Pronóstico y autoría del desenlace

 

En la gama de vinculación del sujeto con el objeto, la evaluación de la responsabilidad de la parte actora en el acontecer de los sucesos es indispensable para un análisis compresivo del drama existencial. Es completamente distinta la actitud subjetiva que culpabiliza a lo ajeno de sus avatares, a la que admite su parte de causalidad en los eventos con los que se encuentra. Teóricamente es bastante aceptable reconocer la interrelacionabilidad subjetiva y la corresponsabilidad colectiva en la sociedad como macrofenómeno de todos. Pero esa premisa se hace añicos cuando se trata de dirimir culpas específicas para efectos concretos.

Los litigios y confrontaciones pasan por interpretaciones irreconciliables sobre la responsabilidad en los actos cometidos. Es eso lo que lleva ante los tribunales casi todo: desde un accidente automovilístico del  que quede algún accidentado para contarlo a una problemáticas por las lindes entre terrenos. Desde que el hombre saltó de su condición de habitante y usuario del planeta a ser posesionario de sus recursos las fuentes de conflictos intervecinales no han parado de crecer. Dado ese contexto co-existencial los pronósticos de futuro han de tener en cuenta los intereses materialistas que están detrás y durante las relaciones.

Una antigua objeción a hacer un pronóstico de un desenlace fatal es el de mal agorero. Nadie quiere oír hablar de un futuro oscuro y por eso la esperanza tiene tantos adeptos. La objeción se refuerza asegurando que quien hace una previsión de un desastre está pasando a formar parte del mismo, coadyuvándolo o, incluso, determinándolo. La pregunta es si el pronóstico es completamente independiente de la intervención actoral o esta puede alterarlo. Habrá que precisar la magnitud y proyección de esa actoralidad y la relación entre un comportamiento subjetivo con las circunstancias de las que se esté haciendo una previsión. Si el médico aconseja que a su paciente fumador deje de fumar o de lo contrario puede tener insuficiencia respiratoria y engendrar un temor es evidente que la autoría va a incidir en ese desenlace, evitándolo o permitiéndolo. Pero en ese ejemplo hay dos actores que hablan del tema, el enfermo y el profesional. Mientras para el uno el campo de predicción (sus pulmones, su propio cuerpo) está al alcance de su voluntad, para el otro no lo está. Su predicción es distante, incluso gélida y brutal: si se sigue cumpliendo la premia de intoxicar al cuerpo, el cuerpo enfermará.

La mayoría de pronósticos son del segundo tipo. La posición analista hace estimaciones de futuro de acuerdo con los elementos informativos de los que se dispone. Afectan a temas objetivos y distantes para los que como individuo asilado y limitado poco puede hacer salvo pronosticar. Un posible temor al análisis  que conduce a un diagnóstico es pensar que lo precipita pero eso es tanto como creer que las piedras lanzadas al aire caen al suelo porque alguien descubrió la ley de la gravedad. No se puede decir que todos los pronósticos sean inocentes en relación a aquello que pronostican pero tampoco que un pronóstico es un factor para determinar el futuro. Por consiguiente el pronosticador puede ser decisivo en el desenlace del pronóstico que hace si es tomado como una orden y afecta a su área de influencia directa.

Hay una relación interactiva y permanentemente dinámica entre condiciones subjetivas y condiciones objetivas, entre el poder subjetivo de intervención en la vida y la vida misma, pero esto no es decir nada si no se acotan los ámbitos de influencia. El pronóstico es algo que va desde la intuición más primaria  y el visionismo más extra perceptivo a la estimación científica  mejor elaborado con todos los datos  hasta el último de los que se pueda disponer. Es difícil convertir a visionarios o estudiosos en parte responsable de aquello que predicen pero no se puede descartar que siempre exista un efecto  colateral de incidencia entre el observador y lo observador, el científico y la cobaya. En la metodología de ciencia empírica para corregir los sesgos derivados de la intervención en lo observado el mismo fenómeno es estudiado por dos o más observadores para que los informes de sus observaciones sean cotejados y se pueda afirmar con mayor objetividad las conclusiones sobre la cosa estudiada.

No es tan distinto con lo que se hace en el campo de observación de lo personal. U n sujeto `puede predecir de si mismo algo que le acontecerá en el futuro como consecuencia lógica del proceso que se va a seguir dada la concurrencia de unos elementos predominantes. Esta conclusión puede ser confirmada por otro/s observador/es neutral/es que no tenga ninguna implicación directa o personal en el asunto.

La diferencia entre tener o no tener un pronóstico de futuro que afecta al ámbito de lo personal  del observador (del pronosticador) es que va a ver reducida su implicación.  Destacados visionarios anunciaron con mucha anticipación sucesos que ocurrieron. Es legendaria la referencia de quienes previeron el hundimiento del Titanic. Hay distintas clases de pronósticos: desde los más esotéricos como este a los más racionalistas. La crisis económica actual, también otras, estaba prevista y escrita pero sin embargo no fue prevenida ni ha sido evitada.  Esto  se puede transpolar a multitud de acontecimientos históricos. Parece que hay más propensión a olvidar esa conexión neutral y ajena del pre-visor con el acontecimiento que  prevé cuando el acontecimiento del que se trata pertenece a su ámbito personal. No debería ser pero se responsabiliza a quien anticipa un desenlace con su padrinazgo aunque no tenga nada que ver con lo que pase. Si sabes que el futuro de tu relación con una persona va a ir de mal en peor no porque no intentes recuperarla sino porque de la otra parte no hay señales de respuesta por mucha disposición que tengas a un pronóstico más favorable te estarás engañado, perderás tu tiempo y encima aumentará tu frustración.  

Valorar en su justa medida cuando el pronosticador se convierte en factor de determinación de lo pronosticado o solo ejerce el rol de testimoniarlo requiere análisis muy serenos y rigurosos para cada caso en concreto. Es cierto que algunos diagnósticos (la oncología arroja casuística denunciativa de ese fenómeno) pasan a  complicar el síntoma que diagnosticar. Es cierto que la persistencia de una convicción de un evento puede convertirse en un foco energético que emita alguna clase de influencia que condicione las circunstancias para que se cumpla ese evento. Pero no es menos cierto que muchos sucesos predecibles: tumores, accidentes, enfermedades, rupturas sentimentales, comunicaciones bloqueadas o engaños estén preinscritos desde el principio de procesos, aun los muy longevos, y sean pronosticables también desde ese principio sin que tenga responsabilidad alguna quien se encarga del pronóstico.

Infortunadamente no caen bien los pronósticos y se acusa a quien hace una previsión de un acto grave  con quien lo comete (es el caso de los que advierten sobre la radicalización del terrorismo internacional confundiéndolos en sus apologista o incluso en sus autores). No, la historia tiene sus episodios  previsiblemente hipotecados desde mucho antes de que se desarrollen.

En determinadas circunstancias duras de asfixia por presiones y por un bombardeo de factores limitantes contra los que no se puede hacer nada salvo comprenderlos,  la premonición es lo que salva al intérprete de malgastar su vida tras relaciones o propósitos no compensatorios. Para Anish  Kapoor, el pintor indio que sostiene que el color es una sustancia, un valor físico; dice que lo oscuro se relaciona con lo futuro. No lo culparemos ¿verdad? del nuevo oscurantismo de siglo que nos espera.

El lenguaje sms

 

El lenguaje sms es un fenómeno comunicativo que ha nacido de los más jóvenes que optan por sus contactos escritos por ser más baratos que los orales. Puede ser equiparado a un nuevo tipo de argot en el que predominan neologismos determinados por las abreviaturas. Lo importante es entenderse no la manera dirían los protagonistas de esa nueva gestualidad que consiste en ir andando por la calle o  estar sentado en alguna parte con el careto metido en la pantalla del celular  y con dedos de las dos manos apretando su teclado ajenos a todo cuánto pueda suceder en el entorno. Para los usuarios de este procedimiento, en edades púberes, se puede rastrear la consolidación de un lenguaje no ya sólo cargado de abreviaturas sino de palabras subalfabéticas con errores notorios y abreviadas lo cual las hace intraducibles para quien no esté entrenado en ese nuevo lenguaje de contacto. Tras algunos intercambios de mensajes con representates de este medio que deben estar entre los 11 y los 15 años me he dado por rendido. No tiene demasiado objeto corregir palabras mal escritas cuando parece que lo menos relevante en sus tentativas comunicativas es la comunicación en si misma sino la apariencia de hacerla.

Si el móvil se ha convertido en un aparato destacado de la actualidad y en uno de los iconos más característicos de ésta época, el móvil en manos de un púber o un adolescente es la prolongación de su otro yo con el que comunicarse, supuestamente, con el mundo entero desatendiendo los mensajes de la realidad más clásica y más cercana.

 

 

 

Estudio de la mirada

 

Para un estudio observacional de la mirada.

La mirada es un indicador de atención observacional. Observar la observación es fascinante. Al observar esa parte de la conducta manifiesta según la cual se infiere la intencionalidad se sabe del otro lo que el otro no dice por otros gestos. Lo estudia la etología y la psicología humana. La mirada no es de competencia exclusiva de las prerrogativas humanas. Forma parte de la vida natural y de todas las especies con ojos. La mirada de las mascotas es uno de sus atributos más apreciados. Con todo su repertorio de miradas  hablan distintos significados: esperan, piden, se lamentan, miman, comprenden (al menos lo parece).La mirada tan apreciada en los perros es difícil encontrarla en intensidad y constancia en las personas.

Mirar la mirada es extraordinariamente potente. Mirar la mirada consigue tomar  no pocas muestras de la no mirada. Distinguiremos la obtención de registros distintos entre mirar y ver. Ambas funciones son proporcionadas por los órganos de la visión. Estos son terminales de captación de los cromatismos y figuras panorámicas pero la visión no se limita a ser una función mecánica de órgano sino que se completa como resultante psíquica de los procesos mentales que computan los detalles adquiridos. Lo que el órgano proporciona como apuntes de una forma, el cerebro los completa como una forma entera. La mirada humana viene determinada por la dotación de sus órganos de visión perceptiva  que proporcionan un campo visual con una profundidad de alcance. Inevitablemente muchas cosas pasan por el campo visual, basta tener los ojos abiertos pero  no todas las cosas que pasa por ese campo son computadas con precisión. Aún peor muchas ni siquiera son recordadas un rato después. Es así que pasan los nombres de las placas en carretera de las ciudades que se atraviesa que no se recuerdan al minuto salvo las más importantes. Para recuperar sus nombres hay que acudir al mapa si los proporciona o al apunte gráfico. Es así que se ven muchas cosas, gentes, gestos para inmediatamente pasar a ser una amalgama de detalles.  Es paradójica la capacidad fisiológica para la mirada y la escasa rapidez de reflejos o la reducción atencional notoria. En ese mirar pero no ver residen no pocos problemas del ser humano y de sus relaciones. La inteligencia de una persona se mide por su capacidad de retención y de relación de los detalles que contempla. A mayor capacidad de detección y retención de detalles mas propiedades subjetivas para el análisis y para reducir la injusticia interpretativa. Si bien todos los animales con órganos de visión pueden mirar no todos saben ver lo que miran. Del animal humano empezó a sorprenderme su forma de ir por el mundo sin enterarse de los sucesos. Luego estudié la metodología observacional como disciplina en la facultad de psicología en la que demostraba que dos o más observadores, incluso entrenados, mirando lo mismo da cuenta de observaciones ligeramente diferentes. Eso que dio lugar a la psicología diferencial no solo demostraba que los objetos observados son distintos según la posición del observante sino algo más relevante que cada observante  hace observaciones diferentes según sus pre concepciones, entrenamiento, condiciones o apriorismos.

Durante mi descubrimiento del mundo, es decir del mundo de los demás ya advertí que el andante estándar se desplaza de un punto a otro con escasas dotes telescópicas llevando puestas una especie de orejeras de caballo para solo mirar enfrente y no distraerse con bifurcaciones, panoramas colaterales o interferencias ajenas. El andante urbano ha adquirido gran destreza en moverse en medio de las multitudes sorteando a cientos de personas por día sin tropezarse con ninguno y también, lo que es más extraordinario, sin ver a nadie. Es así que o se recuerda caras, a lo más algunos gestos o vestidos. Aunque la vida urbana es un espectáculo continuo ponerse a mirar fijamente a alguien esta mal visto. Si por azar dos miradas se cruzan ambas tienden a apartarse. Vengo practicado la mirada observacional desde siempre. Eso me hizo llegar a una conclusión terrible: la gente no quiere ver. Sale a la calle para no ver, salvo lo indispensable para no tropezar con un árbol o caerse por una alcantarilla. Ha decidido que lo menos importante de una calle poblada son los demás. Se detiene ante escaparates a los que dedica minutos o se pasa un buen rato ante un mapa del suburbano si atreverse a preguntar o aparta la mirada de su guía de turismo. El otro desconocido lo trata como nadie. Eso se explica por inhibiciones resultado de fetiches culturales (“no hables con ningún desconocido”, una orden, mala, sin duda, para niños, que retumba en la caja craneal del adulto) pero también por algo peor: la saturación del otro, sea quien sea, de cualquier otro, no importa su color, su cultura o su idioma.

Observación mientras escribo este texto en una cafetería-restaurant marroquí en la costa atlántica. Llega una furgo  de turistas extranjeros dando un tour por la zona. Entran en  tropel al salón. No dicen nada a nadie. Piden cocacolas o refrescos (es media mañana y la temperatura es baja). Los observo detenidamente y por repetido a varios de ellos. Ninguna mirada se fija en mí. No me ven. No existo. Mejor lo digo en plural: no nos ven, no existimos, tampoco miran los detalles del entorno salvo los refrescos que piden. No se trata de ninguna prepotencia de los hijos colonialistas. Es una forma de ser: visitar el mundo sin querer tratarlo solo para reproducir formas conductuales que hacen en la demarcación de sus barrios antes de tomar el avión. El estudio de la mirada del turista da para  varios volúmenes por ella sola. Las miradas son distintas según los tipos psicológicos de personalidad. La mirada fija suele ser interpretada en una mayoría de sitios como una mirada provocativa. La insistencia incluso puede ser tomada como un despecho o una agresividad. Basta llegar a un sitio y ser rodeado por gente que te mire sin decir nada esperando un regalo o simplemente examinando los detalles del recién llegado (experiencia que tantas veces se repite en el África negra) para que este se sienta incómodo. Esa incomodación tiene que ver con un sentimiento de desnudez. La observación de cualquiera, la sola observación atenta, proporciona muchos más elementos de su personalidad de lo que se cree en un principio. Su sospecha es lo que le inquieta. Un observador neutral atento puede saber mucho de alguien por su forma de andar y por su esquema corporal además de por su forma de vestir.

Puede argüirse que la mirada glauca, (mirar sin ver como si las pupilas estuvieran fuera de órbita) viene determinada por la saturación de los parámetros estimulares. No se puede fijar la mirada en detalle de todo lo que se ve y se opta por el campo de visión genérica sin posarla en nada en particular (salvo los escaparates y los artículos de venta). Solo que excepcionalmente dos miradas que se cruzan se posan la una en la otra por un rato sostenido para pasar a otros gestos con los labios, la nariz, el conjunto facial o las manos. La conducta humana no es más que la expresión de un sistema nervioso que la lleva. Su capacidad observacional remite al algoritmo operacional de su psique en la que interviene la fisioneurología pero también la ideología. Si la gente viaja y se mueve por el mundo pero sin embargo no mira para ver sino que mira para no tropezarse y poder decir que estuvo en tal o cual lugar es porque hay un conjunto de valores  (o anti valores) detrás  que la determinan en esa perspectiva. Desde el momento en que el sistema `perceptivo humano es mediocre (el estudio de la escucha de los sonidos y de los significantes así como de los otros sentidos, en especial los del paladar,  olfato y el tacto, también pueden arrojar conclusiones de apoyo a lo que pasa con la mirada, con el tocar y no sentir, el comer pero no degustar, el oler pero no distinguir). En esa mirada distante y despersonalizada hay algo del sentido de autoprotección o autodefensa innata. No ver realmente a nadie para que no se sienta invitado a lo que no se le quiere invitar, no ver realmente las situaciones para no asumir con plena consciencia su realidad intrínseca.

En el no ver se le corresponde también la ausencia de interpretación. El ver se corresponde con el detallismo: la percepción del os colores, de las formas, de las presencias. Si bien proporciona fundamentalmente colecciones de semblantes y de panoramas, su compendio es importante para examinar mas detalles. La facultad del oído tampoco garantiza la escucha exacta como la de la lectura la comprensión total de lo leído. El debate tras la lectura de un libro o de un texto, incluso corto, pone  de relieve la atención prestada. En el fórum de una película otro tanto sobre lo visto. En el paseo por una calle emblemática o principal de una ciudad también la experiencia que se ha obtenido y así sucesivamente.

Un mundo repersonalizado, donde la gente se tuviera en cuenta como personas posibles y ejercitara de tales habría mas dedicación atencional perceptiva, mas baños mutuos de imagen sin pasar por las calles y por la vida por encima de todo o queriendo mezclarse con los detalles ajenos, en sus formas y en sus propias miradas.

Cuando se pasa al habla, la forma de mirarse o no a los ojos, o si se desvía la mirada a los labios o a otros puntos, ya es un poderoso indicador de lo que se puede esperar del otro. En alguna ocasión he renunciado a seguir hablando con una persona porque distrae su mirada en otros puntos externos sin fijarla en la mia o se dejaba interrumpir por estímulos continuos. No es que alguien con la mirada fija sea garantía de una total atención pero suele serlo más que quien la tiene constantemente desviada. Si además es huidiza es que tiene bastante a esconder.

En el (auto)inventario de incompletudes del sujeto humano el de no ver y observar atentamente sus entornos y a los demás lo coloca en una posición indiferente ante su mundo y su época donde lo prioritario pasa por la consolidación de su egoísmo y de su interés. En paralelo y contradictoriamente puede hacer muchas conductas supuestas de interés humano (visitar museos o visitar memorándums o recorrer miles de kms sin detenerse en los detalles ajenos). Recomendaría un rescate de la mirada para ver y no solo para no tropezar con el otro, sino para tenerlo en cuenta como fuente de experiencia y de enunciados, por tanto de mirada atencional y de escucha, pero está muy claro que esa recomendación llega tarde en una especie animal en la que hace del autismo su mayor sentido de la autodefensa.

La criticabilidad del crítico

 

La condición de criticabilidad la tiene todo viviente que no se libra de la metáfora o del escarnio según le toque y del análisis denunciativo de sus incoherencias y gapazos. El crítico en relación a lo criticado y al agente portador de la conducta criticada no hace más que adelantarse a lo que éste hará en relación a aquel si tiene la oportunidad. De hecho todo crítico por su condición de actuante incurre en actuaciones objetables y, a la que se descuide, muy reprobables. No es cuestión de andarse con susceptibilidades por decirnos los unos a los otros  las fallas e inconsistencias aunque es cierto que hay medidas profilácticas para tampoco hacernos demasiado caso. Hay que filtrar muy fino para encontrar las pepitas de oro. Sé de escritores que no leen nunca las críticas de sus nuevas publicaciones, directores de teatro que viven de espaldas a lo que dicen de ellos, articulistas que prescinden de los comentarios formalistas que generan sus artículos y creadores en general que prescinden lo que dicen de ellos para no dejarse afectar. Se diría que los discursos coexisten sin tener porque congeniar. Cada uno va a lo suyo y se reconoce en lo que es pero no se interesa en detalle por lo que hace. La excepción a eso es la de la figura del crítico que estudia lo que objeta, lee lo que critica o acude al espectáculo que luego evalúa. Se sigue diciendo después de los estrenos aquello tan socorrido de “éxito de crítica y de público”. Está conectado. No está de más leer el comentario crítico (no confundir con los reclamos publicitarios) de una nueva performance antes de arriesgarse a desplazarse hasta ella para perder el tiempo. El crítico es alguien que habrá ido antes y dará sus opiniones. No deja de ser un informador. Si es un crítico independiente su análisis no tiene porque coincidir ni favorecer con la compañía, con la sala de distribución, con la claca o con los actores. Si es acertado puede resultar desagradable pero inexpugnable en lo que diga. Antes sospechaba que el crítico de teatro o de cine era alguien que se agazapaba en la última fila en el sitio más discreto para tomar sus notas para no perderse detalle. Luego aprendí que cualquiera que se interese por la calidad de los consumos evoluciona a crítico si antes no ha muerto en el intento de empachos indigestos de productos adulterados, tanto los que se introducen por la boca como cualesquiera otros asumidos por el sistema perceptivo.

El crítico lleva delantera. Su forma de captar, ver y gozar un espectáculo, una conferencia, una lectura es ya desde una posición analítica. Su modo de percibir es dual: de un lado hace de espectador y otra de observador, No se le pasan por alto algunos detalles y además de impregnarse de imágenes, escruta mensajes, se detiene en detalles, inventaría despistes y vacios o subraya lecciones y gestos magistrales. Luego, ante su ordenador, le saldrá a chorro lo que podía haber dicho de viva voz, si tras el foro, la película o lo que fuera se hubiera dado esa posibilidad. Como lo tiene por la mano presentará su análisis, lo  enviará el mismo día o lo publicará  en cuanto pueda y luego pasará a otra cosa. El crítico es el tipo que mete el dedo en la llaga o en  el recto para saber el estado de la cuestión. A fuerza de entreno enseguida descubrirá si está ante una obra de arte o algo que quiere parecérsele.

La crítica artística cumple una función indirecta: mantener el nivel de intelectualidad alto y lúcido ya que lo que es permitido hacer en arte hasta la demolición si es necesario no es permitido hacerlo en política. (glosa marginal: los políticos vocacionales deberían ser enviados una temporada al inicio de sus carreras a sesiones duras de psicodrama, teatro amateur, lecciones de oratoria y confesionarios de sinceridad para tener una buena dote con la que enfrentar sus carreras con más éxito). En política basta la menor crítica para que la gente abandone el foro con la típica reacción infantil de no aceptar que el otro –que por supuesto es criticable- se tome la arrogancia de criticarte. Véase el boicot de 9 paises (Usa y algunos de la UE sobre todo) a Ahmadineyad y de paso a toda la cumbre internacional sobre racismo por acusar a Israel de racista (la prensa se ha hecho eco de ello diciendo que ha sido por insultar a Israel). El premier iraní no puede presentarnos un país que sea el país terrenal y desde luego tiene mucho retraso histórico por lo que hace a las garantías de los derechos humanos pero eso no impide  su derecho a la crítica. BanKi-moon, el secretario general de la ONU, lamentó esa reacción pero no fue más allá haciendo su propia crítica al abandono. Por cierto “lamentar” es uno de los verbos diplomáticos más en alza.

El problema del crítico es que puede decir la verdad. Eso asusta tanto que la diplomacia e bloque se ha convertido en un nuevo espectáculo para dar vidilla a la mediática y no resolver nada. todos los estados tienen cosas que esconder, por eso forman parte de la complicidad común en no decirse las verdades para no perder los favores. Si alguno lo hace puntualmente es que se equivoca y es inmediatamente proscrito por el resto de la comunidad de juego, se le echa del club por no respetar las normas de juego. Con el crítico que funciona de francotirador se hace lo mismo, se le aísla o se le ignora. En particular si no representa una posición de fuerza y no es miembro de un grupo que lo avale. Lo que menos importa, como suele suceder siempre es el qué, y lo que más, el cómo, el momento, el poder de divulgación, el impacto de resonancia.  El crítico más experto y ético no por eso deja de ser criticable, pero la criticabilidad del crítico no lo anula como tal. Eso es lo que está olvidando la industria de la información y de la imagen. Por su parte el crítico pillado in fraganti en su propia salsa de errores (nadie es tan inmaculado como para no tener sus propios déficits y agujeros) si no está preparado puede autoexcluirse por no poder soportar la presión. Todo seria mas sencillo si nos aceptáramos en la volubilidad humana y hubiera una disposición constructiva al aprendizaje mutua y a la superación colectiva de los traumas humanos.

En la libreta de los versos

 

Un poemario de viajes no es otra cosa que la recopilación de textos versados motivados por experiencias interactivas por un recorrido geográfico. No habría otra diferencia con cualquier otro texto de poesía desde la quietud de un puesto de escritura. Un poema es un fijador de memoria que hace de radiografía de una emoción en un  momento dado en cualquier contexto atravesado. Su facilidad orgánica permite ser escrito en cualquier parte e incluso en cualquier momento. He llegado a utilizar el reverso de billetes de metro para escribir una ocurrencia o el dorso de un recibo o incluso una servilleta de papel esponjoso en un bar. Cualquier cosa sirve para atrapar a la musa que te ronda cuando quiere. Lo habitual cuando viajo es llevar un cuaderno o una libreta donde meter textos de pretensión poética, que si bien no logran siempre serlo sí cumplen con la función de un recuerdo vivencial. Muchos poemas son instantáneas  de momentos cruzados de los que se puede desdibujar el ambiente físico pero no la emoción que los engendró.

Los textos de In-quietudes han sido reunidos a lo largo de distintos años y de la suma de un cierto número de lugares.  Están reunidos bajo un título deliberadamente equívoco. La inquietud se refiere a lo no quieto, en este caso al sujeto móvil que va de una parte a otra mirando lo que no le es dado al sedentario; y también a las motivaciones para pensar. El sujeto inquieto es el que no permanece impasible ante las cosas de su mundo.

Dentro de los atuendos indispensables del viajero  que tiene curiosidad por las cosas, no podía faltar la libreta donde caligrafiar estrofas sin más lucro que su relectura inmediata.

Me he encontrado una y otra vez a lo largo de mi vida en  folios a menudo y   en la libreta de los versos  con intención de convertirla en libro. Ahora que me atrevo en tal envergadura caigo en la cuenta de que los textos reunidos abarcan una década entera y fragmentos de otras dos. Tiempo suficiente para dar por cerrado este poemario aunque no el poema del viaje en sí que es lo que quintaesencio en la vida. Viajar no significa solo moverse de una ciudad a otra. Es también la evolución del pensamiento. Vivir es viajar por las reflexiones y por las ideas. El viaje poético es un atributo de la mirada esencial y no un producto de geografías. El poema de no importa que latitud exótica no es mejor por haber sido concebido en ella que el poema hecho en casa. En todo caso la poesía es una de las pocas cosas que acompaña al viajero cuando no tiene nadie a quien expresar su sentirse dice[1]  de Dámaso-Alonso[2]  que solo la poesía podía saciar su sed existencial. La poesía es quizás tanto más hipervalorada cuanto menos opciones artísticas y culturales alternativas se encuentren pero lo que es seguro es que una existencia sin ella resulta más atávica y difícil de gozar. La instancia poética permite el control de la realidad cuyo atributo principal es el de la imperfección e insuficiencia. El poeta se hace viajero del imaginario, marchando más allá de los límites sociales y políticos establecidos. Y el viajero se hace poeta cuando no hay nada en parte alguna que lo pueda colmar si no es con la reinvención del mundo desde sus palabras. En una época ultra-tecno como la actual hablar de poesía  parece que es estar fuera de onda y escribirla resulta sospechoso. Desde la entrada al mundo de la triple dobleuve  con Bervers-Lee[3] se diría que lo poético está fuera de lugar. No es así. Mientras haya alguien que se exprese en clave poética y alguien que se identifique con ello desde la lectura la poesía tendrá larga vida. Escribirla tiene bastante de riesgo y en todo caso no es posible hacerlo sin una vida arriesgada. El trovador de antes recorría  lugares el de ahora sigue recorriendo corazones. Mercè Rodoreda decía que ”hay que vivir peligrosamente”. Lo poético es la expresión de esta vida llevada al límite de sus posibilidades. Para Carmen Martín Gaite[4] cambiar de casa supone creer cambiar de vida. Para el poeta de los viajes cambiar de lugar es cambiar de poema y trucar los sentidos.

El poemario de viajes reunido en in-quietudes  gira en torno a la eterna demanda de un mundo en un planeta que no lo tiene, de una humanidad en una gente  que no la engendra, de una filosofía en un pensamiento que no la concibe, de un amor en unas circunstancias no siempre posibles. Es por eso que cada texto queda sin terminar. Todos quedan en suspenso como si tras su último vocablo hubiera  puntos suspensivos. No hay conclusión posible. Sólo hay formas que giran en torno a sí como el  torbellino de un tío vivo dando vueltas en toro al mismo eje. No importa cuantas vueltas se haya dado, el giro siempre gira en torno al mismo eje: lo poético gira una y otra vez en otro a sus mismos temas centrales y quien lo hace entretiene la vida y sus aventuras disimulando la vida clavada a la materia y la constancia de un espíritu preso en la condena de su destino. Lo importante es que en la libreta de los versos me encontrara y me encuentre y que siga formando parte de los útiles de viaje porque eso querrá decir que todavía hay motivos en los panoramas de los que hablar, miradas en los ojos de la gente que me cautiven, voces de cualesquiera partes de las que saque nota, verdades del mundo por las que afilar mi lápiz.

 



[1]  tomado de Victor García de la Concha, crítico.

[2] Ex director de la Real Academia. amigo de V.Aleixandre, de Lorca, y de Rafael Alberti.

[3] Bervers-Lee, Tim fue el creador de la World-Wide-Web

[4] (Salamanca 1925-) Irse de casa. Anagrama. Es su novela más ambiciosa y lograda en su momento de publicación. El título tiene que ver con la idea del cambio personal al hacer un cambio de morada.

Entre la distancia y la ausencia.

La distancia y la ausencia son palabras que han llegado a ser confundidas presuponiéndose que la una implicaba la  otra. Ambas nociones están variando sustancialmente en los últimos tiempos. Estar/no estar había sido siempre la doble característica binaria para describir la ubicabilidad ajena, la accesibilidad a otra persona. La disposición del otro pasaba por su presencialidad. Trabajar significaba acudir a un centro de trabajo (costó mucho tiempo admitir que había un trabajo doméstico, que también significa trabajar  y además uno de los más multifacéticos, también costó un cierto tiempo crear redes de colaboración sin la concentración de los colaboradores en el mismo espacio físico) y estar con los demás pasaba por salir y reunirse con ellos. Salir se convirtió en uno de los verbos que más se usaban en relación a la vida social y a las relaciones con los demás.

 El planeta digital  viene cambiado el concepto de coordenadas porque la noción de espacio está en profunda transformación. Ya no se refiere a un lugar únicamente físico, sino a un lugar de encuentro o una tecnología que lo facilite. La cita virtual  ya ha dejado su periodo infantil de pruebas y experimentación para pasar a una de perfeccionamiento y considerable importancia. No solo tiene pleno derecho a su reconocimiento en toda su entidad para el valor del contacto humano, sino que puede superar en eficacia a las relaciones presenciales. El potencial de esta verdad es tal que todo el discurso de la ansiedad (el de la queja contra el otro por no estar) se encuentra descolocado por no tener coartada. En una época en que la telefonía móvil todavía o había desarrollado los celulares de bolsillo, una amiga me cuestionaba que nunca estaba localizable. Le propuse que me comprara un móvil, por aquel entonces muy caro en comparación al abaratamiento  que  experimentó ese artículo. A partir del momento en que  se va disponiendo masivamente de  celular o de ordenador portátil cada persona es una terminal de una gran red, también una fuente de emisión, un generador de imágenes e infos, y sobre todo un interlocutor posible. Otro asunto es que se articulen las condiciones  para la conversación y el entendimiento.

Había heredado los conceptos de viejo cuño de la era predigital de tal manera que los correos personales con personas queridas estaban marcados por esa doble noción de la distancia (en el sentido geográfico literal) y de la ausencia (en el sentido de la no presencia). Los últimos tiempos están demostrando que la no presencia física no tiene porque comportar la ausencia. De hecho hay reencuentros con antiguas relaciones en el espacio digital, en alguno de sus recursos comunicativos, que restauran relaciones bloqueadas o distanciamientos emocionales  e incluso pueden adelantar a la intimidad que se consiguiera antes en la época del contacto presencial.

Mi experiencia de no estar en casa o estar en otra ubicación o país me costó ser interpretado en mi falta de interés o en mi ausencia permanente. Mi paradoja biográfica me ha indicado es que desde lejos (expresión de viejo cuño) podía estar tanto o más interesado que estando cerca. La verdad es que las cartas y con ellas un registro de comunicación mayor se suelen escribir desde la distancia. Una carta simbólicamente contiene un acercamiento mayor que la  oralidad permitida por la proximidad cercana.

Los viajes y las exploraciones por el mundo me demostrarían que la distancia ha dejado de tener el peso espectacular que tuvo en el pasado. Hoy día, prácticamente, todas las distancias son  fácilmente superables por la enorme red de transportes que existe pero  también lo son sin necesidad de desplazamientos ya que de las cuatro razones de ellos (transporte de mercancías, exploraciones geoculturales, contacto físico humano y comunicación) la comunicación se puede hacer en perfectas condiciones a distancia siendo además ésta la que  propicia, prepara o informa de las posibilidades de las  otras tres.

Quedar para verse las caras ya no es tan importante o lo es tanto más  si la comunicación escrita falla. Verse las caras también implica condicionar al otro para que dé la suya en el sentido metafórico de hablar, explicarse, decir, comunicar, destaparse. Pero todo eso no es nada que no se pueda hacer por webcam y por comunicación escrita con, evidentemente, las variables específicas de cada forma de contacto.

En Correo de un padre ausente/Correo desde la distancia fui reuniendo todas las cartas que envié a mi hijo de niño -del cual fui separado convivencialmente a una edad prematura- a las que también fui agregando las que le seguiría enviando de adulto. Si no estaba yo físicamente a su lado al menos que estuvieran mis palabras escritas.  Por supuesto las palabras escritas no iban a sustituir mi presencia convivencial pero al menos me representaban y demostraban mi pensamiento continuado para con él desde cualquier parte en que pudiera estar. Después de mucho  tiempo de corresponsal de no poca gente he llegado a la conclusión que casi nadie tiene tiempo para el correo escrito salvo una rara saga de amantes de la comunicación intimista expresamente volcada para que quede constancia. En esa  manera de información de lo personal queda al descubierto todo: lapsus, verdades dichas, deseos de todo tipo, los cumplidos y los que no, experiencias tenidas, las que han valido la pena y las que nos han hecho perder el tiempo… La comunicación escrita tiene entidad propia no quedando relegada solo a una información complementaria a la que pueda ser oral. De hecho hay relaciones en las que lo escrito tiene un peso más considerable que las oportunidades dadas a la oralidad.

La ausencia en la actualidad  es una construcción de la voluntad en lugar de una imposición por los limitantes materiales del contacto. Sea cual sea la distancia hay maneras para la relación virtual. Esta virtualidad permite rescatar el virtuosismo  comunicativo que ni siquiera la oralidad presencial lo proporciona.

Actualmente, mientras la distancia es un concepto objetivo determinado por imperativos externos la ausencia es algo que forma parte de las sensibilidades de cada cual. No está más ausente de tu vida aquel que está lejos sino aquel que elude la comunicación, la demora o no la corresponde debidamente. Personalmente no soy –no suelo ser- quien interrumpe la comunicación con los demás, (el mundo ya lo encontré muy disoluto e incomunicado cuando me estrené en él como para incrementar esa lacra) pero sí  he pasado –y continuaré pasando- por no pocos episodios de disrupción de la comunicación cuando el vertido crítico no ha gustado a la otra parte. A mi pesar  el mundo está muy bloqueado y a pesar de toda la tecnología todo termina por volver al silencio cuando a falta de palabras se opta por callar o a falta de argumentos se opta por insultar.

El correo de un padre a su hijo (seguramente la idea también me vino dada por  las noticias que recibí de otros escritores/as que lo hicieron con los suyos pero sobre todo por la determinante insalvable de la separación) no deja de seguir las pautas de todo correo o al menos de la mayoría de experiencias de correo postal (que luego sería digital), el de una parte más dedicada (la mía) y la otra menos interesada en las respuestas e incluso en hacer acuse de recibo de los envíos. De niño, de  mi hijo tan solo recibí una carta  en Alicante, que además había sido el resultado de  un trabajo de clase en su colegio. Si con los años saqué adelante mi correo hacia él fue para que lo recordara y para que quedara un testimonio de los avatares de nuestra distancia.

Escribir cartas a alguien supone hacer un libro que dura toda una vida. El correo personal es uno de los géneros más intimitas que existe. Quien las escribe no es totalmente consciente de su coherencia o no lo es  mientras no las relea todas de golpe como libro avanzado o terminado, algo que nunca he hecho con ningún libro mío, ni  los epistolarios ni  los otros. En ese sentido el escritor de cartas si ha sido sincero y espontaneo con ellas es una de las personas más trasparentes que existe porque no tiene temor a que sean usados como documento para revelarlo tal como es. Al revés al sospechar eso hay gente que no escribe nada para que eso no lo comprometa. Siempre hay el peligro de tropezar en el mundo con ultra legalistas que se acogen a la literalidad de una frase sin entender el contexto en el que ha sido escrita.

Después de vivir  distintas clases de distancias físico-geográficas con personas queridas y luchar contra la ausencia para superar  tanto mi sentimiento de soledad como  la no correspondencia de la otra parte  no pude por menos que reconocer sus ventajas. La ausencia del otro permite trabajar en lo propio desde el aislamiento. En cuanto a la distancia ya ni siquiera tiene sentido comentar, que tomar distancia de lugares permite entrar en otros capítulos biográficos, otros contactos y otras fuentes de saber.

Demora y fosilización del mensaje.

El silencio es parte integrante de la comunicación y la distancia es además de un espacio físico que diferencia dos puntos tridimensionales una separación sentimental que tiene a dos personas en vibraciones distintas. Lo que más caracteriza esa separación es el tiempo del contacto, la diferencia reactiva en los encuentros, la misma frecuencia de éstos. He visto como que todas las experiencias de vida giran en torno a estos tres ejes: tiempo, espacio y mensaje. Desde la no-habla la comunicación sigue su curso. La inferencia es parte de ella. Hay mucho que leer del silencio, mucho que aprender de la distancia, mucho que aceptar del tiempo. El otro esperado se va haciendo espectro en la medida en que su presencia no es segura y cuando se da se recibe con tardanza. ¿Cómo explicar al ausente que su compás de espera, lógico en su proceso, puede ser totalmente fatal para la relación con el otro? Yo traté de vivir la relación con cualquier otro siempre en estado presente, no importando el tiempo que hubiera transcurrido entre una cita y la siguiente. La realidad limitante me enseñó (es decir la impaciencia ajena me enseñó) que pasado un cierto tempo de espera quien te esperaba no solo deja de hacerlo sino que además te borra de su memoria. Eso yo no lo entendí  del todo pero acataba sus consecuencias aceptando la distancia irreversible, la desmemorización progresiva y finalmente el olvido. Con las décadas sumadas he aprendido que he olvidado nombres de personas que para mi habían sido muy significativos en unos momentos dados. (Es posible que esa desmemoriada esté demostrando lo contrario). He aprendido que lo que más se puede valorar no es tanto la presencia a perpetuidad de alguien (algo absolutamente risible aplicado a la totalidad de contactos humanos) como su lección dejada, su predicamento que haya podido ser tomado como propio, su hábito que haya enseñado algo.  Es así que el comportamiento resultante es un sumatorio de aprendizajes e ideas tomadas de mucha gente sin que haya vuelto a saber nada más de ella ni espere saberlo. Poco a poco me he ido acostumbrando al silencio y al habla subvocal, a un interiorismo meditacional y a la mismidad, por encima de formar parte de algo colectivo o de algo grande. La cultura envolvente sin embargo marca los roles a seguir cuyo recordatorio va reapareciendo. Es así que con todas las contradicciones me encuentro sentimentalmente en conflicto. Mi ética y mi elección existencial me han llevado a enfrentamientos y a la pérdida de relaciones. Por otra parte no estoy dispuesto a renunciar a mi pensar y a mi identidad para complacer las filigranas y ñiguiñoguis de mis relaciones para conservarlas. Ordeno mis relaciones sentimentales (un tema nada fácil), y llego a la numeración de los ordinales porque las `personas también adquirimos cuotas de importancia según las cuales estamos antes o estamos después. Auto observo mis sentimientos y mis deseos sabiendo que no quiero renunciar a mi programa de vida, a un proyecto en el que cada día me implico un poco más y hace que esté interesado en lo externo un poco menos. Tras pasar  por mil momentos extraños de tratos humanos he llegado a la conclusión más antitética de todas (contraria a mis propias tesis iníciales también): la de que el ser humano no cambia, se inhibe y reprime, modifica su puesta en escena, pero esencialmente no cambia. Es el mismo una y otra vez. Se repite en revivals interminables. Y esa visión penosa es aplacible tanto como especie a escala global y en su itinerario histórico como a escala particular y en cada itinerario biográfico. El problema de aceptar esto es que en consecuencia el silogismo lleva a reconocer que si el ser humano no cambia luego entonces el intérprete de esta tesis tampoco cambia. Exagero deliberadamente ya que en el fono sí admito leves cambios y modificaciones a lo largo de la historia aunque no se me escapa que éstas han sido más relacionadas a la técnica y a las maneras que no a la esencialidad existencial. La metáfora de la vida humana es la de un ser rígido que se opone a sus propios saberes e inteligencia. Eso lleva a que el trato que tenemos los unos con los otros sea dentro de este marco genérico y de esta previsión. Cada uno vivimos nuestras vidas en función de presunciones que tomamos por certezas. Posiblemente nos equivocamos en la presunción pero el futuro nos da la razón convirtiéndola en certeza.

Después de tratar con muchas escenas equivocadas en mi vida y advertir que es contada la gente, víctima por lo general de sus pronto-reactancias y de sus orgullos, capaz de volver sobre sus pasos y corregirlos además de reconocer públicamente sus equivocaciones y pedir perdón, infiero que el porcentaje mayoritario de individuos insisten en sus trece con tal de que prevalezcan sus egos. Por eso muchas expectancias de modificaciones de conducta ajenas son compases de espera irrentables o quiméricos y contar con la autocritica como instrumento de autorregulación es desmedido. Más bien los individuos conductuados se posicionan en sus inercias que les satisfacen lo suficiente como para caer bien en su círculo inmediato sin importarles todo lo demás. Es así que la comunicación queda reducida como recurso instrumental. Si sirve en su funcionalidad para obtener cosas y sobrevivir parece que se anda sobrado. Puestas las afinidades y las diferencias, el mundo externo se gestiona por una geometría de la distancia interpersonal. Basta con adaptarse a este principio motor, todo lo demás queda fuera de pensamiento. Claro que esta elección incluye a quien tiene tal pesar en estar también fuera de ética. La comunicación discursiva que pretende el entendimiento acerca de las coincidencias y los encontronazos o acerca de lo aceptable pero también de lo denunciable suele tener problemas por sistema. Al final de cada frase y de cada idea que pueda herir al otro o a alguna escucha habría que recitar la cantinela de las buenas intenciones a pesar de las palabras usadas. “Mais naides se crea ofendido/Pues a ninguno incomodo; /Y si canto de este modo/Por encontrarlo oportuno/No es para mal de ninguno/sino para bien de todos”.  Termina diciendo José Hernández  en Martin Fierro. No es verdad. No hay discurso  ni canto quirúrgicos que salga bien parado sin recibir la pedrada del que no tiene dudas en lapidar al irredento. Reivindicar la comunicación desde la sinceridad es el trueno; practicarla, el rayo. Después de probarla de todas las maneras posibles y recoger resultados adversos o de incomprensiones, queda el artilugio de las maneras mimosas, sino el subterfugio de los sucedáneos, finalmente el sortilegio invocando las mancias.

De acuerdo con el principio de que no todo es decible por factores inhibitorios y formalidades, además de por no concurso de receptividad o de inteligencia, -aunque estimativamente todo lo pensable es pasado a lenguaje en un contexto u otro-, es legendario que se mide a priori si una persona es o puede ser receptora de lo que hay a decir. Optar por no hacerlo en un momento dado de máxima sensibilidad, crispación o debilidad intelectual y demorarlo sine die, no significa que el futuro vaya a poner fecha para hacerlo. Tener que callar por miedo a las reacciones de ahora significa tanto socialmente como en lo personal una auto inhibición que va en contra de la libertad, de la personal por no decir lo que se cree, y la del otro para permitirle que siga sumido en su cobardía para enfrentar las cosas. En definitiva, dejar de decir el mensaje en el contexto que lo produce va en contra del contexto mismo, ya que lo mantiene tal cual sin contribuir a cambiarlo, y en contra del mensaje ya que queda como un testimonio mudo para, tal vez, otras lecturas literarias lo puedan aprovechar para otros contextos. En conclusión, la demora del mensaje genera su deriva y su fosilización, cualquier cosa que lo aparta de su función.

Las enfermedades ante el ordenador

 

conferencia en SNVB

jesusricart@hotmail.com

 

TV y Ordenador Personal

Al principio del aparato de tv también surgieron serias dudas de que un monitor pequeño pudiera llegar a sustituir el contacto directo con los grandes escenarios del espectáculo. No tuvieron que pasar demasiados años para que aquel aparato acabara convirtiéndose en una figura polar en cada hogar. Y sigue siendo uno de los primeros objetos de adquisición en la preparación de un nuevo apartamento o habitaje. La referencia a la tv es obligada frente al fenómeno del ordenador: ambos cumplen una presencia electrodoméstica. Ambos tienen una pantalla, ambos son trasladables y transportables con relativa facilidad. La diferencia es que uno aliena al espectador o lo coloca en una posición pasiva y abutaca y el otro le permite la interactuación o se la exige en tanto que instrumento de trabajo.

 

El ordenador como  factor intelectual.

El PC vino a poner orden en los procesos crecientes de las burocracias de la administración pública y en las gestiones administrativas del empresariado privado. El volumen creciente de datos y de documentos gestó la necesidad de la informatización de los referentes con los que se trabajaban. Fue así como se siguió un largo proceso que fue pasando de las carpetas a las fichas perforadas y de éstas a los dígitos binarios. Para los trabajos de despacho la antigua terminología[1]  ya no evoca los muebles o los archivadores metálicos o los folders o las estanterías correderas, sino sus iconos o directorios  en la pantalla de un monitor. El ordenador es la máquina indispensable para los negocios y las actividades intra e interempresariales. También para todo  aquel que necesite comunicarse de un modo  eficiente con los demás.es especialmente condensador de saber o de recursos de saber. En un mueble relativamente pequeño caben fuentes de información que tradicionalmente necesitarían miles de metros cuadrados de expansión física. También se ha convertido en un estimulador de la imaginación infantil y un juguete que no lo es que facilita la ordenación mental i la aceleración de la dinámica intelectual.

 

-El ordenador como figura electrodoméstica y central en la vida  profesional y privada. Esta centralización en una casa o en una empresa se ha ido consolidando en la medida en que los viejos procedimientos de elaboración y de administración se fueron convirtiendo en obsoletos. Ciertamente hay quien sigue aferrado a las viejas formas y lleva sus tiendas o sus pymes sin haber adquirido un ordenador, lo cual se presta a una polémica que mezclará el romanticismo con la ingenuidad técnica.  Hay escritores ilustres que no se despegan/ron de su pluma estilográfica Lo que no quita que el marchamo de los tiempos modernos pase por él y  constituya tanto una necesidad social como  un instrumento de desarrollo personal que se concreta como  demanda  prematura desde el marco infantil.

 

-Actitudes de objeción. Oigo hablar de la objeción a un  aparato de consumo de esta envergadura desde hace 20 años, es decir desde un momento en que sus prestaciones eran infinitamente inferiores a las actuales. Esas posturas que objetan la novedad per se  auto condenan a  continuar con las viejas dinámicas de siempre en las que no caben ampliación de resultados e incremento de los recursos. Nos toca admitir un tipo de personalidades bloqueadas ante cualquier tipo de innovación y negadoras de aquello  que no acaban de entender por no querer expandir sus inteligencias. La resultante de este proceso mental es que  coexiste lo nuevo con lo viejo negando hacer las cosas a más velocidad, con más eficacia y con menor tiempo. Las objeciones al innovacionismo han existido y existirán siempre y no están exentas de razones para irse retroalimentando. No obstante quien no amplia sus posibilidades recursivas seguirá sirviendo a su antiguos y obsoletos métodos de  proceder en sus trabajos y administraciones. Cabe considerar la cuestión no sólo desde el punto de vista de las necesidades personales sino de la instrumentación de procesos (sobre todo de cálculo y de diseño) que en la era- pre informática resultaban inasumibles.

 

-el impacto dentro de las relaciones personales. Pero toda innovación no se limita a aportar ventajas si no también a modificar el panorama de relaciones. El ordenador y en particular sus posibilidades comunicativas  con el mundo a través de internet  absorben un tiempo considerable en su usuario que lo quita del tiempo privado. Es así como la máquina puede ser interpretada como un objeto rival si no infernal que vampiriza la energía del cónyuge o del hijo o de uno de los padres en detrimento del tiempo reservado para ser compartido en la intimidad o  de otros asuntos de trabajo. Es por eso que hay una  indisposición apriorística de algunos padres a  facilitar tarifas de conexión a internet  de sus hijos o de algunos cónyuges a  que sus partners  naveguen en el ordenador hasta altas horas de la noche.

Es más común que sea uno de los dos quien guste de navegaciones internautitas y de comunicación digital que no los dos al unísono, con lo cual la comprensión del tema se hace más difícil y  la interpretación del hecho puede llegar a ser visceral.

 

-Indicadores de medida de la necesidad y uso del ordenador. En el marco laboral el ordenador es la máquina de sobremesa (los portátiles de portafolios además de los nuevos adminículos: microordenadores de bolsillo) para la mayoría de empleados en funciones administrativas y/o ejecutivas. Y es un aparato que hace de nexo de relación entre el mundo profesional l de la oficina y el trabajo en si mismo que pueda hacerse desde casa.

 En el marco  doméstico el ordenador va ocupando  un espacio mayor según los intereses de cada usuario. Desde los videojuegos  de los niños a los procesadores de texto de los adultos pasando por un bombardeo de nuevo soft con el que obtener música gratis, el ordenador es bastante más que  una torre+monitor para ser una fuente de recursos inagotable. Para medirlo en su realidad importancia no basta con saber de la existencia de uno-o varios- repartidos por las habitaciones de la casa, sino que es necesario  establecer un relatorio de indicadores de medida de su  espacio psicopersonal y culto-relacional en cada usuario.

a/ numero y contenido de programas de soft que se  simultanean o se suelen emplear, descartando en esta contabilidad todos los que están instalados pero son infrautilizados.

b/su uso compartido con otros usuarios de la casa.

c/su cómputo de tiempo de uso diario

d/La subclasificación de este tiempo en usos de navegación, comunicación personal o trabajos

e/la inversión en formación y reactualización el hardware y del soft

 

-El tiempo horario frente a la pantalla. de todos los indicadores el más aparente es el del tiempo global consumido frente a la pantalla. cuando de hecho un usuario puede estar haciendo múltiples actividades manteniendo aparentemente la misma posición frente a la máquina. Puede hablar, puede escribir, puede leer, estudiar, indagar, obtener información, hacer  pedidos y un sin fin de tareas más que hasta no hace mucho exigía hacer desplazamientos entre despachos, usos del teléfono o ensobrar cartas.

Para una situación familiar doméstica, el tiempo pasado frente al ordenador puede ser vivido como un tiempo de deprivación del tiempo personal  compartido. Los efectos nefastos pueden darse a dos planos:

o->El  de las personas q reclaman más atención personal que la ven substraído a causa del ordenador

o->y quien concede más espacio personal a su ordenador que a su pareja entrando en un círculo encadenado de  sondeo de estímulos -y tal vez placeres- que no le da la cotidianeidad.

El monitor del ordenador no es la primera pantalla de la casa  con lo que la experiencia de la atención absorbida por una máquina ya se dio en  anterioridad. La diferencia es que  el consumo televisivo forma parte de un consumo alienado suficientemente consensuado, mientras que el consumo de ordenador permite una  autonomización del usuario liberándolo de ser un espectador pasivo.

 

- La postura sentada. Ergonomía y proximidad. La postura predominante del usuario es la de estar sentado. La pantalla no puede reflejar los puntos de luz eléctrica de la sala  en la que esté como tampoco  Las entradas de luz natural. todo reflejo sobre el monitor pude sobrecargar el trabajo de la vista. Las pantallas policromas  han constituido una revolución frente a los  sistemas anteriores del msDos y las de fondo negro o azul de las que se destacaban los dígitos blancos...

La línea divisoria  horizontal imaginaria central del monitor ha de quedar a la altura de los ojos. Ni más arriba ni más abajo. En ambas situaciones las cervicales se mantienen forzadas y a la larga ocasionan consecuencias desagradables. Puesto que la pantalla de 14,15, 17 o más pulgadas cubre una cierta extensión, el recorrido visual por los dígitos ha de conseguirse con un movimiento ocular en lugar que con un movimiento continuamente forzado de la cabeza. Lo mismo ovale decir para el teclado cuando es necesario acudir a su mirada para apretar la tecla que corresponde y no otra.

Mirar repetidamente al teclado para escribir o no hacerlo con todos los dedos necesarios ya es una base propiciatoria de errores posturales en el acto de la escritura mecanográfica.

 

-La nitidez de la pantalla. El ordenador no es un aparato perfecto y se va cualificando en la medida en que va incrementándose su amplio espectro de usuarios. El tintineo de los dígitos en pantalla es lo más problematizante. El movimiento de las letras o la falta de resolución suficiente de  los caracteres y formas digitales obligan a un sobreesfuerzo que puede ocasionar presbicia y su incremento. en la medida en que sea posible conviene trabajar con dígitos perfectamente distinguibles y con máquinas en las que no se escatime un plus de inversión por conseguir esa mejor calidad.  Las láminas transparentes protectoras  no impiden otra dosis de sobresfuerzo. en la medida que vaya siendo posible los monitores de pocas pulgadas van dando lugar a las maximizadas y las viejas pantallas a los nuevos componentes que fijan mejor la imagen.

 

-Las radiaciones del monitor. No queda establecido que haya unas radiaciones especialmente alarmantes. O en todo caso no más que las de un aparato de tv convencional. Pero en tanto que una fuente movida por energía eléctrica genera un campo de radiación a su alrededor. Resulta obvio que hay que toma una distancia considerable del monitor sobre unos 50/60 cms.

Las afectaciones físicas más relevantes son la postural y la visual.

 

-La afectación visual. cuanta mayor fijación haya de la vista sobre un objeto mayor esfuerzo se le está pidiendo. Eso afecta a la pérdida de contraste y a la necesidad de cristales reguladores de aumento para compensar la rigidez ocular. La alternativa es la de introducir una gimnasia visual en paréntesis de trabajo y cambiar los objetos de enfoque, introduciendo intervalos en los que la mirada pase de la pantalla del ordenador a la pantalla de la vida: a través de ventanas o en el resto del salón. Desgraciadamente  el panorama global de muchas oficinas está pensado para la mayor eficacia a corto plazo y el abaratamiento de los costes de construcción lo cual suele ocasionar la ineficacia a largo plazo, el incremento de disfunciones de los empleados y la neurosis generalizada. Sin duda hay  establecimientos oficinescos que  sólo pueden contar con la autorización de apertura por la negligencia ministerial de  salud.

 

-La afectación postural. Los focos tensionales se generan a partir de actos de repetición inconsciente de posturas erróneas. Estos están inscritos en  los hábitos más ordinarios y comunes hasta el punto de tomar por correcta la actitud errónea de tan generalizada que está en los demás y de tan memorizada por el propio cuerpo. Los errores los podemos rastrear en comportamientos tan continuados como las maneras de cargar nuestras bolsas o libros, la forma de conducir, la forma de abutacarnos en el sofá, o de tomar posición en el reposo nocturno en la cama. Desde luego también en el modo de sentarnos  en un bar[2] , una aula o en el autobús y en el modo de incorporarnos al levantarnos del mismo. Este cuadro de tendencias al  error postural sistemática solo puede admitir una política personal  auto educativa y de autoconciencia corporal y el seguimiento  de ejercicios o programas de compensación.

 

-Opciones de asistencia profesional. Hay una multivariedad de segmentos profesionales que se ocupan del cuerpo y de  los impactos somáticos  creados por el tipo de vida  que se vive. Cada uno tiene su propio sistema teórico y sus técnicas de intervención en los nudos desestructurados de la anatomía. Posiblemente no es tan relevante buscar la técnica mejor o la teoría más elaborada como el profesional  con más dominio en el tema y con el cual haya una empatía suficiente que convierta las citas de trabajo con el síntoma en avances de su solución. desde la quiropráctica y la osteopatía, a la kinesiología, la Reflexología, y la terapia craneosacral pasando por otras muchas  la cultura de los nuevos establecimientos sanitarios permite  encontrar vías de enfrentamiento a cada tema de dolor.

 

-alternativas de urgencia antitensional. Como  mecanismo de autoayuda y especialmente pensado para las personas que han/hemos elegido un ritmo de vida intenso y desbordante, y que no encontramos tiempo para acudir -al menos una vez por semana a un terapeuta corporal-se puede seguir una tabla de actitudes en el mismo espacio tensional, sea el despacho laboral o el estudio doméstico.

o->elección de una buena butaca de trabajo, que sea giratoria y cuyo respaldo permita el recogimiento de la zona lumbar y que cuente con apoya brazos.

o->Desperezamientos cíclicos que permitan el estiramiento del cuello y del brazo sin necesidad de levantarse.

o->La incorporación de un segundo monitor en el área de trabajo que obligue a  un cierto movimiento semicircular de la butaca.

o->Contrarrestar un mundo de papeles, carpetas y de tenebrismo oficinesca con notas de color que recuerden la simbólica de lo que dejamos fuera: una planta, pósters y pinturas, y música ambiental suave.

o->El rito del té. La nueva concepción de las relaciones laborales en tiempos de trabajo ya contempla espacios y pausas a lo largo de la jornada para tomar café y fumar (lamentablemente) o para estirar las piernas y hablar (opciones interesantes). En el espacio doméstico  cada cierto tiempo vale la pena levantarse y tomar una infusión o  ir a mirar las planteas o  cambiar de gesto corporal. Si se rutiniza este acto puede ser un sistema de auto-regulación del cuerpo.

o->el cierre del ordenador cuando no es necesario tenerlo encendido y no se está trabajando con él.

o->

 

-Taller de autosalus como espacio de  comunicación reciproca con el cuerpo y de trabajos de respiración, relajación y reposturación. de hecho en los espacios profesionales de trabajos de administración, dentro de la nómina de personal ya debería estar contemplada la contratación de un profesional de la salud que habitualmente ayudara a la relajación y al desentumecimiento. A falta de esto los teams bien organizados pueden organizar sesiones de grupo para compensar los avatares de la función laboral. Y en último extremo hacer estos encuentros fuera del trabajo con otros colegas y compañeros que  necesiten de la relajación como  de una práctica cotidiana para obtener ventajas de revitalización.

 

 

 

 

 



[1] ficheros, folders,documentos o escritorio, ya no encuentran su correspondencia en  textos sobre papel, carpetas de cartón o  mesas de despacho, sino que se refieren a los espacios virtuales de trabajo.

[2] Una reciente experiencia de estreno del nuevo VIPs cafetería de Rbla Catalunya en Barcelona:butacas y mesas semifijas nos hizo sentir encorsetados. Es notorio el desprecio de las gerencias de estos establecimientos en los que para conseguir tres o cuatro plazas mas de sitio condenan a imposturas a su clientela.  ese dato es suficiente motivo para no repetir  el consumo en el lugar referido, que sin duda ha perdido en calidad frente a la antigua configuración del mismo almacén en el mismo local.

Buscando un dios por compañero

 

Howard Mumma[1] en El Existencialista hastiado[2] revela una parte no conocida de Albert Camus, el referente más popular, además de  Sartre, del existencialismo francés. Es un libro que dio a la edición muchos años después de haber sostenido conversaciones con ambos, aunque fundamentalmente  con el primero, con el que cual se vio varias veces a solicitud de él, y una sola con el segundo.

 Camus era un hombre atormentado que no le encontraba sentido a la vida humana y tampoco a la suya. El existencialismo sostiene  justamente que el sentido del ser humano no le viene dado de fuera sino que pasa por crearlo aplicándoselo a sus actos. La esencialidad es endógena mientras que la ideología, el dogma o el credo son exógenos. Camus no había conseguido los segurizantes personales con los que hacer frente a la historia y a su biografía a pesar de sus éxitos editoriales y de ser reconocido socialmente. Desde la altura de su literatura se acercó al cristianismo proponiedo conversaciones al autor de este pequeño libro de evocación tratado muy respetuosamente. Su aproximación como adulto al cristianismo, que no a una iglesia concreta, pareció ser la consecuencia lógica de quien nunca rompió radicalmente con la religión. No buscaba tanto tener una como encontrar el camino de la esperanza a través de una. Reconocer la existencia de un dios lo amparaba frente al no desiderátum de un vacío universal tan infinito como insostenible. Para un autor ateo como él que había interpretado tan magistralmente las artimañas del poder (Calígula), con el honor del premio nobel de literatura, buscar a un dios por compañero resultaba bochornoso para sus seguidores y extraño para la misma historia de la filosofía de la que había participado. Lo mismo que Sartre  cuando había sido  un primerizo literario con un tema sobre la navidad que ha sido un dato incongruente con el desarrollo posterior de su pensamiento, detalle pues que no es conocido de su obra; la de Camus no es presentada como la de un ser dubitativo vacilante sobre la existencialidad o no de la instancia divina, como le podría pasar durante toda su vida intelectual a Unamuno.

Los lectores tienden a pensar de sus autores favoritos que la firmeza de sus argumentos en el texto organizado se corresponde con la solidez de la presente frente a su destino.  A Camus se le puede leer con otro filtro tras las revelaciones de Mumma, el cual muestra a un pensador débil y angustiado esperando encontrar en el bautismo y en la retorno a la comunidad de creyentes un sosiego aunque no le había dado la filosofía. A diferencia de Sartre, un polo referencial y seguro, con todas las respuestas Camus seguía con todas las preguntas. José Ángel Acejas que introduce a la lectura de estas conversaciones, Camus era un literato que filosofa a diferencia de Sartre que era un filósofo que escribía. Conceptualmente creía que todos los núcleos filosóficos se referían al dilema de existir o no existir y la adopción del suicidio como única resultante de la bifurcación.

Es conocido el conflicto de Camus con la vanguardia política de la época. Renunció a seguir militando en el PC y fue cuestionado por no ser lo suficientemente marxista ni revolucionario. De su parte no estaba dispuesto a tomar partido por lo que políticamente no estaba a la altura de la exigencia ética mínima. Puestos a comparar, con los equívocos que eso ocasiona, Sartre era más ideologicista y estaba más interesado por la imagen y Camus menos galerista y más interesado por la verdad.

Para Camus era imposible vivir una vida sin sentido. La suya fue un circuito dándole vueltas a esta tesis vertebrante hasta que todo indica que se quitó la suya estrellándose deliberadamente o al menos esto es lo que sospechó Mumma cuando un tiempo después de vuelta a Francia le indicaron el árbol contra el que se había estrellado. La última vez que se vieron los dos hombres Camus le había solicitado un nuevo bautismo, una especie de actos privado entre ambos.

Sorprende que el autor de La Peste o de  El extranjero acudiera a la iglesia de Mumma a escucharle sus sermones, a marcharse un poco antes eludiendo la solicitud que otros parroquianos le hacían de sus autógrafos firmados en las hojas dominicales. ¿Esperaba encontrar qué en el discurso bíblico? ¿Algo que no hubiera jamás pensado o un sosiego a su agujero existencial? Para el punto de vista del creyente tener un plato fuerte de un ateo reconocido podría haber puesto los dientes largos a cualquiera, no a Howard que no trató de precipitar ningún proceso sino seguir de participante en él auxiliando en la medida que podía la búsqueda en la que parecía estar instalado sin hallar salida Camus. La  literatura de éste  rezuma una resistencia a la madurez, por tanto a la verdad, por tanto a la admisión de que no hay nada bajo lo sabido que sea más extraordinario que el mismo saber y el placer que se deriva de él. Teológicamente era una contradicción buscar a un todopoderoso que aliviara las dudas humanas sobre el sentido existencial proporcionando una continuidad extramatérica. Si para la filosofía y la ciencia seria antitético creer en un todopoderoso hacedor de un mundo también de males, (por mucha justificación leibiniziana que tuviera)  tras el fracaso de la contigüidad social en la tesitura existencial, para un creyente creer que esa instancia salvadora salvaría a cada humano de sus dudas tenia la fuerza de la presunción pero no la efectividad de la demostración. La búsqueda de Camus de un dios compañero era el resultado del fracaso de la búsqueda de sí mismo.

En El mito de Sísifo Camus aborda un sofisma radical de fondo: la confusión de la moral como proposición con la vida como hecho. Algo de lo que no se desprende posiblemente e su vida intelectual. Esta confusión es la que también hay entre el es que de una existencia coherente (el ideal) y el choque con la existencia lograda (la frustración). Puesto que no hay solución lógica optar por la no-vida es la única solución. El esquema camusiano olvida lo más evidente: con o sin sentido existencial la vida es un proceso sensorial que suministra placeres y un simulacro de lógica. Ningún animal se pregunta porque come y es posible que no sepa qué es lo que le ha hecho existir, sin embargo existe y cumple su función en la cadena biológica. El ser humano al preguntárselo y no tener respuestas se descoloca y entristece, algunos llevan eso a precipitar su tiempo existencial en la vida. No sabemos si Camus en la búsqueda de un compañero que lo llevara de paseo por la eternidad pidiendo un rito de reentrada en la comunidad religiosa advirtió que ni siquiera eso le proporcionaría las razones de vida que el análisis materialista no le había proporcionado, lo que sí se sabe es que no vivió hasta el final su desarrollo. Por otra parte después de los 50 y de al menos de media vida dedicada a la reflexión es posible que nadie asegure que lo que queda por vivir , sea el tiempo que sea, proporcione nuevas experiencias cruciales que haga cambiar de idea con respecto a las conclusiones que dieron las ya vividas.

Mumma hacia resúmenes de sus entrevistas con Camus de vuelta a casa. Advierte al lector que es posible que no se ajusten literalmente a las frases pero que no había trampa con respecto al contenido. Si es así, el Camus presentado es cándido, casi ingenuo en algunas de sus ideas como el del concepto de neutralidad del poder pero no tanto como para no darse cuenta que la religión resuelve un problema capital como el del mal rechazando la totalidad del debate. De lado del puto de vista eclesial el cristianismo no exonera al hombre de su angustia o dela responsabilidad que le genera el hecho de existir. Esa es una lucha de cada cual.

La paradoja de Camus así recogida por el libro fue la de buscar un dios sin identificarse con ninguna iglesia y a la vez buscarlo en forma de  congregación que se lo avalara. Su lío no podía ser mayúsculo. Mientras ese dios no se le aparecía  se función con el mundo de las tinieblas o al menos puso fin a su existencia creativa, impidiéndonos a sus lectores continuar gozándolo en las elaboraciones más maduras que ya nunca haría.

 



[1] Nacido en Ohio, pastor metodista fue invitado por la iglesia americana de Paris en distintas ocasiones.

[2] Vozde Papel. Madrid 2005

Admisión de certezas.

 

Crecimiento por la vía del Reconocimiento de las certezas.

Cada pequeña verdad te hace más grande.  Every small truth  make you greatest.

La idea no es totalmente original. Es una frase derivada que tomé del saint Peter`s School en Lamin en Gambia Su slogan bordado en el uniforme escolar dice Every small truth make you free. Efectivamente la verdad es liberadora siempre que sea asumida en su certeza y consistencia. Me llamó la atención el eslogan por su terminación arrítmica. Lo lógico era/es contraponer el beneficio de la grandeza a la aportación de lo pequeño. Por otro lado no todo el mundo que posee verdades saben emplearlas para ganar más libertad con ellas. De hecho las aparatologías de los estados dedican cuantiosos esfuerzos a trabajar para dosificar las verdades, administrándolas cuidadosamente para que lleguen a cuenta gotas, tergiversándolas o incluso negándolas. Se puede tener la verdad y estar justo en el lado opuesto: el de los enemigos de la libertad.  El elogio de ésta es muy  importante pero en un centro escolar de formato rígido (todos los alumnos y alumnas uniformados/as y con una tendencia religiosa muy marcada) ¿cómo interpretar la definición que hicieran de ella? De la verdad se ha hablado mucho. Debe ser la palabra más controvertida de todas y sin lugar a dudas el concepto más traicionado. ¿Cuántos crímenes se habrán cometido en su nombre? Los mismos o más que los que se han amparado tras los parámetros de libertad y justicia. La verdad  no la pontifica ningún ser sobreterreno que pueda asegurarla, solo lo hace un campo del conocimiento que viene destilado por la historia de los hechos cuyos analistas han vehiculado en forma de superestructura mental colocada en una  posición  por encima de las coyunturas, de los protagonismos personales de ellos e incluso de los sentidos fisiológicos. Una verdad, pues, es un enunciado que puede desbancar incluso el feeling y la sensorialidad que captura la cosa tratada. La verdad es algo más que la descripción o la hipótesis suministrada por una intuición: es un teorema que se ha convertido en ley, una certeza de máxima categoría dentro de la imposibilidad del absolutismo científico. Pero la verdad no es una sola ni hay una gran verdad en el sentido de algo único, sino que hay una gama enorme de ellas siendo que las grandes verdades, si así se pueden llamar, pasan por el encadenado de otras muchas pequeñas. Lo mismo que un gran viaje empieza por un primer quilómetro, o una gran caminata lo hace con un primer paso, también una gran verdad, en el sentido de un sistema filosófico o de pensamiento, pasa por la construcción y relación coherente entre sí de pequeñas verdades. En una ocasión, escuché a alguien[1] que presentó una ponencia sobre Nietzche que no creía que éste autor tuviera un sistema filosófico, como si eso fuera una cuestión crucial para dejar de  tomar su pensamiento como una referencia importante en su siglo y en los posteriores. Tal vez en el pasado, a un milenio vista y antes, lo más importante para un pensador fuera responder a todas las cuestiones cruciales del saber humano y a despejar las grandes verdades. Opino que no lo es ahora: ni puede serlo, ni tampoco debe serlo. Tan pronto alguien quiere decir la ultima palabra sobre una cosa ya se está equivocando para no decirla. La verdad es un proceso creativo de construcción incesante que no queda agotado por las conclusiones transicionales a las que se vayan llegando.

Cuantas más cosas se vayan aprendiendo y más reconocimientos se hagan de la verdad mas fuerte será uno ante el mundo en el que vive, ante los demás pues, y más autónomo será en su biografía. Pero la verdad no es algo que está esperando en unos grandes almacenes para lo que solo basta desplazarse hasta ella y adquirirla de sus estanterías. Es un proceso de implicación del sujeto con los objetos con los que se va encontrando, reconociéndoles su valor y función, también sus patrañas y trampas. Contra la primera impresión que se puede tener la verdad no admite el consenso automáticamente. Ni siquiera el hecho de que una comunidad científica se doblegue ante una certeza dada es garantía suficiente para que el resto de la humanidad crea inmediatamente en ella. La coexistencia de interpretaciones opuestas ante unas mismas fenomenologías sigue siendo una constante. La verdad de las verdades es por de pronto que genera interpretaciones múltiples. Eso genera un panorama de incertidumbres y relativismos en el que cabrían todas las visiones y también todas las conductas, cada una justifica y autojustificada a su manera, si no fuera porque sí podemos continuar creyendo y aceptando verdades fundamentales que no admiten discusión. Solo que, cada una de esas verdades fundamentales, lo es referida a unas premisas dadas.  Todo enunciado de ley es enmarcado en unas condiciones dadas. La física es un manual descriptivo de condiciones según las cuales permiten comprender la alteración de la materia o la atracción de los cuerpos.

Las verdades biológicas se refieren a unas condiciones de expresión de la vida material en la tridimensión que nos es dada a conocer. Todo lo que no queda demostrado forma parte de la hipótesis. El reconocimiento de la existencia de hipótesis es otra verdad pero que sin embargo no autentifica ninguna de ellas.

Cada pequeña verdad es la asunción de un sujeto de  otra pequeña cantidad de datos que retratan su entorno, desde el más inmediato al universo sideral. Depende de las verdades a las que esté dispuesto a llegar un individuo si su crecimiento personal será mayor o menor. Cuanto más viva en el mundo de la ignorancia y en la alienación de la herencia cultural recibida sin cuestionarla o más pereza intelectual tenga para dedicarse al descubrimiento de las cosas mas predeterminada tendrá una vida alienada.

Generalmente las conversaciones  coloquiales pero también la disertación megateórica está mas repleta de hipótesis que de verdades constatables, sin embargo adoptarlas en la presunción de autentificables es lo que permite avanzar hacia la transgresión de unos límites que actuaban como paralizantes. Detrás de un gran hallazgo solo había una hipótesis junto a una gran intuición.

En el campo de la medicina y del tratamiento oncológico hay una tendencia nada despreciable que coloca en la predisposición de sujeto el desenlace del síntoma. Cuando Derogatis y col. (1979) en el J.Hopkins Hospital, en un estudio de pacientes terminales de mama demostraron que las mujeres combativas sobrevivieron más tiempo que aquellas confiadas y complacientes, está contrastando la relatividad de una verdad: la del diagnóstico de fatalidad en un primer plano con la de un contra diagnóstico, el del optimismo y supervivencia, en un segundo plano, al no aceptar el primero,  Con el DSM-III estudiaron que la tasa de depresión en los pacientes de cáncer no era tal elevada como comúnmente se creía.  El síntoma prevalente puede incluir un estado de aflicción parecido a un estado depresivo sin que llegue a desmovilizar totalmente el sistema de auto prevención o autodefensa. Donde empieza y donde termina una verdad no es tan sencillo. Todo lo relativo a los cuadros psicosomáticos implican dos registros distintos: lo que dicen los baremos sobre el curso de una patología y lo que está dispuesto a conceder el propio sujeto afectado en la clasificación en la que su síntoma está incluido.

El mundo de las verdades es múltiple y cada slogan por precioso que sea en su formato escrito o que suene bien en su formato auditivo para aceptarlo o no hay  que pasarlo por la prueba de la concreción.  Cada pequeña verdad sin duda te hace más grande al hacerte más sabio, pero dentro de su coleccionario, en principio múltiple e ilimitado, no pocas de ellas pondrán en la picota creencias en las que se había creído, personas en las que se había confiado, ritos en los que se había participado, formatos de trato que se habían compartido. La verdad al detalle no es algo que deje indiferente a quien la acepta y la asume. Cada nueva entrada de verdad en el sistema mental de una persona la emplaza a auto-revisarse. Dicho de otra manera, si alojas dentro de ti nuevas verdades posiblemente será a costa de expulsar viejas mentiras. Cuanto más sepas mas fuerte serás. A mayor enriquecimiento de saberes de verdades más grande puede ser una persona pero en su grandeza también se pude encontrar que toda la libertad de pensamiento que llegue a contener le obligue a reconocer la imposibilidad de la libertad política de acción que pueda ejercer en su mundo público o la libertad personal en cuanto al sentimiento que pueda expresar en su mundo privado. La verdad te hace grande pero eso no significa que te de la fuerza para imponérsela a los demás. Cada cual deberá seguir su camino en esta perspectiva. La verdad te da la panorámica, la visión global, la explicación del no sentido de tantas cosas, pero eso no significa que te de la libertad para imponerla ahí donde estés. El concepto de libertad es más problemático que el de grandeza, elcual no deja de mencionar una sensación vaga de un parámetro multidimensionado. La grandeza, en términos físicos se emparenta con la fuerza, pero la verdad no tiene mas fuerza que el hecho de que sea comprendida, nadie puede imponerla por el lado de la potencia física o la incursión agresiva.

En resumen, la verdad como proceso nos pone por encima de una realidad blindada en múltiples mentiras pero la grandeza proporcionada no se transforma en la superación de aquella mientras una mayoría siga interesada en continuarse mintiendo mutuamente acerca de la misma.

Desde la posición más analista tratar de construir un sistema de verdades definitivo para todo el mundo tiene mas de absurdo megalomaníaco que no de interés filosófico. La dinámica elaborativa va generándose a si misma alcanzando niveles teóricos inicialmente insospechados. Por encima de dictaminar si dan respuesta a todo, algo titánico  y metodológicamente imposible, es suficiente con evaluar si dan respuestas a lagunas o vacíos teóricos previos y van sirviendo como eslabones de crecimiento. Cuantas mas certezas tenga una persona sobre sí mismo y el mundo que habita más habitará en su neo-realidad desde la que no sufrir los avatares de la realidad dominante y manipulada a conveniencia de las voces de la mentira.



[1] Se lo oí a Albert Llorca en el Ateneu Barcelonés.

La Experiencia con el cartelismo

Las militancias políticas, sean cuales sean sus signos y sus épocas, van indisociablemente unidas a las prácticas propagacionistas de sus ideas. Antiguamente los partidos leninistas hablaban de agitación y propaganda, precisando así el valor y significado de ésta, en tanto que estimulación de las sensibilidades pasivas para el incremento de la conciencia general. La propagada era para agitar con nuevos vientos teóricos el pensamiento adormecido o, peor aún, la falta de pensamiento.  La propaganda tenía sentido en la perspectiva de incidir  para el cambio de actitudes. Sigue siendo su función principal. La propaganda es un instrumento del que se valen asociaciones, grupos e instituciones de distinta índole  de la que se valen para ejercer una influencia pública.

Aquel concepto tan estructurado vinculado a organizaciones conspirativas  y que en cierta manera podía organizar la manipulación ya no tiene nada que ver  con muchas de las formas expresivas publicas del pensamiento. La experiencia del cartelismo no es ya para unificar movimientos de masas en torno a consignas, ni siquiera pretende el proselitismo a favor de engordar unas organizaciones o partidos o tampoco procura garantizar convocatorias. Es suficiente con su contribución con una idea que lleve a pensar. Por no ajustarse a un programa de propósitos ni tan solo pretende convencer de unas ideas preconcebidas. Le basta con exponerlas para poner en circulación la confirmación de su existencia.  Hay un cartelismo testimonial de un pensamiento marginal que se autodeclara como tal para al hacerlo, asegurar que se prefiere seguir estando en esa marginalidad que no en una integración en teoremas en los que no se cree. 

Una buena parte de las noticias corren por los medios dominantes de su circulación industrial pero actualmente ya no es cierta aquella tesis de que el pensamiento público pueda estar totalmente dominadp por el poder manipulativo de tales medios. Para empezar no todos son iguales y lo que unas plataformas editoriales subscriben otras no lo hacen. También podemos alegar que cada persona moderna tiene una cierta cantidad de medios para decir sus propias opiniones o publicar sus noticias. Las ventanas de su casa o de su automóvil son formas públicas manifiestas donde colgar sus eslóganes. La experiencia con el cartelismo desde que veo empleando ambos medios no es la de atestiguar que induzca a saltos manifiestos de insight o tomas de conciencia o mucho menos a acciones de protesta. Tampoco es ninguno de estos dos el objetivo. Basta que alguien ante su lectura piense la hipótesis anunciada. La mayoría de la gente no lee nada y puede estar pasando toda su vida por una misma calle y no haber advertido nunca el contenido de un texto escrito en un aparador o en una pared. No se puede pedir que retenga en su memoria un slogan escrito en la venta de un coche cuando se cruza con él en la carretera en un punto de tráfico. De todos modos he podido observar toda clase de posturas lectoras ante los míos/nuestros. En alguna ocasión me encontré con pronto-respuestas de alguien que había dejado escrito que no lo entendía, usando el polvo del mismo cristal. También me he encontrado notas manuscritas felicitándolo o rechazándolo. Aunque la reacción que genera un cartelismo móvil o en las ventanas de casa no es gran cosa, uno termina pro ser referido como aquel que lleva el coche encartelado o tiene las ventanas de su estudio con otro tanto. Espontáneamente otras personas de otras ciudades y países llegaron a la misma conclusión. De tarde en tarde veo algún coche que lleva su propio cartel o que lo ha puesta en la venta de su habitación que da a la calle. Imaginemos eso mismo multiplicado por cientos de miles de personas que son las que se quejan de que los medios de propaganda están en manos de poderes de minorías. Sin duda, seria una fuerza creativa descomunal. Antes de ese particular cartelismo, desde el mundo del comercio ya se promocionaban los establecimientos a si mismos anunciándose con lo que vendían  o los productos que tenían, algunos de ellos  apoyados con frases netamente inductoras a la compra. También otros establecimientos de carácter ideologista los tienen. Hay muchos pósteres en el mercado con leyendas añadidas. Hoy día no hay una sola ciudad del mundo que no sea una gramática pública. Basta andar por ella para recibir una enorme cantidad de información procedente de carteles de pared o de farolas. Basta leer para enterarse.

En cuanto a mi experiencia personal me pregunto si además de reunir suficiente material para publicar un libro al respecto de los eslóganes testimoniales de los que me he valido  esto va a servir de algo más. No siempre han sido de buen recibo y algunos me han creado problemas porque no fueron entendidos o porque fueron demasiado entendidos. El slogan propio es una forma de opinar en voz alta sin despegar los labios. Los demás que se lo encuentran pueden ignorarlo o comentarlo entre ellos o comentármelo. Son las tres clases de posiciones que detecto. No me pregunto si es malgastar el tiempo porque forma parte de mis muchos quehaceres existenciales que no están dotados de ninguna intencionalidad productiva.

En el 2003, después de varios años de pasar por distintas versiones de la práctica militante por libre: buzonadas, etiquetas, textos en puntos de lectura y emails, decidimos emplear nuestros escasos recursos domésticos para decir lo que pensábamos: teníamos ventanas que daban a la calle, los de nuestros coches y los de nuestras casas. Optamos por usarlas como elementos de periodismo pobre.

Imaginemos que eso lo hicieran un cierto número de apartamentos de cada inmueble ¿no sería ello en sí mismo una manifestación permanente del estado de opinión de un país en las cuestiones principales que le afectaran?

Nosotros habíamos empezado con consignas clásicas en nuestra época de militancias partidistas  para ir predominando en la elección de  los textos que inducen a la reflexión. Lo menos significativo es ya convocar a alguien para la acción de protesta pública, lo más importante es convocarlo para que reflexione y llegue metódica y conscientemente a sus propias conclusiones.

El propagandismo en todos sus suportes viene pasando por el arte en general y la cinematografía en particular. El cartelismo es una de sus concreciones, la única seguramente que está al alcance de toda la gente. Basta llevar una camiseta puesta con un slogan determinado para estar haciendo de figura encartelada móvil. Es una verdadera lástima que el exceso de inhibición y el miedo individual de no poca gente a vincularse públicamente con su idea (las manifestaciones masivas no deja de ser una forma que preserva el anonimato individual por muy públicas y callejeras que sean) mantenga el cartelismo de iniciativa particular tan lejos de todo su potencial.

La prensa que se precia raramente olvida el espacio de las viñetas las cuales con una o dos líneas da las claves de muchos artículos informativos y sobre todo consiguen entresacar lo esencial[1].

Para quien no tiene textos originales si quiere apuntarse a este compromiso público, le basta acudir a las conversaciones o a los textos de otros para entresacar aquellas frases en las que se identifique. Una vez automatice esta dedicación verá que el tiempo que se lleva es mínimo y en todo caso mucho menor a las viejas formulas del espray en las `paredes o las pancartas en los puentes que no hay porque desautorizar pero que yo ya dejé de hacer hace mucho de eso. El valor del propagandismo incluso es superior al que se estima. Conocí en una ocasión a un militante pujolista  que lleno la nacional I a su paso por el Maresme de carteles con el nombre de Pujol y textos alusivos a la Catalunya nacional. El solo reescribió consignas innumerables veces creando una sensación de una gran organización atrás. Refirió, en la presentación de su libro, de esos años de clandestinidad la alarma producida por aquel hecho en las autoridades franquistas.

No es que el cartelismo tenga que tratar de demostrar lo que no existe. Basta que quiera demostrar lo que existe aunque sea a cuentagotas o al mínimo de su potencial expresivo. Palabra a palabra se va construyendo una nueva consciencia o para no ser tan optimista una nueva conciencia necesita de cada una de las palabras críticas de las que nos podamos proveer.  



[1] En una de El Roto había dos volutnarios  recogiendo chapapote.con el siguiente comentario:lo que nadie nos ha dicho es si eso ha pasado debido al progreso o al retraso.

 

ONGs: Go home.

Las ONGs son un conglomerado de distintas inquietudes y campos de dedicación especializados. Un slogan para todas ellas peca de reduccionismo a no ser de que se refiera a aquel tipo de organizaciones que dedicadas al desarrollo desde posiciones inyectoras socavan los dinamismos autónomos aunque esa no sea su primera intención. ONGs (dos puntos) iros a casa es un texto segregado directamente por la experiencia de contacto con ellas en el oeste del continente africano. Es a esas Ongs de cooperación y desarrollo a las que va dirigida esta frase. Volved a casa es el grito que se ha dirigido a extranjeros belicosos interviniendo en suelos extranjeros. Si bien las Ongs comparten visiones y actitudes pacifistas no pueden evitar impactos colaterales equivocados en sus intervenciones de ayuda.

La elaboración precedente nos ha llevado hasta ahora a las siguientes ideas:

1. Las Ongs de la cooperación se convierten -en sus diversos campos de actuación- en la substitución de los trabajos y energías locales.

2. No cambian ni pretenden cambiar valores, actitudes ideológicas o tradiciones.

3. Con sus ayudas económicas contribuyen a generar una clase social privilegiada e indirectamente a que la élite de poder se ocupe de lo suyo y solo de lo suyo desentendiéndose de las necesidades del país.

4. Hacen de vehículos exculpatorios para las poblaciones metropolitanas de Europa y de los países ricos resultando en la práctica agencias de gestión para saldar la pretendida deuda histórica de los blancos hacia los negros.

y5.La visión nativa  predominante ante las Ongs es la de los salvadores, la de los ricos, la de los altruistas, generando estados de alienación mental y de desidia suplementaria. La psicodependencia es una pandemia africana tópica. Su síntoma cursa con una ausencia de orgullo étnico y una vergonzosa falta de dignidad.

Un asunto completamente distinto son los grupos internacionales, de condición jurídica igualmente de organizaciones no gubernamentales que intervienen discutiendo las atrocidades de los gobiernos –o de las poblaciones- contra el medio ambiente (patrimonio de toda la humanidad) o contra los disidentes encarcelándolos. Mientras las luchas y denuncias antigubernamentales contribuyen directamente a la difusión informativa de las verdades silenciadas y, por tanto, a una elevación de conciencia, quienes se dedican a hacer el trabajo de los autóctonos, permitiéndoles que sigan consolidándose en sus desidias y arritmias, vienen a consolidar sus prácticas de ociosidad por no decir  vagancia.

En el momento de redactar esto, el repaso autocrítico de la función substitutoria de las Ongs en África y la adopción de un ultimátum de abandono generaría consternación y presión para desencadenar cambios mucho más consistentes que su continuidad tal como se viene haciendo, desde la descoordinación, la sectorialización y la total falta de anticapitalismo.

Proponer la discusión sobre el peso y la función de las Ongs en los países de dedicación lejos de sus bases sociales de apoyo de las metrópolis lleva a observar  la casuística concreta de la gestación de dependencias-tipo. Lo que tiene poco sentido es la dedicación abnegada (tampoco tanto: las Ongs generan profesionales asalariados enviados expresamente a los lugares) para ayudar a sectores concretos de países (obtención de agua potable, creación de escuelas, instalación de paneles de energía solar, unidades sanitarias,…) y luego dar la espalda a inercias culturales nefastas (dejar morir a uno de los dos gemelos por tener la convicción que de adultos matarán a los padres, o la praxis de la endogamia reproductiva con las consiguientes malformaciones o la ya muy criticada corrupción del estado).

Las ONGs han encontrado el pretexto de sus existencias en los países subdesarrollados pero su presencia en estos no las ha convertido en ningún caso en polos de referencia alternativa para nuevos regímenes o formas sociales. Por otro lado se componen de voluntariado por lo general sensible al tema de la miseria pero no demasiado critico de las causas de las patologías sociales a escala mundial. Involuntariamente el voluntariado se convierte en cómplice de aquello a lo que va a ayudar perpetuando formas ancestrales de relación del hombre con el medio, consolidando su falta de dedicación al esfuerzo y substituyéndolo en las tareas más básicas, como construir físicamente sus escuelas o pintar sus fachadas, trabajos que pueden hacer perfectamente los lugareños. Si comparamos las ONGs a otras empresas, explícitamente intervencionistas como tales, las que construyen puentes, las que montan almacenes, las importadoras de productos alimentarios o tecnología, los fabricantes de tejas como la de un portugués que conocimos en Bafatá, estas contribuyen a modificar el mercado real, dentro de las pautas del mismo desarrollo capitalista, mientras que aquellas incorporan elementos de artificiosidad hinchado globos de mentiras.  Sin duda hay programas muy importantes que salvan vidas, impidiendo que la malnutrición mate niños, los contagios debiliten la población o permitiendo que los enfermos recuperen la salud, pero todo esto reemplaza las tareas del estado, su coordinación de campañas, su organización presupuestaria para ayudar a sus pueblos. Indirectamente el trabajo del voluntariado substituye el trabajo del funcioariado de estado permitiendo que este siga dedicándose a las corruptelas y a engrosar sus feudos privados.

Si se abriera un proceso de autoconcienciación de las Ongs en su función intervencionista en sus ámbitos y países de dedicación  una de las tesis que flotaría seria la de volver a casa, abandonar sus espacios, legarlos a la responsabilidad local de los lugareños (arriesgándose consiguientemente a que echara a perderlos después de décadas de mimo y dedicación). Eso sería tanto como preparar el enfrentamiento de sus pupilos a su madurez. Las ONGs bien podrían reciclar todos sus cooperantes y voluntarios a posiciones más concienciadas y criticas ante el mundo actual reciclando su tiempo personal no para exculparse sino para cambiar las cosas en lo substancial, es decir cambiado de actitudes y luchando contra las actitudes que dañan a todos los humanos (corrupciones y  faltas de plannings racionalizados).

Banca Ética

[1] . Banca Privada e Inversiones éticas.

Como se sabe, los fondos de mayor rentabilidad (generalmente packs de mixtos entre unos de renta fija de bajo interés y otros de renta variable que según los ejercicios  puede compensar la desvaloración de los anteriores) son aquellos que invierten en las empresas más rentables del planeta, es decir las empresas que suelen coincidir con las que no se destacan por su respeto a la naturaleza o a la humanidad. Los pequeños rentistas con remanentes  de dinero sobrante que los ponemos en esos fondos incurrimos en una contradicción ética flagrante. Por un lado a muchos nos molesta un mundo divido entre ricos y pobres con toda la distorsión mundial derivada de ese desequilibrio y por otro, enajenados  al problema  contribuimos a aumentarlo con nuestros ahorros No se trata de un plan deliberado ni perverso. Eso no.se trato de un efecto lógico al mismo hecho tenencial del capital guardado. Mientras el dinero se utiliza como un medio directo supervivencial y las salidas igualan a las entradas  o surge ningún´ conflicto ideológico al respecto. Mientras no haya ahorro el dinero es un instrumento inmediatista pero a partir del momento en que queda un resto y ese resto es acumulativo no hay posibilidad de autoengaño: esa cantidad será utilizada de una manera o de otra para negocios económicos desde el momento en que permanezca en una entidad financiera o sea usado en operaciones de préstamos.

La banca privada moderna ha dejado atrás la vieja imagen de la usura del judío prestamista que hacia su fortuna a base de alquilar su dinero por fuertes sumas a devolver en unos plazos pactados. Aparentemente el asesor de detrás del mostrador (o más modernamente del despacho) que nos atiende con una diáfana sonrisa y con un fuerte apretón de manos es “nuestro amigo”. En sus caras lavadas las entidades  hablan de “trato personalizado” y de  atención  incondicional y sincera. Y la verdad es que el director de la agencia más cerca de casa a la que hemos decidido dejar nuestros remanentes se convierte en una figura  próxima, identificable a la que consultamos dudas o reconducciones de nuestras sumas. Hasta podemos  caeremos en la trampa de creernos que defiende nuestros intereses y que el banco o la caja de ahorros lo tiene contratado para  hacer bonito. Pronto adivinaremos que  su discurso no pasa de ser  la palabra de la infamia cuando todo propuesta (producto financiero) no es otra cosa que un artilugio para sacar la máxima rendibilidad económica. En tanto que empleado de una firma el futuro de su puesto depende de la habilidad que tenga para ganar y conservar clientes y éstos (nosotros) por su parte se mantendrán en tanto y en cuanto vean seguros sus capitales. Lo que menos puede tolerar un pequeño inversor o un pequeño rentista es que se juegue mal con el ahorro de años de trabajo. Todo lo demás: en qué y de qué maneras se invierte su capital y el de otros muchos será secundario. Al cliente de banco le importará sobre todo recuperar su dinero y  no perderlo mientras lo deposite, y por añadidura, rentabilizarlo con unos réditos superiores al ipc anual. Lo que el banquero haga con su dinero: si lo  invierte en inmobiliarias o  en armamento eso ya será un tema un tanto secundario que le resbalará o que ni siquiera preguntará. Supondrá y querrá suponer que su dinero contribuye al desarrollo y es capital humanitario[2]  en lugar de  motivo de  empobrecimiento para terceros. Los grandes desastres de la humanidad siempre dependerán de otros: de los grandes especuladores sin escrúpulos y  el pequeño rentista en su ignorancia deliberada  y su magro capital  se verá inocente ante cualquier evento trágico dentro de la economía internacional. Pero cuando admita entrar en discusión sobre el tema se enfrentará  a una ética básica transgredida: la de apoyar con su  excedente voluminosas fortunas manejas por gente  menos  principista y más preocupada de los dividendos y los beneficios que de la justicia o de las ayudas. Lo mire por donde lo mire se encontrará entre dos frentes: el  de perder sus pequeños ahorros si no los invierte en  la mejo estrategia de rentabilidad  y el de participar  como cómplice en la organización social de las distribuciones injustas de los recursos. Tanto si deja su dinero en manos ajenas (agentes de bolsa o agentes financieros) como si decide moverlo directamente comprando acciones o  propiedades con el fin de venderlas, estará entrando en la dinámica de los juegos capitalistas donde el sentido de todo movimiento será el negocio: es decir la conversión de cualquier cantidad de partida en una cantidad mayor una vez restados todos los gastos del proceso, la especulación, la compra de materias primas y el mantenimiento de la operación.

Si tiene un mínimo de sensibilidad nuestro ahorrador se retirará de la historia o preferirá no tener dinero a verse en la tesitura de tener que jugar con él, es decir especular para no ver perder su poder adquisitivo. Si no la tiene ni siquiera admitirá la menor responsabilidad de su conducta en  los procesos económicos generales. Pero tanto si la tiene como si no la tiene será un juguete o un síntoma de las circunstancias: una vía expresión de la ideología imperante en la sociedad ambiciosa: la de ganar más y más aunque sea a costa de perder más contenidos existenciales.

Ante todo este panorama  distintas iniciativas vienen proponiendo otras reconducciones del dinero excedentario. Ya que está ahí, lo mejor es darle una salida éticamente aceptable. Es el momento en que el crítico anticapitalista devenido profesional medio estable y que ve que una parte de dinero es excedentaria, le toca decidir dónde meterlo que será honesto y no contradictorio con su filosofía de vida. Sabe que es ilógico v está llenando sus discursos de sobremesa o sus gritos en las manifestaciones contra el modelo social y por otra parte  tener una cifra suculenta en el banco por mucho que sea socio cotizante de varias ONGs e invierta  otra parte de su dinero en levantar su asociación militante o  sus campañas de protestas.

Por eso, si se desembaraza de la tónica especulativa de los banqueros, tratará de preguntar por productos financieros éticamente aceptables: aquellos que financien propuestas ecológicas, empresas energéticas basadas en el respeto al medio ambiente, proyectos de cooperativismo o promuevan inversiones  sin encarecer la circulación monetaria con el factor abusivo de la especulación.

Ese  minus ahorrador  se enfrentará ante un primer problema: las entidades financieras tradicionales ni siquiera se plantean la posibilidad de la ética en economía. Su parámetro es únicamente el de ganar dinero., haciendo de una práctica económica toda una filosofía de vida. Sin embargo, si sigue buscando encontrará otras opciones extra bancarias o al margen de las finanzas oficiales[3] . El problema inmediato que se presentará es la fiabilidad[4]  de esas otras líneas de intención. En tanto que una banca ética como tal no esté consolidada[5] . Por su parte las propias propuestas de hacer una proyección ética con un capital acumulada tal vez se encuentren con la tesitura de no tener proyectos claros que financiar y sí depositantes  que les den apoyo en la cocreación de un capital comunitario.

Se mire por donde se mire, el dinero quieto o el dinero de transición  constituye un problema ideológico y práctica a partir de una cierta envergadura. Ni el  cajón del despacho de  ningún pequeño rentista se puede permitir cargar con miles de euros, por razones obvias, ni  mucho menos el de un grupo que se plantea una banca ética puede guardar su capital en un fondo de inversión de otra banca tradicional a la espera de proyectos éticos que sean a la vez económicamente financiables.

Es obvio que no se trata de creer en que todo es financiable por muy ético que se presente, si no que lo es aquello que además de ajustarse a un código ético básico  parte de presupuestos realistas y de una viabilidad en el seno del mercado general, por lo tanto en un terreno donde lo que domina no es justamente la ética. Al mismo tiempo estamos saeteados por datos estadísticos escalofriantes[6]  y sabemos que un montón de problemas se evitarían simplemente con un tratamiento distinto del dinero, pero ese saber no convierte nuestros pequeños, moderados y privados poderes adquisitivos en un poder ejecutivo real para transformar profundamente la realidad de nuestro tiempo por lo que hace a la herencia de problemas ancestrales y endémicos. Eso nos lleva a vivir como sujetos escindidos: de una parte  vivimos una línea ideológica, de pensamiento liberal o humanitarista, de otro somos socialmente cómplices del sistema del que abjuramos.

 



[1] Este articulo trata de  enfrentar  a cada persona a lo que hace con su dinero acumulado y a las implicaciones no éticas al tomar esa opción.

[2] La propaganda empleada por el banco de España para promocionar inversiones en tesoro Público abunda en los aspectos desarrollistas y humanitaristas como nuevas estrategias de enganche para los depositantes en tanto que crean menos problemas éticos.

[3] Al asocaire de ésto se viene trabajando desde FETS (finançament ètic i Solidari)en un planteamiento para la construcción de una banca ética. Docenas de ONGs -y entre ellas algunas de las más poderosas por lo que hace al volumen de dinero manejado en planes de ayuda-son socios participativos del programa de investigación y debate sobre la viabilidad del planteamiento.

[4]Quiero citar la experiencia de haber convocado una conferencia  sobre el tema con un ponente de FETS y cuyo auditorio  estaba básicamente constituido por gente que había militando a favor de la consulta social por la condonación de la deuda externa, en su mayor parte pequeña burguesía local cobrando  sus nóminas por la banca tradicional y con  cantidades excedentarias. El desarrollo del tema sólo movió a una interés teórico (tal vez a una inquietud privada sobre las almohadas)pero no a una toma de posición ante la sugestión, ni siquiera de arriesgar una pequeña parte de capital para apoyar una iniciativa e banca ética. Obviamente el  sujeto revolucionario tiene menos resistencia a abogar por el cambio de las cosas fuera de sí que para cambiar aquellas de su familia, su casa y  sus pertenencias.

[5] Hay una larga tradición de firmas en este campo en  otros paises:Alemania, Gran Bretaña, pero no en España.

[6] El hambre en el mundo podría resolverse con  el 10% de lo que se gasta en armamentos

Seminario de Metafísica

 

El debate metafísico no queda circunscrito a la tesis del Todo-Uno o del Dios Único por encima de la multiplicidad de versiones de quienes le interpretan.Es un debate inter y transcultural de amplia envergadura que implica el repaso de corrientes de pensamiento y  el balance de proposiciones culturales en juego. No es un debate separado del  de la cultura general por mucho que la occidentalización de las formas y el ateísmo regente quieran pensar en  una superación de las creencias a cambio de hedonismos de los consumos del tiempo existencial y de sus formas. Es un debate que empaña e implica a todas las demás polémicas en curso de la vida intelectual. Si bien, en una época anterior era suficiente ponerse a un lado u otra de la divisoria entre creyentes y no creyentes, en la actualidad la fusión de las ciencias físicas clásicas con las ciencias místicas[1]   ha borrado todo parecido con  una línea que separe campos antagónicos del saber. Los exantagonistas  ante los credos, se ven reciclados por fuerzas poderosas de la historia del conocimiento e impelidos  a reconocer los distintos universos internos que encierran:los racionales y los no-lógicos, las verdades comprendidas y las verdades intuidas.  Si unos siglos atrás se podía morir por el hecho de no creer en Lo Sublime y con tal descreencia, descreer también en luna organización eclesial que sojuzgara a las gentes a partir de sacarle partido a sus miedos; la actualidad ya no divide al mundo entre  apólogos  del más allá  por un lado y sus detractores por otro,sino entre visionarios de un más allá físico y  subordinados a la realidad aparente o demostrable. El más allá físico es la metafísica que ha encontrado expectación, seguimiento y estudio,desde el campo de las religiones al campo de la filosofía, dejando ver sus efectos en el mundo de las artes, la literatura y sucesivas expresiones del pensamiento, por encima de corsés culturales concretos e incluso de épocas históricas determinadas.La metafísica es el legado de estudio que a diferencia de cualquier otra convoca la elaboración y el desideratum de entender la vida más allá de sus postulados matéricos. La metafísica, desde la teología a la teosofía, ha proporcionado un caudal  especulativo por el que posicionarse ante las conjeturas del post-ser, más allá del ser conocido como tal. Es la invitación al debate etéreo por excelencia y el que permite ir más allá de los principios rutinarios de una mecánica del sí, por el credo mismo. Y es el debate impostergable para todo correligionario amante de saber más allá de lo sabido en la conexión de su yo divino con un universo de totalidad.

Un marco de debate regular como seminario[2]  de metafísica, abierto a quien quiera aprender y enseñar  sin tener que justificar su pertenencia a un grupo espiritual o religionario determinado,y tampoco  su no pertenencia a ninguno; es un espacio de cocción de las ideas y de profundidad analítica.Un micro o maxi foro desdogmastizante por esencia. Un lugar objetivo de contraste, de co-reflexión en grupo, de co-inspiración y de fraternidad espiritual.

El solo hecho de conjugar membrecías distintas de tantos apostolados como se quiera, en son de armonía y en una paz  relente,es ya una razón suficiente para instituirlo. Pero su desarrollo dependerá del rigor e interiorización que se consiga[3]  y no de la autoconvocatoria rutinaria[4]  que se haga. El seminario de metafísica  puede ser un espacio permanente y un fondo de inversión energética a perpetuidad. Un lugar[5]  por el que pasen personalidades intelectuales[6] , abierto a las personas interesadas en esoterismo,parapsicología, espiritualística y religiosidad.Y un espacio de co-hecho en el debate interespiritualista complementario y reforzador de otros espacios divulgativos de mayor resonancia[7]  dentro de la misma  línea.  Un seminario de estas características recuperaría  discursos que se han esclereotizado  por la falta de reflexiones y estudios, o que se han mantenido bajo dominios religiosos concretos, más impregnados de proselitismo que de deseos de comprensión y comparación. Además sería el punto de fusión entre la filosofía y el espíritu, o el pensamiento y la  religión,como las caras del proceso histórico de las ideas humanas.

 



[1] Parece que la mística y la ciencia son vocablos antitéticos.Mientras la ´una cuenta con presupuestos no demostrados y la presunción de  una realidad trasnpersonal y transmaterial altamente compleja de la que la realidad matérica es tan solo la parte menor y menos evolucionada;la otra no admite más discurso  que los producidos por sus laboratorios estoicos de persecución rutinaria de todas las variables.

[2] La palabra seminario es la apropiada y alternativa a  la de curso.Mientras aquel sugiere elaboración y construcción desde la confrontación, este sugiere el de extensión de un conocimiento dominado y consensuado, reproducción del mismo y aprendizaje, sin qu la dimensión crítica ocupe el lugar más importante.

[3] Tan solo  posibilitable por un programa de actuación.Una convocatoria de 9 o 10 sesiones por año. en un formato de co-responsabilidad temática, con un enunciado troncal al que se vinculen los temas-parte.

[4] La rutina de un autoencuentro  tiene sus ventajas de cohesión de una adhesión preestablecida y un activación del ánimus de  la co-misión compartida.Y eso es un valor muy importante.Pero no es una técnica propiamente ni una garantía de trascendentalización del saber místico.

[5] suficientemente flexible y abierto pero con el protocolo de formalidad de una cierta inscripción de compromiso de continuidad. La diferencia de un seminario  troncal al de una conferencia, es que en aquel la pérdida de asistencias lleva a repeticiones de debates en quienes llegan tarde o se pierden sesiones que al intervenir obligan a abundar en lo mismo o a repetir lo ya dicho. En una conferencia independiente en cambio,cabe toda intervención derivada del tema del día. 

[6] No tanto en el sentido de personalidades de renombre como personalidades psico-espiritas que hayan trabajado su interior y elaborada su verdad  divina, o tal vez, mesiánica.

[7] Lo que son/serían convivencias universalistas de invitaciones múltiples de otros grupos y corrientes espirituales.

Espacio de metateórica

 

La metafísica, o la exploración en lo más allá de lo físico y comprobable, es una invitación permanente para ahondar en nuestros preguntas incontestadas o revisar nuestras respuestas provisionales. Convoca el debate abstracto por su propio cometido y con ello se corre el riesgo de desbarrar las conversaciones hacía predicados tan densos como insustanciales pero revestidos de aseguranzas sacrales. Plantearlo como reto de investigación del más allá (en un salto cualitativo de lo sabido a lo no sabido)así como espacio de encuentro de distintas teorías y prácticas sobre la espiritualística, requiere algo más que una cita organizada  para hablar en general sobre lo divino y lo humano trascendido. Precisa de contenidos y de programación[1] , o lo que es lo mismo de una dinámica tras unos objetivos. Eso y no la digresión espontánea es lo que garantizará la conversión del espacio en un referente amigo de otros grupos que busquen el reencuentro, la sintonía y la unidad desde sus diferencias particulares.

Cabe prevenir la divagación, como  una disuerte inherente a los conciliábulos especulativos. Si cualquier tema de abstracción la trae como un efecto colateral, tanto más recrecido cuanto más latinizante sea una  cultura,  los temas filo religiosos y para espirituales, todavía la socorren más, en tanto que divagar es una manera de escapar de las respuestas planteadas por las preguntas propias de toda controversia. La discusión  real nunca ha sido el griterío con el que se la ha revestido. Pero lo cierto es que la propia palabra discutir ha quedado desautorizada, siendo sinónimo para no pocos, de crítica, polémica destructiva y calificativos desagradables. En todo caso, donde hay dos o más partes encontradas e levanta un trayecto para saber cuáles son los irreconciliables y cuáles los datos conciliables. El espacio metafísico, más que  ningún otro, propicia una discursividad  difícil de especificar que navega de alfa a omega sin establecer referentes seguros. Las grandes afirmaciones teológicas  son un proceso poético secuencial que  calma  la rebeldía de búsqueda de los espíritus pero no satisface el vidrio racional. Y toda lógica creacionista acaba siendo la expresión de la angustia humana por seguir sin saber nada-en lo esencial-del pasado originario de la humanidad. La teología  fracasa como lógica del dios, aunque tenga éxito en sus mensajes crísticos; y no sale del laberinto de una teleológica, o una pretensión de conocimiento real de todo aquello de lo que guardamos una distancia enorme y una fisura profundas.

Pretender una explicación del sentido último de la vida terrena y dotar de una lógica al más allá, es un laberinto meta teórico formidable, ante el cual, la tentación de sentar de una vez para siempre una construcción doctrinaria, es demasiado poderosa como para no sucumbir a ella. Eso explica que todas las religiones tengan previsiones para todo: desde las explicaciones a sus porqués místicos y teocéntricos a sus rituales y calendarios de peregrinación. Ese damerograma general  viene a crear un maremágnum teocrático donde el sujeto pensante es reducido a la nulidad. Hay otra posición ante  el viaje místico y la intuición extracorpórea, la de no renegar como sujetos de lo que están tanto en nosotros como en  la totalidad de los objetos manejables. Admitida la capacidad creativa desde la condición pensante con la presunción del alma divina, cabe, consecuentemente, entrar  en una dimensión de autonomía con la que negociar   las variables eternas el destino que  se quiere, o lo que es lo mismo, negociar con el propio dios  el futuro buscado, ya que lo que está siempre en juego es el concepto de omnipotencia. El espacio metafísico es un compromiso con una clase de debate y de polémicas, no suministrable por los componentes cotidianos de la vida. Es un espacio de coordenadas en las que concurren, los intereses teóricos  irresueltos que están en la cola de los temas expectantes más los intereses  personales de sentido existencial privado en  un mundo selvático difícil de vivir. Y más que corresponderse con una ubicación determinada[2], se correlaciona con todos aquellos encuentros que quieren progresar en las tesituras del alma humana ante la habitabilidad de las limitaciones corpóreas en una existencia casi-carcelaria. siendo una suma de espacios de reunión los que van configurando unas existencias personales propensas a la meditación, la conexión angélica con otras presunciones de expresión y la construcción de valores teóricos que permitan una consciencia por encima de las teorías restrictivas vigentes por muy  hegemónicas que sean.



[1] Además de una calendarización de días, horas y lugares de encuentro, la programación real empieza con dotar a cada encuentro de un contenido previsto: un tema y un/a encargado/a de tema.

[2] aunque si no queda predeterminado un seminario de metafísica, con día, lugar hora y programa temario, es difícil que el espacio metateórico alcance una singularidad  apropiada.

La transculturalidad es el conjunto de sinergias y fusiones que se van dando entre ideas y energías de distintas procedencias, culturas y cosmovisiones.

La transculturalidad es el conjunto de sinergias y fusiones que se van dando entre ideas y energías de distintas procedencias, culturas y cosmovisiones.

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