FLUENCIA TRANSCULTURAL

Organización del Archivo

Hay todo un segundo trabajo de clasificación y reordenación y localización de textos que pertenece a los criterios de archivo más que a los propiamente elaborativos. Cuanto más trabajo creativo más se puede estar generando trabajo de archivo. Cuanto menos se haga en el mismo momento mas problemas de  gestión se van a dejar para luego.  Me paso la vida organizando mis archivos. Exagero. En realidad dejo las cosas semiordenadas dejando para otro momento el trabajo de hipervínculos o el de indexación. Eso lleva a tener dificultades a la hora de utilizar o encontrar los propios recursos creados. En el campo elaborativo lo mismo que en cualquier otro de ocupación de una persona cuantas mas cosas contenga mayor necesidad tiene de su organización. No es suficiente con la memoria. La memoria no siempre proporciona el dato o el recuerdo preciso en el momento en que lo necesitas. Todo el mundo tiene experiencias de sus fallas en cuanto más la necesita. En todo caso la memoria biológica más impecable, un dia u otro, puede no estar en condiciones para asistir a la necesidad intelectual de un momento dado.

La organización de archivo es tanto más necesaria y más activa como constante diaria cuantas mas cosas se tengan. Se hace inimaginable el funcionamiento de una biblioteca sin ese principio que la regule y es prácticamente imposible dedicarse a un trabajo intelectual sin establecer la forma de localización de los trabajos hechos. Se puede dividir el proceso del trabajo intelectual en dos etapas muy diferenciadas: una, la que necesita acudir a los trabajos hechos de otros para documentarse y, partiendo de ellos, poder hacer los propios análisis; dos, la que necesita acudir a los trabajos hechos por uno mismo para resituarse en el punto elaborativo en el que se está y completar o perfeccionar lo que aun no está definitivamente terminado. Un texto terminado es solo una hipótesis. Los que tienen suerte para hacerlo son revisados a cada nueva edición para ser reactualizados.

La organización del archivo es una tarea de una envergadura considerable tanto mas compleja canto mas materiales se van elaborando, referencias se van tomando o nuevos documentos se van abriendo. Si el trasiego alcanza unos cientos, mucho más algunos miles, puede llegarse a tener la desagradable sensación de saber que existen pero que al no ser localizables no hay la menor posibilidad de utilizarlos en el momento en que se necesitan. Es la misma experiencia atroz que la de buscar un libro en la propia biblioteca para preparar la conferencia comprometida a corto plazo, tener la seguridad de que se tiene pero no poder encontrarlo por no tener la ficha apropiada que indique donde está o por haber sido guardado en el estante que no le corresponde. Ésta y experiencias similares son realmente molestas.

Cuando Johann Gutenberg dijo que la imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con los que conquistar el mundo ya previó la complejidad a la que daba el pistoletazo de entrada para la historia de las letras y del pensamiento humano. Mientras la literatura autogenerada por la propia invención es poca, todo está mano, todo es localizable o fácil de encontrar. Tan pronto los títulos de textos empiezan a multiplicarse y la ambición creativa se extiende mas allá de la capacidad personal de su gestión, el que la crea es como una fuente incontenible que no para de manar pero sin contenedores adecuados para recogerla en forma de reserva para cuando sea necesaria.

Tener un texto escrito y no encontrarlo en un momento dado para revisarlo y reactualizarlo me ha podido suponer reescribirlo dentro de otro formato y titulo temático conectado. Eso produce repeticiones innecesarias aunque tenga por correlato positivo la confirmación reactualizada de lo pensado anteriormente, algo que no está exento de entrar en contradicciones con la aproximación previa al tema. Para escribir no hay que tener miedo a contradecirse y flaco favor se hace a si mismo quien para escribir algo sobre el mismo tema tiene que asegurarse lo que dijo la última vez que habló de ello. En principio, la propia conciencia y la memoria son suficientes para saber en que posiciones se estaba y se está con respecto a una cosa.

No, la importancia de la organización de archivo teórico para el intelectual no es para aparentar artificiosamente una coherencia sino para un avance mayor en la elaboración y en la localización de los datos manejados. Cuando la apariencia supera la misma dinámica elaborativa es que el contenido de saber se supedita a la imagen de quien lo sustenta. Publio Siro ya advirtió  que muchas personas cuidan de su reputación pero no de su conciencia.

Una organización de archivo es una ramificación compleja cuyo criterio-guía de búsqueda permite llegar  hasta el dato que se busca, la afirmación o negación que se hayan hecho, dentro del artículo que lo contiene.

Los males de archivo representan el síntoma de su organizador o mejor dicho de su desorganizador. Se puede estar creando continuamente y dejando las cosas desordenadas de tal manera que la pulsión de innovar puede mas que la de mantener o corregir. En realidad la elaboración no es rectilínea. Su propia condición exige el repaso continuo, la remirada de lo hecho, la transformación en marcha o un tiempo después. El archivo permite volver a lo que sea en el momento que se desea hacer con la instantaneidad que la era digital nos permite.

Crear un sistema de localización de lo que se tiene es esencial. Cuanta más elaboración se tenga mas extensos serán los ítemes o botones para ver reaparecer en pantalla el documento trabajado no importa l0os años que hayan pasado desde entonces. Las dificultades son del tamaño de los intentos dijo Antonio de Solís. Si  tu intento elaborativo es descomunal toca suponer que el esfuerzo para conseguirlo y tenerlo bajo el control gestional de su localización no será precisamente pequeño.

 Desde que vengo tomando conciencia de este hecho cada uno de mis documentos abiertos y en proceso o terminados contiene un cuadro de currículum del mismo documento en el que figura la sucesión de fechas de revisión, la cantidad de páginas y sobre todo la cantidad de palabras. Estos son datos que permiten asegurar la estabilidad del trabajo a parte delos que proporciona el propio soft del documento.

Aunque Julio Verne dijo que la ciencia se compone de errores que son los pasos para conseguir la verdad, en la elaboración ensayística y literaria en general, que tampoco hay porque considerar científicas a priori, lo mejor es no cometer errores de localización de las cosas hechas, de esta manera se puede trabajar con los propios recursos de una manera mas efectiva. La idea es aplicable a todo lo demás. Cuantos mas organizados estén los recursos en casa, en el taller, en la oficina o donde sea menos tiempo se pierde en localizarlos y más se puede dedicar a un objetivo de creación esencial.

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