FLUENCIA TRANSCULTURAL

Denuncia publica de los Malos

Escrito por jesusricartmorera 19-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

De acuerdo, es una palabra culpabilizadora y no es la más precisa pero todo el mundo entiende lo que es una persona mala. El malo es el que estropea la realidad. Es el tipo desconsiderado que disfruta creando problemas a los demás. Es el que ataca unilateralmente, el que odia sin justificación alguna, el que destruye, el que saborea, el que envidia a los demás. Hay muchas clases de maldad y de malos. Debería convocarse un congreso de demonología para definirlos en sus distintos perfiles. Aunque dudo que la maldad sea por influencia de demonios: los humanos tienen suficiente degradación encima como para superarlos. Dejando correr la imaginación, este hipotético congreso es posible que produjera varios volúmenes equivalentes a los listines telefónicos de las ciudades más populosas del planeta. La masificación de la maldad  no impide su identificación.

En distintos momentos de la historia se ha tratado de denunciar a los malos a rabiar. En la época internáutica existe ya la posibilidad de denunciar a alguien con su nombre y apellidos demostrando la autoría de sus fechorías. Es –o eso quiere ser- una forma de presión para destituir cargos públicos (como el personal español de la embajada en Malabo denunciado por la plataforma Españoles de Tercera) que se dedica a actuar mafiosamente o poner en evidencia las irresponsabilidades de empresas y comercias con los productos que manejan o advertir de fraudes en toda regla como los impostores de la Loto nacional londinense que pretenden que te ha tocado un premio millonario y a cambio te piden un anticipo para los gastos de envío de aquel (increíble pero cierto y a pesar de todo hay gente que pica).

El fracaso de las Administraciones de “justicia” de los países con el derecho más desarrollado, no digamos de los otros que ni siquiera saben lo que es eso, esta empujando a que haya gente que se tome, como se suele decir, equívocamente, la justicia por su mano. La justicia es un concepto y un fenómeno que esta por encima de los cargos y de los justicieros. Era tan trasnochada la figura del zorro infringiendo el castigo a quien se lo merecía como la del juez que llega tarde a la vista judicial (por cierto ¿cómo los jueces, que se supone que son los que deben administrar la ley son los primeros incumplidores de la formalidad mínima siendo los más grandes impuntuales de todas las profesiones?) para –sin entender nada- arbitrar a favor de uno o en contra de otro solo en base de pruebas documentales amañadas, sin levantar la vista de los papeles y sin mirar a la cara ni escuchar a los citados. Puestas así las cosas, denunciar a alguien por su negligencia o su prepotencia y que ocupa un cargo público, por tanto un cargo pagado por la sociedad con los impuestos obligados, por la vía judicial se puede hacer interminable. En el mejor de los casos, el hecho de que despues de años de litigio haya una sentencia favorable a la parte justa del proceso, el condenado ni tan siquiera será reconocido en su falta de un modo amplio y popular. Podrá trasladar sus malas artes a otro campo u oficio, a otra ciudad o a otro país incluso despues de cumplir una condena carcelaria. Y es que hay malos con carreras biográficas impresionantes. El derecho a la denuncia pública se viene ejerciendo desde hace siglos. En cierta manera el grafiti público en contra de personalidades concretas o autoridades del momento en el antiguo imperio romano ya era una forma de denuncia. Pero hay algo más: el teatro a través del tiempo ha sido una formidable forma de denuncia pública de personajes impresentables que las sociedades han tenido que soportar y sufrir. Hablemos de la denuncia concreta, argumentada, sopesada, detallada. La que cita el cargo y la irresponsabilidad de quien lo detenta, su nombre, sus datos personales, su ubicación y la conducta por la cual es denunciado. Esto evidentemente no quita el trámite palaciego por lo mismo, pero mientras eso se puede encallar en los interminables pasillos de archivos, la denuncia directa, publica, al menos empieza a correr poco o mucho, de boca a oído. Ninguno de los malos por mucho que sepa que forma parte de la casuística de la criminología le gusta ser pillado in fraganti en sus actos malévolos. Mucho  menos que su nombre sea conocido en relación a ellos. Personalmente he olvido y olvido a la velocidad del rayo los nombres de las personas que alguna vez me han hecho algún daño. Mi memoria no tiene lugar para ellos. Tengo suficiente con la anécdota. _aunque ahora que lo estoy diciendo si me viene a la mente algún nombre de jueza que aun recuerdo y que su cara evocada me revuelve las tripas. Sé que están por mis carpetas. En cualquier momento puedo acudir a ellas y hacer una lista de malos con pelos y señales. Estoy seguro que la ley kármica les dará o les habrá dado su merecido pero no estaría de mas que alguien le diera un empujoncito a esa ley  y se protegiera de ellos. No pediré una pedrada precisa ni un linchamiento público, solo que sean reconocibles como lo que son: chusma indeseable. Lo malo de los malos es que deben tener algo de bueno, tienen sus familias, sus espacios donde se portan bien, acarician a sus hijos al verlos, siguen la Eurocopa, comen y defecan como todos los demás mortales. El problema es que generan problemas y no los remedian y lso afectados tienen que cargar con las consecuencias sin que nadie los depure. Depuración significa limpiar a un organismo de corruptos e incompetentes. No hay estado que no tenga los suyos. Así como hay organizaciones de consumidores poderosas, con plataformas editoriales y gabinetes jurídicos importantes, que defienden los derechos del consumidor frente a productos fraudulentos que se distribuyen a través de la cadena comercial, debería existir en todos los países asociaciones de damnificados por la negligencia de las administraciones públicas, de ese modo la sociedad estaría advertida de quienes son sus enemigos concretos e inmediatos.

Subscribo ese razonamiento totalmente. La cuestión se complica en el paso siguiente: al denunciar a alguien en concreto. Cuando he tratado de hacerlo con policías que me han maltratado lo más que he conseguido han sido sus números de placa (que por cierto no deja de ser una curiosidad que muchos los esconden o disimulan) nunca sus nombres. El agredido ni siquiera tiene el derecho de conocer el nombre de su agresor, así van las cosas. Lo más que he podido hacer con ello es explicar el relato de la agresión recibida y colgarlo en una página web que recogía denuncias contra el ayuntamiento de Barcelona. Nunca obtuve una respuesta de la excelentísima institución. De persistir en mí investigación habría conseguido el nombre y podía haber llevado la denuncia a la más alta instancia que cupiera, pero mi tiempo personal hubiera sufrido una doble agresión metiéndome en ese berenjenal. En España y otros países hay la figura del defensor del pueblo que nada en denuncias que en gran parte no consigue solventar.  A pesar de todo, cuantas mas denuncias reciba un tipo que delinque en el abuso de autoridad mas probabilidades hay que alguien lo cite a un despacho y le cante la cartilla. Cuantas más veces circule su nombre por la red como bicho del que protegerse más gente le hará el vacío. Claro que esto es una hipótesis. Para denunciar a alguien en público y poner esa información al servicio de los recursos socializados de internet hay que hacerlo lo más convincente y demostrativamente posible. Además hay que acompañar la denuncia con el nombre del denunciante y ese es un dato que no siempre es posible dar pues la denuncia seria la sentencia firmada pro el mismo denunciante al buscarse problemas extras. En la jurisprudencia moderna se contempla la posibilidad de testigos ocultos para declarar en contra de criminales o mafias y no sufrir las consecuencias por sus declaraciones. Pues bien, podemos contemplar el derecho a mantener el anonimato de aquellos que denuncian a burócratas, torturadores e indeseables de las políticas e instituciones de sus países, bajo cuyos regímenes tienen la infelicidad de vivir.

Estimo que los portales públicos de denuncias crecerán en los próximos años. El mundo es denunciable por todos los ángulos posibles. Las instituciones de un buen número de países están cargadas de tipos a depurar y apartarlos de la función pública. A fuerza de denunciarlos terminaran por desaparecer. Propongo a todas las personas que sean dañadas por los organismos gubernamentales y sus poderes judiciales no dejen de publicar sus reclamaciones y apelaciones en portales que se vayan creando en este sentido. Una segunda realidad, en la sociedad de la comunicación socializada, se va creando y va a poner en evidencia la estulticia, incompetencia e injusticia de multitud de cargos.  No se me escapa que eso puede generar un exceso de denuncias en las que puedan caber las reactivo-emocionales por encima de las demostrativas. El o la denunciante tiene que detallar al máximo el motivo de su denuncia y la o las anécdotas relacionadas con su denunciado/a. En definitiva es una forma de trasladar al debate público los trapos sucios de las administraciones y de la esfera de los negocios. Si el fenómeno de la denuncia internáutica se extiende  es posible que un contra fenómeno de los aludidos trate de lavar su imagen desmintiendo las acusaciones. La farándula seguirá.

La primera vez que se me ocurrió denunciar a alguien en público (raramente voy a la policía o a juzgados a hacerlo despues de haber confirmado varias veces los inútiles que son los unos y los otros) publicando el numero de su matricula de coche fue a un conductor que delante de mi se detuvo junto a otro coche para robarle el retrovisor. Lo increpé y se justificó diciendo que a él también se lo habían robado. No sé si alguien leyó aquella noticia y reconoció la matricula del denunciado pero solo que una persona lo hubiera hecho y le hubiera preguntado al respecto habría sido suficiente para que al tontolava no se le ocurriera repetir nunca mas tamaño anticivismo. Evidentemente se corren los riesgos de que haya gente que se dedique a la intoxicación informativa denunciando indebidamente o haciendo correr falsedades. Ya se irán asumiendo los riesgos. Una modalidad de denuncia contra alguien es publicarlo en internet paralelamente a su tramitación en un juzgado. De ese modo la autoría queda, o debería quedar, legalmente protegida.

Posiblemente el futuro se vera complicado por denuncias pero también ataques internáuticos. Tocará a los internautas que naveguen por ellas discriminar entre las verdades y las falsedades editadas. “Solo valen las palabras, el resto es charlatanería” dijo Eugene Ionesco en un mensaje un tanto críptico. Hay formas que hablan con palabras y formas de hablar que usándolas no pasan de la verborrea.

En resumen recurrir al instrumento publico-social  de denuncia por internet se hace inevitable pero es difícil prever desde ahora el ultílogo para cada caso. Los malos necesitan su promoción y evidencia de tales para que su poder malévolo quede reducido al máximo. Sin olvidar que ese recurso si pierde la ética denunciativa basada en la verdad se puede convertir en una caza de brujas contra todo aquel que no este de acuerdo con uno, como ya sucedió con los atropellos de los datzibao que protegidos por la supuesta revolución cultural daban el poder a criajos que no tenían dos dedos de frente en contra de todo lo que les olía a revisionismo.

 

De la Contribucion al Impuesto

Escrito por jesusricartmorera 19-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

Compartir un espacio unitario de vida que toma la forma de ciudad, localidad o aldea, ha venido generando la necesidad de trabajos a favor de ese espacio por el bienestar de todos. Los hombres del pueblo que construían y mantenían un puente de piedra para franquear el rio trabajaban a favor de todos aunque fueran los primeros interesados al tener que pasar con sus carros o animales. Cualquiera que espontáneamente se detiene para apartar un árbol caído en el camino o un desmoronamiento de piedras de la ladera está haciendo una contribución a su vecindad aunque eso venga determinado por no poder pasar a causa de los obstáculos.

Los caminos  creados entre los asentamientos humanos que quedaban marcados por el solo hecho de pasar y pasar, siempre han sido otra forma contributiva al bien común, que por otra parte no podía hacerse otra cosa que caminarlos. Se puede decir que la contribución a un conjunto humano se da espontáneamente desde el momento en que se forma parte del mismo. La interacción con el espacio dispone a los individuos a favorecer al grupo o colectividad del que forman parte para beneficio de todos. Algunas de esas contribuciones como la caza, la preparación de tierras para el cultivo y mas adelante la canalización de las aguas necesitaron planificación y de ésta surgió la necesidad de la dirección.

Contribuir al lugar en el que se nacía o se vivía podía resultar lo más lógico y natural. Ante las catástrofes naturales en las que los recursos de estado no son suficientes para enfrentar la situación la contribución espontanea de la gente en la ayuda social y solidaria sigue siendo un fenómeno mimético reiteradamente demostrado.

Contribuir a mejorar la situación de todos era una forma de heteroayuda pero también de autoayuda. Muchas cosas no se pueden hacer sin el concurso colectivo. La complejidad social trajo el incremento de necesidades más allá de las inmediatas, las de la calle o zona de vida y trajo la categoría de contribuir en forma económica en lugar de hacerlo con tiempo de trabajo o en especie. Los primeros tributos organizados fueron a los dueños de las tierras y más para el mantenimiento de su poder y su sequito que no para las mejoras de la colectividad.

Se puede sospechar que el tributo al estado ha traído consigo siempre dos componentes: el  de pagar la estructura de ese mismo estado y el de contribuir a un presupuesto nacional para multitud de gastos de la nación para la nación. Modernamente, las carreteras asfaltadas, las centrales hidroeléctricas, los tendidos de cables, la conducción del agua corriente, una red sanitaria pública y una escolarización gratuita han sido posibles a partir de la administración de las contribuciones pagadas por la sociedad. No hay estado que haya podido crecer sin una política tributaria como rueda de molino a la que vincular a todos los ciudadanos o al menos a todos los hogares de un país.

Grosso modo, contribuir a los gastos generados por la regulación de un territorio tiene una lógica impecable. Su coherencia, sin embargo, se fisura cuando la forma de inversión de las mejoras y de gestión del presupuesto no complace a todo el mundo. Una parte importante del mismo sirve para el mantenimiento de la misma maquinaria de la administración. Muchas de las supuestas mejoras se traducen en un creciente ultraje a la naturaleza: reducción de espacios verdes, contaminación lumínica, contaminación atmosférica, ruidos.

El modo de vincular a un ciudadano a la contribución anual es a partir de su/s propiedad/es. Paga por tener un coche, por tener una vivienda. Los conceptos de pago aun son genéricos incluyendo el consumo eléctrico de las calles iluminadas o la recogida de basuras, aunque lo segundo apenas lo use por hacer su propio compostaje y reciclajes y en cuanto lo primero le sobre tanta intensidad lumínica.

El gestor local esta muy al corriente de quien vive y quien no en su demarcación. A partir de que alguien tiene un vínculo de propiedad queda obligado a ir enfrentando las tasas año tras año con sus respectivos aumentos. De tarde  en tarde, una vez en la vida, el ayuntamiento hace una mejora considerable, parte de la cual desea facturarla como extra. Cuanto mas espacio tenga un vecino mas tasa se verá enfrentado a pagar. Los que tienen más pagan más, parece lo justo. Por esta lógica los tuareg y otros nómadas, como los aborígenes australianos,  pagarían los impuestos más altos del mundo por disponer de mayor terreno per cápita.

Hace tiempo que la figura del contribuyente no tiene nada que ver con la de la contribución comunitaria por razones obvias al bienestar del grupo. El contribuyente es alguien que paga impuestos y como esta palabra indica, los paga a la fuerza. Es una imposición de la administración que tiene que satisfacer el individuo. Le guste o no, lo entienda o no, tiene que pagar por todo, por sus propiedades, por sus ingresos, por sus transacciones, por sus beneficios puntuales, por sus herencias, por su trabajo. Esto llega al súmmum de la intolerancia cuando determinados estados consiguen enviar a la ruina a determinados ciudadanos por no poder hacer frente a sus impuestos.

Pagar por los trabajos que un estado hace en bien del país es un concepto difícil de cuestionar, lo que sí es cuestionable es pagar por los trabajos que un estado no hace a favor del país y para embolsarse los capitales para la auto perpetuación de su propia estructura. Los impuestos razonables son los que pagan beneficios colectivos relativos a comunicaciones, transporte, espacios ajardinados, equipamientos, cultura; lo malo es que el mismo tipo de impuestos también pagan ejércitos, ministros retirados, iglesias parasitarias, vagos, maleantes encarcelados que nunca se reinsertarán y planes de país mas que discutibles. El contribuyente seria tal o podria continuar teniendo la condición de tal si participara en las decisiones presupuestarias, en tanto que solo es tratado como pagano no pasa de ser un ciudadano para pagar bajo ultimátum, ya que de no hacerlo se le embargaran bienes y propiedades. No importa que su calle esté igual de estropeada que 10 o 20 años atrás, los urbanistas de despacho ya deciden por todos y saben –o así se informa-  que siguen una política de prioridades.  Ciertamente es necesaria una visión de conjunto para saber las prioridades por ciudades,  por distritos, por barrios y por calles. No se pueden satisfacer todas las demandas al mismo tiempo. El ciudadano transparente tiene sus bases imponibles con las que contribuir a su país y a su comunidad. Finalmente, hace los cálculos de su vida en función de la parte de sus ingresos esquilmada por todo eso, tratando de recuperarla por otra vía. El ciudadano es objetivamente cifras para el estado que lo gobierna. Es su fuente de ingresos. En la sociedad moderna del bienestar le conviene que le vayan bien las cosas a cada individuo para poderse beneficiar mas. Se ha comparado el estado a la primera organización mafiosa de un país que basa su poder y perdurabilidad en una política de extorsión perfectamente legalizada. De un principio macro indiscutible (la contribución) se hace una práctica regularizada deplorable (la imposición). El Estado no contempla formas de vida alternativas o coexistentes en el mismo espacio urbano o geográfico y, por tanto, maneras contributivas diferentes. Utiliza a los ciudadanos para pagar a su compleja y poderosa maquinaria que, por otra parte, sustenta una amortiguadora clase media para los conflictos de intereses. No hay que olvidar el rápido crecimiento de las capitales elegidas por los estados, por el movimiento económico y humano que acarreaba  su ubicacion en ellas.

El funcionariado y las clases mas favorecidas económicamente son las primeras interesadas en la continuidad de estados poderosos. Cualquier planteamiento disidente que `proponga otro modelo de vida será mal visto. Pactrick Rivers, entre otros, fue  un pionero en la elección neuorrural  que había apologizado las tesis de la simplificación  por las que siempre me he sentido adepto. La sociedad, en su complejidad y sus formulas, y maneras tributarias han hecho de aquel enviado por el emperador o por el dueño de las tierras a buscar sus sacos de grano casa por casa en un tipo respetable con su oficina que automatiza como lo más normal del mundo embargos o sanciones por demora de pagos o que calcula anualmente el incremento de la tasa tributaria. A fuerzas de formulismos, el ciudadano medio termina por creer que está bajo el imperio de inteligentes mandamases cuando de hecho solo sufre una vieja ley histórica modificada por los tiempos modernos; ser sometido a la burocracia de poder con pagos impositivos  que termina por aceptar, resignadamente, aunque no esté de acuerdo para nada con la política de reformas que se sigue en su ciudad, en el caso de que haya alguna, en los salarios que cobran los susodichos y la política general dominante en el país. Cualquiera con suficiente sentido de la alevosía puede ocupar sus puestos. Otra cosa es que el estado tenga por residentes a personalidades brillantes dispuestas a dejar realidades embellecidas tras el ejercicio de poder en sus puestos, modificaciones por las que los ciudadanos puedan sentirse orgullosos. Peter Lawrence fue el  teórico cínico de un modelo explicativo de la negligencia humana  que ya explicó que la directividad de un sistema estaba basado en el principio de promoción de las personas hacía su nivel de incompetencia tras dejar atrás los de máxima competencia.

Es muy curioso que el tema de los impuestos sea lo menos discutido por los partidos en litigio. Todos saben, que una  vez en la jefatura directiva, necesitan vivir a costa de las cuotas impuestas a la ciudadanía, sin ellas no hay presupuesto, y sin presupuesto no hay poder.

Sexualidad Reprimida

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

 

Sexualidad y Represión Carlos Castilla del Pino  Editorial Atyso Madrid 1971. págs.71Con cl paso de los años no han caducado los conceptos fundamentales vertidos en este texto  básico de divulgación dentro de la sexología.  Su punto de partida es la opacidad y la amnesia  de/ante  de la represión. Los episodios lesivos de dilatadas épocas de vida son colocados en el saco de la paramnesia para poder vivir de acuerdo con tipologías vanidosas de personalidad. Sin embargo conductas tales como la cautela pueden ser la resultante de experiencias graves de infancia que no fueron elaboradas y tras las que impera aquella conducta residual como restrictiva para una comunicación madura y gozosa. Los contenidos reprimidos  son de diversa índole aunque emparentados con  la moral pública y el propio código privatizado. La represión contra los demás tiene por más celoso representante al  sujeto reprimido que se erige en auto-represor de si mismo. Y analógicamente la mirada escandalizada del represor se corresponde con su  deseo roto y su verdad aprisionada. El autor  da una visión rápida de uno de los temas tabúe más complejos de todos los tiempos y estimula lo suficiente como para averiguar  las propias tesis de liberación personal por lo que hace a los nudos anatómicos en la interacción de placeres con los demás. Es un libro ideal para la iniciación en formación sexológica y de lectura asequible desde una edad prematura, especialmente válida como aportación didáctica y como material para discusión.

 

 

Cita con el Autoanálisis

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

En 1993 escribí y terminé el que,hasta ahora, es el último de mis diarios personales.Un diario donde los enredos pasionales y los relatorios vivenciales vehiculizaron partes de mi narcisismo en un discurso sin protocolo, argumento ni fin que me dieron meridiana idea de que no es suficiente con contar las cosas, ni siquiera críticamente. Desde entonces me he resistido a la vuelta a otro diario, por el temor fantasmático a caer en una misma clase de discurso narrativo de una vida, la mía, haciéndose.a pesar de un orgullo confeso 

Las ganas de  contar la subjetividad se han ido dando fragmentariamente de distintas maneras.Incluso casi cada exploración retrospectiva era tanto como abrir una escotilla que daba directamente a la mismidad, unas veces en forma de relatos en tercera persona y con profusión de licencias sarcásticas y  otras, en forma de autoobservaciones de mezclas de lo relativo al agente como sujeto y a los factores como circunstancias.

En 1995 estaba convencido de iniciar un psicoanálisis sistemático tan pronto me lo pudiera permitir económicamente y como premisa para a mi vez  estar en condiciones de poder ser analista.

Para  mediados de 1997 con la lasitud otorgada por el verano me autoprogramé un autoanálisis, como una cita de rigor semanal conmnigo mismo,donde lo convocado no fuera la narratología sino el contacto con los esquemas esenciales que sostienen mis conductas y mi pensamiento.

Pero ¿que es un autoanálisis y que garantías de fiabilidad tiene? ¿Es que alguien puede ser agente de su propia verdad? ¿y es acaso sustituible  depositar los objetos informados en un otro profesional por hacerlo en una otredad virtual: la de una página en una pantalla?

Reconozco no tener las respuestas a la vez que admito el valor del criterio de la extroversión esencial de una interioridad, que a cada año existido conozco más, pero de la que no sé dar cuenta siempre ante productos conductuales disgustantes.

Fundamentalmente  una persona es lo que piensa y ésto incluye lo que piensa de ella misma tanto como lo que piensa de sus entornos. Lo que cambia la vida son las nociones sobre la vida. Si a algo le debo mi existencia es a mis sistemas implicados en el pensamiento y en los resultados de fortalecimiento que me han  proporcionado puntualmente. En la base de las solución de cada crisis he hallado una idea regeneratriz que me ha devuelto a la actividad. Ahora mi programa de vida no me deja tiempo para las crisis.En el fondo las debo añorar. El análisis me arrinconará contra las cuerdas pero espero que no me haga perder de vista  el universo en el que me sigo moviendo.Estoy seguro de ello. Por otra parte no me amparo a ninguna ansiedad para acometerlo.tampoco a un estado de shock o a un problema vivencial específico. francamente ante un otro analista no sabría que contarle salvo que estaría movido por dos parámetros: el de las confusiones concretas que mi propio trabajo de conducción psicológica me trae de consultantes y el de la extroversión de temas antiguos y  modernos por el hecho de extrovertirlos y por la importancia de tener en frente una figura humana con una capacidad de escucha para ellos.

Evidentemente el ordenador-almacén, insensible y frío sin más sonoridad que la de los pitidos de la tarjeta de sonido y la del tecleado más o menos rápido no puede reconfortar a nadie. Ni siquiera a mí que he hecho ostentación  no pocas veces de mi soledad y de los instrumentos que la han acompañado: la escritura mecanografiada de una literatura secreta.

Pero el autoanálisis como a todo análisis le toca escapar de las florituras  y de las ornamentaciones.Puesto que su medida de valor queda patentada en los conceptos que transporta la palabra y no en la palabra misma. Por lo tanto los criterios ventilarán al sujeto aspectado,donde deseos y reales conviven por momentos caóticamente y por otros en una danza orquestada de paces realizadas.

El AA no es una actividad para un tiempo-etapa  sino posiblemente para un proceso entero de vida.Tiene fases de término lo que tiene terminación es su recurso cognitivo para el autoconocimiento y el avance consciente. El aumento de realidad personal guarda relación directo con el aumento de conciencia existencia.

Praxis de Planning

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

Concepto y Praxis de Planning

Los instrumentos que constatan la planificación personal son fundamentalmente dos: El de los dietarios/agendas anuales y el de los dossiers formados con innumerables notas sueltas que recogen listas de las cosas por hacer. Estas son las listas mixtas que relacionan cualquier actividad, obtención o contacto pendientes que  está previsto ejecutar en un plazo determinado. Es una combinatoria de objetivos complejos y de deseos (aunque ambos formen parte de los criterios de vida)con objetivos menores y modificadores de la circunstancialidad personal. Si un plan en general significa una estrategia de medios para conseguir unas pretensiones y resultados, el planning personal como manera de coleccionar ítems  recoge tanto imposibles como posibles. Su seguimiento a través de varias épocas y muchos años me ha permitido comprobar como su consecución se va cristalizando, aunque sea dentro de otros calendarios a los apuntados en el momento de ser escritos.  No me ha molestado tanto su repetición en distintas épocas como su olvido sin ser conseguidos, y tomado como un vacío importante dentro de mí, en tanto que deseo suprimido con efectos de frustración.

He experimentado que la praxis del planning como una manera-pre elaborativa y recordatorio de lo que  deseo hacer, es ya un instrumento ejecutivo de este mismo deseo. Un planning queda reducido a una lista calendarizada, por lo tanto a una dimensión substancial (los contenidos)dentro de una  doble dimensión tempoespacial. Es un mecanismo reflexivo trivectorial.:el de las cosas, el de sus lugares, el de sus días.Luego resulta que en la práctica, la substancialidad de los más importante puede esperar a otras coordenadas de tiempo y lugar, y reaparecen una y otra vez en tanto que las cosas de la existencia.siendo que no es tan importante la obtención de un objetivo dentro de un plazo prepensado,como la no renuncia a este objetivo fuera de plazo. Eso no significa, que todas las cosas que en un momento dado han sido escritas para ser conseguidas o creadas, tengan que ser obligatoriamente ejecutadas. Sin duda, lo planificado guarda una estrecha relación con el momento personal y transicional de vida en la que se está. Yo he tratado con la experiencia del planning tanto de índole personal como grupal y  las interacciones de grupo me han demostrado que toda planificación de unas actividades colectivas remite al planning personal de sus componentes.Si alguien no cumple con las parte de sus funciones en las  responsabilidades compartidas, lo demás se viene abajo. Cada cumplimiento es un eslabón encadenado a otros para notar la transformación momento a momento, y cada no cumplimiento es una evidenciación de donde y en que está un bloqueo para cambiar la propia realidad. Hacerlos “deberes” integra ese proceso y lo engrasa para hacerlo fértil. Evidentemente se puede asistir a cualquier proceso sin cumplir con la realización total de sus partes. Puede ser seguido pero es difícil que sea comprendido en su totalidad. El proceso de trabajo (cualquier proceso) es el escenario de implementación del propio proceso individual. Tomado así es el lugar contributivo de proyección para hacer o aportar realizaciones objetivas a la vez que se expande el máximo de realización subjetiva. contrariamente si el sujeto inserido es mecanizado, queda amputado de su creatividad, con lo cual es negado tanto el desarrollo del uno como el desarrollo del grupo. Esa atención a la subjetividad y al ser uno mismo, me ha llevado experimental y prácticamente de una manera repetida durante décadas a tratar de conseguir cosas y realidad y balancear resultados a partir de escribirlos como propósitos.Se trataba de guiones de vida en bruto: simples ítems que al ser nombrados ya adelantaban la puesta en escena de parte de las circunstancias que implicaban. Obviamente no todos los ítems escritos se han convertido en hechos pero incluso los no hechos son actos de mención de un asunto pendiente o de una parte de desrealidad propia que sigue tocando a la puerta para entrar.  La mejor experiencia de la autoplanning es la comprobación del valor de la decisión en el acercamiento de los deseos.Y en ese sentido me siento suficientemente satisfecho.