FLUENCIA TRANSCULTURAL

Viaje Vital a la Desadicción

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

La vida como viaje a su desadicción

Se ha conceptuado la existencia como un viaje de conocimiento y el sentido último de cada vida particular como un encuentro con su substancialidad.Todas sus construcciones intelectuales solo vienen a responder  o tratar de responder a las preguntas filosóficas básicas. La imperiosidad del pensante  es adquirir un saber definitivo sobre si msmo: ¿Porque exist? ¿a que responde su realidad? ¿porque és el que és? ¿cual es el sentido de toda su actividad? ¿en que se convierte todo su hacer tras su desaparición?.Y en la tenttiva por esta adquisición construye filosaberes que si bien responden primeras preguntas, nunca acaban de satisfacer las últimas. de tal entramada resulta que su saber puede entrar-y entra- en crisis cuando sospecha que se trata de un simulacro de conocimiento, de un saber falseado, de un saber finito, es decir, de un saber sobre su no-saber. El ser humano es la criatura trágica del planeta tierra por antomoasia.Su grandeza y su pobreza coinciden en su facultad por preguntarse las grandes preguntas y por relativizar el valor de verdad de sus grandes respuestas. Es la criatura encerrada en un organismo limitado que puede albergar un pensamiento infinito.Desde su recursividad escasa se mide con la omnipotencialidad divina y se plantea el reto de conocer todas las claves, es decir, la totalidad de lo sabido.Su vida consciente está condenada a bscular entre la osadía de su omnisciencia y la fatalidad de su no omnipotencia. Es un desafiante de lo existido, de lo creado, y se erige como su soberano en los instantes de sus espejismos magnánimos, para devolverse a la exigüidad de sus posibilidades. El viviente intelectual afronta sus quejas, sus faltas, sus interrogantes y sus no-respuestas, como sus objetos temáticos más importantes, por encima, desde luego, de sus objetos matéricos, de sus cosas, de sus juguetes y de sus muletas para sostenerse en un mundo adverso.Como organismo analista que es, a grosso modo su biografía esquemática pasa por unas etapas características: 0/esponjosidad 1/acumulación 2 a-interacciones de goce y b- insaciación con lo obtenido 3/ desadicción 4/esencia o substancialidad 5/retorno al cero relativo. Es un viaje de ida y vuelta. Un proceso que parte desde un máximo de indefensión pre y neonatal y se encamina a un máximo de potencias dables, en la etapa de la madurez y la máxima disposición de aliados[1] . Para muchos individuos el proceso vital termina ahí en el punto uno,en el de las acumulaciones (éxitos, bienes, intereses, curriculums y propósitos realizados.Es la etapa de los almacenajes).Otros van un tanto más allá, hasta el 2a y relacionan todo lo hecho solo con el goce, es decir con su superficialidad, sin llegar a 2b,la admisión de una insaciación latente, puesto que ningún objeto y ningún propósito realizado colma enteramente las expectativas que se depositaron en  ellos.

 



[1]  La idea de aliados es parcialmente tomada de Carlos Castaneda en su transcripción de las enseñanzas de un brujo (don Juan). Los aliados son todos aquellos elementos prestados por la existencia: desde  personas, animales y lugares, a  cosas, cobijos , ideas y elkementos mistéricos, que auxilian a un determinado sujeto que los acepta en su viaje existencial y en el estudio de l sentido de ese mismo viaje.

Autoanálisis autoindicado

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

La autoindicación del autoanálisis

¿Es indicable para todo el mundo el análisis? y ¿el autoanálisis puede ser un rescatador de sujetos para los que no está indicado aquél? Ni el uno ni el otro son para todas las personas. El análisis en manos o conducido  de/por un alienista requiere de unas condiciones para el viaje interior y la exploración sistemática y exhaustiva que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Desde luego quien solo desea mantenerse en la fase del abocado y vertidos de cargas tensionales, sin pretender ir más allá hacía el descubrimiento de causas y re-perfilación de estilo de vida, el análisis riguroso de su totalidad es un plnteamiento rebotado. Mientras la relación temática sea la de un aliado para la descarga, el cliente no se ve como responsable de su destino sino como víctima de unas circunstancias desafortunadas para él/ella de sus elecciones contextuales. Al otro(el profesional) especializado en temas ajenos y en una escucha y seguimiento que actúa a modo de memoria de la evidencia y espejo directo tanto como de retrovisor  se hace difícil enfrentarlo cuando deja de ser el depósito de las confidencias para ser la criba de lo que es de recibo o de rechazo de ellas. Por eso siempre hay momentos en el heteroanálisis  en  que el cliente protesta ante la dureza o severidad del analista e incluso ante su inamovilidad aparente en unos principios metodológicos. Lo más importante en el análisis no es el tiempo de reloj de acogida del sujeto problemático cuando ha dejado de ser un afligido sumbido a su estado de ánimos, sino el rastreamiento sin pausa de los temas clave, o los temas tapón que permitan pasar a la colección de los otros clave. Es muy distinta la perspectiva y metodología según  la demanda, si ésta pasa por la resolución de un conflicto puntual o lateral, o por la interconexión de todo el pack de interioridades para rehacer una postura filosófica y psicológica existenciales. El setting analítico es el compromiso con alguien más para seguir con el rastreo.La falta de ese otro supervisor lo paraliza o justifica un enredo y una parálisis en la superficie.Una vez instalado cómodamente el/la cliente, puede devenir en un espacio de confesión y de intimidad, familiar y prolongado como un brazo tentacular, desde sus propios espacios privados de vida íntima. En ese lugar de confesiones queda creada la magia de la singularidad, la excepcionalidad y lo único, como si nadie más pasara por allí para verter sus problemáticas diferentes.

A diferencia del análiis el autoanálisis, es una relación del sujeto consigo mismo, ahí donde esté, siguiendo unos protocolos de tiempos de dedicación, días y seguimiento temático.Requiere una mayor autodisciplina y constancia que en la otra línea. Tano n un marco como en otro el analizante está sometido a la palabra y a la permanencia o impermanencia de los conceptos. Una  de las diferencias entre un marco analítico y otro, es la posibilidad de la contención y de la distancia de cada impacto  en una otreidad. En el autoanálisis hay un mayor riesgo para la diletancia, la autocirculación o giro fijado de los temas y el bloqueo para el avance. Su común denominador como discursos abiertos de autointrospección, no impide que la resistencia en el marco del autoanálisis, pueda hacer mella en el proceso, cuando hay puntos cuya exploración sea intuida como lesionadora. Por eso, en el marco estrictamente individual, solo es posible si se da la condición previa como requisito de apertura incondicional a lo que fuere. Es el desideratum ceptado de que tras todas las capas circunvalares del tejido de cebolla en lugar de encontrar un núcleo central que explique una esferecidad o una presencia, se encuentra un vacío, cuyo reconocimieno tardío impide la velta atrás en la reconstitución de la figura. Todo análisis no es solo la inspección de lo que hay debajo de las capas superficiales, sino la conservación de los conceptos útiles separados, su reutilización y readaptación.El análisis tiene la función de activar un crecimiento continuo y este pasa por una cierta  permanencia de crisis. Como autoanalizante se puede ser consciente de los anclajes y blocages que impiden desarrollos en los momentos necesarios.El análisis psicológico no es sino un análisis de estructuras para reorganizaciçón la canalizaciçón de los fluidos, de los pensamientos y de las energías, cambiando estatutos de inercia y hábitos conductuales negadores de vida. El autoanálisis metodizado  si no oculta la revisión todos y cada uno de los temas inherentes e intervenientes en los estados relacionales, emocionales, mentales y físicos, no es menos válido que el heteroanálisis.

 

Sujeto y pronombre neutro

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

El pronombre de sujeto y el pronombre neutro en la construcción analítica. A lo largo de cientos de  páginas diarísticas el pronombre del yo es una continua afirmación acerca de los verbos y acciones más importantes constitutivas del ser. A lo largo del autoanálisis libre de anecdóticas, el yo ha continuado constituyendo una función importante en su relación con un neutro  o un ello (it) supuestamente consensuado, o suficientemente aceptado como  condición de verdad para el punto de vista analizante, para el mi mismo. Pasarlo todo por el análisis en relación a mi seidad y actuaciones no es disociable de pasarlo todo como una totalidad extensiva y mayor, dentro de la que, en tanto que círculo, supuestamente vivo y me muevo.  No trato de pontificar ningún principio ni característica de la realidad a partir de la expresión implícitamente consensual, pero puesto que me siento adherido a un proceso de pensamiento abierto y creativo me permito pensarme o repensarme como portavoz de una elaboración en marcha que compete a muchos aunque no haya un trasvase directo de informaciones y/o conversaciones acerca de él. El yo no captura ni resume al sujeto como totalidad.El yo soy enmascara una cripticidad a pesar de toda la transparencia con que pueda manifestarse. Por eso cada predicado formulado arrastra carencias y escondes elementos de no verdad a pesar de toda la energía de sinceridad con la que se vierta. El yo verbal-izado es definitivamente insuficiente y condenado a una castración por muy alto en el mástil de los valores que quiera elevarse. El yo deviene una entidad disminuida en tanto que el sujeto encierra un universo de potencialidades.Cada individuo contiene y es más que lo que su perímetro y volumen encierran.Cada uno es más que lo que reconoce de sí mismo. Por lo que en cada construcción gramatical con un yo precedente,cabe inferir una información poscedente totalmente insuficiente acerca de su valor de verdad. tratar de paliarlo con las construcciones neutrales que suponen una consensuación implícita del predicado formulado, es despersonalizar su contenido para elevarlo a una categoría de objetividad. Si digo que “los planetas tienen forma esferoide”, me libro de la responsabilidad de la afirmación personal de mi creencia en ello. Los tipos de frase “yo creo/yo sé/yo percibo/yo calculo... que los planetas tienen forma esferoide” incorporan implicaciones subjetivas que pueden ir desde la conjetura y la inseguridad a la exageración de un protagonismo privado en un asunto temático vastamente consensuado. Lo que resulta posible y óptimo con  neutros, se convierte en indicadores de conflicto con la verdad,al ser usados los personales.  No ya solo con el yo, sino también con los otros pronombres.

Así como una falta de afrontamiento y una crisis de responsabilidad con el yo individual lleva a una compulsión por el uso del nosotros tomado como escudo, también el uso del ello es  y del ellos son, puede ser tomado como una delegación de responsabilidad de un algo constatado en un algo/alguien ajeno o distante. El neutro es admitido -y también el plural- en las afirmaciones previamente aceptadas y demostradas con suficiente generalidad, en las elaboraciones académicas y las ponencias o comunicados.El yo, por su lado puede ser indicador de una osadía particular o de una modestia extrema (yo opino, bajo mi criterio,yo me permito entender,...)cuando en lugar de erigirse como un yo postulante lo hace como yo solicitante. En el primer caso el yo más categórico de la afirmación o la sucesión de yoes que vehiculen las diversas facetas de personalidad. cualquier dimensión del yo soy es un descriptor que incorpora la falta de lo que el hablante en realidad es. Tal como esgrime un poema de Roca i Arana,”yo soy más que mi yo”.Es tanto como decir, yo no quedo circunscrito a lo que digo de mí, a lo que hago, a lo que actúo; además de todo eso, sigo conteniendo una identidad superior que no puedo expresar ni delimitar lingüísticamente y sin embargo está contenida en mí. La experiencia previa de este concepto ya estuvo en la interacción por uno con aquello de lo que es hablado por otros. Yo no me identifico con aquello que se ha dicho o dice de mí, como tampoco con aquello que estaba previsto para que yo fueras, que como identidad impuesta y preparada me borraba del mapa para incorporar mi vitalidad a su representación. De hecho,la oposición a los predicados ajenos acerca de lo que yo debía de ser y de las críticas a lo que era, supuso la primera fractura con un entorno de nociones, para una autoafirmación inicialmente triunfante. Desde entonces la lucha por lo consciente pasa por una re-predicación de las sentencias acerca del uno mismo. La construcción analítica es un largo proceso -no exento de momentos dolorosos- de rectificaciones afirmativas sobre el yo como exponente de una entidad que es superior.Ese yo metonímico queda expuesto a críticas duras, en tanto que tímida e insuficientemente pretende acercar la persona de la que es puente a su verdad global.

El paso gradual de los yo como inicios de frase a los neutros es un indicador de progreso en tanto es un traslado de la experiencia subjetiva y particular a su relación con la experiencia colectiva y universal. En tanto vinculo lo que soy, experimento y siento a lo que sucede, es y determina, re-naturalizo el problema personal convirtiéndolo en una característica de la condición natural de mi especie. El mismo hecho circunstancial que trato pasa de ser lo privado que me atormenta o me hace sufrir,en lo colegiado que hace comprender los límites del género humano, y su tesitura en su existencialidad actual,entendiendo por actualidad, la de su historia conocida o documentada. La descripción desde lo neutral subterfugia un paso del yo esmerado al nosotros colectivo para el que nunca concurre del todo, un atrevimiento decisivo.

Si la toma y adopción del yo  constituye un adelanto cualitativo en el reconocimiento de los propios trayectos y elecciones como materiales sometidos en gran parte a la propia voluntad; la toma y adopción del nosotros[1] , puede estar castrando la diferencia y sutilidad individual en aras a una genealógica insania de la especie troncal. Todos los credos colectivistas o las coparticiones en teorías de grupos y de movimientos, no liquida una necesidad intima y última del yo.Es el yo soy no dispuesto a convertirse en el yo he sido hecho (, en virtud de las circunstancias, o programado para cubrir necesidades ajenas o a imagen y semejanza de un dios).

En cada afirmante individual en las precisiones de sus predicados propios, revive como individuo y por lo tanto se re-hace y re-crece como persona distincional. En esa misma medida escala la noria de su soledad que la engrandece en tanto que individuo único e irrepetible.Ante las fosas abismales abiertas ante sí por su elección ,tiende a sustituir su vacío recordándose miembro de especie y miembro cultural, y pasa a adscribirse a las formas plurales de expresión para saberse más fuerte y menos solo. Cuando el plural es suficientemente consolidado regresa a la singularidad de una ley,con el uso de los neutros, comprometido con ello un saber concurrente que hace la función beneplácita de aceptar las afirmaciones de esa guisa.Si ante cada nosotros hay que preguntar a que parte de una colectividad  está pronombrando,ante cada pronombre neutro, hay que preguntar si obedece solo a un interés subjetivo del hablante en convertir lo que habla en ley universal, o lo que dice ha sido tantas veces dicho por tantos, que tiene implícitamente una categoría consensuada o consensuable por todo el mundo.en el mejor de los extremos, tal consenso queda delimitado por unas coordenadas de tiempo y ubicación y dinámica de conocimientos cuyo movimiento lleva a las revisiones periódicas de lo aceptado, haciendo así de cada neutral una verdad relativa y un razonamiento interminado. Lo neutral puede devenir así  una resistencia para no implicar al yo,colocando una falacia de universalidad  para no atreverse con un compromiso particular.En resumen, los usos de neutros y de plurales no resuelven la necesidad de rescatar el yo y de vueltas flexibles a su uso, aún en contra de la visión foucaltiana de que  podría quedar suprimido el yo individual diluido en el nosotros colectivo. Esta situación sería dable en un supuesto momento histórico de una convergencia de los intereses  de la humanidad entera con los intereses individuales. Llegado ese punto ¿acaso desaparecerían las formas d e pensar distintivas e individualizadas?



[1] En la historia del anarcosindicalismo español queda recogida la existencia de un grupo destacado con Garcia Oliver,Ortiz y los Ascaso,que tenía por nombre Nosotros, para declarar con tal denominación que sus ideales eran los ideales de todos: todos nosotros, la sociedad entera, la base productiva, los desheredados y los sin palabra.Al igual que otras denominaciones parecidas basadas en un principio tan universal, su propia ambigüedad lo convirtieron en un proyecto tan demagógico como incapaz de cumplir con el predicado de la pluralidad, es decir de contar con todos, para la toma de las decisiones.

Premisas del Autoanálisis

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

Condiciones necesarias para un autoanálisis.

El principio de autoreflexión acerca de todo lo que compete la vida en minúscula y la Vida en los momentos-clave de las grandes decisiones está enormemente extendido por una variedad de metodologías, psicologías y filosofías de vida. Ya desde antes delas influencias orientales, los magnates de nuevos empresarialismos veían en la capacidad autoreflexiva,una técnica de recalibración de lo hecho y un reajuste de medidas para mejores rentabilidades En los planos materiales, distintas técnicas de relax y de concentración han sido compartidas y apologizadas con diferentes propósitos: bienestar, rentabilidad, ordenación mental. En los planos espirituales, la meditación  quiso ir más allá trascendiendo el nivel egoico para la conexión cósmica  de la totalidad.

 

La idea concreta de dedicar un espacio regular,diaria o bidiariamente, o incluso semanalmente como momento para la autovaloración y el reajuste,es un criterio extendido. De hecho,es muy fácil deducirlo, puesto que la actividad conductual acaba automatizandose y rutinizándose de tal manera que puede abocar a destinos no queridos sino se introducen cuñas-pausas de reflexión. El hacerlo obedece a la naturaleza humana provista de sus facultades de pensamiento. Subordinarlas a los automatismos es tanto como vivir con un guión extraño.El sujeto deviene en portador de un ser con el cual no se identifica por lo que vive en permanente insatisfacción.

 

Reconocer la necesidad de ese momento valorativo lleva obligadamente a concederle un espacio para su ejecución.El mejor momento del día es al finalizarlo y antes del reposo.Ahí hay un breve intervalo en el que se puede pasar revista al conjunto de circunstancias mezcladas del día: actividades de relación colectiva, actividades individuales, resultados operativos de gestiones, colisiones, confirmaciones, errores, avances y posturas ante nuevos contactos. Y también otro momento investidor es al comienzo de la jornada en la que una mentalización planificadora puede pre-visionar una buena parte de secuencias que se van a actuar durante las siguientes 14 o 15 horas.

 

Esos tempos de autodedicación los cuento como criterios de vida desde hace muchos años y han sido revestidos de diferentes modalidades: desde su concreción como minutos de silencio y sosiego  a momentos de agenda y planificación.Y han actuado a intervalos según  cada época.Necesariamente quedan limitados por su inserción.son pautas sobre fragmentos temporales menores (la reflexión del día). Y nunca han sustituido la necesidad de otros instrumentos mas comprometidos como los diarios personales, la correspondencia privada, las identificaciones en las creaciones literarias y las autovaloraciones puntuales o las autocríticas profundizadas. Que en conjunto me han ido dando cuenta de mi mismo a lo largo de las diferentes edades y sentimientos. Uno es el que es y se proyecta en cada una delas cosas que hace.Ahora bien, cada modalidad lo aspecta de diferente manera. Los trazos de personalidad quedan reflejados en un poema, en una novela  o en una crónica.Pero además, cada instrumento específico de expresión y de autoacercamiento a la interioridad, es de una parte un indicador evolutivo y de otra una realización trabajada, que potencia otros afrontamientos posteriores más complejos.

 

Para iniciar un autoanálisis consistente,es preciso unas condiciones previas de extroversión que reporte el self en distintos estados. Personalmente el proceso que he seguido  por años antes de atreverme con el mío,(recreante de lo esencial y ligandolo a otros esquemas de conductas de los que se ha teorizado)ha pasado por innumerables textos escritos que han congelado mi encadenamiento de momentos reales:

 

01-La colección de diarios me permitió aprender desde el relato de lo personal, la importancia catártica y auxiliar de depositar las emociones fuera de uno.

02-Con los libros de poesía escritos consentí revelar mi vulnerabilidad y mi mal de melangía perpetuo con lagunas de felicidad extraordinarias. CRD 11IX97

03-Con las cartas personales, conecté con cientos de intimidades y me permití contar mis fondos, a los que mantenía en la reserva desde y en las situaciones tertulianas.

04-Con los textos del bloque de Eróticas, me permití fantasear lo imposible y dar paso libre a fantasías y a un mundo imaginario de perversiones.

05-Con los de Cronicalia, Anecdótica y Perfiles(retratos)me permití distanciarme de mi figura, invistiendola de comicidad en los entornos de escarnio en los que me he ido moviendo.

06-Con los de Novela y Relatos, autobiografie aspectos de mí.

07-Con los análisis puntuales y autocríticas traté de acercarme a la conducta manejada por la razón y por la sinrazón en un intento de explorar todos los porqués y tenerlos presentes aunque no tuviera las respuestas.

08-Con los sueños propios incluidos dentro del volumen de Onírica. Un verdadero hilo de la historia que emana directamente de lo descontrolado y del inconsciente.

 

Estos 8 planos fueron colocando las condiciones para poder enfrentar  un autoanálisis de rigor con un objetivo inequívoco:el de llegar al fondo de todas las cuestiones.

 

Evidentemente que se puede iniciar uno sin haber pasado por todo ello, pero sin duda ese uno,en su traslado a lo escrito cargará  un considerable volumen-lastre que hace competencia a una u otras de estas vías expresivas.Es decir que será más poesía, literatura y anecdótica que un verdadero análisis de esquemas desprovisto de encuadernaciones y paja silábica.

 

Una vez puesto en marcha el análisis psicológico tomando por tema a uno, la disociación entre analizante y analista no se hace sencilla. Si hablando es fácil solapar temas con otros en una suerte de producción de defensas para soslayar lo esencial, escribiendo también se pueden abordar temáticas desde un oportunismo formal para ocultar su verdadero desarrollo. La diferencia fundamental entre un campo y el otro estriba en que en la producción verbal hay un componente de sugestión sobre la escucha que puede reducirla en su capacidad crítica, mientras que en la producción escrita su relectura revela crudamente la instalación de engaños, omisiones, derivaciones o posposiciones, sin que puedan ser disculpadas más que lo que son: faltas de respuestas o miedos a reconocerlas por lo que de lesión al ego, suponen.

 

Mientras que el conjunto de estos ocho planos reportan de maneras distintas a quien habla y se expresa con ellas,a veces desde muchos idearios e ideaciones, el AA,es directamente un enfrentamiento a las esencias, de las que las razones no pueden ser amparadas por las anécdotas.Los hechos ya no actúan como disfraz sino como constatación de unos datos que se van repitiendo a lo largo de las coyunturas. A diferencia de la literatura más o menos imaginaria donde el deseo puede tener tanta entidad como la verdad, en el análisis el enfrentamiento a los vacio, los blocages y las anergias puede resultar descabelladamente doloroso e inequívoco.

 

Sin duda todo lo otro (el relato discursivo sobre el uno mismo en toda su gama de variaciones) puede ser enormemente positivo, pero solo el broche analítico lo suficienta. Hay una notable distinción de condensación entre lo uno y lo otro.Mientras el relato narracional e ideario (y por tanto con algunas dosis de delirio)puede ser difundible, el autoanalítico es fundamentalmente de uso personal e interno, como si se tratara de un proceso de laboratorio y de cocción de unos resultados vista o de uso clínico comparativo con otros análisis.entender que todo análisis comporta una investigación y que toda investigación establece hipótesis y caminos de contrastación que pueden ser fallado, por lo que deben de ser sustituidos por otros, es fundamental para acometerlo sin temor al fracaso y a las circularidades conceptuales.En una técnica de análisis transversal  en lugar de  una memorística cronológica, la valoración es la permanencia de conductas y criterios a través de las fases de vida.

 

La cita analítica

Escrito por jesusricartmorera 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

Frecuencia de la cita analitica semanal.

La cita analítica es un espacio de contacto  que  abisagra las otras actividades semanales-por delante y por detrás-.Puesto que se trata  de una parte conversacional de proceso y no de un hito que pretende declararlo y comprenderlo todo de una vez para siempre, es tan importante el respeto a la cadencia como el desbloqueo estricto para decir todo lo que sea necesario decir en cada momento citado.

 

Un encuentro semanal con el uno mismo para abordar el tema  mas relevante ante el que la sensibilidad está afectada o ante el que  giran las últimas reflexiones es la frecuencia mínima y óptima necesaria. Para asegurarla es importante el establecimiento de un día fijo e incluso de un autohorario.(Cada día y cada horario tiene su personalidad particular).

 

Pueden concurrir razones para  incrementar a dos -excepcionalmente-, las sesiones semanales, como también pueden concurrir inconveniencias para el incumplimiento  de la ordinaria, por razones de desplazamientos o viajes. En un caso, es  fundamental no confundir las autocitas con una hemorragia de abocamientos anecdóticos, en las que los contenidos profundos quedarían sepultados por la avalancha de las palabras; y en el otro, en la  medida en que los cambios circunstanciales lo permitan, importa el respeto al espacio asignado aunque sea para la producción de borradores a los que volver-y completar- al retorno situacional.

 

Dado que a priori de un proceso analítico no se puede establecer un fin definitivo o un calendario de curso prepactado, el proceso puede seguir vivo por años y hasta por décadas y ¿porqué no por una vida entera? Bajo la óptica de esta dimensión temporal, no hay una prisa excesiva en analizarlo todo y pronto.Es mas válido la prolongación del proceso como continuación y la autocita como conducta habitual a integrar a las otras,que no la compresión de un número de horas elevado dedicado a los productos verbales.

 

Una sesión verbal sin minutos de dilación y con el discurso versado sin interrupción alguna produce miles de palabras. La contabilidad de la palabra hablada con el soporte de un texto leído en voz alta puede dar una cifra de unas 150 p/min,que pueden oscilar hacía mayor o menor cantidad, según el tipo de texto y de tipografía y obviamente según el tipo de velocidad. Sin texto, la producción verbal puede ser más o menos elevada según el dominio del sujeto sobre lo que dice y por consiguiente su grado de seguridad. Y con texto pero en lectura subvocalizada y silenciada la cifra puede ser cuando menos el doble (300 p/m). en la práctica las horas verbales tienen una prosodia repleta de huecos y a las 9000 palabras por hora ,teóricas hay que restar bastantes de ellas que no son producidas y otras mas que lo son por repetición. Pero incluso esa cifra dividida por 20 como promedio de palabras de una frase completa con sentido, da 450 frases. Un chorro descomunal de sentencias.

 

Trasladado el cálculo a lo escrito.La lentitud productora de palabras da menor cantidad por un mismo tiempo. La sesión puede producir  de 2 a  6 DINa4, con un cálculo estimativo de 1000 palabras por  cara de página.(con un cuerpo de letra de 10 puntos) En términos comparativos, las 2000 escritas de una sesión-tema ordinaria son totalmente equivalentes  a las 4500 (mitad de las teóricas verbales)teniendo en cuenta  los riesgos más plausibles de  repeticiones que se dan en estas segundas.

 

El valor cuantificacional de las palabras dichas o escritas está supeditado  obviamente a los contenidos transmitidos y al esquema estructural de soporte que los vehicula. El hecho citacional es mas significativo que un desarrollo histriónico de lo hablado.Y lo hablado con sentido supero a los excesos verbales de solapamientos.Además, un conjunto de frases  no hacen sino de envoltorio y acondicionamiento para situar las key words del día.Sea cual sea la cantidad semanal de lo discurseado por sesión, su multiplicación por 50 convocatorias  por año da una verdadera dimensión productiva y multiplicarlo a su vez por 5, referido al lustro como tiempo mínimo para ese proceso, da una cifra espectacular tanto por lo que hace a temas y retematizaciones abordadas como por lo que hace a horas dedicadas y a conceptos y evocaciones expresadas. Ese registro de cantidad no permite soslayar la condición sustancial para todo el análisis:el enfrentamiento de contenidos y conductas  duras de elaborar y fantasmáticas que se oponen a desarrollos creativos de aspectos vitales anulados o disminuidos. Evidentemente lo más significativo es reconocer el curso de la identidad personal y no tanto, cuando y como se hable de ella.