FLUENCIA TRANSCULTURAL

Definición de problema

Definición de problema.JesRICART

Problema real y problema ficticio. La angustia como uno de los problemas principales. Wiessensteig 11ago2011

El problema ha sido concebido como algo que ha contribuido al desarrollo de la ciencia y del conocimiento. Las matemáticas sirven para resolver problemas aunque sin problemas de cálculo no se hubieran desarrollado las matemáticas. Una definición axiomática de lo que es un problema que sirva para toda clase de problemas, de momentos y de lugares se nos hace difícil. En el vocabulario ordinario la palabra es usada para referir una dificultad que afecta a la libertad de hacer algo. El problema impide el paso fluido de un evento. El problema es la adversidad que barra el proceso de algo que necesita seguir en curso para llegar a su meta o estadio subsiguiente. Un problema es una adversidad que impide la expresión natural de un hecho. El problema de definir lo que es un problema es que al intentarlo, la casuística de la que nos valgamos puede poner en la evidencia del ridículo aquello que haya sido definido como tal. Eso no significa que no haya problemas pero sí que todo lo que sea considerado como problema lo sea realmente. Mencionar los factores objetivos que definan exactamente lo qué es un problema es más complicado que localizar a quienes se erigen como los categorizadores de ellos. Portavoces de la sensibilidad general o de los intereses particulares de un grupo periódica o puntualmente van recitando definiciones exactas de problemas precisos. La sociedad entera es una timba de palabras en torno a los calificativos de problemáticas en curso. ¿Es que no es posible concebir una sociedad desdramatizada sin problemas?  En todo caso, la concurrencia de contradicciones (el factor opuesto es inherente a cada factor activo) no tiene porque vivirse desde la problemática incapacitante. Claro que depende de qué contradicciones se traten.

Si hiciéramos un esfuerzo desde la auto observación lingüística de cada vez que manejamos la palabra “problema” es posible que advirtiéramos el sobreabuso gratuito de la misma pero que al practicarlo efectivamente se crea una carga problemática a aquello que es mencionado como tal. ¿Es problema todo aquello que crea una preocupación por no conocerse su posible solución o resultado o es un gesto pre-obsesivo?

El relativismo de todo lleva siempre a decir que lo que es un problema para uno es tomado como una ventaja para otro. El cazador puede ver un problema en las ramas secas que no puede evitar pisar y poner en fuga a su posible presa, para ésta el problema es el cazador que va a quitarle la vida. El problema es uno u otro según del lado del observante y sobre todo del impacto que ocasione en la vida propia y/o ajena.

En épocas de crisis económicas la pérdida de puestos de empleo y la  minimización del poder adquisitivo es valorado como un gran problema: menor circulación de capital, menor cantidad de beneficios para quienes están acostumbrados a unos altos niveles de ellos y menor cantidad de posibilidades de compra para quien se ven reducidos a los mínimos para acceder a lo perentorio, es decir la comida, la energía y el techo. Pero el hecho de la menor producción también significa la de darle un respiro al planeta con menor emisión de anhídrido carbónico, lo cual es una solución a un problema anterior de contaminación atmosférica. Es posible que al capturar un problema concreto que inequívocamente lo sea se tenga que aceptar metodológicamente que el hecho de serlo en un registro no significa que lo sea en todos.

No tener dinero que es considerado como un tópico dentro del tener problemas (de hecho la sola mención de tenerlos ya es traducida por no tener solvencia) lleva a excitar la imaginación para buscar otros recursos con que sustituir la conducta anterior de comprarlo todo de trinca o primera mano. Psicológicamente, lo que realiza a la persona no es tanto su condición de compradora de todo lo que necesita o crea necesitar como su habilidad recursiva para obtenerlo por vías ingeniosas sin crear un desequilibrio en su entorno. Como ya fuimos advertidos desde una sensibilidad ecologista clásica el dinero como objeto (las monedas, los pagarés, los billetes de banco) no se puede comer ni sirve para vivir cuando deja de servir para comprar algo útil. Lo mismo se puede decir de los patrones oro o de otros metales o piedras muy valoradas.

Lo que es o no es un problema depende de la interpretación que se haga del mismo. Tener dinero también representa un problema si al tenerlo se ve condicionada la vida y la libertad de elegibilidad de las experiencias. O pero aun, si al tenerlo es empleado para negocios fraudulentos y no éticos de inversores que te convierten en  el cómplice pasivo de sus especulaciones.

No tener comida es uno de los principales problemas. Se sigue hablando de mil millones de hambrientos en el planeta, pero también es un problema la pandemia de la obesidad y de la sobrealimentación. Clínicamente la comida excesiva es considerado  como una adicción. No está nada claro que la cultura hiperconsumista de tener tanto de todo que también pasa por tragar tantas cosas sea necesaria para vivir. Llenar el estomago guarda una estrecha relación con la demanda psicológica de llenar un vacío corporal a falta de poder llenarlo como sentido existencial. A pesar de saberlo comemos más de lo cuenta y seguimos haciendo pasar por la boca y el tubo digestivo cantidad de proteínas y grasas que nos sobran.

Lo que para alguien puede ser un problema, por no tener con que alimentar a su hijo, a unos quilómetros de allá el problema está en no saberse contener y cerrar la boca ante los estímulos que excitan las papilas gustativas nada más ser vistos u olidos.

Un problema -escribía líneas atrás- es lo que te impide el desarrollo libre de una acción pero también toca reconocer que  hay barreras que al negarte el paso te salvan la vida. ¿Dónde está el problema? ¿En un lugar que no puedes franquear por haber nieve en la carretera, por la nueve misma, porque no te dejan pasar si no llevas las cadenas de seguridad? Según se defina cual es el factor del problema en cada encuentro problemático se puede esperar una cosa u otra de quien lo defina.

En los conflictos y desórdenes de personalidad, una parte importante de los problemas o que así son vividos por quienes así los definen, tienen más que ver con la posición subjetivista que con una entidad problemática real. La angustia que es uno de los grandes males de estos siglos lo problematiza todo, logrando un cuadro de la realidad mucho más patético de lo que en principio es. Si de cada 10 problemas con los que uno se encuentra 9 lo son por su fijación angustiosa y 1 es solamente el real el sujeto queda inhabilitado para poner todos sus esfuerzos en este 1 relativizando la importancia de los demás. Pero ¿qué es lo real para el sujeto propenso al drama? El concepto de realidad es multivariado y para definirla se necesita referir siempre un modelo que la pontifique como tal. Eso es sumamente complicado y la ciencia tiene sus propios conflictos para establecerlo. No es extraño que los individuos sufran mas la realidad o menos no solo según las posiciones de inserción en ella sino también según la interpreten.  La realidad como un cuadro victoriano y repleto de patetismos por los que sufrir es una percepción variable y por consiguiente la cuota de angustia es una u otra.

Los buenos consejos hablan de tomárselo todo con calma, de no perder la sonrisa en ningún momento, de ordenar cualquier caos y enlistar los problemas uno a uno para solventarlos con firmeza. No faltan consejeros que van de magos por los escenarios diciéndonos cómo se debe vivir y al hacerlo haciéndonos suponer que ellos tienen las claves del éxito y del bienestar personal.  Como que la cosa no termina en cada función, ni en cada mensaje, ni en cada sugerencia (tampoco en cada artículo ni en cada libro ni en cada congreso) si uno tiene oportunidad para ver lo que hay debajo o detrás de lo que se dice se suele llevar sorpresas. Quienes tienen las claves de la felicidad, si es que las tienen, saben que no pueden comunicar con tanta frivolidad el supuesto de darlas  y que las fórmulas del vivir son personales y prácticamente intransferibles. Para quien no ha padecido ningun episodio nunca jamás (eso ya es difícil) de trastorno de personalidad, de obcecación, de delirio paranoide, de crisis nerviosa puede hacer gala de una estabilidad emocional y de un autocontrol mental total. Incluso en esas situaciones es difícil que quien esté muy bien no esté al tanto de las partes no resueltas que arrastra de sí mismo. Vivir la vida y vivirla ante los demás tiene bastante de escénico y de apariencia. La ansiedad copa ese espacio poniendo de manifiesto toda la inestabilidad personal y todo el temor ante el mundo y ante la pérdida de la vida. ¿Qué se puede hacer ante un perfil muy ansioso que se cree al borde del cataclismo? No seguirle en su discurso insegurizante poblado de interpretaciones exagerados de datos hipervalorados. El riesgo de esa pauta es el silencio, pero lo contrario –seguírselo- significa colocarle sus miedos como centro temático apartándolo aun mas de unos referentes de la realidad que pueda tomar como alternativos.

En cuanto un individuo es detectado como sumamente ansioso, en lo personal conviene tomar distancia para no co-sufrir a su lado lo que puede y debe sufrir en exclusiva en tanto que lo elige aunque sea inconsciente como autopunición, y en lo terapéutico conviene destaparla la caja de sus miedos para que mida la autentico dimensión de lo que hay dentro. Un exceso anómalo de ansiedad sabotea los resultados de los trabajos y de los proyectos y por añadidura agota a los demás del entorno. La angustia en tanto vacio de la existencia o del sinsentido permanente del hacer de muchas cosas en lugar de dar a cuadros de ansiedad puede ser un material interesante para la reflexión filosófica que configure cuadros de vida hedónicos y bohemios apartados de todo fatalismo.

 

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