FLUENCIA TRANSCULTURAL

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De la queja a la documentación punitiva

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

De la queja a la documentación punitiva.

 

Dentro de las campañas en curso (o es más preciso decir, las líneas y propuestas de campañas) una de ellas  es la de una Iniciativa Penal Popular para los defraudadores del sistema sanitario. Obviamente, se puede/podría extender a cualquier tipo de defraudadores. Más allá de lo que un proyecto de esta envergadura pudiera conseguir (con la correlación de fuerzas parlamentarias no creo que con el ppsoe jugando al pingpong pudiera ser aceptado aunque si metido en sus agendas  por “sus  señorías” entre bostezo y bostezo a partir de la moción de algunos parlamentarios receptivos y simpatizantes de la idea) nos interesa como táctica de movilización, propaganda de nuestra crítica e ideas y aviso claro de que la gente de poder (financiero y político) se arriesga a la denuncia pública y a algun tipo de persecución judicial. Esa IPP conecta con la propuesta de TJP (Tribunal Popular de Justicia) como instrumento desde el que plataformar la idea para ir más allá de la simple denuncia de los malhechores sociales y de los estafadores.  En cuanto las técnicas de Contra-control (dosier de seguimiento actualizado y con la lista ampliable de la gente empeñada en desmontar el país a parte de nuestras biografías) pueden seguir usos simbióticos entre distintos soportes digitales intervinculados. La iniciativa de Carta al Banquero me parece estupenda y presumo que tendrá más acogida que las otras pretensiones (tácticas las unas y estratégica la otra: la del TPJ) porque a la gente le encanta tener un lugar de quejas y descargas un tanto catárticas por las rabias acumuladas y por su sentimiento creciente de una victimidad que ciertamente también va en aumento. De alguna manera las quejas y criticas personalizadas a banqueros (tambien a grandes empresas y entidades comerciales) ya vienen circulando o insertándose en el ciberespacio pero de una manera dispersa y tal vez inefectiva. Puedo citar 3 soportes al respecto: uno el de quejas de una web del Ayuntamiento de Barcelona (recuerdo haber insertado un articulo contra un guardia urbano citándolo por su número que me maltrató durante una manifestación de moteros protestando por la peligrosidad de las vallas-cuchillo de las carreteras, en Vía Layetana hace algunos años ), otro de quejas por los abusos comerciales de un mundo basado en la obsolescencia programada de los productos o la caducidad anticipada (que terminó por cerrar tras las muchas presiones recibidas de los comercios denunciados) y otro en Entreveïns/Entrevecinos en Zoomblog donde escribí un relato de desatención  a falta de la hoja de reclamaciones que no me facilitaron en una sucursal de la Caixa de Pensions (cuando todavía era cliente, craso error) tras tomar  el nombre y los dos apellidos de las dos empleadas que se me rifaron y burlaron diciéndoles: “ningun problema internet es mi oficina de reclamaciones, ahí contaré los hechos y os citaré”. Sin duda saltar de la denuncia genérica a la empresa o  a los mercados en su anonimato y pasar a la denuncia de los dictadores que están detrás significa dos cosas: un salto cualitativo en el proceso denunciativo y un compromiso de cada denunciante con la palabra firmada ya que no puede caer ni en la exageración ni mucho menos en el manejo de afirmaciones falsas o de transpolaciones de cosas oídas/leídas sin corroborar. Más allá de escribirle la carta critica al banquero por una mala gestión hay que exigirle que forme parte del proceso de soluciones y deje de serlo del fiasco general. Ha habido iniciativas (en London) de sacar a los banqueros de sus despachos y emplazarlos a que cuenten sus líos en espacios públicos. En alguna asamblea local (al menos en CdV) también hemos hablado de reunirnos con los gerentes de sucursales para exigirles explicaciones como acción alternativa a ocupar oficinas con gritos o bloqueando sus puertas.

La carta al banquero tal como está explicada por ATTAC puede ser un instrumento de agitación muy importante y de descarga rabiosa completamente legítima (me temo que todos los clientes bancarios tendríamos razones para escribir varios rebuscando en nuestros anecdotarios personales o rememorizando sucesos que nos hayan pasado) pero si no va unido a denuncias muy concretas y personalizadas que puedan ser materiales de expediente para procesamientos judiciales posteriores quedara en eso, en agitación. Lo mismo con cartas equivalentes a políticos, magnatarios y titularios de poderes. Puede ser una de las canteras de las que sacar nombres y expedientes de la ya inmensa colección de indeseables con los que tenemos que bregar. Ciertamente el plan general o el objetivo estratégico ante la banca en su conjunto sería superarla tanto en su dispersión (tesis de una banca nacionalizada a repasar, repensar y valorar en su realismo), como sobre todo en el uso del dinero parafines no-éticos.

 Una campaña a hacer es sacar en masa el dinero de las entidades financieras no éticas y trasladarlo a estas para las operaciones más ordinarias (cobros de entradas mensuales: nóminas y pensiones y pagos de recibos). De hecho la carta a cada banquero tendría un éxito brutal terminando con esa declaración de retirada de fondos de la entidad bancaria en cuestión y estimando en qué cantidades la entidad queda a deber a su cliente maltratado para decidir no tener nunca más trato alguno con ella. Una de las paradojas un tanto bochornosas  del movimiento social compuesto de decenas de miles de personas que piden un cambio de sistema social es que siguen usando las bancas principales del sistema capitalista en una época en que hay otras alternativas (coop57, caixa d'Enginyers, Triodos,…).

Actitudes y Objetivos (notas)

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

  Actitudes y Objetivos. JesRicart

Cada vez que se usa el dinero oficial circulante para costear cualquier clase de transacción desde las relacionadas con el consumo más elemental (comprar una barra de pan o pagar un té o cargar el depósito de combustible) se está consolidando un sistema monético que al menos en Europa demostró ser un disparador del encarecimiento de los precios y aliado de un sistema financiero que consiste en acumular capitales para no reinvertirlos socialmente (dada la evidente y aun no del todo informada fuga de capitales).  Sabiendo esto muchas personas estamos apostando por formas alternativas de transacciones sin usar el dinero oficial. Unas pasan por los intercambios directos (lo que tambien implicaría la evolución de la praxis de siempre de los antiguos favores), otros pasan por el uso de documentos alternativos (ecos, lets  o tickets de tiempo de trabajo).

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Actualmente hay una sensibilidad receptiva a iniciativas que quieren ser alternativas al uso del dinero. La hay en varios países. Hay una dilución de miles de personas entre varios países dispuestas a participar de una praxis de transacciones extramonéticas. Este conjunto de personas no se reconocen las unas a las otras y quedan diluidas dentro de las tendencias dominantes de pagar dinero oficial por los consumos ordinarios de cada dia y los pagos mensuales o pagos aplazados de cuantías mayores. El proceso previsible para acabar con el dinero y en particular con las especulaciones que se originar en su entorno, todavía está lejos de un plan de ruta de futuro para superarlo. Es más realista pensar en la coexistencia de su uso con la praxis alternativa del no uso de dinero. ¿Cómo? Creando una red de adhesión y de identificación con un macroproyecto de transacciones no dinerarias. Habría que pensar un nombre de impacto para ello, una etiqueta, tal vez noMoney. Esta red seria tanto más eficaz cuanto más creciera numéricamente. Cuantos más consumidores crean en que es posible participar de la obtención de las cosas que necesitan sin pagar por ellas a cambio del débito contraído de pagar por ellas indirectamente en forma de otras ofertas y tiempos de trabajo; más probabilidad habrá para la coexistencia de un factor embrionario de otro modelo económico de coexistencia con el vigente. Esta propuesta solo puede funcionar con el principio de honestidad y de confianza mutua. De otro modo el mecanismo de control y de verificación para que funcionara generaría un plus de gastos y de gestión parasitaria que encarecería las transacciones. 

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Supongamos que un conjunto numérico n de personas adeptas a este sistema tiene coincidencias regulares con concurso cuando menos semanal de transacciones concretas. Cada una de esas transacciones quedaría guardada en la memoria contable de un programa o un site para su seguimiento. El requisito para participar en la red seria desde el superávit es decir contribuyendo con un número mínimo de unidad de aportación (en tiempo trabajo) y a partir de aquí establecer una ratio entre superávit y crédito con el resto de la red. Cuanto más compleja y variable fuera está contando con toda clase de oficios y de profesionales, tanto más extenso sería el campo de transacciones.  

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No nos discutiremos por si es una segunda transición la que hace falta en la España postfranquista o concluir la primera transición. Comparativamente 2012 está bastante más atrás de las perspectivas de futuro que se ofrecieron en 1976. Por aquel entonces implícitamente se consideró que la transición terminaba con la fallida golpista del 23f de 1981. En realidad desde la muerte de Franco a la neutralización de Tejero y Armada se puso a prueba la correlación de fuerzas de aquella etapa histórica. Los violentos armados enseñaron sus dientes (y sus armas de fuego) y la cultura prodemocrática consiguió sacar adelante una nueva realidad de pluralismo político pero no una transición consecuente con una democracia integral. El problema era y sigue siendo que una democracia integral no existe en ninguna parte y mucho menos en ninguno de los países que más pinchan y cortan en el coyunturama mundial. Estamos pues al principio aún de un proceso hipotético y pendiente para crear una realidad democrática íntegra, es decir real. Como que este concepto es mas voluntarista que demostrativo tendremos que inventarnos un proceso transicional a él del que podemos conjeturar que nos implicará el resto de nuestras vidas. Como somos distintas generaciones las que estamos detrás de esta idea, hablar del resto de nuestras vidas supone muchas  más décadas de las que alguna de ellas vivirá. La transición a una democracia de verdad pasa (pasará/pasaría) por un proceso constituyente elaborador de la ética social y convivencial para vivir cívicamente la diversidad ideológica y cívica del futuro. No nos espera un futuro ni homogéneo ni homologado de acuerdo a criterios ideologistas únicos sino una diversidad heterogénea de sensibilidades y comportamientos que tendrá que encontrar las claves para vivir en armonía y paz.

 

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El objetivo de un mundo mejor lleva consigo el deseo de un mundo en el que se hable también mejor. La credibilidad del propagandismo de la lucha por un futuro de calidad va a la baja cuanto más se use el lenguaje desde la imprecisión deliberada por no decir desde la inconsciencia. Sabemos que las reuniones con unas cuantas docenas de personas de distintas inserciones geográficas que van detrás de una idea como es la de abrir un proceso constituyente no son todavía asambleas potentes ni mucho menos representativas de sus marcos sociales, a lo sumo son grupos de trabajo intentándolo. Si es así hablar antes de que se realice de una I asamblea estatal de asambleas ciudadanas constituyentes que se iba a celebrar en Cádiz es un doble engaño, primero por nombrar a una reunión interprovincial pero no completamente estatal de tal y segundo por afirmar que se trataba de una representación de asambleas ciudadanas constituyentes. Estas no existirán hasta que se cumplan dos condiciones 1: convocatoria de amplio seguimiento ciudadana para constituirlas y 2. Sus sesiones vertebradas en torno a la superación de todos y cada uno de los artículos de la constitución vigente por otros para ser discutidos ampliamente por toda la sociedad interesada en ello.

 

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Precisiones terminológicas (propuestas definicionales para utilizar un background común en los usos lingüísticos de la militancia organizada).

Grupo de trabajo: es un equipo más técnico que se ocupa de temas de logística, coordinación y campañas de extensión propagandística.

Gestora proconstitucionalista: Es un acuerdo impulsado por un GdT o varios que confluyan en una zona desde el interés por este tema y desde el mapa asociativo, que estén de acuerdo en la creación de una asamblea local protoconstucionalista.

Asamblea Ciudadana Constituyente: es un encuentro de máxima amplitud ciudadana para discutir en un itinerario de sesiones, nuevos enunciados, títulos y articulado para un nuevo documento magno.

Ni un GdT colateral se puede atribuir la paternidad de todo el proceso, ni la creación de cada una de esas Gestoras va a ser fácil dada la multitud de partidos y grupos que comparten la realidad asociativa, ni una Asamblea va a tener una sola ideología presente ni una sola clase de propuestas. La heterogeneidad está y estará antes y después en esos tres niveles de encuentro con el debate y la planificación de futuro.

 

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Los foros sociales por su propia naturaleza de catalizadores y espacios de acogida de una parte activa del mapa asociativo luchador y reivindicativo pueden cumplir un gran rol de coordinación multitemática y multientidades. Los distintos foros vertebrados en torno a demarcaciones geográficos se pueden nutrir y pueden nutrir a marcos mayores. Pueden hacer de fondos de recogida y debate de multitud de propuestas que están en curso de implementación en la realidad. Todas las propuestas son divisibles entre aquellas que dependen de factores externos por reunir (multitudes aliadas para objetivos políticos muy precisos: nueva constitución, asambleas constituyentes, alternativa a la estructura actual de estado,…) y aquellas otras que dependen de las iniciativas de grupos emprendedores para llevarlas a término en estas coyunturas: nuevas formas de autoorganización residencial, consumista y productiva.

Discusión para cambiar de coyuntura

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Puntos de discusión para cambiar de coyuntura. JesRicart

 

Falta crear un documento de adhesión al proyecto de una nueva constitución no limitado a una declaración de ruptura con la actual y la monarquía que la preside sino con proposiciones de enunciados y títulos enmarcadores para una nueva. Partimos de la idea de que todos los individuos somos potencialmente soberanos y podemos y debemos decidir nuestros destinos en concordia con el destino societario. Esto es mucho más que un eslogan, habrá que demostrar que esa potencialidad se va convirtiendo en multitud de actos elaborativos. Sin elaboración de nuevas ideas y códigos no habrá futuro, sin inteligencia creativa no habrá una nueva entidad social que no repita los errores de la actual.

 

Es un eje atractivo proponer que todas las personas que nacieron después de 1978 o que cuando se votó esa constitución no se tenía mayoría de edad legal fueran convocados a las urnas para refrendarla. Pero si hubiera capacidad de movilización en esta perspectiva también la habría para repasar la discusion de todos y cada uno de los artículos de la vigente a la vez que proponer otros, lo cual llevaría a la elaboración y propuesta de una nueva. España no es un país con mucha praxis de referéndums (a los estados les aterra la perspectiva de preguntas específicas). El protocolo de consulta podría ser1.Votar si o no a la actual. 2. (en el supuesto de que ganara el no) declarar un proceso abierto para la discusion de una nueva 3. Votación de esta nueva tras el consenso de fuerzas e instituciones. Se hace difícil imaginar que pudiera darse la fase 3 e incluso de ser concluida la 2. En cuanto las asambleas ciudadanas protoconstitucionalistas votaran por principios de nacionalización bancaria o de autodeterminación de las naciones, los cuarteles militares se inquietarían.

 

Un tipo de partidismo centralista del pasado fue superado por la prepotencia de sus comités centrales y sus degeneraciones al maniobrerismo interno. Fue así como el escenario de los movimientos sociales se pobló de multitud de organizaciones con conceptos organizativos de carácter federativo y de un oenegerismo muy dedicado a temas fragmentarios de la realidad social que sin tener estructuras  de células y de cúpulas de poder no por eso evitaron el dirigismo interno. Lo cierto es que en el proceso organizativo de no importa que grupo las tesis de horizontalidad terminan en la bañera demagógica y en su lugar imperan nuevas formas de dirección que centralistas o no caen en  el control de unos sobre otros. Por ahora no se de formas tan democráticas que impidan de cada lugar y grupo que no tenga su o sus amos particulares. Si es así, es decir si nuevas organizaciones no partidistas terminan siendo tan dirigistas como las partidistas ¿por qué razones deberíamos ver con mal de ojo a los partidos por el hecho de llamarse como tales? Es un poco memo eso que pretenden algunos frentes o foros de convergencia al hacer una división en el tejido asociativo metiendo en un lado a los partidos que excluyen del resto de grupos incluyendo sindicatos que aceptan como tales en sus propuestas interasociativas.

 

La manipulación constitucional del 2011 habrá que interpretarla dentro de la interpretación que hace el poder de las leyes: las usa mientras le convienen y las retoca o las interpreta de manera parcial en cuanto necesita justificar sus operaciones de poder frente a la sociedad. Las leyes siendo importantes y referenciales para los periodos históricos que rigen no pueden hacernos perder de vista que 1: no contemplan todas las eventualidades 2: representan pactos entre fuerzas contrarias  e incluso antagónicas y 3.son documentos tramposos que contienen contradicciones internas con lo cual siempre están sujetas a la interpretación subjetivista y dominante de cada momento.

 

Para que el concepto soberanía popular no sea manejado demagógicamente por quienes apelan continuamente a la instancia del pueblo (pero que en el fondo les molesta las intervenciones no previstas o distintas a las suyas) habrá que demostrar esa soberanía persona a persona y día a dia. La soberanía no es eso que sale en las películas: las escenas de los actos aclamatorios a quien tiene más carisma o a la prosa más elocuente. La elaboración discursiva no se hace con aplausos, necesita de muchas palabras, tantas que son las de todos, no de los eruditos o de los que tiene más entreno teatral en su uso.

 

Existe el proyecto de una nueva constitución desde el momento en que la de 1978 no fue considerada como legitima ya en el momento de su parto. Están circulando enunciados de otros principios constitucionales y la propuesta metodológica de crear ámbitos de discusión de ella. Eso debería implicar a millones de personas. En ese proceso evidentemente no faltarán los vectores organizativos que querrán apropiarse de la idea. Eso es lo de menos, lo más importante es encontrar espacios y foros de sinergia a pesar y en contra de quienes quieran capitalizarlos para sus intereses partidistas dejando fue de discusion mociones y argumentísticas que lo quieran o no existen y preexisten en los discursos sociales, en la memoria histórica y en los debates cotidianos.

 

La Reflexión pasa por reinventar el mundo ¿cómo? Retomando los espacios para redirigirlos en otro sentido, para ejercitar formas cooperativas con una metodología de democracia real. Como que no tenemos un manual impecable para hacerlo estamos abocados a procesos de ensayos de error-triunfo. Disponte a fracasar 9 veces para adivinar la solución una, tal vez sean 99 los fracasos sobren un éxito o 999, todavía no lo sabemos; lo que sí es seguro es que las alternativas se destilan tras multitud de tentativas que no llevan a ninguna parte salvo a la acumulación de experiencias y maneras de no hacer las cosas. Las protestas por si solas son instrumentos de presión, por tanto coactivas contra un estado y un sistema en sí mismos estructurados en torno a una visión agresiva y manipuladora de la sociedad. Las protestas de los gritos no reflexionan, más bien practican seguidismos rutinarios que no por ser necesarios desde el punto de vista de la catarsis y la eclosión de las demandas públicos son suficientes para crear algo diferente.

Una buena parte de las nuevas teorías modélicas que se presentan como alternativas al que juzgamos de caduco sistema capitalista se pierden en ricas pero interminables disquisiciones sobre nuevas fórmulas de recambio. Un mundo nuevo necesita de una mentalidad nueva y ésta a su vez está en deuda con los orígenes del pensamiento libre y crítico. Hace muchos, muchos siglos se hablaba de amor y de solidaridad, de compartir y de cooperar. Pues bien si necesitamos una fórmula para una sociedad cooperativa nos basta recordar que si cada cual vierte su energía al torrente universal de sinergias sin especular con ella ni pasarlo por políticas de transacción comercial, todo aquello que hace le viene doblado en un plazo u otro sin tener que caer ni en el terrible espíritu de la usura ni en esa mentalidad tan enfermiza como extendida del interés compuesto creado. Hay personas que trabajan/mos a fondo perdido, ni contamos nuestras horas de dedicación ni esperamos que nadie nos las agradezca, simplemente seguimos la política de las hormiguitas haciendo acopio de recursos, de ideas, de análisis, de materiales de todo tipo para usufructos colectivos y para almacenajes futuros que puedan servirles a generaciones venideras. La alternativa económica puede tener muchos programas y análisis pero tiene como principio rector trabajar, crear y ofertar realidades de usufructo común. Quien se encuentra con cosas hechas de las que se beneficia ya sabe que contrae una deuda natural que “saldará” cooperando por su cuenta para mantener el equilibrio de los recursos. Trabajar gratis es una buena opción. Este elemental criterio reduciría el paro del que hay tantas quejas al cero absoluto. Además quien trabaja gratis adquiere un talante de superioridad esperando que otra tanta gente haga lo mismo con trabajos de cuyos resultados se podrá beneficiar. ¿Qué engrasa todo esto? Elemental, la confianza y el amor mutuos.

 

Las huelgas son instrumentos de lucha, no cabe ninguna duda pero como cualquier otra protesta que acabe en rito repeticionista y sin resultados de éxito corren el riesgo de ser experiencias también frustrantes. Las convocatorias de huelgas son restrictivas ya que no van dirigidas a toda la sociedad en tanto que una parte de ella no pertenece a la población activa y mucha ni siquiera ha tenido la oportunidad de ingresar por primera vez al mundo laboral. Si las huelgas de resistencia no van acompañadas de procesos asamblearios (algo completamente distinto de las arengas y los mítines) donde discutir alternativas el peligro del seguidismo acrítico está servido. Resistir contra los ataques del estado pasa también por ir más allá del consignerismo de cada convocatoria.

 

 

Las primeras luchas por un aire limpio y contra la contaminación demostraron que el enemigo dejaba de ser un enemigo de clase, reunido como empresariado sin escrúpulos al que no le importaba cargarse la pureza de los ríos o de la atmósfera, para pasar a ser el enemigo difuso compuesto por todas las personas cuyas consecuencias derivadas de sus conductas de consumo determinaban o contribuían en buena medida al desequilibrio de la naturaleza. El ecologismo contribuyó a la historia de los movimientos sociales en caracterizar las responsabilidades de los problemas de habitabilidad no en un sistema en  abstracto sino en el conjunto de la sociedad en concreto.

 

En cada zona del país, cada cuenca de cada rio debe ser supervisada metro a metro, palmo a palmo, por grupos responsables de su curso y de su limpieza, por grupos que los apadrinen y cuiden, haciendo un estudio de responsabilidades de quienes los contaminan para proponer soluciones alternativas, una a una, a cada uno de los abocaderos de aguas negras, materias residuales y productos contaminantes. ¿Es posible volver a tener todos los ríos con aguas cristalinas? Teórica y técnicamente sí lo es si concurre la voluntad organizada al respecto y si se editan los códigos que protejan esos cuidados.

 

 

La democracia integral no existe en ninguna parte del mundo siendo el parlamentarismo su falacia institucionalizada. Las justas reclamaciones populares de una democracia real chocan contra los propios límites educativos  por una larga falta de tradición participativa ciudadana (si hacemos la suma bien da más de setenta años). Los ensayos de grandes reuniones populares con formas asamblearias donde en principio se supone que todo el mundo puede tomar la palabra terminan por ser carreras estresantes para llegar al micro o repetirse más veces en él. La repetición de eso deslegitima el asambleísmo –o al menos este asambleísmo- como la panacea de la democracia popular pudiendo llegar a ser incluso su parodia. Para que haya democracia real se tienen que articular los mecanismos de fluencias aportativas. En una reunión de 100 personas con 100 minutos de tiempo disponible la división es fácil toca a 1 minuto por cada una. Esta aritmética es inapelable pero obviamente la realidad no funciona así. Siendo un tiempo dado este termina ser por copado por una menor parte del grupo que justificará la falta de tiempo para dar la palabra a más gente. Estamos ante la formación de otro nuevo clan de poder. Para que haya democracia real no basta con convocatorias demagógicas invitando a opinar, falta instrumentar la tecnología para garantizar que todo encuentro sea un opinatorio general sin restricciones para nadie.

 

A no ser de que se quiera repetir lo que tantas veces se ha hecho en la historia: grupos de notables o eruditos gestando la gran parida en nombre de la sociedad pero sin la sociedad, un proyecto por un nuevo proceso constituyente que se desmarque de la  constitución actual tendrá que hacer un gran esfuerzo de pedagogía extensiva explicando los presupuestos de ese proyecto. Eso será tanto más creíble cuanto que cada persona que esté por esa constitución predique con su propio ejemplo democrático de demócrata digno. En cuanto una reunión precipita las conclusiones de manera estresante en una carrera contra reloj sin seguir paso por paso cada uno de los procesos deliberativos la falta de concordia puede llevar a abortarlo todo. Después de subscribir la breve declaración de Cádiz está por ver si va a ser el banderín de enganche de cientos de miles o millones de “compatriotas” o se va a quedar estancado el proceso en algunas decenas de miles de adherentes a un proyecto que aun tiene mucho que definir. Si el proyecto es sumar, sumar significa más heterogeneidad y más contradicciones. Necesitamos un principio de empatía mutua para dar tiempo a todas las palabras. Democracia Real es igual a Tiempo Real para todas las participaciones. No podemos convidar a la sociedad que participe si los anfitriones no demostramos saber participar en nuestros encuentros.

 

 

La simplificación existencial y el decrecimiento productivo se basan en el no-despilfarro y en políticas económicas de reciclaje. Las políticas de recortes asistenciales del régimen en aras a que no hay presupuesto esconden dos cosas principalmente: su no interés en perseguir defraudadores y rescatar capitales robados a los países en bancarrota o casi y su negación a recuestionar el modelo capitalista que nunca ha dejado de tener crisis cíclicas. Como ventaja: la reducción productiva aunque sea forzada está dando un respiro al planeta con menos coches fabricados y menos humos tóxicos. El objetivo no es la vuelta al punto cero antes de que empezara la crisis sino a inventar un nuevo sistema económico de  vida en el que produciendo menos y trabajando menos se viva mejor con un plan de redistribución de recursos y satisfacciones.

 

La defensa argumentativa de una nueva constitución se deriva de la deslegitimación de la constitución  de 1978 todavía vigente pero no fiable y del todo insuficiente para el reto histórico que espera de refundar un nuevo modelo económico-político.  La propuesta de creación de una nueva es para interesar a un arco social intersectorial en su discusión. La misma discusión –si se le deja- hará de escuela democrática de debate en multitud de formas de reuniones. La hipótesis es que un nuevo proceso constituyente será o podría ser un proceso fundacional de nueva sociedad. Evidentemente nos basta(ra)n el enunciado de unos cientos de artículos para garantizar una nueva sociedad. No hay ni habrá ningún código escrito que suplante la falta de ética real de las gentes. 

 

Los distintos proyectos de nuevos procesos constituyentes tendrán sentido en la perspectiva de un tipo de pauta internacionalista. El mundo está tan globalizado que todo planteamiento de arreglarlo por sectores, cuyas economías y ritmos dependen de las transacciones transfronterizas, evidenciará una total falta de estrategia. En un mundo global necesitamos una constitución global, especialmente cuando las mezclas interétnicas se ha extendido de tal manera que las naciones están ya repartidas en un grado u otro  por todas las geografías. 

 

 

Las movilizaciones no son permanentes ni tienden a estabilizarse sino que siguen flujos o ciclos de alza y declive. Son indicadores de reacción más que de planificación y no son los más altos indicadores de conciencia sino de seguimientos más episódicos que estacionarios de unos eslóganes o deseos puntuales aunque puedan ocupar la atención de toda una coyuntura. También pueden conseguir lo contrario a lo que pretenden cuando hacen de grandes excusatorios de luchas populares multitudinarias para luego volver a casa tras la acción con la conciencia un tanto calmada.  Las experiencias de querer permanentizar ocupaciones o  huelgas indefinidas o terminan en victorias rotundas (la menor cantidad de veces) o en fracasos estrepitosos (la pauta más común).

Cada convocatoria a la acción tiene que ser estudiada y medida para no meter en callejones sin salida a la ciudadanía que de un lado está suficientemente sensibilizada ante los ataques del estado pero que de otro lado ve como está atrapada en ese círculo reactivo protestatario sin vertebrarse en torno a iniciativas y alternativas de futuro.

Las meras protestas terminan por frustrar a los manifestantes, especialmente cuando la represión quita de en medio a un porcentaje de ellos (no ya por las detenciones sino por el miedo a recibir más golpes) y el mantenimiento de ellas como actos de fuerza si están desnudas de programa están en el fondo esperando a que las soluciones vengan de palacio, es decir de los poderes instituidos.

Para que las movilizaciones sociales terminen en un futuro cambiado tienen que saltar de la indignación a la acción reconstructiva de la sociedad, de la denuncia a la propuesta,  del análisis a la emprenduría social implementando otro modelo de vida productiva, de cogestión con los recursos y de correlacionarios humanos.

Esa interpretación de las movilizaciones per se también se puede aplicar a cualquier clase de concentración y encuentros pretendidamente multitudinarios para tratar de temas claves para modificar nuestra realidad. Si un encuentro que tiene muchas expectativas para una buena parte de los asistentes en cuanto a dar un paso adelante en definición se convierte en un guirigay de intervenciones brillantes y contrapuestas pero no complementarias ni que lleven a conclusiones operativas, probablemente un alto porcentaje de la asistencia no repetirá viniendo a una siguiente convocatoria. La doble clave de nuestros tiempos es pensar en términos de sinergia y de inclusividad. Nos necesitamos todoas para avanzar en un macro proyecto de cambio radical del modelo de sociedad a pesar de las muchas contradicciones preexistentes, existentes y pos existentes que tenemos y tendremos y a pesar de tener visiones de futuro y praxis de actualidad muy distintas. 

La sinergia dentro de una táctica-plan no es otra cosa que el apoyo mutuo en un proyecto de organización y acciones; en cuanto a la inclusividad, significa contar o aceptar todos los potenciales humanos incluidos los de quienes no están de acuerdo en cuestiones colaterales. De hecho, nadie está ni puede estar completamente de acuerdo con nadie en la totalidad de puntos. Lo más que se puede hacer es hacer esfuerzos de consensuación pero con la reserva a seguir repensando las cosas y por tanto dejando abierta la puerta a las discrepancias.  Tratar desde reuniones minúsculas hacer imperar conceptos de organización de la lucha cuando están por venir intervenciones, propuestas y personas lúcidas es contar con lo ausente de lo que apenas se tienen informaciones fragmentarias.

El deseo de unirse y unir los distintos sectores en lucha es un antiguo deseo vanguardista de todos los tiempos, sin embargo cada sector y/o grupo de gente se moviliza sin esperar convocatorias externas ya que lo que determina su reactividad es la opresión y malestar con los que viven. Desde una visión externa-global de las luchas (la partidista ML de hace unas décadas o la de unos grupos entregados a un proyecto para una actualidad que derrapa hacia el totalitarismo) además de participar en las campañas de movilizaciones les toca dotarles de valor para un proyecto estratégico. La estrategia a pensar se acredita en tanto que a la visión estratégica le corresponda cambios reales en el presente y en particular en las formas de vida de los presentes. Los visionarios de futuros por hacer no quedamos a salvo ni disculpados de nuestras inhibiciones presentes en lo que se refiere a cambiar nuestras vidas personales

Constitución de los pueblos europeos

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Por una nueva Constitución europea de los pueblos que garantice la democracia real.

De Grupos de trabajo a Promotoras interasociativas.

Para  que las asambleas ciudadanas constituyentes extendidas por ciudades y localidades sean mucho más que un título político honorífico  y cumplan una verdadera función de debate público por una constitución rupturista con la actual, será necesario que los grupos de trabajo que se plantean preparar las condiciones para que lleguen a existir  entren en una fase de coordinación con el tejido asociativo que quiera apoyar tal perspectiva. Es así que la evolución de los GdT sería hacia  la constitución de Promotoras o gestoras interasociativas que quisieran compartir esa línea de trabajo. Por de pronto sondear la receptividad de esa idea en otros grupos dentro del mapa de movimientos se puede hacer simultáneamente a la del sondeo entre individuos (a fin de cuentas los individuos están/mos asociados en distintos registros).

Explicar el proceso por fases genera susceptibilidades entre quienes siendo partidistas pueden sentirse excluidos en el proceso planteado. Es obvio para la táctica de promoción y propaganda que el orden de los factores de un tema dado sí altera el producto e incluso puede sabotearlo. Sin embargo, decir que vamos a dejar para el final la adhesión de nombres públicos (nombres de marca de acuerdo con mi terminología) de personalidades de amplia reputación es un detalle que puede ser interpretado equívocamente. De hecho, no podemos otorgarnos tal prerrogativa ya que en una lista amplia de adhesión por una ruptura con la constitución actual y por una nueva constitución todo el mundo es libre de apuntarse esté o no asociado, tenga o no un nombre famoso o  reconocido. En consecuencia, propongo limitar la exposición de las tesis proconstitucionalistas a lo fundamental: potenciar un salto cualitativo al movimiento social ayudándole a pasar de los movimientos reactivo-protestatarios a un movimiento de alto contenido político para discutir el código fundamental de coexistencia pacífica del que queremos que se doten los pueblos y territorios de nuestras geografías.

En cuanto a la denominación de Asamblea Ciudadana Constituyente habrá que definir exactamente qué se entiende por ella ya que se hace un tanto inimaginable ahora pensar que una asamblea de residentes de un lugar discuta solamente de leyes generales sin discutir de todo lo demás. Entiendo que una asamblea ciudadana constituyente podría otorgarse el rol de tal si cumpliera esas condiciones:

1. presencia de un porcentaje numérico considerable de una población (más del 90 por cien para las localidades pequeñas de menos de 1000 habitantes) y no menos de  un 20% en las ciudades medias o de un 3 a un 5% en las grandes.

2. que tales asambleas sean resultado de un amplio proceso de discusion y de intercambio de ideas y de propuestas de enunciados. En ningun momento han de tener una función aclamatoria y de soporte a delegados para que se vayan a una reunión coordinadora para decidir.

 3. Que a la discusión de una constitución-marco venga convergiendo la discusión sobre el nuevo tipo de realidad a crear.

Como que los procesos de la realidad y del contacto con las prerrogativas históricas son distintos y desiguales puede suceder que una determinada localidad avanzada pueda estar discutiendo ya de leyes-marco y otra todavía no pase de discutir de problemas urbanísticos, de aceras o de tránsito o de los desfalcos del último corrupto de su ayuntamiento. Las reuniones ciudadanas evolucionaran a partir de intervenciones  pedagógicas  que sepan ligar las intervenciones en lo concreto-local con un plan de lucha política en lo general. Imaginemos mil encuentros ciudadanos en otros tantos puntos y latitudes proponiendo enunciados de nuevas leyes i discutiendo las propuestas circulantes.

Como que los ritmos de las discusiones son asimétricos y sus contenidos desiguales, ya desde ahora se pueden excitar las sensibilidades hacia un proceso de creatividad en el que vayan reuniéndose ideas sobre el tipo de enunciados que debería tener una futura constitución.

Las proposiciones para una nueva constitución forman parte del desiderátum de un eslogan tan consensuado como el de que otro mundo mejor es posible. Pero ese slogan hay que concretarlo proponiendo nuevos códigos que regulen el comportamiento de las comunidades coexistentes. Es enormemente sorprendente que la amplia expectancia generada por un eslogan genérico muy consensuado no la genere para hablar en concreto del futuro al que nos estamos refiriendo. Sucede que el futuro por definir no es definible desde un presente en el que aún no concurren todos los factores que puedan gestarlo. Eso determina el rol militante limitado de los intervinientes de cada coyuntura en tanto que eslabones de un proceso histórico muchos más complejo que es posible que termine después de la colaboración o consistencia de estos.

Si el objetivo de un proceso constituyente es el de una campaña para hacer un proceso constituyente no será tan necesario a priori definir qué constitución se quiere. Si el objetivo es la movilización como parte de una estrategia general se puede postergar para esa movilización en curso la definición exacta del planteamiento histórico tras el que se va. Eso no obstante se convierte en un contrasentido, todas las movilizaciones se preguntan para qué son y qué quieren obtener. La lucha por la lucha carece de sentido tanto como la bronca por la bronca. Si se quiere ir más allá del jaleo por un lado o de las campañas de adhesión en general de otro (llevamos décadas firmas documentos apoyados por cientos de miles de personas y algunos por millones de ellas) y se quiere hablar del futuro habrá que definirlo.

La discusión constitucionalista es tan legítima hacerla ahora como en cualquier otro momento lo que no quiere decir que los resultados de esas discusiones se puedan tomar como la única propuesta a someter a discusión en las asambleas ciudadanas,  La adhesión por la ruptura con un documento obsoleto es insuficiente si no se trabaja por la adhesión por unos ejes mínimos para crear un documento alternativo.

Un proyecto constitucionalista es un proyecto de refundación de las reglas de juego de una sociedad. Necesita de principios rectores y atractivos que haga sentir a la sociedad parte de un protagonismo histórico. Si la adhesión es solamente por la ruptura con un marco jurídico obsoleto y por añadidura ninguneado por los propios demagogos de lo que llamado estado de derecho se reduce la expectancia a un giro en torno a la insuficiencia pero no en torno a la alternativa por una suficiencia.

La discusión por un  nuevo proceso constitucionalista está más centrada en crear o conseguir declaraciones en encuentros estatales que no en asistir creativamente a toda la potencialidad del proceso mismo. Uno o n grupos de trabajo tras un plan en este sentido puede/n hacer aportaciones de praxis organizativa pero no puede ni podrá hacer u otorgarse el rol de decidir la constitución alternativa, sin embargo si puede hacer apuntes, contribuir con análisis de la obsolescencia de la oficial y de otras y proponer enunciados para que se vayan discutiendo.

Un panorama de más de mil ciudades con cientos de personas en cada una discutiendo artículos o enunciados de una constitución alternativa es algo que por sí mismo sería altamente edificante y emocionante. Estas discusiones serían importantes por sí mismas independientemente de su formalismo y de los formatos redaccionales que fueran cobrando (lo menos importante en una carta magna por hacer o en una declaración documental final es quien o quienes la redactan sino los instrumentos para recoger todo lo que  haya sido dicho y consensuado o al menos no descartado por miles de personas en el proceso y que no llegaran ni querrán llegar ante el teclado de la redacción).

Es interesante en cualquier punto del proceso organizativo por el proyecto constitucionalista discutir elementos constitucionales. De otro modo se  cae en la trampa del organizativismo en lugar de priorizar la dotación de contenidos de la energía dedicada a ese proceso. Tampoco se puede caer en lo opuesto al organizativismo que sería estar decidiendo contenidos cuya decisión depende de fases posteriores. En cuanto a la afiliación o adhesión al proyecto es algo prematuro insistir en la pedagogía extensiva o en la sugerencia de conseguir nombres referentes para que la apoyen sin hacer proposiciones de futuro del tipo de constitución que se quiere. El dilema para los GdT en su tentativa de hacer Gestoras interasociativas para ese proyecto es el de limitarse a ser órganos generadores de procesos o ser ya creantes de propuestas de títulos y puntos constitucionales. Si se limitan a ser lo primero  no pasaran de ser la propuesta a la sociedad para que la sociedad haga propuestas de contenidos y si dedican como área temática continuada la discusión de títulos y enunciados constituyentes pueden suceder dos cosas: 1. Que eso ponga en evidencia que los mismos enunciados alternativos sean motivo de escisión (no es nada fácil consensuar textos expresados en ítemes escuetos pero no equívocos al gusto de todos) y 2. Que se implique una gente u otra en esa elaboración según el sesgo que vaya tomando.

En cuanto a esta segunda cuestión, los juristas y en general los profesionales de judicaturas no han de tener ni pueden tener roles de privilegio aunque sí puedan cumplir una función de consultoría y de logística técnica.

En cuanto a la adhesión a un llamamiento de ruptura con la constitución que consideramos obsoleta por la creación de otra  es una fase muy primitiva de todo el proceso mientras el llamamiento no precise a qué nueva constitución o a qué pautas de esa nueva constitución se está llamando. En ese llamamiento a la ruptura un manifiesto de intelectuales  y personajes de nombres conocidos o mediáticos puede jugar un papel importante sin olvidar que en política a diferencia de la aritmética el orden de los factores sí altera el producto. Determinados nombres que se apunten a un proyecto de este tipo al principio podrían abortarlo involuntariamente por los significantes a ellos unidos y que no puedan ser aceptados por sectores de la base social. Esos mismos nombres unidos mas adelante con una cancha de adhesión de decenas de miles de nombres tendrían un valor de apoyo sin ser su eje.

Toda esta discusión irá surgiendo y se irá trasladando a los diferentes espacios de reunión para hablar del tema. Lo que no puede caer ninguna reunión particular es en el subjetivismo inaceptable de creerse que es la primera en inaugurar la discusión y que su discusión es más importante que la de otros posibles espacios que vienen haciéndola por separado y en paralelo sin que haya referencias mutuas ni contactos.

Consulta Popular

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Consulta Popular. Técnica de lucha propagandística y de seguimiento estadístico de la disponibilidad social al cambio.

La mesas de consulta popular han sido/son instrumentos de lucha divulgativa para el ejercicio de la democracia directa. Las instalamos para preguntar a la población en el 2004 lo que opinaba sobre la condonación de la deuda externa de multitud de países desfavorecidos. Las instalamos para un referéndum por la autonomía nacional catalana. Las seguiremos instalando para preguntar a toda la ciudadanía para que se pronuncie ante propuestas de soluciones a los problemas que nos afectan. Los GdTrabajo para activar campañas hacia las consultas son formas orgánicas indispensables. No es tan importante la coordinación de todas las ciudades el mismo dia para hacer una consulta como que cada ciudad o demarcación vaya teniendo esta oportunidad para hacerse.

La actualidad tecnológica permite perfectamente instrumentar las maneras de las consultas permanentes para toda clase de temas. Las típicas mesas presenciales (domingos por la mañana en los centros neurálgicos de cada lugar) recogiendo firmas y respuestas vehiculan maneras  vinculantes de responsabilidad individual ya que cada opinante implica su nombre y apellidos, su número de identificación y –opcionalmente- sus datos de contacto en pliegos para ser entregados al parlamento o donde corresponda  Esos vínculos superan el grito desconexo de las manifestaciones callejeras o de las grandes concentraciones donde cada manifestante queda como un individuo diluido en la multitud. Las consultas populares pueden ser tanto de temas de ámbito estatal, así como nacional, o internacional o incluso local.

Los grupos de trabajo para consultas populares (en cada localidad debería haber uno y al menos uno por cada distrito de cada ciudad) pueden trabajar asociativamente con las distintas iniciativas que pasen por el referéndum tales como la propuesta de abrir un nuevo proceso constituyente de ruptura con la actual constitución del 1978 deslegitimada a partir de su reforma pactada por el bipartidismo en el 2011 sin pasarla por referéndum.

Es previsible la reacción rabiosa y visceral de las ideologías autoritaristas que no verán ni pueden ver con buenos ojos iniciativas de esta clase. El sistema que se vale tanto de las plusvalías de las clases trabajadores y de los más desfavorecidos no pude aceptar ninguna perspectiva en que se exprese la voluntad popular. El estado tiene mil recursos para opinar en contra de esas iniciativas. Su lectura particular de lo que es la democracia institucional lleva la interpretación al polo opuesto de lo que es la democracia real. Pues bien, la praxis de consultas populares enseña a la sociedad que hay otras formas de participación pública extensiva saltando por encima de los límites expresivos que suelen estar copados por las clacas del poder (sus adherentes) y por una determinada mediática muy sesgada.

La misión de un grupo para este planteamiento es el de pulsar la sensibilidad social para hacer el llamamiento de su creación en todas partes en torno a un tema unificado. Situado y consensuado un objetivo de consulta decenas de miles de personas voluntarias que habitualmente no participan de las reuniones militantes pueden apoyar con su presencia horaria la recogida de las opiniones ciudadanas y su recuento.

Los grupos de consulta además de hacer la función de recogida de opiniones y posturas  para un tema dado (también de recogida de propuestas ciudadanas para varios temas) de un modo presencial y visible en el espacio callejero lo puede hacer on line. A aquello que todavía se resisten hacer las instituciones[1] lo puede hacer la parte organizada de la ciudadanía para dar vías de participación directa al resto. Los grupos de consulta popular son instrumentos poderosos de autoconocimiento de la realidad subjetiva al respecto de multitud de temas a la vez que puntos de sensibilización y propaganda por temas importantes que no se pueden descuidar ni dejar en el olvido.

 

Además de la perspectiva macro organizativa de un foro Social  con su programa de actos y stands de propagandismo quiero desenterrar una propuesta de criterio: extensión de la praxis de democracia real a todos los espacios de transacciones verbales y especialmente a las convocatorias de actos culturales y cine-fórums donde tras una exposición temática hay la oportunidad de tomar el micro y hablar. Tenemos mucho que decir, nos queda mucho por escuchar.

 

 

Cuanto más circule la propuesta de un Tribunal Popular de Justicia creado totalmente al margen de la judicatura actual organizado en torno a la honestidad y a la casuística seria de imputados más crecerá el empoderamiento social y más motivos tendrán los corruptos para dejar de serlo. Hasta ahora la pantomima judicial nos ha acostumbrado a teatrillos de pasatiempos para hacer ver que juzgan para finalmente exculpar a los victimarios de nuestra sociedad.

 

 

Una auditoria en profundidad de los estados demostrará/demostraría la incapacidad gestora de los gobiernos en administrar los recursos de los países y su condición de títeres en relación a los factores de presión de las grandes fortunas y de los magnates de la economía. En el mejor de los casos que esas auditorías fueran aceptadas (ningun estado está dispuesto a la total transparencia ni publica todos sus datos) llegarían a conclusiones tales como una reorganización de la redistribución de fondos que los estados no podrían asumir porque finalmente son los empleados y subalternos del gran capital y obedecen órdenes. Las auditorias y las campañas por la transparencia como proyectos de movilización social son más significativos que como objetivos reales que puedan ser conseguidos del todo Al final de todas las sumas y restas que se puedan llegar a hacer, las fugas de capitales a paraísos fiscales y la falta de una legislación internacional explicaría porque las operaciones no cuadran. El estudio de las economías de los países no es como cerrar caja al final del dia y cubrir el pequeño agujero de una cantidad registrada pero ausente o de una cantidad sobrante por no registrada. Una auditoria de la economía de todo un país y de lo que se hace con el monto de su PIB y porque ha llegado al endeudamiento confirmaría una hipótesis de partida en la investigación: la ineptitud de los estados y de los distintos gobiernos al mando.

Después de la suma de corrupciones y desfalcos y la no recuperación del dinero, aparte de destituir a los negligentes de sus cargos ¿qué otra cosa se puede hacer? replanificar la economía, la distribución de las fuentes de trabajo, el reparto de los recursos y de los esfuerzos a hacer. Un nuevo orden social no pasa por la destrucción de los edificios del anterior sino por desocupar a sus inquilinos inadecuados para preocuparlo con otros que sepan rentabilizar espacios y recursos en la perspectiva de una sociedad de la concordia y de la paz.

 

¿De verdad que es indispensable ponerle tarifa a cualquier oferta de transacción o de servicio? ¿Por qué no construir y extender una gran maquinaria de intercambio que pase por la sinergia cooperativa? Elemental: yo hago algo por ti gratis a cambio de que tú hagas algo por mí gratis, como tú y yo no nos vamos a conocer probablemente nunca ni a tener la oportunidad de “pagarnos” favores directos contamos con una multitud de terceros (miles o cientos de miles en todo el planeta) para poder seguir pautas de compensaciones mutuas a través de toda esa gran masa. El reto fundamental al sistema capitalista es el de cambiar las reglas de juego de la sociedad, eso pasa también por cambiarlas entre nosotroas. Cada vez que usas el dinero oficial para comprar o pagar algo estás consolidando el sistema financiero y todas sus derivadas: incluidas las estafas de las que somos víctimas.

 

La libertad siempre ha tenido algo de salvaje, el hecho de que las democracias institucionales y las políticas modernas la hayan querido regular de mil maneras y la tendencia a seguirlo haciendo siga creciendo no significa que toda la amplitud de la libertad pueda ser prevista ni medida. Ser libre es tener el derecho permanente a oponerse a los límites de la propia libertad. Ser libre va más lejos que las libertades de expresión, de reunión, de protesta y de asociación, es aceptar cabalgar en un Pegaso que lo venza todo: la gravedad, la biología y el drama. El asunto aun por resolver es como tu libertad no destruya la mía y al revés. La cogestión de la libertad pasa por que las libertades sociales no impidan las individuales y pasa también por el hecho de que cada una de estas no impida las de los demás. La autorregulación sería el principio administrador de todo esto.

 

 

Con la tesis del enemigo difuso las luchas son mas consecuentes ya que se sabe que el enemigo no se limita al poderoso, al plutócrata o al estado totalitarios sino que tambien se extiende a todo aquel que hace de conformista, de cómplice o prevalece en su ignorancia. El enemigo principal tal vez sea el encargado del expolio, de la represión o del crimen financiero pero el peor enemigo es el que deja pasar el mal sin intervenir. El enemigo difuso es tu vecino, tu familia, tu amigo incluso puede ser tu compañero de reunión, de debate y de manifestación.

 

Hay una diferencia substancial entre el enunciado de que otro mundo es posible con el de que otro mundo mejor es posible. De todas las posibilidades teóricas que encierra el futuro la involución entra también dentro del realismo. Los años venideros serán mejores o peores según lo que se luche y se gane en los años en curso. No existe un paraíso garantizado como tampoco lo es un futuro alternativo mejor según las esperanzas que tenemos depositadas en él. Además del esperancismo en ese sentido son necesarios los resortes que lo creen.

 

 

La noción genérica  de alternativa viene corriendo el riesgo de ser igualada a otra que terminó por ser disoluta como la de utopía. Para que una alternativa no se  refiera a un registro utópico aplazado sine die tendrá que distinguir entre las propuestas de largo plazo para implementar en polos de fuerza unicéntrica (las de carácter estratégico) y las propuestas de carácter fragmentario y local que puedan implementarse a corto plazo (las de carácter táctico). Mientras aquellas dependen del concurso de fuerzas aún por configurar éstas dependen de fuerzas concretas y constantes que están en las actuales condiciones subjetivas de la lucha por un postcapitalismo.

 

 

Únete al planteamiento de abrir un nuevo proceso constituyente. La constitución de 1978 es obsoleta y además incumplida, ha sido manipulada y fue parida por un acuerdo entre derechas e izquierdas de espaldas a toda la sociedad. Contribuyamos a la extensión de la idea de asambleas y plataformas de discusión para una nueva constitución que sea garantista de una democracia de verdad. Propongo que cuelgues este slogan en la  luna posterior de tu coche: Necesitamos otra Constitución. Participa.

 



[1] Con alguna excepción: el parlamento vasco está instrumentando periodos de participacion on line de debate en torno a propuestas de ley, lo cual de momento es una iniciativa a valorar en positivo y lo será tanto mas cuanto mas se asegure que la participacion ciudadana on line sea leida y tenida en cuenta.