FLUENCIA TRANSCULTURAL

Registros sobre la sustentación

 

Los indicadores de progreso han dejado de ser las medias aritméticas de crecimiento anual de producciones brutas o de  rentas por cápita.Así mismo las gráficas de despachos orgullosos que ostentan un saneado proceso de cuantificación período tras período han dejado de ser  el parámetro modélico que seguir. Ha habido, ciertamente, una época en que los aumentos de los niveles de consumo indicaban sin discusión un avance en el confort y una autoestima de un modelo social. Desde el momento en que  las diagonales sobre las abscisas han indicado situaciones de peligro impugnando su sostenibilidad, voces  y análisis de alarma han puesto el punto de atención en un neo concepto:el de la sustentabibilidad de un modelo que agota salvajemente los recursos y que en tal campaña hace cómplices a todos sus miembros con poder adquisitivo que puedan permitírselo.

El objetivo de comprar o vender más en cada ejercicio de lo que ha sido realizado en el ejercicio anterior,ha actuado tradicionalmente como un concepto intrínseco del  modelo de mercado ,haciendo prevalecer la dimensión cuantitativa a las ofertas cualitativas. el slogan parecía ser: a mayor número de transacciones comerciales mayores dividendos de beneficio para  quienes las operativizaran. En términos de volúmenes absolutos se siguen manejando numerosas empresas sin  valorar su responsabilidad ética en la invasión de la realidad con iniciativas y transformaciones materiales de consecuencias nefastas.

La necesidad de una planificación racional del futuro posible -no del deseable desde una compulsión por el gasto de recursos-es ineludible para hacer realista todo futuro. Es un planteamiento que involucra a todos los sectores sociales y que compromete directamente la responsabilidad de los individuos. Tanto uno a uno,así como cada agrupación demográfica,necesita contar con unos registros fundamentales que actúen como indicadores de su estado vital y desarrollista en sus aspectos fundamentales de existencia. La construcción y seguimiento de unos registros fundamentales en los campos de la energía y del consumo y de las producciones actuan-pueden actuar-como un instrumento de autoconciencia social y  predicciones y a partir de aquí como una metodología para el reajuste de los hábitos sociales y la reconducción de los presupuestos y la orientación política de inversiones.

Un conjunto de indicadores fundamentales y precisos como un chequeo a un estado de vida social o a un estado de la cuestión en varias temáticas elegidas, puede dar la medida precisa de lo que está pasando y lo que está en juego, sin sucumbir a una avalancha de datos aportados por repetidos estudios estadísticos, con sesgos conceptuales importantes acerca de lo que es el auténtico progreso.

Cada individuo integrado en un modelo social  puede a su vez  seguir sus propios registros acerca de que imbricaciones lo categorizan como un saldo negativo para las posibilidades recursivas del medio o como una actividad equilibradora o incluso devolucionadora. Quedan exentos de este criterio quienes todavia siguen responsabilizando a las estructuras y a las mayorías las responsabilidades del destino, sucumbiendo a aquellas sin auotimpugnarse los propios hábitos que las secunden.

El seguimiento de unos registros que da una cifras determinadas no tendría  mucho sentido solo para limitarlos a correlaciones entre ellos y a comparaciones entre años, pero tendría alguno en cuanto actuaría como un concienciador público de hacía donde se encaminan los colectivos urbanos y los márgenes de existencialidad que dejan con los tipos de procesos que se siguen.En ese sentido los registros continuados de indicadores clave actuarían en el pero de los casos como instrumentos de conciencia o de autoconciencia pública. Así como tradicionalmente la comunidad científicamente viene avisando de las posibilidades de riesgo a las que se encamina el planeta por el efecto-hivernadero o la elevación del nivel de aguas, los indicadores de sostenibilidad para una ciudad actuarían como instrumento de aviso y sensibilización,como concienciadores públicos y de la administración, y así potencialmente como activadores de cambios conductuales masificados en diversos planos sociales.La última década del XX se enfrenta a un ultimátum planteado por un modelo desarrollista generado en el XIX y que generó dosis de narcisismo en el mundo occidental.Los tiempos del agotamiento incuestionado de las fuentes ha pasado.El futuro  pasa por una administración razonable del presente.

 

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