FLUENCIA TRANSCULTURAL

La protesta política general

Ante la convocatoria de la protesta política general1.

Es un clásico el slogan de un acto político definitivo con el que quebrantar un gobierno y dar paso a una alternativa de gestión social y política para la solución de los males generales. Durante las dictaduras se convocan huelgas generales para acabar con un régimen caduco. En el franquismo hubo varias de esas convocatorias con el flamante título de huelga nacional política. La titularidad gubernamental del PSOE se está enfrentando a manifestaciones masivas por distintos asuntos y también por responsabilizarlo por su incapacidad de sacar al país de la crisis. En el mundo ha habido una cierta tradición de movimientos masivos conservadores que ponen el punto de mira de las responsabilidades en los individuos de la galería de turno en lugar de ponerlo en la estructura del modelo. E esto se desprende que no todo movimiento social es una escuela de enseñanza en quienes lo secundan, lo puede ser de alienación.

Es una manipulación convocar a la clase media a la gran y definitiva manifestación para tumbar un gobierno en un momento histórico en que sabemos que no hay una oposición alternativa para la gestión global. Hay una conexión en este tipo de convocatorias con aquellos razonamientos que durante la transición en los años 1975-1983 apelaban con morriña a la dictadura desmantelada con su famoso predicado: con Franco se vivía mejor.

El derecho a la protesta está recogido constitucionalmente y es una libertad fundamental para atenuar dominios y llegar a acuerdos pero no toda protesta es legítima ni racional. Venimos padeciendo una colección de ellas por leyes innovadoras y evolucionistas (la del aborto, la universitaria, contra la homosexualidad,...) y por supuesta en todos los regímenes, en el aznarato también, acciones contra el paro laboral. Desde que tengo memoria nunca hubo pleno empleo rotundo, siempre ha habido una considerable parte de población pasiva y muchos sectores (el estudiantado y las mujeres con trabajos domésticos) fueron considerados como parte integrativa de esa mal llamada pasividad.

Haciendo números es una minoría social directamente comunicada con la activación de inversiones y generación de producción real que está implicada con trabajos de riqueza, la mayoría lo está con trabajos de control. El funcionariado en su conjunto (mas de 3millones de personas en Spain) no es generador directo de riqueza sino una organización para controlarla y para obtener -para la clase dirigente- bastante más que sus diezmos. En el país se estima que hay menor cantidad de empresariado en toda la gama de empresas activando inversiones y organizando trabajos.

Una alternativa a la crisis no pasa por sacar un gobierno y meter otro que se dedicara a crear empleo ficticio (hay una larga tradición en los países de leste europeo en los que se garantizaba empleos para todo el mundo sin que eso correspondiera a la dinámica lógica de la economía real llevando a inventar puestos de trabajo para actividades que no necesitaban tantos) sino apoyar a quien proponga un nuevo modelo de vida. A esta idea se la acaricia pero nadie dice que un modelo económico alternativo pasa por acabar con los paraísos fiscales y por recortar la ambición de los mas ricos asi como de sus posesiones. En resumen, un nuevo modelo no es concebible sin acabar con la misma esencia del capitalismo y reeducar a la sociedad en formas no ególatras de vida social. Inevitablemente las proposiciones hacia un modelo alternativo van a pasar por una antipopularidad rotunda habida cuenta que una parte de la población cae en el alarmismo al perder sus fuentes de ingreso sin preguntarse la larga trayectoria que explica esa pérdida.

Las crisis estructurales periódicas no las producen los gobiernos, o al menos no las producen como causantes directos. Las formas gubernamentales en sí mismas ya son indicadores de crisis permanente de la humanidad en tanto que delegan resposnabilidades colectivas a unos gestores que les permiten que a sus espaldas hagan cosas no autorizadas. En principios los gobiernos actúan con el respaldo gubernamental pero de acuerdo con las formas de votaciones por mayorias simples hay maneras de manipular parlamentos. Por su parte los partidos políticos se presentan ante la sociedad como feudos personalistas. Los hay (PP es muy representativo de eso) que no tienen la menor vergüenza en que sea un líder el que se presente a los medios como amo y señor de toda la organización.

Las formas de habla en política son tan bajas de contenido, tan poco respetuosas por no decir saboteadoras, que también lo son, que en el lugar de los debates se prodigan los golpes y contragolpes a base de titulares. Una sociedad madura no se pasaría toda su existencia siguiendo a sus clases políticas (unos cientos de individuos consentidos y caprichosos en todo el planeta) en sus partidas de ping-pong. De las clases políticas lo menos que se puede afirmar es que son parte de la estructura parasitaria a la que alicientan y de la que viven. No se puede justificar de ninguna de las maneras seguir aguantando un doble discurso: el de supuestas medidas anticrisis por un lado y el de unos sueldazos e ingresos reconocidos brutales por otra. La titularidad gubernamental actual volvería a tener la simpatía del público en 24 horas tan solo reduciendo a sueldos razonables los de los diputados y ministros, también reduciendo el porcentaje de funcionariado superfluo, y dentro de este lo dedicado al ejercito y a las policías. Solo haciendo esto además de conseguir simpatías sobradas convertiría la actual etapa de crisis en un veraneo confortable para esa masa de parados angustiada y desorientada.

De la crisis económica del 2008-2009 no se está aprendiendo tanto lo cual la prolongará al 2010 y se habla también del 2011. Para el modelo de acumulación de capital en todo el sistema mundial no es la primera ni será la última. En particular no se aprende la lección crucial: que el planeta tiene recursos sobrados para todo el mundo pero el modo de sacarles partido sigue siendo a favor de minorías, lo que explica que siga siendo casi la mitad de sus habitantes que lo pasan mal. Eso explica que no exista legislación restrictiva para el enriquecimiento a ultranza de los mas listos, es decir de los más oportunistas. Teóricamente en una sociedad dineraria lo más fácil debe ser conseguirlo ya que absolutamente todo: desde la ideología de la ambición a las prácticas comerciales del engaño. Si bien las medidas anti-corrupción con su saldo de imputados por especuladores y traficantes de favores e influencias esta en la linea de la reparación histórica del mucho daño que se hace a un país con esas inversiones incorrectas y, de ser estrictas, caerán en dominó otros muchos especuladores que en localidades pequeñas han priorizado sus bolsas a los intereses comunitarias, esta misma persecución tardía y tras males hechos demuestra que el sistema no se autorregula para evitar lo que periódicamente va produciendo: una extensa saga de ciudadanos vendidos al mejor postor.

Eso ha pasado y seguirá pasando con un gobierno u otro. El PSOE, en realidad los partidos socialistas, vienen defraudandando a las ciudadanía que los votan. Un día u otro sucedería pero eso ya fue advertido -ya lo advertimos desde la primera campaña legislativa de la que salió elegido F.González- ante lo que solo se desengaña quien aceptó ser engañado y autoengañarse. En cierta manera toda esa base ambigua que ahora no entiende el programa del gobierno al que ayudó a elevar al poder tiene lo que se merece. Pero de haber votado a la derecha seguiríamos mucho peor reproduciendo esquemas predemocráticos con menos control de la estafa social. ¿o acaso se ha olvidado como se hicieron las grandes fortunas en este país? El problema es que las bases electorales de los socialdemócratas ahora defraudadas no resolverán las cosas cambiando su orientación de voto a sus oponentes conservadores o centroderechistas. Tan solo participaran del juego de la bipolaridad social sin cambiar a fondo las cosas.

La imagen de una gran huelga para acabar con una resolución de estado ya ha pasado a formar parte de los idealismos sociales por no decir leyendas urbanas. Las dimisiones toca pedirlas por razones solidas y objetivas y con una opción alternativa, alguien que además de promesas explique un programa para acabar con el estado de debilidad económica. La verdad es que para construir un programa alternativo hay que asumir otros valores sociales, otro modo de entender el trabajo y la cooperación dentro de los países ricos, otra forma de relacionarse con el planeta, en definitivo acabar con la jungla neoliberalista en la que todo vale a cambio de inflar los dividendos de unos aún a costa de la miseria y sufrimiento de otros. El hecho es el siguiente: ni la derecho ni la izquierda de la parasitaria casta de supuestos dirigentes que no saben qué ni como dirigir se han puesto de acuerdo ni se pondrán nunca de acuerdo en acabar con el modelo del capitalismo salvaje. Si hay un espacio para la alternativa es el de la base social con iniciativas autogestionarias creando programas de gestión de los recursos con protocolos éticos serios y mantenidos con rigor. Mientras esto no se haga con suficiente potencia de lanzamiento, las próximas décadas tendremos que seguir aguantando las broncas interpartidistas que esterilizan la eficacia por falta de colaboración y la casa seguirá sin barrer.

Ante la convocatoria a una manifestación general en contra del paro cada seducido por ella que desee ir debe pensar no en lo que el país puede hacer por él sino lo que él puede hacer por el país (idea muy a lo Kenedy pero que viene al pelo). A quien no tenga su puesto de trabajo y lo necesite se le puede proponer que piense en una actividad viable para si mismo y para el mercado, pero no solo para el mercado (buscar un espacio en el mercado es una semilógica) sino para la sociedad, para la humanidad. Es comparativamente mas alternativo eso que los gritos de gallos de pelea en las avenidas principales.

Manuel Rivas sostiene que la literatura aun tiene una capacidad subversiva. Se refiere a un tipo de literatura. No todas subvierten, las hay que confirman y defienden el mundo del caos y de la irracionalidad. Cuando es referida la literatura en palabras mayores es difícil escrutar a lo que se está refiriendo exactamente quien usa esta palabra. Concurre una profusión de literatura oral en platós de habla que lejos de cualificar el arte de la palabra lo sabotean. Es como si estrellaran bolsas de pintura indeleble contra obras pictóricas. Para muestra, algunas de las chácharas en Radio Intereconomía, un nido de víboras (con mil perdones pedidos a los ofidios que no atacan de maneras tan furibundas) donde cada vez que -por error- la sintonizo me pregunto el uso perverso de la cancha democrática por los sedicionistas sistemáticos. Entre nosotros: literatura no es todo lo que pasa por el texto, lo mismo que el habla no implica siempre el transporte de un razonamiento y el porte de un decir. Literatura es la propuesta para ir más allá de las palabras dichas recomponiendo el pensamiento tras sus lecturas o sintonizaciones.

1http://es.globedia.com/la-portesta-politica-general

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