FLUENCIA TRANSCULTURAL

Entre Subculturas

De la Contracultura a la Infracultura. Entre subculturas.

Subcultura no es el apelativo ideal para retratar un montonazo de conductas festivo-artísticas que han ido surgiendo. El sujeto subculto se arroga de un desinterés por las culturas conocidas, no solo por la suya de origen  cargada de tradiciones oficializadas altamente deplorables, sino también la de otras de las que no tiene idea .A diferencia de la contracultura, un período de provocación en contra de una cultura pública que legitimaba el clasismo social, la explotación del  trabajo en condición indignas, el acceso privilegiado a la universidad y la música moralista; la subcultura tiene más que ver con estados infraculturales que no con propuestas neoculturales. Es posible que la propia palabra de cultura genere muchos equívocos. Durante un tiempo ser culto era sinónimo de poseer un saber y ocupar un espacio correcto en el mundo de relación armónica y de respeto a los demás. A fuerza de hablarnos de cultura se ha hecho auténticos  lavados de cerebro en los que las prácticas asumidas por un pueblo, que les venían de tradición y que por la fuerza de la costumbre no eran o no son impugnadas  y son o han de ser de recibo. No es así, la primera confusión que nos  plantean las culturas, así como  los cultos y  los no cultos, es de la de su aceptabilidad total. Esto es un imposible o un antagonismo con la sensibilidad social. Es difícil que todo lo que haga un pueblo sea aceptado por los demás pueblos pero tampoco por todos sus miembros . Otro asunto es que el hecho de haberlo vivido desde la infancia quien más quien menos haya quedado marcado por una iconografía, unas formas de hacer y de ser. Los pueblos, todos sin excepción, tienen motivos para sus vergüenzas, sus tradiciones no las justifican. La tauromaquia en España o la ablación clitoriana en el África subsahariana mueven a espanto .Establecida la cultura, en  su plural, las culturas como formas colectivas con que se dotan los pueblos para celebraciones, algunas de ellas, antiquísimas de las que a nivel vulgar no se sabe tanto de su porqué, valiéndole la oportunidad que da para el hedonismo, hay que ver con que partes de ella nos podemos quedar y con que otras no. Una cultura no es algo fijo, es un proceso en transformación, Los nuevos tiempos tecnológicos y telemáticos vienen incorporando nuevas formas culturales de manifestación y comunicación. El lenguaje sms y hablar a un aparato por la calle han transformado la faz de las relaciones humanas y el modo de estar en público. El botellón es otra forma cultural que no pasa por el espacio cerrado de las discos ni por sus precios de taquilla. El grafitismo pone a nivel de consumo visual, socializado e inmediato formas de expresión plástica y mensajes. Todo eso son  formas más neoculturales  que no subculturales. La subcultura es una apología nazi contra el libro, a favor de la ignorancia y por la promoción del analfabetismo. En las razias previas al genocidio judío, algo que no soportaban los alemanes de los judíos de su propio país y de otras partes es que poseyeran los negocios, el dinero, pero tampoco que poseyeran la finura, la elegancia, la intelectualidad. La forma denominacional de subcultura para apelar a lo primitivo, a la autenticidad salvaje o a un tipo de músicas radicales ha sido un infortunio verbal. Quiere desmarcarse tanto de la cultura de oficio y oficial como de la contracultura que puso en circulación el cuestionamiento de los patrones dominantes pero sin crear una alternativa a la una ni a la otra.

El perfil del subculto en circulación es el de alguien que ha substituido el icono cambiable por el tatuaje, el argumento por el taco verbal, la ingeniería de la prosa explicativa por el minimalismo oral, el significado claro por la onomatopeya, el piropo por el exabrupto. Ha hecho de sus pies un pretexto para llevar toda clase de botas de parafernalia militar, su nariz para atravesarla con hierros, sus oídos para destrozarlos con ritmos pim-pam-pum. En medio de todo eso las  nuevas músicas cargadas de textos como el hip hop, el rap, son llamamientos a la lucha, oposiciones al mundo blanco que está en blanco. En su impugnación al entorno hay algo a rescatar la crítica desde el desconsuelo y algo a reprobar el supuesto de que antes de esta no hay otros linajes críticos de otros desafortunados llamados y forzados a vivir en un mundo que no es el suyo.

Pero lo que lo va a cambiar no es distorsionando palabras recargándolas con k (una cursilada más)o gritando más alto sino creando relaciones más sabias buceando en los huesos y almas ajenas además de husmearles los anos y los genitales tomando buena nota del olfato de los perros.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: