El poema de la libertad y La libertad poética

El poema de la libertad y la libertad poética.

La libertad es un poema. Es el gran grito por el que musas y escritores se aliaron en pos del espejismo de unos y el supuesto apoyo auxiliar de las otras. De la libertad se ha venido hablando de todas las maneras posibles. Ha formado parte de todas las banderas, de todos los movimientos. Ha servido tanto para morir por su noble causa como por hacer morir por otras causas no tan noble utilizando su nombre. ¡Libertad! ¿Cuántos muertos mueren en tu nombre? La libertad es un proyecto, una teoría, un discurso histórico. Tiene forma de prosa y forma poética, tono de credo y expresión exigente. Sirve tanto a la filosofía como a la política, se invoca tanto desde el silencio como desde la tribuna. La libertad es la palabra que nos acompaña en todas las fases de una biografía, el concepto con el que flirteamos, la novia que tan pronto nos parece que se deja seducir como que no admite que le metas tus asquerosas manos –dirá- bajo sus faldas. La libertad es el divino tesoro. El poeta se equivocó: mal lo tiene quien ensalza la juventud como sinónimo de ella por poder hacer lo que placa. No, no es la fuerza física lo que la concede sino la fuerza mental por un lado y las posibilidades objetivas de los lugares en los que se vive.

Como siempre para la discusión de un tema hay que contar con las condiciones objetivas y con los factores subjetivos. Eso no deja de ser un galimatías porque dos sujetos viviendo en unas mismas coordenadas vivirán no solo sus subjetividades de manera diferente sino también la supuesta objetividad única en la que se hallen inmersos. Pero como esquema de reflexión para ahora y aquí, de momento, nos vale. La libertad es fácilmente medible a escala social y política por lo que hace a su legislación en cuanto si está o no adelantada, también por los estudios de sus poblaciones reclusas. La libertad suele ser tratada generalmente como concepto político pero no hay modo de entender lo que es si no se reflexiona desde el saber filosófica y no se analiza desde sus posibilidades psicológicas.  El espectro discursivo no acaba aquí, también hay que pensar la libertad en términos de posibilidad material, la más rudimentaria, la física, la del propio cuerpo. Tenemos, en este primer intro, cuatro libertades, o mejor dicho, cuatro campos para tratarla como tema.

 Empecemos por lo primero, no por orden de aparición en el artículo sino por orden de aparición en la vida. ¿Cómo aspirar a la libertad desde cuerpos limitados y mediocres? La biología nos condiciona desde que nacemos a cuando morimos. La poesía nos hace volar en alfombras mágicas i imaginar que somos seres alados, pero sabemos que al primer paso que demos fuera de la terraza o del balcón nos caemos como fardos pesados para unos segundos despues ser picadillo en el suelo. O sea que se nace y se vive con una serie de condicionantes fisiológicos: los seres alados, tanto los de la zoología como los de la mitología, también tienen los suyos. No podemos vivir sin comer, no podemos vivir sin descansar. La libertad, sea la que sea, tiene que contar con esto. La libertad del espíritu en última instancia tiene que pedirlo permiso a  los imperativos estomacales para que la conceda. La libertad, desde la más etérea y mística a la más profana y política pasa por los permisos existenciales que de la propia escena corporal.

En cuanto a la libertad política, va siendo más o menos conseguible tan pronto los países, es decir sus clases fuertes y dominantes, se dan cuenta que la libertad debe ser un derecho general y que eso facilita el progreso económico, la circulación de las ideas, la dinámica de creatividad y, en suma, el bienestar colectivo. La libertad política es sobretodo la libertad de expresar el pensamiento. Quienes la prohíben por temor a su elaboración están poniendo frenos a los desarrollos de sus países, pero –como digo- eso, más o menos, se va alcanzando o al menos se va tentando. El tercer milenio ha estrenado de la mano de los americanos, pero tampoco era tan nuevo, la extraña combinación de la libertad para unos y el palo para otros, la protección de una multitudinaria clase media de decenas de millones de personas (en el mundo cientos de millones) en contra de la libertad de otros cuantos millones. La democracia, o su aparato de estado fundado en sus preceptos, coexiste con la violación de los derechos humanos. En el panorama internacional hay que distinguir entre las dictaduras y neodictaduras que no conceden los mínimos para la expresión ciudadana y las democracias degradadas que se lo conceden a unos y se lo quitan a otros. En la escala de cada país cada ciudadano sabe hasta donde puede llevar su discurso público o tiene que callarlo. En el planeta digital nos estamos encontrando todos quienes no podemos expresarnos libremente en nuestras realidades concretas o hemos perdido el interés para seguirlo haciendo.  

Evidentemente es mejor habitar países que permitan la libertad de opinión por los medios de lso que se dispongan sin injuriar a nadie que no estar bajo la picota de aquellos –que no son pocos- en los que todavía no se puede decir ni mú porque el tirano de turno y sus amigos se aficiona al asesinato de sus disidentes. Lo primero es vivir y el ingenio ha demostrado que lo que no se puede opinar en un determinado tiempo se puede hacer en otro, lo que no se puede presentar ante un público se puede hacer ante otro.  La libertad poética es una forma de registro de expresión que reconduce opiniones y en particular sentimientos no expresables en otros contextos. Todavía, preguntar a alguien por si lee o acepta leer poesía es estarle preguntando, sutil pero eficazmente, por si tiene habilidad de poner en la voz o piel de un discurso ajeno y tiene capacidad para interpretarlo. Tiendo a rehuir de la gente que no tiene tratos con la poesía o no la ha leído/lee nunca. Me consta que la gente que rehúye la poesía y a los poetas nos superan numéricamente con creces. La libertad política lleva directamente a la reflexión también a la libertad de los medios. La ley puede decretar lo que sea en cuanto a derechos comunitarios pero sin duda las posibilidades económicas de cada individuo social determinan el alcance de su libertad particular.

Tenemos una tercera libertad, la psicológica. Una persona puede tenerlo todo: casa, medios, familia,  poder adquisitivo, posibilidades de movimientos, goces, círculos de relación y sin embargo no poder disponer de todo en toda su extensión si su estructura psíquica está poblada de fantasmas carcelarios. Un fantasma intrapsíquico es por definición un carcelero cuando los miedos que incrusta impiden la libertad de movimiento en cualquier propósito que se pretenda. Los fantasmas vienen generados por traumas pero no necesariamente por shocks inevitables sino por una cultura que de tan represiva se haya convertido en traumática. Todo arquetipo interiorizado inhibiendo el propio desarrollo, la osadía de ser, genera un fantasma con un saldo de esterilidad en la línea de conducta del sujeto al que habita.

Tenemos por último la libertad filosófica o  la libertad tratada desde la filosofía. No es exactamente lo mismo.la libertad tratada desde la filosofía que la libertad filosófica pero tampoco puedo despejar eso todavía. La libertad en todas sus dimensiones solo se puede concebir desde la atalaya filosófica que enlaza el significa de su holismo, presente en todas los aspectos existenciales. En su intento sumativo y globalizador, lejos de integrar las distintas libertades concretas puede chocar con algunas de ellas. El filósofo cuestionará a la política las concesiones de libertad para unas cosas (derecho de asociación de reunión y de palabra) pero en cambio no el derecho de pensar para dotar  de contenido los derechos anteriores. ¿Cuántas veces los espacios de la palabra son sancionados o reprimidos porque aquello que se dice no gusta a los mandos presentes por mucho que estén obligados a aceptar la democracia representativa?

La libertad poética ocupa un marco particular de la expresión. Es la que se entrega con un formato particular, el que no busca audiencia ni la pide, por tanto no tiene el peligro de la política; el que no necesita razonar las tesis ni las analiza, por tanto no es una propuesta psicológica; el que no contempla las leyes del fisicalismo y las limitaciones de la vida corporal, por tanto es mágica y desprecia la finitud predeterminada por la biología; tampoco se debe a la comprensión aportada por la filosofía. Tiene su propia dinámica en un combinado de intuiciones y de seguridades futuras.

La libertad poética sería la síntesis de todas las libertades y la que completa los déficits de cada una. Curiosamente en la libertad poética, más que en ninguna otra, se terminan por decir las grandes verdades, eso sí con suficiente cripticismo como para que no las entiendan todas las lecturas. En la libertad poética el sujeto, reconstituyéndose como poeta, vuelca sus críticas de los límites de todas las demás libertades, también sus excesos cuando la naturaleza se lo permite, los encuentros con el otro lo aliciente, y sus propias desinhibiciones lo arrojan fuera de las mazmorras existenciales.  

 

La poesía como enganche

 

 La literatura  conecta poderosamente con la pulsión imaginaria de cada persona. Lo que la realidad no concede puede ser hallado en la ficción.  Lo que la propia capacidad fantástica no permite inventar puede ser encontrado en las páginas fabuladoras de otra autoría atrevida. Pero si bien la literatura es una arte mayor que suma páginas a las páginas y hace de unos primeros trazos de personalidades unas historias completas, algo no tan fácil y que requiere una sistemática y una disciplina creante; a su lado conviven otras artes, no necesariamente menores, cuyos estilos permiten embarcar  a otros proyectistas originales en viajes imaginarios. La poética es uno de ellos. Y así como novelistas no hay tantos poetas hay muchos, no sé si demasiados, pero en tal cantidad que se tiene la impresión de vivir en tierra de poemas. En todo caso hay poetas que son un poema y poemas o sus formatos que no hacen a un poeta. Lo cierto es que no hay convocatoria a la que no acudan espontáneos con sus artes ni lectura que no proporcione el contacto con ideas y textos bien formados.

La literatura, en general, incluye todo lo que pasa por el arte escrito: desde la novela a la poesía y al teatro (además de otras muchas modalidades) aunque semánticamente se tienda a diferenciarlo.  Por eso, se habla de géneros o zonas de expresión. En cuanto a la prosa y la poesía hay una diferencia entre ambos campos. Mientras una novela puede ser aceptable como tal en tanto que las pautas en construirla han sido seguidas, un poema puede no ser aceptado como poesía por mucho que su forma externa lo simule. Hay libros publicados de poesía que introducen la justificación poética en sus contenidos, no exentos de la duda existencial y artística de ser o no poeta. Para nosotros, los que osamos llamarnos poetas vivos, o alguna vez lo hemos hecho, o así se nos llama, o alguna vez se nos ha llamado, nos encontramos con  duchas de palabras barruntadas de todos los signos, clases y procedencias, de varias ideologías también, de varias lenguas que,  cabalgando como jinetes aparentemente experimentados, las aceptamos en el heterograma de sensibilidades, admitiendo a unos y a otros, sean quiénes sean, digan lo que digan y sea como lo hagan,  a cambio  de sus entregas de sentimentalidades. El marchamo de poema autoriza a entrar a concurso lo que sea presuponiéndole un valor y un derecho a quien lo ha escrito. A la vez, sabemos que no todo es de recibo. No es posible admitirlo todo y la lectura hace selecciones en lo leído así como la escucha  lo hace en el campo sonoro de lo oído. Nadie escucha más allá de lo implícitamente admisible o convenido y una cierta cantidad de conversaciones orales a lo largo de la vida vienen a repetir otras hechas porque no fueron atendidas en su primera versión.

La poesía como tiene un formato corto y oscila entre la metáfora y el simbolismo, la cripticidad y la alegoría, hace de género seductivo para que la intente no pocas personas. Su evocación tiene un poder atractivo y algunos de sus versos han  alcanzado tanto eje gravitacional que han pasado a formar parte de la fraseología tópica.   Sí, la poesía lleva la charme  o es un banderín de enganche, en el que cabe todo atrevimiento, incluso  la de quien queda o debería quedar  al margen de ella. Pero ¿quien es quien para decir a otro lo que ha de escribir y cómo? El poeta en prácticas que quiera ganar un concurso de casal cultural tendrá que tener en cuenta de hacer una cosa sencilla, de fácil entendimiento, sonora y rítmicas. Los pareados y los cuartetos (o cuartetas) van a ser más apreciadas que las liras, los sonetos o el estilo libre. El oído público juzga las frases sencillas. Si cada verso es una afirmación clara que es respondido por el siguiente, no hay nada que temer, el oyente puede ocupar el lugar de entenderlo y el dicente puede darse por satisfecho con la tarea hecha. Hay otra perspectiva distinta, la del poema como cripta, o al menos como forma algorítmica en la que deducir el mensaje. Eso excluye a quien no desea poner tiempo, ratos o pensamiento para saber de qué va la cosa.

 Puesto que el poema o su semblante se hacen o suele hacerse con pocas palabras parece que siempre hay gente que se atreve a  lidiar desde el verso  y con el verso sin necesidad de concebir el libro acabado. Hay autores de poesía  que nunca han pretendido hacer o entrar en otros campos de expresión escrita, pero también hay experiencias de valoración poética o de explicación de la historia de un solo poema que va más allá del mismo en extensión explicativa. La poesía legítima da cuenta de tensiones y conflictos internos no resueltos o en stand by. Expresa un combate. Robert Browning  dijo que cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese es un pronóstico de que vale algo. Suelo aconsejar o seguir como criterio desconfiar de quien metido en su apacibilidad  niega  y se niega todo conflicto interno.  Esa lucha está en la recta de la superación, en la pulsión artística, en el descubrimiento de las verdades, en la realización del deseo y en la recreación de la energía sentimental No es poca cosa. La elaboración poética no se limita a hacer un trabajo de aula o ha montar una conjunción estilística de palabras coleccionadas sacadas de programas que procuren sinónimos o terminaciones iguales de palabras. Hay una implicación de toda la estructura egoica. Claro que ésta no es una tesis que todo el mundo comparta. El poema bellísimo no es un certificado de garantía de la belleza, en términos éticos, de su autor/a. Pero el poema viste, enamora, da estatus, seduce. Basta un poema para centrar la atención y dar soporte a toda una conferencia.  Basta su lectura para que un público experimente la necesidad de pagarlo con su aplauso dándole el mismo trato que si fuera una canción.

Detrás de su momento puntual de performance, presentación pública y configuración formal hay toda una construcción en silencio y un tiempo de latencia o de gestación. El poema no tiene porque buscar la complacencia sino la circulación de un mensaje para quien sepa acogerlo y descifrarlo.

Lo poético y su poder de anticipación

El acto poético es un híbrido intelecto-emocional que surge con la fuerza de la espontaneidad y con una carga intuicional (tal vez mediacional) coloca visiones anticipatorias de futuro. El acto poético precede a las secuencias racionales y por lo tanto a los episodios científicos. Antes de una conciencia de previsiones existe un panorama de versos.Antes de una demostración existe una premonición.Antes  de una constatación, una idea.Antes de un resultado, una quimera. La poesía en su locura y su desgarro, en su osadía y su baile de letras, se pone al mando de las actuaciones y da pistas por donde seguir la existencia. En tanto que producción de mentes transgresoras que escapan a los límites rígidos de cada coyuntura,generan la paradoja curiosa de ser la vanguardia de otras mentes sosegadas posicionadas en el acatamiento de los límites. El poeta se atreve con lo que el racionalista se modera. El poeta o la poetisa acometen lo que los realistas declinan. La poesía dice lo que el discurso de salón calla. El poema deconstruye lo que las tradiciones se esmeraron en venerar.El verso críptico encierra lo que solo iniciados de la metaexistencia entienden. Y las muchas versiones de la poética en su conjunto atentan incluso contra un yo único cuando reconocen la desfragmentación del ser.Blas de Otero nos recuerda lo que uno fue siendo otro[1] .  Rilke invoca la fuerza, tanto de la vida como de la muerte[2]  y Luis Cernuda[3]   nos enfrenta con crudeza a la nada desde una lucha con la crueldad. La saga poética esta poblada de seres inquietos, estupendos, deconstructores a costa incluso de sus destrucciones personales, de hombres y mujeres  que hicieron óperas con sus soledades, que revelaron luces con sus hablas, que fueron escuchados unas veces, mal interpretados, otras;de  laberínticos  infernales y de celestes efímeros.Fueron y son cantos en obeliscos, caricias de olas de mares inquietos, son la grana literaria sobre la que se levantarán otras prosas, otras canciones y así se ilustrarán otras voces:las del espectáculo.desde los palcos las aplaudirán mientras en las galeras de otros ahogos, poetas de calderas e infiernos  arrancarán estrofas únicas, palabra a palabra a sus experiencias inviolables. El poeta no es inocente. Su figura se hace emblemática.Es motivo de persecución y represión. Joseph Brodsky[4] -entre otros- abandonó su país cansado de estar prohibido. O es cantor de verdades inaguantables.Como el reconocimiento universal que hace de la mentira Ruy Cinatti al revelar la categoría de permanencia de la mentira frente a la de transitoriedad de la verdad[5] . el poeta está detrás de una infnidad de re-versiones y de puestas en escena por otros que hacen de puente para la difusión de su mensaje y su popularización. Nizar Qabanni[6]  es uno de los poetas cantados por  el mundo árabe y un caso más de como las letras al ir más allá que la propia vida consiguen la magia de lo perdurable sino de lo eterno.

La poética atrapa  las sensibilidades, antes incluso de estar formadas como fondos de cultura. Antes de saber un saber, la palabra emerge en construcciones tan inocentes como divinas para propulsar emociones y  establecer  conquistas en los paraísos  quebrados  de la ilusión. Sin ésta como columna vertebral de las esperanzas, la realidad -toda realidad- es una losa inamovible convertida en un estar de penitencias.Con la ilusión, desde la inocencia infante al romance adulto que no envejece, las espadas poéticas abren caminos y luces en las junglas de  fósiles habladurías. Y con el tono encendido de Walt Witman  concluyo ahora y aquí con este grito de guerra contra la frigidez mental:no creáis a quienes os acusen de perder el tiempo leyendo o escribiendo versos y alegorías. Vuestras odas permanecerán mientras  que sus broncas se extinguirán.

 



[1] “Del hombre aquel que fui cuando callaba”.

[2]  “ concede, señor, a cada cual su propia muerte.” Lo que significa que lnhibe a todos y cada uno de tener que pagar  por muertes ajenas.Esa precisión de a cada uno lo suyo es tanto como pedir  la libranza de las catástrofes externas.

[3] Donde habite el olvido (1932-33). ¿que queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece?

[4] ruso nacido en Leningrado en 1940. Nobel de 1987.

[5]  poeta portugués y de Timor que se negó a escoger entre oriente y occidente. “Sao de todos os tiempos as mintiras/as verdades menos”

[6] Sirio, murió a los 75a. (1998) su poesía es muy popular en todo el mundo árabe.Y es enseñada en las escuelas. “El poeta de las mujeres y del amor”fue embajador de su país .Enfrentado al integrismo., lo q. hizo que sus escritos circularan de modo clandestino en algunos países. Ha dejado 20 volúmenes de versos y de canciones interpretadas por muchos músicos árabes.

Las Formas de Hablar

 

Uno de los espectáculos más fascinante es el de acudir  a una confrontación desbordada entre dos hablantes en el  que sus respectivos arsenales de palabras son empleados para taparse mutuamente. El observador neutral de los actos verbales encadenados no lo tiene fácil. A diferencia de la observación etológica, que por compleja que sea en medir conductas (numero de veces que se lleva algo a la boca un chimpancé para comer, o numero de veces que se aparea, o las que sube a un árbol o las que se rasca)puede irlas calculando con la ayuda de una plantilla de entradas de datos; el observador de actos de habla se encuentra antes que nada con la dificultad de elaborar esa misma plantilla para categorizarlos y diferenciarlos con agilidad sobre la marcha mientras se van produciendo.

El análisis verbalístico como parte del análisis del comportamiento no está suficientemente instrumentado o no lo está en modo alguno. Parece que la  ciencia no quiere avanzar en este campo no sea que las conclusiones a las que llegara fueran tan alarmantes que desbancaran la presunción superlativa que tiene el ser humano de sí mismo. Un análisis de productos verbales se puede aplicar a cualquier situación, momento y figura dicente con cualquiera que sea su clase de discurso: desde el más tecno al más sentimental. Cabe decir que un discurso será tanto más difícil de estudiar dependiendo de la mayor  abstracción del que se dote, siendo así que el poético, el sentimental o el filosófico presentarán más complicación que el descriptivo, el didáctico o el jurídico.

Un análisis de lo verbal puede demostrar cosas como que no por mucho hablar más se dice, algo que popular e intuitivamente sabemos, y que no por mucho citar a autores se conocen o comprenden. El analizado suele generar una ansiedad asociada a los resultados en espera de su análisis. ¿Qué dirá la analítica de sangre?  ¿qué encontraran las pruebas radiológicas? ¿qué dirá el psicoanalista al preguntarle su consultante si es normal o no? o ¿qué dirá el director del banco tras el estudio de las finanzas o avales de su cliente  para concederle o no un crédito?  Los análisis son innumerables para pedidos concretos. El mercado entero no solo pasa por las transacciones de capitales y los transportes de mercancías también cursa por las auditorias y los estudios situacionales para juzgar convenientemente la entrada en un país, en una zona o en un gremio. El análisis verbal también existe implícitamente, posiblemente es el primer análisis que existe. La fisiognomía quiso tener rango de ciencia a partir de la observación de la cara de los interlocutores. Un comerciante experto sabe el grado de interés de su cliente por la expresión de su cara además por las expresiones verbales que usa, en función de eso puede mantener el precio más alto o se vera inducido a bajarlo.

De las formas verbales lo más inmediato que se puede decir es que no son unívocas. Una misma oración, exactamente la misma, con el mismo tipo de orden de las palabras y acentos, idéntica a sí misma en otra parte, puede tener el significado completamente contrario según el contexto  en que es dicho. La ironía es el manejo de las frases inductoras de interpretaciones distintas. Así pues una afirmación completamente exagerada e inapropiada relacionada con alguien o algo en lugar de validarlo es una forma de desautorizarlo. Estos dejes verbales forman parte de las prácticas comunicativas de todo el mundo. Depende de la inteligencia de los interlocutores si se captarán más o menos los matices.

Las formas verbales suelen ser las que de inmediato marcan  la aproximación o la distancia. Tienen una carga eléctrica para la atracción o el rechazo además de lo que deseen significar. De hecho toda significación de mensaje pasa por su esencia y su formato al ser dicha. Hay juegos verbales que  se han extralimitado en los cánones ordinarios acudiendo al surrealismo[1] para expresar algo distinto a los dictados marcados por el realismo  tratando de aflorar todo un submundo psíquico que se mantiene en la subvocalidad o a sottovoce sin valor para decirlo. El arte ha podido gozar de distintos registros verbales y la literatura del futuro pasa por el neologismo y las neo expresiones  si quiere hacer otras aportaciones con otros atractivos.

En principio todas las frases se remiten a conversaciones que se remiten a contextos. Hay formas de hablar que recogen  aquellas de las que son los objetos que las redicen no para afirmarlas sino para desafirmarlas. Isabel Pantoja canta:”soy la perdición de los hombres”. A muchas autoafirmaciones se llega rescatando el artefacto verbal que se recibe como descalificativo para recalificarlo como atributo positivo Cuando la cantante dice. ” yo soy esa” en lugar de autodesacreditarse desacredita a quien ha utilizado ese pronombre  para referirla despersonalizándola.

Sin duda alguna las formas verbales son las que van a dar paso o no a conversaciones posteriores de una cierta categoría y longevidad. Con alguien que no escucha e interrumpe cada frase no se puede ir más lejos que  un hola-adiós hasta la próxima vez que hayas aprendido a hablar. Con alguien que utiliza categorías obsoletas repletas de afirmaciones absolutistas tampoco se desea demasiado escuchar por el presupuesto de tener que aguantar un texto dogmático o moralista.

Pero las formas verbales también sirven de pretexto para no entrar en un tema. Es un contrasentido que un interlocutor le diga a otro “no me gusta como hablas pero tienes razón”. Es el momento de la retirada. El otro te ha tenido durante una hora defendiendo otro punto de vista a rabiar pero te da la razón en el propio. ¿Para qué perder el tiempo con alguien que no sabe de lo que está hablando o no escucha lo que le están diciendo?

La inmensa mayoría de contactos verbales se mantienen en sus aledaños protocolarios. Cuando pasan a abordar temas de envergadura no hay modo de entenderse si se entra en ellos desde la autodefensa o el prejuicio porque se cree o sabe del otro que está en el bando contrario. He tenido citas verbales arrolladas por el desencuentro desde el principio al final porque el otro ha creído quemí posición teórica era inaceptable y peligrosa para su propia posición teórica, profesional o lo que fuera. Desde el momento en que el objetivo verbal es silenciar el discurso ajeno la posibilidad del debate es totalmente imposible.

El prejuicio ajeno es una invitación al silencio pero éste va en contra de la necesidad expresiva. Sin habla o expresión de lo personal, de las ideas por tanto, no hay crecimiento intelectual que pueda darse. Un tipo de personalidades son mas dadas a auto silenciarse que otras, pero no necesariamente quienes capitalizan el espacio sonoro dicen cosas mas interesantes que quienes no lo hacen. El espacio verbal además se extralimita a su sonoridad y a su oratoria. En principio sin habla o sin expresion comunicativa de una forma u otra no hay catarsis, con lo cual los procesos elaborativos quedan abortados y pueden destruir el equilibrio interno. Cada vez que alguien niega la expresión ajena pasa a formar parte de sus factores represivos con lo cual adopta una conducta no amiga.

. David Kissen[2] estableció un perfil de personalidad  con pruebas psicológicas caracterizado por el bloqueo de la expresión emocional, predominante en enfermos de cáncer de pulmón. En 1964a, b, relacionó cáncer de pulmón y falta de neuroticismo. Por lo tanto los individuos que daban puntuación baja en la dimensión N tenían más probabilidad de producir tumoración que otros.

En 1963 estudió de campo con enfermos de cáncer de pulmón y otros con una enfermedad menos grave. Con un cuestionario de desorden de la conducta en la infancia y el Maudsely  Personality Inventory, observando que los de cáncer habían vivido tensiones o disminuciones de sus descargas emocionales. En resumen conectó la pérdida de un motivo de amor y la represión con la patogénesis cancerosa. Aunque la inhibición no esté detrás directamente de las patologías manifiestas el hecho de que tenga fuerza protagonista contribuye a la fenomenología sociopática al impedir que la libertad de opinión siga su curso. Desde el marco constitucional la ley que autoriza a hablar de las propias ideas por cualesquiera de los medios posibles abarcaría si no la totalidad de las formas verbales, sí muchas de ellas. Ese presupuesto marco luego queda circunscrito por los códigos legales concretos con los que se administran los mensajes.

Las formas de hablar no se pueden comprender tan solo desde el análisis de la gramática cotidiana o este sin apoyarlo con el análisis psicológico. Detrás del hablante que hace de interruptor continuo hay, además de un maleducado, un problema de estrés que a su vez esta determinado por una inseguridad con las propias posiciones. Tan pronto alguien hace una afirmación absolutamente irracional en su discurso suenan las alarmas preventivas sobre su grado de fiabilidad. Si los siguientes  minutos añade otras la hipótesis de que se está con alguien que no sabe lo que dice aunque lo manifieste con una cierta contundencia (quien menos sabe más grita) cabe plantearse pronto reciclar el propio tiempo personal para otros menesteres. Kaplan y col (1983)  relacionaron depresión y estrés. Relacionaron el auto rechazo con déficit de recursos para resolver problemas. Las dos cosas se pueden relacionar con formas verbales absolutistas. El tirano (en este caso verbal) más autoritarista es posiblemente el individuo más inseguro en la historia. El modo compensatorio de su falta de autoestima es protagonizando grandes empresas que lo magnifiquen.

En los tratos verbales que van más allá de lo protocolario para  entender un tema lo más importante no es ponerse de acuerdo en él. Quien tiene prisa en llegar a acuerdos suele no seguir impecablemente un proceso de razonamiento, bastándole la empatía y afinidad que encuentra o presume, a veces, instantáneamente. Quien prioriza la verdad no aceptará cualquier clase de interlocutor, desestimando a quien no cumpla con su función crítica. En realidad no son tanto las formas verbales lo que cuentan, a pesar de que algunas puedan resultarnos terriblemente inadecuadas, como las funciones que cumplen. Seguramente el modo de decir las cosas pasándolas por el grito es un indicador subintelectual pero ¿quién no ha necesitado gritar alguna vez para sobreafirmar la seguridad de lo que estaba diciendo? Por lo general, quien te discute la forma de decir las cosas pero no lo que estás diciendo es porque no tiene argumentos en contra de ello pero no por eso deja de estar en contra.

Tener en cuenta esto es lo que convierte la comunicación verbal en una danza y en un arte de la expresión donde el decir va pasando por distintas clases de tentativas hasta hacer diana consiguiéndolo.  A menudo he comprobado que la mayor parte de los tiempos conversacionales están dedicados a aclarar lo que se está pretendiendo decir y la menor parte a sus mensajes proposicionales específicos.



[1] Los surrealistas generan enemigos y no siempre tuvieron porque serlo a pesar deformar parte de una escuela así clasificada . De Luis Buñuel, Bello dijo “ no era un surrealista sino un irracional, era un machista casi patológico” Pepín Bello.Mi ultimo suspiro  (libro de memorias).

 

[2] (1966) cirujano torácico del Brompton Hospital

Dieta y Actividad

Condiciones para un programa dietético compatible con actividad energética.

El tipo de vida estandarizadamente intenso resulta poco beneficioso para un proyecto de conducta sana. Puesto que es un deseo  general expresado el de vivir con salud,pero al mismo tiempo sin desear renunciar a los hábitos existenciales, cargados de velocidad y de compromisos, es preciso pensar en un  programa de vida que permita conjugar los dos extremos: la  armonía proporcionada por la  tranquilidad y el poder estar en los sitios donde es esperado uno sin pérdida de energía.

 

Un ayuno radical para la depuración y la pérdida de pesos una medida muy estricta que necesita del reposo y de unas condiciones clínicas de balneario. La no ingesta total  debe ser preparada de antemano y crear unas condiciones de disposición mental para asumirla.

 

 En cambio una ingesta controlada baja en calorías y que puede admitir  una relativa cantidad ilimitada, cubre el deseo intenso de la deglución.

Puesto que en principio es dificil poderse permitir una temporada de relax extremo al servicio del cuerpo y de su reposo, este programa dietético estás pensado para hacerlo compatible con una actividad normal de desplazamientos, de relativo esfuerzo físico y el número ordinario de horas de sueño.

 

 Sigue el criterio de mantener una estructura horaria de hábitos de mesa (mañana, mediodía y noche.Desayuno, comida y cena),con lo que el programa puede ser seguido individualmente en compañía de las personas de la casa que no lo sigan. Asistir a la mesa donde los demás comen sin seguir ningún régimen especial,contribuye al aumento de conciencia de como se come, a partir de la observación de como comen los otros.Algo que no suele ser atendido cuando uno mismo es el comensal preocupado en la ingesta en sí o en la conversación que suele acompañarla cuando es así como se come. El acto de comer se ha escapado del ritual que lo acompañaba en antaño para convertirse en un acto ejecutivo de devoración de nutrientes,que tiene mas a ver con una conducta compulsiva que con una conducta nutricional.

 

Para asumir el programa tiene  que haber un intro más o menos largo en función de la dieta habitual. Para un régimen omnívoro,es recomendable 30 días previos de comida ovolactovegetariana. Las pruebas objetivas de las ventajas del programa están en la variación de las constantes peso y perímetros. Pero también en la comparativa de analíticas de sangre en  inmediatamente antes del programa e inmediatamente después.

Durante su ejecución es recomendable  el uso de irrigaciones (una por semana).

 

Los monoproductos en crudos pueden variar en función de cada circunstancia personal y de las posibilidades de  adquisición de los artículos frescos, así como de la  época del año. el período recomendable es durante la primavera avanzada cuando la tierra da muchos frutos (mayo-junio)  o durante los meses de verano. El inconveniente de verano,es que el exceso de calor puede aplacar la energía vital.

 

El programa puede doblarse de 30 a 60 días. La sensación de hambre de los primeros días para quienes estén acostumbrados a grandes cantidades de entradas de comida,puede resolverse haciendo repeticiones de la misma clase de plato. Es importante priorizar  pocos alimentos y en cantidad que no un exceso de variedad de ellos que pueden incurrir en incompatibilidades y en acidosis.Aunque la tendencia a la alcanilidad  dela sangre por carbonatos y bicarbonatos pueda compensarla.

 

 

Las enfermedades del ordenador

Las enfermedades del ordenador

conferencia en SNVB

Cerdanyola 12 abril del 2002

 

TV y Ordenador Personal

Al principio del aparato de tv también surgieron serias dudas de que un monitor pequeño pudiera llegar a sustituir el contacto directo con los grandes escenarios del espectáculo.No tuvieron que pasar demasiados años para que aquel aparato acabara convirtiéndose en una figura polar en cada hogar. Y sigue siendo uno de los primeros objetos de adquisición en la preparación de un nuevo apartamento o habitaje. La referencia a la tv es obligada frente al fenómeno del ordenador: ambos cumplen una presencia electrodoméstica.ambos tienen una pantalla.ambos son trasladables y transportables con relativa facilidad. La diferencia es que uno aliena al espectador o lo coloca en una posición pasiva y abutaca y el otro le permite la interactuación. o se la exige en tanto que instrumento de trabajo.

 

El ordenador como  factor intelectual.

El PC vino a poner orden en los procesos crecientes de las burocracias de la administración pública y en las gestiones administrativas del empresariado privado. El volumen creciente de datos y de documentos gestó la necesidad de la informatización de los referentes con los que se trabajaban. Fue así como se siguió un largo proceso que fue pasando de las carpetas a las fichas perforadas y de éstas a los dígitos binarios. Para los trabajos de despacho la antigua terminología[1]  ya no evoca los muebles o los archivadores metálicos o los folders o las estanterías correderas, sino sus iconos o directorios  en la pantalla de un monitor. El ordenador es la máquina indispensable para los negocios y las actividades intra e interempresariales.también para todo  aquel que necesite comunicarse de un modo  eficiente con los demás.es especialmente condensador de saber o de recursos de saber. En un mueble relativamente pequeño caben fuentes de información que tradicionalmente necesitarían miles de metros cuadrados de expansión física. También se ha convertido en un estimulador de la imaginación infantil y un juguete que no lo es que facilita la ordenación mental i la aceleración de la dinámica intelectual.

 

-El ordenador como figura electrodoméstica y central en la vida  profesional y privada. Esta centralización en una casa o en una empresa se ha ido consolidando en la medida en que los viejos procedimientos de elaboración y de administración se fueron convirtiendo en obsoletos. Ciertamente hay quien sigue aferrado a las viejas formas y lleva sus tiendas o sus pymes sin haber adquirido un ordenador, lo cual se presta a una polémica que mezclará el romanticismo con la ingenuidad técnica.  Hay escritores ilustres que no se despegan/ron de su pluma estilográfica Lo que no quita que el marchamo de los tiempos modernos pase por él y  constituya tanto una necesidad social como  un instrumento de desarrollo personal que se concreta como  demanda  prematura desde el marco infantil.

 

-Actitudes de objeción. Oigo hablar de la objeción a un  aparato de consumo de esta envergadura desde hace 20 años, es decir desde un momento en que sus prestaciones eran infinitamente inferiores a las actuales. Esas posturas que objetan la novedad per se se  autocondenan a  continuar con las viejas dinámicas de siempre en las que no caben ampliación de resultados e incremento de los recursos. Nos toca admitir un tipo de personalidades bloqueadas ante cualquier tipo de innovación y negadoras de aquello  que no acaban de entender por no querer expandir sus inteligencias. La resultante de este proceso mental es que  coexiste lo nuevo con lo viejo negando hacer las cosas a más velocidad,con más eficacia y con menor tiempo. Las objeciones al innovacionismo han existido y existirán siempre y no están exentas de razones para irse retroalimentando. No obstante quien no amplia sus posibilidades recursivas seguirá sirviendo a su antiguos y obsoletos métodos de  proceder en sus trabajos y administraciones.Cabe considerar la cuestión no sólo desde el punto de vista de las necesidades personales sino de la instrumentación de procesos (sobre todo de cálculo y de diseño)que en la era- preinformática resultaban inasumibles.

 

-el impacto dentro de las relaciones personales. Pero toda innovación no se limita a aportar ventajas si no también a modificar el panorama de relaciones. El ordenador y en particular sus posibilidades comunicativas  con el mundo a través de internet  absorbe un tiempo considerable en su usuario que lo quita del tiempo privado. es así como la máquina puede ser interpretada como un objeto rival si no infernal que vampiriza la energía del cónyuge o del hijo o de uno de los padres en detrimento del tiempo reservado para ser compartido en la intimidad o  de otros asuntos de trabajo. Es por eso que hay una  indisposición apriorística de algunos padres a  facilitar tarifas de conexión a internet  de sus hijos o de algunos cónyuges a  que sus partners  naveguen en el ordenador hasta altas horas de la noche.

Es más común que sea uno de los dos quien guste de navegaciones internáuticas y de comunicación digital que no los dos al unísono, con lo cual la comprensión del tema se hace más difícil y  la interpretación del hecho puede llegar a ser visceral.

 

-Indicadores de medida de la necesidad y uso del ordenador. En el marco laboral el ordenador es la máquina de sobremesa (los portátiles de portafolios además de los nuevos adminículos :microordenadores de bolsillo )para la mayoría de empleados en funciones administrativas y/o ejecutivas. Y es un aparato que hace de nexo de relación entre el mundo profesional l de la oficina y el trabajo en si mismo que pueda hacerse desde casa.

 En el marco  doméstico el ordenador va ocupando  un espacio mayor según los intereses de cada usuario. Desde los videojuegos  de los niños a los procesadores de texto de los adultos pasando por un bombardeo de nuevo soft con el que obtener música gratis, el ordenador es bastante mas que  una torre+monitor para ser una fuente de recursos inagotable. Para medirlo en su realidad importancia no basta con saber de la existencia de uno-o varios- repartidos por las habitaciones de la casa, sino que es necesario  establecer un relatorio de indicadores de medida de su  espacio psicopersonal y culto-relaconal en cada usuario.

a/ numero y contenido de programas de soft que se  simultanean o se suelen emplear, descartando en esta contabilidad todos los que están instalados pero son infrautilizados.

b/su uso compartido con otros usuarios de la casa.

c/su cómputo de tiempo de uso diario

d/La subclasificación de este tiempo en usos de navegación, comunicación personal o trabajos

e/la inversión en formación y reactualización el hardware y del soft

 

-El tiempo horario frente a la pantalla. de todos los indicadores el más aparente es el del tiempo global consumido frente a la pantalla. cuando de hecho un usuario puede estar haciendo múltiples actividades manteniendo aparentemente la misma posición frente a la máquina.Puede hablar, puede escribir, puede leer, estudiar, indagar, obtener información, hacer  pedidos y un sin fin de tareas más que hasta no hace mucho exigía hacer desplazamientos entre despachos, usos del teléfono o ensobrar cartas.

Para una situación familiar doméstica, el tiempo pasado frente al ordenador puede ser vivido como un tiempo de deprivación del tiempo personal  compartido. Los efectos nefastos pueden darse a dos planos:

o->El  de las personas q reclaman más atención personal que la ven substraído a causa del ordenador

o->y quien concede más espacio personal a su ordenador que a su pareja entrando en un círculo encadenado de  sondeo de estímulos -y tal vez placeres- que no le da la cotidianeidad.

El monitor del ordenador no es la primera pantalla de la casa  con lo que la experiencia de la atención absorbida por una máquina ya se dio en  anterioridad. La diferencia es que  el consumo televisivo forma parte de un consumo alienado suficientemente consensuado, mientras que el consumo de ordenador permite una  autonomización del usuario liberándolo de ser un espectador pasivo.

 

- La postura sentada.ergonomía y proximidad. La postura predominante del usuario es la de estar sentado. La pantalla no puede reflejar los puntos de luz eléctrica de la sala  en la que esté como tampoco  Las entradas de luz natural. todo reflejo sobre el monitor pude sobrecargar el trabajo de la vista. Las pantallas policromas  han constituido una revolución frente a los  sistemas anteriores del msdos y las de fondo negro o azul de las que se destacaban los dígitos blancos..

La linea divisoria  horizontal imaginaria central del monitor ha de quedar a la altura de los ojos.Ni más arriba ni más abajo.en ambas situaciones las cervicales se mantienen forzadas y a la larga ocasionan consecuencias desagradables. Puesto que la pantalla de 14,15, 17 o más pulgadas cubre una cierta extensión,el recorrido visual por los dígitos ha de conseguirse con un movimiento ocular en lugar que con un movimiento continuamente forzado de la cabeza. Lo mismo ovale decir para el teclado cuando es necesario acudir a su mirada para apretar la tecla que corresponde y no otra.

Mirar repetidamente al teclado para escribir o no hacerlo con todos los dedos necesarios ya son una base propiciatorio de errores posturales en el acto de la escritura mecanográfica.

 

-La nitidez de la pantalla. El ordenador no es un aparato perfecto y se va cualificando en la medida en que va incrementándose su amplio espectro de usuarios. El tintineo de los dígitos en pantalla es lo más problematizante. El movimiento de las letras o la falta de resolución suficiente de  los caracteres y formas digitales obliga a un sobreesfuerzo que puede ocasionar presbicia y su incremento. en la medida en que sea posible conviene trabajar con dígitos perfectamente distinguibles y con máquinas en las que no se escatime un plus de inversión por conseguir esa mejor calidad.  Las láminas transparentes protectoras  no impiden otra dosis de sobresfuerzo. en la medida que vaya siendo posible los monitores de pocas pulgadas van dando lugar a las maximizadas y l as viejas pantallas a los nuevos componentes que fijan mejor la imagen.

 

-Las radiaciones del monitor. No queda establecido que haya unas radiaciones especialmente alarmantes. O en todo caso no más que las de un aparato de tv convencional.Pero en tanto que una fuente movida por energía eléctrica genera un campo de radiación a su alrededor.Resulta obvio que hay que toma una distancia considerable del monitor sobre unos 50/60 cms.

Las afectaciones físicas mas relevantes son la postural y la visual.

 

-La afectación visual. cuanta mayor fijación haya de la vista sobre un objeto mayor esfuerzo se le está pidiendo. Eso afecta a la pérdida de contraste y a la necesidad de cristales reguladores de aumento para compensar la rigidez ocular.La alternativa es la de introducir una gimnasia visual en paréntesis de trabajo y cambiar los objetos de enfoque, introduciendo intervalos en los que la mirada pase de la pantalla del ordenador a la pantalla de la vida: a través de ventanas o en el resto del salón. Desgraciadamente  el panorama global de muchas oficinas está pensado para la mayor eficacia a corto plazo y el abaratamiento de los costes de construcción lo cual suele ocasionar la ineficacia a largo plazo, el incremento de disfunciones de los empleados y la neurosis generalizada. Sin duda hay  establecimientos oficinescos que  sólo pueden contar con la autorización de apertura por la negligencia ministerial de  salud.

 

-La afectación postural . Los focos tensionales se generan a partir de actos de repetición inconsciente de posturas erróneas. Estos están inscritos en  los hábitos más ordinarios y comunes hasta el punto de tomar por correcta la actitud errónea de tan generalizada que está en los demás y de tan memorizada por el propio cuerpo.Los errores los podemos rastrear en comportamientos tan continuados como las maneras de cargar nuestras bolsas o libros, la forma de conducir, la forma de abutacarnos en el sofá, o de tomar posición en el reposo nocturno en la cama.Desde luego también en el modo de sentarnos  en un bar[2] , una aula o en el autobús y en el modo de incorporarnos al levantarnos del mismo. Este cuadro de tendencias al  error postural sistemática solo puede admitir una política personal  autoeducativa y de autoconciencia corporal y el seguimiento  de ejercicios o programas de compensación.

 

-Opciones de asistencia profesional. Hay una multivariedad de segmentos profesionales que se ocupan del cuerpo y de  los impactos somáticos  creados por el tipo de vida  que se vive. Cada uno tiene su propio sistema teórico y sus técnicas de intervención en los nudos desestructurados de la anatomía. Posiblemente no es tan relevante buscar la técnica mejor o la teoría más elaborada como el profesional  con más dominio en el tema y con el cual haya una empatía suficiente que convierta las citas de trabajo con el síntoma en avances de su solución. desde la quiropráctica y la osteopatía, a la kinesiologia, la Reflexologia, y la terapia craneosacral pasando por otras muchas  la cultura de los nuevos establecimientos sanitarios permite  encontrar vías de enfrentamiento a cada tema de dolor.

 

-alternativas de urgencia antitensional. Como  mecanismo de autoayuda y especialmente pensado para las personas que han/hemos elegido un ritmo de vida intenso y desbordante,y que no encontramos tiempo para acudir -al menos una vez por semana a un terapeuta corporal-se puede seguir una tabla de actitudes en el mismo espacio tensional,sea el despacho laboral o el estudio doméstico.

o->elección de una buena butaca de trabajo,que sea giratoria y cuyo respaldo permita el recogimiento de la zona lumbar y que cuente con apoya brazos.

o->Desperezamientos cíclicos que permitan el estiramiento del cuello y del brazo sin necesidad de levantarse.

o->La incorporación de un segundo monitor en el área de trabajo que obligue a  un cierto movimiento semicircular de la butaca.

o->Contrarrestar un mundo de papeles, carpetas y de tenebrismo oficinesca con notas de color que recuerden la simbólica de lo que dejamos fuera: una planta, pósters y pinturas, y música ambiental suave.

o->El rito del te. La nueva concepción de las relaciones laborales en tiempos de trabajo ya contempla espacios y pausas a lo largo de la jornada para tomar café y fumar (lamentablemente)o para estirar las piernas y hablar (opciones interesantes). En el espacio doméstico  cada cierto tiempo vale la pena levantarse y tomar una infusión o  ir a mirar las planteas o  cambiar de gesto corporal.Si se rutiniza este acto puede ser un sistema de auto-regulación del cuerpo.

o->el cierre del ordenador cuando no es necesario tenerlo encendido y no se está trabajando con el.

o->

 

-Taller de autosalus.como espacio de  comunicación reciproca con el cuerpo y de trabajos de respiración, relajación y reposturación. de hecho en los espacios profesionales de trabajos de administración, dentro de la nómina de personal ya debería estar contemplada la contratación de un profesional de la salud que habitualmente ayudara a la relajación y al desentumecimiento.a falta de esto los teams bien organizados pueden organizar sesiones de grupo para compensar los avatares de la función laboral.Y en ultimo extremo hacer estos encuentros fuera del trabajo con otros colegas y compañeros que  necesiten de la relajación como  de una práctica cotidiana para obtener ventajas de revitalización.

 

 



[1] ficheros, folders,documentos o escritorio, ya no encuentran su correspondencia en  textos sobre papel, carpetas de cartón o  mesas de despacho, sino que se refieren a los espacios virtuales de trabajo.

[2] Una reciente experiencia de estreno del nuevo VIPs cafetería de Rbla Catalunya en Barcelona:butacas y mesas semifijas nos hizo sentir encorsetados. Es notorio el desprecio de las gerencias de estos establecimientos en los que para conseguir tres o cuatro plazas mas de sitio condenan a imposturas a su clientela.  ese dato es suficiente motivo para no repetir  el consumo en el lugar referido, que sin duda ha perdido en calidad frente a la antigua configuración del mismo almacén en el mismo local.

El tiempo de la vida

El tiempo de la vida y las edades del tiempo.

Hay quien ha calculado la edad de tiempo  o ha propuesto interesantes y desorbitantes estimaciones. Una enorme cantidad de ceros  deja la perspectiva de su futuro limitado a la sensación de ser algo próximo al infinito, impresión totalmente desacertada. El tiempo tiene la doble característica de ser finito si se aplica a la existenciabilidad de algo, de un proceso, y no finito (denominación más manejable que la de la infinitud incalculable) por si mismo. El tiempo como la característica de la transformación de los eventos y la modificación de las características de algo observado en unas mismas coordenadas no es un tema de relojes o de instrumentos de medición sino un tema de reflexión filosófica. Lo que mide el reloj es cada unidad integrativa de la que se compone el tiempo de acuerdo a una convención para interpretarlo; lo que no puede medir es su distinto ritmo según el lugar en el que se desarrolla y la época en la que se estudia. Eso introduce una idea crucial: la doble velocidad, en realidad la múltiple velocidad, de un mismo tiempo, entiéndase de un mismo proceso. Los 60 minutos de una hora albergan experiencias de contenido distintas en dos personas diferentes puestas a desarrollar una misma actividad y con todas las variables ajenas o extrañas controladas o neutralizadas. Esa unidad de tiempo referencial. El reloj de un sujeto va a medir el mismo tiempo que el del otro, pero el trato con el hacer va a ser de orden completamente distinto: mientras a uno le puede cundir una tarea a otro se le puede resistir. Mientras uno tiene los cinco sentidos puestos en lo que hace otro se puede sentir disperso. El tiempo de un evento también encierra las interferencias de otros eventos no presentes.

La caja de resonancia de cada individuo los cita instintual e indirectamente fuera de su planificación y de su voluntad. Si bien los calendarios, los relojes y los noticieros van recordando que hay una medición universal del tiempo, unitaria y consensuada para todos proporcionando así un referente crucial para que la gente se encuentre a la hora en la que ha quedado, las posiciones de sujeto, por sus propias velocidades biográficas, van a ser distintas. En definitiva, lo que dota de contenido el tiempo es lo que se hace con él y lo que se goza.

Dentro del consumismo más materialista el de hacer muchas actividades forma parte de un neo experimentalismo que ve en un hacer más un vivir más. Eso puede llevar a meter dentro de una misma unidad tiempo actividades en paralelo que no siempre se desarrollan con buen éxito. (toca ver las capacidades subjetivas de cada cual para hacer dos o mas cosas al mismo tiempo. Los hombres lo tenemos más crudo por nuestra proverbial fama de no saber hacer dos cosas al mismo tiempo). Hay tres consideraciones con respecto al tiempo como fragmento de tiempo: 1. La medición objetiva exactamente igual no importando quien y donde se tome. 2. Su percepción subjetiva.(hay horas del día que pasan o se sienten pasar más lentas que otras) 3. Los contenidos que incluyen. En cuanto a esto último se diría que cuanta más esencialidad contenga una hora, más tiempo es. Tiene que ver con el tiempo productivo. La misma hora en manos de alguien que sabe gestionar su tiempo produce resultados que son del todo nulos en manos de un inepto. El análisis de las condiciones laborales ilustra eso. A menudo por trabajo se sobreentiende el tiempo dedicado al trabajo. Desde el punto de vista de la dirección de una empresa, se valora no tanto el horario cumplido o puntualmente cumplido como lo que se haya hecho con el mismo y los resultados que haya arrojado.  Para la propia autodisciplina, uno sabe que una hora no es igual a otra y que en unas la creatividad ola rentabilidad del tiempo es mayor. Por otra parte las horas dentro de un organigrama de dia son repartidas entre diversidades intensidades: las de ocio o relax y reposo son las que potencian indirectamente las de la actividad productiva, las de sexualidad y placer son las que permiten reconducir la libido a otras proyecciones. El tiempo contiene distintos tiempos. Es así que hay días fabulosos y otros estériles, temporadas diletantes y otras más creativas. Hay momentos en que las condiciones objetivas de bochorno y limitativas, también las de enfermedad y agotamiento,  no dejan avanzar tanto como en otras. En resumen no se puede comparar una biografía a otra por el parámetro fundamental de tiempo. Es tan distorsionado para alguien que habita a finales de su segunda década o principios de la tercera pensar que quien le supera en 30 años está ya en la vejez o en la decrepitud como al revés, presuponer desde la atalaya de los 50 o de los 60 que la de los 20 es la de un trampolín desde el que lanzarse a todo. Detesto las expresiones del tipo: vosotros los viejos-nosotros los jóvenes o al revés nosotros los viejos-vosotros los jóvenes. Cuando tenía 16-18  años hablaba con gente anciana de 70 o más o no tanto de 40 o más olvidando su edad. Desde que estoy más allá de los 50 cumplidos hablo con la gente de 20 o menos años olvidando mi edad y mis barbas y mi aspecto de tipo envejeciendo. Son las opiniones externas quienes tienen que recordarme que ya tengo una cierta edad, como se suele decir en una expresión curiosa montada para no herir a nadie. Los tiempos biográficos no se pueden medir por la edad sino por los contenidos, exactamente igual que el tiempo que va de una hora a otra dentro de un mismo día, o de un día a otro dentro de un mismo mes.

El tiempo de la vida, la de cada cual, bien puede retitularse como el tiempo de la edad. Hay quien tiene mucha edad y apenas ha usado su tiempo para vivirla y quien tiene tiempo sobrado aunque su edad sea avanzada para hacer lo que todavía tiene en mente. Hay quien no tiene edad para usar su tiempo y no sabe lo que es. Hay quien no entiende –y por tanto no entenderá este artículo- la diferencia entre el tiempo para vivir y vivir  para alcanzar una cota de tiempo: una longevidad.

Uno de los déficits de las culturas es la de mantener lso grupos de edad en endogenias que no les ayudan a sus desarrollos. Todavía las relaciones interpersonales e intimas entre personas de distintas generaciones para practicar sexo o para hacer un proyecto de vida de pareja son mas interpretados por la sociedad inmediata (los familiares y el circulo habitual de relaciones). La sociedad inmediata es la que llama a orden a cada individuo que se sale del comportamiento estándar e investiga por su cuenta, entre otras cosas con las relaciones intergeneracionales. La transmisión del saber y una nueva cultura progresista avanzarían más si en cada época las relaciones intergeneracionales en todos los campos de la vida fueran mayores. Casi se puede decir que las relaciones de la gente de corta edad con la de las generaciones anteriores se limitan a las proporcionadas por el escenario familiar y luego con el profesorado o las relaciones laborales, pero raramente son con gente que pasen a pertenecer al universo de los afectos. En la antigua Grecia las relaciones intergeneracionales parece que estaban más resueltas sin que la sociedad se alarmara por las relaciones de amistad y de afecto entre un adulto y un joven. En la sociedad moderna basta ver a un hombre  o mujer mayores con alguien mas joven para que enseguida surjan comentarios a su alrededor sobre turismo sexual, gigolós y cosas parecidas. Algo de la estructura psíquica –y no solo de la cultura de la vigilancia- empuja al control de los demás en sus formas de intimidar con el otro.

En la filosofía general del tiempo no hay un solo sujeto vivo, que pueda concienciar su edad, claro está,  que no sepa que tenga la que  tenga, que siempre es transicional y perecedera.  No hay nada más estúpido que un niñato mofándose o criticando a alguien porque es un anciano. Al revés, es reprobable también para un anciano creer que por razones de edad puede otorgarse la gran autoridad de saber para si mismo y quitársela a alguien más joven.

El tiempo de una vida contiene distintas épocas, distintas edades. He ido creciendo y experimentando cada década, cada año viendo sus matices. Ni siquiera en la década de los 40 me había librado de de fantasmas y pseudo obligaciones mentales que arrastraba conmigo. Ha sido en la de los 50 que me siento más creativo, plenipotenciario, libre, excitante, apasionado que nunca. A más edad más amor a la vida a pesar de, supuestamente, tener más limitaciones físicas para ella (dolores articulares, disminución de la visión, erecciones menos intensas,…). La de los 20 se me pasó tras utopías olvidándome como sujeto, la de los 30 en viajes buscando fuera de mí lo que siempre tuve muy cerca de mi mismo. La de los 40 tuve que cerrar ciclos anteriores. No cambiaría aunque me regalaran un millón de dólares mi década actual por ninguna de las anteriores. No es una fanfarronada literaria. Es difícil que desde la visión de los 20 se pueda admitir que la atalaya de los 50 proporcione esa autosatisfacción con el uno mismo. Conjeturo que en la de los 60 se puede seguir experimentando también esa sensación de plenitud. (Informaré de lo que pasa en las siguientes a su debido momento.).

La noción que se tiene del tiempo como parámetro nodriza al que nos vinculamos en una de las dos coordenadas capitales de nuestras existencias incide directamente en la edad. Ante el discurso chantajista sobre el tiempo, que imprime estrés a los actos y prisas a los días, aconsejo contraponer afirmaciones radicales tales como que el tiempo no existe y los relojes y calendarios se han degradado a objetivos de rankings en lugar de seguir siendo tan solo instrumentos auxiliares de mediciones. No es que el tiempo no exista, sino que el modo de demostrarlo es recreándolo a la medida de cada cual.

Según el tipo de actividades y ritmos en los que vivo puedo hacerlo sin consultar relojes y desde luego sin llevar ninguno en mi mano. No me interesa tanto la hora en la que vivo (tampoco el día) como el momento en el que estoy. Hay otros indicadores del paso de las horas: el cansancio, el hambre, el momento de despertar, la fase de la luna, etc.

 El tiempo de una vida es distinto al de otra, porque cada vida tiene el suyo y sobre todo solo ella sabe de que contenidos la ha llenado y si la ha vivido al completo o se ha dejado derrotar por los déficits permanentes no resueltos. Las edades del tiempo personal también es una cuestión privada, Hay quien pasa por todas las fases del desarrollo hormonal-físico y sin embargo no termina nunca de crecer mentalmente o de madurar intelectualmente. Sea cual sea la edad de una persona, una persona es su discurso. Hay discursos vitalistas y otros deplorables sin que se corresponda con que unos sean los de lso juveniles y otros de los seniles. A menudo las personas más viejas han reconseguido personalidades más jóvenes y al revés, gente muy joven anticipa su decrepitud en el estado de ánimos.

 

 

 

 

 

 

¿cómo vivir con orgullo?

 

Me pregunto en qué condiciones es  posible el orgullo. Oigo hablar de un orgullo bueno: el justo autorreconocimiento de los logros que uno consigue y de un orgullo malo :  el exceso de vanidad. Sería la diferencia entre estar contento o satisfecho por tus conductas, actividades o rasgos determinados y ser un sujeto inflacionado per se,  por principio y por sistema, hagas lo que hagas.

Es fácil distinguir entre un tipo de personalidades y otras. Hay quien se modera en sus autoadjetivaciones y quien no sabe articular una frase completa sin colocar su yo superlativo por delante de todo. El uso gramatical de la expresión comunicativa nos previene de altanerías, amaneramientos, soberbias, hiper-egos y residentes del poder que, al saberse por encima de la mayoría social, imponen sus discursos y presencias, sin el menor respeto a la inteligencia ajena. También las formas de uso nos indican si estamos ante personalides remilgadas, subsumidas, autoexcluidas, débiles, de bajaestima, distímicas y con un exceso de humildad que las retira de la comunicación activa. 

Me aterra  el dedo índice de unos y la mirada desvíada de otros. Pero ¿es posible vivir con orgullo, insisto, en medio de situaciones objetivas que nos prohíben ser quiénes somos, decir lo que pensamos o liberarnos de las represiones cotidianas?  Pesonalmente estoy orgulloso con mi vida, con mis elecciones personales y mis creaciones artísticas pero no creo que sea posible un orgullo integral por mi pertenencia a la condición humana  tan deplorable en tantas de sus manifestaciones, o en un sistema con tantas desigualdades e injusticias y problemas históricos sin resolver. el orgullo es relativo y condicionado a cada situación. es dificil su compatibilidad con la honestidad. La persona honesta tendrá moitivos para no estar orgulloso de si mismo en arias de sus elecciones -o condicionamientos- conductuales.

Ecosostenibilidad

 

Tras el concepto de moda de sostenibilidad ,Jesús Mosterín disertó[1]  una primera parte (la menor)de su conferencia para luego pasar  a una segunda parte (la mayor)con una multitematicidad de cuestiones y anecdóticas con todo lujo de detalles altamente ilustrativas para la sala. Para Jesús los males económicos y del desequilibrio ecológico los puso por este orden: primero la demografía y los excesos reproductivos, después un consumo inmoderado;tres, los recursos limitados de la energía y en especial de los combustibles fósiles y cuatro,los gastos superlativos de los mecanismos institucionales,con duplicidades de funcionarios. Su talante provocador y sus descalificativos a la clase política por su notoria mediocricidad (a pesar de que el propio acto estuvo inscrito en un proyecto del ayuntamiento sabadellense en el ciclo laboratori de valors)le granjearon una cierta simpatía.(en este país basta criticar a los políticos para tener simpatizantes).

 El posicionamiento ante el exceso poblacional dejaba por mensaje: cuantos menos seamos viviremos mejor, un postulado que uno oye decir desde niño y que tenía una cierta evocación del alarmismo malthusiano. Sin menospreciar tal cuestión, hay que saber que las oscilaciones de crecimiento poblacional actúan parcialmente como la resultante de una homeostasia planetaria.La población no crecerá indefinidamente en un hábitat que no se lo permita,por la misma lógica que toda curva exponencial de crecimiento de una especie determinada (pensemos en los paramecios en el matraz experimental de un  biólogo)encuentra un tope en el que se estabiliza un tiempo para luego decrecer en una mortandad y readecuar así la relación habitantes-hábitat.

 La sostenibilidad del desarrollo tiene un mayor énfasis en el consumo y en las energías de investigación. Mientras no quede claro el mensaje de que vivir con menos significa vivir mejor(Patrick Rivers,1977)el ser humano seguirá buscando su satisfacción,nunca del todo colmada, en un más y más[2]  de un Todo intrínsecamente inalcanzable. El discurso de Mosterín estuvo mas empañado por el contenido de su último libro vivan los animales y por la ética[3]  sobre los derechos de los animales que no sobre el enunciado de la conferencia, lo que no le quitó brillantez. El alegato  por una conducta ética no tuvo tanta fuerza y quedó soslayado el hecho de que todo crítico ético no por ello deja de concretarse en conductas no éticas por razones de supervivencias o por la idolatría a lo cotidiano.

 



[1] En el Pere IV de la Rambla de Sabadell,el 25 de marzo de 1999 con la conferencia por título Consciència ecològica.

[2] A propósito hay una cadena de supermecados cuyo nombre Más y más,es mas explícita que cualquier teoría y que predica con su ejemplo promocionando puntos de venta.

[3] así parecer el 50 por ciento de libros publicados los últimos años sobre Ética tienen por tema central la relación humana con los animales.

Los árboles caidos. Réquiem.

Réquiem por los árboles caídos. Árboles cortados: calles amputadas.

 

Han venido las máquinas .Tras ellas ,majestuosos árboles han quedado abatidos. Cuatro de delante de casa. Otros a añadir al que ya se llevaron  hace unos meses de la parte de atrás. No son los únicos. A otros les espera la misma suerte. Los jueces del espacio y del urbanismo han decidido su muerte.Esos árboles centenarios  e históricos no son reemplazables por  docenas de nuevos que sean plantables.

 Como gigantes  que han acompañado con su sombra y su belleza varias generaciones, caen rotos y son troceados frente a una (i)lógica del progreso.En su lugar, deberán pasar coches o ensanchar vías.

Inmediatamente sus restos son retirados para que no quede señal de su existencia. De un día para otro, la imagen de la calle ha cambiado. Sus taladores han cumplido disciplentemente la orden sin oponerse. La paga les espera. Como asalariados de un consistorio no son los que hacen los planes, aunque son sus ejecutantes: los verdugos directos,que en este caso no han sido increpados por nadie. Los árboles destruidos no protestan y los vecinos que hemos gozado de su presencia, paisaje  y compañía, tampoco.

Posiblemente el plan de actuación acerca de ello estuvo expuesto, durante sus plazos previstos para las reclamaciones, que nadie recurrió o si alguien lo hizo, su observación no fue tenida en cuenta. ¿Que importan los árboles, o los pájaros que se acogen en ellos, o la renovación de oxígeno que suponen? ¿que importa la herencia natural del pasado? ¿que importa la sensibilidad de quienes hablamos de protegerlos? Las carreteras tienen prioridad.La circulación de  más tránsito cuenta con la devoción pública y en particular con el apoyo de la administración: más coches, más movimiento, más gasto, más impuestos, más  pretextos para hacer las cosas mal. Sí mal!. Porque negar la vida por un lado para defender economías de otro, es una política insensata por definición. Y especialmente mal, cuando esa devoción taladora se extiende a otras calles para acabar con otras imágenes centenarias[4] .

Los consistorios que reúnen  a los que hacen de  dirigentes locales, suman entre varias legislaturas, diseños urbanos basados en el delito ecológico.El ladrillo y la construcción dura, ha, devenido la deidad del siglo, que se ha lucido por su capacidad de mayor lesión al planeta.Con su gestión municipal a base de amputarnos  la poca naturaleza de la que estamos rodeados ¿que podemos esperar? Otras proezas, si las hubiere, quedan  eclipsadas por esas atrocidades puntuales. La incongruencia es más hiriente cuando hay otras alternativas como la trasplantación o el desvío imperceptibledel trazado.

Puesto que la lucha de la pancarta y el grito radical sirve de muy poco[5]  para quienes tienen los números en la cabeza y el cálculo por bandera, solo hay un refugio: el poético, y un réquiem en silencio por la calle amputada. Como la cosa no acaba aquí,  cada vecino dolido o cada reflexionante en solitario, se reconocerá doblemente injuriado por estar a merced de un ayuntamiento negligente por no respetar su riqueza básica, y que además le es impuesto una contribución, para la que nunca nadie dijo que fuera para contribuir a políticas de errores.

Tras los árboles caídos quedan las palabras que los recuerdan aunque los administradores deseen decretar los estados de  amnesia colectiva.Ttras los árboles muertos, quienes les han  dado mortandad están sueltos.!cuidado!¡ volverán a matar! !seguirán matándonos el entorno! Recordadlo cuando os convoquen para votar.

 



 

[4]  el proyecto para la avda de Catalunya es el de acabar también con sus muchos plataneros y  ubicar en su lugar magnolios, alegando que aquellas están enfermas. ¿como es posible q últimos administradores que no conocieron esos árboles de niños decidan tan olímpicamente acabar con ellos,en lugar de plantear una estrategia de mantenimiento y recuperación?

[5] en distintas partes del país la agresión a la naturaleza ha sido detonantes esenciales para movimientos populares y como muestra basta recordar la importancia simbólica que tuvo la agresión contra el pí de´n Xandri en st.Cugat. Las acciones contestarias siguen siendo esenciales para  quienes necesitan la presión popular para repensar y rehacer las cosas de una manera adecuada.

El pensamiento condensado

 

Hay verdades tautológicas  que sólo el terrorismo ideológico contra la razón puede negar. Hay postulados de la evidencia que los ciegos de la ira no van a reconocer. Hay axiomas del saber destilados a lo largo de los siglos  por el concurso de miles de pensadores y millones de seres humanos que han unido sus experiencias. Hay enunciados que se constituyen en reconocimientos indiscutibles.Y, afortunadamente, hay gentes que todavía creemos en el valor de prodigarlos y difundirlos.

 

El mensajero del apotegma es un conjunto de aforismos   presentando micro-textos  que condensan reflexiones de ahora y de siempre sobre el  sujeto vivo y su mundo.

 

En tanto que textos atemporales, no contienen citas nominales o enumeración de situaciones coyunturales.

 

Si una sinopsis,  que da una referencia, pero no el argumento que resume; o un dibujo que representa el objeto da la idea de éste, pero no traslada todas las contingencias del mismo; tampoco una sentencia teórica  es toda la elaboración que contiene. La solapa de un libro o su presentación jamás sustituyen la necesidad de leer la novela, aunque sí pueden llamar la atención sobre ella o por el contrario quitarla. Lo mismo un aforismo en tanto que condensación no sustituye jamás la necesidad de seguir las pautas elaborativas que han llevado a ella. Un predicado es a la vez un  puesto terminal del descanso de una  reflexión como el primer paso que pide hacer todo el camino que ha llevado hasta ella.

 

Todas las cosas se pueden decir maximizando la simplificación y ahorrando el mayor número de palabras pero con esto se corre dos peligros: uno, la injusticia de toda generalidad y dos,  la crítptica del enunciado inalcanzable si no hay una reflexión considerable sobre ella.

 

¿cómo decir las cosas con un máximo de economía de texto sin traicionar lo que se quiere decir? y ¿cómo decirlas para que no pierdan público?

 

Cada frase ha de ser cuidadosamente elegida, cada palabra y cada pausa, cada mayúscula y cada cursiva. Y a pesar de toda la delicadeza, la garantía de decirlo con suficiente claridad y rotundidad no resulta tan fácil.

 

Un enunciado puede insinuar una tesis pero no  puede capturarla. Tiene más a ver con un saber intuitivo que con un saber demostrativo. De hecho, no hay necesidad  para la demostración; basta con la meditación sobre su adecuabilidad.

 

No presento un ensayo de elaboración , sino un conjunto de enunciados que me fueron anunciados por  las experiencias del vivir y del hacer, del estar y del ser, del creer y del razonar, del amar y del  desamar. Es,  por consiguiente, una  palanca para la  co-elaboración pública. Lo que aquí sólo alcanzo a intuir o apuntar puede mover a la pasión reflexiva en un otro que vaya más allá de lo dicho por mi, y de lo que con suerte, incluso tuviera noticia.

 

Haberme dado permiso para escribir pensando  y compartir lo escrito y lo pensado  es un atrevimiento que cuenta con la indulgencia lectora. Escribir es una de las posibilidades del lenguaje  que se hace posible en tanto que acto proyectivo del  pensar. Y pensar lleva, inevitablemente, a conclusiones duras que deslegitiman fantasmas que contaminaban las interpretaciones.

 

Pero las conclusiones sólo son paradas provisionales en un cobijo intelectual que pronto se hace pequeño .Es en toda su provisionalidad  y,  por lo tanto, falta de certeza eterna que hay que tomarlas. De lo contrario el peligro del moralismo conceptual convierte la filosofía en un recetario vulgar de reglas de comportamiento.

 

El despliegue de unos apuntes sobre principios, con pretensión de universales, puede caer en las trampas de ese formato de moralidad. Nada más lejos de mi intención que meterme en un listado de máximas recetarias, adaptadas como consejos, en una fraseología oportunista y autoritaria. Preferiría caer por deceso en el relativismo  que conduce a la tolerancia que, por exceso, en el conclusionismo que conduce a las normativas restrictivas.

 

Es así que cada enunciado en forma axiomática deja abierta la puerta de atrás de su fondo para ser cuestionado sin piedad si la empiria y/o la reflexión dan otras posibilidades redaccionales.

 

Siempre me pareció que tratar de resumir en unas pocas palabras una biografía de exploraciones constituía un fracaso asegurado. ¿Cómo condensar sabiduría de siglos en unos pocos términos? ¿cómo meter en algo pequeño el gigantismo de las bibliotecas?  ¿cómo meter en ecuaciones la prosa de la literatura universal? Y sin embargo la tendencia elaborativa corre hacía la condensación, hacía la destilación en una  lógica  de innumerables campos de la argumentación.

 

Al meterme en ese empeño, de pronto, sin darle tantas vueltas, me he dado cuenta que en lugar de decidir escribir un libro de aforismos; éstos, los aforismos, espontáneos y fluentes han decidido por mi. Así es,  me descubrí escribiendo algunos  durante una sesión de email o en una conversación   improvisada presencial o por chat, y continué haciéndolo hasta construir el presente resultado.  Un aforismo es un saber condensado. Una sinóptica.Una pirueta verbal que no sucumbe a la forma del verso aunque tenga algún estilo que se le parezca y por eso lo confunda. Un aforismo es el sueño ideal de decir en un número contable de sílabas siglos de tradiciones de pensamientos. ¿Quien no se arriesgaría a este propósito? Autores de todos los tiempos[1]  han pretendido acuñar frases inmortales para las que han preparado canteras de   discursos escuetos. Este es el sueño teórico: poder decir en clave lo que consume la mayor parte de tiempos verbales desparramados en anecdotarios y relatos. Esto lleva a pagar la factura de la incomprensión cuando no del desprecio ante aquellas sentencias poco claras.

 

Las estructuras  aforísticas han sido y son una tentación  para la golosidad intelectual. Wittgenstein sostuvo[2]  que sólo se puede hablar de aquello que se sabe, de lo contrario lo mejor era callarse. Me pregunto en qué podría estar ocupada la gran masa de hablantes si sólo hablara de lo que realmente sabe. Se haría el silencio. El aforismo tiene una doble versión: como enunciado que propone una posición interpretativa existencial y como sentencia categórica. De la segunda opción me he desmarcado y en la primera permanezco y me temo que permaneceré, en tanto que es inconcebible la existencia física y mental sin enunciados, se  tenga o no todo el conocimiento para gestarlos y seguirlos.

 

La exposición aforística cumple al menos tres funciones: la de ser precisado para uno mismo el propio pensamiento, la de buscar su aplicación práctica como criterio existencial por y para la felicidad y bienestar social; y tres, la provocación intelectual para que otros tomen su posición ante ella.

Una construcción de máximas al gusto de todo el mundo tal como pretendiera Séneca se hace un imposible. Antes bien todo razonamiento evidencia una contraparte: la sin razón o la locura. Toda postura lleva en sí misma el germen de la discordia y la imposibilidad del consenso total. Diderot[3]  deslegitima los razonamientos universales como fondos argumentativos y probatorios.

 

El principio de unidad teórica total se hace inconcebible.Y sobre este supuesto cada teorema choca con los límites propios de su concepción. Sin embargo, contiene,como si de un sujeto humano se tratara, su función simbólica y su excitación imaginaria dentro de su cancha real.

 

El aire de sentencia breve y doctrinal del aforismo es más su semblante que su realidad. Es a la vez conclusión y tesis, predicado y algoritmo, ley y transgresión, que se propone como ropuesta axiomática o indiscutible en aquel punto de lo que se ocupa. Cuando lo repasamos y coleccionamos como conjunto de máximas y apotegmas, los cuales están atribuidos a personas generalmente ilustres, podemos chocar con el hecho de subrayar y hacer nuestras tesis en si mismas antitéticas, lo cual viene a demostrar que una idea puede tener valor en si misma referida a la circunstancia aplicable.Y que dos ideas contrarias acaban haciéndose hueco en el reservorio intelectual en tanto son de aplicación a circunstancias distintas.

 

Intuitivamente nos gustaría que  cada criterio tuviera el valor de un apotegma para poder construir con el una fórmula matemática tal que nos diera un resultado único y sólo éste. Tal como una  multiplicación para averiguar  la superficie de un polígono regular, obtenida como el semiproducto de la operación que multiplica su perímetro por su apotema. Mientras el trato con las matemáticas deja indemne la ideología de quien hace el cálculo, el trato con las frases no deja exento de peligros sociales a quien las emplea.

 

Un aforismo puede correr el riesgo de convertirse en un  decreto cuando se tumora para convertirse en un dogma de fe. El antídoto es infalible: aplicarle un criterio de lectura y relectura hasta  descubrir el mecanismo con el que ha sido construido y a qué pensamiento compromete y qué vocacionalidad genera.

 

Tomándolo como proceso creativo y vivo deja de lado el peligro de la alienación tras la frase lúcida y fácil para tomarlo como un discurso  abierto. Es así que, el ángel mensajero del apotegma, por  proteccionista que quiera ser con la cobertura reflexiva que proporciona, no deja de ser un discurso aforístico que, como todo discurso, admitirá variaciones y adaptaciones. Discurso, sí, que,  a diferencia de otros textos, pide un plus de atención por su concentración de resonancias en un volumen mínimo de palabras.

 

Si las lecturas bibliográficas son y continuarán siendo para minorías selectas[4]  con tiempo libre, capacidad solitaria sostenida y entrega apasionada a la dimensión intelectual; un texto con enunciados numerados todavía criba más al número de personas que puedan acercarse a ellas. Sin embargo  debo decir que un libro de grupos de frases generalmente cortas es un espejismo de facilidad. He de prevenirlo. 

 

De ahí que  el libro esté pensado para ser leído durante un año entero. Hay 366 puntos que se corresponde con los días del año mas una unidad. Cada uno de los punto es para leerlo al empezar el día y cargar con su idea como material de reflexión.

Los puntos no son correlativos. Cada uno es independiente del anterior y del posterior, aunque algunos se refuerzan mutuamente.

 

El aforismo es un pensamiento concentrado y concéntrico .A través de su idea se pueden relacionar otras muchas.Es  la elaboración destilada: su néctar. És también un préstamo del otro para alcanzar la identidad y aumentar el conocimiento.

 

Tener de un autor una sola de sus frases retenida en la propia memoria biológica es el mejor homenaje que se puede hacer a la memoria de su figura. Pero no es tanto ésta mi pretensión como instrumentar un recurso práctico de manejo para la reflexión sobre las leyes existenciales de la condición humana.

 

La vida hablada es un continuo intercambio de criterios cuya concienciación depende de cada hablante que haya hecho de su existencia un proceso regulado por un cuerpo de ideas. Resumir una filosofía de vida en unas pocas palabras es  un deseo inherente a mucha gente. No me preocupa tanto haberlo conseguido, que tampoco ha sido mi intención, como pasar el centro de atención de los hechos a sus criterios, de las apariencias a sus mecanismos, de los tratos a la psicología de sus relaciones.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Hasta Sánchez Dragó presentó su libro de aforismos en una entrevista jocoso contracultural de Lafuente, sin que aquel llegara a captar loas sutilezas humorísticas de este.

[2] En el tractatus Logico-Philosophicus

[3] Diderot.Pensamientos Filosóficos.  ed. Aguilar Argentina. Buenos Aires, 1973.“Todo razonamiento que vale para dos partes nada prueba, ni para una ni para otra” LV p.66

[4] La mayoría prefiere otras fuentes de información que quemar sus ojos con las letras impresas.Mucho más en una época preponderantemente icónica.

El Alambique axiomático

 

Una gota de esencia puede implicar un kilogramo de la materia base de la que sale y para llegar a este peso implicar un considerable volumen de formas-base. Una biografía humana cuenta miles de días vividos y millones de momentos. La inmensa mayoría de sus formatos repiten cosas antedichas. El encuentro humano es un gran reproductor de las palabras que tal vez necesita de una historia longeva para decir unas cuantas con suficiente valor para que le trasciendan más allá de su existencia física. Lo que hace perdurar a alguien mas allá de su tiempo no es tanto dejar un nombre en las policromías de las mediáticas como dejar una idea para usufructo de su especie que le sirva  a otros para enfrentar sus miedos y descalabros. Lo que tomo de útil de mis antepasados no son sus grandes hazañas bélicas sino sus saberes destilados. Quizás todo lo que queda de alguien remoto es una sola frase. De la mayoría de gente no queda ni siquiera eso porque no se atrevieron a decirla o nunca la tuvieron  tan segura como para comunicarla. El saber esencial es un poderoso alambique axiomático que saca lo mejor de todo, que concentra las ideas mas importantes expresadas de la forma más sinóptica.

 Siempre nos encontramos con recomendaciones que cuestionan la extensividad y la cantidad. La grandeza del entendimiento no se  mide por la extensión sino por la sutileza y certeza de las opiniones dijo Epicteto. Pero hay cosas imposibles de silenciar y el relato es un ejercicio de sinceridad aunque el axioma es un ejercicio de comprensión algorítmica: un  resumen de eventos e historias, un centro de gravedad del pensamiento.

Si bien es útil para conocer el exacto lugar del saber o del desarrollo del pensamiento no resulta tan práctico para la conversación cotidiana en la que básicamente los hablantes necesitan un escenario en el que presentarse, expresarse y jugar. Si quieres pasar por pedante aunque no lo seas cita a unos cuantos nombres griegos en un grupo del que no sepan nada de ellos o tal vez les suene nominalmente y poco más. Si ese grupo ha hecho el bachillerato y esos nombres formaron parte de sus asignaturas el impacto todavía es peor porque en lugar de pedante te conviertes en alguien que sabe más que el resto, el cual sabe que citas con autoridad lo que citas. Tarde o temprano su envidia convenientemente entintado en odio saltará contra ti con frases que buscarán ridiculizarte o despreciarte. Afortunadamente no siempre es así, hay una parte, por exigua que sea, de la gente que desea aprender y aprende de quien sabe. Yo adopté prematuramente un criterio en mi vida: aprender en la vida todo lo que me fuera dado, aprenderlo pues de todos los canales por los que viniera la enseñanza, incluida la gente más desagradable. Eso me ha permitido escuchar atentamente a adversarios y enemigos sin experimentar una indisposición anímica por hacerlo. No entiendo porque la gente convierte sus discusiones principistas en causas de escisiones y formaciones de nuevos grupos irreconciliables. ¿Es que el ser humano como individuo todavía no ha comprendido que en el pensamiento sí es un ser divisible y en sus sentimientos también abrigando al mismo tiempo conductas contradictorias? Si eso pasa a escala individual ¿cómo no va a pasar en el marco de una grupalidad?

El axioma no es tan solo una idea altamente concentrada que destila un proceso largamente elaborado del pensamiento, adopta también el formato de eslogan memorizado. Es una idea utilitarista para salvar una situación, un apoyo ideológico con el que enfrentar una situación. En la depuración lingüística nos  sobrarían novelas, cantos épicos, poesías, las canciones que tratan el amor y el drama de siempre. En la exigencia conceptual máxima bastarían unas cuantas fórmulas de matemáticas, otras de química y un puñado de leyes físicas. Para no quedar mal nos podríamos dotar de unos cuantos axiomas para dar el tono apropiado de seriedad a una reunión filosófica o dar el nivelazo a una sobremesa.  Eso callaría a los que siempre quieren tener razón y la impone con la fuerza de su voz decibélica no con la suavidad argumental de sus razones. Lo peor de la ingratitud es que quiere siempre tener razón dijo J.Benavente. Dentro de las peores experiencias están las de tener cosas por decir y callarlas por conocer a priori que es un esfuerzo inútil hacerlo en situaciones en las que no se puede contar con la atención y la escucha.

El axioma tiene un valor mayor que su posible recurso escénico, el de condensar en pocas palabras un texto largo. Para quien entiende bastan pocas palabras solo que estas pocas tal vez necesiten mas tiempo de reflexión del tiempo o de lectura que llevaría el texto mayor del que se desprenden aquellas. Otro valor añadido es el de poner una verdad con suficiente carga críptica como para que nadie se sienta ofendido por ella. Eso desde luego es muy relativo, hay quien se ofende porque llueve inesperadamente o porque se cruza en su camino un gato negro. El axioma es, por  último, la forma más elegante de sentar una visión o un teorema sin dedicar tiempo a explicarlo. En definitiva es la forma más catedralicia de no callar dando el tono y la provocación suficiente para encender una discusión o para dejar en la perplejidad a su auditorio. Cuando Juan Luis Vives dice que lo que quieres que otros no digan tú lo has de callar primero está apoyando las que han terminado por ser las formas verbales dominantes de silenciar los sentimientos fundamentales en una componenda hipócrita compartida de sortear todas las verdades para no herir a nadie. Claro que su intención pudo ser la de corregir las formas insolentes del habla o el despotismo verbal, hiriente e insultante.

Las ideas sirven para vivir no son solo materiales de lectura. Si un axioma no da una cobertura filosófica para la existencialidad es que no cumple con uno de los retos filosóficos: pensar y elaborar para maximizar la felicidad.

 

 

El Escudo de la Indiferencia

 

La indiferencia es justo lo que indica la palabra, una falta de deferencia. La simpatía o no de una persona pasa por si la tiene o no como atributo. Sabemos que la indiferencia que se reviste de soberbia o de un extraño orgullo de superioridad en el fondo oculto una inhibición ante el otro, una vergüenza incluso cuando no un temor a transparentarse ante la mirada, por tanto la indiscreción, ajena. A la llegada a un país, a una región, a un nuevo lugar, incluso a una nueva persona lo primero que salta a la vista es su cuota deferencial, que puede recorrer un heterogéneo arco: desde los excesos de atención a la absoluta anulación de ésta. Es el contacto con el punto exacto de este gradiente lo que hace emitir juicios prontos y repentinos  del otro o del recién conocido, no siempre tan inexactos como se podría suponer por su injusticia inmediatista. Es así que caemossimpáticos o antipáticos en función de nuestra capacidad de escucha y concentración por lo ajeno, la retención de susdetalles, el recuerdo memorístico de sus confidencias y, por supuesto, sus nombres. Sin duda la indiferencia/deferencia dependn de códigos culturales y de costumbres educativas. La excesiva deferencia –como la africana- es empelagosa, especialmente cuando se viene habituado  de ámbitos cultrales en los que predomina la frialdad y la indiferencia. El excesivo saludo reverencial  -como el oriental- resulta chocante. Al revés, el excesivo silencio, la falta de trato y la nula mención de saludo o su vocalización inaudible es propio de quien no quiere tener demasiado trato con el prójimo. La curiosidad de este fenomeno es que elgradiente deferencia-indiferencia varía y se adapta a las circunstancias. Los demás como paisaje pasan por la criba de la selección. Toda la indiferencia que se puede tener y se recibe a nivel de calle queda compensada, supuestamente, por la alta deferencia que se recibe de las personas especiales con las que se ama, se vive o se trabaja.

El estudio de la indiferencia es crucial en el estudio de la psicología de las relaciones humanas. Las personas que forman parte del conglomerado, del entorno, de ese paisaje inasible de formas inicialmente van diferenciaándose a partir de los mensajes y energias que se van recibiendo de ellas. Cuanto más te ignore alguien menos querrás saber de ésa persona. Pero ni siquiera eso es exacto. Es dificil crear una ley interpretativa universal que capture todos los comportamientos predecibles. Hay muchas razones de todo tipo y las que más utilitaristas para mostar interés por lso demás. La deferencia no deja de ser una puesta en escena de una acción calcula si se quiere instrumentar para un fin determinado.  Inicialmente ante un nuevo grupo humano en el que te zambulles todos sus miembros pueden ser parecidos. Basta un primer intercambio de impresiones  para empezar a individuar a cada uno del conjunto al que pertenece o del que se le saca. Nada obliga en principio a hacerse amigo de nadie pero parece que lo más lógico, desde un punto de vista de lógica recursiva pero también  de lógica comunicacional, tomar contacto con las personas que te encuentras y que estas lo tomen contigo si las coordenadas de coincidencia son nuevas y la información  mutua de las realidades recíprocas es escasa. Teóricamente cuanto mayores sean los contactos con los demás mas puedes abastercerte de informaciones y de experiencias. Esto, que desde luego tiene un punto de saturación, marca la dinámica de las primeras aproximaciones. Cuando llego a un lugar por primera vez me fijo más que nunca en las caras que hay, la gente que está con sus distintas poses, las formas de andar. Hay un tipo de personalidades que arrastran los pies y miran al fuego. Si por azar te cruzas con su campo visual hacen todo lo posible por no verte o por aparentar que no te han visto. Tú estás seguro de que no eres transparente y que tu atractivo no es tan terrible como para ser metido en un lapsus visual automáticamente, a pesar de todo no eres mirado ni hablado.

Cuanta más civilizada es una persona en el sentido de más saturada está del mundo y de sus estímulos más se inviste de un rol de indiferencia. Hay razones psicológicas poderosas que la explican, las de la autoseguridad o autorptoección entre ellas. despues de unos cuantos intercambios desafavorables con desconocidos se opta por no aceptarlos en el campo relacional. Lo que pasa es que los desconocidos nunca dejan de serlo si no se les trata. Es una antimetafóra la tesis de quedarse en la reserva.Hay otra cosa, la indiferencia como regla criterial constante convierte al mundo de los otros en general, por lo tanto al mundo, en algo a lo que se quiere acceder nunca y como mucho se acepta el contacto si la iniciativa viene de alguien muy singular del otro lado. He comprobado que hay gente que jamás escribe, jamás llama, jamás propone, jamás toma la iniciativa y que lo sabe y que además eso considera que es lo razonable para su posición social. Al mismo tiempo y antitéticamente recriminará en los demás que no la auxilien, no la salven, no la inviten, no la lleven o no le hagan dádivas.

Hay muchos procesos causales de la indiferencia y sin discusión alguna hay conclusiones que avalan actitudes de indiferencia impecables que no tienen objeción alguna. No son pocas las personalidades con las que te encuentras por la vida que lo mejor que puedes hacer con ellas es ignorarlas no porque no tengan un valor humano potencial sino porque no estás dispuesto a perder tu tiempo miserablemente con ellas. Pero una cosa es poner a alguien con quien se ha tratado en ese grupo del que distanciarse para no tener problemas o por que sus malas energias no te dañen y otra muy distinta es adoptar la indiferencia total con respecto al resto de la especie.

Confieso que cuando me he fijado en personas y que las encuentro por segunda o tercera vez y ellas siguen sin verme desde la primera me siento algo perplejo. He experimentado que al tomar la iniciativa de ahí donde habia alguien blindado  puede resurgir una personalidad pletórica, sensual y maravillosa.  Mi hipótesis es que el comun denominador de las indiferencias es el de la toma de distancia de lso demás porque en el fondo los demás se les impugna a priori. Si alguien vale la pena ya luchará por vencer las barreras de esa indiferencia, Lo malo es que alguien que vale la pena que sufre el rechazo sutil de la indiferencia no tiene porque quedarse con ganas para vencer las murallas del indiferente tratando de descubrir una persona sensible detrás o al menos un hablante con interés.

 

 

 

Los Actos Afrodisíacos

 

Lo afrodisiaco es la ingesta que permite una excitación extra cuando el objeto del deseo por si mismo ya no es suficientemente estimulativo o la propia libido se encuentra en declive. Es el recurso auxiliar para el encuentro sexual que lo repotencia y garantiza su éxito. Existen referencias literarias sobre los productos y los consumos que se pueden tomar. Además de las recetas gastronómicas hay productos envasados en las tiendas sex shop. Habrá quien los prueba y podrá dar noticia de su eficacia. La idea de lo afrodisiaco es anterior a sus envasados para la venta. En una época discotequera circulaba la idea de que si  se mezclaba ceniza de cigarrillo con la cerveza quien la bebiera se excitaba enormemente estando dispuesto a irse a la cama. Me imagino la escena: un discotequero invitando a una chica a la barra a beber diciéndole mira allá para en ese momento ¡zas! tirarle la ceniza en su vaso. Quien tenía que acudir a esas técnicas para sus conquistas dejaría mucho que desear no solo por sus malas artes sino por caer en la creencia de esa tontería. Existen demasiados gestos mundanalizados y que han ido sobreviviendo conectados a creencias extrañas y a linajes nada racionalistas. Quienes practican las malas artes preparan pócimas que mezclan en las comidas o bebidas de sus enemigos para hacerles daño sin dar la cara.

El afrodisiaco en principio es todo producto excitante que mantiene un plus de erección o una irrigación sanguínea mayor en la zona genital vulvar o varonil. Basta tomar un vino y experimentar los efluvios de la desinhibición momentánea que produce para prepara las condiciones para una sintonía sexual. En las culturas consumistas invitar a una cena es presentar la hipótesis de una invitación sexual. Los sabores de los platos van a preceder a los sabores de los cuerpos un rato después.

De hecho el proceso mas laborioso para por el baile como escena intermedia donde el acercamiento intercorporal da la información reciproca necesaria del otro (olor, textura, fuerza, armonía) pata avanzar den seducción o por el contrario rechazarla. Desde el punto de vita de quien recibe la invitación, generalmente la invitada, aceptarla significa interiorizar igualmente esta hipótesis. La cultura de la relación pasa por ese proceso como algo protocolizado en lugar de expresar directamente el deseo el cual se arriesga a encontrar un bloqueo autodefensivo o una inhibición. A fuerza de protocolizar la seducción pierde su encanto original. Implícitamente la invitada es comprada para sus favores sexuales tras los postres o tras el paseo o tras tomar un taxi. Hay una escena pre-ultima que es la de la despedida de aquella velada, en la que él sugiere ir a la cama, con alguna de las frases variantes (me gustaría que este momento no terminara nunca, se me ha hecho muy corto estar contigo, ¿no me invitas a entrar?...) o es ella la que lo hace (¿quieres pasar a tomar una ultima copa?). Por supuesto, no siempre es así y en una primera cita la chica corta la iniciativa del chico al no aceptar su  iniciativa sexual para que no vaya a entender que es una mujer fácil o muy puta. Ella, al decir no, tal vez se pierda el gran amor de su vida o una historia fantástica porque de la parte del otro ya no habrá una segunda iniciativa. Tal vez salga de viaje o encuentre a otra mujer más corresponsiva que aquella. No siempre es así, hay hombres que no paran de insistir: llamar por teléfono cada día, o montan guardia durante muchas horas frente al domicilio de su objetivo de conquista, siguiendo un riguroso plan de estrategia militar, hasta producir coincidencias o provocar la caída de las defensas de ella. Este tipo de hombres más que conquistadores de manual son la vergüenza del género masculino por la falta de dignidad propia. He tenido la oportunidad de conocer varios de ellos. No hay nada más sangriento espiritualmente hablando que ver a un pobre hombre limosneando besos que no se le dan, pidiendo citas que no se le conceden, manteniendo en un enamoramiento platónico que nadie les corresponde.

Ellos podrían ser los más interesados a los  recursos a los afrodisiacos  para que la decisión psicológica que no toman las mujeres que no admiten convertirse en sus partners, sea acelerada por el reacondicionamiento biológico de sus cuerpos. Una persona psicológicamente desinhibida, porque haya tomado excitantes o haya bebido o drogado, puede hacer lo que no es capaz de hacer en estado de condiciones normales, es decir de autocontrol de etiqueta. La literatura gastronómica propone platos para preparar una noche de amor. De hecho el cortejo sexual  no empieza en la cama o en posiciones horizontales o con los cuerpos ya desnudos, ha empezado mucho antes: en la mesa del comedor, durante el paseo y en posiciones verticales. Una cena llena de colorido en los platos predispone al juego amoroso posteriormente. Aparte de cada producto en si mismo está la presentación y la forma de ingerirlo: beber de la boca del otro, o pasar algo masticado o semimasticado de una boca a otra es superexcitante, Comer sobre su cuerpo en unas condiciones tales que los cuidados por no ensuciar nada no sean una preocupación es una de las experiencias afrodisiacas mas brillantes. Se pueden hacer todos los platos si están convenientemente pensados para esa escena. Las nalgas cerradas hacen de cuenco para las bebidas y el vientre para aguantar la ensalada. Evidentemente, esta escena no permite la duplicidad de roles: cuando uno hace de plato, el otro hace de comensal y al revés.  Las  categorías desprendidas de una excitación gradual pasan por la noción de ingesta del otro amado/deseado que pasa a formar parte del amante. Los actos sexuales que pasan por el ani, felatio  y cunilingus son indicativos de más pasión, entrega, sintonía y fusión que los que no acuden a esas acciones. Hay dos clases de sexualidad completamente distintas d acuerdo a la mayor implicación de contacto con las segregaciones del otro. A más contacto con las mucosas, la exudación, la lubricidad, el semen, la orina incluso más implicación pasional y dedicación sentimental.

La leche humana es expresada en distintas formas cada una con su interés particular tanto por el sabor como por el canal de su salida. Es curioso que las culturas hayan proscrito el trato con la leche con todo el valor de excitación erótica que posee. El destete en China creaba una línea  de ruptura con el recurso a alimentos lácteos. Ciertamente la leche es un producto nutritivo importante para las fases de crecimiento y para la calcificación pero que luego tiene inconveniencias[1]posteriores. Un adulto que complace en beberla o consumir sus derivados es tratado de infantilista. Los pueblos musulmanes del Turkestán chino, nómadas de lenguaje ulgur o turco que se nutrían de productos lácteos fueron despreciados por sus conquistadores chinos. Se recordará la escena tópica del vaquero, que a la entrada de un saloón, en una de esos westerns filmográficos que tanto abundaron, pedía un vaso de leche en lugar de ajustarse a la demanda estandarizada del whisky, para sonrojo de los otros parroquianos. Una sesión desinhibida de amor apasionado pasa por la ingesta de líquidos: un beso de boca atornillado intercambia saliva, pero un beso más atrevido incluso la acumula en una cierta dosis para darla. El cunilingus puede beber tanto o mas semen que una felación completa que tras derramar lo más apropiado a hacer es  tragarlo, también puede ser compartido entre la boca que lo recibe y la del cuerpo que lo da

Es posible que ese tipo de sugestiones muevan a escándalo en personas no acostumbradas a esas prácticas o que ni siquiera las han fantaseado. Por cierto el escándalo no es antagónico a deseos íntimos inconfesos fantaseados  que van mas allá incluso de las escenas que puedan provocarlo. Hay algo de la sexualidad que los amantes no quieren ver. Al estar en primer plano como protagonistas se pierden la perspectiva del espectador. Es por eso que hay un tipo de personalidad que no desea ver escenas pornográficas al detalle y les aterra ver primeros planos de vaginas abiertas o felaciones voluptuosas aunque su propia actividad sexual pase por ello aunque, eso sí, sin una cámara que tome primeros planos de cada detalle.

Lo afrodisiaco pasa por la boca y el paladar, también por el resto de los sentidos, es decir por lo más primario de la naturaleza humana. El amor romántico en la sala de baile mientras las canciones de Juan Guerra[2] amenizan la velada y ponen el discurso de la seducción, son lo light de lo que puede venir unas horas despues en un espacio apropiado para llevar la excitación hasta lo mas imaginable probando con la boca todo lo necesario para su incremento y multiplicación de orgasmos.



[1] Hay quien considera la leche como impropia para las fases fuera del crecimiento físico calificándola de veneno blanco. Sin embargo la repostería y y excelentes platos de la gastronomía internacional dependen totalmente de ella.

[2] Cantante salsero cuyas canciones quedan patentes y presentes en todas las salas de baile durante una época.

Sin Cita Previa

 

La seriedad de una persona suele tener por atributos dos propiedades: que cumpla aquello que dice y que lo haga dentro del tiempo que se haya establecido. La formalidad suele tener por indicador la puntualidad. La representación del otro en cuanto lo que es y se puede esperar de esa persona viene coordenado por el tiempo y por la función. Siempre he concedido una especial atención a ambas cosas que se pueden resumir en un solo criterio y frase: tener palabra. He venido creyendo que una persona no es tal si no está a la altura de la palabra que haya dado. Eso vale tanto para cumplir una misión como para acudir a un determinado lugar el dia y la hora en la que es esperada. La organización del trabajo pero, también las relaciones personales, pasan por el encuentro preparado. Sin cita previa el encuentro es dejado a la espontaneidad con lo cual las variables de su desarrollo se multiplican y es posible que este no se dé o no se concluya. La racionalización del tiempo pasa por sus instrumentos medición. En determinadas culturas todo el mundo utiliza reloj desde una edad prematura. Con la popularización del teléfono portátil todo el mundo adquiere la función incorporada de medir el tiempo. Es posible que tal función sea una de las más generalizadas. Hay cantidad de aparatos que llevan relojes incorporados (los ordenadores, los reproductores de cds-dvds, los radio transistores,… hasta los mecheros).

El racionalismo que está detrás de la civilización consolidada concede una enorme atención al tiempo, al término de ejecución de los planes previstos –por tanto- y a la coordinación de los trabajos de todos sus protagonistas implicados. Por el contrario las civilizaciones más primitivas se dotan de  formas menos exigentes de medición del tiempo. Un choque intercultural pasa por los conceptos diferentes que hay frente al tiempo y su significado. En las mismas formas expresivas se denota quien tiene una preocupación en relación al tiempo y quien no.

Para organizar trabajos colectivos y seguir proyectos de grupo fijar la hora es fundamental. Las primeras coordenadas son las de tiempo y espacio. Sin ubicación predecidida donde realizar un acto compartido y sin marcar el tiempo en que hacerlo no hay eficacia posible. Ese concepto por si mismo basta para explicar una forma de ser y de actuar, una forma de organización de los pueblos y de las ciudades, una forma de progreso continuo.

Las cosas no funcionan siempre así, ni siquiera en esa época tecno en la que todo el mundo tiene reloj. En no pocas latitudes predomina su relativismo. A menudo quedar con alguien a una hora tiene por resultado no encontrarse y en cambio sí encontrarse con un feo, un desplante, un hecho tal vez más significativo que el hecho cumplido. Cuando el otro falla cabe una variada gama de interpretaciones  no agradables. Podemos apostar que cada vez que falla el otro, aquel con quien has convenido algo, en su función y en el momento en que se le espera no es por causas imposibilitantes, tales como enfermedades, accidentes, catástrofes o atascos en los desplazamientos (todo eso en conjunto puede estar en una proporción entre el 1% y el 1 por mil veces). La inmensa mayoría de veces la responsabilidad de la no asistencia pasa por la falta de planning de ese protagonista, su falta de responsabilidad, su falta de memoria o su desidia. Tanto es así que se puede hablar de un fenómeno conductual en toda regla, hasta el punto que cuando alguien no acude a algo si no se le conoce lo suficiente y sin conocerlo, se da por su puesta su falta de responsabilidad y no se atienden a sus posibles pretextos. El mundo moderno funciona con cita previa. Sin ella no hay coordenadas de localización posibles.  La hora en que comienza un turno de trabajo pasa por la cita previa, la hora en que tomas el avión o el tren también. El taxi que te lleva al aeropuerto de madrugada es crucial asegurarlo con una cita previa. Las reuniones culturales, las conferencias, las de conspirativas y las desiderativas pasan por citas previas. Una cita previa es un contrato entre las partes que la deciden, un compromiso que presupone la garantía de una acción en el plazo y en el tema en que se ha dicho. Una persona vale tanto más cuanta más palabra tiene. Esto es crucial para el mundo de los negocios, para las transacciones comerciales, para la preparación y coordinación de los envíos, para la entrega de los productos terminados, pero también lo es para las citas personales, para los viajes de placer, para la asistencia a los espectáculos o para tomar una copa.  Tras una biografía dilatada en la que he tenido miles de citas de todo tipo puedo asegurar que el valor del otro, la valoración que  haces del otro, pasa por su capacidad de cumplimiento con las citas que has establecido con esa persona y con la realización de sus funciones. Al revés: si no cumples con aquello a lo que te has comprometido o fallas en una cita tienes motivos para no ser tomado en serio o para que no se cuente contigo una siguiente vez.

La cita previa es, en definitiva, muy importante. Sin embargo voy a tomar la posición argumental de quien no pasa por ella ni desea hacerlo. Hay que decir que la cita previa va ligada a un mundo racionalista y planificado que coincide con ser el del orbe más desarrollista dentro del planeta. Para otra gran extensión geográfico- humana la cita previa no existe. Existe la permanente imprecisión. Es otra forma de vivir a la que un racionalista europeo en principio le puede costar entender. Me he comprometido cuantiosas veces a citas determinadas sabiendo a priori que el otro no las cumpliría y efectivamente así ha sido. La confirmación de esas predicciones no me ha convertido en profeta pero sí en más realista con respecto a lo que puede dar de sí mucha gente. Las impuntualidades y las no comparecencias  que sufrí fueron tantas que llegué a una conclusión: salvo los horarios de trenes suizos y los de las salas de espectáculos que  se ajustan al timetable, hay pocas cosas más que agranden esta lista. Ni siquiera las conferencias o las clases de aulas se ajustan siempre a la puntualidad. Es así que la cita previa tiene un valor orientativo. Eres citado a las 9 para ser atendido a las 11, bueno tienes la suerte de ser atendido a las 11 de este mismo día. La medición del progreso de un país pasa por el detalle de esta coordinación de toda clase de citas profesionales y culturales. Cuanto más impuntual es un departamento de lo que sea en su atención pública más demuestra su incapacidad de planning por no citar otras imperfecciones mayores. He puesto fin a relaciones personales por incumplimientos de citas para los que no fueron presentadas las mínimas disculpas. El incumplimiento de una cita es algo más que un desajuste, es un agravio.

Sin embargo la cita previa va muy ligada a un marco de relaciones humanas en las que la organización social o de proyectos compartidos es esencial. Tan pronto te liberas del trabajo por cuenta ajena y tus compromisos lo son con la función de lo que haces tú mismo pero no con un medio o bajo un horario determinado puedes prescindir de la cita previa. Reconozco que después de algunos desplantes recibidos por distintos temas y distintos tipos de personas he ido configurándome en otra forma de ser y de relacionarme, reduciendo mis citas con los demás y prefiriendo en su lugar las coincidencias. Una coincidencia no deja de ser un encuentro que no es decidido con cita previa pero que  sirve para solventar también lo que hubieras hecho en ésta. Los amigos suelen quedar en un determinado local o buvette después del horario de trabajo sin precisar la hora o suele tener unos hábitos que permiten su localización. Se funciona por coincidencia a no ser que una determinada celebración o fiesta o plan exija una mayor coordinación en la hora, en el lugar y en los medios.

Las culturas que funcionan por coincidencias espaciotemporales se desarrollan menos que las que funcionan con horarios programados. Hay una lógica elemental que explica esto. Las coincidencias reducen los factores necesarios para una determinada empresa mientras que las planificaciones aseguran el concurso de todos ellos. 

Quedar para luego o para otro rato, quedar para pronto son formas expresivas que marcan un tempo pero sin comprometerse a su precisión. Para un tipo de relaciones lúdicas es todo lo que se puede hacer, para relaciones profesionales o productivas es inadmisible.

Personalmente desde que me he librado de compromisos organizativos he visto la reducción considerable de los desplantes ajenos o incomparecencias por una sola razón porque he reducido enormemente las citas ajenas. Ponerse en posición de esperar a alguien para determinado asunto en determinado día es una tesitura compleja. Más que forzar a una cita conviene evaluar la capacidad del otro para tenerla. Tan pronto sospecho que no la tiene ni se me ocurre plantearla. Eso me lleva a una forma particular de trato, la de barajar hipótesis contrarias simultáneamente, lo cual está emparentado con una dinámica inevitable de doble o múltiple discurso. Aunque el doble discurso suena mal no es más que un discurso complejo que tiene en cuenta todas las variables.

Poderte librar del horario de trabajo con otros, sea con colegas de despacho o con clientes de diván, te permite vivir la placidez creativa sin necesitar ni depender de nadie. Tengo una cita prioritaria con mi ordenador cada día, lo cual es tanto como decir que la tengo conmigo y con el trabajo que quiero hacer. No tengo ningún problema en cumplir ni hay impedimentos. Me basta: cumplirla sea a una hora o a otra. Algunos factores externos condicionantes como la suspensión del fluido eléctrico no me impiden realmente la ejecución de lo que quiero hacer sino solo su retemporalización. En cuanto a mi compañera de trabajo –en un plan de grabaciones y correcciones de originales en curso- no importa si nos encontramos a una hora u otra. De hecho no tenemos hora  para quedar. A lo largo de la mañana hacemos lo que tenemos previsto para ese día. Dejar de hacer algo por la ausencia del otro no es más que otra clase de pretexto. Si tienes un plan de trabajo contigo mismo no tienes disculpa posible para no hacerlo. He de reconocer también que ese nuevo estilo de no tener citas previas me evita broncas y conflictos con los demás. No me coloco en la posición de no exigir nada a nadie porque tampoco cuento en un exceso de responsabilidad ajena. Me basta controlar la mía. Si puntualmente o por temporadas puedo incorporar colaboraciones al proyecto en el que estoy metido, tanto mejor, si no tampoco quiero sufrir por eso.

Estoy persuadido quela fuente creativa es fundamentalmente individual aunque su ejecución se magnifica con el concurso colectivo. Los demás son necesarios para la mayoría de proyectos pero el modo de colaboración –con cita previa o por coincidencia- es lo que viene determinada pro cada época, realidad cultural y opción empresarial. Tengo entendido que  la original música de Manu Chao con distintas clases de voces e instrumentos también dependió de las coincidencias en los momentos de grabación, sin esperar a reunirlo todo, sin que esas grabaciones no dejaran de ser excelentes.

En unas coordenadas ubicacionales estables la mayor parte de relaciones humanas pasan por las coincidencias en lugar de por las citas previas, las reuniones organizadas o los encuentros preparados. Otro asunto es si estas coincidencias sirven para catapultar los deseos o tan solo para comentar que se tienen.

El correlato de la cita previa en el terreno de uno mismo en su soledad sería el de organizar y seguir con auto exigencia un timetable. Como autodidacta he comprobado repetidamente que es más rentable seguir una lista de funciones diarias o semanales que no un programa horario. Siguiendo aquella se cumple de sobras esta y no se subordina la creatividad del momento al sonido de la campana de fin de clase o término de la hora asignada. Por otra parte una misma función puede requerir un dia un tiempo menor que otro o al revés.

La experiencia de las citas previas, incluso de grupo para cumplir con un objetivo, un ensayo teatral o una ronda poética, por ejemplo, me han demostrado que la gente se cansa y que los déficits, desidias, dudas, malos momentos de los demás deben ser suplidas con la insistencia del líder de grupo que recompensa con su energia la que no ponen los demás. No, gracias. Que cada cual ponga su parte o bien si no quiere ponerla, que los caminos que se separen como suele suceder.

Al vivir y trabajar reduciendo al máximo las citas convenidas la percepción de los demás también varia al no necesitarlos como colaboradores. Si aparecen pueden ser usados los momentos de coincidencia para lo lúdico o para lo cocreativo si no aparecen, tampoco los echo en falta. Eso es por lo que hace al mundo ajeno en bruto otra cosa es para las personas más concretas y cotidianas: por lo general una, tu compañera como figura permanente y pocas más de una forma regular pero discontinua.

Vivir  la máxima cantidad de actos personales sin cita previa tiene una ventaja añadida: no pasar por los episodios de ansiedad  del cumplimiento o no del otro con su presencia. Evita las esperas y también algo mejor: la pérdida de confianza en los demás por no estar a la altura de lo que dicen que harán. En resumen, vivir sin citas previas significa no esperar demasiado del otro en el cumplimiento de su rol.

El yo ignorado,

El yo ignorado y la escena que lo espera.

Participar en o del teatro es un deseo latente en toda sensibilidad artística. Tomar la palabra, el gesto o el mensaje para un público  atento, apreciativo y finalmente aclamante, como premio a la creación; es una idea que ha rondado o ronda a no pocas personas que nos hemos acercado de diversas maneras a la esfera de lo inventivo. Pero la escena en general y el teatro en particular pertenecen a otro registro ante el que puede producirse una cierta rendición a priori. El escenario impresiona por su grandiosidad, inhibe por su aplomo, elimina por su silencio y te excluye a la menor incerteza. Ese puede ser el motor que ha posicionado a raleas sensibles en otros vectores de la creación, haciendo nacer así, figuras y obras sin los/las cuales el mundo sería huérfano. Pero esas: el texto escrito, lo decorativo, lo plástico, lo musical, han acabado volviendo y fundiéndose al espacio del deseo primigenio: el de la escena pública. Si todo es teatro, decimos, también lo son las artes en general que acaban confluyendo de diversa maneras en el espacio abierto  de la escucha y su seguimiento.

Ese espacio, congrega toda clase de estilos y de personalidades actoras[1]. Saberlo no comporta un pre-domino en la actuación teatral; contrariamente, concebirla y ejecutarla es todo una vía de hechos completamente distinta a otros órdenes de expresión artística. Los factores que moviliza tienen tanto atractivo que eso puede explicar la fe ciega en la constitución de continuos grupos de teatro a lo largo de los tiempos, a pesar de la tradicional crisis teatral que flota como sombra permanente.

El proyecto de  una acción teatral es el correlato lógico y acoplado a otros niveles en paralelo de vinculación artística. La concepción de un grupo que trabaje escénicos, desde gags simples a obras de larga duración; puede convertir la cita de arte con una cita lúdica y de lujo.  A priori no se puede establecer la constitución de un grupo con un nombre. O en todo caso no es lo más urgente frente a la constitución de una línea de trabajo y un criterio adoptivo ante lo escénico. Los textos, los contenidos y la manera de trabajarlos y dinamizarlos pueden generar el grupo. Esa relación no es reversible si el grupo se polariza en torno a indecisiones e incompatibilidades.

Evidentemente cualquier acción escénica tiene un soporte humano, una interpretación y una aportación de originalidad expresiva. Sin actores/actrices queda la escena vacía o queda flotando la demanda de encontrarlos. Que yo sepa nadie ha presentado jamás una obra de teatro sin ninguna actuación. Sería otra cosa: uan galería de objetos dejados ahí para la contemplación. Pero sí hubo quien presentó un cuadro en el que había un solo tono de color en toda su superficie y tal vez un punto puesto arbitrariamente para recordar que el monocolor dominante había sido intencional. Una obra de teatro vanguardista dejará la  tarima vacía de todo pero completamente libre para la exposición. Como si se tratara de un ejercicio de clase quien quisiera de la platea podria ocuparla para centrar la atención en lo que fuera. Pero eso es la misma vida. Seguimos empeñados en llamar teatro al edificio que contiene una platea y un escenario. Hay de todas clases, las propuestas mas atrevidas no dejan de diferenciar una cosa de la otra. Un público a la espera de una actuación. El público se auto coloca en posición de tal olvidando que por sí mismo. Incluso en su pasividad, es también actuación. El individuo social pasa, por definición, como individuo anónimo y mucho peor, invisible, inadvertible, paisajístico, pasajero, transitante y efímero. Es una contradicción: de un lado el rol de membrecía al gran grupo, al de la humanidad, al de la nación, al del gremio, de otro, la verdad de la insignificancia. El actor lucha por salir de su anonimato. Le dice al público, al que sea en la representación momentánea de todo o todos los públicos posible, aquí estoy para demostrar mis valores, para dar información de mí, para entretener o divertir. El bufón aceptó ser ninguneado por el emperador a cambio de burlarse de él en un segundo registro de superioridad más sutil e inteligente. El yo ninguneado espera sus candilejas, su momento escénico, su gran dia para divertirse a costa de los demás, para autoafirmarse a costa de la perplejidad ajena, para crecer a costa del empequeñecimiento de la masa de un público silencioso. El público, hay que decir en su defensa, que lo somos todos. Nos guste o no, se nos apoltrona, embutaca, asienta, por tanto, se nos aquieta, para ser sumisos ante la escena, para aguantar la que sea, para aguantar lo que sea. No hay un solo público como no hay una sola persona ni todas las actuaciones son para todo el mundo. Tampoco el yo ignorado se atreve a ser un yo escénico en cualquier momento y lugar. En el mundo nuestro en el que se socializa más la ignorancia mutua que su contrario la propuesta escénica trata de reactivar la anemia intelectual y librar a los espectadores de la pusilanimidad, más exactamente de la patología de la pasividad pero ni todas las escenificaciones son de recibo ni todos los públicos son aceptables. Una misma escena puede llevar hasta la hilaridad a una parte de público y dejar en el silencio de la perplejidad a otra parte. Siempre hemos sabido que un chiste lo entienden unos y otros no. Pero eso pasa con absolutamente todo: cuentos, artículos, historietas e incluso fotonovelas. Lo que diferencia un público de otro es la misma idiosincrasia de los intereses y las culturas previas. Por lo que hace a la posición actora una propuesta escénica puede ser entendida en un lugar y completamente malentendida en otro.

El yo ninguneado en la vida ordinaria y anónima busca o podria estar buscando las posibilidades actoras para no pasar desapercibido. Representando un personaje consigue la atención que no consigue por su persona real. El drama del artista consumado es que es prestigiado por su obra pero nunca el público lo va a conocer en su intimidad real. En la tesitura del reconocimiento fracasará doblemente porque logrará el aplauso para sus ocurrencias, su imaginación, sus logros, sus invenciones, todo eso una superestructura de la que se haya dotado ad hoc para no reconocer el vacío de su verdad como individuo. Por otra parte ¿qué es un individuo sino nadie un náufrago en un mundo de vacíos? Se separa o cree separarse de esa tesis aumentando sus dividendos, sus créditos, inflacionando su nombre´, elevando el listón de su caché, asociando su nombre a un dato original, el resultado de una investigación o la representación de un papel magistral.

 Establecido un compromiso de continuidad: citas para devorar hasta la última posibilidad expresiva del cuerpo y del alma; se puede acometer la hazaña de pretenderlo todo, siguiendo -eso sí- un proceso de riesgos, implicaciones, mayor entrega, empresas más difíciles, ensayos y más ensayos, representaciones  e intercambios  multiplicados con públicos de diversas naturalezas.

Para empezar, un embrión de proyecto  pasa/ría/rá por  este protocolo.

1/encuentro regular de cumplimiento formal (semanal al principio, bi o polisemanal  en una situación pre-representacional). Timing orientativo: 3 horas de trabajo real.

2/ Un tiempo de técnicas teatrales (1h) y otro tiempo (2h)de ensayo y entrada en el texto rector de la escenificación.

3/ obtención de recursos escénicos y almacenaje  de los elementos auxiliares necesarios

4/componentes de lumino y audiotecnia e imagen.

5/ Pautas directivas específicas y staff de (co)dirección: screep, aydte de dirección.

6/Sinergia entre personalidades creativas y personajes. Reparto de papeles y discusión de la función y contenido de cada obra.

Esta línea de trabajo puede nutrirse de otros espacios vinculados: la poética, la música y el arte escrito en general de donde se puede tener como una proveeduría de iniciativas así como de contactos y maneras expansivas o proyectivas de la acción escénica, constituyendo ésta así tanto origen como fin. Origen, ya que puede gestar  la necesidad de dinámicas paralelas: composiciones musicales y letras poéticas, y Final, ya que puede ser el lugar del ensamblaje de lo aportado.

El problema de la propuesta artística es que llega a impactar en sensibilidades muy enamoradas de la idea pero poco entregadas a la disciplina del trabajo. La experiencia artístico-escénica es algo más que una puesta en escena con una práctica técnica, es un estudio práctico de personalidad que mide las posibilidades interpretativas de cada cual y las reconduce a sus mejores dominios. Con Joe Orton, autor de el manicomio y el botín inicié un proceso de dirección escénica con  esta segunda obra  como debut en la dirección teatral, con un grupo de amateurs pero con experiencia en actuaciones que se deshizo sin que tuviera ninguna alternativa de continuidad. Aprendí que no basta la voluntad  ni siquiera narcisista de cada amateur para ser actor. Sin dedicación y compromiso no hay el menor futuro posible para ningún proyecto. 

Cada yo que quiere actuar, aunque sea por cuenta de un papel de personalidad al que suplanta, no puede olvidar  que tiene que representarlo con convicción y eso pasa por la suspensión temporal durante la escena de su yo real.

 



[1] No hay que suponer que la escena, y particularmente la hablada, está en manos de perfiles extravertidos de personalidad. No me consta un estudio de extraversión-intraversión de actores teatrales pero me atrevo a conjeturar que el espacio teatral es un lugar polarizante de personalidades inhibidas en los escenarios relacionales de la vida ordinaria,que encuentran allí la posibilidad de un rol confirmado y una extroversión potenciada.

Seguir las historias

Contar las historias desde el momento en que terminan.

La literatura y la cinematografía están plagadas de historias jugosas que plantean interesantes encrucijadas a las que se pone término por la vía de la exclusión o de la autoexclusión de uno o varios de  los protagonistas centrales. El creador literario o el cineasta ponen término a una compleja trama por la vía de la eliminación. El marido de Gabrielle (de Patrice Cheraut) tras no soportar la infidelidad de su esposa decide marchar de casa, abandonando su estatuto social y en un estado personal completamente deplorable. Thomas y Teresa al final del más famoso de los libros de Milan Kundera fallecen aplastados por un camión dejando en el aire como hubiera continuado su relación, en tanto ella como esposa resignada a la promiscuidad de él. El amor libre prodigado en la ópera más famosa y emblemática del hippismo hair, donde hay una chica embarazada sin saber cual es el padre de la criatura de entre sus compañeros, es un tema que centra su atención con el resto del grupo en sacarle la venda de los ojos al chico de Oklahoma que va de pavo a salvar,  como recluta, la patria americana en Vietnam. A fuerza de centrarse en ese proselitismo la historia no habla del después: de cómo se hacen mayores los hippies con la paternidad compartida o las consecuencias de la objeción de conciencia. En un afán solidaridad uno de los hippies ocupa el lugar de la recluta y va a Vietnam a hacerse matar en una guerra en la que no cree. 

Y ¿después qué ocurrió? cabría preguntar tras cada final porque el final de una historia contada, el de una película, el de una obra no es nunca el final real. Hay un después. Lo único que pone el final definitivo a las cosas es la vida eliminada. Si queda un solo protagonista vivo para continuar el después es que la historia sigue. Pues bien, ésta  proposición artística para las pantallas y las páginas todavía falta y por otra parte parece no prudente aprovecharse de personajes famosos creados por otros y de historias muy conocidas para sacarles un partido extra creando segundas partes o bises cuando sus autores ya no están presentes. Lo cual no deja de ser una idea muy atractiva. En el campo imaginario de un autor febril podria mezclar personajes inventados en distintos tiempos por distintas invenciones y mezclarlos a su antojo. Sería una oportunidad para los héroes de los cuentos infantiles para volver a ser tomados en serio por sus públicos evolucionados a adultos, también para toda clase de héroe con ton y son dispuesto a seguir acaramelando los entretenimientos de sus lectores o televidentes. Debemos decir que la historia de las letras contiene al menos dos historias distintas, las de los autores reales con fechas de nacimiento y defunción y flores aun frescas de admiradores en sus tumbas de cementerios y la de sus personajes sin tumbas a los que rezarles aunque a veces sí con monumentos a los que rendirles homenajes. La estatua de Charlot es un doble homenaje a Chaplin como actor y a su personaje con el que se funció e identificó tanto. Hay autores de un solo personaje y otros que crean varias. Diríase que los grandes literatos son los que mantuvieron su fidelidad intraicionable a su personaje principal, hasta el punto que les dieron la categoría de la fama y de la memoria de su nombre por encima del de ellos.  La relación del personaje (necesariamente de ficción) y su autor ha sido examinada. El uno lleva a término un tipo de hazañas, claro está en el campo imaginativo,  que el otro no consigue hacer en su biografía, en el campo de la realidad. Gracias a esta delegación el individuo cárnico puede vivir gracias al resultado de su creación. Creo que los personajes de ficción deberían tener al menos la misma clase de reconocimiento que sus creadores. Si se han levantado bustos y estatuas de estos ¿por qué no hacerlo con más profusión de aquellos? Creo recordar que hay algunos.: Pato Donald o Micky Mouse, entrañables de Walt Disney. Sinceramente creo que debería haber más. También nombres de calles, avenidas y plazas.

La psicología infantil se forma en el juego y con la compañía de los personajes de infancia. No son poca cosa. Nos podemos permitir querer tanto a los personajes de ficción porque es difícil sentirse traicionado por ellos, algo que no se puede decir de no pocos de  los personajes reales que se van conociendo a lo largo de la vida.

Es un problema que un personaje termine cuando el autor poner fin a su vida como creativa o su defunción se la pone. Hay casos de autores que han querido renunciar a continuar trabajando con unos personajes, y el público no se lo ha permitido. (parece que eso sucedió con Los Simpson), convirtiendo el autor en una especie de oficina de servicio público. En cuanto a las historias terminadas de la literatura clásica con autores que llevan tiempo descubriendo los secretos del cosmos o reposan el sueño eterno con una zeta (zzzzzzz) sostenida sin traducción posible parece que no se puede hacer nada salvo acatar sus finales.

Sería una extraordinaria obra quien tomara el comienza de una novela a partir de los finales de otras. Exigiría claro esta las lecturas previas de estas para poder entender el desenlace de aquella. Lo mismo cabe proponer para historias llevadas al cine o al teatro. Un empeño de este tipo seria controvertido y dentro de la controversia no faltaría la acusación de  aprovecharse de  personajes creados por otros para hacer  una nueva producción dentro de la ficción.

Aquí hay algo que necesita ser repasado: el mismo concepto de final. Damos por supuesto que todo debe llegar a un final. La vida lo demuestra con el fin de la vida de cada organismo que vive. En su exageración del deseo, el delirio humano llega a concebir dos conceptos diametralmente diferentes al mismo tiempo: el fin de sus días como cuerpo y la ilimitación de ellos como alma que se puede servir de la eternidad para seguir  pavoneándose.

La idea no significaría cambiar los finales de origen (las películas de Glenda Jackson en un famoso cuento de Cortázar) sino empezar a partir de ellos. ¿qué es lo que pone final a un relato? Sin duda el espacio y el tiempo son limitantes para  colocarle un punto y final. Se puede decir de todo lo demás. Lo que define a un trazo como el último en un lienzo es el sentimiento de darlo por tal desde el punto de vista de la creación. Muchas cosas que se terminan son porque se dan ya por completas y suficientemente satisfactorias no porque sean perfectas o no fueran superables. Poner fin a un texto, a un trabajo en definitiva, da la oportunidad de empezar otro en el que, tal vez, se continuará investigando las cosas no completamente resueltas en el anterior.

Una fantástica historia de la literatura seria la de los bises de sus personajes, mezclándolos, llevándolos a escenarios comunes, dándoles la vuelta.

¿Qué decir de la misma idea trasladado al campo de las verdades, el de los contactos personales reales? Cuando uno rememora en sus historias pasadas, en sus adioses últimos, pasados los años es posible que haya olvidado las razones concretas de ellos, sin embargo mantiene sus conclusiones. Terminar con alguien siempre desaloja el campo para empezar con nuevas personas. Si quisiéramos, en el supuesto que pudiéramos, mantener relaciones a perpetuidad, en la práctica seria insostenible y contrario a la libertad de adquirir nuevas relaciones ya que no dispondríamos tiempo suficiente para todas. A pesar de esa observación debería haber una especie de reconsideración de los finales y concedernos la oportunidad de retomarlos para darles un plus para hacer otros cierres mejor terminados con aquellas personas que quisimos/nos quisieron y por las que todavía queda un tilín de afecto, un reditual de cariño.

En esa comparativa entre los personajes de ficción que terminan en un relato por exigencias de guion y pasar a otra cosa y los personajes con los que cada cual puebla su vida con los que también se termina por contradicciones que no hay disposición para mantenerlas, hay una semejanza total. La creatividad de autor no está dispuesta a seguir trabajando con una situación para la que no tiene una solución artística o literaria, además la cantidad de páginas o de tiempo apremian y exigen una pronto resolución. Las muertes y los accidentes ponen fin a historias que podrían tener larga vida pero que su relato no tendrían públicos que las siguieran a tan largo plazo. En cuanto a la vida real las diferencias interpersonales son pretextos formidables para poner fin a relaciones que resultan agotadoras y cuyas compensaciones no son tantas. En el mundo real cada cual también hace un poco de autor de sus relaciones y las lleva más lejos o menos según las ventajas que tengan en el plano real pero también en el fantástico.

La Vida Imperfecta

La vida imperfecta.De la falta primigénia a las  Imperfecciones irreparables.

Otro elogio de la imperfección tratando de adaptarlo a la mía

Se que alguna vez he vivido en mi mismo la dialéctica de la bella y la bestia unas veces haciendo un papel y otras el otro. He estado con personas en la intimidad, con mujeres me refiero, de las que a la mañana siguiente me asqueé. No fueron tantas ni tantas veces pero sí las suficientes para reconocer que me metí en lugares empujado por mi deseo y con mi sentido de la estética momentáneamente congelado. Parece que el cuerpo humano llega a hacer autenticas exageraciones cuando sus urgencias vitales se lo hacen olvidar todo. El discernimiento queda al margen y la voluntad se ve muy condicionada por la necesidad. Es en esos momentos en que los parámetros perfección e imperfección no tienen el menor sentido. La urgencia los relativiza. La necesidad pasa a ser el primer y único motor haciendo que se olviden las demás consideraciones. El deseo se abre camino entre la selva que mezcla los estímulos y las des estimulaciones. El explorador se puede sentir a ratos seducido por unas formas y a ratos rechazando otras. No siempre tiene muy claro lo que le gusta de lo que no. Es como uno de esos niños que vacila por un momento en si debe llorar o no ante un revés y que según la cara que pongan sus tutores o adultos optará por una cosa u otra. Su concepto de daño o de situación desagradable no lo tiene suficientemente resuelto en su mente. El adulto tampoco sabe siempre lo que es mejor, en particular cuando se enfrenta por primera vez a un tipo de contexto, de forma, de figura, de persona o de propuesta. Debería poder decir con prontitud y convicción lo que es perfecto de lo que no lo es. Pero las cosas no le son dadas con una etiqueta de perfecto o su contrario. Esa es una valoración que deberá emitirla el usuario. Suelo decir no pocas veces la palabra impecable cuando me preguntan por si estoy cómodo en una determinada situación o con el recibo de alguna cosa. Seguramente exagero pero la verdad es que me pongo muy contento cuando no tengo motivo de queja por un servicio, una gestión, una entrega, una cosa dada,  sea un plato de comida, sea una cama o sea una butaca. Pero eso es una palabra, lo cierto es que en la realidad predomina la imperfección. Déjeseme hacer un  primer intento en definirla: la imperfección es todo aquello que actúa o se expresa deficitariamente por debajo de lo que podría ser. En ese sentido la imperfección es una pérdida de función o una función descalificada. Pero esa definición no es tan práctica a pesar de que suene bien. Como siempre para saber si una definición es operativa para una metodología analítica hay que aplicarla a un ejemplo concreto para ver lo que pasa. Hagámoslo. Apliquemos esa definición a la cuestión de la forma corporal física y concretamente a la cara no agraciada. Una persona físicamente desgarbada, facialmente desagradable puede objetarla con toda razón. Sus atributos de una estética irregular, no estandarizada y para nada ajustada a los cánones de la belleza no le quitan o no tienen porque quitarle la perdida de ningún grado de sus funciones existenciales.  De hecho puede ser todo lo contrario: la gente menos bella o incluso con evidentes déficits corporal-sensoriales pueden desarrollar más creatividad y más proyección de si misma que no quien no tiene carencias evidentes en sus cuerpos y rostros. No sé de ningún estudio que haya comparado vectores tales como  estos cinco: inteligencia, adaptación, iniciativa, creatividad y dinámica entre dos tipos de muestras de estudio, la de personas físicamente imperfectas relativas a minusvalías y la de personas sin imperfecciones, para comprobar que el primer grupo estaría mejor posicionado que el segundo. Al menos esa es mi hipótesis. La persona que es parida con una anatomía excelente y que no tiene problemas en su desarrollo, que todos sus detalles corporales le cuadran bien y que se pasa toda la vida recibiendo elogios por eso, (es decir por algo por lo que no ha tenido que hacer ningún esfuerzo personal y que le ha venido dado por la naturaleza de sus progenitores) de alguna manera adormece sus capacidades potenciales porque no tiene que esforzarse para situarse en el mundo de las relaciones. La mujer muy bonita y voluptuosa que recibe muestras permanentes del deseo ajeno queda colocada en la posición de elegir entre sus fans en lugar de adoptar la posición de buscadora para encontrar a alguien.

Puestos a vivir, es mejor tenerlo todo en la vida, empezando por un cuerpo excelente, que no dé problemas, que no enferme, que su aspecto sea formidable, que su ratio de medidas sea la ideal y que todo esto revierta en el sentirse bien con uno mismo; que no un cuerpo con déficits, unos de nacimiento y otros adquiridos, o con una estética socialmente inapropiada. La persona que tiene una cara marcada por un angioma o por un accidente de fuego en la infancia aprende a vivir con ella toda su vida y lo que es más importante: aprende de los demás, de quienes son capaces de hablar sin apartar su mirada. Su cara, sea la que sea, no deja de cumplir su función de diferenciar a esa persona de otros millones de caras. Sabemos que la clientela de la cirugía estética no ha parado de crecer. De niño viví con complejo el tamaño y separación de mis orejas, en mi percepción, demasiado separadas de mi cabeza. Envidiaba las de mis amigos, más pequeñas y menos separadas. Seguramente, sí, es seguro, lo recuerdo todavía,  recibí insultos de otros críos por ese hecho. El caso es que pensé en la cirugía como recurso ante el relativismo irónico de mi madre. Yo estaba muy lejos yo de saber que mis problemas de estética más importantes del futuro no tendrían nada que ver con esas orejas. En algún momento de mi desarrollo dejé de verlas grandes, la ratio entre su tamaño y el resto de mi cabeza pasó a ser más equilibrado. Lo más destacable de una persona no es desde luego su perfeccionismo sin mácula: la misma cantidad de pelos en una ceja que en la otra dentro de una total falta de asimetría, ojos grandes, pómulos y mentón proporcionados, labios gruesos, lengua sonrosada sino la expresión. Hay miradas intensas en caras no especialmente bellas y al revés caras bellísimas con una total falta de mirada. La mirada no son los ojos que miran sino la personalidad que mira a través de ellos.

Según se va creciendo uno va tomando consciencia lo que más gusta de su físico a los demás. A fuerza de escuchar elogios, algunos sin duda absolutamente exagerados, uno termina por creérselos. Como todas las valoraciones externas hay que situarlas en su justo lugar para que no impidan otros aspectos de la vida. Por lo general, la gente más bella y elogiada es la que accede a los lugares más destacados, a los mejores vestidos y a los mejores puestos. Por su lado la gente menos bella es la menos elogiada para la que están reservados los trabajos de cenicienta o los/las novios/as menos apetentes. El dr. Maxwell Maltz por la experiencia clínica proporcionada por  su condición de cirujano estético sostiene que las modificaciones faciales han conseguido recuperar la seguridad en si mismos a sus clientes. El se compromete con el dato de que el 95% de personas se instalan en vidas fracasadas por sus sentimientos de inferioridad que a su vez vienen dados por su falta de autoestima la cual depende de una auto desprecio corporal[1]. Lo que hay detrás de una valoración (por tanto, de una autovaloración también) son criterios (en realidad valores pre-constituidos) acerca de las cosas. Es así que determinado color de la piel,(el bronceado por ejemplo), es mas valorado que el claro, pero un exceso de tono (el de algunas pieles latinas y las africanas) es rechazado. La psicología reactiva a ese tipo de estimulaciones remite a una mente prejuiciosa, la cual la primera víctima es el mismo sujeto que la lleva puesta.

Es cierto que la psicología personal no es ajena a la forma de la que se dota. Tanto es así que la moda  y la estética facial (desde su forma más elemental, la peluquería) están directamente pensadas para realzar aspectos de personalidad. En definitiva las propuestas esteticistas vienen niveladas por una intencionalidad psicoestética, es decir cambiar la personalidad de alguien a partir de las formas corporales de sujeto: color, olor, vestuario, peinado. Los consumidores le deben mucho a modistas, estetocirujanos, tal vez demasiado, y demasiado poco a los dietistas y psicólogos que no consiguen a veces resultados de transformación tan espectaculares a tan corto plazo. No en vano la moda ha llegado a ser una industria de éxito con beneficios de primer orden. Gianni Versace, modista y diseñador italiano.representante de un imperioi económico, abatido a tiros a la puerta de su casa De él se dijo que prefirió  frente a la evanescencia la perfección: cuerpos largos y musculosos,de senos y nalgas marcados con rostros impregnados de la seducción más turbia y con formas seductivas de movimiento según Natalia Espesi.Tampoco pensaré que personas como él, considerado un maestro de la moda sea su artífice o causante, sino que expresa los deseos subyacentes en un público que siendo lo que sea, quiere dar unaimagen determinada pro encima de todo. De hecho en el vocabulario ordinario tener una imagen ha suplantado a otro tipo de expresiones que insisten en ser algo. Aparentar, ésta es la cuestión.

El elogio de la perfección por lo que a formas corporales  y sus atuendos se refiere choca en un mundo en el que aún se comercializan decenas de miles de productos con taras, tanto por sus contenidos resultantes como por su misma concepción productiva. Las biografías están colonizadas por imperfecciones del entorno: desde fachadas horribles, mobiliario urbano feo, calles desarregladas, suciedad ambiental hasta la contaminación más lesiva para la salud. En el aparentar, en la perfección aparente se ignora el contrapunto de la imperfección existencial permanente.

Valorada en si misma la perfección corporal, la de la bella, hay algo que no supera de la imperfección, el deseo de expresar sus mundos ocultos.

Muchos textos por los que me he dejado seducir son de autores físicamente discutibles, para nada bellos o guapos aunque sí poderosamente atractivos: Aute, Sabina, Dylan, Adriano Celentano, Cortázar, Mercedes Sosa,…Pero lo que da la atracción no es tanto una cara sino su gestualística, por tanto la personalidad que hay detrás que la maneja en sus muecas, rictus y miradas muy concretos y distintivos de cada cual.

Por su parte la belleza es un arma de efectos retardados al ser usada por una cultura que la manipula para intereses comerciales en contra de las mismas figuras cargadas de sensualidad y seducción pero deficitarias de atractivo y de interés. Hay un momento que la persona bellísima que vive de tal condición y por tal condición se hace dueña de situaciones colocándose en  un rol de superlativa superioridad pasa a no ser vista por dejar de pertenecer a los estímulos accesibles. Pero si la condición de feo tiene sus dificultades, la detener la excepcionalidad de bella también tiene las suyas. Las mujeres más bellas no son las que necesariamente aprecian la belleza en el otro como el primer valor, pueden anteponer el carisma, la seducción, la palabra. La belleza también puede constituir un problema en quien la tiene cuando una y otra vez se enfrenta al hecho de ser elegida o aceptada por ella y no por otras cualidades personales. Posiblemente una persona bella tiene por reto redoblado trabajar más su formación y su inteligencia que otra que no lo sea.

Encontrar a alguien que esté completamente de acuerdo con el propio cuerpo no es tan fácil, pero la cuestión no es esa adhesión narcisista extrema sino aprender a vivir con el que se tiene sacándole todo el partido que tiene incluyendo el elogio de sus imperfecciones cuando su naturaleza descarta su transformación directa.

La división de nuestros semejantes entre guapos/feos es tan absurda como otras muchas divisiones entre síes/noes de lo que nos da el mundo. Quien esta seguro de si mismo y sabe lo que quiere porque sabe quien es deja de perder el tiempo en auto observaciones de su figura externa para pensar en términos de su verdad de fondo como la persona para la que está trabajando ser.

 

 



[1]Psycho-cybernétique . Ed. Christian H. Godefroy 1979 p.43

 

Mensaje del Videoclip

El Mensaje oral en la época del videoclip

El videoclip ha ido evolucionando hasta convertirse en un interesante indicativo de uno de los hedonismos sensoriales dominantes. Inicialmente era el formato visual para una propuesta audio-musical. Gradualmente se fue  convirtiendo en un pretexto  para la exhibición y consumo de imágenes que se auto justificaran  a sí mismas con la voz musical de la que se acompañan. Innumerables videoclips son un pretexto para el narcisismo de la actuación que a costa de copiarse los unos a los otros pierden la motivación como objetos de comparación para un balance de creatividad.  Originariamente el videoclip publicitaba una canción y un actor, era algo que tenia que suceder desde el momento en que concurría la tecnología para ello. Antiguamente se accedía tardíamente a  las imágenes documentales de artistas de la canción mucho después de haberlas escuchado en singles o por radio. De algunos de ellos solo conservo en memoria su voz porque ni siquiera retuve las imágenes fijas de sus álbumes  `por no decir que nunca accedí a ningunas otras sea porque no las hay o porque me las perdí. Actualmente en  una abundante cantidad de ofertas se accede a la imagen y a la voz simultáneamente. Es el éxtasis de la tecnología puesta al servicio de la rapidez. Hay canales exclusivamente musicales, como el NTV, camerounés, en los que tras unas horas de seguirlos como espectador puedes hacer una primera estimación de daños en tu agenda personal por estar perdiendo el tiempo miserablemente. Claro que una misma plataforma de difusión puede pasar un videoclip excelente entre dos nefastos más que al revés. Sea como fuere la impresionante cantidad de imágenes musicadas con personalidades exuberantes no deja de ser una estimulación para los sentidos.

Por su misma estructura publicitaria el videoclip pretende contar una historia que tenga que ver con el texto de la canción. A menudo se queda con una exhibición de anatomías excitantemente curveadas en movimiento, exposición de dentaduras perfectas, voces sensuales, movimientos intercorporales excitantes, bailes y acrobacias, todo ello motivo de admiración, sonrojo y envidia para quienes no estamos a la altura de esos prodigios. En ellos, la anatomía es el primer material de consumo. El mensaje oral queda a una cierta distancia de interés. Eso queda muy lejos de aquellos tiempos en que la figura desangelada de un/a cantante sola en el escenario  se entregaba en cuerpo y alma al texto que estaba comunicando. No solo cantaba sino que se creía lo que estaba diciendo. Su sola voz enlatada y sin tener  ese contacto directo viéndola en su espacio escénico ya se recibía la fuerza de su energía. Los videoclips  someten al público a tablas de gimnasia donde coreografías unificadas dan cuenta del buen estado corporal de los que danzan y  de historias que cuentan lo que sea. Dime las letras musicadas que se cantan en un país y te diré qué se puede esperar de su cultura. No tan rápido, las cosas no son tan simples. El videoclip también  es el  tecnoformato con el que mucha gente ha saltado  sino al estrella si a las plataformas públicas de visionados. Ningún problema para que quien quiera exhiba sus voces y sus anatomías, aunque aquellas no salgan de los estándares y estas tampoco, dentro de una gran proposición de esferoides y de maneras muy precisas para la performance. Hay quien utiliza el videoclip para dar cuenta de su éxito, de lo bien que viste, de los cochazos que tiene o del bello cuerpo del que dispone. Mira mamá qué guapo soy. Vale. Acaba ya y deja el canal libre para el siguiente con el que tal vez tenga más suerte y me sorprenda con una invención creativa. ¿Arte? ¿Quien habla de arte? A  una troupe de videocliperos no les metas en un tema de debate sobre lo que es arte o no-arte, la conversación derrapará hacia otros derroteros: estímulos, pasarlo bien y venta, sobre todo ventas.  El personal que se rasca el bolsillo para pagar un dvd o acepta permanecer ante un canal musical tampoco se cuestiona lo que es o no arte sino lo que le llega o no le llega, lo que llena y su contrario, lo que le satisface. En definitiva todo se resume a un esquema de estímulo-respuesta. Si el público da una respuesta positiva a las propuestas más horteras de videoclips estos prevalecerán por encima de los que tratan de mantener el estandarte artístico por encima de todo.

El valor de la canción filmada no deja de tener su peso. Comparte con el discurso político público la arena del circo moderno. La música cantada es una de las pocas formas con las que se vehicula el texto público. Se diría que la gente ya no escucha nada si no es cantándoselo. Dime lo que sea pero cantando. El adulto lo mismo que el bebé mecido en su cuna necesita de una nana. El esquema mental por el que son condicionados el uno y el otro es el mismo si bien es cierto que una nana adormece y  una buena parte de las músicas de videoclips es para poner en marcha el esqueleto y desear encontrarse con las formas voluptuosas de los contorneos en cuadriláteros mas apropiadas para placeres de lso que todo el mundo quiere tener noticia reactualizada. 

Está fuera de toda hipótesis contraria que las propuestas coreográficas son básicamente pensadas para la seducción de los sentidos y concretamente para la insinuación sexual. No puedo por menos preguntarme sobre ese decalage entre la insinuación y la falta de evidencias. ¿por qué no pasar videoclips mientras el/la cantante hace directamente el amor con un/a fan? Eso es en lo que, en el fondo, se está pensando. Ninguna objeción. Ya ha sido dicho que si los humanos hicieran el amor a diario y a demás con pautas plurales que les permitieran tener experiencias amorosas con personas de distintas naciones  la cuota de belicismo internacional decrecería considerablemente. Si la propuesta subyacente del videoclip es la de la sugestión amorosa, qué menos que escenificarla. Vale, acepto la amonestación para ese comentario y seguiré el consejo de ir al canal próximo que pasen pornografía pero no, son cosas distintas. El sexo explicito es una tecnografía para quien necesita tomar nota o no tiene al lado con quien practicarlo, la música seductiva trata de contar una historia de amor y no se fija en la velocidad del coito. No siempre, las historias de amor se mezclan con las historias de dolor y a veces no se sabe muy bien donde terminan las unas y empiezan las otras. Hay letras de canciones de amor que dan escalofríos. El amor y el chantaje a menudo vienen juntos. A lo dicho, el video clip y las letras musicadas de mayor circulación en un país dan cuenta de la mentalidad pública de sus habitantes.

Puesto que la tecnología moderna  de la reproductibilidad de texto,  voz e imagen está cada día más al alcance de cualquiera, basta(ría) quedar el próximo findesemana unos  cuantos para producir un videoclip y asi una semana y otra. Eso del mundo dividido entre artistas y no artistas cada dia me cuadra menos. Artista termina por ser todo aquel que decide serlo e instrumenta los medios para que así sea. En consecuencia hace girar su vida en torno a esta declaración suya de que lo es y la elección convencida de serlo. Los artistas dotados para serlo se quedaron en la época clásica de la música clásica. De hecho, una vez dominada o instrumentada una técnica, los productos artísticos entran en una cadena de producción que puede llegar a ser imparable. La actualidad de principios del tercer milenio da esta pauta de generalización de los medios recursivos –se puede hablar de su popularización- para que todo aquel que tenga algo que decir en un forma de videoclip lo diga, es decir, lo cante, lo culee, lo ritmifique; y adema pueda hacer eso con las posibilidades de sofisticación que existen, pero desde hace mucho el arte en sus distintos ámbitos entró en la etapa de la reproductibilidad técnica a gran escala, especialmente por lo que a imagen se refiere. Mack Sennett (Michael Sinnot,1880-1960) procedente del music-hall. Actuó en el cine cómico a las órdenes de Griffit con el que. luego se asociaría además de con Thomas Hince para formar la empresa Triangle-Keystone. Su comicidad estuvo basada en el gag disparatado. Dirigió o produjo unas 1500 pelis en 18 años.¡1500! Eso da una media de 30 por cada año de medio siglo de creaciones. A mayores condiciones técnicas más posibilidades para la reproductibilidad. Basta una buena cámara de filmación y un buen equipo de sonido para que el resto se haga solo ¿de verdad? ¿Y la inspiración, el talento, la letra, los mensajes, el sentido, la elegancia,…? Todo eso ya son pijadas. La especialidad técnica lo resuelve todo. Los fundidos de imagen y su encadenamiento rápido tapan cualquier tipo de error. En algunos videoclips da la sensación que se han montado  a ratos perdidas con gente que pasaba por ahí. ¿quieres mover el culo un rato? Saldrás por la tele. Vale. En ocasiones el contenido de la letra serio y grave no tiene nada que ver con el baile. Se prioriza el estimulo, el movimiento, el cantico, no el contenido. De un lado el videoclip, el hip hop y el rap han divulgado auténticos discursos a falta de asistentes a meetings y conferencias. Si la gente no va al texto, el texto se ha adaptado a la gente. El personal escucha lo que sea con tal de que lo pueda bailar (entiéndase, botar in situ ante un gran escenario con humos, colorines y todo eso). Se ha dicho que la música es la nueva religión de masas. Esa vulgarización del texto, en forma cantada y algunas veces con consignas explicitas (alguna banda fue procesada por ese motivo) tiene la ventaja antedicha, llevar el discurso a las multitudes, de otra parte corre el gran riesgo de su banalización, es decir, su desvirtuación y poco sentido. La misma tecnología está al servicio de un texto excelente como de otros muchos mediocres. Eso convoca a los espectadores por encima del consumo de imágenes a distinguir entre sus distintas calidades y contenidos orales.

Las troupes que se dedican a preparar su videoclip, además de hacer algo que tiene impacto plástico les vale repensar lo qué quieren decir y cómo se las arreglarán para hacerlo. Si su objetivo es decir algo, vale la pena pensarlo bien para decirlo con sentido y lógica además de encuadrarlo dentro de un formato inteligente y de una poesía progresista y de calidad.

La propiedad: uso,disfrute y recuperación.

La propiedad: Uso, disfrute y Recuperacion.

Uno de los aspectos controvertidos en la discusión sobre propiedad está  en los contenciosos entre caseros e inquilinos con contratos indefinidos y  privilegiados. La legislación de arrendamiento urbano (LAU) no ha resuelto el conflicto de intereses a favor de los propietarios, dando lugar a una estela de situaciones paradójicas en las que  estos deben querellarse judicialmente para la recuperación de sus viviendas, por motivos de expansión familiar o de necesidades urgentes, que no estaban presentes en el año pretérito de la cesión en régimen de arrendamiento. Como  si fueran víctimas de contratos que se convirtieron en alquileres de favor o ultradisminuídos les toca pasar por los malos de la historia, cuando se ven enfrentados a inquilinos de pocos recursos o de edades avanzadas y, encima, solos. El uso de estas imágenes ha sido empleado demagógicamente para hacer prevalecer criterios judiciales injustos en lugar de razonamientos a favor de la propiedad. El acercamiento al debate sobre la propiedad es completamente distinto del lado de quien tiene alguna al del lado de quien no tiene ninguna.

Es perfectamente distinguible el casero individual, que tiene una segunda propiedad, que  en un momento pasado no necesitaba y puso en arrendamiento, del inmobiliario que tiene bloques de apartamentos dedicados a tal fin. Sin embargo legislativamente la recuperación de lo arrendado sólo es posible justificando una necesidad más perentoria y prioritaria de vivienda, de la función en uso. Es así como hijos que se emancipan o casan pueden aspirar a aquella propiedad. El dato de la cual en cuanto a sus beneficios inexistentes (puesto q los cobros de los viejos alquileres ni siquiera cubren las contribuciones) no es estimado, siendo marginadas las cuestiones de mercado para la legislación actual.

La ley de arrendamiento urbano no ha resuelto la cuestión y  sigue privilegiando a los inquilinos situaciones de oportunismo que se demoran por años y décadas. El tema es litigante y tiene mala prensa cuando el rol del supuesto prepotente que tiene más de una casa exige la devolución de la o las que tiene alquiladas  por motivos familiares o personales, cuando los inquilinos ajenos a toda reponsabilidad representan el papel de víctimas. De hecho,  se trata de una victimidad que usurpa tal honor a la verdadera víctima: la del propietario que queda vinculado de por vida a un pacto pretérito. Se trata de un tema que ignora principios básicos de ética y moral cívica. Se puede dar la paradoja insólita en este país, en que un propietario que no puede disfrutar nunca de una propiedad alquilada indefinidamente a baja cuota de alquiler, termine por pagar más por aquello que no disfruta que el usuario que la disfruta, además de sumar sus quebraderos de cabeza y de colocarse en condición de denunciable si no tiene la vivienda en condiciones.

Es lógico pensar que cualquier objeto prestado a cambio de una contraprestación económica  puede ser solicitado  por su prestador con las condiciones de preaviso pertinentes cuando el pago económico es prescindido.¿Por qué razón cuesta tanto entender esto en las cuestiones de propiedades inmobiliarias, cuando incluso es aplicado con contratos de cesión de extensiones geográficas entre países? La respuesta es sencilla. Se introduce el concepto de no-término o no finiquitación de lo pactado. Generalmente las letras pequeñas de los contratos vienen atentando al espíritu e intención de la parte contratante de una transacción dada. Ante semejante evidencia resulta ultrajante hacer cargar a propietarios con inquilinajes fosilizantes y dejando la única posibilidad de disolución  de lo contractuado con la defunción de éstos, en el supuesto de que no hagan trampas para pasarlos a otros familiares más jóvenes.  Tal positura ¿no activaría los deseos de terminación biográfica de tales inquilinos? O acaso ¿no es una manera proclive a añadir angustia a las relaciones humanas en general y a las partes contratantes en particular?

 Puesto que los asuntos palaciegos se caracterizan por su lentitud, la perspectiva de nuevas leyes queda para citas de futuro, a las que no pueden esperar emergencias del presente. Por eso no extraña que los propietarios con urgencia de recuperar sus domicilios alquilados recurran a subterfugios o alternativas paralelas para echar fuera a los antiguos inquilinos, y los juzgados procesen casos de ésta índole de presiones contra inquilinos. Ante esto cabe reflexionar, ¿no es también una clase de presión la del inquilino a perpetuidad, que se vale de una fisura legal para mantenerse indefinidamente en la propiedad,  que ocupa, sin ser suya, pero haciendo y deshaciendo lo que le viene en gana? No hay que suponer que haya más ética en este que en aquel, como tampoco que alguien por el hecho de tener un patrimonio con dos propiedades tenga más recursos que alguien que no tiene ninguna. Habría que estudiar y comparar casos concretos para hacer diagnósticos validables.

Resulta obvio para la sociedad del capital que el patrimonio constituya una de las fijaciones más frecuentes. La gente quiere ser propietaria antes de terminar los 25 años. Hacerlo a los 35 es indicador de fracaso. No hacerlo nunca parece que es lo que peor que te puede pasar. De otro lado, hay gente que decididamente no quiere serlo nunca para no ser más vulnerable ante las amenazas del estado. Este amplio campo da muchas categorías distintas. Desde los okupas de inmuebles abandonados a inquilinos oportunistas que se valieron de artimañas y de resquicios en la legislación para apoderarse de pisos a perpetuidad pagando 4 chavos al mes. Parece razonable que los propietarios quieran recuperarlo para otros disfrutes o beneficios. No hay que suponer necesariamente que un inquilino es más pobre que el propietario que le ha alquilado la vivienda. Puede suceder, y de hecho sucede, paradójicamente, que disponga libre y legalmente de recursos, sin tener que pagar  los precios de mercado por ellos. Ya lo hace el dueño de la vivienda. Son situaciones en las que el oportunista de un arrendamiento exprime indirectamente a su arrendador. Evidentemente hay situaciones clásicas y absolutamente contrarias en las que hay  basndidos, disfrazados de caseros, que llegan a alquilar fragmentos de habitaciones, y hasta sillas para dormir, a precios desorbitados. No se trata de defender a los caseros per se, como tampoco a los inquilinos, sino tratar de entender el conflicto que hay entre ambos y el vacío legislativo que no permite resolverlos.

 

 

Paz social vs psique convulsiva

 

Hasta Alpha Blondy canta que cada cual de su paso a favor de la paz general. El pacifismo es lo menos que se puede pedir en un mundo tan roto por las guerras. No hay que olvidar sin embargo que las posituras pacifistas han sido tratadas de traidoras y antipatriotas cuando, objetivamente, han permitido las invasiones extranjeras o los ataques enemigos. Como movimiento social ha gozado de periodos importantes en la lucha de lso derechos civiles, por la retirada de las tropas del Vietnam, para impedir el ataque a Irak o, antes, para frenar la carrera armamentística. Había razones mas que suficientes para  todo ello, en cuanto a esto ultimo los USA tuvieron en un momento álgido 40mil cabezas nucleares siendo Denver el centro de armamento máximo de destrucción masiva.

Para entender la posibilidad histórica de la paz social permanentizada en todo el mundo hay que relacionarla con otros registros de la vida humana. No es la misma clase de paz en una sociedad sin justicia y sin las mínimas condiciones democráticas de elegibilidad presidencial que en otra que las cumple. La paz del silencio o la paz impuesta por las armas no es una verdadera paz. Al hablar de ella como ideal universal nos estamos refiriendo a la construcción económica política de un mundo justo e igualitario con oportunidades para todos, pero también a la reparación psíquica y emocional de sus habitantes. Sin una psique pacificada de los individuos una sociedad de paz es un absurdo conceptual. No hay ni habrá una verdadera paz mientras las armas estén aguardando ser empuñadas para ser disparadas. En unos lugares se hace cada dia en otros no descartan la posibilidad de hacerlo ante sorpresas de los países vecinos o ante la eclosión de reclamaciones de la nacionalidades históricas dentro del mismo, como en el caso español.

La paz permite a un país centrarse en sus `planes de desarrollo y reducir las cargas de su PIB del presupuesto militar. Cuanto mas gaste en armamento un país mas pobre espiritualmente  y materialmente es. Incluso los países más poderosos resienten sus económicas por tanto gasto belicista.

Pero la paz no solo puede ser teorizada en términos de belicismo. Toda beligerancia latente o manifiesta puede expresar discursos a favor de la violencia. Episódicamente, en el país mas controlado de la tierra,  alguien coge su arma automática  y dispara contra inocentes o un sector que se siente oprimido se expresa con radicalidad. A Marylin Manson y al rock en general les cargaron con la responsabilidad  de las violencias estudiantiles en los institutos de los USA. La doble moral capitalista lleva a por un lado a objetar lo que por otro promociona. El North Country Bank da rifles, relojes de piel o palos de golf para hacer cuentas de 1000 dólares a largo plazo en concepto de intereses, pero solo exhiben los rifles.  Hay asociaciones como la NRA[1] con adeptos a rabiar que ni siquiera tuvo la delicadeza de suspender sus actos de afirmación al arma en los pueblos donde hubo masacres a estudiantes.

La psicosociología esta obligada a interpretar en sus justos terminas el potencial de violencia en los actos humanos incluidos aquellos que se reviste de todo amor y todo paz. Una cosa es el belicismo flagrante y otra la beligerancia latente. La una es la forma light de la otra, su proceso de demora o su interludio. Episódicamente la gente se enzarza en guerras y se mata. Pretextos ideológicos o del tipo que sean siempre existen. Basta que aparezca el fanático clave, llámense Hitler o Milosevic,  para exacerbar las contradicciones con una lectura capciosa para que la gente en masa encuentre una via  maestra en la que descargar su pulsión tanatorial  y su furia destructiva contra el otro. Visto así, la guerra no sería más que la continuación de la violencia retenida en la convulsión psíquica expresada a gran escala. Lo que es peor: la guerra da la coartada legal para no reprimir el instinto de destrucción.

En los registros verbales tranquilos no pocas veces a lo largo de las disertaciones sobre la vida en las que se repasan los conceptos dañinos, como el racismo, de otros se termina por desear sinceramente su  eliminación dentro del pensamiento humano o su liquidación del escenario público. Sabemos que la mediática es un socio activo desde la retaguardia que empuja a procesos criminales. Hasta que no se establezca la estrecha relación entre el uso de la información y la creación de condiciones  para la no violencia, no se encontrará una solución pacifica a ella. Rafael Argullol[2]  arremete contra las noticias, en particular en sus titulares por su carga ideologizante que obedece a los intereses que la manipulan.

La naturaleza humana no es precisamente pacífica. Se ha forjado en su lucha contra el medio. Su especie compite con otras por la ocupación del territorio y la explotación de sus recursos. Esta lucha inter-especies ha terminado por ser inter-tribal para acabar siendo inter-individuos. El objetivo de la supervivencia prepara psíquicamente al que quiere vivir a que sea la causa de muerte del otro. La permanencia de la sociedad humana entera se basa en la destrucción de la vida ajena. Basta echar una ojeada a las estadísticas de consumo de toneladas de carne para sospechar los millones de victimas inocentes para asegurar la voracidad humana.

El predicado del sujeto todo-bondad porque su credo religioso así se lo dicta o porque esta regulado por una moral social o por temor a un dios que lo castigará si no lo cumple es, psicológicamente, insostenible. Un individuo además de sus querencias y decisiones y voluntades sigue un comportamiento que no siempre controla, parte del cual obedece a su instancia inconsciente y a un aparato psíquico convulso no siempre internamente pacificado.

El gran problema de matar no es la existencia de un arma para hacerlo. Antes de las espadas, las lanzas, los chuchillos o las flechas, antes que Samuel Colt inventara el revólver en 1863 ya existían armas para matar: las piedras o las propias manos que estrangulaban. Un arma, en principio no mata por si sola, necesita el soldado, el sicario, el  homicida que la emplee. La violencia no esta en el arma en si mismo sino en quien la utiliza. Claro está que el arma simboliza a la humanidad y sigue recordando que vivimos aún en tiempos de cólera y de guerra. Los adhesivos en los que se ve un rifle roto con el signo de prohibición son alentadores, lo mismo que el que ostentan los garitos de algunas fronteras con prohibido su paso, pero el problema del arma es siempre quien la lleva encima dispuesto, en caso de urgencia, a emplearla. Las terribles asociaciones que se montan para su empleo, desde las privadas racistas como el KKK[3] hasta los ejércitos de cada país, solo indican el estadio prehistórico en el cual cursa el género humano que todavía no ha aprendido a reconducir su pulsión destructiva sublimando el lenguaje de la violencia a otras manifestaciones creativas.

La socialdemocracia no ha resuelto esto. Gente como Felipe González ha defendido la necesidad del ejército para continuar con el precario equilibrio de la correlación de fuerzas mundial. Por el momento nadie vislumbra un mundo sin armas. El problema de algunas de éstas, además del antes mencionado de la voluntad de uso, es que pueden ser letales por si mismas al contener un potencial destructivo por activación espontánea. Asistimos al espectáculo de la guerra de personalidades grotescas que se enseñorean y enriquecen con ellas recluidos en nuestras butacas de espectadores o de despacho donde hacer los análisis sin que podamos hacer gran cosa salvo acudir a manifestaciones pacifistas puntuales y –sobre todo- entender el mecanismo psicológico de los humanos, además de sus razones patriotas o territorialistas, para abrazar la violencia armada. Abrazo el discurso pacifista a favor del no uso de armas y de un plan progresivo y progresista para el control de su existencia, su fabricación, su tráfico y su empleo. Gradualmente no debería haber ningún ejército ni ninguna gendarmería que las usara. Al mismo tiempo sé que nadie, en su sano juicio, puede decir que jamás utilizará un arma contra el prójimo. Nuevas coyunturas hacen cambiar antiguas escalas de valores.

El éxito y perduración de una civilización se basa en la capacidad de la interiorización represiva de la pulsión destructiva llevando al conflicto al terreno de la negociación y de la palabra. Ese terreno no liquida nunca del todo el deseo liquidacionista pero al menos consigue una tregua.

No deja de ser curioso que el reportaje sobre la eclosión de la violencia suela llevar parejo formas de violencia sutil. El dia de la matanza de Columbine, las cadenas informativas bloquearon los números de emergencia con sus llamadas curiosas, al 911, hacerlo es un delito y es obvio que una forma para agravar mas el impacto de la violencia en tanto impedían que otros que realmente lo necesitaran pudieran contactar con un socorro puntual.

Cada vez que me encuentro a alguien que dice que su autocontrol es tal que jamás reacciona ni siquiera emocionalmente de una forma adversa a quien le ataca se que estoy ante un mentiroso irremediable e inconsciente de su mentira. Cuanto antes una persona reconozca la complejidad de su psiquismo con respuestas violentas preinscritas (aunque sea a nivel de discurso lesivo sin emplear nada para golpear) antes podrá pacificarse a si misma y antes podrá extender la paz a los demás.

 



[1] Asociacion Nacional del Rifle

[2] Contra las noticias,  El  pais, 1 de febrero 2004 donde aclara “contra determionado tipo de noticias y sus propagadores”  p.3.

[3] en 1865 se fundó el KKK y en 1871 fue ilegalizado, al poco tiempo fue fundado la NRA cuando los negros no podian poseer armas por ilegal y  solo podían hacerlo  los blancos.

 

Descrecimiento Poblacional

Hacia el decrecimiento poblacional

Los procesos poblacionales tienden a crecer a lo que se puede especular que sea  un máximo histórico de especie posible. La especie humana ni ninguna otra se puede continuar multiplicando ad infinitum sin que un tope no ponga freno a su expansión. Si bien están calculadas las cuotas de población mundial para las próximas décadas no es prematuro pensar en cual seria su decrecimiento y a partir de que posibles factores.

El decrecimiento es un concepto manejado desde antes de la observación demográfica. Crecer y decrecer son dos tendencias que terminan por complementarse dentro de un proceso de expresión. La creatividad tiende a su máximo de genialidad posible para tras un mantenimiento relativo pasar a una suerte secundaria.

La discusión sobre los excesos poblaciones no resulta sencilla. Además de los factores económico-políticos y culturales están los psicológicos y sentimentales.

Discutir el  crecimiento poblacional irracional en términos absolutos también significa discutirlo personalizadamente en términos relativos, caso a caso, con innumerables padres de hijos que se tienen no deseados y sin plan ni concierto dentro de las peores condiciones de miseria y/o de inestabilidad doméstica. La reproducción humana se puede estudiar en términos también de sobreproducción económica. Los excesos sobre productivos a escala de economía planetaria han conseguido colocar las bocas y los consumos humanos en función de ella y no al revés. El eje de las políticas económicas no queda limitado a  cubrir necesidades sino el de crear nuevas necesidades que justifiquen el engranaje productivo y con eso los beneficios de quienes participan del mismo. La enorme cantidad de cosas va en detrimento de la estimación y valor de cada una en detalle. El aumento poblacional que pasa de los límites excesivos va en contra del uso territorial y altera profundamente las relaciones psicológicas entre los humanos. Una doble crisis pues: la del trato con los otros y la del trato con el medio.

La alarma preventiva sobre el crecimiento poblacional excesivo viene del siglo XIX si no anterior. Malthus y su perspectiva desalentadora es de obligada mención. Su crítico, Marx, se equivocó –entre tantas otras previsiones que hizo- al pensar que los medios de producción y de vida se incrementaban en función de las necesidades existenciales de conjunto de la especie según se iba multiplicando. Mientras aquel previó que el crecimiento de la especie chocaría con los límites recursivos del planeta éste no intuyó que los recursos no son ilimitados. El ecologismo del siglo posterior contribuyó a la conciencia colectiva que el futuro de lso ecosistemas depende del uso que se haga de ellos y de la automoderacion de los protagonistas regentes de la tierra. A diferencias de otros tipos de luchas patrióticas, nacionalistas y sociales, el ecologismo unía por primera vez a la humanidad en su conjunto  en torno a predicados de supervivencia unitaria como especie. El planeta de cada generación siguiente será más o menos habitable según lo que haga la generación anterior. La coexistencia de unas cuantas generaciones a la vez demuestra que las inercias tradicionales pueden más que lso criterios de la sensatez. El exagerado crecimiento poblacional hay que enmarcarlo dentro de otras exageraciones colectivas que van en contra de la misma especie. Lo que cada progenitor se puede justificar a escala particular es del todo insostenible a escala de especie.

Nuevas pautas educativas tratan de influir en el distanciamiento entre partos en África o, por ley, en la idea de hijo único en China. A pesar de lo cual cada año hay mas habitantes en el planeta que el año anterior teniendo en cuenta la resta de todos los decesos. El exceso poblacional es tal que ninguna de las terribles catástrofes modernas por ciclones, sunamis, terremotos, explosiones o accidentes supone un verdadero mordisco a la cantidad numérica global de la especie. No importa cual sea la magnitud de un desastre en cuanto decenas de miles o cientos de miles de personas muertas innecesariamente, que la tendencia reproductiva equilibrará a corto plazo la perdida sufrida. En términos numérico-económicos  cada desastre encuentra solución, en términos personales ante la pérdida concreta no hay ninguna. Lo que sí es previsible antes de cada una de ellas es que las clases más desfavorecidas, hacinadas y sin medios son las que sufren mas ante la naturaleza desencadenada.

No estará de más hipotetizar que lso fenómenos catastróficos no son algo tan natural en todos los casos si bien es cierto que el planeta necesita respirar, hacer contracciones y movimientos y eso puede tirar abajo algunos edificios o desbordar algunos ríos. El cambio climático y toda su última serie de consecuencias es resultado de la negligencia de la especie humana en habitar el planeta. Si en términos específicos el individuo que se mata fumando como un descosido no puede atribuir al azar padecer un enfisema o un cáncer pulmonares a un plazo u otro y fallecer por ello, en términos globales la especie que en conjunto –a pesar de lso denodados esfuerzos de sus miembros más lucidos y responsables- se empeña en contaminar la atmosfera, los ríos y los mares antes o despues producirá reacciones adversas que pondrán en peligro su continuidad existencial. Lo malo de esas reacciones es que no van a distinguir entre los irresponsables que estropean el medio de los que han tratado de cuidarlo con esmero. Como compañeros de viaje planetarios todos somos responsables ante la naturaleza de las afrentas que recibe: los que tienen comportamientos erróneos por tenerlos y los que no los tienen por no conseguir evitar los de los otros.

En términos de crecimiento poblacional las culturas económicamente mas desarrolladas han venido moderando su descendencia. Muchas parejas europeas tienen un solo hijo o ninguno. Eso significa que el crecimiento en sus países puede ser cero o menos algo. Ante eso, algunos estados temen que la falta de descendencia en sus poblaciones autónomas ponga la mayoría electoral en menos de una generación en manos de los descendientes de poblaciones inmigrantes que, procedentes de otras culturas, suelen tener más hijos. La alarma es tal que existen incentivos para tener hijos. Es así que el problema enfocado en términos planetarios no es asumido en términos de muchos estados. Existe un terrible miedo a poner en peligro la continuidad de la nación. El ser humano es enormemente localista y etnocéntrico. Su pueblo son sus enseñas y referentes de seguridad: el lenguaje, sonido materno, marca el territorio acústico entre lo propio y lo indescifrable, lo extranjero.

A la vista del crecimiento poblacional ascensional a falta de depredadores naturales de otras especies  (incluidos los virus) que lo limiten y de una autodestrucción reductora la misma tesis darwiniana de la selección natural queda en entredicho. A los problemas existenciales de la superproducción humana hay que añadir la longevidad garantizada a escala individual cuyas perspectivas no paran de aumentar. La gente de los países ricos quiere vivir a toda costa, cuantos más años mejor, aunque sea entubada, altamente medicada y con las posibilidades de goce sensorial muy mermadas. Frente a la disyuntiva de la nada o de una hipotética continuidad postmortem los vivientes quieren retrasar al máximo su escena final de murientes.

Los dos autores que influyeron en Charles Darwin fueron Lyell (principios de Geología) y Malthus (Ensayo sobre la población). Del uno tomó la tesis de que no hacía falta recurrir a catástrofes y cambios violentos ocurridos a lo largo de las eras geológicas (tesis de Cuvier) para explicar las variaciones que se observaban en la superficie terrestre, y del otro tomó la tesis de lucha por la existencia aplicada al linaje humano, sosteniendo que las variaciones favorables tenderían a conservarse mientras que las desfavorables a ser eliminadas. El principio en función del cual una variación por pequeña que fuera quedaba conservada y se perpetuaba, lo llamó Selección Natural. Lo cierto es que dos siglos despues asistimos a la conservación y perpetuación de condiciones desfavorables para la vida más sensata porque son impuestos criterios de clase o de dominio de unos grupos sobre otros. A fin de cuentas el planeta no es una sola realidad y los privilegios que consiguen unos dentro de él es a cambio de malograr hábitos y de hacer insoportables las condiciones a otros grupos.

Sabemos que la vida se abre paso en las condiciones mas extremas posibles: la hipótesis mas catastrofista sobre una posible humanidad en extinción por su falta de cuidados consigo mismo y con su entorno no impediría la continuidad de la vida y procesos que replantearan, tal vez cientos de miles años despues otro homos mas sapiens.

Jim A. Lake[1] cree que las células eucarióticas probablemente han heredado los genes hipertermófilos de los eocitos. Estos organismos viven en condiciones extremas: por encima de la ebullición y se alimentan de azufre y son aerobios. Quizás la gran lección que la especie humana espera es la autodestrucción masiva para darse cuenta de sus errores de especie además de sus enfoques sociales caducos. Tratado así el tema parece que la observación científica carece de toda sensibilidad. Lo que no puede hacer una previsión de un desenlace es callarse para no herir el desconocimiento público.

Tal como están las cosas el futuro del ser humano no depende solo de una buena intervención atencional a los nacientes sino de una información rigurosa sobre el mundo que van a heredar. Brazelton.T.Berry[2] teorizador del umbral de comunicación con el bebé y los riesgos por un déficit o una sobrecarga de estímulos pudiendo ser tan grave lo uno como lo otro. Defensor de los límites para  que el sujeto pueda discernir lo que quiere algo imposible si todo deseo queriente se convierte en facticidad. Otro problema añadido al crecimiento en cada vez más amplias zonas del planeta es que los hijos de la abundancia carecen de referentes sobre el esfuerzo, es decir la interacción dialéctica de la persona humana con el medio, adquiriendo una visión distorsionada de lo que es el mundo. El niño que no aprende en su infancia la existencia de limites transpola esa visión a su estadio adulto con respecto al planeta.

Desafortunadamente no está tan demostrado que cada generación evolucione con respecto a la anterior. Si bien hay una transmisión patrimonial de una parte y de procesos experienciales por otra no queda tan claro que eso sirva para su uso adecuado. Nuevas generaciones son usuarias de un poder energético y de una tecnología nunca antes sospechadas pero eso no significa que se corresponda con una mayor inteligencia y mucho menos con una mayor conciencia. Larmat [3]sostiene que hablar de los casos de familias genéticas aportadas por la casuística de los Bernouilli, los Darwin, los Monod, no es concluyente para la afirmación del potencial hereditario en la inteligencia, lo mismo que en referencia a las familias privadas de ella o con signos de torpezas. Un hijo o un nieto pueden o no superar la tasa intelectual de su padre o abuelo, esto en todo caso no depende tanto de la determinante genética como de la autoroganizacion biográfica del sujeto que le siga.

La reproducción humana ha sido y sigue siendo tratada como una ley natural de vida. Cuanto más religioso es un país más se ponía el hecho de la natalidad en el énfasis de la voluntad divina. Sabemos que eso es una mentira nada piadosa para dotar de una coartada a la negligencia. Muchos neonatos siguen naciendo en deplorables condiciones y condenados a la mortandad prematura o a los déficits y enfermedades a causa de padres irresponsables. Antes o despues la irresponsabilidad paterna de los abandonos y los excesos de partos serán punibles por ley en todas partes. Lo único que lo evitaría seria la auto moderación espontanea de la gente. Las nuevas parejas jóvenes africanas en varios países ya no se plantean tener tantos hijos como sus padres. Eso ya sucedió treinta años atrás en Europa. Es cuestión de tiempo que al gente entienda que es necesaria menos gente tanto a escala de micro grupo (familia) como a escala de macro grupo (país, mundo) para ser más felices.

De otra parte, cualquiera que sea la máxima cota de exceso poblacional (se puede saltar en una o pocas generaciones de los 6400millones de habitantes actuales a los 12mil millones o a las 20mil millones) basta que haya una toma de conciencia generalizada para que en otras 4 generaciones la población se redujera a otras cifras mas lógicas para el planeta. Bastaría que de cada dos personas o tres personas adultas hubiera un solo descendiente para que antes de un siglo la humanidad volviera a recuperar una relación más lógica con su espacio. Para esa hipotética situación los humanos de entonces heredaría un planeta urbanizado para disponer de muchos mas recursos de los necesarios con lo cual varias generaciones podrían nacer, crecer y morir sin tener que trabajar para nada para garantizar sus existencias. Quizás eso permitiera la instauración de la utopía social por una vía imprevista: la reducción de la especie en una ratio lógica con su planeta.

Tal vez alguna otra criatura inteligente de algún otro hábitat cósmico haya pasado por eso y nos lo pueda contar. En todo caso a los humanos de la tierra es a quienes compete resolver su crisis poblacional.



[1] Uni Ca(LA UCLA)

[2] . Creador de la escala que lleva su nombre que valora el comportamiento neonatal. Fundador del hospital de niños de Boston de la Child Development Unit. El niño puede aprender a dormir.

[3] ,  La genétique de l’ intelligence, Paris 1973

The Spidermen

Tenemos tipificados varios tipos de hombres: los homo ludens, los homo faber, los hombres rata, los homo especulus y ahora los hombres araña. No hay museo alguno que los ostente a todos  dentro de vitrinas vecinas. La psico-antropología queda obligada a reconocerlos.

 La capacidad de disfrute pasó a ser algo genuinamente humano, `posiblemente lo más significativo de todas sus realidades internas para justificar su conexión con la vida; la capacidad de hacer y fabricar objetos le proporcionó dominios en el entorno. El hombre rata aparece con la sociedad industrial y con el despilfarro. También estuvo unido a los tiempos de hambruna. Posiblemente tuvo precedentes en grandes epidemias que diezmaron las poblaciones. En su versión moderna acude a los basureros y estercoleros, recoge medios bocadillos o restos de emparedados, abandonados, tirados o incluso escupidos. No necesita verlos, puede ampararse o no en la nocturnidad, le basta el olfato de sabueso para dictaminar si es comida útil que fuera despreciada por otra boca saciada o está en franca descomposición. El hombre rata es el carroñero más genuino de todas las aves nocturnas, no se cambia nunca de ropa y apesta más que los animales más sucios. Acostarse con un cerdo de pocilga siempre es una mejor alternativa que hacerlo con él. Finalmente el hombre araña es un tipo que no tiene nada de héroe ni es tenido en cuenta por sus habilidades en trepar edificios de acuerdo con un personaje de cómic famoso de igual nombre en singular. El hombre araña es cualquier tipo social, uniformado o no, funcionario o no, empleado o no, que espere a que alguien llegue a la trampa que toma como suya para controlarle y sacarle beneficios para que caiga en ella. La trampa puede ser una barrera o un parquing, una aduana o la puerta de una iglesia, una tienda de souvenirs o un restaurant. Cada uno de esos lugares entre otros cientos son telarañas bien trabadas cuando lo que se exige por lo que se ofrece no está a la altura. Ejemplos de hombres-araña: hay unos tipos que esperan a que aparques tu coche para venir a cobrar por, supuestamente, vigilarlo. Ni el parking  es suyo ni están autorizados legalmente a hacerlo pero lo toman como su puesto de trabajo a falta, supuestamente, de otro.

Los hombres araña no llegan a constituir un verdadero ejército pero su presencia recurrente en geografías y ciudades los tipifica en una misma gramática, gestos y formas visuales. Te imponen su cuota de extorsión que tanto si te gusta como si no tienes que pagarla. Es difícil encajarla bien aunque finalmente siempre que caes en una trampa y te esquilman parte de ti lo mejor que puedes hacer es convertirlo en motivo de relato y experiencia. León Tolstoi ya lo dijo: el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace. No se si contó con que a veces se hacen cosas no decididas por la voluntad o la planificación sino que vienen impuestas por la fuerza de otro. La frase es muy bonito pero no quiero imaginar lo que harían con ella generaciones de esclavos a lo largo de la historia obligados a trabajar a la fuerza o encadenados. Para quien tiene autonomía sobre si mismo el texto queda bordado para quien no la tiene y es un subsidiario en todo haciendo la mayor de su tiempo lo que no desea la frase la tomará como un insulto que además de reconocerlo como un desgraciado le pide que sea un masoquista con sus desgracias. En cuanto a las supuestas experiencias de vida Anguez  ya definió la experiencia como la suma de nuestros desengaños. Lo grave es que el desengaño no siempre vacuna al desengañado para no caer otra vez en la misma clase de experiencia. Lo cierto es que en todos lso caminos del territorio de tu planeta y de tu vida hay gente apostada esperando a que pases para asaltarte. Antes de iniciar un viaje puedes prever distintas circunstancias en las que tratarán de entramparte. Eso ya viene de antiguo.

A veces el spiderman no es un malhechor clásico y trata de justificar su exigencia tributaria de tu persona por el solo hecho de pasar por su terreno o desplazarte a su país. Entonces esgrime palabras que le suenan a razonables o incluso documentadas.  Miguel de  Unamuno supo detectarlo con precisión: un pedante es un estúpido adulterado por el estudio. En todas partes hay conductas para todos los gustos y no dudo que el hombre araña tiene sus apologías y hasta teóricos para su heroicidad. Con la tesis de que lo primero y más urgente es vivir se pueden justificar todos los comportamientos incluidos los de los parasitarios, los saprófitos, los descuideros, los asaltadores de caminos, los agentes de peage, los recogedores de tasas e impuestos, los mal informadores, los aduaneros y los de un sindicato u otro que ponen la mano para su comisión,   Según Heinz Zschokke es infinitamente mas bello dejarse engañar 10 veces  que perder una vez la fe en la humanidad. No sé la envergadura de los engaños que sufrió pero su conclusión tiene bastante de mema y en todo caso no me convence. No hace falta ser científico de laboratorio para saber que la mente humana hace inferencias que transpola a todo un grupo o situación tras una muestra representativa del mismo. Inevitablemente todos los generalizamos sobre los demás y, por tanto, también sobre el género o ser humano o la humanidad, La humanidad es una abstracción que no dice gran cosa. La verdad es que tras ser engañado una decena de veces  uno puede admitir dar un margen de confianza y justificarlos por desajustes genéticos o mentales de la reproducción humana. Cuando la cifra llega a 100 puede hacer otro tanto, también cuando llega a 1000, pero en un momento dado, es decir a partir de una cifra dada la gente se cansa de la gente y se recluye en su reserva permanente. Sin duda los hombres araña contribuyen mucho a que se generalicen las actitudes de desconfianza con la especie.

 

El lenguaje de la violencia

 

El deseo extendido de un mundo en paz queda desacreditado por los continuos conflictos inter-estados. Estos no solo obedecen a complejos razonamientos políticos de estrategias de dominios sino a la expresion más grotesca del potencial de violencia humano. Milenios de cultura no han resuelto la pulsión psíquica de la agresividad. El avance de las civilizaciones ha cambiado unos comportamientos agresivos por otros, lo que no ha hecho ha sido eliminar la agresividad. De hecho, ésta tiene un cierto cartel de elogio: las bolsas de trabajo piden ejecutivos o vendedores agresivos. Por otra parte lo que más se teme de la persona mentalmente desequilibrada es su explosión agresiva. La prevención ante el loco descontrolado no lo es tanto por su discurso desconexo como por sus reacciones violentas imprevisibles. Sin embargo, en su análisis conductual cuando un discurso no es correspondido por una escucha, y el suyo no lo es, la violencia reactiva brota desde  una naturaleza lógica. No hace falta ser un desequilibrado para experimentar la pulsión violenta frente al interlocutor negativo.

Desde la sensibilidad y la actitud bien pensante la apología de la no-violencia es una constante del proyecto de organización de una sociedad madura. Tenemos un principio incuestionable aunque no tan consensuado como se podría creer: el colectivo humano tanto más racional menos necesita emplear la violencia. Un colectivo es lo que son sus individuos, por tanto este principio se puede re-enunciar de la siguiente maduro: una sociedad es tanto más pacífica cuanto sus residentes son maduros para razonar sus conflictos y diferencias sin necesidad de emplear la fuerza física.

Pero la violencia no es un acto que empiece en su escenografía física: la del ataque consumado sino que se da desde el momento en que la intencionalidad de este es sospechada. Si comparamos los actos violentos, la mayoría lo son más por su naturaleza potencial que no por su acto real. La violencia está tan extendida que se ha convertido en lenguaje. No estoy seguro que un fórum congresual sobre ella como tema se pusiera de acuerdo con respecto a delimitarla. Es tanto más fácil hablar de limitación de armas estratégicas o de control de minas antipersona que no analizar la idiosincrasia violenta de la psique humana. Mantener la conversación dentro de lo primero coloca el énfasis en los grandes registros, las grandes potencias o los grandes enemigos, trasladarla a lo segundo lo coloca en la naturaleza individual de cada sujeto. Mientras un ser humano no se reconozca a si mismo en su potencial agresivo y en sus expresiones puntuales de agresividad toda su contribución teórica al tema desde el megadiscurso dejará mucho que desear.

El sujeto civilizado maneja sus furias conteniendo el deseo primario para reconducirlo pro la vía del diálogo, del arte o de la catarsis. De hecho una conversación desarrollada hasta sus últimos puntos a decir es un proceso catártico, tiene el equivalente psicológico a dar golpes, descargar adrenalina o a la lucha física, con una gran diferencia: la conversación no produce dolor físico substituyendo este por el impacto de lo comunicado, algo que bien se puede llamar dolor sentimental.

Los  estudios de personalidad han demostrado que hay tipologías más propensas a la agresividad que otras. En los tests de aptitudes se demuestra. Hay psicologías más proclives al riesgo y al ejercicio de roles de poder, otras, en cambio, lo son a la obediencia. Una personalidad creativa, con iniciativa, con habilidades para la exploración y para la atención al otro se correlaciona más con un potencial de agresividad que no otra apática, no dispuesta a inventar o a hacer nada, que no se mueve del sitio. En la Naranja Mecánica los antiguos compinches del protagonista, más que gamberros como él, se hacen policías para continuar teniendo la cobertura legal para ejercer la violencia. El rol no les cambia la personalidad sino que la personalidad elige el rol.

En su máxima expresión, la violencia global en un estado de guerra, las personas de carácter violento encuentran el escenario ideal para manifestar su verdadera vocación: hacer daño. Las guerras no se caracterizan tanto por sus grandes objetivos estratégicos como por proporcionar la posibilidad para el saqueo de sus tropas. Se termina por matar a todo lo que se mueve y a robar todo lo que tenga un valor. A ambos actos se les retitulará de otra manera: numero de bajas del enemigo y posesiones de puntos tácticos con propiedades confiscadas. La primera gran derrota de una guerra, se ha dicho, es la verdad. Si en tiempos de paz ya se vive con ella exclusa y derrotada, ¿cómo no va a pasar más de lo mismo en tiempos de guerra en que las comunicaciones están cortadas y las autenticas intenciones se ocultan siempre? Si la pulsión de matar no fuera cierta ¿cómo justificar que la mayoría de seres destruidos en una guerra formen parte del personal civil? Parece lógico: los soldados que van a una guerra poco o mucho están entrenados para disparar y esquivar lso balazos ajenos, los que la tienen como soportar reciben las esquirlas y la metralla de aquellos.  Desde el punto de vista de la autodefensa personal cabría pedir que aquellos que se quieren matar que lo hagan libremente pero en un campo de batalla en el que no puedan dañar a terceros. Las guerras clásicas elegían esa noción de campo de batalla el cual era tomado como un duelo entre dos partes con cita. La configuración de la guerra moderna es distinta. Hay países en los que los estallidos están anunciados y pueden saltar en cualquier momento pero las guerras ya no tienen líneas de frentes claras. De hecho la guerra de las armas de fuego es precedida por otros ataques. Antes del último conflicto en Georgia a propósito de la independencia de Osetia sur instigada por Rusia, aquella fue atacada en el ciberespacio. En un mundo sin la paz consolidada los actos de violencia no solo están en los lugares de los hombres armados que tienen por afición ir a disparar un rato contra otros individuos humanos sino en cualesquiera otros sitios en que el poder de las armas obliga a doblegarse a una conducta ajena en contra de su libertad. Es improbable que el humano más pacífico de la tierra no experimente la reacción violenta frente al ataque violento que lo violenta. La experiencia de la violencia es una lección difícil de olvidar. Es improbable que un humano crucificado que ha pasado por  la tortura y la humillación y acosado por parte de sus seguidores, acompañado hasta su último momento tomando su muerte como espectáculo, pueda perdonar a sus semejantes. Los procesos psíquicos tienen su propia dinámica que no necesita autorización de la voluntad de sujeto. Se puede decir una cosa y pensar otra, lo que es peor se puede pensar en unos términos y sentir en otros. El sentimiento es visceral, biológico, interno, descontrolado.

Cuando alguien viene en el rol de la agresividad se puede tratar de explicar teóricamente: pobrecito se ha hecho policía o soldado porque no tenía qué comer. Vamos a perdonarle, pongamos la otra mejilla y así tantas veces como sea necesario hasta que nos arranque la cara a trizas. No, eso no es posible ni es un acto liberador. El cristianismo siempre tuvo algo de mentiroso en este planteamiento. La opción pacifista es desde luego la deseable pero no la más fácilmente ejecutable. Es en todo caso la única que nos queda en una sociedad que no para de crecer en su tecnología de la violencia. Matar a seres humanos se ha convertido en una ciencia. Solo basta encontrar a ejecutores sin escrúpulos y de estos las bolsas del desempleo andan cargadas. Cada vez que me encuentro un soldado veinteañero que pretende extorsionarme y que se ha hecho militar en su país porque ha vendido su conciencia a un estado corrupto convirtiéndose a su turno en corrupto sé que la condición humana fracasa de nuevo en sus principios humanistas. Mi reacción  íntima es violenta. No lamentaría la perdida de su vida si le cayera un ladrillo en la cabeza. La misma sensación la puedo extender a otros muchos que como él eligen el oficio de las armas por negarse a trabajar o a dignificar sus biografías. Napoleón antes de ser emperador y de que nada hiciera pensar de él que seguiría su carrera militar ya se veía a sí mismo ocupando militarmente Córcega. Hipotetizo que un estudio de su personalidad lo revelaría como un psicópata que abrazó una ideología para extenderla imperialmente por el mundo no por el supuesto valor ideológico de ella (Hegel lo elogió precipitada e indebidamente) sino para justificar su supuesto valor como personaje de la historia. El gran problema metodológico de la historiografía ha sido su disociación del análisis psíquico de sus personajes. Sin psico-historia no hay historiografía objetiva. El gran estratega o el príncipe de multitudes necesita una tipología psíquica muy precisa en la que valore el llamado interés nacional o de la patria en contra de la sentimentalidad particular. En realidad su pobre figura por conocida, reconocida y temida que sea no pasa de tener tratos personales y sentimentales con muy poca gente, lo que a grandes rasgos nos pasa a todos. El ego se enaltece o funciona ante hipótesis de reconocimientos de gente muy concreta y cercana: una decena de personas a lo largo de toda una biografía sería un número exagerado. Las grandes hazañas bélicas y no bélicas pretenden antes que nada la restauración del ego ante uno mismo. Posiblemente por eso la historia ha estado en manos de los más indeseables o psicópatas y los estados, especialmente de los países no democráticos o peridemocráticos, siguen estándolo.

En ese foro para ese tema la comprensión de la violencia se alejaría tanto mas de los concurrentes a la sala y a las reuniones de trabajo por grupos cuanto más se ubicara el problema en los demás y en las instituciones armadas y más se quitara la atención del uno mismo. Para examinar la violencia hay que entenderla en sus procesos de lenguaje. Existe una violencia sutil en el mismo vocabulario en forma de discurso lesivo y una violencia no tan oculta en las morfologías urbanas: formas arquitecturales, formas de vestir, formas de andar. Se puede calificar algunas de soberbias o cínicas cuando en realidad deberíamos señalarlas como una disposición a la violencia. Si bien es cierto que es preferible un lenguaje verbal con intención comprensiva a un lenguaje explícitamente violento con la acción de los puños, los machetes o las armas nadie en su sano juicio y autoconocimiento puede negar su disposición potencial a ella hasta el extremo de matar si las circunstancias lo colocan en la tesitura de hacerlo.

Está contemplada la muerte en defensa propia aunque es difícil que alguien no tenga problemas por haberlo por muy evidente que sea el ataque. Un criminal que ataca a un domicilio particular muerto por el dueño de este dentro del terreno de su propiedad va a tener problemas porque el muerto en principio va a tener todos los derechos legales de su parte. Alguien que trata de robarte y lo pones en fuga  y en su huida tropieza, se golpea y muere va a crearte problemas por ser tú tipificado como inductor a su muerte. Las lagunas jurídicas para la interpretación de los hechos pasa por lo que se llama atenuantes. Lo que para un análisis es un atenuante para otro puede ser un agravante. Lo que no cabe duda para nadie, es que vivimos en una sociedad cada vez más sociopática, es decir con un mayor índica de psicopatías, cuyo marco criminológico genera así mismo un crecido sentimiento de vergüenza ajena.

Los lenguajes de la violencia desbordan el estricto marco de la violencia física. Alguien investido con un uniforme dando una orden es un tipo ejerciendo una violencia, aunque por el momento no tenga el dedo en el gatillo. Para sostener su presión basta darle la vuelta a cada asunto y tratarlo como lo que es: un ignorante prepotente que a falta de inteligencia tiene que acudir a la fuerza bruta para hacerse escuchar. La mejor de las venganzas ante su actitud y una buena manera de reconducir la tensión interna es burlarse irónicamente de su estupidez. Cada instante de sospecha de que la sufre en sumo grado lo hunde aun mas en su miseria humana pero no necesariamente lo separa de su rol violento. La sociedad militarizada -y toda sociedad con una multitud de cuerpos represivos lo es- denomina a un modelo social cargado de asesinos en potencia. Esa es la verdadera cuestión del tema: la potencialidad homicida del ser humano, no solo del que toma la vocación de las armas sino también de cualquiera que honestamente reconoce su disposición a la violencia en casos extremos. Hay fórmulas para reconducirla, el Guernica de Picasso o el Grito de Munch, la contienen. Los relatos de ficción de los distintos subcampos de género en los que hay muertes y ataques, también la contienen. Hay una extendida teoría que afirma que la violencia convertida en espectáculo (sea con los softs para matar a lo que sea digitalmente o sea en thrillers o pelis de zombies) es una forma de diferirla que permite una descarga adrenalítica en la condición de espectador que así no pasará nunca a la consumación de acto como destructivo.

Otra teoría, a la que me apunto, sostiene que toda apología de la violencia es en sí misma un acto de violencia y un instrumento para excitarla, extenderla e instruirla. El ser humano está por hacer. Cada vez que se le discuten sus atrocidades y se las señala como antihumanas, se olvida que el comportamiento de la humanidad a lo largo de la historia ha sido ambivalente, habiendo quien ha hecho grandes obras humanitaristas y quien ha ocasionado grandes destrucciones y padecimientos. Hay responsables de enormes males que no tienen el menor sentimiento de culpa. Esa es la ventaja del psicópata. Por su lado, quien mata, aún legítimamente, pero en el fondo sabe que eso no debería haber sucedido nunca es posible que viva con ello como una señal amarga en su vida. Modernamente matar o morir ya no pasa por una voluntad propia o ajena, la muerte sobreviene continuamente en actos de violencia sin que haya una disposición violenta subjetiva para ellos. Morir en la carretera es un acto violento diario que no remite a una intención ni suicida ni homicida, al menos de una manera consciente. Morir en un accidente de obra (la construcción sigue siendo el ramo de trabajo que mas accidentes mortales produce) es un acto violento aunque en principio el patrón irresponsable que no ha instrumentado las condiciones de seguridad no lo haya planeado deliberadamente. Matar por error también se da. De hecho matamos especies inferiores que ni siquiera vemos sin darnos cuenta. Nos defendemos de intrusos en nuestro hábitat o en nuestro organismo que nos enferman. Antes de que uno se plantee la violencia entre humanos está ya se viene dando en el proceso de la vida y ha sido naturalizada. La creación de vida implica la destrucción, la restauración y la salud también. Hay un tipo de muertes para las que no se siente ninguna clase de pena y otras que sí. Cuando te enteras que mueren 150 pasajeros en su vuelo al tratar de despegar puede generarte un sentimiento de indefensión total, en cambio la muerte de grupos armados rivales por controlar el mercado de la droga te deja absolutamente indiferente. No todas las muertes tienen el mismo valor  porque no todas las vidas lo tienen. Reivindicar el derecho a la vida de todo el mundo es un tema complejo, mucho más cuando se quiere distinguir entre el mayor valor de unas y el menos valor de otras. La igualdad condicional y un igualitarismo obsesivo no dejan de ser una presunción humanista del XIX nunca convertida en realidad e insuficientemente entendida. Mientras la humanidad siga viviendo en su mayor parte en las peores condiciones de habitabilidad, la discusión psicológica será apartada de la discusión sociológica sobre sus derechos.

En los multi-tratos temáticos también hay un ejercicio de la violencia. Hay criterios y actitudes que en ellos mismos nos violentan: la discriminación es uno de ellos. La violencia es una dialéctica expresiva que va encadenando sus eslabones: cada acto violento no se puede juzgar en si mismo aisladamente sin valorarlo en su contexto de pertenencia, en el proceso que ha llevado a él. No tiene nada que ver matar en defensa propia a matar por codicia de las posesiones ajenas. En el primer caso la probabilidad del sentimiento de culpa es menor o nula mientras que en el segundo caso ese sentimiento puede convertirse en una tortura para el homicida (el caso del protagonista de Crimen y Castigo). Todo se refiere al marco cultural de inserción. Quien mata en una guerra queda justificado por sus favores a la patria. Desde que hay obuses en las guerras, en realidad desde que se instrumentaron las catapultas y los envenenamientos de los ríos que suministraban el agua a las ciudadelas el homicida se separa de su victima, sabe que la produce pero no de una forma individuada. Es como el pelotón de ejecución que lleva una bala de salva en uno de los fusiles. Cada soldado podrá permitirse el juego mental con su imaginario de creerse que él no fue realmente el que mató al ejecutado. Hay muchas formas de justificar el papel propio en un proceso de violencia. En un mundo en que hay gente que se mata por una discusión de tráfico (recuerdo que cuando estuve en Manhattan un conductor mató a otro en una discusión en uno de los puentes) no se pueden esperar demasiadas cosas. La violencia está a flor de piel, otro tema es que se tenga la mala suerte deberse envuelta en ella. Yo que soy y me creo muy pacifico. No he tenido más que una pelea física en toda mi vida, (en la que por cierto salí perdedor y no me defendí, debo ser un cobarde) siempre he llevado las disputas al terreno de las palabras. He visto como con ellas las caras de la rabia se han puesto rojas o las rabiosas caras del atacante han vuelto paulatinamente a su estado tranquilo. Los humanos como las fieras hay que sosegarlas con sonidos de relax. Pero no siempre se tiene la habilidad pedagógica para eso ni las ganas de perder tiempo en el capullo que no entiende las condiciones básicas para una convivencia pacífica.

Lo importante del tema es el reconocimiento del potencial de violencia de todo ser humano. No hay individuo en la tierra por muy pío que sea y muy beato o santo que se le haya tratado que no tenga sus cuadros de violencia reactiva. Ojalá pudiéramos afirmar que la violencia solo pertenece a los comportamientos psicópatas o a las conductas imprevistas de los más locos. La condición agresiva es inherente a la de la vida  animal en todas sus manifestaciones y la humana no es una excepción. Esto no la justifica pero conviene no olvidar este dato para tomar medidas para reducirla hasta eliminarla por completo.

 En los mismos lenguajes religiosos existe el discurso de la violencia al hablar de dioses vengativos o discriminativos en cuanto a dejar pasar o no gente al paraíso celeste. Por su parte, en los discursos a la patria se pretende valorar la importancia de lo propio alegando la destrucción de lo ajeno. Los muertos por la patria de la Casamance en su monumento en Ziguinchor demuestran una contradicción epistémica desde el momento en que hay muertos ocasionados por esa misma patria como el Senegal unido en contra de las ambiciones nacionalistas de su región sur.  La defensa de la dignidad personal pasa también por no aceptar el ultraje ni a la propia idiosincrasia ni a la integridad física. Dejarse matar por no querer ser violento es mas absurdo que matar a quien es violento profesional. En esa segunda opción finalmente se puede pensar que se limpia el mundo de indeseables.

Elaborar el tema desde esta perspectiva coloca los actos de violencia como otros tantos dentro de la complejidad expresiva del ser humano. A menudo je visto escenas de cordialidad entre animales de distintas especies (perros y gatos domésticos por ejemplo acostados juntos) que entre seres humanos. También hay animales que tienen un comportamiento mas pacifico entre ellos (los pingüinos o las gacelas, no precisamente las palomas que impropiamente han copado el símbolo de la paz) que no el que tienen lso seres humanos La inteligencia humana no lo ha librado por ahora de fierezas del todo impresentables. Lo mejor que se puede hacer ante un tipo, caracterial y profesionalmente, violento es apartarlo del propio campo relación. Negarle la comunicación. Es lo que hacían los antiguos guanches con sus criminales, tal vez a falta del concepto de cárcel. En todo caso una cárcel como instrumento de condena y de aislamiento a un ser social puede ser menos dura de llevar que el hecho de que se le haga el vacío absoluto a alguien porque no sea merecedor de pertenecer al género humano.

Expresar todo esto en estos términos no está exento de una cierta violencia lingüística. Desde el momento en que reconozco el potencial violento de todo ser y que es por los protocolos culturales que se inhiben las respuestas agresivas pero que estas psicológicamente son producidas y son reconocibles, cualquiera en un momento dado puede destruir a alguien al que las circunstancias le enfrentan, Afortunadamente la civilización en la que estamos substituimos los duelos a muerte por la exclusión del trato, manteniendo un buen numero de contactos conocidos y otros contactos que nunca llegan a establecerse en el campo de la indiferencia que es una forma implícita de rechazo.

Falacias Democráticas

Falacias y Perspectivas del Estado democrático.

La democracia, redifinámosla una vez más, es la participación popular en la gestión del poder. Eso tiene diversas aplicaciones en cada estructura de estado y de país pero todas guardan la constante de que esa gestión es en realidad una delegación. Es decir el grueso social limita su actividad política a confiar en unos o en otros en cada temporada electoral traspasándoles la función de gobierno. Esa delegación es algo más que un acto político, si bien aceptado como el más sublime y crucial si cabe de las instituciones democráticas –el de los comicios-, es  también, o cabe interpretarlo como, una enajenación psicológica. Yo te voto para que cumplas el programa que prometes, si no lo haces te castigaré votando a otro la siguiente vez. Bueno, no deja de ser un sistema de presión pero no es directamente una participación democrática. Concebir una democracia en asambleas de participación directa pro centro de trabajo y distritos de residencia es algo que se hace tan enormemente complicado que salvo en periodos convulsos sus expresiones orgánicas no terminan por consolidarse. Cuando lo hicieron (recuérdese la experiencia de los soviets) terminaron por crear una estructura burocrática y consiguientemente un procedimiento de delegación.

No sé puede pensar que la democracia sea un estado definitivo de regulación del poder. Si bien no se ha propuesto como el mejor modelo de funcionamiento político para una sociedad si ha sido y sigue siendo la alternativa, deslucida pero alternativa al fin, ante periodos truculentos previos de dictaduras insoportables. Sea como fuere, es, desde luego  un modelo alternativo a otras formas pretéritas de tiranías en sus diversas versiones. La democracia básicamente obliga al estado a que lo sea, es decir a que rinda cuentas transparentes ante una sociedad que se las exige. No es el paraíso donde todas las opiniones coexisten tranquilamente ni todas las sensibilidades son aceptadas. Su hecho presencial no significa que el espíritu de las tiranías haya desaparecido y que la nostalgia por los viejos tiempos se haya extinguido. Hay quien sueña todavía  con sables y con su arma de matar no muy lejos de su cama. La democracia permite, si bien no de una forma ilimitada, la libertad de expresión. Su límite está justo en aquellas tesis y temas que ponen en serios aprietos a figuras de poder que no quieren ser descubiertas en sus trampas. De aquí que la democracia en el sentido de total hasta las ultimas consecuencias de su significado, el autogobierno popular, es una mentira conceptual. No solo no existe si no que no es posible que existe, --o para no ser tan fatalista- no es posible que exista dada la falta de condiciones previas de implicación social. La democracia real pasa, o debería pasar, por la intervención social continuada no desde la barrera de lso comentarios de los acontecimientos sino formando parte de ellos. Esto es, saltando del antagonismo de la posición critica como única intervención, al protagonismo de acción social concreta como intervención complementaria sin dejar aquella.  Está demostrado que cuando uno participa de una actividad es cuando se da cuenta de sus verdades dificultades de creación. Además, tiende a proteger los resultados y  a hacerse renuente de críticas externas que han hablado mucho y no han hecho demasiado. Por lo que hace al debate social hay dos tipos de intervenciones, las de quienes se mantienen en la teoría, hartos posiblemente de activismos experimentales que no han llevado a mucho; y la de quienes están más interesados en las actuaciones concretas y su respaldo un tanto refractarios a los debates reflexivos. Se dirá que lo mejor es el comportamiento híbrido generado a partir de las dos posiciones. Ni tanta teoría ni tanto practicismo. Indexar ítemes de los uno y de lo otro no resulta tan ejecutable. La democracia es un canto a la participación ciudadana justo hasta el momento es que esta participación no ponga en peligro los intereses de poder. Tan pronto el intervencionismo cuestiona la gestión de poder o los beneficios que obtienen los poderosos del mismo, va a ser recriminado y excluido. Hay un canto de cisne al participacionismo para que como fenómeno acredite la democracia pero una mano de hierro para cortarlo si extiende esa democracia a las criticas acertadas.

El estado democrático no deja de ser un gestor de una sociedad basada en el capital y en las mercancías, en su producción, acumulación y circulación. No importa el color de su enseña ni el nombre de su partido un gobierno se parece enormemente a otro por lo que hace a esa defensa cerrada del sistema. Cuando el sistema se encabrona y tuerce como consecuencia de la irracionalidad y de los egoísmos que lo mueven, entonces el estado se autorreplantea su función declarándose capitalismo monopolista de estado o  dictando reglas y arbitrando el juego. 

Cada vez que el estado interviene justifica su intervención como paliativa de los déficits que espontáneamente no resuelve esa sociedad. Pero a más intervencionismo en la sociedad significa más potestades dirigistas, en definitiva más capacidad de manipulación. El estado democrático se convierte así en una dictadura consensuada. De hecho, una de las definiciones colaterales de la democracia  pasa por mencionar que es la dictadura de la mayoría.

Una perspectiva, pro ahora utópica, del estado democrático seria el de reunir en tiempo directo y real el pulso de la opinión social. El famoso estado de la nación dejaría de ser lo que los portavoces de los cuatro partidos interpretaran para ser la recogida de opiniones de la sociedad. Cuantos más hilos directas puedan establecerse entre los gestores de gobierno y los gobernados más sabrán a que atenerse los unos y los otros.

La democracia sigue siendo un objetivo, incluso para los países con más larga tradición democrática. Nadie ha alcanzado la panacea y la falta de un movimiento democrático autoexigente con sus postulados y críticos de los limites de las sociedades democráticas, unas por pseudodemocráticas y otras por volver hacia formas tiránicas del pasado, eso sí, votadas; hace de ella una especie de espejismo como El Dorado tras el cual la expedición de Ursúa y Lope de Aguirre hacia el 1560 fracasó no solo por no encontrarlo –que no existía- sino por autodestruirse como expedición. La paradoja de los modelos democráticos es que tienen demócratas encarcelados.

No podemos olvidar que la historia de la democracia moderna ha ido pareja a la historia del conflicto mundial entre bloques y con conceptos distintos de entender la participación social. El mundo que tenemos configurado sigue siendo el de división de áreas geopolíticas de poder, aunque desde el área de influencia norteamericana, incluyendo el suelo europeo, se tienda a hacer un análisis sesgado cada vez que se afirma que los USA es el imperio más poderoso de la tierra. Mac Arthur, general, héroe de la IIGM decidió poner fin a la amenaza comunista tras la invasión de Corea del Sur en 1950 por tropas rojas del Norte. Llevó a cabo una de las mayores operaciones militares pero dos meses después la China comunista entró en la guerra con ataques aéreos masivos en represalia. Enfurecido por la derrota propuso un plan para arrojar bombas atómicas sobre China, un acto que sin duda hubiera desencadenado la guerra nuclear global .Afortunadamente para poderlo contar, fue destituido por el presidente Truman. Le evitó la IIIGM aunque comenzó la guerra fría. A escala internacional, los avisos de las distintas partes antagonistas están dados. La historia particular de cada país con sus retos concretos por una democracia a escala de su geografía particular oscila también por el panorama de afuera. De hecho la tesis que ya en su momento demostró ser inviable del socialismo en un solo país se puede trasladar a los límites de la democracia. Una democracia integral en un solo país es mas que cuestionable sino concurre la aceptación y colaboración de sus vecinos.

La condición de no verdaderas de las democracias en curso queda demostrada por la no concurrencia en igualdad de condiciones de todas las opiniones, especialmente las progresistas. En cuanto a su perspectiva podrá progresar en tanto se acepte el concurso plural y multidinámico de los análisis y las ideas a favor de un mundo de y para todos.

 

Contribuciones Disertativas

Contribuciones disertativas. Sin Propuestas inminentes.

Antiguamente creía que sin teoría social no sería posible una nueva sociedad. Sin una guía teórica era imposible una dirección de un movimiento social. En definitiva sin palabras no habría escena posterior que las  representara consolidándolas como panorama real. Al mismo tiempo nunca se dejó de valorar la acción por si misma. Mientras los filósofos de todos los tiempos y latitudes pensaban y repensaban los significados de la vida, mientras los científicos iban descubriendo una a una las leyes concretas que explicaban las formas y los fenómenos, todos los seres vivos, coexistían en distintas órdenes de tolerancias y conflictos, sin tener la mayoría de respuestas para las cosas que hacían.

El común denominador de toda clase de seres, inteligentes o no, ha sido/es primero vivir y después preguntarse –si se lo pregunta(ba)n- por el sentido de la vida. Por algún tiempo se supuso que quien hacia de su vida vocacional una entrega a tiempo completo al pensamiento y a la elaboración teórica debía construir y completar un gran sistema que diera respuesta a todas las preguntas y agotara con su análisis todas las explicaciones. El filósofo que no presentara una doctrina o un sistema filosófico completo era un maldito. También lo era el que sin decir la última palabra sobre un espacio temático decía las palabras o presentaba las ideas que no querían ser escuchadas por el entorno cultural de su época.

En algún momento de mi biografía intelectual, aun no madura, pensé que las revoluciones se hacían con un libro magistral como el ¿qué hacer? de Lenin, que diera respuestas a un momento coyuntural y permitiera reunir todas las conductas revolucionarias en torno a la respuesta a esa pregunta. Los hijos e hijas de esa pregunta, tantas veces reformulada,  en épocas posteriores sin que nos convenzan las respuestas dadas o comprobando sus errores de seguirlas, nos hemos quedado sin la tesitura de un teorema crucial que nos emparente (sea el de crear una gran organización o el de reescribir la utopía social pendiente) y con la lista de preguntas abierta y creciente. Para un vasto campo de la teoría todo lo que es dado a hacer es la disertación. La elaboración es un proceso desiderativo del que se van desprendiendo o destilando gotas esenciales para sostener conclusiones. A diferencia de la ciencia básica no se precipita en buscar la causalidad con determinados efectos. Si pinchas una determinada neurona en el cerebro del ratón este no dirá ¡ay! pero verá excitada su hambre, su sed o verá paralizada su pulsión copulativa. En la disertatividad del complejo campo de lo social, de las letras y de las fantasías de vida, el teórico no va a su puesto de trabajo cada dia con la intención de convertir el plomo en oro o una piedra en pan, o el barullo confusionista del mundo moderno en una propuesta de esclarecimiento universal. De hecho no tiene ni siquiera un laboratorio al que acudir, ni un alambique en el que destilar la sabiduría. Todo lo que tiene son palabras. Ampliará las del día anterior con las del siguiente dándole vueltas a lo mismo. Externamente será víctima de sus propias obsesiones por darle vuelta a los mismos eternos temas para los que sabe que no hay soluciones. Tal vez el matemático también vea pasar un día tras otro llenando su pizarra de fórmulas y procesos deductivos sin llegar a ninguna conclusión definitiva o el fisioneurólogo no sepa que hacer con tatas causas-efectos que establezca entre un cerebro y el resto de la anatomía que estudie al no comprender el fin último  que de cuerpo a todos los actos.

En la actividad social y especialmente en las reflexiones que mueve se diría que todo el mundo es válido para opinar sobre los actos de vida por el solo hecho de protagonizar los de la suya. No necesita ser ni científico, ni pensador de lo abstracción, ni alquimista, ni dedicarse a la investigación sistemática. De la política y de los hechos de la calle todo el mundo puede constituirse en crítico. La gente –entiéndase, los hablantes- se distinguen/nos distinguimos entre aquellos que suele decirse que hablan por hablar, sin que sepan realmente lo que dicen, y los que toman el habla como algo muy serio y como lo que les representa en lo fundamental, no usándola para propalar falsedades o para inducir a errores a los demás.  Una gran parte del habla, la que está(ría) dentro del primer grupo, es para el entretenimiento o para facilitar la vida cotidiana para la obtención de las cosas, incluidas las relaciones humanas de goce. En la otra parte del habla militan investigadores y filósofos en general, también políticos de lo social.  Todo ser humano tiene la condición política a partir de su condición de vecino con la colectividad por la que es influenciado y sobre la que suele opinar. Pero no es eso lo que hace a un político, sino su vocación profesional o de conspirador alternativo proponiendo otro tipo de estado, por tanto, otro tipo de gestión del poder. Todo el mundo sabe distinguir lo que es un político de quien no lo es. Raramente desde la filosofía te ocupas de la política. De hecho la filosofía -también el arte- ha sobrevivido al margen –y a menudo en contra del campo de poder- de esta aunque se haya beneficiado de sus auspicios y ventajas (tanto la figura del filosofo de enseñante del hijo del emperador, como la del bufón haciéndole el teatro que le complaciera, tienen una concomitancia de marginados). La cultura pide concreciones y los modos relacionales tienden a simplificar las cuestiones. Las conversaciones serias son/serían para arreglar algo. En los trabajos de bachillerato el profesorado todavía exige de los trabajos de sus alumnos un apartado final que diga conclusiones. No, el formato ya no es éste. La tríada de la tesis-antítesis-síntesis no nos sirve. Cada intervención no tiene porque llegar a una conclusión. La conclusión, en todo caso, diríase que obliga a la propuesta y esta a la acción. Detengámonos en este esquema. Cada conclusión está por ver si está suficientemente conclusa como para no revisarla al día siguiente y modificarla. En cuanto a la propuesta puede ser emitida sin vincularse obligatoriamente a su continuidad.  En las asambleas determinadas por condiciones paupérrimas la posibilidad disertativa era nula. Demasiado se hacía si se contaba con la asistencia en torno al común denominador para procurar un paliativo para un déficit. Convocar a una asamblea sin llegar a una conclusión significaba que se auto desconvocaba por sí misma la siguiente. Pero alcanzar esa conclusión esperada (consensuada o impuesta) de  no llevarla a cabo era igual a la frustración colectiva y a la pérdida de energia para una nueva acción.

La historia de las letras y de los actos está plagada de disociaciones entre el decir y el hacer, entre lo decidido y lo actuado, lo programado y lo conseguido. El político siempre se debe a su táctica plan y a su lista de objetivos, el filósofo a su disertatividad. Esto los desmarca  y envía a territorios mentales distintos e irreconciliables. El filosofo se debe a una metodología rigurosa en la que actúa en función del pensamiento, el político se debe a sus cálculos y alianzas y a lo sumo al posibilismo de lo pensable.

Cuando tomas la palabra en una asamblea ciudadana no puedes hablar de Alcíbiades y Sócrates, ni siquiera de Lisítrata, aún menos de Revolution de los Beatles, aunque eso suene más; tienes que hablar de Portoalegre y de los presupuestos democráticos, citar la experiencia de tal cooperativa o de tal otra, de determinados éxitos municipales o de formas organizacionales modélicas del espacio de otros países.   Cuando intervienes en un tema de lo social se esperan conclusiones ejecutivas. De lo contrario el habla es impugnada; ¿para qué hablar tanto si no hacemos nada? Siempre hay alguien que pregunta o piensa. Bueno, si no habláramos aún haríamos menos. Ese hablar, incluye escribir o trasladar lo que se piensa al discurso construido.  Después de décadas de escribir propuestas, mociones,  iniciativas, convocatorias, proclamas,  panfletos e insistir en citas utópicas, el agitador se cansa no ya de los demás, para los que siempre tendrá la disculpa adecuada (su inconsciencia, su incultura, su analfabetismo, su pobreza, su miedo,…)sino de sí mismo repitiéndose en el rol del agitador. Agitador es el que denuncia situaciones e insiste en propuestas de acción para acabar con ellas. No es un ignorante. Es el héroe, el que sabe más, el que demuestra ese saber en público y no se cansa de persuadir, proselitizar, demostrar y pedir la acción para la liberación de los que se repiensan darla. Sí hay motivos para la acción, para las protestas continuas, para llevar el discurso del contubernio al espacio público de la plaza, el pabellón o la calle pero la mansedumbre dela mayoría es la que decide. Al final la teoría y su espiral esotérica queda encerrada en conspiraciones metafísicas, sean eruditos o sean miembros selectos de un club. Al final todo queda en la disertatividad frente a una escasa falta de ejecutividad. Lo ejecutivo es el preparativo para encuentros disertativos. El gato medita acerca de si su cola pertenece a su cuerpo o es otra clase de animal en movimiento. En ese círculo tratando de alcanzar la captura, la de las respuestas el investigador se cansa de llegar a unas conclusiones pero se encuentra otras inesperables y el activista termina por prescindir de la constante activa de la lucha para aceptar el sosiego de la reflexión.

El momento puede ser enriquecido por las contribuciones disertativas  sin esperar propuestas inminentes. Ya hemos llegado a todas las urgencias. El mundo seguirá encendiendo las calderas de los infiernos, la gente seguirá naciendo para  sufrir y morir, el ser humano seguirá en el formato del proyecto por realizar. La teoría disertará sobre todo esto. La propuesta de todos a la acción para engendrar algo nuevo  seguirá circulando en sus distintas versiones aunque no detentará la garantía de la vanguardia o de la dirección histórica. La historia del mañana, al menos la de este siglo y este milenio  mantendrá  tendencia histórica a las viejas contradicciones, a la propiedad privada dominante, a los clasismos y a las injusticias.

La  única propuesta inminente es la del criterio que me valgo: testificar el mundo en el que vivimos y los seres que somos con nuestras acciones creativas. La propuesta es ésta: que cada cual tome sus artes como armas (sus  videodocumentales, sus pinturas, sus `poemas, sus novelas, sus danzas, su teatro, su estética, su nudismo o sus vestuarios)  salga a la calle y diga lo que valgan.

 

La Solidaridad y sus Negocios

 

Este es un panfleto contra la solidaridad incondicional. No acudiré a una ciclostil con manivela para divulgarlo. En otra época que mi noción de pérdida de tiempo se hallaba en una fase subevolucionada lo hubiera hecho.  Pero en ese otro tiempo mi grito era el de la solidaridad. Uní mi voz al grito afónico que la clamaba. En realidad todos los males de la historia se resumían en uno solo: la incapacidad humana para ayudar a los necesitados. Bastaba que cada persona compartiera sus recursos con quienes no tenían ninguno para que el socialismo fuera un hecho. No negaré que la venda idealista de mis ojos tardó algún tiempo en caerse. La solidaridad ya no es aquel grito de clase de una clase que supuestamente todos estaban/mos hermanados por nuestras miserias y explotaciones; se ha convertido en uno de los negocios modernos más sutiles. Dentro de los males de África, ya se baraja la hipótesis de las miles de organizaciones trabajando en su cooperación como uno de ellos que, lejos de crear desarrollo justifican a sus estados que no se ocupen del tema.

Cada vez que un europeo da un euro para los pobres africanos o que se dedica a apadrinar a alguien del tercer mundo olvida que está permitiendo dos cosas: que la sociedad ayudada tome conciencia de si misma, se rebele y evolucione de una vez y que las instituciones de los países ayudados trabajen en programas de desarrollo. El presidente senegalés comentó algo así como que mientras los europeos trabajan los senegaleses bailan.

En los países del subdesarrollo algo que salta a la vista es la gran capacidad para soportar oprobios de sus gentes. La esclavitud no solo fue un deplorable hecho económico, hubo una predisposición psicológica. Los esclavos africanos eran capturados por los jefes de sus tribus, algo completamente distinto a los esclavos sometidos por el imperio romano en su expansión obtenidos de  las filas de los perdedores de sus guerras.

Un estudio riguroso del panorama de las oenegés en sus zonas geográficas y ámbitos de intervención así como del intervencionismo católico y tradicional y de otras religiones posteriormente como los protestantes, revelaría que está generando un volumen de capital sí, pero para nutrir una nueva clase ascensional, no para resolver los males endémicos de los países  y temas en los que se interviene.

Hay algo de la ayuda que pervierte al ayudado si le destruye su dignidad. De una parte quien la tiene ya no se deja ayudar fácilmente y si lo acepta es contrayendo un débito o una contraprestación a la que se vincula ética y responsablemente para devolver. De otro, quien solo ve en un continente desarrollado la posibilidad del dinero va detrás de un espejismo.

La solidaridad incondicional es un contrasentido en si misma. Ayudar por ayudar puede ser una práctica que complazca o beneficie más a quien ayuda que a quien es ayudado convirtiendo a éste en un inútil consolidándolo en su incapacidad para salir de su agujero. Hay un salto de degradación del pobre que se convierte o es convertido  en un miserable cuando deja de creer en si mismo y en el tránsito de su circunstancialidad, poniendo su supervivencia en manos de otro, de un padre estado benefactor o de una institución religiosa. Hay Ongs familiares, por llamarlo de alguna manera, que confunden la ayuda con la caridad de toda la vida y al pobre con el inútil que lo será siempre. Hay que ayudarla porque así lo mandan las sagradas escrituras. Tuve la oportunidad de tratar con limosneros de todas clases: los de las puertas de las iglesias han hecho escuela y han puesto una imagen en las ciudades como una saga particular. Son los expertos en poner la palma de la mano y lo que es más, conseguir vivir de este típico gesto del vago consubstancial. Como ejercicio experimental he tenido compañeros que llegaron a hacerlo para reunir dinero con el que pagar un billete de tren o para descubrir que era un modus operandi de subsistencialidad. Los limosneros europeos ya no son unos muertos de hambre, pálidos y translucidos a punto de lipotimia, son tipos cebados, con chaquetas de cuero y con la sonrisa entrenada del hipócrita. Las almas caritativas que van al rosario de las 7 de la tarde se apiadan de ellos. Hay una estrecha relación entre lo que hace la piadosa ayudando a un desconocido que le pone la concreción de su praxis religiosa a la puerta de su iglesia y las solicitudes recibidas por oenegés de personal que espera la sopa boba en forma de tecnología avanzada o de proyectos realizados.

La definición moderna de solidaridad es la de aquella práctica de ayuda que no exige ninguna contraprestación por salvar de la extrema pobreza, la enfermedad o la muerte a hermanos de especie. Sin duda hay una solidaridad que apunta  en esta dirección. Hay otra que funciona como trust, conglomerado de empresas con exenciones fiscales, extendiendo pautas occidentales de curas o de intervenciones, que además de promocionar supervivencias y desarrollos, lo más que contribuyen indirectamente es a extender el potencial del mercado capitalista a un mayor margen poblacional de consumidores. Las oenegés de mayor renombre no están exentas de una crítica fundamental por lo que hace a trasladar enfoques externos en contra de culturas tradicionalistas basadas en principios naturistas reconocibles como válidos. Las ONGs tampoco son algo tan al margen de intereses de los poderes gubernamentales. Bernard Kouchner, máximo responsable de la Sanidad francesa fue cofundador de Médicos sin fronteras. Fue calificado como el Malreaux de la era mediática en un tiempo en el que lo más traicionado es la comunicación, también por lo que hace a la ayuda médica en países subdesarrollados. No hay que olvidar que el llamado subdesarrollo no es solo la realidad patética de un mundo estructuralmente discriminatorio, también es una elección de vida en masa. La pobreza es en si misma un concepto relativo. Un estado que no es capaz de garantizar la electricidad continuada todo el año en su territorio pero en cambio malgasta el dinero en empleados funcionariales que no funcionan o en armas, es literalmente deplorable.

Este panfleto no he conseguido escribirlo. Si lo intento de nuevo mucho me temo que pediré ninguna ayuda para nadie que se coloca en la posición de ser ayudado sin haber previsto antes las consecuencias de sus actos. Mientras la gente tenga hijos irresponsablemente, se ponga las sogas al cuello tal como lo viene haciendo, llenarles las panzas no tiene nada de solidaridad humana, es un pretexto para calmar conciencias o para no luchar por otros registros de reorganización social y de activación de las conciencias.

 

 

Democracia comunicativa.

 Democracia Política y democracia comunicativa.

Si bien la democracia política deja mucho que desear por la no-participación de todas las opiniones, sensibilidades, etnias o nacionalidades en los mecanismos de decisión legislativa, no hay otro remedio que aceptarle las virtudes en comparación con otros estados y países que todavía van demoradas en formas precedentes de gobiernos en los que clanes de poder (civiles o militares) imponen la tradición o su fuerza sin contar con la opinión mayoritaria. La democracia política, sin embargo, no es la panacea social. Los estudios críticos de las formas bipolares en las que acaban cayendo, con partidos de poder que comparten la alteridad de gobierno, demuestran dejar el grueso social en las antípodas de lo que es la plena libertad política. No hay democracia real sin participación social en los asuntos de estado. Pero tal participación pasa por una compleja estructura de delegaciones. Quien quiere participar debe organizarse en un partido al que rendir cuentas y subordinarse. Lo que realmente participa en la democracia de un país son los asociacionismos partidistas, los entes colectivos, y de estos es bien sabido que lso minoritarios suelen estar anclados en el ostracismo. Por otra parte en sus enunciados y proclamaciones la democracia se caracteriza por otorgar todos lso derechos civiles para que todo el mundo pueda expresar sus opiniones y criticas por todos lso medios posibles de comunicación siempre y cuando tal derecho no pase por el ataque lesivo, la injuria y la falsificación. En ese mismo entramado conceptual para tratar las opiniones encontramos ya un primer pantano contradictorio sobre un derecho al decir por un lado y por otro lado una regulación en su forma de decirlo. Una democracia es tanto más cierta cuantas más posibilidades se instrumenten para la expresión crítica de todo tipo, incluida la burla, el escarnio, el gag y pro supuesta la critica rotunda y seria. La única excepción que cabe es la falsificación.

Esto, que en el espíritu del papel y sobre la lectura está muy claro, no es nada fácil de articular. Las falsedades forman parte de los discursos cotidianos y los políticos, sus discursos y sus personajes, son maestros en el tema. A priori muchas tesis circulantes que se toman por buenas no pueden ser calificadas de falsedades y cuando son descubiertas a posteriori como tales, las caras de cemento de sus protagonistas ni siquiera enrojecen convencidos de que el público vive la instantaneidad y olvida y disculpa los errores más garrafales de sus líderes políticos. De otro modo no se explicaría que candidatos conocidos vuelven a ser reelegidos tras conocer abultados inventarios de sus fechorías.

La democracia política sigue su curso gestando y consolidando uan exitosa clase política (independientemente de sus diferencias ideológicas e interenfrentamientos partidistas) a la que no es nada fácil acceder, como si de la oligarquía financiera o la aristocracia encastillada se trataran.

El resto de la sociedad queda al margen del desarrollo diario de la política. Asiste a ella compartiéndola con el resto de programación de espectáculo en los canales televisivos. Para la mayoría, incluido por tanto el sector poblacional preocupado por su tiempo y su pueblo, el acceso directo a los foros de poder es un imposible práctico. También lo es a los foros de opinión de mayor divulgación. Queda la posibilidad de practicar la democracia comunicacional, es decir la de la participación con las ideas, con los propios análisis y propuestas ahí donde haya foros de escucha y lectura.  La realidad, no lo olvidemos, no es una sola, sino una conjunción de sus múltiples versiones; y la realidad política no se limita a la de la dinámica legislativa de un parlamento y los contactos de alto nivel de los representantes del gobierno sino que se extiende a todos los lugares donde hay debate político. La diferencia es que mientras desde las instituciones surgen enunciados de poder (los que se convierten en leyes de obligada aplicación), desde los lugares de debate lo más que puede surgir son enunciados de proposición  (que no se convierten en aplicaciones materializables).  Los enunciados que se convierten en leyes pasan por laboriosos procesos de mayorías-minorías y aun algunas adelantadas determinadas democráticamente generan resistencia en los sectores ideológicamente más rancios. Asistimos a un doble fenómeno diametralmente distinto: a veces las leyes adelantadas (nacionalizaciones, reconocimiento de matrimonios homosexuales, aborto…) son negadas por un amorfismo social retrasado en sus tradiciones.  En otras ocasiones, las más, los enunciados progresistas emergentes de lso debates, -la realidad del deseo de la calle se puede nombrar a eso- están mucho más adelantados que los propósitos de un gobierno para el breve plazo de su legislatura. Que suceda esto es lo más lógico, ya que los foros de debate son o pueden ser infinitos, concurriendo en ellos teóricos del deseo y del futuro no limitados por las obligaciones partidistas o por rendir cuentas a una realidad restrictiva.

Dae Jung.Kim, de Corea del Sur,  que ordenó la liberación de medio centenar de presos políticos, que parecían ser la totalidad  de los presos de conciencia;  sostuvo una idea clave “La democracia no puede ser sacrificada al desarrollo económico”. Para que haya democracia tiene que haber control público pero con transparencia. Sea cual sea la ideología del estadista la posición a favor de la democracia no queda demostrada hasta aceptar la concurrencia de las opiniones contrarias a la propia. En esa área asiática todavía está muy lejos un proyecto democrático con reconocimiento internacional. Gye Hwan.Kim, viceministro de  asuntos de exteriores del país vecino,  Corea del Norte, cuestionó la validez del foro de negociaciones con China  y Corea del Sur y los USA si estos eluden tratar las cuestiones fundamentales como las diferencias generadas por la guerra americano-coreana. El armisticio firmado después de la guerra de 1950-53 no ha sido convertido en un acuerdo de paz medio siglo después. En el campo diplomático de las relaciones internacionales todavía se mide más la imposibilidad del acceso democrático de las distintas poblaciones implicadas a los grandes asuntos. Los residentes de la modernidad pagamos aun por historias que no han terminado pero con intensos condicionantes de medio siglo –o más- atrás.

La política es el espectáculo de altos vuelos de la que la mayoría nos mantenemos al margen (incluida la población electoralista que solo ejerce como acto político el acto de las urnas) salvo como espectadores que pasan por taquilla (en la forma de pago de los impuestos que alimentan y mantienen a esa clase política antedicha).

En resumen: la mayoría de personas sensibilizadas por la cuestión política de su país o a escala internacional, lo más que le es dado la mayoría de veces, o siempre, en toda su vida, es acudir a la comunicación, la única forma contante de ejercicio cotidiano de la democracia política, lo cual no deja de ser algo a considerar. Cuando has pasado por la experiencia del riesgo de ir a la cárcel por repartir una octavilla reivindicando derechos sindicales o ser acribillado por pintar una pared con una pintada anticapìtalista, se aprecia enormemente poder acudir a la pancarta, al artículo, al altoparlante en tu coche sin que te encierren o te maten por ello.

Tenemos que la democracia política deja mucho que desear pero le reconocemos que al menos permite la democracia comunicacional, que en su etapa electrónica de internet, puede incrementar considerablemente los archivos de la conciencia social compartida, que bien podríamos asi calificarlos como la biblioteca documental de todoas. Esa democracia expresiva, testifical, documentada, elaborada supera y superará necesariamente las hipótesis que puedan ser manejadas a escala de estructuras de estado. Mientras aquí no deja de  haber los protagonismos de unas minorías y con intereses muy severos por lo que hace a restringir el alcance de la diplomacia y de los discursos, allí es posible el acceso de las mayorías que no tienen porque prohibirse.

Después de reflexionarlo no poco entiendo que la extensión de este derecho, el de la palabra crítica, también tiene que ser dado a quienes tienen posiciones demostradas históricamente como inviables. Es así que los nacionalismos de estado, los neofascismos y los racismos de distintos tipos, los religiosismos y los fanatismos doctrinarios a pesar de ser superados por otros discursos progresistas y ser interpretados por la conciencia de vanguardia como rémoras de un pasado obsoleto, no por eso hay que desautorizarlos. Una cosa es hacer callar a alguien en un foro de voz por ley cuando menciona algo falso reconocido por ley (por ejemplo la negación del holocausto judío) y otra muy distinta es impedir la opinión de un representante de un partido o de una ideología que entre sus deseos clave sigue estando el de la eliminación de otros pueblos a los que considera la causa de la tragedia humana universal. Pero ¿cómo? ¿Estas diciendo de darles la palabra a los etnicidas, a los asesinos, a toda esa chusma de tipos indeseables que no debería haber nacido? Sí, estoy diciendo exactamente eso. Dársela. ¿Por qué? 1. prefiero que los neofascistas se expresen –de todos modos no paran de hacerlo- a que no lo hagan y nos esperen en las esquinas para rajarnos porque nuestras opiniones no son las suyas. 2. Porque a través de la expresión de la propia palabra el hablante enfrentado a la argumentación termina pro entender sus fallas. 3. Porque teóricamente, aunque sea muy teóricamente, la confrontación del debate termina por instaurar el reconocimiento de verdades y por esta vía la enmienda de lso errores de concepto y de devoción a consignas de la venganza.

Otra cosa completamente distinta es si al opinante que le dejas participar en un foro que está especialmente  interesado en quemar a brujas y comunistas y en convocar a la sociedad para la cita de la próxima razzia, lo admitirás en una asamblea o ni tan siquiera que pise el felpudo de tu casa. También es muy diferente admitir su participación como opinante a que lo haga inoculando virus en el sistema informático.  Personalmente tan pronto tengo localizado un nick-nombre con opiniones fascistas dejo de leerlo pero desde el punto de vista estratégico de la comunicación democrático, por tanto la de toda la sociedad, nos toca admitir que una porción de opinantes son maestros en la literatura tóxica y negados para la contribución al debate entendido como procesos tranquilos y respetuosos de discurso y con los discursos. No se les puede separar de un espacio reservado para otros, porque incluso consiguiéndolo (hay foros un ideológicos como los anarquistas) no significa superarlos ya que forman parte de una realidad política en que las derechas no son precisamente exiguas minorías.  Contradictoriamente, pido el respeto para toda clase de opiniones porque en eso se basa la democracia real, lo cual no quiere decir aceptarlas como válidas ni dejarlas pasar como inocentes. De hecho, mi forma de entender el respeto no pasa por el protocolo de la cortesía dando el mismo trato a los demás (no todo el mundo es bueno), sino seleccionando con quien tratarse y con quien no, excluyéndolo irremisiblemente y sin contemplaciones. Democracia comunicacional sí pues, como aula de entrenos para pasarnos la pelota entre quienes sepan jugar y tengan aprendidas las normas de juego, quien hace trampa o es una calamidad, cabe la opción de ofrecerla la  ignorancia total.

La democracia comunicativa actual es tanto más posible por las facilidades de la tecnología informática. La democracia electrónica pasa a ser un símil de aquella. Inevitablemente al lado del texto o del mensaje docto hay y cabe el mensaje del imbécil, y junto al icono de una flor cabe una esvástica (que por cierto los alemanes del XX desvirtuaron en su significado originario espiritualista siendo menos conocido este que el de aquellos). En la democracia comunicativa al menos nos podemos permitir escribir sin heterocensuras ni autocensuras opinando de todo asi como pensando la misma metodología de la opinión sin poner a parir ninguna en concreto.

 

 

La Tragedia del Millonario

 

Un millonario era aquel, para los  casos de España o de Italia, Portugal, también Perú y otros países, donde la unidad peseta y la unidad lira, el escudo o el inti tenían escaso valor adquisitivo, o incluso ninguno, que tenian millones de esas unidades.  De niño recuerdo que calculábamos si algún dia llegaríamos a ser millonarios, tener un solo millón ahorrado parecía casi un imposible para la clase obrera o la gente más necesitada. Aun asi, nos parecía que sí era posible esta meta en una estimación infantil muy poco calculada o con pocos elementos para decidir. El futuro se encargaría de demostrar que no solo se podía ser millonario sino que todo el mundo debería serlo para enfrentar los gastos de vida, comprarse una casa o un automóvil. El substantivo ha continuado siendo el  mismo pasados los años pero su valor de significación ha variado completamente. Antes, un millonario era alguien que tenía mucho dinero, un millón o más, luego,  ahora, ha sido/ es cualquier asalariado que factura esta cantidad en poco tiempo, claro que su referente aritmético no tiene el menor sentido si no es vinculado al concepto monetario que se refiera. Un millón de pesetas, es decir su equivalencia ya que la peseta ha desaparecido, lo puede ahorrar mucha gente sin salir por eso del poder adquisitivo disminuido (el salario mínimo legal debe rondar esta cifra) mientras que un millón de euros seria lo que conferiría ahora la categoría de millonario en el sentido superpuesto de alguien rico a quien le sobra dinero para comprar cosas mas caras o hacer lo que a la mayoría de mortales le es negado por sus limitaciones adquisitivas (ese millón lo puede conseguir alguien que disponga toda su vida laboral de un salario de mercado: entre 1500 y 2000e mensuales). De hecho la clase media se viene confundiendo con la de la población trabajadora, separándose ambos conceptos de la idea de proletariado misérrimo que se había tenido en siglos anteriores. La sola posesión de una propiedad está alcanzando la tercera parte de esta cifra. No cabe dudar que dada la especulación inmobiliaria los compradores de ahora tendrán en concepto de propiedad esa cifra al final de sus vidas si son lo suficientemente longevas para comprobarlo.

  La idea del millonario como la del hombre rico que tenía toda su existencia puesta a cubierto, tampoco ha sido siempre una idea tan conjuntada a la de una imaginaria omnipotencia. Ni siquiera a la de una felicidad. La posesión de dinero, mejor dicho de dinero excedentario crea problemas de diversas índoles a sus poseedores. Tener mas significa pagar más. Más propiedades patrimoniales incrementa la tensión derivada de su custodia, administración, control y seguridad. Para enfrentar todo eso se necesita contratar y subcontratar a muchas personas para que pongan la energia que uno mismo no puede poner para todo. Esa delegación de responsabilidades introduce variables, angustias, faltas de cumplimiento de contratos, robos y cuestionamiento de la misma confianza. La condición de rico posibilita una psicología de estar al acecho de no ser asaltado, de no ser burlado, de no ser mentido, de no ser engañado, de no ser robado por una multitud de gente que pivota a su alrededor. Cuando además ese rico transparente sus formas no éticas de haber acumulado capital está facilitando los pretextos éticos para beneficiarse de él. Un rico no deja de convertirse en un pobre hombre, un pobre de espíritu, si su caudal monetario no consigue emplearlo para la felicidad. El dinero en el banco e incluso en posesiones inmobiliarias y tierras no deja de ser un significante que a veces puede tener escaso valor si no le sirve para vivir mejor al titular de todos estos medios.

Las revistas de sociedad, las que hablan de las florinatas de las clases ricas, no paran de explotar escándalos relacionados con arribistas que han llegado hasta ellas para chupar del bote a cambio de sexo o de amor o de las dos cosas. Los contratos matrimoniales que prevén los beneficios que ha de llevarse la ex en caso de disolución convivencial son un insulto en toda regla a las multitudes que viven al dia o no tienen la menor garantía de pagar los siguientes plazos de su casa. De la psicología del millonario se ha hecho mucha literatura. Posiblemente alguien que sabe que tiene poder económico y que con esa condición puede extender su poder personal genera una personalidad de dominio donde puede predominar la insolencia. Sabe que quien paga tiene razón. Se cuentan casos de nuevos ricos que no soportan la avalancha de dinero que les llega inesperadamente y en lugar de mejorar la vida la malbaratan dedicándola al absurdo del despilfarro. Hay gente que muere de un atracón de comida. La ambición de poseer, ingerir, les puede más  que su capacidad de integrar. Sin duda la experiencia de tener dinero, mucho dinero, sin tener que preocuparse el resto de la vida por nada, debe ser una experiencia crucial, pero eso sobrepasa las perspectivas del millonario de 1 millón de euros. Habría que husmear en la vida privada de los sujetos más ricos del planeta, los que pueden integrar una lista de unos cuantos cientos de nombres y proponerles participar en una muestra de laboratorio para estudiarlos a fondo. Quizás alguno de ellos podria tener la iniciativa de financiar esa clase de estudio.

Hay quien habiendo nacido en la abundancia monetaria nunca ha pasado por la incertidumbre de dejarla de tener. Sin lugar a dudas eso confiere un tipo de seguridad por un lado aunque puede quitarla por otro. ¿Hasta qué punto la gente que se le acerca es realmente amiga o tan solo otro oportunista más? A veces no hace falta tener mucho capital ni hacer ninguna ostentación del mismo para tener visitantes y aproximacionistas que tan solo vienen para ver lo que pueden sacar de dinero. Los viajeros blancos en África siempre cuentan la misma desagradable anécdota de miles de personas que van a pedirles cosas a la voz de patrón-patrón. Tras dedicarse a la dádiva sistemática durante una temporada terminan por dejar de hacer el primo en esa actitud de salvacionistas o  de salvalotodo que no llega muy lejos.

Los ricos-ricos deben protegerse de distintas hordas de chusmas para que no atraviesen sus patios  o pongan a perder sus jardines y formen fila, india en el mejor de los casos, para recibir su parte diaria de dinero para poder comer, fumar, beber o pagar lo que sea. Hay una película japonesa que trata de un hombre, el mas rico de su poblado, que para no perder su prestigio no deja de ser dadivoso con todo aquel que se lo solicita, hasta que una vez arruinado los demás lo desprecian por dejarse arruinar, situación de la que, por supuesto, nadie lo rescata o ayuda.

Escribo en mi condición de hombre pobre (adjetivo no auto lesivo sino deducido a partir de mis ingresos anuales en relación  a mis necesidades existenciales), que no en la  de pobre hombre, que concedo a un hombre rico la opción legítima a no compartir sus dividendos con nadie, si esa es su elección. El problema no es tanto suyo personal, por malvado que sea en el supuesto de que sea así, como del sistema que permite la acumulación de grandes fortunas personales por un lado y las grandes miserias por otro. No dudo que hay hombres ricos que sean pobres diablos que con todo lo que tienen viven la tragedia de no poder ser ellos mismos, por vivir la vida desde la artificiosidad y la mentira. No hay clase social más mentirosa que la de los poderosos, pero la mentira social se extiende hasta el rincón más extremo de una sociedad enferma que ha sucumbido a una realidad dominante impuesta.

No siempre quien tiene un estatus de poder en el sentido de la influencia lo tiene en lo económico. De hecho las democracias mas evolucionadas exhiben choques entre el poder político por un lado que representa a una región mayor de la sociedad y el poder económico de una menor parte de ella que no quiere perder sus privilegios de clase. Dentro de los mismos sectores dominantes siguen habiendo secuelas de diferencias  entre una antigua clase aristocrática dedicada fundamentalmente al goce (el de los palcos reservados en las óperas, los viajes de cruceros y aunque fuera en forma de cacerías en sus cotos privados) y no a la producción, algo reservado a la burguesía. De hecho esta clase aportó una nueva saga de millonarios que vino a sustituir a la clase rentista que no dejaba de ser pasiva e inútil para la evolución de un país. El concepto de inutilidad es siempre relativo. Para el punto de vista más ferozmente capitalista es inútil todo aquello que no produce un dividendo o una plusvalía, para el punto de vista del bon vivant es útil todo aquello que produce un placer. Resultando que la obtención de placer es a menudo gratuito o lo más barato que existe no habría que producir  beneficios previos para acceder al mismo. Es en este punto que hay una concomitancia entre el aristócrata o rico retirado que vive de sus intereses o rentas con el vago más ocioso y marginal que nunca se integró en el mundo del trabajo y que vive de su propio discurso de la marginalidad. Objetivamente  ambos son parasitarios pero el segundo será vigilado mientras que el otro será idolatrado. Lo que la sociedad condecora no es la  iniciativa creativa o el esfuerzo si no el dinero, aunque este  se obtenga por vías ilícitas o porque el dinero genera dinero tan solo jugando con el bancariamente o en bolsa. El dinero termina por angustiar al ser humano, a quien lo tiene por temor a que se lo quiten y a quien no lo tiene por que todo –o muchas cosas- pasan por la compra. Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión dijo Voltaire. Si relacionáramos la posesión del mismo con la dignidad posiblemente encontraríamos una correlación positiva en quien no lo tiene y negativa en quien lo tiene, pero esto es una hipótesis. A fin de cuentas la dignidad no encuentra una fácil definición.

No creo que las grandes fortunas hechas con especulaciones en el mercado bursátil o con la posesión de campos petrolíferos sean más éticas que las hechas con el tráfico de la cocaína, mercado ´por cierto este ultimo ante el que  Milton Friedman, economista liberal norteamericano, juzgaba contraproducente la prohibición de las drogas por su alto poder sobornador y financiador de conflictos.

La aristocracia vive del abolengo y del nombre, también de sus grandes mansiones reconvertidas en museos o palacios de visitas que generan dividendos. Algunas casas reales como la del palacio de Buckinham se autofinancia o no es parasitaria como otras monarquías, tal como la española, que dependen del presupuesto de estado. En sus delirios de clanes algunas realezas todavía creen en el fantasma del pueblo-hijo necesitado de un monarca-padre. Simeon Borisov.Simeon II de Bulgaria,  heredero del trono y líder de la Alianza Nacional creía que “la monarquía aglutinaba un poco más que la república”[1].

Los muy ricos comprenden que el proceso acumulativo de su capital nominal es superior a su capacidad de gasto. Finalmente el más rico no es más que un humano limitado por su existencia biológica. Todo lo que permite hacer su dinero no lo puede hacer en solitario por falta de tiempo, energia o medios físicos. Llega a la donación por la razón que sea, por calmar sus ecos de culpa si los tiene o porque su deseo siempre fue el de ejercer como filántropo y quiere ser recordado como tal. John D. Rockefeller a lo largo de su vida centenaria (1839-1939) donó una cantidad equivalente a 5400 millones de dólares para actividades relacionadas con la Salud, al mismo tiempo su apellido siempre se emparentó con el poder y todos los tics malévolos que lo configuran. Desde la estrecha óptica del que no entiende más allá de su supervivencia diaria con un plato de arroz partido y pasado, todo el mundo de las grandes cifras se le escapa y automatiza la idea de que por el hecho de tenerlo quien lo tiene es mala gente. No siempre ha de ser así. La diferencia fundamental entre alguien muy pobre y alguien muy rico no es solo la tenencia de dinero sino sobre todo su psicología para manejarse con unos medios escasos y con la abundancia de ellos. En un guión de ficción –no creo que eso haya sucedido nunca en la realidad- en que el hombre rico donara todas sus posesiones al hombre pobre e intercambiaran sus roles, posiblemente el primero levantaría sus condiciones desde la miseria y el segunda despilfarraría la fortuna recibida sin esfuerzo. Evidentemente es sólo una hipótesis pero cargada de la máxima curiosidad.

 

 



[1] . Expulsado de su pais en 1946,volvió al palacio de Vrana en el 2001. Dirige la campaña que se presentaba como triunfadora para las elecciones del 1 de junio del 2001. Incluso ganando no descataría optar a la presidencia de la república, cerrando un ciclo dela ironía histórica. Hay sujetos psicológicos incapaces de hacer el trueque de sus orígenes por  la adaptación a los nuevos tiempos.

La transculturalidad es el conjunto de sinergias y fusiones que se van dando entre ideas y energías de distintas procedencias, culturas y cosmovisiones.

La transculturalidad es el conjunto de sinergias y fusiones que se van dando entre ideas y energías de distintas procedencias, culturas y cosmovisiones.

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