FLUENCIA TRANSCULTURAL

El valor de la propuesta innovadora

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

 

El valor de la propuesta innovadora. Tener y hacer propuestas como dinamización del discurso creativo.

Las propuestas existen; de hecho, nunca han dejado de existir. Existen propuestas por que hay proponentes. Las propuestas lo son de ideas, de sueños, de relatos, de trabajo, de empresa, de objetivos, de acción y de futuro. Hay propuestas de todas clases y desde todos los ámbitos y hay  iniciativas lúcidas de personas adelantadas a su tiempo y con un gran potencial de creatividad. Una cultura dócil nos había acostumbrado a creer que las propuestas solo se limitaban a ser las que ya funcionaban como vigentes y que lo inexistente no podría llegar a tener la oportunidad de existir nunca. Pues no, hay mas por hacer de lo inexistente que de lo que existe ya, hay más potencialidad que realidad efectiva, más gente esperando su turno de voz y de dedicación energética a implementar novedades en la realidad general que gente que copa los puestos de mando y de control controlando esa realidad. En definitiva, hay una cantera prodigiosa de propuestas que en la medida que se vayan divulgando y ejecutando van a cambiar la faz del planeta y a inaugurar una nueva era de humanismo y concordia (o al menos esa es la hipótesis y nuestro deseo). Pero una propuesta (lo mismo que se decía para los consejos) es fácil de dar, lo difícil es articularla, organizarla, procesarla y en definitiva llevarla a término. Mientras una propuesta no es trabajada no se le conocen sus verdaderas limitaciones y también el alcance de su interés.

Quien tiene una propuesta y la toma como prioritaria seguramente ya está trabajando por ella pero sucede que hay propuestas que pueden ser muy buenas en el diseño mental y no tener la menor capacidad física para llevarlas a cabo. ¿Qué pasa cuando tienes o piensas en una propuesta y sabes que no dispones de la fuerza organizativa suficiente para llevarla a cabo? ¿Debes decirla o no? ¿Tienes el derecho a hacer propaganda de ella para que otro u otros la hagan suya y la lleven a cabo o callarla porque es “tu” propuesta? Pues bien, entiendo que una propuesta tiene un valor por si misma independientemente de si quien la haya pensado se encuentra con fuerza personal para empujarla y dos, su valor no está en función de la coyuntura que aun no esté en condiciones para aceptarla. Así pues, las propuestas tienen un valor aunque sus proponentes se encuentren fuera de juego o sin capacidad suficiente para luchar por ellas. ¿Acaso el desiderátum de que otro mundo mejor es posible no es una macro-propuesta de la que no paramos de hablar aunque esa posibilidad no la vemos a corto ni a medio plazo? Sí, es una propuesta nodriza de la que se derivan otras muchas. El conjunto de ellas en marcha van modificando la realidad, la circulación comunicativa e informativa y va plataformando la aparición de nuevos actores en escena comprometidos por la causa de cambiar las cosas para bien.

La pregunta de todos modos persiste, ¿puedes o no decir tu propuesta aún a sabiendas de que por tus condiciones físicas, intelectuales, recursivas y ubicacionales no vas a poder llevarla a término? Respuesta: por supuesto que puedes. La primera razón de ello es porque las propuestas se hacen en público para encontrar alianzas que las apoyen. Y las propuestas, que forman parte de un discurso proposicionario, se deriva de un derecho fundamental: el derecho a la libertad de expresión y a la de compartir el propio pensamiento. Hay propuestas que por su propia naturaleza nunca podrán ser llevadas a término por una sola persona o por sus proponentes, a no ser de que consigan refuerzos. Ese es el sentido de hacerlas y hacerlas circular, reactivar posibilidades en otras muchas personas. Claro que hay propuestas que quedan en stand by y apenas van más allá de su titulación y enunciado (a veces con la legalización de una entidad más sin miembros que se reúnan nunca y sin agenda de actividades) hasta que alguna otra persona las retoma, sea porque llegan a su conocimiento o porque han sido elaboradas independientemente.

Lo interesante de las propuestas y mucho más si son convenientemente archivadas es que tienen una oportunidad de ser tenidas en cuenta más allá de quien las haya podido enunciar en primer lugar. Hacerlo es lo que confirma su valor independiente de su autoría. Funcionar así es implementar un principio de efectividad para los protocolos de la democracia real. A menudo en las reuniones discursivas a pequeña y gran escala (de docenas de asistentes a cientos o miles) van apareciendo enunciados estupendos y argumentos fantásticos, también aparecen propuestas que pueden pasar tan rápido que a no ser que se pida que se fije la atención general en ellas y se voten, pueden diluirse en el magma de toda la verbalidad volcada y perdidas para el sumidero de las palabras si alguien no la precisa, la esquematiza, y vuelve a ella insistiéndola para trabajarla.

En cada reunión de ejercicio de democracia real además de hablar y de apostar por unas conclusiones no se le puede dar la espalda a otras propuestas colaterales que vayan saliendo y que tengan un interés sino inmediato potencial. Se podrá hablar de democracia real íntegra cuando las propuestas no pasen desapercibidos por minoritarias que puedan ser. En el acto asambleario los presentes no deciden por los ausentes y los que son circunstancialmente ausentes pero que participaron en otros momentos dados y dejaron propuestas, estas deben ser tratadas por su valor en sí mismas independientemente de si su defensor de turno está o no en la reunión. Por lo que hace a los recursos informáticos y a la archivística de propuestas, las herramientas actuales contribuyen a preservar la huella digital como legado de la creatividad expansiva de todos aquellos que tengan cosas a decir y a proponer.

El discurso propositivo pone en evidencia los límites de ejecutividad de cada propuesta ya que está en función del poder real de intervención en la realidad. Durante mucho tiempo las generaciones nos pasamos los deseos y las listas de objetivos de tanda en tanda de las tandas de voluntariados sociales esperando las mejores condiciones para poder conseguirlos. Ese legado de propuestas es importante para  pulsar el estado de los movimientos reinvindicativos y las perspectivas de futuro.

Las grandes propuestas o propuestas-macro dependen de una urdimbre de pequeñas propuestas contributivas en torno a las que se van repartiendo las energías de multitud de personas. Compete a cada persona consciente decidir en qué va a participar y de qué maneras, cuánto tiempo le va a dedicar y como va a hacer fructificar su proyecto. Lo mismo que depende de cada persona siendo una opción totalmente intransferible saltar del estado mental y actitudinal del “no se puede hacer nada ni sirve de nada hacerlo” al estado ilusionado del participar en las causas de superación social pese a todas las adversidades y derrotas.

Cada propuesta va referida a está vinculada en un eje de participación global.1.Atendiendo a su alcance dimensional hay que distinguir los distintos ámbitos geográficos (desde el local y/o barrial al mundial), 2 atendiendo a sus contenidos hay que distinguir entre los meramente sectoriales a los generales (desde el gremialismo y corporativismo al inter-laboral), 3. Atendiendo a su alcance estructural (desde la economía y la infraestructura, a la estructura organizativa del país y de su estado)

Tambien cada propuesta está repartida por categorías según se refiera a: propuestas de acción de protesta, propuestas de modificación política, propuestas de autoorganización o propuestas de innovación de la realidad.

Los movimientos sociales están más encallados en las acciones protestatarias que no en las propuestas de nuevas acciones de autoempresa y de reorganización de la económica y de la existencia colectiva desde la base. En cuanto estas últimas iniciativas se extiendan por nuestras geografías se podrá hablar de un proceso de doble poder.

 

 

El porcentaje de los que mandan

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

El porcentaje de los que mandan.

Hablar del 99% de la población a favor de la causa del cambio de sociedad y solo de un 1% que se opone por ser la perteneciente a una clase dominante es una falacia numérica inconsistente que ha sido y es  reproducida hasta la saciedad por mimetismo sin hacer los cálculos matemáticos pertinentes y mucho menos el rastreo económico de todas las fortunas y de los lobbies que las controlan. Veamos: el 1% de la población mundial arroja cuando menos 70 millones de personas. Un censo que supera la población de muchos países. Es una cifra descomunal. Así de entrada parece una exageración y diremos que no es tanta gente la que manda en el mundo aunque sí puede pertenecer al gran bloque dominante. Si habláramos del uno por mil (es decir del 0,1%) nos estaría dando todavía un bloque impresionante de gente: 7millones de personas. No, no es tanta gente la que ocupa los puestos centrales del poder y la que mueve los hilos de la economía mundial.  A ese 1 por mil sí pueden pertenecer  los más ricos del planeta, incluyendo las distintas formas de dominio y de privilegios económicos de los distintos países, pero con respecto al poder real la cifra es incluso mucho menor .Para Paul Krugman (cuya referencia emplea Josep Fontana y de quien la tomo) habla del enriquecimiento considerable de un 1% de los más ricos para el caso estadounidense que recibiría más del 50% de ingresos de toda esa clase. Si este porcentaje lo transpolamos a nivel internacional son 70mil individuos.

 Como que la denominación “los más ricos” no es una terminología economicista válida por los equívocos a los que da a lugar debemos tomarla con suma precaución. De momento  podemos convenir que ese porcentaje se trata de esos siete millones de personas. Pues bien solo su 1% (lo que arroja unas 70mil personas de toda la humanidad según lo dicho) sería el quantum de los que acceden a los puestos clave de control de las finanzas, de las grandes transacciones económicas y de los resortes militares. Incluso esa cifra sigue pareciéndome muy elevada. (No podemos confundir a las clacas del poder con el poder mismo. Sería tanto como cometer el error  de confundir la estructura de mando del estado con toda su aparatología en la que intervienen millones de funcionarios en cada país.). A la cifra real de la gente de poder y con poder se llega o se va llegando enlistando los nombres de los individuos con más altos ingresos en el planeta. Pero esa no es la única lista necesaria. Estamos hablando de poder y no solo de tener dinero. Hay empresarios que tienen mucho poder económico y que Forbes los presenta como primeras fortunas en sus países (Mercadona y Zara en España) lo que no quiere decir que ejerzan  poder político directo. Lo que si demuestran las estadísticas es que las fortunas tienden a concentrarse en menos volumen de gente y las manos que pueden apretar los botones o resortes del panorama mundial, también. Pierre-Antoine Delhommais[1] sostuvo que la diferencia entre los ingresos de un director general y el de un trabajador en los USA era de 40 a 1 en 1980, pasando a una ratio de 411 a 1 en el 2005. Las previsiones son de una mayor concentración de poder económico en unas pocas manos pero el poder político sigue estando dividido en facciones, tanto en lo que se refiere a los grupos de poder de cada país con sus intereses particulares y distintos a los de los imperios y los poderes concurrentes en la correlación mundial. Esas intradiferencias del poder salvan al mundo paradójicamente de no ser peor de lo que es, ya que al no haber un único poder unicéntrico mundial cada imperio tiene que jugar sus prerrogativas contando con las fuerzas de estados que se oponen parcialmente a su dominio.

Esa discusión numericista puede hacer perder de vista la perspectiva de la verdadera discusión política. Sea cual sea el cómputo numérico de los que mandan a escala planetaria, lo cierto es que consiguen que una parte mayoritaria de la sociedad siga aceptando aún sus reglas de juego. La cuestión histórica de las luchas de clases y de los esfuerzos por acceder a los recursos de la existencia no ha estado tanto por las pugnas entre ricos y pobres como por las alianzas de los unos y de los otros. Resulta que una gran parte de la población víctima del sistema sigue siendo aliada inconsciente indirecta de sus victimarios. En las praxis de las luchas concretas y de las denuncias de las verdades sociales los llamamientos a los movimientos  y concentraciones reinvindicativas no es contra los más ricos en el sentido aritmético de la expresión sino contra un sistema que sigue haciendo posible la gestación de tantos problemas y miseria. La lucha es por cambiar el sistema y por una nueva matemática de la redistribución de todos los recursos entre todos quienes los necesitan sin permitir nunca más que reaparezcan grupos dominantes que siendo los menos se quedan con lo más de los demás. La lucha en última instancia es la lucha contra los mismos que luchan lo que convierte las protestas en una especie de circo empírico y de círculo cerrado. Eso no significa que no deban hacerse pero sí reconocer sus faltas de conciencia en sus auto convocatorias cuando colocan el problema fuera de ellas. Hasta que no se acepte y generalice el predicado de que el sistema es la sociedad, por tanto toda la gente que participamos en ella, es decir, toda; no se aprenderán estrategias coherentes para proponer otro. Para ese otro sistema postcapitalista no es suficiente con tomar el poder político desde el que decretar nuevos edictos de nacionalizaciones y reorganización de la economía, es y será necesario el plan de modificación personal de cada uno de nosotros. Presuponer que el rescate de las riquezas de ese 1% para repartirlas equitativa y extensivamente al resto de la sociedad será la condición suficiente para una revolución de éxito es no ya sumamente idealista sino que remite a una ignorancia extrema sobre la verdad psicológica del ser humano y la verdad de las leyes del mercado.

La repetición de la noción del 1% como la evidente no-mayoría o la minoría tan exigua que algunos puntos de vista sostienen que no merece la pena considerar crea el simulacro de una falsa mayoría de un 99% como si tal  mayoría fuera única, compacta y homogénea. No es verdad o por poco que se piense se averigua que no es verdad. Cualquier muestra tomada al azar en no importa qué sector geográfico, social, cultural y económico para ser estudiada en sus posiciones y en sus ideas dará cuenta de interdiferencias importantes entre sus individuos que les llevarán a tomar así mismo posturas activas y políticas diferentes ante la realidad. Ni  siquiera hace falta que esa muestra tuviera en cuenta gente de distintas latitudes, clases sociales, estatutos, ideologías y niveles formativos para demostrar que la homogeneidad no existe al nivel con que a sus deseantes se les antoja describir. Ese 99 por ciento tampoco es el de la pobreza en todos sus extremos. Actualmente, pertenecer a la clase obrera activa (la clase tradicionalmente considerada de los explotados junto a los jornaleros no propietarios de tierras en el campo) ha pasado a ser un lujo en comparación a quien no tiene nada. Lo que se llamara lumpen o las bolsas excluidas de las oportunidades laborales y de los salarios, que caen en la indigencia o bien en subsidios que para tenerlos viven bajo el chantaje institucional de hacer cursos y piruetas de reciclaje de las que no acaban de salir, pertenecen a una mayoría disgustada y frustrada pero están más cerca de la desposesión total.

El concepto de mayoría social interesada en el cambio no significa ya absolutamente nada.  Es un concepto heredado de generación en generación desde hace siglos y que se aleja de una comprensión de la estratificación clasista y de las correlaciones de fuerzas sociales y políticas. No basta con tener la condición de la pobreza ni la de la exclusión del poder político para que pobres y exclusos estén de acuerdo en unos mismos objetivos. En realidad, los movimientos sociales se distinguen históricamente mas por la oposición a la actualidad o a la realidad social que por la conciencia y visión clara del objetivo que quieren, eso se traduce en que el potencial revolucionario de estos movimientos sea encauzado por minorías (distintas a las del poder y clase dominante sí, pero minorías al fin y al cabo) que tienen claro hacia dónde dirigir su descomunal fuerza.

En un país de la magnitud de España, el 1% de la minoría dominante (distinguida –repito- de una minoría aún menor de la que manda realmente) da medio millón de individuos. El hecho de que se pueda estimar en esta cifra quienes vivan mejor tampoco significa que estén de acuerdo íntegramente con la realidad. Tendremos que estudiar el verdadero significado de la mentalidad conservadora y diferenciarla de la retrógrada para distinguir la cultura continuista del statu quo a la que desea dar pasos atrás en el proceso histórico quitando grados de libertad a lo ganado. Entretanto no se puede caer en banalidades y tópicos como que quien tiene dinero pasa a ser ya el enemigo automático por su condición minoritaria. No hay que olvidar que las clases trabajadoras y todo aquel que tiene una entrada regular de dinero que le deja un excedente tiene por modelo de consumismo justamente las formas habituales de la otra clase a la que le entrega sus plusvalías. Las antiguas divisiones de las correlaciones de fuerzas acerca de explotadores y explotados no se pueden aplicar de una forma tan mecánica a todas las situaciones como ya se dejó de lado hace tiempo la división de ricos y pobres para decir quiénes iban a ser los enemigos objetivos así como los aliados interesados encausados en revoluciones para el reparto general.

El concepto de alianza intersectorial (tambien se puede decir interclasista) como bloque histórico interesado en el gran cambio pendiente que necesita el planeta social o la sociedad a escala planetaria está pendiente de ser desarrollado, las antiguas nociones de clase obrera contra burguesía han dejado de servir o incluso el de irreconciliabilidad entre clases (¿irreconciliabilidad después de tantos siglos compartiendo centros de trabajo y unas mismas ciudades?). El antagonismo está ubicad ente cada individuo y sus servidumbres, parte de las cuales pero no todas pasan por servir a amos políticos y amos económicos, a dictums represivos y a patrones que les pagan por ese servilismo. En su tesitura por la liberación como esclavo para optar a ser persona soberana el individuo alienado tiene que romper y superar su alienación con el sistema del que es parte y con su alienación de grupo (su clase de pertenencia) para desmarcar su propio y particular destino del destino difuso de la sociedad. En definitiva pertenecer  a ese famoso 99% no es una suerte precisamente pero tampoco lo es la condición de pertenencia al 1%, los pertenecientes a una mayoría como los que pertenecen a esa minoría tienen el común denominador de enfrentarse a sus tesituras para realizarse como personas. Ni por el hecho de ser rico uno tiene que aprovecharse de quienes no lo son, ni por el hecho de ser pobre (exagerando, la mayoría social tiene estamentos y diversidad de estatus como sabemos) uno puede justificar sus avatares porque hay una clase por la que es sojuzgado. Tanto en un grupo como en otro la habilidad o no para el juego de oportunidades y combinaciones que ha presentado la vida ha tenido máxima importancia.



[1] Cita que tomo de David Rabadá i Vives

Autodefensa ante los tópicos

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Autodefensa ante los tópicos y ante los ataques verbales. .

Prácticamente se demuestra que las tendencias verbales dominantes caen en los tópicos y, AL reproducirlos, casi automáticamente sin advertir el daño y la injusticia que se puede llegar a hacer. Lo típico de muchas conversaciones es reproducir tópicos. Un hablante se distingue por su elegancia cuanto más distancia toma de ellos tanto como oyente y mucho más como dicente. Acudir a un tópico es dejar que otro hable por ti y tomar por válida la tradición de una actitud y de una idea aunque supongan una falsedad y una injusticia permanentizadas.

Cuando los criterios de habla sientan cátedra y funcionan con emisiones de juicios que se consideran inalterables o cuando reabusa de las generalizaciones nos encontramos con típicos hablantes que usan tópicos habituales. Como es algo muy contagioso antes de que un escuchante sea nítidamente discriminativo y evalúe los implícitos de lo que acaba de oir es posible que esté contraatacando con otros topicazos ayudando a reproducir los tics de una cultura simplista. Prácticamente todos los enunciados que empiezan con un substantivo siguen con un verbo y terminan con una calificación remiten a una estructura sintáctica en si misma sesgada, mucho más cuando el dicente no tiene ni la autoridad intelectual ni la valía empírica como para sostener lo que dice.

Cuando alguien dice un universal del tipo “todos los catalanes son nazis que tratan a los españoles como judíos”  o “a mi tal o cual pueblo me ha tratado mal aunque puede haber excepciones” nos encontramos en algo más que una simple exageración porque le han ido mal las cosas en una geografía o con una etnia, nos encontramos con un resentimiento personal no sanado que alimenta una actitud xenófoba tanto más graves cuantas mayores sean las mentiras vertidas así como los descalificativos injustos.

Por supuesto podemos tomar a broma al sujeto anegado de ira  que maneja el lenguaje afilado para herir (perdónalos dios mío porque no saben lo que hacen) pero no estamos dispuestos a encontrárnoslos en la sopa enrareciendo nuestro hábitat y contaminándonos con su presencia. La ley seria o es el instrumento pacífico para neutralizar a individuos cuyas actos (incluidos los actos verbales) son agresivos, promueven la violencia, expanden la confusión informativa, dejan ir sus descargas vengativas, muestran su odio sin tapujos y se expresan como factores anti ciudadanos. Quizás todo seria decible, todas y cada una de las frases, en  su contexto adecuado. De todo se puede hacer coña e incluso no hay nadie que te pueda hacer realmente daño sentimental si acudes a la frasecita del Cristo crucificado que por redentor que fuera del género humano no se le pasaría por alto que quienes lo denunciaron, torturaron y crucificaron  así como quienes no quisieron salvarlo cuando el gobernador romano dio la oportunidad a la gente de la plaza (si la leyenda que nos cuentan es cierta)  lo hicieron perfectamente conscientes de que le iban a propiciar la muerte.

Pasar por alto a los xenófobos, ¡claro que no! Estar a salvo de sus comentarios no leyéndolos o escuchándolos no significa neutralizarlos para que no sigan haciéndolo. Finalmente hay que amarrarlos por los huevos y quitarles la respiración (¿recuerdas Missisipi en Llamas? ¿Alabama?) Ahí el conflicto entre lo legal y lo extralegal entre los dos protagonistas termina el uno por ceder a lo otro para poner en vereda a quienes sin cumplir la ley se aprovecha de ella para sus agresiones). Detrás de un tópico hay algo más que un simple comentario, hay toda una industria ideológica para excluir y marginar a un tipo de cultura y de gente. Un españolismo renovadamente recalentado en contra no solo del catalanismo sino de la catalanidad misma ignora que no añade nuevo (salvo las nuevas tecnologías de difusión) a un españolismo histórico muy consolidado con políticas de desprecio hacia lo distinto, no ya solo lo distinto dentro de la península ibérica sino también lo foráneo. A los españoles les costó siglos recordar que un poco más al norte existía Europa y otros países en los que se aprendió a vivir desde mucho antes mucho mejor.

¿Qué es lo que convierte a un xenófobo en xenófobo?  Sus experiencias mal asimiladas en sus tratos con una cultura dada. El solo hecho psicológico de que alguien pueda experimentar odio ante una gente por su condición de pertenencia a una tribu, una etnia, un pueblo o una parte del mundo indica que este alguien padece de un trastorno de personalidad severo que lo convierte en un riesgo para la ciudadanía. Antes o después puede convertirse en un violento haciendo daño físico a una persona por ser parte de su objeto odiado sin contar el daño informativo o emocional que vaya extendiendo El hecho de que ese  alguien sienta repulsión por una cultura y un pueblo entero aporta un atributo muy medible que razonaría suficientemente no solo su punibilidad sino su tratamiento de recuperación basado en una reeducación. Sufre más quien odia a otro que ese otro que recibe su odio, siempre que aquel no pase a la acción y levante hornos crematorios para fundir a la gente que odia. El problema del odio es fundamentalmente psíquico que se nutre de las circunstancias de la realidad para recrementarlo y hasta justificarlo. Quien siente odio, dentro de sus semejantes, hacia quienes tienen una morfología especial, un idioma o un acento distintos o por sus ideas de independencia es un reto para el psicoanálisis y para los sanatorios mentales. Como pauta de tratamiento para el sujeto que odia habrá que aconsejarle que estudie y aprenda y abra su amplitud de recibo a la diversidad del mundo, como autodefensa a su figura habrá que separarse de él.

Hay una parte considerable de gentes catalanas que han vivido la catalanidad desde sus niñeces que están por la independencia de España precisamente por xenófobos que no entienden su hecho idiosincrático. Desde un punto de vista táctico cuantos más españolistas xenófobos de la catalanidad haya más se incrementará el número a favor de la independencia de Catalunya de España.

Cuando en casa viene un españolista y necesita sacar el tema de la cuestión nacional por cortesía acogemos el tema durante un rato, el justo y suficiente no para demostrar nada (diferencias como pueblo y trayectoria histórica distinta) sino para apelar a un referéndum como instrumento para que proporcione los datos reales de quienes quieren continuar bajo  el uní centrismo hispano y quienes están por la separación política total. Personalmente noto que aun no participando del militantismo independentista cada nueva anécdota con un xenófobo anti catalanista me convence mas para que apostar por una Catalunya independiente por mucho que la califiquen de deriva y por mucho que fuera el impasse durante unos años para redecir la integración o no en la UE.

En el planeta humano hay bastantes más nacionalidades que estados, tal vez unas 6000 frente a unos 200. Algunas etnias fueron echadas de sus tierras y usurpadas sus riquezas por esos estados despiadados (los bosquimanos volvieron a su región en la que habían estado por milenios después de fallarlo un tribunal contra sus usurpadores).Un nuevo marco de unidad general en cada zona de acuerdos generales (Europa entre otras) no quita y no quitará el reconocimiento de las diferencias étnicas, del mismo modo que unidades particulares a pequeña escala (la de la pareja convivencial o la de pareja amante) no quita ni quitará la diferencia de cada individuo y sus derechos particulares intransferibles. La unidad con el otro es tanto más posible cuanto más respete ese otro los acuerdos tomados, las deferencias indispensables, el respeto a la distintividad y forme parte de un espíritu de colaboración mutua y de sinergia demostrada. En cuanto esto falla y sigue fallando las razones para la fractura van surgiendo y van siendo apeladas hasta que son ensordecedoras. Si en una pareja matrimonial la ley del divorcio contempla la posibilidad de la separación aunque una de las partes no quiera ¿Por qué las leyes de un país son tan complicadas con respecto a los estados plurinacionales en particular aquellos cuyas unidades se impusieron a la fuerza?

El retrato mental perturbado del xenófobo es tanto más grave cuando a partir de pocas experiencias, a veces una sola de tensiones con una persona extiende su odio a esta al resto de la cultura a la que pertenezca. Cuando alguien utiliza el “todos” en una generalidad gratuita para disparar su tópico el que sea es mucho mejor descartarlo como interlocutor inteligente y reducirlo al bocazas que demuestra ser no dándole ya la más mínima acogida intelectual. Si además no admite funestamente  las expresiones distintas a esa supuesta “totalidad” la mejor opción es la retirada y la autoexclusión de su mundo.

Profilaxis ante el españolismo

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Profilaxis ante el españolismo.

Nos metemos (y aunque no queramos, nos meten) en una prodigiosa inmersión de vocablos para los que no hay definiciones previas consensuadas. A ver, no es que no las haya (siguen existiendo los diccionarios y sus definiciones) lo que no hay es una voluntad comunicativa de referirse a ellos por lo que son siendo que se usan unas mismas palabras atribuyéndoles significados diferentes.

 Eso permite todo tipo de manipulaciones del lenguaje y consiguiente toda clase de traducciones políticas. La demanda de independencia de todo (de los lobbys, de los tiranos, del petróleo, de terratenientes, del chocolate,  de los alimentos hechos con pesticidas, de las autopistas de pago y de un largo etcétera) en una coyuntura propagandística en que en Europa quien está en la cresta temática del independentismo es Catalunya, es jugar en la pista de las palabras con malas artes por no decir con una tentativa explicita de confusión.

Hasta ahora nadie ha definido exactamente el significado de una Catalunya independiente. Lo más aproximado es el concepto de Republica de Catalunya lo cual suena muy bien pero tendría que ser definido el tipo de estado a querer asi como el futuro de las relaciones con otros países (incluido España). Pero antes, durante y después de las decisiones políticas ya existe y seguirá existiendo una economía en marcha que supone numerosas transacciones y relaciones de mercado que es en primera y última instancia lo que configura los panoramas de la realidad.,

La discusión por una Catalunya independiente no nos libra(rá) de seguir con una lucha por un estado no centralista dentro de la misma Catalunya resultante y por la prevención de todo chauvinismo el cual es difícil que se dé dado el tradicional aperturismo  cultural de las gentes catalanas y  a sus negocios más allá de sus fronteras. No nos librará de seguir denunciando los lobbies y los dirigismos de clase y las injusticias. Una Catalunya independiente de ser posible (en mi opinión sin, como mínimo,  3 de cada 4 votantes que participaran a favor no será viable)

)  contribuiría a la historia de Europa mucho más de lo que ahora se puede prever. Sin duda reactualizaría los derechos nacionales pero tambien otro modo de entender las sinergias y cooperaciones entre estados que a la larga podrían ir a un Federalismo europeo. 

El concepto de independencia es anterior a su uso en política. Es un concepto económico y también es un concepto psicológico. La evolucion del individuo pasa y le lleva inevitablemente a su independencia. La independencia es un planteamiento de vida del otro en general y del otro inmediato en particular, también lo es de un solo espacio, de una sola realidad, de un solo cultivo o de una sola financiación. Independencia es sinónimo de libertad no solo en términos de separación de quien te domina sino también de separación de una teoría de la dependencia y de la prosternación ante quien manda. A los hijos que se van de sus casas a partir de cierta edad para ver mundo, emanciparse de sus hogares de origen y crecer como personas no les tratamos como si fueran unos segregados, casi unos apestados: nos puede doler pero es ley de vida aceptamos esto como necesario. ¿Dónde está el problema de la separación para los españoles? No hay problema salvo el económico. ¿Acaso se tienen que reducir las interacciones culturales? ¿los viajes transfronterizas? La Catalunya independiente no necesitará poner puestos fronterizos en las vías principales con España, tampoco con Francia (donde por cierto todavía hay un retén de la Guardia Civil con la pasta que cuesta mantenerlo inconsecuente con la firma del pacto del territorio Shengen). ¿Una Catalunya independiente prohibirá acaso las relaciones con los no catalanes de origen y de residencia?  Por supuesto que no, ¿obligará a sus residentes a que pasen con cum laude el aprendizaje de la historia de la nación, o a aprender catalán como condición sine qua non para continuar residiendo? El único problema de que Catalunya sea independiente lo es para España y para una visión imperialista del españolismo tradicional al que se le atribuye históricamente aun con reminiscencias actuales de lo no español. Y el problema es para España porque sus números no le cuadrarán. Por eso amenaza con lo de la perdida de las pensiones y fantasmadas parecidas o tienen a un loro (la insoportable Sánchez Camacho) que cada vez que abre la boca es para citar a Artur Mas y practicar el odio ideológico. Por cierto ¿por qué nadie demanda a esa individuo por ejercitarlo, ahora que está tipificado como delito en el código penal?

El nacionalismo catalán está de suerte y los que nacimos en Catalunya y que por décadas, es decir durante toda la vida hemos soportados las injurias españolistas también, ya que gracias a estas (lo ultimo lo de Bono haciendo comparaciones con el alzamiento nazi alemán) el catalanismo está más fortalecido que nunca, tanto que quienes no militamos ni pensamos hacerlo bajo su bandera iremos, excepcionalmente iremos, a las urnas para votar a favor de  ella. Y no porque nos creamos que una Catalunya independiente será la panacea social de entrada sino porque nos libraremos de ese tan inveterado y enmohecido factor de humillación. A partir de tener un estado independiente cualquier injuria y mentira contra nuestra nación será un conflicto diplomático que podrá acabar automáticamente en Estrasburgo.  Somos el “ellos” para tanto españolismo, pues bien, no hay nada más que decir. Si tenemos tan poco que ver distintas nacionalidades ¿para qué continuar soportando la trola de la unidad patria? Todas las patrias tienen algo de mentira, (aunque en el siglo XX nos emocionara lo de “patria o muerte”) incluida la catalana, pero mucho más la española que convinieron en formar los dominantes hace unos cuantos siglos sin contar con los distintos  pueblos que compartían toda su extensión.

Comparativamente, el nacionalismo españolista es feroz y amenazante, acude a la mentira y a la total falta de buena praxis para una buena vecindad,  contribuye a que hiervan los ánimos e incrementa el ultraje histórico que otras naciones bajo su dominio han tenido que sufrir.  La profilaxis ante el españolismo pasa por separarse de su dominio lo cual no quiere ni querrá decir cruz y raya para todo pero sí para las insolencias y los insolentes por no decir los timadores de la historia. Bono un tipo con una mentalidad más mezquina y derechista que la del PP socio de las filas del PSOE es una razón antropológica añadida porque gentes catalanas de bien que queremos vivir nuestras biografías con la mejor beatitud posible no queremos tener dentro de nuestro horizonte mediático ni cultural a tipos como él, que no son pocos. De la larga lista de razones por las cuales hay  que tomar la distancia con el españolismo y sus maneras las de carácter económico no son las primeras, lo son las de carácter sentimental. Cada vez que me siento ultrajado tengo una razón añadida a apoyar la idea de un destino histórico catalán no determinado por el español dentro de una perspectiva de recuperación federalista en la geografía europea. Por cierto, federalismo no significa igualdad de condiciones de los estados miembros dentro de una federación en cuanto poderes de decisiones para todos los temas.

Digamos de paso que el atributo de sensatez al federalismo como contraposición  a la independencia (de cuya referencia se ha hecho portavoz Pepe Navarro) es insensato al presuponer que se puede pasar de un estado centralista plurinacional como es el modelo actual de las Españas a uno federalista sin pasar previamente por estados propios independientes que pudieran decidir qué clase de federalismo habría que instaurar. Como siempre, en política se usa y abusa la implicación hasta extremos exagerados y muy anti metodológicos.

 

Las concomitancias nacionalistas

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Las concomitancias nacionalistas.

Un análisis a fondo del catalanismo así como del españolismo encontrará más conexiones entre el uno y el otro de las que españolistas y catalanistas puedan aceptar. En el fondo, la cuestión nacionalista ha estado históricamente y está actualmente por  una redistribución en el reparto del poder del territorio. Todos los nacionalismos pueden ser distintos pero cada nación busca por encima de todo su reconocimiento y su continuidad. Algunos (es el del caso español o lo fue el serbio) pretenden continuar con una estructura de fuerza sobre nacionalidades históricas sometidas o anexionadas a la fuerza y otros (es el caso catalán) después de varios siglos sigue sin tener una identidad patria con la España que la humilla por repetido (evidentemente por  no todos los españoles). ¿Por qué el catalanismo regurgita con fervor? Por una intolerancia evidente a la humillación y por un expolio económico continuado.  Tal vez a lo primero una parte de las gentes residentes en Catalunya no se den por aludidas ni resentidas pero sí lo esta(rá)n por razones económicas.

Tal vez en  cada nacionalismo haya, por parte de sus sectores más recalcitrantes,   una pretensión de  pedigree creyéndose  que la propia nación es la mejor frente a otras. Pero hay otro nacionalismo más generalizado que todo lo que busca es paz y buena vecindad. Es así que coyunturalmente la independencia histórica de Catalunya puede ser/será apoyada por personas no catalanistas ni medularmente independentistas pero que sin embargo entienden o entendemos que apoyarla forma parte de los objetivos de esta época lo que no significará dejar la lucha por una sociedad más lúcida y justa tras la proclamación del estado catalán (otro estado más dentro del orbe capitalista en el mejor de los casos).

En términos internacionales deberíamos avanzar hacia un mundo más compacto y unido pero lejos de esto el mundo  está más divido y no solo por la cuantificación de los nuevos estados-nación creados en los últimos tiempos sino por geozonas potenciales en tensiones que vendrán a producir nuevos periodos de destrucción.

 La discusión sobre Catalunya-estado interesa a toda la conciencia política de España y de Europa. La oportunidad histórica de su experimentación social abriría un nuevo proceso para España  en la que se favorecerían las dos partes (y las terceras resurgentes, ya que el espíritu nacionalista se reactivaría en otras nacionalidades. Precisamente eso es lo que más teme el estado a parte de quedarse sin los dividendos sacados de la Catalunya expoliada). ¿Por qué tanto temor al ejercicio democrático de un referéndum? Un referéndum convierte en cifras reales lo que hasta este momento son sondeos de opinión e hipótesis. Un referéndum por la independencia no solo es un acto democrático sino que será el acto democrático más fundamental desde los llamados años de la transición (que jamás se concluyó sea dicho de paso). En lugar de hacer el debate sobre ese derecho se demoniza toda la situación y se pasa a las amenazas. Antes de exponer la propuesta y aceptar deportivamente la participación en este juego ya se está condenando al contrario.

Cuando en los círculos personales desde zonas no catalanas me he visto envuelto en la conversación de la cuestión nacional catalana la he tratado de zanjar exponiendo que sin ser nacionalista y sin ser cliente habitual de las urnas llegado el momento en que se me pregunte si estoy a favor de una Catalunya independiente haré una excepción de mi posición abstencionista y me desplazaré expresamente para votar a favor. Creo que hay toda una zona de hijos y residentes en Catalunya que están también en esa punta de lápiz.

A priori de la perspectiva del referéndum podemos apostar que una nación estado decidida por una mayoría participativa pero no por una mayoría aplastante tampoco va a augurar un pronóstico de futuro muy beatífico. ¿Qué significa una mayoría aplastante? Un 90% sería una mayoría aplastante, un 60% sería una mayoría insuficiente. Será un porcentaje u otro según la capacidad que se tenga de colocar la discusion en términos de salud democrática sin caer en las amenazas de ningun tipo y en las patrañas de pseudodemócratas como Patxi López capaz de llegar a decir que el referéndum va en contra de la democracia.