EXPACIENTE Y SU RENCOR
El mundo de la clínica ha construido un laberinto de pasiones y sin lugar a dudas constituye un sector social que mueve mucha expectación y economía. Concretamente la gremialidad médica viene siendo tan controvertida como solicitada. Lo segundo porque la gente no puede vivir sin la interpretación de sus síntomas de dolor y lo primero por la pluralidad de metodologías de tratamiento además de por la eterna réplica contra procedimientos lesivos de cura. Paralelamente la psicología clínica de diagnóstico y de tratamiento viene a estar presente como disciplina y ciencia de la salud, con actuaciones en casos que no resuelven la hospitalización psiquiátrica ni la intervención somática. Y dentro de las psicoterapias también hay controversias y solicitudes. Lo segundo porque el índice de salud mental comunitaria necesita ser más atendido,dada la creciente demanda asistencial; y lo primero porque a caballo de la psicología y lo psicológico, resulta fácil añadir el calificativo sin tener formación ni credenciales que lo atestigüen.
El sector de la profesionalidad médica recoge abundante casuística de demandas de pacientes y expacientes o sus familiares que no están de acuerdo con los protocolos administrados. Sin duda no pocas veces las demandas son completamente justas y la autoridad judicial condena a inhabilitación de l ejercicio profesional a indoctas figuras cuya negligencia ensombrece más de lo que ya lo está la medicina oficial.
El sector de la psicología en tanto no está dotada legalmente de la recetación de psicótropos no corre riesgos de ser acusada.Porque sin descartar la posibilidad de su negligencia , su instrumento fundamental es el del discurso oral. Y Eso con parecer poco es mucho, porque la palabra conduce al paciente a través del espejo y contribuye a que vea las cosas de otra manera,desangustiándole de sus desarreglos emocionales y vivenciales.No todos los pacientes entienden que la cura conversacional pasa por pautas de reconocimiento de la conexión entre valores-hábitos y crisis, ni que todas las cosas se pueden arreglar volviendo a un pasado que no es intacto. Por eso, una relación terapéutica ocasiona cambios importantes en la estructura psíquica y en el sistema ideológico de una persona, en particular si sus síntomas de desarreglo presentados ya eran los de una personalidad caóticamente desestructurada. Y los resultados dela misma pueden conducir a rompimiento de relaciones personales cuya conservación se ha hecho imposible, por dolorosa y patologizante. Eso comporta animadversión desde el punto de vista del partner de quien es consultante hacía la figura del rol del o la psicólogo en tanto que es un depositario de confidencias a las que él o ella no accede. La cuestión es particularmente rival cuando el consultante es hombre y va a una psicóloga o mujer y va a un psicólogo . Unas sesiones iniciales pueden ser toleradas para una pareja rival hasta que los cambios de conducta y de actitud empiezan a ser manifestados, en particular cuando el o la consultante empieza a enfrentar temas cotidianos y domésticos a su pareja si hay entre ambos un conflicto latente. Desde ese momento el/la psicólogo/a puede heredar un/a enemigo/a en alguien que no entiende el proceso. En un enfoque sistémico la relación con los dos componentes de la pareja y una propuesta de tratamiento de ambos, aunque sea significado el partner-síntoma, puede suceder que quien se crea en la posición de normalidad solo trate de encontrar en el/la terapeuta un aliado en quien depositar el encargo de corregir a su partner”descarriado” para que se lo devuelva como en los viejos tiempos.
Evidentemente la función del psicólogo no es la de dar la razón al uno o al otro sino intervenir en una dinámica subjetiva propia de quien está padeciendo unos sucesos de vida que no sabe elaborar por cuenta propia. El tratamiento se puede hacer tanto más largo cuanto más incumplido esté por el/la propio/a demandante.Y no todos los tratamientos alcanzan una terminación con éxito de cura estable.
En los casos de parejas conflictuales que basculan entre el amor y el odio y entre la unión y la disyunción,puede suceder lamentablemente que traten de evacuar desesperadamente su conflicto hacía quien les ha estado tratando.En particular cuando la transferencia analítica ha sido confundida con enamoramiento correspondiendo contratransferencialmente por el/la profesional. Ante una historia rota de pareja cabe el riesgo no solo de heredar a un partner como enemigo sino también a un expaciente instalado/a en el rencor por no haber salido del trauma en el que estaba.
Ese rencor puede incluso tratar de ser conducido judicialmente siguiendo la analogía que ya se da en la corporación médica. ¿pero cual puede ser el alegato de un/a expaciente con una suma de horas de confidencia verbal, en la que el/la consultante hablaba en torno a sus obsesiones fijas y el/la escuchante se limitaba a hacerle la devolución-resumen de lo que decía? ¿Y cual puede ser el del partner rival que solo acudió tal vez a una cita puntual para pretender pactar un contrato servicial o una alianza con el terapeuta,dimensiones ambas que no están previstas en un tratamiento?
La cuestión es que un/a expaciente instalado/a en el rencor, añade un síntoma más a su cuadro. Tiene otra diana a la que derivar su negatividad y sobre todo tiene otro factor exógeno al que culpar y librarse de toda responsabilidad central en su conflicto. El prototipo de un expaciente rencoroso es el que venía con una expectancia inicial que no ha sido cumplida: la devolución del partner, una cura milagrosa o instantánea, poder seguir una terapia impagada, o recibir el beneplácito de alguien cuya formación le permite comparar la conducta del/de la solicitante a unos comportamientos estudiados.
También puede darse en quien tras meses o años de visitas, tenga recidivas obsesivas o sea manipulable por un tercero y de pronto después de tanto tiempo interrumpa unilateralmente las sesiones porque se sienta con mayor perturbación.
Es difícil que con sinceridad honesta alguien “pueda descubrir” que al cabo de un año una cita semanal de confidencias le hacía un terrible daño, en partícula cuando cada encuentro validaba el valor delas mismas. pero no es extraño que alguien con una personalidad decaída y muy vulnerable a la manipulación pueda interpretar caóticamente todo lo que le ha sucedido.
En cualquier caso la experiencia del/de la expaciente con rencor es una enseñanza para el ajustador de la relación terapéutica. Lo cierto es que tras todos los alegatos transferenciales que se puedan decir por una parte y escuchar por otra. Un paciente es un portador de síntomas cuya presentación como objeto de atención y análisis es lo principal. Puede suceder que la intervención elimine estos síntomas y libre a la persona de ellos entendiendo lo que ha sucedido, pero puede suceder también que se vean incrementados por otros factores no controlados.Ante lo que el profesional no puede más que razonar una casuística y lamentar profundamente que un expaciente errante siga con su caos y su sufrimiento y tienda a extenderlo ahí donde vaya.
El reto psicológico profesional es el aprendizaje de soportar los no éxitos y ser objeto de rencor es un indicador de un no éxito de alguna manera. Pero dada la actualidad traumática extendida, no todas las patologías son curables, y desde luego los desórdenes mentales no lo son a plazo fijo por una voluntad pretenciosa de la misma persona sintomática o de su cónyuge.
el vocablo se refiere fundamental al tipo de consultante que ha seguido un programa de visitas, pero en el artículo también es sobreextendido a aquél/la que ha solicitado una o dos, o tres entrevistas sin iniciar propiamente un tratamiento.
No hay ningún sector profesional exento de arribistas y negligentes en sus propias filas.El de psicología no es una excepción y dada la artesanalidad de las psicoterapias,pueden darse casos y de hecho se dan, de profesionales cuyos métodos no les evitan caer en las trampas colocadas por las neurosis y psicosis que pretenden tratar.
Lo que no quita otras variantes de rivalidad con olas otras combinaciones posibles.
Esa actitud no es exclusiva de miembros de una pareja, también se da entre padres e hijos.Los segundos como sintomáticos y los primeros autopresentados como supuestos inocentes
La familia es una organización social originada por las relaciones consanguíneas y cuya continuidad depende en parte de factores utilitaristas. Es el escenario fundamental donde surgen no pocas disfunciones de personalidad. y patologías. Una de ellas es la abuela supeditada a los intereses de los hijos cuando estos han engendrado y no pueden ocuparse de ellos o les resulta incompatible con sus planes de vida. Es el momento en que recurren, o vuelven a recurrir, al hogar materno para que se les eche una mano. Cuando el papá y la mamá jóvenes, ambos trabajadores ambiciosos y en edad de prosperar en sus empresas y en sus cuentas bancarias se quedan sin tiempo para criar a sus hijos buscan alternativas de pre-escolarización y acuden a las baby-sister; también a las abuelas, las cuales pueden ejercer su función afectuosa junto con hacer el papel de canguros. Hasta aquí parece todo lógico. Los hijos no tienen tiempo o han de salir o están en edad de fiesta o han de cumplir con sus horario de despacho, y para cada una de estas situaciones acuden a la abuela para que les resuelva la papeleta del cuidado de sus pequeñuelos. El problema empieza cuando la función de cuidado de la abuela és únicamente tomada como material y la más económica -todo hay que decirlo- y cuando ésta hace tal función a la fuerza, por obligación. La abuela esclava es la que no decide por su cuenta sino que sus recursos son decididos por sus hijos o yernos. Es una situación delicada en la que concurre el afecto por los nietos junto con la necesidad de tener vida propia, se tenga la edad que se tenga. El síndrome de tal esclavitud se agrava cuando el utilitarismo es más que evidente y cuando la relación de los hijos vuelve a decrecer cuando los nietos han alcanzado ya una cierta edad y pueden prescindir de “sus servicios”.
Tal síndrome cursa con un crecimiento de la falta de autoestima, la neurosis de abandono y la distimia.
Los mal llamados trastornos de la alimentación concretados en la bulimia y la anorexia son en realidad trastornos de personalidad con problemas de autoaceptación de la propia imagen. No es necesario tener un síndrome patológico de extrema delgadez o de continua deglución-vómito para estar en dinámicas alimentarias erróneas. La alimentación es una conducta trastornada desde el momento en que el comensal ingiere productos de los que no tiene una consciencia. Los toma por tradición gastronómica, por imperativos publicitarios y por llenar sus vacíos, no solo abdominales sino también existenciales. Una parte considerable de los productos envasados para el consumo metabólico son criticables por las posiciones más naturistas y vegetarianas y no están exentos de su responsabilidad en las patologías orgánicas.
Uno de los indicadores cotidianos de la ansiedad es el continuo recurso a la nevera y a la masticación. Acudir a objetos comestibles que ocupen la boca generan una determinada escena gestual y son una manera ingenua de eludir los problemas por los que se está pasando, sean del tipo que sean. Tiene por resultado el sobrepeso, de la que en sociedades de patología extrema como la estadounidense mueren mas de 300mil personas al año. Lo que los ciudadanos allí tragan en exceso en una sub-cultura de grasas se podría correlacionar con lo que el país como imperio quiere tragarse del resto del mundo.
Comer por comer es tan absurdo como cargar la vida de lastres y acciones superfluas. Acudir a la alimentación cuando no es selectiva y no evaluada como nutriente es estar en prácticas negligentes que buscan resolver su desamparo. No hay que olvidar que el mensaje primigenio de todas las madres y tutores durante toda la infancia es el de comer. a menudo este “calla y come” tantas veces escuchado hace cracks en adultos como maneras regresivas de volver a sus estadios orales para seguir tragando para tapar, sin saber abocar para descubrir.
Se suele decir que no hay mal que mil años dure y que se sabe más por la experiencia de viejo que de diablo. La fraseología popular encierra una cultura de fondo admirable aunque no precisa en qué contextos se aplican con total certeza sus aforismos. En realidad el tiempo en sí mismo no es un factor de cura de nada, es tan sólo el indicador que cuenta el avance de un proceso cuya responsabilidad está en otra parte del organismo, en el propio cuerpo o en la mente. Por lo que hace a la experiencia, ésta sí es la fuente de conocimiento y por lo tanto el antídoto definitivo a cualquier drama siempre y cuando el tiempo transcurrido haya servido para procesarla y aprender de ella. De no ser así, hay revivencias del dolor y reproducciones de un mismo tipo de dramas, sea cual sea el tiempo que haya pasado,si no fueron cambiados los modelos de encajamiento de los mismos en sus versiones primeras. Franz Alexander con Thomas French (1946) destacaron la revivencia emocional de aquellas problemáticas evocadas y no afrontadas en el pasado en la situación de examen analítico, lo cual era indicativo de una relación terapéutica favorecedora. El espacio clínico del análisis lo que hace es repasar situaciones tanto las que son recordadas por inducción o hipnosis, como las que sin serlo predeterminan un mismo tipo de reacciones que antes, para establecer la conexión entre la actualidad y el pasado en la psique del sujeto y averiguar porque sigue respondiendo a unos mismos factores con unas mismas respuestas, cuando debería darse la opción de dar respuestas más sabias de haber vivido procesos de autoenseñanza suficientes en el campo de conflicto. Revivir el dolor no es deseable para nadie y sucede cuando sus vivencias previas no fueron resueltas en su momento por el mismo tipo de información o tema que vuelve a disparar una situación emocional lesiva. El dolor revivido reaparece una y otra vez mientras no sea reciclado y transformado en experiencia útil para que uno pueda vivir en paz consigo mismo tras madurar el duelo de sus pérdidas, de todas sus pérdidas y crisis, sean las que sean.
Una sociedad superestimulante, en el sentido literal del término, es aquella que bombardea sistemáticamente a sus miembros con una enorme cantidad de datos e ítemes para inducirlos a conductas determinadas, generalmente de compras o de orientación de sus ideas. Eso acaba por generar una autodefensa psíquica, no siempre concienciada, de negación de todo lo recibido por no poder aguantarlo más. La saturación es un fenómeno lógico y mecánico cuando el individuo social está sujeto a más informaciones y/o experiencias de las que puede asimilar y/o computar. el síndrome se instala a partir del momento en que la negación a tal sobrecarga se extiende a cualquier otra novedad o a cualquier contacto con el otro. La persona con síndrome de saturación ha perdido el interés por lo ajeno y se recluye en el mejor de los casos en lo que tiene para irlo organizando o comprendiendo paulatinamente. Y en el peor de los extremos se cierra en banda ante cualquier cosa por temor a que le vaya a hacer daño, haciendo pagar justos por pecadores o confundiendo toda clase de fuentes de emisión como un mismo asunto. Así como Fritz Perls entendía la neurosis, y por extensión la enfermedad psicosomática, como una sistema de compensación pero que paradójicamente se transformaba en sufrimiento crónico; el síndrome de saturación hay que evaluarlo como una de las múltiples versiones que adquiere la neurosis moderna de divorcio con la autenticidad de la realidad que cursa con un autosabotaje de la persona saturada que extiende su divorcio a las ventajas externas del mundo en el que vive sin aprender a discriminarlas de las estimulaciones recibidas que no lo son.
Dentro del panorama sintomatológico hay conductas complejas para todos los gustos. Un grupo de ellas son clasificables en función del grado de adaptabilidad o de resistencia al discurso ajeno. Tiene mucho que ver con perfil de conformidad o rebeldía. La psicoterapia analítica, dentro de otros modelos psico-teóricos, examina el conflicto intrapsíquico de trastorno emocional de personalidad con el propósito de averiguar las causas no de suprimirlas. El objetivo clínico no consiste en eliminar toda conflictividad con el mundo exterior sino en reinterpetarla y reacondicionarla para que no afecte el equilibrio personal. De tal modo que las consecuencias conflictivas que emanan de la disidencia con el entorno tienen que ser colocadas en un campo sano de manejabilidad. Sería catastrófico para el sujeto relacionalmente conflictivo con los demás reprocharle sus diferencias en una edad vulnerable pues lo más probable es que se le castrara severamente para convertirlo en un acomodaticio y en un despersonalizado. Por el contrario su discrepancia debe ser analizada como un fenómeno bajo la lógica y repotenciada en forma de expresiones críticas racionales. El proceso es delicado y contradictorio pues una actitud crítica razonada no está exenta de frustración emocional por no poder pertenecer al registro de lo criticado y a su grupo humano de relación. De ahí que pueda derivarse un hipercriticismo: estar en contra de todo por el sólo hecho de no pertenecer al campo de producción propia. El hipercriticismo es algo más que una deficiencia de método o una falla en la comunicación. Es una conducta psico-reactiva que no tiene nada que ver con el racionalismo o con el análisis racional de las cosas aunque pueda parapetarse con frases doctas o cultas y que se genera cuando en el lugar de la razón impera el victimismo con el propio laberinto emocional. Hay perfiles de personalidad que jamás de los jamases están de acuerdo con nada. Y sea cual se la propuesta o el argumento sospecharán de manos negras que haya detrás o verán una u otra incongruencia con que descalificar su conjunto. El hipercriticismo convierte a la persona afectado en una victima de su detallismo saboteándole la visión general del asunto que trata. Critica por criticar el aspecto menor, desligándose del motivo central del tema. Para quién padece de hipercriticismo nunca verá el bosque o el conjunto y le resulta difícil hacer planes estratégicos de trabajo o de vida. Para quién tiene que padecer a un sujeto hipercrítico en su entorno le toca reorganizar la relación desoyéndolo en sus capítulos de exageraciones concretas.
John Allman publicó una curiosa tesis en Actas de la Academia Nacional de ciencias y recogida por The economist donde ha relacionado tenencia de hijos y longevidad. En ella se sostiene que lo hijos que primero quitan la vida, luego la devuelven, lo que explicaría la longevidad de las mujeres frente a los hombres. Tal hipótesis ha sido comprobada con 10 primates, hombre incluído. La pista vino dada por dos especies singulares: el tití y el mono nocturno. No son las hembras sino los machos los encargados de acarrear a la prole y de enseñarles a sobrevivir, algo que solo sucede con el 15% de los mamíferos. Los machos de estas dos especies viven un margen mucho mayor que sus hembras. En el extremo contrario las hembras chimpancés que son promiscuas cargan con todo el trabajo de la prole que es rechazada por los machos. Ellas viven un 40% más que sus compañeros. En la anatomía humana la diferencia de la esperanza matemática de vida entre un género y el otro es considerable. Oscila entre los 7 y los 12 años según los países. La viudedad alcanza un porcentaje mayoritario en mujeres y minoritario en hombres. La viuda que no fallece en el intervalo de unos meses a un año tras la muerte de su compañero u esposo, remonta la perspectiva estadística de vida entre 8 y 10 años más de media. Sin duda alguna los factores predisponientes para esa longevidad son de tipo biológico pero no están exentos los de orden psíquico. El psico-tipo mayoritario de hombres es el de personas que introvierten su capacidad comunicativa y se resignan a sus roles de responsabilidad de una familia y de una vida. Por otro lado tienen un papel secundario en el goce de los beneficios domésticos y un rol marginal, ciertamente, en la crianza de su progenie. Suelen ligar su razón vital a su función laboral y productiva, resultando que tras sus jubilaciones y sin quedarse con qué hacer se sientan unos perfectos inútiles e inconscientemente deseen quitarse de en medio. La longevidad guarda una conexión con el deseo de ver avances en la colocación de los hijos o en la confirmación de su éxito. Hay casuística que reporta el fallecimiento del adulto inmediatamente después de confirmar un regreso o una solución dada en un hijo. Hay situaciones en la que la persona se deja ir o se deja morir tras estar colmada y satisfacción de la situación que deja en sus descendientes. Eso coloca el hecho de la longevidad en algo que no es pre-escrito. Sino que su extralimitación queda prescribida si hay un poderoso deseo para ello.
La depresión y su trasfondo en la culpa.
La depresión es un estado de autoinhibición de los recursos personales. El desinterés por lo externo, el mundo del afuera, las diversiones, las relaciones con los demás o la interacción en general no siempre viene determinado por una situación previa de pérdida. Si bien es cierto que algunas depresiones exógenas están vinculadas al duelo de pérdida de un ser querido, no lo es menos que las depresiones endógenas o internas lo están a una noción de irrealidad del propio rol en el mundo. Es dictaminable la culpa como causal de la depresión cuando aquella impide a la persona ser quien realmente es y se autoniega de serlo por no ser aceptable socialmente. La culpa, en las latitudes europeas tanto anglosajonas como mediterráneas como escandinavas, concuerda perfectamente con una cultura –la cristiana- que ya tiene por tabú y tradición la idea del pecado original y de la falta contra las órdenes de un todopoderoso. La culpa sin embargo es un sentimiento psíquico que no tiene nada que ver con la espiritualidad aunque sí puede ser exacerbado y llevado a nivel de síntoma por la influencia de las religiones estrictas e intolerantes. La manifestación de la culpa es la de una tortura obsesiva por haber hecho una determinada actuación que es considerada como no lícita, por muy legal que pueda ser y que es interiorizada como una actuación tachable e imperdonable por muy generalizada y practicada que pueda estar. El sujeto que se siente culpable busca inconscientemente un castigo con el que autoinfligirse. Ese se manifiesta en un atentado a la propia estabilidad y un sabotaje a su cuota de felicidad. El diagnóstico de la depresión no debe ser equivocado limitándolo a cuestiones contextuales sin revisar con profundidad la posible función de la culpa interiorizada. El rastreo de esta pide analizar las circunstancias más atrás del campo concreto en el que se haya manifestado un síntoma. El tratamiento de una culpa estructural requiere un tratamiento de mayor alcance que el prescrito para una depresión reactiva y puntual desconectada de aquella. Establecida la conexión el psico-análisis debe explorar las situaciones culturales y familiares previas en las que la introducción de valores personales inoculó, aunque fuera involuntariamente, una obediencia a un patrón moral inmodificable.
La noción y denominación de tolerancia cero ha hecho fortuna. A la violencia no hay que admitirla por principio. La persona que necesita acudir a la violencia para hacer valor sus razones o sus imposiciones está acudiendo a recursos pre-lógicos. Las negociaciones y el paso por la palabra de los conflictos es lo que ha ido permitiendo a la humanidad históricamente ir resolviendo sus problemas e ir gestionando las incompatibilidades que se generaban entre tribus, etnias o dueños del territorio. La violencia no es algo de la antigüedad clásica o de las culturas precivilatorias. Antes bien no hay civilización que en su desarrollo no la haya registrado. La violencia es la conducta planeada o no con intención destructiva de un obstáculo o de una posición contraria. Pero es también un comportamiento encadenado de mimetismos. La violencia de autodefensa no es la misma que la violencia de ataque. La violencia de autoprotección para parar los golpes se traduce en formas armadas refractarias de los daños esperados. La tolerancia cero ante conductas violentas se traduce por la intolerancia total a ellas. Esa intolerancia se traduce también, inevitablemente, en respuestas violentas. No admitir en los dictadores infantiles que impongan su tiranía de mando con patadas o con amenazas con cuchillos a sus adultos o a sus hermanos suele tener por respuesta el ejercicio de una fuerza superior para contener la suya. No admitir la violencia de género en casa acaba por traducirse en peleas físicas conyugales cuando no hay otro remedio que el combate abierto.
Paradójicamente el slogan institucional está afirmando la violencia contra la violencia aunque sea de un modo sutil dentro de una consigna aparentemente inocente. Ciertamente ante el individuo acostumbrado a los golpes y a los insultos en lugar de a la calma y al razonamiento la perspectiva de un diálogo resulta difícil. A partir de un cierto punto de tensión lo mejor es preparar las maletas o pensar en otro futuro personal del que quede excluído el otro potencial o fácticamente muy peligroso. Pero no todas las situaciones son eludibles ni nadie puede escapar de las situaciones de tensión por el hecho de que el otro lo atemoriza, lo amenaza o le pega.
Traslademos la situación al patio de la escuela, realidad completamente distinta a la de las aulas de ese mismo centro. Un grupo de niños aterroriza a otro pitorreándose, empujándole o dándole patadas o bofetadas. El agredido puede esconder esta situación por orgullo o por temor a que los que le maltratan lo hagan con más ímpetu. Una vez el adulto (padres o profesores) se enteran de la situación pueden argumentar el valor del diálogo y de que el agredido trate de defender su paz con palabras. Si eso no funciona el recurso último de la devolución del golpe no puede ser descartado definitivamente. Pues al hacerlo se incrementa la indefensión del agredido. No hay que olvidar que el bullying empuja a algunos niños al suicidio por no poder comunicar totalmente la tragedia en la que viven y encontrar opciones de autodefensa que admitan la fuerza. Así mismo en la realidad doméstica presuponer que el hombre tiene la prerrogativa en exclusiva del golpe es dejar a la mujer en una estado de indefensión.
Evidentemente la solución no es alimentar peleas hasta el asalto final pero tampoco pasa por creer que la personalidad violenta deja de serlo por que la víctima se coloca en las condiciones de victimidad más consolidadas. En contra de lo que se dice para que haya pelea tiene que haber dos que la deseen. De hecho hay situaciones de violencia en las que solo falta alguien trastornada y sui víctima propicia elegida sin que esta haya hecho nada particularmente lesivo para aquella; tan solo estar en el lugar equivocado y cruzarse en su camino.
La gente que dice no por sistema.
Si y No son dos de las palabras del primer repertorio de vocablos que se aprenden y que nos acompañan toda la vida pero no son exactamente las primeras. Antes de aprender a afirmar o negar algo hay que mencionar ese algo. Por eso los primeros vocablos son papá o mamá o denominaciones de otras personas y objetos. La cultura aquiescente nos ha educado con el trato fácil del sí. Sí significa aceptación, ajuste, correspondencia y en definitiva tranquilidad. Por el contrario el No significa enfrentamiento, división, conflicto y en definitiva intranquilidad. Tanto es así que hay gente que queda alterada al recibir el no por respuesta o le afecta la perspectiva de tenerle que decir a alguien no a su petición. Para vivir vidas adultas hay que aprender a administrar en su justa dosis las respuestas afirmativas combinadas con las negativas. No se puede decir a todo sí, ni tampoco a todo no.
Centrémonos un momento en la gente que siempre, o predominantemente, dice no. Que no acepta las invitaciones, que no está de acuerdo con el tipo de trabajo que hace, con el jefe que le toca aguantar, con la administración local en la ciudad donde reside, con la película que ha ido a ver, con el artículo que acaba de leer, con el libro que le han regalado, con el email inesperado que ha recibido de un desconocido, con la manera de conducir del conductor del autobús, con la arruga de su camisa tras ser planchada, con la mota de polvo encima de la mesa, con la insoportabilidad de la mayoría horaria de la televisión, con la contaminación de CO2 en su calle, con el aspecto amarillento que toman sus plantas, con el ruido del vecindario, con el frío intenso fuera de temporada, con una propuesta reivindicativa equis, con otra propuesta asociativa y griega, con la excursión prevista con los amigos, con la propuesta zeta para el próximo viaje, con el modo en que ha sido tratado su equipaje por la compañía de vuelo, con la comida del restaurant ingerida o no al que ha acudido, con el vehículo que ha comprado, con la factura de la reparación doméstica que le han terminado de hacer, con la resolución de un juicio en el que ha participado como parte implicada, con la pantalla plana de ordenador recién comprada que muestra inestabilidad de la imagen y así sucesivamente con otras mil cosas y actitudes presentes en la vida cotidiana. Posiblemente cada uno de estos noes tiene una coherencia intachable con una base justificable y una documentación pertinente pero la suma de todos ellos se convierte en un inmenso No a una realidad que si no tiene el contrapunto de un Si robusto y suficiente a partes de ella convierte a la persona que esgrime permanentemente el no en la primera víctima de su negación reflejando negatividad de la que va a quedar afectado con un coste de amargura, inadaptabilidad y malestar personal. Lo quees peor ese no continuo a las cosas puede ser interpretado como un no a la vida así visto desde puntos ajenos lo cual generará un plus de conflictividad. He aquí como una conducta crítica puede dar lugar a una animadversión permanente tanto más grave cuanto más se diga el no a productos o cosas o propuestas por el único recuerdo de su origen o sello de partida. Es la clásica situación de llevar siempre la contraria por el hecho de tenérsela jurada a quien habla y no por lo qué habla.
¿Quiere decir todo esto que hay que equilibrar los noes a los síes? En cierta manera sí pero al mismo tiempo sin socavar la sentimentalidad real. Al final de una jornada uno puede reflexionar autoretrospectivamente cuantas oportunidades ha tenido para aceptar situaciones, actitudes y cosas y cuantas para rechazar otras tantas. Posiblemente se sentirá más cómodo consigo mismo si predomina lo primero y más incómodo si ha tenido que estar cerrando las puertas continuamente. Para no caer en su propio enredo deberá evitar decir sí a aquello que es una estafa y para no incrementar su malestar deberá evitar situaciones que le emplacen a adoptar posiciones en las que esgrimir el no. La gente que dice no por sistema termina por caer mal a todos sin que esa respuesta pueda ser satiosfaciente por sí misma. Por otra parte su valor objetivo, el de la gente con su no de rechazo, es la que indirectamente obliga a cualificar las actitudes, las ofertas, los productos para que sean mejores y más aceptables a los que se le pueda decir sí con posterioridad. Como detalle a cuidar se puede sugerir a la gente con posiciones críticas ante las cosas y las conductas ajenas que dan una elevada tasa de noes que elijan estratégicamente experiencias y encuentros en sus agendas a las que puedan encuadrar en un marco de aceptabilidad en el que poder ejercer la afirmación y el sí. Claro que esto significa meter la realidad dentro de la agenda en función de las personales necesidades psíquicas y no tal cual viene, lo cual es un recurso inteligente pero sólo posible para privilegiados con recursos autónomos para hacerlo.
La homosexualidad en la realización identitaria.
Durante siglos la homosexualidad ha sido tratada como una patología. Culturalmente ya era definida como una desviación. Como algo que se desviaba del arquetipo mayoritario. Se han servido teorías para todos los platos y gustos tratando de explicarla para justificarla genéticamente o culpabilizarla cuando se daba por inclinaciones viciosas (¡!). Se ha estigmatizado hasta la saciedad. Se ha criminalizado prácticas de placer que sólo competen al orden del universo particular de los sentimientos y de los goces personales y en definitiva se la ha lanzado al ostracismo. Por su causa mucha gente ha enfermado, no por ser tener la homosexualidad en sí misma instalada en sus cuerpos y en su psique sino por tener que cargar con el dedo acusador de una sociedad que los rechazaba. Los consultantes compungidos por su condición homosexual acudían en masa a consultorios pidiendo maneras de superar lo que eran. Su superación estaba y está en ellos mismos. Autoadmitiéndose en lo que son. Autores insignes se hicieron acólitos del modelo social machista y heterosexual sin conocer que apoyaban un proyecto de reproducción humana del sistema capitalista. E. Roditi, estudió a E. Bergler instalado en New York, antiguo alumno de Freud fue autor de una obra sobre el dinero y los contactos emotivos. Médico encumbrado en su consulta se sintió amenazado en su especialidad como analista de homosexuales ante las revelaciones de la generalización homosexual y de sus estadísticas desculpabilizadoras. Bergler procesa a Kinsey, investigador de las prácticas homosexuales extensivas y acaba por dirigirse a madres, hermanas y amigos para que neutralizaran a los homosexuales que con toda seguridad, para él, eran enfermos que él sabría curar. En su declaración de la infelicidad asociada a la homosexualidad no observaba que quienes asumían su condición de tales vivían una vida perfectamente estable y desarrollista y que aquella declaración contribuía a la perpetuación de un estado reinterpetable como natural a un síntoma de consulta, con lo cual le quedaba asegurado un determinado segmento de clientelismo. Un verdadero defensor del espionaje introducido en las relaciones filioparentales.
Podemos encontrar resonancias de esa actitud pseudoprofesional en la actualidad atencional de gabinetes no dispuestos a romper con esquemas culturales y a tratar síntomas ficciosos cuando el análisis da resultados positivos cuando pasa por el auto-reconocimiento de lo que se es y el aprendizaje a vivir creativamente con ello. Si bien es cierto que la homosexualidad ha sido discriminalizada y ya es festejada socialmente en acontecimientos públicos como uniones matrimoniales no es menos cierto que una parte considerable de la población ve con malos ojos esa clase de prácticas. Curiosamente la homofobia (la indisposición al contacto físico con otro ser del mismo género) que sí es un microsíntoma que puede ser indicador patológico no es culturalmente considerado como tal. La condición homosexual no quita ningún factor en la construcción identitaria. En cambio la autonegación de serlo o vivir tal condición desde el autorechazo, sí la obstruye.
Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.
Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…
Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.
El conflicto suele ser visto bajo la lupa de la dramatización en una cultura estricta, pero si cambiamos de cristal de análisis encontramos que conflicto es algo necesario y que indica una relación contradictoria de una persona consigo misma y/o con su entorno, fruto de contradicciones y desajustes. Prácticamente todo pasa por el conflicto. Sin él no habría cambio o evolución, sin en no se plantearían las transformaciones y otro diseño de conductas. El conflicto pues es necesario desde el punto de vista evolutivo. Otra cosa es su conversión en síntoma que desmadeje al sujeto y lo sumerja en un estado paroxístico o patológico del que no sea capaz de salir por sus propios medios requiriendo de una intervención externa de ayuda terapéutica. Cuando el conflicto estalla y desborda a la persona desquiciándola sumiéndola en un mar de dudas e incertidumbres tiende a desear un oasis de paz exento de contradicciones y de toda clase de problemas. Al hacerlo puede olvidar que el conflicto es fruto de sus nuevos descubrimientos y de permitirse el deseo que le haya aventurado por nuevos terrenos de exploración. Es en ese preciso momento en que el psico-analisis tiene que proponer una reinterpretación de las tendencias desbordadas por el consciente sin fabular con supuestas vueltas atrás del todo imposibles. El conflicto puede ser el indicador de nuevas aventuras y de un nuevo tipo de vida más compleja y dispar sí pero también más rica y experimental. Por lo general el conflicto es el resultado entre el deseo contenido y socialmente tolerado con el deseo emergente y culturalmente reprimido, incluso autorreprimido por el sujeto mismo asustándose ante su voluptuosidad. La cura no pasa por la supresión del malestar negando el origen causal del deseo implosionado sino potenciando este y tratando de compaginarlo con el resto de elecciones de vida.
Lo que puede haber detrás del afán de altruismo.
Es una de las palabras maestras de la solidaridad a los necesitados o a quienes necesitan de ayuda. ¿Qué mejor atributo para una persona que la de ser calificada como altruista? El que hace cosas sin especulaciones materialistas a priori, el que da sin esperar recibir, el que ama sin esperar la recompensa de nada. El que regala sin recibir regalos. El que piensa en los demás sin que los demás piensen en uno. El altruista es posiblemente el que mejor define el amor solidario, el amor antropológico, el amor de grupo y el amor desinteresado. ¿Desinteresado? Veámoslo un poco más de cerca. Hay un altruismo al otro desconocido para justificar no enfrentarse al otro conocido y cercano. Tener un mundo entero que te espera: los niños de Biafra, los damnificados del último terremoto, los huérfanos o niños abandonados,…
Durante las dictaduras o los regímenes tiránicos los del sistema son todos aquellos que defienden el inmovilismo y son reaccionarios a todo tipo de iniciativa social de renovación, durante las democracias o regímenes aperturistas, la gran dimensión de los otros pasa a convertirse en un magma de todos. El sistema incluye no solo al poder sino también a sus contestatarios. La idea de lo alternativo se confunde con la de la conservación y la ayuda del todo desinteresada cabe dentro de la lupa de la sospecha. Si los misioneros de siglos anteriores instalaban escuelas y luchaban contra el hambre a cambio de colonizar con su fe áreas poblacionales del globo, los nuevos misioneros de la solidaridad seglar atajan sus propios conflictos personales ayudando a los pobres del mundo, cuanto más lejos y desconocidos mejor para no enfrentarse a las miserias ideológicas de la proximidad. Lo que puede haber detrás del altruismo desde el punto de vista psicológico no siempre son motivaciones de nobleza sino maneras de autoocultarse las verdades de uno a si mismo haciendo roles para los que será concelebrado. La ayuda mutua y el principio de solidaridad es necesario para hacer un mundo mejor. No lo discutamos eso. Lo que está por ver es si el altruismo a ultranza (dar limosna sistemáticamente, hacer los trabajos de otros, servir el pescado en la mesa en lugar de proporcionar la caña,...) ayuda a ese mundo mejor o por el contrario consolida aún más éste en sus imperfecciones. En el análisis de conducta los estilos altruistas arrojan anécdotas de personalidades con afán de protagonismo, desde la ayuda sí, pero con una necesidad a veces enfermiza, de hacer favores para que los demás queden en deuda con quiénes los actúan. El altruista que favorece a otros puede estar haciendo una inversión no necesariamente de orden económico o materialista sino psicológica. Invertir en el pobre para calmar la culpa, para ganar el cielo, para mejorar aspectos biográficos o para sentirse mejor humano o cristiano. El menesteroso cumple la función objetiva del pretexto para que alguien alivie sus tensiones dedicándose a ayudarle.
Manifiesto 2000 Por Una Europa Social.
Se trata de un documento que se compara repetidamente al manifiesto por la Europa Social de 1996, haciendo un balance desfavorable de los logros realizados desde entonces.Y se presenta como un conjunto de propuestas para la CIG del 2000.
En 1996 ya se hacía eco de la disyuntiva entre una Europa progresista o bien una Europa dividida y desvanguardizada ante el escenario mundial por las rivalidades de sus estados miembros.
Afirma que después del Tratado de Amsterdam, La UE ha quedado paralizada manifestando su desmovilización en 3 campos:
uno-> El nacionalismo se ha visto reforzado por una interpretación rígida del principio de subsidiariedad.
dos->El economismo monetario impide todo control democrático sobre la banca central europea así como una eficacia de las medidas pensadas para el empleo.
tres->El egoísmo proteccionista impide a Europa de afrontar la reforma de los sistemas de mercados mundiales.
El texto se pregunta donde está la Europa Social y mientras que en 1996 se trató de imprimir una nueva conciencia europea, algo que contrasta con la ausencia de todo programa social para la CIG del 2000 y algo que pone en peligro el crecimiento de la propia UE. Este manifiesto propone en consecuencia el estudio de medios por los cuales puedan ser extendidos los derechos de la ciudadanía social, a todos los que dentro o fuera de la UE hayan sido excluidos de la prosperidad económica.
Hay una desvirtuación de los principios institucionales en cuanto a política social, recogidos en Maastrich e inspirados en el Tratado de Europa , que conferían un rol importante a empresarios y trabajadores en la formulación de la política social.Tal desvirtuación queda netamente evidenciada por la oposición de las organizaciones empresariales de activar el dialogo social creando los organismos aptos para hacerlo .
Frente a una situación generalizada de paro,de pobreza y de exclusión social,el manifiesto llama la atención sobre la amenaza potencial de todo ello que califica de mucho más grave que ninguna crisis militar.En consecuencia propone medidas para desarrollar un diálogo civil y social en la perspectiva de la tan deseada Europa social.
Y plantea un total de 19 puntos .Que tienen que ver con una carta de deseos o un proyecto reivindicativo del que está excluido deliberadamente todo análisis económico´ y político de posibilidades.
1.Europa y sus tareas pendientes.
-Las alternativas por la reducción del desempleo
-el remedio a los desequilibrios estructurales del sistema.
-La necesidad de combatir las tendencias de renacionalización dando lugar a una Europa a la carta y a distintas velocidades europeas.
-La falta de una consolidación previa de la UE antes de planteamientos de crecimiento con nuevos paises en la lista de espera de su incorporación.
-La necesidad de una reconsideración del cuadro institucional y dirigente de la unión.
-La comprobación del debate congelado sobre federalismo
2. Caracteriza la CEE como una simple unión económica y de mercado. Lo cual aunque haya permitido el crecimiento económico y la desaparición de las fronteras, las desigualdades sociales no solo no han sido resueltas sino que han sido reforzadas, algo previsto por análisis prematuros.
La moneda única no ha sido igual a sociedad única o sociedad unida.
3. Dentro de los desafíos fundamentales están
uno-> el cambio de una mentalidad geográfica de pertenecer a un mismo espacio por una identificación de territorio europeo como una patria con unos intereses comunes.
dos->Esto solo es posible con la superación del estadio de la UE como entidad exclusivamente económica y funcional. La paradoja de esa situación es que la mayoría de los estados miembros son dirigidos por gobiernos socialdemócratas que olvidan la aportación doble y combinación de la dimensión nacionalista y europea.
Confiere a la CIG 2000 una misión histórica para relegitimar el proyecto europeo.
4.Prevee una evolución hacia un continente caótico, violento y xenófobo con una ampliación a 28 o 30 estados miembros si antes no deja de ignorar los principios cardinales de una europea social.
5.Establece que la integración social no puede ser disociada de la integración económica.
Arremete contra los marcos exclusivamente economicistas de la CEE y la UEM como un economismo ciego y mecanicista en tanto que parten del postulado de que el progreso económico automatiza el progreso societal. Y se sorprende que Europa haya conducido a un economismo de mercado que amenazada los fundamentos sociales y políticos de la propia Europa.
6.Iguala la izquierda y derecha políticas en su tendencia a percibir los derechos sociales como opuestos a los derechos económicos.Pensando que aquellos quieren frenar las fuerzas del mercado. Y prevee que sin derechos sociales una cierta destrucción creativa de sistemas de mercado puede contribuir a la prosperidad discriminada.con lo cual el incremento de desigualdades sociales podrían amenazar la destrucción de la fundación misma del mercado ordenado.
7. El crecimiento de la UE con los candidatos de la Europa central y oriental representa un reto para la Europa social. Antiguos sistemas económicos han aumentado las consecuencias de la desigualdad creciente y sus condiciones pueden perjudicar a la sociedad en su conjunto amenazando los avances democráticos. La resolución de la amalgama entre protección social y antiguos regímenes solo puede ser por la vía de superar el estrecho concepto de mercado común para abrazar la dimensión social fuertemente desarrollada en la UE.
8.La UE es relacionada con el concierto mundial. La europea social comporta una dimensión mundial .Y el propio espíritu de la implantación de los derechos sociales allá lleva al ejercicio de la solidaridad internacional, que concreta en programas de ayuda al desarrollo .
9. Establece la ciudadanía social como la piedra angular de la integración europea.Esta categoría es la que debe de permitir a la esfera pública de penetrar en los mecanismos de control pretendidamente privados de los campos laboral y ocupacional. Y al mismo tiempo es interpretada como una categoría no reducida a su función privilegiada sino solidariamente vinculante hacía la condición de no ciudadanos (extranjeros y trabajadores foráneos ).
10.Un punto ideológico en el que se trata de abordar la relación entre el ser humano y el trabajo.El trabajo remunerado tiene un doble impacto:permite costear la existencia pero también la integración social. De hecho tener trabajo ya no tiene el significado antiguo de tener un empleo:éste empieza y acaba con la función contraactuada, aquel abarca todo el ámbito de actividades requeridas para la existencia.
11.En la Europa central postcomunista ,la implantación de la categoría de ciudadanía social debe ser acompañada del derecho al trabajo como derecho constitucional. que a su vez debe ser apoyado por las diferentes formas de representación colectiva que faciliten el dialogo social y sean los complementos necesarios que potencien los derechos individuales protegidos por los derechos colectivos.
12. Ciudadanía social y política de sexos . Recoge la visión tradicional del feminismo de la necesidad en todos los campos de la igualación de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y recuerda la necesaria concretización de las promesas con programas de acción positivas que no concreta.
13.Determina la incompatibilidad entre ciudadanía social y exclusión social. Establece que la seguridad social debe comportar un núcleo duro de derechos que no sean exclusivamente posibles por estar ligados al estatuto de empleo. arremete contra el concepto e libertad asociado al fenómeno creciente de los trabajadores autónomos. que en realidad no reconoce como tales sino instalados en otra dimensión de dependencia , para la que cabe contar con políticas de prevención junto a otras ante la precariedad del trabajo.
14.La libertad de asociación sindical es una de las características fundamentales de la ciudadanía social. Uno de sus lugares de mayor debilidades en los paises candidatos de europea central y oriental,determinado por la privatización y la reestructuración económica.
15.La esfera pública europea para garantizar la ciudadanía social.Considerando el espacio societal como dominio del estado. Recoge la crisis del estado-.nación y su corolario Estado-providencia que ha lleva a una reconsideración del interés general recatalogando la sociedad civil como una instancia independiente del estado. Aboga por canales abiertos de negociación en el diálogo social admitiendo nuevos grupos ciudadanos activos en materia de política europea para niveles de toma de decisión .
16.Por una constitución europea. Todo engrandecimiento propuesto o hipotético debe de ser pospuesto a la consolidación esencial de la UE, y ello pasa por resolver las lagunas institucionales, enfrentan una revisión de las funciones del parlamento europeo para que actúe como un verdadero parlamento desprivándolo de su capacidad de iniciativa.
17.La constitución social europea es posible con una estructura social fuerte y dinámica determinada por el reforzamiento del diálogo civil y social.
18.Subsidiariedad y solidaridad caracterizadas como la dinámica activa de la UE. La subsidiariedad como principio dinámico que otorga a los estados miembros de rentas inferiores los medios que le permitan un desarrollo y una tendencia a la igualación con los de rentas altas. consiguientemente la susidiaridad no puede ser sinónimo de no intervención y desreglamentación .
19 Insistencia en la constitución social europea que establece como garantía para una no involución que se afirmaría con la renacionalización, el proteccionismo y el retorno a una simple zona de librecambio.
El documento, en conjunto, cabalga a mitad de camino entre una repetición de las aspiraciones históricas de la clase obrera internacional, y europea en particular;y unas pautas consejeras sobre lo que debe debatirse,como si la posibilidad del añadido potencial de nuevas cláusulas legislativas com,o resultantes de conmsenso en los foros intergubernamentales fueran factores suficientes para desbloquear el retraso histórico de la UE en sus planteamientos. Resulta un documento interesante para la reflexión e insuficiente para articular propuestas superativas en relación a otros del pasado.Como valor más importante está el reconocimiento de una cierta involución ante el espíritu y la letra recogidos cinco años atrás y un recuerdo impenitente de las tareas pendientes para avanzar en una Europa supraestatal,sin renunciar a los derechos sociales históricamente adquiridos. Con eso hace una llamada de atención y pone el contrapeso en la dimensión de la polémica, de lo que deliberadamente ya no es tenido en cuenta en la agenda de los debates por los representantes del poder (o poderes)político/s.
En todo caso, el documento está inscrito dentro de la línea de elaboraciones políticas que pretender eleva a la cateogría de derecho, lo que todavía no es obvio,como hecho social estable.
Conferencia intergubernamental de diciembre del 2000
El empleo del vocablo por el texto es equívoco ya que se refiere implícitamente ´ a los estados miembros y no a los nacionalismos históricos que existen bajo sus demarcaciones. Aunque es usada repetidamente la palabra no es planteada en ninguna parte la cuestión nacional.
En su protocolo de acuerdo
artículos 136 y 139 del Traité sur l´Europe.
Ni siquiera existe un programa legislativo general para estimular el diálogo social.