Clitoritomía

Clitoritomía. Goudel Niamey 16 may 2008

Moolaadé de Sembene Ousmane

Moolaadé significa en djioula asilo. En un lugar indeterminado del África actual es la historia de un pueblo en el que una mujer no está dispuesta a que el rito de la ablación (La salindé) siga en el cuerpo de su hija. Un grupo de cuatro muchachas que les toca por edad pasar por tal atrocidad acuden a esa mujer buscando el amparo. La película es una historia del poder de la voluntad de esta mujer en concreto y de las vecinas que le dan apoyo en contra del poder masculino y de todo lo que representa: lo retrógrado. Algunas de las muchachas se suicidan echándose al pozo por tener que pasar por ese crimen contra sus cuerpos. El consejo de los hombres obliga al marido de la rebelde a que obedezca, la cual se niega repetidamente a pesar de ser golpeada. Un hombre que es extranjero y que viene de tarde en tarde con su carro de mercancías interviene a su favor. Su ayuda lo convertirá en un rival a los ojos de los hombres y lo asesinarán. Por otro lado el hijo próspero del rey tribal que ha estado de emigrante en Europa vuelve  con muchos bienes, entre ellos un televisor, entra en contradicción con su padre que lo deslegitima. Los hombres en su fanatismo obligan a quemar todos lso radio transistores  para que no haya contacto informativo con el exterior. Una hoguera de ellos simboliza su estupidez. La lucha finalmente es con las mujeres que viste de una manea particular usando unos pequeños cuchillos curvos para la amputación a las cuales se les obliga devolverlos y son quemados. Vence la sensatez por una vez. La película pone en evidencia el gran peso de las tradiciones africanas que mantienen a todo un continente sumido en el atraso mental más absurdo convirtiendo lugares paradisiacos en infiernos convivenciales.

 

Castigo Implacable

 

Castigo sin venganza de Lope de vega.  La relación de un hijastro con la esposa de su padre crea una situación donde el amor es presentado como conflicto. E padre es un todopoderoso que sale a guerrear en cuya ausencia el amor de aquellos se abre paso. A la vuelta de aquel un anónimo le advierte de la situación. Sin interrogar a ninguno de los dos prepara las condiciones para que sea su hijo el que mate a su mujer con un ardid, e inmediatamente después de eso ordena a su soldados que lo maten a él. Lo habitual de la psicología de las relaciones humanas pasa por innumerables vericuetos de sondeos y decires, de tanteos y especulaciones antes de tomar formas sólidas o con apariencia de definitivas. El teatro clásico ha abundado en malentendidos, reconvertidos en la sal y la pimienta de los juegos verbales y de las tentativas sensoriales; algo de lo que el teatro moderno no se ha alejado. Los diálogos suelen ser especulativos y los juegos de múltiples posibilidades excitan la imaginación. Para el cuadro presentado por Lope de vega, el mundo triádico se basa en la imperativa fidelidad pre-supuesta de un hijo hacia su padre que jamás podría suponer que lo traicionara flirteando o enamorándose de la mujer de este. Fidelidad que también es un imperativo para la esposa a la que se le supone que no se irá con otro hombre por mucho que su marido se vaya de aventuras bélicas o esté temporadas ausente. La certeza de esta transgresión es suficiente para el hombre doblemente engañado, por su esposa y por su hijo, entre en cólera y haga los preparativos de sus asesinatos. El resultado es su orgullo restablecido y a la vez la pérdida de los que hasta hace un rato antes de la noticia de su relación eran sus máximos, o únicos, seres más queridos. Por parte de los dos amantes cuyo feeling empieza en el momento en que el chico rescata a ella de un mal paso, viven su historia de amor como una tragedia desde el principio por los imposibles contextuales en los que toca moverse, algo que encontramos en otras historias de amor en el teatro clásico, done el enamoramiento más que un motivo de jolgorio lo es de temor y especulación por las consecuencias que puede derivar. En Lope y en esta obra el precio del amor es el morir y la conducta del que se considera burlado es la de castigar.

Boadella y la Excelencia

De cómo hacer teatro excelente.

En algun lugar de Manhattan, made in Boadella.

Un texto rápido con un doble registro evidente al menos. El de una compañía bajo el mando neurótico de una directora teatral  supuestamente argentina que pierde los papeles a cada rato tratando de ensayar El Quijote al estilo heterodoxo de ésta y el de un par de fontaneros que vienen a reparar una gotera en el escenario de ensayo, residentes de una comunidad psiquiátrica. Mientras aquella va repartiéndo los papeles; éstos, que llegan con curiosos atuendos a bordo  el uno de una moto guzzi, creyéndose el caballero andante de Cervantes con el seso comido a fuerza de haberlo leído, van a su bola ajenos a la tentativa escénica de los otros. El de la guzzi con hablares del siglo cervantino y con una memoria estupenda de las páginas de El Quijote demuestra, sin quererlo demostrar, ser el mejor actor para el asunto, así mismo su operario como pareja de reparaciones lo demuestra ser para la de Sancho, con toda la ideología contenida que le caracteriza y el realismo propio de la figura conservadora. Hay un tercer registro un tanto oculto el de la autocrítica teatral en el modo de hacer puestas en escena, un tanto vaporosas a fuerza de irrealistas, repasando la relación neurótica o ninguneante entre una dirección y sus actores.

Albert Boadella en el artículo de presentación de la obra  destila un toque de humildad y revela una verdad a gritos: la de continuar tratando las cuestiones fundamentales de la cultura después de pasarse cuatro décadas llenando salas de teatro. La cultura es esto: una vuelta de distintas maneras a los mismos conceptos centrales de la vida.

El rito escénico es rápido. Es una obra de texto para no perderse ninguna palabra. Los actores van cumpliendo una a una las indicaciones de la directora cuando es capaz de precisarlas sin evadirse del trabajo y los que van de fontaneros,  ajenos absolutamente a todo, son los que imponen el auténtico discurso quijotesco en un espacio escénico en el que no termina de arreglarse nada salvo el control de la gotera que hasta allí los ha traído.

El guión es el relato de una tentativa escénica de la obra cervantina sin llegar a concretarse y que sin embargo queda expuesta en sus trazos fundamentales.

Quijote y sancho son la metáfora de una dualidad: dos maneras combinadas y seguramente complementarias de enfrentar el mundo social. La aventura del uno y la contención del otro siguen estando presentes en los debates, en los encuentros, en las tentativas y en la lucha por la supervivencia. Cada cual elige su papel. La locura no es privativa de uno sino de cualquier elección. Lo unico que es dado es pre-optar por la dosis de ella.

Se trata de una obra viva y ágil, audaz e inteligente que representa en la práctica una manera de hacer teatro excelente.

 

El cristo femenino

 

La Cuadra de Sevilla con  Salvador Távora   en Imagenes Andaluzas para Carmina Burana nos atrapó los sentidos como si nos hubiera cogido de la mano para llevarnos por su versión particular de la pasión cristiana. Un reparto hierático: 4 monjas de pared de fondo, dos y dos; 4 ángeles de blanco movidas por una noria con poses de inocencia celeste, una cantaora de vestido clásico de pliegues blancos y algunos lunares, dos zapateadores, un rascador de madera de fregadero, otra cantaora en la finura de un vestido de tubo y otra cantaora más, de las de pueblo con vestido negro-gris de hacer faenas, dos caballeros con sus caballos blancos, tres gruitarreros  y una bailaora que puso los pelos de punta al público. La primera parte de la obra fue aguantada por el magnífico equipo sonoro con la banda de Carmina Buranna de Carl Orff. Todo estaba en su lugar: las caras serias, el drama andaluz, los actuantes cada uno en su puesto a punto para el combate.

 El punto de inflexión llegó con los dos toros mecánicos que elevaron su cornamenta sobre el público de las primeras filas de la que colgaron los dos bailaores-zapateadores que acabaron con manchas de rojo en sus camisas. Eso consolidó los gritos desgarradores del jondo y una danza apuñalante de la bailaora  en la cruz tumbada al suelo a la que pateó todo lo que quiso y a la que al fin fue colgada.

Desde 1972 la cuadra ha presentado 14 espectáculos que han dado la vuelta al mundo.Tal como dice Távora intentar dar una explicación al impulso creativo sería una torpeza.

El contenido escénico data de los s XII o XIII hechos por goliardos y clérigos contra los poderosos de la iglesia, de contenidos paganos e irreverentes.

Fue escenificado en el teatro Victoria de Barcelona, donde el publico merece una mención especial: Esta vez supo contenerse a la emoción y no aplaudir al final de cada canción dejando el homenaje sonoro del aplauso para el final.

Tres: el problema de siempre

Tres: El problema de siempre.

Tenim un Problema. Sala Villarroel.

Trepidante, rápida y original. Sirve en bandeja una situación de relaciones humanas trianguladas con una explicación directa al público en diversos momentos por uno de los personajes y una triple situación simultanea: la del apartamento de un homosexual que decide compartirlo con un huésped, la  de su amiga y vecina de al lado, la cual es la amante del hombre de la pareja escénica. Los tres apartamentos comparten el escenario y eso hace rápida y original la representación que en algunos momentos presenta diálogos distintos en paralelo. El marido es presentado como un clásico incapaz de enfrentar su situación con su esposa. Su situación es la que tiene una amante. Por su parte la esposa también tiene su amante. Los dos, esposo y esposa, esconden mutuamente sus relaciones secretas. Por su parte el homosexual espera con su nuevo compañero de piso algo más que una relación de casero-inquilino y su vecina, la amante femenina, espera algo más que pasarse toda la vida escondida.

El problema es la situación de la vida misma, el desajuste entre el deseo y la realidad. Cuando la relación de la pareja constituida está en peligro ambas partes no dudan en consolidarla de nuevo.

Como otras obras del género de comedia, la situación está presentada pero la verdad sobre ella queda enmascarada. En el lugar del enfrentamiento de la verdad rigen los supuestos y los presupuestos aderezados con gagas de coincidencias o casi coincidencias que ponen las tensiones al borde del estallido pero que nunca llegan a producirse del todo.

 

 

 

El asesinato del poeta

 

 

Lorca eran todos. de Pepe Rubianes

En el club Capitol en Ramblas de bcn. Rubianes con esta obra exhibe un valor artístico a su carrera fuera del estilo humorístico que le caracteriza. Teatro-documento, como él mismo la califica en los minutos previos a su escenificación que actúa como presentador, es una indagación rigurosa de los acontecimientos que rodearon el asesinato de Federico García Lorca al principio del alzamiento golpista contra la República en Granada.  García Lorca se había refugiado en casa de su amigo Luis Rosales, la cual era sede de concurrencia de altos cargos de la Falange, frente a intromisiones de patrullas descontroladas que lo maltrataron en la suya. Nadie pensaba en que hubieran intereses homicidas en su contra. Cuando lo arrestaron para llevarlo a Gobernación Civil nadie sospechaba que se tramara su muerte. Uno de los Rosales consiguió la orden de dejarlo libre del Gobierno Militar al día siguiente cuando ya era demasiado tarde  y había sido llevado a Vízmar para ser fusilado en los tristemente famosos paseïllos con que la Guardia Civil  engañaba a sus víctimas. Todo se debió a un rencoroso,   que quiso  hacer méritos propios sobre el cadáver de un poeta que no tenia nada que ver con la contienda pero sobre el que pronto corrieron tintas difamatorias tratándolo de rojo. El gobernador civil de Granada de aquellos años se excedió en su brutalidad hasta el punto en que fue objetado por la propia derecha. Tras la muerte confirmada de Lorca el mundo entero conocedor de su obra interrogó a las autoridades españolas que añadieron más mentiras a su personalidad. Tuvieron que pasar muchos años para que su obra fuera divulgada y  escenificada en suelo hispano.

El formato de la representación es la encarnación de los distintos personajes de aquel contexto que van explicando y entremezclando sus versiones. Luis Rosales fue acusado injustamente durante toda su vida de haber favorecido la muerte de Lorca cuando en realidad había actuado como su protector y a su vez también pudo perder la vida de no haberse intercedido por él.  Su vida fue eclipsada por ser siempre vinculado a la obra de Lorca. Preguntado en todas partes por este en lugar de por su propia obra. También lo fue de su familia ya que el sujeto  encargado por gobernación en ir  a detener a Lorca le guardaba una rivalidad a la Falange por no haber sido admitido en sus filas. Deteniendo a uno y siendo un eslabón crucial en su asesinato también empantanaba a la familia que lo había acogido.

Este trabajo de Rubianes ha sido el fruto de una persistencia desde los tiempos en que fuera estudiante y acudiera a una de las conferencias del propio Luis Rosales saboteada, como solían serlo, por críticos de los acontecimientos que no los indagaron suficientemente.

Dada la figura descomunal de Lorca hacia falta un texto  dramático que le hiciera justicia y que fuera presentado con toda la rigurosidad necesaria.

La escena última donde queda abierto un libro de las letras de Lorca por un lugar indeterminado y con una flor entre las páginas hace, además, de homenaje póstumo. Contra el asesinato de los poetas solo cabe seguir leyendo y escribiendo la poesía.

El gay oculto

 

Currículum oculto gay 23juny2000

La jaula de las locas  (la cage aux folles  de Jean Poiret) versionada y dirigida por Angel Alonso plantea la trama de una relación homosexual  entre dos adultos hombres para ser enmascarada en público pasándola por una relación heterosexual estándar.Todo ello para facilitar la perspectiva matrimonial del hijo de uno de ellos  con una chica de la alta sociedad cuyos padres  vienen a conocer los de su pretendiente para dar el visto bueno a la  boda. En tres actos,el director resuelve estupendamente una situación de  alta complejidad.

en el primero,  El gerente y la vedette principal del night club la jaula de las locas presentan una privacía convivencial con unos valores determinados y unos amaneramiento hiperbólicos .Las neuras de ambos  no han impedido un apareamiento de larga biografía de éxito en lo íntimo y en lo profesional.

en el segundo el enfrentamiento para cambiar de actitud y aparentar lo que no se es por una devoción al filio, criado en un ambiente gay pero que es heterosexual.el hijo solo pide un acto escénico para dar el pego a los padres de su novia, la cual está al corriente de todo pero que se debe a una familia tradicional y de apostolados.

en el tercero, el cambio radical de situación: en la que  todas las apariencias  son disimuladas (cristos en lugar de pinturas de desnudos y vírgenes en el lugar de ligacamas)y donde ambas familias se conocen.Es el acto que borda el trabajo de representación. Todo sale de una manera distinta a la prevista y Joan Pera (la vedette y pareja) en una magistralidad  total, incapaz de representar el papel de hombre,actúa como la esposa-mujer de Paco Morán (el padre de la criatura que es quien promueve todo el cambio de papeles). Innumerables detalles gays no escapan a la observación de los padres de la novia que finalmente se dan cuenta del percal. Cuando todo está a punto de terminar,hay un canto al amor por encima de las formas y lisonjas de la hipocresía y puesto que el suegro potencial es un político público perseguido por periodistas, acaba aceptando la ayuda de sus anfitriones siguiendo su táctica de escapada:trasvistiéndose de mujer para poder salir del atolladero.

Una obra muy recomendable para paladares finolis  y estómagos batientes con capacidad para la risotada continua.

Teatro de masas

 

Si ya sabíamos que el peor día que  se puede elegir para ir a ver un museo es aquel en que vas a coincidir con colegiales en grupo, o el peor  para ir a ver una exposición de arte es el de su vernissage; ahora sabemos que el peor momento para ir a ver una función teatral es el dia en que se ponen de acuerdo institutos y escuelas para llevar a sus estudiantes. Tomemos el Teatro Victoria (en el paralelo barcelonés) como  observatorio. Es un teatro donde se hacen representaciones excelentes ante un aforo de un  millar o más de  butacas.  Hay muchos teatros en el mundo que se guionizan representaciones ante públicos numerosos y son perfectamente seguidas. La del numero, en principio,  no es la cuestión. La cosa es que cuando coinciden grupos pre-formados en un espacio tan grande y denso, incitados por una propuesta de estudio o de curso, y tales grupos están formados por espectadores sí, pero no por espectadores habituales de teatro, sucede que su no adaptación al lugar puede convertir la experiencia de ir con ellos en una pequeña calamidad. A parte del teatro que se desarrolla en escena está el que sucede en la platea y los anfiteatros.  Antes de que se haga el silencio el público ya se ha  perdido parte de la nueva escena `porque otra parte del público insiste en habar o en ar palmas o silbidos. La gente  necesita descargar sus tensiones y aplaude cuando no viene a cuento (en una clara demostración de sus pautas manipuladas por lo que se ve en los reality shows televisivos). Suenan los móviles, se ven sus lucecitas azules, hay encadenamientos de toses simulando el dolby digital.Y cuando hay media parte (en las funciones largas la hay) toda la masa necesita levantarse para ir al vestíbulo, sea para echar humo, darle al pico, y por supuesto consultar  los importantes mensajes dejados en sus buzones acústicos de telefonía portátil.

No hay nada como mezclarse con tal clase de eventos  para observar conductas en condiciones de masividad en las que sigue confirmándose que  el individuo (perdón por quien no se ajuste al perfil) pierde lo poco que tiene de bueno para ser un memo.Pero no hay nada peor que hacerlo si se quiere seguir sin perder detalle una obra escénica. Me pregunto cómo podría sobrevivir Lope de Vega en una época en que la gente estaba menos habituada popularmente a la función escénica.

Lo escénico

 

La mayor parte de espectáculos son escenificados.Es decir hay un lugar llamado escena en el que unos argumentos y unos protagonistas se mezclan para centrar la atención de un público.Eso ha sido posible por la concurrencia de un director que como hacedor de una creación lo ha ordenado todo para presentar un discurso fiable. Posiblemente ese director no es más que un impostor, un intruso en el territorio escénico del que va aprendiendo mientras lo va recorriendo (Peter Brook[1]  1968) . Los componentes son servidos para satisfacer-o zarandear-a un público ávido de pasión, contenidos, aprendizaje o interacción. ¿Pero donde está el público y donde está la escena? En la medida en que la existencia entera ha sido y es teatralizada continuamente y el concepto de imagen ha dejado su feudo selecto para generalizarse en todos los ámbitos de vida colectiva, la frontera entre actuaciones y expectaciones ha desparecido. El actor y el espectador han devenido en uno solo, y todo el mundo tiene sus momentos estelares  ante un  público que le sigue y l otros típicos momentos que se funde anónimamente en un público para seguir  a otras estrellas. Esta asunción,cada vez más popular, no desdibuja la noción tópica de los significados de “ir a un espectáculo”, “ir al cine “o “ir a ver tal  o cual cosa.” El espectáculo todavía sigue siendo circunscrito en unas salas especiales: cines, teatros, danzas, ...En las que un grueso de espectadores gozan con la mirada y la escucha de lo que hacen unos determinados artistas. Pasado un período pre-pactado el público desaparece llevándose su mochila de sensaciones.

Casi siempre hay una escena con coordenadas específicas desde la que unos profesionales  exhiben sus dominios (musicales, circenses, gestuales,cómicos o retóricos)para entretener, divertir,  congratular, satisfacer o colmar a una masa anónima llamada público.Ese público en la platea oscurecida es el motor de todo:el sentido último por el cual exhibir una escenificación.

Lo escénico es la dimensión que crea toda escena sobre lo que reflexionar tras su emisión espectacular. Por lo general los argumentos de cine, teatro, televisión, conciertos, óperas son los temas de la vida misma, que vuelven a la vida. La escena permite la síntesis de lo que la vida refulge dispersa y dilatadamente.La escena es el lugar virtual de las realizaciones que la vida no concede. Es un pacto para la satisfacción del deseo-relativamente barato puesto que se accede a ella con una entrada o boleto de bajo costo. Y por su misma definición no queda circunscrito a los parámetros clásicos de los espectáculos, sino que la espectacularidad ha trascendido a todo terreno que tiene escena. Los debates parlamentarios televisados o las conferencias en círculos de cultura,son también espectáculos en tanto han arribado a categorías escénicas. Todo hablante en público incorpora en su gestualística unidades de actuación con las que se sacar mejor partido a su intervención. Todo hablante es un actor pues, ya que todo actuante es un actor nato que incluye simulacros en su actuación. La diferencia entre unas escenas (las que vienen anunciadas en las páginas de espectáculos) y otras (desde las citas culturales y políticas, a las espontáneas que brinda la calle diaria)es que unas suelen ser de pago y el resto no. Las de pago en tanto que lo son se colocan en la condición de criticables (quien paga tiende a exigir calidad) y las espontáneas se toleran en un magma escénico en que nadie se escapa de escenificar algo: su papel más o menos sabido y/o estudiado. Basta salir de casa y tomar el ascensor para empezar a actuar.Eso no significa que se camine como los/las  modelos recorriendo su pasarela o se imposte la voz como si  se estuviera bajo unos focos y una cámara, pero sí sabiéndose observable/observado por los demás.ser objeto de observación ajena imprime una modificación en la actuación propia. En resumen,lo escénico nos envuelve. Y tanto si codiciamos una postura escenificada haciéndola propia mimetizándola como si encontramos nuestro perfil representado en una escena de la que somos espectadores, es difícil desligar la propia vida de su escenicidad permanente.



[1] Brook,Peter.El espacio vacío,eds Península,2da ed.1990-

Escena y Espectáculo

No todo lo escénico es espectáculo.

Si bien todo pasa por la escena no todo lo escénico constituye un espectáculo. Por error o por un sosiego personal, que se traduce en la autovigilancia baja, unoa puede ser arrastrado a espacios, con taquilla y todo, para asistir a sesiones de estridencias ruidosas o, a veces, a gimnasias de gorgoritos y desinencias gramaticales. Toda propuesta puede entrar en el circuito de los ofertorios, con programa de mano y todo, imprimido y subvencionado por la institución de turno que debe de cumplir con el mandato de lo cultural (¿cuándo  tendremos el valor de redefinir cultura?) y colocado en el centro de atención para cautivar público o al menos para  tratar de tenerlo. El football y los toros y el cine de acción han perdido su poder de dar el pelotazo a todos los públicos. Hay gente que por eso no pasa y va, vamos al jazz, a las conferencias, a los recitales de cantautor y a nuevas versiones del arte no académicaa.  Por su parte, el sistema tendencial ha reciclado cualquier asunto que se preste para concentrar públicos y hacerles creer que son públicos pulidos amantes de la conciencia. Mientras la gente se sigue matando a balazos, o lo ques es peor, con esquirlas de metralla, a unos quilómetros de casa; la gente sosegada de letras quedamos para tomar cervezas e inventar una historia entre todos con la mixtura de palabras de azar. La tragedia humana es la de los otros y los aristócratas contra el aburrimiento nos felicitamos los unos a los otros con el acto escénico como si fuera el peaje indiscutible al cielo de los beatos. Puesto que hay gente para todo, la hay para quien se cree partícipe aportando una palabra para que el poeta estrellado (que no estelar) del momento construya con ella un texto improvisado. Los hay genios medulares que ni siquiera necesitan una calculadora de bolsillo para acertar con la raíz cúbica. Luego, con el ambiente apropiado y el refrito de todas las intenciones concurrentes en una sala, el producto final abrirá las carnes de los adictos y hará orgasmar a los que descubran la poesía por primera vez. Para otros, hartos de tanta performance, y tanto último grito, escribir un texto con palabras de todos para destruirlo en rito final parece una chorrada más en un mundo de déficits de estimulos en los que todo consumidor busca algo original. A fuerza de originalidad como demanda, la gente de la profesión escénica cambia la forma sin alterar el contenido. Para quien necesite palabras oriéntesele al diccionario enciclopédico más cercano o si las quiere espontáneas que aguce el oído en los bares tras jornadas de trabajo o en los locutorios de visitas en las prisiones. Allí encontrará realidad, las palabras pedidas como regalo no pasarán de ser simulacros de texto sin contenido, como el de aquellos poemas por encargo que algunos hacen por radio pedidos por radiooyentes o aquellos destinos radiofónicos transcritos de lectoras de cartas del tarot que se burlan en público de la ihgenuidad de radiooyentes atontadas. En fin,  que cada uno haga lo que quiera y mientras haya un salón de gentes que ponen el oído puede haber un hablante sin decires que ponga el habla para seducción perceptiva de la gente pasmada.

Culto a la Estridencia

Aun a costa de no poder formar parte de los comentarios elogiosos del folleto de mano, la música de Marcelo D2 nos ha resultado un canto a la estridencia, de un mal gusto musical rotundo  y de una capacidad de mensaje cero.  Despues de unas piezas, nuestra sensibilidad no pudo resistir más tanto griterío y lo atenuó marchando a otro lugar del parque más sosegado hasta donde llegaban los tumba-tumba El hip hop combinado con salsa parecía prometer, sin embargo el producto abortivo de ambos estilos nos mantuvo patidifusos en los asientos de plástico durante un cuarto de hora antes de poner los pies en polvorosa. Por supuesto, lo mejor del año, dijimos a modo irónico a los guardeses y encargados de puertas al salir. Pero no perdimos el tiempo. Mezclarnos con la marabunta de los juveniles, levantados desde la primera pieza como expertos en ruido y moviendo el cuerpo al ritmo (¿qué ritmo?)de los del escenario, fue una experiencia de exorcismo. Se podía utilizar el espacio para mover culo, caderas y lo que se terciara y poner cara de intergaláctico ido mientras las fragancias de la marihuana te trasladaban a otros tiempos.  El lugar  haría las delicias de un sociólogo armando su tesis doctoral a base de preguntas a unos y a otros lo que entendían y lo que hacían allí, para demostrar que todo mensaje verbal sería imposible en ese contexto  y que la gente va a los lugares por  manipulación y se conduce por mimetismo. Aparentemente los cuerpos y las manos con toda su gestualidad podrían parecer radicales, los vestuarios desenfadados, las caballeras rebeldes, las gentes liberales, las personas críticas. Nada de eso. La sociedad se lo ha sabido montar para dar a cada gremio su caramelo y doparlo con los ruidos que necesita. Si el Rap ha venido siendo una declaración de principios y la nueva manera de predicar el evangelio social del inconformismo, el hipo hop en el Marcelo D2 team es un insulto a la sensibilidad acústica, pero puesto que contra los gustos de la insensibilidad no podemos objetar nada, adelante, que se siga con las veneración a los ruidos.

 

Jane Fonda

El titular que trata a Jane Fonda de puta.

Todavía a estas alturas hay quien necesita darnos educación sexual y tildarnos a los demás con vocablos de baja estofa por practicar un tipo de actividad sexual que no sea de su complacencia. No puedo por menos que solidarizarme con Jane Fonda a la vez que apunto en mi agenda personal tirarle un huevo podrido al rostro de Josep Pernau, si hay ocasión de encontrármelo en alguna parte, por su artículo Las memorias de la golfa Jane Fonda[1]. Indistintamente de los pecados de juventud que cometiera la actriz, y que pueda reconocer en su reciente  libro de memorias, ha vivido una época histórica en la que se destacó por  compromisos sociales en una cuota bastante mayor que la de no pocos periodistas y tertulianos de los medios, que vienen a arreglarnos el mundo y a decirnos cómo hemos de ser, sin que se impliquen socialmente en lo más mínimo. Lamento que Pernau se deje contaminar por un tipo de argot sensacionalista para atrapar la mirada potencial de lectores en lugar de promocionar una literatura de calidad o cuando menos noticias desembarazadas de calificativos lesivos. Tiene la suerte de que la Fonda no se detendrá para pisar un neo-mosquito como él por su comentario y no lo llevará de las orejas ante un tribunal para que le sancione por su improperio. Los goces de la actriz y su modo de describirse como plurisexual no autorizan a  que periodistas que no tienen mejores temas de los que hablar metan en un titular una palabra que para muchos sigue siendo un insulto.

A falta de temas el dominicial de El Periódico pone al final de los artículos de opinión la pregunta junto a un email “¿de qué quieres qué escriba el autor  tal?” Propuesta para Pernau ¿Por qué no escribes de los abusos de autor: abusos de poder por gozar de un espacio público al que no se puede rebatir o acceder, abusos estilísticos, abusos personalistas por hablar de temas privados que retroalimentan el morbo? Quizás este tema sirva para desatascar la falta de iniciativa y para recolocar al periodismo en una función que no sea la del espía por el ojo de la cerradura de las puertas de los demás. Ah, una última cosa: para hablar de alguien hay que documentarse algo más y no solo hacerse eco de la edición de unas memorias. Para hablar de alguien hay que armarse de una mínima dosis de respeto.



[1] Dominical del segundo domingo de mayo de este año.

Por las letras clavados.

Por las letras clavados. Un epílogo.

 

El deseo de todo texto, o mejor dicho, el deseo de toda autoría que está detrás de un texto poético es comunicar lo más fielmente posible un sentir. El sentimiento no es algo etéreo separado de todo lo demás sino que está concretado en un ser y un estar, por lo tanto en una forma de actuar, en una conducta. Cualquier tipo de sentimentalidad es agua de borrajas y un canto demagógico si no va acompañado a una forma de ser. Por tanto cada poema en particular, pero sobre todo una colección de poemas dedicados a alguien  recoge esta pluralidad de registros, desde lo emocional a lo conductual. Tal como dice un slogan que ha hecho fortuna: “the love is not a feeling, it´s a behavior”. Se pide una mirada fina para detectar entre los versos que conectan con un registro y los que lo hacen con otro. De hecho comparten no solo pagina y poema, también estrofa y línea. Eso puede hacer que  una construcción poética deplore su forma por tratar de vehicular una información  o por ser fiel a un hecho referido entre sombras o entre letras. La poesía se hace compleja y hasta contradictoria cuando trata de representar lo sucedido o los eventos mentales que cruzan la escena en el momento de ser creada. Toda revisión posterior que la haga mas amable, o estilísticamente interesante, se enfrenterá al dilema de traicionar su sentir en aras a su forma o mantenerla a pesar de sus dificultades comprensivas o incluso de su falta de atractivo gramatical. He optado  inequívocamente por lo segundo. Los textos a Erotea no han sido escritos sin ninguna intención editorialista si no como confirmación de una relación apasionada. Son los textos que diploman y documentan esa misma relación recogiendo momentos estelares unas veces  y ordinarios otras, completamente felices casi siempre con algunos episodios dolorosos como contrapunto. Para la perfección llamen a la puerta de al lado.

 

 Si de por sí una relación de amor es complicada hasta el punto que para el caso de la heterosexual hay quien la califica de loca como Julio Caro Baroja  “la relación del hombre con la mujer es la ausencia de lógica total” con quien no tengo que estar de acuerdo ni comentar más allá de este par de líneas,  pero sí recoger uno de los fetiches al uso; la relación pasional amorosa se convierte en una pira crematoria de sentimientos de distinta naturaleza en especial cuando se da permiso a la espontaneidad para que se vaya dando. Pero tal espontaneidad, un lujo de la creación, de la que me jacto no siempre ha rodado suavemente. La esencia hamletiana como  encarnación de la duda, ha estado presente una y otra vez en la musa pretexte para estas composiciones. No hay nada tan terrible como estar  poniendo en la duda continua la elección de la historia para vivir o la elección del otro con quien vivirla.  El sujeto objeto de duda por el otro, el autor, deja de ser poeta de la dulzura para ser detective del crimen pasional, no el de la sangre sino el del escepticismo y la hipótesis permanente del rechazo definitivo. Si a fin de cuentas uno se hace poeta para huir  de los fantasmas pasados, los de no haber sido nadie en el seno de quienes le querían, no podrá tolerar que su personalidad y su rol sean puestos en duda por quien se hace de nombre, palabra y hechos su complemento existencial, que no su completud, convertida ya en una quimera idealista de otra parte del pasado con secuelas de inmadurez. En no poca literatura poética predomina más la idea fatalista de Hölderlin en su idea  “¿qué podemos amar que no sea una sombra?que no la del amor como un segurizante sólido e imperturbable. Pero el amor es por definición alteración. Cuenta con otro que hace de alteridad y fuerza de cambio. No hay amor concebible sin inter-influenciabilidad. He querido creer siempre en el otro como referente pero sólo he podido alcanzar tratar de ser yo como una referencia. Ser un referente para el otro también genera una referencia propia para el self. Y en el laberíntico e incierto campo de los sentimientos todo dato estable es una joya. Una historia de amor se abre paso frente a las incertezas e hipótesis de mal agüero para futuros en los que no se piensa y especialmente frente a las murmuraciones y las acusaciones sin dar la cara detrás de las pantallas. El precio de la lujuria es aceptar que la codicia de ella se disfrace con argumentos supuestamente civilizados, que incluso pueden abrazar adjetivismos como el del feminismo o el de otros cultos. Sea como fuere nuestra historia  sentimental, de la que éstas páginas han dado cuenta a fragmentos, ha seguido su curso por años dándonos a los dos protagonistas  parte de nuestras mejores experiencias existenciales. Ha sido una aventura de hechos a la  vez que una aventura con el propio texto al ser escrito a dos lenguas, las dos con las que habitualmente nos hemos manejado en nuestros encuentros. Subscribo la idea de Rosalía de Castro cuando hablaba de la aventura bilingüe. Una historia de amor es también una historia de tensión como la historia de una flecha es el resultado de la fuerza que la propulsa. Recordando a Albert Camus “el arco se tuerce, la madera cruje/ en la curva más alta de la tensión surgirá/el impulso de una flecha recta, del trazo/ más duro y más libre”[1] .

 

Sean todos los sucesos entrevistos y los que quedaron fuera, por no contar con letras a incluir,  este libro de poesía se suma a una filosofía de la gratitud de la que  Chesterton[2]  hiciera gala. Solo puedo agradecer la oportunidad de las vivencias, de vivir de acuerdo con la no represión de los deseos legítimos de placer y de amor y de haber encontrado un cómplice coincidiendo en esta tesitura. La vida es un don para el beneficio de sus experiencias. Es un don por partida doble cuando se siguen los impulsos  no solo del alma sino también de la carne.

 

Pero las letras, como todo,forman parte del tiempo y por tanto de los tránsitos. Tienen el valor coyuntural de poseernos pero también apresarnos como si quedáramos clavados para siempre a sus significantes.También tienen el valor oculto de deshacernos de ellas si encontramos las claves escondidas de su condición de  verdades aliadas como provisiones –así como  provisionales- en el duro camino del ser, del amar y, en definitiva, del existir.

 



[1] L´home revoltat.

[2] Devorado por el periodismo y por la pasión dialéctica. Una de las figuras mas enigmáticas y apasionantes de la literatura inglesa.

Erotea

Erotea: la diosa del fuego y Eros.

Colección de poemas apasionados. introducción.

 

Un poeta no se pude resistir a poner nombres personales al amor; Erotea es uno de ellos con el que he tenido la suerte existencial de estar acompañado en mis muchos ratos de lujuria y mis sueños glotones. No se trata de un nombre ancestral con resonancias en la antigüedad griega aunque su grafía pueda inducir a pensarlo. Es el nombre de una mujer musa, medio humana, medio diosa. Con cien momentos  de pequeños desajustes y otros mil de grandes lujos de pasión para compensarlos.

No hay ningún ser perfecto por exquisito que sea. Ni las sirenas ni las sílfides lo son, menos aún los humanos nacidos  desde úteros. Tampoco lo son los creadores de creaciones, los magos ilusionistas que hacen ver lo que no hay o los cabalistas que proponen crípticas fantásticas, pero todo sucede en el misterio de la intelección, del asalto sentido a los hechos y sus soportes, de la voluntad deliberada por hacerse con pasiones hechas carne. La poesía concede a sus figuras amadas los atributos de verdad desde la entelequia de las hipótesis. Una historia de amor es su historiador. Todo lo que sucede ha sucedido dentro de lo especulado. No hace falta nada salvo el otro como pretexto. Basta la vocación de amar para que el amor se de como un torrente incontenible de devaneos. Todo amor es en realidad un ejercicio fundamentalmente unilateral. Todo amor es fantasía que dijo sin lugar a equívocos Antonio Machado[1]  y lo más fantástico de ello es que sea posible por constituirse en el universo concentracionario de al menos un ser fantástico con otro que se deja convencer o no por tal fantasía; la cual, es un nombre para llamar al juego cósmico de la sentimentalidad.

Un amor se sostiene sobre la concurrencia de al menos un enamorado y de un objeto de pasión. Este no es inerme: se va transformando con aquel incluso en situaciones de refracción. No es el caso. Erotea es el nombre que inventé desde la conspiración amorosa y sexual para quien  ha sido parte de mi vida, de una vida con otras partes ocupadas por otra persona. Hemos sido y somos dos vasos comunicantes.

Erotea es la unión de Eros, el sexo, y tea, la antorcha para fuegos y carbones. Amarla forma parte del arte. Gozarla es uno de los premios del vivir. Cada acto amoroso ha sido para mi un acto creativo, el orgasmo es también el nombre de una creación aunque no dé el  fruto germinal dentro de un vientre. Lo tengo en el capítulo de las creaciones de vida y no encerrado en el de las simples relaciones humanas. ¿Qué haríamos sin el orgasmo múltiple o la cita continua con los espasmos genitálicos? El arte, erróneamente, lo vinculamos a belleza cuando en realidad es difícil partir de una patrón de medida de la belleza como un hecho objetivo y consensuado. Joaquim Ruyra lo decía categóricamente, “la bellesa,..no radica en la veritat objectiva, sinò en la veritat percebuda...La ciencia calcula i demostra; l´art no fa mes que mostrar i enamorar.”[2]  De la voz y la reflexión filosófica sabemos que de la vida solo nos podemos escapar por la vía del arte, y mejorarnos a nosotros mismos haciéndonos artistas. Pero un artista no es solo sus papeles, su buhardilla, su titiriterismo, sus exposiciones o su canto; es antes que nada, el sujeto que sabe vivir, el bon vivant que saca tajada particular a cada cosa y antes que a ninguna otra a sí mismo, a su cuerpo, a su libido, a su pasión. El sexo es arte y lo es porque escenifica continuamente el rito del amor. Es una obra de arte preciosista especialmente pensada y dirigida para dos que hacen de actores y hacen de todo metidos en sí mismos y ajenos a lo externo  son coreografías involuntarias para que otros tomen nota o no. Aunque ciertamente al darse publicidad en forma de gestos y poemas se  construyen y se convierten en producto  que pide una atención, en acto público que pide una platea. Claro que el acto sexual que se convierte en acto público puede sufrir percances. Cuandos sales de tu nido de amor pueden apedrearte. Manuel de Pedrolo lo aclara más:“quan surts del cau t´exposes a les perdigonades”[3].

Tal conexión de quien se exhibe en escena (y quien confiesa en alguna parte sus intimidades más inconfesables está en una escena) ante una platea supuesta se salva de tenerse que pasar la vida preguntándose sobre el posibilismo vital y los límites existenciales, sobre medias botellas llenas o vacías. Ya no necesita formar parte de las prédicas monocordes de la desesperación y el desaliento porque la cita continua con la pasión hace del amor la conspiración permanente  con buena carga de veleidad ante el entorno inadmisible. Chesterton[4]  no nos encontraría en la fila de los desesperados aunque podamos ir a los ambientes artísticos y mezclarnos con otros atrapados en sus miserias intelectuales.

Erotea es el nombre de mi pasión que ocupa ya una buena parte de mi biografía y a la que me debo como analista de sexo y poeta de declaraciones por la que espontáneamente sueña mi inconsciente y apalabro desde mi consciente con los textos que quisiera más bonitos y que propongo para la memoria en primer lugar de ella y en segundo y siempre lugar de todos y todas quienes quieran hacer de su vida un goce permanente y de sus pecados la mejor de las virtudes. 

 

 



[1] en Canciones a Guiomar. “Todo amor es fantasía/el inventa el año, el día/la letra y la melodía;/inventa el amante y, más,/la amada. No prueba nada/contra el amor, que la amada ,/no haya existido jamás.”

[2] Ruyra,Joaquim. Art i Moral. 1928

[3] Pedrolo,Manuel de.; Arreu on valguin les paraules, els homes. Edicions Proa .  Barcelona 1975 p.9

[4] “Nosotros vamos a los tés artísticos para descubrir pesimistas”   hace decir Gilbert K.Chesterton  en El hombre que jueves.

Custodia de los poemas declarados

 

 

Pasar en limpio, y en este caso a un ordenador, antiguos textos mecanografiados de intencionalidad y formato poéticos de propia creación no se limita a una actividad mecánica y  correctora. Hay un trabajo aparente,  a vista de pájaro, de alguien bregando con una antigua carpeta, con cuartillas y folios sueltos, con distintas grafías, tintas y colores de papel.  Hay alguien metido en un despacho, siguiendo un horario de oficina, cumpliendo con el ritual del empleado metido en la tarea oficinesca. Si la mirada se aproxima más a los materiales que maneja, verá sobre la mesa, junto al teclado, unas caligrafías más homogéneas y cuidadas, otras más caóticas y feas. Verá, si afina un poco más con la vista, algunos títulos que elogiarán a  un ser desconocido que pasará por exquisito,  a una historia de amor pasada que parecerá única. Pero sobre todo verá a alguien buceando en su pasado a ratos alegre a ratos consternado.

 Fuera de estos detalles el hecho de escribir originales poéticos  lo que deja por balance es una experiencia poética en sí misma. En particular cuando los objetos de los que habla cada poema quedan lejos en el tiempo y están disociados del repertorio de intereses actuales del autor. Los originales de Poemas a Elvira los he conservado por más de 20 años en una legajo, sin más cuidado que el de tenerlo a disposición cuando un día quisiera trabajar con ellos, repasarlos o rescatarlos  para darles forma de libro. Y digo trabajar porque enfrentar conductas de una personalidad pasada, desde el podio de un momento muy avanzado en el futuro, es una tarea intelectual e introyectiva de envergadura superior a la gramatical o formal en el traspaso de las caligrafías a los dígitos.

En este intervalo, nunca fui a mirarlos, nunca pensé en ellos, nunca los cité, nunca se me ocurrió sacarlos para dárselos a leer a alguien. Solamente supe en todo momento que los tenía y nada más. Esto no es un motivo de orgullo, es un hecho que confieso -no sin un cierto terror por mi parte- de mí mismo. ¿Si tanto quieres a alguien a juzgar por las confesiones escritas en textos cómo es que resulta tan sencillo no volver nunca a los restos que deja el naufragio relacional con su persona? En mi caso hablo de los restos en textos con formas poéticas. Hay otros más: cartas y fotos, de los que no voy a hablar porqué no viene al caso, pero sí diré que tampoco he acudido a su relectura y la vista de sus imágenes sólo ha sido de paso y por casualidad. 

Ese coleccionario breve de estrofas formaba parte de una historia terminada y con ella también habían dejado de tener sentido como un dosier abierto. El libro en bruto quedó cerrado en 1984 con otras muchas cosas de mi vida.  1984 había sido tomado por título de la consumación del averno social entre los humanos. Yo viví mi infierno particular con la pérdida de mi compañera como tal entregándome a otro tránsito hacia nuevas aventuras y encuentros con el cosmos y con los demás.

Siempre supe, o tuve la intención en espera, de ordenar los textos para hacerlos presentables a la lectura ajena, o simplemente para tenerlos en mejores de condiciones de conservación para el memorándum de mi mismo. Supongo que tengo una imagen cinematográfica en mi inconsciente: la de alguien contando lo más esencial de su vida junto a la vitrina en la que guarda sus secretos y tesoros. Había quien lo hacía junto a los trofeos de caza y miradas muertas de cabezas de ciervos o jabalíes. Hay quien lo hace con el hallazgo de sus esculturas y recogida de objetos por las geografías que ha visitado. Y hay, predominantemente,  quien lo hace junto a una cierta cantidad de fotos enmarcadas de sus hijos y sus parientes o las celebridades con las que ha compartido una instantánea. Yo lo haría junto a este libro impecablemente encuadernado, metido entre otros también surgidos de la efervescencia de mis dedos, entre unas cuantos objetos materiales guardados más por su curiosidad y significados simbólicos que por sus valores materiales.

Todo eso es un decir. Mi vitrina no tiene trazas de exhibición y no pasa de ordinaria guardando una vajilla para ocasiones especiales, una colección de copas  y mantelería y poco más. Por otro lado  la  mayor parte de los libros de los que soy autor no han llegado ni a editoriales ni  menos aún a las imprentas. Esa imagen queda pospuesta y sirve de bien poco. Además no es mi estilo anecdotizar ni de mi mismo ni aún menos la de guardar medallas o trofeos. Un libro es cualquier cosa menos eso. Y un libro de poemas es, poco o mucho, confesiones personales por no decir tests representativos de personalidad. Tiene el  valor de los diarios íntimos sólo que expresado con la metáfora y el símbolo y el estilo del protagonista llamado a escena tocado por el fuego de los versos. Por lo que hace a los diarios y a los poemas mucha gente los escribe pero no se atreve a difundirlos. Incluso autores celebérrimos como Thomas Mann[1] fallecido en 1955, no solo se opuso a darlos a conocer en vida sino que dejó  indicado para  tras su muerte, que sus escritos intimistas, los de sus diarios, no fueran publicados hasta 20 años después de su deceso. Pasado este plazo se comprobó que no había ninguna verdad revelada que fuera escandalosa. Eso ilustra la disociación perceptiva que hay sobre las cosas de uno por uno mismo de las que puedan apreciar los demás. También hay otra disociación  más sutil, la de uno con lo suyo propio pasado una etapa biográfica considerable.

Las palabras del siempre o del nunca que se cuelan en versos categóricos (siempre te querré- nunca te olvidaré..) releídos un tiempo después son reevaluados como productos de momentos fantásticos por no decir exagerados, en todo caso distorsionados y escasamente futuristas.

La tarea de re-conocimiento de unos textos viejos es el de la comprobación del estado del enamorado  en aquel tiempo y con aquella persona. El amor pedía el testimonio de los hechos en la convivencia y de la palabra en los versos. Ahora, con el deseo de la compilación en marcha,  hago como Leopold Vloom[2] como si recorriera los iconos de una topografía sentimental. Pero sin resultados ni pretensiones. Ni hay encuentro festivo con la persona a la que necesariamente están dedicadas las paginas de este poemario, ni hay un rescate integral de los detalles de cada escenario que las acunaron. Hay cosas que se han perdido en alguna parte de mi cabeza. La memoria es traidora. Y a mi ya me parece bien que lo sea. No quiero recordarlo todo. En el lugar de los detalles he preferido los predicados. Abstraído por los frases me he librado de los daños concretos aunque también de la reprografía de sus goces. No importa, el olvido de partes de una historia es motivo suficiente para que nos veamos empujados a llenarla con experiencias que la completen, si aquello quedó truncado, o que la reproduzcan si aquella fue sublime pero terminada. Inconscientemente hay una búsqueda de los tiempos idos y de las escenas voluptuosas del antes aunque cambiando de figuras compañeras con las que compartir la odisea del amor como tema central. Tal tendencia choca contra el consciente represivo que tiene por consecuencias nefastas el olvido absoluto, una de las manifestaciones del castigo y de la ausencia de perdón.

Me encuentro con que la experiencia de trato con los papeles del ayer me da un perfil de ingenuidad mayor del que me sospeché de mí en aquel momento y una banalidad estilística muy por debajo de la autoexigencia poética que un amante de las letras debe pedirse a sí mismo.

Confieso que la transcripción ha llevado asociada una corrección estilística. Algo que es intrínseco a toda traslación de un manuscrito a su forma mecanoescrita.

Por último quiero comentar que un pliego de poemas escritos por y para una persona tiene fundamentalmente a ella por destinataria. Dado el paso de los años y la desconexión total con que nos re-configura la vida a gentes que nos hemos amado estrechamente, sólo puedo dejar para el azar de los productos de mercado y el trasiego de los libros en las librerías que mi amor de ayer pueda ser algún día mi re-lectora del mañana.

 



 

[2] Joyce,James. El escritor irlandés de fama internacional. Su Ulises revolucionó la narrativa e inmortalizó las calles y plazas de Dublín. Su protagonista Leopold Vloom recorre durante 18 horas seguidas los iconos de la ciudad revelando el costumbrismo vital.  Se celebra una fiesta de 8 horas en la que los incondicionales de Joyce rememoranm los personajes del Ulises.

 

Un doble amor

 

 

 

Ésta es una historia de amor. Un doble amor: amor entre dos personas y amor a lo universal, que para no entrar en complicaciones traduciremos en  amor a la humanidad.

Salimos de Barcelona con la intención de colaboración solidaria. Una colaboración desinteresada que nos  iba a llevar a los Campamentos por la Paz en Chiapas, ese estado  del sur mexicano de indígenas analfabetos e insurrectos  que sorprendió al mundo desde mediados de la década de los 90. Nuestro destino: la comunidad de San José del Río, en la selva Lacandona.

La espera en San Cristóbal de las Casas, en la conocida posada de doña Rosita. Tuvo algo de iniciación a los misterios y realidades que íbamos a vivir como cooperantes. La muchachada a la occidentala catapultada por las ONGs de la movida antiglobalización, a ratos una versión kumbayá postmoderna, nos hacía asistir a un primer contacto con el turismo político.

Amantes de nuestro propio amor y del amor a la vida nos fuimos tras el cielo soñado como rastreadores de ideales perdidos, esperanzas calladas, utopías olvidadas y paraísos prometidos, aunque en voz baja sabíamos antes de tomar el avión de las filigranas endebles de tanto idealismo.

La selva virgen tendría todos los contenidos que podíamos imaginar, los  habidos y por haber; en lo primitivo, lo más auténtico y en lo escondido, lo más inmaculado que nos pondría a todos a salvo de nuestros respectivos infiernos europeos. Así lo mostraba  su concierto permanente de orquestas: animales vivientes junto a la armonía de los  elementos, caída de lluvias copiosas y torrenciales, dulces aguas tropicales  definitivamente agobiantes envueltas en mosquitos y barrizales y por encima de todo la sonrisa inocente de las gentes nativas con recursos comunitarios y sin malicias visibles.

 A orillas del río Dolores los zapatistas  nos visitaban por la noche para compartir mesa y brebajes. Ahí estábamos en  nuestro campamento en paz, un tanto  mugriento con una mesa  mal oliente llena de los signos de otros que nos precedieron.

Nuestros visitantes se presentaban unos con curiosidad y miedo, con timidez y mucho respeto. Nos marcaron el terreno de acción y nos dijeron lo prohibitivo y  las rayas que no podíamos atravesar. Éramos sus invitados con derecho a tortitas de maíz y poco más. Les bastaba nuestra presencia física para su fuerza y confort y les sobraba nuestro discurso de poetas y amantes.

Los dos enamorados  nos unimos tal como se unen  los amantes transhistóricos que hacen de sus rincones fábulas de estallido. A falta de hallar el paraíso perdido nos pusimos manos a la obra para crear de cada rincón nuestro cobijo favorito.

En un reguero de amor por la carretera  panamericana pasajeros de  autobuses de color amarillo crecimos  por momentos bajo cielos azules que nos acompañaron sin traiciones. Vivimos la vida de los caminos y carreteras con los contactos más humanos y hospitalarios que te puedes imaginar: asientos para cuatro donde solo caben dos, frutas frescas y jugosas, maíz cocido  y tortitas con queso fresco y bananas. Ahí nos encontrábamos  los enamorados en nuestra salsa, dándonos los besos más ardientes; con el sudor propio y el de sus gentes mezclados con la magia del ambiente, las cumbias sonando,  los predicadores engañando, los curanderos convenciendo, los niños jugando y llorando y nosotros amándonos siempre.

Al llegar a  las ciudades paseando por sus calles seguíamos amándonos y besándonos, acariciándonos, mirándonos y admirándonos. No nos importaban las miradas inquietadas, sólo la nuestra importaba en ese momento. En los paseos nos sentábamos, hacíamos poemas de lo hablado y vivido así como la crítica de lo observado llenándonos de  las conversaciones más interesantes y tiernas que hayan podido dar dos enamorados. Todas ellas  las he hecho yo con mi amado.

 Así como las caricias en los cuerpos libres de ataduras físicas y mentales dan  la  máxima cuota de placeres y distinciones; trasmitiendo ese amor que sentíamos sabíamos convencidos de que es el mejor antídoto para las guerras de los humanos contra los humanos  y el mejor campamento de la paz que se puede crear  entre hermanos.

El amor que no es sólo cosa de dos es un filántropo universal. Así se da en esta historia entre lo personal y el espacio convivencial, entre lo privado y lo general, entre yo y mi compañero de intimidades.

Pero como toda realidad la nuestra también ha estado dotada de altos y bajos, de momentos duros y amargos: cansados, agotados y a veces crispados  salieron al encuentro todos los demonios acumulados, por todas las frustraciones de los inconvenientes, entre otras cosas, de un país desorganizado. Esto hizo salir lo peor de cada uno de nosotros y dar paso a roces en los que nos arañamos las entrañas para luego curárnoslas con los recuerdos del alma acompañada de nuevas raciones de  besos sabiendo que  el cuerpo no miente y los estallidos de las palabras  a veces sí.

Aquí nos queda el recuerdo organizado de un verano de dos locos enamorados –eso dirán- en medio de las miserias humanas de esos pueblos explotados. Artesanías de indígenas , colores anaranjados, azules limpios, playas blancas sin pescado, milpas verdes y amarillas, ríos de barro ensangrentados, mariposas que pasean sus alas gigantes entre caminos trillados por tanques, camiones , metralletas y soldados vigilando junto a  los paramilitares que vendían su alma al diablo.

El malestar de los mundos al igual que el de los enamorados  es el miedo que se tiene a perder todo lo dado. El miedo a ser poseído/a  es la prisión del amado/a . Ese poder que le damos al que nos tiene en sus manos por el amor que le entregamos  puede ser un corpiño que nos enfaja y oprime. Cuando la  libertad no está del todo en tus manos  sentimos que se escapa la  pasión bajo el palio del encanto. Ser amantes y dejarnos fluir en el amor de todos los miedos nos ha libertado.

La  piedra preciosa del amor tanto del universal como del personal pasa por dejar plena libertad para actuar , libertad para pensar, libertad para andar a tu ritmo y nada más, y que cada pueblo y persona  se atrevan a proyectar deseos y reclamar derechos a ser ellos con la consigna triunfal del ¡ahora ya! con todos los afectos e implicaciones, con el mutuo respeto  escandalizar  si es preciso, respetando la vida, avanzando ante sus impostores, amando las sonrisas, queriendo a los que tengan derecho al querer, dando lo mejor de cada instante en todos lados, allí donde fuimos, aquí  y ahora construyendo el presente que nos toca y así asegurando el futuro de  la gente.

 

Un amor poetizado

Un amor poetizado  

 

El amor no llama a la puerta como el repartidor postal o la gitana que ofrece mantelerías. No es un contrato griego que prevea todas las cláusulas específicas antes de la comisión de los actos del deseo. No es un guión a repetir de lo que  otros cuerpos y corazones adelantados hicieran en el saber de los sentimientos. Es -como si fuera  preciso definirlo- una historia borbotónica que se hace a si misma beso a beso por un recorrido de intimidades tan conceptuales como matéricas, tan etéreas como bastardas, tan divinas como vasallas.  Es –como si ahora  necesitáramos ilustrar a lectores de letras ajenas- un torbellino de pasiones donde los primeros centrifugados son los propios protagonistas que van siendo conscientes de sí mismos en la medida en que se adentran en sus profundidades mucosas, intercambian sus moléculas y avanzan en el compromiso de las palabras secas y de  las cópulas líquidas.

El amor que aquí os presentamos es el de dos arcángeles adultos decididos a no olvidar sus metáforas emocionales y sus epidermis sacras a pesar de estar envueltos por decorados tristísimos, a veces de entornos protuberantes en unas geografías del subdesarrollo, en los que la sensualidad pública es un crimen, las miradas atrevidas un desacato  y el goce en los rostros un pecado.

Es un amor presentado sobre la hipótesis de que es el proceso emocional el que maneja a los concurrentes y no éstos a aquel. Es el amor el que hace a los enamorados y estos, a su pesar, lo recrean en tal intensidad que viene llenando las literaturas desde hace milenios, convirtiéndose en paradigmas de movimientos, artes y culturas y proponiéndose como la única alternativa de todos los tiempos pasados y venideros.

 Es el amor en minúscula, el de los seres anónimos, el de las parejas, ocasionales o no; que lo fecundan y permiten, el amor de sexo y lascivia, el amor de romance y poesía el que incide poderosamente en el Amor en mayúscula. Éste depende de aquel y si se propone como paradigma su categoría universal no puede ser propiedad exclusiva de las concepciones religiosas que confundieron la figura del  sacrificado que une amor y dolor ni menos aún de las concepciones celosas que esposan con grilletes el objeto amado para que no pueda ser tocado por ningún otro pretendiente codicioso.

Del amor en pequeño nacen las grandes leyendas épicas, lenguaje absolutamente desconocido para quienes necesitan ir a las guerras y vestirse con el rigor de las soldadescas porque los echaron de alcobas y corazones. Si nos fuera dado estudiar a dictadores y mercenarios, represores  y  legionarios (propuesta para tesinandos y confesores) encontraríamos el significado de su adhesión a   las armas por el hecho de sus falos amputados.

Quien tiene y mantiene una historia de amor en todos sus trazos  formales e informales no le queda tiempo para odiar a los congéneres. Quien sigue el  antiguo slogan hippie de la comisión amorosa en lugar de la práctica belicosa hace de su biografía un oasis de riquísimos jugos que aguantan la inclemencia de los desiertos de las ideas convirtiendo lo privado en una fiesta y huyendo de la moral pública: la única indecencia.

Es así que proponemos el permiso general de los besos en público por no mencionar otros tocamientos que aún figuran en la lista de las prohibiciones por quiénes inventaron las túnicas-sábanas-con-ojal a través de las que hacer los coitos aquellos antiguos amantes que jamás accedían a sus cuerpos desnudos. El beso, tan simbólico como útil en el quehacer práctico, es un buen comienzo para proclamar con el gesto lo que pronto puede ser santificado con las descripciones e incluso con tesinas demostrativas de su valor. La cuestión de examen sería: ¿Tienen derecho los amantes a sus besos y goces en medio de realidades externas fatales cargadas de tormentos y cuerpos bloqueados? ¿Es lícita la proclamación de datos pasionales en medio de multitudes desgraciadas?

Los protagonistas de este relato, cooperantes solidarios que se marcharon a la selva lacandona para  alternativizar miserias, no aparcaron su amor. En lugar de eso se comprometieron a su cómputo y a la gimnasia genital diaria, mientras los entornos estaban colonizados por la ignorancia, las enfermedades, la extrema pobreza y militares y paramilitares que estaban a favor de perpetuar todo eso.

Del amor es del  único tratado del que puede hablar todo el mundo. Todos los seres han formado parte de la única legión que ha formado unitaria tras el mismo estandarte: el de ser amados. Quien no tiene amor es un condenado. Y quien lo tiene lo revisa con detenimiento para no perderlo. Tan convencidos estamos de esto que en el atrevimiento  de proclamarlo estamos.

A nadie le es dado ponerse a la defensiva de las tesituras sentimentales y quien opta por no dar crédito a sus sentidos o para frenar el llamado de su selva interior se condena irremediablemente a la austeridad de la carne, la taxidermización neuronal y  la necrosis precoz de los puntos neurálgicos del placer más corpóreo. Hemos asistido a nuestro magma planetario día a día, prosa a prosa para, poseyéndonos, conocernos más sin preguntarnos por el futuro ni comprometernos a ninguna vulgaridad. Y ha sido así que sin quererlo nos hemos  ido haciendo eternautas el uno en el otro.

A diferencia de la vida cotidiana donde los convivientes tienen muchos motivos a lo largo del día que les aleja entre si, la vida viajera les impone una presencia continua que mete dentro de cada día otros cuatro al menos. Cada gesto es multiplicado, cada conversación es potenciada, cada instante se hace sólido y todo lleva a todo: desde los momentos más pasionales a los más brutales, desde el éxtasis a la derrota.

Nos fuimos a Chiapas con el pretexto de los cooperantes de la solidaridad internacional: ser testigos y ayudantes de una revolución en marcha de nombre zapatista, con  pasamontañas de verdad y rifles –en el momento en que llegamos- por decorado. En un paisaje maravilloso se citaban el idealismo de los juveniles de las edades de nuestros hijos o menos y las estructuras rígidas de todo ejército por popular y guerrillero que sea. Se citaba además nuestro corrido de citas con el amor o sea con nosotros como sus representantes.

Con nuestras manos unidas mantuvimos el credo teórico de las utopías  testigos ante un discurso indígena en callejones sin salida, los mismos en los que no dejábamos de gozar de nuestros atributos aunque estuviéramos de vuelta del camino. 

Nuestra historia de amor no era un efluvio de temporada. Un año después terminamos la trascripción y las correcciones de los originales, repasando estrofas y los recuerdos que evocaban.

Los textos están escritos a dos voces lo cual los enriquece sobre  maneras inevitablemente confusas que no dejan fácilmente adivinar quien es quien en cada  instante de habla en una conversación íntima entre dos. Conversación poética en suma  que declara lo que ningún documento acreditativo entre cónyuges podría recoger y que siempre  permitirá con su relectura regresar a aquellos días tan extraordinarios y fantásticos.

 

 

 

El coche-cartelismo

La experiencia de practicar coche-cartelismo.  

 

Después de más de  dos años seguidos  de practicar cada día cochecartelismo hemos de admitir que aun no hemos creado escuela. Lo iniciamos el mismo día del atentado del 11 de marzo del 2004 en Madrid y siguiendo nuestro propio criterio empezamos a colgar carteles en los tres costados de nuestro coche. También en las ventanas de casa y de otro vehículo incorporado a nuestros haceres. Sugerimos la propuesta a otras personas que también la siguieron pero es difícil sostener este hábito pues regularmente hay que cambiar el contenido de los carteles en función de los temas de coyunturas y  la actualización de las necesidades reivindicativas.  Además, al hacerlo los compañeros de trabajo, los vecinos, los familiares y la gente más próxima pone cara de interrogante. Puesto que es insólito muchas personas no saben realmente de lo que se trata. Por lo general el personal está acostumbrado a la publicidad del tipo que sea pintada en las carrocerías de coches y furgonetas o a los carteles de venta de algo; no está habituada, para nada, a que los particulares, fuera de manifestaciones reivindicativas concretas, opinemos por cuenta propia. De hecho la opinión política fuera de una sigla de partido o de sindicato parece un mensaje extraplanetario- Hasta ahora alguna gente ha elogiado la iniciativa o nos identifica por el coche encartelado.  Espontáneamente, alguna otra, en las vías de circulación ha hecho gestos de simpatía (uves con los dedos, el pulgar levantado, sonrisas de simpatía, y hasta alguna foto) y en algunos lugares nos han pedido carteles para utilizarlos en sus propios autos o establecimientos. También, claro está, hemos recibido gestos despectivos como cuando llevábamos el cartel de elogio de la nueva disposición legal a favor de la homosexualidad y críticas explícitas contra algún otro como aquel  en que cuestionábamos al triunvirato Bush-Aznar-Berlusconi su ingerencia injusta al Irak que fueron a invadir, y un nigeriano de nuestra zona nos aseguró que sin la intervención manu militari de los USA el mundo sería mucho peor que el que es. Por lo general el cochecartelismo es otra de tantas prédicas ante las que predomina la indeferencia general cuando no la incomprensión. Aún más con el tipo de cartelismo que practicamos que por lo general no es categórico ni impositivo a la usanza de las clásicas consignas políticas que afirman o niegan cosas, sino que son slóganes para reflexionar.

Nos preguntamos como variaría el panorama cromático de nuestras ciudades y carreteras si todos los militantes y simpatizantes de partidos y asociaciones solidarias y reivindicativas tomaran esta idea y la incorporaran a sus coches y a las ventanas de sus casas. Ya sabemos que es más cómodo defender las ideas ante los correligionarios que están de acuerdo con ellas que no ante la heterogénea realidad de desconocidos pero depende de que éstos modifiquen su indiferencia y su conformismo para poder gozar de una mejor realidad en el futuro.

 El cochecartelismo ya viene funcionando en otros países desde tiempo atrás. Pero no es precisamente el publicitario de los taxis mexicanos el que necesitamos (y que últimamente 300 taxis de Barcelona lo habían incorporado a sus carrocerías a cambio de  unos 300 euros al mes por llevarlo promocionando telefonía móvil o adminículos electrónicos) sino el que ya había en la India con mensajes ideológicos o para pensar. Hoy todo el mundo puede imprimir su propio slogan en la impresora de casa o de la biblioteca. No necesita a que se le proporcione un cartel desde la dirección de su grupo si lo tiene o la sigla determinada con la que estandarizar una idea. Lo importante es tener una idea. Te proponemos a que tú instales y hagas circular la tuya a modo de slogan de iniciativa privada bajo el criterio de hacer pensar a quien lo vea para  cambiar los valores de vida hacia el progreso.

 

Tu humo nos ahoga,

Tu humo nos ahoga, por lógica no fumes en espacios cerrados.

La ley antitabaco en España aplicada a partir de enero del 2006 demostró ser un rotundo fracaso  desde el punto de vista de su vinculación legal aunque a escala de estado sí sirvió para que un porcentaje mínimo de personas se replantearan dejar su hábito y  contraer compromisos con terapias de desadicción.

A diferencia de otras leyes más directivas  en esta ocasión el estado contó con la Sociedad para su aplicación y creó un híbrido en el que daba la opción a locales lúdicos  de pequeño tamaño a que optaran por el permiso de humo en su interior o por la prohibición. La mayoría optaron por lo primero al sospechar o comprobar su pérdida de clientela. Estaría por demostrar si la mayoría de clientes de bares y baretos son fumadores; en todo caso, mayoría o minoría, su peso en el sesgo de éste aspecto de la realidad resulta evidente.

Con o sin ley, nuestra lucha contra el humo, por insalubre, viene desde mucho antes que el estado cayera en la cuenta de que era necesario regularlo. El humo de tabaco a diferencia de otros humos industriales tiene una particularidad: es el producto de una actividad individual multiplicada por algunos millones de personas que infestan espacios comunitarios. A diferencia de otros factores de contaminación, en los que los responsables son minorías y en todo caso amparadas por necesidades de desarrollos empresariales o por la no concurrencia de éticas y respeto social; el humo de tabaco, así como el humo de los motores de coche, implica a una parte de la sociedad considerable que no detiene sus prácticas por mucho que los estudios demuestren que el tabaco está detrás de muchas patologías físicas y en concreto del cáncer.

El humo cargado de toxinas, sea del origen que sea,  es incompatible con la limpieza atmosférica y con la calidad de vida. No sirve el recurso manido que de algo hay que morir. ¡Sí, que los fumadores mueran de sus humos pero que no nos maten a los demás! Y en particular a los más débiles, entre ellos los niños que no tienen recursos intelectuales para hacer valer sus intereses y argumentos, y en general a todos los fumadores pasivos, entre ellos los ex, que quedaron con secuelas graves  por años de práctica inconsciente de sus consecuencias.

El humo ahoga en primer lugar a quien lo expele pero también, por extensión, a quien no está a salvo, en distancia, de su zona de emisión. Prohibirlo supuso una reacción manifiesta del estado de la cuestión y del estado mental del país. Al permitir la optatividad la ley permitió la discriminación entre establecimientos en función de sus estatus económico o posibilidades de reformas dentro del local entre espacios con y los otros sin humo. separados.

Donde la ley si ha funcionado es en el los establecimientos culturales y en los lugares de trabajo porqué ahí sí ha sido ordenativa. Antes y después de la ley la premisa del humo como factor de asfixia  ha sido y es un reconocimiento de algo indiscutible. Quizás para la percepción de la gente más sana o fuerte es una exageración y hay quien aguanta el humo, sea o no fumadora activa, de una manera ritualística y parsimónicamente normalizada. De hecho, entrar en un local apestado de humo, con un buen número de conversaciones en torno a mesas, como la actividad más ordinaria, es una escena estandarizada, absolutamente delirante, pero generalizada; totalmente negativa pero asumida. A todo el mundo le parece, o parecía, correcta aunque los indicadores de alarma estuvieran sacando chispas en el mismo momento.

Hace mucho tiempo que alguna gente dejamos de entrar en locales por esta razón eligiendo otros más sanos como alternativos donde ir o simplemente prefiriendo paseos por el parque en lugar de sucumbir a consumos de bebidas, generalmente robotizados e innecesarios, y a respiraciones de humos, indefendibles.  No poder entrar en un lugar, en virtud de su infestación, era un factor no expreso de discriminación ante el que los fumadores no eran conscientes y, por lo que parece, siguen sin serlo. Ahora se sienten prohibidos porque no pueden fumar en espacios públicos sin que recuerden que gracias a su humo han prohibido por décadas  que mucha gente no pudiera entrar en sus espacios contaminados.

A parte de si la ley es reformada, más operativamente o no, hay que apelar a su lógica: la de no expeler humo que no tiene salida en locales cerrados y donde puede molestar a otros. Así de simple. Eso incluye los locales públicos y privados, los culturales y los laborales. Es también un atentado a la salud comunitaria la de papás ignorantes fuman convirtiendo en adictos a sus hijos que comparten la casa y a futuras mamás que no dejan de hacerlo a pesar de estar muy contraindicado durante sus embarazos. El humo crea piruetas curiosas en los ámbitos sociales.

La escena de unos comensales de la mesa de al lado de ponerse a fumar tras terminar su comida sin preocuparse de si su humo molesta a los otros comensales es de un tipicidad que demuestra el egoísmo de todo fumador, lo mismo se puede decir de los adultos en general que no tienen en cuenta los pulmones vírgenes de los niños pequeños o  que no respetan a otros adultos en las mismas unidades convivenciales. Claro, el fumador es un adicto, es decir un enfermo, un enfermo social, tolerado, no reconocido como tal, y en consecuencia habilitada y hasta prestigiada. La palabra está cuidadosamente buscada y por insultante que pueda ser no tiene nada de exagerada.   El humo está asociado a los grandes gestos de las grandes imágenes. ¿Qué hubiera sido  de la historia del cine sin Humphrey Bogart fumando y así todos los demás?

El slogan de no humo en espacios cerrados apela a la lógica, es decir al reducto de razonamiento que le quede a cualquier adicto y que le permita reconducir su adicción a otra parte que al menos no haga daño a quien no la comparte. Así de simple. Desde el punto de vista reivindicativo de los no fumadores es la exigencia de la solidaridad hacia nosotros no hacia los fumadores mismos. Allá ellos. Cada cual tiene derecho a suicidarse como le plazca,

 Del mismo modo que los fumadores han interiorizado no serlo en espacios compartidos como las plataformas del metro o en el interior de los cines y de los aviones, aunque en esos lugares se fumaba y no hace tantos años de ello, también lo puede interiorizar en todos los espacios públicos incluyendo, los halls de los grandes almacenes y las áreas peatonales densas de las zonas urbanas comerciales. Efectivamente hacerlo irá a favor de la salud comunitaria y también a favor de los propios fumadores aunque por su falta de respeto no son precisamente el objeto de cariño de éste articulo y cuya evidente incapacidad personal para evolucionar por sí mismos y para dejar la adicción exige que otros se ocupen de ellos, dado los inmaduros que son, dándoles un empujoncito en las decisiones que muchos ya hemos tomado. Si, no admiten prohibiciones, que elijan la mejor opción para ellos, sus familias y para todos los demás: no fumar nunca y si lo hacen que no sea en los lugares cerrados o estancos (incluidas las áreas peatonales comerciales, galería  y calles cerradas)- Fumadores: no nos prohibáis a los demás acceder al aire, cuestión esencial para la vida. ¡Desengancharos de una vez, oleréis mejor!

Leer las paredes

Leed las paredes.

Las paredes son una gramática abierta de miles de páginas.  En una ciudad dada basta ir siguiendo sus rótulos públicos, espontáneamente,  para hacer inferencias significativas de la cultura del entorno. Esto ya es mucho pero, por si fuera poco, hacerlo,  permite aprender lo básico del idioma que se habla en ella. Leer las paredes es acudir a una fuente primaria, no menos reveladora por anónima que sea. Leer las paredes es leer los gritos del silencio, cosas de lo marginal que a menudo calla la prensa y contactar con lo más prohibido o excluido. Las paredes contienen una impresionante policromía de tonos de mensajes y una amplia variedad de ellos: desde los más legales y coloridos de los establecimientos comerciales a los más secretos y monocromos de las pintadas reivindicativas. Una pared es el soporte ideal para dar una noticia escueta de una manera impactante que, de ser colocada estratégicamente, invade el campo visual de la gente antes de que se dé cuenta. Su fuerza está en su exiguïdad y requiere de ingenio para decir en una sola frase corta, a veces en una sola palabra, el deseo público de un colectivo determinado.

 Las paredes como páginas, a diferencia de las páginas reales de los libros, no pueden aguantar todas las longitudes de texto. Por razones obvias sólo pueden admitir la precisión, hasta el punto que una leyenda en una pared es una invitación a descubrir el silencio que está detrás. Una pintada es el resultado de un canto o de un llanto para despertar una atención. Es una pequeña señal de náufrago de un pueblo silencioso que teniendo mucho por decir vive una historia en la que calla demasiado. Parodiando a Mahatma Gandhi  cuando dijo que  El hombre silencioso es aquel que, teniendo la posibilidad de hablar, no dice nunca una palabra de más” [1] se puede comparar a las sociedades de hoy en día como aquellas, que gozando de democracias, en el mejor de los casos,  todos sus medios públicos no son suficientes para expresar todo su sentir.

Aparentemente acudir a medios tan primitivos y rudimentarios como las paredes, para reflejar  una protesta o un deseo, en un tiempo en que la imagen ha penetrado medularmente a la sociedad resulta absurdo o trasnochado e inútil. No es así. Las paredes  han sido, son y seguirán siendo soportes de multitud de mensajes aún en el tiempo de la telemedia, la digitalización e internet. Es la forma rápida y contundente de anunciar algo. En las paredes encontramos casi de todo. Hay lo que no está registrado en otros medios y confirma lo que están en estos con otro tono.

Ciertamente la polivalencia de las fachadas da lugar a toda clase de eventos: desde quien ha heredado la tradición de las pancartas para informar que son recién casados y piden no ser molestados a los que anuncian clases particulares. La orden de leed las paredes no es tanto para prestar atención a las propuestas comerciales que sostienen sino a las propuestas culturales y reivindicativas. En la  Francia de los años 70 había pintadas enormes proponiendo lecturas de plataformas editoriales que no tenían otro modo de costearse la publicidad. Tal era el caso de liberation[2].O incluso teniendo otros medios la pintada en el muro tenia un valor simbólico distinto al del spot recuadrado.

La propuesta leed las paredes contiene varios matices. Emula las sugerencias de leer tal o cual cosa. Recuerda que las paredes también están para ser leídas y  puede escocer el texto si se entiende que lo que pide es que se lea, y cuando menos que se lean las paredes. Su deliberado formato ambiguo permite un rato de reflexión y provoca alguna perplejidad en caras que necesitan una segunda lectura para entender que va la cosa.

Es una demanda que admite varios sentidos. Induce a preguntar qué significan las paredes. Hay quien cree que las paredes sólo son formas arquitecturales. También son los soportes de los textos urbanos: no sólo los comerciales de las tiendas sino sobre todo los de las pintadas. Las paredes son las páginas de una ciudad. Antes de enterarnos de alguna noticia por los periódicos o del impacto social que está teniendo lo encontramos reflejado en las paredes. Proponer una lectura de paredes es pedir que se tenga una mirada atenta, cuando menos, a lo que en una ciudad escriben sus ciudadanos, o parte de ellos, y particularmente aquellas consignas que no tienen otros medios.

Aparte de las razones que cada grupo, o cada mano equipada con un spry, puedan tener para pintar algo en una pared, parece notorio que se trata de una práctica que no sólo no cesa, sino que con la época del graffitti ha ido en aumento. Nos queda mucho por seguir leyendo y seguirá habiendo motivos para seguir llevando las palabras a las paredes verticales de los edificios.



[1] Todos los hombres son hermanos. Recopilación de textos de Gandhi por  Sarvepalli  Radhakrishnan  Editorial Aternas. Madrid 1988  p.161

[2] Lisez Liberation

Creencias y Razones

Creencias y  Razones.

To Believe or not to believe.That  is not the question.Gorelia sud 2007 jul 5

Tras los periodos de creencia intensa y de pasiones militantes con resultados de frustración es habitual que la gente diga “yo ya no creo en nada”. Un tiempo despues completa la frase agregando que tampoco cree  en nadie. La frase es lapidaria. Es difícil de decir y de comentarla en voz alta. Es un enunciado tan taxativo que su formulación alcanza a toda persona que está en el campo de escucha de la misma. Si no crees en nada ni en nadie, ¿entonces por qué buscas un interlocutor que te escuche en esa declaración? Es un predicado un tanto contradictorio desde el momento en que es emitido. Quien ha dejado de creer en el otro y en su potencial de confianza no tiene sentido que lo busque para decírselo. Basta con actuar en consecuencia y prescindir de la necesidad de ese contacto.  La falta de creencia en algo, una idea, o alguien, un líder;  puede expresarse de una manera más categórica de la que realmente se siente. Como siempre, el lenguaje está repleto de maximalismos en los que el primer interesado en ponerlos en duda es quien los dice y los dice para poner a prueba a  quien los escucha. Creer o no creer no es la primera condición para el progreso mental aunque si esta dentro de lo primero para la subsistencia. El ser animal funciona con su intuición. Sin ella estaría perdido. El ser humano también la necesita para sobrevivir y ha de tomar en confianza, creer, lo que escucha y ve para tomarlo como modelo supervivencial. El eslogan se refiere a otro periodo de la vida adulta donde la racionalidad ha servido y ha sido usado para comprender lso entramados dela vida. Va directamente dirigida a las personas que hacen de sus creencias religiosas y de sus actos de fe los ejes vertebrales de su pensamiento y comportamiento. Evoca, ineludiblemente, el famoso texto shakesperiano haciendo un cambiazo de verbo. Mientras el verbo original (ser) significa racionalizar la existencia con la fuerza de voluntad, el verbo suplantado (creer) coloca en la escala intuitiva lo que puede ser o existir pero para lo que no hay demostración contributiva.

En el misticismo se puede ver una cierta equivalencia al fuguismo, al deseo de fugarse de la realidad material y corporal inapetentes para hacer una entrega a lo lejos. También es detectable un tipo de autoexclusión del área mental. Hay quien desconecta totalmente la meditación del pensamiento  y también quien copa las dos actividades con una oración o un cántico repetitivos. El ser humano está atrapado como un animal racional, obligado a dar cuenta explicativa de sus actos, a preguntarse el por que de lo que hace y de lo que se hace y sucede. Hay quien cree que una nota de música puede explicar lo que  contiene un libro. Debe ser porque esta muy entregado a la música y muy poco a la lectura. La explicación pasa por desarrollos verbales más cuantiosos de los que el mismo pensador puede estar dispuesto a aguantar al principio.

La consigna está dirigida a cuantiosas conversaciones en las que el verbo predominante es el de creer y los substantivos ad hoc son los de esperanza y fe, mientras que el verbo razonar y los substantivos: demostración y  argumento son los menos aceptados.

Faltos de argumentaciones, creyentes de distintas ideologías y becerros de oro, prefieren callar que razonar o defender sus posiciones. “Contra el callar no hay castigo ni respuesta” dijo Miguel de Cervantes. Quien no habla no se equivoca.

Si la primera instancia existencial pasa por la demostración ante uno mismo de que se es, las creencias pasan a un segundo lugar. Se puede hacer una hipérbole de ellas y creer que se es cuando no hay identidad palpable que lo demuestre. El slogan no obstante ostenta un tono categorial que no es de adaptación para todo. Es necesaria una cierta cantidad de creencia para desarrollar una actividad y apostar por el ser. Creer en definitiva significa contar con una hipótesis por verificar y esto va mucho más lejos del campos deifico o religioso o espiritual.

Recursos versus Riqueza

 

Terminer avec deux mythes: ni l’Europe est toujours riche, ni l’ Afrique est toujours pauvre.

Texto de pizarra en nuestro furgo que paseamos por algunos países de África durante algunos meses.

A diferencia de los europeos los africanos demuestran interés en la lectura de nuestros eslóganes y no tienen el menor inconveniente en preguntarnos qué diablos queremos decir con ellos. A veces nos preguntan unas horas o unas días despues de haberlos visto como esperando la ocasión ideal para establecer conversación. Este texto introduce la palabra mito que conviene adaptar. Mito está tomado como leyenda o falsedad, en todo caso como creencia deformada. Desmiente sobre la presunción de la riqueza europea como paraíso del dinero capitalista y desmiente a si mismo la pobreza africana como un déficit permanente. Es un doble mensaje que va dirigido tanto a africanos como europeos. A estos por que creerse que África necesita permanentemente ayuda y a aquellos por creer que los europeos siempre viven en el máximo esplendor. El eslogan da lugar para conversaciones sobre las miserias europeas y los recursos africanos. África tiene el espacio, no está contaminada, tiene el tiempo, tiene –ahí donde reina- la paz. Europa sufre las prisas, la enfermedad de la carrera tras el dinero, las altas cuotas de paro, las bolsas cuatrimundistas de la pobreza, los impuestos elevados, la indiferencia pública reciproca de sus habitantes. Mientras el concepto de riqueza ha sido reducido a tener una cuenta bancara abultada el de recursos no tienen tanto que ver con la propiedad individual como con la posibilidad de goce de medios de los que  vivir y en los que vivir.

Es un eslogan que permite debatir acerca del concepto de recursos efectivos o potenciales y compararlo ala concepto de dinero cuya liquidez permite determinadas acciones humanas pero no compra las fundamentales: la vida tranquila, el sosiego espiritual o la felicidad.

Eslogan especialmente indicado para subsaharianos que se juegan la vida ansiando llegar a la tierra prometida y que por el camino fallecen por ahogamiento o por deshidratación y que una vez conseguida su meta, si la consiguen, encuentran en el mejor de los casos trabajos de esclavos mal pagados y sometimientos a horarios salvajes que no les permiten evolucionar como personas estando condenados de por vida a ser ciudadanos de segunda clase.

Eslogan especialmente indicado también para europeos que hartos de vidas superficiales en sus megápolis vienen poniendo la mirada en los llamados países subdesarrollados, otro substantivo discriminativo tomado incorrectamente de la disciplina de la Economía, donde todavía se practica el arte de la comunicación, el tempo de dedicación a los demás y la tranquila cadenciosidad de la vida.

Cura analitica y cambio de valores

La cura analítica por el cambio de valores.

Para las intoxicaciones físicas se acude a antídotos o pócimas que neutralicen los venenos, para las intoxicaciones mentales con ideas autolesivas para la estructura psíquica hay como alternativa no farmacológica el recurso a la psicoterapia verbal y dentro de ésta a la cura analítica. Ésta consiste en examinar los valores interiorizados que han predispuesto mentalmente a una persona para sufrir percances en su comportamiento y trastornos de equilibrio en su personalidad. El antídoto a una conducta psico-corporal con balances negativos  pasa por una evaluación de los valores heredados, practicados y mantenidos y su selección desde el punto de vista de la salud mental. Según cómo se piensa y lo que se cree se generan posiciones proclives a la desarmonía e indirectamente al sufrimiento psíquico. La forma de pensar está directamente implicada en la forma de enfermar. La forma de ser  -cuando es ocupada por valores en el fondo no admisibles- por la persona la  predispone  para el conflicto interno y  la crisis.

El tratamiento analítico pone al descubierto qué ideas están detrás de los conflictos. La explicación de este mecanismo es que la manera de pensar predispone a la culpa o a la fluidez, a la  rigidez o a la flexibilidad, a la obligación de actuar o a la libertad de hacerlo. Los procesos de estréss y de apresuramiento  caótico de todas las funciones corporales se destacan en los horarios desbordantes y las agendas heroicas pero empiezan antes en las maneras de plantearse la vida, el trabajo y las relaciones. Es así que el trabajo analítico es una autentica indagación detectivesca para hallar las causas ideológicas y la asunción de valores (o contravalores según se mire) que prefiguran los estados de culpa, los cuadros depresivos, la ansiedad, el malestar y en definitiva la infelicidad.

 

Trato con la Psicosis

Protocolo para el tratamiento de la psicosis.

La figura del /de la terapeuta detenta una situación privilegiada e incluso de poder. Es la del sujeto que posee un método de interpretación del síntoma y de autoprevención de sus impactos en el entorno. Es además el profesional que supuestamente  posee una verdad  objetiva y categoriza  unas pautas sin las cuales va a ser difícil, sino imposible, la salida del  mundo confuso que sufre el paciente. Tales atributos no le  protegen de las arremetidas  que resultan de la mente desordenada  del enfermo que en sus  producciones alucinatorias integrará  la función de quien le hace el seguimiento como co-responsable sino responsable absoluto de sus tragedias. Si el grado de psicosis no es incompatible con el discurso verbalizado y la conexión con los objetos de la realidad permite una cierta dosis de coherencia, las producciones interpretativas de la persona afectada, pueden constituir secuencias lógicas. Lo pueden ser, tanto porque hace una reproducción fiel de discursos ajenos que hace propios,como porque su inteligencia le permite conservar una inercia del procedimiento lógico-inferencial. Todo ello puede promover a una cierta confusión por parte del analista, cuando se encuentra con  pacientes que pasan de estados lúcidos de la conversación a estados absolutamente desconectados del resto de la conversación. Si esas desviaciones no siguen las pautas ordenadas de la comunicación, que por definición contemplan el intercambio de mensajes y la danza oscilante y turnante de los tiempos de habla y de escucha, entonces estamos ante un indicador de una fijación egoica del discurso enfermo. Ante tal situación lo que menos se puede pretender es entrar en una carrera competencial de hablas para colocar opiniones que no van a ser escuchadas por el enfermo.Sólo cabe hacer una escucha moderada con frases cortas de acuse de recibo. El enfermo está en una fase brotada en que necesita verter todo lo que siente y todo lo que piensa y le basta el pretexto de alguien delante (que puede ir del psicólogo, al amigo, al vecino e incluso al desconocido)para volcar su incontinencia verbal, tratando de expulsar el sufrimiento que padece en forma de castigo proyectado a  otros, a los que hará responsables últimos de su tragedia. Es obvio que a mayor intervención por parte de la figura acogedora, más elementos se introducen a una mente caótica que no van a poder ser juzgados adecuadamente. Es como añadir diálogos confusionistas a un foro de prosas interiores entre sí ya suficientemente destartaladas. Eso sugiere que la actitud profesional tiene que ser un referente preciso y escueto. Conseguirlo significará mantener un cierto talante críptico y una repetitividad  en las referencias habladas.El/la analista no puede hacer excesos interpretacionistas, o no puede hacerlos al menos ante el psicótico todavía no ve su responsabilidad subjetiva en su tragedia existencial. El/la analista tiene otros foros y espacios de contraste donde presentar y evaluar casuística y actuar en consecuencia. En la  convocatoria clínica su función curativa pasa por la de acoger-recoger(datos)-segurizar(con su presencia)-relacionar evidencias proporcionadas y contener estados emocionales críticos. La comprensión de tal función es indispensable para ser útil al proceso de reordenación. Excederse en  esa función y pasar a una pretendida satisfacción dando respuestas a  repetidos porqués del paciente, es caer de lleno en una trampa antiterapéutica.De todas maneras los porqués del paciente orientados al terapeuta, son un indicador claro de un deseo de verdad.Deseo que queda en los prolegómenos cuando la manipulación de las respuestas recibidas desproveen el espíritu de las mismas aunque conserve sus letras. La mejor respuesta a los porqués del sujeto psicótico son sus propias respuestas evolutivas y el relatorio de progreso entre unas y otras. Ciertamente la mente psicótica se presenta provista de una teoría acerca de sus mismidad, sus eventos traumáticos y los orígenes de ellos. Puede sondearlos en distintos campos: desde su genética a la sociedad en general pasando por individuos concretos con los que se ha cruzado en sus experiencias variadas. Tal corpus de creencias (más o menos obsesivas que toma como  innegociables)están detrás de toda la sintomatología presentada.

La función psicológico-profesionmal de abocadero o de vertidos del magma seudointelectual no es fácil de sostener.En esa novela selvática la terapia tiene visos de futuro en tanto se va construyendo un feedback que da cuenta al enfermo de sus avances por tímidos que sean. La diagnosis de tal progreso no puede ser hecha en base a momentos lúcidos excepcionales, sino a la observación de vaivenes reiterados en los que hay crestas maníacas y otras depresivas, o en las que el trastorno de personalidad parece menos activo permitiendo el juego formal del uso de la palabra en la aplicación de turnos. Esos criterios coadyuvan a la construcción de la Razón, propósito último en la estrategia terapéutica. En ese sentido el terapeuta es un instrumento para poner a prueba si tal construcción es o no posible y cuales son las condiciones necesarias e irrenunciables para alcanzarla. La  estructura psicótica tiene una parte que pide auxilio y otra que sabotea el que pueda recibir.  La conciencia de la necesidad de una demanda profesional forma parte de lo primero, integrar al profesional en  el delirio paranoico de una sociedad conjurada en contra del demandante, forma parte de lo segundo. Dadas así las circunstancias los protocolos de seguimiento de tal o cual síndrome dentro de la psicosis, no pueden caer en evaluaciones triunfalistas y precipitadas  ante modificaciones conductuales.Es importante en cambio establecer un calendario entre las cúspides brotadas y las posibilidades fácticas de incorporaciones de nuevos elementos existenciales entre una y otra. A mayor intervalo mayor pronóstico de reequilibración. ¿Puede admitirse un reequilibrio completo en una estructura psicótica? Antes de contestar a eso conviene recordar que la tesis hegemónica es que la psicosis es incurable.Y su tesis complementaria es que no es intratable. Pero si el tratamiento no conduce a un éxito total ¿merece la pena dedicar esfuerzos a una terapia de contención que no puede garantizar resultados definitivos? Si a esa pregunta cabe un sí rotundo, a la anterior sólo cabe un sí muy condicionado con la mayor dosis de los optimismos, lo cual equivale a un no en la práctica, o al menos en la práctica actual con el grado de saber científico que se tiene. Pero ese no tiene que ser administrado con sumo cuidado para que tenga una instrumentación positiva. La aspiración a un equilibrio total no deja de  ser una pretensión de un destino idealizado. Si bien la cura total no es posible (siempre va a quedar un resto de las tragedias registradas y las inercias que han promovido)no por ello es imposible una capacidad autorregulación: es decir la (re)instauración de un mecanismo de operatividad de la vida y de su reinserción en el contacto social con los demás.

La figura terapéutica como referente va a hacer un acompañamiento durante un período importante de la vida del enfermo, que le va a servir como enlace o conector de realidad.Va a ser el factor introductor de realismos, o lo que es  lo mismo, el factor neutralizador de los parámetros fantásticos que empujan a la repetición de trastornos. Colocando valores y criterios de compensación el sujeto analizante podrá adquirir suficiente comprensión de sí mismo como para reinterpretar sus síntomas y  no volcarse ante sus pulsiones. El efluvio de las mismas seguirá empujando para emerger, pero la construcción de un yo fuerte las contendrá en los bastidores sin permitir su escenificación pública. El mecanismo que regulará eso será el de reciclar el funcionamiento de un criterio auto-represivo a partir de refuncionalizar la facultad de la volición.Algo que sucede en una mente sosegada y una conducta interactiva generalizada,donde no significa que los comunicantes crean todo lo dicen o se identifiquen en todo lo que haga, pero que su lógica existenciales lleva a separar  las pulsiones que son frenables del comportamiento público. Esa diferencia natural entre el yo y lo otro, y entre el yo íntimo y el yo público que las estructuras psíquicas habitualmente hacen,falta practicarla en el sujeto enfermo,cuya enfermedad irá en recesión, cuanto más función incorpore a su dinámica de discriminaciones y cuanto rescate-o reconduzca-sus factores auto-reprensores, que son la expresión de una pauta adaptativa y supervivencial.

En los estados brotados psicóticos y en las rachas de más incontención (expresadas en agresividad verbal o física, en exoculpabilizaciones y en mayor inquietud motriz) se puede pretender epigrafiar con palabras más admisibles socialmente como las de ansiedad, los eventos de perturbación conductual y disrrupción del pensamiento.En realidad otra terminología que cita la esquizofrenia, la paranoia, el trastorno bipolar, y desde luego la psicosis, es perfectamente incorporable a la lexicografía empleada por el trabajo analítico. Si otros vocablos como el de ansiedad, angustia y depresión, trauma y neurosis  han sido integrados en el vocabulario ordinario y generalizado, es cuestión de tiempo que las otras palabras malditas se vayan desdemonizando para irlas admitiendo en sociedad, tanto entre viejos y nuevos terapeutas que tratan o están conectados con las patologías mentales como en los mismos protagonistas de las psicopatologías. Una condición mental no es menos grave por calificarla con palabras más poéticas o con descripciones más ambiguas.Su tratamiento pasa por enfrentar una verdad y emplazar a la persona afectada a ser copartícipe crítico de ella.

La psicología del Éxito

La psicología del éxito es un modo particular de interpretar la psicología made in USA. Raro es el texto de psicología de autoayuda redactado en un estilo novelado en el que se hace intervenir abundante casuística en el que no aparezca la palabra éxito y con ella el concepto de la ambición en el que se basa. No es algo exclusivo del campo literario. También en la escena cinematográfica los guiones se nutren de ambas cosas. Se diría que en la mente anglosajona está por encima de cualquier otra idea la de conseguir éxito, entendiendo por esto conquistar los objetivos de poder planteados.  Si quisiéramos ahondar en el origen de esto posiblemente tendríamos que pensar en la función colonialista de Inglaterra en el mundo y en todo el planteamiento de construcción del nuevo mundo  desde siglos atrás. Por ahora nos basta retener el hecho de que ésta palabra clave se plantea como alternativa de vida sin la cual parece que se está abocado al fracaso. No obstante el binomio éxito-fracaso es falaz. Depende de posiciones ideológicas de entrada la manera interpretativa del éxito en la vida. Para el materialismo significará más posesiones, para la economía mayores beneficios, para la política la conquista del poder, para el espiritualismo la trascendencia de los tres parámetros anteriores... El éxito en psicología no pasa por dar las más altas notas en inteligencia, ausencia de conflictos, carisma y autoconfianza; como tampoco pasa por encaramar los puestos más importantes en términos de sociedad; pasa por el autoconocimiento como base de todas las demás proyecciones. El éxito no es alcanzar el lugar preasignado por los guiones establecidos a los que se une una biografía como si de un yugo se tratara, sino el autorreconocimiento de lo que se es y lo que sé quiere, el lugar que ocupa el deseo en uno y entender el lugar que uno ocupa en el deseo de los demás. Otra perspectiva la de construir un mapa mental como si fuera  una cartografía militar con una estrategia de ataque para ocupar cotas o neutralizar nidos de ametralladoras es demencial; no sólo perpetua el mundo en sus conflictos fundamentales expresados en peleas sino que trastorna profundamente al sujeto ahogándolo en ansiedades y frustraciones.

 

La Prosapéutica

 

Si la letrapéutica reúne un grupo de técnicas concretas con que expresar las emociones por escrito y al hacerlo, actuar un proceso liberador; la prosapéutica reune el conjunto de maneras que usa el discurso hablado, informe e irregular, como vía extrov ersora de contenidos reprimidos. Se parte de la base que todo contenido negado es un causador de una disfunción conductual y somática. En consecuencia toda propuesta que active una emergencia de lo escondido instruye una estrategia de cura. Prosapéutica sintentiza en una palabra (tan arbitraria como otra elegible) los elementos de tal estrategia.

En tanto que hablantes todos los individuos estamos sumergidos en dinámicas prosistas. Estamos rodeados por discursos a la vez que sobre-existimos en un/os determinado/s discurso/s. Lo que más nos configura es el modo de hablar, como adscripción cultural esencial, y lo que más nos revela es la clase de criterios y conceptos y hablas con los que funcionamos. Nuestro vacío existencial intenta ser rellenado con las explicaciones y las definiciones, y nuestras aproximaciones y distancias con los demás pasan por los acuerdos o desacuerdos que establezcamos. En suma, somos palabras. Tanto es así que nada de nuestros acontecimientos queda disociado de ellas. Y con ellas presentamos paliativos espontáneos a nuestro acontecer.

Ese ejercicio natural también es empleado ante disfunciones corporales y ante la presencia de síntomas que revelan un malestar físico. Espontáneamente tendemos a autoexplicarnos o a explicar a otros, los porqués de las anomalías y en ese intercambio de opiniones se están dando pasos tácitos para desgravar la carga de dolor de un síntoma, por lo tanto,en la dirección de una cura. Es cierto que tales intercambios pueden inducir a efectos contrarios con incrementos hipocondriacos y crisis neuróticos, cuando la aprehensión ocupa el lugar del análisis racional., pero en todo caso el saber popular transmite entre hablantes, por lo tanto entre experimentadores de sus síntomas, fórmulas y soluciones. Ese caudal de conocimiento público ha venido siendo cuestionado con ferocidad por la expertocracia incubada en las instituciones sanitarias, renegando de tomar consejos de "cualquiera" e imponiendo el recurso al especialista como una actitud incuestionable. Curiosamente muchos libros de divulgación médica, no paran de repetir la coletilla de ir a consulta, ante una cierta complicación interpretativa. R. Sánchez Ocaña[i] no supera tal tic médico , como tampoco  lo superan Vivas y Pelta [ii]que en su arremetida contra mitos sanitarios erróneamente extendidos se olvidan no solo de cuestionar éste el del recurso al profesional, sino que no dejan de hacer amplia apología del mismo.  Uno de los mitos en salud es pensar que depende del experto en ella en vez de autorizar al propio portador sintomático en el conocimiento de lo que le pasa. Dados los múltiples fracasos y errores hospitalarios de los últimos tiempos  medicina y salud han dejado de ser parámetros de correspondencia para tratarse de asuntos completamente distintos. La salud es un bien cada vez más impugnado por el modelo social, y medicina es un factor importante de ingresos económicos en los estados modernos. La medicina necesita perpetuarse a sí misma por razones económicas antes que por cuestiones de salud comunitaria. Puestas así las cosas el recurso al médico puede ser tan cuestionado como el recurso a cualquier otro insegurizante en un momento dado de dolor. En todo caso el recurso a alguien que ha pasado en primera línea corporal por una experiencia propia (el vecino, el amigo, el conocido)no debe ser sistemáticamente cuestionado. El boom de varias nuevas terapias y el receso de las oficiales se debe en gran parte a la necesidad del paciente de ser tratado como sujeto, es decir como hablante, y no solo como un informante puntual y mecánico de lo que le sucede. En tanto ese papel le es negado en las instituciones, lo encuentra en primer plano en sus interacciones de confidencias con quienes tiene confianza.

La reputación de los mejores médicos es la de aquellos que dejan hablar y escuchan, es decir que son atentos con la sensibilidad de quienes acuden a ellos. La  malareputación de los peores, pasa por tratar al paciente como un ser inerte que le es negada la opinión sobre el acontecimiento que trae del que se le niega su capacidad o formación técnica de discutirlo. Acudir al médico con un ay en el corazón poblado de temores por el diagnóstico que pueda ser dicho es ya precipitar un plus de síntomas desfavorables para el cuerpo.

El slogan reversionado de "consulte a su médico" está emparentado con la función paternalista de las instituciones y del estado para que la población no sucumba a hábitos nefastos.(actitud que todavía recibe elogios) pero ligada también a un interés más oscurantista e inconfesable: asegurar que la población siga sumida en la ignorancia. Esta es un factor brutal para mantener elevados índices de labilidad emocional que permitirán una propensión a una dependencia de por vida  de su síntoma y del ínterprete experto en el mismo. Esa relación con la expertocracia remite a un 4eesquema primigenio de la vida humana, que viene determinada por el círculo montado entre necesidad y satisfacción a través de un producto. Las primeras necesidades experimentadas(hambre, frío, dolor,…)son cubiertas por las cosas concretas que las satisfacen y anulan.Tal esquema es retroalimentado hasta el infinito, hasta tal punto que en la edad adulta resulta inconcebible que ante una necesidad determinada no haya otra manera de resolverla que con una cosa que medie como satisfacción. Ese esquema rige el recurso a los productos médicos y en general a las parafernalias tecnológicas además de la idolatría a las grageas de todo tipo.

Hay otra manera de enfocar el valor de la salud: viviéndola como una consecuencia de las elecciones de vida, revisando, pues, las causas no solo anatómicas sino también psicológicas y ambientales que están detrás de cada disfunción concreta. La prosapéutica es el acometimiento de esta revisión en un trato de tú a tú (de persona a persona)ante un proceso de sufrimiento o malestar,en lugar de un yo(el del especialista)y un ello, el de la mecánica de un síntoma que solo admite una clase de solución, y el paciente es aceptado solo como vicitimizado  (mmás que curado) por ésta.

Es interesante observar que las tecnicas de prosaterapia son sugerentes tanto para modelos oficiales de medicina aplicada como para modelos naturistas que no dejan de hacer énfasis del producto,aunque se trata de elementos más nautralizados o no alopáitocs y menos dañinos. Tanto para el portador de un síntoma como para quien se lo analiza, resultau na tentación fortísima solicitar, u ofrecer, el artículo concreto con el que eliminar el problema. El problema no obstante es a menuod uno mismo, que por una complejidad multicausal lo concreta en una disufunción dentro de una cadena de otras que irán apareciendo. La prosapéutica a través de la eclosión verbal y  la desc arga de sensaciones y opiniones permitirá recolocar funciones corporales sin necesidad de embvrutecer el organismo con ingestas no libres de efectos secundarios.

Se trata de validar la palabra como mediática entre el síntoma y sus intérpretes (el afectado y a quienes recurra para tal interpretación), por lo tanto de recategorizarla como producto simbólico, que a la postre no sufre los altibajos de las industrias que nutren las farmacopeas de todo el mundo, y es tan connatural a la vida como otro de sus productos básicos para la salud: el agua. Admitir que no solo se puede desafligirt al enfermo sinoi también librarlo de padecimientos con la palabra, como vía racional pero también como rito, es incentivar una revoluci´çon en todfa regla a las predomiunancias actualñes de la investigación biomédica y de losi ntereses de la7s industria/s de la salud.  Jesus Vicens[iii] impugna sin temor el paradigma mecánico-redcuccionista q ha dominado la ciencia de los últimos siglos en tanto que ha quedado descalificada como  verficiadora de la realidad.Ello lo extiende al universo de las ciencias médicas que no han superado el binomio de lo causal-lo efectuado. En tanto no se entienda que el equiliubrio de cada parte integrante del cosmos depende de la energía quye vincula su totalidad, se seguirá fallando a favor de un recorrido de dolor en los tratamientos corporales. La reutilizazción de la palabra en el marco de psicoterapia más robustas y honestas oirá permitiendo que los enfermos hagan un aprendizaje de sus cuerpos y sus desequilibrios  para salir refortalecidos de la experiencia. Ante la investigación química de perfeccionamientos o alternativas a las cortisonas, las quimioterapias, los antibioticos y la penicilina, cabe insistir en la investigación en la comunicación humana en torno a sus padecimientos y orígenes.

 

 



[i]  En su colección más vale prevenir, 1987 ed.Plaza y Janés, pero también en su programa televisivo de culturización sanitaria.

[ii] Vivas,E.; Pelta,R., Los 100 mitos de la salud Temas de Hoy, 1996 Madrid.

[iii]  Vicens,J. El valor de la salud.Ed.S.XXI 1995,Madrid.

 

 

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Psicoterapia Grupal

 

  

 Los trabajos a nivel de dinámica de grupos juegan mucho  con las técnicas de expresión corporal y evidencian qué clase de  bloqueantes se presentan oponiéndose a  la desinhibición. El marco colectivo del desarrollo de los juegos interactivos, siempre necesariamente, viene condicionado,por definición, por la presencia de los demás.

 

     Se trata de un demás heterogéneo, el ente grupal en lugar de un otro especial,o de un gran otro (el terapeuta al que se le deposita la confianza por su saber y experiencia en la conducción).aunque evidentemente las dos dimensiones están combinadas y juegan una función terapéutica distinta.

 

 Ese demás aunque funcione a nivel de microgrupo (n menor de l5 componentes) con una presencia humérica perfectamente cuantificable y controlada por el individuo, tiene suficiente determinación y peso,como para activar las respuestas conductuales condicionadas por los otros.Es en esos "otros" que se ubican los limitantes para expresarse cada cual con su absoluta libertad de manifestación. Siendo distinto para cada componente la precisión numérica así como su composición. El seguimiento de las escalas de apreciación interindividuales con elaboraciones de tests sociométricos, darían cuenta de que personas actúan con mas restrictivas de cada sujeto, y que otras actúan como mas aliadas. En toda situación colectiva de más de dos, hay condiciones para las alianzas.Obviamente hay tantas mas posibilidades combinatorias cuanta mas gente está presente en un grupo. Pewro no hay una correlación poisitiva directa entre numero de sujetos y números de alianzas.A partir de un cierto nivel de éstas,los demás integrantes se van posicionando, a favor de unas o de otras, o de la neutralidad. La exploración in situ de como se producen éstas alianzasforma parte del autoconocimiento. Indagar porqué razones unas personas resultan mas atractivas para uno que otras y porque hay una tendencia dominante a seleccionarlas y a estar mas tiempo con ellas, forma parte del análisis de los porques de las formaciones reactivas que se establecen.

 Cada conducta personal es la suma de reflexiones con la de procesos no controlados e irreflexivos.  La conducta no es el resultante directo de un plan perfectamente preparado, ,sino la suma contradictoria de factores, unos que se apoyan y otros que se excluyen y conmflictúan. Precisamente porque hay muchos elementos no controlados por el Consciente,es por lo que es,a partir de las conductas manifiestas que se puede examinar los posibles factores determinantes que hay detrás.

 En la escena grupal

Salud mental y física.

La salud Mental y su Relación con la salud Física  

 Desde siempre se ha establecido la relación entre mente y anatomía, y mas modernamente se ha concretado la psicosomática como aquél conjunto de expresiones corporales, a nivel de disfunciones, producidas por razones mentales. El gran adelanto moderno, dentro de los campos de la medicina y de la psicología, ha sido el de concederle al organismo físico un papel interactivo en las enfermedades que contrae. Antiguamente, en cambio, se veía en la enfermedad una especie de disuerte o de plaga o de sufrimiento al que se podía sucumbir por azar, o lo que es peor, por castigo de los dioses.

Antiguamente se veía en la enfermedad una hipótesis verosímil que podía alcanzarte tarde o temprano. Hasta los años 40 de éste siglo, las epidemias habían hecho estragos en todas las clases sociales de la población. La sífilis, el cólera y la peste habían reducido contingentes importantes de los pueblos que fueron azotadas por ellos.

 No fue sino a partir de la segunda guerra mundial que el amplio uso de  antibióticos(penicilina, estreptomicina, eritrocina, tetraciclina,..) empezó a reducir considerablemente la mortandad.

La noción antibiótica ya había sido vislumbrada en l877 por Pasteur y Joubert, pero no sería concretada hasta l929 por Fleming.  A partir de entonces el antibiograma podía permitir a cada demandante ser aconsejado a un tratamiento en función de los gérmenes nocivos concretos por los que era aquejado. Sin embargo no resolvía el hecho diferencial de que unos mismos gérmenes actuaban en unas ocasiones y en otras no; o dicho al revés : en que había personas mas susceptibles o dispuestas que otras a  contraer unas patologías por vías infecciosas.

Ciertamente existe una vida microbiana y microorganísmica. Y ha existido desde mucho antes de la invención de los potentes aparatos oculares que lo evidenciaran. El microscopio muestra la existencia de un universo vital en cada centímetro cúbico de materia plástica. Cualquiera de los nutrientes necesarios para la vida de un organismo superior pasa por la ingesta de una infinita cantidad de unidades vitales de organismos simples o inferiores. Filosóficamente: es literalmente cierto que el hecho de la vida y de la muerte es un fenómeno dual e inseparable. El simple acto de la comida y de la masticación no es posible sin la destrucción de tejidos y de otros organismos menores: por lo tanto de su transformación. Tampoco es necesario el uso de lentes  especiales de aumento para ser conscientes de ello. Nuestra vida como individuos sonrosados, pletóricos y bien alimentados es posible gracias a la existencia de otros niveles de expresión vital.

En nuestros abrigos, estancias y domicilios estamos literalmente invadidos por decenas de miles de expresiones animalescas, a veces monstruosas, tales como los ácaros, que viven en el polvo y que no se separan de la piel a pesar de ser lavada con agua. Si cualquiera accediera a ésta visión con la potencia natural de los ojos, asistiríamos a espectáculos mas increíbles que las propuestas cinematográficas de los films fantásticos de terror. Y sin embargo la vida es eso: una multivariedad de forma y faunas animalescas.

Todo ello forma un universo integrado. La frontera entre lo que forma parte del sujeto individual y lo que le queda fuera, no es fácil de delimitar. ¿A partir de qué momento del proceso nutritivo, la ingestión deja de ser energía y nutrientes para convertirse en residuo y evacuación? ¿A partir de que momento de una enfermedad, los órganos afectados pertenecen al individuo, o por el contrario se han escapado ya a su soberanía y se convierten en elementos extraños y dañinos?

En los desarrollos de tumoraciones y enquistamientos, el organismo llega a segregar sustancias mórbidas que acaban no tener nada que ver con la vida que las ha segregado. Y sin embargo ha sido vida, ha sido proceso vital, existencia organizada, lo que ha creado un proceso que puede ser autodestructivo. ¿Cómo se puede explicar éste fenómeno?

 Sabemos que todo organismo superior se compone de un universo entramado de unidades orgánicas básicas, que son las células, que en cierta manera guardan funciones distintivas. Las células como unidades individuales también nacen, crecen, se desarrollan y mueren, dándose la paradoja de que todo organismo es un doble proceso de vida y de muerte (la paradoja dual antes referida) y el número de células está variando continuamente. Que siguen ajustándose a un plan morfológico de carácter genético. Las células del rostro, así como de cualquier otra parte distintiva del cuerpo no son materialmente las que  eran años atrás y sin embargo la morfología corporal sigue mostrando los indicativos característicos de la persona a la que pertenece.

También se trata del mismo tipo de tejido celular. Ya Ramón y Cajal (Nobel de l906)e n su doctrina de la neurona, había presentado a cada célula nerviosa relativamente independiente dada su función, origen y estructurada diferenciadas. Esto que ha sido mas evidente de demostrar en  neurología y en las células del sistema nervioso central, puede servir de hipótesis también para todas las demás células.

La vida de este gran complejo anatómico llamado vida humana depende de lo bien que vayan marchando sus partes ensambladas, y no sólo las que tienen categoría de órganos específicos, sino también de sus unidades básicas. La vida humana es un complejo molecular pero que funciona por dos clases de factores: los procesos automáticos (S N Vegetativo) y los procesos reflexionados(Encéfalo). Que a su vez no son independientes entre sí. Un proceso digestivo no es exactamente idéntico cada día aunque, en el supuesto de que, fueran las mismas cantidades y contenidos los que se lleven a la boca. Y aunque ciertamente el comensal no tiene que ponerse a pensar en sus movimientos peristálticos intestinales para su deglución, depende de su estado anímico en la mesa, así como de los factores ambientales presentes, si le sentará mejor o peor la comida.

El cuerpo humano , en resumen, no es más que un laboratorio que anda y que continuamente elabora procesos de síntesis a partir de las entradas (los imputs tanto materiales como inmateriales) que se le proporcionan. Es un constante receptor de estímulos, tangibles o no, que lo condicionan para que de respuestas. Pero eso no lo reduce a ser una máquina rígida. Su respuesta organísmica varía en función de su momento psicológico concreto. El cuerpo siempre da indicaciones de como está. Siempre es legible. La autoconciencia corporal se da cuando ésta lectura es constante y satisfactoria.

 

La línea clasificatoria entre cuerpo sano y cuerpo enfermo responde a un esquema teórico de absolutos: el estar bien o el estar mal. En realidad el cuerpo vivo está sujeto a variantes que le hacen oscilar en un gradiente continuo de disfunción de un máximo a un mínimo. El bienestar físico es la ausencia de disfunciones. Cada órgano cumple su función y todo marcha adecuadamente. El bien-estar físico es el estar-bien. Correlaciona positivamente con la felicidad, aunque necesariamente no la determina. La felicidad no es un atributo de los sanos. Sino un atributo relativo de todos los humanos estén como estén físicamente. Un cuerpo aliado, es decir ajustado a la voluntad y deseos de su "habitante",obviamente es más satisfactorio que un cuerpo opositor a él. No obstante son innumerables los casos de personas que han encontrado la dimensión auténtica de su realización personal a partir de cuerpos maltrechos, torpes, incapacitados y enfermizos. En la historia de la literatura y particularmente de la poesía, el mundo no habría conocido las bellezas líricas sin sufrimientos reales físicos de algunos de sus mejores autores (por citar alguien próximo: el tándem Lluis Llach-Miquel Martí Pol, de los cuales por cierto Llach tiende a mimetizarse morfológicamente como Martí Pol). Cualquiera habrá podido experimentar en cuerpo y mente propios, que en sus horas secretas de veleidades y elaboraciones poéticas, ha tenido mas momentos de dolor que se las han inspirado que momentos de gozo.

 Las enfermedades físicas no han sido ni serán las mismas a través de los tiempos. La medicina avanza vertiginosamente y sólo durante un siglo ha conseguido contrarrestar los avatares que antes no pudo en toda una era. Tanto es así, que los índices de destrucción humana de otros tiempos se han resuelto hasta tal punto, que la población mundial ha pasado l200 millones de seres humanos en el l900 a más de  6000 millones en el 2000 y esto a pesar de todas las muertes, guerras, hambrunas y epidemias. Ciertamente hay enfermedades cuasi medievales que en Europa están erradicadas y que sin embargo en Asia siguen vigentes;. otras, no obstante,son residuales y todavía conservan unos pocos casos para lo que no se puede decir que sigan muy vigentes, pero tampoco que estén definitivamente enterradas. En contrapartida hay la lista de las enfermedades  nuevas,  hijas especificas del siglo de las civilizaciones modernas: neurosis, cánceres, sida...) para las cuales, inicialmente, resulta complejo establecer una conexión  entre dispositivos mentales y resultados en forma de autoataques corporales. Si bien la causalidad entre los predisponientes psicológicos y la somatización física no es fácil establecer dato a dato de  maneras biunívocas; lo que está fuera de duda es que un proceso de cura es tanto mejor o peor  cuánto más disposición mental intervenga en la restauración. El cuerpo es la escena de la manera de sentir, estar e interpretar la vida en el mundo. El cuerpo escénico se precipita a sus conflictos intraorgánicos como resultante de los conflictos que el sujeto tiene con su vida y sus entornos. En definitiva, el cuerpo dramatiza celularmente lo que la mente no resuelve psíquicamente.

 

 

 

Agregario Sentimental

El agregario sentimental.

Sepúlveda,Luis. (Ovalle,chile,1949) Un viejo que leía novelas de amor.  Tusquets ed. Barcelona 1997. 137págs. Un relato que se lee de una sola tirada. Es la prodigiosa descripción del vínculo que guarda  el protagonista principal con su selva querida. En  su retrato: el del viejo que se acerca a la literatura tras descubrir que sabe articular sílabas y descifrar  la lectura de los símbolos, transmite la pasión por la lectura. Siendo un verdadero masticador de palabras Antonio José Bolívar es un superviviente social en la Amazonia, más conocedor que nadie de sus signos y de sus gentes, amigo de los Shuar, de los cuales adquiere sabiduría por la que moverse entre   aguaceros, vapores de agua y siguiendo pistas. Su saber  acaba por imponerse  a las interpretaciones apresuradas del alcalde lugareño, de un sitio que para  mofa de personajes del texto y lectores de fuera del  texto, es llamado como El Idilio. Una expedición de gringos con cámaras pero sin idea del medio que acaba en la muerte de uno por una hembra de tigrillo que había sido agredida previamente por un hombre blanco. convierte a Bolívar en el perseguidor del felino.El duelo final entre ambos  eleva la lectura a un clímax tierno y la nariz pica preludiando un conato de lágrima. Su protagonista transmite la belleza y entereza del gregario sentimental, del que vive en un vecindario sin ser un vecino, del que está pero no es como los demás, del que vive dialogando continuamente con las señales del clima, de las hojas, del suelo, del cielo o de los pájaros. En algún punto la prosa de Sepúlveda en este libro me ha llevado a pensar en la literatura de Vázquez Figueroa, al menos por lo que a entorno descrito se refiere,pero no tiene nada que ver la una con la otra. Aquí hay un libro completo en unas pocas páginas, que además de entregar una personalidad al desnudo, desenmascara todo idealismo de la selva amazónica.Habla de sus   rudezas y salvajadas entre humanos,siendo el feeling sentimental algo reservado a la relación entre cazador y animal finalmente acertado por la perdigonada y muerto.hecho que no es considerado por el tirador como una victoria sino como un motivo para volver a recluirse en sus novelas de amores de los que hacen sufrir. 

El falócrata orgulloso

 

La representación del falo estuvo vinculada a los símbolos de fecundidad y fuerza. Tuvo una adoración ritual en tótemes y en el arte rupestre (atestiguado en el levantino).Ha sido motivo de culto en los altares a lingam de Shiva , en la América prehispánica con las figurillas Mochica y Chimú, .Ha sido el amuleto para la suerte fecundatoria en los periodos helenístico y romano  en los se utilizaron vasos en formas fálicas. el falo es un concepto que ha ido mucho más allá de la descripción anatómica del pene como órgano de reproducción sexual o elemento de placer. 

El falo[1]   de Angel Antonio Herrera es un libro escrito con desparpajo y elegancia, extendiendo a todos sus detalles el tema del que se quiere ocupar pero con la solvencia literaria de hacerlo sin dañar la sensibilidad más escrupulosa. Con una nota de preaviso como lectura no recomendada a menores de 16 años y una cubierta diseñada por Bravo Lofish en la que se ve un torso musculoso varonil y una parte de las piernas con un tapasexo de tela minúscula y cordel por cinturón que esconde un bulto provocativo y descomunal se diría que es una invitación a relatos de corte pornográfico. Nada de eso, el texto discurre por la forma, fondo, fragancia y función de un adminículo que lejos de ser un atributo de la condición  masculina es su estandarte y su objeto de ser, por no decir su explicación y la razón de su resto corporal. con la lectura se establece la diferencia entre sujeto unido a un pene o un pene que arrastra a un hombre sujeto a él. El falo está en las idiosincrasias verbales. Lo estuvo, lo está y lo estará. Su vocabulario infinito lo atestigua como una de las partes mas nobles a pesar de ser cubierta como la más pudenda en torno a la que giran literaturas, deseos y materias carnales para el goce y la realización de los sueños. Es a parte de una visión para la erótica y el contrapunto propio del cuerpo del macho por no decir el remo de  la barca una obra de ingeniería biológica que permite el placer desde siempre, desde la primera infancia hasta el último día senil, en la soledad o en la compañía, con la mano que lo toque o sin ella.

El falo va por los circuitos donde el hombre lo lleva: desde los prostíbulos a las alcobas, o es el hombre el que va por los laberintos en el que aquél decide meterse. quien tiene más fuerza la capacidad mental del control o la libido impetuosa que levanta la verga en busca de cuevas en las que refugiarse?

El pene deja de ser un pene como materia más o menos flácida e inerte que recibe sangre y calor para levitar y vencer la gravedad afirmando su poderío, para irse convirtiendo en el falo del ser con el que conquistar agujeros en plural o un agujero en singular dia a dia para rendir su energía y entregar su crema  a la vulva o al ano o a la boca.el hombre con pene en acción es necesariamente un hombre fálico dispuesto  al goce continuo que no desaprovecha envites o intimidades para sacarle a la existencia corporal el máximo partido y a la imaginación suntuario la máxima trasgresión de los límites. Este hombre fálico dista de ser el portador del adjetivo lesivo que un tipo de feminismo vengativo ha querido marcar a hierro y fuego la piel del varón decidido y desdomado que ha hecho del fornicar su pasión siguiendo las lecciones del maese Casanova y que ha sido acogido y completado por la mujer o el partner tierra que se ha dejado fecundar en las entrañas por su semilla o en el psiquismo por su electricidad placentera. El hombre fálico tiene otra denominación distinta a la del autoritario que sólo ve en el otro un aliviadero de sus tensiones o agujeros donde meter sus descargas tensionales en forma de líquidos pastosos. Es también el hombre seguro y orgulloso de su atributo genital que no tiene porque esconderlo dentro de pijamas o de bañadores holgados, deformes o ridículos, que no se abstiene de mostrarlo cuando las circunstancias lo permiten o incluso de exhibirlo para dar permiso a las miradas a las comparaciones y enseñanzas. El auto-reconocimiento del pene lo desatasca de su escondite clandestino y lo muestra al mundo, tanto el de los hombres moralizados por la cultura del escándalo, como a las mujeres que hablan de ello sin tener todos los datos gráficos e icónicos del tema en cuestión.

Supuestamente necesita un tamaño o una holgura cuando la virilidad mayor es la del hombre que  admite su atributo sea cual sea su inclinación, circunferencia, longitud,color, olor, peso, tiempo de respuesta excitatoria o capacidad de repetición coital.el varón dominante es el que admite sus genitales sean los que sean del mismo modo que admitirá su perímetro torácico o su talla. Los hombres que acuden a hablar de su longitud suelen arrimarse a argumentos mediocres para argumentar en la forma del tamaño lo que tal vez no posean  en el fondo de su energía, del mismo modo que los hombres  que acuden al aumento de sus masas musculares en los bíceps y cuadriceps resultan ridículos al desnudo cuando tras sus sesiones de culturismo  se enfrentan a sus penes minúsculos para los que no hay máquina de feetness que agrande ni alternativa mejor a  la gimnasia de la chingata. 

 



[1] ediciones Temas de Hoy,  Madrid 1992

La educación como valor

La educación como valor.

El valor de educar. Fernando Savater.Círculo de Lectores.1997 Barcelona.268 p.

 

Seguir el discurso de su autor es siempre un placer (aunque lo sea mucho más en vivo y desde su habla que desde su literatura). Placer que se redobla cuando el tema de fondo es clásico y  el vocabulario empleado, asequible. El libro, sin añadir  nada nuevo a lo sabido con respecto a la educación (que se esmera en rehabilita)r, y sin vehicular ninguna tesis excepcional, da elementos de divulgación claves y restituye la figura del profesional de la enseñanza en  el rol que cumple: el del avanguardado contra los dominios de la ignorancia.Con su lectura queda desprendida la sensación de que el parámetro educacional queda referido básicamente a los primeros años del educando, y aunque si bien es citado el profesional de  licenciaturas y doctorados y los   propietarios de cátedras, el valor educativo al que se hace mención es fundamentalmente al del maestro  y al enseñante de ciclos primarios y enseñanzas medias.  En todo caso no se encuentra un intento esclarecedor entre unos enseñantes y otros y entre lo educacional y lo enseñado. Otro vacío rastreado es la no mención a otros factores educatrices fuera de los ámbitos de la escuela (o de las instituciones de aprendizaje)y de la familia. Lo que no quita la sagacidad crítica  ante los representantes de lo adulto frente a las carencias de los estudiantes. El valor de educar  es un canto gremialista al grupo profesional al que el autor pertenece, especialmente  inciso en un momento en que temas fundamentales de la educación humana (el compendio de materias reunidas en torno al equívoco y  curioso nombre de Humanidades)son cuestionados  por  innecesarios para  la formación teórica de los futuros licenciados. Su lectura refuerza los predicados de quienes creemos en  la pedagogía como preventiva  a una sociedad  que se estropee más. Es un libro breve que no pretende ultrapasar la reflexión más allá de los típicos tópicos del tema abordado. Y cuyo epílogo a pesar de  su aparente osadía (carta a la ministra) és más un ejercicio de feeling (o de ligue deliberado)que un intento de mediana propuesta para subsanaciones de errores institucionales. Para terminar,  el apéndice pensadores ante la educación  con extractos interesantes de autores recomendables, ocupa 47 páginas del libro, que no lo realzan y sí le quitan un espacio importante para que el autor  avanzara más en el desarrollo temático o trabajara críticamente la misma selección de textos que oferta sin comentar.

La vida obsoleta

La vida moderna como obsolescencia

 

Rivers,Patrick. Vivir mejor con menos.Cuatro vientos Editorial,1977 Santiago.

El slogan de la sencillez solo  es una ínfima parte de toda una filosofía de la simplicidad ventajosa. Rivers, emparentado con los trabajos de Shumaher e hijo ideológico de Thoreau, hace un recorrido exhaustivo por los factores de alienación y anclaje al mundo del consumo y las propuestas de una vida mejorada. Su libro pertenece a la literatura de lo alternativo.Recorre los parámetros, devenidos ya clásicos, de las luchas por la innovación existencial: trueque,  autoproducciones, dinero líquido e inversiones de tiempo energético en lo material.

 

Después de desmenuzar analíticamente una sociedad  fundada en el despilfarro propone  opciones de reciclaje del alimento desperdiciado alegando una y otra vez la necesidad del principio de simplificación como rector de una vida más sana.Teoriza sobre el movimiento de vida simple que hizo su furor en los 70 en el mundo anglosajón y apoya la tesis del “hágalo vd.mismo” para escapar a  los engranajes de los consumos sistemáticos e hipotecantes.Recoge también  la crítica principal de quienes no se sumaron al neorruralismo, y fundamentalmente empírico y práctico, transmite su experiencia desde la frugalidad aún reconociendo a aquellos, que inicialmente el coste energético de algunas situaciones de comodidad pueda ser más elevado del deseable. El mensaje fundamental del  libro sigue siendo tan válido en la actualidad como  hace ya casi 25 años cuando fuera escrito y la elección de vida en el campo tomara su primer apogeo de los tiempos modernos. Forma parte de una saga de libros que han mezclado defensas de una teoría con transmisión de anecdóticas y experiencias personales. Patrick no hizo, pretendidamente, un libro  doctísimo sino una carta abierta,donde una a una va desmantelando los miedos ciudadanos para abandonar la gran orbe e instalarse en condiciones naturales. Por eso no tuvo inconveniente en introducir temas subsistenciales básicos: desde como conseguir energía barata o gratis o de truque a como guisar y aprovechar los frutos de la naturaleza. Sus críticas a la sociedad moderna y las servidumbres que  se doblegan  se juntan a las críticas clásicas al respecto.

 

El hecho de que el boom de la ida al campo sea menos boom no quita la actualidad de las páginas presentadas y también sigue siendo interesante tanto para quienes están y para quienes no, por innumerables consejos prácticos acerca de una vida más autogestionada, madura, sana y responsable. Todo ello  aderezado con una metódica tan persistente como persuasiva sobre las criticas a la motorización de los seres, ante la que opone una visión resumida en la idea de “podar las pertenencias”.Su literatura confronta su lectura  a una reflexión por la que pasar los usos de los consumos a sus detalles.Por su parte el autor defiende el omnivorismo y  se cuestiona la calidad alimentaria pero no la ingesta de carne, algo que cuadra generalmente con las economías subsistenciales y autárquicas. Sin duda un libro-guía de cuestionamientos en lo cotidiano. La vida moderna de los consumos disparatados y sin tregua va llegando a su máxima obsolescencia.Recuperar la noción de menos como  garantía del más es el verdadero koan de los transmodernos que quieran trascender las mascaradas de este ultimo cuarto de siglo. El debate del retorno a la tierra -y la recuperación de pautas armónicas de vida y subsistencia- no ha dejado de estar a la orden del día. Su vigencia  está asociada a las críticas no resueltas a los comportamientos urbanos y a la orbe-ciudad como  manto de protección de sus ciudadanos.

 

 

 

Consejos para ir a la Guerra

Consejos para ir a la Guerra.

Territorio comanche. Pérez Reverte, Arturo. RBA ediciones.  Barcelona1997. 141 págs.

 

 Relato bélico narrado  a partir de la experiencia del autor como corresponsal de guerra para TVE en Sarajevo en 1993. relato fácil y rápido de leer que da cuenta de los infortunios, guerrerismos y  atrevimientos de los reporteros de primera línea. El texto quiere trasladar fielmente el lenguaje despotricante y lleno de tacos del modo de hablar bajo las bombas, además de confrontar con los que asoman sus narices en una guerra para contarlo pero no se atreven a acercarse a los puntos calientes. En algún momento de la lectura da la sensación de que te encuentras leyendo uno de aquellos viejos ejemplares de “hazañas bélicas” que atrapaban la atención infantil, o que estás metido en una de estas películas de ese género  guerrero tan del estilo holiwoodiense.La diferencia, obvia, es que el autor traslada una anecdótica de una realidad investida de crimen socializado (todas los conflictos armados criminalizan la situación y no se les puede aplicar la divisoria entre buenos y malos)pero no por eso menos espectacular o circense que las propuestas desde la ficción. Toda realidad, incluidas las de muerte y destrucción, tienen un componente escénico, una atracción para la mirada, una transferencia de su imagen. O sino ¿a qué viene a cuento el que los reporteros se jueguen la vida para conseguir los planos más arriesgados o los cuadros más emblemáticos de cada conflicto? ¿o que toda guerra atraiga  aventureros de todas partes con ganas de presenciarlas en directo? ¿o que los disparos y las metrallas exciten de tal manera el sistema nervioso que creen una especie de regusto por estar ahí, en el lugar de los hechos, adrenalizando cualquier otra razón presencial? El autor implícitamente se autoinscribe en esa saga de los más valientes porque han estado en primera línea explicando al resto de los espectadores,abutacados en sus (nuestras) cómodas casas burguesas,como se matan sus vecinos incultos de un par de miles de kms de distancia.Y explicándoselo por añadidura a los administradores de quienes les financian los viajes y los equipos de información, y a los analistas de despachos que hacen sus análisis políticos sin arriesgar sus culos. sí,los reporteros de guerra por el contrario los arriesgan por esos y por todos nosotros, sin olvidar que  una de sus motivaciones tenga algo que ver más con la adicción que con la conciencia social o política.Reverte lo expresa perfectamente al hablar de que hay quien se mete cada día guerra en la vena con una jeringuilla y trasladando un comentario de Manuel Leguineche sobre las 3 Ds, el lugar o esa clase de lugares atraen desequilibrados,divorciados y dipsómanos (ambas citas en la pág.130). Quien no ha estado dispuesto a presentar un análisis es el propio autor y por eso el libro queda como un producto para el escenario sensorial (marterial para guionar una “peli de tiros”¿a quien importa si está basado en hechos reales o no,con tal de que mueva taquillas y encienda pasiones?)y no tiene nada de ensayístico. Lo cual contribuye a lo que precisamente critica: dejar para los que nos mantenemos a distancia la reflexión sobre los horrores de la violencia. Muchos lo más cerca que hemos estado de lo bélico ha sido en servicios militares obligatorios y a pesar de las circenses balas trazadoras y  los golpes secos de los morteros no nos quedaron ganas para  acercarnos  a trincheras y peleas que siguen confirmando la majadería de la humanidad.Mantenerse a una distancia prudencial de las guerras ajenas va con el instinto de supervivencia,claro que si hay una próxima (el club de los dioses no lo quiera)que nos alcance tenemos todas las de perder,porque habremos olvidado las instrucciones de aquel sargento hijoputense que nos decía “cuerpo a tierra,joder!”, a diferencia de los reporteros que van de guerra en guerra y distinguen entre disparos y calibres y son supervivientes natos constituyendo una gran familia de informadores que se encuentran en hoteles y se cuentan las jugadas. Su supuesto coraje tiene algo de sospechoso, aunque tiene de mérito la tesitura de que son los que van a poner el cascabel al gato. Es su catecismo en todo caso .Para los demás ya nos hacemos una idea de como son las cosas sin necesidad de ser los anfitriones de esquirlas que atraviesen nuestros cuerpos.pero tomando buena nota de los consejos para moverse bajo las bombas, el libro de Reverte puede ser incluido en la mochila del refugiado o tenerlo a mano para cuando el belicismo vaya a más y nos alcance a los pequeño-burgueses entelevisados o a los que decidamos ir de week end a los frentes más próximos:los de los Balcanes u otros. 

 

 

La Tribu Planetaria

 

A propósito de La red. Juan Luis Cebrián. círculo de lectores ,1998 Barcelona.

Trabajo muy bien construido sobre la anunciatura  de un mundo cada vez más cableado y teleconectado, cuya esencia no queda en el hecho tecnológico,sino en las consecuencias que comporta para la vida de relaciones y la vida personal. La intención del autor es la presentación de un catálogo de interrogantes más que un trabajo de predicción.Encargado por el Club de Roma el resultado es un libro de lectura comprensible, amena y extensible a varios públicos.Es una introducción también a los lexicogramas de la esfera cibernáutica, de la que a corto plazo nadie, o casi nadie, podrá prescindir de ella. Tal vez las generaciones acostumbradas a lo antiguo no serán atrapadas por teclados, pantallas, dígitos y nuevos términos, pero las emergentes y las que están por nacer, resulta inconcebible que sus desarrollos no pasen por la digitalización y lo virtual. Cebrián defensor de lo virtual, sólo sitúa como una dimensión bastante más pretérita de la era digital aunque ésta sea la que más habla y potencia aquella. La intercomunicación elevada a su máxima expresión coloca el planeta al alcance de todo comunicante potencial.La cita presencial deviene innecesaria frente a la facilidad que posibilitan las teleconferencias y los foros de conversaciones. Los ojos individuales se multiplican para alcanzar todos los rincones y lugares conectados a la red. Ello es posible por la creciente velocidad del poder tecnológicos.en 5 lustros los chips que permitían ejecutar 60mil instrucciones por segundo han pasado a hacerlo con cientos de millones. y su capacidad seguirá creciendo. Un nuevo lenguaje que invade ya formas de expresión interconectados y que estructura el perfil de internet, había sido creado por el CERN (hipertexto,1989)permitiendo una configuración más dinámica y menos austera de las pantallas. El proceso apunta a que la red en su conjunto sea la verdadera depositaria de la Inteligencia. El innovacionismo digital ha sido presentado por analistas  e historiadores como una revolución comparativamente más importante que la industrial del s.XIX. La tesis de la aldea global de McLuhan se está viendo precipitadamente confirmada gracias a la tecnología de los satélites y a la red tan  creciente  como envolviente. Un nuevo ser: el cibernauta queda configurado.Se trata de un sujeto en contacto con los demás,pero en la forma y en el acto, un sujeto solitario y posiblemente desinteresado en su soledad, de la que puede ser consciente o no. Los dígitos son la nueva compañía y los haces luminosos producen efectos hipnóticos y enganchantes. Ello no impide que el síndrome del aislamiento prevalezca a pesar de la pertenencia a una sola tribu planetaria. La posibilidad tecno de la red democratiza basalmente la sociedad. Y lo que es más, posiblemente cualquier modelo democrática anterior habrá sido una falacia de ella, en comparación a las vías de acceso que están permitiendo las conexiones entre terminales de ordenadores.

La navegación cibernauta es un viaje también de regreso al hogar,desde el cual queda interconectado  el mundo entero.En ese proceso y construcción de nueva casa  Cebrián advierte q se pueden generar arrabales y periferias proclives a almacenar a los nuevos esclavos de la especie sometidos a la ignorancia y la alienación y rompe una lanza a favor de que esto se impida. La división de clases y categorías de acceso a la información ya está dada y la discriminación entre los que mandan dentro de los procesos informáticos y los que a duras penas los siguen,es un antagonismo más tentaculizado desde el orbe social. La consolidación del homo videns viene a desplazar al intelectual de viejo cuño abstractado en la comunicación letrada. todo apunta a un nuevo enredo de velocidades y las paradojas que comporta. Entre ellas,  la de a mayor capacidad comunicante no queda determinada la calidad teórica de una nueva generación de comunicantes. ¿Los interconectados están a la altura de la conexión? Esa es una pregunta  que queda en stand bye sin ser respondida pero tampoco planteada por el libro, que se mantiene en un hilo brillante de exposición para la toma de conciencia divulgativa del fenómeno digital.

 

De la Bibliofilia a la Biblioterapia

 

En un tiempo en que el televisor doméstico todavía no había hecho estragos en la salud mental pública, la gente tenía más posibilidades para otras actividades lúdicas entre ellas las lecturas. No siempre las lecturas eran por razones informativas, instructivas o culturales. Algunas de ellas dieron lugar a una biblioadicción a materiales que encandilaban a los lectores que tragaban miles de páginas de colecciones seriadas sin que especialmente incrementaran su capacidad formativa pero que sí les mantenía en una evasión de la realidad o en un estado de fantasía permanente. Se podía dictaminar una bibliofilia  fronteriza con una patología adictiva en razón a sus contenidos: ciencia ficción, novelas del oeste, novelas lacrimógenas, terror,.... completamente diferenciada de la bibliocolección de rastreadores de incunables o de joyas editadas de raros ejemplares. Con una tradición de siglos de lectura, cada vez más masiva desde Gutenberg, se ha podido averiguar los valores psicológicos  de la literatura leída y reposada más allá de sus valores culturales. El saber no ocupa lugar se dice. Y la actitud lectora atenta dice mucho a favor de quien la adopta. La lectura seleccionada permite entrar en un campo de consideración y substraerse por unas horas o por un rato predeterminado por día del resto de la realidad y de sus límites. Es así que se puede hablar de una literatura terapéutica conformada con una biblioselección que puede sustituir otras recetas y cócteles químicos en contra del estrés, del malestar o de la ansiedad. La mejor receta para la mente es una buena lectura. No hay fármaco que la sustituya. La mejor propuesta para la higiene mental pasa por la reflexión sobre ideas que ayudan a repasar las propias actitudes en conflicto y adrede los mecanismos internos que las generan.

La biblioterapia se puede componer de una lista sin fin de libros y lecturas a partir de sugerencias de profesionales de la psicoterapia pero también a partir de las mismas propuestas que se encuentran en las páginas de autores selectos que se vayan leyendo. No pasa necesariamente por los bestsellers de la llamada literatura de autoayuda y en todo caso va más allá de ésta. En un momento dado y para un caso concreto un libro de poesía puede formar parte de la lista y en otro una de ensayo, una biografía o una novela. Este orden de propuestas conecta estrechamente con otras sugestiones para la relajación tales como la escucha de una determinada música, la elección de unos parajes y espectáculos o la minimización de sonidos urbanos  estridentes.

 

Biblioterapia

Biblioterapia. Guía de Lectura. Crítica de Textos.

El libro  como reservorio de lectura y como eje que polariza al lector, simboliza -entre otras cosas- la escapada de la actitud solitaria. Quien lee,deja de estar solo en el acto del leer. No importa que esté en el lugar más alejado del planeta o que lo haga en su lugar más concurrido.En un sitio u otro, absorto en  las descripciones en las que va entrando se hace viajero imaginario.Y al serlo se renueva,  recrece y revive. ¿Hay algo más práctico que adentrarse en una lectura y aventurarse por territorios a los que nunca uno atrevería a desplazarse físicamente?

Es tan barato , fácil y garantizado conseguir esto, que no extraña el aumento tanto de producciones editoriales como de tantas y tantas generaciones de autores que apuestan por lo imaginario o por lo investigativo, por lo ficcioso o lo inventado , con tal de substraerse a las realidades impuestas vestidas de gris. Sí, tal vez lo leído sea una evasión  o una manera virtual de entretener  las horas y los días. Al igual que el relato clásico de las mil y una noches, puede ser demorada la cita con una final desagradable, un año tras a otro a base de cuentos y de historias.de hecho puede ser demorada toda una existencia con tal procedimiento. Leer tiene de sano y de brillante por lo que permite vivir la vida desde la prevención y un sosegado planeo sobre las implicaciones nefastas. En cierta forma todo el resto de las artes tiene una deuda con las lecturas.Existe el teatro, la ópera o el cine porque antes hubo alguien que leyó unos textos que quiso escenificar. Existe la comunicación porque cuenta con un soporte histórico de textos y contratextos que han permitido pulir el lenguaje y perfeccionarlo.Existe un aumento de palabras en circulación porque hay textos que las transportan y autores que las inventan así como lectores que las hacen suyas y se convierten en sus portavoces, de los que toman nota copiadores y aprendices.

La palabra escrita resulta tan necesaria por razones comunicativas y psicológicas, como culturales y formativas e informantes.Y esa palabra, adecuadamente usada, resulta terapéutica cuando no es tomada como una prótesis a las propias carencias sino como una resonancia de lo que  uno es. La impugnación de lectores y lecturas por el encierro bibliotecario que supone o por la clausura de algún tipo de visitas a escenarios sociales es obsoleta y tramposa. Lo que tal oposición sugiere es la privolectura y generalmente con ella, una alienación notoria de los acontecimientos teóricos. Eso genera un perfil de nuevo cuño: el de las generaciones desilustradas o sesgadamente informadas. La privación  forzada de lectura es posiblemente uno de los castigos más terribles que se puede infligir a un intelectual, pero también  la lectura forzada puede ser un tormento para quien no sabe experimentar sus placeres.  La lectura tomada a cierta medida puede resultar ser un intenso antídoto a la realidad. Es otra realidad. su enfrentamiento virtual: no desde una nada, sino desde una dimensión inconmensurable pero efectiva. Cabe recordar uno de los protagonistas de Théjov que después de permanecer encerrado por mucho tiempo a voluntad y con una nutrida biblioteca a su disposición ya no quiso hacer uso de la libertad cuando le llegó el momento según lo pactado. Se trata de un viejo mito: conocer el mundo no pasa por interaccionar con más cantidad de experiencias y visitas a lugares, sino reflexionándolo y meditándolo.Lao Tsé ya lo había apuntado mucho antes: no conoce más el mundo quien lo recorre más sino quien lo piensa desde su quietud. La lectura es una actividad  desde el reposo.es un acto quieto.Una actuación,aparentemente, inactuante. Las lecturas son ventanas a todas partes sin moverse del lugar de lector.Y en esta sencillez reside su majestuosidad y su brillantez. ¿Hay una imagen más plácida que la del lector en su butaca especial y con la iluminación adecuada, con o sin pipa, con o sin perro, con o sin chimenea, y pasando plácidamente una página tras hora, una hora tras hora,en paz consigo mismo, viajando por doquier y sin empantanarse en los infiernos tan profusamente habitados de los entornos? Sí posiblemente evoca la imagen evasiva y burguesa o desimplicada. ¿o tal vez no es más que otra apariencia que aloja al  sujeto que asigna sus energías a lo más interesante: lo virtual, en tanto tiene un peso de realidad  mas extasiante que la realidad misma? sea lo que fuere, el sujeto lector deviene príncipe de las letras, hedónico por naturaleza, creador de universos desde utensilios primarios, imaginario infinito y a su manera, un dios ilimitado, que para tocarlo y alcanzarlo todo le basta elegir la lectura adecuada. Es un espectador, sí, pero no voy a entrar en tal polémica. Desde sus epígrafes como un recorredor de palabras y renglones puede acabar por estar en todas partes y saber bastante de todo sin exponer su debilidad a las agresiones ambientales. En cualquier caso, la lectura en tanto que un acto moderado, privado y particular, deviene terapéutica cuando exime al lector de sufrir con sus neurosis inacabables y sus retos frustrantes.

Para entrar en este mundo de fábulas y letras, musas e inspiraciones, son más o menos interesantes las guías de lectura. Cada libro es una historia diferente en una jungla maravillosamente caótica de literaturas. Las críticas especializadas o las sinopsis aconsejadas pueden indicar los pasos a seguir.aunque al fin cada lector,por muchos libros que tenga tras de sí,no puede transmitir el placer particular que experimenta con el inicio de cada nueva lectura asumiendo los riesgos inevitables para ello. Leer no está exento de correr riesgos.Y un lector no es el mismo antes que después de haber leído un determinado libro que le haya impactado.Si sigue siendo el mismo, pétreo a toda influencia, puede quedar en entredicho como lector.Tal vez haya pasado páginas sin acertar su función de compromiso con lo leído.

 

Cruzando Semáforos

 

El peatón urbano es una figura mundana ajetreada generalmente  substraída del goce visual de las fachadas y recorriendo una gymkhama para no ser atropellado por coches y por otros viandantes. Visto desde arriba es un punto diminuto que no llega a hormiga alargada que se va moviendo con diligencia y se para cada cierto rato en los semáforos puestos en rojo. Por lo general los pedestres tienen bien aprendida la lección al respecto. O te paras o te atropellan sin contemplaciones. (recordaré entre paréntesis que el código de circulación da derecho a los conductores a atropellar a quien esté fuera de lugar en el momento más inadecuado). Esas paradas obligatorias ante los semáforos son en principio un inconveniente pero a la larga uno se acostumbra. Lo cierto es que en las avenidas principales los semáforos paran a multitudes al unísono unos instantes preciosos. Se puede practicar la observación e  involuntariamente quedas incluido del campo acústico de las conversaciones de los demás. Puedes incluso intentar cruzar tu mirada con desconocidos. Y a eso quería llegar yo con esta nota. ¿Cómo es posible que la gente esquive sistemáticamente la mirada? O lo que es peor porqué se molesta si se ve descubierta por alguien que les mira. Un código implícito exige no mirar directamente a los ojos a los desconocidos o su figura si está próximo. El mismo código permitirá el voyeurismo a distancia o sin ser visto el que mira. En mi época de paseante urbano (práctica que no he abandonado del todo) crucé miles de semáforos y decenas de miles de miradas. Raramente algunas dieron paso a la palabra. No siempre satisfactoria por cierto. Hay quien aturdido piensa que al ser mirado es descubierto en sus vergüenzas y pecados y te increpa aquello de si lleva monos en la cara o que te pasa que lo miras fijamente. Sin comentarios. Propondría además de mirar el suelo que pisan nuestros pies, la cara y los ojos de los demás con los que compartimos suelo y mundo, pero de momento me abstengo, no sea que esta proposición sea sospechosa de subversividad en alto grado.

Rechazo del Mensaje

Ante el Rechazo del Mensaje/Texto Recibido.

El razonable síndrome de saturación, consecuencia de  la avalancha de publicidad y mensajes no utilizados, hace impacto en la personalidad de no poca gente que queda confundida a la hora de sus discriminaciones entre lo deseable y lo rechazable. Tanto es así que permite que sus servidores y utillajes de soft decidan automáticamente ante emails no reconocibles o sospechosos de spam. Para quiénes se encuentran (que en realidad somos todos los usuarios del correo electrónico) con su bandeja de correo llena de productos informativos que no han pedido y que le bloquean la entrada de otros mensajes,  y toman decisiones coléricas al amparo de una cierta lógica reactiva, suprimiendo el mensaje sin leerlo o contestándolo con un escueto, no-a-otros-envíos o suprímanme-de-su-lista cabe  recordar que la dinámica de crecimiento de los buzones electrónicos sigue la que ya siguió en su tiempo la de los buzones de correo tradicional: de ser latas para recibir informaciones importantes se convirtieron en cajas para depositar anuncios de todo tipo. Así como en esos raramente llegan cartas o postales personales y sí facturas o notificaciones de banco de todo tipo también en aquellos, los electrónicos,  ya está predominando un tipo de mensajes impersonales  y bastantes de ellos forman parte de la basura gráfica vigente.

Tanto en un caso como en otro lo más práctico ha sido tirar a la papelera toda aquella cantidad de cosas que no nos sirven, sin embargo una pequeña revisión  visual se hace necesaria  para no tirar ofertas o informaciones interesantes. La supuesta capacidad intelectual humana sirve para eso: para discriminar entre objetos, mensajes  y eventos, sabiendo exactamente qué es cada cosa y a qué se le dice no y a qué se le dice sí.

Algunas reacciones furibundas contra  el email emisario que ha enviado una información equis manejan más energía  para rechazarlo que para saber de qué va. Si en lugar de ostentar un cabreo irracional esa  misma persona tan molesta por recibir algo no pedido, instrumentara la orden de su correo para señalar un determinado email como no deseado, el asunto generaría menos carga emocional de la que tiene.  Eso es, hoy en día, técnicamente posible y muy fácil de ejecutar. Bastan unos segundos para hacerlo. En cambio el coste de enviar una contra-nota diciendo que no quieres absolutamente nada de alguien que envía mensajes múltiples, es mayor que el de bloquear a ese remitente sin que se entere. La ventaja de ese bloqueo  es que un día,  tarde o temprano se acude al tacho de la basura a reciclar un papel para escribir y resulta que te encuentras que tiraste el billete de la lotería que salió premiado.

 El problema de tener un email es que por obra y magia de internet llega  hasta desconocidos que pueden hacer un uso de él. Forma parte de las consecuencias de la telemática de masas.   El problema no es el rechazo a lo no deseado, sino su rechazo automático antes de saber de lo que se trata. Eso puede encerrrar una personalidad refractaria y blindada además de  escasamente brillante o culta. Sea como fuere cada cual tiene su derecho implícito a ser lo que sea, incluido alguien que no quiere más información, aunque ésta le pudiera proporcionar elementos de utilidad para mejorar su saber y su vida.

Todo el mundo -no está de más repetirlo- tiene derecho a rechazar lo que se le antoje. Lo que  sorprende es que lo haga sin saber exactamente a lo que está negándose. Los marcos constitucionales amparan las libertades individuales hasta el punto de propiciar una sociedad altamente individualista, pero hay delitos como el de no auxilio o no prestar socorro en situaciones de emergencia  que son punibles. Paralelamente no prestar atención a propuestas culturales o artísticas es un indicador de desatención severa tan punible como lo otro al menos para el ojo de la crítica intelectual. Cabe orar un responso por esta actitud.

Aforismos Redescubiertos

Los aforismos redescubiertos como criterios personales.

 

Independientemente de su recuerdo  memorístico un aforismo es fundamentalmente un criterio que gobierna la existencia personal. Citarlo no siempre implica su comprensión. Tras  la lectura de los cientos aquí presentados queda por hacer casi todo: destilarlos, no sólo de la lectura de la vida diaria, sino también de la lectura de unas cuátnas páginas, éstas, que no dejan de ser la interpretación subjetiva de un autor. Su elaboración y propuesta tienen la vocación de ser incorporados como herramientas auxiliares de la vida ordinaria, haciéndola así más extraordinaria y realizada. Pero las cosas leídas en el mejor de los casos empujan a seguir averiguando mucho más sobre  los campos temáticos de los que hablan. Confuncio sostuvo[1]  en el +VI que para comprender plenamente algo hay que hacerlo, que lo oído se olvida y lo visto, a lo más, permite una creencia. Cabe añadir que todo lo que  podamos leer nos da una formación y una amplitud de miras, pero que no hay fuente teórica que sustituya la enseñanza desprendida de una experiencia práctica. De ahí que los aforismos no son para plagiar sino para reconstruir y adaptar  con la frase propia de cada cual en sus avatares existenciales. Son para redescubrir , desde cada tesitura personal o, mejor aún, para contradecir si queda constatada su ineficacia, futilidad o distorsión. Sea como fuere, un predicado afirmativo cumple una función en el debate pues emplaza a su ponderación, admitiéndolo como una interpretación válida del mundo y de lo sabido o rechazándolo por distorsionarlo.

Los aforismos no sólo pertenecen a la historia de la filosofía. La refranería y la fraseología anónima también los contiene y cada pensante, sea cual sea su nivel cultural, alcanza unas conclusiones acerca del vivir viviendo. Es así, que podemos encontrar hitos en la elaboración ensayística los cuales dan vueltas a temas y llegan a conclusiones ya confirmadas por los dichos populares.  Habría que analizar frases anónimas que han tenido éxito social e histórico cruzando fronteras y épocas y teorías dominantes para comprobar su mutua interacción e influencia.

Un conjunto de criterios quintaesencia la idea del vivir y del relacionarse con el mundo y con los demás. Un criterio adecuado para cada momento puede evitar gastos de tiempo en disquisiciones superfluas y priorizar los temas. Los criterios metodizan el pensamiento y el trato verbal con otros comunicantes. Carecer de ellos es ponerse en función de quien los tiene. O tienes tus criterios de vida u otros los tienen por ti. La dicotomía es sencilla: u organizas tu pensamiento o te lo organizan. Pensar acerca de la vida y de uno mismo es irse convirtiendo en ser. El ser humano no es únicamente una condición biológica predeterminada por el hecho de pertenecer a una especie sino un ser vivo que camina a su consciencia y que se va haciendo. Lo humano es un proceso abierto hacía su ser más que un ser concluso preguntándose lo que es. En realidad su inconclusión, su incompletud le lleva a preguntarse continuamente qué es, qué hace y para qué y hacía donde se dirige.

La existencia nos proporciona la oportunidad de casi 3/4  de millón de horas por término medio las cuales  brindan la opción de  reflexionar qué hacer con todas ellas y el sentido de respirarlas todas y cada una de ellas. En la sociedad hedonista que privilegia el ocio, la mayor parte de ellas pueden, o podrían, pertenecer por entero a nuestra autonomía. Depende bastante de cada persona  dedicada a su trabajo autoanalítico para saber quien es y qué hace y evalúe sus prerrogativas y su razón de vivir.

Un conjunto de predicados  sirve como criterium con el cualenfrentar situaciones adversas, variadas e imprevistas, pero también -y sobre todo- para pensar las contrariedades que presenta la vida en términos filosóficos  haciendo de la filosofía un manual práctico de supervivencia.

Pensar sobre uno mismo  significa pensar sobre el poder individual que se puede ejercer ante los acontecimientos. Eso produce criterios de vida y de relación y una cosmovisión personal ante el universo. El ser, en tanto que se va pensando, se va racionalizando, gestionando así en un todo coherente, controlando las inercias irracionales de su inconsciente. Parménides analogiza el pensar con el ser. Quien no tiene pensamiento propio tiene una conducta inducida; vive los predicados ajenos. Quien no hace una lectura de su impacto e inserción en su entorno, no conciencia su verdad en sus circunstancias, no se individúa. El ser es una  construcción de su racionalidad en la medida en que va pensando sus teoremas ante el mundo que le ha tocado vivir. No hay teorema acabado ni pensante con una obra definitivamente terminada. La invitación a la reflexión está presente en cada propuesta aforística y sigue abierta  más allá de la última de este relatorio. Cada una sólo tiene un consuelo: ser reescrita en cada caso particular y redescubierta para cada vicisitud existencial.

 



[1] dijo “Lo oyó y lo olvidó. Lo vió y  lo creyó. Lo hizo y lo comprendió.”   Tomado de  Jordi Deulofeu. Una recreación matemática: historias, juegos y problemas.  Planeta Barcelona 2001.

Taoísmo Práctico

 

 

El taoísmo es un sistema filosófico -más que religioso- de la antigua China. Desde la mirada  occidental ha sido vinculado al nombre de Lao Tsé al cual se le atribuye uno de sus textos centrales y, en todo caso, el más famoso, el Tao te king[1]. El Tao,  prácticamente  es el único referente que ha tenido una popularización en occidente.   Tao es una voz china que significa vía o camino. Es una palabra que se vincula al concepto de orden y de unidad del universo.

 

En los siglos -IV y –III existían autores vinculados al pensamiento taoísta de cuyo saber apenas se han conservado testimonios escritos.  Además del Tao te king , se conservan otros dos libros que constituyen el soporte fundamental del taoísmo filosófico. Se trata de Chuang-tsé[2] y Lié-tsé. Son compilaciones que engloban textos de varias centurias y por lo tanto presumiblemente escritos, o complementados, por varias manos y generaciones.

 

El taoísmo sostiene que lo real remite a la unidad y que la realidad multidiversa encubre el fondo de su unidad. Este real no lo explica  suficientemente aunque lo interpreta como un principio  universal de unidad y de orden inefable y misterioso. A esta instancia suprema quedan relegadas y absorbidas todas las actividades vitales. La realidad fenoménica es un conjunto de aparentes contradicciones, expresadas en el vaivén del yin y del yang, de  lo positivo y lo negativo, de  lo verdadero y lo falso.  El taoísmo y sus practicantes aspiran a unirse a esta realidad suprema por medio de la reflexión, la meditación, la contemplación y el éxtasis. Esta instancia significa superar los espejismos de la realidad. El alcance de la inmortalidad sería la trascendencia del mundo ilusorio.

 

En su tiempo el taoísmo práctico introdujo prácticas gimnásticas y fisiológicas de cuidados corporales para prolongar la vida y dotarla de una mejor calidad vital con una aspiración a la inmortalidad.  Esos aspectos más materiales  fueron priorizados durante la época Han y así transformada en religión. El taoísmo bajo la influencia del budismo construyó templos y monasterios mezclando la magia y la superstición popular y un talante no dogmático.

 

En su popularización actual en nuestras latitudes el taoísmo es una visión de búsqueda del más allá de lo inmediato y lo sensible. Sus máximas son propuestas de reflexión y criterios con los que enfrentar la vida sin ser dañados por ella. No es una propuesta de lo trascendente sino una manera filosóficamente trascendental de sobrevivir a lo intrascendente, lo coyuntural, lo conflictivo, lo profano, lo cercano. Es bajo esta noción que se puede hablar de un taoísmo práctico como de un conjunto de criterios, que desde su abstracción permitan sobrevivir al peso de lo concreto del cada día. Un criterio es una fórmula, un tesoro conceptual que  tiene más valor que su representación matérica. Un criterio es un nodo esencial dentro de una visión filosófica de la naturaleza humana. Y para vivir, no es suficiente con las tarjetas bancarias, el patrimonio acumulado, el puesto de trabajo, la fuente de ingresos, la familia o los coches en el garaje; para vivir es necesario, por encima de todo, saber cómo hacerlo, teniendo un patrón personalizado con el que enfrentar avatares, disyuntivas, vicisitudes y momentos de confusión. Lo qué nos hace vivir es una visión existencial, en el sentido del concepto de tener una idea de María Zambrano. Para vivir, además del tener circunstancias y objetos que las llenan, hay que tener una noción del ser, de lo que se es y lo que se quiere ser; y para todo esto es necesario un cuerpo de criterios una teoría de la propia existencia y una visión de la vida; en definitiva, una filosofía privada. El taoísmo práctico es un diseño fluido de ideas, que permiten entender la pluralidad del panorama de la realidad, adaptándose a las variaciones de ésta; no para poner las metas o soluciones en el traspaso de lo vigente sino para coexistir con soltura y mando en las situaciones irremediables.

 

 El taoísmo  práctico es una manera ocurrente para trazar el encuentro con el real de cada uno en la búsqueda que haga de sí mismo; sabiéndose parte del todo universal sin renunciar a su condición de  soberano en su particularidad.

 

Para nada es una sugerencia sutil de rescate de una antigua opción religiosa antes bien sí lo es explícitamente para superar la necesidad del vínculo religioso con cualquier clase de cofradía o congregación.

 

La vida deja por balance la construcción de una cierta cantidad de predicados existenciales con cuyo saber, antes de empezarla, la habrían autentificado y gozado aún más. Una filosofía práctica de vida es la que enseña a superar el apego a las coyunturas y a las formaciones materiales para conectar con lo esencial. Es la que enseña, también, a trascender el yo fundamentalista por el yo etéreo. Entendido que todo remite a la transformación y a la fugacidad resulta fundamental vivir la biografía para trascender las religiones[3], en uno de sus presupuestos, en lugar de caer en la trampa de esperas transmateriales o transcorpóreas.  Esto no quita el reconocimiento de saberes procedentes de otras partes del mundo que han venido a enriquecer nuestros linajes culturales donde nos han hecho aportaciones críticas a la vida tangible introduciendo otros conceptos dimensionales de lo real. Me he dejado penetrar relativamente por la influencia de algunos textos orientales sin, por eso, afiliarme a una militancia orientalista supuesta alternativa a la mística occidental. Ni ésta nos ha resuelto las angustias existenciales en los países del desarrollo, ni aquella se ha constituido en la garantía de la dicha integral de los humanos.

 

Por encima de cualesquiera parábolas mesiánicas la quintaesencia de cada propuesta de saber es el texto sentencial breve que, en forma tan inocente como presuntuosa, acompaña los pasos de la  reconciliación del ser con su tiempo. Un apotegma es la llave de una cerradura  aunque su forma de dicho escueto, referencial y pintoresco lo ligue la RAE[4] a las voces célebres de personajes destacados. Heme aquí probando suerte, en la galería de los nominados, tomando la palabra desde mi patente anonimato.

 



[1]  traducido como el libro de la vida y  de la virtud

[2] que toma el nombre de su autor, o su principal autor: Chuang Tsé  vivió a finales del IV antes de Cristo

[3] Esta idea está mas desarrollada en el punto Para trascender r las Religiones dentro de  mi libro Espiritualística

[4] RAE diccionario de la lengua española  21 ed. Tomo I Madrid 1992

Pensamiento Condensado

 

 

Hay verdades tautológicas  que sólo el terrorismo ideológico contra la razón puede negar. Hay postulados de la evidencia que los ciegos de la ira no van a reconocer. Hay axiomas del saber destilados a lo largo de los siglos  por el concurso de miles de pensadores y millones de seres humanos que han unido sus experiencias. Hay enunciados que se constituyen en reconocimientos indiscutibles.Y, afortunadamente, hay gentes que todavía creemos en el valor de prodigarlos y difundirlos.

 

El mensajero del apotegma es un conjunto de aforismos   presentando micro-textos  que condensan reflexiones de ahora y de siempre sobre el  sujeto vivo y su mundo.

 

En tanto que textos atemporales, no contienen citas nominales o enumeración de situaciones coyunturales.

 

Si una sinopsis,  que da una referencia, pero no el argumento que resume; o un dibujo que representa el objeto da la idea de éste, pero no traslada todas las contingencias del mismo; tampoco una sentencia teórica  es toda la elaboración que contiene. La solapa de un libro o su presentación jamás sustituyen la necesidad de leer la novela, aunque sí pueden llamar la atención sobre ella o por el contrario quitarla. Lo mismo un aforismo en tanto que condensación no sustituye jamás la necesidad de seguir las pautas elaborativas que han llevado a ella. Un predicado es a la vez un  puesto terminal del descanso de una  reflexión como el primer paso que pide hacer todo el camino que ha llevado hasta ella.

 

Todas las cosas se pueden decir maximizando la simplificación y ahorrando el mayor número de palabras pero con esto se corre dos peligros: uno, la injusticia de toda generalidad y dos,  la crítptica del enunciado inalcanzable si no hay una reflexión considerable sobre ella.

 

¿cómo decir las cosas con un máximo de economía de texto sin traicionar lo que se quiere decir? y ¿cómo decirlas para que no pierdan público?

 

Cada frase ha de ser cuidadosamente elegida, cada palabra y cada pausa, cada mayúscula y cada cursiva. Y a pesar de toda la delicadeza, la garantía de decirlo con suficiente claridad y rotundidad no resulta tan fácil.

 

Un enunciado puede insinuar una tesis pero no  puede capturarla. Tiene más a ver con un saber intuitivo que con un saber demostrativo. De hecho, no hay necesidad  para la demostración; basta con la meditación sobre su adecuabilidad.

 

No presento un ensayo de elaboración , sino un conjunto de enunciados que me fueron anunciados por  las experiencias del vivir y del hacer, del estar y del ser, del creer y del razonar, del amar y del  desamar. Es,  por consiguiente, una  palanca para la  co-elaboración pública. Lo que aquí sólo alcanzo a intuir o apuntar puede mover a la pasión reflexiva en un otro que vaya más allá de lo dicho por mi, y de lo que con suerte, incluso tuviera noticia.

 

Haberme dado permiso para escribir pensando  y compartir lo escrito y lo pensado  es un atrevimiento que cuenta con la indulgencia lectora. Escribir es una de las posibilidades del lenguaje  que se hace posible en tanto que acto proyectivo del  pensar. Y pensar lleva, inevitablemente, a conclusiones duras que deslegitiman fantasmas que contaminaban las interpretaciones.

 

Pero las conclusiones sólo son paradas provisionales en un cobijo intelectual que pronto se hace pequeño .Es en toda su provisionalidad  y,  por lo tanto, falta de certeza eterna que hay que tomarlas. De lo contrario el peligro del moralismo conceptual convierte la filosofía en un recetario vulgar de reglas de comportamiento.

 

El despliegue de unos apuntes sobre principios, con pretensión de universales, puede caer en las trampas de ese formato de moralidad. Nada más lejos de mi intención que meterme en un listado de máximas recetarias, adaptadas como consejos, en una fraseología oportunista y autoritaria. Preferiría caer por deceso en el relativismo  que conduce a la tolerancia que, por exceso, en el conclusionismo que conduce a las normativas restrictivas.

 

Es así que cada enunciado en forma axiomática deja abierta la puerta de atrás de su fondo para ser cuestionado sin piedad si la empiria y/o la reflexión dan otras posibilidades redaccionales.

 

Siempre me pareció que tratar de resumir en unas pocas palabras una biografía de exploraciones constituía un fracaso asegurado. ¿Cómo condensar sabiduría de siglos en unos pocos términos? ¿cómo meter en algo pequeño el gigantismo de las bibliotecas?  ¿cómo meter en ecuaciones la prosa de la literatura universal? Y sin embargo la tendencia elaborativa corre hacía la condensación, hacía la destilación en una  lógica  de innumerables campos de la argumentación.

 

Al meterme en ese empeño, de pronto, sin darle tantas vueltas, me he dado cuenta que en lugar de decidir escribir un libro de aforismos; éstos, los aforismos, espontáneos y fluentes han decidido por mi. Así es,  me descubrí escribiendo algunos  durante una sesión de email o en una conversación   improvisada presencial o por chat, y continué haciéndolo hasta construir el presente resultado.  Un aforismo es un saber condensado. Una sinóptica.Una pirueta verbal que no sucumbe a la forma del verso aunque tenga algún estilo que se le parezca y por eso lo confunda. Un aforismo es el sueño ideal de decir en un número contable de sílabas siglos de tradiciones de pensamientos. ¿Quien no se arriesgaría a este propósito? Autores de todos los tiempos[1]  han pretendido acuñar frases inmortales para las que han preparado canteras de   discursos escuetos. Este es el sueño teórico: poder decir en clave lo que consume la mayor parte de tiempos verbales desparramados en anecdotarios y relatos. Esto lleva a pagar la factura de la incomprensión cuando no del desprecio ante aquellas sentencias poco claras.

 

Las estructuras  aforísticas han sido y son una tentación  para la golosidad intelectual. Wittgenstein sostuvo[2]  que sólo se puede hablar de aquello que se sabe, de lo contrario lo mejor era callarse. Me pregunto en qué podría estar ocupada la gran masa de hablantes si sólo hablara de lo que realmente sabe. Se haría el silencio. El aforismo tiene una doble versión: como enunciado que propone una posición interpretativa existencial y como sentencia categórica. De la segunda opción me he desmarcado y en la primera permanezco y me temo que permaneceré, en tanto que es inconcebible la existencia física y mental sin enunciados, se  tenga o no todo el conocimiento para gestarlos y seguirlos.

 

La exposición aforística cumple al menos tres funciones: la de ser precisado para uno mismo el propio pensamiento, la de buscar su aplicación práctica como criterio existencial por y para la felicidad y bienestar social; y tres, la provocación intelectual para que otros tomen su posición ante ella.

Una construcción de máximas al gusto de todo el mundo tal como pretendiera Séneca se hace un imposible. Antes bien todo razonamiento evidencia una contraparte: la sin razón o la locura. Toda postura lleva en sí misma el germen de la discordia y la imposibilidad del consenso total. Diderot[3]  deslegitima los razonamientos universales como fondos argumentativos y probatorios.

 

El principio de unidad teórica total se hace inconcebible.Y sobre este supuesto cada teorema choca con los límites propios de su concepción. Sin embargo, contiene,como si de un sujeto humano se tratara, su función simbólica y su excitación imaginaria dentro de su cancha real.

 

El aire de sentencia breve y doctrinal del aforismo es más su semblante que su realidad. Es a la vez conclusión y tesis, predicado y algoritmo, ley y transgresión, que se propone como ropuesta axiomática o indiscutible en aquel punto de lo que se ocupa. Cuando lo repasamos y coleccionamos como conjunto de máximas y apotegmas, los cuales están atribuidos a personas generalmente ilustres, podemos chocar con el hecho de subrayar y hacer nuestras tesis en si mismas antitéticas, lo cual viene a demostrar que una idea puede tener valor en si misma referida a la circunstancia aplicable.Y que dos ideas contrarias acaban haciéndose hueco en el reservorio intelectual en tanto son de aplicación a circunstancias distintas.

 

Intuitivamente nos gustaría que  cada criterio tuviera el valor de un apotegma para poder construir con el una fórmula matemática tal que nos diera un resultado único y sólo éste. Tal como una  multiplicación para averiguar  la superficie de un polígono regular, obtenida como el semiproducto de la operación que multiplica su perímetro por su apotema. Mientras el trato con las matemáticas deja indemne la ideología de quien hace el cálculo, el trato con las frases no deja exento de peligros sociales a quien las emplea.

 

Un aforismo puede correr el riesgo de convertirse en un  decreto cuando se tumora para convertirse en un dogma de fe. El antídoto es infalible: aplicarle un criterio de lectura y relectura hasta  descubrir el mecanismo con el que ha sido construido y a qué pensamiento compromete y qué vocacionalidad genera.

 

Tomándolo como proceso creativo y vivo deja de lado el peligro de la alienación tras la frase lúcida y fácil para tomarlo como un discurso  abierto. Es así que, el ángel mensajero del apotegma, por  proteccionista que quiera ser con la cobertura reflexiva que proporciona, no deja de ser un discurso aforístico que, como todo discurso, admitirá variaciones y adaptaciones. Discurso, sí, que,  a diferencia de otros textos, pide un plus de atención por su concentración de resonancias en un volumen mínimo de palabras.

 

Si las lecturas bibliográficas son y continuarán siendo para minorías selectas[4]  con tiempo libre, capacidad solitaria sostenida y entrega apasionada a la dimensión intelectual; un texto con enunciados numerados todavía criba más al número de personas que puedan acercarse a ellas. Sin embargo  debo decir que un libro de grupos de frases generalmente cortas es un espejismo de facilidad. He de prevenirlo. 

 

De ahí que  el libro esté pensado para ser leído durante un año entero. Hay 366 puntos que se corresponde con los días del año mas una unidad. Cada uno de los punto es para leerlo al empezar el día y cargar con su idea como material de reflexión.

Los puntos no son correlativos. Cada uno es independiente del anterior y del posterior, aunque algunos se refuerzan mutuamente.

 

El aforismo es un pensamiento concentrado y concéntrico .A través de su idea se pueden relacionar otras muchas.Es  la elaboración destilada: su néctar. És también un préstamo del otro para alcanzar la identidad y aumentar el conocimiento.

 

Tener de un autor una sola de sus frases retenida en la propia memoria biológica es el mejor homenaje que se puede hacer a la memoria de su figura. Pero no es tanto ésta mi pretensión como instrumentar un recurso práctico de manejo para la reflexión sobre las leyes existenciales de la condición humana.

 

La vida hablada es un continuo intercambio de criterios cuya concienciación depende de cada hablante que haya hecho de su existencia un proceso regulado por un cuerpo de ideas. Resumir una filosofía de vida en unas pocas palabras es  un deseo inherente a mucha gente. No me preocupa tanto haberlo conseguido, que tampoco ha sido mi intención, como pasar el centro de atención de los hechos a sus criterios, de las apariencias a sus mecanismos, de los tratos a la psicología de sus relaciones.

 

 

 

 

 

 



[1] Hasta Sánchez Dragó presentó su libro de aforismos en una entrevista jocoso contracultural de Lafuente, sin que aquel llegara a captar loas sutilezas humorísticas de este.

[2] En el tractatus Logico-Philosophicus

[3] Diderot.Pensamientos Filosóficos.  ed. Aguilar Argentina. Buenos Aires, 1973.“Todo razonamiento que vale para dos partes nada prueba, ni para una ni para otra” LV p.66

[4] La mayoría prefiere otras fuentes de información que quemar sus ojos con las letras impresas.Mucho más en una época preponderantemente icónica.

Utilidad de los Foros.

La utilidad o no de los Foros.

No está muy claro el significado de Foro y su diferencia con la de Congreso. Un foro es un encuentro de sensibilidades en torno a un tema, separado  de todo objetivo vinculante de las partes. Un congreso es el que trata de hacer una puesta en común de ideas sobre unos puntos para marcar comportamientos intelectuales y conductuales posteriores. Las dos definiciones son discutibles pero parto de ellas para reflexionar acerca de la utilidad de los encuentros verbales. Habrá/hay quien llama Congreso a cualquier tipo de encuentro en el que haya intervenciones, conferencias, presentaciones, informaciones o discurso. En principio la estructura misma de un congreso pide que se cumpla una condición principal: la del debate de la base asistente de una forma piramidal para que se puedan poner en común distintas propuestas. Un foro más bien funciona con unas cuantas aportaciones notorias de nombres o personalidades notorias. El congreso articula mecanismos de participación extensiva e intensiva, amplia y profunda, el foro se limita a exhibir formas expositivas sin tener que pasar los contenidos por el análisis. Cualquiera puede ir con el suyo para mostrarlo pero sin sentir la llamada para hacer su demostración.

Hay encuentros de todas clases en todas partes. Y quienes van/vamos están/estamos muy interesados/as en que sirvan de algo y no solo en que pretexten mover la figura  por diferentes geografías y simposios. A Popper, invitado en no pocos de ellos, no le sentó muy bien que en uno determinado[1] uno de los invitados, un antropólogo cuyo nombre no cita, declarándose investigador de las formas verbales del encuentro obviara la profundidad de las discusiones y se limitara a tratar al grupo de ponentes como objeto de su estudio .Eso, perfectamente posible para la mirada científica aunque absolutamente descortés, ya que tal colega  iba en calidad de discursivo fue objetado durante una conferencia posterior[2] en contra a los propios presupuestos del objetor en el sentido de que toda situación es objetable y no hay verdades infalibles en ninguna parte. Sirva tal referencia anecdótica para señalar que en todo encuentro comunicativo o de intencionalidad comunicativa como mínimo concurren dos registros metodológicos: el uno, el oficial y formalmente expuesto, el de intercambiar pareceres y materiales teóricos; el tácito, el subvocal, el de examinar las maneras con que se hace lo primero. Los dos registros coexisten y en cierta manera todo el mundo está al corriente en mayor o menor grado del uno y del otro. De las conferencias y delos textos no solo se habla de sus mensajes, también de las formas expresivas, de los elementos persuasivos y de lo que no se ha dicho. La valoración de cada encuentro pasa también por hacer balance de sus ausencias y de los riesgos que se han  corrido  con implicaciones por la verdad.

Apliquemos eso a un foro en el que he participado colateralmente. El Foro Espiritual de Estella es un logro de organización del grupo Alalba cuya coordinación ha conseguido por segundo año consecutivo –en el 2007- reunir cientos de personas procedentes de distintas latitudes geográficas y de distintas confesiones. Como cualquier otro acontecimiento admite observaciones críticas.

Su estructura de ámbitos de distinto tipo: diálogos, espacio abierto, artístico, lúdico y  stands para las promociones de las mercancías materiales de  los grupos se corresponde con el tipo de efemérides moderna donde una variedad de ofertas permite la libre elección de la asistencia. Todo cabe y la censura en principio no es contemplada de una manera evidente porque su reparto según los horarios y los solapamientos puede excluir en la práctica partes incluidas dentro de l programa.

Una curiosidad de Estella es que los representantes de los grandes credos nunca faltan pero su peso escénico no tiene porque corresponderse con la adhesión de la gente que acude. En otras palabras, no sabemos con certeza que los representantes de las grandes religiones se correspondan proporcionalmente con el público asistente. Si eso es así, la calamidad esta servida pues un foro espiritual en lugar de propiciar el acercamiento entre sensibilidades espirituales nuevas lo que estará promocionando  son viejas formas de creer y de fe que ya demostraron lo que pudieron dar de sí a lo largo de los siglos.

Seria de interés colectivo hacer un estudio ideológico-sociológico al respecto para saber la inclinación en cuanto a creencias de los asistentes. Tal vez la daría la ratio de tal o cual maestro o de tal o cual confesión. De ser cierto la mayoría de palabras públicas la deberían tener ese otro contingente de especialidades y no los pastores de ovejas de una iglesia u otra. De momento hemos visto una mezcolanza.

Otro asunto significativo es que las cuadrillas tradiciones como miembros y no como primeras figuras tal vez perdieran el apetito de participación. Un foro espiritual debería tender a ser foco de eso de lo espiritual más que de lo religioso. En cuanto al abanico de religiones, algunas que tienen muy claro su rol en el campo de negocio de la salvación no suelen estar presentes en esos encuentros: los evangelistas o los testigos de Jehová. Otras  lo hacen sin variar un ápice sus formas entre un acto de presencia y el siguiente, en una ciudad o en otra, separadas por cientos o miles de kilómetros y por años.

Los encuentros interreligiosos es una cosa y los encuentros interespirituales es distinto. Seria interesante que los organizadores de convocatorias se definieran sobre este punto. Podriamos decir que el pueblo llano tiene demasiada saturación de religiones que se pelean por autentificar su dios de garito desautorizando las prácticas de los otros.

Pero los encuentros para el intercambio de opiniones que se quedan en la disertividad mística sin atreverse al debate real pueden servir cuando menos para ponerse de acuerdo en una clase de política reivindicativa. La pregunta es  si hay algún foro o la continuidad del referido que desee terminar su convocatoria no solo con conclusiones de tipo genérico tantas veces repetidas a lo largo de los escritos sino con una relación de objetivos a conseguir.

 

Consideración de algunos objetivos:

1. Recuperación de los templos y espacios religiosos para la sociedad civil. Eso ocasionaría una reconsideración jurídica de la propiedad privada. En particular de las nueves sedes que en locales y naves industriales hacen asociaciones religiosas como los Evangelistas para sus lugares de plegaria y festejos o cánticos.

2. Desacralización de los cementerios.

3. No división entre cementerios de distintas creencias.

4.Inter-uso de la infraestructura religiosa como espacios para distintas actividades y devociones.

5. El fin de los ritos fantasma. El bautismo por ejemplo va en contra de los derechos infantiles ya que se les marca con algo simbólico en contra de su autorización. Lo mismo la primera comunión o la circuncisión.

 



[1] Llamado  Ciencia y Humanismo organizado por un teólogo cuyo nombre no cita. Hacia 1957.

[2] Conferencia inagurual en la sociedad alemana de sociología en Tübingen en 1961.Referido en la p 98 y ss. En busca de un mundo mejor. Paidos  Barcelona 1992

El dios en minúscula.

 

Vengo tratando de excluir  de mi vocabulario la palabra dios pero confieso que no lo he conseguido. Creo que para vivir y para teorizar no es necesario acudir a ella. Tampoco en los momentos exclamativos en que uno necesita quejarse de un modo rotundo porque le salen mal las cosas[1].Especialmente la he usado en textos de poesía. Necesitaba acudir a su referencia puesto que es una de las palabras más grandes de mucha gente. Desde el inch'  Allah de los árabes hasta el dios te protege que se estampa en banderolas y camisetas, su mención sale por activa o por pasiva en las conversaciones, incluidas las conversaciones de ateos y descreídos. Junto a ella hay otra colección de palabras que hacen mención a lo eterno, a lo mistérico, al más allá y a los espíritus que están mas o menos con sus energías en movimiento para intervenir en las circunstancias cotidianas de los panoramas humanas. Para referir alguno de esos misterios se acude a palabras más o menos religiosas que tratan de indicar fuerzas ocultas aunque luego  su utilitario se desmarque de toda creencia organizada. Seria el caso de quienes mencionan la palabra ángel para definir a personas que tienen un algo especial. Su ángel es su atractivo. El uso, por razones de decorado poético pero también por necesidades conceptuales, del vocabulario místico nos lleva a pensar que el vocabulario denominativo de lo conocido resulta del todo insuficiente para explicar la cantidad de fenómenos que nos afectan. Nos encontramos con que el lenguaje materialista acarrea déficits para señalar todo lo que le sucede a una existencia basada en un pensamiento materialista pero que en su oposición a dejarse atrapar por un lenguaje espiritualista termina por crear híbridos expresivos y términos intermedios que sin ser de un campo u otro tratan de cazar el valor de fenómenos amateriales.

El substantivo dios refiere a una personalidad única y posiblemente la más referida o tratada de explicar de todos los tiempos y culturas. Por deferencia a su uso extensivo no puede ser ignorada pero en el modo de acudir a ella para desmarcarse del valor en su uso que hacen los creyentes o devotos de su significado cabe la posibilidad de utilizar la minúscula. No comprendo porque Ciorán no lo hizo nunca a pesar de toda su radicalidad crítica –aunque inconsecuente- del concepto.

Mientras el plural dioses ha sido aceptado sin problemas en su minusculidad expresiva, la del dios en minúscula puede ser interpretado como una desconsideración o una falta de respeto. El respeto es algo que necesita tener algo a lo qué respetar. Mientras dios sea una entelequia de las culturas necesitadas de amparo más bien es un motivo de denuncia por el daño mental que produce a sus devotos.

Las distintas menciones de su supuesta potencia máxima sean para implorarle o para negarlo por su irresponsabilidad ante los desastres del mundo que creara lo convierten en un permanente ocupa del espacio atencional. Su tema se ha convertido en imperecedero prácticamente. Ni siquiera la comunidad científica se ha desprendido de él en el sentido de la mención no en el sentido de la investigación.  Ningún laboratorio químico lo tiene metido en las probetas de la investigación y lo más cercano a sus misterios, lo que se refiere a la investigación parapsicológica, encuentra resistencias importantes para someterlo a escrutinio. Los propios científicos no paran de demostrar sus negligencias y tomas de posición contrapuestas al respecto. El consenso unitario de la comunidad científica se ha convertido en un mito. Mientras por un lado los hay que aplican rigurosamente el método científico pero no dejan de acudir a misas y servicios religiosos hay otra parte que saben perfectamente que toda mención a un posible todopoderoso que hiciera el universo se trata de un fantasma. Lo peor del primer grupo no es tanto su asistencia obediente a sus credos como que se oponga a una investigación en toda regla de la fenomenología paranormal que desde luego existe y de la cual se han aprovechado no pocas religiones para aseverar sus doctrinas. Nos encontramos  en que dios, en su trayectoria de menciones, ha pasado por toda clase de voces e inquietudes, incluidas las anti teologales. Para una persona que no para de invocarlo como coartada de sus errores y déficits personales una terapia de autoafirmación individual basada en la programación neurolingüística de restricción de palabras y conceptos dañinos para el equilibro mental no está de mas.  La destrucción mental de una persona pasa por la inoculación de una ideología basada en inconsistencias contra toda lógica elevadas a categoría de uso normal.

Tras un examen en profundidad de las formas de hablar de un consultante a propósito de su síntoma migratorio, el que sea, el recurso a las palabras de la abstracción y dentro de estas las evocaciones a lo mistérico permiten una aproximación importante a su estructura de carácter. Podemos afirmar con suficiente realismo que cuanta más capacidad de abstracción del raciocinio de una persona  más facultades tiene para liberarse de lo concreto y tomar una distancia serena de las cosas. Sin embargo cuando la abstracción incluye conceptos esotéricos de difícil cuantificación o demostración esa primera distancia de los limites de la cosa concreta se le pueden subvertir en contra al colocarlo en una entelequia de inseguridades que zanja poniendo la voluntad de su destino en la voluntad de un todopoderoso distante, Con lo cual se auto condena a la alienación mental para el resto de su vida o para todo el tiempo que le dure la creencia en ese ser extraordinario que lo lleva por donde quiere.

La cultura más crítica se ha ocupado en desacreditar los conceptos más inaprensibles de lo deífico. Dios ha muerto. Todos lso certificados de defunción lo ratifican. Tras  ese evento valientemente declarado en el XIX por Nietzsche y generalizado posteriormente en el XX ha ido acompañado con  una profusión de vocabulario no menos esotérico que lo hacemos indispensable de la misma manera que los creyentes hacen indispensable el suyo mencionando sus dioses a cada dos frases, al querer tratar de dimensiones no matéricas presentes en el desiderátum humano. Somos conciencia, energia, espíritu, constructos y suponemos estar controlandio suficientes  verdades que son indispensables para la vida lógica y ética. Verdad, ética, amor,…son palabras no menos abstractas. El ateísmo práctico se ha desembarazo del vocabulario piadoso de otras épocas pero no por eso deja de manejar palabras no menos hipotéticas. Hay serias dudas presentadas contra la supuesta conciencia universal lo mismo que contra el inconsciente como feudo privado individual. La verdad es posiblemente el concepto más destrozado. La retorica que triunfa disminye al máximo los grandes conceptos indemostrables aunque no se abruma al usar palabras como patria o dios que a fuerza de machacarlas históricamente resultan muy familiares aunque no tengan ni puedan tener el menor consenso.

Un vocabulario saneado entre hablantes es el que no utilizara  tal cantidad de abstracción que dejara en la perplejidad permanente a la escucha. Por otra parte la estandarización de abstracciones de insuficiente definición por razón a su misma indefinibilidad como atributo, una falacia anti metodológica del discurso, convierte al hablante en un súbdito de una alienación mental de la que no se puede zafar por imposiciones teocráticas. Todo el mundo acude a dios aunque sea para discutirle lo mal que ha creado las cosas. Vittorio Gassman  lo impugnó por no haber dotado de dos vidas al ser humano al crearlo, una para ensayar y otra para actuar. La mayor elegancia ante su mención continua es prescindiendo de su necesidad pero tolerándosela a quien han convertido el tema en el eje de sus vidas y en lo que más tiempo les ocupa. La filosofía especulativa tampoco se ha librado de su recurso denominativo mientras sigue empeñada en dotar de una explicación el origen de la existencia y el sin sentido de ella cuando termine. Adoptar una vida corpórea y terrena como prueba existencial y una vida eterna del espíritu como premio para siempre no es que tenga un mayor sentido que carecer de esa continuidad ex corpórea. El sentido, si es que está en alguna parte, es en la transformación continua preinscrita en la misma condición contradictoria de cada expresión de vida.

Para la producción elaborativa de pensamiento el recurso al arsenal teocrático es totalmente innecesario. No se trata de autoimposiciones obligatorias de no mención de palabras censurables por el propio código ideológico en virtud de un ateísmo recalcitrante más bien el interés está en otra parte: en investigar vocabularios alternativas para denominar fenómenos para los que aún no se tiene explicación. Tampoco se trata de llenar los vacíos del lenguaje religioso con otras idolatrías verbales que vengan a ocupar su vacío. G.K.Chesterton aseguró que desde que los hombres no creían en Dios no es que hubieran dejado de creer en nada, sino que creían en cualquier cosa. La discusión de fondo, implícita en el uso del vocabulario residual e inercial por años de grabación o manipulación educativa, no es tanto el de la fe como el de la necesidad de acudir a estratagemas nominales a falta de argumentos sólidos. Cualquier discurso fervoroso y mucho más amenazante queda dislocado y denunciado en sus incoherencias simplemente haciendo las preguntas clave. Aldous Huxley ya puso en un aprieto a los moralistas que amenazaban con los infiernos al preguntar como se podía estar seguro de que la tierra no fuera el infierno de otro planeta.

Para el vocabulario cotidiano el uso de palabras dejadas por la anterior cultura coexistirá por tiempo antes de inaugurar una nueva era expresiva higienizada de tantos supuestos basados en la esperanza. El uso del dios en minúscula para referirse al uso de una leyenda o de Zeus en mayúscula para referir el nombre propio de un personaje de la mitología no tiene mayor importancia que el de usar Dios en mayúscula en la transcripción de una frase ajena, respetando su expresión de origen, tal como he hecho ahora con Chesterton. El problema de lo divino no es tanto acudir a su mención como convertirla en el eje de una disertación temática que lo referencia tangencialmente.



[1] mecagoendios, se ha convertido en una sola palabra sonora muy latina,muy en el pais vasco y navarra loquetampocoquitabagritar aalgunosnavarrosenvalentonadosacontinuacion vivacristo reyparair a matar a rojos.

Espiritualidad sin Templo

La Espiritualidad sin Templo.

La sola idea de formular este título hace suponer la posibilidad de disociar dos conceptos que siempre suelen ir unidos: el de la sensibilidad ante el misterio y el del lugar congregacional del rito. El objetivo de esta tema es el de demostrar la opción de una espiritualidad no-religiosa, no adscrita a escuela mística alguna, no devota de ninguna iglesia, huérfana deliberada de todo dios nombrado y abierta a la perspectiva de una continuidad post-corpórea del tipo que sea. Un parámetro discreto y humilde que a pesar de su inconcreción no deja cerrada la  hipótesis de una dimensión transcorpórea pero que no lo concibe como lugar alternativo o de esperanza.

Conviene diferenciar la espiritualidad de la religiosidad como dos referencias completamente diferentes. La una es la presunción de una dinámica  espiritual independiente de la material, que el cuerpo humano está habitado por una entidad no-material que lo abandona tras su muerte y lo toma cuando nace. La otra es la concreción de formas devocionales y reverenciales a un tipo de figuras deíficas con  unos comportamientos ceremoniosos determinados. La historia de las religiones es inagotable. Hay tantas que requiere la guía especialista para tener una ligera idea de cuantas son. Limitar su reflexión a las más conocidas e importantes es lo más común dados los conocimientos disminuidos en circulación que se prodigan a la vez que lo más antimetodológico al no permitir comprender el hecho substancial del mismo fenómeno religioso. La religión es un tema del que se han ocupado la sociología y la política, mientras que la espiritualidad es un tema transpersonal del que se han ocupado la psicología, el esoterismo y la paraciencia. La separación quirúrgica entre ambas cosas y palabras permite enfrentar una reflexión de sus separaciones y concomitancias sin temor a las consecuencias de este pequeño viaje intelectual.

Interesarnos por la espiritualidad pasa por catapultas independientes del hecho religioso y de los distintos agrupamientos organizados. La espiritualidad tiene un valor en sí mismo indistintamente de cada religión que se ocupe de ella. Las religiones comparten el negocio de la salvación con sus distintas propuestas de acercamiento a lo divino y a las claves de la eternidad. La espiritualidad no presupone lo que no sabe. Mantiene sus prerrogativas en los distintos discursos de las hipótesis y da prioridad a la presunción subjetiva de cada ser espirita por encima de los dictados dogmáticos o de fe de cada confesión.

Así la defensa de una espiritualidad queda desvestida de toda especulación sobre el más allá retratándolo a conveniencia de cada visitante –o expectante- de cielos. Permite la consideración de una continuidad de la energía después de su expresión tridimensional en el cuerpo pero no tiene una certeza de donde puede estar su ubicación y como puede ser su representación. La gran cuestión filosófica del espíritu transcorpóreo es si éste mantiene una identidad individualista y un recuerdo consciente de lo que había sido  cuando estaba metido en un cuerpo o si por el contrario forma parte de una dilución del Todo desde el que se pierde la huella mnemónica de la o las biografías tenidas.

Para el reencarnacionismo cada nueva versión corpórea es un castigo para subsanar errores cometidos en el pasado pero sin el instrumento fundamental de la memoria personal. Un contrasentido pues para la superación de las limitaciones anteriores. La memoria es la herramienta fundamental que permite repasar registros previos para tomar conciencia de sus aciertos  o de sus errores.

Desde una posición no-religiosa, la espiritualidad desprovista de boato, de rito, de esperanzas seguras, de garantías eternas convierte la tesis de la condición espiritual en un conflicto intelectual más que en una seguridad postmortem. El campo de indagación como escrutinio de certezas en el campo de  las religiones no existe. El dogma o la fe sustituyen la verificación o la comprobación. La teología aborda el concepto del mas allá pero no se preocupa por la investigación de los fenómenos que den cuenta de esa latitud. Eso lo hace la parapsicología que lentamente va ganando credibilidad dentro de la comunidad científica. En sentido estricto toda indagación de lo espiritual pide el máximo de rigurosidad material, no desde un sentido radical de negación  de toda existencia fuera de los datos aportados por loo sentidos, sino desde la razón científica de la compaginación  de los cuadros de relacionabilidad y de conexiones causal-efectuales. Mientras la espiritualidad entra en el campo de la especulación filosófica y de la investigación científica (cuando menos el de todo fenómeno de lo inexplicado procedente de otras dimensiones) la religiosidad es un fenómeno de orden social e ideológico que compromete a la sociología y a la psicología analíticas.

Sigue sorprendiendo la inmensidad necesidad de creer en el futuro postmortem, en el amparo del todo poderoso, en  el paraíso, aun en contra de las lógicas más elementales.  Las religiones dan un visto bueno a esas perspectivas auque la novela narrativa de lo que es el paraíso es despreciable, insuficiente o inconsistente. La espiritualidad propone la disertación en estado abierto la reactualizacion de la hipotesis de la existencia de entidades espirituales, el relatorio de un cuantioso archivo de fenómenos no explicados y una perspectiva no definitiva de sucesos posteriores.  Comparativamente la religión ataja o así lo pretende la ansiedad por tener respuestas a todo aunque se trate de mentiras organizadas, mientras que la espiritualidad sigue teniendo los interrogantes abiertos aunque no renuncia a una presunción de energías no materiales o a la espiritualización de cada individuo más allá de sí mismo. En ese sentido lo espiritual es un capítulo de la filosofía que se desmarca completamente de toda iglesia que trata de monopolizarlo como su material prioritario de comercialización y seducción de sus feligresías.

Sabemos con Jean Daniel que “La condición humana es una prisión”y los seres pensantes tendemos a compartir la necesidad de creer que todo no puede acabar en nuestras pobres y limitadas biografías. Nos ponemos en tesituras poco racionalistas de una necesidad psicológica del creer. Necesitamos creer en el amor, necesitamos creer en el prójimo, necesitamos creer en un imparable proceso devolución mundial, necesitamos creer en que la justicia terminará por imponerse, necesitamos creer –también- en una continuidad para no quedar finiquitados cuando seamos pasto de las llamas del incineratorio o festín de los voraces gusanos de los cadáveres. Es así que organizamos nuestras creencias y las validamos en tanto vayan cumpliendo una función desagobiante. El fallo en esta elección reside en que una creencia no tiene viabilidad sino tiene una confirmación. Y esa no viene por ser compartida (un numero creciente de creyentes en algo no convierte a ese algo en cierto) sino demostrada, lo cual le da una nueva categoría la de saber. Cuando se sabe algo no necesita ser implorada su presunción por la vía de la fe. Saber y creer son dos cosas completamente distintas, tanto que pueden ser antagónicas. “No puedo creer lo que se” dice Christa Wolf [1].

Se pide la confianza en lugar de la seguridad, la adhesión en lugar de la identificación, la justicia sumaria en lugar de la investigación criminal, la obediencia al dogma en lugar del éxtasis, la sumisión eclesial en lugar de la mística. No es necesario pedir que alguien crea en algo si se le permite que lo compruebe por sí mismo. Pedir a alguien que crea en presunciones que no pasan de ser meras hipótesis es estar invitándole a la ignorancia activa.

Así como hay sectas que integran listas de peligrosidad por su capacidad de manipulación mental de sus seguidores se puede considerar razonablemente que toda iglesia, sea cual sea su seguimiento social, es una contribución a la alienación mental generalizada en la sociedad cuando llena los postulados en adhesiones incondicionales y hábitos obsoletos que postergan la libertad del pensamiento y la elección de formas privadas de misticismo. Las religiones en tanto comparten el común denominador de marcar obediencias y abundar en la irreflexión comparten el pronóstico de una adversidad en contra de la evolución psíquica del ser humano y por extensión de su liberación definitiva de los miedos de especie. Paul Ricoeur propuso que la continuidad de las religiones en el caso de que fuera necesaria debería pasar por la renuncia de cada una todo tipo de poder admitiendo autor reducirse a la palabra desarmada. Interesante consejo aunque difícil de llevar a cabo. El solo hecho organizacional de una iglesia, con su curia, su organigrama, sus fondos, le da un poder más allá de la sola oratoria en el púlpito o frente a un atril. Aun menos cuando estados que se declaran aconfesionales y países que no obligan a una condición religiosa determinada, entre ellos España, sigue contando con gobiernos titiriteros que siguen prestándose a financiar con sumas considerables a unas iglesias en contra de otras. El catolicismo como la iglesia dominante en nuestras latitudes no deja de ser un club privado constituido por millones de seguidores que tenga, en tanto que tal debe autofinanciarse por sus propios medios y recibir ayudas o concertarlas sin tener mayores privilegios que otros clubes religiosos o ideologistas.

La espiritualidad sin templo pasa por el conjunto de acciones mentales y relacionales sin tener necesidad de un oratorio público compartido dejando a la tesitura individual si es necesario usarlo en una situación privada. A diferencia de una religión no cuenta a priori conque la desccorporeizacion  sea necesariamente mejor que la dimensión material o que implique una transcorporeidad. Tampoco que una justicia espiritual esté esperando para subsanar todos los desmanes sufridos en la experiencia de la vida terrena. La justicia es un proceso de construcción evolutivo independiente de un código coactivo que la imponga. La noción de coactividad inherente a las deidades superiores y chantajistas hace difícil pensar en la fiabilidad de supuestas almas de gentes buenas que eligieron la bondad por presión.  La lucha por la justicia no tiene procesos tan claros. Puede pasar por gestos y coyunturas injustas. A Goethe no se le puede perdonar la afirmación de preferir la injusticia al desorden. Idea timorata propia de los temerosos de la tierra y de las potencialidades de la humanidad renovándose.

La condición bondadosa de una persona imprime cambios en su inmediato entorno. Ahí donde hay alguien bueno todos lo notan. Resulta curioso que los profesionales de las religiones no sean referentes de bondad y en cambio utilicen las imágenes sagradas de personalidades que sus iglesias santificaron por razones políticas o de crecimiento organizativo.

Tener en cuenta que es posible y que existe una espiritualidad sin templo trastoca de plano toda necesidad eclesial. Da al traste con las prácticas proselitistas y pone en seria duda la necesidad del iman, del cura o del pastor. Pone en duda también cualquier espera mesiánica o redentora dejado a cada cual la misión de encontrar la formula de su propia liberación mental y espiritual. La oración deja de ser una necesidad memorística y una repetición reclamando la palabra espontánea y el gesto sincero como baluartes personales para un nuevo tipo de entrega místico-cósmica con el todo.

 

 

 



[1] en Casandra, El Pais, Madrid 2005, p.82

La Leyenda Demoníaca

Psicobiografía de la leyenda demoníaca.

 

 

La creencia en demonios y en el Mal surge con las religiones monoteistas (Pilar Salarrullana). Las politeístas ya ofertaban una gama suficiente de dioses en cuyas relaciones propias quedaban inscritas diversas personalidades divinas, más o menos próximas a la rectitud. La creencia en un dios de bien y perfecto llevó a la responsabilidad de un antidios,de todos los sucesos malignos.

 

El satanismo como doctrina  de adoración no surgió hasta después de  haber sido fenómeno de terror.

 

El becerro de oro como símbolo del mal,es adorado junto al monte Sinaí para aplacar la ira posible del diablo en una circunstancia de  despaternalización por la demora de Moisés.

 

La historia del satanismo es confundida con la de la brujería. La sobrenaturalidad de los brujos era buscada  fuera de dios.Y eso les atribuía contactos satánicos.Pero son historias distintas,que para entender una es preciso recorrer al conocimiento de la otra.

 

La idea de demonio es la de la tentación, la codicia, la avaricia, la ansia de poder. Una de las explicaciones del origen de los demonios es un cuento absolutamente infantilizado que insulta la menos exigente de las inteligencias críticas. a pesar de su simplicidad y de notoria falta de datos en el argumento, dá los trazos esenciales de una rebeldía contra un poder.Luzbel(luz bella) uno de los ángeles creados por Dios para integrar la Corte Celestial que lo adoraran deseó ser como El pero viéndose discriminado,por las preferencias omnipotentes hacía el arcángel Miguel lanzó el grito de rebelión.

 

 Una pregunta de Lógica para los puntos de vista de reproducción de la leyenda:Si Dios crea un adorador,¿como admitir que potencialmente es su desadorador y además un rival de otros ángeles? La reacción suprema no fue la de la persuasión sino la del aplacamiento  del movimiento anticelestial por la fuerza de las espadas,comandada por  Miguel con resultado de derrota para aquél, tras la cual  los ángeles se convirtieron en ángeles caídos al ser arrojados del cielo para ser condenados a los infiernos creados ex-profeso para ellos.A partir de ahora Luzbel es llamado Lucifer.Uno de los ángeles supuestamente más bellos es convertido en lo peor e inaceptado ya para siempre. se trata  de una versión de contenidos contrarios en una misma entidad.

 

Los ángeles desde el momento de su concepción  tenían una función de emisarios o correos.Etimológicamente en hebreo significa la de mensajero. La función angélica  sería la de correa de transmisión de las ordenes del Sublime. La transgresión a esta función daría lugar al reino de las tinieblas. Lo que no explica la versión bíblica, es  porqué razones otros ángeles secundaron a Luzbel.

 

Los poderes diabólicos quedan repartidos entre un extenso panorama de demonios.La demonologia se ocupa del estudio de sus jerarquías y funciones.con una clasificación de categorías donde no luce  precisamente la inventiva en los nombres de cargos.

 

Lucifer como emperador.(asemejado a Satán, Mefistófeles y Leonardo, aunque no se trate de la misma entidad)Belcebú o Beelcebuth,príncipe del imperio. Astaroth,gran duque. después de ellos hay grandes diablos  (Lucífugo, Satanachia, Agliareth, Fleuretti, Sargatanas, Nebirón), otros superiores (Mirión, Belial, Anagaton) y otros más(Bael, Agare, Marbas, Brusias, Arimón, Barbatos, Ruer, Gusatán, Botis, Bathin, Pursan, Abigar, Loray, Balefar, Foran, Sayperos,, Nuberus, Glasyabolas) que conjunta un entramado jerárquico particular donde cada diablo tiene un poder de malignidiad distintivo relativo a campos tales como sexualidad, obediencia, catástrofes y adivinancias.

 

Si hay una épòca en la que se ha hablado profusamente de diablos y brujerías ésta es la Edad Media. Nuestros antepasados dedicaron profusamente sus inteligencias a debatir cuestiones “tan significativas” como si los demonios tenían un sexo determinado o si podía producir semen por  si mismos, si se podían reproducir entre ellos o si las mujeres posesas o endemoniadas quedaban embarazadas.cuestiones que no trasladaban sino el gran debate: el del sexo de los ángeles, mantenido en lo etéreo. En las controversias participó Tomas de Aquino. Las conclusiones apuntaban  que los excesos sexuales acercaban a lo diabólicos y los amores puros, a Dios.

 

Los temas en torno a la demonología son abundantes:El hecho de que exista como disciplina de estudio o exploración acerca de los demonios es indicadora dfel interés que como entidades ha suscitado a lo largo de los tiempos. La demonomancia  como arte adivinatorio del futuro por inspiración demoníaca conecta  unas supuestas entidades de poder (los demonios) con otras (las brujas) que también lo pretenden a través de la magia. Ello no ha sucedido sin  dar lugar  a actitudes demonomaniacas,  referidas en la literatura psiquiátrica  y constatables en la consulta psicológica, en personas que se  creen posesas  y cuyas voluntades quedan anuladas.

 

Si bien las controversias sobre existencias demoniacas ha  quedado  atrás-mientras los programas basura de los canales televisivos no los redescubran como un filón para nuevos espectáculos con que incrementar los índices de teleadicción- hay señales sobre el incremento de grupos y órdenes sectarias adoradoradoras del Mal. Antiguas prácticas medievalescas pero posiblemente desconectadas de una cierta lógica de su tiempo, vuelven a aparecer en la sordidez  de ritos clandestinos, que pueden ir desde la bebida de sangre como evento paroxístico a  la realización de sacrificios humanos. Ya hace años que puede asistirse a los signos  típicos y tópicos  de pretendidas antiiglesias. Una gama de sectas satánicas  ofrece a una realidad cansada de sí misma y vacía de sus utopias y romanticismos  de pasados gloriosos, la oportunidad  de encrucijadas de éxtasis.

 

 Las sectas satánicas de bajo nivel están integradas por seres marginales que pivotan en torno a algunos líderes con habilidades para la manipulación de los anhelos ajenos.Basta el decorado adecuado con  alucinógenos y con ofertas sexuales como base de encuentros para que los verdaderos contenidos rituales de la adoración vayan ocupando su lugar. Pero todas no reclutan sus seguidores entre quienes  no saben construirse vidas propias o viven la existencia desde la degradación; las hay  que  están directamente nutridas por hijos de clases sociales altas, donde el hastío de todas las satisfacciones materiales les conduce a la búsqueda de transgresiones más excitantes.

 

Es gente de dinero la que puede/podía hacer elevadas apuestas para conducir en contradirección en avenidas de Madrid y otras ciudades, o que  puede animar los ritos bestiales propios de un seguimiento de lo Maligno. Si el fenómeno se limitara a la ostentación de cruces invertidas,la invocación del número apocalíptico de la bestia el 666, signos de profanaciones o  a la santiguación escarnecida con orines de los cofrades en una supuesta pila de agua bendita  desde el occipucio y con la mano izquierda, todavía no pasaría de ser una parafernalia ingenua. Lo grave es que  tal fenómeno va respondiendo a  desarrollos de grupos jerarquizados donde no cabe la posibilidad de exadeptos.es un indicativo de hermetismo rígido y absoluto.

 

 Uno de los avisos de que un grupo cualquiera sigue un proceso de dogmatización y sectarización interna, es que no admite críticas externas ni produce críticos endógenos. Por el contrario, todo grupo dinámico,flexible y abierto a su desarrollo, tiene desde el principio debates y tendencias y opiniones distintas en su seno. No consta por ahora que los adoradores de demonios permitan discrepancias en su organización y que los niveles de contactos intergrupos produzcan confrontaciones.A pesar de los pocos datos parece existir una Internacional del Mal.  ¿Que sostiene un comportamiento tan ruin rayando en la idiocia? El erotismo de la sangre es poderoso y la escapada de la rutina es una factor a tener en cuenta para quienes ya se hallan completamente saciados de lo material y pretenden un “algo más”.Ello, por deseos de un plus de excitación puede llevar a los teatros de hacer misas negras en lugares que han sido consagrados, como capillas o viejas iglesias aunque estén en ruinas. Posiblemente la feligresía en funciones que se aproxima en su fuero interno  está la satisfacción de la carne y el gozo de orgías prometidas en lugar de una credulidad fanática. Serían los arribistas que nutren filas de toda clase de proyectos impactantes pero sin creer en ellos.

 

Las sectas demoniacas no parecen entroncar directamente  con las tradiciones cultural populares, que como la gallega está poblada de espíritus. Las leyendas tradicionales abundan en anécdotas sobre entidades que han dejado un halo de respeto y de voces susurrantes ante  el poder del diablo.De hecho cualquier conducta fuera de ley y rechazada por  el estatus social, se la ha asociada como consecuencia de la intervención diabólica. Si la superación del politeísmo llevó a la creación de un ente- Mal responsable de todos los errores mundanos  y así excluir al ente- de la Perfección de todo desajuste, las diferencias intrahumanas han llevado e multitud de batallas a que los soldados y los combatientes se posturen al lado del uno o del otro, aunque cada parte se crea imbuida  de divinidad o de justicia divina.

 

La perspectiva de creer en entes malignos y responsables de todo error cercano, predispone al crédulo a su manipulación. Los posesos serían la escala más baja, acrítica e  impensate  de los satánicos. La Edad Media que ha pasado a la historia como un buen número de siglos de oscurantismo y de inmovilismo,poblados de temores y de pérdida total de iniciativa y de afirmación humana,se explica por el dominio del miedo sobre la conciencia, y por la manipulación de unos poderes terrenales (la iglesia)con el recurso ideológico  de  unos poderes extraterrenales. Si lo reducimos a premisas lógicas el Mal fue lo que predominó durante los siglos de no luz.La población atemorizada no podía permitirse el goce de la existencia y  todos vigilaban a todos hasta el punto de que cualquiera que disintiera podía ser víctima si era amenazada de prácticas de brujería. La cultura cristiana atávica se fue desarrollando como una posición contra los demonios y por lo tanto contra los poseídos, que no eran sino los eslabones débiles de influencia de la religión.si aquellos pedían ayuda al demonio era tanto como recurrir a aliados distintos de dios,cuya noción e interpretación era la administrada por la iglesia. Iglesia que en la actualidad todavía  no  abandera la lucha contra los exorcismos.en las prácticas exorcistas los oficiantes pueden llegar a asesinar brutalmente a los endemoniados.

Ante el próximo fin de milenio, como ya sucediera a finales del anterior, las sectas apocalípticas y pentecostales  hacen su profusión. La conferencia episcopal española refiere la existencia de 40 sectas en España. en los USA pueden ser del orden de cientos. Detrás de  nuevas generaciones de demonólatras se encuentro las claves de los problemas principales  de existencia social y humana .La erosión de las relaciones de vida  conduce a la pérdida de calidad humana, a la locura y a la validación de contrarios con que justificarlo todo.

 

2.El satanismo que nos ha sido legado como lo peor,tuvo en su época la función contracultural  frente a un cristianismo intérprete de un dios totalizador y justiciero. Originariamente el daimonion en griego,refería a una divinidad ambivalente que podía ser espíritu bueno o espíritu malo, adscrito al destino de un  individuo, una población o una ciudad. El recurso semántico a la palabra de,monio que aparecen en innumerables contextos expresivos, suele hacer referencia a cualidades,tales  como agudeza, habilidad, inteligencia e ingenio para lo malo,y también irritación y  acciones coléricas.

en la religión mesopotámica los demonios eran numerosísimos y se daban ceremonias  con ritos apotropaicos para apaciguarlos o expulsarlos.La magia babilónica les atribuía  tanto la responsabilidad de las agresiones al hombre  como de las calamidades atmosféricas y de los eclipses de luna. Por su parte la religión de Zoroastro poblaba el universo de demonios benévolos y malévolos. una prueba de la migración de conceptos entre culturas y doctrinas es el caso de Aesma el demonio del furor, que pasó a la demonología judía con el nombre de Asmodeo. En Grecia se conceptuaba a los demonios como seres inferiores a los dioses, posiblemente antiguas divinidades caídas en desgracia.algunos de ellos eran los ángeles custodios.en los pueblos germánicos las antiguas divinidades,destronadas por el avance del cristianismo, se convirtieron en demonios que han seguido perviviendo en el folklore popular.Uno de ellos Hulda,ha dado nombre al infierno (Hölle) y es personificado  en la apariencia de una vieja bruja.

 

La religión zoroástrica ha proveído de numerosos personajes demoniacos a otros que se han dejado influir por ella.el judaísmo ha  creado un demonio femenino:Lilit,la esposa de un adán arrebatado a Eva.

 

El cristianismo no ha sido la única corriente de pensamiento que se ha valido del recurso a las dimensiones demoniacas para hacer valer sus postulados.Aunque sí el que más persecución encarnizada ha establecido en nuestra zona cultural contra los supuestos pactantes con el diablo.La quema de brujas solo puede ser interpretada retrospectivamente como el resultado de una estado demonomaniaco generalizado, donde inquisidores, verdugos y pueblo colegiaban una paranoia enfermiza creyendo ver lo que no existía.En las creencias musulmanas Yînn es un ser corpóreo cubierto de llamas dotado de inteligencia imperceptible a los sentidos que aparece de diversas formas en la literatura y el folklore.se le atribuye una influencia terrible a la caída de la noche y la protección que cabe es la de los amuletos y talismanes consistententes en versículos del Corán caligrafiados.También hay sacrificios para aplacarlos.

 

Iconograficamentre el demonio ha sido representado de diversas maneras.en el románico es un ser híbrido con cuerpo humano,garras de fiera y cabeza de bestia.La serpiente es también su representativo.En el arte medieval una de las representaciones mas frecuentes es encontrarlo como litigante  por la conquista del alma humana, tratando de desnivelar a su favor la balanza de las buenas y malas acciones.es un personaje al que difícilmente se han resistido de representar los grandes maestros de la pintura:el Bosco, Durero,Miguel Angel, L.da Vinci, Bruegel, Goya o Dalí entre otros.

 

En la década de los 70 el Rock fue tratado como la simbolización del anticristo.Uno de los asesinos más célebres de todos los tiempos Charles Manson, el cual no hace mucho todavia  hacia ostentaciones apologéticas de su acto desde presidio, afirmó haber planeado el asesinato de Sharon Tate y más gente inspirandose en   los supuestos mensajes secretos  del disco blanco de los Beatles. Los temas Helter Skelter y blkackbirdm, le habrían “dictado” elmodo de conducirse.Paul Crouch en los USA, llamado el buscador del diablo, hizo el experimento de escuchar  ciertos temas de rock al revés para comprobar la existencia de mensajes subliminales.en congratulations de Pink Floyd menciona “acabas de descubrir el mensaje secreto del diablo ...” Hallazgos parecidos se pueden encontrar en AC/DC, Queen, Alice Cooper, Rolling Stones, Styx, Led Zepellin, Black Sabbath, The Eagles, Sex Pistols o Electric Light orchestra entre otros.

 

¿casualidad, influencias reales de un poder superior  en el momento de elaborar las letras? Dada la concurrencia de alusiones a la dimensión demoniaca  y a la de espíritus mnalos en todas las culturas conocidas, hacer una interpretación simplement psicológica no parece suficeinte.Las disposiciones paranoideas  para la ideación imaginaria de entidades a partir de fenómenos no explicados, aunque atestigua a favor del hecho de culturas primarias no quiere decir que lo explique todo. Un criterio  salomónico puede ayudar  a enfrentar el tema: para quien tenga dudas sobre las presencias demoniacas y sus poderes perversos, toda disposición a darles audiencia,en sus mensajes-supuestos o reales- es favorecer su entrada -imaginaria o real- en el universo particular de uno, con lo cual puede hacer de un miedo imaginario algo real o de algo real una catástrofe psíquica.

 

 

 

Ftes bibliográficas.

 

Anderson.Robert., Satanismo.Leyenda y Realidad. Edicomunicación SA Barcelona 1991

Escalante.Justo María  El satanismo erótico. Eds.Casset SL Madrid 1992

Guerer Manuel.TV1 dossier

Laban .René, Música rock y satanismo  Obelisco barcelona 1986

Leek, Sybil.Arte completo de la brujeria. Edicomunicación  BCN 1990

Principio de Contrastación

El Principio de contrastación

Haber participado en incontables reuniones y marcos de conversaciones a lo largo de la vida  permite opinar con una cierta autoridad acerca  del fenómeno de las diferencias de opinión y de los estilos de comunicación. Opuestamente no haber participado en ninguna clase de reunión solemene o/y de seminarios de profundizaciones temáticas, también permite, a cualquier observador y  partícipe de  charlas espontáneas dadas por la vida,un punto de vista no  menos autorizado, de ese fenómeno de la comunicación por palabras, y a ese otro que llamamos el de la comprensión y entendimiento de lo que decimos.

La confrontación es una práctica presente en una extensa gama de las actividades humanas. Confrontar es encarar dos o más posturas.Es el careo teórico de puntos de vista para identificarlos como unibles. La contrastación es  la instalación de una posición contraria frente a otra u  otras.Su principio puede ser definido como aquella facultad cognitiva que permite la oposición o la disidencia frente a una  actitud establecida.La contrastación es posible a partir de la confrontación previa.Esta pasa por la puesta en evidencia de  lo que hablamos los pensantes.Y aquella es la definición de las diferencias entre los unos y los otros.

Todo contraste en un foro verbal o polémico no es más que una adaptación a una situación particular de la vida (la de los diálogos entre comunicantes que hablan)de un principio universal superior: el principio de contradicción. No existe progreso sin contradicción de opuestos. Siendo el progreso la síntesis de posturas que se combaten mutuamente. Si la contradicción está en cualquier fenómeno observable de la naturaleza y del cosmos ¿por qué habría de ser eximida en las interacciones humanas?

El modo civilizado de ejercer el principio de contradicción es el de contradecirnos en nuestros predicados. Las argumentísticas que avalan unos y otros en  pleitos de teorías se consolidan o  desvanecen en función  del rigor de cada  razonamiento aportamiento.

Los combates de palabras en los lugares asignados para el habla reflexionada es una manifestación concreta del pensamiento en público o del acto de pensar en voz alta. Hablar con otro no implica saber todas las palabras que uno va a manejar desde el comienzo de su actuación. Una buena parte de ellas serán improvisadas (o inspiradas in situ y en ese momento).Toda habla tiene un componente de guión, y por lo tanto de representación actuada;sin perjudicar otro componente de creación y de innovación.De hecho cada debate lúcido es un foco creativo. Genera una sutilidad de nuevos elementos antes no contemplados. ¿qué ha pasado para que esto suceda? Se ha dado un trasvase de elementos de los diferentes argumentos que han confluído. Estrictamente hablando, una persona no es idénticamente la misma, antes que después de un acto de comunicación  en que ha estado presente el principio de contrastación.

Ser discutido es enormemente más valioso que ser consentido. La discusión a lo propio es la resistencia que emplaza a una reflexión en el más amplio sentido, una  re-flexión para modificar  lo propio y aceptar lo ajeno, es decir para desmantelar convicciones de las que creíamos estar absolutamente seguros,y adquirir otros prismas. El enfrentamiento a todo no (Marcuse filosofó sobre la negación y dotó de apoyos teóricos al movimiento contracultural de los años 60) es  la mejor garantía de éxito para todo avance. Gracias a la negación es posible la afirmación. Y como consecuencia de ser negadas  posturas distintas, es por lo que el innovacionismo es reivindicado y se abre paso en sociedades sumergidas en las tinieblas.

El prerrequisito insustituible para el habla es la aportación como mínimo de dos puntos de vista.El hecho de darse ese dos, tanto si se complementan como si se diferencian mutuamente, está ya suponiendo una aportación cualitativa. El dos desbanca la omnipresencia del uno. El dos, significa contar con otro, que viene a reemplazar la quimera de una totalidad en el uno. Nadie, tanto en sus imperfecciones como en sus perfecciones, aporta todo lo necesario para la comprensión que necesita en sus desideratums intelectuales y sus paseos experimentales. Ese uno particular, en su soledad  puede avanzar sus investigaciones al máximo pero cada paso dado tendrá que referirlo a lo que sabe y no sabe de un tema concreto, a lo que se ha dicho y no se ha dicho del mismo, a lo que se cree y se descree en relación al mismo. El principio de contrastación aparece cuando las preguntas de ampliación explicativa han sido agotadas y hay atrevimientos de formulaciones teóricas nuevas. El opinante legítimo queda adherido a una corriente tácita de innovadores. Opinar lo distinto es innovar. Opinar una discrepancia es enfrentar a un nuevo reto la  otra opinión establecida, la cual para no quedar desbancada se renueva., y al renovarse en realidad se autodesbanca aunque como portavoz de la innovación siga siendo el mismo sujeto de la opinión pre-innovada.  La legítima conversación lleva de una manera u otra a la contrastación. Dos hablantes diciéndose lo mismo y aceptándose en todo es tan inútil como ridículo. La única posibilidad de un mimetismo comunicacional es el de un aparato reproductor que dé grabaciones de lo grabado cuando sea conectado.

Cuando el principio de contrastación desaparece en los debates, queda creada una entelequia de falsa uniformidad que atenta a las idiosincrasias presentes. Aparentemente queda creado un anfiteatro ficcioso en el que todo el mundo se palmea sus respectivos discursos, sobornándose con la idea de que se está diciendo lo mismo con palabras distintas.  ¿Qué hay detrás de la idea de quedarse solo en una postura teórica? Incluso la pregunta puede ser extendida a que hay detrás del bloqueo a intervenir en un foro con una opinión propia,aún a pesar de encontrar el vacío de su exposición., y de lamentarse después de no haberlo hecho? En distintos grados tanto en un extremo como en otro el hablante que no se permite serlo en un momento dado, posiblemente está  trabado por una catagelofobia por embrionaria que sea su estructura.Y que sus secuelas remitan al hecho de haber sido callado en algún momento dado de su vida cuando quiso tomar palabra ante otros y no fue escuchado. Tal reconocimiento puede reesultar tanto más patético cuando ese déficit va unido a un superávit insano: el de la sofomanía cuando en privado y sin réplicas al acecho uno se cree omnisciente pero hace de su acceso, necesariamente fragmentario, a un simulacro de omnisciencia, un espejismo de abarcar su totalidad, y en ese delirio particular de grandeza se cree saber más que nadie y ser el primero en todo aunque no se enfrente a los debates que pongan a prueba su saber.

En todos los debates de una cierta profundidad pero con ignorancias imperdonables arrastradas siempre surge alguien con un argumento tópico: el de que todo es más sencillo de lo que creemos. Pero cuando trata de explicar en términos sencillos el tema en curso, lo complica un poco más de lo que ya está. Todo intento por aclarar cosas y hasta por sentarlas con estabilidad poniéndolas por escrito,tiene un grado de vigencia escaso. Las luchas por  lo verdadero nos abocan a estar cabalgando en el "vértigo de la instantaneidad"[i], puesto que la palabra oral puede corregirse a sí misma antes de que un discurso termine, a diferencia de la escrita,es decir, el principio de contrastación la puede enriquecer. Las conversaciones son mejores o peores según si tienen en cuenta la máxima potencia del principio de contrastación de acuerdo con los intervinientes. Cada cual podría acogerse al preludio de "me gustaría colocar un concepto en esta coyuntura…"[ii]o colocarlo directamente sin más preámbulos y así ayudar al avance de la conversación de grupo. En lugar de eso las polémicas de más de dos, pueden girar solo en torno a dos, aunque los demás tomen la palabra episódicamente, y en otro caso, aunque todos hablen, no todas las intervenciones son recogidas por la conciencia del grupo. De hecho una conversación abstractada puede generar tantas otras nuevas ramas de conversación como predicados irruptores intervengan. Por eso cada conversación está emplazada a moderarse a sí mismo priorizando lo que debe hacer en su momento y lo que debe demorar para otro después. Entendida así la mecánica, la existencia teórica no es mas que una conversación de conversaciones: un proceso verbal con distintos interpretes y hablantes y escenas y escenarios  que desde sus recursos metodológicos y sus saberes va poniendo ladrillos a una estructura , un tanto babélica,de conocimiento. Finalmente el conocimiento perseguido como un modelo de interpretación de las cosas exhaustivizador, se enfrenta a uno de sus fundamentos al iniciarse como proceso: la  provisionalidad de cada idea.  Eso coloca en primer lugar  a la metodología del lenguaje como el más principal de los fenómenos, muy por encima de las leyes y axiomas que vaya generando regularmente. Así mismo los datos de los que pueda ser nutrida una conversación no igualan al hecho comunicacional en sí.La mejor lista de datos no camufla una falta de comprensión.  Y con una cierta inspiración  chomskyana me parece que la calidad de una teoría es inversamente proporcional a  los recursos estadísticos que emplea. Conviene añadir que Occidente se está acercando a postulados de los que Oriente hace ostentación desde miles de años atrás, y sin contar con aparatos logísticos e instrumentales tan fabulosos como los que actualmente se tienen.

El contraste formal entre unas expresiones y otras es un viaje compartido a la sutilidad. A más turnos de voz dados, con el respeto de la no repetición y del apunte nuevo o no contemplado, más oportunidades para avanzar en una conciencia grupal. Tal conciencia si es configurada por un solo tipo de puntos de vista, o aún más, por una sola teoría, una sola fuente, un solo autor o un solo líder,tantas menos oportunidades tiene de alcanzar madurez y objetividad, viviendo un infradesarrollo:  el del seguidismo. El mejor de los liders e inventores y proponientes está emplazado a la tesitura de dejar de ser  tal para que los demás sean o puedan ser ellos mismos. Entretanto un rol directivo lo es siempre por defecto objetivo, es decir, por falta de concurso inventivo de un colectivo humana en el que se fenomenologiza aquél en su miembro más preparado o atisbado.

Conocida la mecánica del principio de contrastación, se pueden encabezar verdaderas confrontraciones y/o enrinquecimientos según el tema polar que vincule una atención compartida. Sea cual fuere el resultado la polémica en sí misma queda exhibida y puede satisfacer a contertulios y escuchantes, aunque todo lo que esgrima no vaya más allá de reproducir lo sabido. Su puesta en escena como debate con posiciones encontradas crea una sensación de suplir el vacío, es decir la nada por respuestas.Así quedan justificadas innumerables polémicas que vienen siendo repetidas mecánica y estúpidamente desde lejos para favorecer el mal gusto y sin embargo siguen repitiéndose[iii]. El principio de contrastación resulta progresivo cuando tiene por condición maestra tener en cuenta todo lo que se exhibe en el proceso elaborativo de un pensamiento en grupo.No hacerlo por lapsus o desatenciones, obedece a algún maniqueísmo inconsciente o no que hace prevalecer  los egos presentes en lugar de la Razón concurrente.

 



[i] Expresión audaz que tomo de José Jimenez en La vida como azar, ed.Mondadori.1989 Madrid

[ii] La fórmula es del incomparable Woody Allen que haciendo el personaje de tan molesto como un forúnculo se atreve a colocar sus puntos de vista (o sus impertinencias) consiguiendo cambiar por completo las situaciones verbales en las que interviene.

[iii] Basta recordar desde los extintos griteríos de los conversadores futbolísticos en las ramblas barcelonesas a la altura de Canaletas de hace unos años, a las escenas televisadas de grillos.

 

 

 

 

La Expresion Metafísica

Dificultades del lenguaje metafísico

Toda prosa que trata de capturar cualquier elemento que queda más allá de las posibilidades científicas de su demostración, es un terreno ideal  para  intermediarios entre lo divino y lo humano. Generaciones de mediáticos de tal naturaleza han estado presentes en distintos momentos clave de la historia, dando cobijo tanto a lúcidos como a cacodemonomaníacos que convencidos de ser seres posesos han querido anunciar pretendidas catástrofes que iban a suceder al género humano. Como contraposición mentes ilustradas han querido convencer a sus públicos cuando los tuvieren de la certeza de sus afirmaciones desde actitudes persuasivas, más socorridas por la bradilalia que por el propio convencimiento.

Entre unos y otros, nadie ha sido neutral ante el irresistible influjo de los temas del más allá, acuciados y excitadas por las insuficiencias de la proximidad, del cada día ordinario y de la carcel de una materialidad corporal en unas coordenadas  vitales poco entusiastas. Cualquier diseño del más allá ha movido toda clase de expectación y el fideísmo en mayor o menor énfasis y readaptación ha estado presente desde los estadios animistas a las especulaciones teológicas más adelantadas.

La espiritualística o el acercamiento a los enseres y entidades supuestamente espiritas no regladas por las leyes de la materia y de la naturaleza, ha movido a toda suerte de especulaciones y a una lingüística tan osada como inasible. Cuanto más avanzada es la conversación o el discurso metafísico, más probabilidades de sepultar en conceptos movedizos intenciones explicativas que no consiguen su propósito. Cual pantanos que engullen cualquier cuerpo sólido, las conversaciones metafísicas actúan como un verdadero agujero negro que como torbellino puede con todo punto de vista, todo dato, toda opinión y todo interés, además de toda objeción que se le acerque. El discurso en tanto que adolece de respuestas a los porqués que piden evidencia y datos sensoriales, es un activador inflacionario de suprateorías que no importa tanto cual es la de turno que se está esgrimiendo, como el hecho de que cada uno de ellas tiene su grupo de seguidores.

En ese sentido discusiones que piden audiencia para venir a resolver dudas y ganar adeptos, tienen por saldo un aumento de dudas y una pérdida de creyentes. Al igual que una larga trayectoria de discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles, el fin último de una discusión trascendental inabordable por la trascendentalidad mentales su autoextinción. Algunas discusiones acabaron con una autoinmolación: el sacrificio de las palabras a cambio del rito de las oraciones. Para quienes no han sido capturados por iglesias, es decir por constructos dogmáticos terminados como actos y cumplimientos crédulos incluso a término, y siguen por la senda de la investigación;  lois peligros de las trampas y enredos son múltiples. Es difícil no sucumbir a una discusión esotérica para la que se cree tener la última palabra. Aunque pueda resultar más interesante reflexionar acerca de tal temática como una opción personal, cuya transpersonalidad de sus resultados no se dará tanto por un debate intelectual,como por un encuentro místico en unas coordenadas desconocidas.

Pero en tanto que humanos y pensantes, pensamos y repensamos nuestros defectos y carencias, es decir nuestros vacíos; nuestras faltas de ser, nuestras convocatorias a respuestas que no tenemos. E indispuestos a actuar con el silencio, actúamos con palabras y circulos verbales tratando de expiar con ellos nuestra vacuidad existencial. La tanatomanía no dará más elementos que los tenidos acerca del postmortem para despejar dudas, como tampoco la conducta tanatófoba no solo no demorará la cita con la hora final, sino que incluso podrá precipitarla, sin que por ello, en un  deseo imposible o en un pronóstico certero, se tengan más elementos que antes para dar con las respuestas.

Si todo ello es así ¿qué sentido intelectual tiene para el cognoscente, tratar de conocer, lo que no es conocible hasta un estado del que no se dispone ahora,en la corporeidad y terrenalización? Zafándose de tal pregunta se cuenta y se da referencia a los grandes iniciados y maestros con los que cuenta la historia, a los supuestos reencarnados que han aprendido fielmente de sus experiencias acumuladas, y en suma a los nombres y referentes de erudiciones que han dado muestras de visionismo y de dominio de la materia en vida.A su colección de nombres, en tanto que igualados a una fenomenología transespirita (el uno con el todo, lo inmaterial con lo material)parece quedar flotando en el deseo de su teorizante de turno, la hipótesis de ser maestro en vida, y que ese es el premio de todo buscador y estudioso metafísico. No obstante ante la solicitud de  ser presentado a un gran iniciado en vida, o a alguien que posee el conocimiento o la maestría, se hace el silencio un tanto torpe, y toda tentativa de señalar a un alguien por un todo,como símil de un saber absoluto, choca con toda clase de objeciones. Si no hay maestros coétaneos que señalar y son dejados a las sombras en su supuesta existencia, ¿no resulta un tanto sospechoso nutrirse de los que ya no están y tomarlos por referentes cuando hay menos posibilidades de encuestarlos o investigarlos para saber de quienes se trata realmente? En el lugar de los maestros, a los cuales no hay  pies a los que reverenciarse, cabe más hablar de enseñanzas y mensajes transmitidos, que pueden ser dados por innumerable cantidad de situaciones y organismos que hacen canales de los mismos y ejercen de enseñantes aunque puedan ser circunstancialmente embaucadores.

El discurso metafísico puro no necesita tanto del ponente referencial o del nombre y personalidad de referencia como de los conceptos que se van filtrando.Ese fue uno de los criterios de Krhisnamurti cribado con su enseñanza de la crítica y revisión inmediata a cualquier concepto que te haya sostenido hasta ese momento,incluso el de la ilusión crítica esgrimida.Y es uno de los criterios de la provocación conceptual: aceptar que la defensa teórica de un algo puede ser cambiada en el mismo proceso defensivo. No en vano la valoración retrospectiva de teóricos y teorias lleva a sucintas divisiones entre una etapa de juventud elaborativa y otra de madurez (el joven  o viejo Marx, el joven o viejo Witgenstein y denominaciones equivalentes para otros tantos autores). De hecho, cada autor fecundo tiene más de dos etapas diferenciales de posicionamientos en su vida..Tiene tantas como posicionamientos diferenciales haya tomado como distintivos de su crecimiento. En honor a la transparencia cada autor consolida su autoridad a partir del seguimiento autocrítico de las modalidades de cambio que sigue. Eso hace todavía más complejo el discurso místico, en tanto que los hablante son/somos puentes aproximativos a una dimensión que está por encima de nuestra aquiescencia completa. Queremos hablar de una vida  transpersonal o trascendida desde los fortines de los egos separados y desde el corpus establecido de nuestras distintas personalidades. Esa es la belleza  y la fuerza  de la osadía de saber que quieren ir más allá de lo sabido y lo aceptado, y a la vez es el problema de método que excita varios equívocos. El lenguaje de las palabras en tanto que rail de comunicandos a falta de otras  vías mejores o a potenciar, coloca las trampas inherentes a la polisemia. Si el acto lingüísta pretende un fin no siempre conseguible, el hablante se estrella y frustra al no obtener los resultados esperados con su mensaje.

El lenguaje trascedentalista es fundamentalmente simbólico. Su sígnica y su particularidad remite a una críptica esotérica  nutrida por las aportaciones ocultistas de diversas generaciones de  analistas y místicos. Sus exhibiciones librescas y sus menciones de impresiones referentes fenomenológicos no pueden confundir  el hecho de que toda transmaterialidad sigue estando atrapado en los planos inferiores de lo evolutivo. El discurso de los poderes obtenibles, tanto en Castaneda[i] como en autores de otro rango divulgativo con R.Young[ii], no se escapa de un parámetro exhibicionista y cautivador  que sostiene todo lo que los humanos podrían/mos conseguir en el plano corporal y sacar buen partido de ello, además de confirmar  la presencia de fuerzas supranaturales. La ingerencia, solicitud y atractivo de un poder de incidencia en el plano de lo físico y lo visible; ha llevado a confundir regularmente el discurso fundamental que ha estado o está detrás como explicación lógica de algunos fenómenos inexplicables (para otros parámetros deterministas)..Ello ha movido un impresionante caudal de literatura  de diversas seriedades para colocar las claves de las realidades paralelas. Clásicos como el de Jacques Bergier [iii]recogen adecuadamente la fenoménica sobre la que caben explicaciones lógicas para lo que es negado racionalmente por posicionamientos teóricos de escasa apertura. Esa abundante literatura de lo técnico y de lo destacado no eclipsa la importancia del plano espiritual de un habla que no quiere quedar entrampado por el pantano de una magia sobresaliente. Fenoménica que en cualquier caso incita los primeros disparos para preguntas cuyas respuestas van más allá de los límites inscritos en cada fenómeno en sí mismo. A diferencia del parapsicólogo que sigue las pautas metódicas de toda investigación de recogida de datos, contrastación y correlaciones, el metafísico teoriza y piensa acerca de lo que le es dable a la multitud previsible de planos existenciales de la condición humano, sin tener necesidad de experimentar una superioridad física en el ahora y aquí, ni caer en la servidumbre a un deseo de experimentación de todo.  En tanto que pretendiente de un saber críptico, inaccesible y multivariante, no se dejará entrampar o enganchar por  la opereta y las piruetas de unos dominios concretos, al estilo de Uri Geller. Lo que es más diferenciará entre el poder psíquico y la espiritualidad, perteneciendo a otros planos de la materialidad  todavía no encorsetados en leyes científicas, y perteneciendo lo segundo a un juego de  entidades diferentes que emplazan a un abocamiento energético especial para ser conocidas.

En ese reino de lo absoluto, los candidatos a saber (a aprehenderlo) son candidatos a morir en tanto que transicionales en lo material pero también periclitables en sus interpretaciones y modelos teóricos. La última necesidad de respuestas  piden la santidad, las exención los errores tópicos, el afinamiento de las elecciones y la concordancia con todo lo existente en el cosmos. El hablante metafísico aspira al tapar sus vacios con respuestas de paso, a reconfigurarse como inmune a los sufrimientos de la carne y como distanciado de las pasiones de los sentimientos.Aspira, por lo tanto, a un estado vital de sabiduría o de maestría. Sin embargo los maestros no existen en nuestras latitudes, o escasean hasta tal punto, que la única acepción razonable  con la que señalar a alguien que es sabedor de una intraexperiencia, es la de enseñante. Los enseñantes de los misterios, se atreven con fórmulas verbales tanto más osadas y descriptadoras,cuanto más seguros están de su valor en sí mismos. Sus afirmaciones mueven polémicas, dejando para plazos demorados, la comprobación científica de su verosimilitud.

Para la contrastación y confrontación concreta ante las posiciones y argumentos defendidos, una cancha de egos se pone en marcha para hacer valer el punto de vista propio, sin otorgar demasiada atención al hecho grupal en sí  mismo que desde una dimensión cósmica (tal vez una conciencia colectiva que queda fecundada por la presencia  activa de hablantes y escuchantes)inspira palabras y genera nuevas fórmulas expresivas. El reconocimento de tal plano como fuente inspirativa puede estar conectado con las experiencias místicas descritas y reconocidas en todos los tiempos donde los buscadores del saber han notados las vibraciones de otras presencias espiritas. Esa vía de comprobación relativa y de especulación segura es el bastón en el que continuar apoyándose para ir más allá de lo sabido encontrando alternativas precisas a cada dificultad interpuesta en el habla metafísica para llegar a la vida no física.

 

 



[i]  Carlos Castaneda en la relación que novela/describe con su personaje/referente central: el brujo don Juan,explica la relación entre un alumnado(él)entrampado en el mundo sensorial y de las formas, que acaba aceptando el reto de dar el salto al vacío  siguiendo la instrucción de una maestro que le ha precedido en los abismos.

[ii]  R.Young,Frank. La ciclomancia.el secreto del control del poder psíquico,1966 ed. IMO, Barcelona. Se trata de unmanual entre otros que da las pautas, y los ejercicios para conseguir el dominio y uso de los poderes superiores de los que todo ser humano puede disponer por el hecho de serlo.bastando un entrenamiento para ello.

[iii]  Bergier.J.+ grupo Info.El libro de lo inexplicable.colección de textos con otros autores que repasa lo más llamativa de la fenoménica de lo paranormal.

 

 

 

 

 

 

 

 

René Guenon

René Guenon y la tradición Metafisica   

Exposición en el Seminario de Metafísica, 17 de enero del 2001.centro de Estudios Humanistas.L´Hospitalet.BCN

Lo biográfico

El sentido de La Tradición

El sentido de La Iniciación

La elección del Islam

La exoterización del cristianismo

La metafísica universal

Sentido de la Eternidad

Autorrealización metafísica

El esoterismo islámico

El  taoísmo

Cristianismo y judaísmo

 

 

René Guenón  no aparece como nombre biografiado en  fuentes de datos de un cierto prestigio[1]  y sin embargo ha sido una de las figuras intelectuales más destacadas del siglo XX, en particular dentro del pensamiento espiritual. Más allá de su función polemista y conflictual  interesa comprenderlo como una personalidad evolutiva que implicó toda su vida tras su credo metafísico.

 

Algunos elementos de su itinerario existencial.

De origen francés,murió el 7 de enero de 1951[2]  casi a media noche, bajo el signo de capricornio, en El Cairo, lugar donde se había instalado una veintena de años atrás  como musulmán y como egipcio adoptivo. Expiró invocando el nombre de Allah.El certificado de su defunción no fue fácil., ya que ninguno de sus órganos vitales manifestaba un deterioro mortal.

30 años después, su obra se había redimensionado y  según García Bazán[3] ,no exento de exageración, lo interpreta como un pensador contemporáneo de alta eficacia espiritual , no alcanzada por ningún otro. Lo cierto es que Guenón irradió una influencia  cultural para el mundo de habla hispana (particularmente en el área argentina[4] )desde el mundo  musulmán. En tanto que occidental orientalizado hizo de puente de un lado a otro.

Su punto de partida fueron varios tradicionalismos[5]  que tomó como catapultas para elevarse hacía otra doctrina que  consideró suprahumana y un contacto con la tradición.Este es un concepto guenoniano clave.Reviste un significado altamente marcado que trasciende las ideas de culto al pasado,Sino que rescata de éste, su simbólica y su mitología , sus conductas rituales y su discurso doctrinario, que ponen de relieve un fondo común por encima de cualesquiera cristalizaciones temporales.

El lugar de contacto íntimo con esa tradición  fue el marco islámico que fue vivido como una equidistancia entre Oriente y Occidente,entre la cultura metafísica y la cultura religiosa. El Islam fue interpretado como el lugar conservante de una doble perspectiva, la interna de la metafísica y la externa religionaria, la esotérica y la exotérica.

Para Guenón la tradición tiene una connotación de totalidad.Es inextinguible lo mismo que lo es el Cosmos.En consecuencia el saber tradicional primordial[6]  emergido como palabra cósmica apresada por la dimensión humana,sostiene la espiritualidad del mundo. Ese es el parámetro que permite la iniciación de los seres pensantes.La iniciación es oro concepto  guenoniano clave  que entiende como la vía completa e imprescindible para la autorrealización. Occidente queda desmarcado como  la plataforma territorial ideal para alcanzarla, a pesar de algunos vestigios de su  aproximación en los primeros estratos del cristianismo.A pesar de lo cual mantuvo en su espacio un campo de búsqueda entre una amalgama de tendencias (neoespiritualistas, ocultistas, neoagnosticas,...).Eso explica que hacía 1912 Guenón,simbiótico fuera un compendio de católico, adepto a la masonería y flirteante de lo islámico.Su plurivalencia, lo colocó ante la separación del  esoterismo virtual personalizado de la propia inteligencia transfiguradora de la vida. Se trataba de dos comprensiones de registro distinto.Se posicionó en un presupuesto cardinal: el objeto de la existencialidad como una liberación del espíritu y de la mismidad. Ya que ni el catolicismo ni la masonería le colmaban la perspectiva bajo este criterio  optó por la vía islámica, que ofrecía un  corpus más integrador[7] .Lo que no le impidió reconocer  al esoterismo cristiano como una forma de tradición primordial con una cobertura crística, pero que desde el siglo I de nuestra era  se obstruyó por varios déficits:

-la carencia de una lengua sagrada con la que expresar su patrimonio sagrado

-la ausencia de una tradición legal propia por lo que debió depender del derecho romano

-Los 7 ritos sacramentales  de los que  4 son seudoiniciáticos  y tres (bautismo, confirmación y orden sagrado)lo son expresamente, indicando tres períodos distintos de avance del proceso iniciativo:entrada, consolidación de tal elección y compromiso sacerdotal.

-la tradición de la enseñanza oral  de los padres de la iglesia que acabó por perderse o tergiversarse.

Que le llevó a un salto degenerativo hacía la extroversividad en la misma medida que perdía su ocultismo, dejando atrás la época de las catacumbas para convertirse en una cultura pública para descargar a sus feligresías de sus culpas, reconciliando cada sujeto con su rol social y divorciándolo de su entidad espiritual.

En consecuencia Guenón buscó respuestas en otros ámbitos y trasladó su  militancia ideológica a una religión alternativa que preservara la esencia de la metafísica.

Para él metafísica[8]  es implícitamente oriental aunque se apresura a calificarla de universal y que se halla por encima de sus  distintas versiones  topoideológicas[9] .Es así que la metafísica hindú la rastrea en china con el Taoísmo, y en oriente en la escuelas islámicas. La filosofía árabe la desmarca de tal esoterismo ya que aquella está contaminada por la filosofía clásica griega.  La diferencia entre las distintas metafísicas es su carácter elitista (exceptuando en la India que reviste formas de extensión popular)y multiversionado ya que no todo el mundo entiende la palabra de la misma manera.Dándose nociones tan dispares como la de un conocimiento natural sobre un objeto místico, a un conocimiento extraordinario que requiere un saber iniciático y unas condiciones personales especiales. al reconocer su equivocidad  lexical,Guenón se interroga sobre la posibilidad de liquidar tal palabra y emplear otra. De hecho bastaría con la de Conocimiento[10] . Pero no hay una palabra más específica que invoque una dimensión no física pero tan o más real que esta,que la de metafísica, aunque desde luego se trate de una dimensión capturable por el conocimiento humano y por lo tanto una extensión´ de éste.En todo caso la metafísica queda ubicada fuera de las pautas racionalistas,de la ciencia y de la filosofía, de comprensión de las cosas  y su alcance requiere  una aptitud mística. La dimensión metafísica esta fuera de lo natural y de los referentes familiares del orden de las cosas y de los conceptos. Esta más allá del saber profano y exterior. E invoca una dimensión de lo sobrenatural. en tanto que la naturaleza no es superada por el intelecto y la existencia en todos sus sentidos se halla capturada por el ámbito de la física, la metafísica se hace inalcanzable y la sobrenaturalizad imposible de realizar. La comprensión metafísica no queda proporcionada por una compilación de los principios universales de las múltiples existencialidades o planos de vida,sino que está por encima de la vía teorética que quiere explicarla.  Por eso algunos capturadores de la Metafísica,según Guenón, lo han hecho parcialmente incluyendo al propio Aristóteles. Ya que este  la presenta como el conocimiento del ser en cuanto a ser,cayendo en la trampa  de su identificación ontológica, y por lo tanto  saltando de la parte al todo. Con eso Guenón introduce una contradicción metodológica difícil de superar. El Todo es lo alcanzable por la vía metafísica, pero la dimensión comprensora, necesariamente individualizada y particularizada en el sujeto que lo estudia, está condenado a ser una entidad fragmentaria. ambiciona un saber universal y eterno desde la mediocridad de su realidad físico-mental exigua y mortal. Eso le lleva a colocar en el lugar de lo inexpresable la dimensión intuida pero no  adquirida. Afirma que ese plano de supra-racionalidad  es indispensable para una metafísica auténtica, a la que sigue describiendo desde una cautela aproximativa,en la que pesa más los argumentos de lo que no es, a los argumentos de lo que es. Y califica de juegos mentales pretendidas aproximaciones intelectuales a la metafísica[11] .La cual  solo cabe en un insight de conciencia que permite una presunción de inmutabilidad,desmarcándose así de la concepción de la sucesión temporal de los eventos. 

 

Fases para la autorrealización por la vía metafísica.

Incorpora la noción de autorrealización a la metafísica y funde implícitamente la conciencia metafísica con la de persona autorrealizada, que pasa por las siguientes coordenadas procesales.

1- Situando su primera fase en el reconocimiento de los límites de la individualidad humana  a la vez que en la constatación de ser una porción diminuta pero ramificada  más allá del contorno corporal. La realización de la individualidad integral es la restauración del estado primordial.Que escapa a la del estado ordinario y a su condición de temporalidad. Es así que todos los sintientes y pensantes que no limitamos la totalidad de nuestro seidad a las interacciones con el mundo de la materia, la propia y la contextual, estaríamos ya en ese proceso de restauración como entes constitutivos de un todo, adquiriendo un sentido de la eternidad. La mirada metafísica sólo es posible superando las secuencialidad materialista de las coordenadas del espacio y del tiempo, admitiendo la posibilidad de otros registros presuntos, y momentáneamente inalcanzables.Para eso es necesario colocarse fuera de los marcadores de control de la cultura, fuera del calendario y de la historia, en la dimensión del no- tiempo y así mismo fuera de la biografía en sí, de lo que uno es en su corporeidad y materialidad, fuera del ser, en el no-ser, en la trascendencia de lo particular individual. Tal conciencia de la intemporalidad rescata el estado primordial.Noción que está presente en todas las tradiciones, incluidas las occidentales,que sostienen lo presente como  resultado de una decadencia  de lo primigenio.

2-La segunda fase en el progreso es la de los estados supraindividuales todavía condicionados, en un marco de condicionamiento inferior al  del ser humano básico.es el momento engrandecido porque ha superado el mundo de las formas.El ser aquí ya no puede ser llamado humano, puesto que la expresión humana es una de las formas de existencialidad. es la fase que va de la superación de las formas, por lo tanto de la in-formalidad, a la universalidad, a la pureza del ser.

3-La tercera fase es la del estado  absolutamente indondicionado, extralimitado, libre de toda limitación, por lo tanto de toda materialidad preconfiguradora.Para Guenón se trata de un estadio inexpresable o solo expresable desde la negación de lo que no es. Es el lugar de la liberación hindú, y el de la unión con el principio supremo, y el de la negación de todo límite conocido.es el lugar pues de la deificación, de la omnipotencialidad. Donde no hay límites no hay drama. Es donde lo humano con sus miserias y tragedias queda trascendido.Es el lugar también donde uno de los conceptos estrucurantes de nuestra mentalidad, historia y hacer humanaos, el de la relatividad, parece no tener lugar, ni posibilidad de existir como ley universal.

Durante el proceso todo logro realizativo no es reversible. Toda incorporación de un más saber y de la experiencia mística recicla lo individual divinizando su plano humano.el camino espiritual  es entendido como no bidireccional y la involución no es creíble tras alcanzar  planos  de una mayor verdad, planos pues de espiritualización. No cabe confundirlos con procesos mentales o de adquisición de ideas e imágenes. Más allá de las producciones de su aparato psíquico, que no deja de formar parte de su organismo físico,el individuo humano es extensible en una indefinibilidad más allá de su modalidad corporal.No poderlo capturar con las palabras de ahora no significa que no sea razonable su  existencia.

Consiguientemente la metafísica no puede ser alcanzada desde los instrumentos procedimentales de lo fenómenico. La objeción a este argumento es que está decretando un acto de fe ante unos supuestos.Y la contraobjeción es que las cargas intuicionales, presuntuosas y visionarias,hacen de los supuestos de la trascendencia metafísica, auténticos motores del pensamiento de todos los tiempos. Cabe advertir que la exagerada atención focal al mundo de los fenómenos desde el s.XVII acabó creando las condiciones para el imperio de la empiria y una fractura con los saberes pasados más familiarizados con la mitología, con el pensamiento intuicional y con cosmovisiones vinculadas a la tradición. Por eso el viaje metafísico no es una exploración fenoménica, y el campo de la investigación parapsicológica es de un orden diferente al de la reflexión mística. Pretender la comprensión del universo y del todo por razones de poder en lo concreto es un contrasentido, ya que significa pretender un ligamento a la materialidad supuestamente superada. Nunca la superioridad material, bajo cualquier prisma que sea tratada,sustituirá o vencerá la superioridad intelectual.En particular cuando tal superioridad no queda circunscrita al discurso lingüístico de las ideas y al orden de las percepciones, sino que se sitúa en  un postlenguaje y en un  marco posterior al de las definiciones.Occidente viene manifestando unas cotas de desarrollo material  superiores a las de una parte de Oriente, y sin embargo ha dejado de ser el faro orientativo para una buena parte del planeta. Así, también en la comparación de perfiles individuales, los estrellatos curriculares  y sus dividendos materiales no eclipsan las riquezas anónimas de las espiritualidades individuales.

Guenón acaba simplificando la metafísica a un retorno a los orígenes.Un circuito  de tres fases de evolución que lleva no a un lugar por conocer sino a un lugar conocido de la que  ya ha hablado un tipo de tradición mística.

 

El Esoterismo islámico.

Esa insistencia en un mismo origen y destino, y un mismo saber ocultista está presente en el pensamiento guenoniano ,del que  Roger Maridort,uno de sus intérpretes,condensa la idea de que “el esoterismo es siempre el mismo  en todas partes  sean cuales sean los nombres que reciba”  [12] .si el conocimiento de la totalidad es el objeto de la búsqueda esotérica, el alcance de resultados es el mismo, independientemente de las doctrinas y maneras de ser buscado.

Pero Guenón toma partido por el esoterismo islámico por encontrar la diferencia entre exo y eso, de una manera más marcada,considerándolas como partes complementarias.Es el es-shariyah (el gran camino común a todos) y el  el-haqîqah (la verdad interior, el camino individual, el reservado a unos pocos).Tal complementación recibe las analogías de corteza-núcleo, circunferencia-centro, envoltura-sustancia. Y el puente que va de un camino a otro, es el conjunto de medios y re-condiciones llamado la tarîqah. Sería el radio que va del centro de la circunferencia a su periferia.El esoterismo comprende el sato del exoterismo a la iniciación.es el et-taçawwuf[13] .sería lo que desde occidente se ha querido traducir por sufismo  para designar un esoterismo islámico especial, cuando en realidad el  et´taçawwuf se aplica a toda doctrina esotérica e iniciática. La insistencia de Guenón en la simultaneidad de propósitos en las doctrinas es destacable, sin embargo su filoislamismo es innegociable. el esoterismo islámico está estrechamente ligado a la constitución  propia de la lengua árabe.

Islam sostiene el principio de la Unidad.  La doctrina de la Unidad es única.  Et Tawhîdu wâhidun.Et-Tawhîd, es el monoteísmo. Y defiende El-Faqru  como la pobreza implícita en todo ser humano,cuya dimensión contingente no le proporciona razón suficiente para ser.siendo nada personalmente  y no perteneciéndole en exclusiva lo que ama y todo aquello con lo que arropa su vida, en lo material y en lo pensamental. Alcanzar esa noción  permite el desapego de todas las cosas manifestadas,al constatarlas como una nulidad frente a la Realidad absoluta. El desapego es  enseñado también por el Bhagavad Gîitâ  situándolo como una indiferencia o equidistancia con respecto a los resultados de las acciones humanas.,escapando a la cadena del deseo e instalándose en una hacer y actuar sin deseabilidad. Es el nishakâma karma  frente al sakâma karma que pretende  que es la acción que pretende beneficios.  Por esta vía el ser escapa de las formas y de las vicisitudes de los cambios radicales de la materia, vida y muerte.El taoísmo ofrece el salto de la rueda cósmica a su centro,superando la dialéctica de la  condensación y la disipación.[14] .Pero ese centro es el vacío, lo no manifestado.Su alcance  máximo permite el máximo reposo.Es tanto como que la comprensión de la nada concede el sentido del todo. La vuelta a ese centro-raíz, a ese origen primero implica el fin de todos los seres.La paz de la vacuidad defendida por Lao Tsé es un estado intransferible.Nadie puede darlo a nadie.el ser evolucionado se establece y reposa en ella. Es la Es-Sakînah (la gran paz) de los musulmanes. Para alcanzar ese estado es solicitada una amplia capacidad de inocencia y de absorción sin precondicionantes intelectuales.Solo quien  tenga la beatitud de la balya, el estado de infancia podrá seguir un proceso de adquisiciones de conocimiento[15] .El faqru, conducirá finalmente a El-fanâ (o extinción del yo), lo que permite el logro de  El-maqâmulk-ilahi (la estación divina). es el lugar que permite la conexión con uno de los ejes centrales del taoísmo, el principio de no actividad,el cual tiene el poder del que dimana todas las cosas en movimiento[16] .La analogía entre taoísmo e islamismo la sigue estableciendo Guenón en  la dimensión del tchenn-je  (el hombre verdadero) que le lleva a ser  cheun-jen  (el hombre divino)  en el uno, con la dimensión del El-Insânulk-Kâmil (el hombre universal) en el otro. Guenón se adentra en un trabajo de religiones o corrientes de pensamiento místico comparadas[17] , explorando sus fundamentos estructurales y dejando en el silencio toda consideración acerca de sus concreciones prácticas. se presenta como místico antes que como ensayista de una sociología de la religión y  trata de igualar lo esencial del taoísmo con el islamismo sin justificar por que toma partido por este en lugar de por aquel.A diferencia de su posicionamiento crítico ante el cristianismo vulgarizado del que se desmarca justificativamente.

Claro está hace un reconocimiento de la influencia islámica en Occidente,sistemáticamente ignorada y aún marginada en su actualidad por los foros universitarios. En ese sentido es un pensado crítico que pone al descubierto  la incapacidad  estimativa de occidente ante partes fundamentales de su historia bajo la invasión árabe. aparentemente solo es mencionada España como la geografía europea incidida por  los árabes y a penas si son mencionadas otras geografías como Sicilia o  la Francia meridional. Una curiosidad  indignante, tanto más cuanto que el patrimonio helénico llegó a Occidente después de pasar  por el Próximo Oriente[18] . Paradójicamente Europa debe al Islam el contacto sus fuentes griegas de las que viene estando tan orgullosa. el estudio de la filosofía escolástica muestra que la islámica es la fuente de la judía y la cristiana.

La idea de creación la rastrea en las tres corrientes a las que considera pertenecer a una línea única de formas tradicionales específicamente religiosas.A pesar de esa igualación,una vez más  las razones por desmarcarse de su origen cultural, no están claras, aunque  para el desarrollo de las ideas, su abrazo del islamismo aportó una visió hermenéutica cualificada,contrarrestando la visión dominante que Occidente tiene de los musulmanes por su  fanatismo beligerante.

 

 

 

 



[1] No está al menos en la Nueva enciclopedia Larousse(1982)y en el volumen compendio del club internacional del libro/Durvan (2000),aunque sí,desde luego en  volumenes especializados a autores del esoterismo.

[2] El interés por este autor no parte de ninguna  consideración especulativo-reencarnacionista por la circunstancia de quedar situado mi nacimiento  casi dos años después también bajo el signo de capricornio,el 25 de diciembre de 1952

[3] García Bazán,Francisco René Guenón y el ocaso de la metafísica. Eds. Obelisco Barcelona  1990.Edición que agrupa siete trabajos.aparecidos antes,algunos, en La Nación (BsAires) y la Nueva Provincia (Bahía blanca)

[4] lugar de abrazo  y acogida de innovacionismos

[5] El catolicismo con la influencia de Joseph de Maistre, el neoespiritualismo con su precursor Saint Yves d´Alveydre y la histórica con Fredèric de Rougemont.

[6] La tradición primordial es entendida como la generada por la dimensión divina y no humana.

[7] Cabe pensar que  las conexiones culturales con  el oriente próximo y  la religión musulmana la tuvo más cerca, que otras,como la hinduísta y la taoísta,con las que tomó una relación distinta.

[8] Guenón,René.Metafísica Oriental.Olañeta Editor, Palma de Mallorca 1998

[9] Cada zona geográfica del planeta (topos)ha visto florecer sus ideologías específicas (geoculturas).

[10] término empleado en  la tradición hindú y que todavía es mantenido por alguna linea de gestores y concesores del mismo, como la de Maharashi.

[11] Cuestionando  incluso la psicología a la metafísica que coloca en planos contrapuestos. Hace pues una escisión entre la estructura de soporte de la psique y de la aparatologia que permite el pensamiento y la indagación, con  un universo temático abstractado. Niega pues la importante de lo concreto en la dimensión universal y presupone una categoría pura a la mirada metafísica ,que pudiera partir supuestamente de un sujeta a-psíquico. Sin ningún género de dudas se pone contra la psicología por posibles malentendidos que ésta-sin definir cual o qué autores- ha traducido.

[12] Maridort,Roger.Prólogo a Esoterismo islámico y taoísmo de R.Guenón.

[13] Es una palabra derivada de çufí,existentes ambas y otros derivados en la lengua árabe  siendo motivo de polémica desde cuando es así.

[14]  parámetros que se rastrean en la filosofía griega  con las ideas aristotélicas de generación y corruptibilidad.

[15] Hay una analogía en los evangelios cristianos cuando refieren la disposición  de Jesús de  ser alcanzado por el interés de los niños.

[16] Tao Te king.

[17] Guenón,René. Esoterismo islámico y taoísmo. Eds.Obelisco  Barcelona 1992

[18] La propia álgebra, gestada en la India fue transmitida a Occidente por vía árabe. El crucero ojival que determinó un nuevo tipo de arquitectura en la edad media tiene sus orígenes en el mundo árabe.  Y por supuesto  la numeración ,originariamente hindú,fue transmitida igualmente por los árabes. Los textos de Platón y Aristóteles fueron tomados a partir de traducciones árabes  donde estaban presentes de alguna forma  los comentarios de Averroes y Avicena y otros.

Vocación Universalista

 

A lo largo de la historia, todas las teorías y doctrinas han pretendido  dotar a la Humanidad de un corpus teórico definitivo con el que preveer y enfrentar su destino. Tales pretensiones de una  teoría magna han rezumado de  vocaciones universalistas.  con las que ligar  los acontecimientos concretos con la historia humana en general. El universalismo pues se puede rastrear por escuelas filosóficas y por  corrientes religiosas hallando interesantes credos comunes en prácticas completamente distintas. El universalismo establece el principio del uno-origen como explicación  del todo existente. También refiere el de la diversidad multiversionada como los fragmentos múltiples que pertenecen a un todo compacto.Y Propone el desarrollo de una sensibilidad filantrópica y una conciencia de fusión del individuo con el todo.

La vocación universalista queda en los papeles y los alegatos por un mundo reorganizado sobre principios de paz y fraternidad colectiva, y en una lucha testimonial-y sin cuartel-por hacer valer los credos de concordia en el lugar de los comportamientos de antagonismos.Paralelamente el mundo imperativo es el diversalista, no tanto por el reconocimiento tolerante y digno de las diferentes culturas y saberes, como por la consolidación del planeta entero como mercado de conquistas.  Entre el universalismo vocacional como filosofía de la heterogeneidad compatible, y el  diversalismo real,como concreción de unas sociedades en pelea continua entre ellas[1] , sigue cabiendo la franja testimonial de las propuestas amorosas de gente de paz y palabras de buena voluntad. Pero no basta  con saber que pertenecemos a un movimiento significativo por los valores fraternos,también son necesarios los espacios[2]  y foros de ratificación de éste: los lugares de autoconfirmación de una identidad  incorruptible.

El universalismo como alternativa de pensamiento  no puede ocupar un lugar con una feligresía colonizada,compitiendo con otras iglesias o grupos religiosos. ¿qué importancia podría  tener  para la historia humana una religión más frente al censo de las 20mil existentes? En cambio sí puede ocupar un lugar magistral  si se brinda como nodo o nexo de convergencias entre otras líneas de pensamiento y práctica mística. Eso significa que a la vocación universalista le toca el rol  peor en las coyunturas de la diversidad (no exentas de dispersión y rivalidad) proponiendo lo que nadie quiere escuchar: las convivencias de confrontación y unidad. ¿Por qué tanta resistencia al debate directo? Por qué tras la polémica espiritual  caben consensos y asentimientos a los comunes denominadores o a los principios-base. Y si tales se dan ¿qué sentido tienen las capillas separadas, existentes como empresas proselitistas? Ninguno,con lo que  la única explicación de diferencias organizativas hay que buscarla en razones empresariales y comerciales. En efecto, no pocas religiones y grupos son  entendidos como empresas privadas aunque manejen conceptos que no pueden ser exclusivizados por nadie y pertenecen al patrimonio del pensamiento trascendental humano. Vencer la resistencia al debate transparente no significa  tener que desmontar el propio tinglado organizativo para entrar en el de la sigla próxima.significa antes que nada introducir conceptos de acercamiento dentro de la diversidad.Es la proclama de una tolerancia determinada y la superación de las familias nominales, que restan más energía de la que aportan al conocimiento  de la verdad. Esa tolerancia no tiene por que admitir toda clase de credos y ritos. Hay religiones absolutamente nefastas que aportan enajenación mental en sus seguidores convirtiéndolos en fanáticos, es decir en alienados mentales, que   dejan de ser sujetos para ser voceros de eslóganes memorizados.El universalismo no queda resuelto con el hallazgo de un programa de principios, su prédica  y su convicción.Pide una conciencia de universalidad,:la presunción de pertenencia a un universo de totalidades.  Desde Porfirio[3]  pionero en el planteamiento  de la cuestión de los universales hasta Schopenhauer[4]  en su crítica a los conocimientos masticados por otros,la construcción de un saber de lo universal, no ha creado posiciones sólidas como una referencia única a escala planetaria. Todos las energías vertidas, se mantienen en el estadio de los prolegómenos para un plan de paz y de unidad que son vistos como un deseo idealista que no acaba de convertirse en una estrategia importante[5] .El universalismo[6] ,así como otras tendencias en el conocimiento se enfrenta al postulado primario de la verdad objetiva.¿cómo objetivar tesis valederas para ahora y siempre, para aquí y para allá, para un tiempo y su  herencia? Y de creer en tal posibilidad ¿cómo evitar caer en un totalitarismo, o en una forma imperativa de pensamiento al que subordinar toda disidencia? La vocación universalista  cabalga sobre un doble predicado intrínsecamente colisionado: el respeto a la diversidad y el elogio del uno-todo: de una ortodoxia pues de homogeneidad.El equilibrio entre la dinámica y la variabilidad proporcionado por lo primero, y la estática  exigida por el  grueso doctrinal de lo segundo, lleva aun debate sin previsión de una finalización temporal. La tolerancia que pide el primer postulado viene a ser necesariamente recortada por la intolerancia[7]   que acompaña al segundo, en cuanto no permisión de las conductas reprobables e inhumanas,aunque siguen concurriendo en el escenario de una humanidad con factores deshumanizantes. En ese vaivén que oscila entre el deseo de concordia y los datos adversos de la realidad  atomizada y competencial, bascula la vocación universalista como una enseña  de unas minorías exiguas pero  con el potencial  energético  de los siglos precedidos y los siglos por vivir.Tal vocación es perpetuable  sobre la base de ser cada cual un feudo seguro de saber  y  un misionario[8]  en su transmisión. Esa vocacionalidad queda patentizada en un ejercicio de prédica tácita en la manera de ser:el respeto a las opiniones diversas, en el elogio de las aportaciones ajenas útiles,procedan de donde procedan, en la flexibilidad con los propios teoremas para no repetir siempre los mismos temas y en la exigencia  a la consecuencia de los demás con los suyos. En ese punto el modo de vivir tiene la oportunidad de alcanzar el punto de fusión con el modo de pensar.



[1] El mundo en estos momentos sigue teniendo en curso unas cuantas docenas de guerras olvidadas y sigue  la mortandad creciente, por enfermedades y accidentes, como el precio directo por el estilo de vida dominante que casi todos los consumidores toman como modelo.

 

[2] El Universalista en su número 9 y su tercer año de aparición (2000) es uno de esos espacios que brinda sus páginas al debate espiritualístico y  a la reflexión  universal sobre nuestro acontecer. Cabe saludar la tenacidad de esta gaceta de las ideas espirituales  y pensar  que pueda constituirse en el futuro como una verdadera plataforma para el diálogo inter-religioso y el debate espiritual. Los espíritus tal vez estén a salvo de tal necesidad polémica pero los humanos o los encarnados  seguimos necesitándola. No basta con  insertar regularmente nuestros textos de opinión, éstos tienen sentido si son  repasados en nuestras reuniones y son utilizados como textos de apoyo a las convivencias y conferencias que se vayan organizando. No basta tampoco con la circulación dosificada o a cuentagotas entre correligionarios y simpatizantes, cabe pensar en una proyección difusiva mayor, creando una dirección web donde pueda ser consultada por quien quiera desde donde esté. Es necesario sembrar conceptos para  ser hacedores de mundos.

 

[3] en el s.III en su  Isagoge.

 

[4] En  sobre la filosofía universitaria ( crítica al sistema universitario de su tiempo ) se opone  a la didáctica descafeina nutrida de dossiers de selecciones preparadas por una do ciencia discriminadora, acusándola de masticar la comida que deben comer otros (los estudiantes).

 

[5] Distintos grupos y líderes de intervención socio-cultural: los UU (unitarios universalistas), MUNE (Mvto de Unificación Nueva Era con 11 años de existir. o Fluencia Transcultural como proyecto  para la fusión de diálogos, modestamente iniciado hace 3 años; entre otras muchas sedes de vocación universalista, se mantienen en la marginalidad de las arenas culturales públicas y no constituyen verdaderos referentes para  los acontecimientos de nuestra era).

 

[6] No  deja de ser una broma histórica que haya sido el universalismo en su expresión de  tendencia política favorable a la unificación de los diversos estados, o cuando menos a la reducción de trabas en su intercomunicación:; la qu se constituyera como una referencia más sólida, comparativamente a la organización mundial de una filosofía o de un pensamiento predominante. 

 

[7] Víctor Alba, historiador y veterano del anarquismo, se ha permitido con dignidad y precisión desde su atalaya de octogenario, un manifiesto a favor de la intolerancia, que entiende como principismo y como posiciones irreductibles y de no perdón frente a  las canallescas teóricas de tergiversación de las verdades y comportamientos humanos indeseables.

 

[8] Misioneros o mensajeros: en el sentido de asumir una misión de por vida,en el de llevar un mensaje a los demás.  no en el de ir a zonas del planeta en actitudes de ayuda.

El lenguaje espiritual

La apertura mental ante el lenguaje espiritual

 

Lo molecular.

Nacemos y vivimos rodeados de conceptos. Estos son las unidades moleculares que  mantienen la trama sobre la que nos movemos y desarrollamos. Los conceptos son  los vasos nutricios de  nuestro sistema de valores y de existencia. Sin ellos no es concebible el pensamiento y sin  el pensamiento no es concebible la conciencia. Sin ésta es inimaginable la comprensión de  los eventos presentes y ausentes de  nuestras circunstancias.

Los conceptos  son construidos con reflexiones  que se contrastan con la realidad. Nacen de ideas intuicionales para convertirse en tesis más o menos verdaderas y más  o menos  estables en el paso del tiempo. Son conglomerados de  elementos teóricos y de  consideraciones para coherentizar una visión ante un hecho, un fenómeno, un objeto o una cosa.

 

Lo molar.

Todos los conceptos que han existido y que existen  indistintamente de sus mutuas contradicciones se han basado o basan en  unas unidades molares  referenciales: las palabras.  Sin lenguaje  no es posible la elaboración conceptual. El lenguaje  está integrado por palabras con significación y por criterios que las articulan. El lenguaje es una sintonía de palabras que alcanza su valor comunicativo a partir de  ligarlas unas con otras.  Es además el primer  instrumento  de  caracterización y definición del ser pensante. Es su lenguaje lo que permite definirlo como ser con actos de significación, es decir, como actuante de consciencia.

 

Tarjeta de Presentación.

Este lenguaje verbalizado y articulado selecciona y adopta  palabras clave que son las señas de identidad de quien las emplea. Es a a partir de eso que escuchamos en un otro por lo que adoptamos posturas ante esa persona. La toma de actitud no se hace esperar. Basta topar con un emisor de palabras lesivas durante el primer minuto de un encuentro para automatizar una actitud  de cierre ante el mismo. O por el contrario basta adivinar una caudal de finura y exquisitez en  un primer instante en el discurso de alguien que nos es presentado para adoptar una actitud de apertura e interés ante el mismo.

 

Lenguaje e Imagen.

Así pues el lenguaje, es decir lo que oímos y lo que decimos, es lo que nos hace sintonizar o disintonizar más  o menos rápidamente ante  lo que es el otro. Sí, es cierto que a veces ni siquiera hay un primer minuto de contacto verbal cuando ya están tomadas las posiciones de enemistad o de amistad en función de ascendencias o  de pre-juicios que tenemos ante ese otro que vemos o que nos viene. La imagen llega antes que la palabra y en consecuencia se adoptan formas refractarias o no, en función de aquella antes que dar la oportunidad de escuchar  a ésta.

 

Lo molar como factor discriminativo.

Es tan  importante el tipo de lenguaje que empleamos y que transaccionamos los unos con los otros que según del que se trate concedemos o no la oportunidad a nuestros interlocutores para que desarrollen sus conceptos. Esas palabras más características son la antesala de conceptos que nos puede apetecer o no escuchar en su total desarrollo.

 

Equivalencias equívocas de palabras.

El lenguaje cotidiano que atropella sus etimologías y orígenes trata de crear falsas equivalencias entre palabras cuya apariencia  de intercambiabilidad encierra,  de hecho, binomios de elementos muy diferenciados por no decir opuestos. Es distinto hablar de nación que de estado o de patria; de ciudadano que de contribuyente, de  compañero que de esposo, de caritativo que de solidario, de amigo  que de colega, de  analizante que de paciente, de  religioso que de espiritual., de gregario  que de social  o de  místico  que de eclesial. Nos basta escuchar un par de palabras clave de uno determinados concepto a  un hablante para que nos anticipemos en definirlo como el portador del  mismo del que ya tenemos otras experiencias de trato. Se trata de una precipitación que unas veces acierta y otras no, pero que  está  muy arraigada en el comportamiento humano.

Resulta obvio que nadie puede conceder todo su tiempo a todo. Hace una selección de   experiencias y de intercambios. Por tanto hace una discriminación entre sus interlocutores. Por lo tanto hace una discriminación también entre conceptos: separando aquéllos que le interesan de aquellos que no. Los  hablantes nos discriminamos los unos a los otros ya en las mismas formas posturales del habla y por supuesto tenemos derecho a que nuestros tiempos personales estén integrados por contenidos selectos y no por cualesquiera clase de contenidos.

 

Autoprotección ante el discurso ajeno.

Esto nos lleva a acudir a unos espacios y no a otros, a elegir a unas personas para nuestras agendas y no a otras, a participar de unos ritos y  autoexcluirnos de otros, a entrar en unos temas de conversación  y en cambio negarnos a hacerlo en otros.

Si lo examinamos bien en las producciones verbales  entre humanos  siempre hay episodios de lock out, de limitación de la prosa, de negativa de entrar en el tema. Unas veces ese cierre mental tiene todas las justificaciones en su haber y  otras es absolutamente  un acto de injusticia.

 

El lock-out mental.

Cabe recordar que la lucha contra el cierre mental es uno de los criterios maestros para propagar la consciencia humana y para ganar adeptos a las filas  de la sinceridad. En última instancia lo que justifica un mundo de atrocidades es  la efervescencia de la conformidad como parámetro dominante. Lo que da realmente poder a los mecanismos de autoridad no son los ejércitos o los sistemas de coacción y fuerza sino la aplastante mayoría de la conformidad social. Dentro de un conformista vive una alienado mental que se ha desprovisto de su consciencia o la ha aparcado. Por consiguiente la lucha para que piense por si mismo es ya una gran acontecimiento revolucionario. No dejar que el conformista viva con el lenguaje de la mentira es un posicionamiento por la verdad.Pero esa premisa puede generar dos clases de actitudes militantes completamente distintas: la sociológica o  la mística-contemplativa.

 

Intervención sociológica.

Distintas militancias políticas se empeñan y han empeñado en persuadir a los demás de que formen sus ejércitos por un mundo mejor.el resultado después de siglos de batallas no exentas de crueldades ha sido la reproducción de modelos de dominancia y de humillación.A menudo los revolucionarios de una época son los conservadores y reaccionarios de la siguiente.

 

intervención  taoísta.

Dentro de la mística, el taoísmo  contempla los aconteceres y prevé los devenires  dejando la libertad para que cada sujeto estrene cuántas experiencias desee no interviniendo en su desarrollo y dejando que alcance la comprensión por si mismo. La mirada taoísta tiene un algo de protección ante el mundo  que se frustra día a día, pero también de respeto para no evitarle  sus elecciones de sufrimientos si eso es una condición inevitable para la sabiduría.

 

La posición psicoanalítica-> La posición psicoanalitica es un derivado de esta  versión de la mirada. No sucumbe frente al enfermo que trata ni siquiera  le previene consejeramente del desastre que se le cierne.simplemente está ahí para relacionar causas con eventos, comportamientos con crisis, al sujeto-analizante que trata con  sus objetos.

 

El Cierre y la Apertura ante la innovación.

La actitud ante la vida es la de seleccionar lo que nos conviene y eludir lo que nos perjudica.Eso rige tanto por lo que hace a entradas materiales como  a oferta de las ideas. Los escenarios en los que nos movemos suelen ser complejos y caóticos por no decir laberínticos y peligrosos.Aprender a vivir en el mundo es aprender a estar con los demás con todas sus vicisitudes, también es, con todas sus potenciales de malestar y dolor que nos puedan ocasionar. Eso significa que nuestro credo innovacionista por un mundo mejor y una calidad existencial rehumanizada  oscila entre nuestros dos parámetros de cierre y de apertura. Sin duda para evolucionar tuvimos que romper las cerraduras y corsés de nuestras mentes, librarnos de los lastres de pesadas ideologias retrógradas y abrazar nuevas ideas que fueron los trampolines para  hacer de nuestras vidas campos de enseñanza y de saber. Eso no significa que nuestra experiencia nos haya autorizado a  esgrimir la ingenuidad y estar abiertos ante todo.Eso equivaldría a consentirlo todo por el solo hecho de ser generado por la especie humana. Nos toca diferenciar ante que cosas hemos de potenciar la apertura y ante que otras mantenernos precavidos. La innovación es el gran criterio que  catapulta la confianza en el futuro. Incluso en el marco de la investigación básica a la I+D de las empresas se le añade la i de innovación. No hay avance mental ni práctico sin ella.

 

La apertura mental ante la innovación.

La apertura mental no es sino una redenominación de la inteligencia en su sentido originario. De acuerdo con Sciacia la inteligencia no puede admitir una externalidad rígida o única.el desarrollo de aquella está en contradicción con un estatismo de admisibilidad  de la realidad uiversional. Lo que caracteriza a una persona como inteligencia es su capacidad de pensar. Lo que hace de un pensante un ser brillante es su habilidad por emitir luz propia,reflexiones legítimas, originalidad personal, funciones de iniciativa y  deseos de crear su propio texto de vida y su pre-texto para vivirla. Ya no se trata de hablar en términos de ideologias  y por lo tanto de filosofías sino en términos de estructuración mental. Eso conduce a la  impresionante tesis de que evoluciona sólo quien pone su inteligencia al servicio de su evolución. Lógicamente los procesos de razonamiento requieren esfuerzos traducidos en pasos de inteldctualización.sin ellos la mente se anquilosa y el comportamiento humano se estandarizada bajo las banderas de la sociopatología dominante. Es así como la inteligencia abraza  dimensiones innovativas y  se autodesclasifica de las creencias  por intereses materiales o de las rengas doctrinarias por trampas pasionales. Y en lugar de conclusiones dogmáticas adopta criterios flexibles de vida y de interrelación con lo demás.Es sin duda la opción más multivariante porqué no se presenta como una referencialidad  estable sino como una invitación al análisis y a la crítica permanentes.

 

La mente y el espíritu.

Ese posicionamiento del sujeto a caballo de su inteligencia lo convierte en un candidato apto para ver más allá de lo que la percepción sensorial y la lectura de la materialidad inmediata conceden. La mente despierta no se limita a hacer una contabilidad de los sucesos presentes de su existencia sino que la extiendo a los sucesos ausentes e invisibles. No se limita a dar oído a  las demostraciones conclusas sino que permanece atento a las hipótesis inconclusas.No admite tan solo  el saber conocido sino que se dispone a abrazar otros saberes aún desconocidos. No  mantiene sus canales de comunicación tan solo con los hablantes  de conceptos consensuados sino tb con aquellos otros que  se mantienen bajo las censuras de ideologias intolerantes.En definitiva la mente abierta  se desbunkeriza y admite la entrada en su nebulosa de datos de todos aquellos que son más difíciles de descifrar. Y entre éstos, cuáles si no los espirituales son los que tienen una cabida  mayor en el desideratum de la reflexión.

 

La Humanidad y sus dioses.

Sabemos que la historia de la filosofía  y del pensamiento ha ido a la par de las distintas religiones que han estado presentes en los escenarios humanos. Los debates sobre el más allá o lo absencial es lo que ha explicado la manera de vivir lo más cercano. Desde el animismo[1] a las nuevas religiones las sociedades humanas han necesitado creer en la dimensión espiritual como la causante última de los acontecimientos en la tierra.En algunas ocasiones eso ha llevado a la  veneración de  sus ídolos y  a sus agentes de conexión con lo místico. Y en otras, a las colisiones fratricidas para imponer la regencia de un solo tipo de deidades y de creencias en las mismas.  Las distintas escuelas de pensamiento pueden hablar de sus hazañas y victorias y dejar bajo la categoría de los malos a aquellos que pertenecieron al bando contrario. Los dioses siguen siendo usados como moneda de combate para las reyertas más indeseables. Pero por insensatas e irracionales que sean el principio de destrucción está presente en las peleas ideologías y en los ejércitos armados enfrentados.El dios de la bondad y de la justicia ha sido trocado por los dioses de la guerra y la aniquilación.Por supuesto la interpretación humana  de las deidades ha sido para satisfacer las necesidades de poder humanos. desde los sacrificios humanos de los mayas para glorificar las excelencias de sus cosechas o para .supuestamente,satisfacer a lo divino para que terminara con catástrofes  o azotes climáticos; a  las invocaciones todavía presentes al dios  de los católicos o al Alá de los musulmanes, la espiritualidad  quiere ser aprisionada en las correlaciones de fuerzas y poderes en lugar de legitimarla como el discurso privado de cada ser pensante con sus verdades íntimas y últimas.

 

El lenguaje espiritual: entre la fabulación y el contacto con lo más profundo.

 Del mismo modo que no toda iglesia es fiable ni toda congregación en torno a ideas es legitimable, tampoco todo lenguaje  que quiere hablar con los dioses es aceptable desde la espiritualidad. La trayectoria de las religiones  ha hecho que el lenguaje espiritual  fuera controlado y manipulado por distintas iglesias con las que cohesionar a sus feligresías respectivas. En términos estrictos de comparaciones de vocabularios, todos los discursos religiosos hablan substancialmente de lo mismo, sin embargo sus divisiones no solo se han incrementado si no que se han vuelto más irreconciliables. Detrás pues del  manejo de lenguajes equivalentes se han ocultado conceptos diametralmente distintos y,desde luego, intereses de poder  enfrentados. Una iglesia, diga lo que diga, es una asociación humana para la perpetuación de unas ideas con la que mantener unas situaciones de privilegios.

 

De los religoso colectivo a lo espiritual particular.

La pulsión espiritual que ha llevado por milenios a encontrar explicaciones de lo cercano en lo lejano predispuso a la sensibilidad humana para  construcciones doctrinarias que  zanjaran explicaciones definitias ante sus preguntas de siempre. Fue así como nacieron iglesias que religaban gentes  homogeneizándolas ante unos credos y ritos inalterables.  afortunadamente para el pensamiento liberal y para la inteligencia evolutiva siempre hubo la disidencia ante ortodoxias inalterables y sus cúpulas defensoras. fue así pues como las vias espirituales de lo particular se han mantenido abiertas y vivas.Su peligro estuvo en que dentro de cada pensador autónomo podia haber un disidente en pòtencia, por eso todoa digresión espiritual acaba abocando a una religión consensuada, con sus celebraciones, sus tipologías de encuentro y sus maneras.Sólo los menos han seguido con su investigación y su reelaboración continua de protocolos para enfrentar el mundo y la substancia del ser en su dualidad matérico-.corrupta y espiritual-diivina.

La criba de los conceptos y de los lengaujes recibidos de los dmás que  poresenten sus aporías y apologías  sobre lo certero y lo inmutable es lo único que puede garantizar la autenticiadad de cada adopción conceptual y de cada camino a seguir.

El ser espiritual se diviniza no por  su  sistemática en el dogma sino por su irrefrenable reinvención de su substancialidad.

 

 

 

 

Taller de Reflexión y Debate

Para una taller de introspección un guión de interrogaciones  es una plataforma que te enfrenta a tu verdad de actitudes y respuestas por lo que hace a lenguajes admisibles o rechazables.

Citación de  unidades moleculares  en tu pensamiento

Citación de unidades molares en tu vida

Cuál es tu tipo de Presentación comunicativa y ética ante el otro

Combinación de tu Imagen y tu palabra. ¿qué tiene más valor para ti?

¿Qué tipo de palabras te alejan de los demás y qué otras te acercan?

Tus palabras clave preferidas en tu vida. Especialmente las actuales

¿Hasta dónde aguantas un discurso ajeno que te parece inaceptable?

¿ a que tipo de realidad estás cerrado/a?

¿Como construyes tus conceptos y  con qué inteligencia?

¿Dónde está la frontera entre tu mente y tu espíritu?

¿en qué dioses crees? ¿A cuáles rindes tributo?¿De qué tipo?



[1] Se remonta a los albores de la humanidad en la que se creia que todos los objetos orgánicos e inorgánicos tenian un alama propia o una animación interna  que las explicaba.No se trata de una religión estructurada y por eso pudo convivir con otras expresiones religiosas.  Comte ya señaló como los hombres primitivos a falta de explicaciones mecanicistas de los fenómenos físicoquimicos atribuia  la realidad intrínseca de las cosas a factores obscuros.ese posicionamiento reduccionista llevo a que el principio de la cultura dividera los entes intuidos en espiritus buenos y malos en función de las ventajas existenciales que les proporcionaran. El animismo sería defendido en el sXVIII por stahl  según e lcual los hechos vitales estaban regidos por el alma pensante. El animismo es contrario  al vitalismo y la mecanicismo.

El acceso científico

El Acceso a la Investigación científica

 

iniciado, probablemente en Esplugues en l978    retomado y terminado en Cerdanyola el 19 de marzo de 1997

 

1.LA CONCIENCIA FILOSÓFICA. sería la verdadera  expresión de la conciencia.O el nivel de máximo desarrollo de ésta que el Pensamiento pueda permitir. se trata de una conciencia categorial que parte  de dos vectores: a/el conocimiento sintético de una pluralidad -seriada o en paralelo- de propuestas conceptuales,de la mano y de la cabeza de sujetos síntesis de época (maestros vanguardistas en la elaboración) y b/la investigación reflexiva en tentativas de exploración y reinterpretación del mundo (el de las apariencias y el de la substantividad). hablar de conciencia y limitarla a una expresión fragmentaria no es hablar propiamente de consciencia sino de conocimiento fragmentario. La sucesión de conciencias políticas, conciencia de clase, conciencia social o  conciencia revolucionaria  es una panorama traidor y confusionista,donde enmascara la carencia holística del conocimiento.Cada conciencia parcial para alcanzar una completud ha de llevar a la construcción conceptual de una visión filosófica. Modernamente la llamada “conciencia cósmica” o “universal” tratará de dar cuenta  de una dimensión de lo absoluto por encima de cada plano de especialidad. La conciencia filosófica es la que hace el recorrido por preguntas,rayando la osadía de lo imposible, en la certeza que todo planteamiento de pregunta,si es posible formularlo,es que es posible potencialmente resolverlo. Quien teme a las grandes preguntas  o complejas consideraciones, es no solo porque se sabe desposeedor de respuestas,sino sobre todo porque le aterra el vacío laberíntico que puede implicar la búsqueda de las contestaciones. tal vez hayan preguntas obstaculizada pero no respuestas imposibles, a lo más, respuestas a demorar.

2.EL AVANCE CIENTÍFICO.Es antes una presunción que una garantía. Las continuas innovaciones tanto en lo social y en lo tecnológico como en lo comprensivo y lógico, no permiten sostener que cada descubrimiento tenga una traducción de progreso,aunque sí lo sea  a nivel de cambio.Y dado que todo cambio potencialmente puede plataformar un empuje hacía atrás o hacía adelante,depende de las premisas para permitir el cambio y de su calidad,la categoría de éste y el signo,positivo o no, de su resultado. Las premoniciones fatalistas y catastrofistas de distintas épocas sobre futuros inciertos, no son precisamente las que desestiman legítimamente el avance científico,sino que expresan los temores al cambio y a lo nuevo.toda perspectiva de variación tiene un alto poder angustiante.La mente humana se estabiliza en la fijación a los referentes conocidos y los movimientos de oposición a lo nuevo:la reacción retrógrada ante su perspectiva han sido sólidamente apoyados en estructuras de inflexibilidad racional. La discusión al avance científico es a su pretendida sistematicidad,por el hecho de que existan programas de investigación y empresas interesadas ne proyectos.para evaluar cada avance es requerida la necesaria perspectiva cautelar  dada por el paso del tiempo y la medida de todas las vertientes implicadas en el hallazgo teórico-científico.De hecho la medición real de la ciencia pasa por la reelaboración de sus leyes.Y estas como organismos vivos,perecen al paso del tiempo y de una nueva generación de leyes que vienen a sustituirlas.

3.LA LUCHA DE CLASES ha caducado como concepto interpretativo de motorización de la historia.ciertamente hay conflicto de intereses entre posiciones sociales distintas,en virtud a su acceso distinto a los goces materiales y a los privilegios de vida.siempre hubieron en éste sentido intereses contrarios, y castas diferenciadas,aún desde mucho antes de la configuración de verdaderas clases sociales. todavía ha caducado más el concepto de la división del modelo social actual entre explotados y explotadores,en una reversión de buenos y malos. La empiria dice que el mismo sistema permite la evasión de los tentáculos de oprobio.El explotado como una particularidad del sometido, tiene un grado de corresponsabilidad en su explotación que acepta como medio de vida y de desarrollo. La opción de la escapada y de la marginación y de la vida alternativa queda abierta,y afortunadamente seguida por oleadas de franjas generacionales,que construyen vidas  en circuitos distintos a los modelos hegemónicos. La LdeC como constructo teórico para interpretaciones que permitan una salida reflexiva ha sido útil,pero es del todo insuficiente para seguir explicando la historia con el siglo XX superavanzado.El  subdesarrollo del modelo capitalista en el XIX y primera mitad del XX lo admitían mejor.

El acceso a la investigación científica  con programas estructurados, becas aprobadas,financiación suficiente, organismos oficiales implicados,es obviamente un coto vetado para mucha gente. La ciencia del siglo XIX con su imagen épica y heroica de Thomas Edison  con extraordinaria potencia visionaria y con praxis tácitamente holistas que les llevaban a la producción de patentes y diseños múltiples en áreas exploratorias múltiples, ha  pasado a convertirse en una referencia legendaria y mítica. La ciencia como campo de juegos y de contraste de hipótesis,de bajadas simples a una realidad superacotada,admite multitud de cuestionamientos.

 

La ciencia es investigación y la investigación es fundamentalmente analítica, que requiere una metodología de laboratorio y de procedimientos de correlación,con neutralización de las variables extrañas, coincidentes y afectantes. Todo ello no lo permite un deseo infantilizado y reduccionista de voluntarismo en hacerlo bien. La artesanalidad en los procedimientos impugna la viabilidad de los resultados. el solo panorama pues de la complejidad investigativa,descarta potencialmente el concurso de muchos recursos humanos y de muchos puestos desde la inteligencia, la imaginación, la intuición y la energía. es tan inimaginable declararse en solitario y en privado científico como declararse astronauta. Es tan improbable la oportunidad desde la iniciativa privada de los uno como de lo otro, aunque la historia de los grandes personajes,está jalonada de héroes menores y mayores, de inventores y de investigadores que sacaron adelante formidables teorías que cambiaron el Pensamiento Humano desde la precariedad de medios, e incluso también de algún aventurero que contrató su propio astronauta e instaló su propia rampa de lanzamiento en el patio de atrás de su casa, por supuesto sin éxito. El individuo genial quizás ha desaparecido con la talla de Einstein cuya lengua de burla auguraba  un futuro lleno de encrucijadas donde  está haciendo falta el concurso de muchas inteligencias para sacarlo adelante, lo cuya sigue todavía como una hipótesis discutible.

 

La investigación científica requiere de muchos medios y entre todos destaca la profesionalización y la dedicación casi exclusiva. Imaginar que es suficiente actuar como una unidad de observación despierta y estar alerta a la caída de la manzana para ver disparado el clic cerebral y elaborar toda una teoría que cambiará la visión de la física,es estar somnolentemente delirante.La oportunidad que queda es la de integrar programas de equipos y colegiar resultados y esfuerzos. desde la osadía individual queda el ensayismo y la particularidad filosófica del abordaje pensamental de multitud de cuestiones. Desde Sócrates y Confucio, todas las cuestiones pueden volver a ser revisadas.Y de acuerdo con Witgenstein,toda nueva formulación de pensamientos atomizados están contenidos en las verdades del ahora.De todo predicado puede surgir otro posterior. Y de todo estado de saber o estado de una cuestión concreta,puede desprenderse nuevos elementos de definición pregestantes en aquella.

 

La ciencia ha sido poseída y desposeída continuamente por grupos de poder y grupos de exclusividad.Todavía pertenece a las élites y está envuelta de lenguajes con restos de un esoterismo prohibitivo para los legos. Las universidades como sus palacios de custodia,siguen minoritarios y las posibilidades internas participativas no han mejorado tanto desde los siglos XII y XIII.Una curiosidad porcentual seria ver los acceso poblacionales a ellas en cada época cultural,política y en cada país.En todo caso sus reinos de taifa internos ultrasegmentados con la potenciación de interminables departamentos y divisiones de disciplinas, hacen de cada  investigador particular un reo selvático condenado a sus sendas estrechas. Desde el margen y la marginación, desde la calle y la contracultura,desde la existencia rica en espontaneidades y la transculturalidad,las propuestas de ingenio y de novedades siguen su curso, aunque sean por las vías del arte por donde mas quede estimulada la vida,dando la razón a la sexta y sintética propuesta de Nietsche sobre arte,como el mayor estimulante existencial.

 

 

 

 

 

 

Conocimientos coordinados

 

La insistencia de los trabajos de equipo es una condición fundamental inscrita en la transmisión del saber  y en su aceleración.  La lucha científica por el conocimiento del comportamiento de la materia ya tiene poco que ver con las carreras de los exploradores para llegar lo antes posible a cimas no conquistadas o territorios no indagados.  Es cierto que hasta hace poco tiempo la lucha por el espacio con dos competidores[1]  fundamentales en juego y un tercero[2]  que ha querido desmarcarse ha tratado el universo como una prolongación territorial y conceptual de la geografía y de los conceptos manejados en la tierra; pero también resulta cada vez más evidente la necesidad de la cooperación entre individuos e inversiones para avanzar en el conocimiento de interés público para todas las naciones.

La noción e imagen del investigador solitario ha alcanzado la fase de la decrepitud. No es porque sí que las disciplinas más avanzadas obtengan reconocimientos y premios (también innumerables Nobels compartidos)al trabajo colectivo y coordinado. La ciencia y su avance es cosa de todos y no de erudiciones estelares de investigadores gregarios. Las imágenes de los investigadores encerrados en sus laboratorios en medio de frenesíes apasionados ajenos a las trivialidades cotidianas son evocaciones periclitadas. El conocimiento avanza como una coordinación de saberes o no avanza y por eso junto a las nuevas especializaciones de campos hay síntesis entre ellos (la psicolingüística, la bioquímica,...).De hecho el futuro del conocimiento es inconcebible sin procesos de hibridación e implementaciones de los saberes de unos campos en el seno de otros. La osadía del conocimiento es la coordinación de extremos conceptuales antes excluidos.Hay un valor fundamental de la imaginación de lo imposible para hacerlo posible,aunque no todo lo imaginable es realizable de acuerdo con Wagensberg[3] . Es al amparo de esa coordinación que se puede trabajar con la intención de varios registros en paralelo y la configuración de equipos de investigación que aporten y conjunten varias formaciones. Las tendencias a creer que cada campo, al amparo de sus tradiciones y rankings, tiene más categoría que otros, solo pueden perjudicar al conjunto del conocimiento y condición humanos. Los conflictos y colisiones de intereses de campo por acaparar conocimientos y exclusivizarlos responde a un estado infantilizado del desarrollo científico e intelectual. Por otro, las coordinaciones pactadas en lo formal pero sin traducirse en programas de rigor, preparan el terreno para los conceptos de síntesis y las familias de investigaciones sin  un panorama holista que las sustente.  Nadie hace ningún favor personal  a nadie estando dispuesto a la colaboración recíproca, y en cambio contribuye poderosamente tanto a su sector como a los ajenos. La coordinación es la asociación por el conocimiento y la independencia delos problemas, mientras que la no cooperación sigue nutriendo a los dominios de los problemas. Para Marcel Gabriel.”El món no humà es el domini dels problemes”. De hecho el problema como consolidación estructural es la consecuencia lógica de la falta suficiente de instrumentación y conceptualización para resolverlo.Eso no significa igualar problema a negatividad pero sí a limitación cuyo combate da la medida de la experiencia de la vida. Las existencias desde posiciones desproblematizadas pueden existir como contrapeso a los dominios bajo los problemas. La calidad de las unas crece antela constatación de situaciones irresueltas de las otras.



[1]  La guerra de las galaxias en sentido metafórico vino bipolarizada por USA y la URSS cuando todavía existía.

[2]  Europa occidental creó su propia agencia espacial  y lanza periódicamente sus artefactos de observación además de financiar programas de estudio cosmológicos.

[3] Wagensberg. Jorge. dir.del museo de ciencia de BCN de la fció La Caixa.. Apologista del progreso. Todo lo real es imginable como el primer principio del conocimiento científico. Las hipótesis met.no son ni V ni F.,.se asumen o no y ésta misma no es falsable. La inversa es que todo lo imaginado es realizable.Y ésta sí es falsable. La Idealidad es aquello que la mente puede representar.Es infinita.La posibilidad es el mundo de los objetos y eventos que pueden ocurrir.Es lo finito. Y la realidad todavía mas.

Inteligencia y sabiduría.

 

Posiblemente la sabiduría nos queda lejos. Los sabios de antaño preferían morir a seguir en el mundo de los vivos. Sócrates quiso jugar el papel de reo  hasta al final a pesar de tener la oportunidad de escapar de su cautiverio. O nos queda escondida, la gente que sabe no pierde el tiempo en algunos espacios mediáticos donde se intercambian subproductos verbales a falta de mejores ocurrencias. El sabio es quien no acepta los regalos de los reyes ni los veredictos de los jueces. Le ampara un maridaje secreto con las leyes de la historia, con el intrínculis del universo. O sea que no esperemos que vengan sabios a iluminarnos. La nómina de gurús está repleta y los que ofician de tales deben estar exhaustos con tantos seguidores en busca de misales prácticos con los que formalizar ritos y comprarse cielos a plazos.

No, no tenemos líderes espirituales ni personalidades a las que ir a escuchar  y de las que ir a aprender. Quizás un Mirabeau,  el orador más eminente de la Revolución francesa, reencarnado con su sólida formación en lenguas antiguas y modernas, matemáticas, dibujo y música, nos zarandearía un poco y nos influenciaría en las ganas de aprender. Pero nos tenemos que conformar con lo que hay: gente que chupa micro y cámara y nos deja en la perplejidad, o en la metáfora existencial del to be or not to be. La clase política ocupa una gran parte de lo que se habla y de lo que se transfiere a la opinión pública, como si la opinión  no publicada no formara(mos) parte de ella. En el mejor de los casos podemos detectar la inteligencia. La indagación de lo sabio es casi una imposibilidad. ¿Dónde están los sabios? ¿Es que han abandonado el mundo a su suerte? Tengo interiorizada la figura del sabio como aquel que no pretende imposibles, que no se mezcla con la banalidad de la  rutina y de la cotidianeidad, como el que vive encerrado en su laboratorio, dándole que te pego a sus ecuaciones de séptimo grado, con la intención angélica de dar con la fórmula vitalista que repare males crónicos a sus congéneres. El sabio puede adquirir la pátina del científico persistente que sólo habla cuando tiene resultados mientras que el político de la farándula es el que habla de continuo sin tener resultados de ninguna clase.

Por lo que hace al inteligente puede distinguir entre el uno y el otro y puede vivir por siglos analizando y conociendo las teorías en juego y las coyunturas en danza. El eslabón que le falta para alcanzar la sabiduría es prescindir de tener que demostrar nada. Ptolomeo de Alejandría aportó un texto de astronomía que se mantuvo vigente  durante unos 1400 años hasta que fuera reemplazado por la obra de Tycho Brahe. ¿Significa esto que no hubo sabios durante esta barbaridad de tiempo o los que hubo fueron lo suficientemente inteligentes para no enfrentarlo y poder sobrevivir? El desenlace lógico de la inteligencia es ir  maximizando el saber que permita la escalada de grado a la sabiduría. Contra lo que parece, ese saber último más que la erudición acerca de todo lo publicado o dicho de categoría sobresaliente pasa por la elección de desentenderse de información superflua, actitudes nefastas y segmentos de la realidad invivibles. No es extraño que los sabios opten por el alejamiento social aunque dejen legados  y legajos para vivir en las mejores condiciones en sociedad.

La conciencia política es del todo insuficiente sin la conciencia filosófica. El debate de lo concreto social se empantana en el laberinto de los haceres supuestos de las siglas del álgebra electoral si no se relaciona con el sentido filosófico  de la existencia. Por azar, más que por elección, nos toca compartir tiempo y desiderátums, monsergas y oratorias varias. Nos toca pasar por algunas experiencias no queridas pero que nos forman como individuos y congéneres en los cuales la indeseabilidad de unos pocos queda ampliamente compensada por la excelencia de otros muchos. Odo Marquard  hace apología del azar como lo inherente a la existencia humana. Apólogo de la contingencia en  Apologie des Zufälligen  (Sttutgart 1987) según la cual el panorama de adversidades y de coyunturas a medio hacer, en las que nos movemos, tiene una función útil: la de excitar las neuronas y el pensamiento para ir más allá de los calificativos de situación y las valoraciones  precipitadas, tanto las prejuiciosas como las juiciosas. Andamos sobrados de repasos de acciones concretas y nos falta teoría básica. Es insuficiente la contextualidad si no acudimos a la intertextualidad, a lo sucedido y a lo que está sucediendo a mucha distancia.  Tony Bennett dice que la formación de la lectura pasa por unas determinaciones intertextuales que actuan sobre los apoyos del texto que lo van transformando.  Debería ser así en los análisis de coyuntura al marco que sea. El análisis de lo sucedido en Afganistán e  Irak, su invasión por USA+socios, debería haber desprendido la consecuencia preventiva para advertir que trata de hacer  otro tanto con Irán, sin embargo las diplomacias de la UE no lo objetan. ¿Qué sabe USA de UE para que UE no los critique? ¿Hasta donde alcanza la dependencia de Europa de los estados Unidos para no enfrentársele? Debemos repasar nuestros análisis en función de los engaños perceptivos. Ser inteligentes, sí pero para ser más sabios, no para       quedar entrampados en lo concreto. Maurice Merleau-Ponty cofundador de les Temps Moderns  con Sartre, podría ayudarnos tal vez con su  Fenomenología de la percepción  (1946).

 

 

La Politica de los Otros

La realidad política de otros desde la percepción subjetiva.

 

Desde el pueblo se vive la sensación de no ser más que una contaduría de números para  los que especulan con mercados políticos. Ante la frase de cualquier líder político del bando que sea que utiliza universales supuestos tales como “la gente piensa”, “la sociedad quiere/necesita...”, “el estado somos todos”, “los intereses colectivos pasan por...”,”lo que el mundo necesita es...” etcétera y más  etcétera del mismo estilo es mejor cambiar de dial y pasar al de música clásica para calmar las furias internas reactivas que tales semánticas del principismo producen. Nos hemos acostumbrado tanto a escuchar a los políticos de oficio y profesión, no sé ya si de vocación, en su espaghetería verbal filamentosa de frases hechas que nos parece que eso forma parte de la normalidad y que la realidad política es eso: las categorías verbales en las que se mueven los oficiantes del sector. Creo que les disculpamos su verborrea porque de alguna manera, todos participamos en esa complicidad de la comunicación bloqueada o al menos alguna vez hemos utilizado su misma clase de frases creyéndonos ingenuamente que representábamos los intereses de la mayoría. , ¡O la mayoría! La mayoría social, me refiero. ¿Qué es eso? La sociedad de todos es un concepto equivocado que lleva siglos chupando de la noción de gregarismo. La necesidad del otro cercano para que nos haga compañía o del otro lejano para que produzca un determinado artículo que vamos a necesitar en nuestro salón o cocina no nos obliga a confraternizar tanto como creemos. El sentido de la solidaridad con los demás no es innato sino un valor añadido con el que la cultura de la tolerancia y de la correspondencia insiste pero cuanto más conocemos a ese otro menos necesidad tenemos de su concurso para vivir en autenticidad  y menos lo precisamos para abastecer nuestras necesidades emocionales y materiales. No es nada extraño que la gente opte por la soledad y en las sociedades industriales un buen número de personas de la tercera edad prefieran morir solos en sus lechos de muerte y dar señales de no vida a partir de su putrefacción (fenómeno que no deja de ser un mensaje comunicativo) que aguantar a prójimos indeseables o supuestos colectivos residenciales que funcionan a toque de pito y con las libertades personales más elementales restringidas.

Mientras crece la intuición general que los discursos hablados se diluyen en un mar de sabotajes a la escucha y que los profesionales de la política trasiegan con los conceptos de siempre arriba y abajo haciendo creer que se avanza por tal o cual novedad legal, la gente de la base social, la que se supone que va cada día al trabajo para engrandecer el país y elevar la renta per cápita ve en aumento su falta de convicción. El dinero o su acumulación como segurizante o patrón de seguridad es la única religión unitaria del planeta en la que todos los países están entrampados. Deberían levantarse santuarios en los templos de toda clase de creencias al patrón monetario. Propongo una figura no humana para eso, tampoco una antropomorfa y por respeto a los animales tampoco la de ningún bicho de la fauna conocida. Una bolsa a modo de botín o la famosa ese cruzada por dos barras en paralelo tampoco nos servirán. ¡Ah ya está! Puede ser una tarjeta de crédito de plástico de 2 por 1 metro con la que se identifiquen todos los bancos y todas las gentes. Podría ocupar el lugar del estrado tapando la cruz del sufriente bimilenario que ya debe estar harto de tanto sufrir por una humanidad que no se lo merece. Las gentes, tarjeta en mano, en las plazas de Oriente o de Tianamen podrían alzar sus brazos pidiendo beneficios al dios del dinero y pasar directamente con sus calculadoras a consultar sus dividendos en lugar de andarse con monsergas vaticanas, mahometanas o hinduístas (estas también que no por ser más exóticas son menos mentirosas por lo que hace al más acá y al más allá). Me atrevo a mezclar el doble tema de política y religión porque nunca han dejado de ir de la mano por mucho que los estados teocráticos sean minoría ahora en el concierto de las naciones. La casta política tiene el común denominador de hacer o pivotar sus discursos entorno a posibilidades en función de estrategias y alianzas sin tocar los temas estructurales y mentales y comportamentales de fondo por su enorme antipopularidad. Aceptémoslo el mundo es el que es porque la gente va de lo que va. No es la máquina prodigiosa creada por una mente cósmica perfecta sino el gran almacén de chatarrerías a las que los desperfectos acumulados de cientos de generaciones se han ido metiendo unos encima de otros. Todo eso no quita que entre tantos enredos haya un saber que se mantiene a salvo. Seguimos utilizando la geometría de Euclides y se sigue admirando a Lucrecio, filósofo romano, por el modo de contar la teoría de los átomos con una claridad precientífica  que continúa asombrando a la cultura  moderna. Fue el puente para que el saber se transmitiera hasta los científicos renacentistas, incluido Galileo. A pesar de todo el moco de éxtasis que pende como un colgajo de las novedades tecnológicas no hemos despegado intelectualmente y aún menos sentimentalmente de los tiempos en que Leucipo con Demócrito, en el -400(aC) llevaron a cabo una descripción de los átomos  que es la que más se acerca al conocimiento actual o de aquellos en los que Ptolomeo de Alejandría aportara un texto de Astronomía que se mantuvo vigente  durante unos 1400 a. hasta que fuera reemplazado por la obra de Tycho Brahe. Pero estos hechos  parecen quedar demasiado lejos y sólo son nombres con los que pasar los exámenes de asignaturas como si no tuviera nada que ver con nuestra actualidad. Una actualidad tan cargada o más de mentalidades acientíficas o precientíficas como en los viejos tiempos y con una casta de magos ilusionistas empeñados en hacernos creer que van a cambiar las cosas a bien votándoles las listas que presentan. Pero basta hacer un poco de esponja, tampoco demasiado, y absorber parte de las noticias que nos llegan de esta realidad que destrozan a hachazos para darnos cuenta que los personajes de la farándula política se bastan a sí mismos para desacreditarse. El parlamento es el lugar de la palabra desacreditada y el periodismo el lugar de las impresiones de las palabras más sensacionalistas, no de las más verdaderas.

Llegar a una plataforma de ideas metidas dentro del criterio antipolítico no precisaba tanta elaboración o reflexión. Ya crecí con la idea de que los políticos mienten y se cambian de camisa en función de sus intereses coyunturales. No sólo eso, los políticos eran aquellos señores grises dispuestos a sacrificar las ilusiones de sus bases militantes en función de sus beneficios puntuales. Yo me negué a esa idea durante la adolescencia y me dediqué a la política como vía de escape de una realidad opresiva y de una ideología tirana.  Después de la experiencia personal y directa en la lucha política llegue a una conclusión muy parecida a la de otros muchos sin haber pasado por ella. Y al hacerlo soy perfectamente consciente que habría que matizar entre unas políticas y otras, entre unas ideas y otras, entre unos partidos y sus oposiciones. Sí, sí, de acuerdo, hagamos todas las matizaciones que sean necesarias y que me perdonen antiguos compañeros con los que nos tratamos que sigan insistiendo desde sus burós o instituciones en que hacen cosas a favor de las causas humanistas y de la liberación de las gentes. Desde el lado de abajo a esas gentes le importa bastante poco todo lo que no sean sus beneficios privados y sus oraciones a ese dios de la economía. Tan pronto un partido, sea del lado que sea proponga algo en contra de los hábitos, de las costumbres insanas, de las dietéticas alimentarias que obedecen a razones industriales y no a prácticas sanitarias, al uso moderado del coche o a la renuncia a parte del trabajo para repartirlo entre quienes no lo tienen, en ese mismo momento este partido perderá su lugar en el mercado de lo práctico porque a nadie le interesará un grupo que luche por le cambio real de las cosas y de las mentes, es decir que luche por la revolución, de acuerdo con un viejo y olvidado concepto y del que ni siquiera queda su palabra por haber sido deslegitimada.

Mientras haya gente que busca verdades en salones de hoteles con video conferencias de personalidades sospechosas como la de Maharaschi o vota a partidos como el PP en España o Le Pen en Francia  no por estar convencidos de lo que dicen sino por instrumentarlo como el partido de seguridad que le dé más tranquilidad  y los malditos beneficios materiales este país no tiene salvación. Aumentaremos el nivel de vida sí, tendremos mas cosas, podremos dejar más capitales o patrimonio a nuestros herederos pero no resolveremos lo fundamental aún pendiente: los valores de trato de los unos con los otros y la recuperación de la confianza en el ser humano. Llegar a la doble conclusión de la desconfianza en el otro por ajeno y rival y por extensión al a desconfianza específica en los grupos supuestamente de vanguardia dedicados a la política profesional es altamente desmovilizador y desmoralizante. Es incluso una conclusión reaccionaria. El teórico de lo social y de la psicología social esta obligado por principio a callar sus conclusiones de fondo, las de la dramaturgia de la desesperanza, y a enarbolar las de la utopía posible con un entusiasmo escénico para llevar al triunfo final a las gentes machacadas  en sus miserias. Hay que diferenciar entre tomar partido por la historia y por la utopía en una ucronía, coordenadas únicamente asumibles desde la poesía pero no desde las necesidades sociológicas y tomarlo por aquellas facciones organizadas que ni siquiera se plantean ser sus representantes y nos mantienen instalados en más de lo mismo en los enredos de una actualidad laberíntica  e insatisfactoria. La lucha por la liberación social es impracticable sin la lucha por la liberación mental. Mientras cada persona tenga un individuo dentro de ella al mando que la aterroriza por lo que pueda perder en cuanto a ventajas de vida sus probabilidades de liberación van a ser casi nulas. Hay que actuar como pluralistas contando con los recursos aliancistas para vivir en el presente los futuros que están pensados o concebidos desde generaciones atrás. El pluralismo no es un invento de ahora. Anáxagoras ya lo subscribió. Pero ese pluralismo que por una parte contiene la admisión de distintas fuentes recíprocamente complementarias en un proceso complejo hacia un todo compartido también contiene el paralelismo de tesis contradictorias como las que hay entre el reconocimiento de verdades y su falta de lógica para las necesidades humanas. La tesis de Hannah Arendnt frente a la ignominia de los sucesos nazis no era la de busca la verdad por ella misma sino por encontrar un sentido. El sentido y la verdad, son para ella y para quienes lo subscribimos, cosas distintas[1].

El problema de tener teorías es que tenemos explicaciones para los acontecimientos y al tenerlas parece disminuir el grado de responsabilidad de los actores en sus autos de acción o de fe. Pero al hablar de historia y de coyuntura  nos toca referirnos obligatoriamente a quienes habiendo acumulado más poder individual en sus épocas o en sus tramas tienen, comparativamente, más responsabilidad social en los crímenes y miserias resultantes. Así como  Theodore Adorno.(1973) dice que hablar de cultura es hablar de la administración se pretenda o no cabe sostener también que hablar de actualidad o de realidad es hablar de política tanto si esta es o no la primera intención. Cuando no queremos caer en la trampa de entrar en discursos superfluos e ignominiosos sobre la carga de insultos de un personaje grotesco del escenario contra otra que no por no serlo nos llena de admiración acudimos a la filosofía, a los criterios y a la abstracción teórica. Pero eso no nos va a salvar de la quema de brujas. Estar al corriente de la falta de solidaridad humana y de la crisis de la sociabilidad pública algo de lo que ya Hobbes en el XVII definía como propiedad de pertenencia a la naturaleza humana nos recuerda que no somos los primeros a asistir al salvaje real que encierra cada competidor y a la comprobación de que la sociabilidad no es más que una imposición educativa o instrumental sea para levantar pirámides o para producir vehículos o frigoríficos en serie en una cadena de montaje. Si el fue el primero en sostener una teoría de este tipo este articulo no será el último en bordearla. Todos nos declaramos antes que nada rousseaunianos, con la mente del también XVII,  y pensar que el hombre es bueno por naturaleza aunque aceptemos que sea sociable por culturización. De hecho esa sociabilidad es la que comporta una facultad de destrucción  algo que el propio Rousseau experimentó en biografía y cuerpo propios en una época no demasiado dispuesta a concederle atención a su saber por si mismo, ni siquiera en el ámbito privado de sus relaciones de familia.

Evidentemente todo depende del color del cristal con que se miran las cosas y basta chutarnos con lecturas como la de Herbert Spencer para dejarnos contagiar por su gran optimismo y justificar los hábitos predatorios de los humanos modernos para interpretarlos tan solo como vestigios de especie. ¿Diría lo mismo de ser testigo de las catástrofes de la actualidad, tanto las indirectas determinadas por el cambio climático como consecuencia de la expoliación de los recursos de la naturaleza tal como se viene haciendo comos las directas por destrucciones con zonas y países diana.

Estamos en un momento de la historia en que la línea divisoria entre ser y el no ser es más nítida que en la época de Parménides escondiendo su indefinición en una entelequia : el ser es y el no ser no es y aún mucho más que en la de Schakespeare en su duda hamletiana. A la vez las conductas tachables de destructivas son rápidamente delatadas y las constructivas quedan arrinconadas por ser impopulares o poco seguibles.  La desconfianza masiva en el saber y en las potencialidades del mundo incrementa la vieja neurosis de los pueblos de creer en el universo espiritual lo que se niega arreglar en el universo material. La percepción de la realidad en la que estamos es variada y mutiemocional. Cada cual ve las cosas de tal manera para justificar sus elecciones pragmáticas. Heráclito de Efeso en el –V ya sostuvo que los despiertos viven todos en el mismo mundo mientras que los durmientes lo hacían  cada uno en el suyo.

La realidad ya sabemos que es múltiple y multiversionada pero esa gama de matizaciones no justifica las mentiras que se hacen con ella por dominantes que quieran ser. Todavía ahora hay quien niega la existencia d de la tentativa de exterminación del pueblo judío o que la Wermacht austriaca fue un ejercito sin tachas en sus campaña en la segunda guerra mundial junto al ejercito alemán.  Avi Beker director del congreso judío mundial se sumó a las voces que denuncian la insuficiencia del documento vaticanista del perdón por el holocausto dada la complicidad tácita que la iglesia tuvo con los nazis. Es posible que las novedades del siglo XXI no sean tales pero la conciencia de su carácter grotesco es más intensa que nunca. Los tiempos pasados están documentalmente más ocultos u oscurecidos, los de ahora tienen demasiados observadores como para ocultarlos.  La crisis de nuestra cultura y en particular de la occidental es impresionante. Maria Zambrano ya habló de que una cultura es un sistema de creencias y de ideas que responde a una esperanza. Finalmente la cultura tiene por factores menores los científicos y racionales, en su lugar predominan los impactos, las inercias y las tradiciones.

Nos faltan valores perdidos, otros modos con los que rediseñarnos, volver a retomar la idea de lo que es o ha de ser un ser humano. Tomar la idea como sugestión de la figura que se ha legado de Sócrates en su pureza inflexible y su utopía correlativas, interviniendo en todo momento  la voz demónica[2]. Mientras tanto asistimos como asnos de carga a ideas colonialistas y conductas de líderes con los que deplorar la condición humana. No sería tan grave el peso de sus personajes de baja estofa y de insulto permanente a nuestra inteligencia sino fuera por el eco que despiertan y la enorme cantidad de gente que pretende vivir al amparo de las realidades mentirosas.



[1] Tomado de Primo Levi, Le Devoir de mémoire, Mille et une nuits  2000 p.79

[2] segun Lacan en el seminario XI

El Límite Infinito

 

 

¿Que nos hace ser rivales, combativos, tendenciosos? ¿pq. nos convertimos en sedes de miedos? ¿pq.persistimos como seres incompletos, con realizaciones pendientes, con sueños inconfesos?  ¿que nos detiene en la frustración, el impasse, la duda?

 

¿Te imaginas un lugar fuera de las tensiones, de los conflictos, de las carreras de competencias?  ¿te imaginas un mundo de fábula, donde la concordia y la cooperación reinaran sobre las relaciones?

¿te concibes  a ti mismo en un lugar creado por ti desde y para la libertad  personal y de los demás?¿crees posible un lugar mágico no sujeto a las leyes de las prohibiciones, los tabúes, la persecución? ¿pq. no puedes vivir la vida desde el gozo y el amor? ¿pq. estar tenso con miedo a perder lo que tanto te ha costado conseguir: espacios, objetos, personas?

 

 Tú eres un origen de poder, basta que lo creas y lo ejerzas  y desde tu mente irradiarás flujos de sintonía hacía el mundo en el que estás. Tu poder es tal que llega  mas allá de tu entorno inmediato. Basta que tu deseo de paz y de amor sea intenso y leal para que el cosmos sincrónico  resuene con tu proyección.

 

 ¿cuantas veces has escuchado algo semejante y has tratado de aplicarlo? ¿cuantas te has dejado derrotar por  los bajos ordinarios de la vida? ¿desde cuando dejaste de ser tú para permitir la entrada de otros poderes en tu pensamiento?

 

 Nos pasamos la vida entre límites. Marcados por pactos y condiciones, por contratos y negocios, por intereses y conveniencias. Aplastados por el sello de las culturas civilizadas, morimos entre odios, abrasados  por enfermedades modernas, enloquecidos por delirios sin comprender.

 

 

 ¿Cuantas veces desde que pasaste de los treinta o los cuarenta o los cincuenta o los sesenta,sabes en el fondo de ti que tu vida no es la q. te habías reservado? ¿que tu ahora no son los planes de tu ayer? te dices hija o hijo de  las  revoluciones celestes y fraterno de la luz y  sin embargo desde la fluencia  de tus palabras  surgen los gritos o los malestares. Te queda asistir a la cita pendiente con el límite infinito: un lugar de  filosofía donde el compartir y la tolerancia  son camino y destino, hacer y ser, actuar y conseguir.

 

 ¿Has tratado alguna vez de compartir tu  intimidad de un modo holista  tras una noción de infinidad, donde diluir  tu individualidad en la unidad  con otros? ¿te quedan  energías para otro proyecto de utopía y de bondad? Basta que seas  amor para que lo proyectes estés donde estés. Basta que desees intensamente un futuro para que un día des con él. Es un destino a medias entre preescrito y elaborado por ti.

 

 Parece que los slogans de las comunas y de las apologías del amor libre quedaron en el pasado y desfasadas. La alternativa del amor a la guerra sigue siendo la mas válida de todas. son necesarios  los creyentes de  proyectos de unión y de distinción.

 

 ¿de quien depende sino de ti un futuro sin mentiras ni miedos a decir verdades?

 

 Sólo quien ha pasado por  experiencias de vida y de alternativas, de crecimiento y de conciencia de ser, de fracasos  y también de tocar fondos, donde parecen agotadas todas las esperanzas; puede resurgir con la savia nueva  de las predicciones y la reconstrucción de su persona y con ella, la recreación de la realidad. Deviniendo en el barro modelado  de una persona modelo, la que desea ser, ejecutando cada rasgo con la acción de la propia mano.

 

 

El mensaje vehicular

Forma y Fondo.  La imagen Vehicular del Mensaje  

 

La forma ha sido importante en toda la travesía histórica.Se puede conceder que en alguna época y en alguna parte las prioridades subsistenciales dejaran sin sustento las actividades e ideas dedicadas a la forma, pero incluso en los lugares más solitarios y en las civilizaciones más arcaicas, la forma ha ido indisolublemente unida a los ritos, las creencias y las conductas.  No obstante las teorías de la imagen se han hecho valer en el siglo XX, donde el concepto de moda y lanzamientos de distintas maneras chic  o no, de expresarse y aparentarse han ocupado las portadas no solo de los magazines sino también de los pensamientos. La imagen, nadie la pone en discusión como aquel parámetro fundamental de presentación y de sintonía con los demás. La imagen llega antes que la palabra.Se anticipa como estímulo a cualquier otro. antes de que un objeto pueda ser estudiado o evaluado ya se tiene noticia de él desde la captura de su imagen desde la distancia. analógicamente antes de que un/a hablante pueda hablar ha sido recibida ya su imagen. La imagen entra  en el juego de sinfonías icónicas de un mecanismo perceptivo antes que el sistema nervioso del que forma parte abra las aferencias para otras fuentes de datos e informaciones acerca del objeto visto. Eso explica la existencia de una discriminación icónica que se anticipa a cualquier otra categoría discriminadora, pero que puede ser la determinante para una discriminación social posterior, independientemente de si se ha dado el discurso intelectivo.Ésto es, el sujeto observante adopta actitudes ante la forma antes de ponerse a pensar su fondo. Y lo que es peor, puede teorizar o justificar su actitud anímica ante una forma (y por lo tanto hacer concurrir su raciocinio) para justificar una toma de actitud sensorial  determinada por su percepción(en el caso que nos ocupa, la visual). Este circuito psico-fisilógico-social ejemplifica rotundamente como la razón (o la facultad de entendimiento) puede ser puesta al servicio de una impronta, sin hacer una evaluación de objetividad del estímulo cuestionado.

 

El debate sobre Forma y Fondo[1]   proporciona como ningún otro indicadores de la idiosincrasia humana por lo que hace a la verdad de sus sentimientos y de sus argumentos. No es una polémica que haya que buscarla en espacios excepcionales, sino que está exhaustivamente presente en innumerables conversaciones de género, de gremio, de comunicación y de filosofía. Desde los conatums verbales cotidianos a los espacios más reflexivos, los temas discurren y saltan entre un parecer  y un ser  de los mismos. Si en lo cotidiano hablamos de un otro,como conquista seductiva o como socio de empresa, aunque no nos atendremos  solo a los aspectos formales, sin duda,éstos van a jugar un papel primordial, y a veces decisivo,cuando la forma[2]  no cumple unos requisitos mínimos. La forma en general y la imagen en particular son tan importantes, que toda la cultura del hedonismo y el desarrollo de multitud  de artículos de producción consolidados en las sociedades de consumo, interesan segmentos  muy importantes de las sociedades de consumo y engrasan sus dinamos económicas. El modelo social es antes que t nada un modelo de reproducción de formas. El éxtasis ante el objeto revestido y redecorado hasta la saciedad es de tal envergadura, que lo menos importante para el negocio es su trascendencia simbólica y sus significado profundos. simplemente el fondo no existe. Existe el cuerpo el alma es negada. Existe el disfraz el ser es ocultado. Existe la apariencia, la verdad es ignorada.

 

 Por si fuera poco, la hipervaloración de la imagen ha venido desde lejos y desde oriente con aquello de que un flash vale mas que mil explicaciones. Lo que no dice la referencia es que el flash captura los sentidos mientras que las explicaciones dan un sentido a esos sentidos capturados, es decir, son las palabras las que colocan reflexiones y una re-meditación de lo que ha sucedido ante un impacto emocional. El debate sobre forma-fondo convoca con rigor el debate filosófico sobre estética[3]  y ética[4] . La forma mantiene a lo humano en sus expresiones decorativo-artísticas y en sus creaciones lúdico-posibilistas.El discurso formal  pasa por una pedagogía social que  trata de expresar un fondo, o se correlaciona con un tipo de fondo. Según la imagen, y según la construcción de la palabra se puede inferir con bastante prontitud y exactitud el fondo humano, el de las ideas y sentires  más o menos verdaderos, que se le corresponde. Pero todo discurso formal es un acto de embrujo. Instintualmente trata de hechizar al observante, el cual si no toma medidas cautelares sucumbe irremediablemente[5] . La forma en tanto que apariencia es un engaño. El aparecer se anticipa al ser, pero no es el ser. Y aunque si bien afirmamos que somos en parte lo que parecemos, también podemos afirmar con toda legitimidad, que nada es lo que parece:no somos lo que parecemos.Antes bien todo el mundo cuando menos  sigue tres clases de  existencias. la del discurso de etiqueta exigido por las circunstancias, la de la alianza privada con las personas  referenciales para el viaje biográfico y la de la intimidad a veces incluso subvocal,del sujeto ante si mismo,ante su espejo.Esas tres vidas:la pública, la privada y la íntima[6]  constituyen una triada perfectamente coherente dentro del ser si entiende  de sí mismo que  es un organizador de sus diferentes planos de relación y de proyección en el mundo de los demás. La dimensión del yo, es el fondo del individuo que navega para avanzar, sobrevivir, desarrolllarse y crear en un laberinto de condicionantes en el que no van a tolerarle  una buena suma de sus verdades. La sociedad dominante, la de las hipocresías de las formas por encima de todo, no tolera las verdades. Éstas tienen demasiado potencial revolucionario en forma de efectos colaterales para ser admitidas en público y en cualquier parte. Los mismos agentes de la hipocresía admitirán las confesiones en privado, pero no aceptarán que sus nombres sean cuestionados en los foros abiertos. Es por eso que determinados temas de verdad, aunque se trate de verdades ajenas[7] , no son de buen gusto o de buen recibo para los bienpensantes, es decir para quienes se apoltronan en una pensar superficial pretendiendo que todo cuadra y está bien y nada se desencaja (debe o puede ser desencajado).

 

La forma se viste de predicados para un guión, es decir, de gestos,signos, pins, muecas, argots,tonos y enseñas para ser admitida en el  club visual. La forma viene a ocultar un fondo, que solo es medio aceptado en una privacía y totalmente sabido, si lo es, en la intimidad individual. el fondo si quiere salir a flote, tendrá que tener en cuenta una cierta pedagogía de la adaptación y ,por lo tanto pasar por  una servidumbre a algunas formas[8] .Nadie ni nada es substancia pura.Lo substantivo solo puede ser vehiculado a través de lo formal. Todo mensaje adquiere una imagen vehicular propia. Y todo fondo en su lucha por ser admitido en sociedad tiene que pasar por las vías protocolarias dentro de cada dictadura cultural. A pesar de lo cual la dimensión substantiva propone totalidades  mientras que la formal  se entretiene en la captura de los sentidos. El fondo de cada ser es una reservorio  cuya accesibilidad no es, ni puede ser, para todo el mundo.El sujeto que lo entrega,ha tenido antes pasar por la introspección de si, y el resultado de su investigación no lo malogrará mostrando su  verdad  al máximo en los espacios que no puedan encajarla. Y en eso radica una de las fisuras estructurales más graves entre el individuo y la sociedad,el ser y su contexto. Pero el sujeto introspecto y autoconocido pugnará por  el reconocimiento de esa intimidad, de esa construcción de la verdad y en consecuencia se vería abocado a un conflicto de intereses entre su fondo y su forma, en tanto quiera acortar la distancia entre los dos planos.  Cuánto mas consecuente quiere ser consigo mismo y más quiera transparentar su verdad, más chocará con su mundo. cuanto más quiera ser él mismo, y por lo tanto menos esclavo, más conflictuará con los agentes del poder, con los roles del dominio, con los otros en general que  solo lo quieren en su función predecible y sumisa. Para concluir, la forma en todo escenorama intelectual y/o sensorial reproduce una entelequia, una demora de la verdad. El fondo enfrenta a la consideración componentes que son indeseables por quiénes temen perder sus roles privilegiados. Ese es el pantano en el que estamos atrapados, ya que sin el consenso de una formas mínimas,determinados por las costumbres,la tradición y los cánones culturales es impensable el abordaje de unos contenidos. Y a la vez,una parte considerable de las formas recurridas lo son para  tratar de  irlas superando[9] .

 

 



[1] Este  debate o mis posicionamientos episódicos ante el mismo me  vienen acompañando durante toda la vida. Mi biografía personal  atestigua  un descaro ante según que formas y mi cruzada contra los formalistas que se vienen negando a contactar con las infraestructuras de las personas, de sus vísceras y sus raciones, sus pesares y sus pensares.

[2] La forma,claro está, no se refiere sólo a la imagen formal sino l menú contextual de elementos de entrada que acompañan a un objeto o un sujeto es su interacción con otro sujeto. Las primeras frases de saludo o de entrada e un  contacto están ya diciendo el futuro inmediato del desarrollo del mismo.a su vez,el resultado de este primer contacto decide el futuro mediato o lejano de relación.En consecuencia en los primeros minutos (no más de cinco) de una interacción  formal puede estar jugándose la posibilidad o no de toda la relación y su morfología posterior. esto no contradice otras re-entradas posteriores con otros desenlaces.Pero sin duda, un mal comienzo  acaba pasando la factura.

[3] del griego  aisthesis,sensación. pero con el que se indica también toda a consideración e investigación sobre belleza y arte, conceptos estos que no tienen porque ser coincidentes.

[4] del griego èthicos, der. de ethos,carácter. Aquella parte de la filosofía que trata del valor moral del comportamiento humano.

[5] recientemente te he podido observar como una mujer histriónica,narcisista y despampanante, que acudió a una conferencia de 120 minutos,de los cuales permaneció in situ y presente, no más de 20, (de los cuales la mitad estuvieron empleados en sus comentarios con las personas de al lado de su asiento)quedando perfectamente  establecido esta franja horaria,dadas las maneras notorias de su legada y salida; fue la que más elogios dedicó al conferenciante en una comida posterior, con hiperadjetivaciones en un acto teatral de hiperhipocresia.¿el conferenciante  eludió semejante descaro? En absoluto.cayó en la trampa y se dejó seducir por el volcado formalista de su  fan.  

[6] Gabriel García Márquez ha expuesto muy bien  su  trilogía existencial en este sentido, posiblemente una de las claves de su éxito en su vida relacional con las distintas tesituras de lo humano.

[7] La película de Lola Herrera y Manuel Dicenta que aceptaron hacer  ya tras su superación para hablar de ellos mismos, tuvo por respuesta un cierto vacío en el gremio profesional. Y tal como teorizó su directora,cuando alguien llega a un espacio  público y se desnuda físicamente crea una cierta zozobra en los demás, un malestar.Lo mismo cuando alguien es capaz de asumir sus verdades frente a otros que no se atreven a destapárselas no ya ante los demás sino tampoco ante sí mismos.

[8] No hay nada más miserable que estar elogiando lo que dice, lo que hace, lo que tiene, lo que viste y lo que sabe alguien como una previa de seducción para entrar con lo que realmente interesa. Esa actitud típica del marketing comercial se aplica al marketing de las relaciones humanas.

[9] desde los tratamientos en el saludo a las formas en el vestir y el desvestir, desde  las expresiones verbales del relato a las expresiones verbales del filosofar. (que sobre este y las formas verbales en general que empleamos para hablarnos,cabe una elaboración complejísima,cuyo resultado puede demostrar como las formas verbales ocultan reiteradamente las intenciones de un decir substancial).

Cóctel de Lenguajes.

 

Algunas controversias tienen finales terribles cuando los polemistas acaban desautorizándose mutuamente al invocar la efigie del lenguaje distinto. Ciertamente cuando no hay una identificación consensuada en el valor semántico e interpretativo de las palabras es muy difícil una entente.

Una vez establecida pueden seguirse interpretaciones divergentes, y continuamente se  apela al método de significantes y significaciones, es decir, a lo que el hablante entiende en el manejo de una determinada palabra para poder proseguir el discurso compartido. Unas gran parte de polémicas en la esfera de las faràndulas está en la obstrucción del flujo de la comunicación y en la equivocidad (intencionada o no)de los mensajes comunicados.Parecería  que así  como cada cultura tiene su código lingüístico, cada comunidad dentro de esas culturas tiene también su código terminológico. Las fronteras de estás comunidades son múltiples. Una comunidad es un club que comparte unas maneras y un vocabulario.Y la regencia de tal vocabulario es lo que permite discernir entre quien esta integrado al club y quien está de más.Todas las disciplinas pasan por la configuración de un background que lejos de poder prescindir de él, se exhaustiviza y complica. Su dominio  suficiente permite  una representatividad incuestionada del ámbito. Basta utilizar una terminología distinta a su ambiente, para que su usuario/a sea mirado con la lupa reservada para la disidencia. ¿significa esto, que los lenguajes nunca podrás converger? Evidentemente que no.Si ha sido y es posible la traducción interlingüísica con todas las variedades idiomáticas y dialectales, teniendo en cuenta las dificultades de traducción de palabras con no siempre conceptos equivalentes,dada la disparidad cultural; también es posible un foro de lenguajes que se alce por encima de la especificidad de cada disciplina o campo temático. Ese foro interdisciplinario es el que podría conjuntar a científicos de distintas líneas, así como a científicos y no científicos, a exotéricos y  esotéricos, a prácticos y  teóricos de militancias, a analistas de la psique y a poetas (tal como enmarca el magazine Extensión Universitaria), a ecologistas y naturistas. Esa invitación a la dualidad, y por lo tanto a la contradicción permanente, sugiere preguntar cual es su límite. ¿Hasta que punto serían o son posibles las combinaciones? ¿que puede pasarle al lenguaje con conjunciones antitéticas? Liberales y revolucionarios, medioambientalistas y despilfarradores, físicos y metafísicos o  sedentarios y nómadas. La cuestión no está resuelta y un relativismo de la Contradicción puede ser tan nefasto como un determinismo en las resoluciones teóricas. Lo uno por actuar como incrementador de ella y lo otro por presuponer la uniexistencia de solución.

Mientras el saber científico no se entienda como un saber de saberes, habrá un cierto temor a los lenguajes plurales por verlos como un cóctel inarmónico.Sin duda alguna entrar en el ruedo de las discusiones compartidas y las ofertas multitemáticas y multidepartamentales, pasa por acondicionar la receptividad a los otros modos de decir y de interpretar.Los cuales se vienen reconociendo desde hace mucho aunque haya todavía una tendencia dominante en el uso del singular, en cada parcela del saber, y una resistencia al uso del plural. Hay una variedad de ciencias y de modos de hacer ciencia y la potencia de propuestas para la a/con/influencia de discursos y sus pruebas de fuego y de realidad. El futuro intelectual de la humanidad pasa por el no acallamiento o silenciamiento de las otras intervenciones teóricas en la historia.

Cada lenguaje supone un viaje reinterpretativo sobre un tema dado. Los temas tienen una relativa  limitación cuantitativa, mientras que los lenguajes son ilimitados y crecen exponencialmente, en tanto que son indicadores de mayores segmentaciones del llamado panorama objetivo sobre el que hablar. Con eso hay una resonancia de la vieja tesis de que con distintas palabras se quiere decir lo mismo.en realidad un nuevo lenguaje quiere decir otro universo.Y es así como cada discurso crea un simulacro sugestionador de otro modo de percibir el tema. Otro modo de percibirlo está siendo ya otro tema. La aventura intelectual más importante del cambio de milenios es el reconocimiento exhaustivo y consecuente de la distinción interpretativo.Y serán los foros de debate intercontextuales las figuras estrella de los próximos siglos a diferencia de los contextos disciplinarios del que está a punto de acabar. Las exposiciones universales  vienen apuntando ya en la dirección intercontextual, aunque han quedado en exposición, es decir en vecindades conceptuales, no en sus implementaciones recíprocas.

 

Filosofando

 

La filosofía griega nos ha sido presentada como la cuna del saber para Occidente. De lo que no cabe duda es que ha constituido un bastión capital en el desarrollo histórico de los pueblos al norte del mediterráneo y del orbe occidental pero no ha sido la única cantera histórica de nutrientes fundamentales del saber. Lo que nos ha hecho más humildes ha pasado por  hacer miradas de 360  grados  lo más poliédricas posible. Eso lleva al reconocimiento de  que en todas partes del  mundo, en las etnias más recónditas se ha construido lenguaje oral y con éste se han propagado conceptos esenciales. Filosofar es un acto genuinamente humano presumiblemente anterior  y, seguro que,  independiente del conocimiento aplicado, esto es, del conocimiento dosificado y atentado en cada época de acuerdo a los deseos del poder situacional. Dicho de otra manera la filosofía ha sido tanto mas posible en cuanto el pensamiento se ha separado de la necesidad concreta de dar respuestas al ámbito de lo físico. Existe tanta más filosofía cuanto más se separa de la physis aunque inicialmente se haya emparentado con esta.

La estética y el saber han compartido por nexo el conocimiento por lo que hace al trato con los otros humanos. Lo estético ha tratado de regir maneras por encima de lo ético. Todavía en la actualidad la forma rige un dominio que supera el fondo. La mayoría de profundidades existenciales no son indagadas  o deseadas. Por lo general las actitudes formales impiden las investigaciones reales. El intercambio del fondo por la forma no es tan posible ni aún menos reversible. El deseo de Alcibíades[1] choca contra la misma idiosincrasia de lo bello y de lo posible. La belleza es un decreto físico por el que, en principio, no hay que hacer ninguna esfuerza. Se nace heredando una forma que el crecimiento y los años se ocupan en perfilar. Guardar la línea se ha convertido en una constante expresiva tanto como pautadora. El perfil de la mentalidad moderna es artistificar la propia imagen. A fuerza de invertir en ella se termina por olvidar que la imagen es perecedera mientras que lo que se ha sido queda como un referente para siempre. Vivimos vidas consumistas de imágenes y de conceptos  que nos meten dentro de unas paredes, que limitan los horizontes visuales y en particular las interpretaciones alternativas. Los miles de noticias que nos llegan y se nos repiten nos colocan tras la barrera, en la triste posición de observadores impotentes, creándonos la sensación de que podemos asistir a la tragedia de lo humano como espectáculo, nosotros como espectadores y victimas pero no como protagonistas para sus soluciones. Einstein sostiene que existe el mal pero lo peor del mal es quienes se sientan a ver lo que pasa.

 Desde Zenón y la Escuela de Elea, VII-VI aC, tenemos temas planteados que aun no han sido resueltos. La historia del pensamiento humano y paralelamente la de sus actos y conquistas es la historia de un proceso filosófico que da vueltas a las cuestiones principales del vivir, del ser y del tener, de la forma y del contenido, de la estética y de la ética. A pesar de que hay un principio y un fin de las cosas y eso incluye las ideas (José María Valverde tituló un libro suyo sobre la historia del pensamiento como Vida y muerte de las ideas) también hay una perpetuación y una persistencia de los temas que no terminan de encontrar soluciones estables y mucho menos unánimes. La historia de la ciencia es una pretensión aparentemente quimérica: la de transformar conjeturas en tesis seguras. Pero si hoy la cultura puede tener unos cuantos referentes seguros es gracias a este salto conceptual. La condición filosofante permite tener en guardia al observador ante cualquier clase de fenómeno advertido que sea la conclusión que sea a la que llegue, esto no le va evitar nunca seguir filosofando. Filosofar es preservar el pensamiento de los intereses de un poder u otro para la prevalencia de un privilegio social u otro. El pensamiento termina por volverse en contra de las condiciones que lo generan puesto que no ha habido históricamente ninguna presunción de modelo social en el que todo fuera socialmente tan compartido como para que los egoísmos no generaran antagonismos.

En Le contrat Social, Jean Jacques Rousseau, expresa que  la fuerza no hace el Derecho y que la sociedad solo está obligada a obedecer los poderes legítimos. Hasta ahora los códigos civiles no terminan de garantizar la justicia y la efectividad de las distribuciones de los recursos. Junto  a una historia escrita del derecho las relaciones diarias se inspiran en su códigos no escritos y en formas de trato esperables. Todo se viene abajo cuando la falta de referentes restrictivos por tendencia natural de las conductas permiten el imperio de la fuerza contra la vulnerabilidad. Uno de los factores que sigue generando miedo es la elección unilateral del otro al recurso de la violencia para quitarnos la vida o nuestros bienes. Ante la fuerza bruta y ciega el filosofo solo puede ser atravesado por la lanza de su asesino esperándolo indefenso en lugar de huir como Pitágoras ante el soldado que lo atravesó. No hay ni puede haber en la actualidad un código universal de conductas al gusto de todas las personas. El máximo de posibilidad obtenible es el de respetarnos en las diferencias. Filosofar es también tomar distancia relativa de cada conducta ajena, por terrible que pueda ser, recolocándola a suficiente distancia de nuestras inquietudes para que no nos haga mas daño de la notica que tenemos de su existencia. Por la mutua y general condición de pertenencia a la misma especie los humanos nos sonreímos y empatizamos, nos visitamos y nos preguntamos, tratamos de averiguarnos en nuestros orígenes y propósitos y, finalmente, nos ayudamos para prevalecer como especie por encima de las diferencias individuales. Filosofar es una de las primeras maneras y sigue siendo uno de las últimas maneras que preguntan las soluciones explicativas de la vida inteligente y de la existencialidad en general. Tal vez no proporcione conclusiones definitivas pero sí categorías de método que permiten una relativa seguridad ante el abismo. Filosofa quien quiere y quien puede. El filósofo no nace sino que termina por elegir serlo. Jean François Lyotard en su duda juvenil no sabia si optar  por hacerse dominico, historiador o novelista[2]. Sartre eligió pensar para trascender a falta de otras creencias en el más allá.  Detrás de cada quien y cada nombre que escribe hay alguien que quiere perpetuarse formando parte de la familia universal.

En esa pertenencia al grupo humano una sociedad fraterna admitiría todas las derivaciones posibles de la potencialidad humana siempre que dejaran de pasar por lso belicismos actuales. La humanidad como gran familia se haría cargo de cada uno de sus hijos en una perspectiva vital de alta calidad. Los fondos de pensiones actuales y los sistemas de seguridad social tratan de garantizar el futuro en las etapas biográficas más débiles. R.de Ventós sostiene que en las mejores condiciones y también al límite, a una persona se la podrá subvencionar y gratificar con los impuestos que se la ha sacado a ella directamente o a la de al lado.

La sociedad podría pagar a sus sabios lo mismo que a sus cirujanos o a sus subalternos y a toda la inmensa gama de puestos de trabajo. Aquellos no existen como tales figuras. Hay gente de la intelectualidad que publica y que da clases en centros afamados del conocimiento técnico y científico. La figura del sabio discurseando ante quien quisiera escucharlo ha dejado paso a la del verborrágico de casi atar. Los concejos de ancianos sabios de antiguas culturas han dado paso a las residencias de gente exclusa de la tercera o cuarta edad. No existe nada parecido a nuevas casas de la sabiduría donde haya una transmisión del pensamiento más puro. El pensamiento y la filosofía es algo que solo interesa en la medida en que dé resultados prácticos. Fuera de los recintos académicos o universitarios parece que no tenga que existir pensamiento circulante. Ceo que filosofando en gerundio es una práctica más extendido de lo que se cree. Los discursos filosóficos así como el habla poética han quedado en manos de ociosos que seguimos gozando con el valor de la palabra sea cual sea su destino y manipulación posteriores. La filosofía puede llegar a ser lo único que nos libre de la condición de victimas de la forma impidiendo sucumbir ante lo bello, lo superficial y lo superfluo.

 

 



[1] Alcibiades. (450-Frigia 404) educado por su primo Pericles y alumno de Sócrates.Coprotagonista en la tertulia de El banquete  de Platón donde le plantea a aquél un cambio de su juventud y belleza por su sabiduría a lo cual le replica que no le puede cambiar nada. En efecto la sabiduria no es una moneda de canje. No es un depósito trasvasable de mente a mente.Estratega y estadista. Luchó en Potidea donde salvó  la vida gracias a Sócrates. Y en otro contexto donde se la salvó a él. Fue democráta contra Nicias. Rompió la tregua con Espareta. Fue estratega de las costas del Peloponeso luego arrastró a Atenas a la desgraciada aventura siciliana (415).Luchó en varios bandos.

 

[2] Tomo de Octavi Marti.

La Extenuación elaborativa

 

Un exceso elaborativo puede crear una sensación de embotamiento gramático: una especie de espejismo de la innovación cuando en realidad es una espiral inacabable de construcciones semánticas semejantes. Esto puede ser tratado de evitar ,de alguna manera con la citación de ideas y dichos de otros o citaciones de estudios y reseñas que vienen a confirmar lo propio o que son objeto de la lupa de análisis que se está manejando, pero en conjunto no terminan con el sentimiento de saturación si lo escrito no resulta algo verdaderamente nuevo. El que escribe no hace otra cosa que ordenar  sus propias ideas junto a lo que entiende de las ideas ajenas.Toda escritura es una reescritura que conecta con el hecho de que todo pensamiento no emerge como un fenómeno desconexo y aislado sino que es una reacción a otros pensamientos anteriores y/o coetáneos. Tanto el habla como la prosa escrita  vienen a reconfigurar cosas hechas y sabidas, pero con introducciones inesperadas. En el acto escrito descansa una osadía de otro tipo, incluso una cierta aventura en  decir,tal vez lo mismo de siempre, desde otros palcos de observación. Todo eso no quita  la sensación de estar dando vueltas a lo mismo sin dar los pasos decisivos, cuando  la tesis tiene un caudal aurgmentístico basto,pero una carencia grave de datos.  La afloración de estos tampoco constituye el antídoto a la prosa densa. De hecho un exceso de referentes, datos y ciframientos pueden recargar el texto hasta hacerlo ilegible y desactivante para el propio autor, cuando solo se ve como un traspasador  de notas y fuentes de unas páginas a otras, es decir de unos libros publicados al suyo por publicar.Son conocidas las exigencias formales  para la presentación de los trabajos y la importancia de las citas documentadas. Esto puede llevar-y lleva-a situaciones en que  las frases solo pueden avanzar a base de apoyar cada afirmación  con su nota a pie de página o a final del texto,citando el autor que la apoya. De alguna forma el neófito necesita ir a lo publicado-y a su condición implícita de reconocido y aceptado-para usarlo como valedor de lo suyo propio. Se trata de una mecánica transferencial cuya elegancia formal no evita las actitudes falaces. De hecho el rigor académico de las precisiones de fuentes y autorías diversas, no se corresponde con un rigor verificacionista de las mismas. Y tras la norma de uso prevalece un espíritu de acogida auxiliar a los nombres clave para los temas equis. Lo cierto es que para introducirse en un campo, cualquiera que sea, hay que partir de lo que hay y eso incluye el contacto y reconocimiento de sus anteriores exploradores. Lo extenuante no es tanto ésto, como la duplicidad de informaciones y la proliferación de publicaciones sobre lo mismo. La letra impresa desde que se ha convertido en un medio masivo también ha pasado como otro usos a grados abusivos de su empleo. Y el carisma que puede ejercer el texto publicado no puede ser confundido con  un certificado de garantía de sus contenidos. Hay una sospechosa analogía entre la referencia al texto publicado con la referencia de aquello que ha salido en tal o cual medio[1] , como reforzante de valor. Y no todo lo publicado merece haberlo estado, o para decirlo en términos más drásticos y comparativos: el coste de celulosa y trabajo empleado para ello no merece  su contenido. La extenuación elaborativa es un asunto que tiene que ver con los límites de la comprensión del asunto tratado en lugar del cerco determinado por una imaginación limitada.El sujeto elaborante va encontrando paso a paso en el texto,aquello que buscaba y de lo que tenía una idea general en el momento de partida y de empezarlo a escribir. La extenuación es un cansancio connatural al esfuerzo intelectual y un moderador para decir lo principal  con el menor coste de redacción y decirlo secundario sin permitir que enturbie lo principal. La literatura teórica y ensayística finalmente  restringe sus posibilidades de lectura y el número de sus lectores,como  una transferencia de la extenuación de autor que ha estado presente en su creación.

 



[1] Durante décadas la mención de “lo han dicho por la tele” era popularmente sinónimo de autenticidad.Dotaciones de recursos críticos posteriores han  prevenido a los telespectadores de creer en todo lo oído e incluso en entender que determinados contextos mediáticos  y programas pueden ser sinónimos de una mala calidad del producto informado. Una cierta analogía hay con lo publicado en letra impresa, que lleva a unos posiciones preventivos o adhesivos a según que periódicos y a según que editoriales.

Intereses de investigación

 

 

Experiencia e intereses en el campo de la investigación[1]

El campo de la comunicación social en general y de sus influencias en los cambios conductuales de las personas en particular, han sido y son ,temas que me han interesado profundamente, ya desde mi adolescencia. Este interés por  los códigos lingüísticos y por la transmisión de datos entre individuos, es lo que me predispuso a  tener dentro de mi campo de elegibilidad universitaria, las carreras de ciencias de la comunicación, sociología, antropología y psicología, optando finalmente por ésta última como licenciatura con la que  estoy  ya actuando como profesional. Sin embargo, puesto que los mecanismos psíquicos no quedan circunscritos a  circuitos intrasujeto, sino que siguen pesando poderosamente los influjos sociales y las decodificaciones que se hacen del entorno, sigo  vinculado en el deseo y en la praxis, a planteamientos de conocimiento y de investigación acerca de los procesos de comunicación en el ámbito social y de masas.

Mi participación en procesos de investigación, sistematizados y rigurosos ha quedado limitada a  trabajos de campo, con pautas marcadas por exigencias de elaboraciones académicas, en  el marco de áreas  curriculares tales como Psicología Social, Antropología Cultural ,Psicoterapia y Psicolingüística (CNV:Comunicación no Verbal) entre otros. La experiencia de tales trabajos me ha aportado conocimientos metodológicos “in situ”· y las formas de un rigor de dedicación, pero en modo alguno  resultados innovadores, antes bien, han sido siempre de carácter confirmatorio.

 Por supuesto he participado por exigencias de la propia mecánica del programa de estudios de facultad, como sujeto experimental en múltiples investigaciones en el laboratorio de Psicología Humana, sobre temas de  Discriminación de Palabras.

A título de militancias, colaboraciones y voluntariados en grupos de intervención  y alternativa social, he participado en  diversos sondeos de opinión para establecer correlaciones entre  identificaciones (estados  de ánimo y posiciones ideológicas)y realidad  cultural y socioeconómica. cuyos resultados a nivel de acumulación de datos posibilitaba antes el refuerzo de los presupuestos previos  configurados por la teoría política  establecida de partida, que su cuestionamiento. En cualquier caso, la dialéctica participativa en tales intervenciones (un combinado de recogida de datos con  una

actitud de sensibilización: toda pregunta desencadena un microproceso de consciencia)siempre la consideré útil  aunque  fragmentaria.

A título reducido  participo en  una investigación onírica,  sin una orientación psicológica preestablecida (a pesar del peso reina que el psicoanálisis ha ejercido en éste campo) siguiendo una metodología de acumulación de datos y seguimiento de un “lenguaje de las representaciones del inconsciente”.

A nivel de proyecto estoy muy interesado en participar en  una investigación en el campo de la influencia del marketing social en la modificación de las relaciones interpersonales. En particular las de intimidad sexual frente a la potencia de   las consignas de modificación conductual en lo que se refiere a la prevención de la transmisión del VIH.

Y más particularmente, en operativizar la hipótesis de que la sexualidad actual retrocede como  comunicación humana frente a otras épocas pasadas.

 Otro tema  de un atractivo fascinante  es el del análisis comparativo de mecanismos de dominación/subordinación en el seno de las feligresías o adeptos a nuevas microiglesias que se están estableciendo en  el contexto  geográfico próximo. El uso de los lenguajes de investidura empleados (ministerios o representaciones de un ser superior de poder) y su marco de referencia de todo el fenómeno que se ha dado en llamar “Nueva era”.

 Hay otros temas que he estado considerando en función de las diligencias de este mes  para formalizar la preinscripción  en este programa de doctorado.

 Se trata de un estudio sobre códigos verbales etnico-minoritarios y la relación que guardan  con conductas marginales en el caso de la cultura gitana y de su lenguaje concreto: el caló.

 Otro tema que me ha preocupado desde años frente a la dispersa oferta de los estilos psicológicos o modos de tratamientos de pacientes con demandas de salud mental, es el hecho de su  discutibilidad operativa frente a la supuesta eficacia de otras intervenciones en el campo de la sanidad. A diferencia de otros tratamientos el psicológico maneja la palabra fundamentalmente como herramienta apoyada con psicomotricidad. Desmarcada de la posición de  Eysenck sobre la remisión de síntomas en la listas de espera de la consulta psicoanalítica y cuestionada la tesis de Mahoney  sobre la prevalencia carismática del terapeuta frente a su método, entiendo que hay todo un laberinto de  la palabra a investigar como canal curativo en unas psicoterapias y como canal  prodestructivo o cuando menos paralizante, en otras.

  La lista temática podría continuar (de hecho el campo del deseo es ilimitado) como una lista a los magos reyes, pero como puesto que los resultados no están en una biblioteca microfichados y basta ir a ella a buscarlos, sino que están contenidos en la realidad, y hay que trabajar en su exploración y descubrimiento, entiendo la necesidad y urgencia de una primera fase de precisión de un estudio planteado, acotamiento de las variables

concretas a considerar como aislables y posibilidades metodológicas e instrumentales para  hacer un seguimiento científico de todo el proceso.

 No son  mis únicos intereses de conocimiento  ni tampoco condiciones “sine qua non” para  investigar. De hecho estoy en el momento de consultas con doctores interesados y vinculados a éstos campos y otras áreas próximas,  que produce una continua renovación del flujo de informaciones y una ampliación de perspectivas.

 

 



[1] solicitado en los requisitos de preinscripción en el programa de doctorado de “Periodisme i ciències de la comunicació” de la fac.de C.de la Cció. UAB durante el sondeo y gestiones de varios departamentos en esta universidad en 1996.

Protestar y Proponer

De la Protesta a la Propuesta

Quejas, lamentos y lágrimas son efectos de la contradicción, entre otros muchos, del deseo colisionado con los imposibles de la realidad. El sujeto anhelante choca en una sociedad recargada de tabúes, normas y éticas encarceladas. Inevitablemente las situaciones de injusticia y el mal estado de las relaciones, conduce a la crítica y a la organización de la protesta. Pero la protesta ni empieza ni acaba con los actos de manifestaciones públicas   que constituyen una didáctica ejemplar en tanto que no son más que la expresión puntual de una sensibilidad crítica subjetiva latente.  Aquellas connotan a una escala agigantada o plural,lo que ya sucede en la escala individualizada.

Los movimientos contestatarios y combativos han consensuado mucho más la posición de la negación que la posición de la afirmación. Siempre ha resultado y resulta ponerse más fácilmente de acuerdo en contra de lo que se está que a favor de lo que se quiere. La posición de negación es sobre lo evidenciado, lo vivido y lo sufrido mientras que la posición de afirmación es sobre lo teórico, lo especulado y lo hipotético.Se trata de una operación intelectual que tiene un mejor rendimiento consensual al posicionarse ante lo que hay o lo establecido (el objeto negado), que admite interpretaciones más unívocas; y tiene  en cambio, peores resultados en la unidad de criterio,frente lo que está por hacerse o lo pendiente de concretar.(el oibjeto afifmado pendiente de hacer). Por eso,mientras la protesta vertebra,la propuesta convoca a la disimilitud y a la asimetría.  La protesta significa un vector de compromiso o una praxis compromisaria hacía un objetivo. La propuesta es una manera metodológica de describir el objetivo a conseguir y por lo tanto es uno de los nombres del deseo. La necesidad de hacerla está ya inscrito en el propio lenguaje en aquellas expresiones que recuerdan la necesidad de acompañamiento de un talante positivo a toda crítica, o están presentes en la metodología cuando establece la necesidad de la síntesis de superación tras toda antítesis.Desde un factor y otro en  las arenas políticas también se emplea terminología progresiva y el articulado de las intervenciones en los modelos parlamentarios de las mociones son propuestas determinadas (de ley o de amonestación o de otras categorías)que ayuden a resolver los impasses.

De hecho la función de propuesta está engendrada y es inherente a la actitud de protesta[1] .Toda negación implica al menos una afirmación y al revés,: toda afirmación implica cuando menos una negación. Ponerse de acuerdo para acabar con una situación inmovilista o regresiva (franja de lo negado)implica una convocatoria a ponerse acuerdo a favor de un mobilismo progresivo (franja de lo esperado). No obstante el salto cualitativo de lo uno a lo otro revela fallas y no todas las voces de protestas coinciden en ser luego las voces alternativas. La propuesta, pulsional o elaborada,  es la condición primera para la alternativa.El ejercicio de ésta pasa por la puesta en condiciones de ejecución de aquélla. Este argumento es persuasor, no obstante el salto de la dimensión crítica a la dimensión de la propuesta formal no es mecánico, y entre lo uno y lo otro hay un contacto distal que puede llevar  a la disociación. Si bien todo análisis es necesario no siempre todo desarrollo teórico puede (o debe) acabar con una propuesta terminal.Así mismo toda supuesta propuesta terminal es una ficción por lo que hace su fin, que no hará sino encubrir una provisionalidad.

Tenerlo en cuenta no disculpa la necesidad de hacer continuas propuestas y vertebrar una red de trabajo en torno a ellas para ir modificando las circunstancias de la vida y de la realidad. De hecho resulta más substantivo trabajar a favor de algo nuevo que seguir repitiendo los slogans en contra de lo viejo. La innovación social (en cuanto concepción de una alternativa  de vida comunitaria), viene segregada por la suma de movimientos reivindicantes que con mejor o peor suerte han triunfado en unas parcelas pero reconocen que sigue estando pendiente un alumbramiento de nuevas tipologías de coexistencia. Periódicamente la historia da cuenta de momentos excelsos de elaboración y renovacionistas.Son los momentos del repensamiento[2]  y de instalación de propuestas capitales que centran la atención. repensar un objeto social significa no dejar de pensarlo en tanto que objeto en relación  que se ajusta a distintos comportamientos.

Y cualquier objeto-materia de análisis y revisión,admite dos grandes variables: la confirmatoria en su estado o la impugnadora para promoverlo a un estado distinto.

La actualidad social y política, incluyendo la académica, la pedagógica, la psicología de las relaciones, los vaivenes del comercio y del mercado, las artes y las ciencias;pasa por recuestionamientos continuos desde sus diversos segmentos. La sociedad mecánica y maniquea no le quita un cierto margen de maniobra para actuaciones autorreflexivas. hay canales de emergencia de propuestas, mientras otros,desde luego,permanecen vetados o bloqueados a lo innovador. De eso depende en ultima instancia el que una sociedad se modernice o permanezca estanca, es decir, en cuanto si vehicula las nuevas iniciativas o las castra por la sola razón de ser nuevas.  La diferencia cualitativo entre conservadurismo y liberalismo queda remitido al tratamiento en contra o a favor de las nuevas propuestas.

Si metodológicamente la cuestión goza de tal claridad cristalina ¿porqué razón cuesta tanto la formulación de nuevas propuestas con las que vertebrar los juegos del debate dialéctico y parlamentario? Y si ese es un obstáculo importa resulta un obstáculo redoblado el de vertebrar programas de acción en torno a propuestas difíciles de aceptar. La elaboración de la propuesta pasa por colocar en el vacío emocional dejado por una queja ya desplazada por demasiado repetida, una alternativa de recambio que imprima una energía positiva[3] .Si yo protesto y en consecuencia propongo una solución, rentabilizo mi protesta en tanto no tengo que repetirla,siempre y cuando la propuesta triunfe o sea articulable. Pero aquí  resulta obligada una pregunta ¿acaso todas protestas reivindicativas son aceptables’¿acaso todas las propuestas pueden ser articuladas y configuradas en una situación organizacional? ¿Acaso todo enunciado admiten una sola condición de verdad? Hay que responder con tres noes consecutivos a pesar del deseo del  inmediatismo de la concreción. La propuesta escrita es  una manifestación del  deseo elaborado que expresa una demanda, para la que no hay garantías de cumplimiento. O no hay más garantías que las que pueda tener una protesta seudoescuchada. Además la propuesta convoca a una innovación y toda innovación se enfrenta a resistencias o bastiones defensivos.

Formalmente tras todo análisis y opinión, noticia dada, transacción de datos e información, hay una propuesta embrionaria, aún no decidida.Se trata de una predecisión.es la propuesta latente como un constructo teórico y psíquico de un valor ya en sí independientemente de si es vehiculada o no (¿cuantas veces nos abstenemos de proponer  propuestas determinadas porque descartamos su viabilidad?).Es cierto que todo genera la oportunidad potencial de la protesta que vendría a cubrir un vacío.Pero sería una quimera pensar que la última parte de todo texto debe ser concretada en una por una obligación formal-metodológica.en cualquier caso hacerlo,significa poder concretar en una fórmula esquematizada o en la exposición de unas pocas líneas lo que dicen densamente otras muchas que están detrás. Pero ¿acaso una conclusión son sus considerandos? ¿acaso un análisis es su resumen?, ¿se puede afirmar que una propuesta captura todo el análisis que encierra? Ciertamente la formulación esquemática posibilita un eje de atención y una capitalización del debate (un ordenamiento en el espacio de la conferencia colegiada o  del habla) pero a costa de una traición de calidad a todo el sostén teórico previo. Es tanto como decir que toda parte acotada facilita el trabajo intelectual porque por lógica de clases reduce el número de elementos que tener en cuenta. La propuesta sirve para consensuar o para disentir: por lo tanto para posicionar bandos y actitudes.Mientras que el desarrollo analítico inspira una cierta disolución de los predicados clave en el contexto de todos  los demás y por esa vía arroja un parámetro ilusionario.el de que caben todas las posturas dentro del mismo análisis, incluidas las antagónicas.

Una situación práctica:la de ahora y con este texto que alcanzará alrededor de las 2200 palabras. ¿donde está la propuesta de este microtrabajo[4] ? ¿como igualarla a otras propuestas de tipo orgánico u organicista que son contributivas de modificaciones normativas en el comportamiento de las relaciones? Preguntas, la primera que queda emparentada a la necesidad de una pregunta mayor: ¿como convertir en propuestas los análisis conceptuales? ; y la segunda, ¿acaso toda propuesta de modificación de lo orgánico (es decir de lo relacional)solo admite dos posiciones: la de admisión o negación?

Por lo que hace al discurso teórico,ha sido,es y seguirá siendo necesario sin acabar con la necesidad formal (exigible en los programas de enseñanza media y poco más)de una conclusión en recuadro.Y es así porque una suma de análisis indirectamente están propiciando propuestas a posteriori dadas unas condiciones de madurez.Por lo que hace al análisis organicista de la mecánica del modelo social y de las relaciones de membrecía en su seno,el riesgo de toda propuesta es que al ser articulada pueda instaurar la congelación de si misma al ser convertida en norma que imposibilite su renovación. ¿significa esto que la propuesta no  debe ser sugerida? la propuesta es necesaria para el avance pero hay que localizarla aún sin estar enunciada como tal propuesta. En la construcción teórica y en el discurso analítico delas relaciones de las cosas y las personas y las legislaciones, es inconcebible hacerla sin proposiciones.Una proposición es un enunciado y la lógica proposicional es inconcebible sin ellas. La proposición(la propuesta pues)está ya preinscrita en el análisis desde su mismo alumbramiento elaborativo.

Propongo que se me siga en el siguiente ejercicio mental: ¿como concluir este texto con una propuesta y una propuesta anexa de medios para ejecutarla?

Pues bien, puedo proponer que los elementos presentes de estas consideraciones sean integradas en el estudio del método científico en filosofía o en metodología de las ciencias en los programas de enseñanza donde sean incluíbles estas materias. Puedo también proponerlo como base para un crédito de libre opción como “pensamiento práctico e innovación” que trate la factibilidad de los análisis, las conclusiones y las propuestas. Puedo,como una tercera idea,entre docenas o cientos que se me pudieran ocurrir ahora o en momentos posteriores que se tenga en cuenta,como un llamado a la conciencia general para ser tenido en cuenta como principio rector metodológico en todo debate en que participen en el futuro,los lectores del presente recorrido argumental.¿Y los medios? ¿con qué medios se puede contar para operativizar las 3 propuestas  citadas como ejemplos? Desde la búsqueda de  financiación de un anexo para una manual de filosofía o la preparación de todo lo necesario para unos créditos centradas en una nueva óptica de la metodología; al recurso habitual a los media para hacer valer las propias ideas.Es obvio que ni con la esquematización de la propuesta ni con la mención de unos medios estándar me desmarco de la recursividad ordinaria y no contribuyo a un avance superior del tratamiento de la propuesta.

 



[1] Todo no a equis está diciendo sí a un no-equis a determinar.O sea -A implica B. El enunciado -A-->B coloca el equívoco en tanto que B puede ser muchas cosas y solo parcialmente un antiA. De ahí, que muchos movimientos convergentes formados sobre la base de alianzas,que convergen en una lucha y un objetivo común,en el proceso de consecución o después del mismo, genera un proceso de disgregación y la inauguración de nuevos frentes de lucha donde los nuevos adversaciones son los amigos o aliados de antes.  Mao Tse Tung en sus ana´lisis sobre los amigos y enemigos del pueblo no resolvió la aplicación de un criterio de mecanicismo determinista a pesar de haber dado lecciones de dialéctica en otros campos. Haber previsto que los aliados del hoy pueden ser los adversos del mañana tras unos objetivos conquistados comunes, no resolvía el hecho de que  no era preciso alcanzar tal mañana para que se revelaran ya las contradicciones entre aliados de circunstancias.

[2] El Renacimiento, La ilustración, (el siglo de las luces carpentierano)  el Romanticismo, con  sus categorías universalizadoras, pero también la Renaixença o  las vanguardias del sXX y particularmente la irrupción del psicoanálisis( como fisura epistémica a la historia del conocimiento anterior), en sus categorías de vinculación de lo vivido con su alternativa;han venido a demostrar un conjunto de circuitos que se han venido recuestionando el como y qué de la vida,así como su porqué,hacía donde y para-cuando. Vertebrados en torno a principios criteriales han sido eclosiones de autorevisión de la humanidad en sus postulados y realidades instaladas. actualmente el repensamiento no empieza ni con su formulación  como tal, ni  con una celebración efemérica de tal o cual conjunción intercultural. Ha empezado ya con las crisis del ultimo siglo del milenio segundo y continuará en el siguiente, sin que se agote en aquél.

[3] Es una esquemática nada reciente. Se trata de cambiar el paradigma de lo que el sistema o la sociedad hace por mí, por la parte bidireccional: la que registra lo que uno puede hacer por la sociedad.

[4] Este mismo que estoy redactando en este momento “de la protesta a la propuesta”.

Las Reuniones Discursivas

 

Las reuniones discursivas pueden ser agrupadas bajo  una  de las dimensiones notorias en la sociedad de la comunicación y que está  especialmente ligada a los ámbitos sociales de profusión de contactos colectivos.Se pueden definir por aquellos encuentros  polarizados por una  o más temáticas sobre la que hay trasvase informativo y formativo sin ninguna pretensión  ejecutiva. A diferencia de las Reuniones Ejecutivas, guardan una relación laxa con sus discursos en los que la discusión queda recolocada desde parámetros de tolerancia.  La naturaleza de una reunión discursiva no pretende la conclusión ni el agotamiento temático. Le basta la diletancia alrededor de un enfoque de interés. Le basta facilitar el flujo de datos entre personas que guardan entre sí un cierto grupo de intereses comunes. De hecho la reunión discursiva es la categoría  ordinaria de los agrupamientos verbales humanos.Se trata de la inmensa mayoría de situaciones  generadas por las interacciones con los demás. Cualquier  espacio o lugar de producciones verbales, espontáneas o no, está dando lugar  al intercambio de discursos que no pretenden otra cosa que  afirmar puntos de vista o traspasar informaciones sobre acontecimientos concretos:personales o de orden público. La gente habla para conocerse y al hacerlo  afirma su lugar en el mundo y/o congela  los asuntos que  le pueden  crear distorsión  o descolocación. Son tantos los espacios de comunicación ordinaria que basta pensar en la mayor parte de actividades cotidianas para ponerlos en la lista . De hecho, es más fácil preguntar qué cosa no es una conversación discursiva que aquella que lo es. Mientras lo no discursivo está emparentado con el silencio o con la incomunicación, o con aquellas gestiones verbales que preparan conclusiones y programas para aplicarlas, la discursividad está presente en el modo de vivir y de enfocar las interpretaciones de los acontecimientos que nos rodean. Lo discursivo lejos de ser antagonista con lo ejecutivo se presenta como una producción verbal complementaria

La mayor parte de las producciones verbales en las que participamos los hablantes son de carácter discursivo-informal y recurrente. De hecho el sujeto hablante es transido(atravesado)longitudinalmente (a lo largo de sus épocas vividas)por la constancia de unos temas. Algunos de ellos son tanto más reiterativos y automatizados cuánto menos poder subjetivo de aplicación se haya actuado sobre ellos para convertirlos en ejecutivos,es decir en planificadores de conclusiones consecuentes. Eso nos lleva a observar multitud de escenas comunicativas que no cesan de rodear siempre lo mismo y  acaban por cansar a los interlocutores. El valor social de intercambio de estas escenas permite organizar los indicadores evacuativos par apreciar quien es quien en el juego verbal de grupo: quiénes hablan más, quiénes escuchan menos, quiénes  tienen una pulsión de decir antes y pronto lo que son y lo que han hecho, quiénes reservar su intimidad para otras ocasiones, quienes se colocan en el lugar secundario de la escucha, quiénes en el lugar principal de la habla y así sucesivamente. De la suma de observaciones conductuales se puede  inferir la posibilidad de construir categorías objetivas de posiciones hablantes en función de los contenidos y formas empleadas. Un estudio multicategorial daría cuenta de qué linea de intervenciones son disruptoras de pensamiento y qué otras son cohesionadoras.así mismo qué informaciones son las que producen placer al ser expresadas y qué otras  generan distorsión emocional. Lo cierto es que la inmensa mayoría de reuniones discursivas no esperan otra cosa que el volcado de ese discurso, para el cual se necesita el pretexto de un público in situ(desde uno a varios interlocutores presenciales o no:si son usados otros procedimientos comunicación distal).

En la reunión discursiva aparecen  menciones a lo ausente, a los otros de los que se habla y no están, a  los contenidos de informaciones política,sociales o culturales, a lo que se ha soñado, a lo que se hace en la vida, a cómo fueron las vacaciones, a qué ocurrió con el último novio o a qué ha pasado con aquél proyecto tan importante del que se habló´ en una última cita. La reunión discursiva es tertuliana y cordial generalmente y se comparte la complicidad e ¡n proporcionarse algunos datos sin darlos todos ni exigiese nada por ellos. La profusión de éste hacer verbal  ha llevado a apadrinar la idea de que “hablar no cuesta nada”, o de que aquellos efectos qué produce el habla cómo son las sugerencias tp es muy significativo y por eso se dice que  “los consejos son gratis”  o de que  “menos hablar y más hacer” .Parece que flota rotundamente la idea de que “las hablas no cambian las cosas”. Sin embargo la mayor parte de actividades humanas y particularmente aquellas que estás vinculadas al ocio, al placer y a los encuentros personales y emocionales están ligadas al intercambio de prosas discursivas sin otra intención que dejarse seducir por ellas o para instrumentarlas como seductoras. En este sentido, la prosa verbal, cualquier clase de prosa, cumple una función extraordinaria: la persona que está a nuestro lado tiene un sentido a partir de que toma la palabra y dice quien es y describe lo que entiende de las cosas. Por el contrario quedarse sin palabras es quedarse sin revelar la propia identidad.  En las situaciones grupales de cualquier tipología pronto se observa que quien se va quedando al margen de los flujos de comunicación verbal se va quedando marginado y quien por el contrario participa de los intercambios ocupa un lugar en la atención ajena. claro que el hablante cuantitativo no significa que diga mas cosas que el hablante más silencioso pero más cualitativo, aunque en la práctica sea más premiado por el grupo aquél que éste. conviene no olvidar que el habla polariza una escena y el hablante no deja de ser un actor.el resto de grupo hace de público aunque o haya pagado una entrada en taquilla.Ese público querrá resultados que pasan por un entretenimiento . Por lo tanto la reunión discursiva desprovista de toda metodología analítica -y del resto de arsenal teórico necesario que sería exigible en una discusión con pretensiones ejecutivas-y que no busca ninguna conclusión,cumple sin embargo la  viabilidad de un caudal informativo y sensorial de quien es quien en el universo de las palabras y de los contactos, y por lo tato de inferir conclusiones sólo que en el plano subjetivo de cada participante. Finalmente un hablante acaba por defenderse de los otros en función de los discursos a los que es sometido. Habida cuenta de que una aplastante mayoría de producciones verbales son superfluas o directamente inútiles, los hablantes selectivos acaban por discriminar a sus interlocutores ,dejando de lado a los nefastos y gozándose al rodearse con aquellos de los que se puede aprender o disfrutar. Basta que un discurso ajeno se nuclee en torno a tics despreciativos o  una escasez de vocabulario pero con un superuso de palabras rimbombantes para ir tomando distancias de aquella personalidad que puede antojarse infraculta e incluso indigna.

A menudo en las reuniones discursivas se acaba solapando lo que dos hablan con los que hablan otros dos u otros subcorrosLas escenas ruidosas catapultan a los más reservados o tímidos, pero dentro de un marasmo conversacional del que difícilmente se pueden obtener panoramas descriptivos limpios. Pero la discursividad puede ir desde  extremos de alta informalidad a otros de alta formalización de las expresiones. Las conferencias y los seminarios formativo no pretenden necesariamente ser ejecutivos y sin embargo siguen protocolos propios de reuniones  verbales con método. Cada  cita verbal es una cita tácita con una producción intelectual, pero cada contexto es distinto y dependerá de la posición al a que se va si se recoge un alto grado de frustración o motivos extras para la comedia.A menudo las protestas contra los contenidos verbales esgrimidos   en cada sitio  ven decrecida su carga explosiva con  tan solo variar el posicionamiento de expectativa con el que se acude  . Eso no quita que la expectancia general de la calidad de vida también pasa por los ámbitos culturales buscados y dentro de éstos, por la interacción con los espacios  coloquiales dignos. Pues,ciertamente, según lo que se habla y se es hablado por los demás se dignifican la vida y se afina la inteligencia sobre el buenestar. Someterse reiteradamente a bombardeos de tonterías y de prosas hirientes y  escasamente proteicas  es admitir una vida de bajo gradiente,descalificante y preñada de embarazosas situaciones verbales injustas y/o negativas. Ciertamente el espacio discursivo es espectacular y pre-elaborativo por antonomasia.Es el lugar en el que cabe acogerlo todo, pero también el lugar que revela  la autenticidad o falsación de cada hablante.Es por lo tanto un lugar de goce o de  amargura según lo que se diga y cómo se diga. Y aunque no se pretenda el pacto compartido, la verdad es que cada persona al opinar sobre sí misma y sobre el mundo está esgrimiendo su capacidad ética de auto-compromiso y por lo tanto su función  como un referente de ejecutividad o no. Tras las conversaciones  quedan los vientos que las arrastran   pero  también  la memoria histórica que las convierte en parámetros conductores que afirman un progreso o demuestran una incoherencia.

 

La Patente de Verdad

La batalla por la patente de Verdad

Lenta pero persuasivamente se abre paso  en los debates privados y públicos que toda presunción de verdad última es una arrogancia. Por eso la manera de intervenir en las discusiones está variando significativamente. Mientras antiguamente  cada opinante parecía obligado a establecer  conclusiones rigurosas, actualmente es posible tomar el turno de palabra, sin  tener porque concluir con una teoría. Claro que toda intervención agregada, que aumenta el volumen de componentes argumentables -y por lo tanto los relaciona,es decir, los lía- sin exhibir una síntesis brillante o una dicotomía última por la que votar, puede ser mal vista ya que lejos de substanciar está extensionando.

Es completamente distinta la intervención en conversaciones con una supuesta patente de verdad (una teoría primigenia a la que ajustar todo nuevo suceso y nueva idea) a la intervención discursiva y polémica sin más deseo que aflore todo lo que tenga que aflorar a costa, incluso, de una conclusión rápida. La  conclusión, como una verdad patentada,  pretende una respuesta que acabe con la angustia de las preguntas. Sin embargo las preguntas son la revelación de los problemas y los problemas, la razón de la ciencia. Las batallas por  la verdad única han dejado de tener fundamento, con lo que la era del mayor dominio del conocimiento del hombre sobre la naturaleza y el espacio, es también la era de la incertidumbre. Posiblemente en las épocas pasadas de oscurantismo y de ideas hegemónicas había más certidumbre que en el s.XX . Pero este siglo también nos ha enseñado a vivir oponiéndose a nuestro narcisismo como especie dominante y a admitir las variables hipotéticas de otras dimensiones  extraperceptibles y  de alguna clase de consciencia continuada tras el cuerpo extinto, antiguamente negadas por  ser consideradas como irracionales.  No es necesario entrar en la discusión histórica sobre  la continuidad del saber postmortem por el sujeto muriente para buscar la hipótesis de la revelación de las verdades  últimas desde el palco de  este deseo quimérico. Nos basta recordar que todavía para muchas personas la verdad confirmada sólo será posible en  ese estado indemostrado tras la materia viva. Para el debate de la cuestión es  suficiente con observar las encrucijadas de las discusiones  actuales en las que se mete el mundo entero para  observar la tendencia  preponderante a  las polémicas  irracionales. De hecho el género humano es esa especie que usa el lenguaje que no está dispuesta   a asumir con todas sus consecuencias. El lenguaje que es el instrumento de comunicación y de persuasión  es empleado como  un medio de lesividad y de confusión. La batalla por la verdad  parecería conseguible a través de las conversaciones sosegadas y de la exhibición de todos los argumentos en juego. Lejos de eso, una multitud de conversaciones ni siquiera despegan de su antesala, cuando la previsión de una conversación adecuada y sosegada es nula o mínima. Se dice que  esto está ligado a las tipologías culturales, y es verdad que hay etnias y pueblos más propensos a  la comunicación trastornada que otro. En Europa basta recorrer unos cuantos kilómetros al norte desde España para notar  un sosiego en la verbalidad que para nada tienen los latinos. Por aquí en cambio, no solo forma parte de las costumbres, hacerlo – lo de hablar- todos a la vez e ignorarse mutuamente las informaciones, sino que se llega a hacer de eso un espectáculo. Excesos caóticos de palabrería van en detrimento de la comunicación de calidad, claro que en contrapartida parecen estar emparentados con la fiesta y la liberalidad de las formas sociales. La cuestión es que las colectividades humanas han instrumentado sus idiomas para entenderse y escapar de las babelias esterilizantes. Si aquellos idiomas no son usados cabalmente, el progreso de la comunicación en su conjunto se resiente, con lo cual todo lo que se ha manejado con esa comunicación (proyectos y acuerdos del tipo que sea) se retrasan.

La supervivencia de los hablantes elegantes en situaciones  de caos de las prosas o frente al interlocutor tópico y estandarizado que no deja hablar es pasarse a la retirada discreta. Hace tiempo que se sabe que quien más grita y más interrumpe el habla no es quien tiene más cosas a decir o las tiene mejorar organizadas en su cerebro, sino que no puede reprimir su pulsión, es decir, que no tiene resuelta  la demanda infantil clásica de respuesta  antes de haber aprendido  la superación de la incontinencia expresiva. Generalmente la gente más educada  adecua sus personalidades a comportamientos discretos y hasta silenciosos y, por el contrario, la gente  más resistente a la beligerancia explosiona sus personalidades convirtiéndolas en ejes situacionales sin escatimar gastos en todas las estridencias  que convengan al caso. Éstas estridencias incluyen desde la elevación del tono de voz al empleo de palabras descalificadoras.  Puesto que  una conversación de opiniones no tiene porque ser motivo para una confrontación verbal, la discrepancia es sana si se está de acuerdo con unas reglas básicas no escritas del juego verbal: algo tan viejo como callar para escuchar y consecuentemente pedir la escucha en el turno de habla. Esa misma discrepancia puede ser totalmente insana si se desea llevar hasta las últimas consecuencias cuando el lugar de los argumentos está habitado por la crispación y  la enemistad al concepto ajeno. Esa enemistad a la opinión distinta rápidamente se extenderá a la enemistad con su opinante. El habla es de todas las escenas de la actividad humana el espectáculo más  fabuloso y el más cercano al consumo de cualquiera. Practicarla es un placer  actorial y un disfrute  desde la platea del espectáculo. Todo hablante deviene un  activista  y un observador  de lo mismo, según que lado ocupa en cada momento en sus  relaciones verbales.

No todo el mundo sabe hablar adecuadamente lo que quiere expresar, como tampoco todo el  mundo  logra escuchar lo que se le está diciendo. Los dos hechos hay que examinarlos por separado detenidamente: Se puede estar hablando cualquier cantidad de vocablos y sin embargo no conseguir expresar  ni la mitad de lo que se quería decir y podía  haber sido dicho con  la cantidad recurrida dividida por  2 o por 10 o por más.  Simplemente hay hablantes que abusan de la paciencia ajena diciendo cantidad de cosas que no vienen a cuento o que no sirven para  la iluminación del tema. Puede haber situaciones peores cuando un hablante  ocupa  longitudinalmente el tiempo de su turno repitiendo frases y palabras y conceptos o incluso jugando con los silencios de intervalos. Reconozcámoslo: hay gente que necesita ser el centro de atención sin tener nada que aportar a la escena salvo sus balbuceos y sus gacetillas de poca monta pidiendo consumos de atención ajena con una prosodia que no los justifica.  Por cortesía se escucha a esos subhablantes colonizadores del tiempo de comunicación pero  que comunican muy poco o nada.  Poco se puede hacer ante su lluvia de palabras salvo la escapada. A la primera oportunidad se irá  detrás de un cóctel en la sala de fiestas -o de cualquier lugar- o se irá  detrás de cualquier otro pretexto para no volver  al lado del hablante  desmedido. Éste, embebido de su rol, ni siquiera advertirá la elusión ajena. Justificará su vacío de compañía  en el temor que pueda ocasionar o en cualquier otra bagatela.

De otro lado está la actitud de la escucha conmiserativa y aparentemente respetuosa pero que va dejando pasar palabras sin  escuchar  y/o entender prácticamente nada. Por protocolos formales el que aparenta una escucha pero no la hace, esperará su turno para colocar sus frases sin que tengan conexión lógica con las expresadas anteriormente por su interlocutor.  El falso escuchante  puede ser cautivador con su sonrisa y sus buenos modos, pero llevará mucho más tiempo de descubrir que el hablante  sin mesura. Solo será posible hacerlo cuando sus interlocutores advierten que en realidad no  son memorizados en nada o casi nada por el otro. El escuchante ficticio toma las formas  camaleónicas de una cierta  clase  aparentando un interés y preguntando  por alumnos temas de los que  prescindirá de las respuestas. Sabe, por imperativos de la civilización que hablar es una cosa de dos como mínimo y por lo tanto se sabe obligado a ocupar el lugar de la escucha  en  ciertos momentos del diálogo, pero solo lo hará para tomar sus dosis de aire  tras lo cual inmediatamente volverá a los resoplidos y a  su monólogo.  De hecho mientras prevalezcan una actitud de monodiscurso en un acto comunicativo la comunicación es una etiqueta.

¿Porqué ese microanálisis pormenorizado de esos dos tipos de vínculos enfermizos entre hablantes? ¿qué tiene que ver con el enunciado del tema sobre la batalla por la verdad?  Pues bien, la verdad es algo que se pontifica o se decapita a través de los debates y los discursos y los espacios de habla, todos y cada uno de los que damos sumar y  estimar, son las arenas de esas batallas: desde el parlamento y senados más complejos y pomposos a la  conversación más espontánea y humilde en una parada de autobús, pasando por innumerables tipos de reuniones, consejos, asociaciones, conferencias o asambleas; el lugar del habla pretende discriminar lo cierto de la falso, la verdad de la mentira; y con ello, las personas que se aproximan  a la representación de los hechos  de  los que lo hacen con sus impostoras.

Afortunadamente para el impostor (o para el desorientado para salvar su puesto de honor en una conversación) en un debate, sea del tipo que sea, nunca se dispone de todos los datos  de los que se está hablando en aquel justo momento para verificarlos, como tampoco están al lado las terceras personas  de las que se habla y se nutre la conversación para que confirmen o desmientan lo que se dice . Es por eso que lo que gana una conversación no es la razón o la aproximación mejor a la verdad, sino la persuasión o la fuerza impeditiva en el diálogo. Una experiencia prototípica de eso es el influjo que ejerce el líder carismático (o el hechicero tribal) frente a los demás, que prefieren seguir los argumentos que escuchan que elaborar  los propios. En última instancia ese mecanismo explica que la mayoría se afilie a  actitudes  persistentes y persuasivas pero no contrastadas ni correctas. El animismo popular propende en cada persona a que se aliste bajo presupuestos claros  y dogmatizantes  a que deje sin actuar su habilidad crítica.

 Ese fenómeno  termina por sepultar la conciencia de masas y conducir  su comportamiento a los basureros de la Historia.  Las batallas de la verdad sean cuales fueren  aquellas y se a la que sea ésta ha conducido sistemáticamente a lo largo de la historia a que las gentes se degüellen o se citen en los duelos a pistola. La actualidad no  ha vencido esos resortes. Lo que varía es la intensidad  de la pelea, pero la pelea en sí no ha desparecido.Su trasfondo causal sigue ejerciendo el mismo poder negativizante que hace siglos y milenios. Los ojos enfurecidos del contrincante o sus miradas asesinas hablan por si solas. Sólo toca aceptar que hay gente que no admiten la inteligencia ajena o un argumento superior en otros.Son los reyes del mambo recrecidos tanto en su  saber fijo y su discurso que no oyen más palabra que la suya ni reconocen otro discurse que el que sale por sus bocas.es una actitud acientífica y que constiutye uno de los principales problemas para alcanzar la verdad.Lo es en tanto que no se trata de actitudes excepcionales sino  generalizadas. Se trata de un ejército de hablantes qie no escuchan los que  pueblan el mundo y hacen de la comunicación humana un deplorable escenario. Hay una explicación  psico-cultural de eso: escuchar significa estar dispuesto a la innovación por lo tanto, a la integración de otros puntos de vista y razones. La resistencia a la innovación es uno de los atributos característicos de la  mayoría de  miembros de la especie humana.Si hay innovaciones es por que  las minorías lucidas vienen anunciando desde  generaciones atrás con mucha anticipación lo que mayorías ciegas acaban por seguir con demora y con errores.En el terreno de la comunicación, el discurso ajeno puede hacer tambalear el propio, por eso es mejor no escucharlo y en todo caso simular  que se está oyendo lo que se dice sin que se esté escuchando el trasfondo de los mensajes.El resultado final no puede ser otro que conversaciones superficiales y estériles, donde cada parte se defiende de la otra sin tratar de buscar nada  útil ni novedoso.Pasan los años de una relación  y sin embargo no avanzan los discursos.Se mantiene la relación superficial pero la comunicación progresiva ha cesado, o tal vez nunca  arrancó desde el principio.

Claro está que ese tipo de situacion, tan dramática como permanentizada y extendida se justifica de muchas maneras. Los humanos hemos aprendido a vivir entre nosotros sin tocar las fístulas que pueden resucitar nuestras heridas. Construimos murallas a nuesto alrededor para no ser perturbados.Eso sí, las murallas son de cristal para disimularlas.  Aparentemente cada cual tiene su verdad y esta es otra falsación, ya que mientras no se analice en detalle un tema y se lleve hasta sus ultimas consecuencias no queda revelada la categoría de verdad o aproximación a la verdad. Y la verdad es que  predominan las actitudes de la mentira  y de la ocultación de  hechos y argumentos.Y su reconocimiento hace de las posiciones impostoras las dominantes quedando elevadas al rango deifico de verdad. Este postulado es absolutamente inverosímil y por eso se acata su contrario como critero general y se dice o decimos con toda lademagogia de la que nuestras reservas de  esceneificaciones nos permiten, que todo el mundo tiene su verdad particular y que todas tienen  su  lado positivo, allanando de esta manera un teatro  del absurdo: puesto que cada cual tiene su verdad el sujeto no toma partido por ninguna de las partes. Eso ocasiona una resultante tal vez más dramática que la del dogmatismo, a saber, la del escepticismo a perpetuidad. El valor de verdad o no ante un evento cumple una función metodológica: asumir el riesgo de cateorizarlo como verdadero  o falso es  adoptar una coducta beligerante y por lo tanto insertiva en los acontecimientos. Opinar y tomar posición es interferenir en la historia. Darlo todo por álido es dejar la histoia a su suerte. El taoismo y su prédica de la no intervención podría ser acusado de esta enajenación de los temas.en su defensa cabe decir que no toda interven ión es deseable ni todo tiene que ser someido a su opinabilidad. Quizá una de las maneras para activar la historia es la de no entrenerse en polémicas superadas por los acontecimientos. Esa idea me pone  en un aprieto: debería especificar a qué ideas me refiero  y qué clase de acontecimientos tengo en  la mente.Y eso me llevaría  irrevocablemente al campo de la subjetividad. ¿Por qué, cuáles si no los indicadores indivduales són los que determinan la importancia de lo uno y de lo otro? Pero si traspolo el criterio a una escala de biografia de una personacualquiera entonces la posición teórica de intervenbción vs no intervención en su vida se aclara notablemente. ¿cuántas personas que conocemos de nuestros ámbitos de relación personal o profesional nos parecen inadecuadas y sin embargo las libramos a su destino sin interferir desde  nuestras supuesta maestrias para qué cambien? Los cánpones de lacoexstencia civilizada y moderada nos aconsejan dejan que cada cual se encentre con los resultados de sus elecciones sin prevenrles sobre ello. ¿significa eso un goze secreto en  un placer insano por sus fracasos? Nada de eso: significa simplemente  no tratar de canmbiar exógenamente lo que solo puede serlo endógenamente. además todo el mundo ha pasado por la expriecia frustrante de erigirse en consejero y  desacertar o bien complicar aún m´ças lasituación. Es por eso, que nuestra interveneción en el área de las condcutas personales sólo la circunscribimos a la gente más proxima:a las dos o tres personas qiue llenan nuestro damerograma esencial. Y ni siquiera con estas hay cosas que nos es dado tratar de insistir. La vida se convierte así en juego de correlaciones y de co-equlibrios en los cuales la mutua tolerancia es la moneda de cambio para admitir las diferencias  recíprocas. Y si eso lo hacemos en el ámbito de las relaciones personales ¿por qué no legitimarlo en el ámbito de las grandes historias sociales? La patente de verdad de cada cual está condenada al anonimato:no hay oficina que se la pueda validar.Quiénes no saben eso  seuirán citandose en  las calles de los duelos para disparse hasta matar o morir. Tanto una solción como la otra parece más  aglutinante que la de vivir a la distancia de los conflictos y dejar que los demás peleen padeciendo  (o disfrutando) de la escena como de un espectáculo trágico. Es difícil que la tragedia ajena pueda constitur un material de gozo propio aunque no imposible. Ha habido y hay corrientes de pensamiento y de actuación que fundan sus conquistas, éxitos y placeres en las pérdidas, derotas y sufrimientos ajenos. Ahí donde hay un vencedor de toreno es porqué hay un perdedor  ca´do de su caballo. Ahí  donde hay un gladiador victorioso es porqué hay otro atravsado por un tridente.Ahí   donde hay donde hay alguien  repartiendo el botín o el territorio es porqué hay alguien desposeido de sus benes.. Estos pareados no nos complacen.Nos toca reconocerlos. Analógicamente la verdad  impositiva de uno exige la vergüenza de la supuesta mentira de otro. ¿cuántas discusiones, debates y confrontaciones verbales  han terminado con la aclamación de una posición ante el silenciamiento de otra,sin que esa otra ni siquiera haya tenido la oportunidad de ser explicada? ¿cuátos derrotados a los que se arebató sus posesiones y su vida fueron envados a la muerte sin reconocerles sus méritos o ni tan siquiera sin enteder lo que decían? La lucha por la verdad a lo largo de la historia ha sido una continua batalla por hacer valer la disidencia, es decir la heterodoxia. Desgraciadamente los nuevos heterodoxos acababan  por inaugurar otras ortodias incluso a veces más sectarias y sanguinarias que sus predecesoras  .La lucha por la verdad:proveduría de  tantas investiduras doctrinarias  parece no ser tan felevante como nuestros adolescentismos y utopismos nos dieran a entender. Si no siempre es posible hacerla valer en las cuestiones cotidianas más elementales frente al cociudadano subculto o ante el paciente que padece una psicopatía obsesiva, ¿por qué razón pensar que es valable a escala socioplanetaria?

El mundo sigue y seguirá en sus guerras y sus entretenmientos destructivos. ¿Por qué razón  hay que implicar la privacía, el reducto de felicidad personal, los seres más queridos y la propia inteligencia para  sacar de sus pozos a multitud de gentes atrapadas en  sus pulsiones de odio y muerte? Y esa pregunta, que no nos hacemos porqué resulta más cómodo consensuar una respuesta inequ´voca y acrítica de la ayuda incondicional a los ignorantes para elevar su nivel de conciencia tiene un trasfondo patético:el que pone a prueba a cada pensante  ante la verdad última de su conciencia. Finalmente la lucha por la verdad es algo personal e intransferible. Y la obecación por demostrarla formaría parte de gente que todavía no la ha interiorizado totalmente en su ser y sigue atrapada en una dinámica de voluntad  nietschiana de poder.

 

 

Autogestión del Conocimiento

 

 

Si bien las historias humanas están repletas de actos heroicos contra la ignorancia y por la profusión de la conciencia, la actualidad está repleta de supervávits de conocimientos en un contexto de superávits de consumos de todos tipos. El conocimiento no escapa a las leyes clásicas del mercado.Hay quienes lo ofrecen y quienes lo consumen y su consumo no guarda una relación directa con su asimilación y aún menos con su rentabilidad. Quedan así mencionadas implícitamente tres fases:La acumulativa o bancaria, la  adquisitiva de contenidos y su uso o aplicabilidad. Eso es: una continente, una de contenidos y una más de equivalencias.En cierta manera todos los objetos con los que tratamos durante la vida pasan por estas fases o tienen estos atributos.Al elegir cosas lo que hacemos es rodearnos de datos que nos proporcionen una vestidura, un arropamiento, un  acompañamiento, una referencia. Que nos proporcionen también una información, seguridad y saber. Y esperamos  que tengan un poder de canje, una función inversora, una traducción en confort o condiciones materiales.

En la sociedad de la información  los nuevos productos de los que nos rodeamos ocupan menos lugar y nos proporcionan más ventajas. Las configuraciones de las antiguas empresas, edificios de despachos u  hogares con  cosas voluminosas que llenaban los espacios vitales forman parte del pasado y han dado paso a nuevas configuraciones más estilizadas, con menos trastos por en medio y con funciones polivalentes de cada cosa. Posiblemente el ordenador simboliza la figura sólida más polivalente de las que puedan haber en una sala cualquiera. Y más que el ordenador en si, la posibilidad de jugar a estar en el mundo sin necesidad de desplazamientos o de grandes estructuras físicas. Si siempre se supo que la información es poder ahora se reafirma que es inconcebible  vivir sin una dosis importante de conocimientos. Esos en sí mismos  son una nueva  deidad. Ya ninguna familia cuestiona la  necesidad objetivo de que sus hijos estudien y se titulen. Y ninguna firma se opone a invertir en planes de I+D. Ese acopio de datos prefiguran un nueva psicología social y del comportamiento. La pulsión por tener todas las respuestas y tenerlas antes que nadie  prefigura un  nuevo grupo de psicopatologías y una nueva manera de entender  el vivir humano.

Las nuevas generaciones heredan una sociedad de superávits, donde el imperio del consumo y los excesos de cosas convierten a los nuevos usuarios del planeta en otra clase de seres neuróticos, que en lugar de padecer angustias por carencias sintomatizan nuevas angustias por pérdidas de sus propios recursos escedetarios. Por lo que hace a datos bancarios y metodológicos de trabajos, tanto los grupos organizados (desde empresas industriosas a federaciones políticas)como  los individuos  creativos (más o menos interactivos o aislados)se enfrentan a gestionar sus fuentes de saber y sus almacenes de informaciones. Si antiguamente el problema era el de reducir o combatir la ignorancia ahora el problema es el de combatir y reducir el exceso de informaciones. De hecho, cualquier persona de la actualidad está bombardeada por mucha más información de la que necesita para vivir y una parte de sus problemas consisten en el recibo no autorizado de influencias indeseables. El dilema del humano creativo es colocar más que nunca su pensamiento en un afuera distante[1]  para no  desaparecer antes de hora en tanto que sujeto-filtro y crítico.Y seguir una vida intelectual constructiva saneado su actividad con el encajonamiento o clasificación de las distintas materias o campos de interés de los que se ocupa. Su curiosidad de partida ha podido  lleva su inquietud a toda clase de lecturas  e indagaciones.Sus limitaciones físicas y sentido de realismo-aunque fuera tardío-le habría llevado a la especialización y la fragmentación, que no es sino una de las primeras versiones de la gestión del Conocimiento.en lugar de asumirlo como un todo en su mayusculidad lo  interpretará como una parte en su especificidad minúscula.El sujeto que indaga se sabe un invidente en un mundo de sombras.Tratar de comprender su tiempo, su historia, su entorno mientras sigue líneas  de meditación le compromete toda una vida y otra más si renaciera para ello. el conocimiento no tiene fin y la ansia de aprehenderlo no tiene límites.Pero tras la placa de aquel realismo mencionado el conocimiento se autocircunda y se especializa para poder halar en  rotundidad de los temas a los que uno se atreve.La necesidad de autores que experimentan ciertos filósofos o filoconocedores  es un indicador del síndrome de ansiedad de soledad intelectual. esa conversión de los materiales heredados de pensadores insignes en  víveres para las neuronas hambrientas del curioso ha permitido la erudición y  los interpretes dignos de autor.Sin duda los autores son importantes, los vivos y los muertos,pero suelen guardar un común denominador: o están lejos o no están en los rings de las confrontaciones. a los autores se les interpreta y adapta a su pesar. Posiblemente se discutirían con sus intérpretes e incluso  con sus biógrafos si alguna ley reencarnatoria se lo permitiera. Un autor es importante para dejarse influir e impregnar por su legado, pero  la mejor justicia que se le puede hacer es no tratarlo como una materia inorgánica y muerta.Sino tomarlo como trampolín para reelaborarlo.Y eso sólo es posible discutiéndolo[2] .Por encima de lo que un pensador contribuye con su discurso al pensamiento colectivo, el Conocimiento es un parámetro de referencia  más extraordinario. y el conocimiento es plural y complejo.Cuando en una época alguien ha tratado de encerrarlo en una sola linea de interpretación entonces se le ha castrado  y negado su  resplandor.La gestión del conocimiento es una formula  de método para incrementar la eficiencia del saber del que se tiene constancia, no solo del propio acumulado en  las dependencias de la propia inteligencia, sino también del ajeno multirepartido en una variedad de fuentes.

La memoria personal y  la prestancia para recordar una cita o tener el apunte cercano donde leerla es sumamente valioso para la agilidad de las exposiciones y los intercambios de opiniones, pero más importante que eso es contar con los criterios comprobados por su efectividad para recurrir  a quien tiene aquello que necesitas y que sabes que es  útil. Se trate de un autor publicado o  de un argumento esgrimido un minuto antes en la misma sala de conversaciones.Por encima de la erudición prevalece la capacidad creativa del argumento.Aquella nos remite a lo sabido, éste a lo innovado. El Conocimiento  puede ser definido como la totalidad de los conocimientos bancarios más el reconocimiento de los vacíos de saber concurrentes.

Eso implica que el Conocimiento incluye el reconocimiento de lo desconocido. Contrapuestamente  un conocimiento que se erige como una totalidad acabada, un pocket God,[3]   se autosacrifica como tal para pasar a ser una doctrina normativa. Uno de los problemas vivenciados por quienes nos acercamos al saber y al acopio de conocimientos sobre el mundo que habitamos es que podemos incurrir en una disintonia entre lo  aprehendido y lo destilado, lo acumulado y lo recordado, lo tenido y lo mantenido, lo recibido y lo sintetizado. La cultura se la ha definido como aquello que queda después de haber olvidado todo lo aprendido. Pero esa  definición no es complaciente. Tras la lectura de un libro o  al final de un seminario o tras miles de horas de una carrera universitaria ¿Cuántas horas seguidas podemos estar hablando de aquello que nos ha  hecho gastar tanto tiempo de nuestra atención? Para hablar de un tema nos tocará volver a prepararlo, revisar viejas lecturas, reconstruir argumentos anteriores. Aparentemente la memoria es un aliado menor en ese proceso[4] . Lo que cuenta es el dónde saber encontrar lo que se necesita. La comparación de gestión de recursos en una empresa con la que le toca hacer a un individuo consigo mismo gardan el parecido de acudir  a un banco de datos en continua ampliación y renovación. Si la administración de ese banco funciona la inserción  en el saber será más dinámica y su traducción en  bonificaciones de vida será plausible.

 



[1] Michel Foucault  (en el pensamiento del afuera.Pretextos Valencia 1993) nos recuerda que desde Mallarmé se sabía que que la palabra es la inexistencia de aquello que se manifiesta, y-añade- que ahora (con él, con el propio Foucalt) se sabe que el ser del lenguaje es la visible desaparición de aquel que habla. En todo caso  la desaparición particular en aras a  la prevalencia del discurso al que se contribuye es de una  calidad exquisita frente a la desaparición a priori como  pensante potencial al que no se le concede la oportunidad de exhibir su pensamiento.

[2] a menudo muchas conferencias y seminarios de filosofía se  exhiben las exposiciones sobre la base-cuartel de las tesis de un autor  conocido. Eso lleva a extremos curiosos en los que el auditorio no  acierta a entender cual es la posición personal del ponente. ¿No hay detrás de eso, un cierto temor subjetivo a pensar por cuenta propia?¿ O un complejo de inferioridad del alumno que no se atreve a añadir algo más a lo que aprendió de su maestro?

[3] Un dios de bolsillo, un manual rojo de Mao, los evangelios o cualquier otro  texto formulario puede hacer refritos de ortodoxias con alusiones más o menos creíbles pero cuya combinación es un desastre para  el pensamiento libre y una mala compañía para la intelectualidad sana.

[4] Incluso a partir de una cierta edad los lapsus memorísticos son mayores y si no se ha ejercitado con anterioridad una disciplina mental por lo que hace a técnicas mnemóticas lo más probable es que  se vaya desdibujando la fijación de datos, especialmente los de reciente incorporación. El cerebro al igual que el resto del organismo físico mantiene flexibilidad y frescura si es entrenado regularmente. El almacenaje de datos mantendrá un tiempo de custodia  si es ejercitado regularmente o  se ofuscará si no se vuelve con una cierta dosis de uso, a ellos.

Ironía de la Hipocrítica

Elogio irónico de la Hipocrítica .

Lo que está por debajo de la crítica es el cobijo de la no verdad. Una crítica deficiente, o una no-crítica es  la sumisión del pensamiento al imperio de un orden establecida. Y por el contrario, el ejercicio de la crítica es la impugnación de un determinado orden de las ideas, las tradiciones y los criterios. Pensar equivale a valorar, relacionar, estimar, desentramar, desmenuzar, analizar, objetar y por consiguiente criticar; es difícil que el pensamiento se abra paso en el mundo de las palabras sin el empleo de las palabras impugnantes. Otra cuestión es la manera de su empleo y la observación de los resultados sea el que sea el modo de criticar. Y cabe constatar las enormes dificultades en admitir la crítica por parte de otros, ya que si hace diana, equivale a la rectificación, a la corrección y a la admisión de que una presunción de derrotar es una equivocación absoluta e injustificable. A pesar de todo, la crítica es una pócima de la que conviene beber a cuentagotas.No importa si lo que dice es lo adecuado, lo que se valora es si el momento de decirlo es el conveniente. Oh, las formas. el formalismo es uno de los nombres de una metodología verduga dispuesta a sacrificar cualquier verdad a cambio de autoperpetuarse como la imagen más aceptable. Ello es tan imperativo, que no hay hablante que trate de jugar sus argumentos en el momento más conveniente y que haga ejercicio de fórmulas adaptativas.Por ello puede pasar por períodos de hipo-crítica o sub-crítica antes de lanzarse a la crítica abierta. Algunas opiniones le aconsejarán de tácticas psicológicas y maneras corteses o crípticas de decir verdades sin herir sensibilidades. Aunque en el fondo e Sujeto crítico sabe que por mucho que disfrace un concepto ,si tal es adverso en quien lo recibe, lo vivirá como un ataque,se le diga como se le diga.Permanecer en un período de hipo-crítica tendrá que ver más con la falta de coraje o decisión para expresar su pensamiento que no en una galantería para no dañar a quien sea objeto de su  observación. El solo hecho de que la crítica sea vivida como una amonestación cuando no una agresión ya  indica que no se conoce el mecanismo de construcción de la Razón y la manera de fundirse con el pensamiento vivo. Pero puesto que los hablantes son lo que son y el temor a perder el territorio simbólico conquistado es el que es, cada hablante contrae una especie de pacto tácito con lo otros para no llevar su discurso más allá de lo tolerable, por lo tanto para no pasar  de lo abstracto a lo personal, terreno este en el que se levantarán las pasiones más inmundas. El comportamiento hipo-crítico pues queda determinado según las circunstancias regentes en cada coyuntura ideológica y del pensamiento.En resumen existe más o menos crítica abierta según el grado de tolerancia del marco de poder.Y eso se puede observar desde el estudio de sociedades con sus aparatos de estado al estudio de microespacios de debate o en el seno de familias nucleares.

La hipocrítica  en tanto que  es la instauración de un no-decir lo que realmente se quiere, está estrechamente emparentada con el hypokrités  o actor teatral. ¿que es la teatralización sino una forma indirecta de decir las cosas sin enfrentarlas? Pero esa hypokrisia la hemos venido traduciendo por un fingimiento  de los sentimientos y las cualidades del ser.Gómez de la Serna citaba un ejemplo cotidiano de hipocresía en el cambio de registro conductual de una persona furibunda que se llena de amabilidad al atender una llamada de teléfono en medio de una escenografía emocional tensa. Sin com,partirlo al detall, lo cierto es que cada sujeto  tiene un repertorio de conductas en función de cada otro con el que se cruza, y mientras a unos les sonríe, a otros les presenta su mala cara,y mientras ante unos no se permite expresar su sentir ante otros se permite la mayor  de las transparencias.Esa polivalencia coloca a cada persona con un potencial teatral e hipócrita. Siendo que la sociedad no se divide entre quienes hacen de la hipocresía un modo de vivir cotidiano y quienes no lo son en absoluto,sino entre quiénes lo son más y quiénes lo son menos. Admitir la constatación anterior, la de los estados relacionales de hipo-crítica lleva a admitir las conductas hipócritas. Estas,aparecen de una manera o de otra.No ya por serlo a priori o por deseos de mentir sino por que las múltiples hipocratadas en las que se participa como escenarios habituales,convierte el no decir de unos temas, en las partes más gordas de las comunicaciones habituales.   Es de tal guisa, que la comunica  humana y el conjunto de conversaciones que contiene, incluye una carga importante de mensajes subliminales y de envíos tácitos o no dichos. Se decía, que con una buena escucha con pocas palabras se entiende. Lo cierto es que las oraciones van  colocando el pensamiento querido o el que quiere ser dicho, y no siempre los protocolos culturales permiten decir las cosas tal cual son, sino que necesitan de una cosmética apropiada para poder ser enseñada la fealdad. Esta operación es la que explicaría en última instancia las literaturas y las  artes  expresivas,cuya complejidad y vericuetos obedece a excursiones formales para eludir las construcciones frías de las informaciones. El sujeto hipócrita deviene escénico y representativo de un arte que personaliza a su antojo n función de la cantidad de apaños y amagos que necesita hacer para comunicarse. Posiblemente defenderá su actitud sin la menor vergüenza, añadiendo que lo más pedagógico es el disfraz de los contenidos para no dañar a nadie. Y es así, que fundará toda su didáctica de la relación en un  ensamblaje continuado con el otro, aunque no se identifique para nada con ese otro, con el milagro de hacerle creer lo contrario. Eso da lugar a una panorama en el que los unos cuelgan medallas a los otros, a cambio de ser homenajeados a su debido tiempo con lo mismo.Panorama en el que la seguridad individual se verá marcada por no tocar la sensibilidad de nadie y especialmente la de ningún pope. Ya que se puede correr el riesgo de que el mecanismo de rechazo del otro por no asimilar una crítica, lo convierta en un bloque de granito para el que ya no cabrá ninguna capacidad de diálogo. al mimo tiempo todo polemista elogiará la crítica en general como metodología necesaria y hablará de la necesidad de la ética de la verdad como principio doctrinario.Estará a favor del doble predicado siempre que los demás no hagan uso de ello para volcar análisis críticos en su contra. El tejido cultural cotidiano está repleto de espacios polarizados en torno a individuos organizadores, que sienten lastimado su poder personal porque alguien ponga en cuestionamiento su manera de administrar las reuniones y los temas. Pero puesto que la personas criticada no puede revelar su enojo por su verdad desnudada calificará a su crítico de saboteador o a la propuesta innovadora de una temeridad que quiere acabar con una sana tradición de varios años[1] . La cultura se abre paso,a pesar de esos entuertos y esos hijos de la ira, cuando se ven cuestionadas sus realidades. el temor a la pérdida es humano y no es una excepción quien al temer perder su imago, su carisma o su puesto de líder por el embate de una crítica severa, prefiere dejarlo todo en el sumidero del autobombo, buscando políticas de alianzas en relaciones hipócritas, dejando de lado el deseo de esclarecer las cosas. En todo momento y lugar la hipocresía es explicada por una convicción en la imposibilidad de la franqueza.  ¿Si es así, dónde está la responsabilidad  de lo hipocresía, en la persona actora que la ejerce o en la persona tratada que no está dispuesta a escuchar palabras de sinceridad? A menudo muchas relaciones sociales y  emparentadas tan sólo son posibles desde la no-verdad, o desde la verdad muy disminuida. Puede quedar tal vez,un viejo eco de otros tiempos de compenetración y comprensión, pero la historia común ha avanzado sobre no-decires, para asegurar no-dolores. Un no-decir no es otra cosa que una operación lingüística para posponer una verdad.Entre tanto en el lugar de su decir prevalece una ambigüedad, para la que algunos cabrán análisis avanzados y para otros no serán ni siquiera mencionados como posibilidad. Es en este sentido y sólo en éste que la hipo-crítica cabe como elogio en un mundo intercomunicado, en el que no todo el mundo acepta la misma clase de comunicandos. Finalmente las medias verdades, las mentiras inequívocas y los elogios fatuos,retrasan  la construcción de una nueva racionalidad, pero en todo caso la retrasan sobre todo para quiénes piden ser engañados a gritos y piden ser homenajeados como los mejores aunque intuyan en el fondo qu están atrapados en los basurales de sus discursos  insinceros. A su insinceridad le corresponde finalmente el bumerang de otra.

 



[1] En mis experiencias de polémicas en grupo: desde las reuniones y conferencias de partidos políticos, basados demagógicamente en objetivos de libertad y prácticas democráticas, a reuniones temáticas culturales sin pretensiones de conclusiones consensuadas, la constante  del vector personalista  está en  un sitio u otro tratando de preservar una correlación de poder. Ciertamente muchos grupos existen gracias a una o dos  o tres personas que los vertebran, con lo cual su  rol personalista queda del todo justificado:sin personas no hay grupos funcionales. El conflicto aparece cuando un líder consolidado y consensuado experimenta la brillantez,versatilidad o elegancia teórica  de otro innovador que se pueda convertir en un  rival serio. Es entonces cuando se revela su verdadera función :la de dictador de pautas, a la que no está dispuesto a renunciar reconociendo sus errores formales y metódicos, y negando a tratar los temas argumentales de objeción  expuestos  para derrapar las discusiones hacía lo personal.

Moderación del debate

La función moderadora en el debate  

 

a .el habla y la escucha

b.La orquesta participativa

c. automoderación

d. el arte de la palabra

 

 

a. El habla y la escucha.

La existencia de la  figura  moderadora es en sí misma un indicador de autocontrol. y una medida dispositiva frente al peligro del desorden del habla o del discurso caótico. El grupo de habla que lo tiene, lo ha establecido a partir del reconocimiento de una necesidad de orden orquestada a través de alguien que conceda el turno de palabra en una discusión. Esa función  es la que da paso a las tandas en el ruedo del discurso  y es la primera y la más elemental. Prácticamente es inconcebible la dinámica de reuniones sin esa figura que las administre, las tutorice y haga un reparto lo más justo posible de los tiempos.

Sin duda si existe la necesidad de un factor moderador es porque antes queda constatado el desbordamiento de las compulsiones verbales. El sistema nervioso de los individuos es demasiado  simple como para pasar de la necesidad de la expresión a la expresión misma sin calcular que en un foro colectivo los demás sistemas nerviosos pueden están siendo victimizadas por la misma mecánica impulsiva. Reconocido el sistema organismo como el lugar de la producción de eventos mentales y  la máquina que necesita urgentemente extrovertirlos, cabe pensar en un substrato orgánico fuera de él que ayude a regularlo si por sí mismo es incapaz de hacerlo.

Cuando el sistema tiene una idea y la necesidad de decirla, corre el riego de perderla si aguarda un tiempo, unos minutos, incluso un minuto. Si no la dice en el mismo momento de concebirla puede recibir la espera como una mordaza. Una analogía  grotesca de ese proceso sería la necesidad de que el sistema  biológico-reproductivo diera a luz unos minutos después de ser fecundado un óvulo. De suceder, el resultado no sería otro que el abortivo. El feto necesita una estancia de maduración. El sistema nervioso también necesita un periodo de  maduración de las ideas para ser dichas, pero lo que le llama a orden ,es una combinación de respeto mutuo y reparto de los tiempo expositivos, con otros sistemas nerviosos que también tienen cosas que decir y pulsiones de habla.

El que dos o mas  hablantes en un encuentro comunicativo y/o teórico (es decir el de un espacio de transacciones de teorías) consigan entenderse o no depende de las pautas de emisión y escucha que se concedan mutuamente. Hablar y escuchar al mismo tiempo es una doble operación antagónica. El sistema nervioso no es tan perfeccionado como para hacer las dos cosas a la vez por lo que hace a entrada y salida de conceptos teóricos y abstractados (y tampoco tiene tanta competencia para las funciones verbales más simples y ritualizadas). Si el escuchante que aparenta escuchar está construyendo, a la vez que escucha, las frases que requiere para cuando le toque el turno de habla, sin duda perderá un caudal importante de la información que recibe. Del  mismo modo que  el estudiante universitario ocupado de tomar apuntes,desatiende propiamente la escucha para su entendimiento, y necesitará volver a esos apuntes para conseguir  la comprensión indispensable ,en el supuesto de que estén bien tomados, necesitando dos actos intelectuales para un mismo objetivo que le bastaría con uno. La escucha pues, es una función completamente diferenciada del habla. Ambas son interdependientes. Una intervención engrasada y coherente sólo es posible con una escucha previa al completo. Si eso funciona, la concatenación de las participaciones verbales es armónica e instructiva.

 

b. La orquesta participativa.  Esa danza de participaciones no  suele ser tan exacta como un criterio de buenas intenciones permitiría hacernos pensar. De hecho la automoderación brilla por su  ausencia en  demasiados espacios de palabra pública. Por eso, en cualquiera de ellos, hay una figura hetero-moderadora. El  rol moderador concurre a partir del déficit del guión automoderado. A falta de un self auto-correctivo se instaura y consensua la  concurrencia de la figura moderadora. Ésta queda investida por el poder que le concede la sala al elegirlo o  por la organización del evento.Se hace impensable un espacio de habla colectiva con una cifra numerosa de participación sin esa figura. Simplemente su inexistencia equivale al caos, y éste al imperio monopolista de la palabra en quien  tiene más recursos para imponerla. Así pues la figura moderadora, ya lo dice la propia palabra, viene a moderar los  excesos por uno lados y a permitir el afloramiento de otras palabras marginales. Hace una función redistribuidora de tiempos, con lo cual tiene que dar y quitar la palabra en función de unos criterios preestablecidos. Y no sólo eso, hace también una función correctora del mismo debate al resituarlo  en su justo  estadio. Admitiría el símil de una dirección de orquesta.

La moderación no sólo significa apuntar nombres en una lista en función de las solicitudes de intervenciones,sino también agilizar el tema de la reunión permitiendo la reconducción de aportaciones. La figura moderadora hace de nexo de relación entre la ponencia y el debate que suscita, por lo tanto se hace representante de las palabras que van surgiendo, debiendo observar si las preguntas  o las cuestiones presentadas son enlazadas, son contestadas, y , lo que es más importante,son conexas a lo que se viene hablando. La moderación pues también pide una demanda de recortes de aquellas cuestiones o estilos anecdotistas que no vienen al caso y que consumen una preciosa cantidad de tiempo;o de aquellas otras que son duplicidades sobre lo ya dicho.

 En cierta manera el moderador es  responsable ante la ponencia y ante la sala,de si  ha facilitado la discusión o por el contrario se ha limitado a una función  aritmética de sumar intervenciones y mirar los dígitos del reloj. Pero el caos no queda impedido por el simple hecho del reparto matemático del tiempo disponible. A lo mas, ese reparto lo que hace es democratizar el orden de los turnos y la asignación de atención a cada uno.Y con ello puede conseguir una amplia participación  donde quede premiada la cantidad  e ignorada su calidad.Es por eso, que la moderación ha de ser sinóptica y extractora de lo fundamental y  reordenar el espacio sobre la marcha de su propio acontecer. Por más que se preasigne un tiempo, puede suceder que esa misma porción puede representar un tiempo excesivamente largo para algunas intervenciones o excesivamente corto para otras. Admitámoslo: hay gente  que hace de su dominio de la palabra un palco para hablar de todo[1]  menos de lo que está ligado directamente con el debate en curso;y otra, cuya excesiva síntesis en su aportación deja en  la perplejidad a sus oyentes. Sin duda entre una posición y otra la moderación debe hacer un trabajo de  recorte en el primer caso y de ampliación en el segundo.

La figura moderadora queda investida por un poder tácito y  si no siempre elegido sí al menos consentido. El espacio  de reuniones se acostumbra a esta figura o en caso de necesidad se elige ahí mismo cuando un exceso de fragor participativo la exige. Puesto que se trata de alguien del grupo y con sus vínculos afectivos e identificativos de un modo variado con los demás no puede extrañar que su  medida del tiempo pueda variar para unos casos o para otros. el rol moderador nunca es fácil pq tiene que estar atento a la demanda del grupo y a sus necesidades participativas, además de a la fluidez polémica y a la concatenación lógica de las intervenciones, pero incluso en el supuesto práctico que no  cumpla con lo segundo  la exigencia de cumplir con lo primero  ya le exige un sobreesfuerzo., cuando menos el de peinar con la mirada a los asistentes para  detectar posibles demandas de palabras. Siempre me han  sumido en la perplejidad moderadores de conferencias que por una parte invitan a la sala a participar tras una ponencia y desde el mismo momento en que lo dicen dejan de mirarla para ocuparse de sus asuntos, tomar notas o leer en secreto  algo que llevan entremanos. O incluso aquellos otros, que antes de dar tiempo al debate, a pesar de haberlo anunciado desde antes de la ponencia durante la presentación del ponente, llegado el momento dan por supuesto que no va a haber participaciones (tal vez porque la tradición del espacio es el de que el público no hable)y da por cerrado el acto sin justificarlo por premura de tiempo[2] .

Generalmente los  roles de moderación recaen en los de presentación  haciendo un cóctel de fusión implícito entre lo uno y lo otro sin poder llevar para adelante un debate en condiciones. La mayoría de espacios verbales no  tienen tanta solera o/y enevergadura para requerir las dos figuras que siempre serán mejor que una porqué así diferenciarán las intervenciones de reseña, enmarcamiento y de introducción temática-a cargo de la presentación- de las de concesión y regulación de los turnos de palabra, a cargo de la moderación.

Ésta más que aquella tiene un poder funcional que en los momentos más duros su uso lleva a quitar la palabra de alguien o a recortarla, tarea nada fácil por las consecuencias posteriores que eso ocasiona de malestares irreductibles y de indisposición emocional reditual frente al que ha hecho imperar su ley a la fuerza. No hay nada más terrible que verse invitado a  cesar  de su habla de alguien que se encuentra muy cómodo en su monólogo, por quien le recuerda que se ha acabado su tiempo, por mucho que lo justifique con el alegato de  que “hay otras palabras pedidas”. Esto que puede resultar hasta insoportable por contertulios muy pagados de si mismos con nula noción de su tiempo gastado y de sus anécdotas superfluas  es un criterio muy mecanizado en las actividades parlamentarios de las cámaras de las estructuras de estado que  disponen de ellas, donde el presidente es inmediatamente obedecido tan pronto  dice “se ha acabado el tiempo”.

 Los parlamentos que tienen un interés especial desde el punto de vista del tema del que se ocupa este articulo son espacios experimentales y de observación de primera magnitud  por lo que hace a la co-participación verbal y a la federación de aportaciones de mociones e ideas y de dialéctica del debate. Cabe decir que resulta curioso como la  estructura parlamentaria por discutible que sea en su esencia democrático-burguesa y el imperio del dominio de los puntos de vista de las  clases favorecidas,es un lugar donde la palabra suele ser respetada y  donde quedan instrumentadas las maneras y los tiempos para que todo diputado pueda decir lo que quiera; algo de lo que todavía  les queda un aprendizaje a no pocos espacios o fórums de las llamadas izquierdas o del pensamiento crítico cuyas maneras de funcionar son  a veces internamente menos democráticas y más jerárquicas que aquellas.

Los espacios de polémica y de reflexión colectiva son lugares de interés episódico o permanente por los aprendizajes de nuevos puntos de vista con los que contactar  y por sintonizar con una dinámica de trabajo intelectual. Su efectividad  depende en gran parte del enmarcamiento del tema enunciado (y anunciado por el cual se acude a la escucha) y de la regulación moderadora en el momento del debate. Esta regulación  depende en gran parte de la gracia y la inteligencia de quien ejerza esa responsabilidad y de ajustar las intervenciones al tema en si tratando de reconducir las intervenciones fuera de tema o de tono. Para quien modera, hacerlo con ecuanimidad y justicia y  percepción visual para no dejar a nadie que desea  hacer su intervención o completar una anterior fuera de juego, es fundamental.

Ese esfuerzo puede ir en detrimento de sus propias aportaciones reflexivas, unas veces por temor a excederse en la función de su cargo y otras por  limitaciones personales en hacer una cosa y la otra a la vez. Esta es una de las razones para la rotatividad del cargo que puede terminar por esclerotizar a la persona que lo detenta o reducirlo más a un rol administrativo que a uno teórico-contributivo.

Mientras no es relevado o sustituido de su puesto , enfrentar situaciones verbales de comunicación en grupo permite el privilegio de la observación de atalaya inscrita en su puesto. El momento de la polémica, lo que en los casales parroquiales y otros centros culturales llamaban y llaman coloquio, las distintas voces participativas se van configurando  como un puzzle que  encaja sus piezas.

El debate ideal  es el que  agota el tema expuesto o cuando menos aclara lo que queda pendiente para ser agotado en todos los puntos co-ligados que implica. Y en esta idealidad la moderación  tiene una importancia significativa si va permitiendo el fluido de intervenciones verbales no como un hecho cuantitativo sino como un a exposición de cualidades.

A veces la figurita moderadora brilla mas por recordar que ya es hora de terminar que no por la satisfacción de que se ha profundizado en el tema planteado dentro de la posibilidad de sus marcos y de los conocimientos concurrentes.

 

c. automoderación como reto. Otros espacios automoderados donde es posible la verbalidad colegiada sin necesidad de una figura que administre turnos de voz no inducen a pensar que sean la alternativa. De una parte la automoderación en la mejor de las situaciones no quita un fenómeno socio-cultural endémico, el de que una minoría habla recurrentemente y una mayoría calla con frecuencia. De otra parte, una ubicación cultural  en el que la parte participativa se conoce más ,sea porque comparte el lenguaje gremial o por tener una tradición común profesional o del tipo que sea en otro ámbito, se entienden o sobreentienden con participaciones infraexplicativas (e incluso subvocales). Es ahí que la figura moderadora puede servir como rescate de participaciones latentes que quedan en el silencio y de las que los demás no se benefician por su estado de calladas y acicate a la vez para ese rescate. al fin y al cabo un espacio colectivo de encuentro es para descubrir o contactar con puntos de vista nuevos y aprender también de quienes se acostumbran a mantenerse en el silencio.

Si numeráramos las funciones moderadoras, una sería también la de cumplir con ese acicate o instanciación a provocar la polémica. Es por eso que en ocasiones los moderadores pasan el debate a la sala empezando con una pregunta abierta para provocar la intervención.

La función moderadora sigue sin ser una actividad fácil a pesar de ser popular y su concepto general muy conocido. Todo el mundo da por supuesto lo que hace alguien que modera y así nadie es discutido en su manera de hacerlo suponiendo que lo hace bien. Sin embargo una observación del sociograma de las intervenciones verbales de todo grupo de comunicantes  da unas puntuaciones recurrentes de quiénes participan más, quiénes menos, quiénes  abundan en un tipo de autores y temas, quiénes en otros, a la vez que un consentimiento ante una clase de intervenciones o de rechazo de otras por parte de quien da la palabra.Un análisis científico de las producciones verbales demuestra/demostraría/rá la injusticia inherente en ellas: no todos los participantes tienen las mismas opciones para hablar no solo por sus capacidades y formaciones subjetivas distintas sino por la tradición discriminatoria propia de cada encuentro, grupo o asociación.

 Finalmente cabe no olvidar que quien otorga la palabra no es una máquina objetiva y fría sino una persona emocional y contradictoria, con lo que según las situaciones concederá o distribuirá las palabras por negligencia perceptiva o incluso-en el peor de los casos- por amiguismo[3] .

Mientras haya citas de debate público en las que concurran posiciones filosóficas -y mucho más políticas- encontradas  la función de la figura moderadora se hará indispensable. No siempre su inexistencia  es indicativo de una automoderación suficiente ya que sucede de hecho que algunos espacios tertulianos en las que todo fluye con orden y que aquella figura no está es porque prevalece el supuesto de que el principio de contaste no existe o que solo predomina una tipología de relato. Incluso en las situaciones mas armoniosas y respetuosas pensables el recurso a la figura moderadora  conviene que quede establecido como un recurso abierto y permanente. a veces esa función corre el peligro de extralimitarse por el ejercicio de poder implícito que trae consigo que se extiende a otras cuestiones organizativas del grupo que se reúne.

Ejerciendo dádivas[4]  con algunos miembros o castigos[5]  hacia otros: doble constante que instrumenta-sea dicho de paso- toda figura de poder frente a  quienes pertenecen a su ámbito de aplicación. Esto puede quedar en un juego dinámico de las participaciones si finalmente todo el mundo va consiguiendo colocar sus razonamientos y en un desenlace dramática cuando el predominio de unos conceptos en un grupo se tiranizan y la moderación los protege en contra de otros distintos.

La figura moderadora tiene una imagen central en el espacio conversacional, no solo porque suele ocupar un lugar próximo al ponente si no sobre todo porque tiene que estar más atenta a lo que se dice y habla. Resultaría inaceptable que alguien se ponga a moderar tras una exposición más o menos  dura de la que ha estado ausente, fuera del espacio físico o  ajena intelectualmente[6] .

Esas  tendencias a la enajenación de una responsabilidad remiten a mecanismos psíquicos complejos con resultados emocionales  difíciles de admitir pero finalmente explicables. No hay nada más duro que tener que asistir a un acto cultural no por interés en el tema del día o por quien lo va a defender sino por obligación institucional, es decir porqué toca detentar un cargo, en este caso, el de la moderación. Esa autoobligación presencial  tiene una reacción vengativa inconsciente: la autoexclusión atencional. Lo que viene a demostrar que las relaciones respetuosas de los intelectuales entre si no se  circunscribe a estar callados -y simular una escucha- mientras los otros están en su turno del decir, sino acudir en cuerpo -y sobre todo alma- al espacio.

Éste es un argumento inentendible cuando se confunde marco cultural con espacio de datos y filigranas teóricas, o cuando se hipervalora  el pedigree  de las fuentes literarias consultadas en lugar de los conceptos. La figura moderadora no es tan aséptica que quede a salvo de las diferencias de opción que conflictúen  y de las facciones que se vayan creando en una asociación de debate sea del campo disciplinar que sea. Así como tampoco es equidistante,aunque debería serlo, del peso de cada miembro por lo que hace a la aglutinación de más o menos personas.

Cuando la moderación no se ajusta al criterio mínimo indispensable de objetividad sin consumo extra de tiempo para sus obsesiones personales tiene mas probabilidades de disfuncionar el espacio con un saldo de enemistad creciente que lo contrario.De ahí otra razón mas para que no sea una figura institucional permanentizada[7]  y en todo caso la que menos dada la posibilidad abierta de ser asumida por otra mucha gente, por no decir la totalidad de personas. La moderación en tanto que permite la conexión entre el grueso de lo dicho y sus críticos o quienes lo completan o lo invalidan  es una función exquisita e indispensable para la  socialización del saber, la articulación del debate y la comprensión del tema.

Es una función que incluso puede ser elegante cuando quien la ejerce no ignora palabras pedidas. en particular  no discriminando -consciente o inconscientemente-  las de quiénes menos le gustan.

La función moderadora queda más disculpada cuanto más puntual sea un acto cultural público cuya composición es  relativamente masiva. Pensemos en un auditorio de más de 100 personas, número que ya introduce un cierto anonimato o desconocimiento nominal mutuo de los contribuyentes del foro. Posiblemente será necesaria algún tipo de megafonía e incluso un sistema de traducción simultánea y añadidos de complejidad técnica, sonora y espacial.

En esos marcos numéricos cuando la palabra es pasada a la sala siempre se producen unos instantes de incertidumbre. Si alguien se atreve a hablar primero puede desencadenar un proceso coloquial, si no hay ese primero a veces el moderador zanja la cuestión dando por terminado el acto[8]  por falta tal vez de empatía y de picardía para introducir el/ella mismo/a el debate.

 

d. El arte de la palabra.Intervenir tras una ponencia compleja y trabada no es fácil. Por encima de todo lo escuchado y  de lo que se haya podido extraer como algunos puntos centrales, alguien se permite la espontaneidad de opinar o no según si presiente que el espacio tiene condiciones de admitir aquella variante. A veces la propia ubicación física y técnica ya no está preparada para el debate. Cuando alguien decide intervenir, a veces son la falta de previsiones técnicas las que sabotean implícitamente la posibilidad de un debate rico, como cuando el idioma empleado por la sala no cuenta con la traducción simultanea para el ponente con la ayuda de un translater,  o cuando no se articula un micrófono para que la cabina de la traducción haga las traducciones del público cuando es necesario. Al mismo tiempo la concurrencia de distintos idiomas en una sala de cultura va en crecimiento a partir del fenómeno expansivo de la multiculturalidad y organizar una conferencia sin contar con esas posibilidades significa implícitamente hacer demagogia sobre el deseo de debate e intercambio de opiniones.

A veces la polarización entre ponente y interviniente de la sala se hace desagradable y cierra las puertas a otras intervenciones.Toda bipolaridad parece que es de mal gusto pero la bipolaridad suele ser el fenómeno mas continuo cuando es un 10 o un 20% de la sala la que participa y así la solapa y no se abordan todos los temas sugeridos, especialmente los más conflictivos o contradictorios.

 Hay que considerar siempre que el tiempo es un factor limitado cuando no deliberadamente restringido  o administrado a cuentagotas. Cada minuto tiene un valor extraordinario y cada palabra debe ajustarse a esta noción. Tácitamente se cree que una exposición más allá de los 60 minutos es una temeridad y una reunión polémica de más allá de 120 es un atentado a la paciencia.Así como es un atentado, de acuerdo a las pautas periodísticas, publicar ladrillazos de texto sin espacios para viñetas o fotografías o extractos de frases remarcadas[9] . Volvemos a las limitaciones del sistema nervioso humano con el que empezaba esta reflexión.No todos los mensajes mantienen abierto el arousal y los recursos neurológicos para el razonamiento o dicho al revés, no todas las mentes están dispuestas a seguir con los ojos abiertos y todos los sentidos puestos un determinado discurso que les resulta difícil de entender, aunque mantengan una postura gestual y ergonómica de interés aparente.

 Así como una conversación lúdica, anecdótica y/o literaria puede aguantar más de 12 horas, una de filosofía, análisis o política  puede empezar a hacerse pesada al poco rato. La figura moderadora puede hacer mucho en el espacio de la polémica cuando es capaz de arriesgar síntesis[10]  tanto de la ponencia como de las distintas participaciones que se dan.

Si hay un espacio creativo donde todos los hablantes puede contribuir con su singularidad es el arte de la palabra. El lugar en que se desarrolla y la figura moderadora que la ordena son esenciales para hacer incrementar el interés por el tema o por el contrario hacer aumentar la frustración de quienes se acerquen con  interés y choquen con desarrollos graníticos y pastosos  de los que se desearán huir lo antes posible.

 



[1] En una mesa de presentación en FNAC en la que participaba Sabater Pi, recuerdo que uno de los intervinientes, de pie colocado cerca del estrado y perfectamente visible por la sala “decoró” con su presentación personal, su declaración de oficio y  de perfil profesional y un discurso demagógico  de tipo humanista una pregunta simplista reunida en una frase simple que podía haberla dicho al principio evitando todo lo demás. La cortesía -o una adaptación autorrepresiva del concepto de respeto- hizo que el resto de publico aguantáramos al impertinente,creando una especie de consenso sobre la importancia inexistente de su contenido, y tal vez el propio impertinente agrandó un poco más su ego al tener algunos cientos de personas a la escucha de su prosa. Tal anécdota solo tiene interés de cita por su producción recurrente en multitud de espacios en los que una cultura conmiserativa admite ser  desgastada con  ruido verbal.

[2] Recuerdo un acto sobre  divulgación medica en el saló Consell de Cent de l´Ajuntament de Barcelona que unos 60 minutos después de iniciarse el acto se había dado por concluido, quizás por temor del organizador (una figura importante de la institución)a que aparecieran puntos de vista distintos a los de su invitado en dar la conferencia, o quizás porque la premura del reportaje fotográfico-periodístico que se le hizo a continuación tenía mas trascendencia que el posible debate en si. Esto también hace pensar en otra cuestión: la manipulación de los conferenciantes por la institución que los invita buscando mas valor  en el hecho mediático de su invitación que en lo que puedan decir o  contradecir;pero ésta es otra cuestión.

[3] recuerdo un acto publico multitudinario de cientos de personas con una figura historia de la revolución portuguesa de los claveles que levantó docenas de manos a la hora de la polémica y cuyo moderador las fue distribuyendo en función de su amiguismo, las que tuvieron suerte de ser distribuidas, y otras ni siquiera aceptadas, no por orden de ser alzadas sino por criterio subjetivo de  ese moderador de ser tomadas en cuenta.

[4] frases reforzantes de conductas.”muy bien” “estoy muy de acuerdo”...

[5] no hacer acuse de recibo o ostentar indiferencia ante propuestas  también son formas de no reforzadores verbales.

[6] inaceptable pero no inconcebible ni imposible. Recuerdo que la moderadora de una de mis conferencias estuvo durante  la mayor parte de mi exposición-según me contaron luego-leyendo  fotocopias de otros materiales que  no tenían nada que ver con  el tema del día. Esa práctica de leer el periódico  nos ha acostumbrado algunas sesiones parlamentarias donde los diputados de la fracción contraria “aprovechaban” el tiempo leyendo las noticias del dia mientras hablaba un parlamentario contrincante al que ya sabían que iban a votar en contra de su propuesta. O que aprovechaba su tiempo de habla para huir a la cafetería (algo que acabó siendo regulado por la normativa de las cámaras). También guarda una concomitancia en aquellas épocas en que los bachilleres leíamos bajo el pupitre las literaturas de interés frente a profesores que bombardeaban con  didácticas despreciables.

[7] en realidad todas las figuras instituidas de cargos y de funciones en las entidades asociadas tienden a la renovación y rotación, como antídoto a la personalización del cargo,también las de las institucionales centrales representativas de un  estado social  donde operan los mecanismos de elegibilidad. Me sigue sumiendo en la perplejidad que las estructuras de estado mantienen formalmente la rotatividad cuando sus candidaturas en la oposición  mantienen sus reinados durante décadas o la totalidad de toda una carrera política productiva. e nuevo la alternativa vuelve a estar a la zaga de aquello contra lo que alternativiza en el campo de sus estructuras jerárquicas.

[8] Recuerdo que una conferencia de Millás en ese punto crítico tras su exposición que el moderador ya daba por terminado el acto por no haber preguntas de sala, un segundo antes de que se levantaran de la mesa  intervine, no porque tuviera algo en especial que comentar sino para abrir paso a un proceso encadenado de intervenciones que fueron muy ricas. “No tenemos la oportunidad de tener en directo todos los días como para dejarte ir ahora -le dije-entonces  deseo pregunta te algo mientras otras personas piensan  algo por decir” e introduje algo acerca de la supervivencia del escritor como evadido de la realidad.

[9] Hay revistas nada sospechosas de consumismo como Illa Crua que también se ajustan a esta dinámica recortando texto en aras a los espacios de ilustración. Con el mismo criterio básico Interview conseguía colocar algunos artículos muy  interesantes después de algunas docenas de desnudos femeninos y de periodismo-porquería de fisgoneo de los famosos.

[10] En varios programas de radio (también lo he visto en alguno de televisión) hay la figura de quien en un par de minutos hace un resumen de la entrevista a un invitado. De eso hay poca tradición en los espacios de la cultura oral.

Moderador desmoderado

La figura moderadora y los excesos desmoderados.

Las figuras que ejercen el rol de la mediación  son las costillas de la historia de las leyes. Abreviándolo  podríamos afirmar  con  una exageración desvergonzada que ahí donde hay dos personas haría falta una tercera para que mediara entre aquellas. Uno de los padres hace de justiciero entre sus hijos en conflicto.el maestro entre sus alumnos en guerra.El juez entre los esposos que deciden separarse y así sucesivamente.Afortunadamente  una cierta cantidad de las pequeñas asociaciones de a dos, los que se eligen mutuamente como tándem amoroso pueden conseguir pasar  toda su vida juntos o una buena parte de ella sin tener que recurrir a los estrados de los litigios. Pero todo el mundo sabe que a partir de una cierta cantidad, con el número tres y siguientes, cualquier espacio de conversación y/o de elaboración  pide a gritos el rol moderador para que las conversaciones puedan llegar a buen puerto.Es así como alguien del grupo, que por su ecuanimidad o por cronología es consensuado por los demás hace de ordenador de la palabra: concede turnos y recuerda el tiempo transcurrido.Teóricamente se inviste de una  autoridad y se le supone una objetividad. A él se le piden las palabras y él las organiza para que todo el mundo que quiera aportar algo pueda hacerlo. O esto es al menos el deseo preinscrito  con la constitución de ese rol. Pero cuando el combate verbal y la pasión  expuesta de conceptos beligerantes hacen su escena, se puede observar ,no sin horror, como la capacidad perceptiva del moderador se viene abajo al hacer claros lapsus visuales al conceder la palabra a unos y no dárselo a otros, o conceder más tiempo a unos que a otros. ¿qué hacer ante tales bochornos? Resulta bastante extraño que en ámbitos de hipersensibilidad cultural y de exquisitez intelectual, las palabras se mercadeen  con las  maneras menos cordiales y que la justicia distributiva de los tiempos brille notoriamente. La metodología ideal para las reuniones regulares de grupos que necesitan hablar, exponer, planificar, decidir y repasar responsabilidades es el  rotar la figura moderadora

.El problema es que no todo el mundo sabe moderar.Ya que no basta con apuntar en una lista el orden de voces, sino tratar de asegurar que sean participaciones contributivas y dinámicas. Para ello, la figura moderadora debe ser completada también con un rol de síntesis para evitar duplicidades en las intervenciones y afinar la atención general sobre lo que se dice.

De esa manera se asegura una fluidez y la participación colectiva no se limita a una suma de tomas de voces sino a un encadenamiento de conceptos, alcanzando al final unas innovaciones conceptuales a través de la combinación de lo dicho. La moderación ideal sería la que hace de puente entre las contribuciones expuestas y aquello otro que surge in situ y que nadie preveía al comienzo. en lugar de eso, es más habitual que la moderación se preocupe de los aspectos externos y formales y mire el reloj. N hay peor  burla de la moderación que un moderador que no se entera de lo que se está hablando y pone nerviosos a los  que hablan por turno porque no para de mirar su reloj[1] .El cretinismo puede llegar a otros extremos cuando  la cita del encuentro es para un tema teórico determinado pero que se demora pq la función moderadora que coincide con la figura presidencial del evento consume tiempo para otras vainas.

Sin duda la mejor moderación pasa por la automoderación de cada hablante.La paradoja de hacerlo es que el principio de respeto que uno tiene se convierte en una trampa para si mismo cuando otros sobreabusan de sus espacios sin que nadie  les coarte en ello. La cuestión no está totalmente resuelta por nadie.Y a menudo lo que pone fin a debates es el cansancio o las limitaciones materiales en lugar de nos resultados elaborativos aceptables.sin duda hay temas que no pueden ser agotados en un primer dia en que se convocaron unas personas interesadas en hablarlos.Tampoco tendrían porque serlo en el ultimo.Pero resulta curioso que entre un dia y el siguiente no haya siempre una continuidad garantizada. Lo que da categoría de seminario a un evento continuado es ese enlace temático-troncal de las conversaciones. En lugar de eso, asistimos en ocasiones a sesiones apelmazadas y pegadas las unas a las otras que no son continuas[2] .Lo que convierte  bastantes de los espacios presenciales de citas con el discurso en escenarios  para  tomar nota de lo ausente. Posiblemente mientras haya moderadores o agentes de mediación habrá excesos  de poder y por otra parte mientras  la gente no sepa contribuir de distinta manera con su energía respetuosa a la energía de grupo, esta y aquella concurrirán en espacios comunes,sí, pero en conflicto.

 

 



[1] La que hace de presidente  parlamentaria,(al fi y al cabo la que ejerce un poder de moderación de los espacios de habla)una mujer acaballada y sin gracia que pende  de su butacón tras  los diputados ponentes  no para de decir frases hechas en cuanto al tiempo o el silencio,como una especie de péndulo cortante del cuello del hablante, que no  debe  estar muy tranquilo con  ese  sujeto energúmeno tras suyo.

[2] A título de ejemplo, durante los tres años que seguí el seminario de Filosofía del Liceo Joan Maragall apenas si recuerdo un par de veces, en que alguien citara a alguien dentro del mismo seminario por lo dicho en sesiones precedentes. aparentemente cada una era independiente de las otras y era una formula organizativa para dar la palabra en exclusiva por una o dos horas ( veces sumamente arduas y pesadas)al ponente de turno,

La filosofia del método

La atribución filosófica del método

La filosofía de la ciencia  quiere capturar las leyes intrínsecas de la metodología la que queda reducida cualquier comportamiento de la materia y de la conducta. Esa tendencia a la posesión de lo universal manifiesta la arrogancia  intelectual -o lo que es interpretado así-no aceptada por lo particular. Sólo desde la posesión del conocimiento parcial y de los múltiples costes científicos para su obtención se conocen las dificultades para avanzar en la elaboración y consistencia de los axiomas de verdad. Cada teoría y cada disciplina, a la luz de sus  itinerarios de investigaciones se hace con un grupo de teorías, leyes y lenguajes, con los que traducir el fragmento de la realidad global de las que se ocupan. La multitud de parcelas que los desarrollos teóricos han ido ocasionando ha venido siendo polemizado tanto desde el academicismo (Lledó,[1]  Alnário,[2]  Cruz,[3] ) y la propia estructura universitaria(de la Plaza[4] ),desde  el pensamiento libre y también a menor distancia desde la empresa privada. Aunque el elitismo siga siendo  reconsiderado y recalificado(Bilbeny[5])no se opone a los necesarios procesos de imbricación sociedad-iontelligentzia, empresa-universidad y dentro de los feudos de las letras y del saber, su prolongación como castas competitivas por la parcela del saber desaparezca n a favor de la competencialidad. En efecto la lucha latente entre ambos criterios (rivalidad versus capacidad competencial)parece estar detrás de los temores ante las inferencias en los propios campos de conocimiento. Son admitidas las relaciones de vecindad de mutuo respeto entre conocedores y practicantes de diversas disciplinas teóricas y profesiones prácticas pero dejan de serlo cuando las opiniones procedentes de otros campos teóricos pretenden descalificar las propias. algunas de las discusiones teóricas sobre método de conocimiento y aportaciones recíprocas al saber, pueden resultar brillantes ejercicios de hipocresía fáctica, cuando los postulados generales son admitidos pero su concreciones  particulares no son reconocidas.  La filosofía en general como un amor (una philia)por el saberes admitida, otro registro es si su admisión va a ser llevada hasta la evaluación de las críticas concretas. Esta aversión a lo particular es detectada en  muchas clases de polémicas: puede ser aceptada la crítica a una endogamia académica reinante y rechazado el reconocimiento de una conducta propia característicamente endogámica, puede ser aceptado el valor etiológico de las disposiciones mentales para las patologías corporales otra cuestión es que sean admitidos protocolos de investigación compartida entre profesionales de la psicología y de la medicina;puede ser reconocido el valor del pensamiento abstractado y al mismo tiempo calificar  la osadía filosofía como tal por pensar desde su distancia metodológica. Sin duda la filosofía se coloca por su propia definición en un lugar de superioridad. No se deja arrastrar tanto por el mundo de lo concreto, como por la inserción de ello en una reflexión epistémica, universal y conectada a unas tradiciones de elaboración.  Hace lo que siempre hizo: abordar desde concepciones globales los asuntos de cada detalle.  La pregunta con trazas fulminantes ha sido y es, si  el pensamiento filosófico tiene suficientes atribuciones y capacidades para discutir todas y cada una de las cosas que van siendo aportadas por la ciencia desde los distintos campos. La filosofía ha venido respondiendo afirmativamente y para ser consecuente con ello, se ha ido especializando a su vez en los distintos campos de interés. Los filósofos o los ejecutantes de la filosofía focalizan  sus temas de interés y especialidad y se descartan de otros para los que no se consideran competentes. En ese sentido, la filosofía tampoco ha quedado al margen de los signos de los tiempos  que tiende a dividir en partes todo lo que las tiene.Unas de estas partes: La ética y la estética, parecen mantener una globalidad que parecen perder otras más específicas: la filosofía de la ciencia, la filosofía de la historía o la filosofía del lenguaje. Detrás de cada  producción del saber en concreto y del lenguaje específico de cada disciplina, aquello que se ocupa de los reductos metodológicos y transversales a todas ellas,forma parte, a su vez de una ocupación filosófica y por añadidura científica. Todo no pasa por la  creación de fórmulas y por la localización del elemento responsable A de tal efecto B. Precisamente las cuantiosas investigaciones de correlaciones A-B gran venido poniendo de manifiesto que no todas las investigaciones son replicables y confirmables, y que otros autores obtienen constataciones distintas A relacionado con noB o noA relacionado con B. La explicación de las dificultades de capturar lo causal tienen que ver con el mismo concepto metodológico de Causa.   La causalidad  que ha sido tan importante en Física y Química, y a partir de la química orgánica en medicina y psiquiatría entre otros muchos campos, es relativizada desde el pensamiento filosófico. El pensador universaliza cada relación temática, es decir, la multiaspecta. No se trata de un interés letrado por complicar  los asuntos de reflexión o por impedirles su comprensión a partir de convocar todos los puntos relacionados con ellos.Más bien, llama la atención sobre las falacias inherentes a correlaciones simplificadas de un sóloA rc con un sóloB. El gran problema metodológico es el de definir donde empieza y donde acaba el espectro A como causación y cuales son los límites de B como efecto/s.Si para la experimentación básica en correlaciones tan  abordadas y estudiadas desde hace decenas de años, como inspiración de tabaco o su humo con cáncer de pulmón, todavía admite cuestionamientos y discusiones metódicas[6] , y los pulmones y sus avatares, son relacionados con otros impactos psíquicos.Herrera[7] (1998) sostiene inequívocamente que la causalidad  J pulmonar, no ha quedado establecida definitivamente  y que encuentra más correlación entre las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón, bronquios y tráquea y el aumento del número de paradas en las zonas que dan cifras altas de ambos fenómenos. Lo cierto es que los registros de López-Abente[8]  sobre el panorama geográfico del cáncer en el territorio español, dan enormes diferencias de mortalidad entre provincias siendo observado q el cáncer de pulmón masculino se relaciona con las provincias que han pasado por una fuerte reconversión industrial con pérdidas notorias del empleo. Llevar este asunto a una interpretación causal distinta de la más ampliamente consensuada por una multitud de investigaciones no obedece a un deseo polemista para colocar escollos en la reflexión, pero sí para no permitir caer en la trampa de  pensar que  una consensualidad es un equivalente de una verdad axiomática. El atractivo de la discusión a las tesis principales de tabaco(A)-cáncer de pulmón(B)es una llamada seria de atención para no descuidar la posibilidad y la probabilidad de otros elementos causales. todo el sistema respiratorio del individuo está directamente conectada con sus oscilaciones de angustia. el mismo acto de respirar  tiene que ver con la manera particular de estar en el mundo y de tomar vida del planeta. La relación con el aire es desde la primera inspiración o soplo vital hasta la última expiración, una relación fundamental para el organismo físico y la salud mental. Los procesos de razonamiento están también relacionados con  la toma de oxígeno y su llegada al tejido nervioso.  Los impactos emocionales relacionados con la pérdida del hábitat o y de los segurizantes (y en particular de las garantías económicas y puestos de trabajo) pueden presionar directamente en los órganos que más directamente vinculan el aparato físico con los elementos de vida. Si esto tiene una plausibilidad  razonable, de momento ya queda descartada la biunivocidad en exclusiva de tabaco-cáncer de pulmón, para admitir la concurrencia de este otro factor(pérdida de trabajo), entre otros posibles. En todo caso, para cada estadística de correlación los datos missing y sobre todo las excepciones, son las que suelen poner en entredicho la impecabilidad del método empleado para la correlación.  Los casos de cáncer pulmonar en las personas que se han cuidado, que no fuman, que practican deporte, que se abstienen de frecuentar hábitat insalubres y que no pueden ser categorizados de fumadores pasivos, no tienen una interpretación clínica que los justifique a no ser de que se relacione el síntoma a una multicausalidad. Ahí donde la oncología podría limitar los vectores causales desde otra concepción de la causalidad se puede multifactorializar lo que hay detrás de cada fenómeno.En todo caso cuantas más variables presenciales o sospechables existen, más complejo es el método pensable. Al mismo tiempo el recurso a la multifactorialidad, ¿no es una estrategia tácita de sabotaje anti-método.?si hay tantos factores para cada efecto o grupo de efectos, y son tan difíciles de correlacionar, ¿no está constituyendo tal premisa una invitación a mantener en la indecisión el establecimiento de la responsabilidad de cada factor interviniente? Sin contestarlo puede pensarse que para una parcela del conocimiento x cuantas mas aproximaciones metodológicas atraiga, más probabilidades de certeza acerca del entorno x se conseguirá. En ese sentido cualquier estudio, tanto desde una mecánica de correlaciones pretendidamente biunívocas (A-B)como desde postulaciones interrelacionistas que se hacen imposibles de calcular por programas de ordenador por robustos que sean,cumplen una función complementaria desde extremos distintos. El científico de la concreción  actúa de positivista avanzando predicados más esclarecedores o que quieren contar con tal pretensión, y el filosofo de la abstracción,actúa desde la moderación, recordando todos los atenuantes y agravantes asociados al entorno de aquel nuevo predicado postulado.Una analogía puede esquematizar este fenómeno.El científico hace de explorador y se aventura a nuevos terrenos.Es el cazador de genes  o el que ha encontrado el nacimiento de una nueva estrella en una lejana galaxia, es el que dice pasa tal cosa en el cuerpo porque hubo tal hábito previo que lo explica, o el que  calcula la expansión del universo en términos numéricos de miles de millones de años así como el de su existencia, el filósofo no pone la mirada ni en el microscopio ni en el telescopio y sin embargo pone la mirada en los resultados aportados por quienes han mirado a través de aquellas tecnologías, y al hacerlo conecta con una tradición de pensamiento, que se ha mantenido en los bastidores tras todos los telones de todas las representaciones de la condición humana, y en concreto de la exhibición de sus saberes. De hecho se remite al sabio que está detrás de todo y parece no tener ninguna prisa en pontificar nada,llamando a calma a quienes precipitan postulaciones, sacando a colación los imponderables que no han sido tenidos en cuenta. Expuesto así parece que desde la filosofía no haya una intención metodológica constructiva sino la constante exhibición de deconstrucciones que  remarcan las situaciones de no saber o los vacíos sin explicar. El método biológico  que tiene ante sí la dilucidación de cien mil genes o los patoregistros de miles de síntomas, no quedaría agotada sin relacionarlo finalmente todo. Más bien una vez conocida la idiosincrasia absoluta del ser humano en sus mecanismos de enfermedad y hemostasis, seguiría recapitulándose innovaciones en el comportamiento y posiblemente en nuevos síntomas.si el ser humano no es estático, tampoco lo es  las consecuencias que le acompañan, entre ellas el comportamiento biológico de su interioridad y las disfunciones orgánicas. El método filosófico que piensa y repiensa los avatares de la inexplicación al todo es el factor confortante  para seguir haciendo frente a las casuísticas que no quedan explicadas por las probabilidades estadísticas y a las propias deficiencias interpretativas de cada gremialidad analista.

 

 



[1] Lledó, Emilio.,académico y catedrático de filosofía sostiene que “Una universidad pragmática es la muerte del saber y de la cultura”y p`pronostica que “nos convertiremos en pequeños expertos de la nada y dejaremos q sean otros los que inventen”

[2]  Alñario,Miguel Angel, químico., tiene una posición crítica acerca del divorcio académico del mundo real ”La endogamia es una forma de nacionalismo, es el nacionalismo en la universidad, y si no acabamos con ella, acabará con nosotros”

[3] Cruz.Manuel, catedrático de filosofía en la UB. Remarca la irresolución del debate acerca del lugar  que debe ocupar la filosofía en los estudios superiores.

[4] Plaza,Saturnino de la., presidente de los rectores españoles.Considera que es un error extraordinario aplazar las reformas pendientes aunque considera difícil hacerlas a lo largo de su mandato. Entiende q las universidades no deben desentenderse de sus titulados, sino actuar más como agencias de colocación.Pero contradictoriamente no encuentra ningún poder capaz de ordenar el actual mapa universitario.

[5] Bilbeny,Norberto.profesor de ética.UB.sostiene que el elitismo para el caso  de la universidad de Harvard no es social sino académico.

[6]  Uno de los datos aportado por el servicio de Estudios de la Tabacalera  es q el 20% de cánceres de pulmón es de afectados que no han fumado en toda su vida. Paralelamente las constantes de consumo se han mantenido.

[7] Herrera,Vicenç, Conocer la enfermedad. Barcelona1998

[8] López-Abente,Gonzalo.dr, en el Atlas español de cáncer entre 1978 y 1992  recoge como las provincias sometidas a reestructuraciones de empleo(Cádiz,Oviedo,Huelva)están a la cabeza de la tasa de mortandad por cáncer de pulmón y las que se mantienen estáticas como sectores primarios y sin excedentes de población (Cuenca,Huesca y Guadalajara)

Ciencia y Método

 

 

 

Una antigua controversia sigue en pié sobre lo que es o no es científico.Conduciendo a un ostracismo todo aquél saber sospechoso de intuicional al que se da una categoría de irracional.Pero ni siquiera las ciencias naturales quedan a salvo de ella. Los años en que eran los firmes baluartes para la construcción de los métodos de elaboración de leyes, han dado paso a los del relativismo. La propia Física,el campo sagrado de la seguridad referencial  desde Newton, está en busca de la información, -a pesar de haber sido siempre el campo pionero dentro del conocimiento científico- para afianzar  su racionalidad. Siendo la ciencia que se ha planteado las preguntas más radicales es la que ha obtenido las respuestas más sorprendentes sobre el universo.

Dentro de sus cuestionamientos está la del azar como factor  en la ordenación del espacio cósmico (y de otros contextos) o si por el contrario todo,absolutamente todo, puede ser reducido a leyes explicativas. Es la dicotomía entre espontaneidad o previsibilidad. Optar por lo segundo reduce el azar a un enmascaramiento de la ignorancia humana, optar por lo primero significa preaceptar posibilidades ilógicas y desordenadas en un conjunto variado de intervinientes sistemáticamente distintas,que impiden una teoría terminada. Para Jorge Wagensberg (1989)junto al científico hay otros dos grandes grupos de conocimiento:el artístico y el de la revelación.situando la filosofía como un caso de conocimiento promiscuo que tiene mucho de artístico, dejándose arrastrar por la literatura, y por la palabra.

 En cuanto a la Física hasta ahora  limitaba su campo de estudio al intercambio de la materia por la energía. Ahora la información es elevada a categoría de magnitud equiparable en el mismo terreno de intercambio. Cada sujeto vivo depende  directamente del grado de información que posee e intercambia.Más exactamente, sin información no es posible la vida. El ADN y el ARN son formulaciones biológicas precisas para imprimir una capacidad reproductora de sí misma en cada unidad del universo celular.Cada noción y concepto son entidades que se nutren de elementos informativos.Y estos son los substratos y materiales profundos que permiten el desarrollo de las ideologías y de las ciencias.El método-cualquier método- no existe independientemente de la información acumulada.Se puede caer en un falso ilusionismo de contar con un  procedimiento criterial independientemente de las novedades empíricas, cuando todo y toda teoría está en ultima instancia modificado por los dictados de la Empiria. Ha sido necesaria una rigurosa deconstrucción de los positivismos decimonónicos para no caer en el delirio de una teoría general metodológica. (Fernández Buey).

Si el individuo se constituye como tal por su acceso informativo a un saber (es decir a una representación de lo que acontece y de sí mismo) no hace sino reproducir a escala de su complejidad humana lo que otras expresiones de vida más simplificada ya ejecutan desde remotas historias ontogénicas.Al estudiar los grajos-y otros animales- Konrad Lorenz establece paralelismos  incuestionables entre sus comportamientos y los humanos. Hace una lectura humanizadora de aquellos. No es extraño que el propio investigador se autocalificara a sí mismo, un ganso más entre gansos, quizás para contrarrestar  de esta manera el orgullo de todos los tiempos que el ser humano se atribuye como resultado de sus avances sobre la naturaleza. Cada expresión de existencia es un organigrama de información. Y más precisamente: cada  acto puede encontrar su equivalencia ecuacional en un conjunto expresado de letras y números. Si la vida queda reducida a ecuaciones, basta calcularlas para  averiguar el todo de cada cosa. La ciencia lo pretende y sus características de rigor la desmarcan de otras aproximaciones intuitivas al conocimiento, que a pesar de todo persisten y coexisten. Las clásicas polémicas entre Razón y fe del Humanismo y la nueva ciencia que dio lugar al Renacimiento y posteriormente a la Rción científica con Galileo, Bacon,Kepler o Newton no quedaron zanjadas en el siglo XVII, ni tampoco se habían iniciada con el XV.Vienen desde épocas  antiquísimas y nos seguirán acompañando en el futuro.

 

Miedo a lo Intelectual

 

 

Los peces se muerden la cola cuando por boca de críticos del todo,consideran que todo lo  que no sea espontaneidad, rozamiento de pieles, sensorialidad a tope, alucinaciones, pasarlo bien, mover el esqueleto, o buscarle la gracia y las cosquillas a cualquier evento; todo lo que no sea eso,digo que dicen, es estrictamente, mental, difícil, inaccesible o superfluo, perifrástico, reiterante, denso superdocto y de mal gusto.A los fóbicos de lo epistémico, cualquier construcción gramatical más allá de una oración simple les mueve a pánico. Para esos afiliados a la negación por principio, de  todo lo que les resulta difícil, solo habrían aprendido un dato: el grado de combustión del papel,y habrían estado presentes en las quemas de bibliotecas, ahí donde la barbarie y la estupidez humana llevó a acabar con la herencia intelectual de siglos o milenios. Claro que no todo el mundo tiene que convertir su alienación a lo intelectual en actos delictivos.Para una mayoría les basta vivir ajenos a la cultura impresa y fundar su cultura en la imágen o chupar de lo que otros dicen para hacer sus refritos con los que aparentar unas prosas bien o suficientemente informadas.Por que incluso los temerosos de lo intelectual acaban copiando palabras a los intelectuales, solo que al incorporarlas a los vocabularios propios, las destrozan  deliberada o inconscientemente.

Lo intelectual  no es el vocablo mejor para expresar lo que realmente quiere decirse con él.Indica un trabajo intelectual, un trabajo pues mental, un esfuerzo del sistema de computación acerca de los eventos de todo tipo y en primera instancia de los inmediatos. Los  llamados problemas intelectuales son problemas de persona en primer término.Un pensador no es ajeno a las tesituras que le ofrece su pensar ni es ajeno a los objetos de su estudio. Y en tanto que generador de actos de pensamiento y gestor de ideas va adquiriendo un entrenamiento sobre sí mismo y una victoria progresiva sobre sus incoherencias. El deseo intelectual  último e ideal sería el de la previsión ante todos los eventos y el archivo consiguiente de respuestas a todas las preguntas.Sin ir tan lejos, al menos posibilita una reducción de las propias tensiones existenciales en tanto que sujeto social y en tanto que yo filosófico:agente de pensamiento.El/la intelectual vive con un  programa de adquisición de datos y resolución de contradicciones particulares. Es un soldado que las va combatiendo una tras otra,conociendo que los peores enemigos son los que viven dentro del corazón de uno. Consecuentemente alcanzará en bienestar psíquico haciendo de su vida un océano de tranquilidad y una colocación de los focos que para otros puedan seguir siendo duramente problemáticos.

Para una ausencia de trabajo personal analítico o para aquellas personas donde el terror a lo intelectual les distancia,pero no exime, no solo de lecturas y acopios de informaciones o entradas en debates sutiles;sino también reflexiones estrictas sobre su ser, la mente queda servida como territorio abonado para la proliferación de contradicciones. Llegando así a estados personales de personalidades altamente complejas y contradictorias que viven en duda permanente y en una colisión sobre  qué decir, y qué no;que transparentar o qué no, qué hacer y qué evitar. Esas conductas margaríticas, tan fácilmente diagnosticables y caricaturizables en personas sin el carácter formado.son altamente inseguras y es mejor no mezclarse con ellas porque el sujeto  severamente contradictorio acaba por ejercer una dictadura y una manipulación inconsciente a quien se le acerca entregando su atención y dando su palabra. Desde un pantano de contradicciones no se cumplen las palabras dadas a los otros, no se emiten los sentimientos con seguridad, no se establecen referencias, no se crea una relación adulta.En lugar de todo esto se da paso a una multitud de aspectos de juego.El  sujeto contradictorio  acaba por jugar con las personas próximas que las hace bailar en torno a sus posiciones vacilantes, independientemente de todas las promesas o juramentos que les pudiera haber hecho. Es así como el grado de fiabilidad de todo sujeto está en relación directa con su grado de coherencia.A más autoconsecuencia más posibilidades de confiar. Pero esa misma seguridad que pueda ofrecer y tener consigo mismo el sujeto coherente puede ser un motivo disuasorio para el incoherente que verá en una persona segura un crítico potencial a su conducta dubitativa. Es por eso que verá en la actitud intelectual un espacio al que temer y del que  ocultarse.Para eso no dudará en esgrimir sus artillerías de difamaciones y descréditos, calificando al intelectual de alguien que se inviste de una superioridad o de un tono doctrinal, aunque no haya pasado de exhibir serenamente no mucho más que una lista de razonamientos asépticos. Ese temor que se detecta en las estelas de relación personal, luego también se comprueba en las altas instancias de poder. No en vano, las dictaduras de todas las épocas para autolimitarse primero arremetieron contra el pensamiento, asesinando o  encarcelando a los intelectuales. Un pensador es siempre y en todo lugar, potencialmente, un  ser desencajado y desestructurante para los lugares de las moviolas superficiales y falsarias.

Otra conexión que se puede establecer es la que guarda el comportamiento mental dubitativo con las elisiones al esfuerzo intelectual.Quien tiene dificultades para la comprensión intelectual en lecturas o documentos o en filosofías venidas de otras partes, está encerrando una dificultad de comprensión con el otro inmediato, ya que el otro singularizado es una construcción intelectual. Eso nos lleva a que el terror a lo intelectual en general no es más que una fórmula verbal consentida e hipócrita de un terror a lo humano en particular y al análisis de situaciones personales concretas. Tras las dificultades o resistencias de lecturas y polémicas, también hay dificultades en  entender las lógicas internas de los interlocutores próximos en el plano personal. El problema ante la palabra concreta puede ocultar una indisposición de deseo a la persona que la emite. Si hay un nexo emocional con ella o un talante de disposición básica, también la habrá para hacer un esfuerzo suplementario por la comprensión. Lamentablemente es fácil comprobar como muchas personas se autodescartan para aprendizajes  tras instalarse fósilmente sobre su autonegación como sujetos de intelecto. Para esos casos, los esfuerzos persuasivos chocan contra las murallas de sus mentes cerradas, constatándose que el principal factor de dificultad no está tanto en el objeto de estudio como en el sujeto que se declara un discapacitado para el estudiarlo. Esa autorenuncia no se hace sin más.Queda un cierto resabio personal. en el fondo de sí mismo el individuo que se declara negado para el aprendizaje, le duele no poder estar a la altura de unas circunstancias, de un debate, de una comprensión. Y una forma de venganza sutil, es que otros sí puedan estarlo. Afortunadamente no todas las  personas  sacan un saldo de resentimiento con ésto, y encuentran otras fuentes de compensación  reconociendo valores intelectuales ahí dónde los hay y no demonizándolos por  hacer viajes de altura en los vocabularios empleados. Otros en contrapartida, re-fundan sus egos y consolidan sus operetas sobre la base de  injuriar todo lo que no entienden. Ante sus necedades no hay defensa posible.Es por eso que las farándulas públicas[1]  están dominadas mayoritariamente por  gente de bajos niveles  intelectuales y mucho morro. 

El miedo a lo intelectual encubre una cierta escisión social entre quienes optaron por pensar y quiénes se dejaron llevar por dejes y conclusiones fijas. Puesto que los actos de pensar no tienen buen cartel, viene dominando los actos despensados, con lo que una mayoría intelectualmente nefasta decide las etiquetas que poner a una minoría intelectualmente útil para el género humano. El fondo de la cuestión tb lleva a reflexionar sobre quién o qué ha de erigirse en el marco del poder de la sociedad. Nunca han faltado voces[2]  a favor de que sea la ciencia la que dirija el estado y no al revés,pero por encima de cualquier precepto normativo de funcionamiento, lo que es evidente es que la invitación al pensamiento y a la reflexión interhumana,es sólo eso una invitación, jamás podrá tener una categoría de decreto. finalmente quien opta por no pensar, o reducir su pensamiento al mínimo[3] , se autoexcluye de su consciencia incremental,con lo cual vive disminuidamente. Pensar o no pensar es  la dicotomía,perfectamente sintonizada con la del ser o no ser shakespeariano.

 El que menos es quizás necesita más farándula para creerse que tiene su verdad como ser vivo, ocupando farándulas y espacios autorreferenciales. quien está satisfecho con su pensamiento no necesita ser reconocido por los demás. Es la distancia  también que hay entre  el sujeto curriculario que va detrás[4]  de las aprobaciones ajenas otorgadas desde la  mirada tribunalesca y el que no necesita demostrar nada a nadie para estar seguro consigo mismo. La gran batalla del siglo XXI será la de rehabilitar lo intelectual frente a lo académico, y los actos de pensamiento frente a las frivolidades de las estupideces reinantes.

 



[1] inequívocamente las tan citadas televisiones basura, pero también se puede rastrear  la idiocia consolidada en  otros circos  a través del análisis de sus circenses, especialmente en las áreas políticas.

[2]Levi Montalcini.

[3] Criterios a veces tomados muy inteligentemente por gente saturada y académicamente recargada de trabajos y titulaciones.

[4] Una vida de prisas y objetivos de aprobación tiene el símil del grupo de patos o aves que van detrás de una zanahoria,sostenida por la pértiga  del campesino oriental que las conduce a donde quiere.

Listas de Elaborables

Listas de Elaborables. lo que queda por escribir.

!Hay tantas cosas en las que pensar y sobre las que escribir! El mundo entero se expone como un gran campo de estimulaciones sobre las que elaborar. Basta fijar la mirada en un asunto o en otro para pensar y opinar.En contrapartida, basta también  creer  que el pensamiento público es cosa de eruditos o de comités de expertos para autoexcluirse de ello. De hecho la medida de un ingreso en la sociedad creativa pasa por este simple diferenciador entre sentirse parte o no de un proceso universal de pensamiento. Lo cual no tiene porque traducirse en un mecanismo reactivo de hablarlo todo, meterse en todas las materias o actuar compulsivamente frente a cualquier otra posición conocida. Esto ni siquiera  es posible.Cada pensante choca con sus límites -y los piensa- y se sabe elaborador limitado a sus propósitos. No basta con un deseo titulado para saber y analizar un acto o tema. No basta con poner un enunciado a un artículo para agotar su pretensión. Tal vez una primera vez o elaboración no sea mas que un reconocimiento o imposibilidad de elaboración en ese momento para dejarla como asunto demorado, o como propuesta pública para ser tomada por otro pensante.

Lo decisivo es  la autopregunta cardinal de uno como pensante y a partir de eso, uno como publicante de lo pensado. ¿quien es quien, para entrar en la estela de los grandes temas? No es una pregunta ni osada ni compleja. es la misma clase de pregunta que la referida a cualquier otro grupo de elecciones existenciales. ¿quien es quien para decidir destacar en una profesión o en un deporte o en una área x? ¿porque  uno desde la vocación elige una cota que alcanzar durante su biografía o parte de ella y una cuota que ostentar? son preguntas superfluas o negadas por la propia evidencia. Uno es quien es en función de unas vicisitudes que le han permitido construirse. Uno ha partido en momentos claves de su historia personal en una respuesta substancial que le ha determinado otros procesos posteriores. En resumen, cada persona elige su/s personaje/s y se muestra en público y en sus interacciones como tales. ¿porque razón unos toman como objetos de vida, amalgamas analíticas y otros  aplicaciones de teorías consabidas? Eso pertenece al orden subjetivo de cada elector de su actividad y por lo tanto de su personalidad. De hecho se puede afirmar axiomáticamente que cada vida personal es un sumatorio marcado por un diferencial. El elector suma sus conveniencias y elige un producto de vida al que trata de ajustarse, manteniéndolo como sus dominios o conquista;del cual elimina o diferencia aquello que no puede abordar. su línea existencial es un conjunto reiterado de sumas y restas acerca de lo que puede hacer o no. ¿que pasa si además de su actividad supervivencial base,elige también ocuparse de “temas de altura”? ¿que pasa si se permite pensar aquello que pertenece a la filosofía, a la política, a la historiografía, a las Humanidades y a la Ciencia?  ¿Hasta q punto un ser anónimo, sin nombre ni cara, puede pensar, hablar y escribir sobre ello, -y, lo que es más osado- tratar de convertirlo en  textos en circulación? Pasa que su elección le cambia la vida, indistintamente de si  sus condiciones de contactos o tráfico de influencias le permitan o no hacer oir su voz o leer su palabra[1] .

Hay un antes y un después de instaurar la elaboración(y su proyección escrita) dentro de los quehaceres de la propia vida.Es tomar la arrogancia de pensador y hablante, para venir a completar o cuestionar lo de otros pensadores y hablantes.Es tanto como meterse dentro de los discursos públicos e históricos. E incluso es como entrar en la fiesta sin ser invitado personalmente por nadie. Cada posición teórica  pública y/o  publicada es una invitación (o una provocación) para ser reflexionada. algo pensado por alguien puede ser re-pensado por  un otro receptor. El pensamiento general no es más que un proceso de repensamientos que van circulando por las mentes que se ocupan de aquél. Tomadas así las cosas, todo pensante puede autoatribuirse,incluso gratuitamente, su necesidad intelectual de participar  en foros de palabras.

Por lo general  la mayoría de seres culturales nos posicionamos en una actitud receptora y esponjosa de aquello que se va produciendo.Somos espectadores en el teatro o ante una proyección cinematográfica, nos mantenemos informados leyendo periódicos o manteniendo alguna subscripción mensual a revistas de nuestro interés y somos lectores de las literaturas que elegimos como favoritas. Excepcionalmente pasamos a la acción innovacionista cuando enviamos una carta a un periódico para objetar  un asunto, o cuando hemos redactado una octavilla para la agitación reivindicativa, o cuando hemos pensado en términos creativos y planteado una  redacción propia, basada en la propia imaginación o en una manera particular de enfocar una cosa dada o improvisada o querida.

De tal conjunto de excepcionalidades de vez en cuando alguien pone un nuevo nombre en la estela de los conocidos. Y un combinado de magia,suerte,trabajo y gestión  median el paso que va de lo anónimo a lo nónimo.Un nombre desconocido pasa a ser conocido y a partir de aquí, una manera de escribir más y por lo tanto otra manera de pensar, es aceptada en público. Antes y después de eso que suceda, si  sucede, una lista de elaborables (de temas en los que pensar y sobre los que escribir y comentar) está presente en el impulso Creatriz. Puede ser tanto más larga cuanto mas transgresora de límites sea la persona creante. Pero una vez adoptado el criterio de tomar la palabra es como probar un elixir del que es difícil dejar de ingerirlo. Escribir se convierte no solo en una actividad intelectual sino también en una pasión que genera estados emocionales y que lleva a una conducta adhesiva, a partir de la que puede incluso no hacerse concebible una vida sin  elaboración, en tanto que sería tanto como desparear una vida  de su pensamiento. La vida encuentra su dimensión de creatividad en su producto elaborado, lo cual significa que deja de ser un producto diferenciado de su creante para ser una vía por la que hacer circular la propia vida y por lo tanto en la que escribir el futuro. En realidad ese futuro, cualquier futuro, es la dimensión pendiente de ser elaborada. Lo que describe el futuro no es  una fecha por venir,sino lo que solo puede ser pensado después de ahora porque ahora no tengo elementos dados para ello. Bertolo(1998)[2]  expresa la narración como una de las formas de construcción de la identidad. la narración literaria es un conflicto en un tiempo. Tanto el yo como la nación son una narración. Y el futuro es una propuesta narrativa todavía por publicar.

En efecto el futuro es lo que está por describir.Si es descrito no es futuro.Por eso toda literatura pronostical  con verosimilitud, es el equivalente a la explotación de una veta de algo que está más allá del ahora inmediato para tomarla como parte del ahora. Y ese componente actúa en cada planteamiento elaborativo que hace del análisis de lo acaecido una herramienta de predicción o interpretación de los eventos por suceder. En el fondo toda elaboración proyecta una dotación de recursos para hacer frente a un futuro.Hace de su insondabilidad un acicate para hacerlo aprenhendible y manejable, y a partir de aquí desvestirlo de su función asustadiza.

En una lista de elaborables, quedan registrados los proyectos y las empresas proposicionales para cambiar las circunstancias y  así heredar un futuro mejor del que las previsiones estadísticas y las determinantes del pasado prefiguran. Tal lista es un proyecto de lenguajes por hacer.Y tal como EscavyZamora[3]  propone el lenguaje parece ser hecho para contar historias, para cambiar el mundo aterrador, para sumergir al hombre sin que se dé cuenta en los valles confortables del sueño. Apuntarse a ese lenguaje pendiente depende de la elección individual y libre de cada pensante o elaborador, estén o no preparadas las circunstancias, las instituciones, los medios o las conveniencias comerciales o académicas, para ello. En tanto que un ser inteligente ostenta la condición de hablante, el lenguaje le es inherente y tiene todos los derechos necesarios para hacer uso del mismo. El derecho al habla es anterior a los derechos de expresión contemplados por las democracias y antes por el liberalismo social. Un derecho de expresión  queda circunscrito a la libertad de opinión, mientras que el derecho al habla es extra-radial en tanto que puede combinar todas las creaciones posibles de la lengua tras el propósito de responder a unas preguntas.

Lo que queda por escribir es infinito en comparación a lo escrito, que es tanto como formular que lo que queda por venir es superior en términos absolutos y cuantitativos a todo lo que ya ha venido.

Una elaboración pero se nutre de las réplicas que genera, por lo tanto de su inserción en un estado del debate o de la reflexión. Su no impacto o su falta de reconocimiento como dimensión elaborativa la frena, aunque no hay ninguna negación posible que la elimine. Eso lleva a pensar que toda lista de elaborables puede contener títulos, intenciones o partes, que no tengan mayor destino que una circulación limitada, o incluso un stand by en el famoso cajón de sastre de todo creante o todo modelador de un arropamiento de teorías. Hay elaboraciones cuyo final es su silenciamiento. Pasa un poco lo mismo que con las lecturas tal como  sostiene Manguel[4] . Constitutivamente es distinta la lectura hablada a la lectura experimentada en silencio.Pero eso mismo se puede proyectar a cualquier otra faceta de la vida. No es lo mismo hablar del orgasmo que experimentarlo.No es igual ser un espectador desde las gradas de un acontecimiento deportivo a experimentarlo como jugador. No tiene nada que ver asistir a una conferencia que prepararla para darla. Hay mucha diferencia entre ser pasajero de un automóvil a ser su conductor.Y en suma son roles completamente distintos el de las responsabilidad ejecutiva de algo al de la función asistencial o presencial a ese algo. Así mismo la elaboración cumple funciones distintas si queda en un silenciamiento, como una meditación  perpetua o como una pregunta privada de respuesta imposible; o por el contrario si conduce a una realidad tangible, a un material de negocio, a un producto cultural, a una exhibición  intelectual o a una ley científica. A pesar de su formal contraposición,ambos tipos de actividad, (una, la privada y pendiente de reconocimiento, y otra la pública o de reconocimiento social)se complementan. No es concebible un proyecto intrincado en los juegos interactivos sin una meditación anterior que preparara las condiciones para el asalto a lo público. Por eso muchas elaboraciones intermedias y muchos artículos que muestran incipiencias, no son sino partes de un proceso que lo va completando. Un artículo es un avance para un libro, lo mismo que una opinión es una parte integrativa de una ponencia.En esos trabajos o avances de trabajos las ideas pueden ser arrebatas y los estilos plagiados.como todo objeto poseido la elaboración puede ser robada, en cuyo caso sigue otros canales de difusión, lo que no impide su valor objetivo.  Las luchas entre teorías solo reflejan en un plano civilizado otra clase de luchas tribales y fronterizas. Muñoz[5]  recuerda  incluso que hay  el equivalente a homicidios simbólicos.Eso es secundario frente al imperativo de seguir en conexión con la elaboración como pensamiento ,cuya lista temática  resulta infinita, si es tomada como un estructurante y realizante de vida.

 



[1] El recurso a la autoedición está a la orden del día cuando los intereses el creante chocan contra las evaluaciones comerciales de una propuesta inédita. Eso es un dato cualitativo muy significativo que conviene reflexionar con detenimiento y que no pertenece a este apartado.en cualquier caso una autoedición sin todos los recursos que puede poner una editorial profesional, puede poner en circulación un original muy significativo y mantenerse ensombrecido y eclipsado por décadas frente a los colapsos librescos. De hecho una idea escrita en circulación por  original, positiva e interesante que sea puede pasar desapercibida. Poner en circulación pública algo no significa que pueda ser asumido en su instantaneidad.De hecho las propuestas adelantadas pueden estar tan desajustadas como las que se retrasan o las silenciadas.

[2] Bértolo Constantino. (la responsabilidad narrativa. el país 180498)

[3] Escavy zamora, Ricardo., Universidad deMurcia

[4] Manguel, Alberto., Buenos Aires 1948-  Una historia de la lectura .Teoriza sobre la bibliocleptomanía y el paso de la lectura hablada a la lectura en silencio.

[5] Muñoz,José Luis.,El caïnisme literari es freqüent i es remunta als temps de Quevedo i Góngora. El món literari es converteix en una selva perillosa infestada de traïdors, envejosos, frustrats i crítics vitriòlics en que així et descuides t´apunyalen pe rl´esquena. Això sembla justificable per la condició de mortalitat dels escrip`tors, que no esl fan millors que la resta dels vivents.A diferència d´altres époques en que els conlicties es dirimien a duel ara es fan disparant paraules.

La sede de la palabra

La sede de la palabra[1].

La palabra tiene varios lugares donde ser usada: prácticamente todos y en cualquier momento, mientras haya cuando menos dos hablantes que acepten ejercer su derecho al emplearla. Es mejor acudir a ella que a los actos de la violencia. Es preferible su uso que el salto impulsivo a la yugular del contrario. La palabra encarna el diálogo.  (Dia-logo= ir a través del pensar,  conversación entre logos, entre seres pensantes, entre inteligencias). Siempre es mejor hablar que dispararse, razonar que insultar, conversar que imponer, tratar los temas que hacer acusaciones. En suma, es mejor darle la oportunidad al otro para que se exprese, diga lo que sea, exteriorice sus análisis o sus anatemas, saque sus pasiones o sus demonios, que no empujarlo a las trincheras, a los actos de sabotaje, a los belicismos sangrientos o a las apologías terroristas en grado de tentativa o de comisión.

 La tesis pues es dar la palabra a todo el mundo. Eso rezan las constituciones  y eso prodigamos quienes aún nos queda algo de filantropía y de progresismo humanista. La palabra, por dura que sea, es comparablemente mejor a los puñetazos y las balas, sostiene una opinión[2] con una posición admirable y que yo ahora elogio aquí. Por convincente y solidaria con lo humano, incluso con lo peor de la especie. Pero  cabe preguntarnos ¿hasta donde es posible el empleo sonoro o gráfico  de la palabra?

La palabra es el vocablo concreto que remite al discurso verbal y éste puede incluir toda clase de grafemas, ruidos acústicos, conceptos y términos, que lejos de contribuir al razonamiento, a la lucidez compartida, a la socialización del conocimiento y al entendimiento mutuo, sirven para incrementar la crispación y las tensiones.  Si bien todo es decible ¿acaso todo es aceptable? Es decible porque basta alguien, un hablante o un escribiente, que no tenga contención, seriedad  o moderación en sus exposiciones para que lo diga. Pero lo que uno dice no tiene porque ser tomado como aceptable. Habrá que ver su concordancia con la realidad, con la Historia con hache mayúscula, con el conocimiento científico, con lo que sabemos del ayer y del hoy, con el respeto y con la elegancia de la comunicación.

El Parlamento como la sede grande de la palabra demuestra la inutilidad de multitud de horas de discursos en los que las facciones no se entienden, donde lo que se vota o aclama no son los conceptos o mociones sino al  partido las ha expuesto. Eso también pasa a nivel de calle. Escuchamos a unos vecinos, conocidos o colegas,  más que a otros e incluso a algunos lo que dicen no pasa de ser murmullo de alas de mosca, según lo que nos inspira la trayectoria coherente e incoherente de sus decires.

El otro siempre tiene el derecho a ser escuchado pero ese derecho lo pierde tan pronto lo que dice no tiene nada que ver con un decir racional y en cambio está cargado de animadversión, artillería insultante, desgracia personal, intencionalidad destructiva o hiriente. En definitiva el derecho a la expresión tiene un límite  que es mayor o menor según el protagonista de la expresión misma. Quien inicia una conversación manejando apologías de crímenes (y  de criminales) históricos tiene poco futuro en el ámbito de mi escucha o de mi lectura. Concedérselo por que tiene derecho a ser escuchado respondería más a mis tribulaciones cristianas en la época en que el cristianismo ideológico representaba algo para mí que no a la lógica del discurso mismo. (El “perdónalos porque no saben lo que hacen o dicen” ya no tiene espacio en ningún lugar de la comunidad internacional).

 Por principio todo el mundo tiene derecho a la palabra hasta que lo pierde. Lo mismo que todo el mundo tiene derecho a la convivencia, a la ciudadanía, a la educación, al trabajo, al estar, justo hasta el momento en que no convierta su derecho en un potencial lesivo contra los demás.  

El debate político es uno de los campos en los que se expresa la palabra libre. No podemos evitar que participen, en la cantidad e insistencia que sea, quienes tienen opiniones contrarias o incluso quienes no tienen ninguna clase de opinión o análisis pero están provistos de creencias y de posiciones viscerales.

Ya sabemos que por creer se puede creer todo (allá cada cual con sus alucinaciones) lo cual no tiene porque empujarnos a preciosas pérdidas de tiempo tratando de sacar las vendas de los ojos de los que prefieren la ceguera artificial a la verdad.

Tras el manto de algún léxico pulido, la fe y el dogma también se abren paso. ¡Qué le vamos a hacer!  Se pueden tener amistades (bueno es una hipótesis)  que crean en  las vírgenes idolatradas y en los dioses del repertorio de turno, así como en el franquismo o el nacionalsocialismo que ya no existen, a pesar de neonazis; lo que no se puede es tratar de mantener una relación camaradesca o co-polemista brillante con quienes niegan la evidencia. La discusión sobre creencias simplemente se hace inviable. Si hay algún debate posible es sobre datos, no sobre simples afirmaciones. El propio sujeto que siga queriendo mantenerse en una posición política o ideológica erróneas  se dará cuenta de sus errores si desea indagar la verdad histórica de aquello en lo que cree.

Por lo que hace a apólogos incondicionales de conductas fascistas y de protagonistas de traiciones sociales y crímenes deleznables propongo que institucionalmente se dicten maneras prohibitivas. Es algo que ya lo hace alguna legislación endurecida de otros países como Alemania frente a  temas como el de la negación del holocausto judío.

No se  puede ir por la calle con cruces gamadas o  por los foros insultando a los demás de rojos o de que sé yo. Agradezco  que haya re-educadores que les quieran  enseñar ética y razonamiento además de cultura general y educación cívica, pero para otros muchos de nosotras/os  sus discursos  no forman parte de la política sino de la patología y como tales deben ser tratados. En  primera y última instancia una postura que clama por las dictaduras de los tiempos caducos se basa en un cortocircuito dentro del raciocinio y es el producto de la obnubilación y la obsesión, es decir de la enfermedad mental. La salud comunitaria para prevalecer ha de ponerse a recaudo de aquella.

Es así como la sede de la palabra puede ser el lugar de la concordia y de la higiene mental, el lugar del saber que evita la intromisión e intrusión de quien aprendiéndose léxico ajeno sigue sin tener noción de su valor real, del potencial de su significado  y de sus implicaciones.

Entre tanto, la coincidencia tanto en los espacios como en  los temas de  posiciones completamente opuestas (en el gran arco que va del progresismo a lo retrógrado) se seguirá dando. Una vez localizado quien es quien en paraninfo de las intervenciones, bastará  saber de quien es la autoría de un texto para abstenerse de leerlo, por la convicción consolidada de su no interés. Así de simple y así de claro. Seamos honestos. Eso es algo que ya todo el mundo hace con todo el mundo. Lo que  enriquece una discusión es  compartir una dinámica lógica de averiguaciones, no seguir encallados en temas resueltos décadas atrás. Quien no conozca la historia que acuda a su saber, pero por favor ¡que no se nos pida estar siempre en la clase de párvulos enseñándosela!

 



[1] fluencia num 106

 http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/FOROLEER?id=566716

[2] La que tiene por nick  Cicuta Virosa en distrito politico de Telepolis.

Para escribir ensayo

 

El  ensayo  genera una cierta distancia de temor.  La ensayística es un convite a una fiesta de ideas y datos que puede perturbar al intelecto que esté más acostumbrado a las anecdóticas. Por eso , no todo el mundo se atreve a escribir o a hacer investigación periodística o/y bibliotecaria. Para ponerse a escribir hay que tener unas cuantas bases claras acerca de que hablar y  que defender. Escribir, en suma es tomar partido. Pero no el partido de la sigla o  el partido del programa político, sino el propio partido, seguir el desideratum del uno mismo, reindividualizando el pensamiento, Asignándole la escala personal,haciéndolo propio, reconstructivo. Todo esto pasa por convertirse en un ser pensante en un salto cualitativo más allá del ser reproducente (en las ideas)y reproductor (en la biología).Y pasando de la condición de pensante de expresión oral a la toma de la pluma -o del teclado- (como una verdadera toma de alternativa en un ruedo taurino simbólico) para dejar escriturado el pensamiento. Es un acto de compromiso, donde el tejido mental se va formando con la urdimbre de las propias valoraciones definidas frente a otros valores o contravalores. Incluso frente al propio tránsito intelectual seguido por uno. La actuación ensayística es la de la revisión y tras un artículo como producto  más o menos acabado ,hay un esfuerzo de consideraciones y repaso, de autocrítica y síntesis. Finalmente, el artículo presentable solo enmascara un final que no es tal. Un artículo no agota el título que tiene por enunciado.Y lo mismo podría decirse de una mayoría de libros,que aproximan,introducen, bucean o avanzan en el tema planteado pero sin agotarlo, en particular cuando se trata de temas cambiantes cuya escrituración compromete un tiempo,tras el cual la realidad ya proporciona nuevos datos de los mismos que no han podido ser contemplados.

A pesar de la laberíntica morfología en que debe moverse la ensayística, un texto sucede a otro y un ensayo tras otro piden ser editados.constituyendo un fenómeno efervescente del pensamiento humano y de su necesidad intrínseca de expansión.

El ensayo es por definición lo inacabado[1]  .En tanto que acto de pensar, proponer una manera interpretativa, una reordenación de los informes y tal vez se atreva a propuestas, pero deja de ser ensayo para convertirse en doctrina si  p