otros sectores asalariados y funcionariales no es cierto que los protagonistas  que trabajan en el medio se encuentren en el mejor de los mundos creativos.antes bien se enfrentan curso tras curso a distintos frentes de lucha y focos de tensión: el de las demandas de los padres, el del estado y el de los propios estudiantes. No es extraño que comportamientos reiterados de displicencia e incomprensión lleve a no pocos profesionales al tedio o incluso a la depresión.

La docencia pretende o articula una didáctica de conocimientos para hacerlo asequible a un sector de enseñables a los que se le supone una demanda. en realidad esto no es así y los términos de tantos supuestos falla cuando ni los conocimientos de los educadores son tan incuestionables como se pretenden ni los intereses de los educandos son tan incondicionales.  Los unos pueden poner en crisis valores tradicionales de su saber,por propia auto-reflexión o por reflexión inducida; los otros  están insertados en el  mundo escolar por obligación, tanto por imperativo legal (la llamada obligatoriedad mínima)como por  decisión familiar. No es tan extraño que la cita  convergente de esos dos parámetros resulte explosiva no pocas veces. profesores se quejan de la desmotivación y los estudiantes de la negligencia profesional. Y ciertamente profesionales de la enseñanza hay muchos pero maestros hay pocos. ¿cuantos estudiantes recuerdan el elenco de sus antiguos profesores?como mucho recordarán las excepciones de aquellos que les motivaron al interés, a la pasión por la lectura, por el arte, por la investigación.El resto pasaron sin pena ni gloria ocupando un tiempo precioso en sus infancias o adolescencias o fases universitarias en los que apenas dejaron un saldo interesante de contenidos.

ciertamente el empeño del  titular de una aula, íntegro y abnegado es el de transmitir unos conocimientos para dotar de armaduras y armas a los q van a formarse y ser hombres(se decía hasta no hace mucho)en la vida o personas de valía. sin embargo no está tan claro que las etapas de escolarización forzada[1]  (vocablo perfectamente válido y equivalente a obligada)dejen un saber importante. De hecho el entubamiento de contenidos bancarios ha sido ampliamente discutido y a su práctica le suele corresponder impresionantes embotamientos mentales. Todavía los expedientes brillantes no dejan de corresponderse con  personalidades complejas y hasta socialmente inadaptadas[2] Toda esa discusión no hace cesar la postura predominante del profesor en su función evaluadora del otro para dictaminarle su optimicidad o aptitud para pasar de curso. con este juego de roles el dominado sufre la humillación y el rechazo cuando sus cocientes no alcanzan el mínimo asignado.A partir de aquí queda estigmatizado en su proceso posterior, tanto si  se convierte en el estudiante modélico que alcanza siempre becas para poder seguir estudiando o alcanza matrículas como el que por el contrario ha de repetir cursos[3] .El docente ejerce su docencia indecentemente desde el momento en que los probados pasan  por las complacencias de sus manías o fijaciones de supuesto erudito,cuando en el fondo sabe que no pausaría los exámenes de sus colegas de profesión del departamento contiguo al sayo por no decir del despacho adjunto.Mientras el docente no resuelva la dicotomía entre formas metodológicas y contenidos bancarios, optando claramente por la primera opción, la legislación  y las sucesivas olas reformadoras no  resolverán las necesidades de una formación humanista.

La docencia es una carrera de frustraciones tanto para el docente como para el estudiante. Una vez aceptados estos términos las transacciones entre sus encuentros mutuos van a dejar resultados útiles:Por el contrario esperar q se cumpla el contrato explicitado en una matriculación de curso o de materia es la vía rápida para el malestar del uno y del otro. Mientras ambos cumplan su  rol:el uno con sus dictados el otro con su copiado y su obediencia, no habrá conflicto.Tan pronto el uno traspapele su función y quiera ser crítico,tanto de un lado como de otro,encontrará en primer término dificultades con sus  propios compañeros y en segundo término las paradojas de su condición observadora,destacada o vanguardista en su género. tanto para los unos como para los otros-y desde luego para el tercer actor en correlación:el de los familiares-lo que predomina es el comportamiento genérico, el consensuado, el tradicional; y cualquier actitud que discrepe de una dinámica o que la haga poner en desequilibrio va a ser mal vista. Por eso el estudiante q tiene iniciativas participativas va a ser realojado en una sutil discriminación o el profesor que insista más en técnicas de estudio que en contenidos puede llegar a ser discutido tanto por colegas como por sus estudiantes más mecanicistas. La indecencia queda marcada en una falta de ética por un interés cualitativamente superior de lo enseñable.tanto más,cuanto en u mundo de saturación de informaciones y  explicaciones libreras, lo q más se encuentra a faltar es el mestraje de nuevas maneras de pensar habida cuenta del fracaso de las antiguas y obsoletas formas en la inteligencia de los pensantes ha venido siendo reducido a su capacidad reproductora de lo dominante e incuestionado.



[1] A las horas de  ir al colegio las poblaciones se llenan de niños acompañados por sus madres y otras veces no en un  fenómeno social amplio de  almacenamiento del tiempo infantil que cubre períodos importantes del crecimiento evolutivo y que gestan significativas y lesivas contradicciones para el futuro.Pero la escena alienante no acaba ahí, tb en los períodos universitarios se ven cantidad significativas de personas en torno a su veintena de edad  acudiendo a espacios en los que raramente hay una identificación total con el docente,el método y lo enseñado. ¿Tales imágenes urbanas habrá que meterlas dentro del mismo pack que otras imágenes de alienación en el espectáculo )tales como las futbolísticas)? o ¿tienen la prerrogativa de cualificarse en el futuro? La esperanza marca lo segundo pero el análisis estricto lo primero.

[2] Para lo cual cabria hacer un estudio estadístico que lo afirmara más rotundamente o por el contrario lo negara.

[3] el uno pq elige una forma de autoexclusión al ir dejando  atrás a los otros, y en el segundo caso  porque  puesto que los cursos son presentados como una carrera competitiva se puede optar participar en  ella al menor costo de esfuerzo y con el máximo de  beneficio previsto:la titulación como el  marco simbólico q atestigua oficialmente  lo que se ha hecho.

El arte de la conferencia

El arte de la conferencia y de la intervención en el debate público.

Genialidad, improvisación y método expositivo.

El trabajo teórico presentado para su crítica.

 

Una conferencia original no puede ser tratada como una simple exposición divulgativa e lo conocido y consensuado; es, antes que nada, una propuesta para pensar –o repensar- de un determinado modo el tema presentado.

La diferencia entre dar una clase y dar una conferencia  es notoria. En aquél espacio el dicente es el encargado de ayudar a una comprensión paso a paso; en éste, el ponente  expone sus consideraciones  sobre la base de la supuesta comprensión de su público. En un espacio escolar o académico la persona encargada del tema es la encargada también de su seguimiento. Las clases se suceden las unas a las otras tras el propósito de agotar un temario. En el espacio de la conferencia se invierte -generalmente a una sola sesión- un proyecto temático que va enlazando las distintas unidades de las que está integrado hasta una resolución final que  da paso a un debate. Será sólo éste el que dará la medida de si ha habido comprensión o no, sino de todo, sí al menos de la tesis principal que se haya esgrimido.

Siguiendo la comparación con las clases, en éstas hay una función docente que se toma la libertad de preguntar y hacer intervenir o instrumenta fórmulas para evaluar la asimilación de los contenidos; en un tema conferenciado, en cambio, la asimilación será presunta y los elementos atencionales tan sólo serán observables por  el seguimiento de la escucha en silencio. Tan solo en el momento del debate se podrá recoger un feed back sobre lo dicho. Para terror del conferenciante cuando las intervenciones de la sala no abordan lo principal de lo que ha dicho y se desparraman por aspectos secundarios o incluso desconectados, no le quedará otro remedio que admitirse en silencio su derrota en el propósito del tema que le trajo a hablar  ante una determinada gente. Pero el feedback de la sala nunca es total ni ideal. Las participaciones suelen ser escasas y no siempre quienes hablan son necesariamente los sujetos más inteligentes o  comprensivos aunque sí sean los más escénicos  o atrevidos, por lo que el conferenciante siempre podrá conservar su sueño o hipótesis de que ha sido comprendido por la parte silenciosa de sus interlocutores.

La conferencia es  una recreación y un goce de la palabra pública autorizada a ser expuesta hasta el final. A diferencia de otros espacios comunicativos  el hablante que detenta la palabra como encargado de una conferencia tiene el permiso de los demás para decir lo que sea sobre un título dado. Es una  prosa en activo que con suficiente tiempo expositivo puede dar a conocer sus puntos de vista o resumir los puntos de vista de otros sobre determinadas cuestiones. Una vez hecho, su asentamiento temático quedará expuesto  al reconocimiento o réplica de los demás. Será a partir de ese momento que  se abrirá el pestillo para pasar al fenómeno más significativo de los debates públicos: el que propicia las condiciones para que todos los participantes terminen el acto con un algo más  de cómo vinieron, incluido el conferenciante. El debate es el que aporta elementos nuevos, imprevistos por cualquiera de los presentes. Si no hay esos datos de innovación teórica, la conferencia no ha pasado de ser una clase más o menos magistral y  ortodoxa sobre conocimientos irrebatibles.

Sigamos con la comparación a las clases y espacios de enseñanza reglados. Estos siguen una evolución cualitativa desde los cursos de básica a los cursos de postgrado y postdoctorales. La figura responsable de los temas pasa de ser un instructor de procedimientos y técnicas además de un dador de contenidos, a un  hablante discursivo y polémico más parecido a un conferenciante. El docente maduro deja de ser un maestro para ser un presentador que somete a la inteligencia ajena sus opiniones no exentas de fisuras.  Conforme se van avanzando cursos en los estamentos educativos se va viendo la modificación de la figura regente en las clases. El profesorado sigue unos programas de materias y se ajusta a unos  materiales que le hacen de soportes didácticos, y luego pregunta sobre lo que se ha entendido. Este común denominador lo arrastra desde el principio de un proceso educativo hasta su final. Será solo a partir de espacios colaterales universitarios, de congresos y jornadas, donde  las presentaciones de investigaciones podrán ser admitidas como discutibles. Estrictamente, todo es discutible, aunque su discutbilidad convoca a un marco de relativismo tal que puede traducirse erróneamente en que todo es disculpable.

Las conferencias o seminarios de conferencias o congresos de comunicaciones son los espacios en los que puede volver a ser discutido todo. Hacer exposiciones bien construidas, inteligibles y directas da la medida de su eficacia. La rentabilidad de un tema tan sólo es medible a largo plazo cuando  unas tesis o predicados y enunciados penetran en sensibilidades receptivas y  residen en memorias ajenas.

Aunque conferenciar no tenga por móvil convencer, el hecho  de dar una exposición argumentada tiene como consecuencia un evento persuasivo.

Hay muchas consideraciones sobre cómo hacerlo y cuáles son las mejores artes interpretativas para hablar correctamente en público.

El rol del  que habla se enfrena a un público críptico más o menos respetuoso y en todo caso tan silencioso como  incógnito. Sabe que cada minuto de exposición y cada oración la tendrá que ir colocando adecuadamente para mantener vigente el interés despertado. Una conferencia tiene ganado su propósito si mantiene la atención hasta el final de quienes la escuchan. Para ello crear las condiciones de relato y de suspense y de decorativos anecdóticos es sumamente interesante para que  la atención concurrente no desfallezca. A diferencia del relato de un cuento o de una novela o de un meeting o una entrevista, que son cuatro tipos de habla completamente distintas entre sí, pero que consiguen la atención sostenida, la conferencia puede encontrarse con figuras quietas  capaces de seguir aparentemente un tema del que no se enteran pero que por protocolo representa el rol de quien sí se entera. Para el ponente experimentado, en tratar con públicos de distintas clases y en distintos registros culturales, no le pasará por alto ningún gesto que se produzca en su sala. Desde su posición privilegiada de orador podrá observar cada detalle en movimiento y reinterpretarlo. Cuanto más bañe con su mirada a la mayoría de la gente, más contactos   visuales establecerá con la mayor cantidad de la gente. Deberá no dejarse seducir por aquellas miradas de la sala más interesantes y discriminar a otras más vacilantes. No es un asunto sencillo. Hay una parte del público que estará agazapada, unas cabezas taparán a otras, y dependiendo de la cuantía asistencial podrá advertir   más o menos los sucesos que desde la comunicación no verbal y del silencio se vayan presentando. Es predecible que quien no mantiene contacto visual con el ponente y pierde su mirada en cualquier otro punto de la sala o del infinito es que está encajado en el espacio a la fuerza. No hay que alarmarse, es posible que haya sido llevado ahí contra su voluntad o por que tenía que ir no porque deseara ir.

Hablar en público es un arte, como todo, y además de saber de lo que se habla toca saber como decirlo. Pedagogos estupendos fracasan didácticamente  y teóricos mediocres se hacen con el público por tener habilidades empáticas y capacidad anecdótica aunque malgasten la mayor parte del tiempo en elementos colaterales al tema sin ser el tema mismo.  Tengo anécdotas para los dos capítulos: como asistente a conferencias en las que se me ha hecho perder miserablemente el tiempo sin enriquecerme con lo dicho no ajustándose al tema prometido y como ponente que no he conseguido conectar expresándome suficientemente bien. Cuanto más denso es un tema y mas oraciones relativas y subordinadas emplea por no decir palabras inusuales, más puede observar el ponente una especie de complicidad fantasmática con su auditorio que actuará como un solo hombre haciéndole creer que le entiende en todo. No siempre es así tampoco: a veces alguien que superar la barrera de la vergüenza despues de aguantar durante una hora un discurso del que no ha entendido nada puede protestar alegando que tal o cual palabra de la primera frase es incomprensible ¿por que entonces no lo dijo al principio de la exposición en lugar de al final? Su espontaneidad, aunque sea demorada,  ilustrará sobradamente el momento. Lo aconsejable para un público desconocido es empezar una exposición desde el principio, paso a paso, no presuponiéndole un saber que tal vez no tenga. Pero con eso se corre el riesgo de insultar una capacidad de alto nivel de los asistentes que acudan teniéndolo efectivamente. No es extraño que algunos asistentes se levanten al principio de una conferencia pública por varias razones: se pueden haber equivocado de sala, pueden haber entendido de manera distinta el título, se saben ya el tema, no entienden las construcciones verbales, les resulta incómodo el asiento o de pronto han recordado que tenían una cita. Razones para no continuar como público pueden haber muchas, algunas tan crípticas e indescifrables que no merece la pena perder el tiempo tratando de indagarlas. A diferencia de su público el ponente tiene que aguantar hasta el final aunque se den casos que el principio de una conferencia han invitado a su público a renunciar a lo que les trajo e irse a dar todos juntos un paseo, propuesta que no triunfó.

En la exposición suele haber dos partes: la ponencia propiamente dicha y el debate posterior. Otros muchos actos verbales no contemplan esta segunda parte: desde los sermones eclesiales, los solos de los presidentes gubernamentales en las NU, a los homenajes y panegíricos. La conferencia sigue teniendo el privilegio de admitir la confrontación. Es una forma de ágora revivida y reactualizada dentro de lo que cabe.

Un conferenciante espera de su público la interacción, la critica, el debate, por lo tanto el mutuo aprendizaje, y el público espera del conferenciante que le enseñe sobre aquel tema que se le presenta como profesional, o desde la posición del experto o estudioso. La relación no siempre es satisfactoria por ambas partes. Hay gente que va a conferencias como una manera gratuita de entretenimiento o para salir un rato fuera de casa y evitarse gastar luz eléctrica o calefacción. En realidad no les interesa para nada el tema. Y hay conferenciantes que proponen temas para ponerse a prueba a ellos mismos o para conseguir un rato de atención a su voz para la que no tienen demasiadas ocasiones. Tal vez algunos profesores frustrados acuden a ellas como la figura protagonista para auto valorarse a si mismos o hinchar sus curriculums. Otros porque se creen indispensables en sus dictums seguros de que no hay nadie que haga lo mismo. Sea como fuere la realidad cultural está poblada de jornadas, congresos y espacios de palabra con conferenciantes y con oyentes.

Ante la tesitura de hacer una conferencia vale la pena prepararla a conciencia y ante la de escucharla ir con los sentidos despiertos y el ojo crítico a punto para tomar la palabra para hacer aportaciones.  Lo ideal para el ponente es que presente una buena base documental en la que no deje de decir lo esencial y lo ideal para el escuchante es que vaya con algún texto o articulo leído al respecto. Las clases universitarias más dinámicas y nutritivas son las que hacen comentarios de texto o puestas en común de lecturas de artículos.

El fin de una conferencia sin discusión es terrible porque da por resultado una mentira inaceptable: la de que todo el mundo está de acuerdo con lo dicho. Es imposible estarlo si la conferencia es ensayística y propone novedades. Otro asunto es el relato narrativo de sucesos no discutibles por el hecho de ser sucesos.

Pautar la forma de dar una conferencia, también la de escribir un artículo podria llevar fácilmente a escribir un docto libro sobre ello. En ambos casos no es solo de teoría de lo que se trata sino de psicología de la comunicación. A diferencia del gurú, el sacerdote, el chamán, el mago, el ángel emisario, el astrólogo o el artista escénico el conferenciante habla desde y para la intelección. Esto no quita una cierta cantidad de representación para la imagen pero viene –o debería comparecer- con una tesis principal con la que puede hacer amigos y partidarios o todo lo contrario. Posiblemente el primero que aprende de una conferencia es el conferenciante que ha tenido que prepararla y repasar textos para ello. Puede ser secundario si tiene poder divulgativo o no.

Hay nombres de intelectuales que conviene no dejar pasar de largo si dan una conferencia en el radio de acción de uno, aunque tampoco hay que dedicar muchas expectativas a nombres famosos o autores muy publicados. En cada contexto que se vaya siempre hay la cita con un texto implícito, cuando no se encuentra la escena esta rellena de parafernalia pero vacía de proposiciones.

Desde el punto de vista del que es convocado a hablar porque ha sido buscado por su curriculum o saber, no cabe duda que cuanta más experiencia se tenga en el trato con el público, y con los diversos públicos, con más naturalidad se va a desarrollar la ponencia. Lo ideal con una sala abarrotada de cientos de personas, lo mismo que para una conferencia con un pequeño publica de unas docenas, es conseguir hacer un trato diáfano, claro, solido y tranquilo lo mismo que si se estuviera hablando de un tu a tu a nivel de dos personas. El estrés y los procesos químicos internos pueden anular la prestancia y la seguridad con lo que se está diciendo. Sklar y Anisman (1981) indicaron que el estrés aumenta la utilización y síntesis de las catecolaminas. Con la disposición de respuestas de enfrentamiento situacional las tasas de su uso decrecen y por lo tanto hay cambios mínimos en la disponibilidad de aminas. Esa disposición pasa por tener una mayor seguridad con las propias tesis. Cuanto mejor este preparado un tema más se disfrutará a la hora de exponerlo y mas se hará gozar a la escucha. No hay que olvidar que el encuentro entre conferenciante y público no deja de ser una cita hedonista. Desde la posición intelectual se puede disfrutar al máximo de cada tema cuando se atan cabos y se despejan interrogantes que hasta ese momento se tenían. De hecho, toda perpetuación de interrogantes (por tanto, de no saber) crea un estado de tensión latente.

En el momento de preparar las notas o un texto completo para una conferencia se puede saber a priori en que partes se incurre en incoherencias o no se tienen suficientes elementos. De hecho cada vez que se cita a alguien se puede ser preguntado sobre ese autor secundario que sele hace desfilar. Conviene manejar con prudencia las citas y las referencias. El conferenciante no puede contar con la cobertura de la ignorancia del público que por deferencia o por negligencia no lo pondrá en un aprieto. Basta una pregunta clave para que el conferenciante que no sabe quede desenmascarado como tal. Por otra parte la conferencia mas natural es la que reconoce sus limites a priori y su presentación como material base para seguirlo completando y trabajando después. No está de más empezar una exposición con un acto de dignidad y humildad  diciendo algo en este sentido.

 

 

La palabra infantil

 

En Faro, as crianzas en grupos ágiles, convenientemente repartidas y al mando de adultos, que suponemos son sus profesores, toman la ciudad, llevando, cada una, una o dos revistas en sus manos. Se trata de un magazine monocromo que han hecho por su cuenta. Hablan de sus temas, de su escolarización, de sus juegos.  ¿Qué pasa cuando son los estudiantes, tengan la edad que tengan, los que ponen su saber, sea el que sea, de una forma ostentosa y por escrito? Pues que indirectamente ponen en evidencia un hecho crucial: que no hay un único saber, ni una sola didáctica, que no hay ningún profesorado que lo sepa todo o lo pueda cribar todo, que hay maneras distintas de exponer, sentir, vivir la vida y pensar. Eso no quita que la iniciativa haya podido partir del mismo profesorado y ahora recoja los frutos de una iniciativa concretada. Hubo un tiempo, a principios del XX, que en Barcelona y otros lugares, con las influencias de la Institución Libre de Enseñanza y la Nova Escola funcionaba una cosa que se llamaba asamblea. Todo el mundo tiene una noción de lo que es una asamblea.  Incentivar que sea llevada a cabo por niños y niñas desde la primera edad escolar es poner al servició de su evolución un instrumento de tal polivalencia y magnitud que por si solo incide en muchos registros. Ayuda a gestionar el orden, la automoderación, el respeto a los turnos de palabra, a la activación de la memoria, a la síntesis y al compromiso con las conclusiones adoptadas. Esas asambleas tenían la mirada vigilante del/de la profesora pero no tenían nada que ver con las clases de aula en la que éste/ésta ejerce la voz de la autoridad, y a veces, por error, la voz autoritaria. Permitir que los años de escolarización tengan experiencias autogestionarias como la de la revista deja un anecdotario maravilloso en el recuerdo y las producciones de textos, reportajes y experiencias que son vértebras de enseñanza.

Educación y autodictado

 

En una exageración metafísica, para Kant el hombre es sólo el resultado de su educación. Ésta, siendo fundamental en su desarrollo y diseño de sus actitudes, no es el único factor que lo configura su conducta y su personalidad. Hay algo de su realidad y futuro que se libra al margen de las influencias educativas -por pedagógicas que sean- y en contra del resto de las influencias mundanas, tanto las proteccionistas parentales como las lesivo-rivales. Hasta el siglo XIX se había creído en ese poder de la influencia educativa para hacer de los niños personas de bien. En los siglos precedentes la idealización de esta pretensión llevó a concebir el ser humano como una masa de barro maleable con la que se podía hacer cualquier cosa; bastaba la mano experta que lo modelara. El símil pedagógico con el origen creativo del primer ser humano  hecho desde el barro a manos de su dios ceramista era total.  En realidad el ser humano tiene un defecto o falla de fabricación. Puede pensar, tal como nos recuerda B.Brecht.  Puede hacer muchas cosas como un sujeto obediente pero también puede pasar revista a todas y cada una de ellas y reflexionar sobre sus contradicciones. Esta reflexión concreta el acto del pensar. Y al pensar pueden llegar conclusiones distintas a las del rol social para el que es preparado. Pensar es a la conducta autodidacta lo que obedecer acríticamente es a la conducta del estudiante alienado; entendiendo aquí por alienación el sometimiento a un programa instructivo en el que batir un récord de notas o de superaciones. La educación reglada y normativizada se basa en programas de dominio. El estado decide lo que la sociedad necesita y la parte escolarizada o metida en los distintos segmentos de los estudios hacen y aprenden lo que aquél dictamina. Hay un concepto intrínseco en el educar que incluye el manipular. Esto es exagerado en los países bajo regímenes de dictadura feroz y más sutil o menos evidente en los democráticos con el supuesto de las libertades respetadas. El común denominador tanto de unos como de otros, es que el maestro es un servidor del libro o de las unidades didácticas que tiene que entregar y embutir a lo largo de un curso; en lugar de ser un didacta creativo que ayude a sus alumnos a crecer,  valorar y pensar por cuenta propia. La educación reglada estandariza procedimientos y al hacerlo crea divisiones entre los que lo siguen, por sus condiciones subjetivas no exentas de sumisión además de inteligencia y adaptación, y los que no lo siguen: cantera del futuro fracaso escolar por sus atributos específicos, no exentos de rebeldía, inadaptación y dificultades adaptativas. Mientras la escuela no se recicle como un lugar de libertad creativa en lugar de un centro obligatorio de asistencia y reclusión los problemas educacionales persistirán y no habrá programa educativo que evite inadaptaciones sociales de adolescentes y jóvenes que de niños fueron forzados a aprender lo que no querían.  La alternativa a la escuela manipulativa es facilitar los medios para pensar liberando, de paso,  a los profesores de su rol justiciero que marca la separación entre lo que está bien y lo que está mal. A los estudiantes hay que acompañarlos en su proceso de descubrimiento de la vida no en el laberinto de imposiciones de una determinada concepción de lo que es la realidad desde posturas de dominio. Eso dará paso a la autodidáctica, el verdadero diseño curricular personalizado, en lugar de la educación impositiva.

La imagen y la mirada

 

La necesidad de capturar imágenes  viene desde la antigüedad.Y la  imagen capturada, es por definición, la que queda fijada en un soporte admirable por otros observadores distintos al uno mismo. De hecho la vida sin imágenes es imposible. La imagen forma parte del proceso perceptivo.Es parte procesada y resultado  de un procesamiento. Los actos del pensamiento y los actos de significado del habla van asociados  a una sucesión de eventos mentales que incluyen representaciones escénicas de lo hablado. La imaginería y la plástica está engendrada directamente  por la imaginación y por las imágenes mentales. ¿que significado podían tener los bisontes pintados en las cuevas  prehistóricas? ¿Eran  la estrategia para la caza? ¿una invocación al espíritu de los animales? La función no queda completamente establecida.El pintor rupestre podría manejar distintos contenidos en paralelo: si su objetivo era la obtención del animal, su  familiarización desde el diseño lo acercaba a aquél. De una manera o de otra esta supuesta función primigenia, se ha ido manteniendo a lo largo de los siglos y desde la diversidad de estilos. Los temores y anhelos del ser humano han sido plasmados en imágenes portadoras de sus instantes centrales y de sus pensamientos capitales.En Alegoría , Agnolo Bronzino (1546) analiza las relaciones entre la Locura y el Tiempo  en la interacción de Venus y Cupido, pretextando la configuración de un bello cuadro de formas desnudas sensualizadas, junto a  la tragedia de un segundo plano, y las máscaras de la vida.

 

¿Que cosa ver en un cuadro terminado y expuesto para su contemplación? Ya su sola condición de ser un producto exhibible lo ilustra como altamente significativo y apartado de cualquier otro producto comercial. Lo característico de la obra de arte no es su comercialización (todo queda sometido a sus leyes en una sociedad de compras y ventas)sino su perdurabilidad y su fijación en la memoria colectiva. el cuadro es el paradigma de une oeuvre maitre.es una obra para siempre.Incluso en el supuesto de su destrucción y desaparición definitiva,el lugar que ocupaba sigue siendo ocupado como vacío referencial. lo que es más su destrucción ocupa un sitio en la memoria de  todos quienes pudieron contemplarlo en su momento y fueron impactados por su percepción, tanto como de quienes -no habiendolo visto- han tenido cuenta de su razón y  peso.

 

Quien puede hablar con absoluta autoridad sobre el valor de una obra es quien la ha estudiado con sistematicidad.Estudiosos de la talla de Heinrich Wölfflin, un brillante tratadista de arte,pudo caracterizar las categogrias distincionales de las obras procedentes del Alto renacimiento (entre finales del XV y principios del XVI) y del Barroco (XVII).La enumeración de sus principios a finales de siglo ayudó a que otros observadores aceptaran las categorías propuestas como objetivas e imparciales. Pero esto no quita que desde la subjetividad extrema el gozador privado de una cuadro o una propuesta de imágenes determinada,del que no sabe su origen,autoría ni época ni tampoco valor determinado, pueda hablar de él exhaustivamente desde puntos de vista no doctos,pero igualmente interesantes en tanto dan fe de un placer artístico de facto. 

 

La imagen tratada por la forma técnica que ella sea,desde su captura por los óleos a su captura por una pantalla digitalizada de 14  o 16 pulgadas,, atrae y fija a su vez una mirada seducible.La imagen en definitiva son pixels o granos o puntos de color.Por lo tanto un resultado técnico sobre un soporte ligero y provisional a menudo de una expresión determinada.Es algo que puede ser tan  etéreo que llegue a sucumbir al reduccionismo de su simplicidad.Y sin embargo como fotograma instantáneo puede llegar a centrar la atención poblacional y a cambiar los patrones conductuales incluso de la mayoría de una generación social. Los análisis de publicidades comparadas demuestran el valor impactante de las imágenes con dobles significados y que rozan las fronteras de lo admisible.El proyecto  último de toda imagen es la de que la mirada la atraviese.Lewis Carroll introduce a Alicia al otro lado del espejo y descubre un mundo fantástico y el creante de su objeto creado pretende que no quede como objeto deco acostumbrado sino que sea interiorizador de miradas y refractario a su vez de las que recibe para que el sujeto observante sea a su vez observado por si mismo a partir de las condiciones de bumerang del objeto exhibido.

 

La obra presentada sometida al veredicto de la mirada puede ser manifestada con distintas vías expresivas.Los análisis estilísticos comparados dan cuenta de las pertenencias a las escuelas de arte o a los trazos de autor.Indistintamente de las firmas,pueden ser peritadas y verificadas las pertenencias de ellas a sus estilos y a sus creadores. Lo artístico  extracircunda las artes clásicas para alcanzar espacios móviles:después de las ofertas  teatrales,  y cineastas, un colorido de propuestas ha alcanzado todas las sensibilidades.Los videoclips de temas musicales son ya un nuevo género específico y las imágenes diseñadas por ordenador pueden acometer expresividades antes no imaginadas.

 

Tras la época de la simple posibilidad tecnográfica de la multicopia asistimos al momento estelar de la posibilidad agigantada de la originalidad múltiple. Hoy,desde la terminal  informática casera, un telecreador pueden enviar imágenes instantáneas al otro lado del planeta y ser reprografiadas exprofeso y en exclusiva para una exposición particular en aquél lugar. La imagen difundida por múltiples vías puede ser recibida de maneras distintas según sus públicos expectantes.Las propuestas artísticas codician la sublimidad de lo circunstancia:la unicidad de lo irrepetible. La creación para la posteridad ya ha perdido su valor inmortalizante de otros tiempos. El creador ya no vive al ser nombrado o memorísticamente convocado por la contemplación de su objeto creado sino por la evocación de éste en alguna parte de los bastidores cerebrales, y al hacerlo cada órgano pensante lo puede evocar de un modo diferente y en esta diferenciación hay otra fase del proceso creativo. La creación dada deja de ser el objeto que se acerca al objeto imaginado del imaginante,para ser una propuesta en acción, un objeto desobjetándose y reconfigurándose según los ojos públicos que lo aprecien y lo tomen.

 

El fenómeno sucede y se da a partir de la concurrencia del evento mental: sin órgano de computación de lo perceptible no hay percepción posible. No es suficiente con todos los elementos presentes en la obra presentada: la puesta de sol en un atardecer extasiante o  un empaquetado del Buckingham palace.Ni siquiera es suficiente con el astro rey y sus diamantinos baños de luz.todo ello no es nada,sin el sujeto computante, sin la mirada asombrada y la sensibilidad estimulada. Si no hay sujeto interpretante no hay objeto posible.Lo que marca la divinidad estética de algo es un alguien que pueda ser movilizado emocional y cognitivamente por ello. De otra parte, toda la discusión solo es posible desde el remoto punto de vista que pueda interesar a interlocutores provistos de deseos coleccionistas de considerandums sobre el fenómeno en sí del impacto perceptual.

 

No son necesarias las visitas a los puntos creados para la exhibición, para observar fehacientemente el valor de la mirada atrapada ante el objeto de atracción. Las conductas-instintuales y repensadas-de todas las culturas dan cuenta de las giradas de 180grados de los hombres,y en otro grado de las mujeres, ante cuerpos llamativos. Y actualmente en la era estilística de las supermodelos,toda una artística acompaña a los desfiles de modas,haciendo  de los recorridos por las pasarelas los trayectos mas contemplados de todo el universo conocido. El ser humano es consciente desde sus albores  de su facultad autoexhibicionista y de la consecuencia inmediata:la adhesión de una mirada ajena.Tras ella y la dilatación pupilar surgen otros nexos de comunicación más sólida. Pero la mirada ya ha lanzadO un puente invisible pero inequívoco de signos que otorgan categorías determinadas al deseo expresado. La dedicación a una imagen determinada para ofrecer a un público(las obras de exposición)o a la propia imagen para ofrecer unos rasgos de personalidad, son redes muy concretas con las que promover unos intercambios posteriores indeterminados pero totalmente previsibles.

 

El príncipe azul

El príncipe azul y el miedo al placer

La fábula del personaje  apuesto, valeroso y digno que raya en la perfección, merecedor del amor de la heroína, es bastante conocida. De un lado la figura de ese gentilhombre era colocada y vendida como un modelo  a seguir o un modo de ser a interpretar.De otro, en una época posterior la fábula, se ha convertido en un paradigma de idealismo y de escasa disposición a reconocer la realidad. Detrás del deseo de un príncipe azul hay un temor al reconocimiento del mundo real, con todas sus imperfecciones, pero también con todas sus atribuciones espontáneas y divertidas. El príncipe, rescatador de la campesina en sus agujeros existenciales, aparece como un liberador por la vía fácil de una situación insana y cargada de limitaciones.Es el puente entre la escapada y un paraíso a la medida de un sueño. Es una pasarela entre lo real sufrido y un deseo imaginario, tanto más adornado y florido, cuanto menos soportable es el contexto cercano.

La mentalidad domesticada ha sido de tal manera grabada por los mensajes en edades infantiles, que no es extraño comprobar en las edades adultas el poder de aquellos. Los personajes son arquetipos que han saltado de las páginas de los cuentos o de las veladas de la literatura oral para convertirse en los héroes internos a los que emular.Siempre se ha creído que tener un modelo interiorizado al que seguir daba pautas para un” recto camino”.Se ha comentado menos las consecuencias nefastas que supone para el goce de la vida, tratar de llevarla por vías drásticas. Una traducción de ellas es el parapeto  de la expectativa en encontrar a un ser principesco e idolatrado como el único en condiciones para admitir en un futuro íntimo compartido. En la carta de los deseos uno  o una habla de encontrar al/a la protagonista de sus sueños, con todos los estereotipos publicitados al respecto y  por una especie de puerta falsa de las inferencias, cree ver en quien se enamora al ser más maravilloso de la capa de la tierra. Después de un tiempo de espejismos rotos y de convivencias desastrosas, no poca gente reestrena su soledad con la frustración a cuestas por la catástrofe de las vida de pareja y niega ya para siempre la posibilidad de encontrar a un otro a quien querer y a quien darse totalmente. Tenemos pues la transformación de un sujeto infantil o adolescentizado por confundir al príncipe (o princesa) con un amargo trago de la realidad, en un sujeto amargado que ya se niega toda posible evolución como individuo de goce. Ese mecanismo lleva a extremos peligrosos, cuando la imagen dejada por el/la convivente es la de un alguien utilizador y egoísta, y por no volver a caer en lo mismo es negado toda perspectiva de repetición con una propuesta distinta o con una persona distinta. Es entonces cuando la ex-partner dolido se autosentencia a una vida aislada y desconvoca para sí toda prerrogativa de otra tentativa, estableciendo superconclusiones del tipo “todos los hombres son iguales” o “todas las mujeres son iguales”. La degeneración del concepto puede ir más lejos, cuando la frustración ha sido extensible a los aspectos sexuales, y mientras uno de los dos (por lo general la parte masculina y su precocidad)ha gozado en la interacción sexual, la otra (por lo general la parte femenina y su supeditación)solo ha puesto el o los orifico/s de descarga. Si esa sensación ha instaurado una frigidez sólida en ella, posiblemente están dados todos los componentes para que devenga un ser consolidado en la incompletud que se niega avanzar en lo real, es decir, en el desbloqueo pelviano y en el goce anatómico, llegando a ver en las propuestas eróticas un capítulo de miedos y defendiéndose con acusaciones contra los demás, con generalizaciones injustas. Es así, como junto a un principio de idealización en una búsqueda  que no es tal aunque lo aparezca de un norte inexistente y de un individuo único inhallable,toma más fuerza un principio de rechazo o evitación de todo lo real, como aterrizaje en las posibilidades concretas tanto de uno como de los pretendientes de juegos y de interacciones con los que se va encontrando. La idealización así enmascara una imposibilidad de vida en los parámetros más elementales: el del gusto por las caricias y por la intimidad sensual, dejando el cuerpo cerrado a las experiencias. y en lugar de ellas seguir posibilitando la farándula de una vida, que paradójicamente puede aparentar cortejos con la sensualidad y contactos en los lugares de ligue o de relación establecidos exprofeso. Ese miedo al placer encubre el miedo más específico a la entrega y a la cópula  cuya representación de penetrada origina un temor a la pérdida de identidad al confundir una entrada con una invasión.

 

 

 

El/la amante plural

 Consejos para el amante plural

El amor plural entra en contradicción con la teoría´ dominante del amor, la que defiende la exclusividad y la  impone a capa y espada disfrazada de lealtad. De las dos grandes vías amorosas: la episódico-seriada y la de paralelismos, la primera se presenta como imperativa  (solo tras una historia finada se establece otra en su lugar)y la segunda como flexible y aperturista (cada historia no es excluyente de otra u otras). Para el/la amante que opta por la segunda vía, -probablemente después de haber pasado por la primera y ver desmantelados sus conceptos de continuidad, exclusividad, fidelidad, plenitud y felicidad- las historias en paralelo presentan ciertas complicaciones. Los lapsus nominales es una de ellas. Milan Kundera proponía decir siempre cariño  para no equivocarse con el nombre de la mujer que te tiene en sus brazos y abrazos. creo que si sabes con quien estás en cada momento no te equivocas de nombre ni tu inconsciente te traiciona. aunque a espontaneidad verbal pone a prueba el propio dominio de la situación. Basta un solo lapsus nominal una sola vez para que toda la guardia de la persona confundida se ponga en alerte y sospeche la existencia de otra relación. El amante plural lo mismo que cualquier otro sujeto plural  necesita afinar muy bien sus antenas y desarrollar su capacidad de concentración para poder mantener en paralelo dos o mas historias de actividad que coinciden en  un campo de valores. Si al amor y las citas sexuales que lo acompañan lo llamamos campo, la persona  que se entromete en  sus distintos aspectos con otras tantas distintas personas corre el riesgo de las confusiones(además de las nominales, otras mucho más graves:las informaciones recibidas), el cansancio físico, los solapamientos de citas, los conflictos de horarios. El/la amante plural le toca ser un maestro en horarios y en atenciones, y al mismo tiempo no puede construir cada relación sobre estándares( comprar la misma rosa como regalo, hacer las mismas dedicatorias o ir a los mismos sitios).sino encontrar su singularidad y vivirla al máximo. La voluptuosidad casanoviana sin disfrute, obedece a rankings y a una patología del consumo corporal de los otros, pero no al disfrute propio.Solo para el/la amante que no  trata de sumar  mujeres (u hombres) conquistados al haber voraz  de la ocupación y penetración de los agujeros ajenos, se podrá pensar en historias induplicables, amores únicos, placeres distintos. El amante que está con dos o mas personas coincidentes en su s momentos biográficos experimenta unos haceres y enseñanzas que no consigue con una sola relación, o con ninguna. La pluralidad le introduce el discurso de la contradicción  que va elaborando desde cada posición de alianza: las conversaciones sostenidas por separado con todas y cada una de las relaciones paralelas apuntan a construir una verdad única, pero que la censura pública del libertinaje y los propios corsés ideológicos de alguna de las relaciones impiden que se desarrolle.  El/la amante voluptuosa acaba escondiendo para una mano lo que hace otra, y opta por no decir a un/a de sus amantes lo que hace con la/s otra/s. quien pone las reglas del juego son  las disposiciones de cada personaje en ese concierto. Quien no quiere saber de todas las intimidades del ser querido las anuncia de alguna manera.Basta tomar nota para actuar en consecuencia. No hay persona más engañada que la que pide serlo. El/la amante plural debe actuar consecuentemente con este pedido. Y no hay persona más desgraciada que pidiendo toda la verdad, no s capaz de asumirla. Para la psicología voluble de quien necesita más(en tanto que conquistador y seductor nato que es incapaz de dejar pasar una forma corporal sin dedicarle sendas miradas y  expresiones verbales del deseo)lo que para él/ella[1]  es un juego de aproximaciones y tanteos, de entradas y salidas en vidas ajenas, para los otros que sucumben a sus hechizos puede constituir una verdadera tragedia al advertir que no son los únicos objetos  de amor en exclusiva. el/la amante plural hace de indicador cultural de valores, ya que su  genialidad  tácita al no prohibirse el deseo y el amor en mayúsculas y como factor existencial permanente, obliga indirectamente a que múltiples versiones de la necesidad se posiciones en su contra. Las voces represoras harán oir sus  amonestaciones, y una conjura de necios, como diría Jonathan Swifft, quedará establecida, como el marcador más evidente de la presencia de una genialidad. El amante plural se habrá limitado a permitirse la vida como un teatro de goce y a no obedecer los patrones clásicos de las conductas basados en promesas de exclusividad insostenibles y en historias personales amputadas. De hecho,desde la adolescencia el deseo plural se habrá establecido, y con tendencias más o menos claras se habrá concretado. Desde la pubertad  los pre-amantes  explorarán bocas ajenas  frente a los decir propios y estudiarán  los mejores correlatos con los demás. La pluralidad será la fauna de la enseñanza particular y los no éxitos en la continuidad de relaciones,propiciará nuevos hallazgos y mayores finuras en/con otras. Pasaran por encima los riesgos de la mononucleosis[2]  y otros,por que la llamada del amor será mucho mas potente que cualquier peligro vírico. El adulto que ya conozca y se haya permitido la pluralidad antes,de acuerdo a formas sociales permisivas, podrá continuar con la pluralidad, más o menos presente en sus distintas etapas de vida.Y comprenderá que no se acogerá a ella por conflictos domésticos de pareja, sino como resultante de una estructura de pensamiento y del ser. El amante  plural auténtico que ama a sus distintos objetos de amor no querrá dañar la sensibilidad de cada uno  de ellos por lo que haga con los otros, por lo tanto dosificará las distintas informaciones en función de la capacidad receptora, incluso en los casos que cada  persona querida manifieste su liberalismo y estar por encima del lastre de los celos. Tocará calibrar si las informaciones pueden ser naturalmente fluidas sin que lastimen  cada elación informada del detallismo de las otras.Ese es el criterio magno con el que poder construir  una pluralidad fluida, estable,gozosa y feliz. aunque no hay amante por referencial que sea y por potente eróticamente que pueda  presentarse, que tenga una habilidad para un cupo ilimitado de otras relaciones. La bigamia y poligamia(o androgamia) se ajusta a una fórmula matemática decrecimiento que tiene en cuenta distintos factores materiales restrictivos (horario contable que :la temida agenda horaria(A), tiempo de reposición de la capacidad corporal para un nuevo acto de amor (tr), personas excitantes (E),concurso del imaginario (I) y la filosofía de vida (F),convirtiendo el sujeto(S) en el resultante de esta operación.

S(amante)= E+(I+F)/A+tr. con lo cual el  sujeto libertino acaba teniendo que rendir cuentas a su materialidad:su edad, su cuerpo y a su espíritu:su ideología, su atrevimiento, por mucho que el numerador esté cargado de flores y de invitaciones estimulativas.  Reconocidos sus datos reduce su pluralidad a una familiaridad, de personas más o menos estables, según coyunturas que no podrá unir o presentar o amar a la vez, según los propios restrictivos culturales. el decálogo de actuación  generado por esta formula es conocido: no se puede estar defendiendo partes, mutuamente crispadas, ante cada una de ellas, sino  hacer de nexo implícito de fusión,con todos los protocolos de tacto y cuidados que tal empresa piden de cada  amante voluptuoso. No en vano son las prostitutas que mantienen una clara transacción económico-sexual, las que pueden permitir la pluralidad sin ningún problema, porque toman distancia emocional delos objetos-persona co n los que trabajan.También el amante plural puede participar de escenas de roles eróticos sin que nadie salga emocionalmente mal parado de ello cuando la cita de bacanal es tomada como un encuentro de placer al margen de toda territorializaicón simbólica de los demás.ambas situaciones no son las generalizadas sino las puntuales, mientras que las pluralidades difusas son las predominantes, para la que caben los consejos de la sensibilidad para no dañar sentimentalmente a nadie.



[1] La figura donjuanista es la más literaturizada y la que representa  el dandi incorregible que  no para de conquistar a las mujeres, aunque sean de otros.Pero también a partir del feminismo vindicante, la mujer que emula una energía  activa para construir y dirigir relaciones transitorias con hombres, aplicando la teoría del kleenex(usar y tirar)hace acto de presencia en la sociedad actual, desde hace varias décadas.

[2] la llamada enfermedad del beso que se transmite por la saliva de los besos y  produce faringitis e inflamación de ganglios.

La libido cotidiana

 

La libido es uno de los motores existenciales. El deseo sexual  con un saldo de placer mueve las vidas aún sin unos resultados completamente satisfactorios  en las transacciones  eróticas y juegos de seducción con los demás. Asociado a cada acto sexual y/o pretensión sensual, el volumen de conductas que asisten desde el imaginario a las insuficiencias de lo real, es tan elevado, que la importancia del sexo lo es más por el espacio virtual que ocupa que por la  suma de acontecimientos sexuales contables que se hayan dado. Mientras que las cópulas contables pueden ser del orden de unos miles, para la mayoría de los mortales, y el número de parejas a lo largo de una biografía pueden ser unas pocas, a veces menos de una docena; las acciones mentales erotizantes pueden ser del orden de decenas de miles, y los espacios verbales pueden alcanzar perfectamente una contaduría de cientos de miles. En las conversaciones también se expresa la libido y el desiderátum de conquista en la maneras de opinar sobre las anatomías ajenas y del género deseado.

La capacidad erótica de una mujer a lo largo de su historial de deseos supera ampliamente[1]  los límites humanos de la capacidad verbal de discursos. Es decir, se pueden tener  materialmente más contactos eróticos a lo largo de una vida que contactos  cognitivos, lo cual es otra referencia más que vuelve a demostrar la superioridad del cuerpo como una lógica autónoma a la de la mente.

El impulso libidinoso puede llevar a la muerte, en países como Irán o Nigeria donde  todavía es ejecutada la sentencia de  la lapidación a las mujeres adúlteras. Ni siquiera sobrevivir a ella garantiza la vida de la acusada[2] .

Los temas sexuales empañan todos los ámbitos sociales y en la televisión se va hacía un más de lo mismo[3] . Las épocas de destape con que las transiciones a la democracia se jactan no suele corresponderse con que sean épocas del deteste de la avidez erótica. El consumo de pornografía y de materiales eróticos parece no corresponderse con una mayor libertad sexual enriquecida: las parejas más jóvenes siguen teniendo conflictos vinculados a terceros y a deseos extrabinomiales asi como las parejas mas adultas con pasados progresistas y revolucionarios vuelven a abrazar los antiguos predicados de la fidelidad conyugal y de las familias cerradas.

 En términos generales la falta de una sexualidad placentera neurotiza hasta extremos increíbles a toda una sociedad que sublima la libido con frenesís a resultados  productivos que proporcionen beneficios en el registro material. Hay mucha comedia y fraseología callejera al respecto. Quien se mata trabajando es porque no suele tener el espacio de placer suficientemente estable (el doméstico u otros, el de la pareja o el de la voluptuosidad plural). Conjeturas como esa son peligrosas pero es muy difícil dejar fuera de la hipótesis de que el trabajo excesivo no deja de representar una escapada del placer erótico sublimándolo a otro registro de realización. La concomitancia es evidente. El trabajo en principio representa el vínculo con una actividad creativa. El trabajo que permite a su empleado el uso del ingenio y la iniciativa le reporta –además de los beneficios materiales del salario o de la modificación de condiciones- el beneficio psíquico de la satisfacción. Evidentemente no la mayoría pero hay trabajos que producen placer. El sexo también lo produce. Cuando la libido erótica no es canalizada a través de este lo puede ser a través de aquel. Hay una cierta rivalidad territorial entre uno y otro. El placer sexual pide tiempo. La actividad sexual como una constante cotidiana se traduce en horas, muchas más si son necesarias para  una dedicación al cortejo. Los ritmos de uno y los ritmos de otro pueden entrar en colisión. No es en vano que en algún tiempo se demonizara la actividad sexual como pecaminosa y solo fuera permitida la especialmente dedicada a la reproducción. En estos términos era tomada como un anexo laboral para el aumento de la fuerza de trabajo potencial con nuevos nacimientos. La reivindicación del placer por el placer mismo es un reto histórico en el que las razas humanas están todavía empeñadas. Hay lugares del mundo y padres descerebrados que siguen prestándose a terribles rituales que lo impiden. Todavía algunas mal llamadas culturas practican la ablación[4]  en las mujeres en un claro propósito de negar la vida como placer y de sujetar a la esposa bajo el dominio del marido. Aunque la libido se manifiesta de una manera directa en las expresiones sexuales explicitas e indirecta en las expresiones productivas laborales introduce una consideracion especial en el hecho de la coincidencia en el mismo campo de sexo y trabajo. El sexo laboral de las prostitutas cuando el móvil prioritario es el material o económico y no el del placer pueden relegar la libido a otros planos fuera del contexto interactivo con los clientes. Hay otras situaciones en los que lo que empuja a la actividad sexual no es el placer si no la supervivencia. Tzewtnik-Ka, pseudónimo  de un polaco-judío superviviente en Auschwitz. Piepel, recoge la prostitución de los judíos internados a cambio de librarles de los trabajos forzados o de las cámaras de gas y de los crematorios.

Hay algo del sexo cotidiano que también tiene que ver con la supervivencia de una relación personal. El partner que mantiene en activo su rol erótico tiene mas probabilidades de continuar como asociado al tándem con su `pareja que el que abandona tal rol. Aunque hay otras muchas razones para mantener la longevidad convivencial de una pareja la sexual sigue siendo de las más importantes.

El ser humano está lejos, muy lejos, todavía del psicobiotipo de su especie que pueda resolver todas las aflicciones actuales e históricas a las que ha debido enfrentarse debido a su falta de desarrollo mental y a su falta de ética. La libido es la energia psíquica insuficientemente interpretada desde el consciente para hacerla valer como una fuente de creación permanente. Un acto sexual puede ser una experiencia creativa culminante o un acto rutinario y ordinario en el que salvo un orgasmo más no hay mucho más que contar. Un acto profesional de trabajo puede ser lo mas pesado del mundo o una cita creativa y dignificante si se conecta con el placer de cambiar una circunstancia determinada consiguiendo mejorar una situación para uno mismo o para alguien.

La libido cotidiana existe como un factor biopsíquico. Es una energia vitalista que está detrás de planes y conductas diversas. Contiene la perspectiva implícita de conseguir un placer con lso actos pendientes que haya por hacer. La libido erotiza la intervención en el mundo y sensualiza los panoramas de los que se forma parte.



[1] J.Atkins en Sexo en la literatura cita un personaje, Madame de SaintAnge, de jactase de haber tenido relaciones sexuales con 12 mil hombres. De ser cierto, ¿quien puede jactarse de haber tenido en su vida la misma cifra de reuniones polémicas y discursivas?. Ese número supone tener un encuentro sexual distinto por día  ininterrumpidamente durante m‡s de 30 años.  Las reuniones en todo caso se pueden distanciar, pero física y sexualmente al menos sí es pensable esa cifra de vinculaciones eróticas. Dato citado por Xaviera Hollander en Penthouse 249 dici1998 pag29

[2] Zoleykhah Kadkhoda,ciudadana iraní de 20 a,fue enterrada una parte de su cuerpo y lapidada  por haber mantenido rcs sexuales  fuera del matrimonio.tras ser dada por muerta, recuperó el aliento en la morgue.Información citada por Primera Línea 153

[3] La serie lésbica Ellen de la cadena americana  ABC ha levantado críticas hipócritas en e,l país donde la doble moral es más patente, aunque también ha generado opiniones de simpatía.

[4] Se calcula que alrededorde130millones de mujeres y niñas han sufrido la ablación.

El fin del placer

 

Al poner fin a una relación personal se está poniendo fin a todas las ventajas que con ella se han conseguido también a separarse de aquellas cosas que producen malestar, desazón, dudas o problemas. ¿Qué es lo que empuja a la ruptura? ¿Qué necesidad tiene el ser humano de empezar una y otra vez repetir un largo proceso de acercamiento a la intimidad? Por encima de las razones concretas de cada enfrentamiento que termina con un adiós para siempre (se diga o solo se piense) hay razones genéricas que puedan estar presentes en muchos tipos de parejas. Hay algo del coste del placer que no se está dispuesto a pagar. Esto es: el continuo juego de vacilaciones e inseguridades, tampoco la humillación o la indignidad, o la continua desavenencia, El placer no esta determinado solo por la satisfacción de las necesidades: las fisiológicas y las psicológicas, y dentro de estas las eróticas, también lo esta por la coherencia de sujeto, el acuerdo de uno consigo mismo.

El placer no significa solamente  ir a bailar cada día y luego hacer el amor, o comer tus platos preferidos o tener las conversaciones mas profundas. Hay algo del placer que no está directamente expresado en la comisión del acto de placer en si mismo: el orgasmo, el habla, la deglución o la micción o la expectación de determinadas escenas ajenas. Tiene que ver con un sentido de realización propio e inseparable de lo que uno hace en la vida. Es más medible la satisfacción que el placer. Uno puede sentirse completamente satisfecho por un momento, por una fiesta, por una comida o por el éxito de un trabajo y sin embargo no erradicar una cierta cuota de displacer. El placer es el gran móvil y al mismo tiempo la gran trampa. Es el que dora la satisfacción de las necesidades. Tras una satisfacción primaria y pulsional el placer es la manera de quintaesenciarlo. El placer tiene que ver con una conexión especial entre el sujeto y aquello que realiza su deseo. Ese aquello, puede ser su partner con todos los detalles de intimidad que ambos se procuren pero también puede ser algo material: un objeto de trabajo, una actividad, la práctica de una acción.

En una relación de pareja el placer íntimo se le supone pero sabemos que con el tiempo de una convivencia el erotismo decrece y que el lugar de la entrega total de tú a tú puede intervenir la fantasía como substituto de la estimulación de las imágenes reales.

Para examinar un fin del placer hay que presuponer un placer anterior consolidado. Un estudio sobre el placer seria lo mínimo indispensable para una reinterpretación de la felicidad. Las exploraciones económetras de una realidad social no pueden trabajar con parámetros tan inasibles y no sé que la psicología social haya conseguido mejores resultados. Debe ser fácil o al menos comparativamente posible saber la cantidad de toneladas de carne u otros productos que un país consume, su escolarización/analfabetización y su renta media per cápita, pero no saber la cuota de felicidad por ciudadano o el placer. Si ha habido encuestas que arriesgan cifras de la intensidad sexual dando unos marcajes por países. Este último tipo de dato se puede acercar mas a un estudio sobre el placer contante pero no lo agota. Si bien el placer puede incluir e incluye la actividad sexual, los actos sexuales no lo exclusivizan. Hay todo un mundo de aproximaciones sensuales e insinuativas. Cerruti., desde el universo de la moda, podría aportar anécdotas sobre el placer de vestir. Yola Berrocal, un prototipo de belleza que  durante una temporada de su vida vivió de ella a pesar de hacer una pésima actuación en las entrevistas en público en los programas para tontos de la televisión, podría  reivindicar el placer de la exhibición. Una mujer muy atractiva a pesar de lo que diga y de lo que se le diga podría además, si quisiera, demostrar que el placer esta conectado con la hipótesis, la del deseo, sin llegar a ser algo concreto. Recuerdo que la lectura del Decamerón amplió mi universo imaginario y me proporcionó sabrosas escenas con las que nutrir mis fantasías eróticas. Bocaccio fue un autor referido de mi adolescencia. Podemos pensar que la vida como un proceso  experimental se lanza tras un conjunto de pretensiones-base en las que el placer es una de ellas. Nadie quiere vivir sin placer, aunque ciertamente ha habido en la historia personalidades que se han lucido por su ascetismo, sus rigores o sus cilicios.  Para Franc Capri [1]el placer podría pasar por reír y hacer reír ¿Cuántos artistas deben sublimar el placer personal a su proyección en público? El placer de la empatía, del guiño semisecreto ante otros que los tomas del mismo lado que el tuyo. Existe también el placer intelectual, el placer secreto de la honestidad.  Albert Camus, autor  reconfortante cuya lectura me hizo saber  no estar solo en un mundo de sinsabores en el que el recurso a la palabra pudiera ser el último refugio para preservar la dignidad personal. Hay otros registros no sensoriales y más intelectuales que mueven al placer sin pasar por el contacto físico ni por el orgasmo genital.

 Toda esa re-perspectivización no impedirá que cada vez que se habla de placer se haga un conector directo con el placer más físico de las ingestas más primarias: la comida, la bebida y el otro a través del sexo. El sexo genital es una extensión de la fase oral de degustarlo todo por la boca. El partner pasa a ser la prolongación de los frutos que ofrece la naturaleza. Practicar sexo es una forma de antropofagia simbólica- pero con sabores químicos concretos- en la que se ingiere al otro en sus distintas expresiones líquidas y jugosas. El placer de comer y beber  está directamente ligado a la saciación de necesidades fundamentales para la vida, el placer de amar y sexualizar ese amor está directamente ligado a la saciación de necesidades fundamentales para el psiquismo que debe soportar esa vida. La coherencia del individuo es la que hace pasar su comportamiento por el equilibrio entre necesidades, deseos y satisfacciones consiguiendo que el placer sea algo diferente y relativamente distante de ese tri-factor. Cuando las necesidades están perfectamente establecidas y son reconsideradas como deseos asumibles a los que colmar satisfactoriamente con las prácticas aportadas el placer no es algo que quede definitivamente garantizado. Hay algo del individuo y su pulsión tanatorial y autodestructiva que le puede llevar a sabotear su propio placer a pesar de tener todas las condiciones reunidas para su logro.

Es así que existen sujetos victimas de si mismos que ponen fin al placer sin obedecer a ningún dictado exterior ni a ninguna represión moral pero si obedeciendo, tal vez inconscientemente, a su deseo de muerte tanto para morir como para matar: morir como objeto de amor  y matar al amante de él. La separación es la forma más civilizada con la que se expresa esta doble muerte. El acto civilizado del adiós no es menos lesivo aunque sea menos cruento que las escenas de dolor dramático.

Pero la pérdida de otro cómplice con el que se ha compartido la escena diaria o frecuente de la intimidad sexual  no lleva necesariamente al fin definitivo del placer sino a su reconsideración en los términos de su coste. Si el placer significa aguantar a quien lo procura mas allá de lo permisible es hora de recuestionar tanto al quien como al qué.

El fin del placer está conectado también con el síndrome del yo saturado harto de tantos atropellos culturales, de tanto espectáculo mediocre y de tanta injuria en los acercamientos íntimos del campo de lo ajeno. El placer deja de ser plausible cuando depende de las complacencias de otro que no está a la altura de ese mismo placer. Una vez cuestionado también queda cuestionada la lógica triangular de las necesidades-deseos-satisfacciones dislocándose el peso de cada uno siendo reducidas las dos primeras y consiguientemente la tercera. Estrictamente, un ser humano es tanto mas libre de sus males cuantos menos deseos tiene, cuantas menos necesidades experimenta, cuanta menor satisfacción le valga.

Con la ruptura de una relación el ex se puede replantear no solo al otro como amante o pareja sino también la necesidad del vinculo personal y hasta del mismo amor como proyecto, Muchos fines de relaciones terminan en la conclusión de no volver a querer saber nada mas de un partner con el que confiar el propio proyecto de vida en el que darle un lugar crucial. El fin del placer es peor que eso es el fin de la confianza en el otro.

 



[1] Un humorista adelantado de los años 60 en Catalunya y España con mucha capacidad para un humor político sutil. Un catalano cultural de siempre, buscandole los tres pies al gato. Sus discos corrían por la casa paterna, mi padre era un fan suyo.

Ser una organización celular

Somos una organización celular.

Partes de nuestro cuerpo dejan de funcionar si pierden la correlación armónica con el resto del organismo o este las obliga a un esfuerzo superior para lo que están programadas. Claude Bernard fisiólogo francés del  s.XIX fue el primero en promulgar la teoría de la intercomunicación celular. Sostuvo que uno de los rasgos más característicos de los organismos vivos era su capacidad de mantener la constancia que él designó como miliéu interieur. Ya estableció, consiguientemente,  buena salud con buena comunicación. La célula cancerosa no se comunica y no responde. La célula viva es interactiva. Intercambia energía e información con las otras.  La complejidad del organismo humano por su variedad de órganos y funciones no tiene que hacer perder de vista que todo el entramado descansa en la célula como la unidad de la que depende todo el sistema. A su vez una célula es un microsistema con un proceso basado en la energía aportada por nutrientes y en la expulsión de sus deshechos. La autoconciencia corporal se queda en la superficial si sólo se expresa en términos de quejas de órganos que no funcionan sin ir a sus interiores y a la injuria recibido de sus tejidos. El futuro de la salud depende de la trama de estos y de la salud celular. Aceptarla como unidades integrativas del conjunto corporal con una inteligencia biológica innata sentimentaliza a todo el cuerpo en un sentir intuitivo de lo que tiene y de lo que carece, de lo que le sobra y lo que le falta, de lo que es y lo qué puede ser. Esa sensibilidad en saber lo que nos sucede físicamente da presunciones de unas disfunciones que los termómetros y las tecnologías médicas de medición no detectarán hasta un tiempo después. Si la persona no pierde la sensibilidad de lo que es podrá aportar más información de si misma que otras exploraciones desde el exterior. Lo uno no quita lo otro pero en todo caso el primero que hace de anfitrión de un malestar es el cuerpo enfermo o desequilibrado y a una cierta distancia, el especialista que dictaminará un diagnóstico, cuyo acierto o desmentido tendrá que dar el protagonista principal de la situación, es decir, el que tiene un daño escenificado en su anatomía.

Tomar el cuerpo como una organización celular dará más oportunidades para la cura que tomarlo como un conjunto de órganos con alguno propenso a una cierta debilidad como si los demás no tuvieran nada que ver con el asunto. El volumen celular proporciona una visión holística del conjunto y ve en cualquier parte del cuerpo células poniendo a otro plano el hecho de sus distintas versiones formales y suborganizaciones.

 

 

Nudismo vs exhibicionismo

Nudismo versus exhibicionismo  

 

El relatorio de argumentos a favor del nudismo es extenso y pueden ser hallados en los textos especializados de medicina natural. Los elogios y salmos al respecto no consiguen reducir las resistencias de quienes consideran el desnudo en público una autentica aberración y propio de exhibicionistas que muestran “sus vergüenzas”. O incluso de quienes no admiten su propio desnudo ni siquiera en la privacidad de sus casas, no admitiéndolo integralmente ni en los momentos de más intenso calor y apenas si aceptándoselo en la ducha[1]  y nunca en la cama o en el salón.Tanta custodia de la desnudez ha llevado a que hablar de ella ya constituya en si mismo una conversación no exenta de morbosidad, porqué -eso sí- quiénes se oponen no dejan de ser curiosos ante quienes la practican. El nudismo -resumiéndolo-es una elección de verdad. El cuerpo vestido viene históricamente determinado por enfrentar inclemencias pero socialmente determinado por marcar estatus y disfrazar formas.El cuerpo desvestido ha sido asociado, también históricamente, a la pobreza y a la primitividad no civilizada. ha sido interpretado como un indicador de retraso y de falta de sofisticación. Reivindicarlo significa retomar aquellos valores naturalistas que los lujos de la civilización han ocultado. El nudismo es un retorno a aquella parte del pasado en la que la condición humana vivía más armónicamente con sus entornos naturales. El exhibicionismo no es inherente al mismo, antes bien lo es al cuerpo vestido. Éste, se muestra con  un conjunto de protectores iniciales que son convertidos en decorativos,convirtiendo la estructura física en un maniquí portador de los vestidos elegidos. Una de las actividades cotidianas más exhaustivas si  tomamos cualquier ciudad de consumos es ir de tiendas y concretamente ir  de tiendas de ropa. Hay sectores sociales y mentalidades concretas que no pueden vivir sin estar eligiendo continuamente nuevas prendas de vestir con las que  dotar de una buena cantidad de recursos sus armarios, y así poder exhibir sus elecciones. al hacerlo se exhiben a ellas mismas. El objeto externo a uno, que cubre el cuerpo o que toma como soporte el cuerpo, es el verdadero objeto de ostentación. Unas veces para exhibir un estatus social otras para distraer la atención sobre lo que uno es realmente y reconducir las miradas  a los vestidos que lleva. el sujeto nudista por su parte,se desnuda en aquellas condiciones apropiadas par tomar el sol o el agua de mar o  las radiaciones de la naturaleza y tiene un comportamiento lo más sencillo posible. Su andar no es el de la pasarela y a falta de tacones no necesita contornear sus nalgas para atrapar miradas. Sin duda reconoce su verdad y sus condiciones físicas, y tendrá una estimación sobre sí mismo acerca de su belleza, sus perímetros, sus volúmenes y aquella parte de sus formas que son mas gustosas de ver y aquellas otras que no lo son tanto. Pero el/la nudista  vence el reto de sentirse bien con su cuerpo desnudo,sean cuáles sean sus formas, e indistintamente de si tienen más o menos cabida en  las miradas ajenas. al nudista le basta sentirse orgulloso con su naturaleza corporal para que le cambie totalmente la actitud frente a los demás, sin necesitar  hacer ninguna escapada de la mirada ajena. Por el contrario,el cuerpo vestido en tanto que proyecto de insinuación está pensado para provocar continuamente la mirada ajena, y una vez conseguida, hacer el teatro de varietés de la sensibilidad ofendida por provocar  la mirada continua. El cuerpo vestido  especialmente vestido con aquellos estilos que remarcan las formas físicas, es un cuerpo que se avitualla para la exhibición, peor puesto que esta no es la premisa de partida, todos los elementos exhibientes los toma como si no fueran parte de su personalidad sino el resultado de una condición victimaria por las modas actuales. El sujeto vestido pretende llevar el engaño de tal asunto hasta el final, cuando en el fondo de su ser y de sus maneras expositivas, lo que anda deseando es ser desnudado por un otro que desee contemplarle en su verdad epidérmica. Eso no significa que dentro del nudismo  haya un orgullo en la desnudez y por lo tanto  una admisión y/o un deseo en ser mirado, pero comparativamente al cuerpo vestido, el cuerpo desnudo parte  de una verdad, mientras que este se presenta como un cuadro de apariencias y mentiras.

 

 

 

 



[1] No he conocido a nadie que vaya a la ducha sin desnudarse integralmente pero no me extrañaría que dentro de las mojigaterías recatas de moralismos inveterados haya quien se lave-si lo hace-por partes o incluso se desnude para la ducha,pero se censure la mirada sobre su propio cuerpo y ni siquiera cuente con un espejo mural que le devuelva la imagen corporal como imagen  íntegra al desnudo. Una pregunta en clave terapéutica para esos casos es obligatoriamente ¿cuando fue  la  última vez que contempló/aste su/tu cuerpo entero completamente desnudo?

Resistencia onírica

La resistencia  a la huella onírica.

Muchas personas sostienen que no sueñan. Es mas sensato decir que no se acuerdan de sus sueños.En principio todo el mundo sueña. Los sueños cursan con imágenes y un indicador fisiológico de la plena actividad de estas es el movimiento ocular que se percibe debajo de los párpados cerrados. En un laboratorio de sueño para la observación de durmientes se puede observar este fenómeno. Otro asunto es el recuerdo de lo soñado. Para la mayoría de humanos, por tanto de durmientes, en la cantidad de horas que sea, hay sueños que se recuerdan con mucha vividez y otros que quedan en la más absoluta desinformación. Se puede saber que se ha soñado pero no acordarse de ningún elemento del sueño. En otras ocasiones a partir de recordar un solo elemento reconstruir el resto.

La pregunta capital del tema es ¿por qué recordamos algunos sueños y por qué no recordamos otros? Soñar es una conducta del repertorio de las conductas inconscientes del ser humano aunque parece que tampoco es exclusivo de él (hay otros animales que emiten sonidos o se despiertan sobresaltados probablemente por sus imágenes, lo cual pone en aprietos, sea dicho de paso, la teoría del inconsciente como una instancia exclusiva del aparato psíquico humano). Soñar es expresar con un atributo de expresión muy particular: la libertad no condicionada de hacerlo. El inconsciente se pasa por el forro protocolos y pautas culturales y expresa sus anhelos de formas muy distintas, a veces absolutamente contrarios, al dictum oficial, formal, consciente y correcto autor de su creación.

Lo mismo que un acto sonámbulo en la que alguien se levanta completamente dormido para hacer un determinado ritual de pasos o de acciones sobre cosas, el acto onírico es una actividad de imágenes más o menos organizadas y con clave argumental que se produce fuera de plan o petición. Si bien es cierto que hay elementos de la vigilia que pueden predeterminarlos no lo es menos que su estructura base puede venir de antiguo, generalmente vinculados a asuntos biográficos no resueltos. Es así que los temas son recurrentes y algunos personajes también.

Podemos hablar de un itinerario onírico específico por cada biografía. Interrogar acerca de ellos, indagarlos e interpretarlos da pistas sobre las cusas problematizantes de una persona con sus neurosis y patologías mentales vigentes. No todos los sueños son bonitos. Posiblemente su mayor parte se encuentran en el amplio margen que hay entre la clásica pesadilla que despierta de un sobresalto y un sueño de beatitud paradisiaca. En todo caso sea en lo que sea en lo que se base su argumento, todos arrojan información sobre el psiquismo interno, los anhelos pendientes y, tal como ha quedado dicho, los asuntos pendientes.

La curiosidad onírica es que mantiene en la nomina de las referencias personales a personas que hace tiempo han desaparecido del campo de encuentros o coincidencias presenciales. Gente totalmente desvinculada de uno en el presente y desde hace muchos años dejada en alguno de los ayeres reaparece con una fuerza inusitada como si de un contacto actual se tratara. El argumento onírico sin embargo toma las impresiones que quedaron de aquella persona instalada en el pasado no en su actualidad a no ser de que informaciones de ella que la reactualicen se incorporen en esa trama.

No es extraño que haya una resistencia natural al recordatorio del sueño cuando sus contenidos ponen en evidencia otra clase de persona que el sujeto no se reconoce en si mismo o que ni siquiera sospecha que es. El sueño coloca a todos los seres ante la verdad contundente de su esquicia. Lo que es en la diurnidad puede ser desmentido totalmente desde el inconsciente en la nocturnidad reflejando actitudes totalmente contrarias a su pensar y a su hacer. El durmiente en sueños puede ser no solo distinto a lo que es en  la vigilia sino incluso su opuesto. Ahí puede matar, puede mentir, puede incurrir contra su propio código ético. No está demás decir que la ética personal no deja de ser un conjunto de criterios auto restrictivos para una conducta correcta con los demás y con la vida propia. Esas decisiones que elabora el consciente frenan o quieren frenar la animalidad o la parte de ella que aun queda latente dentro del propio cuerpo y en el psiquismo. Es conocido el análisis junguiano de la onírica y en general del psicoanálisis. Mientras el consciente puede estar empeñado en unos razonamientos y conclusiones hay que decir que estos no están completamente seguros mientras no haya una onírica consecuente con ellos. Si por una parte conscientemente se desea la continuidad de una historia de pasión pero por otra parte el inconsciente proporciona un relato onírico contraria a ella hay que estimar en mas valor la indicación de este que no la decisión voluntarista. Eso no significa que el inconsciente tenga razón sino que el inconsciente recoger la síntesis global del cuerpo y el psiquismo para la disposición o indisposición a una historia dada, un proyecto, una cita o un evento. Refleja la pugna de todo individuo consigo mismo. Desde su atalaya de control no puede vencer, aunque lo creo coyunturalmente, todos sus demonios. Por otro lado es posible que quede fijado o pegado de por vida a la reproducción de unas historias oníricas que lo evidencian en sus equivocaciones porque arrastra partes biográficas no resueltas que en su momento no se resolvieron y en el futuro tampoco se podrán resolver por la desaparición de los protagonistas que reaparecen en sueños o la supresión de sus contactos.

Los sueños están ahí en una cantera, en principio, inagotable. No recurrir a ellos para auto-comprenderse es despreciar una formidable fuente de información. Estar al corriente de lo que se sueña es tanto como estar al corriente de otras constantes corporales para la propia conciencia fisiológica y los avatares físicos. A los sueños hay que hacerles caso y para eso hay que empezar por permitirlos y además por contarlos. Una buena medida memorística es contarlos a la persona con que compartes la cama. A veces me he hecho el pesado a media noche despertando a la persona de mi lado para contarle el que acabo de soñar. Unas veces los sueños son superbonitos en los que todo es empático y coloreado de acuerdo con los gustos y placeres y otras son muy feos en los que uno puede aparecer gravemente dañado o víctima de injurias.

 Cuanto más se pueda detallar mejor para su posterior interpretación. Poderlo contar a alguien es una forma de fijarlo en la memoria por unas horas hasta pasarlo a un soporte escrito donde conservarlo. Cada biografía debería estar acompañada por la biografía de los sueños de la persona biografiada. Claro que un diario de sueños seria probablemente el libro más voluminoso que alguien pudiera escribir sobre su vida, ya que a menudo se sueña más de lo que se hace. Valga esa afirmación en su doble sentido: tanto por lo que hace al sueño inconsciente como al sueño idealista en estado consciente.

La resistencia a la huella onírica hay que enmarcarla en el compendio de las resistencias contra todo aquello que uno no quiere reconocer de si mismo para seguir instalado en un yo indeterminado o en un yo falso.

Se tiende a soñar en lo que mas afecta y con las personas mas importantes dela vida de uno. Eso se puede hacer de por vida. Algo por estudiar es la permanencia de los personajes oníricos reiterados (amantes, hermanos, padres, maestros o hijos) mucho más allá del tiempo real de convivencia con ellos. La producción onírica permite el destape de algunas verdades que el consciente autor reprimido no se permite. Seria lo que es el correlato a escala de cultura con el teatro. La escena cómico-dramática permite decir cosas que en sociedad están mal vistas. Una vez alguien es investido de personaje imaginario puede representar la realidad de mejor manera que metido en la salsa de ésta.  Oscar Wilde aseguro que el hombre es más parco cuando habla en nombre propio, recomendaba darle una máscara para decir la verdad. “El hombre es menos el cuando habla por cuenta propia. Dele una mascara y dirá la verdad”. De alguna forma el inconsciente habla por el sujeto callado y se enmascara con simbologías y rarezas argumentales para terminar por decirlo todo. Claro que no todos los sueños se pueden comunicar. En particular aquellos que expresan deseos sentimentales y eróticos que no son cumplibles por el partner. Es conocida la experiencia de determinados sueños eróticos  inconscientes que consiguen una cuota de excitación superior al físico del partner con el que se está acompañado.

 

 

Modelo de Panegírico

 

Ante el juicio definitivo de la muerte y la suprema sentencia del morir sólo cabe rendirnos al veredicto que más autentifica las leyes de la naturaleza, el que más pone la verdad a todos los procesos, sueños y existencias iniciados; el que más nos iguala a todos.  Morir iguala  un muerto a otro mucho más que nacer. Se nace para biografías espectaculares o para supervivencias inseguras según sean las cunas de reparto pero se muere para pasar a integrar las moléculas del espacio sea cual sea el panteón donde vayan a descansar los restos o la alcurnia del nombre. Si en algo se parece un rey a un plebeyo, un mendigo a un gran señor, un miserable a un aristócrata, un intelectual a un analfabeto, un sabio con quien no sabe nada, es en el común denominador de sus cenizas.

Ante el muerto reciente se puede hablar de sus hazañas y conquistas en la tierra mientras estuvo vivo para protagonizarlas. Por lo general se dirá lo mejor de lo que se recuerda y se callará –por protocolo del rito- lo peor. Modernamente familiares y amigos desfilan para comentar distintos aspectos de su vida. A falta de originalidad procedente de su entorno relacional el pastor, de la orden que sea, se ocupará de confortar a los que se han desplazado para darle un último adiós. Utilizará oraciones  de las de rezar y frases de las de decir estándares para la ocasión que se avengan al caso. Tomará nota exacta de los deudos y de los familiares que le sobreviven y recordará por malo que sea su sermón que la cita con la muerte es algo inevitable, que si bien se puede postergar en algunas ocasiones, no se puede escapar a ella.

 Morir, curiosa y paradójicamente, que es el acto que pone fin a todos los demás es lo que más humanos nos hace. En no pocos casos significa la reconciliación y la liberación de una conciencia culpabilizante y de una vida insostenible. Uno de los muchos asesinados (agarrotados la mayoría de ellos) por Lope de Aguirre que le acompañaron en su expedición por el Amazonas, cuando fue elegido para morir sin ninguna justificación, realmente como a todos los demás, no mostró ninguna sorpresa y en cierta forma se alegró para poner fin a su propia participación en las matanzas y en tanta locura humana de la que había sido testigo directo.

Hay momentos que al moribundo que se resiste al desenlace final hay que convencerlo para morir aunque otros hay que hacer justamente lo contrario. Morir no es una cuestión exclusivamente física. El aparato psíquico tiene que ponerse acuerdo con el límite anatómico. Los que van a morir y quieren hacerlo consciente o lo más conscientemente posibles son personas de una nobleza y un coraje extraordinarios. Los que prefieren la morfina o la anestesia lo mismo que las parteras que desean parir con la epidural se pierden grandes experiencias, la del morir tal vez la mayor.

¿Qué decir ante el muerto de cuerpo presente? ¿Que fue un gran atleta de la humanidad? ¿Un profesional inmejorable en su campo? ¿un soldado condecorado en no sé qué batalla? ¿un magistral padre de familia? ¿Un autor divino?.¿Que levantó instituciones? ¿que fundó y animó actividades culturales? No se si en el acto del ultimo adiós es el mejor momento para recitar el balance de los hechos positivos que hizo una persona. No creo que el panegírico sea el espacio ni sincero ni ideal para hablar de lo que hizo una persona en vida. Más bien es un espacio protocolario más pegado al rito que a la justicia de la verdad. Debe ser por eso que no me gustan los funerales con palabras de cumplido. Para hablar y no decir todo lo crucial de una persona es mejor callar. Hay grandes figuras de la historia documentada que han recibido disertaciones y referencias junto a desarrollos orales engañosos a conveniencia de quienes lo han dicho. Pero en el fondo de todo uno sabe que los ensalzamientos a figuras destacadas se hacen por razones políticas y no siguiendo verdades humanistas. Que otra cosa se podía decir de un Napoleón Bonaparte que tanto incidió en la historia de Europa que en lo personal no tenia el menor crédito desde el momento en que aconsejaba que el mejor método para cumplir con la palabra empeñada, dijo Napoleón Bonaparte, era no dándola jamás. O  que un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza. A lo sumo decir lo que dijo fielmente para que cada cual tomara sus distancias oportunas de la figura histórica y no se dejara influir tanto por ella.

Un muerto cabreado  sometido al discurso panegírico de sus seguidores o fans protocolarios podria resucitar por unos minutos para decir lo que circula como frase anónima:  “Prefiero vivir un día en la tierra que cien años en la historia”. Un panegírico no está exento de intereses de escribas y de especuladores con la muerte que honran o celebran. El hecho de ir a entierros, algunos va gente en masa y otros son absolutamente discretos, no es garantía alguno de que quienes van estén realmente interesados en el muerto o tuvieran una amistad con el mismo. Una cierta cantidad de asistentes lo es por razones exentas de toda sentimentalidad en laque predominan razones diplomáticas y otras. Los entierros, como otras efemérides, no dejan de ser motivos para encontrarse con los vivos para cerrar algún asunto o recordar algún otro. No hay nada más absurdo que encontrarse cada equis años con antiguos familiares en los entierros de uno u de otro. Hay, evidentemente, una razón muy personal para acudir a entierros, la de asegurarse la asistencia al propio cuando suceda, Si tu vienes a mi entierro alguien de mi familia irá al tuyo, dice el protocolo tácito de las costumbres mundanas.

Los entierros han sido monopolizados por iglesias varias, lo mismo que otros rituales céntricos de una biografía (nacimientos y bodas).No hay costumbre de entierros civiles, ni siquiera están artículos los espacios para hacerlos. En cuanto a los terrenos para nichos y tumbas también están catolizados o cristianizados o islamizados. El cadáver de un ateo tiene problemas para encontrar una ubicación. Hay un conflicto entre la propiedad privada de un nicho y el boato religioso e iconográfico del recinto en el que se ubica. Oiga yo tengo mi propio nicho, puede replicar el alma del muerto, a mi déjeme en paz y no me indique a que cielo debo ir.

El discurso panegírico tiene que hablar a los presentes y no al muerto, el cual, se suele tener la seguridad, ya no se levantará para replicarle. Es posiblemente la única ponencia oral a salvo de la discusión directa del implicado. Por poca verdad que quiera decirse sobre el difunto deberá decir sus rasgos principales y, en consecuencia, sus grandes aciertos y sus grandes equivocaciones  en los términos en que mencionaba Tagore: el hombre no se revela en su historia sino que lucha a través de ella. Su supuesta revelación es la síntesis que está condicionada por lo que quiere ser y por las adversidades que no le dejan ser en su combate contra ellas. El panegírico que canta las proezas y calla las rarezas hace un falco favor al muerto, lo desacredita en sus verdades y además miente injustificablemente al público concurrente.

Afortunadamente las lecciones de urbanismo dicen que ante el panegirista no se puede levantar ninguna mano para discutirle su apreciación y contraponer otra.

Ante las noticias de muerte lso vivos tienen las condiciones de sensibilidad idóneas para reflexionar sobre ellos mismos y lo que les espera. El vivo no es más que un muerto demorado. Tener noticia de que alguien se ha ido definitivamente le puede inundar puntualmente de una necesidad espiritual que le lleve a adoptar la creencia del viaje de las almas. La gente más cercana al muerto es el momento en que mas reconfortabilidad necesita. Van Gogh, el pintor, dijo que cuando sentía una terrible necesidad de religión salía de noche para pintar las estrellas. No sé si llegó a hacerlo más de una vez pero es una buena idea. Mis necesidades espirituales, que generalmente no tienen nada que ver con noticias de defunciones, las ventilo con veladas solitarias junto a una vela o a un petrolero mientras el decorado estelar va cambiando lentamente y una luna me indica que está más cerca de lo que parece. El panegirista deberá tomar criterio de una idea también de Tagore cuando dijo que es fácil de hablar cuando uno no quiere decir toda la verdad. El panegírico es por definición un lugar de elogios pero no de verdades, por eso las frases dichas suenan tan bien tanto para decir como para escuchar. En su escucha se puede aprender mas por la forma tergiversada de mencionar hechos que por la historia que se cuenta de ellos. La sabiduría viene de escuchar; de hablar, el arrepentimiento, dice un proverbio italiano.

Las frases arquetípicas que se dicen en muchos funerales: el cuerpo muere pero su espíritu vive, el se va pero su memoria queda con nosotros y una fraseología de estilística semejante puede incluso resucitar a un muerto honesto para quejarse de tanta beatería insana y para pedir que no se digan tales cosas en su nombre. Un muerto desaparece pronto de las memorias y a menudo de lo que sostuvo en vida no se recuerda, no se cita o se tergiversa al citarlo. Si un vivo tiene problemas cuando es interpretado por sus vecinos, un muerto no tiene mejor suerte.

Un modelo de panegírico no existe ni puede existir aunque no me extrañaría que en los protocolos de grandes vuelos haya quien esto también lo tenga muy controlado y previsto. Seguro que así es en casas reales y difuntos de estados. Quizás el panegírico mejor que represente al difunto sea el texto que el haya dejado sobre si mismo en forma poética o no o una rueda de comentarios breves de sus personas sinceramente querientes.

 

 

El hombre sentimental

 

En una situación doméstica de conflicto la figura masculina tiene las de perder. La sociedad ha cerrado filas en su contra. Cualquier hombre que pasa del diálogo roto a la violencia de las manos será siempre el responsable. Se descartará que haya sido la mujer quien haya empezado los golpes, y aun, en el supuesto de que fuera así, se la disculpará en virtud a su menor fuerza muscular. Cualquier mujer con unos hematomas visibles pasará automáticamente por víctima mientras quien se lo haya producido –o no pero sea denunciado por ello- pasará por agresor.

Inmediatamente un arsenal de adjetivos caerán en su contra para aplastarlo. Personas lejanas que no lo conocen y no lo verán jamás  ni  pretenderán tal cosa, juzgarán lo que es condenándolo irremisiblemente. La sociedad no entiende de complejidades. A la mayoría de gente le aterran los atenuantes psicológicos que entenderán como triquiñuelas para eximirle de responsabilidad civil y penal, y aún menos entenderá de sociologías que pueden intentar explicar la violencia entre las relaciones humanas y la violencia entre parejas, sea en España o  entre los unui.

Quiero proponer una perspectiva distinta  para tratar de entender lo que está pasando. Y voy a enseñar mis cartas desde el principio: propongo la hipótesis del hombre  sentimental, del varón que se rebela contra su doma, de la persona que ejerce su sensibilidad, de la persona que ya está harta de ser cabeza de familia  y fuerza motora en una casa. Del tipo que se siente el eslabón débil, del que quiere escapar a su rol de macho y de fuerte preasignados desde el momento de nacer.

La sensibilidad ha sido tradicionalmente un parámetro que se la ha atribuido a las mujeres. Puesto que ellas lloraban -o lloran- más, han pasado ante los públicos por tener un mayor celo sentimental. Puesto que los hombres hemos llorado menos hemos pasado por ser los más duros. Estimo que un hombre es un sujeto vulnerable cuyas dificultades para encontrar su identidad le lleva a conflictos de relación. Los menos inteligentes y posiblemente los más afectados acuden a las rupturas sangrientas, los más pacíficos acaban de paganos, perdiendo casas y condenando sus empleos, es decir sus salarios, a alimentar roles decididos por sus ex mujeres y a no poder rehacer sus vidas totalmente con las nuevos correlogramas finales.

Los programas de media tarde en televisión, pensados por cierto para amas de casa, llegan a entrevistar a mujeres con el moco escénico por supuestos malos tratos y a contar en público sus trapos sucios. En una supuesta trampa catártica se condena sin piedad in absentia al denunciado.  Inmediatamente las locutoras toman partido por esas confesionarias y en contra de quienes no conocen y que a veces no se enteran. Cuando alguno se  entera de que ha sido trata asi impunemente,  lejos de remediar su situación tensional la agrava. Ya ha habido muertes derivadas o, en todo caso, precipitadas a partir de estos vapuleos de platós al cargo de profesionales sin la menor deontología. Uno  que es espectador-voyeur a la fuerza de esas escenas deplorables  experimenta vergüenza ajena ante este modo de tratar la noticia o el tema, la cual es tolerada por dos razones: para ir produciendo enfrentamientos entre las personas y hacer espectáculo de eso e ir desparramando una conciencia anti varonil a partir de mujeres, generalmente torpes y cuasi analfabetas que tratan de conseguir posiciones de fuerza con esos numeritos, sea porque tienen juicios pendientes con sus ex, o porque buscan desesperadamente apoyos de quienes les den la razón. La falta de ética de este tipo de programas podria mover a que los maridos afectados con recursos violentos alguna vez derivaran su violencia del ámbito doméstico al propio plató y  por alguna vez cambiaran la victima de la esposa por la locutora que le da la razón incondicional ante millones de televidentes. Eso no sucede ni va a suceder, por la misma razón que familias destrozadas por veredictos judiciales de jueces en práctica o nefastamente torpes no suelen ser ellos los que reciban la diana de las furias de sus acusados y condenados injustamente sino personas en conflicto de sus ámbitos personales. Tampoco debería extrañarnos que las páginas de sucesos de los próximos años dieran esa clase de noticias luctuosas directamente determinadas por revanchas precipitadas por la explotación pública de los conflictos privados. Las televisiones occidentales han encontrado una mina en las miserias privadas de la gente. No se comprende que gobiernos con tipos inteligentes como ministros y parlamentos de largas tradiciones en la discusión política no terminen por intervenir en esta peligrosa área. ¿por qué cada semana, de promedio, muere una mujer en manos de su pareja? ¿por qué la libertad personal está detrás de cada conflicto con saldo de muerte irreparable? Respuesta: mucha gente llega a adulta sin los problemas adolescentes, e incluso infantiles, resueltos. Pitágoras nos recomendó que se educaran a los niños y asi no ha abría que castigar a los adultos. Ninguna teoría adelantada sobre la libertad admite la libertad de hacer daño y resulta que la sociedad moderna hace del mal otro producto comercial más con el que no poca gente embolsa sus dividendos.

 No es sólo el físico de la fuerza, el que maltrata y mata. Hay un discurso maltratador no exclusivo de la condición varonil. El hombre actual empieza a despegarse del hombre prototípico del pilar fundamental de la familia. En realidad ha dejado de ser necesario para constituir una. Parejas de lesbianas han adoptado hijos o se han hecho fecundar a partir de bancos de semen y mujeres solas también pueden adoptarlos. Perdida su doble condición de figura fuerte y de figura semental la mentalidad machista clásica pierde toda vigencia. El hombre que le declara a su pareja “eres mía”, está cometiendo un total acto de falta de razonamiento. Antes la posesión quedaba impuesta por el hecho del imperativo físico. El hombre traía el dinero a casa y además era el que daba manotazos sobre la mesa para rubricar sus órdenes, ahora tiene un salario igual o inferior al de su pareja, y en algunos casos ni siquiera tiene salario.  Es alguien que en unas pocas décadas ha pasado de su rol tradicional de motor dentro de una familia, de  cabeza de familia, al rol complementario de compañero. Sigue siendo muy distinto hablar del marido a hablar del compañero, lo mismo que hablar de la esposa o de compañera. Desafortunadamente las palabras pierden vigencia y la de compañero/a que tuvo una unisignificacion hace unas décadas hoy puede querer decir cualquier otra cosa. Hay un punto de la posesión que sigue recreándose pero no por el lado del control y de la sumisión sino por el de la entrega y la devoción. Cuando decimos es “mi mujer” o es “mi hombre” esas denominaciones adquieren  unas matizaciones diferentes según el tono y según la traducción específica que se hace de la frase. Tener a alguien tuyo o pertenecerle significa tener unos accesos a su intimidad, confidencialidad, convivencialidad  que no se tiene con cualquiera. Es una condición especial que se tiene con una o con muy pocas personas a lo largo de toda una vida. Tener la condición de pertenencia a alguien que te quiere especialmente es sentirte especialmente ubicado y protegido. Su proyección es de orden psicológico más que físico o material aunque eso, desde luego, también cumple una función, y ha sustentado el mayor peso entre una relación de pareja.

El hombre actual no tiene prisa en cumplir los atributos de la responsabilidad o en fundar una familia. No tiene prisa en adquirir compromisos. Tiene que aguantar la demanda femenina de tener hijos y seguridad  que traducirá acusándolo de niño o de irresponsable.  Se casa tarde y a veces a regañadientes. El hombre sentimental como una nueva variante de hombre postmoderno prioriza el amor y la correspondencia afectiva a la conquista constante de discoteca, otorga el justo valor a la comunicación por encima del placer puntual del si-te-he-visto-no-me-acuerdo. Desde la modernidad promiscua la gente, tanto de un sexo como de otro, ha podido practicar docenas o cientos de contactos íntimos antes de apostar por alguien como pareja más o menos estable. Además del manto y condicionantes de la tradición que se utilizan como coartada para hacer lo que se hace, la gente podria vivir sin casarse o adquirir relaciones de pareja cerrada durante bastantes décadas. No en vano las fiestas de solteros y solteras son el RIP al último encuentro en libertad tomando el matrimonio como un cerco que va a impedir las licencias anteriores.

Al hombre sentimental tal vez le vaya más pasarse cuarenta o cincuenta años de su vida de picos pardos y de experiencias múltiples antes de decidir pasar a tener un compromiso de compañía para el resto de sus años más dedicados al jardín, al sofá o a la hamaca que no a los viajes, las fiestas o las relaciones íntimas en paralelo.

El hombre fuerte antes era el que traía el dinero a casa y quien marcaba la ley ante los hijos, ahora sigue siendo el que mueve los muebles, pone tacos en las paredes para colgar cuadros, conduce el coche y raramente prepara la comida. Sigue siendo o representándose como la figura que está más ligada a la violencia, es el que pone los cuernos, el que a veces se emborracha, el que fumaba con mayor incidencia, el que esta largas jornadas en la empresa o el despacho, e incluso acorta sus vacaciones haciendo de Rodríguez para que su esposa y los hijos en una edad temprana disfruten de  las suyas en  un camping del litoral o en  la casa del pueblo de los suegros.  No es extraño que haya una rebelión contra todo eso y la primera forma de manifestarla es extendiendo su campo de sentimentalidad y de goce a otras posibilidades.

El hombre ha ido dejando la caza y la acciones aguerridas, ha ido colgado sus corazas y guardando sus espadas para irse haciendo doméstico, para irse haciendo femenino sin que se le caigan los anillos y sin tener ya que soportar los insultos de la jauría macho-ibérica como en una ocasión en la que los obreros de la construcción de un edificio próximo al mío me dijeron que era un marica porque estaba en la galería lavando ropa en el fregadero.

 

 

Hacer Nacer

 

Una madre, por decreto emocional –y por un avatar de culpa- puede auto obligarse a querer de por vida a su hija/o, terminando por confundir esa obligación protectora y las preocupaciones que la acompañan con el amor. Puede  seguir en ese registro  por años, aunque la bilateralidad de la relación no procure una reciprocidad sentimental y sin advertir que un exceso protector va en contra del individuo excesivamente protegido. La protección de alguien por su vulnerabilidad o por sus crisis lo puede convertir en un perfil sin un yo fuerte o seguro bloqueándolo en su evolución. Cada vez que una mamá  o un papá, haciendo de superprogenitores, cubren los déficits de sus hijos en los momento biográficos de estos en que hay tienen recursos para evolucionar por si mismos, ¿a quien están ayudando realmente? ¿A ellos por ser sus vástagos o a si mismos para pagar su karma en la procreación o sus propias personalidades deficitarias para no hacer de sus vidas algo despegado de sus familias? Un/a hijo/a no evoluciona hasta que no consigue la muerte (simbólica) del padre-madre. Eso también se puede trasladar a la relación inversa. Los adultos no vuelven a retomar las riendas de sus destinos y a vivir sus vidas completamente independientes hasta que no pasan por la muerte (simbólica) o el distanciamiento (también emocional además del físico) de sus hijos/as. Un hijo es la vida resultado de una voluntad unilateral previa que consiste en hacer nacer. No puede ser de otro modo, el hijo nace sin ser consultado. Un cierto esoterismo habla de que cósmicamente un alma elige un claustro materna a partir de la fase inicial del conglomerado molecular a partir de la unión de las dos células primigenias: espermatozó+óvulo. No entraremos en eso cuya especulación hipotética nos  lleva  a un terreno del debate difícil de dilucidar. Lo verdaderamente constatable es que una nueva vida se forma dentro del cuerpo de una adulta a partir de la aceptación de esta en cumplir con su rol biológico. Hay lugares del planeta en los que las mujeres tienen hijos en una proporción absolutamente exagerada tanto por la capacidad familiar en asumirlos como por la misma capacidad de los medios subsistenciales de una región en aceptarlos. La reproducción humana desplanificada es uno de los indicativos más notorios de la falta de inteligencia humana. Comparativamente otras especies animales son más capaces de auto regular su crecimiento en función de sus medios que el humano. Cuando el macho procreator encuentra en sus hijos posibles rivales a partir de un cierto desarrollo físico acaban con ellos liquidándolos. En la naturaleza hay ejemplos de destrucción y autodestrucción voluntaria que se traducen en una limitación del crecimiento, Esto es una salvajada para la sensibilidad del observador. Comparativamente no es menos salvajada hacer nacer a bebés que se sabe que son condenados a la indigencia desde los primeros años de sus vidas.  El aumento de la capacidad de profilaxis en el siglo XX y la aparatología medica han venido a proporcionar longevidad a vidas que de otro modo las leyes naturales las hubieran acortado. Es así que nos encontramos con uno de los mayores problemas de la humanidad: su exceso poblacional. Las gráficas de crecimiento son tales que ni siquiera las peores catástrofes humanitarias conocidas la han reducido.

Cada vez que una pareja, en no importa que parte del mundo, hace nacer a una criatura sea por  coronar su relación amorosa o sea por tener mano de obra  gratuita para la economía doméstica a corto plazo está incurriendo en un tipo u otro de inconsciencia de especie. Las razones que tiene para cursar con ese deseo particular no contemplan las razones de interés general para no hacerlo. Claro que hay una discusión no terminada sobre lo que son intereses generales y particulares. Los mismos estados que se asustan ante las líneas de crecimiento mínimo de sus poblaciones autóctonas estimulaban y dan primas para la tenencia de hijos. Lo que se puede decir de cada grupo humano, de cada étnica, de cada organización, es que tienden a perpetuarse. El primum vivere se transforma en la continuidad de las señas de identidad.

 Cada sujeto individuo pasa en algún momento dado de su vida por una cierta crisis acerca de la continuidad de sus genes. Hay razones de auto apego al uno mismo para hacerlo, también patrimoniales para la continuidad de la pequeña o gran acumulación de propiedades que se haya hecho y finalmente el deseo ególatra de ser recordado o continuado. En el tener hijos hay mas razones psicológicas que materiales para hacerlo en las culturas socialmente mas organizadas, y hay mas razones económicas que afectivas para hacerlo en las culturas menos organizadas. Se apela a la tradición y a la ley de vida para hacerlo. A fuerza de reproducirse el ser humano olvida que sobrecarga el planeta con consumidores para los que a la larga no van ha haber suficientes recursos.

Hay un contrasentido entre el deseo de construir un mundo mejor y repoblarlo irracionalmente tal como se viene haciendo. Hacer nacer a alguien convierte al padre o madre en un impostor de sus propias vidas al buscar un aliciente extra en la nueva vida que nace. Claro que muchos nacimientos son no queridos o son la consecuencia de actos de ignorancia al desconocer el fenómeno exacto de la fecundación. El propagandismo africano para una  maternidad responsable habla de espaciar los alumbramientos pues eso va a favor tanto de las criaturas como de las madres reduciendo su mortandad. Aun asi el semen de cada hombre puede multiplicar la raza por 10 o 20.  Tener hijos para tener la propia tribu es un acto de irresponsabilidad por mucho que haya un tipo de economía primaria que se base en eso.

El común denominador entre los hijos que nacen en los países mas ricos y los que nacen en los países mas pobres es que vienen a heredar un mundo que no construyeron y que difícilmente sabrán alternativizar victimas de tradiciones y miedos en un planeta cada vez mas dañado y menos recursivo. Tener un hijo cumple varias funciones para las parejas o mujeres solas que lo tienen en las que el deseo de la realización personal se sigue sin contar con el deseo del naciente, que por otra parte no puede ser consultado.

Es así que la vida humana nace con una contradicción: el neonato nace a conveniencia de quien lo hace nacer. Para cuando se pregunta que es y que quiere ser en la vida, ya es demasiado tarde. Luego se dotará de toda una filosofía supervivencial para justificar que es mejor vivir que no haber nacido, pero esa es otra cuestión. Ha nacido a conveniencia de quienes le han hecho nacer para que haga tal vez un programa de vida que no le complace.

 Todos los niños africanos malnutridos y desarrapados, muchos abandonados dados al marabú para mandarlos a la calle con una lata para la indigencia podrían juntar a sus padres y juzgarlos sumariamente por su irresponsabilidad biográfica. No lo harán nunca porque una caricia de alguno de ellos puede más que la reclamación de la justicia. ¿y qué seria lo justo? ¿volver atrás, regresar al claustro, no pasar por la circunstancia vital? Esto es imposible. Lo hecho, hecho está.

La condición de nacer no es un acto voluntario para el naciente sino un acto forzado. El que nace es expulsado de un útero para enfrentar un mundo. Ha sido obligado a nacer. Esa es la cuestión. Todo puede ir bien si el naciente se encuentra con la mejor de las familias posibles, con todo asegurado o al menos lo básico, y todo puede ser la peor de las pesadillas si se encuentra con un ámbito caótico lleno de tensiones y peleas y es victima de las contradicciones paternas, mucho mas cuando se nace por penalti y la voluntad de asunción al neonato viene después. Hay gente que no aprende y que el hecho de tener cuatro o cinco décadas de edad no les da la categoría de adultos: se repiten en la maternidad –o paternidad- con varias parejas creando una ficción de liberalidad cuando en realidad inducen al desequilibrio psíquico a sus vástagos obligándolos a vivir demasiadas emociones en cortos plazos de tiempo manteniéndolos en la desubicación permanente. Tener un hijo es/debería ser uno de los actos mas pensados, el que más. La biología dota de una capacidad reproductora a los individuos antes de que sus evoluciones personales les hayan dotado de una capacidad comprensora. Los cuerpos, especialmente los de las chicas, acceden al estatus de anatomías desarrolladas antes de que sus mentes lo sean. Eso llena el planeta de chicas irresponsables luciendo sus bombos o llevando sus criaturas a cuestas cuando estas han nacido posiblemente de primeras cópulas sin haber ni siquiera gozado el tiempo suficiente en la sexualidad. El instinto de preservación por un lado y la incultura por otro convierte a las futuras mamas en victimas de sus embarazos antes de que sean mujeres y antes de que haya crecido lo suficiente psicológicamente para saber lo que les espera. Esto unido a entornos familiares donde predomina la ignorancia completa el cuadro dramático de lo que les espera. El mundo está lleno de embarazos indeseados además de partos mal llevados ocasionando la muerte y neonatos lisiados. Lo menos que podria hacer un neonato obligado a nacer en las peores condiciones higiénicas y económicas que pagara las consecuencias de por vida por eso seria juzgar a sus padres por haberlo hecho nacer. Ningún código contempla esta posibilidad aunque no me extrañaría que algún día algún tribunal sentara jurisprudencia admitiendo como querella la de algún hijo denunciando a sus padres por su indiferencia, ausencia de rol o procreatividad no consentida. Sí hay casos –y no pocos- de procesamiento de los padres por malos tratos infringidos a sus hijos a veces bebés. Hay padres tan inmaduros que bajo los efectos de las drogas y de su enanez mental como constante se lo hacen pagar a su criatura porque no saben interpretar su llanto y no tienen la menor idea de cómo tratarla. En esas situaciones los padres que pierden la custodia de sus hijos por quedar demostrada su paternidad irresponsable le va a engrandecer el volumen de  hijos del estado. El fenómeno de los hijos abandonados es mas propio del tercer mundo (los  niños de la rúa de Brazil, lso niños de la lata de los murabas africanos) y de las clases bajas del primero, pero también en las clases pudientes se puede detectar un encuentro huero entre padres e hijos cuando estos vienen a completar el cuadro de estatus que necesitan aquellos. Claro que la situación mas cruel y aparentemente mas juzgable tiene al menos dos caras y una vez escuchas al menos las versiones de las dos partes es posible que emitir una opinión no sea tan fácil como escuchar la de una. Por lo que hace a los abandonos infantiles más que escuchar dos partes lo que toca es hacer una observación cauta pero rigurosa de lo que sucede. Es difícil justificar a padres que abandonen  a sus hijos en los cubos de la basura o que los golpeen. Sin embargo en los tribunales todo pasa por la palabra escénica y a menudo lo que se juzgan no son los hechos sino sus interpretaciones demagógicas. Alan Dershowitz, prestigioso y arrogante abogado estadounidense, tiene fama deser capaz de darle la vuelta completa a un caso con sus apelaciones. Personajes como él se han convertido en reyes de situaciones conflictivas en un país cada vez más organizado en torno a los litigios y los pleitos[1].

La falta de suficiencia de madurez en algo tan sagrado y protegido como es la infancia por parte de quienes tienen hijos debe llevar a los padres a que alguien les ajuste las cuentas, solo que posiblemente lo haga cuando todo es demasiado tarde. Deberían existir escuelas de padres para iniciarlos a su función antes de que lo fueran biológicamente y no dar por supuesto que toda mujer u hombre saben en lo que se van a meter. Lo que no juzga ningún tribunal es esta decisión unilateral de hacer nacer a alguien. En una novela de ficción la paternidad maternidad podria ser tomada por la ley como un privilegio provisional hasta que los hijos en edad adulta pudieran confirmar de sus padres que estuvieron a la altura de sus roles. Los que no pasaran ese veredicto serian esterilizados para no repetir su crimen. Evidentemente en la realidad eso es difícil de juzgar. Se da por supuesta la buena intención de madres, padres y el conjunto del clan familiar para ayudar a crecer y desarrollarse el nuevo componente del grupo. Su nacimiento es celebrado con jolgorio y sus cumpleaños también. Nadie discute a los padres que se estrenan que están comprometiendo la vida de un nuevo ser cuando no tienen madurez suficiente para ello o han demostrado sobradamente su fracaso como progenitores con anteriores hijos. La sociedad hipócrita, empezando por los parientes allegados, corre un tupido velo sobre esto. Se recibe al neonato y enseguida se dictamina a quien se parece más. La mamá que hasta aquel momento era la oveja negra de la familia o una inútil pasa a ser la estrella del grupo y recibe todas las atenciones al menos durante una temporada en función del estrellado que ha estrenado. La irresponsabilidad es difícil de juzgar. Y la irresponsabilidad paterno-materna tiene que ser muy flagrante para pasar a tribunales. Cuando eso se da se ejerce una presión institucional para restringir los atropellos de los individuos que por locura, inmadurez o negligencia no están a la altura de sus roles. Daniel de Alfonso Laso[2], a pesar de reconocer una patología en la justicia y un descrédito popular de su administración, define la figura del juez como “parte de nuestra conciencia, nos aplica la ley, nos limita en los actos”. Bueno ese sería el rol esperable en la práctica no suele estar a la altura de las tesituras y aplica un tanto arbitrariamente el dictum de los códigos, pero como todo arbitraje pone el penalti en una portería a favor de la contraria.

Hacer nacer cuando no hay condiciones subjetivas para asumir un nacimiento es sino punible sí incorrecto e irresponsable. Por otra parte tener que obtener un certificado de aptitud antes de dar a luz a un nuevo ser haría de la sociedad aun más intolerable de lo que es. El debate es este: los nacimientos en función de pulsiones e irresponsabilidades en un tiempo objetivo en que la población mundial está saturada y en que los estados apenas si han empezado a intervenir en esta cuestión. Todos los estados del mundo deberían empezar a cuestionarse el tema de la reproducción haciendo campañas al respecto y empezándose a desmarcar del principio intocable de que todo nacimiento ha de ser bien recibido y motivo de elogio. La verdad de fondo ya no es esta. Muchos nacimientos nacen marcados por los deseos contradictorios en el marco donde suceden. Toca dar un salto en ese reconocimiento y en tratar de influir sin timidez en quienes hacen de la paternidad-maternidad una excusa para cambiar de vida o un pretexto para acceder a las subvenciones de algunos estados. En Níger me han referido casos de madres que subalimentan deliberadamente uno de sus hijos para enseñarlo como muestra y así entrar en programas de ayuda específicos. En otras partes las mujeres tienen un hijo extra para darlo en adopción (un eufemismo legal que encubre su venta). Vale la pena al menos titular los actos por su nombre.



[1] Cabe recordar que en los USA los megabufetes emplean a más de mil abogados y facturaban anualmente 200mil millones de ptas, ahora será mucho más.

[2] catedrático portavoz de la Asoc. Profesional de la Magistratura en Cataluña

La amistad postal (d)espejada

La amistad Postal (d)espejada.

¿Es posible la amistad postal.? Los conceptos manejados en ella citan factores argumentales clásicos. No importa cuan atrevidas sean las osadías de los corresponsales.Lo dicho debe vencer las barreras de sus tabúes y dubitaciones que  por lo general en los encuentros directos y verbales son más duras de eliminar.En esa actitud dosis de confianza cada vez mayor proponen y ofrecen una amistad o una devolución honesta d las ilusiones invertidas. Desde el momento de la palabra intercambiada, un universo ilusorio- y tan simbólico como la imaginería de las letras sígnicas para decirlo- se instala en el lugar de los hechos. Las cartas enviadas producen placer creativo y las recibidas pueden llegar a ser leídas sucesivas veces tratando de configurar quien puede decir tales cosas o que móviles hay detrás de quien las dice. Para quien se experimenta como metrista de prosas de seducción y de comunicación acaba diciendo más que la otra parte menos experimentada, colocándose así ésta a remolque de sus propuestas. Un breve período de correo personal puede mostrar los indicadores suficientes: capacidad intelectual, discurso racional, sensualidad,  parapetos y disposición ante el otro. Puesto que todo el proceso tiene por soporte el papel fundamentalmente aunque con algún intercambio sonoro de voces, las dimensiones manejadas basculan entre una amistad mutuamente ofertada a una hipótesis amorosa que no deja de ser hipótesis. En algunas relaciones tanteadas por ese procedimiento e instituida-supuestamente-la amistad[1]  la otra parte exige su correspondencia[2]  o se pone a sospechar del otro y a proyectar sus anteriores miedos de no haberla. El principio asimétrico de  entrega se va configurando  a la medida de los coprotagonistas si aceptan el juego flexible de lo que son con todas sus diferencias y ganas de conocerlas sin dejar de ser ellos mismos. O de lo contrario, tras una breve tentativa de sinceridades, la expectativa de integrar al otro en el propio círculo de intimidad, se evapora antes de recorrer todos los eslabones.  Esa perdida de la potencialidad relacional es tanto más severa y fulminante[3]  cuando la cuestión de la amistad se trata simultánea y confusamente con la cuestión del encuentro amoroso en una fase distinta negada por el pasado sentimental.  Algunas amistades son vampirismos que reclaman un exceso de atención tal que la bidireccionalidad no se nota por ninguna parte. Por si fuera poco el amigo en proyecto puede ser confundido con  actitudes de cualquier ex malvado que tenga como registro esa “nueva” amiga.en ese caso se encontrará envuelto en odios y energías negativas sufriendo “kármicamente” un asunto privado de un  ex desconocido,pero del que se le informará reiteradamente. La cuestión es  tener suficiente habilidad observacional como para calibrar en los prolegómenos de toda relación, en particular la que nos ocupa establecida desde flancos anónimos,sus probabilidades de éxito, es decir de continuidad.Sin duda, la amistad es un bien escaso y buscado o tentado con lupa.Nadie hace alardes de andar sobrada de ella.Por otro lado entre  quiénes la reclaman desde posiciones solitarias y amargadas se puede encontrar perfectamente sujetos que se la han ganado a pulso.Y su aislamiento no es una disuerte sino  el resultado lógico de su conducta  obsesiva, molesta y ególatra. La mayor parte de las amistades postales  no conducen a un éxito de consolidación´ de relaciones vivas, pero el porcentaje menor que sí lo consigue,cuenta con una base argumentativa muy poderosa que ayuda construir un futuro. El resto ha actuado como una criba de selección en la que ha n quedado descartadas las personas no dispuestas a profundizar en el discurso del afecto, la confianza y el compromiso. Aunque se trate  del porcentaje de no-éxitos tiene por ventaja el hecho de aportar experiencia a la comunicación y librarse de  comunicantes superfluos.

 

 

 



[1] Las versiones de la amistad son múltiples pero es difícil´ admitir una basada  en una desconexión directa y en su lugar el contacto postal.No obstante la época de los emilios y del correo digital lo va a permitir.Cualquier internauta del mañana-del hoy ya-así como cualquier epistolario convencido de antaño puede llegar a contactar e intimar con más personas virtuales a lo largo de su vida de la parte de estas que va a conocer directamente.

[2] Un tipo de seres no tan evolucionados aunque no exentos de verborragia,pretenden que si llaman  varias docenas de veces le corresponde al llamado hacer otro tanto, o si escribe un cierto número de veces,también  contabilizar las respuestas en un número equivalente y así con los demás pasos como si de un juego de damas se tratara. Olvidan que el intercambio en la amistad exs fundamentalmente asimétrico y la correspondencia no pasa por la imitación o por la igualación en lo recibido sino por la inventiva en dar cosas distintas. Una parte puede enviar un correo de una docena de folios y la otra una misiva con una frase substantiva  de tan valor comunicacional como aquellas. Una parte puede estar toda la vida haciendo el mismo tipo de regalo y la otra entregar algo completamente distinto fuera de plazo, de onomásticos y de previsión. 

[3] Puede llegar a suceder por casualidades tan banales como  que el número de teléfono dado  se ponga alguien del sexo que se considera rival,y a partir de aquí se haga toda clase de conjeturas en falso. En esas situaciones se comprueba que los sujetos desengañados que se creen  a salvo del engaño con no querer saber nada más del proyecto de amigo o amiga, son los que se engañan mas por solo creer en sus deducciones y no atreverse a ir más allá. Son los condenados/as a su merecida ignorancia.

Falacia de la soledad

Falacia y Tragedia de la Soledad   

 

Sin el concepto y el sentimiento de soledad probablemente la mayor parte de la poesía y de la historia de los poetas no habría existido jamás. Al sentimiento de soledad le debemos cuantiosos hallazgos que la naturaleza humana ha conseguido construir. Se trata de un sentimiento y de una interiorización más que de de una realidad social. Si hay gente en todas partes y comunicantes potenciales, basta dirigirse a cualquiera para que toda posible soledad sea neutralizada[1] .

 La soledad por lo tanto tiene más de elección personal que de imposición drástica, o al menos eso es así en un mundo en el que sobreabundan gentes y variaciones. La mayoría de la población humana se halla concentrada en las grandes urbes  y cualquiera de ellas presenta las constantes de la masificación, el anonimato, la abundancia de desconocidos, el teléfono, la telemática, las paradas de autobús, las coincidencias en los ascensores, los anuncios de contactos, las salas de baile y las agencias matrimoniales o clubs de relación. Tener a alguien con quien estar por un rato o por una temporada o por una vida es tan fácil como buscarlo entre el inmenso repertorio de posibilidades que ofrece una ciudad. Sin embargo el tema de la soledad viene siendo más una prerrogativa de los urbanitas que de los pastores que se pasan temporadas de pastoreo en la montaña o de aldeanos en lugares remotos. Curiosamente es ahí donde hay más de todo y por lo tanto también más gente donde los/las solitarios/as hacen el discurso de la soledad. La gente no es algo estático.Es lo que mas se mueve, por sus inquietudes exploratorias, por su  automovilización y por su doble parámetro: el de buscar lo que tiene y el de ofrecer lo que le sobra.Esto también rige en el campo amoroso, comunicativo y sexual. Lo que da una dote de recursos con los que intercambiar.

 La compañía humana es una asociación de recursos mutuos.Lo que no tiene uno lo pone el compañero y viceversa.O esa es la idea constitución de un compromiso convivencial. A pesar de las razones que poyan las vías para estar con otros y con la vida o la agenda cargada  de citas, lugares donde ir, personas a las que llamar, flirts que desenterrar y variedad personal donde elegir, la tesis de la soledad no ha dejado de prevalecer. Y es así porque indistintamente de acompañamientos puntuales o compañías estables, la condición humana se enfrenta a una individualidad de faltas, inllenables en su totalidad por no importa que episodios fantásticos de festividad compartida se puedan acometer[2] .

 En un reconocimiento sincero y privado consigo mismo el ser humano se sabe falto e incompleto y lo que es más reconocerá la idealidad de la completud aunque la quimera de perseguirla.Tal reconocimiento lo compartirá con sus seres queridos y cercanos si una conversación sin obstáculos quiere llegar hasta ese punto de trascendencia.Es decir siempre puede recurrir a alguien con quien hablar de lo que falta, de lo que no existe, deconstruyendo el tabúe de la soledad, en tanto que todo  los sentimientos asociados a ella pueden ser expresados, comunicados, co-hablados y co-pensados, aunque no resueltos.

La soledad deviene en una falacia en tanto que es materialmente imposible vivir en sociedad estando solo y es la característica de la condición humana en tanto refleja su incompletud por naturaleza: es decir la conciencia de que es un ser inacabado a pesar del enriquecimiento de experiencias [3] con que vaya llenado su biografía. Sin tal interacción con el entorno y  con los demás la evolución humana tal como la interpretamos no hubiera sido posible[4] .

 

Pensar que la soledad se ha instaurado en el mundo moderno es disfrazar un análisis causal por  uno de sus efectos.Existe una comunicación no franqueada mayoritariamente,por lo tanto una soledad en ese aspecto,pero sigue existiendo una interacción comunicativa suficiente con lenguajes sofisticados y hegemónicos que llena de contenidos aunque aparentes, parece que suficientes para la mayoría de demandantes de lo que viene de la órbita de los demás. Interpretar la soledad como una tragedia está directamente vinculado al victimismo particular de cada sujeto que se autovive desvinculado de los demás. Y descartada la soledad como un fenómeno físico a excepción de casos muy extremos[5]  la soledad  resultante es la elegida y la dramatizada a la medida de las necesidades de  autocastigo de cada cual.

 

Se ha querido emparentar la soledad a conductas de independencia y autosuficiencia,pero esa soledad aparentemente valiente admite otra lectura: la de otro estadio de dependencias a temores y prevenciones para nuevos compromisos convivenciales. Ciertamente hay personas que no pueden aguantar a nadie bajo el mismo techo más de un par de horas y al revés:no pueden ser aguantadas por otras.

 

Pero esa elección de no compartir una convivencia tampoco confirma aún más la soledad como una falacia, en tanto ese espacio-santuario no  dable a nadie[6] , le puede permitir rehacerse,es decir,reequilibrarse y volver a ser un sujeto todo-sentidos para los demás en sus otras  horas de interacción pública. La soledad total es un mito y ni siquiera el drama poético ha conseguido hacerlo más creíble que como visión efímera.sin embargo la soledad dramática puede ser experimentada como evento terrible para el que tomar medidas de solución. Es esa referencia a la soledad emocional -por muchas personas comunicantes que estén cerca con otros registros de emociones distintas- a la que se confiere el valor trágico de la misma.ante ella enfrentamos paliativos distintos: nos rodeamos a más o menos distancia con gente que nos quiera, con personas que nos pregunten sobre lo que hacemos y nos sigan la vida, con comodidades que nos hagan sentir confortables en el lugar que ocupamos en el mundo.

 

 La soledad es sobornable e incluso  los textos secretos en el diario personal o el  lirismo trazado en las horas nostálgicas, son  otras tantas formas de desdemonizarla, de no tenerle miedo, de vencerla y construir un espacio virtual de compañía, del uno solo con un lenguaje compartido y con unos sentimientos universales.

 

Hay soledades predeterminadas que estuvieron inscritas desde siempre: la de la ancianidad, la de la pérdida de las facultades, la de la desvalidez y la de cualquier condición no admitido por una mayoría que detenta el lujo de una normalidad, una fuerza, una prestancia.Son esas las que mantienen  como noción real una verdadera soledad:la de un estado impuesto que jamás fue querido.Nada que ver con una soledad en el apartamento[7]  donde reinan las propias manías y donde no se concibe como espacio compartible por las manías de otro por mucho que se le estime. La soledad opcional es de una calidad distinta a la soledad impuesta por duelo de pérdida, cuya permanencia de ésta como marco de protección equivale a una elaboración no conclusa de la experiencia emocional  terminada, generalmente  con una cargas de frustración no resuelta.

 

Así pues hay distintos tipos de soledades: desde la poética que drena un dolor insoportable,o la forzada por exclusión social;  a la elegida en unos aspectos(los convivenciales) pero no admisible en otros(amorosa, sexual,...). su falacia está en creer que es ineludible.Se le puede oponer un discurso virtuoso de una recomunicación.Su verdad está en un mundo cuyas comunicaciones dominantes se polarizan y brutalizan en torno a inmediatismos superficiales,negando el interés de otras filosofías más dúctiles y difíciles. Es ahí que existen los discursos aislados y solitarios, la intelectualidad amordazada o descreída, y las sensibilidades incorrespondidas. Hay una soledad que legitimar:la que dignifica a uno frente a sí mismo, y otra de la que escapar:la que acaba con egoísmo y enseña el aprendizaje del amor y del compartir.

 



[1]  Una de las primeras revistas de destape de las transición  hizo un artículo-reportaje basado en  alguien que hacía de cebo ofreciéndose como solitario incomunicado que pagaba un dinero por unos minutos de conversación en una boca de metro.

[2] Cruceros por el caribe.Viajes a las Seychelles.El teléfono permanentemente sonando por multitudes interesadas por uno/a.el buzón electrónico cargado de misivas  y elogios. El/la compañero/a ideal al lado, en el salón,en el jardín y en la cama.

[3] Distintas tentativas familiares y amorosas, relaciones plurales a distintas esferas, profesiones de éxito, acaudalamientos

[4] Aiello,Leslie., con Robin Dunbar, sugieren q la expansión de la corteza prefrontal en el cerebro pudo ser el resultado de cambios en la habilidad comunicativa en la medida que los grupos humanos se iban haciendo más numerosos.. En muchos primates el tamaño máximo del grupo está limitado pq más allá de un cierto número de miembros, resulta imposible el tipo de rc social q mantenga  el grupo unido. Teóricamente con el lenguaje el grupo puede crecer.

[5] retiros monacales, ermitaños, indigentes  autistas, náufragos,...

[6] Conozco a alguien que la puerta de su habitación la tiene cerrada con llave y nunca la enseña ni deja a entrar a nadie.Utilizando otros espacios de la casa para  toda la variedad de actos comunicativos, incluidos los íntimos y sensuales.

[7] La idea de apartamento  es una noción urbana moderna que  establece en arquitectura un hecho sociológico:la de la posibilidad de vivir confortablemente sin nadie, a diferencia de las casas y familias patriarcales de entonces.Cada residente se aparta a su lugar de reposo y distanciación,sin por eso calificarle de ser solitario.Lo que es mas pensar que la compañía social pasa por la pareja  convivencial es un atraso cultural, aunque siga siendo la elección de vida dominante, tanto que los estados de no -convivencia son interludios  entre los de parejas convivenciales, especialmente en el caso de los hombres.

De espaldas a la noticia

 

Es sabido q la línea de un periódico viene marcada por su editorial tras el que hay un grupo de presión y de ideas, y de sus artículos de fondo.Estos, generalmente en manos de intelectuales y de free-lances del pensamiento no pueden librarse de la noticia concreta de actualidad y tienen que fichar -por encargo o no- haciendo referencias obligadas a los asuntos recientes, los de la semana o los de una coetaneidad inmediata.

Aparentemente presentar citas(menciones de actores situacionales del entorno sociopolítico)de la actualidad es demostrar estar al día de lo que acaece. Y por el contrario no mencionarlas es actuar omisivamente ante el mundo, dando la imagen de q se prescinde de él. De hecho es inevitable hablar de las cosas de la vida sin citar los enredos de palacios del mundo compartido.Pero a fuerza de hacerlo tanto periodistas como lectores, y pensantes como seguidores pueden acabar por agotar paciencias ante presentaciones circenses de realidades circularias que no hacen mas que reproducirse a sí mismas en una espiral sin fin de plagios.

Más de un cronista ha experimento la necesidad profesional de la escapada de su rol de estar reportando los dimes y diretes de una realidad fundamentalmente desubstanciada y poco atractiva.De otro lado en el fondo hablar de los conocidos es esencialmente parecido a hablar de las personas desconocidas tal como refiere Soledad Puértolas, por lo q habría q reconsiderar esa compulsión a citar lo conocido y lo famoso como única moneda de cambio.Claro q lo público no hace sino clarificar lo q se esconde a nivel privado.

Hay una manera de estar en la realidad  sin tener q estar encarando continuamente las noticias o pensando que su dominio es una patente de corso de un saber mayestático.Del mismo modo que hay una exclusión previa y automatizada en toda lectura periodística o recepción del producto de un medio (determinados secciones que no entran dentro del espectro de interés del receptor: desde la meteorología a las secciones de deportes, ¿pq extrañarse ante una oclusión frente a los productos de las noticias políticas?)se puede vivir sólida y conscientemente instalado en el mundo sin comprometerse con los impactos de sus miserias noticiadas.Claro que esto acaba comportando unos precios de marginación en la información.  lo cierto es q el rastreo de las noticias consume una parte considerable de tiempo y al hacerlo queda comprobada una ley: que toda noticia es una coartada para esconder otras ,tal vez humanamente más significativas y a su vez toda noticia es una madre mamífera de tintas de la que se extrae todo lo posible, incluso más allá de su interés. Aparentemente estamos informados de todo lo q acontece, pero los cientos de focos geopolíticos del mundo no son servidos en su  mayor parte en paralelo y en cambio esperan a que noticias de impacto (de acuerdo con un índice de belicosidad) vayan ganando centimetraje en las páginas de periódicos o minutos en los telenoticias en función de la brutalidad vigente y de las puestas en escena  de las atrocidades humanas.

No se puede vivir de espaldas a la noticia pero tampoco embriagado por ella perdiendo la perspectiva del mundo habitado, de sus límites y dolores y de la clase de existencia que está administrado. De acuerdo con Toni Blair el s.XX ha sido una aberración.Es difícil ante su inminente extinción q aparezcan acontecimientos q lo dignifiquen.Las perspectivas del siguiente no son tan elegantes por mucho acopio de esperanzas que se hayan reunido. La realidad de realidades no se limita a las noticias en circulación, q no dejan de ser una pequeña fracción de todo lo noticiable.

La noticia más autentificada es la que vive dentro de cada cual otorgando su escala de valores de importancias no contaminada a cada información y no permitiendo que quede empañada por la repetición de su importancionismo.

 

Por último abstraer los significados de cada noticia podrían sugerir  el recurso a la experiencia ajena para no repetir errores, pero eso no tiene pq ser así. De hecho fotógrafos de las escenas del horror bélico como McMillun afirman  que el impacto de las imágenes no cambian a la gente, puesto que se reproducen una y otra vez ante cada guerra, siendo cada una de éstas, otra más.

 

 

 

De la octavilla a los megas

 

Las vietnamitas y ciclostiles caseras mantuvieron el hálito de una conciencia social nunca del todo extinguible, metiendo la tinta de  las verdades en papeles-cuartilla para ser distribuidos a las entradas de las fábricas. Una buena parte de ellos eran recogidos por espinazos doblados de obreros que confiaban en que una consigna escrita les librara del tajo de sus mugres existenciales. Aquellas escenas de a las 5 o las 6 de la mañana bajo el sonido de las sirenas ululantes de los polígonos industriales, con unas muchachadas que mezclaban(mezclábamos) heroicidad con ingenuidad a partes iguales, se inscribirían para siempre en el recuerdo de historias no escritas. Esa función tan primordial de opinar en público y de usar octavillas para hacerlo era considerado un delito. Muchísimas personas de buen corazón pero con las piernas no demasiado rápidas serían detenidas en esas circunstancias y sometidas a terribles leyes de propagandismo ilegal. Eso daba pie, a que tras la detención, hombres grises de la secreta y de la policía política, irrumpieran en los domicilios de los detenidos sin su presencia, pusieran todo patas arriba, destrozaran objetos, se llevaran otros y requisaran todo lo que les parecía materiales clandestinos, incluido muchas veces, libros editados de curso legal. Para quiénes les tocó pasar por esa experiencia, la verdadera cara de la dictadura  hizo un daño nunca del todo perdonado. Pues bien, aquellos militantes de la proclama, con escasos medios distribuían mano a mano, buzón a buzón textos de esperanza. Y aunque no constituían  una odisea literaria si formaron parte de una historia épica del discurso subversivo. A menudo eran textos de urgencia para comunicar la existencia de tal o cual huelga, o tal o cual detención,para lo que se reclamaba acciones de solidaridad, paros puntuales, cajas de resistencia, presencia en las manifestaciones. Textos brevísimos en los que se informaba  de un dato para terminar con vivas y vítores a la clase obrera que necesariamente haría una revolución pendiente. Ese propagandismo artesanal cumplió su función dentro de la pedagogía revolucionaria, aunque con el tiempo y el cambio de estructura de estado desapareció, tanto porque los medios  comunicativos de la disidencia mejoraron,como porque aquella revolución pendiente  dejó deser un objetivo claro, lo mismo que la clase q debía acometerla se iría desdibujando como clase. Organizaciones y partidos de izquierda se hicieron con  sus editoriales y prepararon una nueva etapa con sus revistas de tiradas elevadas y sus inserciones en el mercado de las ideas de consumo. Y quedó bastante claro   que no todo el mundo estaría dispuesto a consumir y estudiar la literatura de la subversión. Un tiempo después,el desarrollo tecnológico ponía en la casa de cada persona un a terminal informática q le permitiría el contacto internacional con quien quisiera. Qué lejos quedaban los papeles insurreccionarios y que cerca quedaba poseer una buena tajada del pastel informativo en forma de megas. Todos los servidores se harían la competencia para ofrecer parcelas virtuales en las que colgar páginas,artículos y enunciados. El nuevo sujeto subversivo había colgado hacía tiempo sus macutos de propagandista  para convertirse en un difusor internauta.En realidad todo nuevo infórmata[1]  podría acabar teniendo su propio espacio ideario,.desde el que informar de sus utopías y hechos y donde recibir influencias  e informaciones de otros. Obviamente,ese territorio universal instalado en las coordenadas virtuales seria el nuevo farwest asalvajado cuyas llanuras serian colonizadas a la carrera por quienes  más habilidades tuvieran.El resultado es que en el mundo internáutico hay de todo,sin que su internética sea siempre lo dominante.  En todo caso, un largo proceso ha quedado decretado, donde la lucha por su cualificación se verá negada por multitud de intereses mercantiles que reproducen las mezquindades de la vida presencial. En esa lucha, la captura por los megas,su substancialización y su difusión a velocidades medidas por baudios,está a la orden del día.La cuestión es que cada sujeto emisor puede ser recibido por miles o millones de personas,multiplicando el efecto difusivo de las ideas:que van desde el planteamiento de objetivos, el respaldo de datos verdaderos, a la reproductibilidad de frases de éxito. Ahora más que nunca el lenguaje es socializado, y sus pautas de vigorosidad y crecimiento,son una garantía de mayor y más fructífera comunicación entre humanos. Cuántos más megas haya al servicio de los análisis críticos de la sociedad y las relaciones q contienen, y más discursos desde la consciencia, más dividendos obtendrás los procesos de cambio social y de reconstrucción de la identidad humana sobre el planeta.

 

 

 



[1] permitáseme este nuevo neologismo  dentro de mi ensayística sobrecargada de propuestas para vitalizar el vocabulario.

En el desencuentro

 

La tesis del desencuentro como constante humana que fatiga el cuerpo y desesperanza el alma  es algo en torno a la que gira no poca elaboración. Propongo dar un par de vueltas de rosca en el tema al tratar tal constante como un hecho vertebral de la vida relacional. Hasta tal punto que las relaciones estarían presididas por el desencuentro y no por la coincidencia.    A diferencia de una explicación anterior que coloca el desencuentro en su expresion episódica entro de una regularidad que organiza el encuentro coordinado y estable, una nueva y radical explicación definiría el desencuentro como el tipo de relación dominante en los seres humanos pero cuya eclosión es contenida por medio de pactos, convenios, congresos, reglas escritas, cortesías y protocolos muy predefinidos que dictan el ejercicio del rol de cada cual. La llamada represión interiorizada es una constante gestión del desencuentro. Este se nota de una forma latente pero se le traba para que no se exprese. Su eclosión puede significar abortar un contacto y no dejar que evolucione la relación ni siquiera mínima. El desencuentro viene determinado por factores perisubjetivos, anteriores y posteriores, al mismo problema en si que pueda surgir en un sitio dado con alguien dado en un momento dado. Hay muchas conductas preinscritas. Las personalidades con prejuicios son  candidatas apropiadas a la desconexión, a la disintonía y por tanto al desencuentro. Las personalidades que se han  acorazado tras estar expuestas a experiencias con el prejuicio desarrollan algo similar al no tolerar la primera actitud discriminativa con que  tropiezan.

El desencuentro no significa una aparatosidad de prosas radicalizadas o gritos. Basta la intuición del mismo para que ya se esté dando. Basta la presunción de ideas opuestas en cuestiones esenciales para que sea un hecho. Basta no estar en disposición de consentir todas las opiniones del otro, sean las que sean, para que pueda surgir en un grado u otro. Su aparatosidad alcanzará unos extremos o no según como se gestionen las palabras. Una palabra tiene el potencial de descolocar al interlocutor tan pronto lo descubre en una verdad que no quiere aceptar o bien en tanto que lo insulta injustamente. Es por eso tan difícil discernir entre dos que se discuten quien puede estar llevando la razón. La discusión es el acto escénico en si mismo, el desencuentro viene desde antes, con las posiciones tomadas y confrontadas aunque sean sutilmente. La vida en sociedad nos coloca constantemente en posiciones de riesgo de multitud de agresiones finas. El desencuentro  ni siquiera predetermina una agresión. En tanto que es una forma dominante de relación la cultura se ocupa de protocolizar lo que se puede decir y lo que no y actuar de acuerdo con los guiones dominantes. Mientras nos vamos relacionando los unos con los otros vamos cargando con un largo itinerario de desencuentros, nos vamos desencontrando. Muchas reuniones son para confirmar que no han servido de nada. Muchos desencuentros son más que predecibles en primeras citas con personas a las que no has visto nunca antes. Recuerdo una entrevista con un imam que dedicó una larga respuesta sin responder a la pregunta que le hice para decirme la consabida tesis de que todo lo que sucede forma parte de los cálculos divinos. ¿De qué se puede hablar a partir de esa premisa? De nada, ya que la conversación posterior estaría dentro de la previsión de tales cálculos y no de mi voluntad ni de la voluntad del entrevistado. Un desencuentro de este tipo entra dentro de la formalidad sin tener ninguna urgencia polémica.  De todas las confrontaciones intuir o constatar un desencuentro en su fase inicial y ni siquiera manifestarlo es la categoría mas baja de desencuentros. La astucia aconseja no convertirlo en una pelea.   En realidad, comparando los encuentros a los desencuentros  aquellos son una ínfima proporción en relación a estos. Lo que pasa con éstos es que se organizan de tal manera en que sean soportables. La mayoría de la gente llama a eso diferencias. Las diferencias son necesarias para el enriquecimiento mutuo pero los desencuentros que ponen en evidencia antagonismos  no tienen porque enriquecer  y además pueden ser un mal trago al experimentar hasta donde puede llegar el ser humano en su estulticia.

La mayor parte de desencuentros vienen determinados por una reiteración en unas diferencias que siguen perpetuándose tras se puestas en evidencia y no resueltas. Hay otros factores externos e internos que garantizan la continuidad del trato de las personas a pesar de su desencuentro latente. Esto se organiza con una política doméstica suficientemente efectiva. Hay algo de performance y de autoengaño en la relación  humana y el interés creado en que siga adelante en su contexto tolerándose mutuamente y no expresando las verdaderas opiniones.

A fuerza de hacer acopio de desencuentros uno limita las relaciones a aquel tipo de citas y maneras que no los ocasionen. La inmensa mayoría de intercambios verbales variados que uno tiene durante toda su vida no pasan de algunos minutos, los menos son los que pasan a marcos mas dilatados de tiempos y el menso de los menos son los que dedican semanas, meses o años a compartir comunicación verbal. Se diría que el habla que todos tenemos esta reservada para unos pocos en sus contenidos mas importantes y para los menos en sus contenidos mas funcionales o superficiales. El hablante se da cuenta que vive inmerso en un mundo de comunicación restringida que tiene que administrar en función de las posibilidades personales de la sinceridad y acercamiento que le proporcionan el mundo de los demás. A fuerza de tachar gente de una posible lista imaginaria con la que tener contacto comunicativo uno se queda solo, Torrente Ballester dijo con razón que la peor soledad que hay es la de darse cuenta que la gente es idiota. Una frase arrogante que nos pone a todos los demás fuera de su alto nivelazo intelectual. Lástima que la idiocia lo alcanzara a él también al reivindicar para Salamanca los papeles apropiados por el nacionalismo español durante la postguerra alegando que eran derechos de conquista. Pero su intención expresiva es rotunda y fuera del idiota que la dijo se puede aplicar siempre que uno se sienta sin sintonía para comunicar en el mundo en que vive.

Una buena parte de las conversaciones son cortas y enmarcadas en una estructura verbal predeterminada de tipo demanda, solicitud de cosas o de información. Se concluyen con un sí o un no y la correspondiente reacción si la respuesta no es la esperada. El corolario del contacto termina con la supresión del saludo o un saludo ad hoc para recalificar el encuentro.

El vocabulario, en todos los idiomas, tiene una vastedad de recursos que se van manejando si el deseo en precisar la cuestión, lo debatido o la situación persiste. El interlocutor va queda al descubierto, palabra a palabra. La escenografía con gritos es totalmente secundaria aunque tampoco hay que desaprovechar esta oportunidad para practicar el gesto espectacular y el grito intenso en clave dramática. Lo mas duro para un interlocutor es quedar al descubierto en su mentira, entrampado en si mismo. En  el desencuentro manifiesto se puede hablar de una guerra no bélica.  Cada guerra es una destrucción del espíritu humano dijo Henry Miller, cada desencuentro me empuja a reconsiderar seriamente el valor del otro como compañero de sociedad o de especie. Si bien vivir para la experiencia es una de las mejores invitaciones que recibimos cuando ya existimos, vivir en el desencuentro es una de las realidades más insoportables. En particular cuando desde el momento cero de una nueva relación se puede esquematizar la zona de diferencias que son potencialmente conflictuales y que lo serán y las probabilidades de perduración y éxito de la otra zona de empatía.

Como ventaja el desencuentro nos relata y revela el tipo de existencia que nos toca, pone al desnudo a las verdades y sobre todo el fin de los aliados que nos engañaron  en ese rol de impostores. En cambio, el encuentro forzado (esa necesidad  que tiene la gente de tener tantos amigos y de tal intensidad) remite a una entelequia teatral insostenible y que en todo caso no responde a la realidad última de fondo. Si se quieren vivir las contradicciones en todo su significado cada acto de desencuentro puede proporcionar una interesante interpretación en sus últimas y mejores lecciones.

 

 

La sinceridad castigada

 

La sinceridad es la forma personal con la que se dicen verdades, en particular verdades que informan de otras situaciones personales. Su condición vehicular para uno de los valores supremos –la verdad-  la hace inimpugnable a la vez que es mirada con reserva y a menudo eludida. A nadie le gusta que le digan todo lo que los demás sienten de él/ella. Eso incluyo al mismísimo actor de crítica y de desvelamientos. La sinceridad es un constructo del que se hace apología demagógica ya que de ser negada es tanto como afirmar su contrario. Nadie quiere pasar por insincero. Su tesitura es la de ubicar su comportamiento relacional entre dos campos: el de vivir consecuentemente con la propia conciencia y la de vivir siendo aceptable en su condición social dentro del grupo. Sociabilidad y sinceridad resultan antagonizantes. La sinceridad es  potencialmente propiciadora de un  enfrentamiento brutal, por eso su manera de ser practicada es atenuada o se buscan recursos artísticos para hacerla manejable. Se diplomatiza a cambio de no perjudicar los privilegios de las relaciones.

He podido recoger cuantiosas experiencias que tras el ejercicio directo de la sinceridad le sobreviene un tipo de castigo camuflado que suele traducirse por la exclusión de aquel ámbito en la que ha sido depositado. A menudo el ámbito es el recibo de uno solo: la otra persona que no tolera que la hayas descubierto. Honestamente cuando alguien ejerce lo que considera su honestidad contigo calificándote en una determinada categoría puedes propender a no aceptarla como justa y a castigarlo pasando de discutírsela por la vía de la ignorancia o contraatacándolo con una critica feroz. Además de las verdades de los datos en juego están las reacciones psicológicas de cada cual. No es suficiente con la enumeración de principios y criterios que demuestran que te has aprendido la lección, es necesario demostrar que funcionan en la práctica en medio de los negocios de palabras, ajustes y desajustes de informaciones y las maneras interpretativas mutuamente entregadas.

Los protocolos sociales no suelen permitir demasiadas oportunidades para reparar comunicativamente las cosas. A menudo basta una frase para levantar un muro. A menudo la sutilidad marca el imperio de una relación. La estructura psíquica de las personas se modela, literalmente se pasta, según se haya visto tratando sus experiencias con la sinceridad personal. Un sujeto deviene más reservado o menos según lo más o menos apreciado que haya sido en su comunicación o castigado por ello. Esa compete tanto a sus actos comunicativos ordinarios como a los excepcionalmente sentimentales. La gente termina por inhibirse y callar lo que siente para no ser castigado. La forma mas elemental de castigo es no haciéndole caso. La sinceridad es un parámetro de difícil acceso y de más complicada praxis. Es una curiosidad. De un lado las culturas y las filosofías no paran de proclamar la verdad, de escrutarla, de capturarla o de explicarla, de otro lado los hábitos interpersonales suelen no ejercerla en el ámbito de lo concreto. La gente calla lo que siente. Permítaseme decirlo en primera persona: nos callamos lo que sentimos o para hablar el sentimiento tenemos que acudir a formulas más o menos neutrales tomando distancia de lo personal.  ¿Quien es el valiente que le dice a alguien con quien comparte la mesa la primera vez por una coincidencia del tipo que sea, que no le gusta su manera de estar o de comer o de hablar o de callar? La dosis solidaria pasa por estratagemas sumamente cuidadosas de tolerancia que se justifica en un falso respeto y finalmente en una aparatosa falta de franqueza.

Hablar de verdades es una enojosa conversación. Si no hay modo de eludirlo se tiende a hablar de verdades teóricas, de conceptos claves del tiempo o de la historia, de terceras cosas que pongan a salvo los actores de la conversación para no verse en la tesitura de ser juzgados. La intelectualidad ha desarrollado una cierta forma de tratar las cosas sin tratar a las personas que las han gestado. No siempre. Entre los intelectuales hay el mismo tipo de lobos que dentellean despiadadamente como en cualquier otro ámbito. Hay una cierta inhibición a tratar las verdades personales a cambio de que no traten los propios. Todo el mundo tiene trapos sucios en su haber: errores inconfesables, inconsecuencias máximas, pasados complicados, afirmaciones contradictorias. Todo ello está detrás del miedo a la sinceridad. Este miedo no deja de ser uno de los miedos con los que nos enfrentamos todos. Epicteto recomendaba no tener miedo de nada ni del destierro ni de la pobreza ni de la cárcel ni de la muerte solo tener miedo del miedo. Me gustaría invitar a Epicteto a ser coautor de este artículo tras convivir con él una semana y haber ejercitado la libertad total de opinión entre nosotros. Evidentemente la tesis de no tener miedo a nada (ni a nadie) es la que preside cualquier otra cosa. Quien esta libre de sus miedos puede empezar a hablar de libertad. La cuestión es que las sociedades que han decretado la libertad política siguen facturando los pagos por problemas derivados de una falta de libertad personal real. Los conflictos interpersonales tienen su raíz en buena parte o bien en la falta de ejercicio libertario de la sentimentalidad o bien en su práctica no tolerada. El castigo de quien habla por lo que dice se expresa de muchas maneras pero generalmente tiene el común denominador de silenciarlo. Tanto en la mención de su persona o sus trabajos, como de reprimirlo en la propia memoria personal no recordándolo.

En la praxis de la sinceridad cada relación termina para tratar las verdades personales de una manera sostenible para la misma relación.  Se ha dicho que una amistad es tanto mayor cuanta mas capacidad tiene para sostener la sinceridad. A mayor cuota de franqueza más amistad o al menos esta es la ecuación teórica. Cuando determinadas franquezas son inapropiadas y basadas en la injusticia o son productos de bombardeo más que de aproximación la relación queda minada y suspendida en ese balanceo tan hipócrita como cultural del deseo latente del encuentro que nunca llega a concretarse. Hay muchas formas relacionales basadas en la superficialidad que no para de consolidarse como lo mejor que se puede conseguir del otro.

La mejor praxis de la sinceridad es adoptándola como criterio constante. Hay que prevenir a la persona sincera que puede encontrarse sin interlocutores ya que pueden optar por pasar de ella. O por el contrario generar conductas reactivas que la ejerzan implacablemente y no pueda soportar la reactividad que haya desencadenado. El problema de la praxis y la búsqueda de la verdad es que termina por encontrarse y luego toca vivir con ella.

 

En el  Desencuentro. Mbour 15 juliio 2008

La tesis del desencuentro como constante humana que fatiga el cuerpo y desesperanza el alma  es algo en torno a la que gira no poca elaboración. Propongo dar un par de vueltas de rosca en el tema al tratar tal constante como un hecho vertebral de la vida relacional. Hasta tal punto que las relaciones estarían presididas por el desencuentro y no por la coincidencia.    A diferencia de una explicación anterior que coloca el desencuentro en su expresion episódica entro de una regularidad que organiza el encuentro coordinado y estable, una nueva y radical explicación definiría el desencuentro como el tipo de relación dominante en los seres humanos pero cuya eclosión es contenida por medio de pactos, convenios, congresos, reglas escritas, cortesías y protocolos muy predefinidos que dictan el ejercicio del rol de cada cual. La llamada represión interiorizada es una constante gestión del desencuentro. Este se nota de una forma latente pero se le traba para que no se exprese. Su eclosión puede significar abortar un contacto y no dejar que evolucione la relación ni siquiera mínima. El desencuentro viene determinado por factores perisubjetivos, anteriores y posteriores, al mismo problema en si que pueda surgir en un sitio dado con alguien dado en un momento dado. Hay muchas conductas preinscritas. Las personalidades con prejuicios son  candidatas apropiadas a la desconexión, a la disintonía y por tanto al desencuentro. Las personalidades que se han  acorazado tras estar expuestas a experiencias con el prejuicio desarrollan algo similar al no tolerar la primera actitud discriminativa con que  tropiezan.

El desencuentro no significa una aparatosidad de prosas radicalizadas o gritos. Basta la intuición del mismo para que ya se esté dando. Basta la presunción de ideas opuestas en cuestiones esenciales para que sea un hecho. Basta no estar en disposición de consentir todas las opiniones del otro, sean las que sean, para que pueda surgir en un grado u otro. Su aparatosidad alcanzará unos extremos o no según como se gestionen las palabras. Una palabra tiene el potencial de descolocar al interlocutor tan pronto lo descubre en una verdad que no quiere aceptar o bien en tanto que lo insulta injustamente. Es por eso tan difícil discernir entre dos que se discuten quien puede estar llevando la razón. La discusión es el acto escénico en si mismo, el desencuentro viene desde antes, con las posiciones tomadas y confrontadas aunque sean sutilmente. La vida en sociedad nos coloca constantemente en posiciones de riesgo de multitud de agresiones finas. El desencuentro  ni siquiera predetermina una agresión. En tanto que es una forma dominante de relación la cultura se ocupa de protocolizar lo que se puede decir y lo que no y actuar de acuerdo con los guiones dominantes. Mientras nos vamos relacionando los unos con los otros vamos cargando con un largo itinerario de desencuentros, nos vamos desencontrando. Muchas reuniones son para confirmar que no han servido de nada. Muchos desencuentros son más que predecibles en primeras citas con personas a las que no has visto nunca antes. Recuerdo una entrevista con un imam que dedicó una larga respuesta sin responder a la pregunta que le hice para decirme la consabida tesis de que todo lo que sucede forma parte de los cálculos divinos. ¿De qué se puede hablar a partir de esa premisa? De nada, ya que la conversación posterior estaría dentro de la previsión de tales cálculos y no de mi voluntad ni de la voluntad del entrevistado. Un desencuentro de este tipo entra dentro de la formalidad sin tener ninguna urgencia polémica.  De todas las confrontaciones intuir o constatar un desencuentro en su fase inicial y ni siquiera manifestarlo es la categoría mas baja de desencuentros. La astucia aconseja no convertirlo en una pelea.   En realidad, comparando los encuentros a los desencuentros  aquellos son una ínfima proporción en relación a estos. Lo que pasa con éstos es que se organizan de tal manera en que sean soportables. La mayoría de la gente llama a eso diferencias. Las diferencias son necesarias para el enriquecimiento mutuo pero los desencuentros que ponen en evidencia antagonismos  no tienen porque enriquecer  y además pueden ser un mal trago al experimentar hasta donde puede llegar el ser humano en su estulticia.

La mayor parte de desencuentros vienen determinados por una reiteración en unas diferencias que siguen perpetuándose tras se puestas en evidencia y no resueltas. Hay otros factores externos e internos que garantizan la continuidad del trato de las personas a pesar de su desencuentro latente. Esto se organiza con una política doméstica suficientemente efectiva. Hay algo de performance y de autoengaño en la relación  humana y el interés creado en que siga adelante en su contexto tolerándose mutuamente y no expresando las verdaderas opiniones.

A fuerza de hacer acopio de desencuentros uno limita las relaciones a aquel tipo de citas y maneras que no los ocasionen. La inmensa mayoría de intercambios verbales variados que uno tiene durante toda su vida no pasan de algunos minutos, los menos son los que pasan a marcos mas dilatados de tiempos y el menso de los menos son los que dedican semanas, meses o años a compartir comunicación verbal. Se diría que el habla que todos tenemos esta reservada para unos pocos en sus contenidos mas importantes y para los menos en sus contenidos mas funcionales o superficiales. El hablante se da cuenta que vive inmerso en un mundo de comunicación restringida que tiene que administrar en función de las posibilidades personales de la sinceridad y acercamiento que le proporcionan el mundo de los demás. A fuerza de tachar gente de una posible lista imaginaria con la que tener contacto comunicativo uno se queda solo, Torrente Ballester dijo con razón que la peor soledad que hay es la de darse cuenta que la gente es idiota. Una frase arrogante que nos pone a todos los demás fuera de su alto nivelazo intelectual. Lástima que la idiocia lo alcanzara a él también al reivindicar para Salamanca los papeles apropiados por el nacionalismo español durante la postguerra alegando que eran derechos de conquista. Pero su intención expresiva es rotunda y fuera del idiota que la dijo se puede aplicar siempre que uno se sienta sin sintonía para comunicar en el mundo en que vive.

Una buena parte de las conversaciones son cortas y enmarcadas en una estructura verbal predeterminada de tipo demanda, solicitud de cosas o de información. Se concluyen con un sí o un no y la correspondiente reacción si la respuesta no es la esperada. El corolario del contacto termina con la supresión del saludo o un saludo ad hoc para recalificar el encuentro.

El vocabulario, en todos los idiomas, tiene una vastedad de recursos que se van manejando si el deseo en precisar la cuestión, lo debatido o la situación persiste. El interlocutor va queda al descubierto, palabra a palabra. La escenografía con gritos es totalmente secundaria aunque tampoco hay que desaprovechar esta oportunidad para practicar el gesto espectacular y el grito intenso en clave dramática. Lo mas duro para un interlocutor es quedar al descubierto en su mentira, entrampado en si mismo. En  el desencuentro manifiesto se puede hablar de una guerra no bélica.  Cada guerra es una destrucción del espíritu humano dijo Henry Miller, cada desencuentro me empuja a reconsiderar seriamente el valor del otro como compañero de sociedad o de especie. Si bien vivir para la experiencia es una de las mejores invitaciones que recibimos cuando ya existimos, vivir en el desencuentro es una de las realidades más insoportables. En particular cuando desde el momento cero de una nueva relación se puede esquematizar la zona de diferencias que son potencialmente conflictuales y que lo serán y las probabilidades de perduración y éxito de la otra zona de empatía.

Como ventaja el desencuentro nos relata y revela el tipo de existencia que nos toca, pone al desnudo a las verdades y sobre todo el fin de los aliados que nos engañaron  en ese rol de impostores. En cambio, el encuentro forzado (esa necesidad  que tiene la gente de tener tantos amigos y de tal intensidad) remite a una entelequia teatral insostenible y que en todo caso no responde a la realidad última de fondo. Si se quieren vivir las contradicciones en todo su significado cada acto de desencuentro puede proporcionar una interesante interpretación en sus últimas y mejores lecciones.

 

 

 

La cola de los comentarios

 

Todo texto puede ser una plataforma de la discusión. Toda opinión puede generar otras por la vía del disenso. Una opinión aceptable por todo el mundo no es una opinión, es un piropo a todo desde la incondicionalidad ciega. Es inconcebible un discurso sin que genere discrepancias. Si no las produce es que la sala está durmiendo. Otro asunto es que alguien se atreva a tomar la palabra para decir las suyas. El blog interactivo que articula la posibilidad de recibir comentarios de todo tipo, incluidos los anónimos y agresivos, es una forma moderna de permitir que un relato o un argumento genere una cola de comentarios. No necesariamente tienen que predominar los estupendos. Mis experiencias de visitante primero y residente después del planeta digital me dicen que genero dos clases de reacciones más o menos por un igual, las que están muy de acuerdo con lo que escribo y las que están muy en contra. No se puede pensar que todo lo que digas o escribas pueda complacer a todo el mundo. Si lo hace es que no dejas de reproducir lo ya sabido y consensuado, apartarse de lo dicho y aceptado e incursionar por un discurso distinto ge era necesariamente reacciones adversas. Estas son indispensables para mover el pensamiento. El efecto colateral de la adversidad es que puede emplear tal clase de artillería insultante o descalificadora que al autor no le queden ganas de seguir opinando o escribiendo sus opiniones en plataformas públicas. Hay una clase de reacciones pretendidamente meditadas e intelectualizadas que lo que pretenden es castrar la libertad de sentimiento y la libertad de palabra. Mantenerse en una posición critica ante las cosas de la vida y no pocos de los comportamientos que se ven cada día implica a su vez ser criticado por quienes las hacen o tienen esos comportamientos. De eso va la noria existencial. Esas reacciones pueden ser perfectamente la cantera para enemistades y enemigos. Autores controvertidos como Sartre en el s XX median su proyección internacional y el impacto en la cultura de su tiempo por la cantidad de enemigos que generaban. Para él escribir era un modo de trascender ya que no creía en ninguna continuidad espiritual postmortem.

Cada tesis en la forma expresada que sea: articulo, libro de ensayo, novela, poema, escena dialogada, acto artístico u opinión oral genera reacciones de dos clases: de signo complementario y de signo opuesto. El protocolo de la oralidad es muy distinto al de los materiales escritos. Mientras aquel puede contar con maneras sutiles que van renegociando la forma expresiva en la medida en que va siendo manifestada, estos ponen en contacto personajes que no tienen porque tener o buscar un encuentro presencial común. Ante la forma escrita cabe más radicalidad que ante la forma verbal. La presencia siempre tiene una fuerza intimidatoria básica mientras que el soporte escrito en la forma que sea deja al autor entre bastidores.

En cierta ocasión una persona[1] a la que le di a leer un numero de una revista[2] -que yo  preparaba casi en su integridad con distintos pseudónimos- ante el desarrollo temático de uno de ellos  sobre sexología, que proponía el sexo anal y oral como practicas de placer, repuso algo asi como quien era tal autora para decir tales cosas poniendo en duda su autoridad científica. Suele ser una tendencia que continúa la de deslegitimizar un texto por vincularlo a un autor desconocido, sin pedigrí o marca. Traslada al mundo de lo escrito lo que ya se duda en el mundo comercial: las cosas de marca desconocida o copiadas suelen estar bajo la duda permanente de su funcionamiento. Para el punto de vista de la creación un objeto es un objeto y hay que valorarlo por si mismo por encima de su procedencia y su nombre de fabricación. Mucho más con los objetos teóricos donde es más fácil examinar su coherencia y su trama argumental, sea quien sea quien lo haya  elaborado. Lo cierto es que cuando no se está de acuerdo con un texto tiende a impugnarse a la persona que lo haya hecho en lugar de limitarse a impugnarlo en si mismo.

Para el desarrollo teórico la cola de comentarios que genere una iniciativa creativa con permanentes aportaciones es casi inevitable. En todo caso, la tal cola es un indicativo concreto de que hay lecturas y aunque algunas no hayan llegado a termino estallando nitroglicerínicamente antes de ser concluidas forma parte del necesario alboroto que a lo largo de la historia siempre acompaña las innovaciones.

La construcción y el desarrollo de una mayor  conciencia universal por la vía de la ciberconsciencia pasa ineludiblemente por el arsenal reactivo de la oposición al crecimiento. El poder fáctico del costumbrismo prefiere el quietismo social y de las ideas a bucear en los nuevos planteamientos que se digan. Las tradiciones siguen siendo lo intocable para muchas personas. Una nueva forma de pensar que revise incluso otras alternativas de pensamiento recientes que fracasaron al tomar modelos sociales basadas en burocracias de estado como clases dirigentes está condenada a la crucifixión si lo que sostiene no es comercializable.

Los innumerables blogs abiertos que vienen generando colas de comentarios representan una nueva técnica de medición de las distintas líneas de opinión sobre los temas. A menudo las opiniones llamadas de derecha que antes se juzgaban minoritarias y manipuladas tienen ahora una envergadura numérica consistente. Por encima de las opiniones que no comprendan y los comentarios que prefieran reenviar las posiciones criticas a las cárceles del sufrimiento o a los reductos del silencio, una dinámica renovada de pensamiento lucido y valeroso se va abriendo paso en medio de un ofertorio planetario de imaginería sensorial para devotos y creencias incondicionales para psicologías de la fe. En este sentido la opinión del otro, de cualquier otro anónimo, ante la tesis que defiendas tiene un interés pero no siempre por su contenido sino por su referente estadístico y su forma expresiva. Es lamentable, claro está, que no pocos comentarios sean para comentar que tu argumento no deberías haberlo escrito. Antes los que publicaban libros en contra del pensamiento dominante se jugaban la vida y eran quemados en la hoguera, ahora nos arriesgamos al ostracismo de un sector numéricamente no despreciable de personas que prefieren el analfabetismo de las letras o la osadía intelectual.

 



[1] Una mujer todavía en el shock postseparacion despues de mucho tiempo que seguía objetando a su ex haber sidio el ar´tifice de la disolución del proyecto personal compartido.

[2] Fluencia Transcultural, claro.

El blog como borrador

 

Los blogs están organizados para la interacción continua. Cuentan con instrumentos para facilitar comentarios y criticas sobre lo que se va insertando. Son o pueden ser procesos criticados, cuestionados y recibidos en tiempo real de su inserción. Eso tiene la enorme ventaja de recibir inmediatos acuses de recibo y opiniones y la enorme desventaja de abrir canales de influencia o de  distorsión indeseables. A diferencia de un libro terminado en el que el lector puede escribir glosas marginales o en páginas aparte sus objeciones o admiraciones de las que el autor no se entera, en el blog el autor se puede enterar de inmediato y verse emplazado a reaccionar a ellas modificándole el curso ordinario de su elaboración textual. Despues de unas cuantas experiencias creativas de blogs además de la participación en fórums de otras plataformas digitales creadas por otros he llegado a la conclusión que la cola de comentarios que puede generar una forma de escribir y unas ideas expuestas más que ayudar a la elaboración pueden  dañarla. A menudo los comentarios son expresiones conclusas no argumentadas sujetas al binario de me gusta/no me gusta o eres/no eres. Despues de un cierto tiempo he optado por no leerlos. En algunos blogs mantengo la opción de su discusión abierta y comentarios libres.  En otros he optado por no tenerla. Aparentemente esto es estar en contra de la discusión. Nada de eso. Cualquiera puede y debe discutir a cualquiera si considera que su voracidad intelectual o su pulsión reactiva pasa por eso. Puede hacerlo a distancia y en otros lugares.  Me he llevado suficientes chascos en suficientes lugares como para preocuparme más por la dinámica de una disertación en la que me meto que por exponerla de tal manera que pueda complacer a todas las lecturas. No olvido que un blog no es más que una plataforma de información y de exposición provisional de temas que no tienen porque ser definitivas. Las informaciones son reactualizables y las elaboraciones pasan por el estado de borrador antes de darlas por buenas. Insertar un texto solo necesita pasar por el visto bueno de quien lo inserta no del congreso de academias que fallen a su favor. Compete a los internautas discriminar entre los textos interesantes y actualizados de los que no lo son y no lo están.

Para la autoría de un blog su reactualización viene empujado por el campo temático del que va hablando o informando. Inevitablemente sus análisis y posiciones pueden generar reacciones de todo tipo: desde elogios incondicionales a opiniones anónimas insultantes a envidias. Detenerse en la lectura de todo ello quita bastante tiempo  y además  provoca una cierta necesidad de réplica autodefensiva con lo cual se quita energia al plan de elaboración inicial o la atención suficiente a los textos pendientes. No se puede escribir al gusto de todos. La idea de Bernard- Henri Lévy es interesante: todo escritor tiene enemigos. Añado que al escribir se desarrollan las opiniones mas allá de los protocolos verbales conde la microgestualística atenúa las diferencias si las exigencias coyunturales piden una entente. En el texto escrito se dan cita dos desconocidos que no tienen porque encontrarse nunca en el espacio presencial y no tienen porque guardar determinadas formas. En primer lugar el escritor se auto obliga a desarrollar un análisis hasta el final  en el tema que aborda y de su lado el lector puede sentirse la diana del tema tratado y descubierto en una interpretación que no le complazca. Es más fácil para este declarar su indisposición a la lectura que no decir  sus razones. Es mas habitual la descalificación e impugnación a un texto en su totalidad y a su autor aunque sea por la indisposición a alguno de sus fragmentos o partes que no a hacer un contraanálisis de estos.

La crítica y el debate son, desde luego, necesarios. Solo que las habilidades verbales para la discusión no siempre presentan una posición critica ni una participación protagonista en una metodología polémica. De la crítica se han derivado praxis no precisamente críticas. La profesión del crítico literario y artístico puede ir en contra del mismo desarrollo del arte. Rosa Montero optó por no leer las críticas a su obra. Aparentemente es una medida narcisista, en la práctica una forma útil para no convertirse en el títere de los críticos de uno. ¿Que se supone que tiene que hacer el escritor? ¿Escribir para complacer o escribir para ser? Desde que escribo con maneras distintas y vehículos distintos he aprendido que el texto escrito es un arma que no todo el mundo esta dispuesto a aceptar. De todas las artes aplicadas la de la escritura es la más incisiva, la mas explicita, la más inaceptable si lo que sostiene no es del agrado del canon dominante. Las otras: la fotografía o la pintura pueden disgustar pero no dejan de ser imágenes que personalizan de una manera más difusa.

En la blogosfera empiezan a darse cita  y a concurrir los textos de las voces calladas. Es el universo paralelo de las literaturas de edición en papel cuyos marcos de selección y aceptación siempre han necesitado de otros padrinazgos y medios. En la blogosfera el silencio tradicional se hace verdad y cualquier puede escribir como una apuesta personal para formar parte de la conciencia colectiva. Pretenderla es el mayor de los crímenes para quienes prefieren dejar las situaciones en el lugar del inmovilismo.

De los blogs que he creado hasta ahora no estoy completamente satisfecho pero proporcionan la oportunidad de presentar textos aunque  no estén completamente depurados, textos que forman parte de proyectos más ambiciosos como libros terminados. En el futuro otros blogs o webs mejor construidos pueden recoger los textos anteriores para dejarlos en una corrección de formas impecable. Puesto que las direcciones de los sites son, en principios, estables; lo recomendable es mantener los que ya tienen un volumen de visitas en marcha. La coexistencia de blogs de borradores con otros definitivos a partir de la evolución y mejora de los textos de los anteriores, podrá crear una cierta confusión. Nada grave si se tiene en cuenta que el universo internáutico empieza  a suponer también, despues de más de quince años de popularización, un viaje por el tiempo: por las cosas del ayer y del ahora, por la actualidad y sus precedentes.

El texto diario.

La cita con el texto diario.

Cuanto más me dedico a la elaboración de texto diario más evidente me resulta la propulsión de fondo para cuantificarme como individuo. Cuanto menos tiempo biográfico me queda –por una razón evidente: porque van pasando los años- mas sistematizo esta dedicación diaria. El poema manuscrito o la idea breve manuscrita no son suficientes para colmar esta necesidad. Hace falta una porción suficientemente notoria de argumentación, unos miles de palabras digo para desarrollar las ideas que me preocupan en ese momento.

Al principio de decidir este criterio de escribir cada día un artículo (posteriormente decidí  extender la cuota también a  otro más) creí que sería difícil tener una cantera permanentemente abierta de ideas para escribir. No es así. De la misma manera que cada día hay cosas de las que hablar y maneras distintas de formular los temas de acuerdo con los interlocutores con los que te vas relacionando también cada dia se pueden trasladar estas u otras posiciones disertativas al soporte escrito. Claro que la diferencia cualitativa de técnica principal entre lo uno y lo otro es que la conversación se retroalimenta a sí misma a partir de los puntos de vista de la otra parte mientras que el artículo vive o se nutre del recuerdo de otras posiciones haciendo una disertación argumentística recogiendo otras ideas para examinarlas, adoptarlas o rechazarlas.

La cita con el texto diario tiene algo de ritual y no es más duro o menos que cualquier otra cita programada de una manera sistemática. El texto es un pretexto para pensar dejando manifestado lo pensado. Es algo a lo que atenerse que queda externalizado. No es el único instrumento con el que pensar. Desde antes del lenguaje escrito el lenguaje oral ya permitía desarrollos reflexivos que se fueron especializando. Sin embargo, el texto escrito permite la objetivación de los procesos pensados y la seguridad de lo hablado no dejándolo a sus equívocos y dudas.

El texto diario se ha convertido para mí en el trabajo más regular de mi vida. Supera sobradamente en cuanto espacio de tiempo y de importancia asignado a cualquier otro que haga en mi vida de orden material, físico, doméstico o relacional. Las entrevistas de despacho, las sesiones de psicoterapia o los espacios lúdicos tienen un valor comparativo menor en cuanto al interés que ocupan en mi biografía. Dicho así parece un síntoma grave: frente a todo lo demás escribir es lo primero. La verdad es que dedico a veces más energia a otras cosas: puedo pasarme horas viajando o hablando pero un día para mi es incompleto sin escribir aunque puedo pasar muchos días sin moverme o incluso sin hablar. El mayor goce era para Kant el descanso después del trabajo. No creo que pensara tanto- por su experiencia personal- en el trabajo en general de cualquier tipo como en el trabajo intelectual pero en el supuesto de que fuera así es cierto que una buena parte de los días se dedican a una ocupación u otra. La vida diaria sin trabajar es un tanto impensable, aunque hay vagos vocacionales que se entretienen o no y consigue vivir sin ninguna clase de dedicación laboral o creativa. En principio,  la actividad,  que casi siempre puede ser recalificada como trabajo, procura una satisfacción tanto mayor cuanto más ha conseguido hacer lo que se  planteaba. Personalmente me dedico más tiempo a la elaboración desde que lo dedico menos a la vida lúdica y en particular a la erótica. No deja de tener su aspecto curioso ver que el trabajo guarda una conexión directa con la reducción de contacto con los demás. Es tanto como decir que lo esencial del trabajo es la cuota individual que hace cada cual y no todos los ratos de planning, de saludos, de protocolos o de estímulos que comparte con los demás, sea en el mismo despacho o a través del teléfono o de la caja electrónica de los mensajes.

Para mí el texto diario en el sentido del nuevo texto a crear y a conectar con el resto de elaboración organizada es mi vínculo más evidente con lo que entiendo que son mis posibilidades creativas. Substituye y supera cualquier otro trabajo reglado. Es posible que mis largas ausencias del mundo asalariado y mi no rol de pertenencia a la población flotante de la clase trabajadora me hayan propulsado para crear mi propio puesto de trabajo en algo que, en principio, solo me interesa a mí, independientemente de contratos suculentos o elogios dadivosos.

La condición de escritor no la da nadie, ninguna academia, ninguna sociedad de autores, ninguna oficina de las que conceden premios, la condición se la da uno a si mismo cuando advierte que esto es lo que viene haciendo toda la vida  o en unos temas vertebrantes de ella. Hoy día en que la prolijidad multiactiva del ciudadano moderno le lleva a experimentarlo todo la de escritor es una profesión que se ha devaluado en tanto todo el mundo puede editar o autoeditar al menos un libro. Creo que hay algo más místico en su denominación. Escribir es trocar la inspiración reunida en propuestas y desarrollos argumentativos innovadores y accesibles.

El texto como experiencia diaria es una de las actividades de lujo más considerables. Quien lo practica sabe que además de ser alguien que actúa, procesa, pasa, se mueve deja de sí la organización de un discurso. Puede ser mejor o peor pero deja una constatación de sí, una consolidación de su pensamiento.  No hace tanto nadie se planteaba esto. Hoy dia todo el mundo puede tomarse lo escrito como  uno de sus instrumentos, sino el principal, de autoconcienciación y de análisis y comprensión del mundo en el que vive. Escribir y la parafernalia que lo acompaña (una ubicación, un ordenador o un bloc, una posea, una gestualística, el silencio que acompaña al acto durante toda la dedicación) tiene bastante de metódico y no poco de ritualístico. Es también una forma ejemplar de estar en un lugar. Una forma concreta de trabajar y de manifestarlo aunque  los resultados de ese trabajo no sean evidentes o no se sepa muy bien para que sirvan para miradas externas que no lo hacen, no necesitan hacerlo o no tienen demasiado interés en la función de los libros. Turgot dijo, entre otros muchos, que el principio de educación es predicar con el propio ejemplo. Me he pasado la vida con los libros, con lso que he leído de otros y con los que he hecho y hago. Durante años cuando iba a una cafetería y me ponía a leer uno o tomaba el metro y el tren y hacia otro tanto, en contextos siempre que la mayoría de gente no lo hacían, pensaba que esa imagen un dia u otro se multiplicaría. Para mi pronóstico cuando ocasionalmente subo a un metro en Europa o un tren me parece que siempre hay alguien mas que está leyendo, desde luego no porque esa persona me viera a mi 30 años atrás haciendo otro tanto sino porque la gente acaba entendiendo que aprovechar tiempos obligados de desplazamiento a una actividad como la lectura les permite amortizar el gasto de horas y además pasar el rato de una forma mas entretenida.

Escribir tanto en el campo de la abstracción conceptual como en el de la crónica anecdótica te permite sacarle más jugo a la vida vivida. Escribir es una forma de no perderte los detalles de tus contextos y los que protagonizas que al repasarlos te proporcionan mas información saber. ¿Puedo atreverme a expresar aún de una forma mas comprometida? Escribir es vivir más al hacer el rito de concienciación de lo que vives.  El mundo está lleno de pequeñas alegrías, el arte consiste en saberlas distinguir dijo LiTai-po. Escribir es un puente el habla y la escucha. En el acto concreto de hacerlo se saca de la cabeza o viene a ella multitud de escenas vividas y compartidos y diálogos sostenidos. Un anónimo dice que el que habla siembra y el que escucha recoge. En el acto de escribir se esta sintetizando mucho y por tanto recogiendo a partir de las informaciones e influencias recibidas. En realidad los mansos de un autor no son más que el último peldaño de una proyección que ha empezado en las bocas, decires y manos de otras muchas personas anteriores. Creo que una de las mejores recomendaciones que se puede hacer nunca a nadie por lo que hace a sanar sus emociones y a poner en claro sus déficits intelectuales es pedirle que escriba sobre si mismo, sobre sus limitaciones o sobre los temas objetivos de su interés. Hay quien cree que la gente no puede dar más de sí de lo que manifiesta. Benjamín Johnson lo dijo claro: ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable. Todo necio o limitado tiene derecho a imaginar reconvertirse en un sujeto si no esplendoroso al menos proyectivo y más evolucionado. La propuesta de escribir, en la medida y cantidad que cada cual elija, es tan solo incentivar un recurso aun en desuso para una sociedad que no se puede permitir continuar a grado patológico con tanta incomunicación. Desgraciadamente muchas personas acomplejadas no lo hacen por temor a revelar sus insuficiencias expresivas o sintácticas. Hasta hace no tanto los jefes de oficina llamaban a sus taquígrafas para dictarles sus cartas. Esa imagen dio paso a dictáfonos y preparaciones de sermones o discursos con grabadoras. Modernamente los programas de reconocimiento de voz, aun siendo una tecnología punta incipiente, permiten dictar textos al ordenador sin usar lso dedos. Es sabido que la literatura oral es distinta a la escrita. El futuro tecnológico no dejará fuera a nadie para el campo de la escritura. Thomas Jefferson recomendó no emplear a otro en lo que tu mismo puedes hacer. No creo que eso se pueda aplicar para todos los casos, prefiero que me preparen la comida a tenerlo que hacer yo cada día, pero prefiero escribir por mi mismo lo que pienso, obviamente, a encargarle a otro que lo haga por mi. En el primer caso el placer de la degustación no queda eliminado, al contrario puede aumentar si me pongo en manso de una buena cocinera, en el segundo pierdo la oportunidad de mi propio placer creativo.

Resumo: en el texto diario no solo me encuentro con un texto que quiere presentarse como terminado, también me encuentro conmigo mismo en todos mis repliegues y aspectos ocultos.

Epistolaria

Es un género o una forma expresiva en la que me he sentido muy cómodo. Es el traslado en la latitud gráfica de lo que es la polémica oral. Si ésta es, comparativamente a la función de la ponencia y del/de la ponente, mucho más fácil  porque permite la espontaneidad y la improvisación; la carta personalizada también resulta mucho más fresca que el articulo pensado para conservar como un producto terminado. La carta se escribe como una carta entre varias o una carta que puede dar a un proceso de ellas. La verdad es que la mayoría de las veces no es así. La mayoría de cartas se quedan en una sola o en un par de ellas cuando de la otra parte no se encuentra recibo o creatividad suficiente para crear una relación larga y sostenida. He llegado a la conclusión de que una de las razones por las cuales no hay continuidad en el correo es por falta de imaginación y por escaso dominio expresivo en la escritura. Eso deja la posibilidad de la relación humana a distancia un tanto hibernada con aquellas personas que carecen de dotes comunicativo-escritas. Ubicadas en tales términos se trata de buscar interlocutores postales más adelantados si un epistolario quiere ejercer su deseo de comunicante a distancia, el género como tal o, lo que es más importante, seguir con la amistad o la pasión de contacto con alguien.

En distintas etapas biográficas y con distintos tipos de personas y niveles culturales he tratado de tener relaciones postales de larga duración. Aunque lo he conseguido con algunas confieso que nunca me he sentido totalmente expansivo con ninguna de ellas. Por distintas razones, el dialogo se ha mantenido en derrotas ya obsoletas o en discursividades entrampadas. Tengo la enorme suerte de haberme escrito con distintas tipos de personas y capacidades mentales, admitiendo como pruebas de ejercicio estilístico interlocutores, incluso,  totalmente majaras o instalados en la majadería paranoidea como la persona destinataria de las recogidas en Discurso Surrealista donde me escribí con una paranoica[1] o en Cartas a una Esquizofrénica[2], con una persona de estructura personal esquiza psiquiatrizada.

Una apuesta Comunicativa[3] fue el resultado de haber encontrado por chat  una corresponsal formal en las pronto-respuestas que puso el pretexto suficiente para discutir formas prejuiciosas y hostiles de concebir las relaciones humanas. Un correo que quedó decidido por esa formalidad y no porque pudiera  contar con su condición de  interlocutora cómplice para los paseos intelectuales que nunca tuvo ni trató de tener. La apuesta, claro está, quedó en eso, una apuesta que no gané. La comunicación resultante no fue gran cosa y no dejó ningún tipo de relación de continuidad.

En Teoría de D[4], traté de trasladar al campo de la palabra  escrita la rivalidad esencial entre dos pretendientes de la misma mujer. El tipo al que destiné los textos jamás los contestó aunque me consta que sí los leyó resolviendo odiarme para siempre, no por haberme quedado con la chica de la película, la cual no pasó de utilizarlo sin hacerle puñetero caso en sus sentimientos de amante de migajas, sino por haberle descubierto en su nulidad humana de la que no mostró mucho interés por salir. Este libro demuestra, como ningún otro,  que para escribirle a alguien no es necesario tenerlo a la altura del diálogo, basta tenerlo ubicado como pretexto para hacerlo.

Entre el amor y la amistad[5] recogí el correo antes, durante y despues de una relación personal muy querida que empezó como amiga y amante platónica para serlo en el real y regresar al campo de la amistad.

En Correo desde la Ausencia[6] reúno las cartas que fui enviando o escribiendo para mi hijo desde que era niño.

En Correo de Amor y Convivencia[7] reúno las cartas en los cortos periodos de separación durante mi historia sentimental y convivencial más larga hasta el presente.

En Cartas p ara una Musa[8] recojo las cartas más apasionadas y amorosas y filoliterarias que haya enviado nunca a alguien. Cartas intelectuales pero sobre todo pasionales.

Una relación pausada[9] es un correo que trata de la espiritualidad y de los fantasmas personales sin ninguna pretensión seductiva.

Debate sobre la forma Debat sobre la forma[10] es un dossier de cartas dirigidas a distintas personas con las que he compartido reuniones y conversaciones, no diré que proyectos y anhelos.  Inicialmente titulado como Debat filosòfic fui advirtiendo que una parte importante de la discusión se queda en la prediscusión, el tema apenas es anunciado y abortado en sus inicios para dejar que la palabrería se vaya por las cuestiones formales.

Estafeta Confidencial recoge distintas cartas puntuales a distintas personas a las que ocasionalmente pude depositar información y valoraciones en un trato de amistad o suficiente confiabilidad.

Sobrevivir al Desencanto[11] es un correo de mutua retroalimentación con mi interlocutor sobre la alternativa desesperada y la existencialidad circunstancial.

Correo de la Seducción recoge cartas de aproximación sensual con pretensiones inequívocas e interlocutoras puntuales. Es un correo para aula.

A parte de estos hay otros muchos títulos, cuyo peso en cifras concretas de número de cartas y número de personas relacionadas realmente es abrumador. Muchas de las cartas hablan de proyectos parcialmente hechos y otros que están por hacerse, algunos no se harán nunca porque mi vida ya no va a dar para tantos deseos ni cuento con socios o cómplices para ello ni me pongo a buscar nuevas posibles tandas de estos. El conjunto total de dosieres, algún dia libros, que me atreveré incluso a poner en la red o catapultarlos de alguna manera, es un indicador por si mismo del valor que le he dado a la confidencialidad escrita aunque nunca me haya sido del todo correspondido por ella, incluso con el recibo de cartas extensas y sostenidas.

 

El correo personal tiene algo de diario de intimidades, aunque no es tan rotundo como el que este pueda registrar. Siempre que hay un otro externo al que va dirigida hay algún tipo de autocensura o de construcción textual sutil de tal manera que le de alas al campo de la interpretación. Para que no la haya en absoluto quien escribe solo debe hacerlo para si mismo en forma de diario de referencias o detallismo intimista para su propio consumo elaborativo o apoyo memorístico. Comparadas las cartas a los correos, éstos, en principio, son o serían más publicables. He sido aficionado desde siempre a leer dosieres de cartas publicadas de autores que he leído o por lso que he tenido interés debido. En algunas ocasiones me ha sorprendido que la presentación de algunas como las de Lawrence hayan sido presentadas como de muy atrevidas o intimistas. El mismo prologuista ante algunas de  las mías se  hubiera quedado al borde del síncope.

Las cartas se escriben en un doble sentido para quien van destinadas en estado presente y para quien las leerá, tal vez, algún día en el futuro. Lo que es seguro es que la supervivencia de una suficiente cantidad de ellas dicen mucho de la vida de quien las escribiera y de sus vicisitudes. Si además están apoyadas con diarios o crónicas personales  el cruce de datos y referencias de ambas fuentes ponen al descubierto las verdades biográficas por mucho que se quisieran disimular.

 Al dejar muchas cartas duplicadas o en su memoria digitalizada diríase que el autor –yo- quiere dejar suficientes pistas de sí mismo para que no haya ninguna duda de sus conductas y declaraciones. No negaré que inconscientemente uno de los factores que me empuja es una cierta prevención a las injurias y tergiversaciones que se puedan decir de mí. Según recuerdo el punto de inflexión que tuve en mis relaciones con la gente fue a partir de pasar por varias desagradables experiencias de sufrir mentiras agresivas y ataques injuriosos infundados. Colocados no pocos individuos en ese dudoso lugar de credibilidad me he venido afanando más en el texto escrito que en el oral.

Desde hace años sigo manteniendo el criterio de escribirme con alguien nuevo cada mes. Sigo fracasando. Si bien es cierto que siempre tengo con quien hacerlo no lo es menos que mi deseo por la comunicación escrita no es seguido la mayoría de las veces.  He observado que aunque no he encontrado a nadie en el planeta que no se constituya en personaje que literaturizar sí he encontrado mucha gente incapaz de literaturizar sus emociones y circunstancias.

La mayoría de esos nuevos contactos postales no llevan a ningún objetivo salvo a la inmediatez de una respuesta informativa aunque por mi parte me siguen llevando lejos si lo he de juzgar por la magnitud del correo que he producido.

Es un criterio de crucero existencial o de ruta de vida. No veo porque no he de seguirlo practicando aunque sepa a priori que mi conversación no tiene porque gustar, mi nivel expresivo pueda asustar y mi cuota sea considerada incluso como una intrusión si es leída en todas sus palabras con todo el tiempo de dedicación que eso implique.

En alguna época había escrito cartas personales a diario durante días seguidos. Siempre he experimentado algo extraordinario: el de sentirme al lado de la persona a la que escribo en el rato en el que estoy haciéndolo por distante físicamente que pueda estar. No me avergüenza de recomendar a la gente que escriba cartas al mismo tiempo que aseguro que el contacto telefónico o las notas breves de email no son sus sustitutorias.

Pienso que mientras haya cosas que decir seguirá siendo importante el texto escrito para decirlas y la carta personalizada para hacérselas llegar con quien mas interesado estés para que las sepa.



[1] Carmen Valencia, una francófona en Barcelona.

[2] Cartas a Esperanza Manzano de Reus.

[3] Unas 60mil palabras. Enero-junio 2007.Correo dirigido a Pamen Bringas, cuyo nombre real  era Carmen Rodriguez , profesora de música en Andorra.

[4] Titulado Juego de Rivalidades.Un ensayo sobre el cuarto(D) en un constelograma amoroso y 4 cartas destinadas a un transeúnte en nuestra relacion particular llamado Antonio Caralps.

[5] A Josefina Oller Anthony, mi amiga desde 1968.

[6] Cartas a Isaac Ricart Campos, mi hijo nacido en 1974

[7] Cartas a Victoria Martinez Alés.

[8] Esditas en catalán Lletres a una Musa  dirigidas a Misse Hinojosa Medina.

[9] Cartas dirigidas a Maribel González Valderas, de Cáceres, residente en Tarragona.

[10] Una buena parte de su correo está dirigido a Lluis Alegret Bioscas de Barcelona ya fallecido.

[11] Correo a Carlos Schiaffino de Montevideo y residente en la Toscana.

Ordenador e Intenet

Entre el ordenador e internet

Vaya donde vaya, esté con quien esté, sea cual sea el motivo de mis traslados o viajes, mi vida está ligada a un ordenador. En principio forma parte de mi equipaje siendo el objeto cotidiano con el que paso más tiempo si exceptúo la cama, (aunque ha habido ocasiones en que he batido records de permanencia continuada con el ordenador superiores al tiempo de permanencia en la cama.). Llevar yo al ordenador puede ser ya un eufemismo. En el ordenador deposito tanto de mi mismo que bien podria decirlo al revés: el ordenador me lleva a mí.  Lo cierto es que viene siendo mi instrumento de trabajo fundamental y eso no es reversible: no puedo volver a las mecanográficas o al manuscrito, aunque éste lo siga manteniendo en una pequeña porción cuando viajo y escribo ideas, notas o poemas; pero no aquellas que han quedado definitivamente obsoletas aunque las conservo por razones nostálgicas y museísticas. La última vez que me llevé una máquina de escribir  portátil no eléctrica conmigo la metí en un barco de vela donde hicimos una travesía corta cuyo patrón quiso ridiculizarme por ello. La verdad es que creo que la usé una sola vez en esa ocasión y fue la última. Era mediados de los 90 y tuve que esperar todavía otra media docena de años para tener mi primer ordenador portátil.

El uso del ordenador y la actividad en internet son cosas completamente distintas aunque ambas pasan por la misma máquina. Todavía hay gente que se confunde al respecto creyendo que todo ordenador está conectado a internet. Sería el mismo tamaño de confusión creer que todo aparato telefónico por el hecho detenerlo significa tenerlo contactado a la línea o que ésta haya sido contratada. Son actividades diferenciadas aunque modernamente se pueden hacer desde la misma ubicación, butaca y ordenador personal con la ayuda de wifi o de cable Ethernet.

He sistematizado uso cotidiano del ordenador. Eso forma parte de mi esquema personal. Me acuesto por las noches pensando en el trabajo que tengo que hacer al dia siguiente en él y me levanto por las mañanas para dedicarme unas cuantas horas  generalmente tras un rito muy predecible: un orgasmo antes de levantarme si quien me acompaña está dispuesta a participar y mi libido me lo permite, mi paso por el cuarto de higiene y ducha, mi preparación de té que voy consumiendo muy lentamente mientras estoy ya tecleando a no ser de que haya un motivo para desayunar y tertuliar en grupo.

Puesto en solfa, trato de escribir un texto nuevo cada día con su propio título y objetivo, ensayístico o literario, completo otro iniciado en fechas anteriores y que se mantiene demorado en alguna de mis canteras. Si no consigo terminar el texto nuevo que pienso para ese dia completo un segundo de los anteriores. He llegado a esa conclusión despues de advertir los cientos de miles de palabras en espera que tengo reunidas pero en un estado caótico esperando su elaboración. De no seguir este criterio nunca terminaré de agilizar y reducir el volumen de estas. Esas dos redacciones son las que me llevan más tiempo y representan un mínimo de 2000 palabras, en la práctica son más. Luego, su reubicación, como textos terminados o bastante terminados, tras su corrección tecno y ortográfica pero faltos de una última lectura total, en dos documentos distintos: uno un número de mis revistas digitales y otro en el dossier-libro del que formen parte; significa hacer organización de archivo. Esta no se limita a agregarlos sin más sino a hipervincularlos internamente dentro del documento y actualizar los datos de su cv. Cada documento de los que tengo tiene sus propios datos curriculares: cantidad de palabras y páginas, peso en kbs, itinerario de revisiones/actualizaciones, fecha de concepción y fecha de inicio. No cuento las cartas personales como nuevo texto elaborativo, tampoco los textos digitalizados procedentes de los mecano y manuscritos, algo que tengo que tomarme muy en serio sino quiero que las miles de paginas que tengo de la etapa predigital se queden en el estado caligráfico de ilegibilidad en el que están. También dedico una parte menor a escribir notas de prensa que llamo Notas y Observaciones breves que no deberían sobrepasar las 200palabras cada una.

Desprendido directamente de la organización trato de montar un número completo de la batería de revistas dado el lamentable caos en el que se encuentran. En un principio las imprimía sobre papel y las distribuía sin conseguir nunca ninguna resonancia con eso. Por respeto a las materias primas y a mi propio tiempo dejé de hacerlo. En una fase siguiente las enviaba a listas colectivas de direcciones electrónicos, ahora, simplemente las voy acumulando. Es un seguro por si pierdo un fragmento dentro de un dosier para irlo a localizar en una de las revistas y reponerlo. También las conservo porque proporcionan la oportunidad puntual de  enviárselo a alguien en concreto. Ese conjunto de revistas inicialmente formaban un proyecto complejo de unidades de difusión cultura (UDC), actualmente no hago apenas nada por la difusión salvo la de colgar cosas en internet a un promedio de un texto diario como mínimo, cifra a la que trato de ajustarme aunque pasen semanas sin poderme conectar por estar ausente de mi espacio doméstico o de despacho.

En el trabajo elaborativo hay una serie de sub-actividades colaterales: coleccionismo de nuevas palabras y Banco de referencias en dos documentos específicos para ellos. Esos dos bancos son dos documentos que deben estar abiertos mientras trabajo con los textos originales. Amplio además texto en otros empezados de tipo literario o ensayístico o epistolario. Otra constante es la actualización del DT, el diario telegráfico, algo que debería haber empezado al menos 10 años antes de cuando hice el primero y ojalá que hubiera podido disponer de uno hecho durante toda la vida.

Es un instrumento fantástico muy recomendable para todas las edades como memoria auxiliar.

Otra constante es la de actualizar las entradas de datos autorreferenciales. Registros conductuales y económicos.

En todo ese proceso hay apuntes de planning en distintos soportes para ello.

Todo eso suma 14 elementos de trabajo aunque la mayor parte del tiempo se lo lleva la elaborativa. No tengo tan en cuenta un horario del dia como la función hecha. El mejor momento del dia como ya ha quedado dicho es por las mañanas. Mi mente está más fresca y todo fluye con mayor rapidez.

Si mi ordenador esta conectado a internet mientras trabajo en el puedo también hacer las funciones especificas de internet: la consulta y respuestas de emails, el envío de algún original mío a algún medio, la inserción de un texto original nuevo en alguno de mis blogs,  incorporaciones fotográficas, perfeccionamiento de la edición, infonavegación y chat. Eso son otras 7 acciones.

El total de ambos grupos puede suponer más o menos horas según la fluidez del dia, el enlentecimiento de la conexión internáutica, interrupciones externas y la propia claridad mental.

Evidentemente todo eso forma parte de un esquema diario ideal y no siempre termina el dia habiendo hecho lo deseable. Por lo que hace a internet durante los periodos de viaje deja de ser una actividad diaria para ser una  pendiente que se acumula para las oportunidades de cybers funcionales.

Organización del Archivo

Hay todo un segundo trabajo de clasificación y reordenación y localización de textos que pertenece a los criterios de archivo más que a los propiamente elaborativos. Cuanto más trabajo creativo más se puede estar generando trabajo de archivo. Cuanto menos se haga en el mismo momento mas problemas de  gestión se van a dejar para luego.  Me paso la vida organizando mis archivos. Exagero. En realidad dejo las cosas semiordenadas dejando para otro momento el trabajo de hipervínculos o el de indexación. Eso lleva a tener dificultades a la hora de utilizar o encontrar los propios recursos creados. En el campo elaborativo lo mismo que en cualquier otro de ocupación de una persona cuantas mas cosas contenga mayor necesidad tiene de su organización. No es suficiente con la memoria. La memoria no siempre proporciona el dato o el recuerdo preciso en el momento en que lo necesitas. Todo el mundo tiene experiencias de sus fallas en cuanto más la necesita. En todo caso la memoria biológica más impecable, un dia u otro, puede no estar en condiciones para asistir a la necesidad intelectual de un momento dado.

La organización de archivo es tanto más necesaria y más activa como constante diaria cuantas mas cosas se tengan. Se hace inimaginable el funcionamiento de una biblioteca sin ese principio que la regule y es prácticamente imposible dedicarse a un trabajo intelectual sin establecer la forma de localización de los trabajos hechos. Se puede dividir el proceso del trabajo intelectual en dos etapas muy diferenciadas: una, la que necesita acudir a los trabajos hechos de otros para documentarse y, partiendo de ellos, poder hacer los propios análisis; dos, la que necesita acudir a los trabajos hechos por uno mismo para resituarse en el punto elaborativo en el que se está y completar o perfeccionar lo que aun no está definitivamente terminado. Un texto terminado es solo una hipótesis. Los que tienen suerte para hacerlo son revisados a cada nueva edición para ser reactualizados.

La organización del archivo es una tarea de una envergadura considerable tanto mas compleja canto mas materiales se van elaborando, referencias se van tomando o nuevos documentos se van abriendo. Si el trasiego alcanza unos cientos, mucho más algunos miles, puede llegarse a tener la desagradable sensación de saber que existen pero que al no ser localizables no hay la menor posibilidad de utilizarlos en el momento en que se necesitan. Es la misma experiencia atroz que la de buscar un libro en la propia biblioteca para preparar la conferencia comprometida a corto plazo, tener la seguridad de que se tiene pero no poder encontrarlo por no tener la ficha apropiada que indique donde está o por haber sido guardado en el estante que no le corresponde. Ésta y experiencias similares son realmente molestas.

Cuando Johann Gutenberg dijo que la imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con los que conquistar el mundo ya previó la complejidad a la que daba el pistoletazo de entrada para la historia de las letras y del pensamiento humano. Mientras la literatura autogenerada por la propia invención es poca, todo está mano, todo es localizable o fácil de encontrar. Tan pronto los títulos de textos empiezan a multiplicarse y la ambición creativa se extiende mas allá de la capacidad personal de su gestión, el que la crea es como una fuente incontenible que no para de manar pero sin contenedores adecuados para recogerla en forma de reserva para cuando sea necesaria.

Tener un texto escrito y no encontrarlo en un momento dado para revisarlo y reactualizarlo me ha podido suponer reescribirlo dentro de otro formato y titulo temático conectado. Eso produce repeticiones innecesarias aunque tenga por correlato positivo la confirmación reactualizada de lo pensado anteriormente, algo que no está exento de entrar en contradicciones con la aproximación previa al tema. Para escribir no hay que tener miedo a contradecirse y flaco favor se hace a si mismo quien para escribir algo sobre el mismo tema tiene que asegurarse lo que dijo la última vez que habló de ello. En principio, la propia conciencia y la memoria son suficientes para saber en que posiciones se estaba y se está con respecto a una cosa.

No, la importancia de la organización de archivo teórico para el intelectual no es para aparentar artificiosamente una coherencia sino para un avance mayor en la elaboración y en la localización de los datos manejados. Cuando la apariencia supera la misma dinámica elaborativa es que el contenido de saber se supedita a la imagen de quien lo sustenta. Publio Siro ya advirtió  que muchas personas cuidan de su reputación pero no de su conciencia.

Una organización de archivo es una ramificación compleja cuyo criterio-guía de búsqueda permite llegar  hasta el dato que se busca, la afirmación o negación que se hayan hecho, dentro del artículo que lo contiene.

Los males de archivo representan el síntoma de su organizador o mejor dicho de su desorganizador. Se puede estar creando continuamente y dejando las cosas desordenadas de tal manera que la pulsión de innovar puede mas que la de mantener o corregir. En realidad la elaboración no es rectilínea. Su propia condición exige el repaso continuo, la remirada de lo hecho, la transformación en marcha o un tiempo después. El archivo permite volver a lo que sea en el momento que se desea hacer con la instantaneidad que la era digital nos permite.

Crear un sistema de localización de lo que se tiene es esencial. Cuanta más elaboración se tenga mas extensos serán los ítemes o botones para ver reaparecer en pantalla el documento trabajado no importa l0os años que hayan pasado desde entonces. Las dificultades son del tamaño de los intentos dijo Antonio de Solís. Si  tu intento elaborativo es descomunal toca suponer que el esfuerzo para conseguirlo y tenerlo bajo el control gestional de su localización no será precisamente pequeño.

 Desde que vengo tomando conciencia de este hecho cada uno de mis documentos abiertos y en proceso o terminados contiene un cuadro de currículum del mismo documento en el que figura la sucesión de fechas de revisión, la cantidad de páginas y sobre todo la cantidad de palabras. Estos son datos que permiten asegurar la estabilidad del trabajo a parte delos que proporciona el propio soft del documento.

Aunque Julio Verne dijo que la ciencia se compone de errores que son los pasos para conseguir la verdad, en la elaboración ensayística y literaria en general, que tampoco hay porque considerar científicas a priori, lo mejor es no cometer errores de localización de las cosas hechas, de esta manera se puede trabajar con los propios recursos de una manera mas efectiva. La idea es aplicable a todo lo demás. Cuantos mas organizados estén los recursos en casa, en el taller, en la oficina o donde sea menos tiempo se pierde en localizarlos y más se puede dedicar a un objetivo de creación esencial.

Seguir Aprendiendo

 

Para escribir hay que leer y escuchar. La escritura es un producto resultante tras la combinación de informaciones obtenidas más el criterio formado previo para gestionarlas. Queda mucho por escribir pero mucho más por leer. La ecuación que incluye esas dos actividades se remite al esquema fundamental de la obtención de energía por un lado y el trabajo- producto por otro. A los autores se les supone muchas lecturas hechas. No siempre es así. Uno de los indicadores de tal suposición es la continua citación que hacen/mos de otros autores  tesis o textos. Escribir es un oficio con determinadas técnicas que incluyen la correcta citación sin que esta sea una garantía total de una lectura del libro del cual es extraída la cita tampoco de su total comprensión.

Hay autores que son mas conocidas por sus citaciones de frases celebres que no por su literatura completa. Mas vale aquello que nada. Una frase clave no deja de ser una manera de quintaesenciar todo un pensamiento. La elaboración de textos sin obtenciones informativas previas lleva a los peligros de un ensimismamiento que no avanza pero la continua cita de referencias, por su parte, puede llevar a un abuso de los textos ajenos, aunque sea fragmentariamente, que vaya en contra de la propia dinámica reflexiva.

Seguir aprendiendo pasa por leer a los demás y estar abierto a las novedades. Todo lo que uno puede decir de su vida es lo que ha aprendido no en el sentido aular o académico sino en el sentido experiencia. Las enseñanzas se destilan tras los golpes y los reveses, también tras las sintonías posibles. Lo peor que le puede pasar a alguien es sufrir la caída en picado de sus intereses por la vida y por los entresijos de las cosas. ¿Se puede decir pues que la vida es una forma de abocarse  a estar aprendiendo siempre? No creo que sea eso exactamente. Vivir pasa por aprender lo que no se sabe y una vez incorporado readecuar  la forma de estar en los sitios en función de lo aprendido. La curiosidad del saber es que no empuja a la enseñanza automática ni tampoco al proselitismo. Saber algo permite tomar distancia del no saber. Los más dotados de los pueblos han utilizado el suyo para hacerse con alguna cuota de poder. Por un tipo de relaciones económicas, en las que no vamos a entrar, ha terminado siendo la ignorancia la que ha detentado el poder mientras que el saber ha sido excluido de él. La pamplina más estandarizada es del mandamás rodeándose de consejeros que saben más que él pero que mandan mucho menos.

Suceden los dos fenómenos: el del que sabe que por su saber se anticipa a los demás y de alguna manera puede dirigirlos y el de quien sabe menos pero tiene la suficiente astucia y malicia para aprovechar su conocimiento por colocarse pro encima de los demás para su manipulación a favor de sus intereses individuales.

Seguir aprendiendo pasa por seguir estando despiertos a todas las situaciones. Las distintas acciones que suministran datos e informaciones: lectura de periódicos y libros, escucha atenta a quienes tengan cosas importantes que decir, indagaciones documentales, lecturas sobradas y, últimamente, navegaciones internáuticas  hacen de cada persona atenta o aprendiente una terminal de saberes a partir de lo que se irá convirtiendo en una fuente emisora de ellos.

Aprender es la corrección continua: deshacerse de ideas inútiles o de acciones estériles para  emplear la energia y la atención en adquisiciones mejor adaptadas al conocimiento de las cosas. El conocimiento no es algo que exista en si mismo, existe en tanto es poseído por un sujeto que lo hace suyo.

 No hay un móvil único para seguir aprendiendo aunque todas las personas motivadas por hacerlo comparten un panorama común contributivo de la adquisición y divulgación del saber. Todavía me sigue fascinando la imagen de alguien que sumerge su mirada en libracos y enciclopedias buscando el dato que le proporcione una explicación. La diferencia entre el estudiante de la vida y el ocioso que no se pregunta los por que de las cosas con las que se encuentra es que uno quiere ser dueño de su destino y el otro acepta ser su fiel aceptador. El preciosismo de Flaubert le llevaba a emplear varios días en escribir unas pocas páginas. Admiro a la gente que no se da por rendida hasta que no consigue dominar un tema, sea en su comprensión o en su expresión. Contradictoriamente no hago esta pauta mía sacrificando parte de la calidad a la cuota productiva. Hay algo del escritor que traiciona al lector, cuando cree que tiene más que decir que lo que le queda por aprender. Por mucho que sepas siempre lo que sabes va a ser una infinita parte de todo el saber objetivamente reunido. Esa proporción todavía se miniaturiza más frente a todo el saber potencial.

Es imposible una existencia colmada  sin un continuo aprendizaje. Aprender es hacerse más grande. Aprender es formar parte de una manera más segura del mundo en el que se está. La vida del sabio se diferencia de la del ignorante en tener mas recursos comprensivos e interpretativos y, por tanto, en gozar de mas dominio y poder sobre las condiciones materiales. Finalmente, el sabio puede prescindir alcanzar los objetivos del ignorante.

En la movilización de la energia y la atención para seguir aprendiendo además de razones objetivas que lo justifiquen concurre un placer personal que no se puede negar. Saber más significa gozar más. La comprensión sintoniza las células nerviosas con las leyes de las cosas. Cualquier circunstancia no explicada es mucho más dura de sufrir que una vez interpretada y conocida en sus mecanismos.  Poseer conocimiento es tanto como poseer un mayor número de verdades, es como ser el creador de las cosas que las contienen al entenderlas en su existencialidad. El Cándido de Leonardo Sciascia pregunta: “¿y si el conjunto de tantas verdades no fuera una gran mentira?”[1]Las dudas existenciales son continuas y el saber nunca supera del todo la duda ontológica de lo que es. Al fin y al cabo, con o sin saber, el reto vivencial pasa por las pautas biológicas predeterminadas.

No se puede ocultar que una parte del conocimiento sirve para crear estatus y la ficción de un modelo de dominio. Los escritores, abogados y estadistas conceden entrevistas con cámaras teniendo detrás de ellos paredes forradas de libros. A alguien que tiene libros se le supone que tiene más lecturas que quien no los tiene. A más lecturas se supone más saber. Pero los silogismos pueden fallar cuando  la ausencia de un método crítico convierte a una persona que posee  el conocimiento bancario no precisamente en un pensante si no en un recitante.

Seguir aprendiendo es seguir viviendo con calidad, es lo que asegura que la vida inteligente  no se de por vencida ante los misterios contra los que no se atreve a enfrentarse y descifrar.



[1] Cándido o un sueño siciliano. Leonardo Sciascia eds . Bruguera  Barcelona 1983 p.201

La Experiencia colmada

Llamamos experiencia a aquel conjunto de cosas que hacemos que en una buena parte fueron equivocadas o innecesarias. Experiencia es igual a saber sí, pero saber significa también el volumen de fallos y sus consecuencias, cometidos. La experiencia no es el simple paso del tiempo sino su empleo en muchos tipos de conductas y actos, una buena parte de ellos no elegidos voluntariamente y que han sido impuestos por la tradición o por los mandos de los lugares en los que se ha estado. La experiencia empieza a tener sentido cuando forma parte de la voluntad que la elige y no de su imposición por una falta de libertad. Hay experiencias por las que hubiera sido mejor no pasar. Sin embargo la experiencia vivida es lo mismo que decir que la vida vivida y se tiende a justificar lo hecho. La persona necesita vivir con lo que ha sido, entendérselo, justificárselo, autocoherentizarlo, aceptarlo y perdonarlo. Ese esquema vale tanto para el mártir como para el torturador, para el explotado como para el explotador, para el revolucionario como para el delator, para el solidario como para el ególatra, para el trabajador como para el ladrón, para el pacífico como para el violento. Dominado el esquema, cualquiera, haga lo que haga, podría vivir en paz consigo mismo por alejado que esté de la más elemental de las éticas. Una religión conocida perdonaba por anticipado los pecados a cometer. ¿Qué mejor ideología que la que admite no solo la comisión del error a priori sino además su total exculpación? La experiencia sirve para discriminar entre las maneras eficaces de hacer las cosas y las torpes, entre la efectividad y la irrentabilidad, entre lo positivo y lo negativo. La experiencia da un sosiego y supone una cierta garantía de especialización y de dominio sobre un asunto. Preferiré que me opere alguien que lleva años haciéndolo que no que lo haga quien se estrene conmigo. Pondré mi vehículo antes en manos de un mecánico que entiende la mecánica de mi marca que no alguien que es la primera vez que la ve. Elegiré a un profesor de lengua nativo antes que alguien que todavía no domina ni el vocabulario ni la gramática. La experiencia es crucial. De hecho es una condición sine qua non para detentar roles. Las empresas piden a sus futuros empleados que tengan experiencia previa y psicológicamente la gente desea crecer lo antes posible para tener experiencia de la vida. La experiencia que tanto necesitamos como base para el saber llega un momento en que cierra sus puertas y no deja pasar más. No todas las experiencias tienen que ser vividas, basta lo que otros que las vivieron cuentan sobre ellas para no desear sufrirlas. Estar toda la vida experimentando termina por convertirse en una rutina. Puede resultar tan absurdo como la necesidad de estar demostrando siempre. A fuerza de vivir el viviente se hace selecto, deviene un elitista: ya no quiere pasar por todo, no quiere repetirse en lo que ya ha vivido. Reconoce que no lo sabe todo ni lo ha hecho todo pero se queda sin energia o sin ganas para saberlo todo o para hacerlo todo. Asume sus límites y dentro de estos su falta de voluntad en continuar esforzándose, peleando o, incluso, aprendiendo. En lo mejor que se puede emplear el tiempo y los recursos es en aprender y no hay figura más excelsa que la del aprehendiente dispuesto a seguir aprendiendo siempre. El libro ha sido el instrumento por siglos de depósito del saber y su icono sigue representándolo. Cada vez que paso por delante del monumento al libro  de Joan Brossa en Paseo de Gracia/Gran Vía en BCN recuerdo los muchos que me quedan por leer y que es algo que debería estar haciendo en lugar de ir tras la gestión que me lleva al centro de la ciudad. Se hace difícil defender la tesis de la experiencia colmada cuando no existe ni la personalidad realizada ni se tiene el saber suficiente en una biografía en la que a pesar de todo vence el cansancio prefiriendo la ensoñación a la lectura, la invención al estudio o la desidia al trabajo. Desde el momento en que cada día hay algo nuevo que aprender y es necesaria mas de una vida para asimilar toda la experiencia reunida en una, no se puede hablar totalmente de experiencia colmada. Esta seria equivalente a sujeto completo. Se me hace inconcebible que alguien pueda decir que lo ha vivido todo aunque no que afirme que ya ha vivido suficientemente. Es a esta totalidad relativa, la del sujeto, la de la persona que dice basta, que tiene suficiente con lo que me refiero a experiencia colmada. Es la experiencia rebasada con todo aquello que se esperaba vivir y conocer. Eso no quita que se continúen haciendo gestos de solidaridad y de intervención en la aplicación de recursos, del saber y, por añadidura, de las experiencias allí  donde sea posible y por los medios que se puedan. Andrew Carnegie donó a bibliotecas extendidas por el mundo una cifra aproximada  de 4500 millones de dólares actuales. Hay algo del saber, el saber heredado, el saber a priori, que evita pasar por las experiencias innecesarias y que otros ya sufrieron durante su generación. No es necesario acudir a la guerra para saber que las guerras son destructivas, hacen de pretexto para los asesinatos legales y para desatar furias y viejas rencillas. La experiencia o querer tenerla no obligan a que todo el mundo tenga que pasar por lo mismo. Si fuera así estaríamos siempre en el punto de evolución de la primera generación porque no habría dado tiempo a hacer nuevas cosas. La experiencia colmada es la que se refiere más a parar el cuentaquilómetros, a buscar el sosiego o la etapa de la destilación de todo lo vivido. Es el momento de la dignidad biográfica.la experiencia colmada es la que está harta de escuchar los mismos discursos, pasar por las mismas conversaciones, escribir los mismos artículos, asistir a las mismas poses, recorrer las mismas geografías o aceptar las mismas ceremonias. Es la que dice: basta ya de lo mismo pero que se queda sin energia para otras experiencias distintas.

 

Buzón de Sugerencias

 

El buzón de sugerencias choca con siglos de unidireccionalidad, dirigismos de las alturas, dictados de mando y capos al cargo en exclusiva con sus bandos  de un asunto o un establecimiento. De pronto todo edificio moderno que se precie tiene un buzón para recoger ideas: propuestas y críticas incluidas. Algunas veces los he usado y hasta he conseguido acuses de respuesta. Es así que dejé una nota en uno de la Tesorería de la Seguridad Social felicitándoles por su diligencia (algo impensable unas décadas atrás cuya la sola mención del sitio movía a espanto por las colas que había que hacer) y otra en Hacienda proponiendo una rampa en un lado de sus escaleras para accesibilidad de minus. Ambas fueron gentilmente contestadas. Sigo viendo buzones de sugerencias por muchos sitios. No sé si alguien ha hecho algún peregrinaje por ellos o toma por costumbre hacer de granito de arena poniendo una nota aquí otra allá, También los he visto en bares y nuevos locales. Es una deferencia del establecimiento para con sus usuarios y clientela en general.

Buzón de sugerencias implica también análisis y criticas. De hecho la posibilidad de la critica esta implícita en toda propuesta. Por el solo hecho de hablar o de hacer nos exponemos a ser criticados incitemos o no explícitamente a que se practique eso. Los artículos escritos suponen también propuestas para el pensamiento y su recibo no tiene porque ser consensuado siempre. Cuanto más explícitamente comprometido es un texto más provocativo es y más puede mover a una respuesta de adhesión o de rechazo. Suelo escribir de una forma comprometida. Me gusta el campo de abstracción y me muevo tranquilamente en él pero aterrizo cíclicamente en el campo de lo concreto y denomino situaciones y conductas que valoro en ellas mismas sin dejarlas bajo la nebulosa de no tomar partido. No me extraña que mis artículos expongan motivos más que suficientes para ser criticados. De hecho, la critica no es mas que una fase en el desarrollo de las mutuas contra criticas a partir de las cuales, supuestamente,  se llegue a conclusiones si no consensuadas al menos dominantes. De tarde en tarde, recibo dos tipos de notas, unas de elogios y otras de descalificación absoluta. Cuando recibo una conclusión sobre lo que soy yo y no sobre la criticabilidad de mi artículo no puedo atenerme a nada. A mi me cuesta enormemente proponer o basar los textos en conclusiones tomadas y difícilmente derivo de cada texto una conclusión. Más bien rodeo la fluidez argumental en torno al tema y sugiero un método de deducción racional para sacar una enseñanza. Cuando me enfrento a una conclusión definitiva sobre mí de alguno de mis lectores sin citarme a qué texto o textos se refiere no puedo por menos que quedarme perplejo. Suelo contestar con unas líneas por deferencia pero creo que voy a dejar de hacerlo. Mi tipo de respuesta es más o menos la siguiente: muy bien ya te has descargado con lo que querías decirme ¿eres más feliz que antes? Como que no sé a que aplicas tu conclusión sobre mi (he escrito miles de títulos de temas a estas alturas de mi vida elaborativa) ni me ayudas en mejorar aquello de mi en lo que estas de acuerdo, en el supuesto de que tenga que ser mejorado, ni te ayudas a ti mismo haciendo una critica fundamentada manteniendo tu conclusión en el campo de las palabras acabadas, es decir de las pedradas simbólicas tiradas.

Si pones un buzón de sugerencias en tu negocio o en tu blog o publicas tu email corres el riesgo de recoger comentarios absurdos. Siempre hay una cierta parte del ruido verbal en las conversaciones que es superfluo y una cierta parte de la información anónima recogida igualmente falta de todo interés. Prefiero una carta o un articulo elaborativo que me despanzurre en toda regla que no una pequeña estrofa que me diga lo grande que soy o lo miserable que soy.

Las formas de hablar dominantes siguen siendo conclusivas e imperativas más que argumentativas y lógicas. Cuando alguien sin conocerte sabes, o sospecha, que eres de tal o cual manera y te adjunta los vocablos determinativos de eso cuando todavía no ha dedicado suficiente atención a tu proceso es mejor pensar que está fuera de lugar y no merece la pena corresponderle con la atención. Sin embargo este criterio te aísla aún más de lo que estás ya que el lenguaje dominante conclusivo tiene más prisa por llegar a la clasificación de alguien o de algo que no en comprenderlo en su trama. Esto es así porque el mecanismo mental que lo explica se pregunta antes por el rol del que va que no por el sujeto en su qué hacer y en su ser. No me preocupa ni mucho ni poco que se pueda pensar cualquier cosa de mí que no sea. Basta una presencia, un color, un aspecto, una imagen, una palabra para que todo esto en forma de sucesivos ítemes excite la toma de posición del otro. La interpretación ajena está anegada de formas procedimentales injustas. Nadie es tan correcto en su metodología mental como para no caer en apreciaciones injustas de lo que ve y de a quien trata. No emitir juicios tampoco las evita. La técnica ideal es la de emitirlos tras procesos de estudio y razonamientos secuenciales lógicos.

Como idea-eje se puede añadir que un texto parcial no hace al autor, aunque desde luego es un poderoso indicativo de su línea de reflexión, con lo cual puede ser la base para su objeción rotunda, el del texto, pero no el de toda su producción elaborativa. Cuando, además, la simplificación critica es la de señalar el carácter o personalidad del autor sin cuestionarle en concreto el error o acierto de su obra, la contribución al esclarecimiento de todo el asunto es nula.

 

 

Denuncia publica de los Malos

 

De acuerdo, es una palabra culpabilizadora y no es la más precisa pero todo el mundo entiende lo que es una persona mala. El malo es el que estropea la realidad. Es el tipo desconsiderado que disfruta creando problemas a los demás. Es el que ataca unilateralmente, el que odia sin justificación alguna, el que destruye, el que saborea, el que envidia a los demás. Hay muchas clases de maldad y de malos. Debería convocarse un congreso de demonología para definirlos en sus distintos perfiles. Aunque dudo que la maldad sea por influencia de demonios: los humanos tienen suficiente degradación encima como para superarlos. Dejando correr la imaginación, este hipotético congreso es posible que produjera varios volúmenes equivalentes a los listines telefónicos de las ciudades más populosas del planeta. La masificación de la maldad  no impide su identificación.

En distintos momentos de la historia se ha tratado de denunciar a los malos a rabiar. En la época internáutica existe ya la posibilidad de denunciar a alguien con su nombre y apellidos demostrando la autoría de sus fechorías. Es –o eso quiere ser- una forma de presión para destituir cargos públicos (como el personal español de la embajada en Malabo denunciado por la plataforma Españoles de Tercera) que se dedica a actuar mafiosamente o poner en evidencia las irresponsabilidades de empresas y comercias con los productos que manejan o advertir de fraudes en toda regla como los impostores de la Loto nacional londinense que pretenden que te ha tocado un premio millonario y a cambio te piden un anticipo para los gastos de envío de aquel (increíble pero cierto y a pesar de todo hay gente que pica).

El fracaso de las Administraciones de “justicia” de los países con el derecho más desarrollado, no digamos de los otros que ni siquiera saben lo que es eso, esta empujando a que haya gente que se tome, como se suele decir, equívocamente, la justicia por su mano. La justicia es un concepto y un fenómeno que esta por encima de los cargos y de los justicieros. Era tan trasnochada la figura del zorro infringiendo el castigo a quien se lo merecía como la del juez que llega tarde a la vista judicial (por cierto ¿cómo los jueces, que se supone que son los que deben administrar la ley son los primeros incumplidores de la formalidad mínima siendo los más grandes impuntuales de todas las profesiones?) para –sin entender nada- arbitrar a favor de uno o en contra de otro solo en base de pruebas documentales amañadas, sin levantar la vista de los papeles y sin mirar a la cara ni escuchar a los citados. Puestas así las cosas, denunciar a alguien por su negligencia o su prepotencia y que ocupa un cargo público, por tanto un cargo pagado por la sociedad con los impuestos obligados, por la vía judicial se puede hacer interminable. En el mejor de los casos, el hecho de que despues de años de litigio haya una sentencia favorable a la parte justa del proceso, el condenado ni tan siquiera será reconocido en su falta de un modo amplio y popular. Podrá trasladar sus malas artes a otro campo u oficio, a otra ciudad o a otro país incluso despues de cumplir una condena carcelaria. Y es que hay malos con carreras biográficas impresionantes. El derecho a la denuncia pública se viene ejerciendo desde hace siglos. En cierta manera el grafiti público en contra de personalidades concretas o autoridades del momento en el antiguo imperio romano ya era una forma de denuncia. Pero hay algo más: el teatro a través del tiempo ha sido una formidable forma de denuncia pública de personajes impresentables que las sociedades han tenido que soportar y sufrir. Hablemos de la denuncia concreta, argumentada, sopesada, detallada. La que cita el cargo y la irresponsabilidad de quien lo detenta, su nombre, sus datos personales, su ubicación y la conducta por la cual es denunciado. Esto evidentemente no quita el trámite palaciego por lo mismo, pero mientras eso se puede encallar en los interminables pasillos de archivos, la denuncia directa, publica, al menos empieza a correr poco o mucho, de boca a oído. Ninguno de los malos por mucho que sepa que forma parte de la casuística de la criminología le gusta ser pillado in fraganti en sus actos malévolos. Mucho  menos que su nombre sea conocido en relación a ellos. Personalmente he olvido y olvido a la velocidad del rayo los nombres de las personas que alguna vez me han hecho algún daño. Mi memoria no tiene lugar para ellos. Tengo suficiente con la anécdota. _aunque ahora que lo estoy diciendo si me viene a la mente algún nombre de jueza que aun recuerdo y que su cara evocada me revuelve las tripas. Sé que están por mis carpetas. En cualquier momento puedo acudir a ellas y hacer una lista de malos con pelos y señales. Estoy seguro que la ley kármica les dará o les habrá dado su merecido pero no estaría de mas que alguien le diera un empujoncito a esa ley  y se protegiera de ellos. No pediré una pedrada precisa ni un linchamiento público, solo que sean reconocibles como lo que son: chusma indeseable. Lo malo de los malos es que deben tener algo de bueno, tienen sus familias, sus espacios donde se portan bien, acarician a sus hijos al verlos, siguen la Eurocopa, comen y defecan como todos los demás mortales. El problema es que generan problemas y no los remedian y lso afectados tienen que cargar con las consecuencias sin que nadie los depure. Depuración significa limpiar a un organismo de corruptos e incompetentes. No hay estado que no tenga los suyos. Así como hay organizaciones de consumidores poderosas, con plataformas editoriales y gabinetes jurídicos importantes, que defienden los derechos del consumidor frente a productos fraudulentos que se distribuyen a través de la cadena comercial, debería existir en todos los países asociaciones de damnificados por la negligencia de las administraciones públicas, de ese modo la sociedad estaría advertida de quienes son sus enemigos concretos e inmediatos.

Subscribo ese razonamiento totalmente. La cuestión se complica en el paso siguiente: al denunciar a alguien en concreto. Cuando he tratado de hacerlo con policías que me han maltratado lo más que he conseguido han sido sus números de placa (que por cierto no deja de ser una curiosidad que muchos los esconden o disimulan) nunca sus nombres. El agredido ni siquiera tiene el derecho de conocer el nombre de su agresor, así van las cosas. Lo más que he podido hacer con ello es explicar el relato de la agresión recibida y colgarlo en una página web que recogía denuncias contra el ayuntamiento de Barcelona. Nunca obtuve una respuesta de la excelentísima institución. De persistir en mí investigación habría conseguido el nombre y podía haber llevado la denuncia a la más alta instancia que cupiera, pero mi tiempo personal hubiera sufrido una doble agresión metiéndome en ese berenjenal. En España y otros países hay la figura del defensor del pueblo que nada en denuncias que en gran parte no consigue solventar.  A pesar de todo, cuantas mas denuncias reciba un tipo que delinque en el abuso de autoridad mas probabilidades hay que alguien lo cite a un despacho y le cante la cartilla. Cuantas más veces circule su nombre por la red como bicho del que protegerse más gente le hará el vacío. Claro que esto es una hipótesis. Para denunciar a alguien en público y poner esa información al servicio de los recursos socializados de internet hay que hacerlo lo más convincente y demostrativamente posible. Además hay que acompañar la denuncia con el nombre del denunciante y ese es un dato que no siempre es posible dar pues la denuncia seria la sentencia firmada pro el mismo denunciante al buscarse problemas extras. En la jurisprudencia moderna se contempla la posibilidad de testigos ocultos para declarar en contra de criminales o mafias y no sufrir las consecuencias por sus declaraciones. Pues bien, podemos contemplar el derecho a mantener el anonimato de aquellos que denuncian a burócratas, torturadores e indeseables de las políticas e instituciones de sus países, bajo cuyos regímenes tienen la infelicidad de vivir.

Estimo que los portales públicos de denuncias crecerán en los próximos años. El mundo es denunciable por todos los ángulos posibles. Las instituciones de un buen número de países están cargadas de tipos a depurar y apartarlos de la función pública. A fuerza de denunciarlos terminaran por desaparecer. Propongo a todas las personas que sean dañadas por los organismos gubernamentales y sus poderes judiciales no dejen de publicar sus reclamaciones y apelaciones en portales que se vayan creando en este sentido. Una segunda realidad, en la sociedad de la comunicación socializada, se va creando y va a poner en evidencia la estulticia, incompetencia e injusticia de multitud de cargos.  No se me escapa que eso puede generar un exceso de denuncias en las que puedan caber las reactivo-emocionales por encima de las demostrativas. El o la denunciante tiene que detallar al máximo el motivo de su denuncia y la o las anécdotas relacionadas con su denunciado/a. En definitiva es una forma de trasladar al debate público los trapos sucios de las administraciones y de la esfera de los negocios. Si el fenómeno de la denuncia internáutica se extiende  es posible que un contra fenómeno de los aludidos trate de lavar su imagen desmintiendo las acusaciones. La farándula seguirá.

La primera vez que se me ocurrió denunciar a alguien en público (raramente voy a la policía o a juzgados a hacerlo despues de haber confirmado varias veces los inútiles que son los unos y los otros) publicando el numero de su matricula de coche fue a un conductor que delante de mi se detuvo junto a otro coche para robarle el retrovisor. Lo increpé y se justificó diciendo que a él también se lo habían robado. No sé si alguien leyó aquella noticia y reconoció la matricula del denunciado pero solo que una persona lo hubiera hecho y le hubiera preguntado al respecto habría sido suficiente para que al tontolava no se le ocurriera repetir nunca mas tamaño anticivismo. Evidentemente se corren los riesgos de que haya gente que se dedique a la intoxicación informativa denunciando indebidamente o haciendo correr falsedades. Ya se irán asumiendo los riesgos. Una modalidad de denuncia contra alguien es publicarlo en internet paralelamente a su tramitación en un juzgado. De ese modo la autoría queda, o debería quedar, legalmente protegida.

Posiblemente el futuro se vera complicado por denuncias pero también ataques internáuticos. Tocará a los internautas que naveguen por ellas discriminar entre las verdades y las falsedades editadas. “Solo valen las palabras, el resto es charlatanería” dijo Eugene Ionesco en un mensaje un tanto críptico. Hay formas que hablan con palabras y formas de hablar que usándolas no pasan de la verborrea.

En resumen recurrir al instrumento publico-social  de denuncia por internet se hace inevitable pero es difícil prever desde ahora el ultílogo para cada caso. Los malos necesitan su promoción y evidencia de tales para que su poder malévolo quede reducido al máximo. Sin olvidar que ese recurso si pierde la ética denunciativa basada en la verdad se puede convertir en una caza de brujas contra todo aquel que no este de acuerdo con uno, como ya sucedió con los atropellos de los datzibao que protegidos por la supuesta revolución cultural daban el poder a criajos que no tenían dos dedos de frente en contra de todo lo que les olía a revisionismo.

 

De la Contribucion al Impuesto

 

Compartir un espacio unitario de vida que toma la forma de ciudad, localidad o aldea, ha venido generando la necesidad de trabajos a favor de ese espacio por el bienestar de todos. Los hombres del pueblo que construían y mantenían un puente de piedra para franquear el rio trabajaban a favor de todos aunque fueran los primeros interesados al tener que pasar con sus carros o animales. Cualquiera que espontáneamente se detiene para apartar un árbol caído en el camino o un desmoronamiento de piedras de la ladera está haciendo una contribución a su vecindad aunque eso venga determinado por no poder pasar a causa de los obstáculos.

Los caminos  creados entre los asentamientos humanos que quedaban marcados por el solo hecho de pasar y pasar, siempre han sido otra forma contributiva al bien común, que por otra parte no podía hacerse otra cosa que caminarlos. Se puede decir que la contribución a un conjunto humano se da espontáneamente desde el momento en que se forma parte del mismo. La interacción con el espacio dispone a los individuos a favorecer al grupo o colectividad del que forman parte para beneficio de todos. Algunas de esas contribuciones como la caza, la preparación de tierras para el cultivo y mas adelante la canalización de las aguas necesitaron planificación y de ésta surgió la necesidad de la dirección.

Contribuir al lugar en el que se nacía o se vivía podía resultar lo más lógico y natural. Ante las catástrofes naturales en las que los recursos de estado no son suficientes para enfrentar la situación la contribución espontanea de la gente en la ayuda social y solidaria sigue siendo un fenómeno mimético reiteradamente demostrado.

Contribuir a mejorar la situación de todos era una forma de heteroayuda pero también de autoayuda. Muchas cosas no se pueden hacer sin el concurso colectivo. La complejidad social trajo el incremento de necesidades más allá de las inmediatas, las de la calle o zona de vida y trajo la categoría de contribuir en forma económica en lugar de hacerlo con tiempo de trabajo o en especie. Los primeros tributos organizados fueron a los dueños de las tierras y más para el mantenimiento de su poder y su sequito que no para las mejoras de la colectividad.

Se puede sospechar que el tributo al estado ha traído consigo siempre dos componentes: el  de pagar la estructura de ese mismo estado y el de contribuir a un presupuesto nacional para multitud de gastos de la nación para la nación. Modernamente, las carreteras asfaltadas, las centrales hidroeléctricas, los tendidos de cables, la conducción del agua corriente, una red sanitaria pública y una escolarización gratuita han sido posibles a partir de la administración de las contribuciones pagadas por la sociedad. No hay estado que haya podido crecer sin una política tributaria como rueda de molino a la que vincular a todos los ciudadanos o al menos a todos los hogares de un país.

Grosso modo, contribuir a los gastos generados por la regulación de un territorio tiene una lógica impecable. Su coherencia, sin embargo, se fisura cuando la forma de inversión de las mejoras y de gestión del presupuesto no complace a todo el mundo. Una parte importante del mismo sirve para el mantenimiento de la misma maquinaria de la administración. Muchas de las supuestas mejoras se traducen en un creciente ultraje a la naturaleza: reducción de espacios verdes, contaminación lumínica, contaminación atmosférica, ruidos.

El modo de vincular a un ciudadano a la contribución anual es a partir de su/s propiedad/es. Paga por tener un coche, por tener una vivienda. Los conceptos de pago aun son genéricos incluyendo el consumo eléctrico de las calles iluminadas o la recogida de basuras, aunque lo segundo apenas lo use por hacer su propio compostaje y reciclajes y en cuanto lo primero le sobre tanta intensidad lumínica.

El gestor local esta muy al corriente de quien vive y quien no en su demarcación. A partir de que alguien tiene un vínculo de propiedad queda obligado a ir enfrentando las tasas año tras año con sus respectivos aumentos. De tarde  en tarde, una vez en la vida, el ayuntamiento hace una mejora considerable, parte de la cual desea facturarla como extra. Cuanto mas espacio tenga un vecino mas tasa se verá enfrentado a pagar. Los que tienen más pagan más, parece lo justo. Por esta lógica los tuareg y otros nómadas, como los aborígenes australianos,  pagarían los impuestos más altos del mundo por disponer de mayor terreno per cápita.

Hace tiempo que la figura del contribuyente no tiene nada que ver con la de la contribución comunitaria por razones obvias al bienestar del grupo. El contribuyente es alguien que paga impuestos y como esta palabra indica, los paga a la fuerza. Es una imposición de la administración que tiene que satisfacer el individuo. Le guste o no, lo entienda o no, tiene que pagar por todo, por sus propiedades, por sus ingresos, por sus transacciones, por sus beneficios puntuales, por sus herencias, por su trabajo. Esto llega al súmmum de la intolerancia cuando determinados estados consiguen enviar a la ruina a determinados ciudadanos por no poder hacer frente a sus impuestos.

Pagar por los trabajos que un estado hace en bien del país es un concepto difícil de cuestionar, lo que sí es cuestionable es pagar por los trabajos que un estado no hace a favor del país y para embolsarse los capitales para la auto perpetuación de su propia estructura. Los impuestos razonables son los que pagan beneficios colectivos relativos a comunicaciones, transporte, espacios ajardinados, equipamientos, cultura; lo malo es que el mismo tipo de impuestos también pagan ejércitos, ministros retirados, iglesias parasitarias, vagos, maleantes encarcelados que nunca se reinsertarán y planes de país mas que discutibles. El contribuyente seria tal o podria continuar teniendo la condición de tal si participara en las decisiones presupuestarias, en tanto que solo es tratado como pagano no pasa de ser un ciudadano para pagar bajo ultimátum, ya que de no hacerlo se le embargaran bienes y propiedades. No importa que su calle esté igual de estropeada que 10 o 20 años atrás, los urbanistas de despacho ya deciden por todos y saben –o así se informa-  que siguen una política de prioridades.  Ciertamente es necesaria una visión de conjunto para saber las prioridades por ciudades,  por distritos, por barrios y por calles. No se pueden satisfacer todas las demandas al mismo tiempo. El ciudadano transparente tiene sus bases imponibles con las que contribuir a su país y a su comunidad. Finalmente, hace los cálculos de su vida en función de la parte de sus ingresos esquilmada por todo eso, tratando de recuperarla por otra vía. El ciudadano es objetivamente cifras para el estado que lo gobierna. Es su fuente de ingresos. En la sociedad moderna del bienestar le conviene que le vayan bien las cosas a cada individuo para poderse beneficiar mas. Se ha comparado el estado a la primera organización mafiosa de un país que basa su poder y perdurabilidad en una política de extorsión perfectamente legalizada. De un principio macro indiscutible (la contribución) se hace una práctica regularizada deplorable (la imposición). El Estado no contempla formas de vida alternativas o coexistentes en el mismo espacio urbano o geográfico y, por tanto, maneras contributivas diferentes. Utiliza a los ciudadanos para pagar a su compleja y poderosa maquinaria que, por otra parte, sustenta una amortiguadora clase media para los conflictos de intereses. No hay que olvidar el rápido crecimiento de las capitales elegidas por los estados, por el movimiento económico y humano que acarreaba  su ubicacion en ellas.

El funcionariado y las clases mas favorecidas económicamente son las primeras interesadas en la continuidad de estados poderosos. Cualquier planteamiento disidente que `proponga otro modelo de vida será mal visto. Pactrick Rivers, entre otros, fue  un pionero en la elección neuorrural  que había apologizado las tesis de la simplificación  por las que siempre me he sentido adepto. La sociedad, en su complejidad y sus formulas, y maneras tributarias han hecho de aquel enviado por el emperador o por el dueño de las tierras a buscar sus sacos de grano casa por casa en un tipo respetable con su oficina que automatiza como lo más normal del mundo embargos o sanciones por demora de pagos o que calcula anualmente el incremento de la tasa tributaria. A fuerzas de formulismos, el ciudadano medio termina por creer que está bajo el imperio de inteligentes mandamases cuando de hecho solo sufre una vieja ley histórica modificada por los tiempos modernos; ser sometido a la burocracia de poder con pagos impositivos  que termina por aceptar, resignadamente, aunque no esté de acuerdo para nada con la política de reformas que se sigue en su ciudad, en el caso de que haya alguna, en los salarios que cobran los susodichos y la política general dominante en el país. Cualquiera con suficiente sentido de la alevosía puede ocupar sus puestos. Otra cosa es que el estado tenga por residentes a personalidades brillantes dispuestas a dejar realidades embellecidas tras el ejercicio de poder en sus puestos, modificaciones por las que los ciudadanos puedan sentirse orgullosos. Peter Lawrence fue el  teórico cínico de un modelo explicativo de la negligencia humana  que ya explicó que la directividad de un sistema estaba basado en el principio de promoción de las personas hacía su nivel de incompetencia tras dejar atrás los de máxima competencia.

Es muy curioso que el tema de los impuestos sea lo menos discutido por los partidos en litigio. Todos saben, que una  vez en la jefatura directiva, necesitan vivir a costa de las cuotas impuestas a la ciudadanía, sin ellas no hay presupuesto, y sin presupuesto no hay poder.

Sexualidad Reprimida

 

 

Sexualidad y Represión Carlos Castilla del Pino  Editorial Atyso Madrid 1971. págs.71Con cl paso de los años no han caducado los conceptos fundamentales vertidos en este texto  básico de divulgación dentro de la sexología.  Su punto de partida es la opacidad y la amnesia  de/ante  de la represión. Los episodios lesivos de dilatadas épocas de vida son colocados en el saco de la paramnesia para poder vivir de acuerdo con tipologías vanidosas de personalidad. Sin embargo conductas tales como la cautela pueden ser la resultante de experiencias graves de infancia que no fueron elaboradas y tras las que impera aquella conducta residual como restrictiva para una comunicación madura y gozosa. Los contenidos reprimidos  son de diversa índole aunque emparentados con  la moral pública y el propio código privatizado. La represión contra los demás tiene por más celoso representante al  sujeto reprimido que se erige en auto-represor de si mismo. Y analógicamente la mirada escandalizada del represor se corresponde con su  deseo roto y su verdad aprisionada. El autor  da una visión rápida de uno de los temas tabúe más complejos de todos los tiempos y estimula lo suficiente como para averiguar  las propias tesis de liberación personal por lo que hace a los nudos anatómicos en la interacción de placeres con los demás. Es un libro ideal para la iniciación en formación sexológica y de lectura asequible desde una edad prematura, especialmente válida como aportación didáctica y como material para discusión.

 

 

Cita con el Autoanálisis

 

En 1993 escribí y terminé el que,hasta ahora, es el último de mis diarios personales.Un diario donde los enredos pasionales y los relatorios vivenciales vehiculizaron partes de mi narcisismo en un discurso sin protocolo, argumento ni fin que me dieron meridiana idea de que no es suficiente con contar las cosas, ni siquiera críticamente. Desde entonces me he resistido a la vuelta a otro diario, por el temor fantasmático a caer en una misma clase de discurso narrativo de una vida, la mía, haciéndose.a pesar de un orgullo confeso 

Las ganas de  contar la subjetividad se han ido dando fragmentariamente de distintas maneras.Incluso casi cada exploración retrospectiva era tanto como abrir una escotilla que daba directamente a la mismidad, unas veces en forma de relatos en tercera persona y con profusión de licencias sarcásticas y  otras, en forma de autoobservaciones de mezclas de lo relativo al agente como sujeto y a los factores como circunstancias.

En 1995 estaba convencido de iniciar un psicoanálisis sistemático tan pronto me lo pudiera permitir económicamente y como premisa para a mi vez  estar en condiciones de poder ser analista.

Para  mediados de 1997 con la lasitud otorgada por el verano me autoprogramé un autoanálisis, como una cita de rigor semanal conmnigo mismo,donde lo convocado no fuera la narratología sino el contacto con los esquemas esenciales que sostienen mis conductas y mi pensamiento.

Pero ¿que es un autoanálisis y que garantías de fiabilidad tiene? ¿Es que alguien puede ser agente de su propia verdad? ¿y es acaso sustituible  depositar los objetos informados en un otro profesional por hacerlo en una otredad virtual: la de una página en una pantalla?

Reconozco no tener las respuestas a la vez que admito el valor del criterio de la extroversión esencial de una interioridad, que a cada año existido conozco más, pero de la que no sé dar cuenta siempre ante productos conductuales disgustantes.

Fundamentalmente  una persona es lo que piensa y ésto incluye lo que piensa de ella misma tanto como lo que piensa de sus entornos. Lo que cambia la vida son las nociones sobre la vida. Si a algo le debo mi existencia es a mis sistemas implicados en el pensamiento y en los resultados de fortalecimiento que me han  proporcionado puntualmente. En la base de las solución de cada crisis he hallado una idea regeneratriz que me ha devuelto a la actividad. Ahora mi programa de vida no me deja tiempo para las crisis.En el fondo las debo añorar. El análisis me arrinconará contra las cuerdas pero espero que no me haga perder de vista  el universo en el que me sigo moviendo.Estoy seguro de ello. Por otra parte no me amparo a ninguna ansiedad para acometerlo.tampoco a un estado de shock o a un problema vivencial específico. francamente ante un otro analista no sabría que contarle salvo que estaría movido por dos parámetros: el de las confusiones concretas que mi propio trabajo de conducción psicológica me trae de consultantes y el de la extroversión de temas antiguos y  modernos por el hecho de extrovertirlos y por la importancia de tener en frente una figura humana con una capacidad de escucha para ellos.

Evidentemente el ordenador-almacén, insensible y frío sin más sonoridad que la de los pitidos de la tarjeta de sonido y la del tecleado más o menos rápido no puede reconfortar a nadie. Ni siquiera a mí que he hecho ostentación  no pocas veces de mi soledad y de los instrumentos que la han acompañado: la escritura mecanografiada de una literatura secreta.

Pero el autoanálisis como a todo análisis le toca escapar de las florituras  y de las ornamentaciones.Puesto que su medida de valor queda patentada en los conceptos que transporta la palabra y no en la palabra misma. Por lo tanto los criterios ventilarán al sujeto aspectado,donde deseos y reales conviven por momentos caóticamente y por otros en una danza orquestada de paces realizadas.

El AA no es una actividad para un tiempo-etapa  sino posiblemente para un proceso entero de vida.Tiene fases de término lo que tiene terminación es su recurso cognitivo para el autoconocimiento y el avance consciente. El aumento de realidad personal guarda relación directo con el aumento de conciencia existencia.

Praxis de Planning

Concepto y Praxis de Planning

Los instrumentos que constatan la planificación personal son fundamentalmente dos: El de los dietarios/agendas anuales y el de los dossiers formados con innumerables notas sueltas que recogen listas de las cosas por hacer. Estas son las listas mixtas que relacionan cualquier actividad, obtención o contacto pendientes que  está previsto ejecutar en un plazo determinado. Es una combinatoria de objetivos complejos y de deseos (aunque ambos formen parte de los criterios de vida)con objetivos menores y modificadores de la circunstancialidad personal. Si un plan en general significa una estrategia de medios para conseguir unas pretensiones y resultados, el planning personal como manera de coleccionar ítems  recoge tanto imposibles como posibles. Su seguimiento a través de varias épocas y muchos años me ha permitido comprobar como su consecución se va cristalizando, aunque sea dentro de otros calendarios a los apuntados en el momento de ser escritos.  No me ha molestado tanto su repetición en distintas épocas como su olvido sin ser conseguidos, y tomado como un vacío importante dentro de mí, en tanto que deseo suprimido con efectos de frustración.

He experimentado que la praxis del planning como una manera-pre elaborativa y recordatorio de lo que  deseo hacer, es ya un instrumento ejecutivo de este mismo deseo. Un planning queda reducido a una lista calendarizada, por lo tanto a una dimensión substancial (los contenidos)dentro de una  doble dimensión tempoespacial. Es un mecanismo reflexivo trivectorial.:el de las cosas, el de sus lugares, el de sus días.Luego resulta que en la práctica, la substancialidad de los más importante puede esperar a otras coordenadas de tiempo y lugar, y reaparecen una y otra vez en tanto que las cosas de la existencia.siendo que no es tan importante la obtención de un objetivo dentro de un plazo prepensado,como la no renuncia a este objetivo fuera de plazo. Eso no significa, que todas las cosas que en un momento dado han sido escritas para ser conseguidas o creadas, tengan que ser obligatoriamente ejecutadas. Sin duda, lo planificado guarda una estrecha relación con el momento personal y transicional de vida en la que se está. Yo he tratado con la experiencia del planning tanto de índole personal como grupal y  las interacciones de grupo me han demostrado que toda planificación de unas actividades colectivas remite al planning personal de sus componentes.Si alguien no cumple con las parte de sus funciones en las  responsabilidades compartidas, lo demás se viene abajo. Cada cumplimiento es un eslabón encadenado a otros para notar la transformación momento a momento, y cada no cumplimiento es una evidenciación de donde y en que está un bloqueo para cambiar la propia realidad. Hacerlos “deberes” integra ese proceso y lo engrasa para hacerlo fértil. Evidentemente se puede asistir a cualquier proceso sin cumplir con la realización total de sus partes. Puede ser seguido pero es difícil que sea comprendido en su totalidad. El proceso de trabajo (cualquier proceso) es el escenario de implementación del propio proceso individual. Tomado así es el lugar contributivo de proyección para hacer o aportar realizaciones objetivas a la vez que se expande el máximo de realización subjetiva. contrariamente si el sujeto inserido es mecanizado, queda amputado de su creatividad, con lo cual es negado tanto el desarrollo del uno como el desarrollo del grupo. Esa atención a la subjetividad y al ser uno mismo, me ha llevado experimental y prácticamente de una manera repetida durante décadas a tratar de conseguir cosas y realidad y balancear resultados a partir de escribirlos como propósitos.Se trataba de guiones de vida en bruto: simples ítems que al ser nombrados ya adelantaban la puesta en escena de parte de las circunstancias que implicaban. Obviamente no todos los ítems escritos se han convertido en hechos pero incluso los no hechos son actos de mención de un asunto pendiente o de una parte de desrealidad propia que sigue tocando a la puerta para entrar.  La mejor experiencia de la autoplanning es la comprobación del valor de la decisión en el acercamiento de los deseos.Y en ese sentido me siento suficientemente satisfecho.

 

Viaje Vital a la Desadicción

La vida como viaje a su desadicción

Se ha conceptuado la existencia como un viaje de conocimiento y el sentido último de cada vida particular como un encuentro con su substancialidad.Todas sus construcciones intelectuales solo vienen a responder  o tratar de responder a las preguntas filosóficas básicas. La imperiosidad del pensante  es adquirir un saber definitivo sobre si msmo: ¿Porque exist? ¿a que responde su realidad? ¿porque és el que és? ¿cual es el sentido de toda su actividad? ¿en que se convierte todo su hacer tras su desaparición?.Y en la tenttiva por esta adquisición construye filosaberes que si bien responden primeras preguntas, nunca acaban de satisfacer las últimas. de tal entramada resulta que su saber puede entrar-y entra- en crisis cuando sospecha que se trata de un simulacro de conocimiento, de un saber falseado, de un saber finito, es decir, de un saber sobre su no-saber. El ser humano es la criatura trágica del planeta tierra por antomoasia.Su grandeza y su pobreza coinciden en su facultad por preguntarse las grandes preguntas y por relativizar el valor de verdad de sus grandes respuestas. Es la criatura encerrada en un organismo limitado que puede albergar un pensamiento infinito.Desde su recursividad escasa se mide con la omnipotencialidad divina y se plantea el reto de conocer todas las claves, es decir, la totalidad de lo sabido.Su vida consciente está condenada a bscular entre la osadía de su omnisciencia y la fatalidad de su no omnipotencia. Es un desafiante de lo existido, de lo creado, y se erige como su soberano en los instantes de sus espejismos magnánimos, para devolverse a la exigüidad de sus posibilidades. El viviente intelectual afronta sus quejas, sus faltas, sus interrogantes y sus no-respuestas, como sus objetos temáticos más importantes, por encima, desde luego, de sus objetos matéricos, de sus cosas, de sus juguetes y de sus muletas para sostenerse en un mundo adverso.Como organismo analista que es, a grosso modo su biografía esquemática pasa por unas etapas características: 0/esponjosidad 1/acumulación 2 a-interacciones de goce y b- insaciación con lo obtenido 3/ desadicción 4/esencia o substancialidad 5/retorno al cero relativo. Es un viaje de ida y vuelta. Un proceso que parte desde un máximo de indefensión pre y neonatal y se encamina a un máximo de potencias dables, en la etapa de la madurez y la máxima disposición de aliados[1] . Para muchos individuos el proceso vital termina ahí en el punto uno,en el de las acumulaciones (éxitos, bienes, intereses, curriculums y propósitos realizados.Es la etapa de los almacenajes).Otros van un tanto más allá, hasta el 2a y relacionan todo lo hecho solo con el goce, es decir con su superficialidad, sin llegar a 2b,la admisión de una insaciación latente, puesto que ningún objeto y ningún propósito realizado colma enteramente las expectativas que se depositaron en  ellos.

 



[1]  La idea de aliados es parcialmente tomada de Carlos Castaneda en su transcripción de las enseñanzas de un brujo (don Juan). Los aliados son todos aquellos elementos prestados por la existencia: desde  personas, animales y lugares, a  cosas, cobijos , ideas y elkementos mistéricos, que auxilian a un determinado sujeto que los acepta en su viaje existencial y en el estudio de l sentido de ese mismo viaje.

Autoanálisis autoindicado

La autoindicación del autoanálisis

¿Es indicable para todo el mundo el análisis? y ¿el autoanálisis puede ser un rescatador de sujetos para los que no está indicado aquél? Ni el uno ni el otro son para todas las personas. El análisis en manos o conducido  de/por un alienista requiere de unas condiciones para el viaje interior y la exploración sistemática y exhaustiva que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Desde luego quien solo desea mantenerse en la fase del abocado y vertidos de cargas tensionales, sin pretender ir más allá hacía el descubrimiento de causas y re-perfilación de estilo de vida, el análisis riguroso de su totalidad es un plnteamiento rebotado. Mientras la relación temática sea la de un aliado para la descarga, el cliente no se ve como responsable de su destino sino como víctima de unas circunstancias desafortunadas para él/ella de sus elecciones contextuales. Al otro(el profesional) especializado en temas ajenos y en una escucha y seguimiento que actúa a modo de memoria de la evidencia y espejo directo tanto como de retrovisor  se hace difícil enfrentarlo cuando deja de ser el depósito de las confidencias para ser la criba de lo que es de recibo o de rechazo de ellas. Por eso siempre hay momentos en el heteroanálisis  en  que el cliente protesta ante la dureza o severidad del analista e incluso ante su inamovilidad aparente en unos principios metodológicos. Lo más importante en el análisis no es el tiempo de reloj de acogida del sujeto problemático cuando ha dejado de ser un afligido sumbido a su estado de ánimos, sino el rastreamiento sin pausa de los temas clave, o los temas tapón que permitan pasar a la colección de los otros clave. Es muy distinta la perspectiva y metodología según  la demanda, si ésta pasa por la resolución de un conflicto puntual o lateral, o por la interconexión de todo el pack de interioridades para rehacer una postura filosófica y psicológica existenciales. El setting analítico es el compromiso con alguien más para seguir con el rastreo.La falta de ese otro supervisor lo paraliza o justifica un enredo y una parálisis en la superficie.Una vez instalado cómodamente el/la cliente, puede devenir en un espacio de confesión y de intimidad, familiar y prolongado como un brazo tentacular, desde sus propios espacios privados de vida íntima. En ese lugar de confesiones queda creada la magia de la singularidad, la excepcionalidad y lo único, como si nadie más pasara por allí para verter sus problemáticas diferentes.

A diferencia del análiis el autoanálisis, es una relación del sujeto consigo mismo, ahí donde esté, siguiendo unos protocolos de tiempos de dedicación, días y seguimiento temático.Requiere una mayor autodisciplina y constancia que en la otra línea. Tano n un marco como en otro el analizante está sometido a la palabra y a la permanencia o impermanencia de los conceptos. Una  de las diferencias entre un marco analítico y otro, es la posibilidad de la contención y de la distancia de cada impacto  en una otreidad. En el autoanálisis hay un mayor riesgo para la diletancia, la autocirculación o giro fijado de los temas y el bloqueo para el avance. Su común denominador como discursos abiertos de autointrospección, no impide que la resistencia en el marco del autoanálisis, pueda hacer mella en el proceso, cuando hay puntos cuya exploración sea intuida como lesionadora. Por eso, en el marco estrictamente individual, solo es posible si se da la condición previa como requisito de apertura incondicional a lo que fuere. Es el desideratum ceptado de que tras todas las capas circunvalares del tejido de cebolla en lugar de encontrar un núcleo central que explique una esferecidad o una presencia, se encuentra un vacío, cuyo reconocimieno tardío impide la velta atrás en la reconstitución de la figura. Todo análisis no es solo la inspección de lo que hay debajo de las capas superficiales, sino la conservación de los conceptos útiles separados, su reutilización y readaptación.El análisis tiene la función de activar un crecimiento continuo y este pasa por una cierta  permanencia de crisis. Como autoanalizante se puede ser consciente de los anclajes y blocages que impiden desarrollos en los momentos necesarios.El análisis psicológico no es sino un análisis de estructuras para reorganizaciçón la canalizaciçón de los fluidos, de los pensamientos y de las energías, cambiando estatutos de inercia y hábitos conductuales negadores de vida. El autoanálisis metodizado  si no oculta la revisión todos y cada uno de los temas inherentes e intervenientes en los estados relacionales, emocionales, mentales y físicos, no es menos válido que el heteroanálisis.

 

Sujeto y pronombre neutro

El pronombre de sujeto y el pronombre neutro en la construcción analítica. A lo largo de cientos de  páginas diarísticas el pronombre del yo es una continua afirmación acerca de los verbos y acciones más importantes constitutivas del ser. A lo largo del autoanálisis libre de anecdóticas, el yo ha continuado constituyendo una función importante en su relación con un neutro  o un ello (it) supuestamente consensuado, o suficientemente aceptado como  condición de verdad para el punto de vista analizante, para el mi mismo. Pasarlo todo por el análisis en relación a mi seidad y actuaciones no es disociable de pasarlo todo como una totalidad extensiva y mayor, dentro de la que, en tanto que círculo, supuestamente vivo y me muevo.  No trato de pontificar ningún principio ni característica de la realidad a partir de la expresión implícitamente consensual, pero puesto que me siento adherido a un proceso de pensamiento abierto y creativo me permito pensarme o repensarme como portavoz de una elaboración en marcha que compete a muchos aunque no haya un trasvase directo de informaciones y/o conversaciones acerca de él. El yo no captura ni resume al sujeto como totalidad.El yo soy enmascara una cripticidad a pesar de toda la transparencia con que pueda manifestarse. Por eso cada predicado formulado arrastra carencias y escondes elementos de no verdad a pesar de toda la energía de sinceridad con la que se vierta. El yo verbal-izado es definitivamente insuficiente y condenado a una castración por muy alto en el mástil de los valores que quiera elevarse. El yo deviene una entidad disminuida en tanto que el sujeto encierra un universo de potencialidades.Cada individuo contiene y es más que lo que su perímetro y volumen encierran.Cada uno es más que lo que reconoce de sí mismo. Por lo que en cada construcción gramatical con un yo precedente,cabe inferir una información poscedente totalmente insuficiente acerca de su valor de verdad. tratar de paliarlo con las construcciones neutrales que suponen una consensuación implícita del predicado formulado, es despersonalizar su contenido para elevarlo a una categoría de objetividad. Si digo que “los planetas tienen forma esferoide”, me libro de la responsabilidad de la afirmación personal de mi creencia en ello. Los tipos de frase “yo creo/yo sé/yo percibo/yo calculo... que los planetas tienen forma esferoide” incorporan implicaciones subjetivas que pueden ir desde la conjetura y la inseguridad a la exageración de un protagonismo privado en un asunto temático vastamente consensuado. Lo que resulta posible y óptimo con  neutros, se convierte en indicadores de conflicto con la verdad,al ser usados los personales.  No ya solo con el yo, sino también con los otros pronombres.

Así como una falta de afrontamiento y una crisis de responsabilidad con el yo individual lleva a una compulsión por el uso del nosotros tomado como escudo, también el uso del ello es  y del ellos son, puede ser tomado como una delegación de responsabilidad de un algo constatado en un algo/alguien ajeno o distante. El neutro es admitido -y también el plural- en las afirmaciones previamente aceptadas y demostradas con suficiente generalidad, en las elaboraciones académicas y las ponencias o comunicados.El yo, por su lado puede ser indicador de una osadía particular o de una modestia extrema (yo opino, bajo mi criterio,yo me permito entender,...)cuando en lugar de erigirse como un yo postulante lo hace como yo solicitante. En el primer caso el yo más categórico de la afirmación o la sucesión de yoes que vehiculen las diversas facetas de personalidad. cualquier dimensión del yo soy es un descriptor que incorpora la falta de lo que el hablante en realidad es. Tal como esgrime un poema de Roca i Arana,”yo soy más que mi yo”.Es tanto como decir, yo no quedo circunscrito a lo que digo de mí, a lo que hago, a lo que actúo; además de todo eso, sigo conteniendo una identidad superior que no puedo expresar ni delimitar lingüísticamente y sin embargo está contenida en mí. La experiencia previa de este concepto ya estuvo en la interacción por uno con aquello de lo que es hablado por otros. Yo no me identifico con aquello que se ha dicho o dice de mí, como tampoco con aquello que estaba previsto para que yo fueras, que como identidad impuesta y preparada me borraba del mapa para incorporar mi vitalidad a su representación. De hecho,la oposición a los predicados ajenos acerca de lo que yo debía de ser y de las críticas a lo que era, supuso la primera fractura con un entorno de nociones, para una autoafirmación inicialmente triunfante. Desde entonces la lucha por lo consciente pasa por una re-predicación de las sentencias acerca del uno mismo. La construcción analítica es un largo proceso -no exento de momentos dolorosos- de rectificaciones afirmativas sobre el yo como exponente de una entidad que es superior.Ese yo metonímico queda expuesto a críticas duras, en tanto que tímida e insuficientemente pretende acercar la persona de la que es puente a su verdad global.

El paso gradual de los yo como inicios de frase a los neutros es un indicador de progreso en tanto es un traslado de la experiencia subjetiva y particular a su relación con la experiencia colectiva y universal. En tanto vinculo lo que soy, experimento y siento a lo que sucede, es y determina, re-naturalizo el problema personal convirtiéndolo en una característica de la condición natural de mi especie. El mismo hecho circunstancial que trato pasa de ser lo privado que me atormenta o me hace sufrir,en lo colegiado que hace comprender los límites del género humano, y su tesitura en su existencialidad actual,entendiendo por actualidad, la de su historia conocida o documentada. La descripción desde lo neutral subterfugia un paso del yo esmerado al nosotros colectivo para el que nunca concurre del todo, un atrevimiento decisivo.

Si la toma y adopción del yo  constituye un adelanto cualitativo en el reconocimiento de los propios trayectos y elecciones como materiales sometidos en gran parte a la propia voluntad; la toma y adopción del nosotros[1] , puede estar castrando la diferencia y sutilidad individual en aras a una genealógica insania de la especie troncal. Todos los credos colectivistas o las coparticiones en teorías de grupos y de movimientos, no liquida una necesidad intima y última del yo.Es el yo soy no dispuesto a convertirse en el yo he sido hecho (, en virtud de las circunstancias, o programado para cubrir necesidades ajenas o a imagen y semejanza de un dios).

En cada afirmante individual en las precisiones de sus predicados propios, revive como individuo y por lo tanto se re-hace y re-crece como persona distincional. En esa misma medida escala la noria de su soledad que la engrandece en tanto que individuo único e irrepetible.Ante las fosas abismales abiertas ante sí por su elección ,tiende a sustituir su vacío recordándose miembro de especie y miembro cultural, y pasa a adscribirse a las formas plurales de expresión para saberse más fuerte y menos solo. Cuando el plural es suficientemente consolidado regresa a la singularidad de una ley,con el uso de los neutros, comprometido con ello un saber concurrente que hace la función beneplácita de aceptar las afirmaciones de esa guisa.Si ante cada nosotros hay que preguntar a que parte de una colectividad  está pronombrando,ante cada pronombre neutro, hay que preguntar si obedece solo a un interés subjetivo del hablante en convertir lo que habla en ley universal, o lo que dice ha sido tantas veces dicho por tantos, que tiene implícitamente una categoría consensuada o consensuable por todo el mundo.en el mejor de los extremos, tal consenso queda delimitado por unas coordenadas de tiempo y ubicación y dinámica de conocimientos cuyo movimiento lleva a las revisiones periódicas de lo aceptado, haciendo así de cada neutral una verdad relativa y un razonamiento interminado. Lo neutral puede devenir así  una resistencia para no implicar al yo,colocando una falacia de universalidad  para no atreverse con un compromiso particular.En resumen, los usos de neutros y de plurales no resuelven la necesidad de rescatar el yo y de vueltas flexibles a su uso, aún en contra de la visión foucaltiana de que  podría quedar suprimido el yo individual diluido en el nosotros colectivo. Esta situación sería dable en un supuesto momento histórico de una convergencia de los intereses  de la humanidad entera con los intereses individuales. Llegado ese punto ¿acaso desaparecerían las formas d e pensar distintivas e individualizadas?



[1] En la historia del anarcosindicalismo español queda recogida la existencia de un grupo destacado con Garcia Oliver,Ortiz y los Ascaso,que tenía por nombre Nosotros, para declarar con tal denominación que sus ideales eran los ideales de todos: todos nosotros, la sociedad entera, la base productiva, los desheredados y los sin palabra.Al igual que otras denominaciones parecidas basadas en un principio tan universal, su propia ambigüedad lo convirtieron en un proyecto tan demagógico como incapaz de cumplir con el predicado de la pluralidad, es decir de contar con todos, para la toma de las decisiones.

Premisas del Autoanálisis

Condiciones necesarias para un autoanálisis.

El principio de autoreflexión acerca de todo lo que compete la vida en minúscula y la Vida en los momentos-clave de las grandes decisiones está enormemente extendido por una variedad de metodologías, psicologías y filosofías de vida. Ya desde antes delas influencias orientales, los magnates de nuevos empresarialismos veían en la capacidad autoreflexiva,una técnica de recalibración de lo hecho y un reajuste de medidas para mejores rentabilidades En los planos materiales, distintas técnicas de relax y de concentración han sido compartidas y apologizadas con diferentes propósitos: bienestar, rentabilidad, ordenación mental. En los planos espirituales, la meditación  quiso ir más allá trascendiendo el nivel egoico para la conexión cósmica  de la totalidad.

 

La idea concreta de dedicar un espacio regular,diaria o bidiariamente, o incluso semanalmente como momento para la autovaloración y el reajuste,es un criterio extendido. De hecho,es muy fácil deducirlo, puesto que la actividad conductual acaba automatizandose y rutinizándose de tal manera que puede abocar a destinos no queridos sino se introducen cuñas-pausas de reflexión. El hacerlo obedece a la naturaleza humana provista de sus facultades de pensamiento. Subordinarlas a los automatismos es tanto como vivir con un guión extraño.El sujeto deviene en portador de un ser con el cual no se identifica por lo que vive en permanente insatisfacción.

 

Reconocer la necesidad de ese momento valorativo lleva obligadamente a concederle un espacio para su ejecución.El mejor momento del día es al finalizarlo y antes del reposo.Ahí hay un breve intervalo en el que se puede pasar revista al conjunto de circunstancias mezcladas del día: actividades de relación colectiva, actividades individuales, resultados operativos de gestiones, colisiones, confirmaciones, errores, avances y posturas ante nuevos contactos. Y también otro momento investidor es al comienzo de la jornada en la que una mentalización planificadora puede pre-visionar una buena parte de secuencias que se van a actuar durante las siguientes 14 o 15 horas.

 

Esos tempos de autodedicación los cuento como criterios de vida desde hace muchos años y han sido revestidos de diferentes modalidades: desde su concreción como minutos de silencio y sosiego  a momentos de agenda y planificación.Y han actuado a intervalos según  cada época.Necesariamente quedan limitados por su inserción.son pautas sobre fragmentos temporales menores (la reflexión del día). Y nunca han sustituido la necesidad de otros instrumentos mas comprometidos como los diarios personales, la correspondencia privada, las identificaciones en las creaciones literarias y las autovaloraciones puntuales o las autocríticas profundizadas. Que en conjunto me han ido dando cuenta de mi mismo a lo largo de las diferentes edades y sentimientos. Uno es el que es y se proyecta en cada una delas cosas que hace.Ahora bien, cada modalidad lo aspecta de diferente manera. Los trazos de personalidad quedan reflejados en un poema, en una novela  o en una crónica.Pero además, cada instrumento específico de expresión y de autoacercamiento a la interioridad, es de una parte un indicador evolutivo y de otra una realización trabajada, que potencia otros afrontamientos posteriores más complejos.

 

Para iniciar un autoanálisis consistente,es preciso unas condiciones previas de extroversión que reporte el self en distintos estados. Personalmente el proceso que he seguido  por años antes de atreverme con el mío,(recreante de lo esencial y ligandolo a otros esquemas de conductas de los que se ha teorizado)ha pasado por innumerables textos escritos que han congelado mi encadenamiento de momentos reales:

 

01-La colección de diarios me permitió aprender desde el relato de lo personal, la importancia catártica y auxiliar de depositar las emociones fuera de uno.

02-Con los libros de poesía escritos consentí revelar mi vulnerabilidad y mi mal de melangía perpetuo con lagunas de felicidad extraordinarias. CRD 11IX97

03-Con las cartas personales, conecté con cientos de intimidades y me permití contar mis fondos, a los que mantenía en la reserva desde y en las situaciones tertulianas.

04-Con los textos del bloque de Eróticas, me permití fantasear lo imposible y dar paso libre a fantasías y a un mundo imaginario de perversiones.

05-Con los de Cronicalia, Anecdótica y Perfiles(retratos)me permití distanciarme de mi figura, invistiendola de comicidad en los entornos de escarnio en los que me he ido moviendo.

06-Con los de Novela y Relatos, autobiografie aspectos de mí.

07-Con los análisis puntuales y autocríticas traté de acercarme a la conducta manejada por la razón y por la sinrazón en un intento de explorar todos los porqués y tenerlos presentes aunque no tuviera las respuestas.

08-Con los sueños propios incluidos dentro del volumen de Onírica. Un verdadero hilo de la historia que emana directamente de lo descontrolado y del inconsciente.

 

Estos 8 planos fueron colocando las condiciones para poder enfrentar  un autoanálisis de rigor con un objetivo inequívoco:el de llegar al fondo de todas las cuestiones.

 

Evidentemente que se puede iniciar uno sin haber pasado por todo ello, pero sin duda ese uno,en su traslado a lo escrito cargará  un considerable volumen-lastre que hace competencia a una u otras de estas vías expresivas.Es decir que será más poesía, literatura y anecdótica que un verdadero análisis de esquemas desprovisto de encuadernaciones y paja silábica.

 

Una vez puesto en marcha el análisis psicológico tomando por tema a uno, la disociación entre analizante y analista no se hace sencilla. Si hablando es fácil solapar temas con otros en una suerte de producción de defensas para soslayar lo esencial, escribiendo también se pueden abordar temáticas desde un oportunismo formal para ocultar su verdadero desarrollo. La diferencia fundamental entre un campo y el otro estriba en que en la producción verbal hay un componente de sugestión sobre la escucha que puede reducirla en su capacidad crítica, mientras que en la producción escrita su relectura revela crudamente la instalación de engaños, omisiones, derivaciones o posposiciones, sin que puedan ser disculpadas más que lo que son: faltas de respuestas o miedos a reconocerlas por lo que de lesión al ego, suponen.

 

Mientras que el conjunto de estos ocho planos reportan de maneras distintas a quien habla y se expresa con ellas,a veces desde muchos idearios e ideaciones, el AA,es directamente un enfrentamiento a las esencias, de las que las razones no pueden ser amparadas por las anécdotas.Los hechos ya no actúan como disfraz sino como constatación de unos datos que se van repitiendo a lo largo de las coyunturas. A diferencia de la literatura más o menos imaginaria donde el deseo puede tener tanta entidad como la verdad, en el análisis el enfrentamiento a los vacio, los blocages y las anergias puede resultar descabelladamente doloroso e inequívoco.

 

Sin duda todo lo otro (el relato discursivo sobre el uno mismo en toda su gama de variaciones) puede ser enormemente positivo, pero solo el broche analítico lo suficienta. Hay una notable distinción de condensación entre lo uno y lo otro.Mientras el relato narracional e ideario (y por tanto con algunas dosis de delirio)puede ser difundible, el autoanalítico es fundamentalmente de uso personal e interno, como si se tratara de un proceso de laboratorio y de cocción de unos resultados vista o de uso clínico comparativo con otros análisis.entender que todo análisis comporta una investigación y que toda investigación establece hipótesis y caminos de contrastación que pueden ser fallado, por lo que deben de ser sustituidos por otros, es fundamental para acometerlo sin temor al fracaso y a las circularidades conceptuales.En una técnica de análisis transversal  en lugar de  una memorística cronológica, la valoración es la permanencia de conductas y criterios a través de las fases de vida.

 

La cita analítica

Frecuencia de la cita analitica semanal.

La cita analítica es un espacio de contacto  que  abisagra las otras actividades semanales-por delante y por detrás-.Puesto que se trata  de una parte conversacional de proceso y no de un hito que pretende declararlo y comprenderlo todo de una vez para siempre, es tan importante el respeto a la cadencia como el desbloqueo estricto para decir todo lo que sea necesario decir en cada momento citado.

 

Un encuentro semanal con el uno mismo para abordar el tema  mas relevante ante el que la sensibilidad está afectada o ante el que  giran las últimas reflexiones es la frecuencia mínima y óptima necesaria. Para asegurarla es importante el establecimiento de un día fijo e incluso de un autohorario.(Cada día y cada horario tiene su personalidad particular).

 

Pueden concurrir razones para  incrementar a dos -excepcionalmente-, las sesiones semanales, como también pueden concurrir inconveniencias para el incumplimiento  de la ordinaria, por razones de desplazamientos o viajes. En un caso, es  fundamental no confundir las autocitas con una hemorragia de abocamientos anecdóticos, en las que los contenidos profundos quedarían sepultados por la avalancha de las palabras; y en el otro, en la  medida en que los cambios circunstanciales lo permitan, importa el respeto al espacio asignado aunque sea para la producción de borradores a los que volver-y completar- al retorno situacional.

 

Dado que a priori de un proceso analítico no se puede establecer un fin definitivo o un calendario de curso prepactado, el proceso puede seguir vivo por años y hasta por décadas y ¿porqué no por una vida entera? Bajo la óptica de esta dimensión temporal, no hay una prisa excesiva en analizarlo todo y pronto.Es mas válido la prolongación del proceso como continuación y la autocita como conducta habitual a integrar a las otras,que no la compresión de un número de horas elevado dedicado a los productos verbales.

 

Una sesión verbal sin minutos de dilación y con el discurso versado sin interrupción alguna produce miles de palabras. La contabilidad de la palabra hablada con el soporte de un texto leído en voz alta puede dar una cifra de unas 150 p/min,que pueden oscilar hacía mayor o menor cantidad, según el tipo de texto y de tipografía y obviamente según el tipo de velocidad. Sin texto, la producción verbal puede ser más o menos elevada según el dominio del sujeto sobre lo que dice y por consiguiente su grado de seguridad. Y con texto pero en lectura subvocalizada y silenciada la cifra puede ser cuando menos el doble (300 p/m). en la práctica las horas verbales tienen una prosodia repleta de huecos y a las 9000 palabras por hora ,teóricas hay que restar bastantes de ellas que no son producidas y otras mas que lo son por repetición. Pero incluso esa cifra dividida por 20 como promedio de palabras de una frase completa con sentido, da 450 frases. Un chorro descomunal de sentencias.

 

Trasladado el cálculo a lo escrito.La lentitud productora de palabras da menor cantidad por un mismo tiempo. La sesión puede producir  de 2 a  6 DINa4, con un cálculo estimativo de 1000 palabras por  cara de página.(con un cuerpo de letra de 10 puntos) En términos comparativos, las 2000 escritas de una sesión-tema ordinaria son totalmente equivalentes  a las 4500 (mitad de las teóricas verbales)teniendo en cuenta  los riesgos más plausibles de  repeticiones que se dan en estas segundas.

 

El valor cuantificacional de las palabras dichas o escritas está supeditado  obviamente a los contenidos transmitidos y al esquema estructural de soporte que los vehicula. El hecho citacional es mas significativo que un desarrollo histriónico de lo hablado.Y lo hablado con sentido supero a los excesos verbales de solapamientos.Además, un conjunto de frases  no hacen sino de envoltorio y acondicionamiento para situar las key words del día.Sea cual sea la cantidad semanal de lo discurseado por sesión, su multiplicación por 50 convocatorias  por año da una verdadera dimensión productiva y multiplicarlo a su vez por 5, referido al lustro como tiempo mínimo para ese proceso, da una cifra espectacular tanto por lo que hace a temas y retematizaciones abordadas como por lo que hace a horas dedicadas y a conceptos y evocaciones expresadas. Ese registro de cantidad no permite soslayar la condición sustancial para todo el análisis:el enfrentamiento de contenidos y conductas  duras de elaborar y fantasmáticas que se oponen a desarrollos creativos de aspectos vitales anulados o disminuidos. Evidentemente lo más significativo es reconocer el curso de la identidad personal y no tanto, cuando y como se hable de ella.                                                                                    

Criterium para Vivir

 

Todo el entramado que soporta la personalidad de una persona cualquiera y su espectro comportamental está remitido a un criterium, o conjunto de criterios ,los tenga o no explicitados y sea o no totalmente consciente de ellos. Es el entramado conceptual e ideológico que está directa o indirectamente detrás de cada uno de sus actos concretos y de sus líneas de conducta. Ese criterium contempla  el campo de lo que se sabe o lo que forma y conforma un pensamiento; el campo de lo que se hace  y en qué cosas se contribuye; y el campo de lo contactos con los demás. Todas las conversaciones imaginables tienen que ver con uno,dos o los tres campos a la vez.

Todos los componentes concretos  de una vida individual en los que se pueda pensar,son clasificables en un marco tripartito básico: el bloque de las Creaciones, el del Saber,. y el de los Vínculos. Que a su vez son divisibles en una taxonomía fundamental: la de los Imputs y la de los Outputs. Lo que recibe y lo que da. El sujeto-persona se convierte en un mecanismo de síntesis a partir de que aquello que obtiene por la vía de las relaciones y de la formación, se transforma en unas producciones, que revierten en los niveles de formación y en el modo de relacionarse con lo ajeno. Desde la cibernética un individuo es un sujeto de acumulación  y descarga. Por un tiempo biográfico es una esponja absorvedora y por otro es una fuente de alimentación.No se trata de que ambas etapas estén diferenciadas si no  del modo en que a adecuándose en ambas funciones. Durante toda la vida es necesario absorber  elementos ambientales y mantenerse en un marco de aprendizaje e igualmente es necesario interaccionar con el medio. el sujeto aislado,desvinculado y blindado está condenado a  precipitar su extinción entrópica. En tanto que sistema cerrado acaba autocontaminándose con sus propios detritus conceptuales. Por eso necesita de las influencias externas a la vez  a las que retroinfluir y proyectarse fuera de si mismo ya que eso le permitirá  una higienización de si mismo por la vía de la renovación. Un ser humano es un sistema de comprensión dado.Su esperanza de cambio y evolución pasa por los conceptos hablados y negociados con otros.

En su modo de conducirse cada persona sigue unas pautas por las que tributa su psique.Tanto si tiene escrita su lista criterial como si no  detrás de cada una de sus funciones y actos descansa el órgano teórico que las explica.

ese conjunto de criterios s van haciendo a partir de sumar experiencias y  tomar decisiones a mantener en el futuro.También vienen dadas por la herencia cultural., que es tanto como decir por el saber que dimana de la experiencia de los otros que le precedieron.

En  el proceso de autoconcienciación averiguar esa lista de ítemes que están detrás de las conductas va a permitir  establecer la conexión entre actos conductuales  concretos y criterios específicos, y finalmente, la responsabilidad de este en la configuración del comportamiento. No hay ninguna conductas que pueda ser atribuida al azar.Todos los actos personales y sociales dependen de la paternidad de los criterios que las originan o justifican. Podemos decir que el sujeto humano  es el intermediario entre sus pre-decisores  (criterios) y sus pro-actuadores  (acciones). En esa intermediación docenas de  elementos pre-pensados o incorporados  ya en el sistema de pensar actúan como los resortes  para sus representaciones tanto en público como en privado. Un sujeto que elabora su biografía y reconoce su desiderátum  existencial es el que está al tanto de los criterios que tiene adoptados y la responsabilidad en sus conductas fácticas, desde las externas a las internas, desde la ex-relacionales a las intra-relaciones, desde su función en el otro y la función del otro en sí (él/ella). La persona que autoconciencia su criterio es el sujeto elaborado, el que partiendo de su mismidad biográfico se  reencuentra consigo mismo y se redescubre en los espacios ajenos. 

El criterium es un modo de nombrar la Energía que está detrás y dentro de cada cosa relacionada con la vida y con el ser humano.

Todo lo que existe es movimiento .Ésto incluye las situaciones estáticas,cuy supuesto de estaticidad es desbancado en una instancia observacional mas rigurosa.En último análisis-o preúltimo- hallamos electrones que giran velozmente en torno a núcleos dentro de cada átomo. Energía es un concepto recurrido desde no importa que ángulo ideológico y que ciencia. Todas las disciplinas de estudio recurren a su concepto, a su interpretación, basada en una dimensión en la que se principia el origen de cada proceso y la explicación de su vigencia y actividad. autoobservar la propia energía o fluido vital por el que seguir con vida y seguir acometiendo empresas y objetivos. Tomar las decisiones oportunas y correspondientes para adoptar criterios, haciendo su seguimiento y revisando su operatividad indica el trabajo de ensayo-error que cada persona hace consigo misma durante toda su vida. Cada criterio es la resultante de un proceso personal de indagación. Eso no significa que todos los criterios adoptados sean los -objetivamente- correctos o puedan ser consolidados. De ahí la auto-revisión necesaria de ellos y la estimación de su importancia en el contexto del criterium y de las acciones de vida. si estas tienen carga de significado  aquel puebla de significantes lo que uno hace y es en relación a su mundo y a su tiempo. Una lista criterial es una herramienta terapéutica importante  para el trabajo de indagación y para la colección de unos significadores que abstractan lo que uno es, ante sí mismo y ante  los demás.

Propiamente el sujeto sabe lo que es, no solo por lo que manifiesta como semblante o discurso público,sino por lo que contiene, retiene, tuvo y ha de tener. El ser no queda concluso en lo que es circunstancialmente, sino que es el sumatorio de lo sido y lo que tiene pendiente de ser.aunque en cada momento que dice yo soy, estrictamente, se está refiriendo a lo que es en ese momento en que lo dice. La presencia concreta es decisiva frente a la ausencia  tanto del pasado(lo que ya ha sucedido)como del futuro (lo que está por ser).

En la amplitud criterial caben docenas (o cientos) de presunciones  a tener en cuenta y a las que se decide ajustarse: desde una flexibilidad dializada[2]  frente a todas las vicisitudes que presenta la existencia y las distintas personalidades de los demás.Los criterios comprometen todos los campos existenciales y mentales: desde las cuestiones más elementales:la manera de hablar, el tipo de prosodia, tonalidad  a emplear, a la gestualidad acompañante ;  o  profanas:el modo de gestualizar, qué cosas comer, cómo masticar, cómo respirar, a las más comprometidas:el modo de administrar la sinceridad . Un criterio es más o menos importante según la magnitud del concepto del que se soportan más o menos items conductuales.Pero en un criterium de persona, tanto los criterios menos significativos como los más revelantes juegan un papel fundamental  en  la forma de expresar la personalidad y de gestionar las citas con la vida. Bajo este punto de vista no se pueden subestimar las cuestiones pq se traten de aspectos secundarios. La falta de puntualidad en una persona puede dar al traste con su imagen profesional a pesar de ser muy válida en otras dimensiones de trabajo en equipo. O el exceso de narcisismo sólo-yoico[3]  puede minimizar la seriedad de una figura a pesar de tener cualidades creativas sobre aquello de lo que habla pero por el que se es victima  en tanto que pulsión endógena irrefrenable.

El repaso de las conductas lleva a la propuesta de criterios y por lo tanto a la creación de sentido de nuevas conductas alternativas.Nada escapa a esa revisión y ningún detalle puede quedar justificado desde  su falta de código, traducción o explicación. Lo que el consciente no aporta desde la racionalización lo hace la averiguación sobre los mecanismos del inconsciente.

La propuesta de  dotación de una lista criterial es una vía regia para el autoconocimiento y al fin para la liberación de los tics propios de la insania social y  de relaciones con los demás.

 

 

 



 

[2]   Francisco Lopez-Seivane en Bajo la superficie.Edaf ( Madrid 1993) habla de tener un dial con el que sintonizar con los demás, con cualquiera.

[3] permitáseme ese neologismo a partir del implícito solo-yo que un tipo de personalidades egófagas  -convocando otro neologismo más- (devoradoras de espacio comunicacional por el tamaño de sus egos, que no permiten competencia alguna) son incapaces de trascender.

Análisis y Transferencia

 

Inicio y fin de Analisis y Transferencia.

Cuestiones psicoanalíticas. Comentarios y Preguntas. 

 

 

Las siguientes cuestiones no pretenden ser ni preguntas fáciles ni  preguntas con respuestas posibles. Se trata de dudas y componentes que están relacionados con  la perspectiva analítica de tomar un material psíquico y su sujeto portador como objeto de análisis por un/a analista  que ya ha vaciado las dudas del suyo propio.

 

01.Si la idea del no-todo es una condición sine qua nom para un fin de análisis y tal idea puede estar constituida como premisa(pre-análisis) ¿donde encontrar otra razón fundamental para iniciar uno?

 

02.La realidad es un conjunto de simulacros de realidades (Beaudrillard) y cada realidad subjetiva conecta más con la noción de real que con un parámetro mensurador de lo objetivo.Si la Realidad-realidad deja de ser un referente fundamental en tanto pierde su mayúscula y su singularidad, y el real subjetivo no tiene categoría de referente estable ¿cómo estar seguro del propio proceso existencial? ¿dónde quedan los referentes de un progreso personal?

 

03.El real es definible como lo no alcanzado por el entendimiento.Eso no descarta una cota de comprensión potencial que si lo alcance ¿acaso no sería factible dar con una equivalencia ya intuible de real igual a cero,igual a nada?

 

04.Sin transferencia no hay análisis. ¿que pasa con los sujetos que han pasado por elaboraciones de transferencias previas y está negados para entrar en el feeling  de nuevas transferencias o descartan sus neurosis transferenciales en el futuro? ¿quedan descartados para el análisis? ¿quedan facultados para otra clase de función psicoanalítica?

 

05.De acuerdo con Koyré la ciencia es estanca en sus períodos fenoménicos y es progresiva en  sus etapas matemáticas. Esto podría ser articulable con la célebre posición-ya desmantelada- de Khun sobre su  teoría de los paradigmas y de la ciencia divisible en sus épocas de extraordinaria y normal, siendo la una, la de cuestionamiento y sustitución de teorías; y la normal, la de consenso por la comunidad científica.Lo extraordinario pasa por la situación anómala de convergencia de posiciones distintas, es decir de concreciones de nuevas formulaciones y otras propuestas-fórmulas.Por otro lado, el paso de lo fenoménico, lo formal, lo expresivo, lo descriptivo, lo anecdótico, lo novelado  a lo substancial,lo básico, lo interior,lo fundamental, es un viaje que va de lo concreto a lo abstracto, del relato al número, del detalle a la generalidad, de la excepción a la ley, del argumento al axioma.Ese desplazamiento del mundo de la forma al mundo de la esencia, (del espíritu en términos metafísicos)es/sería una liberación del comportamiento humano de sus protagonismos repetitivos, rocambolescos, ideacionales, rígidos y mecánicos,para dar entrada a una metaconducta tolerante con el déficit, el error, lo inacabado. Mientras aquel comportamiento se nutre de un discurso egocentral y subjetivo,éste se entrega a un lenguaje algoritmo, tan escueto como denso y tan profundo como innecesario para hacer profusión hablada del mismo.

 

06.La identificación con un supuesto modelo (el del analista o el de un cualquier otro idealizado)no es una salida analítica ni pone término a ningún análisis como tampoco pone fin a una gestación de síntomas.Si queda descartada como puerto de llegada,sólo cabe la identificación con la propia identidad, por disgregada que esté.Se trata de un retorno a la autorreferencialidad  con todos los insegurizantes que pueda contener.Si tal autorreferencialidad es la revivencia de las contradicciones e impotencias ¿por dónde sigue el proceso para el cambio de la posición analítica?

La idea de institución correligionaria en general y psicoanalítica en particular restituye una función de arropamiento en una línea imaginaria hacia una totalidad.El principio vertebrador de una totalidad es descartar cada disidencia gestada en su seno como vector de renovación.Si esto es así, ¿para que sirve el agrupamiento institucional salvo para caer en la trampa de la perpetuación del alienación del sujeto?

 

07.El recorrido analítico pasa por la circulación por dos tipos de espirales que forman cada una un circuito cerrado,pasando una por el centro de la otra, y la otra por el centro de una. Esta peculiar figura geométrica permite entender más que ninguna otra las vueltas en torno a los agujeros existenciales.Y es preciso  bordearlos completamente para darse cuenta de la clase de proceso medular y autorreflexivo que se sigue. ¿La idea de dar vueltas al vacío o a los límites que lo recuerdan una y otra vez no es una teoría exclusiva del psicoanálisis. ¿Por qué negarle a la filosofía (Kierkegaard)una función terapéutica (de Ventós?)?  ¿acaso una posición reconocedora ante el vacío existencial y una biografía formada en consecuencia  no está ya evitándose entrar en procesos de transferencia y de apego neurótico a una figura tomada por necesaria?

 

08.¿Cómo se articula el padre real con el real matemático? ¿La dimensión matemática y el matemático como el operador de  todas las calculias posibles  ofertan la única posibilidad de una autenticidad? Las letras y números como signos de significación convenida ¿son el único paradigma posible de la certeza? y si lo son ¿toda semántica está condenada a la  caída en la trampa de los equívocos?

 

09.Lo real es desigual a la realidad. ¿El real lacaniano en que medida es articulable con la posición de Beaudrillard acerca del cuestionamiento de la realidad como una sola?  Si la realidad siempre encubre una pluralidad de realidades,siendo ilegítimo continuar usando un significante en singular, ¿hasta que punto es adecuado hablar de real y no de constructos subjetivos diversos del real de cada intérprete?

 

10.La ineliminibalidad de la figura del padre colocado en el ideal se correlaciona con la ineliminabilidad de la transferencia a un cualquier otro que se le da el rol de una re/versión de esa posición idealizada. Devolver la categoría de sustituibilidad(o prescindencia) a cualquier persona determina un factor para trascender la transferencia.La asunción del padre caído lo hace eliminable correlativamente a la de la caída de una autoridad dada del saber que detenta no por que deje de detentarlo sino por  reencontrarlo en la dimensión de su vulnerabilidad.

 

11.Mantener el padre en la idealidad es reproducir una relación de subordinación con todas las figuras sociales y/o públicas que se erigen como autoridades de la colectividad. ¿La muerte simbólica del padre original hasta donde es una condición ineludible para enfrentar la muerte del estado?

 

12.La (re)instalación en el equívoco coadyuva la relación transferencial y un vínculo especular. La constatación de la no omnipotencia del analista va convirtiendo los acting outs del analizante en una posición niveladora de un tú a tú con el analista.Si esto es así y el analizante no toma la iniciativa del desapego ¿que justifica su permanencia en las sesiones analíticas cuando han agotada la palabra?

 

13.El otro si no es admitido definitivamente como ser ser castrado y frágil como uno mismo es por el deseo inconsciente de hipervalorarlo en su función.Tal moldeamiento de la superioridad ajena representa la tendencia una infantilización (o regresión teórica)en una fase de adulto, en cuanto quiere seguir viendo al otro un padre,en la época en que era capturado exclusivamente por la dimensión imaginaria (como “el mejor, el más fuerte, el más inteligente, el más protector,...”).

 

14.El fin del análisis no solo coincide con la terminación de la dependencia sino con una nueva mirada de los contextos, del propio pasado y de las prerrogativas y perspectivas; en definitiva, una nueva mirada sobre la felicidad y el bienestar como sujeto versus el malestar o el sufrimiento previos. Si esto es así, ¿cómo explicar que, a grosso modo, la esfera del psicoanálisis  (como conjunto e profesionales y analizantes y postanalizado) ,no sea especialmente esplendorosa, fantástica, superfeliz o notoriamente destacada en cuanto a sumum de la felicidad frente a otros segmentos sociales (evidentemente se trata de una comparación subjetiva y deliberadamente parcial fruto de  una impresión personal)a pesar de que aquel tiene la teoría mas avanzada para comprender y reordenar el aparato psíquico?

 

15.El inconsciente está vertebrado en torno al lenguaje y el sujeto entero(organismo + psique) está formado de palabras.Como esto es así la intervención por la palabra es un poderoso factor terapéutico.Liquidados, sustituidos y vueltos a eliminar unos síntomas, el sujeto hablante puede tomar distancia del propio lenguaje; tanto de aquel constituido por significantes que lo confirmaron en su rol esclavo,como el de aquel otro que le hicieron tomar conciencia y lo rescataron de tal condición. La síntesis puede ser un habla moderada o incluso una no-habla (¿el silencio de la sabiduría?). ¿Sería esa posición de síntesis una desmagnificación del poder del discurso y de la palabra, a pesar de que está fuera de toda duda su valor concreto en la intervención clínica?

 

16.¿Puede existir la función psicoanalítica fuera de los contextos psicoanalíticos conocidos?Si el ser está constituido de lo simbólico que lo vertebra y mueve ahí donde esté y actúe¿no es más importante su interacción con la dimensión simbólica por encima de una interacción en el vínculo polémico o en un otro referencial estable (analista, objeto amado o cualquier otro fijado)?

 

17.La función psicoanalítica rescata y revela para el analizante su periodo más oculto para su mismidad:el de máxima indefensión y tiranía de los sentidos (fundamentalmente desde el primer día de vida hasta los 3 años). Acceder a esa especie caja negra del viaje biográfico es posible por la vía informativa que da el estudio del inconsciente, de sus producciones oníricas y de los lapsus linguae y conductuales. ¿El análisis queda bloqueado en relación directa al bloqueo del acceso mnemótico a aquel período?, ¿puede progresar a pesar de mantener su inaccesibilidad?, ¿es posible la fc analítica sin un regresismo infantil y un revival de los roles jugados en aquellos años?

 

18.El nacimiento en una fase de neofetalización y la característica  de la esponjosidad del neonato, le instalan en una contradicción patente entre las inclemencias de la realidad y el claustro del que ha sido expulsado. Las sensaciones vitales durante el proceso de formación en su interior siguen presentes y chocadas al nuevo hábitat. ¿Tal decalage no está constituyendo ya una formación psíquica de negación a la innovación que se reproducirá como esquema en otras situaciones de la vida adulta?

 

19.Si el psicoanálisis no es para todo el mundo,tanto por la resistencia previa a  un ser descubierto como  por la particular relación analítica que se establece entre consultante y analista, ¿qué posibilidades de liberación mental queda para el grueso de neuróticos que se (auto)descartan para acceder al mismo?

 

20.El poder de la palabra es indiscutible y el discurso terapéutico (como la suma de  explicaciones mini o maxi y de silencios y escuchas)ejerce su función de oasis y de contacto con el deser del analizante que se autorreplantea para una nueva existencia relacional con los objetos que lo integran. No obstante ,la no satisfacción a las preguntas y demandas clave del analizante ocasiona una crispación y un antagonismo relativo entre quien habla y quien escucha. ¿Acaso eso no retrasa la mecánica de la transferencia?



[1] http://jesusricartmorera.blogdiario.com/1212490980/

El Dolor Analítico

 

Una cura sobre unos efectos traumáticos pasa ineludiblemente por una exploración de su causalidad.El repaso de ayeres problemáticos que siguen sin ser superados pero sobre los que no se quiere pensar no está exento de episodios de dolor revivido.Por eso el setting analítico  genera episodios catárticos:que pueden ir desde las expresiones de rabia al llanto más emocionado. La revisión de una vida lleva a un balance con dos clases de listas, la de los desmanes, errores y desencuentros y la de los éxitos, realizaciones y sentimientos de plenitud.Trasvasar ítems de una a otra es recategorizar verdades en el lugar de las mentiras.Eso produce dolor cundo quedan desveladas conductas que se creían  afectuosas cuando en realidad eran utilitaristas.  El análisis terapéutico renombra situaciones y recoloca elementos del pasado en nuevas ubicaciones de interpretación. No es un paso obligado, pero sí puede apostarse que a mayor autodesconocimiento de lo que uno ha sido o es, le corresponderá mayor sufrimiento al descubrir lo que realmente ha sido o es. Pero para nada el dolor es una obligación  o un indicador  de profundidad en el tratamiento tal como se tendía a creer en los  primeros años del boom de la psicología humanista, se da o no según  las interacciones que se hagan entre descubrimientos de lo que el analizante es y transformaciones en  lo que hace.

A menudo escuchamos el temor a emprender un análisis psicológico por no ver sometida a una revisión toda la construcción de vida que uno tiene, y que a pesar de todo  ya le está bien. Pero el análisis en sí mismo no es lo que produce dolor sino el dictamen de otras certezas antes ocultadas.  Por otro lado un tratamiento analítico no pretende cuestionar un estilo de vida sino explicarlo, y eso pasa por una deconstrucción del puzzle de la personalidad  aunque sea  para admitir la reconstrucción de lo que se había elegido.

La Novela de la Vida

 

Cada viviente tiene su novela existencial. Le basta estar viviendo para tenerla. Ni siquiera necesita estar dotado de un complejo aparato funcional para percibir, sentir, pensar y -con todo un entramado de circuitos y explicaciones psicobiológicas- elevarse como Ser. Tan solo precisa inicialmente de una alacena donde ir  guardando los restos de cada uno de los acontecimientos en los que participe.Todo empieza por el estar. Y eso  es posible a partir de la carcasa inicial con la que ir llenándola de experiencias, reflexiones, empirias e interacciones. Al hacerlo, consigue la premiosidad de los actos que se convierten en su historia configurada,  tratada como una historia única y distinta. Es así como al vivir cada viviente escribe en el aire su biografía y su novela.No se trata de si es mejor o peor que cualquier otra.Pero es la suya.

A diferencia de los curriculums que pueden ser discriminados en un despacho de un sujeto gris y anónimo, las novelas solo pueden ser leídas en su totalidad  y tras su punto final no  quieren aspirar a una nota con la que ser puntuadas. Muchas de ellas pasan sin pena ni gloria por los mercados y atiborran desordenadas mesas de libros que se venden más baratas que el papel higiénico o que incluso pueden ser compradas a peso. Y otras ni siquiera salen del escritorio de su autor/a o de su cajón de sastre en alguna parte de su casa.

 

La vida es una novela farragosa que cobra una dimensión distinta cuando quiere ser contada. Por eso, las autobiografías y las memorias adquieren una atracción superior a las biografías[1]  o a las historias. aquellas tienen un halo de contagio subjetivo o de invitación a entrar en la escena que nos es contada.Esa transmisión o sintonía también sucede en los escenarios de la sinceridad y en la entrega de lo que uno a es a uno que escucha, a media voz, robando tiempo a otros intereses.Admitir que la vida es una novela que uno mismo va escribiendo permite desintoxicarlo de conceptos deterministas e hipotecarios,haciendo del destino un reto y de la  anecdótica un juego.

 

 

 



[1] Escritas por observadores o profesionales del periodismo.  

El Psicólogo Abandonado

 

La psicología es, además de una ciencia de predicciones de la conducta humana, una profesión de alto riesgo.Al consultorio psicológico  acuden toda clase de perfiles patológicos  que como denominador común propenden  una solución rápida y toman la figura analista  por un/a solucionador/a. En realidad la actitud profesional es la de contribuir a una ordenación de materiales presentados.Es la dimensión contributora y auxiliar a  poner orden en un caos mental  que le es presentado, sea de la etiología que sea.

 

Desde la primera sesión clínica  la figura vocacional  pone componentes afectivos  a partir de poner  una atención especial.La acogida auditiva y perceptiva en su conjunto es ya un primer alojamiento sentimental, que no se le escapa a la persona consultante, generalmente rebotada y refractaria de otras consultas previas, en las que sin apenas mirarle a los ojos,les han recetado fármacos o les han pasado baterías de tests sin más preámbulo. claro que no todas las citas de consulta encuentran el mismo patrón conductual por parte de los profesionales, ni los profesionales podemos hacer la misma clase de acogida a nuestros consultantes. No obstante como  criterio estandarizado y de partida, la posición inicial ante quien viene a consultar es la de sumo respeto por las cuestiones presentadas, sean de la índole que sean. Se presupone del psicólogo una actitud  comprensiva y empática y se le coloca a un nivel superior de conocimiento o en todo caso en un estadio de superación de aquellos materiales complejos de los que se informa.Sea como fue a todo psicólogo se le supone un saber concluso, que dista mucho con la idiosincrasia  de la profesión, mucho más cuando el salto a la profesión no exige requisitos legales de pasar por una psicoterapia personalizada de quien da el salto, al menos en la actual legislación española.De hecho  el psicólogo ético  tiene interiorizado un saber limitado y admite  sus áreas lagunares, siendo tal autorreconocimiento una mesura de dignidad y humanidad en el trato,separándolo de toda  actitud prepotente. Unido a esto su  función es tanto más directa y sintónica cuanto más vulnerable se sabe como individuo social  y sentimental por mucho que haya trabajado sus autodominios y haya sometido su propia estructura psíquica a un análisis riguroso. Uno de los indicadores de su humanidad  llana es el de sentir todos y cada uno de los datos y conceptos que se le confían. Su sentimentalidad es percibida por el/la cliente, tanto más cuanto que su distalidad no es inflexible, sino que se permite acercamientos  de consuelo y alta acogida en las situaciones que lo precisen. El rol profesional está a salvo  de sucumbir a la tragedia presentada o de permitirse resonancias en sus propias tragedias pasadas que lo desfaculten para la función que ejerce, pero eso no le impide co-sentir problemáticas confesadas para el que le gustaría ser radicalmente útil para atajar los focos de dolor. Todo ello,le requiere una aportación que va más allá de las técnicas psicoterapéuticas empleadas y de una escucha atencional útil al cien por ciento.Le pide una entrega humana, para la cual no todas las personas que tienen una licenciatura o unos estudios terminados  están preparadas[1] .Reunidas esas condiciones de objetividad y no contratransferencialidad,el/la psicólogo no encuentra su satisfacción en una transacción monética por su función. Ni siquiera la consulta más cara[2]   paga una atención total a una personalidad desestructurada, debiendo encontrarse la satisfacción profesional en una cura avanzada (o terminada)en el sujeto consultante. sin embargo, un porcentaje significativo de tratamientos iniciados son interrumpidos brusca y unilateralmente  sin ni siquiera dar señales de vida. No suele ser por razones económicas o por un cálculo  disuasorio de su coste general, sino por un temor a entrar en análisis, es decir en el conocerse en toda su magnitud.  Eso ocasiona estragos en la persona abandonista,ya que especula con seguir el resto de su vida sin entrar en su caja de Pandora particular o sin destapar sus focos de radioactividad interna no consumidos.Pero también en el profesional abandonado, que por su capacidad previsora y entrenada no entrará en una insistencia de recordatorios de citas no cumplidas.Se limitará a anotar a su hoja de balances, las reuniones no pagadas o las convenidas no cumplidas que han quedado igualmente sin pagar.No lamentará sus números rojos resultantes,que forman parte de las jaculatorias de la propia profesión pero sí experimentará,aunque sea tímidamente,su condición de abandonado por ese otro consultante,al que brindó su confianza, su lugar de encuentro, su persona, y que este descerrajó sus descargas emocionales, a menudo estentóreamente. Tanto más abandonado se experimentará cuanto que  por su trabajo hizo, o empezó a hacer, una función de re-parentación, de re-sentimentalización, de re- amorosidad, hacía aquel consultante destrozado que estaba exigiendo entre llantos y a gritos  haber tenido una vida discriminada y recriminada. Y tal sentir de abandono lo registrará como parte de la casuística´ que le presenta la clínica, sabiendo que su relación con el discurso psicológico lo coloca en una posición asimétrica y desfavorable, para la que no hay minuta que pueda pagar el cierre de la relación sin ningún comentario, ningún balance, ninguna despedida.

 

Ciertamente los pacientes neuróticos que inician un pequeño grupo de sesiones y luego interrumpen la continuidad psicoterapéutica, les toca añadir en su haber de desgarros uno más:el de ser abandonistas ante uno,al menos, para quien no tenían una justificación  de escapada. Por lo que el abandono se viene a añadir a otros materiales que psicoterapeutizar,cuyo análisis arroja(rá)fehacientemente no ya la inmadurez del analizante en quererse comprender  de una vez y  dejar de enturbiar sus  círculos de relación con sus mojigaterías infantiles,sino su propia responsabilidad  ante eventos.

 

 El abandono de la terapia pone nombre a un fenómeno: la escapada del encuentro con el uno mismo, el miedo a lo que pueda revelar tal encuentro, el temor a renacer, el temor a re-ser. Y ese  abandono  adquiere varias clases de formas: puede pasar por una no asistencia a la cita prevista sin preaviso de ninguna clase y silencio absoluto  después; puede  mostrar inasistencias no avisadas con disculpas posteriores para repetir otra u otras inasistencias; pueden existir severos lapsus de memoria que encubren la falta de asunción responsable con la cita analítica y puede haber conflictos de rivalidad  con el grupo de pertenencia[3]  del partner que ve en la consulta un peligro ya que es un descifrador de laberintos y en  el consultor un antagonista. La gama de factores  que están detrás de un abandono son variados y no quedan maximizados por la cuestión de la cuota o contraprestación económica[4] , aunque sin duda este es un factor itinerante que no desparece del todo. El proceso analítico convoca a una revisión en profundidad y rigor de lo que uno es. Y  esa mirada  extranarcisista suele dar  imágenes no gustosas y conclusiones no aceptables por la propia ética del analizante, que  va pasando de estar en el rol de la víctima social propiciatoria que creía ser, al rol de responsable sino primero, sí último de su  balance del pasado y  de las premisas de su porvenir. Las preguntas estratégicas desde la escucha analítica, no permiten  la escapada por la vía de la ficción y ni siquiera del llanto permanente (por importante que sea el abocamiento emocional a través de él de una forma intermitente).Esto pone contra las cuerdas al analizante con una fuerte tensión movida en parte por su autodescrédito..Si la presión es recibida como muy fuerte puede optar por no volver a un escenario de  reflexión que lo vive como crisis, optando por una precipitación del fin del trabajo psicológico,cuando justo estaba en  el proceso adecuado para la autocomprensión y la  cura en perspectiva. Por su parte el psicólogo abandonado no puede ir tras su paciente,sino que lo deja con su reflexión de abandonista, sin que tenga ningún objeto ni siquiera una llamada[5]  para preguntar lo que pasó. Una clase de abandonos pasa por poner fin,siempre unilateral, con un proceso terapéutico y quererlo seguir con la elección de otro terapeuta[6] . Esa actitud predice más una retrogradación en el proceso que no un avance,cuando obviamente el psicólogo abandonado  no dejará su rol  aséptico en la intervención. Por su parte la función terapéutica cuenta desde el principio de su prestación de servicio que un porcentaje de su clientela será abandonista, y que admitirá un conato de  autorrevisión de su vida, para autojustificarse que no puede cambiarla, haciendo jugar al analista el rol del convidado de piedra. Esas actitudes  son previstas y pueden ser prediagnosticadas a lo largo de las sesiones integrándolas como material de balance para el usufructo de la perceptiva del sujeto supuestamente interesado/a  en su cura y para el entorno en el que vive. La sensibilidad psicológica del terapeuta no puede-ni debe-resentirse por  el hecho de que socialmente se le quiera hacer jugar este rol instrumental .Le basta, saberse que sin ser imprescindible es un factor clave de objetivización de los atascos psíquicos de sus consultantes. Y analógicamente a otras clases de intervinientes en la salud ajena (desde la cirugía  o la traumatología)los resultados finales de la intervención obedece a un cuadro multifactorial, donde la actitud  de deseos de  recuperación del  afectado, son fundamentales para cambiar el curso de un pre-diagnóstico. La figura psicológica hace  un trabajo analítico  cortando capas de tejidos con el bisturí de sus palabras moderadas. No asiste a las heridas de sus clientes con aguja e hilo para coser las oberturas de su espíritu e ignorar las causas de sus desgarros y supuraciones, sino  que levanta cada fístula y cada mota de pus, para observar lo que hay debajo, y lo que es más importante, para co-llevar a esa observación al sujeto enfermo y  afectado por sus males del tipo que sean. Brindarle el espectáculo de su miseria intelectual y sus conflictos no resueltos en la estela causal de su padecimiento puede  llevar a  que no todos los sujetos admitan ea función en un profesional de ponerles el dedo en la llaga,algo que en otros contextos humanos puede excitarles a la toma de posturas radicales y hasta violentas. Si ese rol incisivo del terapeuta no es entendido, puede acabar estando detrás de las justificaciones del abandonista, que en realidad desea un tratamiento a la carta, para que le ría sus gracias y se sienta autocomplacido pero sin desear ser realmente curado.



[1] ¿cuántos/as licenciadas en psicología y en temas de asistencialidad social,después de unos años de interacción profesional con el sector -objetivo de su atención,prefieren cambiar  de trabajo,aunque sea cobrando menos, a  cambio de  no tener que tragar con las visiones de tanto sufrimiento humano?

[2] Y me consta de profesionales que vienen cobrando 20mil pts por sesión de menos de una hora,siendo 100dolares una cifra habitual en los USA.

[3] Los grupos de pertenencia incluyen  desde el grupo familiar al binomio de pareja, a grupos más amplios  q actúan como círculos de adhesión.

[4] Pagar una cierta cantidad por una visita es algo  con lo que no está de acuerdo la gente, y aunque ve la necesidad de una terapia personal, sólo la emprenderá si la consigue gratis. De otro lado conseguir una terapia contratada bajo la ficción de que puede mantener unas visitas básicas con una intención sutilizada de no pagarla,estructura un proceso en falso que va en contra de las propias perspectivas de cura del solicitante. Para quienes terminan un proceso unilateral dejando a deber una cuenta y dando la callada por toda respuesta, se autovinculan a un dato simbólico que les acompañará durante su vida todas las veces que el tema de su tratamiento surja en algún ambiente.

[5] evidentemente una y sólo una llamada queda justificada si  cabe la sospecha  fundada de un accidente o una causa de fuerza mayor. En lugar de eso es más razonable el envío de un informe psicoclínico de evaluación si tal  texto  puede ayudar a la persona a  una retoma de su trabajo de elaboraciones en otra parte.

[6] Esto  se presenta con aquellas terapias  en que uno de los cónyuges la paga al que la recibe, y es de distinto sexo que el/la terapeuta.El temor al antagonismo queda fuertemente instalado cuando  el/la ´cónyuge que queda detrás del asunto, tiene sus propios problemas de paranoia y celos. Optar por un segundo terapeuta alternativo(procurando ahora que haya coincidencia de género entre el sujeto analizante y el analista)es no entender lo básico de la terapia y la importancia de trabajar todos los flujos de transferencias que se den.

el Yo Evolucionario

El rechazo en el yo evolucionario Crd 01oct99

 

La experiencia de pasar por el rechazo forma parte de la vida psíquica. y de la anecdótica general.El rechazo es la consecuencia lógica e inferida tras una negativa. Es sabido que unos rechazos llevan a unos cambios circunstanciales que pueden mejorar la situación personal, pero antes de que eso quede vislumbrado y se acepte todo rechazo se recibe en forma de una negación.El no puede ser camuflado o dicho con atenuantes, pero si sólo admite por traducción inequívoca una ruptura del contacto, una pérdida de relación o una caída del atractivo, se vivirá como una lesión con agravantes  por parte de la persona que tenía depositada la expectativa contraria. Pensar que la vida equilibrada y pacífica  es aquella exenta de todo desajuste y toda negación, es  no haber comprendido la dinámica contradictoria de la evolución humana.

 

El mundo no está divido entre quienes rechazan y quiénes son rechazados, aunque una parte de los unos pretendan un privilegio de poder en ese sentido y una parte de los otros, se acomplejen gravemente creyéndose rechazados para siempre por todos.Pasar por la experiencia de ser rechazado/a significa experimentar estar fuera de lugar en la vida de ese otro que  te señala en tal condición. ¿Cómo  exponérselo sin dañar su  sensibilidad? ¿como recibirlo sin  interpretarlo como una catástrofe irreparable? Todas las personas pasamos por la tesitura alguna vez de no querer a alguien o de eludirlo o de tener que decirle inequívocamente que no nos apetece verlo o corresponderle. Y también pasamos por la de inferir que se nos elude, que no se nos quiere o  escuchar claramente que no gustamos. Son los dos momentos extremos de esta bipolaridad: de una parte librarnos de alguien y actuar en consecuencia y de otra admitir que no gustamos a todo el mundo y que somos excluidos. Es la bipolaridad maestra de la que nacen los aprendizajes de la coexistencia. De no pasar por  ambos extremos fabularíamos con una vida que no es real, creyéndonos  ser imprescindibles o ser perfectos.El rechazo es un factor de corrección[1]  que nos recuerda nuestra limitación,es decir, nuestro de-ser, un tránsito  hacía el vacío o lo incompleto.

 

Sabernos fuera de lugar en el corazón, la casa y la vida del otro escogido,es pasar por el campo de sufrimiento más minado.Pero la contrapartida de creer estar ocupando un lugar sin ser cierto,es pasar sin pena ni gloria por una superficialidad sin conocer el fondo de la verdad. Hay un tipo de rechazos que rayan con la crueldad y la sensibilidad nula que se corresponden con grandes rechazados que reproducen el mismo esquema en otros, que les ultrajara a ellos en el pasado. Y otras conductas de rechazo que solo son dadas después de un  conocimiento del valor de la negación y su función en un proceso de afirmación existencial.Decir no a alguien en un momento dado,es estar proporcionándole un sí  de reserva para un cambio de actitud hipotético.  Por otro lado el no  a alguien hay que significarlo en cada contexto, puesto que la negación a lo ajeno puede venir acompañada a una negación  de lo propio para complacer la demanda del otro[2] . Además el no argumentado es un discriminador frente a conductas parciales no ante una personalidad global.Lo que significaría que toda negativa específica a lago no quita el propiciamiento a una continuidad de relación más transparente,sana y posible. Lo que sin embargo no suele ser aceptado por el daño experimentado[3] . reflexionar sobre los distintos actores argumentativos que aparecen en ese proceso  da pautas -no exentas de emociones primarias-para evolucionar. en última instancia la experiencia del rechazo, justo o no,contribuye si es meditado convenientemente a la maduración y a la evolución del sujeto  interactuante.



[1] Por lo tanto de progreso y ventajas. gracias a experiencias de grandes rechazos en épocas cruciales de vida y de juego, han nacido grandes creadoras, como AM Matute.

[2] Decir “no te quiero” o “no puedo mantener una relación contigo en ese momento” se vive como un heterorechazo exclusivamente pero también tiene una parte de autonegación´.todo rechazante se pierde la oportunidad de encontrar en la persona rechazado lo que estuvo sondeándole sin éxito. Lo que puede ocultar actitudes de rechazo permanente para no entrar en canales de comunicación y de compromiso profundo.

[3] Una de las frases escénicas que aparecen es la de “si no me quieres para eso(cámbiese eso, por hacer el amor, salir,convivir o lo que sea),entonces no quiero/eras saber ya nada para nada”. Lo que una iniciativa de rechazo quiere ser reciclada como un rechazo bidireccional,para que el ego resentido no pase por el que ha sido echado de la vida del otro,sino que as u vez éste también  ha echado a ese otro de la suya.

Homenaje a la Inteligencia

Homenaje a la Inteligencia[1]

La vida está repleta de conversaciones estériles, palabras resbaladizas, decires disociados de sus haceres, propuestas inconexas, incoherencias varias y superávit de energías gastadas inútilmente. La vida es un teatro de moscas  con zoocidas tratando de atraparlas en vano mientras desatienden  sus asuntos filosóficos. La vida es un discurso de discursos que conducen al hastío tras pasar por la necedad, la estulticia y la grima torturante de soportar lo insoportable.La vida, en fin, es un lugar de relatos o la reducción a la supervivencia que diría Leopoldo María Panero[2]Con una leve excepción: es un lugar de creación y construcción de la metafísica y de una nueva racionalidad, si se eligen los factores (y las relaciones) que permitan catapultar  la inteligencia hacía la dignidad, encapsulando las pequeñas miserias y los dramas menores.  El continuo volcado de comportamientos no inteligentes hace duda de la máxima axiomática de la condición humana como el rango más inteligente de la animalidad. De hecho el calado de tales referencias, lleva a teorizar a la humanidad como una especie en formación  donde pates de ella están en umbrales evolutivos considerables y otras, no han despegado de las bajezas pantanosas de sus quimeras.  La tesis de una Humanidad única,igualitaria, progresiva se ha abierto paso en las llanuras de lo político:el recorrido por las constituciones y los derechos de lo humano han creado la ficción de una Humanidad.Pero la humanidad doliente sigue varias velocidades y en su seno alberga varias grandes familias de humanos y de conductas. La pretendida igualación entre todos los seres inteligentes  es olvidar  sus distintas posiciones en el mundo. Y al contrario, reconocer una gama de diferencias es admitir un repertorio de criterios discriminativos.Cada diferencia marcará finalmente el comportamiento a seguir ante ella. Y si bien es muy cierto la necesidad de la igualdad de oportunidades para la vida y para los desarrollos integrativos, no lo es menos la desigualdad en los resultados.Cada individuo navega por la vida y por sus redes de contactos según lo que más le estimula y apetece. Innumerables conversaciones y diálogos vienen a llenar el tiempo existencial.Una buena parte de estos pueden carecer totalmente de interés pero se asiste a ellos como material de entretenimiento o por un extraño principio de correspondencia:el que toma el nombre de cortesía. A menudo los recursos cognitivos e intelectivos de la condición humana son gastados para empresas de la ignorancia:artefactos y escenografías  alienantes.En contrapartida sujetos con una economía mental razonada y dosificada consiguen propósitos ante los que otros  jamás se hubieran atrevido a volcar el menor esfuerzo. La inteligencia es el mejor atributo de la condición humana: es la que nos permite relacionar datos y sensaciones y el recurso procedimental para construir  una línea de pensamiento, un criterium de existencia y una victoria sobre la angustia o los vectores angustiantes, única medida posible del éxito personal. El ser inteligente es el que hace una simbiosis entre lo que quiere bajo una lógica y las dificultades que tiene para conseguirlo. Es quien da significación a cuanto hace obteniendo el rendimiento de su elección en ser un Ser.Creando su razón de individualidad, de ser, no dejándola a nuevos gurús.Es quien hace de su mundo particular un motivo de fascinación para si mismo en cuanto principal protagonista y para los demás en cuanto  espectadores admirados frente al Milagro del Ser. La inteligencia no queda capturada en uno-o más- tests que puedan medirla, ni en una gráfica que apunte siempre hacía arriba en todos los ítems e instrumentos de evaluación comparativa.La inteligencia es oscilante y  su medición puede dar resultados diferentes según el  momento emocional que  sea puesta a prueba. Es una facultad con todas las inherencias de la opcionalidad ,y por lo tanto con todos los reveses de su  inhibición. El sujeto más inteligente no es el que siempre se destaca en todo,sino el que puede ocultar  su prurito atencional y su rapidez mental para pasar, relativamente, desapercibido en función de su propia demanda supervivencial. La inteligencia puede resultar peligrosa para la ignorancia hegemónica y es difícil rehabilitar aquella sin el temor patológico de ésta. Mientras no sea admitida en el concurso social   con plenos derechos, las expresiones inteligentes e zapan detrás de actitudes anodinas por una especie de consideración hacía las mentalidades menos dotadas, parapetadas tras miedos ancestrales a ser descubiertas en sus déficits. Finalmente el sujeto no inteligente con consciencia de sus déficits en  los procesos de raciocinio se encuentra perdido ante los procesos de abstracción de la mente lúcida e inteligente. Por eso, tal vez, aquél  organizará sus recursos intelectuales para puntuar alto en parámetros como memoria y escenificación.ambos parámetros le proporcionarán un guión: la memoria  mantiene  en  alza un saber bancario, una capacidad de respuesta de datos para  las situaciones interactivas y la escenificación  permitirá mantener en escena a ese sujeto como centro protagonista. Por su parte el sujeto inteligente, que tiene suficiente con su capacidad de abstracción y el convencimiento de poder llegar a las conclusiones y a las inferencias de las cosas, relativizará el valor del dato concreto. Se posicionará por encima de éste.Desvalorará en cierta medida la retención del dato exacto y de su banco de datos. En lugar de fijarlos en memoria los organizará de tal manera para poder recurrir a ellos en caso necesario. Desde una posición memorística se adquirirá seguridad teniendo la convicción de tener los datos apresados.Se trata de una autoseguridad por lo cuantitativo. Y desde una posición inteligente se adquiere la seguridad desde el convencimiento de  seguir una metodología de correlaciones. La mirada inteligente, no deja que los factores vinculados a un tema de observación queden solapados por otros y no sean convenientemente evaluados. La observación inteligente, no es la que más sabe, en el sentido exhaustivo de los datos enciclopédicos de una cosa dada, sino la que mejor utiliza el saber con el menor coste energético del sistema informativo autógeno(el propio sistema nervioso). Pero el discurso de  la inteligencia  tiene los peligros de no ser tolerado por la envidia, que es la que acaba ganando en la reyerta. La inteligencia calla frente a la arrogancia pasional, la gelidez de aquella se modera frente a cualquier tipología de rivalidad emocional. La inteligencia se basta a sí misma para  vivir de acuerdo a su entendimiento sin necesidad de ostentación ni declaraciones. La no inteligencia necesita la confirmación permanente, el aplauso ajeno, la precisión escénica. Eso  configura situaciones curiosas en las que líos sujetos humanos menos listos son los que ocupan los lugares más visibles. El sujeto inteligente se autosuficienta desde su palco de comprensión. Esta es suficientemente excitante como para no necesitar ninguna confirmación  u homenaje. El no-inteligente que está instalado en la duda permanente de su subjetividad y  que vive afectado por su caudal de déficits tiende a compensar su falta de recursos intelectuales con la adhesión a discursos dogmáticos y simplificacionistas[3] , que no es que estén exentos de intelectualidad, sino que sus procesos intelectivos quedan en la sede de otros pensantes, quedándose ellos como usufructuarios de sus conclusiones. Los críticos del mentalismo  ocultan miedos frontales a lo intelectual, que no es sino, una manera de nombrar un proceso natural y bioneuronal propio de la condición humana: correlacionar cosas. Y desde su punto de vista, los sujetos mejor dotados para enfrentar el mundo y los factores que en él existen y le avisen, en tanto que minoría quedan enfrentados a la tesitura del vivir sin  recibir impactos lesivos del grueso social. Cualquier otra virtud, artística y escénica será siempre más elogiada[4] , que la constatación de la inteligencia[5] .No es extraño que un tipo de autodefensas hayan surgido para  este bien  por la propia desprotección q experimenta toda minoría frente a toda avalancha de mayorías, por alienadas que puedan estar.

 

 

 



[1] Este artículo va a ser escrito bajo la admiración y elogio a la tenacidad de Dan Kepliger King Gimp, un pc, licenciado en Arte y artista, cuya reivindicación de la inteligencia es una fuente de inspiración y energía para todos los que padezcan momentos de vacilación.

[2] Se nace para vivir, nos cuenta, para luego limitarnos a sobrevivir.  Leopoldo  es apologista del delirio,el suyo, e hijo de la tragedia, a la que ha puesto bellas palabras.

 

[3] Las actitudes de objeción contra la intelectualidad y la esgrima de planteamientos racionalizados, obedecen en última instancia a incapacidades personales para entender las prosas de la Razón.  Los repetidos intentos de descalificación del raciocinio por mentalismo y  el señalamiento de la verbalia enriquecida como una ficción de maya, en el fondo,encubren una incapacidad total para una clase de megalenguaje.Los objetores,invariablemente se parapetan en sus lenguajes rudimentarios e infantilistas, porque sus estructuras cerebrales no están entrenadas para una mayor agilidad, un umbral de atención superior y una capacidad de correlación de datos.Simplemente sus sistemas de computación, fallan.

[4] los niños que destacan en cantar o en bailar son reforzados por sus tutores y adultos  prematuramente. con toda la lógica. En cambio los que despuntan por su mayor vivacidad intelectual,capacidad de observación y capacidad inferencial,crean un cierto desasosiego al adulto que ve como su hijo pertenece a una minoría, que no por selecto, no sufrirá todos los embates de  pertenecer a una minoría poblacional.

[5] El elogio continuad de la inteligencia no hay que confundirlo con su reconocimiento.Detrás de aquel puede haber una prevención por parte de quien elogia o lo que es peor una exigencia al ser elogiado a qu emplee su inteligencia en una determinada dirección.Paradójicamente el no-inteligente que dice apreciar a inteligente,le acaba imponiendo  la premisa siguiente: “si eres tan inteligente porque no haces/ha hecho  eso”(siendo eso,aquello que  decide  el que adopta el rol autoritario desde su escasa inteligencia).

Gestalt y Psicoanálisis

La Gestalt y su relación con el Psicoanálisis

 

 Para la terapia gestalt el objetivo fundamental es el revelado de las partes negadas del sujeto.Su autoevidenciación  desgarrando con ello las mascaradas en las que incurre. Hay un punto de conexión con  las nuevas tendencias del pensamiento psicoanalítico moderno, en tanto establece como objetivo “la sinceridad del sujeto consigno mismo, dentro de una perspectiva en la que la salud mental es igualada a la verdad y la patología al engaño” (Joan Coderch). La psicoterapia gestáltica dentro del conjunto de líneas psicoterapéuticas tienen obviamente partes en común y partes distintivas. Ni el psicoanálisis está centrado ya en aquella visión primigenia de la que empeñadamente se hacen herederos sus críticos (la eternización analítico en el laberinto del pasad, buscando el algoritmo-clave de una sola causa preponderante,que una vez revelada socavará el síntoma), ni la Gestalt es una escuela absolutamente nueva y desconectada de las otras en general y del psicoanálisis en particular:marco teórico por excelencia y referencia ineludible desde 1890.Mientras el psicoanálisis  ha recibido el espaldarazo teórico de dotarlo de una epistemología (Américo Vallejo) la Gestalt se mantiene como una propuesta fundamentalmente pragmática y vivencial. Aunque uno de los deseos intrínsecos de varias psicologías es la de dotar a la historia de una explicación filosófica.

 

 El hecho de que sus paters originales hayan desaparecido, prometía una perspectiva sino de disolución sí de desmembración y es por eso que hoy hay varias subescuelas que se reclaman de la terapia gestáltica y que hacen uso de sus propuestas, algunas mezcladas con las de otras corrientes aportativas, como el Análisis Transaccional.Del psicoanálisis ha tomado muchos conceptos que con mayor o menor fortuna ha pretendido  adaptar y reactualizar, fundamentalmente los de transferencia y contratransferencia, pero propiamente no se puede hablar de una gran diferencia temporal entre una concepción y otra. Von Eherenfels (1856-1932 fue coetáneo de Freud y había enunciado ya  la doctrina de la Gestalt-qualität (cualidad de la forma) que se aproximaba a la psicología de la Gestalt y en cierta manera la anticipaba. El recurso al ejemplo de la melodía resultaba ejemplarmente aplastante: una melodía es un conjunto formal en sí, independientemente  de la suma de elementos sensitivos particulares que la componen.Estos pueden  ser modificados o repetidos en nuevas tonalidades dando otra transportabilidad pero como Gestalt solo pervive una. Una totalidad no queda limitada a la suma de sus partes, lo mismo que el sujeto analizante del psicoanálisis no lo es como transportador de su lista seriada de conflictos, y deviene sujeto en tanto es un demandante total de su reconstrucción. Un elemento cualquiera integrado en una totalidad no es el mismo si estás dentro  o fuera de su contexto. Obviamente un brazo amputado en el campo de batalla ya no es el miembro funcional de pertenencia al accidentado y pronto entra en un proceso de descomposición que lo indistingue como tal brazo. Partes menores del cuasi adagio de Pelles y Melisando de Fauré pierden su entidad de preludio ejecutadas marginadamente, aunque es cierto que hay un momento en que un elemento aislado llega a tener tal entidad de fuerza que lo hace reconocible y perteneciente a una sinfonía, de acuerdo con las lecciones y técnicas de desglosamiento de Von Karajan, pero incluso ahí hay una  cualidad muy diferente entre la capacidad de reconocimiento del lugar de pertenencia de un elemento dado y el pleno valor de tal elemento cuando es parte encadenada del proceso o totalidad en el que está incluido.al mismo tiempo un mismo elemento, puede ser parte integrativa de distintas totalidades y cumplir funciones distintas en cada una de ellas.

Ese principio conduce a oponer a la división analítica de la vida psíquica la consideración de formas y conjuntos como dimensiones primarias.a partir de la descripción de formas perceptivas globales podrá deducirse a leyes sus apariciones y transformaciones. Una organización interna es la que condiciona todos los elementos del conjunto y una variación de uno incidirá en la forma total.La gestalt se aplica a unidades organizadas de experiencia y de conducta que poseen propiedades específicas no desmontables por sus partes y sus relaciones. Hay una actividad interna estructuradora de la vida psíquica que potencia el papel del sujeto en el conocimiento. No todos los guestaltistas están de acuerdo en este punto.

La escuela de Gaz(dualistas) la forma es una creación intelectiva que opera sobre elementos sensitivos y la escuela berlinesa (monistas) solo por la vía de la abstracción es posible la distinción entre forma y datos sensoriales, que no son una materia a la que la forma confiera sentido sino que son en sí mismos informes o sin forma y considera los conjuntos estructurados como,p existentes tanto en la mente y en la interpretación psíquica como en el mundo biológico y físico. Köhler establece gestalten tanto en procesos biológicos como,o la ontogenésis como en físicos, en el caso de la polarización de un electrodo.

 

 Cuando Kofka lo aplica a la conducta en psicología llega a puntos de vista fenomenológicos (como  el de intencionalidad de lo consciente) y existenciales(aceptación de un campo d total de vida donde organismo y medios son polos correlativos). La teoría de la gestalt ha tenido importantes influencias  en las áreas de la pedagogía y de la medicina psicosomática y sus concepciones encontrarían pronto una prolongación importante en Kurt Lewin,destacado representante de la psicología social norteamericana.

En la TG una consideración muy importante es la de quien es quien en el dueto de paciente-terapeuta. Serge Ginger señala una cierta división entre quienes quieres ser llamados terapeutas o quienes prefieren la de practitioners de Gestalt. La intervención profesional va más allá del dominio de unas prácticas técnicas.El terapeuta,como servidor y cuidador de quien deposita su confianza personal- y a veces última- en él/ella es un foco dinamizador de un proceso en el que se va a generar una estrecha relación de trasvases transferenciales. las dos partes comprometidos en un proceso dual a partir de los materiales de una de ellas, no deja en la esterilidad a la otra, sino que lo sumerge en lo más profundo también de sí mismo.Aunque el material verbal hablado solo haga referencias a las temáticas aportadas desde el paciente, estas conectan con las propias temáticas personales del profesional,aunque no vayan a ser dichas, pero sí pueden actuar como vectores psíquicos que lo hagan más proclive a unos posicionamientos u otros. Se ha afirmado que los principales interesados en la perduración de un síntoma son los propios psicólogos porque así una demora significa una perpetuación en la necesidad de su rol y por consiguiente de sus honorarios.Contrariamente, un rol funcional es perpetuable si contribuye a mejoras y a curas establecidas. También quien vende velas de cera tendrá oportunidad de vender mayor cantidad en principio si solo las dota con la mitad de la mecha, pero tarde o temprano su fraude lo aislará comercialmente. El profesional  sube a bordo de un proceso de investigación con su demandante,para trabajar con él sobre él,sin que eso lo mantenga al margen de sus propios afectos.La probabilidad de los conflictos entre ambos así como de ciertos trasvases delirantes existe. Y aunque el guestaltista se sitúe más como catalista(catalizador), que analista, que a diferencia de este que quiere seccionar en partes para ir desde lo bajo(los orígenes a lo alto(lo actual),quiere ir de lo externo a lo interno, y de lo alto hacía lo bajo.

En una interacción entre sujetos normales, si por normalidad se entiende los habituales perfiles neuróticos con que las personas ostentan sus promociones curriculares y sus elecciones vitales, tanto el terapeuta como el consultante pueden entrar en procesos de contaminación mutua. De hecho hay una tendencia en determinadas psicopatologías en dotar de teorías y de recursos directivos al síntoma, y hay capacidades discurseantes y altamente densas y complejas que pretenden llevar  a la terapia al enredo en un deseo íntimo de sabotaje de la cura. Las posibilidades de corrección del proceso es en el vislumbramiento de estas y en facilitar una neurosis transferencial como material de trabajo y de proyección readaptada del síntoma,sea el que sea.

 

 

El juicio del Semblante

 

La interrogación sobre el otro  prodiga  más preguntas sobre el cómo  que sobre el qué. El “¿quién es?”  suele traducirse por el  “¿qué cosas hace, cómo se gana la vida, como viste o  qué lugares frecuenta.”? Las preguntas sobre lo que piensa  o lo qué dice ocupan un  plano distante en la indagación. Las perversiones culturales.cada pregunta tipo señala el interés del  preguntante y  puede sintomatizar la ideología que sustenta tal pregunta.  Ya sabemos que podemos adivinarnos los unos a lo otros por el modo de hablar y más concretamente por el tipo de construcciones verbales que hacemos, en particular el tipo de preguntas  en las que queremos vertebrar una conversación. Cuando las preguntas configuran un damerograma donde ir poniendo todas las respuestas de estatus, ubicación, estilos de vida e imagen podemos inferir que la mentalidad  interrogadora de quien pregunta se basa en una prioridad evaluativa acerca de si ese otro preguntado conviene o no para los propios intereses.Incluyendo dentro de estos los de la familia. cuando el pregunta a su hija con quien sale, de que vive este alguien  o l objeta su modo de vestir, en ultima instancia está mas preocupado por la estabilidad familiar o privada que no por la felicidad de la hija y su desarrollo experimental e intelectual. Cuando alguien se interesa mas por  tus cabellos o la incompatibilidad entre su idea de una barba recortada y la realidad de la tuya te está indicando  que prioriza el look a  la esencia, el cuerpo a la alma, la verdad aparente a la verdad profunda.  Cuando alguien dedica parte de su tiempo verbal a hablar  de cualquier otro personaje publico o conocido por los interlocutores sobre sus modos, sus tics, su ultimo modelo de coche, con quien sale, con quien ha roto o sus formas visibles; está mostrando en su forma de conversar que sus intereses intelectuales y culturales no van más allá de las apariencias y que su interés por el otro es meramente circunstancial y superficial.

Una posición importante de las construcciones verbales humanas son para emitir juicios de valor sobre el semblante ajeno. Los hablantes parecen no tener tiempo para indagar quien es el otro antes  de emitir un juicio sereno, sino que sufren  una pulsión para posicionarse lo antes posible en el ruedo de las relaciones humanas.Y eso se hace  la mayoría de veces con elementos perceptivos -generalmente visuales- antes  que valorativos y comunicativos. ciertamente no tenemos tiempo para todos y para todo, con lo que antes de  profundizar con alguien probablemente ya tenemos una actitud implícita tomada hacia este alguien en función de la imagen que nuestra sistema computa de el/ella o en función de lo que nos han dicho de eta persona.ambas vías posicionales remiten a pre-juicios. con lo que el juicio del semblante ajeno se basa en un pre-concepto sobre lo qu consideramos que el otro es, o como el otro se ha de comportar.

He comprobado que la gente que tiene más necesidad de emitir juicios del semblante ajeno remite a dos premisas:una manera de tomarse la vida y a los demás como objetos decorativos y superficiales y -sobre todo- una autoignorancia sobre su propio semblante. Diríamos que quien llena las conversaciones sobre como visten, se peinan o se perfuman los demás son personas sublimes de especial categoría cuya dignidad y elegancia les permite emitir sus opiniones con rotundidad. Sin embargo hay gente cuya imagen es deplorable  (pantalones acampanados y apedazados ,prendas desconjuntadas, caras feísimas, pingajos corporales,...)y que sin embargo se atreven con sus juicios y sentencias. Lo que es más, las asesorías de imagen y los  técnicos de protocolos -que no por pocos son inexistentes- producen un montón de ideas y reglas sobre el comportamiento público y vestido de los demás.Son maestros en superficialidades, en hablar y no decir, en crear imágenes humanas sin personas, en  beber de copas vacías, en comer comidas inútiles y en hablar conversaciones superfluas. Todo un arte desde luego si atendemos al hecho de que el mundo lo que más sufre es su terror al vacío y a la nada , cuya manifestación más patética es el de no tener nada que decir. Tal profesión es una ramificación mas de una visión protocolaria de la existencia en la que no se deja surgir a la espontaneidad  -a la cual se le tiene verdadero miedo- y en la que todo tiene que estar previsto, pre-dicho, pre-decidido, pre-.formulado y pre-avisado, y  cualquier evento que escapa de lo pactado es un inconveniente o mal visto. El protocolo puede estar justificado por razones de seguridad física de altos magnatarios o anfitriones pero sobre  todo viene determinado por razones de  intocabilidad psíquica de quienes se protegen con él. Es una manera de mantener a cada cual en su redil, es decir en su rol aceptado.fuera de este rol será inaceptable, criticado, maldecido y apartado. Os imagináis cualquier señoría sentado en su retrete o hablado de tu a tu en cualquier coincidencia de ascensor (que nos diría Michel Montesquieu de haber conocido los ascensores).El protocolo es una construcción mental-cultural que las distintas épocas han ido necesitando y han ido perfeccionando en aras a necesidades viscerales  de clase o casta para no entrar en las verdades personales. Y el protocolo e las formas existe en todos los acontecimientos humanos en mayor o menor medida y no exclusivamente en los espacios palaciegos, en las citas diplomáticas o en las  fiestas de las embajadas.

En cualquier grupo de salida para compartir una tarde de domingo o una excursión en el  que supuestamente hay una  amistad, la gente tiende a juzgar a los demás por sus apariencias y por las informaciones indirectas.aun factor numérico mayor o a una complejidad de relaciones numéricas aún se da más esas dinámicas de pre-juicios.

La superficialidad ocupas el lugar de la esencialidad cuando  quien se deja poseer por aquella no tiene suficiente sensibilidad y  habilidad para saber entrar en ésta. El juicio del semblante remite a una reminiscencia aristotélica según la cual la realidad se limita a la información que producen los sentidos.Si estos sentidos dictaminan de un otro que no tiene el patrón de belleza estándar o que no viste de acuerdo a los cánones de la moda es excluido radicalmente del campo de interés directa.   cabe una analogía con la historia de las ideas.si la historia de la filosofía pudo alcanzar su edad adulta con el Renacimiento a partir de desembarazarse del corsé de mirada intocable de Aristóteles que había regido por  casi dos milenios, también la mirada de las verdades alcanza su criterio maduro cuando se atreve a mirar las personas que hay tras su caras y bajo sus ropas y ademanes.

el semblante expresa pero no resumen ni completa al otro.Es su envoltorio.Su papel de envolver:el  caramelo está dentro. Quien  entienda que un  papel inadecuado no puede encerrar un gusto bueno se queda en la forma o en la apariencia.sus sentidos quedan atrapados por el color y la postal, no por los contenidos y  el ser en si mismo. Ver al otro como un ser  en si  es antagónico a verlo como un ser para mi.  Una parte del comportamiento humano viene regulado y decidido porque es un comportamiento asociado al de los demás.Las formas de vestir y de aparentar vienen influidas tanto por las modas y actitudes reinantes  como por un deseo íntimo de agradar a quien nos hace tema de su mirada. La sutilidad de este interacción va del extremo a crear un look totalmente pensado en  ser objeto de consumo para complacer al otro, a crear el propio en virtud del modo en que un sujeto más cómodo se siente con la imagen que da.

La imagen de cada cual es la resultante de complejos procesos  psíquicos personales y de influencias sociales. La imagen es virgen al nacer,como un lienzo en que pintar, y se  va convirtiendo con el paso del tiempo en una mezcla de lo que uno quiso ser y no consiguió y lo que uno es aunque no le apetezca. El recién nacido tiene la cara que le proporciona la naturaleza, el púber y adolescente trata de tener la que quiere conforme a sus deseos de ídolos e ideales del yo, y el viejo tiene la cara que le corresponde tras las múltiples cocciones de todas sus pasiones.

Toda cara acaba revelándole a quien la tiene lo que es sin estar de acuerdo con todo el aspecto. No hay potingues o  peluquerías  que puedan esconder del todo la personalidad de fondo, aunque toda simulación de semblante si revela la personalidad que necesita esconderse tras ella.

Un exceso de energía a cultivar el semblante consume una energía en detrimento de otros cultivos   personales. Ser una cara o un cuerpo puede tener por pago no ser. Y desde la posición e la mirada valorar una imagen tiene por riesgo carecer de aptitud  por conectar de tú a tu, de persona a persona, con el otro. La psicoestética es importante y el ser humano -más que ningún otro animal- viene necesitando decorar su piel para expresar sus deseos y sus necesidades, pero convertir esta necesidad en un consumo cotidiano de tiempos excesivos  para uno mismo va en contra de otras dedicaciones que darían frutos más substanciales. ¿quien pone la dosis de estos tiempos? y ¿quien  decide los frutos personales a conseguir? Obviamente cada sujeto es el responsable de ello. No  tiene sentido fijar unos  tiempos.Cada cual sabe en su intimidad lo mucho o lo poco que dedica a su imagen. Lo que si sabemos es que mayor tiempo de dedicación no significa una mayor sensibilidad ni a unos mayores logros de creación.el multicolorido hippie y su juegos de flores substantivizaron y masificaron unas formas antes no logradas la vez que eran alternativas a las antiguas maneras y esfuerzos para los cuidados corporales[1] . La imagen es un proyecto, un diseño artístico. El cuidado corporal en todas sus dimensiones  también es una manera de conectar con una determinada gente y hacer una determinada demanda de correspondencia. Hay imágenes que nos atraen y otra que nos alejan, bellezas que se limitan a la cara y esconden la suciedad con desodorantes y otras que no necesitan elementos artificiales para revelarse en todo sus salvajismo natural y guapura.

Cuando el sujeto necesita hacer pasar su seguridad  personal por su semblante pone el simulacro de un look en el lugar de la esencia de un ser rindiéndose al peso del  looking, al dictado de quien  observa o de la sociedad que mira.

La proliferación de variantes viene permitiendo la coexistencia de distintas modas y antimodas y ello ha permitido un lujo de diversidades y un incremento de las tolerancias. ¿qué mas da que el otro esté cargado de cadenas, alfileres en la piel, crestas, huesos en la nariz, aros de metal en el cuello, pendientes, peircings, rallas en  la derecha del cabello, barbas, moustaches, colas,  moños, gasas por vestidos,camine con sandalias ibicencas o vaya sin zapatos? ¿Es tan prioritaria su imagen para pasar a las preguntas del ser dejando de lado las de la forma? Instintualmente se tiende a estar con aquella gente que se te parece y se rechaza a aquella otra distinta.Lo similar produce un halo segurizante y lo disimilar da un cierto miedo.

Hay un hilo conductor entre la indisposición a un semblante ajeno,  con una indisposición capital a cualquier variable.La intolerancia por colores de piel o lenguas distintas no está tan lejos a la intolerancia en las formas de vestir o de estar. La necesidad de construir y emitir prematuramente un juicio por el semblante ajeno suele esconder una impotencia por admitir la personalidad distinta como una fuente complementaria además de una ignorancia destacada ante el propio semblante  que , mira por donde- no tiene por que agradar a quien es juzgado[2] , pero que tiene la cautela o la consideración -otras formas protocolarias- de no decirlo.

El juicio del semblante  apriorístico acaba por  impedir un juicio del ser y  en consecuencia el progreso de una comunicación interpersonal. Y esto pasa tanto si el juicio es favorable como desfavorable. Por encima del elogio o rechazo de la imagen ajena prevalece la naturaleza de este acto en el que el otro es evaluado, decidido y saldado en función de su  continente y no de su contenido.

Tanto para el que recibe el juicio como para quien lo emite,siempre que sea haga de ello una cuestión central, una noción no escrita de incompatibilidad aflora impidiendo otras conversaciones ilustradas.

Separarnos de esta pulsión inmediatista de tener que decir lo que el otro nos parece por su semblante  no significa un divorcio de las opiniones sobre el gusto sino un rescate de otra sensibilidad estética  no tratada como premisa para otras conexiones  comprensivas, intelectuales o íntimas. Encerrar las conversaciones en diálogos sobre el semblante es no salir a la vez  de puestos superficiales de la interlocución.

En el debate sobre figura y fondo la gestalt de lo que somos y podemos ser se escribe viendo nuestras interacciones con los contornos y la verdad de nuestra fuerza en ser nosotros mismos sean cuales sean las influencias que nos rodeen.

 

 

 

 



[1] en El graduado, uno de los trabajos que hizo furor en la filmografía de aquella época, uno de los diálogos habla que dedicar  mas de un rato a  la imagen es considerado una pérdida de tiempo en contra de otras cosas mas satisfactorias de la vida.

[2] acostumbrado toda la vida a ser objeto de critica por mi semblante  (y desde luego por mi modo de vivir la vida)en distintas clases de gente siempre me ha sorprendido un común denominador, la tristísima imagen de los criticantes, tan interesados en hacer de detectives de los errores ajenos sin caer en la cuenta de sus propios crímenes contra la estética.

Biología y Conocimiento

La biología en la creación del conocimiento

La biología es una ciencia antigua aunque su denominación sea relativamente reciente[1]  y su espectacularidad no se despertara hasta la consolidación del evolucionismo y de la genética.Lo que no desplaza en nada el reconocimiento a un duro proceso del conocimiento desde la antigüedad[2] .Dentro de ella la biología del conocimiento  está todavía en sus albores.Y aunque la biología desde un comienzo intenta aislar las leyes de conexión de lo vivo en los reinos animal y vegetal, la biología celular se halla desconectada de otras fuentes de estudio que intentan conectarlo orgánico con lo psíquico.Esa orientación de la binomialidad cuerpo/mente (en la que está una medicina psicosomática)a su vez es desconocedora científicamente del comportamiento tisular y orgánico de la unidad base del organismo. De hecho no se puede hablar de un consenso de cual es tal unidad,al menos con la Física del s.XX que ha venido a desmantelar una concepción mecanicista acerca del comportamiento de la materia. Pero lo cierto es que quien investiga de cerca la conducta delo mas diminuto en el que se basa la vida corporal, es la microbiología, y aporta datos de sus hallazgos, mientras que desde una visión holista,se hacen afirmaciones categóricas acerca deque tras la vida celular está una vida espiritual y un pensamiento que la organiza. Intuitivamente todo lo que un ser racional hace, no escapa a cada una de sus partes organísmicas. y sus rincones-o interiores- mas remotos pueden verse afectados a partir de sus valores y maneras de pensar. Por otro lado, el concepto de energía tan potenciado y propagando desde líneas de filosofía oriental, viene a corroborar y a coincidir con el trastocamiento de una visión que fuera dominante, y que desde la teoría de los cuantos de Planck[3] ,cuando menos viene siendo muy cuestionada. Dentro dela biología subdivisión inicial en ramas troncales, hizo de la botánica y la zoología dos de sus campos de desarrollo más importantes, pero a su vez su subdivisión en gran número de disciplinas[4]  parece haber dejado de lado el contacto con el conector holista de leyes comunes de vida en cada organismo molecular que la ostente. Tal compartimentación -obedeciendo a una lógica aplastante de la eficacia de la parcelación y la especialización- acarrea consecuencias lesivas para la visión general de un comportamiento, de la vida, y por lo tanto de la materia viva,  estableciendo estrechas conexiones de conducta en la dimensión celular. Cabe reflexionar entre el comportamiento de células vegetales y de células animales y establecer las comparaciones correspondientes. Y a su vez entre el comportamiento celular de los organismos actuales -o instalados en la actualidad por la Evolución-y el comportamiento de las células primitivas, aún antes de los organismos pluricelulares.

La concatenación de los efectos no queda limitado -o no puede quedarlo- a las últimas décadas y en términos de evolución biológicas y de las especies no es conveniente dejar que el discurso teórico quede ajustado a la visión contemporánea. El ser humano no solo está conectado a su grupo animal más semejante como mamífero de hecho(y de derecho)sino también a una larga trayectoria de conducta pulsar de la vida,desde lo que sabemos de los tiempos más remotos.  los impactos por las transformaciones del hábitat que entonces sufrieron los representantes más simples de vida con impulsos de movimiento posiblemente marcaron una conducta traumada a partir de la que se instauró su caracterología específica de expresión.  Acerca de aquellos microorganismos que evolucionaron y dieron pie a organismos superiores ¿porque suponer que su soporte solo fue material en la escala evolutiva? ¿porqué no conjeturar acerca de un legado traumático conexo a su propia expresión  viva?

A menudo el análisis de vida inteligente y de comportamiento relacional queda limitado a lo humano, y  queda arrastrado un criterio de desconsideración hacía aquellas manifestaciones de vida, consideradas como inferiores. el hecho de que el razonamiento y la capacidad inferencial y deductiva sean atributos exclusivamente humanos ¿impide necesariamente hablaren términos de inteligencia animal, o incluso de psicología vegetal? ¿Acaso la inteligencia no es una dimensión definida[5]  por la capacidad de adaptación al medio? Y lo que es más  es que es negada la inteligencia en etapas anteriores al uso de la razón.De acuerdo con Piaget[6]  hay una inteligencia sensorio-motriz. ¿porque no pensar que pueden haber equivalencias  en el plano animal y en el vegetal?

Responder a tal pregunta es una invitación a reconceptuar la inteligencia como un atributo exclusivo de lo humano, aunque lo humano haya elevado al máximo su grado de eficacia práctica, en cuanto a la  aplicación de sus atributos de propiedad. Lo cual no quita que en unos grados inferiores (palabra a repetir para no herir el narcisismo de nuestra especie)se den en otras manifestaciones de vida. En realidad ya se viene admitiendo una capacidad adaptativa al medio, y en general los organismos viviente evolucionan como respuestas al medio. La dificultad epistémica está en la categoría de tales respuestas y si pueden ser  definidas como actividad inteligente o no. La adaptación y acomodamiento físico es una dimensión y la inteligencia es otra.Atribuyendo para ésta  unas condiciones fisioneuronales para una cierta computación. Los laboratorios de psicología animal de todo el mundo han trabajado con aves y mamíferos para los estudios del aprendizaje (una de las atribuciones de la inteligencia)dando resultados positivos ampliamente confirmatorios. Pero el alcance de la inteligencia siempre ha encontrado unos límites próximos. Incluso en los experimentos más osados, como los de Kellog  y Garner, la inteligencia animal encontraba techos prematuros en la progresión del aprendizaje delos monos. Pero eso no impedía una capacidad de relación de imputs, una de las características de la inteligencia.

La cuestión metodológica es si otros organismos inferiores del reino animal están equipados para procesamientos mínimos de la realidad y si eso es un factor evolutivo en sus pautas adaptativas al medio. Y de un segundo lado, si el universo celular de otros  otros organismos multicelulares inferiores[7] actúan de acuerdo a estímulos precisos y de alguna manera sienten los impactos del exterior, en cuanto a componentes de agresividad o de cuidado[8] . Las variables intervinientes  correlacionadas con las respuestas  resultan complejas de establecer.Basta por el momento la anotación del dato de observaciones en esta línea.

Tenemos pues como menú elaborativo la interconexión de lo vivo[9]  o dela totalidad de lo viviente y la hipótesis de que hay una íntima unidad de todo por la vía de un parentesco evolutivo. siendo lo más evolucionado lo que permite entender esta evolución pero no librarse de sus impactos. En ese sentido la historia de la vida es una historia del conflicto. que remite a una escala trófica y a unos ecosistemas. La condición humana no es una excepción en la reproductibilidad dela lucha del más fuerte contra el más débil por la ganancia del espacio-base de sus nutrientes. Y lo que es más, la condición humana en su comportamiento histórico se remite a sus pautas biológicas y de las que parte.Paradójicamente su inteligencia y su capacidad de razonamiento no ha librado a la Razón y a sus representantes delas tesituras más elementos y frontales por conseguir hegemonía. Cabe preguntar  si detrás de ello, no hay una reducción a un comportamiento biológico de todas las especies animales y que la comprensión de tales leyes,sino consigue neutralizarlas, es porque un determinismo ancestral es superior a cualquier enfrentamiento intelectual que lo niegue.

Así, el conocimiento es algo que se va depositando sobre una biología inteligente que lo sustenta pero cuyo modo de expresarse es opuesto a los resultados y advertencias de aquél.  Hay una cierta colisión entre Consciencia y Vida. La vida evolucionada la posibilita pero al mismo tiempo la consciencia avanzada reconoce la imposibilidad fáctica de convertir en condición de verdad sus postulados. Toda la construcción teórico social a lo largo de milenios ha hecho de la especie superior una especie evolucionada sí, pero indemostradamente progresista. Gould[10]  recuerda los débitos y límites de lo humano y de la humanidad. Además  lo más complejo (léase el hombre como unidad-producto de una larga escala de procesos que se inició millones de años atrás)se base en unidades simples.Y desde esas unidades mínimas se puede repensar el propio concepto de dominancia. las especies cuantitativamente dominantes en el planeta son los artrópodos y la destrucción de una, es la terminación con una linea evolutiva con un dilatado pasado detrás.

Pretender que la sofisticación del sistema nervioso de los vertebrados y en particular el combinado de arquitectura molecular del ser humano, lo libra de los fenómenos que han afectado las partes de su conglomerado, es una ilusión metafísica. Ese humano dotado de espiritualidad sino de alma, dotado de presunciones sobre el futuro del alma, dota de mente y de un complejo universo psíquico, no deja de ser un producto natural y de la naturaleza obediente a unas leyes arcaicas, ante las que todo su potencial psicobioquimiofísico no puede hacer mucho. A bordo de sí mismo, de su organismo evolucionado y hasta vivido como una máquina casi perfectas puede abarcar amplitud de conocimientos y en particular la reflexión biológica y filosófica del hecho del vivir concreto y del soporte de la consciencia. Es esta consciencia la que recuerda el Conocimiento Limitado y las preguntas que asaltan al destino de lo humano con el aumento de las investigaciones. Y es el avance del conocimiento y de los sucesos físicos lo que lleva a una interconexión de campos y a una biologización de los análisis que quieren respuestas. Tratan de entender el complejo del individuo humano tan solo desde su comportamiento físico actual, o desde las incidencias sociológicos o desde su psiquismo es una vía terminal. Y optar por el planteamiento de la reflexión psicobiofísica,lleva a conectar al organismo vivo y a sus vicisitudes a campos de fuerzas contextuales que van más allá de su circunstancialidad para remontarse a sus biodeterminaciones  dadas por la pertenencia a lo vivo, y no solo a la especie.

 

 



[1] se atribuye la creación simultánea de la palabra a Lamarck y Treviranus.

[2]  el encadenamiento nominal Hipócrates-Aristóteles--Galeno-Plinio y Lucrecio es clásico en la literatura de referencia a los antecedentes.

[3] El s.XX se inició con la hipótesis de Planck según la  emisión y absorción de luz por la materia no se realiza de forma continua sino por medio de partículas denominadas fotones.Esto solo fue el primer paso para la creación de un sistema conceptual completamente nuevo:la teoría de los cuantos, que ha permitido entender con precisión la estructura de la materia.

[4] embriología, fisiología, endocrinología,ecología, etología, paleontología, zootecnia, agricultura,patología, histología, citología, morfología, anatomía,..

[5]  De acuerdo desde luego a una visión piagetiana y en contra a una visión binetiana, ya que a falta de otra comparación Binet la definía en aquello que era definido por su test.

[6] Piaget.Establece en los períodos evolutivos básicos:la de la inteligencia sensorial-motriz y la de las operaciones concretas. Observa que el examen clínico participa de la experiencia que observa y se inserta en el estudio de las reacciones provocadas por la conversación analítica. En oposición a una opinión representada por Paricio entre otros, niega la validez del test como instrumento para medir la inteligencia.

[7] vocablo adjunto tal vez para no herir el “narcisismo” del universo vegetal, que desde luego no le  es atribuible. Pero el propio concepto de inferioridad  puede quedar descartado y el de superioridad,estigmatizado, con una reconceptuación de la vida, inteligente o no, como parte de un proceso global que sigue integrando en la actualidad los efectos de un pasado remoto: el del propio origen existencial de la materia viva.

[8]  Existe una literatura afanada en comprobaciones de respuesta sensible mediante polígrafos y kirlian acerca de la variación de campos eléctricos y magnéticos de las hojas de las  plantas, que recogen la información ambiental o  tal vez su estado de emocionalización por las personas de la estancia.Y así mismo de su crecimiento y producción en función de la cantidad de”amorosidad” o atencionalidad depositada por sus cuidadores.

[9] limitado para este texto a los reinos vegetal y animal, sin cuestionar lo mineral, cuya presencia potencialmente ya está en el destino final de aquellos o a las cenizas inorgánicas a las que son reducidos con su extinción los individuos de de cada género y especie.

[10] GouldStephen J., La evolución no es equivalente a la progresión. La humanidad es invitada a la existencia de la tierra.

Voluntad y Poder

Voluntad y poder superior

La tesis de un poder superior está ampliamente extendida. Hay quien cree que éste alguien o algo es una entidad exógena a los individuos y superior. deidades, daimones o espíritus. Y hay la teoría de que pueden ser partes endógenas del propio ser,capaces de equidistanciarse de sí mismo para tomar las riendas de su destino, en con sonancia con el cosmos armónico. En el final de todo el proceso reflexivo damos con una filosofía de vida:una manera de repensar el mundo, es decir, la relación vital y con él, y a partir de aquí introyectarlo cambiándolo. La realidad macro y la realidad personalizada no tienen nada que ver, y al final, cada realidad personal es la que cuenta. La voluntad extraordinariamente repartida, a nivel multicelular, es la que reorganiza el destino y el futuro. Existe una teoría altamente positivista:es la del posibilismo de acceso a todo a partir de la seidad presente. Bastaría conectar el querer con el poder, el ser con el estar, el desear con el conseguir, el proyectar con  el realizar, el valorar con el saber y el análisis con el mecanismo. Lo que ocurre es que hay dos esferas interconectadas incluso a nivel de presencialidad simultánea o en paralelo, pero el uno no permite por decreto el salto a lo otro. cada parámetro ocupa su tiempo y su lugar, su espacio y su proceso . Y el hecho de la latencia cumple un significado. si no hubiera un intermezzo entre lo pretendido y lo conseguido no existiría el tiempoTtodo quedaría simultaneizado, instaneizado, indeferenciado. Los mecanismos de pensamiento  se anticipan considerablemente en el tiempo a la posibilidad de convertir en real un deseo, incluso en la posibilidad bioquímica del mismo deseo. Si no existe el mecanismo previo. no existe la posibilidad de la técnica posterior que lo rentabilice.Si no existe el sujeto como medio de síntesis,de elaboración y de resonancia de lo que acontece en su seno y en su entorno, no existe la posibilidad del conocimiento experiencial. remotamente éstos mecanismos, (la red de los circuitos neurales) se va dando como reacción al medio.-Todo organismo es una respuesta a los parámetros estimulares del medio natural. Pero no se trata de una respuesta de automatón.Entre el E y la R puede mediar toda una vida. Y la biología biográfica individual puede estar vertebrada en torno  a un estimulo o situación estimular  central y estabilizada presencialmente un año tras otro, y una década tras otra.

 La referencia continuada al estimulo, sea real o imaginario, seguirá actuando como foco vertebrador y puede convertirse en una fijación-soporte de la NO(neurosis obsesiva)o una referencia medidora de las distancias tomadas por el comportamiento en rc. a aquél. Pretender que la voluntad lo puede todo es apologizar la deificación del individuo, y aún  sin discutir desde un punto de vista místico la afirmación de todo forma parte del Todo y por lo tanto de Dios, en la interacción psíquica con los objetos de vida y con las relaciones con ellos, la volición se enfrenta a los límites de sí mismo y de su personaje poseedor. Nadie lo puede todo, ni siquiera los genios verdes que contienen el poder de un milenio acumulado desde la meditación de su receptáculo olvidado. Y quien puede mas (mediumnidad, levitación, cuasi hibernación, ectoplasias, astralidad,...)debe estar ajustándose a otras coordenadas de límites o a otros planos de relación espaciotemporal distintos, pero necesariamente sometidos a sus leyes de naturaleza.  Posiblemente los logros y alcances máximos  pasan por conocer muy bien los mecanismos interactivos de factores y acomodarse subjetivamente a ellos rindiéndose a los cánones objetivos. Por otro lado,una cierta teoría habla del posibilismo del conocimiento desde  ka meditación sin necesidad de un contacto continuado con el real: es la invitación a la simbolización continua (los koan), a la abstracción del dilema concreto y de los términos concretos para abstraer su esencialidad.El gran reto pendiente para la ciencia y para las generaciones futuras es la vida desde la esencialidad librada de sus pantanosas caídas en interminables concreciones delos vínculos de las reyertas variadas.Sin poder personal y mental es inconcebible el éxito en este propósito.    

 

 

 

 

Crónica de lo Onírico

Crónica del itinerario Onírico

 

 

Cuando hablamos de sueños hacemos un  uso deliberado de un substantivo que tanto puede evocar la dimensión onírica como la caricia deliberada de los anhelos existenciales. Esa doble valencia de la palabra coloca en un punto de fusión lo inconsciente con lo consciente. Ya que los sueños espontáneos, durante los estados de reposo, atenuación del arousal y del dormir,son un dossier de deseos implícitos  y de mensajes de la biopsíquica; mientras que los sueños deliberados son los deseos explícitos  para ver realizados en un futuro. El soñar inconscientemente guarda la conexión con el sueño consciente y vigilial, que ambos pretenden conseguir lo que la realidad del sujeto todavía no tiene.

 

Para ahora y aquí es secundario el origen remoto de las producciones oníricas en cuanto a si son mensajes de otras entidades o  emanaciones propias. Las literaturas religiosas están llenas de referencias a mensajes de los dioses o sueño enviados desde otras realidades que convirtieron a hombres en héroes que siguieron los dictados soñados. Posiblemente esta lucha por hacer realidad el sueño recibido, es el que recategorízó la palabra del deseo consciente como el de los sueños deliberados, tan fantásticos como los recibidos de dimensiones desconocidas. Sea lo que fuere, lo cierto es que la actividad onírica esta dentro de las facultades de la mente, y el cuerpo psíquico hace de caja receptora y alamacenadora de todos los datos de la diurnidad. Se trata de un atributo inherente a un sistema nervios humano. Y depende de la conciencia de cada sujeto sobre si mismo y de la fineza de su sensibilidad si  puede hacer la crónica de sus sueños. Por lo que hace a la onírica en principio todo el mundo puede soñar y de hecho sueña, tratándose de producciones no voluntarias. No  tiene crédito la actitud de las personas que dicen no soñar nunca jamás.Sólo cabe concederles que no recuerdan sus sueños. De hecho el cuerpo humano en estado de reposo y de pérdida de perceptividad durante el descanso nocturno o el dormir,sigue siendo un cuerpo activo.El sistema nervioso autónomo se ocupa de proporcionar los nutrientes (oxígeno a través de la respiración y del torrente sanguíneo)para que todos los mecanismos sigan funcionando, y el sistema nervioso central mantenga su línea basal de actividad reducida. El sistema tiene almacenados imputs de todo tipo extraídos de las interacciones diurnas e históricas, toda una biografía está contenida en ellas. El cuerpo en reposo  experimenta una sucesión de imágenes a partir de unos disparadores. A lo largo de una noche o de una sesión de descanso máximo, el sistema puede producir  distintas líneas argumentales, distintos movies. Según  la autosensibilidad y la latencia de recuerdo, el sujeto despertado podrá hacer un inventario de sus sueños y utilizarlos para su interpretación, y a partir de aquí su autoconocimiento adivinando los mensajes del propio inconsciente.

 

Los productos oníricos son  elaboraciones no voluntarias y materiales informativos que el inconsciente pone  a la disposición del consciente. Si un sujeto está atento ante estos productos  profundizará en sí mismo y estará más al corriente de su trayectoria existencial: Por eso son recomendables los diarios de sueños y las conversaciones acerca de lo soñado. Desafortunadamente  los parámetros culturales dominantes están invadidos por otras conversaciones y anecdotismos y por una no-mirada deliberada al interior de las personas. La gente habla de sus curriculums, de sus viajes, de sus profesiones y de sus consumos culturales o infraculturales, pero no de sus filosofías, sus sensibilidades y mucho menos de sus sueños. a diferencia de otras culturas pasadas la onírica está en descrédito, o en todo caso no está potenciada como una fuente de información importante. Es así, como el sujeto vive de espaldas a su inconsciente y su parte vigilial no atiende a su parte dormida ante la  que cabe recordar que ocupa una tercera parte de toda la existencia.  Vivir sin estar al corriente de los propios sueños, es vivir en una autonegación permanente de unos recursos personales autónomos y por ende gratuitos. Por el contrario el desarrollo de la sensibilidad onírica, permite al durmiente  tomar información de si mismo y aprender sobre el laberinto de sus coyunturas, si ir a dormir significa no sólo  ir a descansar sino  ir a recibir historias. Con una sensibilidad desarrollada dormir puede representar  ir a un verdadero espectáculo´ de imágenes y un acceso a construcciones argumentales paradójicas, que el consciente jamás se atrevería a hacer. Los imputs oníricos concienciados aportan  además de la información psicológica materiales  que  dan pie a  inventivas artísticas.

 

También se ha informado sobre  el sistema personal como un canal para los mensajes de los dioses o como receptor de informaciones exógenas de la biografía particular integrada por el durmiente que sueña. Y ciertamente hay  producciones oníricas absolutamente encriptadas y simbólicas que aportan imágenes y situaciones totalmente desvinculadas de la realidad subjetiva de quien  las segrega o recibe.  La ideación de eso y la pulsión por no sentiros solos en el universo pone interpretaciones extremas a partir de datos, que en realidad no dan pie, más que a especulaciones del más allá. Los sueños fundamentalmente son compendios de deseos que  presentan hipótesis de desenlaces de cosas, que el consciente y la voluntad todavía no se han atrevido a hacer. en este sentido son premonitorios. Hablan de lo que va a suceder, no por qué  lo sucedible haya sucedido, sino porqué los agentes involucrados en un evento   juegan a unos protagonismos que el inconsciente quiere. si no todos, una buena parte de los sueños premonitorios, son en realidad anticipaciones de los eventos por el deseo inconsciente. De alguna manera la onírica se anticipa a la realidad, porqué está liberada del corsé represor de la conciencia como construcción cultural. Paralelamente, guarda una analogía con la función del anhelo deliberado o del sueño utópico. El teórico de la imposibilidad o de un desiderátum en el campo de lo social, lo que hace es anticiparse al futuro y a lo que está por devenir a partir de permitirse la arrogancia de vanguardizar fuerzas que hagan posible aquello. de nuevo  el sueño,.es el mismo término que se emplea para describir funciones distintas, pero que tienen el común denominador de estar por encima de las cosas materializables aunque no por ello sean menos reales.

 

Quien haga con regularidad la crónica onírica´rica de si mismo, podrá hacer el seguimiento de sus constantes tensionales, de sus focos conflictuales, de la rémora de sus problemas y de la secuela de su pasado. Posiblemente desde el consciente creerá tener superadas actuaciones o personas antiguas, pero si siguen siendo soñadas, es que el consciente recuerda que aquellos materiales reproducidos siguen teniendo una función latente y son un factor de perturbación o de incidencia. Los sueños a pesar de su complejidad no mienten. El sujeto consciente al recordarlos no puede negar que sucedieron. Una parte de él/ella maquinó aquellas secuencias, y no es extraño que bajo la suavidad del comportamiento consciente puedan dase argumentos trágicos y muy tensos en el inconsciente.

 

El diario onírico permite establecer correlaciones entre las producciones del inconsciente, su grado de vividez[1]  y los materiales vigiliales que le hayan servido de sustrato.Y hacer un seguimiento estadístico de las predominancias argumentales, así como  de las canalizaciones exógenas si las hay. En cuanto a éstas es más difícil de demostrar  y de seguir que aquellas. Los mensajes exógenos son los que habitualmente han tenido el valor  añadido de la premonición, pero ya se ha visto que lo premonitorio puede estar aportado desde la elaboración inconsciente de los materiales dados por el consciente autoreprimido. en cuanto a los exógenos han tenido atribuciones esotéricas  de la presencia de actores mensajeros de entidades extracorpóreas.No cabe duda que la investigación de este tipo de experiencias (los mensajes de los dioses o de los espíritus)resulta más costosa, que la investigación de los materiales endógenos que cada sujeto produce a partir de sus vivencias e interacciones. En cuánto a los exógenos hay otra vía hipotética que los posibilita: su emanación desde otros sistema nerviosos vivos. ¿Es posible que dos o más durmientes con  producciones oníricas se comuniquen inconscientemente mientras sueñan? Muy hipotéticamente si los contenidos oníricos  `pasan del inconsciente al consciente dentro  de un mismo sujeto, no podrían pasar de uno a otro, si sus modos expresivos son a través de alguna clase de ondas que escaparan al cerco corporal?  Tal pregunta nos invita a la especulación fantasiosa y al discurso ficccioso-cientificista,dando lugar a mucho tipo de presunciones para dar pie a  guiones cinematográficos de un genero  que cuenta con muchos adeptos. Pero solo un seguimiento y autoseguimiento riguroso del total de producciones oníricas puede establecer con claridad rotunda las correlaciones predominantes en el entorno onírica. Y hasta ahora y por la propia experiencia interactiva  con esos materiales la predominancia aplastante de los sueños es la marcada por los restos diurnos que catapultan elaboraciones inconscientes descontroladas. Tal vez el futuro nos depare la oportunidad de asistir visual y acústicamente a nuestros sueños siendo cada soñador un productor argumental  que se bastaría para una cinemateca de varias salas y con numeroso público diario.el soñante sería así un ensamblado maquinario que agruparía al director, al elenco de protagonistas y  a la máquina de proyección. Entre tanto cada soñante tendrá que volcar la mirada a su interior recuperando la percepción de lo soñado en  aquella fase corporal en la que justamente los mecanismos de los sentidos son nulos o disminuidos. al hacerlo, está ya utilizando algunos elementos  extraperceptivos y al tratar de reconstruir sus sueños puede averiguar que parte son inconexas y que otras quedan desdibujadas o confusas por que no son totalmente recuperadas. Aún con sus  incompletudes el sueño aportada es una preciosidad informativa que no puede ser ignorada, y  seguirlos es tanto como reseguir un itinerario existencial distinto que da las pautas  de una biografía psicología paralela.

 



[1] El grado de vividez es un concepto útil que permite categorizar a los sueños recordados  en más o menos  revelados y memorizados en todos sus detalles. Hay sueños  de alta vividez que dejan perplejo al soñante, quedando confundido por unos instantes sin saber si lo  recordado era de un sueño o de algo fa´críticamente vivido.

¿Cómo Morimos?

 

La muerte está inscrita en la vida y es su terminación natural. Son dos dimensiones complementarias pero que sin embargo se viven totalmente escindidas. Hay culturas más funerarias que otras (la hinduista y la balinesa profesan cultos a la muerte y celebran festividades en torno a ella)y otras que aparentan negarla aunque en términos cuantitativos tengan más índice de mortandad. Por su propia condición la sociedad bienestante y que colma de juguetes y satisfacciones a sus hijos y ciudadanos, corre tupidos velos sobre los acontecimientos luctuosos aún tratándose de la noticia permanente en un lugar u otro, cercano o distante,de los ámbitos a los que estamos conectados como informados. 

La  casi totalidad de noticias de muerte que más nos impactan son aquellas que tienen la condición de evitables (violencia gratuita, accidentabilidad, suicidios, autolesiones y crisis físicas)y ante una buena parte cabe pensar  en una cierta precocidad de ella. !hay tantas cosas que uno quiere hacer y  la vida acaba siendo tan corta y pasa tan rápido! Nuestra seguridad social y  nuestra condición de asociados de hospitales, colmados así  también, sus afiliados, de garantías y atenciones médicas, nos permiten pagar tiempos extras más allá de una hora final (si es que alguien o algo la decide).es sabido que en la actualidad más que nunca la Tercera edad,sumada a la Cuarta (las personas que superan el umbral de los 75/80  años de vida) son cuando menos la 6ta parte de la población con tendencia al incremento. La tecnología sanitaria permite perpetuaciones de vida corporal que unas decenas de años atrás eran inviables.Hoy un cuerpo entubado puede seguir manteniendo el sistema neurovegetativo.

 Sin duda, todo el mundo apuesta por demorar al máximo esa cita con la guadaña[1]  simbólica, aunque no siempre los años de senectud sean años de lucidez.

Argumentaciones por la Eutanasia y situaciones de excepción como  vivir a merced permanente de los cuidados ajenos,  tal fue  la experiencia de Sampedro[2]  y su enseñanza-mensaje último con la muerte voluntaria; vienen a actualizar un debate nunca del todo terminado, puesto que la naturaleza de la Vida es una lucha por el Olvido de su condición de mortandad.  El primer silogismo que nos educó fue el de nuestra condición de mortandad. Todo los seres humanos son/somos mortales y ese supuesto debería prepararnos para un desenlace final. No solo no es así, sino que especulamos con toda clase de continuidades y hacemos de experiencias extrasensoriales y de relatos espiritistas patrón de ley para hacer inferencias tan descomunales, tales como, que el más allá es mejor que la vida terrestre, o que todo el mundo accede a un más allá. Lo que sí parece estar fuera de toda duda es la inevitabilidad con un último suspiro y un traspaso a lo desconocido (el proceso de descomposición corporal es algo in-sentido previamente, por lo tanto absolutamente desconocido)del que no está claro si se puede dar cuenta de ello. en todo caso esa previsión de muerte, es decir, la de ser seres vivos sujetos a la previsión de tal desenlace, nos imprime un carácter y un modo de ser. Lo que distingue a los humanos de los  animales no es la pretendida capacidad de razón o el  primer concepto  de racionalidad que nos enseñaron en las escuelas, sino la consciencia del morir, el conocimiento de lo perecedero, el sentimiento de transición, la convicción de que el ser incluye al no ser tal como lo entendemos.

El modo de morir depende de las reflexiones que hagamos de la muerte desde la vida. Su convocatoria no deja de ser el momento más extraordinario de todos los sucesos, junto al de nacer, y por muchas ansiedad y temores que comporte ¿se puede negar su valor estimulante para pasar al otro lado: sea el de la luz o el de las tinieblas? Se suele decir que se muere de acuerdo a como se ha vivido. La cuestión es que la perspectiva de la muerte y de acuerdo con los valores  que se asocian a ella, condiciona la vida. Por lo general no pensar en ella es una profilaxis para enfrentar la cotidianeidad. E incluso recibirla  muy cercanamente, por la muerte del compañero, la del padre, la del hijo,la del hermano, la del amigo, la del camarada, la del vecino; es algo que se ve como ajeno, que le ha pasado en el otro, y aunque perfectamente  podía haber pasado en uno, evidentemente no puede ser sentido como si así fuera. Los vivos quedan para las luchas y sus miserias y grandezas, y los muertos para sus reposos y leyendas.

¿hay un diseño para la muerte? Sí que lo hay. Puede formar parte del deseo, no solo en su pulsión terminalista en los momentos oscuros de la depresión  sino también como una escena de final definitivo. Ante su proximidad o presentimiento no es extraño que hayan indicaciones para organizarla y una pre-representación mental de como puede ser. Si la muerte es tomada como viaje al Cosmos  y tal vez a la devolución de ese átomo inicial del que todo partió, la vida vivida acaba encontrando un sentido del ciclo al que pertenece, y que cuando existía tanto le costaba entender.

 

 



[1]  Blasco Ibáñez, Vte. En Los 4 jinetes del apocalipsis. describe con impacto la figura de la Muerte: el personaje que viene a cobrarse lo que todo ser vivo le adeuda.

[2]  RSampedro  llevaba muchos años postrado horizontalmente debido a su tetraplejia por accidente y durante sus últimos de vida fue noticia repetida por su solicitud judicial  de muerte voluntaria. La negación institucional de su demanda le condujo a preparar  su  desconexión de la vida con la ayuda de personas que le querían y simpatizaban con su causa, sin involucrarlas en ninguna responsabilidad punible, por ello.

 

 

El deseo psicoanalítico

El deseo Psicoanalítio neutralizado.

Todos los actos de vida tienen una relación con el deseo y todo deseo choca con el real de las posibilidades. Si hacemos un ejercicio mental de un supuesto recorrido al azar por espacios cotidianos, veremos como el deseo impregna los discursos, las miradas y la gestualidad. No es un deseo limitado a la posesión física del otro, sino expansionado a la aprehensión de los mensajes en curso en la interacción con ese otro.; donde el contacto con el mensaje de la erótica  también está incluido y sutil o extrovertidamente expuesto. 

En el espacio psicoterapéutico, el feeling  entre emisión y escucha, se mantiene en estado larvado desde el primer instante en que una parte decide elegir a otra para hacerla depositaria de sus intimidades. Ese volcado de confesiones ha sido hasta este momento patrimonio de los espacios íntimos, de aquellos lugares en los que el habla iba asociada a la sentimentalidad; a partir de ahora, el espacio de entrega de lo que uno es, se hace en unas condiciones de asepsia, entendida por la supuesta desemocionalización aportada por el rigor profesional de la escucha. O al menos tal actitud distal (desimplicada y desemocional) es lo que se espera.

La ventaja que aporta la figura psicoanalista frente a los artefactos biográficos entregados, es que no va a dejarse entrampar por el laberinto que encierra los conflictos presentados. Eso no significa que desde la escucha no se empatice frente a la problemática oída y no se sentimentalice con la angustia presencial.Tampoco significa que la percepción profesional sea no-humana, y esté por encima de las leyes del deseo.La figura psicoanalista como cualquier otra figura humana también se enfrenta a las leyes que gobiernan su psiquismo desdela factorialidad del deseo y su gestión.

 Por encima de todo, el encuentro terapéutico, es una alianza entre una parte consultante sobre elementos trágicos que le afectan y una parte consultada que aporta  el nexo de conexión con la casuística y una técnica de cura. Tal alianza terapéutica, no queda fuera de la característica común de enmarcamiento de una cita entre dos humanos,con sus atributos presenciales determinados; atributos que no van a ser  pasados por alto. Eso vale para situaciones de encuentro entre personas del mismo o de diferente sexo, pero  va a  resultar más exacerbado en una situación heterosexual[1] . El encuentro terapéutico  cumple su función si desde el primer instante se trabaja con todo el material aportado por la parte consultante, y la parte consultada ni se autocoloca como modelo a seguir ni se autoempuja para volcar su propia biografía.

Las informaciones que llegan de psicólogos que emplean los tiempos de sesión para hablar de sus propios problemas ponen en entredicho su calidad profesional y su equilibrio personal además de afectar la imagen gremial.

Durante innumerable sesiones y años la relación  puede y debe seguir siendo unilateral en el sentido de la confidencialidad. Una parte habla y sigue hablando de lo suyo, y la otra parte sigue posicionada en la escucha más o menos críptica revelando una metodología de tratamiento. Son dos personalidad,donde uno aporta la novela y el otro la escucha. Son dos, donde uno  intenta entregar toda su verdad y el otro la teoriza. Son dos, donde uno pone al descubierto sus contradicciones y colisiones y el otro se establece como un referente sólido con el que poder contar para esa entrega. Tal peculiar y asimétrica relación no está exenta del peso de un nuevo registro de sentimentalidad y de la fuerza del deseo concurrencial.entre la parte confidente y la escucha inevitablemente se desarrolla un feeling, una sentimentalidad  para que le vaya mejor a la otra persona.Especialmente, la figura psicoanalítica, que hace la acogida y el arropaje puede estar teniendo una resonancia de amorosidad paterna o materna. Aunque posiblemente tenga que ver más con su pose actitudinal que no en una emoción fresca. quien pone la escucha pone también la sentimentalidad pero que queda en suspenso tras cada sesión puesto que no vuelve a retomarla hasta la siguiente ya que no hay contacto convivencial entre las partes.

 La otra parte, más ocupada en sus artefactos y conflictos, no estará en  condiciones de una reciprocidad[2] .Y de darse ésta, solo cabe atajarla,como parte del tratamiento de la transferencia. Hay innumerables fórmulas corteses y discretas para reconducir la atención del/de la consultante a los intereses temáticos por los que viene a pagar un espacio de comunicación donde reconstruir una personalidad.

El setting analítico  posiciona unas energías diferentes a la vida habitual.En ésta las probabilidades de encuentros empáticos  quedan demarcadas por los compromisos establecidos.Allí la probabilidad de la sinergia es alta y lo único que la reduce es la propia resistencia de/de la consultante.La función terapéutica es la encargada de una profundización y de llevar las preguntas más allá de donde son posibles las respuestas. Ese avance de introspección. tiene una dinámica propia por encima del feeling latente[3] .La cura no depende de si hay más o menos identificación con el/la terapeuta.Al contrario, cuando hay identificación cabe cuestionarla. El/la paciente necesita encontrar su propio automodelo existencial, por lo tanto la identificación con su identidad en reparación.

Las referencias a analistas y analizantes que pasan por la cama o que incluso terminan en convivencias y maridajes son derivaciones excepcionales y en todo caso truncan un proceso que debe seguir en otra parte.

No acudiré a ninguna moral sobre la licitud o no de que un enamoramiento entre consultante y analista sea altamente negativo y debe ser siempre negado. En todo caso quitaré el axiomático de siempre. La probabilidad de ese enamoramiento reciproco, con la contratransferencia que implica debe ser reconducido analíticamente.

En todo caso la figura analista que se enamora de su paciente puede tener que ver con su propia incapacidad para disociar  los problemas ajenos de la persona que los trae a consulta.Y aunque hay excepcionalidades para todo y también para una historia de amor entre ambos dado el caudal de información personal y sentimental que se vierte, la figura analista es responsable ante la psique de la analizada por sus conductas que puedan causarle daños irreparables.

Por lo que hace a la apología de la psicoterapia sexual para combatir cuadros clínicos de bloqueo o  incluso de inexperiencia es un punto y aparte. El contacto físico entre las dos figuras de un análisis no  tiene porque descartarse a priori de un modo sistemático.Sí, en cambio, las posibles tipos de relación o capítulos por los que se relacionen. Siempre ha sido discutido que alguien pueda ser analista de una problemática sentimental convivencial en la que participa por las dificultades en tomar la distancia debida. Otro asunto es la situación inversa en la que el/la analista se enamora de su analizado/a y a partir de aquí  se introduce otros fluidos de contacto y de informaciones al margen de la relación analítica.

Por lo general el trabajo se desempeña adecuadamente y con fluidez cuando el deseo queda neutralizado.De hecho la proyección transferencial queda definitivamente trabajada desde su trascendencia. La neurosis de abandono  de un desamor suele cursar hacia una neurosis transferencial para finalmente acabar en una autonomía sentimental.

 



[1] Eso puede explicar una cierta rivalidad de  las parejas de los o de las pacientes que se entrevistan con psicólogos que no son de su  mismo sexo. El fantasma in crescendo  de tales parejas  puede constituir un peligro para el desarrollo del tratamiento terapéutico.

[2] Para compensarla,suele mencionar la posibilidad de una mistad después del tratamiento o de una relación posterior.Pero  como  se suele pertenecer a esferas de relación distintas, sin descartar esa posibilidad de citas epiologares extra-terapéutica, es difícil que den  lugar a una continuidad relacional, a no ser de que surja algo más que visitas de cumplido o citas de celebración.  La relación bipersonal entre una/a expaciente y su terapeuta,se ha dado y  se continuará dando. De darse con posterioridad, concrtaría  el revival del feeling ya dado o constituido en el período de Consulta.

[3] Una cierta distancia corpórea entre aconsultante y escuchante permite la concentración en el/los tema/s presentados. La mesa de despacho por medio  magnifica la relación distal. Otras ubicaciones dentro del mismo despacho la reducen: la figura escuchante en la cabecera  del diván, o un tú a tú entre butacas próximas sin ningún objeto de por medio. No obstante la distancia corporal total, resulta gélida y  quita información estimable a la interacción.eE saludo de mano a la entra y salida de la cita da información también del estado de ansiedad o relax del cliente.Así mismo, en determinados momentos de tensión o crisis el proceso de habla, cabe  el contacto corporal prescrito de animación. Tales contactos (abrazo sostenido , tocamiento de manos, imposición de manos en la frente, palpación del plexo solar, masaje en sienes y nuca; y presión ligera en pies y rodillas) deben ser considerados para la función que cumplen en quien los recibe.

Itinerarios

ITINERARIOS[1]

 Un itinerario es un recorrido tempoespacial que permite el contacto con unos contenidos. Un análisis personal es un navegador o explorador por los distintos itinerarios que una biografía dada  ha recorrido. Podemos tomar la observación de todo sujeto como la centrada en sus distintos itinerarios solapados o no que haya realizado o siga manteniendo en parte. Estos pueden ser verdaderos círculos concéntricos  cuyo paralelismo distal  permite su no interferencia, o bien como seguimientos en espiral los unos dentro de los otros o entrecruzados. Generalmente un itinerario es paralelo e interferido a otros, y no seriado en el sentido de uno distinto por etapa distinta.

Los itinerarios abordan las grandes áreas de vitalidad. Basta preguntar a cualquiera lo que hace en la vida para que enumere improvisadamente la mayor parte de sus itinerarios. otra cuestión es la consciencia de ellos en cuanto constantes o variables de proceso por distintas etapas.

El itinerario residencial es posiblemente el primero que se tiene en cuenta. Cada relator empieza a comentar su vida ubicándola en un determinado lugar de nacimiento o de niñez.Incluye los lugares de vida y los  viajes de un determinado tipo que se prolongan en los lugares visitados.

El itinerario formacional es uno de los que son recordados como primigenios. Las primeras lecciones nunca son olvidados.Los años escolares  pero también de conocimientos personales con maestros espontáneos de la vida. Lo formacional es todo lo curricular en su capítulo de estudios, saberes y acreditaciones.Incluye los estudios autodidactas y el recorrido bibliográfico por los temas de interés.

El itinerario relacional viene dado por el seno familiar, las ubicaciones, la escolarización, los primeros juegos y las primeras amistades. La existencia entera no es más q una rc continua con objetos de adhesión y cariño: unos son personas , otros son cosas y finalmente unos terceros son valores o conceptos.

El itinerario profesional y consiguientemente laboral.Constituye el contacto experimental y productivo con las cosas en sí.Es la intervención gestativa y regeneradora de la materia para su modificación hacía otro estado. Es el mundo subjetivo del trabajo y una delas constantes de relación sociocolectiva con los demás por la ubicación compartida en un centro de producción o de servicios o de intercambio de funciones sociales.

El itinerario intelectual es el creativo por antonomasia. Cada fuente intelectual expresa su sensibilidad y su razón de distintas formas y no solo a través de las letras. es la dimensión creante. Lo intelectual expresa la aprobación por el propio pensamiento y prisma de formas nuevas con las q ver el entorno y el mundo.

El itinerario amoroso. Es una parte peculiar de los afectos y que está incluido en el relacional pero que es obligado a una atención deferente y separada.Son las elecciones preferentes de los partners y los objetos fundamentales de amor y deseo.

El itinerario proyeccional.Es el que consiste en las tablas de objetivos, los propósitos existenciales, los planes de realización, las cartas de deseos, las propuestas de innovación y el  propio sentido de la vida.Es el que concreta la misión personal del ser y en el hacer. es el planning o planificación por excelencia. La respuesta al ¿que hacer? y el saber de la conducta elegida y de sus consecuencias.es el mundo de la empresa y de los negocios propios.

El itinerario conceptual.Es la dimensión del cambio y recorrido de modificaciones substanciales en el pensamiento: el cambio de valores. La elección y reafirmación en unos principios.Las críticas, autocrítica y contracríticas.

El itinerario político.Es el itinerario del vínculo o vínculos sociales.el universo militante. La toma de posturas ante la vida colectiva,nacional y comunitaria.Está incluido parcialmente dentro de otros itinerarios: el de los conceptos, el  delos proyectos  y el de las relaciones, pero que requiere un trato deferencial para sopesarlo en su justa magnitud.

El itinerario somático, registra los episodios sintomáticos de la existencia corporal.el tipo de enfermedades y señales físicas configura elementos vitales de personalidad.Incluye también todo lo relativo a los juegos y prestaciones con el cuerpo.La dimensión deportiva puede ser tratada aquí y la relación con los cuidados orgánicos y la ingesta también.

Estos  itinerarios o diseños no siguen un orden cronológico y ni siquiera un orden.Pensando en términos temporales, todo empieza por una relación, con lo cual lo ubicacional puede ser entendido en segundo lugar.Pero paradójicamente no hay relación sin ubicación. Lo formacional viene a una cierta distancia y en particular las elecciones de estudios que generalmente llevan a pasar por tomar por propias las  opiniones de la tradición.Es la pasación por lo heredado,situación obligatoria para luego pasar a otra de depuración propia y de exclusión de lo que ha sido tomado por válido y deja de serlo: así empieza el itinerario elaborativa o intelectual: el del pensamiento por cuenta propia.El conceptual ya había empezado con la suma de creencias adheridas pasadas por la sociedad adulta y transferidas sin posibilidad de otra conducta de creencias que la impuesta.En cuanto a lo creativo se trata de una dimensión precoz y con tanta más viabilidad cuanto que los criterios paido activos han incorporado el factor de inventiva y libertad de ingenio en multitud de técnicas de desarrollo educativo. Mirando atrás, casi todo el mundo puede encontrar en su niñez el inicio del itinerario creativo, que va tomando  forma y va siendo intelectualizado con el paso del tiempo.Sin duda puede ser tratado como un itinerario diferencial del propiamente de elaboración intelectual.En todo caso se trata de la obra o de lo obrado. aparentemente es el itinerario exclusivo para artistas o para intelectuales teóricos o académicos. De hecho es una dimensión tan humana como cualquier otra y que es constituyente de la elección libre de vida multidimensionada.

Los itinerarios curriculares por excelencia: formación y experiencias profesionales quedan afirmados por  una variedad de interacciones, tanto más variada según las circunstancialidades de déficit de empleo o de superávit de programas de estudio. Puede pronosticarse que a mayor interacción con el mercado del trabajo mayores probabilidades de promoción profesional existen.así mismo a mayor inversión en estudios y créditos y titulaciones, mayor carisma obtenido y mejor predicción como candidato/a para un puesto.

Psicológicamente no obstante, los abanicos heterogéneos de actividades formativas y de los otros tipos, pueden pronosticar inestabilidad o su equivalente en forma de búsqueda permanente. En realidad cada perfil itinerante con toda probabilidad se corresponde con los otros.Los itinerarios no son sino factores aspectados de personalidad o sus proyecciones.Son las producciones de campo de cada vida.Los itinerarios proyeccional y conceptual dan cuenta con mayor exactitud de los anhelos pero no hay un solo itinerario que no fluctúe en función de sentimientos o/y de planificaciones. Hacer observaciones heterogéneas sobre no importa que componentes anecdóticos pueden ser extendidas transversalmente por medio de todos o parte de los itinerarios confundiendo la pertenencia de cada conducta a su ciclo evolutivo (su espirálica de crecimiento).Ubicar cada observación tanto en sus coordenadas transversales como a su itinerario de inserción es fundamental para evaluar objetivamente el dato aislado.Eso significa que un mismo dato puede ser tenido como catastrófico en relación a su momento y lugar, y como muy acertado si es relación con su itinerario de pertenencia, puesto que el proceso de este lo documenta y lo hace aparecer como necesario.

Todos los itinerarios son dimensiones recíprocamente complementarias.Tratar de categorizar una como la prioritaria dela que dependen todas las demás es una pretensión osada que condena tal definición al fracaso.Algunos estudios pretenden correlacionar la coherencia del perfil de personalidad a partir de una menor variabilidad interdimensional y así mismo una menor modificación intradimensional. La estabilidad como su compendio, es a fin de cuentas, decidida a partir de umbrales de oscilación muy estrechos.Por el contrario a mayores umbrales de oscilación de datos se conjetura una mayor inestabilidad psíquica con peores pronósticos de conductas futuras.Hay otra lectura distinta para ésto: una amplitud de umbral  en el que oscile un gama de conductas es una longitud de onda en el que puede explanarse la la naturaleza personal y toda la potencialidad creativa  que contenga.Eso avalaría  la tentaculización hacía los registros de cantidades como parte de un proceso de ensayos múltiples que permitan cualificar los aciertos. En un primer momento un exceso de registros va en contra de la consolidación de posturas.Así es: un exceso de experiencias se opone al asentamiento de aprendizajes valables puesto que aquellas quedan en trance de asimilación.Pero por otra parte la posibilidad de experiencias no es otra cosa que la posibilidad nutricional seriada o en paralelo de multitud de fuentes. Todo empieza por el tipo de nacimiento y de antecedentes.Los hijos de personas de distintas culturas y lenguas, pronostican en el futuro mayor recursividad y éxito que los  hijos de una antecesores de una sola cultura. Pero así como en  un tipo de itinerarios son premiadas las conductas heterogéneas y múltiples, en otros se prioriza y promociona la singularidad y la exclusividad. El itinerario de relaciones,  si cuenta con innumerables contactos pero superficiales suele ser pronostico de poco arraigo.Pero incluso en casos extremos la singularidad es ineludible (la constatación de unos padres únicos, o en su defecto, de unos tutores referenciales es esencial para el crecimiento  psicoestable de los niños).No son posibles todas las relaciones, y las unas acaban siendo excluyentes de otras. Dentro de las relaciones sentimentales y concretamente los amores elegidos o/y vividos, marcan procesos altamente significativos.Pueden ir de una sola relación,incluso ficticia o platónica pero que igualmente nutre de imaginariedad y deseo de toda la vida, a una cierta cantidad de ellas; pretendiendo reinicios de la misma historia cambiando de personajes.Los cuales pueden constituir fundamentales razones, por no decir únicas, para continuar dando marcha a la vida y seguir con los otros itinerarios que en conjunto, pueden verse secundarios frente a este. El amor periadulto a diferencia de las relaciones sentimentales heredadas es posiblemente el capitalizador de los otros proyectos de vida, mayores o menores.

En el campo conceptual, un ser humano se reduce a aquello en lo que cree, a sus principios y por consiguiente a sus palabras.No es preciso ser escritor o hablador sistemático para certificar esa substancialidad. Después de todo lo que acumula como importante y todas las experiencias realizadas, al ser humano le queda fundamentalmente su experiencia, por lo tanto su capacidad de autoaplicación de sus conclusiones y la capacidad de  transmisión de las mismas.Eso es algo que se hace a través de la palabra.De hecho es el nexo absolutizador y presencial en cada itinerario seguible.En todos los signos comunicacionales son los que premien ser diferenciados entre sí.el mismo sujeto hablante habla de distintas maneras en función de su multitud de roles,tales como los de: hijo, amante, profesional., universitario, intelectual, artista, empresario, filósofo, paciente, conceptual, explorador, político o territorial.

Cada itinerario marca el discurso de su itinerante.Lo que reproduce la ley de que la elección de objeto de adhesión o interés predispone una visión acerca del mismo y un estilo de palabra. El conjunto de itinerarios que  todo ser en tanto que entidad planificadora se plantea en su existencia se implementan en los itinerarios que como grupalidad, se siguen.El ser humano como entidad vital que racionaliza su experiencia, se hace itinerante de la historia en la que es ubicado  aleatoriamente.De su itinerancia emergen los métodos de vida con los que extraerlos mejores resultados posibles hacía su bienestar y felicidad.

 

1.De la noción de los itinerarios biográficos a su estudio sistemático como un instrumento de diagnóstico.

Las áreas descritas  planteadas como diez itinerarios o desglosadas en los subitinerarios descritos que están incluidos : el del  amor elegido dentro de  las relaciones sentimentales generales, el del ejercicio y comportamiento corporal dentro de las respuestas somáticas, o el laboral-heterónomo dentro del profesional autónomo; son la base holista para construir un  test de  biografía que  correlacione todo lo que interesa en una vida y no solo se limite al  dato grotesco o último de una delas dimensiones. Cada itinerario en una persona no es un proceso aislado delos otros, sino que es su síntoma además de su causa. Encontrar la virtud sintomático-causal en un mismo hecho conductual es posible si se tiene en cuenta que la conducta humana está desglosada en bastantes tipos de comportamientos:se trata de los roles circunstanciales explicados por elementales teorías del personaje. En cada ubicación y en cada rol se ejerce una función determinado y se emplea un guión distinto. Para  manejarla combinatoria interdimensional a la vez que estar al corriente de las incorporaciones década itinerario es obvia la necesidad de  un instrumento sensible de evaluación de personalidad y sus pronósticos  biosomáticos. La tradición de los psicotests  tiene un largo recorrido por errores. Goddard[2]  ya enseño anticipadamente- y contra su  previsión,- el terrible daño que se puede hacer con la categorización por un instrumento defectuoso y por la aplicación inadecuada de un concepto. Siguiendo sus criterios, la mayor parte de miembros de algunas culturas viviría b bajo la señalización de  una categoría discriminante. Por otro lado cualquier clase de test, incluso los mejor construidos pueden someter una conversación o una captura de datos a la gelidez de su instrumentación  e invalidarlos por la vía de su desnaturalización, lo cual fue estudiado por Perron y Perron,[3].  Si toda entrevista entre  un entrevistado y un entrevistador colocado en un determinado estatus de especialidad puede resultar parcialmente intimidatoria, la respuesta a determinados tests construidos artificialmente, todavía pueden dar predicciones más erróneas.

El problema de las dimensiones de un test para convertirlo en un instrumento de predicción impecablemente científico es que acotarla a todos sus componentes es infinitamente complejo.  Agotar una conducta en unas cuantas dimensiones es una temeridad y contraponer una panorama biográfico inter-itinerante, que contenga cada itinerario varias dimensiones conduce el estudio a  metodología estadística de grupos de  entradas de datos: el de cada itinerario aislado de los otros, el de los fragmentos solapados entre itinerarios, el de las dimensiones de cada itinerario, el de las dimensiones repetidas en dos o más itinerarios. Puedo tomar la dimensión humor  como algo que me interesa especialmente medir como un constituyente caracteriológico que quiero relacionar con salud. Rojas Marcos[4] ,entre otros ha establecido las ventajas de la risa, que es una concreción expresiva del humor, para el bienestar mental. Rastrearlo me  puede llevar a encontrarlo en el itinerario relacional y tal vez en algún otro, y posiblemente de  no encontrarlo sistemáticamente nunca en el profesional o en el somático, puedo estar determinándolo como valor en negativo por su carencia y su causación en unos determinados estragos de inserción social, de éxito económico y de salud física.Cada aspecto concreto en el q se pueda pensar habrá que pensar cuando menos en  un doble tratamiento o pesquisa como elemento dinámico de personalidad y como componente (ausente/presente)dentro de un itinerario.

aparentemente la complejidad de un itinerario con todos los elementos de variación que pueden estar presentes,por su verticalidad a través de los años ,quedaba resuelta por la acotación dimensional.Una de ellas que ha hecho furor tanto en los foros psicológicos como fuera de ellos, ha sido la de inteligencia.que pese a su uso y abuso nunca ha tenido una aquiescencia total.Ya Zempleni impugnó el concepto occidentalizado de inteligencia que no tiene pq ser el mismo en culturas distintas. Y Zazzo[5]  estableció  críticas en un campo tan estudiado como el comportamiento entre gemelos para cuestionar la validez de los tests usados tradicionalmente para sus seguimientos. Su teoría es que el niño se construye, todo comportamiento es una construcción.El estudio de gemelos monocigóticos  así como dicigóticos,presentan igual diferencia en cuestiones de aprendizaje, estableciéndose que el medio ambiente tiende a igualarlos.La investigación herencia/,medio dio por resultado que verdaderos gemelos se parecían entre sí  tanto como falsos gemelos o como dos niños elegidos al azar.Eso le condujo a poner en duda la validez de los tests, ya que los de personalidad no son tan fiables como los de inteligencia.Los resultados se repitieron varias veces y constató que también en otros autores que interpretaron equivocadamente como error. La conclusión no puede ser otra que dos historias personales jamás son completamente idénticas.En una investigación de influencia del experimentador sobre la muestra examinada demostró que las características físico-.personales de los investigadores alteraban los resultados de las pruebas. Señala la inteligencia del gesto y destaca  la maravilla del gato agazapado que salta sobre su presa, fenómeno para el que establece una solidaridad dinámica entre cazador y cazado. Para explicar el tránsito de la herencia localizada en el óvulo hasta la herencia manifestada conductualmente imagina 3 fases diferentes: el nuclear o cromosómico, el somato-orgánico y el psíquico.La acción del primer nivel sobre el tercero queda explicada solo a partir del segundo.La conducta psíquica es el producto del nivel cromosómico inscrito en el orgánico.Todo se reduce a un encadenamiento de fases sin otros imponderables variacionistas.

La inteligencia como una de las dimensiones mas constantemente pretendidas capturar, tal vez por la quimera de hacerla cuantificable a voluntad una vez desentrañados sus secretos, ha admitido tantas definiciones como autores la han pretendido conceptuar.La cuestión es que a definiciones más exhaustivas le ha correspondido una mayor incomprensión y definiciones relativistas como la de Wechsler que la  define como la capacidad compleja del individuo de actuar y pensar de una manera racional y de tener rcs útiles con el medio ambiente, la coloca en la practica como una variación comportamental. Tomada como capacidad para la actuación y el pensamiento, nada permite inferir en que el ejercicio de tal capacidad sea estable y puede suceder que se dé más o menos activamente según en que itinerario o registro de grupo conductual se evalúe así como  la conexión que guarde con las dimensiones motivacionales. Por decirlo paradójicamente la inteligencia como facultad puede ser inteligentemente activada o  desactivada en función del peso concurrente de  razones lógicas de desmotivación. Por lo tanto en lugar de ser tomada como una dimensión estable solo medible por un patrón estándar que de un número de coeficiente o cualquier otro signo ordenante, puede ser tomada como una facultad-con variable de comportamiento, semejante a otras muchas competencias de las que se compone la vida.

Ante ese relativismo llevado a un estado excesivo se puede  puede  objetar su conversión en una falacia metodológica para negar las mediciones.Si no hay mediciones no hay enumeración de datos y eso ocasiona una demora en su interpretación o un sabotaje. Lo cierto es que repetidamente y para todos los ámbitos de las producciones humanas las propuestas de medición de lo hecho y de lo caracterial se ha tomado como técnicas de previsión. Dentro de ello la inteligencia ha tenido esa consideración especial de ser predictora de otras muchas dimensiones.Spearman contribuyó a la desabsolutización del concepto como dimensión única. .Trabajó con tests y estudios de correlaciones matemáticas entre diversas pruebas. concluyó que hay un factor G (factor general de inteligencia) y unos factores s (factores específicos) como aptitudes particulares. representa fundamentalmente una actitud de investigación, más simbolizada por los británicos q por los estadounidenses, dominada por su influencia.Simon y Binet[6], al colocar un número a una facultad internalizada sin duda quisieron cientificar las estrategias de pronósticos.Si fue hecho con la inteligencia ¿porque no hacerlo con todo lo demás?: las posibilidades creativas, la capacidad mecánica para la producción, y todo el repertorio de aptitudes imaginables. Dar coeficientes altos en cada aspecto permitía reunir al sujeto con ese aspecto si ya formaba parte de su deseo, si daba coeficientes bajos, tenía que reprimirlo consistentemente porque su psique no estaba preparada-le decían-para su motivación. ¿donde quedaba la naturaleza del sujeto? ¿en lo que quería o en lo que marcaban los diagnósticos? Tal conflicto entre la querencia o intencionalidad por un lado y los medios o atribuciones de propiedad otorgados,pertenece a un doble plano coexistente en la condición (¿habría que decir trágica?) humana. Si se hace un esfuerzo imaginario en resumir  bajo la categoría de conflictos personales todos aquellos que vengan espontáneamente a la mente, nos encontramos con que una buena cantidad de ellos vienen generados por dobles comportamientos: el del deseo de algo y el del reconocimiento de una imposibilidad.el encarcelamiento del deseo es la mutilación de una parte substancial del ser, tras lo cual podrá existir pero con una parte de potencialidad definitivamente amputada. En ese sentido todas las “re”conducciones prematuras de la conducta a partir de un estudio exhaustivo de sus limitaciones, tendencias, rasgos, actitudes, valores y aptitudes, pueden condenar a un sujeto en formación a ser victima de un pronóstico. Cualquier conclusión de estudio de personalidad confiere unas atribuciones que producen una modificación.Schachter y Singer (1962)han sostenido que las atribuciones son guias situacionales que producen deducciones emocionales. Y tal ecuación es tanto más cierta cuanto más vulnerable es  la consolidación de personalidad en el momento de recibirla. Por eso si un cuestionario de evaluación puede producir impacto siempre, eso es particularmente grave en edades tempranas cuyos componentes formacionales todavía no han dado tiempo para la consolidación de unas defensas ante juicios de valor negativos e inesperados. el pronóstico todavía se hace mas indeseable cuando las razones para su reproducción igual al poco tiempo se extinguen.Sodak y Skeels[7]  han estudiado este contradictorio fenómeno. Ante tal panorama, continua siendo insustituible la entrevista en profundidad como el instrumento regente para el conocimiento de los eventos psíquicos y emocionales de la persona-objeto de estudio.Aunque como toda la información volcada puede conducir a una dispersión extrema no es sino su traducción en puntos dentro de una colección de datos, y por lo tanto en números lo que puede crear predicciones y previsiones racionales con suficiente anticipación como para atenerse a ellas. De hecho la concreción de una introspección en profundidad de la conducta, en un instrumento de diagnóstico es lo que hace del comportamiento incomprensible  de la materia psíquica, en capturable y comprensible. Y lo que pretenciosamente iguala/rá/ría a la psicología a las otras ciencias de la vida.Tomada la psique y el organismo cuerpomente como una expresión de la materia puede acercarla más a la comprensión que atribuyéndole narcisistamente la función exclusiva de la comprensión de todo lo demás en el universo como si fuera una parte ajena del mismo.

 

2.  Los distintos  itinerarios que se siguen como  vidas dentro de una vida.

 Una persona es polivalente y se mueve en diversos ámbitos. Su estructura y su capacidad electiva le permite hacer innumerables actividades  y pasar de su actualidad a su pasado  o a su futuro con la sola conexión del pensamiento hacía la retrospectividad o la prospectividad. Eso le permite estar en un contexto particular de ser y no ser al mismo tiempo, algo que lo diferencia de otras formas de vida instaladas y clavadas en su concreción.  El examen de sus itinerarios. le permite comprender en que cosas sigue siendo un resto de su pasado y en que otras anticipa elementos de futuro. Las tres nociones del tiempo dejan de tener el sentido categórico que  tuviera cuando la mente humana se sabe un proceso en lugar de un estado. Y para describirlo más exactamente  existe como un proceso de procesos. El individuo es en ultima instancia el que m´ñas puede informar acerca de su momento sinóptico y de todo lo que concurre en él. Monson y Snyder(1977 )han estudiado que las autoatribuciones son más confiables por mayor acceso a la información  personal que las dadas por un observador. Eso es tanto como deslegitimar las ventajas de un instrumento objetivo de evaluación por no decir que tal instrumento nunca puede tener la fiabilidad de la autoapreciación de los síntomas del tipo que sean. eso lleva a una tesitura contradictoria.Si la subjetividad es mas fiable que  los instrumentos pretendidamente objetivos por excesivo de rigidez, los datos a comparar pueden adolecer de un baremo común de referencia. Este tiene su discusión pero lo autoapreciativo tiene la suya también. En los procesos de autoconocimiento un  cierto número de observaciones de todo sujeto sobre si mismo no tienen porque ser ciertas, aunque sean intencionalmente sinceran o vengan a cumplir una función real del tipo que sea: punitiva, narcisista o perversa. A diferencia del léxico que habla en términos de temporalidad: lo que se ha hecho en tal o cual año o curso, y del que habla en términos ubicacionales: la experiencia de tal o cual viaje, situación o visita.El léxico de la itineración lo que hace es el seguimiento conceptual de un valor a lo largo de distintas épocas o de toda la vida tenida.El  sujeto observado así  es un diagrama de lineas que lo cruzan longitudinalmente desde un determinado momento de vida hasta otro. No todos los itinerarios duran exactamente lo mismo, ni tienen  una identidad en el comienzo o en el final; pero particularmente su mayor diferencia es la intensidad de sus contenidos. Mientras q todo lo relativo a proyectos, empresas, investigaciones y realizaciones(itinerario proyeccional) se correlaciona con las etapas demás energía y urgencia por colocar un nombre o devenir una referencia conocida o nombrada;lo relativo a sentimientos,pensamiento posicionado, interpretación existencial (itinerario conceptual)puede corresponderse  más intensamente con aquellas otras etapas de extinción de hiperactividad y deseos desosiego o paz desde el anonimato.

 El modelo explicativo de los Itinerarios  fuera de las coordenadas de tiempo-espacio, permitiría entender la multitud de tendencias contradictorias que puede albergar un solo ser humano y coexistir tanto con procesos inteligentes que le otorgan valoraciones impecables con procesos deformativos que son privilegiados para salir adelante con lastres a su progreso.En suma,explica porque el ser humano es la sede de la genialidad y de la locura y un vivero de proyectos y vidas  tan distintas según´ sus diversos momentos. Lo más extraordinario del análisis psicológico es que puede establecer tantas diferencias entre un individuo i  en dos momentos desconectados de su existencia (m1,m2 ) como entre un individuo i1 y otro individuo i2  en un mismo momento m compartido. evidentemente podrá establecerse una familiaridad entre m1 y m2 en cuanto su sujeto ejecutor es el mismo, pero el mismo grado de familiaridad se puede encontraren las conductas de dos i  distintos que comparten un espacio, un tema, una consideración y un enfoque polémico.Si esto es así pueden construirse cuadros de semejanzas entre individuos competitivas con los de intraindividuos y también de diferencias en el seno del grupo y de diferencias en el seno del uno. A partir de aquí las teorías de la personalidad como constructo de diferenciación individual quedan en entredicho y en su lugar la teoría del personaje como elecciones de roles de conveniencia en función de cálculos de adaptación circunstancial tienen una mayor lógica. Si en el lugar de la personalidad como par´ametro clásico que sostiene su unicidad y su inalterabilidad existe el repertorio de comportamientos personales convenientemente preparados y sostenidos.¿que impide dar un salto hacía una teoría de la vida múltiple[8] ? Una vida puede tener una representación corporal y sus varias representaciones itinerantes, de las que no queda exenta la transformación somática. Si una vida queda diferenciada en sus itinerarios y cada uno da una rendibilidad distinta quedando demostrado para cada caso, un comportamiento cualitativamente distinto en un registro u otro, ¿que impide hablar en términos de vidas distintas en una sola[9] ? De hecho puede ser tomada la vida de cada persona como  la consistencia de una representación. O la representación más sostenible es la que ha hegemonizado contra otras que se hallan en un estado de latencia y de represión parcial. Es así como una buena parte de las construcciones semánticas de las confesiones intimistas de las personas refieren alusiones del tipo tales como  que “no son lo que parecen”, o a “que las verdades van por dentro”.eso llega a incluir la intelectualización y exposición serena de una idea altamente sentimental o dolorosa que se ha podido experimentar unos instantes antes. Sostener  que la verdad real va por dentro es un predicado que lleva a inferir directamente que lo externo o representado no dice toda la verdad. es suficiente con recorrer con absoluta honestidad el itinerario proyeccional como para que un sujeto de cuenta de la multitud de contrasentidos que puede acoger simultáneamente. El equilibrio psíquico no queda medido tanto por el hecho de  no haya mas que la adecuadas  producciones mentales  integrantes de este itinerario, como el reconocimiento entre sus distintas partes referidas a lo posible, lo realizable, lo utópico, lo descartable, lo prioritario y lo demorable.Adoptar este concepto permite flexibilizar la actitud ante cualquier desorden de la conducta sin automatizar la aplicación de una técnica de uso para acabar con ella.No deja de ser curioso quelas posiciones predeterministas de la conducta humana  ubicando los modelos explicativos en su constitución o en su genética se hayan correlacionado con intérpretes cuyas ideas en lo político y en lo social  sintonicen con lo retrógrada. Terman[10]  sería un excepción. Si la vida es un proceso de itinerarios que se entrecruzan, paralelizan,cooperan y obstaculizan según cada tiempo y coincidencia de intereses o no, puede ser interpretada como vida de vidas y bajo tal óptica entender  que su expresión o no, solo depende de la lista de espera o de la prioridad que tiene. Algunos delos itinerarios viven permanentemente eclipsados por otros.El creativo e intelectivo puede estar sin ser conocido  durante toda la vida y esto explica que muchas personas permitan extrovertir sus potencialidades a partir de edades insospechadas cuando ya han resuelto sus responsabilidades o sus itinerarios exhibidos tomados por únicos o exclusivos. El itinerario conceptual puede llegar a vivir como un dialogo exclusivo con la gente más próxima y de confianza o incluso solo como un pensamiento privado no comunicado a nadie. Su supeditación total a la representación pública puede generar colisiones entre el ser y el hacer, o el crer y el representar, llevando a crisis de identidad y a pronósticos de desequilibrio. cuya mecánica no es tanto una pluralidad de contradicciones como la incapacidad en su manejo. De todo ello el sujeto substancial es el  director de su orquesta y el mánager de sus personajes. Si Osterrieth[11]  ya había asegurado que algunas capacidades no son heredables, también cabe decir que para una pluralidad de experiencias solo cabe la capacidad  substancial del sujeto para interpretarlas  de acuerdo con su línea existencial y sus conveniencias.

 

 

 

 

 



[1] Itinerario es una palabra que implica multidimensionalidad y  que responde a una noción alternativa a la de de dimensión referida a un solo aspecto.Para este texto itinerario es el conjunto de actuaciones y recorridos por  unas coordenadas de actividad básica.

[2] Goddard, Henry H. inventor de la palabra imbécil. En 1912 realizó muchas pruebas de inteligencia a los inmigrantes que arribaban a los USA dictaminando que el 83% de inmigrantes judíos podían recibir ese calificativo.

[3] Perron-Boreli,M. y R.Perron han analizado a fondo la rc entre la carga afectiva del preguntado en un test y la influencia en los resultados de su pasación como prueba.

[4] Rojas Marcos.Luis, sostiene que  la risa involucra la contracción de 15 músculos de la cara acompañadas  de respiración espasmódica y de sonidos entrecortados irreprimibles es un acto humano tan sorprendente como inexplicado a pesar de ser objeto de atención por un montón de disciplinas.Durante siglos la risa ha ido unida a la agresión e/personas y reír es una manera expresiva demostrarlos dientes: una delas armas de lucha en situaciones de extremada violencia y que se presume ha sido usada por nuestros antepasados.Afirma textualmente que  la risa ”Alegra la vida y probablemente la alarga”

[5] Zazzo,René. (París 1910-) Les debilités mentales, Paris 1971..Colaborador de Wallon desde 1936 al que le sucedió en la dirección del laboratorio de la Psicología del Niño., dependiente de l´ecole practique des Hautes ëtudes.Drtor del laboratorio de psicología del Htal Henri Rouselle de profilaxis mental del depto del Sena..Profesor de psicología genética Uni de Nanterre.Conduites et conscience (1962,68).

[6] Simon con Binet  en 1908 establecieron el CI a partir de la división entre EM edad mental y EC edad cronológica multiplicado por cien., haciendo un baremo de catalogaciones, desde deficientes (0-65 de la puntuación) a estados de genialidad (a partir de un +140) pasando por borderlines (66-79) normalidad mediana (91-110) y superiores (120-127)

[7] Shodak,Maria. con Harold M.Skeels en un tr experimental con la técnica de test-retest,confirmaron la tendencia a una no repetición e los resultados, que se extingue totalmente a partir de la quinta pasación.Sostienen q la correlación entre los CI de niños adoptados y el nivel de instrucción de sus padres verdaderos era de 0,35.Hay un nivel de instrucción correlacionado con el CI.

[8]  ajena por completo a cualquier especulación de tipo esotérico sobre la vida reencarnada.

[9]  Hablar de dobles vidas o acusar a quien lleva doble vida ha ido asociado a l descrédito  tras el reconocimiento del engaño asociado a ellas. Sin entrar en las cuestiones morales acerca  de los contenidos acusatorios contra aquella clase de conductas en que los implicados en un registro no están al corriente de los implicados en el otro y viceversa (piénsese en bígamos,autores apócrifos, confidentes policiales,”durmientes”-en el argot del espionaje internacional- ladrones de guante blanco o cualquier actuación no confesable abiertamente ), la profusión de comportamientos de este tipo  son suficientemente indicadores  de la tendencia connatural del ser humano a llevar varios propósitos en paralelo, no admisibles para los contextos en los que viven.

[10] Terman,clasificado políticamente como liberal, una excepción dentro de los partidarios de la herencia en la formación constitutiva de la conducta.

[11] Osterrieth. ya sostuvo que la inteligencia, así como la capacidad de concentración, la pereza o la habilidad para los negocios no son heredados como si fuera un collar de perlas. Lo cual puede extenderse a cualquier facultad que requiere del concurso aportativo del propio implicado con su organización neuronal y de vida para progresar en un sentido u otro.

Termas ineludibles

Los temas ineludibles para el análisis.

Los temas de revisión son todos y son los universales: aleatoriamente y por asociación libre pueden  ir siendo  parcialmente enunciados en el curso de este punto. El del binomio convivencial  como compañía de existencia y de camino.Los deseos transgresores:desde los imaginario-fantaseados a los ejecutado-promiscuos. El capítulo de la Formación continuada y de los intereses autodidactas.El bloque de los proyectos de realización personal y empresariales.El de las relaciones de amistad:desde las antiguas mantenidas a las nuevas nacientes.El de las militancias por causas concretas.El de la familia de pertenencia. El de los Padres en concreto. El de la propia familia formada y en mi caso dadas las tentativas amorosas  sin continuación,concretada en la relación con el Hijo único existente. El de las relaciones con La Familia del partenaire.El de la imagen dada ante los demás y la imagen cuidada y autointerpretada.El del rol profesional como responsabilización de aspectos existenciales de otros.El de otras profesiones combinadas.Las relaciones de vecindad. El contacto con lo lúdico y lo festivo.Y su reverso directo:el contacto con el dolor y la amargura. Los capítulos siguen recorriendo todos los aspectos contactados durante una vida biográfica.Todo son contactos: la relación con el propio cuerpo y la autopercepción física.La relación con el universo y la perceptiva de los entornos:la manera de ver y de codificar los espacios y lugares.Es el sentido de evaluación de lo externo.En el que puede predominar  el tono desvalorativo y crítico o el entuasiasta y triunfal.Es el capítulo del interpretacionismo.Posiblemente los temas ineludibles para el self report,son los temas básicos del ser atemporal, tanto del contemporáneo como del histórico.

 

Tras un punto y aparte otro bloque fundamental es el de los usos léxicos.Las construcciones sintáticas delatan la clase de conciencia. Bajo cada palabra vive una exhalación o un trauma.Y junto a lo verbal todo lo lo verbal y en particular el esquema de movimiento corporal. Las posturaciones dan cuenta de la economía física tanto como de los miedos impelidos por los desplazamientos y las quietudes.Y dentro de estas, aquellas expresiones corporales marginadas y especiales como la  danza y baile.O sus contrarios en un cuerpo apresado.Dentro del complejo campo no verbal están las elecciones de decos y el coleccionismo de piezas de acompañamiento en los espacios privados.También las sutilezas en el modo de escribir: la caligrafía como un test proyectivo o la grafología como un test de personalidad,pero por encima de su vaciado de verdad, el hecho tan estilístico como de las formas del trazo,como una expresión concreta de armonía y belleza.

 

Dentro de los ordenes más económicos caben el vínculo con el concepto de inversión y sus praxis derivadas.El concepto de acondicionamiento de hogar y la noción de hogar.El de las propiedades inmobiliarias e infraestructurales.El de los asuntos de reparaciones materiales y los bricolage.También los reciclajes.Las obtenciones singulares.

Dentro de los vindicantes por la transformación de las condiciones de habitabilidad figuran las militancias por asuntos concretos a fondo perdido.Y el de las actitudes públicas y políticas.El sujeto se hace tal en tanto  es agente de sí mismo: de sus anhelos y realizaciones.La revisión de lo que es y lo que genera consciencia es una constante vital.Paralelamente la observación de lo que es lacaja oscura pero llena del inconsciente está en todo el proceso existencial. Las actitudes de solidaridad de dedicaciones sin la espera de una devolución material del mismo signo y de ninguna otra devolución.

Y los temas relacionados a productos de elaboraciónes.También  la creación artística.El del goce personal como espectador y como cuerpo gozante.El de la reflexión autobiográfica como un memorial privado de secuencias y anécdotas de relato. Y para agotar un primer repaso de ítems: el de las consecuencias interactivas de la comunicación con los aliados puntuales de  cada circunstancia .

Autoengaño vs Desengaño

Del autoengaño al Desengaño.

Vivir presenta innumerables situaciones engañosas. Lo que une a lo humano con su entorno universal es sus dotaciones perceptivas, su sensibilidad en gozar visual, auditiva y epidérmicamente los cuantiosos estímulos a los que está sometido.Y a partir de estas placas de contacto interpretar cognitivamente lo que le place y lo que le disgusta.En realidad es simple: todo sujeto hace de caja resonante de los factores vibracionales que recibe, siendo unos desagradables y otros positivos. La síntesis que de ello haga le aproxima con coherencia a lo verdadero. En ese proceso indagador e interpretativo del entorno están implicados los 10 billones de células del cuerpo y las deducciones analíticas no cuentan con una garantía de impecabilidad total. Las conclusiones erróneas acompañan al proceso de aprendizaje y la propia historia de la ciencia es el desbancamiento de las posiciones científicas anteriores.La equivocación pues y lo equivocado forma parte del proceso constitutivo de la conciencia humana.El derecho al error es lo que al final la oportunidad de su corrección.Negarlo existencialmente es concebir un orbe de perfecciones altamente improbable de ser dado.

 

El autoengaño es una variedad de error. Y superior -en consecuencias- a la condición de víctima por engaño ajeno. Incluso lejos de ser dos áreas distintas, tanto el engaño como el autoengaño responden a una raíz común,donde la única variante es que en un caso se permite a un sujeto externo cargar con la responsabilidad de la información creída, y en otro caso es el propio sujeto el que se autointroduce una información dañina para sí mismo.

 

Nadie nace definitivamente acabado. Y se ajustan mas a la realidad las teorías que hablan del naciente incompleto e indefenso a la salida de una larga recta y carrera para aprender las cosas del vivir. En ese proceso,de adquisición de datos de lo externo para ir ordenando  el universo desde las ventanas internas, necesariamente se adquieren nociones y hasta evidencias, que luego resultan ser trampas conceptuales y oscuros totales. De hecho,cada sistema mental mantiene una relación especular con todo lo que le envuelve: se va viendo en cada rostro y en cada circunstancia, y a partir de ello desarrolla autoafirmaciones o autonegaciones.El individuo es una máquina de pensamiento que va ajustando a sus conductas a unas necesidades de relación y a unos estadios objetivos de intercambio. Esa perentoriedad le lleva a constructos a la carta y a un conjunto de mentiras en las que precisa creer. Es pues su mecanismo inherente que le lleva a este proceso y no los factores culturales ambientales, empeñados en teñir de una moral homogeneizadora a todos sus miembros, la responsabilidad última de las conductas engañadas. Una sociología superficial vería en las estructuras de dominio y mayoritarias las culpables de porqué las personalidades son como son. La psicogaláctica (la psicología personal emparentada con todo lo que de influyente se halla en la galaxia de pertenencia)testimoniará la responsabilidad individual, única e intransferible de responsabilidad en el destino de cada cual.

 

El autoengaño pues es un producto netamente del individuo con la ayuda de una sociedad que lo puede reforzar. Para el alcance de verdades hay que pasar por hipótesis, autenticas referencias de tránsito que pueden ser verdaderas entidades impostoras, pero que puntualmente sirven  para el raciocinio.Son los eslabones provisionales y erróneos para la construcción de lo definitivo(la verdad) como los marcos imprescindibles que sostiene el cuadro, o los encofrados de los que se valen los muros de hormigón antes de ser hechos o los andamios que posibilitan el levantamiento de las paredes.Son circunstancias creadas de transición para otro estadio que una vez hecho hace desaparecer las otras.

 

El proceso de consciencia  nace con la irrupción de necesidad de respuestas y con las preguntas a lo que extraña.Es un proceso autoregenerado cuya parálisis lo liquida como tal  y hace de la consciencia un escenario de guión fijo.Dejar de pensar no es quedarse con lo pensado sino quedar a expensas de lo que otros piensan. El pensamiento como energía mas valiosa que acompaña la existencia humana no es un simple cálculo lógico que pueda ser manifestado gráficamente con signos establecidos es una motorización de significados de vida y de actos comportamentales. No se trata de una energía quieta depositada en alguna parte del cuerpo sino de una materia altamente vivificante que se halla en un estadio potencial y se hace efectivo a partir del enlace de ideas. En resumen, todo sería pensamiento contenido. Y del mismo modo que en física el último análisis establece una frontera dudosa entre partícula y onda, también en la valoración de las existencias se puede establecer que una conducta solo es pensamiento manifiesto y que la elaboración intelectual puede producir o evitar según que clase de conductas a partir de un pre-estudio de las mismas antes de ser ejecutadas. Si esto es así, una cantidad  fundamental de fenómenos conductuales podían ser evitados: no-hechos a partir de una consideración previa seria y profunda de sus implicaciones. Dicho de otra manera: si hay muchas conductas emitidas y erróneamente circunstanciadas en el momento indebido y con el tono no apropiada es por una carencia de pensamiento suficiente previo.Si por otra parte una conducta es definible como aquello que intermedia entre un pre-análisis y un post-análisis, necesariamente será distinta en una siguiente versión ejecutora si el análisis dos genera energía para rectificaciones. No obstante el mundo y su historia nos tiene acostumbrados a una repetición continuada de comportamientos sociales y de cuadros obsesivos de repetición en lo particular.Cabría deducir que entre los dos niveles de análisis fallan los rigores lógicos y hay una contaminación de preceptos que posibilitan la perpetuación de unos engaños.El  proyecto psicoanalítico  pretende librar al analizante de sus propias contaminaciones conceptuales. Si todo sujeto es su pensamiento, el cambio de nociones procliva el cambio de persona. Se trata de un verdadero lavado mental-a pesar de la desagradable connotación del vocablo- donde es uno quien deviene higienista de sí misma. Como caja de resonancia que es,absorbe e ingesta una increíble cantidad de conceptos al uso,necesarios en su existencia social al mismo tiempo que dañinos para su integridad como ser evolucionado. En ese proceso de adquisición inicial un programa educativo coherente estará introduciendo ya los criterios para deshacerse de aquel andamiaje posibilista en el momento en que sea necesario.Todas pedagogía basada en unas creencias estancas acaba volviéndose contra lo evolutivo. Y toda pretendida psicología que no hace mas que reforzar los credos y mentiras y errores en los que cae el sujeto conductuado por sus circunstancias condicionantes, acaba saboteando la liberación individual de aquél a quien influencia con su terapia.

 

La sucesión de los autoengaños de la vida  se van registrando  primero por la fase de crecimiento y consolidación ambiental, segundo por las motivaciones segurizantes de tener unas referencias inamovibles y tercero por los parámetros vocacionales y profesionales donde lo creído es el sostén de la justificación de vida (el carnicero que hace apología de la proteína cárnica  y de que no sufren al morirlos animales de granja para ser sacrificados)llevan a un panorama de inputs firmemente constituidos en el ser que impugnan otras partes creativas del mismo ser. Los autoengaños que dan justificación a un mundo avistado, luego pasan a ser un lastre,para alcanzar otros ángulos de visión para este mundo.El autoengaño perpetua una inmovilidad y una inalteración de lo familiar.Al mismo tiempo ocasiona los procesos de disociación interna que se transformarán en patologías después, tanto de orden somático individual como de orden coexistencial social. La transición al desengaño y con todo lo que ocasiona: desesperación, sentimientos de frustración, pérdida de autovalor, configuración del fracaso y desorientación ante el futuro, es una crisis de admisión y de reconocimiento de lo real de paso absolutamente obligado para un re-nacimiento conceptual y vital.

 

En las autointerpretaciones de uno-mismo hay una tendencia natural a la inflación del ego y a los ocultamientos especulares. Las luces pueden ser atenuadas para conseguir unas imagen híbridas de lo mirado, mezcla de lo imaginado y mezcla de lo real.Esta no es solo una estrategia empleada en los intercambios íntimos sexuales,donde la apetencia corporal del otro no es total,pero sí suficiente como para encontrar una justificación excitatoria  en sus formas y un plus excitatorio en lío imaginad desde las sombras o desde los no-ojos(los párpados cerrados para posibilitar la concentración, es decir la imaginación).También en el autoanálisis puede caber tendencialmente una irrupción de lo fantaseado para no hacer frente a lo que uno es. Eso requiere una estrategia de sinceridad y una considerable dosis de valor, cuya realización es posible si quedan pautados los criterios para reportar sistemática y profundamente el self.

 

Una objeción clásica en todo autoanálisis privado es el de los sesgos inevitables en los que se cae.Curiosa y paradójicamente el pater del análisis psicológico se limitó a autoanalizarse con regularidad sin someterse a un proceso como analizante en manos de otro colega.Eso no autoriza a creer que todo individuo con su carga problemática tiene suficientes garantías de resolución con un proyecto de voluntad para reflexionar sobre sí mismo, de la misma manera que no todo portador de una patología mental es candidato a una análisis llevado por un terapeuta analista. Afirmar rotundamente que tal tendencia de engaño está establecida en el autoanálisis no es nada nuevo, puesto que tal inclinación concurre también en el heteroanálisis.Y con mayor escándalo si cabe en algunas situaciones de grupo de pretendidos crecimientos personales donde un entramado de vampirizaciones mutuas lleva a la monopolización de la palabra por quien mas recursos lingüísticos tiene,sin importar el hacer de rol especular ante los compañeros de trabajo  de comunicación.

 

La tendencia disfrazadora del real no solo se da durante los espacios analíticos, sino que puede estar influyentemente presente en todos los espacios de vida reflexiva y relacional. El mundo, es aquello computado que deja de ser un evento coordenado y estático en las afueras de la mente, para ser un evento mental interiorizado y dinamizador de todo lo que se pueda hacer, sentir y pensar con ello.En el autoanálisis no cabe un recurso descriptivo y voluminoso de la privacía anecdotaria sino que es absolutamente necesario el registro objetivo del caudal de lo que uno es, piensa y hace, en una trilogía inseparable que lo conforma como un ser distintivo. El ruedo al que es citado es contra sí mismo y no puede escapar de su verdad, debiéndola reconocer hasta en sus mas mínimos detalles. De hecho el heteroanálisis tiene valor en tanto provoca el autoanálisis entre sesión y sesión analítica. El setting es el espacio de evidenciación,pero el verdadero confesionario está en la mismidad íntima del sujeto cualificándose al entender qué y quien es.

 

Si en el mundo interrelacionario la especie humana se distingue por ser transgresora de sus propios credos y se ve conducida repetidamente a lo largo de la historia a la creación de códigos con los que reordenar su encuentro comunitario, el individuo está a su vez sujeto a esa ley de fondo de vivir en el incumplimiento de sus deseos y de sus palabras, que es el verdadero sustrato estructural para sus autoengaños primero-al creer que eso es inevitable- y a sus desengaños después al averiguar que su mundo fantasmal habitado no tiene nada que ver con un otro mejor que podía haber sido y que sin embargo se ha perdido, mitad por voluntad y mitad por ingenuidad.

 

El individuo social se distingue por transgredir su palabra empeñada y por la mentira reiterada aunque no sea inicialmente su intención voluntaria el hacerlo.A grosso modo esa ley constatada afecta a todo el mundo en una dosis u otra.De no ser así, las reglamentaciones y la jurisprudencia carecerían de sentido. Esa fiabilidad discutible del ser humano no puede conducir sino en un acto de coraje honesto a la duda de uno mismo dada la fragilidad existencial e insegurizante en la que cada ser vive. Lo más grave pues no es un reconocimiento del proceso tendencial a los autoengaños como la negación dogmática de que ellos puedan darse.Reconocerlo como premisa permite la aceleración de los tránsitos a la verdad personal y a partir de aquí a la recreación integral en el ser y en el habitar en el mundo real.  

Autoanálisis

Autoanálisis Introito..

Las condiciones analizantes para ser sujeto-objetado a la vez que sujeto-crítico del sí mismo pasan por dilatados procesos de tentativas antes de que se pueda hablar de una etapa autoanalítica propiamente instaurada.

 Las incursiones en zonas oscuras o blocadas de algunas dimensiones biográficas y sus revelaciones puntuales en espacios de sinceridad, no constituyen en ellas mismas la categoría autoanalítica.

Las autoobservaciones juegan un papel constitutivo de la madurez evolutiva de la personalidad individual que crea su espacio de desarrollo en la interacción con los demás. Pero su asistemàtica y las resistencias a llevarlas hasta el final de su mismo discurso consecuente, las convierte antes en hitos puntuales que chocan con los propios obstáculos explicativos presentados por el inconsciente, que no en los constituyentes definitivos de la etapa analítica.

 Esta requiere de acuerdo con la corriente psicodinámica, un rol netamente diferenciado: el del analista,que recoge y cataliza todo lo que pueda ir abocando por asociación libre el analiazando.Tratar de jugar las dos funciones como sujeto individual,sin la presencia de un observador crítico neutral es sumamente costoso, y para no pocas opiniones del todo imposible.

Es una paradoja que el pater del Psicoanálisis que dedicó una vida de agenda clínica con intenso trabajo analítico con miles de horas de casos, no se sometiera jamás a análisis personal alguno,aunque siempre estuvo sosteniendo la reserva de la última media hora del día (Peter Gay)a su autoanálisis.Posiblemente ésta limitación o vacío en su proceso de crecimiento (la carencia de un alter ego analista) tenga que ver con la prevalencia de algunas de sus resistencias neuróticas. Freud se granjeó la fama de hombre duro, exigente y dificil de asumir.A pesar de ello no constituía una excepción a la prescripción de su necesidad de ser analizado.

Análisis cuya sustitución por el autoanálisis solo pudo cumplir en el mejor de los casos,una función vicaria.

 En el autoanalisis por definición el  analizante y analizado convergen en la misma persona (autoanalizante-autoanalizado)con todas las confusiones al respecto que ésto acarrea. El propio marco analítico queda impreciso y sin una horario establecido aunque como criterio de excelencia haya una dedicación diaria o alternodiaria, a una hora fija para las reflexiones o meditaciones sobre los temas dados entre momento analítico y momento analítico y su relación con los temas pasados. De hecho precisar y acotarlo que es momento analítico no es fácil. El setting no queda nunca definitiavamente pactado. El sujeto se mueve entre una lista de condicionantes que no le posibilitan con entereza su no libertad,propia de la sesión acordada con un otro,que marca pautas, y que ha establecido una contratación que debe cumplirse o cuando menos renegociarse. A nivel individual  la tendencia mas

habitual es la de la autojustificación y la de la expresión de las resistencias en modos "evaluativos"de justificaciones sobre prevalencias y prioridades: cualquier cosa que demore los temas propuestos. Si ésto sucede en los mecanismos de interacción simbólica con el otro(analista) que pide en momentos concretos la atención sobre aquellos temas ocultados,¿como no va a ocurrir de uno consigo mismo?

Los Foros digitales

 

Tentativa de acercamiento a los foros digitales

 

La tecnología informática permite hoy en día escribir e insertar en periódicos digitales o webs textos decididos para publicar. Hay portales a los que llega prosa basura y otros en los que la corrección y pulcritud en la inserción de comentarios, uno tras otro, en un forum o en un espacio de debate o denuncias, es total. Hoy en día existen las posibilidades de autoedición digital sin demasiadas complicaciones. Otro asunto es que sus referencias y títulos estén suficientemente divulgados. Y el propio medio exige un interés autocorrector en los propios usuarios. De hecho, quien más pierde en presentar de una manera inapropiada su texto, por exceso de errores ortográficos o por una presentación espesa e inadecuada, es el propio autor. La mirada lectora puede discriminar entre textos impresentables y otros dignísimos compartiendo la misma lista sumarial de textos anunciados o la misma página. Del mismo modo que esa mirada viene distinguiendo entre artículos adecuados y otros rechazables dentro de una misma revista o soporte gráfico. A pesar de que circula los resultados de una investigación psicolingüística de una determinada universidad  en la que se afirma que el orden de los signos gráficos de una palabra o de las palabras dentro de una frase no implica su incomprensión -ya que el lector potencial tiende a hacer una gestalt y a completar  comprensivamente lo que la palabra intenta decir-  la verdad es que uno se adhiere mejor al texto mejor presentado tanto en la forma como en su esquema de contenido- pero en la era del léxico sms eso hay que decirlo en voz baja. 

Hay plataformas digitales en que los foros abiertos están colonizados por textos impresentables, densos y cargantes, insultantes y faltos de comprensión y ética con continuas estridencias y sin ninguna intencionalidad de debate por parte de quienes los escriben, antes bien con toda la intención destructiva que pueden reunir contra otras opiniones y formas. Una de ellas está vinculada a Telépolis en un foro de El hoy digital. Después de insertar un par de artículos dudé del interés práctico de continuar haciéndolo a pesar de la supuesta llegada a decenas de miles de subscriptores. Otro, tranquilo y con textos libres, es el de Hoy en el Mundo del cual siempre queda la duda de la cantidad de gente que pueda leer los comentarios de su foro además de sus noticias de plantilla. Lo que importa de la divulgación de una noticia o de un comentario es que sea precisa en su valoración y efectiva para dar a conocer puntos de vista positivos  de los que haya déficit en otras mentalidades y miradas. La automoderación verbal y la concisión expresiva ayudan a eso.

 

Clitoritomía

Clitoritomía. Goudel Niamey 16 may 2008

Moolaadé de Sembene Ousmane

Moolaadé significa en djioula asilo. En un lugar indeterminado del África actual es la historia de un pueblo en el que una mujer no está dispuesta a que el rito de la ablación (La salindé) siga en el cuerpo de su hija. Un grupo de cuatro muchachas que les toca por edad pasar por tal atrocidad acuden a esa mujer buscando el amparo. La película es una historia del poder de la voluntad de esta mujer en concreto y de las vecinas que le dan apoyo en contra del poder masculino y de todo lo que representa: lo retrógrado. Algunas de las muchachas se suicidan echándose al pozo por tener que pasar por ese crimen contra sus cuerpos. El consejo de los hombres obliga al marido de la rebelde a que obedezca, la cual se niega repetidamente a pesar de ser golpeada. Un hombre que es extranjero y que viene de tarde en tarde con su carro de mercancías interviene a su favor. Su ayuda lo convertirá en un rival a los ojos de los hombres y lo asesinarán. Por otro lado el hijo próspero del rey tribal que ha estado de emigrante en Europa vuelve  con muchos bienes, entre ellos un televisor, entra en contradicción con su padre que lo deslegitima. Los hombres en su fanatismo obligan a quemar todos lso radio transistores  para que no haya contacto informativo con el exterior. Una hoguera de ellos simboliza su estupidez. La lucha finalmente es con las mujeres que viste de una manea particular usando unos pequeños cuchillos curvos para la amputación a las cuales se les obliga devolverlos y son quemados. Vence la sensatez por una vez. La película pone en evidencia el gran peso de las tradiciones africanas que mantienen a todo un continente sumido en el atraso mental más absurdo convirtiendo lugares paradisiacos en infiernos convivenciales.

 

Mentiras de Estado

 

Sia  le rêve du python, un film de Dani Kouyaté. Esta es la historia de una leyenda así anunciada y como tal tiene el favor de poder pertenecer a cualquier tiempo ubicada en un país africano indeterminado. Es la historia de un pueblo que, según la tradición, para aclamar la furia de un dios del mal (el dios Python) periódicamente tiene que ofrecer en sacrificio a una de las hijas más bellas. Los interpretes de tal exigencia son la casta sacerdotal que presentan periódicamente su demanda al rey (el kaya maghan) que la convierte en su propia orden. Para compensar de tal hecho a los padres de la muchacha se les va a entregar el peso de ella en oro. Ante la noticia el padre recrimina que la madre llore y que por el bien del país y para aclamar a las furias del mal toca aceptar este designio. La madre declara no estar dispuesta a renunciar a su dolor. Cuando la muchacha se entera de lo que le espera huye. La huida es  algo totalmente inaceptable para el estado puesto que hasta este momento todo el mundo  acepta con resignación seguir con la tradición del sacrificio.

Esta es la historia de un loco, el cual vive como un eremita y en sus visitas al poblado no desaprovecha ninguna oportunidad para criticar al tirano asegurando que la opresión genera miseria. Este loco se declara como “el sueño de los demás” pero es suficientemente cuerdo como para saber que su destino es imposible al sostener que  “todas las historias tienen un loco pero el loco no tiene ninguna historia”.

Esta es, en suma, la historia de un rey que se inviste de su poder pero que esta totalmente ajeno a la realidad de su pueblo. Atrapado en la telaraña de su reinado y de su trono informado y desinformado por sus consejeros: una caverna de inútiles que conspiran o cambian de criterio según las circunstancias.  Es la historia del jefe de milicia amargado por sus propias contradicciones que alcanzó este cargo como compensación por su propia hija sacrificada en otro tiempo. Este hombre tiene que decidir entre lso intereses del estado y los intereses de la familia ya que Sia, la chica elegida para el sacrificio, está comprometida con su sobrino, que esta en el frente de alguna guerra Este vuelve para rescatar a su amada y es utilizado por su tio para acabar con el contubernio sacerdotal y de paso vengarse del rey derrocándolo. Nunca hubo tal dios del mal sino esta casta que utiliza la tradición para perpetuar la sociedad en el miedo y a ella en una condición de privilegio Del sacrifico se ocupan los sacerdotes tras violar a las chicas vírgenes. Una vez muertos los sacerdotes el nuevo héroe es elevado como el nuevo kaya maghan. Sia ha quedado trastornada con toda la experiencia y no responde a los agasajos como nueva reina. No quiere formar parte de la comedia puesto que el nuevo séquito de poder no esta dispuesto a decir lo que ha acontecido realmente. El loco es alguien intocable por expresa orden del jefe de la milicia por considerar que es mejor tener un loco vivo que un mártir muerto hasta que manda matarlo para rebelar al pueblo contra el tirano. Con la proclamación del nuevo kaya maghan siempre hay alguien que no ve clara la historia que se aguanta por alfileres y su crítica es acallada por la gente dispuesta a aclamar el nuevo titulo de poder sin cambiar para nada el viejo orden. Sia no acepta el juego y abandona la tribu. La última escena es ella de loca verborrágica en una avenida principal de una ciudad moderna africana cantando el mismo eslogan que el otro loco asesinado, el cual por cierto fue el que le dio refugio durante su huída. El encuentro con la verdad es doloroso: la verdad es cuando se averigua como se construyen las mentiras. El jefe de milicia es el político que tiene una mayor visión panorámica de los acontecimientos, estando muy por encima del rey depuesto y del héroe para rey, su sobrino. No duda en mandar asesinar a los eslabones intermedio de sus propias tropas para que la verdad no pueda ser dicha. Sabe que  cuando se mata a los dioses hay que rehacer al mundo” pero no desprende de eso la conclusión de reorganizarlo mejor sino de reorganizarlo con distintos personajes siguiendo la fidelidad del error.

No hay estado que no construya mentiras o mas exactamente que no viva de sus mentiras. Lo más alarmante no que las digan y reproduzcan sino que indignantemente  los pueblos se las sigan creyendo y los sigan excusando en construirlas.

Castigo Implacable

 

Castigo sin venganza de Lope de vega.  La relación de un hijastro con la esposa de su padre crea una situación donde el amor es presentado como conflicto. E padre es un todopoderoso que sale a guerrear en cuya ausencia el amor de aquellos se abre paso. A la vuelta de aquel un anónimo le advierte de la situación. Sin interrogar a ninguno de los dos prepara las condiciones para que sea su hijo el que mate a su mujer con un ardid, e inmediatamente después de eso ordena a su soldados que lo maten a él. Lo habitual de la psicología de las relaciones humanas pasa por innumerables vericuetos de sondeos y decires, de tanteos y especulaciones antes de tomar formas sólidas o con apariencia de definitivas. El teatro clásico ha abundado en malentendidos, reconvertidos en la sal y la pimienta de los juegos verbales y de las tentativas sensoriales; algo de lo que el teatro moderno no se ha alejado. Los diálogos suelen ser especulativos y los juegos de múltiples posibilidades excitan la imaginación. Para el cuadro presentado por Lope de vega, el mundo triádico se basa en la imperativa fidelidad pre-supuesta de un hijo hacia su padre que jamás podría suponer que lo traicionara flirteando o enamorándose de la mujer de este. Fidelidad que también es un imperativo para la esposa a la que se le supone que no se irá con otro hombre por mucho que su marido se vaya de aventuras bélicas o esté temporadas ausente. La certeza de esta transgresión es suficiente para el hombre doblemente engañado, por su esposa y por su hijo, entre en cólera y haga los preparativos de sus asesinatos. El resultado es su orgullo restablecido y a la vez la pérdida de los que hasta hace un rato antes de la noticia de su relación eran sus máximos, o únicos, seres más queridos. Por parte de los dos amantes cuyo feeling empieza en el momento en que el chico rescata a ella de un mal paso, viven su historia de amor como una tragedia desde el principio por los imposibles contextuales en los que toca moverse, algo que encontramos en otras historias de amor en el teatro clásico, done el enamoramiento más que un motivo de jolgorio lo es de temor y especulación por las consecuencias que puede derivar. En Lope y en esta obra el precio del amor es el morir y la conducta del que se considera burlado es la de castigar.

Boadella y la Excelencia

De cómo hacer teatro excelente.

En algun lugar de Manhattan, made in Boadella.

Un texto rápido con un doble registro evidente al menos. El de una compañía bajo el mando neurótico de una directora teatral  supuestamente argentina que pierde los papeles a cada rato tratando de ensayar El Quijote al estilo heterodoxo de ésta y el de un par de fontaneros que vienen a reparar una gotera en el escenario de ensayo, residentes de una comunidad psiquiátrica. Mientras aquella va repartiéndo los papeles; éstos, que llegan con curiosos atuendos a bordo  el uno de una moto guzzi, creyéndose el caballero andante de Cervantes con el seso comido a fuerza de haberlo leído, van a su bola ajenos a la tentativa escénica de los otros. El de la guzzi con hablares del siglo cervantino y con una memoria estupenda de las páginas de El Quijote demuestra, sin quererlo demostrar, ser el mejor actor para el asunto, así mismo su operario como pareja de reparaciones lo demuestra ser para la de Sancho, con toda la ideología contenida que le caracteriza y el realismo propio de la figura conservadora. Hay un tercer registro un tanto oculto el de la autocrítica teatral en el modo de hacer puestas en escena, un tanto vaporosas a fuerza de irrealistas, repasando la relación neurótica o ninguneante entre una dirección y sus actores.

Albert Boadella en el artículo de presentación de la obra  destila un toque de humildad y revela una verdad a gritos: la de continuar tratando las cuestiones fundamentales de la cultura después de pasarse cuatro décadas llenando salas de teatro. La cultura es esto: una vuelta de distintas maneras a los mismos conceptos centrales de la vida.

El rito escénico es rápido. Es una obra de texto para no perderse ninguna palabra. Los actores van cumpliendo una a una las indicaciones de la directora cuando es capaz de precisarlas sin evadirse del trabajo y los que van de fontaneros,  ajenos absolutamente a todo, son los que imponen el auténtico discurso quijotesco en un espacio escénico en el que no termina de arreglarse nada salvo el control de la gotera que hasta allí los ha traído.

El guión es el relato de una tentativa escénica de la obra cervantina sin llegar a concretarse y que sin embargo queda expuesta en sus trazos fundamentales.

Quijote y sancho son la metáfora de una dualidad: dos maneras combinadas y seguramente complementarias de enfrentar el mundo social. La aventura del uno y la contención del otro siguen estando presentes en los debates, en los encuentros, en las tentativas y en la lucha por la supervivencia. Cada cual elige su papel. La locura no es privativa de uno sino de cualquier elección. Lo unico que es dado es pre-optar por la dosis de ella.

Se trata de una obra viva y ágil, audaz e inteligente que representa en la práctica una manera de hacer teatro excelente.

 

El cristo femenino

 

La Cuadra de Sevilla con  Salvador Távora   en Imagenes Andaluzas para Carmina Burana nos atrapó los sentidos como si nos hubiera cogido de la mano para llevarnos por su versión particular de la pasión cristiana. Un reparto hierático: 4 monjas de pared de fondo, dos y dos; 4 ángeles de blanco movidas por una noria con poses de inocencia celeste, una cantaora de vestido clásico de pliegues blancos y algunos lunares, dos zapateadores, un rascador de madera de fregadero, otra cantaora en la finura de un vestido de tubo y otra cantaora más, de las de pueblo con vestido negro-gris de hacer faenas, dos caballeros con sus caballos blancos, tres gruitarreros  y una bailaora que puso los pelos de punta al público. La primera parte de la obra fue aguantada por el magnífico equipo sonoro con la banda de Carmina Buranna de Carl Orff. Todo estaba en su lugar: las caras serias, el drama andaluz, los actuantes cada uno en su puesto a punto para el combate.

 El punto de inflexión llegó con los dos toros mecánicos que elevaron su cornamenta sobre el público de las primeras filas de la que colgaron los dos bailaores-zapateadores que acabaron con manchas de rojo en sus camisas. Eso consolidó los gritos desgarradores del jondo y una danza apuñalante de la bailaora  en la cruz tumbada al suelo a la que pateó todo lo que quiso y a la que al fin fue colgada.

Desde 1972 la cuadra ha presentado 14 espectáculos que han dado la vuelta al mundo.Tal como dice Távora intentar dar una explicación al impulso creativo sería una torpeza.

El contenido escénico data de los s XII o XIII hechos por goliardos y clérigos contra los poderosos de la iglesia, de contenidos paganos e irreverentes.

Fue escenificado en el teatro Victoria de Barcelona, donde el publico merece una mención especial: Esta vez supo contenerse a la emoción y no aplaudir al final de cada canción dejando el homenaje sonoro del aplauso para el final.

Tres: el problema de siempre

Tres: El problema de siempre.

Tenim un Problema. Sala Villarroel.

Trepidante, rápida y original. Sirve en bandeja una situación de relaciones humanas trianguladas con una explicación directa al público en diversos momentos por uno de los personajes y una triple situación simultanea: la del apartamento de un homosexual que decide compartirlo con un huésped, la  de su amiga y vecina de al lado, la cual es la amante del hombre de la pareja escénica. Los tres apartamentos comparten el escenario y eso hace rápida y original la representación que en algunos momentos presenta diálogos distintos en paralelo. El marido es presentado como un clásico incapaz de enfrentar su situación con su esposa. Su situación es la que tiene una amante. Por su parte la esposa también tiene su amante. Los dos, esposo y esposa, esconden mutuamente sus relaciones secretas. Por su parte el homosexual espera con su nuevo compañero de piso algo más que una relación de casero-inquilino y su vecina, la amante femenina, espera algo más que pasarse toda la vida escondida.

El problema es la situación de la vida misma, el desajuste entre el deseo y la realidad. Cuando la relación de la pareja constituida está en peligro ambas partes no dudan en consolidarla de nuevo.

Como otras obras del género de comedia, la situación está presentada pero la verdad sobre ella queda enmascarada. En el lugar del enfrentamiento de la verdad rigen los supuestos y los presupuestos aderezados con gagas de coincidencias o casi coincidencias que ponen las tensiones al borde del estallido pero que nunca llegan a producirse del todo.

 

 

 

El asesinato del poeta

 

 

Lorca eran todos. de Pepe Rubianes

En el club Capitol en Ramblas de bcn. Rubianes con esta obra exhibe un valor artístico a su carrera fuera del estilo humorístico que le caracteriza. Teatro-documento, como él mismo la califica en los minutos previos a su escenificación que actúa como presentador, es una indagación rigurosa de los acontecimientos que rodearon el asesinato de Federico García Lorca al principio del alzamiento golpista contra la República en Granada.  García Lorca se había refugiado en casa de su amigo Luis Rosales, la cual era sede de concurrencia de altos cargos de la Falange, frente a intromisiones de patrullas descontroladas que lo maltrataron en la suya. Nadie pensaba en que hubieran intereses homicidas en su contra. Cuando lo arrestaron para llevarlo a Gobernación Civil nadie sospechaba que se tramara su muerte. Uno de los Rosales consiguió la orden de dejarlo libre del Gobierno Militar al día siguiente cuando ya era demasiado tarde  y había sido llevado a Vízmar para ser fusilado en los tristemente famosos paseïllos con que la Guardia Civil  engañaba a sus víctimas. Todo se debió a un rencoroso,   que quiso  hacer méritos propios sobre el cadáver de un poeta que no tenia nada que ver con la contienda pero sobre el que pronto corrieron tintas difamatorias tratándolo de rojo. El gobernador civil de Granada de aquellos años se excedió en su brutalidad hasta el punto en que fue objetado por la propia derecha. Tras la muerte confirmada de Lorca el mundo entero conocedor de su obra interrogó a las autoridades españolas que añadieron más mentiras a su personalidad. Tuvieron que pasar muchos años para que su obra fuera divulgada y  escenificada en suelo hispano.

El formato de la representación es la encarnación de los distintos personajes de aquel contexto que van explicando y entremezclando sus versiones. Luis Rosales fue acusado injustamente durante toda su vida de haber favorecido la muerte de Lorca cuando en realidad había actuado como su protector y a su vez también pudo perder la vida de no haberse intercedido por él.  Su vida fue eclipsada por ser siempre vinculado a la obra de Lorca. Preguntado en todas partes por este en lugar de por su propia obra. También lo fue de su familia ya que el sujeto  encargado por gobernación en ir  a detener a Lorca le guardaba una rivalidad a la Falange por no haber sido admitido en sus filas. Deteniendo a uno y siendo un eslabón crucial en su asesinato también empantanaba a la familia que lo había acogido.

Este trabajo de Rubianes ha sido el fruto de una persistencia desde los tiempos en que fuera estudiante y acudiera a una de las conferencias del propio Luis Rosales saboteada, como solían serlo, por críticos de los acontecimientos que no los indagaron suficientemente.

Dada la figura descomunal de Lorca hacia falta un texto  dramático que le hiciera justicia y que fuera presentado con toda la rigurosidad necesaria.

La escena última donde queda abierto un libro de las letras de Lorca por un lugar indeterminado y con una flor entre las páginas hace, además, de homenaje póstumo. Contra el asesinato de los poetas solo cabe seguir leyendo y escribiendo la poesía.

El gay oculto

 

Currículum oculto gay 23juny2000

La jaula de las locas  (la cage aux folles  de Jean Poiret) versionada y dirigida por Angel Alonso plantea la trama de una relación homosexual  entre dos adultos hombres para ser enmascarada en público pasándola por una relación heterosexual estándar.Todo ello para facilitar la perspectiva matrimonial del hijo de uno de ellos  con una chica de la alta sociedad cuyos padres  vienen a conocer los de su pretendiente para dar el visto bueno a la  boda. En tres actos,el director resuelve estupendamente una situación de  alta complejidad.

en el primero,  El gerente y la vedette principal del night club la jaula de las locas presentan una privacía convivencial con unos valores determinados y unos amaneramiento hiperbólicos .Las neuras de ambos  no han impedido un apareamiento de larga biografía de éxito en lo íntimo y en lo profesional.

en el segundo el enfrentamiento para cambiar de actitud y aparentar lo que no se es por una devoción al filio, criado en un ambiente gay pero que es heterosexual.el hijo solo pide un acto escénico para dar el pego a los padres de su novia, la cual está al corriente de todo pero que se debe a una familia tradicional y de apostolados.

en el tercero, el cambio radical de situación: en la que  todas las apariencias  son disimuladas (cristos en lugar de pinturas de desnudos y vírgenes en el lugar de ligacamas)y donde ambas familias se conocen.Es el acto que borda el trabajo de representación. Todo sale de una manera distinta a la prevista y Joan Pera (la vedette y pareja) en una magistralidad  total, incapaz de representar el papel de hombre,actúa como la esposa-mujer de Paco Morán (el padre de la criatura que es quien promueve todo el cambio de papeles). Innumerables detalles gays no escapan a la observación de los padres de la novia que finalmente se dan cuenta del percal. Cuando todo está a punto de terminar,hay un canto al amor por encima de las formas y lisonjas de la hipocresía y puesto que el suegro potencial es un político público perseguido por periodistas, acaba aceptando la ayuda de sus anfitriones siguiendo su táctica de escapada:trasvistiéndose de mujer para poder salir del atolladero.

Una obra muy recomendable para paladares finolis  y estómagos batientes con capacidad para la risotada continua.

Teatro de masas

 

Si ya sabíamos que el peor día que  se puede elegir para ir a ver un museo es aquel en que vas a coincidir con colegiales en grupo, o el peor  para ir a ver una exposición de arte es el de su vernissage; ahora sabemos que el peor momento para ir a ver una función teatral es el dia en que se ponen de acuerdo institutos y escuelas para llevar a sus estudiantes. Tomemos el Teatro Victoria (en el paralelo barcelonés) como  observatorio. Es un teatro donde se hacen representaciones excelentes ante un aforo de un  millar o más de  butacas.  Hay muchos teatros en el mundo que se guionizan representaciones ante públicos numerosos y son perfectamente seguidas. La del numero, en principio,  no es la cuestión. La cosa es que cuando coinciden grupos pre-formados en un espacio tan grande y denso, incitados por una propuesta de estudio o de curso, y tales grupos están formados por espectadores sí, pero no por espectadores habituales de teatro, sucede que su no adaptación al lugar puede convertir la experiencia de ir con ellos en una pequeña calamidad. A parte del teatro que se desarrolla en escena está el que sucede en la platea y los anfiteatros.  Antes de que se haga el silencio el público ya se ha  perdido parte de la nueva escena `porque otra parte del público insiste en habar o en ar palmas o silbidos. La gente  necesita descargar sus tensiones y aplaude cuando no viene a cuento (en una clara demostración de sus pautas manipuladas por lo que se ve en los reality shows televisivos). Suenan los móviles, se ven sus lucecitas azules, hay encadenamientos de toses simulando el dolby digital.Y cuando hay media parte (en las funciones largas la hay) toda la masa necesita levantarse para ir al vestíbulo, sea para echar humo, darle al pico, y por supuesto consultar  los importantes mensajes dejados en sus buzones acústicos de telefonía portátil.

No hay nada como mezclarse con tal clase de eventos  para observar conductas en condiciones de masividad en las que sigue confirmándose que  el individuo (perdón por quien no se ajuste al perfil) pierde lo poco que tiene de bueno para ser un memo.Pero no hay nada peor que hacerlo si se quiere seguir sin perder detalle una obra escénica. Me pregunto cómo podría sobrevivir Lope de Vega en una época en que la gente estaba menos habituada popularmente a la función escénica.

Lo escénico

 

La mayor parte de espectáculos son escenificados.Es decir hay un lugar llamado escena en el que unos argumentos y unos protagonistas se mezclan para centrar la atención de un público.Eso ha sido posible por la concurrencia de un director que como hacedor de una creación lo ha ordenado todo para presentar un discurso fiable. Posiblemente ese director no es más que un impostor, un intruso en el territorio escénico del que va aprendiendo mientras lo va recorriendo (Peter Brook[1]  1968) . Los componentes son servidos para satisfacer-o zarandear-a un público ávido de pasión, contenidos, aprendizaje o interacción. ¿Pero donde está el público y donde está la escena? En la medida en que la existencia entera ha sido y es teatralizada continuamente y el concepto de imagen ha dejado su feudo selecto para generalizarse en todos los ámbitos de vida colectiva, la frontera entre actuaciones y expectaciones ha desparecido. El actor y el espectador han devenido en uno solo, y todo el mundo tiene sus momentos estelares  ante un  público que le sigue y l otros típicos momentos que se funde anónimamente en un público para seguir  a otras estrellas. Esta asunción,cada vez más popular, no desdibuja la noción tópica de los significados de “ir a un espectáculo”, “ir al cine “o “ir a ver tal  o cual cosa.” El espectáculo todavía sigue siendo circunscrito en unas salas especiales: cines, teatros, danzas, ...En las que un grueso de espectadores gozan con la mirada y la escucha de lo que hacen unos determinados artistas. Pasado un período pre-pactado el público desaparece llevándose su mochila de sensaciones.

Casi siempre hay una escena con coordenadas específicas desde la que unos profesionales  exhiben sus dominios (musicales, circenses, gestuales,cómicos o retóricos)para entretener, divertir,  congratular, satisfacer o colmar a una masa anónima llamada público.Ese público en la platea oscurecida es el motor de todo:el sentido último por el cual exhibir una escenificación.

Lo escénico es la dimensión que crea toda escena sobre lo que reflexionar tras su emisión espectacular. Por lo general los argumentos de cine, teatro, televisión, conciertos, óperas son los temas de la vida misma, que vuelven a la vida. La escena permite la síntesis de lo que la vida refulge dispersa y dilatadamente.La escena es el lugar virtual de las realizaciones que la vida no concede. Es un pacto para la satisfacción del deseo-relativamente barato puesto que se accede a ella con una entrada o boleto de bajo costo. Y por su misma definición no queda circunscrito a los parámetros clásicos de los espectáculos, sino que la espectacularidad ha trascendido a todo terreno que tiene escena. Los debates parlamentarios televisados o las conferencias en círculos de cultura,son también espectáculos en tanto han arribado a categorías escénicas. Todo hablante en público incorpora en su gestualística unidades de actuación con las que se sacar mejor partido a su intervención. Todo hablante es un actor pues, ya que todo actuante es un actor nato que incluye simulacros en su actuación. La diferencia entre unas escenas (las que vienen anunciadas en las páginas de espectáculos) y otras (desde las citas culturales y políticas, a las espontáneas que brinda la calle diaria)es que unas suelen ser de pago y el resto no. Las de pago en tanto que lo son se colocan en la condición de criticables (quien paga tiende a exigir calidad) y las espontáneas se toleran en un magma escénico en que nadie se escapa de escenificar algo: su papel más o menos sabido y/o estudiado. Basta salir de casa y tomar el ascensor para empezar a actuar.Eso no significa que se camine como los/las  modelos recorriendo su pasarela o se imposte la voz como si  se estuviera bajo unos focos y una cámara, pero sí sabiéndose observable/observado por los demás.ser objeto de observación ajena imprime una modificación en la actuación propia. En resumen,lo escénico nos envuelve. Y tanto si codiciamos una postura escenificada haciéndola propia mimetizándola como si encontramos nuestro perfil representado en una escena de la que somos espectadores, es difícil desligar la propia vida de su escenicidad permanente.



[1] Brook,Peter.El espacio vacío,eds Península,2da ed.1990-

Escena y Espectáculo

No todo lo escénico es espectáculo.

Si bien todo pasa por la escena no todo lo escénico constituye un espectáculo. Por error o por un sosiego personal, que se traduce en la autovigilancia baja, unoa puede ser arrastrado a espacios, con taquilla y todo, para asistir a sesiones de estridencias ruidosas o, a veces, a gimnasias de gorgoritos y desinencias gramaticales. Toda propuesta puede entrar en el circuito de los ofertorios, con programa de mano y todo, imprimido y subvencionado por la institución de turno que debe de cumplir con el mandato de lo cultural (¿cuándo  tendremos el valor de redefinir cultura?) y colocado en el centro de atención para cautivar público o al menos para  tratar de tenerlo. El football y los toros y el cine de acción han perdido su poder de dar el pelotazo a todos los públicos. Hay gente que por eso no pasa y va, vamos al jazz, a las conferencias, a los recitales de cantautor y a nuevas versiones del arte no académicaa.  Por su parte, el sistema tendencial ha reciclado cualquier asunto que se preste para concentrar públicos y hacerles creer que son públicos pulidos amantes de la conciencia. Mientras la gente se sigue matando a balazos, o lo ques es peor, con esquirlas de metralla, a unos quilómetros de casa; la gente sosegada de letras quedamos para tomar cervezas e inventar una historia entre todos con la mixtura de palabras de azar. La tragedia humana es la de los otros y los aristócratas contra el aburrimiento nos felicitamos los unos a los otros con el acto escénico como si fuera el peaje indiscutible al cielo de los beatos. Puesto que hay gente para todo, la hay para quien se cree partícipe aportando una palabra para que el poeta estrellado (que no estelar) del momento construya con ella un texto improvisado. Los hay genios medulares que ni siquiera necesitan una calculadora de bolsillo para acertar con la raíz cúbica. Luego, con el ambiente apropiado y el refrito de todas las intenciones concurrentes en una sala, el producto final abrirá las carnes de los adictos y hará orgasmar a los que descubran la poesía por primera vez. Para otros, hartos de tanta performance, y tanto último grito, escribir un texto con palabras de todos para destruirlo en rito final parece una chorrada más en un mundo de déficits de estimulos en los que todo consumidor busca algo original. A fuerza de originalidad como demanda, la gente de la profesión escénica cambia la forma sin alterar el contenido. Para quien necesite palabras oriéntesele al diccionario enciclopédico más cercano o si las quiere espontáneas que aguce el oído en los bares tras jornadas de trabajo o en los locutorios de visitas en las prisiones. Allí encontrará realidad, las palabras pedidas como regalo no pasarán de ser simulacros de texto sin contenido, como el de aquellos poemas por encargo que algunos hacen por radio pedidos por radiooyentes o aquellos destinos radiofónicos transcritos de lectoras de cartas del tarot que se burlan en público de la ihgenuidad de radiooyentes atontadas. En fin,  que cada uno haga lo que quiera y mientras haya un salón de gentes que ponen el oído puede haber un hablante sin decires que ponga el habla para seducción perceptiva de la gente pasmada.

Culto a la Estridencia

Aun a costa de no poder formar parte de los comentarios elogiosos del folleto de mano, la música de Marcelo D2 nos ha resultado un canto a la estridencia, de un mal gusto musical rotundo  y de una capacidad de mensaje cero.  Despues de unas piezas, nuestra sensibilidad no pudo resistir más tanto griterío y lo atenuó marchando a otro lugar del parque más sosegado hasta donde llegaban los tumba-tumba El hip hop combinado con salsa parecía prometer, sin embargo el producto abortivo de ambos estilos nos mantuvo patidifusos en los asientos de plástico durante un cuarto de hora antes de poner los pies en polvorosa. Por supuesto, lo mejor del año, dijimos a modo irónico a los guardeses y encargados de puertas al salir. Pero no perdimos el tiempo. Mezclarnos con la marabunta de los juveniles, levantados desde la primera pieza como expertos en ruido y moviendo el cuerpo al ritmo (¿qué ritmo?)de los del escenario, fue una experiencia de exorcismo. Se podía utilizar el espacio para mover culo, caderas y lo que se terciara y poner cara de intergaláctico ido mientras las fragancias de la marihuana te trasladaban a otros tiempos.  El lugar  haría las delicias de un sociólogo armando su tesis doctoral a base de preguntas a unos y a otros lo que entendían y lo que hacían allí, para demostrar que todo mensaje verbal sería imposible en ese contexto  y que la gente va a los lugares por  manipulación y se conduce por mimetismo. Aparentemente los cuerpos y las manos con toda su gestualidad podrían parecer radicales, los vestuarios desenfadados, las caballeras rebeldes, las gentes liberales, las personas críticas. Nada de eso. La sociedad se lo ha sabido montar para dar a cada gremio su caramelo y doparlo con los ruidos que necesita. Si el Rap ha venido siendo una declaración de principios y la nueva manera de predicar el evangelio social del inconformismo, el hipo hop en el Marcelo D2 team es un insulto a la sensibilidad acústica, pero puesto que contra los gustos de la insensibilidad no podemos objetar nada, adelante, que se siga con las veneración a los ruidos.

 

Jane Fonda

El titular que trata a Jane Fonda de puta.

Todavía a estas alturas hay quien necesita darnos educación sexual y tildarnos a los demás con vocablos de baja estofa por practicar un tipo de actividad sexual que no sea de su complacencia. No puedo por menos que solidarizarme con Jane Fonda a la vez que apunto en mi agenda personal tirarle un huevo podrido al rostro de Josep Pernau, si hay ocasión de encontrármelo en alguna parte, por su artículo Las memorias de la golfa Jane Fonda[1]. Indistintamente de los pecados de juventud que cometiera la actriz, y que pueda reconocer en su reciente  libro de memorias, ha vivido una época histórica en la que se destacó por  compromisos sociales en una cuota bastante mayor que la de no pocos periodistas y tertulianos de los medios, que vienen a arreglarnos el mundo y a decirnos cómo hemos de ser, sin que se impliquen socialmente en lo más mínimo. Lamento que Pernau se deje contaminar por un tipo de argot sensacionalista para atrapar la mirada potencial de lectores en lugar de promocionar una literatura de calidad o cuando menos noticias desembarazadas de calificativos lesivos. Tiene la suerte de que la Fonda no se detendrá para pisar un neo-mosquito como él por su comentario y no lo llevará de las orejas ante un tribunal para que le sancione por su improperio. Los goces de la actriz y su modo de describirse como plurisexual no autorizan a  que periodistas que no tienen mejores temas de los que hablar metan en un titular una palabra que para muchos sigue siendo un insulto.

A falta de temas el dominicial de El Periódico pone al final de los artículos de opinión la pregunta junto a un email “¿de qué quieres qué escriba el autor  tal?” Propuesta para Pernau ¿Por qué no escribes de los abusos de autor: abusos de poder por gozar de un espacio público al que no se puede rebatir o acceder, abusos estilísticos, abusos personalistas por hablar de temas privados que retroalimentan el morbo? Quizás este tema sirva para desatascar la falta de iniciativa y para recolocar al periodismo en una función que no sea la del espía por el ojo de la cerradura de las puertas de los demás. Ah, una última cosa: para hablar de alguien hay que documentarse algo más y no solo hacerse eco de la edición de unas memorias. Para hablar de alguien hay que armarse de una mínima dosis de respeto.



[1] Dominical del segundo domingo de mayo de este año.

Por las letras clavados.

Por las letras clavados. Un epílogo.

 

El deseo de todo texto, o mejor dicho, el deseo de toda autoría que está detrás de un texto poético es comunicar lo más fielmente posible un sentir. El sentimiento no es algo etéreo separado de todo lo demás sino que está concretado en un ser y un estar, por lo tanto en una forma de actuar, en una conducta. Cualquier tipo de sentimentalidad es agua de borrajas y un canto demagógico si no va acompañado a una forma de ser. Por tanto cada poema en particular, pero sobre todo una colección de poemas dedicados a alguien  recoge esta pluralidad de registros, desde lo emocional a lo conductual. Tal como dice un slogan que ha hecho fortuna: “the love is not a feeling, it´s a behavior”. Se pide una mirada fina para detectar entre los versos que conectan con un registro y los que lo hacen con otro. De hecho comparten no solo pagina y poema, también estrofa y línea. Eso puede hacer que  una construcción poética deplore su forma por tratar de vehicular una información  o por ser fiel a un hecho referido entre sombras o entre letras. La poesía se hace compleja y hasta contradictoria cuando trata de representar lo sucedido o los eventos mentales que cruzan la escena en el momento de ser creada. Toda revisión posterior que la haga mas amable, o estilísticamente interesante, se enfrenterá al dilema de traicionar su sentir en aras a su forma o mantenerla a pesar de sus dificultades comprensivas o incluso de su falta de atractivo gramatical. He optado  inequívocamente por lo segundo. Los textos a Erotea no han sido escritos sin ninguna intención editorialista si no como confirmación de una relación apasionada. Son los textos que diploman y documentan esa misma relación recogiendo momentos estelares unas veces  y ordinarios otras, completamente felices casi siempre con algunos episodios dolorosos como contrapunto. Para la perfección llamen a la puerta de al lado.

 

 Si de por sí una relación de amor es complicada hasta el punto que para el caso de la heterosexual hay quien la califica de loca como Julio Caro Baroja  “la relación del hombre con la mujer es la ausencia de lógica total” con quien no tengo que estar de acuerdo ni comentar más allá de este par de líneas,  pero sí recoger uno de los fetiches al uso; la relación pasional amorosa se convierte en una pira crematoria de sentimientos de distinta naturaleza en especial cuando se da permiso a la espontaneidad para que se vaya dando. Pero tal espontaneidad, un lujo de la creación, de la que me jacto no siempre ha rodado suavemente. La esencia hamletiana como  encarnación de la duda, ha estado presente una y otra vez en la musa pretexte para estas composiciones. No hay nada tan terrible como estar  poniendo en la duda continua la elección de la historia para vivir o la elección del otro con quien vivirla.  El sujeto objeto de duda por el otro, el autor, deja de ser poeta de la dulzura para ser detective del crimen pasional, no el de la sangre sino el del escepticismo y la hipótesis permanente del rechazo definitivo. Si a fin de cuentas uno se hace poeta para huir  de los fantasmas pasados, los de no haber sido nadie en el seno de quienes le querían, no podrá tolerar que su personalidad y su rol sean puestos en duda por quien se hace de nombre, palabra y hechos su complemento existencial, que no su completud, convertida ya en una quimera idealista de otra parte del pasado con secuelas de inmadurez. En no poca literatura poética predomina más la idea fatalista de Hölderlin en su idea  “¿qué podemos amar que no sea una sombra?que no la del amor como un segurizante sólido e imperturbable. Pero el amor es por definición alteración. Cuenta con otro que hace de alteridad y fuerza de cambio. No hay amor concebible sin inter-influenciabilidad. He querido creer siempre en el otro como referente pero sólo he podido alcanzar tratar de ser yo como una referencia. Ser un referente para el otro también genera una referencia propia para el self. Y en el laberíntico e incierto campo de los sentimientos todo dato estable es una joya. Una historia de amor se abre paso frente a las incertezas e hipótesis de mal agüero para futuros en los que no se piensa y especialmente frente a las murmuraciones y las acusaciones sin dar la cara detrás de las pantallas. El precio de la lujuria es aceptar que la codicia de ella se disfrace con argumentos supuestamente civilizados, que incluso pueden abrazar adjetivismos como el del feminismo o el de otros cultos. Sea como fuere nuestra historia  sentimental, de la que éstas páginas han dado cuenta a fragmentos, ha seguido su curso por años dándonos a los dos protagonistas  parte de nuestras mejores experiencias existenciales. Ha sido una aventura de hechos a la  vez que una aventura con el propio texto al ser escrito a dos lenguas, las dos con las que habitualmente nos hemos manejado en nuestros encuentros. Subscribo la idea de Rosalía de Castro cuando hablaba de la aventura bilingüe. Una historia de amor es también una historia de tensión como la historia de una flecha es el resultado de la fuerza que la propulsa. Recordando a Albert Camus “el arco se tuerce, la madera cruje/ en la curva más alta de la tensión surgirá/el impulso de una flecha recta, del trazo/ más duro y más libre”[1] .

 

Sean todos los sucesos entrevistos y los que quedaron fuera, por no contar con letras a incluir,  este libro de poesía se suma a una filosofía de la gratitud de la que  Chesterton[2]  hiciera gala. Solo puedo agradecer la oportunidad de las vivencias, de vivir de acuerdo con la no represión de los deseos legítimos de placer y de amor y de haber encontrado un cómplice coincidiendo en esta tesitura. La vida es un don para el beneficio de sus experiencias. Es un don por partida doble cuando se siguen los impulsos  no solo del alma sino también de la carne.

 

Pero las letras, como todo,forman parte del tiempo y por tanto de los tránsitos. Tienen el valor coyuntural de poseernos pero también apresarnos como si quedáramos clavados para siempre a sus significantes.También tienen el valor oculto de deshacernos de ellas si encontramos las claves escondidas de su condición de  verdades aliadas como provisiones –así como  provisionales- en el duro camino del ser, del amar y, en definitiva, del existir.

 



[1] L´home revoltat.

[2] Devorado por el periodismo y por la pasión dialéctica. Una de las figuras mas enigmáticas y apasionantes de la literatura inglesa.

Erotea

Erotea: la diosa del fuego y Eros.

Colección de poemas apasionados. introducción.

 

Un poeta no se pude resistir a poner nombres personales al amor; Erotea es uno de ellos con el que he tenido la suerte existencial de estar acompañado en mis muchos ratos de lujuria y mis sueños glotones. No se trata de un nombre ancestral con resonancias en la antigüedad griega aunque su grafía pueda inducir a pensarlo. Es el nombre de una mujer musa, medio humana, medio diosa. Con cien momentos  de pequeños desajustes y otros mil de grandes lujos de pasión para compensarlos.

No hay ningún ser perfecto por exquisito que sea. Ni las sirenas ni las sílfides lo son, menos aún los humanos nacidos  desde úteros. Tampoco lo son los creadores de creaciones, los magos ilusionistas que hacen ver lo que no hay o los cabalistas que proponen crípticas fantásticas, pero todo sucede en el misterio de la intelección, del asalto sentido a los hechos y sus soportes, de la voluntad deliberada por hacerse con pasiones hechas carne. La poesía concede a sus figuras amadas los atributos de verdad desde la entelequia de las hipótesis. Una historia de amor es su historiador. Todo lo que sucede ha sucedido dentro de lo especulado. No hace falta nada salvo el otro como pretexto. Basta la vocación de amar para que el amor se de como un torrente incontenible de devaneos. Todo amor es en realidad un ejercicio fundamentalmente unilateral. Todo amor es fantasía que dijo sin lugar a equívocos Antonio Machado[1]  y lo más fantástico de ello es que sea posible por constituirse en el universo concentracionario de al menos un ser fantástico con otro que se deja convencer o no por tal fantasía; la cual, es un nombre para llamar al juego cósmico de la sentimentalidad.

Un amor se sostiene sobre la concurrencia de al menos un enamorado y de un objeto de pasión. Este no es inerme: se va transformando con aquel incluso en situaciones de refracción. No es el caso. Erotea es el nombre que inventé desde la conspiración amorosa y sexual para quien  ha sido parte de mi vida, de una vida con otras partes ocupadas por otra persona. Hemos sido y somos dos vasos comunicantes.

Erotea es la unión de Eros, el sexo, y tea, la antorcha para fuegos y carbones. Amarla forma parte del arte. Gozarla es uno de los premios del vivir. Cada acto amoroso ha sido para mi un acto creativo, el orgasmo es también el nombre de una creación aunque no dé el  fruto germinal dentro de un vientre. Lo tengo en el capítulo de las creaciones de vida y no encerrado en el de las simples relaciones humanas. ¿Qué haríamos sin el orgasmo múltiple o la cita continua con los espasmos genitálicos? El arte, erróneamente, lo vinculamos a belleza cuando en realidad es difícil partir de una patrón de medida de la belleza como un hecho objetivo y consensuado. Joaquim Ruyra lo decía categóricamente, “la bellesa,..no radica en la veritat objectiva, sinò en la veritat percebuda...La ciencia calcula i demostra; l´art no fa mes que mostrar i enamorar.”[2]  De la voz y la reflexión filosófica sabemos que de la vida solo nos podemos escapar por la vía del arte, y mejorarnos a nosotros mismos haciéndonos artistas. Pero un artista no es solo sus papeles, su buhardilla, su titiriterismo, sus exposiciones o su canto; es antes que nada, el sujeto que sabe vivir, el bon vivant que saca tajada particular a cada cosa y antes que a ninguna otra a sí mismo, a su cuerpo, a su libido, a su pasión. El sexo es arte y lo es porque escenifica continuamente el rito del amor. Es una obra de arte preciosista especialmente pensada y dirigida para dos que hacen de actores y hacen de todo metidos en sí mismos y ajenos a lo externo  son coreografías involuntarias para que otros tomen nota o no. Aunque ciertamente al darse publicidad en forma de gestos y poemas se  construyen y se convierten en producto  que pide una atención, en acto público que pide una platea. Claro que el acto sexual que se convierte en acto público puede sufrir percances. Cuandos sales de tu nido de amor pueden apedrearte. Manuel de Pedrolo lo aclara más:“quan surts del cau t´exposes a les perdigonades”[3].

Tal conexión de quien se exhibe en escena (y quien confiesa en alguna parte sus intimidades más inconfesables está en una escena) ante una platea supuesta se salva de tenerse que pasar la vida preguntándose sobre el posibilismo vital y los límites existenciales, sobre medias botellas llenas o vacías. Ya no necesita formar parte de las prédicas monocordes de la desesperación y el desaliento porque la cita continua con la pasión hace del amor la conspiración permanente  con buena carga de veleidad ante el entorno inadmisible. Chesterton[4]  no nos encontraría en la fila de los desesperados aunque podamos ir a los ambientes artísticos y mezclarnos con otros atrapados en sus miserias intelectuales.

Erotea es el nombre de mi pasión que ocupa ya una buena parte de mi biografía y a la que me debo como analista de sexo y poeta de declaraciones por la que espontáneamente sueña mi inconsciente y apalabro desde mi consciente con los textos que quisiera más bonitos y que propongo para la memoria en primer lugar de ella y en segundo y siempre lugar de todos y todas quienes quieran hacer de su vida un goce permanente y de sus pecados la mejor de las virtudes. 

 

 



[1] en Canciones a Guiomar. “Todo amor es fantasía/el inventa el año, el día/la letra y la melodía;/inventa el amante y, más,/la amada. No prueba nada/contra el amor, que la amada ,/no haya existido jamás.”

[2] Ruyra,Joaquim. Art i Moral. 1928

[3] Pedrolo,Manuel de.; Arreu on valguin les paraules, els homes. Edicions Proa .  Barcelona 1975 p.9

[4] “Nosotros vamos a los tés artísticos para descubrir pesimistas”   hace decir Gilbert K.Chesterton  en El hombre que jueves.

Custodia de los poemas declarados

 

 

Pasar en limpio, y en este caso a un ordenador, antiguos textos mecanografiados de intencionalidad y formato poéticos de propia creación no se limita a una actividad mecánica y  correctora. Hay un trabajo aparente,  a vista de pájaro, de alguien bregando con una antigua carpeta, con cuartillas y folios sueltos, con distintas grafías, tintas y colores de papel.  Hay alguien metido en un despacho, siguiendo un horario de oficina, cumpliendo con el ritual del empleado metido en la tarea oficinesca. Si la mirada se aproxima más a los materiales que maneja, verá sobre la mesa, junto al teclado, unas caligrafías más homogéneas y cuidadas, otras más caóticas y feas. Verá, si afina un poco más con la vista, algunos títulos que elogiarán a  un ser desconocido que pasará por exquisito,  a una historia de amor pasada que parecerá única. Pero sobre todo verá a alguien buceando en su pasado a ratos alegre a ratos consternado.

 Fuera de estos detalles el hecho de escribir originales poéticos  lo que deja por balance es una experiencia poética en sí misma. En particular cuando los objetos de los que habla cada poema quedan lejos en el tiempo y están disociados del repertorio de intereses actuales del autor. Los originales de Poemas a Elvira los he conservado por más de 20 años en una legajo, sin más cuidado que el de tenerlo a disposición cuando un día quisiera trabajar con ellos, repasarlos o rescatarlos  para darles forma de libro. Y digo trabajar porque enfrentar conductas de una personalidad pasada, desde el podio de un momento muy avanzado en el futuro, es una tarea intelectual e introyectiva de envergadura superior a la gramatical o formal en el traspaso de las caligrafías a los dígitos.

En este intervalo, nunca fui a mirarlos, nunca pensé en ellos, nunca los cité, nunca se me ocurrió sacarlos para dárselos a leer a alguien. Solamente supe en todo momento que los tenía y nada más. Esto no es un motivo de orgullo, es un hecho que confieso -no sin un cierto terror por mi parte- de mí mismo. ¿Si tanto quieres a alguien a juzgar por las confesiones escritas en textos cómo es que resulta tan sencillo no volver nunca a los restos que deja el naufragio relacional con su persona? En mi caso hablo de los restos en textos con formas poéticas. Hay otros más: cartas y fotos, de los que no voy a hablar porqué no viene al caso, pero sí diré que tampoco he acudido a su relectura y la vista de sus imágenes sólo ha sido de paso y por casualidad. 

Ese coleccionario breve de estrofas formaba parte de una historia terminada y con ella también habían dejado de tener sentido como un dosier abierto. El libro en bruto quedó cerrado en 1984 con otras muchas cosas de mi vida.  1984 había sido tomado por título de la consumación del averno social entre los humanos. Yo viví mi infierno particular con la pérdida de mi compañera como tal entregándome a otro tránsito hacia nuevas aventuras y encuentros con el cosmos y con los demás.

Siempre supe, o tuve la intención en espera, de ordenar los textos para hacerlos presentables a la lectura ajena, o simplemente para tenerlos en mejores de condiciones de conservación para el memorándum de mi mismo. Supongo que tengo una imagen cinematográfica en mi inconsciente: la de alguien contando lo más esencial de su vida junto a la vitrina en la que guarda sus secretos y tesoros. Había quien lo hacía junto a los trofeos de caza y miradas muertas de cabezas de ciervos o jabalíes. Hay quien lo hace con el hallazgo de sus esculturas y recogida de objetos por las geografías que ha visitado. Y hay, predominantemente,  quien lo hace junto a una cierta cantidad de fotos enmarcadas de sus hijos y sus parientes o las celebridades con las que ha compartido una instantánea. Yo lo haría junto a este libro impecablemente encuadernado, metido entre otros también surgidos de la efervescencia de mis dedos, entre unas cuantos objetos materiales guardados más por su curiosidad y significados simbólicos que por sus valores materiales.

Todo eso es un decir. Mi vitrina no tiene trazas de exhibición y no pasa de ordinaria guardando una vajilla para ocasiones especiales, una colección de copas  y mantelería y poco más. Por otro lado  la  mayor parte de los libros de los que soy autor no han llegado ni a editoriales ni  menos aún a las imprentas. Esa imagen queda pospuesta y sirve de bien poco. Además no es mi estilo anecdotizar ni de mi mismo ni aún menos la de guardar medallas o trofeos. Un libro es cualquier cosa menos eso. Y un libro de poemas es, poco o mucho, confesiones personales por no decir tests representativos de personalidad. Tiene el  valor de los diarios íntimos sólo que expresado con la metáfora y el símbolo y el estilo del protagonista llamado a escena tocado por el fuego de los versos. Por lo que hace a los diarios y a los poemas mucha gente los escribe pero no se atreve a difundirlos. Incluso autores celebérrimos como Thomas Mann[1] fallecido en 1955, no solo se opuso a darlos a conocer en vida sino que dejó  indicado para  tras su muerte, que sus escritos intimistas, los de sus diarios, no fueran publicados hasta 20 años después de su deceso. Pasado este plazo se comprobó que no había ninguna verdad revelada que fuera escandalosa. Eso ilustra la disociación perceptiva que hay sobre las cosas de uno por uno mismo de las que puedan apreciar los demás. También hay otra disociación  más sutil, la de uno con lo suyo propio pasado una etapa biográfica considerable.

Las palabras del siempre o del nunca que se cuelan en versos categóricos (siempre te querré- nunca te olvidaré..) releídos un tiempo después son reevaluados como productos de momentos fantásticos por no decir exagerados, en todo caso distorsionados y escasamente futuristas.

La tarea de re-conocimiento de unos textos viejos es el de la comprobación del estado del enamorado  en aquel tiempo y con aquella persona. El amor pedía el testimonio de los hechos en la convivencia y de la palabra en los versos. Ahora, con el deseo de la compilación en marcha,  hago como Leopold Vloom[2] como si recorriera los iconos de una topografía sentimental. Pero sin resultados ni pretensiones. Ni hay encuentro festivo con la persona a la que necesariamente están dedicadas las paginas de este poemario, ni hay un rescate integral de los detalles de cada escenario que las acunaron. Hay cosas que se han perdido en alguna parte de mi cabeza. La memoria es traidora. Y a mi ya me parece bien que lo sea. No quiero recordarlo todo. En el lugar de los detalles he preferido los predicados. Abstraído por los frases me he librado de los daños concretos aunque también de la reprografía de sus goces. No importa, el olvido de partes de una historia es motivo suficiente para que nos veamos empujados a llenarla con experiencias que la completen, si aquello quedó truncado, o que la reproduzcan si aquella fue sublime pero terminada. Inconscientemente hay una búsqueda de los tiempos idos y de las escenas voluptuosas del antes aunque cambiando de figuras compañeras con las que compartir la odisea del amor como tema central. Tal tendencia choca contra el consciente represivo que tiene por consecuencias nefastas el olvido absoluto, una de las manifestaciones del castigo y de la ausencia de perdón.

Me encuentro con que la experiencia de trato con los papeles del ayer me da un perfil de ingenuidad mayor del que me sospeché de mí en aquel momento y una banalidad estilística muy por debajo de la autoexigencia poética que un amante de las letras debe pedirse a sí mismo.

Confieso que la transcripción ha llevado asociada una corrección estilística. Algo que es intrínseco a toda traslación de un manuscrito a su forma mecanoescrita.

Por último quiero comentar que un pliego de poemas escritos por y para una persona tiene fundamentalmente a ella por destinataria. Dado el paso de los años y la desconexión total con que nos re-configura la vida a gentes que nos hemos amado estrechamente, sólo puedo dejar para el azar de los productos de mercado y el trasiego de los libros en las librerías que mi amor de ayer pueda ser algún día mi re-lectora del mañana.

 



 

[2] Joyce,James. El escritor irlandés de fama internacional. Su Ulises revolucionó la narrativa e inmortalizó las calles y plazas de Dublín. Su protagonista Leopold Vloom recorre durante 18 horas seguidas los iconos de la ciudad revelando el costumbrismo vital.  Se celebra una fiesta de 8 horas en la que los incondicionales de Joyce rememoranm los personajes del Ulises.

 

Un doble amor

 

 

 

Ésta es una historia de amor. Un doble amor: amor entre dos personas y amor a lo universal, que para no entrar en complicaciones traduciremos en  amor a la humanidad.

Salimos de Barcelona con la intención de colaboración solidaria. Una colaboración desinteresada que nos  iba a llevar a los Campamentos por la Paz en Chiapas, ese estado  del sur mexicano de indígenas analfabetos e insurrectos  que sorprendió al mundo desde mediados de la década de los 90. Nuestro destino: la comunidad de San José del Río, en la selva Lacandona.

La espera en San Cristóbal de las Casas, en la conocida posada de doña Rosita. Tuvo algo de iniciación a los misterios y realidades que íbamos a vivir como cooperantes. La muchachada a la occidentala catapultada por las ONGs de la movida antiglobalización, a ratos una versión kumbayá postmoderna, nos hacía asistir a un primer contacto con el turismo político.

Amantes de nuestro propio amor y del amor a la vida nos fuimos tras el cielo soñado como rastreadores de ideales perdidos, esperanzas calladas, utopías olvidadas y paraísos prometidos, aunque en voz baja sabíamos antes de tomar el avión de las filigranas endebles de tanto idealismo.

La selva virgen tendría todos los contenidos que podíamos imaginar, los  habidos y por haber; en lo primitivo, lo más auténtico y en lo escondido, lo más inmaculado que nos pondría a todos a salvo de nuestros respectivos infiernos europeos. Así lo mostraba  su concierto permanente de orquestas: animales vivientes junto a la armonía de los  elementos, caída de lluvias copiosas y torrenciales, dulces aguas tropicales  definitivamente agobiantes envueltas en mosquitos y barrizales y por encima de todo la sonrisa inocente de las gentes nativas con recursos comunitarios y sin malicias visibles.

 A orillas del río Dolores los zapatistas  nos visitaban por la noche para compartir mesa y brebajes. Ahí estábamos en  nuestro campamento en paz, un tanto  mugriento con una mesa  mal oliente llena de los signos de otros que nos precedieron.

Nuestros visitantes se presentaban unos con curiosidad y miedo, con timidez y mucho respeto. Nos marcaron el terreno de acción y nos dijeron lo prohibitivo y  las rayas que no podíamos atravesar. Éramos sus invitados con derecho a tortitas de maíz y poco más. Les bastaba nuestra presencia física para su fuerza y confort y les sobraba nuestro discurso de poetas y amantes.

Los dos enamorados  nos unimos tal como se unen  los amantes transhistóricos que hacen de sus rincones fábulas de estallido. A falta de hallar el paraíso perdido nos pusimos manos a la obra para crear de cada rincón nuestro cobijo favorito.

En un reguero de amor por la carretera  panamericana pasajeros de  autobuses de color amarillo crecimos  por momentos bajo cielos azules que nos acompañaron sin traiciones. Vivimos la vida de los caminos y carreteras con los contactos más humanos y hospitalarios que te puedes imaginar: asientos para cuatro donde solo caben dos, frutas frescas y jugosas, maíz cocido  y tortitas con queso fresco y bananas. Ahí nos encontrábamos  los enamorados en nuestra salsa, dándonos los besos más ardientes; con el sudor propio y el de sus gentes mezclados con la magia del ambiente, las cumbias sonando,  los predicadores engañando, los curanderos convenciendo, los niños jugando y llorando y nosotros amándonos siempre.

Al llegar a  las ciudades paseando por sus calles seguíamos amándonos y besándonos, acariciándonos, mirándonos y admirándonos. No nos importaban las miradas inquietadas, sólo la nuestra importaba en ese momento. En los paseos nos sentábamos, hacíamos poemas de lo hablado y vivido así como la crítica de lo observado llenándonos de  las conversaciones más interesantes y tiernas que hayan podido dar dos enamorados. Todas ellas  las he hecho yo con mi amado.

 Así como las caricias en los cuerpos libres de ataduras físicas y mentales dan  la  máxima cuota de placeres y distinciones; trasmitiendo ese amor que sentíamos sabíamos convencidos de que es el mejor antídoto para las guerras de los humanos contra los humanos  y el mejor campamento de la paz que se puede crear  entre hermanos.

El amor que no es sólo cosa de dos es un filántropo universal. Así se da en esta historia entre lo personal y el espacio convivencial, entre lo privado y lo general, entre yo y mi compañero de intimidades.

Pero como toda realidad la nuestra también ha estado dotada de altos y bajos, de momentos duros y amargos: cansados, agotados y a veces crispados  salieron al encuentro todos los demonios acumulados, por todas las frustraciones de los inconvenientes, entre otras cosas, de un país desorganizado. Esto hizo salir lo peor de cada uno de nosotros y dar paso a roces en los que nos arañamos las entrañas para luego curárnoslas con los recuerdos del alma acompañada de nuevas raciones de  besos sabiendo que  el cuerpo no miente y los estallidos de las palabras  a veces sí.

Aquí nos queda el recuerdo organizado de un verano de dos locos enamorados –eso dirán- en medio de las miserias humanas de esos pueblos explotados. Artesanías de indígenas , colores anaranjados, azules limpios, playas blancas sin pescado, milpas verdes y amarillas, ríos de barro ensangrentados, mariposas que pasean sus alas gigantes entre caminos trillados por tanques, camiones , metralletas y soldados vigilando junto a  los paramilitares que vendían su alma al diablo.

El malestar de los mundos al igual que el de los enamorados  es el miedo que se tiene a perder todo lo dado. El miedo a ser poseído/a  es la prisión del amado/a . Ese poder que le damos al que nos tiene en sus manos por el amor que le entregamos  puede ser un corpiño que nos enfaja y oprime. Cuando la  libertad no está del todo en tus manos  sentimos que se escapa la  pasión bajo el palio del encanto. Ser amantes y dejarnos fluir en el amor de todos los miedos nos ha libertado.

La  piedra preciosa del amor tanto del universal como del personal pasa por dejar plena libertad para actuar , libertad para pensar, libertad para andar a tu ritmo y nada más, y que cada pueblo y persona  se atrevan a proyectar deseos y reclamar derechos a ser ellos con la consigna triunfal del ¡ahora ya! con todos los afectos e implicaciones, con el mutuo respeto  escandalizar  si es preciso, respetando la vida, avanzando ante sus impostores, amando las sonrisas, queriendo a los que tengan derecho al querer, dando lo mejor de cada instante en todos lados, allí donde fuimos, aquí  y ahora construyendo el presente que nos toca y así asegurando el futuro de  la gente.

 

Un amor poetizado

Un amor poetizado  

 

El amor no llama a la puerta como el repartidor postal o la gitana que ofrece mantelerías. No es un contrato griego que prevea todas las cláusulas específicas antes de la comisión de los actos del deseo. No es un guión a repetir de lo que  otros cuerpos y corazones adelantados hicieran en el saber de los sentimientos. Es -como si fuera  preciso definirlo- una historia borbotónica que se hace a si misma beso a beso por un recorrido de intimidades tan conceptuales como matéricas, tan etéreas como bastardas, tan divinas como vasallas.  Es –como si ahora  necesitáramos ilustrar a lectores de letras ajenas- un torbellino de pasiones donde los primeros centrifugados son los propios protagonistas que van siendo conscientes de sí mismos en la medida en que se adentran en sus profundidades mucosas, intercambian sus moléculas y avanzan en el compromiso de las palabras secas y de  las cópulas líquidas.

El amor que aquí os presentamos es el de dos arcángeles adultos decididos a no olvidar sus metáforas emocionales y sus epidermis sacras a pesar de estar envueltos por decorados tristísimos, a veces de entornos protuberantes en unas geografías del subdesarrollo, en los que la sensualidad pública es un crimen, las miradas atrevidas un desacato  y el goce en los rostros un pecado.

Es un amor presentado sobre la hipótesis de que es el proceso emocional el que maneja a los concurrentes y no éstos a aquel. Es el amor el que hace a los enamorados y estos, a su pesar, lo recrean en tal intensidad que viene llenando las literaturas desde hace milenios, convirtiéndose en paradigmas de movimientos, artes y culturas y proponiéndose como la única alternativa de todos los tiempos pasados y venideros.

 Es el amor en minúscula, el de los seres anónimos, el de las parejas, ocasionales o no; que lo fecundan y permiten, el amor de sexo y lascivia, el amor de romance y poesía el que incide poderosamente en el Amor en mayúscula. Éste depende de aquel y si se propone como paradigma su categoría universal no puede ser propiedad exclusiva de las concepciones religiosas que confundieron la figura del  sacrificado que une amor y dolor ni menos aún de las concepciones celosas que esposan con grilletes el objeto amado para que no pueda ser tocado por ningún otro pretendiente codicioso.

Del amor en pequeño nacen las grandes leyendas épicas, lenguaje absolutamente desconocido para quienes necesitan ir a las guerras y vestirse con el rigor de las soldadescas porque los echaron de alcobas y corazones. Si nos fuera dado estudiar a dictadores y mercenarios, represores  y  legionarios (propuesta para tesinandos y confesores) encontraríamos el significado de su adhesión a   las armas por el hecho de sus falos amputados.

Quien tiene y mantiene una historia de amor en todos sus trazos  formales e informales no le queda tiempo para odiar a los congéneres. Quien sigue el  antiguo slogan hippie de la comisión amorosa en lugar de la práctica belicosa hace de su biografía un oasis de riquísimos jugos que aguantan la inclemencia de los desiertos de las ideas convirtiendo lo privado en una fiesta y huyendo de la moral pública: la única indecencia.

Es así que proponemos el permiso general de los besos en público por no mencionar otros tocamientos que aún figuran en la lista de las prohibiciones por quiénes inventaron las túnicas-sábanas-con-ojal a través de las que hacer los coitos aquellos antiguos amantes que jamás accedían a sus cuerpos desnudos. El beso, tan simbólico como útil en el quehacer práctico, es un buen comienzo para proclamar con el gesto lo que pronto puede ser santificado con las descripciones e incluso con tesinas demostrativas de su valor. La cuestión de examen sería: ¿Tienen derecho los amantes a sus besos y goces en medio de realidades externas fatales cargadas de tormentos y cuerpos bloqueados? ¿Es lícita la proclamación de datos pasionales en medio de multitudes desgraciadas?

Los protagonistas de este relato, cooperantes solidarios que se marcharon a la selva lacandona para  alternativizar miserias, no aparcaron su amor. En lugar de eso se comprometieron a su cómputo y a la gimnasia genital diaria, mientras los entornos estaban colonizados por la ignorancia, las enfermedades, la extrema pobreza y militares y paramilitares que estaban a favor de perpetuar todo eso.

Del amor es del  único tratado del que puede hablar todo el mundo. Todos los seres han formado parte de la única legión que ha formado unitaria tras el mismo estandarte: el de ser amados. Quien no tiene amor es un condenado. Y quien lo tiene lo revisa con detenimiento para no perderlo. Tan convencidos estamos de esto que en el atrevimiento  de proclamarlo estamos.

A nadie le es dado ponerse a la defensiva de las tesituras sentimentales y quien opta por no dar crédito a sus sentidos o para frenar el llamado de su selva interior se condena irremediablemente a la austeridad de la carne, la taxidermización neuronal y  la necrosis precoz de los puntos neurálgicos del placer más corpóreo. Hemos asistido a nuestro magma planetario día a día, prosa a prosa para, poseyéndonos, conocernos más sin preguntarnos por el futuro ni comprometernos a ninguna vulgaridad. Y ha sido así que sin quererlo nos hemos  ido haciendo eternautas el uno en el otro.

A diferencia de la vida cotidiana donde los convivientes tienen muchos motivos a lo largo del día que les aleja entre si, la vida viajera les impone una presencia continua que mete dentro de cada día otros cuatro al menos. Cada gesto es multiplicado, cada conversación es potenciada, cada instante se hace sólido y todo lleva a todo: desde los momentos más pasionales a los más brutales, desde el éxtasis a la derrota.

Nos fuimos a Chiapas con el pretexto de los cooperantes de la solidaridad internacional: ser testigos y ayudantes de una revolución en marcha de nombre zapatista, con  pasamontañas de verdad y rifles –en el momento en que llegamos- por decorado. En un paisaje maravilloso se citaban el idealismo de los juveniles de las edades de nuestros hijos o menos y las estructuras rígidas de todo ejército por popular y guerrillero que sea. Se citaba además nuestro corrido de citas con el amor o sea con nosotros como sus representantes.

Con nuestras manos unidas mantuvimos el credo teórico de las utopías  testigos ante un discurso indígena en callejones sin salida, los mismos en los que no dejábamos de gozar de nuestros atributos aunque estuviéramos de vuelta del camino. 

Nuestra historia de amor no era un efluvio de temporada. Un año después terminamos la trascripción y las correcciones de los originales, repasando estrofas y los recuerdos que evocaban.

Los textos están escritos a dos voces lo cual los enriquece sobre  maneras inevitablemente confusas que no dejan fácilmente adivinar quien es quien en cada  instante de habla en una conversación íntima entre dos. Conversación poética en suma  que declara lo que ningún documento acreditativo entre cónyuges podría recoger y que siempre  permitirá con su relectura regresar a aquellos días tan extraordinarios y fantásticos.

 

 

 

El coche-cartelismo

La experiencia de practicar coche-cartelismo.  

 

Después de más de  dos años seguidos  de practicar cada día cochecartelismo hemos de admitir que aun no hemos creado escuela. Lo iniciamos el mismo día del atentado del 11 de marzo del 2004 en Madrid y siguiendo nuestro propio criterio empezamos a colgar carteles en los tres costados de nuestro coche. También en las ventanas de casa y de otro vehículo incorporado a nuestros haceres. Sugerimos la propuesta a otras personas que también la siguieron pero es difícil sostener este hábito pues regularmente hay que cambiar el contenido de los carteles en función de los temas de coyunturas y  la actualización de las necesidades reivindicativas.  Además, al hacerlo los compañeros de trabajo, los vecinos, los familiares y la gente más próxima pone cara de interrogante. Puesto que es insólito muchas personas no saben realmente de lo que se trata. Por lo general el personal está acostumbrado a la publicidad del tipo que sea pintada en las carrocerías de coches y furgonetas o a los carteles de venta de algo; no está habituada, para nada, a que los particulares, fuera de manifestaciones reivindicativas concretas, opinemos por cuenta propia. De hecho la opinión política fuera de una sigla de partido o de sindicato parece un mensaje extraplanetario- Hasta ahora alguna gente ha elogiado la iniciativa o nos identifica por el coche encartelado.  Espontáneamente, alguna otra, en las vías de circulación ha hecho gestos de simpatía (uves con los dedos, el pulgar levantado, sonrisas de simpatía, y hasta alguna foto) y en algunos lugares nos han pedido carteles para utilizarlos en sus propios autos o establecimientos. También, claro está, hemos recibido gestos despectivos como cuando llevábamos el cartel de elogio de la nueva disposición legal a favor de la homosexualidad y críticas explícitas contra algún otro como aquel  en que cuestionábamos al triunvirato Bush-Aznar-Berlusconi su ingerencia injusta al Irak que fueron a invadir, y un nigeriano de nuestra zona nos aseguró que sin la intervención manu militari de los USA el mundo sería mucho peor que el que es. Por lo general el cochecartelismo es otra de tantas prédicas ante las que predomina la indeferencia general cuando no la incomprensión. Aún más con el tipo de cartelismo que practicamos que por lo general no es categórico ni impositivo a la usanza de las clásicas consignas políticas que afirman o niegan cosas, sino que son slóganes para reflexionar.

Nos preguntamos como variaría el panorama cromático de nuestras ciudades y carreteras si todos los militantes y simpatizantes de partidos y asociaciones solidarias y reivindicativas tomaran esta idea y la incorporaran a sus coches y a las ventanas de sus casas. Ya sabemos que es más cómodo defender las ideas ante los correligionarios que están de acuerdo con ellas que no ante la heterogénea realidad de desconocidos pero depende de que éstos modifiquen su indiferencia y su conformismo para poder gozar de una mejor realidad en el futuro.

 El cochecartelismo ya viene funcionando en otros países desde tiempo atrás. Pero no es precisamente el publicitario de los taxis mexicanos el que necesitamos (y que últimamente 300 taxis de Barcelona lo habían incorporado a sus carrocerías a cambio de  unos 300 euros al mes por llevarlo promocionando telefonía móvil o adminículos electrónicos) sino el que ya había en la India con mensajes ideológicos o para pensar. Hoy todo el mundo puede imprimir su propio slogan en la impresora de casa o de la biblioteca. No necesita a que se le proporcione un cartel desde la dirección de su grupo si lo tiene o la sigla determinada con la que estandarizar una idea. Lo importante es tener una idea. Te proponemos a que tú instales y hagas circular la tuya a modo de slogan de iniciativa privada bajo el criterio de hacer pensar a quien lo vea para  cambiar los valores de vida hacia el progreso.

 

Tu humo nos ahoga,

Tu humo nos ahoga, por lógica no fumes en espacios cerrados.

La ley antitabaco en España aplicada a partir de enero del 2006 demostró ser un rotundo fracaso  desde el punto de vista de su vinculación legal aunque a escala de estado sí sirvió para que un porcentaje mínimo de personas se replantearan dejar su hábito y  contraer compromisos con terapias de desadicción.

A diferencia de otras leyes más directivas  en esta ocasión el estado contó con la Sociedad para su aplicación y creó un híbrido en el que daba la opción a locales lúdicos  de pequeño tamaño a que optaran por el permiso de humo en su interior o por la prohibición. La mayoría optaron por lo primero al sospechar o comprobar su pérdida de clientela. Estaría por demostrar si la mayoría de clientes de bares y baretos son fumadores; en todo caso, mayoría o minoría, su peso en el sesgo de éste aspecto de la realidad resulta evidente.

Con o sin ley, nuestra lucha contra el humo, por insalubre, viene desde mucho antes que el estado cayera en la cuenta de que era necesario regularlo. El humo de tabaco a diferencia de otros humos industriales tiene una particularidad: es el producto de una actividad individual multiplicada por algunos millones de personas que infestan espacios comunitarios. A diferencia de otros factores de contaminación, en los que los responsables son minorías y en todo caso amparadas por necesidades de desarrollos empresariales o por la no concurrencia de éticas y respeto social; el humo de tabaco, así como el humo de los motores de coche, implica a una parte de la sociedad considerable que no detiene sus prácticas por mucho que los estudios demuestren que el tabaco está detrás de muchas patologías físicas y en concreto del cáncer.

El humo cargado de toxinas, sea del origen que sea,  es incompatible con la limpieza atmosférica y con la calidad de vida. No sirve el recurso manido que de algo hay que morir. ¡Sí, que los fumadores mueran de sus humos pero que no nos maten a los demás! Y en particular a los más débiles, entre ellos los niños que no tienen recursos intelectuales para hacer valer sus intereses y argumentos, y en general a todos los fumadores pasivos, entre ellos los ex, que quedaron con secuelas graves  por años de práctica inconsciente de sus consecuencias.

El humo ahoga en primer lugar a quien lo expele pero también, por extensión, a quien no está a salvo, en distancia, de su zona de emisión. Prohibirlo supuso una reacción manifiesta del estado de la cuestión y del estado mental del país. Al permitir la optatividad la ley permitió la discriminación entre establecimientos en función de sus estatus económico o posibilidades de reformas dentro del local entre espacios con y los otros sin humo. separados.

Donde la ley si ha funcionado es en el los establecimientos culturales y en los lugares de trabajo porqué ahí sí ha sido ordenativa. Antes y después de la ley la premisa del humo como factor de asfixia  ha sido y es un reconocimiento de algo indiscutible. Quizás para la percepción de la gente más sana o fuerte es una exageración y hay quien aguanta el humo, sea o no fumadora activa, de una manera ritualística y parsimónicamente normalizada. De hecho, entrar en un local apestado de humo, con un buen número de conversaciones en torno a mesas, como la actividad más ordinaria, es una escena estandarizada, absolutamente delirante, pero generalizada; totalmente negativa pero asumida. A todo el mundo le parece, o parecía, correcta aunque los indicadores de alarma estuvieran sacando chispas en el mismo momento.

Hace mucho tiempo que alguna gente dejamos de entrar en locales por esta razón eligiendo otros más sanos como alternativos donde ir o simplemente prefiriendo paseos por el parque en lugar de sucumbir a consumos de bebidas, generalmente robotizados e innecesarios, y a respiraciones de humos, indefendibles.  No poder entrar en un lugar, en virtud de su infestación, era un factor no expreso de discriminación ante el que los fumadores no eran conscientes y, por lo que parece, siguen sin serlo. Ahora se sienten prohibidos porque no pueden fumar en espacios públicos sin que recuerden que gracias a su humo han prohibido por décadas  que mucha gente no pudiera entrar en sus espacios contaminados.

A parte de si la ley es reformada, más operativamente o no, hay que apelar a su lógica: la de no expeler humo que no tiene salida en locales cerrados y donde puede molestar a otros. Así de simple. Eso incluye los locales públicos y privados, los culturales y los laborales. Es también un atentado a la salud comunitaria la de papás ignorantes fuman convirtiendo en adictos a sus hijos que comparten la casa y a futuras mamás que no dejan de hacerlo a pesar de estar muy contraindicado durante sus embarazos. El humo crea piruetas curiosas en los ámbitos sociales.

La escena de unos comensales de la mesa de al lado de ponerse a fumar tras terminar su comida sin preocuparse de si su humo molesta a los otros comensales es de un tipicidad que demuestra el egoísmo de todo fumador, lo mismo se puede decir de los adultos en general que no tienen en cuenta los pulmones vírgenes de los niños pequeños o  que no respetan a otros adultos en las mismas unidades convivenciales. Claro, el fumador es un adicto, es decir un enfermo, un enfermo social, tolerado, no reconocido como tal, y en consecuencia habilitada y hasta prestigiada. La palabra está cuidadosamente buscada y por insultante que pueda ser no tiene nada de exagerada.   El humo está asociado a los grandes gestos de las grandes imágenes. ¿Qué hubiera sido  de la historia del cine sin Humphrey Bogart fumando y así todos los demás?

El slogan de no humo en espacios cerrados apela a la lógica, es decir al reducto de razonamiento que le quede a cualquier adicto y que le permita reconducir su adicción a otra parte que al menos no haga daño a quien no la comparte. Así de simple. Desde el punto de vista reivindicativo de los no fumadores es la exigencia de la solidaridad hacia nosotros no hacia los fumadores mismos. Allá ellos. Cada cual tiene derecho a suicidarse como le plazca,

 Del mismo modo que los fumadores han interiorizado no serlo en espacios compartidos como las plataformas del metro o en el interior de los cines y de los aviones, aunque en esos lugares se fumaba y no hace tantos años de ello, también lo puede interiorizar en todos los espacios públicos incluyendo, los halls de los grandes almacenes y las áreas peatonales densas de las zonas urbanas comerciales. Efectivamente hacerlo irá a favor de la salud comunitaria y también a favor de los propios fumadores aunque por su falta de respeto no son precisamente el objeto de cariño de éste articulo y cuya evidente incapacidad personal para evolucionar por sí mismos y para dejar la adicción exige que otros se ocupen de ellos, dado los inmaduros que son, dándoles un empujoncito en las decisiones que muchos ya hemos tomado. Si, no admiten prohibiciones, que elijan la mejor opción para ellos, sus familias y para todos los demás: no fumar nunca y si lo hacen que no sea en los lugares cerrados o estancos (incluidas las áreas peatonales comerciales, galería  y calles cerradas)- Fumadores: no nos prohibáis a los demás acceder al aire, cuestión esencial para la vida. ¡Desengancharos de una vez, oleréis mejor!

Leer las paredes

Leed las paredes.

Las paredes son una gramática abierta de miles de páginas.  En una ciudad dada basta ir siguiendo sus rótulos públicos, espontáneamente,  para hacer inferencias significativas de la cultura del entorno. Esto ya es mucho pero, por si fuera poco, hacerlo,  permite aprender lo básico del idioma que se habla en ella. Leer las paredes es acudir a una fuente primaria, no menos reveladora por anónima que sea. Leer las paredes es leer los gritos del silencio, cosas de lo marginal que a menudo calla la prensa y contactar con lo más prohibido o excluido. Las paredes contienen una impresionante policromía de tonos de mensajes y una amplia variedad de ellos: desde los más legales y coloridos de los establecimientos comerciales a los más secretos y monocromos de las pintadas reivindicativas. Una pared es el soporte ideal para dar una noticia escueta de una manera impactante que, de ser colocada estratégicamente, invade el campo visual de la gente antes de que se dé cuenta. Su fuerza está en su exiguïdad y requiere de ingenio para decir en una sola frase corta, a veces en una sola palabra, el deseo público de un colectivo determinado.

 Las paredes como páginas, a diferencia de las páginas reales de los libros, no pueden aguantar todas las longitudes de texto. Por razones obvias sólo pueden admitir la precisión, hasta el punto que una leyenda en una pared es una invitación a descubrir el silencio que está detrás. Una pintada es el resultado de un canto o de un llanto para despertar una atención. Es una pequeña señal de náufrago de un pueblo silencioso que teniendo mucho por decir vive una historia en la que calla demasiado. Parodiando a Mahatma Gandhi  cuando dijo que  El hombre silencioso es aquel que, teniendo la posibilidad de hablar, no dice nunca una palabra de más” [1] se puede comparar a las sociedades de hoy en día como aquellas, que gozando de democracias, en el mejor de los casos,  todos sus medios públicos no son suficientes para expresar todo su sentir.

Aparentemente acudir a medios tan primitivos y rudimentarios como las paredes, para reflejar  una protesta o un deseo, en un tiempo en que la imagen ha penetrado medularmente a la sociedad resulta absurdo o trasnochado e inútil. No es así. Las paredes  han sido, son y seguirán siendo soportes de multitud de mensajes aún en el tiempo de la telemedia, la digitalización e internet. Es la forma rápida y contundente de anunciar algo. En las paredes encontramos casi de todo. Hay lo que no está registrado en otros medios y confirma lo que están en estos con otro tono.

Ciertamente la polivalencia de las fachadas da lugar a toda clase de eventos: desde quien ha heredado la tradición de las pancartas para informar que son recién casados y piden no ser molestados a los que anuncian clases particulares. La orden de leed las paredes no es tanto para prestar atención a las propuestas comerciales que sostienen sino a las propuestas culturales y reivindicativas. En la  Francia de los años 70 había pintadas enormes proponiendo lecturas de plataformas editoriales que no tenían otro modo de costearse la publicidad. Tal era el caso de liberation[2].O incluso teniendo otros medios la pintada en el muro tenia un valor simbólico distinto al del spot recuadrado.

La propuesta leed las paredes contiene varios matices. Emula las sugerencias de leer tal o cual cosa. Recuerda que las paredes también están para ser leídas y  puede escocer el texto si se entiende que lo que pide es que se lea, y cuando menos que se lean las paredes. Su deliberado formato ambiguo permite un rato de reflexión y provoca alguna perplejidad en caras que necesitan una segunda lectura para entender que va la cosa.

Es una demanda que admite varios sentidos. Induce a preguntar qué significan las paredes. Hay quien cree que las paredes sólo son formas arquitecturales. También son los soportes de los textos urbanos: no sólo los comerciales de las tiendas sino sobre todo los de las pintadas. Las paredes son las páginas de una ciudad. Antes de enterarnos de alguna noticia por los periódicos o del impacto social que está teniendo lo encontramos reflejado en las paredes. Proponer una lectura de paredes es pedir que se tenga una mirada atenta, cuando menos, a lo que en una ciudad escriben sus ciudadanos, o parte de ellos, y particularmente aquellas consignas que no tienen otros medios.

Aparte de las razones que cada grupo, o cada mano equipada con un spry, puedan tener para pintar algo en una pared, parece notorio que se trata de una práctica que no sólo no cesa, sino que con la época del graffitti ha ido en aumento. Nos queda mucho por seguir leyendo y seguirá habiendo motivos para seguir llevando las palabras a las paredes verticales de los edificios.



[1] Todos los hombres son hermanos. Recopilación de textos de Gandhi por  Sarvepalli  Radhakrishnan  Editorial Aternas. Madrid 1988  p.161

[2] Lisez Liberation

Creencias y Razones

Creencias y  Razones.

To Believe or not to believe.That  is not the question.Gorelia sud 2007 jul 5

Tras los periodos de creencia intensa y de pasiones militantes con resultados de frustración es habitual que la gente diga “yo ya no creo en nada”. Un tiempo despues completa la frase agregando que tampoco cree  en nadie. La frase es lapidaria. Es difícil de decir y de comentarla en voz alta. Es un enunciado tan taxativo que su formulación alcanza a toda persona que está en el campo de escucha de la misma. Si no crees en nada ni en nadie, ¿entonces por qué buscas un interlocutor que te escuche en esa declaración? Es un predicado un tanto contradictorio desde el momento en que es emitido. Quien ha dejado de creer en el otro y en su potencial de confianza no tiene sentido que lo busque para decírselo. Basta con actuar en consecuencia y prescindir de la necesidad de ese contacto.  La falta de creencia en algo, una idea, o alguien, un líder;  puede expresarse de una manera más categórica de la que realmente se siente. Como siempre, el lenguaje está repleto de maximalismos en los que el primer interesado en ponerlos en duda es quien los dice y los dice para poner a prueba a  quien los escucha. Creer o no creer no es la primera condición para el progreso mental aunque si esta dentro de lo primero para la subsistencia. El ser animal funciona con su intuición. Sin ella estaría perdido. El ser humano también la necesita para sobrevivir y ha de tomar en confianza, creer, lo que escucha y ve para tomarlo como modelo supervivencial. El eslogan se refiere a otro periodo de la vida adulta donde la racionalidad ha servido y ha sido usado para comprender lso entramados dela vida. Va directamente dirigida a las personas que hacen de sus creencias religiosas y de sus actos de fe los ejes vertebrales de su pensamiento y comportamiento. Evoca, ineludiblemente, el famoso texto shakesperiano haciendo un cambiazo de verbo. Mientras el verbo original (ser) significa racionalizar la existencia con la fuerza de voluntad, el verbo suplantado (creer) coloca en la escala intuitiva lo que puede ser o existir pero para lo que no hay demostración contributiva.

En el misticismo se puede ver una cierta equivalencia al fuguismo, al deseo de fugarse de la realidad material y corporal inapetentes para hacer una entrega a lo lejos. También es detectable un tipo de autoexclusión del área mental. Hay quien desconecta totalmente la meditación del pensamiento  y también quien copa las dos actividades con una oración o un cántico repetitivos. El ser humano está atrapado como un animal racional, obligado a dar cuenta explicativa de sus actos, a preguntarse el por que de lo que hace y de lo que se hace y sucede. Hay quien cree que una nota de música puede explicar lo que  contiene un libro. Debe ser porque esta muy entregado a la música y muy poco a la lectura. La explicación pasa por desarrollos verbales más cuantiosos de los que el mismo pensador puede estar dispuesto a aguantar al principio.

La consigna está dirigida a cuantiosas conversaciones en las que el verbo predominante es el de creer y los substantivos ad hoc son los de esperanza y fe, mientras que el verbo razonar y los substantivos: demostración y  argumento son los menos aceptados.

Faltos de argumentaciones, creyentes de distintas ideologías y becerros de oro, prefieren callar que razonar o defender sus posiciones. “Contra el callar no hay castigo ni respuesta” dijo Miguel de Cervantes. Quien no habla no se equivoca.

Si la primera instancia existencial pasa por la demostración ante uno mismo de que se es, las creencias pasan a un segundo lugar. Se puede hacer una hipérbole de ellas y creer que se es cuando no hay identidad palpable que lo demuestre. El slogan no obstante ostenta un tono categorial que no es de adaptación para todo. Es necesaria una cierta cantidad de creencia para desarrollar una actividad y apostar por el ser. Creer en definitiva significa contar con una hipótesis por verificar y esto va mucho más lejos del campos deifico o religioso o espiritual.

Recursos versus Riqueza

 

Terminer avec deux mythes: ni l’Europe est toujours riche, ni l’ Afrique est toujours pauvre.

Texto de pizarra en nuestro furgo que paseamos por algunos países de África durante algunos meses.

A diferencia de los europeos los africanos demuestran interés en la lectura de nuestros eslóganes y no tienen el menor inconveniente en preguntarnos qué diablos queremos decir con ellos. A veces nos preguntan unas horas o unas días despues de haberlos visto como esperando la ocasión ideal para establecer conversación. Este texto introduce la palabra mito que conviene adaptar. Mito está tomado como leyenda o falsedad, en todo caso como creencia deformada. Desmiente sobre la presunción de la riqueza europea como paraíso del dinero capitalista y desmiente a si mismo la pobreza africana como un déficit permanente. Es un doble mensaje que va dirigido tanto a africanos como europeos. A estos por que creerse que África necesita permanentemente ayuda y a aquellos por creer que los europeos siempre viven en el máximo esplendor. El eslogan da lugar para conversaciones sobre las miserias europeas y los recursos africanos. África tiene el espacio, no está contaminada, tiene el tiempo, tiene –ahí donde reina- la paz. Europa sufre las prisas, la enfermedad de la carrera tras el dinero, las altas cuotas de paro, las bolsas cuatrimundistas de la pobreza, los impuestos elevados, la indiferencia pública reciproca de sus habitantes. Mientras el concepto de riqueza ha sido reducido a tener una cuenta bancara abultada el de recursos no tienen tanto que ver con la propiedad individual como con la posibilidad de goce de medios de los que  vivir y en los que vivir.

Es un eslogan que permite debatir acerca del concepto de recursos efectivos o potenciales y compararlo ala concepto de dinero cuya liquidez permite determinadas acciones humanas pero no compra las fundamentales: la vida tranquila, el sosiego espiritual o la felicidad.

Eslogan especialmente indicado para subsaharianos que se juegan la vida ansiando llegar a la tierra prometida y que por el camino fallecen por ahogamiento o por deshidratación y que una vez conseguida su meta, si la consiguen, encuentran en el mejor de los casos trabajos de esclavos mal pagados y sometimientos a horarios salvajes que no les permiten evolucionar como personas estando condenados de por vida a ser ciudadanos de segunda clase.

Eslogan especialmente indicado también para europeos que hartos de vidas superficiales en sus megápolis vienen poniendo la mirada en los llamados países subdesarrollados, otro substantivo discriminativo tomado incorrectamente de la disciplina de la Economía, donde todavía se practica el arte de la comunicación, el tempo de dedicación a los demás y la tranquila cadenciosidad de la vida.

Cura analitica y cambio de valores

La cura analítica por el cambio de valores.

Para las intoxicaciones físicas se acude a antídotos o pócimas que neutralicen los venenos, para las intoxicaciones mentales con ideas autolesivas para la estructura psíquica hay como alternativa no farmacológica el recurso a la psicoterapia verbal y dentro de ésta a la cura analítica. Ésta consiste en examinar los valores interiorizados que han predispuesto mentalmente a una persona para sufrir percances en su comportamiento y trastornos de equilibrio en su personalidad. El antídoto a una conducta psico-corporal con balances negativos  pasa por una evaluación de los valores heredados, practicados y mantenidos y su selección desde el punto de vista de la salud mental. Según cómo se piensa y lo que se cree se generan posiciones proclives a la desarmonía e indirectamente al sufrimiento psíquico. La forma de pensar está directamente implicada en la forma de enfermar. La forma de ser  -cuando es ocupada por valores en el fondo no admisibles- por la persona la  predispone  para el conflicto interno y  la crisis.

El tratamiento analítico pone al descubierto qué ideas están detrás de los conflictos. La explicación de este mecanismo es que la manera de pensar predispone a la culpa o a la fluidez, a la  rigidez o a la flexibilidad, a la obligación de actuar o a la libertad de hacerlo. Los procesos de estréss y de apresuramiento  caótico de todas las funciones corporales se destacan en los horarios desbordantes y las agendas heroicas pero empiezan antes en las maneras de plantearse la vida, el trabajo y las relaciones. Es así que el trabajo analítico es una autentica indagación detectivesca para hallar las causas ideológicas y la asunción de valores (o contravalores según se mire) que prefiguran los estados de culpa, los cuadros depresivos, la ansiedad, el malestar y en definitiva la infelicidad.

 

Trato con la Psicosis

Protocolo para el tratamiento de la psicosis.

La figura del /de la terapeuta detenta una situación privilegiada e incluso de poder. Es la del sujeto que posee un método de interpretación del síntoma y de autoprevención de sus impactos en el entorno. Es además el profesional que supuestamente  posee una verdad  objetiva y categoriza  unas pautas sin las cuales va a ser difícil, sino imposible, la salida del  mundo confuso que sufre el paciente. Tales atributos no le  protegen de las arremetidas  que resultan de la mente desordenada  del enfermo que en sus  producciones alucinatorias integrará  la función de quien le hace el seguimiento como co-responsable sino responsable absoluto de sus tragedias. Si el grado de psicosis no es incompatible con el discurso verbalizado y la conexión con los objetos de la realidad permite una cierta dosis de coherencia, las producciones interpretativas de la persona afectada, pueden constituir secuencias lógicas. Lo pueden ser, tanto porque hace una reproducción fiel de discursos ajenos que hace propios,como porque su inteligencia le permite conservar una inercia del procedimiento lógico-inferencial. Todo ello puede promover a una cierta confusión por parte del analista, cuando se encuentra con  pacientes que pasan de estados lúcidos de la conversación a estados absolutamente desconectados del resto de la conversación. Si esas desviaciones no siguen las pautas ordenadas de la comunicación, que por definición contemplan el intercambio de mensajes y la danza oscilante y turnante de los tiempos de habla y de escucha, entonces estamos ante un indicador de una fijación egoica del discurso enfermo. Ante tal situación lo que menos se puede pretender es entrar en una carrera competencial de hablas para colocar opiniones que no van a ser escuchadas por el enfermo.Sólo cabe hacer una escucha moderada con frases cortas de acuse de recibo. El enfermo está en una fase brotada en que necesita verter todo lo que siente y todo lo que piensa y le basta el pretexto de alguien delante (que puede ir del psicólogo, al amigo, al vecino e incluso al desconocido)para volcar su incontinencia verbal, tratando de expulsar el sufrimiento que padece en forma de castigo proyectado a  otros, a los que hará responsables últimos de su tragedia. Es obvio que a mayor intervención por parte de la figura acogedora, más elementos se introducen a una mente caótica que no van a poder ser juzgados adecuadamente. Es como añadir diálogos confusionistas a un foro de prosas interiores entre sí ya suficientemente destartaladas. Eso sugiere que la actitud profesional tiene que ser un referente preciso y escueto. Conseguirlo significará mantener un cierto talante críptico y una repetitividad  en las referencias habladas.El/la analista no puede hacer excesos interpretacionistas, o no puede hacerlos al menos ante el psicótico todavía no ve su responsabilidad subjetiva en su tragedia existencial. El/la analista tiene otros foros y espacios de contraste donde presentar y evaluar casuística y actuar en consecuencia. En la  convocatoria clínica su función curativa pasa por la de acoger-recoger(datos)-segurizar(con su presencia)-relacionar evidencias proporcionadas y contener estados emocionales críticos. La comprensión de tal función es indispensable para ser útil al proceso de reordenación. Excederse en  esa función y pasar a una pretendida satisfacción dando respuestas a  repetidos porqués del paciente, es caer de lleno en una trampa antiterapéutica.De todas maneras los porqués del paciente orientados al terapeuta, son un indicador claro de un deseo de verdad.Deseo que queda en los prolegómenos cuando la manipulación de las respuestas recibidas desproveen el espíritu de las mismas aunque conserve sus letras. La mejor respuesta a los porqués del sujeto psicótico son sus propias respuestas evolutivas y el relatorio de progreso entre unas y otras. Ciertamente la mente psicótica se presenta provista de una teoría acerca de sus mismidad, sus eventos traumáticos y los orígenes de ellos. Puede sondearlos en distintos campos: desde su genética a la sociedad en general pasando por individuos concretos con los que se ha cruzado en sus experiencias variadas. Tal corpus de creencias (más o menos obsesivas que toma como  innegociables)están detrás de toda la sintomatología presentada.

La función psicológico-profesionmal de abocadero o de vertidos del magma seudointelectual no es fácil de sostener.En esa novela selvática la terapia tiene visos de futuro en tanto se va construyendo un feedback que da cuenta al enfermo de sus avances por tímidos que sean. La diagnosis de tal progreso no puede ser hecha en base a momentos lúcidos excepcionales, sino a la observación de vaivenes reiterados en los que hay crestas maníacas y otras depresivas, o en las que el trastorno de personalidad parece menos activo permitiendo el juego formal del uso de la palabra en la aplicación de turnos. Esos criterios coadyuvan a la construcción de la Razón, propósito último en la estrategia terapéutica. En ese sentido el terapeuta es un instrumento para poner a prueba si tal construcción es o no posible y cuales son las condiciones necesarias e irrenunciables para alcanzarla. La  estructura psicótica tiene una parte que pide auxilio y otra que sabotea el que pueda recibir.  La conciencia de la necesidad de una demanda profesional forma parte de lo primero, integrar al profesional en  el delirio paranoico de una sociedad conjurada en contra del demandante, forma parte de lo segundo. Dadas así las circunstancias los protocolos de seguimiento de tal o cual síndrome dentro de la psicosis, no pueden caer en evaluaciones triunfalistas y precipitadas  ante modificaciones conductuales.Es importante en cambio establecer un calendario entre las cúspides brotadas y las posibilidades fácticas de incorporaciones de nuevos elementos existenciales entre una y otra. A mayor intervalo mayor pronóstico de reequilibración. ¿Puede admitirse un reequilibrio completo en una estructura psicótica? Antes de contestar a eso conviene recordar que la tesis hegemónica es que la psicosis es incurable.Y su tesis complementaria es que no es intratable. Pero si el tratamiento no conduce a un éxito total ¿merece la pena dedicar esfuerzos a una terapia de contención que no puede garantizar resultados definitivos? Si a esa pregunta cabe un sí rotundo, a la anterior sólo cabe un sí muy condicionado con la mayor dosis de los optimismos, lo cual equivale a un no en la práctica, o al menos en la práctica actual con el grado de saber científico que se tiene. Pero ese no tiene que ser administrado con sumo cuidado para que tenga una instrumentación positiva. La aspiración a un equilibrio total no deja de  ser una pretensión de un destino idealizado. Si bien la cura total no es posible (siempre va a quedar un resto de las tragedias registradas y las inercias que han promovido)no por ello es imposible una capacidad autorregulación: es decir la (re)instauración de un mecanismo de operatividad de la vida y de su reinserción en el contacto social con los demás.

La figura terapéutica como referente va a hacer un acompañamiento durante un período importante de la vida del enfermo, que le va a servir como enlace o conector de realidad.Va a ser el factor introductor de realismos, o lo que es  lo mismo, el factor neutralizador de los parámetros fantásticos que empujan a la repetición de trastornos. Colocando valores y criterios de compensación el sujeto analizante podrá adquirir suficiente comprensión de sí mismo como para reinterpretar sus síntomas y  no volcarse ante sus pulsiones. El efluvio de las mismas seguirá empujando para emerger, pero la construcción de un yo fuerte las contendrá en los bastidores sin permitir su escenificación pública. El mecanismo que regulará eso será el de reciclar el funcionamiento de un criterio auto-represivo a partir de refuncionalizar la facultad de la volición.Algo que sucede en una mente sosegada y una conducta interactiva generalizada,donde no significa que los comunicantes crean todo lo dicen o se identifiquen en todo lo que haga, pero que su lógica existenciales lleva a separar  las pulsiones que son frenables del comportamiento público. Esa diferencia natural entre el yo y lo otro, y entre el yo íntimo y el yo público que las estructuras psíquicas habitualmente hacen,falta practicarla en el sujeto enfermo,cuya enfermedad irá en recesión, cuanto más función incorpore a su dinámica de discriminaciones y cuanto rescate-o reconduzca-sus factores auto-reprensores, que son la expresión de una pauta adaptativa y supervivencial.

En los estados brotados psicóticos y en las rachas de más incontención (expresadas en agresividad verbal o física, en exoculpabilizaciones y en mayor inquietud motriz) se puede pretender epigrafiar con palabras más admisibles socialmente como las de ansiedad, los eventos de perturbación conductual y disrrupción del pensamiento.En realidad otra terminología que cita la esquizofrenia, la paranoia, el trastorno bipolar, y desde luego la psicosis, es perfectamente incorporable a la lexicografía empleada por el trabajo analítico. Si otros vocablos como el de ansiedad, angustia y depresión, trauma y neurosis  han sido integrados en el vocabulario ordinario y generalizado, es cuestión de tiempo que las otras palabras malditas se vayan desdemonizando para irlas admitiendo en sociedad, tanto entre viejos y nuevos terapeutas que tratan o están conectados con las patologías mentales como en los mismos protagonistas de las psicopatologías. Una condición mental no es menos grave por calificarla con palabras más poéticas o con descripciones más ambiguas.Su tratamiento pasa por enfrentar una verdad y emplazar a la persona afectada a ser copartícipe crítico de ella.

La psicología del Éxito

La psicología del éxito es un modo particular de interpretar la psicología made in USA. Raro es el texto de psicología de autoayuda redactado en un estilo novelado en el que se hace intervenir abundante casuística en el que no aparezca la palabra éxito y con ella el concepto de la ambición en el que se basa. No es algo exclusivo del campo literario. También en la escena cinematográfica los guiones se nutren de ambas cosas. Se diría que en la mente anglosajona está por encima de cualquier otra idea la de conseguir éxito, entendiendo por esto conquistar los objetivos de poder planteados.  Si quisiéramos ahondar en el origen de esto posiblemente tendríamos que pensar en la función colonialista de Inglaterra en el mundo y en todo el planteamiento de construcción del nuevo mundo  desde siglos atrás. Por ahora nos basta retener el hecho de que ésta palabra clave se plantea como alternativa de vida sin la cual parece que se está abocado al fracaso. No obstante el binomio éxito-fracaso es falaz. Depende de posiciones ideológicas de entrada la manera interpretativa del éxito en la vida. Para el materialismo significará más posesiones, para la economía mayores beneficios, para la política la conquista del poder, para el espiritualismo la trascendencia de los tres parámetros anteriores... El éxito en psicología no pasa por dar las más altas notas en inteligencia, ausencia de conflictos, carisma y autoconfianza; como tampoco pasa por encaramar los puestos más importantes en términos de sociedad; pasa por el autoconocimiento como base de todas las demás proyecciones. El éxito no es alcanzar el lugar preasignado por los guiones establecidos a los que se une una biografía como si de un yugo se tratara, sino el autorreconocimiento de lo que se es y lo que sé quiere, el lugar que ocupa el deseo en uno y entender el lugar que uno ocupa en el deseo de los demás. Otra perspectiva la de construir un mapa mental como si fuera  una cartografía militar con una estrategia de ataque para ocupar cotas o neutralizar nidos de ametralladoras es demencial; no sólo perpetua el mundo en sus conflictos fundamentales expresados en peleas sino que trastorna profundamente al sujeto ahogándolo en ansiedades y frustraciones.

 

La Prosapéutica

 

Si la letrapéutica reúne un grupo de técnicas concretas con que expresar las emociones por escrito y al hacerlo, actuar un proceso liberador; la prosapéutica reune el conjunto de maneras que usa el discurso hablado, informe e irregular, como vía extrov ersora de contenidos reprimidos. Se parte de la base que todo contenido negado es un causador de una disfunción conductual y somática. En consecuencia toda propuesta que active una emergencia de lo escondido instruye una estrategia de cura. Prosapéutica sintentiza en una palabra (tan arbitraria como otra elegible) los elementos de tal estrategia.

En tanto que hablantes todos los individuos estamos sumergidos en dinámicas prosistas. Estamos rodeados por discursos a la vez que sobre-existimos en un/os determinado/s discurso/s. Lo que más nos configura es el modo de hablar, como adscripción cultural esencial, y lo que más nos revela es la clase de criterios y conceptos y hablas con los que funcionamos. Nuestro vacío existencial intenta ser rellenado con las explicaciones y las definiciones, y nuestras aproximaciones y distancias con los demás pasan por los acuerdos o desacuerdos que establezcamos. En suma, somos palabras. Tanto es así que nada de nuestros acontecimientos queda disociado de ellas. Y con ellas presentamos paliativos espontáneos a nuestro acontecer.

Ese ejercicio natural también es empleado ante disfunciones corporales y ante la presencia de síntomas que revelan un malestar físico. Espontáneamente tendemos a autoexplicarnos o a explicar a otros, los porqués de las anomalías y en ese intercambio de opiniones se están dando pasos tácitos para desgravar la carga de dolor de un síntoma, por lo tanto,en la dirección de una cura. Es cierto que tales intercambios pueden inducir a efectos contrarios con incrementos hipocondriacos y crisis neuróticos, cuando la aprehensión ocupa el lugar del análisis racional., pero en todo caso el saber popular transmite entre hablantes, por lo tanto entre experimentadores de sus síntomas, fórmulas y soluciones. Ese caudal de conocimiento público ha venido siendo cuestionado con ferocidad por la expertocracia incubada en las instituciones sanitarias, renegando de tomar consejos de "cualquiera" e imponiendo el recurso al especialista como una actitud incuestionable. Curiosamente muchos libros de divulgación médica, no paran de repetir la coletilla de ir a consulta, ante una cierta complicación interpretativa. R. Sánchez Ocaña[i] no supera tal tic médico , como tampoco  lo superan Vivas y Pelta [ii]que en su arremetida contra mitos sanitarios erróneamente extendidos se olvidan no solo de cuestionar éste el del recurso al profesional, sino que no dejan de hacer amplia apología del mismo.  Uno de los mitos en salud es pensar que depende del experto en ella en vez de autorizar al propio portador sintomático en el conocimiento de lo que le pasa. Dados los múltiples fracasos y errores hospitalarios de los últimos tiempos  medicina y salud han dejado de ser parámetros de correspondencia para tratarse de asuntos completamente distintos. La salud es un bien cada vez más impugnado por el modelo social, y medicina es un factor importante de ingresos económicos en los estados modernos. La medicina necesita perpetuarse a sí misma por razones económicas antes que por cuestiones de salud comunitaria. Puestas así las cosas el recurso al médico puede ser tan cuestionado como el recurso a cualquier otro insegurizante en un momento dado de dolor. En todo caso el recurso a alguien que ha pasado en primera línea corporal por una experiencia propia (el vecino, el amigo, el conocido)no debe ser sistemáticamente cuestionado. El boom de varias nuevas terapias y el receso de las oficiales se debe en gran parte a la necesidad del paciente de ser tratado como sujeto, es decir como hablante, y no solo como un informante puntual y mecánico de lo que le sucede. En tanto ese papel le es negado en las instituciones, lo encuentra en primer plano en sus interacciones de confidencias con quienes tiene confianza.

La reputación de los mejores médicos es la de aquellos que dejan hablar y escuchan, es decir que son atentos con la sensibilidad de quienes acuden a ellos. La  malareputación de los peores, pasa por tratar al paciente como un ser inerte que le es negada la opinión sobre el acontecimiento que trae del que se le niega su capacidad o formación técnica de discutirlo. Acudir al médico con un ay en el corazón poblado de temores por el diagnóstico que pueda ser dicho es ya precipitar un plus de síntomas desfavorables para el cuerpo.

El slogan reversionado de "consulte a su médico" está emparentado con la función paternalista de las instituciones y del estado para que la población no sucumba a hábitos nefastos.(actitud que todavía recibe elogios) pero ligada también a un interés más oscurantista e inconfesable: asegurar que la población siga sumida en la ignorancia. Esta es un factor brutal para mantener elevados índices de labilidad emocional que permitirán una propensión a una dependencia de por vida  de su síntoma y del ínterprete experto en el mismo. Esa relación con la expertocracia remite a un 4eesquema primigenio de la vida humana, que viene determinada por el círculo montado entre necesidad y satisfacción a través de un producto. Las primeras necesidades experimentadas(hambre, frío, dolor,…)son cubiertas por las cosas concretas que las satisfacen y anulan.Tal esquema es retroalimentado hasta el infinito, hasta tal punto que en la edad adulta resulta inconcebible que ante una necesidad determinada no haya otra manera de resolverla que con una cosa que medie como satisfacción. Ese esquema rige el recurso a los productos médicos y en general a las parafernalias tecnológicas además de la idolatría a las grageas de todo tipo.

Hay otra manera de enfocar el valor de la salud: viviéndola como una consecuencia de las elecciones de vida, revisando, pues, las causas no solo anatómicas sino también psicológicas y ambientales que están detrás de cada disfunción concreta. La prosapéutica es el acometimiento de esta revisión en un trato de tú a tú (de persona a persona)ante un proceso de sufrimiento o malestar,en lugar de un yo(el del especialista)y un ello, el de la mecánica de un síntoma que solo admite una clase de solución, y el paciente es aceptado solo como vicitimizado  (mmás que curado) por ésta.

Es interesante observar que las tecnicas de prosaterapia son sugerentes tanto para modelos oficiales de medicina aplicada como para modelos naturistas que no dejan de hacer énfasis del producto,aunque se trata de elementos más nautralizados o no alopáitocs y menos dañinos. Tanto para el portador de un síntoma como para quien se lo analiza, resultau na tentación fortísima solicitar, u ofrecer, el artículo concreto con el que eliminar el problema. El problema no obstante es a menuod uno mismo, que por una complejidad multicausal lo concreta en una disufunción dentro de una cadena de otras que irán apareciendo. La prosapéutica a través de la eclosión verbal y  la desc arga de sensaciones y opiniones permitirá recolocar funciones corporales sin necesidad de embvrutecer el organismo con ingestas no libres de efectos secundarios.

Se trata de validar la palabra como mediática entre el síntoma y sus intérpretes (el afectado y a quienes recurra para tal interpretación), por lo tanto de recategorizarla como producto simbólico, que a la postre no sufre los altibajos de las industrias que nutren las farmacopeas de todo el mundo, y es tan connatural a la vida como otro de sus productos básicos para la salud: el agua. Admitir que no solo se puede desafligirt al enfermo sinoi también librarlo de padecimientos con la palabra, como vía racional pero también como rito, es incentivar una revoluci´çon en todfa regla a las predomiunancias actualñes de la investigación biomédica y de losi ntereses de la7s industria/s de la salud.  Jesus Vicens[iii] impugna sin temor el paradigma mecánico-redcuccionista q ha dominado la ciencia de los últimos siglos en tanto que ha quedado descalificada como  verficiadora de la realidad.Ello lo extiende al universo de las ciencias médicas que no han superado el binomio de lo causal-lo efectuado. En tanto no se entienda que el equiliubrio de cada parte integrante del cosmos depende de la energía quye vincula su totalidad, se seguirá fallando a favor de un recorrido de dolor en los tratamientos corporales. La reutilizazción de la palabra en el marco de psicoterapia más robustas y honestas oirá permitiendo que los enfermos hagan un aprendizaje de sus cuerpos y sus desequilibrios  para salir refortalecidos de la experiencia. Ante la investigación química de perfeccionamientos o alternativas a las cortisonas, las quimioterapias, los antibioticos y la penicilina, cabe insistir en la investigación en la comunicación humana en torno a sus padecimientos y orígenes.

 

 



[i]  En su colección más vale prevenir, 1987 ed.Plaza y Janés, pero también en su programa televisivo de culturización sanitaria.

[ii] Vivas,E.; Pelta,R., Los 100 mitos de la salud Temas de Hoy, 1996 Madrid.

[iii]  Vicens,J. El valor de la salud.Ed.S.XXI 1995,Madrid.

 

 

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Psicoterapia Grupal

 

  

 Los trabajos a nivel de dinámica de grupos juegan mucho  con las técnicas de expresión corporal y evidencian qué clase de  bloqueantes se presentan oponiéndose a  la desinhibición. El marco colectivo del desarrollo de los juegos interactivos, siempre necesariamente, viene condicionado,por definición, por la presencia de los demás.

 

     Se trata de un demás heterogéneo, el ente grupal en lugar de un otro especial,o de un gran otro (el terapeuta al que se le deposita la confianza por su saber y experiencia en la conducción).aunque evidentemente las dos dimensiones están combinadas y juegan una función terapéutica distinta.

 

 Ese demás aunque funcione a nivel de microgrupo (n menor de l5 componentes) con una presencia humérica perfectamente cuantificable y controlada por el individuo, tiene suficiente determinación y peso,como para activar las respuestas conductuales condicionadas por los otros.Es en esos "otros" que se ubican los limitantes para expresarse cada cual con su absoluta libertad de manifestación. Siendo distinto para cada componente la precisión numérica así como su composición. El seguimiento de las escalas de apreciación interindividuales con elaboraciones de tests sociométricos, darían cuenta de que personas actúan con mas restrictivas de cada sujeto, y que otras actúan como mas aliadas. En toda situación colectiva de más de dos, hay condiciones para las alianzas.Obviamente hay tantas mas posibilidades combinatorias cuanta mas gente está presente en un grupo. Pewro no hay una correlación poisitiva directa entre numero de sujetos y números de alianzas.A partir de un cierto nivel de éstas,los demás integrantes se van posicionando, a favor de unas o de otras, o de la neutralidad. La exploración in situ de como se producen éstas alianzasforma parte del autoconocimiento. Indagar porqué razones unas personas resultan mas atractivas para uno que otras y porque hay una tendencia dominante a seleccionarlas y a estar mas tiempo con ellas, forma parte del análisis de los porques de las formaciones reactivas que se establecen.

 Cada conducta personal es la suma de reflexiones con la de procesos no controlados e irreflexivos.  La conducta no es el resultante directo de un plan perfectamente preparado, ,sino la suma contradictoria de factores, unos que se apoyan y otros que se excluyen y conmflictúan. Precisamente porque hay muchos elementos no controlados por el Consciente,es por lo que es,a partir de las conductas manifiestas que se puede examinar los posibles factores determinantes que hay detrás.

 En la escena grupal

Salud mental y física.

La salud Mental y su Relación con la salud Física  

 Desde siempre se ha establecido la relación entre mente y anatomía, y mas modernamente se ha concretado la psicosomática como aquél conjunto de expresiones corporales, a nivel de disfunciones, producidas por razones mentales. El gran adelanto moderno, dentro de los campos de la medicina y de la psicología, ha sido el de concederle al organismo físico un papel interactivo en las enfermedades que contrae. Antiguamente, en cambio, se veía en la enfermedad una especie de disuerte o de plaga o de sufrimiento al que se podía sucumbir por azar, o lo que es peor, por castigo de los dioses.

Antiguamente se veía en la enfermedad una hipótesis verosímil que podía alcanzarte tarde o temprano. Hasta los años 40 de éste siglo, las epidemias habían hecho estragos en todas las clases sociales de la población. La sífilis, el cólera y la peste habían reducido contingentes importantes de los pueblos que fueron azotadas por ellos.

 No fue sino a partir de la segunda guerra mundial que el amplio uso de  antibióticos(penicilina, estreptomicina, eritrocina, tetraciclina,..) empezó a reducir considerablemente la mortandad.

La noción antibiótica ya había sido vislumbrada en l877 por Pasteur y Joubert, pero no sería concretada hasta l929 por Fleming.  A partir de entonces el antibiograma podía permitir a cada demandante ser aconsejado a un tratamiento en función de los gérmenes nocivos concretos por los que era aquejado. Sin embargo no resolvía el hecho diferencial de que unos mismos gérmenes actuaban en unas ocasiones y en otras no; o dicho al revés : en que había personas mas susceptibles o dispuestas que otras a  contraer unas patologías por vías infecciosas.

Ciertamente existe una vida microbiana y microorganísmica. Y ha existido desde mucho antes de la invención de los potentes aparatos oculares que lo evidenciaran. El microscopio muestra la existencia de un universo vital en cada centímetro cúbico de materia plástica. Cualquiera de los nutrientes necesarios para la vida de un organismo superior pasa por la ingesta de una infinita cantidad de unidades vitales de organismos simples o inferiores. Filosóficamente: es literalmente cierto que el hecho de la vida y de la muerte es un fenómeno dual e inseparable. El simple acto de la comida y de la masticación no es posible sin la destrucción de tejidos y de otros organismos menores: por lo tanto de su transformación. Tampoco es necesario el uso de lentes  especiales de aumento para ser conscientes de ello. Nuestra vida como individuos sonrosados, pletóricos y bien alimentados es posible gracias a la existencia de otros niveles de expresión vital.

En nuestros abrigos, estancias y domicilios estamos literalmente invadidos por decenas de miles de expresiones animalescas, a veces monstruosas, tales como los ácaros, que viven en el polvo y que no se separan de la piel a pesar de ser lavada con agua. Si cualquiera accediera a ésta visión con la potencia natural de los ojos, asistiríamos a espectáculos mas increíbles que las propuestas cinematográficas de los films fantásticos de terror. Y sin embargo la vida es eso: una multivariedad de forma y faunas animalescas.

Todo ello forma un universo integrado. La frontera entre lo que forma parte del sujeto individual y lo que le queda fuera, no es fácil de delimitar. ¿A partir de qué momento del proceso nutritivo, la ingestión deja de ser energía y nutrientes para convertirse en residuo y evacuación? ¿A partir de que momento de una enfermedad, los órganos afectados pertenecen al individuo, o por el contrario se han escapado ya a su soberanía y se convierten en elementos extraños y dañinos?

En los desarrollos de tumoraciones y enquistamientos, el organismo llega a segregar sustancias mórbidas que acaban no tener nada que ver con la vida que las ha segregado. Y sin embargo ha sido vida, ha sido proceso vital, existencia organizada, lo que ha creado un proceso que puede ser autodestructivo. ¿Cómo se puede explicar éste fenómeno?

 Sabemos que todo organismo superior se compone de un universo entramado de unidades orgánicas básicas, que son las células, que en cierta manera guardan funciones distintivas. Las células como unidades individuales también nacen, crecen, se desarrollan y mueren, dándose la paradoja de que todo organismo es un doble proceso de vida y de muerte (la paradoja dual antes referida) y el número de células está variando continuamente. Que siguen ajustándose a un plan morfológico de carácter genético. Las células del rostro, así como de cualquier otra parte distintiva del cuerpo no son materialmente las que  eran años atrás y sin embargo la morfología corporal sigue mostrando los indicativos característicos de la persona a la que pertenece.

También se trata del mismo tipo de tejido celular. Ya Ramón y Cajal (Nobel de l906)e n su doctrina de la neurona, había presentado a cada célula nerviosa relativamente independiente dada su función, origen y estructurada diferenciadas. Esto que ha sido mas evidente de demostrar en  neurología y en las células del sistema nervioso central, puede servir de hipótesis también para todas las demás células.

La vida de este gran complejo anatómico llamado vida humana depende de lo bien que vayan marchando sus partes ensambladas, y no sólo las que tienen categoría de órganos específicos, sino también de sus unidades básicas. La vida humana es un complejo molecular pero que funciona por dos clases de factores: los procesos automáticos (S N Vegetativo) y los procesos reflexionados(Encéfalo). Que a su vez no son independientes entre sí. Un proceso digestivo no es exactamente idéntico cada día aunque, en el supuesto de que, fueran las mismas cantidades y contenidos los que se lleven a la boca. Y aunque ciertamente el comensal no tiene que ponerse a pensar en sus movimientos peristálticos intestinales para su deglución, depende de su estado anímico en la mesa, así como de los factores ambientales presentes, si le sentará mejor o peor la comida.

El cuerpo humano , en resumen, no es más que un laboratorio que anda y que continuamente elabora procesos de síntesis a partir de las entradas (los imputs tanto materiales como inmateriales) que se le proporcionan. Es un constante receptor de estímulos, tangibles o no, que lo condicionan para que de respuestas. Pero eso no lo reduce a ser una máquina rígida. Su respuesta organísmica varía en función de su momento psicológico concreto. El cuerpo siempre da indicaciones de como está. Siempre es legible. La autoconciencia corporal se da cuando ésta lectura es constante y satisfactoria.

 

La línea clasificatoria entre cuerpo sano y cuerpo enfermo responde a un esquema teórico de absolutos: el estar bien o el estar mal. En realidad el cuerpo vivo está sujeto a variantes que le hacen oscilar en un gradiente continuo de disfunción de un máximo a un mínimo. El bienestar físico es la ausencia de disfunciones. Cada órgano cumple su función y todo marcha adecuadamente. El bien-estar físico es el estar-bien. Correlaciona positivamente con la felicidad, aunque necesariamente no la determina. La felicidad no es un atributo de los sanos. Sino un atributo relativo de todos los humanos estén como estén físicamente. Un cuerpo aliado, es decir ajustado a la voluntad y deseos de su "habitante",obviamente es más satisfactorio que un cuerpo opositor a él. No obstante son innumerables los casos de personas que han encontrado la dimensión auténtica de su realización personal a partir de cuerpos maltrechos, torpes, incapacitados y enfermizos. En la historia de la literatura y particularmente de la poesía, el mundo no habría conocido las bellezas líricas sin sufrimientos reales físicos de algunos de sus mejores autores (por citar alguien próximo: el tándem Lluis Llach-Miquel Martí Pol, de los cuales por cierto Llach tiende a mimetizarse morfológicamente como Martí Pol). Cualquiera habrá podido experimentar en cuerpo y mente propios, que en sus horas secretas de veleidades y elaboraciones poéticas, ha tenido mas momentos de dolor que se las han inspirado que momentos de gozo.

 Las enfermedades físicas no han sido ni serán las mismas a través de los tiempos. La medicina avanza vertiginosamente y sólo durante un siglo ha conseguido contrarrestar los avatares que antes no pudo en toda una era. Tanto es así, que los índices de destrucción humana de otros tiempos se han resuelto hasta tal punto, que la población mundial ha pasado l200 millones de seres humanos en el l900 a más de  6000 millones en el 2000 y esto a pesar de todas las muertes, guerras, hambrunas y epidemias. Ciertamente hay enfermedades cuasi medievales que en Europa están erradicadas y que sin embargo en Asia siguen vigentes;. otras, no obstante,son residuales y todavía conservan unos pocos casos para lo que no se puede decir que sigan muy vigentes, pero tampoco que estén definitivamente enterradas. En contrapartida hay la lista de las enfermedades  nuevas,  hijas especificas del siglo de las civilizaciones modernas: neurosis, cánceres, sida...) para las cuales, inicialmente, resulta complejo establecer una conexión  entre dispositivos mentales y resultados en forma de autoataques corporales. Si bien la causalidad entre los predisponientes psicológicos y la somatización física no es fácil establecer dato a dato de  maneras biunívocas; lo que está fuera de duda es que un proceso de cura es tanto mejor o peor  cuánto más disposición mental intervenga en la restauración. El cuerpo es la escena de la manera de sentir, estar e interpretar la vida en el mundo. El cuerpo escénico se precipita a sus conflictos intraorgánicos como resultante de los conflictos que el sujeto tiene con su vida y sus entornos. En definitiva, el cuerpo dramatiza celularmente lo que la mente no resuelve psíquicamente.

 

 

 

Agregario Sentimental

El agregario sentimental.

Sepúlveda,Luis. (Ovalle,chile,1949) Un viejo que leía novelas de amor.  Tusquets ed. Barcelona 1997. 137págs. Un relato que se lee de una sola tirada. Es la prodigiosa descripción del vínculo que guarda  el protagonista principal con su selva querida. En  su retrato: el del viejo que se acerca a la literatura tras descubrir que sabe articular sílabas y descifrar  la lectura de los símbolos, transmite la pasión por la lectura. Siendo un verdadero masticador de palabras Antonio José Bolívar es un superviviente social en la Amazonia, más conocedor que nadie de sus signos y de sus gentes, amigo de los Shuar, de los cuales adquiere sabiduría por la que moverse entre   aguaceros, vapores de agua y siguiendo pistas. Su saber  acaba por imponerse  a las interpretaciones apresuradas del alcalde lugareño, de un sitio que para  mofa de personajes del texto y lectores de fuera del  texto, es llamado como El Idilio. Una expedición de gringos con cámaras pero sin idea del medio que acaba en la muerte de uno por una hembra de tigrillo que había sido agredida previamente por un hombre blanco. convierte a Bolívar en el perseguidor del felino.El duelo final entre ambos  eleva la lectura a un clímax tierno y la nariz pica preludiando un conato de lágrima. Su protagonista transmite la belleza y entereza del gregario sentimental, del que vive en un vecindario sin ser un vecino, del que está pero no es como los demás, del que vive dialogando continuamente con las señales del clima, de las hojas, del suelo, del cielo o de los pájaros. En algún punto la prosa de Sepúlveda en este libro me ha llevado a pensar en la literatura de Vázquez Figueroa, al menos por lo que a entorno descrito se refiere,pero no tiene nada que ver la una con la otra. Aquí hay un libro completo en unas pocas páginas, que además de entregar una personalidad al desnudo, desenmascara todo idealismo de la selva amazónica.Habla de sus   rudezas y salvajadas entre humanos,siendo el feeling sentimental algo reservado a la relación entre cazador y animal finalmente acertado por la perdigonada y muerto.hecho que no es considerado por el tirador como una victoria sino como un motivo para volver a recluirse en sus novelas de amores de los que hacen sufrir. 

El falócrata orgulloso

 

La representación del falo estuvo vinculada a los símbolos de fecundidad y fuerza. Tuvo una adoración ritual en tótemes y en el arte rupestre (atestiguado en el levantino).Ha sido motivo de culto en los altares a lingam de Shiva , en la América prehispánica con las figurillas Mochica y Chimú, .Ha sido el amuleto para la suerte fecundatoria en los periodos helenístico y romano  en los se utilizaron vasos en formas fálicas. el falo es un concepto que ha ido mucho más allá de la descripción anatómica del pene como órgano de reproducción sexual o elemento de placer. 

El falo[1]   de Angel Antonio Herrera es un libro escrito con desparpajo y elegancia, extendiendo a todos sus detalles el tema del que se quiere ocupar pero con la solvencia literaria de hacerlo sin dañar la sensibilidad más escrupulosa. Con una nota de preaviso como lectura no recomendada a menores de 16 años y una cubierta diseñada por Bravo Lofish en la que se ve un torso musculoso varonil y una parte de las piernas con un tapasexo de tela minúscula y cordel por cinturón que esconde un bulto provocativo y descomunal se diría que es una invitación a relatos de corte pornográfico. Nada de eso, el texto discurre por la forma, fondo, fragancia y función de un adminículo que lejos de ser un atributo de la condición  masculina es su estandarte y su objeto de ser, por no decir su explicación y la razón de su resto corporal. con la lectura se establece la diferencia entre sujeto unido a un pene o un pene que arrastra a un hombre sujeto a él. El falo está en las idiosincrasias verbales. Lo estuvo, lo está y lo estará. Su vocabulario infinito lo atestigua como una de las partes mas nobles a pesar de ser cubierta como la más pudenda en torno a la que giran literaturas, deseos y materias carnales para el goce y la realización de los sueños. Es a parte de una visión para la erótica y el contrapunto propio del cuerpo del macho por no decir el remo de  la barca una obra de ingeniería biológica que permite el placer desde siempre, desde la primera infancia hasta el último día senil, en la soledad o en la compañía, con la mano que lo toque o sin ella.

El falo va por los circuitos donde el hombre lo lleva: desde los prostíbulos a las alcobas, o es el hombre el que va por los laberintos en el que aquél decide meterse. quien tiene más fuerza la capacidad mental del control o la libido impetuosa que levanta la verga en busca de cuevas en las que refugiarse?

El pene deja de ser un pene como materia más o menos flácida e inerte que recibe sangre y calor para levitar y vencer la gravedad afirmando su poderío, para irse convirtiendo en el falo del ser con el que conquistar agujeros en plural o un agujero en singular dia a dia para rendir su energía y entregar su crema  a la vulva o al ano o a la boca.el hombre con pene en acción es necesariamente un hombre fálico dispuesto  al goce continuo que no desaprovecha envites o intimidades para sacarle a la existencia corporal el máximo partido y a la imaginación suntuario la máxima trasgresión de los límites. Este hombre fálico dista de ser el portador del adjetivo lesivo que un tipo de feminismo vengativo ha querido marcar a hierro y fuego la piel del varón decidido y desdomado que ha hecho del fornicar su pasión siguiendo las lecciones del maese Casanova y que ha sido acogido y completado por la mujer o el partner tierra que se ha dejado fecundar en las entrañas por su semilla o en el psiquismo por su electricidad placentera. El hombre fálico tiene otra denominación distinta a la del autoritario que sólo ve en el otro un aliviadero de sus tensiones o agujeros donde meter sus descargas tensionales en forma de líquidos pastosos. Es también el hombre seguro y orgulloso de su atributo genital que no tiene porque esconderlo dentro de pijamas o de bañadores holgados, deformes o ridículos, que no se abstiene de mostrarlo cuando las circunstancias lo permiten o incluso de exhibirlo para dar permiso a las miradas a las comparaciones y enseñanzas. El auto-reconocimiento del pene lo desatasca de su escondite clandestino y lo muestra al mundo, tanto el de los hombres moralizados por la cultura del escándalo, como a las mujeres que hablan de ello sin tener todos los datos gráficos e icónicos del tema en cuestión.

Supuestamente necesita un tamaño o una holgura cuando la virilidad mayor es la del hombre que  admite su atributo sea cual sea su inclinación, circunferencia, longitud,color, olor, peso, tiempo de respuesta excitatoria o capacidad de repetición coital.el varón dominante es el que admite sus genitales sean los que sean del mismo modo que admitirá su perímetro torácico o su talla. Los hombres que acuden a hablar de su longitud suelen arrimarse a argumentos mediocres para argumentar en la forma del tamaño lo que tal vez no posean  en el fondo de su energía, del mismo modo que los hombres  que acuden al aumento de sus masas musculares en los bíceps y cuadriceps resultan ridículos al desnudo cuando tras sus sesiones de culturismo  se enfrentan a sus penes minúsculos para los que no hay máquina de feetness que agrande ni alternativa mejor a  la gimnasia de la chingata. 

 



[1] ediciones Temas de Hoy,  Madrid 1992

La educación como valor

La educación como valor.

El valor de educar. Fernando Savater.Círculo de Lectores.1997 Barcelona.268 p.

 

Seguir el discurso de su autor es siempre un placer (aunque lo sea mucho más en vivo y desde su habla que desde su literatura). Placer que se redobla cuando el tema de fondo es clásico y  el vocabulario empleado, asequible. El libro, sin añadir  nada nuevo a lo sabido con respecto a la educación (que se esmera en rehabilita)r, y sin vehicular ninguna tesis excepcional, da elementos de divulgación claves y restituye la figura del profesional de la enseñanza en  el rol que cumple: el del avanguardado contra los dominios de la ignorancia.Con su lectura queda desprendida la sensación de que el parámetro educacional queda referido básicamente a los primeros años del educando, y aunque si bien es citado el profesional de  licenciaturas y doctorados y los   propietarios de cátedras, el valor educativo al que se hace mención es fundamentalmente al del maestro  y al enseñante de ciclos primarios y enseñanzas medias.  En todo caso no se encuentra un intento esclarecedor entre unos enseñantes y otros y entre lo educacional y lo enseñado. Otro vacío rastreado es la no mención a otros factores educatrices fuera de los ámbitos de la escuela (o de las instituciones de aprendizaje)y de la familia. Lo que no quita la sagacidad crítica  ante los representantes de lo adulto frente a las carencias de los estudiantes. El valor de educar  es un canto gremialista al grupo profesional al que el autor pertenece, especialmente  inciso en un momento en que temas fundamentales de la educación humana (el compendio de materias reunidas en torno al equívoco y  curioso nombre de Humanidades)son cuestionados  por  innecesarios para  la formación teórica de los futuros licenciados. Su lectura refuerza los predicados de quienes creemos en  la pedagogía como preventiva  a una sociedad  que se estropee más. Es un libro breve que no pretende ultrapasar la reflexión más allá de los típicos tópicos del tema abordado. Y cuyo epílogo a pesar de  su aparente osadía (carta a la ministra) és más un ejercicio de feeling (o de ligue deliberado)que un intento de mediana propuesta para subsanaciones de errores institucionales. Para terminar,  el apéndice pensadores ante la educación  con extractos interesantes de autores recomendables, ocupa 47 páginas del libro, que no lo realzan y sí le quitan un espacio importante para que el autor  avanzara más en el desarrollo temático o trabajara críticamente la misma selección de textos que oferta sin comentar.

La vida obsoleta

La vida moderna como obsolescencia

 

Rivers,Patrick. Vivir mejor con menos.Cuatro vientos Editorial,1977 Santiago.

El slogan de la sencillez solo  es una ínfima parte de toda una filosofía de la simplicidad ventajosa. Rivers, emparentado con los trabajos de Shumaher e hijo ideológico de Thoreau, hace un recorrido exhaustivo por los factores de alienación y anclaje al mundo del consumo y las propuestas de una vida mejorada. Su libro pertenece a la literatura de lo alternativo.Recorre los parámetros, devenidos ya clásicos, de las luchas por la innovación existencial: trueque,  autoproducciones, dinero líquido e inversiones de tiempo energético en lo material.

 

Después de desmenuzar analíticamente una sociedad  fundada en el despilfarro propone  opciones de reciclaje del alimento desperdiciado alegando una y otra vez la necesidad del principio de simplificación como rector de una vida más sana.Teoriza sobre el movimiento de vida simple que hizo su furor en los 70 en el mundo anglosajón y apoya la tesis del “hágalo vd.mismo” para escapar a  los engranajes de los consumos sistemáticos e hipotecantes.Recoge también  la crítica principal de quienes no se sumaron al neorruralismo, y fundamentalmente empírico y práctico, transmite su experiencia desde la frugalidad aún reconociendo a aquellos, que inicialmente el coste energético de algunas situaciones de comodidad pueda ser más elevado del deseable. El mensaje fundamental del  libro sigue siendo tan válido en la actualidad como  hace ya casi 25 años cuando fuera escrito y la elección de vida en el campo tomara su primer apogeo de los tiempos modernos. Forma parte de una saga de libros que han mezclado defensas de una teoría con transmisión de anecdóticas y experiencias personales. Patrick no hizo, pretendidamente, un libro  doctísimo sino una carta abierta,donde una a una va desmantelando los miedos ciudadanos para abandonar la gran orbe e instalarse en condiciones naturales. Por eso no tuvo inconveniente en introducir temas subsistenciales básicos: desde como conseguir energía barata o gratis o de truque a como guisar y aprovechar los frutos de la naturaleza. Sus críticas a la sociedad moderna y las servidumbres que  se doblegan  se juntan a las críticas clásicas al respecto.

 

El hecho de que el boom de la ida al campo sea menos boom no quita la actualidad de las páginas presentadas y también sigue siendo interesante tanto para quienes están y para quienes no, por innumerables consejos prácticos acerca de una vida más autogestionada, madura, sana y responsable. Todo ello  aderezado con una metódica tan persistente como persuasiva sobre las criticas a la motorización de los seres, ante la que opone una visión resumida en la idea de “podar las pertenencias”.Su literatura confronta su lectura  a una reflexión por la que pasar los usos de los consumos a sus detalles.Por su parte el autor defiende el omnivorismo y  se cuestiona la calidad alimentaria pero no la ingesta de carne, algo que cuadra generalmente con las economías subsistenciales y autárquicas. Sin duda un libro-guía de cuestionamientos en lo cotidiano. La vida moderna de los consumos disparatados y sin tregua va llegando a su máxima obsolescencia.Recuperar la noción de menos como  garantía del más es el verdadero koan de los transmodernos que quieran trascender las mascaradas de este ultimo cuarto de siglo. El debate del retorno a la tierra -y la recuperación de pautas armónicas de vida y subsistencia- no ha dejado de estar a la orden del día. Su vigencia  está asociada a las críticas no resueltas a los comportamientos urbanos y a la orbe-ciudad como  manto de protección de sus ciudadanos.

 

 

 

Consejos para ir a la Guerra

Consejos para ir a la Guerra.

Territorio comanche. Pérez Reverte, Arturo. RBA ediciones.  Barcelona1997. 141 págs.

 

 Relato bélico narrado  a partir de la experiencia del autor como corresponsal de guerra para TVE en Sarajevo en 1993. relato fácil y rápido de leer que da cuenta de los infortunios, guerrerismos y  atrevimientos de los reporteros de primera línea. El texto quiere trasladar fielmente el lenguaje despotricante y lleno de tacos del modo de hablar bajo las bombas, además de confrontar con los que asoman sus narices en una guerra para contarlo pero no se atreven a acercarse a los puntos calientes. En algún momento de la lectura da la sensación de que te encuentras leyendo uno de aquellos viejos ejemplares de “hazañas bélicas” que atrapaban la atención infantil, o que estás metido en una de estas películas de ese género  guerrero tan del estilo holiwoodiense.La diferencia, obvia, es que el autor traslada una anecdótica de una realidad investida de crimen socializado (todas los conflictos armados criminalizan la situación y no se les puede aplicar la divisoria entre buenos y malos)pero no por eso menos espectacular o circense que las propuestas desde la ficción. Toda realidad, incluidas las de muerte y destrucción, tienen un componente escénico, una atracción para la mirada, una transferencia de su imagen. O sino ¿a qué viene a cuento el que los reporteros se jueguen la vida para conseguir los planos más arriesgados o los cuadros más emblemáticos de cada conflicto? ¿o que toda guerra atraiga  aventureros de todas partes con ganas de presenciarlas en directo? ¿o que los disparos y las metrallas exciten de tal manera el sistema nervioso que creen una especie de regusto por estar ahí, en el lugar de los hechos, adrenalizando cualquier otra razón presencial? El autor implícitamente se autoinscribe en esa saga de los más valientes porque han estado en primera línea explicando al resto de los espectadores,abutacados en sus (nuestras) cómodas casas burguesas,como se matan sus vecinos incultos de un par de miles de kms de distancia.Y explicándoselo por añadidura a los administradores de quienes les financian los viajes y los equipos de información, y a los analistas de despachos que hacen sus análisis políticos sin arriesgar sus culos. sí,los reporteros de guerra por el contrario los arriesgan por esos y por todos nosotros, sin olvidar que  una de sus motivaciones tenga algo que ver más con la adicción que con la conciencia social o política.Reverte lo expresa perfectamente al hablar de que hay quien se mete cada día guerra en la vena con una jeringuilla y trasladando un comentario de Manuel Leguineche sobre las 3 Ds, el lugar o esa clase de lugares atraen desequilibrados,divorciados y dipsómanos (ambas citas en la pág.130). Quien no ha estado dispuesto a presentar un análisis es el propio autor y por eso el libro queda como un producto para el escenario sensorial (marterial para guionar una “peli de tiros”¿a quien importa si está basado en hechos reales o no,con tal de que mueva taquillas y encienda pasiones?)y no tiene nada de ensayístico. Lo cual contribuye a lo que precisamente critica: dejar para los que nos mantenemos a distancia la reflexión sobre los horrores de la violencia. Muchos lo más cerca que hemos estado de lo bélico ha sido en servicios militares obligatorios y a pesar de las circenses balas trazadoras y  los golpes secos de los morteros no nos quedaron ganas para  acercarnos  a trincheras y peleas que siguen confirmando la majadería de la humanidad.Mantenerse a una distancia prudencial de las guerras ajenas va con el instinto de supervivencia,claro que si hay una próxima (el club de los dioses no lo quiera)que nos alcance tenemos todas las de perder,porque habremos olvidado las instrucciones de aquel sargento hijoputense que nos decía “cuerpo a tierra,joder!”, a diferencia de los reporteros que van de guerra en guerra y distinguen entre disparos y calibres y son supervivientes natos constituyendo una gran familia de informadores que se encuentran en hoteles y se cuentan las jugadas. Su supuesto coraje tiene algo de sospechoso, aunque tiene de mérito la tesitura de que son los que van a poner el cascabel al gato. Es su catecismo en todo caso .Para los demás ya nos hacemos una idea de como son las cosas sin necesidad de ser los anfitriones de esquirlas que atraviesen nuestros cuerpos.pero tomando buena nota de los consejos para moverse bajo las bombas, el libro de Reverte puede ser incluido en la mochila del refugiado o tenerlo a mano para cuando el belicismo vaya a más y nos alcance a los pequeño-burgueses entelevisados o a los que decidamos ir de week end a los frentes más próximos:los de los Balcanes u otros. 

 

 

La Tribu Planetaria

 

A propósito de La red. Juan Luis Cebrián. círculo de lectores ,1998 Barcelona.

Trabajo muy bien construido sobre la anunciatura  de un mundo cada vez más cableado y teleconectado, cuya esencia no queda en el hecho tecnológico,sino en las consecuencias que comporta para la vida de relaciones y la vida personal. La intención del autor es la presentación de un catálogo de interrogantes más que un trabajo de predicción.Encargado por el Club de Roma el resultado es un libro de lectura comprensible, amena y extensible a varios públicos.Es una introducción también a los lexicogramas de la esfera cibernáutica, de la que a corto plazo nadie, o casi nadie, podrá prescindir de ella. Tal vez las generaciones acostumbradas a lo antiguo no serán atrapadas por teclados, pantallas, dígitos y nuevos términos, pero las emergentes y las que están por nacer, resulta inconcebible que sus desarrollos no pasen por la digitalización y lo virtual. Cebrián defensor de lo virtual, sólo sitúa como una dimensión bastante más pretérita de la era digital aunque ésta sea la que más habla y potencia aquella. La intercomunicación elevada a su máxima expresión coloca el planeta al alcance de todo comunicante potencial.La cita presencial deviene innecesaria frente a la facilidad que posibilitan las teleconferencias y los foros de conversaciones. Los ojos individuales se multiplican para alcanzar todos los rincones y lugares conectados a la red. Ello es posible por la creciente velocidad del poder tecnológicos.en 5 lustros los chips que permitían ejecutar 60mil instrucciones por segundo han pasado a hacerlo con cientos de millones. y su capacidad seguirá creciendo. Un nuevo lenguaje que invade ya formas de expresión interconectados y que estructura el perfil de internet, había sido creado por el CERN (hipertexto,1989)permitiendo una configuración más dinámica y menos austera de las pantallas. El proceso apunta a que la red en su conjunto sea la verdadera depositaria de la Inteligencia. El innovacionismo digital ha sido presentado por analistas  e historiadores como una revolución comparativamente más importante que la industrial del s.XIX. La tesis de la aldea global de McLuhan se está viendo precipitadamente confirmada gracias a la tecnología de los satélites y a la red tan  creciente  como envolviente. Un nuevo ser: el cibernauta queda configurado.Se trata de un sujeto en contacto con los demás,pero en la forma y en el acto, un sujeto solitario y posiblemente desinteresado en su soledad, de la que puede ser consciente o no. Los dígitos son la nueva compañía y los haces luminosos producen efectos hipnóticos y enganchantes. Ello no impide que el síndrome del aislamiento prevalezca a pesar de la pertenencia a una sola tribu planetaria. La posibilidad tecno de la red democratiza basalmente la sociedad. Y lo que es más, posiblemente cualquier modelo democrática anterior habrá sido una falacia de ella, en comparación a las vías de acceso que están permitiendo las conexiones entre terminales de ordenadores.

La navegación cibernauta es un viaje también de regreso al hogar,desde el cual queda interconectado  el mundo entero.En ese proceso y construcción de nueva casa  Cebrián advierte q se pueden generar arrabales y periferias proclives a almacenar a los nuevos esclavos de la especie sometidos a la ignorancia y la alienación y rompe una lanza a favor de que esto se impida. La división de clases y categorías de acceso a la información ya está dada y la discriminación entre los que mandan dentro de los procesos informáticos y los que a duras penas los siguen,es un antagonismo más tentaculizado desde el orbe social. La consolidación del homo videns viene a desplazar al intelectual de viejo cuño abstractado en la comunicación letrada. todo apunta a un nuevo enredo de velocidades y las paradojas que comporta. Entre ellas,  la de a mayor capacidad comunicante no queda determinada la calidad teórica de una nueva generación de comunicantes. ¿Los interconectados están a la altura de la conexión? Esa es una pregunta  que queda en stand bye sin ser respondida pero tampoco planteada por el libro, que se mantiene en un hilo brillante de exposición para la toma de conciencia divulgativa del fenómeno digital.

 

De la Bibliofilia a la Biblioterapia

 

En un tiempo en que el televisor doméstico todavía no había hecho estragos en la salud mental pública, la gente tenía más posibilidades para otras actividades lúdicas entre ellas las lecturas. No siempre las lecturas eran por razones informativas, instructivas o culturales. Algunas de ellas dieron lugar a una biblioadicción a materiales que encandilaban a los lectores que tragaban miles de páginas de colecciones seriadas sin que especialmente incrementaran su capacidad formativa pero que sí les mantenía en una evasión de la realidad o en un estado de fantasía permanente. Se podía dictaminar una bibliofilia  fronteriza con una patología adictiva en razón a sus contenidos: ciencia ficción, novelas del oeste, novelas lacrimógenas, terror,.... completamente diferenciada de la bibliocolección de rastreadores de incunables o de joyas editadas de raros ejemplares. Con una tradición de siglos de lectura, cada vez más masiva desde Gutenberg, se ha podido averiguar los valores psicológicos  de la literatura leída y reposada más allá de sus valores culturales. El saber no ocupa lugar se dice. Y la actitud lectora atenta dice mucho a favor de quien la adopta. La lectura seleccionada permite entrar en un campo de consideración y substraerse por unas horas o por un rato predeterminado por día del resto de la realidad y de sus límites. Es así que se puede hablar de una literatura terapéutica conformada con una biblioselección que puede sustituir otras recetas y cócteles químicos en contra del estrés, del malestar o de la ansiedad. La mejor receta para la mente es una buena lectura. No hay fármaco que la sustituya. La mejor propuesta para la higiene mental pasa por la reflexión sobre ideas que ayudan a repasar las propias actitudes en conflicto y adrede los mecanismos internos que las generan.

La biblioterapia se puede componer de una lista sin fin de libros y lecturas a partir de sugerencias de profesionales de la psicoterapia pero también a partir de las mismas propuestas que se encuentran en las páginas de autores selectos que se vayan leyendo. No pasa necesariamente por los bestsellers de la llamada literatura de autoayuda y en todo caso va más allá de ésta. En un momento dado y para un caso concreto un libro de poesía puede formar parte de la lista y en otro una de ensayo, una biografía o una novela. Este orden de propuestas conecta estrechamente con otras sugestiones para la relajación tales como la escucha de una determinada música, la elección de unos parajes y espectáculos o la minimización de sonidos urbanos  estridentes.

 

Biblioterapia

Biblioterapia. Guía de Lectura. Crítica de Textos.

El libro  como reservorio de lectura y como eje que polariza al lector, simboliza -entre otras cosas- la escapada de la actitud solitaria. Quien lee,deja de estar solo en el acto del leer. No importa que esté en el lugar más alejado del planeta o que lo haga en su lugar más concurrido.En un sitio u otro, absorto en  las descripciones en las que va entrando se hace viajero imaginario.Y al serlo se renueva,  recrece y revive. ¿Hay algo más práctico que adentrarse en una lectura y aventurarse por territorios a los que nunca uno atrevería a desplazarse físicamente?

Es tan barato , fácil y garantizado conseguir esto, que no extraña el aumento tanto de producciones editoriales como de tantas y tantas generaciones de autores que apuestan por lo imaginario o por lo investigativo, por lo ficcioso o lo inventado , con tal de substraerse a las realidades impuestas vestidas de gris. Sí, tal vez lo leído sea una evasión  o una manera virtual de entretener  las horas y los días. Al igual que el relato clásico de las mil y una noches, puede ser demorada la cita con una final desagradable, un año tras a otro a base de cuentos y de historias.de hecho puede ser demorada toda una existencia con tal procedimiento. Leer tiene de sano y de brillante por lo que permite vivir la vida desde la prevención y un sosegado planeo sobre las implicaciones nefastas. En cierta forma todo el resto de las artes tiene una deuda con las lecturas.Existe el teatro, la ópera o el cine porque antes hubo alguien que leyó unos textos que quiso escenificar. Existe la comunicación porque cuenta con un soporte histórico de textos y contratextos que han permitido pulir el lenguaje y perfeccionarlo.Existe un aumento de palabras en circulación porque hay textos que las transportan y autores que las inventan así como lectores que las hacen suyas y se convierten en sus portavoces, de los que toman nota copiadores y aprendices.

La palabra escrita resulta tan necesaria por razones comunicativas y psicológicas, como culturales y formativas e informantes.Y esa palabra, adecuadamente usada, resulta terapéutica cuando no es tomada como una prótesis a las propias carencias sino como una resonancia de lo que  uno es. La impugnación de lectores y lecturas por el encierro bibliotecario que supone o por la clausura de algún tipo de visitas a escenarios sociales es obsoleta y tramposa. Lo que tal oposición sugiere es la privolectura y generalmente con ella, una alienación notoria de los acontecimientos teóricos. Eso genera un perfil de nuevo cuño: el de las generaciones desilustradas o sesgadamente informadas. La privación  forzada de lectura es posiblemente uno de los castigos más terribles que se puede infligir a un intelectual, pero también  la lectura forzada puede ser un tormento para quien no sabe experimentar sus placeres.  La lectura tomada a cierta medida puede resultar ser un intenso antídoto a la realidad. Es otra realidad. su enfrentamiento virtual: no desde una nada, sino desde una dimensión inconmensurable pero efectiva. Cabe recordar uno de los protagonistas de Théjov que después de permanecer encerrado por mucho tiempo a voluntad y con una nutrida biblioteca a su disposición ya no quiso hacer uso de la libertad cuando le llegó el momento según lo pactado. Se trata de un viejo mito: conocer el mundo no pasa por interaccionar con más cantidad de experiencias y visitas a lugares, sino reflexionándolo y meditándolo.Lao Tsé ya lo había apuntado mucho antes: no conoce más el mundo quien lo recorre más sino quien lo piensa desde su quietud. La lectura es una actividad  desde el reposo.es un acto quieto.Una actuación,aparentemente, inactuante. Las lecturas son ventanas a todas partes sin moverse del lugar de lector.Y en esta sencillez reside su majestuosidad y su brillantez. ¿Hay una imagen más plácida que la del lector en su butaca especial y con la iluminación adecuada, con o sin pipa, con o sin perro, con o sin chimenea, y pasando plácidamente una página tras hora, una hora tras hora,en paz consigo mismo, viajando por doquier y sin empantanarse en los infiernos tan profusamente habitados de los entornos? Sí posiblemente evoca la imagen evasiva y burguesa o desimplicada. ¿o tal vez no es más que otra apariencia que aloja al  sujeto que asigna sus energías a lo más interesante: lo virtual, en tanto tiene un peso de realidad  mas extasiante que la realidad misma? sea lo que fuere, el sujeto lector deviene príncipe de las letras, hedónico por naturaleza, creador de universos desde utensilios primarios, imaginario infinito y a su manera, un dios ilimitado, que para tocarlo y alcanzarlo todo le basta elegir la lectura adecuada. Es un espectador, sí, pero no voy a entrar en tal polémica. Desde sus epígrafes como un recorredor de palabras y renglones puede acabar por estar en todas partes y saber bastante de todo sin exponer su debilidad a las agresiones ambientales. En cualquier caso, la lectura en tanto que un acto moderado, privado y particular, deviene terapéutica cuando exime al lector de sufrir con sus neurosis inacabables y sus retos frustrantes.

Para entrar en este mundo de fábulas y letras, musas e inspiraciones, son más o menos interesantes las guías de lectura. Cada libro es una historia diferente en una jungla maravillosamente caótica de literaturas. Las críticas especializadas o las sinopsis aconsejadas pueden indicar los pasos a seguir.aunque al fin cada lector,por muchos libros que tenga tras de sí,no puede transmitir el placer particular que experimenta con el inicio de cada nueva lectura asumiendo los riesgos inevitables para ello. Leer no está exento de correr riesgos.Y un lector no es el mismo antes que después de haber leído un determinado libro que le haya impactado.Si sigue siendo el mismo, pétreo a toda influencia, puede quedar en entredicho como lector.Tal vez haya pasado páginas sin acertar su función de compromiso con lo leído.

 

Cruzando Semáforos

 

El peatón urbano es una figura mundana ajetreada generalmente  substraída del goce visual de las fachadas y recorriendo una gymkhama para no ser atropellado por coches y por otros viandantes. Visto desde arriba es un punto diminuto que no llega a hormiga alargada que se va moviendo con diligencia y se para cada cierto rato en los semáforos puestos en rojo. Por lo general los pedestres tienen bien aprendida la lección al respecto. O te paras o te atropellan sin contemplaciones. (recordaré entre paréntesis que el código de circulación da derecho a los conductores a atropellar a quien esté fuera de lugar en el momento más inadecuado). Esas paradas obligatorias ante los semáforos son en principio un inconveniente pero a la larga uno se acostumbra. Lo cierto es que en las avenidas principales los semáforos paran a multitudes al unísono unos instantes preciosos. Se puede practicar la observación e  involuntariamente quedas incluido del campo acústico de las conversaciones de los demás. Puedes incluso intentar cruzar tu mirada con desconocidos. Y a eso quería llegar yo con esta nota. ¿Cómo es posible que la gente esquive sistemáticamente la mirada? O lo que es peor porqué se molesta si se ve descubierta por alguien que les mira. Un código implícito exige no mirar directamente a los ojos a los desconocidos o su figura si está próximo. El mismo código permitirá el voyeurismo a distancia o sin ser visto el que mira. En mi época de paseante urbano (práctica que no he abandonado del todo) crucé miles de semáforos y decenas de miles de miradas. Raramente algunas dieron paso a la palabra. No siempre satisfactoria por cierto. Hay quien aturdido piensa que al ser mirado es descubierto en sus vergüenzas y pecados y te increpa aquello de si lleva monos en la cara o que te pasa que lo miras fijamente. Sin comentarios. Propondría además de mirar el suelo que pisan nuestros pies, la cara y los ojos de los demás con los que compartimos suelo y mundo, pero de momento me abstengo, no sea que esta proposición sea sospechosa de subversividad en alto grado.

Rechazo del Mensaje

Ante el Rechazo del Mensaje/Texto Recibido.

El razonable síndrome de saturación, consecuencia de  la avalancha de publicidad y mensajes no utilizados, hace impacto en la personalidad de no poca gente que queda confundida a la hora de sus discriminaciones entre lo deseable y lo rechazable. Tanto es así que permite que sus servidores y utillajes de soft decidan automáticamente ante emails no reconocibles o sospechosos de spam. Para quiénes se encuentran (que en realidad somos todos los usuarios del correo electrónico) con su bandeja de correo llena de productos informativos que no han pedido y que le bloquean la entrada de otros mensajes,  y toman decisiones coléricas al amparo de una cierta lógica reactiva, suprimiendo el mensaje sin leerlo o contestándolo con un escueto, no-a-otros-envíos o suprímanme-de-su-lista cabe  recordar que la dinámica de crecimiento de los buzones electrónicos sigue la que ya siguió en su tiempo la de los buzones de correo tradicional: de ser latas para recibir informaciones importantes se convirtieron en cajas para depositar anuncios de todo tipo. Así como en esos raramente llegan cartas o postales personales y sí facturas o notificaciones de banco de todo tipo también en aquellos, los electrónicos,  ya está predominando un tipo de mensajes impersonales  y bastantes de ellos forman parte de la basura gráfica vigente.

Tanto en un caso como en otro lo más práctico ha sido tirar a la papelera toda aquella cantidad de cosas que no nos sirven, sin embargo una pequeña revisión  visual se hace necesaria  para no tirar ofertas o informaciones interesantes. La supuesta capacidad intelectual humana sirve para eso: para discriminar entre objetos, mensajes  y eventos, sabiendo exactamente qué es cada cosa y a qué se le dice no y a qué se le dice sí.

Algunas reacciones furibundas contra  el email emisario que ha enviado una información equis manejan más energía  para rechazarlo que para saber de qué va. Si en lugar de ostentar un cabreo irracional esa  misma persona tan molesta por recibir algo no pedido, instrumentara la orden de su correo para señalar un determinado email como no deseado, el asunto generaría menos carga emocional de la que tiene.  Eso es, hoy en día, técnicamente posible y muy fácil de ejecutar. Bastan unos segundos para hacerlo. En cambio el coste de enviar una contra-nota diciendo que no quieres absolutamente nada de alguien que envía mensajes múltiples, es mayor que el de bloquear a ese remitente sin que se entere. La ventaja de ese bloqueo  es que un día,  tarde o temprano se acude al tacho de la basura a reciclar un papel para escribir y resulta que te encuentras que tiraste el billete de la lotería que salió premiado.

 El problema de tener un email es que por obra y magia de internet llega  hasta desconocidos que pueden hacer un uso de él. Forma parte de las consecuencias de la telemática de masas.   El problema no es el rechazo a lo no deseado, sino su rechazo automático antes de saber de lo que se trata. Eso puede encerrrar una personalidad refractaria y blindada además de  escasamente brillante o culta. Sea como fuere cada cual tiene su derecho implícito a ser lo que sea, incluido alguien que no quiere más información, aunque ésta le pudiera proporcionar elementos de utilidad para mejorar su saber y su vida.

Todo el mundo -no está de más repetirlo- tiene derecho a rechazar lo que se le antoje. Lo que  sorprende es que lo haga sin saber exactamente a lo que está negándose. Los marcos constitucionales amparan las libertades individuales hasta el punto de propiciar una sociedad altamente individualista, pero hay delitos como el de no auxilio o no prestar socorro en situaciones de emergencia  que son punibles. Paralelamente no prestar atención a propuestas culturales o artísticas es un indicador de desatención severa tan punible como lo otro al menos para el ojo de la crítica intelectual. Cabe orar un responso por esta actitud.

Aforismos Redescubiertos

Los aforismos redescubiertos como criterios personales.

 

Independientemente de su recuerdo  memorístico un aforismo es fundamentalmente un criterio que gobierna la existencia personal. Citarlo no siempre implica su comprensión. Tras  la lectura de los cientos aquí presentados queda por hacer casi todo: destilarlos, no sólo de la lectura de la vida diaria, sino también de la lectura de unas cuátnas páginas, éstas, que no dejan de ser la interpretación subjetiva de un autor. Su elaboración y propuesta tienen la vocación de ser incorporados como herramientas auxiliares de la vida ordinaria, haciéndola así más extraordinaria y realizada. Pero las cosas leídas en el mejor de los casos empujan a seguir averiguando mucho más sobre  los campos temáticos de los que hablan. Confuncio sostuvo[1]  en el +VI que para comprender plenamente algo hay que hacerlo, que lo oído se olvida y lo visto, a lo más, permite una creencia. Cabe añadir que todo lo que  podamos leer nos da una formación y una amplitud de miras, pero que no hay fuente teórica que sustituya la enseñanza desprendida de una experiencia práctica. De ahí que los aforismos no son para plagiar sino para reconstruir y adaptar  con la frase propia de cada cual en sus avatares existenciales. Son para redescubrir , desde cada tesitura personal o, mejor aún, para contradecir si queda constatada su ineficacia, futilidad o distorsión. Sea como fuere, un predicado afirmativo cumple una función en el debate pues emplaza a su ponderación, admitiéndolo como una interpretación válida del mundo y de lo sabido o rechazándolo por distorsionarlo.

Los aforismos no sólo pertenecen a la historia de la filosofía. La refranería y la fraseología anónima también los contiene y cada pensante, sea cual sea su nivel cultural, alcanza unas conclusiones acerca del vivir viviendo. Es así, que podemos encontrar hitos en la elaboración ensayística los cuales dan vueltas a temas y llegan a conclusiones ya confirmadas por los dichos populares.  Habría que analizar frases anónimas que han tenido éxito social e histórico cruzando fronteras y épocas y teorías dominantes para comprobar su mutua interacción e influencia.

Un conjunto de criterios quintaesencia la idea del vivir y del relacionarse con el mundo y con los demás. Un criterio adecuado para cada momento puede evitar gastos de tiempo en disquisiciones superfluas y priorizar los temas. Los criterios metodizan el pensamiento y el trato verbal con otros comunicantes. Carecer de ellos es ponerse en función de quien los tiene. O tienes tus criterios de vida u otros los tienen por ti. La dicotomía es sencilla: u organizas tu pensamiento o te lo organizan. Pensar acerca de la vida y de uno mismo es irse convirtiendo en ser. El ser humano no es únicamente una condición biológica predeterminada por el hecho de pertenecer a una especie sino un ser vivo que camina a su consciencia y que se va haciendo. Lo humano es un proceso abierto hacía su ser más que un ser concluso preguntándose lo que es. En realidad su inconclusión, su incompletud le lleva a preguntarse continuamente qué es, qué hace y para qué y hacía donde se dirige.

La existencia nos proporciona la oportunidad de casi 3/4  de millón de horas por término medio las cuales  brindan la opción de  reflexionar qué hacer con todas ellas y el sentido de respirarlas todas y cada una de ellas. En la sociedad hedonista que privilegia el ocio, la mayor parte de ellas pueden, o podrían, pertenecer por entero a nuestra autonomía. Depende bastante de cada persona  dedicada a su trabajo autoanalítico para saber quien es y qué hace y evalúe sus prerrogativas y su razón de vivir.

Un conjunto de predicados  sirve como criterium con el cualenfrentar situaciones adversas, variadas e imprevistas, pero también -y sobre todo- para pensar las contrariedades que presenta la vida en términos filosóficos  haciendo de la filosofía un manual práctico de supervivencia.

Pensar sobre uno mismo  significa pensar sobre el poder individual que se puede ejercer ante los acontecimientos. Eso produce criterios de vida y de relación y una cosmovisión personal ante el universo. El ser, en tanto que se va pensando, se va racionalizando, gestionando así en un todo coherente, controlando las inercias irracionales de su inconsciente. Parménides analogiza el pensar con el ser. Quien no tiene pensamiento propio tiene una conducta inducida; vive los predicados ajenos. Quien no hace una lectura de su impacto e inserción en su entorno, no conciencia su verdad en sus circunstancias, no se individúa. El ser es una  construcción de su racionalidad en la medida en que va pensando sus teoremas ante el mundo que le ha tocado vivir. No hay teorema acabado ni pensante con una obra definitivamente terminada. La invitación a la reflexión está presente en cada propuesta aforística y sigue abierta  más allá de la última de este relatorio. Cada una sólo tiene un consuelo: ser reescrita en cada caso particular y redescubierta para cada vicisitud existencial.

 



[1] dijo “Lo oyó y lo olvidó. Lo vió y  lo creyó. Lo hizo y lo comprendió.”   Tomado de  Jordi Deulofeu. Una recreación matemática: historias, juegos y problemas.  Planeta Barcelona 2001.

Taoísmo Práctico

 

 

El taoísmo es un sistema filosófico -más que religioso- de la antigua China. Desde la mirada  occidental ha sido vinculado al nombre de Lao Tsé al cual se le atribuye uno de sus textos centrales y, en todo caso, el más famoso, el Tao te king[1]. El Tao,  prácticamente  es el único referente que ha tenido una popularización en occidente.   Tao es una voz china que significa vía o camino. Es una palabra que se vincula al concepto de orden y de unidad del universo.

 

En los siglos -IV y –III existían autores vinculados al pensamiento taoísta de cuyo saber apenas se han conservado testimonios escritos.  Además del Tao te king , se conservan otros dos libros que constituyen el soporte fundamental del taoísmo filosófico. Se trata de Chuang-tsé[2] y Lié-tsé. Son compilaciones que engloban textos de varias centurias y por lo tanto presumiblemente escritos, o complementados, por varias manos y generaciones.

 

El taoísmo sostiene que lo real remite a la unidad y que la realidad multidiversa encubre el fondo de su unidad. Este real no lo explica  suficientemente aunque lo interpreta como un principio  universal de unidad y de orden inefable y misterioso. A esta instancia suprema quedan relegadas y absorbidas todas las actividades vitales. La realidad fenoménica es un conjunto de aparentes contradicciones, expresadas en el vaivén del yin y del yang, de  lo positivo y lo negativo, de  lo verdadero y lo falso.  El taoísmo y sus practicantes aspiran a unirse a esta realidad suprema por medio de la reflexión, la meditación, la contemplación y el éxtasis. Esta instancia significa superar los espejismos de la realidad. El alcance de la inmortalidad sería la trascendencia del mundo ilusorio.

 

En su tiempo el taoísmo práctico introdujo prácticas gimnásticas y fisiológicas de cuidados corporales para prolongar la vida y dotarla de una mejor calidad vital con una aspiración a la inmortalidad.  Esos aspectos más materiales  fueron priorizados durante la época Han y así transformada en religión. El taoísmo bajo la influencia del budismo construyó templos y monasterios mezclando la magia y la superstición popular y un talante no dogmático.

 

En su popularización actual en nuestras latitudes el taoísmo es una visión de búsqueda del más allá de lo inmediato y lo sensible. Sus máximas son propuestas de reflexión y criterios con los que enfrentar la vida sin ser dañados por ella. No es una propuesta de lo trascendente sino una manera filosóficamente trascendental de sobrevivir a lo intrascendente, lo coyuntural, lo conflictivo, lo profano, lo cercano. Es bajo esta noción que se puede hablar de un taoísmo práctico como de un conjunto de criterios, que desde su abstracción permitan sobrevivir al peso de lo concreto del cada día. Un criterio es una fórmula, un tesoro conceptual que  tiene más valor que su representación matérica. Un criterio es un nodo esencial dentro de una visión filosófica de la naturaleza humana. Y para vivir, no es suficiente con las tarjetas bancarias, el patrimonio acumulado, el puesto de trabajo, la fuente de ingresos, la familia o los coches en el garaje; para vivir es necesario, por encima de todo, saber cómo hacerlo, teniendo un patrón personalizado con el que enfrentar avatares, disyuntivas, vicisitudes y momentos de confusión. Lo qué nos hace vivir es una visión existencial, en el sentido del concepto de tener una idea de María Zambrano. Para vivir, además del tener circunstancias y objetos que las llenan, hay que tener una noción del ser, de lo que se es y lo que se quiere ser; y para todo esto es necesario un cuerpo de criterios una teoría de la propia existencia y una visión de la vida; en definitiva, una filosofía privada. El taoísmo práctico es un diseño fluido de ideas, que permiten entender la pluralidad del panorama de la realidad, adaptándose a las variaciones de ésta; no para poner las metas o soluciones en el traspaso de lo vigente sino para coexistir con soltura y mando en las situaciones irremediables.

 

 El taoísmo  práctico es una manera ocurrente para trazar el encuentro con el real de cada uno en la búsqueda que haga de sí mismo; sabiéndose parte del todo universal sin renunciar a su condición de  soberano en su particularidad.

 

Para nada es una sugerencia sutil de rescate de una antigua opción religiosa antes bien sí lo es explícitamente para superar la necesidad del vínculo religioso con cualquier clase de cofradía o congregación.

 

La vida deja por balance la construcción de una cierta cantidad de predicados existenciales con cuyo saber, antes de empezarla, la habrían autentificado y gozado aún más. Una filosofía práctica de vida es la que enseña a superar el apego a las coyunturas y a las formaciones materiales para conectar con lo esencial. Es la que enseña, también, a trascender el yo fundamentalista por el yo etéreo. Entendido que todo remite a la transformación y a la fugacidad resulta fundamental vivir la biografía para trascender las religiones[3], en uno de sus presupuestos, en lugar de caer en la trampa de esperas transmateriales o transcorpóreas.  Esto no quita el reconocimiento de saberes procedentes de otras partes del mundo que han venido a enriquecer nuestros linajes culturales donde nos han hecho aportaciones críticas a la vida tangible introduciendo otros conceptos dimensionales de lo real. Me he dejado penetrar relativamente por la influencia de algunos textos orientales sin, por eso, afiliarme a una militancia orientalista supuesta alternativa a la mística occidental. Ni ésta nos ha resuelto las angustias existenciales en los países del desarrollo, ni aquella se ha constituido en la garantía de la dicha integral de los humanos.

 

Por encima de cualesquiera parábolas mesiánicas la quintaesencia de cada propuesta de saber es el texto sentencial breve que, en forma tan inocente como presuntuosa, acompaña los pasos de la  reconciliación del ser con su tiempo. Un apotegma es la llave de una cerradura  aunque su forma de dicho escueto, referencial y pintoresco lo ligue la RAE[4] a las voces célebres de personajes destacados. Heme aquí probando suerte, en la galería de los nominados, tomando la palabra desde mi patente anonimato.

 



[1]  traducido como el libro de la vida y  de la virtud

[2] que toma el nombre de su autor, o su principal autor: Chuang Tsé  vivió a finales del IV antes de Cristo

[3] Esta idea está mas desarrollada en el punto Para trascender r las Religiones dentro de  mi libro Espiritualística

[4] RAE diccionario de la lengua española  21 ed. Tomo I Madrid 1992

Pensamiento Condensado

 

 

Hay verdades tautológicas  que sólo el terrorismo ideológico contra la razón puede negar. Hay postulados de la evidencia que los ciegos de la ira no van a reconocer. Hay axiomas del saber destilados a lo largo de los siglos  por el concurso de miles de pensadores y millones de seres humanos que han unido sus experiencias. Hay enunciados que se constituyen en reconocimientos indiscutibles.Y, afortunadamente, hay gentes que todavía creemos en el valor de prodigarlos y difundirlos.

 

El mensajero del apotegma es un conjunto de aforismos   presentando micro-textos  que condensan reflexiones de ahora y de siempre sobre el  sujeto vivo y su mundo.

 

En tanto que textos atemporales, no contienen citas nominales o enumeración de situaciones coyunturales.

 

Si una sinopsis,  que da una referencia, pero no el argumento que resume; o un dibujo que representa el objeto da la idea de éste, pero no traslada todas las contingencias del mismo; tampoco una sentencia teórica  es toda la elaboración que contiene. La solapa de un libro o su presentación jamás sustituyen la necesidad de leer la novela, aunque sí pueden llamar la atención sobre ella o por el contrario quitarla. Lo mismo un aforismo en tanto que condensación no sustituye jamás la necesidad de seguir las pautas elaborativas que han llevado a ella. Un predicado es a la vez un  puesto terminal del descanso de una  reflexión como el primer paso que pide hacer todo el camino que ha llevado hasta ella.

 

Todas las cosas se pueden decir maximizando la simplificación y ahorrando el mayor número de palabras pero con esto se corre dos peligros: uno, la injusticia de toda generalidad y dos,  la crítptica del enunciado inalcanzable si no hay una reflexión considerable sobre ella.

 

¿cómo decir las cosas con un máximo de economía de texto sin traicionar lo que se quiere decir? y ¿cómo decirlas para que no pierdan público?

 

Cada frase ha de ser cuidadosamente elegida, cada palabra y cada pausa, cada mayúscula y cada cursiva. Y a pesar de toda la delicadeza, la garantía de decirlo con suficiente claridad y rotundidad no resulta tan fácil.

 

Un enunciado puede insinuar una tesis pero no  puede capturarla. Tiene más a ver con un saber intuitivo que con un saber demostrativo. De hecho, no hay necesidad  para la demostración; basta con la meditación sobre su adecuabilidad.

 

No presento un ensayo de elaboración , sino un conjunto de enunciados que me fueron anunciados por  las experiencias del vivir y del hacer, del estar y del ser, del creer y del razonar, del amar y del  desamar. Es,  por consiguiente, una  palanca para la  co-elaboración pública. Lo que aquí sólo alcanzo a intuir o apuntar puede mover a la pasión reflexiva en un otro que vaya más allá de lo dicho por mi, y de lo que con suerte, incluso tuviera noticia.

 

Haberme dado permiso para escribir pensando  y compartir lo escrito y lo pensado  es un atrevimiento que cuenta con la indulgencia lectora. Escribir es una de las posibilidades del lenguaje  que se hace posible en tanto que acto proyectivo del  pensar. Y pensar lleva, inevitablemente, a conclusiones duras que deslegitiman fantasmas que contaminaban las interpretaciones.

 

Pero las conclusiones sólo son paradas provisionales en un cobijo intelectual que pronto se hace pequeño .Es en toda su provisionalidad  y,  por lo tanto, falta de certeza eterna que hay que tomarlas. De lo contrario el peligro del moralismo conceptual convierte la filosofía en un recetario vulgar de reglas de comportamiento.

 

El despliegue de unos apuntes sobre principios, con pretensión de universales, puede caer en las trampas de ese formato de moralidad. Nada más lejos de mi intención que meterme en un listado de máximas recetarias, adaptadas como consejos, en una fraseología oportunista y autoritaria. Preferiría caer por deceso en el relativismo  que conduce a la tolerancia que, por exceso, en el conclusionismo que conduce a las normativas restrictivas.

 

Es así que cada enunciado en forma axiomática deja abierta la puerta de atrás de su fondo para ser cuestionado sin piedad si la empiria y/o la reflexión dan otras posibilidades redaccionales.

 

Siempre me pareció que tratar de resumir en unas pocas palabras una biografía de exploraciones constituía un fracaso asegurado. ¿Cómo condensar sabiduría de siglos en unos pocos términos? ¿cómo meter en algo pequeño el gigantismo de las bibliotecas?  ¿cómo meter en ecuaciones la prosa de la literatura universal? Y sin embargo la tendencia elaborativa corre hacía la condensación, hacía la destilación en una  lógica  de innumerables campos de la argumentación.

 

Al meterme en ese empeño, de pronto, sin darle tantas vueltas, me he dado cuenta que en lugar de decidir escribir un libro de aforismos; éstos, los aforismos, espontáneos y fluentes han decidido por mi. Así es,  me descubrí escribiendo algunos  durante una sesión de email o en una conversación   improvisada presencial o por chat, y continué haciéndolo hasta construir el presente resultado.  Un aforismo es un saber condensado. Una sinóptica.Una pirueta verbal que no sucumbe a la forma del verso aunque tenga algún estilo que se le parezca y por eso lo confunda. Un aforismo es el sueño ideal de decir en un número contable de sílabas siglos de tradiciones de pensamientos. ¿Quien no se arriesgaría a este propósito? Autores de todos los tiempos[1]  han pretendido acuñar frases inmortales para las que han preparado canteras de   discursos escuetos. Este es el sueño teórico: poder decir en clave lo que consume la mayor parte de tiempos verbales desparramados en anecdotarios y relatos. Esto lleva a pagar la factura de la incomprensión cuando no del desprecio ante aquellas sentencias poco claras.

 

Las estructuras  aforísticas han sido y son una tentación  para la golosidad intelectual. Wittgenstein sostuvo[2]  que sólo se puede hablar de aquello que se sabe, de lo contrario lo mejor era callarse. Me pregunto en qué podría estar ocupada la gran masa de hablantes si sólo hablara de lo que realmente sabe. Se haría el silencio. El aforismo tiene una doble versión: como enunciado que propone una posición interpretativa existencial y como sentencia categórica. De la segunda opción me he desmarcado y en la primera permanezco y me temo que permaneceré, en tanto que es inconcebible la existencia física y mental sin enunciados, se  tenga o no todo el conocimiento para gestarlos y seguirlos.

 

La exposición aforística cumple al menos tres funciones: la de ser precisado para uno mismo el propio pensamiento, la de buscar su aplicación práctica como criterio existencial por y para la felicidad y bienestar social; y tres, la provocación intelectual para que otros tomen su posición ante ella.

Una construcción de máximas al gusto de todo el mundo tal como pretendiera Séneca se hace un imposible. Antes bien todo razonamiento evidencia una contraparte: la sin razón o la locura. Toda postura lleva en sí misma el germen de la discordia y la imposibilidad del consenso total. Diderot[3]  deslegitima los razonamientos universales como fondos argumentativos y probatorios.

 

El principio de unidad teórica total se hace inconcebible.Y sobre este supuesto cada teorema choca con los límites propios de su concepción. Sin embargo, contiene,como si de un sujeto humano se tratara, su función simbólica y su excitación imaginaria dentro de su cancha real.

 

El aire de sentencia breve y doctrinal del aforismo es más su semblante que su realidad. Es a la vez conclusión y tesis, predicado y algoritmo, ley y transgresión, que se propone como ropuesta axiomática o indiscutible en aquel punto de lo que se ocupa. Cuando lo repasamos y coleccionamos como conjunto de máximas y apotegmas, los cuales están atribuidos a personas generalmente ilustres, podemos chocar con el hecho de subrayar y hacer nuestras tesis en si mismas antitéticas, lo cual viene a demostrar que una idea puede tener valor en si misma referida a la circunstancia aplicable.Y que dos ideas contrarias acaban haciéndose hueco en el reservorio intelectual en tanto son de aplicación a circunstancias distintas.

 

Intuitivamente nos gustaría que  cada criterio tuviera el valor de un apotegma para poder construir con el una fórmula matemática tal que nos diera un resultado único y sólo éste. Tal como una  multiplicación para averiguar  la superficie de un polígono regular, obtenida como el semiproducto de la operación que multiplica su perímetro por su apotema. Mientras el trato con las matemáticas deja indemne la ideología de quien hace el cálculo, el trato con las frases no deja exento de peligros sociales a quien las emplea.

 

Un aforismo puede correr el riesgo de convertirse en un  decreto cuando se tumora para convertirse en un dogma de fe. El antídoto es infalible: aplicarle un criterio de lectura y relectura hasta  descubrir el mecanismo con el que ha sido construido y a qué pensamiento compromete y qué vocacionalidad genera.

 

Tomándolo como proceso creativo y vivo deja de lado el peligro de la alienación tras la frase lúcida y fácil para tomarlo como un discurso  abierto. Es así que, el ángel mensajero del apotegma, por  proteccionista que quiera ser con la cobertura reflexiva que proporciona, no deja de ser un discurso aforístico que, como todo discurso, admitirá variaciones y adaptaciones. Discurso, sí, que,  a diferencia de otros textos, pide un plus de atención por su concentración de resonancias en un volumen mínimo de palabras.

 

Si las lecturas bibliográficas son y continuarán siendo para minorías selectas[4]  con tiempo libre, capacidad solitaria sostenida y entrega apasionada a la dimensión intelectual; un texto con enunciados numerados todavía criba más al número de personas que puedan acercarse a ellas. Sin embargo  debo decir que un libro de grupos de frases generalmente cortas es un espejismo de facilidad. He de prevenirlo. 

 

De ahí que  el libro esté pensado para ser leído durante un año entero. Hay 366 puntos que se corresponde con los días del año mas una unidad. Cada uno de los punto es para leerlo al empezar el día y cargar con su idea como material de reflexión.

Los puntos no son correlativos. Cada uno es independiente del anterior y del posterior, aunque algunos se refuerzan mutuamente.

 

El aforismo es un pensamiento concentrado y concéntrico .A través de su idea se pueden relacionar otras muchas.Es  la elaboración destilada: su néctar. És también un préstamo del otro para alcanzar la identidad y aumentar el conocimiento.

 

Tener de un autor una sola de sus frases retenida en la propia memoria biológica es el mejor homenaje que se puede hacer a la memoria de su figura. Pero no es tanto ésta mi pretensión como instrumentar un recurso práctico de manejo para la reflexión sobre las leyes existenciales de la condición humana.

 

La vida hablada es un continuo intercambio de criterios cuya concienciación depende de cada hablante que haya hecho de su existencia un proceso regulado por un cuerpo de ideas. Resumir una filosofía de vida en unas pocas palabras es  un deseo inherente a mucha gente. No me preocupa tanto haberlo conseguido, que tampoco ha sido mi intención, como pasar el centro de atención de los hechos a sus criterios, de las apariencias a sus mecanismos, de los tratos a la psicología de sus relaciones.

 

 

 

 

 

 



[1] Hasta Sánchez Dragó presentó su libro de aforismos en una entrevista jocoso contracultural de Lafuente, sin que aquel llegara a captar loas sutilezas humorísticas de este.

[2] En el tractatus Logico-Philosophicus

[3] Diderot.Pensamientos Filosóficos.  ed. Aguilar Argentina. Buenos Aires, 1973.“Todo razonamiento que vale para dos partes nada prueba, ni para una ni para otra” LV p.66

[4] La mayoría prefiere otras fuentes de información que quemar sus ojos con las letras impresas.Mucho más en una época preponderantemente icónica.

Utilidad de los Foros.

La utilidad o no de los Foros.

No está muy claro el significado de Foro y su diferencia con la de Congreso. Un foro es un encuentro de sensibilidades en torno a un tema, separado  de todo objetivo vinculante de las partes. Un congreso es el que trata de hacer una puesta en común de ideas sobre unos puntos para marcar comportamientos intelectuales y conductuales posteriores. Las dos definiciones son discutibles pero parto de ellas para reflexionar acerca de la utilidad de los encuentros verbales. Habrá/hay quien llama Congreso a cualquier tipo de encuentro en el que haya intervenciones, conferencias, presentaciones, informaciones o discurso. En principio la estructura misma de un congreso pide que se cumpla una condición principal: la del debate de la base asistente de una forma piramidal para que se puedan poner en común distintas propuestas. Un foro más bien funciona con unas cuantas aportaciones notorias de nombres o personalidades notorias. El congreso articula mecanismos de participación extensiva e intensiva, amplia y profunda, el foro se limita a exhibir formas expositivas sin tener que pasar los contenidos por el análisis. Cualquiera puede ir con el suyo para mostrarlo pero sin sentir la llamada para hacer su demostración.

Hay encuentros de todas clases en todas partes. Y quienes van/vamos están/estamos muy interesados/as en que sirvan de algo y no solo en que pretexten mover la figura  por diferentes geografías y simposios. A Popper, invitado en no pocos de ellos, no le sentó muy bien que en uno determinado[1] uno de los invitados, un antropólogo cuyo nombre no cita, declarándose investigador de las formas verbales del encuentro obviara la profundidad de las discusiones y se limitara a tratar al grupo de ponentes como objeto de su estudio .Eso, perfectamente posible para la mirada científica aunque absolutamente descortés, ya que tal colega  iba en calidad de discursivo fue objetado durante una conferencia posterior[2] en contra a los propios presupuestos del objetor en el sentido de que toda situación es objetable y no hay verdades infalibles en ninguna parte. Sirva tal referencia anecdótica para señalar que en todo encuentro comunicativo o de intencionalidad comunicativa como mínimo concurren dos registros metodológicos: el uno, el oficial y formalmente expuesto, el de intercambiar pareceres y materiales teóricos; el tácito, el subvocal, el de examinar las maneras con que se hace lo primero. Los dos registros coexisten y en cierta manera todo el mundo está al corriente en mayor o menor grado del uno y del otro. De las conferencias y delos textos no solo se habla de sus mensajes, también de las formas expresivas, de los elementos persuasivos y de lo que no se ha dicho. La valoración de cada encuentro pasa también por hacer balance de sus ausencias y de los riesgos que se han  corrido  con implicaciones por la verdad.

Apliquemos eso a un foro en el que he participado colateralmente. El Foro Espiritual de Estella es un logro de organización del grupo Alalba cuya coordinación ha conseguido por segundo año consecutivo –en el 2007- reunir cientos de personas procedentes de distintas latitudes geográficas y de distintas confesiones. Como cualquier otro acontecimiento admite observaciones críticas.

Su estructura de ámbitos de distinto tipo: diálogos, espacio abierto, artístico, lúdico y  stands para las promociones de las mercancías materiales de  los grupos se corresponde con el tipo de efemérides moderna donde una variedad de ofertas permite la libre elección de la asistencia. Todo cabe y la censura en principio no es contemplada de una manera evidente porque su reparto según los horarios y los solapamientos puede excluir en la práctica partes incluidas dentro de l programa.

Una curiosidad de Estella es que los representantes de los grandes credos nunca faltan pero su peso escénico no tiene porque corresponderse con la adhesión de la gente que acude. En otras palabras, no sabemos con certeza que los representantes de las grandes religiones se correspondan proporcionalmente con el público asistente. Si eso es así, la calamidad esta servida pues un foro espiritual en lugar de propiciar el acercamiento entre sensibilidades espirituales nuevas lo que estará promocionando  son viejas formas de creer y de fe que ya demostraron lo que pudieron dar de sí a lo largo de los siglos.

Seria de interés colectivo hacer un estudio ideológico-sociológico al respecto para saber la inclinación en cuanto a creencias de los asistentes. Tal vez la daría la ratio de tal o cual maestro o de tal o cual confesión. De ser cierto la mayoría de palabras públicas la deberían tener ese otro contingente de especialidades y no los pastores de ovejas de una iglesia u otra. De momento hemos visto una mezcolanza.

Otro asunto significativo es que las cuadrillas tradiciones como miembros y no como primeras figuras tal vez perdieran el apetito de participación. Un foro espiritual debería tender a ser foco de eso de lo espiritual más que de lo religioso. En cuanto al abanico de religiones, algunas que tienen muy claro su rol en el campo de negocio de la salvación no suelen estar presentes en esos encuentros: los evangelistas o los testigos de Jehová. Otras  lo hacen sin variar un ápice sus formas entre un acto de presencia y el siguiente, en una ciudad o en otra, separadas por cientos o miles de kilómetros y por años.

Los encuentros interreligiosos es una cosa y los encuentros interespirituales es distinto. Seria interesante que los organizadores de convocatorias se definieran sobre este punto. Podriamos decir que el pueblo llano tiene demasiada saturación de religiones que se pelean por autentificar su dios de garito desautorizando las prácticas de los otros.

Pero los encuentros para el intercambio de opiniones que se quedan en la disertividad mística sin atreverse al debate real pueden servir cuando menos para ponerse de acuerdo en una clase de política reivindicativa. La pregunta es  si hay algún foro o la continuidad del referido que desee terminar su convocatoria no solo con conclusiones de tipo genérico tantas veces repetidas a lo largo de los escritos sino con una relación de objetivos a conseguir.

 

Consideración de algunos objetivos:

1. Recuperación de los templos y espacios religiosos para la sociedad civil. Eso ocasionaría una reconsideración jurídica de la propiedad privada. En particular de las nueves sedes que en locales y naves industriales hacen asociaciones religiosas como los Evangelistas para sus lugares de plegaria y festejos o cánticos.

2. Desacralización de los cementerios.

3. No división entre cementerios de distintas creencias.

4.Inter-uso de la infraestructura religiosa como espacios para distintas actividades y devociones.

5. El fin de los ritos fantasma. El bautismo por ejemplo va en contra de los derechos infantiles ya que se les marca con algo simbólico en contra de su autorización. Lo mismo la primera comunión o la circuncisión.

 



[1] Llamado  Ciencia y Humanismo organizado por un teólogo cuyo nombre no cita. Hacia 1957.

[2] Conferencia inagurual en la sociedad alemana de sociología en Tübingen en 1961.Referido en la p 98 y ss. En busca de un mundo mejor. Paidos  Barcelona 1992

El dios en minúscula.

 

Vengo tratando de excluir  de mi vocabulario la palabra dios pero confieso que no lo he conseguido. Creo que para vivir y para teorizar no es necesario acudir a ella. Tampoco en los momentos exclamativos en que uno necesita quejarse de un modo rotundo porque le salen mal las cosas[1].Especialmente la he usado en textos de poesía. Necesitaba acudir a su referencia puesto que es una de las palabras más grandes de mucha gente. Desde el inch'  Allah de los árabes hasta el dios te protege que se estampa en banderolas y camisetas, su mención sale por activa o por pasiva en las conversaciones, incluidas las conversaciones de ateos y descreídos. Junto a ella hay otra colección de palabras que hacen mención a lo eterno, a lo mistérico, al más allá y a los espíritus que están mas o menos con sus energías en movimiento para intervenir en las circunstancias cotidianas de los panoramas humanas. Para referir alguno de esos misterios se acude a palabras más o menos religiosas que tratan de indicar fuerzas ocultas aunque luego  su utilitario se desmarque de toda creencia organizada. Seria el caso de quienes mencionan la palabra ángel para definir a personas que tienen un algo especial. Su ángel es su atractivo. El uso, por razones de decorado poético pero también por necesidades conceptuales, del vocabulario místico nos lleva a pensar que el vocabulario denominativo de lo conocido resulta del todo insuficiente para explicar la cantidad de fenómenos que nos afectan. Nos encontramos con que el lenguaje materialista acarrea déficits para señalar todo lo que le sucede a una existencia basada en un pensamiento materialista pero que en su oposición a dejarse atrapar por un lenguaje espiritualista termina por crear híbridos expresivos y términos intermedios que sin ser de un campo u otro tratan de cazar el valor de fenómenos amateriales.

El substantivo dios refiere a una personalidad única y posiblemente la más referida o tratada de explicar de todos los tiempos y culturas. Por deferencia a su uso extensivo no puede ser ignorada pero en el modo de acudir a ella para desmarcarse del valor en su uso que hacen los creyentes o devotos de su significado cabe la posibilidad de utilizar la minúscula. No comprendo porque Ciorán no lo hizo nunca a pesar de toda su radicalidad crítica –aunque inconsecuente- del concepto.

Mientras el plural dioses ha sido aceptado sin problemas en su minusculidad expresiva, la del dios en minúscula puede ser interpretado como una desconsideración o una falta de respeto. El respeto es algo que necesita tener algo a lo qué respetar. Mientras dios sea una entelequia de las culturas necesitadas de amparo más bien es un motivo de denuncia por el daño mental que produce a sus devotos.

Las distintas menciones de su supuesta potencia máxima sean para implorarle o para negarlo por su irresponsabilidad ante los desastres del mundo que creara lo convierten en un permanente ocupa del espacio atencional. Su tema se ha convertido en imperecedero prácticamente. Ni siquiera la comunidad científica se ha desprendido de él en el sentido de la mención no en el sentido de la investigación.  Ningún laboratorio químico lo tiene metido en las probetas de la investigación y lo más cercano a sus misterios, lo que se refiere a la investigación parapsicológica, encuentra resistencias importantes para someterlo a escrutinio. Los propios científicos no paran de demostrar sus negligencias y tomas de posición contrapuestas al respecto. El consenso unitario de la comunidad científica se ha convertido en un mito. Mientras por un lado los hay que aplican rigurosamente el método científico pero no dejan de acudir a misas y servicios religiosos hay otra parte que saben perfectamente que toda mención a un posible todopoderoso que hiciera el universo se trata de un fantasma. Lo peor del primer grupo no es tanto su asistencia obediente a sus credos como que se oponga a una investigación en toda regla de la fenomenología paranormal que desde luego existe y de la cual se han aprovechado no pocas religiones para aseverar sus doctrinas. Nos encontramos  en que dios, en su trayectoria de menciones, ha pasado por toda clase de voces e inquietudes, incluidas las anti teologales. Para una persona que no para de invocarlo como coartada de sus errores y déficits personales una terapia de autoafirmación individual basada en la programación neurolingüística de restricción de palabras y conceptos dañinos para el equilibro mental no está de mas.  La destrucción mental de una persona pasa por la inoculación de una ideología basada en inconsistencias contra toda lógica elevadas a categoría de uso normal.

Tras un examen en profundidad de las formas de hablar de un consultante a propósito de su síntoma migratorio, el que sea, el recurso a las palabras de la abstracción y dentro de estas las evocaciones a lo mistérico permiten una aproximación importante a su estructura de carácter. Podemos afirmar con suficiente realismo que cuanta más capacidad de abstracción del raciocinio de una persona  más facultades tiene para liberarse de lo concreto y tomar una distancia serena de las cosas. Sin embargo cuando la abstracción incluye conceptos esotéricos de difícil cuantificación o demostración esa primera distancia de los limites de la cosa concreta se le pueden subvertir en contra al colocarlo en una entelequia de inseguridades que zanja poniendo la voluntad de su destino en la voluntad de un todopoderoso distante, Con lo cual se auto condena a la alienación mental para el resto de su vida o para todo el tiempo que le dure la creencia en ese ser extraordinario que lo lleva por donde quiere.

La cultura más crítica se ha ocupado en desacreditar los conceptos más inaprensibles de lo deífico. Dios ha muerto. Todos lso certificados de defunción lo ratifican. Tras  ese evento valientemente declarado en el XIX por Nietzsche y generalizado posteriormente en el XX ha ido acompañado con  una profusión de vocabulario no menos esotérico que lo hacemos indispensable de la misma manera que los creyentes hacen indispensable el suyo mencionando sus dioses a cada dos frases, al querer tratar de dimensiones no matéricas presentes en el desiderátum humano. Somos conciencia, energia, espíritu, constructos y suponemos estar controlandio suficientes  verdades que son indispensables para la vida lógica y ética. Verdad, ética, amor,…son palabras no menos abstractas. El ateísmo práctico se ha desembarazo del vocabulario piadoso de otras épocas pero no por eso deja de manejar palabras no menos hipotéticas. Hay serias dudas presentadas contra la supuesta conciencia universal lo mismo que contra el inconsciente como feudo privado individual. La verdad es posiblemente el concepto más destrozado. La retorica que triunfa disminye al máximo los grandes conceptos indemostrables aunque no se abruma al usar palabras como patria o dios que a fuerza de machacarlas históricamente resultan muy familiares aunque no tengan ni puedan tener el menor consenso.

Un vocabulario saneado entre hablantes es el que no utilizara  tal cantidad de abstracción que dejara en la perplejidad permanente a la escucha. Por otra parte la estandarización de abstracciones de insuficiente definición por razón a su misma indefinibilidad como atributo, una falacia anti metodológica del discurso, convierte al hablante en un súbdito de una alienación mental de la que no se puede zafar por imposiciones teocráticas. Todo el mundo acude a dios aunque sea para discutirle lo mal que ha creado las cosas. Vittorio Gassman  lo impugnó por no haber dotado de dos vidas al ser humano al crearlo, una para ensayar y otra para actuar. La mayor elegancia ante su mención continua es prescindiendo de su necesidad pero tolerándosela a quien han convertido el tema en el eje de sus vidas y en lo que más tiempo les ocupa. La filosofía especulativa tampoco se ha librado de su recurso denominativo mientras sigue empeñada en dotar de una explicación el origen de la existencia y el sin sentido de ella cuando termine. Adoptar una vida corpórea y terrena como prueba existencial y una vida eterna del espíritu como premio para siempre no es que tenga un mayor sentido que carecer de esa continuidad ex corpórea. El sentido, si es que está en alguna parte, es en la transformación continua preinscrita en la misma condición contradictoria de cada expresión de vida.

Para la producción elaborativa de pensamiento el recurso al arsenal teocrático es totalmente innecesario. No se trata de autoimposiciones obligatorias de no mención de palabras censurables por el propio código ideológico en virtud de un ateísmo recalcitrante más bien el interés está en otra parte: en investigar vocabularios alternativas para denominar fenómenos para los que aún no se tiene explicación. Tampoco se trata de llenar los vacíos del lenguaje religioso con otras idolatrías verbales que vengan a ocupar su vacío. G.K.Chesterton aseguró que desde que los hombres no creían en Dios no es que hubieran dejado de creer en nada, sino que creían en cualquier cosa. La discusión de fondo, implícita en el uso del vocabulario residual e inercial por años de grabación o manipulación educativa, no es tanto el de la fe como el de la necesidad de acudir a estratagemas nominales a falta de argumentos sólidos. Cualquier discurso fervoroso y mucho más amenazante queda dislocado y denunciado en sus incoherencias simplemente haciendo las preguntas clave. Aldous Huxley ya puso en un aprieto a los moralistas que amenazaban con los infiernos al preguntar como se podía estar seguro de que la tierra no fuera el infierno de otro planeta.

Para el vocabulario cotidiano el uso de palabras dejadas por la anterior cultura coexistirá por tiempo antes de inaugurar una nueva era expresiva higienizada de tantos supuestos basados en la esperanza. El uso del dios en minúscula para referirse al uso de una leyenda o de Zeus en mayúscula para referir el nombre propio de un personaje de la mitología no tiene mayor importancia que el de usar Dios en mayúscula en la transcripción de una frase ajena, respetando su expresión de origen, tal como he hecho ahora con Chesterton. El problema de lo divino no es tanto acudir a su mención como convertirla en el eje de una disertación temática que lo referencia tangencialmente.



[1] mecagoendios, se ha convertido en una sola palabra sonora muy latina,muy en el pais vasco y navarra loquetampocoquitabagritar aalgunosnavarrosenvalentonadosacontinuacion vivacristo reyparair a matar a rojos.

Espiritualidad sin Templo

La Espiritualidad sin Templo.

La sola idea de formular este título hace suponer la posibilidad de disociar dos conceptos que siempre suelen ir unidos: el de la sensibilidad ante el misterio y el del lugar congregacional del rito. El objetivo de esta tema es el de demostrar la opción de una espiritualidad no-religiosa, no adscrita a escuela mística alguna, no devota de ninguna iglesia, huérfana deliberada de todo dios nombrado y abierta a la perspectiva de una continuidad post-corpórea del tipo que sea. Un parámetro discreto y humilde que a pesar de su inconcreción no deja cerrada la  hipótesis de una dimensión transcorpórea pero que no lo concibe como lugar alternativo o de esperanza.

Conviene diferenciar la espiritualidad de la religiosidad como dos referencias completamente diferentes. La una es la presunción de una dinámica  espiritual independiente de la material, que el cuerpo humano está habitado por una entidad no-material que lo abandona tras su muerte y lo toma cuando nace. La otra es la concreción de formas devocionales y reverenciales a un tipo de figuras deíficas con  unos comportamientos ceremoniosos determinados. La historia de las religiones es inagotable. Hay tantas que requiere la guía especialista para tener una ligera idea de cuantas son. Limitar su reflexión a las más conocidas e importantes es lo más común dados los conocimientos disminuidos en circulación que se prodigan a la vez que lo más antimetodológico al no permitir comprender el hecho substancial del mismo fenómeno religioso. La religión es un tema del que se han ocupado la sociología y la política, mientras que la espiritualidad es un tema transpersonal del que se han ocupado la psicología, el esoterismo y la paraciencia. La separación quirúrgica entre ambas cosas y palabras permite enfrentar una reflexión de sus separaciones y concomitancias sin temor a las consecuencias de este pequeño viaje intelectual.

Interesarnos por la espiritualidad pasa por catapultas independientes del hecho religioso y de los distintos agrupamientos organizados. La espiritualidad tiene un valor en sí mismo indistintamente de cada religión que se ocupe de ella. Las religiones comparten el negocio de la salvación con sus distintas propuestas de acercamiento a lo divino y a las claves de la eternidad. La espiritualidad no presupone lo que no sabe. Mantiene sus prerrogativas en los distintos discursos de las hipótesis y da prioridad a la presunción subjetiva de cada ser espirita por encima de los dictados dogmáticos o de fe de cada confesión.

Así la defensa de una espiritualidad queda desvestida de toda especulación sobre el más allá retratándolo a conveniencia de cada visitante –o expectante- de cielos. Permite la consideración de una continuidad de la energía después de su expresión tridimensional en el cuerpo pero no tiene una certeza de donde puede estar su ubicación y como puede ser su representación. La gran cuestión filosófica del espíritu transcorpóreo es si éste mantiene una identidad individualista y un recuerdo consciente de lo que había sido  cuando estaba metido en un cuerpo o si por el contrario forma parte de una dilución del Todo desde el que se pierde la huella mnemónica de la o las biografías tenidas.

Para el reencarnacionismo cada nueva versión corpórea es un castigo para subsanar errores cometidos en el pasado pero sin el instrumento fundamental de la memoria personal. Un contrasentido pues para la superación de las limitaciones anteriores. La memoria es la herramienta fundamental que permite repasar registros previos para tomar conciencia de sus aciertos  o de sus errores.

Desde una posición no-religiosa, la espiritualidad desprovista de boato, de rito, de esperanzas seguras, de garantías eternas convierte la tesis de la condición espiritual en un conflicto intelectual más que en una seguridad postmortem. El campo de indagación como escrutinio de certezas en el campo de  las religiones no existe. El dogma o la fe sustituyen la verificación o la comprobación. La teología aborda el concepto del mas allá pero no se preocupa por la investigación de los fenómenos que den cuenta de esa latitud. Eso lo hace la parapsicología que lentamente va ganando credibilidad dentro de la comunidad científica. En sentido estricto toda indagación de lo espiritual pide el máximo de rigurosidad material, no desde un sentido radical de negación  de toda existencia fuera de los datos aportados por loo sentidos, sino desde la razón científica de la compaginación  de los cuadros de relacionabilidad y de conexiones causal-efectuales. Mientras la espiritualidad entra en el campo de la especulación filosófica y de la investigación científica (cuando menos el de todo fenómeno de lo inexplicado procedente de otras dimensiones) la religiosidad es un fenómeno de orden social e ideológico que compromete a la sociología y a la psicología analíticas.

Sigue sorprendiendo la inmensidad necesidad de creer en el futuro postmortem, en el amparo del todo poderoso, en  el paraíso, aun en contra de las lógicas más elementales.  Las religiones dan un visto bueno a esas perspectivas auque la novela narrativa de lo que es el paraíso es despreciable, insuficiente o inconsistente. La espiritualidad propone la disertación en estado abierto la reactualizacion de la hipotesis de la existencia de entidades espirituales, el relatorio de un cuantioso archivo de fenómenos no explicados y una perspectiva no definitiva de sucesos posteriores.  Comparativamente la religión ataja o así lo pretende la ansiedad por tener respuestas a todo aunque se trate de mentiras organizadas, mientras que la espiritualidad sigue teniendo los interrogantes abiertos aunque no renuncia a una presunción de energías no materiales o a la espiritualización de cada individuo más allá de sí mismo. En ese sentido lo espiritual es un capítulo de la filosofía que se desmarca completamente de toda iglesia que trata de monopolizarlo como su material prioritario de comercialización y seducción de sus feligresías.

Sabemos con Jean Daniel que “La condición humana es una prisión”y los seres pensantes tendemos a compartir la necesidad de creer que todo no puede acabar en nuestras pobres y limitadas biografías. Nos ponemos en tesituras poco racionalistas de una necesidad psicológica del creer. Necesitamos creer en el amor, necesitamos creer en el prójimo, necesitamos creer en un imparable proceso devolución mundial, necesitamos creer en que la justicia terminará por imponerse, necesitamos creer –también- en una continuidad para no quedar finiquitados cuando seamos pasto de las llamas del incineratorio o festín de los voraces gusanos de los cadáveres. Es así que organizamos nuestras creencias y las validamos en tanto vayan cumpliendo una función desagobiante. El fallo en esta elección reside en que una creencia no tiene viabilidad sino tiene una confirmación. Y esa no viene por ser compartida (un numero creciente de creyentes en algo no convierte a ese algo en cierto) sino demostrada, lo cual le da una nueva categoría la de saber. Cuando se sabe algo no necesita ser implorada su presunción por la vía de la fe. Saber y creer son dos cosas completamente distintas, tanto que pueden ser antagónicas. “No puedo creer lo que se” dice Christa Wolf [1].

Se pide la confianza en lugar de la seguridad, la adhesión en lugar de la identificación, la justicia sumaria en lugar de la investigación criminal, la obediencia al dogma en lugar del éxtasis, la sumisión eclesial en lugar de la mística. No es necesario pedir que alguien crea en algo si se le permite que lo compruebe por sí mismo. Pedir a alguien que crea en presunciones que no pasan de ser meras hipótesis es estar invitándole a la ignorancia activa.

Así como hay sectas que integran listas de peligrosidad por su capacidad de manipulación mental de sus seguidores se puede considerar razonablemente que toda iglesia, sea cual sea su seguimiento social, es una contribución a la alienación mental generalizada en la sociedad cuando llena los postulados en adhesiones incondicionales y hábitos obsoletos que postergan la libertad del pensamiento y la elección de formas privadas de misticismo. Las religiones en tanto comparten el común denominador de marcar obediencias y abundar en la irreflexión comparten el pronóstico de una adversidad en contra de la evolución psíquica del ser humano y por extensión de su liberación definitiva de los miedos de especie. Paul Ricoeur propuso que la continuidad de las religiones en el caso de que fuera necesaria debería pasar por la renuncia de cada una todo tipo de poder admitiendo autor reducirse a la palabra desarmada. Interesante consejo aunque difícil de llevar a cabo. El solo hecho organizacional de una iglesia, con su curia, su organigrama, sus fondos, le da un poder más allá de la sola oratoria en el púlpito o frente a un atril. Aun menos cuando estados que se declaran aconfesionales y países que no obligan a una condición religiosa determinada, entre ellos España, sigue contando con gobiernos titiriteros que siguen prestándose a financiar con sumas considerables a unas iglesias en contra de otras. El catolicismo como la iglesia dominante en nuestras latitudes no deja de ser un club privado constituido por millones de seguidores que tenga, en tanto que tal debe autofinanciarse por sus propios medios y recibir ayudas o concertarlas sin tener mayores privilegios que otros clubes religiosos o ideologistas.

La espiritualidad sin templo pasa por el conjunto de acciones mentales y relacionales sin tener necesidad de un oratorio público compartido dejando a la tesitura individual si es necesario usarlo en una situación privada. A diferencia de una religión no cuenta a priori conque la desccorporeizacion  sea necesariamente mejor que la dimensión material o que implique una transcorporeidad. Tampoco que una justicia espiritual esté esperando para subsanar todos los desmanes sufridos en la experiencia de la vida terrena. La justicia es un proceso de construcción evolutivo independiente de un código coactivo que la imponga. La noción de coactividad inherente a las deidades superiores y chantajistas hace difícil pensar en la fiabilidad de supuestas almas de gentes buenas que eligieron la bondad por presión.  La lucha por la justicia no tiene procesos tan claros. Puede pasar por gestos y coyunturas injustas. A Goethe no se le puede perdonar la afirmación de preferir la injusticia al desorden. Idea timorata propia de los temerosos de la tierra y de las potencialidades de la humanidad renovándose.

La condición bondadosa de una persona imprime cambios en su inmediato entorno. Ahí donde hay alguien bueno todos lo notan. Resulta curioso que los profesionales de las religiones no sean referentes de bondad y en cambio utilicen las imágenes sagradas de personalidades que sus iglesias santificaron por razones políticas o de crecimiento organizativo.

Tener en cuenta que es posible y que existe una espiritualidad sin templo trastoca de plano toda necesidad eclesial. Da al traste con las prácticas proselitistas y pone en seria duda la necesidad del iman, del cura o del pastor. Pone en duda también cualquier espera mesiánica o redentora dejado a cada cual la misión de encontrar la formula de su propia liberación mental y espiritual. La oración deja de ser una necesidad memorística y una repetición reclamando la palabra espontánea y el gesto sincero como baluartes personales para un nuevo tipo de entrega místico-cósmica con el todo.

 

 

 



[1] en Casandra, El Pais, Madrid 2005, p.82

La Leyenda Demoníaca

Psicobiografía de la leyenda demoníaca.

 

 

La creencia en demonios y en el Mal surge con las religiones monoteistas (Pilar Salarrullana). Las politeístas ya ofertaban una gama suficiente de dioses en cuyas relaciones propias quedaban inscritas diversas personalidades divinas, más o menos próximas a la rectitud. La creencia en un dios de bien y perfecto llevó a la responsabilidad de un antidios,de todos los sucesos malignos.

 

El satanismo como doctrina  de adoración no surgió hasta después de  haber sido fenómeno de terror.

 

El becerro de oro como símbolo del mal,es adorado junto al monte Sinaí para aplacar la ira posible del diablo en una circunstancia de  despaternalización por la demora de Moisés.

 

La historia del satanismo es confundida con la de la brujería. La sobrenaturalidad de los brujos era buscada  fuera de dios.Y eso les atribuía contactos satánicos.Pero son historias distintas,que para entender una es preciso recorrer al conocimiento de la otra.

 

La idea de demonio es la de la tentación, la codicia, la avaricia, la ansia de poder. Una de las explicaciones del origen de los demonios es un cuento absolutamente infantilizado que insulta la menos exigente de las inteligencias críticas. a pesar de su simplicidad y de notoria falta de datos en el argumento, dá los trazos esenciales de una rebeldía contra un poder.Luzbel(luz bella) uno de los ángeles creados por Dios para integrar la Corte Celestial que lo adoraran deseó ser como El pero viéndose discriminado,por las preferencias omnipotentes hacía el arcángel Miguel lanzó el grito de rebelión.

 

 Una pregunta de Lógica para los puntos de vista de reproducción de la leyenda:Si Dios crea un adorador,¿como admitir que potencialmente es su desadorador y además un rival de otros ángeles? La reacción suprema no fue la de la persuasión sino la del aplacamiento  del movimiento anticelestial por la fuerza de las espadas,comandada por  Miguel con resultado de derrota para aquél, tras la cual  los ángeles se convirtieron en ángeles caídos al ser arrojados del cielo para ser condenados a los infiernos creados ex-profeso para ellos.A partir de ahora Luzbel es llamado Lucifer.Uno de los ángeles supuestamente más bellos es convertido en lo peor e inaceptado ya para siempre. se trata  de una versión de contenidos contrarios en una misma entidad.

 

Los ángeles desde el momento de su concepción  tenían una función de emisarios o correos.Etimológicamente en hebreo significa la de mensajero. La función angélica  sería la de correa de transmisión de las ordenes del Sublime. La transgresión a esta función daría lugar al reino de las tinieblas. Lo que no explica la versión bíblica, es  porqué razones otros ángeles secundaron a Luzbel.

 

Los poderes diabólicos quedan repartidos entre un extenso panorama de demonios.La demonologia se ocupa del estudio de sus jerarquías y funciones.con una clasificación de categorías donde no luce  precisamente la inventiva en los nombres de cargos.

 

Lucifer como emperador.(asemejado a Satán, Mefistófeles y Leonardo, aunque no se trate de la misma entidad)Belcebú o Beelcebuth,príncipe del imperio. Astaroth,gran duque. después de ellos hay grandes diablos  (Lucífugo, Satanachia, Agliareth, Fleuretti, Sargatanas, Nebirón), otros superiores (Mirión, Belial, Anagaton) y otros más(Bael, Agare, Marbas, Brusias, Arimón, Barbatos, Ruer, Gusatán, Botis, Bathin, Pursan, Abigar, Loray, Balefar, Foran, Sayperos,, Nuberus, Glasyabolas) que conjunta un entramado jerárquico particular donde cada diablo tiene un poder de malignidiad distintivo relativo a campos tales como sexualidad, obediencia, catástrofes y adivinancias.

 

Si hay una épòca en la que se ha hablado profusamente de diablos y brujerías ésta es la Edad Media. Nuestros antepasados dedicaron profusamente sus inteligencias a debatir cuestiones “tan significativas” como si los demonios tenían un sexo determinado o si podía producir semen por  si mismos, si se podían reproducir entre ellos o si las mujeres posesas o endemoniadas quedaban embarazadas.cuestiones que no trasladaban sino el gran debate: el del sexo de los ángeles, mantenido en lo etéreo. En las controversias participó Tomas de Aquino. Las conclusiones apuntaban  que los excesos sexuales acercaban a lo diabólicos y los amores puros, a Dios.

 

Los temas en torno a la demonología son abundantes:El hecho de que exista como disciplina de estudio o exploración acerca de los demonios es indicadora dfel interés que como entidades ha suscitado a lo largo de los tiempos. La demonomancia  como arte adivinatorio del futuro por inspiración demoníaca conecta  unas supuestas entidades de poder (los demonios) con otras (las brujas) que también lo pretenden a través de la magia. Ello no ha sucedido sin  dar lugar  a actitudes demonomaniacas,  referidas en la literatura psiquiátrica  y constatables en la consulta psicológica, en personas que se  creen posesas  y cuyas voluntades quedan anuladas.

 

Si bien las controversias sobre existencias demoniacas ha  quedado  atrás-mientras los programas basura de los canales televisivos no los redescubran como un filón para nuevos espectáculos con que incrementar los índices de teleadicción- hay señales sobre el incremento de grupos y órdenes sectarias adoradoradoras del Mal. Antiguas prácticas medievalescas pero posiblemente desconectadas de una cierta lógica de su tiempo, vuelven a aparecer en la sordidez  de ritos clandestinos, que pueden ir desde la bebida de sangre como evento paroxístico a  la realización de sacrificios humanos. Ya hace años que puede asistirse a los signos  típicos y tópicos  de pretendidas antiiglesias. Una gama de sectas satánicas  ofrece a una realidad cansada de sí misma y vacía de sus utopias y romanticismos  de pasados gloriosos, la oportunidad  de encrucijadas de éxtasis.

 

 Las sectas satánicas de bajo nivel están integradas por seres marginales que pivotan en torno a algunos líderes con habilidades para la manipulación de los anhelos ajenos.Basta el decorado adecuado con  alucinógenos y con ofertas sexuales como base de encuentros para que los verdaderos contenidos rituales de la adoración vayan ocupando su lugar. Pero todas no reclutan sus seguidores entre quienes  no saben construirse vidas propias o viven la existencia desde la degradación; las hay  que  están directamente nutridas por hijos de clases sociales altas, donde el hastío de todas las satisfacciones materiales les conduce a la búsqueda de transgresiones más excitantes.

 

Es gente de dinero la que puede/podía hacer elevadas apuestas para conducir en contradirección en avenidas de Madrid y otras ciudades, o que  puede animar los ritos bestiales propios de un seguimiento de lo Maligno. Si el fenómeno se limitara a la ostentación de cruces invertidas,la invocación del número apocalíptico de la bestia el 666, signos de profanaciones o  a la santiguación escarnecida con orines de los cofrades en una supuesta pila de agua bendita  desde el occipucio y con la mano izquierda, todavía no pasaría de ser una parafernalia ingenua. Lo grave es que  tal fenómeno va respondiendo a  desarrollos de grupos jerarquizados donde no cabe la posibilidad de exadeptos.es un indicativo de hermetismo rígido y absoluto.

 

 Uno de los avisos de que un grupo cualquiera sigue un proceso de dogmatización y sectarización interna, es que no admite críticas externas ni produce críticos endógenos. Por el contrario, todo grupo dinámico,flexible y abierto a su desarrollo, tiene desde el principio debates y tendencias y opiniones distintas en su seno. No consta por ahora que los adoradores de demonios permitan discrepancias en su organización y que los niveles de contactos intergrupos produzcan confrontaciones.A pesar de los pocos datos parece existir una Internacional del Mal.  ¿Que sostiene un comportamiento tan ruin rayando en la idiocia? El erotismo de la sangre es poderoso y la escapada de la rutina es una factor a tener en cuenta para quienes ya se hallan completamente saciados de lo material y pretenden un “algo más”.Ello, por deseos de un plus de excitación puede llevar a los teatros de hacer misas negras en lugares que han sido consagrados, como capillas o viejas iglesias aunque estén en ruinas. Posiblemente la feligresía en funciones que se aproxima en su fuero interno  está la satisfacción de la carne y el gozo de orgías prometidas en lugar de una credulidad fanática. Serían los arribistas que nutren filas de toda clase de proyectos impactantes pero sin creer en ellos.

 

Las sectas demoniacas no parecen entroncar directamente  con las tradiciones cultural populares, que como la gallega está poblada de espíritus. Las leyendas tradicionales abundan en anécdotas sobre entidades que han dejado un halo de respeto y de voces susurrantes ante  el poder del diablo.De hecho cualquier conducta fuera de ley y rechazada por  el estatus social, se la ha asociada como consecuencia de la intervención diabólica. Si la superación del politeísmo llevó a la creación de un ente- Mal responsable de todos los errores mundanos  y así excluir al ente- de la Perfección de todo desajuste, las diferencias intrahumanas han llevado e multitud de batallas a que los soldados y los combatientes se posturen al lado del uno o del otro, aunque cada parte se crea imbuida  de divinidad o de justicia divina.

 

La perspectiva de creer en entes malignos y responsables de todo error cercano, predispone al crédulo a su manipulación. Los posesos serían la escala más baja, acrítica e  impensate  de los satánicos. La Edad Media que ha pasado a la historia como un buen número de siglos de oscurantismo y de inmovilismo,poblados de temores y de pérdida total de iniciativa y de afirmación humana,se explica por el dominio del miedo sobre la conciencia, y por la manipulación de unos poderes terrenales (la iglesia)con el recurso ideológico  de  unos poderes extraterrenales. Si lo reducimos a premisas lógicas el Mal fue lo que predominó durante los siglos de no luz.La población atemorizada no podía permitirse el goce de la existencia y  todos vigilaban a todos hasta el punto de que cualquiera que disintiera podía ser víctima si era amenazada de prácticas de brujería. La cultura cristiana atávica se fue desarrollando como una posición contra los demonios y por lo tanto contra los poseídos, que no eran sino los eslabones débiles de influencia de la religión.si aquellos pedían ayuda al demonio era tanto como recurrir a aliados distintos de dios,cuya noción e interpretación era la administrada por la iglesia. Iglesia que en la actualidad todavía  no  abandera la lucha contra los exorcismos.en las prácticas exorcistas los oficiantes pueden llegar a asesinar brutalmente a los endemoniados.

Ante el próximo fin de milenio, como ya sucediera a finales del anterior, las sectas apocalípticas y pentecostales  hacen su profusión. La conferencia episcopal española refiere la existencia de 40 sectas en España. en los USA pueden ser del orden de cientos. Detrás de  nuevas generaciones de demonólatras se encuentro las claves de los problemas principales  de existencia social y humana .La erosión de las relaciones de vida  conduce a la pérdida de calidad humana, a la locura y a la validación de contrarios con que justificarlo todo.

 

2.El satanismo que nos ha sido legado como lo peor,tuvo en su época la función contracultural  frente a un cristianismo intérprete de un dios totalizador y justiciero. Originariamente el daimonion en griego,refería a una divinidad ambivalente que podía ser espíritu bueno o espíritu malo, adscrito al destino de un  individuo, una población o una ciudad. El recurso semántico a la palabra de,monio que aparecen en innumerables contextos expresivos, suele hacer referencia a cualidades,tales  como agudeza, habilidad, inteligencia e ingenio para lo malo,y también irritación y  acciones coléricas.

en la religión mesopotámica los demonios eran numerosísimos y se daban ceremonias  con ritos apotropaicos para apaciguarlos o expulsarlos.La magia babilónica les atribuía  tanto la responsabilidad de las agresiones al hombre  como de las calamidades atmosféricas y de los eclipses de luna. Por su parte la religión de Zoroastro poblaba el universo de demonios benévolos y malévolos. una prueba de la migración de conceptos entre culturas y doctrinas es el caso de Aesma el demonio del furor, que pasó a la demonología judía con el nombre de Asmodeo. En Grecia se conceptuaba a los demonios como seres inferiores a los dioses, posiblemente antiguas divinidades caídas en desgracia.algunos de ellos eran los ángeles custodios.en los pueblos germánicos las antiguas divinidades,destronadas por el avance del cristianismo, se convirtieron en demonios que han seguido perviviendo en el folklore popular.Uno de ellos Hulda,ha dado nombre al infierno (Hölle) y es personificado  en la apariencia de una vieja bruja.

 

La religión zoroástrica ha proveído de numerosos personajes demoniacos a otros que se han dejado influir por ella.el judaísmo ha  creado un demonio femenino:Lilit,la esposa de un adán arrebatado a Eva.

 

El cristianismo no ha sido la única corriente de pensamiento que se ha valido del recurso a las dimensiones demoniacas para hacer valer sus postulados.Aunque sí el que más persecución encarnizada ha establecido en nuestra zona cultural contra los supuestos pactantes con el diablo.La quema de brujas solo puede ser interpretada retrospectivamente como el resultado de una estado demonomaniaco generalizado, donde inquisidores, verdugos y pueblo colegiaban una paranoia enfermiza creyendo ver lo que no existía.En las creencias musulmanas Yînn es un ser corpóreo cubierto de llamas dotado de inteligencia imperceptible a los sentidos que aparece de diversas formas en la literatura y el folklore.se le atribuye una influencia terrible a la caída de la noche y la protección que cabe es la de los amuletos y talismanes consistententes en versículos del Corán caligrafiados.También hay sacrificios para aplacarlos.

 

Iconograficamentre el demonio ha sido representado de diversas maneras.en el románico es un ser híbrido con cuerpo humano,garras de fiera y cabeza de bestia.La serpiente es también su representativo.En el arte medieval una de las representaciones mas frecuentes es encontrarlo como litigante  por la conquista del alma humana, tratando de desnivelar a su favor la balanza de las buenas y malas acciones.es un personaje al que difícilmente se han resistido de representar los grandes maestros de la pintura:el Bosco, Durero,Miguel Angel, L.da Vinci, Bruegel, Goya o Dalí entre otros.

 

En la década de los 70 el Rock fue tratado como la simbolización del anticristo.Uno de los asesinos más célebres de todos los tiempos Charles Manson, el cual no hace mucho todavia  hacia ostentaciones apologéticas de su acto desde presidio, afirmó haber planeado el asesinato de Sharon Tate y más gente inspirandose en   los supuestos mensajes secretos  del disco blanco de los Beatles. Los temas Helter Skelter y blkackbirdm, le habrían “dictado” elmodo de conducirse.Paul Crouch en los USA, llamado el buscador del diablo, hizo el experimento de escuchar  ciertos temas de rock al revés para comprobar la existencia de mensajes subliminales.en congratulations de Pink Floyd menciona “acabas de descubrir el mensaje secreto del diablo ...” Hallazgos parecidos se pueden encontrar en AC/DC, Queen, Alice Cooper, Rolling Stones, Styx, Led Zepellin, Black Sabbath, The Eagles, Sex Pistols o Electric Light orchestra entre otros.

 

¿casualidad, influencias reales de un poder superior  en el momento de elaborar las letras? Dada la concurrencia de alusiones a la dimensión demoniaca  y a la de espíritus mnalos en todas las culturas conocidas, hacer una interpretación simplement psicológica no parece suficeinte.Las disposiciones paranoideas  para la ideación imaginaria de entidades a partir de fenómenos no explicados, aunque atestigua a favor del hecho de culturas primarias no quiere decir que lo explique todo. Un criterio  salomónico puede ayudar  a enfrentar el tema: para quien tenga dudas sobre las presencias demoniacas y sus poderes perversos, toda disposición a darles audiencia,en sus mensajes-supuestos o reales- es favorecer su entrada -imaginaria o real- en el universo particular de uno, con lo cual puede hacer de un miedo imaginario algo real o de algo real una catástrofe psíquica.

 

 

 

Ftes bibliográficas.

 

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Leek, Sybil.Arte completo de la brujeria. Edicomunicación  BCN 1990

Principio de Contrastación

El Principio de contrastación

Haber participado en incontables reuniones y marcos de conversaciones a lo largo de la vida  permite opinar con una cierta autoridad acerca  del fenómeno de las diferencias de opinión y de los estilos de comunicación. Opuestamente no haber participado en ninguna clase de reunión solemene o/y de seminarios de profundizaciones temáticas, también permite, a cualquier observador y  partícipe de  charlas espontáneas dadas por la vida,un punto de vista no  menos autorizado, de ese fenómeno de la comunicación por palabras, y a ese otro que llamamos el de la comprensión y entendimiento de lo que decimos.

La confrontación es una práctica presente en una extensa gama de las actividades humanas. Confrontar es encarar dos o más posturas.Es el careo teórico de puntos de vista para identificarlos como unibles. La contrastación es  la instalación de una posición contraria frente a otra u  otras.Su principio puede ser definido como aquella facultad cognitiva que permite la oposición o la disidencia frente a una  actitud establecida.La contrastación es posible a partir de la confrontación previa.Esta pasa por la puesta en evidencia de  lo que hablamos los pensantes.Y aquella es la definición de las diferencias entre los unos y los otros.

Todo contraste en un foro verbal o polémico no es más que una adaptación a una situación particular de la vida (la de los diálogos entre comunicantes que hablan)de un principio universal superior: el principio de contradicción. No existe progreso sin contradicción de opuestos. Siendo el progreso la síntesis de posturas que se combaten mutuamente. Si la contradicción está en cualquier fenómeno observable de la naturaleza y del cosmos ¿por qué habría de ser eximida en las interacciones humanas?

El modo civilizado de ejercer el principio de contradicción es el de contradecirnos en nuestros predicados. Las argumentísticas que avalan unos y otros en  pleitos de teorías se consolidan o  desvanecen en función  del rigor de cada  razonamiento aportamiento.

Los combates de palabras en los lugares asignados para el habla reflexionada es una manifestación concreta del pensamiento en público o del acto de pensar en voz alta. Hablar con otro no implica saber todas las palabras que uno va a manejar desde el comienzo de su actuación. Una buena parte de ellas serán improvisadas (o inspiradas in situ y en ese momento).Toda habla tiene un componente de guión, y por lo tanto de representación actuada;sin perjudicar otro componente de creación y de innovación.De hecho cada debate lúcido es un foco creativo. Genera una sutilidad de nuevos elementos antes no contemplados. ¿qué ha pasado para que esto suceda? Se ha dado un trasvase de elementos de los diferentes argumentos que han confluído. Estrictamente hablando, una persona no es idénticamente la misma, antes que después de un acto de comunicación  en que ha estado presente el principio de contrastación.

Ser discutido es enormemente más valioso que ser consentido. La discusión a lo propio es la resistencia que emplaza a una reflexión en el más amplio sentido, una  re-flexión para modificar  lo propio y aceptar lo ajeno, es decir para desmantelar convicciones de las que creíamos estar absolutamente seguros,y adquirir otros prismas. El enfrentamiento a todo no (Marcuse filosofó sobre la negación y dotó de apoyos teóricos al movimiento contracultural de los años 60) es  la mejor garantía de éxito para todo avance. Gracias a la negación es posible la afirmación. Y como consecuencia de ser negadas  posturas distintas, es por lo que el innovacionismo es reivindicado y se abre paso en sociedades sumergidas en las tinieblas.

El prerrequisito insustituible para el habla es la aportación como mínimo de dos puntos de vista.El hecho de darse ese dos, tanto si se complementan como si se diferencian mutuamente, está ya suponiendo una aportación cualitativa. El dos desbanca la omnipresencia del uno. El dos, significa contar con otro, que viene a reemplazar la quimera de una totalidad en el uno. Nadie, tanto en sus imperfecciones como en sus perfecciones, aporta todo lo necesario para la comprensión que necesita en sus desideratums intelectuales y sus paseos experimentales. Ese uno particular, en su soledad  puede avanzar sus investigaciones al máximo pero cada paso dado tendrá que referirlo a lo que sabe y no sabe de un tema concreto, a lo que se ha dicho y no se ha dicho del mismo, a lo que se cree y se descree en relación al mismo. El principio de contrastación aparece cuando las preguntas de ampliación explicativa han sido agotadas y hay atrevimientos de formulaciones teóricas nuevas. El opinante legítimo queda adherido a una corriente tácita de innovadores. Opinar lo distinto es innovar. Opinar una discrepancia es enfrentar a un nuevo reto la  otra opinión establecida, la cual para no quedar desbancada se renueva., y al renovarse en realidad se autodesbanca aunque como portavoz de la innovación siga siendo el mismo sujeto de la opinión pre-innovada.  La legítima conversación lleva de una manera u otra a la contrastación. Dos hablantes diciéndose lo mismo y aceptándose en todo es tan inútil como ridículo. La única posibilidad de un mimetismo comunicacional es el de un aparato reproductor que dé grabaciones de lo grabado cuando sea conectado.

Cuando el principio de contrastación desaparece en los debates, queda creada una entelequia de falsa uniformidad que atenta a las idiosincrasias presentes. Aparentemente queda creado un anfiteatro ficcioso en el que todo el mundo se palmea sus respectivos discursos, sobornándose con la idea de que se está diciendo lo mismo con palabras distintas.  ¿Qué hay detrás de la idea de quedarse solo en una postura teórica? Incluso la pregunta puede ser extendida a que hay detrás del bloqueo a intervenir en un foro con una opinión propia,aún a pesar de encontrar el vacío de su exposición., y de lamentarse después de no haberlo hecho? En distintos grados tanto en un extremo como en otro el hablante que no se permite serlo en un momento dado, posiblemente está  trabado por una catagelofobia por embrionaria que sea su estructura.Y que sus secuelas remitan al hecho de haber sido callado en algún momento dado de su vida cuando quiso tomar palabra ante otros y no fue escuchado. Tal reconocimiento puede reesultar tanto más patético cuando ese déficit va unido a un superávit insano: el de la sofomanía cuando en privado y sin réplicas al acecho uno se cree omnisciente pero hace de su acceso, necesariamente fragmentario, a un simulacro de omnisciencia, un espejismo de abarcar su totalidad, y en ese delirio particular de grandeza se cree saber más que nadie y ser el primero en todo aunque no se enfrente a los debates que pongan a prueba su saber.

En todos los debates de una cierta profundidad pero con ignorancias imperdonables arrastradas siempre surge alguien con un argumento tópico: el de que todo es más sencillo de lo que creemos. Pero cuando trata de explicar en términos sencillos el tema en curso, lo complica un poco más de lo que ya está. Todo intento por aclarar cosas y hasta por sentarlas con estabilidad poniéndolas por escrito,tiene un grado de vigencia escaso. Las luchas por  lo verdadero nos abocan a estar cabalgando en el "vértigo de la instantaneidad"[i], puesto que la palabra oral puede corregirse a sí misma antes de que un discurso termine, a diferencia de la escrita,es decir, el principio de contrastación la puede enriquecer. Las conversaciones son mejores o peores según si tienen en cuenta la máxima potencia del principio de contrastación de acuerdo con los intervinientes. Cada cual podría acogerse al preludio de "me gustaría colocar un concepto en esta coyuntura…"[ii]o colocarlo directamente sin más preámbulos y así ayudar al avance de la conversación de grupo. En lugar de eso las polémicas de más de dos, pueden girar solo en torno a dos, aunque los demás tomen la palabra episódicamente, y en otro caso, aunque todos hablen, no todas las intervenciones son recogidas por la conciencia del grupo. De hecho una conversación abstractada puede generar tantas otras nuevas ramas de conversación como predicados irruptores intervengan. Por eso cada conversación está emplazada a moderarse a sí mismo priorizando lo que debe hacer en su momento y lo que debe demorar para otro después. Entendida así la mecánica, la existencia teórica no es mas que una conversación de conversaciones: un proceso verbal con distintos interpretes y hablantes y escenas y escenarios  que desde sus recursos metodológicos y sus saberes va poniendo ladrillos a una estructura , un tanto babélica,de conocimiento. Finalmente el conocimiento perseguido como un modelo de interpretación de las cosas exhaustivizador, se enfrenta a uno de sus fundamentos al iniciarse como proceso: la  provisionalidad de cada idea.  Eso coloca en primer lugar  a la metodología del lenguaje como el más principal de los fenómenos, muy por encima de las leyes y axiomas que vaya generando regularmente. Así mismo los datos de los que pueda ser nutrida una conversación no igualan al hecho comunicacional en sí.La mejor lista de datos no camufla una falta de comprensión.  Y con una cierta inspiración  chomskyana me parece que la calidad de una teoría es inversamente proporcional a  los recursos estadísticos que emplea. Conviene añadir que Occidente se está acercando a postulados de los que Oriente hace ostentación desde miles de años atrás, y sin contar con aparatos logísticos e instrumentales tan fabulosos como los que actualmente se tienen.

El contraste formal entre unas expresiones y otras es un viaje compartido a la sutilidad. A más turnos de voz dados, con el respeto de la no repetición y del apunte nuevo o no contemplado, más oportunidades para avanzar en una conciencia grupal. Tal conciencia si es configurada por un solo tipo de puntos de vista, o aún más, por una sola teoría, una sola fuente, un solo autor o un solo líder,tantas menos oportunidades tiene de alcanzar madurez y objetividad, viviendo un infradesarrollo:  el del seguidismo. El mejor de los liders e inventores y proponientes está emplazado a la tesitura de dejar de ser  tal para que los demás sean o puedan ser ellos mismos. Entretanto un rol directivo lo es siempre por defecto objetivo, es decir, por falta de concurso inventivo de un colectivo humana en el que se fenomenologiza aquél en su miembro más preparado o atisbado.

Conocida la mecánica del principio de contrastación, se pueden encabezar verdaderas confrontraciones y/o enrinquecimientos según el tema polar que vincule una atención compartida. Sea cual fuere el resultado la polémica en sí misma queda exhibida y puede satisfacer a contertulios y escuchantes, aunque todo lo que esgrima no vaya más allá de reproducir lo sabido. Su puesta en escena como debate con posiciones encontradas crea una sensación de suplir el vacío, es decir la nada por respuestas.Así quedan justificadas innumerables polémicas que vienen siendo repetidas mecánica y estúpidamente desde lejos para favorecer el mal gusto y sin embargo siguen repitiéndose[iii]. El principio de contrastación resulta progresivo cuando tiene por condición maestra tener en cuenta todo lo que se exhibe en el proceso elaborativo de un pensamiento en grupo.No hacerlo por lapsus o desatenciones, obedece a algún maniqueísmo inconsciente o no que hace prevalecer  los egos presentes en lugar de la Razón concurrente.

 



[i] Expresión audaz que tomo de José Jimenez en La vida como azar, ed.Mondadori.1989 Madrid

[ii] La fórmula es del incomparable Woody Allen que haciendo el personaje de tan molesto como un forúnculo se atreve a colocar sus puntos de vista (o sus impertinencias) consiguiendo cambiar por completo las situaciones verbales en las que interviene.

[iii] Basta recordar desde los extintos griteríos de los conversadores futbolísticos en las ramblas barcelonesas a la altura de Canaletas de hace unos años, a las escenas televisadas de grillos.

 

 

 

 

La Expresion Metafísica

Dificultades del lenguaje metafísico

Toda prosa que trata de capturar cualquier elemento que queda más allá de las posibilidades científicas de su demostración, es un terreno ideal  para  intermediarios entre lo divino y lo humano. Generaciones de mediáticos de tal naturaleza han estado presentes en distintos momentos clave de la historia, dando cobijo tanto a lúcidos como a cacodemonomaníacos que convencidos de ser seres posesos han querido anunciar pretendidas catástrofes que iban a suceder al género humano. Como contraposición mentes ilustradas han querido convencer a sus públicos cuando los tuvieren de la certeza de sus afirmaciones desde actitudes persuasivas, más socorridas por la bradilalia que por el propio convencimiento.

Entre unos y otros, nadie ha sido neutral ante el irresistible influjo de los temas del más allá, acuciados y excitadas por las insuficiencias de la proximidad, del cada día ordinario y de la carcel de una materialidad corporal en unas coordenadas  vitales poco entusiastas. Cualquier diseño del más allá ha movido toda clase de expectación y el fideísmo en mayor o menor énfasis y readaptación ha estado presente desde los estadios animistas a las especulaciones teológicas más adelantadas.

La espiritualística o el acercamiento a los enseres y entidades supuestamente espiritas no regladas por las leyes de la materia y de la naturaleza, ha movido a toda suerte de especulaciones y a una lingüística tan osada como inasible. Cuanto más avanzada es la conversación o el discurso metafísico, más probabilidades de sepultar en conceptos movedizos intenciones explicativas que no consiguen su propósito. Cual pantanos que engullen cualquier cuerpo sólido, las conversaciones metafísicas actúan como un verdadero agujero negro que como torbellino puede con todo punto de vista, todo dato, toda opinión y todo interés, además de toda objeción que se le acerque. El discurso en tanto que adolece de respuestas a los porqués que piden evidencia y datos sensoriales, es un activador inflacionario de suprateorías que no importa tanto cual es la de turno que se está esgrimiendo, como el hecho de que cada uno de ellas tiene su grupo de seguidores.

En ese sentido discusiones que piden audiencia para venir a resolver dudas y ganar adeptos, tienen por saldo un aumento de dudas y una pérdida de creyentes. Al igual que una larga trayectoria de discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles, el fin último de una discusión trascendental inabordable por la trascendentalidad mentales su autoextinción. Algunas discusiones acabaron con una autoinmolación: el sacrificio de las palabras a cambio del rito de las oraciones. Para quienes no han sido capturados por iglesias, es decir por constructos dogmáticos terminados como actos y cumplimientos crédulos incluso a término, y siguen por la senda de la investigación;  lois peligros de las trampas y enredos son múltiples. Es difícil no sucumbir a una discusión esotérica para la que se cree tener la última palabra. Aunque pueda resultar más interesante reflexionar acerca de tal temática como una opción personal, cuya transpersonalidad de sus resultados no se dará tanto por un debate intelectual,como por un encuentro místico en unas coordenadas desconocidas.

Pero en tanto que humanos y pensantes, pensamos y repensamos nuestros defectos y carencias, es decir nuestros vacíos; nuestras faltas de ser, nuestras convocatorias a respuestas que no tenemos. E indispuestos a actuar con el silencio, actúamos con palabras y circulos verbales tratando de expiar con ellos nuestra vacuidad existencial. La tanatomanía no dará más elementos que los tenidos acerca del postmortem para despejar dudas, como tampoco la conducta tanatófoba no solo no demorará la cita con la hora final, sino que incluso podrá precipitarla, sin que por ello, en un  deseo imposible o en un pronóstico certero, se tengan más elementos que antes para dar con las respuestas.

Si todo ello es así ¿qué sentido intelectual tiene para el cognoscente, tratar de conocer, lo que no es conocible hasta un estado del que no se dispone ahora,en la corporeidad y terrenalización? Zafándose de tal pregunta se cuenta y se da referencia a los grandes iniciados y maestros con los que cuenta la historia, a los supuestos reencarnados que han aprendido fielmente de sus experiencias acumuladas, y en suma a los nombres y referentes de erudiciones que han dado muestras de visionismo y de dominio de la materia en vida.A su colección de nombres, en tanto que igualados a una fenomenología transespirita (el uno con el todo, lo inmaterial con lo material)parece quedar flotando en el deseo de su teorizante de turno, la hipótesis de ser maestro en vida, y que ese es el premio de todo buscador y estudioso metafísico. No obstante ante la solicitud de  ser presentado a un gran iniciado en vida, o a alguien que posee el conocimiento o la maestría, se hace el silencio un tanto torpe, y toda tentativa de señalar a un alguien por un todo,como símil de un saber absoluto, choca con toda clase de objeciones. Si no hay maestros coétaneos que señalar y son dejados a las sombras en su supuesta existencia, ¿no resulta un tanto sospechoso nutrirse de los que ya no están y tomarlos por referentes cuando hay menos posibilidades de encuestarlos o investigarlos para saber de quienes se trata realmente? En el lugar de los maestros, a los cuales no hay  pies a los que reverenciarse, cabe más hablar de enseñanzas y mensajes transmitidos, que pueden ser dados por innumerable cantidad de situaciones y organismos que hacen canales de los mismos y ejercen de enseñantes aunque puedan ser circunstancialmente embaucadores.

El discurso metafísico puro no necesita tanto del ponente referencial o del nombre y personalidad de referencia como de los conceptos que se van filtrando.Ese fue uno de los criterios de Krhisnamurti cribado con su enseñanza de la crítica y revisión inmediata a cualquier concepto que te haya sostenido hasta ese momento,incluso el de la ilusión crítica esgrimida.Y es uno de los criterios de la provocación conceptual: aceptar que la defensa teórica de un algo puede ser cambiada en el mismo proceso defensivo. No en vano la valoración retrospectiva de teóricos y teorias lleva a sucintas divisiones entre una etapa de juventud elaborativa y otra de madurez (el joven  o viejo Marx, el joven o viejo Witgenstein y denominaciones equivalentes para otros tantos autores). De hecho, cada autor fecundo tiene más de dos etapas diferenciales de posicionamientos en su vida..Tiene tantas como posicionamientos diferenciales haya tomado como distintivos de su crecimiento. En honor a la transparencia cada autor consolida su autoridad a partir del seguimiento autocrítico de las modalidades de cambio que sigue. Eso hace todavía más complejo el discurso místico, en tanto que los hablante son/somos puentes aproximativos a una dimensión que está por encima de nuestra aquiescencia completa. Queremos hablar de una vida  transpersonal o trascendida desde los fortines de los egos separados y desde el corpus establecido de nuestras distintas personalidades. Esa es la belleza  y la fuerza  de la osadía de saber que quieren ir más allá de lo sabido y lo aceptado, y a la vez es el problema de método que excita varios equívocos. El lenguaje de las palabras en tanto que rail de comunicandos a falta de otras  vías mejores o a potenciar, coloca las trampas inherentes a la polisemia. Si el acto lingüísta pretende un fin no siempre conseguible, el hablante se estrella y frustra al no obtener los resultados esperados con su mensaje.

El lenguaje trascedentalista es fundamentalmente simbólico. Su sígnica y su particularidad remite a una críptica esotérica  nutrida por las aportaciones ocultistas de diversas generaciones de  analistas y místicos. Sus exhibiciones librescas y sus menciones de impresiones referentes fenomenológicos no pueden confundir  el hecho de que toda transmaterialidad sigue estando atrapado en los planos inferiores de lo evolutivo. El discurso de los poderes obtenibles, tanto en Castaneda[i] como en autores de otro rango divulgativo con R.Young[ii], no se escapa de un parámetro exhibicionista y cautivador  que sostiene todo lo que los humanos podrían/mos conseguir en el plano corporal y sacar buen partido de ello, además de confirmar  la presencia de fuerzas supranaturales. La ingerencia, solicitud y atractivo de un poder de incidencia en el plano de lo físico y lo visible; ha llevado a confundir regularmente el discurso fundamental que ha estado o está detrás como explicación lógica de algunos fenómenos inexplicables (para otros parámetros deterministas)..Ello ha movido un impresionante caudal de literatura  de diversas seriedades para colocar las claves de las realidades paralelas. Clásicos como el de Jacques Bergier [iii]recogen adecuadamente la fenoménica sobre la que caben explicaciones lógicas para lo que es negado racionalmente por posicionamientos teóricos de escasa apertura. Esa abundante literatura de lo técnico y de lo destacado no eclipsa la importancia del plano espiritual de un habla que no quiere quedar entrampado por el pantano de una magia sobresaliente. Fenoménica que en cualquier caso incita los primeros disparos para preguntas cuyas respuestas van más allá de los límites inscritos en cada fenómeno en sí mismo. A diferencia del parapsicólogo que sigue las pautas metódicas de toda investigación de recogida de datos, contrastación y correlaciones, el metafísico teoriza y piensa acerca de lo que le es dable a la multitud previsible de planos existenciales de la condición humano, sin tener necesidad de experimentar una superioridad física en el ahora y aquí, ni caer en la servidumbre a un deseo de experimentación de todo.  En tanto que pretendiente de un saber críptico, inaccesible y multivariante, no se dejará entrampar o enganchar por  la opereta y las piruetas de unos dominios concretos, al estilo de Uri Geller. Lo que es más diferenciará entre el poder psíquico y la espiritualidad, perteneciendo a otros planos de la materialidad  todavía no encorsetados en leyes científicas, y perteneciendo lo segundo a un juego de  entidades diferentes que emplazan a un abocamiento energético especial para ser conocidas.

En ese reino de lo absoluto, los candidatos a saber (a aprehenderlo) son candidatos a morir en tanto que transicionales en lo material pero también periclitables en sus interpretaciones y modelos teóricos. La última necesidad de respuestas  piden la santidad, las exención los errores tópicos, el afinamiento de las elecciones y la concordancia con todo lo existente en el cosmos. El hablante metafísico aspira al tapar sus vacios con respuestas de paso, a reconfigurarse como inmune a los sufrimientos de la carne y como distanciado de las pasiones de los sentimientos.Aspira, por lo tanto, a un estado vital de sabiduría o de maestría. Sin embargo los maestros no existen en nuestras latitudes, o escasean hasta tal punto, que la única acepción razonable  con la que señalar a alguien que es sabedor de una intraexperiencia, es la de enseñante. Los enseñantes de los misterios, se atreven con fórmulas verbales tanto más osadas y descriptadoras,cuanto más seguros están de su valor en sí mismos. Sus afirmaciones mueven polémicas, dejando para plazos demorados, la comprobación científica de su verosimilitud.

Para la contrastación y confrontación concreta ante las posiciones y argumentos defendidos, una cancha de egos se pone en marcha para hacer valer el punto de vista propio, sin otorgar demasiada atención al hecho grupal en sí  mismo que desde una dimensión cósmica (tal vez una conciencia colectiva que queda fecundada por la presencia  activa de hablantes y escuchantes)inspira palabras y genera nuevas fórmulas expresivas. El reconocimento de tal plano como fuente inspirativa puede estar conectado con las experiencias místicas descritas y reconocidas en todos los tiempos donde los buscadores del saber han notados las vibraciones de otras presencias espiritas. Esa vía de comprobación relativa y de especulación segura es el bastón en el que continuar apoyándose para ir más allá de lo sabido encontrando alternativas precisas a cada dificultad interpuesta en el habla metafísica para llegar a la vida no física.

 

 



[i]  Carlos Castaneda en la relación que novela/describe con su personaje/referente central: el brujo don Juan,explica la relación entre un alumnado(él)entrampado en el mundo sensorial y de las formas, que acaba aceptando el reto de dar el salto al vacío  siguiendo la instrucción de una maestro que le ha precedido en los abismos.

[ii]  R.Young,Frank. La ciclomancia.el secreto del control del poder psíquico,1966 ed. IMO, Barcelona. Se trata de unmanual entre otros que da las pautas, y los ejercicios para conseguir el dominio y uso de los poderes superiores de los que todo ser humano puede disponer por el hecho de serlo.bastando un entrenamiento para ello.

[iii]  Bergier.J.+ grupo Info.El libro de lo inexplicable.colección de textos con otros autores que repasa lo más llamativa de la fenoménica de lo paranormal.

 

 

 

 

 

 

 

 

René Guenon

René Guenon y la tradición Metafisica   

Exposición en el Seminario de Metafísica, 17 de enero del 2001.centro de Estudios Humanistas.L´Hospitalet.BCN

Lo biográfico

El sentido de La Tradición

El sentido de La Iniciación

La elección del Islam

La exoterización del cristianismo

La metafísica universal

Sentido de la Eternidad

Autorrealización metafísica

El esoterismo islámico

El  taoísmo

Cristianismo y judaísmo

 

 

René Guenón  no aparece como nombre biografiado en  fuentes de datos de un cierto prestigio[1]  y sin embargo ha sido una de las figuras intelectuales más destacadas del siglo XX, en particular dentro del pensamiento espiritual. Más allá de su función polemista y conflictual  interesa comprenderlo como una personalidad evolutiva que implicó toda su vida tras su credo metafísico.

 

Algunos elementos de su itinerario existencial.

De origen francés,murió el 7 de enero de 1951[2]  casi a media noche, bajo el signo de capricornio, en El Cairo, lugar donde se había instalado una veintena de años atrás  como musulmán y como egipcio adoptivo. Expiró invocando el nombre de Allah.El certificado de su defunción no fue fácil., ya que ninguno de sus órganos vitales manifestaba un deterioro mortal.

30 años después, su obra se había redimensionado y  según García Bazán[3] ,no exento de exageración, lo interpreta como un pensador contemporáneo de alta eficacia espiritual , no alcanzada por ningún otro. Lo cierto es que Guenón irradió una influencia  cultural para el mundo de habla hispana (particularmente en el área argentina[4] )desde el mundo  musulmán. En tanto que occidental orientalizado hizo de puente de un lado a otro.

Su punto de partida fueron varios tradicionalismos[5]  que tomó como catapultas para elevarse hacía otra doctrina que  consideró suprahumana y un contacto con la tradición.Este es un concepto guenoniano clave.Reviste un significado altamente marcado que trasciende las ideas de culto al pasado,Sino que rescata de éste, su simbólica y su mitología , sus conductas rituales y su discurso doctrinario, que ponen de relieve un fondo común por encima de cualesquiera cristalizaciones temporales.

El lugar de contacto íntimo con esa tradición  fue el marco islámico que fue vivido como una equidistancia entre Oriente y Occidente,entre la cultura metafísica y la cultura religiosa. El Islam fue interpretado como el lugar conservante de una doble perspectiva, la interna de la metafísica y la externa religionaria, la esotérica y la exotérica.

Para Guenón la tradición tiene una connotación de totalidad.Es inextinguible lo mismo que lo es el Cosmos.En consecuencia el saber tradicional primordial[6]  emergido como palabra cósmica apresada por la dimensión humana,sostiene la espiritualidad del mundo. Ese es el parámetro que permite la iniciación de los seres pensantes.La iniciación es oro concepto  guenoniano clave  que entiende como la vía completa e imprescindible para la autorrealización. Occidente queda desmarcado como  la plataforma territorial ideal para alcanzarla, a pesar de algunos vestigios de su  aproximación en los primeros estratos del cristianismo.A pesar de lo cual mantuvo en su espacio un campo de búsqueda entre una amalgama de tendencias (neoespiritualistas, ocultistas, neoagnosticas,...).Eso explica que hacía 1912 Guenón,simbiótico fuera un compendio de católico, adepto a la masonería y flirteante de lo islámico.Su plurivalencia, lo colocó ante la separación del  esoterismo virtual personalizado de la propia inteligencia transfiguradora de la vida. Se trataba de dos comprensiones de registro distinto.Se posicionó en un presupuesto cardinal: el objeto de la existencialidad como una liberación del espíritu y de la mismidad. Ya que ni el catolicismo ni la masonería le colmaban la perspectiva bajo este criterio  optó por la vía islámica, que ofrecía un  corpus más integrador[7] .Lo que no le impidió reconocer  al esoterismo cristiano como una forma de tradición primordial con una cobertura crística, pero que desde el siglo I de nuestra era  se obstruyó por varios déficits:

-la carencia de una lengua sagrada con la que expresar su patrimonio sagrado

-la ausencia de una tradición legal propia por lo que debió depender del derecho romano

-Los 7 ritos sacramentales  de los que  4 son seudoiniciáticos  y tres (bautismo, confirmación y orden sagrado)lo son expresamente, indicando tres períodos distintos de avance del proceso iniciativo:entrada, consolidación de tal elección y compromiso sacerdotal.

-la tradición de la enseñanza oral  de los padres de la iglesia que acabó por perderse o tergiversarse.

Que le llevó a un salto degenerativo hacía la extroversividad en la misma medida que perdía su ocultismo, dejando atrás la época de las catacumbas para convertirse en una cultura pública para descargar a sus feligresías de sus culpas, reconciliando cada sujeto con su rol social y divorciándolo de su entidad espiritual.

En consecuencia Guenón buscó respuestas en otros ámbitos y trasladó su  militancia ideológica a una religión alternativa que preservara la esencia de la metafísica.

Para él metafísica[8]  es implícitamente oriental aunque se apresura a calificarla de universal y que se halla por encima de sus  distintas versiones  topoideológicas[9] .Es así que la metafísica hindú la rastrea en china con el Taoísmo, y en oriente en la escuelas islámicas. La filosofía árabe la desmarca de tal esoterismo ya que aquella está contaminada por la filosofía clásica griega.  La diferencia entre las distintas metafísicas es su carácter elitista (exceptuando en la India que reviste formas de extensión popular)y multiversionado ya que no todo el mundo entiende la palabra de la misma manera.Dándose nociones tan dispares como la de un conocimiento natural sobre un objeto místico, a un conocimiento extraordinario que requiere un saber iniciático y unas condiciones personales especiales. al reconocer su equivocidad  lexical,Guenón se interroga sobre la posibilidad de liquidar tal palabra y emplear otra. De hecho bastaría con la de Conocimiento[10] . Pero no hay una palabra más específica que invoque una dimensión no física pero tan o más real que esta,que la de metafísica, aunque desde luego se trate de una dimensión capturable por el conocimiento humano y por lo tanto una extensión´ de éste.En todo caso la metafísica queda ubicada fuera de las pautas racionalistas,de la ciencia y de la filosofía, de comprensión de las cosas  y su alcance requiere  una aptitud mística. La dimensión metafísica esta fuera de lo natural y de los referentes familiares del orden de las cosas y de los conceptos. Esta más allá del saber profano y exterior. E invoca una dimensión de lo sobrenatural. en tanto que la naturaleza no es superada por el intelecto y la existencia en todos sus sentidos se halla capturada por el ámbito de la física, la metafísica se hace inalcanzable y la sobrenaturalizad imposible de realizar. La comprensión metafísica no queda proporcionada por una compilación de los principios universales de las múltiples existencialidades o planos de vida,sino que está por encima de la vía teorética que quiere explicarla.  Por eso algunos capturadores de la Metafísica,según Guenón, lo han hecho parcialmente incluyendo al propio Aristóteles. Ya que este  la presenta como el conocimiento del ser en cuanto a ser,cayendo en la trampa  de su identificación ontológica, y por lo tanto  saltando de la parte al todo. Con eso Guenón introduce una contradicción metodológica difícil de superar. El Todo es lo alcanzable por la vía metafísica, pero la dimensión comprensora, necesariamente individualizada y particularizada en el sujeto que lo estudia, está condenado a ser una entidad fragmentaria. ambiciona un saber universal y eterno desde la mediocridad de su realidad físico-mental exigua y mortal. Eso le lleva a colocar en el lugar de lo inexpresable la dimensión intuida pero no  adquirida. Afirma que ese plano de supra-racionalidad  es indispensable para una metafísica auténtica, a la que sigue describiendo desde una cautela aproximativa,en la que pesa más los argumentos de lo que no es, a los argumentos de lo que es. Y califica de juegos mentales pretendidas aproximaciones intelectuales a la metafísica[11] .La cual  solo cabe en un insight de conciencia que permite una presunción de inmutabilidad,desmarcándose así de la concepción de la sucesión temporal de los eventos. 

 

Fases para la autorrealización por la vía metafísica.

Incorpora la noción de autorrealización a la metafísica y funde implícitamente la conciencia metafísica con la de persona autorrealizada, que pasa por las siguientes coordenadas procesales.

1- Situando su primera fase en el reconocimiento de los límites de la individualidad humana  a la vez que en la constatación de ser una porción diminuta pero ramificada  más allá del contorno corporal. La realización de la individualidad integral es la restauración del estado primordial.Que escapa a la del estado ordinario y a su condición de temporalidad. Es así que todos los sintientes y pensantes que no limitamos la totalidad de nuestro seidad a las interacciones con el mundo de la materia, la propia y la contextual, estaríamos ya en ese proceso de restauración como entes constitutivos de un todo, adquiriendo un sentido de la eternidad. La mirada metafísica sólo es posible superando las secuencialidad materialista de las coordenadas del espacio y del tiempo, admitiendo la posibilidad de otros registros presuntos, y momentáneamente inalcanzables.Para eso es necesario colocarse fuera de los marcadores de control de la cultura, fuera del calendario y de la historia, en la dimensión del no- tiempo y así mismo fuera de la biografía en sí, de lo que uno es en su corporeidad y materialidad, fuera del ser, en el no-ser, en la trascendencia de lo particular individual. Tal conciencia de la intemporalidad rescata el estado primordial.Noción que está presente en todas las tradiciones, incluidas las occidentales,que sostienen lo presente como  resultado de una decadencia  de lo primigenio.

2-La segunda fase en el progreso es la de los estados supraindividuales todavía condicionados, en un marco de condicionamiento inferior al  del ser humano básico.es el momento engrandecido porque ha superado el mundo de las formas.El ser aquí ya no puede ser llamado humano, puesto que la expresión humana es una de las formas de existencialidad. es la fase que va de la superación de las formas, por lo tanto de la in-formalidad, a la universalidad, a la pureza del ser.

3-La tercera fase es la del estado  absolutamente indondicionado, extralimitado, libre de toda limitación, por lo tanto de toda materialidad preconfiguradora.Para Guenón se trata de un estadio inexpresable o solo expresable desde la negación de lo que no es. Es el lugar de la liberación hindú, y el de la unión con el principio supremo, y el de la negación de todo límite conocido.es el lugar pues de la deificación, de la omnipotencialidad. Donde no hay límites no hay drama. Es donde lo humano con sus miserias y tragedias queda trascendido.Es el lugar también donde uno de los conceptos estrucurantes de nuestra mentalidad, historia y hacer humanaos, el de la relatividad, parece no tener lugar, ni posibilidad de existir como ley universal.

Durante el proceso todo logro realizativo no es reversible. Toda incorporación de un más saber y de la experiencia mística recicla lo individual divinizando su plano humano.el camino espiritual  es entendido como no bidireccional y la involución no es creíble tras alcanzar  planos  de una mayor verdad, planos pues de espiritualización. No cabe confundirlos con procesos mentales o de adquisición de ideas e imágenes. Más allá de las producciones de su aparato psíquico, que no deja de formar parte de su organismo físico,el individuo humano es extensible en una indefinibilidad más allá de su modalidad corporal.No poderlo capturar con las palabras de ahora no significa que no sea razonable su  existencia.

Consiguientemente la metafísica no puede ser alcanzada desde los instrumentos procedimentales de lo fenómenico. La objeción a este argumento es que está decretando un acto de fe ante unos supuestos.Y la contraobjeción es que las cargas intuicionales, presuntuosas y visionarias,hacen de los supuestos de la trascendencia metafísica, auténticos motores del pensamiento de todos los tiempos. Cabe advertir que la exagerada atención focal al mundo de los fenómenos desde el s.XVII acabó creando las condiciones para el imperio de la empiria y una fractura con los saberes pasados más familiarizados con la mitología, con el pensamiento intuicional y con cosmovisiones vinculadas a la tradición. Por eso el viaje metafísico no es una exploración fenoménica, y el campo de la investigación parapsicológica es de un orden diferente al de la reflexión mística. Pretender la comprensión del universo y del todo por razones de poder en lo concreto es un contrasentido, ya que significa pretender un ligamento a la materialidad supuestamente superada. Nunca la superioridad material, bajo cualquier prisma que sea tratada,sustituirá o vencerá la superioridad intelectual.En particular cuando tal superioridad no queda circunscrita al discurso lingüístico de las ideas y al orden de las percepciones, sino que se sitúa en  un postlenguaje y en un  marco posterior al de las definiciones.Occidente viene manifestando unas cotas de desarrollo material  superiores a las de una parte de Oriente, y sin embargo ha dejado de ser el faro orientativo para una buena parte del planeta. Así, también en la comparación de perfiles individuales, los estrellatos curriculares  y sus dividendos materiales no eclipsan las riquezas anónimas de las espiritualidades individuales.

Guenón acaba simplificando la metafísica a un retorno a los orígenes.Un circuito  de tres fases de evolución que lleva no a un lugar por conocer sino a un lugar conocido de la que  ya ha hablado un tipo de tradición mística.

 

El Esoterismo islámico.

Esa insistencia en un mismo origen y destino, y un mismo saber ocultista está presente en el pensamiento guenoniano ,del que  Roger Maridort,uno de sus intérpretes,condensa la idea de que “el esoterismo es siempre el mismo  en todas partes  sean cuales sean los nombres que reciba”  [12] .si el conocimiento de la totalidad es el objeto de la búsqueda esotérica, el alcance de resultados es el mismo, independientemente de las doctrinas y maneras de ser buscado.

Pero Guenón toma partido por el esoterismo islámico por encontrar la diferencia entre exo y eso, de una manera más marcada,considerándolas como partes complementarias.Es el es-shariyah (el gran camino común a todos) y el  el-haqîqah (la verdad interior, el camino individual, el reservado a unos pocos).Tal complementación recibe las analogías de corteza-núcleo, circunferencia-centro, envoltura-sustancia. Y el puente que va de un camino a otro, es el conjunto de medios y re-condiciones llamado la tarîqah. Sería el radio que va del centro de la circunferencia a su periferia.El esoterismo comprende el sato del exoterismo a la iniciación.es el et-taçawwuf[13] .sería lo que desde occidente se ha querido traducir por sufismo  para designar un esoterismo islámico especial, cuando en realidad el  et´taçawwuf se aplica a toda doctrina esotérica e iniciática. La insistencia de Guenón en la simultaneidad de propósitos en las doctrinas es destacable, sin embargo su filoislamismo es innegociable. el esoterismo islámico está estrechamente ligado a la constitución  propia de la lengua árabe.

Islam sostiene el principio de la Unidad.  La doctrina de la Unidad es única.  Et Tawhîdu wâhidun.Et-Tawhîd, es el monoteísmo. Y defiende El-Faqru  como la pobreza implícita en todo ser humano,cuya dimensión contingente no le proporciona razón suficiente para ser.siendo nada personalmente  y no perteneciéndole en exclusiva lo que ama y todo aquello con lo que arropa su vida, en lo material y en lo pensamental. Alcanzar esa noción  permite el desapego de todas las cosas manifestadas,al constatarlas como una nulidad frente a la Realidad absoluta. El desapego es  enseñado también por el Bhagavad Gîitâ  situándolo como una indiferencia o equidistancia con respecto a los resultados de las acciones humanas.,escapando a la cadena del deseo e instalándose en una hacer y actuar sin deseabilidad. Es el nishakâma karma  frente al sakâma karma que pretende  que es la acción que pretende beneficios.  Por esta vía el ser escapa de las formas y de las vicisitudes de los cambios radicales de la materia, vida y muerte.El taoísmo ofrece el salto de la rueda cósmica a su centro,superando la dialéctica de la  condensación y la disipación.[14] .Pero ese centro es el vacío, lo no manifestado.Su alcance  máximo permite el máximo reposo.Es tanto como que la comprensión de la nada concede el sentido del todo. La vuelta a ese centro-raíz, a ese origen primero implica el fin de todos los seres.La paz de la vacuidad defendida por Lao Tsé es un estado intransferible.Nadie puede darlo a nadie.el ser evolucionado se establece y reposa en ella. Es la Es-Sakînah (la gran paz) de los musulmanes. Para alcanzar ese estado es solicitada una amplia capacidad de inocencia y de absorción sin precondicionantes intelectuales.Solo quien  tenga la beatitud de la balya, el estado de infancia podrá seguir un proceso de adquisiciones de conocimiento[15] .El faqru, conducirá finalmente a El-fanâ (o extinción del yo), lo que permite el logro de  El-maqâmulk-ilahi (la estación divina). es el lugar que permite la conexión con uno de los ejes centrales del taoísmo, el principio de no actividad,el cual tiene el poder del que dimana todas las cosas en movimiento[16] .La analogía entre taoísmo e islamismo la sigue estableciendo Guenón en  la dimensión del tchenn-je  (el hombre verdadero) que le lleva a ser  cheun-jen  (el hombre divino)  en el uno, con la dimensión del El-Insânulk-Kâmil (el hombre universal) en el otro. Guenón se adentra en un trabajo de religiones o corrientes de pensamiento místico comparadas[17] , explorando sus fundamentos estructurales y dejando en el silencio toda consideración acerca de sus concreciones prácticas. se presenta como místico antes que como ensayista de una sociología de la religión y  trata de igualar lo esencial del taoísmo con el islamismo sin justificar por que toma partido por este en lugar de por aquel.A diferencia de su posicionamiento crítico ante el cristianismo vulgarizado del que se desmarca justificativamente.

Claro está hace un reconocimiento de la influencia islámica en Occidente,sistemáticamente ignorada y aún marginada en su actualidad por los foros universitarios. En ese sentido es un pensado crítico que pone al descubierto  la incapacidad  estimativa de occidente ante partes fundamentales de su historia bajo la invasión árabe. aparentemente solo es mencionada España como la geografía europea incidida por  los árabes y a penas si son mencionadas otras geografías como Sicilia o  la Francia meridional. Una curiosidad  indignante, tanto más cuanto que el patrimonio helénico llegó a Occidente después de pasar  por el Próximo Oriente[18] . Paradójicamente Europa debe al Islam el contacto sus fuentes griegas de las que viene estando tan orgullosa. el estudio de la filosofía escolástica muestra que la islámica es la fuente de la judía y la cristiana.

La idea de creación la rastrea en las tres corrientes a las que considera pertenecer a una línea única de formas tradicionales específicamente religiosas.A pesar de esa igualación,una vez más  las razones por desmarcarse de su origen cultural, no están claras, aunque  para el desarrollo de las ideas, su abrazo del islamismo aportó una visió hermenéutica cualificada,contrarrestando la visión dominante que Occidente tiene de los musulmanes por su  fanatismo beligerante.

 

 

 

 



[1] No está al menos en la Nueva enciclopedia Larousse(1982)y en el volumen compendio del club internacional del libro/Durvan (2000),aunque sí,desde luego en  volumenes especializados a autores del esoterismo.

[2] El interés por este autor no parte de ninguna  consideración especulativo-reencarnacionista por la circunstancia de quedar situado mi nacimiento  casi dos años después también bajo el signo de capricornio,el 25 de diciembre de 1952

[3] García Bazán,Francisco René Guenón y el ocaso de la metafísica. Eds. Obelisco Barcelona  1990.Edición que agrupa siete trabajos.aparecidos antes,algunos, en La Nación (BsAires) y la Nueva Provincia (Bahía blanca)

[4] lugar de abrazo  y acogida de innovacionismos

[5] El catolicismo con la influencia de Joseph de Maistre, el neoespiritualismo con su precursor Saint Yves d´Alveydre y la histórica con Fredèric de Rougemont.

[6] La tradición primordial es entendida como la generada por la dimensión divina y no humana.

[7] Cabe pensar que  las conexiones culturales con  el oriente próximo y  la religión musulmana la tuvo más cerca, que otras,como la hinduísta y la taoísta,con las que tomó una relación distinta.

[8] Guenón,René.Metafísica Oriental.Olañeta Editor, Palma de Mallorca 1998

[9] Cada zona geográfica del planeta (topos)ha visto florecer sus ideologías específicas (geoculturas).

[10] término empleado en  la tradición hindú y que todavía es mantenido por alguna linea de gestores y concesores del mismo, como la de Maharashi.

[11] Cuestionando  incluso la psicología a la metafísica que coloca en planos contrapuestos. Hace pues una escisión entre la estructura de soporte de la psique y de la aparatologia que permite el pensamiento y la indagación, con  un universo temático abstractado. Niega pues la importante de lo concreto en la dimensión universal y presupone una categoría pura a la mirada metafísica ,que pudiera partir supuestamente de un sujeta a-psíquico. Sin ningún género de dudas se pone contra la psicología por posibles malentendidos que ésta-sin definir cual o qué autores- ha traducido.

[12] Maridort,Roger.Prólogo a Esoterismo islámico y taoísmo de R.Guenón.

[13] Es una palabra derivada de çufí,existentes ambas y otros derivados en la lengua árabe  siendo motivo de polémica desde cuando es así.

[14]  parámetros que se rastrean en la filosofía griega  con las ideas aristotélicas de generación y corruptibilidad.

[15] Hay una analogía en los evangelios cristianos cuando refieren la disposición  de Jesús de  ser alcanzado por el interés de los niños.

[16] Tao Te king.

[17] Guenón,René. Esoterismo islámico y taoísmo. Eds.Obelisco  Barcelona 1992

[18] La propia álgebra, gestada en la India fue transmitida a Occidente por vía árabe. El crucero ojival que determinó un nuevo tipo de arquitectura en la edad media tiene sus orígenes en el mundo árabe.  Y por supuesto  la numeración ,originariamente hindú,fue transmitida igualmente por los árabes. Los textos de Platón y Aristóteles fueron tomados a partir de traducciones árabes  donde estaban presentes de alguna forma  los comentarios de Averroes y Avicena y otros.

Vocación Universalista

 

A lo largo de la historia, todas las teorías y doctrinas han pretendido  dotar a la Humanidad de un corpus teórico definitivo con el que preveer y enfrentar su destino. Tales pretensiones de una  teoría magna han rezumado de  vocaciones universalistas.  con las que ligar  los acontecimientos concretos con la historia humana en general. El universalismo pues se puede rastrear por escuelas filosóficas y por  corrientes religiosas hallando interesantes credos comunes en prácticas completamente distintas. El universalismo establece el principio del uno-origen como explicación  del todo existente. También refiere el de la diversidad multiversionada como los fragmentos múltiples que pertenecen a un todo compacto.Y Propone el desarrollo de una sensibilidad filantrópica y una conciencia de fusión del individuo con el todo.

La vocación universalista queda en los papeles y los alegatos por un mundo reorganizado sobre principios de paz y fraternidad colectiva, y en una lucha testimonial-y sin cuartel-por hacer valer los credos de concordia en el lugar de los comportamientos de antagonismos.Paralelamente el mundo imperativo es el diversalista, no tanto por el reconocimiento tolerante y digno de las diferentes culturas y saberes, como por la consolidación del planeta entero como mercado de conquistas.  Entre el universalismo vocacional como filosofía de la heterogeneidad compatible, y el  diversalismo real,como concreción de unas sociedades en pelea continua entre ellas[1] , sigue cabiendo la franja testimonial de las propuestas amorosas de gente de paz y palabras de buena voluntad. Pero no basta  con saber que pertenecemos a un movimiento significativo por los valores fraternos,también son necesarios los espacios[2]  y foros de ratificación de éste: los lugares de autoconfirmación de una identidad  incorruptible.

El universalismo como alternativa de pensamiento  no puede ocupar un lugar con una feligresía colonizada,compitiendo con otras iglesias o grupos religiosos. ¿qué importancia podría  tener  para la historia humana una religión más frente al censo de las 20mil existentes? En cambio sí puede ocupar un lugar magistral  si se brinda como nodo o nexo de convergencias entre otras líneas de pensamiento y práctica mística. Eso significa que a la vocación universalista le toca el rol  peor en las coyunturas de la diversidad (no exentas de dispersión y rivalidad) proponiendo lo que nadie quiere escuchar: las convivencias de confrontación y unidad. ¿Por qué tanta resistencia al debate directo? Por qué tras la polémica espiritual  caben consensos y asentimientos a los comunes denominadores o a los principios-base. Y si tales se dan ¿qué sentido tienen las capillas separadas, existentes como empresas proselitistas? Ninguno,con lo que  la única explicación de diferencias organizativas hay que buscarla en razones empresariales y comerciales. En efecto, no pocas religiones y grupos son  entendidos como empresas privadas aunque manejen conceptos que no pueden ser exclusivizados por nadie y pertenecen al patrimonio del pensamiento trascendental humano. Vencer la resistencia al debate transparente no significa  tener que desmontar el propio tinglado organizativo para entrar en el de la sigla próxima.significa antes que nada introducir conceptos de acercamiento dentro de la diversidad.Es la proclama de una tolerancia determinada y la superación de las familias nominales, que restan más energía de la que aportan al conocimiento  de la verdad. Esa tolerancia no tiene por que admitir toda clase de credos y ritos. Hay religiones absolutamente nefastas que aportan enajenación mental en sus seguidores convirtiéndolos en fanáticos, es decir en alienados mentales, que   dejan de ser sujetos para ser voceros de eslóganes memorizados.El universalismo no queda resuelto con el hallazgo de un programa de principios, su prédica  y su convicción.Pide una conciencia de universalidad,:la presunción de pertenencia a un universo de totalidades.  Desde Porfirio[3]  pionero en el planteamiento  de la cuestión de los universales hasta Schopenhauer[4]  en su crítica a los conocimientos masticados por otros,la construcción de un saber de lo universal, no ha creado posiciones sólidas como una referencia única a escala planetaria. Todos las energías vertidas, se mantienen en el estadio de los prolegómenos para un plan de paz y de unidad que son vistos como un deseo idealista que no acaba de convertirse en una estrategia importante[5] .El universalismo[6] ,así como otras tendencias en el conocimiento se enfrenta al postulado primario de la verdad objetiva.¿cómo objetivar tesis valederas para ahora y siempre, para aquí y para allá, para un tiempo y su  herencia? Y de creer en tal posibilidad ¿cómo evitar caer en un totalitarismo, o en una forma imperativa de pensamiento al que subordinar toda disidencia? La vocación universalista  cabalga sobre un doble predicado intrínsecamente colisionado: el respeto a la diversidad y el elogio del uno-todo: de una ortodoxia pues de homogeneidad.El equilibrio entre la dinámica y la variabilidad proporcionado por lo primero, y la estática  exigida por el  grueso doctrinal de lo segundo, lleva aun debate sin previsión de una finalización temporal. La tolerancia que pide el primer postulado viene a ser necesariamente recortada por la intolerancia[7]   que acompaña al segundo, en cuanto no permisión de las conductas reprobables e inhumanas,aunque siguen concurriendo en el escenario de una humanidad con factores deshumanizantes. En ese vaivén que oscila entre el deseo de concordia y los datos adversos de la realidad  atomizada y competencial, bascula la vocación universalista como una enseña  de unas minorías exiguas pero  con el potencial  energético  de los siglos precedidos y los siglos por vivir.Tal vocación es perpetuable  sobre la base de ser cada cual un feudo seguro de saber  y  un misionario[8]  en su transmisión. Esa vocacionalidad queda patentizada en un ejercicio de prédica tácita en la manera de ser:el respeto a las opiniones diversas, en el elogio de las aportaciones ajenas útiles,procedan de donde procedan, en la flexibilidad con los propios teoremas para no repetir siempre los mismos temas y en la exigencia  a la consecuencia de los demás con los suyos. En ese punto el modo de vivir tiene la oportunidad de alcanzar el punto de fusión con el modo de pensar.



[1] El mundo en estos momentos sigue teniendo en curso unas cuantas docenas de guerras olvidadas y sigue  la mortandad creciente, por enfermedades y accidentes, como el precio directo por el estilo de vida dominante que casi todos los consumidores toman como modelo.

 

[2] El Universalista en su número 9 y su tercer año de aparición (2000) es uno de esos espacios que brinda sus páginas al debate espiritualístico y  a la reflexión  universal sobre nuestro acontecer. Cabe saludar la tenacidad de esta gaceta de las ideas espirituales  y pensar  que pueda constituirse en el futuro como una verdadera plataforma para el diálogo inter-religioso y el debate espiritual. Los espíritus tal vez estén a salvo de tal necesidad polémica pero los humanos o los encarnados  seguimos necesitándola. No basta con  insertar regularmente nuestros textos de opinión, éstos tienen sentido si son  repasados en nuestras reuniones y son utilizados como textos de apoyo a las convivencias y conferencias que se vayan organizando. No basta tampoco con la circulación dosificada o a cuentagotas entre correligionarios y simpatizantes, cabe pensar en una proyección difusiva mayor, creando una dirección web donde pueda ser consultada por quien quiera desde donde esté. Es necesario sembrar conceptos para  ser hacedores de mundos.

 

[3] en el s.III en su  Isagoge.

 

[4] En  sobre la filosofía universitaria ( crítica al sistema universitario de su tiempo ) se opone  a la didáctica descafeina nutrida de dossiers de selecciones preparadas por una do ciencia discriminadora, acusándola de masticar la comida que deben comer otros (los estudiantes).

 

[5] Distintos grupos y líderes de intervención socio-cultural: los UU (unitarios universalistas), MUNE (Mvto de Unificación Nueva Era con 11 años de existir. o Fluencia Transcultural como proyecto  para la fusión de diálogos, modestamente iniciado hace 3 años; entre otras muchas sedes de vocación universalista, se mantienen en la marginalidad de las arenas culturales públicas y no constituyen verdaderos referentes para  los acontecimientos de nuestra era).

 

[6] No  deja de ser una broma histórica que haya sido el universalismo en su expresión de  tendencia política favorable a la unificación de los diversos estados, o cuando menos a la reducción de trabas en su intercomunicación:; la qu se constituyera como una referencia más sólida, comparativamente a la organización mundial de una filosofía o de un pensamiento predominante. 

 

[7] Víctor Alba, historiador y veterano del anarquismo, se ha permitido con dignidad y precisión desde su atalaya de octogenario, un manifiesto a favor de la intolerancia, que entiende como principismo y como posiciones irreductibles y de no perdón frente a  las canallescas teóricas de tergiversación de las verdades y comportamientos humanos indeseables.

 

[8] Misioneros o mensajeros: en el sentido de asumir una misión de por vida,en el de llevar un mensaje a los demás.  no en el de ir a zonas del planeta en actitudes de ayuda.

El lenguaje espiritual

La apertura mental ante el lenguaje espiritual

 

Lo molecular.

Nacemos y vivimos rodeados de conceptos. Estos son las unidades moleculares que  mantienen la trama sobre la que nos movemos y desarrollamos. Los conceptos son  los vasos nutricios de  nuestro sistema de valores y de existencia. Sin ellos no es concebible el pensamiento y sin  el pensamiento no es concebible la conciencia. Sin ésta es inimaginable la comprensión de  los eventos presentes y ausentes de  nuestras circunstancias.

Los conceptos  son construidos con reflexiones  que se contrastan con la realidad. Nacen de ideas intuicionales para convertirse en tesis más o menos verdaderas y más  o menos  estables en el paso del tiempo. Son conglomerados de  elementos teóricos y de  consideraciones para coherentizar una visión ante un hecho, un fenómeno, un objeto o una cosa.

 

Lo molar.

Todos los conceptos que han existido y que existen  indistintamente de sus mutuas contradicciones se han basado o basan en  unas unidades molares  referenciales: las palabras.  Sin lenguaje  no es posible la elaboración conceptual. El lenguaje  está integrado por palabras con significación y por criterios que las articulan. El lenguaje es una sintonía de palabras que alcanza su valor comunicativo a partir de  ligarlas unas con otras.  Es además el primer  instrumento  de  caracterización y definición del ser pensante. Es su lenguaje lo que permite definirlo como ser con actos de significación, es decir, como actuante de consciencia.

 

Tarjeta de Presentación.

Este lenguaje verbalizado y articulado selecciona y adopta  palabras clave que son las señas de identidad de quien las emplea. Es a a partir de eso que escuchamos en un otro por lo que adoptamos posturas ante esa persona. La toma de actitud no se hace esperar. Basta topar con un emisor de palabras lesivas durante el primer minuto de un encuentro para automatizar una actitud  de cierre ante el mismo. O por el contrario basta adivinar una caudal de finura y exquisitez en  un primer instante en el discurso de alguien que nos es presentado para adoptar una actitud de apertura e interés ante el mismo.

 

Lenguaje e Imagen.

Así pues el lenguaje, es decir lo que oímos y lo que decimos, es lo que nos hace sintonizar o disintonizar más  o menos rápidamente ante  lo que es el otro. Sí, es cierto que a veces ni siquiera hay un primer minuto de contacto verbal cuando ya están tomadas las posiciones de enemistad o de amistad en función de ascendencias o  de pre-juicios que tenemos ante ese otro que vemos o que nos viene. La imagen llega antes que la palabra y en consecuencia se adoptan formas refractarias o no, en función de aquella antes que dar la oportunidad de escuchar  a ésta.

 

Lo molar como factor discriminativo.

Es tan  importante el tipo de lenguaje que empleamos y que transaccionamos los unos con los otros que según del que se trate concedemos o no la oportunidad a nuestros interlocutores para que desarrollen sus conceptos. Esas palabras más características son la antesala de conceptos que nos puede apetecer o no escuchar en su total desarrollo.

 

Equivalencias equívocas de palabras.

El lenguaje cotidiano que atropella sus etimologías y orígenes trata de crear falsas equivalencias entre palabras cuya apariencia  de intercambiabilidad encierra,  de hecho, binomios de elementos muy diferenciados por no decir opuestos. Es distinto hablar de nación que de estado o de patria; de ciudadano que de contribuyente, de  compañero que de esposo, de caritativo que de solidario, de amigo  que de colega, de  analizante que de paciente, de  religioso que de espiritual., de gregario  que de social  o de  místico  que de eclesial. Nos basta escuchar un par de palabras clave de uno determinados concepto a  un hablante para que nos anticipemos en definirlo como el portador del  mismo del que ya tenemos otras experiencias de trato. Se trata de una precipitación que unas veces acierta y otras no, pero que  está  muy arraigada en el comportamiento humano.

Resulta obvio que nadie puede conceder todo su tiempo a todo. Hace una selección de   experiencias y de intercambios. Por tanto hace una discriminación entre sus interlocutores. Por lo tanto hace una discriminación también entre conceptos: separando aquéllos que le interesan de aquellos que no. Los  hablantes nos discriminamos los unos a los otros ya en las mismas formas posturales del habla y por supuesto tenemos derecho a que nuestros tiempos personales estén integrados por contenidos selectos y no por cualesquiera clase de contenidos.

 

Autoprotección ante el discurso ajeno.

Esto nos lleva a acudir a unos espacios y no a otros, a elegir a unas personas para nuestras agendas y no a otras, a participar de unos ritos y  autoexcluirnos de otros, a entrar en unos temas de conversación  y en cambio negarnos a hacerlo en otros.

Si lo examinamos bien en las producciones verbales  entre humanos  siempre hay episodios de lock out, de limitación de la prosa, de negativa de entrar en el tema. Unas veces ese cierre mental tiene todas las justificaciones en su haber y  otras es absolutamente  un acto de injusticia.

 

El lock-out mental.

Cabe recordar que la lucha contra el cierre mental es uno de los criterios maestros para propagar la consciencia humana y para ganar adeptos a las filas  de la sinceridad. En última instancia lo que justifica un mundo de atrocidades es  la efervescencia de la conformidad como parámetro dominante. Lo que da realmente poder a los mecanismos de autoridad no son los ejércitos o los sistemas de coacción y fuerza sino la aplastante mayoría de la conformidad social. Dentro de un conformista vive una alienado mental que se ha desprovisto de su consciencia o la ha aparcado. Por consiguiente la lucha para que piense por si mismo es ya una gran acontecimiento revolucionario. No dejar que el conformista viva con el lenguaje de la mentira es un posicionamiento por la verdad.Pero esa premisa puede generar dos clases de actitudes militantes completamente distintas: la sociológica o  la mística-contemplativa.

 

Intervención sociológica.

Distintas militancias políticas se empeñan y han empeñado en persuadir a los demás de que formen sus ejércitos por un mundo mejor.el resultado después de siglos de batallas no exentas de crueldades ha sido la reproducción de modelos de dominancia y de humillación.A menudo los revolucionarios de una época son los conservadores y reaccionarios de la siguiente.

 

intervención  taoísta.

Dentro de la mística, el taoísmo  contempla los aconteceres y prevé los devenires  dejando la libertad para que cada sujeto estrene cuántas experiencias desee no interviniendo en su desarrollo y dejando que alcance la comprensión por si mismo. La mirada taoísta tiene un algo de protección ante el mundo  que se frustra día a día, pero también de respeto para no evitarle  sus elecciones de sufrimientos si eso es una condición inevitable para la sabiduría.

 

La posición psicoanalítica-> La posición psicoanalitica es un derivado de esta  versión de la mirada. No sucumbe frente al enfermo que trata ni siquiera  le previene consejeramente del desastre que se le cierne.simplemente está ahí para relacionar causas con eventos, comportamientos con crisis, al sujeto-analizante que trata con  sus objetos.

 

El Cierre y la Apertura ante la innovación.

La actitud ante la vida es la de seleccionar lo que nos conviene y eludir lo que nos perjudica.Eso rige tanto por lo que hace a entradas materiales como  a oferta de las ideas. Los escenarios en los que nos movemos suelen ser complejos y caóticos por no decir laberínticos y peligrosos.Aprender a vivir en el mundo es aprender a estar con los demás con todas sus vicisitudes, también es, con todas sus potenciales de malestar y dolor que nos puedan ocasionar. Eso significa que nuestro credo innovacionista por un mundo mejor y una calidad existencial rehumanizada  oscila entre nuestros dos parámetros de cierre y de apertura. Sin duda para evolucionar tuvimos que romper las cerraduras y corsés de nuestras mentes, librarnos de los lastres de pesadas ideologias retrógradas y abrazar nuevas ideas que fueron los trampolines para  hacer de nuestras vidas campos de enseñanza y de saber. Eso no significa que nuestra experiencia nos haya autorizado a  esgrimir la ingenuidad y estar abiertos ante todo.Eso equivaldría a consentirlo todo por el solo hecho de ser generado por la especie humana. Nos toca diferenciar ante que cosas hemos de potenciar la apertura y ante que otras mantenernos precavidos. La innovación es el gran criterio que  catapulta la confianza en el futuro. Incluso en el marco de la investigación básica a la I+D de las empresas se le añade la i de innovación. No hay avance mental ni práctico sin ella.

 

La apertura mental ante la innovación.

La apertura mental no es sino una redenominación de la inteligencia en su sentido originario. De acuerdo con Sciacia la inteligencia no puede admitir una externalidad rígida o única.el desarrollo de aquella está en contradicción con un estatismo de admisibilidad  de la realidad uiversional. Lo que caracteriza a una persona como inteligencia es su capacidad de pensar. Lo que hace de un pensante un ser brillante es su habilidad por emitir luz propia,reflexiones legítimas, originalidad personal, funciones de iniciativa y  deseos de crear su propio texto de vida y su pre-texto para vivirla. Ya no se trata de hablar en términos de ideologias  y por lo tanto de filosofías sino en términos de estructuración mental. Eso conduce a la  impresionante tesis de que evoluciona sólo quien pone su inteligencia al servicio de su evolución. Lógicamente los procesos de razonamiento requieren esfuerzos traducidos en pasos de inteldctualización.sin ellos la mente se anquilosa y el comportamiento humano se estandarizada bajo las banderas de la sociopatología dominante. Es así como la inteligencia abraza  dimensiones innovativas y  se autodesclasifica de las creencias  por intereses materiales o de las rengas doctrinarias por trampas pasionales. Y en lugar de conclusiones dogmáticas adopta criterios flexibles de vida y de interrelación con lo demás.Es sin duda la opción más multivariante porqué no se presenta como una referencialidad  estable sino como una invitación al análisis y a la crítica permanentes.

 

La mente y el espíritu.

Ese posicionamiento del sujeto a caballo de su inteligencia lo convierte en un candidato apto para ver más allá de lo que la percepción sensorial y la lectura de la materialidad inmediata conceden. La mente despierta no se limita a hacer una contabilidad de los sucesos presentes de su existencia sino que la extiendo a los sucesos ausentes e invisibles. No se limita a dar oído a  las demostraciones conclusas sino que permanece atento a las hipótesis inconclusas.No admite tan solo  el saber conocido sino que se dispone a abrazar otros saberes aún desconocidos. No  mantiene sus canales de comunicación tan solo con los hablantes  de conceptos consensuados sino tb con aquellos otros que  se mantienen bajo las censuras de ideologias intolerantes.En definitiva la mente abierta  se desbunkeriza y admite la entrada en su nebulosa de datos de todos aquellos que son más difíciles de descifrar. Y entre éstos, cuáles si no los espirituales son los que tienen una cabida  mayor en el desideratum de la reflexión.

 

La Humanidad y sus dioses.

Sabemos que la historia de la filosofía  y del pensamiento ha ido a la par de las distintas religiones que han estado presentes en los escenarios humanos. Los debates sobre el más allá o lo absencial es lo que ha explicado la manera de vivir lo más cercano. Desde el animismo[1] a las nuevas religiones las sociedades humanas han necesitado creer en la dimensión espiritual como la causante última de los acontecimientos en la tierra.En algunas ocasiones eso ha llevado a la  veneración de  sus ídolos y  a sus agentes de conexión con lo místico. Y en otras, a las colisiones fratricidas para imponer la regencia de un solo tipo de deidades y de creencias en las mismas.  Las distintas escuelas de pensamiento pueden hablar de sus hazañas y victorias y dejar bajo la categoría de los malos a aquellos que pertenecieron al bando contrario. Los dioses siguen siendo usados como moneda de combate para las reyertas más indeseables. Pero por insensatas e irracionales que sean el principio de destrucción está presente en las peleas ideologías y en los ejércitos armados enfrentados.El dios de la bondad y de la justicia ha sido trocado por los dioses de la guerra y la aniquilación.Por supuesto la interpretación humana  de las deidades ha sido para satisfacer las necesidades de poder humanos. desde los sacrificios humanos de los mayas para glorificar las excelencias de sus cosechas o para .supuestamente,satisfacer a lo divino para que terminara con catástrofes  o azotes climáticos; a  las invocaciones todavía presentes al dios  de los católicos o al Alá de los musulmanes, la espiritualidad  quiere ser aprisionada en las correlaciones de fuerzas y poderes en lugar de legitimarla como el discurso privado de cada ser pensante con sus verdades íntimas y últimas.

 

El lenguaje espiritual: entre la fabulación y el contacto con lo más profundo.

 Del mismo modo que no toda iglesia es fiable ni toda congregación en torno a ideas es legitimable, tampoco todo lenguaje  que quiere hablar con los dioses es aceptable desde la espiritualidad. La trayectoria de las religiones  ha hecho que el lenguaje espiritual  fuera controlado y manipulado por distintas iglesias con las que cohesionar a sus feligresías respectivas. En términos estrictos de comparaciones de vocabularios, todos los discursos religiosos hablan substancialmente de lo mismo, sin embargo sus divisiones no solo se han incrementado si no que se han vuelto más irreconciliables. Detrás pues del  manejo de lenguajes equivalentes se han ocultado conceptos diametralmente distintos y,desde luego, intereses de poder  enfrentados. Una iglesia, diga lo que diga, es una asociación humana para la perpetuación de unas ideas con la que mantener unas situaciones de privilegios.

 

De los religoso colectivo a lo espiritual particular.

La pulsión espiritual que ha llevado por milenios a encontrar explicaciones de lo cercano en lo lejano predispuso a la sensibilidad humana para  construcciones doctrinarias que  zanjaran explicaciones definitias ante sus preguntas de siempre. Fue así como nacieron iglesias que religaban gentes  homogeneizándolas ante unos credos y ritos inalterables.  afortunadamente para el pensamiento liberal y para la inteligencia evolutiva siempre hubo la disidencia ante ortodoxias inalterables y sus cúpulas defensoras. fue así pues como las vias espirituales de lo particular se han mantenido abiertas y vivas.Su peligro estuvo en que dentro de cada pensador autónomo podia haber un disidente en pòtencia, por eso todoa digresión espiritual acaba abocando a una religión consensuada, con sus celebraciones, sus tipologías de encuentro y sus maneras.Sólo los menos han seguido con su investigación y su reelaboración continua de protocolos para enfrentar el mundo y la substancia del ser en su dualidad matérico-.corrupta y espiritual-diivina.

La criba de los conceptos y de los lengaujes recibidos de los dmás que  poresenten sus aporías y apologías  sobre lo certero y lo inmutable es lo único que puede garantizar la autenticiadad de cada adopción conceptual y de cada camino a seguir.

El ser espiritual se diviniza no por  su  sistemática en el dogma sino por su irrefrenable reinvención de su substancialidad.

 

 

 

 

Taller de Reflexión y Debate

Para una taller de introspección un guión de interrogaciones  es una plataforma que te enfrenta a tu verdad de actitudes y respuestas por lo que hace a lenguajes admisibles o rechazables.

Citación de  unidades moleculares  en tu pensamiento

Citación de unidades molares en tu vida

Cuál es tu tipo de Presentación comunicativa y ética ante el otro

Combinación de tu Imagen y tu palabra. ¿qué tiene más valor para ti?

¿Qué tipo de palabras te alejan de los demás y qué otras te acercan?

Tus palabras clave preferidas en tu vida. Especialmente las actuales

¿Hasta dónde aguantas un discurso ajeno que te parece inaceptable?

¿ a que tipo de realidad estás cerrado/a?

¿Como construyes tus conceptos y  con qué inteligencia?

¿Dónde está la frontera entre tu mente y tu espíritu?

¿en qué dioses crees? ¿A cuáles rindes tributo?¿De qué tipo?



[1] Se remonta a los albores de la humanidad en la que se creia que todos los objetos orgánicos e inorgánicos tenian un alama propia o una animación interna  que las explicaba.No se trata de una religión estructurada y por eso pudo convivir con otras expresiones religiosas.  Comte ya señaló como los hombres primitivos a falta de explicaciones mecanicistas de los fenómenos físicoquimicos atribuia  la realidad intrínseca de las cosas a factores obscuros.ese posicionamiento reduccionista llevo a que el principio de la cultura dividera los entes intuidos en espiritus buenos y malos en función de las ventajas existenciales que les proporcionaran. El animismo sería defendido en el sXVIII por stahl  según e lcual los hechos vitales estaban regidos por el alma pensante. El animismo es contrario  al vitalismo y la mecanicismo.

El acceso científico

El Acceso a la Investigación científica

 

iniciado, probablemente en Esplugues en l978    retomado y terminado en Cerdanyola el 19 de marzo de 1997

 

1.LA CONCIENCIA FILOSÓFICA. sería la verdadera  expresión de la conciencia.O el nivel de máximo desarrollo de ésta que el Pensamiento pueda permitir. se trata de una conciencia categorial que parte  de dos vectores: a/el conocimiento sintético de una pluralidad -seriada o en paralelo- de propuestas conceptuales,de la mano y de la cabeza de sujetos síntesis de época (maestros vanguardistas en la elaboración) y b/la investigación reflexiva en tentativas de exploración y reinterpretación del mundo (el de las apariencias y el de la substantividad). hablar de conciencia y limitarla a una expresión fragmentaria no es hablar propiamente de consciencia sino de conocimiento fragmentario. La sucesión de conciencias políticas, conciencia de clase, conciencia social o  conciencia revolucionaria  es una panorama traidor y confusionista,donde enmascara la carencia holística del conocimiento.Cada conciencia parcial para alcanzar una completud ha de llevar a la construcción conceptual de una visión filosófica. Modernamente la llamada “conciencia cósmica” o “universal” tratará de dar cuenta  de una dimensión de lo absoluto por encima de cada plano de especialidad. La conciencia filosófica es la que hace el recorrido por preguntas,rayando la osadía de lo imposible, en la certeza que todo planteamiento de pregunta,si es posible formularlo,es que es posible potencialmente resolverlo. Quien teme a las grandes preguntas  o complejas consideraciones, es no solo porque se sabe desposeedor de respuestas,sino sobre todo porque le aterra el vacío laberíntico que puede implicar la búsqueda de las contestaciones. tal vez hayan preguntas obstaculizada pero no respuestas imposibles, a lo más, respuestas a demorar.

2.EL AVANCE CIENTÍFICO.Es antes una presunción que una garantía. Las continuas innovaciones tanto en lo social y en lo tecnológico como en lo comprensivo y lógico, no permiten sostener que cada descubrimiento tenga una traducción de progreso,aunque sí lo sea  a nivel de cambio.Y dado que todo cambio potencialmente puede plataformar un empuje hacía atrás o hacía adelante,depende de las premisas para permitir el cambio y de su calidad,la categoría de éste y el signo,positivo o no, de su resultado. Las premoniciones fatalistas y catastrofistas de distintas épocas sobre futuros inciertos, no son precisamente las que desestiman legítimamente el avance científico,sino que expresan los temores al cambio y a lo nuevo.toda perspectiva de variación tiene un alto poder angustiante.La mente humana se estabiliza en la fijación a los referentes conocidos y los movimientos de oposición a lo nuevo:la reacción retrógrada ante su perspectiva han sido sólidamente apoyados en estructuras de inflexibilidad racional. La discusión al avance científico es a su pretendida sistematicidad,por el hecho de que existan programas de investigación y empresas interesadas ne proyectos.para evaluar cada avance es requerida la necesaria perspectiva cautelar  dada por el paso del tiempo y la medida de todas las vertientes implicadas en el hallazgo teórico-científico.De hecho la medición real de la ciencia pasa por la reelaboración de sus leyes.Y estas como organismos vivos,perecen al paso del tiempo y de una nueva generación de leyes que vienen a sustituirlas.

3.LA LUCHA DE CLASES ha caducado como concepto interpretativo de motorización de la historia.ciertamente hay conflicto de intereses entre posiciones sociales distintas,en virtud a su acceso distinto a los goces materiales y a los privilegios de vida.siempre hubieron en éste sentido intereses contrarios, y castas diferenciadas,aún desde mucho antes de la configuración de verdaderas clases sociales. todavía ha caducado más el concepto de la división del modelo social actual entre explotados y explotadores,en una reversión de buenos y malos. La empiria dice que el mismo sistema permite la evasión de los tentáculos de oprobio.El explotado como una particularidad del sometido, tiene un grado de corresponsabilidad en su explotación que acepta como medio de vida y de desarrollo. La opción de la escapada y de la marginación y de la vida alternativa queda abierta,y afortunadamente seguida por oleadas de franjas generacionales,que construyen vidas  en circuitos distintos a los modelos hegemónicos. La LdeC como constructo teórico para interpretaciones que permitan una salida reflexiva ha sido útil,pero es del todo insuficiente para seguir explicando la historia con el siglo XX superavanzado.El  subdesarrollo del modelo capitalista en el XIX y primera mitad del XX lo admitían mejor.

El acceso a la investigación científica  con programas estructurados, becas aprobadas,financiación suficiente, organismos oficiales implicados,es obviamente un coto vetado para mucha gente. La ciencia del siglo XIX con su imagen épica y heroica de Thomas Edison  con extraordinaria potencia visionaria y con praxis tácitamente holistas que les llevaban a la producción de patentes y diseños múltiples en áreas exploratorias múltiples, ha  pasado a convertirse en una referencia legendaria y mítica. La ciencia como campo de juegos y de contraste de hipótesis,de bajadas simples a una realidad superacotada,admite multitud de cuestionamientos.

 

La ciencia es investigación y la investigación es fundamentalmente analítica, que requiere una metodología de laboratorio y de procedimientos de correlación,con neutralización de las variables extrañas, coincidentes y afectantes. Todo ello no lo permite un deseo infantilizado y reduccionista de voluntarismo en hacerlo bien. La artesanalidad en los procedimientos impugna la viabilidad de los resultados. el solo panorama pues de la complejidad investigativa,descarta potencialmente el concurso de muchos recursos humanos y de muchos puestos desde la inteligencia, la imaginación, la intuición y la energía. es tan inimaginable declararse en solitario y en privado científico como declararse astronauta. Es tan improbable la oportunidad desde la iniciativa privada de los uno como de lo otro, aunque la historia de los grandes personajes,está jalonada de héroes menores y mayores, de inventores y de investigadores que sacaron adelante formidables teorías que cambiaron el Pensamiento Humano desde la precariedad de medios, e incluso también de algún aventurero que contrató su propio astronauta e instaló su propia rampa de lanzamiento en el patio de atrás de su casa, por supuesto sin éxito. El individuo genial quizás ha desaparecido con la talla de Einstein cuya lengua de burla auguraba  un futuro lleno de encrucijadas donde  está haciendo falta el concurso de muchas inteligencias para sacarlo adelante, lo cuya sigue todavía como una hipótesis discutible.

 

La investigación científica requiere de muchos medios y entre todos destaca la profesionalización y la dedicación casi exclusiva. Imaginar que es suficiente actuar como una unidad de observación despierta y estar alerta a la caída de la manzana para ver disparado el clic cerebral y elaborar toda una teoría que cambiará la visión de la física,es estar somnolentemente delirante.La oportunidad que queda es la de integrar programas de equipos y colegiar resultados y esfuerzos. desde la osadía individual queda el ensayismo y la particularidad filosófica del abordaje pensamental de multitud de cuestiones. Desde Sócrates y Confucio, todas las cuestiones pueden volver a ser revisadas.Y de acuerdo con Witgenstein,toda nueva formulación de pensamientos atomizados están contenidos en las verdades del ahora.De todo predicado puede surgir otro posterior. Y de todo estado de saber o estado de una cuestión concreta,puede desprenderse nuevos elementos de definición pregestantes en aquella.

 

La ciencia ha sido poseída y desposeída continuamente por grupos de poder y grupos de exclusividad.Todavía pertenece a las élites y está envuelta de lenguajes con restos de un esoterismo prohibitivo para los legos. Las universidades como sus palacios de custodia,siguen minoritarios y las posibilidades internas participativas no han mejorado tanto desde los siglos XII y XIII.Una curiosidad porcentual seria ver los acceso poblacionales a ellas en cada época cultural,política y en cada país.En todo caso sus reinos de taifa internos ultrasegmentados con la potenciación de interminables departamentos y divisiones de disciplinas, hacen de cada  investigador particular un reo selvático condenado a sus sendas estrechas. Desde el margen y la marginación, desde la calle y la contracultura,desde la existencia rica en espontaneidades y la transculturalidad,las propuestas de ingenio y de novedades siguen su curso, aunque sean por las vías del arte por donde mas quede estimulada la vida,dando la razón a la sexta y sintética propuesta de Nietsche sobre arte,como el mayor estimulante existencial.

 

 

 

 

 

 

Conocimientos coordinados

 

La insistencia de los trabajos de equipo es una condición fundamental inscrita en la transmisión del saber  y en su aceleración.  La lucha científica por el conocimiento del comportamiento de la materia ya tiene poco que ver con las carreras de los exploradores para llegar lo antes posible a cimas no conquistadas o territorios no indagados.  Es cierto que hasta hace poco tiempo la lucha por el espacio con dos competidores[1]  fundamentales en juego y un tercero[2]  que ha querido desmarcarse ha tratado el universo como una prolongación territorial y conceptual de la geografía y de los conceptos manejados en la tierra; pero también resulta cada vez más evidente la necesidad de la cooperación entre individuos e inversiones para avanzar en el conocimiento de interés público para todas las naciones.

La noción e imagen del investigador solitario ha alcanzado la fase de la decrepitud. No es porque sí que las disciplinas más avanzadas obtengan reconocimientos y premios (también innumerables Nobels compartidos)al trabajo colectivo y coordinado. La ciencia y su avance es cosa de todos y no de erudiciones estelares de investigadores gregarios. Las imágenes de los investigadores encerrados en sus laboratorios en medio de frenesíes apasionados ajenos a las trivialidades cotidianas son evocaciones periclitadas. El conocimiento avanza como una coordinación de saberes o no avanza y por eso junto a las nuevas especializaciones de campos hay síntesis entre ellos (la psicolingüística, la bioquímica,...).De hecho el futuro del conocimiento es inconcebible sin procesos de hibridación e implementaciones de los saberes de unos campos en el seno de otros. La osadía del conocimiento es la coordinación de extremos conceptuales antes excluidos.Hay un valor fundamental de la imaginación de lo imposible para hacerlo posible,aunque no todo lo imaginable es realizable de acuerdo con Wagensberg[3] . Es al amparo de esa coordinación que se puede trabajar con la intención de varios registros en paralelo y la configuración de equipos de investigación que aporten y conjunten varias formaciones. Las tendencias a creer que cada campo, al amparo de sus tradiciones y rankings, tiene más categoría que otros, solo pueden perjudicar al conjunto del conocimiento y condición humanos. Los conflictos y colisiones de intereses de campo por acaparar conocimientos y exclusivizarlos responde a un estado infantilizado del desarrollo científico e intelectual. Por otro, las coordinaciones pactadas en lo formal pero sin traducirse en programas de rigor, preparan el terreno para los conceptos de síntesis y las familias de investigaciones sin  un panorama holista que las sustente.  Nadie hace ningún favor personal  a nadie estando dispuesto a la colaboración recíproca, y en cambio contribuye poderosamente tanto a su sector como a los ajenos. La coordinación es la asociación por el conocimiento y la independencia delos problemas, mientras que la no cooperación sigue nutriendo a los dominios de los problemas. Para Marcel Gabriel.”El món no humà es el domini dels problemes”. De hecho el problema como consolidación estructural es la consecuencia lógica de la falta suficiente de instrumentación y conceptualización para resolverlo.Eso no significa igualar problema a negatividad pero sí a limitación cuyo combate da la medida de la experiencia de la vida. Las existencias desde posiciones desproblematizadas pueden existir como contrapeso a los dominios bajo los problemas. La calidad de las unas crece antela constatación de situaciones irresueltas de las otras.



[1]  La guerra de las galaxias en sentido metafórico vino bipolarizada por USA y la URSS cuando todavía existía.

[2]  Europa occidental creó su propia agencia espacial  y lanza periódicamente sus artefactos de observación además de financiar programas de estudio cosmológicos.

[3] Wagensberg. Jorge. dir.del museo de ciencia de BCN de la fció La Caixa.. Apologista del progreso. Todo lo real es imginable como el primer principio del conocimiento científico. Las hipótesis met.no son ni V ni F.,.se asumen o no y ésta misma no es falsable. La inversa es que todo lo imaginado es realizable.Y ésta sí es falsable. La Idealidad es aquello que la mente puede representar.Es infinita.La posibilidad es el mundo de los objetos y eventos que pueden ocurrir.Es lo finito. Y la realidad todavía mas.

Inteligencia y sabiduría.

 

Posiblemente la sabiduría nos queda lejos. Los sabios de antaño preferían morir a seguir en el mundo de los vivos. Sócrates quiso jugar el papel de reo  hasta al final a pesar de tener la oportunidad de escapar de su cautiverio. O nos queda escondida, la gente que sabe no pierde el tiempo en algunos espacios mediáticos donde se intercambian subproductos verbales a falta de mejores ocurrencias. El sabio es quien no acepta los regalos de los reyes ni los veredictos de los jueces. Le ampara un maridaje secreto con las leyes de la historia, con el intrínculis del universo. O sea que no esperemos que vengan sabios a iluminarnos. La nómina de gurús está repleta y los que ofician de tales deben estar exhaustos con tantos seguidores en busca de misales prácticos con los que formalizar ritos y comprarse cielos a plazos.

No, no tenemos líderes espirituales ni personalidades a las que ir a escuchar  y de las que ir a aprender. Quizás un Mirabeau,  el orador más eminente de la Revolución francesa, reencarnado con su sólida formación en lenguas antiguas y modernas, matemáticas, dibujo y música, nos zarandearía un poco y nos influenciaría en las ganas de aprender. Pero nos tenemos que conformar con lo que hay: gente que chupa micro y cámara y nos deja en la perplejidad, o en la metáfora existencial del to be or not to be. La clase política ocupa una gran parte de lo que se habla y de lo que se transfiere a la opinión pública, como si la opinión  no publicada no formara(mos) parte de ella. En el mejor de los casos podemos detectar la inteligencia. La indagación de lo sabio es casi una imposibilidad. ¿Dónde están los sabios? ¿Es que han abandonado el mundo a su suerte? Tengo interiorizada la figura del sabio como aquel que no pretende imposibles, que no se mezcla con la banalidad de la  rutina y de la cotidianeidad, como el que vive encerrado en su laboratorio, dándole que te pego a sus ecuaciones de séptimo grado, con la intención angélica de dar con la fórmula vitalista que repare males crónicos a sus congéneres. El sabio puede adquirir la pátina del científico persistente que sólo habla cuando tiene resultados mientras que el político de la farándula es el que habla de continuo sin tener resultados de ninguna clase.

Por lo que hace al inteligente puede distinguir entre el uno y el otro y puede vivir por siglos analizando y conociendo las teorías en juego y las coyunturas en danza. El eslabón que le falta para alcanzar la sabiduría es prescindir de tener que demostrar nada. Ptolomeo de Alejandría aportó un texto de astronomía que se mantuvo vigente  durante unos 1400 años hasta que fuera reemplazado por la obra de Tycho Brahe. ¿Significa esto que no hubo sabios durante esta barbaridad de tiempo o los que hubo fueron lo suficientemente inteligentes para no enfrentarlo y poder sobrevivir? El desenlace lógico de la inteligencia es ir  maximizando el saber que permita la escalada de grado a la sabiduría. Contra lo que parece, ese saber último más que la erudición acerca de todo lo publicado o dicho de categoría sobresaliente pasa por la elección de desentenderse de información superflua, actitudes nefastas y segmentos de la realidad invivibles. No es extraño que los sabios opten por el alejamiento social aunque dejen legados  y legajos para vivir en las mejores condiciones en sociedad.

La conciencia política es del todo insuficiente sin la conciencia filosófica. El debate de lo concreto social se empantana en el laberinto de los haceres supuestos de las siglas del álgebra electoral si no se relaciona con el sentido filosófico  de la existencia. Por azar, más que por elección, nos toca compartir tiempo y desiderátums, monsergas y oratorias varias. Nos toca pasar por algunas experiencias no queridas pero que nos forman como individuos y congéneres en los cuales la indeseabilidad de unos pocos queda ampliamente compensada por la excelencia de otros muchos. Odo Marquard  hace apología del azar como lo inherente a la existencia humana. Apólogo de la contingencia en  Apologie des Zufälligen  (Sttutgart 1987) según la cual el panorama de adversidades y de coyunturas a medio hacer, en las que nos movemos, tiene una función útil: la de excitar las neuronas y el pensamiento para ir más allá de los calificativos de situación y las valoraciones  precipitadas, tanto las prejuiciosas como las juiciosas. Andamos sobrados de repasos de acciones concretas y nos falta teoría básica. Es insuficiente la contextualidad si no acudimos a la intertextualidad, a lo sucedido y a lo que está sucediendo a mucha distancia.  Tony Bennett dice que la formación de la lectura pasa por unas determinaciones intertextuales que actuan sobre los apoyos del texto que lo van transformando.  Debería ser así en los análisis de coyuntura al marco que sea. El análisis de lo sucedido en Afganistán e  Irak, su invasión por USA+socios, debería haber desprendido la consecuencia preventiva para advertir que trata de hacer  otro tanto con Irán, sin embargo las diplomacias de la UE no lo objetan. ¿Qué sabe USA de UE para que UE no los critique? ¿Hasta donde alcanza la dependencia de Europa de los estados Unidos para no enfrentársele? Debemos repasar nuestros análisis en función de los engaños perceptivos. Ser inteligentes, sí pero para ser más sabios, no para       quedar entrampados en lo concreto. Maurice Merleau-Ponty cofundador de les Temps Moderns  con Sartre, podría ayudarnos tal vez con su  Fenomenología de la percepción  (1946).

 

 

La Politica de los Otros

La realidad política de otros desde la percepción subjetiva.

 

Desde el pueblo se vive la sensación de no ser más que una contaduría de números para  los que especulan con mercados políticos. Ante la frase de cualquier líder político del bando que sea que utiliza universales supuestos tales como “la gente piensa”, “la sociedad quiere/necesita...”, “el estado somos todos”, “los intereses colectivos pasan por...”,”lo que el mundo necesita es...” etcétera y más  etcétera del mismo estilo es mejor cambiar de dial y pasar al de música clásica para calmar las furias internas reactivas que tales semánticas del principismo producen. Nos hemos acostumbrado tanto a escuchar a los políticos de oficio y profesión, no sé ya si de vocación, en su espaghetería verbal filamentosa de frases hechas que nos parece que eso forma parte de la normalidad y que la realidad política es eso: las categorías verbales en las que se mueven los oficiantes del sector. Creo que les disculpamos su verborrea porque de alguna manera, todos participamos en esa complicidad de la comunicación bloqueada o al menos alguna vez hemos utilizado su misma clase de frases creyéndonos ingenuamente que representábamos los intereses de la mayoría. , ¡O la mayoría! La mayoría social, me refiero. ¿Qué es eso? La sociedad de todos es un concepto equivocado que lleva siglos chupando de la noción de gregarismo. La necesidad del otro cercano para que nos haga compañía o del otro lejano para que produzca un determinado artículo que vamos a necesitar en nuestro salón o cocina no nos obliga a confraternizar tanto como creemos. El sentido de la solidaridad con los demás no es innato sino un valor añadido con el que la cultura de la tolerancia y de la correspondencia insiste pero cuanto más conocemos a ese otro menos necesidad tenemos de su concurso para vivir en autenticidad  y menos lo precisamos para abastecer nuestras necesidades emocionales y materiales. No es nada extraño que la gente opte por la soledad y en las sociedades industriales un buen número de personas de la tercera edad prefieran morir solos en sus lechos de muerte y dar señales de no vida a partir de su putrefacción (fenómeno que no deja de ser un mensaje comunicativo) que aguantar a prójimos indeseables o supuestos colectivos residenciales que funcionan a toque de pito y con las libertades personales más elementales restringidas.

Mientras crece la intuición general que los discursos hablados se diluyen en un mar de sabotajes a la escucha y que los profesionales de la política trasiegan con los conceptos de siempre arriba y abajo haciendo creer que se avanza por tal o cual novedad legal, la gente de la base social, la que se supone que va cada día al trabajo para engrandecer el país y elevar la renta per cápita ve en aumento su falta de convicción. El dinero o su acumulación como segurizante o patrón de seguridad es la única religión unitaria del planeta en la que todos los países están entrampados. Deberían levantarse santuarios en los templos de toda clase de creencias al patrón monetario. Propongo una figura no humana para eso, tampoco una antropomorfa y por respeto a los animales tampoco la de ningún bicho de la fauna conocida. Una bolsa a modo de botín o la famosa ese cruzada por dos barras en paralelo tampoco nos servirán. ¡Ah ya está! Puede ser una tarjeta de crédito de plástico de 2 por 1 metro con la que se identifiquen todos los bancos y todas las gentes. Podría ocupar el lugar del estrado tapando la cruz del sufriente bimilenario que ya debe estar harto de tanto sufrir por una humanidad que no se lo merece. Las gentes, tarjeta en mano, en las plazas de Oriente o de Tianamen podrían alzar sus brazos pidiendo beneficios al dios del dinero y pasar directamente con sus calculadoras a consultar sus dividendos en lugar de andarse con monsergas vaticanas, mahometanas o hinduístas (estas también que no por ser más exóticas son menos mentirosas por lo que hace al más acá y al más allá). Me atrevo a mezclar el doble tema de política y religión porque nunca han dejado de ir de la mano por mucho que los estados teocráticos sean minoría ahora en el concierto de las naciones. La casta política tiene el común denominador de hacer o pivotar sus discursos entorno a posibilidades en función de estrategias y alianzas sin tocar los temas estructurales y mentales y comportamentales de fondo por su enorme antipopularidad. Aceptémoslo el mundo es el que es porque la gente va de lo que va. No es la máquina prodigiosa creada por una mente cósmica perfecta sino el gran almacén de chatarrerías a las que los desperfectos acumulados de cientos de generaciones se han ido metiendo unos encima de otros. Todo eso no quita que entre tantos enredos haya un saber que se mantiene a salvo. Seguimos utilizando la geometría de Euclides y se sigue admirando a Lucrecio, filósofo romano, por el modo de contar la teoría de los átomos con una claridad precientífica  que continúa asombrando a la cultura  moderna. Fue el puente para que el saber se transmitiera hasta los científicos renacentistas, incluido Galileo. A pesar de todo el moco de éxtasis que pende como un colgajo de las novedades tecnológicas no hemos despegado intelectualmente y aún menos sentimentalmente de los tiempos en que Leucipo con Demócrito, en el -400(aC) llevaron a cabo una descripción de los átomos  que es la que más se acerca al conocimiento actual o de aquellos en los que Ptolomeo de Alejandría aportara un texto de Astronomía que se mantuvo vigente  durante unos 1400 a. hasta que fuera reemplazado por la obra de Tycho Brahe. Pero estos hechos  parecen quedar demasiado lejos y sólo son nombres con los que pasar los exámenes de asignaturas como si no tuviera nada que ver con nuestra actualidad. Una actualidad tan cargada o más de mentalidades acientíficas o precientíficas como en los viejos tiempos y con una casta de magos ilusionistas empeñados en hacernos creer que van a cambiar las cosas a bien votándoles las listas que presentan. Pero basta hacer un poco de esponja, tampoco demasiado, y absorber parte de las noticias que nos llegan de esta realidad que destrozan a hachazos para darnos cuenta que los personajes de la farándula política se bastan a sí mismos para desacreditarse. El parlamento es el lugar de la palabra desacreditada y el periodismo el lugar de las impresiones de las palabras más sensacionalistas, no de las más verdaderas.

Llegar a una plataforma de ideas metidas dentro del criterio antipolítico no precisaba tanta elaboración o reflexión. Ya crecí con la idea de que los políticos mienten y se cambian de camisa en función de sus intereses coyunturales. No sólo eso, los políticos eran aquellos señores grises dispuestos a sacrificar las ilusiones de sus bases militantes en función de sus beneficios puntuales. Yo me negué a esa idea durante la adolescencia y me dediqué a la política como vía de escape de una realidad opresiva y de una ideología tirana.  Después de la experiencia personal y directa en la lucha política llegue a una conclusión muy parecida a la de otros muchos sin haber pasado por ella. Y al hacerlo soy perfectamente consciente que habría que matizar entre unas políticas y otras, entre unas ideas y otras, entre unos partidos y sus oposiciones. Sí, sí, de acuerdo, hagamos todas las matizaciones que sean necesarias y que me perdonen antiguos compañeros con los que nos tratamos que sigan insistiendo desde sus burós o instituciones en que hacen cosas a favor de las causas humanistas y de la liberación de las gentes. Desde el lado de abajo a esas gentes le importa bastante poco todo lo que no sean sus beneficios privados y sus oraciones a ese dios de la economía. Tan pronto un partido, sea del lado que sea proponga algo en contra de los hábitos, de las costumbres insanas, de las dietéticas alimentarias que obedecen a razones industriales y no a prácticas sanitarias, al uso moderado del coche o a la renuncia a parte del trabajo para repartirlo entre quienes no lo tienen, en ese mismo momento este partido perderá su lugar en el mercado de lo práctico porque a nadie le interesará un grupo que luche por le cambio real de las cosas y de las mentes, es decir que luche por la revolución, de acuerdo con un viejo y olvidado concepto y del que ni siquiera queda su palabra por haber sido deslegitimada.

Mientras haya gente que busca verdades en salones de hoteles con video conferencias de personalidades sospechosas como la de Maharaschi o vota a partidos como el PP en España o Le Pen en Francia  no por estar convencidos de lo que dicen sino por instrumentarlo como el partido de seguridad que le dé más tranquilidad  y los malditos beneficios materiales este país no tiene salvación. Aumentaremos el nivel de vida sí, tendremos mas cosas, podremos dejar más capitales o patrimonio a nuestros herederos pero no resolveremos lo fundamental aún pendiente: los valores de trato de los unos con los otros y la recuperación de la confianza en el ser humano. Llegar a la doble conclusión de la desconfianza en el otro por ajeno y rival y por extensión al a desconfianza específica en los grupos supuestamente de vanguardia dedicados a la política profesional es altamente desmovilizador y desmoralizante. Es incluso una conclusión reaccionaria. El teórico de lo social y de la psicología social esta obligado por principio a callar sus conclusiones de fondo, las de la dramaturgia de la desesperanza, y a enarbolar las de la utopía posible con un entusiasmo escénico para llevar al triunfo final a las gentes machacadas  en sus miserias. Hay que diferenciar entre tomar partido por la historia y por la utopía en una ucronía, coordenadas únicamente asumibles desde la poesía pero no desde las necesidades sociológicas y tomarlo por aquellas facciones organizadas que ni siquiera se plantean ser sus representantes y nos mantienen instalados en más de lo mismo en los enredos de una actualidad laberíntica  e insatisfactoria. La lucha por la liberación social es impracticable sin la lucha por la liberación mental. Mientras cada persona tenga un individuo dentro de ella al mando que la aterroriza por lo que pueda perder en cuanto a ventajas de vida sus probabilidades de liberación van a ser casi nulas. Hay que actuar como pluralistas contando con los recursos aliancistas para vivir en el presente los futuros que están pensados o concebidos desde generaciones atrás. El pluralismo no es un invento de ahora. Anáxagoras ya lo subscribió. Pero ese pluralismo que por una parte contiene la admisión de distintas fuentes recíprocamente complementarias en un proceso complejo hacia un todo compartido también contiene el paralelismo de tesis contradictorias como las que hay entre el reconocimiento de verdades y su falta de lógica para las necesidades humanas. La tesis de Hannah Arendnt frente a la ignominia de los sucesos nazis no era la de busca la verdad por ella misma sino por encontrar un sentido. El sentido y la verdad, son para ella y para quienes lo subscribimos, cosas distintas[1].

El problema de tener teorías es que tenemos explicaciones para los acontecimientos y al tenerlas parece disminuir el grado de responsabilidad de los actores en sus autos de acción o de fe. Pero al hablar de historia y de coyuntura  nos toca referirnos obligatoriamente a quienes habiendo acumulado más poder individual en sus épocas o en sus tramas tienen, comparativamente, más responsabilidad social en los crímenes y miserias resultantes. Así como  Theodore Adorno.(1973) dice que hablar de cultura es hablar de la administración se pretenda o no cabe sostener también que hablar de actualidad o de realidad es hablar de política tanto si esta es o no la primera intención. Cuando no queremos caer en la trampa de entrar en discursos superfluos e ignominiosos sobre la carga de insultos de un personaje grotesco del escenario contra otra que no por no serlo nos llena de admiración acudimos a la filosofía, a los criterios y a la abstracción teórica. Pero eso no nos va a salvar de la quema de brujas. Estar al corriente de la falta de solidaridad humana y de la crisis de la sociabilidad pública algo de lo que ya Hobbes en el XVII definía como propiedad de pertenencia a la naturaleza humana nos recuerda que no somos los primeros a asistir al salvaje real que encierra cada competidor y a la comprobación de que la sociabilidad no es más que una imposición educativa o instrumental sea para levantar pirámides o para producir vehículos o frigoríficos en serie en una cadena de montaje. Si el fue el primero en sostener una teoría de este tipo este articulo no será el último en bordearla. Todos nos declaramos antes que nada rousseaunianos, con la mente del también XVII,  y pensar que el hombre es bueno por naturaleza aunque aceptemos que sea sociable por culturización. De hecho esa sociabilidad es la que comporta una facultad de destrucción  algo que el propio Rousseau experimentó en biografía y cuerpo propios en una época no demasiado dispuesta a concederle atención a su saber por si mismo, ni siquiera en el ámbito privado de sus relaciones de familia.

Evidentemente todo depende del color del cristal con que se miran las cosas y basta chutarnos con lecturas como la de Herbert Spencer para dejarnos contagiar por su gran optimismo y justificar los hábitos predatorios de los humanos modernos para interpretarlos tan solo como vestigios de especie. ¿Diría lo mismo de ser testigo de las catástrofes de la actualidad, tanto las indirectas determinadas por el cambio climático como consecuencia de la expoliación de los recursos de la naturaleza tal como se viene haciendo comos las directas por destrucciones con zonas y países diana.

Estamos en un momento de la historia en que la línea divisoria entre ser y el no ser es más nítida que en la época de Parménides escondiendo su indefinición en una entelequia : el ser es y el no ser no es y aún mucho más que en la de Schakespeare en su duda hamletiana. A la vez las conductas tachables de destructivas son rápidamente delatadas y las constructivas quedan arrinconadas por ser impopulares o poco seguibles.  La desconfianza masiva en el saber y en las potencialidades del mundo incrementa la vieja neurosis de los pueblos de creer en el universo espiritual lo que se niega arreglar en el universo material. La percepción de la realidad en la que estamos es variada y mutiemocional. Cada cual ve las cosas de tal manera para justificar sus elecciones pragmáticas. Heráclito de Efeso en el –V ya sostuvo que los despiertos viven todos en el mismo mundo mientras que los durmientes lo hacían  cada uno en el suyo.

La realidad ya sabemos que es múltiple y multiversionada pero esa gama de matizaciones no justifica las mentiras que se hacen con ella por dominantes que quieran ser. Todavía ahora hay quien niega la existencia d de la tentativa de exterminación del pueblo judío o que la Wermacht austriaca fue un ejercito sin tachas en sus campaña en la segunda guerra mundial junto al ejercito alemán.  Avi Beker director del congreso judío mundial se sumó a las voces que denuncian la insuficiencia del documento vaticanista del perdón por el holocausto dada la complicidad tácita que la iglesia tuvo con los nazis. Es posible que las novedades del siglo XXI no sean tales pero la conciencia de su carácter grotesco es más intensa que nunca. Los tiempos pasados están documentalmente más ocultos u oscurecidos, los de ahora tienen demasiados observadores como para ocultarlos.  La crisis de nuestra cultura y en particular de la occidental es impresionante. Maria Zambrano ya habló de que una cultura es un sistema de creencias y de ideas que responde a una esperanza. Finalmente la cultura tiene por factores menores los científicos y racionales, en su lugar predominan los impactos, las inercias y las tradiciones.

Nos faltan valores perdidos, otros modos con los que rediseñarnos, volver a retomar la idea de lo que es o ha de ser un ser humano. Tomar la idea como sugestión de la figura que se ha legado de Sócrates en su pureza inflexible y su utopía correlativas, interviniendo en todo momento  la voz demónica[2]. Mientras tanto asistimos como asnos de carga a ideas colonialistas y conductas de líderes con los que deplorar la condición humana. No sería tan grave el peso de sus personajes de baja estofa y de insulto permanente a nuestra inteligencia sino fuera por el eco que despiertan y la enorme cantidad de gente que pretende vivir al amparo de las realidades mentirosas.



[1] Tomado de Primo Levi, Le Devoir de mémoire, Mille et une nuits  2000 p.79

[2] segun Lacan en el seminario XI

El Límite Infinito

 

 

¿Que nos hace ser rivales, combativos, tendenciosos? ¿pq. nos convertimos en sedes de miedos? ¿pq.persistimos como seres incompletos, con realizaciones pendientes, con sueños inconfesos?  ¿que nos detiene en la frustración, el impasse, la duda?

 

¿Te imaginas un lugar fuera de las tensiones, de los conflictos, de las carreras de competencias?  ¿te imaginas un mundo de fábula, donde la concordia y la cooperación reinaran sobre las relaciones?

¿te concibes  a ti mismo en un lugar creado por ti desde y para la libertad  personal y de los demás?¿crees posible un lugar mágico no sujeto a las leyes de las prohibiciones, los tabúes, la persecución? ¿pq. no puedes vivir la vida desde el gozo y el amor? ¿pq. estar tenso con miedo a perder lo que tanto te ha costado conseguir: espacios, objetos, personas?

 

 Tú eres un origen de poder, basta que lo creas y lo ejerzas  y desde tu mente irradiarás flujos de sintonía hacía el mundo en el que estás. Tu poder es tal que llega  mas allá de tu entorno inmediato. Basta que tu deseo de paz y de amor sea intenso y leal para que el cosmos sincrónico  resuene con tu proyección.

 

 ¿cuantas veces has escuchado algo semejante y has tratado de aplicarlo? ¿cuantas te has dejado derrotar por  los bajos ordinarios de la vida? ¿desde cuando dejaste de ser tú para permitir la entrada de otros poderes en tu pensamiento?

 

 Nos pasamos la vida entre límites. Marcados por pactos y condiciones, por contratos y negocios, por intereses y conveniencias. Aplastados por el sello de las culturas civilizadas, morimos entre odios, abrasados  por enfermedades modernas, enloquecidos por delirios sin comprender.

 

 

 ¿Cuantas veces desde que pasaste de los treinta o los cuarenta o los cincuenta o los sesenta,sabes en el fondo de ti que tu vida no es la q. te habías reservado? ¿que tu ahora no son los planes de tu ayer? te dices hija o hijo de  las  revoluciones celestes y fraterno de la luz y  sin embargo desde la fluencia  de tus palabras  surgen los gritos o los malestares. Te queda asistir a la cita pendiente con el límite infinito: un lugar de  filosofía donde el compartir y la tolerancia  son camino y destino, hacer y ser, actuar y conseguir.

 

 ¿Has tratado alguna vez de compartir tu  intimidad de un modo holista  tras una noción de infinidad, donde diluir  tu individualidad en la unidad  con otros? ¿te quedan  energías para otro proyecto de utopía y de bondad? Basta que seas  amor para que lo proyectes estés donde estés. Basta que desees intensamente un futuro para que un día des con él. Es un destino a medias entre preescrito y elaborado por ti.

 

 Parece que los slogans de las comunas y de las apologías del amor libre quedaron en el pasado y desfasadas. La alternativa del amor a la guerra sigue siendo la mas válida de todas. son necesarios  los creyentes de  proyectos de unión y de distinción.

 

 ¿de quien depende sino de ti un futuro sin mentiras ni miedos a decir verdades?

 

 Sólo quien ha pasado por  experiencias de vida y de alternativas, de crecimiento y de conciencia de ser, de fracasos  y también de tocar fondos, donde parecen agotadas todas las esperanzas; puede resurgir con la savia nueva  de las predicciones y la reconstrucción de su persona y con ella, la recreación de la realidad. Deviniendo en el barro modelado  de una persona modelo, la que desea ser, ejecutando cada rasgo con la acción de la propia mano.

 

 

El mensaje vehicular

Forma y Fondo.  La imagen Vehicular del Mensaje  

 

La forma ha sido importante en toda la travesía histórica.Se puede conceder que en alguna época y en alguna parte las prioridades subsistenciales dejaran sin sustento las actividades e ideas dedicadas a la forma, pero incluso en los lugares más solitarios y en las civilizaciones más arcaicas, la forma ha ido indisolublemente unida a los ritos, las creencias y las conductas.  No obstante las teorías de la imagen se han hecho valer en el siglo XX, donde el concepto de moda y lanzamientos de distintas maneras chic  o no, de expresarse y aparentarse han ocupado las portadas no solo de los magazines sino también de los pensamientos. La imagen, nadie la pone en discusión como aquel parámetro fundamental de presentación y de sintonía con los demás. La imagen llega antes que la palabra.Se anticipa como estímulo a cualquier otro. antes de que un objeto pueda ser estudiado o evaluado ya se tiene noticia de él desde la captura de su imagen desde la distancia. analógicamente antes de que un/a hablante pueda hablar ha sido recibida ya su imagen. La imagen entra  en el juego de sinfonías icónicas de un mecanismo perceptivo antes que el sistema nervioso del que forma parte abra las aferencias para otras fuentes de datos e informaciones acerca del objeto visto. Eso explica la existencia de una discriminación icónica que se anticipa a cualquier otra categoría discriminadora, pero que puede ser la determinante para una discriminación social posterior, independientemente de si se ha dado el discurso intelectivo.Ésto es, el sujeto observante adopta actitudes ante la forma antes de ponerse a pensar su fondo. Y lo que es peor, puede teorizar o justificar su actitud anímica ante una forma (y por lo tanto hacer concurrir su raciocinio) para justificar una toma de actitud sensorial  determinada por su percepción(en el caso que nos ocupa, la visual). Este circuito psico-fisilógico-social ejemplifica rotundamente como la razón (o la facultad de entendimiento) puede ser puesta al servicio de una impronta, sin hacer una evaluación de objetividad del estímulo cuestionado.

 

El debate sobre Forma y Fondo[1]   proporciona como ningún otro indicadores de la idiosincrasia humana por lo que hace a la verdad de sus sentimientos y de sus argumentos. No es una polémica que haya que buscarla en espacios excepcionales, sino que está exhaustivamente presente en innumerables conversaciones de género, de gremio, de comunicación y de filosofía. Desde los conatums verbales cotidianos a los espacios más reflexivos, los temas discurren y saltan entre un parecer  y un ser  de los mismos. Si en lo cotidiano hablamos de un otro,como conquista seductiva o como socio de empresa, aunque no nos atendremos  solo a los aspectos formales, sin duda,éstos van a jugar un papel primordial, y a veces decisivo,cuando la forma[2]  no cumple unos requisitos mínimos. La forma en general y la imagen en particular son tan importantes, que toda la cultura del hedonismo y el desarrollo de multitud  de artículos de producción consolidados en las sociedades de consumo, interesan segmentos  muy importantes de las sociedades de consumo y engrasan sus dinamos económicas. El modelo social es antes que t nada un modelo de reproducción de formas. El éxtasis ante el objeto revestido y redecorado hasta la saciedad es de tal envergadura, que lo menos importante para el negocio es su trascendencia simbólica y sus significado profundos. simplemente el fondo no existe. Existe el cuerpo el alma es negada. Existe el disfraz el ser es ocultado. Existe la apariencia, la verdad es ignorada.

 

 Por si fuera poco, la hipervaloración de la imagen ha venido desde lejos y desde oriente con aquello de que un flash vale mas que mil explicaciones. Lo que no dice la referencia es que el flash captura los sentidos mientras que las explicaciones dan un sentido a esos sentidos capturados, es decir, son las palabras las que colocan reflexiones y una re-meditación de lo que ha sucedido ante un impacto emocional. El debate sobre forma-fondo convoca con rigor el debate filosófico sobre estética[3]  y ética[4] . La forma mantiene a lo humano en sus expresiones decorativo-artísticas y en sus creaciones lúdico-posibilistas.El discurso formal  pasa por una pedagogía social que  trata de expresar un fondo, o se correlaciona con un tipo de fondo. Según la imagen, y según la construcción de la palabra se puede inferir con bastante prontitud y exactitud el fondo humano, el de las ideas y sentires  más o menos verdaderos, que se le corresponde. Pero todo discurso formal es un acto de embrujo. Instintualmente trata de hechizar al observante, el cual si no toma medidas cautelares sucumbe irremediablemente[5] . La forma en tanto que apariencia es un engaño. El aparecer se anticipa al ser, pero no es el ser. Y aunque si bien afirmamos que somos en parte lo que parecemos, también podemos afirmar con toda legitimidad, que nada es lo que parece:no somos lo que parecemos.Antes bien todo el mundo cuando menos  sigue tres clases de  existencias. la del discurso de etiqueta exigido por las circunstancias, la de la alianza privada con las personas  referenciales para el viaje biográfico y la de la intimidad a veces incluso subvocal,del sujeto ante si mismo,ante su espejo.Esas tres vidas:la pública, la privada y la íntima[6]  constituyen una triada perfectamente coherente dentro del ser si entiende  de sí mismo que  es un organizador de sus diferentes planos de relación y de proyección en el mundo de los demás. La dimensión del yo, es el fondo del individuo que navega para avanzar, sobrevivir, desarrolllarse y crear en un laberinto de condicionantes en el que no van a tolerarle  una buena suma de sus verdades. La sociedad dominante, la de las hipocresías de las formas por encima de todo, no tolera las verdades. Éstas tienen demasiado potencial revolucionario en forma de efectos colaterales para ser admitidas en público y en cualquier parte. Los mismos agentes de la hipocresía admitirán las confesiones en privado, pero no aceptarán que sus nombres sean cuestionados en los foros abiertos. Es por eso que determinados temas de verdad, aunque se trate de verdades ajenas[7] , no son de buen gusto o de buen recibo para los bienpensantes, es decir para quienes se apoltronan en una pensar superficial pretendiendo que todo cuadra y está bien y nada se desencaja (debe o puede ser desencajado).

 

La forma se viste de predicados para un guión, es decir, de gestos,signos, pins, muecas, argots,tonos y enseñas para ser admitida en el  club visual. La forma viene a ocultar un fondo, que solo es medio aceptado en una privacía y totalmente sabido, si lo es, en la intimidad individual. el fondo si quiere salir a flote, tendrá que tener en cuenta una cierta pedagogía de la adaptación y ,por lo tanto pasar por  una servidumbre a algunas formas[8] .Nadie ni nada es substancia pura.Lo substantivo solo puede ser vehiculado a través de lo formal. Todo mensaje adquiere una imagen vehicular propia. Y todo fondo en su lucha por ser admitido en sociedad tiene que pasar por las vías protocolarias dentro de cada dictadura cultural. A pesar de lo cual la dimensión substantiva propone totalidades  mientras que la formal  se entretiene en la captura de los sentidos. El fondo de cada ser es una reservorio  cuya accesibilidad no es, ni puede ser, para todo el mundo.El sujeto que lo entrega,ha tenido antes pasar por la introspección de si, y el resultado de su investigación no lo malogrará mostrando su  verdad  al máximo en los espacios que no puedan encajarla. Y en eso radica una de las fisuras estructurales más graves entre el individuo y la sociedad,el ser y su contexto. Pero el sujeto introspecto y autoconocido pugnará por  el reconocimiento de esa intimidad, de esa construcción de la verdad y en consecuencia se vería abocado a un conflicto de intereses entre su fondo y su forma, en tanto quiera acortar la distancia entre los dos planos.  Cuánto mas consecuente quiere ser consigo mismo y más quiera transparentar su verdad, más chocará con su mundo. cuanto más quiera ser él mismo, y por lo tanto menos esclavo, más conflictuará con los agentes del poder, con los roles del dominio, con los otros en general que  solo lo quieren en su función predecible y sumisa. Para concluir, la forma en todo escenorama intelectual y/o sensorial reproduce una entelequia, una demora de la verdad. El fondo enfrenta a la consideración componentes que son indeseables por quiénes temen perder sus roles privilegiados. Ese es el pantano en el que estamos atrapados, ya que sin el consenso de una formas mínimas,determinados por las costumbres,la tradición y los cánones culturales es impensable el abordaje de unos contenidos. Y a la vez,una parte considerable de las formas recurridas lo son para  tratar de  irlas superando[9] .

 

 



[1] Este  debate o mis posicionamientos episódicos ante el mismo me  vienen acompañando durante toda la vida. Mi biografía personal  atestigua  un descaro ante según que formas y mi cruzada contra los formalistas que se vienen negando a contactar con las infraestructuras de las personas, de sus vísceras y sus raciones, sus pesares y sus pensares.

[2] La forma,claro está, no se refiere sólo a la imagen formal sino l menú contextual de elementos de entrada que acompañan a un objeto o un sujeto es su interacción con otro sujeto. Las primeras frases de saludo o de entrada e un  contacto están ya diciendo el futuro inmediato del desarrollo del mismo.a su vez,el resultado de este primer contacto decide el futuro mediato o lejano de relación.En consecuencia en los primeros minutos (no más de cinco) de una interacción  formal puede estar jugándose la posibilidad o no de toda la relación y su morfología posterior. esto no contradice otras re-entradas posteriores con otros desenlaces.Pero sin duda, un mal comienzo  acaba pasando la factura.

[3] del griego  aisthesis,sensación. pero con el que se indica también toda a consideración e investigación sobre belleza y arte, conceptos estos que no tienen porque ser coincidentes.

[4] del griego èthicos, der. de ethos,carácter. Aquella parte de la filosofía que trata del valor moral del comportamiento humano.

[5] recientemente te he podido observar como una mujer histriónica,narcisista y despampanante, que acudió a una conferencia de 120 minutos,de los cuales permaneció in situ y presente, no más de 20, (de los cuales la mitad estuvieron empleados en sus comentarios con las personas de al lado de su asiento)quedando perfectamente  establecido esta franja horaria,dadas las maneras notorias de su legada y salida; fue la que más elogios dedicó al conferenciante en una comida posterior, con hiperadjetivaciones en un acto teatral de hiperhipocresia.¿el conferenciante  eludió semejante descaro? En absoluto.cayó en la trampa y se dejó seducir por el volcado formalista de su  fan.  

[6] Gabriel García Márquez ha expuesto muy bien  su  trilogía existencial en este sentido, posiblemente una de las claves de su éxito en su vida relacional con las distintas tesituras de lo humano.

[7] La película de Lola Herrera y Manuel Dicenta que aceptaron hacer  ya tras su superación para hablar de ellos mismos, tuvo por respuesta un cierto vacío en el gremio profesional. Y tal como teorizó su directora,cuando alguien llega a un espacio  público y se desnuda físicamente crea una cierta zozobra en los demás, un malestar.Lo mismo cuando alguien es capaz de asumir sus verdades frente a otros que no se atreven a destapárselas no ya ante los demás sino tampoco ante sí mismos.

[8] No hay nada más miserable que estar elogiando lo que dice, lo que hace, lo que tiene, lo que viste y lo que sabe alguien como una previa de seducción para entrar con lo que realmente interesa. Esa actitud típica del marketing comercial se aplica al marketing de las relaciones humanas.

[9] desde los tratamientos en el saludo a las formas en el vestir y el desvestir, desde  las expresiones verbales del relato a las expresiones verbales del filosofar. (que sobre este y las formas verbales en general que empleamos para hablarnos,cabe una elaboración complejísima,cuyo resultado puede demostrar como las formas verbales ocultan reiteradamente las intenciones de un decir substancial).

Cóctel de Lenguajes.

 

Algunas controversias tienen finales terribles cuando los polemistas acaban desautorizándose mutuamente al invocar la efigie del lenguaje distinto. Ciertamente cuando no hay una identificación consensuada en el valor semántico e interpretativo de las palabras es muy difícil una entente.

Una vez establecida pueden seguirse interpretaciones divergentes, y continuamente se  apela al método de significantes y significaciones, es decir, a lo que el hablante entiende en el manejo de una determinada palabra para poder proseguir el discurso compartido. Unas gran parte de polémicas en la esfera de las faràndulas está en la obstrucción del flujo de la comunicación y en la equivocidad (intencionada o no)de los mensajes comunicados.Parecería  que así  como cada cultura tiene su código lingüístico, cada comunidad dentro de esas culturas tiene también su código terminológico. Las fronteras de estás comunidades son múltiples. Una comunidad es un club que comparte unas maneras y un vocabulario.Y la regencia de tal vocabulario es lo que permite discernir entre quien esta integrado al club y quien está de más.Todas las disciplinas pasan por la configuración de un background que lejos de poder prescindir de él, se exhaustiviza y complica. Su dominio  suficiente permite  una representatividad incuestionada del ámbito. Basta utilizar una terminología distinta a su ambiente, para que su usuario/a sea mirado con la lupa reservada para la disidencia. ¿significa esto, que los lenguajes nunca podrás converger? Evidentemente que no.Si ha sido y es posible la traducción interlingüísica con todas las variedades idiomáticas y dialectales, teniendo en cuenta las dificultades de traducción de palabras con no siempre conceptos equivalentes,dada la disparidad cultural; también es posible un foro de lenguajes que se alce por encima de la especificidad de cada disciplina o campo temático. Ese foro interdisciplinario es el que podría conjuntar a científicos de distintas líneas, así como a científicos y no científicos, a exotéricos y  esotéricos, a prácticos y  teóricos de militancias, a analistas de la psique y a poetas (tal como enmarca el magazine Extensión Universitaria), a ecologistas y naturistas. Esa invitación a la dualidad, y por lo tanto a la contradicción permanente, sugiere preguntar cual es su límite. ¿Hasta que punto serían o son posibles las combinaciones? ¿que puede pasarle al lenguaje con conjunciones antitéticas? Liberales y revolucionarios, medioambientalistas y despilfarradores, físicos y metafísicos o  sedentarios y nómadas. La cuestión no está resuelta y un relativismo de la Contradicción puede ser tan nefasto como un determinismo en las resoluciones teóricas. Lo uno por actuar como incrementador de ella y lo otro por presuponer la uniexistencia de solución.

Mientras el saber científico no se entienda como un saber de saberes, habrá un cierto temor a los lenguajes plurales por verlos como un cóctel inarmónico.Sin duda alguna entrar en el ruedo de las discusiones compartidas y las ofertas multitemáticas y multidepartamentales, pasa por acondicionar la receptividad a los otros modos de decir y de interpretar.Los cuales se vienen reconociendo desde hace mucho aunque haya todavía una tendencia dominante en el uso del singular, en cada parcela del saber, y una resistencia al uso del plural. Hay una variedad de ciencias y de modos de hacer ciencia y la potencia de propuestas para la a/con/influencia de discursos y sus pruebas de fuego y de realidad. El futuro intelectual de la humanidad pasa por el no acallamiento o silenciamiento de las otras intervenciones teóricas en la historia.

Cada lenguaje supone un viaje reinterpretativo sobre un tema dado. Los temas tienen una relativa  limitación cuantitativa, mientras que los lenguajes son ilimitados y crecen exponencialmente, en tanto que son indicadores de mayores segmentaciones del llamado panorama objetivo sobre el que hablar. Con eso hay una resonancia de la vieja tesis de que con distintas palabras se quiere decir lo mismo.en realidad un nuevo lenguaje quiere decir otro universo.Y es así como cada discurso crea un simulacro sugestionador de otro modo de percibir el tema. Otro modo de percibirlo está siendo ya otro tema. La aventura intelectual más importante del cambio de milenios es el reconocimiento exhaustivo y consecuente de la distinción interpretativo.Y serán los foros de debate intercontextuales las figuras estrella de los próximos siglos a diferencia de los contextos disciplinarios del que está a punto de acabar. Las exposiciones universales  vienen apuntando ya en la dirección intercontextual, aunque han quedado en exposición, es decir en vecindades conceptuales, no en sus implementaciones recíprocas.

 

Filosofando

 

La filosofía griega nos ha sido presentada como la cuna del saber para Occidente. De lo que no cabe duda es que ha constituido un bastión capital en el desarrollo histórico de los pueblos al norte del mediterráneo y del orbe occidental pero no ha sido la única cantera histórica de nutrientes fundamentales del saber. Lo que nos ha hecho más humildes ha pasado por  hacer miradas de 360  grados  lo más poliédricas posible. Eso lleva al reconocimiento de  que en todas partes del  mundo, en las etnias más recónditas se ha construido lenguaje oral y con éste se han propagado conceptos esenciales. Filosofar es un acto genuinamente humano presumiblemente anterior  y, seguro que,  independiente del conocimiento aplicado, esto es, del conocimiento dosificado y atentado en cada época de acuerdo a los deseos del poder situacional. Dicho de otra manera la filosofía ha sido tanto mas posible en cuanto el pensamiento se ha separado de la necesidad concreta de dar respuestas al ámbito de lo físico. Existe tanta más filosofía cuanto más se separa de la physis aunque inicialmente se haya emparentado con esta.

La estética y el saber han compartido por nexo el conocimiento por lo que hace al trato con los otros humanos. Lo estético ha tratado de regir maneras por encima de lo ético. Todavía en la actualidad la forma rige un dominio que supera el fondo. La mayoría de profundidades existenciales no son indagadas  o deseadas. Por lo general las actitudes formales impiden las investigaciones reales. El intercambio del fondo por la forma no es tan posible ni aún menos reversible. El deseo de Alcibíades[1] choca contra la misma idiosincrasia de lo bello y de lo posible. La belleza es un decreto físico por el que, en principio, no hay que hacer ninguna esfuerza. Se nace heredando una forma que el crecimiento y los años se ocupan en perfilar. Guardar la línea se ha convertido en una constante expresiva tanto como pautadora. El perfil de la mentalidad moderna es artistificar la propia imagen. A fuerza de invertir en ella se termina por olvidar que la imagen es perecedera mientras que lo que se ha sido queda como un referente para siempre. Vivimos vidas consumistas de imágenes y de conceptos  que nos meten dentro de unas paredes, que limitan los horizontes visuales y en particular las interpretaciones alternativas. Los miles de noticias que nos llegan y se nos repiten nos colocan tras la barrera, en la triste posición de observadores impotentes, creándonos la sensación de que podemos asistir a la tragedia de lo humano como espectáculo, nosotros como espectadores y victimas pero no como protagonistas para sus soluciones. Einstein sostiene que existe el mal pero lo peor del mal es quienes se sientan a ver lo que pasa.

 Desde Zenón y la Escuela de Elea, VII-VI aC, tenemos temas planteados que aun no han sido resueltos. La historia del pensamiento humano y paralelamente la de sus actos y conquistas es la historia de un proceso filosófico que da vueltas a las cuestiones principales del vivir, del ser y del tener, de la forma y del contenido, de la estética y de la ética. A pesar de que hay un principio y un fin de las cosas y eso incluye las ideas (José María Valverde tituló un libro suyo sobre la historia del pensamiento como Vida y muerte de las ideas) también hay una perpetuación y una persistencia de los temas que no terminan de encontrar soluciones estables y mucho menos unánimes. La historia de la ciencia es una pretensión aparentemente quimérica: la de transformar conjeturas en tesis seguras. Pero si hoy la cultura puede tener unos cuantos referentes seguros es gracias a este salto conceptual. La condición filosofante permite tener en guardia al observador ante cualquier clase de fenómeno advertido que sea la conclusión que sea a la que llegue, esto no le va evitar nunca seguir filosofando. Filosofar es preservar el pensamiento de los intereses de un poder u otro para la prevalencia de un privilegio social u otro. El pensamiento termina por volverse en contra de las condiciones que lo generan puesto que no ha habido históricamente ninguna presunción de modelo social en el que todo fuera socialmente tan compartido como para que los egoísmos no generaran antagonismos.

En Le contrat Social, Jean Jacques Rousseau, expresa que  la fuerza no hace el Derecho y que la sociedad solo está obligada a obedecer los poderes legítimos. Hasta ahora los códigos civiles no terminan de garantizar la justicia y la efectividad de las distribuciones de los recursos. Junto  a una historia escrita del derecho las relaciones diarias se inspiran en su códigos no escritos y en formas de trato esperables. Todo se viene abajo cuando la falta de referentes restrictivos por tendencia natural de las conductas permiten el imperio de la fuerza contra la vulnerabilidad. Uno de los factores que sigue generando miedo es la elección unilateral del otro al recurso de la violencia para quitarnos la vida o nuestros bienes. Ante la fuerza bruta y ciega el filosofo solo puede ser atravesado por la lanza de su asesino esperándolo indefenso en lugar de huir como Pitágoras ante el soldado que lo atravesó. No hay ni puede haber en la actualidad un código universal de conductas al gusto de todas las personas. El máximo de posibilidad obtenible es el de respetarnos en las diferencias. Filosofar es también tomar distancia relativa de cada conducta ajena, por terrible que pueda ser, recolocándola a suficiente distancia de nuestras inquietudes para que no nos haga mas daño de la notica que tenemos de su existencia. Por la mutua y general condición de pertenencia a la misma especie los humanos nos sonreímos y empatizamos, nos visitamos y nos preguntamos, tratamos de averiguarnos en nuestros orígenes y propósitos y, finalmente, nos ayudamos para prevalecer como especie por encima de las diferencias individuales. Filosofar es una de las primeras maneras y sigue siendo uno de las últimas maneras que preguntan las soluciones explicativas de la vida inteligente y de la existencialidad en general. Tal vez no proporcione conclusiones definitivas pero sí categorías de método que permiten una relativa seguridad ante el abismo. Filosofa quien quiere y quien puede. El filósofo no nace sino que termina por elegir serlo. Jean François Lyotard en su duda juvenil no sabia si optar  por hacerse dominico, historiador o novelista[2]. Sartre eligió pensar para trascender a falta de otras creencias en el más allá.  Detrás de cada quien y cada nombre que escribe hay alguien que quiere perpetuarse formando parte de la familia universal.

En esa pertenencia al grupo humano una sociedad fraterna admitiría todas las derivaciones posibles de la potencialidad humana siempre que dejaran de pasar por lso belicismos actuales. La humanidad como gran familia se haría cargo de cada uno de sus hijos en una perspectiva vital de alta calidad. Los fondos de pensiones actuales y los sistemas de seguridad social tratan de garantizar el futuro en las etapas biográficas más débiles. R.de Ventós sostiene que en las mejores condiciones y también al límite, a una persona se la podrá subvencionar y gratificar con los impuestos que se la ha sacado a ella directamente o a la de al lado.

La sociedad podría pagar a sus sabios lo mismo que a sus cirujanos o a sus subalternos y a toda la inmensa gama de puestos de trabajo. Aquellos no existen como tales figuras. Hay gente de la intelectualidad que publica y que da clases en centros afamados del conocimiento técnico y científico. La figura del sabio discurseando ante quien quisiera escucharlo ha dejado paso a la del verborrágico de casi atar. Los concejos de ancianos sabios de antiguas culturas han dado paso a las residencias de gente exclusa de la tercera o cuarta edad. No existe nada parecido a nuevas casas de la sabiduría donde haya una transmisión del pensamiento más puro. El pensamiento y la filosofía es algo que solo interesa en la medida en que dé resultados prácticos. Fuera de los recintos académicos o universitarios parece que no tenga que existir pensamiento circulante. Ceo que filosofando en gerundio es una práctica más extendido de lo que se cree. Los discursos filosóficos así como el habla poética han quedado en manos de ociosos que seguimos gozando con el valor de la palabra sea cual sea su destino y manipulación posteriores. La filosofía puede llegar a ser lo único que nos libre de la condición de victimas de la forma impidiendo sucumbir ante lo bello, lo superficial y lo superfluo.

 

 



[1] Alcibiades. (450-Frigia 404) educado por su primo Pericles y alumno de Sócrates.Coprotagonista en la tertulia de El banquete  de Platón donde le plantea a aquél un cambio de su juventud y belleza por su sabiduría a lo cual le replica que no le puede cambiar nada. En efecto la sabiduria no es una moneda de canje. No es un depósito trasvasable de mente a mente.Estratega y estadista. Luchó en Potidea donde salvó  la vida gracias a Sócrates. Y en otro contexto donde se la salvó a él. Fue democráta contra Nicias. Rompió la tregua con Espareta. Fue estratega de las costas del Peloponeso luego arrastró a Atenas a la desgraciada aventura siciliana (415).Luchó en varios bandos.

 

[2] Tomo de Octavi Marti.

La Extenuación elaborativa

 

Un exceso elaborativo puede crear una sensación de embotamiento gramático: una especie de espejismo de la innovación cuando en realidad es una espiral inacabable de construcciones semánticas semejantes. Esto puede ser tratado de evitar ,de alguna manera con la citación de ideas y dichos de otros o citaciones de estudios y reseñas que vienen a confirmar lo propio o que son objeto de la lupa de análisis que se está manejando, pero en conjunto no terminan con el sentimiento de saturación si lo escrito no resulta algo verdaderamente nuevo. El que escribe no hace otra cosa que ordenar  sus propias ideas junto a lo que entiende de las ideas ajenas.Toda escritura es una reescritura que conecta con el hecho de que todo pensamiento no emerge como un fenómeno desconexo y aislado sino que es una reacción a otros pensamientos anteriores y/o coetáneos. Tanto el habla como la prosa escrita  vienen a reconfigurar cosas hechas y sabidas, pero con introducciones inesperadas. En el acto escrito descansa una osadía de otro tipo, incluso una cierta aventura en  decir,tal vez lo mismo de siempre, desde otros palcos de observación. Todo eso no quita  la sensación de estar dando vueltas a lo mismo sin dar los pasos decisivos, cuando  la tesis tiene un caudal aurgmentístico basto,pero una carencia grave de datos.  La afloración de estos tampoco constituye el antídoto a la prosa densa. De hecho un exceso de referentes, datos y ciframientos pueden recargar el texto hasta hacerlo ilegible y desactivante para el propio autor, cuando solo se ve como un traspasador  de notas y fuentes de unas páginas a otras, es decir de unos libros publicados al suyo por publicar.Son conocidas las exigencias formales  para la presentación de los trabajos y la importancia de las citas documentadas. Esto puede llevar-y lleva-a situaciones en que  las frases solo pueden avanzar a base de apoyar cada afirmación  con su nota a pie de página o a final del texto,citando el autor que la apoya. De alguna forma el neófito necesita ir a lo publicado-y a su condición implícita de reconocido y aceptado-para usarlo como valedor de lo suyo propio. Se trata de una mecánica transferencial cuya elegancia formal no evita las actitudes falaces. De hecho el rigor académico de las precisiones de fuentes y autorías diversas, no se corresponde con un rigor verificacionista de las mismas. Y tras la norma de uso prevalece un espíritu de acogida auxiliar a los nombres clave para los temas equis. Lo cierto es que para introducirse en un campo, cualquiera que sea, hay que partir de lo que hay y eso incluye el contacto y reconocimiento de sus anteriores exploradores. Lo extenuante no es tanto ésto, como la duplicidad de informaciones y la proliferación de publicaciones sobre lo mismo. La letra impresa desde que se ha convertido en un medio masivo también ha pasado como otro usos a grados abusivos de su empleo. Y el carisma que puede ejercer el texto publicado no puede ser confundido con  un certificado de garantía de sus contenidos. Hay una sospechosa analogía entre la referencia al texto publicado con la referencia de aquello que ha salido en tal o cual medio[1] , como reforzante de valor. Y no todo lo publicado merece haberlo estado, o para decirlo en términos más drásticos y comparativos: el coste de celulosa y trabajo empleado para ello no merece  su contenido. La extenuación elaborativa es un asunto que tiene que ver con los límites de la comprensión del asunto tratado en lugar del cerco determinado por una imaginación limitada.El sujeto elaborante va encontrando paso a paso en el texto,aquello que buscaba y de lo que tenía una idea general en el momento de partida y de empezarlo a escribir. La extenuación es un cansancio connatural al esfuerzo intelectual y un moderador para decir lo principal  con el menor coste de redacción y decirlo secundario sin permitir que enturbie lo principal. La literatura teórica y ensayística finalmente  restringe sus posibilidades de lectura y el número de sus lectores,como  una transferencia de la extenuación de autor que ha estado presente en su creación.

 



[1] Durante décadas la mención de “lo han dicho por la tele” era popularmente sinónimo de autenticidad.Dotaciones de recursos críticos posteriores han  prevenido a los telespectadores de creer en todo lo oído e incluso en entender que determinados contextos mediáticos  y programas pueden ser sinónimos de una mala calidad del producto informado. Una cierta analogía hay con lo publicado en letra impresa, que lleva a unos posiciones preventivos o adhesivos a según que periódicos y a según que editoriales.

Intereses de investigación

 

 

Experiencia e intereses en el campo de la investigación[1]

El campo de la comunicación social en general y de sus influencias en los cambios conductuales de las personas en particular, han sido y son ,temas que me han interesado profundamente, ya desde mi adolescencia. Este interés por  los códigos lingüísticos y por la transmisión de datos entre individuos, es lo que me predispuso a  tener dentro de mi campo de elegibilidad universitaria, las carreras de ciencias de la comunicación, sociología, antropología y psicología, optando finalmente por ésta última como licenciatura con la que  estoy  ya actuando como profesional. Sin embargo, puesto que los mecanismos psíquicos no quedan circunscritos a  circuitos intrasujeto, sino que siguen pesando poderosamente los influjos sociales y las decodificaciones que se hacen del entorno, sigo  vinculado en el deseo y en la praxis, a planteamientos de conocimiento y de investigación acerca de los procesos de comunicación en el ámbito social y de masas.

Mi participación en procesos de investigación, sistematizados y rigurosos ha quedado limitada a  trabajos de campo, con pautas marcadas por exigencias de elaboraciones académicas, en  el marco de áreas  curriculares tales como Psicología Social, Antropología Cultural ,Psicoterapia y Psicolingüística (CNV:Comunicación no Verbal) entre otros. La experiencia de tales trabajos me ha aportado conocimientos metodológicos “in situ”· y las formas de un rigor de dedicación, pero en modo alguno  resultados innovadores, antes bien, han sido siempre de carácter confirmatorio.

 Por supuesto he participado por exigencias de la propia mecánica del programa de estudios de facultad, como sujeto experimental en múltiples investigaciones en el laboratorio de Psicología Humana, sobre temas de  Discriminación de Palabras.

A título de militancias, colaboraciones y voluntariados en grupos de intervención  y alternativa social, he participado en  diversos sondeos de opinión para establecer correlaciones entre  identificaciones (estados  de ánimo y posiciones ideológicas)y realidad  cultural y socioeconómica. cuyos resultados a nivel de acumulación de datos posibilitaba antes el refuerzo de los presupuestos previos  configurados por la teoría política  establecida de partida, que su cuestionamiento. En cualquier caso, la dialéctica participativa en tales intervenciones (un combinado de recogida de datos con  una

actitud de sensibilización: toda pregunta desencadena un microproceso de consciencia)siempre la consideré útil  aunque  fragmentaria.

A título reducido  participo en  una investigación onírica,  sin una orientación psicológica preestablecida (a pesar del peso reina que el psicoanálisis ha ejercido en éste campo) siguiendo una metodología de acumulación de datos y seguimiento de un “lenguaje de las representaciones del inconsciente”.

A nivel de proyecto estoy muy interesado en participar en  una investigación en el campo de la influencia del marketing social en la modificación de las relaciones interpersonales. En particular las de intimidad sexual frente a la potencia de   las consignas de modificación conductual en lo que se refiere a la prevención de la transmisión del VIH.

Y más particularmente, en operativizar la hipótesis de que la sexualidad actual retrocede como  comunicación humana frente a otras épocas pasadas.

 Otro tema  de un atractivo fascinante  es el del análisis comparativo de mecanismos de dominación/subordinación en el seno de las feligresías o adeptos a nuevas microiglesias que se están estableciendo en  el contexto  geográfico próximo. El uso de los lenguajes de investidura empleados (ministerios o representaciones de un ser superior de poder) y su marco de referencia de todo el fenómeno que se ha dado en llamar “Nueva era”.

 Hay otros temas que he estado considerando en función de las diligencias de este mes  para formalizar la preinscripción  en este programa de doctorado.

 Se trata de un estudio sobre códigos verbales etnico-minoritarios y la relación que guardan  con conductas marginales en el caso de la cultura gitana y de su lenguaje concreto: el caló.

 Otro tema que me ha preocupado desde años frente a la dispersa oferta de los estilos psicológicos o modos de tratamientos de pacientes con demandas de salud mental, es el hecho de su  discutibilidad operativa frente a la supuesta eficacia de otras intervenciones en el campo de la sanidad. A diferencia de otros tratamientos el psicológico maneja la palabra fundamentalmente como herramienta apoyada con psicomotricidad. Desmarcada de la posición de  Eysenck sobre la remisión de síntomas en la listas de espera de la consulta psicoanalítica y cuestionada la tesis de Mahoney  sobre la prevalencia carismática del terapeuta frente a su método, entiendo que hay todo un laberinto de  la palabra a investigar como canal curativo en unas psicoterapias y como canal  prodestructivo o cuando menos paralizante, en otras.

  La lista temática podría continuar (de hecho el campo del deseo es ilimitado) como una lista a los magos reyes, pero como puesto que los resultados no están en una biblioteca microfichados y basta ir a ella a buscarlos, sino que están contenidos en la realidad, y hay que trabajar en su exploración y descubrimiento, entiendo la necesidad y urgencia de una primera fase de precisión de un estudio planteado, acotamiento de las variables

concretas a considerar como aislables y posibilidades metodológicas e instrumentales para  hacer un seguimiento científico de todo el proceso.

 No son  mis únicos intereses de conocimiento  ni tampoco condiciones “sine qua non” para  investigar. De hecho estoy en el momento de consultas con doctores interesados y vinculados a éstos campos y otras áreas próximas,  que produce una continua renovación del flujo de informaciones y una ampliación de perspectivas.

 

 



[1] solicitado en los requisitos de preinscripción en el programa de doctorado de “Periodisme i ciències de la comunicació” de la fac.de C.de la Cció. UAB durante el sondeo y gestiones de varios departamentos en esta universidad en 1996.

Protestar y Proponer

De la Protesta a la Propuesta

Quejas, lamentos y lágrimas son efectos de la contradicción, entre otros muchos, del deseo colisionado con los imposibles de la realidad. El sujeto anhelante choca en una sociedad recargada de tabúes, normas y éticas encarceladas. Inevitablemente las situaciones de injusticia y el mal estado de las relaciones, conduce a la crítica y a la organización de la protesta. Pero la protesta ni empieza ni acaba con los actos de manifestaciones públicas   que constituyen una didáctica ejemplar en tanto que no son más que la expresión puntual de una sensibilidad crítica subjetiva latente.  Aquellas connotan a una escala agigantada o plural,lo que ya sucede en la escala individualizada.

Los movimientos contestatarios y combativos han consensuado mucho más la posición de la negación que la posición de la afirmación. Siempre ha resultado y resulta ponerse más fácilmente de acuerdo en contra de lo que se está que a favor de lo que se quiere. La posición de negación es sobre lo evidenciado, lo vivido y lo sufrido mientras que la posición de afirmación es sobre lo teórico, lo especulado y lo hipotético.Se trata de una operación intelectual que tiene un mejor rendimiento consensual al posicionarse ante lo que hay o lo establecido (el objeto negado), que admite interpretaciones más unívocas; y tiene  en cambio, peores resultados en la unidad de criterio,frente lo que está por hacerse o lo pendiente de concretar.(el oibjeto afifmado pendiente de hacer). Por eso,mientras la protesta vertebra,la propuesta convoca a la disimilitud y a la asimetría.  La protesta significa un vector de compromiso o una praxis compromisaria hacía un objetivo. La propuesta es una manera metodológica de describir el objetivo a conseguir y por lo tanto es uno de los nombres del deseo. La necesidad de hacerla está ya inscrito en el propio lenguaje en aquellas expresiones que recuerdan la necesidad de acompañamiento de un talante positivo a toda crítica, o están presentes en la metodología cuando establece la necesidad de la síntesis de superación tras toda antítesis.Desde un factor y otro en  las arenas políticas también se emplea terminología progresiva y el articulado de las intervenciones en los modelos parlamentarios de las mociones son propuestas determinadas (de ley o de amonestación o de otras categorías)que ayuden a resolver los impasses.

De hecho la función de propuesta está engendrada y es inherente a la actitud de protesta[1] .Toda negación implica al menos una afirmación y al revés,: toda afirmación implica cuando menos una negación. Ponerse de acuerdo para acabar con una situación inmovilista o regresiva (franja de lo negado)implica una convocatoria a ponerse acuerdo a favor de un mobilismo progresivo (franja de lo esperado). No obstante el salto cualitativo de lo uno a lo otro revela fallas y no todas las voces de protestas coinciden en ser luego las voces alternativas. La propuesta, pulsional o elaborada,  es la condición primera para la alternativa.El ejercicio de ésta pasa por la puesta en condiciones de ejecución de aquélla. Este argumento es persuasor, no obstante el salto de la dimensión crítica a la dimensión de la propuesta formal no es mecánico, y entre lo uno y lo otro hay un contacto distal que puede llevar  a la disociación. Si bien todo análisis es necesario no siempre todo desarrollo teórico puede (o debe) acabar con una propuesta terminal.Así mismo toda supuesta propuesta terminal es una ficción por lo que hace su fin, que no hará sino encubrir una provisionalidad.

Tenerlo en cuenta no disculpa la necesidad de hacer continuas propuestas y vertebrar una red de trabajo en torno a ellas para ir modificando las circunstancias de la vida y de la realidad. De hecho resulta más substantivo trabajar a favor de algo nuevo que seguir repitiendo los slogans en contra de lo viejo. La innovación social (en cuanto concepción de una alternativa  de vida comunitaria), viene segregada por la suma de movimientos reivindicantes que con mejor o peor suerte han triunfado en unas parcelas pero reconocen que sigue estando pendiente un alumbramiento de nuevas tipologías de coexistencia. Periódicamente la historia da cuenta de momentos excelsos de elaboración y renovacionistas.Son los momentos del repensamiento[2]  y de instalación de propuestas capitales que centran la atención. repensar un objeto social significa no dejar de pensarlo en tanto que objeto en relación  que se ajusta a distintos comportamientos.

Y cualquier objeto-materia de análisis y revisión,admite dos grandes variables: la confirmatoria en su estado o la impugnadora para promoverlo a un estado distinto.

La actualidad social y política, incluyendo la académica, la pedagógica, la psicología de las relaciones, los vaivenes del comercio y del mercado, las artes y las ciencias;pasa por recuestionamientos continuos desde sus diversos segmentos. La sociedad mecánica y maniquea no le quita un cierto margen de maniobra para actuaciones autorreflexivas. hay canales de emergencia de propuestas, mientras otros,desde luego,permanecen vetados o bloqueados a lo innovador. De eso depende en ultima instancia el que una sociedad se modernice o permanezca estanca, es decir, en cuanto si vehicula las nuevas iniciativas o las castra por la sola razón de ser nuevas.  La diferencia cualitativo entre conservadurismo y liberalismo queda remitido al tratamiento en contra o a favor de las nuevas propuestas.

Si metodológicamente la cuestión goza de tal claridad cristalina ¿porqué razón cuesta tanto la formulación de nuevas propuestas con las que vertebrar los juegos del debate dialéctico y parlamentario? Y si ese es un obstáculo importa resulta un obstáculo redoblado el de vertebrar programas de acción en torno a propuestas difíciles de aceptar. La elaboración de la propuesta pasa por colocar en el vacío emocional dejado por una queja ya desplazada por demasiado repetida, una alternativa de recambio que imprima una energía positiva[3] .Si yo protesto y en consecuencia propongo una solución, rentabilizo mi protesta en tanto no tengo que repetirla,siempre y cuando la propuesta triunfe o sea articulable. Pero aquí  resulta obligada una pregunta ¿acaso todas protestas reivindicativas son aceptables’¿acaso todas las propuestas pueden ser articuladas y configuradas en una situación organizacional? ¿Acaso todo enunciado admiten una sola condición de verdad? Hay que responder con tres noes consecutivos a pesar del deseo del  inmediatismo de la concreción. La propuesta escrita es  una manifestación del  deseo elaborado que expresa una demanda, para la que no hay garantías de cumplimiento. O no hay más garantías que las que pueda tener una protesta seudoescuchada. Además la propuesta convoca a una innovación y toda innovación se enfrenta a resistencias o bastiones defensivos.

Formalmente tras todo análisis y opinión, noticia dada, transacción de datos e información, hay una propuesta embrionaria, aún no decidida.Se trata de una predecisión.es la propuesta latente como un constructo teórico y psíquico de un valor ya en sí independientemente de si es vehiculada o no (¿cuantas veces nos abstenemos de proponer  propuestas determinadas porque descartamos su viabilidad?).Es cierto que todo genera la oportunidad potencial de la protesta que vendría a cubrir un vacío.Pero sería una quimera pensar que la última parte de todo texto debe ser concretada en una por una obligación formal-metodológica.en cualquier caso hacerlo,significa poder concretar en una fórmula esquematizada o en la exposición de unas pocas líneas lo que dicen densamente otras muchas que están detrás. Pero ¿acaso una conclusión son sus considerandos? ¿acaso un análisis es su resumen?, ¿se puede afirmar que una propuesta captura todo el análisis que encierra? Ciertamente la formulación esquemática posibilita un eje de atención y una capitalización del debate (un ordenamiento en el espacio de la conferencia colegiada o  del habla) pero a costa de una traición de calidad a todo el sostén teórico previo. Es tanto como decir que toda parte acotada facilita el trabajo intelectual porque por lógica de clases reduce el número de elementos que tener en cuenta. La propuesta sirve para consensuar o para disentir: por lo tanto para posicionar bandos y actitudes.Mientras que el desarrollo analítico inspira una cierta disolución de los predicados clave en el contexto de todos  los demás y por esa vía arroja un parámetro ilusionario.el de que caben todas las posturas dentro del mismo análisis, incluidas las antagónicas.

Una situación práctica:la de ahora y con este texto que alcanzará alrededor de las 2200 palabras. ¿donde está la propuesta de este microtrabajo[4] ? ¿como igualarla a otras propuestas de tipo orgánico u organicista que son contributivas de modificaciones normativas en el comportamiento de las relaciones? Preguntas, la primera que queda emparentada a la necesidad de una pregunta mayor: ¿como convertir en propuestas los análisis conceptuales? ; y la segunda, ¿acaso toda propuesta de modificación de lo orgánico (es decir de lo relacional)solo admite dos posiciones: la de admisión o negación?

Por lo que hace al discurso teórico,ha sido,es y seguirá siendo necesario sin acabar con la necesidad formal (exigible en los programas de enseñanza media y poco más)de una conclusión en recuadro.Y es así porque una suma de análisis indirectamente están propiciando propuestas a posteriori dadas unas condiciones de madurez.Por lo que hace al análisis organicista de la mecánica del modelo social y de las relaciones de membrecía en su seno,el riesgo de toda propuesta es que al ser articulada pueda instaurar la congelación de si misma al ser convertida en norma que imposibilite su renovación. ¿significa esto que la propuesta no  debe ser sugerida? la propuesta es necesaria para el avance pero hay que localizarla aún sin estar enunciada como tal propuesta. En la construcción teórica y en el discurso analítico delas relaciones de las cosas y las personas y las legislaciones, es inconcebible hacerla sin proposiciones.Una proposición es un enunciado y la lógica proposicional es inconcebible sin ellas. La proposición(la propuesta pues)está ya preinscrita en el análisis desde su mismo alumbramiento elaborativo.

Propongo que se me siga en el siguiente ejercicio mental: ¿como concluir este texto con una propuesta y una propuesta anexa de medios para ejecutarla?

Pues bien, puedo proponer que los elementos presentes de estas consideraciones sean integradas en el estudio del método científico en filosofía o en metodología de las ciencias en los programas de enseñanza donde sean incluíbles estas materias. Puedo también proponerlo como base para un crédito de libre opción como “pensamiento práctico e innovación” que trate la factibilidad de los análisis, las conclusiones y las propuestas. Puedo,como una tercera idea,entre docenas o cientos que se me pudieran ocurrir ahora o en momentos posteriores que se tenga en cuenta,como un llamado a la conciencia general para ser tenido en cuenta como principio rector metodológico en todo debate en que participen en el futuro,los lectores del presente recorrido argumental.¿Y los medios? ¿con qué medios se puede contar para operativizar las 3 propuestas  citadas como ejemplos? Desde la búsqueda de  financiación de un anexo para una manual de filosofía o la preparación de todo lo necesario para unos créditos centradas en una nueva óptica de la metodología; al recurso habitual a los media para hacer valer las propias ideas.Es obvio que ni con la esquematización de la propuesta ni con la mención de unos medios estándar me desmarco de la recursividad ordinaria y no contribuyo a un avance superior del tratamiento de la propuesta.

 



[1] Todo no a equis está diciendo sí a un no-equis a determinar.O sea -A implica B. El enunciado -A-->B coloca el equívoco en tanto que B puede ser muchas cosas y solo parcialmente un antiA. De ahí, que muchos movimientos convergentes formados sobre la base de alianzas,que convergen en una lucha y un objetivo común,en el proceso de consecución o después del mismo, genera un proceso de disgregación y la inauguración de nuevos frentes de lucha donde los nuevos adversaciones son los amigos o aliados de antes.  Mao Tse Tung en sus ana´lisis sobre los amigos y enemigos del pueblo no resolvió la aplicación de un criterio de mecanicismo determinista a pesar de haber dado lecciones de dialéctica en otros campos. Haber previsto que los aliados del hoy pueden ser los adversos del mañana tras unos objetivos conquistados comunes, no resolvía el hecho de que  no era preciso alcanzar tal mañana para que se revelaran ya las contradicciones entre aliados de circunstancias.

[2] El Renacimiento, La ilustración, (el siglo de las luces carpentierano)  el Romanticismo, con  sus categorías universalizadoras, pero también la Renaixença o  las vanguardias del sXX y particularmente la irrupción del psicoanálisis( como fisura epistémica a la historia del conocimiento anterior), en sus categorías de vinculación de lo vivido con su alternativa;han venido a demostrar un conjunto de circuitos que se han venido recuestionando el como y qué de la vida,así como su porqué,hacía donde y para-cuando. Vertebrados en torno a principios criteriales han sido eclosiones de autorevisión de la humanidad en sus postulados y realidades instaladas. actualmente el repensamiento no empieza ni con su formulación  como tal, ni  con una celebración efemérica de tal o cual conjunción intercultural. Ha empezado ya con las crisis del ultimo siglo del milenio segundo y continuará en el siguiente, sin que se agote en aquél.

[3] Es una esquemática nada reciente. Se trata de cambiar el paradigma de lo que el sistema o la sociedad hace por mí, por la parte bidireccional: la que registra lo que uno puede hacer por la sociedad.

[4] Este mismo que estoy redactando en este momento “de la protesta a la propuesta”.

Las Reuniones Discursivas

 

Las reuniones discursivas pueden ser agrupadas bajo  una  de las dimensiones notorias en la sociedad de la comunicación y que está  especialmente ligada a los ámbitos sociales de profusión de contactos colectivos.Se pueden definir por aquellos encuentros  polarizados por una  o más temáticas sobre la que hay trasvase informativo y formativo sin ninguna pretensión  ejecutiva. A diferencia de las Reuniones Ejecutivas, guardan una relación laxa con sus discursos en los que la discusión queda recolocada desde parámetros de tolerancia.  La naturaleza de una reunión discursiva no pretende la conclusión ni el agotamiento temático. Le basta la diletancia alrededor de un enfoque de interés. Le basta facilitar el flujo de datos entre personas que guardan entre sí un cierto grupo de intereses comunes. De hecho la reunión discursiva es la categoría  ordinaria de los agrupamientos verbales humanos.Se trata de la inmensa mayoría de situaciones  generadas por las interacciones con los demás. Cualquier  espacio o lugar de producciones verbales, espontáneas o no, está dando lugar  al intercambio de discursos que no pretenden otra cosa que  afirmar puntos de vista o traspasar informaciones sobre acontecimientos concretos:personales o de orden público. La gente habla para conocerse y al hacerlo  afirma su lugar en el mundo y/o congela  los asuntos que  le pueden  crear distorsión  o descolocación. Son tantos los espacios de comunicación ordinaria que basta pensar en la mayor parte de actividades cotidianas para ponerlos en la lista . De hecho, es más fácil preguntar qué cosa no es una conversación discursiva que aquella que lo es. Mientras lo no discursivo está emparentado con el silencio o con la incomunicación, o con aquellas gestiones verbales que preparan conclusiones y programas para aplicarlas, la discursividad está presente en el modo de vivir y de enfocar las interpretaciones de los acontecimientos que nos rodean. Lo discursivo lejos de ser antagonista con lo ejecutivo se presenta como una producción verbal complementaria

La mayor parte de las producciones verbales en las que participamos los hablantes son de carácter discursivo-informal y recurrente. De hecho el sujeto hablante es transido(atravesado)longitudinalmente (a lo largo de sus épocas vividas)por la constancia de unos temas. Algunos de ellos son tanto más reiterativos y automatizados cuánto menos poder subjetivo de aplicación se haya actuado sobre ellos para convertirlos en ejecutivos,es decir en planificadores de conclusiones consecuentes. Eso nos lleva a observar multitud de escenas comunicativas que no cesan de rodear siempre lo mismo y  acaban por cansar a los interlocutores. El valor social de intercambio de estas escenas permite organizar los indicadores evacuativos par apreciar quien es quien en el juego verbal de grupo: quiénes hablan más, quiénes escuchan menos, quiénes  tienen una pulsión de decir antes y pronto lo que son y lo que han hecho, quiénes reservar su intimidad para otras ocasiones, quienes se colocan en el lugar secundario de la escucha, quiénes en el lugar principal de la habla y así sucesivamente. De la suma de observaciones conductuales se puede  inferir la posibilidad de construir categorías objetivas de posiciones hablantes en función de los contenidos y formas empleadas. Un estudio multicategorial daría cuenta de qué linea de intervenciones son disruptoras de pensamiento y qué otras son cohesionadoras.así mismo qué informaciones son las que producen placer al ser expresadas y qué otras  generan distorsión emocional. Lo cierto es que la inmensa mayoría de reuniones discursivas no esperan otra cosa que el volcado de ese discurso, para el cual se necesita el pretexto de un público in situ(desde uno a varios interlocutores presenciales o no:si son usados otros procedimientos comunicación distal).

En la reunión discursiva aparecen  menciones a lo ausente, a los otros de los que se habla y no están, a  los contenidos de informaciones política,sociales o culturales, a lo que se ha soñado, a lo que se hace en la vida, a cómo fueron las vacaciones, a qué ocurrió con el último novio o a qué ha pasado con aquél proyecto tan importante del que se habló´ en una última cita. La reunión discursiva es tertuliana y cordial generalmente y se comparte la complicidad e ¡n proporcionarse algunos datos sin darlos todos ni exigiese nada por ellos. La profusión de éste hacer verbal  ha llevado a apadrinar la idea de que “hablar no cuesta nada”, o de que aquellos efectos qué produce el habla cómo son las sugerencias tp es muy significativo y por eso se dice que  “los consejos son gratis”  o de que  “menos hablar y más hacer” .Parece que flota rotundamente la idea de que “las hablas no cambian las cosas”. Sin embargo la mayor parte de actividades humanas y particularmente aquellas que estás vinculadas al ocio, al placer y a los encuentros personales y emocionales están ligadas al intercambio de prosas discursivas sin otra intención que dejarse seducir por ellas o para instrumentarlas como seductoras. En este sentido, la prosa verbal, cualquier clase de prosa, cumple una función extraordinaria: la persona que está a nuestro lado tiene un sentido a partir de que toma la palabra y dice quien es y describe lo que entiende de las cosas. Por el contrario quedarse sin palabras es quedarse sin revelar la propia identidad.  En las situaciones grupales de cualquier tipología pronto se observa que quien se va quedando al margen de los flujos de comunicación verbal se va quedando marginado y quien por el contrario participa de los intercambios ocupa un lugar en la atención ajena. claro que el hablante cuantitativo no significa que diga mas cosas que el hablante más silencioso pero más cualitativo, aunque en la práctica sea más premiado por el grupo aquél que éste. conviene no olvidar que el habla polariza una escena y el hablante no deja de ser un actor.el resto de grupo hace de público aunque o haya pagado una entrada en taquilla.Ese público querrá resultados que pasan por un entretenimiento . Por lo tanto la reunión discursiva desprovista de toda metodología analítica -y del resto de arsenal teórico necesario que sería exigible en una discusión con pretensiones ejecutivas-y que no busca ninguna conclusión,cumple sin embargo la  viabilidad de un caudal informativo y sensorial de quien es quien en el universo de las palabras y de los contactos, y por lo tato de inferir conclusiones sólo que en el plano subjetivo de cada participante. Finalmente un hablante acaba por defenderse de los otros en función de los discursos a los que es sometido. Habida cuenta de que una aplastante mayoría de producciones verbales son superfluas o directamente inútiles, los hablantes selectivos acaban por discriminar a sus interlocutores ,dejando de lado a los nefastos y gozándose al rodearse con aquellos de los que se puede aprender o disfrutar. Basta que un discurso ajeno se nuclee en torno a tics despreciativos o  una escasez de vocabulario pero con un superuso de palabras rimbombantes para ir tomando distancias de aquella personalidad que puede antojarse infraculta e incluso indigna.

A menudo en las reuniones discursivas se acaba solapando lo que dos hablan con los que hablan otros dos u otros subcorrosLas escenas ruidosas catapultan a los más reservados o tímidos, pero dentro de un marasmo conversacional del que difícilmente se pueden obtener panoramas descriptivos limpios. Pero la discursividad puede ir desde  extremos de alta informalidad a otros de alta formalización de las expresiones. Las conferencias y los seminarios formativo no pretenden necesariamente ser ejecutivos y sin embargo siguen protocolos propios de reuniones  verbales con método. Cada  cita verbal es una cita tácita con una producción intelectual, pero cada contexto es distinto y dependerá de la posición al a que se va si se recoge un alto grado de frustración o motivos extras para la comedia.A menudo las protestas contra los contenidos verbales esgrimidos   en cada sitio  ven decrecida su carga explosiva con  tan solo variar el posicionamiento de expectativa con el que se acude  . Eso no quita que la expectancia general de la calidad de vida también pasa por los ámbitos culturales buscados y dentro de éstos, por la interacción con los espacios  coloquiales dignos. Pues,ciertamente, según lo que se habla y se es hablado por los demás se dignifican la vida y se afina la inteligencia sobre el buenestar. Someterse reiteradamente a bombardeos de tonterías y de prosas hirientes y  escasamente proteicas  es admitir una vida de bajo gradiente,descalificante y preñada de embarazosas situaciones verbales injustas y/o negativas. Ciertamente el espacio discursivo es espectacular y pre-elaborativo por antonomasia.Es el lugar en el que cabe acogerlo todo, pero también el lugar que revela  la autenticidad o falsación de cada hablante.Es por lo tanto un lugar de goce o de  amargura según lo que se diga y cómo se diga. Y aunque no se pretenda el pacto compartido, la verdad es que cada persona al opinar sobre sí misma y sobre el mundo está esgrimiendo su capacidad ética de auto-compromiso y por lo tanto su función  como un referente de ejecutividad o no. Tras las conversaciones  quedan los vientos que las arrastran   pero  también  la memoria histórica que las convierte en parámetros conductores que afirman un progreso o demuestran una incoherencia.

 

La Patente de Verdad

La batalla por la patente de Verdad

Lenta pero persuasivamente se abre paso  en los debates privados y públicos que toda presunción de verdad última es una arrogancia. Por eso la manera de intervenir en las discusiones está variando significativamente. Mientras antiguamente  cada opinante parecía obligado a establecer  conclusiones rigurosas, actualmente es posible tomar el turno de palabra, sin  tener porque concluir con una teoría. Claro que toda intervención agregada, que aumenta el volumen de componentes argumentables -y por lo tanto los relaciona,es decir, los lía- sin exhibir una síntesis brillante o una dicotomía última por la que votar, puede ser mal vista ya que lejos de substanciar está extensionando.

Es completamente distinta la intervención en conversaciones con una supuesta patente de verdad (una teoría primigenia a la que ajustar todo nuevo suceso y nueva idea) a la intervención discursiva y polémica sin más deseo que aflore todo lo que tenga que aflorar a costa, incluso, de una conclusión rápida. La  conclusión, como una verdad patentada,  pretende una respuesta que acabe con la angustia de las preguntas. Sin embargo las preguntas son la revelación de los problemas y los problemas, la razón de la ciencia. Las batallas por  la verdad única han dejado de tener fundamento, con lo que la era del mayor dominio del conocimiento del hombre sobre la naturaleza y el espacio, es también la era de la incertidumbre. Posiblemente en las épocas pasadas de oscurantismo y de ideas hegemónicas había más certidumbre que en el s.XX . Pero este siglo también nos ha enseñado a vivir oponiéndose a nuestro narcisismo como especie dominante y a admitir las variables hipotéticas de otras dimensiones  extraperceptibles y  de alguna clase de consciencia continuada tras el cuerpo extinto, antiguamente negadas por  ser consideradas como irracionales.  No es necesario entrar en la discusión histórica sobre  la continuidad del saber postmortem por el sujeto muriente para buscar la hipótesis de la revelación de las verdades  últimas desde el palco de  este deseo quimérico. Nos basta recordar que todavía para muchas personas la verdad confirmada sólo será posible en  ese estado indemostrado tras la materia viva. Para el debate de la cuestión es  suficiente con observar las encrucijadas de las discusiones  actuales en las que se mete el mundo entero para  observar la tendencia  preponderante a  las polémicas  irracionales. De hecho el género humano es esa especie que usa el lenguaje que no está dispuesta   a asumir con todas sus consecuencias. El lenguaje que es el instrumento de comunicación y de persuasión  es empleado como  un medio de lesividad y de confusión. La batalla por la verdad  parecería conseguible a través de las conversaciones sosegadas y de la exhibición de todos los argumentos en juego. Lejos de eso, una multitud de conversaciones ni siquiera despegan de su antesala, cuando la previsión de una conversación adecuada y sosegada es nula o mínima. Se dice que  esto está ligado a las tipologías culturales, y es verdad que hay etnias y pueblos más propensos a  la comunicación trastornada que otro. En Europa basta recorrer unos cuantos kilómetros al norte desde España para notar  un sosiego en la verbalidad que para nada tienen los latinos. Por aquí en cambio, no solo forma parte de las costumbres, hacerlo – lo de hablar- todos a la vez e ignorarse mutuamente las informaciones, sino que se llega a hacer de eso un espectáculo. Excesos caóticos de palabrería van en detrimento de la comunicación de calidad, claro que en contrapartida parecen estar emparentados con la fiesta y la liberalidad de las formas sociales. La cuestión es que las colectividades humanas han instrumentado sus idiomas para entenderse y escapar de las babelias esterilizantes. Si aquellos idiomas no son usados cabalmente, el progreso de la comunicación en su conjunto se resiente, con lo cual todo lo que se ha manejado con esa comunicación (proyectos y acuerdos del tipo que sea) se retrasan.

La supervivencia de los hablantes elegantes en situaciones  de caos de las prosas o frente al interlocutor tópico y estandarizado que no deja hablar es pasarse a la retirada discreta. Hace tiempo que se sabe que quien más grita y más interrumpe el habla no es quien tiene más cosas a decir o las tiene mejorar organizadas en su cerebro, sino que no puede reprimir su pulsión, es decir, que no tiene resuelta  la demanda infantil clásica de respuesta  antes de haber aprendido  la superación de la incontinencia expresiva. Generalmente la gente más educada  adecua sus personalidades a comportamientos discretos y hasta silenciosos y, por el contrario, la gente  más resistente a la beligerancia explosiona sus personalidades convirtiéndolas en ejes situacionales sin escatimar gastos en todas las estridencias  que convengan al caso. Éstas estridencias incluyen desde la elevación del tono de voz al empleo de palabras descalificadoras.  Puesto que  una conversación de opiniones no tiene porque ser motivo para una confrontación verbal, la discrepancia es sana si se está de acuerdo con unas reglas básicas no escritas del juego verbal: algo tan viejo como callar para escuchar y consecuentemente pedir la escucha en el turno de habla. Esa misma discrepancia puede ser totalmente insana si se desea llevar hasta las últimas consecuencias cuando el lugar de los argumentos está habitado por la crispación y  la enemistad al concepto ajeno. Esa enemistad a la opinión distinta rápidamente se extenderá a la enemistad con su opinante. El habla es de todas las escenas de la actividad humana el espectáculo más  fabuloso y el más cercano al consumo de cualquiera. Practicarla es un placer  actorial y un disfrute  desde la platea del espectáculo. Todo hablante deviene un  activista  y un observador  de lo mismo, según que lado ocupa en cada momento en sus  relaciones verbales.

No todo el mundo sabe hablar adecuadamente lo que quiere expresar, como tampoco todo el  mundo  logra escuchar lo que se le está diciendo. Los dos hechos hay que examinarlos por separado detenidamente: Se puede estar hablando cualquier cantidad de vocablos y sin embargo no conseguir expresar  ni la mitad de lo que se quería decir y podía  haber sido dicho con  la cantidad recurrida dividida por  2 o por 10 o por más.  Simplemente hay hablantes que abusan de la paciencia ajena diciendo cantidad de cosas que no vienen a cuento o que no sirven para  la iluminación del tema. Puede haber situaciones peores cuando un hablante  ocupa  longitudinalmente el tiempo de su turno repitiendo frases y palabras y conceptos o incluso jugando con los silencios de intervalos. Reconozcámoslo: hay gente que necesita ser el centro de atención sin tener nada que aportar a la escena salvo sus balbuceos y sus gacetillas de poca monta pidiendo consumos de atención ajena con una prosodia que no los justifica.  Por cortesía se escucha a esos subhablantes colonizadores del tiempo de comunicación pero  que comunican muy poco o nada.  Poco se puede hacer ante su lluvia de palabras salvo la escapada. A la primera oportunidad se irá  detrás de un cóctel en la sala de fiestas -o de cualquier lugar- o se irá  detrás de cualquier otro pretexto para no volver  al lado del hablante  desmedido. Éste, embebido de su rol, ni siquiera advertirá la elusión ajena. Justificará su vacío de compañía  en el temor que pueda ocasionar o en cualquier otra bagatela.

De otro lado está la actitud de la escucha conmiserativa y aparentemente respetuosa pero que va dejando pasar palabras sin  escuchar  y/o entender prácticamente nada. Por protocolos formales el que aparenta una escucha pero no la hace, esperará su turno para colocar sus frases sin que tengan conexión lógica con las expresadas anteriormente por su interlocutor.  El falso escuchante  puede ser cautivador con su sonrisa y sus buenos modos, pero llevará mucho más tiempo de descubrir que el hablante  sin mesura. Solo será posible hacerlo cuando sus interlocutores advierten que en realidad no  son memorizados en nada o casi nada por el otro. El escuchante ficticio toma las formas  camaleónicas de una cierta  clase  aparentando un interés y preguntando  por alumnos temas de los que  prescindirá de las respuestas. Sabe, por imperativos de la civilización que hablar es una cosa de dos como mínimo y por lo tanto se sabe obligado a ocupar el lugar de la escucha  en  ciertos momentos del diálogo, pero solo lo hará para tomar sus dosis de aire  tras lo cual inmediatamente volverá a los resoplidos y a  su monólogo.  De hecho mientras prevalezcan una actitud de monodiscurso en un acto comunicativo la comunicación es una etiqueta.

¿Porqué ese microanálisis pormenorizado de esos dos tipos de vínculos enfermizos entre hablantes? ¿qué tiene que ver con el enunciado del tema sobre la batalla por la verdad?  Pues bien, la verdad es algo que se pontifica o se decapita a través de los debates y los discursos y los espacios de habla, todos y cada uno de los que damos sumar y  estimar, son las arenas de esas batallas: desde el parlamento y senados más complejos y pomposos a la  conversación más espontánea y humilde en una parada de autobús, pasando por innumerables tipos de reuniones, consejos, asociaciones, conferencias o asambleas; el lugar del habla pretende discriminar lo cierto de la falso, la verdad de la mentira; y con ello, las personas que se aproximan  a la representación de los hechos  de  los que lo hacen con sus impostoras.

Afortunadamente para el impostor (o para el desorientado para salvar su puesto de honor en una conversación) en un debate, sea del tipo que sea, nunca se dispone de todos los datos  de los que se está hablando en aquel justo momento para verificarlos, como tampoco están al lado las terceras personas  de las que se habla y se nutre la conversación para que confirmen o desmientan lo que se dice . Es por eso que lo que gana una conversación no es la razón o la aproximación mejor a la verdad, sino la persuasión o la fuerza impeditiva en el diálogo. Una experiencia prototípica de eso es el influjo que ejerce el líder carismático (o el hechicero tribal) frente a los demás, que prefieren seguir los argumentos que escuchan que elaborar  los propios. En última instancia ese mecanismo explica que la mayoría se afilie a  actitudes  persistentes y persuasivas pero no contrastadas ni correctas. El animismo popular propende en cada persona a que se aliste bajo presupuestos claros  y dogmatizantes  a que deje sin actuar su habilidad crítica.

 Ese fenómeno  termina por sepultar la conciencia de masas y conducir  su comportamiento a los basureros de la Historia.  Las batallas de la verdad sean cuales fueren  aquellas y se a la que sea ésta ha conducido sistemáticamente a lo largo de la historia a que las gentes se degüellen o se citen en los duelos a pistola. La actualidad no  ha vencido esos resortes. Lo que varía es la intensidad  de la pelea, pero la pelea en sí no ha desparecido.Su trasfondo causal sigue ejerciendo el mismo poder negativizante que hace siglos y milenios. Los ojos enfurecidos del contrincante o sus miradas asesinas hablan por si solas. Sólo toca aceptar que hay gente que no admiten la inteligencia ajena o un argumento superior en otros.Son los reyes del mambo recrecidos tanto en su  saber fijo y su discurso que no oyen más palabra que la suya ni reconocen otro discurse que el que sale por sus bocas.es una actitud acientífica y que constiutye uno de los principales problemas para alcanzar la verdad.Lo es en tanto que no se trata de actitudes excepcionales sino  generalizadas. Se trata de un ejército de hablantes qie no escuchan los que  pueblan el mundo y hacen de la comunicación humana un deplorable escenario. Hay una explicación  psico-cultural de eso: escuchar significa estar dispuesto a la innovación por lo tanto, a la integración de otros puntos de vista y razones. La resistencia a la innovación es uno de los atributos característicos de la  mayoría de  miembros de la especie humana.Si hay innovaciones es por que  las minorías lucidas vienen anunciando desde  generaciones atrás con mucha anticipación lo que mayorías ciegas acaban por seguir con demora y con errores.En el terreno de la comunicación, el discurso ajeno puede hacer tambalear el propio, por eso es mejor no escucharlo y en todo caso simular  que se está oyendo lo que se dice sin que se esté escuchando el trasfondo de los mensajes.El resultado final no puede ser otro que conversaciones superficiales y estériles, donde cada parte se defiende de la otra sin tratar de buscar nada  útil ni novedoso.Pasan los años de una relación  y sin embargo no avanzan los discursos.Se mantiene la relación superficial pero la comunicación progresiva ha cesado, o tal vez nunca  arrancó desde el principio.

Claro está que ese tipo de situacion, tan dramática como permanentizada y extendida se justifica de muchas maneras. Los humanos hemos aprendido a vivir entre nosotros sin tocar las fístulas que pueden resucitar nuestras heridas. Construimos murallas a nuesto alrededor para no ser perturbados.Eso sí, las murallas son de cristal para disimularlas.  Aparentemente cada cual tiene su verdad y esta es otra falsación, ya que mientras no se analice en detalle un tema y se lleve hasta sus ultimas consecuencias no queda revelada la categoría de verdad o aproximación a la verdad. Y la verdad es que  predominan las actitudes de la mentira  y de la ocultación de  hechos y argumentos.Y su reconocimiento hace de las posiciones impostoras las dominantes quedando elevadas al rango deifico de verdad. Este postulado es absolutamente inverosímil y por eso se acata su contrario como critero general y se dice o decimos con toda lademagogia de la que nuestras reservas de  esceneificaciones nos permiten, que todo el mundo tiene su verdad particular y que todas tienen  su  lado positivo, allanando de esta manera un teatro  del absurdo: puesto que cada cual tiene su verdad el sujeto no toma partido por ninguna de las partes. Eso ocasiona una resultante tal vez más dramática que la del dogmatismo, a saber, la del escepticismo a perpetuidad. El valor de verdad o no ante un evento cumple una función metodológica: asumir el riesgo de cateorizarlo como verdadero  o falso es  adoptar una coducta beligerante y por lo tanto insertiva en los acontecimientos. Opinar y tomar posición es interferenir en la historia. Darlo todo por álido es dejar la histoia a su suerte. El taoismo y su prédica de la no intervención podría ser acusado de esta enajenación de los temas.en su defensa cabe decir que no toda interven ión es deseable ni todo tiene que ser someido a su opinabilidad. Quizá una de las maneras para activar la historia es la de no entrenerse en polémicas superadas por los acontecimientos. Esa idea me pone  en un aprieto: debería especificar a qué ideas me refiero  y qué clase de acontecimientos tengo en  la mente.Y eso me llevaría  irrevocablemente al campo de la subjetividad. ¿Por qué, cuáles si no los indicadores indivduales són los que determinan la importancia de lo uno y de lo otro? Pero si traspolo el criterio a una escala de biografia de una personacualquiera entonces la posición teórica de intervenbción vs no intervención en su vida se aclara notablemente. ¿cuántas personas que conocemos de nuestros ámbitos de relación personal o profesional nos parecen inadecuadas y sin embargo las libramos a su destino sin interferir desde  nuestras supuesta maestrias para qué cambien? Los cánpones de lacoexstencia civilizada y moderada nos aconsejan dejan que cada cual se encentre con los resultados de sus elecciones sin prevenrles sobre ello. ¿significa eso un goze secreto en  un placer insano por sus fracasos? Nada de eso: significa simplemente  no tratar de canmbiar exógenamente lo que solo puede serlo endógenamente. además todo el mundo ha pasado por la expriecia frustrante de erigirse en consejero y  desacertar o bien complicar aún m´ças lasituación. Es por eso, que nuestra interveneción en el área de las condcutas personales sólo la circunscribimos a la gente más proxima:a las dos o tres personas qiue llenan nuestro damerograma esencial. Y ni siquiera con estas hay cosas que nos es dado tratar de insistir. La vida se convierte así en juego de correlaciones y de co-equlibrios en los cuales la mutua tolerancia es la moneda de cambio para admitir las diferencias  recíprocas. Y si eso lo hacemos en el ámbito de las relaciones personales ¿por qué no legitimarlo en el ámbito de las grandes historias sociales? La patente de verdad de cada cual está condenada al anonimato:no hay oficina que se la pueda validar.Quiénes no saben eso  seuirán citandose en  las calles de los duelos para disparse hasta matar o morir. Tanto una solción como la otra parece más  aglutinante que la de vivir a la distancia de los conflictos y dejar que los demás peleen padeciendo  (o disfrutando) de la escena como de un espectáculo trágico. Es difícil que la tragedia ajena pueda constitur un material de gozo propio aunque no imposible. Ha habido y hay corrientes de pensamiento y de actuación que fundan sus conquistas, éxitos y placeres en las pérdidas, derotas y sufrimientos ajenos. Ahí donde hay un vencedor de toreno es porqué hay un perdedor  ca´do de su caballo. Ahí  donde hay un gladiador victorioso es porqué hay otro atravsado por un tridente.Ahí   donde hay donde hay alguien  repartiendo el botín o el territorio es porqué hay alguien desposeido de sus benes.. Estos pareados no nos complacen.Nos toca reconocerlos. Analógicamente la verdad  impositiva de uno exige la vergüenza de la supuesta mentira de otro. ¿cuántas discusiones, debates y confrontaciones verbales  han terminado con la aclamación de una posición ante el silenciamiento de otra,sin que esa otra ni siquiera haya tenido la oportunidad de ser explicada? ¿cuátos derrotados a los que se arebató sus posesiones y su vida fueron envados a la muerte sin reconocerles sus méritos o ni tan siquiera sin enteder lo que decían? La lucha por la verdad a lo largo de la historia ha sido una continua batalla por hacer valer la disidencia, es decir la heterodoxia. Desgraciadamente los nuevos heterodoxos acababan  por inaugurar otras ortodias incluso a veces más sectarias y sanguinarias que sus predecesoras  .La lucha por la verdad:proveduría de  tantas investiduras doctrinarias  parece no ser tan felevante como nuestros adolescentismos y utopismos nos dieran a entender. Si no siempre es posible hacerla valer en las cuestiones cotidianas más elementales frente al cociudadano subculto o ante el paciente que padece una psicopatía obsesiva, ¿por qué razón pensar que es valable a escala socioplanetaria?

El mundo sigue y seguirá en sus guerras y sus entretenmientos destructivos. ¿Por qué razón  hay que implicar la privacía, el reducto de felicidad personal, los seres más queridos y la propia inteligencia para  sacar de sus pozos a multitud de gentes atrapadas en  sus pulsiones de odio y muerte? Y esa pregunta, que no nos hacemos porqué resulta más cómodo consensuar una respuesta inequ´voca y acrítica de la ayuda incondicional a los ignorantes para elevar su nivel de conciencia tiene un trasfondo patético:el que pone a prueba a cada pensante  ante la verdad última de su conciencia. Finalmente la lucha por la verdad es algo personal e intransferible. Y la obecación por demostrarla formaría parte de gente que todavía no la ha interiorizado totalmente en su ser y sigue atrapada en una dinámica de voluntad  nietschiana de poder.

 

 

Autogestión del Conocimiento

 

 

Si bien las historias humanas están repletas de actos heroicos contra la ignorancia y por la profusión de la conciencia, la actualidad está repleta de supervávits de conocimientos en un contexto de superávits de consumos de todos tipos. El conocimiento no escapa a las leyes clásicas del mercado.Hay quienes lo ofrecen y quienes lo consumen y su consumo no guarda una relación directa con su asimilación y aún menos con su rentabilidad. Quedan así mencionadas implícitamente tres fases:La acumulativa o bancaria, la  adquisitiva de contenidos y su uso o aplicabilidad. Eso es: una continente, una de contenidos y una más de equivalencias.En cierta manera todos los objetos con los que tratamos durante la vida pasan por estas fases o tienen estos atributos.Al elegir cosas lo que hacemos es rodearnos de datos que nos proporcionen una vestidura, un arropamiento, un  acompañamiento, una referencia. Que nos proporcionen también una información, seguridad y saber. Y esperamos  que tengan un poder de canje, una función inversora, una traducción en confort o condiciones materiales.

En la sociedad de la información  los nuevos productos de los que nos rodeamos ocupan menos lugar y nos proporcionan más ventajas. Las configuraciones de las antiguas empresas, edificios de despachos u  hogares con  cosas voluminosas que llenaban los espacios vitales forman parte del pasado y han dado paso a nuevas configuraciones más estilizadas, con menos trastos por en medio y con funciones polivalentes de cada cosa. Posiblemente el ordenador simboliza la figura sólida más polivalente de las que puedan haber en una sala cualquiera. Y más que el ordenador en si, la posibilidad de jugar a estar en el mundo sin necesidad de desplazamientos o de grandes estructuras físicas. Si siempre se supo que la información es poder ahora se reafirma que es inconcebible  vivir sin una dosis importante de conocimientos. Esos en sí mismos  son una nueva  deidad. Ya ninguna familia cuestiona la  necesidad objetivo de que sus hijos estudien y se titulen. Y ninguna firma se opone a invertir en planes de I+D. Ese acopio de datos prefiguran un nueva psicología social y del comportamiento. La pulsión por tener todas las respuestas y tenerlas antes que nadie  prefigura un  nuevo grupo de psicopatologías y una nueva manera de entender  el vivir humano.

Las nuevas generaciones heredan una sociedad de superávits, donde el imperio del consumo y los excesos de cosas convierten a los nuevos usuarios del planeta en otra clase de seres neuróticos, que en lugar de padecer angustias por carencias sintomatizan nuevas angustias por pérdidas de sus propios recursos escedetarios. Por lo que hace a datos bancarios y metodológicos de trabajos, tanto los grupos organizados (desde empresas industriosas a federaciones políticas)como  los individuos  creativos (más o menos interactivos o aislados)se enfrentan a gestionar sus fuentes de saber y sus almacenes de informaciones. Si antiguamente el problema era el de reducir o combatir la ignorancia ahora el problema es el de combatir y reducir el exceso de informaciones. De hecho, cualquier persona de la actualidad está bombardeada por mucha más información de la que necesita para vivir y una parte de sus problemas consisten en el recibo no autorizado de influencias indeseables. El dilema del humano creativo es colocar más que nunca su pensamiento en un afuera distante[1]  para no  desaparecer antes de hora en tanto que sujeto-filtro y crítico.Y seguir una vida intelectual constructiva saneado su actividad con el encajonamiento o clasificación de las distintas materias o campos de interés de los que se ocupa. Su curiosidad de partida ha podido  lleva su inquietud a toda clase de lecturas  e indagaciones.Sus limitaciones físicas y sentido de realismo-aunque fuera tardío-le habría llevado a la especialización y la fragmentación, que no es sino una de las primeras versiones de la gestión del Conocimiento.en lugar de asumirlo como un todo en su mayusculidad lo  interpretará como una parte en su especificidad minúscula.El sujeto que indaga se sabe un invidente en un mundo de sombras.Tratar de comprender su tiempo, su historia, su entorno mientras sigue líneas  de meditación le compromete toda una vida y otra más si renaciera para ello. el conocimiento no tiene fin y la ansia de aprehenderlo no tiene límites.Pero tras la placa de aquel realismo mencionado el conocimiento se autocircunda y se especializa para poder halar en  rotundidad de los temas a los que uno se atreve.La necesidad de autores que experimentan ciertos filósofos o filoconocedores  es un indicador del síndrome de ansiedad de soledad intelectual. esa conversión de los materiales heredados de pensadores insignes en  víveres para las neuronas hambrientas del curioso ha permitido la erudición y  los interpretes dignos de autor.Sin duda los autores son importantes, los vivos y los muertos,pero suelen guardar un común denominador: o están lejos o no están en los rings de las confrontaciones. a los autores se les interpreta y adapta a su pesar. Posiblemente se discutirían con sus intérpretes e incluso  con sus biógrafos si alguna ley reencarnatoria se lo permitiera. Un autor es importante para dejarse influir e impregnar por su legado, pero  la mejor justicia que se le puede hacer es no tratarlo como una materia inorgánica y muerta.Sino tomarlo como trampolín para reelaborarlo.Y eso sólo es posible discutiéndolo[2] .Por encima de lo que un pensador contribuye con su discurso al pensamiento colectivo, el Conocimiento es un parámetro de referencia  más extraordinario. y el conocimiento es plural y complejo.Cuando en una época alguien ha tratado de encerrarlo en una sola linea de interpretación entonces se le ha castrado  y negado su  resplandor.La gestión del conocimiento es una formula  de método para incrementar la eficiencia del saber del que se tiene constancia, no solo del propio acumulado en  las dependencias de la propia inteligencia, sino también del ajeno multirepartido en una variedad de fuentes.

La memoria personal y  la prestancia para recordar una cita o tener el apunte cercano donde leerla es sumamente valioso para la agilidad de las exposiciones y los intercambios de opiniones, pero más importante que eso es contar con los criterios comprobados por su efectividad para recurrir  a quien tiene aquello que necesitas y que sabes que es  útil. Se trate de un autor publicado o  de un argumento esgrimido un minuto antes en la misma sala de conversaciones.Por encima de la erudición prevalece la capacidad creativa del argumento.Aquella nos remite a lo sabido, éste a lo innovado. El Conocimiento  puede ser definido como la totalidad de los conocimientos bancarios más el reconocimiento de los vacíos de saber concurrentes.

Eso implica que el Conocimiento incluye el reconocimiento de lo desconocido. Contrapuestamente  un conocimiento que se erige como una totalidad acabada, un pocket God,[3]   se autosacrifica como tal para pasar a ser una doctrina normativa. Uno de los problemas vivenciados por quienes nos acercamos al saber y al acopio de conocimientos sobre el mundo que habitamos es que podemos incurrir en una disintonia entre lo  aprehendido y lo destilado, lo acumulado y lo recordado, lo tenido y lo mantenido, lo recibido y lo sintetizado. La cultura se la ha definido como aquello que queda después de haber olvidado todo lo aprendido. Pero esa  definición no es complaciente. Tras la lectura de un libro o  al final de un seminario o tras miles de horas de una carrera universitaria ¿Cuántas horas seguidas podemos estar hablando de aquello que nos ha  hecho gastar tanto tiempo de nuestra atención? Para hablar de un tema nos tocará volver a prepararlo, revisar viejas lecturas, reconstruir argumentos anteriores. Aparentemente la memoria es un aliado menor en ese proceso[4] . Lo que cuenta es el dónde saber encontrar lo que se necesita. La comparación de gestión de recursos en una empresa con la que le toca hacer a un individuo consigo mismo gardan el parecido de acudir  a un banco de datos en continua ampliación y renovación. Si la administración de ese banco funciona la inserción  en el saber será más dinámica y su traducción en  bonificaciones de vida será plausible.

 



[1] Michel Foucault  (en el pensamiento del afuera.Pretextos Valencia 1993) nos recuerda que desde Mallarmé se sabía que que la palabra es la inexistencia de aquello que se manifiesta, y-añade- que ahora (con él, con el propio Foucalt) se sabe que el ser del lenguaje es la visible desaparición de aquel que habla. En todo caso  la desaparición particular en aras a  la prevalencia del discurso al que se contribuye es de una  calidad exquisita frente a la desaparición a priori como  pensante potencial al que no se le concede la oportunidad de exhibir su pensamiento.

[2] a menudo muchas conferencias y seminarios de filosofía se  exhiben las exposiciones sobre la base-cuartel de las tesis de un autor  conocido. Eso lleva a extremos curiosos en los que el auditorio no  acierta a entender cual es la posición personal del ponente. ¿No hay detrás de eso, un cierto temor subjetivo a pensar por cuenta propia?¿ O un complejo de inferioridad del alumno que no se atreve a añadir algo más a lo que aprendió de su maestro?

[3] Un dios de bolsillo, un manual rojo de Mao, los evangelios o cualquier otro  texto formulario puede hacer refritos de ortodoxias con alusiones más o menos creíbles pero cuya combinación es un desastre para  el pensamiento libre y una mala compañía para la intelectualidad sana.

[4] Incluso a partir de una cierta edad los lapsus memorísticos son mayores y si no se ha ejercitado con anterioridad una disciplina mental por lo que hace a técnicas mnemóticas lo más probable es que  se vaya desdibujando la fijación de datos, especialmente los de reciente incorporación. El cerebro al igual que el resto del organismo físico mantiene flexibilidad y frescura si es entrenado regularmente. El almacenaje de datos mantendrá un tiempo de custodia  si es ejercitado regularmente o  se ofuscará si no se vuelve con una cierta dosis de uso, a ellos.

Ironía de la Hipocrítica

Elogio irónico de la Hipocrítica .

Lo que está por debajo de la crítica es el cobijo de la no verdad. Una crítica deficiente, o una no-crítica es  la sumisión del pensamiento al imperio de un orden establecida. Y por el contrario, el ejercicio de la crítica es la impugnación de un determinado orden de las ideas, las tradiciones y los criterios. Pensar equivale a valorar, relacionar, estimar, desentramar, desmenuzar, analizar, objetar y por consiguiente criticar; es difícil que el pensamiento se abra paso en el mundo de las palabras sin el empleo de las palabras impugnantes. Otra cuestión es la manera de su empleo y la observación de los resultados sea el que sea el modo de criticar. Y cabe constatar las enormes dificultades en admitir la crítica por parte de otros, ya que si hace diana, equivale a la rectificación, a la corrección y a la admisión de que una presunción de derrotar es una equivocación absoluta e injustificable. A pesar de todo, la crítica es una pócima de la que conviene beber a cuentagotas.No importa si lo que dice es lo adecuado, lo que se valora es si el momento de decirlo es el conveniente. Oh, las formas. el formalismo es uno de los nombres de una metodología verduga dispuesta a sacrificar cualquier verdad a cambio de autoperpetuarse como la imagen más aceptable. Ello es tan imperativo, que no hay hablante que trate de jugar sus argumentos en el momento más conveniente y que haga ejercicio de fórmulas adaptativas.Por ello puede pasar por períodos de hipo-crítica o sub-crítica antes de lanzarse a la crítica abierta. Algunas opiniones le aconsejarán de tácticas psicológicas y maneras corteses o crípticas de decir verdades sin herir sensibilidades. Aunque en el fondo e Sujeto crítico sabe que por mucho que disfrace un concepto ,si tal es adverso en quien lo recibe, lo vivirá como un ataque,se le diga como se le diga.Permanecer en un período de hipo-crítica tendrá que ver más con la falta de coraje o decisión para expresar su pensamiento que no en una galantería para no dañar a quien sea objeto de su  observación. El solo hecho de que la crítica sea vivida como una amonestación cuando no una agresión ya  indica que no se conoce el mecanismo de construcción de la Razón y la manera de fundirse con el pensamiento vivo. Pero puesto que los hablantes son lo que son y el temor a perder el territorio simbólico conquistado es el que es, cada hablante contrae una especie de pacto tácito con lo otros para no llevar su discurso más allá de lo tolerable, por lo tanto para no pasar  de lo abstracto a lo personal, terreno este en el que se levantarán las pasiones más inmundas. El comportamiento hipo-crítico pues queda determinado según las circunstancias regentes en cada coyuntura ideológica y del pensamiento.En resumen existe más o menos crítica abierta según el grado de tolerancia del marco de poder.Y eso se puede observar desde el estudio de sociedades con sus aparatos de estado al estudio de microespacios de debate o en el seno de familias nucleares.

La hipocrítica  en tanto que  es la instauración de un no-decir lo que realmente se quiere, está estrechamente emparentada con el hypokrités  o actor teatral. ¿que es la teatralización sino una forma indirecta de decir las cosas sin enfrentarlas? Pero esa hypokrisia la hemos venido traduciendo por un fingimiento  de los sentimientos y las cualidades del ser.Gómez de la Serna citaba un ejemplo cotidiano de hipocresía en el cambio de registro conductual de una persona furibunda que se llena de amabilidad al atender una llamada de teléfono en medio de una escenografía emocional tensa. Sin com,partirlo al detall, lo cierto es que cada sujeto  tiene un repertorio de conductas en función de cada otro con el que se cruza, y mientras a unos les sonríe, a otros les presenta su mala cara,y mientras ante unos no se permite expresar su sentir ante otros se permite la mayor  de las transparencias.Esa polivalencia coloca a cada persona con un potencial teatral e hipócrita. Siendo que la sociedad no se divide entre quienes hacen de la hipocresía un modo de vivir cotidiano y quienes no lo son en absoluto,sino entre quiénes lo son más y quiénes lo son menos. Admitir la constatación anterior, la de los estados relacionales de hipo-crítica lleva a admitir las conductas hipócritas. Estas,aparecen de una manera o de otra.No ya por serlo a priori o por deseos de mentir sino por que las múltiples hipocratadas en las que se participa como escenarios habituales,convierte el no decir de unos temas, en las partes más gordas de las comunicaciones habituales.   Es de tal guisa, que la comunica  humana y el conjunto de conversaciones que contiene, incluye una carga importante de mensajes subliminales y de envíos tácitos o no dichos. Se decía, que con una buena escucha con pocas palabras se entiende. Lo cierto es que las oraciones van  colocando el pensamiento querido o el que quiere ser dicho, y no siempre los protocolos culturales permiten decir las cosas tal cual son, sino que necesitan de una cosmética apropiada para poder ser enseñada la fealdad. Esta operación es la que explicaría en última instancia las literaturas y las  artes  expresivas,cuya complejidad y vericuetos obedece a excursiones formales para eludir las construcciones frías de las informaciones. El sujeto hipócrita deviene escénico y representativo de un arte que personaliza a su antojo n función de la cantidad de apaños y amagos que necesita hacer para comunicarse. Posiblemente defenderá su actitud sin la menor vergüenza, añadiendo que lo más pedagógico es el disfraz de los contenidos para no dañar a nadie. Y es así, que fundará toda su didáctica de la relación en un  ensamblaje continuado con el otro, aunque no se identifique para nada con ese otro, con el milagro de hacerle creer lo contrario. Eso da lugar a una panorama en el que los unos cuelgan medallas a los otros, a cambio de ser homenajeados a su debido tiempo con lo mismo.Panorama en el que la seguridad individual se verá marcada por no tocar la sensibilidad de nadie y especialmente la de ningún pope. Ya que se puede correr el riesgo de que el mecanismo de rechazo del otro por no asimilar una crítica, lo convierta en un bloque de granito para el que ya no cabrá ninguna capacidad de diálogo. al mimo tiempo todo polemista elogiará la crítica en general como metodología necesaria y hablará de la necesidad de la ética de la verdad como principio doctrinario.Estará a favor del doble predicado siempre que los demás no hagan uso de ello para volcar análisis críticos en su contra. El tejido cultural cotidiano está repleto de espacios polarizados en torno a individuos organizadores, que sienten lastimado su poder personal porque alguien ponga en cuestionamiento su manera de administrar las reuniones y los temas. Pero puesto que la personas criticada no puede revelar su enojo por su verdad desnudada calificará a su crítico de saboteador o a la propuesta innovadora de una temeridad que quiere acabar con una sana tradición de varios años[1] . La cultura se abre paso,a pesar de esos entuertos y esos hijos de la ira, cuando se ven cuestionadas sus realidades. el temor a la pérdida es humano y no es una excepción quien al temer perder su imago, su carisma o su puesto de líder por el embate de una crítica severa, prefiere dejarlo todo en el sumidero del autobombo, buscando políticas de alianzas en relaciones hipócritas, dejando de lado el deseo de esclarecer las cosas. En todo momento y lugar la hipocresía es explicada por una convicción en la imposibilidad de la franqueza.  ¿Si es así, dónde está la responsabilidad  de lo hipocresía, en la persona actora que la ejerce o en la persona tratada que no está dispuesta a escuchar palabras de sinceridad? A menudo muchas relaciones sociales y  emparentadas tan sólo son posibles desde la no-verdad, o desde la verdad muy disminuida. Puede quedar tal vez,un viejo eco de otros tiempos de compenetración y comprensión, pero la historia común ha avanzado sobre no-decires, para asegurar no-dolores. Un no-decir no es otra cosa que una operación lingüística para posponer una verdad.Entre tanto en el lugar de su decir prevalece una ambigüedad, para la que algunos cabrán análisis avanzados y para otros no serán ni siquiera mencionados como posibilidad. Es en este sentido y sólo en éste que la hipo-crítica cabe como elogio en un mundo intercomunicado, en el que no todo el mundo acepta la misma clase de comunicandos. Finalmente las medias verdades, las mentiras inequívocas y los elogios fatuos,retrasan  la construcción de una nueva racionalidad, pero en todo caso la retrasan sobre todo para quiénes piden ser engañados a gritos y piden ser homenajeados como los mejores aunque intuyan en el fondo qu están atrapados en los basurales de sus discursos  insinceros. A su insinceridad le corresponde finalmente el bumerang de otra.

 



[1] En mis experiencias de polémicas en grupo: desde las reuniones y conferencias de partidos políticos, basados demagógicamente en objetivos de libertad y prácticas democráticas, a reuniones temáticas culturales sin pretensiones de conclusiones consensuadas, la constante  del vector personalista  está en  un sitio u otro tratando de preservar una correlación de poder. Ciertamente muchos grupos existen gracias a una o dos  o tres personas que los vertebran, con lo cual su  rol personalista queda del todo justificado:sin personas no hay grupos funcionales. El conflicto aparece cuando un líder consolidado y consensuado experimenta la brillantez,versatilidad o elegancia teórica  de otro innovador que se pueda convertir en un  rival serio. Es entonces cuando se revela su verdadera función :la de dictador de pautas, a la que no está dispuesto a renunciar reconociendo sus errores formales y metódicos, y negando a tratar los temas argumentales de objeción  expuestos  para derrapar las discusiones hacía lo personal.

Moderación del debate

La función moderadora en el debate  

 

a .el habla y la escucha

b.La orquesta participativa

c. automoderación

d. el arte de la palabra

 

 

a. El habla y la escucha.

La existencia de la  figura  moderadora es en sí misma un indicador de autocontrol. y una medida dispositiva frente al peligro del desorden del habla o del discurso caótico. El grupo de habla que lo tiene, lo ha establecido a partir del reconocimiento de una necesidad de orden orquestada a través de alguien que conceda el turno de palabra en una discusión. Esa función  es la que da paso a las tandas en el ruedo del discurso  y es la primera y la más elemental. Prácticamente es inconcebible la dinámica de reuniones sin esa figura que las administre, las tutorice y haga un reparto lo más justo posible de los tiempos.

Sin duda si existe la necesidad de un factor moderador es porque antes queda constatado el desbordamiento de las compulsiones verbales. El sistema nervioso de los individuos es demasiado  simple como para pasar de la necesidad de la expresión a la expresión misma sin calcular que en un foro colectivo los demás sistemas nerviosos pueden están siendo victimizadas por la misma mecánica impulsiva. Reconocido el sistema organismo como el lugar de la producción de eventos mentales y  la máquina que necesita urgentemente extrovertirlos, cabe pensar en un substrato orgánico fuera de él que ayude a regularlo si por sí mismo es incapaz de hacerlo.

Cuando el sistema tiene una idea y la necesidad de decirla, corre el riego de perderla si aguarda un tiempo, unos minutos, incluso un minuto. Si no la dice en el mismo momento de concebirla puede recibir la espera como una mordaza. Una analogía  grotesca de ese proceso sería la necesidad de que el sistema  biológico-reproductivo diera a luz unos minutos después de ser fecundado un óvulo. De suceder, el resultado no sería otro que el abortivo. El feto necesita una estancia de maduración. El sistema nervioso también necesita un periodo de  maduración de las ideas para ser dichas, pero lo que le llama a orden ,es una combinación de respeto mutuo y reparto de los tiempo expositivos, con otros sistemas nerviosos que también tienen cosas que decir y pulsiones de habla.

El que dos o mas  hablantes en un encuentro comunicativo y/o teórico (es decir el de un espacio de transacciones de teorías) consigan entenderse o no depende de las pautas de emisión y escucha que se concedan mutuamente. Hablar y escuchar al mismo tiempo es una doble operación antagónica. El sistema nervioso no es tan perfeccionado como para hacer las dos cosas a la vez por lo que hace a entrada y salida de conceptos teóricos y abstractados (y tampoco tiene tanta competencia para las funciones verbales más simples y ritualizadas). Si el escuchante que aparenta escuchar está construyendo, a la vez que escucha, las frases que requiere para cuando le toque el turno de habla, sin duda perderá un caudal importante de la información que recibe. Del  mismo modo que  el estudiante universitario ocupado de tomar apuntes,desatiende propiamente la escucha para su entendimiento, y necesitará volver a esos apuntes para conseguir  la comprensión indispensable ,en el supuesto de que estén bien tomados, necesitando dos actos intelectuales para un mismo objetivo que le bastaría con uno. La escucha pues, es una función completamente diferenciada del habla. Ambas son interdependientes. Una intervención engrasada y coherente sólo es posible con una escucha previa al completo. Si eso funciona, la concatenación de las participaciones verbales es armónica e instructiva.

 

b. La orquesta participativa.  Esa danza de participaciones no  suele ser tan exacta como un criterio de buenas intenciones permitiría hacernos pensar. De hecho la automoderación brilla por su  ausencia en  demasiados espacios de palabra pública. Por eso, en cualquiera de ellos, hay una figura hetero-moderadora. El  rol moderador concurre a partir del déficit del guión automoderado. A falta de un self auto-correctivo se instaura y consensua la  concurrencia de la figura moderadora. Ésta queda investida por el poder que le concede la sala al elegirlo o  por la organización del evento.Se hace impensable un espacio de habla colectiva con una cifra numerosa de participación sin esa figura. Simplemente su inexistencia equivale al caos, y éste al imperio monopolista de la palabra en quien  tiene más recursos para imponerla. Así pues la figura moderadora, ya lo dice la propia palabra, viene a moderar los  excesos por uno lados y a permitir el afloramiento de otras palabras marginales. Hace una función redistribuidora de tiempos, con lo cual tiene que dar y quitar la palabra en función de unos criterios preestablecidos. Y no sólo eso, hace también una función correctora del mismo debate al resituarlo  en su justo  estadio. Admitiría el símil de una dirección de orquesta.

La moderación no sólo significa apuntar nombres en una lista en función de las solicitudes de intervenciones,sino también agilizar el tema de la reunión permitiendo la reconducción de aportaciones. La figura moderadora hace de nexo de relación entre la ponencia y el debate que suscita, por lo tanto se hace representante de las palabras que van surgiendo, debiendo observar si las preguntas  o las cuestiones presentadas son enlazadas, son contestadas, y , lo que es más importante,son conexas a lo que se viene hablando. La moderación pues también pide una demanda de recortes de aquellas cuestiones o estilos anecdotistas que no vienen al caso y que consumen una preciosa cantidad de tiempo;o de aquellas otras que son duplicidades sobre lo ya dicho.

 En cierta manera el moderador es  responsable ante la ponencia y ante la sala,de si  ha facilitado la discusión o por el contrario se ha limitado a una función  aritmética de sumar intervenciones y mirar los dígitos del reloj. Pero el caos no queda impedido por el simple hecho del reparto matemático del tiempo disponible. A lo mas, ese reparto lo que hace es democratizar el orden de los turnos y la asignación de atención a cada uno.Y con ello puede conseguir una amplia participación  donde quede premiada la cantidad  e ignorada su calidad.Es por eso, que la moderación ha de ser sinóptica y extractora de lo fundamental y  reordenar el espacio sobre la marcha de su propio acontecer. Por más que se preasigne un tiempo, puede suceder que esa misma porción puede representar un tiempo excesivamente largo para algunas intervenciones o excesivamente corto para otras. Admitámoslo: hay gente  que hace de su dominio de la palabra un palco para hablar de todo[1]  menos de lo que está ligado directamente con el debate en curso;y otra, cuya excesiva síntesis en su aportación deja en  la perplejidad a sus oyentes. Sin duda entre una posición y otra la moderación debe hacer un trabajo de  recorte en el primer caso y de ampliación en el segundo.

La figura moderadora queda investida por un poder tácito y  si no siempre elegido sí al menos consentido. El espacio  de reuniones se acostumbra a esta figura o en caso de necesidad se elige ahí mismo cuando un exceso de fragor participativo la exige. Puesto que se trata de alguien del grupo y con sus vínculos afectivos e identificativos de un modo variado con los demás no puede extrañar que su  medida del tiempo pueda variar para unos casos o para otros. el rol moderador nunca es fácil pq tiene que estar atento a la demanda del grupo y a sus necesidades participativas, además de a la fluidez polémica y a la concatenación lógica de las intervenciones, pero incluso en el supuesto práctico que no  cumpla con lo segundo  la exigencia de cumplir con lo primero  ya le exige un sobreesfuerzo., cuando menos el de peinar con la mirada a los asistentes para  detectar posibles demandas de palabras. Siempre me han  sumido en la perplejidad moderadores de conferencias que por una parte invitan a la sala a participar tras una ponencia y desde el mismo momento en que lo dicen dejan de mirarla para ocuparse de sus asuntos, tomar notas o leer en secreto  algo que llevan entremanos. O incluso aquellos otros, que antes de dar tiempo al debate, a pesar de haberlo anunciado desde antes de la ponencia durante la presentación del ponente, llegado el momento dan por supuesto que no va a haber participaciones (tal vez porque la tradición del espacio es el de que el público no hable)y da por cerrado el acto sin justificarlo por premura de tiempo[2] .

Generalmente los  roles de moderación recaen en los de presentación  haciendo un cóctel de fusión implícito entre lo uno y lo otro sin poder llevar para adelante un debate en condiciones. La mayoría de espacios verbales no  tienen tanta solera o/y enevergadura para requerir las dos figuras que siempre serán mejor que una porqué así diferenciarán las intervenciones de reseña, enmarcamiento y de introducción temática-a cargo de la presentación- de las de concesión y regulación de los turnos de palabra, a cargo de la moderación.

Ésta más que aquella tiene un poder funcional que en los momentos más duros su uso lleva a quitar la palabra de alguien o a recortarla, tarea nada fácil por las consecuencias posteriores que eso ocasiona de malestares irreductibles y de indisposición emocional reditual frente al que ha hecho imperar su ley a la fuerza. No hay nada más terrible que verse invitado a  cesar  de su habla de alguien que se encuentra muy cómodo en su monólogo, por quien le recuerda que se ha acabado su tiempo, por mucho que lo justifique con el alegato de  que “hay otras palabras pedidas”. Esto que puede resultar hasta insoportable por contertulios muy pagados de si mismos con nula noción de su tiempo gastado y de sus anécdotas superfluas  es un criterio muy mecanizado en las actividades parlamentarios de las cámaras de las estructuras de estado que  disponen de ellas, donde el presidente es inmediatamente obedecido tan pronto  dice “se ha acabado el tiempo”.

 Los parlamentos que tienen un interés especial desde el punto de vista del tema del que se ocupa este articulo son espacios experimentales y de observación de primera magnitud  por lo que hace a la co-participación verbal y a la federación de aportaciones de mociones e ideas y de dialéctica del debate. Cabe decir que resulta curioso como la  estructura parlamentaria por discutible que sea en su esencia democrático-burguesa y el imperio del dominio de los puntos de vista de las  clases favorecidas,es un lugar donde la palabra suele ser respetada y  donde quedan instrumentadas las maneras y los tiempos para que todo diputado pueda decir lo que quiera; algo de lo que todavía  les queda un aprendizaje a no pocos espacios o fórums de las llamadas izquierdas o del pensamiento crítico cuyas maneras de funcionar son  a veces internamente menos democráticas y más jerárquicas que aquellas.

Los espacios de polémica y de reflexión colectiva son lugares de interés episódico o permanente por los aprendizajes de nuevos puntos de vista con los que contactar  y por sintonizar con una dinámica de trabajo intelectual. Su efectividad  depende en gran parte del enmarcamiento del tema enunciado (y anunciado por el cual se acude a la escucha) y de la regulación moderadora en el momento del debate. Esta regulación  depende en gran parte de la gracia y la inteligencia de quien ejerza esa responsabilidad y de ajustar las intervenciones al tema en si tratando de reconducir las intervenciones fuera de tema o de tono. Para quien modera, hacerlo con ecuanimidad y justicia y  percepción visual para no dejar a nadie que desea  hacer su intervención o completar una anterior fuera de juego, es fundamental.

Ese esfuerzo puede ir en detrimento de sus propias aportaciones reflexivas, unas veces por temor a excederse en la función de su cargo y otras por  limitaciones personales en hacer una cosa y la otra a la vez. Esta es una de las razones para la rotatividad del cargo que puede terminar por esclerotizar a la persona que lo detenta o reducirlo más a un rol administrativo que a uno teórico-contributivo.

Mientras no es relevado o sustituido de su puesto , enfrentar situaciones verbales de comunicación en grupo permite el privilegio de la observación de atalaya inscrita en su puesto. El momento de la polémica, lo que en los casales parroquiales y otros centros culturales llamaban y llaman coloquio, las distintas voces participativas se van configurando  como un puzzle que  encaja sus piezas.

El debate ideal  es el que  agota el tema expuesto o cuando menos aclara lo que queda pendiente para ser agotado en todos los puntos co-ligados que implica. Y en esta idealidad la moderación  tiene una importancia significativa si va permitiendo el fluido de intervenciones verbales no como un hecho cuantitativo sino como un a exposición de cualidades.

A veces la figurita moderadora brilla mas por recordar que ya es hora de terminar que no por la satisfacción de que se ha profundizado en el tema planteado dentro de la posibilidad de sus marcos y de los conocimientos concurrentes.

 

c. automoderación como reto. Otros espacios automoderados donde es posible la verbalidad colegiada sin necesidad de una figura que administre turnos de voz no inducen a pensar que sean la alternativa. De una parte la automoderación en la mejor de las situaciones no quita un fenómeno socio-cultural endémico, el de que una minoría habla recurrentemente y una mayoría calla con frecuencia. De otra parte, una ubicación cultural  en el que la parte participativa se conoce más ,sea porque comparte el lenguaje gremial o por tener una tradición común profesional o del tipo que sea en otro ámbito, se entienden o sobreentienden con participaciones infraexplicativas (e incluso subvocales). Es ahí que la figura moderadora puede servir como rescate de participaciones latentes que quedan en el silencio y de las que los demás no se benefician por su estado de calladas y acicate a la vez para ese rescate. al fin y al cabo un espacio colectivo de encuentro es para descubrir o contactar con puntos de vista nuevos y aprender también de quienes se acostumbran a mantenerse en el silencio.

Si numeráramos las funciones moderadoras, una sería también la de cumplir con ese acicate o instanciación a provocar la polémica. Es por eso que en ocasiones los moderadores pasan el debate a la sala empezando con una pregunta abierta para provocar la intervención.

La función moderadora sigue sin ser una actividad fácil a pesar de ser popular y su concepto general muy conocido. Todo el mundo da por supuesto lo que hace alguien que modera y así nadie es discutido en su manera de hacerlo suponiendo que lo hace bien. Sin embargo una observación del sociograma de las intervenciones verbales de todo grupo de comunicantes  da unas puntuaciones recurrentes de quiénes participan más, quiénes menos, quiénes  abundan en un tipo de autores y temas, quiénes en otros, a la vez que un consentimiento ante una clase de intervenciones o de rechazo de otras por parte de quien da la palabra.Un análisis científico de las producciones verbales demuestra/demostraría/rá la injusticia inherente en ellas: no todos los participantes tienen las mismas opciones para hablar no solo por sus capacidades y formaciones subjetivas distintas sino por la tradición discriminatoria propia de cada encuentro, grupo o asociación.

 Finalmente cabe no olvidar que quien otorga la palabra no es una máquina objetiva y fría sino una persona emocional y contradictoria, con lo que según las situaciones concederá o distribuirá las palabras por negligencia perceptiva o incluso-en el peor de los casos- por amiguismo[3] .

Mientras haya citas de debate público en las que concurran posiciones filosóficas -y mucho más políticas- encontradas  la función de la figura moderadora se hará indispensable. No siempre su inexistencia  es indicativo de una automoderación suficiente ya que sucede de hecho que algunos espacios tertulianos en las que todo fluye con orden y que aquella figura no está es porque prevalece el supuesto de que el principio de contaste no existe o que solo predomina una tipología de relato. Incluso en las situaciones mas armoniosas y respetuosas pensables el recurso a la figura moderadora  conviene que quede establecido como un recurso abierto y permanente. a veces esa función corre el peligro de extralimitarse por el ejercicio de poder implícito que trae consigo que se extiende a otras cuestiones organizativas del grupo que se reúne.

Ejerciendo dádivas[4]  con algunos miembros o castigos[5]  hacia otros: doble constante que instrumenta-sea dicho de paso- toda figura de poder frente a  quienes pertenecen a su ámbito de aplicación. Esto puede quedar en un juego dinámico de las participaciones si finalmente todo el mundo va consiguiendo colocar sus razonamientos y en un desenlace dramática cuando el predominio de unos conceptos en un grupo se tiranizan y la moderación los protege en contra de otros distintos.

La figura moderadora tiene una imagen central en el espacio conversacional, no solo porque suele ocupar un lugar próximo al ponente si no sobre todo porque tiene que estar más atenta a lo que se dice y habla. Resultaría inaceptable que alguien se ponga a moderar tras una exposición más o menos  dura de la que ha estado ausente, fuera del espacio físico o  ajena intelectualmente[6] .

Esas  tendencias a la enajenación de una responsabilidad remiten a mecanismos psíquicos complejos con resultados emocionales  difíciles de admitir pero finalmente explicables. No hay nada más duro que tener que asistir a un acto cultural no por interés en el tema del día o por quien lo va a defender sino por obligación institucional, es decir porqué toca detentar un cargo, en este caso, el de la moderación. Esa autoobligación presencial  tiene una reacción vengativa inconsciente: la autoexclusión atencional. Lo que viene a demostrar que las relaciones respetuosas de los intelectuales entre si no se  circunscribe a estar callados -y simular una escucha- mientras los otros están en su turno del decir, sino acudir en cuerpo -y sobre todo alma- al espacio.

Éste es un argumento inentendible cuando se confunde marco cultural con espacio de datos y filigranas teóricas, o cuando se hipervalora  el pedigree  de las fuentes literarias consultadas en lugar de los conceptos. La figura moderadora no es tan aséptica que quede a salvo de las diferencias de opción que conflictúen  y de las facciones que se vayan creando en una asociación de debate sea del campo disciplinar que sea. Así como tampoco es equidistante,aunque debería serlo, del peso de cada miembro por lo que hace a la aglutinación de más o menos personas.

Cuando la moderación no se ajusta al criterio mínimo indispensable de objetividad sin consumo extra de tiempo para sus obsesiones personales tiene mas probabilidades de disfuncionar el espacio con un saldo de enemistad creciente que lo contrario.De ahí otra razón mas para que no sea una figura institucional permanentizada[7]  y en todo caso la que menos dada la posibilidad abierta de ser asumida por otra mucha gente, por no decir la totalidad de personas. La moderación en tanto que permite la conexión entre el grueso de lo dicho y sus críticos o quienes lo completan o lo invalidan  es una función exquisita e indispensable para la  socialización del saber, la articulación del debate y la comprensión del tema.

Es una función que incluso puede ser elegante cuando quien la ejerce no ignora palabras pedidas. en particular  no discriminando -consciente o inconscientemente-  las de quiénes menos le gustan.

La función moderadora queda más disculpada cuanto más puntual sea un acto cultural público cuya composición es  relativamente masiva. Pensemos en un auditorio de más de 100 personas, número que ya introduce un cierto anonimato o desconocimiento nominal mutuo de los contribuyentes del foro. Posiblemente será necesaria algún tipo de megafonía e incluso un sistema de traducción simultánea y añadidos de complejidad técnica, sonora y espacial.

En esos marcos numéricos cuando la palabra es pasada a la sala siempre se producen unos instantes de incertidumbre. Si alguien se atreve a hablar primero puede desencadenar un proceso coloquial, si no hay ese primero a veces el moderador zanja la cuestión dando por terminado el acto[8]  por falta tal vez de empatía y de picardía para introducir el/ella mismo/a el debate.

 

d. El arte de la palabra.Intervenir tras una ponencia compleja y trabada no es fácil. Por encima de todo lo escuchado y  de lo que se haya podido extraer como algunos puntos centrales, alguien se permite la espontaneidad de opinar o no según si presiente que el espacio tiene condiciones de admitir aquella variante. A veces la propia ubicación física y técnica ya no está preparada para el debate. Cuando alguien decide intervenir, a veces son la falta de previsiones técnicas las que sabotean implícitamente la posibilidad de un debate rico, como cuando el idioma empleado por la sala no cuenta con la traducción simultanea para el ponente con la ayuda de un translater,  o cuando no se articula un micrófono para que la cabina de la traducción haga las traducciones del público cuando es necesario. Al mismo tiempo la concurrencia de distintos idiomas en una sala de cultura va en crecimiento a partir del fenómeno expansivo de la multiculturalidad y organizar una conferencia sin contar con esas posibilidades significa implícitamente hacer demagogia sobre el deseo de debate e intercambio de opiniones.

A veces la polarización entre ponente y interviniente de la sala se hace desagradable y cierra las puertas a otras intervenciones.Toda bipolaridad parece que es de mal gusto pero la bipolaridad suele ser el fenómeno mas continuo cuando es un 10 o un 20% de la sala la que participa y así la solapa y no se abordan todos los temas sugeridos, especialmente los más conflictivos o contradictorios.

 Hay que considerar siempre que el tiempo es un factor limitado cuando no deliberadamente restringido  o administrado a cuentagotas. Cada minuto tiene un valor extraordinario y cada palabra debe ajustarse a esta noción. Tácitamente se cree que una exposición más allá de los 60 minutos es una temeridad y una reunión polémica de más allá de 120 es un atentado a la paciencia.Así como es un atentado, de acuerdo a las pautas periodísticas, publicar ladrillazos de texto sin espacios para viñetas o fotografías o extractos de frases remarcadas[9] . Volvemos a las limitaciones del sistema nervioso humano con el que empezaba esta reflexión.No todos los mensajes mantienen abierto el arousal y los recursos neurológicos para el razonamiento o dicho al revés, no todas las mentes están dispuestas a seguir con los ojos abiertos y todos los sentidos puestos un determinado discurso que les resulta difícil de entender, aunque mantengan una postura gestual y ergonómica de interés aparente.

 Así como una conversación lúdica, anecdótica y/o literaria puede aguantar más de 12 horas, una de filosofía, análisis o política  puede empezar a hacerse pesada al poco rato. La figura moderadora puede hacer mucho en el espacio de la polémica cuando es capaz de arriesgar síntesis[10]  tanto de la ponencia como de las distintas participaciones que se dan.

Si hay un espacio creativo donde todos los hablantes puede contribuir con su singularidad es el arte de la palabra. El lugar en que se desarrolla y la figura moderadora que la ordena son esenciales para hacer incrementar el interés por el tema o por el contrario hacer aumentar la frustración de quienes se acerquen con  interés y choquen con desarrollos graníticos y pastosos  de los que se desearán huir lo antes posible.

 



[1] En una mesa de presentación en FNAC en la que participaba Sabater Pi, recuerdo que uno de los intervinientes, de pie colocado cerca del estrado y perfectamente visible por la sala “decoró” con su presentación personal, su declaración de oficio y  de perfil profesional y un discurso demagógico  de tipo humanista una pregunta simplista reunida en una frase simple que podía haberla dicho al principio evitando todo lo demás. La cortesía -o una adaptación autorrepresiva del concepto de respeto- hizo que el resto de publico aguantáramos al impertinente,creando una especie de consenso sobre la importancia inexistente de su contenido, y tal vez el propio impertinente agrandó un poco más su ego al tener algunos cientos de personas a la escucha de su prosa. Tal anécdota solo tiene interés de cita por su producción recurrente en multitud de espacios en los que una cultura conmiserativa admite ser  desgastada con  ruido verbal.

[2] Recuerdo un acto sobre  divulgación medica en el saló Consell de Cent de l´Ajuntament de Barcelona que unos 60 minutos después de iniciarse el acto se había dado por concluido, quizás por temor del organizador (una figura importante de la institución)a que aparecieran puntos de vista distintos a los de su invitado en dar la conferencia, o quizás porque la premura del reportaje fotográfico-periodístico que se le hizo a continuación tenía mas trascendencia que el posible debate en si. Esto también hace pensar en otra cuestión: la manipulación de los conferenciantes por la institución que los invita buscando mas valor  en el hecho mediático de su invitación que en lo que puedan decir o  contradecir;pero ésta es otra cuestión.

[3] recuerdo un acto publico multitudinario de cientos de personas con una figura historia de la revolución portuguesa de los claveles que levantó docenas de manos a la hora de la polémica y cuyo moderador las fue distribuyendo en función de su amiguismo, las que tuvieron suerte de ser distribuidas, y otras ni siquiera aceptadas, no por orden de ser alzadas sino por criterio subjetivo de  ese moderador de ser tomadas en cuenta.

[4] frases reforzantes de conductas.”muy bien” “estoy muy de acuerdo”...

[5] no hacer acuse de recibo o ostentar indiferencia ante propuestas  también son formas de no reforzadores verbales.

[6] inaceptable pero no inconcebible ni imposible. Recuerdo que la moderadora de una de mis conferencias estuvo durante  la mayor parte de mi exposición-según me contaron luego-leyendo  fotocopias de otros materiales que  no tenían nada que ver con  el tema del día. Esa práctica de leer el periódico  nos ha acostumbrado algunas sesiones parlamentarias donde los diputados de la fracción contraria “aprovechaban” el tiempo leyendo las noticias del dia mientras hablaba un parlamentario contrincante al que ya sabían que iban a votar en contra de su propuesta. O que aprovechaba su tiempo de habla para huir a la cafetería (algo que acabó siendo regulado por la normativa de las cámaras). También guarda una concomitancia en aquellas épocas en que los bachilleres leíamos bajo el pupitre las literaturas de interés frente a profesores que bombardeaban con  didácticas despreciables.

[7] en realidad todas las figuras instituidas de cargos y de funciones en las entidades asociadas tienden a la renovación y rotación, como antídoto a la personalización del cargo,también las de las institucionales centrales representativas de un  estado social  donde operan los mecanismos de elegibilidad. Me sigue sumiendo en la perplejidad que las estructuras de estado mantienen formalmente la rotatividad cuando sus candidaturas en la oposición  mantienen sus reinados durante décadas o la totalidad de toda una carrera política productiva. e nuevo la alternativa vuelve a estar a la zaga de aquello contra lo que alternativiza en el campo de sus estructuras jerárquicas.

[8] Recuerdo que una conferencia de Millás en ese punto crítico tras su exposición que el moderador ya daba por terminado el acto por no haber preguntas de sala, un segundo antes de que se levantaran de la mesa  intervine, no porque tuviera algo en especial que comentar sino para abrir paso a un proceso encadenado de intervenciones que fueron muy ricas. “No tenemos la oportunidad de tener en directo todos los días como para dejarte ir ahora -le dije-entonces  deseo pregunta te algo mientras otras personas piensan  algo por decir” e introduje algo acerca de la supervivencia del escritor como evadido de la realidad.

[9] Hay revistas nada sospechosas de consumismo como Illa Crua que también se ajustan a esta dinámica recortando texto en aras a los espacios de ilustración. Con el mismo criterio básico Interview conseguía colocar algunos artículos muy  interesantes después de algunas docenas de desnudos femeninos y de periodismo-porquería de fisgoneo de los famosos.

[10] En varios programas de radio (también lo he visto en alguno de televisión) hay la figura de quien en un par de minutos hace un resumen de la entrevista a un invitado. De eso hay poca tradición en los espacios de la cultura oral.

Moderador desmoderado

La figura moderadora y los excesos desmoderados.

Las figuras que ejercen el rol de la mediación  son las costillas de la historia de las leyes. Abreviándolo  podríamos afirmar  con  una exageración desvergonzada que ahí donde hay dos personas haría falta una tercera para que mediara entre aquellas. Uno de los padres hace de justiciero entre sus hijos en conflicto.el maestro entre sus alumnos en guerra.El juez entre los esposos que deciden separarse y así sucesivamente.Afortunadamente  una cierta cantidad de las pequeñas asociaciones de a dos, los que se eligen mutuamente como tándem amoroso pueden conseguir pasar  toda su vida juntos o una buena parte de ella sin tener que recurrir a los estrados de los litigios. Pero todo el mundo sabe que a partir de una cierta cantidad, con el número tres y siguientes, cualquier espacio de conversación y/o de elaboración  pide a gritos el rol moderador para que las conversaciones puedan llegar a buen puerto.Es así como alguien del grupo, que por su ecuanimidad o por cronología es consensuado por los demás hace de ordenador de la palabra: concede turnos y recuerda el tiempo transcurrido.Teóricamente se inviste de una  autoridad y se le supone una objetividad. A él se le piden las palabras y él las organiza para que todo el mundo que quiera aportar algo pueda hacerlo. O esto es al menos el deseo preinscrito  con la constitución de ese rol. Pero cuando el combate verbal y la pasión  expuesta de conceptos beligerantes hacen su escena, se puede observar ,no sin horror, como la capacidad perceptiva del moderador se viene abajo al hacer claros lapsus visuales al conceder la palabra a unos y no dárselo a otros, o conceder más tiempo a unos que a otros. ¿qué hacer ante tales bochornos? Resulta bastante extraño que en ámbitos de hipersensibilidad cultural y de exquisitez intelectual, las palabras se mercadeen  con las  maneras menos cordiales y que la justicia distributiva de los tiempos brille notoriamente. La metodología ideal para las reuniones regulares de grupos que necesitan hablar, exponer, planificar, decidir y repasar responsabilidades es el  rotar la figura moderadora

.El problema es que no todo el mundo sabe moderar.Ya que no basta con apuntar en una lista el orden de voces, sino tratar de asegurar que sean participaciones contributivas y dinámicas. Para ello, la figura moderadora debe ser completada también con un rol de síntesis para evitar duplicidades en las intervenciones y afinar la atención general sobre lo que se dice.

De esa manera se asegura una fluidez y la participación colectiva no se limita a una suma de tomas de voces sino a un encadenamiento de conceptos, alcanzando al final unas innovaciones conceptuales a través de la combinación de lo dicho. La moderación ideal sería la que hace de puente entre las contribuciones expuestas y aquello otro que surge in situ y que nadie preveía al comienzo. en lugar de eso, es más habitual que la moderación se preocupe de los aspectos externos y formales y mire el reloj. N hay peor  burla de la moderación que un moderador que no se entera de lo que se está hablando y pone nerviosos a los  que hablan por turno porque no para de mirar su reloj[1] .El cretinismo puede llegar a otros extremos cuando  la cita del encuentro es para un tema teórico determinado pero que se demora pq la función moderadora que coincide con la figura presidencial del evento consume tiempo para otras vainas.

Sin duda la mejor moderación pasa por la automoderación de cada hablante.La paradoja de hacerlo es que el principio de respeto que uno tiene se convierte en una trampa para si mismo cuando otros sobreabusan de sus espacios sin que nadie  les coarte en ello. La cuestión no está totalmente resuelta por nadie.Y a menudo lo que pone fin a debates es el cansancio o las limitaciones materiales en lugar de nos resultados elaborativos aceptables.sin duda hay temas que no pueden ser agotados en un primer dia en que se convocaron unas personas interesadas en hablarlos.Tampoco tendrían porque serlo en el ultimo.Pero resulta curioso que entre un dia y el siguiente no haya siempre una continuidad garantizada. Lo que da categoría de seminario a un evento continuado es ese enlace temático-troncal de las conversaciones. En lugar de eso, asistimos en ocasiones a sesiones apelmazadas y pegadas las unas a las otras que no son continuas[2] .Lo que convierte  bastantes de los espacios presenciales de citas con el discurso en escenarios  para  tomar nota de lo ausente. Posiblemente mientras haya moderadores o agentes de mediación habrá excesos  de poder y por otra parte mientras  la gente no sepa contribuir de distinta manera con su energía respetuosa a la energía de grupo, esta y aquella concurrirán en espacios comunes,sí, pero en conflicto.

 

 



[1] La que hace de presidente  parlamentaria,(al fi y al cabo la que ejerce un poder de moderación de los espacios de habla)una mujer acaballada y sin gracia que pende  de su butacón tras  los diputados ponentes  no para de decir frases hechas en cuanto al tiempo o el silencio,como una especie de péndulo cortante del cuello del hablante, que no  debe  estar muy tranquilo con  ese  sujeto energúmeno tras suyo.

[2] A título de ejemplo, durante los tres años que seguí el seminario de Filosofía del Liceo Joan Maragall apenas si recuerdo un par de veces, en que alguien citara a alguien dentro del mismo seminario por lo dicho en sesiones precedentes. aparentemente cada una era independiente de las otras y era una formula organizativa para dar la palabra en exclusiva por una o dos horas ( veces sumamente arduas y pesadas)al ponente de turno,

La filosofia del método

La atribución filosófica del método

La filosofía de la ciencia  quiere capturar las leyes intrínsecas de la metodología la que queda reducida cualquier comportamiento de la materia y de la conducta. Esa tendencia a la posesión de lo universal manifiesta la arrogancia  intelectual -o lo que es interpretado así-no aceptada por lo particular. Sólo desde la posesión del conocimiento parcial y de los múltiples costes científicos para su obtención se conocen las dificultades para avanzar en la elaboración y consistencia de los axiomas de verdad. Cada teoría y cada disciplina, a la luz de sus  itinerarios de investigaciones se hace con un grupo de teorías, leyes y lenguajes, con los que traducir el fragmento de la realidad global de las que se ocupan. La multitud de parcelas que los desarrollos teóricos han ido ocasionando ha venido siendo polemizado tanto desde el academicismo (Lledó,[1]  Alnário,[2]  Cruz,[3] ) y la propia estructura universitaria(de la Plaza[4] ),desde  el pensamiento libre y también a menor distancia desde la empresa privada. Aunque el elitismo siga siendo  reconsiderado y recalificado(Bilbeny[5])no se opone a los necesarios procesos de imbricación sociedad-iontelligentzia, empresa-universidad y dentro de los feudos de las letras y del saber, su prolongación como castas competitivas por la parcela del saber desaparezca n a favor de la competencialidad. En efecto la lucha latente entre ambos criterios (rivalidad versus capacidad competencial)parece estar detrás de los temores ante las inferencias en los propios campos de conocimiento. Son admitidas las relaciones de vecindad de mutuo respeto entre conocedores y practicantes de diversas disciplinas teóricas y profesiones prácticas pero dejan de serlo cuando las opiniones procedentes de otros campos teóricos pretenden descalificar las propias. algunas de las discusiones teóricas sobre método de conocimiento y aportaciones recíprocas al saber, pueden resultar brillantes ejercicios de hipocresía fáctica, cuando los postulados generales son admitidos pero su concreciones  particulares no son reconocidas.  La filosofía en general como un amor (una philia)por el saberes admitida, otro registro es si su admisión va a ser llevada hasta la evaluación de las críticas concretas. Esta aversión a lo particular es detectada en  muchas clases de polémicas: puede ser aceptada la crítica a una endogamia académica reinante y rechazado el reconocimiento de una conducta propia característicamente endogámica, puede ser aceptado el valor etiológico de las disposiciones mentales para las patologías corporales otra cuestión es que sean admitidos protocolos de investigación compartida entre profesionales de la psicología y de la medicina;puede ser reconocido el valor del pensamiento abstractado y al mismo tiempo calificar  la osadía filosofía como tal por pensar desde su distancia metodológica. Sin duda la filosofía se coloca por su propia definición en un lugar de superioridad. No se deja arrastrar tanto por el mundo de lo concreto, como por la inserción de ello en una reflexión epistémica, universal y conectada a unas tradiciones de elaboración.  Hace lo que siempre hizo: abordar desde concepciones globales los asuntos de cada detalle.  La pregunta con trazas fulminantes ha sido y es, si  el pensamiento filosófico tiene suficientes atribuciones y capacidades para discutir todas y cada una de las cosas que van siendo aportadas por la ciencia desde los distintos campos. La filosofía ha venido respondiendo afirmativamente y para ser consecuente con ello, se ha ido especializando a su vez en los distintos campos de interés. Los filósofos o los ejecutantes de la filosofía focalizan  sus temas de interés y especialidad y se descartan de otros para los que no se consideran competentes. En ese sentido, la filosofía tampoco ha quedado al margen de los signos de los tiempos  que tiende a dividir en partes todo lo que las tiene.Unas de estas partes: La ética y la estética, parecen mantener una globalidad que parecen perder otras más específicas: la filosofía de la ciencia, la filosofía de la historía o la filosofía del lenguaje. Detrás de cada  producción del saber en concreto y del lenguaje específico de cada disciplina, aquello que se ocupa de los reductos metodológicos y transversales a todas ellas,forma parte, a su vez de una ocupación filosófica y por añadidura científica. Todo no pasa por la  creación de fórmulas y por la localización del elemento responsable A de tal efecto B. Precisamente las cuantiosas investigaciones de correlaciones A-B gran venido poniendo de manifiesto que no todas las investigaciones son replicables y confirmables, y que otros autores obtienen constataciones distintas A relacionado con noB o noA relacionado con B. La explicación de las dificultades de capturar lo causal tienen que ver con el mismo concepto metodológico de Causa.   La causalidad  que ha sido tan importante en Física y Química, y a partir de la química orgánica en medicina y psiquiatría entre otros muchos campos, es relativizada desde el pensamiento filosófico. El pensador universaliza cada relación temática, es decir, la multiaspecta. No se trata de un interés letrado por complicar  los asuntos de reflexión o por impedirles su comprensión a partir de convocar todos los puntos relacionados con ellos.Más bien, llama la atención sobre las falacias inherentes a correlaciones simplificadas de un sóloA rc con un sóloB. El gran problema metodológico es el de definir donde empieza y donde acaba el espectro A como causación y cuales son los límites de B como efecto/s.Si para la experimentación básica en correlaciones tan  abordadas y estudiadas desde hace decenas de años, como inspiración de tabaco o su humo con cáncer de pulmón, todavía admite cuestionamientos y discusiones metódicas[6] , y los pulmones y sus avatares, son relacionados con otros impactos psíquicos.Herrera[7] (1998) sostiene inequívocamente que la causalidad  J pulmonar, no ha quedado establecida definitivamente  y que encuentra más correlación entre las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón, bronquios y tráquea y el aumento del número de paradas en las zonas que dan cifras altas de ambos fenómenos. Lo cierto es que los registros de López-Abente[8]  sobre el panorama geográfico del cáncer en el territorio español, dan enormes diferencias de mortalidad entre provincias siendo observado q el cáncer de pulmón masculino se relaciona con las provincias que han pasado por una fuerte reconversión industrial con pérdidas notorias del empleo. Llevar este asunto a una interpretación causal distinta de la más ampliamente consensuada por una multitud de investigaciones no obedece a un deseo polemista para colocar escollos en la reflexión, pero sí para no permitir caer en la trampa de  pensar que  una consensualidad es un equivalente de una verdad axiomática. El atractivo de la discusión a las tesis principales de tabaco(A)-cáncer de pulmón(B)es una llamada seria de atención para no descuidar la posibilidad y la probabilidad de otros elementos causales. todo el sistema respiratorio del individuo está directamente conectada con sus oscilaciones de angustia. el mismo acto de respirar  tiene que ver con la manera particular de estar en el mundo y de tomar vida del planeta. La relación con el aire es desde la primera inspiración o soplo vital hasta la última expiración, una relación fundamental para el organismo físico y la salud mental. Los procesos de razonamiento están también relacionados con  la toma de oxígeno y su llegada al tejido nervioso.  Los impactos emocionales relacionados con la pérdida del hábitat o y de los segurizantes (y en particular de las garantías económicas y puestos de trabajo) pueden presionar directamente en los órganos que más directamente vinculan el aparato físico con los elementos de vida. Si esto tiene una plausibilidad  razonable, de momento ya queda descartada la biunivocidad en exclusiva de tabaco-cáncer de pulmón, para admitir la concurrencia de este otro factor(pérdida de trabajo), entre otros posibles. En todo caso, para cada estadística de correlación los datos missing y sobre todo las excepciones, son las que suelen poner en entredicho la impecabilidad del método empleado para la correlación.  Los casos de cáncer pulmonar en las personas que se han cuidado, que no fuman, que practican deporte, que se abstienen de frecuentar hábitat insalubres y que no pueden ser categorizados de fumadores pasivos, no tienen una interpretación clínica que los justifique a no ser de que se relacione el síntoma a una multicausalidad. Ahí donde la oncología podría limitar los vectores causales desde otra concepción de la causalidad se puede multifactorializar lo que hay detrás de cada fenómeno.En todo caso cuantas más variables presenciales o sospechables existen, más complejo es el método pensable. Al mismo tiempo el recurso a la multifactorialidad, ¿no es una estrategia tácita de sabotaje anti-método.?si hay tantos factores para cada efecto o grupo de efectos, y son tan difíciles de correlacionar, ¿no está constituyendo tal premisa una invitación a mantener en la indecisión el establecimiento de la responsabilidad de cada factor interviniente? Sin contestarlo puede pensarse que para una parcela del conocimiento x cuantas mas aproximaciones metodológicas atraiga, más probabilidades de certeza acerca del entorno x se conseguirá. En ese sentido cualquier estudio, tanto desde una mecánica de correlaciones pretendidamente biunívocas (A-B)como desde postulaciones interrelacionistas que se hacen imposibles de calcular por programas de ordenador por robustos que sean,cumplen una función complementaria desde extremos distintos. El científico de la concreción  actúa de positivista avanzando predicados más esclarecedores o que quieren contar con tal pretensión, y el filosofo de la abstracción,actúa desde la moderación, recordando todos los atenuantes y agravantes asociados al entorno de aquel nuevo predicado postulado.Una analogía puede esquematizar este fenómeno.El científico hace de explorador y se aventura a nuevos terrenos.Es el cazador de genes  o el que ha encontrado el nacimiento de una nueva estrella en una lejana galaxia, es el que dice pasa tal cosa en el cuerpo porque hubo tal hábito previo que lo explica, o el que  calcula la expansión del universo en términos numéricos de miles de millones de años así como el de su existencia, el filósofo no pone la mirada ni en el microscopio ni en el telescopio y sin embargo pone la mirada en los resultados aportados por quienes han mirado a través de aquellas tecnologías, y al hacerlo conecta con una tradición de pensamiento, que se ha mantenido en los bastidores tras todos los telones de todas las representaciones de la condición humana, y en concreto de la exhibición de sus saberes. De hecho se remite al sabio que está detrás de todo y parece no tener ninguna prisa en pontificar nada,llamando a calma a quienes precipitan postulaciones, sacando a colación los imponderables que no han sido tenidos en cuenta. Expuesto así parece que desde la filosofía no haya una intención metodológica constructiva sino la constante exhibición de deconstrucciones que  remarcan las situaciones de no saber o los vacíos sin explicar. El método biológico  que tiene ante sí la dilucidación de cien mil genes o los patoregistros de miles de síntomas, no quedaría agotada sin relacionarlo finalmente todo. Más bien una vez conocida la idiosincrasia absoluta del ser humano en sus mecanismos de enfermedad y hemostasis, seguiría recapitulándose innovaciones en el comportamiento y posiblemente en nuevos síntomas.si el ser humano no es estático, tampoco lo es  las consecuencias que le acompañan, entre ellas el comportamiento biológico de su interioridad y las disfunciones orgánicas. El método filosófico que piensa y repiensa los avatares de la inexplicación al todo es el factor confortante  para seguir haciendo frente a las casuísticas que no quedan explicadas por las probabilidades estadísticas y a las propias deficiencias interpretativas de cada gremialidad analista.

 

 



[1] Lledó, Emilio.,académico y catedrático de filosofía sostiene que “Una universidad pragmática es la muerte del saber y de la cultura”y p`pronostica que “nos convertiremos en pequeños expertos de la nada y dejaremos q sean otros los que inventen”

[2]  Alñario,Miguel Angel, químico., tiene una posición crítica acerca del divorcio académico del mundo real ”La endogamia es una forma de nacionalismo, es el nacionalismo en la universidad, y si no acabamos con ella, acabará con nosotros”

[3] Cruz.Manuel, catedrático de filosofía en la UB. Remarca la irresolución del debate acerca del lugar  que debe ocupar la filosofía en los estudios superiores.

[4] Plaza,Saturnino de la., presidente de los rectores españoles.Considera que es un error extraordinario aplazar las reformas pendientes aunque considera difícil hacerlas a lo largo de su mandato. Entiende q las universidades no deben desentenderse de sus titulados, sino actuar más como agencias de colocación.Pero contradictoriamente no encuentra ningún poder capaz de ordenar el actual mapa universitario.

[5] Bilbeny,Norberto.profesor de ética.UB.sostiene que el elitismo para el caso  de la universidad de Harvard no es social sino académico.

[6]  Uno de los datos aportado por el servicio de Estudios de la Tabacalera  es q el 20% de cánceres de pulmón es de afectados que no han fumado en toda su vida. Paralelamente las constantes de consumo se han mantenido.

[7] Herrera,Vicenç, Conocer la enfermedad. Barcelona1998

[8] López-Abente,Gonzalo.dr, en el Atlas español de cáncer entre 1978 y 1992  recoge como las provincias sometidas a reestructuraciones de empleo(Cádiz,Oviedo,Huelva)están a la cabeza de la tasa de mortandad por cáncer de pulmón y las que se mantienen estáticas como sectores primarios y sin excedentes de población (Cuenca,Huesca y Guadalajara)

Ciencia y Método

 

 

 

Una antigua controversia sigue en pié sobre lo que es o no es científico.Conduciendo a un ostracismo todo aquél saber sospechoso de intuicional al que se da una categoría de irracional.Pero ni siquiera las ciencias naturales quedan a salvo de ella. Los años en que eran los firmes baluartes para la construcción de los métodos de elaboración de leyes, han dado paso a los del relativismo. La propia Física,el campo sagrado de la seguridad referencial  desde Newton, está en busca de la información, -a pesar de haber sido siempre el campo pionero dentro del conocimiento científico- para afianzar  su racionalidad. Siendo la ciencia que se ha planteado las preguntas más radicales es la que ha obtenido las respuestas más sorprendentes sobre el universo.

Dentro de sus cuestionamientos está la del azar como factor  en la ordenación del espacio cósmico (y de otros contextos) o si por el contrario todo,absolutamente todo, puede ser reducido a leyes explicativas. Es la dicotomía entre espontaneidad o previsibilidad. Optar por lo segundo reduce el azar a un enmascaramiento de la ignorancia humana, optar por lo primero significa preaceptar posibilidades ilógicas y desordenadas en un conjunto variado de intervinientes sistemáticamente distintas,que impiden una teoría terminada. Para Jorge Wagensberg (1989)junto al científico hay otros dos grandes grupos de conocimiento:el artístico y el de la revelación.situando la filosofía como un caso de conocimiento promiscuo que tiene mucho de artístico, dejándose arrastrar por la literatura, y por la palabra.

 En cuanto a la Física hasta ahora  limitaba su campo de estudio al intercambio de la materia por la energía. Ahora la información es elevada a categoría de magnitud equiparable en el mismo terreno de intercambio. Cada sujeto vivo depende  directamente del grado de información que posee e intercambia.Más exactamente, sin información no es posible la vida. El ADN y el ARN son formulaciones biológicas precisas para imprimir una capacidad reproductora de sí misma en cada unidad del universo celular.Cada noción y concepto son entidades que se nutren de elementos informativos.Y estos son los substratos y materiales profundos que permiten el desarrollo de las ideologías y de las ciencias.El método-cualquier método- no existe independientemente de la información acumulada.Se puede caer en un falso ilusionismo de contar con un  procedimiento criterial independientemente de las novedades empíricas, cuando todo y toda teoría está en ultima instancia modificado por los dictados de la Empiria. Ha sido necesaria una rigurosa deconstrucción de los positivismos decimonónicos para no caer en el delirio de una teoría general metodológica. (Fernández Buey).

Si el individuo se constituye como tal por su acceso informativo a un saber (es decir a una representación de lo que acontece y de sí mismo) no hace sino reproducir a escala de su complejidad humana lo que otras expresiones de vida más simplificada ya ejecutan desde remotas historias ontogénicas.Al estudiar los grajos-y otros animales- Konrad Lorenz establece paralelismos  incuestionables entre sus comportamientos y los humanos. Hace una lectura humanizadora de aquellos. No es extraño que el propio investigador se autocalificara a sí mismo, un ganso más entre gansos, quizás para contrarrestar  de esta manera el orgullo de todos los tiempos que el ser humano se atribuye como resultado de sus avances sobre la naturaleza. Cada expresión de existencia es un organigrama de información. Y más precisamente: cada  acto puede encontrar su equivalencia ecuacional en un conjunto expresado de letras y números. Si la vida queda reducida a ecuaciones, basta calcularlas para  averiguar el todo de cada cosa. La ciencia lo pretende y sus características de rigor la desmarcan de otras aproximaciones intuitivas al conocimiento, que a pesar de todo persisten y coexisten. Las clásicas polémicas entre Razón y fe del Humanismo y la nueva ciencia que dio lugar al Renacimiento y posteriormente a la Rción científica con Galileo, Bacon,Kepler o Newton no quedaron zanjadas en el siglo XVII, ni tampoco se habían iniciada con el XV.Vienen desde épocas  antiquísimas y nos seguirán acompañando en el futuro.

 

Miedo a lo Intelectual

 

 

Los peces se muerden la cola cuando por boca de críticos del todo,consideran que todo lo  que no sea espontaneidad, rozamiento de pieles, sensorialidad a tope, alucinaciones, pasarlo bien, mover el esqueleto, o buscarle la gracia y las cosquillas a cualquier evento; todo lo que no sea eso,digo que dicen, es estrictamente, mental, difícil, inaccesible o superfluo, perifrástico, reiterante, denso superdocto y de mal gusto.A los fóbicos de lo epistémico, cualquier construcción gramatical más allá de una oración simple les mueve a pánico. Para esos afiliados a la negación por principio, de  todo lo que les resulta difícil, solo habrían aprendido un dato: el grado de combustión del papel,y habrían estado presentes en las quemas de bibliotecas, ahí donde la barbarie y la estupidez humana llevó a acabar con la herencia intelectual de siglos o milenios. Claro que no todo el mundo tiene que convertir su alienación a lo intelectual en actos delictivos.Para una mayoría les basta vivir ajenos a la cultura impresa y fundar su cultura en la imágen o chupar de lo que otros dicen para hacer sus refritos con los que aparentar unas prosas bien o suficientemente informadas.Por que incluso los temerosos de lo intelectual acaban copiando palabras a los intelectuales, solo que al incorporarlas a los vocabularios propios, las destrozan  deliberada o inconscientemente.

Lo intelectual  no es el vocablo mejor para expresar lo que realmente quiere decirse con él.Indica un trabajo intelectual, un trabajo pues mental, un esfuerzo del sistema de computación acerca de los eventos de todo tipo y en primera instancia de los inmediatos. Los  llamados problemas intelectuales son problemas de persona en primer término.Un pensador no es ajeno a las tesituras que le ofrece su pensar ni es ajeno a los objetos de su estudio. Y en tanto que generador de actos de pensamiento y gestor de ideas va adquiriendo un entrenamiento sobre sí mismo y una victoria progresiva sobre sus incoherencias. El deseo intelectual  último e ideal sería el de la previsión ante todos los eventos y el archivo consiguiente de respuestas a todas las preguntas.Sin ir tan lejos, al menos posibilita una reducción de las propias tensiones existenciales en tanto que sujeto social y en tanto que yo filosófico:agente de pensamiento.El/la intelectual vive con un  programa de adquisición de datos y resolución de contradicciones particulares. Es un soldado que las va combatiendo una tras otra,conociendo que los peores enemigos son los que viven dentro del corazón de uno. Consecuentemente alcanzará en bienestar psíquico haciendo de su vida un océano de tranquilidad y una colocación de los focos que para otros puedan seguir siendo duramente problemáticos.

Para una ausencia de trabajo personal analítico o para aquellas personas donde el terror a lo intelectual les distancia,pero no exime, no solo de lecturas y acopios de informaciones o entradas en debates sutiles;sino también reflexiones estrictas sobre su ser, la mente queda servida como territorio abonado para la proliferación de contradicciones. Llegando así a estados personales de personalidades altamente complejas y contradictorias que viven en duda permanente y en una colisión sobre  qué decir, y qué no;que transparentar o qué no, qué hacer y qué evitar. Esas conductas margaríticas, tan fácilmente diagnosticables y caricaturizables en personas sin el carácter formado.son altamente inseguras y es mejor no mezclarse con ellas porque el sujeto  severamente contradictorio acaba por ejercer una dictadura y una manipulación inconsciente a quien se le acerca entregando su atención y dando su palabra. Desde un pantano de contradicciones no se cumplen las palabras dadas a los otros, no se emiten los sentimientos con seguridad, no se establecen referencias, no se crea una relación adulta.En lugar de todo esto se da paso a una multitud de aspectos de juego.El  sujeto contradictorio  acaba por jugar con las personas próximas que las hace bailar en torno a sus posiciones vacilantes, independientemente de todas las promesas o juramentos que les pudiera haber hecho. Es así como el grado de fiabilidad de todo sujeto está en relación directa con su grado de coherencia.A más autoconsecuencia más posibilidades de confiar. Pero esa misma seguridad que pueda ofrecer y tener consigo mismo el sujeto coherente puede ser un motivo disuasorio para el incoherente que verá en una persona segura un crítico potencial a su conducta dubitativa. Es por eso que verá en la actitud intelectual un espacio al que temer y del que  ocultarse.Para eso no dudará en esgrimir sus artillerías de difamaciones y descréditos, calificando al intelectual de alguien que se inviste de una superioridad o de un tono doctrinal, aunque no haya pasado de exhibir serenamente no mucho más que una lista de razonamientos asépticos. Ese temor que se detecta en las estelas de relación personal, luego también se comprueba en las altas instancias de poder. No en vano, las dictaduras de todas las épocas para autolimitarse primero arremetieron contra el pensamiento, asesinando o  encarcelando a los intelectuales. Un pensador es siempre y en todo lugar, potencialmente, un  ser desencajado y desestructurante para los lugares de las moviolas superficiales y falsarias.

Otra conexión que se puede establecer es la que guarda el comportamiento mental dubitativo con las elisiones al esfuerzo intelectual.Quien tiene dificultades para la comprensión intelectual en lecturas o documentos o en filosofías venidas de otras partes, está encerrando una dificultad de comprensión con el otro inmediato, ya que el otro singularizado es una construcción intelectual. Eso nos lleva a que el terror a lo intelectual en general no es más que una fórmula verbal consentida e hipócrita de un terror a lo humano en particular y al análisis de situaciones personales concretas. Tras las dificultades o resistencias de lecturas y polémicas, también hay dificultades en  entender las lógicas internas de los interlocutores próximos en el plano personal. El problema ante la palabra concreta puede ocultar una indisposición de deseo a la persona que la emite. Si hay un nexo emocional con ella o un talante de disposición básica, también la habrá para hacer un esfuerzo suplementario por la comprensión. Lamentablemente es fácil comprobar como muchas personas se autodescartan para aprendizajes  tras instalarse fósilmente sobre su autonegación como sujetos de intelecto. Para esos casos, los esfuerzos persuasivos chocan contra las murallas de sus mentes cerradas, constatándose que el principal factor de dificultad no está tanto en el objeto de estudio como en el sujeto que se declara un discapacitado para el estudiarlo. Esa autorenuncia no se hace sin más.Queda un cierto resabio personal. en el fondo de sí mismo el individuo que se declara negado para el aprendizaje, le duele no poder estar a la altura de unas circunstancias, de un debate, de una comprensión. Y una forma de venganza sutil, es que otros sí puedan estarlo. Afortunadamente no todas las  personas  sacan un saldo de resentimiento con ésto, y encuentran otras fuentes de compensación  reconociendo valores intelectuales ahí dónde los hay y no demonizándolos por  hacer viajes de altura en los vocabularios empleados. Otros en contrapartida, re-fundan sus egos y consolidan sus operetas sobre la base de  injuriar todo lo que no entienden. Ante sus necedades no hay defensa posible.Es por eso que las farándulas públicas[1]  están dominadas mayoritariamente por  gente de bajos niveles  intelectuales y mucho morro. 

El miedo a lo intelectual encubre una cierta escisión social entre quienes optaron por pensar y quiénes se dejaron llevar por dejes y conclusiones fijas. Puesto que los actos de pensar no tienen buen cartel, viene dominando los actos despensados, con lo que una mayoría intelectualmente nefasta decide las etiquetas que poner a una minoría intelectualmente útil para el género humano. El fondo de la cuestión tb lleva a reflexionar sobre quién o qué ha de erigirse en el marco del poder de la sociedad. Nunca han faltado voces[2]  a favor de que sea la ciencia la que dirija el estado y no al revés,pero por encima de cualquier precepto normativo de funcionamiento, lo que es evidente es que la invitación al pensamiento y a la reflexión interhumana,es sólo eso una invitación, jamás podrá tener una categoría de decreto. finalmente quien opta por no pensar, o reducir su pensamiento al mínimo[3] , se autoexcluye de su consciencia incremental,con lo cual vive disminuidamente. Pensar o no pensar es  la dicotomía,perfectamente sintonizada con la del ser o no ser shakespeariano.

 El que menos es quizás necesita más farándula para creerse que tiene su verdad como ser vivo, ocupando farándulas y espacios autorreferenciales. quien está satisfecho con su pensamiento no necesita ser reconocido por los demás. Es la distancia  también que hay entre  el sujeto curriculario que va detrás[4]  de las aprobaciones ajenas otorgadas desde la  mirada tribunalesca y el que no necesita demostrar nada a nadie para estar seguro consigo mismo. La gran batalla del siglo XXI será la de rehabilitar lo intelectual frente a lo académico, y los actos de pensamiento frente a las frivolidades de las estupideces reinantes.

 



[1] inequívocamente las tan citadas televisiones basura, pero también se puede rastrear  la idiocia consolidada en  otros circos  a través del análisis de sus circenses, especialmente en las áreas políticas.

[2]Levi Montalcini.

[3] Criterios a veces tomados muy inteligentemente por gente saturada y académicamente recargada de trabajos y titulaciones.

[4] Una vida de prisas y objetivos de aprobación tiene el símil del grupo de patos o aves que van detrás de una zanahoria,sostenida por la pértiga  del campesino oriental que las conduce a donde quiere.

Listas de Elaborables

Listas de Elaborables. lo que queda por escribir.

!Hay tantas cosas en las que pensar y sobre las que escribir! El mundo entero se expone como un gran campo de estimulaciones sobre las que elaborar. Basta fijar la mirada en un asunto o en otro para pensar y opinar.En contrapartida, basta también  creer  que el pensamiento público es cosa de eruditos o de comités de expertos para autoexcluirse de ello. De hecho la medida de un ingreso en la sociedad creativa pasa por este simple diferenciador entre sentirse parte o no de un proceso universal de pensamiento. Lo cual no tiene porque traducirse en un mecanismo reactivo de hablarlo todo, meterse en todas las materias o actuar compulsivamente frente a cualquier otra posición conocida. Esto ni siquiera  es posible.Cada pensante choca con sus límites -y los piensa- y se sabe elaborador limitado a sus propósitos. No basta con un deseo titulado para saber y analizar un acto o tema. No basta con poner un enunciado a un artículo para agotar su pretensión. Tal vez una primera vez o elaboración no sea mas que un reconocimiento o imposibilidad de elaboración en ese momento para dejarla como asunto demorado, o como propuesta pública para ser tomada por otro pensante.

Lo decisivo es  la autopregunta cardinal de uno como pensante y a partir de eso, uno como publicante de lo pensado. ¿quien es quien, para entrar en la estela de los grandes temas? No es una pregunta ni osada ni compleja. es la misma clase de pregunta que la referida a cualquier otro grupo de elecciones existenciales. ¿quien es quien para decidir destacar en una profesión o en un deporte o en una área x? ¿porque  uno desde la vocación elige una cota que alcanzar durante su biografía o parte de ella y una cuota que ostentar? son preguntas superfluas o negadas por la propia evidencia. Uno es quien es en función de unas vicisitudes que le han permitido construirse. Uno ha partido en momentos claves de su historia personal en una respuesta substancial que le ha determinado otros procesos posteriores. En resumen, cada persona elige su/s personaje/s y se muestra en público y en sus interacciones como tales. ¿porque razón unos toman como objetos de vida, amalgamas analíticas y otros  aplicaciones de teorías consabidas? Eso pertenece al orden subjetivo de cada elector de su actividad y por lo tanto de su personalidad. De hecho se puede afirmar axiomáticamente que cada vida personal es un sumatorio marcado por un diferencial. El elector suma sus conveniencias y elige un producto de vida al que trata de ajustarse, manteniéndolo como sus dominios o conquista;del cual elimina o diferencia aquello que no puede abordar. su línea existencial es un conjunto reiterado de sumas y restas acerca de lo que puede hacer o no. ¿que pasa si además de su actividad supervivencial base,elige también ocuparse de “temas de altura”? ¿que pasa si se permite pensar aquello que pertenece a la filosofía, a la política, a la historiografía, a las Humanidades y a la Ciencia?  ¿Hasta q punto un ser anónimo, sin nombre ni cara, puede pensar, hablar y escribir sobre ello, -y, lo que es más osado- tratar de convertirlo en  textos en circulación? Pasa que su elección le cambia la vida, indistintamente de si  sus condiciones de contactos o tráfico de influencias le permitan o no hacer oir su voz o leer su palabra[1] .

Hay un antes y un después de instaurar la elaboración(y su proyección escrita) dentro de los quehaceres de la propia vida.Es tomar la arrogancia de pensador y hablante, para venir a completar o cuestionar lo de otros pensadores y hablantes.Es tanto como meterse dentro de los discursos públicos e históricos. E incluso es como entrar en la fiesta sin ser invitado personalmente por nadie. Cada posición teórica  pública y/o  publicada es una invitación (o una provocación) para ser reflexionada. algo pensado por alguien puede ser re-pensado por  un otro receptor. El pensamiento general no es más que un proceso de repensamientos que van circulando por las mentes que se ocupan de aquél. Tomadas así las cosas, todo pensante puede autoatribuirse,incluso gratuitamente, su necesidad intelectual de participar  en foros de palabras.

Por lo general  la mayoría de seres culturales nos posicionamos en una actitud receptora y esponjosa de aquello que se va produciendo.Somos espectadores en el teatro o ante una proyección cinematográfica, nos mantenemos informados leyendo periódicos o manteniendo alguna subscripción mensual a revistas de nuestro interés y somos lectores de las literaturas que elegimos como favoritas. Excepcionalmente pasamos a la acción innovacionista cuando enviamos una carta a un periódico para objetar  un asunto, o cuando hemos redactado una octavilla para la agitación reivindicativa, o cuando hemos pensado en términos creativos y planteado una  redacción propia, basada en la propia imaginación o en una manera particular de enfocar una cosa dada o improvisada o querida.

De tal conjunto de excepcionalidades de vez en cuando alguien pone un nuevo nombre en la estela de los conocidos. Y un combinado de magia,suerte,trabajo y gestión  median el paso que va de lo anónimo a lo nónimo.Un nombre desconocido pasa a ser conocido y a partir de aquí, una manera de escribir más y por lo tanto otra manera de pensar, es aceptada en público. Antes y después de eso que suceda, si  sucede, una lista de elaborables (de temas en los que pensar y sobre los que escribir y comentar) está presente en el impulso Creatriz. Puede ser tanto más larga cuanto mas transgresora de límites sea la persona creante. Pero una vez adoptado el criterio de tomar la palabra es como probar un elixir del que es difícil dejar de ingerirlo. Escribir se convierte no solo en una actividad intelectual sino también en una pasión que genera estados emocionales y que lleva a una conducta adhesiva, a partir de la que puede incluso no hacerse concebible una vida sin  elaboración, en tanto que sería tanto como desparear una vida  de su pensamiento. La vida encuentra su dimensión de creatividad en su producto elaborado, lo cual significa que deja de ser un producto diferenciado de su creante para ser una vía por la que hacer circular la propia vida y por lo tanto en la que escribir el futuro. En realidad ese futuro, cualquier futuro, es la dimensión pendiente de ser elaborada. Lo que describe el futuro no es  una fecha por venir,sino lo que solo puede ser pensado después de ahora porque ahora no tengo elementos dados para ello. Bertolo(1998)[2]  expresa la narración como una de las formas de construcción de la identidad. la narración literaria es un conflicto en un tiempo. Tanto el yo como la nación son una narración. Y el futuro es una propuesta narrativa todavía por publicar.

En efecto el futuro es lo que está por describir.Si es descrito no es futuro.Por eso toda literatura pronostical  con verosimilitud, es el equivalente a la explotación de una veta de algo que está más allá del ahora inmediato para tomarla como parte del ahora. Y ese componente actúa en cada planteamiento elaborativo que hace del análisis de lo acaecido una herramienta de predicción o interpretación de los eventos por suceder. En el fondo toda elaboración proyecta una dotación de recursos para hacer frente a un futuro.Hace de su insondabilidad un acicate para hacerlo aprenhendible y manejable, y a partir de aquí desvestirlo de su función asustadiza.

En una lista de elaborables, quedan registrados los proyectos y las empresas proposicionales para cambiar las circunstancias y  así heredar un futuro mejor del que las previsiones estadísticas y las determinantes del pasado prefiguran. Tal lista es un proyecto de lenguajes por hacer.Y tal como EscavyZamora[3]  propone el lenguaje parece ser hecho para contar historias, para cambiar el mundo aterrador, para sumergir al hombre sin que se dé cuenta en los valles confortables del sueño. Apuntarse a ese lenguaje pendiente depende de la elección individual y libre de cada pensante o elaborador, estén o no preparadas las circunstancias, las instituciones, los medios o las conveniencias comerciales o académicas, para ello. En tanto que un ser inteligente ostenta la condición de hablante, el lenguaje le es inherente y tiene todos los derechos necesarios para hacer uso del mismo. El derecho al habla es anterior a los derechos de expresión contemplados por las democracias y antes por el liberalismo social. Un derecho de expresión  queda circunscrito a la libertad de opinión, mientras que el derecho al habla es extra-radial en tanto que puede combinar todas las creaciones posibles de la lengua tras el propósito de responder a unas preguntas.

Lo que queda por escribir es infinito en comparación a lo escrito, que es tanto como formular que lo que queda por venir es superior en términos absolutos y cuantitativos a todo lo que ya ha venido.

Una elaboración pero se nutre de las réplicas que genera, por lo tanto de su inserción en un estado del debate o de la reflexión. Su no impacto o su falta de reconocimiento como dimensión elaborativa la frena, aunque no hay ninguna negación posible que la elimine. Eso lleva a pensar que toda lista de elaborables puede contener títulos, intenciones o partes, que no tengan mayor destino que una circulación limitada, o incluso un stand by en el famoso cajón de sastre de todo creante o todo modelador de un arropamiento de teorías. Hay elaboraciones cuyo final es su silenciamiento. Pasa un poco lo mismo que con las lecturas tal como  sostiene Manguel[4] . Constitutivamente es distinta la lectura hablada a la lectura experimentada en silencio.Pero eso mismo se puede proyectar a cualquier otra faceta de la vida. No es lo mismo hablar del orgasmo que experimentarlo.No es igual ser un espectador desde las gradas de un acontecimiento deportivo a experimentarlo como jugador. No tiene nada que ver asistir a una conferencia que prepararla para darla. Hay mucha diferencia entre ser pasajero de un automóvil a ser su conductor.Y en suma son roles completamente distintos el de las responsabilidad ejecutiva de algo al de la función asistencial o presencial a ese algo. Así mismo la elaboración cumple funciones distintas si queda en un silenciamiento, como una meditación  perpetua o como una pregunta privada de respuesta imposible; o por el contrario si conduce a una realidad tangible, a un material de negocio, a un producto cultural, a una exhibición  intelectual o a una ley científica. A pesar de su formal contraposición,ambos tipos de actividad, (una, la privada y pendiente de reconocimiento, y otra la pública o de reconocimiento social)se complementan. No es concebible un proyecto intrincado en los juegos interactivos sin una meditación anterior que preparara las condiciones para el asalto a lo público. Por eso muchas elaboraciones intermedias y muchos artículos que muestran incipiencias, no son sino partes de un proceso que lo va completando. Un artículo es un avance para un libro, lo mismo que una opinión es una parte integrativa de una ponencia.En esos trabajos o avances de trabajos las ideas pueden ser arrebatas y los estilos plagiados.como todo objeto poseido la elaboración puede ser robada, en cuyo caso sigue otros canales de difusión, lo que no impide su valor objetivo.  Las luchas entre teorías solo reflejan en un plano civilizado otra clase de luchas tribales y fronterizas. Muñoz[5]  recuerda  incluso que hay  el equivalente a homicidios simbólicos.Eso es secundario frente al imperativo de seguir en conexión con la elaboración como pensamiento ,cuya lista temática  resulta infinita, si es tomada como un estructurante y realizante de vida.

 



[1] El recurso a la autoedición está a la orden del día cuando los intereses el creante chocan contra las evaluaciones comerciales de una propuesta inédita. Eso es un dato cualitativo muy significativo que conviene reflexionar con detenimiento y que no pertenece a este apartado.en cualquier caso una autoedición sin todos los recursos que puede poner una editorial profesional, puede poner en circulación un original muy significativo y mantenerse ensombrecido y eclipsado por décadas frente a los colapsos librescos. De hecho una idea escrita en circulación por  original, positiva e interesante que sea puede pasar desapercibida. Poner en circulación pública algo no significa que pueda ser asumido en su instantaneidad.De hecho las propuestas adelantadas pueden estar tan desajustadas como las que se retrasan o las silenciadas.

[2] Bértolo Constantino. (la responsabilidad narrativa. el país 180498)

[3] Escavy zamora, Ricardo., Universidad deMurcia

[4] Manguel, Alberto., Buenos Aires 1948-  Una historia de la lectura .Teoriza sobre la bibliocleptomanía y el paso de la lectura hablada a la lectura en silencio.

[5] Muñoz,José Luis.,El caïnisme literari es freqüent i es remunta als temps de Quevedo i Góngora. El món literari es converteix en una selva perillosa infestada de traïdors, envejosos, frustrats i crítics vitriòlics en que així et descuides t´apunyalen pe rl´esquena. Això sembla justificable per la condició de mortalitat dels escrip`tors, que no esl fan millors que la resta dels vivents.A diferència d´altres époques en que els conlicties es dirimien a duel ara es fan disparant paraules.

La sede de la palabra

La sede de la palabra[1].

La palabra tiene varios lugares donde ser usada: prácticamente todos y en cualquier momento, mientras haya cuando menos dos hablantes que acepten ejercer su derecho al emplearla. Es mejor acudir a ella que a los actos de la violencia. Es preferible su uso que el salto impulsivo a la yugular del contrario. La palabra encarna el diálogo.  (Dia-logo= ir a través del pensar,  conversación entre logos, entre seres pensantes, entre inteligencias). Siempre es mejor hablar que dispararse, razonar que insultar, conversar que imponer, tratar los temas que hacer acusaciones. En suma, es mejor darle la oportunidad al otro para que se exprese, diga lo que sea, exteriorice sus análisis o sus anatemas, saque sus pasiones o sus demonios, que no empujarlo a las trincheras, a los actos de sabotaje, a los belicismos sangrientos o a las apologías terroristas en grado de tentativa o de comisión.

 La tesis pues es dar la palabra a todo el mundo. Eso rezan las constituciones  y eso prodigamos quienes aún nos queda algo de filantropía y de progresismo humanista. La palabra, por dura que sea, es comparablemente mejor a los puñetazos y las balas, sostiene una opinión[2] con una posición admirable y que yo ahora elogio aquí. Por convincente y solidaria con lo humano, incluso con lo peor de la especie. Pero  cabe preguntarnos ¿hasta donde es posible el empleo sonoro o gráfico  de la palabra?

La palabra es el vocablo concreto que remite al discurso verbal y éste puede incluir toda clase de grafemas, ruidos acústicos, conceptos y términos, que lejos de contribuir al razonamiento, a la lucidez compartida, a la socialización del conocimiento y al entendimiento mutuo, sirven para incrementar la crispación y las tensiones.  Si bien todo es decible ¿acaso todo es aceptable? Es decible porque basta alguien, un hablante o un escribiente, que no tenga contención, seriedad  o moderación en sus exposiciones para que lo diga. Pero lo que uno dice no tiene porque ser tomado como aceptable. Habrá que ver su concordancia con la realidad, con la Historia con hache mayúscula, con el conocimiento científico, con lo que sabemos del ayer y del hoy, con el respeto y con la elegancia de la comunicación.

El Parlamento como la sede grande de la palabra demuestra la inutilidad de multitud de horas de discursos en los que las facciones no se entienden, donde lo que se vota o aclama no son los conceptos o mociones sino al  partido las ha expuesto. Eso también pasa a nivel de calle. Escuchamos a unos vecinos, conocidos o colegas,  más que a otros e incluso a algunos lo que dicen no pasa de ser murmullo de alas de mosca, según lo que nos inspira la trayectoria coherente e incoherente de sus decires.

El otro siempre tiene el derecho a ser escuchado pero ese derecho lo pierde tan pronto lo que dice no tiene nada que ver con un decir racional y en cambio está cargado de animadversión, artillería insultante, desgracia personal, intencionalidad destructiva o hiriente. En definitiva el derecho a la expresión tiene un límite  que es mayor o menor según el protagonista de la expresión misma. Quien inicia una conversación manejando apologías de crímenes (y  de criminales) históricos tiene poco futuro en el ámbito de mi escucha o de mi lectura. Concedérselo por que tiene derecho a ser escuchado respondería más a mis tribulaciones cristianas en la época en que el cristianismo ideológico representaba algo para mí que no a la lógica del discurso mismo. (El “perdónalos porque no saben lo que hacen o dicen” ya no tiene espacio en ningún lugar de la comunidad internacional).

 Por principio todo el mundo tiene derecho a la palabra hasta que lo pierde. Lo mismo que todo el mundo tiene derecho a la convivencia, a la ciudadanía, a la educación, al trabajo, al estar, justo hasta el momento en que no convierta su derecho en un potencial lesivo contra los demás.  

El debate político es uno de los campos en los que se expresa la palabra libre. No podemos evitar que participen, en la cantidad e insistencia que sea, quienes tienen opiniones contrarias o incluso quienes no tienen ninguna clase de opinión o análisis pero están provistos de creencias y de posiciones viscerales.

Ya sabemos que por creer se puede creer todo (allá cada cual con sus alucinaciones) lo cual no tiene porque empujarnos a preciosas pérdidas de tiempo tratando de sacar las vendas de los ojos de los que prefieren la ceguera artificial a la verdad.

Tras el manto de algún léxico pulido, la fe y el dogma también se abren paso. ¡Qué le vamos a hacer!  Se pueden tener amistades (bueno es una hipótesis)  que crean en  las vírgenes idolatradas y en los dioses del repertorio de turno, así como en el franquismo o el nacionalsocialismo que ya no existen, a pesar de neonazis; lo que no se puede es tratar de mantener una relación camaradesca o co-polemista brillante con quienes niegan la evidencia. La discusión sobre creencias simplemente se hace inviable. Si hay algún debate posible es sobre datos, no sobre simples afirmaciones. El propio sujeto que siga queriendo mantenerse en una posición política o ideológica erróneas  se dará cuenta de sus errores si desea indagar la verdad histórica de aquello en lo que cree.

Por lo que hace a apólogos incondicionales de conductas fascistas y de protagonistas de traiciones sociales y crímenes deleznables propongo que institucionalmente se dicten maneras prohibitivas. Es algo que ya lo hace alguna legislación endurecida de otros países como Alemania frente a  temas como el de la negación del holocausto judío.

No se  puede ir por la calle con cruces gamadas o  por los foros insultando a los demás de rojos o de que sé yo. Agradezco  que haya re-educadores que les quieran  enseñar ética y razonamiento además de cultura general y educación cívica, pero para otros muchos de nosotras/os  sus discursos  no forman parte de la política sino de la patología y como tales deben ser tratados. En  primera y última instancia una postura que clama por las dictaduras de los tiempos caducos se basa en un cortocircuito dentro del raciocinio y es el producto de la obnubilación y la obsesión, es decir de la enfermedad mental. La salud comunitaria para prevalecer ha de ponerse a recaudo de aquella.

Es así como la sede de la palabra puede ser el lugar de la concordia y de la higiene mental, el lugar del saber que evita la intromisión e intrusión de quien aprendiéndose léxico ajeno sigue sin tener noción de su valor real, del potencial de su significado  y de sus implicaciones.

Entre tanto, la coincidencia tanto en los espacios como en  los temas de  posiciones completamente opuestas (en el gran arco que va del progresismo a lo retrógrado) se seguirá dando. Una vez localizado quien es quien en paraninfo de las intervenciones, bastará  saber de quien es la autoría de un texto para abstenerse de leerlo, por la convicción consolidada de su no interés. Así de simple y así de claro. Seamos honestos. Eso es algo que ya todo el mundo hace con todo el mundo. Lo que  enriquece una discusión es  compartir una dinámica lógica de averiguaciones, no seguir encallados en temas resueltos décadas atrás. Quien no conozca la historia que acuda a su saber, pero por favor ¡que no se nos pida estar siempre en la clase de párvulos enseñándosela!

 



[1] fluencia num 106

 http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/FOROLEER?id=566716

[2] La que tiene por nick  Cicuta Virosa en distrito politico de Telepolis.

Para escribir ensayo

 

El  ensayo  genera una cierta distancia de temor.  La ensayística es un convite a una fiesta de ideas y datos que puede perturbar al intelecto que esté más acostumbrado a las anecdóticas. Por eso , no todo el mundo se atreve a escribir o a hacer investigación periodística o/y bibliotecaria. Para ponerse a escribir hay que tener unas cuantas bases claras acerca de que hablar y  que defender. Escribir, en suma es tomar partido. Pero no el partido de la sigla o  el partido del programa político, sino el propio partido, seguir el desideratum del uno mismo, reindividualizando el pensamiento, Asignándole la escala personal,haciéndolo propio, reconstructivo. Todo esto pasa por convertirse en un ser pensante en un salto cualitativo más allá del ser reproducente (en las ideas)y reproductor (en la biología).Y pasando de la condición de pensante de expresión oral a la toma de la pluma -o del teclado- (como una verdadera toma de alternativa en un ruedo taurino simbólico) para dejar escriturado el pensamiento. Es un acto de compromiso, donde el tejido mental se va formando con la urdimbre de las propias valoraciones definidas frente a otros valores o contravalores. Incluso frente al propio tránsito intelectual seguido por uno. La actuación ensayística es la de la revisión y tras un artículo como producto  más o menos acabado ,hay un esfuerzo de consideraciones y repaso, de autocrítica y síntesis. Finalmente, el artículo presentable solo enmascara un final que no es tal. Un artículo no agota el título que tiene por enunciado.Y lo mismo podría decirse de una mayoría de libros,que aproximan,introducen, bucean o avanzan en el tema planteado pero sin agotarlo, en particular cuando se trata de temas cambiantes cuya escrituración compromete un tiempo,tras el cual la realidad ya proporciona nuevos datos de los mismos que no han podido ser contemplados.

A pesar de la laberíntica morfología en que debe moverse la ensayística, un texto sucede a otro y un ensayo tras otro piden ser editados.constituyendo un fenómeno efervescente del pensamiento humano y de su necesidad intrínseca de expansión.

El ensayo es por definición lo inacabado[1]  .En tanto que acto de pensar, proponer una manera interpretativa, una reordenación de los informes y tal vez se atreva a propuestas, pero deja de ser ensayo para convertirse en doctrina si  plantea programas o decreta normas. El ensayo es literalmente una tentativa, una puesta en páginas de una parte del discurso. Ni siquiera es un género nuevo en la historia de la literatura pero que se ha apoderado masivamente de las editoriales, librerías y bibliotecas. Es el género por excelencia del siglo que ha empezado a cuestionarse la historia precedente y el mundo actual con mayor vigor, y es el género que permite expansionar el pensamiento fuera de las tendencias dogmáticas.

A pesar de los criterios laxos que lo apadrinan, no todo el mundo se considera capaz de ensayar su pensamiento y de ponerlo por escrito,o tiene dificultades en la síntesis con materiales leídos y comentados. Nada se puede objetar salvo lamentar que hay lectores que se perpetuan ad infinitum como tales y no pasan a la escritura, así como el prejuicio de creer que solo una minoría intelectual es la que tiene los recursos y los derechos para escribir y ser leídos.

El mundo de la comunicación digital e instantaneizada viene a hundir ese presupuesto, junto a los de los conceptos tradicionales que han defendido los elitismos. Varios de los derechos humanos se pueden resumir en el de la opción a ser reconocido en la singularidad de las propias ideas y por el propio nombre. el acto ensayista de un/a escritor/a es en última instancia ser admitido por el colectivo humano en su condición particular e individual.El pasaje al acto de escribir toma tiempo y una decisión de valor y de autoconfirmación, además de las técnicas y estudios necesarios para hablar documentadamente de los temas propuestos. Como cualquier otro campo de la vida, sus precedentes y aposentados han marcado estilos[2]  y normas[3],  pero por encima de ellos, lo importante es el sujeto que se compromete con el texto escrito y lo elabora y reelabora como parte integrante de su propio ser, como ente de reflexión, como canal contributivo a una dimensión grupal de la conciencia.

 



[1] Viene del lat.exagium,que significa acto de pensar ,y  acción y efecto de ensayar.

[2]  La sobriedad y la dureza lexical.

[3]  Las revistas de ensayo tienen sus propias normativas para aceptar originales, que obedecen a un interés en garantizar el rigor, que no siempre consiguen.

Micro-relatos

Micronarraciones en la cantera de Relatos  

La cantera de relatos ss una cantera de textos incipientes apenas iniciados. Cada uno de sus títulos  da lugar a un planteamiento más o menos desarrollado sobre un relato.No importa el tema ni la longitud. Hay relatos de longitud media ,otros que pueden ser largos, apuntando a novelas y otros brevisimos.Los microrelatos son producciones para cinco minutos de lectura cada uno.No tienen porque ir más allá. Quien los escribe hace una descarga o proyección rápida de lo que contiene. Retrata una situación que esquematiza en un argumento con una entrada panorámica de sujetos en juego y tema que les intermedia, núcleo argumental del conflicto o de intereses convergentes y solución o extinción de la necesidad de continuar con el trato del tema en sí. La sugestión mas simple puede dar lugar como mínimo a un microrelato. La gente vive de traspasarse las noticias la una a la otra creando el simulacro de estar a salvo de las complejidades que les afectan a los demás. El microrelato es un modo de reirse de la vida o anecdotizar los hierros más duros de asimilar. Su autor puede ser un perfecto desconocido que no llega a la categoría ni de nombre en el que invertir por las grandes empresas mediáticas.  Puede ser un negro que cobre a tanto la longitud de gramática entregada, o como yo, alguien que quiere pasarlo todo por la palabra escrita para que queden testimonio y constancia a pesar del reconocimiento del límite de la palabra y por lo tanto de la comunicación. Es un autor que ni siquiera llega a tener el parámetro de mercancía para la industria de los mensajes seleccionados a diferencia de lo que dice Jean Reno[1]  en relación al actor es una mercancía más en Hollywood.Un autor permanece más en la sombra.en el cine el actor es quien  presenta ante el publico un personaje aunque haya sido creado por un autor y dirigido por un director cuyos nombres parecen estar en segundo plano aunque participen mas de la creación primera, uno por la idea original y el otro por la dirección del movimiento escénico.   Se puede tener una cantera de textos y de ideas sobre las que ir escribiendo a lo largo de toda una vida en la que priorizar la propia evolución artística y personal sin caer en el embrujo de los éxitos o celebraciones que haya podido poner en circulación como Robert Redford[2]  da la imagen de ese vocacional de la creación evolucionada en el campo artístico de la imagen.

Las lecturas para minutos ya había sido una  ocurrencia de Herman Hesse. Probablemente sabía que la gente que ha estudiado y con el cartel de culta tiene el atributo de lectora pero en la práctica no lo es por sus limitaciones de tiempo. Y si en el siglo pasado el lector moderno pasaba a ser una especie con poco  tiempo disponible para sus lecturas, en el actual siglo es una especie a extinguir.  antes se veía a la gente leyendo el periódico en parques públicos o asientos de calle.Hoy en dia esa imagen es poco menos que un anacronismo. Lo mismo cabe decir de alguien que lee su libro de bolsillo en una plaza o en un bar. A lo sumo hay una remota justificación de hacerlo si se está esperando a otra persona. ir a pasar el rato a un lugar publico un ser solitario acompañado de su literatura ha pasado a ser una imagen singular y sospechosa. confieso que he llegado a sentirme extraño haciéndolo y hacerlo significa colocar una presencia desquiciante para el resto. Las bibliotecas son el santuario para lectores empedernidos, aunque en realidad su uso sea mas circunstancial en periodos de exámenes por los universitarios. La falta de tiempo en los consumidores de cultura ha tratado de ser paliado con formulas de compromiso que le exijan un tiempo menor para leer. Para una tabla de constantes diarias la lectura era o/y sería una actividad de las que lleva más tiempo.Hasta el punto de que han surgido empresas especializadas en presentar resúmenes de noticias precontratadas para aquellos ejecutivos quien no tiene tiempo y que se confecciona con plantillas de lectores  que esos sí, lo leen todo, no ya por interés propio sino para resumírselo para otros.

Lo de la falta de tiempo en el leer es una verdad a medias. La gente propende a actuaciones del menor esfuerzo. Se prefiere la canción al poema, la escena cómica circense de no texto al teatro clásico, la película basada en una novela que la lectura directa de esta, la imagen a su guión. Es una injusticia en el mundo artístico, puesto que sin guión no hay nada. Y los mejores guionistas quedan en el mejor de los casos en el ostracismo o en homenajes marginales en artículos que no llegan a la mayoría del público como el referido a  Rafael Azcona considerado el mejor guionista del cine español[3]   o la referencia académica a  Richard Walter[4]  uno de los grandes guionistas cinematográficos de los USA.  El texto sigue siendo algo temible. todo el mundo ha pasado posiblemente por la experiencia biográfica de sentirse en la mas extrema de las indefensiones frente a un texto denso, complejo o solamente largo. Hasta llegar al goce de sentirse cómodo con un libro de cientos de páginas que van recorriendo la mirada lentamente y con interés hay razones a priori para negar tal perspectiva por injustas e irracionales que puedan ser. La lectura es un acto atencional que dentro de un conjunto de ellos piden un esfuerzo personal, una dedicación intelectual para la que la mayoría no está dispuesta a conceder. Prevalece un divorcio con el texto lo cual conlleva a una sumisión la discurso publico que sintetizan los que sí leen la letra pequeña y tienen modos para edulcorarla y entregarla como consignas acabadas. El manejo del texto coloca o descoloca a quien lo tiene dentro o fuera de la inteligencia. El texto es el mejor legado que alguien puede dejar.Es el traspaso fino de la cultura de una generación a otra y de un autor a un lector en el cual prevalece y al decir de Josefina Alcolea nunca muere mientras haya alguien que regurgita su mensaje. El texto en general permite el desarrollo discursivo y el microtexto es la catapulta con la que se puede iniciar a nuevos aficionados a los signos y significados las lecturas de largo recorrido. El microtexto para minutos termina para capturar atenciones de larga duración si la lectura conecta con el espíritu misterioso del suspense y la descripción.  Posiblemente frente al desencanto general por la crisis del saber y la despopularización de horas de lectura se acude a recursos de simplificación.La tecnología visual y las pantallas TFT permiten lecturas que no pasan por el papel aunque parece inconcebible ir mas allá de notas breves. Un buen libro de una cierta extensión necesita su paso a la bidireccionalidad plana y por el momento, al papel. Otros recursos como los humorísticos colocan en gags y escenas breves condensaciones intelectuales. Leo Bassi [5]  es otro desencantado de su pertenencia generacional.Afirmó que los  Los payasos están en el poder.  Preguntado se hizo pasar por viceministro del Ministerio de la Risa de la UE. Lo  más interesante en el momento de la lectura es conectar con aquellas sensaciones que una vez se tuvieron al acceder al mundo fascinante de la imaginación por un lado en la narrativa, de la sensibilidad por otro lado en la poesía y de la formación autodidacta en el ensayo. Bastaría volver al uno mismo para ser uno por encima de lo que la falta de tiempo quita. Supuestamente la vida es autogestionada cuando todas sus horas forman lista en la posibilidad de recursos del individuo. No tener tiempo para vivir es no ser uno dejando el lugar de la vida las rutinas de las servidumbres, generalmente a intereses de otros. Leer textos pequeños es acudir a la síntesis y al movimiento rápido de escenas. en gastronomía tendría el equivalente de la degustación, en pintura las postales que la reproducen, en viajes  las revistas de la National Geographic o los videodocumentos y en astrología el zodiaco  simplificado . El relato breve no puede aportar toda la riqueza lingüística y la complejidad expresiva por sus propios limites materiales de quedar reducida a un par de miles de palabras o cientos por texto.

Todo eso no quita que  un mismo personaje o tema puede ser tocado por distintos relatos breves cuya combinación acaben haciendo un libro. Del mismo modo que muchos episodios de teleseries se van escribiendo y escenificando sin que se sepa la evolución posterior de sus protagonistas.En definitiva el relato breve viene a complacer una perspectiva mediatizada de la lectura pero que mantiene en vida la pasión por ésta.

 

 

 



[1] hizo de Caballero Dodefroy  en Los visitantes.

[2] The horse whisperer. Instituto Sundance.Sundance cinema Centers, salas dedicadas exclusivamente al cine independiente. Su nombrre se ha transformado en una leyenda. Aunque el afirma que nunca se ha creído su propia leyenda,aunque resulte un halago para su vanidad y ego.Lo aisla porque de vivir de acuerdo con ella sería peligroso. Ha preferido evolucionar como artista que trabajar como un animal para ganar mucho dinero. Afirma que acepta trabajar en grandes películas solo para que le dejen hacer las pequeñas.

[3] por Rosa Rivas,elpaís 020598

[4] profesor y director del programa de guiones en la UCLA. Sus clases  se hicieron famosas por su apasionamiento.

[5]  Uno de sus shows fue  Instintos ocultos .

Poesía como Relato

 

 

La poesía es una forma de transcribir el mundo. También lo relata y lo desentraña.No me refiero tan solo a la poesía épica, la que canta y cuenta odiseas y/o leyendas. También en la poesía del alma, la más esotérica y  críptica , constituye un relato. Varía en forma y consistencia en relación al relato en prosa. Aquella en un par de cientos de palabras quiere condensar lo que éstas dice en miles. Pero de éstas queda unas cuantas palabras en el recuerdo o más que ellas el recuerdo general de su idea, mientras que de aquella quedan todas o hay mas probabilidad de que así suceda. 

 Hay una concomitancia en el propósito aunque la forma sea distinta. La poesía puede ser la destilación de una prosa y la prosa la construcción desde la incapacidad sintética y poética por decir lo que necesita ser dicho por quien lo ha pensado.  Hay quien no establece diferencia entre novela y poesía como Marguerite Yourcenar y hay quien nos advierte a priori de que no tratemos de explicarnos como Ernest Hemingway. La empresa relatora parece estar condenada desde el principio ante vastos públicos que nunca lo serán o multitudes renuentes que nunca se pondrán a tiro de las palabras quirúrgicas del relato, tanto más renuentes cuanto más lírico sea. Aún así la industria del papel gráfico prácticamente desde Gutenberg, mantiene e incrementa mercados aunque no esté en sus manos el  perfeccionismo y la calidad.  García-Sabell  dijo algo que subscribo  “Cada día se escriben más novelas, y cada día nos aburren más”  [1]  y que incluso extendería hasta más ofrecimientos  de otros campos artísticos. Hay una producción industriosa de palabras por un lado y su deglución correspondiente por otro. La gente está ávida de historias, en particular de aquellas que le evadan de las suyas propias. Por eso la novelística de todos los tiempos ha tenido más interés público que la poética.Ésta al tratar de hacerse relato probablemente quiere emular las cotas de aceptación conseguida por aquella. Pero un poema que relata una angustia o un conflicto de privacías es de alguna manera algo que transcribe lo sucedido y no lo que está sucediendo. El relato se diría que amenaza el puesto poético de quien lo dice. Es la voz en off de una conciencia que ha desertado de serlo. A los unos y a los otros y a otros registros escritos les debo gran parte de lo que soy. No concibo mi biografía sin libros. No sería el mismo el goce en toda su expresión sin su  acompañamiento intelectivo tanto en las  conversaciones con el partner como con los decorados usados. Raramente he participado de alcobas diáfanas únicamente vestidas de un tocador y de un armario junto a la cama.Siempre ha habido libros cerca en estanterías en la misma habitación o en su representación más austera de algunos libros cerca de las almohadas. Valga mi agradecimiento a los libros, que sumo al de Luis Landero[2]  como parte de mi. Estoy hecho de letras y de los significados que me ayudaron a construir.Sin ellas no sería nada.O mejor dicho, sería bastante menos de lo que soy.

 Acudir al poema para decir cosas muy personales es acudir al relato sinóptico o críptico solo manejable por iniciados. Cuanto mas condensas verbalmente una idea más te arriesgas a encontrarte con caras de póker cuya mas elemental deducción fisiognómica da por resultado encontrarse con alguien que no entiende. Por otra parte tratar de decirlo todo bajo el panorama de una obsesión por la verdad remite a una autoría torturada por su sentimiento de culpa. “Decir siempre la verdad es una pedantería” decía Jorge Luis Borges.Tratar de decirla como principio inamovible es un absurdo filosófico y una imposibilidad comunicativa práctica.Lo que es mas, tratar de pensar que la verdad está en el dato material confidenciado en lugar de la idea criterial que acompaña un estado de ánimo es basarse en una idea policial en lugar de un concepto  psicológico. El deseo de comunicar está por encima de la realidad limitativa que impone el cómo o tratar de exigir el qué.La mayor verdad es la consecuencia con uno mismo que solo cada cual puede saberse.  Luis Cernuda[3]  poeta de la inteligencia romántica. Su leyenda, descrita como complicidad por Luis  García Montero[4]   es un recorrido de fidelidad a su destino. Cernuda sostuvo que ningún poeta elige su lengua. Su concepción del derecho a una felicidad consubstancial y ética siempre en colisión y combativa contra la realidad que la negaba.  Aleccionado por Mallarmé, Juan  Ramón, Guillén y Salinas no creyó”.. en los poderes de la razón a la hora de ordenar el caos de la existencia “[5] El surrealismo fue su tarjeta de libertad. Entendido más como revolución espiritual que como movimiento libertario. Frente a los vectores de homologación  de las culturas sociales  la propuesta cernudiana es la de la soledad e aislamiento  del individuo desde donde poder defender la utopía colectiva y la dignidad humana sin ser derrotado como sujeto. El poeta arrinconado en su paradoja existencial asume la metáfora de la sociedad en la que vive y contra la que vive erigiéndose en- su defensa al estilo que V.Estellés afirmaba en cuanto asumir la voz de todo un pueblo. Es el punto de ebullición donde convergen la sentimentalidad privada e inconfesa con la pública y defendible.en el relato poético las lágrimas mojan las páginas aún a costa de que  pueda ser motivo de risa en las bravatas de los amigachos o motivo solidario en la intimidad solitaria de los mismos. Con  Julio Cortázar confirmo que  “Tengo muy mal gusto en materia de sentimientos, soy fácilmente sentimental”.  El poema que encierra un relato en realidad da las claves para que  quien pueda estar interesado pueda especular sobre el mismo o escribirlo a su manera.

 

 

 



[1]   Garcia-Sabell, Domingo la agonía de la novela,Elpaís 22julio98

[2] Luis Landero. escritor extremeño. Entrelíneas:El cuento o la vida. donde dedica una hermosa carta de amor a los libros y de agradecimiento a las palabras.

[3] Luis Cernuda (Sevilla1902-DFMexico1963)La Realidad y el Deseo; los placeres prohibidos, invocaciones, Desolación de la Quimera.

[4] Babelia, 21 sept 2002 p.2

[5] dice Luis Garcia Montero en  la fuente citada.

La investigacion literaria

La vida como investigación literaria.   

La vida es el proyecto de investigación más extraordinario, cercano y posible.Se trata de un experimento de muestra constante de valor numérico uno y de un solo investigador con multitud de variables.El sujeto humano hace de todo: de cobaya y de observador. La biografía es un cuento de palabras.l escritor es el único, aparentemente, que sabe esto. Se trata de un sujeto barato. Le basta donde escribir, un panorama de observación, un espacio relajado y con música si puede ser y con suficientes imaginarias o su nómina de musas hace el resto. Se puede pasar la vidas produciendo industriosamente cientos de libros, miles de páginas y millones de signos gráficos. El escritor perpetuo es aquel que lo dejas abutacado en un determinado lugar con sus cosas de vida resueltas vuelves al cabo de 10 año y lo encuentras con la misma sonrisa y en la misma postura. ¿se puede pedir más? UN productor nato para el que sólo cabe invertir lo mínimo.  se diría que es nadie encerrado en su pasión o metido en la jaula de sus laberintos donde no para de crear personajes que lo son todo o disimulan la vacuidad de  ese nadie. cuanto más escribe posiblemente menos sepa pero al menos ha creado una trinchera donde ha sustituido los sacos de arena antimetralla por los legajos de letras para archivos antimundo.

De su pequeñez hace grandeza y desde sus análisis agudos se protege de las ideologías y  los poderes aunque no tenga la certidumbre total del potencial objetivo de su obra aunque le haya servido como tábola salvadora subjetiva. Guillermo Cabrera Infante[1] lo afirma de ese modo:“cuanto más grande es el autor mayor es su duda””  .El autor se sabe que es tal cuando se presta a hacer de su vida una cantera permanente de secuencias gramaticales y literarias. Como Leopardi[2] es una vida hecha de palabras. [3]

No solo es una industria visceral de palabras sino alguien que nada en las ajenas, se embriaga con ellas, se las come, las musita, las sueña.MarioVargas Llosa[4] . Cuenta como raramente puede una librería no abrirle el apetito de no comprar nada en ella. Me pasa exactamente lo mismo y he hecho de algunas ubicaciones de saldo el lugar ideal para exploraciones, paseos, obtenciones y  de títulos perdidos.Eso no quita que luego, emborrachado de conceptos y con informaciones tal vez más qu excesivas con dificultades de manejo, uno pueda ser victima n tanto de su saber como de su discurso.  Como perfecto mecanicista VLlosa responsabiliza a la confusión y enturbiamiento del  entendimiento de la realidad, más a ciertas teorías intelectuales(Beaudrillard, a quien no acierta a interpretar con justicia) que a la superchería mediática[5] algo que jamás subscribiría.Cualquier autor por lúcido y fecundo  que pueda ser tiene tantas cribas como palabras pueda llegar a emitir en toda su vida si su gallardía, fama y mención llevan a que la gente lo tome en consideración.Ante tal avalancha de miradas y análisis críticos siempre hay quien saber acertar en las objeciones y contrabalancea las posibles impertinencias o inadecuaciones teóricas del protolúcido.

El escritor por vocacional y profesional que sea no tiene el marchamo de garantía de infalibilidad e intocabilidad. tales condiciones solo son divinas. Por lo general los autores no pasan de proponer, aunque sus textos adopten forma de tratados o de obras maestras. Y es la sociedad y la historia quien dispone de sus ofertas o las arrincona y rechaza en los basurales.

 



[1] .,(Cuba 1929-) coprotagonista de un auténtico fenómeno social en los 60 catapultados bajo la reduccionista etiqueta de realismo mágico, junto con Garcia Marquez,Vargas LLosa, Carlos Fuentes. Concesión en  premio Cervantes donde especula con un Quijote de las Indias o Sancho Pampa de haber sido Cervantes un creador en el  exilio. Elogiador del humo y del puro. En su casa en London tiene estanterias con no menos de 10 estantes repletos de libros.

[2] .(Recanati 1798-1837)El mejor poeta italiano después de Dante y Petrarca.  .Autor de los Canti. Criado como un eremita en la amplia biblioteca de su casa. Prisionero de un padre asfixiante y de un cuerpo débil y deforme.El mundo real quedaba más allá de su ventana con el que dialogaba en sus tiempos solitarios. Contemporáneo de Manzoni..Solo y necesitado, la falsificación de un pagaré familiar le supuso la ruptura definitiva con sus padres. Murió a los 38a en la miseria frente al humeante Vesubio. Escribió entre 1817-1832 un diario de 4526 páginasJ.Massot La vanguardia junio1998.

 

[4]  (Perú, 1036-) La del ICA londinense (Institut of Contemporany Arts),lo consiguió tras su reestructuración clasificatoria siguiendo los cánones posmodernistas.

[5] .La hora de los charlatanes. El país 240897

La lanzadera de la ficción

La ficción como la lanza imaginaria.

La literatura ha extralimitado el estrecho mundo limitado para hacer averiguaciones en los otros imaginados. No hay que ir al espacio sideral o moverse a millones de años luz del nuestro para encontrarlos. Basta echar una mirada en nuestros interiores y deseos para descubrir un paraíso abonado de pasiones. Wells.H.G. (1866-1946) ha pasado a la historia como el verdadero iniciador del género de la ciencia ficción.Pero la ficción en si misma viene de mucho antes. Viene del momento en que alguien transcribe sus secretos y en particular sus deseos inconfesables.Para hacerlo acude a personajes secundarios o personalidades de préstamos en las que deja traslucir las partes más oscuras de la propia.No se trata de un proceso aislado ni exclusivo de individuos selectos, las culturas se han hecho partícipes de sus prodigiosas imaginarios colectivos  generando mitologías en los casos griego e hindú o pasiones dolorosas en los casos judaico y cristiano.Los antiguos griegos incorporaban a sus conversaciones habituales los hechos y leyendas de sus dioses preferidos: Afrodita la diosa de la belleza;Eros.el amor, hijo de Penia y de Poros, hecho de  d una naturaleza mixta: como hijo de Penia era siempre indigente y necesitado,como hijo de Poros,es intrépido, diligente y fértil en recursos; Metis, la prudencia, madre de Poros; Penia, la pobreza o Poros dios del ingenio. Y para quien no hereda o no recuerda un saber ancestral entregado por otros le basta escrutar en su memoria y en sus sentidos para sacar de la realidad gris y ordinaria maneras conversoras con las que encontrar figuras, bellezas, excitaciones y cuadros imaginativos con los que gratificar la mente y excitar los sentidos. el lenguaje es una de las formas más excitantes y gratificantes de la imaginación. La imaginación puede proponer una imagen y el lenguaje la recrear hasta el último detalle catapultando otras muchas, cientos, miles.

La ficción me permite soportar el mundo que es tanto como decir la literatura es mi modo de amortiguar los golpes adversos de la realidad. o incluso más claramente, ¿hay otro modo mejor que la evasión imaginativa para enfrentar un mundo de tristezas,despropósitos y descontenidos? en la imaginación cabe todo, en la realidad sólo lo que permiten los que la mandan y organizan.En la imaginación el sujeto deviene creador, en la realidad obediente. La ficción es la esperanza de los artistas, la realidad el campo de negocios de los materialistas que se mueven siempre dentro del posibilismo. La ficción es la riqueza de los pobres.  Quien no puede comprarse vestidos, pagarse viajes o tener tiempo libre para el ocio al menos le queda soñar con todo ésto. Se dirá  que el recurso a la ficción es propio de los evasivos que eluden el enfrentamiento a la realidad o se dan por rendidos de entrada antes de presentar una batalla por cambiarla. Y es una objeción legítima. pero que a la larga explota en las manos de los ultrarrealistas que viven el mundo únicamente  en lo que  es: su drama y su imposibilidad. Sabemos que la gente cambia a menudo de situaciones subjetivas (se cambia de domicilio por ejemplo) sin conseguir cambiar las estructuras externas ni de sus entornos ni de lo que hace de amo en su vida.La gente cambia de casa ya que no cambia el mundo podríamos decir resumidamente. Al mismo tiempo llena su cultura de contactos con perspectivas a vista de pájaro de las situaciones reales. acudir a espectáculos básicos como el teatro o el cine es acudir a recursos evasivos por realistas que sean los guiones que tratan. Mantener cada dia la atención puesta en la mediática de las noticias no es menos evasiva, cuando la información continuada de los temas estrella o periodística y políticamente convenientes quita de hablar de otros temas igualmente integrativos de la realidad dolorosa. Así pues lo evasivo está en las conductas habituales y cotidianas de la gente incluida de la realista, que como se va, no es tan radical en su integración y  fusión con lo que sucede en la vida. Desde la posición y la creación literaria el agente de la escritura no necesita justificar su indagaciones desde el imaginario para crear situaciones que no existen en la realidad pero que subjetivamente desearían ser vividas. La ficción es una manera de apuntar teoremas sin acudir a la argumentación racional. Basta desear un mundo de todos, un tipo de sujeto conductual ético, una clase de comunidad convivencial, un tipo de sexualidad plural o un viaje de aventuras para ponerse a escribir sobre ello y gozar de las ventajas sensoriales de su imaginación. Tener una creación imaginaria es facilitar las condiciones para su ejecución pragmática tan pronto concurran las condiciones subjetivas de valor y las oportunidades objetivas convenientes. finalmente la realidad acaba debiendo más a las propuestas imaginarias que a sí misma, pues aquellas arremeten contra los moldes y rompen banderas y esta sucumbe en su autolimitación permanente.

 

 

El texto público

La elaboración Privada y el texto público. 

Si toda la vida tiene el sentido de una meditación para entender de qué va la existencia, la elaboración privada forma parte de sus instrumentos. Ella produce obra contable: escritos y fajos de documentos. Es por esa necesidad intrínseca de saber que se hace una investigación mas que por su necesidad de darlo a conocer. En todo caso se trata de dos momentos creativos distintos. Ponerse a escribir para dar a conocer lo que todavía no es sabido por parte de quien lo escribe es una perversión de las premisas. O para los profesionales de las letras, escribirlas -como encargo- puede adulterar desde el momento de su concepción el  hacerlo,como en el libo de Manuel Cruz sobre la sinceridad hecho por encargo de un editor que viera una posibilidad  de negocio en el tema, o perdón, un vacio cultural para abordarlo con un título interesante ¿quien no está tentado de leer un opúsculo contra la sinceridad en un tiempo en que ella es la panacea de sus apologías defensivas?.

La literatura, como las demás artes, insisto, es algo que nace como autocomplacencia, como síntoma privado que desea ser compartido en público, buscando en el consumo anónimo  la complicidad. Es una manera de pedir permiso a una cierta cantidad de gente para la locura particular, sea en forma de música pop o en forma de relatos novelados.  Rafael Argullol dice que ” “los únicos escritos auténticos son los no concebidos para ser publicados y ni siquiera conocidos por lectores ajenos al autor.”[1]  Refiere que la confesión pública de los grandes autores como Tolstoi, Baudelaire o Thomas Mann, trataron de construir su mito,si bien ninguno pudo desvincularlo completamente de su verdad.

Hay trabajos que se quedan aparentemente en la superficialidad de sus panorámicas y sus descripciones, pero el relator al hacerse autor de sus letras tiende a ir mas allá de lo que su primera elección le compromete. Incluso Jane Austen leída como cronista del mundo rural de la Inglaterra del XIX permitió entrelíneas, intencionadamente o no, como quedaban reveladas las contradicciones del imperio británico de la época.elaboración como todo tiene un destino de transición. Pretender sentar unas verdades eternas para usufructo de todas las generaciones posteriores es algo bastante insensato. Ya lo advirtió Gombrowicz de  eso que una generación puede catalogar de verdad será llamado por sus descendientes como una sublime estupidez. El hijo tiende a reaccionar contra el padre minusvalorándolo, el nieto ve en los abuelos antiguallas y ni siquiera se ocupa en saber los nombres o avatares de ellos, mucho menos de sus bisabuelos. Raramente hay quien se ocupa de seguir el árbol genealógico de su familia.Las generaciones viven de espaldas a sus ancestros y orígenes, lo cual sería una de las explicaciones porqué la historia de lo social se repite tanto y cada época reproduce errores de otras épocas.

Escribir o dejar texto escrito sería uno de los deseos de la continuidad de la conciencia hacía su crecimiento. Lamentablemente a menudo queda como la constatación testimonial de un saber y no como una plataforma para su desarrollo.

Escribir tiene un sentido por su autoseguimiento incluso hasta el final a pesar de la opinión de Tenesse Williams el cual sostuvo que la vida es una obra bastante buena, salvo el tercer acto, el último. De hecho la vida tiene un tiempo limitado, tanto en su principio como en la antesala de su final. Lo único que ha variado entre el principio y el fin es la significación de  las cifras contadas en años. Al principio de una vida 80 o 90 años parecen muchos.Una vez cumplidos ya no parecen tantos aunque ambas cifras tengan el mismo valor matemático en un caso que en otro. Al principio la expectativa permite ambicionarlo todo, al final la constancia de una memoria parece lo más trascendental. Trascender, ese parece el verbo mítico más significativo. Escribir para dejar algo postmortem. Escribir para dejar la constancia de un ser. El texto público tanto en sus instantes de fragua como en su estadio final de obra terminada ocupa el lugar del ser, la demostración de una existencia intelectual, o la intelección de un individuo en sus transacciones con el mundo que le ha tocado vivir e interpretar. Esa posibilidad es  el resultado de la probabilidad del ser que crea objetos de uso externo a su esfera,  en tanto se recrea a sí mismo como viviente y pensante.

 



[1] Argullol, ,Rafael. Frustración y Grandeza, El pais  1 diciembre 2002

El legado del Texto

El legado del texto y  su incorporación al tejido cultural.  

El incremento de procedimientos y persistencia de la perseverancia premia a los autores insistentes que al fin acaban dominando su pirueta circense, sus arpegios en las cuerdas de sus guitarras o la estrofa que los inmortalizará. Para la mayoría de figuras famosas de la farándula aquello por lo que han conseguido el reconocimiento público a menudo no pasa de unas pocas frases, un estribillo, una idea genial que puede ser abreviada en menos de un minuto de exposición gramatical. ¿Toda una vida reconocida por un minuto de magistralidad?¿Cuántas frases recordamos de los demás?

Después de una, dos, o tres carreras universitarias esta simple pregunta pone los pies en polvorosa al cum  laude  que debe acudir a su agenda de memoria de bolsillo o su chuleta de papel vegetal para citar a alguien con corrección y elegancia ausente de pedantería.La mayoría de los mortales se quedan sin respuesta y con un ¡glups!  para masticar su lengua a falta de otro parapeto en el que refugiarse.

¿Qué sentido puede tener la difusión de sintaxis y mensajes escritos a dosis homeopáticas frente a los grandes medios?. Algunos como El Periódico  ven ganar bolsas de lo que llaman lectores (en todo caso adquiridores) por decenas de miles llegando a 831 mil ejemplares[1] ,siendo el tercer diario más leído de España. Cualquier medio acústico, visual o escrito tiene por espada damocliana, según el decir de Jose maría Iñigo, la cuota de audiencia. Él puede recordar de haber tenido una de las más elevadas :más de 30 millones de telespectadores. También, muy honestamente, que hay programas hechos por los que no han sido preguntados por nadie.

El valor del texto sea cual sea su soporte: desde el que está transcrito en un guión escenificado en el teatro  o el cine al que está en el soporte de una pancarta o un graffitti, pasando por una circular  anónima por email y desde luego pasando por los géneros mayores de la novela, la poesía o el ensayo, tiene siempre el común denominador de un deseo no exento de ambición: dejar una grabación en la memoria de quien la recibe. El texto es el cuerpo del mensaje que pasa de un emisor a un receptor para que este se constituya en filtro del mismo, haga de caja de resonancia del mismo y a su turno lo reproduzca tras hacerlo suyo. Este encadenamiento del mensaje entre quienes lo propagan convirtiéndose en sus apólogos es una de las síntesis del cambio de mentalidad y la transformación de las condiciones de vida.

La vida son sus significantes, es decir sus textos incorporados. Por encima de su cantidad numérica de difusión está la insistencia conceptual en unos criterios  y en unas maneras.-si acudimos a una hemeroteca advertiremos la vejez prematura de la mayor parte de noticias que contienen los textos y el olvido pesado de sus miles de nombres manejados. Este olvido empieza ya en los mismos cronistas que los usan cuando dejan o dejamos de tener necesidad de hacerlo y sigue en los públicos más atentos a las novedades.

la importancia del legado de un texto no es su espectacularidad momentánea o su inmediatez en decir un dato, sino en catapultar un criterio atemporal que sirva más allá de la noticia y de la coyuntura.  Por una extraña magia en los procesos de comunicación si una idea es útil para la inteligencia y para la supervivencia de una cultura, aquella va a ser incorporada a esta aunque no siempre sea reconocido, descubierto o encontrada su autoría exacta. de hecho quien pone en circulación un texto no tiene porqué estar tan interesado en su nombre como en su mensaje. No en vano la historia de la literatura, también del arte está repleto de genios que no involucraron sus nombres por razones de autoprotección o de supervivencia o del tipo que fueran y han sido legados a la posteridad como de autores desconocidos.

todo el mundo deja un texto aunque esta no sea su intención y en el peor de los casos lo deja en la privacía de su hogar o de sus allegados. Es a´si que los hijos citan, por años que hayan transcurrido, frases que recuerdan de sus padres difuntos, o de alguno de sus antiguos maestros de escuela o incluso de amigos y conocidos a los que se les ha perdido la pista.

He experimentado recordar l oque dijeron personas que he conocido y sin embargo he olvidado sus nombres e incluso sus caras. El texto es el legado más expresivo del otro. Por encima de los bienes materiales que nos pueda regalar la memoria de su saber siempre tendrá un valor mayor. En los cuadernos manuscritos dejados por la madre a sus hijos justificando el deseo de su incineración postmortem, en  Los puentes de Madison,[2]  el valor mas importante de su herencia es sus confesiones y no sus pertenencias materiales.

El legado del texto  original y vital tiene una fuerza por si mismo independientemente de si recibe apoyos institucionales o genera fans automáticos. Tarde o temprano termina por incorporarse al tejido cultural. Es cuestión de tiempo su aceleración en hacerlo. Cuanto más tarde menos personas pueden gozar de sus ventajas. Pero esto es algo que ya le queda lejos a la autoría para ponerlo bajo su estimación.

 

 



[1]  segun un estudio atribuido a Estudi General de Mitjans a principios del 2004.

[2] dirigida por C.eastwood y coprotagonizada por este y Marylk streep. Los hijos de esta se enteran del amor escondido de su madre con estas confesiones y frente a su resistencia inicial acaban por comprenderla.

Literatura de Calidad

La literatura entre el valor y su calidad.

Si toda crítica permitiera, en su intención, dilucidar los errores de las certezas y ,por esta vía, contribuyera a la mejora del comportamiento y por ende de la sociedad; la crítica artística sería aquella específica que permitiera evaluar en su verdad las verdaderas propuestas artísticas separándolas de las impostoras. O al menos estos serían los parámetros para una y para otra. Paradójicamente ni la crítica social y política es aceptada, antes bien es temida por su fuerza, daño y controversia; ni la crítica artística puede tener la última voz sobre lo que és y lo que no es arte, especialmente en un tiempo en que las iniciativas innovadoras han venido poniendo en entredicho cualquier clase de concepto estanco y estricto de lo que debe de ser la expresión artística.

Es así que su crítica se ha convertido en un espacio no fácil de definir en el que sus autores son llamados a hacer de tasadores y seguidores de corrientes y creadores y no tanto de diagnosticadores. Así mismo la crítica literaria puede hablar del valor de un texto, de su semblanza, de su oportunidad  e inferir sus contextos no claramente revelados en el texto mismo. Puede pues hablar de sus valores en presencia o en ausencia, pero puede ¿acaso hablar de su calidad?

¿Qué  caray significa la calidad de un trabajo? Algo tiene calidad, quiero declarar, cuando la relación entre el instrumental que presenta y el objeto del que trata es la adecuada. El concepto de calidad lo aplicamos a todo.Desde el producto acabado de un determinado objeto de consumo al servicio contratado de un operario a un consumo cultural escénico por el que hemos pagado o no en taquilla. La calidad nos evoca la calidad de vida, es decir la calidad de sus contenidos. La vida lo es en tanto es llenada de contenidos de calidad.Los contenidos descalificados no la llenan, la cargan.¡

Para Leonard Cohen, la creación  es de hecho  el consentimiento  del agente causal  por la cual da a lugar[1] .a fin de cuentas el creador es un factor sinóptico de su mundo que es determinado circunstancialmente por unas coordenadas de pasión, entrega , energía, talento y vocación. Esto no quita que los mejores genios hayan podido destrozar telas y ensuciar papeles sin llegar a nada o dejando por producto residuos, sólo publicables por la movilización comercial de sus nombres.

Hay algo mejor que la calidad per se  o apriorística y es la victoria de la experiencia[2] .

Alguien que se erige en la posición de lo que tiene calidad o carece de ella, es tanto como hablar de su coherencia.Debo decir antes de seguir, que me cae mal la gente docta que se posiciona ante un texto para afirmar con pose clínica que algo es bueno o no lo es.Para no herir, el docto referido distinguirá entre una cosa interesante y una cosa de calidad., y hasta se atreverá a comparar el texto nobel con un texto reeditado que nos es legado un siglo tras otro com marchamo de lo que es escribir, pintar, declamar, escenificar o lo que sea.

El síndrome del profesor  cursa en aquellos sujetos,docentes de profesión o no, que no pueden evitar las expresiones moralistas del bien-mal en su versión más civilizada del bueno-malo en lo que se refiere a tasar el valor de las cosas, de la originalidad o del arte.

Para tener la  seguridad de lo que tiene calidad hay que precisar distintos parámetros. La calidad es un concepto global y abstracto no un parámetro concluyente.La calidad es un  proceso de conquista no un hecho terminado. Comparar textos por su mayor o menor calidad deja los sentidos en la vaguedad y la interpretación en un punto indeterminado. si por un momento aplicamos la calidad al periodismo nos meteremos en un atolladero.antes de hablar de si un texto luce desde el punto de vista formal, valoramos su capacidad expresiva, su elocuencia, su transmisión informativa y la autenticidad de lo que informa.Si todo esto es sacrificado a favor del texto bonito, recargado de adjetivos y figuras evocadas,¿ a que quedaría reducida su función periodística? Del mismo modo pero en sentido opuesto el texto poético o la prosa del relato quieren enviar  un discurso que cree sensaciones e imágenes e inoculen la necesidad de una reflexión con la conquista de un espacio en la memoria del lector o espectador. Si no consiguen un impacto en este terreno, ¿de qué puede servir la construcción lírica técnicamente correcta pero imposible de comprender o conectar?

En un intento de definición de la calidad  literaria me toca pensar en aquellos subpuntos que puedan caracterizarla. Algunos de estos subpuntos serán comunes a cualquier otra propuesta artística o de otro tipo.Y otros serán específicos del mundo literario.

La calidad es cualidad (del latín qualitatem ) y significa superioridad, categoría, genialidad, carácter. La calidad  se refiere  a un conjunto de cualidades,a materiales nobles, a  la no adulteración, al no plagio, a la prestancia y solvencia,  a la resistencia al paso del tiempo, y a cumplir una función de ocupar un espacio (físico y mental).Esto incluye construcciones gramaticales novedosas,recursos al imaginario y al real. creación del escenario simbólico y contacto emocional con la lectura. Si no hay pasión entre bastidores e identificación de quien crea con todo lo que hace más ocupado de la formalística que de lo que dice, los resultados pueden ser terribles. Claro que la relación entre  impulso creativo  y arte de calidad no está tan estudiada como para establecer una biounivocidad de la honestidad y pasión en el uno y la excelencia en lo otro. Joan Baez hablaba de un Bob Dylan como de alguien totalmente despegado de las letras que cantaba y que le hicieron tan famoso en su primera época. No necesariamente el éxito que supone una calidad se tienen porque corresponder con una instancia creativa limpia.

Cuando aparecen trabajos editados con éxito de crítica y público como suele decirse es mejor desde luego  que si  los mismos trabajos pasan desapercibidos, o sin acuse de recibo. el éxito de critica y público es la escala social del reconocimiento que espera todo el mundo con sus piruetas, sus juegos de malabares, sus magias o sus cantos.

Valoro más la  intemporalidad del texto que su reconocimiento inmediato. Por otra parte escribir para quien lo reconozca después de la vida del autor que lo ha creado resulta bastante extraño.

A pesar de que Sartre al preguntarse qué es literatura  afirmaba q los escritores debían escribir pensando en su época y lo que ésta necesitaba, creo que lo que impulsa verdaderamente a la creación es la desesperación social (con o sin atenuantes y otras palabras substitutivas que la describan)y el aislamiento de sintonía con respecto al otro en el lenguaje común.Esta fisura por encima de cualquier otro argumento de los  profetas y/o enseñantes o predicadores,es lo que lleva a las confesiones escritas y a las producciones artísticas. Otra cosa es que luego se conviertan en emblema de una época y en sinopsis emocional de una generación.

 

 



[1] Afirmó que “una canción es ser concebido por una mujer.El hombre y la canción no se pueden concebir sin su autorización”.Entrevista de Arturo San Agustin,el Periodico 29 noviembe 1992

[2] Cohen compara la noción de la victoria de la experiencia por encima del  hecho de la esperanza.aunque en cierta manera tasl victoria ya presupone una calidad . articulo citado.

Poesía y Escena

Poesía y escena. De la poesía sentida a la ronda narcisista.

Los escritos versificados con intención de ritmo o la poesía, así categorizada por los expertos en letras; son otra  coartada para la escena. Si prescindimos por un momento de su función esteta, se trata de un producto práctico perfectamente útil para guionar una escenificación. La fraseología aprendida, así como la estrofa memorizada, puede acudir en auxilio de una conversación en uno de sus instantes  de  impasse o  constituirse en un punto de partida para iniciar un diálogo o un pretexto para ocupar una escena. El virtuosismo poético no le quita nada al poema su valor concreto para ocupar un tiempo escénico. Al contrario,  puede  ser su soporte y una mediación  entre quien representa el guión y quien lo escucha. Inicialmente la poesía era la alternativa a las elaboraciones densas o las especulaciones complejas de la teoría. Permitía constituirse en catapulta de divulgación de las grandes declaraciones emocionales, de los principios patrios o de los relatos ensalzados de gestas y héroes.  Gradualmente la poesía se ha ido masificando tanto por lo que hace a gente,con o sin formación escolarizada, que se ha lanzado a su producción  asimismo en masa, como por la atención que la cultura le presta, creando espacios de escena multiplicados, premios de renombre y ediciones anuales de certámenes. Esa conexión con el público descoloca la creación poética de sus arenas solitarias y a los poetas o similares de sus amarguras privadas, para convertirlos en coreógrafos de sus letras. Es así que nace la poesía onomatopéyica y estridente.  Desadormecer a públicos pequeñoburgueses  confortados en los asientos de sus pubs[1].   Es así también que se puebla el elenco de divos en  las tertulias más privadas pero con expectativas de docenas de personas que se reúnen donde las rondas de lectura o declamación además de dar cuenta del arte escrito también dan cuenta de los efectos colaterales perversos unidos a los actos creativos cuando quienes crean lo hacen para afirmar egos y reclamar atenciones.

Trato de averiguar el coste que le supone a la poesía en cuanto a perder grados de su substancialidad al convertirse en acto público. Puedo pensar que todo acto privado al convertirse en acto público si lo hace con el interés de impactar empieza a perder su autenticidad original junto al fin de su privacía. El acto poético como género de la epopeya íntima puede atentar a su fuente de inspiración poética cuando se sacrifica a favor de la escena. en algunas rondas poéticas en las que he participado recuerdo más las prisas por tener el turno de voz que por hacer la audición de las voces de los demás turnos. También recuerdo la discriminación del aplauso: brindando más tiempo de palmas a unos que a otras.El público es el principio de realidad que es implacable ante los estímulos que recibe:si no entiende la voz la castiga con el silencio, si recibe una cantinela rítmica la aplaude con frenesí aunque las oraciones que han sonado sean vulgares. La poesía queda confirmada en su máxima dimensión cuando pasa de la memoria oral o del texto escrito a la escena sonora. Incluso cuando su autor encuentra la voz que ponga los efectos al máximo a los sentimientos que no pueden ser dichos por quien los ha sentido. Pero incluso las voces más negadas para la declaración poética acaban unidas al texto dicho.¿la poesía de Rafael Alberti es mejor declamada por una voz impostada, vibrátil y nítida? ¿La poesía de cualquiera recrece con la escena? o ¿lo que pasa es que la escena permite que un publico negado para la lectura y para la imaginación de lo que ella contienen contacten con su arte que de otro modo no lo haría en calidad de publico lector? Hay gente que memoriza poemas como frases hechas  así como citas de autor y todo ello da una estela de datos que visten conversaciones y crean ondas con otros interesados por los temas que se comparten.

Hablar forma parte de las actividades cotidianas y acompañantes a lo largo de la vida y lo que distingue unos hablantes de otros son sus contenidos personales y argumentados de sus posiciones. También sus dominios en el decir y en la retórica. La poesía es un pretexto para decir las cosas y para divulgarlas de una manera relativamente sinóptica y con suficiente gancho para que sea metida en la memoria receptiva. Antiguamente el rapsoda trasladaba las noticias de una zona a otra con sus cantares y decires.Modernamente el poeta de vocación puede tener la suerte de conectar con los anhelos de muchos desde la fuerza declarativa de los sentimientos suyos, los de uno. Su salto a la escena puede convertirlo en actor de oficio y no es extraño que a veces pese más el deseo de una buena actuación que de una buena transmisión. Hay maravillas creativas que no memorizan ninguna de sus frases creadas pero inventan cada vez que hablan y otra gente que llena sus sacos mentales con una selección auto-antológica de sí mismos. La poesía, aún en su actual época de abundancia en la que muchísima gente se atreve a practicarla y reproducirla, no perderá su calidad sino se doblega al requisito de tener que ser aceptar por los demás en forma de un público presente o uno pretendido.

 



[1] Una de las pefformances del último encuentro de Poesía de St Cugat  la seguí en un pub de la zona de movida del Mercado.

Identidad Poetica

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Identidad poética y falacia escénica. 

La poesía es un recurso literario artístico para la entrega del ser íntimo en capítulos condenado a una ruptura insalvable entre lo que realmente es el poeta y lo poco -o lo distinto- que consigue decir. Manuel Machado establece la diferencia entre poesía y alma[1] .Indistintamente de la cuota de sensibilidad de quien la crea y de su iniciativa sincera en la transparencia el que habla se estrella contra los límites del decir. Por mucho empeño que se ponga siempre hay algo que queda dentro, grabado  en algún rincón remotamente escondido del alma en el que ni siquiera uno mismo alcanza a saber cual es. Hay partes oscuras del ser a las que la voluntad , por organizada que esté, tiene dificultades en llegar. El ser autoindagador arroja conciencia sobre sus verdades y torbellinos hasta que choque con interrogantes sin respuesta, asuntos turbios de naturaleza compleja, presunciones de si mismo no del todo confirmadas y un etcétera de callejones por su laberinto. claro que otra cosa es la palabra abierta, la escena pública, el libro constituido y coherentizado donde aparentemente todo está bien trabado y el dicente se muestra como un señor de sus letras y sus sentidos, amo de todo lo que dice y controlador de cada gesto y significado. Todo eso tiene algo de pantomima o más exactamente de falacia escénica, no porqué quien la protagoniza sea un impostor colado ante la benevolencia de quien le escucha o lee o atiende, sino porque la misma autoría no puede ir mas allá de sus límites, de la idiosincrasia del saber contrito. La conciencia autoanalítica tiene una correspondencia  con la sensibilidad poética aunque se trata de campos de reflexión distintos. la poesía condensa en poca producción de texto saberes densos que deja para otras latitudes su demostración.Ese es el gran hallazgo poético: la iniciativa de declarar sentimientos sin necesidad de argumentarlos o justificarlos, pero que inevitablemente necesita la completación con su análisis y con el apoyo logístico de las razones desde otras miradas observacionales.

La actitud poética toma la arrogancia de hablar de contenidos íntimos, patrióticos o privados, colectivos o personales, materiales o intuitivos sin que haya un encargo detrás. No pretende, en principio, nada salvo la constatación de un instante, de un evento mental o de una circunstancia cripto-anímica, que de otro modo tal vez pasara desapercibida para el entorno. Es por eso que la poesía es más un recurso-refugio que una elección sensata de un genero para vender o triunfar.Es algo para el cajón o para la conversación íntima con alguien. Por eso mucha gente declara escribir poesía y se niega a publicarla o darla a conocer. Incluso gente pública y política destacada de la que uno  no sospecharía jamás tales inclinaciones.   La poesía es el secreto y darla a conocer es Lo escénico, el contacto con  la escucha y la aprobación o desaprobación de otra sensibilidad. En ese espacio público, repleto de concursos y efemérides en un proceso creciente en ciudades donde lo poético cada vez es más admirado y tenido en cuenta, compartir el sentimiento privado ante cientos o miles de personas es cuando menos algo que llama la atención.claro que la canción musicada desde siempre ha ido allanando el terreno en este aspecto. ¿qué induce a alguien a declamar, contar -o cantar- su privacía ante un conjunto de personas desconocidas, que para abreviar, se les llama público? Con suerte la declaración poética sintoniza con la escucha desde la sensibilidad anónima que empatiza con aquello que oye. A fin de cuentas todo el mundo busca palabras que lo confirmen en sus tesituras y al mismo tiempo todo el mundo  desea o va en pos de un espectáculo por el que quedar maravillado, expectado o enganchado. El poeta que se hace público és un mánager de sus estrofas con las que ligar una atención.En ese operativo  quizás arriesgue sus contenidos en pos de sus formas. No en vano mucha poesía escénica se va haciendo onomatopéyica, quizás para suplir los déficits de su amaneramiento tradicional, por no decir estridente e impactacionista. En ese proceso ¿donde queda la verdad del sujeto poético  ante el imperativo del objeto lírico como producto de consumo? Por no decir que a veces el hecho del escribir poético se pueda convertir en un pretexto para tener u guión a mano -o memorizado- con lo que justificar unos minutos en escena. En ese aspecto, el poeta  público sería el que con menor cantidad de texto y preparativos puede conseguir, comparativamente, mayor éxito de tablas.

La línea fronteriza entre la poesía escénica que abunda en su lirismo, estilo y forma y el meetting social, proyectivo y desgarrador marca el tipo de locución y de locutor. En el  imaginario colectivo  pervive la escena de Miguel Hernández dirigiéndose  a las tropas republicanas con sus  poemas.¿Se trataba de una arenga o de una declaración personal? ¿de la fuerza del grito sensitivo o de la espontaneidad del que no puede callar sus versos?

En las posibilidades cercanas de actos poéticos colectivos y  compartidos[2]  no es extraño encontrar quien está mas interesado en su usurparció nde un espacio que tienereservado por que ha sido premiado o publicado en tal o cual texto que por su  identificación con el hecho poético. Desafortunadamente el campo de la poesía es tan pantanoso com ocualquier otro y la supuesta sensibilidad que pervive en él no es un garante para la honestidad permanente y la cooperación plena. este dato sociológico cultural revela el síntoma que arrastra la poesía tanto como movimiento  y variante expresiva de las artes así como conflicto metodológico ibnterno entre el deseo de hablar y la posibilidad  restringida del decir íntimo.

 



[1] Manuel Mchado. Del arte largo. Antologia preparada por Luisa Cotoner Cerdó. Lumen, barcelona 2001”Porque ya/una cosa es la poesía/y otra cosa lo que está /grabado en el alma mía”.  estrofa final de Yo, poeta decadente p.144

[2] desde las tertulias literarias a  las diadas como la de St Jordi en Cataluna y eventos en asociaciones culturales que se deja un espacio para la declamación.

Arte de lo imaginario

El arte de lo imaginario.

La gestión de la locura voluntaria.

Las propuestas artísticas encierran un boleto para viajar a lo fantástico. Panorama de eventos: las galerías de pinturas,  las pasarelas de modas, los platós  con coreografías, los productos filmográficos, las músicas en conciertos, los guiones escénicos y las letras en conserva son tantas otras modalidades y lenguajes con los que rescatar a contingentes sociales de sus sumideros de realismo para proporcionarles por un rato la felicidad-o la ficción- de otro registro mental. Cada iniciativa artística comparte el común denominador con las demás de sugerir otra mirada a las cosas, creando así un estado psíquico diferente en el espectador para hacerle creer, por la vía de la seducción, la posibilidad de ser otra clase de viviente o experimentador sensorial.

El arte es antes que nada el arte de lo imaginario, la creación a partir de la nada de una alternativa parcial o completa al todo. Claro que la nada absoluta es una quimera y no hay nadie que sea un cero coma cero, puesto que siempre se parte de un legado dado. Pero sí hay la fuerza de la palanca de hacer algo de la nada (sacar el conejo de la chistera)con la sensibilidad artística que permite sugerir un elenco de eventos que el peso de la realidad penitente niega a priori.

 El arte está en manos de los visionarios, y en alguna medida pendencieros (pensemos en Bukowski), que no se resignan a admitir las ordenes del dia que les vienen impuestas para que hagan con sus existencias la cita diaria con la esclavitud por edulcorada que esté. El arte es uno de los nombres de la locura y no en vano muchos artistas han sido tomados por locos y otros han compartido el síndrome daliniano manejando  para efectivos de marketing su rol megalómano. Dalí ideó el método paranoico creativo y teorizó la conexión entre genialidad y locura, creación y delirio, diseño artístico y escapada de la mundanalidad.

 El arte, que viene de esas fuentes complejas en las que se suma la necesidad personal de la emergencia, a menudo desde la inadaptación de sujeto con la necesidad social de tener vías evasivas de escape; ha permitido a lo largo de la historia ir dejando un poso de referencias de cada época. Los museos y las ruinas son los lugares más visitados de los viajeros, y con tales visitas creen/creemos apresar las almas de las geografías que recorren/recorremos. Y las citas con las escenas prefabricadas son a diario, contadas por miles de sugerencias, las fórmulas para alternativizar el tedio de lo urbano, lo laboral o lo familiar. El artista es así absorbido por las necesidades de consumo de una vorágine industrial que lo empaqueta todo, incluido el bestseller  del momento, la firma o nombre de moda, o el cine que-no-puede-dejar de-ser-visto.  La figura del artista pasa de su locura más o menos autogestionada  en un combinado muy personal de originalidad, refugio y genialidad a la locura gestionada por mánagers e intereses empresariales que lo catapultan. Eso crea una situación curiosa: la realidad, la de los números, la del PIB y la  economía, la de las facturas y compras es soportada a partir del consumo,cada vez más creciente, de ofertas artísticas que se basan en una buena medida en la anti-realidad. Los  defensores y propagadores de la realidad, los cuerdos, acuden para sus menesteres a los recursos del imaginario, entregados de sus agentes locos. Aquellos, los que cumplen con el imperio de la cotidianeidad, de los horarios, las servidumbres y sus  libertades vendidas; lo consiguen en cierta medida por el consumo de la dosis de soportabilidad que les proporciona el entretenimiento, la diversión y los placeres otorgados por el arte de consumo en masa, cuyos creadores eran inicialmente los inútiles de la sociedad, los inadaptados a sus normas, los inventadores de fábulas.  António Lobo Antunes ironiza sobre la definición psiquiátrica dada a la locura como disminución de superficie de contacto con la realidad y reclama la fuerza verdadera de lo imaginario  y de sus personajes[1] . Se puede citar a Sherlock Holmes y analizar los personajes creados por la ficción con la misma metodología analítica que figuras corporales con documento de identidad y registro civil sin por eso impugnar al analista en el valor de su referencia, de la misma manera que podemos tratar a los niños como seres vivos y estupendos aunque jueguen con sus personajes imaginarios o necesiten de sus amigos invisibles o muñecos de trapo.

La locura es algo demasiado serio y privado como para dejarlo en manos de taxonomías estrictas que niegan cualquier fenómeno fuera de la evidencia.

Para el sujeto imaginativo acudir al arte puede ser tan necesario como para el organismo más matérico acudir al oxígeno. Afortunadamente aquel permite contrarrestar la dureza  de los intercambios supervivenciales con la naturaleza y especialmente con la sociedad de la mentira.



[1] Lobo antunes,antónio. Una carta para Sherlock Holmes. Babelia ,621 18 de octubre 2003 p.24

Textos y Autores.

El comentario de Textos y Autores.

El comentario de texto académico como parte troncal de las materias formativas de las enseñanzas medias instrumentan un criterio precioso:el de hacer el esfuerzo por colocarse en el lugar del otro  y de lo que ha sido hablado por su obra, la que ha escrito directamente, o que ha sido dicho por el trabajo de alguien que lo interpreta. En el comentario de texto hay tres planos de personalidades creativas en juego:la del texto de autor, la del ensayista que se aproxima a este texto y la de quien quiere recensionarlo o comentarlo.Hay dos fuentes objetivas, una de ellas primaria (el texto original) y otra secundaria (la derivada en forma ensayística) y una subjetiva, la de quien recensiona ambos planos.

La cosa no es tan complicada cuando no hay un intermediario entre el texto a comentar y quien lo comentario cuando se decide prescindir de este intermediario. de hecho todo texto admite ser comentado y en consecuencia admite una nómina de comentadores, siendo que cada uno de estos puede incluir o prescindir del resto, o parte, en el momento de sus estimaciones. Pero un texto primario es lo más llamativo y lo que convoca  a consideración. Hacerla desde la impronta da legitimidad al comentario, acudir a otros comentarios previos es dejarse influir, o contaminar, por otras impresiones sin atreverse a arriesgar las propias.

Un texto contiene fantasmas y duendes y referencias y personajes y a veces una larga colección de letargos del autor dentro de unas formas expresivas. un texto va mas allá de lo que su autor  había pretendido y se queda algo más acá de otros propósitos.De hecho es un combinado extraño de excesos por un lado y decesos por otro. Y por encima de todo es la expresión viva pero congelada por un rato de un autor al que trasciende. gracias a los textos tenemos un pasado vivo ante nosotros aunque sus autores hayan fallecido. Gracias a los textos tenemos un contacto permanente con nuestro pasado. Gracias a los textos  podemos conectar con pensamientos ajenos y meternos en vidas que nos son ofrecidas para ser comprendidas o aprendidas. Siempre va a depender del texto concreto y de la vocación que nos incita el tipo de indagación a hacer. No es lo mismo comentar un relato que un poema (o sus libros que los compendien) que un ensayo. Tampoco es lo mismo comentar los autores actuales y los estilos literarios presentes a los comentarios de literaturas clásicas. La literatura ensayística es creciente y los marcos novelísticos son plataformas para dejar dividendos culturales importantes y  mensajes concretos para el pensamiento.Vila-Matas habla de la aproximación de la novela al ensayo[1] .Pienso en una hibridación creciente inter-géneros. Todo vocabulario tiene la libertad de acudir al campo de otro vocabulario para hacer valer el propio.

Comentar un texto es extraerle la esencia para ir más allá de lo que ha dejado como impresión general. Al hacerlo  te metes en el análisis de su trama y en los puntos que prioriza.Es un reexámen que trasciende los sentidos para intelectualizar sus datos.

En el caso más sencillo comentar autores y sus trabajos sirve para hacer un ejercicio de humildad y de comprensión.Se trata de ponerse en una piel ajena y en un sentir generalmente no permitidos por la acción directa del contacto comunicativo. El trabajo del recensionador no pretende una cercanía total a lo que se ha cocido entre bastidores para la producción del texto, sino a las claves centrales para su comprensión. En cierta manera lo introduce y lo explica dándole entrada o facilitándosela para un lector. También es su sinopsis y lo que va a quedar en la memoria biológica tras la lectura de miles de palabras o cientos de páginas.

 La recensión o el comentario sinóptico de una obra es algo que ya se hace espontáneamente al ser preguntados por lo que hemos leído o por lo que hemos visto en una escena o en una exposición. No obstante la traición de las inercias orales que nos dejan en la superficialidad de los comentarios sea por no pasarnos de pedantes o porque no podemos añadir nada más a definiciones genéricas, queda subsanada en cierta medida por la valoración sosegada y expresada por escrito. general,mente quienes hacen esta función son los críticos literarios de profesión o oficio que los encargos de periódicos y revistas les emplazan a ese cometido, quedando la mayoría de lectores reducidos al lugar de una pasividad formal. Hay poca gente que haga fichas de sus libros y comentarios ad hoc sobre ellos tras su lectura que sean para beneficio propio., a no ser de que tengan una tarea encomendada o esa tarea forme parte de trabajos didácticos o elaborativo en lo que estén enfrascados.

Aún así es un ejercicio recomendable con un valor en si mismo como trabajo intelectual para ejercitar la síntesis y para concretar el saber de algo nuevo obtenido relacionado con la fuente leída. Es una manera para no dejar el saber en un punto muerto o estático e irlo acrecentado con nuevas entradas de  nuevas ideas y conceptos y hasta palabras que ellos/as (los autores) nos traen personalizándolos y desclasificándolos de la burda categoría de más de lo mismo.

Ejercitar la crítica analítica para averiguar las relaciones entre lo dicho y lo no dicho, lo que está  y lo que falta y la misma trama expositiva es un ejercicio interesante tanto para el propio intelectual como para la expansión cultural. en definitiva lo que uno aprende no puede disociarlo de su modo de comportarse ante el mundo y al no poder hacerlo se convierte implícitamente en agente de propagación de nuevos elementos de saber.



[1] Enrique Vila-Matas  entrevistado por Sergie Pàmies.  Babelia 621 octubre 2003  p.3 “Vamos a una novela que se aproxima al ensayo”

La demora presentacional

 

La critica profesional hace miradas analíticas  a textos para señalar incoherencias o vacíos cuyas precisiones de verdad-en el supuesto de que lo sean- no tienen porqué haber pasado desapercibidas a sus autores.

Por lo que hace al lado subjetivo estar completamente de acuerdo con la propia obra desarrollada no es tan fácil.  Hay tres momentos de un original construido: darlo por terminado,  pensar que está en condiciones de presentabilidad y estar completamente de acuerdo en su forma y fondo.  Se trata de tres grados consecutivos. Uno, el sentimiento de tener suficientada la propuesta; dos, su corrección e imagen  óptimas para poderlas enseñar en público y tres,una identidad al completo con su estructura y su look. Mientras lo primero puede ser relativamente rápido de conseguir, lo segundo debe ajustarse a pasos normativos y pautas no siempre posibles de alcanzar; y lo tercero raramente es colmado. Quizás´s por eso, en lo que hace a obra escrita, las segundas y n ediciones vienen a introducir elementos en un trabajo de cuya falta ya podía haber una consciencia pero no una capacidad para resolverlas en el momento de su primera edición.

Una obra de arte es un  acción artística procesal que sigue en obras y sigue perfeccionándose en otras versiones de lo mismo o en otros proyectos. Tal vez lo que busca un arquitecto en una primera edificación no lo consigue encontrar hasta un proyecto muy posterior en su vida profesional. O lo que un escritor indaga como estilo en una primera novela lo domina en una última.

Se puede dar por terminado un trabajo  y sin embargo no entenderlo como concluso. Intuitivamente se deja el deseo de su perfeccionamiento para un después que queda en el aire.  La obra terminada remite a móviles y necesidades de distintas clases y también a un urgencia de su completación. No tiene porque ser una creación con la que estar completamente de acuerdo.

Desde sus prolegómenos para dotarla con una base formacional hasta el deseo de perfeccionamiento  su proceso de construcción va unido a un factor de demora presentacional.

Soy un experto en demorar mis trabajos puesto que llevo toda la vida escribiendo y no tengo ni siquiera un 5% de lo creado en condiciones de presentabilidad. Dedico más tiempo a la elaboración en sí misma que a su puesta a punto para pasar a la escena pública. Y una vez creado un trabajo centro mi atención en otro de los empezados en lugar de ultimar los detalles de perfeccionamiento de aquel. Eso constituye una práctica de demora presentacional y quizás un síntoma de elusión de un choque con la realidad, con el que quizás no cuento porque a priori descarto el interés de lo que digo para un  sector de gente de cuya existencia no tengo noticia.

Desde el punto de vista contrario la demora presentacional, da a quien trabaja en originalidades propias, la posibilidad biográfica de repasar en otros momentos posteriores correcciones y revisiones de aquel original en espera de dar a conocer.   Eso puede inducir a creer que la demora es una pauta de perfeccionismo, intención de calidad y hasta puntillismo. Pero hay otra interpretación de ella: el temor a la prueba de realidad para experimentar las reacciones que ocasiona.

Esa evitación de contacto ya existe en  las primerizas gestiones de las ideas creativas que lanzan repetidas veces al tacho de la basura aquellas tentativas creativas que no satisfacen a sus creadores. La imagen de alguien escribiendo en su mesa rodeado de hojas de papel arrugadas que siembran el suelo a su alrededor no es un indicador tanto de falta de ideas como de incapacidad para centrar una y para asumir la verdad de su estilo sea el que sea. Creo que la falta de espontaneidad y el excesivo rigor preconcebido castran las posibilidades de creadores.

Por lo que hace al texto escrito, la mejor recomendación que se puede dar a alguien que quiera escribir es que se lance a hacerlo con  coraje y con profusión. La misma pauta sería para quien maneja óleos o trata de hacer piruetas con skate board en el aire.Va a ser la producción de actos de aquello en lo que se quiere investigar lo que va a dar, desde una multitud de tentativas una singularidad de aciertos.  Cuando se tiene la presunción de estos continuar con la demora presentacional  puede ser una manera de proteger la propia obra a su manipulación, tergiversación o hasta comercialización fuera del control de autor/a. Eso también mantiene un compás de espera para completar otras partes vinculadas a la terminada.

La Edición perseverante

 

 Balance: 4 años de Bohemia Bis.

Tras experiencias de otros  proyectos frustrados la iniciación de éste había pasado por  el temor a la discontinuidad y la suspensión. Editar una revista y tratándose de poesía no parecía complicado pero aún así necesitaba de un respaldo mínimo de un mínimo grupo que sintiera la llamada de las letras y valorara la importancia de un órgano de expresión que las recogiera para autores inéditos.

Antes de tomarme en serio su publicación mensual quise asegurarme ese respaldo en forma de acuerdo grupal. Cuando inicias un proyecto  has pasado por fases previas de consulta en las que has sometido tu propuesta para medir  sus posibilidades de realización.  Los proyectos o son colectivos o  son difíciles de sacar adelante. Fue así que conté con un acuerdo verbal tácito más que una declaración entusiasta de las personas que coincidíamos en la tertulia de el club dels poetes Vius: un título demasiado pomposo para un grupo de gente que resultar estar excesivamente muerta.

Pude ver desde el principio que el esfuerzo mínimo de digitalizar originales o de enviarlos por email resultaban tareas poco menos que  imposibles para algunos  conocidos que habían dicho de colaborar. O que tal vez no estimaban gastar o malgastar sus tiempos para eso  que no pasaba de ser  un proyecto sin cartel ni resonancia y con un grado difusión máxima  no  garantizado.

El no recibo de textos no me desalentó.Contaba con una cantera de mis propias materiales manuscritos  de las dos últimas décadas, más otros perdidos que tal vez podría intentar recuperar de  la de  los 70. Tenía materiales inéditos y originales y un buen pretexto para corregirlos, pasarlos a limpio y editarlos en una catapulta que poco o mucho llegaría a algunas manos. El formato de cada numero quedaría completado con un artículo comentando un libro de autor, preferentemente vivo y desconocido; y un artículo de teoría literaria además de as cuñas autopromocionales, la carátula romántica y la selección de versos significados de autorías interesantes.  quedó marcado incluso la cantidad de Ronda poética en torno a los 20 poemas o prosas líricas o textos poéticos con o sin rima.

Mantener ese formato y su continuidad me pareció más que suficiente aunque los trabajos de reprografía a 100 ejemplares por  número y mes ,más otros de reposición,  además de su precio había que añadir el trabajo de doblar los  A3. Puesto que el comité de empresa y de redacción estaba reducido a una sola persona tuve que dejar el ritual de la reprografía para dejarlo en una producción exclusivamente digital para que cada receptor interesado en la revista se la autoimprimiera en su impresora.Mientras tanto yo me había quedado sin la stylewriter que de funcionar.

Eso supuso reducir la revista a texto exclusivo. Antes no es que fuera ilustrada pero al menos metía alguna pirueta gráfica en la carátula junto al menú.

Desde entonces es una revista monocromo, que de tarde en tarde recibe alguna felicitación de alguien que la ha recibido un tanto por casualidad, que no ha alcanzado ningún circuito estable de difusión  ni a generar ningún dividendo. Una pequeña cuña fija la presenta como material no spam y sin intencionalidad comercial aunque ha tenido algunos subscriptores y de haber tenido más hubiera permitido autoplantearse como  una revista con una cierta fuerza para ocupar un espacio de referencia. Tampoco ha entrado en los circuitos de poesía estable, cada vez más reputada en los ambientes culturales catalanes con varias efemérides y encuentros anuales.

se mantiene como refugio de letras y como invitación permanente al arte escrito.Es una francotiradora que hace un trabajo relativo de zapa y que sigue presentando textos, fundamentalmente los míos y los de algunas personas amigas. La mitad de los nombres que aparecen son heterónimos y la otra mitad son de personas que también viven  poco o mucho sus existencias desde la poetización.

La totalidad de los números a 12 por mes, éste es el numero 48 necesitan una revisión por que la figura del corrector y supervisor general del trabajo nunca ha existido y en consecuencia se han filtrado errores: motivo de vergüenza pero no razón de peso para la desactivación. Reediciones fraccionales posteriores filtran algunos de los errores de las anteriores y una hipotética y deseada reedición de todos los números  podría incluir color y fotografía. Afortunadamente la poesía es intemporal y el paso de los años no solo no la descolocan sino que la  revaloran en importancia.

Puesto que todavía hay materiales originales y personas con inéditos que saben de su existencia y tienen interés en apoyarla, los motivos para su continuidad no se extinguen aunque las razón objetivas para seguirla editando  pudiera colocarme en un aprieto. ¿pero quien dijo que la poesía necesita objetivar su razón de ser? Basta que alguien siga sintiendo la necesidad de la eclosión sentimental para que la instancia poética tenga larga vida.

Bohemia bis tiene el mérito de la edición perseverante.Después de presentar unos 1000 poemas y unos 100 artículos, seguro que  podrá encontrar entre sus paginas -quien bucee en ellas- cosas novedosas, criterios a tener en cuenta y composiciones memorables. Pero lo mejor está todavía por llegar: la poesía de la forma con rítmicas y con construcciones clásicas antes del verso libre empieza a hacer acto de presencia y  su función de plataforma para editar una colección de libros cobrará su potencia.

 

 

Del Relato a la Novela.

 

 

El relato narra y la novela es también  predominantemente narrativa Incluso la novela histórica  lo es. El uno se mantiene en  una magnitud a corto plazo. Crea  un escenario de inmediatez aunque pueda combinar tiempos en presente, pasado y futuro, y pueda complicar el argumento solapando distintos planos de personalidad de los personajes o acuda a la metáfora y a otros recursos expresivos.Peor en general el relato tiende a ser breve y la novela pide la atención de algunas horas como mínimo para ser leída. Hay una diferencia de volumen y también de longitud temática. Una novela puede recorrer más espacios y tiempos que un relato. Una novela, al fin, es un texto suficientemente largo para permitir una completud. Al contrario de un relato que es deliberadamente corto como para ni siquiera planteársela. Es obvio que la novela es un género arriesgado y un instrumento no fácil de manejar. Necesita muchas condiciones previas y por encima de todos el deseo de continuidad de un texto y convivir con sus contenidos a lo largo de bastante tiempo incluso años. Jose Luis Sampedro coloca el principio de su novela el río que nos lleva en su infancia cuando iban a jugar al río y veían los gancheros trajinar con los troncos.fue mucho tiempo después que empezó la redacción que le llevó todavía algunos años. La novela es un texto procesado cuyo comienzo  no está estrictamente en el momento de empezar la primera estrofa y su fin tampoco al terminar la última. En realidad la redacción es una parte del proceso creativo que ha empezado antes en la creación silenciosa de las ideas dentro de la cabeza o en la sugestión de formas y fórmulas que puedan surgir en conversaciones. La prolijidad de un/a novelista no es un buen indicador de creatividad aunque da pistas sobre el impulso interno de las cosas que se desean decir.  En cualquier caso la creación va más allá del acto proyecto de la escritura. Anais Nin escribió en muy poco tiempo su Delta de Venus  y Nietsche  hizo las entregas de cada una de las partes de Así hablaba Zaratustra  en  unos días.Yo escribí mi Divertimento en muy pocos días dedicando solo una hora a salir  por día para pasear y relajarme.  Podría seguir indagando resultados productivos que demuestran que  el acto creativo no queda circunscrito al momento de escribir puesto que la creación es algo inherente al creador que puede llegar a estar durmiendo y creando con su onírica que luego puede proyectar gráfica o plásticamente. La novela puede ser más o menos extensa y con una complejidad exquisita si se tiene la calma suficiente para ir siguiendo las pesquisas de cada elemento introducido. A diferencia del relato necesita más atención y autoobservación.No pueden quedar cabos sueltos y debe completar cada cosa introducido.Ningún elemento descrito puede estar metido con calzador y  admitido en su superfluidad.Todo compone un decorado lógico o si no induce a la fatalidad comprensiva y su interés decrece.

El relato es una narración de tránsito. Un texto que se puede hacer en un rato, o empezarlo un día para terminarlo otro.Implica por lo general a menos personajes y menor cantidad de situaciones y tiene un objetivo más alcanzable.

Tengo más experiencia en escribir relatos que novelas, aunque sigo guardando algunas ideas de reserva para hacer  alguna. La novela es la que pone a prueba el ingenio y da la plataforma para una investigación de caracterología e interacciones humanas y de situaciones mientras que el relato apenas si va mas allá de la congratulación con unos elementos situacionales, la caricaturización de algunos personajes, la parodia de unos retratos o la crónica. Por su parte el Relato permite el desapego de los estilos represivos, la soltura estilística, el atrevimiento expresivo y sobre todo, la inmediatez de un resultado. Un relato puede ir de una página a una docena o poco más; puede proponerse como lectura de minutos o de ratos perdidos. Una anécdota´ literaturizada es ya un relato y de las notas y observaciones cotidianas se pueden generar tantos como se deseen. Luego convenientemente ordenados y presentados incluso podrán constituir un libro pero que jamás podrá competir en envergadura y solvencia creativa a la de la novela dilatada.

No todas las novelas son buenas y ni siquiera lo son las que han alcanzado cotas de ventas millonarias por best sellers. Últimamente, además parece que las editoriales son las que encargan  longitudes escritas en lugar de argumentos y contenidos,. Hay autores que  introdujeron libros de tamaños considerables como Thomas Mann demostrando que los lectores pueden con cualquier clase de longitud siempre y cuando tenga un interés pero posteriormente parece que los libros tienen que  ser presentados con mas de 600 paginas, quizás como pretexto para que los editores marquen también los máximos precios de mercado posibles. Y hay autores como Stephen King que nos han acostumbrado a libros bloques sin que pierdan su nivel de seguimiento público ya que no decrece sus construcciones en el suspense y su grado de interés para el público interesado en sus temas.

Todo es susceptible de hacerse novela. La  vida en general y la vida social más concretamente es una feria que nos da toda clase de argumentos. Y el más cercano  la biografía propia. cada viviente podría (debería, ¿debo decir?) escribir un libro, al menos uno, la autobiografía de su vida.La literatura ganaría aunque el mercado tal vez se colapsaría. Por lo tanto el relato también es susceptible de ser convertido en novela. Un relato no deja de ser una introducción o aproximación a un argumento cuya profundidad daría una novela en condiciones. Pero quien tiene tiempo para eso. Quizás la diferencia entre escribir más de lo uno y menos o nada de lo otro es el inmediatismo en terminar en detrimento de una obra de arte más complejo. Tal vez sea la diferencia entre el boceto pergeñado monocromo en un folio y la pintura del mismo tema en un mural.

Muchos relatos completados nunca dan una novela aunque de una novela si se pueden desprender relatos y desde luego infinidad de ensayos. Umberto Eco a partir de el nombre de la Rosa  escribió el modo que siguió para escribirla. Y cada autor podría transcribir anécdotas -y de hecho lo hace en las entrevistas- de los factores concurrentes y curiosidades presentes en la construcción de su obra.

El Self como crónica

 

 No hay nada que sea inenarrable aunque esa palabra  exista y acudamos a ella en momentos de absoluta incomprensión de lo percibido. Y nada es inenarrable por que todo tiene un traslado a las palabras. Aunque las palabras sean siempre el recurso a un artilugio para hablar de ausencias. La palabra es la presencia de una ausencia. A pesar de lo cual no podemos susbstraernos de ella si queremos interpretarnos y tratar de entenderlo todo o aquellas partes del todo que nos convienen para sobrevivir en los mínimos. Pues bien, si se puede hablar de lo ajeno y de lo ausente, con mayor razón se va a poder hablar de lo propio y lo próximo. Lo más inmediato al ser humano es su mismidad. Pero parece que hablar de lo propio  puede generar una autoadhesión o un autoapego egoico.O pasarse horas encabezando las frases con  el pronombre yo pueden acabar por cansar a la audiencia, que en el fondo también quiere emplearlas.  Parece que todo el mundo está de acuerdo en códigos tácitos y no escritos sobre  que las confidencias son espacios de intercambio en loas que el turno de palabra se va dando sin que haya la necesidad de ningún moderador.  Hay gente que le gusta hablar más de sí que otra.Unos toman la palabra o su guión para hacerse espectáculo por un rato en una tertulia informal o en una sobremesa y otros no la toman o la reducen al mínimo para hacerse público momentáneo. En cada grupo verbal pronto queda establecido a quien le va más un rol  y a quien le va el otro.

Ese  marco de relación va dando salida a las anécdotas de cada uno: lo que hace y lo qué dejar de hacer, donde ha ido de finde semana, cómo le han ido los exámenes, en qué lugar ha quedado en la última competición deportiva, qué le dijo el chico  o la chica con el que sale, lo que le regalaron por navidades, cómo fue la fiesta de cumpleaños , cual era el ambiente del concierto al que fue, cómo le van sus inmersiones en chats, para cuando es una operación de poca monta de un quiste sebáceo inoportuno, el conflicto que arrastra con un vecino, el facturazo al que ascendió la reparación del coche, qué hizo durante las vacaciones  o el lugar donde se ha comprado una determinada prenda que lleva puesta.  La enumeración de las cosas concretas del cotidiano en bruto se haría interminable. todo el mundo hace cosas y participa de actos cuya pericia explicativa puede convertir en anécdotas, es decir en materiales verbales más o menos interesantes para llenar una conversación, pasar un rato o entretenerse. De hecho hablar de lo propio permite hacer según que gracias y hablar de lo ajeno permite ironizar las tragicomedias del laberinto existencial. La escena está servida: casi todo el mundo accede a actor cómico en  un momento dado de su vida o así lo pretende.Ironizar sobre las circunstancias forma parte de las estrategias supervivenciales y por otra parte es bien sabido que el humor da larga vida a quien sabe reirse de todo y de su propia sombra.

La mayor parte de materiales de conversación surgen de  la situaciones de interacción que la vida de calle o de trabajo procuran.Las conversaciones son predominantemente anecdóticas y el discurso, si así puede den ominarse, es fundamentalmente cronicial.  Raramente la gente conversa acerca del argumento del libro que ha leído o da mas tiempo que el referencial a las  noticias bélicas, a los sucesos luctuosos del día o la coyuntura internacional. Y deviene casi un imposible hablar de conceptos o de teoría o de abstracciones. La gente está entrenada para hacer crónicas de sus sucesos personales con alguna salsa teatral y nada preparada para analizar acontecimientos, algoritmos detrás de problemas personales o relaciones entre sus conflictos existenciales y sus valores ideológicos. cada persona es capaz de hablar de sí  mismo sin hablar de su ello, es capaz de reproducir fielmente su superego sin ponerse en la posición autocrítica de su rol, es capaz de contar sucesos pero no de relacionarlos con las estructuras escondidas que los provocan, es capaz de llenar los tiempos verbales con las frases encadenadas de la etiqueta y de la cortesía produciendo el más grande de los milagros: hablar cientos de veces sin llegar a transmitir la verdad propia ni interesarse en realidad por los sentimientos de los demás que comparten tertulia, mesa y bromas.

No es extraño pues que la gente que no queda colmada con  estos palcos y tablas traten de buscar salida a sus gritos apagados de comunicantes frustrados por la vía del relato, la literatura, la poesía y el arte expresivo en general sea cual sea el lenguaje escrito o plástico que usen. Lo que la vida cotidiana no permite ejercer por mucho que se hable de anécdotas trata de ser conducido por la vida artística. Todo lo que no dice el yo relacional en los espacios de entretenimiento verbal lo  dice, o quiere decir, el sujeto autor o creador que exhibe su self como material de trabajo y de reinvención. ¿Qué es un artista sino un sujeto que se aparta de los demás para neutralizar su superficialidad? Escribir acerca de todo lo que contiene y expele - o que ha estado retenido en el trastero por virtud de múltiples represiones- el self es un acto de liberación. Aquello a lo que no se puede, o no es deseable, poner palabras en la cotidianeidad, porque no toca, porque es de mal gusto, porque puede ofender, porque és difícil de entender o porque es difícil de decir  encuentra sus salidas en los aledaños de la teoría, del énfasis pictórico, de la abstracción plástica, de la pirueta circense, de la escena muda del mimo o de la composición musical cuando no de la locura que rompe con todo y rasga la propia imagen sin importar nada.

Este salto al self desnudo es algo que empuja a todo el  mundo pero que no todo el mundo está dispuesto a hacer, dado el riesgo de caerse y estrellarse. De hecho es tan natural el desnudamiento del self como pasar de gatear con pies y manos a la erección corporal y aprender la bipedestación, pero mientras esto ultimo lo hacen los niños como parte de su proceso de adaptación evolutiva aquello ya no lo hacen  todos loa adultos que han olvidado como tener el atrevimiento de los niños.  Para los afortunados, (cada vez más, por fortuna, ya que el mundo ve incrementada cada año su población de artistas) que dan ese salto y se atreven a hablar de su self como crónica permiten que el arte siga viviendo y la literatura siga fluyendo de innumerables cuartos oscuros y hasta miserables, de calles pordioseras y de  las trifurcas permanentes con el otro en conflicto. Es entonces que se produce el milagro: el artista liberado de hablar de su yo anecdótico condicionado por una audiencia que no quiere profundidades ni desea temas que le disloquen su precario equilibrio puede convertirse en el self de pleno derecho que alanza el nirvana práctico de un éxtasis de campaña aunque se quede sin auditorio inmediato. el yo deja de hacer el burro en la tertulia para irse a un rincón de la cafetería a escribir o a su cuarto sin estufa paras idem, o carga su máquina de fotografiar para ir   por un campo de olivos para captar el objeto gráfico de una pareja de olivos que lo estaban esperando[1] , o emborrona el lienzo en el justo momento que puede dar soporte a la forma mágica que no ha podido expresar en parte alguna de otra forma posible. El self son las minas del rey Salomón que por un momento  regurgitan como un géiser todos sus oros contenidos esperando ese momento triunfal de decir lo que verdaderamente es, aunque se quede sin amigos a quien contárselo, escuchas que sintonicen con su prosodia, lectores con diccionario de bolsillo que se atrevan a abrir sus páginas para consultar la palabrería que no le entiendan o interlocutores capaces de triples saltos mortales para entrar  en el discurso no apto para menores, es decir no apto para quienes se han quedado fuera de las literaturas suntuosas de la recreación de las cosas, hacedoras de mundos insospechados por  los encierros ordinarios de la existencia gris.

Hablar del self conecta en principio con una etapa narcisista: la necesidad de situarse como eje  narrativo,m como protagonista principal de la exposición, como vigilante de la  alma que no es seguro si está en custodia o fugada. Y el self es derramado a través de cientos y miles de páginas de decenas o cientos  (¿quien puede saberlo?) de miles de personas  que han escrito sus diarios personales bajo llave u ocultado otras veces con nombres terceros, heterónimos al uso, novelas  subterfugiales, relatos pamplineros, en los que decir todo aquello que de viva voz resulta casi siempre o un imposible o un riesgo de incomprensión. La literatura  salva a los indeseables de la acústica de la superficialidad verbal. ¡Gracias a esos grupos de incomprendidos el sarcófago de la lengua madre ha podido seguir prevaleciendo! Esa conexión narcisista evoluciona y el self que se convierte en una mina de extracción de experiencias extrapolables se hace misionero y mensajero; se hace pariente de los otros y de sus propios caudales encerrados que no tienen tanta pericia en sacarlos fuera. ¿de qué si no la gente se la pasa en grande leyendo las erudiciones de intimidad de otros si no fuera por las resonancias que encuentra? leemos para encontrar aquellas palabras de otro que encierra lo que nosotros queremos decir de nosotros. Estar al corriente del propio self con el balance de inhibiciones y retracciones por un lado, y de desorbitaciones y proyecciones por otro todo ello en consonancia con una indagación semipública de vida al colgar la consigna en la pared, el artículo en el periódico, el cuadro en la galería o la pancarta en el coche convierte en ex-narcisista a quien no tenía otro remedio que hablar de sí mismo para volver a recuperar su estima por el mundo desde otro palco de virtuosidad.  Entonces seguir hablando desde el lugar del yo y de sus referencias autodescriptivas y autoanaliticas hace un bucle donde los  referentes aprendidos  indican una trascendencia de lo subjetivo para vivirse como sujeto objetivo. Si todo el mundo escribiera un libro sobre su vida el ofertorio de terapias baratas que invade el panorama de las búsquedas sucumbiría estrepitosamente. Si todo el mundo aceptara autobiografiarse  el arte cambiaría la faz de la tierra.

 

 

 



[1] La fotografia  descrita es de Ellen Auerbach que la consiguió inesperadamente tras una incursión de paseo de acuerdo con su filosófia de captar el objeto tal como es sin alterarlo.

El Borrador

Lo escrito como borrador[1]

La elaboración como esbozo de conciencia.

Todo lo expresado no es más que una fabulosa tentativa para un aproximación substancial en profundidad a lo pensado.Eso pasa tanto en el discurso oral como en el escrito aunque con diversas medidas. En el oral el flujo de ideas y semiideas es un continuum de valor físico,representacional y transaccional. En lo escrito una reflexión constructiva inicial hace de criba para presentar ideas más desarrollativas. Tanto en un caso como en el otro,para adelantar teorías y crear leyes acerca de un tema determinado es necesaria una estrategia de merodeo (una estrategia jericoniana[2] de intensidad y rodeo) para alcanzar un propósito interpretativo de un tema dado. ¿quien se pone a escribir con todas las respuestas ordenadas? Nadie. Lo mismo que nadie espera a saberlo todo para ponerse a hablar.Estamos pues sumidos en discursos orales y escritos que por su propia condición son incompletos. Su ejercicio en tanto que comunicaciones con déficits permiten  la opción de mantener vivo el universo del error y con este la posibilidad al reajuste y al rescate de verdades.

Si una biografía  dada en general es viajera por unos vocabularios y conceptos, también una  obra literaria en particular es un viaje exhibido de un creante por nos lenguajes y unos contactos intelectuales con lo substancial.  La exploración elaborativa -entendida como un análisis de conceptos, criterios  y conductas- es una vuelta continuada a lo mismo desde la innovación. Posiblemente una vida entera -o su parte de exhibición creativa y por la que es conocida-gira en torno a unos bloques temáticos continuos y repetidos.  Los grandes temas especulativos acerca de los que se ha venido filosofando en los últimos miles de años,apuntan a continuar siendo los temas favoritos de especulación de los próximos miles de años. Sus alusiones se sostendrán aunque sus perímetros y maneras de abordarlos vayan cambiando.

De hecho la noción de innovación es efímera. Para una buena parte de lo nuevo-ante lo que el narcisismo de finales de milenio se coloca en posición de saludar-su caducidad como tal  es breve y cada innovación remite a una consideración antigua sobre ello.

En el acto o suma de actos para la escritura hay un síntoma de la extroversión y un encuentro del pensante con la materia sobre la que piensa. Es un sujeto con su objeto de reflexión que a la vez lo lleva a  objetarse como sujeto. En ese proceso entiendo que se da lugar a un enorme e inacabable borrador en tanto que proceso abierto para la construcción del yo. Lo escrito es una de las múltiples maneras de extrovertir y de extraer de dentro lo que tampoco tiene porque tener un lugar fuera. La escritura como producción sígnica pertenece a una tentativa que no siempre resulta fecunda: la de pretender postular interpretaciones mejores a las tenidas antes. Parte de un deseo tácito de pontificación de aquello en lo que uno cree como autor. Retrospectivamente uno es el listado de sus creencias.De acuerdo como se ha instalado en el pensamiento ha ido conduciendo su existencia por unos u otros vericuetos. El lenguaje de tal pensamiento da cuenta en cada momento biográfico y en cada enclave vital de su proceso lo que sabía de sí mismo y de su mundo.Ese lenguaje registrado y objetualizado en forma de textos clasificados o de libros publicados,va dando cuenta de su viaje a la consciencia. En tanto que un inmenso borrador todo puede ser revisado y corregido o todo espera un compás de revisión y de rectificación. La espera para la versión definitiva puede suponer gravemente una espera de la nada desde  la nada. La  actitud  desde la narración elaborativa intermedia puede proporcionar la mediación para contribuciones a la reflexión. Pasando a ser secundario seguramente si se trata de una reflexión pública o privada.

La obra creativa es la obra de toda una vida. Tal vez muchos libros son un libro o muchas direcciones cinematográficas solo son una película, o muchos cuadros pintados no son más que pruebas para hacer un cuadro. La pregunta es si uno puede permitirse el derecho a exponer antes de terminar o ha terminar antes de comprender en su totalidad lo que se ha preguntado. Esta pregunta remite a otra más básica aún¿puedo permitirme contar lo incontable o debo esperar a tener las palabras justas y todas las verificaciones hechas, para hacerlo? Si no tengo la verdad ¿debo callar para siempre? o si creo tenerla ¿solo puedo exponerla hasta aquél límite en que tengo garantías de que sea entendida? Toda exposición es epistémicamente necesariamente parcial. Una elaboración más consistente desmontará parte de la anterior aunque mantenga elementos de su estructura.

Así como esperar a hablar hasta saberlo todo resulta inconsistente para la práctica vital, también pretender un ensayo o una publicación  tan solo con todas las respuestas tenidas es conectar el discurso escrito a un elitismo no viable. Lo uno y lo otro junto con otras vías de comunicación se van creando como modelaciones de expresar la realidad y modulaciones para contenerla.de esta forma poco a poco,estilos, teorías y referentes instalados en el pasado sirven como trampolines para otros saltos o insights elaborativos.

El lenguaje usado no es más que el magma con el que ir explorando una erupción de ideas y unas chimeneas volcánicas que conducen a las propias profundidades.El lenguaje escrito es una manera de explorar la conciencia y de manifestarla en un estado elaborativo dado. La elaboración en y desde la palabra es la propia elaboración de la conciencia. Una conciencia acabada sin lenguaje es un concepto imposible.

Eso puede llevar a una hipervaloración del lenguaje y a tomar lo elaborado como un objeto con una presencia matérica (lo escrito como forma tangible)que pueda camuflar la falta de un contenido substancial. No todo lo escrito ni lo hablado tiene un interés intelectual.Cuando lo uno y/o lo otro forman parte del síntoma charlatán o hasta de un encadenamiento asociacionista de los significantes constituyen un tiovivo de las palabras que juegan a cabriolas originales y hasta a una seducción sensitiva,sin que tengan que aportar nada más sustantivo.

Adoptar la escritura como un ejercicio de elaboración continua y esta como la constatación de  una conciencia en proyecto no presupone que constituya el único parámetro para su exhibición. La conciencia tiene y admite otros lenguajes indicadores de ella, en tanto que las distintas comunicaciones mediadoras  la reflejan como la substancia del sujeto.

Obviamente la comunicación no queda agotada por la palabra,pero mientras aquella está en todo,ésta se concentra las partes del todo que más puede describir. La palabra significante y su referencia significada dicen en que lugar del universo está instalado el pensante-hablante y lo que sabe acerca de sí y de su relación con aquél. La comparación de dos o más posiciones existenciales pasa por lo que se dice y lo que se hace en relación a ello,siendo el baremo para interpretar si una conciencia está más o menos elaborada que otra. Esto es tanto como decir que las conciencias pueden ser comparadas en un sentido cualitativo y deja de tener sentido hablar de nivel de conciencia como un proceso cuantitativo de asumición de nuevos registros a modo de incorporaciones dogmáticas. La conciencia en su diversidad existe en el uno a uno y no ocupa un lugar único en el universo aunque  la expresión hablada o escrita a menudo conduzca a esta idea.

 

 



[1]  La experiencia que tengo como escritor es la de estar inmerso en un borrador continuo de una elaboración. No tan solo en el sentido de la metáfora de que todo texto es un borrador a la espera de una corrección hecha por  otro autor o por otro momento,sino también en el sentido exacto: Hasta ahora  nunca he reconstruido un texto original como corregido en tanto que rectificación de estilo e incorporación de ampliaciones y eliminación de sobrantes.simplemente he hecho/hago de un borrador una primera versión  que creo suficiente para una exposición o una discusión y dejo para la presunción de un después, su corrección definitiva.

[2]  Las murallas de  la Jericó (en Cisjordania en el extremo septentrional del Mar Muerto) bíblica  fueron destruidas después de rodearlas al son de las trompetas.Eso acontecería entre el 1400 y el 1260aC

Escribir y Citar

El modo de escribir y la cita de las fuentes  

Hay una cuantiosa literatura en circulación que  pone en solfa  ideas y argumentos y que no se preocupa en citar sus fuentes o en ampliar informaciones acerca de aquello en lo que se basa.Se trata de un  protosíntoma de la cultura ambiental. Lo que ya sucede en las sobremesas y en innumerables conversaciones de todos los signos, los de hablar  con la vaguedad de lo que se sabe, también se da en el plano escrito,donde parece suficientar a las editoriales afirmaciones categóricas, cuando no burdas patrañas y engaños, sin tener que citar nada ni a nadie por ellas, en algunos estilos y trazos estilísticos que pueden sostener afirmaciones sin el menor arrobo y sin  necesidad de acudir al apoyo de nombres y obras pre-publicadas.

He aquí el problema de las fuentes mencionadas pero no citadas adecuadamente y el problema mayor  de conversaciones desargumentadas o  inestables pero que ya colman ,parece, las perspectivas lectoras de  los usuarios de esta clase de bibliografía. Resulta disgustante entrar en una trama ensayística en la que se da referencia acerca de autores donde no queda exhibida una interpretación no total que puede arrastrar a alguna confusión y que no hay ningún dato de localización para ampliar aquello a lo que un artículo o una parte de texto está moviendo un interés. La cuestión es si es el autor el que escribe de un modo motivante quien tiene que dar todo el trabajo hecho por lo que hace a interpretaciones acabadas de lo que/quien cita o si le basta con incitar ese interés dejando para el lector/a el trabajo de profundizarlo.

La recomendación predominante sostiene que todo texto tiene que estar bien documentado y dar las notas a pie de pagina (o final de capitulo o de libro)sobre aquello de lo que ha hablado. Me veo a mi mismo como lector tanto de unos textos con referencias irreprochables como de textos sin ninguna referencia explícita. Lo intentaré decir de otra manera. He leído-y sigo leyendo- textos con ampliaciones en letra pequeña de lo que sostiene en la letra grande y también otros textos en que aunque citan nombres conocidos no se ocupa de decir quienes son o donde ha encontrado lo que menciona de ellos. Y debo decir que me siento confortable con ambos métodos siempre que en el primer caso (el de las citas abundantes) no rompan la fluidez del texto y en el segundo caso (el de los nombres citados sin referencias documentales)no sean equivoca o erróneamente citadas. Es obvio que un autor puede ser mencionado sin necesidad de ser literalmente transcrito. además de un autor se puede haber aprehendido  una determinada tesis suya o una idea general y no recordar con exactitud ninguna de sus frases. En ese supuesto si acudir a la búsqueda de una cita supone un trabajo enciclopédico y de archivo ingente el autor puede -legítimamente creo.- optar por citarle la idea sin buscar  la cita transcrita. En el articulismo periodístico abunda las mención con no citación pero con la corrección honesta del articulista  y en la literatura de nueva era puede ocurrir la mención de nombres clásicos conocidos supeditado a los intereses de autor y consiguientemente con interpretaciones erróneas[1] .

Lo mejor es vincular el texto escrito a sus precedentes y ajustarlo a lo más parecido a una producción científica. Por otra parte los libros impecables desde el punto de vista de su ejecución elaborativa sin que contengan ninguna falta de omisión ni de los nombres  y referencias de todas las obras precedentes en las que se basan, también pueden incurrir en la fabulación de una cientificidad aparente y en un ataque frontal al placer de la lectura haciéndola´ inviable.

La literatura sigue salvándose de eso aunque cabalga entre la narración y el ensayo y hace concurrir la ficción con la versatilidad en la concentración  semántica del mismo volumen.

El relato puro a diferencia del ensayo que procesa una reflexión se evita a acudir a la documentación ya que esta se confunde con el acervo cultural de cada autor y lector. Puede ser interesante hacer pruebas o versiones narrativas con o sin nombres, con o sin explicación de quienes son. El libro de memorias de Gracia Márquez, vivir para contarla, que posiblemente no se quedará en único tiene una buena porción como notas de pie de pagina pasadas a la letra grande a fuerza de mencionar nombres vinculados a su carrera y biografía explicando quiénes eran y lo que hacían, le quita valor de goce al libro  y encalla su velocidad de lectura aunque pueda ser interesante desde el punto de vista documental de biografiar al autor y entender los créditos de sus padrinos y relaciones que le marcaron decisivamente.

Se diría que la literatura quiere ser mas enriquecida cuantos mas datos y nombres proporcione o que corre el riesgo de ser pajera e inconcreta si se mantiene en el magma de las descripciones y los conceptos sin  rendir tributo a otros nombres, teorías o datos.

No creo que se pueda establecer a priori lo que es mas adecuada ya que va a depender de cada propósito elaborativo y técnica elegida si ambas cosas llevan o no a un relatorio más o menos o nada profuso de datos, cosas ,autores, títulos y lugares.

Mi experiencia hasta ahora me va dejando llevar por  un recorrido-plan cuya extensión da posibilidades para todos los campos y técnicas, permitiéndome tanto el texto diletante que se desarrolla sin necesidad de acudir a la idea ni nombre de nadie, como el texto ensayístico que desea completar la tesis de alguien para lo cual y el cual debo presentar una lectura y una mención correctas. Para resumir, puede ser tan triste caer en textos de gurús de fin de semana que citan autores[2]  a la tún tún  sin haberlos entendido  como citar una profusión de ellos con paginas avanzadas de los lugares de cita para dar la impresión de tener mucho mundo leído. El valor de un texto no depende de eso y si de ello dependiera la literatura (sin documentación de nombres, que es la mayoría) no habría habido literatura ni historía de los valores imaginarios. Por encima del texto citado está el texto escrito y tal vez depende más del ensayista con ganas de erudito trabajar las citas que no hiciera el autor que una función de este.Estoy pensando el  Pedro Páramo  de Juan Rulfo  que tiene ediciones que sus notas y explicaciones pueden ocupar casi tanto sitio o más como el texto original escrito.

No creo que se pueda ni deba establecer un criterio único para la elaboración documentada.Lo que se es que esta  no se puede permitir la transmisión de contaminación informativa y no tiene que prohibirse cuando no se tienen todos los datos de archivo encima del escritorio.al margen de ellos resulta más importante valorar la imaginación  y originalidad de la autoría.

 

 



[1] Recuerdo que una vez me fié de uno de esos libros  (uno de Selena) en citar una de sus menciones y contribuí a la contaminación informativa involuntaria trasncribiendo uno de sus errores.

[2] En cierta ocasión alguien uqe me llamó por telefono  para  u ntema de elogio de la violencia sexual  moderada estuvo citando un autor  del q no había oído hablar nunca. cuando al fin averigüé que estaba hablando de Baudrillard castellanizando el nombre y haciendo un acento de llana, me dispuso a desautorizar la opinión que me estaba dando mi interlocutor.

El Relato Liberante

La técnica de Relato como descanso de la elaboración ensayística.

Cada tema promueve un léxico.Cada espacio imprime una manera de hablar.Cada título de texto implica una forma literaria. El relato puede permitir unas ironías y unas licencias que el ensayo prohíbe. Cada tema territorializado lo puede ser de una determinada manera y no es conquistado por todos los estilos, géneros o expresiones imaginables, sino por unos que vienen determinados por aquél.

La narración ensayística como texto híbrido.Dada la lasitud del uno y la seriedad del otro, ha acabado existiendo un tipo de semiensayística que introduce el relato como manera expositiva, para hacer así popular un tipo de literatura que de otro modo no sería popular. Dentro de las ciencias de la salud, la psicología se ha prestado a esta clase de literatura híbrida,donde cuantiosos casos y anécdotas permiten construir un relato ameno para ilustrar unas teorías complejas.Claro que el éxito de ventas de estas técnicas de vulgarización pueden ir en contra de requisitos básicos de la metodología científica de una exposición.  No hace falta recurrir a un estilo expositivo de tales características potenciado en la cultura anglosajona dado que está bastante generalizada la práctica del relato en la dialéctica cotidiana.

Todo encuentro de hablantes en torno a un tema T puede producir un cierto número de referentes R sin que agoten aquél. De hecho un sin número de comentarios acerca de algo no lo atestigua necesariamente como más científico. O al menos no lo es, desde que el sistema perceptivo del ser humano y su memoria no son tomados como parámetros infalibles. La percepción distorsiona y el recuerdo es selectivo.

Tomada una conversación cualquiera encontramos que se puede estar opinando continuamente desde la inopinación, o hablando sin conocimiento de causa suficiente.  Este es un fenómeno también trasladado al texto híbrido cuyo conjunto de casuística presentada puede venir citada en función  de apoyar a tal  o cual idea. Pero toda anecdótica concurrida de esta manera no significa una demostración. Una exhibición de casos (relatos de biografias,sinopsis o anamnesis)por ostentosa y  excepcional que sea no es una demostración que permita establecer una ley epistémica aunque la pueda sugerir. Entre mostrar y demostrar se enmarca ese umbral de un género particular en el que se mueve un volumen considerable de ventas literarias., potenciada por  políticas comerciales de difusión o culturales de formación.

Lo literario como imposibilidad de ficción pura. A diferencia del ensayo y a una distancia de este, los géneros literarios ocupaban  preponderantemente el universo intelectual y a través de los mismos se vehiculaban las filosofías y creencias de cada época. La literatura a pesar de estar basada en el mundo imaginario  no le rinde una pleitesía exclusiva y en tanto que creación artística se ha permitido combinar todas las formas posibles para mezclar elementos de lo real con otros de lo imaginario. La más osada de las literaturas de ficción cuenta con oraciones  que hacen referencia a lo real y por lo tanto al universo de lo posible. Esas estructuras comunicativas pueden conseguir hacer creíble lo increíble y crear y sostener una ilusión que permanece en el texto literario y que crea una permanencia visionaria en  la persona que lo  lee.

Una ficción extrema debería crear su propio lenguaje expresivo con sus signos y sus grafos. Incluso las situaciones en que eso pretende ser introducido como un glosario fundamental[1]  para entender la terminología usada, es preciso posicionarla desde el lenguaje consabido. Toda ficción es finalmente vehiculada por componentes realistas.

Esa imposibilidad absoluta de la ficción pura no impide diagnosticar un texto de literario cuando lo es y diferenciarlo de otro como ensayístico cuando también lo es por su parte. Cada ordenación del discurso escrito como libro juzgará la conveniencia de su inscripción en uno de esos dos grandes ámbitos. Por lo general, la ensayística requiere de un entreno en la lectura y una capacidad de absorción de la información con el menor coste atencional y de tiempo posible. Y lo literario requiere de una disponibilidad más holística y menos sensitiva. El lector literario es fundamentalmente sensitivo El lector ensayístico es fundamentalmente analítico. Lo literario por sus propias licencias puede colocar cualquier clase de alteración expositiva si desea cumplir con  unos impactos sensitivos, mientras que lo ensayístico está obligado a ir respondiendo a las preguntas que se va formulando y por las que vertebra el texto mismo.En realidad el título ensayístico es una pregunta velada a la que trata de responder con los cientos de páginas que la suceden. Mientras que el texto novelado tiene por título un enunciado de una historia que se explica, indistintamente de si se conocen las claves de la misma.Tanto lo ensayístico como lo literario no agotan lo temático q pretenden. De hacerlo,la historia de las letras quedaría limitada a unos primeros libros. Sino que son materiales contributivos a unas continuas conversaciones no cerradas como teorías terminadas.

El relato permite unas funciones expresivas que lo pueden hacer más vivo y dinámico que el ensayo. Permite el sabor de una libertad de expresión que el ensayo niega rotundamente.El solo hecho de que este imponga una metodología y unas fórmulas consensuadas o establecidas para presentar los temas, ya los condicionan profundamente.Por su parte la novelística puede recorrer un amplio espectro de liberalismos: desde la modificación formal de las palabras y las construcciones de frases hasta las invenciones más osadas sin necesidad de justificarlas para nada. Tal vez con ello lo literario no aporte novedades a un debate determinado y al mismo tiempo pueda crear dimensiones imposibles que el raciocinio del ensayo tiene prohibidas. Esa libertad dialéctica es lo que concede a la literatura el rol de anticipatoria en temas que luego son repensados metódicamente por la ciencia. De hecho lo literario es una primera dimensión de reflexión en la que puede ser expuesto lo pensado justo en su estado de elaboración sin que haya llevado a ninguna parte, en cambio lo ensayístico  vive una rigidificación de la que no puede escapar con tanta libertad. No es extraño pues que la mayor parte de la elaboración científica sea para cenáculos minoritarios mientras que el hermafroditismo formal[2]  y las literaturas clásicas tengan un mejor cartel de atención. Es tanto como decir que parte  de aquello es reelaborado por los autores en una buena parte de éstas.

Dentro de lo literario,el autor más críptico puede expresarse del modo más plano e inteligible posible. Y sus habilidades creativas en un campo no tienen pq ser correspondidas en el otro.

La literatura liberal como liberación. Poder cambiar de registro expresivo es ya un viaje que posibilita un sosiego en tanto que aparca una formas de elaboración que constituyen una rigidez dimana de su rigor. Poder escribir fantásticamente  y  darse el permiso para tratar desde lo más profano a lo más sagrado,es ya en sí mismo la introducción de un registro catártico. Claro que pretender colocar literariamente la teoría de los quantums  o cualquier otra que implique la física y las matemáticas puede encontrar resistencias indestructibles. Cada tema convoca unas maneras de hablarlo.Y si el amor tradicionalmente ha sido tratado desde la poesía, el drama desde el teatro o  la intriga desde un tipo de novela; también las partes de la ciencia generan una manera particular de ordenación de palabras y confieren un valor distinto a las letras. Si cada tema convoca una lenguaje propio que es su vocabulario y el modo de ordenarlo,cada autor también puede permitirse migrar por ellos como un viajero intelectual y tomar los lenguajes más libres como descanso de los más ortodoxos.Por lo tanto recurrir[3]  a lo novelesco para hacer frente sus dosis de realista.

 



[1]  Libros como machine orange contienen un glosario específico para entender la terminología manejada de sus protagonistas. Otras literaturas que incluyen argot deben recurrir a sistemas parecidos.

[2] El texto híbrido es un descriptor que necesita más definición de la dada.Se ajusta a un fenómeno de hermafroditismo  de los dos campos de la escritura que se están comentando. Un libro es tanto más híbrido cuanto más de lo subjetivo pone en un fragmento de lo objetivo que acota para reflexionar. Dentro de la subjetividad puede incluir temas del orden biográfico personal del autor, que en conjunto pueden hace mas llevaderas las referencias pesadas argumentativamente que contiene. Podría definirse un grado de hermafroditismo en  los textos intermedios baremando las partes dedicadas a lo subjetivo y las dedicadas a argumentación.Posiblemente sorprendería en muchos textos la supeditación de lo segundo a lo primero,que de ser presentado aisladamente  tal vez rebasara menos de 1/10 parte del texto híbrido.

[3]  La transversalidad  entregéneros expresivos y  lo que es más entre campos distintos de artes puede ser tomado como una constante entre los creadores o investigadores de creación en lugar  de ser una variable inaudita. El viajero del intelecto o de la sensación se inscribe al servicio de unas búsquedas existenciales,siendo secundario  el camino concreto empleado.

Literatura Porno

Literatura porno y su apropiación   

 

El erotismo ocupa una área propia en los campos elaborativos y artísticos y además es transversal a todos los demás.difícilmente se podrá sostener esta afirmación a cualquier otro campo  expresivo y/o de recreación. Las novelas, las poesías y las prosas lúdicas en general es difícil que contemplen explicaciones pormenorizadas de ingeniería, mecánica o telecomunicaciones;sin embargo es fácil que haya detallismos preciosos acerca de lo bello, lo atractivo y  sexual. La sexualidad que se evoca y de la que se habla forma parte de la mirada escrutadora del deseo, es decir de la toma de nota de los deseantes. Lo  sexual está en todo y por todo s contemplado para su organización presencial. Es uno de los grandes motores de la historia y de los acontecimientos.Eso es ampliamente reconocido y no hace falta extenderse en ello. Es la dimensión latente  y transversal en  la práctica totalidad de las conductas humanas. Cabe entender por lo sexual todo aquello que vincula el deseo libidinoso, el de los tratos con el placer propio y ajeno, el del amor justificativo del vivir, el de la dicha ganada a pulso por unas horas o unos años,el del goce  constatado escondido o no.  Lo sexual no queda encerrado tan solo  en el teatro de las copulaciones. Existe desde mucho antes.empieza con las miradas seductivas, con las frases de la insinuación, con las manos aproximadas y con la invasión del espacio corporal y vital del otro. Y todo eso está presente entre frases y entre palabras en multitud de escenas ordinarias y habituales. De hecho la dimensión del deseo es indisociable del resto de dimensiones vitales del cada día.claro que la represión del self socava esto y el  consciente del deseante ignora sus fuerzas inconscientes que lo retratan  por lo que realmente es. Por eso hay un erotismo flotante en casi todo y tolerado-además de activado- por las culturas permisivas. Resulta totalmente coherente que una  de las puntas elevadizas de esa erótica generalizada sea la pornografía, en la que los prolegómenos de la seducción y los decorados contextuales son suprimidos  o superacelerados para empezar prácticamente por las escenas finales:la de los enroscamientos de los cuerpos y el detallismo de las técnicas de placer. Es  en ese momento en que los genitales y  las acciones específicas de placer que otras literaturas y artes, la poesía amorosa, la narrativa  de paisajes,los lienzos que recogen desnudos o el arte fotográfico de nudidades,dejan disimulados o  levemente sugeridos desde el recato; son mostrados en toda su animalidad, brutalidad y verdad rotunda. Los penes son rojos y morados con venas tensadas que  están a puto de partirlos, las  bocas mezclan salivas, cremas espermáticas, orines, el ano se abre cavernoso, magnánimo, profundo como nunca se sospechó, los contactos chapotean y emiten ruidos, los pubis están  afeitados mostrando la singularidad de cada repliegue, de cada agujero, de cada nota. En conjunto la dimensión pornográfica lleva a los primeros planos del ojo de la cámara lo que antes quedaba insinuado y sin nombrar con rigurosa exactitud.  Enhebra las palabras,una a una de las acciones imaginadas, los cuerpos deseados, los gestos impúdicos, que antes eran sosegadas y anestesiadas. Y al hacerlo redescubre otras verdades:las que se encuentran con las luces encendidas y los párpados sin cerrar.

Este baño de imágenes de alto poder sensorial pide un tiempo de acomodación para quien se sumerge en el. Y ciertamente las primeras escenas pueden impactar. No está de mas el preaviso de lo que va a leer o ver  el que paga una entrada o compra una revista para o herir su sensibilidad. Aunque si decide dar este paso, tiene más probabilidades de dar con escenas enseñantes que no con otras aburridas.Además bastantes le confirmarán sus deseos más ocultos y que jamás se atrevió a manifestar por miedo al estigma de la perversión. La pornografia visual a menudo se basa en la escrita.Aquella es de impacto rápido.Esta calienta los motores con más lentitud pero los mantiene encendidos durante más tiempo. Aquella puede servir para acompañar un contexto de placeres.Esta para incitar la propia imaginación adaptando argumentos ledos a la situación personal, en la que será necesario descubrir si los deseos privados y no dichos del partner o del cómplice,coinciden con los de un o sin son compaginables. si tal camino es allanado y hablado las interacciones sensoriales acaban creando un espacio de literatura en vivo en la que cada amante va escribiendo las páginas del recorrido de sus deseos.

 

 

El Texto Publicado

La experiencia del texto publicado[1] . 25VI98 cerdanyola

 

El verdadero texto publicado es el propagado.Ni siquiera las maquinas de la industria gráfica que  multicopian un original a unos miles de ejemplares garantizan  pueden garantizar esa equivalencia, porque eso depende siempre de si hay un interés lector por la difusión. Pero para entendernos lo publicado es aquello que tiene detrás una editorial que lo respalda o un mecanismo de autoedición que lo permite. Luego los factores de publicidad, categoría del texto, carisma del nombre, distribución, harán de lo publicado, algo ampliamente leído o no.

 

Entre tanto un libro no es hecho, hay una multitud de niveles desde los que se puede intentar difundir una idea escrita, un punto de vista, un artículo o un análisis. Las revistas vienen a ser el lugar de la presentación de los textos punteros acerca de los temas de interés del grupo que está en torno a ellas. Y además de las revistas de grandes tiradas, una multitud de pequeños magazines y boletines vienen a vehicular las opiniones que sus autores no encuentran convenientemente reflejadas en otros medios de comunicación. el proyecto de fluència es uno más que se coloca en ese lugar de lo marginal, no por una vocación principista sino por falta de otros medios técnicos de distribución y categoría técnica, para conducir opiniones y debates que creemos insuficientemente representados en otros espacios de opinión. Uno de sus slogans es el de creditor de debates para una cultura humanista entendida como un fondo de opiniones libres en las que los pre-textos vienen a ser  presentados con una intencionalidad de ser textos, y en todo caso ambos constituyen pretextos para la reflexión intelectual y la meditación holista.  Ciertamente nos hemos presentado como un proyecto de magazine,contributivo- entre otras fuentes de reflexión-contra el pensamiento único, es decir contra aquellos modelos explicativos de los fenómenos en general, que  nos son presentados como hegemónicos y como incuestionables.en su lugar presentamos la invitación del contralenguaje y la impugnación  a una sola manera de ser, de pensar o de estar. Ese apoyo en la sociodiversidad emplaza la admisión de diversos artículos de opinión y de aproximación de análisis desde distintas maneras de plantearse el futuro y el presente y desde distintos campos de interés. Por eso el magazine recorre campos temáticos aparentemente tan lejanos como lo esotérico, lo artístico, lo científico, lo médico, lo terapéutico o lo literario.

La experiencia del texto publicado aunque sea con pocos medios y con una difusión mínima[2] , es gratificante en tanto marca un calendario de cumplimiento con unas elaboraciones y exige cuando menos a quien escribe a plantearse preguntas y tratar de responderlas.

 

La intencionalidad del debate cruzado es todo un proyecto épico en particular en una época de hegemonías de lo particular y de movimientos sociales fragmentados. La satisfacción oculta de la publicación de textos que pretendan una dimensión multivocabular y una simbiosis de tendencias y diversidades, es alta. Al mismo tiempo la falta de una resonancia pública hace de los esfuerzos en publicar  una actividad  un tanto escondida y sin implicaciones notorias en un público anónimo, que apenas si satisface parcialmente al propio narcisismo,si lo hubiere, en ver los textos elaborados por uno y el nombre al lado de los títulos elegidos. tiene mas valor de experiencia con el trabajo intelectual de autor que no con la gratificación asociada a un poder de difusión que no es tal. La época actual vive más de la imagen y de la parodia cantada o chisteada que no del texto escrito y si la lectura de las grandes publicaciones es de porcentajes menores de todo lo que publica,¿porque razón una publicación exigua iba a exigir un trato más considerado? De momento como publicación moderada y contenida demuestra tras estos primeros 13 números  escritos, montados y fotocopiados un compromiso respetado con la frecuencia y la ambición de ir extendiendo la amplitud de sus intereses reflexivos así como a la colaboración de personas que crean en  la importancia de las publicaciones menores y desde la defensa de la heterodoxia crítica.



[1]  Tras un primer año de regularidad de fluència con la frecuencia de aparición mensual parece  obligado un primer balance de aniversario.Este artículo es participativo de esta valoración en la perspectiva de los textos publicados de difusión limitada.

[2] Está en proyecto su  difusión  con la creación de un web,depositando en la red internáutica el verdadero indicador de interés y  dejando la reprografía en función de lectores que quieran hacerse con artículos concretos o con números completos.  

 

El Chat-Text.Un género

chat-text como nuevo género literario

Los chatextos  son  las construcciones escritas resultantes de conversaciones directas en tiempo real entre dos o mas chatters.[1]  El objeto temático  de una producción textualizada por esta vía,es secundario frente a la singularidad instrumental en abordarlo. La viveza y frescura del texto y su co-construcción a dos o más bandas,con sus respectivas personalidades y concursos imaginarios es lo que le da realmente un valor extraordinario. Para acometerlo cabe salvar las dificultades de la inestabilidad del sistema,cada día mas saturado y recargado por más soft y menos condiciones del hard.Pero la condición fundamental es la de encontrar un/a cómplice con la que  hacer el texto. De entrada no es  tan difícil como parece. No es necesario buscar  a alguien con todas las culturas acabadas y todos los diplomas comprados.Basta cualquier hablante dispuesto a dejar sus  restricciones de teoría, es decir, sus autoinhibiciones , a un lado y esté dispuesto a teclear al mismo ritmo  de fluencia que su discurso oral. s entonces que sin pretenderlo se produce una magia:el  texto de chat como una literatura oral escriturada.  Cabe ponerse de acuerdo en algo y mantenerse vinculados durante suficientes horas a ambos lados para ir configurando el texto global. Con solo tener en cuenta todo lo que va saliendo para irlo hilvanando y no dejar partes  sin responder o comentar la coherencia se va construyendo, quedando vestida de otros personajes, referencias, sueños y vertidos emocionales. Cabe saludar l chatext como un nuevo género con estilo y desenlace propio, completamente distinto a cualquier otra forma de escriturar expresiones.  El hecho del  diálogo a dos o más bandas personales, permanentiza un factor de imprevisión que exige la improvisación continuada. Recoge la cargas de vitalidad de la literatura oral y de la conversación libre y plasma en el soporte escrito un flujo de continuas ideas e imágenes. La interacción entre dos o más interlocutores distantes  con un peso destacable del imaginario,construye un texto  divertido y dinámico, intensamente vivaz y lujoso de  toda clase de inopinancias, si los dedos no están esclavizados por formulismos de estilo y los conceptos se dejan salir  sin admitir ningún guardián de censura.  Va más allá de  una conversación asentada o consensuada por las partes.Es una conversación en la que cada parte pone lo mejor y peor de sí, por lo que hace  a  sus ganas extroversoras y comunicativas. Que se van abriendo pasa entre las prisas del tecleo y las faltas tecno y ortográficas que  las acompañan. ciertamente el texto por chat ha sido criticado por no cumplir las normas básicas de  la gramática. Los acentos y los signos de puntuación en general son reiteradamente saboteadas,y toca poner una dosis de imaginación para reducir la ambigüedad de las frases. Se trata de un mal menor. Una lectura posterior del texto si ha sido guardado debidamente como archivo, permitirá la corrección de estas facetas, que pueden ser perfectamente asumibles ante la brillantez del producto conseguido. 

Es más importante notar como una interacción de este tipo frente a cualquier tema planteado: amor, sexo, política o deportes, prepara y promueve un estilo lingüístico que los mismos temas pueden dar de sí en caso de ser abordados por cualquiera de las partes por separado a modo de reflexión solitaria. De hecho el chat-text refleja lo que ya existe en la conversación oral: una excitación sostenida y recíproca de imaginación, en una especie de danza intercomunicada de predicados,donde el atrevimiento  u originalidad de uno pide  que el siguiente esté a la misma altura  en el interlocutor que contesta. Se trata de un género fundamentalmente vitalista y enérgico,cuando concurre una entente entre las partes y el texto pasa los prolegómenos de las primera fase formal de salutaciones. A diferencia de otros géneros de relato y novelados dentro de la prosa donde el/la autor/a medita cada construcción, la repasa y revisa hasta conformarse con el trabajo finalmente depurado, el texto de chat  es un texto vivo y directamente terminado, intocable, exceptuando las correcciones  de errores de teclado.Constituyendo así una cantera inagotable de -una nueva literatura, a la que se abocan sensibilidades de nuevo tipo y genios en bruto, que viven al margen de otras prosas. Se trata de un género en suma, que permite la reincorporación a las artes escritas de gentes anónimas que colaboran en la revitalización literaria, desde sus recursos culturales y expresivos, sean los que sean, incluyendo los que no entran dentro de las gramáticas normativizadas.

 



[1] se refiere a los users  de internet que se comunican en salas de chat y a falta de una mejor traducción se puede traducir por chateadores o  más humorísticamente: chateantes.

El retrato vengativo

Retrato como sarcasmo y venganza..

 Si el arte en general permite plasmar en una dimensión objetiva lo que es difícil manejar desde la subjetividad y desde las correlaciones de fuerzas de lo cotidiano, la literatura como una de sus partes, permite la caracterización y las semblanzas de las personalidades para desentrañarlas más allá de sus apariencias. Dentro de la literatura, el retrato permite bucear en las miserias o virtudes de sujetos  proporcionados por la existencia social,como una cantera inagotable de perplejidades.  ¿Hay mayor placer que plasmar en papel la caricatura más representativa del personaje real de calle con el que te has tropezado por que la disuerte lo ha querido así? La literatura universal constituye una galería infinita de personajes nutridos por extracciones de una realidad .aquellas han más o menos disfrazados para poder revelar  los últimos detalles de ésta. La imaginación creativa, en ese sentido, es un procedimiento técnico para retratar los aspectos más odiosos y/o más burlescos de lo que se vive.

El arte a grosso modo y la literatura en particular de una manera muy especial pueden abordar temas que la conexión directa  de la comunicación no permite. la sociedad civilizada pide ante todo cortesía, es decir ser engañada sin ninguna clase de sonrojo. Los protocolos de los contactos se deben a las costumbres y a las maneras dominantes. Al invitado le toca agasajar a su anfitrión, al alumno tratar con respeto y distancia a su profesor, al conductor mirar con recelo el agente de tráfico, al  hijo confiar cuidadosamente su información personal al padre, al público seguir atentamente la representación escénica, al que es presentado espetar-lo sienta o no- un please to meet you, al comensal afirmar que sí le gusta la comida cuando el maître se molesta directamente en preguntarle que tal va  el engullido de su  plato y así sucesivamente,ente. Los protocolos están muy arraigados y establecidos. Y el análisis de la realidad en sus apartes menos nobles va por debajo.El creador de prosas tiene la virtud de callar en el directo, si por razones obvias de supervivencia social no puede hablar, y puede vengarse desde su fortín del sarcasmo y la ironía.tendrá un millón´ de motivos por los que escribir lo que no puede decir.La sociedad verbal sigue unos comportamientos de hipocresía universal consensuada. No se puede decir todo.Sólo los amigos  constituyen una excepción a esa regla (y no siempre).La literatura y sus  marcos de ficción vienen a  salvar la necesidad de proyectar toda clase de sentimientos, que la  cortesía y los convencionalismos impiden ventilar en público.De hecho un mismo discurso que en directo y en lo presencial puede ser tomado por loco, incívico e inaceptable, será admitido,reconocido y venerado bajo el marchamo de arte.Basta disfrazar convenientemente las situaciones y las  figuras. Y si la literatura en general es  un arte de gozo y recreación del mundo,El retrato  en particular es un género  apropiado para la vendetta y para  restregar ante un espejo aquellos individuos  que te metieron en situaciones  abominables. Sabido que la verdad  suele rebotar en quien la recibe con desagrado, invitar  al mencionado a hacer la observación de si mismo como si fuera un tercero, produce unos resultados mejores. La gente se ríe de si misma siempre y cuando el objeto risible esté convenientemenete disfrazado y pase por anónimo. No es necesario reunir demasiados argumentos a favor. El mundo se ríe de si mismo desde que es mundo.El humor recibe elogios ,incluso, terapéuticos[1] .Es un gran aliado del análisis y sobre todo, es una herramienta formidable para poder decir cosas.Los bufones  eran en algunos tiempos los únicos permitidos a reirse de reyes y emperadores si sabían hacerlo con gracia y sutilezas. En realidad, una parte importante de las cosas que anecodotizamos y de las que hablamos lo hacemos utilizando la risa y las sonrisas en la gestualística.La risa constituye una  conducta de dilación, allana las relaciones, quita tensión al momento. Las mismas cosas son más aceptadas si son artísticamente ridiculizadas. Por eso lo que no se admite en directo es admitido indirectamente al verlo retratado en un escenario o  dentro de unas páginas. Por su parte la venganza autora  tiene su contrapeso cuando también se  incluye a si mismo como personaje de opereta  con sus  propios gestos constituidos en materiales de burla.

 



[1] Los talleres de terapia de la risa pasan por utilizar cualquier gesto, dato de perfil, mirada, color, prenda o perplejidad ajena o propia como motivo de risa. La risa es contagiosa. Si se encadenan las carcajadas suficientes la anatomía experimenta una gimnástica interior absolutamente salutífera. Por otra parte, psicológicamanete queda  exorcizado uno de los grandes fantasmas: el de que los demás puedan reirse de ti. Evidentemente todo es material risible sin por eso perder el oremus de las tragedias con las que coexistimos.

Post: género literario

El correo personal como género creativo

 

A  diferencia de otra clase de elaboraciones escritas, pensadas para una presentación pública o una divulgación, la carta  personal tiene una  intencionalidad de destino muy humilde. Es aquél medio usado por quien la escribe para informar de sí o de intereses personales  a otro que la recibe. La carta es una crónica personal. La carta es una metáfora que espeja intimidades. Un procedimiento para discretizar confianzas. Un artefacto con el que  testimoniar momentos biográficos. Un documento con el que sentar verdad de un estar, una sentimentalidad, una preocupación. Es también el lugar en el que son presentadas inquietudes, proyectos, evaluaciones, estimaciones y preelaboraciones. Es el espacio en el que se puede iniciar una pre-reflexión sin  tener el compromiso de terminarla in situ .

Históricamente fue la vía de comunicación fundamental.  Y los servicios postales de las naciones avanzadas  eran indicadores fedetarios del grado de desarrollo de sus países.De hecho, el tiempo de traslación de una noticia o de un documento de un punto geográfico a otro dentro de un país daba cuenta de la capacidad organizadora que este país tenía de sus recursos. La velocidad en ese traslado y los sistemas de remplazo de los mensajeros y de las  caballerizas en el transporte de las palabras, nos retrotrae a una época histórica de artesanías y romances. Esa imagen un tanto idílica fue quedando desbaratada hasta tal punto que la carta ha dejado de ser escrita, o al menos lo ha dejado en su sentido clásico. Las sacas de correos están repletas de sobres de contenidos comerciales o bancarios y las latas de los buzones se llenan de  avisos de extractos financieros o de cobros de facturas o de avisos de multas. Los servicios de correos ya no trasladan las  palabras  manuscritas entre comunicantes sino  las ordenes de embargo, los recibos de las compañías de suministros, los panfletos que instigan al consumismo y poca cosa más. De tarde en tarde, una postal amiga te recuerda que alguien ha pensado en ti y te pergeña un par de frases para testimoniarlo, y esto te pone contento: un oasis entre tanta parafernalia  en una sociedad-corsé. Y raramente,recibes una carta de una cierta extensión  de alguien que te cuenta su vida y te pregunta por la tuya.  La realidad es que una mayoría de gente vive sin escribir ni recibir cartas. Y la posibilidad matemática de  recibir una, incorpora necesariamente algún factor de ideación: un escribano que sigue amando su pluma estilográfica o algún bohemio que sigue valorando la comunicación por escrito. La carta ha pasado a ser un vocablo anticuado, un quehacer  de antiguas aristocracias que  se sentaban frente a su secretaire y enviaban  a su criados con la misiva al otro lado de la ciudad o un pequeño capítulo entro de la teoría de la comunicación a modo de ejemplo. A lo sumo ha pasado a ser una referencia simbólica. La modernidad con todas sus comodidades ha acabado con  su práctica:dese el teléfono al  chat pasando por el fax y el email, ya nadie en sus cabales se sume en su soledad durante una hora para escribir a alguien lejano del que  en la mejor de las suertes no recibiría una carta hasta un mes después.Y ese cartesianismo ha puesto fin a un género de expresión, y a una literatura que no se da en ninguna otra clase de procesamiento de la  comunicación escrita. No ya solo por las caligrafía y toda su artisticidad y proyecciones de personalidad que contienen, si no por la manera de dejar documentadas opiniones y  sentires, pensares y pesares. Y aunque el fenómeno mayoritario sigue la de reconducir la palabra a sus cotas de tecnicidad y velocidad, una cierta dosis de presencia del correo sigue persistiendo, aunque  enviarlo no espere una respuesta[1] . Escribir una carta es comprometido, además de que exige atención y energía. Aunque recibirla produzca un cierto orgullo. Escribir una carta es también situar un momento de la relación, siendo la única vía escrita que lo permite. Aquí está la necesidad de escribirse entre amantes aunque  geográfica y temporalmente estén próximos o haya otras vías  simultáneas´ más directas para el contacto. La carta escrita (manu o mecanoescrita) compromete a quien la firma, especialmente ante si mismo,ante sus ideas, ante sus afirmaciones;y desde luego, ante el otro que se las dirige. al hacerlo alimenta ese particular género de confidencialidad y transparencia desde la discreción.Ojalá no se perdiera del todo este género y pudiéramos seguir gozando  publicaciones  epistolarias que tanto dijeron de sí de autores insignes[2]  de otros tiempos.Pero sobre todo, ojalá sea rescatado por quienes sepan gozar del texto personalizado,relativamente largo[3] , más allá de las frases cortas e inmediatistas. En todo caso,la novedad del chat-text no tiene porque acabar con la necesidad de aquel uso, ya que de géneros expresivos-y literarios-distintos se trata, pudiéndose optar técnicamente por las cartas como documentos de attachement.[4] 



[1] No todo el mundo hizo lo de Pau Casals, contestar a todas las cartas que recibió,en su mayor parte de admiradores y desconocidos.

[2] Las cartas a Kugelmann de Marx o el correo  entre Durrell y Miller, entre otros muchos.

[3] A partir de 700 palabras se puede considerar un texto largo en cartas personales, aunque yo he llegado a recibir cartas de 20 folios, lo que suponía unos miles de palabras y yo mismo llegué a escribir excepcionalmente alguna de esta longitud o más.

[4] Los programas de correo por internet permiten adjuntar archivos fuera del texto de nota del propio email.Esta denominación los indica.

Arte Escénico

 

Si toda la comunicación es representación,  la existencia  entera deviene una escena. Pero dentro del existir con sus continuas representaciones está un existir particular, el del arte que reescenifica lo vivido para ocio, goce y encanto de un público que admite estar,momentáneamente, en una posición sub-escénica:la de la platea, la de la expectación. El teatro sobre tablas, se eleva por encima de las miradas y  con sus dicciones, argumentos y gestos hace regalías  a la sensibilidad, que fatigada y saturada por las gramáticas vendidas del día a día, espera un  fuerte antídoto  contra la realidad patogénica. en cierta manera el arte teatral es el que cuenta con la complicidad de la hipocresía refinada de su público, ya que lo va a someter a una dura crítica con  los papeles que va a desmenuzar hasta las entrañas, y lo que es más, va a arrancar la hilaridad del público que en un trueque catártico va a mofarse de sí mismo al verse ridiculizado en el escenario. El teatro ha sido, es y será para eso:para mirar la piel por dentro de los hechos reales y para juzgarlos con toda la severidad que se merecen en un lugar que no es propiamente real y que recibe el nombre de espectáculo,constituyendo una curiosa paradoja: es el público arrancado de su anodina vida que aplaude la heroicidad del arte que se eleva por encima de la tragedia social y ciudadana.

Construir las posibilidades de empatía psicológica para eso es solo posible con  personas que sientan el arte como un alter ego desde el que revalorizarse  y desde el que redescubrirse. Un actor o una actriz de teatro son mucho más que una elección vocacional y profesional.son aventureros psicodinámicos para sacarle partido a sus goces personales además de ayudar al goce de un potencial público, al que por añadidura se le puede dejar un resto interesante de cultura. Y ciertamente conseguir ese nivel de transmisión coloca a quien se dedica al arte escénico en el Olimpo de los divos y en la categoría de las gentes admiradas, por qué en definitiva el  universo actorial tiene el fascinante atractivo de  consagrar la posibilidad de la multiplicidad armónica de los yoes, algo que aterra a la mayoría de los mortales que se pasan media vida preguntándose y buscándose en lo que son y la otra medida en arrepentirse por no hacerse  caso en cumplir sus sueños desde que los descubrieron.Parece que la dimensión actorial permite a sus vocacionales y ejercitantes librarse de la tragedia de la mayoría de los mortales colocándose por encima desde el mimo, el humor, la representación verbal o las expresión del cuerpo. Pero la actuación no resulta fácil aunque nos pasemos la mayor parte del día siendo actores natos en tanto que vivimos imbuidos en una cultura acrítica, deformativa y falseante,en la que la primera lección es, ha sido y continuará siendo de no expresar sentimientos ni decir verdades en el momento en que toca hacerlo. La actuación es conseguir el máximo de partido de los recursos subjetivos interpretativos para ponerlos al servicio de un personaje imaginario. Y eso requiere un camino de ensayos y prácticas de desentrañamientos y comunión con el personaje que se quiere conseguir. Esto hace que un actor o una actriz en la escena vacía  pueden ser inicialmente nada y paulatinamente irla llenado de contenido y brillantez en la medida en que va consiguiendo una adhesión con su objetivo.Como intérprete le toca poner la voz, el gesto, la memoria y la reinvención y como parte de un equipo representativo le toca fusionarse con el feed back o la observación que le va a presentar una dirección. En realidad el arte escénico es la suma de un silencio y de una voz, de una observación callada y de una actuación pública, de una dirección y una ejecución,  de un balance y una readaptación, de una crítica y una reconsideración, de un curriculum oculto y de otro expresado. Y mientras lo presentado en público, la actuación en sí misma es la encargada de recoger la dádiva del aplauso y  los indicadores de aceptación, el trabajo que ha estado detrás, incluyendo los detalles organizativos y la entrega de pautas interpretativas,es lo menos vistoso, y no siempre lo más reconocido. La fusión entre dirección de interpretación y la interpretación en sí solo admite remotamente la analogía del alfarero con su barro,pero sin duda cada actor/actriz lleva y una parte de representación en una obra de la cual  quien parte de una visión conjunta es la dirección central, generalmente unipersonal. Obviamente en todo ejercicio de expresión cabe la codirección y puede ser democratizada con  todos quiénes participan, haciendo de cada obra un laboratorio de representaciones potenciales, puesto que a partir de cada guión pueden surgir varias lineas representacionales y es bien sabido que hay direcciones en cine y teatro, que toman el texto inicial como pretexto[1]  para luego irse desviando en función de la suma de los siguientes factores:

1.la energía personalizada de la nómina de actores actrices

2. Las improvisaciones que se van incorporando con el trabajo de texto en ejecución y en ensayos de escena

y3.Y el tipo de target destinatario al que va dirigido.

Sin entrar en las matizaciones de cuales es el teatro preferido, o el más selecto, o el de mayor público o el más politizado o el de cualquier otra dimensión categorial, el común denominador en la representación artística de este género  tiene la fusión entre alguien que lleva el peso de la comunicación ante un público y alguien que imprime  las pautas no contempladas desde la interpretación para darle un realce[2] .

El arte escénico atrae gente de distintos tipos con distintas motivaciones además de las artísticas. en su seno vive la quimera de la celebridad y  el deseo de un estatus de vida lúdico distante de los atropellos de la tragedia cotidiana.Obviamente, por probabilidades elementales tan solo una minoría puede  jactarse de vivir del are y de amor al arte real.La mayoría que se acercan a tal campo tienen que compaginarlo con otros campos de actuación obligatorios por razones económicas.Ese paralelaje configura un tipo de actores híbridos en los que vive caóticamente el deseo de ser con el imperativo de sus realidades más o menos mediocres.  a pesar de ello, todo acercamiento al mundo expresivo deja un rédito interesante en quienes han experimentado los ensayos teatrales,con  algunas representaciones, y es el valor de la técnica interpretativa y el valor del desplazamiento del propio personaje de realidad por el trueque con el personaje de encargo.Así, al menos durante las horas de estudio del texto y de ensayo se toma distancia de la vida real y de sus componentes desastrados.Siendo que el arte escénico deviene en algo terapéutico o destraumador en tanto que dimensión de rescate de restos de sensibilidad encerrados en personalidades al borde de la rendición[3]  en un mundo nefasto. De otra parte también es un capturador de personalidades sin discurso propio o autónomo o con baja iniciativa en la creación espontánea, para lo que necesitan del soporte de textos prestados para  representar hasta la saciedad los mismos papelitos[4]  a falta de la fluidez de conversaciones en otras cuestiones.  El teatro es de generación espontanea en la vida cotidiana y tanto si es dado con seriedad como con humor proporciona innumerables anécdotas y situaciones que son reconstruibles y tratables en la escena oficial por la que pagar una entrada. La diferencia entre los teatros de la vida y la vida para teatralizarla es que en el segundo caso toca trasladar multitud de papeles y no solo los propios. Ese es el reto con el que s¡ha querido señalar a las actuaciones geniales. Ese  proyecto es de enorme esfuerzo y con o sin dotación de partida (el llamado talento de todos los tiempos)lo que es seguro es que las técnicas interpretativas,la revisión del trabajo escénico, la supervisión de cada gesto, cada impostación de voz, cada pausa, cada silencio o y cada momento es esencial. En ese proceso se demuestra quien está preparado para el trabajo de grupo y la asunción de las técnicas experimentales y enseñantes y quien hace del teatro un entretenimiento ocasional-Es aquí donde se marca la diferencia entre el verdadero actor y el demorante que usa el arte escénico como pretexto de relación.

 



[1] E incluso quienes han trabajado sin texto alguno para priorizar al máximo la espontaneidad como riqueza artística de primer orden.

[2] desde luego que ambas dimensiones pueden converger en la misma persona y de hecho hay buenos directores que son a la vez buenos actores. Pero por lo general la dirección se desmarca y es una figura independiente de la actuación incluso en representaciones de un solo actor.

[3] Es significativo el elevado porcentaje de personalidades introvertidas que dan tallas excepcionales en el escenario través de las que pueden recrear su propia  personalidad.

[4] En todo grupo de relación humana aparece quien por generación de mimetismo hace el payaso natural, unas veces con gracia y otras con bastante mal gusto. el estudio del chiste y su relación con el inconsciente,ya ampliamente tratado en el psicoanálisis, da con verdaderos gigantes de la escena cotidiana, de los que se pueden aprender innumerables ocurrencias, (la mayor parte de las veces memorizadas) o de las que son simples reproductores-bocazas, pero con las que obtienen el beneplácito de la concurrencia arrancándole unos cuantos aplausos. Esos chistosos pasan a la memoria, de los demás como eso, como tipos guasones que no sueltan prenda sobre si mismos, y mejor así, por qué cuando lo hacen exhiben personalidades absolutamente anodinas o demenciales.Se puede sostener que a falta de vida propias van con su personaje risueño por la vida para conseguir el aplauso de los demás, no por lo que son sino por lo que no son pero de lo que hacen gala continuamente.

Maestros del Imaginario

Hay varias maneras de seguir la realidad.Una , la periodística,es  datando las noticias, otra, la filosófica, recorriendo transversalmente los conceptos;otra más, la literaria, hablando de  las obras claves de los maestros del imaginario que se  incorporaron al consciente e inconsciente colectivos. Por encima de  las realidades computadas prevalecen los  regentes de la magia artística, por qué la vía artística hace de  libertaria de las presiones humanas.

Acontecimientos de soslayo recuerdan el peso  de realidades por encima de lo previsto  del mundo imaginario.De pronto una celebración, un hito cambia la apreciación. Hurgando en cada autor hallamos la acción histórica, la concentración de los anhelos públicos.El bicentenario del nacimiento (1799)de Alexander Pushkin confirmó ser el más admirado de los escritores rusos a juzgar por  números escenarios festivos para lecturas poéticas. Innumerables premios mantienen en vigor en el mercado de las letras nombres[1]  vinculados a premios[2] ,aciertos comerciales[3]  y homenajes,que han pasado a culturizar las conversaciones de innumerables estudiosos, fans  e intelectuales[4] . Pero lo magnánimo sigue conviviendo con la laboriosidad fórmica de lo pequeño[5] José Saramago enseña una clave existencial del imaginario al afirmar lo siguiente “sin  mis personajes, mi vida sería sólo un esbozo”. La poesía alcanza su apogeo cuando  la palabra secreta es cantada en los escenarios[6]  alí puede ser medida en el calor de las multitudes, lo que no quita valor a la cocción imaginaria que se hace en el sistema de computación de cada lector en su privacía. Todos los viajes imaginarios son aventuras jamás desbancadas  por nada ni nadie. Desde Carroll a Saint Exupery y  Peter Ende, las mentes rejuvenecidas han  burlado los barrotes culturales de las prisiones disfrazadas.Lewis Carroll (Charles Dogson) nos ha dejado la rémora del viaje aliciano como  desiderátum para la reinvención existencial. Sólo lo imaginario supera los déficits de la inteligencia frente a  las carencias con las que le toca coexistir. Con Julian Barnes recordamos que la estupidez humana ha sido una constante en la civilización.Como escritor británico afirma que el solo hecho de ser escrito en su país es ya un motivo de sospecha.  También dice que nadie es un escritor lo suficientemente bueno.Se tarda mucho tiempo en el aprendizaje. Posiblemente la imaginación es el gran aliado del perezoso creativo que saca la cantera de sus materiales  fundamentalmente de si mismo y e su observación. Y al producir sus escritos lo que pretende es exorcizar sus demonios y miedos.

E.Vila Matas dijo que  lo fundamental para  Ernest Hemingway era justificarse ante la muerte con una tarea bien hecha. De hecho al poner la palabra por escrito lo que se hace es un asentamiento de realidad conceptual para la que se desea  que no perezca. La palabra escrita pide la trascendencia de la mortalidad[7] .claro que eso no obedece a un cálculo racionalista desde la atalaya de la creación, antes bien  a una función mediadora entre pulsiones que hace del sujeto atormentado un autor fecundo.

El emparentamiento de la escritura con  una compulsión de tipo ineludible ha sido descrita de muchas maneras.Gunter Crass[8]  no tiene inconveniente en confirmar que “para escribir necesita estar obsesionada”.y junto a eso la función del escritor resulta ser un tanto quirúrgica en cuanto las reaperturas de las heridas aparentemente curadas. Esa misión de crujía intelectual no es factible para todo el mundo.de hecho quien se hace escritor es para escapar de la vulgaridad y trocar su condición de objeto de transacción en manos de otros (los intereses de poder)en sujeto converso para ser dios de su destino[9] .Al fin ya l cabo todo lo escrito y evocado no escapa del gran teatro calderiano onírico ilusionista de  la vida[10] .

 

 



[1] Mario Benedetti,(Premio Reina Sofía de Poesía 1999).Guillermo Cabrera Infante (Cervantes de literatura 1998) ,Carlos Fuentes (premio de latinidad,1999) Gunter Grass (Príncipe de Asturias de las Letras 1999) José Saramago (nobel de literatura 1998) Mario Vargas Llosa (premio Ortega y Gasset 1999)  Javier Marías (Mondello Città di Palermo 1998) Manuel Vicent (Alfaguara 1999)Philip Roth, (Pulitzer 1998).el poeta José Hierro y el novelista Isaac Montero ganan los premios de la Crítica.

[2] Los premios literarios propician el tráfico de autores. (Jordi Herralde,creador d´anagrama)

[3] Frederick Forsyth, maestro del género policiaco. Con Chacal y su éxito de ventas quedó lanzado al estrellato internacional-.

[4] Antonio Lobo Antunes generaliza que los autores escribimos una novela para mejorar la anterior, además de manifestar desprecio por los políticos, los intelectuales y el poder. “los posesos por el arte no tienen necesidad de intelectualizarse”

[5] .Para muestra la verdad numérica de las ediciones:Las ediciones de libros de poesía suelen oscilar entre los 200 y los 2000 ejemplares. España cuenta con unos 7mil oficiantes del genero contabilizados (y tal vez otras docenas de miles por contabilizar ¿quien no escribió un poema-cuando menos- a sus quince años?) y uno de los países con más colecciones de poesía en todo el mundo.

[6] José Agustín  Goytisolo (las quemadas)el siempre cantado por Paco Ibáñez

[7] Bram Stoker,el autor de Drácula que nos introdujo en el mundo de la no-muerte y la condena a una eternidad restrictiva.

[8] Príncipe de Asturias de las Letras.Creció en las juventudes hitlerianos lo cual le hace estar inmunizado contra las ideologías.

[9] Rodolfo Enrique Fogwill el escritor escribe para no ser escrito.

[10] Mark Dery,”estamos metidos en mundos que son espejismos electrónicos”.

Obsesiones Literarias

Obsesiones literarias. Los peligros de la repetición.

 

Una vez construido el texto su constructor  sufre una crisis de finalidad. El texto lo ha mantenido vivo en una sobreexcitación por el hallazgo de cada una de las palabras.Sus frases han sido suyas y sólo suyas. Ha mantenido en alto su propia dignidad elaborativa ingeniándoselas para  hacerlo lo mejor posible de acuerdo con su propia estilística. Ha puesto palabras a sus conceptos.Ha ido poniendo lindes a la descripción de sus paisajes o personajes, objetos todos que bajo la batuta de sus licencias artísticas se ha permitido convocar para atrapar la atención del lector, ese ojo negro al otro lado del papel. Y por encima de otras consideraciones y condicionantes ha  da un espacio a sus  atenciones prioritarias, y ¿por qué no decirlo? a sus obsesiones literarias. En cierto modo la literatura en todo su grosor  es  un terreno en el que han fertilizado  perfiles obsesivoides. ¿Cómo explicar, sino, que un determinado sujeto autor de  docenas de libros y cientos de artículos, insista una y otra vez en sus maneras de retratar la realidad? ¿Cómo entender que  alguien tenga la necesidad de pasar por  la bota de su gramática un mundo repleto de palabras y carente de hechos consecuentes? ¿Cómo justificar la persistencia literaria a lo largo de dos milenios como mínimo en torno a unas fijaciones temáticas insistentemente repetidas? Podemos decir que detrás de cada creador literario hay un recreador de la palabra escrita. Unas mismas palabras y temas los reordena de una manera personal y distinta (exceptuando plagiadores y falsarios). ¿Pero si todo ya fue dicho por qué razón seguir insistiendo en repetirlo? Posiblemente sin la compulsión subjetivista de la autoafirmación el arte se extinguiría, y no sólo el arte, sino también el avance del pensamiento. Escribir es poner en circulación un pensamiento personal. Es compartir un sentimiento privado. Y con ello se busca tanto la comprensión ajena como la tentativa de una originalidad. Comprensión y Originalidad dos grandes parámetros en torno a los que  se vertebran políticas de intenciones y dinámicas personalistas. La obsesión de lo uno y de lo otro lleva a  las cúspides  más atrevidas. Y posiblemente hace del ser humano este ser especial capaz de las más brillantes odiseas. Posiblemente no tiene sus por qué resueltos, o sus contestaciones no le satisfacen enteramente, pero necesita reimprimir su huella en  otras rocas para dar constancia de su ser y de su saber, de la misma manera que cada pueblo, cada tribu, cada etnia, cada familia de humanos necesita transmitir la historia de sus ancestros a sus descendientes.Así como cada hijo de la especie se inscribe en un itinerario de historias y de oralidades, también cada escritor se sube  a unos discursos y géneros que desea desarrollar, unas veces para sanear otras para complicar, pero en todos los casos con las ganas de sacar fuera de si su particular visión de las cosas. Cada ser humano tiene su visión personal de la existencia.Y si no la tiene es hora de que se pregunte por qué no la tiene. Y cada ser humano necesita  explicarla por qué es de ese modo que se explica a sí mismo.El sujeto que recrea palabras no  escapa a esa actitud generalizada y también extravierte sus sentimientos. La diferencia entre una persona que escribe (por vocación o por profesión) y cualquier otra que no lo hace habitualmente es que aquella afronta  sus centros de interés y los documenta  convirtiendo sus textos en auténticos actas de fe o pruebas testamentarias. El escritor es un detective de sus  manías y pasiones, a las que vuelve espirálicamente a lo largo de toda su vida.a diferencia del no escritor es mas consciente de  cuales son sus trampas y sus távolas salvatoras.el discurso verbal siempre encuentra subterfugios en contrafrases y en la misma prosodia para negar al minuto siguiente lo que afirmó el minuto antes, mucho más cuando pasan tramas temporales de mayor envergadura.  Bajo este prisma, ¿qué menos que conceder al escritor su vuelta y revueltas poros temas que decide apadrinar, aunque ellos tengan que ver con sus obsesiones personales?   acaso no sucede siempre eso en todo discurso, incluso los verbales. L diferencia está en que el que habla no siempre es consciente de lo que dice y no siempre recuerda lo que ha hablado, con lo cual se repite hasta la saciedad con el beneplácito cómplice de sus oyentes,que a su turno, harán lo mismo. cuando se hablar del autor y de su obra también se puede analogizar con otra expresión.el autor y su síntoma, y que toda creación no deja de ser un síntoma con más o menos justificación y coherencia pero también con más o meno desequilibrio y sufrimiento (es decir, patología).Lo cual no es  nada grave. Sin   sufrimiento no habría arte, sin  un alma traumada no habría literatura que la desdemonizara. Cuando un autor nos resulta monotemática por su insistencia  en unos parámetros quizás convendría recordar que  todo su itinerario creativo solo conduce a la creación de una obra maestra, o que esa está repartida por una multitud de títulos menores. Acaso desde la posición lectora alguien puede levantar su dedo detractor. el lector siempre le debe al autor la ventaja y la fascinación que ejerce sobre aquel al adelantarse  contra sus miedos y al lanzarse a la escena bajo  las lupas ajenas corriendo el riesgo de recibir las pedradas de sus lapidadores. Lo cual no quitará hacer una discusión solida y documentada sobre las repeticiones superfluas que pueda hacer a lo largo de su itinerario elaborativo.La posición lectora siempre será libre de no deglutírselo todo. Solo los eruditos de autor necesitan leer cada palabra de sus ídolos o héroes intelectuales.Otros lectores preferimos  la extensión de las fuentes que la concentración de nuestros buceos en la intensidad de unas pocas.

Pornografia como arte

 

Las producciones pornográficas mueven dividendos considerables.Distintos campos expresivos están copados por la industria del sexo. Las cópulas en diferido y toda suerte de juegos eróticos son convertidos en materiales visuales y de contemplación para el placer (y/o el aprendizaje) de los observadores. Verdaderos profesionales del amor ante las cámaras muestran sus agujeros y sus intimidades para ilustrar las miradas de sus espectadores y ensanchar sus campos imaginarios.Seguidistas o críticos del espectáculo lo tienen en cuenta sea para adquirir sus novedades o para estar al tanto de las mismas y anatematizarlas. Distintos teleobjetivos pornógrafos van dando cuenta a lo largo de décadas de la voluptuosidad de las formas, las actualidades de la prostitución y diversas clases de escándalos. Y la lista no queda en esto: todo un panorama fronterizo entre lo pornográfico y lo erótico se abre paso a zancadas gigantescas en las televisiones basura y en  las tertulias periodísticas. el fenómeno es de tal empuje que ha marcado unos nuevos estilos comunicacionales en los que el morbo y los puntos suspensivos están por encima de los razonamientos y  de las defensas de las verdades. ¿Y hablando de verdades, cómo es posible que más de una generación de periodistas que se cuentan por  cientos  o miles hagan del espionaje de las intimidades ajenas la fuente de sus ingresos  degradando el nombre de una profesión? A pesar de todo este trillado campo en que unos especialistas en culos ajenos (verdaderos sabuesos de gases intestinales)van prodigando los pasquines y las pantallas de imágenes corporales sensuales, es innegable que una materia prima concurre para todo esto. Una gran parte de la sociedad,es sociedad del espectáculo y dentro de ésta, no solo en las salas cerradas sino también en las calles y espacios abiertos la sensualidad forma parte de las proposiciones existenciales.Por consiguiente también los estímulos pornográficos. El salto cualitativo de  aquella a ésta está  determinado por los acontecimientos de los pecados de la carne y los deseos  imperativos del sexo. Pero ocupémonos de la cuestión de este artículo ¿por qué reivindicar la categoría de arte en el campo de lo pornográfico? ¿si lo son  los pasos de modas de lencería por pasarelas de renombrados estilistas por qué no concedérselo a un  primer plano de un pubis depilado mostrando una caverna femenina? ¿si lo han sido las estatuas desnudas de los jardines públicos por qué escandalizarse ante  una prostituta atrevida que  muestra las exuberancias de su cuerpo para ganar clientes? ¿Si  lo son las pinacotecas repobladas de desnudos en todas las épocas porqué no concedérselo a actores y actrices que se muestran con sus anatomías desnudas interactuando? ¿O es que queremos caer en la trampa que el arte se queda en lo insinuado y que lo mostrado explícitamente al ritmo de máquinas orgasmáticas ya no lo es? Ciertamente la pornografía tiene mala prensa, a la vez que  desde el escondite despierta una gran expectación y seguimiento de consumos. Los señores de bien guardan las composturas pero en sus escenas coitales estarían deseando las imágenes de estar con una puta.Y las mujeres anorgásmicas  envidian en el fondo  los egos sintónicos de los amores descarriados que siguen los dictados del placer y del deseo. Claro que las imágenes mecánicas de primerísimos planos de las felaciones, los cunilingus  y las copulas anales colocan en un aprieto al espectador que padece una confusión entre sus remilgos y ascos y su supuesta moralidad. Las distintas variedades de la pornografía aportan condiciones instrumentales para una sexualidad más brillante y elocuente, que de otro modo las imágenes subyugadas a culturas restrictivas no se han permitido aflorar. ¿Por qué no recurrir a las fotos, a los videos o a las lecturas si con ello se multiplican las dosis de placer y de experiencia? de hecho la pornografía no es solo aquella de carácter comercial también desde la privacía se puede generar la propia. ¿Ha sugerido a tu pareja que te relate por escrito cuales son sus deseos y fantasías más ocultas e inconfesables? Haz la experiencia.,sigue la consigna.Posiblemente surgirán bellos textos experimentales con los que dotar de testamentos eróticos vuestra relación de amor.

 

 

Desinspiración

Desinspiración o las musas ausentes

La imagen del autor creativo  ha sido comúnmente representada por alguien encorbado sobre sus manuscritos con una musa  próxima que desde una dimensión desconocida lo inspiraba en sus ideas o le dictaba inconscientemente sus frases. El concepto de la inspiración ha ido unido al de la creación sin importar tanto cada acto creativo en concreto como el mismo hecho del crear. Se dice que crear, es hacer algo a partir de la nada, aunque tal definición tenga bastante de falaz, porque nunca hay una nada absoluta, y siempre se puede recurrir a un algo con el que empezar. Tener unos dedos, un teclado, unos pinceles, unas barras de color, una cámara o cualquier otra mediación es contar con mucho para  originar la fuerza de lo nuevo y embriagar con su encanto las contemplaciones q atraiga. Tal vez el creador es el primer sorprendido de su objeto creado y no es extraño que desde el novelista al pintor o al mago, se escuche decir a los protagonistas que no son mas que canales que han dado vida a mensajes o a interioridades conectadas con lo cósmico o con la fuerza universal.

¿que pasa cuando tras cuantiosas horas de dedicación a la palabra, o al color, o a la fotografía, o a la escena, o a la danza, entonces imprevistamente de los rincones de la mente no brotan otras sugerencias? ¿que pasa cuando alguien acostumbrado a escribir cada día,se despierta en uno que se da cuenta que no tiene nada más que decir?  Y si eso sucede ¿es que todo ha terminado? ¿Y acaso lo creado puede continuar siendo sostenido como una creación?

Posiblemente no hay nada más llamativo que el sujeto desinspirado  si en particular se destacó como una personalidad iniciática. su figura desactiva se presenta como una forma parsimónica sin prosa ni verso, sin crono ni cromo, dejando pasar el tiempo para una vuelta de las musas ausentes. Con suerte la reflexión desde la improductividad será productiva.Y pensar  sobre la pérdida de una energía elaborativa será ya una elaboración. Toda parada: la de las manos, la de la iniciativa, la del organismo, la de la mente incluso, es una vuelta a la interioridad más secreta para reconocerse un paso en el camino en lugar de la geografía, un suspiro en lugar  del oxígeno. Ser un hilo en la urdimbre  da una perspectiva  desde lo menor, e incluso desde la insignificancia. Se trata de una substancial lección aprendida desde algo parecido al vacío: la extenuación de propuestas e inventivas. Si en los momentos de la efervescencia creadora se puede sucumbir al espejismo de un edén  fecundo donde no falta de nada, las pozos deficitarios  llevan a la enseñanza de otra tanda de frustraciones para recordar que la munificencia no es eterna.

Cuando de pronto uno descubre que no tiene nada q decir u ofrecer de su universo interno acostumbrado al éxtasis y al slogan encumbrado, entonces descubre que puede a empezar a decir lo distinto tras una aparente y transitoria crisis de vacío. es entonces cuando las musas vuelven, o quizás cuando vuelven a ser identificadas porque jamás se fueron, y lentamente las manos vuelven a moverse y la imaginación vuelve a conectar intuitivamente con un inagotable cosmos de impresiones y entidades. Basta sincronizar las emisiones que desde todas partes llegan. Basta ser un receptor para recibir y un oidor para escuchar. Posiblemente todo siguió estando ahí junto al cuerpo desactivado de alguien que se quiso creer  razones  artificiales de su falta de inspiración.Una sencilla nueva mirada lo cambió todo. Ya lo sabíamos o nos lo habían dicho desde siempre: no hay peor ciego que el no quiere ver. Las musas ausentes solo es el abatimiento instalado y la ausencia de energía. Incluso esta no energía  es un shock que puede ser útil para contrastar el significado del impasse.desde el no hacer queda revalorado el hacer. De tal forma que el descreador acabo por reencontrar su lugar como paso,como inhalación,como filamento; para ser  viaje, atmósfera, tejido y totalidad.  Es cuestión de creerlo y en el acto de la creencia  quien lo cree aparta su personaje formal para ser substancialidad.

Prestar Libros

Prestar Libros[1]  

Un cartel raído por el tiempo, condensando toda la cultura popular, y que aún puede ser visto en algunos bares de la España resentida, dice algo así como “ni presto, ni fío, ni doy”.Y eso viene coordinado con la idea de que por prestar se ha perdido un  amigo, por fiar a un cliente y por regalar un negocio. Cito la referencia con todos los errores que mi memoria no puede corregir, pero sirva para  encabezar el tema del préstamo de libros. Los  personajes vinculados a una cierta cultura de la época precibernáutica, nos ocupamos en conseguir nuestros depósitos de letras y saberes en forma de libros coleccionados. Las bibliotecas públicas(algunas muy cómodas y documentadas)no consiguieron acabar con la pasión de tener bibliotecas particulares por quiénes hemos bregado con libros y literaturas. Al cabo de los años eso  proporcionaba unos saldos contables de cientos o  miles de libros, ante los que amigos y visitantes,correligionarios también de  lecturas, se quedaban pasmados o con miradas atrapadas y con el impulso irrefrenable de ojearlos. Una experiencia emocional sin duda al abrir paginas leídas o releídas y de ediciones tal vez inencontrables. Esa emoción era o es seguida por la solicitud del libro o simplemente por la decisión irrefrenada de llevárselo consigo. Su poseedor  era(o es)enfrentado a la tesitura de prestar un libro cuando se deseo no es ese, ya que por experiencia sabe que los libros no se devuelven o pasados unos años, (o unos meses) tras el préstamo al ser preguntado por ellos quien los tiene, ni si quiera se acuerdo del título o del autor o de tenerlo, lo cual pone en seria duda de que lo haya leído o que todo aquel interés que mostraba en leerlo obedeciera a un interés tan real como aparentaba. Yo he prestado suficientes libros en mi vida para llegar a la conclusión que prefiero regalarlos que prestarlos, dada  la incapacidad de devolución que tiene la gente.Un libro no es un martillo o una herramienta mecánica, que puedes devolverla inmediatamente después de usarla, sino que requiere atención y tiempo, tanto que a veces su lectura no es nunca acabada, y  la ubicación de tal objeto pasa de tu biblioteca a otra biblioteca ajena, con la diferencia de que cuando lo necesites no lo vas a encontrar en tu sitio. Por eso como criterio absolutamente radical e inequívoco opto por no prestar libros salvo  con mis convivientes inmediatos. El libro es un objeto codiciado y esa es una de sus funciones simbólicas, por la que todo optante del mismo en una estantería ajena queda disculpado ante las musas inspirantes, pero como no deja de ser un objeto de uso y de posesión, tiene su administrador que reclamará su control y devolución. La alternativa es la de comprar los libros por duplicado, algo que vengo haciendo en una selección de ellos, confirmando que la biblioteca bis periclita ya que igualmente sus libros prestados no son devueltos. A diferencia de la biblioteca pública que funciona con plazos de devolución, la privada  a la que se tiene acceso por amistad no tiene la menor protección ni estatuto, con lo que  el coleccionista de libros tiene que decir claramente que no desea prestar sus libros a nadie,con lo cual  enciende indisposiciones y muestra una extraña cara de sus obsesiones. Por su parte, el solicitante del libro puede no darse cuenta de ir pasando los libros de la biblioteca asaltada a la suya propia,sin que sus libros estén en absoluto terminados de leer. Esa paradoja sutil de lectores usurpantes puede encerrar el deseo capcioso de parecerse al posesionario de los libros o ambicionarle su capacidad intelectual.El libro prestado es por definición un libro en peligro[2] , y su reclamación  puede incorporar ingredientes tensionales a una relación.

 



[1] artículo inspirado tras pasar por la experiencia de prestar cientos de libros que nunca fueron devueltos, y que pasaron a ser integrados al patrimonio privado de aquellas personas a quiénes se los presté, o bien  definitivamente perdidos. 

[2] O lo es especialmente cuando no hay coincidencia o proximidad en el trato entre quien lo presta y quien se lo queda.Lo que no quita que excepcionalmente personas a las que les has prestado libros te los devuelvan unos años después aunque la relación  entre ambos haya terminado.

Actos Escénicos

 

Todo acto social es escénico en si mismo y toda conducta que interactúa es social.Por lo tanto apenas  podemos dejar fuera de la historia de los hechos actos que no sean escénicos. Incluso en la privacía  fuera de miradas terceras y vecinales,  los amantes escenifican amores, y aún en la privacía más extrema:la de uno solo ante su espejo, también se escenifica y ensaya  modelando su look ,analizando su rictus o midiendo su gesto. Claro está  que cuando se habla de escena se sobreentiende espectáculo  y eso alude al hecho de que alguien cuenta sus gracias,  o sus cuentos o sus poemas o  hace de mimo o payaso o ventrílocuo o danza o se contorsiona o  se las entiende con su  imaginario  rascando el humor subyacente en cada giro interpretativo de las cosas.

Para la escena concurre un grueso de gente que quiere correr tras la fama o el dinero rápido y de pronto-pago  por la vía de la celebridad y  proporcionan a la inmensa mayoría de mortales anodinos y quedos  la acción brillante de la originalidad:son la  fuerza actora que vanguardiza el modo de enfrentar penalidades y desaguisados existenciales. Siempre -o hasta donde nos llega la memoria- hubo gentes de teatro y circos, bufones y saltimbanquis, guionistas y teatreros, funámbulos y  chistosos, gente que inventaba ideas y gente que las representaba. Ese magnum de procesos de creación y de existenciación sigue manteniéndose:en el mundo artístico hay una  enorme cantidad de profesiones y oficios concretos concatenados que permiten  producir los espectáculos de masas o las escenas virtuosas de las imágenes en movimiento. La cultura  lleva inscrito el arte en sus procesos y ha generado como consecuencia lógica una cultura del arte, una manera particular de hacer las cosas, de representarlas y de llevarlas a un público.Cuanto mayor sea este más valorada ser aquella oferta artística. Por el contrario cuánto más desconocida sea menos importancia se le dará. Incluso los intercambios o confluencias culturales conceden como primera instancia de valor a lo escénico[1] .La cultura es espectáculo de masas  y queda en segundo término la grana o los substratos más densos de esta culturalidad[2] . La imagen es lo primero que se ve.La imagen vale más que el texto o este es el slogan reiterativo que nos viene acosando. La imagen es el producto lógico y el nexo principal de la nueva o más expansiva cultura iconográfica,distinta por no decir opuesta a la cultura gráfica. La iconografía tiene algo de  saboteador de las grafías a pesar de que aquella depende los puentes que está le tiende a través de expertos adaptadores. Tras una gran obra escénica, una obra de teatro, incluso una ópera hay alguien que puso hilo a su pluma y la trabajó desde la reflexió y la escritura.sus actores escénicos´ no tienen porque conocer todos los detalles, y aún menos el público que accede a las representaciones. s´polo quien quiera arriesgarse por las fuentes literarias extenderá su interés lector. Para una mayoría no decreciente, antes bien todo lo contrario, la lectura es un mal superfluo que conviene evitar si otros pasan sus aportaciones a la dimensión escénica. No siempre es así.se cuenta de Bill Wilder que fue preguntado acerca  de su interés por controlar la calidad de los textos de sus guionistas, sobre si un director también necesitaba escribir (sus películas), a lo que repuso que le bastaba con saber  leer.

La cuestión es que las lecturas y otras artes quietas quedan  para quienes se dedican a ellos, mientras que  las escenificaciones espectaculares son para la mayoría, que no tiene porque saber que éstas dependen de aquellas. No siempre es así, lo escrito es distinto si es creado para la escena o simplemente es creado sin intencionalidad representativa ni traslado a otra sensibilidad. Para Argullol, “los únicos escritos auténticos son los no concebidos para ser publicados y ni siquiera conocidos por lectores ajenos al autor.”[3]

Pero lo escénico envuelve toda proyección social y dentro de la cultura acaba por ser más lo cotizado y lo codiciado por el  hecho de ser lo más conocido. A toda situación pública, por lo tanto escenificada, le  corresponde un texto implícito. Explicitar o o no marca la relación con el arte y la toma de posición en un genero distinto. Crear guiones para la escena teatral o fílmica o el programa de humor son tantos otros ordenes distintos a generar una escena a partir de un texto preexistente que no fue creado para ser escenificado. Por otra parte toda palabra dicha y su soporte vehicular forman parte de las condiciones útiles para la escena.¿acaso lo escénico no existe desde mucho antes que alguien se pone a pensar o a escribir pensando o a pensar escribiendo acerca de un tema? al hacerlo está instruyéndose a sí misma -sin querer- para sacar partes de lo escrito en una próxima conversación verbal. El milagro de las palabras y la posibilidad prácticamente infinita de estar toda la vida construyéndolas y manejándose con ellas también interviene en la riqueza de las escenas teatrales,con o si intencionalidad artística. Basta memorizar y reproducir en voz alta un poema acompañado de expresiones convincentes y gestualidad  imponente, para crear una escena de impacto. Y si un poema breve puede ser la base de un acto escénico de 3 minutos, ¿qué decir de textos más trabados que hacen intervenir distintos registros de voz y de discursos? El acto escénico está pre-contenido en cada acto de significado y en particular aguarda su hora de representación si se mantiene como texto escrito o conservado informáticamente.  Luego, cada tipo de género o subgénero y cada forma de construir las expresiones facilitaría más o menos una representación. Pero en el peor de los casos una lectura en voz alta de  un texto es ya en sí misma un acto escénico, aunque tenga la peor construcción para ser representada. Esa lectura en voz alta constituye ya un nuevo género.El novelista que da a conocer su ultimo trabajo coincidiendo con la  edición de  su texto es una experiencia muy distinta del acceso a esta misma obra desde la lectura silenciosa de cada lector que la  desee.Y obviamente el teatro leído o el guión cinematográfico leído tienen valores sutiles encerrados que sólo  la experiencia de verlos escenificados pueden proporcionar.

 



[1] Para el fórum 2004 organizado en Barcelona se prevee la concurrencia de más de 5 millones de personas y hasta 8 o 8 y medio,como espectadoras, según los analistas municipales y  expresado por su portavoz en la alcaldía, el ciudadano Clos.Para una presentación de más de 3500 artistas y cientos de espectáculos.

[2] Para el mismo evento están anunciados 50 debates-conferencias por 141 días de función de El fórum, a pesar de que su slogan central es la cita intercultural para decidir el futuro.La  política de escenas que va a manejar el fórum tiene mas a ver con un macroproyecto de inversión económico que en un interés por la elaboración de nuevos valores mundiales.

[3] Argullol, ,Rafael. Frustración y Grandeza, El país  1 diciembre 2002

Texto y Negocio

Texto y Negocio. Del poema callado a la escena

 

Desde  el trabajo callado de la imaginación  a su puesta en escena hay un largo camino que no todo el mundo recorre.El sujeto que crea es el menos adecuado para  su autopromoción -o así ha sido por tradición-y cuando lo hace, suele corresponderse con una personalidad narcisa, egófaga e impertinente. desde otros estilos hay quien crea ya con  la lucecita encendida  para buscarle una resultado económico a lo que está inventando.en un mundo  donde está tan premisa la comunicación de masas escribir para uno mismo puede llegar a tener el calificativo de una patología autista. Del ser humano en general se espera actividad, consciencia, intercambios, comportamientos públicos y conductas útiles, y así como al autista se le recluye o no  se le habla puesto que no contesta, también al que crea pero no divulga se le ignora.En realidad no es necesario ignorarlo puesto que ya no es conocido. eso ya se experimenta en la cotidianeidad mas simple y entandar donde el que no habla en la sobremesa o en el espacio  verbal de cualquier tipo  termina por ser aceptado como un mueble visual y poco más. Para la creación desde antes de dar a lugar a un texto ya concurre la idea de hacerlo para una función.así es que la creación está condicionada a ser exhibida y desde esta perspectivas autor no es tan libre como inicialmente creía ser.Se montan los textos en función de la cantidad de carcajadas que van a sacar, se enlazan las palabras  para que impacten y caigan bien, se pensa en los platós y en las imágenes desde una política del look y de la seducción de las formas, en  suma se crea para ser aplaudido. El esquema primordial de ser aceptado por la dimensión tutorial (la de los adultos primeros, la de los padres que administran afecto y dádivas)se sigue reproduciendo a lo largo de la vida:los actores y actrices esperan el aplauso, los creadores esperan/esperamos el reconocimiento y el silencio, o el ostracismo o la autoexclusión o la clandestinidad de los guiones  esperan su turno:el momento estelar de la escena. Pero para que un texto sea dicho,divulgado,abierto, reconocido, citado, usado, debe tener algo del orden del negocio.Y vinculado lo creado a lo que de ello se pueda explotar es algo sumamente difícil para cabezas y  organismos pensantes o meditantes pero absolutamente negados para el negocio y las inteligencias mercantiles. afortunadamente siempre hay un heredero de los fenicios con habilidad de cambiar cristales reflejantes por oro del de verdad y a ellos acuden bajo la titularidad en sus tarjetas de agentes literarios, quienes quieren salir de sus ninguneades. De hecho aquel agente o intermediario que consiga/(o consigue, carezco de datos de si son una leyenda o una verdad organizativa)empujar un autor desconocido a  los campos de la celebridad, posiblemente tiene mas de  mago  y creador que  su promocionado. Es bien sabido que toda  acción artística depende en gran medida de quien  se dedica a potenciarla que no suele ser quien la protagoniza.Y para esa potenciación obviamente hay unos gastos que se devengan y que tocan pagar como porcentajes de los resultados finales. Quizás (sigo careciendo de datos aunque me bailan referencias en la cabeza)los grandes beneficiarios de la creación son los de la industria del ocio y de la expansión de los textos y su paso a las escenas, -el lugar realmente del goce público masivo de las literaturas de todos los géneros. ;Mención no para reproches sino para inventario de verdades. quien tiene madera (tb una cabeza de corcho)flota y sube como la espuma, quien no parece ser que sigue repasando sus textos como un abracadabra que no abre ninguna de las puertas soñadas.

Y para que un texto sea negocio tiene que insertarse en  los factores de demanda al uso del momento histórico. Hay palabras que no son aceptables, artículos que no son publicables, poemas que no son decibles en voz alta, contenidos que son censurados, y en contrapartida, hay públicos adecuados para cada cosa.De hecho hay públicos para todo:sólo que unos llenan las salas y pagan entradas elevadas para eso, y otros se limitan a la persona  que tienes al lado y que por comprensión y empatía y a veces un gramo de piedad, te lee lo que escribes y se lamenta de que no salte a la escena. El poema callado es donde se concentra mas sensación contradictoria cuando aquello que fue pensado para alguien en particular y en un momento emocional preciso trata de ser dicho  para otro momento y otro contexto. En el prurito de esa adulteración, Khalil Gibrán es tomado por misal en las ceremonias religiosas y cada hermano de novia se ve en la obligación de leer un poema-el único que escribe en su vida para sta ocasión especial-a su hermana de blanco.¿El salto del texto poético privado a la escena tiene algo de traición pero acaso aquel que  ha apadrinado una creación  puede convertirse en su carcelero para impedir su divulgación? TextoyNegocio son las dos palabras  que acompañan  y visten la contradicción del creador condenado a crear sin perspectiva de negocio y a descrear si lo antepone como perspectiva.

 

 

Obra sin título

De la Intuición a la Obra sin título.

Hay costumbres que necesitan titular un texto y otras que lo dejan  sin enunciado, tal vez a la espera de encontrarle el ideal que nunca llega. quizás lo más justo sería dejar que sea la parte receptora la que ponga título a las cosas y por lo que hace a lo literario que sea el lector el que pone el enunciado de aquello que ya ha terminado de leer.

sigamos por un instante esta idea: imaginémosnos un mundo en el que las cosas no tuvieran nombre o mejor dicho,m que los nombres de todas las cosas no fueran puestas por sus autores si no por sus usuarios. No es difícil de imaginarlo. Ese mundo ya es el nuestro. Todas las cosas tienen  los nombres hechas a conveniencia de quienes las reciben y emplean.¿cómo si no hubieran aparecido tal profusión de lenguas y argots en todo el planeta que llegan a contarse por miles? Pero por otra parte para lo que uno hace o tiene necesita nombres con que designarlo. ¿que és el mundo sino un numero determinado de enunciados de los contenidos que lo integran? en consecuencia cuando un procreador o un autor o un inventor gesta algo lo llama con un nombre propio.Luego lo definirá, pero en un principio lo bautiza. a veces, los autores que negocian sus trabajos con editores muy puestos en los impactos comerciales les toca renunciar a los nombres que habían puesto a sus hijos mentales para aceptar las propuestas más aceptables.

Se declinan los títulos largos en aras a los cortos[1] .Si una palabra puede resumir una obra, una acción teatral o un proyecto, ¿para qué emplear dos? La brevedad se impone.Y en consecuencia el autor muy celoso de su trabajo le cuesta dar con una sola palabra que resuma   todo lo que ha dicho en algunos miles de ellas. ¿entonces qué  puede hacer? ¿repasar todas las posibilidades nominales que acuden en un momento a su mente o permitir que otro establezca la decisión que se demora en hacer?

Generalmente los libros y novelas no tienen problema de localización porque tienes títulos determinados.No así con los poemas y con algunas obras plásticas que salen a las galerías o llegan a las bibliotecas de la gente sin que todo tenga un título. ¿acaso titular una cosa no obedece a una pulsión de apresarla e impedirle su libre desarrollo?

Hay autorías que se precian de cultivar una cierta ambigüedad generando con ella los factores proteicos de la creación. Un título parece poner el punto y final a una cosa y no tenerlo por el contrario es tanto como dejarlo abierto para que siga  desarrollándose y generando nueva energía.

Cuando optas por titular resulta preferible una sola palabra con suficiente poder de sinopsis como para evocar por si misma todo lo que anuncia que no una frase y en su defecto dos con un enlace copulativo  o de contraste (y o vs=versus)

El problema es que una sola palabra por titulo corre el riego de coincidir con otra intitulación de alguien que tb la haya elegido para su texto.,Hacer una combinación de dos reduce enormemente las posibilidades de coincidencia y duplicidad. Y por supuesto con el añadido de una tercera o una cuarta se ve multiplicado vertiginosamente el campo de variabilidad haciendo prácticamente imposible toda coincidencia.,El titulo de más de  dos palabras a diferencia de sólo dos ya imprime un sentido, una declaración embrionaria. Y con ello un cierto compromiso a priori que  da a entender que el articulo o texto desarrollará suficientemente aquello que anuncia. Salomónicamente títulos entre interrogantes liberan a su autoría de dar una respuesta total si no que se mantienen en un a especie de complicidad com el lector compartiendo lo que se piensa con respecto al tema enunciado.

Un titulo puede hacerse de muchas maneras pero puede tener dos momentos de construcción: el inicial, antes de empezar a escribir en función del deseo de elaboración que se tiene, y el final, una vez concluido el texto que exige un retocado del  enunciado, generalmente más moderado.

titular textos  forma parte de un censo de ideas y tiene algo de  narcisismo creador. “Este texto es mío” -nos dirá el autor,cuando se menciona su título-.además con un titulo se puede estar en poniendo en circulación ya toda una idea.quizás del libro que precede solo quede la referencia de su titulo y mucha gente lo conozca como tal aunque nunca haya abierto sus paginas ni tenga el propósito el tiempo libre para abrirlas. A menudo saber de un autor que tiene varios títulos publicados nos llena de admiración, aunque en ningún momento esa admiración se tenga que transformación en un interés por adquirir los títulos y saber de que van. Un autor édito es alguien ligado a sus títulos  que estos en si mismo escuetamente alineados ya darán de aquel una imagen de laboriosidad o de un determinado tiempo de curriculum de creación.

Titular un texto es indispensable pero se trata de un mal menor, ya que un título tiene algo de impostor, ya que  induce a creer que va a haber respuestas en las lineas que encabeza,cuando a lo mejor no pasan deser una propuesta incensario o un cortejo  de fragancias sobre el tema. a fuerza de escalar temas , géneros y áreas el contenido de un texto coincide con lo que enuncia y lo que enuncia da paso a un disfrute incendiario de lo que es leído a continuación.

 



[1] El Tricicle, la compañía teatral de mimo ha acosumbrado a su público a que sus obras tengan una sola palabra de titulo. si el mimo pasa por la reducción a cero del lenguaje, se diría que el titulo tiene que declinar la descripción para quintaesenciarla en  su palabra clave.

Chat

Conversaciones por chat[1]

 

Desde la entrada en la era cibernáutica y el desarrollo de las comunicaciones digitales y más particularmente las  relaciones creadas por chat, un nuevo género  expresivo viene a sumarse a las literaturas. La prestación técnica de los programas que permiten  grabar las conversaciones escritas da la oportunidad de sumar docenas de páginas en muy poco tiempo que pueden constituir la base de una contracción narrativa. Es cuestión de poco tiempo que aparezcan libros basados en esta materia prima con títulos más o menos alusivos a las relaciones sensuales obtenidos en la selva digital. Las grabaciones de los textos virtuales pronto dan peso a archivos de cientos de ks con más de cien páginas  de las que podrían surgir interesantes y suculentos textos elaborados óptimos y aptos para lecturas. Si una novela siempre fue difícil de ser construida, la literatura oral (Henri Charriére hubiera hecho maravillas de haber conocido ese poderoso instrumento de contacto y comunicación  directa en tiempo real)del chat da la oportunidad de  ensamblar en un plis plas una historia de afectos y cruces de deseos e indagaciones, de buscas y rebuscas, que es a fin de cuentas lo que plantea y persigue toda construcción que mezclado inventado con la realidad. La espontaneidad de una conversación para la que no hay excusa de demora de respuestas afila la atención, saca las ocurrencias del almacén de sus reservas y hace actuar  los dedos con rapidez para ponerlos a la velocidad del propio pensamiento. Es así que llega un momento, que cada parte que va enviando dígitos a la pantalla tiene el sentimiento de estar manejando un instrumento de persuasión a la vez que está creando una  sensación especial. Quizás pueda duplicarla o tratar de hacerlo en otra parte y en otra conversación,  pero difícilmente surgirán las mismas frases.  ¿qué pasa si un montón de conversaciones son grabadas[2] , o al menos lo son aquellas que contienen  frases  mágicas o planteamientos que quieren ser geniales?  que el ordenador puede acabar conteniendo transcripciones interesantísimas que más allá del valor memorístico y de identificación en si de cada documento grabado para rescatar y recuperar  a la persona con la que se tuvo una conversación tiempo atrás, tiene el valor añadido y aleatorio de pertenecer a ese genero literario espontaneo oral cuyos temas transversales principales suelen pasar por el sexo y por el amor. Lamentablemente una mayoría de conversaciones por chat no pasan de lo anodino y vulgar y se quedan en  el como te llamas y donde vives y si estás o no casado o tienes pareja y qué edad tienes.Las que no  se dejan atrapar por la  ficha  compulsiva  (la pulsión de rellenar las preguntas de una supuesta ficha de registro civil) aspiran a  indagaciones más sutiles ¿de dnd vienes y a donde vas?  que al menos mantienen un tono de aventura filosófica, y algunos -los menos- hablan del mundo y de las historias personales arrastradas en  él. De esos tres grupos someros -y clasificados, seguro que injustamente, a vuela pluma para las necesidades de este artículo- es difícil que del primer tipo surjan  contenidos literarios reciclables o ni siquiera contenidos útiles para la comunicación humana en general,; del segundo  pueden dar lugar a sutilezas del flirt y  aun feeling con las habilidades del flirt y de la aproximación sensual, lo cual siempre deja un saldo de construcciones atrevidas y provocadoras;y finalmente el tercer grupo que aspira a fusionar  el desiderátum de felicidad de lo subjetivo en medio del caos objetivo  de los enredos a escalas estatal e internacional. Pronto los chatters sintonizan o no en función del lenguaje que emplean.No es suficiente con que uno quede deslumbrado por la fuerza gramatical del otro, si no que  queda invitado a concretar un dialogo del que antes de iniciarlo no tenía noticia. Así, escribiéndose  mutuamente las verdades sabidas, pero antes nunca jamás dichas o no dichas del todo, se abandonan los palcos de la expectación para intervenir en los actos creativos de gestación. Pronto desde las primeras frases  se adivina la posibilidad de una conversación original o de una repetición de respuestas. Es por eso que determinadas frases,cuya sintaxis va mas allá de una oración simple, ya incluyen o excluyen de un principio el sentido del otro intuido, para convertirlo en alguien de interés o por el contrario en alguien que pasa sin dejar el menor rastro.

De los tres grupos, el único que realmente es cantera del literatura oral de interés es el tercer, pero los otros dos también aportan frases, y hacen concurrir  anécdotas,formas de expresión y datos, que la abstracción del grupo tres es incapaz de hacer.

 Después de docenas de conversaciones grabadas y de decenas de  personas en una contact list, el trabajo realmente creativo es el de resumen, amputaciones,m condensaciones y correcciones y -broche de oro- el ensamblamiento de las conversaciones entre si  proporcionándoles un cuerpo unificado. La diversidad de personalidades puede ser igualmente reducida o incluso singularizada, ya que de todas las subhistorias de una narración, toas acaban resumiéndose a un diálogo entre el yo y el otro.

Queda una última cuestión, la ética de transcribir conversaciones cuyo cincuenta por ciento o una buena parte han sido aportadas por los demás. Solicitar la autorización no siempre es posible y que muchos contactos se pierden en el laberinto digital.Cabe actuar como cuando las fotos que no quieren incriminar a los fotografiados  (poner sus ojos bajo typex),es decir disimula sus nicks, a pesar de que estos ya suelen clandestinizar los nombres legales.

A veces en chats que no permiten instrumentar la grabación he sostenido interesantes conversaciones de las que me lamentaba-en el mismo intente que las sostenía- no poder  tenerlas como copia. El hablante encierra capacidades escondidas que quedan reveladas en su sintonía con otro hablante, que se dan en ese momento y  quizás no vuelvan a repetirse nunca más, o tenga que esperarse mucho para reexperimentar otra onda similar.

el material está aquí y la  suma de  contactos digitales de conversaciones da -posiblemente por primera vez en la historia de la comunicación humana- una caudal impresionante de conversaciones originales y de primera mano con los que  crear textos legibles. Si ese potencial va a incidir la estructura narrativa en los próximos años de un modo substancioso en la industria de la difusión de la comunicación escrita es algo que está por ver,pero no me extrañaría que aparecieran  libros lo suficientemente llamativos como para que alcanzaran cotas impactantes de venta.La perspectiva de la grabación de lo escrito, también se puede extender al sonido y a las imágenes en videoconferencia, lo cual abre un extraordinario panorama de modificaciones en los géneros expresivos.

La perspectiva de una conversación grabada puede resultar inhibitorio para  quien se le solicita la grabación[3] , pero en todo caso en un grado bastante menor de otros tipos de registros clásicos (el  audio y el video).



[1] Chat en inglés significa charlar, a pesar de la redundancia inscrita pues en este titulo  concedásenos la licencia de mantenerlo así  dada la extensión del vocablo a su marco etimológico que alcanza  al significado del espacio digital de conversación y flirt. Por supuesto también hay transcripciones de  chats de debate que pueden dar lugar a interesantes ensayos u otra clase de géneros escritos.

[2] Vengo  acumulando conversaciones a distintas lineas de documentos creados: Sexovirtual, RelacionesDigitales, VirtualDebat,.. que podrían convertirse en libros en la medida en que me ponga a trabajar sobre su estilo y  reformulación.

[3] solo grabo las conversaciones interesantes y cuando lo he solicitado nadie  hasta ahora me ha puesto impedimentos.,Así mismo también he sugerido que sea grabada en el ordenador del otro  la conversación sostenida conmigo.Es un instrumento de ayuda dados  la  falta  de memoria ideal en no pocos chatters.,generalmente por acumulación de datos y de mas cantidad de gente en sus listas de la que puede manejar.

Plataformar el Relato

LETRAS y MUSAS[1]  Una plataforma para el relato

 

Hacía un Balance de la literaturización de la vida y su teoría.

 

Letras y Musas surgió como separata literaria del proyecto Fluencia Transcultural, y como espacio de relajo de las formas expresivas. A diferencia del ensayo que tiene unas reglas más estrictas por lo que hace a  construcción  de conceptos y exposiciones de argumentos, el texto literario permite navegar con arreglo al imaginario de su autor. Aquel es un espacio de demostración y metodología, este, de expansión y vendetta. Lo literario es el relax de la seriedad y de la analítica teórica que  sin embargo es deudor de lo laborado en esa otra parte.

Escribir textos desde los que literaturizar la vida, desentrañar sus misterios de una manera accesible y hacer transcripción de anécdotas así como de diálogos más o menos recordados y/o inflacionados, proporciona un inmenso gozo. La prosa literaria permite una cierta liberación de la prosa ensayística. La naturalización  y apeamientos de las formas de aquella salva a la creación de la excesiva rigurosidad de ésta.

Lo literario ha sido valorado como algo subsidiado por lo ensayístico, pero en tanto que grupo de géneros propuso e independientes ha tenido desarrollos completamente autónomos . Es así, que cada relato escrito y preparado para la publicación ha tenido y tiene un valor en sí mismo  sin examinar la conexión  que haya tenido o pueda tener con artículos de reflexión. Lo cierto, es que lo literario  facilita las lecturas frente a lo ensayístico que -en algunos casos- incluso puede aterrorizarlas. Resumiéndolo mucho, puedo pensar que se acuda a lo literario cuando se fracasa  como creador en las formas expresivas de lo ensayístico, y se acude a aquella cuando  hay una autonegación -como lector- para la comprensión de éstas.

En Letras y Musas han ido  apareciendo un conjunto de textos que pueden ser un sumatorio de partes de libros de expansión, ya que en ningún momento se ha pretendido ni  trascendentales divulgaciones ni tampoco  construcciones novelescas  definitivas. La sucesión de relatos o textos de ficción se han ido complementando con  textos de crónicas, retratos y otras variedades descriptivas de contextos y gentes, de situaciones  ridículas o  ambicionadas, de sujetos ridículos o de sabios por descubrir.

La forma usual de los textos literarios ha sido la de textos breves, con o sin diálogos transcritos en cursiva, con o sin relación alguna con datos vividos de la realidad.

El texto breve tiene por ventaja poder ser leído de una tirada si consigue captar la atención del lector y tiene por desventaja que en pocas páginas o pocas palabras  le toca construir una historia con principio, desenlace y fin. A diferencia de la novela donde se puede construir una historia vertiginosa en la que no se deje ningún cabo suelto, el  relato pone a prueba dos  aspectos por parte de la creación: la capacidad de resumir y  el imaginario inventivo, y también otras dos para la parte lectora: la capacidad de relacionar lo sintético con otros contextos  generales no explicados en el texto y  la obtención de la sensación transmitida o que ha sido intentada de transmitir.

Tanto los materiales inventivos (ficciones;Perfiles y relatos) como los generados a partir de realidades vividas (Retratos, Anecdotario y  cronicografía) as´como los psicoexperimentos (Phantasy)han venido acompañados de artículos sobre Teoría del Arte Literario (TdAE)basados en la propia experiencia autora más que en las indagaciones librescas sobre lo que haya publicado al respecto. LyM no ha sido ni es un magazine de erudiciones sino un pretexto para dar rienda suelta a las  veleidades del  imaginario, los deseos encerrados de la libido y  las transcripciones narrativas con mayor o menor fortuna. Algunos de los relatos forman parte de textos de mayor envergadura que cada parte ha sido escrita como una entrega independiente del grueso del que forma parte. Otros nacen y mueren en si mismos proponiendo personajes y personalidades a modo de alternativas de plaza por si alguien se atreve a seguir trabajándolos. Y unos últimos  son pesquisas directas de seres cotidianos, los que encontramos  como vecinos, enemigos o retratos sociales que aunque no sirvan en lo suyo- esto no es objeto de consideración. sí  son un buen caldo de partida para  hacer un guiñol o un  perfil.  Puesto que todo el mundo es candidato a ser un retrato  también cada autor puede pretextarse-desde el humor-reirse de si mismo. La literatura es una invitación al escarnio:en primer lugar el ajeno pero desde luego también el propio.Lo propio nunca queda a salvo de las miradas secretas del que narra, es decir, del que espía.

Uno de los sloganes a pie de página de los pliegos del magazine Letras y Musas afirma el poder de la palabra como refugio ante el fracaso de cualquier otra política. Cuando la política falla, o sea, cuando  los programas de alternativas y de renovaciones mundanas pierden su sentido por la hegemonía de las traicione o de la fuerza bruta, el recurso a los textos como reductos del testimonio o fortines de la imaginación vuelven a maximizar su sentido.La figura del buzón es imperecedera y la del escritor de cuentos y guiones es su doble.

La concepción de Letras y Musas surgía hace unos años como separata y complemento de los textos densos del ensayo, por lo tanto de la elucubración  de las políticas reflexionadas.De hecho todo relato de factualidades tiene un ensayo implícito en sus descripciones,aunque haya una diferencia entre narrar y describir, ambas , en conjunto, se diferencia del esencializar. el relato coloca posturas y gestos en conductas, algo más evidente de tratar que el ensayo que pretende teorización e ideas. Pasa lo mismo que en el discurso verbal o en las conversaciones:resulta más llamativa la oralidad que propone cuentos, chistes, revelado de secretos o fisgoneos que el que parte de fórmulas, hace explicaciones analíticas o racionaliza las circunstancias.el uno es pedido por mentes  fantasiosas y mundanas, el otro por mentes analíticas y conductas de laboratorio. en ambas rigen las leyes descriptivas, solo que en uno s expanden en las formas y en la otra se concentran en lo que es exclusivamente relevante.

El texto escrito de la novelística en sus distintos subgéneros convoca el imaginario.LyM ha sido un pretexto en su tiempo de edición como pre-publicación para ir reuniendo relatos breves y cronicografias dando a sus respectivos dosieres valores propios de lecturas independientes.Y como segundo gran éxito, ha tenido la entereza de impulsar textos que estaban como borradores de monos con las tres posiciones de manos (no ver, no oir, no hablar)cambiadas a las manos puestas en escribir.  Cabe otro slogan compendiador: Constrúyete, luego entonces  alíate a afirmantes como el de la escritura. En tanto que magazine-propuesta  no alcanzará  su función y su desarrollo potenciario mientras no concurran  distintas plumas y visiones, distintos estilos y atrevimientos: desde la ficción al relato histórico o biográfico, desde la erótica a  la propuesta de criterios técnicos. Eso también  lo irá convirtiendo de una modesta doble página[2]  a una revista de originales de  algunas decenas de ellas.

 

 

 



[1] El p`primer numero  fue propuesto en abril de 1999.

[2] El formato de partida sobre papel  vino siendo el de cuatro paginas en u n formato dinatrés.Lo que daba para dos o tres relatos brevisimos y un articulo de TdAE en letras de cuerpo 9 o 10  igualmente brevísimo. El paso del soporte escrito al únicamente digital ha liberado ese  estrecho marco inicial  al de doble o  triple de páginas con una helvética de cuerpo 12., dejando para cada  persona que lo reciba su opción de imprimirlo o no.

Literatura en la EdadMedia

 

La primera literatura de la Edad Media        

 

Es en la EM que nacen y se desarrollan las lenguas romances derivadas del latín.Es a partir de aquí que se desarrolla la literatura en tales diversas lenguas.En castellano los primeros textos conocidos son las jarchas mozárabes de fines del X a principios del XI y el poema del mío Cid en el XII. La última obra medieval reconocida es la Celestina en 1499 poniendo fin al siglo y a la etapa.

 

La cuna del castellano fue Cantabria en un conjunto geográfico de condados dependientes del reino leonés.Los orígenes remotos de la diferenciación con el latín hay que buscarlos ya en el siglo VIII.Las primeras caligrafías conservadas de la nueva lengua aparecen como glosas marginales en unos documentos en latín en los monasterios de Silos y de San Millán (en el X).Esas glosas eran traducciones o facilitadores de comprensión del texto base. Otra lengua,el francés,precede al castellano como documento escrito desde ya el s.IX. Pero la fijación fonética  del castellano se iría haciendo durante los siglos XVI y XVII.El castellano iría introduciendo cambios en el latín del que partía.Monoptongó algunos diptongos, diptongó algunas vocales y sonorizó algunas consonantes sordas intervocálicas.Esto no significa de que existiera una normatividad idiomática.La lengua literaria carecía de uniformidad.El propio Mío Cid presenta los localismos propios de la región  soriana de Medinaceli.

 

En el XIII una influencia decisiva en la prosa escrita fue la de Alfonso X el Sabio.Sus traductores de distintas procedencias no empleaban una  escritura  homogénea, pero su contribución a la difusión de la obra alfonsí  convirtió a su prosa en vehículo de cultura.

 

En el XIV Juan Ruiz,el arcipreste de Hita contiene un gran caudal lírico e incorpora refranes populares. El idioma va adquiriendo aptitudes para el raciocinio y para la didáctica.

 

El XV es el momento en que con la contribución de los escritores cortesanos la lengua trata de adquirir el nivel de culta y ello explica la incorporación de numerosos vocablos latinos. con el reinado de los  R.Católicos a finales de siglo el castellano alcanza gran  prestigio y expansión no solo a toda la península sino también al nuevo continente que desea ser conquistado.

 

El modo constructivo de las palabras avanza con la pérdida de la f para dar paso a la h y con el cambio de las t finales por la d.

 

La  más temprana literatura castellana fue oral.Eran los cantos épicos y líricos inventados y recitados por los juglares. Los juglares eran cantores y actores errantes que ofrecían un espectáculo a las gentes cobrando o recibiendo dádivas por ello.En su “programa” además de las acrobacias y los juegos circenses y festivaleros figuraban como parte fundamental los cantares de gesta de condición anónima.Sus cantos y declamaciones ayudaban a transmitir las historias y las noticias.Desafortunadamente la mayoría no se han conservado.Es presumible que puesto que eran instrumentos de trabajo y la manera que usaban para vivir en su vagabundez, no les importara el hecho de que se perdieran puesto que ya habían cumplido su función económica.Las obras juglarescas  han pasado a la historia como la escuela literaria del mester de juglaría, por la categoría de oficio o ministerio que ejercieron sus transmisores. Los cantares de gesta resultaban más fáciles de recordar por ser narraciones en versos cantados y elogiaban las hazañas de los héroes fortaleciendo así un patriotismo popular.sus origenes quedan localizados en Francia  con la chanson de Roland en el XI.En España se ha hecho mención a otros no conservados :los 7 infantes de Lara, Sancho II de Castilla en el XII y Roncesvalles en el XIII.

 

Otro género literario,el teatro de carácter religioso era representado en las iglesias como parte del oficio litúrgico o al margen de él. se conserva una única obra de ese tipo:la representación,o llamada también auto por algunos,de los reyes Magos (catedral de Toledo).

 

En contraposición al mester de Juglaría surge el de  Clerecía  cuyo más notorio exponente fue Gonzalo de Berceo .en el XIII hay el esplendor movido por la abundante obra enciclopédica del rey sabio y en las literaturas nacionales, Galicia ve florecer la gran escuela galaico-portuguesa,y Catalunya acoge las copiosas e importantes obras en verso y en prosa de Ramón Llull (1235-1315).El movimiento de clerecía frente a los juglarescos,se presentan como escritores cultos, generalmente clérigos.Se diferencian formalmente por el hecho del uso de estrofa llamada cuaderna vía (4 versos alejandrinos monorrimos.Los alejandrinos contienen 14 sílabas) y  por la medición de sílabas. Se distinguieron pues por su regularidad frente a la irregularidad de la escuela anterior.temáticamente preferían los asuntos sacros sin desdeñar totalmente los novelescos.sus máximos representantes en el XIV fueron Juan Ruiz y el Canciller Ayala  En el XII su máximo representado es el ya citado Gonzalo de Berceo,clérigo vinculado a los monasterios de Cogolla y Silos.Es el primer poeta  conocido de la literatura castellana.Han quedado conservadas varias obras suyas escritas pulcramente en cuaderna vía.

Redacción Formal

La redacción formal[1] .

 

Escribir, continúa teniendo algo de mágico y está emparentado a un saber  de dioses. Si bien es cierto que el analfabetismo tiende a la eliminación y casi todo el mundo sabe el valor de los signos, la creación de nuevos pensamientos y literaturas con ellos sigue estando reservado a una minoría. Todavía ahora ser escritor de ensayo o  de libros da una  prestancia que no la otorga otras actividades tanto públicas como culturales.

La escritura es un terreno que se va abonando por cuantos escritores y escritoras se lanzan a  semillarlo, y todos tienen en cuenta sus giros y formas para retomarlos o revivirlos. Como otros campos del arte y del saber tiene sus leyes propias, ante las que emergen también sus transgresores.El común denominador de clásicos y postmodernos sin embargo es el de instrumentar[2]  la palabra escrita como una vía para el mensaje comunicado. Si esa meta es alcanzada ¿qué importancia tiene todo lo demás?

Cabe responder que todo lo demás: lo formal, lo ritual, lo tecno-instrumental, tiene una importancia excepcional.Porque en la forma está ya el mensaje[3] .Y algunas formas son tan cribantes[4]  que  bloquean el interés del lector en querer saber el mensaje frente a dificultades de lectura. cualquiera puede experimentar su predisposición subjetiva mayor o menor ante un nuevo texto según las variables con las que es presentado y encontrarse con que un buen texto de autor ha sido rechazado instintualmente por una mala edición[5]  y al revés, un mal texto ha sido responsable de una pérdida de tiempo de atención por tener una presentación impecable[6] . El universo de las letras y de las editoriales vive en su seno el imperio de los sentidos,trasladado desde otros campos de la relación  humana. La imagen es priorizada por encima de otros elementos substanciales. Y es así como a menudo los sujetos deslumbrados por imágenes se estrellan y ahogan en el fondo de sus  lagunas profundas más allá de la primera impresión atrayente.Cabe pensar que un buen contenido lo sigue siendo indistintamente de su coyuntura formal, mientras que un contenido deplorable por muy engalanado que esté no pasa a nuevas ediciones o performances. Es una réplica de la famosa sentencia de la mona y la seda. Los textos de autoría a fin de cuentas son elementos vivos con los que trabajar y adaptar a distintos públicos. Unos necesitarán  leer en tres páginas lo que puede ser presentado en una, otros necesitan policromías para admitir leer lo que puede ser presentado en un color, otros más pasarán de largo textos sin ninguna viñeta, mientras que de encontrarla se detendrán solo en ésta y pasarán de entrar en la letra espesa.  El texto escrito tanto en un libro como en un artículo de ensayo exige un esfuerzo intelectual y un traspaso de las primeras sensaciones perceptivas. Ese es el primer factor discriminante entre lectores vocacionales y lectores ocasionales, por lo que en los atributos formales está ya un preseleccionador de quien es quien. Lo que no descalifica en modo alguno las pautas redaccionales fundamentales para hacer una presentación atrayente por encima de otra que no pasa el baremo de borrador.

 



 

[1] En textos de gramática se encuentran variedades ejemplificadas de como escribir textos y distintas formalidades según el destino de cada  redactado. En este artículo me ocupo  del CRITERIO REDACCIONAL para un taller de expresión escrita.O la noción fundamental que rige la elaboración comunicativa..

[2] antes de la popularización de los computers, los programas de autoedición y las impresoras caseras, un manuscrito podía ser mejor o peor según el  útil usado.  He comprobado como un texto con pluma estilográfica´ no solo incide en formas más bellas de la caligrafía sino también en contenidos más inspirados. Por encima en todo caso de un rotulador, así como este lo está por encima de un bolígrafo.

[3] Algunos elementos de consideración en la presentación´ formal son:

1.Interlineado. Los espacios entrelíneas

2.Espacios inter-párrafos.

3.Contención de los puntos seguidos.Conversión de  un exceso de puntos y seguido en puntos y a aparte.

4.Título de capítulo.Su numeración romana. Y sus formas mayúsculas.

5.Espacios mayores para cambios de escena o plano narracional.

6.Subtítulos glosados al margen izquierdo en minúscula y subrayados, en el recorrido de párrafos.

7.Inicio de cada capítulo en la siguiente página.Preferiblemente en la página de la derecha, en un formato de libro.

8. fundamentación de frases o palabras subrayadas, en negrita y en cursiva según la categoría de importancia  con que se traten.

9.Guiones  al inicio de línea para los diálogos.

10. Entrecomillado y en cursiva  las citas textuales o trasposición de frases de otros autores en un contexto de explicación referencial.Eso no incluye la trasncripción de frases de autorías distintas separadas por guiones.

11.Esmero ortográfico.

12.Espacio lineal en blanco en las palabras confusas, mal escritas, o semiborradas y que no se entiendan.

13. Reducción de palabras cortadas en el sangrado del margen derecho.

14.Las prerrogativas de colocación de mayúsculas y puntuaciones (comas, acentos, puntos y comas, y puntos).

15.sugestión de cambios de palabras e incluso frases con otros giros lingüísticos de mayor calidad y que se adecuen a la intencionalidad del texto.

16.Atención a las conjugaciones y al cambio de los tiempos verbales.En particular del pasado al presente.

17.Recuadros  de frases destacadas de un articulo con cuerpos de mayo tamaño. Elección de aquellas que recogen la tesis presentada.

[4]  papel satinado y reflectante tal vez, letras de cuerpo ocho, desalienación de los márgenes,  estilos sin corregir, cambios de tipología de letras, monocromos, falta de ilustraciones, minimización de los espacios en blanco, ausencias de ilustraciones y fotográficas, y poca definición en la impresión de las letras y signos.

3. soporte de papel de periódico, cubiertas sin  color ni diseño original,letra agolpada y suma de páginas presentadas como un magma de tinta..

[4] Papel de calidad,fragante y que desprende-incluso-olor a recién impreso como si de una hogada de pan recién hecho se tratara.Letras con resoluciones de definición altas. Ninguna falta tipográfica ni ortográfica.traducción indiscutible.Proporcionalidad entre márgenes y parte impresa adecuada aún a costa de un gasto considerable de papel.

Retratos y Perfiles

      

 

Cada época tiene su gente, sus hábitos, sus tics.Retratar sus caras por las cámaras o llevarlas a los lienzos es un modo de trazar el costumbrismo, trasladados al escrito y a la descripción, es otro. Me manejo mejor con los signos del alfabeto que con otras tecnologías de la descripción.Y sin quitar mérito a todo lo que contiene una sola foto,que  puede contener la grandeza y los esfuerzos de días o años detrás para obtenerla;o a una imagen plástica del tipo que sea, me sigo quedando con la palabra escrita como la forma más extasiante de desentrañar hasta lo último de un ser humano y de una situación humana. Lo escrito también a punta a la sensorialidad y también desea impactar a primera vista.Es difícil,porque si una palabra desconvence,tal vez la lectura ya no alcance la siguiente frase. En lo escrito hay un feeling y un negocio a medias y callado entre quien lo hace y quien lo lee, y en el género particular de los retratos, o en aquellas partes de texto que biografían, caricaturizan, trasladan situaciones bajo un dominio prosista; hay una invitación empática a entrar en la escena,sea como protagonista central retratado  o como  personaje auxiliar. Todo retrato de alguien en singular captura conductas generalizadas, porque cada persona en su individualidad resume una parte de mundo y una parte de la cultura. A diferencia de los personajes de novela que pueden ser admitidos en el imaginario personal sin sentirse sentimentalmente muy comprometido, los retratos  recrean una historia que puede ser aplicada con pelos y señales a quien la lee,sin haber participado en directo jamás en ella.Y eso es así, porque los retratos de  personas no se pueden hacer sin perfilar las relaciones de grupo en las que participan. Cada retrato de alguien es el de un contexto y es difícil no verse reflejado en lo que es retratado.finalmente el retrato de una conducta, por literaturizado que esté,sigue un criterio passoliniano de enfrentar al espectador a su cara, a su espejo, a su imagen, a su hecho,obligándole a responsabilizarse del mismo. El retrato sirve para levantar de su cómoda butaca de la confortabilidad y la conformidad a quien ya no puede creerse inocente aunque solo este haciendo una lectura. El retrato sumerge en su páginas  a quien lo lee,porque está encontrándose retratado,en parte o en su todo.

Forma parte de una estilística creativa y una manera de denunciar actos de la vida de una forma sibilina y sutil,incluso sin que sede cuenta el sujeto interesado. retratar a alguien no es limitarse a describirlo tal cual sino a realzar sus rasgos de personalidad y a imprimir un sello lacrado en aquellos actos heroicos o criminales que le caracterizan.En mi opinión el mundo está lleno de delincuentes potenciales y fácticos para los que no siempre hay decretos que los hagan punibles.La literatura y el arte auxilian tal laguna,haciendo pasar la gente por su sala de espejos que le revelará su  verdad,tal vez con gracia e ironía,pero sin escatimar certezas,con las cuales la personalidad retratada no podrá por menos que poner el grado de crueldad que se merezca. La daga no está en la mano de quien escribe y describe los hechos tal como los sintió y vivió,sino en quien participando en ellos desde su no-ética,se ve retratado como lo que es: un individuo para ser troceado y llevado a los estercoleros unas veces. Parece que el retrato se presta más para los canallas que necesitan ser escarmentados por la literatura,ahora sí,asumiendo funciones justicieras, que para los héroes de leyendas y los arquetipos o modelos que seguir.Cualquier sujeto callejero o doméstico,insignificante o señalado,maloliente o perfumado no se puede librar de su discurso, tampoco del discurso ajeno y tampoco del contrario.El escriturador al retratarle viene a levantar acta de lo sucedido, y así lo inmortaliza como un servicio público a la comunidad,para que otros ciudadanos que estiman su sensibilidad quieran no parecerse al infrascrito,aunque valorado en su justa medida para ser justamente desvalorado como sujeto de recibo. La vida literaria permite el regocijo de una cierta venganza retratando a enemigos y  a payasos,a exclientes y examantes, a conocidos y a relaciones fracasadas.claro que,como peaje obligado,al escribir a otro siempre se esta describiendo uno a sí mismo,que aceptándolo o no,deja entrever partes de su método y de su ideología y de su hacer.Retratar pues, tiene algo de autobiográfico no por parecerse al personaje con quien se toma la reyerta desde la inofensiva celulosa,sino por presentarse como el espía de la situación,o el compartidor de los momentos revelados. Un retrato individualizado es siempre un retrato de situación,ya que de no haberla el sujeto mas impresentable sería el más angelical porque no habría temas de los que dar cuenta.Por el contrario los tipos y prototipos retratados son los de cada día: los amigos, las parejas, los excursionistas, los pasajeros del metro, las millones de caras con que nos  vamos cruzando.Nadie queda exento de  poder ser retratado, ni siquiera los escritores que retratan/mos a los demás.

 

Relato y Angustia

La función contra la angustia del relato

Trasladar a las páginas escritas las emociones vividas de la propia anecdótica es una forma primordial de catarsis.Si hablar es la forma más natural, primigenia y espontánea con la que dar salida al pensamiento y al sentimiento; escribir es la segunda forma, en un orden de prioridades, con la que sacar  fuera los fantasmas no invitados que se quedaron dentro. Escribir, permite crear y recrear el mundo a conveniencia subjetiva.El escritor se venga como sujeto de las flagelaciones a las que ha sido sometido como víctima del sistema. No necesita ser conspirador de catacumbas ni rebelde de barricada con cócteles molotov, o si ha sido lo uno y lo otro, lo ha sido en tanto que coleccionario de anécdotas, oteante de primeras líneas de fuego o instigador de realidades para luego tener materiales frescos con los que poder re-flexionar acerca de conductas humanas:las propias y las ajenas.Pero en realidad no necesita ni siquiera protagonizar roles para ser creante, a pesar de la saga de destacadas plumas: Cervantes, Byron o Reed,entre una infinidad de ellas, que necesitaron guerras por las que sacrificar partes de cuerpo o el cuerpo entero,para inmortalizar epopeyas en páginas eternales. El autor que se completa como  hermano de la imaginación que es,no necesita ser protagonista de historias reales.Le basta inventarlas.Es ella anacoreta que se retira de los mundanales ruidos para escribir sobre ellos. Es el/la observador/a distante que sabe más del suceso que los propios observados que participan en éste. Es el hijo angélico de un más allá que no se entretiene en vivir las brutalidades mundanas. Es el/la relato/ra de tragedias,de las que se puede permitir entresacar comedias y sainetes,bufonescas  burlas y hasta un modus vivendi a costa de desgracias públicas. Integra la conciencia excelsa:el parámetro de los irreductibles, de aquellos que no renuncian a la palabra, a la idea, a la verdad y en consecuencia, a desengañar a los engañados. Por eso los escritores caen bastante mal a los régimenes totalitarios y a las totalidades de los régimenes que niegan serlo.  La escritura peligrosa es la que no se rige por ningún canon y huye de normativas.La que no se autocensura ni siquiera se autocensa y sigue procurando aportaciones al margen de decretos y conveniencias,incluso de mercado o editorialistas. Es la que se presenta como un ofertorio de elaboraciones o como un e-laboratorio en el que magos de palabras con sus probetas alquímicas,consiguen piedras filosofales ad hoc, tal vez no permanentizables pero estupendamente vinculativas  mientras dura el contacto con el texto, coligando los creadores que escriben con quienes  recrean lo escrito al pasarlo a sus lecturas. Tanto desde el punto de vista de unos como de otros, el relato permite una re-creación de lo tratado, lo sucedió o lo que está por suceder. Es un traslado a un ring dominable de los acontecimientos descontrolados de un mundo densificado por sus patologías.Es el catalizador de los elementos indeglutibles de un mundo que no es el del artista a pesar de  pertenecer al mismo. Los relatos son catabolitos resultantes de una transacción entre un exterior miserable y un interior que lo metaboliza intelectualmente,neutralizando las miserias con palabras que las capturan. A esa cadena de reacciones químico-psíquicas, la escritura  deja un poso de certezas frente a las farándulas de las gentes que han debido ser tratadas. Y ciertamente el/la artista de la palabra se hace grande y reina sobre las miserias,después de haberlas coprotagonizado y pringado en cuerpo y mente propios. Por lo que no hay relator exento de los determinativos de participar en una clase de guerra u otra, aunque no haga falta apuntarse a los tiros de ningún romanticismo de moda. La guerra empieza antes de salir al descansillo de la puerta o al zaguán del edificio y afortunadamente hay un umbral que cabalga entre el patetismo de la realidad y el idealismo de la invención que permite higienizar  el self de tanto intrusismo indigno  que copa la realidad humana.Afortunadamente la escritura es un exorcismo para librarse de aquel. No se trata de ningún misterio.es una opción de supervivencia.Escribir es sobrevivir a las intrusiones de los modelos existenciales inapetentes a la vez que neutralizar (desenmascarar y ridiculizar) sus personajes  grotescos más destacados, o con los que el infortunio te ha llevado a tener contacto. Lo que no se puede decir directamente con el ensayo lo permite el relato que investido de imaginería e imaginación combate elementos de la realidad convenientemente ocultos.En cierta forma todas las tipologías humanas vienen pasando desde hace siglos por las personalísticas noveladas. Y lo que no se admitiría como discusión a uno,se acepta como discusión al personaje relatado aunque se trate del mismo rasgo.

 

 

Relato ante la Mentira

Teoría del relato. El relato ante la mentira.

 

Para el escritor de a ratos, el relato es la tabla de salvación.Puede ventilar en pocas páginas la recreación de unos retratos y  mirar bajo las faldas de las anécdotas vividas sin tener que construir una trama compleja y ahondar en la personalidad de sus protagonistas. En cambio la novela sólo se puede abrir paso con la descripción de unos personajes sólidos que son los que acaban mandando en la escritura y hacen del escritor  finalmente un observador de la propia trama que crea, a pesar de haber empezado como su autor .Por su lado, aquél, el relato, se  puede gestionar con  aspectos puntuales de  personajes coyunturales, y no importa tanto si son proporcionados por  huéspedes de alcantarillas o  por sesudos adláteres de las cofradías del bien. Dentro del  escondite bunkeriano del escritor, un género u otro,son distintos campos de batallas de las letras, donde hace de artificiero con cada palabra para tratar de dar en el blanco de  la escena a la que da vida. Pero mientras la novela le va a pedir investigación de trabajo y una sistemática dentro del autoseguimiento de cada elemento que vaya introduciendo, el relato le permitirá la lasitud elaborativa del bohemio que pergeña cuatro cosas como quién no quiere la cosa. Claro que las dificultades presentadas en una, también proporcionan la satisfacción  coronada por el reconocimiento de una obra novelada que le requerirá tiempo y dedicación máximas darán la nota de una  literatura bien construida. Mientras que el relato es un furgón de cola para quiénes no están para tanto trabajo metódico y quieren ver empezada y terminada una historia sin más objetivo que el de entretener unos minutos (los propios en la creación y los ajenos en la lectura)a la vez que el de retratar  escenas de vida. A favor de estos hay que decir que al final de un conjunto también integrarán una obra literaria y serán contemplados como valores artísticos.. Además de comprobar que un recurso auxiliar extendido ha sido el de juntar relatos con un nexo vertebrador para compactar historias. Ya que  distintos aspectos, temas y personajes buscados pueden acabar configurando un solo sujeto temático: el humano perdido en el laberinto de sus deseos.

Para la cuestión concreta del relatar, lo importante es  transferir una toma de mirada, una ojeada a los hechos, lo más expresiva y ágil posible. Relatar es contar y el relato convierte a su relatador en un cuentista si pone partes de su imaginario a  los datos de la realidad. Para el género, no es tan importante el ajuste exacto a la verdad como  el arte de propiciar una literatura expresiva y viva. En todo caso, la fidelidad a las circunstancias evocadas dependerá del objetivo de la creación y de  la exigencia de verdad  determinada por la fuerza de las cosas. El sujeto que relata también se proyecta a sí mismo al hacerlo, ya que evalua a los demás y entresaca las sombras de los objetos descritos, en función de su personalidad observante e insertante en los contextos de los que habla. No está exento de  descerrajar los disparos de su venganza y esta,incluso puede ser uno de los motivos de convertir experiencias compartidos en textos para el testimonio.

 Y  su móvil principal no tiene porqué ser e de llenar las paginas de un semanario para divertir a solariegos burgueses en sus hamacas antes de tomar el vermut los domingos.

Puede ser perfectamente  procesar una macumba simbólica a los demonios de la vida para que le dejen en paz a uno. Relatar sobre algo y sobre alguien permite puntear las íes y viviseccionar al otro,claro está sin derramamiento de sangre y con la mayor de las cortesías[1] . Permite poner las cosas en claro, al menos para el que las escribe, dado que la predominancia de matojos en la sociedad actual permite que innumerables huestes lancen sus piedras y escondan sus manos y no asuman  ni siquiera sus roles beligerantes.Es así como el relato permite con la originalidad del uso de supuestos y de personas sustitutorios tratar personalidades de la realidad, que de otro modo no pueden ser abordadas, generalmente por esquivas y cobardes.Es así también  como el autor literario en general puede depurar su vida y cribarla de tanto ente fastidioso, y específicamente para el autor ensayista, que conoce la minoritariedad de alcance de sus trabajos y ensayos, y que sabe seguro que su prosa teórica no va a ser admitida en las lecturas de sus adversarios, por difícil o  por no ser muy duchos en ellas, el recurso al relato, es un placer  sutil y sibilino para  meter en la caldera  a individuos arrogantes y  punitivos, para los que se les prepara la trampa de meterlos como lectores  de sus  perfiles, sin que caigan en la cuenta  de que acaban  aplaudiendo la burla que se les hace. Proceso ese que tal vez reflejo una cierta perversión por parte de autores que meten a los malos  bajo  la guillotina de sus propios odios. Pero  si no se puede escribir  por placer para anecdotizar  a personalidades injuriosas,incapaces de reconocerse a sí mismas como tales, ¿para qué escribir entonces? Este es un componente vertebrante dentro de la teoría del relato y el que consolida un estilo de elaboración que además del testimonio reditual que deja actúa como  enseñanza.

 

 



[1] también por supuesto, elogiarlo y remarcarlo como un personaje notable al que rendir  culto práctico.

Grafomanía

¿Grafomanía o mal de  letras?

Los excesos letrapéuticos y las excesivas tomas de datos pueden responder a una estructura maníaca de la misma familia de desordenes a la que pueda pertenecer l´aritmomanía. El maniaco que se complace en hacer operaciones aritméticas (simples o complicadas en densas libretas con miles de operaciones de cantidades supuestas que no tienen nada que ver con la vida o con un cálculo de proyectos)no resuelve su enfermedad por impecables que sean tales operaciones, sino tomando distancia de su innecesidad.  Así mismo,el sígnico que necesita crear y recrear al infinito sus diseños plásticos-y también sus caligrafías y frases- puede incurrir en una mecánica para complacer sus sentidos en lugar de resolver la demanda de su intelecto.

La experiencia prematura de la escritura del diario personal[1]  da elementos de consideración sobre este tema particular. El escritor de su diario durante sus primeros viajes y experiencias de vida, puede conceder más tiempo al traspaso de datos a su cuaderno que al contacto sensorial con los lugares y personas de los que obtiene esos datos. al igual que el turista fotógrafo que da mas importancia al testimonio de la foto de donde ha estado que a estar realmente en los lugares que ha visitado impregnándose intensamente de todo, el escritor de intimidades puede vivir la trampa de sus análisis sin formar parte integrada en lo analizado. Rasgos de personalidad concordantes con la introversión y la fobia social cooperan en la constitución de la grafomanía. ¿quiere decir esto, que todo escrito de su intimidad biográfica es sospechoso de grafomaníaco? Desde luego que no, pero sí de una cierta compulsión repetitiva a decir una y mil veces los mismos temas aunque (re)tratados con versiones distintas. Tal reconocimiento no  se limita a los bohemios solitarios que necesitan de sus comunicados como el aire que respiran,sino que se extralimita  a un montón de funciones existenciales que pasan anodinas bajo la rúbrica de la normalidad. ¿acaso no hay compulsión repetitiva en  el uso de las escenas cotidianas, en las conductas adquisitivas de productos, en  la asistencia a espectáculos que se reiteran en  las mismas temáticas de vida? El factor de repetición existe en todos los componentes vitales que hacen de la vida un lugar estabilizado y con referentes sólidos.  El deleite por el escribir no tiene que avergonzarse de esa necesidad  inocultable de reescribir lo ya escrito, de hablar de lo ya hablado, de meditar lo ya meditado. La única diferencia entre el sujeto que escribe y los otros que han escrito de lo que le ocupa la atención, e incluso tal vez mejor, es que ese sujeto se poner en primera persona a resolver su mundo tratando del mundo.  Nada vergonzoso en eso, salvo que la pulsión creativa en arte, lo busca no es tanto complacer los sentidos ajenos como la voracidad saturnina propia de narcisismo. Nada a objetar tampoco, mientras la pulsión narcisista (yo soy-por eso creo-con ello existo)no lleve a patologías de agresividad, a rivalidades insanas y a la destrucción del otro como condición sinequanon para ser uno,uno mismo.

Más románticamente quien escribe necesita decir en el texto lo que las palabras fónicas o no le permiten decir o nunca lo dicen del todo.Además, en el escribir hay una necesidad de prevalecer. Su paradoja es que deposita en los materiales más frágiles (el soporte papel o el soporte  magnético o digital)su obra, que es cuestión de suerte que le supere en tiempo.Tiene más probabilidades de que sea perdido, a que sea mantenido.Esto no tiene por qué quitarle el virtuosismo y el lugar de reconocimiento que se merece.A fin de cuentas escribir  es un pretexto para ser, es decir, para ser más.Si al final todo lo hecho se convierte en humo[2] , no es leído, no es representado o no es entendido, no le quita  a  función intrapersonal de haber sido realizado. Va encontrando en su quehacer elaborativo y literario un montón de géneros y subgéneros y una cantera inagotable de un re-decir. Si hay un lugar infinito de la existencia éste es la imaginación,quizás lo más parecido a la dimensión de omnipopotencia atribuida a los dioses. Escribir es entrar en un proceso interminable y su carácter maníaco o no depende de la propia genialidad de autor y de su sagacidad por abordarlo todo,haciendo de los vetos y los territorios prohibidos lugares que experimentar y zonas poseíbles. Evidentemente depende de cada dosificación artística y del tipo de personalidad que la alimenta si se puede hablar de un trastorno maníaco, o de otra clase, en toda regla.  Para quien bucea en literaturas como usuarios de goce y de recreación,acaba siendo una cuestión secundaria el curriculum mental[3]  del/de la autor/a así como otros elementos curriculares[4] .Manteniéndose´ en primer plano el contacto con la genialidad de las descripciones, de la investigación creativa y de la obra creada en sí. Lo secundario es la respuesta integral al para qué sirve una obra o una persistencia creativa, ya que esa clase de pregunta es aplicable e impugnadora a cualquier otra función vital del ser humano.al igual que el mal de amor (la neurosis pasional por un objeto de cariño que no tiene porque corresponder según lo esperado)el mal de letras existe independientemente de reconocimientos buscados o esperados, de éxitos notorios o dividendos millonarios. También es una neurosis privada sin efectos colaterales dañinos que trata de recolocar cosas del mundo reinterpretándolos, lo grave nunca es eso, sino cree que la reinterpretación´ subjetiva es la única que sabe. El neurótico literario sano goza y admite las otras neurosis y manías de escritor, siendo todas una manera de aprender, o  por quererse desmarcar de otros estilos o por  emularlos.

 

 

 

 



[1] En una época el regalo del diario personal con  cerradura de llave en las cubiertas venía a ser una secuela de la consideración que se le daba a unas páginas depositarias de intimidades que se guardaban en los secretaires.

[2] De Epicuro una de los trazos que se cuenta es la destrucción de la mayor parte de sus libros por sus rivales, que según fuentes, han sido cifrados en trescientos.Eso no ha impedido que la historia de la filosofía le haya rendido tributo, a pesar de haber sido leído y comprendido menos,comparativamente,a otros grandes filósofos de la antigüedad griega. Probablemente de haber prevalecido  su legado para todos, el triunfo de una ética del placer se habría instalado anticipadamente en la historia, evitándonos a los occidentales el paso por un milenio negro y otros atropellos al progreso. Pero eso nunca lo sabremos.  Para el propio Epicuro, que la humanidad se retrase en bastantes siglos alo que él alcanzó antes, no le quita  el reposo eterno, ni la propia experiencia personal en vida de haberla vivido sin las ataduras ideológicas de la época.

[3] La psicosis de James Joyce no le ha quitado la calidad extraordinaria de su legado para la posteridad.

[4] Infinitos creadores que conocemos por sus obras y con las que hemos aprendido y gozado pueden  llegar a resultarnos deplorables en algunos otras aspectos de sus vidas privadas y también públicas. No obstante la creatividad en una dimensión no es eclipsada por  la banalidad de la otra,que a menudo se mantiene bajo  el desconocimiento general.

La escritura no domada

La escritura como arte no domado

 

A diferencia de otras artes enseñadas (fundamentalmente procedimientos pictóricos e interpretaciones escénicas)la literatura se ha ejercido por libre y desde el atrevimiento creativo multitud de autores han brillado con  sus obras y han hecho gozar a millones de lectores ávidos de compartir pasiones. Quizás ha sido así a partir de concebirse lo literario como una transacción privada entre un  creador distante -e incluso desconocido y oscuro- y un lector  para el que escribe, al que no conoce ni pretenderá conocer jamás. Se ha intuido y atribuido un feeling especial entre el que amasa palabras y quién las ingiere en una conexión único e irreproducible. Cada lector experimenta algo distinto ante una misma lectura que se les presente.Y cada autor escribe para un lector imaginario e ideal difícilmente alcanzable por el lector real que no le alcanzará (comprenderá)en todo.)El tratamiento industrioso de las literaturas multieditadas  ha acabado con la críptica y el misterio de las historias contadas por escritores.  Los requisitos de protocolo de los editoriales ponen a firmar ejemplares con dedicatoria a sus autores concelebrados, que a su vez son canteras del producto y nombres a los que ordeñar mientras den materiales vendibles.Pero ese es oto tema).De todas las artes, quizás la literaria es la que pide menos reconocimiento y menos público y puede funcionar sin  los imperativos formales de modas  estilísticas o temáticas. Puede,siempre que el sujeto que crea anteponga su creación al dictado del encargo o de las necesidades de mercado.En resumen: escribir es algo que puede hacer cualquiera que disponga de la habilidad suficiente para instrumentar la casi treintena de signos que  ha aprendido con los que hacer palabras sin tener que seguir modelos expresivos predeterminados. Quien tenga sentimientos que decir se dotará de la capacidad expresiva para decirlos.Quien tenga cosas que contar, las contará. Quien necesite expresar, expresará. El relato e inherente a la condición hablante del ser humano y es esa condición la que convirtió al  homo sapiens en  un humano autoconvencido de serlo. Es así que la gente viene poniendo por escrito desde que inventó la sígnica expresiva, lo que decía  con la voz.Y al hacerlo ,viene dejando constancia de sus grandezas y miserias.Vivimos con esa presunción´ y es así que muchas personas franquean la barrera del discurso sonoro para pasar al discurso escrito, más sopesado y meditado, mas interiorizado enfrentado a los demonios propios,. más personal y estratégico. En esa decisión, unos persisten y se van/vamos haciendo escritores por la copiosidad de los textos,la fortificación del criterio de hacerlos y el aprendizaje de las maneras expresivas. Y otros renuncian, ante los resultados que encuentran o el disgusto que les produce la relectura de lo hecho. Escribir es un acto pasional en el doble sentido: puede enfrentar a la frustración por la vía de la miseria intelectual autoatribuida o  al inmenso goce por encontrar en lo escrito una dimensión superior y no revelada durante el discurso verbal.Lo escrito es la obra (como también lo hacen otras realidades artísticas)que potencia la importancia de quien la ha hecho por encima de si mismo. A pesar de que se trata de una va personaísima y de un innovacionismo creativo hay estilos y escuelas  e incluso talleres de creación literaria que vienen a suplir los déficits en originalidad , proporcionan criterios de  método y construcciones argumentales y dan formas variadas para  transformar cualquier sentimiento, idea o locura en una  realidad coherentemente expresada. Lo que nadie puede proporcionar son las pautas del estilo aceptable o del libro con garantías de éxito o lectura. Es por eso que la literatura ha sido y seguirá siendo un arte no domado, que sólo puede estar al servicio  de quien la crea, y antes que  nada para su propio placer personal. Los demás (los lectores)son/serán usuarios de segundo orden en ese goce.En última instancia nadie puede pautar a otro hablante la manera en que debe de expresarse, aunque sí puede estimularle para que despierte maneras expresivas con las que no contaba en su repertorio original.Lo más que se puede hacer es por socializar herramientas de expresión pero evitando caer en plagios inconscientes de expresiones ya hechas. La cultura lingüística está cargada de esos plagios  inconscientes:La literatura es una puerta de emergencia y salvación para  escapar de la vulgaridad cotidiana del decir y del  hacerpalabras con  la invención  imaginaria de los acontecimientos desde el podio superlativo del éxtasis artístico.

Letras y Musas

LETRAS y MUSAS[1] :L a combinación mágica

 

El arte en general  de la escritura en particular siempre fue ligado a la inspiración que capturaba al artista o al escribidor. Aquello mágico por lo que era seducido e iluminado.Y se presentaba la duda de quien mandaba en los operativos de la creación  artística en general y  literaria en concreto, si quien componía los textos  o quien se los inspiraba. ¿Que es  la creación? ¿Aquello que hace quien la crea? ¿O se extiende a todo aquello que confluye en e influye a la mente artística para  generar  una nueva realidad de síntesis? ¿es lo que uno hace o aquello por lo que uno es hecho? Estrictamente hablando la creación es obra de infinidad de circunstancias en las que quien la toma por oficio tiene un papel estelar pero necesariamente deudor de todos los protagonistas y antagonistas que intervienen en las experiencias de las que se nutre. El sujeto que se pone a escribir, finalmente lo hace porque multitud de situaciones, enredos, contrariedades e interacciones biográficas le empujan a ello. ¿Cuales son los factores exactos de empuje?¿Por qué ese sujeto y no otro? ¿Por qué alguien necesita escribir y otra persona tiene suficiente con referir el mismo tema con un par de frases de sobremesa o ni siquiera eso? ¿Por qué ,en suma, hay gente que necesita crear a partir de los  datos proporcionados por la vida, y otra se limita a contarlo oralmente o a olvidarlo inmediatamente después de haberlo sentido?

Tal interrogatorio  daría por respuestas, si  todas las respuestas fueran dadas, la explicación última de porque el  mundo  admite gente que con su hormigueo hace pasos de gigantes y otra que ni camina ni siquiera se entera de que tiene gigantes a su lado. Escribir es una pasión, una dedicación, una duplicación o triplicación existencial, un arte (una artistificación  de los sentidos y lo percibido)y por último  un parto de una realidad inventada a la medida de quien la crea. Todo autor es por definición un autor de síntesis: un condensador de las experiencias a las que accede aunque hayan sido vividas por otras personas; un tesimoniador pues de su tiempo y de lo que ve  o de una historia pasada o por venir de la que desea hablar o hacerse intérprete. ¿Qué seria de la historia si no hubieran existido escribanos? Sencillamente no existiría.Tendríamos una vaga noción del pasado. En su lugar tendríamos una noción nebulosa de lo acontecido.Gracias a ellos podemos saber de lo sucedido, e incluso sentir en diferido lo que experimentaban los protagonistas de los sucesos acaecidos.

Escribir es retratar los hechos, por lo tanto rehacerlos. Anecdotizarlos y teatralizarlos permite sacarle otros jugos que en la primera instancia de su vivencia no se alcanza a conseguir. Es así que se puede rehacer cualquier desmán y deshecho en el que los actos personales se hayan visto involucrados.Es la manera de sacarle otros contenidos a los sucesos desde otras miradas y remiradas.Por lo tanto cada drama puede convertirse en una tragicomedia, cada efigie de la seriedad puede ser burlada, cada proclama gubernamental ridiculizada y cada adversidad existencial retomada desde el humor.

A diferencia de los baños de inmersión en la psicología social y las excursiones por  la sociedad dominante   que dejaban al analista con un montón de producción intelectual y con poca posibilidad de éxito el escritor se permite triunfar donde el escritor de profundidades doctas genera producción para una selección de seguidores.. El ensayista es un ser condenado al fracaso mientras que el novelista goza de los laureles del éxito. No es porqué sí que muchos ensayistas hayan probado suerte en alguno de los géneros de las prosas literarias.El analista cuanto más interpreta su entorno y su mundo y las  trampas de la existencialidad colectiva más derrotado ha de sentirse por  saberse más víctima de su descubrimiento. Por el contrario el que literaturiza todo aquello comprendido puede librarse de su piedad teórica y arremeter incompasivamente contra los personajes de la historia que su  itinerario le va  proporcionando. En consecuencia una separata-a la vez que complemento- de un texto de letras  libres inspiradas en  las musas en nómina que pudieran reunirse daría la oportunidad al  analista de sociedades y conductas, la posibilidad de la réplica, del escarnio, del goce creativo y  del retrato de los entes de la injuria. ¡qué placer escribir, con detalle y fruición, desde el relato, la crónica, la ficción, la erótica, los perfiles, la anecdótica y el self cada detalle sentido de un mundo que tiene demasiado por lo que disgustarse y poco por lo que enorgullecerse! 

La palabra literaria es o refugio ante las demás políticas insensatas y sus proselitismos inaceptables.Es la vía creativa en la que se permiten licencias a lo literario frente a lo  metódico,aunque obviamente la construcción del relato(mucho más de la novela)no pueden adolecer de método.Escribir letras sólo es posible con una infinita dosis de fantasía, imaginación y absorción esponjosa de cada dato flotante.Es esa esponjosidad la que atrapa las musas invisibles dando por resultado un encadenamiento de palabras cuya relectura posterior por el propio creador  las puede ver,incluso, como algo ajeno a sí mismo ,aunque sepa y le conste que nadie más ha intervenido fácticamente en esa escritura.

Las letras y sus inspiraciones permitirían abundante especulación imaginaria y no falta quien se cree un mero instrumento de sus factores de inspiración. ¿por qué no? ¿qué o quien es un sujeto que escribe si no un receptor atento y sensible a la infinidad de estímulos que recibe o ha recibido? De hecho  a veces sólo falta aquietar el cuerpo y la mente del ajetreo y del estrés de los estímulos absurdos que le atontan para  poder empezar a sospechar que encierra un genio si  se atreve a unir una palabra junto a otra y una frase después de otra y un texto tras otro. Se diría que cuando el cuerpo queda libre de sus temores existenciales y de sus dedicaciones supervivenciales, es cuando la inspiración se aloja en él.Se diría  también que las musas lo único que hacen es esperar a encontrar los candidato idóneos para que se hagan sus portavoces.

El sujeto que escribe lo hace en función de  los objetos que desea. Puede hablar de personas, de cosas, de eventos científicos, de encuentros deportivos. Puede anecdotizar, reportar, referir una crónica, inventar, acudir a su fantasía, acudir a los archivos, acudir a las entrevistas, hacer transcripciones y finalmente hacer un cóctel de sensaciones. Puede elegir un tema A o cualquier de los temas noA y en toda su gama de posibilidades no se puede decir que actúe con una entera libertad de elección.Es hijo de sus circunstancias y  un producto de los acontecimientos de los que se hará portavoz o divo.El  artista se hace en tanto que cree de si mismo que lo es, tal como Píndaro que precozmente informó a sus conciudadanos de  Tebas que el era un poeta.El artista ante todo lo es si se lo cree y se coloca como canal de unas formas y unas expresiones, generalmente no usadas por la mayoría de  los mortales. El autista elige su espacio artístico e inversamente éste lo elige a él.

Es la  sensibilidad de cada cual que hace que un determinado emolumento pueda hacerle sentido tocado o indiferente. Alegóricamente las musas son  la dimensión inspiratriz que convierten a alguien en un buscador de palabras que sólo sabe que las ha encontrado tras un trabajo más o menos costoso de juntarlas.

Po su parte las musas golosas o la dimensión inspiradora no se contentan con un simple eco de sus deseos sino un desentrañamiento hasta el ultimo aspecto exigiendo  por lo tanto hasta la última gota de imaginación de quien se pone a reinventar las cosas escribiéndolas.

 

 



[1] LyM es el nombre de un magazine cuya andadura se inició en abril de 1999.   Ha contenido  textos experimentales de literatura  precedidos de un  artículo e teoría de arte Literario.Es a la vez un megaenunciado que vincula  la elaboración literaria con  el sostén de sus inspiradores.

Derecho a Escribir

 

 

A todo hablante se le supone un pensar y a todo escritor, un plus de reflexión. Lo escrito pierde la vivacidad espontanea de lo hablado, que es el verdadero lenguaje según Saramago. El lenguaje hablado puede ser modificado sobre la marcha, escenificado, reforzado, facilita su imaginación.El/lo escrito convoca a una invención mayor.Es la sede de la estilística, la recreación y el magma del paroxismo. El peor hablante[1]  puede ser un inmejorable escritor. Y el peor escritor puede ser un buen hablante. Dejarlo en este punto es sugerir un cierto compendio del azar.No es así.Existe un nexo entre la privacía de los pensamientos, el aislamiento comunicacional, la falta de ejercicio del habla directa y la producción escrita. No en vano la escritura es un campo de la creación en la que abundan asociales, locos  y esquizofrénicos, tres palabras estas para las que reivindico una consideración y un reciclaje digno, ya que ni la asocialidad es indigna, ni la locura como inadaptación a los amos de la realidad es inaceptables cuando genera la genialidad de lo original, ni la esquizofrenia es una psicosis de la perversión desde la que emana un peligro permanente,especialmente cuando su gradiente es polifacético y extenso dando señales de esquizotipias, que en mayor o menos grado alcanzan y atormentan a los pensantes escindidos entre sus conciencias del ser y sus praxis en el deser.Y al revés: el habla épica  y pública  reduce lo escrito. No en vano  unos autores escriben sobre otros que a su vez no tuvieron tiempo de escribir sobre sí mismos o volcar íntegramente sus universos  íntimos y secretaires de escritorio. La escritura no ha sido (de acuerdo, sigue siendo) tan solo uno de los indicadores de la cultura, del saber y progreso humanos, generando verdaderas campañas de alfabetización[2]  que fueron bases de revoluciones incluidas;sino que ha estado relacionada con una categoría mental superior. Las letras en tanto que signos crípticos han sido vistas como lenguajes de dioses, como esoteras  de altos vuelos comunicacionales de los que quedaba fuera y en la ignorancia quiénes no sabían traducirlos. Todo los procesos básicos de aprendizaje en las fases iniciales es una aprendizaje iniciático con la sígnica, con las letras, con la escritura. aprehendidos los procedimientos y rudimentos luego unos los emplean como instrumental compartido para expresar lo propio, y otros -una mayoría todavía- lo emplean para entender los textos que le llegan de otros[3] . Para el escriba  de cada momento, como figura que toma nota de lo que observa, por encargo del poder o por iniciativa propia, escribir es levantar acta de los acontecimientos:los propios subjetivizados e incluso muy difíciles de transmitir y los llamados objetivos, los de afuera, los que la realidad volcánica exterioriza en un panorama de millones de representaciones.Para lo uno y para lo otro, el derecho a la escritura es tanto como el derecho a la palabra y a la libertad de expresión: es un derecho visceral,anatómico y físico-intelectual emparentado con los derechos básicos de la condición humana. La negación a la escritura es altamente lesiva[4] .Y su uso, incluso con pautas y técnicas terapéuticas, es altamente reconstructiva de la estructura de personalidad. El derecho a escribir es en el plano simbólico un derecho a constatar los advenimientos externos así como  las experiencias emocionales. Es, en el plano  práctico, una maneras de vivir al menos dos veces la vida:la de los actos y la de su repensamiento.Es, en el plano teórico,  una manera de contribuir a un saber general de especie ante las incertidumbres de la continuidad de la razón.Y es, en el plano artístico, una manera de crear y de saborear el ludismo en la toma de cada una de las representaciones de la circunstancias y gentes envolventes.

 



[1] Leopoldo maría Panero habla con la saliva más que con la lengua que  convertida en el chup-chup proporcionado por las bocanadas de humo dan por producto  el anti-discurso gregario, ante el que hay que reunir esfuerzos para poderle seguir y entender, lo que no impide el reconocimiento de su memoria poética y  de sus bellos versos. De caso clínico  ha pasado a ser un caso lírico excepcional en la historia de las letras de los últimos tiempos, sin menoscabo de su impresentabilidad absoluta en público, la cual tampoco impide estar presente en sus apariciones.

[2] Tales como la promovido por la nueva república´ china en los cincuenta en un país predominantemente analfabeto.

[3] Hay quien no pasa de su lecturas de fichas técnicas para aprender a manejar la lavadora o el microondas y de las obligas de la literatura en sus tiempos escolarizados.

[4] Imaginemos las condiciones carcelarias de determinadas situaciones presidiarias en las que no están permitidos ni siquiera papel o lápiz ni un libro, o no hay condiciones lumínicas para su uso.Recuerdo que la experiencia de  paso por una de las celdas de una comisaría me las arreglé para sustraer al registro pre_encierro el control de un bolígrafo y papeles impresos, sobre los que pude escribir un par de cartas personales y un poema (el ángel caído).Solo eso consiguió reducirme  el dolor  por ser tratado como un animal o /y un peligroso sociales quitándome la libertad  impunemente. 

Lectura o bibliofobia

 Lectura amorosa vs bibliofobia.

Un cierto día triunfal se me ocurrió comentarle a una conocida encontrada en la calle:-acabo de comprar 28 libros en dos establecimientos,si te interesa la lectura puedo indicarte  donde están para  conseguir buenos libros a  buen precio.

-¿y todos son para leer? -me preguntó extrañada  la persona a la que confidencié tamaño dato -.Me fui cabizbajamente autocrítico convencido que tales informaciones en cifras no pueden ser dadas a cualquiera. la confidencia tuvo el mismo efecto que si hubiera confesado que me acababa de chutar con  caballo de la mejor calida en la esquina de al lado. Por si fuera poco cuando  conté esa  anécdota en una sobremesa con unas amigas, los ceños fueron fruncidos y los interrogantes se parecieron  a los otros conocidos ¿y tanto lees?. la cuestión´ no tendría mas trascendencia,pero observé espásticamente que  las dudas despertadas fueron con gente de la profesión docente. Para antes de ese suceso yo ya sabía que hay datos que no se pueden entregar a nadie, tales como.que no comes carne, que no fumas, que no te drogas, la longitud del pene, lo que ganas, lo que gastas y la cantidad de libros que compras  y los que te lees. aún sabiéndolo uno trata de demostrar confianza de tarde en tarde en el género humano  y evidencia alguna de sus reservas.El castigo no se hace esperar.confesar que eres un lector apasionado,es tanto como decir que tienes tiempo para la lectura, que incluso la prefieres a según que conversaciones sosas con parlantes mediocres, que te desplaza tal vez de otras ocupaciones más-materialmente-productivas, y -en broncas crueles te hacen creer-  que  te pasas  la vida mirándola por un  ojo de buey literario. tú sabes que no es cierto nada de eso, pero molesta que amistades intelectualmente próximas te  acusen de  palafrenero o letrista y punto. Conclusión:volver a  los datos custodiados. Hablar de libros es una primicia y una privacía solo apta para quien se mueve entre ellos: Se acuesta leyendo o se levanta haciéndolo,tiene las paredes  tapadas por ellos, se le amontonan en las mesas, no le caben en las estanterías, se los lleva al trabajo, los abre y lee en los transportes públicos,incluso si toca estar de pie y está dispuesto a gastarse la vista a golpe de miles de paginas deletreadas por sus pupilas y por si fuera poco,los relee para encontrar citas o para estructurar comentarios. El sujeto lector es una especie de loco lúcido que vive una vida secreta solo comparable a  la experiencia intimista con la que goza. Todo ese caudal de pasión es sencillamente incomunicable.Lo que es más, comunicarlo es tanto como declararse judío, afectado por el sida, parado, minusválido  o inútil.en un mundo donde rige la bibliofóbia todo acto bibliófilo  es un delito en potencia. La bibliofóbia es un fenómeno que no tiene nada que ver con el analfabetismo:mientras ese  encuentra una explicación en  el desarrollo de las sociedades,aquella es la consecuencia de una patología:la de la aversión a lo intelectual. Extendida a los campus universitarios y a no pocas salas incluso de bibliotecas universitarias, la bibliofóbia parte de la idea de que tanta cultura ha hecho daño, y que no hace falta escribir o leer tanto para decir las cuatro reglas que todo el mundo sabe.  por otro lado los viales (supositorios)facilitadores de infos,como son las pantallas de sitios web y la televisión sinoptizan lo que se considera necesario, haciendo una operación reduccionista de las cosas a sus titulares. el resultado final es fatal,puesto que se acaba oyendo hablar de las cosas sin tener todos los recursos informativos disponibles de las mismas. Ante tanta vulgaridad solo cabe la lectura-amorosa como una profilaxis a las inculturaciones.La lectura con amor es la base de una verdadera biblioterapia y la oportunidad de documentar las opiniones con profusión. Ambas cosas reconvierten  lo intelectual en una cultura de placer.

 

Punto y Seguido

Punto y Seguido. El texto denso ante la atención ajena. 

 

Por respeto a la lectura y para una cadencia  rítmica de una exposición escrita  se hacen necesarias las pausas. Para ello concurren los signos de puntuación  y las oraciones cortas para colocar cada fragmento expresado en su justo lugar, dando tiempo al otro a que asimile lo que está leyendo. Es así, que los textos  más claros son los que suelen llevar más puntos y aparte. También los más comprensibles son los que contienen menor oraciones subordinadas a la principal. Quedan un tanto marginados y/o discutidos los textos de corrido,con recursos a los puntos y coma y con exceso de pronombres relativos, que construyen una sucesión vertiginosa de sus imágenes y conceptos sin dar  la opción a quien los lee a que se detenga para meditarlos. Son los textos de punto y seguido, una borrachera de letras para atrapar la mirada del interlocutor  hipotético al otro lado de las páginas.Son las descargas en toda regla del ímpetu teórico y de la aventura literaria.

Se han hecho importantes ejercicios al respecto y finalmente la escritura  es aquello que surge de la imaginación e inventiva de un sujeto que  la ha escrito, y no sólo aquella otra que se ajusta a normas y convencionalismos pactados por una academia de la lengua o por un congreso de letras.  El profesor académico instruirá a su alumnando a que sea preciso en sus  trabajos de lengua y a que no confunda  la lectura con telones de fondo. Por su parte el estudiante irredento más preocupado en su originalidad que en su forma convocará  lo inconvocable y creará una especie de pacto mudo entre lo que escribe y quien lo lee para que éste ponga su propio plus de imaginación. La novela -y cualquier texto escrito de invención- no queda completada sino en la mente de quien la lee. quien la escribe se limita a una cabalística de signos que pone en circulación contando con la comprensión implícita de quien la recibe. Eso lo autoriza a toda clase de desmanes y de sabotajes incluso a su agramaticalidad. En ese sentido se han hecho pruebas de todo tipo y por encima de las formas escritas lo que ha prevalecido es la transmisión del mensaje expresado. Por otra parte lo formal viene determinado por lo esencial. Un relato simple en primera persona puede admitir oraciones cortas, la entrada en un debate conceptual sobre conciencia y arte pedirá seguramente un montón de frases extras. el lenguaje se hace tanto más difícil y críptico cuánto más denso sea aquello de lo que se quiere hablar. La forma se simplifica si lo representado es también  sencillo.O se multiplica en complejidad si lo que quiere decirse se arranca de la confusión. Resulta que cuándo hablamos no siempre sabemos lo que queremos decir y cuándo escribimos lo hacemos para aclarar nuestras ideas. De hecho, escribir tan solo para  decir lo sabido no es sostenible o sólo lo será para posiciones prepotentes.Escribir es una manera de exorcizar demonios y de enfrentar la vida desde otros ´ángulos y al hacerlo comunicar al otro nuestra vulnerabilidad e inconsistencias. ese otro nos hará de espejo y nos diagnosticará lo difíciles o ´fáciles que somos. He pasado por ambas interpretaciones y confieso que no me siento más contento cuando alguien me dice que me expreso muy bien que cuando me dicen que soy ilegible.Me muevo en la cuerda floja que pende de ambos pilares o visiones. Claro que reconozco que el solo aspecto de un texto denso mueve a escapada.No es menos cierto que el solo envite a la lectura de un folleto imprevisto mueve a pereza. Soy el primero que desestimo  folletos (por supuesto los cromáticos y espaciados e ilustrados)que no caben en mi agenda o en mi horario de atención a lo ajeno, particularmente lo comercial.No puedo esperar mejor trato. Y puesto que me consta que sea cual sea la forma el resultado bloqueado de la difusión prevalecerá, ni siquiera consumo el circuito de consideraciones y prevenciones para hacerlo mejor. Pienso que la forma actúa de criba y de preselección y posiblemente el texto impreso sobre papel de tela y párrafos espaciados  piden un tipo de lectura cómoda que otros autores no desean/mos para lo suyo, por lo que se mantienen o nos mantenemos en la densidad expresiva y  el monocromo inveterado,depositando fardos de textos  en los almacenes del inconsciente colectivo, quizás esperando a que un dia sean sacados a la luz pública o sirvan para empapelar las paredes  de algún neobohemio transgaláctico o se usen para  las chimeneas ante las que románticos del futuro esgrimirán palabras que han sacado de no sabrán donde mientras las mismas se estarán quemando en sus fuegos de al lado.

 

 

Para Seleccionar Textos

La tesitura de la selección de Textos 

La selección de textos empieza por el propio autor. Incluso antes de terminarlo puede estar  no seleccionándolo al diagnosticarlo como texto no aceptable. En el proceso de escritura la tachadura o el papel arrugado tirado a la basura  son maneras de selección.Es decir de rechazo de unas frases  descartadas a cambio de otras que están por hacer o encontrar. Eso que se da  instintivamente en la misma fragua de la creación  se dará después con  el texto terminado. Éste puede seguir el circuito de la solicitud de atención (o de edición)y encontrarse con el desinterés  del destinatario, o lo que  es peor, sin destino al que dirigirse.El propio autor puede optar por  dejarlo en la lista de espera para posteriores revisiones o dejarlo en segundo o último lugar ante otros que prefiere. La selección está constituida desde el momento en que se prioriza un texto a cambio de otro,incluso de la obra propia. Pero no es sino en el  que se encarga de estimar las posibilidades difusivas o utilitarias de un texto quien se enfrenta a la tesitura de integrarlo en un circuito de ediciones o de vetarlo.  Mientras esa perspectiva no sea un evento al que enfrentarse la línea de deseo imagina que todo es publicable, que todo es aceptable, que todo el mundo tiene derecho a la palabra escrita incluyendo la suya propia.

Esa idea genérica se puede hacer añicos ante  las propuestas formales concretas. Si alguien puede, de si mismo, admitir la diferencia entre sus producciones de calidad y las otras que no lo son ¿cómo no  lo va a hacer frente a producciones ajenas? De hecho  ante una propuesta escrita caben  muchas posiciones  que se resumen en una actitud de aceptación o su contraria. Luego entran las estimaciones de la conveniencia o no de adquirir con todas las consecuencias lo aceptado, pero en principio hay una posibilidad dualista de sí o no. Esa admisión o su cierre depende de la coyuntura de la plataforma de recibo. Cada circunstancia acaba determinando la conveniencia de seleccionar un texto para favorecerlo o  pararlo. El agente selector no es más que un instrumento circunstancia aunque aplique unos criterios de terminados. Por deseo lo ideal seria que cada palabra encontrara su lugar y su destino.Por principio de realidad cada texto original debe ser estimado por su estilo, su tamaño y su temática y decidir en función de esos indicadores. Su elegibilidad no depende tanto de una cronología de recepción como de un interés por si mismo. Es por esto que la selección de textos  puede resultar problemática cuando quien espera ver su original impreso se lleva el chasco de que no ha sido elegido y también problemática por quien hace la gestión de selección que no puede dar cabida a todo.  Un baremo objetivo que dé un numero de la selección no existe. No hay notas para la poética. Un poema no es puntuable como una hoja de examen que pregunta determinados nombres o datos. Un poema es una producción sentimental y solo puede ser estimado,si pudiera serlo, por su autoría.Claro que eso lo coloca en un supuesto fortín blindado al que nadie podría acceder.No es así, la crítica literaria se permite desentrañar lo que hay detrás de cada sílaba y el sentido de cada tempo o pausa o palabra o forma. Es tan odioso esperar a que seleccionen el texto propio en  aras a discriminar a otros, como seleccionar algunos de los textos recibidos por razones de espacio y por identificación  o desindentificación con las construcciones  presentadas y que han sido leídas. En el acto de presentación hay un ilusionismo y un deseo de publicación, en el acto de selección  una gestión económica (de recursos de originales) y un principio de realidad (las limitaciones de los medios reproductivos).

 

 

Prisma Literario

Prisma Literario. Relatos, retratos y Novelas.

 

Bien mirado el  mundo de la cultura  escrita circula entre dos extremos:el del campo de las letras y los signos, la simbología del grafo, la condensación del carácter y el vehículo del significante.Y de otra parte el del campo de las musas, el cielo de lo imaginario,la dimensión excitante de la creación y el accésit a lo divino. No hay más:invenciones de realidades y formas expresivas con qué comunicarlas.Lo curioso es que tales invenciones parten de la no realidad. Basta que alguien tenga claro que  el color del mundo pasa por las fibras de cristal de su prisma literario.es así que la no realidad con el auxilio de sus agentes desgajados crean la realidad de los cromos, las leyendas, las sensibilidades.  Desde los relatos  y retratos breves a las novelas complejas la creación pide  un cóctel  secreto de dosis de ambos campos. Los distintos géneros y modelos descriptivos, escuelas y estilísticas se nutren de las dos fuentes.El más abrupto, tecnocrático y denso de los textos pide y admite el reconocimiento de- una cierta belleza. Esta tesis quedaría puesta en un aprieto ante el lenguaje de los químicos o el de los redactores de los boletines oficiales de estado y creadores de instancias burocráticas. Pero incluso en estos extremos el  hacedor de letras tiene un apego a sus creaciones para las que  recrea un componente formal[1] .Cada  espectador del mundo es su recreador en potencia. Van a ser sus vicisitudes de orden biográfico las que lo convertirán en un artista o en un auto-reciclado de su fracaso como tal. ¿cuánta gente ha probado de destacar en pintura o en literatura antes de doblegarse a los avatares cotidianos del realismo más gris?

Casi lo formal pasa a un segundo plano cuando la furia imperiosa de la rebeldía creativa pasa en primer término.Se puede comprobar como en la división de estilos literarios es cada tema el que acaba pidiendo la forma de ser dicho. Y a su vez cada tema puede ser trabajado desde distintas ópticas expresivas.(Igualmente el mismo texto puede se escenificado con expresiones emocionales diversas dando resultados diferentes en la  expectación.)El estilo es la suma del factor objetivo  determinado por la cosa en sí y de una elección subjetiva la que  hace un tratamiento  con un propósito creativo:la cosa para sí. Todo se puede remitir a esa doble esencialidad:lo que es por si mismo y lo que es en función de su dedicación.

Para saltar del texto breve al texto completo es necesaria una metodología, una estructuración, una disciplina de trabajo y un organigrama de las instancias argumentales que se emplean.Es más sencillo de construir el relato breve que la novela  larga. aquella no pide tanta elaboración.Esta no permite los descuidos. Pero puesto que todo es relatable y todo es novelable, basta que la dimensión autora  se ponga manos a la obra y escriba sobre sus deseos, sobre su mismidad, sus entornos, otras  biografías o sobre sus indagaciones históricas. Quien experimenta la pasión febril del encadenamiento de las letras  acabará haciendo listas interminables de textos pendientes, que son otras tantas listas e deseos inconclusos.Un texto es un modo de capturar una carencia.aquella pasión es la actividad de los desocupados que dijera Camilo José Cela o la ocupación de aquellos que se ocupan de lo que otros se autodescartan en hacer. Las letras literarias son las indagaciones  un tanto impertinentes y un tanto espías de las trastiendas de la vida, de lo que permanece oculto a las primeras miradas. Un texto es en suma, digámoslo sin cobardía, un análisis, que peor o mejor va hilvanando la comprensión abierta de  sucesos y vidas, ante los que ni siquiera los propios protagonistas quieren entrar a veces. por eso quien se autobiografía se descubre bajo otra prisma.Quien habla de lo ajeno redescubre la vida del otro.quien escribe acerca del mundo se posiciona de una manera distinta para vivirlo. es así como el coleccionario de textos experimentales inéditos se hace infinito e ilimitado. t´Tómese un sujeto inspirado y proporciónesele un teclado y té suficiente.regrésese al cabo de los años y se encontrará una cuantiosa producción de texto, sin duda como puente representativo de sus musas.Probablemente estará sus despojos esqueléticos al lado. ¿qué otra cosa podía quedar después de haberse exprimido la imaginación hasta el último átomo de la misma? Husmeando en sus papeles se hallará de todo:desde autorretratos a elaborables en proyecto, a anticipos de narraciones y sinopsis,a novelas bien o mal construidas, a testamentos epitafiales.Material digno para sus exequias y las de otros.Por si fuera poco de su prisma emanarán destellos irisados para devolver los colores  a sus restos, en una resurrección sino anatómica, sí imaginaria.a fin de cuentas el sujeto que escribe es un inventor de realidades.¿por qué debería prohibirse de inventar su más allá?

 



[1] el protagonista de My petition of more space  se cree con más razones qu los demás ciudadanos que hacen cola ante una oficina gubernamental, en una sociedad supermasificada para su demanda.él cree tener este derecho por su categoría de redactor de documentos oficiales.

Compromiso Elaborativo

Anonimato y Compromiso con la elaboración.

El autor de los 101 nombres

 

¿Qué es mas importante el autor o el mensaje, el escribiente o lo escrito,el orador o el discurso, la expresión o la idea? La pregunta emplaza a una dicotomía: quiere una respuesta de partido, o lo uno o lo otro.Aunque admitamos que todo texto tiene el sello de su autor, y oda obra remite a una clase de pensamiento. Pero mientras las obras en tanto que producciones intelectuales permanecen, sus autorías prueba la verdad de los límites. Los textos permanecen y pasan a lo social, al heraldo colectivo, mientras que sus autores fenecen, e incluso sus nombres son olvidados. Desde este punto de vista lo de menos es la rúbrica junto al título de un texto o al final de un escrito. Y lo de más, es lo que quiere decirnos y si eso que nos  conecta con nuestra sensibilidad para admitirlo y nuestra inteligencia para aprobarlo. después de miles de lecturas, lo que permanecen son conceptos e ideas, y lo que menos se recuerda es quien las puso en circulación, a no ser de que una práctica de manuales y una metodología mnemótica traten con especial cuidado a una colección ,casi siempre finita, de padres de la historia y de las artes. En el mejor de los casos, la mayoría de veces se recuerda espontáneamente una parte ínfima de todos os nombres de autor tratados en estudios y lecturas; una segunda parte que pueden ser recuperados recurriendo a notas y fichas, y una mayor parte que quedan en el olvido.Y sine embargo el recuerdo onomástico no se corresponde con el recuerdo de sus ideas.Es decir se pueden almacenar conceptos y datos y no sus autorías.Al final, lo que importa es el aumento del saber en sí y no llevar al día  la nómina de sus responsables. La intelectualidad no está exenta del victimismo de las modas y unos autores permanecen más que otros, pero por encima de sus nombres y de sus propios intereses, lo más significativo no es que sean recordados u homenajeados,sino que sean comprendidos y desarrollados. O eso sería al menos, la medida de honestidad del intelectual objetivo. Por eso, a lo largo de la historia de las letras,muchos textos han sido glorificados sin dejar de ser apócrifos y de otros no hay una comprobación total de sus orígenes o de quiénes los crearon.El seudónimo tradicionalmente ha permitido la libertad de opinar sin arriesgar la imagen ni comprometer la verdad social de su autor.

El uso y recurso al seudónimo ha pasado de ser una opción para proteger la identidad[1]  a un prerrequisito para según qué actividades.La vida bajo dictaduras políticas es una de las circunstancias que más lo ha propiciado pero otras coyunturas profanas como la participación en concursos también lo ha sugerido y pautado. Hablar con un nombre distinto significa hablar lo que no es atrevible-o aconsejado-hacerlo con el propio.Es una licencia artística que en el escenario teatral o cinematográfico siempre se ha aceptado,pero que en el intelectual o literario sigue produciendo sospechas. Allí el actor/actriz utiliza nombres distintos para representar personajes distintos.Aquí el/la intelectual,  para implicarse más o menos en un texto y un tema, utiliza nombres diferentes según el grado de radicalidad y de estilo que quiere usar.

Distintos nombres también se  pueden corresponder con distintas facetas expresivas.Es la idea del uno y del otro contenidos en el mismo sujeto.Y si es posible acudir a un seudónimo,¿por qué no acudir a otros cien[2] ?Al final lo que prevalecerá será los contenidos vertidos si estos quedan legitimados porque hacen un retrato adecuado de lo que tratan, y no tanto el atrevimiento de quien los puso en circulación. Aunque ciertamente la anecdótica del cómo y del quien tienen siempre mucha importancia para las lenguas que se nutren más de las formas que de los fondos. Claro que escribir,además de hacerlo con un marchamo propio de estilo y de método, también pide asumir su responsabilidad.Un texto responsabilizado es aquél que es reconocido por el grupo o autor que lo ha hecho. De otro modo se cae en la falsa percepción de que los textos emitidos por una organización[3]  representan la opinión de la totalidad de sus miembros, lo cual no suele suceder así[4] .De un autor lo que queda es su texto, que lo confirma como tal. De no ser así habría quedado a medio camino entre el deseo de crear y  su personalidad incompleta como ser anodino. La verdadera identidad que reconfigura a una persona y con la trasciende los límites, el legado de sus opiniones, de sus ideas y su ser.La identidad no es lo figura jurídica en los documentos de identificación.Eso es una formalidad para el control de las burocracias. La identidad es aquello en lo que se proyecta todo un ser a partir,claro está, de sus orígenes. Limitarla a los datos de ubicación y al linaje es más que [5] absurdo.Incluso la experiencia de utilizar nombres falsos o de ser deformados por equivocación[6] proporciona experiencias extraordinarias que extralimitan al ser.

 

 

 

 



[1] bajo las dictaduras los autores de creación han de proteger su integridad recurriendo al seudónimo sistemático, a veces hasta una docena -o más- de veces y variaciones.

[2] He venido utilizando hasta ahora una quincena como mínimo.Noé Candor.Nom de los años 70

Constantine/Genaro Genar Jen Aro Jenaro Mac.Nom de guerra de l´e`poca de col.laboració amb MLC./José Luís Arco. nom inventat a 1973 al pais vasc/Adriano Eroto.seudònim per eroliteratura.erotemas/Néstor Estebenz Nogal NEN.nom de guerra. textes panfletaris/Sussana Maraselva.sexologia/Jessica Mor. poètica/Adrià Morea/Jesús Ricart Morera.psicologia/Tana Ricmo/Walkiria Sumionda/Suso Susoa Su Soa/Jordi Sar. Tecnologia/Ira Tala.r Comunicació todo un reto para lectores analistas que necesitan más o menos tiempo para pasar de la conjetura de que son parte de la misma mente  a certificar que se trata prácticamente del mismo estilo.

[3] Los textos de estado como los boletines oficiales son los que más se acercan a una apocrafía que no necesita ser desvelada. Lo que menos importa es quien en concreto los ha escrito, ya que todos (o casi todos)se parecen enormemente entre sí,siguiendo las pautas rígidas de una forma expresiva, y son la palabra anónima del estado,por excelencia.

[4] Ya en los boletines de partido,eran firmados por sus comités centrales, aunque públicamente eran admitidos como la opinión de partido y por lo tanto de todos sus miembros.

[5] La lucha de los sin-papeles o indocumentados por ganar su estadía legal en un país por la vía de la creación de nuevos documentos de identidad  proporciona un interesante campo de investigación y/o reflexión sobre l ultraje a sus identidades reales como efecto colateral.

[6] En una de mis renovaciones de dni en una comisaria gerundense  transformaron un c en una g cambiando completamente la sonoridad y grafía de Ricart por Rigart.Para evitarme otro tiempo estéril de una nueva gestión con la que rectificar el nombre, estuve usando el equivocado durante años. Rigart es un apellido  existente en el nominario catalán y por mi lado  nunca lo he usado como seudónimo. Por otro lado en otras renovaciones me he demorada en ir a buscar el nuevo documento, atestiguando así mi resistencia y refracción a facilitarme como  número documental para los controles de censos y  maquinarias detectivescas.

Intro al cuento para adultos

 

 

 

El contacto con el relato fabulado es la característica sintomática por excelencia de una etapa fundamental del desarrollo humano. Las veladas junto al discurso fantástico de personajes y leyendas que son presentadas como mágicas y que van configurando un universo de intuición y de excelencias, contribuyen poderosamente al desarrollo de la cultura, de la formación infantil y de su dimensión imaginaria. La vida mental empieza con lo imaginario.Y lo cognoscitivo pasa por los canales de la fabulación antes que por el peso de la razón. Es cuando menos, una evidencia cronológica que no puede ser dada de otro modo.

Lo característico del niño es su capacidad de juego y la invitación de un elenco de personajes en él,tan extenso como sus recursos de invención le permiten.Eso deja tras la experiencia interactiva con lo fantástico y lo imaginario, una facilidad para la ambición del recreo de la realidad al antojo subjetivo,según la demanda de ánimo de cada momento.la desconexión con esta experiencia íntima supone la extinción del niño interior. La demanda de la sociedad adulta de ser adulto cualquiera de sus miembros a partir de una determinada edad normativizada, asesina cruelmente la sensibilidad creativa. A partir de un cierto tiempo no se puede estar jugando con pequeños alter egos o con muñecas, o introduciendo diálogos paralelos,vocalizándolos ex profusamente o poniendo los efectos especiales, sino que en lugar de todo eso, se tiene que dar paso a la regularidad de una conducta previsible y a la estandarización en cuanto contención de los contenidos lúdicos.pretenderlo es una vulgaridad, porque todo adulto encierra una tendencia al descontrol,solo que en ámbitos de control.Los espacios lúdicos institucionalizados y producidas por la industria del ocio,son los lugares donde son permitidas unas dosis de re-infantilización.

La lectura del cuento infantil por la voz paterna o materna en el momento del acunamiento,crea unas pautas de referencia robustas para los primeros perfiles de roles.Ciertamente, que los cuentos desde su fantasía, no evitan las moralejas ni las paradojas ni las mecánicas sociales clásicas de fuerzas y contrafuerzas, con alianzas y confusiones:todo ello, oportuna -y a veces hasta didácticamente- adaptado a una situación de ser comprendidos. Sus contenidos facilitan unas primeras sensaciones especulativas de contactar con argumentos y personajes que no existen en la realidad, aunque se hagan prototipos inermes representativos de ellos, y solo viven en un lugar:el imaginario.Ni siquiera son ciertos como palabras o dibujos en un soporte de video o cuaderno, hasta que no son visionados y re-imaginados nuevamente,y tantas veces como sea necesario,en una versión única.

 El adulto desde la poesía retrospectiva (Jaume Sisa) puede evocar esas primeras imágenes de primeros personajes que poblaron sus experiencias mentales para generalmente caer en el olvido de toda la materia prima de la niñez,para quedarse con las aristas de adulto afiladas y una vida  bastante regulada por los cánones estándar.El adulto se convierte no tanto en paradigma del responsable como en el sujeto de imaginación aquietado para ser producto de su programa de compromisos.Deja de ser él para ser sus resultados, medibles en lo material, lo económico, lo social y lo político. Indicadores de objetividad, puesto que los indicadores de subjetividad:felicidad, equilibrio psicológico, compensaciones afectivas, son de dificil establecimiento y correlación,además de permanecer en controversias no dilucidadas.La introducción al cuento del adulto pasa por su auto-reintroducción a su infancia.Se trata de todo un trabajo de reflexión.Un viaje al pasado para recuperar la sensibilidad y reconectar con la capacidad de perplejidad que tuviera. El cuento infantil como instrumento para experimentar el goce imaginario,es un instrumento en ese viaje exploratorio.De ahí que lecturas infantiles puedan admitir segundas o n lecturas como adultos.El padre ya no solo relee cuentos para dormir a sus hijos  sino también por su interés en reexperimentar sus antiguas sensaciones. Por supuesto  la literatura fantástica (los comics)para semiadultos sería una continuación del relato cuentista.Y el género literario ma recreativo en lo imaginario seria para los adultos,disculpando de seguir la descripción de la realidad tal cual es.Pero ellos no reemplazan la función del cuento clásico.

 

La autoedición como criterio.

 

 

Cualquiera que navega -y naufraga- entre letras, experimenta en alguna ocasión el prurito de verse publicado y, por ende, conocido. Publicar es el equivalente al dar a luz después de un período de gestación. Y crear es un combinado de ensayos y errores,recurriendo a semilleros, inseminaciones, alquimias y elaborancias, para  configurar un negociado de palabras.. El campo de las letras, que no es ajeno a otros campos de comercio y consumo, se ve regenerada periódicamente por autores noveles -o no tan noveles- que pasan a las entrevistas, las ruedas de prensa y las tiradas millonarias. El más vendido,pasa a ser una categoría de importancia, de excelsión.

 

 El/la autor/a leídos por públicos integrados de miles, o cientos de miles de personas, adquiere un casi divinidad.Su palabra, su yo, ha  sido leído. Su individualidad queda transfundida con la de una gran parte de la gente de su tiempo, y tal vez de tiempos posteriores al suyo, si su obra queda reconocida como inmortal. El  deseo de pasar un tribunal literario o ganar un concurso de novelística o de poesía ha llevado a mucha gente a probar suerte por esta vía y alguna a hacerse muy famosa, incluso con edades  jovencísimas.

 La autoedición como un recurso posible  ha llevado a dedicar  parte de los ingresos a la reprografía, aunque no tenga ninguna capacidad competitiva con  el campo comercial de las grandes editoriales y distribuidoras.A menudo quien se autoedita se ha encontrado con cientos de volúmenes en su casa, que tras varios años de ocupar preciosos espacios de almacenaje han acabado en rosarios de la aurora. Por si fuera poco, propuestas de promociones híbridas, en las que una parte de la edición es pagada por el autor y otra parte por la editorial,da por derechos de autor una cierta cantidad de libros que igualmente pueden verse condenados durante largas temporadas al desván de los desaguisados.  El panorama no deja lugar a dudas: quien no es editado con tirajes considerables y con la garantía de que cada libro pase por el escaparate de todas las librerías más significativas,su futuro en el mundo de las letras  está hipotecado. No obstante la pasión letrada y el deseo de ver el texto propio en circulación pueden ser tan poderosos, que el recurso a la autoedición siempre planea como  hipótesis de trabajo. Es por eso, que miles de tentativas de pequeñas revistas no paran de sucederse las unas a las otras para intenta viabilizar proyectos de circulación. En la práctica las autoediciones suelen ser de tiradas muy reducidas y una buena parte de ellas quedan en  cajas o estanterías, a no ser de que sean regaladas, lo cual tampoco es ninguna garantía de que vayan a ser leídas.  Todas estas consideraciones  lejos de quitar ningún valor a la opción autoeditora la realza. Autoeditar como criterio tiene una función simbólica: la de hacer llegar la propia palabra más allá de la escucha inmediata. Es dar a la galería de los anónimos lo que hasta ese momento era una privacía, una subvocalidad. Y darla, es como entregar un objeto a los vaivenes de las circunstancias. Tal vez acabe en la papelera o no sea entendido, tal vez acabe como material de saldo en un mercado de ocasiones librescas, tal vez sea plagiado, tal vez sea destruido.Suceda lo que suceda, la palabra  en circulación:último cometido de toda tentativa autoeditorialista,se integra a una patrimonio intelectual sin barreras ni copyrignts.No es un objeto inerte.contiene el fuego de su lucidez que por si mismo la hace algo a preservar. La autoedición como criterio también  es una búsqueda del espejo,del feed back,de la crítica y del repaso.Es una fórmula para revisar contenidos y reescribir los textos, no tanto como corrección de los viejos sino como creación de los nuevos, puesto que al final de toda elaborancia, la creación pretende el texto cúlmen, quizás el texto imposible,pero no por ello caído en el despropósito.

 

 

LA RELACIÓN CON EL/LA LECTOR/A ANÓNIMO/A Cerdanyola14junio2000

 

Escribir sin recibir críticas o acuse de recibo de los propios artículos o textos es tanto como tirar botellas de náufrago a un mar desde una isla perdida.En ese símil nunca se tiene la certeza de si la botella será recogida por alguien, y en ese caso de si será leída, y en el caso de que lo sea si ello motivará una respuesta de salvación. También para quien habla a un auditorio (el gran interlocutor silencioso)y no recibe el feed back de las preguntas y comentarios posteriores, puede quedarse en la duda de si todo lo expuesto ha sido comprendido o ha servido para algo. El ponente así como el escritor son dos clases de autorías, y ambos son los que ponen, los que establecen,los que arriesgan unos enunciados, unas posiciones;bajo la bandera de una intención:la de dejar un mensaje o una semilla pero no precisamente a un ámbito completamente definible.Se escriben hipótesis de unas interpretaciones del mundo dirigidas a otra hipótesis la de una parte receptiva de ese mismo mundo. Nos pasamos la vida escribiendo y leyendo sin que haya una relación directa[1]  entre creación escrita y lectura. En realidad desde el lado de la creación no se espera un debate directo[2]  y desde el lado de la lectura no se hace para comentarle a la autoría el disfrute o no de su libro.son dos mundos diferentes.Cada cual camina en paralelo pero por separado del otro.Los canales de conexión entre ambos se dan en otros espacios.Claro que la autoría espera una amplia difusión de su obra y un incremento de su público. Y por parte de este en tanto que seguidor de la obra de alguien puede quedar a la expectativa de nuevas elaboraciones o títulos.

Para quien escribe, lanzar un texto al mercado sigue teniendo bastante de parecido con el gesto simbólico del náufrago a no ser de que tenga suficientes  contactos con la base mercantil de su producto y  con quienes lo consume como producto terminado y final. Pero incluso en ese supuesto, los telegramas de alabanza o los elogios escuetos solo dan un feed back parcial:el de aquiescencia y apoyo o el de rechazo.Los análisis críticos y desarrollativos quedan para otros círculos tan minúsculos como densos. Por otra parte no  creo que baste para un autor de renombre saber que su texto será vendido y cubrirá las expectativas de su lanzamiento,tanto desde el punto de vista del esfuerzo intelectual vertido como el de la financiación  requerida. Puesto que establecido en esa tesitura, su nombre al igual que una marca le proporcionará celebridad repotenciada y divulgación den nuevos títulos, sean los que sean y digan lo que digan. Es en la fase anterior del anonimato y el desprecio tácito por los  contenidos de alguien desconocido[3] , que el ejercicio de creatividad  requiere más  precisión y abnegación.  En la sucesión de actos creativos de elaboración, la relación anónima con lecturas potenciales  de gentes que son y serán desconocidas en su mayor  parte, anima una entelequia motora, que cumple la función de activar un interés pero que no justifica la dinámica elaborativa en sí.Escribir para satisfacer a alguien es finalmente no elaborar una necesidad propia sino hacer una gestión de calidad de un producto vendible.Ni siquiera el parámetro del aplauso o del rechazo son verdaderos factores  para seguir o no seguir,.La reafirmación o la disuasión pasa por una necesidad intrínseca del/de la creante por encima de la constatación de un interés público o un reconocimiento amplio[4] . Finalmente la relación con la lectura potencial,incluso sin tener la certeza de qué porcentajes en cantidad son leídos de la propia gestación y que otro porcentaje es captado dentro de los leídos de acuerdo con la intención de autor; actúa como un norte quimérico, una polarización de la energía creativa indistintamente de cuáles sean  los balances[5] .

 



[1] si me paro a reflexionar cuantas veces he tratado de ponerme en contacto con autores de libros o con editores de revistas, no creo que haya pasado de más de un par de tentativas en cada caso.Y si yo me autojuzgo a mi mismo como  lector activo de nivel alto sin presentar una devolución directa de lo leído a quien lo escribe, puedo suponer una inferencia de ese fenómeno, como una ley empírica de amplia extensión.

[2] Aunque ha habido casos de autores que han engendrado segundos libros a partir del correo recibido o provocado por sus anteriores, como el caso de Therese Bertherat en el correo del cuerpo.

[3] En alguna ocasión muy excepcional, al pasar textos de artículos con seudónimo o nombres desconocidos, me he encontrado con quien ha manifestado el rechazo a admitir sus contenidos porque no conocía el currículum de sus autores. Tal anécdota expresa claramente como  quedan lectores que son víctimas de los nombres de autor como patentes de marcas, lo mismo que si adquirieran un electrodoméstico o un vehículo o unos jeans, y colocan por debajo los argumentos de la lógica y las tesis,al hecho de si quien las dice es alguien con fama o no. Paradójicamente tesiturarse así es tanto como aceptar a quien sea con el pedigree de la celebridad, que no es sino una tradición de opiniones impuestas por un  sentir general,el cual no está exento de ser muy diferente al de ese lector en concreto,que finalmente acaba sacrificando a su  propia opinión  en aras a una opinión mayoritaria.

[4] No creo que  el mejor estímulo económico  organice las musas y genere las energías de las originalidad.antes bien, la ausencia de condicionantes matéricos las propician mejor.

[5] No es porque sí que tradicionalmente la escritura y lo literario se haya emparentado con la pobreza y  con una cierta dosis  grafomaníaca.

Teoria del Rol

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En un determinado juego de roles el jugador debía buscar un prototipo de currante, con un aspecto físico ordinario tirando a mediocre: bajito y rechoncho, y liquidarlo. Así lo hizo el jugador o así saltó a la prensa la noticia de un asesinato gratuito por esa razón. Un rol es una representación de una función personal. En el caso extremo del bastardo que obedeció la orden escrita de un juego comercializado no hay tanta diferencia con el caso real supermultiplicado del que cumple el suyo alegando que es su trabajo, que obedece ordenes de la superioridad, que no puede hacer otra cosa o que es por imperativo nacional que cumple indicaciones. El cumplimiento de las órdenes o del deber es uno de los grandes pecados capitales que mantiene a la humanidad en su tragedia permanente. Es lo que convierte a un ser humano supuestamente racional en un viviente confirmadamente no racional. Cada vez que se suspende el pensamiento que es, repitámoslo, aquello que sirve  para reflexionar acerca de las actitudes propias o ajenas se está pasando al campo de lo no racional y con todas sus consecuencias lesivas para la libertad y la existencia evolucionada. El jugador del juego de roles buscaba su placer particular, sus grabaciones emocionales; el ejercitante de un rol profesional cumple con su obligación o su deber o su cometido o su misión. Disfraza con tantas palabras como necesite su sentido de una actuación. Un rol no tiene nada que ver con la elección personal de una vida en libertad. Es la forma concreta con que se expresa una relación contractual a cambio de la supervivencia o de mantener un lugar posicionado dentro de la sociedad gregaria. Hay distintas modalidades para recolocar a cada persona dentro del mundo en el que vive, reconectándolo con su rol perdido o a falta del mismo con un rol sustituto. Un profesional en orientación profesional o espiritual o del tipo que sea, terminará por convencer a su víctima (su consultante de despacho o confesionario) que no saldrá jamás de su tragedia dramática (la que sea) si no es cambiando sus elecciones existenciales. Deberá convencerlo que su futuro pasa por substituir sus roles anteriores por otros futuros y más exactamente su rol de trabajo por otro. Colocará la primera máxima sobre la productividad y hará valer a una persona por su trabajo remunerado por encima de su elección existencial. El profesional al cargo de la metodología no tendrá el menor sonrojo en recomendar trabajar de mozo de almacén a un licenciado o un magister en algo  y no considerará ni tan siquiera que se pueda vivir sin dinero suficiente en un mundo en el que tener capital y poder adquisitivo es lo primero.  El rol será defendido como la forma fundamental de la integración social. Si no tienes un lugar en el que se te espere cada mañana a las 8 o a las 9 es que no eres nadie. Si no tienes una paga suficiente que te permita pagar los restaurantes, los espectáculos, el alquiler, la luz, el agua, los viajes de vacaciones y hacer regalos es que todavía eres menos que nadie. Los demás te apreciarán y te valorarán por tu capacidad económica. Si tienes dinero eres un triunfador, si no lo tienes un fracasado. Claro que la cultura más adelantada no admitirá esa división basta y clásica para decir que lo primero es la persona y lo segundo sus créditos. No es cierto, se sabe universalmente que lo más valorada es la posición, la ubicación en el mundo, el lugar exacto  mantenido en las correlaciones con los demás, también, desde luego, la independencia lograda, el discurso, la familia, el apellido. Aparentemente la deferencia es reforzada para todos y para todo en todas partes. Todas las personas son iguales ante la ley rezan las constituciones. Y todas las personas deben ser tratadas como tales, proclaman en silencio las personalidades. En la práctica las discriminaciones de los demás son continuas y se tiene muy en cuenta el rol que ejerce cada cual para actuar en consecuencia.

El rol no hace a la persona aunque la presupone. Es un artificio incorporado, un algo más que adopta o a la que se la vincula para permanentizarla en el mismo. Es así que el portero es el portero, el chofer es el chofer, el profesor es el profesor. Luego cada idioma se ocupará de los detalles sutiles en el que los parlantes autóctonos precisaran el valor de cada sílaba en cuanto a mayor o menor deferencia asignada a cada vecino. El don de antes usado para resaltar a las personas más significadas de la comunidad  ha periclitado en parte pero el tú continuo para toda edad y personaje puede abusar de un supuesto concepto de igualdad con ínfulas de familiaridad que no tiene porque corresponderse con las posibilidades de una acción verbal.

Casi todas las personas se sitúan en un rol u otro. Durante una temporada biográfica pueden migrar por algunos de ellos pero la eficacia de su posición e n la vida aumentará con su persistencia en una especialización. Es así que la mayoría de gente es conocida por sus roles más que por sus nombres y a menudo el origen  etimológico de muchos nombres tiene que ver con oficios y roles.

La falta de rol se corresponde con los periodos de crecimiento por un lado cuando el sujeto todavía no ha tenido tiempo de elegir uno. También con los periodos de indigencia, confusión o crisis de identidad por otro cuando tras impugnar el o los roles tenidos se ha quedado sin ninguno. La falta de rol suele esconder algún tipo de inadaptación. El parámetro de la inadaptación  no tiene buen recibo sin embargo dentro de un inadaptado respira un artista, un rupturista o un revolucionario en potencia, un innovador en definitiva que contribuirá al cambio de las cosas de su entorno ya que es incapaz de vivir como súbdito de ellas. A los inadaptados en general los estados modernos los debería regar y mimar como canteras potenciales de nuevas ideas. Muchos de ellos que no sucumben a los registros manicomiales cursan hacia los oficios más dignos de la condición humana relacionados con el arte o la filosofía.

Las prisas de la instrucción pública en asignar a las criaturas a sus roles lo antes posible es la forma industrial de alienar en masa a toda una generación o una sociedad. Claro que la tesitura urgente de primero vivir lleva a la gente a elegir roles antes que elegir ser personas. Se hacen comerciantes, jornaleros, limpia zapatos, limosneros o lo que sea con tal de calmar las demandas estomacales y poder continuar siguiendo en vida.

La sociedad postindustrial ha asistido a otra clase de personas que han conseguido vivir sin rol o al menos sin rol público conocido y  reconocido mientras han vivido. La sociedad del bienestar por una parte y las cuantiosas posibilidades de reciclajes materiales por otras han generado perfiles biográficos a medio camino entre vivir en la improductividad material permanente y permitirse unas vidas ociosas de lujo. Los subsidios estatales para amordazar sus bocas a cambio de llenar sus panzas han generado un fenómeno consolidado de parasitismo social. La sociedad tecnología puede seguir adelante con una minoría dedicada a ser población activa y una mayoría a ser población pasiva, ambos términos elegidos según la inserción o no inserción dentro de los circuitos de producción y consumo. La única diferencia entre un sujeto subsidiado neutralizado por su estado para que coma y calle y un sujeto asalariado contratado por el estado o por la industria privada para que coma más y calle más, es que este a parte del mayor ingreso económico que le permitirá una mayor participación  en el consumo de las cosas mientras que aquel lo que reciba también lo revertirá al circuito de la economía del país para cubrir sus necesidades básicas aunque comparativamente sea una contribución menor. La gran diferencia más que económica en montos absolutos será la significación psicológica para cada cual. El subsidiado siempre quedará relegado a un estado de favor mientras que el profesional  de lo que sea (aunque cada profesión tenga y tiene sus objeciones deontológicas) siempre será reconocido por el lugar que ocupa en su comunidad sea como doctor, arquitecto, basurero, comerciante, librero, gendarme, profesor o traductor. Otras ocupaciones que durante una buena parte de su vida, por no decir toda, se mantienen en la insistencia pero no son reconocidas tales como pintor o escritor serán cuestionadas como extrañas o imposibles. Es difícil mantenerse toda una vida sin un rol univoco consensuado por lso demás y por el cual se cobra un dinero. ¡Cuantos artistas se han perdido tras intentarlo durante unos años de su vida y no conseguir los pagos a sus obras!  Los estados reconocen una parte del fenómeno pero no todo. Debería pensarse en la oportunidad de invertir en futuros artistas, en facilitarles los medios creativos y los créditos o becas de maintenance necesarias para que siguieran con su labor si realmente la llamada artística fuera su tesitura fundamental y en lso centros de trabajo no pudieran ser otra cosa que estorbos para sus compañeros de  empleo más diestros en su asignación de operarios a los procesos de montaje. En ese supuesto institucional no todos recibirían ni seguirían la llamada artística, la mayoría de gente admite haber nacido para la esclavitud de por vida y para recibir órdenes, una minoría se sigue creyendo ser la elegida para investigar otras originalidades.

¿Cuántos padres han frustrado las elecciones biográficas de sus hijos/as porque eligieron el arte en lugar del rol asalariado para sus vidas? ¿Cuántas vidas han sido empujadas a la autodestrucción, incluso algunas por la vía de la sumisión y del triunfo económico-profesional, por no permitírsele seguir sus impulsos creativos?

La defensa de la teoría del rol para concluir con las inadaptaciones y las faltas de ingresos es la que defienden supuestos orientadores que proponen supuestas soluciones alternativas a inadaptados reales; parte de los cuales admitirán cumplir con cualquier función social con tal de ser aceptados por la manada y parte de los cuales, los convencidos de que su inadaptación es el resultado de una colisión entre su ser y el imperativo social para que sean otra cosa, preferirán una menor cantidad de ingresos y poder seguirse costeando su libertad que una mayor cantidad de ellos y perderla.

Paraísos Terrenales

 

Afrique a, encore, les paradises; l Europa,est condamnée au la follie de l’ argent.Cartel de pizarra que hemos llevado expuesto por algunos países africanos. La idea de un paraíso terrenal que fue perdido por la desobediencia del hombre al mandato divino tiene un fondo de advertencia para rescatar. Si cambiamos esta desobediencia a los supuestos caprichos de un todopoderoso, tras cuyo incumplimiento la primera  pareja humana fuera condenada a vagar con su sufrimiento,  por la de una falta de respeto a las leyes naturales nos encontramos exactamente con el mismo resultado. Ni la omnipotencia falsamente atribuida al dios hebraico pudo evitar que los humanos actuaran por su cuenta, ni la lógica de la Naturaleza ha podido impedir que los humanos como hijos de la tierra y de la evolución animal se vengan comportando cada vez más en contra de ella.

En otras referencias a la manzana prohibida he  preferido la apuesta a su simbología como la necesidad de la desobediencia para alcanzar al conocimiento enfrentando toda prohibición que lo limite, mucho mas, como es el caso, con el arbitrio gratuito de un dios un tanto neurótico. La manzana de Eva como el fuego de Prometeo no serían más que formas distintas que comparten la idea de enfrentarse a lo superior que actúa de restrictivo para alcanzar por otra vía lo sublime. Sin embargo , los huéspedes del paraíso terrenal lo pierden por su lado y la humanidad entera está condenada a recibir el odio de los dioses por siglos o bien  a pagar las consecuencias de  la naturaleza desbocada que le hace sufrir las consecuencias de sus insolencias  antiecológicas y repetidas.  Todas las geografías del mundo sufren de manera desigual las consecuencias de los desastres. Sus estudios demuestran que una parte de ellos son atribuibles a causas humanas. En realidad la naturaleza física del planeta choca contra la naturaleza humana de las ambiciones y las irracionalidades. Las especies menso inteligentes son mas cuidadosas con el entorno y con los recursos que la especie humana que corre en su frenética carrera de destrozarlo todo. El futuro, sea el que sea, va a ser el resultado de una suma aritmética simple, por un lado, juntando la gente cuidadosa con la tierra, y por otro, restándola de la gente que actúa como destroyer del bien común. Ese doble comportamiento ha sido recurrente a lo largo de la historia. El proceso disparado de una vida material y enriquecida en Europa h llevado a idealizar otros sitios más remotos donde el industrialismo está por hacer y las prisas por la acumulación son menores.

El texto del slogan tiene una deliberada carga de idealismo al presuponer que un continente por sus etnias y sus ritmos legítimos conserva aún los paraísos. Ciertamente los lugares paradisiacos lo son tanto menos han pasado por la especulación humana y la codicia de explotarlos pro encima de lo que podían dar sus recursos. Dividir los continentes en términos de los que tienen todavía espacios naturales de aquellos otros que los han perdido o los tienen más destrozados se hace difícil. En prácticamente todas las partes del planeta humano ha llegado la zarpa de la especie dominante para explotar sus materias primas a menudo a costa y en contra de sus habitantes y poseedores legítimos. Pero el desarrollo o infra desarrollo en términos de renta per cápita y de política estatal económica no significa que el capitalismo sea menos esencialmente capitalista en los países pobres, en los que por tanto el móvil dinero hace también de dios atrapa creyentes y genera todo un proceso de acumulación tanto a escala de país como a escala individual o de familias. En realidad la locura del dinero es universal  salvo minorías etnias muy asiladas y no está parcelada por territorios continentales. El slogan peca doblemente de triunfalista al suponer que en Europa todo el mundo padece de la alienación tras el Money-money cuando en realidad en África también la mayoría de africanos sucumben a ese objetivo o necesidad.

Es difícil concebir en términos de paraíso natural lugares que reciben distintas presiones especulativas para sacar a bajo precio lo que contienen sin planificar su reposición. Los paraísos que le quedan a África además de las reservas intocables para la reproducción animal salvaje son debidos al infra desarrollo continental. Su previsible progreso acabará con ellos. La tesitura de los países que van al carro de la historia capitalista es que no renuncian a lso derechos que se han tomado precisamente  los países que se han adelantado en cuanto a consumos exagerados. La tesitura es que el mismo ritmo de vida de todos los ciudadanos del planeta sería insoportable para este y para toda la humanidad. Hay algo de la codicia colectiva y no solo de la especulación de financieros y patrones que está detrás de la responsabilidad del malbaratamiento de lso espacios y de los recursos. Lo que hace un lugar en espacio paradisiaco es unos cuantos árboles, fuentes de agua, el sosiego y respeto humano a todo esto, recursos alimentarios y de desarrollo para todos, ausencia de violencias y enfermedades. La lista no es tan larga pero a fuerza de repetirla y no conseguirla se nos antoja cada vez como más imposible.

Otro mensaje críptico del slogan es el de desautorizar las supuestas virtudes europeas. Su vida manicomial abre las puertas a las avalanchas de inmigrantes dispuestos a renunciar a sus miserias relativas pero también a sus ocios a cambio de sumergirse en biografías estresantes apuntándose a otro registro de miserias a la occidental. Especialmente interesante este segundo  concepto en un momento en que muchos africanos miran a Europa como el nombre de su salvación personal en una época en que su entrada en términos absolutos está ya decidida y controlada.

Toda idea de paraíso se agoto con las sagas literarias de aventuras, islas formidables, tesoros escondidos en cuevas, barcos piratas o gente que no vestía sus cuerpos en la Polinesia. A fuerza de buscar y recorrer todos estos sitios el blanco ha dejado sus improntas y sus marcas que en el mejor de lso casos no ha podido evitar su personalidad frustrada de hombre huido de sus orígenes. Los nombres exóticos de la colección imaginaria que suspira en la cabeza de todo aventurero no pueden evitar que se encuentre con los paraísos etiquetados a gusto del consumidor. En el lugar más remoto también habrá quien ofrezca una cerveza embotellada y quien quiera saborearla a pesar de estar rodeado de zumos de frutas exóticas.

Entre Subculturas

De la Contracultura a la Infracultura. Entre subculturas.

Subcultura no es el apelativo ideal para retratar un montonazo de conductas festivo-artísticas que han ido surgiendo. El sujeto subculto se arroga de un desinterés por las culturas conocidas, no solo por la suya de origen  cargada de tradiciones oficializadas altamente deplorables, sino también la de otras de las que no tiene idea .A diferencia de la contracultura, un período de provocación en contra de una cultura pública que legitimaba el clasismo social, la explotación del  trabajo en condición indignas, el acceso privilegiado a la universidad y la música moralista; la subcultura tiene más que ver con estados infraculturales que no con propuestas neoculturales. Es posible que la propia palabra de cultura genere muchos equívocos. Durante un tiempo ser culto era sinónimo de poseer un saber y ocupar un espacio correcto en el mundo de relación armónica y de respeto a los demás. A fuerza de hablarnos de cultura se ha hecho auténticos  lavados de cerebro en los que las prácticas asumidas por un pueblo, que les venían de tradición y que por la fuerza de la costumbre no eran o no son impugnadas  y son o han de ser de recibo. No es así, la primera confusión que nos  plantean las culturas, así como  los cultos y  los no cultos, es de la de su aceptabilidad total. Esto es un imposible o un antagonismo con la sensibilidad social. Es difícil que todo lo que haga un pueblo sea aceptado por los demás pueblos pero tampoco por todos sus miembros . Otro asunto es que el hecho de haberlo vivido desde la infancia quien más quien menos haya quedado marcado por una iconografía, unas formas de hacer y de ser. Los pueblos, todos sin excepción, tienen motivos para sus vergüenzas, sus tradiciones no las justifican. La tauromaquia en España o la ablación clitoriana en el África subsahariana mueven a espanto .Establecida la cultura, en  su plural, las culturas como formas colectivas con que se dotan los pueblos para celebraciones, algunas de ellas, antiquísimas de las que a nivel vulgar no se sabe tanto de su porqué, valiéndole la oportunidad que da para el hedonismo, hay que ver con que partes de ella nos podemos quedar y con que otras no. Una cultura no es algo fijo, es un proceso en transformación, Los nuevos tiempos tecnológicos y telemáticos vienen incorporando nuevas formas culturales de manifestación y comunicación. El lenguaje sms y hablar a un aparato por la calle han transformado la faz de las relaciones humanas y el modo de estar en público. El botellón es otra forma cultural que no pasa por el espacio cerrado de las discos ni por sus precios de taquilla. El grafitismo pone a nivel de consumo visual, socializado e inmediato formas de expresión plástica y mensajes. Todo eso son  formas más neoculturales  que no subculturales. La subcultura es una apología nazi contra el libro, a favor de la ignorancia y por la promoción del analfabetismo. En las razias previas al genocidio judío, algo que no soportaban los alemanes de los judíos de su propio país y de otras partes es que poseyeran los negocios, el dinero, pero tampoco que poseyeran la finura, la elegancia, la intelectualidad. La forma denominacional de subcultura para apelar a lo primitivo, a la autenticidad salvaje o a un tipo de músicas radicales ha sido un infortunio verbal. Quiere desmarcarse tanto de la cultura de oficio y oficial como de la contracultura que puso en circulación el cuestionamiento de los patrones dominantes pero sin crear una alternativa a la una ni a la otra.

El perfil del subculto en circulación es el de alguien que ha substituido el icono cambiable por el tatuaje, el argumento por el taco verbal, la ingeniería de la prosa explicativa por el minimalismo oral, el significado claro por la onomatopeya, el piropo por el exabrupto. Ha hecho de sus pies un pretexto para llevar toda clase de botas de parafernalia militar, su nariz para atravesarla con hierros, sus oídos para destrozarlos con ritmos pim-pam-pum. En medio de todo eso las  nuevas músicas cargadas de textos como el hip hop, el rap, son llamamientos a la lucha, oposiciones al mundo blanco que está en blanco. En su impugnación al entorno hay algo a rescatar la crítica desde el desconsuelo y algo a reprobar el supuesto de que antes de esta no hay otros linajes críticos de otros desafortunados llamados y forzados a vivir en un mundo que no es el suyo.

Pero lo que lo va a cambiar no es distorsionando palabras recargándolas con k (una cursilada más)o gritando más alto sino creando relaciones más sabias buceando en los huesos y almas ajenas además de husmearles los anos y los genitales tomando buena nota del olfato de los perros.

El Otro Efímero

 

La psicología de las relaciones pasa por una sólida teoría del otro. No depende tanto del yo como de los protagonistas de los panoramas. No es una cuestión resultante de la mismidad como  de un análisis de la externalidad.  Hay un factor propulsante de toda relación que pasa por un interés existencial en cubrir una necesidad dada, sea la huir de la propia soledad o la de conseguir una colaboración para una asunto determinado. El futuro de cada relación queda determinado desde el primer momento por el móvil que lleva a ella. Una vez queda satisfecho queda también condicionado el potencial de otras relaciones posteriores. Una fórmula de cálculo de las relaciones por venir tiene que contemplar una división en la que el divisor contemple las relaciones consolidadas. La existencia de estas, por tanto la consolidación gregaria dentro de un grupo o un tándem, minimiza el potencial de las siguientes. El otro en general es tanto más efímero u ocasional cuantas más relaciones previamente constituidas y aseguradas haya.

La condición congregacional del ser humano, por sus distintos registros de inserción en espacios colectivos, le lleva a estar en contacto con múltiples posibilidades de relación. De hecho, las relaciones vienen y van con una fluidez pasmosa, mucho más cierto en las extensiones urbanas. Los aislamientos extremos son casos raros, dados por catástrofes, accidentes o eremitismos voluntarios. En los rincones climáticamente más duros hay colectivos humanos que permiten un abanico de posibilidades relacionales alto. La constatación de ese flujo abierto de relaciones deja en el lugar de lo efímero cualquier otro potencial que no termina de concretarse en una relación continua. Una relación supone una serie de contactos en distintos contextos. Aunque estrictamente un solo contacto humano puede ser de una riqueza tal que procesa en un periodo intenso y único  partes de una relación.  Se suele decir que hay personas que conoces de toda la vida con las que nunca estableces una comunicación y otras, que sin conocerlas, puedes establecer una intensa. Prefiero el segundo tipo que el primero. Lo primero forma parte del decorado, lo segundo de lo creativo. Es la diferencia entre lo que está y lo que es. Hay personas que están donde tu y otras que son seres con los que te comunicas. Una mayoría de gente que forma parte del campo visual y sensorial son Otros efímeros que a menudo ni siquiera son reconocidos o cuando lo son apenas si pueden dárseles atributos concretos. Es una casi insignificante minoría la parte deferente con la que se establece contacto, comunicación con las palabras y con los sentidos. La vida relacional sondea continuamente esta posibilidad. Las cartas de sondeo son instrumentos en esa dirección. Puesto que nadie está psicológicamente preparado para recibir cartas confidenciales y si antes no pasaba de la postal de viaje ahora no pasa del email escueto y generalmente técnico, cuando se encuentra con una de ellas sencillamente no sabe lo que hacer o se encuentra desnudo o sin respuesta. Para mi tipo de escritura he llegado a pensar que produzco complejos de inferioridad sin quererlo.

Una carta por su condición dice varias cosas, puede plantear distas variantes de un tema. Es difícil que no haya algo de todo ello a lo que replicar o por lo que protestar. A menudo he oído decir que mis cartas han provocado respuestas o borradores de respuestas pero que no se terminaron de enviar. No importa. Las cartas de sondeo son las que sondean las posibilidades de un interlocutor. Lo hay o no. Existe o no. Es o no es. Si la respuesta es no a las tres cosas lo mejor es no esperar nada y dejar  una carta en el lugar de única. La no respuesta o la no-continuidad de ellas no significan que no haya alguien valioso al otro lado. Simplemente no hay una disposición, un entreno, una prioridad por la otra parte para entrar en el juego de la correspondencia postal.

Hasta ahora no ha habido mes de mi vida adulta que no haya experimentado la necesidad de escribir(me) con alguien que no lo había hecho con anterioridad. La verdad es que encontrar a alguien que me mueve al habla escrita es un pretexto también para hablarme a mi mismo. Escribir una carta es una forma de escribir un diario con la garantía de que como mínimo siempre hay alguien, aunque sea una sola persona, que te va a leer. La continuidad está reservada para unos pocos. Y una continuidad de por vida resulta muy hipotética. Si todo nace, se desarrolla y muere, las relaciones postales no son una excepción. A veces es suficiente en mostrar las credenciales en una primera para que no tenga la oportunidad de una segunda. He advertido que hay gente de notas cortas que no contesta porque se autodescarta para esa contestación o no desea ponerse a prueba en sus propios límites discursivos.

A diferencia del habla donde hay subterfugios para disimular los límites propios y disculpar los ajenos, cuando el protocolo exige tapar las faltas del otro, en la comunicación escrita la evidencia de lagunas, autocensuras, incoherencias y miedos es evidente. El hecho de una no-respuesta también es una clase de respuesta. El silencio o la callada por toda respuesta han sido argumentados con dos clases contrapuestas de razones. Las unas que hacen referencia a la ética silenciosa cuando lo mejor es callar ante la insolencia ajena y las otras que hacen referencia a la idiocia o falta de recursos intelectuales para replicar cuando lo que se propone es demasiado enojoso o complejo como para contestarlo. La observación práctica de las no-respuestas, tanto en los vínculos escritos como en los ámbitos orales, hace pensar más en la desidia o la prioridad al no esfuerzo en lugar de aceptar una invitación a la dinamia conversacional. No hay que olvidar que una buena parte del esfuerzo humano está compensado económicamente por dádivas de algún tipo o por salarios remunerados. El esfuerzo laboral es el que encuentra un correlato más claro en este sentido. Todo esfuerzo que no pase por eso tiende a caer en alguna clase de desconsideración.

La relación verbal que examina conductas y reflexiona sobre ideas y valores tiene algo de revisión del síntoma o de propuesta implícita de la cura. Si Sol L.Garfield definió el marco psicoterapéutico como la interacción personal sistemática a través de la que el profesional podía ayudar a la modificación conductual del cliente, la relación comunicativa humana en profundidad cabe ser definida como una interacción no cerrada que se aparta de las reglas de juego convencionales para aceptar  los riesgos de la comunicación y sus consecuencias alterando la autoimago además del mismo sentido comunicativo de los usos verbales. En las propuestas comunicativas hay algo muy arraigado que bloquea la producción de intimidad, De alguna manera el sujeto intimista desvela y revela su verdad den total desnudez y se expone a ser vulnerable. Eso oculta un terror a la fragilidad que puede tener algo a ver con lo que teorizó Spitz con L´hospitalisme. En cuanto a que todo abandono puede provocar  déficits fisiológicos. Un sujeto con su ecce homo al descubierto se arriesga a confiar en el depositario de sus confidencias verdades para las que no está preparado sostener. Las dificultades con los manejos de la intimidad es lo que resitúa y consolida a cada cual en la distancia conveniente de los demás. A menudo nos asalta la idea de que tras unas cuantas frases de saludo ya damos por terminada la necesidad de ese otro cuya cuota de transitoriedad ha sido más que rebasado. Cualqueir otro del panorama es un transeúnte instantáneo en nuestra idiosincrasia. Apenas es un instante en nuestra retentiva.

El otro efímero es la mayoría de otros que se concretan en un contacto puntual que no es seguido o alimentado a continuar.  El mundo de las telecomunicaciones y los contactos entre grandes distancias también facilita ese tiempo de eventualidades. Escritores de cartas o no todo el mundo recala en la condición de sus sondeos de los demás. De algunos contactos de sondeo pueden quedar bellas anécdotas y hasta lecciones lo cual resuena a brillante mientras que de otros con continuidad pueden estar girando en torno al mismo tema sin dar la oportunidad a variaciones creativas o a la genialidad. Hay cartas únicas que pueden ser extraordinarias y también correos continuos que pueden ser insoportablemente monotemáticos.

 

Fracaso de la Unilateralidad

El fracaso de la Unilateralidad. Futura crisis del voluntariado social. Nyakatarire (Niger) 5 febrero 2008

He tenido y sigo teniendo por criterio estar voluntariamente dispuesto a los actos de solidaridad como parte estable de mi conducta personal. He creído y creo que si está dentro de tus posibilidades ayudar, no tienes que dejar de hacerlo. Este santo predicado entra en conflicto consigo mismo cuando la concreción de ayudas puede generar desayudas o agravios potenciales.  La calle me ha ido enseñando que la solidaridad sistemática genera efectos perversos y que no siempre obedece a razones altruistas. He tenido que reconocer que vivo un conflicto entre mi deseo de ayuda y las consecuencias adversas que ésta puede llegar a producir. En la catedral de Burgos leí un panfleto distribuido por la administración que alentaba severamente a no dar dádivas a los indigentes de calles ya que esto estropeaba un programa organizado de ayuda social. Muchas calderillas limosneras pueden ser empleadas para otros asuntos fuera de lo supervivencial o incluso generar una cadena de explotación de capos que ponen a sus hijos o mujeres a pedir como fuentes de ingresos. Posiblemente se puede transpolar esta idea a otras muchas situaciones en las que el ciudadano de buena posición económica  afligido por la pobreza que ve a su paso se siente empujado a ayudar sin pensar por un rato en las consecuencias adversas de su ayuda.  Hay un paralelismo entre la ayuda personalizada y un tanto espontánea que alguien con mi criterio practica; con la ayuda, un tanto regular con criterios mas organizativos, desde el potencial de asociaciones para la cooperación impulsan. En ambos casos el principio que preside los comportamientos es el de la unilateralidad. El que puede da lo que tiene o lo que le sobra a quien pone la mano: sea la de un menesteroso que se refugia en un pasillo del metro de una gran ciudad, o sea a una aldea entera de gente malnutrida y mal vestida en el Sahel nigeriano. En ambos casos el sujeto de economía resuelta sabe o sospecha que indirectamente su tren de vida se lo está debiendo a un mundo catastrófico donde la mitad de la población lo sigue pasando bastante mal. Con este razonamiento referencial bastaría que desde la otra mitad nos  desprendiéramos de una parte de nuestros recursos para que la humanidad entera resolviera su fatalidad. No tan rápido. No es así de sencillo. La relación interactiva con los recursos, es decir, pasando por un coste en trabajo y energia empleados para su obtención garantiza en parte la conservación de estos recursos, mucho más, comparativamente,  si los recursos son entregados sin intercambio alguno. Espontáneamente la calle es una cantera de lecciones en las que se aprende entre otras cosas que los objetos regalados suelen ser menos apreciados que los que se paga por ellos o los que presupone un trabajo conseguir. Una perversidad comercial de signo opuesta basada en esto es el de incrementar exageradamente precios para hacer creer que son mas buenos por ser más caros. No entraremos en esa clase de manipulación de los credos populares.

En las pautas educativas infantiles se insiste también en esta interacción. La misma naturaleza ha aleccionado antes a todos los seres vivos en cuanto a ella demostrando que es con la sinergia de procesos que unos entes pueden desarrollarse y seguir adelante. El indigente crónico, sea el residente de una bolsa de cuarto mundo excluido de los estatutos mayoritarios en su ciudad o el de un pueblo entero determinado para la indigencia, se acostumbra a la cita con el sustento sin hacer nada a cambio. En realidad sí hace algo: justificar con su presencia que otros organicen la empresa caritativa o solidaria. Es fácil distinguir entre los indigentes que lo son por sus condiciones físicas incapacitantes a los que lo son por sus elecciones preparando la mejor estrategia para vivir de aportaciones de otros. La producción de anécdotas de gente de todas las edades y fuerzas dispuesta a recibir ayuda pero no a hacer una contraprestación es continua. A pesar de ello el voluntariado no deja de ser creciente. En no pocas situaciones el voluntario hace el trabajo de su ayudado: él pinta la cerca, le levanta la escuela, le perfora el pozo o le trae la comida, el medicamento y la ropa. Y al hacerlo no se da cuenta que hace un flaco favor a su auxiliado que se perpetua en la postura de recibir y no en la de actuar. Si para algo sirve un voluntario puesto, llegado, trasladado o enviado, en un lugar remoto no es para hacer con sus manos de afuera lo que otros pueden hacer con las manos que tienen sino en dar pautas de aprendizaje para ganar en autonomía. Ponerle a alguien  el plato en la mesa es una ayuda puntual, enseñarle como conseguirlo siempre es una ayuda permanente. Evidentemente hay multitud de razones por las que ayudar y también por las que dejarse ayudar. Es por eso que la discusión no pasa tanto por cuestionar programas concretos de intervención en las ayudas contra el hambre y la enfermedad sino en cuestionar la postura  de la dependencia que generan. La solidaridad internacional hace involuntariamente lo que las grandes empresas que tratan con transgénicos y con el control  de semillas han hecho antes: impedir que la gente sea autárquica y viva de sus propios recursos. El criterio del negocio permanente es tener consumidores que dependan de tus ofrecimientos tras generarles su necesidad. Es así que ni siquiera en el primer mundo somos capaces de garantizar el confort si las empresas que nos suministran la luz eléctrica en nuestros domicilios privados en lugar de buscar tecno soluciones alternativas que no dependan de las grandes industrias. Si la ayuda sectorial no crea soluciones, antes bien puede producir problemas potenciales mayores por ese acostumbramiento a la negligencia crónica, es porque descansa en algo propio del primer mundo: la arrogancia de su intervención unilateral. Los USA generaron una deuda importante, cuando menos moral, a Europa con el plan Marshall y siguen haciéndolo con su incidencia en todas partes del mundo que se les deja para interferir en la soberanía ajena. La unilateralidad genera un flujo de entradas en un solo sentido terminando por cerrar las vías para flujos de salida.

Tan pronto el ejercicio de la unilateralidad sea cuestionado desde la posición individual de cientos de miles o millones de voluntarios la crisis del voluntariado será dada. Comparativamente es mejor tener a millones de jóvenes preocupados por ayudar al tercer mundo que en doparse con drogas insanas o matarse en las carreteras probando la máxima  velocidad de sus coches o chiflándose por la liga futbolística. Todas esas comparaciones no quita que la idea solidaria sea poco más que un justificativo para sus viajes o su interés por el mundo ajeno sin realmente desear cambiar el propio.

En los compromisos institucionales entre estados: La UE invirtiendo en la carretera asfaltada entre Níger y Burkina por ejemplo, cabe pensar en la exigencia de contraprestaciones no necesariamente económicas. Quien entrega una ayuda puede exigir formar parte de la fiscalización de sus resultados y pactar una contrapartida: cambios de actitudes burocráticas por ejemplo y minimizar la discriminación del visitante blanco, algo  absolutamente grotesco en muchas partes de África.

La futura crisis del voluntariado social se resiste porque la gente en masa que lo compone  necesita creer en algunas causas para justificar sus vacías existencias o pagar las deudas heredadas de las salvajadas de sus antepasados colonialistas. A falta de revoluciones europeas y del vacio enfermizo del hombre blanco se cree que el potencial está en otras partes. Basta que surja una revolución poética, la del zapatismo reactualizado, para que una pequeña multitud inquieta y sensible, en lugar de poner sus visitas en el Machu Pichu o en Nepal las pongan en Palenque. La alternativa al intervencionismo unilateral sea de los grandes o pequeños grupos, de los mecanismos gubernamentales o no gubernamentales, de individuos asociados o no, es la de enseñar dinámicas de intercambio, es decir, procesos de colaboración mutua. La significación al completo de cooperación y desarrollo pasa por la colaboración como protagonistas de los más interesados en su desarrollo y la inversión en este de la energia potencial que se mantiene en stand by en la diversa amalgama de la ociosidad.

 

Pertenecerte

Pertenecerte. El fonoll 26ju2007

(Relato para audio. Texto radiofónico)

Dos voces. Una: femenina, apasionada, Otra: masculina,sosegada.

-Soy toda tuya

-Suena bien, pero no es cierto. Aunque fueras mi esclava no serias toda mía. No podría pasar de según que limites. Yo mismo me los impondría.

-Pero yo te  pertenezco. Soy tu mujer. Me gusta complacerte. Hacer con mi vida lo que te satisfaga. Cumplir tus deseos. Vestirme para excitarte. No lo niegues. Te gusta que me ponga tangas y que ande sin sujetador marcando mis pechos bajo el suéter o el top.

-Sí. No lo niego. Me gusta todo eso. Hay algo del deseo que pasa por el poder, el poder de que el otro cumpla su parte, de que demuestre su cariño con aquellos detalles que aprecias.

-¿Lo ves? No me importa ser tuya. El amor para mí es eso: pertenecerte.

-Pero no eres una cosa, eres una persona. Tú siempre puedes decidir. Todo lo que yo pueda decir no son más que propuestas. Tú eres la que das el visto bueno o no. Y al revés: yo también decido ante tus propuestas. Esto es lo que nos da libertad mutua para seguir estando juntos. Y la libertad es la de proponer pero también la de rechazar.

-Soy el objeto de tu deseo. Lo has dicho muchas veces. Un objeto es una cosa. Yo soy tu cosa, tu cosa especial. Tu mismo lo dices mientras hacemos el amor. ¿O lo has olvidado?

-No, no lo he olvidado. No saquemos las palabras de su contexto. Los humanos no somos cosas inermes. No nos ponemos a dar patadas cuando tenemos enfados o sustituirlas por otras cuando se averian. No hay ninguna persona que sea igual a otra por tanto ninguna sustituta ocupa realmente el lugar de otra.

-Sin embargo tanto tú como yo hemos tenido otras parejas en el pasado con las que nos hemos dicho semejantes ideas. ¿Cómo estar seguros que ahora las que nos decimos son más autenticas?

-No, no podemos estarlo. A lo sumo sabemos que son más experimentadas. Tenemos más conocimiento de causa de lo que decimos.

-sé lo que me digo: quiero ser tuya mientras viva. Quiero pertenecer a tu mundo, formar parte  de ti, estar en tus lugares, compartir tu cama, tu mesa, tu aliento. Envejecer a tu lado. Seguir siendo follada por ti mientras sea posible.

-Y yo contigo cariño. Yo también quiero todo esto. No concibo la vida sin ti.

-¿cómo es posible que lo más importante de todo el mundo se reduzca a una sola persona?

-sigue siendo una cuestión filosófica central. Somos hijos de una madre de la que esperamos todo el reconocimiento. Tras ella andamos escasos de una madre que cumpla el mismo papel

-¿No será que no aceptamos la soledad?

-Es verdad. Cuanta más capacidad solitaria tiene una persona mas puede librarse de los lastres ocasionados por los demás. No es fácil aceptarla aunque lo místico pasa o pasaría por ella.

-¿deberíamos aprender entonces a vivir solos? Yo me moriría… ¡te necesito tanto!

-El caso es que hay hechos que pasan por la soledad. El pensamiento es siempre individual, por tanto solitario, del que se comparte una fracción con otros que coinciden con las mismas ideas.  También nos pasa a nosotros querida. No tenemos ni tendremos porque tener las mismas ideas para todo. Si fuera así sería sospechoso, uno de los dos estaría renunciado a sus creencias por las del otro. En realidad estaría estafando a su compañero mostrando una coincidencia indemostrable.

-Tú hablas de una soledad teórica, la soledad del manager. Yo me refiero a la soledad física, a dormir sin nadie todas las noches, a no compartir un espacio convivencial, a no tener a quien amar...Esa es una soledad terrible.

-Puedo hablar de ella. La he tenido o la he sufrido, todavía me sale ese segundo verbo lo cual dice todo. Hay mucha gente que vive en completa soledad y hay místicos y ascetas que la han elegido como modo de vida permanente o para largas temporadas.

-Yo no sería capaz. Estoy dispuesta a lo que sea para tener compañía. Si no estuviera contigo estaría con otro amante. Durante toda mi vida he vivido compartiendo mi intimidad con alguien.

-No lo dudo. Necesitas las caricias y los mimos como el agua y el aire.

-Sí, ¿es evidente no? Soy una mujer para ser querida por eso puedo querer tanto y entregarme totalmente a quien me ama. El amor es centro de todo.

-¿el amor o sus distintas hipótesis?

-¿que quieres decir que se puede poner en duda?

-claro que se puede poner en duda. Todas las religiones, multitud de pensamientos y todas las personas hablan del amor como su principio indiscutible, casi como su cruzada y sin embargo los resultados son de odios y envidias, de atropellos y guerras. Si todo el mundo ama tanto ¿cómo es posible que sean tantas las personas las odiadas, las no amadas, las que se han quedado sin ese favor del destino?

-Es cierto ¿por qué?

-solo puede haber una explicación, cuando se habla de amor se esta hablando de distintas cosas. El amor tiene por expresión los besos, los abrazos, la amistad, la confidencialidad, pero es mucho más: pasa por la complicidad así como por la infidelidad, por la extensión además de por la intensidad, por la separación además de por la coincidencia. El amor es la afirmación del yo frente al otro por tanto  la afirmación de la libertad personal. Hay mucha gente que piensa que el amor pasa por prohibir la libertad de quien amas.

-Es nuestro laberinto ¿no? Yo te quiero como eres. No restrinjo tu libertad. Sabes que puedes irte con otras y eso no me perturba. Estoy segura contigo. Se que no me abandonarás pero incluso si eso sucediera no lo harás como un traidor escapando sin decírmelo.

-No, no te abandonaré. No tiene porque haber motivo para eso. Solo se abandona algo cuando es estéril cuando no da nada más de si. La gente se abandona no por ser estéril sino por miedo a un mayor compromiso con lo que es. Prefiere seguir con el guion conocido que con la aventura de escribir otro por conocer.

-Yo seré tuya para siempre.

-No dejes que esta frase ocupe el lugar de tu inteligencia en cada momento. Tengo suficiente con que lo seas en cada ahora en el que nos encontremos.

-quería decir eso mismo. Tú has puesto las palabras.

-Yo también soy tuyo amor mío. No hay ningún centímetro cuadrado de mí que no hayas explorado. Eres la residente permanentemente de mi territorio corporal y la viajera de mi alma.

-Como ves, tengo razón, terminas por aceptar lo que inicialmente discutes. Eres un intelectual de fachada.,

-Se que el discurso de la libertad está en pelea con el de la pasión. Mi pasión me lleva a la posesión convirtiendo el deseo en una energia para permanentizarla. Desde el momento en que quiero que algo sea constante estoy obligando a la otra persona a que cumpla con un rol de regularidad para el que tal vez no esté preparada o no esté dispuesta.

-Yo siempre estoy preparada para ti. Los años que llevamos juntos lo demuestran. Me has follado siempre que lo has deseado, a cualquier hora del día o de la noche, estando grogui o semidormida. Cuando tu furor ha sido altísimo me has violado prácticamente. Me la has metido por todos mis agujeros. Me has roto el culo cuando te ha complacido y en ocasiones ni siquiera has esperado a que yo me corra precipitando tu leche dentro de mi.

-Y yo también siempre estoy dispuesto para ti. Nunca te he negado que hagamos el amor,

-No eso no, pero en otras ocasiones te he pedido que me expliques temas de informática o que me ayudes con un artículo y has pasado de mí. Te has inquietado por perder tiempo en tu trabajo, me has dejado de lado.

-Me inquieta tenerte que repetir las mismas cosas muchas veces.

-No soy tan inteligente como tu pero mi paciencia es mayor que la tuya. Lo sé y lo acepto. No regatearé nada para seguir siendo parte de ti. No me meteré en digresiones sobre si eso me descoloca o me aliena, simplemente quiero seguirte viendo cada mañana mientras abra los ojos, y sentir tu cuerpo caliente al mío cada noche, Mo creo que haya nada mejor que hacer en esta vida que seguir estandio a tu lado.

-Y yo pienso lo mismo amor mío. Merece la pena vivir en este mundo por ti, lo cual lleva todo el discurso libertario a  la agenda de las demoras.

-Te quiero  cariño.

-Yo también te quiero.

Entre nacionalismos

 

Premisas:

1. La cuestión nacional  es de las cuestiones políticas más conflictivas a escala planetaria. Esto es así porque hay  nacionalidades históricas que no son reconocidas por los estados bajo los cuales está su territorio.

2. El hecho diferencial tanto de los pueblos, como de las  culturas y sus lenguas, así como de los individuos dentro de cada grupo está presente  extensivamente en las tesis científicas y en los principios de respeto y reconocimiento.

3. Frente a tanta división de territorios protegidos por fronteras, fosas y alambradas; a menudo con diferencias artificiales y expresamente creadas para grabar con aranceles la circulación de mercancías o para imponer antagonismos en el alma humana y dentro de una misma clase social, la perspectiva de un mundo unificado era y sigue siendo la mejor opción. Desde el siglo de la divulgación de la tesis del internacionalismo proletario hasta la actualidad el mundo ha visto aumentar sus conflictos y tensiones entre naciones, en una doble proyección, entre estados separados y dentro de los mismos estados. Por otra parte, del internacionalismo solidario se habla comparativamente menos que de la globalización, entendida ésta como la explosión del capitalismo con toda su cara más grotesca. Los movimientos contra la globalización mezclan una serie de movimientos separados que no tienen porque ser siempre pacifistas ni mucho menos siempre anticapitalistas. La cuestión es que cambiar los valores de la historia es algo sumamente utópico.

El caso español. Durante las diversas dictaduras sufridas por España sus nacionalidades han sido reprimidas con la vana esperanza desde el punto de vista del centralismo de estado de que las generaciones hijas de los represaliados olvidarían su lengua, su temple y sus asignaciones de particularidad. A fuerza de vivir privaciones y desprecios y odios o burlas más o menos manifiestos, la madre del resurgimiento de esos nacionalismos ha sido y continúa siendo el nacionalismo de estado que representa el españolismo.

Muchos  hijos de los pueblos periféricos hemos vivido tratando de no convertir la cuestión nacional en la principal de las cuestiones políticas, sin embargo, un día sí y otro también, un año sí y el siguiente también, una década sí y la que le sigue también ,la cuestión nacional vuelve  una y otra vez de infinitas maneras. Es imposible soslayarla. En las relaciones personales entre españoles, es decir, entre catalanes, andaluces, vascos, aragoneses, gallegos, cántabros, canarios, extremeños, castellanos, astures y otros cuando el trato ha sido entre personas e individuos soberanos el tema nacionalista ni siquiera ha rebrotado, cuando la relación ha pasado por la lengua y las costumbres distintas muchos veces ha brotado la tensión y el enfrentamiento. He tratado de no entrar en el debate de la cuestión nacional  al conocer a gente de distintas partes para que el encuentro no fuera soliviantado por  el hecho de concurrir sentimentalidades distintas. A menudo los unionistas de un estado plurinacional único no entienden el significado de pertenecer a una nacionalidad oprimida, decírselo es entrar en conflicto si del otro lado no se hace el esfuerzo de ponerse en el lugar del vencido históricamente. Por criterio, trato de no pelearme con personas que  siguen con la obsesión de la España única y fuerte. Tampoco con  otros actores de ninguna otra clase de obsesión. Les dejo con su creencia y opto por mantener conversaciones livianas (hablar del tiempo, de la ultima catástrofe climática o de conflictos terceros de otros países que no afectan al propio; todo eso  siempre sirve para no entrar en enfrentamientos). Otras veces no es posible. Por mi origen –y acentazo- catalán  muchas veces me he encontrado en la tesitura de ser preguntado por la cuestión nacional o de ser provocado para defender mi posición al respecto. La tengo clara. No soy nacionalista y mi catalanidad de origen se debe tan solo a un accidente genético-geográfico. Tengo el alma apátrida y mis convicciones políticas siguen siendo a favor del internacionalismo social en un mundo mejor  sin fronteras y sin ejércitos que se controlen mutuamente. Por  i condición de ciudadano del mundo (en realidad solo he recorrido unos 50 países  aunque algunos de ellos varias veces y solo he vivido en 4, y no sé ni siquiera si al final de mi vida pueda doblar la cifra en ambos casos) no entro en visceralidades y sentimentalidades de pertenencia a un territorio, a una lengua o a una bandera. Aunque reconozco que me resulta mas familiar aquella tierra en la que he vivido la mayor parte de mi vida que la del entorno estatal por mucho que englobe la mía. En definitivas cuentas soy más apátrida que nacional. Más internacionalista que nacionalista. Pero también más de la naturaleza que de la civilización humana y hasta me atrevería a decir que más cósmico que planetario.

 Mantenerse en esa obviedad  es difícil cuando los agravios del nacionalismo dominante que sojuzga el propio territorio no paran de surgir. En ese sentido mi  catalanismo ha encontrado un espaldarazo en el españolismo por no parar de criticar la catalanidad y otras diferencias de los pueblos de España. En definitiva, gracias a un españolismo dominante estamos asistiendo al resurgimiento de distintos nacionalismos periféricos, hasta Andalucía está reclamando su autonomía mas clara y hay una parte de Castilla que no se identifica con el proyecto español de la noción de imperio.

El confusionismo que genera la discusión entre nacionalismos es perder de vista que la esencia del movimiento social pasa por la superación de las fronteras, por poner fin a la especulación de las propiedades y de la fuerza de trabajo,

Los planteamientos nacionalistas en colisión han llevado históricamente -y es probablemente que sigan llevando (no queda descartada la violencia en el suelo español)- a la violencia armada. Antes de eso los debates prioritarios quedan deslucidos por un continuo bombardeo en contra de la diferencialidad entre naciones. La discusión es mas por el tipo de Constitución, por el modelo de estado, por el de la representatividad por encima de los partidos políticos que por el mismo innegable hecho interdiferencial. De los referéndums pendientes: el de la monarquía o república y el de la autodeterminación, son o serian secuenciales, plantear la autodeterminación sin plantear un nuevo estado legal que la permita resulta un tanto complicado. Como instrumento propagandístico de las herramientas democráticas, el referéndum, ya cumple una función pero como posibilidad histórica de legalizar sus resultados no. ¿Qué pasará o pasaría el día después de un referéndum en Euskadi o Catalunya que son por ahora quienes han hablado de fechas que la mayoría electoral optara por si a la determinación? La nueva autonomía soberana, en el supuesto de que el ejercito no hiciera su despliegue por aquella  defensa de la grande y única, para salvar  una monarquía constitucional, con la que nos ha amenazado no impediría un desarrollo pacifico de las nuevas naciones-estado dentro de una Europa plural. Siempre hay absurdos permanentizados porque retrogradas involutos no quieren permitir que la historia progrese. Cabe suponer que uno de las naciones de las tierras de España al votar por la independencia tendría que elegir el nuevo tipo de constitución retocada a la anterior, sus propios órganos de gobierno y recalificar sus leyes además de deshacerse de una casa real parasitaria. Toda discusión de futuro sin incluir ambas cuestiones es falsear las necesidades políticas de toda la sociedad.

 

 

 

La filosofía del basurero. Desde el basural.

 

Desde el basural la perspectiva es completamente distinta. Se mira al suelo, raramente al cielo. La percepción del recogedor de basuras es una de las más ilustradas. Oigámosle.

-Desde siempre mi  figura ha sido empleada para citas doctas. También en apasionadas conversaciones de adolescentes utópicos deseando engendrar un mundo mejor en el que todos trabajaran de todo y no hubieran castas inferiores Los obreros de la limpieza pública representamos como ninguna otra la casta más indeseable. No hay ser humano más intocable que aquel que brega con  desperdicios. Incluso los acarreadores de cadáveres y el personal de funerarias tiene mejor prensa que nosotros. Un basurero es una figura imperfecta. Nadie mira a la cara de un basurero. Lo ve como un indeseable. Sí, sí, es verdad que nos han modernizado, que nos han aseptizado, utilizamos chalecos color butano o amarillo-fluorescentes, vamos con camiones semiautomatizados que se ocupan de volcar los containers dentro y aplastar las mierdas. Nosotros solo somos auxiliares de todo el proceso. Nadie puede decir que olamos mal. Vamos con guantes de fieltro, las medidas de seguridad e higiene en el trabajo lo exigen, por si fuera poco, somos los verdaderos ángeles de la guarda de las ciudades. ¿Qué seria de los demás sin nosotros? Cuando ha habido una huelga de basureros una ciudad se convierte en invivible a los pocos días y el viejo fantasma medieval de l apeste puede empezar a rondar. La basura es  el objeto simbólico que cobra vida propia cuando se la deja sin recoger dentro o junto a un container rebosado. Sin el personal que la retire una ciudad entera puede venirse abajo. Sin nosotros la civilización moderna seria inconcebible, y sin embargo lo declaro con lástima, nadie quiere hacer nuestro trabajo, no se nos respeta, no se nos considera y a la postre se nos paga los peores salarios. Nuestra profesión tiene sus riesgos, en los basureros se encuentra de todo, jeringuillas, cristales rotos de gente que todavía no hace la separación de cristales, gatos muertos, ¡hasta bebes troceados podemos encontrar! Los riesgos de infección son altísimos y siempre hay un descuido, un corte, una vía de entrada por la que la puedes pringar por la multitud de infecciones a coger. Para ser basurero hay que estar vacunado contra todo y sobre todo contra la indiferencia de los demás.

No explicaré mi vida ni porque me hice basurero. Lo soy y punto. Con lo que gano puedo pagar mi alojamiento y los menús en los bares de comida a los que voy. No importa su nombre y su lugar: todos son igual. La gente traga mientras mira un televisor encendido. A veces un gol o lo que sea te pone perdido con los salivazos de al lado que lo corea mientras tiene las fauces llenas de sopa o de lo que sea que esté masticando. Tengo una preocupación obsesiva de morir de infección pero lo que no me perdonaría nunca es que me infectara el guarro que tengo al lado sentado a mi mensa. No tengo aspiraciones, No pienso en que el futuro las ciudades se auto limpiaran de maneras mas sensatas. Pienso que el ser humano es por naturaleza una escoria. Es patológicamente alguien que esta reñido con la higiene. Ha inventado colonias y desodorantes para evitar la ducha cuantas más veces mejor, por supuesto ha inventado los sistemas de limpieza porque no hay ningún ayuntamiento capaz de educar a sus vecindarios para que no tiren cristales y mierdas por los suelos. Los mismos individuos que ensucian las calles, luego se pasan el día sacándole brillo a sus coches o bicis tunning. En representación de mi gremio debo decir que estamos agradecidos del gran avance que ha supuesto los camiones de recogida, el sistema de containers y las papeleras distribuidas. Los camaradas gremiales de otras latitudes y ciudades en las que todavía tienen que bregar con bidones oxidados donde los vecinos ni siquiera tienen establecidos puntos de concentración de basuras, tienen derecho a un monumento público al héroe. En demasiadas ciudades del planeta todavía se ven camiones o carros tirados por asnos con la recogida de desperdicios mezclados de la semana. Desde mi experiencia puedo decir que  el modo en que cada ciudadano se relaciona con su detritus es  el indicador clave de como es de verdad. Quien ensucia las calles esta ensuciando el planeta y tiene hábitos de egoísmo exagerado. Hoy diariamente llama la atención a alguien, incluidos niños que tiran cosas por los suelos. En todas partes hay cristales, hay plásticos, hay latas, también, como no, cagadas, no ya de perros, sino humanas. Es un verdadero asco. La diferencia entre los países ricos y los pobres es lo que hacen con sus basuras. La ciudad o el sistema que las almacena en un abocador  o las quema demuestran un alto grado de ignorancia. La economía del futuro pasa por la capacidad de reutilización de las cosas viejas o de sus componentes. Y la  humanidad futura solo dejara de ir a peor si en cada acto que haga, sea el que sea, desde abrir la puerta del frigorífico a deshacerse del envoltorio de las patatas fritas no deja parte del proceso como tarea pendiente para otros. Es decir, nosotros. El basurero es el que limpia el culo sucio de la ciudadanía que ignora los prejuicios que ocasiona al ambiente y al propio heraldo de la ciudad.

Claro que a mí desde el punto de vista de tener un puesto de trabajo fijo ya me va bien que la gente sea rematadamente sucia. Mientras haya suciedad no nos despedirán, pero ese es el consuelo del tonto y nadie que me lea dirá que lo soy. El señoritismo necesitará de personal auxiliar  como mostros que nos movemos en las sombras o durante las noches para dejar sus calles listas para el siguiente día. Ni siquiera los bomberos, los urbanistas o los reparadores de semáforos tienen tanta importancia como la nuestra. Tampoco los taxistas o los maquinistas de trenes. La huelga de cualquiera de ellas ocasiona sin duda molestias a todos pero la de los basureros, insisto, es insoportable desde el primer día. La notoria prueba de la incapacidad autor reguladora de los vecindarios es que ante una amenaza de paro laborar de los empleados de esa función nadie es capaz de dejar de producir basuras o de contenerlas en su casa hasta que la acción reivindicativa haya concluido unos días después. No, todo el mundo va a la calle y la echa cuando los lugares previstos están más que rebosantes. En épocas normales eso también sucede. Hay países europeos como la moderna Italia que en su zona meridional se puede observar basurales impresionantes juntos a los containers por recoger. La administración incapaz de organizar esto será incapaz de cumplir cualquiera de sus promesas electorales.

Dentro de los basureros hay distintas categorías. Es distinto el limpiador municipal que limpia aceras y bordillos a aquellos que vamos con camiones. Dentro de la escala última están los que van a los basurales o que por su cuenta rebuscan en containers y en montones de mierdas. No son propiamente basureros pero a veces nos resuelven la papeleta llevándose muebles viejos que reciclan y disminuyéndonos el trabajo que en principio es  para nosotros. Les acompaño en el sentimiento. Ellos  tienen que sacar a veces conservas viejas de los basurales que están  quemando permanentemente o tienen que buscar mendrugos de pan en papeleras. Son figuras patéticas, cuando las miro siento vergüenza de mi mismo y de la especie humana. Comprendo que otros la sientan al mirarme a mi Pero despues de mirar miles de personas en los intervalos que subo al camión detrás entre containers y containers he llegado a la conclusión que nadie nos ve, nadie nos mira, todo el mundo supone que estamos ahí como maquinas, haciendo nuestro trabajo como robots. ¡Nunca he recibido una sonrisa de nadie! ¿Hay peor castigo que este? Alguna vez, sí, alguien me ha preguntado si podía quedarse con algo que estaba a punto de tirar dentro del camión y yo se lo he dado, pero no suele ser lo habitual. Los rebuscadores llegan antes que nosotros. Son escuadrillas que conocen nuestros horarios. Se nos adelantan. No recibir sonrisas no es lo peor. Lo peor es que  no te paguen por lo que trabajas o que no reconozcan tus meritos. A los médicos se les llama doctores por curar enfermedades, a nosotros que las evitamos debería llamársenos como mínimos sanitarios. Somos los principales custodios de la salud comunitaria. Todas las enfermedades empiezan en un trato sin logística con la basura.

De todos modos no me avergüenzo de mi condición, Desde mi puesto recorro la ciudad en mi itinerario de recogidas que es como recorrer el mundo. Llevo años haciendo el mismo itinerario Yo veo a los demás, a los camareros de los hoteles que bregan con bidones para tirar envases, a cocineros que han salido a fumar un pitillos, a chicas que están fregando el aparador de sus tiendas, a los guardias urbanos, pero nadie nos mira a nosotros. Conozco sus caras, incluso sus voces. Ante nuestro camión se apartan sin mirarnos. Somos los apestados. Los infelices no saben que también seremos nosotros los que recojamos sus cadáveres cuando alguna clase de epidemia general los fulmine en un par de días. Los que bregamos con basuras estamos inmunizados contra todo, los que van de listillos y con guantes blancos, cuando encuentran cualquier virus ocioso puede hacer estragos en sus sistemas inmunológicos. La verdad es que no les quiero ninguna fatalidad. ¿Qué seria de nosotros en una ciudad que no se produjeran basuras? No habría posibilidad de seguir ningún itinerario, tampoco de encontrar cosas y reciclarlas. Todo lo que tengo en casa, muebles, libros, tocadiscos, música, ropa,  lo he sacado de las basuras, No he necesitado comprar nada. La gente lo tira todo, incluyendo mandos a distancia o anillos de oro. Es cuestión de esperar y te montas una casa con el tiempo. Estoy por decir que no hay profesión más bella y beneficiosa  que la mía. Infieres la personalidad de los vecinos por las cosas que tiran a las basuras. Sabes lo que comen, la frecuencia de sus actos amorosos, su nivel de vida, si tienen aparatos electrónicos, cuales, sus marcas. Puedes deducir si se llevan bien o mal, si son felices o no. Sabemos que el análisis de las basuras forma parte de los recursos criminológicos para dar con autores de fechorías. También arrojarían sesudos perfiles de personalidad de sus autores. Dime lo que hay en tu basura y te diré qué clase de personalidad tienes.

Pero no voy a seguir con mi disertación. No quiero convencer a ningún lector en paro para que forme parte de nuestro equipo. Los que somos en el gremio nos bastamos y sobramos aunque bien es cierto en que hay innumerable países del llamado tercer mundo que todavía  no tienen ni puñetera idea de qué hacer con sus desperdicios, son incapaces de hacer la separación de los materiales de desecho que segregan y estropean sus paisajes tirando bolsas por aquí y por allá. Me han dicho que el desierto del Sahara occidental está lleno de bolsas de basura empujadas por el viento y arremolinadas en torno a los matojos. A lo dicho, un país que no sabe qué hacer con sus basuras no tiene futuro, por mucho que se le ayude económicamente seguirá fracasando por no entender la relación básica del hombre, el animal planetario peor, y el medio. Quiero acabar con una nota de optimismo. La basura ideal es la minimizada. Si cada cosa que compras la eliges no solo por su contenido sino también en función de la utilidad o la liquidación de su envoltorio entonces estarás siguiendo una filosofía de preciclaje y estarás presionando para que la industria ofrezca cosas fáciles de reutilizar o que no dejen residuos imperecederos. Basta ir a un supermercado y ver la cantidad de energia dedicada a los envoltorios, con plásticos cada vez más duros para reducir el hurto masivo de los artículos, para llegar a la conclusión que este sistema económico camina directamente hacia su autodestrucción. Otra cosa: alguien elegante es aquel que sabe minimizar el volumen de sus restos. Cuantos menos restos produzca una persona más entera es. Paso algo parecido al divisor y al dividendo. En fin, no soltaré ninguna lagrimita pidiendo que se piense en nosotros. Cada ciudadano paga porque le recojan sus cacas. Ahí estamos nosotros con escafandras, filtros para las bocas, guantes y decisión. A pesar de que nos pagan por ello nunca comprenderé, repito, nunca jamás comprenderé, que la gente en muchos barrios y no solo en los ricos siga deshaciéndose de cosas preciosas que podrían servir a otros, para luego, probablemente, comprar otras peores. Tampoco entenderé que haya gente que meta dentro de la misma basura todo, sin hacer el menor esfuerzo por separar el cristal del plástico y estos del papel. Son ellos lo que nunca me dejaran soñar en colores pero de no haber sido por vivir y trabajar en un mundo gris ni trabajaría ni viviría.

Un clam demanant companyonia

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La solitud és des de sempre un dels grans temes-cantera que nodreix discursos i discussions. Què faria un poeta sense passar per ella? A quin punt estaria la creació sense patir el laberint  de l’ angoixa o la falta de consol? En què es convertiria l’ experiència sensorial sense  tenir amb qui fregar-se? Què seria del cos humà si no fos objecte de desig i matèria sensitiva de la que apoderar-se no sempre assequible i inspeccionada a distancia? La solitud es refereix com una cosa superada generalment descrita en termes de dolor. No es el tema ideal per convertir-lo en un tema de conversa. Forma part d’ una llarga llista de temes tabú o dit d’ una manera fina, de temes imprudents dels que parlar en els àmbits relacionals. El rol esperable aplicat a qualsevol és que té tapats tots els forats de la seva vida, te l’ agenda  planificada per estar a punt on se l’ espera. Una altra figura: la de qui no té ningú amb qui anar-se’ n al llit o amb qui compartir converses d’ intimitat es socialment reprovada. Tampoc és comercialment rentable. L’ individu aïllat genera menys despeses que l’ individu social. Potser l’ un té mes consciencia dels fets mundans que l’ altre però pel punt de vista que avalua els moviments monetaris el segon es un consumidor domesticat mentre que el primer és un consumidor improbable. No va a corre-cuita a comprar regals pels seus coneguts o familiars que segurament no té o  amb els que la progressiva separació ha anat deteriorant la relació. No prepara grans àpats a casa seva i no està constituït com militant de cap efemèrides. Li passen les dates senyalades i les festes de guardar més com conjuntures emocionals desagradables que li recorden el seu estat de solitari crònic que no com diades a les que espera amb devoció per anar a riure o anar a veure cares que feia anys de les que no se sabia res. Mentre que el paio social ha tingut temps d’ aprendre la política de rols i la dinàmica de cada celebració o encontre del que participa, el paio aïllat ha consolidat blindatges, temors i distancies en tot allò que li resulta superficial o poc identificatiu. Sense adonar-se’ n es pot convertir amb una autovíctima dels seus propis criteris al no volgué passar pel tub  com tanta altra gent acrítica o acomodatícia fa sense capficar-se tant. En una d’ aquestes  efemèrides, més aviat odioses, perquè institucionalitzen la hipocresia de tot un país a escala domèstica dels seus residents, qui no pot aguantar més una situació de solitud cronificada arriba a pensar que no li queden raons per viure i es treu del mig en una proporció estadísticament significativa.

Si ningú m’ estima i no tinc a ningú a qui estimar, què carai estic fent jo aquí? Segurament l’ estima proporciona l’ energia suficient per tapar d’ alguna manera el forat de la buidor existencial. No es que proporcioni respostes als dubtes de l’ existir ni posi amb cel·lofana o emmarcades les raons per les quals viure. Dos o més subjectes que visquin vides completament aïllades es troben desestimats, dolguts i sense esma, un cop ajuntats i recuperant cadascú la seva condició gregària no es que descobreixi raons que abans no tenia, més aviat anestesia el tema perquè deixi de fer-li mal.

La solitud es la impossibilitat comunicativa i empàtica de ser reconegut pel que es el solitari. Aquesta definició fa de molts gregaris solitaris emmascarats. Es pot formar part d’una o totes les efemèrides: no perdre’ s cap celebració familiar, gremial o d’ un club de pertinença i en el fons continuar-se reconeixent no ser ningú realment pels altres encara que hi hagi una reconeixença fisonòmica o nominal.  La psico-sociologia de l’ efemèrides  posa en evidencia la reproducció de rols segons les necessitats que té el grup o la figura amfitriona. Hi ha gent que es incapaç de celebrar el seu aniversari sense publicar-ho  o sense fer  fer participar als seus amics o a aquells que els hi ha atorgat aquest rol. Hi ha gent que es capfica per reunir familiars o amics per fer-la petar. Passar per tals encontres tant en qualitat de convidat com en qualitat de convidador (ocupant-se de les feines pròpies d’ un mànager) deixa balanços curiosos. Es pot participar en la celebració sense compartir converses en profunditat i sense parlar del jo sentimental de cadascú. A l’efemèride el quantum del grup ja va a favor del desapercebiment. N’ hi ha prou que hi hagi una dotzena d’ adults i mainada que dobli el numero total de convidats per estar compartint una estona en un racó de taula sense repassar les coses més preocupants de cadascú. Té el seu interès  antropològic tornar-se atrobar després de 2 o 10 anys amb un mateix tipus de gent sense haver tingut cap mena de contacte ni Informacion durant l’ interval. A l’ igual que qualsevol altre animal gregària, l’ humà necessita saber que comparteix destí,geografia i limitacions amb els altres, dels quals tampoc pot esperar gaire rere la perspectiva de solució del temari personal de problemes a resoldre. Des del punt de vista emocional l’ encontre efemèric grupal no ve a complir cap alternativa sentimental. Com a molt fa de cantera-pretext per fer apropaments a siluetes suggestives ales que suggerir un tu a tu per fer manetes i passar de punyetes.

Les necessitats sentimentals i de creixement personal d’ algú son proporcionades per l’ encontre dual abans que el multindividual. Però no cal suposar-li de tota relació que esta instal·lada en l’ encontre sintònic. El duet pot proporcionar calli-ho i conversa, sexe puntual i un deco vagarós de companyonia i estima però no impedir que cada part vagi mes enllà trencant el seu propi rol. Es possible que la saturació de la vida gregària porti a cercar la solitud, la distancia de la mundanalitat, la separació de la matèria física i del pensament aliè pels maldecaps que proporciona. Segurament el clam de demanda d’ una companyonia es tan mes perentori quan menys s’ hagi passat per experiències intenses d’ amor o convivència. Tampoc es pateix  o s’ ha de patir sempre la solitud com un drama. Sortir a la carretera o a l’ acera significa compartir un espai amb la gent anònima encara que no es parli amb ella. Anar a una Disco o un concert o una sala de cinema son altres formes de compartir espai amb altres humans amb els que es poden compartir mirades. D’ aquestes canteres grupals es fan multitud de contactes. De fet el contacte queda establert des del primer moment que hi ha un reconeixement sensorial de l’ altre: no sols a nivell d’ intercanvi de mirades, també pot ser per la flaire, o un tocar-se  espontani per accident en llocs de densitat. Així com es pot viure tota una vida sense relacions engrescades i reanimades no hi ha vida humana que no passi pel contacte amb l’ altre. Aclarides les coses així caldrà  admetre que la majoria de contactes es queden en ells mateixos i no plataformen relacions sentimental o culturalment interessants. Una comprovació estadística no deixarà dubtes al respecte. Els contactes humans són com passes de claqué que no es tenen perquè repetir al següent ball. Davant de la demanda d’ auxili de companyonia, què es pot fer? Abandonar la pròpia solitud per portar-la a federar amb l’ altre demandant solitari? Fer una teoria d’ aquesta mena per afirmar la tesi de fons que en realitat la humanitat sencera  és una espècie intraincomunidada i solitària? Recomanar les mil i un formes per desmentir això? Regalar una guia de l’ oci de l’industria dedicada a l’esbarjo i l’ entreteniment. Hi ha agències que proporcionen companyia femenina satisfent una demanda contractual per una certa quantitat de peles. Un es pot posar a la via publica i oferir una certa quantitat de diners a canvi d’ una conversa o els  altruistes mes agosarats  poden posar un estand i oferir petons solidaris a qui te necessitar urgent d’ afecte. Dins les polítiques de solidaritat es parla de tiberi, d’ empar institucional, de medicines, d’ intervencions materials però rarament de l’ estima afectiu-física. I es que la intimitat és el més difícil de complaure. Les boques se’ ns trenquen esperant comunicacions de veritat i les ànimes s’ eixuguen de tant plorar per aquestes mancances. El cas es que el solitari lligat en el seu laberint de solitud no sempre aprèn d’ aquesta experiència i tant bon punt troba qui li faci cas, que l’ acaroni, qui el converteixi amb una raó existencial considerable per aquell i de retruc li proporcioni la raó que no havia trobat per viure a aquest, no passarà d’ enganxar-se a una mena de magma superficial de ritus i rols i oblidarà que en el món el que viu molta altra gent estarà clamant la seva pròpia demanda de companyonia en unes formes d’ expressió o unes altres. La callada, la introversió son formes  d’autoexclusió lleu que en la seva projecció major pot arribar al no volgué saber res de la resta humana, com? optant per deixar de pertànyer a l’ espècie.

 

Para Lectores.

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A fuerza de ver cuestionados mis textos por su longitud y densidad, además de por su grado de conceptualización,  he auto observado mi defensa ante este tipo de objeciones. Puesto que para mí escribir es tanto como respirar o vivir infiero en cada cuestionamiento, generalmente  rutinario y estandarizado,  casi un ataque a mi  modo de pensar. Si el modo de hablar indica el modo del ser, el modo de escribir indica  específicamente el modo de pensar.

 Ante uno de esos comentarios dije espontáneamente: escribo para lectores, tal vez apelando a una figura mitológica ya extinta, la de la persona con ojos y tiempo para zambullirse en un texto admitiendo entrar en su juego dialéctico, ensayístico e imaginario. Con tal respuesta le estaba contestando a quien me hizo la consabida  objeción que él no era un lector o no deseaba serlo y por tanto no conectaba con mi disertatividad. Cuando emplazo a una sola pregunta, -a  quien hace esa clase de objeción- la de qué es lo que no ha entendido no suelo obtener detalles advirtiendo que no ha entendido nada porque no ha leído lo que objeta auto descartándose ante la envergadura de hacerlo. El homo-videns alcanza todas las facetas culturales, también las de la lectura. Las lecturas modernas predominantes son diagonalizadas, saltan entre titulares y desean obtener el máximo de información con la menor cantidad de texto. Si es preciso infieren el resto de la noticia sin terminarla de leer por entero. Lo hacemos todos, yo incluido. Hubo un tiempo dorado de las letras en que todo texto circulante merecía al menos una lectura (los más sublimes, varias). Era el tiempo en que textos mal impresos eran perseguidos para gozarlos en sus secretos. El perfil de lectura dominante necesita estímulos visuales. No bastan aquellas páginas litografiadas con dibujos que de tarde en tarde se mezclaban entre las de solo letra, sino que cada una ha de llevar fotos o botones para conectar con videos. Se ha acostumbrado al público a leer por encima alrededor de fotos. La cantidad de texto se ha sacrificado por la promoción de fotos. Es decir se ha convertido a los lectores en coleccionistas de cromos en un revival infantil de cuando los intercambiaban. De su lado el texto es redactado para decir las características esenciales de un evento dejando su análisis para un despues sine die o para coordenadas doctas. El loco que escribe se enfrenta a un limitante incuestionable: la falta de tiempo ajeno o algo peor, criterios de distribución del tiempo según los cuales el tiempo para la lectura es uno de los más excluidos. Es por eso que otros espacios de comunicación como radio o televisión han ganado preferencias. La pantalla no es que sea la alternativa a las vías formativas gráficas pero sí es lo más conectado. La escena de alguien abutacado  pasando sus veladas leyendo junto a una lámpara es considerablemente museística. Estar ante la pantalla del ordenador sin tocar frenéticamente el mouse para saltar por el mundo con una docena de clics y residuar en un artículo largo o un libro leyéndolo con tesón es también inusual. Eso solo perjudica al no-usuario de textos. Finalmente, quien menos lee menos sabe, quien menos lee menos comprende el discurso ajeno. No leer, lo mismo que no escuchar, es no enterarse de lo que dice el otro hablante y presuponerlo por la vía fácil y -generalmente- injusta.

Desde el lado de la escritura los escritores se autocensuran para dar a leer temas rápidos y fáciles cargando las tintas en las noticias más espectaculares y contribuyendo –a su pesar o inconscientemente- a resonancias mediáticas que tergiversan la realidad. El programa el Camaleón televisado hace unos años demostró lo sencillo que es, con imágenes de archivo contextualmente manipuladas- hacer creer sobre un acontecimiento político del todo inexistente (en aquel caso un golpe de estado en la URSS). Las imágenes, esas imágenes, a las que tanto tributo se rinde tampoco son unívocas. Depende del texto que las acompañe si se interpretarán con un significado u otro.

Es verdad que determinado tipo de texto pide la atención hasta el final para encontrar su clave críptica y conectar con su intencionalidad expresiva. No siempre hay una tesis desarrollada que descubrir ni los ases elaborativos son expresados desde el principio. Hay que admitir que se puede empezar a escribir algo teniendo tan solo su título o la tesitura de un interrogatorio y no saber como terminará hasta un rato después de haberlo pensado. Analógicamente hay conversaciones que empiezan y no se sabe como terminarán a no ser que se sigan relatos historiados estancos con un guion muy estudiado y conocido.

Partiendo del principio de que todo no es para todos y los consumidores se distribuyen en función de sus apetencias eso también se extiende al campo de la cultura en general y a las lecturas en particular. Hay textos que por su configuración y temática preseleccionan a sus lectores en un fenómeno que se auto revierte. Hay lectores que buscan un tipo de textos en los que residen tranquilamente pasando del estrés de la mirada en diagonal a la relajación de la lectura en horizontal línea a línea y secuencial palabra a palabra.

 

Contra-Especialismos

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El contra-especialista.

¡Qué grande es ser yo!  Especialistas en mí, ¡absteneros!

Frase que rebosa orgullo. Un canto a la autoafirmación personal. El grito rebelde del sujeto que está harto de ser tratado como el consumidor final de una cadena de producción. Es una demanda explícita a todo el conjunto de gremios que, desde distintas proposiciones, a que le dejen en paz. Rezuma un cierto eco de un slogan del Corte Inglés que se autoproclamaba estar especializado en sus clientes de hecho o potenciales con su “especialistas en ti”. ¡No! ¡Horror! ¡Basta de especialistas! En particular de aquellos que con sus especialidades nos llevan a terrenos indeseables y a prácticas insufribles. El slogan es evidentemente individualista. Hace prevalecer el yo al otro. Hay una justificación para eso. Se refiere a esa parte de los demás que se dedican de una manera u otra a la manipulación. No hay que sobreentenderle más de lo que dice  y no significa una oposición a quien tiene dominios sobre temas. En la compleja y cuantiosa vida moderna se hace inevitable la presencia y concurrencia de los expertos en cosas. A ellos acudimos una y otra vez para resolver asuntos para los que solos nos vemos completamente incompetentes: desde las reparaciones mecánicas del automóvil en coches cuyos motores son más difíciles de entender o reajustes de soft en nuestros ordenadores a intervenciones en nuestros cuerpos o mentes por médicos y terapeutas. La sociedad multidivisionaria ha hecho aparecer multitud de figuras expertas en sus campos de dedicación. La especialidad es pre-capitalista y anterior a los procesos industriales más modernizados. Viene determinada no solo por las determinantes objetivas de las necesidades de un territorio sino también por las disposiciones subjetivas a hacer un tipo de cosas y no otras.

De una premisa tan natural como ésta se ha llegado a extralimitaciones insoportables cuando el especialista no admite ninguna objeción a su campo de dominio. No solo eso, sino que no admite la autodefensa ante sus injerencias en tu vida. Si bien hay un tipo de especialidades quedan fuera del alance comprensivo de la mayoría que no pertenece  a la profesión de ellas, hay otras que se han distanciado de lo que eran en sus orígenes como recursos autogestionarios. En ese segundo campo está el de la moda. El establecimiento que organiza tu modo de vestir hace  mucho más que ser un almacén o proveeduría de prendas para tu armario, decide que es lo que necesitas y cual es tu personalidad, decide lo que tienes que demostrar y cómo, decide cual ha de ser tu look y donde exhibirlo.  La cosa no pasaría de ser una broma tonta si no fuera realmente porque hay un clientelismo de ese tipo de oferta. Con el look, la estética, el peinado y la forma de vestir se venden atributos de personalidad que supuestamente se adquieren por los módicos precios de los artículos de escaparate. Del mismo modo que las casas automovilísticas venden un poder o tratar de identificar un tipo de poder con la compra de un coche, las de modas venden una personalidad a cambio de comprar una forma de vestir. En realidad el estilo personal no se compra en ninguna tienda por cara que sea. Tampoco se adquiere el origen de clase automáticamente por ser nuevo rico o por ser expropiador de propiedad privadas abandonadas. La sociedad consumista promete fundamentalmente sensaciones y exige la compra de los productos-premisa que hagan de abracadabras para conseguirlas. Es difícil encontrar un solo consumista que no esté atrapado por una u otra de las, muchas telarañas que le hacen creer que lo que más le conviene es lo que dicen los slogans publicitarios. Es así que el perfil del consumidor es del terminal de una cadena de producción para asumir aquello que produce, sea lo que sea. Será acondicionado para cumplir con el rol de tragar alimentos que no necesita, vestir ropa que tampoco necesita, comprar coches de los que puede prescindir e hipotecarse de por vida con una vivienda para la que hay otras alternativas que no son de compra. En definitiva el consumidor es un sujeto manipulable y manipulado por un ejército de expertos en mover los hilos de las marionetas. Con la excusa de la protección, la expertocracia no para de sugerir que la gente se haga chequeos, que pase por el mecánico, que se haga mamografías y ecografías, que se someta a analíticas, que se atiborre de pastillas, que pase periódicamente por los establecimientos organizados para producirle una supuesta felicidad por la vía de la seguridad. Por su parte los especialistas de vocación y sueldo en lugar de facilitar la socialización de su conocimiento lo guardan celosamente para que no se disponga del mismo y se faciliten así las cosas. La postura contra-especialista no significa que abogue para que todo el mundo pueda hacerlo todo pero sí para que todo el mundo sepa discernir en manos de quien se pone y no confundir papanatas o impostores con conocedores a fondo del tema en el que se han especializado.

El canto a la individualidad del eslogan comentado tiene una mayor proyección social de la que a primera vista se aprecia. Todas las personas podemos hacer acto de fe con nosotras mismas, una a una. Esa independencia deliberada al otro es un preventivo para sacarse de en medio a todo aquel que se erige como organizador de tu vida, tanto desde la esfera comercial como desde la esfera personal. Es terrible llegar a la conclusión  que consejeros, tutores, maestros o líderes interesados en los demás en el fondo quieren instrumentarlos para que les obedezcan. La sutilidad en hacerlo no quita el motivo real de sus propósitos dejando la autonomía personal de sus protegidos en entredicho. Cualquiera que se desprenda con el rol de tu mejor amigo para que cumplas con sus pronósticos es para ponerlo en análisis preventivo. Cuanta más necesidad tiene alguien de ser obedecido en sus indicaciones o en sus órdenes más autocrítico le toca ser a cada sujeto propenso a alienarse con las pautas imperativas recibidas. Las sugestiones publicitarias para dejarse llevar poniéndose en manos de expertos, de marcas o de estilos decididos por otros pretenden finalmente poner a sus influidos en el lugar de los súbditos, que en terminología de marketing se denomina como fieles de marca. Frente a tanta manipulación estratégica solo cabe la autoafirmación y autodefensa. Por encima de los decorados una personalidad vence a las mentiras recordando sencillamente en que momento está de su vida y qué trampas le son presentadas con inducciones a tales o cuales consumos.

Es así que el canto a la propia condición individual como sede del honor es la lucha contra los intencionales en hacerte suyo bajo el pretexto de la socialización del tipo que sea, de una ideología o su contraria, siempre que insista en una homogeneización de tu vida a la de los demás. Es necesaria una dosis de valor para vestir, moverse, interrelacionarse de acuerdo a lo que uno es y no de acuerdo a lo que la industria de la etiqueta pretende que seas. Es un valor a crear más que a demostrar o a suponerlo. Sin él un individuo se va haciendo fantoche sin darse cuenta perdiendo gradualmente su individualidad (en su justa dosis de individualismo) a cambio de diluirse en la entelequia de una masa antropomórfica.

 

El yo presunto.

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Los objetivos del yo presunto.

Cuanto más vives más cuenta te das que el yo es una completa fabulación. Lo adoptas como una cruzada. Haces como si cada vez que usas el yo fueras realmente tú quien lo esgrimieras. Te llegas a convencer de eso. Forma parte de tus falacias existenciales para seguir vivo. Acudes a él como  tu salvoconducto para atravesar situaciones, para acampar en corazones ajenos, para constituirte en referente para los demás y para ti mismo. Pero tu yo es una investidura cuando no una coraza, un parapeto de circunstancias que toma la voz ante preguntas que te emplazan y que no esperan dubitación. O estás o no estás, o vienes o no vienes, o trabajas o no trabajas, o respondes a tu nombre o eres otra identidad, o blanco o negro. Ya me gustaría dimitir de tal disertación y defender un yo robusto, inalterable, caracterial, permanente en el tiempo y en el espacio, una especie de yo-espíritu inalterable por encima de las formas que adoptara y del recorrido por la materia biológica que hiciera. Sin un yo definido no se puede ir a ninguna parte. No puedes triunfar, no puedes aparentar ser un ser. Un yo es tanto como tener rostro  o tener un cuerpo, sin esas dos cosas no te puedes plantear ir por el mundo.  Los necesitas tanto porque son formas procedimentales para el desplazamiento y la identificación como porque los demás están acostumbrados a tratar con figuras humanas  y no con entelequias, espíritus, supuestos o energías invisibles. Ni siquiera están acostumbrados a tratar con agentes de disertaciones, ensayistas entregados, disertativos por libre o filósofos  de paso. Un yo es la prolongación de un nombre y los datos que lleva asociados junto a un curriculum de haceres que también esgrime  ideas.

 Las dudas sobre su versatilidad  empiezan cuando se sabe que un yo no es un continuo estable. Depende,  claro, del grado de neuroticidad de cada cual y de su inseguridad, pero un yo, el más fuerte,  tiene variables, tantas, que puede irse modificando y dando entrada a elementos antiyoicos. Un yo deviene escisíparo tan pronto quiere aclararse en lo que es. El mismo yo puede estar afirmando y negando una tesis según realidades circunstanciales distintas. Si eso queda confirmado pone en un aprieto la auto-arrogancia de las personalidades que se creen muy estables. En ese contexto se produce un panorama laberíntico cuando el yo queda demostrado como no  tan estable   lo cual lleva a asegurar que no   van a serlo sus objetivos. De hecho, los objetivos de una persona pensados o gradualmente elegidos para su existencia  crean un simulacro de estabilidad que suplanta la falta de ella al yo con sus variaciones.

 Lo primero que se plantea una persona ante su interioridad  es la presunción de su yo. A diferencia de las conductas que hace que sí puede catalogarlas, listarlas o evaluarlas, el yo, pone en discusión qué parte de él ha cometido tales actos. Es así que los objetivos personales solo son los de un yo presunto al que presupones que recoge la totalidad  de tu persona pero que hace poco más de ser un intermediario entre tú y la escena, entre tu identidad y el mundo, entre tu interioridad y tu externalidad.  Nadie está tan cerca de ti como tu mismo y la ocupación de los otros en tu universo sentimental siempre quedan fueran del núcleo más profundamente íntimo. Al desconocimiento de los de afuera hay que añadir el auto desconocimiento. El sujeto humano prefiere cargar con sus roles y su alistamiento dentro de la epopeya del ser humano que no meterse en una auto indagación de la que no es tan sencillo salir. Los grandes conceptos que tuvieron el encargo de configurar los parámetros y los principios de lo que somos tienen sus detracciones. Si bien usamos, en supuestos consensuados, el  concepto de raza y el de condición humana como algo que sabemos a lo que nos estamos refiriendo hay otros que admiten distintas versiones tales como el de humanismo o el de persona. Por lo que hace al yo y al no-yo es decir el tú, es una de las primeras diferencias evolutivas a las que se llega. La diferenciación física entre el propio cuerpo y el resto de la materialidad del universo es comparativamente más sencilla que la diferenciación entre lo genuino del yo y todo aquello que lo coloniza por la entrada de la puerta de atrás –de su inconsciente-y que lo utiliza como eco o reproductor de valores que inicialmente le eran ajenos pero a los que admite rendirse. Consideradas estas premisas toda lista de objetivos recoge el encargo de estabilizar el yo que la confecciona.

Dentro de mis objetivos puedo decir que siguen estando los de recorrer el mundo, mezclarme por los rincones de los países y ampliar mis horizontes de conocimiento directo de los lugares.  Puedo añadir que quiero escuchar los sonidos distintos de los significados, intercambiar palabras y saludos con desconocidos y dejarme llevar pro los viajes. Todo eso más que una lista de objetivos se parece a una disposición de criterios. Un criterio a diferencia de un objetivo es una manera conceptual para librarse de éste como una decisión a priori y permitirse libremente ir adoptar el que sea necesario en cada momento y lugar. Puedo decir que en lo concreto quiero manuscribir otro libro de poemas durante un año seguido o sacar rendimiento a los ordenadores que tengo. Esto me mantiene en el campo del criterio. Decidir objetivos del tipo: ganar más dinero, tener propiedades, recorrer 60mil kms en un año, dar conferencias o preparar una investigación me colocan, tener una cierta cantidad de orgasmos por año o ganar una plaza de concurso en una universidad  me mete de lleno en un yo que no es el mío. Un objetivo es un reto y un reto es una palabra que choca con el resto de mi vocabulario. Un reto ¿para qué? ¿Para demostrar qué ante quien?  En lugar de entrar en un mundo de competencias, cuyas coordenadas sí son las de tener objetivos profesionales y comerciales concretos por un lado y objetivos de conquista, prefiero hacer posible vivir en un mundo, al menos el mío, en el que sea posible vivir sin rivalismos dejándose llevar por las experiencias gozosas de la vida. Todo apunta a que el goce queda colocado al final de todo lo demás. “Primero el deber y después el placer”  rezaba la bandera de una moral. Otro tipo de filosofía práctica colocó el libertinaje en primer lugar y los deberes sociales en segundo. El sistema lo tiene montado todo de otra manera: por el hecho nacer, es decir, de ser nacido, de ser naciente, de ser emplazado a vivir, se adquiere un vínculo contractual con el entorno. La sociedad invierte en el neonato y éste tiene que devolver socialmente todo aquello que ha ido recibiendo. Antes de que se dé  cuenta está alistado al  gran ejército de los que van tras las múltiples zanahorias que están en el horizonte de la olimpíada más extraordinaria de su siglo. Progresivamente lo que pretende como objetivos chocará con su naturaleza como persona si aquellos no tienen nada que ver con sus verdaderos deseos en la vida. Muchos de los retos y objetivos vienen impregnados con la cultura misma y con la herencia ideológica de los antecesores. Se expresan en una larga lista de cosas que hay que hacer, que hay que tener, que son indispensables. Antes de que el individuo se de cuenta su yo es un rol de encargos impuestos por su entorno inmediato, es decir, por los que más le quieren. Cada vez que alguien próximo le dice “tienes que hacer…” tal o cual cosa debe reflexionar seriamente si tal deferencia o cariño no es para collarlo más al engranaje de las conductas impuestas.

A partir de eso, la elaboración de objetivos tiene que tener en cuenta siempre si se remiten a unas formas de débito psicológico con las que el sujeto admite sumisamente cargar, a menudo sin darse cuenta,  o si son la adquisición consciente de deseos autorealizativos. Hay objetivos que se consiguen y convierten a su conquistador en un triunfador despersonalizándolo y  la falta de ellos por tanto que no se pretenden conseguir que dejan una filosofía vital del criterio que personalizan el comportamiento aunque no esté socialmente reconocido ni  pueda contar con medallas al final de su recorrido.

Cuando el yo presunto se lanza  tras unos objetivos de préstamo y vuelca su energía en ellos sin considerar reautentificarse como persona lo más probable es que dé el visto bueno a su manipulación permanente y haga de la vida un proceso exclusivamente numérico desconectado de los valores fundamentales del vivir. Se hace cómplice de lo que no quiere. Subordina la solidaridad y la cooperación a favor de la rivalidad y el egoísmo. No solo eso, admite la amputación de su idiosincrasia a favor de un yo operativo, eficaz para sus propósitos.

“Ante la vida actual no se puede salir al mundo sin estar preparado” argumentan a los papás antes sus hijos estudiantes para que no caigan en la desidia y trabajen fuerte en la escuela. Las mejores intenciones nos preparan para hacer vidas impositivas. De otra parte una vida humana dejada su libre arbitrio es posible que no se desarrolle en toda su potencialidad.

Es en la edad adulta tras una biografía llena de cosas que el sujeto se puede replantear sus por qué y sus cómo y resituar su sentido existencial tal vez para empezar a hacer lo que siempre se negó por un razón u otra hacer antes.

 

Necesidad Metafísica

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La necesidad metafísica y la continuidad en el futuro.

Cuanto más desintelectualizado y menos formado está un humano más necesidad tiene de ser consumidor de más-allases. El más allá admite una multitud de formas descriptivas y de conjeturas teóricas. Desde los cielos fastos de la felicidad permanente fuera de las vicisitudes materiales a las promesas para concretar en décadas, generaciones, siglos o milenios venideros. Son dos clases de futuros completamente distintos: el de la materialidad en unas condiciones mejores y el de la espiritualidad también en unas condiciones mejores. Ambos son completamente distintos, el uno es funcionalista, instrumentalista, especulativo; el otro es intuitivo, espiritual, para físico. A la metafísica se llega desde la materialidad, con el enfrentamiento a sus contradicciones, El debate clásico entre idealismo y materialismo ha perdido su potencial de clarificación. La prudencia con afirmar verdades supuestas lo mismo que negar verdades pendientes de demostrar, lleva a tomar con cuentagotas cada tesis, cada idea.  Por lo general las teorías metafísicas acuden al fortín de la convicción personal. La intuición privada y no los razonamientos son los que apuestan a favor de un presentimiento o conocimiento místico sin experimentar la necesidad de su argumentación. El verbo diferenciador es el de creer, sí o no. La creencia se dota de fe y esperanza pero puede cursar sin análisis ni razonamiento a no ser que se tome la necesidad psíquica del individuo, de un amparo como un valor razonable. El más allá queda fuera del campo examinado por la mitocrítica como objeto central de consideración. El coleccionario mitológico no para de referirlo desde su parapeto de la inserción iconográfica en las culturas. Las sociedades han necesitado de héroes y dioses de los que tomar modelo y de los que conseguir regalías. En última instancia implorar a las deidades ha sido una transacción no exenta de intencionalidades materiales: el ruego a las fuerzas sobrenaturales para colmar las necesidades más especificas de los descontroles naturales: pedir la lluvia para las cosechas en las épocas de sequia o pedir el fin de las catástrofes en las épocas de guerras, dolor o tragedias.

La conciencia humana se ha ido construyendo en su debate y negociación mental acerca de lo que es o no es cierto, de lo que es humano y lo que es extrahumano.  La supuesta evolución mental que va r dejando atrás las ideas crédulas hace pensar en   conclusiones antisupersiticiosas  consolidadas Toda idea antigua deja un resto y una marca  Holtz  afirma acerca de lo que es conciencia  y la experiencia interna que supone, que las imágenes mentales pasan por una asistencia al retorno de las desterradas. En ese sentido en los dos extremos del arco de las ideas en relación a la continuidad existencial postmortem, tanto el ateísmo radical como las posiciones creyentes  pueden admitir hipótesis verosímiles de la parte contrario. Su antagonismo radical tiene cargas de artificiosidad.  En las sociedades que se han declarado masivamente religiosas en función de la religión de sus estados, el pensamiento público si se ha supuesto y ha sido unitario y unánime ha sido por razones de supervivencia. El individuo se adapta a la norma comportamental para no entrar en colisión. En cuanto las sociedades que hicieron revoluciones para derrocar antiguas creencias y clases privilegiadas no consiguieron a fuerza de decreto y de coacción eliminar los vestigios de la credulidad. No solo eso, con su nueva aparatología burocrática e iconográfica crearon el culto a la personalidad y la devoción a un entramado que no admitía crítica ni discusión. Curiosamente los países más católicos del planeta con los más ateos (la Urss y su área satélite) tuvieron concomitancias en los ritos de las masas en sus credos. Finalmente creer en un magnatario, padre de la patria o en un héroe de la antigüedad, tienen un enrome parecido. La necesidad metafísica del más allá es sustituida por la necesidad del padre social que conduzca como maestro y guía a sus súbditos que toman prestado el nombre de hijos.

La creencia religiosa ha sido definida como una particularidad de neurosis colectiva. Cuando la creencia genera un tipo de delirio está dando lugar a una psicosis desorientadora. Por su lado la creencia en un mundo que por la vía de sus contradicciones materiales supere las miserias internacionales actuales y de una respuesta global a sus males creando un hombre nuevo no deja de ser un idealismo de la esperanza. Actualmente es tan inverosímil el paraíso extraterrenal en el que los espíritus vivan en concordia como el paraíso terrenal en que los hijos de los humanos  aprendan a vivir en paz. Jamás hubiera esperado el materialismo de las luchas sociales ser igualado a un idealismo  como el del religiosísimo de la esperanza. Ambos comparten el deseo de ese futuro: en un caso el del paraíso extraterrenal con eso espíritus desencarnados en interacción armónica y en el otro caso en la sociedad terrenal, si no paradisiaca, al menos incomparablemente mejor a la actual con humanos encarnados así mismo en paz y cooperación. Es difícil vivir con la desesperanza de una perspectiva y de otra. Su correlato sin embargo es aparente. La historia está llena de luchas religiosas y de confrontaciones del pensamiento. Vida es conflicto. Y el conflicto pasa por la reinterpretación continua de los déficits, dentro de estos los de la incomprensión total de las cosas.  Es a partir de eso que la teología suele vetar la comprensión del vulgo a las sutilezas de lo todopoderoso.

Hay que tomar la necesidad metafísica como eso, como una necesidad. El sujeto necesitado de muchas cosas: alimento, aire, espacio, cobijo lo coloca permanentemente en una autonomía relativa. Su expansión depende de sus segurizantes. Tan pronto le fallan se viene abajo toda su estructura. Las generaciones sin objetivos ni razones históricas para existir relegan al individuo a automatismos supervivenciales. El problema no es ya una persona sin moral sino el de un sujeto desmoralizado: sin norte, sin contenido, sin referentes seguros, sin elán vital por el que expresarse. Su carta hedónica no tiene suficiente entidad para proporcionarle los contenidos necesarios para hacer de la vida un proceso creativo. A lo mucho queda reducido a un proceso testimonial de lo que nunca puede alcanzar ser.  Tanto el dios del amparo en un cielo de acogida como el de una sociedad del mañana basada en los principios de justicia, redistribución de la riqueza, respeto y goce como alternativa al produccionismo está en la necesidad intrínseca de lo que hay para alcanzar algo superior. Nos enfrentamos en ambos casos a un tipo de tesis esperanzadoras determinadas por el desequilibrio psíquico reinante. Mientras los movimientos sociales y las corrientes espirítales van siguiendo su curso, los billones de interacciones humanas con las que se va llenando la humanidad dejan mucho que desear en lo concreto por lo que hace al proyecto de la persona soberana, la nueva persona individual y social con la que regenerar proyectivamente a la especie. La disociación entre las creencias de un tipo u otro por un lado y el trato humano por otro es espectacular. Desde un punto de vista clínico se ha propuesto la cura analítica para el caso de la religiosidad en sus extremos de pre fanatismo y fanatismo total; también se puede proponer para los casos de psicopoliticismo enmascarado en la supuesta conciencia política para el caso de movimientistas, altruistas a ultranza, adopcionistas y otras versiones del cooperacionismo. Huber (1987) sostiene que la psicoterapia no se puede definir de forma estática sino que es fundamental referirse a las situación especifica terapéutica. Puede estar tan fuera de lugar, fuera de su mundo, fuera de si mismo, quien lo sublima todo pensando en una excorporeidad con el perdón de sus epcados, como quien quiere ganarse el cielo utilizando la pobreza social y las clases necesitadas  como pretexto para sus heroicidades. Si cambiamos la noción cielo por reconocimiento en la historiografia es un poco lo mismo.

 

Categories de la Victimitat.

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Les categories de la victimitat.

La historia humana és la dels seus conflictes. Quan s’ estudia historia se’ ns parla de senyors poderosos, d’ invasions, de guerres, de períodes de poders, de regnats… Possiblement qui ha fet els grans combats han estat minories enmig de majories neutrals o distanciades ,que malgrat tot han patit de pitjor manera les conseqüències. Els innocents són els que més paguen els efectes produïts pels caos militars  i les paguen amb les seves vides  siguin quins siguin els motius pels que els soldats armats s’ empatollen. Paral·lelament a les conflagracions diferents categories de víctimes s’ estrenen. En  l’ època del terrorisme latent, la de matar sense mirar a qui, els seus morts són víctimes probabilístiques  d’ una guerra en la que no participen. La desestabilització d’ una realitat passa per la generació de tensió continua i la deconstrucció d’ estabiltizants i seguritzants. Quan l’ estat d’un país ha de compartir el monopoli de la violència amb altres organitzacions antagonistes això genera un procés d’ incertesa creixent i de radicalització ideològica per radicalitzar les penes contra els criminals.

Potencialment en el món actual no hi ha cap persona que no tingui dins del seu patró una quota de victimitat.  La seva condició de diana probabilística passa per diferents graus: des de les situacions menors en els que un com consumidor és enxampat i enganyat a  les pitjors en que pot ser atropellat per un conductor malaltís i estressats o travessat per una metralla en un atemptat terrorista.

Como a humans i residents socials vivim entre coordenades perilloses. Viatjar,  participar de la lluita política o publicar opinions políticament incorrectes et pot posar a la mira d’ algú que no li caus bé i vulgui treure’ t del mig; fer una vida d’ allò més ordinària, casolana, de veïnat i pacífica no elimina aquella quota. Els factors de desestabilització han crescut. El terrorisme sistemàtic de diverses organitzacions dedicades a aquest afer  ocupa un ventall de la perillositat però no implica tots els perills. De fet a tots els països del món en aquets moments s’ha de comptar amb una certa perillositat que per atzar et pugui enganxar. Saber-ho desmobilitza alguna gent. D’ altre pre-assumeix els riscos i no deixa de viure pel fet de que pugui perdre la vida com hipòtesi. L’ increment de la inseguretat ciutadana tant per raons polítiques com delictives han anat in crescendo i les mesures auto defensives contra els atacs terroristes per una banda i les violacions de la propietat privada d’ una altra estan fent de la societat encara més insegura i inivivible.

La condició de víctima doncs no es exclusiva d’ un sector de gent sinó de tothom socialment vinculat a situacions de perill (la societat es una patogènia perillosa permanent). Tal condició dona lloc a un cert victimisme que s’ explota a conveniència dels petidors per aconseguir indemnitzacions i seguritzants. En aquest sentit la víctima exerceix un rol objectiu de pressió perquè la societat no s`adormi sense arranjar les situacions perilloses. Però una víctima es moltes mes coses. El pitjor significant lesiu que se li pot donar a una persona és recordarla per la seva condició de victimitat  ("pobrissona") o de pèrdua enlloc de fer-ho pels seus creatius i els seus guanys amb llum propia. Dins d’ aquest es altres coses està la de ciutadà, la de contribuent, la de treballador , la d’ associat, la de cultural i moltes altres coses. De fet ser ciutadà implica totes aquestes subcategories.  També implica la de víctima potencial o efectual segons el nombre de vegades que ha caigut en paranys i enganys i, òbviament, el revés concret sofert. Es diferent ser víctima d’ un robatori per descuit del bosso mentre es dina a un restaurant , a ser-ho del mateix objecte a punta de navalla o de pistola i amb agressions pel mig. Es força diferent ser víctima d’un comerç estafador que et ven un producte que de trinca no funciona i no te’ l vol canviar a estar al punt de mira d’ un assasì que et dispara i et mata.

En aquest gradient de victimitat es pot anar passant  per diversos punts del seu arc. Una biografia dona per molt per passar  per la prova del dolor en diferents circumstancies, temes i realitats. Rarament es troba a gent que pugui afirmar que mai l’ han robat o que mai l’ han intentat fer-ho. L’ experiència de ser objecte d’ un crim en la condició de víctima amb greuges severs  genera un trauma important,  difícilment oblidable. Aquesta  marca indeleble es pot revifar cada vegada que es parla de quelcom semblant en els casos d’ altres. El ressò mediàtic té un filó en això. La recerca continua de la noticia pot actuar inadvertidament com un reencetament de la ferida alhora, en el pitjor dels casos, com un justificador d’ un acte cruent per la via de la seva demostració fàctica de la seva massivitat. La violència domèstica no cessa, per molt que es publiqui el balanç de morts,  i els descerebrats que van a tota hòstia conduint continuen fent de les seves malgrat l’ increment de noves normatives restrictives per la conducció. La deferència a la condició de víctima no pot passar per callar les veritats. Això reportaria encara mes incertesa col·lectiva. Una altra cosa és la manera en la que s’ han de tractar les noticies  i en particular als protagonistes directes d’ elles.

La condició de víctima i el registre de victimitat és tan més elevat quan més se sotmet una persona a situacions de perill. Resulta que avui en dia no cal canviar de país o sortir de casa per tenir encontres amb perills concrets. El perill es un cofactor que incideix en la pèrdua de confiança mútua. Avui la gent s’ arrapa els seus bossos tan bon punt t`asseus al seu costat al metro o et mira en desconfiança si li preguntes on es un carrer o quina hora és. La hipòtesi de l’ estafa i de l’ assalt és continuo i en països on hi ha organitzacions armades independentistes el perill aleatori per ser tocats per  les seves inacceptables tàctiques basades en la violència ens demana que organitzem la prevenció.

Examinada cada violència una a una ens trobem en que totes tenien una previsió. Totes eren actes anunciats. Totes estaven estructuralment vinculades al sistema de vida. Diàriament mora gent de mort violenta no volguda ni preparada voluntàriament per ningú però si com a consequência d’ estructures propiciatòries, tant a les carreteres com a les obres del ram de  la Construcció.

Tot això no consola a ningú que ha perdut a un parent víctima d`un atemptat o d`un infortuni ni li retorna la part del seu cos amputada. Però mentre la seva condició de víctima a perpetuïtat la fica en un forat de venjança i ressentiment, la de persona critica amb el que ha succeït canviarà el dolor sentimental de la pèrdua amb propostes per viure una vida millor en una societat alternativa millor.

Los vuelos del Inconsciente

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Los vuelos del inconsciente.

Los aviones tienen unas cajas negras que son consultadas tras sus catástrofes para saber lo que pudo ocasionarlas. El aparato psíquico del ser humano tiene su propia caja negra en la que quedan puntualmente registrados todos los eventos experienciales. No se trata de un registro deliberado ni formal sino de un proceso fáctico de acumulaciones de datos e impresiones existenciales. No es la sede de la memoria ni el archivo voluntariamente organizado de informaciones. Es el lugar de lo desmemoriado pero que sin embargo existe y se constata, el lugar de los nudos gordianos que explican la biografía pero que a veces ni se les sospecha, el lugar de los sentimientos más trabados pero cuya lógica apenas se intuye. El inconsciente es una instancia ampliamente reconocida. Se le cita con denominaciones paralelas como subconsnciente o infra conciencia. Fácilmente se le consensua como algo existente en el psiquismo de lo que no se es consciente. Se puede decir que se trata de una realidad interna o de un alma en la sombra. Cabe interpretarlo como la sede de todas las historias vividas que en su mayor parte son borradas de los elementos tomados por la conciencia para los enfrentamientos racionales del día a día. Se le refiere en forma de substantivo que expresa conductas bajo su dominio. Es así que se tiende a justificar comportamiento por estar embriagados por una tendencia inconsciente a la hora de ser adoptados. También se divide la responsabilidad ante la realidad general, la de toda la sociedad, según el criterio divisor de personas conscientes de las inconscientes. Una de las palabras quirúrgicas más precisas para describir a una persona cuyo pensamiento está enajenado del tema del que se está ocupando es la de inconsciente. No  tiene nada de insultante aunque es el común denominador para toda una colección de calificativos que la desautoricen.

La existencia es extraordinariamente compleja y vivirla desde la conciencia total es prácticamente imposible. El inconsciente viene determinado por los retos subsistenciales de la inteligencia humana. Las respuestas adaptativas a la vida, la relación con el ambiente y las interacciones con los demás van segregando unos restos –no siempre advertidos por el sistema sensorial ni pasados por la consideración critica- que llenan el saco, aparentemente, de los desperdicios. Eso llena un almacén de la trastienda en la que hay de todo y se sabe que lo hay pero sin ningún plano para localizarlo o reencontrarlo en cuanto se necesita. La idea del inconsciente como trastero no es tan descuidada como parece. En ese desván de toda clase de experiencias por las que se ha pasado sigue permaneciendo su vida larvado y tiene su peso activo en el comportamiento. La parte consciente del individuo sabe –y debe de saber- que una parte de las cosas de todas las que hace son dictados directos de su inconsciente a pesar de aquella. Eso significa que una persona es un conglomerado de su consciente y de su inconsciente. En cada una de sus elecciones conscientes ha de presuponer que una parte de su aparato psíquico incide implícitamente en ella. Por eso el razonamiento, por impecable que aparente ser, aplicado a cada situación específica no es únicamente un proceso intelectual puro sino un proceso influido por una bioquímica interior, por las partes más repitilianas del cerebro y por ese almacén de informaciones tácitas que el sistema sabe que tiene aunque su parte consciente no reconozca y, llegado el momento, no esté dispuesto a reconocer. En cierta manera la biografía de un individuo cualquiera pasa por una lucha renovada entre su consciente y su inconsciente. Cultural  y formativamente admitirá que no lo sabe todo de todo ni todo de sí mismo. Admitiendo partes de su vida que han sido olvidadas o reprimidas y valorando el olvido como una premisa indispensable para poder prescindir de recursos y experiencias negativas que en el pasado le hicieron daño. Lo que sucede es que un olvido intencional es una forma de denominar un mecanismo auto inhibitorio por tanto un mecanismo represivo, lo cual no significa que la entidad de la información negada para el consciente no siga en estado inconsciente.

Es así que el sujeto deviene en una realidad escisa al por menor. La sociedad burocratizada se ha ocupado de identificar a todos sus miembros con una serie de números de control y las interacciones sociales precisan de nombres e imágenes identificativas de cada uno de ellos. De su lado la psicología de la personal y las posiciones más analíticas no pueden admitir que un individuo quede limitado a sus representaciones públicas encontrando en su interioridad verdades incluso ocultas para sí mismo. Se dice que el analista es la figura puente entre un consultante y su inconsciente. El observador metodológico en su rol neutral ayuda a poner en comunicación lo que un confidente dice de si mismo con todo aquello que no dice de sus verdades pero que inconscientemente las revela.

El inconsciente como lugar de lo acumulado y de lo reprimido queda en stand by a la espera de rugir en sus necesidades manifestativas. Vuela con o sin permiso del consciente. En sus vuelos saca las verdades intrínsecas largamente prohibidas y con esa exteriorización revela  elementos de personalidad que completan el cuadro de lo que se es. La civilización se ha ocupado de reprimir las verdades de los individuos para crear una sociedad homoformal a conveniencia de todos o de los representantes de poder de esa noción de “todos”. Es así que al dictum inicial de comportamiento público consensuado o supuestamente consensuado hay que añadir las inhibiciones privadas que individuo a individuo se añaden –añadimos- para poder ingresar como miembros de pleno derecho en el gran colectivo humano. Puesto que esto no es sostenible ni natural para poder ser permanentizado a lo largo de toda una biografía esta va cursando con un estrés interior debido a la disonancia producida entre lo que se piensa y lo que se hace, lo que se sabe y lo que se dice, lo que se es y lo que se representa. No hay sujeto que no la experimente en un grado u otro. Lo cual es lo mismo que decir que no hay sujeto sin pasar por los impactos endógenos de su inconsciente. El inconsciente se venga, por llamarlo así, del sujeto rebelándose al revelar aquellas informaciones que contiene con una variada gama de expresividad: lapsus de todo tipo (visuales, mnemónicos, táctiles y lingüísticos)  incapacitaciones transitoriales, psicosomatizaciones, errores físicos, producciones oníricas tensionales y colisiones relacionales. Gracias a todo esto sabemos que existe y además que hay un lenguaje del inconsciente que permite estudiarlo. Es en su sede donde se hallan finalmente las causas fundamentales que explican los problemas biográficos, el sufrimiento, las incomprensiones, los estallidos, las pérdidas de autodominio y el sentimiento de deseidad.

La construcción integral del individuo autónomo, -la persona liberada de sus terrores y de sus pérdidas de capacidad- pasa por el reconocimiento consciente de su parte inconsciente y por el contacto con su mecanismo de segregación. Conciencias las claves inconscientes de un pasado biográfico no significa impedir que el inconsciente deje de existir. Este seguiré existiendo como lugar de depositaciones reprimidas aunque se haya puesto un cierto orden en las anteriores. Expresado así resulta que todo individuo lleva a bordo otra entidad que no controla con su curriculum público como entidad.

Es el inconsciente y sus órdenes latentes las que explican un sinnúmero de conductas erróneas que se vuelven en contra del sujeto. Las pulsiones para la violencia, el alistamiento a comportamientos nefastos reiterados tienen sus determinantes en el inconsciente. Es por eso que toda terapia dirigida únicamente a la parte consciente fracasa. En los perfiles psicótico-delirantes un inconsciente caótico junto a una química neuronal desequilibrada lleva a una performance de lo inconsciente sin pasar por la revisión analítica de la parte consciente.  Hay un tipo de psicoticidad que se combina con un estadio consciente que no pasa de una neurosis aparente. No impide hacer una vida relativamente normativizada con una estructura delirante muy consolidada. Para esta casuística toda negación frontal del delirio por inconsistente no tiene salida curativa. El delirio tiene una construcción que remite a un tipo de lógica para el delirante. Entrar en ella como un discurso más para encontrarle las incoherencias que se le demuestren como tales al delirante es comparativamente más efectivo que negarlo de plano.

El inconsciente contiene sectores diversos de informaciones, de anécdotas, de experiencias, de sufrimientos todo ello convenientemente auto negado. En sus desarrollos expresivos lo consciente termina por engañarse sobre lo que se ha sido en la vida, algo que el inconsciente no hace. El inconsciente sabe las verdades que el consciente endulza o, incluso, puede negar. El consciente puede argumentar razones floridas a fabo r de protocolos de perdón, de amor universal, de fraternidad respetuosa y de tantas otras cosas por lo que hace la proyección en el mundo, y pro su lado el inconsciente no admitir los parámetros de conciencia porque arrastra un sufrimiento pendiente aún de depurar. El drenaje de todo lo que se contiene no pasa únicamente por el acto auto psicoanalítico  sino especialmente  por el permiso de su catarsis. Últimamente, en el boom de las nuevas psicoterapias, hay renovadas y valiosas técnicas que permiten el vuelo (mejor en plural, los vuelos) del inconsciente. Las tormentas cerebrales para enlistar ideas, la risoterapia, el katshuguen entre otras muchas son maneras eclosionadoras del inconsciente o técnicas concretas para dejarlo libre. El espacio del psicodrama en el que decir lo que protocolariamente y por educación formal no se dice revistiendo distintos roles representativos con los que se está en conflicto, el del padre, el del hijo, el del hermano, el de la pareja entre otros, permite los vuelos siempre y cuando las garantías de confiabilidad existan. El psicodrama es la propuesta de un juego de verdad. Algo que en la vida cotidiana no se practica porque los roles anteceden a las personas y los sentimientos son supeditados a sus conveniencias. En el juego de la verdad, incluso entre personas desconocidas que admiten desde el momento cero de su contacto, no callar los sentimientos que van experimentando; se producen inmediatamente unas coordenadas totalmente fuera de la sociedad. Basta la consigna de internación: digámonoslo todo para crear un espacio físico-mental que permite la conexión con el inconsciente. Es algo que va más allá de miradas superficiales al espejo para medir el currículum oculto bajo la mascarada de cada cual.

En el espacio psicodramático a diferencia del tratamiento psicoterapéutico personalizado puede ocurrir todo incluyendo tanto los elementos presentes como los ausentes en la descarga emocional y en el juicio crítico. En el espacio de la verdad se produce un duelo por la perdida de los formatos cultural-representacionales adquiridos o más exactamente su perdida como segurizantes. El  Dr Robert A.Neimeyer. En Métodos de evaluación de la ansiedad ante la muerte. Constructivismo en psicoterapia, profesor de la Universidad  de Memphis,  director de la revista Deaths studies, es un autor de cita obligada para temas de duelo. La muerte de algo o de alguien es la concreción de una verdad intrínseca que siempre llevó consigo: la finitud existencial. El psicodrama en profundidad no afecta a la continuidad física del psicodramatizado pero sí –y totalmente- a su continuidad instalada en el engaño de sus roles. En un encuadre psicodramático los vuelos del inconsciente permiten elevar sueños reprimidos, deseos autonegados y retomar objetivos biográficos inconclusos. El crecimiento personal sublime hasta sus ultimas consecuencias seria el de quien permite publicar los resultados de su psicodrama o, mejor aún, compartirlo desde un escenario con un público atento a su verdad y su drama.

La historia de la psicoterapia nos ha llevado muy lejos a formas y maneras de descarga catártica. Una mayoría de técnicas sirven para mover o  distensionar muscularmente el cuerpo y desagobiar el alma. Hay musicoterapia para la relajación, técnicas varias importadas de Oriente para el autoconocimiento. Los parámetros oficiales de la medicina del tratamiento aunque lentamente han ido o vienen recogiendo propuestas exóticas para aplicar a la cura concreta. Algo tan básico y al alcance de cualquiera como es el humor se ha demostrado que funciona como factor curativo. Luis Muñiz, de la Facultad de psicología de la Universidad   SEK de Segovia  implicado,   con López-Herrera,  en la creación de lo que se llamaría Centro Internacional de Estudios del Humor, como recurso psicológico o servicio terapéutico y de ayuda a las personas. Unas décadas antes este tipo de propuestas estaban condenadas al ostracismo y a la ridiculización. El psicodrama  (entiéndase el proceso psicodramático, no el que se refiere a una sola sesión puntual) como plataforma desrepresora del inconsciente personal es una contribución a una manera distinta de trato y de confrontación con el inconsciente colectivo.

En la actualidad relacional de las sociedades modernas todo pasa por las políticas de roles. Los criterios de la organización y reorganización social vienen a distribuir y redistribuir roles. Los psicólogos ordinariamente asumen el rol de auxiliares para que consultantes, pacientes o sectores inadaptados encuentren su rol en la sociedad. Parten –y se parte- de la idea que una persona sin su rol no es nadie. Se piensa que alguien que no lo tiene o no lo ha encontrado no hace más que merodear dentro de su laberinto endormórfico. Una vez que la persona humana está instalada porque así lo han empujado y así lo ha aceptado a ser un sujeto de rol, es por su rol que será conocido, contratado, buscado, referido y no por sus verdades como persona. La persona queda relegada a la función social de la misma.  El consciente tiene mucha responsabilidad en esa adquisición de perfil. El consciente resultante es el resultado de un pacto de las necesidades objetivas o determinadas por la sociedad con el sacrificio del individuo de lo que era o quiso ser enviándolo a la trastienda. El individuo-resultante es un tipo descafeinado: puede triunfar en su profesión o en su medio, puede reproducir la especie teniendo hijos, puede consolidar una familia funcional, puede incluso desmarcarse intelectualmente, escribir libros, hacerse con un nombre, o triunfar- en el sentido materialista de la palabra- lo que no puede es cumplir consigo mismo cumpliendo las expectativas del ser. Dicho de otra manera ser normal (normativizado) es no ser uno mismo. El imperio del rol restringe el campo de lo consciente e incrementa el campo de lo inconsciente  generando mayor disociación y reuniendo factores para la infelicidad junto al incremento de la mentira como decorado paralelo.

La higiene mental con técnicas radicales pasa por apartarse de las apariencias y de las grandilocuencias (en las cumbres diplomáticas hay excelentes actores dados a las grandes frases y a su inhabilidad para la impracticidad de los objetivos pendientes para resolver problemas reales).

El psicodrama es otro acercamiento a la neurolingüística, Luria, reemprendió la línea de investigación de Gesell. Problemas fundamentales de neurolingüística.(1975). Falta trasladar los conceptos y las palabras a las posibilidades máximas de libertad para su manejo. El ring psicodramático permite tantos vuelos como actos voluntarios se acepten y con ellos la limpieza de pre-juicios y engaños con los que semifuncionan anegadas las mentes.

 

Desconfirmaciones

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Desconfirmaciones. Causas y Consecuencias

La mayoría de los atropellos relacionales vienen dados por malentendidos. Un malentendido es una confusión en el traslado de un mensaje. Mientras un emisor cree que su mensaje ha sido recogido y aceptado por un receptor, éste lo traduce de manera distinta a los datos enviados por aquel. Con esto –que es una teoría simple de la comunicación humana-  nos bastaría la anterior descripción para justificar la mayoría de confusiones entre hablantes.  La teoría no da la cobertura suficiente para  las razones del malentendido. Segunda tentativa de definición: un malentendido es una confusión generada por equívocos en el mensaje más factores adicionales de la subjetividad de los comunicantes tales como desidia, incoherencia, informalidad, falta de tacto, minus inteligencia u olvido entre otros varios. En principio un acuerdo cualquiera es la concreción de un mensaje consensuado. Los dejes lingüísticos están cargados de ellos que los hechos reales se encargan de demostrar que no se cumplen.  Lo que caracteriza a las personas racionales es su capacidad de cumplimiento de un compromiso y su parte de autoría en un planning o compromiso. Cuando un individuo revela su incapacidad en ambos criterios deja de tomársele en serio. Cada vez que alguien no cumple su rol de acuerdo a lo previsto y a lo asumido por esa persona está desconfirmando a la otra que cuenta con ella. La desconfirmación es una manera implícita y a menudo inconsciente de rechazo. Aprendí el concepto de desconfirmación en Comunicación Social. La realidad está llena de ejemplos de desconfirmación: formas de conducir irrespetuosas o formas de hablar atropellantes son tantas otras maneras desconfirmatorias. El sujeto invasivo reduce a la inexentencialidad a los demás cuya presencia ignora. Es un dato menor si esa ignorancia es deliberada o no y la fuerza de la costumbre de la irrupción o del irrespeto hacen el resto. Lo cierto es que hay formas de actuar tan individualistas que cada acto generen son actos desconfirmatorios. No es rato que a partir de esos actos se produzcan toda clase de confusiones que afectan al mensaje.

Un mensaje no contiene solo las palabras que se dicen sino todo su entorno, por tanto también las que no se dicen y a través de que maneras e intermediarios se dicen. El parámetro multifactorial que un mensaje o un acuerdo queda reducido a su incumplimiento y peor que a la nada a una lección aprendida concretada en una prevención con quien no lo cumple varia para cada particular per ose repite como sub-realidad en una mayoría de veces. Lo que  Arturo Pérez Reverte aplica como déficit  de los españoles en no sacar lecciones de sus errores históricos, a propósito de su ultimo libro el día de la cólera, que refiere los hechos del 2 de mayo de 1808;  se puede aplicar a muchas culturas, las hispánicas las primeras o en las que he visto su mayor frecuencia recurrente, por lo que hace a los errores de relación humana. Una desconfirmación a alguien es no tenerlo en cuento con aquello que está explícitamente acordado (respetar el turno de palabra, cumplir con una cita o desarrollar un evento previsto entran en ese sector) o bien está implícitamente previsto (el respeto a prioridades automovilísticas, no fumar en espacios cerrados o guardar silencio atencional durante una conferencia entran en ese otro sector). Tras una cierta repetición de veces de actos de desconfirmación en el rol de víctima con distintas personas en distintos momentos se concluye que hay inercias culturales no elegantes que dominan las relaciones o que la propia condición humana no está a la altura de sus predicados. Si la repetición de estos actos se da con una misma clase de personas recurrentes  en distintos momentos y para distintos temas se concluye que hay una tendencialidad personal no autocorregida ni un interés en la evolución. Lo de menos ya es la falta de respeto sufrida –siempre desde  el punto de vista de la condición de victima o de sujeto plantado- sino la imposibilidad de confianza. Quien tras una cierta cantidad de veces incumple en la perspectiva que dijo asumir  la falta de compromiso se transforma en una falta mayor la falta de sujeto que no la cumple. A partir de ese momento forma parte del decorado pero deja de ser tenido en cuenta como alguien que pertenezca al real sólidamente instalado.

Mientras esas experiencias pasan por los números pequeños (el de pocas personas, no más de 10, por decir un numero que empieza a ser importante) se fabula sobre su condición excepcional y minoritaria. Tal vez, una condición determinada por una constelación de lo personal muy compleja con individuos muy complicados. Si las experiencias se multiplican y alcanzan los números mayores: docenas o cientos, toda fabulación esta en contra de la lectura analítica y toca pensar en los imposibles humanos para hacer frente a sus compromisos. Las disfunciones limitantes estudiadas sujeto a sujeto están detrás de la explicación científica de los incumplimientos en lo concreto en los compromisos más elementales.  Aquellos malentendidos como palabra genérica para explicar confusiones no sirven en lo más mínimo y hay que denominar a situaciones deficitarias estructurales que permitan pasar al balance concreto de las taras.  Un ser humano instalado en el cumplimiento de lo que dice ser y de sus ideas va dando lugar a un espectro tarado de si mismo. Para la observación externa la tara y el tarado integran un tándem auto asignado más que una imposición biológica, sociológica o neuronal. Las personas tienden a dividirse entre los que eligen ser parte de las soluciones y los que eligen ser parte de los problemas, los que eligen ser emperadores de nuevos valores de vida y los que consolidan la negatividad de los clásicos, los que eligen ser cumplidores consigo mismos y los que incumplen sus tratos.

Claro que los acuerdos en la vida no siempre están del todo claros. Cuantos más eslabones intermediarios haya entre mensaje y su recibo más posibilidades hay para la malinterpretación. Además, el acuerdo con una persona puede entrar en colisión con otro acuerdo con otra persona. Una persona es tanto más adulta cuanto más capaz es de llevar a término sus distintas responsabilidades en paralelo con las distintas personas con las que va tratando en la vida. Si no puede hacerlo porque las sumisiones a unas les lleva a faltar a la palabra a otras su independencia mental y autónoma queda seriamente dañada.

La característica fundamental de la persona es su capacidad comunicativa y la del hablante su capacidad de cumplimiento con la palabra dada. Incumplirla continuadamente convierte a quien la ha dado en un irresponsable y en un desacredito. Quien no tiene palabra todo lo demás que pueda tener no va a suplirle tal inconsecuencia. Cuando ese alguien forma parte de la constelación personal: es el hijo, es el compañero, es el amante, es el padre al sujeto que lucha por su autenticidad se le vienen abajo todos los referentes y tras algunas repeticiones insistiendo en la confianza, nuevamente traicionada, retira de su cartera de crédito sentimental y organizativo a aquel que no da la talla suficiente para el compromiso.

No es tan distinto el funcionamiento mental por lo que hace a la entrega sentimental y a la confianza en las personas que una política de créditos que va a seguir un prestamista con respecto a quien le solicita un préstamo. La comparación es odiosa pero el símil sirve perfectamente para plasmar ese fenómeno.

En cada acto de desconfirmación que se hace a otro ignorándolo en lo que se ha quedado el primer damnificado es este por haber confiado cuando no debía pero a la larga el más perjudicado es el que desconfirma instalándose en un perfil de irresponsabilidad permanente oculta. Si dentro de lo causal está la discriminación negativa para quien contaba con lo previsto y es incumplido, dentro de las consecuencias se hallara la pérdida de auto crédito (además de la perdida de crédito ajeno) suficiente  de la persona que ha acostumbrado su modo de relacionarse a una inseguridad permanente. Puesto que asistimos a un fenómeno pandémico al respecto cuanto menos funciona la palabra dada menos posible es creer en el ser humano como tal. Si esa falta de creencia crece y se consolida, por muy razonada que sea y muy entendida como una consecuencia lógica del proceso descrito, se convierte en un factor objetivo que consolida aquello de lo que hay, motivos para lamentarse en un mundo deficitario. Dicho de otra manera:  el sujeto que acumula experiencias de desconfirmación se queda sin justificaciones para atribuirlas a malentendidos ocasionales o a limitantes externos, termina por ver la responsabilidad subjetiva que hay detrás de quien las causa; desiste de discutírselas dándole el derecho a sus equivocaciones y, por extensión, dándoselos a la sociedad en su conjunto tal como es.

Cuando hablamos de que otro mundo mejor es posible tendemos a inferir que ese otro mundo pasa por el fin del capitalismo rabioso en su fase de expolio internacional con el libre comercio no-planificado  o con una sociedad más justa y sin clases antagónicas. En realidad la primera e inmediata lucha por ese otro mundo posible nos toca hacerla en los frentes doméstico y relacional-personal. Aquí fracasamos todos/as al desistir de luchar por valores alternativos de vida ante quienes optan por seguir consolidando los  conservadores. Desistir nos convierte en otros reproductores de la desidia aunque la vía de adopción de tal actitud pueda ser más razonable. Es así que la desconfirmación continuará reproduciéndose y la falta de deferencia mutua seguirá siendo el fenómeno más grave en el psicorama internacional. Distinguir los procesos individuales que llevan a él, no hace más que argumentar  las razones de su permanentización por mucho que nos duela. En particular cuando esos procesos inciden en los ámbitos más cercanos con gente próxima en las distintas áreas de  convivencia, emocionalidad,  consanguinidad e ideas.

 

Desnudos circenses.

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Las nuevas estripteasers han elevado a la categoría de arte escénico el strep tease clásico. Ha bastado el uso de la barra vertical que permita las piruetas de la desnudista gradual para que una prodigiosa cantidad de nuevas formas gestuales hayan tomado su lugar regio en el espacio de la atención. Estamos de suerte, el Canal Català, nos proporciona, a hombres y mujeres, esa particular manera de mostrar cuerpos dinámicos y flexibles que generan la intención sutil de fijarlos con la mirada golosa, intimar con ellos con la lengua y las glándulas salivares o con la palabra escrita, una forma sublimada de la otra. El poder excitatorio del cuerpo femenino serpenteando es inigualable. El desnudo solo no basta. El cuerpo sin ropa tumbado en la arena o andando por la playa no tiene la facultad interactiva para los sentidos que lo contemplen que el del cuerpo en movimiento. La promesa de la estripteaser es la de dar a conocer toda su anatomía librándose de la ultima prenda, un mini tanga cuya adquisición haría la delicia de los coleccionistas fetichistas. Generalmente el  espectáculo termina aquí. Cabra esperar que alguna de ellas quiera prolongar los mismos ejercicios sin ninguna prenda encima y en particular los de separación de piernas  exhibiendo así su cueva de los misterios sin trampa ni cartón, lo mismo se puede decir de las nalgas separadas y de sus centros del universo. Los amateurs de desnudos atraviesan/atravesamos un déficit considerable por lo que hace al conocimiento y reconocimiento de vaginas abiertas y de anos al descubierto. Siguen siendo, pero especialmente estos, las zonas más desconocidas del planeta y del cosmos, a pesar de lo adelantada que esta la investigación científica y espacial. Un último pudor de la estripter tapa la vagina con las piernas cruzadas, y sigue tapándola aunque esté rasurada, y el ano en principio también. Raramente el mortal mediano alcanza a ser testigo de anos exhibidos. Recuerdo que en una temporada que consulte pornografía de revistas conseguidas en Perpingan, las fotos de los unos y los otros abiertos eran las menos, pero de las más atrevidas. La escena visual para la pequeña pantalla no ha llegado a tanto.

Lamentablemente en el mismo canal  hay mujeres estupendas, dedicadas al exhibicionismo en deplorables performances, que no han aprendido las artes del desnudo circense y aunque se desnudan y pueden hacerlo integralmente se prestan a un absurdo juego de mercadeo de sus prendas. Es en directo y cada llamada –con un coste considerable- tiene derecho a pedir un número el cual ordena la prenda que se ha de quitar una u otra de las muchachas, suelen ser dos, y se visten como enfermeras. Las prendas pueden tener un premio oculto de 1000 o 3000 euros. La lentitud con que se quitan las prendas es irritante. Todo un indicado que hay poco personal que se preste a esta comedia. No me pongo en la piel de un hombre que amparado en la nocturnidad y en el insomnio llame para tal cosa. Mientras la nudista circense es una artista que sabe moverse y da cuenta de las posibilidades del cuerpo humano contorneándose, la estripter de este otro estilo es para sentir vergüenza ajena. En el Canal Catalá hay dos programas a los que están conexos los pases de las unas y de las otras. Uno es Condición femenina el cual ha ido evolucionando y ha pasado de tratar con un muñeco hinchable de aspecto horrible tratando de darnos clase de sexualidad con una maqueta anti anatómica a un refinamiento de la elegancia haciendo entrevistas más serias. Sigue faltándole la rotundidad del reportaje que no presenta y lo suple con celo. La posición de las chicas entrevistadoras, un trió de guapas, todas sentadas de la misma manera y estandarizando sus sonrisas a la voz de ya de los focos y la presentadora central no dan contenidos alternativos precisamente para la liberación femenina, aunque se las den de muy liberales,  antes bien abundan en el papel de la mujer en el que siempre estuvo  muy instalada el de seductora. El cuanto al otro programa, Estat de Xoc lo mejor es las aportaciones que hace de filmets importados. No parece que entre los dos vayan a contribuir demasiado a la educacion sexual de la sociedad aunque sí a las excitaciones de solitarios que se lo hacen solos con las cajas del televisor en lugar de con cuerpos reales.

Plagiarios.

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Los plagiarios. Entre el Tic y el Plagio. CdeV 2007 diciembre 3

Copy-Past culture. Balance de miserias y aciertos en la cultura del copia-y-pega.

Si bien la famosa ley de la oferta y la demanda, tan estudiada por la economía política ingresa del XIX,  no funciona como al principio para bienes raíces y matéricos (hay muchas viviendas vacías y sin embargo la demanda de ellas sigue pagando precios abusivos.) si cabe reconocerla en otros campos de la cultura. Toda idea en circulación puede ser tratada como una oferta que va a ser recogida por una demanda necesitada de ella sin –en este caso- la necesidad de mercado de pagar por ella. Se paga por los objetos que contienen palabras e ideas tales como los libros o los periódicos, aunque últimamente menos. Se paga por visionar cine o teatro -y otros tantos formatos escénicos- que vehiculan formas artísticas, textos, dejes verbales y maneras expresivas. Pero estrictamente no se paga por la idea. Cuando dos hablantes se ponen a hablar libremente y de tú a tú el uno no le dice a otro “deberás pagarme por el tiempo que te conceda” (a no ser de que se trate de un profesional consultado en su especialidad o de un profesor que instruya un tema a un estudiante que lo contrata). Las ideas circulan profusa y espontáneamente hasta donde los límites represivos lo permiten y los usuarios del lenguaje tomamos nota de ellas a conveniencia de ideologías y de deseos formativos.

En ese trasvase de significados y significantes  de pronto se puede advertir que aquella idea lanzada por alguien es recogida por otro receptario al extremo de esta especie de cadena trófica simbólica y se la apropia. No solo esto, la publica como propia. Es el momento en que el pleito por plagio proyecta una cierta magnitud de escándalo. Consideremos más en concreto lo que es plagio y el fácil salto que hay entre un tic semiconsciente en el habla adoptado por mimetismo a copiar conscientemente,  Plagiar algo o a alguien no requiere copiarle in extremis todo lo que dice, todo su poema o todo su discurso o todo su libro. Basta con birlarle la unión original de dos palabras que a nadie se le había ocurrido antes unir. Claro que la probabilidad matemática de unir dos palabras, por extrañas que puedan parecer al estar juntas pero que figuran dentro del diccionario, entra dentro de los posibles. Con tres ya es más complicado y con cuatro la probabilidad decrece enormemente. El plagio fáctico e implícito está mas a la orden del día de lo que en un primer momento se podría pensar. Si bien reviste carácter delictivo cuando pasa por la alevosía de copiar todo de alguien y firmarlo como propio la espontaneidad creativa lleva a sorprendentes coincidencias. En el campo de los neologismos todavía más. Muchos neologismos se forman a partir de dos palabras combinadas. Dentro de mi apología por un nuevo lenguaje que nos precise más en nuestros significados y actos de habla vengo proponiendo y arriesgando nuevas palabras a las que llegué inventivamente por separado y vengo tomando como propias: psiconáutica, psicorama, ciberconsciencia, internáutica, espirálica, plurália, políade, misionario, psico-onírica, entrevecinos, diasophia, transculturália, grafogagia, jijíjajases, letrapéutica, egofagia, cronoendogamia, socio pathos, espiritualística, diálica y otros muchos. De algunas de estas palabras sigo siendo el único usuario y de otras el Google proporciona otros sites en los cuales también son empleadas. Poco importa, en realidad es absolutamente irrelevante, quien llegó antes a crear una palabra, basta reconocer que distintos y distantes procesos mental-elaborativos sin conocerse entre sí han podido llegar a la misma invención neolingüística. En cuanto a si  unos autores han tomado prestados de otros autores palabras de la cosecha de aquellos tampoco es tan relevante. El lenguaje como el agua se toma para beber y es potestad del sediento y en función de si es preguntado si ha bebido de tal fuente u otra. El protocolo de la cortesía pide que a la hora de emplear una palabra prestada se cite a la vez la fuente de donde ha sido tomado y se haga así un reconocimiento tácito de su autor. Pero eso  es un imposible práctico. De hecho todas las palabras que utilizamos son prestadas en tanto son adquiridas dentro de una cultura que nos la delega. Si para cada substantivo tuviéramos que explicar su currículum las conversaciones se harían interminables (ya lo son muchas veces sin pasar por ese requisito). Otro asunto es una idea para cuya expresión se necesitan unas cuantas palabras en forma de frase. Cuando esta tiene el precedente de un autor que las ha combinado lo justo es mencionarlo, incluso cuando la frase no es literalmente citada y se le hace una aproximación. A menudo se conoce la frase pero no el autor porque aquella ha quedado más para la posteridad que el perfil de su autoría. Es el momento en que hay hablantes que tienen la costumbre de decir grandilocuencias del tipo: “…cómo decía el poeta”, o “…como dijo el filósofo”, sin citar nominalmente al uno y al otro. Tal forma cursi de expresión deja al oyente sumido en una perplejidad momentánea a la que se sobrepone inmediatamente si el resto del tema merece interés. Lo cierto es que la fraseología popular y la refranería se nutren de miles de formas expresivas y dejes populares ampliamente consensuados y consentidos sin saber el origen exacto de ellas. Difícilmente hay una conversación sin que se acuda a esas expresiones populares. Es una forma de buscar aliados en la escucha acudiendo a las frases pre-establecidas que todo el mundo ha usado alguna vez. Como ejercicio didáctico o como taller de letras de se pueden ejercitar conversaciones en las que se cumpla como condición de cada entrada verbal el uso de frases hechas. Ese requisito ciertamente coactivo no impide la conversación, al contrario la lleva sobre ruedas seguras, aunque difícilmente la lleva a objetivos elaborativos. Como usuarios de frases hechas somos, tácitamente, plagiarios. Nos estamos aprovechando de un lenguaje de otros que hemos hecho como propio y que luego lo personalizamos a conveniencia. No solo eso no sabemos ni nos ponemos a indagar, a no ser que queramos hacer un trabajo específico en este punto, sobre su autoría. En determinados momentos de su uso se hace el reconocimiento de la vía por la cual fue adquirida aquella palabra. “…Como decía mi padre…”,”… como me enseñó tal o cual persona,…”. Es cada usuario lingüístico en su verdad íntima quien sabe realmente su uso honesto o no de fonemas e ideas tomados de otras fuentes creativas e imaginarias. Sabemos que una idea se vehicula expresivamente  con vocablos y  frases, ¿pero qué es una frase? Una frase queda compuesta a partir de la mínima cantidad de palabras unidas que expresan un sentido teórico de un hecho. Dos palabras unidas pueden formar ya una frase y una palabra compuesta de dos o tres palabras base previas apuntan también a una idea. Vengo manejando algunos duetos de ellas: aldea-digital, selva-digital, territorio simbólico,… a las que la misma elaboración espontánea te conduce y hace ridícula toda idea de patente de las mismas. La vertiginosa circulación de nuevas formas lingüísticas nos hace candidatos a que las incorporemos con extrema rapidez a nuestros recursos orales y gráficos, tan pronto las evaluemos y elijamos como útiles. Un curioso sentimiento nos embarga: hay palabras que es como si nos pertenecieran aunque sean inventadas por otros. Lo que es más, hay ideas que al identificarnos con ellas hacen que creemos un lazo íntimo, personal  y hasta intransferible y que se mezclan con las otras de nuestro propio caudal argumentístico. Eso no es ninguna coartada, por supuesto, para ningún tipo de plagio en ninguna dosis, pero sí una explicación para caer en la cuenta que hay formas plagiarias sutiles de las que no siempre somos conscientes. Cada hablante tiene sus propios tics y cada escritor incurre en sus gazapos. El esfuerzo constante por su originalidad desde la elegancia no le evita tener que acudir a formas prestadas. Ni siquiera los entrecomillados de estas, un estilo posiblemente en extinción, le evita ser usuario de lo ajeno. Ni se lo evita ni es deseable que lo haga.  En última instancia hablamos y escribimos y nos comunicamos entre nosotros para dejar que las fluencias de las teorías sigan su curso y para permitirnos influirnos mutuamente en aquellas cuestiones deseables.

Otro aspecto completamente diferente es la cultura de copia/corta y pega con  que los estudiantes preparan sus trabajos de curso. Tienen la gran suerte de que hoy todo está en la red. Las clases impartidas en la facu están editadas  en un site u otro. En la época preinternáutica se podía afirmar con la boca pequeña que todo –en un sentido figurado-  estaba en los libros. El problema de los libros es que el coste de tiempo y trabajo bibliotecario para localizar los temas era elevado. La red proporciona fragmentos en abundancia sobre un tema acotado a la velocidad de la luz. Desde el punto de vista del didacta tiene que contar con que sus estudiantes acuden a una fuente global de saber superior  al suyo particular (superior también a los conocimientos vertidos de l´Enciclopedie francesa que marcaron el antes y el después del conocimiento humano hasta aquella fecha). Desde el punto de vista de los estudiantes es incocebible hacer una carrera o un programario de estudios sin acudir a la navegación por internet. Las prohibiciones totales de uso de internet que hacen tutores y padres al respecto a púberes por el mal uso que hacen (exceso de chats, grabaciones de música o porno) tendría el equivalente a prohibirles comer o deber porque puntualmente hubieran cogido gastroenteritis o hubieran derramado agua en el suelo.

Si el estudiante indaga en el saber que le falta consultando un articulo y otro, unos autores y otros, unas páginas y otras, y de todo ello va sacando algo en claro y destilando su propio texto, solo podemos ser aliados de este criterio. Otro asunto es que al mezclar prosa ajena con la de propio cuño haga pasar aquella como suya original. Pero eso es un problema del plagiario con su honestidad no del internauta con lo que consulta.

Tras repasar los roles del didacta por un lado y del consultante de internet por otro nos falta medir el del autor que inserta algo en la red para disposición pública. Ese solo acto permite que los demás sean usufructuarios de sus ideas y sus expresiones y hagan con ellas lo que mejor les parezca. A diferencia del libro publicado y promocionado, el texto en la red puede ser multiutilizado sin, a veces, deparar en quien lo ha escrito. Ya viene pasando en el periodismo escrito que muchas informaciones son leídas sin ni siquiera leer el nombre del informador. (otro asunto son los columnistas a los que sí se tiene más en cuenta su nombre). En la internáutica se socializan los recursos desde el primer instante que un/a autor/a o un/a creador/a de un diseño, un gag, una performance lo pone en circulación. Eso es lo bonito. La velocidad de inserción de textos o creaciones varias puede ser superior a la que se tenga –para quien la tenga- de acudir al registro de autoría en la SGAE o donde sea como productos creados made by me.

Otros priorizamos la divulgación de criterios y de metodología de pensamiento, infos y relatos, discursividad y oratorias varias al sello personal de autor. Eso da sorpresas, encontrar en otros soportes eslóganes (no digo ya palabras) inventados por uno sin que el autor que los tomó prestados o los reconfiguró a partir de los tuyos te pidiera permiso o te diga que lo ha hecho. Eso es algo que ya me había pasado en la época preinternáutica con folletos de mano anunciando talleres de psicodinámica.

Cuando niños en clase nos decían en los exámenes aquello de “no vale copiar”, sin embargo, presiento que una mayoría cursamos estudios copiando poco o mucho. La cultura de la chuleta bajo manga entonces nos salvo del cero absoluto. A pesar de eso, el después, como bachilleres, licenciados o doctores, resulta que no nos ha ido tan mal. Lo que de verdad no se puede copiar en la vida y para lo que no hay ningún rec