FLUENCIA TRANSCULTURAL

La ética de mínimos.

Escrito por jesusricartmorera 27-06-2007 en General. Comentarios (0)

La ética de mínimos frente al máximo de obstáculos. 

Xavier Rubert de Ventós en Ética sin atributos[1]  introduce uno de los temas fundamentales para la filosofía tanto histórica como de los últimos tiempos: la posibilidad o no de una ética universal; su necesidad y los obstáculos que la imponen. Harvey Cos[2] en  una presentación de 1975 de este ensayo, o parte, celebra, o al menos glosa, a R de Ventós, el cual le recuerda a Soren Kierkegaard, por su osadía en estar por la crisis de identidad como un proceso permanente, en contra de las teorías de identidad de la escuela de Erik Erikson. Estamos ante un autor no seguidista, que no tiene escuela que seguir y tampoco ninguna propia que promover. Esto segundo no es una objeción sino un halago. Lo define como místico mundano, “un carmelita sin dios”.

El autor del libro aquí tratado puede generar admiración o discusión, pero su discurso no deja a nadie indiferente. Sus recursos argumentísticos destacan y en este ensayo parte decididamente  de la tesis de que la autorrealización plena y la eudaimonia o felicidad armónica no tienen porque ir de la mano. Con ello deshace uno de los mitos de la modernidad y de un cierto racionalismo al creer que la perfectibilidad del individuo o sus márgenes de superabilidad le dan la oportunidad de alcanzarlo todo.  En realidad la asumición de la verdad como un proceso de procesos relativos y fragmentarios en los que el sujeto no es más que una parte condicionada de los mismos es lo que proporciona la oportunidad de un futuro con lógica. Al sostener que la satisfacción segura y estable pasa por la renuncia de una realización total, lo que encontramos es una manera de recualificar el presente contable sin ponerlo en función del presente hipotético. La ética no depende de los códigos consensuados sino que cuenta con ingredientes sentimentales y de libre disposición al otro. Conceptúa el amor como la facultad sentimental por la cual se quiere más al objeto de amor de lo que realmente es, sobrepasándose en su función. Lo que convierte potencialmente la función amorosa en una conducta manipuladora.

Adopta la idea de Schlick sobre las condiciones subjetivas, y especialmente las emociones, de un autor que le amenazan con reducir la objetividad de su exposición. Y se desmarca de Ayer en lo relativo a la independencia completa que otorga a la ética y a la moral de las costumbres.

Define “el placer como el mejor instrumento de integración, real o imaginaria, al sistema”[3]. Objeta la acumulación de experiencias a las que desviste de un rol predeterminante de saber garantizado, en tanto que sufren una disminución de valor  o trivialización a fuerza de repetirlos similarmente a como las palabras pierden su fuerza semántica con un excesivo uso.

Se desmarca de Stuart Mill para situar la satisfacción y no el placer como el último móvil del ser humano. Entendiendo aquella como la contemplación de su objeto. El deseo es un mecanismo transitivo “de algo”, mientras que el placer lo es “por algo”. Sostiene que  “para el deseo todo son fines, para el placer todo son medios o instrumentos” esto le sirve también para objetar a Jung el  cual no entendió la líbido freudiana pensando que era una pura tendencia sin objeto. Su contraposición de placer y satisfacción no queda del todo clara. Si la diferencia entre deseo y placer. El placer para ser dado ha de cumplir con unas condiciones de satisfacibilidad.

Habla de la ética de la autorrealización como propuesta a la vez que recoge  la definición de vida como una lucha contra la entropía energética. Sin pasar por alto el hecho dramático de la existencialidad humana que “para sobrevivir y satisfacer sus necesidades los hombres han tenido que eliminarse o devorarse mutuamente” – y acudiendo a J.Fourastié con sus ensayos de moral prospectiva- con algo aún mas grave: la de no saber precisar el punto de destrucción ajena o para garantizar la existencia propia.

La ética es como una construcción narcisista a la vez que es una actividad agotadora y aburrida con su  actuación solo por principismo. La ética impone la contemplación del otro y la imposición de los límites propios. Pide una entrega. Pero una entrega no es siempre un indicador de pasión desinteresada.“Toda entrega  es una forma de autorrealización vicaria”.

La ética tampoco se puede disociar de la perspectiva de la satisfacción y de la felicidad existencial. Piensa que la religión es una búsqueda de la felicidad que no  proporciona  la tríade dinero-salud-amor sino una comunión con un parámetro inaprensible, dios. Resulta extraño ese recurso no epistémico truncando el método seguido por su ensayo con trazas de brillante.  Pienso que acudir a dios como concepto es acudir a una entelequia cuando no se tiene nada mejor que decir.

Encuentra un común denominador a todas las éticas en cuanto a su desconfianza de las emociones espontáneas y las experiencias inéditas. Así el estoicismo aconseja el no-apego a nada, el utilitarismo descarta cualquier móvil que se salga del egoísmo razonable, el hedonismo defiende la gratificación diferida, y  Nietzsche  habla de superación de la venganza. “las éticas  tratan de fundar su autonomía en la negación de las pulsiones o emociones transitivas”[4]

Pero una ética tiene un impacto conductual y una forma-y fórmulas- expresiva/s.

Cada nuevo código compendia de alguna manera a los que le preceden en el tiempo y a los que están fuera de su medio.  Un código no deja de ser una opción alternativa que arremete implícitamente contra los que le antecedieron. El problema del código es que puede convertir en quien lo sigue en una marioneta despersonalizada sin rigor objetivo ni criterio dinámico para entender las consecuencias de su aplicación. De hecho todo bagaje criterial e inercial puede despersonalizar a su protagonista. De Ventós admite que “en el mundo, acabamos  todos siendo una caricatura de nuestra profesión u oficio”.

Históricamente, la prohibición del incesto  ha sido  la primera norma  con que la tendencia natural de la condición humana era prohibida con arreglo a un orden cultural. Esta era inicialmente -y sigue siendo- una reglamentación artificial de la conducta. Lo que es un primer síntoma y control es también un primer estímulo cuando hace que la gente tenga que buscar fuera de su entorno inmediato a sus parejas. Las reglas exogámicas introducen al hombre en el proceso de la civilización.  La cultura es, a grandes rasgos, la expresión de una moral dominante y la cultura crítica de una ética de la dignidad.


[1] ed. Anagrama Barcelona 1996

[2] Del Divinity College, University of Harvard.

[3] Op.cit.,P.61

[4] op.cit., p.145

El discurso indeterminado

Escrito por jesusricartmorera 27-06-2007 en General. Comentarios (0)

 

Enseñanzas del Maestro de Sundar Singh[1] (1889-1929) nacido en Rampur del Punjab y que vivió una vida de renunciante como sadhu, es presentado por la editorial como “una inspirada obra maestra del pensamiento religioso” consigna, ésta, para inducir a la compra y que frustra con toda seguridad a los lectores atraídos por su exageración promocional.

 La cita de encabezamiento de (San) Agustín sobre creer lo comprendido y no tratar de comprender lo que se cree tiene suficiente ambivalencia como para justificar cualquier clase de prosa posterior. El libro se refiere al Maestro en todo momento y deja para el lector que infiera que se trata de Cristo. Sundar Singh se presenta como su valedor y fiel intérprete. El libro está estructurado en una primera parte que incluye el dharma, maya, shanti y jnana: devocion, ilusión, paz y conocimiento;  y una segunda parte constituida por conversaciones entre el hombre que busca y el autor que responde sobre el Dharsana (la divina presencia), el avatara (la encarnación), el karma (la esclavitud), el moksa (la liberación) Dhyanam (la contemplación),  Dyva vileenam (la unión con dios), Seva (servicio),Tapas (sufrimiento), amrita (eternidad). El valor del libro está más en el recorrido de estos campos que en su explicación, que queda diluida en un magma de parábolas o relatos, cuasi infantiles. Tienen valor las preguntas centrales ¿porqué lo ilusorio tiene poder en mi?

Es un clásico libro de fe y de creencia negando la capacidad propia para comprender lo que solo puede ser dictado pro la fe. Dios es un “Él”, insuperable e inalcanzable pero para el que hay que rendirse en todos los designios que se le suponen.  Esa existencia por encima de todo y de toda comprensión lleva a cuestionar la necesidad de dedicar un tiempo a ello, si la teología emanada sólo puede ser una disertación vacía y acientífica. ¿Por qué insistir en un tema multisecular y no dejar el espacio intelectual que quita para ocupaciones más ventajosas para la felicidad humana?

El libro, o la suma de sus partes, insiste una y tantas veces, como capítulos hay, en recurrir a dios para toda respuesta. Ese dios, que en ningún momento es definido, algo propio de la literatura de divulgación religiosa, no importa bajo que iglesia se presente, es la alternativa a la ansiedad o el vacío humano. Proponer el agua como bebida o la meditación como práctica de recogimiento o  el paseo por el bosque son, comparativamente, soluciones prácticas más eficaces a una existencia atormentada o falta de sentido que la fe en un concepto, en sí mismo, idólatra.

Discute la idea budista del deseo como fuente principal de toda aflicción y reivindica el deseo de dios como la luz de toda oscuridad. Con la lectura avanzada y una cierta cantidad de tiempo dedicada, el autor reconoce que “las enseñanzas del maestro no pueden ser recogidas en las páginas de un libro”[2] , lo cual revela la estafa de haberle comprado éste, aunque un lector sistemático como yo decida seguir recorriendo sus páginas hasta la última palabra de la última línea.

La falta de contenido esencial del libro, la falta de tesis y aún más: la falta de demostración alguna o de enseñanza concreta no quita que tenga algún rato de relato entretenido y algún ejemplo a reciclar, como que la cobra no deja de serlo por muchas veces que cambie de piel o que el océano por vasto e inalcanzable que sea se puede identificar saboreando una gota de sus aguas o la preciosa anécdota de ver un pájaro-madre acudiendo en auxilio de sus polluelos indefensos en el nido de un árbol ardiendo en llamas para sucumbir todos con el fuego.

 La obsesión deífica que coloca en una instancia omnipotente la autoría de todo, en el fondo, justifica que cada persona se desentienda de sus haceres y sus responsabilidades existenciales. La definición del Maestro como el que vino a liberarnos del pecado y a anunciarnos el perdón es otro modo de generar creencialidad en lugar de saber y conciencia, en este caso en una figura histórica sin convocar a su reactualización. De hecho, no hay religión que le pueda interesar un Cristo re-vivo en el siglo XXI: impugnaría todas las iglesias existentes, como institucionalizaciones de otras perversiones.

 Teoriza con precisión el valor del sufrimiento. Con la imagen de que la perla es el resultado del dolor coloca plásticamente como la belleza está estrechamente conectada con el esfuerzo.  Después de esta  máxima no es capaz de perdonar al pecador al cual le atribuye la continuidad como tal después de muerto.

De los cuentos que relata el del “rey y el granjero” es de los más preciosos. Un rey vestido de paisano recorre las aldeas para conocer  la vida real material de su pueblo. Habla con un granjero que le cuenta su tragedia de injusticia por los soldados de estado al  culpar  y encarcelar a sus hijos por un crimen no cometido, del cual fallecen. El Rey apiadado lo resarce. Se trata de otra historia infantil más, para hacer creer en la bondad de unos que acaban con la maldad de otros, sin que, realmente, nada cambie en el ámbito de estructura social y de actitud mental ante la vida.

La promesa, o conclusion, final es la de la eternidad. Después de todos los avatares queda vivir eternamente al lado de este dios magnifico aunque no se diga que sea en ninguna parte, cómo ni para-qué. En resúmen, un libro del que se puede prescindir. Y que desinmacula la biografía de su autor. Al que se le califica –al menos en esta editorial- de nexo de fusión entre cristianismo y hinduísmo y presentado como el maestro oriental más conocido en Occidente.



[1] Eds 29. Barcelona 2002

[2] p.64

En el Buceo Espiritual.

Escrito por jesusricartmorera 27-06-2007 en General. Comentarios (0)

 

El libro de Francisco López Seivane Bajo la superficie   (Edaf Madrid 1993)  es una propuesta de conducta ética y de renovación interior..Su autor fue creador en l973  de la Asociación Yoga Sivananda y más tarde de la Fundación internacional de Yoga de la que sería su presidente. Es un recorrido exploratorio por los campos generales de la conciencia y de las interacciones humanas. Su premisa de partida es un tanto hegeliana: la fuerza movientista de la humanidad ha sido siempre el pensamiento. E inmediatamente constata la ceguera de la especie hacia realidades superiores por lo que queda encajonada en objetivos materialistas, en forma de objetos groseros que  roban el universo de los sentidos constatando que maya o el mundo ilusorio  es lo que prevalece. Propone el viaje pendiente: desde la ignorancia a la sabiduría.Y muestra uno de los preciados centrales del budismo:la estrecha relación con el dolor que tiene la concurrencia de los deseos. Relativiza la importancia de la información y eso se nota en la propia estructura de la redacción en la que predomina la generalidad y la ausencia de citas documentadas. Aunque la interesante discriminación entre datos y sabiduría posiblemente los hace innecesarios para el tipo de lectorado al que llega este libro. Recorre los campos de la paz, la sabiduría, la frustración y la necesidad de un cambio de pensamiento, para pasar revista al valor de la palabra, del humor, de la soledad y de la ética, y la invitación a que cada cual se descubra en sí mismo. Sus construcciones expresivas son sólidas y propias de quien tiene-o cree tener- un saber por encima del habitual y especialmente una posición de no envidia de nada de lo ajeno. Explica la dualidad de los mecanismos mentales  Raga como atracción y Duesha como repulsión. que son fuentes del ego que conviene trascender. E insiste en el parámetro de que la felicidad está  tras la ausencia de los deseos. La vía para lograrlo pasa por el Prathyajara o quinto paso en el camino del Raja Yoga que significa entrenamiento mental. Aboga por la potencialidad genial de todo ser humano ya que distingue lo ordinario  del genio en la capacidad de concentración que consigue éste. Tras este punto da un salto de lo filosófico a lo cotidiano tratando de las quejas existenciales y sus soluciones. Es así que aborda la enfermedad y propone el ayuno como alternativa curativa. Para luego volver nuevamente a completar los datos relevantes de la teoría a la que está subscrito: el karma, el yoga y la filosofía Vedanta. También hace acto de fe contra la sexualidad tal como es practicada y a favor de la reflexión meditativa como instrumento de superación. El único autor prácticamente que cita y al que rinde devoción es Sivananda y como contrapunto muy interesante es la denuncia de las modas orientalistas que trajo la llamada nueva era. A modo de completación el libro recoge una entrevista en el capitulo de conversaciones sin citar quien le hace las preguntas donde repite los contenidos de las páginas precedentes. Como colofón también hay algunas ultimas paginas tituladas pensamientos, que igualmente repiten los contenidos previos. Estas dos ultimas secciones dan la sensación de haber completado el libro con un determinado número de páginas exigidas. Y como cita más llamativa es la de su dedicatoria que tiene en cuenta todos aquellos que se han adelantado a su tiempo porque sin duda han sufrido, ya que la conciencia hace sufrir, en una intuíble afirmación de la quintaesencia de su experiencia.

El texto viene prologado por Sánchez Dragó e  introducido por Enrique  Miret Magdalena con los mejores honores, aunque bien lo uno puede pasar por introductorio y lo otro por prólogo. Sanchez Dragó hace una ostentación de amistad que no viene a cuenta y que pude entrecomillar el resto de sus afirmaciones habida cuenta de la facilidad contradictoria con que  mantiene sus amistades en campos ideológicos absolutamente opuestos También hay un relatorio de citas de elogio de Raymond Moody, Jose Luis Martín Prieto, Luis Racionero, y Francisco Oleza. Es un texto muy sencillo y de introducción a conceptos cardinales de los que no se puede prescindir en las últimas décadas.

René Guenón y la Metafísica.

Escrito por jesusricartmorera 27-06-2007 en General. Comentarios (0)

Aunque René Guenón titula uno de sus libros Metafísica Oriental [1] define lo metafísico como aquello que está más allá de las formas y de los continentes, de lo oriental y lo occidental, dándolo por atributo constitutivo el de universal. Así pues no habría substancialmente una metafísica distinta a otra en virtud de su procedencia o espacio de desarrollo aunque él mismo sugiere que para saber de lo que se trata hay que acudir a Oriente para encontrarla, atribuyendo la Occidental remota como más próxima a la oriental. El equivalente de la metafísica hindú seria el taoísmo en China. Diferencia el esoterismo islámico de la filosofía externa de los árabes más próxima a Grecia con el enlace Aristóteles-Averroes[2]-Avicena[3]. Se pregunta si la metafísica es sinónimo de sobrenatural. Eso nos llevaría a pensar que el ser metafísico es tanto como el individuo conectado con la espiritualidad y con una dimensión más allá de lo visible y lo ordinario-perceptible.

Al intentar definirla sugiere tímidamente que puede caracterizarse como el conocimiento de los principios universales para admitir a continuación que esto no pasa de ser una definición imprecisa que da a una vaga idea. La diferencia, en todo caso, de lo científico y de lo filosófico y de la abstracción que le caracteriza para afirmarla como un conocimiento suprarracional, intuitivo e inmediato. Alfo muy diferente a los resultados esforzados de la investigación científica que sigue líneas de reflexión, una metodología, una persistencia y una conexión racional entre eventos. Al afirmar de lo metafísico su conexión casi automática e intuitiva está reservándola para un tipo de mentes y también de ideologías –sin advertirlo- contraponiéndolas a prácticas continuadas y esforzadas dentro de la espiritualística basadas en lo meditacional y en una sistemática  de silencio, aquietamiento e introspección. La mayoríade nformaciones proporcionadas atestiguan una conexión entre dedicación, practicas meditaionales, ascetismo, retiro, concentración   e asilamiento con mística, conexión, estados ascendidos, iluminación, conocimiento. El acto intuitivo hace presuponer una igualdad tanto en quien pone toda esa energía como en quien no la pone. Por otra parte la facultad mediúmnica o la perceptividad de fenomenología extra es algo distinto a lo metafísico. Pero eso necesita una dedicación especial fuera del marco de esta recensión. 

Sostiene un proceso de realización metafísica que pasa por las siguientes etapas:

1.La primera, en el ámbito humano es la extensión ilimitada de la individualidad.

2.La segunda fase se refiere a los estados supraindividuales pero todavía condicionados. Es el momento en el que se está superando el mundo de las formas en su sentido más general.

3. Un estado totalmente incondicionado.

Quita toda especulación a tal estado de que sean momentos psicológicos. El individuo humano es mucho más que lo que su forma parece indicar y que los atributos que le confiere la cultura donde ubica su inserción. Es la lanzadera hacia todas sus posibilidades de extensión desde su modalidad corporal. La idea de yoga (unión) concreta magníficamente la más alta conexión con  el todo y el yogui sería el humano en tren de dejarlo de ser al haber alcanzado esta situación.

Guenón presenta la verdad metafísica como eterna e inmutable con sus apariciones episódicas a lo largo de los tiempos históricos.

Pronostica el fin de occidente sino retorna a sus orígenes, idea tomada de cierto esoterismo islámico. Su forma de entender la aproximación a la metafísica nos hace caer en la cuenta en la profunda colisión que el individuo espirita experimenta con su entorno social afirmando su individualidad y su distancia tanto a las actitudes, a las inercias, a los discursos como a las formas de una aplastante mayoría. Se gana a pulso la marca de individualista. La presunción de pertenecer a una conexión supraindividual con otras individualidades e individualismos que van tras lo mismo se alimenta por la tentativa de alcanzar la libertad pura o el desprendimiento de todo factor de materialidad. En cuanto al sujeto totalmente incondicionado cabe especular que coincide con el espíritu desencarnado siendo inimaginable que un ser circunscrito a las limitaciones de un cuerpo pueda sentirse no condicionado.

Las leyendas y documentaciones de figuras históricas tomadas por modélicas no significa que no fueran limitadas aunque pudieran actuar con formas trascendentales.



[1] Sophia Perennis,Olañeta Editor, Palma de Mallorca 1997 traduccion de Victoria Argimón. 47pags.

[2] IbnRoschd Cordoba 1126-marruecos  1198. ensus Comentarios introdujoelpensamidentoaristotélico en laeuropacristiana.Suconcepcion acercade lacreaciondel mundoesderegistropanteista.Establecio unadistincion enrefe y saber que dio lugar ala teoriade ladoble verdad sguna la cual unacosapodiaser verdadera e teologia y falsa enfilosofia o a lreves.

[3] Ibn  Siná. Filosofy médico persa (Afshana 980-Hamadan 1037) Autor de Cánones que fue elvehiculodeenseñanza medica denlaedad media.estudio elaristotelismo bajo influencia neoplatónica.Elneoplatonismo fuela ultimamanfidestgacion delplatonismo en la antigüedad.sintetiza las ideasde lafilosofiagriega y alejandrina.Uneel patonism ocon elementos  pitagoricos,a ristotelicosy estoicos.sufundador fue Amonio Sacas en el III y su principal representantePlotino.

El espectador y la imagen.

Escrito por jesusricartmorera 21-06-2007 en General. Comentarios (0)

El texto solo sigue teniendo tan poco futuro ahora como antes pero sigue persistiendo. La cultura de la imagen visual viene teniendo más futuro que el texto del libro o de la revista. El espectador es la condición receptiva dominante y la condición lectora, la relegada. Aquella exige un menor esfuerzo mientras que ésta pide una actividad mental interactiva. Leer es una invitación a pensar, bastante  mayor que ver. Se podría tratar de establecer la  respuesta reactiva del pensamiento en función de las vías elegidas de entrada sensorial de los datos del Afuera. Un argumento fílmico viene a complacer una demanda de un tipo de comportamiento de los héroes de la pantalla absolutamente irreal, un argumento de texto viene a complacer una demanda racionalista. Claro que, este también se extiende a la literatura fantástica con lo cual la exigencia de racionalidad puede ser tenue o marginal y aquella se extiende al genero de la indagación, el documental o la entrevista, cuyos formatos piden un máximo de atención analítica.

Centrémonos en el perfil dominante de espectador: el de imágenes. Las empresas de  periódicos y revistas saben bien que la colocación del texto está proporcionado a la colocación del espacio ilustrado, y que son distribuidos unos sectores y otros en las páginas de acuerdo con estudios sobre lo que más llama el interés. Depende de la política de cada rotativo o plataforma gráfica el texto se pone nada más como relleno a lo fotográfico o este como demostrativo de aquel. Por lo general en las revistas ilustradas pesa más la foto que la palabra y en los periódicos es al revés.

Por lo que hace a las imágenes móviles en la pantalla centrar la atención en el movimiento o en la forma comporta poco o mucho una desatención al texto. Esto ya sucede en las interacciones directas y presenciales. Cuando el interés embobado del que escuchase centra más en la gestuaslística de las manos, el movimiento de la boca o el acento el resultado finales que el mensaje comunicado se ha entendido bastante menos de lo que podía haberse entendido. Es algo bastante desagradable  tener que repetir las cosas porque el otro –oyéndolas- no las ha escuchado al colocar su  atención diseminada en distintos puntos de la presencia del hablante. Newcomb siguiendo el modelo cognoscitivo del equilibro  fundamentado en Heider (1974) asegurar  la tendencia del individuo a mantener un estado de equilibrio cognitivo. Ciertamente, de eso depende su supervivencia. La conducta mejor adaptada es la que está al corriente de todas las variables y no se deja atrapar por ninguna posible trampa del entorno. Esto también se comprueba en el reino animal. En el sub-reino humano la tendencia adaptativa no lo controla todo y tiende a distraerse con elementos secundarios en circunstancias no vitales. Eso significa que una buena parte de mensajes quedan sin retener y bastantes detalles en el trastero del inconsciente. Por eso, una segunda visión de una historia escenificada, o de una entrevista, también de una lectura, pero también de conversaciones en vivo y en directo sobre el mismo tema proporcionará más elementos de comprensión. Tanto, que a veces, la primera tanda de observación de algo da poco más que la confirmación del interés por ese algo al que se volverá más adelante. Es muy interesante hacer la experiencia de ver o re-visionar por segundas o terceras veces películas que poblaron nuestras infancias de las que conservamos tenues huellas para traducirlas con más realismo al código con el que opera la mente del adulto.

Cada propuesta visual es estimulativa para un tipo de disposición. Cada película o director o autor tiene su sector de público. Tanto es así que hablar de público en singular es una estafa.  Por una misma sala de proyecciones pueden pasar distintas clases de públicos según lo que se proyecte y por su parte cada espectador puede ser más o menos goloso de las imágenes. Lo que para unos es arte de imagen para otros puede ser una basura insoportable.

Sabemos que el espectador no se hace en los palcos o plateas sino que su condición ya le viene dada por su naturaleza observadora. En la época en que no había cinematógrafos y apenas era posible acudir  de tanto en tanto de conciertos y la asistencia a teatros ambulantes, la conversación en sí misma constituía el principal de los espectáculos y los conversadores sus espectadores y actores a la vez. Una charla era –lo sigue siendo- el espacio escénico en el que se congregaban en el doble papel los actores y los espectadores. Son muy conocidas las leyendas de grandes relatadores que cautivaban con su palabra y sus evocaciones la atención de todos. En la época en que las unidades familiares o grupales se organizaban en torno a los fuegos durante la noche no había otra cosa que la conversación. El mismo sonido humano de ella podía ser motivo suficiente para congregar una expectancia. Osgood, con Tannenbaum, habló de la teoría de la congruencia. La generalización de la semántica procede  por semejanzas de sonido y no por otros factores, tales como semejanza física o identidad en los propósitos. La voz sigue siendo un gran atractivo para experimentar protección, consuelo y comprensión, aunque esta ultima no siempre quede demostrada. Cumple una función de sosiego. La imagen sin ella es recibida de manera distinta. Por lo general las filmaciones con silencio verbal incrementan la cuota de perplejidad en el público. Esto ya pasa en situaciones fuera de las salas de espectáculos. La imagen de una persona por interesante que sea –por su belleza o su carisma- es del todo incompleta sino se auto acompaña con el discurso verbal. El famoso eslogan de que una imagen vale más que mil palabras es una total falacia pero que su pervivencia sigue demostrando una cosa: una noción sesgada dominante acerca de lo que es la una y lo que son las otras.

Desde que la imagen se ha industrializado y una buena parte de la  palabra diferida (la de los programas televisados fundamentalmente, la de los documentales en soporte de videos, el cine y la escena teatral) viene con ella. Cuando la imagen tiene un mayor peso que la palabra suceden dos efectos: Uno, que no se investiga un hecho acudiendo directamente a las fuentes documentales escritas que hayan dejado, dando por buena la interpretación de ellas trasladadas al soporte de imagen y dos, un acostumbramiento creciente al discurso escénico por encima del escrito. Eso, que es creciente, hace que el espectador consuma más imágenes en lugar de texto reduciendo progresivamente su capacidad intelectiva afectando a su autonomía en la convicción sobre los sucesos o temas de los que hable. El espectador puede ver incrementada su negligencia cuando en el lugar de un argumento pone sinopsis o fotogramas, lo que no quita que el recurso a éstos pueda ser muy didáctico para ejemplificar razones que quieran aducirse.