Autoanálisis autoindicado

La autoindicación del autoanálisis

¿Es indicable para todo el mundo el análisis? y ¿el autoanálisis puede ser un rescatador de sujetos para los que no está indicado aquél? Ni el uno ni el otro son para todas las personas. El análisis en manos o conducido  de/por un alienista requiere de unas condiciones para el viaje interior y la exploración sistemática y exhaustiva que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Desde luego quien solo desea mantenerse en la fase del abocado y vertidos de cargas tensionales, sin pretender ir más allá hacía el descubrimiento de causas y re-perfilación de estilo de vida, el análisis riguroso de su totalidad es un plnteamiento rebotado. Mientras la relación temática sea la de un aliado para la descarga, el cliente no se ve como responsable de su destino sino como víctima de unas circunstancias desafortunadas para él/ella de sus elecciones contextuales. Al otro(el profesional) especializado en temas ajenos y en una escucha y seguimiento que actúa a modo de memoria de la evidencia y espejo directo tanto como de retrovisor  se hace difícil enfrentarlo cuando deja de ser el depósito de las confidencias para ser la criba de lo que es de recibo o de rechazo de ellas. Por eso siempre hay momentos en el heteroanálisis  en  que el cliente protesta ante la dureza o severidad del analista e incluso ante su inamovilidad aparente en unos principios metodológicos. Lo más importante en el análisis no es el tiempo de reloj de acogida del sujeto problemático cuando ha dejado de ser un afligido sumbido a su estado de ánimos, sino el rastreamiento sin pausa de los temas clave, o los temas tapón que permitan pasar a la colección de los otros clave. Es muy distinta la perspectiva y metodología según  la demanda, si ésta pasa por la resolución de un conflicto puntual o lateral, o por la interconexión de todo el pack de interioridades para rehacer una postura filosófica y psicológica existenciales. El setting analítico es el compromiso con alguien más para seguir con el rastreo.La falta de ese otro supervisor lo paraliza o justifica un enredo y una parálisis en la superficie.Una vez instalado cómodamente el/la cliente, puede devenir en un espacio de confesión y de intimidad, familiar y prolongado como un brazo tentacular, desde sus propios espacios privados de vida íntima. En ese lugar de confesiones queda creada la magia de la singularidad, la excepcionalidad y lo único, como si nadie más pasara por allí para verter sus problemáticas diferentes.

A diferencia del análiis el autoanálisis, es una relación del sujeto consigo mismo, ahí donde esté, siguiendo unos protocolos de tiempos de dedicación, días y seguimiento temático.Requiere una mayor autodisciplina y constancia que en la otra línea. Tano n un marco como en otro el analizante está sometido a la palabra y a la permanencia o impermanencia de los conceptos. Una  de las diferencias entre un marco analítico y otro, es la posibilidad de la contención y de la distancia de cada impacto  en una otreidad. En el autoanálisis hay un mayor riesgo para la diletancia, la autocirculación o giro fijado de los temas y el bloqueo para el avance. Su común denominador como discursos abiertos de autointrospección, no impide que la resistencia en el marco del autoanálisis, pueda hacer mella en el proceso, cuando hay puntos cuya exploración sea intuida como lesionadora. Por eso, en el marco estrictamente individual, solo es posible si se da la condición previa como requisito de apertura incondicional a lo que fuere. Es el desideratum ceptado de que tras todas las capas circunvalares del tejido de cebolla en lugar de encontrar un núcleo central que explique una esferecidad o una presencia, se encuentra un vacío, cuyo reconocimieno tardío impide la velta atrás en la reconstitución de la figura. Todo análisis no es solo la inspección de lo que hay debajo de las capas superficiales, sino la conservación de los conceptos útiles separados, su reutilización y readaptación.El análisis tiene la función de activar un crecimiento continuo y este pasa por una cierta  permanencia de crisis. Como autoanalizante se puede ser consciente de los anclajes y blocages que impiden desarrollos en los momentos necesarios.El análisis psicológico no es sino un análisis de estructuras para reorganizaciçón la canalizaciçón de los fluidos, de los pensamientos y de las energías, cambiando estatutos de inercia y hábitos conductuales negadores de vida. El autoanálisis metodizado  si no oculta la revisión todos y cada uno de los temas inherentes e intervenientes en los estados relacionales, emocionales, mentales y físicos, no es menos válido que el heteroanálisis.

 

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