FLUENCIA TRANSCULTURAL

Pérdidas Materiales

 

PÉRDIDAS MATERIALES (EL PARÁMETRO DE LAS PÉRDIDAS EN EL BALANCE ECONÓMICO)

 

Sin duda alguna el concepto de Pérdida  nos lleva a un marco macro de experiencias interactivas con  los entornos de vida. Es un fenómeno  multidimensionado  el hecho de que la pérdida  es inherente  al hallazgo. Si por pérdida entendemos  erosión, desgaste, destrucción, anulación, ruptura, rotura o cualquier otro dato que  suponga la desaparición de aquello (o de aquel)que se tenía, entonces la pérdida está presente en una multitud de conductas y actividades humanas. Puesto que se trata de  una circunstancia universal y extensiva  a todos los seres vivos, conviene  desglosarla por capítulos para  entender su significado y  proponer opciones para contrarrestarla.

Vamos a hablar aquí en el próximo grupo de líneas de las pérdidas de carácter material  y de su  impacto en un balance económico.

Del conjunto de  dimensiones de control de un gasto general  (dando lo mismo si  el sujeto gastador es un individuo, una empresa, un municipio o una comunidad del tipo que sea)inevitablemente una es la de pérdidas. Propiamente no es una dimensión de gasto  en el sentido estricto.No  es un intercambio de dinero por un servicio o una mercancía, pero sí tiene una traducción de  gasto de dinero y por lo tanto opera como un restador en el sumatorio general de  las entradas y las salidas.

Todo administrador de contabilidad se enfrenta diaria o periódicamente en el cierre  de caja con desajustes que tiene que explicar. Todas las transacciones son estudiadas y si no hay ningunas falla ni siquiera  debería haber error de decimales. No obstante, un proceso económico en el que  no hay pérdidas  es ilusorio. O lo es, con los conceptos  hegemónicos presentes en los planteamientos económicos y en las actividades laborales. Por qué a menudo esas pérdidas  no son fáciles de detectar a primera vista. La caja de la oficina o  la economía doméstica sufre pérdidas de muchas maneras diferentes. No solo hay una pérdida cuando  alguien se lleva ilegalmente una cantidad determinada, o cuando alguien la pierde negligentemente por no haber cosido el agujero de su bolsillo, o también-menos negligentemente-cuando se posiciona como víctima propiciatoria en el metro para ser robado.Hay también pérdidas en todos aquellos descontroles  y malas prácticas que permiten fugas irrentables  de un potencial energético: hay pérdidas pues por ventanas y puertas mal ajustadas que hacen trabajar más los mecanismos de  calefacción o de aire acondicionado;las hay  cuando se compran  productos  de mala calidad en el mercado o incluso de buena y que se dejan deteriorar en el¡frigo y luego se tiran sin ser consumidos; las hay cuando se adquiere el libro equivocado que  termina por  fosilizarse en la estantería sin ser leído;las hay-por consiguiente-en todas aquellas adquisiciones que cumplen una función acumulativa  en un almacén o en un cajón y que están condenadas al in-uso perpetuo. La gama de vías de pérdidas es múltiple.A grosso modo conviene diferenciar entre aquellas explícitas  y directas y aquellas  otras implícitas o demoradas. Las unas  son  las resultantes de  errores subjetivos o de conflictos de responsabilidad; las otras, son resultantes de planteamientos ideológicos, hábitos estructurados o conceptos  desviados. Para lo segundo hay literatura sobre gestión de recursos y dentro de estos, gestión del conocimiento que vienen a proponer medidas de eficiencia productiva y de actividades motrices, tratando de conseguir mayores  ventajas con menores esfuerzos.Para lo primero hay  técnicas de empresa, dinámicas de grupo, tratamientos psicoindustriales o  procedimientos autovalorativos para corregir las malas prácticas personales en el hacer vital y  profesional orientadas a minimizar el volumen de pérdidas.

Estas planean como una sombra en prácticamente todas las actividades humanas  ejecutables. Según como se acometa una actividad cualquiera (desde la colocación de una alcayata en la pared a la planificación de un viaje de verano al Caribe pasando por una tarea intelectual para preparar una recensión)se  puede incrementar o decrementar el factor de pérdida de acuerdo con el método que se elija. El operario que instala  un aplique en la pared pero que luego necesita gastar una cierta cantidad de tiempo para curar la herida de su mano debida a una martillazo descontrolado está incluyendo un subproducto de pérdida de tiempo y de estabilidad corporal para resolver su desaguisado. El viaje de novios a República dominica que elige el tour inadecuado o se compromete con el hotel erróneo le va a suponer unas pérdidas de tiempo en la gestión de búsqueda de otro alojamiento.El estudiante que necesita un plus de tiempo para sus lecturas porque tiene  varios cruces de intereses en el momento de su actividad   con pérdidas de atención deberá repetir partes de su proceso. Los tres ejemplos tienen el común denominador de necesitar excesos de tiempo para conseguir lo mismo.Y el tiempo es un parámetro  traducible a dinero.

En realidad el balance económico no hace más que poner cifras a los conceptos de orden materialista. Cada error comercial, cada  desvirtualización de un producto, cada duplicidad  de tarea superflua si su primera versión hubiera sido la adecuad, cada acción innecesaria tiene una proyección en un gasto. El gasto innecesario está tan naturalizado que  es asumido acríticamente. De tal manera que  es preciso un proceso de amplia sensibilización y concienciación del tema para  que nos demos cuenta que las  coas se pueden ejecutar de otra manera y-al hacerlo-otra clase de mundo es posible ir configurando.

Desde los posicionamientos de suficiencia energética basta poner contadores en los puntos de fugas y despilfarros para que  los oficiales de máquinas adviertan que basta introducir criterios de atención y cuidado para recuperar pérdidas de 10, 20, 30 ,40% incluso o más para seguir manteniendo el trabajo con  los resultados no ya iguales sino incluso más optimizados. Los hábitos de las malas prácticas los hallamos tanto en  los planos privado y doméstico como en los planos profesionales e industriales. En un campo los lavados de dientes, las descargas de cisternas de los wáteres o el lavado de la vajilla, puede llegar a ocasionar cinco o más veces de las necesarias para ejecutar esas operaciones.en el otro, el reparto de transportistas pequeños y su hábito de dejar los motores encendidos de sus camiones o camionetas, o el de los conductores atascados que no paran sus motores, para citar escenas cotidianas supone  una emisiones de CO2 a la atmosfera que son perfectamente evitables. Solo basta que el chip de que se  puede trabajar de otro modo se encienda en sus cabecitas para que las cosas sean de otro modo y se dignifique algo más la vida urbana pero si bien hay prácticas que pueden y deben ser corregidas por normativas legales más restrictivas, otras sólo depende de la toma de conciencia de los usuarios para  ser más respetuosos y benignos con sus entornos  además de más inteligentes con sus economías.

Lo que da estatus social no  es tener mucho dinero o hacer ostentación de mucho gasto (ésto simplemente es un cromo que se marca un determinado concepto de gente guapa)sino  sacar el mejor partido posible a los recursos.Es decir, objetivizar la potencialidad de partida de cada elemento o factor de uso y de cambio. De hecho, hay objetos que ya nacen bajo la concepción del despilfarro y otros bajo la de la economización.Cabrá pensar en impuestos específicos que graven los primeros y exenciones que desgraven los segundos. aunque las tendencias jurídicas están lejos de poder hacer esta discriminación con exactitud y justicia.Antes serán necesarios profundos cambios de mentalidad. Los recursos jurídicos son vías de presión  para demostrar la necesidad de castigar las conductas punibles.son,pues, opciones  coactivas. Es mejor apostar por cambios actitudinales y abogar por  innovaciones de prácticas conservadores de las cosas y reductoras de sus desarreglos o deterioros. claro que el marchamo de propiedad sobre una cosa o una situación convierte en su detentador en un déspota potencial que puede hacer con lo suyo lo que le plazca  incluida su destrucción. Por eso lo jurídico y lo ético suelen colisionar.

En el balance concreto  de  las partidas  de venta de una empresa o un negocio  y en el análisis de cada precio de salida están incorporados,obviamente, los costos de su fabricación.dentro de estos, estás cargados-sobrecargados a veces- los costos de su despilfarro añadido. En  la salida final de un producto, además de los costes de materiales y de energía indispensables cabe añadir los materiales y las energías  añadidas por negligencia en el uso de las anteriores. Una reorientación de los procesos de fabricación y un esmero en el traslado de las materias primas así como la reconducción de los productos acabados  redundaría en una minimización general de los  gastos, y con ello, en un respeto mayor a los medios, los entornos y  la propia fuerza de trabajo. Esto que se puede analizar para el caso particular de una empresa en singular se puede traspolar a todo un proceso industrial y a toda una concepción ministerial o estatal de las maneras de trabajar. Implica pues al marco cultural y a los estilos de una época. Paulatinamente la sociedad y sus agentes de administración se dan cuenta de ello y se orquestan campañas para  ser cuidadoso con las fuentes de energía y con  los consumos programados. Todo ello parte de la base de distinguir las necesidades propias de un proceso y los impropios que acarrea, generalmente por  determinantes de las costumbres y negligencias humanas. Esas que competen a cada profesional ante la tarea de la que se hace cargo, también se trasladan a los ámbitos familiares, domésticos y personales. En el hábitat de cada ciudadano se  producen más o menos pérdidas de dinero según las maneras de consumir y las elecciones de compras-o contrataciones de servicios- que se hagan. No siempre lo más caro es lo mejor ni lo más modernizado tampoco.

Muy bien ,las pérdidas pueden reducirse y tender a cero.¿Pero es pensable que alcancen el cero absoluto? ¿Es posible una economía particular o  colectiva que  haga procesos puros de mantenimiento cuya totalidad de los costes sea razonablemente justificada? Desde que vengo trabajando con la consciencia de este factor de pérdida observo mes tras mes en  los gastos de casa y personales si es posible dejar en blanco la casilla de pérdidas.Jamás lo logro.Siempre tropiezo con motivos que  me llevan a apuntar una cantidad. Esas cantidades devengan las otras, con lo cual el capítulo de perdidas evidentemente reduce el de ganancias.Y ya se ha reflexionado sobre la importancia de obtener menos conservando más que obtener más  a costa de perder más. ¿Pero ese criterio económico es de conveniencia para un sistema  general de transacciones o solo sirve para tenerlo en cuenta en cada economía doméstica? bien, tenerlo en cuenta en cada casa puede tener una traducción potencial en  miles de millones  de euros ahorrados, con lo cual con menos se puede vivir mejor.Pero esa misma razón que favorece a la economía familiar puede ser interpretado como un prejuicio para la economía de estado.Un país necesita (o al menos pivota en torno a esta necesidad como credo)una economía saneada pero lamentablemente eso lo traducen los magnates de las finanzas por una economía sobreestimulada, artificiosamente recargada y multipotenciadad en  inversiones y consumos superfluos.el efecto de ello no es una calidad de vida sino una vida cuantificada y sobreengañada. Eso lleva a comportamientos  irracionales en los que en el mismo acto de compra se está  convirtiendo al consumidor en un delincuente camuflado  para con el planeta por adquirir cosas que no podrá eliminar adecuadamente o no podrá usar  eficientemente y lo está,además,alienando por ponerlo tras las listas de compra por cosas que a parte de no necesitar las elige erróneamente al ser complicada su conservación. todo ello le puede llevar a ser un simple puente para halar anecdóticamente de las pérdidas miles que irá acumulando durante su vida. No cabe duda de que eso comienza en edades tempranas y basta recorrer los contenedores de las grandes ciudades el dia después de Reyes para advertir la monstruosa cantidad de juguetes que han sido tirados para dejar lugar a los nuevos.Lo tirados representan tb una fuga de pérdidas. se objetará que nada es eterno y todo necesita un recambio.Es cierto. todo necesita ser cambiado.¿Pero  el que se deshace voluntariamente de algo  está siempre convencido de haberle agotado su ciclo útil de vida en sus manos? conviene no olvidar que los ciudadanos vivimos en apartamentos o casas  generalmente pequeños y que la mayor parte de nuestra vida privada  se desarrollo en  su superficie limitada.Incorporar nuevas cosas a ellas implica buscarles un hueco y este pasa por  tirar lo que lo estaba ocupando.Es pues un proceso inherente a los valores actuales de vida.

Por lo que hace a pérdidas involuntaria,s a menudo vienen dadas por la  contratación de servicios o la adquisición de productos o gozo de determinados espacios. A veces basta elegir erróneamente un restaurant para  pagar más de la cuenta y encima no disfrutar nada la comida. ¿El precio de la minuta dónde lo debemos incluir en el capitulo de gastos de salida o de alimentación o en el de pérdidas?  Dependerá del desaguisado si la minuta se podrá repartir entre los dos capítulos o de gastos o solo en el  de pérdidas.  En realidad para llevar una consciencia contable del balance económico regular el sólo hecho de introducir el parámetro de pérdidas, ya obligará a revisar los gastos  distribuidos en cada uno de los oros parámetros específicos. La gasolina consumida por nuestro automóvil puede ser mayor  o menor según la manera de conducir.Los excesos de aceleraciones y frenadas darán p`por resultado un mayor consumo sin haber recorrido una mayor distancia. El automovilista con necesidad de afirmar su ego  y su presencia consumiendo así ¿cómo deberá contar su consumo de automóvil?¿como gastos de desplazamientos o como gastos por pérdidas? Sigamos con el ejemplo de ese automovilista intrépido. Cuando lleva su coche al taller de reparaciones para  corregir abolladuras en el chasis, ¿dónde incluirá los gastos  en mantenimiento o en pérdidas? Ciertamente la misma reparación podrá ser incluida como  gastos de mantenimiento o de pérdida si ha sido el resultado de una accidente del que haya sido responsable otro vehículo colisionista o si lo ha sido por negligencia propia en la conducción.

S vamos recorriendo  las distintas actividades cotidianas que hacemos desde que nos suena un despertador hasta que nos acostamos de nuevo para reposar, el  Fp(factor de pérdida) puede estar preinscrito en una mayoría de ellas. La experiencia de vida pasa  por bregar con las actividades y las personas tratado de eludir  aquellos intercambios nefastos o aquellas operaciones que produzcan  desventajas. Aún más el Fp puede  ser conscientemente previsto y eludido  si se sabe aislar y neutralizar.Por el contrario puede ser la columna vertebrante de una manera de vivir y de posicionarse en la sociedad y en el mundo. Estrictamente hablando se puede afirmar sin  que nadie se sonroje que hay conductas  impregnadas del Fp en todas sus fases. Podrían ser enumerados los comportamientos adictivos para ilustrar como no contienen ni u solo valor que no implique pérdidas, de tipo personal, relacional, psicológico y por supuesto, material y económico.

Desde otro punto de vista se puede reconocer que un agente de inversión tiene más probabilidades de éxito cuanto mayor sea su capacidad de Fp. Por el contrario si el tramo de permanencia en el mercado es ajustado o corto porqué no se puede asumir pérdidas continuas, el inversor  acabará perdiendo  con una irreversibilidad que no se dará en aquel otro.Esta es la explicación de porqué quien puede perder más y de hecho pierde más coyunturalmente a la larga va a ganar más.

Volvamos a la escala doméstica. Revisemos cada uno de los capítulos polares de nuestras economías básicas: alojamiento(o hipoteca), alimentación, vestuario, energía,agua, desplazamientos, viajes, biblioteca, música, jardinería, mobiliario,  reparaciones y -no nos olvidemos- de los impuestos.El estilo de vida y las dinámicas contratadas o habituadas de consumos van a dar unos mínimos por debajo de los cuales no se va a poder abaratar el coste de la vida. ¿es realmente así? Hagamos el  siguiente ejercicio: revisemos más de una vez cada capitulo de gastos  con la mirada detectora de las fugas o malos usos y contemos de nuevo, entonces tendremos la sorpresa de dar con sumas más reducidas. Obviamente todo eso no será necesario si el nivel de vida es suficientemente desahogado. ¿Para que mirar tan fino si me puedo permitir  todos los caprichos?  Nos diremos. Y al amparo de este elocuente razonamiento seguiremos firmando los cheques o pagando las facturas y las multas conforme vayan llegando por que  seremos unos paganos modelo y unos perfectos ciudadanos.con ello confirmaremos una ley de observación empírica fundamental: a más poder adquisitivo más negligencia en la elección de la calidad y la cantidad de las cosas que se adquieren. Y en todo caso, podernos permitir  todos los gastos no quitará  el hecho de que una parte de ellos sean gastos por pérdidas, metiendo aquí todo aquello que  no es gozado, que es roto antes de ser manejado, que es defectuoso de fabricación y no es cambiado, que  es infrautilizado porque pasa de la tienda a un armario donde se fosiliza.

Hubo un tiempo en que las personas reparaban sus objetos averiados y en que en situaciones de economías precarias o de recursos disminuidos se apreciaban en su justa medida los que se tenían.La modernidad y los consumos a gran escala han abierto el grifo de todos los depósitos creando el espejismo de que los recursos de los que nos rodeamos son ilimitados. La mentira  de ello es obvia. Lo curioso de la situación es que aunque el poder adquisitivo individual pueda pagar toda clase de pérdidas particulares por el placer del despilfarro, la situación externa no lo puede pagar. Obviamente el dinero lo puede todo.Puede comprar todos los caprichos.Pero en todo caso todos los que existan. En cuanto  sus reservas se extingan  la capacidad para ese Fp también  se habrá autoextinguido.  el deseo de una práctica sana de consumos y usos es estableciendo un correlato armónico y lógico entre Poder adquisitivo (Pa) y Satisfacciones (S) donde la variable de las pérdidas  deje de actuar como un factor de complicación y encarecimiento tanto general como particular de los procesos económicos. Eso será/sería posible con una mayor conscienciación acerca de los hábitos de vida y de trabajo y  una organización correspondiene de los intercambios de energías con el medio social.

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