FLUENCIA TRANSCULTURAL

Crítica al boicot a Catalunya (dos notas)

Boicot de productos para fustigar la libertad de autodeterminación.

Una nota sobre el boicot a Catalunya.

Las actitudes de boicot a los productos fabricados y exportados de una región o país lo que están buscando es la extensión del mal económico a esa región o país –obvio- lo cual significa a sus gentes y residentes. Es un planteamiento sumamente inquietante ya que en términos de estrategia es como apuntar con los cañones a toda una población porque no se sabe acertar a un edificio en concreto o a su arsenal peligroso. La propuesta de boicot a toda una economía es el boicot a toda la sociedad que hace esa economía y de la que depende. Estados Unidos promovió el boicot a Irak (condenando a millones de personas  a pasarlo muy mal)  y el bloqueo a Cuba también a Francia cuando no se supeditó a su dirigismo. Lo está promoviendo el españolismo de una patria única e indivisible contra una Catalunya independiente. Pues bien, si alguien a la hora de comprar un artículo tiene en cuenta el origen de un producto en lugar de su calidad está demostrando que prioriza la ideología a la cosa en si misma aceptando comprar algo peor a algo mejor si ese es el caso. Además con esta actitud está apoyando indirectamente a las razones de aquellos que quieren la independencia. ¿Cómo aceptar por conciudadanos aquellos que promueven el boicot comercial antes  que aceptar la discusión civilizada y el desenlace de la libertad diferenciada?

Mi tesis es que la mejor contribución al nacionalismo catalán la viene haciendo el nazionalismo (con zeta) españolista pero mi percepción puede ser sesgada porque he vivido a fondo distintas culturas de la no mi madre patria (un apátrida sentimental no lleva cromos en su cartera ni adhesivos de banderolas en su auto) y me he sentido cómodo en cada una de ellas hasta justo el momento que una tribu ha tratado de imponerse como dominante a otra, lo mismo puedo decir del resto de geografía europea y extraeuropea hasta donde la he visitado y vivido.  Cada vez que el nazionalismo español arremete contra uno u otro de los nacionalismos periféricos lo que hace es recordar lo duro que es tener por vecinos dominantes a una mentalidad tan fundamentalista y oscura. Sucede que la aventura españolista de cinco siglos de una unidad forzada empieza prever que no le va a durar un siglo más y está engrasando la artillería para atacar con la ley en la mano sí pero con la fuerza impositiva para aplastar las disidencias. Defender la idea de no comprar productos catalanes aun siendo (los que lo son o lo sean) mejores es la actitud del consumista poco lúcido. Como actitud tiene su punto de interés estratégico porque la extensión de este boicot puede arrojar datos reales acerca de lo poco o mucho que cale. Avisa también a las factorías de producción catalanas a que se abran más  a mercados internacionales y dejen de contar tanto con sus vecinos geográficos inmediatos a su sur y a su oeste.

La dirección política catalana no es la mejor que Catalunya debería tener para avanzar hacia la construcción de su estado propio y se equivoca de pleno pidiendo en concepto de crédito con un no bajo interés  lo que le debe el estado central  cuando viene aportando al fisco central mucho más de lo que recibe. Doble error porque podría pedir sus préstamos a un interés menos al BCE o incluso al Banco Central de China. Lo que todavía no se cree la Generalitat de CiU es lo que está proclamando, ni se atreve a hablar de Referéndum con esta palabra ni tampoco de Independencia para una sociedad de nuevo cuño con una economía social de cooperación.

 

 

Ante la propuesta circulante que pide el boicot a los productos catalanes.

Es necesario advertir a quienes quiera que sean que estén detrás de ese plan de agitación contra los productos catalanes de las siguientes consideraciones.

  1. El boicot a los productos de una zona o de un país no se limitan a perjudicar al empresariado y fabricantes que mayor tajada puedan sacar de ellos y de su comercialización sino a toda la población, incluyendo pues dado el alto nivel de inmigración en todas partes a gentes procedentes de otras partes. Los países saboteados por el bocio internacional (Irán, Cuba,…) condujeron en su momento a extender la desgracia entre sus poblaciones y sectores más débiles.
  2. La confusión de Catalunya con su presidente institucional  en funciones es totalmente surrealista. Quien quiera que sea que confunde un país con su presidente de turno no ha usado la inteligencia para analizar las correlaciones y las fuerzas que se mueven dentro de ese  país.
  3. Proponer un boicot, como es el caso,  para impedir que siga la discusión sobre nacionalismo y, mucho más, la perspectiva de un referéndum de consulta es un favor inesperado para reclamar aun más esta perspectiva ya que nos podemos fiarnos de nuestros vecinos con los que compartimos lengua e historia
  4.  Las iniciativas privadas a favor de los boicots no suelen prosperar, ni siquiera se dejan notar en las estadísticas de consumo más allá de algunos episodios anecdóticos. Mientras no sea el estado el que organice ese boicot sus apologistas seguirán haciendo el peor de los ridículos.
  5. Dentro de un comportamiento por el boicot por el hecho del origen geográfico o étnico de un producto pero no por su falta de calidad hay una psicología de una personalidad trastornada y rencorosa.
  6. La demanda específica en España de que se saboteen los productos catalanes es la gran razón que necesita Catalunya para dirigirse más a la Europa extra española y dejar de contar con España para sinergias difíciles de garantizar.

En forma de boicot se enmascara una xenofobia difícil de desmentir. Si  se rechaza lo que se produce en un país para castigar a su población trabajadora y a su economía  se está acudiendo a una medida de fuerza económica para doblegarla a unos intereses de dominio. Otro asunto es rechazar productos por antiecológicos, por ser producidos bajo condiciones de esclavitud o por ser peligrosos para la salud y para la integridad pero hacerlo exclusivamente en razón a sus orígenes es tan racista como rechazar a las gentes por el color de su piel, su idioma o su origen. La campaña  españolista por el boicot de los productos catalanes que no es la primera ni será la última viene a añadirse a la ya larga lista de razones por las cuales Catalunya no puede confiar en España.

Puesto que la lucha por un nuevo orden de vida ha de pasar por la reducción del consumismo, objetivamente un boicot a un determinado tipo de empresas ya iría a favor de la simplificación de las relaciones del mercado.

Imaginemos una situación absolutamente peliculera y majadera: tu saboteas mis productos porque soy de una etnia distinta a la tuya y yo saboteo los tuyos por idéntica razón, pues bien jamás habríamos salido ni tú de tu isla o territorio ni yo del mío, los Fenicios no habrían venido jamás al mediterráneo hispano ni los españoles ávidos de violar a  nativas y de ir a robar a los indígenas americanos jamás se habrían embarcado para españolizar las Américas, cosa que mirado en retrospectiva 500 años después hubiera ido mejor al menos para los nativos y tambien para muchos que vivimos en la España de las mentiras que aun nos avergonzamos de las fechorías de nuestros antepasados.

¿Boicot a una determinada región porque quiere emanciparse del resto de España? Bueno, bueno, calma, no dejes que se vean los ases que escondes en tu manga. Sí, ya sabemos que hay padres de esos furibundos (a la postre con mucha camisa azul nostálgica en sus armarios) que cuando sus hijos quieren irse de casa o ir a estudiar al extranjero les dicen que no vuelvan nunca más y que para ellos han muerto. ¡Por burros que no sea!

¿Qué es lo que explica la reacción anti Catalunya y vale la pena hacer esa precisión más que anti Catalanista de estos últimos meses? Pues que Catalunya es la gallina de los huevos de oro y antes de dejar que se vaya se prefiere destruirla.

De todos modos admitiré que mis productos me los sabotee alguien en contra de Catalunya por el hecho de ser catalanes o hechos en Catalunya  a saber que son consumidos por alguien no merecedor de ellos.

Esta discusión debería estar superada por las circunstancias. Si aun la continuamos es porque aun estamos en párvulos y los pocos que vienen faltan a clase teniéndoles que repetir los mismos mensajes una y otra vez.

La cosa es al revés de lo que creéis: no se llega a la consigna de malababa del boicot a los productos catalanes porque en Catalunya vuelven a soplar vientos de libertad sino en Catalunya se habla de independencia porque el boicot y la incomprensión de Catalunya es sistemática desde hace centurias.

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