FLUENCIA TRANSCULTURAL

El texto diario.

Escrito por jesusricartmorera 15-07-2008 en General. Comentarios (0)

La cita con el texto diario.

Cuanto más me dedico a la elaboración de texto diario más evidente me resulta la propulsión de fondo para cuantificarme como individuo. Cuanto menos tiempo biográfico me queda –por una razón evidente: porque van pasando los años- mas sistematizo esta dedicación diaria. El poema manuscrito o la idea breve manuscrita no son suficientes para colmar esta necesidad. Hace falta una porción suficientemente notoria de argumentación, unos miles de palabras digo para desarrollar las ideas que me preocupan en ese momento.

Al principio de decidir este criterio de escribir cada día un artículo (posteriormente decidí  extender la cuota también a  otro más) creí que sería difícil tener una cantera permanentemente abierta de ideas para escribir. No es así. De la misma manera que cada día hay cosas de las que hablar y maneras distintas de formular los temas de acuerdo con los interlocutores con los que te vas relacionando también cada dia se pueden trasladar estas u otras posiciones disertativas al soporte escrito. Claro que la diferencia cualitativa de técnica principal entre lo uno y lo otro es que la conversación se retroalimenta a sí misma a partir de los puntos de vista de la otra parte mientras que el artículo vive o se nutre del recuerdo de otras posiciones haciendo una disertación argumentística recogiendo otras ideas para examinarlas, adoptarlas o rechazarlas.

La cita con el texto diario tiene algo de ritual y no es más duro o menos que cualquier otra cita programada de una manera sistemática. El texto es un pretexto para pensar dejando manifestado lo pensado. Es algo a lo que atenerse que queda externalizado. No es el único instrumento con el que pensar. Desde antes del lenguaje escrito el lenguaje oral ya permitía desarrollos reflexivos que se fueron especializando. Sin embargo, el texto escrito permite la objetivación de los procesos pensados y la seguridad de lo hablado no dejándolo a sus equívocos y dudas.

El texto diario se ha convertido para mí en el trabajo más regular de mi vida. Supera sobradamente en cuanto espacio de tiempo y de importancia asignado a cualquier otro que haga en mi vida de orden material, físico, doméstico o relacional. Las entrevistas de despacho, las sesiones de psicoterapia o los espacios lúdicos tienen un valor comparativo menor en cuanto al interés que ocupan en mi biografía. Dicho así parece un síntoma grave: frente a todo lo demás escribir es lo primero. La verdad es que dedico a veces más energia a otras cosas: puedo pasarme horas viajando o hablando pero un día para mi es incompleto sin escribir aunque puedo pasar muchos días sin moverme o incluso sin hablar. El mayor goce era para Kant el descanso después del trabajo. No creo que pensara tanto- por su experiencia personal- en el trabajo en general de cualquier tipo como en el trabajo intelectual pero en el supuesto de que fuera así es cierto que una buena parte de los días se dedican a una ocupación u otra. La vida diaria sin trabajar es un tanto impensable, aunque hay vagos vocacionales que se entretienen o no y consigue vivir sin ninguna clase de dedicación laboral o creativa. En principio,  la actividad,  que casi siempre puede ser recalificada como trabajo, procura una satisfacción tanto mayor cuanto más ha conseguido hacer lo que se  planteaba. Personalmente me dedico más tiempo a la elaboración desde que lo dedico menos a la vida lúdica y en particular a la erótica. No deja de tener su aspecto curioso ver que el trabajo guarda una conexión directa con la reducción de contacto con los demás. Es tanto como decir que lo esencial del trabajo es la cuota individual que hace cada cual y no todos los ratos de planning, de saludos, de protocolos o de estímulos que comparte con los demás, sea en el mismo despacho o a través del teléfono o de la caja electrónica de los mensajes.

Para mí el texto diario en el sentido del nuevo texto a crear y a conectar con el resto de elaboración organizada es mi vínculo más evidente con lo que entiendo que son mis posibilidades creativas. Substituye y supera cualquier otro trabajo reglado. Es posible que mis largas ausencias del mundo asalariado y mi no rol de pertenencia a la población flotante de la clase trabajadora me hayan propulsado para crear mi propio puesto de trabajo en algo que, en principio, solo me interesa a mí, independientemente de contratos suculentos o elogios dadivosos.

La condición de escritor no la da nadie, ninguna academia, ninguna sociedad de autores, ninguna oficina de las que conceden premios, la condición se la da uno a si mismo cuando advierte que esto es lo que viene haciendo toda la vida  o en unos temas vertebrantes de ella. Hoy día en que la prolijidad multiactiva del ciudadano moderno le lleva a experimentarlo todo la de escritor es una profesión que se ha devaluado en tanto todo el mundo puede editar o autoeditar al menos un libro. Creo que hay algo más místico en su denominación. Escribir es trocar la inspiración reunida en propuestas y desarrollos argumentativos innovadores y accesibles.

El texto como experiencia diaria es una de las actividades de lujo más considerables. Quien lo practica sabe que además de ser alguien que actúa, procesa, pasa, se mueve deja de sí la organización de un discurso. Puede ser mejor o peor pero deja una constatación de sí, una consolidación de su pensamiento.  No hace tanto nadie se planteaba esto. Hoy dia todo el mundo puede tomarse lo escrito como  uno de sus instrumentos, sino el principal, de autoconcienciación y de análisis y comprensión del mundo en el que vive. Escribir y la parafernalia que lo acompaña (una ubicación, un ordenador o un bloc, una posea, una gestualística, el silencio que acompaña al acto durante toda la dedicación) tiene bastante de metódico y no poco de ritualístico. Es también una forma ejemplar de estar en un lugar. Una forma concreta de trabajar y de manifestarlo aunque  los resultados de ese trabajo no sean evidentes o no se sepa muy bien para que sirvan para miradas externas que no lo hacen, no necesitan hacerlo o no tienen demasiado interés en la función de los libros. Turgot dijo, entre otros muchos, que el principio de educación es predicar con el propio ejemplo. Me he pasado la vida con los libros, con lso que he leído de otros y con los que he hecho y hago. Durante años cuando iba a una cafetería y me ponía a leer uno o tomaba el metro y el tren y hacia otro tanto, en contextos siempre que la mayoría de gente no lo hacían, pensaba que esa imagen un dia u otro se multiplicaría. Para mi pronóstico cuando ocasionalmente subo a un metro en Europa o un tren me parece que siempre hay alguien mas que está leyendo, desde luego no porque esa persona me viera a mi 30 años atrás haciendo otro tanto sino porque la gente acaba entendiendo que aprovechar tiempos obligados de desplazamiento a una actividad como la lectura les permite amortizar el gasto de horas y además pasar el rato de una forma mas entretenida.

Escribir tanto en el campo de la abstracción conceptual como en el de la crónica anecdótica te permite sacarle más jugo a la vida vivida. Escribir es una forma de no perderte los detalles de tus contextos y los que protagonizas que al repasarlos te proporcionan mas información saber. ¿Puedo atreverme a expresar aún de una forma mas comprometida? Escribir es vivir más al hacer el rito de concienciación de lo que vives.  El mundo está lleno de pequeñas alegrías, el arte consiste en saberlas distinguir dijo LiTai-po. Escribir es un puente el habla y la escucha. En el acto concreto de hacerlo se saca de la cabeza o viene a ella multitud de escenas vividas y compartidos y diálogos sostenidos. Un anónimo dice que el que habla siembra y el que escucha recoge. En el acto de escribir se esta sintetizando mucho y por tanto recogiendo a partir de las informaciones e influencias recibidas. En realidad los mansos de un autor no son más que el último peldaño de una proyección que ha empezado en las bocas, decires y manos de otras muchas personas anteriores. Creo que una de las mejores recomendaciones que se puede hacer nunca a nadie por lo que hace a sanar sus emociones y a poner en claro sus déficits intelectuales es pedirle que escriba sobre si mismo, sobre sus limitaciones o sobre los temas objetivos de su interés. Hay quien cree que la gente no puede dar más de sí de lo que manifiesta. Benjamín Johnson lo dijo claro: ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable. Todo necio o limitado tiene derecho a imaginar reconvertirse en un sujeto si no esplendoroso al menos proyectivo y más evolucionado. La propuesta de escribir, en la medida y cantidad que cada cual elija, es tan solo incentivar un recurso aun en desuso para una sociedad que no se puede permitir continuar a grado patológico con tanta incomunicación. Desgraciadamente muchas personas acomplejadas no lo hacen por temor a revelar sus insuficiencias expresivas o sintácticas. Hasta hace no tanto los jefes de oficina llamaban a sus taquígrafas para dictarles sus cartas. Esa imagen dio paso a dictáfonos y preparaciones de sermones o discursos con grabadoras. Modernamente los programas de reconocimiento de voz, aun siendo una tecnología punta incipiente, permiten dictar textos al ordenador sin usar lso dedos. Es sabido que la literatura oral es distinta a la escrita. El futuro tecnológico no dejará fuera a nadie para el campo de la escritura. Thomas Jefferson recomendó no emplear a otro en lo que tu mismo puedes hacer. No creo que eso se pueda aplicar para todos los casos, prefiero que me preparen la comida a tenerlo que hacer yo cada día, pero prefiero escribir por mi mismo lo que pienso, obviamente, a encargarle a otro que lo haga por mi. En el primer caso el placer de la degustación no queda eliminado, al contrario puede aumentar si me pongo en manso de una buena cocinera, en el segundo pierdo la oportunidad de mi propio placer creativo.

Resumo: en el texto diario no solo me encuentro con un texto que quiere presentarse como terminado, también me encuentro conmigo mismo en todos mis repliegues y aspectos ocultos.

Epistolaria

Escrito por jesusricartmorera 15-07-2008 en General. Comentarios (0)

Es un género o una forma expresiva en la que me he sentido muy cómodo. Es el traslado en la latitud gráfica de lo que es la polémica oral. Si ésta es, comparativamente a la función de la ponencia y del/de la ponente, mucho más fácil  porque permite la espontaneidad y la improvisación; la carta personalizada también resulta mucho más fresca que el articulo pensado para conservar como un producto terminado. La carta se escribe como una carta entre varias o una carta que puede dar a un proceso de ellas. La verdad es que la mayoría de las veces no es así. La mayoría de cartas se quedan en una sola o en un par de ellas cuando de la otra parte no se encuentra recibo o creatividad suficiente para crear una relación larga y sostenida. He llegado a la conclusión de que una de las razones por las cuales no hay continuidad en el correo es por falta de imaginación y por escaso dominio expresivo en la escritura. Eso deja la posibilidad de la relación humana a distancia un tanto hibernada con aquellas personas que carecen de dotes comunicativo-escritas. Ubicadas en tales términos se trata de buscar interlocutores postales más adelantados si un epistolario quiere ejercer su deseo de comunicante a distancia, el género como tal o, lo que es más importante, seguir con la amistad o la pasión de contacto con alguien.

En distintas etapas biográficas y con distintos tipos de personas y niveles culturales he tratado de tener relaciones postales de larga duración. Aunque lo he conseguido con algunas confieso que nunca me he sentido totalmente expansivo con ninguna de ellas. Por distintas razones, el dialogo se ha mantenido en derrotas ya obsoletas o en discursividades entrampadas. Tengo la enorme suerte de haberme escrito con distintas tipos de personas y capacidades mentales, admitiendo como pruebas de ejercicio estilístico interlocutores, incluso,  totalmente majaras o instalados en la majadería paranoidea como la persona destinataria de las recogidas en Discurso Surrealista donde me escribí con una paranoica[1] o en Cartas a una Esquizofrénica[2], con una persona de estructura personal esquiza psiquiatrizada.

Una apuesta Comunicativa[3] fue el resultado de haber encontrado por chat  una corresponsal formal en las pronto-respuestas que puso el pretexto suficiente para discutir formas prejuiciosas y hostiles de concebir las relaciones humanas. Un correo que quedó decidido por esa formalidad y no porque pudiera  contar con su condición de  interlocutora cómplice para los paseos intelectuales que nunca tuvo ni trató de tener. La apuesta, claro está, quedó en eso, una apuesta que no gané. La comunicación resultante no fue gran cosa y no dejó ningún tipo de relación de continuidad.

En Teoría de D[4], traté de trasladar al campo de la palabra  escrita la rivalidad esencial entre dos pretendientes de la misma mujer. El tipo al que destiné los textos jamás los contestó aunque me consta que sí los leyó resolviendo odiarme para siempre, no por haberme quedado con la chica de la película, la cual no pasó de utilizarlo sin hacerle puñetero caso en sus sentimientos de amante de migajas, sino por haberle descubierto en su nulidad humana de la que no mostró mucho interés por salir. Este libro demuestra, como ningún otro,  que para escribirle a alguien no es necesario tenerlo a la altura del diálogo, basta tenerlo ubicado como pretexto para hacerlo.

Entre el amor y la amistad[5] recogí el correo antes, durante y despues de una relación personal muy querida que empezó como amiga y amante platónica para serlo en el real y regresar al campo de la amistad.

En Correo desde la Ausencia[6] reúno las cartas que fui enviando o escribiendo para mi hijo desde que era niño.

En Correo de Amor y Convivencia[7] reúno las cartas en los cortos periodos de separación durante mi historia sentimental y convivencial más larga hasta el presente.

En Cartas p ara una Musa[8] recojo las cartas más apasionadas y amorosas y filoliterarias que haya enviado nunca a alguien. Cartas intelectuales pero sobre todo pasionales.

Una relación pausada[9] es un correo que trata de la espiritualidad y de los fantasmas personales sin ninguna pretensión seductiva.

Debate sobre la forma Debat sobre la forma[10] es un dossier de cartas dirigidas a distintas personas con las que he compartido reuniones y conversaciones, no diré que proyectos y anhelos.  Inicialmente titulado como Debat filosòfic fui advirtiendo que una parte importante de la discusión se queda en la prediscusión, el tema apenas es anunciado y abortado en sus inicios para dejar que la palabrería se vaya por las cuestiones formales.

Estafeta Confidencial recoge distintas cartas puntuales a distintas personas a las que ocasionalmente pude depositar información y valoraciones en un trato de amistad o suficiente confiabilidad.

Sobrevivir al Desencanto[11] es un correo de mutua retroalimentación con mi interlocutor sobre la alternativa desesperada y la existencialidad circunstancial.

Correo de la Seducción recoge cartas de aproximación sensual con pretensiones inequívocas e interlocutoras puntuales. Es un correo para aula.

A parte de estos hay otros muchos títulos, cuyo peso en cifras concretas de número de cartas y número de personas relacionadas realmente es abrumador. Muchas de las cartas hablan de proyectos parcialmente hechos y otros que están por hacerse, algunos no se harán nunca porque mi vida ya no va a dar para tantos deseos ni cuento con socios o cómplices para ello ni me pongo a buscar nuevas posibles tandas de estos. El conjunto total de dosieres, algún dia libros, que me atreveré incluso a poner en la red o catapultarlos de alguna manera, es un indicador por si mismo del valor que le he dado a la confidencialidad escrita aunque nunca me haya sido del todo correspondido por ella, incluso con el recibo de cartas extensas y sostenidas.

 

El correo personal tiene algo de diario de intimidades, aunque no es tan rotundo como el que este pueda registrar. Siempre que hay un otro externo al que va dirigida hay algún tipo de autocensura o de construcción textual sutil de tal manera que le de alas al campo de la interpretación. Para que no la haya en absoluto quien escribe solo debe hacerlo para si mismo en forma de diario de referencias o detallismo intimista para su propio consumo elaborativo o apoyo memorístico. Comparadas las cartas a los correos, éstos, en principio, son o serían más publicables. He sido aficionado desde siempre a leer dosieres de cartas publicadas de autores que he leído o por lso que he tenido interés debido. En algunas ocasiones me ha sorprendido que la presentación de algunas como las de Lawrence hayan sido presentadas como de muy atrevidas o intimistas. El mismo prologuista ante algunas de  las mías se  hubiera quedado al borde del síncope.

Las cartas se escriben en un doble sentido para quien van destinadas en estado presente y para quien las leerá, tal vez, algún día en el futuro. Lo que es seguro es que la supervivencia de una suficiente cantidad de ellas dicen mucho de la vida de quien las escribiera y de sus vicisitudes. Si además están apoyadas con diarios o crónicas personales  el cruce de datos y referencias de ambas fuentes ponen al descubierto las verdades biográficas por mucho que se quisieran disimular.

 Al dejar muchas cartas duplicadas o en su memoria digitalizada diríase que el autor –yo- quiere dejar suficientes pistas de sí mismo para que no haya ninguna duda de sus conductas y declaraciones. No negaré que inconscientemente uno de los factores que me empuja es una cierta prevención a las injurias y tergiversaciones que se puedan decir de mí. Según recuerdo el punto de inflexión que tuve en mis relaciones con la gente fue a partir de pasar por varias desagradables experiencias de sufrir mentiras agresivas y ataques injuriosos infundados. Colocados no pocos individuos en ese dudoso lugar de credibilidad me he venido afanando más en el texto escrito que en el oral.

Desde hace años sigo manteniendo el criterio de escribirme con alguien nuevo cada mes. Sigo fracasando. Si bien es cierto que siempre tengo con quien hacerlo no lo es menos que mi deseo por la comunicación escrita no es seguido la mayoría de las veces.  He observado que aunque no he encontrado a nadie en el planeta que no se constituya en personaje que literaturizar sí he encontrado mucha gente incapaz de literaturizar sus emociones y circunstancias.

La mayoría de esos nuevos contactos postales no llevan a ningún objetivo salvo a la inmediatez de una respuesta informativa aunque por mi parte me siguen llevando lejos si lo he de juzgar por la magnitud del correo que he producido.

Es un criterio de crucero existencial o de ruta de vida. No veo porque no he de seguirlo practicando aunque sepa a priori que mi conversación no tiene porque gustar, mi nivel expresivo pueda asustar y mi cuota sea considerada incluso como una intrusión si es leída en todas sus palabras con todo el tiempo de dedicación que eso implique.

En alguna época había escrito cartas personales a diario durante días seguidos. Siempre he experimentado algo extraordinario: el de sentirme al lado de la persona a la que escribo en el rato en el que estoy haciéndolo por distante físicamente que pueda estar. No me avergüenza de recomendar a la gente que escriba cartas al mismo tiempo que aseguro que el contacto telefónico o las notas breves de email no son sus sustitutorias.

Pienso que mientras haya cosas que decir seguirá siendo importante el texto escrito para decirlas y la carta personalizada para hacérselas llegar con quien mas interesado estés para que las sepa.



[1] Carmen Valencia, una francófona en Barcelona.

[2] Cartas a Esperanza Manzano de Reus.

[3] Unas 60mil palabras. Enero-junio 2007.Correo dirigido a Pamen Bringas, cuyo nombre real  era Carmen Rodriguez , profesora de música en Andorra.

[4] Titulado Juego de Rivalidades.Un ensayo sobre el cuarto(D) en un constelograma amoroso y 4 cartas destinadas a un transeúnte en nuestra relacion particular llamado Antonio Caralps.

[5] A Josefina Oller Anthony, mi amiga desde 1968.

[6] Cartas a Isaac Ricart Campos, mi hijo nacido en 1974

[7] Cartas a Victoria Martinez Alés.

[8] Esditas en catalán Lletres a una Musa  dirigidas a Misse Hinojosa Medina.

[9] Cartas dirigidas a Maribel González Valderas, de Cáceres, residente en Tarragona.

[10] Una buena parte de su correo está dirigido a Lluis Alegret Bioscas de Barcelona ya fallecido.

[11] Correo a Carlos Schiaffino de Montevideo y residente en la Toscana.

Ordenador e Intenet

Escrito por jesusricartmorera 15-07-2008 en General. Comentarios (0)

Entre el ordenador e internet

Vaya donde vaya, esté con quien esté, sea cual sea el motivo de mis traslados o viajes, mi vida está ligada a un ordenador. En principio forma parte de mi equipaje siendo el objeto cotidiano con el que paso más tiempo si exceptúo la cama, (aunque ha habido ocasiones en que he batido records de permanencia continuada con el ordenador superiores al tiempo de permanencia en la cama.). Llevar yo al ordenador puede ser ya un eufemismo. En el ordenador deposito tanto de mi mismo que bien podria decirlo al revés: el ordenador me lleva a mí.  Lo cierto es que viene siendo mi instrumento de trabajo fundamental y eso no es reversible: no puedo volver a las mecanográficas o al manuscrito, aunque éste lo siga manteniendo en una pequeña porción cuando viajo y escribo ideas, notas o poemas; pero no aquellas que han quedado definitivamente obsoletas aunque las conservo por razones nostálgicas y museísticas. La última vez que me llevé una máquina de escribir  portátil no eléctrica conmigo la metí en un barco de vela donde hicimos una travesía corta cuyo patrón quiso ridiculizarme por ello. La verdad es que creo que la usé una sola vez en esa ocasión y fue la última. Era mediados de los 90 y tuve que esperar todavía otra media docena de años para tener mi primer ordenador portátil.

El uso del ordenador y la actividad en internet son cosas completamente distintas aunque ambas pasan por la misma máquina. Todavía hay gente que se confunde al respecto creyendo que todo ordenador está conectado a internet. Sería el mismo tamaño de confusión creer que todo aparato telefónico por el hecho detenerlo significa tenerlo contactado a la línea o que ésta haya sido contratada. Son actividades diferenciadas aunque modernamente se pueden hacer desde la misma ubicación, butaca y ordenador personal con la ayuda de wifi o de cable Ethernet.

He sistematizado uso cotidiano del ordenador. Eso forma parte de mi esquema personal. Me acuesto por las noches pensando en el trabajo que tengo que hacer al dia siguiente en él y me levanto por las mañanas para dedicarme unas cuantas horas  generalmente tras un rito muy predecible: un orgasmo antes de levantarme si quien me acompaña está dispuesta a participar y mi libido me lo permite, mi paso por el cuarto de higiene y ducha, mi preparación de té que voy consumiendo muy lentamente mientras estoy ya tecleando a no ser de que haya un motivo para desayunar y tertuliar en grupo.

Puesto en solfa, trato de escribir un texto nuevo cada día con su propio título y objetivo, ensayístico o literario, completo otro iniciado en fechas anteriores y que se mantiene demorado en alguna de mis canteras. Si no consigo terminar el texto nuevo que pienso para ese dia completo un segundo de los anteriores. He llegado a esa conclusión despues de advertir los cientos de miles de palabras en espera que tengo reunidas pero en un estado caótico esperando su elaboración. De no seguir este criterio nunca terminaré de agilizar y reducir el volumen de estas. Esas dos redacciones son las que me llevan más tiempo y representan un mínimo de 2000 palabras, en la práctica son más. Luego, su reubicación, como textos terminados o bastante terminados, tras su corrección tecno y ortográfica pero faltos de una última lectura total, en dos documentos distintos: uno un número de mis revistas digitales y otro en el dossier-libro del que formen parte; significa hacer organización de archivo. Esta no se limita a agregarlos sin más sino a hipervincularlos internamente dentro del documento y actualizar los datos de su cv. Cada documento de los que tengo tiene sus propios datos curriculares: cantidad de palabras y páginas, peso en kbs, itinerario de revisiones/actualizaciones, fecha de concepción y fecha de inicio. No cuento las cartas personales como nuevo texto elaborativo, tampoco los textos digitalizados procedentes de los mecano y manuscritos, algo que tengo que tomarme muy en serio sino quiero que las miles de paginas que tengo de la etapa predigital se queden en el estado caligráfico de ilegibilidad en el que están. También dedico una parte menor a escribir notas de prensa que llamo Notas y Observaciones breves que no deberían sobrepasar las 200palabras cada una.

Desprendido directamente de la organización trato de montar un número completo de la batería de revistas dado el lamentable caos en el que se encuentran. En un principio las imprimía sobre papel y las distribuía sin conseguir nunca ninguna resonancia con eso. Por respeto a las materias primas y a mi propio tiempo dejé de hacerlo. En una fase siguiente las enviaba a listas colectivas de direcciones electrónicos, ahora, simplemente las voy acumulando. Es un seguro por si pierdo un fragmento dentro de un dosier para irlo a localizar en una de las revistas y reponerlo. También las conservo porque proporcionan la oportunidad puntual de  enviárselo a alguien en concreto. Ese conjunto de revistas inicialmente formaban un proyecto complejo de unidades de difusión cultura (UDC), actualmente no hago apenas nada por la difusión salvo la de colgar cosas en internet a un promedio de un texto diario como mínimo, cifra a la que trato de ajustarme aunque pasen semanas sin poderme conectar por estar ausente de mi espacio doméstico o de despacho.

En el trabajo elaborativo hay una serie de sub-actividades colaterales: coleccionismo de nuevas palabras y Banco de referencias en dos documentos específicos para ellos. Esos dos bancos son dos documentos que deben estar abiertos mientras trabajo con los textos originales. Amplio además texto en otros empezados de tipo literario o ensayístico o epistolario. Otra constante es la actualización del DT, el diario telegráfico, algo que debería haber empezado al menos 10 años antes de cuando hice el primero y ojalá que hubiera podido disponer de uno hecho durante toda la vida.

Es un instrumento fantástico muy recomendable para todas las edades como memoria auxiliar.

Otra constante es la de actualizar las entradas de datos autorreferenciales. Registros conductuales y económicos.

En todo ese proceso hay apuntes de planning en distintos soportes para ello.

Todo eso suma 14 elementos de trabajo aunque la mayor parte del tiempo se lo lleva la elaborativa. No tengo tan en cuenta un horario del dia como la función hecha. El mejor momento del dia como ya ha quedado dicho es por las mañanas. Mi mente está más fresca y todo fluye con mayor rapidez.

Si mi ordenador esta conectado a internet mientras trabajo en el puedo también hacer las funciones especificas de internet: la consulta y respuestas de emails, el envío de algún original mío a algún medio, la inserción de un texto original nuevo en alguno de mis blogs,  incorporaciones fotográficas, perfeccionamiento de la edición, infonavegación y chat. Eso son otras 7 acciones.

El total de ambos grupos puede suponer más o menos horas según la fluidez del dia, el enlentecimiento de la conexión internáutica, interrupciones externas y la propia claridad mental.

Evidentemente todo eso forma parte de un esquema diario ideal y no siempre termina el dia habiendo hecho lo deseable. Por lo que hace a internet durante los periodos de viaje deja de ser una actividad diaria para ser una  pendiente que se acumula para las oportunidades de cybers funcionales.

Organización del Archivo

Escrito por jesusricartmorera 15-07-2008 en General. Comentarios (0)

Hay todo un segundo trabajo de clasificación y reordenación y localización de textos que pertenece a los criterios de archivo más que a los propiamente elaborativos. Cuanto más trabajo creativo más se puede estar generando trabajo de archivo. Cuanto menos se haga en el mismo momento mas problemas de  gestión se van a dejar para luego.  Me paso la vida organizando mis archivos. Exagero. En realidad dejo las cosas semiordenadas dejando para otro momento el trabajo de hipervínculos o el de indexación. Eso lleva a tener dificultades a la hora de utilizar o encontrar los propios recursos creados. En el campo elaborativo lo mismo que en cualquier otro de ocupación de una persona cuantas mas cosas contenga mayor necesidad tiene de su organización. No es suficiente con la memoria. La memoria no siempre proporciona el dato o el recuerdo preciso en el momento en que lo necesitas. Todo el mundo tiene experiencias de sus fallas en cuanto más la necesita. En todo caso la memoria biológica más impecable, un dia u otro, puede no estar en condiciones para asistir a la necesidad intelectual de un momento dado.

La organización de archivo es tanto más necesaria y más activa como constante diaria cuantas mas cosas se tengan. Se hace inimaginable el funcionamiento de una biblioteca sin ese principio que la regule y es prácticamente imposible dedicarse a un trabajo intelectual sin establecer la forma de localización de los trabajos hechos. Se puede dividir el proceso del trabajo intelectual en dos etapas muy diferenciadas: una, la que necesita acudir a los trabajos hechos de otros para documentarse y, partiendo de ellos, poder hacer los propios análisis; dos, la que necesita acudir a los trabajos hechos por uno mismo para resituarse en el punto elaborativo en el que se está y completar o perfeccionar lo que aun no está definitivamente terminado. Un texto terminado es solo una hipótesis. Los que tienen suerte para hacerlo son revisados a cada nueva edición para ser reactualizados.

La organización del archivo es una tarea de una envergadura considerable tanto mas compleja canto mas materiales se van elaborando, referencias se van tomando o nuevos documentos se van abriendo. Si el trasiego alcanza unos cientos, mucho más algunos miles, puede llegarse a tener la desagradable sensación de saber que existen pero que al no ser localizables no hay la menor posibilidad de utilizarlos en el momento en que se necesitan. Es la misma experiencia atroz que la de buscar un libro en la propia biblioteca para preparar la conferencia comprometida a corto plazo, tener la seguridad de que se tiene pero no poder encontrarlo por no tener la ficha apropiada que indique donde está o por haber sido guardado en el estante que no le corresponde. Ésta y experiencias similares son realmente molestas.

Cuando Johann Gutenberg dijo que la imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con los que conquistar el mundo ya previó la complejidad a la que daba el pistoletazo de entrada para la historia de las letras y del pensamiento humano. Mientras la literatura autogenerada por la propia invención es poca, todo está mano, todo es localizable o fácil de encontrar. Tan pronto los títulos de textos empiezan a multiplicarse y la ambición creativa se extiende mas allá de la capacidad personal de su gestión, el que la crea es como una fuente incontenible que no para de manar pero sin contenedores adecuados para recogerla en forma de reserva para cuando sea necesaria.

Tener un texto escrito y no encontrarlo en un momento dado para revisarlo y reactualizarlo me ha podido suponer reescribirlo dentro de otro formato y titulo temático conectado. Eso produce repeticiones innecesarias aunque tenga por correlato positivo la confirmación reactualizada de lo pensado anteriormente, algo que no está exento de entrar en contradicciones con la aproximación previa al tema. Para escribir no hay que tener miedo a contradecirse y flaco favor se hace a si mismo quien para escribir algo sobre el mismo tema tiene que asegurarse lo que dijo la última vez que habló de ello. En principio, la propia conciencia y la memoria son suficientes para saber en que posiciones se estaba y se está con respecto a una cosa.

No, la importancia de la organización de archivo teórico para el intelectual no es para aparentar artificiosamente una coherencia sino para un avance mayor en la elaboración y en la localización de los datos manejados. Cuando la apariencia supera la misma dinámica elaborativa es que el contenido de saber se supedita a la imagen de quien lo sustenta. Publio Siro ya advirtió  que muchas personas cuidan de su reputación pero no de su conciencia.

Una organización de archivo es una ramificación compleja cuyo criterio-guía de búsqueda permite llegar  hasta el dato que se busca, la afirmación o negación que se hayan hecho, dentro del artículo que lo contiene.

Los males de archivo representan el síntoma de su organizador o mejor dicho de su desorganizador. Se puede estar creando continuamente y dejando las cosas desordenadas de tal manera que la pulsión de innovar puede mas que la de mantener o corregir. En realidad la elaboración no es rectilínea. Su propia condición exige el repaso continuo, la remirada de lo hecho, la transformación en marcha o un tiempo después. El archivo permite volver a lo que sea en el momento que se desea hacer con la instantaneidad que la era digital nos permite.

Crear un sistema de localización de lo que se tiene es esencial. Cuanta más elaboración se tenga mas extensos serán los ítemes o botones para ver reaparecer en pantalla el documento trabajado no importa l0os años que hayan pasado desde entonces. Las dificultades son del tamaño de los intentos dijo Antonio de Solís. Si  tu intento elaborativo es descomunal toca suponer que el esfuerzo para conseguirlo y tenerlo bajo el control gestional de su localización no será precisamente pequeño.

 Desde que vengo tomando conciencia de este hecho cada uno de mis documentos abiertos y en proceso o terminados contiene un cuadro de currículum del mismo documento en el que figura la sucesión de fechas de revisión, la cantidad de páginas y sobre todo la cantidad de palabras. Estos son datos que permiten asegurar la estabilidad del trabajo a parte delos que proporciona el propio soft del documento.

Aunque Julio Verne dijo que la ciencia se compone de errores que son los pasos para conseguir la verdad, en la elaboración ensayística y literaria en general, que tampoco hay porque considerar científicas a priori, lo mejor es no cometer errores de localización de las cosas hechas, de esta manera se puede trabajar con los propios recursos de una manera mas efectiva. La idea es aplicable a todo lo demás. Cuantos mas organizados estén los recursos en casa, en el taller, en la oficina o donde sea menos tiempo se pierde en localizarlos y más se puede dedicar a un objetivo de creación esencial.

Seguir Aprendiendo

Escrito por jesusricartmorera 15-07-2008 en General. Comentarios (0)

 

Para escribir hay que leer y escuchar. La escritura es un producto resultante tras la combinación de informaciones obtenidas más el criterio formado previo para gestionarlas. Queda mucho por escribir pero mucho más por leer. La ecuación que incluye esas dos actividades se remite al esquema fundamental de la obtención de energía por un lado y el trabajo- producto por otro. A los autores se les supone muchas lecturas hechas. No siempre es así. Uno de los indicadores de tal suposición es la continua citación que hacen/mos de otros autores  tesis o textos. Escribir es un oficio con determinadas técnicas que incluyen la correcta citación sin que esta sea una garantía total de una lectura del libro del cual es extraída la cita tampoco de su total comprensión.

Hay autores que son mas conocidas por sus citaciones de frases celebres que no por su literatura completa. Mas vale aquello que nada. Una frase clave no deja de ser una manera de quintaesenciar todo un pensamiento. La elaboración de textos sin obtenciones informativas previas lleva a los peligros de un ensimismamiento que no avanza pero la continua cita de referencias, por su parte, puede llevar a un abuso de los textos ajenos, aunque sea fragmentariamente, que vaya en contra de la propia dinámica reflexiva.

Seguir aprendiendo pasa por leer a los demás y estar abierto a las novedades. Todo lo que uno puede decir de su vida es lo que ha aprendido no en el sentido aular o académico sino en el sentido experiencia. Las enseñanzas se destilan tras los golpes y los reveses, también tras las sintonías posibles. Lo peor que le puede pasar a alguien es sufrir la caída en picado de sus intereses por la vida y por los entresijos de las cosas. ¿Se puede decir pues que la vida es una forma de abocarse  a estar aprendiendo siempre? No creo que sea eso exactamente. Vivir pasa por aprender lo que no se sabe y una vez incorporado readecuar  la forma de estar en los sitios en función de lo aprendido. La curiosidad del saber es que no empuja a la enseñanza automática ni tampoco al proselitismo. Saber algo permite tomar distancia del no saber. Los más dotados de los pueblos han utilizado el suyo para hacerse con alguna cuota de poder. Por un tipo de relaciones económicas, en las que no vamos a entrar, ha terminado siendo la ignorancia la que ha detentado el poder mientras que el saber ha sido excluido de él. La pamplina más estandarizada es del mandamás rodeándose de consejeros que saben más que él pero que mandan mucho menos.

Suceden los dos fenómenos: el del que sabe que por su saber se anticipa a los demás y de alguna manera puede dirigirlos y el de quien sabe menos pero tiene la suficiente astucia y malicia para aprovechar su conocimiento por colocarse pro encima de los demás para su manipulación a favor de sus intereses individuales.

Seguir aprendiendo pasa por seguir estando despiertos a todas las situaciones. Las distintas acciones que suministran datos e informaciones: lectura de periódicos y libros, escucha atenta a quienes tengan cosas importantes que decir, indagaciones documentales, lecturas sobradas y, últimamente, navegaciones internáuticas  hacen de cada persona atenta o aprendiente una terminal de saberes a partir de lo que se irá convirtiendo en una fuente emisora de ellos.

Aprender es la corrección continua: deshacerse de ideas inútiles o de acciones estériles para  emplear la energia y la atención en adquisiciones mejor adaptadas al conocimiento de las cosas. El conocimiento no es algo que exista en si mismo, existe en tanto es poseído por un sujeto que lo hace suyo.

 No hay un móvil único para seguir aprendiendo aunque todas las personas motivadas por hacerlo comparten un panorama común contributivo de la adquisición y divulgación del saber. Todavía me sigue fascinando la imagen de alguien que sumerge su mirada en libracos y enciclopedias buscando el dato que le proporcione una explicación. La diferencia entre el estudiante de la vida y el ocioso que no se pregunta los por que de las cosas con las que se encuentra es que uno quiere ser dueño de su destino y el otro acepta ser su fiel aceptador. El preciosismo de Flaubert le llevaba a emplear varios días en escribir unas pocas páginas. Admiro a la gente que no se da por rendida hasta que no consigue dominar un tema, sea en su comprensión o en su expresión. Contradictoriamente no hago esta pauta mía sacrificando parte de la calidad a la cuota productiva. Hay algo del escritor que traiciona al lector, cuando cree que tiene más que decir que lo que le queda por aprender. Por mucho que sepas siempre lo que sabes va a ser una infinita parte de todo el saber objetivamente reunido. Esa proporción todavía se miniaturiza más frente a todo el saber potencial.

Es imposible una existencia colmada  sin un continuo aprendizaje. Aprender es hacerse más grande. Aprender es formar parte de una manera más segura del mundo en el que se está. La vida del sabio se diferencia de la del ignorante en tener mas recursos comprensivos e interpretativos y, por tanto, en gozar de mas dominio y poder sobre las condiciones materiales. Finalmente, el sabio puede prescindir alcanzar los objetivos del ignorante.

En la movilización de la energia y la atención para seguir aprendiendo además de razones objetivas que lo justifiquen concurre un placer personal que no se puede negar. Saber más significa gozar más. La comprensión sintoniza las células nerviosas con las leyes de las cosas. Cualquier circunstancia no explicada es mucho más dura de sufrir que una vez interpretada y conocida en sus mecanismos.  Poseer conocimiento es tanto como poseer un mayor número de verdades, es como ser el creador de las cosas que las contienen al entenderlas en su existencialidad. El Cándido de Leonardo Sciascia pregunta: “¿y si el conjunto de tantas verdades no fuera una gran mentira?”[1]Las dudas existenciales son continuas y el saber nunca supera del todo la duda ontológica de lo que es. Al fin y al cabo, con o sin saber, el reto vivencial pasa por las pautas biológicas predeterminadas.

No se puede ocultar que una parte del conocimiento sirve para crear estatus y la ficción de un modelo de dominio. Los escritores, abogados y estadistas conceden entrevistas con cámaras teniendo detrás de ellos paredes forradas de libros. A alguien que tiene libros se le supone que tiene más lecturas que quien no los tiene. A más lecturas se supone más saber. Pero los silogismos pueden fallar cuando  la ausencia de un método crítico convierte a una persona que posee  el conocimiento bancario no precisamente en un pensante si no en un recitante.

Seguir aprendiendo es seguir viviendo con calidad, es lo que asegura que la vida inteligente  no se de por vencida ante los misterios contra los que no se atreve a enfrentarse y descifrar.



[1] Cándido o un sueño siciliano. Leonardo Sciascia eds . Bruguera  Barcelona 1983 p.201