FLUENCIA TRANSCULTURAL

En la libreta de los versos

 

Un poemario de viajes no es otra cosa que la recopilación de textos versados motivados por experiencias interactivas por un recorrido geográfico. No habría otra diferencia con cualquier otro texto de poesía desde la quietud de un puesto de escritura. Un poema es un fijador de memoria que hace de radiografía de una emoción en un  momento dado en cualquier contexto atravesado. Su facilidad orgánica permite ser escrito en cualquier parte e incluso en cualquier momento. He llegado a utilizar el reverso de billetes de metro para escribir una ocurrencia o el dorso de un recibo o incluso una servilleta de papel esponjoso en un bar. Cualquier cosa sirve para atrapar a la musa que te ronda cuando quiere. Lo habitual cuando viajo es llevar un cuaderno o una libreta donde meter textos de pretensión poética, que si bien no logran siempre serlo sí cumplen con la función de un recuerdo vivencial. Muchos poemas son instantáneas  de momentos cruzados de los que se puede desdibujar el ambiente físico pero no la emoción que los engendró.

Los textos de In-quietudes han sido reunidos a lo largo de distintos años y de la suma de un cierto número de lugares.  Están reunidos bajo un título deliberadamente equívoco. La inquietud se refiere a lo no quieto, en este caso al sujeto móvil que va de una parte a otra mirando lo que no le es dado al sedentario; y también a las motivaciones para pensar. El sujeto inquieto es el que no permanece impasible ante las cosas de su mundo.

Dentro de los atuendos indispensables del viajero  que tiene curiosidad por las cosas, no podía faltar la libreta donde caligrafiar estrofas sin más lucro que su relectura inmediata.

Me he encontrado una y otra vez a lo largo de mi vida en  folios a menudo y   en la libreta de los versos  con intención de convertirla en libro. Ahora que me atrevo en tal envergadura caigo en la cuenta de que los textos reunidos abarcan una década entera y fragmentos de otras dos. Tiempo suficiente para dar por cerrado este poemario aunque no el poema del viaje en sí que es lo que quintaesencio en la vida. Viajar no significa solo moverse de una ciudad a otra. Es también la evolución del pensamiento. Vivir es viajar por las reflexiones y por las ideas. El viaje poético es un atributo de la mirada esencial y no un producto de geografías. El poema de no importa que latitud exótica no es mejor por haber sido concebido en ella que el poema hecho en casa. En todo caso la poesía es una de las pocas cosas que acompaña al viajero cuando no tiene nadie a quien expresar su sentirse dice[1]  de Dámaso-Alonso[2]  que solo la poesía podía saciar su sed existencial. La poesía es quizás tanto más hipervalorada cuanto menos opciones artísticas y culturales alternativas se encuentren pero lo que es seguro es que una existencia sin ella resulta más atávica y difícil de gozar. La instancia poética permite el control de la realidad cuyo atributo principal es el de la imperfección e insuficiencia. El poeta se hace viajero del imaginario, marchando más allá de los límites sociales y políticos establecidos. Y el viajero se hace poeta cuando no hay nada en parte alguna que lo pueda colmar si no es con la reinvención del mundo desde sus palabras. En una época ultra-tecno como la actual hablar de poesía  parece que es estar fuera de onda y escribirla resulta sospechoso. Desde la entrada al mundo de la triple dobleuve  con Bervers-Lee[3] se diría que lo poético está fuera de lugar. No es así. Mientras haya alguien que se exprese en clave poética y alguien que se identifique con ello desde la lectura la poesía tendrá larga vida. Escribirla tiene bastante de riesgo y en todo caso no es posible hacerlo sin una vida arriesgada. El trovador de antes recorría  lugares el de ahora sigue recorriendo corazones. Mercè Rodoreda decía que ”hay que vivir peligrosamente”. Lo poético es la expresión de esta vida llevada al límite de sus posibilidades. Para Carmen Martín Gaite[4] cambiar de casa supone creer cambiar de vida. Para el poeta de los viajes cambiar de lugar es cambiar de poema y trucar los sentidos.

El poemario de viajes reunido en in-quietudes  gira en torno a la eterna demanda de un mundo en un planeta que no lo tiene, de una humanidad en una gente  que no la engendra, de una filosofía en un pensamiento que no la concibe, de un amor en unas circunstancias no siempre posibles. Es por eso que cada texto queda sin terminar. Todos quedan en suspenso como si tras su último vocablo hubiera  puntos suspensivos. No hay conclusión posible. Sólo hay formas que giran en torno a sí como el  torbellino de un tío vivo dando vueltas en toro al mismo eje. No importa cuantas vueltas se haya dado, el giro siempre gira en torno al mismo eje: lo poético gira una y otra vez en otro a sus mismos temas centrales y quien lo hace entretiene la vida y sus aventuras disimulando la vida clavada a la materia y la constancia de un espíritu preso en la condena de su destino. Lo importante es que en la libreta de los versos me encontrara y me encuentre y que siga formando parte de los útiles de viaje porque eso querrá decir que todavía hay motivos en los panoramas de los que hablar, miradas en los ojos de la gente que me cautiven, voces de cualesquiera partes de las que saque nota, verdades del mundo por las que afilar mi lápiz.

 



[1]  tomado de Victor García de la Concha, crítico.

[2] Ex director de la Real Academia. amigo de V.Aleixandre, de Lorca, y de Rafael Alberti.

[3] Bervers-Lee, Tim fue el creador de la World-Wide-Web

[4] (Salamanca 1925-) Irse de casa. Anagrama. Es su novela más ambiciosa y lograda en su momento de publicación. El título tiene que ver con la idea del cambio personal al hacer un cambio de morada.

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