FLUENCIA TRANSCULTURAL

Dejarse ayudar ¿A qué precio?

Escrito por jesusricartmorera 23-06-2012 en General. Comentarios (0)

Dejarse ayudar ¿A qué precio? JesRICART

  Hay dos conjuntos de  posiciones completamente  opuestas  en relación al tema de  la ayuda; el uno, con toda una gama de subconductas,  que la busca y acepta  y el otro,  que  ni la pretende y, cuando la recibe, la rechaza. Ayudar, el hecho de ayudar,  ha formado y sigue formando parte de las acciones humanas indispensables para superar límites y conseguir resultados. (antes la gente se ayudaba a construir sus casas cumpliendo el vecindario una cooperacion fundamental en eso, hay poblados tribales que aún lo hacen). En una definición extremada de lo que es la ayuda se puede extender a toda clase de acciones humanas para beneficiar a otros congéneres que no pueden proporcionarselas a sí mismos. De esta manera estamos incluyendo la práctica totalidad de registros activos incluidos los del mundo laboral y productivo. En una definición factual más implícitamente consensuada por ayuda entendemos la acción desinteresada (no remunerada) de quien la da a favor de quien la recibe de la cual éste depende para salir de un impasse determinado. En realidad el aspecto económico no es lo que determina lo que sea ayuda o no. Hay gente que ni cobrando acepta hacer determinaas cosas para no extralimitarse dentro de su oficio o por los riesgos que le supone. Hay ayudas indispensables siendo secundario incluso si se tienen que pagar (los rescates de avengtureros que quedan atrapados en sus travesias mal preparadas o demasiado temerarias en algunos paises son facturadas por las autoridades de proteccion civil que han de hacer un so breesfuezo para ellos) cuando es la vida la que está en juego.

Comúnmente la ayuda es entendida como la ayuda desinteresada, el altruismo solidario y la entrega de una energia sin esperar nada a cambio. De hecho es prácticamente imposible que una acción de ayuda no desencadene alguna clase de expectativa de devolución aunque pueda ser en un diferente registro.Un tipo de  intervencion de ayuda en Africa durante siglos tuvo por contrapartida la extensión del catolicismo acabando con espiritualidades animistas locales.  Incluso en el caso mas puro de una ayuda totalmente desinteresada hace sentir bien, tal vez más, al que la da que al que le recibe. De acuerdo con el principio de que todo lo que sucede en la naturaleza pasa por la sinergia y todo son transacciones, las ayudas unilaterales se ajustarian también a esa ley de pronóstico.

Si todo es transaccion quien se acerca a ayudar al tipo desarrapado, sin cobijo, indocumentado, sin salud, sin amigos y tal vez en las últimas debe estar recibiendo algo a cambio. ¿qué? Por lo pronto recuperarlo como un igual en el sentido de devolverlo o integrarlo a la sociedad, homologarlo. Despues de siglos de intervencionismo de ayudas de los países ricos a los países pobres y la perpetuación de las desigualdades (aunque ultimas las economias emergentes han demostrado que hay otras formas de desarrollo distintas a las metodologizadas por las primeras potencias) el mismo concepto de ayuda es el que está en crisis. No es posible ayudar a nadie si no quiere ayuidarse a sí mismo y por otro lado, lo que para unos es considerado ayuda para otros puede ser no admitido por considerarlo como intrusionismo, paternalismo y manipulación.  Los estudios sobre las ayudas enviadas a paises necesitados tras catástrofes revelan detalles del trafico que se ha hecho para la venta de los productos donados. A escala individual hay tipos rescatados o intencionalmente rescatados de sus miserias y marginalidades que vuelven a ellas a pesar de despuntar un poco para remontar eso, sea por alcholismo u otras drogadicciones. La tesis de la conexión de la indigencia y de la falta de higiene mental es una posible causa, pero hay más.

El concepto de ayuda es manejado de una manera  u otra según si se ofrece o se recibe. Como criterio general, toda ayuda unilateral que no crea un pacto de compromiso para su devolución a la sociedad  por la persona ayudada termina por crear una bolsa parasitaria y un problema de conexión pero ¿con qué ética quien ayuda puede exigir de la persona ayudada  a que le devuelva a modo de inversion solidaria lo que le ha dado, especialmente cuando esta no pedia la ayuda? Hay un orgullo nato que rechaza la ayuda de todo tipo en quien asume voluntariamente su eleccion de pobreza o su cruz existencial.  A escala de grupos étnicos la dependencia de las ayudas extranjeras lejos de contribuir a la superacion de sus impasses momentáneos los cronificaron.

Para que haya ayuda tiene que concurrir la demanda cuando menos implícita ya que no todo el mundo quiere ser ayudado ni todo el mundo puede ser ayudado. Con el camelo de que se necesita ayuda muchos usan lo recaudado para seguir pagando sus adicciones, por ejemplo o su tren de despilfarro(¿Es posible que haya homeless que puedan llegar a gastar y despilfarrar mas en cuanto tienen dinero en mano que quienes llevan una vida organizada y socialmente integrada? Pues por paradójico que sea, sí, es algo posible). Lo cierto es que la demanda desde la solidaridad de que la gente ayudada se compore de acuerdo a la previsión de unas expectativas sean las de comulgar con las creencias de los que ayudan o sea la de aceptar un pacto de ingtegracion social para comportarse como los demás, ocasiona no pocas consideraciones éticas. ¿es ético ayudar a cambio de que uno cambie su estilo de vida? ¿Hasta que punto uno puede intervenir en la vida de otra persona por mucho que aparentemente parezca necesitarla  por no comer, no lavarse,  no cuidarse, no hacer nada? Ese intervencionismo auxiliar tiene cobertura ética en tanto la intervención es determinada por la coexistencia social. El vecindario decidirá intervenir en el apartamento del vecino del cual salen ratas por su síndrome de diógenes o el pasajero se levantara sin un maloliente se sienta a su lado o el del bar no aceptará la entrada en el establecimiento de gentes de apariencia sucia que incomodorán a los demás. Las autoridades por su parte recogerán de las calles a la gente que no se sabe valer por si misma y ocupan espacios que imposibilitan la viabilidad de los demás transeúntes. En casos extremos estas ayudas e intervención emergente quedan mezcladas como autoayudas que la comunidad necesita hacerse consigo misma para ponerse a salvo de los peligros para la salubridad publica de los individuos infestos. ¿qué decir de los mismos individuos que optan por autoexcluirse de la sociedad y buscar sus retiros en zonas no habitadas? Sus elecciones siendo las mismas que los que lo hacen pero no renuncian a ser urbanitas no crean el impacto que estos, ni hieren las miradas las ajenas ni ocupan el espacio por el que puedan pasar cientos o miles de personas por hora. Si las condiciones de exclusion social son las que son como consecuencia del rechazo de los demás y eso produce un impacto de autodisiminucion psicológica considerable cayendo en la mas absoluta debilidad mental y de la voluntad, la intervencion de la ayuda es de un tipo y tiene que concurrir a pesar de no ser solicitada ya que no todo el mundo se atreve a pedirla porque equivale a explicitar el estado al que ha llegado; si lo que sucede es que no h ahbido esa heteroexclusión sino una autoexclusión, lo que para una mirada caritativa externa es una imagen que necesita ayuda para quien detenta tal imagen es una opcion libremente asumida de vida, siendo en este caso lo que para uno es un gesto de ayuda para otro puede serlo de insulto o de humillación. Como que los actos de humillación concretados en comprar a la gente o comparle sus sonrisas o favoritismos es algo tan generalizado en el sistema (la reminiscencia de la propina es un gesto que así l oconfirma) ayudar puede convertirse en una especie de deporte. Si la imagen del limosnero a las puertas de los templos o tirados en el suelo de algunas calles da el dato de  un visible índice de degradación  de una ciudad, la imagen de quien se acerca para darle una moneda o un billete de curso legal (no medio billete como se quejara un cómico circense a bordo de su escalera  en Reykiavick haciendo un gag a la hora de la colecta)  no es menos deplorable. Ambas imágenes se han convertido en tópicas en las grandes ciudades en las que además de expresar la furia de la sociedad competitiva y de un sistema social en el que se valora a la gente por lo que tiene y no por lo que es tambén habrá que convenir que la prototipicalidad del perfil de un limosnerismo o de una marginalidad es el resultado combinado y elocuente tanto de la marginación como de la automarginalidad. Es posible que haya un punto de no vuelta atrás en una fase de marginalidad adelantada en que el divorcio se ha consolidado no solo con las posibilidades materiales de una vida más ordenada y limpia sino también y sobre todo con la gente: ningun contacto con la familia de origen si se la conoce o ningun contacto amical. Posiblemente el propio autoexcluso pase por momentos biográficas de serias dudas de lo que es: si un poeta genial que no puede contaminar su pureza encontacto con los demás mortales viciosos y vendidos al sistema o un tipo que no sabe valerse por si mismo para vivir una vida más  creativa. La opción de la automarginalidad voluntaria como paradigma de la libertad no tiene porque pasar por la indigencia y desde la posición de los protocolos de reinsercion y los profesionales de la ayuda social (tambien la de los espontaneos solidarios y caritativos) para ayudar tiene que concurrir la voluntad expresa de la persona que necesita objetivamente ser ayudada y coherentemente su compromiso de no volverla a necesitar, de otro modo obligarla a recibirla atenta a ella como persona juridica y autónoma. Es por eso que para un tipo de intervencionismo en vidas ajenas en contra de sus voluntades antes es necesario declararlas legalmente incapacitadas. Desde la posicion marginal-excluso (mas que desde su punto de vista expresamente expuesto)  si la ayuda pasa por pagar el precio de la libertad (o de su interpretacion particular de lo que es la libertad) prefieren la calle, la inclemencia, el malestar y su adhesion a esa imagen tan prototipica y repetida en las grandes ciudades de esos individuos que han hecho de las calles bien puestas sus intervenciones contrapuntísticas para que no olvidemos que son excrecencias vivas de nuestro mundo. Desde la posicion humanista no siempre es posible la ayuda y en particular no lo es cuando lamejor ayuda no es de tipo material sino de carácter psicogterapéutico. Esta, de ser implementada, podría servir para reducir cuantitativamente el fenomeno pero no para liquidarlo ya que el combinado heteroexclusión-autoexclusión lleva siendo una constante desde hace siglos y bajo la etiqueta de muchas autoexclusiones tambien estan las de las personalidades que no quieren saber nada, absolutamente nada, con el colectivo humano y no tan solo con el sistema social de turno.

Fundació: viure l' ètica

Escrito por jesusricartmorera 22-02-2012 en General. Comentarios (0)

 

Fundació per viure l’ ètica.

Alguns, després de passar-nos 3/4 parts de la vida enrolats en causes socials i en desitjos paradisiacs i adonar-nos que van passant els temps i succeint-se els moviments i les campanayes reinvindicatives sense que l’ esser humà deixi de ser bàsicament l’ animal perdulari que és, veiem que al menys el reducte personal de l’ètica ha d’ estar assegurat contra tot suborn i que al menys allò que no es pot implementar a escala general es pot intentar fer a escala particular tractant de trobar formes de vida comunitàries.

 http://jesusricartmorera.blogdiario.com/img/dibujodemujerCadiz.jpg

Proposem la idea de fer una fundació per l’ ètica  en un espai periurbà o neorrural amb suficient extensió en nombre d’ hectàrees que faci de seu d’ acollida d’ activitats culturals i de trobades de moviments reinvidicatius o d’ empreses amb projectes fora de cobidices i especulacions i serveixi també com lloc de residència. Que sigui tant un centre de projeccions i dinamitzacions culturals com un espai de residència de qui també vulgui trobar una alternativa a no passar els darreers anys de la seva vida a mercè d’ una residencia d’ avis i tampoc fer-ho sota l’aixopluc dels seus fills.

La idea genèrica es trobar una finca rural  el mes planera possible amb una casa peiral en condicions per habitar que faci de seu dels serveis i recursos comunitaris (des de la biblioteca la bugaderia, des del menjador a les sales de reunions, des del taller de reparacions a l’ estudi de gravació, des de la cabina de massatges a la sauna,…) que aniriem implementant d’ acord a les reformes que fessin falta i repartits per la zona de la demarcació habitatges individuals amb un criteri d’ estètica i d’ interdistància (bungalows o cases prefabricades).

La idea es trobar un espai amb bosc, zones d’ ombra i també algunes clarianes, que estigui comunicat per pista no gaire lluny de l’ asfalt, que tingui rierol o manantial propi i que no estigui atravessat per torres de metall amb cables d’alta tensió elèctrica.

El regim juridic de l’ associació seria el de Fundació ( a no ser de que trobem una fòrmula legal millor) perque amb un mínim de capital el projecte no admeteria cap mena d’especulació que s’ apartés del estatuts i disseny de futur que es decidís.

Hem pensat en diferents maneres participatives i quotes econòmiques de col.laboració. Pot ser perfectament un projecte intergeneracional i un lloc on no es faci fàstics a la vellesa i es consideri que la creativitat i el talent poden ser mantinguts fins el darrer últi de la vida que es disposi. Un lloc on la dignitiat sigui una constant i arribat el momert l’ eutanàsia o mort digne sigui una opció lliure.

El regim de vida comunitària es sempre desigual, per això entenem la necessitat d’ un espai de privacia (el de cada cau particular on poder dormir i dutxar-se i preparar-se un tè) on cadascú gestioni les seves particulars neurosis i un cau polar o cèntric de trobada i de vida col.lectiva seguint unes pautes d’ organització endreçada i respectuosa amb els recursos i –obviament- el medi ambient.

El projecte pot ser compartit per gent de totes les edats per fer un trasvàs i fluxe d’ experiencies bidireccionals: la gent més gran pot ensenyar coses del passat per ser testimonis directes de la historia i la gent més jove pot aportar coneixements de noves tecnologies i transmetre altres energies entusiastes. En quant al desigual nivell de participació econòmica es un tema a parlar. El que sí pot ser possible son diferents nivells de col.laboració tant de qui tingui mes capital a aportar com de qui en tingui menys o fins i tot no en tingui cap però vulgui colaborar amb la seva força de treball i d’ ingeni.

+info: jesusricart@hotmail.com, vicmales@hotmail.com,

 

de las preguntas y las resuestas

Escrito por jesusricartmorera 20-11-2011 en General. Comentarios (0)

De las preguntas concretas y de las respuestas incompletas. JesRICART Sevilla20dic2009

Además de las grandes preguntas que la filosofía viene haciéndose desde que un pensante pensó temas más allá de su inmediatez, las pequeñas preguntas de todo tipo forman parte de la cotidianeidad. La necesidad de ubicar al otro en sus coordenadas y cada cosa en sus coordenadas es propio de la comunicación humana. Es natural preguntar por todo: por la procedencia y por el envase y los conservantes de un producto alimentario antes de elegir comprarlo. Lo mismo con todas las demás cosas de las que nos abastezcamos: desde juguetería a coches al apartamento de compra. Quien pregunta y está atento a las respuestas tiene más oportunidades de aprender que quien no pregunta y no le interesan las explicaciones. Claro que las cosas no son tan fáciles de explicar cómo esa definición tan categorial permite hacer pensar en un primer momento.

Ni todas las preguntas tienen el mismo valor ni todas merecen ser contestadas. La filosofía ha enseñado que a unas preguntas le suceden otras y la ciencia ha abierto nuevos interrogantes en la medida que ha ido respondiendo los anteriores. Lo que tenemos a gran escala y en todas partes son discursos gigantescos que siguen creciendo en un trasiego continuo de frases de un lado a otro pasando por teorías sólidas que proporcionan la sensación de la seguridad al tener (o mejor dicho, pretender tener) respuestas para todo. Lo cierto es que no las tenemos y que la cultura de la incerteza es la que predomina por encima de las conclusiones inamovibles. Éstas corren el riesgo de convertirse en dogmas a corto plazo si no están por debajo de un principio de flexibilidad y de autocorrección tan pronto dejen de ser útiles. Entre el error del dogma y la falta de respuesta in extremis hay toda una gama de explicaciones y razonamientos para enterarnos de las circunstancias en las que estamos y lo que hacemos y dejamos de hacer sus circunstantes.

No hay nadie que no sea protagonista de algo, aunque ese algo sea su anonimato en su particularidad doméstica. No hay nadie que no tenga una biografía (sea o no escrita). En las interacciones hay una tendencia a la clasificación ajena. Antes incluso de que las personas intercambien frases ya están siendo señaladas (señales que en ocasiones se convierten en estigmas) por sus características físicas. Muchos antiguos apellidos evolucionaron a partir de motes y actualmente los alias siguen acompañando y a menudo precediendo los nombres de las personas. Cuando no se tienen los nombres se utilizan los sobrenombres y cuando no se tienen las explicaciones por falta de información se hacen inferencias que se constituyen en referentes incluso en el caso de injustas. El lenguaje no es siempre claro ni exacto, tampoco adecuado y deferencial. Prácticamente nadie, a no ser que se auto reeduque (es decir se deseduque de viejas formulas verbales) deja de incurrir en hacer discurso lesivo con respecto a los demás. Las formas de preguntar pueden reproducirlo incluso sin que haya una voluntad expresa para hacerlo.

En el mundo del habla (y de todos sus submundos con argots varios, idiomas muchos y formas coloquiales muy distintas) sin duda hay preguntas y respuestas las unas insinuadas o bien muy concretas, y .las otras precisas o elusivas. Los protocolos explícitos o tácitos se ocupan de gestionar las evitaciones para concordias generales o aparentes. Las relaciones humanas son en la mayoría de eventos y situaciones relaciones diplomáticas, solo en unas pocas son total y radicalmente sinceras. No es que concurran engaños intencionales siempre, sino formas de hablar en los que predominan los implícitos. No es necesario tampoco explicitarlo todo. Del otro hablante interesan unas cuantas cosas, tirando a pocas, para pasar veladas jugosas sin tener que saberlo todo ni quererlo. La sinceridad total no tiene los ases de triunfos. Por otra parte la ciencia de la comunicación avanza rompiendo limites, prejuicios y condicionantes desde la sinceridad total por rotunda y lesiva que pueda llegar a ser.

Cada hablante se encuentra ante una doble tesitura: de un lado la pulsión de comunicarse, la de decir su esencialidad, la de entregarse; de otra no estar a merced de cada escrutinio y control. Es así que una misma pregunta puede ser respondida o no según el interlocutor que la haga y según el momento en que la esgrima. Por otro lado para iniciar conversaciones, actos de comunicación fértiles, lo que se necesita del otro es que sea un interlocutor válido, un hablante vivaz y rápido, no un control curricular de su origen, trayectoria y destino. De hecho, en las conversaciones espontaneas en las que nos envuelve la cotidianeidad: gente que se nos presenta o a la que somos presentados, podemos participar de conversaciones sin ni siquiera retener el nombre mucho menos sin necesitar saber lo que hacen o lo que dejan de hacer. Si en la vida presencial, por coincidencias con amigos de amigos o conocidos de conocidos, o nuevos contactos que puedan surgir en la misma calle o en espacios de relación surgen conversaciones temáticas sin necesidad de preguntar por orígenes y destinos de los demás ¿por qué tratar de hacerlo en otros espacios como los digitales en los que la fluencia del contacto es mucho más sencilla y la oportunidad para compartir opiniones y debates necesita de menos protocolos? Esa pulsión de saber quien está al otro lado del hilo es extraña en un tiempo tecnológico como el actual en el que pronto no quedará nadie en que sea una terminal informática en sí misma. ¿Realmente tiene tanta importancia saber la nacionalidad, de donde procede o cual ha sido la vía de conexión de alguien para que forme parte de una conversación? Hay ya una larga experiencia de conversaciones chateras en las que la falta de delicadeza -por no decir de cultura- ha venido montando conversaciones sobre la base de preguntas tipo ficha. Ya se ha demostrado que la mayoría de esos interrogatorios no sirve de mucho por no decir de nada. Las preguntas absurdas se pueden contrarrestar con observaciones irónicas o con intervenciones que coloquen otros temas de interés. Las conversaciones inteligentes las hacen seres inteligentes que tratan de entender y entenderse extralimitando el entretenimiento y el prurito coyuntural.

Dadas las corazas y los miedos,  y los peligros por ofrecer determinadas informaciones no todas las preguntas van a ser contestadas no porque no se sepan las respuestas sino porque no se desea confiarlas. Todo ello está tambien detrás de los estados de no respuesta o de respuestas incompletas.

 

La educación o condicionamiento social

Escrito por jesusricartmorera 20-11-2011 en General. Comentarios (0)

 La educación o el condicionamiento social. Walkiria SUMIONDA Niederhofen09ago2011

La educación, que  es o debería ser sobre todo  educación en valores, es básicamente un condicionamiento. Toda educación lo es. La formación instrumental para aprender a manejar herramientas con los que transformar la materia es también un condicionamiento. Si tengo en mi mente la imagen de un útil ya la o las funciones que puede cumplir acudiré en su búsqueda en el panel de herramientas en cuanto sea la más apropiada para un problema técnico dado. Si no la tengo en mi registro mental porque desconozco su existencia o porque no he sido informado de ella ante el problema concreto me quedaré en blanco o acudiré a otra inadecuada que no podrá resolver el tema. Con las cosas sucede lo mismo que con el lenguaje: cuantas más palabras puedas tener en tu haber logístico, en tu vocabulario, más facilidades tendrás para la expresión y para la comunicación de lo que desees. Si careces de palabras suficientes tendrás dificultades para componer las frases que te permitan comunicarte con éxito. Si careces de herramientas (las de taller) para enfrentar una situación planteada o un reto, tendrás dificultades en construir o en arreglar lo que te surja. La educación viene a poner remedio a esta situación: nos dota de información teórica y práctica por lo que hace al manejo instrumental de recursos con los que enfrentar necesidades y situaciones existenciales. Dentro de estos recursos también están los lingüísticos.

El educando es un sujeto virginal, en principio esponjoso y receptivo, de todo lo que reciba, que lo irá moldeando. Esto no es exactamente así ya que nada ni nadie parte de cero sin precedentes que lo hayan configurado ya. El neonato viene con una dote psíquica y unas determinantes genéticas y el alumno antes de ir una primera vez a un espacio con una influencia de un educador ya ha recibido influencias de su entorno. Los procesos de educación que en sí mismos son programas de condicionamiento (llamados de habituación o de pautas formativas) se combinan con otras influencias acondicionadoras previas o paralelas en otros contextos. La educación desde la transmisión de los valores más elementales a los constructos teóricos más complejas se ajustaría a un complejo gradiente de condicionamientos. Si eso es cierto, el ser humano culto no sería más que la resultante de un complejo proceso de condicionamiento. Se diferenciaría del famoso perro pavloviano por tener un mayor repertorio de respuestas precondicionadas además del de la saliva babeante frente al aviso acústico de la comida. Si la educación en sus distintas variantes, grados y niveles es un proceso de condicionamiento es posible también pensar que todo, absolutamente todo sea condicionante, tenga o no tenga una intención expresa para condicionar. De hecho, entre dos hablantes que se ponen a hablar cuando parte de la conversación es para predefinir a lo que se refieren con las palabras que están usando están ya estableciendo unas condiciones mutuas con las que se van a condicionar respectivamente el resto de la conversación. A diferencia de un dogma cerrado con unas definiciones inmodificables la conversación abierta es una constante renegociación de las condiciones de significa de los temas o subtemas que van encadenándose. Es lo que estamos haciendo al tratar de entendernos en lo que estamos diciendo y al hacerlo, en lo que estamos tratando de influirnos mutuamente. Pero lo más importante no es quien tiene más poder de persuasión o más carisma conversacional en un campo temático sino quien hace de canal o puente para conectar con puntos de vista, infos concretas y enfoques no expuestos antes. La diferencia entre alguien que habla resumiendo o exponiendo la lección aprendida o la doctrina que sigue, y alguien que no teniendo doctrina alguna aplica una metodología expositiva es que en el primer caso todo lo que se nos pueda decir se puede consultar en libros fundamentales de su doctrina mientras que en el segundo caso hay un constante estado de genialidad porque no queda otro remedio que improvisar nueva argumentación. Es como la diferencia entre  ir con la videocámara a filmar una estatua o estar filmando un proceso vivo de la naturaleza espontánea.

El educando en tanto que proceso predetermina al educador como concluso lo cual crea un dilema irresoluble al poner la ciencia de un lado como acabada y de otro como su aprendizaje. En realidad todo sigue siendo proceso en distintas fases de su expresión. El educando que se va condicionando y dejando condicionar a su vez reproducirá las pautas recibidas en otros que todavía andan algo a la zaga de ellos. Los mayores enseñan a los pequeños y los sabios a los ignorantes. En la educación como condicionante hay determinados valores mimados y protegidos por la sociedad; entre ellos: la colaboración, la suma de energías para causas comunes y la solidaridad, el respeto a los demás y en particular a los mayores. Pero no todos los valores tienen el mismo valor, valga la redundancia, en cada lugar. Tchejov refiere un pueblo[1] a punto de extinguirse a causa de la rusificación donde los mayores no solo no eran respetados sino que incluso eran violentamente maltratados por los hijos.

Tener un valor de vida es como tener un talismán, pero hay valores que pueden llegar a volverse en contra de su enfoque originario. El de la solidaridad como principio activo tiene connotaciones que se vuelven en contra tanto de la persona solidaria como de la persona objeto de la solidaridad, cuando la una la utiliza como una forma de cambalache para encontrar su sentido existencial o  tener garantizado su cielo y la otra se aprovecha de ese regalo para seguir en su inmovilismo y en su cronicidad de la dependencia permanente. Atender las razones por las cuales los altruistas practican su altruismo da cuenta de una estructura argumental sumamente ególatra convirtiendo su dedicación en una paradoja.  La gran varianza de valores  es lo que hace tan difícil poder definir en frases escuetas una lista de valores que sirvan para todo momento, toda persona y toda situación.

Lo que consideran la belleza del saludo unos para otros es tomado como una cantinela hipócrita, lo que para unos es dar para otros es tomado como una inversión o un tipo de favor que genera deuda, lo que puede ser entendido desde un punto de vista como apoyo desde otro puede ser interpretado como manipulación. A veces dan ganas de decir: no me ayudes, no intervengas, olvídame cuando una excesiva omnipresencia del otro en su calidad de solidario, de suegra o de tutor coarta la  elección de libertad de quien es tomado como pretexto de intervención.

Las pautas educativas de los educandos más vulnerables (por su edad y su no-producción aun de ideas propias) es una enorme responsabilidad pedagógica y social. La sociedad adulta transmite sus formas de ver las cosas, tanto expresamente como sutilmente. Es posible que sea la información sutil, la que se da con los gestos y con las inercias verbales, las que más marcan a los demás. La sociedad organiza estamos de enseñanza y delega en los enseñantes esa ingente tarea de ser transmisores de información y formativos además de educadores en valores, pero no siempre los filtros de acceso a esa profesión neutralizan a terribles ideologistas que pueden hacer más daño del que se  puede estimar en su momento.

Tradicionalmente la capacidad organizativa de algunos establecimientos (especialmente religiosos)  para proporcionar datos bancarios y formación técnica instrumental ha pasado por alto su poder de manipulación ideológico mental convirtiendo los establecimientos en centros de lavado cerebral.

Hay pues un concepto de reconocimiento evidente que la educación lleva en sí misma  manipulación por el moldeamiento que quiere conseguir en las conductas infantiles y una interpretación de unas manipulaciones añadidas para dejar marcas neuronales indelebles de una ideología dada. La pedagogía correcta es la que separa las creencias del tutor o pedagogo de su función de canal de las ideas de sociedad, la historiografía y la ciencia. La falta de filtros ha hecho que profesionales no vocacionales ni preparados psicológicamente para la enseñanza estén ejerciéndola. Los impactos de ellos nunca han sido evaluados del todo, pero algo tienen que ver en ese 30% de fracaso escolar que se ha cronificado.

A pesar de la ridiculización de un tipo de enseñanza ideologista (ha saltado a la cinematografía y al teatro) sigue persistiendo como actividad pública. La verificación de la calidad de la enseñanza por AMPAs no garantiza totalmente la transmisión pedagógica de valores. El problema de fondo es definir lo que es un valor y hasta donde se tiene que implicar el docente en su defensa. La educación se mueve entre dos parámetros: el de la instrucción y precondicionamiento para que el alumnando actúe de acuerdo a las expectativas de la sociedad  y el de proporcionar formación y metodología para que por sí mismo pueda elegir correctamente las acciones a hacer y en definitiva el circuito de su vida.

Al hablar de transmisión de valores se tiende a considerar que los valores son los mismos para todos y que hay una sola manera de transmitirlos. No es tan fácil: los valores pueden entrar en contradicción entre sí (solo los dogmas no lo hacen) y lo que los decide es la capacidad de elegir lo correcto en cada momento. Es así que principios fundamentales como los de honestidad, dignidad y verdad se combinan con variables en cada situación dada empujando a unas actitudes u otras. Eso es lo que hace tan complicado transmitir unas pautas de existencialidad basada en la nobleza y la integridad.



[1] Los shikiliaks en la isla de Sakhalín

Atrezo en público

Escrito por jesusricartmorera 20-11-2011 en General. Comentarios (0)

Algo más sobre el atrezo en publico.Walkiria SUMIONDA

 

La estética es una de esas palabras (entre miles de ellas) que ha ido siendo deteriorada por un uso perverso de su significado inicial, llegando hasta tal punto que se la hace equivalente a un tipo de medidas, de cuerpazos, de look y de estilo en el vestir olvidando  que no hay nadie ni nada que no  tenga su propia estética por el solo hecho que todo volumen pasa por una forma y evidentemente cada anatomía, desnuda o envuelta, tiene la suya. Ciertamente, la sociedad del consumo ha hipervalorado unas formas en detrimento de otras y las consignas lanzadas de temporada para cada nueva forma en el vestir, en el peinado y en las poses han servido a una sola causa: al adoctrinamiento de las conductas al servicio del espectáculo social previo paso por boutiques y tiendas para pagar su pedido. Eso puede llegar a extremos demenciales: sujetos incapaces de salir a la calle sin pasar por largas sesiones de acicalamiento ante su espejo o sin tener algo nuevo que ponerse.

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La historia del vestido –y del vestir- como demuestran los museos textiles y de esa parte de la performance que consiste en tapar y, de paso, decorar el cuerpo ha ido estrechamente relacionada con la historia de las clases sociales y obviamente de los recursos de las personas en sus atuendos. Estos atuendos nunca han dejado de ser atrezos para presentarse en público, en el teatro social. La fuerza de la costumbre y la dureza del paño han aconsejado unos y otros y ciertamente hubo una época en que por la forma de vestir se prejuzgaba el tipo de origen social de una persona. El sistema no ha parado de producir nuevas modalidades. Es conocida la ecuación de que a menor centimetraje cuadrado de tela para vestir más cara es. La industria que ha explotado la relación de equilibrio/provocación entre el cuerpo a cubrir y la ostentación de las formas no se puede decir que sea la más importante de los sectores capitalistas, aunque desde luego mueve enormes capitales. Hay gente que sueña en vestir de marca y de determinadas marcas, de no hacerlo no es feliz. Otra, pasa de hacerlo y le resultaría demencial gastarse el salario de un año (o varios años) para comprar un vestido. En el otro lado de la balanza hay quien paga más de 2millones de euros por un traje, como el que llevaba nuestra querida y desafortunada Marylin en La tentación vive arriba, el vestido insuflado por una racha de aire en vertical saliendo de una reja del suelo. Que el sistema permita este tipo de transacciones comerciales en un mundo en el que todavía se muere por enfermedades curables y por inanición sigue siendo una vergüenza. Pero de qué lado está más la vergüenza del comprador que le sobra la pasta o del código legal que permite estos precios. Como que la llamada  sociedad de libre mercado hace posibles todas las transacciones, seguiremos asistiendo a este tipo de indignaciones.

La cuestión de la estética no queda limitada a una sola. De hecho en la actualidad de la diversidad no se puede hablar de una sola estética dominante. El glamour de las pasarelas de las famosas colecciones de temporada, no tiene una traducción en una avalancha en masa de toda la ciudadanía para su compra. Además los conjuntos más caros son expresamente para quienes pueden pagarlos. La mayoría de la gente puede/podemos vivir sin hacer grandes gastos en ropa y no pasando de hacerlos en grandes almacenes sin pisar casi nunca las boutiques chic. Hay quien encarga  su primer traje a medida para ir a su propia defunción (el personaje de Clint Eastwood en Gran Torino), hubo quienes nos hicimos varios en las edades de estreno para ir de monos en una época en que hacerse trajes no era exclusivo del poder adquisitivo de la clase alta. El imperio del pret a porter nos uniformó a todos mucho antes de ser obligados a vestir la estética caqui de los soldados del supuesto ardor guerrero por la patria. La estandarización de la forma estética sin embargo nunca, en ninguna época conocida, ha sido total, ya que cada vestido informaba visualmente de los atributos de su portador. Desde la segunda parte del siglo veinte, distintas modalidades han ido coexistiendo las unas con las otras: desde personajes con chistera y puro a tipos con los pantalones troceados. No olvidamos que los lewis jeans que empezaron como prenda dura para trabajadores que se exponían a las durezas de sus trabajos se convertirían con el tiempo en una prenda emblemática de la rebeldía. Ahora en un dia ordinario de oteos urbanos se puede ver como coinciden en un mismo establecimiento o calle neurálgica  distintas estéticas: góticos, punks, despantaloneados filigranescos que superan a funámbulos de acuerdo manteniéndose en equilibrio en su vertical para no tropezarse con sus pantalones en caída libre, tipos clásicos con jeans y suéter, y formulas de elegancia mirando el mundo desde las atalayas de sus tacones. El sistema capitalista se distingue mas como productor de formas variadas que mantengan abiertas las distintas opciones de consumo que no como impositor de un solo tipo de estética, algo que sí se ha notado mas en el pasado (el tipo de corte de pelo de los césares y cortesanos del imperio romano, o el traje Mao en la China de la revolución cultural) pero ciertamente el manejo conceptual de la estética en el sentido de una determinada forma estética viene siendo priorizada por una sociedad de la forma hipervalorada por encima de los contenidos de naturalidad, sinceridad y belleza sentimental.

La estética es anterior y posterior a la industria de sus atrezos, anterior pues al hecho mismo de vestir la forma corporal. En unas condiciones climáticas benignas nadie debería acudir a vestir su cuerpo y a destacarse del de los demás en la forma de decorarlo. El nudismo ya expresa el orgullo de una estética natural. Sin embargo hay razones higiénicas y de comodidad que piden determinados cubrimientos. Los ensayos de practicar la estética natural nudista en los espacios públicos, no pasan de hacerlo en el espacio viario. Tratar de llevarlo al interior de restaurantes o dentro de autobuses y metros suele no llegar muy lejos a no ser que se vaya a hoteles o recintos o campings que ya tienen una infraestructura pensada para su ejercicio.

La cuestión es que todo el mundo se apunta a una estética y no siempre es la suya personal sino la de su clase, la de su grupo, la de su momento, haciendo que haya varios niveles de uniformización. Es así que las rastas son indicativas de un tipo de adhesión religiosa en África y de otra en Jamaica, los cabellos largos masculinos lo fueron de un hipismo originario y la ralla del cabello perfectamente marcada de un tipo de señoritismo. En la actualidad la eclosión de formas permiten la coexistencia de rasurados de cabezas  (rehabilitando de paso la imagen de  los alopécicos) con tipos con cabellos encolados. Ya no se puede hablar de una estética burguesa contra una proletaria o al revés. Los week end son el espacio temporal de dilución en que todos pueden coincidir con unas mismas formas de vestir.

A la filmografía no le fue difícil desmerecer un tipo de vestidos y de quienes los llevaban puestos haciéndolos pasar por pobres. Ninotska es uno de esos films emblemáticos que tiene dos lecturas distintas: una cuando fue editado como film y otro tras 1989.En la primera lectura se podía traducir como una intencionalidad desacreditar de la zona soviética con tipos que se les caía la baba al cruzar el telón de acero, en la segunda lectura no pasaba de ser una comedia perfectamente representativa aunque desde luego exagerada.

Las conversaciones sobre lo qué llevar puesto no son pocas y las miradas y juicios de los demás según como visten y lo qué visten siguen formando parte de uno de los tests mas inmediatistas que existen. Tan pronto alguien te mira primero a los zapatos antes que a los ojos lo puedes tachar de la lista de tus prosélitos. Lo importante es que cada cual se sienta cómodo dentro de sí, es decir con su cuerpo y con aquello que se vista, sea lo que sea. Si la seguridad personal pasa por el atrezo esta seguridad debe tratarse de una anécdota puntual poco fiable. Pero lo cierto y esa es una comprobación continuada tanto por hecha por  las confidencias ajenas como por experiencia propia la forma de vestir influye en la personalidad. El mismo actor que encarna un personaje en escena se lo cree más cuando se inviste con el atrezo del mismo que cuando lo hace en chándal, y esa variación también es percibida por el público. Lo que pasa en el teatro de tarima pasa en el resto del teatro de la vida. En la mayoría de espacios en los que participamos todo lo que sabemos de los demás que ocupan las otras mesas sumidos en sus conversaciones de parejas o de pequeños grupos, no es lo que nos dicen o aquello que no les oímos, sino la información que nos dan sus atuendos, su gestualística, el tipo de consumiciones que están haciendo. La estética, sea la que sea, incluida la autogestionada o decidida por diseños propios,  o la tomada de  diseños incorporados de otros países (pantalones abombachados o los de máxima aireación en la zona genital importados desde Pakistán y otras zonas) informa de la psicología de quien la lleva puesta.

Hay ideologías que una vez en el poder trataron de terminar con toda clase de singularización de look y uniformaron a sus poblaciones lo mismo que también se uniformaban a sus bastiones armados. Lo que no ha conseguido todavía ningun poder es estandarizar de tal manera a su sociedad para conseguir que todos los rostros y rictus y tonos de voz, además de las opiniones sean iguales. (En una sociedad de ficción abordada por la literatura más imaginativa un poder malévolo conseguiría tal cosa, pero a costa de sacrificarse a sí mismo sin poder disfrutar de las diferencias). La estética más excelsa es la estética de la ética haciendo de esta el substrato de aquella. La figura más fea puede ser la más ética y las bella la menos. Si bien la estética en su esplendor `puede ser el primer atractivo de una figura cualquiera es la ética la que la convierte en habitante repetido de tu mundo o no. No hay estética por maravillosa que sea que justifique la falta de ética, mientras que la ética termina por justificar cualquier clase de estética.

En la forma de andar y de vestir se ha dicho sobradamente que se está haciendo propaganda no solo de uno mismo sino de un tipo de visión del hacer y del vivir. Hay multitud de formas visuales que no son compartidas por otros y que son estigmatizadas como asi lo son quienes las adoptan. En el fondo, cuestionar a alguien que use rastas no está tan lejos de cuestionarlo por ser de etnia gitana o tener el color de la piel negro. Cualquier discusión de la forma y/o del look que no pase a centrarse en los contenidos de las personas es una material verbal de relleno que no pasa de ruido acústico no contributivo en nada ante el que solo cabe la evitación, la escapada o la negación frontal. ¿Quiere decir eso que  caben todas las formas visuales posibles? Esa pregunta se responde con otra: ¿acaso no hay ya una profusión de formas de atrezo callejeras en crecimiento independientemente de las modas de pasarela? En esa eclosión no todo vale y llevamos mal quienes ocultan sus caras (sean mujeres con burka o policías especiales con escafandras y cascos, pero incluso en estos dos casos quienes las emplean dan mucha información de lo que son aun sin mostrar sus carahttp://jesusricartmorera.blogdiario.com/img/cactuspatio.jpg