FLUENCIA TRANSCULTURAL

El rencor del expaciente.

Escrito por jesusricartmorera 05-09-2008 en General. Comentarios (0)

EXPACIENTE[1]  Y SU RENCOR

El mundo de la clínica ha construido  un laberinto de pasiones y sin lugar a dudas  constituye un sector social que mueve mucha expectación y economía. Concretamente la gremialidad médica viene siendo tan controvertida como solicitada. Lo segundo porque la gente no puede vivir sin la interpretación de sus síntomas de dolor y lo primero por la pluralidad de metodologías de tratamiento además de por la eterna réplica contra procedimientos lesivos de cura. Paralelamente la psicología clínica de diagnóstico y de tratamiento viene a estar presente como disciplina y ciencia de la salud, con actuaciones en casos que no resuelven la hospitalización psiquiátrica ni la intervención somática. Y dentro de las psicoterapias también hay controversias y solicitudes. Lo segundo porque el índice de salud mental comunitaria necesita ser más atendido,dada la creciente demanda asistencial; y lo primero porque a caballo de la psicología y lo psicológico, resulta fácil añadir el calificativo sin tener formación ni credenciales que lo atestigüen.

El sector de la profesionalidad médica recoge  abundante casuística de demandas de pacientes y expacientes o sus familiares que no están de acuerdo con los protocolos administrados. Sin duda no pocas veces las demandas son completamente justas y la autoridad judicial condena a inhabilitación de l ejercicio profesional a indoctas figuras cuya negligencia ensombrece más de lo que ya lo está la medicina oficial.

El sector de la psicología en tanto no está dotada legalmente de la recetación de psicótropos no corre riesgos de ser acusada.Porque sin descartar la posibilidad de su negligencia[2] , su instrumento fundamental es el del discurso oral. Y Eso con parecer poco es mucho, porque la palabra conduce al paciente a través del espejo y contribuye a que vea las cosas de otra manera,desangustiándole de sus desarreglos emocionales y vivenciales.No todos los pacientes entienden que la cura conversacional pasa por pautas de reconocimiento de la conexión entre valores-hábitos y crisis, ni que todas las cosas se pueden arreglar volviendo a  un pasado que no es intacto. Por eso, una relación terapéutica ocasiona cambios importantes en la estructura psíquica y en el sistema ideológico de una persona, en particular si sus síntomas de desarreglo presentados ya eran los de una personalidad caóticamente desestructurada. Y los resultados dela misma pueden conducir a rompimiento de relaciones personales cuya conservación se ha hecho imposible, por dolorosa y patologizante. Eso comporta animadversión desde el punto de vista del partner de quien es consultante hacía la figura del rol del o la psicólogo en tanto que es un depositario de confidencias a las que él o ella no accede. La cuestión es particularmente rival cuando el consultante es hombre y va a una psicóloga o mujer y va a un psicólogo[3] .  Unas sesiones iniciales pueden ser toleradas para una pareja rival hasta que los cambios de conducta y de actitud empiezan a ser manifestados, en particular  cuando el o la consultante empieza a enfrentar temas cotidianos y domésticos a su pareja si hay entre ambos un conflicto latente. Desde ese momento el/la psicólogo/a puede heredar un/a enemigo/a en alguien que no entiende el proceso. En un enfoque sistémico la relación con los dos componentes de la pareja y una propuesta de tratamiento  de ambos, aunque sea significado el partner-síntoma, puede suceder que quien se crea en la posición de normalidad solo trate de encontrar en el/la terapeuta un aliado en quien depositar el encargo de corregir a su partner”descarriado” para que se lo devuelva como en los viejos tiempos.[4] 

Evidentemente la función del psicólogo no es la de dar la razón al uno o al otro sino intervenir en una dinámica subjetiva propia de quien está padeciendo unos sucesos de vida que no sabe elaborar por cuenta propia. El tratamiento se puede hacer tanto más largo cuanto más incumplido esté por el/la propio/a demandante.Y no todos los tratamientos alcanzan una terminación con éxito de cura estable.

En los casos de parejas conflictuales que basculan entre el amor y el odio y entre la unión y la disyunción,puede suceder lamentablemente que traten de evacuar desesperadamente su conflicto hacía quien les ha estado tratando.En particular cuando la transferencia analítica ha sido confundida con enamoramiento correspondiendo contratransferencialmente por el/la profesional.  Ante una historia rota de pareja cabe el riesgo no solo de heredar a un partner como enemigo sino también a un expaciente instalado/a en el rencor por no haber salido del trauma en el que estaba.

Ese rencor puede incluso tratar de ser conducido judicialmente siguiendo la analogía que ya se da en la corporación médica. ¿pero cual puede ser el alegato de un/a expaciente con una suma de horas de confidencia verbal, en la que el/la consultante hablaba en torno a sus obsesiones fijas y el/la escuchante se limitaba a hacerle la devolución-resumen de lo que decía? ¿Y cual puede ser el del partner rival que solo  acudió tal vez a una cita puntual para pretender pactar un contrato servicial o una alianza con el terapeuta,dimensiones ambas que no están previstas en un tratamiento?

La cuestión es que un/a expaciente instalado/a en el rencor, añade un síntoma más a su cuadro. Tiene otra diana a la que derivar su negatividad y sobre todo tiene otro factor exógeno al que culpar y librarse de toda responsabilidad central en su conflicto. El prototipo de un expaciente rencoroso es el que venía con una expectancia inicial que no ha sido cumplida: la devolución del partner, una cura milagrosa o instantánea, poder seguir una terapia impagada, o recibir el beneplácito de alguien cuya formación le permite comparar  la conducta del/de la solicitante a unos comportamientos estudiados.

También puede darse en quien tras meses o años de visitas, tenga recidivas obsesivas o sea manipulable por un tercero y de pronto después de tanto tiempo  interrumpa unilateralmente las sesiones porque se sienta con mayor perturbación.

Es difícil que con sinceridad honesta alguien  “pueda descubrir” que al cabo de un año una cita semanal de confidencias le hacía un terrible daño, en partícula cuando cada encuentro validaba el valor delas mismas. pero no es extraño que alguien con una personalidad decaída y muy vulnerable a la manipulación pueda interpretar caóticamente todo lo que le ha sucedido.

En cualquier caso la experiencia del/de la expaciente con rencor es una enseñanza para el ajustador de la relación terapéutica. Lo cierto es que tras todos los alegatos transferenciales que se puedan decir por una parte y escuchar por otra. Un paciente es un portador de síntomas cuya presentación como objeto de atención y análisis es lo principal. Puede suceder que la intervención  elimine estos síntomas y libre a la persona de ellos entendiendo lo que ha sucedido, pero puede suceder también que se vean incrementados por otros factores no controlados.Ante lo que el profesional no puede más que razonar una casuística y lamentar profundamente que un expaciente errante siga con su caos y su sufrimiento y tienda a extenderlo ahí donde vaya.

El reto psicológico profesional es el aprendizaje de soportar los no éxitos y  ser objeto de rencor es un indicador de un no éxito de alguna manera. Pero dada la actualidad traumática extendida, no todas las patologías son curables, y desde luego los desórdenes mentales no lo son a plazo fijo por una voluntad pretenciosa de la misma persona sintomática o de su cónyuge.



[1] el vocablo se refiere fundamental al tipo de consultante que ha seguido un programa de visitas, pero en el artículo también es sobreextendido a aquél/la  que ha solicitado una o dos, o tres entrevistas sin iniciar propiamente un tratamiento.

[2]  No hay ningún sector profesional exento de arribistas y negligentes en sus propias filas.El de psicología no es una excepción y dada la artesanalidad de las psicoterapias,pueden darse casos y de hecho se dan, de profesionales  cuyos métodos no les evitan caer en las trampas colocadas por las neurosis y psicosis que pretenden tratar.

[3] Lo que no quita otras variantes de rivalidad con olas otras combinaciones posibles.

[4]  Esa actitud no es exclusiva de miembros de una pareja, también se da entre padres e hijos.Los segundos como sintomáticos y los primeros autopresentados  como supuestos inocentes

El síndrome de la abuela esclava

Escrito por jesusricartmorera 05-09-2008 en General. Comentarios (0)

 

La familia es una organización social  originada por las relaciones consanguíneas y cuya continuidad depende en parte de factores utilitaristas. Es el escenario fundamental donde surgen no pocas disfunciones de personalidad. y  patologías. Una de ellas es la abuela supeditada a los intereses de los hijos cuando estos han  engendrado y no pueden ocuparse de ellos o les resulta incompatible con sus planes de vida. Es el momento en que recurren, o vuelven a recurrir, al hogar materno para que  se les eche una mano. Cuando el papá y la mamá jóvenes, ambos trabajadores ambiciosos y en edad de prosperar en sus empresas y en sus cuentas bancarias se quedan sin tiempo para criar a sus hijos buscan alternativas de pre-escolarización y acuden a las baby-sister; también a las abuelas, las cuales  pueden ejercer su función afectuosa junto con hacer el papel de canguros. Hasta aquí parece todo lógico. Los hijos no tienen tiempo o han de salir o  están en edad de fiesta o han de cumplir con sus horario de despacho, y para cada una de estas situaciones acuden a la abuela para que les resuelva la papeleta del cuidado de sus pequeñuelos. El problema empieza cuando la función de cuidado de la abuela és únicamente tomada como material y la más económica -todo hay que decirlo- y cuando ésta hace tal función a la fuerza, por obligación.  La abuela esclava es la que no decide por su cuenta sino que sus recursos son decididos por sus hijos o yernos. Es una situación delicada en la que concurre el afecto por los nietos junto con la necesidad de tener vida propia, se tenga la edad que se tenga. El síndrome de tal esclavitud se agrava cuando el utilitarismo es más que evidente y cuando la relación de los hijos vuelve a decrecer cuando los nietos han alcanzado ya una cierta edad y pueden prescindir de “sus servicios”.

Tal síndrome cursa con un crecimiento de la falta de autoestima, la neurosis de abandono y la distimia.

La alimentación trastornada.

Escrito por jesusricartmorera 05-09-2008 en General. Comentarios (0)

 

Los mal llamados trastornos de la alimentación concretados en la bulimia y la anorexia son en realidad trastornos de personalidad con problemas de autoaceptación de la propia imagen. No es necesario tener un síndrome patológico de extrema delgadez o de continua deglución-vómito para estar en dinámicas alimentarias erróneas.  La alimentación es una conducta trastornada desde el momento en que el comensal  ingiere productos de los que no tiene una consciencia. Los toma por tradición gastronómica, por imperativos publicitarios y por llenar sus vacíos, no solo abdominales sino también existenciales. Una parte considerable de los productos envasados para  el consumo metabólico son criticables por las posiciones más naturistas y vegetarianas y no están exentos de su responsabilidad en las patologías orgánicas.

Uno de los indicadores cotidianos de la ansiedad es el continuo recurso a la nevera y a la masticación.  Acudir a objetos comestibles que ocupen la boca generan una determinada escena gestual y son una manera ingenua de eludir los problemas por los que se está pasando, sean del tipo que sean. Tiene por resultado el sobrepeso, de la  que en sociedades de patología extrema como la estadounidense  mueren mas de 300mil personas al año. Lo que los ciudadanos allí tragan en exceso  en una sub-cultura de grasas se podría correlacionar con lo que el país como imperio quiere tragarse del resto del mundo.

Comer por comer es tan absurdo como cargar la  vida de lastres y acciones superfluas. Acudir a la alimentación cuando no es selectiva y no evaluada como nutriente es  estar en prácticas negligentes  que buscan  resolver su desamparo. No hay que olvidar que el mensaje primigenio de  todas las madres y tutores durante toda la infancia es el de comer. a menudo este “calla y come” tantas veces escuchado hace cracks en adultos como maneras regresivas de volver a sus estadios orales para seguir tragando para tapar, sin saber abocar  para descubrir.

Revivencias del dolor.

Escrito por jesusricartmorera 05-09-2008 en General. Comentarios (0)

 

Se suele decir que no hay mal que mil años dure  y que se sabe más por la experiencia de viejo que de diablo. La fraseología popular encierra una cultura de fondo admirable aunque no precisa en qué contextos se aplican con total certeza sus aforismos. En realidad el tiempo en sí mismo  no es un factor de cura de nada, es tan sólo el indicador que cuenta el avance de un proceso cuya responsabilidad está en otra parte del organismo, en el propio cuerpo o en la mente. Por lo que hace a la experiencia, ésta sí es la fuente de conocimiento y por lo tanto el antídoto definitivo a cualquier drama siempre y cuando el tiempo transcurrido haya servido para procesarla y aprender de ella. De no ser así, hay revivencias del dolor y reproducciones de un mismo tipo de dramas, sea cual sea el tiempo que haya pasado,si no fueron cambiados los modelos de encajamiento de los mismos en sus versiones primeras. Franz Alexander con Thomas French (1946) destacaron la revivencia emocional de aquellas problemáticas evocadas y no afrontadas en el pasado en la situación de examen analítico, lo cual era indicativo de una relación terapéutica favorecedora. El espacio clínico del análisis lo que hace es repasar situaciones  tanto las que son recordadas por inducción o hipnosis, como las que sin serlo predeterminan un mismo tipo de reacciones que antes, para establecer la conexión entre la actualidad y el pasado en la psique del sujeto y averiguar porque sigue respondiendo a unos mismos factores con unas mismas respuestas, cuando debería darse  la opción de dar respuestas más sabias de haber vivido procesos de autoenseñanza suficientes en el campo de conflicto. Revivir el dolor no es deseable para nadie y sucede cuando sus vivencias previas no fueron resueltas en su momento por el mismo tipo de información o tema que vuelve a disparar una situación emocional lesiva. El dolor revivido reaparece una y otra vez mientras no sea reciclado y transformado en experiencia útil para que uno pueda vivir en paz consigo mismo tras madurar el duelo de sus pérdidas, de todas sus pérdidas y crisis, sean las que sean.

El síndrome de saturación

Escrito por jesusricartmorera 05-09-2008 en General. Comentarios (0)

 

Una sociedad superestimulante, en el sentido literal del término, es aquella que bombardea sistemáticamente a sus miembros con una enorme cantidad de datos e ítemes para inducirlos a conductas determinadas, generalmente de compras o de orientación de sus ideas. Eso acaba por generar una autodefensa psíquica, no siempre concienciada, de negación de todo lo recibido por no poder aguantarlo más. La saturación es un fenómeno lógico y mecánico cuando el individuo social está sujeto a más informaciones y/o experiencias de las que puede asimilar y/o computar. el síndrome se instala a partir del momento en que la negación a tal sobrecarga se  extiende a cualquier otra novedad o a cualquier contacto con el otro. La persona con síndrome de saturación ha perdido el interés por lo ajeno y se recluye en el mejor de los casos en lo que tiene para irlo organizando o comprendiendo paulatinamente. Y en el peor de los extremos se cierra en banda ante cualquier cosa por temor a que le vaya a hacer daño, haciendo pagar justos por pecadores o confundiendo toda clase de fuentes de emisión como un mismo asunto. Así como Fritz  Perls  entendía la neurosis, y por extensión la enfermedad psicosomática, como una sistema de compensación pero que paradójicamente se transformaba en sufrimiento crónico; el síndrome de saturación hay que evaluarlo como una de las múltiples versiones que adquiere la neurosis moderna de divorcio con la autenticidad de la realidad que cursa con un autosabotaje de la persona saturada que extiende su divorcio a las ventajas externas del mundo en el que vive sin aprender a discriminarlas de las estimulaciones recibidas que no lo son.