FLUENCIA TRANSCULTURAL

La Triple Dobleuve.

Escrito por jesusricartmorera 07-11-2007 en General. Comentarios (0)

 

http://jesusricartmorera.blogdiario.com/img/telipton.jpg 

 

 

Ya nadie que se precie de sus proyectos e ideas pone en duda la necesidad de una plataforma digital desde donde divulgarlas. El boom internáutico es innegable. Recurrir a la gran telaraña informativa se está anteponiendo a otros fondos de conocimiento en soportes clásicos. Antes se podía decir con la boca pequeña que todo estaba en los libros, actualmente se puede decir a gritos que todo está en internet. Su aumento cuantitativista es vertiginoso e imparable. Tampoco todo el monte es orégano y la tecnología está al servicio tanto de la excelencia como de los productos más innobles. Lo último ha obligado a la tipificación del delito informático y de la persecución de distintas apologías de lo peor: de la pedofilia brutal a neonazis que instigan para matar inmigrantes.

 Desde el principio internet ha sido el equivalente a la democracia electrónica paralela y no controlada por los poderes fácticos ni por las instituciones. En la práctica se ha demostrado que los países con regímenes más tiránicos cortan los accesos a las fuentes o sites que no les interesan. El fenómeno, no obstante, sigue creciendo a escala planetaria y su cualificación también. Es un poderoso instrumento que contribuye –en buena parte desinteresadamente- a la conciencia pública. Las informaciones, creaciones y disertaciones siguen un curso, a menudo libre y gratuito, de consumo por el placer de compartir lo útil. Todo eso esta configurando un nuevo perfil de sujeto maduro y autónomo en sus informaciones completamente distintas al clásico que tragaba solo lo que le echaban. Sin menospreciar los textos que siguen viniendo en el soporte de papel gráfico hay que decir que estos acotan el espacio en el que se puede mover el lector. En cambio, el internauta se mueve según su criterio hasta donde quiera acudiendo a fuentes que ni siquiera son abordadas por el periodismo de papel o por los medios de acústicos o de imagen. Empieza a despuntar una ligera inclinación de estos a tener en cuenta el mundo de la blogosfera. No nos extrañará que a medio plazo los medios de comunicación públicos más serios vayan concediendo un mayor espacio y dedicación a todo lo que circula por la red siendo puentes entre temas habitualmente marginados y desconsiderados y su colocación en plataformas repotenciadas de difusión.

La creación de una web o un blog desde el que escribir, opinar o debatir se enfrenta antes que nada a un campus de dedicación. El marco de una web se distingue por sus temas de elección. Eso predeterminará los navegantes que lo visiten. Lo segundo es articular una pauta de incorporación de originales, textos inéditos, informaciones actualizadas. Lo tercero un espacio de contraste. Un foro de debate. Los tres aspectos piden una valoración con respecto a qué tratar y qué no tratar. Las acotaciones de campo y temas son indispensables pero a una dosis excesiva pueden estar ocultando criterios de censura y, por tanto, formas reprensivas implícitas. Puesto que, en principio, hay megas para todos (algo que no se puede decir de otros recursos supervivenciales) las opiniones constructivas, todas, pueden ser bien recibidas. Un paseo por los foros de participación de muchísimas webs permite comparar talantes y maneras. Hay artículos que generan cientos o miles de lecturas y una enorme cantidad de colas de micro comentarios. Permiten un sondeo amplio de opiniones sobre un tema dado. Otros artículos tienen un valor de referencia y consulta aunque no sean expuestos a la palestra para generar comentarios directos. El debate no significa someter a erosión continua cada texto o posición como la política no significa- aunque a juzgar por las declaraciones y contradeclaraciones de galeristas políticos parece indicar lo contrario- hacer declaraciones y contradeclaraciones. El trabajo real tanto en el campo de la espiritualística como en el de la sociología, en el de la liberación psicológica como en el de la liberación material pasa por la indagación permanente, la reflexión compartida y el compromiso con nuevos conceptos que permitan  superar los caducos responsables de tantos fracasos humanos.

La triple dobleuve es el nombre unitario multiaspectado, el gran paraguas que  recoge a  una pequeña gran multitud dispuesta a saber y aprender los unos de los otros. Toda nueva propuesta de portal-lanzadera de páginas de discusión, historiografía, información autentificada y contraste honesto dentro de un debate a favor de la verdad y la comprensión no puede recibir más que la bienvenida. A diferencia de una plataforma de revista al estilo clásico, aquella no tiene porque dejar excluso a nadie que pueda cooperar con textos y aportaciones, en esta todavía rige la selección, por no decir una falsa ideal del elitismo, que deja fuera propuestas privando a sus lectores y área de influencia de ellas. La triple dobleuve es connatural a la sinergia: energía socializada, algo que otros medios tradicionales, incluso dentro de la nueva era o de la apología novoparadigmática, suelen ignorar deliberadamente.

 

 

Mentira y Traición.

Escrito por jesusricartmorera 03-11-2007 en General. Comentarios (0)

http://jesusricartmorera.blogdiario.com/img/torsodesnudodibujo.jpg 

 

El partido político que miente hoy te traicionará mañana. ¿Seguir(ás) votando al PP tras todas sus mentiras? Este eslogan tiene dos partes, una atemporal y otra directamente destinada a las bases electoralistas del partido conservador o más exactamente de derecha tradicional, que coyunturalmente está en la oposición parlamentaria en España. En cuanto a la atemporal, la mentira política puntual no es cualquier cosa que se pueda pasar por alto. La mentira de un partido a la parte de la sociedad que confía en lo que dice o de uno de sus portavoces significativos en cuestiones fundamentales de estrategia no es una bagatela. La mentira intencional no tiene nada que ver con el desliz o con el error expresivo. Es el efecto directo de una necesidad organizativa de aparentar lo que no se es o de deslegitimar a otros sin fundamento. En general toda mentira es indicador de una impotencia. La mentira forma parte de los diálogos ordinarios y no hay peor mentira que la de pensar que haya gente que no mienta. La mentira es constitutiva de la forma humana en sus relaciones sociales. Es algo que la humanidad todavía no ha resuelto. Tal vez algún día lo consiga. Mientras tanto coexistimos con ella lo cual no disculpa ni las grandes mentiras ni las mentiras evitables. Es completamente distinto la comprobación de las mentiras relacionales a las mentiras institucionales o de estado, y a las mentiras de grandes organizaciones, insidiosamente organizadas para conseguir adhesiones acusando a falsos culpables. Cuando alguien miente y repite sus mentiras tiene más probabilidades de no ser fiable que cuando no lo hace.  Hay mentiras puntuales que incluso pueden ser justificables lo que no lo será es una actitud de permanente mentira. El individuo que habitúa su forma de vivir mintiendo acerca de lo que es o lo que hace reúne más condiciones de sujeto para traicionar a quien confíe para el asunto que sea. Su código ético está más alterado. Si encima lo hace un grupo la  probabilidad de su traición será incomparablemente más alta.

En cuanto a la segunda parte del eslogan, de pronto la sentencia judicial en contra de musulmanes imputados en la participación del 11 M unos 3 años después ha desmantelado la llamada teoría de la conspiración y con ella a los organizadores de su mentira, PP y adjuntos. La resonancia mediática ha puesto en boca de jueces y políticos gubernamentales la frase de “Eta no ha sido”, lo cual es una forma verbal inusual dado que cada vez que se ha mencionado a tal organización armada ha sido y seguirá siendo para imputarle la violencia. Por su parte, el PP que mintió a la sociedad española tanto acerca de la autoría del atentado contra el tren además de mentir antes con respecto a la tenencia de armas de destrucción masiva de Irak, no solo no se disculpa y autocritica si no que pone en duda el veredicto judicial y dice que apoyará otras líneas de investigación. Los peperos no terminan de sacarnos de quicio. Son los primeros en avalar los marcos legales y lo que llaman el estado de derecho, pero tan pronto el derecho les desfavorece dicen acudir a otras vías de investigación. Esperamos que ese revés sea recordado por sus electoralistas para castigarlos debidamente no dándoles un nuevo apoyo electoral, pero si una buena parte de la sociedad española sigue sin darse cuenta de  la conexión que guarda el Partido Popular (en realidad antipopular) con la derecha tradicional, con la extinta Alianza Popular (un nombre más idóneo para el conglomerado de grupos que convergieron en la formación de la derecha organizada para tiempos parlamentarios) el futuro de una bipolaridad seguirá durante nuevas legislaturas. Para el raciocinio fundamental seguir prestando confianza a quien te miente es totalmente absurdo, sin embargo una parte de la sociedad, netamente inmovilista y disculpadora de toda trama intoxicadora, sigue creyendo que es mejor un partido de mezquinos pero que no mueva las cosas que otro que plantee nuevas legislaciones que pongan en evidencia las vergüenzas de aquel otro. El problema es que al votar un partido como el PP se esta poniendo trabas a las ruedas de la historia. La alternativa no es que sea realmente el PSOE al gobierno, pero la continuidad de este es incomparablemente preferible al relevo de aquel.

Además de que la mentira consumada y la traición potencial están directamente conectadas, una determina la otra, está el hecho de la nula autoestima en la que puede caer un votante que ha sido ninguneado informándole con mentiras. Por su parte las caras de cemento de  los portavoces de un partido obsoleto pueden con todo. Se puede dudar  que una máquina-oruga pudiera aplastársela contra el asfalto, en cuyo caso si eso sucediera- tal como pasa con los dibujos animados- volverían a levantarse y a tridimensionalizarse como si de globos se trataran. Su falta de vergüenza y de ética les permite estar cada día voceando de nuevo como si aquí no hubiera pasado nada. Su absoluta falta de decencia les impide pedir disculpas a la sociedad entera. No pueden decir públicamente que han mentido porque eso significa perder algunos millones de votos, no pueden decirlo porque a continuación tienen que decir que no son acreedores de la confianza que se les depositó, no pueden decirlo porque deberían explicar toda su estrategia: un continuo sabotaje al menor avance institucional.

El slogan traslada la pregunta al votante, incluso en una forma neutra ¿Seguir votando? Puede dar la impresión equívoca incluso de que quien lo escribe ha formado parte de la masa electoral engañada votando en esa dirección. La pregunta en todo caso es trasladada a los electores para que repiensen lo que van a hacer con el poder de su voto.

 

Tipos de Actos

Escrito por jesusricartmorera 01-11-2007 en General. Comentarios (0)

 

Hechos prácticos y Actos interpretativos.

Las acciones que son contribuciones directas a la transformación de las cosas son más valoradas que los actos interpretativos de ellas. A éstos no siempre se les categoriza con la denominación de hechos alimentando una falsa dicotomía entra teoría y práctica. Cuando se construyó la noción de práctica teórica la división entre acto y no acto se vino a complicar. En principio, acto es toda aquella unidad que forma parte de un movimiento concatenado de pasos que da por resultado un tipo de modificación. En este sentido es difícil aislar alguien que pueda existir sin protagonizar acciones. Un koala o un perezoso también son activos aunque formen parte de la fauna más tranquila. Los animales que hibernan no dejan de hacerlos y estrictamente en las horas de reposo el cuerpo humano sigue trabajando, por tanto, actuando. Es difícil denominar una situación humana que esté al margen o fuera de un proceso activo .Las imágenes ociosas más extremas como retozar en una hamaca o tomar el sol en una playa no están disociadas de algún tipo de actividad, los aquietamientos mentales que proponen las pautas de meditación tampoco quedan fuera de la acción. Un monje hierático en una postura de loto dimana una imagen que puede mover a la consideración de otros con lo cual el proceso activo no queda paralizado. Filosofar sobre el acto obliga a tratarlo en su complejidad y longitud. Comprenderlo en sus proyecciones y no limitarlo a su causa y efecto protagonizados en el ámbito de su ejecución. Tratar de entenderlo así acerca las distancias entre el acto tópico entendido en su definición más clásica de movimiento inequívoco  de los actos interpretativos, en su mención más lesiva, como aquellos que en realidad solo hablan y no hacen nada.

En la sociedad mediática que coincide con la que se ha dado en llamar sociedad de la información el valor de los actos es tanto mayor cuanta más resonancia tienen. Eso introduce otra categoría: un acto cualquiera en unas coordenadas lejanas o desconocidas pasa a ser el comentario central del día por obra y gracia de la potencia informativa con que se le inviste. El acto inicial puede pasar desapercibida y no entrar jamás en la retentiva y memoria colectivas o por el contrario tener el homenaje de su reconocimiento a partir de su difusión. Todo lo que interviene en su proceso de difusión forman parte de los actos ad hoc, divulgativos unas veces, interpretativos otras. Son actos derivados que viven o tienen lugar gracias al acto en torno al que se vertebran. Examinado esto nos encontramos una enorme cantidad de actos derivados hasta el punto que pueden ser superiores a los hechos prácticos. Comparando los unos a los otros se vive –se dedica más cantidad temporal de vida- a los actos interpretativos que a los hechos prácticos. Una conversación, la lectura del periódico, auditar noticias, escribir un artículo, hacer arte forman parte de los actos interpretativos mientras que tomar un autobús,  hacer los preparativos del week end, ir a la tienda de víveres a comprar, repostar gasoil, quedar en la bolera para hacer una partida o  preparar la asamblea del centro de trabajo son hechos prácticos. En el funcionamiento empresario-industrial con funciones claramente divididas entre las naves de producción y las oficinas de planning se habla de los productores y los administrativos. Unos detentaban el grueso de creación y transformación  y los otros preparaban las pautas para desarrollarlo. En la lucha política y en el funcionamiento de los partidos también se hablaba de una división entre pensantes y ejecutantes, entre quienes elaboraban la línea política y quienes se ocupaban del grueso de la agitación. En la sociedad en su conjunto hay ocupaciones directamente vinculadas con la transformación de las materias y otras que desde la economía, la sociología o la psicología ambiental o industrial estudian e interpretan las conductas laborales y sus riesgos para la colectividad.

Definir unas como las únicas fuentes de generación de riqueza y las otras como vividoras o saprófitas de las anteriores es exagerado aunque haya una verdad de fondo que lo avale, lo que no se puede es interpretar que las unas son las únicas activas y las otras se limitan a una auto justificación en su no-hacer.

A los hechos prácticos acotándolos en algo más medible se les define a todos aquellos que son voluntariamente organizados para conseguir unos propósitos. Y dentro de estos los más valorados son los directamente responsables que los garantizan. Durante un día de actividad un ser humano, sea cual sea su oficio o inserción, hace multitud de pequeños actos, muchos de ellos son básicos para permitir los otros, el desplazamiento es necesario para llegar al sitio de trabajo donde es esperado un oficinista o un productor, cuando está ante su máquina o su mesa de despacho hay pequeños actos preparativos que no son propiamente productivos pero indispensables para la eficacia que le va a ser requerida por la magnitud de su tarea.

La superioridad de un acto interpretativo versus un acto productivo es que aquel puede incidir en la demostración de la superfluidad de este, si realmente es evitable, e influir para que no se haga en vano o en contra de otros intereses ecológicos o de coexistencia pacífica. A una interpretación más acertada con análisis robustos le corresponde una liberación mayor de hechos primarios totalmente prescindibles.