FLUENCIA TRANSCULTURAL

La amistad tras los 40.

1. La palabra. Amistad es  el concepto que nos acompaña siempre:en los momentos más eufóricos y en los más down  de nuestra vida. Suele no dejarse de citar nunca como un dato estable, sin el cual  parece que la vida  tiene una  carencia importante.

 

2. La referencia constante.Es un referente por el que queremos sentirnos acompañados y bien  suministrados. Hasta convertirse en un indicador de aceptabilidad social. Parece que a  más amistades, más  empatía.A mas amigos más suerte. A más   gente amiga más recursos personales.

 

3. Un debate arriesgado.Sin embargo,cualquiera que fuere la situación personal en  cuanto a relaciones amistosas,debatirlo como tema es un ejercicio complicado, en tanto que la propia categoría del amigo, o de la amiga (amigoa) es difícil de esclarecer. Sí, se citan los parámetros, más o menos consensuados de: confianza, ayuda, sinceridad, acompañamiento, co-diversión y afinidad.Aunque el grado con que se valora cada uno de ellos puede ser distinto. Diferencias sutiles de interpretación de la relación compartida pueden dar al traste con la misma relación e incluso generar apreciaciones distintas de la misma: mientras una parte considera que es una relación interesante o útil, la otra puede estar entendiendo que es una amistad única, fundamental e indestructible.

 

4. Un mayor concurso de variables.A diferencia de otras relaciones afectuosas como las que establecen entre sí los amantes o los compañeros conyugados, la de la amistad admite más variables de estudio. Mientras esas quedan definidas y decididas por unas prácticas de intimidad muy observables, aquella admite -podemos osar decir- tantas definiciones como amigos fácticos o potenciales hayan. Por eso  el valor definitivo de la persona amiga   cuesta completarlo con afirmaciones categóricas.

 

5.Motivación de sostén.Dentro de los parámetros para crear amistades se deja de citar el del interés. Interés en ser acompañado, en ser escuchado, en compartir visitas y salidas, y en suma en hacer lo que uno individualmente no suele hacer, sea por que no se atreve, no le apetece, o le inseguriza[1] . La figura amiga viene a completar así una carencia.  Ese interés concreta el  móvil motor para contraer relaciones-.es la motivación curricular que está en la base de toda la conducta, pero cuya transmisión como concepto es el último en ser revelado, porque parece que se opone a los otros.

 

6. Orígenes amistosos. El momento biográfico de los grupos y cuadrillas de amistades es fundamentalmente en la pubertad y se sigue manteniendo en la adolescencia,para tener un fin que coincide con el de otras opciones personales de relación y afectos. Las parejas y matrimonios vienen a acotar los campos de amistades e incluso a reemplazarlos por entero[2] . Las experiencias así de amistades hasta los 23/25a.han dado o han cumplido su función, dejando un saldo afectivo impagado[3] .

 

7.La amistad o un  viaje repetido a la isla desierta.Esa amistad diseñada en los años de descubrir y consolidar relaciones, no vuelve a ser necesitada como un marco de rescate, hasta que rupturas conyugales o  convivenciales posteriores , no lo vuelve a poner como una cuestión de primera necesidad.Eso coincide con la edad mediana o para cifrar de alguna forma, a partir de cumplir los 40 años.Número muy cargado de simbolismo y significación. es entonces que con la práctica y conocimiento de lo que es la amistad, es decir la redituada de los años jóvenes se desea reconstruir pero en el seno de relaciones adultas. Las actitudes resultan más serias pero los conceptos no han avanzado. Por eso grupos de mediana edad se comportan con sus restos de infantilización y con la misma clase de dificultades que ya se experimentaran en la adolescencia. si antes se chocó con el hecho de la imperdurabilidad de la mayoría de las relaciones amistosas como fortines de una verdadera amistad, ahora con las intolerancias añadidas por la edad, resulta menos fácil el objetivo de consolidar nuevos amigos encontrando,eso sí, un campo desertiza de respuestas en lo afectivo aunque un repoblamiento de iniciativas para salidas de diversos tipos.

 

8.Resultado: proliferación de contactos.Ciertamente se llenan las agendas de nuevos nombres y datos y posibilidades de salir con un grupo o con otro, con tal o con cual, pero una cierta desidia ocupa el lugar de la energía afectuosa,esperando a que otros sean los que tomen la iniciativa sin dejar por eso el discurso apenado sobre la soledad o el aislamiento.Sobre una red de relaciones superficiales se genera un diagrama de flujos, y da una mayor entrada  de posibilidades para elegir con quien estar  más, con quien. menos y con quien no estar.

 

9.La vida en Redes. En tanto que sujetos sociales e incluso cibernautas, el mundo que se nos ha diseñado en tanto que consumidores y que nutrimos en tanto que cómplices, es el de estar sumido en varios marcos relación, y en relaciones de relaciones. Esa esfera de redes nos proporciona vínculos para toda clase de necesidades: desde las afectuosas a las sexuales. Otra cuestión es encontrar reunidos todos los roles en una misma persona selecta. La amistad sigue también ese proceso de fragmentación.

 

10.Flirt vs. amistad.  En la mediana edad (la que puede ir desde los 35/40 hasta los 55/60[4] ) remite a unos propósitos en un tiempo biográfico para el que no hay siempre unas ideas claras ni unos propósitos únicos.A menudo los grupos de relación en estas coordenadas son grupos propiciatorios de flirts[5]  y sus nuevos adscritos van descaradamente a la caza.Eso no es reprochable,pero es distinto a la construcción de amistades.

 

11.La afectividad ajena vigilada. La amistad en ese contexto  suele estar emparentado con la desconyugación.Es difícil mantener en paralelo amigas y mujer, o amigos y  marido. Puesto que todo el mundo sabe que una cierta amistad puede propiciar un afecto compromisario mayor, el partner  monta guardia ante amistades que vayan a más y puede llegar a impedirlas desde el chantaje emocional o desde el sabotaje inconsciente.

 

12.La amistad como ideario. finalmente y como conclusión la amistad queda como una quimera, cuya práctica es realizable en tanto que episódica y puntual y fragmentaria. Una relación pues a part time y no para todos los temas.con ello algunos de sus parámetros constitutivos quedan eliminados,dando lugar a una amistad sobrevivencial, pragmática, posible,por lo tanto deficitaria. La otra, la sublime, la entregada para todo, queda como ideario y como quimera, cumpliendo una función alumbradora pero no una meta asignable[6] .La amistad ideal es un imposible y sus aplicaciones prácticas son un recorrido para alcanzar ese concepto.La amistad idealizada a su vez un obstáculo para sumergirnos en la vitalidad de  un mundo relacionado y un comportamiento explorador por las redes que se nos ofrecen.

 



[1]  ¿quien va un domingo por la tarde-o incluso otros días- solo/a a alguna  convocatoria lúdica?.

[2] No siempre es así y hay culturas-como la vasca- en que las tradiciones de las cuadrillas mantienen su espacio y paralelidad no impugnada por otros compromisos.

[3] ¿quién no se ha quedado con las ganas de  continuar con amistades que quedaron atrás en el tiempo o instalados en la perplejidad por no sentirse correspondido con antiguos amigoas?

[4] Las cifras son relativas  y el concepto de mediana edad  también. antiguamente empezaba antes y en otras culturas también empieza antes.Aquí nos podemos adolescentizar la juventud hasta los cuarenta y creer en una cierta invariabilidad física de éstos hasta los 60. pero hay quien piensa que la media edad empieza a partir de los 30 -preguntarlo ya es un indicador de sentirse en ella- y la vejez a partir de los 50.

[5] Además del fenómeno de las agencias matrimoniales,con direcciones supuestamente psicotécnicas y fiables que facilitan las medias naranjas complementarias, también hay todo un” mercado negro” en paralelo, de alcahuetería ordinaria,que consiste en organizar cenas y salidas al baile.Por supuesto quienes lo organizan sacan también sus dividendos como los profesionales.Los celestinajes han existido en todas las épocas y la nuestra no ha inventado nada nuevo. Pero a diferencia de otros tiempos (piénsese en la historia de Cyrano de Bergerac o en el libro de Rojas)los gestores de relaciones actuales dejan mucho que desear por mezclar en un todo dos pretensiones distintas:la de la amistad en general y la de la relación bipersonal en particular.

[6] Ciertamente se podrán cambiar los términos y encontrar un fuerte choque de esta conclusión´ con  quien vive y cree en una amistad a full time  y para todo.generalmente el análisis desmenuzado de su aplicación práctica revela tabúes, lagunas y espacios en los que uno no entra en el otro ni el otro es dejado entrar en uno.Son amistades de mutuo socorro y acompañamiento dominical o más frecuente,pero  donde la sinceridad, ese caballo de batalla tan imprudentemente  citado tantas veces,se dosifica y maneja parcialmente.

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