FLUENCIA TRANSCULTURAL

Hacer de esposa.

Escrito por jesusricartmorera 13-06-2007 en General. Comentarios (0)

 

La provinciale,1952, adaptación al cine de la novela de Moravia por Mario Soldati (1906-1999),Gemma es una mujer (Gina Lollogibrida) que está casada con un professóre que  vive uno de sus momentos más amargos coincidiendo el momento en que  a él le conceden una destino profesional en Roma. El y ella  se casan tras el fracaso de su  proyecto de relación y matrimonio que ella tiene con  Paolo, el hijo de un conde . Ella lo pretende, eso representa cambio de clase social, otro estatus, otra vida. Ella corteja con él al ser una de las invitadas de veranos en la mansión de la familia pudiente. Todo se viene abajo cuando la madre le confiesa que ella había sido amante del conde y tuvo un hijo, con lo cual la relación con Paolo es imposible porque es su hermano El professóre es un hombre com el que las  primeras coincidencias son ariscas. Se deja seducir por él como alternativa menor no sin despreciarle en secreto. Llegan pues  las nupcias con el professóre, que a la postre es inquilino de su madre que alquila habitaciones, como una opción no deseada. Vive a su lado. Ambos metidos en mundos aparte: él en sus libros y sus lecturas, ella tratando de aparentar lo que no es. Tiene un flirt con uno de los amigos de Paolo que dura quince días con los auspicios de una auto llamada condesa rumana oportunista para ver que puede sacar de la situación. Esta mujer, muy relacionada y de prosa verborrágica, termina por manipularla haciéndole chantaje para que haga de prostituta para ella. Además se instala en casa de ellos con el pretexto de estar unos días. Ante el traslado inminente a Roma por un nuevo cargo concedido al professóre, estas intrusa pretende acompañarles. Durante las vísperas de ese viaje en la cena, ella se abalanza y la acuchilla en el hombro. Cuando vuelve en sí Gemma, decide contarle toda la historia al marido que hasta este momento ha sido un ignorante de todo lo que pasaba por la cabeza y la vida de ella. Inmediatamente el marido echa a la condesa a pesar de las amenazas de ésta en denunciarlos por la agresión del cuchillo. Gemma es un figurín que vive para su figura. Las tareas de su casa y del negocio de la pensión lo lleva su madre. Ella ha crecido para gustar y ve en los hombres lo que tienen de buen partido, si no uno que sea otro. Le puede más el valor aparente de ellos que no el real. Por su parte el professóre es un intelectual desexualizado o en el punto mínimo de sensualidad que no le perturbe sus trabajados académicos. Por su parte Gemma, en su relato, cuenta que no empezó a darse cuenta del valor de su marido hasta que no vio una foto de le saliendo en el periódico.  La belleza de Gina es descomunal, su poder de atractivo incuestionable, justo lo que necesita su personaje. Lo interesante del marido a pesar de su permanente aire absorto es la radicalidad de actuación en poner las cosas en su lugar no mostrándose en ningún momento desconfiado y tomando partido por su esposa, creyéndola sin cuestionarle su infidelidad. Por otra parte ella nunca llega a hacer realmente de puta ya que ante el primer cliente, éste, caballerosamente, al advertir su falta de experiencia decide no seguir adelante exigiéndole una respuesta sexual.

Las historias fantásticas de conseguir príncipes azules o sus versiones más realistas de partners bien posicionados están llenas tanto en la vida real como en la literatura. Por cartas  de deseos  que no quede. Gemma acata su destino haciendo una vida anodina que no la hace feliz, mucho menos cuando era mujer de altos vuelos y presuponía alcanzar una posición que supuesta sí la hubiera hecho. La imposibilidad de seguir adelante con la relación con Paolo forma parte del tabú. El incesto entre hermanos niega toda posibilidad. Permitir que el argumento siguiera por este camino significaría explorar uno de los límites mejor trabados socialmente. Si bien, tradicionalmente, el incesto tenía cuantiosas razones para no ser practicado por las malformaciones reproductivas, su tratamiento conceptual no ha sido modificado en un tiempo en que la sexualidad y el amor tienen un valor en si mismos independientemente de toda pretensión de tener hijos.

En cuanto a la vida marital del professóre  y su esposa, ambos comparten casa viviendo el uno de espaldas a los intereses verdaderos del otro. La esposa no empieza a reaccionar hasta que no empieza a darse cuenta del valor de su marido como hombre público. Queda la duda de sí sigue valorándolo por él mismo, lo cierto es que  ella al valorarlo lo hace con apreciaciones prestadas no con las suyas propias. Ella queda fuera de toda valoración. Simplemente es la esposa que quiere ejercer de esposa consentida en espera que se le dé todo sin que nada la satisfaga.

No ser único

Escrito por jesusricartmorera 13-06-2007 en General. Comentarios (0)

La insoportabilidad de no ser única.

François Truffaut en La Piel Suave ejerce como maestro en el escrutinio de la crueldad.  Investiga una situación argumental aparentemente rica, compleja pero interesante, termina en resultado de destrucción sentimental y muerte. Un autor conocido y editor de una revista literaria toma el avión desde Paris donde vive hasta Lisboa para ir a dar una conferencia sobre Balzac y el dinero. Se trata de una persona correcta, pulcramente vestida, sosegada y ampliamente reconocida. Ya en el avión se fija en la azafata con la cual coincide luego en el ascensor del hotel. Decide llamarla por el teléfono interior e inician una relación. A su vuelta a casa no da cuenta de este hecho, Vive con su esposa y su hijita con un nivel de vida alto. La relación con la azafata prosigue no resultando fáciles sus encuentros amorosos ya que ella tampoco quiere ser vista con él por la portera subiendo o saliendo de su apartamento. El escritor acepta dar una conferencia en una ciudad de provincia que normalmente hubiera rechazado para tener la ocasión de pasar un fin de semana con su amante. Una vez ahí se ve envuelto en agasajos e insistencias de las que se le hace difícil escapar. La amante advierte que él se avergüenza de ella o que no la integra a la situación. A la vuelta a casa la esposa sospecha que hay otra mujer en la vida de él y le propone el divorcio. Él acepta. Esa misma noche se traslada a su despacho a dormir. Notifica su nueva situación a la azafata y hacen planes de buscar un apartamento juntos. Mientras tanto la esposa salta de su radicalidad en la ruptura a su seducción para recuperarlo sintiéndose fatal con su orgullo roto. Hacen el amor una vez más y ella sondea volver a estar juntos pero él le asegura que hay que ser firme en la determinación que han tomado. Entretanto la relación con la azafata deja de tener la perspectiva en la que había confiado. Ella no quiere continuar por haberla tratado de una manera marginada. Le propone un encuentro de tarde en tarde pero él le dice que no. No, es la única palabra para todo su discurso. Sigue con su vida. No hay discurso expresado. El espectador tiene que inferir su estado de ánimos, no hay nada que hable por él. Desde el restaurante en el que suele clientear con su esposa trata de localizar a esta para proponerle una vuelta a la convivencia. No alcanza a encontrarla en casa. Por su lado ella ha ido a buscar el revelado de unos carretes de fotos con el resguardo que olvidó en el traje que ella se ocupó de enviarlo a la tintorería como gesto típico de ama de casa. Las fotos solo confirman lo que ya sabía: La existencia de otra mujer, es decir la existencia de alguien que estuvo pero que ya no está puesto que el marido y ella han dejado de ser amantes y ya no volverán a verse. Ella toma una decisión terrible y se dirige a encontrarlo al restaurante al que suele ir. Él está en su mesa leyendo una revista aparentemente absorto y lejos de sus problemas. Ella le dispara y lo mata. Se queda en el lugar esperando a que venga la policía a detenerla. Fin.

Truffaut presenta una situación, la describe con un máximo de esquematización. No hay ninguna voz en off, ninguna parte del discurso por ninguno de los personajes que teorice esa correlación de tres con conflictos distintos por las tres partes.

El hombre es culto, lector, reflexivo, escueto, sus ponencias son elocuentes y esperadas. Su intelectualidad atribuida no le sirve para enfrentar la triangularidad en la que se mete. Ni se le ocurre defender la existencia de otra mujer en su vida. La esposa, celosa, está amparada por el código cultural general al cual su trasgresor principal, él, es el que debe abandonar el hogar y buscarse la vida en otra parte. Sus quince años de matrimonio y la existencia de una niña pequeña no son razones suficientes para sobrellevar la nueva situación ni reconsiderar la afrenta recibida por la esposa. Por su parte la azafata se siente feliz por ser seducida por un hombre destacado como él pero su verdad personal y sus vacilaciones concretas lo desautorizan a sus ojos. El hombre se mete en una trampa de la que no va a salir con vida. Es el culpable por la infidelidad a su esposa y el timorato por no implicarse mas por la segunda mujer a la que le declara su amor.

Lo imponente del argumento es la falta total de razones argumentales a favor del amor o en contra de él. A lo sumo las de la azafata al sentirse excluida, al no ser presentada, al verse dejada de lado. Todo pasa muy rápido. Ese tempo hace el tema algo increíble. En pocos días se tuerce la situación, únicamente explicable con un largo proceso anterior de erosión de la relación matrimonial.

Muchos hombres, también mujeres, que por razones profesionales están fuera de casa a intervalos o no tienen que pasar todas las noches en la misma cama se encuentran, cuando no buscan, relaciones  de intimidad complementarias a las suyas. Es un fenómeno social extendido. Todo el mundo lo sabe y el arte hace cumplido eco de ello. Las historias de tres son una constante literaria y cinematográfica. Suele hablarse de ello desde la hipótesis y en lo que le pasa a terceras personas pero se sabe o se intuye que el tema puede estar más cerca de lo que se cree. La doble moral social es ésta: por un lado reconoce la existencia de la pluralidad, del otro la castiga. En la película la esposa ofendida al no poder adaptarse a la perspectiva de no ser única para él, se erige en juez y justiciera impugnando toda libertad personal en cambiar de compañía y de discurso amoroso.

 

 

Gente Pública

Escrito por jesusricartmorera 12-06-2007 en General. Comentarios (0)

Entre la Gente  Pública y la Gente Cercana.

Dividir a toda la gente de la que se tiene referencia o se ha tenido algún tipo de contacto durante la vida entre distintos grupos puede dar lugar a algún criterio injusto. Una opción funcional para salir del paso consiste en distribuirla en dos clases de categorías generales:  una, la gente relacionada que puede recoger cientos o miles de nombres, los de aquellas personas con las que te vas  encontrando durante distintos momentos sin discernir  si son más o menos conocidos públicamente y aquella otra en que su cuota de reprografía, publicidad, escenificación es tal que pertenece a esa galería de los elegidos o de la suerte, por llamarlo de alguna manera,  en la que pueden vivir de su imagen o de su nombre con mayor o menor acierto y con más o menos éxitos profesionales o creativos pero con la que, además, no se tiene contacto directo aunque se haya podido tener ocasionalmente.  Es conocido y tópico el fenómeno de los/las fans que se asocian y se pirran por un autógrafo o por un saludo en directo de sus ídolos. Ese tipo de contacto no convierte a todos los que lo esperan como el maná sea en una u en otra  efemérides como una relación aunque tal escena pueda nutrir su imaginario por una temporada.

La gente pública es aquella que por su nombre, campo de actividad, linaje intelectual o artístico ha entrado en el circuito de la divulgación notoria de lo que hace, de quienes son, de sus itinerarios biográficos, de sus proezas, de sus bellezas. Con una insignificante porción de ellos he tenido contactos directos dada mi vocación de asistencia a los espacios culturales lo cual puede inducir que los ponga dentro de la lista de Gente Relacionada . Eso solo quiere decir lo que dice su denominación. Puesto que no  cabe considerar que el concepto de amistad sea válido para definir relaciones estrechas de las que no lo son, es mejor  optar por incluir en la lista de la pública la que pertenece a un mundo de referencias distantes con las que uno no tiene, y probablemente no tendrá, contacto personal aunque haya podido haber contacto verbal, mientras que a la lista de gente relacionada cabe la que se ha tenido la coincidencia de compartir uno o varios eventos en torno a uno o varios temas de convergencia.  La gente relacionada incluye a gente del pasado con la que te has dejado de tratar así como la pública incluye gente extinta que se ha quedado en el pasado.

La gente pública forma parte del panorama de consumo informativo de quien desee estar al corriente de ella, mientras que la gente relacionada pertenece al panorama privado con una información circulante que no trasciende el marco de una escala reducida. Desde la posición del trato parece incompatible la una con la otra. La condición de pertenencia a la galería de la celebridad obliga a unos comportamientos. La figura del famoso para mantenerse como tal, tiene que hacer una serie de concesiones: formar parte del candelero y de la expectancia, conceder entrevistas, acudir a programas mediáticos, publicar, autopromocionarse, hacer declaraciones que se constituyen en titulares de prensa, estar conectada a los estrenos, protagonizar algún escándalo o inserciones en la escena repotenciada, mantener un look y posicionarse en una clase de discurso.

 Hay un común denominador gremial no importando tanto si se ha ganado el tour de Francia o se ha protagonizado la película más taquillera del año. Se desea el premio, el reconocimiento, el éxito y, por supuesto, mantener un alto caché. Hay producciones cinematográficas con presupuestos millonarios en los que la cara famosa gana más dinero que el propio director. Detrás de eso hay una industria muy calculadora que promociona y vende figuras humanas con un marketing parecido a como lo hace otra con sus productos envasados para alimentar, embellecer o curar. A fuerza de potenciar nombres y rostros desde el anonimato se acaba creyendo en la genialidad de los divos y en la vulgaridad del resto de los mortales. Pero el famosose mantiene en el punto de mira de los objetivos reactualizándose, estando al día de si mismo, maqueándose, no parando. Todo ese tiene un coste en pérdida de goce. Algo parecido ocurre en el aparato psíquicode aquel que está máspreocupado por su belleza y su condicion de admirable que por su interaccion con el placer real. Antonio Buero Vallejo[1],  entrevistado por Joaquín Soler Serrano,  se permitió una frase dignísima “la pereza es el mas bello de todos los vicios”. Su itinerario lo han convertido en una referencia ineludbiel del teatro. Durante 27 años de creación teatral estrenó 20 obras teatrales. Durante la guerra civil español  habia sido detenido  condenado a muerte. La pereza, vagar, no hacer nada, eso incluyetambien apartarse de la responsabilidad del trabajo, de la cita con el otro social, del acto público.

 

 

 

La gente pública tiene un atributo específico y distintivo: el de su reproducibilidad para consumo más o menos masivo. Esa reproducibilidad se da en tres campos:  el del nombre, el  de la imagen y la noticia sobre lo que dice o hace. Es esta noticia o el tipo de noticia que permite que la persona famosa se filtre de ella lo que hace que el público se acerque o se aleje. Una curiosidad de las excrecencias colaterales de la cultura  mediática es que un tipo de gente pública tiene un seguimiento asegurado sea lo que sea lo que hagan. Eso explica que haya gente conocida que venda sus prevacías, los reportajes de sus hijos, de sus ceremonias matrimoniales, o que se preste a tener paparazzis revoloteándoles y cortándoles el paso y el aliento. Si las vende es porque hay quien las compra y quienes las compra es porque es un agente  intermediario que venden los productos por capítulos  de esas historietas a un público ávido de intimidades ajenas a falta de tener, seguramente, unas intimidades propias que les complazcan.

La gente pública es una mercancía circulante de amplia referencialidad. Comparte una señal excepcional: ser conocida por miles, cientos de miles o millones de personas.  Ese factor común de hecho no homogeneiza a esa vasta fauna. Un tipo famoso no tiene mas identificación con otro que también lo sea que la que pueda tener uno no famoso con otro no famoso y de estos con aquellos o al revés. Una figura reprógrafa que por casualidad acaba en la conversación de sobremesa en tu casa o con quien tienes una coincidencia puntual es alguien que puede ser perfectamente ordinario en el sentido no lesivo de la palabra. Lo que puede tener de interés el individuo público es que puede ser alguien con acceso privilegiado a determinadas informaciones, lo cual puede servir de puente en un momento dado para saber cosas que no se suelen conocer, si tal persona forma parte de la farándula política o de los centros de poder o investigación. En cuanto a su agenda ultra rebosada tal vez no tenga mayor interés. Las vidas ajetreadas no dejan de ser poses aunque, honestamente, cabe reconocer que la tienen tanto más ajetreada quien más solicitados lo estén por su carisma, su inserción en el mundo de las relaciones, su físico o su oficio público.

Para saber los detalles psicológicos de la figura pública, reconvertida de persona más o menos genial en personaje de consumo más o menos estandarizado, habría que pasar por tal experiencia. Reflexionarla estando al margen tiene más de teoricista que de documental; no por eso deja de tener interés reflexionar sobre los avatares de la fama en un doble sentido: en quien la padece en cuerpo propio que ve herida su sensibilidad por persecuciones mediáticas o bulos y en quien tiene que soportar aquel sector de las  figuras faranduleras plataformadas por los medios absolutamente deleznables e insoportables.   A fuerza de ser repetido un recién incorporado a la galería de famosos puede llegar a ser más conocido por sus detalles de lo que se conoce el vecino con quien se comparte pared con pared por decenas de años. Esa es la paradoja más curiosa. La gente pública puede cumplir una función de acompañamiento, incluso emocional, a personas solitarias que la interiorizan como colchón para sus propios avatares existenciales. Instintivamente la persona pública ha tenido éxito ahí donde la persona anónima no lo ha alcanzado.

Claro que la categoría entre pública y no pública es grosera. Así como dentro de los círculos cercanos de relación hay personas con las que se está más unido que con otras, también en cuanto a la pública hay una gran variedad de subcategorías dadas por  las razones de serlo. En realidad el denominativo genérico de pública es una trampa. Una persona puntualmente puede constituir una referencia pública en un momento dado de su vida y dejar de serlo inmediatamente después y pasar al olvido. También sucede que hay personas que tienen temporadas de fama por acceder a platós televisivos y después desaparecen o son desaparecidos de esa escena sea porque no interesan como productos de consumo o porque han aprendido a deshacerse de la función de mercancía con que se les trataba. Es más exacto hablar de la condición de pertenencia a una referencialidad útil, es decir a una base de datos a la que acudir. La filmografía de un director, la bibliografía de un autor o las escaladas de un montañero darán datos para hablar con conocimiento de causa de ellos y para reactualizar un interés por los temas que les interesaron. Ese compuesto recursivo de técnica informativa no evita llevar la reflexión a una cierta necesidad de la referencia pública como la de una especie de consuelo familiar. Dar con caras conocidas hace que nos sintamos acompañados. Es un juego mental.

La condición de célebre convierte al sujeto público en alguien más dado al mundo de afuera que al mundo privado, más al ellos que al . Los partners de líderes, artistas y famosos tienen el privilegio de vivir la verdad de aquellos objetos de consumo amplio. Saben las verdades a las que la gente no accede. Saben en definitiva la verdad de los límites de cada persona por codiciada que esté dada la mercantilización de su figura. No hace falta ser muy conocido/a para empezar a experimentar esta disociación entre el ritmo de las exigencias de las atenciones privadas que se da en este campo de la gente cercana y la absorción que supone el ritmo de las exigencias de la imagen. Dentro de la farándula artística y mediática hay al menos dos clases  de famosos. Los que saben mantener a distancia un tipo de cuervos ávidos de espiarlos a cada rato y los que se prestan a ellos como carnaza. Una gran parte de estos terminan por cansarse de su propio rol si antes el mismo universo mediático no se cansa de ellos. Sorprende que haya un tipo de caras que se van repitiendo por años y más años sin que sean barridas por originalidades alternativas. También sorprende a veces que personas supervaliosas se den a conocer a cuentagotas. Salvador Espriu, un hombre cuya vida transcurrió en la soledad y el silencio se declaraba como un hombre muy desvalido. Su fama no lo sacó de su meditación existencial y de su territorio privada o, si se prefiere, de su agujero. Esa fama por cierto como anécdota curiosa empezó con un primer libro de 110 ejemplares, cuyo padre editó,  del que no vendió ni un solo ejemplar. El reconocimiento posterior del peso de su figura en las letras catalanas no sustituiría el valor de ese gesto de apoyo de una persona tan cercana como su padre confiando en él. Espriu y Pla, según Espriu mismo, empezaron otra época del uso del catalán.

La lucidez creativa es una arma de doble filo. De un lado genera una ultra realidad exquisita en el campo artístico-simbólico, de otra coloca al sujeto creativo en esa instancia de consumo público. El peligro de eso es evidente. No pocos famosos sucumben a las vanidades generadas por su nuevo estatuto de nombre-cara de consumo amplio. Montserrat Roig dijo algo muy significativo de Joan Fuster (Sueca 1922-1992)que se podria trasaladar a una slecta troupe gente muy comocida que no deja consumir como productos multiseriados de estanerias, “lúcido ante su mundo, suficientemente escpético por no dejarse sobornar por las pamplinas dela vanidad de ser un personaje  ”.

Lo más público en el sentido de lo más consumido suele coincidir con un bajo nivel de calidad mientras que lo menos público en el sentido de lo más selecto y menos mayoritariamente consumido lo tiene con un alto nivel de interés. No es una fórmula que se pueda dogmatizar pero suele coincidir. No hay que extraer de ello que todo lo minoritario sea alternativo y tenga todos los honores de la crítica mientras que lo masivo sea deplorable. Cada caso pide una valoración específica. Cada persona conocida es desde luego distinta pero eso ya le viene dado por su condición de persona, sea o no-reprógrafa. Puede suceder que según sea su perfil distintivo original la fama intervenga complicándolo. Hay famas insoportables cuyas primeras víctimas son los famosos. Hay gente muy conocida que puede pasar completamente desapercibida y otra al cargo de programas de alta audiencia que no pueden salir a la calle sin ser molestada. Inevitablemente la sociedad adopta un trato familiar con aquellas imágenes que consume habitualmente. Así el famoso puesto en la vía pública no puede esperar actuar como cualquier otro desconocido sino que tiene que soportar miradas y comentarios. Si desea eludirlos tiene que esconderse. La vida célebre no debe ser tan fácil de llevar en particular en sociedades mediáticas que chupan más imágenes que palabras, más flashes que contenidos, más envoltorios que razones.

Un estudio de la fama debería seguir los protocolos científicos rudimentarios de cualquier otro estudio. Tomar muestras de personajes públicos y estudiarlos en las variables elegidas, en particular en los impactos en sus estructuras de personalidad desde que se convirtieron en objetos solicitados. Como en todo, la fama tiene grados y depende de la clase de condición pública en la que se reside y los motivos que llevaron a ella el segmento de público con el que se va a tratar. Es completamente diferente el trato que se le proporciona al político que va callejeando con o sin escolta, al jazzman,  al científico, al escritor, al cantante de pop o a la supermodelo. Podríamos decir que cada tipo de fama se reparte el público de manera distinta. Por supuesto hay sectores de este que son completamente desconocedores de otras partes de abanicos de famosos y dentro de estos no tienen porque cruzarse nunca unas partes con otras. En definitiva, la división tópica de lo famoso y lo expectante tampoco nos sirve tanto. En la vida de cada día tampoco trasladamos los diálogos a rajatabla sacados de las películas o copiamos la manera de relacionarse que tienen los artistas.

Una paleta de idiotas que ejercen de gente pública a costa precisamente de famosos y súper famosos mueven más bien al sentimiento de vergüenza ajena y se les puede reconocer incluso las caras pero no saber sus nombres ni por supuesto optar ni siquiera por mirarlos, por su indeseabilidad, en el supuesto de coincidir con ellos en algún escenario colectivo.

La celebridad no es pues siempre sinónima de éxito. Desde hace ya una década larga un tipo de insolencia desde las imágenes en las que personajes de la cantera de los trepas se pelean brutalmente los unos con los otros a sueldo de las exigencias de guión de los programas en los que salen, viene a demostrar que dentro de las caras conocidas hay unas que pueden ser miradas y otras no pasarían de tener un interés para la diana de los dardos, solo faltarían dos condiciones: jugar a los dardos y perder el tiempo buscando una foto de un careto deplorable.

La gran diferencia entre la gente de los círculos cercanos de la mayoría y la gente de la farándula pública es que una buena parte de las conversaciones de aquella es sobre la vida y milagros de lo que hace esto. No hay bidireccionalidad en eso. El sujeto anónimo siempre tiene la desventaja de no ser conocido por el que es público. Pero la supuesta ventaja de este, de ser conocido por todos, se torna en desventaja cuando al pasar de boca en boca, no en el sentido erótico precisamente de esa expresión, es tergiversado a la medida de cada consumo verbal. Evidentemente el famoso padece de una indefensión severa ya que no puede ir controlando cada frase que se noticia de él/ella o desmintiendo  las falsedades o deformaciones informativas. Parece ser una constante la de los  famosos con  motivos de queja por ser malinterpretados. Por su lado los intérpretes tampoco representan un gremio homogéneo que se consultan las cosas antes de interpretar. Cada divulgador lo hace tratando de explotar el boom de una noticia o un tema a costa del sujeto público que lo proporciona.

Afortunadamente, dentro del campo de lo público hay muchos nombres que son muy desconocidos o que son incluso conocidos a su pesar, por haber publicado resultados de investigaciones o literaturas llamativas. Posiblemente se trata de los más preciados pero esa es una apreciación subjetiva. Y es que la fama es en si misma injusta antes que nada para las mismas personas célebres que lo son más o menos por elementos aleatorios que concurran en el momento y en sus entornos concretos. Siempre sometidos a los caprichos de las masas en la adopción de unos iconos u otros  que las protejan para sus naufragios existenciales.

La gente cercana es la que comparte la realidad de verdad, la gente pública por su condición de distancia no pasa de ser una referencia utilizable para reinterpretar la realidad advirtiendo a veces algunos ejemplos de los que tomar nota y otras, en el caso de los antimodelos a los que no seguir, no nombrar y no escuchar. No hay que olvidar que el sujeto público por su condición es una fuente nutricional distorsionada para el imaginario ajeno de tal modo que en la psicología del fan o del seguidor se crea un constructo que no tiene nada que ver con la verdad de ese icono admirado. Cuando al fin se da el encuentro entre el uno y el otro también sobreviene un inevitable  desencuentro por la decepción que comporta. La mejor manera de estar en la condición de sujeto público es conseguir el máximo de discreción de su vida privada y el máximo de selección en aquello de lo que se haga portador.

Dado el ascenso de las plataformas de divulgación, mas canales de televisión, mas radio participativa, mas entrevistas en la calle, mas blogs en internet, es cuestión de tiempo que todo el mundo termine por tener al menos su día de celebridad. Eso ya estaba anunciado. Se puede tener una hora de fama y una vida entera de anonimato, lo terrible es  lo contrario. Cuando en el futuro al fin se  aprecie a cada persona por sus valores y no por su imagen mediática veremos que hacen las industrias mercantilistas para seguir vendiendo rostros familiares.


[1] biblo->historia de una escalera (1947) el tragaluz (1967)   El sueño de la razón (1969)

La amistad tras los 40.

Escrito por jesusricartmorera 12-06-2007 en General. Comentarios (0)

1. La palabra. Amistad es  el concepto que nos acompaña siempre:en los momentos más eufóricos y en los más down  de nuestra vida. Suele no dejarse de citar nunca como un dato estable, sin el cual  parece que la vida  tiene una  carencia importante.

 

2. La referencia constante.Es un referente por el que queremos sentirnos acompañados y bien  suministrados. Hasta convertirse en un indicador de aceptabilidad social. Parece que a  más amistades, más  empatía.A mas amigos más suerte. A más   gente amiga más recursos personales.

 

3. Un debate arriesgado.Sin embargo,cualquiera que fuere la situación personal en  cuanto a relaciones amistosas,debatirlo como tema es un ejercicio complicado, en tanto que la propia categoría del amigo, o de la amiga (amigoa) es difícil de esclarecer. Sí, se citan los parámetros, más o menos consensuados de: confianza, ayuda, sinceridad, acompañamiento, co-diversión y afinidad.Aunque el grado con que se valora cada uno de ellos puede ser distinto. Diferencias sutiles de interpretación de la relación compartida pueden dar al traste con la misma relación e incluso generar apreciaciones distintas de la misma: mientras una parte considera que es una relación interesante o útil, la otra puede estar entendiendo que es una amistad única, fundamental e indestructible.

 

4. Un mayor concurso de variables.A diferencia de otras relaciones afectuosas como las que establecen entre sí los amantes o los compañeros conyugados, la de la amistad admite más variables de estudio. Mientras esas quedan definidas y decididas por unas prácticas de intimidad muy observables, aquella admite -podemos osar decir- tantas definiciones como amigos fácticos o potenciales hayan. Por eso  el valor definitivo de la persona amiga   cuesta completarlo con afirmaciones categóricas.

 

5.Motivación de sostén.Dentro de los parámetros para crear amistades se deja de citar el del interés. Interés en ser acompañado, en ser escuchado, en compartir visitas y salidas, y en suma en hacer lo que uno individualmente no suele hacer, sea por que no se atreve, no le apetece, o le inseguriza[1] . La figura amiga viene a completar así una carencia.  Ese interés concreta el  móvil motor para contraer relaciones-.es la motivación curricular que está en la base de toda la conducta, pero cuya transmisión como concepto es el último en ser revelado, porque parece que se opone a los otros.

 

6. Orígenes amistosos. El momento biográfico de los grupos y cuadrillas de amistades es fundamentalmente en la pubertad y se sigue manteniendo en la adolescencia,para tener un fin que coincide con el de otras opciones personales de relación y afectos. Las parejas y matrimonios vienen a acotar los campos de amistades e incluso a reemplazarlos por entero[2] . Las experiencias así de amistades hasta los 23/25a.han dado o han cumplido su función, dejando un saldo afectivo impagado[3] .

 

7.La amistad o un  viaje repetido a la isla desierta.Esa amistad diseñada en los años de descubrir y consolidar relaciones, no vuelve a ser necesitada como un marco de rescate, hasta que rupturas conyugales o  convivenciales posteriores , no lo vuelve a poner como una cuestión de primera necesidad.Eso coincide con la edad mediana o para cifrar de alguna forma, a partir de cumplir los 40 años.Número muy cargado de simbolismo y significación. es entonces que con la práctica y conocimiento de lo que es la amistad, es decir la redituada de los años jóvenes se desea reconstruir pero en el seno de relaciones adultas. Las actitudes resultan más serias pero los conceptos no han avanzado. Por eso grupos de mediana edad se comportan con sus restos de infantilización y con la misma clase de dificultades que ya se experimentaran en la adolescencia. si antes se chocó con el hecho de la imperdurabilidad de la mayoría de las relaciones amistosas como fortines de una verdadera amistad, ahora con las intolerancias añadidas por la edad, resulta menos fácil el objetivo de consolidar nuevos amigos encontrando,eso sí, un campo desertiza de respuestas en lo afectivo aunque un repoblamiento de iniciativas para salidas de diversos tipos.

 

8.Resultado: proliferación de contactos.Ciertamente se llenan las agendas de nuevos nombres y datos y posibilidades de salir con un grupo o con otro, con tal o con cual, pero una cierta desidia ocupa el lugar de la energía afectuosa,esperando a que otros sean los que tomen la iniciativa sin dejar por eso el discurso apenado sobre la soledad o el aislamiento.Sobre una red de relaciones superficiales se genera un diagrama de flujos, y da una mayor entrada  de posibilidades para elegir con quien estar  más, con quien. menos y con quien no estar.

 

9.La vida en Redes. En tanto que sujetos sociales e incluso cibernautas, el mundo que se nos ha diseñado en tanto que consumidores y que nutrimos en tanto que cómplices, es el de estar sumido en varios marcos relación, y en relaciones de relaciones. Esa esfera de redes nos proporciona vínculos para toda clase de necesidades: desde las afectuosas a las sexuales. Otra cuestión es encontrar reunidos todos los roles en una misma persona selecta. La amistad sigue también ese proceso de fragmentación.

 

10.Flirt vs. amistad.  En la mediana edad (la que puede ir desde los 35/40 hasta los 55/60[4] ) remite a unos propósitos en un tiempo biográfico para el que no hay siempre unas ideas claras ni unos propósitos únicos.A menudo los grupos de relación en estas coordenadas son grupos propiciatorios de flirts[5]  y sus nuevos adscritos van descaradamente a la caza.Eso no es reprochable,pero es distinto a la construcción de amistades.

 

11.La afectividad ajena vigilada. La amistad en ese contexto  suele estar emparentado con la desconyugación.Es difícil mantener en paralelo amigas y mujer, o amigos y  marido. Puesto que todo el mundo sabe que una cierta amistad puede propiciar un afecto compromisario mayor, el partner  monta guardia ante amistades que vayan a más y puede llegar a impedirlas desde el chantaje emocional o desde el sabotaje inconsciente.

 

12.La amistad como ideario. finalmente y como conclusión la amistad queda como una quimera, cuya práctica es realizable en tanto que episódica y puntual y fragmentaria. Una relación pues a part time y no para todos los temas.con ello algunos de sus parámetros constitutivos quedan eliminados,dando lugar a una amistad sobrevivencial, pragmática, posible,por lo tanto deficitaria. La otra, la sublime, la entregada para todo, queda como ideario y como quimera, cumpliendo una función alumbradora pero no una meta asignable[6] .La amistad ideal es un imposible y sus aplicaciones prácticas son un recorrido para alcanzar ese concepto.La amistad idealizada a su vez un obstáculo para sumergirnos en la vitalidad de  un mundo relacionado y un comportamiento explorador por las redes que se nos ofrecen.

 



[1]  ¿quien va un domingo por la tarde-o incluso otros días- solo/a a alguna  convocatoria lúdica?.

[2] No siempre es así y hay culturas-como la vasca- en que las tradiciones de las cuadrillas mantienen su espacio y paralelidad no impugnada por otros compromisos.

[3] ¿quién no se ha quedado con las ganas de  continuar con amistades que quedaron atrás en el tiempo o instalados en la perplejidad por no sentirse correspondido con antiguos amigoas?

[4] Las cifras son relativas  y el concepto de mediana edad  también. antiguamente empezaba antes y en otras culturas también empieza antes.Aquí nos podemos adolescentizar la juventud hasta los cuarenta y creer en una cierta invariabilidad física de éstos hasta los 60. pero hay quien piensa que la media edad empieza a partir de los 30 -preguntarlo ya es un indicador de sentirse en ella- y la vejez a partir de los 50.

[5] Además del fenómeno de las agencias matrimoniales,con direcciones supuestamente psicotécnicas y fiables que facilitan las medias naranjas complementarias, también hay todo un” mercado negro” en paralelo, de alcahuetería ordinaria,que consiste en organizar cenas y salidas al baile.Por supuesto quienes lo organizan sacan también sus dividendos como los profesionales.Los celestinajes han existido en todas las épocas y la nuestra no ha inventado nada nuevo. Pero a diferencia de otros tiempos (piénsese en la historia de Cyrano de Bergerac o en el libro de Rojas)los gestores de relaciones actuales dejan mucho que desear por mezclar en un todo dos pretensiones distintas:la de la amistad en general y la de la relación bipersonal en particular.

[6] Ciertamente se podrán cambiar los términos y encontrar un fuerte choque de esta conclusión´ con  quien vive y cree en una amistad a full time  y para todo.generalmente el análisis desmenuzado de su aplicación práctica revela tabúes, lagunas y espacios en los que uno no entra en el otro ni el otro es dejado entrar en uno.Son amistades de mutuo socorro y acompañamiento dominical o más frecuente,pero  donde la sinceridad, ese caballo de batalla tan imprudentemente  citado tantas veces,se dosifica y maneja parcialmente.

Cómplice de mi gata.

Escrito por jesusricartmorera 11-06-2007 en General. Comentarios (0)

Tenemos un pequeño patio de unos 20 metros cuadrados que en un recuento contenía medio centenar de plantas. En su interior viven varias especies y los pájaros venían a informarme de la vida con sus cantos y sus juegos de alas. En otoño incorporamos a la unidad familiar una siamesa de ojos azules y mirada sugerente. No pudimos decirle que no. Desde que vive con nosotros es alguien con nombre propio. La llamamos Milena y emite un pequeño gruñido o hace ademán de mover su cabeza cuando lo mencionamos. Cuando está muy harta de nuestras carantoñas o está metida en plena actividad onírica, nos oye pero no hace caso, y como mínima expresión mueve las orejas en señal de estar ahí trabajando en sus fantasías o en lo que sea.

Es un animal que no araña, ronronea, duerme con nosotros en la cama y se pasa la mayor parte de su tiempo haciendo la vaga. El esquema perfecto del sujeto feliz. Está con nosotros desde octubre pasado.

Milena es otro miembro de nuestro pequeño grupo. Si le pasara algo lo lamentaríamos. Vivir con una gata te hace aprender cosas. Estará clasificada como animal doméstico. Pero en realidad sabemos que es una persona con cuatro patas. Tal vez sea una princesa que un sortilegio convirtió en animal o una reencarnación de alguien que no alcanzó el nirvana.

Milena, aunque sólo le falta hablar es un felino. Y pronto ha aprendido las artes de la caza. Cuando atrapa un animal entre sus colmillos emite un ruido especial, estentóreo, y viene con la presa en la boca para mostrárnosla. Al principio la amonesté y le di un par de tortas. Empresa inútil. Después la encerraba en el cuarto de baño cada vez que venia con el producto de su crimen. Teníamos que tomar medidas severas para que las lagartijas atrapadas sin cola, pero aún vivas, no se metieran por cualquier rincón del salón bajo los muebles.

Milena, cuando viene con su presa en verano, ya va directamente al cuarto de baño. La dejo encerrada ahí con su víctima a modo de castigo, pero al cabo de unas horas he de dejarla. Me pregunto si debería aumentar la dosis de tiempo como privación de su movimiento. Se ha cargado pájaros, lagartijas, serpientes, ratoncitos y un dragón. Antes de que ella llegara estábamos contentos con una familia de dragones que estaba ubicada en el bidón del compost. El dragón siempre me ha parecido muy simpático, no en vano mi signo del horóscopo chino lo sea; sus manos con ventosas o algo parecido perfectamente adaptadas para trepar por las paredes y techos simbolizan lo que seria un imposible para otros animales como nosotros los humanos: vencer la gravedad con el solo esfuerzo muscular.

Ahora me encuentro con una serie de cadáveres. Cada uno de ellos, es la privación de una vida en libertad. No tengo nada en contra de ninguno de ellos, ni siquiera contra el ratón. Tienen derecho a vivir sus vidas en medio de nuestras plantas. Los reptiles son cazadores de insectos, a los cuales por ser eso insectos y no verles los ojos a simple vista me parecen más animales, más distantes y no experimento la compasión que si lo hago para los de un cierto tamaño a los que les veo sus ojos. Eso me hace pensar que la compasión es un sentimiento que está ligado al tamaño de la cosa compadecida, lo cual no deja de ser una ironía de la psicología.

Todos ellos hacían su vida y respetaban la nuestra. Sólo hemos tenido molestias con los ratoncitos que en verano, al dejar las puertas abiertas que dan al patio, entraban y anidaban en la galería o en la cocina. Tuvimos que tomar medidas poniendo platitos de veneno coloreado de azul turquesa repartidos estratégicamente debajo de los muebles. No sé la efectividad que pudo tener eso: nunca encontramos ningún cadáver de ratón, pero si uno cazado por Milena a los pocos días de estar en casa. ¡mira qué bien! Pensamos, la gata hace de gata, pero una vez muerto el animal no se lo comió y la cosa no pasó de ahí. Con la llegada de la primavera la flora y la fauna minúsculas de nuestros dominios se revitalizaron y desde entonces raro es el día que Milena no clava sus dientes a algún bicho. ¿cómo hacerle entender que a unos sí y a otros no? O incluso ¿cómo hacerle entender que no debe matar a ningún animal ni maltratarlos? Si alguien sabe la manera de educarla al respecto, que nos lo diga.

Lo peor es que una vez fallecida su víctima no siempre se la come. Mejor dicho, no lo hace casi nunca. Lo ha hecho por su cuenta con algunos pájaros. Estos que han aprendido la lección han dejado de visitarnos. En cuanto a las lagartijas para que sus muertes no sean inútiles he optado por trocearlas y mezclarla con el pienso y carne de lata que pongo en su platito. Y ahí es donde me convierto en un cómplice. Tengo clavado entre mis sienes el ruido de las tijeras de cocina cortando los cuerpos de las lagartijas y en alguna ocasión haciéndolo cuando todavía estaba viva aunque herida de muerte para no prolongarle su agonía. Me estoy convirtiendo en un carnicero.

Luego mezclada con el resto de la comida Milena va engullendo los trozos. He pensado que, tal vez, si no se trata de carne no tan gustosa como la otra, eso la haga desistir de sus matanzas. Pero por el contrario el hecho de prepararle el plato de esta manera para que se dé la gran comilona la estoy reforzando en su calidad de depredadora.

Recuerdo algo de lo que estudié de Thorndike con sus experimentos con gatos pero nada al respecto en cómo reeducarlos para convertirlos en animales pacíficos. ¿He de golpearla severamente cada vez que venga con otro animal desgarrando muriéndose entre sus dientes? ¿He de chillarle para decirle no y no, hasta que se dé por enterada? ¿He de dejar de darle el suministro diario de comida y que se las arregle sola para que viva sólo de la caza si es eso lo que quiere? Y por último ¿Hemos de deshacernos de la gata para no asistir a ese terrible espectáculo?

Cuando ese suceso pasa una sola vez se puede atribuir a una serie de factores que han contribuido a la mala suerte, sí, la mala suerte de la victima que ha sido pillada desprevenida ante el cazador. Pero cuando se trata de un evento casi cotidiano no se puede mirar hacia otro lado o justificarlo como que es algo propio de la naturaleza. En la naturaleza humana también está el matar y nos oponemos absoluta y radicalmente a ello. ¿se puede corregir la naturaleza animal? Evidentemente lo que para nuestra interpretación es una muerte cruel para la gata es solo comida o un juguete que se mueve. Lo más terrible es que en lugar de dar una primera y decisiva dentellada para hacer perecer a su víctima la tiene durante un rato jugando con ella hasta que la vence por agotamiento. Y al mismo tiempo Milena es la gata más dulce de las que he tenido. No estamos preparados para tamaña contradicción. La dulzura y la crueldad compartiendo el mismo cuerpo. Experimento el fracaso como entrenador o educador de gatos. Tal vez si Milena hubiera estado en nuestra vida desde haber sido un bebé no se ocuparía de esos menesteres. Pero me temo que un animal cuando crece y se ve superior frente a otros su propia investigación le lleva a hacer destrucciones aunque su intención no se animalicida.

Una parte de mis gatos y gatas han tenido nombres que empiezan por M Michigan, Mishima, otros se llamaron Negre, Rondinaire. Milena es un encanto pero al tenerla el pequeño universo de nuestro patio está cambiando aceleradamente al haberse convertido en su dueña y señora.