FLUENCIA TRANSCULTURAL

El mecenas polifónico

Escrito por jesusricartmorera 28-10-2007 en General. Comentarios (0)

 

Alan Cumming en Suffering Man´s Charity, 2007, dirige y pone en escena -haciendo de actor principal-  la trama de un mecenas  que recoge potenciales promesas artísticas a cambio implícitamente de recibir el agradecimiento y el amor. El protagonista principal es un compositor que da clases   particulares de violoncelo que tiene como huésped en su casa a un tipo que dice ser escritor pero que desde hace medio año no cesa de generarle facturas mientras éste pone el lugar de sus goces en otras latitudes y cuerpos. No es la primera vez que empuja a alguien a triunfar   en el mundo artístico. De hecho su mejor amigo es alguien dotado para la interpretación musical y que ha conseguido una gran reputación gracias a su colaboración. El mecenas consiguió con él y sus dotes pianísticas aquello en lo que él había fracasado como compositor.

A iniciativa de este amigo se ponen a hurgar en la bolsa del viaje del huésped. No encontrar ningún trabajo escrito le hace sospechar que su acogido es en realidad un vividor  que no tiene nada de escritor.  Las pasadas de éste, dando la llave de casa a desconocidos o trayendo una supuesta puta después de una farra, llevan a los dos tipos a una escena increíblemente grandilocuente donde la discusión que termina en violencia física es un bello retrato polifónico de palabras y conceptos que se van alternado, entre lo que es el músico que se declara herido por el utilitarismo del otro y el escritor, éste otro, que parece que lo que menos le importa es escribir.

Hay un salto importante de la historia cuando el mecenas ata y tortura a su huésped de una forma psicodélica atándole con un cable de lucecitas continuas de las empleadas en los  árboles de navidad. A diferencia de la clásica escena de tortura en la que un secuestrador interroga a su reo para que le de datos para un botín o lo que sea, aquí el interrogador le pregunta cuestiones de cultura para canjear sus aciertos por la deuda económica que ha generado con el a partir de abusar de su hospitalidad.  Esto viene desencadenado a partir del desconocimiento que tiene su huésped de Beckett, algo que le resulta inadmisible. La historia es un diálogo continuo que se desarrolla la mayor parte dentro de la mansión del mecenas, un precioso legado arquitectónico de la familia, que destila su finura y su exquisitez intelectual. No es un simple intérprete ni didacta de la música, es un animal sensorial y apasionado que la vive en cada vibrator, en cada tono.

La definición homosexual del mecenas no se explicita  por ninguna parte aunque la latencia de su deseo por sus acogidos se supone en todo momento.  El núcleo central de la  historia: la pelea entre los dos hombres  termina con la muerte del huésped. Lo mete en la misma bolsa de viaje y lo lleva hasta el camión de basuras cuando pasa por delante de su casa. Antes de morir el escritor le dice donde guarda su novela, que sí la ha estado haciendo durante todos estos meses y para la que además tiene un contacto interesado en una famosa editorial. La novela habla de su mecenas y la primera ojeada de este es de desprecio. Sin embargo la reimprime para librarla de las manchas de sangre de la pelea y la envía a la editorial referida haciéndose pasar por su autor. La novela es inmediatamente aceptada y preparada con una cifra altísima que puede cubrir sobradamente las facturas que generó el escritor. Además se propone inmediatamente el compromiso de otras dos novelas. El mecenas alcanza el glamour y el éxito allí donde es un impostor porque se hace pasar por quien no es. Por su lado el escritor al que había tratado de gigolo, ya cadáver, no puede gozar de su fama. La artillería fuerte del discurso del mecenas en su contra es una declaración de la amargura en contra del arte que a él no le ha reconocido con toda su sensibilidad. Trata a los perdedores cruelmente al calificar que todos acuden a la mentira de ser escritores para esconder sus incapacidades.   En el  homenaje  que recibe como autor-revelación se viene abajo  todo su discurso de la exquisitez al formar parte de la falacia a la que se presta como rol y juego.  Es en esta fiesta que rescata a otro chico perdido en busca de mecenas al que le ofrece su casa siguiendo con ese patrón de ayuda entrecomillas a los necesitados con talento. El escritor-gigoló reaparece en la escena de la casa en forma de zombi o de fantasma para continuar a ratos la conversación con el mecenas.

Es una historia que  habla simbólicamente con cada gesto. Con un diálogo rápido y profuso. Su cantidad de texto está por encima de su ratio de imágenes. La interpretación de Cumming del mecenas encarna genialmente  las contradicciones del solidario interesado no consiguiendo lo que más desea: una historia de amor correspondida.

El cuerpo armónico.

Escrito por jesusricartmorera 26-10-2007 en General. Comentarios (0)

 

El cuerpo vivo es un extraordinario proceso de transformaciones desde que nace hasta que muere. Todo en él es movimiento y cambio. En si mismo su anatomía y partes del organismo es una escuela abierta de saber. En cierto sentido el cuerpo hace de laboratorio y caja de resonancia ante las experiencias en las que va participando. Una auto observación continuada permite reajustar la conducta según patrones más lógicos.

Las patologías están directamente relacionadas con el tipo de actividad que se ejerce, el tipo de ingesta y también el tipo de criterios. Esos tres grupos de factores están relacionados con cada síntoma. El sedentarismo y la rutina de movimientos estandarizados genera contracturas, la comida muerta y mal preparada modifica la homeostasis corporal y tener ideas preconcebidas e inamovibles sobre la enfermedad como el resultado de la fatalidad convierte a una persona coyunturalmente disfuncionada en un paciente a perpetuidad.

 

1. Con respecto a la actividad, ésta viene determinada por la responsabilidad laboral de cada cual y por las tareas asignadas. Es el obrero el que sirve a su máquina y no ésta a aquel, aunque la revolución industrial vino a simplificar procesos de trabajo basados en la energía muscular y en procedimientos de manufactura más bastos. La actividad siempre queda justificada por la necesidad de la producción. Chaplin en temps moderns ya ridiculizó suficientemente la estupidez del operario siguiendo las órdenes de su máquina. Todo el mundo se rió con ello pero nadie paralizó ese proceso de embrutecimiento. Del repertorio de actividades corporales una buena parte son auto lesivas. Distintas formulaciones de terapias corporales han venido a replantear el cuerpo como sede de reconstrucción y replanteamiento. La reposturación, la recolocación ósea, el tipo de relación con los objetos materiales, la manera de ocupar el espacio, la ergonomía,  son maneras reeducativas para enfrentar la realidad de una manera más sana. Una observación cotidiana que hemos podido ver durante decenios y que últimamente empieza a ser cuestionada incluso legalmente es la de millones de escolares que cargan mochilones con todas sus libros como si fueran burros de carga arriba y abajo, de la casa al cole y al revés. La sola imagen por si misma demuestra o al menos permite conjeturar  el fracaso escolar. Los alumnos al hacer ese transporte además de disfuncionar su columna vertebral están enseñando al mundo la incapacidad de respeto de sus cosas mutuamente y la incapacidad logística de sus colegios para poner armarios donde dejarlas. Recientemente, algún gobierno penitente de la lentitud, el francés, ha decretado algún tipo de medida para que cada niño/niña no lleve una carga superior al 10% de su peso corporal (este porcentaje sigue siendo una barbaridad). Por doquier hay formas corporales que demuestran una absoluta carencia formativa al respecto. El andar, el sentarse, el respirar, el cargar, el desplazamiento y las demás actividades físicas se suponen que forman parte de la personalidad y son un tabú. Pocas voces las cuestionan. Eventualmente el observador literario, el fisioterapeuta y profesionales de nuevas medicinas corporales plantean propuestas correctivas y técnicas de recuperación.

 

2.  La comida cumple, n principio,  una función nutritiva. El ser humano busca sus alimentos para alimentarse. En la sociedad capitalista es al revés: la producción a gran escala de comida busca a bocas que la traguen. El mundo médico ni si quiera ha entendido todavía esta relación, Ante el enfermo lo atiborra de medicación y apenas si le corrige sus hábitos alimentarios, salvo las habituales prohibiciones de tomar sal o alcohol. El estamento medical es una prolongación de la industria de consumo. Protocoliza envíos a la farmacia o al quirófano sin ni siquiera conocer o considerar otras posibles alternativas de curación. Herbert  M.Shelton dedicó su carrera (1920-1985) a la curación higienista constituyéndose en uno de los más famosos críticos de la medicina moderna. Sus detractores lo han llamado charlatán aunque la filosofía natural-higienista se va abriendo paso en los nuevos hábitos conductuales de la sociedad.

 Una de sus tesis fundamentales es que la salud se construye y que no se compra. Tal visión sigue siendo perfectamente actual y es una idea atemporal que seguirá sirviendo a las generaciones posteriores, incluso cuando se pueda disponer de somas en el frigorífico de los que extraer órganos sustitutorios para ir reparando y bionizando el cuerpo originario. Precisó perfectamente sus objeciones al afirmar que la salud comunitaria no interesa a la industria. La salud permanente y autogestionaria obligaría al reciclaje del estamento profesional de la medicina y sabotearía los planes de debilitamiento poblacional que tiene planificada la industria. Su idea es que la farmacia moderna en lugar de sanar destruye las personas. Lo cierto es que la medicina en su conjunto, la más oficial, está mas enfocada a la intervención que a la prevención, El slogan contrario que hizo furor “más vale prevenir que curar” de hecho no ha sido incorporado a las conductas ni ciudadanas ni profesionales. He oído decir  y me consta que hay quienes prefieren llevar ritmos de vida antinatural y llegado el momento pasar por el quirófano que andar con hábitos que consideran remilgos.

La tecnología y la farmacopea son los amos del profesional que se rinde a su magnificencia. (Acontecimientos determinados como huelgas de médicos se han correspondido con un descenso en la mortandad de su clientela En Tel-Aviv 1973,la sociedad funeraria de Jerusalén afirmó que los funerales descendieron a la mitad con la huelga de médicos, en Oronto y en Holanda, sucedió algo parecido algunos años después). Una de sus ideas objetoras de la medicina para proteger la integridad profesional de los médicos frente al enfoque equivocado del que participaban fue decir que “El mayor de los genios no puede hacer bien las cosas con las herramientas equivocadas”. La curación es un proceso interno fisiológico que pertenece al organismo vivo no al especialista en cuerpos o mentes o magias que se le acerque.

Ramón Morera[1] editó  un libro sobre la perspectiva del cliente/paciente en el que se afirma que muchos médicos creen que su trabajo es curar las enfermedades pero que en realidad no les preocupan los enfermos .Un tic anti-cliente es el de hacer esperar incluso con cita previa a clientes o dejarlos para el final de toda la consulta si han llegado cinco minutos tarde. La actitud de muchos médicos es la de “¿qué quiere ahora?”  en lugar de “¿que puedo hacer por vd?”. Reconoce que las unidades de atención primaria se organizan en función de los profesionales y no de los clientes: desde los horarios y servicios a la accesibilidad.

La digestología actúa  desconectada de otras especialidades y propone intervenciones de reparación de los tejidos en lugar de una reorganización proteico-calórica de las entradas. La obesidad –uno de los fenómenos más grotescos de la abundancia capitalista- tiene trazas de epidemia en algunos países. Algún gobierno anglosajón ha empezado a tomar posiciones para controlar la dieta en las familias, incluso asumiendo el coste de la comida en centros escolarizados para que sean más sanas, bajas en grasas y en excesos. El precedente de la intervención de los estados en librar espacios de la sociedad de humos y en consecuencia reducir la cantidad de la población fumadora, no ha hecho más que abrir un proceso de control mucho más extensivo a otros hábitos nefastos contra la salud. Lo que la sociedad no es capaz de hacer espontáneamente en contra de sus propios intereses lo van a terminar por hacer sus superestructuras.

 

3. Cuando alguien nota un dolor en su cuerpo o se lo dice su pareja o su hijo inmediatamente piensa en acudir al medico o en avisar a la ambulancia. El individuo parece no ser nadie ni tiene nada que decir frente al especialista. Consultar al médico o al especialista se ha convertido en una de las primeras medidas y emisión de frases al respecto. Ni siquiera los más cercanos entienden una cierta repulsa a no pasar por ese rito. Lo pueden interpretar por fobia al expertócrata o por miedo a conocer la verdad sobre lo que le sucede. Lo contrario, tener el valor de conocer un diagnóstico ha llevado a no poca gente a quirófanos de los que no han salido con  vida o a recibir con amargura sus sentencias de muerte. En Pudor el protagonista recibe de su amigo medico u oncólogo la noticia de que tiene un tumor extendido en el cerebro y que le quedan 6 meses de vida. En lugar de replantearse esta verificación se dedica a seguir con las estupideces acostumbradas de la vida social, los celos dentro de casa, seguir con el trabajo de oficina fuera de ella.

Posiblemente  una nueva toma de posición ante la dolencia y la enfermedad pasa por la reeducación no solo de los profanos, sino también de los profesionales, para que den apertura a otras visiones de intervención en el cuerpo humano. El mismo concepto dinámico de salud es el que se auto- recuestiona, No hay ningún cuerpo que no manifieste señales disfuncionales en un momento u otro, puesto que es un organismo-respuesta a los entornos. Su síntesis entre elementos externos y su capacidad  interna para combinarlos es fundamental. La curación está en el sujeto no en el bisturí ni en la pócima aunque hay que contar con esta como coadyuvante y acudir a aquel cuando no hay otro remedio.

 

En la lucha por la adaptación del cuerpo a las exigencias existenciales el ser humano ha buscado recursos con los que aliviar sus malestares. Su cuerpo ha sido la representación de sus aciertos u errores en su trato con los contextos. En principio, el cuerpo es el resultado de su permanencia en medios o formas de existir. Una exposición continuada a formas de ingesta, tipos de ideas y actos antinaturales terminan por romperle el equilibrio y condenarlo a una sintomatología crónica.

La vejez es excusada como el resultado lógico del cuerpo que va a menos. Se sabe de nonagenarios  en plena actividad intelectual y con alguna actividad sexual. Los 20 años dorados que van de los 15 a los 35 para el cuerpo humano actual no es más que la menor cantidad de tiempo en comparación a la totalidad. Hoy un hombre y más una mujer van a pasarse la mayor parte de su vida en edades fuera de las estrictamente llamadas de juventud, eso no quita que puedan ser pletóricas, divertidas, ágiles, dinámicas, creativas y hedónicas.

Hay poblaciones (la de España la primera en Europa) en que un 30%de sus habitantes supera los 65 años de edad. Se estima que esa cifra irá en aumento en las siguientes décadas. Se alega que puesto que ahora la longevidad es mayor, también es mayor el número de síntomas, achaques y enfermedades neurodegenerativas que antes no aparecían. Según épocas y países los ancianos antes podían serlo a partir de los 40 años y mucha gente no superaba los cincuenta, ahora en Europa nos encontramos con que mucha gente empieza a vivir más liberada de sus prejuicios a partir de los 50.

La armonía no queda circunscrita a los factores físicos pero sí una  imagen ciorporal permite conjeturar con acierto muchos rasgos de su personalidad antes de cruzar una sola palabra. Un cuerpo armónico se evidencia en sus poses siendo una figura  más distinguida que un cuerpo acorazado y tenso siempre a la autodefensiva.



[1] presidente de la SCMFIC

La fluidez Expresiva.

Escrito por jesusricartmorera 18-10-2007 en General. Comentarios (0)

 

“¿Te acuerdas cuándo hablábamos de corrido?”  se preguntan dos ancianos con Alzheimer o con alguna neurodegeneración en curso. Posiblemente lo más  elegante de la criatura humana es su capacidad expresiva y lo más terrible es la pérdida de la facultad comunicativa. Perder la habilidad lingüística es incomparablemente más severo que perder otras funciones corporales. Para el humano el valor instrumental que tienen las palabras para hacer entender las cosas, su habilidad en ponerle nombre a cada hecho y circunstancia, a todo cuanto le rodea y hacer todo eso con un alto grado de elocuencia y coherencia es incalculable.  La condición humana se distingue de otras criaturas de la naturaleza por su capacidad en expresar no solo lo que sabe y lo que vive, sino también lo que experimenta y lo que siente. Se autohistoria y se describe pero también se proyecta y se autoafirma. Además puede inventar y fantasear, puede explorar por la vía lingüística universos increíbles.

La poesía y otros recursos literarios y artísticos   permiten hacer a escala creativa lo que  las relaciones protocolario-coexistenciales no permiten siempre hacer en un plano directo. Sabemos que todo lo hablable no es siempre todo lo decible. Las mentiras y las omisiones son tanto más concurrentes cuanto más miedo se tiene en el manejo preciso del lenguaje convirtiendo este es una pantomima para semiinformar o semicomunicar. Cuanta menos edad se tiene más posible es vivir  con principios de verdad integral cuanta más se tiene el planteamiento cambia tratando de mentir lo menos posible.  La fluidez expresiva viene determinada por tres vectores: el conocimiento del tema del que se habla, la libertad de opinión en abordarlo y los limitantes en forma de presencias antagónicas con el tema en cuestión.

En el encuentro teórico el quantum expresivo trataría de  estar igualado a la demanda de conocimiento  en ese tema pero eso no siempre ocurre así. La propuesta artística viene a actuar como un factor de compensación de lo que la realidad impone quedándose en un estado de  déficit permanente. Eso no significa que la movida artística suponga  un consuelo definitivo a sus protagonistas. Antes bien la supone a los límites generales de la vida ordinaria. La figura del bufón siempre vino a contrarrestar las penalidades de existencias mediocres y el valor del teatro sigue suponiendo poder llevar a escena temas cotidianos insoportables de los que reírnos en público cuya solución ni escarnecimiento es aceptada a nivel particular. Lo artístico es un conjunto de piruetas complementarias para las vidas exiguas. Incluso la propuesta artística ha terminado por ser la única conclusión posible tras digresiones filosóficas que describían panoramas difíciles de tratar. Se ha creído que el arte es la solución. Pasar a la escena o a la palabra escrita son formas de revivir vidas insuficientes para dotarlas de contenido en ese revival a falta de tenerlo en su primera versión.

El arte de la palabra había empezado supuestamente desde antes de su salto al soporte escrito. El cuentismo y las habilidades narrativas han sido potenciadores del imaginario. Un sujeto es incompleto sin su parte imaginaria. Cuanto más realista es un individuo menos real es para sí mismo si no acude al potencial de ambición y de deseo que proporciona el imaginario. El arte imaginativo incrementa el imaginario personal dando por resultado una persona más completa. La imaginación  enriquece al imaginario pero no lo sustituye. Uno es lo que son sus actos creativos. Billy Wilder sostuvo que uno es tan bueno como lo mejor que haya hecho en su vida.

Fluir con la palabra en cualquiera de sus contextos: desde el cuento oral a la novela histórica, desde la escena teatral al guión cinematográfico; desde –por tanto- el texto auditivo-visual al texto silencioso, depende siempre de la convicción de lo que se habla y de la libertad en el decir. Dentro de los factores limitantes a parte de una presencialidad antagónica y represiva también hay el limitante de la incomprensión. Cada discurso le toca adecuarse a quien va dirigido en función de su intelectividad e interés.

Escribir no supone ingresar en el Olimpo de los eruditos como tampoco en una especie de gran familia de correligionarios. Lo que define a  los escritores en su condición común de tales es que acuden a la grafía con significado para dar a conocer sus ideas o ingenios ficciosos. Lo que les iguala o separa son los contenidos de esos y no el recurso instrumental. El arte no es ni podrá ser nunca un lugar de unitarios. Es un campo de diversidades por definición. Para escribir hay que atreverse a significarse como individuo. De hecho eso viene de antes: el acto de habla personaliza mientras que nos actos conductuales están reglados por el grupo. Cuando el acto de habla es de forma escrita se crea un acto documental, algo que queda a posteriori del momento creativo de su autor. El texto sobrevive al autor. Por extensión, la obra artística sobrevive al artista. Escribir no coloca a cada escritor dentro de un universo santo. Otro asunto es que puntualmente participen de una efemérides de gremio, como lo han hecho los de habla catalana en la feria librera de Frankfurt 2007 y hagan una puesta coordinada en escena  de autores históricos del linaje literario que se ponen de acuerdo en representar. La escena descoloca algunos contenidos. El protocolo exige la sonrisa aunque sea forzada. Ramón J.Sender[1] dijo que “para escribir hace falta tener un sentido ascético fuerte y una fuerte determinación”. Efectivamente, a diferencia de otras proyecciones  creativo-artísticas, escribir exige soledad, concentración y un tempo productivo que se consigue a fuerza de pasarse horas ante un tema  desmenuzándolo y saboreándolo. A parte de las habilidades expresivas y el juego dinámico con las frases se necesita valor para poner el propio nombre junto a renombramientos de las cosa política o ideológicamente inconvenientes. Escribir no convierte al escritor en un mago del decir. Eso depende de que lugar ocupe en el campo de las ideas y los mensajes. Lo poético tampoco da patente de sensibilidad a quien la practica. He conocido gente que se ha acercado al campo de las letras que se mantienen en el perfeccionismo  estilístico sin que su interacción con los temas de los que se hacen eco les cambien como personas, los hagan más sensibles o más sabios o ni siquiera más valientes. Hay que tener el valor político y denunciativo de lo cual siempre que sea preciso, lo cual significa casi siempre. John Ford[2], en pleno apogeo del macartismo se opuso públicamente a Hollywood contra sus delirios inquisitoriales. El arte se autosignifica por su capacidad de declaración y compromiso públicos que va más allá de sus habilidades expresivas como antídoto de compensación a los déficits existenciales.

La comunicación no queda sólo en  un ejercicio didáctico, implica un compromiso con la realidad que al evidenciarla en sus verdades lleva inevitablemente a posicionarse en contra de lo que la destruye. Hay hablantes formidables que no dicen nada o historias muy bien contadas llenas de vulgaridades. La fluidez expresiva sin contenidos no pasa de ser una estética decorativa.



[1] en 1975 acaba de volver del exilio. autor de Crónica del alba.,Mr Witt en el Canton (Premio Nacional de Literatura en 1935) entró a trabajar para El sol.

[2] drtor.La diligencia (1939).El 1937 habia dado 1000 dolares al gobierno republicano español.

El equilátero Estructural.

Escrito por jesusricartmorera 10-10-2007 en General. Comentarios (0)

Deseo, Placer y Código. 

El sujeto entero lo podemos representar en la figura geométrica de un triángulo no equilátero en la que un lado indique deseo, otra satisfacción y un tercero sea el código con el que se completa un perímetro existencial. Deseo, Placer y Código, tres dimensiones que nos acompañan a lo largo de nuestras biografías y tres palabras, contando su enorme variedad de equivalencias, que van a estar presentes en una buena parte, por no decir la mayoría, de las conversaciones que hagamos en vida. Todo pasa por el deseo. Si no hay un mínimo de estimulación por conseguir algo no es inimaginable su realización. Vivir la vida búdica sin él es impensable dentro de un formato corpóreo-material de necesidades. Todo interés necesita la energía motivacional  mínima para ser tomado en serio. No hay perspectiva de realización sin intencionalidad. No hay placer sin deseo.  A la vez, no existe ni un yo  ni un otro sin factores de regulación que lo hagan viable. La sociedad, con sus normas específicas, sus reglamentos y leyes y su macrocultura es la que pone el código en cada momento para vincular esos dos grandes constituyentes de la conducta humana. Es así, que según cada modelo social y cada grado evolutivo de las personas en relación, el deseo se mantiene dentro de unos marcos u otros y el placer pasa por unos permisos o por unas prohibiciones. El cuerpo espontáneo tiende a la averiguación. El niño pone las manos donde no debe hasta que a partir de un cierto momento deja de hacerlo porque ha sido educado, es decir reprimido o reconducido, para que no lo haga, pasando su interés hacia otra forma de obtención de placer de aquello mismo que quería averiguar.

El deseo varía de intensidad según si es dicho o callado. El lenguaje es la manera en que revierte sobre sí mismo para expansionarlo. Por otra parte el lenguaje también incide en el placer. Poder formular determinadas ideas es placentero. El lenguaje es una proveeduría de excitaciones para el campo erótico-imaginario. Cada palabra tiene un valor cualitativamente distinto y un peso proporcional en la excitación general. Atreverse a expresar el deseo en voz alta ya forma parte del ritual de placer.   Por su parte el código que regula su intensidad y por ende, la extensión realizativa de todos los deseos no viene dado exclusivamente por las directivas recibidas de la sociedad o del macro grupo de pertenencia, también hay códigos privados y subterfugiales que sirven para enfrentarse a los anteriores. En el encuentro de dos individuos también se genera un código especifico entre ellas cuyo progreso estará directamente determinado por la trasgresión al código público, la cual será necesaria para completarlo, si este no permite la expansión libre y la realización de las inquietudes en juego. La equilateriedad de los tres registros significa su perpetración  sea cual sea la cultura en la que se está, la vida que se tenga, la clase social en la que se resida, la ideología que se defienda, las creencias que se compartan o la longevidad que se alcance. Es el esquema universal que nos sirve para todo momento, persona y lugar. El esquema- estructura implica una pluralidad de versiones de cada una de sus tres partes. Son vectores universales. El deseo alcanza un campo de voluptuosidades y objetivos, el Placer pasa por distingas maneras de ejercicio y el Código, tal como ya ha sido mencionado antes, no se refiere a un solo tipo de normativa.

Cuanto más originales sean los planteamientos de deseo y más distinción tengan los de placer y realización más rupturista será el código personal que los asume. Podemos pensar que el gran equilátero que estructura una sociedad contiene otros muchos equiláteros distintos que la discuten o complementan. Dicho así todo código encontrar a su lógica de ser, cuando sabemos que los códigos de unos son antagónicos a los otros y por eso se acude a un macro código que nos regule a todos. Conducir por un lado de la calzada o detenerse ante señales rojas son códigos consensuados y perfectamente razonables que sin embargo siguen siendo no totalmente aplicados con la consiguiente siniestralidad. Su no-acatamiento no tiene nada que ver con una trasgresión progresista sino con un sabotaje regresista al caos. Hay otras muchas sutilidades del código público que se mueven entre protocolos tácitos. Un determinado texto poético romántico  no va a ser leído en una boda pero una perorata soporífera de un juez de guardia que va a cobrar su hora extra, sí. El código público no es algo estático. Hay que distinguirlo del código escrito que regula las relaciones entre los ciudadanos. No se concreta en una enumeración de medidas escritas. Eso son los reglamentos, las hojas de instrucciones o la leyes. El código social refiere roles tácitos, maneras de habla y de contacto, la gestión de la deferencia y de la indiferencia. El código tiene más de implícito que de explícito. Cuando se explicita se hace a través de portavoces que se erigen en representativos de una generación, una clase de gente o de la sociedad entera. Tal circunstancia hace que se ponga en duda la existencia de un solo código. De hecho cada código dominante tiene sus impugnadores tan pronto se les deja impugnarlo. Su noción es completamente distinta para estados políticos universionales a otros que permiten las pluriversiones. En la frágil y discutible democracia española encontramos repetidamente como con el gobierno ZP es el estado el que está mucho más a la izquierda de mentalidades rancias que ponen el grito en el cielo cuando desde el estado se fallan disposiciones a favor de matrimonios lésbicos o de introducir el saber sobre sexualidad desde edades infantiles en la escuela, Históricamente suelen ser sectores de la sociedad que reclaman aceleración evolutiva a los estados lentificados, en determinadas coyunturas democráticas resulta que nos encontramos con el fenómeno inverso que la sociedad más retrograda se resiste a toda mejora. Afortunadamente la sociedad no renuncia a su evolución -poca o mucha- por sus partes menos comprensivas y ancladas en el pasado.

El esquema del equilátero estructural sirve para entender el funcionamiento mental y conductual de las personas sea cual sea su inserción dentro del progresismo. El código privado sirve de coartada psicológica para la otra bi-relación deseo-realización. Evidentemente no todo acto es admisible aun en el supuesto que proporcione placer por un código que lo justifique supeditando cualquier efecto colateral en función de un fin perseguido. Un código privado, personalizado, secreto incluso, es el resultado de un pacto que se va negociando y renovando entre dos o más co-relacionados  y que sirve para sobrevivir o enfrentar a otro código externo, imperativo, global que es el que suele coincidir con la posición dominante de una sociedad y de sus principales diseñadores.

El código es el intermediario entre inspiración y acto, entre planeamiento y marcha, entre proyecto y ejecución, manejando en ese salto estimulaciones y placeres de orden psíquico personal que pone a los protagonistas manos a la obra de lo que quieren. Toda actuación tiene detrás un código que la avala y en los casos patológicos extremos de quien hace las cosas sin saber porque se podrá rastrear quien lo manipula sabiendo el sentido de su comportamiento en su diseño de instrumentaciones. En los espacios informáticos y pedagógicos no se para de propagar códigos. Los distintos nombres de las reformas educativas tratan de puentear la tesitura del individuo como un absorbente de conocimientos necesarios y la asunción de valores con los que enfrentar un mundo violento y duro. Ese conjunto de valores podrían resumirse dentro de un solo parámetro: la pedagogía de la libertad cuya existencia es lo que  puede hacer posible las condiciones de justicia social permanente.  Paolo Freire[1]  acuñó el concepto de pedagogía de la liberación. Ésta deja de funcionar cuando lo formativo sigue poniéndose al servicio del especialismo y de la técnica en lugar de valorar como un fin en sí mismo por la iluminación que proporciona el saber. Marchessi, uno de los padres de la reforma educativa española, todavía habla de la autoridad del educador en lugar de la autoridad del saber. En las resonancias mediáticas sigue sonando más la idea del fracaso escolar que no la del fracaso de la metodología didáctica. Si las premisas  de la verdad plural indican que no hay un individuo igual a otro ni un currículo personalizado que tenga que ser idéntico a uno modelo estándar, ¿por qué seguir insistiendo en dinámicas de mutua competencia –todos estudiar y hacer lo mismo- en lugar de dinámicas individualizadas?. El currículo personalizado está conectado con la construcción del código privado. La facultad genuina del yo en ser y realizar su Self pone en segundo plano el superyo social. Por el contrario la condena del yo a ser la aplicación del dictado publico lo convierte en nadie.

 



[1] Paulo Freire. Creador de la pedagogía de la liberación. la FEUP la federacion española de universidades populares propuso la candidatura de Freire al Premio Principe de Asturias que son fallados ebn 8 modalidades .Desde 1980 enseñó en la Universidad Católica de Sao Paulo en Brazilia donde regresó tras el exilio  a causa del golpe  de 1964. En 1986 fe galardonado con el premio Unesco de Educacion para la paz, e investido honoris causa por la UB.

La hora del chamán.

Escrito por jesusricartmorera 09-10-2007 en General. Comentarios (0)

 

La seducción del chamanismo es directamente proporcional a la capacidad que se le atribuye en vencer a las fuerzas de los elementos reduciéndolos a la categoría de ficción. Para el chamán el mundo es una ilusión continua y los dueños verdaderos de las cosas están fuera de ellas, de sus razones y de sus propietarios temporales. La invocación a esas  instancias poderosas,  fuera del mundo de los perceptibles, convierte a los objetos tratados por la sensorialidad en una juguetería reinterpretable según otros parámetros que no deben obediencia a la ciencia ni a la lógica aparente. Con sus juegos, ritos, cánticos, colores, fuegos y escenificación crea climas envolventes a favor de curaciones fantásticas o éxtasis inducidos. No es tan importante la superchería y superstición que tenga por bagaje como el hecho de una credulidad en hipótesis inicialmente increíbles. El cuerpo-tierra y el impacto vibrátil de los ritmos en el tórax extendido celularmente a todos los rincones anatómicos funde el perímetro físico del yo con universales de pertenencia. Si todo es entelequia las formas no existen, las leyes materiales son construcciones mentales y la existencia superficial no es mas que un recorrido por sus formas visuales o táctiles. El viaje con detenimiento permitiría todos los actos que para la mente-racional son imposibles: vencer la gravidez natural de los cuerpos, atravesar materiales compactos o poder gozar de la bilocación. Lo chamánico está conectado con multitud de fenómenos no explicados –a veces ni siquiera tratados seriamente con la intención de explicarlos- que coexisten dentro de las culturas con las teorías dominantes de la verificabilidad de cada hecho.

La figura del chamán que intercede por el ser afligido ante las fuerzas de la naturaleza -o de los dioses- es llamativa. Ha pasado de ser tradicionalmente consultada  a reciclada como producto de escaparate  o evento  folclórico-festivo para consumos turísticos. Los espectáculos semiclandestinos para asistir a la macumba, umbanda o al vudú ha pasado a ser parte del repertorio de excitantes que el turista occidental necesita para consumir imágenes fuertes. Una de las vías divulgativas del chamanismo centroamericano nos vino de la mano de  Carlos Castaneda[1]. Por encima de su currículo se definía como aprendiz del chamán yaqui Don Juan Matus. Contaba que había encontrado al brujo en Arizona buscando plantas medicinales, don Juan le había llevado a Sonora (México) y allí había comenzado a enseñarle los secretos del misticismo tradicional de los indios de la frontera. Describió los viajes sobrenaturales a través del tiempo y el espacio que, bajo la dirección del chamán, le provocaba el consumo del peyote, un cactus alucinógeno de las zonas septentrionales de México que las tribus indias usan con propósitos religiosos. Dijo:  Lo que entendemos por realidad es una manera simple y ampliamente compartida de ver  el  universo  que puede ser trascendida a través de determinados rituales que exigen disciplina y concentración; los brujos pueden ver y usar la energía invisible existente en todos los seres y cosas, pero el camino hacia ese conocimiento es duro y peligroso.” Su primer y más famoso libro fue: Las enseñanzas de don Juan. El camino yaqui hacia el conocimiento[2]. Se publicó en 1968, tres años después de su periplo mexicano. Ahí están entremezcladas las observaciones del brujo yaqui con las muy diversas alteraciones de la realidad que producían las ingestiones de la datura inoxia, de una hierba alucinógena del género Psylocibe y, sobre todo, del peyote.

Sus críticos siempre pusieron en duda la existencia de Don Juan. Como muchos indios, Castaneda se oponía a ser fotografiado o grabado porque ello es “una manera de fijarle a uno en el tiempo”; decía que Don Juan  “no había muerto, sino ardido desde dentro,” pero jamás puso en duda su propia condición de mortal. Castaneda fascinó a millones de personas en todo el planeta con sus cuentos sobre las aventuras mentales inducidas por el consumo de drogas y bajo la dirección de ese chamán con el que supuestamente trató por mucho tiempo. Esas aventuras, que se inscribían en la cultura de la apertura de las puertas de la percepción de los años sesenta, son consideradas hoy  uno de los pilares del movimiento de regreso a la espiritualidad denominado New Age. Según el antropólogo Josep María Fericgla, que ha investigado en la cultura de otros indios, los jíbaros y también consumidor de alucinógenos rituales como la ayahuasca, afirma que sus libros no eran científicamente fiables[3] . Eso no significa mucho ya que sus libros expresan un pensamiento analógico-mágico. (¿Quien aceptaría saltar al vacío por la convicción proporcionada por un chamán?) Eso no les quitó el valor en su momento como un ejemplo vivo de extensión antropológica de una sabiduría ancestral hacia latitudes occidentales, generalmente más reticentes y cuadriculadas. Su literatura sigue siendo interesante para su consulta y lectura para entender aquellas décadas y lo que movió a tanta gente de Europa y Estados Unidos a buscar las verdades del universo  bastante más allá de sus cuarteles familiares acudiendo a citas con el Machu Pichu o con Katmandú.

La actualidad mercantil ha engullido muchas maneras exóticas que en su descubrimiento por la mirada occidental fueron tratadas como posibles alternativas de vida y que ahora son objetos de consumo tras los escaparates de una nueva forma de shopping (tiendas de esoterismo y mineral terapia en abundancia después de la racha de las naturistas). No es gracias a ellas que  culturas ancestrales que siguen renovándose no estén cerradas del todo como fuentes de sabiduría y faros con los que alumbrar partes de nuestros caminos. El visitante occidental (que en su primera versión fue más colonizador que comerciante) se convirtió en el principal destructor de aquello con lo que contactaba. Innumerables formas primitivas fueron destruidas por tratarlas como salvajes. La imposición educadora de los conquistadores destruyó saberes que  se perdieron por despreciarlos a priori. Occidente-y  todas las sociedades invasoras-está todavía pagando las consecuencias de su prepotencia. El rescate actual de recursos animistas que se reclaman continuistas de viejas formas indígenas choca con los hábitos materialistas dominantes. La falta entusiasta que predomina en las vidas inadaptadas en la sociedad moderna busca en aquellos saberes ancestrales lo que no puede ser aplicado a sus actualidades vencidas por el extremismo y despótico  racionalismo deshumanizado.

De saberes antiguos queda una cierta herencia de la presunción de superar los limites de la materia.

Leonard Orr, creador y propagador del Rebirthing,  presentado como técnica de sanación y de desarrollo personal y espiritual, consiste en una práctica de respiración  circular suave con la cual,  sostiene,  se van desbloqueando los puntos emocionales que limitan el verdadero potencial del ser. Se reclama de un cierto linaje veda y yogui. Los vedas sostuvieron que la respiración circular conducía a la eternidad. La tesis de Orr habla de que la mente y la respiración detentan el reinado de la conciencia humana y que los 4 elementos de la materia: tierra, agua, aire  y fuego son las cualidades físicas de dios y los vehículos eternos de gracia.

Hay innumerables formas de trabajo físico-corporal que proporcionan una autoconciencia material no limitada a la tridimensionalidad conocida. Hay prácticas energéticas como los bailes caribeños que producen estados de éxtasis sin conectar esa transmutación  con tesituras de otras instancias existenciales. En todo caso mover el cuerpo hace mover también  la mente y desancla el espíritu de los blindajes y cada técnica de éxtasis tiene un valor en si misma para armonizarse con el todo. En cuanto al deseo de trascendencia, no es lo más importante. No hay más eternidad que cada instante auto multiplicado.


[1] Los datos sobre sus orígenes no son muy claros: según algunos registros oficiales norteamericanos nació el 25/12/25 en Cajamarca(Perú); según otros, el 25/12/31 en Sao Pulo(Brasil). Falleció el 27/3/98en su casa de Westwood(California) de cáncer de hígado. Era licenciado en Antropología por la Universidad de California.

[2] Otras obras suyas: Una realidad aparte(1971),Viaje a  Ixtlan(1972), Relatos de Poder(1974) El segundo anillo del poder(1977), El don del águila(1981) y fuego interno(1984). Todas en una línea similar de profundizar en el lado oculto de la percepción.

[3] EL PAIS 2071998.Javier Valenzuela , Ángel Harguindey y Jacinto Antón.V.