FLUENCIA TRANSCULTURAL

21 de diciembre de 2012

Escrito por jesusricartmorera 22-12-2012 en General. Comentarios (0)

21 de diciembre del 2012.JesRICART

 Es  media mañana del 21 de diciembre del 2012,  informo que el mundo no se ha terminado (presumo que ningún otro corresponsal informará de lo contrario en algún momento del resto del día). Los agoreros propagaron que el hecho de que la previsión del calendario maya alcanzara hasta hoy habría que entenderlo como el del fin del mundo. En realidad no nos lo creímos y casi todos seguimos con nuestros ritmos habituales cotidianos sin dejarnos  perturbar por la perspectiva de un cataclismo mundial. No todos ya que dentro de un mundo de tantas variedades los preparacionistas hacen acopio de comida para aguantar por años en sus casas-fortines y llevan a sus críos a entrenarse tirando a siluetas humanas como dianas convencidos que las ferocidades de huestes de asaltantes terminarán por atacarlos.

El mundo habitado por gentes multiculturales no terminará por el momento tal como lo conocemos pero se habla de un nuevo paradigma (desde la década de los 80 se nos está anunciando la era acuariana) lo que no es seguro es que sea el paradigma de la concordia y de la felicidad social colectiva. Más bien el fin del humanismo y los procesos de solidaridad como aliados indirectos de los estados deficitarios hacen temer que los voluntariados y las criticas antisistema formen parte de otras propulsiones para regenerarlo. Lejos de las intrigas políticas y de una realidad preparada por los señoríos del mal, en otros lugares mas calmos y menos paranoicos del planeta (es decir todo el planeta menos el territorio-USA) nos disponemos a hacer un cambio de año más como tantas otras veces se ha hecho en el pasado. No necesitamos consultar horóscopos, posos de café o vísceras de animales. Los menos supersticiosos no necesitamos predoctores (salvo para detectar bombos incipientes) ni predicciones futuristas. Viviremos o seguiremos viviendo lo que nos sea dado como margen biológico de nuestras existencialidades y nos lo pasaremos todo lo pipa que nos sea posible sin faltar a nadie ni fallarle.

Son fiestas que se huele a fiesta, las gentes van de compras, todo se prepara para las celebraciones incluso los homeless y los mas necesitados son reclutados para fiestas efeméricas, a los que no tienen familia y viven deteriorándose en los calles frente a la indiferencia pública, también se les proporciona simulacros de comilonas. ¡que no falte el turrón de yema y el champán aunque sea Dubois! Todo lo que las cabezas no llenan con ideas lo llenan los estómagos con las viandas abundantísimos y excepcionales. Algunos millones de pavos y de animales sin que hayan firmado ninguna autorización habrán sido sacrificados para complacer a las comilonas de tantas fauces devoradoras.

Festejar y tragar se han convertido en dos verbos sinónimos y desear que los demás lo celebren lo mejor posible se ha convertido en un tic más de la sociedad de las mentiras. Incluso los que no quieren/queremos mentir terminan/terminamos por hacerlo participando de la tontería en cuestión.

Los deseos de prosperidad y felicidad, también los mas prosaicos de pasar buenas fiestas y buen cambio de año, religiosamente puntuales enviados a partir de mediados de todos los diciembres deben estar propulsados por mecanismos-remotos que desde el inconsciente nos llevan a hacer el paripé de los protocolos recíprocos.   Te dicen “buenas tardes” y contestas “buenas tardes”, te dicen “buenas fiestas” y contestas “buenas fiestas”. Si tratas de ser algo más que un loro bien educado y piensas un rato sobre esos trasiegos de fraseología hecha a cada efemérides que toque, adviertes que no eres más que un agente comercial implícito que ignoras serlo, al servicio de toda una industria del comercio y de la cultura de la hipocresía. El hecho de que eso venga dado en clave de cómic no quita la afirmación anterior. Claro, hay que formar parte de los ritos automáticos si no quieres quedar fuera de juego social. Las reglas de juego son las que son. Sí, lo entiendo y hasta confieso haber sido cómplice de tal fechoría. Si alguien, por muy trolero que sea, te  desea felicidad y próspero año nuevo aunque eso solo lo diga  en determinadas fechas del año (guión pre-decidido por el costumbrismo social) tú te sientes condicionado y dices: igualmente o repites miméticamente la misma frase recibida, y es que como lingüistas no damos la talla y como palabreros no pasamos de fraseoautómatas muy lejos de ser fraseólogos.

 Bueno, es solo una frase, una costumbre, es incluso una deferencia, no hay que buscarle mas detalles al asunto. La pregunta es ¿de dónde nos sigue viniendo esta necesidad de desearnos lo mejor cuando en el resto del año no solo no ha habido el menor contacto sino incluso ha habido motivos de enfado con quien te lo desea?

En la estrategia general  para consolidar beatitudes y buenas disposiciones de los unos con los otros en una sociedad tan problemática ya está bien que unos días por año sirvan para festejar reconciliaciones. Antes se paraban las guerras en esos días pactados de paz por la tradición hebraica. Los de las trincheras contrarias se podían gritar de un lado a otro que dejaban descansar las armas por algunos días y que ya se reencontraría en enero para volverlas a emplear y matarse. Todo un detalle, judaísmo en estado puro.

Las objeciones al tradicionalismo festejero de esos decembrismos obsoletos han sido constantes. Posiblemente se ha dicho todo desde actitudes muy críticas y muy razonadas, pero cada año vuelven las mismas papeletas. Gente con la que no has tratado nunca (no solo de una manera directa y personal sino tampoco indirecta ni de ningún tipo) te envía la postalita o te desea lo mejor. Uno sospecha que las viñas de la hipocresía son infinitas. ¿Me deseas lo mejor y cuando esperaba una respuesta a mi nota personal no la contestaste en su momento? ¿Me deseas felicidad y no cumples con tus compromisos o al menos no con  los que estableciste conmigo?  

Admitamos que vivimos en el mundo no solo de las incomprensiones sino en el de las incomunicaciones consolidadas (estas explican aquellas) y eso no lo arregla ni la postalita de fin de año ni la frasecita puntual. El reconocimiento del mea culpa un minuto antes de palmarla no te lava de todos tus pecados existenciales por mucho que alguna religión para ganar adeptos con la cháchara de esa exculpación lo diga. La frasecita puntualística anual de desear felicidad a toda la clientela o franja de contactividad que uno tenga no sirve para absolutamente nada y mucho menos procura o instrumenta lo que dice desear. La felicidad se construye, desearla es uno de esos tics neuroideológicos que las inercias llevan a repetir.  Pero bueno, como palabra queda bien, algo hay que decir ¿no?

Mas bien los análisis de realidad y de historia y las contribuciones con datos y denuncias al conocimiento de los hechos en si mismos y de los individuos en sus conductas verdaderas llevan a la aflicción, a los motivos de malestar sentimental, a la ira, al reconocimiento de la impotencia por falta de alternativas. Resumiendo: el deseo de verdad y el deseo de felicidad son un tanto antitéticos. Si quieres que alguien sea completamente feliz llénale la cabeza de pajaritos y haz que su demora en enterarse de las cosas sea la máxima posible. Cuanto antes te enteres de las verdades del mundo y de la condición humana antes tendrás motivos de preocupación no pudiendo colgarte de futuribles que no sucederán o de alianzas que terminarán por traicionarte.

A pesar de la crisis las ciudades y orbes se han engalanado con las lucecitas y los arbolitos navideños. Incluso gentes de espíritu ácrata y que se creen muy alternativos socialmente no se abstienen de poner un arbolito de navidad  y hasta un pesebre, eso sí el uno de plástico para no cargarse naturaleza real aunque no se comente que ese plástico propulsa el sistema energético petrolero y el otro ocupando apenas un alfeizar de ventana. Los comercios más sensatos han sustituido los arbolitos por palmeras de luces intermitentes de varios colores. Toda una masa de adultos regurgita sus experiencias de otras ocasiones para practicar la cohesión familiar. Consanguíneos procedentes de todas las latitudes se reúnen en la casa madre o en un espacio a elegir y ahí comen y beben, beben y comen, ríen y se ríen, claro, se ponen los unos a los otros al día de lo que hacen y lo que deshacen. Unos vuelven sin pareja de la que se han separado desde la última ocasión, otros con una gorra en el pelo porque están recibiendo quicio, otros sin empleo o con su pyme cerrada. Es época de vacas no ya flacas sino escuálidas, al menos que quede la figura.

En el teatro de operaciones de la cohesión familiar brotan algunos disgustos, cosas que no se dijeron antes y que saltan ahora. Los excesos de comida también sobrecargan abdómenes que deciden petar esos días. ¡que fastidio un muerto nada menos que ahora! Y es que uno para morirse tiene que pedir cita en la agenda de los demás.

En el solsticio de invierno y bajo la cúpula estelada que aun sigue siendo una visión sosegante para quien no haya perdido la costumbre de mirar hacia arriba por muy abajo que haya caído, las chorradas humanas al respecto de esos ritos y frasecitas no son materiales que sirvan de gran cosa. Como que la libertad incluye la libertad de todas las representaciones las gentes necesitan encontrarse para disfrutar y sentirse acompañadas, es  decir sentimentalmente acompañadas aunque se trate en no pocas ocasiones de una farsa patológica. Pero es la farsa patológica de la mayoría, el dejá vu tantas veces visto y al que sin embargo se sigue acudiendo como monaguillos con campanitas y bonete.

Las fiestitas de finales de diciembre y de principios de enero han dejado de tener sentido por completo, son los intereses comerciales las que mas presionan para que prevalezcan. Se han convertido en actos de injuria de facto cuando gentes que no se dicen nada el resto del año tienen la necesidad de hacer el “papelito” esos días. ¿Por qué no admitir que las distancias interhumanas son mayores de lo que se estiman y que cada cual pringue con las suyas con honestidad y dignidad?  Las navidades no nos unen en absoluto, nos reúnen a lo sumo.

Tratar de crear un contenido alternativo a esos falsos contenidos filocomerciales a pesar de rotundo reclamo y la gran belleza actualizada del texto clásico de la celebración (paz en el mundo y entre las gentes de buena voluntad) pasa por no festejar nada ¿Qué se puede festejar? ¿Hambrunas, traiciones, miserias, desfalcos, corrupciones, enfermedades,…? ¿Donde están los éxitos sociales que celebrar? ¿Donde las conclusiones internacionales hacia esa paz mundial que la hayan avanzado? La mejor opción es tomar esos días tan señalados como días de trabajo lo mismo que hay celebraciones a no cumplir (como las de los 12 de octubre por todo lo que significa del colonialismo hispano) ante las que una nueva forma de política ya no celebra (Bildu en Euskalerria lo señaló como día laborable y axial lo cumplió y el MH –molt honorable: muy honorable- de la Generalitat catalana no fue a Madrid a cumplir con el rito de sumisión y de pleitesía ante el desfile de carros y hombres armados).

¿Queremos proporcionarnos felicidad mutua? Sigamos luchando desde los análisis y deseémonos capacidad intelectual para asumirlos e integridad psíquica para cargar con sus resultados sin aparcar nuestro humor para sufrir solo lo justo y necesario pero ni un gramo más y sin descolgar  jamás la sonrisa irónica de nuestros labios.

 

FrenteCivicoUnitario

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Frente Civico Unitario.

La propuesta de Frente Cívico Estatal (a escala de la geografía de estado) será tanto más potente cuantas más asociaciones y personas combativas la hagan suya. No es  una iniciativa novedosa, lo novedoso es que lo asuma una figura mediática o cuyo nombre sea ampliamente conocido además de ser una referencia de seriedad.  Históricamente, las propuestas de plataformas unitaristas de amplia confluencia con unos presupuestos mínimos de lucha y de objetivos se han ido sucediendo con unas denominaciones o con otras. La unidad de amplio espectro y consenso es necesaria para alcanzar la mayor fuerza y convertir los anhelos del pueblo en conquistas reales. También la mayor o menor adhesión de las gentes a las causas combativas está en relación muy directa a los logros. En los últimos 4 años (2008-2012) el proceso denunciativo creciente contra los ataques del estado a la población en forma de recortes de derechos y de ventajas sociales no ha conseguido éxitos notorios, antes bien sigue asistiendo a una generalización del deterioro. El estado juega su partida y tiene la convicción de que se saldrá con la suya. En el conjunto de movimientos reinvindicativos no hay tal persuasión.  ¿Cómo es posible que una minoría de poder,  si es realmente tan minoritaria, consigue salirse con la suya a pesar de que la mayoría dice estar en contra? Esa no es una pregunta de política sino de matemáticas. Por algun lado, la aritmética que se maneja está equivocada o bien es demasiado optimista.  La necesidad de agrupar esfuerzos, colaboraciones y militancias y manifestaciones o concentraciones únicas es indispensable para acabar con  un régimen pero no para sustituirlo por otra casta de poder (aún procediendo de las izquierdas reconocidas) sino para sustituirlo por un gabinete o comisión de gobierno  y una asamblea constituyente encargada de cambiar de sistema. Una liga de los pueblos y de las sensibilidades incluso sobre unos fundamentos mínimos comunes de crítica, de lucha y de fines no es solamente para cambiar un gobierno pro-oligárquico sino para superar una sociedad con oligarquía, un sistema de clases sociales y un país tan deplorable que citar estar en él mueve  a un sentimiento de ridículo.

Más allá del nombre, una liga unitaria social para cambiar la realidad y decidir otra forma de gestionarla en los asuntos de interés pública debería contemplar cuando menos:

  1. Revisión de los estados de cuentas y ajuste de cuentas con el sector de la banca privada.
  2. Creacion de una banca social alternativa cuya deontologia le impida ser un casino.
  3. Revisión y análisis de las empresas que cierran injustificadamente.
  4. Persecución y procesamiento judicial de los estafadores.
  5. Estabilizacion de los precios de los consumos fundamentales, especialmente combustible.
  6. Investigación criminal del sistema represivo. Persecución y procesamiento de los funcionarios dedicados a la represión policiaca.
  7. Creación de una oficina o junta proconstitucionalista a escala de estado que fuera recogiendo todas las propuestas y para una nueva constitución que ya están emergiendo.
  8. Compromiso de las administraciones locales a restablecer y repotenciar a las pymes y pequeños comercios que cierran. Facilitacion de su sosten reduciendo o eliminando tasas e impeustos de carácter local.
  9. Mantenimiento por sus usuarios de las viviedas hipotecadas y renegociación de fórmulas no usureras para su dación en pago.
  10. Creacion de una central o dirección de cooperativismo desde el ministerio del trabajo para la coordinación y facilitacion de todas las iniciativas de un nuevo empresariado ético y autogestionario.
  11. Dinamizacion de las asambleas populares locales abiertas y estables que se reunan y tengan funciones  consultivas y sinergicas con los ayuntamientos.
  12.  Potenciación de las formulas de intercambio con noDinero o pagarés alternativos como redes de economia complementaria.
  13. Reparto de los puestos de trabajo entre empleados y desempleados.
  14. Politica de ocupación total aunque sea no remunerada en cash pero sí en horas de trabajo reconocidas en necesidades comunitarias (limpieza de bosques, limpiezade las ciudades, nueva industria del reciclaje,…).
  15. Universidad  pública de acceso libre y gratuito para quien no tenga medios.

 

Propósitos comunitarios

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Apunte de método para la discusión y propósitos comunitarios de lucha social parole: JesRICART

Probablemente todas las temáticas de conversación llevan a dos planos de discusión complementarios pero no interdependientes. Se puede discutir del pasado sin verse condicionado por el balance del presente o las perspectivas de futuro o se puede discutir de este y del ahora sin tratar de que cuadre con el pasado histórico. Como que se trata de dos temporalidades muy diferentes y muy distantes la mezcla resultante exige un nivel de arousal no asumible siempre. La historiografía en todas sus vertientes está a disposición pública y es más o menos accesible según las habilidades de cada cual en querer saber más del pasado y repasar las conclusiones (o prejuicios) que se hiciera con respecto a él. Como que la actualidad y sus procesos sucesorios es lo que más llama la atención y nos absorbe en el día a día en lugar de ir una y otra vez a rebuscar y revisar en el pasado la mayoría (a no ser que nos dediquemos a historiarlo y reanalizarlo como una de nuestras especialidades).

Del pasado social común que nos ha tocado compartir biográficamente si hay alguien que levanta la mano y declara estar completamente de acuerdo con lo habido es suponer que estamos ante un alienígena que no se ha enterado de la historia o que nosotros somos los alienígenas. Lo más que podemos valorar de cada etapa histórica es si en aquellas circunstancias concretas lo sucedido fue lo mejor dentro de lo que cupo dados los condicionantes.

La discusión sobre la legitimidad o no del frentismo popular en su época y de sus razones históricas es una y las propuestas de actualidad para una España de desquicios del 2012 es otra. Como que la una queda un tanto a trasmano y no es indispensable para lo otro la desestimo ahora y aquí (abunda en otros sites y latitudes) para centrarme en la otra que es la que más nos preocupa aun aceptando que evidentemente el desconocimiento de la historia o la falta de consenso en relación a sus lecciones maestras es el gran determinador de volver a repetir sus errores.

La propuesta de un enlace multiplicador de unidad -por llamarlo de alguna manera- o pluriasociacionismo de reivindicantes o coordinadora de movimientos o plataforma unificada o frente único de lucha o liga de los pueblos o alianza estratégica o frente amplio o Alter-nativas,...(la lista puede continuar y la denominación no es la discusión principal) no significa la reproducción en los términos que se diera un frente popular al estilo de los 30, que, insisto en esa discusión histórico-retrospectiva no entro ahora y aquí: es la intencionalidad de hacer una puesta en común de distintas sensibilidades del espectro socio-reivindicativo de un país (por no decir de un montón de nacionalidades y por no decir de un montón de países estados) para cambiar hacia mejor la realidad. Ese espectro va a mí entender desde las posiciones más idealistas, radicales y antisistémicas a las más contemporizadoras, realistas y negociables con el sistema. Así, de entrada, una lista de objetivos mínimos que puedan ser consensuados por gentes de perfil de lo que se suele llamar derecha y gentes de perfil de lo que se suele llamar izquierdas es ya un criterio sumamente bienintencionado pero tal vez poco coherente. Si las discusiones de carácter estratégico no avanzan en foros plurales es precisamente porque dentro de esas distintas sensibilidades hay maneras muy diferentes de analizar y entender la misma realidad y de concebir el futuro por lo que en su lugar queda el discurso fundamentalmente de la agitación pero no el propositivo de definir el mundo empezando por el país que queremos.

Se diría que hay una connivencia tácita en que coincidan en las convocatorias de protesta distintos objetivos que no siempre se puedan complementar -en el caso de las no encuadradas por sindicatos como convocantes principales- expresados en cada pancarta individual pese al gran colorido que proporcionan y la eclosión de sentimientos y rabias que indican. ¿Cómo conjuntar todo esto y convertirlo en una lista de objetivos estratégicos que realmente aglutinen al 99,99 por ciento de la población afectada? ¿Por qué no hay una mesa de negociación en curso entre las distintas asociaciones, grupos sociales, oenegés, entidades culturales y la estructura emergida del 15m -otro nombre más a añadir en el panorama asociativo estable o semiestable-? ¿Cuáles son los temores a definir un programa a pesar de la cuantiosa literatura vertida con respecto a la existencia de alternativas al menos desde una visión teórica? Para que haya una unidad de lucha tiene que responderse por que el qué se lucha y no solo contra qué se está protestando. La madurez de un movimiento social se demuestra en ese salto cualitativo.

Dentro de eta plataforma de objetivos, los mas unificadores serían o pueden ser los de tipo materialista como: renta básica para todos (al estilo que hiciera Australia convencida que nadie se situaría a perpetuidad dentro de ella evolucionando hacia el compromiso con puestos de trabajo a corto plazo) siempre que haya cash para ello y aceptando la correspondencia derivada del débito social implícitamente contraído y oportunidad universal a la enseñanza en todos los grupos de edad y de niveles educativos y fin de los privilegios a quienes tengan más posibilidades de clase para su acceso y otros muchos pero sin un nuevo planteamiento de reconceptualización ce la sociedad económica con una reutilización de todo tipo de infraestructura en desuso (desde naves industriales, edificios de oficinas, campos de cultivo hasta bloques y apartamentos vacios por desahucio o no venta) en relaciones contractuales concretas tripartitas (propiedad particular, novousarios e instituciones avalistas) y un nuevo concepto de empresa como campus de cooperación entre emprendedores y colaboradores (contratistas y contratados poniendo fin a la imagen de la figura explotadora del empresario y rehabilitándola como heroica por su iniciativa dinamizadora de generación de riqueza una vez se aparte de los criterios especulativos).

Las luchas sociales fundamentalmente materialistas con pocas matemáticas en sus haberes tienden a simplificar los objetivos reducidos a cartas a las chisteras mágicas que mueven antes al pitorreo que a la consideración seria. No falta un estilo de agitación que se aprovecha del malestar social y de las rabias de las gentes para proponer movilizaciones sabiendo a priori que estas van a servir para desestabilizar la realidad pero no para encontrar a los soluciones de una manera directa, a lo sumo para catapultar de una manera indirecta a nuevos aspirantes o vocacionales del poder que a su turno, una vez lo detenten, pueden reproducir errores clásicos por no decir peores.

La ideología comunista no tiene la patente de corso para lidiar en esa discusión con más ciencia que otras posturas argumentativas aunque carezcan de ideología. No creo que decretar los principios de igualdad a ultranza sin la consideración de todas las variables implicadas sea una alternativa inteligente a la constatación de las diferencias sociales interclasistas existentes y la necesidad de su superación histórica.

Dentro de las tácticas de movilización el proceso pasa por la disolución de los actuales organismos de poder (el legislativo y el gubernamental) e iniciar un nuevo proceso constituyente. La pregunta es si la sociedad española está preparada para crear un poder constituyente alternativo y avanzar hacia una nueva ética ecológico-social. En todo caso para no repetir errores históricos no nos bastará que 300 o las 3mil personas más inteligentes del país aún salidas de las calles y de las universidades decidan por los demás. Proceso para constituir algo nuevo significará un tiempo dedicado a ello en el que la sociedad se dote de instrumentos participativos de discusión y proposiciones para diseñar un nuevo sistema que nos evite las penurias y agravios del anterior.

 

El negocio bélico

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Violencia constitutiva y la sofisticación de las armas. El negocio de lo bélico. parole:JesRICART

Consideramos a las empresas financieras que invierten en armamento como no-éticas, también por lógica deberíamos considerar que no tampoco son éticas  a las empresas que se dedican a fabricarlo y a los intermediarios que se dedican a venderlo. Posiblemente, en términos financieros y de coste de un producto, un arma es igual a otra arma del mismo fabricante y modelo y lo que se calcula de ella, quienes en ella invierten, no es su potencial de destructividad sino su potencial de beneficio. Desde el fabricante de armas para matar, a su financiador, a su comprador y a su usuario último hay todo una cadena de responsabilidades en la que a distinto grado cada cual está más o menos implicado en el resultado final de una muerte. 

La discusión ética sobre armamento no empieza en la financiación sino que ya viene de atrás aunque los últimos años parecen limitar toda la responsabilidad a la inversión bancaria.

Veamos algunos factores precedentes: En el principio de los tiempos intuidos lo que convirtió un objeto en un arma no fue su sofisticación para matar, ni siquiera su fabricación para cumplir tal propósito, sino la voluntad humana, la de un humano para dañar o acabar con la vida de otro. Para ese fin cualquier objeto contundente era un arma, la naturaleza nunca ha dejado de aprovisionar con billones de estos objetos para matar: huesos, piedras y palos, las propias manos humanas han podido ser usadas y siguen siendo usadas para matar.  Esa simple referencia hace pensar que la historia del armamento no empieza con la pólvora ni mucho menos con las armas de destrucción masiva o con las bombas de gases sino que empezó con la misma historia humana desde el primer episodio que un humano peleó con otro con intención de matarlo y lo mató. Después de ese episodio vinieron otros y se extendieron a los conflictos intertribales para luego pasar a los de mayor escala entre pueblos de varios países. La guerra, mal que nos pese, ha sido y sigue siendo una constante de las civilizaciones, de hecho las civilizaciones tuvieron o debieron comúnmente su esplendor  a las glorias bélicas. Hasta no hace tanto la carrera militar era algo a lo que era asignado alguien de las familias importantes y todavía ahora no falta quien se jacta de formar parte de la defensa de la patria. También el presupuesto de defensa (palabra que ya no necesita adjetivo de complemento porque se refiere a la militar) sigue siendo de los más significativos (aunque en periodo de reajustes también haya sido recortado). 

Más allá de la vergüenza que nos produce ser miembros de este mundo que sigue invirtiendo sumas poderosas en investigación bélica y en producción armamentísticas mientras una parte de la población lo sigue pasando francamente mal, hay una reflexión previa a rescatar: el hecho de matar como algo constitutivo de la condición violenta humana. El ideal de un mundo fraterno y la potenciación de la semántica de la fraternalidad no han generado hasta ahora las condiciones idóneas para que la humanidad haga un salto cualitativo y se desembarace de sus arsenales de destrucción. El equilibrio mundial todavía depende de esos arsenales, la correlación de fuerzas mundial está directamente vinculada a quien posee la bomba atómica, los que mandan, finalmente, son los que tienen la capacidad de producir más daño a sus semejantes. La tristeza de tal fatalidad no nos impide repensar el tema con total asepsia. Matar no ha sido un verbo conjugado en el siglo de máxima destrucción o de mortandad humana, sino que ha sido el fenómeno longitudinal histórico más referido. Matar no ha sido la atribución de los más poderosos contra los más débiles sino la de todos contra todos, finalmente los que menos han empuñado armas para disparar con sus propias manos han sido los generales o los políticos dando órdenes desde sus gabinetes a salvo,  los que sí lo han hecho han sido los soldados cumpliendo tales órdenes.  Si las armas de fuego no existieran con toda su tecnología adelantada no significa la gente dejara de matarse. De hecho, el concepto de arma empieza mucho antes que la industria tecnofacturera dedicada a producirla masivamente. Desde el momento en que un primer utensilio sirvió para atacar (o para defenderse) extendiéndolo a esa función polivalente, el arma quedó constituida. Un arpón pudo ser una lanza, un hacha para cortar también lo fue para descalabrar, el arco y la flecha para cazar animales también atravesó a semejantes.

Nuestra posición en contra de toda clase de armamento concebido para las guerras no nos ha de quitar de reflexionar que los siglos armamentísticos por excelencias son el resultado de milenios en los que el ser humano codició lo del ser humano y se valió de la fuerza de sus armas para arrebatárselo. Desde tiempos remotos cabe suponer que hubo dos clases de violencia, la agresiva y la defensiva. Discutirla toda por un igual impide establecer criterios de relatividad que permitan juzgar el valor exacto de cada comportamiento.  Si el principio de no violencia ha de ser seguido independientemente de si alguien lo rompe ¿no significaría eso aceptar sumisamente la servidumbre a los nuevos amos? ¿Los británicos debieron aceptar la invasión de los alemanes entonces? Se ha hablado de guerras justas y guerras injustas. Sería difícil nombrarlas, lo cierto es que toda guerra no es una sola cosa sino que está compuesta por multitud de actos y quienes intervienen en ella pueden juzgar in situ y en directo el montón de barbaridades que se cometen, una gran parte de ellas por elecciones individuales de los protagonistas por encima de las órdenes recibidas de la cadena de mando.

Inicialmente –quiero pensar- la intención de lo bélico no fue  el de la saña y el de la destrucción gratuita  sino el de la autodefensa generando una espiral mutua en que las partes invirtieron más en ésta hasta el punto de vivir en la permanente desconfianza. El hecho de que sigan existiendo tantos ejércitos con demandas de renovación de armamento confirma el fracaso de las diplomacias, pero las armas van más allá de su control monopolístico por el estado.  Mucha gente accede a ellas e incluso no falta una especie de fascinación por sus ingenios mecánicos y  ahora electrónicos. Un museo de armas, de todas las armas, para ver los prodigios de la técnica y de los cálculos de ingeniería conseguidos para destruir no deja de ser una visión panorámica de la capacidad humana para pensar. La mejor arma fabricada sería aquella destinada a una vitrina museística y que jamás hubiera sido empleada no ya para matar a otros humanos sino tampoco para la caza, pero eso suena a canto de ruiseñor. ¿Si muchas culturas no hubieran sobrevivido sin la caza animal por qué pensar que podían haber sobrevivido sin la guerra con los semejantes? Interesante pregunta que nos pone a los pensantes de tal tema en un verdadero aprieto intelectual.

Queremos un mundo sin armas y nos quejamos de los sistemas de financiación implicados en ellas. No es seguro que si no los bancos no dieran crédito para su fabricación dejaran de fabricarse. Tampoco es tan taxativo pensar que todas las armas que se han fabricado en el mundo aun siendo para matar fueron terribles, algunas supusieron contener invasiones o agresiones mucho peores.  La banca responsable de la financiación de este tipo de empresas la consideramos no-ética pero no hay que ignorar que no son los banqueros los que van a empuñar las armas para matar a semejantes como tampoco van a habitar los apartamentos mediocres que han ayudado a financiar o no van a consumir tantos otros productos nefastos (desde los fármacos a los alimentos) que han ayudado a dinamizar. La falta de ética fundamental de los resultados es cada productor y finalmente cada ejecutor de aquello que consume y usa.

Eso no significa que nos satisfaga que los bancos financien fabricación de armas pero lejos de ser un comentario bien intencional y superficial sirve de poco más. No sabemos de ninguna iniciativa popular que vaya a las empresas fabricantes de armamentos con intención de desmantelarlas y reciclarlas para otros asuntos pacíficos, tampoco sabemos de ninguna plantilla obrera que haya renunciado a trabajar para su empresa que fabrica dinamita u obuses. En lo concreto el arco de responsabilidades es mucho mayor del que se suele decir y en lo general crear un mundo de paz por la vía no ya de la limitación de armas de fuego y aparatología militar, sino de su total desmantelamiento es infinitamente más improbable en el siglo XXI que en el XX a pesar de que las guerras de ahora se hacen de otras formas aparentemente menos cruentas: las trincheras y las líneas Maginot han desparecido y difícilmente se van a rehacer pero las listas de bajas no paran de crecer, no olvidemos que el arma más letal de destrucción masiva sigue siendo el vehículo puesto en carretera y conducido por cada uno de nosotros nada sospechosos de traficar con armas.

 

El derecho a juzgar (notas)

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

El derecho a juzgar. palabras:  JesRicart

El derecho a juzgar  se ha ido convirtiendo históricamente en un derecho esencial. El juicio pasa a ser una necesidad ineludible, perspectiva que sin duda cuesta asumir en especial en nuestras latitudes culturales que el predicado del “no juzgarás” sigue inconscientemente limitándonos. Lo grave no es tanto esa perspectiva como las judicaturas corruptas y los poderes judiciales no independientes de otros poderes. Mientras el grado de desarrollo humano no alcance la madurez y los individuos malversadores y criminales de todas las raleas no aprendan a auto moderarse y autoexcluirse de las fechorías a las que sean invitados o forzados seguirá siendo necesaria una fuerza externa (que adopta el concepto de ley, el formato de códigos específicos del derecho y el instrumento del veredicto) que depure a la sociedad poniéndolos fuera de  ella por el tiempo que sea necesaria. El problema teórico no es tanto el juicio en sí como el problema práctico de que sea justo, imparcial y absolutamente impecable y correcto. Para que eso sea posible los distintos actores en el juego valorativo: desde fiscales a jurados tienen que acceder no solo al máximo de información sobre el caso sino a la total información que le competa. El sujeto imputado como malfactor económico o como criminal violento queda avisado que no hay agujero de la tierra en el que pueda esconderse siendo que tarde o temprano la fuerza de la justicia lo alcanzará. Todo eso, claro está, son palabras mayores que nos colocan en un campo discursivo y de la literatura jurídica que escapa a nuestros conocimientos y a nuestra praxis ordinaria. Si los sistemas judiciales siguen cometiendo tantas imprudencias y demuestran incompetencias en los casos que juzgan es tanto por el marco laberintico de la propia ley como la incompetencia profesional. Sea como fuere desde la perspectiva popular en su condición de víctima la sociedad tiene que documentarse al detall de cada agresión de los enemigos inequívocos de ella para que al menos las verdades no queden ni silenciadas ni enterradas,

 

                                                     o

 

 

El proceso hacia una unidad estratégica, extensa, inclusiva  y heterogénea, que articule todas las fuerzas sensibles para un cambio de paradigma social es por ahora una perspectiva largoplacista aunque tal como está la situación mundial las cosas pueden precipitarse. Cada vez es mayor el número de gente que no cree en las mentiras del estado y que no soporta ver como se deteriora dia a dia el nivel de vida sin que se haga nada por rescatar los capitales evadidos y los botines reunidos por los estafadores. Un frente de lucha común, frente amplio o único, llámese como se quiera, que concentre la fuerza popular y empuje a que todo el mapa asociativo sume sus esfuerzos por una causa común  tal vez no sea una idea original pero es la única idea de la que nos podemos valer para tener un norte u objetivo por el que avanzar. El proceso de unidad es complejo y desigual, distintos niveles de iniciativas y de vanguardias comparten los escenarios de las palabras y de los actos, de los discursos y de esta nueva filosofía en el laboratorio para hacer un nuevo ser humano y una nueva sociedad.

 

                                                            o

 

 

 

Empieza a hablarse bastante de abrir un nuevo proceso constituyente, de hacerlo desde iniciativas de la base , por tanto rehacer la constitución que es aún vigente y que mucha gente ya la consideramos caduca, pero se habla poco o casi nada de propuestas de nuevos enunciados y de artículos de esa futura constitución. Propongo extender ese debate ahí donde haya pensantes y voces y aportes que quieran compartirlo. Son innumerables las ideas que tratar, algunas completamente nuevas, como la del principio de accesibilidad física universal ya que la sociedad se está viendo recargada con un sector de porcentaje creciente de distintas discapacidades motrices y sensoriales y ese  sector ha sido tradicionalmente marginado y aún lo es.

Posible enunciado de ese principio: Toda persona sea  cual sea su condición física y sensorial  no quedará  excluida por tener la movilidad reducida al acceso a todos los espacios urbanizados asi como a las arquitecturas edificadas tanto públicas como privadas.

           

                                                            o

 

Ese principio seria rector e inspirador de los códigos técnicos de accesibilidad que si bien existen entran en contradicciones curiosas de tal manera que hay nuevas edificaciones  que se ajustan a la norma y que sin embargo no son accesibles y otras reformas que sin ajustarse a la norma sí lo son. Si por encima del reglamento específico todo el mundo interioriza la lógica más elemental, que es la de garantizar la libertad de desplazamiento sin que ninguna barrera arquitectónica y urbanística la dificulte entonces desde el primer hasta el último punto de los reglamentos se deberán ajustar a ella. En 35 años de pseudodemocracia española hay cientos de miles de locales públicos en el país y millones de apartamentos que dificultan el acceso autónomo de personas a ellos por el solo hecho de que no han tenido en cuenta poner un plazo límite a escalones y trampas en los suelos.

 

o

 

Efectivamente, todos los proyectos, programas y enunciados de alternativas quedarían definitivamente asegurados con ese principio tan bonito y básico: el de apoyo o ayuda mutua. Excepcionalmente, hay quien la instrumenta y demuestra que es lo mejor que puede hacer no solo para quienes necesitan esa ayuda para satisfacer sus necesidades más perentorias sino para quienes toman esa iniciativa solidarias.  Para muchos comercios y restaurantes y tiendas de suministros, antes de malograr productos que no se van a vender la mejor opción es donarlos. Eso prestigia a la marca o a la tienda y además es una deferencia para los mismos productos. Es una iniciativa clásica pero que no se ha generalizado tanto. El sistema económico preferencia las cuotas altas productivas aun con previsiones de destrucción de un alto porcentaje de productos (incluso un cincuenta por ciento)  que reorganizarse hacia un modelo cooperativo y sinérgico.  El apoyo mutuo es desacreditado por la ideología dominante porque lo considera contrario a la dinámica ambiciosa y a sus consecuencias perversas aumentando la especulatividad. Para que el apoyo mutuo no acabe cronificando una asistencialidad y por tanto la dependencia de los que necesitan ante los que tienen, tiene que insistir en que realmente sea mutua, por tanto bidireccional. Todo el mundo puede ofrecer algo salvo en los casos extremos de total postración.