EXPACIENTE Y SU RENCOR
El mundo de la clínica ha construido un laberinto de pasiones y sin lugar a dudas constituye un sector social que mueve mucha expectación y economía. Concretamente la gremialidad médica viene siendo tan controvertida como solicitada. Lo segundo porque la gente no puede vivir sin la interpretación de sus síntomas de dolor y lo primero por la pluralidad de metodologías de tratamiento además de por la eterna réplica contra procedimientos lesivos de cura. Paralelamente la psicología clínica de diagnóstico y de tratamiento viene a estar presente como disciplina y ciencia de la salud, con actuaciones en casos que no resuelven la hospitalización psiquiátrica ni la intervención somática. Y dentro de las psicoterapias también hay controversias y solicitudes. Lo segundo porque el índice de salud mental comunitaria necesita ser más atendido,dada la creciente demanda asistencial; y lo primero porque a caballo de la psicología y lo psicológico, resulta fácil añadir el calificativo sin tener formación ni credenciales que lo atestigüen.
El sector de la profesionalidad médica recoge abundante casuística de demandas de pacientes y expacientes o sus familiares que no están de acuerdo con los protocolos administrados. Sin duda no pocas veces las demandas son completamente justas y la autoridad judicial condena a inhabilitación de l ejercicio profesional a indoctas figuras cuya negligencia ensombrece más de lo que ya lo está la medicina oficial.
El sector de la psicología en tanto no está dotada legalmente de la recetación de psicótropos no corre riesgos de ser acusada.Porque sin descartar la posibilidad de su negligencia , su instrumento fundamental es el del discurso oral. Y Eso con parecer poco es mucho, porque la palabra conduce al paciente a través del espejo y contribuye a que vea las cosas de otra manera,desangustiándole de sus desarreglos emocionales y vivenciales.No todos los pacientes entienden que la cura conversacional pasa por pautas de reconocimiento de la conexión entre valores-hábitos y crisis, ni que todas las cosas se pueden arreglar volviendo a un pasado que no es intacto. Por eso, una relación terapéutica ocasiona cambios importantes en la estructura psíquica y en el sistema ideológico de una persona, en particular si sus síntomas de desarreglo presentados ya eran los de una personalidad caóticamente desestructurada. Y los resultados dela misma pueden conducir a rompimiento de relaciones personales cuya conservación se ha hecho imposible, por dolorosa y patologizante. Eso comporta animadversión desde el punto de vista del partner de quien es consultante hacía la figura del rol del o la psicólogo en tanto que es un depositario de confidencias a las que él o ella no accede. La cuestión es particularmente rival cuando el consultante es hombre y va a una psicóloga o mujer y va a un psicólogo . Unas sesiones iniciales pueden ser toleradas para una pareja rival hasta que los cambios de conducta y de actitud empiezan a ser manifestados, en particular cuando el o la consultante empieza a enfrentar temas cotidianos y domésticos a su pareja si hay entre ambos un conflicto latente. Desde ese momento el/la psicólogo/a puede heredar un/a enemigo/a en alguien que no entiende el proceso. En un enfoque sistémico la relación con los dos componentes de la pareja y una propuesta de tratamiento de ambos, aunque sea significado el partner-síntoma, puede suceder que quien se crea en la posición de normalidad solo trate de encontrar en el/la terapeuta un aliado en quien depositar el encargo de corregir a su partner”descarriado” para que se lo devuelva como en los viejos tiempos.
Evidentemente la función del psicólogo no es la de dar la razón al uno o al otro sino intervenir en una dinámica subjetiva propia de quien está padeciendo unos sucesos de vida que no sabe elaborar por cuenta propia. El tratamiento se puede hacer tanto más largo cuanto más incumplido esté por el/la propio/a demandante.Y no todos los tratamientos alcanzan una terminación con éxito de cura estable.
En los casos de parejas conflictuales que basculan entre el amor y el odio y entre la unión y la disyunción,puede suceder lamentablemente que traten de evacuar desesperadamente su conflicto hacía quien les ha estado tratando.En particular cuando la transferencia analítica ha sido confundida con enamoramiento correspondiendo contratransferencialmente por el/la profesional. Ante una historia rota de pareja cabe el riesgo no solo de heredar a un partner como enemigo sino también a un expaciente instalado/a en el rencor por no haber salido del trauma en el que estaba.
Ese rencor puede incluso tratar de ser conducido judicialmente siguiendo la analogía que ya se da en la corporación médica. ¿pero cual puede ser el alegato de un/a expaciente con una suma de horas de confidencia verbal, en la que el/la consultante hablaba en torno a sus obsesiones fijas y el/la escuchante se limitaba a hacerle la devolución-resumen de lo que decía? ¿Y cual puede ser el del partner rival que solo acudió tal vez a una cita puntual para pretender pactar un contrato servicial o una alianza con el terapeuta,dimensiones ambas que no están previstas en un tratamiento?
La cuestión es que un/a expaciente instalado/a en el rencor, añade un síntoma más a su cuadro. Tiene otra diana a la que derivar su negatividad y sobre todo tiene otro factor exógeno al que culpar y librarse de toda responsabilidad central en su conflicto. El prototipo de un expaciente rencoroso es el que venía con una expectancia inicial que no ha sido cumplida: la devolución del partner, una cura milagrosa o instantánea, poder seguir una terapia impagada, o recibir el beneplácito de alguien cuya formación le permite comparar la conducta del/de la solicitante a unos comportamientos estudiados.
También puede darse en quien tras meses o años de visitas, tenga recidivas obsesivas o sea manipulable por un tercero y de pronto después de tanto tiempo interrumpa unilateralmente las sesiones porque se sienta con mayor perturbación.
Es difícil que con sinceridad honesta alguien “pueda descubrir” que al cabo de un año una cita semanal de confidencias le hacía un terrible daño, en partícula cuando cada encuentro validaba el valor delas mismas. pero no es extraño que alguien con una personalidad decaída y muy vulnerable a la manipulación pueda interpretar caóticamente todo lo que le ha sucedido.
En cualquier caso la experiencia del/de la expaciente con rencor es una enseñanza para el ajustador de la relación terapéutica. Lo cierto es que tras todos los alegatos transferenciales que se puedan decir por una parte y escuchar por otra. Un paciente es un portador de síntomas cuya presentación como objeto de atención y análisis es lo principal. Puede suceder que la intervención elimine estos síntomas y libre a la persona de ellos entendiendo lo que ha sucedido, pero puede suceder también que se vean incrementados por otros factores no controlados.Ante lo que el profesional no puede más que razonar una casuística y lamentar profundamente que un expaciente errante siga con su caos y su sufrimiento y tienda a extenderlo ahí donde vaya.
El reto psicológico profesional es el aprendizaje de soportar los no éxitos y ser objeto de rencor es un indicador de un no éxito de alguna manera. Pero dada la actualidad traumática extendida, no todas las patologías son curables, y desde luego los desórdenes mentales no lo son a plazo fijo por una voluntad pretenciosa de la misma persona sintomática o de su cónyuge.
el vocablo se refiere fundamental al tipo de consultante que ha seguido un programa de visitas, pero en el artículo también es sobreextendido a aquél/la que ha solicitado una o dos, o tres entrevistas sin iniciar propiamente un tratamiento.
No hay ningún sector profesional exento de arribistas y negligentes en sus propias filas.El de psicología no es una excepción y dada la artesanalidad de las psicoterapias,pueden darse casos y de hecho se dan, de profesionales cuyos métodos no les evitan caer en las trampas colocadas por las neurosis y psicosis que pretenden tratar.
Lo que no quita otras variantes de rivalidad con olas otras combinaciones posibles.
Esa actitud no es exclusiva de miembros de una pareja, también se da entre padres e hijos.Los segundos como sintomáticos y los primeros autopresentados como supuestos inocentes
La familia es una organización social originada por las relaciones consanguíneas y cuya continuidad depende en parte de factores utilitaristas. Es el escenario fundamental donde surgen no pocas disfunciones de personalidad. y patologías. Una de ellas es la abuela supeditada a los intereses de los hijos cuando estos han engendrado y no pueden ocuparse de ellos o les resulta incompatible con sus planes de vida. Es el momento en que recurren, o vuelven a recurrir, al hogar materno para que se les eche una mano. Cuando el papá y la mamá jóvenes, ambos trabajadores ambiciosos y en edad de prosperar en sus empresas y en sus cuentas bancarias se quedan sin tiempo para criar a sus hijos buscan alternativas de pre-escolarización y acuden a las baby-sister; también a las abuelas, las cuales pueden ejercer su función afectuosa junto con hacer el papel de canguros. Hasta aquí parece todo lógico. Los hijos no tienen tiempo o han de salir o están en edad de fiesta o han de cumplir con sus horario de despacho, y para cada una de estas situaciones acuden a la abuela para que les resuelva la papeleta del cuidado de sus pequeñuelos. El problema empieza cuando la función de cuidado de la abuela és únicamente tomada como material y la más económica -todo hay que decirlo- y cuando ésta hace tal función a la fuerza, por obligación. La abuela esclava es la que no decide por su cuenta sino que sus recursos son decididos por sus hijos o yernos. Es una situación delicada en la que concurre el afecto por los nietos junto con la necesidad de tener vida propia, se tenga la edad que se tenga. El síndrome de tal esclavitud se agrava cuando el utilitarismo es más que evidente y cuando la relación de los hijos vuelve a decrecer cuando los nietos han alcanzado ya una cierta edad y pueden prescindir de “sus servicios”.
Tal síndrome cursa con un crecimiento de la falta de autoestima, la neurosis de abandono y la distimia.
Los mal llamados trastornos de la alimentación concretados en la bulimia y la anorexia son en realidad trastornos de personalidad con problemas de autoaceptación de la propia imagen. No es necesario tener un síndrome patológico de extrema delgadez o de continua deglución-vómito para estar en dinámicas alimentarias erróneas. La alimentación es una conducta trastornada desde el momento en que el comensal ingiere productos de los que no tiene una consciencia. Los toma por tradición gastronómica, por imperativos publicitarios y por llenar sus vacíos, no solo abdominales sino también existenciales. Una parte considerable de los productos envasados para el consumo metabólico son criticables por las posiciones más naturistas y vegetarianas y no están exentos de su responsabilidad en las patologías orgánicas.
Uno de los indicadores cotidianos de la ansiedad es el continuo recurso a la nevera y a la masticación. Acudir a objetos comestibles que ocupen la boca generan una determinada escena gestual y son una manera ingenua de eludir los problemas por los que se está pasando, sean del tipo que sean. Tiene por resultado el sobrepeso, de la que en sociedades de patología extrema como la estadounidense mueren mas de 300mil personas al año. Lo que los ciudadanos allí tragan en exceso en una sub-cultura de grasas se podría correlacionar con lo que el país como imperio quiere tragarse del resto del mundo.
Comer por comer es tan absurdo como cargar la vida de lastres y acciones superfluas. Acudir a la alimentación cuando no es selectiva y no evaluada como nutriente es estar en prácticas negligentes que buscan resolver su desamparo. No hay que olvidar que el mensaje primigenio de todas las madres y tutores durante toda la infancia es el de comer. a menudo este “calla y come” tantas veces escuchado hace cracks en adultos como maneras regresivas de volver a sus estadios orales para seguir tragando para tapar, sin saber abocar para descubrir.
Se suele decir que no hay mal que mil años dure y que se sabe más por la experiencia de viejo que de diablo. La fraseología popular encierra una cultura de fondo admirable aunque no precisa en qué contextos se aplican con total certeza sus aforismos. En realidad el tiempo en sí mismo no es un factor de cura de nada, es tan sólo el indicador que cuenta el avance de un proceso cuya responsabilidad está en otra parte del organismo, en el propio cuerpo o en la mente. Por lo que hace a la experiencia, ésta sí es la fuente de conocimiento y por lo tanto el antídoto definitivo a cualquier drama siempre y cuando el tiempo transcurrido haya servido para procesarla y aprender de ella. De no ser así, hay revivencias del dolor y reproducciones de un mismo tipo de dramas, sea cual sea el tiempo que haya pasado,si no fueron cambiados los modelos de encajamiento de los mismos en sus versiones primeras. Franz Alexander con Thomas French (1946) destacaron la revivencia emocional de aquellas problemáticas evocadas y no afrontadas en el pasado en la situación de examen analítico, lo cual era indicativo de una relación terapéutica favorecedora. El espacio clínico del análisis lo que hace es repasar situaciones tanto las que son recordadas por inducción o hipnosis, como las que sin serlo predeterminan un mismo tipo de reacciones que antes, para establecer la conexión entre la actualidad y el pasado en la psique del sujeto y averiguar porque sigue respondiendo a unos mismos factores con unas mismas respuestas, cuando debería darse la opción de dar respuestas más sabias de haber vivido procesos de autoenseñanza suficientes en el campo de conflicto. Revivir el dolor no es deseable para nadie y sucede cuando sus vivencias previas no fueron resueltas en su momento por el mismo tipo de información o tema que vuelve a disparar una situación emocional lesiva. El dolor revivido reaparece una y otra vez mientras no sea reciclado y transformado en experiencia útil para que uno pueda vivir en paz consigo mismo tras madurar el duelo de sus pérdidas, de todas sus pérdidas y crisis, sean las que sean.
Una sociedad superestimulante, en el sentido literal del término, es aquella que bombardea sistemáticamente a sus miembros con una enorme cantidad de datos e ítemes para inducirlos a conductas determinadas, generalmente de compras o de orientación de sus ideas. Eso acaba por generar una autodefensa psíquica, no siempre concienciada, de negación de todo lo recibido por no poder aguantarlo más. La saturación es un fenómeno lógico y mecánico cuando el individuo social está sujeto a más informaciones y/o experiencias de las que puede asimilar y/o computar. el síndrome se instala a partir del momento en que la negación a tal sobrecarga se extiende a cualquier otra novedad o a cualquier contacto con el otro. La persona con síndrome de saturación ha perdido el interés por lo ajeno y se recluye en el mejor de los casos en lo que tiene para irlo organizando o comprendiendo paulatinamente. Y en el peor de los extremos se cierra en banda ante cualquier cosa por temor a que le vaya a hacer daño, haciendo pagar justos por pecadores o confundiendo toda clase de fuentes de emisión como un mismo asunto. Así como Fritz Perls entendía la neurosis, y por extensión la enfermedad psicosomática, como una sistema de compensación pero que paradójicamente se transformaba en sufrimiento crónico; el síndrome de saturación hay que evaluarlo como una de las múltiples versiones que adquiere la neurosis moderna de divorcio con la autenticidad de la realidad que cursa con un autosabotaje de la persona saturada que extiende su divorcio a las ventajas externas del mundo en el que vive sin aprender a discriminarlas de las estimulaciones recibidas que no lo son.
Dentro del panorama sintomatológico hay conductas complejas para todos los gustos. Un grupo de ellas son clasificables en función del grado de adaptabilidad o de resistencia al discurso ajeno. Tiene mucho que ver con perfil de conformidad o rebeldía. La psicoterapia analítica, dentro de otros modelos psico-teóricos, examina el conflicto intrapsíquico de trastorno emocional de personalidad con el propósito de averiguar las causas no de suprimirlas. El objetivo clínico no consiste en eliminar toda conflictividad con el mundo exterior sino en reinterpetarla y reacondicionarla para que no afecte el equilibrio personal. De tal modo que las consecuencias conflictivas que emanan de la disidencia con el entorno tienen que ser colocadas en un campo sano de manejabilidad. Sería catastrófico para el sujeto relacionalmente conflictivo con los demás reprocharle sus diferencias en una edad vulnerable pues lo más probable es que se le castrara severamente para convertirlo en un acomodaticio y en un despersonalizado. Por el contrario su discrepancia debe ser analizada como un fenómeno bajo la lógica y repotenciada en forma de expresiones críticas racionales. El proceso es delicado y contradictorio pues una actitud crítica razonada no está exenta de frustración emocional por no poder pertenecer al registro de lo criticado y a su grupo humano de relación. De ahí que pueda derivarse un hipercriticismo: estar en contra de todo por el sólo hecho de no pertenecer al campo de producción propia. El hipercriticismo es algo más que una deficiencia de método o una falla en la comunicación. Es una conducta psico-reactiva que no tiene nada que ver con el racionalismo o con el análisis racional de las cosas aunque pueda parapetarse con frases doctas o cultas y que se genera cuando en el lugar de la razón impera el victimismo con el propio laberinto emocional. Hay perfiles de personalidad que jamás de los jamases están de acuerdo con nada. Y sea cual se la propuesta o el argumento sospecharán de manos negras que haya detrás o verán una u otra incongruencia con que descalificar su conjunto. El hipercriticismo convierte a la persona afectado en una victima de su detallismo saboteándole la visión general del asunto que trata. Critica por criticar el aspecto menor, desligándose del motivo central del tema. Para quién padece de hipercriticismo nunca verá el bosque o el conjunto y le resulta difícil hacer planes estratégicos de trabajo o de vida. Para quién tiene que padecer a un sujeto hipercrítico en su entorno le toca reorganizar la relación desoyéndolo en sus capítulos de exageraciones concretas.
John Allman publicó una curiosa tesis en Actas de la Academia Nacional de ciencias y recogida por The economist donde ha relacionado tenencia de hijos y longevidad. En ella se sostiene que lo hijos que primero quitan la vida, luego la devuelven, lo que explicaría la longevidad de las mujeres frente a los hombres. Tal hipótesis ha sido comprobada con 10 primates, hombre incluído. La pista vino dada por dos especies singulares: el tití y el mono nocturno. No son las hembras sino los machos los encargados de acarrear a la prole y de enseñarles a sobrevivir, algo que solo sucede con el 15% de los mamíferos. Los machos de estas dos especies viven un margen mucho mayor que sus hembras. En el extremo contrario las hembras chimpancés que son promiscuas cargan con todo el trabajo de la prole que es rechazada por los machos. Ellas viven un 40% más que sus compañeros. En la anatomía humana la diferencia de la esperanza matemática de vida entre un género y el otro es considerable. Oscila entre los 7 y los 12 años según los países. La viudedad alcanza un porcentaje mayoritario en mujeres y minoritario en hombres. La viuda que no fallece en el intervalo de unos meses a un año tras la muerte de su compañero u esposo, remonta la perspectiva estadística de vida entre 8 y 10 años más de media. Sin duda alguna los factores predisponientes para esa longevidad son de tipo biológico pero no están exentos los de orden psíquico. El psico-tipo mayoritario de hombres es el de personas que introvierten su capacidad comunicativa y se resignan a sus roles de responsabilidad de una familia y de una vida. Por otro lado tienen un papel secundario en el goce de los beneficios domésticos y un rol marginal, ciertamente, en la crianza de su progenie. Suelen ligar su razón vital a su función laboral y productiva, resultando que tras sus jubilaciones y sin quedarse con qué hacer se sientan unos perfectos inútiles e inconscientemente deseen quitarse de en medio. La longevidad guarda una conexión con el deseo de ver avances en la colocación de los hijos o en la confirmación de su éxito. Hay casuística que reporta el fallecimiento del adulto inmediatamente después de confirmar un regreso o una solución dada en un hijo. Hay situaciones en la que la persona se deja ir o se deja morir tras estar colmada y satisfacción de la situación que deja en sus descendientes. Eso coloca el hecho de la longevidad en algo que no es pre-escrito. Sino que su extralimitación queda prescribida si hay un poderoso deseo para ello.
La depresión y su trasfondo en la culpa.
La depresión es un estado de autoinhibición de los recursos personales. El desinterés por lo externo, el mundo del afuera, las diversiones, las relaciones con los demás o la interacción en general no siempre viene determinado por una situación previa de pérdida. Si bien es cierto que algunas depresiones exógenas están vinculadas al duelo de pérdida de un ser querido, no lo es menos que las depresiones endógenas o internas lo están a una noción de irrealidad del propio rol en el mundo. Es dictaminable la culpa como causal de la depresión cuando aquella impide a la persona ser quien realmente es y se autoniega de serlo por no ser aceptable socialmente. La culpa, en las latitudes europeas tanto anglosajonas como mediterráneas como escandinavas, concuerda perfectamente con una cultura –la cristiana- que ya tiene por tabú y tradición la idea del pecado original y de la falta contra las órdenes de un todopoderoso. La culpa sin embargo es un sentimiento psíquico que no tiene nada que ver con la espiritualidad aunque sí puede ser exacerbado y llevado a nivel de síntoma por la influencia de las religiones estrictas e intolerantes. La manifestación de la culpa es la de una tortura obsesiva por haber hecho una determinada actuación que es considerada como no lícita, por muy legal que pueda ser y que es interiorizada como una actuación tachable e imperdonable por muy generalizada y practicada que pueda estar. El sujeto que se siente culpable busca inconscientemente un castigo con el que autoinfligirse. Ese se manifiesta en un atentado a la propia estabilidad y un sabotaje a su cuota de felicidad. El diagnóstico de la depresión no debe ser equivocado limitándolo a cuestiones contextuales sin revisar con profundidad la posible función de la culpa interiorizada. El rastreo de esta pide analizar las circunstancias más atrás del campo concreto en el que se haya manifestado un síntoma. El tratamiento de una culpa estructural requiere un tratamiento de mayor alcance que el prescrito para una depresión reactiva y puntual desconectada de aquella. Establecida la conexión el psico-análisis debe explorar las situaciones culturales y familiares previas en las que la introducción de valores personales inoculó, aunque fuera involuntariamente, una obediencia a un patrón moral inmodificable.
La noción y denominación de tolerancia cero ha hecho fortuna. A la violencia no hay que admitirla por principio. La persona que necesita acudir a la violencia para hacer valor sus razones o sus imposiciones está acudiendo a recursos pre-lógicos. Las negociaciones y el paso por la palabra de los conflictos es lo que ha ido permitiendo a la humanidad históricamente ir resolviendo sus problemas e ir gestionando las incompatibilidades que se generaban entre tribus, etnias o dueños del territorio. La violencia no es algo de la antigüedad clásica o de las culturas precivilatorias. Antes bien no hay civilización que en su desarrollo no la haya registrado. La violencia es la conducta planeada o no con intención destructiva de un obstáculo o de una posición contraria. Pero es también un comportamiento encadenado de mimetismos. La violencia de autodefensa no es la misma que la violencia de ataque. La violencia de autoprotección para parar los golpes se traduce en formas armadas refractarias de los daños esperados. La tolerancia cero ante conductas violentas se traduce por la intolerancia total a ellas. Esa intolerancia se traduce también, inevitablemente, en respuestas violentas. No admitir en los dictadores infantiles que impongan su tiranía de mando con patadas o con amenazas con cuchillos a sus adultos o a sus hermanos suele tener por respuesta el ejercicio de una fuerza superior para contener la suya. No admitir la violencia de género en casa acaba por traducirse en peleas físicas conyugales cuando no hay otro remedio que el combate abierto.
Paradójicamente el slogan institucional está afirmando la violencia contra la violencia aunque sea de un modo sutil dentro de una consigna aparentemente inocente. Ciertamente ante el individuo acostumbrado a los golpes y a los insultos en lugar de a la calma y al razonamiento la perspectiva de un diálogo resulta difícil. A partir de un cierto punto de tensión lo mejor es preparar las maletas o pensar en otro futuro personal del que quede excluído el otro potencial o fácticamente muy peligroso. Pero no todas las situaciones son eludibles ni nadie puede escapar de las situaciones de tensión por el hecho de que el otro lo atemoriza, lo amenaza o le pega.
Traslademos la situación al patio de la escuela, realidad completamente distinta a la de las aulas de ese mismo centro. Un grupo de niños aterroriza a otro pitorreándose, empujándole o dándole patadas o bofetadas. El agredido puede esconder esta situación por orgullo o por temor a que los que le maltratan lo hagan con más ímpetu. Una vez el adulto (padres o profesores) se enteran de la situación pueden argumentar el valor del diálogo y de que el agredido trate de defender su paz con palabras. Si eso no funciona el recurso último de la devolución del golpe no puede ser descartado definitivamente. Pues al hacerlo se incrementa la indefensión del agredido. No hay que olvidar que el bullying empuja a algunos niños al suicidio por no poder comunicar totalmente la tragedia en la que viven y encontrar opciones de autodefensa que admitan la fuerza. Así mismo en la realidad doméstica presuponer que el hombre tiene la prerrogativa en exclusiva del golpe es dejar a la mujer en una estado de indefensión.
Evidentemente la solución no es alimentar peleas hasta el asalto final pero tampoco pasa por creer que la personalidad violenta deja de serlo por que la víctima se coloca en las condiciones de victimidad más consolidadas. En contra de lo que se dice para que haya pelea tiene que haber dos que la deseen. De hecho hay situaciones de violencia en las que solo falta alguien trastornada y sui víctima propicia elegida sin que esta haya hecho nada particularmente lesivo para aquella; tan solo estar en el lugar equivocado y cruzarse en su camino.
La gente que dice no por sistema.
Si y No son dos de las palabras del primer repertorio de vocablos que se aprenden y que nos acompañan toda la vida pero no son exactamente las primeras. Antes de aprender a afirmar o negar algo hay que mencionar ese algo. Por eso los primeros vocablos son papá o mamá o denominaciones de otras personas y objetos. La cultura aquiescente nos ha educado con el trato fácil del sí. Sí significa aceptación, ajuste, correspondencia y en definitiva tranquilidad. Por el contrario el No significa enfrentamiento, división, conflicto y en definitiva intranquilidad. Tanto es así que hay gente que queda alterada al recibir el no por respuesta o le afecta la perspectiva de tenerle que decir a alguien no a su petición. Para vivir vidas adultas hay que aprender a administrar en su justa dosis las respuestas afirmativas combinadas con las negativas. No se puede decir a todo sí, ni tampoco a todo no.
Centrémonos un momento en la gente que siempre, o predominantemente, dice no. Que no acepta las invitaciones, que no está de acuerdo con el tipo de trabajo que hace, con el jefe que le toca aguantar, con la administración local en la ciudad donde reside, con la película que ha ido a ver, con el artículo que acaba de leer, con el libro que le han regalado, con el email inesperado que ha recibido de un desconocido, con la manera de conducir del conductor del autobús, con la arruga de su camisa tras ser planchada, con la mota de polvo encima de la mesa, con la insoportabilidad de la mayoría horaria de la televisión, con la contaminación de CO2 en su calle, con el aspecto amarillento que toman sus plantas, con el ruido del vecindario, con el frío intenso fuera de temporada, con una propuesta reivindicativa equis, con otra propuesta asociativa y griega, con la excursión prevista con los amigos, con la propuesta zeta para el próximo viaje, con el modo en que ha sido tratado su equipaje por la compañía de vuelo, con la comida del restaurant ingerida o no al que ha acudido, con el vehículo que ha comprado, con la factura de la reparación doméstica que le han terminado de hacer, con la resolución de un juicio en el que ha participado como parte implicada, con la pantalla plana de ordenador recién comprada que muestra inestabilidad de la imagen y así sucesivamente con otras mil cosas y actitudes presentes en la vida cotidiana. Posiblemente cada uno de estos noes tiene una coherencia intachable con una base justificable y una documentación pertinente pero la suma de todos ellos se convierte en un inmenso No a una realidad que si no tiene el contrapunto de un Si robusto y suficiente a partes de ella convierte a la persona que esgrime permanentemente el no en la primera víctima de su negación reflejando negatividad de la que va a quedar afectado con un coste de amargura, inadaptabilidad y malestar personal. Lo quees peor ese no continuo a las cosas puede ser interpretado como un no a la vida así visto desde puntos ajenos lo cual generará un plus de conflictividad. He aquí como una conducta crítica puede dar lugar a una animadversión permanente tanto más grave cuanto más se diga el no a productos o cosas o propuestas por el único recuerdo de su origen o sello de partida. Es la clásica situación de llevar siempre la contraria por el hecho de tenérsela jurada a quien habla y no por lo qué habla.
¿Quiere decir todo esto que hay que equilibrar los noes a los síes? En cierta manera sí pero al mismo tiempo sin socavar la sentimentalidad real. Al final de una jornada uno puede reflexionar autoretrospectivamente cuantas oportunidades ha tenido para aceptar situaciones, actitudes y cosas y cuantas para rechazar otras tantas. Posiblemente se sentirá más cómodo consigo mismo si predomina lo primero y más incómodo si ha tenido que estar cerrando las puertas continuamente. Para no caer en su propio enredo deberá evitar decir sí a aquello que es una estafa y para no incrementar su malestar deberá evitar situaciones que le emplacen a adoptar posiciones en las que esgrimir el no. La gente que dice no por sistema termina por caer mal a todos sin que esa respuesta pueda ser satiosfaciente por sí misma. Por otra parte su valor objetivo, el de la gente con su no de rechazo, es la que indirectamente obliga a cualificar las actitudes, las ofertas, los productos para que sean mejores y más aceptables a los que se le pueda decir sí con posterioridad. Como detalle a cuidar se puede sugerir a la gente con posiciones críticas ante las cosas y las conductas ajenas que dan una elevada tasa de noes que elijan estratégicamente experiencias y encuentros en sus agendas a las que puedan encuadrar en un marco de aceptabilidad en el que poder ejercer la afirmación y el sí. Claro que esto significa meter la realidad dentro de la agenda en función de las personales necesidades psíquicas y no tal cual viene, lo cual es un recurso inteligente pero sólo posible para privilegiados con recursos autónomos para hacerlo.
La homosexualidad en la realización identitaria.
Durante siglos la homosexualidad ha sido tratada como una patología. Culturalmente ya era definida como una desviación. Como algo que se desviaba del arquetipo mayoritario. Se han servido teorías para todos los platos y gustos tratando de explicarla para justificarla genéticamente o culpabilizarla cuando se daba por inclinaciones viciosas (¡!). Se ha estigmatizado hasta la saciedad. Se ha criminalizado prácticas de placer que sólo competen al orden del universo particular de los sentimientos y de los goces personales y en definitiva se la ha lanzado al ostracismo. Por su causa mucha gente ha enfermado, no por ser tener la homosexualidad en sí misma instalada en sus cuerpos y en su psique sino por tener que cargar con el dedo acusador de una sociedad que los rechazaba. Los consultantes compungidos por su condición homosexual acudían en masa a consultorios pidiendo maneras de superar lo que eran. Su superación estaba y está en ellos mismos. Autoadmitiéndose en lo que son. Autores insignes se hicieron acólitos del modelo social machista y heterosexual sin conocer que apoyaban un proyecto de reproducción humana del sistema capitalista. E. Roditi, estudió a E. Bergler instalado en New York, antiguo alumno de Freud fue autor de una obra sobre el dinero y los contactos emotivos. Médico encumbrado en su consulta se sintió amenazado en su especialidad como analista de homosexuales ante las revelaciones de la generalización homosexual y de sus estadísticas desculpabilizadoras. Bergler procesa a Kinsey, investigador de las prácticas homosexuales extensivas y acaba por dirigirse a madres, hermanas y amigos para que neutralizaran a los homosexuales que con toda seguridad, para él, eran enfermos que él sabría curar. En su declaración de la infelicidad asociada a la homosexualidad no observaba que quienes asumían su condición de tales vivían una vida perfectamente estable y desarrollista y que aquella declaración contribuía a la perpetuación de un estado reinterpetable como natural a un síntoma de consulta, con lo cual le quedaba asegurado un determinado segmento de clientelismo. Un verdadero defensor del espionaje introducido en las relaciones filioparentales.
Podemos encontrar resonancias de esa actitud pseudoprofesional en la actualidad atencional de gabinetes no dispuestos a romper con esquemas culturales y a tratar síntomas ficciosos cuando el análisis da resultados positivos cuando pasa por el auto-reconocimiento de lo que se es y el aprendizaje a vivir creativamente con ello. Si bien es cierto que la homosexualidad ha sido discriminalizada y ya es festejada socialmente en acontecimientos públicos como uniones matrimoniales no es menos cierto que una parte considerable de la población ve con malos ojos esa clase de prácticas. Curiosamente la homofobia (la indisposición al contacto físico con otro ser del mismo género) que sí es un microsíntoma que puede ser indicador patológico no es culturalmente considerado como tal. La condición homosexual no quita ningún factor en la construcción identitaria. En cambio la autonegación de serlo o vivir tal condición desde el autorechazo, sí la obstruye.
Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.
Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…
Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.
El conflicto suele ser visto bajo la lupa de la dramatización en una cultura estricta, pero si cambiamos de cristal de análisis encontramos que conflicto es algo necesario y que indica una relación contradictoria de una persona consigo misma y/o con su entorno, fruto de contradicciones y desajustes. Prácticamente todo pasa por el conflicto. Sin él no habría cambio o evolución, sin en no se plantearían las transformaciones y otro diseño de conductas. El conflicto pues es necesario desde el punto de vista evolutivo. Otra cosa es su conversión en síntoma que desmadeje al sujeto y lo sumerja en un estado paroxístico o patológico del que no sea capaz de salir por sus propios medios requiriendo de una intervención externa de ayuda terapéutica. Cuando el conflicto estalla y desborda a la persona desquiciándola sumiéndola en un mar de dudas e incertidumbres tiende a desear un oasis de paz exento de contradicciones y de toda clase de problemas. Al hacerlo puede olvidar que el conflicto es fruto de sus nuevos descubrimientos y de permitirse el deseo que le haya aventurado por nuevos terrenos de exploración. Es en ese preciso momento en que el psico-analisis tiene que proponer una reinterpretación de las tendencias desbordadas por el consciente sin fabular con supuestas vueltas atrás del todo imposibles. El conflicto puede ser el indicador de nuevas aventuras y de un nuevo tipo de vida más compleja y dispar sí pero también más rica y experimental. Por lo general el conflicto es el resultado entre el deseo contenido y socialmente tolerado con el deseo emergente y culturalmente reprimido, incluso autorreprimido por el sujeto mismo asustándose ante su voluptuosidad. La cura no pasa por la supresión del malestar negando el origen causal del deseo implosionado sino potenciando este y tratando de compaginarlo con el resto de elecciones de vida.
Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.
Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…
Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.
Manifiesto 2000 Por Una Europa Social.
Se trata de un documento que se compara repetidamente al manifiesto por la Europa Social de 1996, haciendo un balance desfavorable de los logros realizados desde entonces.Y se presenta como un conjunto de propuestas para la CIG del 2000.
En 1996 ya se hacía eco de la disyuntiva entre una Europa progresista o bien una Europa dividida y desvanguardizada ante el escenario mundial por las rivalidades de sus estados miembros.
Afirma que después del Tratado de Amsterdam, La UE ha quedado paralizada manifestando su desmovilización en 3 campos:
uno-> El nacionalismo se ha visto reforzado por una interpretación rígida del principio de subsidiariedad.
dos->El economismo monetario impide todo control democrático sobre la banca central europea así como una eficacia de las medidas pensadas para el empleo.
tres->El egoísmo proteccionista impide a Europa de afrontar la reforma de los sistemas de mercados mundiales.
El texto se pregunta donde está la Europa Social y mientras que en 1996 se trató de imprimir una nueva conciencia europea, algo que contrasta con la ausencia de todo programa social para la CIG del 2000 y algo que pone en peligro el crecimiento de la propia UE. Este manifiesto propone en consecuencia el estudio de medios por los cuales puedan ser extendidos los derechos de la ciudadanía social, a todos los que dentro o fuera de la UE hayan sido excluidos de la prosperidad económica.
Hay una desvirtuación de los principios institucionales en cuanto a política social, recogidos en Maastrich e inspirados en el Tratado de Europa , que conferían un rol importante a empresarios y trabajadores en la formulación de la política social.Tal desvirtuación queda netamente evidenciada por la oposición de las organizaciones empresariales de activar el dialogo social creando los organismos aptos para hacerlo .
Frente a una situación generalizada de paro,de pobreza y de exclusión social,el manifiesto llama la atención sobre la amenaza potencial de todo ello que califica de mucho más grave que ninguna crisis militar.En consecuencia propone medidas para desarrollar un diálogo civil y social en la perspectiva de la tan deseada Europa social.
Y plantea un total de 19 puntos .Que tienen que ver con una carta de deseos o un proyecto reivindicativo del que está excluido deliberadamente todo análisis económico´ y político de posibilidades.
1.Europa y sus tareas pendientes.
-Las alternativas por la reducción del desempleo
-el remedio a los desequilibrios estructurales del sistema.
-La necesidad de combatir las tendencias de renacionalización dando lugar a una Europa a la carta y a distintas velocidades europeas.
-La falta de una consolidación previa de la UE antes de planteamientos de crecimiento con nuevos paises en la lista de espera de su incorporación.
-La necesidad de una reconsideración del cuadro institucional y dirigente de la unión.
-La comprobación del debate congelado sobre federalismo
2. Caracteriza la CEE como una simple unión económica y de mercado. Lo cual aunque haya permitido el crecimiento económico y la desaparición de las fronteras, las desigualdades sociales no solo no han sido resueltas sino que han sido reforzadas, algo previsto por análisis prematuros.
La moneda única no ha sido igual a sociedad única o sociedad unida.
3. Dentro de los desafíos fundamentales están
uno-> el cambio de una mentalidad geográfica de pertenecer a un mismo espacio por una identificación de territorio europeo como una patria con unos intereses comunes.
dos->Esto solo es posible con la superación del estadio de la UE como entidad exclusivamente económica y funcional. La paradoja de esa situación es que la mayoría de los estados miembros son dirigidos por gobiernos socialdemócratas que olvidan la aportación doble y combinación de la dimensión nacionalista y europea.
Confiere a la CIG 2000 una misión histórica para relegitimar el proyecto europeo.
4.Prevee una evolución hacia un continente caótico, violento y xenófobo con una ampliación a 28 o 30 estados miembros si antes no deja de ignorar los principios cardinales de una europea social.
5.Establece que la integración social no puede ser disociada de la integración económica.
Arremete contra los marcos exclusivamente economicistas de la CEE y la UEM como un economismo ciego y mecanicista en tanto que parten del postulado de que el progreso económico automatiza el progreso societal. Y se sorprende que Europa haya conducido a un economismo de mercado que amenazada los fundamentos sociales y políticos de la propia Europa.
6.Iguala la izquierda y derecha políticas en su tendencia a percibir los derechos sociales como opuestos a los derechos económicos.Pensando que aquellos quieren frenar las fuerzas del mercado. Y prevee que sin derechos sociales una cierta destrucción creativa de sistemas de mercado puede contribuir a la prosperidad discriminada.con lo cual el incremento de desigualdades sociales podrían amenazar la destrucción de la fundación misma del mercado ordenado.
7. El crecimiento de la UE con los candidatos de la Europa central y oriental representa un reto para la Europa social. Antiguos sistemas económicos han aumentado las consecuencias de la desigualdad creciente y sus condiciones pueden perjudicar a la sociedad en su conjunto amenazando los avances democráticos. La resolución de la amalgama entre protección social y antiguos regímenes solo puede ser por la vía de superar el estrecho concepto de mercado común para abrazar la dimensión social fuertemente desarrollada en la UE.
8.La UE es relacionada con el concierto mundial. La europea social comporta una dimensión mundial .Y el propio espíritu de la implantación de los derechos sociales allá lleva al ejercicio de la solidaridad internacional, que concreta en programas de ayuda al desarrollo .
9. Establece la ciudadanía social como la piedra angular de la integración europea.Esta categoría es la que debe de permitir a la esfera pública de penetrar en los mecanismos de control pretendidamente privados de los campos laboral y ocupacional. Y al mismo tiempo es interpretada como una categoría no reducida a su función privilegiada sino solidariamente vinculante hacía la condición de no ciudadanos (extranjeros y trabajadores foráneos ).
10.Un punto ideológico en el que se trata de abordar la relación entre el ser humano y el trabajo.El trabajo remunerado tiene un doble impacto:permite costear la existencia pero también la integración social. De hecho tener trabajo ya no tiene el significado antiguo de tener un empleo:éste empieza y acaba con la función contraactuada, aquel abarca todo el ámbito de actividades requeridas para la existencia.
11.En la Europa central postcomunista ,la implantación de la categoría de ciudadanía social debe ser acompañada del derecho al trabajo como derecho constitucional. que a su vez debe ser apoyado por las diferentes formas de representación colectiva que faciliten el dialogo social y sean los complementos necesarios que potencien los derechos individuales protegidos por los derechos colectivos.
12. Ciudadanía social y política de sexos . Recoge la visión tradicional del feminismo de la necesidad en todos los campos de la igualación de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y recuerda la necesaria concretización de las promesas con programas de acción positivas que no concreta.
13.Determina la incompatibilidad entre ciudadanía social y exclusión social. Establece que la seguridad social debe comportar un núcleo duro de derechos que no sean exclusivamente posibles por estar ligados al estatuto de empleo. arremete contra el concepto e libertad asociado al fenómeno creciente de los trabajadores autónomos. que en realidad no reconoce como tales sino instalados en otra dimensión de dependencia , para la que cabe contar con políticas de prevención junto a otras ante la precariedad del trabajo.
14.La libertad de asociación sindical es una de las características fundamentales de la ciudadanía social. Uno de sus lugares de mayor debilidades en los paises candidatos de europea central y oriental,determinado por la privatización y la reestructuración económica.
15.La esfera pública europea para garantizar la ciudadanía social.Considerando el espacio societal como dominio del estado. Recoge la crisis del estado-.nación y su corolario Estado-providencia que ha lleva a una reconsideración del interés general recatalogando la sociedad civil como una instancia independiente del estado. Aboga por canales abiertos de negociación en el diálogo social admitiendo nuevos grupos ciudadanos activos en materia de política europea para niveles de toma de decisión .
16.Por una constitución europea. Todo engrandecimiento propuesto o hipotético debe de ser pospuesto a la consolidación esencial de la UE, y ello pasa por resolver las lagunas institucionales, enfrentan una revisión de las funciones del parlamento europeo para que actúe como un verdadero parlamento desprivándolo de su capacidad de iniciativa.
17.La constitución social europea es posible con una estructura social fuerte y dinámica determinada por el reforzamiento del diálogo civil y social.
18.Subsidiariedad y solidaridad caracterizadas como la dinámica activa de la UE. La subsidiariedad como principio dinámico que otorga a los estados miembros de rentas inferiores los medios que le permitan un desarrollo y una tendencia a la igualación con los de rentas altas. consiguientemente la susidiaridad no puede ser sinónimo de no intervención y desreglamentación .
19 Insistencia en la constitución social europea que establece como garantía para una no involución que se afirmaría con la renacionalización, el proteccionismo y el retorno a una simple zona de librecambio.
El documento, en conjunto, cabalga a mitad de camino entre una repetición de las aspiraciones históricas de la clase obrera internacional, y europea en particular;y unas pautas consejeras sobre lo que debe debatirse,como si la posibilidad del añadido potencial de nuevas cláusulas legislativas com,o resultantes de conmsenso en los foros intergubernamentales fueran factores suficientes para desbloquear el retraso histórico de la UE en sus planteamientos. Resulta un documento interesante para la reflexión e insuficiente para articular propuestas superativas en relación a otros del pasado.Como valor más importante está el reconocimiento de una cierta involución ante el espíritu y la letra recogidos cinco años atrás y un recuerdo impenitente de las tareas pendientes para avanzar en una Europa supraestatal,sin renunciar a los derechos sociales históricamente adquiridos. Con eso hace una llamada de atención y pone el contrapeso en la dimensión de la polémica, de lo que deliberadamente ya no es tenido en cuenta en la agenda de los debates por los representantes del poder (o poderes)político/s.
En todo caso, el documento está inscrito dentro de la línea de elaboraciones políticas que pretender eleva a la cateogría de derecho, lo que todavía no es obvio,como hecho social estable.
Conferencia intergubernamental de diciembre del 2000
El empleo del vocablo por el texto es equívoco ya que se refiere implícitamente ´ a los estados miembros y no a los nacionalismos históricos que existen bajo sus demarcaciones. Aunque es usada repetidamente la palabra no es planteada en ninguna parte la cuestión nacional.
En su protocolo de acuerdo
artículos 136 y 139 del Traité sur l´Europe.
Ni siquiera existe un programa legislativo general para estimular el diálogo social.
Que no son verdaderos puntos temáticos diferenciados los unos de los otros, sino que giran e insisten en el planteamiento central del manifiesto: la deseabildad de una europea social consolidada políticamente frente a una Europa economicista. El punto1 es un resumen de una buena parte del manifiesto. El 2, es una definición de la CEE. El 3, un esquema de retos.El 4 una profecía sobre la ampliación de estados miembros. El 5,un revival conceptual de metodología básica sobre lo social y lo económico. El 6, una crítica común a izquierdas y derechas por su miopía interpretativa de la falsa oposición entre política social y política económica. El 7,una seudoparanoia ante un crecimiento cuantitativo de paises miembros;el 8, un recuerdo de que toda parte está relacionada con el todo, y que Europa lo está con el Mundo. El 9,un punto ideologicista entre ciudadanía social e integración socioeconómica.El 10,un intento que queda en intento de relacionar el ser humano con el trabajo y sus interacciones.El 11,las dificultades añadidas por la Europa oriental tras la caída del muro de Berlín, por lo que hace la implantación de la categoría de ciudadanía social europea.El 12,relaciona la política igualitarista de géneros, con la Europa social.El 13,dictamina la incomptabilidad entre ciudadanía social y exclusión social.El 14,recuerda la libertad de asociacionismo sindical como uno de los fundamentos de la Europa comunitaria y el retraso en ello de los países centro-orientales. El 15,aboga por una mayor participación de la sociedad civil en los parámetros del estado. El 16,aboga por una constitución europea.El 17,añade que tal constitución depende de un reforzamiento del pacto social.El 18,recoge la subsidiariedad y la solidaridad. Y el 19 insiste en la necesidad de la constitución europea que ya señala dos puntos atrás. si los reclasificamos en tres categorías:puntos conceptuales, analñíticos y objetivos, vemos que son mayoritarios los conceptuales (5,8,9,10,11,12,13,14 y 15),qe los analiticos y metodológicos incluyen el 2,4,6.7 y 18, y que solo pueden ser calificados de Objetivos los siguientes:el 1,3,16,17 y 19.
Que dados los desajustes después de la cumbre de Niza, especialmente en el eje franco-alemán (Schröder y Chirac)el resultado se aparta de la consolidación y hacen de Europa un escenario de obstrucciones. Además de la falta de quórum por lo que hace al reparto de poder de cada estado miembro en los mecanismos de decisión de la UE, y las tensiones que esto ha acarreado, también se han dado sabotajes tácitos en detalles de forma, por parte de Francia que al refundir las actas ha convertido en conclusiones de todos lo que solo eran propuestas suyas, como la de que sea Bélgica la sede e todas las cumbres europeas. La pretendida misión histórica responde antes a una excesiva esperanza idealista que a las posibilidades instrumentales de la conferencia en resolver sus diferencias internas.
Parece que tras esta falsa profecía se esconde un criterio de ignorancia catastrofista. La cuentas de la ampliación numérica no tienen sentido sin un reajuste de los correlatos del poder en el seno de la UE actual. Es inconcebible su apertura de miembros sin redefinir el peso de cada cual en su seno.
Que no se ocupa en caracterizar.
la conferencia de la OMC en Seattle en 1999 se hizo eco de ello.
Este punto no cuestiona el fenómeno inmigratorio ni trata de vincular los trasvases poblacionales de las zonas desfavorecidas del planeta hacía las de mayor renta per cápìta,como consecuencia indirecta de estos de su responsabilidad histórica en el incremento de las desigualdades a escala planetaria.
El tratado de Maastrich recogió, más que insistió, el concepto de ciudadanía europea,como concepto derivado del de ciudadanía reconocida ya en los estados miembros. Este concepto es reificado y reinsistido a lo largo de todo el manifiesto.
El reconocimiento de ciudadanos y no ciudadanos compartiendo el mismo territorio europeo parece no crear una colisión teórica con el deseo previamente expuesto de una Europea sin velocidades distintas en su seno. La cuestión inmigratoria es otra que es dejada de considerar.
en realidad pretende ideologizar la cuestión
Con el uso de un vocablo obsoleto que refiere bastante menos y más confusamente aquellos países que fueran satelizados por el poder de la URSS en su momento.
Es un punto que viene a completar el cromo de peticiones,sin aportar nada realmente nuevo a lo recogido por anteriores documentos institucionales, no superando el voluntarismo manifiestado ya por el Tratado de europea.-
Punto que no especifica esos nuevos grupos y en el que se encuentra a faltar una reconsideración de otras instancias activas en el movimiento social, tales como ONGs.
El punto y el documento se abstiene de mencionar el término neoliberalismo. ¿acaso es inferido como un calificativo lesivo para el foro al que va dirigido el texto?
Recorrido por las infos político-mundanas.
En el análisis político o interpretación de los acontecimientos la inmensa mayoría de gente que se refiere o es comentada por un autor no será conocida por este. En el supuesto remoto de que lo sea raramente el autor, escritor o reportero, puede influir en el protagonismo del rol de aquella en su condición de líder o personaje destacado de coyunturas o de su país. A lo más podrá acceder a los lados menos públicos y menso publicables de sus materiales humanos. La realidad publica es una continua cantera de nombres de los que nunca se dice todo en un solo artículo o reportaje y ante los que el observador está obligado a volver una y otra vez para completar la información.
De su parte, los protagonistas públicos se saben buscados. Son los productos informativos a los que se prestan para la propagación de sus ideas o el desarrollo de sus egos. Hablar de la realidad es hablar de los otros, de los demás. Las conversaciones siempre están pobladas con muchas referencias de gentes que no están sentadas en la mesa.
Hay distintas categorías para hablar de los demás: la del texto teórico no está tan lejos del chisme callejero. No creo que Bárbara Walters tuviera razón al decir “muéstrame a alguien que no cotillee y te mostraré a alguien que no se interesa por la gente”. Posiblemente confundió su propia práctica personal con la práctica universal. Bien, yo soy ese alguien. No me sé la vida y milagros de nadie. Puedo olvidar incluso detalles destacados de la gente más próxima con la que trato. No fisgoneo ni por los ojos de las cerraduras ni voy sonsacando detalles ajenos en conversaciones con intermediarios. Eso no significa que no me interese la gente, únicamente no me interesa en sus ordinarieces ni en sus escenas para escarnecerlos a sus espaldas. Pero eso no quita que reconozca que hay una cierta pasión en la cita ajena sea en su decir o en la anécdota que ha proporcionado. Y aunque sea para tomarla como indicador de una situación o de un país la deferencia para personas desconocidas es la mínima condición de respeto exigible para alguien que escriba sobre ellas.
La literatura política a pesar de su frialdad expresiva trata de personas aunque no se reflexione con ellas, seres de la misma especie a la que pertenece el autor. Este, desde su poltrona bien atrincherada en un periódico o en una revista, puede pasar por la criba a decenas de miles de referidos a lo largo de su vida profesional. Tal vez citando a los demás espera la devolución de favor siendo citado por ellos. Incluso cabe la provocación para crear espectacularidad y expectación. Para algunos lo importante es salir en los medios no el tema por los que salga.
El mundo personal de cada uno tiene por contexto decorado de fondo un mundo poblado de situaciones y personajes no tratados directamente pero que pasan a forman parte de la memoria personal. Una persona atenta a su tiempo es un sujeto colonizado por miles de nombres de los que puede saber algo o que al menos le suenan y que no recibe la contraparte en justicia de ser recordado por ellos. A fuerza de mencionar los nombres públicos tenemos la sensación de tener puestos los pies en el mundo y estar al corriente de los pasos que hacen nuestros congéneres.
El mundo que nos toca en suerte refiere al gran mundo aunque lo cierto es que para la inmensa mayoría de vivientes el mundo se concentra en una biografía encerrada dentro de un perímetro estrecho. La verdad es que sentirse tan bien como encasa es difícil. Por mucho que se viaje uno caga siempre con la introyección de sus cosas, de su espacio privado, de su casa, de su cama, de sus libros, de su butaca. A la hora de hacer balance, son una docena de cosas muy entrañables las que dan la medida del arraigo.
Me gustaría tener la destreza de retratar el mundo en el que vivo y seguiré viviendo hasta mi última expiración puesto que nada indica que vaya a cambiar sustancialmente en los próximos treinta años. Tampoco creo que lo haga demasiado en los próximos mil. ¿Has dicho mil? He dicho mil. La destreza del homenaje a mis congéneres pasándolos por la discusión cuando sea necesario y por la deferencia siempre de considerarlos en sus grandes logros también objetarlos en sus pequeños y grandes crímenes.
El slogan Inmigración= Energía= Riqueza expone una triple ecuación. La palabra que mueve a reserva por no decir espanto e indisposición es la de inmigración. Para la óptica europea el inmigrante puede ser y está siendo una fuente de problemas. Las asociaciones de traficantes de ilegales que quieren hacer el salto del continente africano al continente europeo recomiendan de embarcarse sin documentación alguna para asi sabotear los trámites de retorno. Si bien el inmigrante que ignora a menudo con lo que se va encontrar marchando mas al norte tiene bastante de discutible por escapar de las necesidades de su propio país, su condición potencial de trabajador le otorga la función también de contribuyente a la riqueza del país de acogida o acogiéndole, siendo la ubicación-destino en la que termine viviendo su futuro.
Países de nuevos ricos como España en Europa, sede de entrada de las oleadas africanas, han olvidado que no hace tanto eran exportadores de mano de obra a los países vecinos como Francia, Suiza o Alemania. Esos contingentes humanos supusieron considerables entradas de divisas y catapultaron una nueva clase media floreciente en el país de origen a partir de crear pequeños negocios. Algo parecido empieza a suceder en Senegal. La psicología del emigrante está investida de heroicidad pero su desarraigo ahí donde vaya lo mantiene en la nostalgia permanente que lo empuja a un posible retorno. Dese el punto de vista de los estados de los países exportadores, implícitamente, claro está, de mano de obra al extranjero, su interés no está en autorregularse en ese sentido, antes bien en continuarla prodigando por la entrada de dinero extranjero que supone para el país y nuevas remesas de potenciales de inversión. El perfil resultante final del emigrante es el de acabar perteneciendo a dos realidades y culturas completamente distintas. Su adaptación y su integración en el nuevo lugar no quita que tenga raíces que queden en el lugar dejado y que vuelva a él para inversiones o reapropiaciones.
Los fenómenos emigratorios existen desde siempre: las hambrunas en unas zonas empujaron a sus habitantes a buscarse la vida en otras. Se `puede decir que la ley económica de los grandes fenómenos de masas en cuanto traslados de zonas obedecen, lo mismo que los primeros, a razones limitativas evidentes en las zonas orígen. La diferencia de los antiguos movimientos demográficos a los modernos es que aquellos se enfrentaban a poderosas leyes de la naturaleza, los actuales son resultado de las poderosas leyes de mercado. El emigrante aprende que por el mismo tiempo de trabajo puede ser valorado de distintas maneras en distintos países.
Desde la óptica de la posición autóctona que recibe emigrantes tras el choque intercultural y los recelos que puedan generar los aspectos y modos forasteros, lo más inmediato a descubrir es su potencial de trabajo. Todo lo que pide un inmigrante es que le den trabajo ahí donde va.La demanda no es que no peque deingenua pues no hay trabajo para todos en una sociedad de libre mercada es decir no planificada unicéntricamente. El inmigrante no pretende la delincuencia ni la alteración directa de los valores del país que le acoge o en el que se cuela, tan solo la oportunidad de una vida digna, aunque ciertamente la población penitenciaria se ha visto incrementada con su presencia. Teniendo en cuenta todo su potencial de ofrecimiento: su juventud y su futuro tampoco es pedir tanto. El problema del autóctono, yo diría de todo autóctono, sea de la región y país que sea y tanto de un hemisferio como de otro, es que se parapeta con recelo frente a las nuevas formas que toman presencia y masificación en su zona. Mientras el extranjero constituye una minoría episódica no pasa nada, cuando el extranjero ocupa mayoritariamente barrios o distritos enteros (recuérdese París) los lugareños desarrollan procesos autodefensivos que pueden ir de la simple desconfianza a la xenofobia expresa que se constituye en síntoma psicopatológico en los grupos mas radicales (piénsese en los neonazis) que confunde los problemas de estructura de su país con los extranjeras como supuestas causas desencadenantes sin ser tales.
El fenómeno emigratorio es caótico y mal calculado y eso convierte al inmigrante en un tipo que apuesta un tanto a la ruleta rusa. La falta de acuerdos suficientes entre estados receptores y estados exportadores mantiene tal fenómeno dentro de su libre albedrío como caudal de lucro para traficantes de mano de obra. Muchos adolescentes se apuntan a ese carro sin que sus familias se enteren. El espejismo europeo y en general la sociedad blanca, de cuya noticia puntual se da por las teleseries, genera unas perspectivas infundadas que hacen de vorágines o sumideros por que engullen los sueños de millones de personas. Probablemente el futuro social a escala inter-nacional seria mucho mejor si las convenciones y los organismos inter-estados replanificaran los recursos de cada zona del planeta sin someterlos a expolio. Todavía es demasiado pronto para hablar de una sociedad planetaria de las naciones y de los pueblos que hayan superado los estados y las fronteras actuales pero para cuando eso fuera posible lejos de ser activada la emigración por razones de trabajo predominaría el viaje por razones culturales y de interacción.
Entretanto, lo que no hace la obra autóctona de cada país está dispuesta a hacerla la afro extranjera o la latinoamericana o la de los países depauperados de los Balcanes. Es mano de obra fresca y de reserva. Los trabajadores de interior agotaron ya su ilusión y su esfuerzo haciendo los trabajos más primarios (en agricultura y construcción) que actualmente se delegan a los recién llegados. En términos estrictamente numérico el trabajo asegura la transformación del medio. Es, literalmente, la manufactura de las materias, su reconversión en formas útiles para el consumo y la comodidad. Los más abyectos de la sociedad receptora ven en el extranjero una fuente de problemas. Los más inteligentes encuentran en su llegada una fuente de riqueza.
Despues de miles de años viajes y exploraciones el ser humano no está tan mezclado como se pudiera pensar. Aunque remotamente todos somos mestizos nos enorgullecemos de pertenecer a tal pueblo o de hablar tal lengua. Los identificativos étnicos o nacionales actúan como segurizantes psicológicos. Al mismo tiempo los programas de estudio contemplan segundas, terceras, cuartas lenguas para que se instrumenten en el mundo de las relaciones y permitan que todas las perronas puedan salir de su lugar-origen y desenvolverse en otros. La condición políglota no es precisamente la que más puertas abre sino que es la condición económica. Recibe trato completamente diferente el extranjero rico que en el extranjero pobre. La histórica demanda de la apertura de fronteras y la definición poética de un mundo, una patria choca más que nunca contra las solidas fronteras y contra los asaltantes aduaneros. Por una paradoja de la sociedad contemporánea las prácticas de racismo se han trasladado de país y de continente. Los tiempo del ku kux klan incendiando granjas de negros o linchándoles han quedado atrás y ahora son los blancos los que reciben trato discriminatorio en muchos países como lso africanos llegando al colmo la corrupción en algunos como Gambia en que ser blanco significa pagar tasas especiales. No dudo que tras cada policía que pide un pago extra a un blanco hay un sentido de la revancha histórica contra el colonialismo, que le dará la conveniente coartada ideológica para su crimen doméstico que al ser generalizado a escala de país y al ser su representante del estado convierte al gobierno gambiano en uno de los más ridículos del continente y menos aceptables para la comunidad internacional. Cada viajero internacional tiene mucha experiencia que aportar y muchas anécdotas que contar y no solo los emigrantes que se juegan la vida o renuncian a sus familias para labrarse unos futuros.
Como que el fenómeno de la inmigración, especialmente la africana en Europa, es tratado como fenómeno sociológico pero no tenido en cuenta en su potencial económico las pautas de enfrentamiento al tema son represivas o policiales no economicistas o políticas. Es así que el estado español gasta enormes sumas de dinero en devolver los extranjeros a sus países de origen en lugar de pensar en alternativas laborales o subsistenciales para ellos. Claro que ese no es uno de sus cometidos ni la sociedad entera piensa que el problema de otros países depauperados del planeta sea su problema. Lo mismo que un país como España podria reorganizar zonas de su suelo agraria para crear instalar grandes cooperativas agro-pecuarias con las que dar trabajo también lo podrían hacer los gobiernos de los países origen exportadores de gente.
La situación es que ni los estados están interesados en resolver los problemas endémicos de la humanidad a escala planetaria ni cada persona con su biografía problemática a cuestas y su escasa supervivencia hace mucho para salir de su hoyo salvo creer, si elige ser emigrante, que al otro lado del mar le espera un paraíso de flores y miel que el dinero se recoge de los árboles.
Durante las últimas décadas el fenómeno demográfico tanto por razones políticas como pro exilios políticos masivos ha sido referido constantemente. Aun se debería documentar más, al estilo de Elie Wiesel, documentalista sobre el martirio judío. La diáspora de los hijos de sus tierras por no saberlas aprovechar en busca de otras patrias cuyas historias las han sabido organizar mejor, aunque tampoco son perfectas, indica que la evolución humana en cuanto gestión de su geografía y sus hábitats deja mucho que desear. Poco sospecharía Erasmus Darwin, abuelo de Charles, que en zoonomia anticipó los anhelos evolucionistas de este, que la evolución que demuestran millones de años en la modificación de los caracteres fisiológicos de las especies que no se corresponden directamente con la evolución mental de la especie humana. Su falta de planificación existencial como raza sigue siendo absoluta. Es un problema que va mas allá del modelo o sistema estructurado en el que vive. Tiene que ver con sus genes y su incapacidad intelectiva. En tanto un ser humano olvide la ecuación de trabajo igual a transformación ni el emigrante ni el autóctono de la zona de llegada del inmigrado se sospechara del otro, o del recién llegado, como de un enemigo en lugar de verlo como un colaborador para la riqueza a compartir.
No discrimination against white people in Africa.
El hombre blanco genera dos actitudes africanas que aunque son completamente distintas tienen una raíz común: la deferencia, excesiva en muchas ocasiones, y el agravio, haciéndole pagar más por las mimas cosas. Es una doble discriminación: positiva la una y negativa la otra. La deferencia es una paradoja y aunque esas atenciones de las que el negro colma al blanco se las tiene reservadas en exclusiva puesto que no son atenciones que se prodiguen entre ellos. La discriminación negativa encubre un inicio de racismo. El blanco como objetivo de caza económica conecta remotamente con una postura vengativista por su pasado colonialista. Voltaire dijo que quien se venga después de la victoria es indigno de vencer. Tampoco es eso, la independencia de los países africanos no supuso una verdadera victoria de los antiguos países europeos colonialistas sino la entrada en una nueva época histórica de las relaciones internacionales. De hecho la independencia en cada país tiene sus fechas de celebración pero muchas zonas de África siguen aceptando con gusto un nuevo neocolonialismo.
También, el blanco como antiguo amo, al que se le sigue tratando de patrón, se le confiere un papel superior en razón a su mayor poder económico. Sea por la razón que sea la persona blanca que no es tratada de tú a tú experimenta una zozobra sino una ansiedad, tanto si es rodeado de un séquito de fans que no para de interesarse por ella nada mas llegar a un lugar como si es asaltado por precios abusivos o por tasas obligatorias de paso que no rigen para otras personas.
La discriminación es en todas partes un mal augurio de trato y la forma concreta que demuestra la falta de respeto humano. En algunos lugares del mundo eso se oficializa con absoluta indecencia, haciendo pagar a los extranjeros más que a los lugareños para el acceso a determinados lugares como los museos. El lugareño presupone que el extranjero que ha recorrido miles de quilómetros para llegar hasta donde está tiene más dinero que él y esto es razón suficiente para tratar de engañarle con respecto a los precios locales. Por su parte el extranjero a menudo se deja timar para no entrar en enfrentamientos o discusiones o generar problemas mayores.
Cuando los actos de discriminación son continuos y profusos elevados a fenómeno social estamos ante una neo-realidad que hace del engaño un panorama indigno. Una tradición racista anterior que se ha basado en actitudes de desprecio a personas por motivos de su origen o color creó un sesgo al pensar que el racismo solo era aquello: el insulto directo, la exclusión o el ataque. Hay otra clase de racismo sutil, el de otorgar el lugar del timado a las personas por su origen geográfico, por el color de su piel o por su supuesta mayor capacidad financiera.
Un tema de conversación continuamente reiterado entre blancos y negros en los países africanos es acerca de la riqueza y medios de unos y la pobreza y falta de medios de otros. A partir de esa división neta parece que los segundos se pueden permitir toda clase de argucias para engañara los primeros y estos, victimas a menudo de un sentimiento de culpa, admiten dejarse engañar.
El visitante blanco se siente saturado de un mismo tipo de clichés en el trato. Personalmente, nada más oigo la palabra patrón dirigiéndose a mi en un nativo para además de corregírsela adoptar una posición a la defensiva. Esa persona no ha entendido todavía que es libre y que tiene que organiza su vida sin mi concurso, o el de otro como yo, en ella.
La lucha contra la discriminación es una lucha persona a persona. No basta con que se decreten leyes a su favor. Hay dos frentes claros: el de las policías corruptas que aun invistiendo su corrupción con las razones que sean no son menos criminales y el de no importa qué clase de comerciantes o profesionales de servicios que incremetnan sus tarifasen función de sus clientes procedentes de los países más ricos, que los retrata en sus perfiles poco éticos. Hay un tercer grupo: el de los menesterosos y limosneros que esperan la llegada del blanco para pedirle a éste toda clase de ayudas no haciéndolo a los establecimientos de la misma economía local con niveles de beneficios mucho más altos que el de éste recién llegado.
La psicología del blanco se enfrenta a distintas situaciones de miseria y de indignidad. No pocos lugareños de los países visitados no tienen el menor sentido del ridículo ni vergüenza alguna por arrastrarse para conseguir sus monedas diarias con las que sustentarse. Se enfrenta también al gremio de comerciantes que pueden pasarse días sin hacer nada agazapados en sus telarañas esperando a sus presas, momento estelar en el que se movilizan con precios no solo doblados, a veces multiplicados por 10 o más. Saben que un tonto extranjero pagará lo que no pagaría el vecino más tonto de la zona. Finalmente están los prepotentes uniformados que primero piden el documento de lo que sea, desaparecen con él y establecen un chantaje explícito entre lo que quieren. A menudo hay blancos que cuando enseñan el pasaporte ya lo enseñan con un o unos billetes en sus páginas.
Ni los pobres tienen siempre la razón ni los ricos tienen siempre la culpa de su pobreza. Aunque si bien es cierto, tal como dijo Jacinto Benavente que el origen de todas las grandes fortunas es la falta de delicadeza, el decalage entre el poder adquisitivo de unos y de otros y las distintas rentas per cápita a escala mundial no significa que el visitante europeo en África sea rico en comparación a todos sus nativos. El país mas pobre no deja de tener grandes fortunas locales que no son repartidos con sus vecinos de etnia. De otro lado, estar en permanente clave dadivosa no significa resolver las grandes diferencias económico- sociales ni neutralizar el sentimiento de afrenta histórica que experimentan las clases desposeídas. A menudo la persona auxiliada no supera la ingratitud en la que se ha consolidado. Benavente dijo también que lo peor de la ingratitud es que siempre quiere tener razón.
De vuelta a la lentitud llego antes a mi mismo.
No hay dos velocidades de sujeto exactamente idénticas. Cada persona vive su ritmo. Ha sido el maquinismo el que ha uniformizado los comportamientos pero en principio si una persona quiere controlar sus variables de vida, la organiza de acuerdo a su ritmo y no a un ritmo externo impuesto. Al menos esta es la teoría, luego en la práctica el mimetismo social nos convierte a todos en una performance de plagio urbano. Si alguien duda de esto solo tiene que manejar su vehículo a 60 por hora en un lugar que se puede correr a 90, las iras de lso demás conductores recaerán sobre él.
Que la gente tiene prisa es evidente, explicar porque la tiene no lo es tanto. Se corre para llegar antes a un lugar en el que nadie espera al corredor. Se corre también para vencer plus marcas. Cada olimpiada viene a poner a prueba el cuerpo humano para alcanzar mayores saltos de altura o ganar algunas decimas de segundo. Vivir en permanente competición forma parte del deporte y de la vida.
En un mundo de prisas lo que no está tan claro cual es el objetivo de llegada y su para qué, El reto existencial de batir récords o marcas personales es sorprendente. El único que puede compararse en relación a parámetros personales es cada individuo. Otro individuo a distancia no puede decir, porque no tiene elementos para hacerlo, sobre el progreso de cada uno. Hacerlo todo y pronto es una de las variantes de la neurosis, ¿para qué? Hay toda una vida por delante para ir reuniendo las experiencias fundamentales que permitan entender eso del vivir. La sociedad valora mucho lo de la edad: la capacidad a una edad prematura para hacer cosas más propias de otras edades más avanzadas. Los años de vida tienen sus significantes específicos, es así que cumplir los 20 significa creerse en la máxima posesión de potencia, cumplir los 30 es el preaviso de que los años se van sumando, los 40 para muchos ya significa la entrada en la madurez irreversible, los 50 empiezan los síntomas de decadencia y los 60 es la antesala de la vejez. Mantenerse a 3 o 4 décadas de esta cifra hace incurrir en un pseudodelirio de creer que por un lado esta es una edad que queda muy lejos para pensar en ella, y de otra que la persona que ha vivido 60 a los y que no tiene grandes éxitos es que no ha aprovechado adecuadamente sus décadas anteriores.
Esa clase de presunciones subjetivistas son injustas. Toda etiqueta de valoración de carácter en función de la edad lo es. Presuponer que alguien de menos edad ha incorporado el saber y la evolución adquiridas por alguien de mas edad es una falacia. Estamos cansados de sorprendernos con la enanez mental y la falta de originalidad de personas veinteañeras, cansadas antes de vivir, envejecidas antes de crecer. Vivir es un arte, una destilación lenta con sus experiencias y las lecciones que da la vida. No hay otro objetivo existencial que llegar a uno mismo, no hay otro final del camino que el ser, Las geografías, las coordenadas mundanas, las vicisitudes organizativas, los estudios y los proyectos de nuevas realidades no suplantan aquel otro objetivo personal. En ese proceso el asociacionismo con otros en similares búsquedas o caminos confunde el desiderátum personal con la unidad colectiva. El reencuentro con el yo no pide ni necesita la autorización de nadie. Es un proceso estrictamente individual en el que la colaboración fundamental de los demás pasa por permitirlo no por adiestrarlo.
Para ser uno mismo no hace falta pensar en una gran teoría o en confundir la condición de unicidad con la de superioridad. Alfred Adler recibió Influencias de la teoría del superhéroe de Nietzsche, una teoría controvertida nunca del todo consensuada con una interpretación única. Efectivamente, la vuelta al uno despues de todos los contactos con lo ajeno requiere de decisión, voluntad personal y vivir la vida en su misma dinámica no con lso ritmos impuestos desde afuera. Todo factor que coloca la ambición en el lugar de los objetivos y no la fluencia como proceso natural de creatividad sujeta al sujeto tras pamplinas ideologicistas o con los parámetros de una realidad en la que están interesados los demás por no él mismo.
La realidad en la que nacemos, vivimos y morimos,- por mucho que busquemos supuestas islas paradisiacas o lugares turísticos envidiables- es la realidad de las prisas tras objetivos prescindibles. ¿Para qué correr tanto tras presupuestos que nunca se confirman del todo, salvo el del retorno al polvo?
El slogan aclara que la vuelta a la lentitud, a la pauta natural del ser concediendo a cada estimulo su tiempo, a cada mirada su refrendo, es lo que permite llegar a la única diana que es necesaria establecer como objetivo: el uno mismo. No hay más puerto ni destino que este. Todo lo demás forma parte de los decorados pero no de la seidad.
Ni todos los seres humanos son personas, ni todas las personas se sienten orgullosas de pertenecer a la raza humana. Un slogan destilado después de mil encuentros adversos con el otro, cuyas enseñas tienen poco que ver con los valores humanos. Es un texto sacado de una disertación mayor en la que se cuestión la condición humana como provecta al estado de persona. No todos los humanos se plantean serlo o ni siquiera consideran su significado, les basta su vida biológica de simios superiores sin poner al servicio de la dignidad o de la ética su cuota de inteligencia. Ser persona es el desiderátum implícito en todo ser humano que desee hacer de su vida una vida plena e íntegra. No serlo es la conducta explicita de todo ser humano que se sienta suficientemente cubierto resolviendo sus necesidades estomacales y fisiológicas en general, incluyendo en ese capitulo las sexuales y reproductivas.
Se ha comentado con todos los textos posibles que un indicador sobresaliente del ser humano es su inteligencia, su capacidad de comprensión y empatía con su semejante, su sensibilidad solidaria y su exquisitez para el placer. Todo eso pasa por el lenguaje, también por los gestos, por la mímica, por los microdetalles de la aproximación. Al referir todo ese potencial humano, a la vez supuestos atributos inherentes de su condición se ha confundido la noción ser humano con la de todos los seres humanos dándole una cierta equivalencia a la de ser persona. El ser humano era el único animal que podía acceder –decíamos- a la condición de persona. Esta afirmación ha quedado definitivamente en suspenso y derrocada a la luz de las reincidencias del ser humano contra la vida de las personas. En otras palabras: el ser humano es el principal enemigo de sí mismo. No solo porque es el principal agente destructivo de su entorno sino porque hace de la vida un campo de batalla continuamente renovado por pretextos de ataque y eliminación.
El ser humano crece y se desarrolla en la tesitura de tener que apoyarse en sus semejantes para las grandes obras con los que no puede creer total e incondicionalmente. El otro es un aliado pero también la fuente de sus preocupaciones y traiciones. Con el lenguaje comunicativo se suponía que disponía de la mejor de las herramientas de la evolución para llegar a acuerdos y avanzar en la sabiduría existencial. Hasta ahora lo mas que ha dado el contacto comunicativo es para un tipo de funcionalidad pero no para la reconciliación.
Se tiende a disculpar al ser humano porque es un ser en evolución, imperfecto e inacabado. Es cierto es un sujeto incompleto, con faltas deficitarias fundamentales. Sus errores son múltiples y reiterados. Su potencial expresivo no es tan fuerte como para rescatarlo de sus agujeros existenciales en los que sigue debatiéndose por cuestiones primarias lo mismo que hace docenas de miles de años. Pero a diferencia de entonces en que la lucha por la supervivencia pasaba por la subsistencia, el cobijo y la reproducción como lo fundamental y tal vez lo único a parte de una leve manifestación de su presencia en la tierra, en la actualidad el hombre oculta su verdadera sentimentalidad cuando esta no es protocolaria o sus verdaderas motivaciones en sus elecciones y pactos políticas. El ser humano ha conseguido crear una gran mascarada a escala internacional. Sus dotes para el habla no se vienen correspondiendo con su valor para enfrentar sus verdades. Richard Kay sostiene que, a pesar de que el lenguaje no deja rastros fósiles directos, puede ser indagado por otras formas: utilizando un indicador de agilidad de la lengua como músculo que adquiere una gran velocidad y precisión para el habla. Esto lo consigue examinando el canal hipogloso por el que van los nervios que mueven la lengua. Comparando muestras de homínidos, chimpancés y humanos llegó a hipótesis interesantes. Define el lenguaje como la transmisión de fragmentos a gran velocidad. Hipotetiza que la lengua humana está más inervada porqué el nervio que llega a ella es más grueso y eso es posible no solo porqué hay más fibras nerviosas sino porque se hallan mejor aisladas lo que permite una mayor transmisión de los impulsos. Por el canal hipogloso, a cada lado de la base craneana pasan los nervios que controlan la lengua orgánica. Ese canal presenta un 80% de tamaño mayor en el hombre que en el chimpancé. Esas diferencias de tamaños, sin embargo, no permiten pensar un salto brusco del uno al otro, sino un proceso gradual de ensanchamiento en la medida en que la capacidad para la sustentación del habla se iba estableciendo. En los homínidos de hace 1,5 a 2millones de años el canal hipogloso es equivalente al del chimpancé, mientras que en algunos cráneos humanos de hace 200mil años son iguales a los canales modernos aunque los cráneos sean muy primitivos. El acto de hablar, en estos términos cuantitativos, supone adelantar mucho más el origen del habla frente a una opinión dominante en paleontología que la situaba más modernamente. Desde el punto de vista del canal hipogloso los neandertales presentan una igualdad con respecto al hombre moderno. El problema de este estudio es la varianza que presenta el canal hipogloso entre individuos y eso dificulta el estudio, en particular cuando para un amplio periodo de investigación hay pocos ejemplares encontrados. Sugiere también que en la evolución comunicativa se dieron formas intermedias como el canto, para el que se ha sugerido que da dos tipos de información: una acerca del estado de ánimo y otra de lenguaje complejo.
Posiblemente la genética no ha variado en 50 mil años y problemas actuales que presenta el hombre moderno con sus semejantes los viene arrastrando a lo largo de bastantes civilizaciones.
La condición de pertenencia a una raza o a una especie animal no es algo elegible. Los caracteres biológicos la determinan. Otro aspecto de la cuestión es si tal pertenencia se corresponde con los valores supuestos de la misma. El humanismo ha dotado de unos valores sociales y solidarios al ser humano por el empeño de una voluntad parcial y posiblemente más lucida pero no por eso menos sesgada. Las distintas formas de teorizar acerca del ser humano, lo que era y, en especial, lo que debía de ser siempre ha chocado con lo que era realmente. Nos hemos engañado pensando que eran minorías de poderosos perversos los que impedían que el ser humano se construyera íntegramente como tal hasta que las lecciones de la evidencia han demostrado que no todos los seres humanos están dispuestos a evolucionar y que tal vez solo sea una minoría los que están en ese empeño. Eso hace que la noción de persona no sea para todos.
Mientras la población mundial en términos absolutos no para de crecer, su hominización en el sentido más humanista de la palabra no para de decrecer. ¿tú que eres humano o no humano? Podria ser una de las primeras preguntas que se haga la gente en el futuro, no para distinguirse de los alienígenas de otros planetas si no de los impostores del propio planeta colados o nacidos dentro de la misma especie pero con proyectos biográficos anti-vida.
El mundo de las personas ha dejado de existir, existe el de las cosas. La denominación de persona ha quedado para las nostalgias literarias y para ser repasada desde la conceptualística filosófica. Hasta no hace mucho un humano era por su condición biológica una persona. Ser persona era establecido como un don para el cual no había que hacer ningún esfuerzo. Esa ecuación, humano=persona, ya no nos sirve a pesar del interés del humanismo en confundir ambas palabras. La palabra tiene su multidimensionalidad y es así que se habla de personas físicas o personas jurídicas. En una confrontación interpersonal un sujeto enfrentado a otro termina por reclamarle que sea persona si quiere que continúen hablando. La condición de persona no se otorga per se, se gana a partir de una conducta consecuente con serlo. Pues bien ¿qué significa ser persona? y, otra pregunta no menos crucial ¿quien está en condiciones subjetivas para definirlo? La persona es el humano evolucionado que dotado de inteligencia, sensibilidad, capacidad creativa pueda y sepa mantener un contacto con su entorno desde la posición del respeto y la deferencia. Eso incluye la intencionalidad comprensivo-comunicativa y el deseo de conexión y aprendizaje del otro. Uf! demasiadas cosas para recordarlas todas. Un resumen puede englobar todo lo anterior. El atributo fundamental de ser persona es su ética. No hay persona si su conducta no es ética. Puesto que la ética es un complejo campo de disertación para alcanzar una definición univoca y valida a escala universal, muchos humanos no-personas se valen de este estado de no código universal para no solo campar desde sus formas de sabotear la vida inteligente sino haciendo creer a los demás que es lo único que pueden hacer.
En la historia comercial y económica humana se ha ido dando un decantamiento del valor de la persona por si misma a su valoración primera en función de los beneficios que proporciona. Es así que los comerciantes ven clientes, los políticos ven electores, los ayuntamientos tratan con contribuyentes, los policías de tráfico con infractores, los hijos se comportan como herederos, los ciudadanos como consumidores, los compañeros de fábrica como aliados para tal o cual reivindicación, los amantes como dadivosos, los visitantes como portadores de presentes o los viajeros blancos que visitan a África como portadores de regalos.
Quien tiene el chip de ver a los demás como un canal para obtener cosas se está a si mismo cosificando sin darse cuenta, convirtiéndose en una cosa. Quien hace valer su importancia en tanto que canal de regalías, sin advertirlo, puede maleducar a los demás a que lo esperen como portador de objetos y no como portador de sí mismo.
La psicología del regalo como perfil de compra atencional ya ha sido referida. No es nada grave la deferencia de traer un presente a alguien. El objeto puede simbolizar un acto de respeto, de mimo, de amor que tras la entrega dejará un recuerdo. Su reiteración como forma de compra es lo discutible. Muchos regalos compran, implícitamente, la atención o la amorosidad del otro. Los niños de tierna edad son acostumbrados, de acuerdo con la cultura capitalista prepotente en sociedades de clases medias consolidadas, al recibo de regalos metiéndoles en una dinámica de recibo que genera inevitablemente un sesgo: el de recibir sin su correlato de dar. La ventaja del neonato es que no conoce los códigos de intercambio y tiene la edad en la que aprender a recibir y gozar lo recibido antes de aprender a dar y gozar dando. Posiblemente, el recibo, en forma de regalo o entrega incondicional, de las cosas para facilitar la existencia o para establecer vínculos sentimentales, debería ser también la fase educativa para aprender a tomarlas cuando son necesarias. Tomar y dar es una fórmula de equilibrio en el intercambio mas razonable que la de regalar y contra-regalar. En el tomar y dar las cosas estás ahí para todos. El usuario se sirve de ellas dándole el valor funcional que tienen. En el regalar las cosas se invisten de simbología y vinculación psicológica. Todo regalo es tácitamente discriminatorio. El regalo también genera una especie de asimetría. Cuando alguien se acostumbra a reglar y de otra parte no da señales de vida se genera una especie de demanda no correspondida. Es por eso que los regalos caen en su mimo en el yo te regalo-tú me regalas como formas mutuamente compensatorias. El problema es cuando un regalo no iguala al otro en interés ni en esmero en elegirlo. Ciertamente hay regalos que ponen en evidencia tanto a quien los regala como a quien los recibe. A aquel por elegir cualquier cosa con la que cumplir el cometido y este por tener que hacer el paripé de agradecerlo cuando el regalo no tiene nada que ver con él/ella y descubre que ha sido un solo acto formal desprovisto de todo contenido emocional. Históricamente los regalos han tratado de demostrar el valor que una persona representaba para otra. Gracias a ese cálculo la humanidad puede gozar de edificios como el Taj Majal, aunque por otra parte la historia de la arquitectura también hubiera seguido su curso porque el ser humano encuentra uno u otro pretexto para hacer sus hazañas. El objeto de amor genera en el poeta obras magníficas que de otro modo se supone no hubiera hecho, pero posiblemente su creatividad hubiera discurrido por otros cauces proyectándose en otras dimensiones personales.
El regalo no es más que una particularidad de la cosa, un significante determinado que la inviste. Sigamos teorizando las cosas como objetos matéricos e impersonales que se mueven y transaccionan a través de contactos humanos y por encima de la dinámica personal de estos. La mayoría de ellas no pasan por la entrega y por el intercambio sino por su precio en dinero y por su comercialización como fuente de beneficio tras procesos productivos más o menos calculados. La gente sigue estimándose mutuamente en una tendencia casi inercial y mecánica lo que es a partir de lo que tiene. Se da una coexistencia de discursos contradictorios: de un lado, se filosofa e ideologiza la importancia del ser por encima de la del tener; por otro lado, todo el mundo tiene lo que tiene ubicándole en un estatus social, un poder adquisitivo determinado, una recursividad. Las mentes especulativas son las que preguntan antes los datos indicativos de tipo materialista del otro (qué trabajo, qué ubicación residencial, qué medios de vida, qué coche, qué casa,…), las mentes creativas son las que preguntan acerca de sus deseos, su óptica existencial, sus haceres personales. Claro está, que una conversación son muchos temas en curso y la mezcla de los detalles de lo concreto con los deseos más personalistas se mezclan.
Antiguamente en unas partes del planeta y modernamente aún en otras, antes de contraer relaciones matrimoniales hay conversaciones inter-familiares de tipo económico para ver lo que aporta cada cual. La dote de la hija es lo que permite pagar su acceso a la familia del otro con el que se casa de acuerdo con una tradición india. Muchas formas de vida ancladas en tradicionalismos ancestrales e inveterados mantienen a extensas poblaciones en la ignorancia absoluta y en la miseria cultural. Una buena parte de los problemas mundanos no son el resultado de las estructuras económico-políticas de los países sino de las tendencias populares arraigadas en los miedos y en los hábitos inmundos tanto en el trato como en las condicione subsistenciales. Desde el momento en que un ser humano viera a otro como fuente para su beneficio o lucro la relación personal entre ambos estaba condenada y, al menos el primero, dejaba de ostentar la categoría de persona. La sociedad capitalista no fue la primera que trató al ser humano como fuerza de trabajo haciendo de la plusvalía la concreción de la explotación en masa, los distintos modelos esclavistas anteriores trataron a los individuos encadenados como no personas, solo que al hacerlo los protagonistas de ese trato también se autoevaluaban no siéndolo.
Los atributos fundamentales de la persona pasan por la dignidad, la ética, la sentimentalidad, la solidaridad y el entendimiento. Pero incluso una a una, esas cinco virtudes pueden no cumplirse en casos particulares sin que eso condene a la despersonación a sus protagonistas. Vivir en sociedad lleva a una desensbilización creciente-y por tanto a una disminución de la sentimentalidad-, también a cuestionar la solidaridad incondicional por los desagradables efectos colaterales perversos que viene ocasionando. También hay seres humanos que nacen, viven y mueren con dificultades fisioneurológicas para el entendimiento y no por ello dejan de ser personas o merecen el trato de tales. Nos quedamos con la dignidad y la ética como tándem indisoluble que no admite negociación. A diferencia de las otras tres que son más reconocibles éstas dos quedan en la mayor de las indeterminaciones posible. No disponemos de un psicotest que las mida como dimensiones psicológicas. Se puede medir la fiabilidad de alguien, su coherencia intelectual, incluso su sensibilidad, pero la dignidad o la ética no son medibles, salvo en relación a cumplimiento o transgresión de códigos concretos. Hasta ahora todas las tentativas por la vía del reglamento y de su vigilancia ejecutiva de comportamientos dignos y éticos no han sido científicamente seguras.
Sigamos: tenemos, por un lado, los individuos humanos con sus predicados, sus ideologías, su historia jurídica y su teoría del derecho, sus deseos, sus proyectos, sus ansias, sus sueños, sus cuadros magnos sobre derechos y obligaciones; tenemos, de otro, el mundo cotidiano de las transacciones, los tratos generados por la dinámica de las compra-ventas de las cosas y de las obtenciones en general, los compromisos laborales, los acatamientos de las formulas burocráticas y los protocolos de relación. Es inevitable que el trato humano pase por un cierto grado de utilitarismo. Los humanos contactamos los unos a los otros porque las mismas dinámicas supervivenciales nos empujan a ello. Lo que no puede hacer uno solo lo hace con la colaboración de los demás. Lo que yo no tengo se lo pido a quien lo tiene. Lo que deseo puedo comprarlo o adquirirlo. Muchas relaciones humanas, tal vez la mayoría, me refiero a contactos puntuales, pero también a contactos que se pueden repetir como ritos, empiezan y terminan en una transacción material. Las cotidianeidades vecinales están pobladas de figuras humanas que se las conocen por el servicio que prestan, por la cosa que proporcionan, el peluquero, el kiosquero, el panadero, el cajero de la tienda, el lector de los contadores eléctricos, el reparador del ascensor. Ni siquiera accedemos a sus nombres ni ellos a los nuestros. A nadie se le deja de tratar como persona aunque solo se tenga relación con el/ella a partir de la cosa que nos facilita o que le facilitamos.
El cuestionamiento de la versatilidad de una persona como tal es cuando en unas condiciones dadas se convierte en un factor contrario a la vida y a la conciencia y a la postre se constituye en una vergüenza para la especie humana. Asch demostró, para sonrojo de todos, en sus famosos experimentos sobre conformidad, la velocidad de pérdida de la dignidad y la ética de los sujetos experimentales en una aplastante mayoría. En su experimento base, el GC (sin presión) los errores fueron de un 5%, el GE (con presión) los errores de un 33% y se alcanzó el 75% cuando el error era conformado por la mayoría. Presión de un grupo confabulado sobre sujeto ingenuo. Cuanto más consolidada esta una mayoría en un error el individuo excepcional que se resisten a aceptarlo mas influenciable es para abandonar su consecuencia personal. El error sistemático es tanto mas reproducido cuanto mayor aval encuentra de la mayoría.
El mundo de las relaciones comerciales demuestra cada dia que todos los ciudadanos tienen un precio y que se dejan comprar o se venden siguiendo pautas que van en contra de sus predicados, supuestamente progresistas. Es así que, se prestan a la especulación a la escala que sus posibilidades le permiten, siguiendo los modelos que emplean grandes magnates con las suyas. Desde el momento en que el discurso referencial sobre otro es el de sus posesiones quien coloca el punto de mira en este tema es a su vez puesto en duda como analista de interés.
El contacto y trato con los demás, en su dimensión mayor es en torno a las cosas y no en torno a las ideas. Este fenómeno es tan generalizado que no mueve a extrañeza que la mayor parte de las citas sean para eso. El otro no es considerado como alguien metido en el registro de la escala personal sino como alguien que hace de eslabón para conseguir una ventaja. Tras esto la hipótesis de la relación personal posterior queda entrecomillada. La inmensa mayoría de veces no se cumple. El contacto interpersonal con los demás parte de proporciones bajísimas en relación al grueso de contactos humanos. El 1% de ellos pueden pasar de la transacción material a la comunicación humana. De estos, el 1% puede dar lugar a una historia de compromiso. De estos, la décima parte puede dar lugar a una relación humana a fondo con continuidad y verdades mutuas gestionadas. No es extraño que los sujetos humanos vean reducidos sus contactos más íntimos a unos pocos. 3/4 de siglo de vida adulta los puede reducir a menos del número de los dedos de dos manos, iba a decir de uno. Este pequeño arco de intimidad, como que entra dentro de la visión y campo subjetivos, tampoco es un dato numérico fiable sobre la cantidad de personas que puede haber en relación a la cantidad de humanos. Este campo de la disertación no está suficientemente abordado por el enojo que supone y por el caos epistémico al que obliga a entrar. Se da una cierta connivencia en creer que el mundo habitado es el único posible y que sus habitantes humanos son los que son (somos los que somos) y que bastante hacen /mos en soportarse/nos los unos a los otros. Todos los teoremas y saberes sobre historia humana y estructuras económicas y verdades ecológicas, se relativizan pasando la vida a escala doméstica e individualista.No deja de ser una metodología para reducir variables problemáticas. Casi todo el mundo, incluyendo quien ha tenido etapas biográficas considerables de revolucionario e innovacionista, traslada todo su discurso al enfrentar los problemas materiales de la existencia y relativizar el mundo de los demás como paisaje ineludible. La mayor parte de transacciones con el otro pasa por las cosas en torno a las que se mueven los contactos, sean en forma de servicios prestados, reparaciones hechas, gestiones realizadas o mercancías entregadas. Puesto que este es el patrón dominante para la mayoría de transacciones parece inevitable, lo que no significa justificable, las relaciones humanas desautentificadas. Cuando una persona es valorada como partner potencial en función de su dinero o de sus recursos materiales, se puede apostar que la relación derivada será cualquier cosa menos un relación entre personas íntegras. Como le umbral de definición sigue en la inexactitud y ahora y aquí tampoco lo saco de ella, los humanos no personas pueden creerse que lo son y el objetivo de luchar por un mundo de personas parece demasiado osado ser planteado. Es curioso que la perversión del dinero como función de intercambio para la adquisición de las cosas se extienda a la perversión de las personas por la posesión matérica de las propiedades.
Vivimos en un mundo de cosas y de personas no en uno de personas y de cosas. El orden distinto sí altera el resultado. En casos extremos un vehículo militar tiene mas valor que el soldado que lo conduce, o su arma más que quien la emplea. Es terrible pero no exagerado. Los recursos humanos son eso, recursos que son substituibles, los materiales, algunos materiales, no lo son tanto, pueden perderse definitivamente para siempre.
Afortunadamente podemos vivir sin tantas cosas y repersonalizar las relaciones en la medida que se dejen, que lo otros lo permitan pues, valorando mas la comunicación que no las tenencias o las funciones útiles que presten los demás. Es una hipótesis puesto que la misma comunicación como parámetro es eludida y la resistencia a las verdades es el primer fortín de la psique humana.