FLUENCIA TRANSCULTURAL

El yo ignorado,

Escrito por jesusricartmorera 12-11-2008 en General. Comentarios (0)

El yo ignorado y la escena que lo espera.

Participar en o del teatro es un deseo latente en toda sensibilidad artística. Tomar la palabra, el gesto o el mensaje para un público  atento, apreciativo y finalmente aclamante, como premio a la creación; es una idea que ha rondado o ronda a no pocas personas que nos hemos acercado de diversas maneras a la esfera de lo inventivo. Pero la escena en general y el teatro en particular pertenecen a otro registro ante el que puede producirse una cierta rendición a priori. El escenario impresiona por su grandiosidad, inhibe por su aplomo, elimina por su silencio y te excluye a la menor incerteza. Ese puede ser el motor que ha posicionado a raleas sensibles en otros vectores de la creación, haciendo nacer así, figuras y obras sin los/las cuales el mundo sería huérfano. Pero esas: el texto escrito, lo decorativo, lo plástico, lo musical, han acabado volviendo y fundiéndose al espacio del deseo primigenio: el de la escena pública. Si todo es teatro, decimos, también lo son las artes en general que acaban confluyendo de diversa maneras en el espacio abierto  de la escucha y su seguimiento.

Ese espacio, congrega toda clase de estilos y de personalidades actoras[1]. Saberlo no comporta un pre-domino en la actuación teatral; contrariamente, concebirla y ejecutarla es todo una vía de hechos completamente distinta a otros órdenes de expresión artística. Los factores que moviliza tienen tanto atractivo que eso puede explicar la fe ciega en la constitución de continuos grupos de teatro a lo largo de los tiempos, a pesar de la tradicional crisis teatral que flota como sombra permanente.

El proyecto de  una acción teatral es el correlato lógico y acoplado a otros niveles en paralelo de vinculación artística. La concepción de un grupo que trabaje escénicos, desde gags simples a obras de larga duración; puede convertir la cita de arte con una cita lúdica y de lujo.  A priori no se puede establecer la constitución de un grupo con un nombre. O en todo caso no es lo más urgente frente a la constitución de una línea de trabajo y un criterio adoptivo ante lo escénico. Los textos, los contenidos y la manera de trabajarlos y dinamizarlos pueden generar el grupo. Esa relación no es reversible si el grupo se polariza en torno a indecisiones e incompatibilidades.

Evidentemente cualquier acción escénica tiene un soporte humano, una interpretación y una aportación de originalidad expresiva. Sin actores/actrices queda la escena vacía o queda flotando la demanda de encontrarlos. Que yo sepa nadie ha presentado jamás una obra de teatro sin ninguna actuación. Sería otra cosa: uan galería de objetos dejados ahí para la contemplación. Pero sí hubo quien presentó un cuadro en el que había un solo tono de color en toda su superficie y tal vez un punto puesto arbitrariamente para recordar que el monocolor dominante había sido intencional. Una obra de teatro vanguardista dejará la  tarima vacía de todo pero completamente libre para la exposición. Como si se tratara de un ejercicio de clase quien quisiera de la platea podria ocuparla para centrar la atención en lo que fuera. Pero eso es la misma vida. Seguimos empeñados en llamar teatro al edificio que contiene una platea y un escenario. Hay de todas clases, las propuestas mas atrevidas no dejan de diferenciar una cosa de la otra. Un público a la espera de una actuación. El público se auto coloca en posición de tal olvidando que por sí mismo. Incluso en su pasividad, es también actuación. El individuo social pasa, por definición, como individuo anónimo y mucho peor, invisible, inadvertible, paisajístico, pasajero, transitante y efímero. Es una contradicción: de un lado el rol de membrecía al gran grupo, al de la humanidad, al de la nación, al del gremio, de otro, la verdad de la insignificancia. El actor lucha por salir de su anonimato. Le dice al público, al que sea en la representación momentánea de todo o todos los públicos posible, aquí estoy para demostrar mis valores, para dar información de mí, para entretener o divertir. El bufón aceptó ser ninguneado por el emperador a cambio de burlarse de él en un segundo registro de superioridad más sutil e inteligente. El yo ninguneado espera sus candilejas, su momento escénico, su gran dia para divertirse a costa de los demás, para autoafirmarse a costa de la perplejidad ajena, para crecer a costa del empequeñecimiento de la masa de un público silencioso. El público, hay que decir en su defensa, que lo somos todos. Nos guste o no, se nos apoltrona, embutaca, asienta, por tanto, se nos aquieta, para ser sumisos ante la escena, para aguantar la que sea, para aguantar lo que sea. No hay un solo público como no hay una sola persona ni todas las actuaciones son para todo el mundo. Tampoco el yo ignorado se atreve a ser un yo escénico en cualquier momento y lugar. En el mundo nuestro en el que se socializa más la ignorancia mutua que su contrario la propuesta escénica trata de reactivar la anemia intelectual y librar a los espectadores de la pusilanimidad, más exactamente de la patología de la pasividad pero ni todas las escenificaciones son de recibo ni todos los públicos son aceptables. Una misma escena puede llevar hasta la hilaridad a una parte de público y dejar en el silencio de la perplejidad a otra parte. Siempre hemos sabido que un chiste lo entienden unos y otros no. Pero eso pasa con absolutamente todo: cuentos, artículos, historietas e incluso fotonovelas. Lo que diferencia un público de otro es la misma idiosincrasia de los intereses y las culturas previas. Por lo que hace a la posición actora una propuesta escénica puede ser entendida en un lugar y completamente malentendida en otro.

El yo ninguneado en la vida ordinaria y anónima busca o podria estar buscando las posibilidades actoras para no pasar desapercibido. Representando un personaje consigue la atención que no consigue por su persona real. El drama del artista consumado es que es prestigiado por su obra pero nunca el público lo va a conocer en su intimidad real. En la tesitura del reconocimiento fracasará doblemente porque logrará el aplauso para sus ocurrencias, su imaginación, sus logros, sus invenciones, todo eso una superestructura de la que se haya dotado ad hoc para no reconocer el vacío de su verdad como individuo. Por otra parte ¿qué es un individuo sino nadie un náufrago en un mundo de vacíos? Se separa o cree separarse de esa tesis aumentando sus dividendos, sus créditos, inflacionando su nombre´, elevando el listón de su caché, asociando su nombre a un dato original, el resultado de una investigación o la representación de un papel magistral.

 Establecido un compromiso de continuidad: citas para devorar hasta la última posibilidad expresiva del cuerpo y del alma; se puede acometer la hazaña de pretenderlo todo, siguiendo -eso sí- un proceso de riesgos, implicaciones, mayor entrega, empresas más difíciles, ensayos y más ensayos, representaciones  e intercambios  multiplicados con públicos de diversas naturalezas.

Para empezar, un embrión de proyecto  pasa/ría/rá por  este protocolo.

1/encuentro regular de cumplimiento formal (semanal al principio, bi o polisemanal  en una situación pre-representacional). Timing orientativo: 3 horas de trabajo real.

2/ Un tiempo de técnicas teatrales (1h) y otro tiempo (2h)de ensayo y entrada en el texto rector de la escenificación.

3/ obtención de recursos escénicos y almacenaje  de los elementos auxiliares necesarios

4/componentes de lumino y audiotecnia e imagen.

5/ Pautas directivas específicas y staff de (co)dirección: screep, aydte de dirección.

6/Sinergia entre personalidades creativas y personajes. Reparto de papeles y discusión de la función y contenido de cada obra.

Esta línea de trabajo puede nutrirse de otros espacios vinculados: la poética, la música y el arte escrito en general de donde se puede tener como una proveeduría de iniciativas así como de contactos y maneras expansivas o proyectivas de la acción escénica, constituyendo ésta así tanto origen como fin. Origen, ya que puede gestar  la necesidad de dinámicas paralelas: composiciones musicales y letras poéticas, y Final, ya que puede ser el lugar del ensamblaje de lo aportado.

El problema de la propuesta artística es que llega a impactar en sensibilidades muy enamoradas de la idea pero poco entregadas a la disciplina del trabajo. La experiencia artístico-escénica es algo más que una puesta en escena con una práctica técnica, es un estudio práctico de personalidad que mide las posibilidades interpretativas de cada cual y las reconduce a sus mejores dominios. Con Joe Orton, autor de el manicomio y el botín inicié un proceso de dirección escénica con  esta segunda obra  como debut en la dirección teatral, con un grupo de amateurs pero con experiencia en actuaciones que se deshizo sin que tuviera ninguna alternativa de continuidad. Aprendí que no basta la voluntad  ni siquiera narcisista de cada amateur para ser actor. Sin dedicación y compromiso no hay el menor futuro posible para ningún proyecto. 

Cada yo que quiere actuar, aunque sea por cuenta de un papel de personalidad al que suplanta, no puede olvidar  que tiene que representarlo con convicción y eso pasa por la suspensión temporal durante la escena de su yo real.

 



[1] No hay que suponer que la escena, y particularmente la hablada, está en manos de perfiles extravertidos de personalidad. No me consta un estudio de extraversión-intraversión de actores teatrales pero me atrevo a conjeturar que el espacio teatral es un lugar polarizante de personalidades inhibidas en los escenarios relacionales de la vida ordinaria,que encuentran allí la posibilidad de un rol confirmado y una extroversión potenciada.

Seguir las historias

Escrito por jesusricartmorera 12-11-2008 en General. Comentarios (0)

Contar las historias desde el momento en que terminan.

La literatura y la cinematografía están plagadas de historias jugosas que plantean interesantes encrucijadas a las que se pone término por la vía de la exclusión o de la autoexclusión de uno o varios de  los protagonistas centrales. El creador literario o el cineasta ponen término a una compleja trama por la vía de la eliminación. El marido de Gabrielle (de Patrice Cheraut) tras no soportar la infidelidad de su esposa decide marchar de casa, abandonando su estatuto social y en un estado personal completamente deplorable. Thomas y Teresa al final del más famoso de los libros de Milan Kundera fallecen aplastados por un camión dejando en el aire como hubiera continuado su relación, en tanto ella como esposa resignada a la promiscuidad de él. El amor libre prodigado en la ópera más famosa y emblemática del hippismo hair, donde hay una chica embarazada sin saber cual es el padre de la criatura de entre sus compañeros, es un tema que centra su atención con el resto del grupo en sacarle la venda de los ojos al chico de Oklahoma que va de pavo a salvar,  como recluta, la patria americana en Vietnam. A fuerza de centrarse en ese proselitismo la historia no habla del después: de cómo se hacen mayores los hippies con la paternidad compartida o las consecuencias de la objeción de conciencia. En un afán solidaridad uno de los hippies ocupa el lugar de la recluta y va a Vietnam a hacerse matar en una guerra en la que no cree. 

Y ¿después qué ocurrió? cabría preguntar tras cada final porque el final de una historia contada, el de una película, el de una obra no es nunca el final real. Hay un después. Lo único que pone el final definitivo a las cosas es la vida eliminada. Si queda un solo protagonista vivo para continuar el después es que la historia sigue. Pues bien, ésta  proposición artística para las pantallas y las páginas todavía falta y por otra parte parece no prudente aprovecharse de personajes famosos creados por otros y de historias muy conocidas para sacarles un partido extra creando segundas partes o bises cuando sus autores ya no están presentes. Lo cual no deja de ser una idea muy atractiva. En el campo imaginario de un autor febril podria mezclar personajes inventados en distintos tiempos por distintas invenciones y mezclarlos a su antojo. Sería una oportunidad para los héroes de los cuentos infantiles para volver a ser tomados en serio por sus públicos evolucionados a adultos, también para toda clase de héroe con ton y son dispuesto a seguir acaramelando los entretenimientos de sus lectores o televidentes. Debemos decir que la historia de las letras contiene al menos dos historias distintas, las de los autores reales con fechas de nacimiento y defunción y flores aun frescas de admiradores en sus tumbas de cementerios y la de sus personajes sin tumbas a los que rezarles aunque a veces sí con monumentos a los que rendirles homenajes. La estatua de Charlot es un doble homenaje a Chaplin como actor y a su personaje con el que se funció e identificó tanto. Hay autores de un solo personaje y otros que crean varias. Diríase que los grandes literatos son los que mantuvieron su fidelidad intraicionable a su personaje principal, hasta el punto que les dieron la categoría de la fama y de la memoria de su nombre por encima del de ellos.  La relación del personaje (necesariamente de ficción) y su autor ha sido examinada. El uno lleva a término un tipo de hazañas, claro está en el campo imaginativo,  que el otro no consigue hacer en su biografía, en el campo de la realidad. Gracias a esta delegación el individuo cárnico puede vivir gracias al resultado de su creación. Creo que los personajes de ficción deberían tener al menos la misma clase de reconocimiento que sus creadores. Si se han levantado bustos y estatuas de estos ¿por qué no hacerlo con más profusión de aquellos? Creo recordar que hay algunos.: Pato Donald o Micky Mouse, entrañables de Walt Disney. Sinceramente creo que debería haber más. También nombres de calles, avenidas y plazas.

La psicología infantil se forma en el juego y con la compañía de los personajes de infancia. No son poca cosa. Nos podemos permitir querer tanto a los personajes de ficción porque es difícil sentirse traicionado por ellos, algo que no se puede decir de no pocos de  los personajes reales que se van conociendo a lo largo de la vida.

Es un problema que un personaje termine cuando el autor poner fin a su vida como creativa o su defunción se la pone. Hay casos de autores que han querido renunciar a continuar trabajando con unos personajes, y el público no se lo ha permitido. (parece que eso sucedió con Los Simpson), convirtiendo el autor en una especie de oficina de servicio público. En cuanto a las historias terminadas de la literatura clásica con autores que llevan tiempo descubriendo los secretos del cosmos o reposan el sueño eterno con una zeta (zzzzzzz) sostenida sin traducción posible parece que no se puede hacer nada salvo acatar sus finales.

Sería una extraordinaria obra quien tomara el comienza de una novela a partir de los finales de otras. Exigiría claro esta las lecturas previas de estas para poder entender el desenlace de aquella. Lo mismo cabe proponer para historias llevadas al cine o al teatro. Un empeño de este tipo seria controvertido y dentro de la controversia no faltaría la acusación de  aprovecharse de  personajes creados por otros para hacer  una nueva producción dentro de la ficción.

Aquí hay algo que necesita ser repasado: el mismo concepto de final. Damos por supuesto que todo debe llegar a un final. La vida lo demuestra con el fin de la vida de cada organismo que vive. En su exageración del deseo, el delirio humano llega a concebir dos conceptos diametralmente diferentes al mismo tiempo: el fin de sus días como cuerpo y la ilimitación de ellos como alma que se puede servir de la eternidad para seguir  pavoneándose.

La idea no significaría cambiar los finales de origen (las películas de Glenda Jackson en un famoso cuento de Cortázar) sino empezar a partir de ellos. ¿qué es lo que pone final a un relato? Sin duda el espacio y el tiempo son limitantes para  colocarle un punto y final. Se puede decir de todo lo demás. Lo que define a un trazo como el último en un lienzo es el sentimiento de darlo por tal desde el punto de vista de la creación. Muchas cosas que se terminan son porque se dan ya por completas y suficientemente satisfactorias no porque sean perfectas o no fueran superables. Poner fin a un texto, a un trabajo en definitiva, da la oportunidad de empezar otro en el que, tal vez, se continuará investigando las cosas no completamente resueltas en el anterior.

Una fantástica historia de la literatura seria la de los bises de sus personajes, mezclándolos, llevándolos a escenarios comunes, dándoles la vuelta.

¿Qué decir de la misma idea trasladado al campo de las verdades, el de los contactos personales reales? Cuando uno rememora en sus historias pasadas, en sus adioses últimos, pasados los años es posible que haya olvidado las razones concretas de ellos, sin embargo mantiene sus conclusiones. Terminar con alguien siempre desaloja el campo para empezar con nuevas personas. Si quisiéramos, en el supuesto que pudiéramos, mantener relaciones a perpetuidad, en la práctica seria insostenible y contrario a la libertad de adquirir nuevas relaciones ya que no dispondríamos tiempo suficiente para todas. A pesar de esa observación debería haber una especie de reconsideración de los finales y concedernos la oportunidad de retomarlos para darles un plus para hacer otros cierres mejor terminados con aquellas personas que quisimos/nos quisieron y por las que todavía queda un tilín de afecto, un reditual de cariño.

En esa comparativa entre los personajes de ficción que terminan en un relato por exigencias de guion y pasar a otra cosa y los personajes con los que cada cual puebla su vida con los que también se termina por contradicciones que no hay disposición para mantenerlas, hay una semejanza total. La creatividad de autor no está dispuesta a seguir trabajando con una situación para la que no tiene una solución artística o literaria, además la cantidad de páginas o de tiempo apremian y exigen una pronto resolución. Las muertes y los accidentes ponen fin a historias que podrían tener larga vida pero que su relato no tendrían públicos que las siguieran a tan largo plazo. En cuanto a la vida real las diferencias interpersonales son pretextos formidables para poner fin a relaciones que resultan agotadoras y cuyas compensaciones no son tantas. En el mundo real cada cual también hace un poco de autor de sus relaciones y las lleva más lejos o menos según las ventajas que tengan en el plano real pero también en el fantástico.

La Vida Imperfecta

Escrito por jesusricartmorera 12-11-2008 en General. Comentarios (0)

La vida imperfecta.De la falta primigénia a las  Imperfecciones irreparables.

Otro elogio de la imperfección tratando de adaptarlo a la mía

Se que alguna vez he vivido en mi mismo la dialéctica de la bella y la bestia unas veces haciendo un papel y otras el otro. He estado con personas en la intimidad, con mujeres me refiero, de las que a la mañana siguiente me asqueé. No fueron tantas ni tantas veces pero sí las suficientes para reconocer que me metí en lugares empujado por mi deseo y con mi sentido de la estética momentáneamente congelado. Parece que el cuerpo humano llega a hacer autenticas exageraciones cuando sus urgencias vitales se lo hacen olvidar todo. El discernimiento queda al margen y la voluntad se ve muy condicionada por la necesidad. Es en esos momentos en que los parámetros perfección e imperfección no tienen el menor sentido. La urgencia los relativiza. La necesidad pasa a ser el primer y único motor haciendo que se olviden las demás consideraciones. El deseo se abre camino entre la selva que mezcla los estímulos y las des estimulaciones. El explorador se puede sentir a ratos seducido por unas formas y a ratos rechazando otras. No siempre tiene muy claro lo que le gusta de lo que no. Es como uno de esos niños que vacila por un momento en si debe llorar o no ante un revés y que según la cara que pongan sus tutores o adultos optará por una cosa u otra. Su concepto de daño o de situación desagradable no lo tiene suficientemente resuelto en su mente. El adulto tampoco sabe siempre lo que es mejor, en particular cuando se enfrenta por primera vez a un tipo de contexto, de forma, de figura, de persona o de propuesta. Debería poder decir con prontitud y convicción lo que es perfecto de lo que no lo es. Pero las cosas no le son dadas con una etiqueta de perfecto o su contrario. Esa es una valoración que deberá emitirla el usuario. Suelo decir no pocas veces la palabra impecable cuando me preguntan por si estoy cómodo en una determinada situación o con el recibo de alguna cosa. Seguramente exagero pero la verdad es que me pongo muy contento cuando no tengo motivo de queja por un servicio, una gestión, una entrega, una cosa dada,  sea un plato de comida, sea una cama o sea una butaca. Pero eso es una palabra, lo cierto es que en la realidad predomina la imperfección. Déjeseme hacer un  primer intento en definirla: la imperfección es todo aquello que actúa o se expresa deficitariamente por debajo de lo que podría ser. En ese sentido la imperfección es una pérdida de función o una función descalificada. Pero esa definición no es tan práctica a pesar de que suene bien. Como siempre para saber si una definición es operativa para una metodología analítica hay que aplicarla a un ejemplo concreto para ver lo que pasa. Hagámoslo. Apliquemos esa definición a la cuestión de la forma corporal física y concretamente a la cara no agraciada. Una persona físicamente desgarbada, facialmente desagradable puede objetarla con toda razón. Sus atributos de una estética irregular, no estandarizada y para nada ajustada a los cánones de la belleza no le quitan o no tienen porque quitarle la perdida de ningún grado de sus funciones existenciales.  De hecho puede ser todo lo contrario: la gente menos bella o incluso con evidentes déficits corporal-sensoriales pueden desarrollar más creatividad y más proyección de si misma que no quien no tiene carencias evidentes en sus cuerpos y rostros. No sé de ningún estudio que haya comparado vectores tales como  estos cinco: inteligencia, adaptación, iniciativa, creatividad y dinámica entre dos tipos de muestras de estudio, la de personas físicamente imperfectas relativas a minusvalías y la de personas sin imperfecciones, para comprobar que el primer grupo estaría mejor posicionado que el segundo. Al menos esa es mi hipótesis. La persona que es parida con una anatomía excelente y que no tiene problemas en su desarrollo, que todos sus detalles corporales le cuadran bien y que se pasa toda la vida recibiendo elogios por eso, (es decir por algo por lo que no ha tenido que hacer ningún esfuerzo personal y que le ha venido dado por la naturaleza de sus progenitores) de alguna manera adormece sus capacidades potenciales porque no tiene que esforzarse para situarse en el mundo de las relaciones. La mujer muy bonita y voluptuosa que recibe muestras permanentes del deseo ajeno queda colocada en la posición de elegir entre sus fans en lugar de adoptar la posición de buscadora para encontrar a alguien.

Puestos a vivir, es mejor tenerlo todo en la vida, empezando por un cuerpo excelente, que no dé problemas, que no enferme, que su aspecto sea formidable, que su ratio de medidas sea la ideal y que todo esto revierta en el sentirse bien con uno mismo; que no un cuerpo con déficits, unos de nacimiento y otros adquiridos, o con una estética socialmente inapropiada. La persona que tiene una cara marcada por un angioma o por un accidente de fuego en la infancia aprende a vivir con ella toda su vida y lo que es más importante: aprende de los demás, de quienes son capaces de hablar sin apartar su mirada. Su cara, sea la que sea, no deja de cumplir su función de diferenciar a esa persona de otros millones de caras. Sabemos que la clientela de la cirugía estética no ha parado de crecer. De niño viví con complejo el tamaño y separación de mis orejas, en mi percepción, demasiado separadas de mi cabeza. Envidiaba las de mis amigos, más pequeñas y menos separadas. Seguramente, sí, es seguro, lo recuerdo todavía,  recibí insultos de otros críos por ese hecho. El caso es que pensé en la cirugía como recurso ante el relativismo irónico de mi madre. Yo estaba muy lejos yo de saber que mis problemas de estética más importantes del futuro no tendrían nada que ver con esas orejas. En algún momento de mi desarrollo dejé de verlas grandes, la ratio entre su tamaño y el resto de mi cabeza pasó a ser más equilibrado. Lo más destacable de una persona no es desde luego su perfeccionismo sin mácula: la misma cantidad de pelos en una ceja que en la otra dentro de una total falta de asimetría, ojos grandes, pómulos y mentón proporcionados, labios gruesos, lengua sonrosada sino la expresión. Hay miradas intensas en caras no especialmente bellas y al revés caras bellísimas con una total falta de mirada. La mirada no son los ojos que miran sino la personalidad que mira a través de ellos.

Según se va creciendo uno va tomando consciencia lo que más gusta de su físico a los demás. A fuerza de escuchar elogios, algunos sin duda absolutamente exagerados, uno termina por creérselos. Como todas las valoraciones externas hay que situarlas en su justo lugar para que no impidan otros aspectos de la vida. Por lo general, la gente más bella y elogiada es la que accede a los lugares más destacados, a los mejores vestidos y a los mejores puestos. Por su lado la gente menos bella es la menos elogiada para la que están reservados los trabajos de cenicienta o los/las novios/as menos apetentes. El dr. Maxwell Maltz por la experiencia clínica proporcionada por  su condición de cirujano estético sostiene que las modificaciones faciales han conseguido recuperar la seguridad en si mismos a sus clientes. El se compromete con el dato de que el 95% de personas se instalan en vidas fracasadas por sus sentimientos de inferioridad que a su vez vienen dados por su falta de autoestima la cual depende de una auto desprecio corporal[1]. Lo que hay detrás de una valoración (por tanto, de una autovaloración también) son criterios (en realidad valores pre-constituidos) acerca de las cosas. Es así que determinado color de la piel,(el bronceado por ejemplo), es mas valorado que el claro, pero un exceso de tono (el de algunas pieles latinas y las africanas) es rechazado. La psicología reactiva a ese tipo de estimulaciones remite a una mente prejuiciosa, la cual la primera víctima es el mismo sujeto que la lleva puesta.

Es cierto que la psicología personal no es ajena a la forma de la que se dota. Tanto es así que la moda  y la estética facial (desde su forma más elemental, la peluquería) están directamente pensadas para realzar aspectos de personalidad. En definitiva las propuestas esteticistas vienen niveladas por una intencionalidad psicoestética, es decir cambiar la personalidad de alguien a partir de las formas corporales de sujeto: color, olor, vestuario, peinado. Los consumidores le deben mucho a modistas, estetocirujanos, tal vez demasiado, y demasiado poco a los dietistas y psicólogos que no consiguen a veces resultados de transformación tan espectaculares a tan corto plazo. No en vano la moda ha llegado a ser una industria de éxito con beneficios de primer orden. Gianni Versace, modista y diseñador italiano.representante de un imperioi económico, abatido a tiros a la puerta de su casa De él se dijo que prefirió  frente a la evanescencia la perfección: cuerpos largos y musculosos,de senos y nalgas marcados con rostros impregnados de la seducción más turbia y con formas seductivas de movimiento según Natalia Espesi.Tampoco pensaré que personas como él, considerado un maestro de la moda sea su artífice o causante, sino que expresa los deseos subyacentes en un público que siendo lo que sea, quiere dar unaimagen determinada pro encima de todo. De hecho en el vocabulario ordinario tener una imagen ha suplantado a otro tipo de expresiones que insisten en ser algo. Aparentar, ésta es la cuestión.

El elogio de la perfección por lo que a formas corporales  y sus atuendos se refiere choca en un mundo en el que aún se comercializan decenas de miles de productos con taras, tanto por sus contenidos resultantes como por su misma concepción productiva. Las biografías están colonizadas por imperfecciones del entorno: desde fachadas horribles, mobiliario urbano feo, calles desarregladas, suciedad ambiental hasta la contaminación más lesiva para la salud. En el aparentar, en la perfección aparente se ignora el contrapunto de la imperfección existencial permanente.

Valorada en si misma la perfección corporal, la de la bella, hay algo que no supera de la imperfección, el deseo de expresar sus mundos ocultos.

Muchos textos por los que me he dejado seducir son de autores físicamente discutibles, para nada bellos o guapos aunque sí poderosamente atractivos: Aute, Sabina, Dylan, Adriano Celentano, Cortázar, Mercedes Sosa,…Pero lo que da la atracción no es tanto una cara sino su gestualística, por tanto la personalidad que hay detrás que la maneja en sus muecas, rictus y miradas muy concretos y distintivos de cada cual.

Por su parte la belleza es un arma de efectos retardados al ser usada por una cultura que la manipula para intereses comerciales en contra de las mismas figuras cargadas de sensualidad y seducción pero deficitarias de atractivo y de interés. Hay un momento que la persona bellísima que vive de tal condición y por tal condición se hace dueña de situaciones colocándose en  un rol de superlativa superioridad pasa a no ser vista por dejar de pertenecer a los estímulos accesibles. Pero si la condición de feo tiene sus dificultades, la detener la excepcionalidad de bella también tiene las suyas. Las mujeres más bellas no son las que necesariamente aprecian la belleza en el otro como el primer valor, pueden anteponer el carisma, la seducción, la palabra. La belleza también puede constituir un problema en quien la tiene cuando una y otra vez se enfrenta al hecho de ser elegida o aceptada por ella y no por otras cualidades personales. Posiblemente una persona bella tiene por reto redoblado trabajar más su formación y su inteligencia que otra que no lo sea.

Encontrar a alguien que esté completamente de acuerdo con el propio cuerpo no es tan fácil, pero la cuestión no es esa adhesión narcisista extrema sino aprender a vivir con el que se tiene sacándole todo el partido que tiene incluyendo el elogio de sus imperfecciones cuando su naturaleza descarta su transformación directa.

La división de nuestros semejantes entre guapos/feos es tan absurda como otras muchas divisiones entre síes/noes de lo que nos da el mundo. Quien esta seguro de si mismo y sabe lo que quiere porque sabe quien es deja de perder el tiempo en auto observaciones de su figura externa para pensar en términos de su verdad de fondo como la persona para la que está trabajando ser.

 

 



[1]Psycho-cybernétique . Ed. Christian H. Godefroy 1979 p.43

 

Mensaje del Videoclip

Escrito por jesusricartmorera 12-11-2008 en General. Comentarios (0)

El Mensaje oral en la época del videoclip

El videoclip ha ido evolucionando hasta convertirse en un interesante indicativo de uno de los hedonismos sensoriales dominantes. Inicialmente era el formato visual para una propuesta audio-musical. Gradualmente se fue  convirtiendo en un pretexto  para la exhibición y consumo de imágenes que se auto justificaran  a sí mismas con la voz musical de la que se acompañan. Innumerables videoclips son un pretexto para el narcisismo de la actuación que a costa de copiarse los unos a los otros pierden la motivación como objetos de comparación para un balance de creatividad.  Originariamente el videoclip publicitaba una canción y un actor, era algo que tenia que suceder desde el momento en que concurría la tecnología para ello. Antiguamente se accedía tardíamente a  las imágenes documentales de artistas de la canción mucho después de haberlas escuchado en singles o por radio. De algunos de ellos solo conservo en memoria su voz porque ni siquiera retuve las imágenes fijas de sus álbumes  `por no decir que nunca accedí a ningunas otras sea porque no las hay o porque me las perdí. Actualmente en  una abundante cantidad de ofertas se accede a la imagen y a la voz simultáneamente. Es el éxtasis de la tecnología puesta al servicio de la rapidez. Hay canales exclusivamente musicales, como el NTV, camerounés, en los que tras unas horas de seguirlos como espectador puedes hacer una primera estimación de daños en tu agenda personal por estar perdiendo el tiempo miserablemente. Claro que una misma plataforma de difusión puede pasar un videoclip excelente entre dos nefastos más que al revés. Sea como fuere la impresionante cantidad de imágenes musicadas con personalidades exuberantes no deja de ser una estimulación para los sentidos.

Por su misma estructura publicitaria el videoclip pretende contar una historia que tenga que ver con el texto de la canción. A menudo se queda con una exhibición de anatomías excitantemente curveadas en movimiento, exposición de dentaduras perfectas, voces sensuales, movimientos intercorporales excitantes, bailes y acrobacias, todo ello motivo de admiración, sonrojo y envidia para quienes no estamos a la altura de esos prodigios. En ellos, la anatomía es el primer material de consumo. El mensaje oral queda a una cierta distancia de interés. Eso queda muy lejos de aquellos tiempos en que la figura desangelada de un/a cantante sola en el escenario  se entregaba en cuerpo y alma al texto que estaba comunicando. No solo cantaba sino que se creía lo que estaba diciendo. Su sola voz enlatada y sin tener  ese contacto directo viéndola en su espacio escénico ya se recibía la fuerza de su energía. Los videoclips  someten al público a tablas de gimnasia donde coreografías unificadas dan cuenta del buen estado corporal de los que danzan y  de historias que cuentan lo que sea. Dime las letras musicadas que se cantan en un país y te diré qué se puede esperar de su cultura. No tan rápido, las cosas no son tan simples. El videoclip también  es el  tecnoformato con el que mucha gente ha saltado  sino al estrella si a las plataformas públicas de visionados. Ningún problema para que quien quiera exhiba sus voces y sus anatomías, aunque aquellas no salgan de los estándares y estas tampoco, dentro de una gran proposición de esferoides y de maneras muy precisas para la performance. Hay quien utiliza el videoclip para dar cuenta de su éxito, de lo bien que viste, de los cochazos que tiene o del bello cuerpo del que dispone. Mira mamá qué guapo soy. Vale. Acaba ya y deja el canal libre para el siguiente con el que tal vez tenga más suerte y me sorprenda con una invención creativa. ¿Arte? ¿Quien habla de arte? A  una troupe de videocliperos no les metas en un tema de debate sobre lo que es arte o no-arte, la conversación derrapará hacia otros derroteros: estímulos, pasarlo bien y venta, sobre todo ventas.  El personal que se rasca el bolsillo para pagar un dvd o acepta permanecer ante un canal musical tampoco se cuestiona lo que es o no arte sino lo que le llega o no le llega, lo que llena y su contrario, lo que le satisface. En definitiva todo se resume a un esquema de estímulo-respuesta. Si el público da una respuesta positiva a las propuestas más horteras de videoclips estos prevalecerán por encima de los que tratan de mantener el estandarte artístico por encima de todo.

El valor de la canción filmada no deja de tener su peso. Comparte con el discurso político público la arena del circo moderno. La música cantada es una de las pocas formas con las que se vehicula el texto público. Se diría que la gente ya no escucha nada si no es cantándoselo. Dime lo que sea pero cantando. El adulto lo mismo que el bebé mecido en su cuna necesita de una nana. El esquema mental por el que son condicionados el uno y el otro es el mismo si bien es cierto que una nana adormece y  una buena parte de las músicas de videoclips es para poner en marcha el esqueleto y desear encontrarse con las formas voluptuosas de los contorneos en cuadriláteros mas apropiadas para placeres de lso que todo el mundo quiere tener noticia reactualizada. 

Está fuera de toda hipótesis contraria que las propuestas coreográficas son básicamente pensadas para la seducción de los sentidos y concretamente para la insinuación sexual. No puedo por menos preguntarme sobre ese decalage entre la insinuación y la falta de evidencias. ¿por qué no pasar videoclips mientras el/la cantante hace directamente el amor con un/a fan? Eso es en lo que, en el fondo, se está pensando. Ninguna objeción. Ya ha sido dicho que si los humanos hicieran el amor a diario y a demás con pautas plurales que les permitieran tener experiencias amorosas con personas de distintas naciones  la cuota de belicismo internacional decrecería considerablemente. Si la propuesta subyacente del videoclip es la de la sugestión amorosa, qué menos que escenificarla. Vale, acepto la amonestación para ese comentario y seguiré el consejo de ir al canal próximo que pasen pornografía pero no, son cosas distintas. El sexo explicito es una tecnografía para quien necesita tomar nota o no tiene al lado con quien practicarlo, la música seductiva trata de contar una historia de amor y no se fija en la velocidad del coito. No siempre, las historias de amor se mezclan con las historias de dolor y a veces no se sabe muy bien donde terminan las unas y empiezan las otras. Hay letras de canciones de amor que dan escalofríos. El amor y el chantaje a menudo vienen juntos. A lo dicho, el video clip y las letras musicadas de mayor circulación en un país dan cuenta de la mentalidad pública de sus habitantes.

Puesto que la tecnología moderna  de la reproductibilidad de texto,  voz e imagen está cada día más al alcance de cualquiera, basta(ría) quedar el próximo findesemana unos  cuantos para producir un videoclip y asi una semana y otra. Eso del mundo dividido entre artistas y no artistas cada dia me cuadra menos. Artista termina por ser todo aquel que decide serlo e instrumenta los medios para que así sea. En consecuencia hace girar su vida en torno a esta declaración suya de que lo es y la elección convencida de serlo. Los artistas dotados para serlo se quedaron en la época clásica de la música clásica. De hecho, una vez dominada o instrumentada una técnica, los productos artísticos entran en una cadena de producción que puede llegar a ser imparable. La actualidad de principios del tercer milenio da esta pauta de generalización de los medios recursivos –se puede hablar de su popularización- para que todo aquel que tenga algo que decir en un forma de videoclip lo diga, es decir, lo cante, lo culee, lo ritmifique; y adema pueda hacer eso con las posibilidades de sofisticación que existen, pero desde hace mucho el arte en sus distintos ámbitos entró en la etapa de la reproductibilidad técnica a gran escala, especialmente por lo que a imagen se refiere. Mack Sennett (Michael Sinnot,1880-1960) procedente del music-hall. Actuó en el cine cómico a las órdenes de Griffit con el que. luego se asociaría además de con Thomas Hince para formar la empresa Triangle-Keystone. Su comicidad estuvo basada en el gag disparatado. Dirigió o produjo unas 1500 pelis en 18 años.¡1500! Eso da una media de 30 por cada año de medio siglo de creaciones. A mayores condiciones técnicas más posibilidades para la reproductibilidad. Basta una buena cámara de filmación y un buen equipo de sonido para que el resto se haga solo ¿de verdad? ¿Y la inspiración, el talento, la letra, los mensajes, el sentido, la elegancia,…? Todo eso ya son pijadas. La especialidad técnica lo resuelve todo. Los fundidos de imagen y su encadenamiento rápido tapan cualquier tipo de error. En algunos videoclips da la sensación que se han montado  a ratos perdidas con gente que pasaba por ahí. ¿quieres mover el culo un rato? Saldrás por la tele. Vale. En ocasiones el contenido de la letra serio y grave no tiene nada que ver con el baile. Se prioriza el estimulo, el movimiento, el cantico, no el contenido. De un lado el videoclip, el hip hop y el rap han divulgado auténticos discursos a falta de asistentes a meetings y conferencias. Si la gente no va al texto, el texto se ha adaptado a la gente. El personal escucha lo que sea con tal de que lo pueda bailar (entiéndase, botar in situ ante un gran escenario con humos, colorines y todo eso). Se ha dicho que la música es la nueva religión de masas. Esa vulgarización del texto, en forma cantada y algunas veces con consignas explicitas (alguna banda fue procesada por ese motivo) tiene la ventaja antedicha, llevar el discurso a las multitudes, de otra parte corre el gran riesgo de su banalización, es decir, su desvirtuación y poco sentido. La misma tecnología está al servicio de un texto excelente como de otros muchos mediocres. Eso convoca a los espectadores por encima del consumo de imágenes a distinguir entre sus distintas calidades y contenidos orales.

Las troupes que se dedican a preparar su videoclip, además de hacer algo que tiene impacto plástico les vale repensar lo qué quieren decir y cómo se las arreglarán para hacerlo. Si su objetivo es decir algo, vale la pena pensarlo bien para decirlo con sentido y lógica además de encuadrarlo dentro de un formato inteligente y de una poesía progresista y de calidad.

La propiedad: uso,disfrute y recuperación.

Escrito por jesusricartmorera 12-11-2008 en General. Comentarios (0)

La propiedad: Uso, disfrute y Recuperacion.

Uno de los aspectos controvertidos en la discusión sobre propiedad está  en los contenciosos entre caseros e inquilinos con contratos indefinidos y  privilegiados. La legislación de arrendamiento urbano (LAU) no ha resuelto el conflicto de intereses a favor de los propietarios, dando lugar a una estela de situaciones paradójicas en las que  estos deben querellarse judicialmente para la recuperación de sus viviendas, por motivos de expansión familiar o de necesidades urgentes, que no estaban presentes en el año pretérito de la cesión en régimen de arrendamiento. Como  si fueran víctimas de contratos que se convirtieron en alquileres de favor o ultradisminuídos les toca pasar por los malos de la historia, cuando se ven enfrentados a inquilinos de pocos recursos o de edades avanzadas y, encima, solos. El uso de estas imágenes ha sido empleado demagógicamente para hacer prevalecer criterios judiciales injustos en lugar de razonamientos a favor de la propiedad. El acercamiento al debate sobre la propiedad es completamente distinto del lado de quien tiene alguna al del lado de quien no tiene ninguna.

Es perfectamente distinguible el casero individual, que tiene una segunda propiedad, que  en un momento pasado no necesitaba y puso en arrendamiento, del inmobiliario que tiene bloques de apartamentos dedicados a tal fin. Sin embargo legislativamente la recuperación de lo arrendado sólo es posible justificando una necesidad más perentoria y prioritaria de vivienda, de la función en uso. Es así como hijos que se emancipan o casan pueden aspirar a aquella propiedad. El dato de la cual en cuanto a sus beneficios inexistentes (puesto q los cobros de los viejos alquileres ni siquiera cubren las contribuciones) no es estimado, siendo marginadas las cuestiones de mercado para la legislación actual.

La ley de arrendamiento urbano no ha resuelto la cuestión y  sigue privilegiando a los inquilinos situaciones de oportunismo que se demoran por años y décadas. El tema es litigante y tiene mala prensa cuando el rol del supuesto prepotente que tiene más de una casa exige la devolución de la o las que tiene alquiladas  por motivos familiares o personales, cuando los inquilinos ajenos a toda reponsabilidad representan el papel de víctimas. De hecho,  se trata de una victimidad que usurpa tal honor a la verdadera víctima: la del propietario que queda vinculado de por vida a un pacto pretérito. Se trata de un tema que ignora principios básicos de ética y moral cívica. Se puede dar la paradoja insólita en este país, en que un propietario que no puede disfrutar nunca de una propiedad alquilada indefinidamente a baja cuota de alquiler, termine por pagar más por aquello que no disfruta que el usuario que la disfruta, además de sumar sus quebraderos de cabeza y de colocarse en condición de denunciable si no tiene la vivienda en condiciones.

Es lógico pensar que cualquier objeto prestado a cambio de una contraprestación económica  puede ser solicitado  por su prestador con las condiciones de preaviso pertinentes cuando el pago económico es prescindido.¿Por qué razón cuesta tanto entender esto en las cuestiones de propiedades inmobiliarias, cuando incluso es aplicado con contratos de cesión de extensiones geográficas entre países? La respuesta es sencilla. Se introduce el concepto de no-término o no finiquitación de lo pactado. Generalmente las letras pequeñas de los contratos vienen atentando al espíritu e intención de la parte contratante de una transacción dada. Ante semejante evidencia resulta ultrajante hacer cargar a propietarios con inquilinajes fosilizantes y dejando la única posibilidad de disolución  de lo contractuado con la defunción de éstos, en el supuesto de que no hagan trampas para pasarlos a otros familiares más jóvenes.  Tal positura ¿no activaría los deseos de terminación biográfica de tales inquilinos? O acaso ¿no es una manera proclive a añadir angustia a las relaciones humanas en general y a las partes contratantes en particular?

 Puesto que los asuntos palaciegos se caracterizan por su lentitud, la perspectiva de nuevas leyes queda para citas de futuro, a las que no pueden esperar emergencias del presente. Por eso no extraña que los propietarios con urgencia de recuperar sus domicilios alquilados recurran a subterfugios o alternativas paralelas para echar fuera a los antiguos inquilinos, y los juzgados procesen casos de ésta índole de presiones contra inquilinos. Ante esto cabe reflexionar, ¿no es también una clase de presión la del inquilino a perpetuidad, que se vale de una fisura legal para mantenerse indefinidamente en la propiedad,  que ocupa, sin ser suya, pero haciendo y deshaciendo lo que le viene en gana? No hay que suponer que haya más ética en este que en aquel, como tampoco que alguien por el hecho de tener un patrimonio con dos propiedades tenga más recursos que alguien que no tiene ninguna. Habría que estudiar y comparar casos concretos para hacer diagnósticos validables.

Resulta obvio para la sociedad del capital que el patrimonio constituya una de las fijaciones más frecuentes. La gente quiere ser propietaria antes de terminar los 25 años. Hacerlo a los 35 es indicador de fracaso. No hacerlo nunca parece que es lo que peor que te puede pasar. De otro lado, hay gente que decididamente no quiere serlo nunca para no ser más vulnerable ante las amenazas del estado. Este amplio campo da muchas categorías distintas. Desde los okupas de inmuebles abandonados a inquilinos oportunistas que se valieron de artimañas y de resquicios en la legislación para apoderarse de pisos a perpetuidad pagando 4 chavos al mes. Parece razonable que los propietarios quieran recuperarlo para otros disfrutes o beneficios. No hay que suponer necesariamente que un inquilino es más pobre que el propietario que le ha alquilado la vivienda. Puede suceder, y de hecho sucede, paradójicamente, que disponga libre y legalmente de recursos, sin tener que pagar  los precios de mercado por ellos. Ya lo hace el dueño de la vivienda. Son situaciones en las que el oportunista de un arrendamiento exprime indirectamente a su arrendador. Evidentemente hay situaciones clásicas y absolutamente contrarias en las que hay  basndidos, disfrazados de caseros, que llegan a alquilar fragmentos de habitaciones, y hasta sillas para dormir, a precios desorbitados. No se trata de defender a los caseros per se, como tampoco a los inquilinos, sino tratar de entender el conflicto que hay entre ambos y el vacío legislativo que no permite resolverlos.