FLUENCIA TRANSCULTURAL

El síndrome de saturación

 

Una sociedad superestimulante, en el sentido literal del término, es aquella que bombardea sistemáticamente a sus miembros con una enorme cantidad de datos e ítemes para inducirlos a conductas determinadas, generalmente de compras o de orientación de sus ideas. Eso acaba por generar una autodefensa psíquica, no siempre concienciada, de negación de todo lo recibido por no poder aguantarlo más. La saturación es un fenómeno lógico y mecánico cuando el individuo social está sujeto a más informaciones y/o experiencias de las que puede asimilar y/o computar. el síndrome se instala a partir del momento en que la negación a tal sobrecarga se  extiende a cualquier otra novedad o a cualquier contacto con el otro. La persona con síndrome de saturación ha perdido el interés por lo ajeno y se recluye en el mejor de los casos en lo que tiene para irlo organizando o comprendiendo paulatinamente. Y en el peor de los extremos se cierra en banda ante cualquier cosa por temor a que le vaya a hacer daño, haciendo pagar justos por pecadores o confundiendo toda clase de fuentes de emisión como un mismo asunto. Así como Fritz  Perls  entendía la neurosis, y por extensión la enfermedad psicosomática, como una sistema de compensación pero que paradójicamente se transformaba en sufrimiento crónico; el síndrome de saturación hay que evaluarlo como una de las múltiples versiones que adquiere la neurosis moderna de divorcio con la autenticidad de la realidad que cursa con un autosabotaje de la persona saturada que extiende su divorcio a las ventajas externas del mundo en el que vive sin aprender a discriminarlas de las estimulaciones recibidas que no lo son.

 

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