FLUENCIA TRANSCULTURAL

Difusión de la idea

Del pontificado de los autores a la  circulación de las ideas.

Un/a autor/a es un creador de actos de significado. La significación es un atributo esencial aunque  no exclusivo que caracteriza el acto de la creatividad. A un autor se le debe su originalidad, su ingenio, su iniciativa y su coraje en la innovación. En tanto que genera ideas a partir de textos y fórmulas de difusión tiene una paternidad indiscutible a cuyo reconocimiento tiene derecho. De todos los delitos, el plagio debe ser uno de los más mezquinos.  ¿Qué se puede esperar de alguien que hace creer que   es suyo lo que hizo otro? Si falla su honestidad en este, falla todo lo demás. Su fiabilidad se reduce a cero.

Por lo visto hay gente que no le importa en lo mas mínimo hacerlo y copia a rabiar con tal de mantener su puesto en el mercado. Pasa en todos los campos y no solo en el del saber o en el de las ideas. Un tipo de pintura originaria de una persona se convierte en un estilo que comparten otros cientos de arribistas por el solo hecho de comprobar que es un estilo que funciona y que se vende. No digamos en el campo de la artesanía donde las formas de objetos  más vendibles pierden su autoría de origen para pasar a ser un estilo ofertado por todos. Las tiendas vecinas en determinados tipos de barrios comerciales de artesanos son cuevas de impostores tácitos en las que venden reproducciones hasta la saciedad de lo mismo sin que sus vendedores ni siquiera estén implicados en la producción de todos estos trabajos. Bien pueden ser tratados como barrios de la indecencia a pesar de que los visitantes en masa no dejan de recorrerlos para comprar los souvenirs con lso que atestiguar que han estado en aquel hito geográfico del continente o del mundo,

  No es tan distinto lo que pasa en literatura o en creación intelectual. El periodismo que es la literatura mas difundida, tiene un estilo inconfundible en tratar las noticias, .de tal manera que lo que escribe un  reportero es tan parecido a lo que dice otro que el hecho de que pongan su nombre es lo de menos porque es lo que menos se recordará.

 El problema de los estilos no es tan grave, el de las ideas merece una atención específica. Tomar una idea y hacerla propia es completamente distinta a reproducir una frase en circulación sin citar su autoría porque no se conoce pero dejando claro que ya estaba en circulación. No es nada elegante atribuirse ideas o textos de los demás sin ser de la propia elaboración. Para que eso no suceda hay organismos y leyes que protegen los derechos de autor. Esos derechos también pueden tener una compensación económica.

El derecho de autoría, que está perfectamente justificado desde el punto de vista de la autodefensa ante el plagio, se convierte en una amenaza contra la propia autoría cuando impide la libre circulación de las ideas, y el desarrollo de la creatividad intelectual. No solo es un atentado a la libertad de pensamiento, puesto que el pensamiento propio se nutre de ideas ajenas, sino contra el mismo autor que prima la fosilización en su podio a la contribución a la cultura general.

Una idea que tiene valor en si misma se puede y se debe activarla indistintamente de su fuente-origen. El agua que nace en las montañas de un país se bebe en las mesas de los hogares de otros. Determinados derechos para el uso de determinadas ideas es tanto como impedirles su paso a través de las fronteras. Royalties y patentes con pagos a perpetuidad por diseños tecnológicos descubiertos por otros tiene un punto de exageración cuando permanentica un derecho en contra de la aplicación de la idea o invento conseguido. Pero incluso en el campo de la tecnología parece razonable que los años de investigación de un diseño se vean compensados por el pago de unos derechos para su uso traspolado y exportado a otras geografías.

La idea es algo distinto. Es un objeto etéreo no un artefacto físico, es una opinión, parte de una disertación, un análisis. La idea queda encadenada a un entorno que la estimula. Tras una conversación los hablantes se encuentran estimulados a seguir desarrollando las opiniones que se han manifestado en la conversación en un estado embrionario. El autor de tesis puede afirmar: ésta idea es mía pero no, ésta idea no puede pertenecer a nadie si no me paga por ella. El propietario de una mina, de una fuente, de una gasolinera o de un almacén de productos de comida sí puede hacerlo. El diseñador de un logo vinculado a una empresa también, pero una idea en el puro sentido de la palabra como parte de la discursividad general no. Desde el momento en que se participa en una conversación se exponen ideas, parte de las cuales ni siquiera estaban previstas por parte de lso interlocutores en el momento de iniciarla. En tanto que son fuentes de enunciados van a pasar al campo de la difusión por la vía auditiva del interlocutor. Dependerá de la ética personal de este si se las apropiará sin mencionar su fuente origen, su autor legítimo o no. Lo mismo se puede decir del texto escrito. En principio tomar una idea ajena y hacerla pasar por propia desacredita a quien lo hace. Puesto que en el mundo de los consumos masivos, a mucha gente no le importa lo más mínimo auto desacreditarse porque nadie va a averiguarlo o va a reprochárselo pasa lo que pasa. En unas formas correctas de habla y de ensayística se citan los orígenes de las ideas en la medida en que sea posible hacerlo.

No se trata de pontificar a lso autores por sus ideas. Lo primero que a un autor le toca aprender es que puede sobrevivir su idea pero no tiene porque hacerlo su nombre. No es tan grave, el nombre remite al narcisismo personal, la idea al usufructito de la inteligencia humana.

Nos encontramos con que de un lado las ideas legítimas de autor tienen que ser reconocidas como tales, de otra no pueden ser patentadas para imposibilitar su libre desarrollo después. El escándalo de Microsoft va por ahí. Cada usuario que necesita usar sus productos tiene que pagar lso derechos de autor específicos. Seria como el agua que tiene un surtidor en cada cuarto de baño del mismo domicilio tuviera una factura distinta duplicando la anterior por tratarse de fuentes diferentes de uso. Desde el momento en que hay un saber en una oficina (y un soft es un saber empaquetado) todos los ordenadores o usuarios informáticos pueden emplearlo sin tener que pagar el derecho por repetido en cada acceso. El hecho de que no lo haya entendido Microsoft ha catapultado otros programarios de libre autodesarrollo como Linux. Desde el momento en que una idea está en circulación puesta así por las plataformas de edición que sean cualquiera que acceda a ella pueda hacerla suya y reelaborarla si le parece correcta o tomarla como pretexto para criticarla. Basta que diferencie cual es el material inicial y de quien y cual el colateral o generado a partir de aquel. Forma parte de la elegancia citar las fuentes, también que las fuentes no se conviertas en grifos clasistas para dar de beber solo a los que pagan.

Picteto ya aseguró que la nobleza del hombre procede de la virtud y no del nacimiento. La persona dotada de capacidad intelectual para hacer proposiciones dignas, inteligentes y válidas para la historia de las ideas y de las letras puede tratar de vivir de ese oficio y vender sus trabajos, lo que no puede pensar es que las ideas las puede controlar como lso productos de su parto y darlas a cuentagotas asegurando un beneficio personal. Una idea patentada es una forma de vetar el paso a otro investigador o pensador que la ha estado pensando también  por su lado. Alfred Russell Wallace escribió en 1858 a C Darwin desde las Molucas donde le expuso  la misma conclusión a la que éste  había llegado. Para la historia de las biografías la tesis de la evolución tuvo por pater a Darwin mas que a Wallace, pero eso es simplemente el que llegó primero a los puntos de distribución del libro, para la historia de las ideas es secundario si fue uno u otro, porque el valor estaba, está, en la idea misma. El autor pontificado es una especie de ser beatificado por los cánones de las letras universales. Modernamente, se puede cerciorar que empieza a haber buena literatura y ensayística fuera de los soportes de papel, de revistas y libros, circulando por la net vinculada a autores desconocidos, o de nombres no reconocidos en la industria editorial. Es cuestión de tiempo que la gente deje de comprar libros, a no ser que sean tirados de precio o de saldo, y haga pasar la mayor parte de sus lecturas por soporte digital con los motores de búsqueda de temas concretos en el ciberespacio. Colgar algo en la red y decir, ey, esto es mío es tan extraño como invitar a alguien a comer a casa y cuando se lleva algo a la boca decirle: no lo hagas intruso, esto es mío, no te lo comas, devuélvelo al plato.

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