FLUENCIA TRANSCULTURAL

Creencias y Razones

Escrito por jesusricartmorera 13-05-2008 en General. Comentarios (0)

Creencias y  Razones.

To Believe or not to believe.That  is not the question.Gorelia sud 2007 jul 5

Tras los periodos de creencia intensa y de pasiones militantes con resultados de frustración es habitual que la gente diga “yo ya no creo en nada”. Un tiempo despues completa la frase agregando que tampoco cree  en nadie. La frase es lapidaria. Es difícil de decir y de comentarla en voz alta. Es un enunciado tan taxativo que su formulación alcanza a toda persona que está en el campo de escucha de la misma. Si no crees en nada ni en nadie, ¿entonces por qué buscas un interlocutor que te escuche en esa declaración? Es un predicado un tanto contradictorio desde el momento en que es emitido. Quien ha dejado de creer en el otro y en su potencial de confianza no tiene sentido que lo busque para decírselo. Basta con actuar en consecuencia y prescindir de la necesidad de ese contacto.  La falta de creencia en algo, una idea, o alguien, un líder;  puede expresarse de una manera más categórica de la que realmente se siente. Como siempre, el lenguaje está repleto de maximalismos en los que el primer interesado en ponerlos en duda es quien los dice y los dice para poner a prueba a  quien los escucha. Creer o no creer no es la primera condición para el progreso mental aunque si esta dentro de lo primero para la subsistencia. El ser animal funciona con su intuición. Sin ella estaría perdido. El ser humano también la necesita para sobrevivir y ha de tomar en confianza, creer, lo que escucha y ve para tomarlo como modelo supervivencial. El eslogan se refiere a otro periodo de la vida adulta donde la racionalidad ha servido y ha sido usado para comprender lso entramados dela vida. Va directamente dirigida a las personas que hacen de sus creencias religiosas y de sus actos de fe los ejes vertebrales de su pensamiento y comportamiento. Evoca, ineludiblemente, el famoso texto shakesperiano haciendo un cambiazo de verbo. Mientras el verbo original (ser) significa racionalizar la existencia con la fuerza de voluntad, el verbo suplantado (creer) coloca en la escala intuitiva lo que puede ser o existir pero para lo que no hay demostración contributiva.

En el misticismo se puede ver una cierta equivalencia al fuguismo, al deseo de fugarse de la realidad material y corporal inapetentes para hacer una entrega a lo lejos. También es detectable un tipo de autoexclusión del área mental. Hay quien desconecta totalmente la meditación del pensamiento  y también quien copa las dos actividades con una oración o un cántico repetitivos. El ser humano está atrapado como un animal racional, obligado a dar cuenta explicativa de sus actos, a preguntarse el por que de lo que hace y de lo que se hace y sucede. Hay quien cree que una nota de música puede explicar lo que  contiene un libro. Debe ser porque esta muy entregado a la música y muy poco a la lectura. La explicación pasa por desarrollos verbales más cuantiosos de los que el mismo pensador puede estar dispuesto a aguantar al principio.

La consigna está dirigida a cuantiosas conversaciones en las que el verbo predominante es el de creer y los substantivos ad hoc son los de esperanza y fe, mientras que el verbo razonar y los substantivos: demostración y  argumento son los menos aceptados.

Faltos de argumentaciones, creyentes de distintas ideologías y becerros de oro, prefieren callar que razonar o defender sus posiciones. “Contra el callar no hay castigo ni respuesta” dijo Miguel de Cervantes. Quien no habla no se equivoca.

Si la primera instancia existencial pasa por la demostración ante uno mismo de que se es, las creencias pasan a un segundo lugar. Se puede hacer una hipérbole de ellas y creer que se es cuando no hay identidad palpable que lo demuestre. El slogan no obstante ostenta un tono categorial que no es de adaptación para todo. Es necesaria una cierta cantidad de creencia para desarrollar una actividad y apostar por el ser. Creer en definitiva significa contar con una hipótesis por verificar y esto va mucho más lejos del campos deifico o religioso o espiritual.

Recursos versus Riqueza

Escrito por jesusricartmorera 13-05-2008 en General. Comentarios (0)

 

Terminer avec deux mythes: ni l’Europe est toujours riche, ni l’ Afrique est toujours pauvre.

Texto de pizarra en nuestro furgo que paseamos por algunos países de África durante algunos meses.

A diferencia de los europeos los africanos demuestran interés en la lectura de nuestros eslóganes y no tienen el menor inconveniente en preguntarnos qué diablos queremos decir con ellos. A veces nos preguntan unas horas o unas días despues de haberlos visto como esperando la ocasión ideal para establecer conversación. Este texto introduce la palabra mito que conviene adaptar. Mito está tomado como leyenda o falsedad, en todo caso como creencia deformada. Desmiente sobre la presunción de la riqueza europea como paraíso del dinero capitalista y desmiente a si mismo la pobreza africana como un déficit permanente. Es un doble mensaje que va dirigido tanto a africanos como europeos. A estos por que creerse que África necesita permanentemente ayuda y a aquellos por creer que los europeos siempre viven en el máximo esplendor. El eslogan da lugar para conversaciones sobre las miserias europeas y los recursos africanos. África tiene el espacio, no está contaminada, tiene el tiempo, tiene –ahí donde reina- la paz. Europa sufre las prisas, la enfermedad de la carrera tras el dinero, las altas cuotas de paro, las bolsas cuatrimundistas de la pobreza, los impuestos elevados, la indiferencia pública reciproca de sus habitantes. Mientras el concepto de riqueza ha sido reducido a tener una cuenta bancara abultada el de recursos no tienen tanto que ver con la propiedad individual como con la posibilidad de goce de medios de los que  vivir y en los que vivir.

Es un eslogan que permite debatir acerca del concepto de recursos efectivos o potenciales y compararlo ala concepto de dinero cuya liquidez permite determinadas acciones humanas pero no compra las fundamentales: la vida tranquila, el sosiego espiritual o la felicidad.

Eslogan especialmente indicado para subsaharianos que se juegan la vida ansiando llegar a la tierra prometida y que por el camino fallecen por ahogamiento o por deshidratación y que una vez conseguida su meta, si la consiguen, encuentran en el mejor de los casos trabajos de esclavos mal pagados y sometimientos a horarios salvajes que no les permiten evolucionar como personas estando condenados de por vida a ser ciudadanos de segunda clase.

Eslogan especialmente indicado también para europeos que hartos de vidas superficiales en sus megápolis vienen poniendo la mirada en los llamados países subdesarrollados, otro substantivo discriminativo tomado incorrectamente de la disciplina de la Economía, donde todavía se practica el arte de la comunicación, el tempo de dedicación a los demás y la tranquila cadenciosidad de la vida.

Cura analitica y cambio de valores

Escrito por jesusricartmorera 13-05-2008 en General. Comentarios (0)

La cura analítica por el cambio de valores.

Para las intoxicaciones físicas se acude a antídotos o pócimas que neutralicen los venenos, para las intoxicaciones mentales con ideas autolesivas para la estructura psíquica hay como alternativa no farmacológica el recurso a la psicoterapia verbal y dentro de ésta a la cura analítica. Ésta consiste en examinar los valores interiorizados que han predispuesto mentalmente a una persona para sufrir percances en su comportamiento y trastornos de equilibrio en su personalidad. El antídoto a una conducta psico-corporal con balances negativos  pasa por una evaluación de los valores heredados, practicados y mantenidos y su selección desde el punto de vista de la salud mental. Según cómo se piensa y lo que se cree se generan posiciones proclives a la desarmonía e indirectamente al sufrimiento psíquico. La forma de pensar está directamente implicada en la forma de enfermar. La forma de ser  -cuando es ocupada por valores en el fondo no admisibles- por la persona la  predispone  para el conflicto interno y  la crisis.

El tratamiento analítico pone al descubierto qué ideas están detrás de los conflictos. La explicación de este mecanismo es que la manera de pensar predispone a la culpa o a la fluidez, a la  rigidez o a la flexibilidad, a la obligación de actuar o a la libertad de hacerlo. Los procesos de estréss y de apresuramiento  caótico de todas las funciones corporales se destacan en los horarios desbordantes y las agendas heroicas pero empiezan antes en las maneras de plantearse la vida, el trabajo y las relaciones. Es así que el trabajo analítico es una autentica indagación detectivesca para hallar las causas ideológicas y la asunción de valores (o contravalores según se mire) que prefiguran los estados de culpa, los cuadros depresivos, la ansiedad, el malestar y en definitiva la infelicidad.

 

Trato con la Psicosis

Escrito por jesusricartmorera 13-05-2008 en General. Comentarios (0)

Protocolo para el tratamiento de la psicosis.

La figura del /de la terapeuta detenta una situación privilegiada e incluso de poder. Es la del sujeto que posee un método de interpretación del síntoma y de autoprevención de sus impactos en el entorno. Es además el profesional que supuestamente  posee una verdad  objetiva y categoriza  unas pautas sin las cuales va a ser difícil, sino imposible, la salida del  mundo confuso que sufre el paciente. Tales atributos no le  protegen de las arremetidas  que resultan de la mente desordenada  del enfermo que en sus  producciones alucinatorias integrará  la función de quien le hace el seguimiento como co-responsable sino responsable absoluto de sus tragedias. Si el grado de psicosis no es incompatible con el discurso verbalizado y la conexión con los objetos de la realidad permite una cierta dosis de coherencia, las producciones interpretativas de la persona afectada, pueden constituir secuencias lógicas. Lo pueden ser, tanto porque hace una reproducción fiel de discursos ajenos que hace propios,como porque su inteligencia le permite conservar una inercia del procedimiento lógico-inferencial. Todo ello puede promover a una cierta confusión por parte del analista, cuando se encuentra con  pacientes que pasan de estados lúcidos de la conversación a estados absolutamente desconectados del resto de la conversación. Si esas desviaciones no siguen las pautas ordenadas de la comunicación, que por definición contemplan el intercambio de mensajes y la danza oscilante y turnante de los tiempos de habla y de escucha, entonces estamos ante un indicador de una fijación egoica del discurso enfermo. Ante tal situación lo que menos se puede pretender es entrar en una carrera competencial de hablas para colocar opiniones que no van a ser escuchadas por el enfermo.Sólo cabe hacer una escucha moderada con frases cortas de acuse de recibo. El enfermo está en una fase brotada en que necesita verter todo lo que siente y todo lo que piensa y le basta el pretexto de alguien delante (que puede ir del psicólogo, al amigo, al vecino e incluso al desconocido)para volcar su incontinencia verbal, tratando de expulsar el sufrimiento que padece en forma de castigo proyectado a  otros, a los que hará responsables últimos de su tragedia. Es obvio que a mayor intervención por parte de la figura acogedora, más elementos se introducen a una mente caótica que no van a poder ser juzgados adecuadamente. Es como añadir diálogos confusionistas a un foro de prosas interiores entre sí ya suficientemente destartaladas. Eso sugiere que la actitud profesional tiene que ser un referente preciso y escueto. Conseguirlo significará mantener un cierto talante críptico y una repetitividad  en las referencias habladas.El/la analista no puede hacer excesos interpretacionistas, o no puede hacerlos al menos ante el psicótico todavía no ve su responsabilidad subjetiva en su tragedia existencial. El/la analista tiene otros foros y espacios de contraste donde presentar y evaluar casuística y actuar en consecuencia. En la  convocatoria clínica su función curativa pasa por la de acoger-recoger(datos)-segurizar(con su presencia)-relacionar evidencias proporcionadas y contener estados emocionales críticos. La comprensión de tal función es indispensable para ser útil al proceso de reordenación. Excederse en  esa función y pasar a una pretendida satisfacción dando respuestas a  repetidos porqués del paciente, es caer de lleno en una trampa antiterapéutica.De todas maneras los porqués del paciente orientados al terapeuta, son un indicador claro de un deseo de verdad.Deseo que queda en los prolegómenos cuando la manipulación de las respuestas recibidas desproveen el espíritu de las mismas aunque conserve sus letras. La mejor respuesta a los porqués del sujeto psicótico son sus propias respuestas evolutivas y el relatorio de progreso entre unas y otras. Ciertamente la mente psicótica se presenta provista de una teoría acerca de sus mismidad, sus eventos traumáticos y los orígenes de ellos. Puede sondearlos en distintos campos: desde su genética a la sociedad en general pasando por individuos concretos con los que se ha cruzado en sus experiencias variadas. Tal corpus de creencias (más o menos obsesivas que toma como  innegociables)están detrás de toda la sintomatología presentada.

La función psicológico-profesionmal de abocadero o de vertidos del magma seudointelectual no es fácil de sostener.En esa novela selvática la terapia tiene visos de futuro en tanto se va construyendo un feedback que da cuenta al enfermo de sus avances por tímidos que sean. La diagnosis de tal progreso no puede ser hecha en base a momentos lúcidos excepcionales, sino a la observación de vaivenes reiterados en los que hay crestas maníacas y otras depresivas, o en las que el trastorno de personalidad parece menos activo permitiendo el juego formal del uso de la palabra en la aplicación de turnos. Esos criterios coadyuvan a la construcción de la Razón, propósito último en la estrategia terapéutica. En ese sentido el terapeuta es un instrumento para poner a prueba si tal construcción es o no posible y cuales son las condiciones necesarias e irrenunciables para alcanzarla. La  estructura psicótica tiene una parte que pide auxilio y otra que sabotea el que pueda recibir.  La conciencia de la necesidad de una demanda profesional forma parte de lo primero, integrar al profesional en  el delirio paranoico de una sociedad conjurada en contra del demandante, forma parte de lo segundo. Dadas así las circunstancias los protocolos de seguimiento de tal o cual síndrome dentro de la psicosis, no pueden caer en evaluaciones triunfalistas y precipitadas  ante modificaciones conductuales.Es importante en cambio establecer un calendario entre las cúspides brotadas y las posibilidades fácticas de incorporaciones de nuevos elementos existenciales entre una y otra. A mayor intervalo mayor pronóstico de reequilibración. ¿Puede admitirse un reequilibrio completo en una estructura psicótica? Antes de contestar a eso conviene recordar que la tesis hegemónica es que la psicosis es incurable.Y su tesis complementaria es que no es intratable. Pero si el tratamiento no conduce a un éxito total ¿merece la pena dedicar esfuerzos a una terapia de contención que no puede garantizar resultados definitivos? Si a esa pregunta cabe un sí rotundo, a la anterior sólo cabe un sí muy condicionado con la mayor dosis de los optimismos, lo cual equivale a un no en la práctica, o al menos en la práctica actual con el grado de saber científico que se tiene. Pero ese no tiene que ser administrado con sumo cuidado para que tenga una instrumentación positiva. La aspiración a un equilibrio total no deja de  ser una pretensión de un destino idealizado. Si bien la cura total no es posible (siempre va a quedar un resto de las tragedias registradas y las inercias que han promovido)no por ello es imposible una capacidad autorregulación: es decir la (re)instauración de un mecanismo de operatividad de la vida y de su reinserción en el contacto social con los demás.

La figura terapéutica como referente va a hacer un acompañamiento durante un período importante de la vida del enfermo, que le va a servir como enlace o conector de realidad.Va a ser el factor introductor de realismos, o lo que es  lo mismo, el factor neutralizador de los parámetros fantásticos que empujan a la repetición de trastornos. Colocando valores y criterios de compensación el sujeto analizante podrá adquirir suficiente comprensión de sí mismo como para reinterpretar sus síntomas y  no volcarse ante sus pulsiones. El efluvio de las mismas seguirá empujando para emerger, pero la construcción de un yo fuerte las contendrá en los bastidores sin permitir su escenificación pública. El mecanismo que regulará eso será el de reciclar el funcionamiento de un criterio auto-represivo a partir de refuncionalizar la facultad de la volición.Algo que sucede en una mente sosegada y una conducta interactiva generalizada,donde no significa que los comunicantes crean todo lo dicen o se identifiquen en todo lo que haga, pero que su lógica existenciales lleva a separar  las pulsiones que son frenables del comportamiento público. Esa diferencia natural entre el yo y lo otro, y entre el yo íntimo y el yo público que las estructuras psíquicas habitualmente hacen,falta practicarla en el sujeto enfermo,cuya enfermedad irá en recesión, cuanto más función incorpore a su dinámica de discriminaciones y cuanto rescate-o reconduzca-sus factores auto-reprensores, que son la expresión de una pauta adaptativa y supervivencial.

En los estados brotados psicóticos y en las rachas de más incontención (expresadas en agresividad verbal o física, en exoculpabilizaciones y en mayor inquietud motriz) se puede pretender epigrafiar con palabras más admisibles socialmente como las de ansiedad, los eventos de perturbación conductual y disrrupción del pensamiento.En realidad otra terminología que cita la esquizofrenia, la paranoia, el trastorno bipolar, y desde luego la psicosis, es perfectamente incorporable a la lexicografía empleada por el trabajo analítico. Si otros vocablos como el de ansiedad, angustia y depresión, trauma y neurosis  han sido integrados en el vocabulario ordinario y generalizado, es cuestión de tiempo que las otras palabras malditas se vayan desdemonizando para irlas admitiendo en sociedad, tanto entre viejos y nuevos terapeutas que tratan o están conectados con las patologías mentales como en los mismos protagonistas de las psicopatologías. Una condición mental no es menos grave por calificarla con palabras más poéticas o con descripciones más ambiguas.Su tratamiento pasa por enfrentar una verdad y emplazar a la persona afectada a ser copartícipe crítico de ella.

La psicología del Éxito

Escrito por jesusricartmorera 13-05-2008 en General. Comentarios (0)

La psicología del éxito es un modo particular de interpretar la psicología made in USA. Raro es el texto de psicología de autoayuda redactado en un estilo novelado en el que se hace intervenir abundante casuística en el que no aparezca la palabra éxito y con ella el concepto de la ambición en el que se basa. No es algo exclusivo del campo literario. También en la escena cinematográfica los guiones se nutren de ambas cosas. Se diría que en la mente anglosajona está por encima de cualquier otra idea la de conseguir éxito, entendiendo por esto conquistar los objetivos de poder planteados.  Si quisiéramos ahondar en el origen de esto posiblemente tendríamos que pensar en la función colonialista de Inglaterra en el mundo y en todo el planteamiento de construcción del nuevo mundo  desde siglos atrás. Por ahora nos basta retener el hecho de que ésta palabra clave se plantea como alternativa de vida sin la cual parece que se está abocado al fracaso. No obstante el binomio éxito-fracaso es falaz. Depende de posiciones ideológicas de entrada la manera interpretativa del éxito en la vida. Para el materialismo significará más posesiones, para la economía mayores beneficios, para la política la conquista del poder, para el espiritualismo la trascendencia de los tres parámetros anteriores... El éxito en psicología no pasa por dar las más altas notas en inteligencia, ausencia de conflictos, carisma y autoconfianza; como tampoco pasa por encaramar los puestos más importantes en términos de sociedad; pasa por el autoconocimiento como base de todas las demás proyecciones. El éxito no es alcanzar el lugar preasignado por los guiones establecidos a los que se une una biografía como si de un yugo se tratara, sino el autorreconocimiento de lo que se es y lo que sé quiere, el lugar que ocupa el deseo en uno y entender el lugar que uno ocupa en el deseo de los demás. Otra perspectiva la de construir un mapa mental como si fuera  una cartografía militar con una estrategia de ataque para ocupar cotas o neutralizar nidos de ametralladoras es demencial; no sólo perpetua el mundo en sus conflictos fundamentales expresados en peleas sino que trastorna profundamente al sujeto ahogándolo en ansiedades y frustraciones.