FLUENCIA TRANSCULTURAL

Obsolescéncia del Meeting

El  meeting y su potencial obsolescencia JesRICART RKV1julio2012

Lo que se ha dado en llamar meeting es un speech unilateral (de un solo hablante por lo general) frente a una audiencia mas o menos multitudinaria que se reune para ese tipo de ceremonia verbal y cuya opción de réplica no está prevista.  Como técnica de organización de eventos es no rechazada por casi nadie que se dedica o se quiera dedicar a hacer una carrera política o desee despuntar en las campañas electoralistas o sindicalistas. La palabra castellanizada como mítin ha perdido ya todo contacto con su sentido original, el de reunión o reunión de debate. A diferencia de una asamblea el meeting es para decir unas cuantas frases de las que se sabe a priori que son las que quiere escuchar la multitud reunida y que van sobre seguro. Es una ceremonia de consolidación de presupuestos y de convicciones que ya se tienen a priori. Tiene estructura de espectáculo: tarima o podio a una cierta altitud (aunque eso empezara con oradores subidos sobre cajas, bidones o peldaños), decorativos de pancartas y banderolas, atril o baranda, micro y megafonía al servicio del orador y solo del orador, ubicación estratégica en relacion a la plaza, nave a cubierto o espacio donde se realiza el acto; figura estelar como centro aglutinante de las miradas, prosodia grandilocuente, frases cortas y contundentes, reiteraciones, pocas ideas y claras; todo eso administrado con pausas para los vítores y aclamaciones que pone la gente “de abajo” en el único rol participativo que se le permite, el del grito.  

Todo el conjunto tiene trazas de folclore y ayuda a pasar un rato. La figura mitinesca se recrece en olor y fragor de multitudes, prepara su entrega de grandes y escuetas verdades y su cuota de bufidos correspondiente y con más o menos acierto hilvana frases que luego pueden pasar a la historia (“I have a dream…” de MLK), reúne y resume puntualmente las aspiraciones unitarias de todo un pueblo, una sociedad, una nación o un movimiento. Es quien vocea en alto y en claro la conciencia pública, es quien pone la cara a millones de caras anñonimas. Si ese tipo de figura ha existido y sigue existiendo porque hay una enorme necesidad de nominalismo y de referencialidad en gente pública concreta por no decir de paternalismo y dirigismo.

Antes del meeting político venia existiendo el predicador de púlpito (y antes de un púlpito eclesial también hubo el alza pies del ilustrado del momento enseñando los peligros infernales sino se obedecia ciegamente los dictums de los ministros de dios). La concomitancia entre ambas figuras no es gratuita y reconoceremos una convergencia entre ambos roles, de hecho hay muchos homilías de carácter social y antigubernamental que han contribuido a la cultura crítica en muchas partes del mundo (El Salvador, Euskadi,…). El común denominador de ese tipo de discurso es que resume y entrega verdades con punto finales y sin posibilidad de réplica, tampoco nadie –desde la posicion de público, la de abajo en el sentido fisico-espacial más literal- se le ocurre presentarla. Cuando alguna vez, alguien desde la grada increpa (tal como le sucedió al expresidente Asnar, por cierto un tipo pendiente deencausar y juzgar por el crimen de la mentira a su país durante su mandato) a la figura mitinera es el mismo público que acalla al “irreverente” antes que el servicio de seguridad lo reduzca o lo eche del espacio de concentración de malas maneras.  El politico verboactor como el obispo son sumos sacerdotes cuyas palabras no se las puede poner en discusión por eso ni el uno ni el otro pueden ser reconocidos como iguales en un plan de discusión. Hay sindicalistas o candidatos  que vienen con la gujera secundera clavada en sus culos que llegan, dicen y se van para poder estar en el siguiente mitin dentro de un calendario de actos publicos semejantes con cientos de kilometros por medio. Bueno, no deja de ser otra forma estresante de vida que adrenaliza a esos figuras y los pone como motos para demostrarse y demostrar que ellos “sí que valen”. ¡Qué haríamos los demás sin vosotros, pobres de nosotros sin vuestras palabras inspiradas, buah, buah.!

Cuando ambos –clérigos y líderes políticos- ocupan ese puesto para el dictum se supone que todo se ha discutido ya antes y tanto quienes organizan y plataforman el acto como quienes asistenten ya van sobre la convicción de que estarán de acuerdo con su contenido. Lo que da carácter carácter unitario a esos actos (sean dentro de un templo o en un estadio) es que nadie chista ni objeta, en que la palabra es única y esa unicidad le da la fuerza. Eso no quiere decir que no haya matizaciones y diferencias sutiles con todo lo que se diga pero se consensúa implícitamente que no es el lugar para expresarlas. De hecho, una intervencion del público interrumpiendo la actuación del líder de turno es practicamente considerada como sabotaje antes de reflexionar su conveniencia o no y sobre todo la verdad de lo que diga. Los líderes indiscutibles e indiscutidos presentan dos problemas para los movimientos sociales: el uno es que son tomados como los nuevos señores de la teoría y del hacer al que no se les objeta nada y el otro es para ellos mismos que al no tener acceso directo a las criticas de la base y eal tener en sus entornos una caballería de lugarestenientes que no se atreven con críticas, se perpetúan a sí mismos como incuestionables perdiéndose las contribuciones de los demás pensantes.

Evidentemente, el proyecto de la inteligencia colectiva que es la que ha de engendrar una sociedad colectiva es totalmente opuesto a los liderazgos –repartidos entre unos cuanto de la nómina de los nombres y caras más conocidas- y a las formas mitinescas que se parecen demasiado a oratorios en los que todos van a ir rezar lo mismo o uno reza y los otros dicen amén.

La ceremonia, sin embargo, es necesaria y lo mismo que en los  panegíricos todavia hay predominancia de una figura (sea el pastor religioso o alguien que habla en nombre del sentir de  los demás) que ensalza al finado y nadie dice: “¡mentira!” o al menos no es algo que suela pasar en voz alta aunque pueda comentarse en voz baja o pensarse en privado por mucho tiempo las fórmulas de agitación van a seguir pasando por esos actos concentracionarios desde los que distintos movimientos politicos se enseñan mutuamente sus poderes de convocatoria y se demuestran a si mismo las fuerzas con las que cuentan.

Para una buena parte de la ciudadania, acudir como figura de relleno en ese rol desde la escucha de lo que dice el dirigente del partido o del movimiento es lo más que va a hacer o la manera con que va a expresar su disposición de apoyo. Los espacios  mas apropiados para profundizar los temas son los que menor número de gente tienen o que reunen otras condiciones de sosiego y comodidad para hablar tranquilamente sin que nadie quede fuero del juego de palabras. El encuadre de los mitines es que está muy marcado por la necesidad catartica de la sociedad humillada en expresar su furia y el problema de las figuras mitineras es que se centran mas en contracriticar a las otras de otras formaciones politicas (algo sobradamente usado hasta el aburrimiento entre los lideres de los grandes partidos llamados de masas en sus beligerancias por ocupar la siguiente tremporada los palacios de gobierno). Eso afecta al propio discurso del mitinero que no advierte las propias contradicciones de su movimiento ni concede tiempo a las discusiones en sus propias filas convirtiéndose en un títere de toda la escenografía. Hay otros espacios mejores para los debates y nada sospechosos de sediciosos pero cuyo quantum de verdades es superior y la praxis de la tolerancia y respeto mutuo funciona con una pedagogia envidiable.  La iniciativa de reuniones intergeneracionales en distintos espacios y de una manera permanente no determinada por coyunturas calientes  como Le café des âges[1]  pueden cualitativamente ser superiores a las grandes concentraciones mitinescas sin caer en elitismos ni exclusiones. es una iniciativa de debates democraticos entre generaciones. Claro que no todo lo que sale de los cafés es excelente (A.Hitler empezó sus dictums en una taberna de Munick que tuvo como entreno para irse especializando en sus peroratas ante multitudes fervorosas).

El formato del meeting es al momento actual de la historia lo que los déficits de la inteligencia colectiva es a las carencia de estructura asociativa diferente para que todas las palabras puedan fluir y se den las síntesis y las sinergias para el apoyo mutuo cultural e intelectual. Cuantas mas mentes participen en cada elaboración mayores oportunidades metodológicas habrán para que las conclusiones tomadas sean vinculantes. Por el contrario los eslóganes de retóricas demagógicas  pueden salvar un momento y convencer a multitudes pero no dejar un poso de continuismo dedicacional a una linea de futuro.

El miting tanto en su forma como en su fondo forma parte de la sociedad del espectáculo por critico que pretenda ser del sistema que sustenta esa sociedad. Es lo opuesto a la inteligencia pública, no tiene nada que ver con la asamblea y consagra una forma de hablar enardecente. El actor verbal es antes que politico actor aunque no lo sepa ni quiera ni se le plantee serlo. El discurso político que deberia medirse por la cantidad de conceptos y datos expuestos articulados y coherentizados entre ellos acaba por ser evaluado como un actor más, por su voz, por su presencia, por su carisma, por su seguridad en el habla.

Podemos prever el meeting como un instrumento obsolescente pero por de pronto a falta de otros  intervencionismos callejeros que lo superen  quien quiera decir algo que lo diga con los medios que tenga, incluidos su propio equipo de megafonia y su entarimado. Si se montan conciertos de musica en las plazas y otros espectaculos circenses ¿por qué iba a ser menor el derecho al intervencionismo con palabras para arengar a las gentes a caballo entre pasmadas y pasmosas? Las constituciones legitiman el derecho a expresarse por cualesquiera medios respetuosos con el hábitat y con los démas a quien quiera que sea que tenga algo que decir. Pues bien, más allá de los partidos y asociaciones constituidas también cualquiera puede adoptar el rol de speaker en la esquina que se tercie tratando de no enredad la libertad de circulación ajena ni metiendo su acustica en la sopa de las mesas del vecindario. Todas las iniciativas en ese sentido ayudarian a desbancar el monopolio de la palabra sonora de los partidismos que se hayan especializado en ella aunque a la larga los espacios de conversacion mejores son aquellos que reunen confortabilidad y participacion por un igual de todos los asistentes al sistema de megafonia y a los tiempos de palabra.



[1] El concepto fue creado en Francia en el 2005, se han creado mas de 1200 tertulias o cafes hasta el 2012, dentro del cuadro europeo del concepto del envejecimiento activo.

 

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