FLUENCIA TRANSCULTURAL

Las concomitancias nacionalistas

Las concomitancias nacionalistas.

Un análisis a fondo del catalanismo así como del españolismo encontrará más conexiones entre el uno y el otro de las que españolistas y catalanistas puedan aceptar. En el fondo, la cuestión nacionalista ha estado históricamente y está actualmente por  una redistribución en el reparto del poder del territorio. Todos los nacionalismos pueden ser distintos pero cada nación busca por encima de todo su reconocimiento y su continuidad. Algunos (es el del caso español o lo fue el serbio) pretenden continuar con una estructura de fuerza sobre nacionalidades históricas sometidas o anexionadas a la fuerza y otros (es el caso catalán) después de varios siglos sigue sin tener una identidad patria con la España que la humilla por repetido (evidentemente por  no todos los españoles). ¿Por qué el catalanismo regurgita con fervor? Por una intolerancia evidente a la humillación y por un expolio económico continuado.  Tal vez a lo primero una parte de las gentes residentes en Catalunya no se den por aludidas ni resentidas pero sí lo esta(rá)n por razones económicas.

Tal vez en  cada nacionalismo haya, por parte de sus sectores más recalcitrantes,   una pretensión de  pedigree creyéndose  que la propia nación es la mejor frente a otras. Pero hay otro nacionalismo más generalizado que todo lo que busca es paz y buena vecindad. Es así que coyunturalmente la independencia histórica de Catalunya puede ser/será apoyada por personas no catalanistas ni medularmente independentistas pero que sin embargo entienden o entendemos que apoyarla forma parte de los objetivos de esta época lo que no significará dejar la lucha por una sociedad más lúcida y justa tras la proclamación del estado catalán (otro estado más dentro del orbe capitalista en el mejor de los casos).

En términos internacionales deberíamos avanzar hacia un mundo más compacto y unido pero lejos de esto el mundo  está más divido y no solo por la cuantificación de los nuevos estados-nación creados en los últimos tiempos sino por geozonas potenciales en tensiones que vendrán a producir nuevos periodos de destrucción.

 La discusión sobre Catalunya-estado interesa a toda la conciencia política de España y de Europa. La oportunidad histórica de su experimentación social abriría un nuevo proceso para España  en la que se favorecerían las dos partes (y las terceras resurgentes, ya que el espíritu nacionalista se reactivaría en otras nacionalidades. Precisamente eso es lo que más teme el estado a parte de quedarse sin los dividendos sacados de la Catalunya expoliada). ¿Por qué tanto temor al ejercicio democrático de un referéndum? Un referéndum convierte en cifras reales lo que hasta este momento son sondeos de opinión e hipótesis. Un referéndum por la independencia no solo es un acto democrático sino que será el acto democrático más fundamental desde los llamados años de la transición (que jamás se concluyó sea dicho de paso). En lugar de hacer el debate sobre ese derecho se demoniza toda la situación y se pasa a las amenazas. Antes de exponer la propuesta y aceptar deportivamente la participación en este juego ya se está condenando al contrario.

Cuando en los círculos personales desde zonas no catalanas me he visto envuelto en la conversación de la cuestión nacional catalana la he tratado de zanjar exponiendo que sin ser nacionalista y sin ser cliente habitual de las urnas llegado el momento en que se me pregunte si estoy a favor de una Catalunya independiente haré una excepción de mi posición abstencionista y me desplazaré expresamente para votar a favor. Creo que hay toda una zona de hijos y residentes en Catalunya que están también en esa punta de lápiz.

A priori de la perspectiva del referéndum podemos apostar que una nación estado decidida por una mayoría participativa pero no por una mayoría aplastante tampoco va a augurar un pronóstico de futuro muy beatífico. ¿Qué significa una mayoría aplastante? Un 90% sería una mayoría aplastante, un 60% sería una mayoría insuficiente. Será un porcentaje u otro según la capacidad que se tenga de colocar la discusion en términos de salud democrática sin caer en las amenazas de ningun tipo y en las patrañas de pseudodemócratas como Patxi López capaz de llegar a decir que el referéndum va en contra de la democracia.

 

 

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