FLUENCIA TRANSCULTURAL

Discusión para cambiar de coyuntura

Puntos de discusión para cambiar de coyuntura. JesRicart

 

Falta crear un documento de adhesión al proyecto de una nueva constitución no limitado a una declaración de ruptura con la actual y la monarquía que la preside sino con proposiciones de enunciados y títulos enmarcadores para una nueva. Partimos de la idea de que todos los individuos somos potencialmente soberanos y podemos y debemos decidir nuestros destinos en concordia con el destino societario. Esto es mucho más que un eslogan, habrá que demostrar que esa potencialidad se va convirtiendo en multitud de actos elaborativos. Sin elaboración de nuevas ideas y códigos no habrá futuro, sin inteligencia creativa no habrá una nueva entidad social que no repita los errores de la actual.

 

Es un eje atractivo proponer que todas las personas que nacieron después de 1978 o que cuando se votó esa constitución no se tenía mayoría de edad legal fueran convocados a las urnas para refrendarla. Pero si hubiera capacidad de movilización en esta perspectiva también la habría para repasar la discusion de todos y cada uno de los artículos de la vigente a la vez que proponer otros, lo cual llevaría a la elaboración y propuesta de una nueva. España no es un país con mucha praxis de referéndums (a los estados les aterra la perspectiva de preguntas específicas). El protocolo de consulta podría ser1.Votar si o no a la actual. 2. (en el supuesto de que ganara el no) declarar un proceso abierto para la discusion de una nueva 3. Votación de esta nueva tras el consenso de fuerzas e instituciones. Se hace difícil imaginar que pudiera darse la fase 3 e incluso de ser concluida la 2. En cuanto las asambleas ciudadanas protoconstitucionalistas votaran por principios de nacionalización bancaria o de autodeterminación de las naciones, los cuarteles militares se inquietarían.

 

Un tipo de partidismo centralista del pasado fue superado por la prepotencia de sus comités centrales y sus degeneraciones al maniobrerismo interno. Fue así como el escenario de los movimientos sociales se pobló de multitud de organizaciones con conceptos organizativos de carácter federativo y de un oenegerismo muy dedicado a temas fragmentarios de la realidad social que sin tener estructuras  de células y de cúpulas de poder no por eso evitaron el dirigismo interno. Lo cierto es que en el proceso organizativo de no importa que grupo las tesis de horizontalidad terminan en la bañera demagógica y en su lugar imperan nuevas formas de dirección que centralistas o no caen en  el control de unos sobre otros. Por ahora no se de formas tan democráticas que impidan de cada lugar y grupo que no tenga su o sus amos particulares. Si es así, es decir si nuevas organizaciones no partidistas terminan siendo tan dirigistas como las partidistas ¿por qué razones deberíamos ver con mal de ojo a los partidos por el hecho de llamarse como tales? Es un poco memo eso que pretenden algunos frentes o foros de convergencia al hacer una división en el tejido asociativo metiendo en un lado a los partidos que excluyen del resto de grupos incluyendo sindicatos que aceptan como tales en sus propuestas interasociativas.

 

La manipulación constitucional del 2011 habrá que interpretarla dentro de la interpretación que hace el poder de las leyes: las usa mientras le convienen y las retoca o las interpreta de manera parcial en cuanto necesita justificar sus operaciones de poder frente a la sociedad. Las leyes siendo importantes y referenciales para los periodos históricos que rigen no pueden hacernos perder de vista que 1: no contemplan todas las eventualidades 2: representan pactos entre fuerzas contrarias  e incluso antagónicas y 3.son documentos tramposos que contienen contradicciones internas con lo cual siempre están sujetas a la interpretación subjetivista y dominante de cada momento.

 

Para que el concepto soberanía popular no sea manejado demagógicamente por quienes apelan continuamente a la instancia del pueblo (pero que en el fondo les molesta las intervenciones no previstas o distintas a las suyas) habrá que demostrar esa soberanía persona a persona y día a dia. La soberanía no es eso que sale en las películas: las escenas de los actos aclamatorios a quien tiene más carisma o a la prosa más elocuente. La elaboración discursiva no se hace con aplausos, necesita de muchas palabras, tantas que son las de todos, no de los eruditos o de los que tiene más entreno teatral en su uso.

 

Existe el proyecto de una nueva constitución desde el momento en que la de 1978 no fue considerada como legitima ya en el momento de su parto. Están circulando enunciados de otros principios constitucionales y la propuesta metodológica de crear ámbitos de discusión de ella. Eso debería implicar a millones de personas. En ese proceso evidentemente no faltarán los vectores organizativos que querrán apropiarse de la idea. Eso es lo de menos, lo más importante es encontrar espacios y foros de sinergia a pesar y en contra de quienes quieran capitalizarlos para sus intereses partidistas dejando fue de discusion mociones y argumentísticas que lo quieran o no existen y preexisten en los discursos sociales, en la memoria histórica y en los debates cotidianos.

 

La Reflexión pasa por reinventar el mundo ¿cómo? Retomando los espacios para redirigirlos en otro sentido, para ejercitar formas cooperativas con una metodología de democracia real. Como que no tenemos un manual impecable para hacerlo estamos abocados a procesos de ensayos de error-triunfo. Disponte a fracasar 9 veces para adivinar la solución una, tal vez sean 99 los fracasos sobren un éxito o 999, todavía no lo sabemos; lo que sí es seguro es que las alternativas se destilan tras multitud de tentativas que no llevan a ninguna parte salvo a la acumulación de experiencias y maneras de no hacer las cosas. Las protestas por si solas son instrumentos de presión, por tanto coactivas contra un estado y un sistema en sí mismos estructurados en torno a una visión agresiva y manipuladora de la sociedad. Las protestas de los gritos no reflexionan, más bien practican seguidismos rutinarios que no por ser necesarios desde el punto de vista de la catarsis y la eclosión de las demandas públicos son suficientes para crear algo diferente.

Una buena parte de las nuevas teorías modélicas que se presentan como alternativas al que juzgamos de caduco sistema capitalista se pierden en ricas pero interminables disquisiciones sobre nuevas fórmulas de recambio. Un mundo nuevo necesita de una mentalidad nueva y ésta a su vez está en deuda con los orígenes del pensamiento libre y crítico. Hace muchos, muchos siglos se hablaba de amor y de solidaridad, de compartir y de cooperar. Pues bien si necesitamos una fórmula para una sociedad cooperativa nos basta recordar que si cada cual vierte su energía al torrente universal de sinergias sin especular con ella ni pasarlo por políticas de transacción comercial, todo aquello que hace le viene doblado en un plazo u otro sin tener que caer ni en el terrible espíritu de la usura ni en esa mentalidad tan enfermiza como extendida del interés compuesto creado. Hay personas que trabajan/mos a fondo perdido, ni contamos nuestras horas de dedicación ni esperamos que nadie nos las agradezca, simplemente seguimos la política de las hormiguitas haciendo acopio de recursos, de ideas, de análisis, de materiales de todo tipo para usufructos colectivos y para almacenajes futuros que puedan servirles a generaciones venideras. La alternativa económica puede tener muchos programas y análisis pero tiene como principio rector trabajar, crear y ofertar realidades de usufructo común. Quien se encuentra con cosas hechas de las que se beneficia ya sabe que contrae una deuda natural que “saldará” cooperando por su cuenta para mantener el equilibrio de los recursos. Trabajar gratis es una buena opción. Este elemental criterio reduciría el paro del que hay tantas quejas al cero absoluto. Además quien trabaja gratis adquiere un talante de superioridad esperando que otra tanta gente haga lo mismo con trabajos de cuyos resultados se podrá beneficiar. ¿Qué engrasa todo esto? Elemental, la confianza y el amor mutuos.

 

Las huelgas son instrumentos de lucha, no cabe ninguna duda pero como cualquier otra protesta que acabe en rito repeticionista y sin resultados de éxito corren el riesgo de ser experiencias también frustrantes. Las convocatorias de huelgas son restrictivas ya que no van dirigidas a toda la sociedad en tanto que una parte de ella no pertenece a la población activa y mucha ni siquiera ha tenido la oportunidad de ingresar por primera vez al mundo laboral. Si las huelgas de resistencia no van acompañadas de procesos asamblearios (algo completamente distinto de las arengas y los mítines) donde discutir alternativas el peligro del seguidismo acrítico está servido. Resistir contra los ataques del estado pasa también por ir más allá del consignerismo de cada convocatoria.

 

 

Las primeras luchas por un aire limpio y contra la contaminación demostraron que el enemigo dejaba de ser un enemigo de clase, reunido como empresariado sin escrúpulos al que no le importaba cargarse la pureza de los ríos o de la atmósfera, para pasar a ser el enemigo difuso compuesto por todas las personas cuyas consecuencias derivadas de sus conductas de consumo determinaban o contribuían en buena medida al desequilibrio de la naturaleza. El ecologismo contribuyó a la historia de los movimientos sociales en caracterizar las responsabilidades de los problemas de habitabilidad no en un sistema en  abstracto sino en el conjunto de la sociedad en concreto.

 

En cada zona del país, cada cuenca de cada rio debe ser supervisada metro a metro, palmo a palmo, por grupos responsables de su curso y de su limpieza, por grupos que los apadrinen y cuiden, haciendo un estudio de responsabilidades de quienes los contaminan para proponer soluciones alternativas, una a una, a cada uno de los abocaderos de aguas negras, materias residuales y productos contaminantes. ¿Es posible volver a tener todos los ríos con aguas cristalinas? Teórica y técnicamente sí lo es si concurre la voluntad organizada al respecto y si se editan los códigos que protejan esos cuidados.

 

 

La democracia integral no existe en ninguna parte del mundo siendo el parlamentarismo su falacia institucionalizada. Las justas reclamaciones populares de una democracia real chocan contra los propios límites educativos  por una larga falta de tradición participativa ciudadana (si hacemos la suma bien da más de setenta años). Los ensayos de grandes reuniones populares con formas asamblearias donde en principio se supone que todo el mundo puede tomar la palabra terminan por ser carreras estresantes para llegar al micro o repetirse más veces en él. La repetición de eso deslegitima el asambleísmo –o al menos este asambleísmo- como la panacea de la democracia popular pudiendo llegar a ser incluso su parodia. Para que haya democracia real se tienen que articular los mecanismos de fluencias aportativas. En una reunión de 100 personas con 100 minutos de tiempo disponible la división es fácil toca a 1 minuto por cada una. Esta aritmética es inapelable pero obviamente la realidad no funciona así. Siendo un tiempo dado este termina ser por copado por una menor parte del grupo que justificará la falta de tiempo para dar la palabra a más gente. Estamos ante la formación de otro nuevo clan de poder. Para que haya democracia real no basta con convocatorias demagógicas invitando a opinar, falta instrumentar la tecnología para garantizar que todo encuentro sea un opinatorio general sin restricciones para nadie.

 

A no ser de que se quiera repetir lo que tantas veces se ha hecho en la historia: grupos de notables o eruditos gestando la gran parida en nombre de la sociedad pero sin la sociedad, un proyecto por un nuevo proceso constituyente que se desmarque de la  constitución actual tendrá que hacer un gran esfuerzo de pedagogía extensiva explicando los presupuestos de ese proyecto. Eso será tanto más creíble cuanto que cada persona que esté por esa constitución predique con su propio ejemplo democrático de demócrata digno. En cuanto una reunión precipita las conclusiones de manera estresante en una carrera contra reloj sin seguir paso por paso cada uno de los procesos deliberativos la falta de concordia puede llevar a abortarlo todo. Después de subscribir la breve declaración de Cádiz está por ver si va a ser el banderín de enganche de cientos de miles o millones de “compatriotas” o se va a quedar estancado el proceso en algunas decenas de miles de adherentes a un proyecto que aun tiene mucho que definir. Si el proyecto es sumar, sumar significa más heterogeneidad y más contradicciones. Necesitamos un principio de empatía mutua para dar tiempo a todas las palabras. Democracia Real es igual a Tiempo Real para todas las participaciones. No podemos convidar a la sociedad que participe si los anfitriones no demostramos saber participar en nuestros encuentros.

 

 

La simplificación existencial y el decrecimiento productivo se basan en el no-despilfarro y en políticas económicas de reciclaje. Las políticas de recortes asistenciales del régimen en aras a que no hay presupuesto esconden dos cosas principalmente: su no interés en perseguir defraudadores y rescatar capitales robados a los países en bancarrota o casi y su negación a recuestionar el modelo capitalista que nunca ha dejado de tener crisis cíclicas. Como ventaja: la reducción productiva aunque sea forzada está dando un respiro al planeta con menos coches fabricados y menos humos tóxicos. El objetivo no es la vuelta al punto cero antes de que empezara la crisis sino a inventar un nuevo sistema económico de  vida en el que produciendo menos y trabajando menos se viva mejor con un plan de redistribución de recursos y satisfacciones.

 

La defensa argumentativa de una nueva constitución se deriva de la deslegitimación de la constitución  de 1978 todavía vigente pero no fiable y del todo insuficiente para el reto histórico que espera de refundar un nuevo modelo económico-político.  La propuesta de creación de una nueva es para interesar a un arco social intersectorial en su discusión. La misma discusión –si se le deja- hará de escuela democrática de debate en multitud de formas de reuniones. La hipótesis es que un nuevo proceso constituyente será o podría ser un proceso fundacional de nueva sociedad. Evidentemente nos basta(ra)n el enunciado de unos cientos de artículos para garantizar una nueva sociedad. No hay ni habrá ningún código escrito que suplante la falta de ética real de las gentes. 

 

Los distintos proyectos de nuevos procesos constituyentes tendrán sentido en la perspectiva de un tipo de pauta internacionalista. El mundo está tan globalizado que todo planteamiento de arreglarlo por sectores, cuyas economías y ritmos dependen de las transacciones transfronterizas, evidenciará una total falta de estrategia. En un mundo global necesitamos una constitución global, especialmente cuando las mezclas interétnicas se ha extendido de tal manera que las naciones están ya repartidas en un grado u otro  por todas las geografías. 

 

 

Las movilizaciones no son permanentes ni tienden a estabilizarse sino que siguen flujos o ciclos de alza y declive. Son indicadores de reacción más que de planificación y no son los más altos indicadores de conciencia sino de seguimientos más episódicos que estacionarios de unos eslóganes o deseos puntuales aunque puedan ocupar la atención de toda una coyuntura. También pueden conseguir lo contrario a lo que pretenden cuando hacen de grandes excusatorios de luchas populares multitudinarias para luego volver a casa tras la acción con la conciencia un tanto calmada.  Las experiencias de querer permanentizar ocupaciones o  huelgas indefinidas o terminan en victorias rotundas (la menor cantidad de veces) o en fracasos estrepitosos (la pauta más común).

Cada convocatoria a la acción tiene que ser estudiada y medida para no meter en callejones sin salida a la ciudadanía que de un lado está suficientemente sensibilizada ante los ataques del estado pero que de otro lado ve como está atrapada en ese círculo reactivo protestatario sin vertebrarse en torno a iniciativas y alternativas de futuro.

Las meras protestas terminan por frustrar a los manifestantes, especialmente cuando la represión quita de en medio a un porcentaje de ellos (no ya por las detenciones sino por el miedo a recibir más golpes) y el mantenimiento de ellas como actos de fuerza si están desnudas de programa están en el fondo esperando a que las soluciones vengan de palacio, es decir de los poderes instituidos.

Para que las movilizaciones sociales terminen en un futuro cambiado tienen que saltar de la indignación a la acción reconstructiva de la sociedad, de la denuncia a la propuesta,  del análisis a la emprenduría social implementando otro modelo de vida productiva, de cogestión con los recursos y de correlacionarios humanos.

Esa interpretación de las movilizaciones per se también se puede aplicar a cualquier clase de concentración y encuentros pretendidamente multitudinarios para tratar de temas claves para modificar nuestra realidad. Si un encuentro que tiene muchas expectativas para una buena parte de los asistentes en cuanto a dar un paso adelante en definición se convierte en un guirigay de intervenciones brillantes y contrapuestas pero no complementarias ni que lleven a conclusiones operativas, probablemente un alto porcentaje de la asistencia no repetirá viniendo a una siguiente convocatoria. La doble clave de nuestros tiempos es pensar en términos de sinergia y de inclusividad. Nos necesitamos todoas para avanzar en un macro proyecto de cambio radical del modelo de sociedad a pesar de las muchas contradicciones preexistentes, existentes y pos existentes que tenemos y tendremos y a pesar de tener visiones de futuro y praxis de actualidad muy distintas. 

La sinergia dentro de una táctica-plan no es otra cosa que el apoyo mutuo en un proyecto de organización y acciones; en cuanto a la inclusividad, significa contar o aceptar todos los potenciales humanos incluidos los de quienes no están de acuerdo en cuestiones colaterales. De hecho, nadie está ni puede estar completamente de acuerdo con nadie en la totalidad de puntos. Lo más que se puede hacer es hacer esfuerzos de consensuación pero con la reserva a seguir repensando las cosas y por tanto dejando abierta la puerta a las discrepancias.  Tratar desde reuniones minúsculas hacer imperar conceptos de organización de la lucha cuando están por venir intervenciones, propuestas y personas lúcidas es contar con lo ausente de lo que apenas se tienen informaciones fragmentarias.

El deseo de unirse y unir los distintos sectores en lucha es un antiguo deseo vanguardista de todos los tiempos, sin embargo cada sector y/o grupo de gente se moviliza sin esperar convocatorias externas ya que lo que determina su reactividad es la opresión y malestar con los que viven. Desde una visión externa-global de las luchas (la partidista ML de hace unas décadas o la de unos grupos entregados a un proyecto para una actualidad que derrapa hacia el totalitarismo) además de participar en las campañas de movilizaciones les toca dotarles de valor para un proyecto estratégico. La estrategia a pensar se acredita en tanto que a la visión estratégica le corresponda cambios reales en el presente y en particular en las formas de vida de los presentes. Los visionarios de futuros por hacer no quedamos a salvo ni disculpados de nuestras inhibiciones presentes en lo que se refiere a cambiar nuestras vidas personales

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