FLUENCIA TRANSCULTURAL

La literatura dentro del arte.

La literatura dentro del proceso artístico. JesRICART

Arte y literatura es una conjunción equivocada o cuando menos equívoca que se ha empleado y sigue empleando para enunciar dos universos diferenciados que a veces incluso se contraponen cuando son referidos como arte o literatura. Si arte es todo aquello que toma distancia de la realidad para reflexionarla desde la estética y la recreación desde la alegoría y la imaginación, la literatura también hace eso, por consiguiente el universo de lo literario es un subconjunto incluido dentro del gran conjunto de lo artístico. Las conjunciones y las disyunciones en la forma de juntar físicamente palabras son responsables de significaciones completamente distintas. La copulativa y que en principio parece que viene a sumar tiene una carga temporizada de mecanismo retardado que genera confusión haciendo de separadora. A la hora de escribir y hablar la práctica totalidad de hablantes no son/mos cuidadosos permanentemente con todas y cada una de las expresiones empleados y sin advertirlo -o  incluso advirtiéndolo poco- caemos en mimetismos y en formulas verbales prestadas que ayudan a la confusión colectiva.  Somos animales de costumbres, demasiado. La evolución (intelectual, cultural, social) es el resultado de una ecuación no tan compleja e laque interviene el factor de innovación y el de dominio de los que se hace en la otra parte de la misma. Cuanto más mimético y reproductor sea el ser humano menos crítico y autocrítico es y por tanto más se deja llevar por la corriente de las similitudes contribuyendo como un peso muerto a la inmovilidad de las cosas.

La literatura es una aportación crucial a la historia del lenguaje, Muchas expresiones hechas y nuevos vocablos han sido mencionadas por primera vez desde sus plataformas. Algo que pasa a ser del dominio público y de uso generalizado se le ocurrió a alguien por primera vez. El resultado de su contribución queda aunque el nombre de la autoría se olvide o incluso no se sepa. La literatura, o más exactamente, el autor de letras, no siempre es consciente de su papel en cuanto a poder de impacto en un escenario cultural. El tiempo lo dirá, evaluaciones posteriores lo podrán o lo reconocerán en su lugar. Eso no es lo más importante. Lo que lleva a escribir es lo vocacional, si el objetivo es de empresa como una empresa en la que invertir es posible que haya una colisión entre el sentido artístico de lo literario y el libro como producto.  Posiblemente los autores de letras así como los autores de otras expresiones artísticas se pasen la vida buscando una perfección que nunca conseguirán. Javier Cercas[1] titula uno de sus artículos con un arriesgado título para preguntarse sobre el mejor artículo que ha escrito para concluir que es el que no ha escrito precisamete por eso por no haberlo escrito. Se puede transpolar a cualquier otro elemento de creatividad. Incluso cuando el balance de una vida artística ha llegado a su fin para la posición de autor/creador lo mejor está siempre por hacer y de todo lo hecho ponerse a comparar cada unidad, cada parte, es más propio del observador objetivo especializado en arte que del  creador subjetivo especializado en su obra carente de otros referentes objetivos para las comparaciones a las que tampoco tiene porque prestarse. La vida es proceso y el arte también lo es como no puede ser de otro modo. Una propuesta literaria puede seguir un itinerario de proyecciones a otros campos: la escena teatral, la danza, la ópera, la puntura en el cuadro, el salto a otro género escrito. Se hace difícil entender la compartimentación de cada sector artístico como si fuera el único legítimamente representativo de todo el arte.

Está por averiguar hasta donde alcanzan los litigios antiartísticos y las adaptaciones de cada iniciativa a otros sectores. No siempre los autores de libros reconocen que su salto a las pantallas o a la escena plástica recoja lo esencial del texto escrito.

El acercamiento a la literatura desde posiciones pretendidamente creativas parece en principio más accesible que a otras artes que requieren técnicas de dominio soberbias. Es evidente por lo que hace a la voz operística  o al ballet. E cuanto al libro todo el mudo puede/podría escribir el suyo si lo pretendiera. La historia comercial de las ediciones (a no confundir con la historia de la literatura) ha catapultada a plumas noveles que apeas si habían tenido tiempo de terminar las lecturas de sus primeros libros descubiertos. Hay muchas razones que catapultan unos títulos y otros no. La fauna de autorías de lo escrito no para de crecer. Es lo natural, todo el mundo tiene cosas que decir, en particular cuando en su campo de intervención directo verbal no se siente reconocido o suficientemente escuchado.

S diferencia de otras obras artísticas, un libro aparentemente es igual a otro libro, lo ojeas y las páginas se parecen. No es hasta la entrada en la lectura que se puede diagnosticar si vale la pena continuar con ella. Hay otro tipo de propuestas mas directamente lanzada a la vista que pueden impactar o pasar del todo desapercibidas. Hay exposiciones de arte en galerías particulares que no necesitan más de un minuto en ser recorridas, otras que piden mucho más tiempo sin que haya variación en la cantidad de cuadros expuestos. La percepción es un veredicto implacable aunque pueda ser injusto. Hay cosas que entran por los ojos y otras que no te llegan por ninguna parte. Pero eso no es un motivo de desespero sino un detalle para reajustar las propuestas. Al fi y al cabo toda propuesta artística no es más que una unidad integrativa de una macropropuesta dispuesta a recibir más pinceladas en su camino a la genialidad.



[1] “El mejor artículo que he escrito.”El país semanal 3 de mayo de 2009

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