Vivir sin emplear dinero para las obtenciones de las cosas
Vivir sin dinero es una expresion hecha que se presta a equívocos, de aquí la precisión del titulo de encabezamiento. Vivir sin dinero se sobreentiende como vivir con muy poco dinero o por debajo de mínimos; vivir sin nada de dinero, no en escasas cantidades sino sin ni siquiera monedas de bolsillo que permita ser utilizado para las transacciones comerciales cotidianas es otro asunto completamente distinto. También es muy distinto vivir en régimen autosuficiente en una zona rural con animales de granja y huerta a vivir en una gran ciudad sumergida en el ajetreo. Examinemos la hipótesis de vivir con dinero 0 en la sociedad capitalista actual frente a la idea generalizada de que esto es totalmente imposible. Tomemos un dia cualquiera en una ciudad cualquiera una persona cualquiera que, harta de estar encadenada al consumismo, llega a la conclusión que tomó Eidemarie Schwermer, psicoterapeuta ex funcionaria alemana de Dortmund, que decidió retirarse de su profesión en 1996 por un año para vivir sin dinero y luego la prolongó por mas años, autora de Mi vida sin dinero. Antes de tomar esa decisión había creado una asociación de intercambio. Muy bien a partir, de hoy empieza, para nuestro personaje imaginario, el momento estelar para vivir sin dinero. Seguiré redactando esta hipótesis poniéndome en su lugar: No tengo cuenta corriente, no tengo tarjeta de crédito, no tengo sueldo ni pensión alguna, no tengo ni quiero monedas, no vivo a expensas de nadie que pague por mí cada cosa y he de enfrentarme a un montón de situaciones que antes las cubría con mi potencial económico. He de subir al autobús, me detengo en un snack a tomar un té, tal vez me apetezca el sábado ir al restaurant, quiero conseguir una revista, he de comer, y asi un largo etcétera de cientos de obtenciones de las cosas. Episódicamente, intercambiar algo por un servicio o por otro objeto es una experiencia puntual que quien más o quien menos puede hablar de ella. Se puede dejar el reloj en una taquilla de la estación de tren como prenda para obtener un billete que se pagará al dia siguiente o un documento de identidad, o donar algún objeto sobrante del bolso por conseguir alguna otra cosa necesaria para continuar. Pero eso es muy diferente a adoptar el criterio por sistema de vivir sin dinero, sin nada de dinero. La vez que lo hice –esto es de verdad- duró entre uno y dos meses, pude hacerla porque tenía mi alacena llena de alimentos. Cuando fui a tomar un café con leche a un bar restaurant cercano de mi casa de campo (por aquel entonces todavía tomaba café) puse fin a aquella experiencia puesto que lo pagué con monedas. Vivir sin dinero desde luego es posible, basta organizar la logística personal de vida con ese criterio. Otro tema es vivir sin dinero en sociedad con las interacciones y transacciones ordinarias d cada día. Dentro de esta elección hay dos maneras ejecutivas distintas de hacerlo según el radio de acción. Es distinto elegir vivir sin dinero manteniéndose dentro de una zona vecinal en la que todo el mundo conoce a ese héroe o heroína y le da respaldo, a hacerlo extralimitándose a ella y moviéndose por otras zonas que no tienen la menor referencia de su elección. Me centraré en la versión del que adopta el criterio, por ideología, convicción e iniciativa alternativa de vivir sin dinero pero sin renunciar a sus placeres ni a sus dinámicas fundamentales como la comodidad, viajar, la comunicación y un nivel tirando a alto de actividades.
La sociedad infraestructural actual de los países, en particular los más ricos, proporciona una vastedad de recursos por los cuales no hay que pagar nada o muy poco: las duchas y saunas de los centros deportivos, las bicis urbanas sin coste para desplazamientos dentro de perímetros municipales y los reciclajes directamente de las cosas tiradas en las basuras. Lo que sujeta a un ciudadano a la cadena de consumos y de pagos altos que le sujeta a la vez a su condición laboral a perpetuidad por conseguir el dinero que pague todo lo demás es, básicamente, su condición de propietario. Ser propietario, sea de una finca o un inmueble o de un pequeño apartamento, significa estar pagando siempre los gastos que genere aunque no se use para nada: mínimos por el equipo de la toma eléctrica o teléfono, gastos de comunidad vecinal, contribución al ayuntamiento. El ciudadano ha sido reconvertido en la sociedad contemporánea en una fuente a la que recargas de impuestos. Basta tener una nómina para tenerlos que pagar. Escapar de todo este proceso pide además de abnegación una inteligencia fuera de lo común y una virtud personal que raramente alcanza alguien. Para cuando una persona opta por esta radicalidad las otras que simpaticen con su causa y que acepten entrar en una dinámica de trueques con ella, sin pasar por la relación monética, no dejaran de ser los otros que no han sido capaces o no han querido serlo para dar este paso hacia la excelencia personal, en el supuesto de que vivir sin dinero sea eso, hacer una vida excelsa. La persona desdinerada a su voluntad puede vivir esta vida en tanto se pone al margen y en contra de los parámetros dominantes del vivir colectivo y en tanto encuentra el respaldo colectivo de personas que simpaticen con su manera de hacer. Es así que puede cambiar su poema por una milanesa en un establecimiento de comidas o conseguir alojamiento por una semana encasa de alguien a cambio de limpiarle el jardín o simplemente recorrer por años casas ajenas que prestan su hospitalidad por razones de amistad, curiosidad o adhesión al héroe. Esa capacidad de acogida del otro permite que el desdinerado no gaste dinero, efectivamente, sin olvidar que sus anfitriones lo pagaran por esa persona porque sí son propietarios y consumistas y están encadenados al proceso general de gastos.
Es difícil pensar que el comportamiento desdinerado se pueda transpolar a tal escala que un porcentaje cuantioso de una ciudad lo pudiera hacer. El estado ya se ocuparía de decretar no tener dinero como un delito. No es que no sea posible una sociedad hipotética sin su manejo, si no porque este modelo vigente no lo va aceptar. Una sociedad desdinerada implicaría/rá una persona renovada que haya superado su rol de especulador dentro de un sistema que promueve el enriquecimiento económico por encima de la dignidad personal. A título individual el sujeto desdinerado puede seguir su itinerario que podrá ser perfectamente confundido con el de un indigente o un limosnero a primera vista, aunque la diferencia con estos comportamientos será crucial. El desdinerado no aceptará dinero alguno sino que impondrá el intercambio de energías mientras que aquel se pondrá en la posición de sólo recibir ayuda. El desdinerado seguirá el eslogan de tomar y dar ya que el mundo y la naturaleza suelen proporcionar mas de lo que se necesita y en realidad el problema económico mundial es más el del superávit que el de la escasez a pesar de que la organización de las distribuciones condena a la miseria a unos y al enriquecimiento desmesurado a otros.
Vivir sin dinero, sin un céntimo literalmente no impide el movimiento ni la comida. Basta hacer autostop o hacer continuas transacciones con los demás, proponiendo cubrir una necesidad propia a cambio de una ajena. Te cambio dos clases de mi idioma por una del tuyo y una comida, te escribo un artículo por el alojamiento para esta noche, trabajo en tu oficina por unos días a cambio de que me pagues el vuelo al siguiente país al que voy. Y así sucesivamente. Está claro que la energia que obliga a desplegar la elección de vivir asi no permite el estancamiento, continuamente hay que idear y diseñar el día inmediato con un sobreesfuerzo extra que no permite tan fácilmente la relajación. Si bien tener dinero con el que pagar el confort y la seguridad mantiene encadenado a la víctima que lo tiene, pasando a ser su juguete (la persona es la prolongación del dinero y no al revés), no tenerlo no evita la falta de seguridad. No saber donde dormirás mañana o donde comerás no es precisamente lo más segurizante que hay. Pero sin duda elegir prescindiendo de tener un poder adquisitivo implica vivir teniendo la alternativa de tener un poder recursivo. Mucha gente con menos nivel económico en cuanto a ingresos contantes anuales realiza más actividades y demuestra tener más habilidad recursiva para acometerlas. Desde el punto de vista de los ministerios del trabajo lo fundamental es la creación de puestos de trabajo en el marco industrializado o en otros sectores sin advertir que el puesto de trabajo es una idea que remite a una propiedad de unas coordenadas para las que no todas las personas están dispuestas por no sacrificar su libertad y no por eso dejan de trabajar por libre. Para los estados las iniciativas extraoficiales y espontaneas son sospechosas. Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra dijo Antonio Gala descalificando involuntariamente al nogal.
Proponerse vivir sin dinero y conseguirlo es una forma de poner en ridículo a todo el sistema económico basado en la acumulación de capital, en el ahorro y en el terror permanente a no tener nada. Las que conducen y arrastran el mundo no son las máquinas sino las ideas dijo Víctor Hugo. La idea de vivir sin dinero es altamente seductiva; una idea, que en la práctica, se experimenta periodos breves de la vida cuando la energia física es superlativa y no se tiene miedo a nada. La fuerza ejemplar de Eidemarie es la de su edad, no fue una elección caprichosa de juventud sino la de una persona de edad, en una etapa biográfica en la que se supone que el sentimiento de inseguridad aumenta. Demostrar que no es así o no tiene porque ser así ya es extraordinario. Otro asunto es que el desdinerado pueda llevar consecuentemente su elección hasta el final, ya que su cobertura social, las personas que la quieren y la admiran no van a permitir su deterioro o que le falte lo esencial. Desde otro punto de vista, el de la indigencia, hay no poca gente que se pasa la vida de transeúnte de acogida en acogida pro albergues no gastando nada, lo que no quita que no generen gastos a la comunidad.
El valor fundamental de vivir sin dinero es el de demostrar que es posible en una sociedad que lo pontifica e idolatra tanto. Estrictamente el comportamiento desdinerado no sería totalmente exacto si no fuera cambiando de situación ubicacional o geográfica de tal manera que obligara a una renovación permanente del trueque entre desconocidos, La permanentización ubicacional permite un colchón solidario. En otras épocas otra gente ha hecho esta elección y ha vivido (Manfred en la costa da norte gallega o los gurús con su cuenco vacio esperando ser llenados en el Himalaya). Sí, vivir sin dinero es posible, aunque hay que valorar las renuncias que implica o lo que se deja de hacer que se quería hacer por no tenerlo junto, claro está, a sus ventajas: dejar de ser cómplice del sistema al no pagar los gastos de tantas acciones no éticas.
LA VIA ETICA PERIODISTICA.
INTERRELACION ENTRE DEMANDA INFORMATIVA Y CALIDAD DE SU OFERTA .
El lenguaje es la simbolización fundamental de todo pensamiento.
Tras el uso de cada palabra determinada reside una cosmovisión o un elemento que conecta con ella. No cabe el error semántico atribuido a un desliz. O no pueden ser disculpadas las equivocaciones expresivas en lo que adjetivaciones se refiere. En realidad los límites lexicales ya vienen determinados por criterios conceptuales preestablecidos. Cada palabra como elemento simbólico está revelando la naturaleza del pensamiento de su usuario.
Los adjetivos de tipo paternalista-comprensivo en el discurso periodístico encubren un grado de incomprensión de lo esencial del tema tratado. Una larga tradición de reportajes sobre la jet set priorizan el tratamiento de la imagen dentro de las relaciones sociales a las leyes que mueven éstas.
La prensa del corazón y su abundancia en los elementos de superficialidad de los protagonistas, construye y mantiene todo un léxico servil a una galería de personajes dados. No extraña pues que los profesionales del medio se vean contaminados por su propia tradición descriptiva en el momento de abordar e integrar noticias sobre un tipo deportivo al que no están habituados y se sometan a una doble interferencia: de una parte el rendimiento de tributo a las excelencias de personalidades -el uso y abuso de la Infanta Cristina- y de otra, la presunción apriorística de que unos campos de actividad habitualmente ocupados por personas no handicapadas, requieren de un plus de animación para ser desempañadas por personas handicapadas. El periodista bien intencionado no puede evitar la exclamación de un redoble de ¡muy bien! ante logros de superación física y deportiva en quienes en principio tienen mas limitaciones de movimiento para realizarlo.
En cuanto a lo primero, el recurso a las personalidades, hay un claro fondo de interés editorial. Hay nombres y personas que por su sola mención despiertan intereses de compra. Hay públicos seguidores de personalidades, estén donde estén y hagan lo que hagan. Fenómeno éste que indica de plano que el estilo o estilos periodísticos son a su vez una representación que colma una clase de gustos de los consumidores de noticias. Es cierto que hay expresiones netas diseñadas por el periodismo y “traspasadas” a los usos de calle, pero no lo es menos que el periodismo toma gustos propios de expresión arraigados popularmente. Un tema anexo, es el estilo periodístico de formador de la ortodoxia gramatical.
Que con sus reiteraciones, conscientes o no, acaba por incorporarse a unos tipos comunicativos discutibles. Fenómeno análogo al de los discursos políticos hablados, cuyas reiteraciones públicas contribuyen, conscientemente o no, al empobrecimiento general de la literatura oral.
El periodismo en general prioriza el hecho referencial por el cual tiene rol y razón de ser, a los cuidados y leyes que los imperativos de la comunicación verbal y escrita, son exigidos. Pero obviamente los extremos perfeccionistas sólo conducen a purismos inviables, ante los que, comparativamente, resulta más operativo otorgar mayor función a un hecho en sí mismo que al modo de representarlo comunicativamente. Esto remite a la vieja controversia fondo-forma, destino-vehículo o contenido versus conteniente. La interacción entre ambos elementos es obvia, lo uno no puede ser concebido sin lo otro, pero también es cierto, que toda elección del modo o medio está ya configurando el concepto.
Cada diseño personaliza un estilo. Y en términos de comunicación de los mas media, la elección de títulos y subtítulos como preeminentes y prominentes está ya condensando no solo el restante de la información sino sobre todo su estigma valorativo.
Desde los tiempos de los grandes periódicos y de la divulgación del concepto de opinión pública (eufemismo que encubre los poderes de manipulación para el cambio de las tendencias de opinión en la sociedad) hasta la actualidad, ha variado la noción de lo que es periodismo. Tanto como la de manipulabilidad de la opinión pública. La categoría de que todo lo escrito es cierto o la versatilidad de algo por el hecho de su multicopiación han pasado como nociones caducas. Cierto que un segmento de la población sigue confiriendo importancia a un hecho, una nota de sociedad, una opinión, por el modio de ser vehiculizado. Las frases sufijas de “lo han dicho en tal lugar” o “lo he leído en tal sitio”, son protocolarias de valor e indicativas de una disposición arraigada de supeditar lo objetivo a la impresión subjetiva. Pero en general los consumos culturales y el aumento de ejercicio de la capacidad de crítica, confiere al público elementos de selectividad, que años atrás, no hubieran sido tenidos ni siquiera en cuenta.
La interacción de estos dos bloques de factores: el de la oferta de noticiables, los medios, y el de los seguidores de aquellos a través de éstos, va configurando la calidad de la oferta. Es obvio que cualquier medio de información, a no ser que esté movido exclusivamente por motores ideologicistas, no se mantendrá en los cauces de una literatura impresentable y deformacionista, si decrece sensiblemente la demanda de ella. La prensa obedece al marco de las leyes de mercado, donde como cualquier otro producto, mantiene el espacio en el que está ubicada, en tanto satisface unas necesidades por las cuales se paga un costo razonable.
Si deja de cumplir éste rol esencial, lo lógico es que muda-pero ostensiblemente-pierda poder competitivo y hasta peligre vehículo distintivo de difusión de noticias. Lo que explica la permanencia de unos determinados medios con sus correspondientes léxicos es también, ésta demanda de pedido. Lo uno se explica y justifica con lo otro, aunque por mucha demanda que haya de un producto, nada puede defender un producto si raya lo nefasto.
¿Como determinar qué factor pesa mas en la sutileza de esta interrelación? Los índices de audiencia miden consumo cuantitativo y si no precisan estimaciones de calidad, los ofertantes de producto pueden continuar creyendo que cantidad es igual o equivalente a otorga. A menudo, el consumidor no tiene otra elección que elegir un producto dado porque sencillamente no existe otro de aquella categoría. También en prensa escrita, el deseo de obtención de noticias pasa por recurrir a los medios disponibles a pesar de su falta de calidad, no pocas veces.
El lenguaje paternalista sería pues una simbiosis entre lo que el público lector ya espera y el poco esmero del profesional de la noticia en trabajar lenguajes y contenidos alternativos.
Del pontificado de los autores a la circulación de las ideas.
Un/a autor/a es un creador de actos de significado. La significación es un atributo esencial aunque no exclusivo que caracteriza el acto de la creatividad. A un autor se le debe su originalidad, su ingenio, su iniciativa y su coraje en la innovación. En tanto que genera ideas a partir de textos y fórmulas de difusión tiene una paternidad indiscutible a cuyo reconocimiento tiene derecho. De todos los delitos, el plagio debe ser uno de los más mezquinos. ¿Qué se puede esperar de alguien que hace creer que es suyo lo que hizo otro? Si falla su honestidad en este, falla todo lo demás. Su fiabilidad se reduce a cero.
Por lo visto hay gente que no le importa en lo mas mínimo hacerlo y copia a rabiar con tal de mantener su puesto en el mercado. Pasa en todos los campos y no solo en el del saber o en el de las ideas. Un tipo de pintura originaria de una persona se convierte en un estilo que comparten otros cientos de arribistas por el solo hecho de comprobar que es un estilo que funciona y que se vende. No digamos en el campo de la artesanía donde las formas de objetos más vendibles pierden su autoría de origen para pasar a ser un estilo ofertado por todos. Las tiendas vecinas en determinados tipos de barrios comerciales de artesanos son cuevas de impostores tácitos en las que venden reproducciones hasta la saciedad de lo mismo sin que sus vendedores ni siquiera estén implicados en la producción de todos estos trabajos. Bien pueden ser tratados como barrios de la indecencia a pesar de que los visitantes en masa no dejan de recorrerlos para comprar los souvenirs con lso que atestiguar que han estado en aquel hito geográfico del continente o del mundo,
No es tan distinto lo que pasa en literatura o en creación intelectual. El periodismo que es la literatura mas difundida, tiene un estilo inconfundible en tratar las noticias, .de tal manera que lo que escribe un reportero es tan parecido a lo que dice otro que el hecho de que pongan su nombre es lo de menos porque es lo que menos se recordará.
El problema de los estilos no es tan grave, el de las ideas merece una atención específica. Tomar una idea y hacerla propia es completamente distinta a reproducir una frase en circulación sin citar su autoría porque no se conoce pero dejando claro que ya estaba en circulación. No es nada elegante atribuirse ideas o textos de los demás sin ser de la propia elaboración. Para que eso no suceda hay organismos y leyes que protegen los derechos de autor. Esos derechos también pueden tener una compensación económica.
El derecho de autoría, que está perfectamente justificado desde el punto de vista de la autodefensa ante el plagio, se convierte en una amenaza contra la propia autoría cuando impide la libre circulación de las ideas, y el desarrollo de la creatividad intelectual. No solo es un atentado a la libertad de pensamiento, puesto que el pensamiento propio se nutre de ideas ajenas, sino contra el mismo autor que prima la fosilización en su podio a la contribución a la cultura general.
Una idea que tiene valor en si misma se puede y se debe activarla indistintamente de su fuente-origen. El agua que nace en las montañas de un país se bebe en las mesas de los hogares de otros. Determinados derechos para el uso de determinadas ideas es tanto como impedirles su paso a través de las fronteras. Royalties y patentes con pagos a perpetuidad por diseños tecnológicos descubiertos por otros tiene un punto de exageración cuando permanentica un derecho en contra de la aplicación de la idea o invento conseguido. Pero incluso en el campo de la tecnología parece razonable que los años de investigación de un diseño se vean compensados por el pago de unos derechos para su uso traspolado y exportado a otras geografías.
La idea es algo distinto. Es un objeto etéreo no un artefacto físico, es una opinión, parte de una disertación, un análisis. La idea queda encadenada a un entorno que la estimula. Tras una conversación los hablantes se encuentran estimulados a seguir desarrollando las opiniones que se han manifestado en la conversación en un estado embrionario. El autor de tesis puede afirmar: ésta idea es mía pero no, ésta idea no puede pertenecer a nadie si no me paga por ella. El propietario de una mina, de una fuente, de una gasolinera o de un almacén de productos de comida sí puede hacerlo. El diseñador de un logo vinculado a una empresa también, pero una idea en el puro sentido de la palabra como parte de la discursividad general no. Desde el momento en que se participa en una conversación se exponen ideas, parte de las cuales ni siquiera estaban previstas por parte de lso interlocutores en el momento de iniciarla. En tanto que son fuentes de enunciados van a pasar al campo de la difusión por la vía auditiva del interlocutor. Dependerá de la ética personal de este si se las apropiará sin mencionar su fuente origen, su autor legítimo o no. Lo mismo se puede decir del texto escrito. En principio tomar una idea ajena y hacerla pasar por propia desacredita a quien lo hace. Puesto que en el mundo de los consumos masivos, a mucha gente no le importa lo más mínimo auto desacreditarse porque nadie va a averiguarlo o va a reprochárselo pasa lo que pasa. En unas formas correctas de habla y de ensayística se citan los orígenes de las ideas en la medida en que sea posible hacerlo.
No se trata de pontificar a lso autores por sus ideas. Lo primero que a un autor le toca aprender es que puede sobrevivir su idea pero no tiene porque hacerlo su nombre. No es tan grave, el nombre remite al narcisismo personal, la idea al usufructito de la inteligencia humana.
Nos encontramos con que de un lado las ideas legítimas de autor tienen que ser reconocidas como tales, de otra no pueden ser patentadas para imposibilitar su libre desarrollo después. El escándalo de Microsoft va por ahí. Cada usuario que necesita usar sus productos tiene que pagar lso derechos de autor específicos. Seria como el agua que tiene un surtidor en cada cuarto de baño del mismo domicilio tuviera una factura distinta duplicando la anterior por tratarse de fuentes diferentes de uso. Desde el momento en que hay un saber en una oficina (y un soft es un saber empaquetado) todos los ordenadores o usuarios informáticos pueden emplearlo sin tener que pagar el derecho por repetido en cada acceso. El hecho de que no lo haya entendido Microsoft ha catapultado otros programarios de libre autodesarrollo como Linux. Desde el momento en que una idea está en circulación puesta así por las plataformas de edición que sean cualquiera que acceda a ella pueda hacerla suya y reelaborarla si le parece correcta o tomarla como pretexto para criticarla. Basta que diferencie cual es el material inicial y de quien y cual el colateral o generado a partir de aquel. Forma parte de la elegancia citar las fuentes, también que las fuentes no se conviertas en grifos clasistas para dar de beber solo a los que pagan.
Picteto ya aseguró que la nobleza del hombre procede de la virtud y no del nacimiento. La persona dotada de capacidad intelectual para hacer proposiciones dignas, inteligentes y válidas para la historia de las ideas y de las letras puede tratar de vivir de ese oficio y vender sus trabajos, lo que no puede pensar es que las ideas las puede controlar como lso productos de su parto y darlas a cuentagotas asegurando un beneficio personal. Una idea patentada es una forma de vetar el paso a otro investigador o pensador que la ha estado pensando también por su lado. Alfred Russell Wallace escribió en 1858 a C Darwin desde las Molucas donde le expuso la misma conclusión a la que éste había llegado. Para la historia de las biografías la tesis de la evolución tuvo por pater a Darwin mas que a Wallace, pero eso es simplemente el que llegó primero a los puntos de distribución del libro, para la historia de las ideas es secundario si fue uno u otro, porque el valor estaba, está, en la idea misma. El autor pontificado es una especie de ser beatificado por los cánones de las letras universales. Modernamente, se puede cerciorar que empieza a haber buena literatura y ensayística fuera de los soportes de papel, de revistas y libros, circulando por la net vinculada a autores desconocidos, o de nombres no reconocidos en la industria editorial. Es cuestión de tiempo que la gente deje de comprar libros, a no ser que sean tirados de precio o de saldo, y haga pasar la mayor parte de sus lecturas por soporte digital con los motores de búsqueda de temas concretos en el ciberespacio. Colgar algo en la red y decir, ey, esto es mío es tan extraño como invitar a alguien a comer a casa y cuando se lleva algo a la boca decirle: no lo hagas intruso, esto es mío, no te lo comas, devuélvelo al plato.
Hay un poderoso deseo inconsciente en el ser humano que le lleva a tratar las cosas en singular. Desea inconteniblemente encontrarse con una y solo una verdad, hacer una y solo una especialidad, vivir en un lugar y solo en uno, tener una pareja y solo una, creer en una historia y solo en una. El problema del singular está arraigado en las formas expresivas. Es así que se habla de ciencia, pensamiento, religión, amor, sentido, razón cuando en realidad subyace la presunción de que existen pensamientos, ciencias, religiones, amores, sentidos y razones. La primera reivindicación en los debates es el de pluralizar el concepto con el que se trabaja extendiendo el abanico discursivo a otros elementos de la realidad tratada que han sido excluidos, marginados o lesionados conceptualmente. Teniendo esto como premisa, la denominación del libro de la vida tiene algo más de eufemístico y de eufórico que no de convicción ni posibilidades reales. El libro de la vida es una forma poética de recurrir a la noción genérica del saber humano, del saber destilado por todos los humanos, del conocimiento intrínseco de la humanidad destilado a partir de sus experiencias y su continua producción de anécdotas. Sería o es el libro que contiene todo lo esencial, seria el libro de la ética, el libro de las verdades imbatibles, de los axiomas fundamentales, de las sentencias universales. Las experiencias de tener un referente único al que acudir han generado condiciones para e l dogmatismo. Cuando una sociedad o un pueblo tienen un único libro se puede apostar, tarde o temprano, que esto solo es motivo suficiente para generar problemas. En uno de los boulevards principales de Niamey hay un cartelón en medio de los carriles que reza: allah, unic dieu, Mohamed, notre profet, le coran notre livre. No, no hay un solo libro, ni un solo destino místico, ni un solo guía espiritual para expresar el pensamiento y los contenidos de la naturaleza del mundo, pero en cambio sí hay un interés muy poderoso por parte del poder que quiere controlar una sociedad unificando en sus presupuestos a las masas que hay bajo su dominio. No es porque si que la leyenda vertebrante de los pueblos se resuma a una frase simple que pueda recordar todo el mundo y decirla de carrerilla. El libro de la vida es algo mucho más complejo, es el libro de los libros, la enciclopedia multivinculada internamente y en permanente expansión. Hoy día la sutilidad de la escritura no pasa por detenerse a explicar cada palabra usada, cada nombre citado o cada concepto mencionado, sino vincular cada una de estas cosas de las que no se sabe lo que es o de las que se necesita saber mas al capitulo que hable expresamente de ello.
Las posibilidades internáuticas están incidiendo en nuevas formas de escritura y de elaboración. Determinan tanto la manera expresiva concreta como la misma metodología. La elaboración deja de ser un proyecto individual para convertirse en un proyecto colectivo aunque no sea exactamente un plan de grupo que se reúna para ponerse de acuerdo en el mismo. Autores desconocidos y que no tenemos porque conocernos nunca ni siquiera conocer nuestros nombres formamos parte de un gran proyecto tácito de escribir ese gran libro para todos, cuyo formato ya no pasa por las páginas de papel ni por un tamaño determinado. Se trata de un fondo de recursos en distintos registros literarios en permanente crecimiento. Es la plataforma que permite juntar tanto los nombres más destacados de la historia de la ciencia y del pensamiento como los nombres absolutamente desconocidos o nuevos que también forman parte del saber aunque no hayan recibido los honores al respecto.
La posibilidad de construir un saber más que unificado unitario respetando sus márgenes de heterogeneidad es como acabar con los baluartes territoriales de la privacidad y especialmente de lso derechos de autor que explotan el saber no por el valor del saber en si mismo sino para sus beneficios. Uno de los grandes déficits humanitarios es su error capital de la venganza y de los distintos odios reactivados para desmarcarse los unos de los otros. Alberoni en su lectura de Nietsche encuentra como éste atribuye la infelicidad humana al espíritu de venganza y esta es el odio del propio pasado. Que el tiempo no pueda caminar hacia atrás es el gran agravio dice Zaratustra: aquello que fue es la gran señal que la voluntad no puede mover.
El gran campo de la edición internáutica en el que tantos estamos esperanzados como la sede gráfica de una nueva conciencia universal: la ciberconsciencia, deja atrás los tiempos en los que la gente debía exiliarse por motivos de sus elaboraciones non gratas a los poderes constituidos. Marx fue a París, huido de Alemania porque fue perseguido por sus ideas. En Paris contactó con Friedrich Engels también huido. La historia del pensamiento humano es un proceso continuo de desplazamientos y movimientos no elegidos determinados por las circunstancias. Otros prefirieron no continuar huyendo como el suicida W. Benjamin que puso fin a sus días en Port Bou.
Aunque no se puede afirmar que internet esté consolidado totalmente como la gran democracia electrónica a escala internacional (hay países como China que persiguen a sus autores por supuestos delitos de opinión y otros países que no permiten las conexiones a la gran telaraña de los datos) es la alta tecnología por la que podemos y debemos apostar todos quienes confiemos en el potencial del ser humano para ser algo más brillante y mas humano de lo que viene siendo.
Este gran libro no se escribe sin errores y sin la necesidad permanente de la corrección y la readaptación de los datos (noticias e impresiones de los actos de vida y los acontecimientos de los países y de las gentes). Desde la colaboración tácita individual de cada cual con su crónica no hay siempre una suficiente visión de conjunto. Un nuevo tipo de síntoma se ha generado junto a las dinámicas creativas: el de esperar ser leído y no leer.
Cabe esperar que la instrumentación de las webs y del conjunto de las plataformas digitales irá permitiendo interconectar blogs en sus puntos temáticos y no solo como promociones recíprocas. Eso hará de internet el gran instrumento auxiliar para la vida intelectual y la vida práctica, en particular cuando cada persona, viajero, ejecutivo, escritor, lector o polemista pueda consultar y contrastar cualquier cosas desde su terminal portátil.
El materialismo como concepto tergiversado
Distinguir lo que es el materialismo limitado a lo superficial del consumo y de la tenencialidad de objetos de lo que es el materialismo como filosofia del desarrollo de las cosas a partir de sus contradicciones inherentes. Ciertamente el paso del tiempo y de los debates barrerá la adscripción a un término tan cargado de connotaciones distintas.Los términos descriptivos de conceptos son también entidades en evolución, tanto como los constructores que están encargados de expresar.Su caducidad los hace insostenibles y el rigor de la dialéctica expresiva y del análisis comprensivo los aparta para llenar o tratar de llenar su carencia con otros nuevos que haga más optimo la vehiculización del viejo concepto.En la historia de la filosofía un seguimiento longitudinal (a través de los tiempos)de los conceptos que la mente humana va anunciando y un seguimiento traversal (a través de su exposición en escuelas y corrientes coetáneas)puede dar cuenta de una permanencia de lo intelectual y una recurrencia de unos estilos a través de los cambios situacionales. Antes de colocar en períodos de renascencia la superación del geocentrismo por el heliocentrismo y del teocentrismo por el humanismo, ya se pueden rastrear tentativas de investigación en esos campos prohibidos y postulados herejes pero ciertos a favor de concepciones humanas versus a las divinas de la interpretación de los ordenes de las cosas.
El materialismo como posición interpretativa de la material, y lo material como eje de construcción y de deconstrucción de los procesos es anterior al marxismo que lo hace suyo.Su descrédito viene de la retracción de la metafísica y de las corrientes prodivinas de buscan explicación en lo lejano de lo cercano.Desde el materialismo la lógica interna de cada realidad próxima guarda una conexión con la lógica de otras realidades distantes no solo alejadas por la distancia topográfica, sino también por la distancia conceptual y cósmica.
Pero el universo materialista no queda circunscrito en lo evidente y en lo medible.Mucho menos cuando los instrumentos de medición están sujetos al desarrollo de la propia investigación de ellos y a su precisión elaborada.Sino que se sobreextiende a aquellos marcos de supuestos. en este sentido la concepción de materialidad materialismo puede abrazar no solo a la materia sino también´ a la antimateria, y dentro de aquella no solo a lo tangible o a lo aislable como partícula,sino a la onda con que se expresa. El objeto de estudio del materialismo es el desarrollo de los procesos a partir de sí mismos: de sus contenidos endógenos que por supuesto vienen retroalimentados por su interacción con las influencias exógenas.
Una concepción materialista refuerza el eje humano como dimensión ocupante y de interés central, por encima del eje no-humano, que existe en tanto se da históricamente un vertido conceptual sobre ella.Y puesto que los ritmos de lo espiritual son constantes y continuos,su interpretación y evaluación y estudio también entre dentro de una concepción materialista, puesto que su adhesión por lo humano lo hace humano.Los productos metafísicos del pensamiento son materializables en tanto que se objetualizan,tanto por sus tributos y rituales y usos e iglesias como grandes producciones en lo real,como en el seguimiento de sus niveles conceptuales.
El materialismo pues no cobija el agnosticismo como una exención del debate, ni margina las teodiceas por sus bases antianalíticas,sino que tiene en cuenta cada fenómeno:tanto los que emergen de la realidad concreta de los objetos y modelos de vínculos,como los que emergen de la especulación mental y de los miedos humanos. A diferencia de los espiritualismos,coloca el énfasis de atención en el sujeto humano y lo cita como testimonio y como acusado de su devenir histórico.
Ese emplazamiento es la convocatoria permanente a la que una visión materialista recuerda con insistencia y transparencia.algo que los determinismos espirituales posponen y esconden en aras a configurar un individuo producto,según el deseo y la palabra de un todopoderosos que está por encima de el.Para el materialismo el todopoder está en el todo orgánico y una de sus partes es la versión humana,realzada desde su pensamiento y capacidad de emularla omnipotencia.
La figura del abuelo/a pareció entrar en crisis a partir de la familia nuclear separada de la compleja familia patriarcal en la que podían coexistir 3 o más generaciones. Biológicamente sigue existiendo de una forma ineludible pero su rol social e intervencionista en el futuro del nieto es completamente distinta a la antigua. Se ha descrito el síndrome de la abuela esclava cuando la figura materna de la persona que ha tenido un hijo pasa a ser rescatada para usarla por razones instrumentales más que sentimentales. También se puede describir todo lo contrario: abuelos/as que tienen muy claro no someterse a esa manipulación ayudando en todo lo que pueden al neonato y a sus padres sin dejar de ser ellos personas o renunciar a sus actividades. Mientras la abuela utilizada (que suele ser la figura predominante) es emplazada a jugar un rol unidireccional para ocuparse de la nueva criatura sin recibir suficientes compensaciones, los abuelos independientes no renuncian a sus vidas personales por la criatura naciente que en su crecimiento va a necesitar mucha dedicación y entrega, cuya mayor parte corre del lado de los padres. Los hay, dentro de estos, que, por vicisitudes y limitaciones severas, han optado por entregar sus criaturas a los abuelos paraqué estos se ocupen totalmente de ellos, en la crianza y educación. Los hijos de padres derivados a los padres de estos son un caso particular que merece otra atención. En principio son la excepción, pero no son pocos los hijos de madres solteras o de madres todavía niñas que pasan, en la práctica, a tener dos madres, la biológica real y la abuela, más adulta y generalmente mas responsable.
Dejando de lado esta región del tema centrémonos en la abuelidad desde la condición recibida de tal. Recuerdo la escena de una película en la que una mujer estrenada como abuela acude a la casa de su hijo (o hija) a saludar a la nueva criatura y por la llamada de aquel que anda un poco perdido sin saber qué hacer. Tras un rato de visita le da una lección magistral volviendo la abuela a sus quehaceres y dejándolo al mando de la situación quien la ha creado o se la ha buscado. Posiblemente este es el perfil del abuelo/a moderno y no el que, como antes, llenaba de babas y carantoñas al neonato sin dejarle respirar.
La condición de abuelidad se recibe sin buscarla a diferencia de la de paternidad/maternidad en las que, en principio, hay una implicación más directa y un par de voluntades en juego. El futuro padre suele ser informado cuando menos si no consultado para asumir la procreación como una cosa de pareja. El futuro abuelo o abuela no lo son o sería sospechosa su consulta por parte de los que van a ser padres. Más bien es al revés, la persona que tiene a su hijo/a en condiciones de procreación y se demora en tener hijos le pregunta cuales son sus planes o a qué está esperando.
Cuando la abuelidad es anunciada de forma indirecta con la noticia de un nieto en espera se disparan las hipótesis que hasta este momento estaban guardadas en alguna alacena o congelador. Desde el momento en que una pareja informa sobre el nacimiento que espera se genera un montón de conversaciones al respecto. El neonato antes de nacer ocupa un considerable espacio atencional y reflexivo en los que lo esperan. No solo tiene ya un nombre elegido que le será dado sino todo un programa de previsión. No hace falta caer en los casos extremos, casi patológicos, de antiguas generaciones que buscaban y tenían hijos para asignarles roles a priori dando lugar a sagas familiares en las que todos ejercían el mismo oficio, fuera el de monarcas o el de viñeteros. Aunque no se quiera influir en la libertad del nuevo ser por lo que hace a sus elecciones de futuro cuando sea mas adulto, desde el momento en que se incide en su educación desde el primer dia de nacer, se le esta condicionando para ese futuro. Es discutible que la influencia empiece a partir del parto. Ya desde antes, en el modo de llevarlo, se le está influyendo por lo que hace a pautas de relajamiento o de inquietud. Recomendaría a las mujeres en estado de gracia, que se llamaba antes, que desde el mismo momento en que tienen la verificación de estar embarazas piensen en términos de ser dos. Su individualidad queda enriquecida por la perspectiva de la nueva vida que están engendrando y cada uno de los días de lso que se componga ese proceso se debe contar con el feto que se está formando de tal modo que las actividades, además de la nutrición adecuado y los auto cuidados, cuenten con eso: un horario reglado y espacios de actividad relajantes que incluyan paseos por el bosque o audiciones musicales son formas de estar ya influyendo en el neonato.
Una vez que nace las distintas figuras relacionadas con el acontecimiento, pero especialmente la parentela consanguínea se reunirá en torno a la nueva figura estelar que agasajará y dirá lo bonita que es. En segundo lugar en la escala de importancia estará la madre que será tratada de heroína por haber sabido parir tan bien y en tercer lugar, casi en las sombras, estará el padre que hizo su contribución. La mayor parte del tiempo la mamá le dará el calor a la criatura y el padre hará un tanto de subalterno. Otras figuras familiares las madres de la pareja (es decir las abuelas) o las hermanas de ella se ocuparán de pañales, ropita, comentarios etc. Los hombres, generalmente, serán lso primeros que salgan al pasillo a platicar o ver el partido de futbol por algún monitor de tv accesible. El despliegue familiar se desarrollará de acuerdo a la perspectiva del guión dominante sobre este tema.
De acuerdo con la línea biológica normal, de abuelos suelen haber cuatro y últimamente hay bisabuelos, desde que la longevidad biográfica tiene al personal haciendo de extra mucho más tiempo que en generaciones anteriores, puede quedar alguno. Los panoramas más recientes dadas las separaciones entre hombres y mujeres puede proporcionar además de los abuelos biológicos los partners de estos. Un neonato puede estar de suerte: si viven todos los padres de sus padres pueden tener además de los 4 tópicos otros cuatro añadidos si todos ellos tienen pareja. El colchón de acogida es o puede ser, comparativamente, más importante.
El cromo se desluce tan pronto cuando la condición de abuelidad en tanto que atributo biológico dado no viene separada de los valores personales, las actitudes y distancias psicológicas que hay, las rencillas o viejas cuentas nunca saldadas del todo y, en definitiva, la convergencia de universos mentales completamente distintos ante el feliz acontecimiento.
Desde el puno de visto del abuelo/a, el nieto/a representa una continuidad de su ADN, de su nombre, de su sangre como suele decirse. Se vuelca, casi por decreto, a su cariño y dedicación. Forma parte del yo extensivo. Se recibe con ilusión al naciente y se actúa de acuerdo a un rol mas o menso esperable. El abuelo no hace de padre y guarda una relajación con la crianza del crio a diferencia de cuando fue padre, más inexperto y con alguna carga de ansiedad desmedida. A parte de su relación funcional como su custodio cuando los padres no pueden ocuparse va a tener o va a poder gozar de una relación distinta, más lúdica, más dedicada a la sabiduría por encima de la instrumentación. Bien es cierto que una criatura antes de pasar a la fase del entendimiento ha de pasar por la de la estimulación y por el aprendizaje de hábitos. De hecho la estimulación es una constante que se alarga en el tiempo. A mas cantidad de ella menor madurez pero sin ella no hay evolución posible, Goethe dijo que la juventud prefiérela estimulación a la instrucción. En todo caso mientras la instrucción es más propio de tutores, padres directos y responsables el abuelo puede entretenerse en contar historias y en co-descubrir cosas juntos. Eso puede llevarle a un papel no siempre aceptable por los padres. En contrapartida cosas que le tocará hacer como dar determinadas comidas a unas horas al nieto puede que no esté de acuerdo con ellas por el tipo de plan nutricional en el que lo meten. Si hay diferencias ideológicas entre los abuelos y su hoja/a o con la pareja de este, no desaparecerán por arte de magia con el nacimiento del nieto/a sino que en el trato con este/a se pondrán en evidencia de otras maneras. Hay un conocido conflicto latente entre abuelos y la parte no consanguínea de la pareja en relación al trato con el nieto. Puede afirmarse esa paradoja que el amor que éste recibe desde distintas fuentes entra en contradicción entre sí.
La figura abuela es importante para el crecimiento, educación y objetividad de una criatura, por el solo hecho de tener unas figuras constantes a su lado con una edad biológica diferente pero también con unas formas de trato muy distintas. Ir a casa del abuelo/a puede ser igual a ir a una fiesta. En todo caso, un paréntesis dentro de la cotidianeidad. La cadencia de ese contacto puede ser de un tipo u otro según el feeling entre los padres de la criatura con sus propios padres. También por el lado de los abuelos quienes imponen mas su presencia.
La condición de abuelidad no transforma a la persona que lo es con unos nuevos valores que no tuviera antes. Es quien es porque era ya quien era. Puede cambiar su agenda diaria y buscarle un hueco a la nueva criatura pero todo lo que piensa y sabe de la situación previa de ella no va a variar, lo más que puede hacer es encapsularlo para que no resurja en forma de informaciones tensionales.
La figura abuela puede ser más presencial o menos dependiendo de la permisividad que los padres de la criatura permitan. Los abuelos que se imponen a toda costa tratando de dirigir la cuestión y aumentando la presencia en exceso sea positivo para nadie: no lo es para el crio en primer lugar, tampoco por la relación con la nuera o el yerno. De alguna manera estos deben permitir que el afecto de sus hijos sea incrementado por otras fuentes de afectos que tal vez no le plazcan. También desde el punto de vista del abuelo/a el amor que vuelcan al nieto/a no se detiene en el eslabón del que lo ha hecho nacer yerno/nuera si la relación anterior ya no era afectuosa. El campo contradictorio está servido.
Hay algo más: la condición de abuelidad despierta un potencial de cariño que se mantenía dormido o no reactivo ante otros acontecimientos personales, incluidos otros neonatos que nacen en la vastedad de la estela familiar en otros órdenes de parentela. En resumen, la cantidad de cariño resultante que puede manar de la figura abuela y recibir el neonato depende de la gestión de las relaciones que tienen entre sí los adultos.
Mientras el rol se regula reglamentariamente el amor depende del código ético de cada cual y de la psicología liberal o no que se tenga.
La abuelidad. En el futuro, segunda parte.
La condición de abuelidad viene dada por la naturaleza si la línea procreativa del propio linaje va siguiendo su curso ordinario. No es que una generación viva con la obligación de autogenerarse a sí misma. Cada persona y especialmente cada mujer decide, en principio libremente, adquirir su condición de procreadora y de maternidad. Sin duda la tradición y la cultura inciden en esa decisión pero también existe una pulsión psicológica, no del todo aceptada unitariamente, que lleva a esa conducta. La libertad de elección es relativa, todavía el desconocimiento excesivo de la prevención del embarazo lleva a muchas mujeres a tener hijos sin ni siquiera pensar en su prerrogativa en hacer la opción opuesta o en planificarlos.
Una de las razones que esgrime la ideología contraria a la homosexualidad es el peligro de extinción de la especie. Muchos de los estados modernos incentivan el crecimiento poblacional en su perímetro geográfico aunque otros han tenido que contenerlo al llegar a cuotas desbordadas. La fecundidad esta elogiada desde antiguo y las sociedades más productivas han ensalzado convenientemente la figura de la madre nutricia.
Sean las que sean las consideraciones acerca del nacimiento de nuevas criaturas, en un mundo poblacionalmente saturado y con una oferta de existencias contradictorias no exentas de dolor, la noticia de un nuevo nacimiento se espera con ansiedad y se celebra con alborozo.
En todo el proceso previo, (alrededor de unos 7 meses, desde que queda confirmado el test de embarazo hasta el alumbramiento), desde los padres al entorno familiar, el tema pasa a ser una de las referencias continuas. El ser humano es la criatura que mas espacio referencial ocupa antes de nacer. La perspectiva de un hijo por nacer invita a toda una reflexión, tanto por parte de sus principales implicados en su nacimiento como por los consanguíneos y vinculados. Un escenario de abuelos, tíos, primos segundos, o hermanos, si los hay previamente, esperan el acontecimiento con anhelo y con amor dispuesto. Aunque sabemos que el amor pasa por una construcción y un proceso de intercambio sentimental, desde el momento en que la noticia del nacimiento es confirmada, empiezan a jugarse a fichas, a pensarse en planes, a repasar los roles de cada cual. La figura del abuelo/a no es precisamente la más crucial pero está muy arraigada en la memoria popular. Su peso ha cambiado con la evolución de las tipologías familiares. Antiguamente el abuelo/a era una figura casera, presente. La responsables de les histoires du feu, las historias contadas junto a la chimenea. Una escena idílica en un tiempo campestre sin televisores donde la escena familiar era aglutinante. Modernamente, con la familia nuclear, el abuelo vive en casa aparte y vida distinta, es posible que en una ciudad diferente de las otras en las que nacen sus nietos. El abuelo actual puede serlo con 50 o menos años de vida y con la mitad de su vida por delante con energia y planes para hacer muchas cosas. El abuelo de antes cargaba con el estigma del arrinconamiento a una edad prematura, en un tiempo biológico en que se vivía menos edad. La figura del abuelo tal vez más entrañable ponía en contacto al nieto con un mundo alejado. Actualmente hay algunas recurrencias. El medio siglo que puede ir entre un nieto y un abuelo permite a aquel entrar en contacto con cosas y experiencias diferentes de las que sus padres le proporcionarán. La suerte del pequeño se verá mejorada por tener la influencia de discursos distintos que podrá complementarlos a su conveniencia, también la de visitar otro espacio doméstico diferente, con otros objetos, con otras maneras de funcionar, con otra habla, sonidos y personas. Para la abuela/o el pequeño ser, pletórico de energía y de novedades, reestimulará la situación, demostrará que hay una ley de vida que se va cumpliendo por encima de las voluntades. Pero no es la continuidad genética lo más importante sino la continuidad de una historia. El nietecito es la figura, que podrá llevar más allá, la memoria de su ascendiente. Algo del orden egoico de éste puede haber en ese deseo de continuidad. Sin embargo el juego de relación se impondrá por encima de este otro aspecto más panorámico. Se ha dicho que los abuelos reconectan con su infancia a partir del trato con sus nietos, que se ocupan mas de lo lúdico que de lo educativo. Una parte de la conflictividad entre abuelos y padres de la criatura en los modos de tratarla es que aquellos, parece ser, que consienten lo que estos están obligados a reprimir. Posiblemente los abuelos, saben por tener más edad y más tiempo para la sabiduría, que la vida ya se ocupa de dar los palos correspondientes a todos los vivientes y que no es cuestión de anticipar reprimendas. Mientras el nieto va descubriendo la vida el abuelo puede ir contándole cosas de las que ha vivido, llevarlo a pasear por lugares diferentes, mimarlo de otras maneras. Está descargado del rol educativo pero será, seguramente, instruido por los padres para que no le permita según que cosas, o no se convierta en un distorsionador de su proceso.
Obviamente, la tutela y la autoridad es de ellos, las figuras abuelas pueden formar parte de la logística con la que contar y también, sin duda, del cuadro afectivo-relacional pero en la actualidad no suelen ser presencias cotidianas. Cada padre y madre con su hijo encontrará el lugar que debe ocupar el abuelo/a en la vida de la nueva criatura. Desde el punto de vista de ésta, cuanta más gente a su alrededor, mas recursos, más estimulaciones, más cariño, más variaciones de situaciones y en definitiva más oportunidades para crecer con salud y desarrollo. Siempre, evidentemente, que su entorno mantenga una entente asegurada. La primera curiosidad de la condición abuela es que una relación disminuida con su descendiente y pareja se puede ver activada por esta circunstancia. La relación con la familia nuclear, que por definición es un tipo de familia independizada de la patriarcal, no va a ser fácil cuando los nuevos padres puedan sentirse atosigados por los ofrecimientos continuos de los abuelos y, en otra medida, de la parentela. A diferencia del padre/madre que la relación con el neonato está garantizada, la del abuelo/a pasa por la admisión o no de aquellos. No todo el mundo comunica a sus padres haber tenido un/a hijo/a o lo hace con demora o no facilita el encuentro. Depende en gran medida de la comunicación previa que se haya mantenido entre unos y otros. Hay abuelos que se quedan con la demanda de que sean tenidos en cuenta como tales. Si la relación entre padres e hijos (o con las parejas de estos) se ha torcido con anterioridad eso repercutirá sin lugar a dudas a la nueva relación naciente con el nieto que, a fuerza de darse a cuenta gotas, será disminuida.
El cuadro trigeneracional puede conjuntar desde el principio tres clases de egoísmos: el del abuelo que se plantea su futuro próximo en esa condición de abuelidad pensando en su gusto por el trato (un amor consanguíneo que no deja de disfrazar el deseo de su propio placer); el de los padres que son los posesionarios de la criatura y los primeros en disfrutarla, el del propio neonato que para su supervivencia cuantos más recursos y personas que le amen tanto mejor.
Desde del punto de vista del abuelo caben dos posiciones, la de intentar establecer una presencia regular en la vida de su nieto o dejar el contacto a la espontaneidad (no contemplo aquí la tercera, que también se da, de renunciar o eludir todo contacto). Para la primera, si no hay un gusto por esa presencia en todas las partes implicadas probablemente, probablemente generará roces. La regularidad continuada venia dada en la familia patriarcal que en la misma casa coincidían 3 o 4 generaciones. Para las familias actuales es tanto más difícil organizarla cuanta más separación previa haya. No es extraño que los recién padres se sientan agobiados por la presencia familiar, en esa logística que se ha ido vertebrando en torno al eje de la perspectiva del neonato desde antes de nacer. Por su lado el abuelo/la abuela se puede sentir alejados del proceso de su nieto al no ser llamado/a o tan solo de muy tarde en tarde para efemérides concretas como la de los aniversarios.
Colette dijo algo muy válido: cuando eres amado no dudas de nada, cuando amas dudas de todo. A diferencia del padre/madre, el abuelo/a se pone en la condición de amar a la nueva criatura o tener la mejor disposición para con ella pero sin tener las certezas para la relación. Tras los primeros días postparto una abuela francesa me contaba que al ofrecer instalarse con ellos para ayudarles durante una primera temporada su oferta fue rechazada alegando que la pareja y la criatura se valían por si mismos. Ciertamente hay abuelos/as que ante la tesitura del neonato rebasan el límite de su rol y quieren hacer el de madres/padres o indicándoles excesivamente lo que deben hacer estos. No hay que descartar que se pueda dar una regresión cuando esa insistencia sobrepasa una cuota racional de disposición y ofrecimiento. Sin duda la relación con el nieto pasa por la autorización y facilitación de los padres, de los dos si es una pareja la que está. Un abuelo auto impuesto carece de sentido por mucho que alegue a sus derechos de tal. Eso era propio de familias victimas de sus abolengos y de intereses de linaje predeterminados. Las nuevas configuraciones familiares han sacado la figura del abuelo de prosternación para ser un sujeto tan activo o mas que la de los padres de la criatura. Estos también pueden confundirla como un recurso logístico y punto. Se ha diagnosticado el síndrome de la abuela esclava cuando la relación que se le permite a esta con el nieto es por razones exclusivamente utilitaristas.
Desde el punto de vista del abuelo/a, estrenarse como tal es como entrar en una segunda parte dentro de su futuro en el que ya lleva tiempo instalado. Muchos abuelos actuales ven crecer a sus nietos y les queda tiempo biográfico suficiente para asistir al nacimiento de sus bisnietos. La vida sigue, los rasgos genéticos continúan y la posibilidad de besos y carantoñas con dos generaciones por medio alcanza un tramo importante de la historia, más de un siglo por lo corto. Depende de muchos factores que luego los hijos de los hijos, y también los hijos de éstos, se interesen por sus ancestros y averigüen qué hizo o que fue de aquella persona avejentada pero cordial que le pudo contar alguna historia y la abrazó en alguna ocasión. Pero cualesquiera que sean los factores, toda oportunidad para el contacto físico de proximidad habrá sido crucial para la base de afecto que quede para siempre.
El abuelo actual estrena ésta segunda parte de su futuro sin ser aún viejo. Algunas personas de su edad todavía tienen hijos. Saber su continuidad genética tal vez le libre de algunos fantasmas o incertidumbres con respecto al futuro de su herencia. En el fondo, sus colecciones, sus cosas, su legado verbal, le gustaría que fuera revivido en la boca de su/s descendiente/s. Conectado con la pulsión a la maternidad (un registro distinto al de la necesidad de la reproducción para la especie) puede haber una disposición a la continuidad del linaje, incluso cuando no tenga una contextualidad de clan biológico. No tiene porque tener las respuestas a esto, la cuestión es que un nuevo ser lo hace abuelo y a partir de este gran acontecimiento, el más extraordinario de todos, el de nacer, toda su percepción se afina y su teoría de la experiencia se pone a prueba otra vez.
Injusticia=Violencia
Me pregunto si la ecuación injusticia=violencia es tan categórica y universal como parece. Sé que las guerras y conflictos bélicos de hoy, incluidos los diversos terrorismos, son la consecuencia histórica de las injusticias de ayer. Sé que las guerras y la destrucción de bienes y de personas del futuro están ya fraguadas en las injusticias irresueltas de hoy. ¿Pero cada vez que alguien mata a alguien es porque concurre la injusticia como condición previa? ¿O hay, no pocas, veces la patología de la mente violenta que elige una víctima propiciatoria para descargar sus desarreglos psíquicos? Las guerras son los escenarios propiciatorios para que los perfiles mas agresivos y homicidas campen a sus anchas. Uno de los ancianos entrevistados en una película de Axel Corti sobre la Wermacht austriaca da la siguiente relevante información: los voluntarios para los pelotones de ejecución solían ser siempre los mismos. Si hay escenarios que catapultan a las iniquidades peores del ser humano, siempre debe haberse dado este fenómeno de sacar a flote violencias soterradas, pero me temo que el grado de perversión actual es tan elevado que mucha gente está cargada de tensiones, tal vez originadas por presiones injustas, pero que vuelcan sus agresividades contra personas inocentes. Basta que un país entre en conflicto armado con otro para dar la oportunidad legal a que asesinos latentes ejerzan su violencia brutal contra la población a la que atacan. Un militar, desde el soldado raso al máximo comandante, es un tipo uniformado autorizado a perpetrar crímenes por los que, generalmente, no será juzgado. En toda la historia bélica son raros los casos condenados por abusos o por etnocidios. En realidad hay un límite conceptual en los mismos procedimientos de justicia internacional para juzgar a sus reos. El hecho de que puntualmente sea castigado algún caso de sadismo como el de la chica americana humillando a prisioneros iraquíes no significa que haya un interés del sistema en atajar torturas y asesinatos.
Pero la cuestión social de fondo es la permanencia de estructuras escisionistas de la sociedad que hacen que unos soporten los ultrajes y otros se beneficien de ellos. Eso puede estar estratificado por grupos de intereses o por clases económicas lo cierto es que hay distintas posiciones ante los hechos y ante las condiciones materiales de las cosas. La sociedad dista lejos de ser el sueño de la utopía y su supuesta transformación no va necesariamente a una mayor justicia social sino antes bien a sus efectos opuestos. La injusticia es el barril de dinamita que un día u otro estalla en forma de violencia. Sí, la violencia es en muchos casos otro barril potencial a punto de estar independientemente de la bondad de las condiciones sociales. Ambos parámetros se alimentan mutuamente. Una situación social que descanse en un funcionalismo injusto tarde o temprano explotará y puntualmente irá arrojando saldos de atrocidades concretas. La psicología social puede estudiar las previsiones de estos fenómenos y el psicoanálisis sugerir el modo con el que combatir el peso de la represión pero mientras el ser humano no se libre de las presiones que le atormentan la violencia termina por ser una escapada. Distinguiremos entre las clases de violencia que surgen y no las mediremos en función de los artefactos de destrucción empleados sino según los móviles que las hayan desencadenado.
Jean Bricmont en su libro y tesis del Imperialismo humanitario denuncia la coartada de los derechos humanos para justificar las agresiones de los países imperalistas contra otros países que no son objetivamente sus aliados. Con la falacia de la guerra preventiva esta todo el planeta atemorizado. Nadie está a salvo. El concepto no es nuevo, ya lo utilizaron los nazis para invadir Rusia en la II guerra mundial.
La injusticia que significa el reparto discriminatorio del poder y de los recursos sea a una escala doméstica o a una escala entre naciones es lo que predetermina reacciones violentas. La violencia sin embargo es de orden distinto si es reactiva u ofensiva, defensiva o unilateral. Siempre hemos tratado de distinguir entre las luchas de los partisanos o milicianos que se armaron desde el pueblo para acabar con las dictaduras o para defenderse de alzamientos nacionales como en la época de la república atacada por lo que sería el franquismo de las violencias perpetradas por los bandos reaccionarios. La división sigue sirviéndonos aunque toda violencia con resultados de destrucción sea deplorable. Pero sigue sirviéndonos porque no se puede evaluar el terrorismo con un patrón de medición distinto al de cualquier acto agresivo en cualquier guerra. Irak, desde la invasión del 2003, es un hervidero de atentados. ¿Cómo distinguir los actos terroristas de los ataques bélicos? Mientras haya injusticia el mundo seguirá siendo un campo de emboscadas o de minas y en los estallidos la proporción más alta de víctimas seguirá siendo la no directamente implicada en los bandos, es decir, la población civil, la más indefensa.
Solidaridad como alienación y dependencia.
La solidaridad es un acto de fraternidad que puede generar dependencia, es uno de los slogans posibles que advierte de los peligros potenciales de la solidaridad mal gestionada. La solidaridad es en principio uno de los valores humanos más apreciables. Es difícil que una persona sin la facultad solidaria pueda identificársela como alguien de la propia especie. Su gran virtud consiste en su capacidad de ayuda. Es así que la solidaridad puede tenerse como uno de los criterios estables en el registro de conductas que uno tenga. “Haz bien y no mires a quien” se decía antes. Sófocles dijo que la obra humana más bella es la de ser útil al prójimo. Esa utilidad bien puede concretar una manera solidaria de hacer las cosas. La solidaridad, sin embargo, no puede ser tratada como si de un solo comportamiento se tratara. Su sistematización en forma de cooperación desde las cúpulas de estados y de instituciones o desde iniciativas privadas como las ONGs vienen demostrando tras un itinerario de varias décadas, que los programas de solidaridad pueden convertirse en armas sutiles contra las mismas áreas que han recibido solidaridad generando un nuevo síntoma de dependencia. Esta dependencia no es solo económica sino sobre todo psicológica hasta tal punto que la solidaridad puede generar psicodependientes mentales por no decir esclavos de la ayuda. Si se quiere inutilizar a alguien, en la edad que sea de su crecimiento, basta dárselo todo sin que tenga que hacer ninguna contraprestación. Llegará un momento en que tanta inyección solidaria se convertirá en idiocia.
A Sófocles se le puede disculpar en su tesis, que sigue teniendo una vigencia en cuanto al universalizarse lleva consigo el intercambio de contribuciones, en un tiempo en que no había tanto conocimiento ni experiencia de los impactos solidarios. Los programas de solidaridad en su conjunto están consiguiendo una nueva forma de dominación en los países en los que intervienen. Toca distinguir entre ayudas puntuales por catástrofes que envían a la indigencia a miles de personas de un dia para otro a programas sistemáticos de intervención desde afuera, con capitales extranjeros y sin la implicación co-decisoria de los interesados. No se nos escapa que ayudar no es fácil y que lso mismos protagonistas de la ayuda pueden tratar con efectos indeseables en sus inversiones. El hecho de la gratuidad de sus esfuerzos por los que no tienen que pagarlos directamente beneficiados en la ayuda los aliena en posturas de espera mas que los recluta en posturas de sinergia activas.
La revisión y autore4vision sobre la solidaridad está enunciando tesis radicales al tratarla como una nueva forma de colonización. El dominio de una persona o grupo cultural sobre otra u otras queda manifestado desde el momento en que el ayudado queda excluido desde los mismos programas de ayuda incapacitándole para valerse por si mismo para salir de su agujero.
No hace falta venir a África o ir a las zonas más depauperadas del planeta para darse cuenta de ese fenómeno de incapacitación del necesitado. En los países más ricos también hay y ha habido no pocas personas que se han acostumbrado a la ayuda permanente sin hacer contraprestaciones de ningún tipo para recibirla. Los estados del bienestar se han encontrado con los resultados de políticas sociales que solo han servido para amordazar contingentes de la población no para rescatarlos como fuentes de riqueza o creación para si mismas y para el resto de la sociedad. El estado -primer gendarme interesado en la sociedad clasista y en un cierto inmovilismo histórico para no pocos temas de su país- prefiere dedicar importantes cantidades de capital para asegurar la perpetuidad clasista aun a costa de desaprovechar valiosos contingentes humanos de su país que no aceptar iniciativas igualitaristas y cooperativistas. Otro tanto puede decirse del capitalismo rico frente al capitalismo pobre de los países con grandes bolsas de pobreza. Inyecta sumas de capital considerables para si bien modificar algunas infraestructuras no intervenir realmente en la incorporación de las masas para planes de creación que les autonomicen además de cambiar de chip.
Hay una concomitancia entre los indigentes profesionales de los países ricos con los indigentes de perfil constante de los países pobres. Sus proporciones son completamente distintas pero sus esperas de la sopa boba son las mismas. Aún asi cada pobre permite ser colonizado por la idiocia o no según el grado de miserabilidad que lo arrolla. La miseria creciente guarda una terrible conexión con la falta de dignidad. Quienes ponen la palma de la mano esperando recibir no saben qué con tal de recibirlo no son pocos pero aún así son una minoría en comparación a quienes no lo hacen. El estilo es distinto en cada país. En Senegal, más europeizado y más rico que sus países vecinos, el comportamiento de los que piden ayuda es distinto.
Hay que distinguir entre el gesto solidario espontáneo que viene a cubrir una necesidad de quien la tiene que a su turno, con el beneficio de esa acción, podrá hacer otro tanto con otra persona siguiendo una poderosa ley de encadenamiento de un significante: ayudar a quien lo necesita realmente pero en una ayuda que le permita su evolución y formación y en definitiva su independencia de aquella carencia puntual; del gesto profesional y sistemático de la caridad o de la solidaridad como acciones que pretenden otros propósitos: la una ganarse el cielo y la otra reconducir capitales aunque los resultados tanto de un caso como de otra no sirvan para la libertad de nadie y, todo lo contrario, sí para su alienación.
Las Ongs que están por la cooperación y el desarrollo no suelen unir a sus planes humanitarios el humanismo crítico contra las antiguas inercias nefastas de las sociedades. Consiguientemente no luchan por otros valores alternativos, es decir por la reconstrucción mental de la especie humana. En realidad no se enfrentan a las tradiciones, a las inercias obsoletas, a las desidias y a costumbrismos estériles. Textualmente no van a ni pretenden cambiar el mundo. No van a hacerlo. Forman parte del panorama socioeconómico y hay que contar con su presencia pero no precisamente como factores de propulsión de nuevos cambios. Sus políticas quedan en el registro de los paliativos. Otro asunto son las ONG que intervienen contra las leyes de un país, tales como AI. Desafortunadamente la mayoría, siguiendo una larga tradición de catolicismo militante en sus países de evangelización, se plantean el desarrollo: desde más asfaltado y vías de comunicación a más pozos, más canalizaciones o más alimentos y más escuelas. Todo ello muy loable, solo que ni siquiera la escolarización es una garantía de pautas educativas de nuevo tipo sino la reproducción de las viejas basadas en esquemas de obediencia y de ejercicios memorísticos.
Toda inversión útil deja un poso consolidado. El asfalto o una vía sólida de circulación son tan necesarios en un régimen capitalista como en uno supuesto que pretendiera una economía (más) igualitarista y un desarrollo sostenible. La objeción es que las ONGs no critican directamente los planteamientos de Estado y/o las decisiones gubernamentales en sus países de intervención. Su legalidad en ellos depende de no meterse en asuntos internos como para convertirse en personas non gratas y ser expulsados. Las ONGs necesitan justificar ante sus propias bases de financiación: desde particulares a entidades bancarias y empresas en sus países de origen que trabajan en pos de la ayuda internacional e invierten en solidaridad. Lo cierto es que un volumen alto de sus engranajes ya se lleva una buena parte por no decir la mayor parte de sus ingresos, quedando un resto final para productos de innovación. Habría que consultar las memorias publicadas una a una para ver cual es el porcentaje de una parte y de la otra. Es sospechoso sin embargo que los propios colaboradores de ellos tengan motivos para quejarse de inversiones absolutamente impensadas tan solo para justificar gastos (una nueva versión de blanquear dinero) o pagar billetes de primera clase, o los más caros, a sus colaboradores.
La equivalencia de las dos partes de la ecuación no es ni positiva ni negativa, constata un hecho. Capitalismo es uno de los nombres del desarrollo pero sabemos demasiado bien a costa de qué ha sido su desarrollo: miserias de distintos tipos, explotación salvaje de la fuerza de trabajo, contaminación y falta de respeto con el medio ambiente; y por si fuera poco todo esto, despersonalización en masa de la gente para tenerla reclutada tras zanahorias dadivosas u objetivos ambiciosos con los que hipotecar sus vidas, es decir impugnarlas como vidas llenas de sentida para vaciarlas tras llenar sus panzas y sus álbumes de cromos.
No hay porque poner en duda el valor sincero de las Ongs en ayudar a sus sectores campos predecididos de ayuda. Tampoco hay que poner en duda el valor objetivo real de las intervenciones: un pozo es un pozo, una instalación solar es la que es, curar a millones de enfermos de sus enfermedades son curas reales. Otro asunto es si estas intervenciones sirven para generar procesos autogestionarios de conciencia y asunción de responsabilidades, capacidad de mantenimiento de las nuevas instalaciones donadas o las curas son para evitar nuevos brotes de las mismas enfermedades. El desarrollo existe a partir de dotar medios, pero también criterios de gestión de esos medios, para sobrevivir con dignidad y con capacidad de programa y futuro. Lejos de esto una ONG es interpretada a escala de un país como una empresa que en comparación a otras tiene una serie de ventajas fiscales que va a inyectar presupuestos considerables y que va a crear puestos de trabajo a su alrededor. En este sentido el desarrollo en el sentido de financiación de proyectos es contante y sonante en si mismo independientemente de la voluntad transformadora que haya detrás o no. No negaremos que el capitalismo no supuso una verdadera transformación en las relaciones de producción humanas y en el contacto con la naturaleza, tampoco que en los anales de sus historia económica hubo verdaderos héroes del empresariado que arriesgaron sus vidas y sus fortunas para transformar las situaciones de los países. Con esto no se trata de disculpar a nada ni nadie tampoco de culparlo. Lo cierto es que determinadas innovaciones producidas a gran escala (el televisor o el automóvil) que en principio eran inventos absolutamente revolucionarios y favorecían algunas ventajas con respecto a la velocidad de las noticias y la velocidad física de la gente, se habían convertido ambos en nefastos. Hay algo del capitalismo a revisar y esto es los costes de su desarrollo tanto en términos de agravio a la naturaleza como de agravios a las mismas personas.
Para quien no cuestiona el sistema en su perversión potencial la equivalencia no le hace mas que reconocerle su gran contribución a la expansión del capital y de sus réditos; para quien cree que el intervencionismo solidario además del desarrollo económico ayuda a cambiar la mentalidad de los ayudados a favor de un nuevo tipo de conciencia humana está emplazado a que se le caiga la venda de los ojos.
Podemos aceptar que el desarrollo de algo tiene un valor en si mismo y su evaluación hay que diferenciarla del valor de su aplicación. La historia de la ciencia está llena de curiosidades en la intervención del hombre en el conocimiento. A menudo los científicos se han valido de las estructuras de financiación para sus investigaciones sin estar de acuerdo con sus políticas. La historia del saber esta repleto de nombres que pueden más o menos gustarnos pero de los que queda su contribución a la ciencia y no el perfil biográfico de sus vidas en los que no entramos ni salimos. Wernher von Braun ,Chadwivck , Classius, A.W. Frutkin, Werner Heisenberg, McMillan Edwin.
Maxwell,James Clark. Michelson Leslie GrovesPaul Hermann Müller, David Sarnov, Crhistian Huygens y Peter Kapitsa entre otros miles han contribuido al desarrollo del conocimiento cientifico y por tanto al dominio del saber sobre la ignorancia independientemente de dos factores: la aplicación perversa del conocimiento obtenido -por tanto la incapacidad de usarlo con una perspectiva ética- y su concreción en momentos para los que la tecnología o la capacidad material para gestionarla no estaba a la altura de la nueva fórmula conseguida.