FLUENCIA TRANSCULTURAL

Compromiso Elaborativo

Escrito por jesusricartmorera 05-05-2008 en General. Comentarios (0)

Anonimato y Compromiso con la elaboración.

El autor de los 101 nombres

 

¿Qué es mas importante el autor o el mensaje, el escribiente o lo escrito,el orador o el discurso, la expresión o la idea? La pregunta emplaza a una dicotomía: quiere una respuesta de partido, o lo uno o lo otro.Aunque admitamos que todo texto tiene el sello de su autor, y oda obra remite a una clase de pensamiento. Pero mientras las obras en tanto que producciones intelectuales permanecen, sus autorías prueba la verdad de los límites. Los textos permanecen y pasan a lo social, al heraldo colectivo, mientras que sus autores fenecen, e incluso sus nombres son olvidados. Desde este punto de vista lo de menos es la rúbrica junto al título de un texto o al final de un escrito. Y lo de más, es lo que quiere decirnos y si eso que nos  conecta con nuestra sensibilidad para admitirlo y nuestra inteligencia para aprobarlo. después de miles de lecturas, lo que permanecen son conceptos e ideas, y lo que menos se recuerda es quien las puso en circulación, a no ser de que una práctica de manuales y una metodología mnemótica traten con especial cuidado a una colección ,casi siempre finita, de padres de la historia y de las artes. En el mejor de los casos, la mayoría de veces se recuerda espontáneamente una parte ínfima de todos os nombres de autor tratados en estudios y lecturas; una segunda parte que pueden ser recuperados recurriendo a notas y fichas, y una mayor parte que quedan en el olvido.Y sine embargo el recuerdo onomástico no se corresponde con el recuerdo de sus ideas.Es decir se pueden almacenar conceptos y datos y no sus autorías.Al final, lo que importa es el aumento del saber en sí y no llevar al día  la nómina de sus responsables. La intelectualidad no está exenta del victimismo de las modas y unos autores permanecen más que otros, pero por encima de sus nombres y de sus propios intereses, lo más significativo no es que sean recordados u homenajeados,sino que sean comprendidos y desarrollados. O eso sería al menos, la medida de honestidad del intelectual objetivo. Por eso, a lo largo de la historia de las letras,muchos textos han sido glorificados sin dejar de ser apócrifos y de otros no hay una comprobación total de sus orígenes o de quiénes los crearon.El seudónimo tradicionalmente ha permitido la libertad de opinar sin arriesgar la imagen ni comprometer la verdad social de su autor.

El uso y recurso al seudónimo ha pasado de ser una opción para proteger la identidad[1]  a un prerrequisito para según qué actividades.La vida bajo dictaduras políticas es una de las circunstancias que más lo ha propiciado pero otras coyunturas profanas como la participación en concursos también lo ha sugerido y pautado. Hablar con un nombre distinto significa hablar lo que no es atrevible-o aconsejado-hacerlo con el propio.Es una licencia artística que en el escenario teatral o cinematográfico siempre se ha aceptado,pero que en el intelectual o literario sigue produciendo sospechas. Allí el actor/actriz utiliza nombres distintos para representar personajes distintos.Aquí el/la intelectual,  para implicarse más o menos en un texto y un tema, utiliza nombres diferentes según el grado de radicalidad y de estilo que quiere usar.

Distintos nombres también se  pueden corresponder con distintas facetas expresivas.Es la idea del uno y del otro contenidos en el mismo sujeto.Y si es posible acudir a un seudónimo,¿por qué no acudir a otros cien[2] ?Al final lo que prevalecerá será los contenidos vertidos si estos quedan legitimados porque hacen un retrato adecuado de lo que tratan, y no tanto el atrevimiento de quien los puso en circulación. Aunque ciertamente la anecdótica del cómo y del quien tienen siempre mucha importancia para las lenguas que se nutren más de las formas que de los fondos. Claro que escribir,además de hacerlo con un marchamo propio de estilo y de método, también pide asumir su responsabilidad.Un texto responsabilizado es aquél que es reconocido por el grupo o autor que lo ha hecho. De otro modo se cae en la falsa percepción de que los textos emitidos por una organización[3]  representan la opinión de la totalidad de sus miembros, lo cual no suele suceder así[4] .De un autor lo que queda es su texto, que lo confirma como tal. De no ser así habría quedado a medio camino entre el deseo de crear y  su personalidad incompleta como ser anodino. La verdadera identidad que reconfigura a una persona y con la trasciende los límites, el legado de sus opiniones, de sus ideas y su ser.La identidad no es lo figura jurídica en los documentos de identificación.Eso es una formalidad para el control de las burocracias. La identidad es aquello en lo que se proyecta todo un ser a partir,claro está, de sus orígenes. Limitarla a los datos de ubicación y al linaje es más que [5] absurdo.Incluso la experiencia de utilizar nombres falsos o de ser deformados por equivocación[6] proporciona experiencias extraordinarias que extralimitan al ser.

 

 

 

 



[1] bajo las dictaduras los autores de creación han de proteger su integridad recurriendo al seudónimo sistemático, a veces hasta una docena -o más- de veces y variaciones.

[2] He venido utilizando hasta ahora una quincena como mínimo.Noé Candor.Nom de los años 70

Constantine/Genaro Genar Jen Aro Jenaro Mac.Nom de guerra de l´e`poca de col.laboració amb MLC./José Luís Arco. nom inventat a 1973 al pais vasc/Adriano Eroto.seudònim per eroliteratura.erotemas/Néstor Estebenz Nogal NEN.nom de guerra. textes panfletaris/Sussana Maraselva.sexologia/Jessica Mor. poètica/Adrià Morea/Jesús Ricart Morera.psicologia/Tana Ricmo/Walkiria Sumionda/Suso Susoa Su Soa/Jordi Sar. Tecnologia/Ira Tala.r Comunicació todo un reto para lectores analistas que necesitan más o menos tiempo para pasar de la conjetura de que son parte de la misma mente  a certificar que se trata prácticamente del mismo estilo.

[3] Los textos de estado como los boletines oficiales son los que más se acercan a una apocrafía que no necesita ser desvelada. Lo que menos importa es quien en concreto los ha escrito, ya que todos (o casi todos)se parecen enormemente entre sí,siguiendo las pautas rígidas de una forma expresiva, y son la palabra anónima del estado,por excelencia.

[4] Ya en los boletines de partido,eran firmados por sus comités centrales, aunque públicamente eran admitidos como la opinión de partido y por lo tanto de todos sus miembros.

[5] La lucha de los sin-papeles o indocumentados por ganar su estadía legal en un país por la vía de la creación de nuevos documentos de identidad  proporciona un interesante campo de investigación y/o reflexión sobre l ultraje a sus identidades reales como efecto colateral.

[6] En una de mis renovaciones de dni en una comisaria gerundense  transformaron un c en una g cambiando completamente la sonoridad y grafía de Ricart por Rigart.Para evitarme otro tiempo estéril de una nueva gestión con la que rectificar el nombre, estuve usando el equivocado durante años. Rigart es un apellido  existente en el nominario catalán y por mi lado  nunca lo he usado como seudónimo. Por otro lado en otras renovaciones me he demorada en ir a buscar el nuevo documento, atestiguando así mi resistencia y refracción a facilitarme como  número documental para los controles de censos y  maquinarias detectivescas.

Intro al cuento para adultos

Escrito por jesusricartmorera 05-05-2008 en General. Comentarios (0)

 

 

 

El contacto con el relato fabulado es la característica sintomática por excelencia de una etapa fundamental del desarrollo humano. Las veladas junto al discurso fantástico de personajes y leyendas que son presentadas como mágicas y que van configurando un universo de intuición y de excelencias, contribuyen poderosamente al desarrollo de la cultura, de la formación infantil y de su dimensión imaginaria. La vida mental empieza con lo imaginario.Y lo cognoscitivo pasa por los canales de la fabulación antes que por el peso de la razón. Es cuando menos, una evidencia cronológica que no puede ser dada de otro modo.

Lo característico del niño es su capacidad de juego y la invitación de un elenco de personajes en él,tan extenso como sus recursos de invención le permiten.Eso deja tras la experiencia interactiva con lo fantástico y lo imaginario, una facilidad para la ambición del recreo de la realidad al antojo subjetivo,según la demanda de ánimo de cada momento.la desconexión con esta experiencia íntima supone la extinción del niño interior. La demanda de la sociedad adulta de ser adulto cualquiera de sus miembros a partir de una determinada edad normativizada, asesina cruelmente la sensibilidad creativa. A partir de un cierto tiempo no se puede estar jugando con pequeños alter egos o con muñecas, o introduciendo diálogos paralelos,vocalizándolos ex profusamente o poniendo los efectos especiales, sino que en lugar de todo eso, se tiene que dar paso a la regularidad de una conducta previsible y a la estandarización en cuanto contención de los contenidos lúdicos.pretenderlo es una vulgaridad, porque todo adulto encierra una tendencia al descontrol,solo que en ámbitos de control.Los espacios lúdicos institucionalizados y producidas por la industria del ocio,son los lugares donde son permitidas unas dosis de re-infantilización.

La lectura del cuento infantil por la voz paterna o materna en el momento del acunamiento,crea unas pautas de referencia robustas para los primeros perfiles de roles.Ciertamente, que los cuentos desde su fantasía, no evitan las moralejas ni las paradojas ni las mecánicas sociales clásicas de fuerzas y contrafuerzas, con alianzas y confusiones:todo ello, oportuna -y a veces hasta didácticamente- adaptado a una situación de ser comprendidos. Sus contenidos facilitan unas primeras sensaciones especulativas de contactar con argumentos y personajes que no existen en la realidad, aunque se hagan prototipos inermes representativos de ellos, y solo viven en un lugar:el imaginario.Ni siquiera son ciertos como palabras o dibujos en un soporte de video o cuaderno, hasta que no son visionados y re-imaginados nuevamente,y tantas veces como sea necesario,en una versión única.

 El adulto desde la poesía retrospectiva (Jaume Sisa) puede evocar esas primeras imágenes de primeros personajes que poblaron sus experiencias mentales para generalmente caer en el olvido de toda la materia prima de la niñez,para quedarse con las aristas de adulto afiladas y una vida  bastante regulada por los cánones estándar.El adulto se convierte no tanto en paradigma del responsable como en el sujeto de imaginación aquietado para ser producto de su programa de compromisos.Deja de ser él para ser sus resultados, medibles en lo material, lo económico, lo social y lo político. Indicadores de objetividad, puesto que los indicadores de subjetividad:felicidad, equilibrio psicológico, compensaciones afectivas, son de dificil establecimiento y correlación,además de permanecer en controversias no dilucidadas.La introducción al cuento del adulto pasa por su auto-reintroducción a su infancia.Se trata de todo un trabajo de reflexión.Un viaje al pasado para recuperar la sensibilidad y reconectar con la capacidad de perplejidad que tuviera. El cuento infantil como instrumento para experimentar el goce imaginario,es un instrumento en ese viaje exploratorio.De ahí que lecturas infantiles puedan admitir segundas o n lecturas como adultos.El padre ya no solo relee cuentos para dormir a sus hijos  sino también por su interés en reexperimentar sus antiguas sensaciones. Por supuesto  la literatura fantástica (los comics)para semiadultos sería una continuación del relato cuentista.Y el género literario ma recreativo en lo imaginario seria para los adultos,disculpando de seguir la descripción de la realidad tal cual es.Pero ellos no reemplazan la función del cuento clásico.

 

La autoedición como criterio.

Escrito por jesusricartmorera 05-05-2008 en General. Comentarios (0)

 

 

Cualquiera que navega -y naufraga- entre letras, experimenta en alguna ocasión el prurito de verse publicado y, por ende, conocido. Publicar es el equivalente al dar a luz después de un período de gestación. Y crear es un combinado de ensayos y errores,recurriendo a semilleros, inseminaciones, alquimias y elaborancias, para  configurar un negociado de palabras.. El campo de las letras, que no es ajeno a otros campos de comercio y consumo, se ve regenerada periódicamente por autores noveles -o no tan noveles- que pasan a las entrevistas, las ruedas de prensa y las tiradas millonarias. El más vendido,pasa a ser una categoría de importancia, de excelsión.

 

 El/la autor/a leídos por públicos integrados de miles, o cientos de miles de personas, adquiere un casi divinidad.Su palabra, su yo, ha  sido leído. Su individualidad queda transfundida con la de una gran parte de la gente de su tiempo, y tal vez de tiempos posteriores al suyo, si su obra queda reconocida como inmortal. El  deseo de pasar un tribunal literario o ganar un concurso de novelística o de poesía ha llevado a mucha gente a probar suerte por esta vía y alguna a hacerse muy famosa, incluso con edades  jovencísimas.

 La autoedición como un recurso posible  ha llevado a dedicar  parte de los ingresos a la reprografía, aunque no tenga ninguna capacidad competitiva con  el campo comercial de las grandes editoriales y distribuidoras.A menudo quien se autoedita se ha encontrado con cientos de volúmenes en su casa, que tras varios años de ocupar preciosos espacios de almacenaje han acabado en rosarios de la aurora. Por si fuera poco, propuestas de promociones híbridas, en las que una parte de la edición es pagada por el autor y otra parte por la editorial,da por derechos de autor una cierta cantidad de libros que igualmente pueden verse condenados durante largas temporadas al desván de los desaguisados.  El panorama no deja lugar a dudas: quien no es editado con tirajes considerables y con la garantía de que cada libro pase por el escaparate de todas las librerías más significativas,su futuro en el mundo de las letras  está hipotecado. No obstante la pasión letrada y el deseo de ver el texto propio en circulación pueden ser tan poderosos, que el recurso a la autoedición siempre planea como  hipótesis de trabajo. Es por eso, que miles de tentativas de pequeñas revistas no paran de sucederse las unas a las otras para intenta viabilizar proyectos de circulación. En la práctica las autoediciones suelen ser de tiradas muy reducidas y una buena parte de ellas quedan en  cajas o estanterías, a no ser de que sean regaladas, lo cual tampoco es ninguna garantía de que vayan a ser leídas.  Todas estas consideraciones  lejos de quitar ningún valor a la opción autoeditora la realza. Autoeditar como criterio tiene una función simbólica: la de hacer llegar la propia palabra más allá de la escucha inmediata. Es dar a la galería de los anónimos lo que hasta ese momento era una privacía, una subvocalidad. Y darla, es como entregar un objeto a los vaivenes de las circunstancias. Tal vez acabe en la papelera o no sea entendido, tal vez acabe como material de saldo en un mercado de ocasiones librescas, tal vez sea plagiado, tal vez sea destruido.Suceda lo que suceda, la palabra  en circulación:último cometido de toda tentativa autoeditorialista,se integra a una patrimonio intelectual sin barreras ni copyrignts.No es un objeto inerte.contiene el fuego de su lucidez que por si mismo la hace algo a preservar. La autoedición como criterio también  es una búsqueda del espejo,del feed back,de la crítica y del repaso.Es una fórmula para revisar contenidos y reescribir los textos, no tanto como corrección de los viejos sino como creación de los nuevos, puesto que al final de toda elaborancia, la creación pretende el texto cúlmen, quizás el texto imposible,pero no por ello caído en el despropósito.

 

 

LA RELACIÓN CON EL/LA LECTOR/A ANÓNIMO/A Cerdanyola14junio2000

 

Escribir sin recibir críticas o acuse de recibo de los propios artículos o textos es tanto como tirar botellas de náufrago a un mar desde una isla perdida.En ese símil nunca se tiene la certeza de si la botella será recogida por alguien, y en ese caso de si será leída, y en el caso de que lo sea si ello motivará una respuesta de salvación. También para quien habla a un auditorio (el gran interlocutor silencioso)y no recibe el feed back de las preguntas y comentarios posteriores, puede quedarse en la duda de si todo lo expuesto ha sido comprendido o ha servido para algo. El ponente así como el escritor son dos clases de autorías, y ambos son los que ponen, los que establecen,los que arriesgan unos enunciados, unas posiciones;bajo la bandera de una intención:la de dejar un mensaje o una semilla pero no precisamente a un ámbito completamente definible.Se escriben hipótesis de unas interpretaciones del mundo dirigidas a otra hipótesis la de una parte receptiva de ese mismo mundo. Nos pasamos la vida escribiendo y leyendo sin que haya una relación directa[1]  entre creación escrita y lectura. En realidad desde el lado de la creación no se espera un debate directo[2]  y desde el lado de la lectura no se hace para comentarle a la autoría el disfrute o no de su libro.son dos mundos diferentes.Cada cual camina en paralelo pero por separado del otro.Los canales de conexión entre ambos se dan en otros espacios.Claro que la autoría espera una amplia difusión de su obra y un incremento de su público. Y por parte de este en tanto que seguidor de la obra de alguien puede quedar a la expectativa de nuevas elaboraciones o títulos.

Para quien escribe, lanzar un texto al mercado sigue teniendo bastante de parecido con el gesto simbólico del náufrago a no ser de que tenga suficientes  contactos con la base mercantil de su producto y  con quienes lo consume como producto terminado y final. Pero incluso en ese supuesto, los telegramas de alabanza o los elogios escuetos solo dan un feed back parcial:el de aquiescencia y apoyo o el de rechazo.Los análisis críticos y desarrollativos quedan para otros círculos tan minúsculos como densos. Por otra parte no  creo que baste para un autor de renombre saber que su texto será vendido y cubrirá las expectativas de su lanzamiento,tanto desde el punto de vista del esfuerzo intelectual vertido como el de la financiación  requerida. Puesto que establecido en esa tesitura, su nombre al igual que una marca le proporcionará celebridad repotenciada y divulgación den nuevos títulos, sean los que sean y digan lo que digan. Es en la fase anterior del anonimato y el desprecio tácito por los  contenidos de alguien desconocido[3] , que el ejercicio de creatividad  requiere más  precisión y abnegación.  En la sucesión de actos creativos de elaboración, la relación anónima con lecturas potenciales  de gentes que son y serán desconocidas en su mayor  parte, anima una entelequia motora, que cumple la función de activar un interés pero que no justifica la dinámica elaborativa en sí.Escribir para satisfacer a alguien es finalmente no elaborar una necesidad propia sino hacer una gestión de calidad de un producto vendible.Ni siquiera el parámetro del aplauso o del rechazo son verdaderos factores  para seguir o no seguir,.La reafirmación o la disuasión pasa por una necesidad intrínseca del/de la creante por encima de la constatación de un interés público o un reconocimiento amplio[4] . Finalmente la relación con la lectura potencial,incluso sin tener la certeza de qué porcentajes en cantidad son leídos de la propia gestación y que otro porcentaje es captado dentro de los leídos de acuerdo con la intención de autor; actúa como un norte quimérico, una polarización de la energía creativa indistintamente de cuáles sean  los balances[5] .

 



[1] si me paro a reflexionar cuantas veces he tratado de ponerme en contacto con autores de libros o con editores de revistas, no creo que haya pasado de más de un par de tentativas en cada caso.Y si yo me autojuzgo a mi mismo como  lector activo de nivel alto sin presentar una devolución directa de lo leído a quien lo escribe, puedo suponer una inferencia de ese fenómeno, como una ley empírica de amplia extensión.

[2] Aunque ha habido casos de autores que han engendrado segundos libros a partir del correo recibido o provocado por sus anteriores, como el caso de Therese Bertherat en el correo del cuerpo.

[3] En alguna ocasión muy excepcional, al pasar textos de artículos con seudónimo o nombres desconocidos, me he encontrado con quien ha manifestado el rechazo a admitir sus contenidos porque no conocía el currículum de sus autores. Tal anécdota expresa claramente como  quedan lectores que son víctimas de los nombres de autor como patentes de marcas, lo mismo que si adquirieran un electrodoméstico o un vehículo o unos jeans, y colocan por debajo los argumentos de la lógica y las tesis,al hecho de si quien las dice es alguien con fama o no. Paradójicamente tesiturarse así es tanto como aceptar a quien sea con el pedigree de la celebridad, que no es sino una tradición de opiniones impuestas por un  sentir general,el cual no está exento de ser muy diferente al de ese lector en concreto,que finalmente acaba sacrificando a su  propia opinión  en aras a una opinión mayoritaria.

[4] No creo que  el mejor estímulo económico  organice las musas y genere las energías de las originalidad.antes bien, la ausencia de condicionantes matéricos las propician mejor.

[5] No es porque sí que tradicionalmente la escritura y lo literario se haya emparentado con la pobreza y  con una cierta dosis  grafomaníaca.