Premisas del Autoanálisis
Condiciones necesarias para un autoanálisis.
El principio de autoreflexión acerca de todo lo que compete la vida en minúscula y la Vida en los momentos-clave de las grandes decisiones está enormemente extendido por una variedad de metodologías, psicologías y filosofías de vida. Ya desde antes delas influencias orientales, los magnates de nuevos empresarialismos veían en la capacidad autoreflexiva,una técnica de recalibración de lo hecho y un reajuste de medidas para mejores rentabilidades En los planos materiales, distintas técnicas de relax y de concentración han sido compartidas y apologizadas con diferentes propósitos: bienestar, rentabilidad, ordenación mental. En los planos espirituales, la meditación quiso ir más allá trascendiendo el nivel egoico para la conexión cósmica de la totalidad.
La idea concreta de dedicar un espacio regular,diaria o bidiariamente, o incluso semanalmente como momento para la autovaloración y el reajuste,es un criterio extendido. De hecho,es muy fácil deducirlo, puesto que la actividad conductual acaba automatizandose y rutinizándose de tal manera que puede abocar a destinos no queridos sino se introducen cuñas-pausas de reflexión. El hacerlo obedece a la naturaleza humana provista de sus facultades de pensamiento. Subordinarlas a los automatismos es tanto como vivir con un guión extraño.El sujeto deviene en portador de un ser con el cual no se identifica por lo que vive en permanente insatisfacción.
Reconocer la necesidad de ese momento valorativo lleva obligadamente a concederle un espacio para su ejecución.El mejor momento del día es al finalizarlo y antes del reposo.Ahí hay un breve intervalo en el que se puede pasar revista al conjunto de circunstancias mezcladas del día: actividades de relación colectiva, actividades individuales, resultados operativos de gestiones, colisiones, confirmaciones, errores, avances y posturas ante nuevos contactos. Y también otro momento investidor es al comienzo de la jornada en la que una mentalización planificadora puede pre-visionar una buena parte de secuencias que se van a actuar durante las siguientes 14 o 15 horas.
Esos tempos de autodedicación los cuento como criterios de vida desde hace muchos años y han sido revestidos de diferentes modalidades: desde su concreción como minutos de silencio y sosiego a momentos de agenda y planificación.Y han actuado a intervalos según cada época.Necesariamente quedan limitados por su inserción.son pautas sobre fragmentos temporales menores (la reflexión del día). Y nunca han sustituido la necesidad de otros instrumentos mas comprometidos como los diarios personales, la correspondencia privada, las identificaciones en las creaciones literarias y las autovaloraciones puntuales o las autocríticas profundizadas. Que en conjunto me han ido dando cuenta de mi mismo a lo largo de las diferentes edades y sentimientos. Uno es el que es y se proyecta en cada una delas cosas que hace.Ahora bien, cada modalidad lo aspecta de diferente manera. Los trazos de personalidad quedan reflejados en un poema, en una novela o en una crónica.Pero además, cada instrumento específico de expresión y de autoacercamiento a la interioridad, es de una parte un indicador evolutivo y de otra una realización trabajada, que potencia otros afrontamientos posteriores más complejos.
Para iniciar un autoanálisis consistente,es preciso unas condiciones previas de extroversión que reporte el self en distintos estados. Personalmente el proceso que he seguido por años antes de atreverme con el mío,(recreante de lo esencial y ligandolo a otros esquemas de conductas de los que se ha teorizado)ha pasado por innumerables textos escritos que han congelado mi encadenamiento de momentos reales:
01-La colección de diarios me permitió aprender desde el relato de lo personal, la importancia catártica y auxiliar de depositar las emociones fuera de uno.
02-Con los libros de poesía escritos consentí revelar mi vulnerabilidad y mi mal de melangía perpetuo con lagunas de felicidad extraordinarias. CRD 11IX97
03-Con las cartas personales, conecté con cientos de intimidades y me permití contar mis fondos, a los que mantenía en la reserva desde y en las situaciones tertulianas.
04-Con los textos del bloque de Eróticas, me permití fantasear lo imposible y dar paso libre a fantasías y a un mundo imaginario de perversiones.
05-Con los de Cronicalia, Anecdótica y Perfiles(retratos)me permití distanciarme de mi figura, invistiendola de comicidad en los entornos de escarnio en los que me he ido moviendo.
06-Con los de Novela y Relatos, autobiografie aspectos de mí.
07-Con los análisis puntuales y autocríticas traté de acercarme a la conducta manejada por la razón y por la sinrazón en un intento de explorar todos los porqués y tenerlos presentes aunque no tuviera las respuestas.
08-Con los sueños propios incluidos dentro del volumen de Onírica. Un verdadero hilo de la historia que emana directamente de lo descontrolado y del inconsciente.
Estos 8 planos fueron colocando las condiciones para poder enfrentar un autoanálisis de rigor con un objetivo inequívoco:el de llegar al fondo de todas las cuestiones.
Evidentemente que se puede iniciar uno sin haber pasado por todo ello, pero sin duda ese uno,en su traslado a lo escrito cargará un considerable volumen-lastre que hace competencia a una u otras de estas vías expresivas.Es decir que será más poesía, literatura y anecdótica que un verdadero análisis de esquemas desprovisto de encuadernaciones y paja silábica.
Una vez puesto en marcha el análisis psicológico tomando por tema a uno, la disociación entre analizante y analista no se hace sencilla. Si hablando es fácil solapar temas con otros en una suerte de producción de defensas para soslayar lo esencial, escribiendo también se pueden abordar temáticas desde un oportunismo formal para ocultar su verdadero desarrollo. La diferencia fundamental entre un campo y el otro estriba en que en la producción verbal hay un componente de sugestión sobre la escucha que puede reducirla en su capacidad crítica, mientras que en la producción escrita su relectura revela crudamente la instalación de engaños, omisiones, derivaciones o posposiciones, sin que puedan ser disculpadas más que lo que son: faltas de respuestas o miedos a reconocerlas por lo que de lesión al ego, suponen.
Mientras que el conjunto de estos ocho planos reportan de maneras distintas a quien habla y se expresa con ellas,a veces desde muchos idearios e ideaciones, el AA,es directamente un enfrentamiento a las esencias, de las que las razones no pueden ser amparadas por las anécdotas.Los hechos ya no actúan como disfraz sino como constatación de unos datos que se van repitiendo a lo largo de las coyunturas. A diferencia de la literatura más o menos imaginaria donde el deseo puede tener tanta entidad como la verdad, en el análisis el enfrentamiento a los vacio, los blocages y las anergias puede resultar descabelladamente doloroso e inequívoco.
Sin duda todo lo otro (el relato discursivo sobre el uno mismo en toda su gama de variaciones) puede ser enormemente positivo, pero solo el broche analítico lo suficienta. Hay una notable distinción de condensación entre lo uno y lo otro.Mientras el relato narracional e ideario (y por tanto con algunas dosis de delirio)puede ser difundible, el autoanalítico es fundamentalmente de uso personal e interno, como si se tratara de un proceso de laboratorio y de cocción de unos resultados vista o de uso clínico comparativo con otros análisis.entender que todo análisis comporta una investigación y que toda investigación establece hipótesis y caminos de contrastación que pueden ser fallado, por lo que deben de ser sustituidos por otros, es fundamental para acometerlo sin temor al fracaso y a las circularidades conceptuales.En una técnica de análisis transversal en lugar de una memorística cronológica, la valoración es la permanencia de conductas y criterios a través de las fases de vida.