FLUENCIA TRANSCULTURAL

El cristo femenino

 

La Cuadra de Sevilla con  Salvador Távora   en Imagenes Andaluzas para Carmina Burana nos atrapó los sentidos como si nos hubiera cogido de la mano para llevarnos por su versión particular de la pasión cristiana. Un reparto hierático: 4 monjas de pared de fondo, dos y dos; 4 ángeles de blanco movidas por una noria con poses de inocencia celeste, una cantaora de vestido clásico de pliegues blancos y algunos lunares, dos zapateadores, un rascador de madera de fregadero, otra cantaora en la finura de un vestido de tubo y otra cantaora más, de las de pueblo con vestido negro-gris de hacer faenas, dos caballeros con sus caballos blancos, tres gruitarreros  y una bailaora que puso los pelos de punta al público. La primera parte de la obra fue aguantada por el magnífico equipo sonoro con la banda de Carmina Buranna de Carl Orff. Todo estaba en su lugar: las caras serias, el drama andaluz, los actuantes cada uno en su puesto a punto para el combate.

 El punto de inflexión llegó con los dos toros mecánicos que elevaron su cornamenta sobre el público de las primeras filas de la que colgaron los dos bailaores-zapateadores que acabaron con manchas de rojo en sus camisas. Eso consolidó los gritos desgarradores del jondo y una danza apuñalante de la bailaora  en la cruz tumbada al suelo a la que pateó todo lo que quiso y a la que al fin fue colgada.

Desde 1972 la cuadra ha presentado 14 espectáculos que han dado la vuelta al mundo.Tal como dice Távora intentar dar una explicación al impulso creativo sería una torpeza.

El contenido escénico data de los s XII o XIII hechos por goliardos y clérigos contra los poderosos de la iglesia, de contenidos paganos e irreverentes.

Fue escenificado en el teatro Victoria de Barcelona, donde el publico merece una mención especial: Esta vez supo contenerse a la emoción y no aplaudir al final de cada canción dejando el homenaje sonoro del aplauso para el final.

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