FLUENCIA TRANSCULTURAL

Demora y fosilización del mensaje.

Escrito por jesusricartmorera 21-04-2009 en General. Comentarios (0)

El silencio es parte integrante de la comunicación y la distancia es además de un espacio físico que diferencia dos puntos tridimensionales una separación sentimental que tiene a dos personas en vibraciones distintas. Lo que más caracteriza esa separación es el tiempo del contacto, la diferencia reactiva en los encuentros, la misma frecuencia de éstos. He visto como que todas las experiencias de vida giran en torno a estos tres ejes: tiempo, espacio y mensaje. Desde la no-habla la comunicación sigue su curso. La inferencia es parte de ella. Hay mucho que leer del silencio, mucho que aprender de la distancia, mucho que aceptar del tiempo. El otro esperado se va haciendo espectro en la medida en que su presencia no es segura y cuando se da se recibe con tardanza. ¿Cómo explicar al ausente que su compás de espera, lógico en su proceso, puede ser totalmente fatal para la relación con el otro? Yo traté de vivir la relación con cualquier otro siempre en estado presente, no importando el tiempo que hubiera transcurrido entre una cita y la siguiente. La realidad limitante me enseñó (es decir la impaciencia ajena me enseñó) que pasado un cierto tempo de espera quien te esperaba no solo deja de hacerlo sino que además te borra de su memoria. Eso yo no lo entendí  del todo pero acataba sus consecuencias aceptando la distancia irreversible, la desmemorización progresiva y finalmente el olvido. Con las décadas sumadas he aprendido que he olvidado nombres de personas que para mi habían sido muy significativos en unos momentos dados. (Es posible que esa desmemoriada esté demostrando lo contrario). He aprendido que lo que más se puede valorar no es tanto la presencia a perpetuidad de alguien (algo absolutamente risible aplicado a la totalidad de contactos humanos) como su lección dejada, su predicamento que haya podido ser tomado como propio, su hábito que haya enseñado algo.  Es así que el comportamiento resultante es un sumatorio de aprendizajes e ideas tomadas de mucha gente sin que haya vuelto a saber nada más de ella ni espere saberlo. Poco a poco me he ido acostumbrando al silencio y al habla subvocal, a un interiorismo meditacional y a la mismidad, por encima de formar parte de algo colectivo o de algo grande. La cultura envolvente sin embargo marca los roles a seguir cuyo recordatorio va reapareciendo. Es así que con todas las contradicciones me encuentro sentimentalmente en conflicto. Mi ética y mi elección existencial me han llevado a enfrentamientos y a la pérdida de relaciones. Por otra parte no estoy dispuesto a renunciar a mi pensar y a mi identidad para complacer las filigranas y ñiguiñoguis de mis relaciones para conservarlas. Ordeno mis relaciones sentimentales (un tema nada fácil), y llego a la numeración de los ordinales porque las `personas también adquirimos cuotas de importancia según las cuales estamos antes o estamos después. Auto observo mis sentimientos y mis deseos sabiendo que no quiero renunciar a mi programa de vida, a un proyecto en el que cada día me implico un poco más y hace que esté interesado en lo externo un poco menos. Tras pasar  por mil momentos extraños de tratos humanos he llegado a la conclusión más antitética de todas (contraria a mis propias tesis iníciales también): la de que el ser humano no cambia, se inhibe y reprime, modifica su puesta en escena, pero esencialmente no cambia. Es el mismo una y otra vez. Se repite en revivals interminables. Y esa visión penosa es aplacible tanto como especie a escala global y en su itinerario histórico como a escala particular y en cada itinerario biográfico. El problema de aceptar esto es que en consecuencia el silogismo lleva a reconocer que si el ser humano no cambia luego entonces el intérprete de esta tesis tampoco cambia. Exagero deliberadamente ya que en el fono sí admito leves cambios y modificaciones a lo largo de la historia aunque no se me escapa que éstas han sido más relacionadas a la técnica y a las maneras que no a la esencialidad existencial. La metáfora de la vida humana es la de un ser rígido que se opone a sus propios saberes e inteligencia. Eso lleva a que el trato que tenemos los unos con los otros sea dentro de este marco genérico y de esta previsión. Cada uno vivimos nuestras vidas en función de presunciones que tomamos por certezas. Posiblemente nos equivocamos en la presunción pero el futuro nos da la razón convirtiéndola en certeza.

Después de tratar con muchas escenas equivocadas en mi vida y advertir que es contada la gente, víctima por lo general de sus pronto-reactancias y de sus orgullos, capaz de volver sobre sus pasos y corregirlos además de reconocer públicamente sus equivocaciones y pedir perdón, infiero que el porcentaje mayoritario de individuos insisten en sus trece con tal de que prevalezcan sus egos. Por eso muchas expectancias de modificaciones de conducta ajenas son compases de espera irrentables o quiméricos y contar con la autocritica como instrumento de autorregulación es desmedido. Más bien los individuos conductuados se posicionan en sus inercias que les satisfacen lo suficiente como para caer bien en su círculo inmediato sin importarles todo lo demás. Es así que la comunicación queda reducida como recurso instrumental. Si sirve en su funcionalidad para obtener cosas y sobrevivir parece que se anda sobrado. Puestas las afinidades y las diferencias, el mundo externo se gestiona por una geometría de la distancia interpersonal. Basta con adaptarse a este principio motor, todo lo demás queda fuera de pensamiento. Claro que esta elección incluye a quien tiene tal pesar en estar también fuera de ética. La comunicación discursiva que pretende el entendimiento acerca de las coincidencias y los encontronazos o acerca de lo aceptable pero también de lo denunciable suele tener problemas por sistema. Al final de cada frase y de cada idea que pueda herir al otro o a alguna escucha habría que recitar la cantinela de las buenas intenciones a pesar de las palabras usadas. “Mais naides se crea ofendido/Pues a ninguno incomodo; /Y si canto de este modo/Por encontrarlo oportuno/No es para mal de ninguno/sino para bien de todos”.  Termina diciendo José Hernández  en Martin Fierro. No es verdad. No hay discurso  ni canto quirúrgicos que salga bien parado sin recibir la pedrada del que no tiene dudas en lapidar al irredento. Reivindicar la comunicación desde la sinceridad es el trueno; practicarla, el rayo. Después de probarla de todas las maneras posibles y recoger resultados adversos o de incomprensiones, queda el artilugio de las maneras mimosas, sino el subterfugio de los sucedáneos, finalmente el sortilegio invocando las mancias.

De acuerdo con el principio de que no todo es decible por factores inhibitorios y formalidades, además de por no concurso de receptividad o de inteligencia, -aunque estimativamente todo lo pensable es pasado a lenguaje en un contexto u otro-, es legendario que se mide a priori si una persona es o puede ser receptora de lo que hay a decir. Optar por no hacerlo en un momento dado de máxima sensibilidad, crispación o debilidad intelectual y demorarlo sine die, no significa que el futuro vaya a poner fecha para hacerlo. Tener que callar por miedo a las reacciones de ahora significa tanto socialmente como en lo personal una auto inhibición que va en contra de la libertad, de la personal por no decir lo que se cree, y la del otro para permitirle que siga sumido en su cobardía para enfrentar las cosas. En definitiva, dejar de decir el mensaje en el contexto que lo produce va en contra del contexto mismo, ya que lo mantiene tal cual sin contribuir a cambiarlo, y en contra del mensaje ya que queda como un testimonio mudo para, tal vez, otras lecturas literarias lo puedan aprovechar para otros contextos. En conclusión, la demora del mensaje genera su deriva y su fosilización, cualquier cosa que lo aparta de su función.

Las enfermedades ante el ordenador

Escrito por jesusricartmorera 20-04-2009 en General. Comentarios (0)

 

conferencia en SNVB

jesusricart@hotmail.com

 

TV y Ordenador Personal

Al principio del aparato de tv también surgieron serias dudas de que un monitor pequeño pudiera llegar a sustituir el contacto directo con los grandes escenarios del espectáculo. No tuvieron que pasar demasiados años para que aquel aparato acabara convirtiéndose en una figura polar en cada hogar. Y sigue siendo uno de los primeros objetos de adquisición en la preparación de un nuevo apartamento o habitaje. La referencia a la tv es obligada frente al fenómeno del ordenador: ambos cumplen una presencia electrodoméstica. Ambos tienen una pantalla, ambos son trasladables y transportables con relativa facilidad. La diferencia es que uno aliena al espectador o lo coloca en una posición pasiva y abutaca y el otro le permite la interactuación o se la exige en tanto que instrumento de trabajo.

 

El ordenador como  factor intelectual.

El PC vino a poner orden en los procesos crecientes de las burocracias de la administración pública y en las gestiones administrativas del empresariado privado. El volumen creciente de datos y de documentos gestó la necesidad de la informatización de los referentes con los que se trabajaban. Fue así como se siguió un largo proceso que fue pasando de las carpetas a las fichas perforadas y de éstas a los dígitos binarios. Para los trabajos de despacho la antigua terminología[1]  ya no evoca los muebles o los archivadores metálicos o los folders o las estanterías correderas, sino sus iconos o directorios  en la pantalla de un monitor. El ordenador es la máquina indispensable para los negocios y las actividades intra e interempresariales. También para todo  aquel que necesite comunicarse de un modo  eficiente con los demás.es especialmente condensador de saber o de recursos de saber. En un mueble relativamente pequeño caben fuentes de información que tradicionalmente necesitarían miles de metros cuadrados de expansión física. También se ha convertido en un estimulador de la imaginación infantil y un juguete que no lo es que facilita la ordenación mental i la aceleración de la dinámica intelectual.

 

-El ordenador como figura electrodoméstica y central en la vida  profesional y privada. Esta centralización en una casa o en una empresa se ha ido consolidando en la medida en que los viejos procedimientos de elaboración y de administración se fueron convirtiendo en obsoletos. Ciertamente hay quien sigue aferrado a las viejas formas y lleva sus tiendas o sus pymes sin haber adquirido un ordenador, lo cual se presta a una polémica que mezclará el romanticismo con la ingenuidad técnica.  Hay escritores ilustres que no se despegan/ron de su pluma estilográfica Lo que no quita que el marchamo de los tiempos modernos pase por él y  constituya tanto una necesidad social como  un instrumento de desarrollo personal que se concreta como  demanda  prematura desde el marco infantil.

 

-Actitudes de objeción. Oigo hablar de la objeción a un  aparato de consumo de esta envergadura desde hace 20 años, es decir desde un momento en que sus prestaciones eran infinitamente inferiores a las actuales. Esas posturas que objetan la novedad per se  auto condenan a  continuar con las viejas dinámicas de siempre en las que no caben ampliación de resultados e incremento de los recursos. Nos toca admitir un tipo de personalidades bloqueadas ante cualquier tipo de innovación y negadoras de aquello  que no acaban de entender por no querer expandir sus inteligencias. La resultante de este proceso mental es que  coexiste lo nuevo con lo viejo negando hacer las cosas a más velocidad, con más eficacia y con menor tiempo. Las objeciones al innovacionismo han existido y existirán siempre y no están exentas de razones para irse retroalimentando. No obstante quien no amplia sus posibilidades recursivas seguirá sirviendo a su antiguos y obsoletos métodos de  proceder en sus trabajos y administraciones. Cabe considerar la cuestión no sólo desde el punto de vista de las necesidades personales sino de la instrumentación de procesos (sobre todo de cálculo y de diseño) que en la era- pre informática resultaban inasumibles.

 

-el impacto dentro de las relaciones personales. Pero toda innovación no se limita a aportar ventajas si no también a modificar el panorama de relaciones. El ordenador y en particular sus posibilidades comunicativas  con el mundo a través de internet  absorben un tiempo considerable en su usuario que lo quita del tiempo privado. Es así como la máquina puede ser interpretada como un objeto rival si no infernal que vampiriza la energía del cónyuge o del hijo o de uno de los padres en detrimento del tiempo reservado para ser compartido en la intimidad o  de otros asuntos de trabajo. Es por eso que hay una  indisposición apriorística de algunos padres a  facilitar tarifas de conexión a internet  de sus hijos o de algunos cónyuges a  que sus partners  naveguen en el ordenador hasta altas horas de la noche.

Es más común que sea uno de los dos quien guste de navegaciones internautitas y de comunicación digital que no los dos al unísono, con lo cual la comprensión del tema se hace más difícil y  la interpretación del hecho puede llegar a ser visceral.

 

-Indicadores de medida de la necesidad y uso del ordenador. En el marco laboral el ordenador es la máquina de sobremesa (los portátiles de portafolios además de los nuevos adminículos: microordenadores de bolsillo) para la mayoría de empleados en funciones administrativas y/o ejecutivas. Y es un aparato que hace de nexo de relación entre el mundo profesional l de la oficina y el trabajo en si mismo que pueda hacerse desde casa.

 En el marco  doméstico el ordenador va ocupando  un espacio mayor según los intereses de cada usuario. Desde los videojuegos  de los niños a los procesadores de texto de los adultos pasando por un bombardeo de nuevo soft con el que obtener música gratis, el ordenador es bastante más que  una torre+monitor para ser una fuente de recursos inagotable. Para medirlo en su realidad importancia no basta con saber de la existencia de uno-o varios- repartidos por las habitaciones de la casa, sino que es necesario  establecer un relatorio de indicadores de medida de su  espacio psicopersonal y culto-relacional en cada usuario.

a/ numero y contenido de programas de soft que se  simultanean o se suelen emplear, descartando en esta contabilidad todos los que están instalados pero son infrautilizados.

b/su uso compartido con otros usuarios de la casa.

c/su cómputo de tiempo de uso diario

d/La subclasificación de este tiempo en usos de navegación, comunicación personal o trabajos

e/la inversión en formación y reactualización el hardware y del soft

 

-El tiempo horario frente a la pantalla. de todos los indicadores el más aparente es el del tiempo global consumido frente a la pantalla. cuando de hecho un usuario puede estar haciendo múltiples actividades manteniendo aparentemente la misma posición frente a la máquina. Puede hablar, puede escribir, puede leer, estudiar, indagar, obtener información, hacer  pedidos y un sin fin de tareas más que hasta no hace mucho exigía hacer desplazamientos entre despachos, usos del teléfono o ensobrar cartas.

Para una situación familiar doméstica, el tiempo pasado frente al ordenador puede ser vivido como un tiempo de deprivación del tiempo personal  compartido. Los efectos nefastos pueden darse a dos planos:

o->El  de las personas q reclaman más atención personal que la ven substraído a causa del ordenador

o->y quien concede más espacio personal a su ordenador que a su pareja entrando en un círculo encadenado de  sondeo de estímulos -y tal vez placeres- que no le da la cotidianeidad.

El monitor del ordenador no es la primera pantalla de la casa  con lo que la experiencia de la atención absorbida por una máquina ya se dio en  anterioridad. La diferencia es que  el consumo televisivo forma parte de un consumo alienado suficientemente consensuado, mientras que el consumo de ordenador permite una  autonomización del usuario liberándolo de ser un espectador pasivo.

 

- La postura sentada. Ergonomía y proximidad. La postura predominante del usuario es la de estar sentado. La pantalla no puede reflejar los puntos de luz eléctrica de la sala  en la que esté como tampoco  Las entradas de luz natural. todo reflejo sobre el monitor pude sobrecargar el trabajo de la vista. Las pantallas policromas  han constituido una revolución frente a los  sistemas anteriores del msDos y las de fondo negro o azul de las que se destacaban los dígitos blancos...

La línea divisoria  horizontal imaginaria central del monitor ha de quedar a la altura de los ojos. Ni más arriba ni más abajo. En ambas situaciones las cervicales se mantienen forzadas y a la larga ocasionan consecuencias desagradables. Puesto que la pantalla de 14,15, 17 o más pulgadas cubre una cierta extensión, el recorrido visual por los dígitos ha de conseguirse con un movimiento ocular en lugar que con un movimiento continuamente forzado de la cabeza. Lo mismo ovale decir para el teclado cuando es necesario acudir a su mirada para apretar la tecla que corresponde y no otra.

Mirar repetidamente al teclado para escribir o no hacerlo con todos los dedos necesarios ya es una base propiciatoria de errores posturales en el acto de la escritura mecanográfica.

 

-La nitidez de la pantalla. El ordenador no es un aparato perfecto y se va cualificando en la medida en que va incrementándose su amplio espectro de usuarios. El tintineo de los dígitos en pantalla es lo más problematizante. El movimiento de las letras o la falta de resolución suficiente de  los caracteres y formas digitales obligan a un sobreesfuerzo que puede ocasionar presbicia y su incremento. en la medida en que sea posible conviene trabajar con dígitos perfectamente distinguibles y con máquinas en las que no se escatime un plus de inversión por conseguir esa mejor calidad.  Las láminas transparentes protectoras  no impiden otra dosis de sobresfuerzo. en la medida que vaya siendo posible los monitores de pocas pulgadas van dando lugar a las maximizadas y las viejas pantallas a los nuevos componentes que fijan mejor la imagen.

 

-Las radiaciones del monitor. No queda establecido que haya unas radiaciones especialmente alarmantes. O en todo caso no más que las de un aparato de tv convencional. Pero en tanto que una fuente movida por energía eléctrica genera un campo de radiación a su alrededor. Resulta obvio que hay que toma una distancia considerable del monitor sobre unos 50/60 cms.

Las afectaciones físicas más relevantes son la postural y la visual.

 

-La afectación visual. cuanta mayor fijación haya de la vista sobre un objeto mayor esfuerzo se le está pidiendo. Eso afecta a la pérdida de contraste y a la necesidad de cristales reguladores de aumento para compensar la rigidez ocular. La alternativa es la de introducir una gimnasia visual en paréntesis de trabajo y cambiar los objetos de enfoque, introduciendo intervalos en los que la mirada pase de la pantalla del ordenador a la pantalla de la vida: a través de ventanas o en el resto del salón. Desgraciadamente  el panorama global de muchas oficinas está pensado para la mayor eficacia a corto plazo y el abaratamiento de los costes de construcción lo cual suele ocasionar la ineficacia a largo plazo, el incremento de disfunciones de los empleados y la neurosis generalizada. Sin duda hay  establecimientos oficinescos que  sólo pueden contar con la autorización de apertura por la negligencia ministerial de  salud.

 

-La afectación postural. Los focos tensionales se generan a partir de actos de repetición inconsciente de posturas erróneas. Estos están inscritos en  los hábitos más ordinarios y comunes hasta el punto de tomar por correcta la actitud errónea de tan generalizada que está en los demás y de tan memorizada por el propio cuerpo. Los errores los podemos rastrear en comportamientos tan continuados como las maneras de cargar nuestras bolsas o libros, la forma de conducir, la forma de abutacarnos en el sofá, o de tomar posición en el reposo nocturno en la cama. Desde luego también en el modo de sentarnos  en un bar[2] , una aula o en el autobús y en el modo de incorporarnos al levantarnos del mismo. Este cuadro de tendencias al  error postural sistemática solo puede admitir una política personal  auto educativa y de autoconciencia corporal y el seguimiento  de ejercicios o programas de compensación.

 

-Opciones de asistencia profesional. Hay una multivariedad de segmentos profesionales que se ocupan del cuerpo y de  los impactos somáticos  creados por el tipo de vida  que se vive. Cada uno tiene su propio sistema teórico y sus técnicas de intervención en los nudos desestructurados de la anatomía. Posiblemente no es tan relevante buscar la técnica mejor o la teoría más elaborada como el profesional  con más dominio en el tema y con el cual haya una empatía suficiente que convierta las citas de trabajo con el síntoma en avances de su solución. desde la quiropráctica y la osteopatía, a la kinesiología, la Reflexología, y la terapia craneosacral pasando por otras muchas  la cultura de los nuevos establecimientos sanitarios permite  encontrar vías de enfrentamiento a cada tema de dolor.

 

-alternativas de urgencia antitensional. Como  mecanismo de autoayuda y especialmente pensado para las personas que han/hemos elegido un ritmo de vida intenso y desbordante, y que no encontramos tiempo para acudir -al menos una vez por semana a un terapeuta corporal-se puede seguir una tabla de actitudes en el mismo espacio tensional, sea el despacho laboral o el estudio doméstico.

o->elección de una buena butaca de trabajo, que sea giratoria y cuyo respaldo permita el recogimiento de la zona lumbar y que cuente con apoya brazos.

o->Desperezamientos cíclicos que permitan el estiramiento del cuello y del brazo sin necesidad de levantarse.

o->La incorporación de un segundo monitor en el área de trabajo que obligue a  un cierto movimiento semicircular de la butaca.

o->Contrarrestar un mundo de papeles, carpetas y de tenebrismo oficinesca con notas de color que recuerden la simbólica de lo que dejamos fuera: una planta, pósters y pinturas, y música ambiental suave.

o->El rito del té. La nueva concepción de las relaciones laborales en tiempos de trabajo ya contempla espacios y pausas a lo largo de la jornada para tomar café y fumar (lamentablemente) o para estirar las piernas y hablar (opciones interesantes). En el espacio doméstico  cada cierto tiempo vale la pena levantarse y tomar una infusión o  ir a mirar las planteas o  cambiar de gesto corporal. Si se rutiniza este acto puede ser un sistema de auto-regulación del cuerpo.

o->el cierre del ordenador cuando no es necesario tenerlo encendido y no se está trabajando con él.

o->

 

-Taller de autosalus como espacio de  comunicación reciproca con el cuerpo y de trabajos de respiración, relajación y reposturación. de hecho en los espacios profesionales de trabajos de administración, dentro de la nómina de personal ya debería estar contemplada la contratación de un profesional de la salud que habitualmente ayudara a la relajación y al desentumecimiento. A falta de esto los teams bien organizados pueden organizar sesiones de grupo para compensar los avatares de la función laboral. Y en último extremo hacer estos encuentros fuera del trabajo con otros colegas y compañeros que  necesiten de la relajación como  de una práctica cotidiana para obtener ventajas de revitalización.

 

 

 

 

 



[1] ficheros, folders,documentos o escritorio, ya no encuentran su correspondencia en  textos sobre papel, carpetas de cartón o  mesas de despacho, sino que se refieren a los espacios virtuales de trabajo.

[2] Una reciente experiencia de estreno del nuevo VIPs cafetería de Rbla Catalunya en Barcelona:butacas y mesas semifijas nos hizo sentir encorsetados. Es notorio el desprecio de las gerencias de estos establecimientos en los que para conseguir tres o cuatro plazas mas de sitio condenan a imposturas a su clientela.  ese dato es suficiente motivo para no repetir  el consumo en el lugar referido, que sin duda ha perdido en calidad frente a la antigua configuración del mismo almacén en el mismo local.

Buscando un dios por compañero

Escrito por jesusricartmorera 17-04-2009 en General. Comentarios (0)

 

Howard Mumma[1] en El Existencialista hastiado[2] revela una parte no conocida de Albert Camus, el referente más popular, además de  Sartre, del existencialismo francés. Es un libro que dio a la edición muchos años después de haber sostenido conversaciones con ambos, aunque fundamentalmente  con el primero, con el que cual se vio varias veces a solicitud de él, y una sola con el segundo.

 Camus era un hombre atormentado que no le encontraba sentido a la vida humana y tampoco a la suya. El existencialismo sostiene  justamente que el sentido del ser humano no le viene dado de fuera sino que pasa por crearlo aplicándoselo a sus actos. La esencialidad es endógena mientras que la ideología, el dogma o el credo son exógenos. Camus no había conseguido los segurizantes personales con los que hacer frente a la historia y a su biografía a pesar de sus éxitos editoriales y de ser reconocido socialmente. Desde la altura de su literatura se acercó al cristianismo proponiedo conversaciones al autor de este pequeño libro de evocación tratado muy respetuosamente. Su aproximación como adulto al cristianismo, que no a una iglesia concreta, pareció ser la consecuencia lógica de quien nunca rompió radicalmente con la religión. No buscaba tanto tener una como encontrar el camino de la esperanza a través de una. Reconocer la existencia de un dios lo amparaba frente al no desiderátum de un vacío universal tan infinito como insostenible. Para un autor ateo como él que había interpretado tan magistralmente las artimañas del poder (Calígula), con el honor del premio nobel de literatura, buscar a un dios por compañero resultaba bochornoso para sus seguidores y extraño para la misma historia de la filosofía de la que había participado. Lo mismo que Sartre  cuando había sido  un primerizo literario con un tema sobre la navidad que ha sido un dato incongruente con el desarrollo posterior de su pensamiento, detalle pues que no es conocido de su obra; la de Camus no es presentada como la de un ser dubitativo vacilante sobre la existencialidad o no de la instancia divina, como le podría pasar durante toda su vida intelectual a Unamuno.

Los lectores tienden a pensar de sus autores favoritos que la firmeza de sus argumentos en el texto organizado se corresponde con la solidez de la presente frente a su destino.  A Camus se le puede leer con otro filtro tras las revelaciones de Mumma, el cual muestra a un pensador débil y angustiado esperando encontrar en el bautismo y en la retorno a la comunidad de creyentes un sosiego aunque no le había dado la filosofía. A diferencia de Sartre, un polo referencial y seguro, con todas las respuestas Camus seguía con todas las preguntas. José Ángel Acejas que introduce a la lectura de estas conversaciones, Camus era un literato que filosofa a diferencia de Sartre que era un filósofo que escribía. Conceptualmente creía que todos los núcleos filosóficos se referían al dilema de existir o no existir y la adopción del suicidio como única resultante de la bifurcación.

Es conocido el conflicto de Camus con la vanguardia política de la época. Renunció a seguir militando en el PC y fue cuestionado por no ser lo suficientemente marxista ni revolucionario. De su parte no estaba dispuesto a tomar partido por lo que políticamente no estaba a la altura de la exigencia ética mínima. Puestos a comparar, con los equívocos que eso ocasiona, Sartre era más ideologicista y estaba más interesado por la imagen y Camus menos galerista y más interesado por la verdad.

Para Camus era imposible vivir una vida sin sentido. La suya fue un circuito dándole vueltas a esta tesis vertebrante hasta que todo indica que se quitó la suya estrellándose deliberadamente o al menos esto es lo que sospechó Mumma cuando un tiempo después de vuelta a Francia le indicaron el árbol contra el que se había estrellado. La última vez que se vieron los dos hombres Camus le había solicitado un nuevo bautismo, una especie de actos privado entre ambos.

Sorprende que el autor de La Peste o de  El extranjero acudiera a la iglesia de Mumma a escucharle sus sermones, a marcharse un poco antes eludiendo la solicitud que otros parroquianos le hacían de sus autógrafos firmados en las hojas dominicales. ¿Esperaba encontrar qué en el discurso bíblico? ¿Algo que no hubiera jamás pensado o un sosiego a su agujero existencial? Para el punto de vista del creyente tener un plato fuerte de un ateo reconocido podría haber puesto los dientes largos a cualquiera, no a Howard que no trató de precipitar ningún proceso sino seguir de participante en él auxiliando en la medida que podía la búsqueda en la que parecía estar instalado sin hallar salida Camus. La  literatura de éste  rezuma una resistencia a la madurez, por tanto a la verdad, por tanto a la admisión de que no hay nada bajo lo sabido que sea más extraordinario que el mismo saber y el placer que se deriva de él. Teológicamente era una contradicción buscar a un todopoderoso que aliviara las dudas humanas sobre el sentido existencial proporcionando una continuidad extramatérica. Si para la filosofía y la ciencia seria antitético creer en un todopoderoso hacedor de un mundo también de males, (por mucha justificación leibiniziana que tuviera)  tras el fracaso de la contigüidad social en la tesitura existencial, para un creyente creer que esa instancia salvadora salvaría a cada humano de sus dudas tenia la fuerza de la presunción pero no la efectividad de la demostración. La búsqueda de Camus de un dios compañero era el resultado del fracaso de la búsqueda de sí mismo.

En El mito de Sísifo Camus aborda un sofisma radical de fondo: la confusión de la moral como proposición con la vida como hecho. Algo de lo que no se desprende posiblemente e su vida intelectual. Esta confusión es la que también hay entre el es que de una existencia coherente (el ideal) y el choque con la existencia lograda (la frustración). Puesto que no hay solución lógica optar por la no-vida es la única solución. El esquema camusiano olvida lo más evidente: con o sin sentido existencial la vida es un proceso sensorial que suministra placeres y un simulacro de lógica. Ningún animal se pregunta porque come y es posible que no sepa qué es lo que le ha hecho existir, sin embargo existe y cumple su función en la cadena biológica. El ser humano al preguntárselo y no tener respuestas se descoloca y entristece, algunos llevan eso a precipitar su tiempo existencial en la vida. No sabemos si Camus en la búsqueda de un compañero que lo llevara de paseo por la eternidad pidiendo un rito de reentrada en la comunidad religiosa advirtió que ni siquiera eso le proporcionaría las razones de vida que el análisis materialista no le había proporcionado, lo que sí se sabe es que no vivió hasta el final su desarrollo. Por otra parte después de los 50 y de al menos de media vida dedicada a la reflexión es posible que nadie asegure que lo que queda por vivir , sea el tiempo que sea, proporcione nuevas experiencias cruciales que haga cambiar de idea con respecto a las conclusiones que dieron las ya vividas.

Mumma hacia resúmenes de sus entrevistas con Camus de vuelta a casa. Advierte al lector que es posible que no se ajusten literalmente a las frases pero que no había trampa con respecto al contenido. Si es así, el Camus presentado es cándido, casi ingenuo en algunas de sus ideas como el del concepto de neutralidad del poder pero no tanto como para no darse cuenta que la religión resuelve un problema capital como el del mal rechazando la totalidad del debate. De lado del puto de vista eclesial el cristianismo no exonera al hombre de su angustia o dela responsabilidad que le genera el hecho de existir. Esa es una lucha de cada cual.

La paradoja de Camus así recogida por el libro fue la de buscar un dios sin identificarse con ninguna iglesia y a la vez buscarlo en forma de  congregación que se lo avalara. Su lío no podía ser mayúsculo. Mientras ese dios no se le aparecía  se función con el mundo de las tinieblas o al menos puso fin a su existencia creativa, impidiéndonos a sus lectores continuar gozándolo en las elaboraciones más maduras que ya nunca haría.

 



[1] Nacido en Ohio, pastor metodista fue invitado por la iglesia americana de Paris en distintas ocasiones.

[2] Vozde Papel. Madrid 2005

Admisión de certezas.

Escrito por jesusricartmorera 16-04-2009 en General. Comentarios (0)

 

Crecimiento por la vía del Reconocimiento de las certezas.

Cada pequeña verdad te hace más grande.  Every small truth  make you greatest.

La idea no es totalmente original. Es una frase derivada que tomé del saint Peter`s School en Lamin en Gambia Su slogan bordado en el uniforme escolar dice Every small truth make you free. Efectivamente la verdad es liberadora siempre que sea asumida en su certeza y consistencia. Me llamó la atención el eslogan por su terminación arrítmica. Lo lógico era/es contraponer el beneficio de la grandeza a la aportación de lo pequeño. Por otro lado no todo el mundo que posee verdades saben emplearlas para ganar más libertad con ellas. De hecho las aparatologías de los estados dedican cuantiosos esfuerzos a trabajar para dosificar las verdades, administrándolas cuidadosamente para que lleguen a cuenta gotas, tergiversándolas o incluso negándolas. Se puede tener la verdad y estar justo en el lado opuesto: el de los enemigos de la libertad.  El elogio de ésta es muy  importante pero en un centro escolar de formato rígido (todos los alumnos y alumnas uniformados/as y con una tendencia religiosa muy marcada) ¿cómo interpretar la definición que hicieran de ella? De la verdad se ha hablado mucho. Debe ser la palabra más controvertida de todas y sin lugar a dudas el concepto más traicionado. ¿Cuántos crímenes se habrán cometido en su nombre? Los mismos o más que los que se han amparado tras los parámetros de libertad y justicia. La verdad  no la pontifica ningún ser sobreterreno que pueda asegurarla, solo lo hace un campo del conocimiento que viene destilado por la historia de los hechos cuyos analistas han vehiculado en forma de superestructura mental colocada en una  posición  por encima de las coyunturas, de los protagonismos personales de ellos e incluso de los sentidos fisiológicos. Una verdad, pues, es un enunciado que puede desbancar incluso el feeling y la sensorialidad que captura la cosa tratada. La verdad es algo más que la descripción o la hipótesis suministrada por una intuición: es un teorema que se ha convertido en ley, una certeza de máxima categoría dentro de la imposibilidad del absolutismo científico. Pero la verdad no es una sola ni hay una gran verdad en el sentido de algo único, sino que hay una gama enorme de ellas siendo que las grandes verdades, si así se pueden llamar, pasan por el encadenado de otras muchas pequeñas. Lo mismo que un gran viaje empieza por un primer quilómetro, o una gran caminata lo hace con un primer paso, también una gran verdad, en el sentido de un sistema filosófico o de pensamiento, pasa por la construcción y relación coherente entre sí de pequeñas verdades. En una ocasión, escuché a alguien[1] que presentó una ponencia sobre Nietzche que no creía que éste autor tuviera un sistema filosófico, como si eso fuera una cuestión crucial para dejar de  tomar su pensamiento como una referencia importante en su siglo y en los posteriores. Tal vez en el pasado, a un milenio vista y antes, lo más importante para un pensador fuera responder a todas las cuestiones cruciales del saber humano y a despejar las grandes verdades. Opino que no lo es ahora: ni puede serlo, ni tampoco debe serlo. Tan pronto alguien quiere decir la ultima palabra sobre una cosa ya se está equivocando para no decirla. La verdad es un proceso creativo de construcción incesante que no queda agotado por las conclusiones transicionales a las que se vayan llegando.

Cuantas más cosas se vayan aprendiendo y más reconocimientos se hagan de la verdad mas fuerte será uno ante el mundo en el que vive, ante los demás pues, y más autónomo será en su biografía. Pero la verdad no es algo que está esperando en unos grandes almacenes para lo que solo basta desplazarse hasta ella y adquirirla de sus estanterías. Es un proceso de implicación del sujeto con los objetos con los que se va encontrando, reconociéndoles su valor y función, también sus patrañas y trampas. Contra la primera impresión que se puede tener la verdad no admite el consenso automáticamente. Ni siquiera el hecho de que una comunidad científica se doblegue ante una certeza dada es garantía suficiente para que el resto de la humanidad crea inmediatamente en ella. La coexistencia de interpretaciones opuestas ante unas mismas fenomenologías sigue siendo una constante. La verdad de las verdades es por de pronto que genera interpretaciones múltiples. Eso genera un panorama de incertidumbres y relativismos en el que cabrían todas las visiones y también todas las conductas, cada una justifica y autojustificada a su manera, si no fuera porque sí podemos continuar creyendo y aceptando verdades fundamentales que no admiten discusión. Solo que, cada una de esas verdades fundamentales, lo es referida a unas premisas dadas.  Todo enunciado de ley es enmarcado en unas condiciones dadas. La física es un manual descriptivo de condiciones según las cuales permiten comprender la alteración de la materia o la atracción de los cuerpos.

Las verdades biológicas se refieren a unas condiciones de expresión de la vida material en la tridimensión que nos es dada a conocer. Todo lo que no queda demostrado forma parte de la hipótesis. El reconocimiento de la existencia de hipótesis es otra verdad pero que sin embargo no autentifica ninguna de ellas.

Cada pequeña verdad es la asunción de un sujeto de  otra pequeña cantidad de datos que retratan su entorno, desde el más inmediato al universo sideral. Depende de las verdades a las que esté dispuesto a llegar un individuo si su crecimiento personal será mayor o menor. Cuanto más viva en el mundo de la ignorancia y en la alienación de la herencia cultural recibida sin cuestionarla o más pereza intelectual tenga para dedicarse al descubrimiento de las cosas mas predeterminada tendrá una vida alienada.

Generalmente las conversaciones  coloquiales pero también la disertación megateórica está mas repleta de hipótesis que de verdades constatables, sin embargo adoptarlas en la presunción de autentificables es lo que permite avanzar hacia la transgresión de unos límites que actuaban como paralizantes. Detrás de un gran hallazgo solo había una hipótesis junto a una gran intuición.

En el campo de la medicina y del tratamiento oncológico hay una tendencia nada despreciable que coloca en la predisposición de sujeto el desenlace del síntoma. Cuando Derogatis y col. (1979) en el J.Hopkins Hospital, en un estudio de pacientes terminales de mama demostraron que las mujeres combativas sobrevivieron más tiempo que aquellas confiadas y complacientes, está contrastando la relatividad de una verdad: la del diagnóstico de fatalidad en un primer plano con la de un contra diagnóstico, el del optimismo y supervivencia, en un segundo plano, al no aceptar el primero,  Con el DSM-III estudiaron que la tasa de depresión en los pacientes de cáncer no era tal elevada como comúnmente se creía.  El síntoma prevalente puede incluir un estado de aflicción parecido a un estado depresivo sin que llegue a desmovilizar totalmente el sistema de auto prevención o autodefensa. Donde empieza y donde termina una verdad no es tan sencillo. Todo lo relativo a los cuadros psicosomáticos implican dos registros distintos: lo que dicen los baremos sobre el curso de una patología y lo que está dispuesto a conceder el propio sujeto afectado en la clasificación en la que su síntoma está incluido.

El mundo de las verdades es múltiple y cada slogan por precioso que sea en su formato escrito o que suene bien en su formato auditivo para aceptarlo o no hay  que pasarlo por la prueba de la concreción.  Cada pequeña verdad sin duda te hace más grande al hacerte más sabio, pero dentro de su coleccionario, en principio múltiple e ilimitado, no pocas de ellas pondrán en la picota creencias en las que se había creído, personas en las que se había confiado, ritos en los que se había participado, formatos de trato que se habían compartido. La verdad al detalle no es algo que deje indiferente a quien la acepta y la asume. Cada nueva entrada de verdad en el sistema mental de una persona la emplaza a auto-revisarse. Dicho de otra manera, si alojas dentro de ti nuevas verdades posiblemente será a costa de expulsar viejas mentiras. Cuanto más sepas mas fuerte serás. A mayor enriquecimiento de saberes de verdades más grande puede ser una persona pero en su grandeza también se pude encontrar que toda la libertad de pensamiento que llegue a contener le obligue a reconocer la imposibilidad de la libertad política de acción que pueda ejercer en su mundo público o la libertad personal en cuanto al sentimiento que pueda expresar en su mundo privado. La verdad te hace grande pero eso no significa que te de la fuerza para imponérsela a los demás. Cada cual deberá seguir su camino en esta perspectiva. La verdad te da la panorámica, la visión global, la explicación del no sentido de tantas cosas, pero eso no significa que te de la libertad para imponerla ahí donde estés. El concepto de libertad es más problemático que el de grandeza, elcual no deja de mencionar una sensación vaga de un parámetro multidimensionado. La grandeza, en términos físicos se emparenta con la fuerza, pero la verdad no tiene mas fuerza que el hecho de que sea comprendida, nadie puede imponerla por el lado de la potencia física o la incursión agresiva.

En resumen, la verdad como proceso nos pone por encima de una realidad blindada en múltiples mentiras pero la grandeza proporcionada no se transforma en la superación de aquella mientras una mayoría siga interesada en continuarse mintiendo mutuamente acerca de la misma.

Desde la posición más analista tratar de construir un sistema de verdades definitivo para todo el mundo tiene mas de absurdo megalomaníaco que no de interés filosófico. La dinámica elaborativa va generándose a si misma alcanzando niveles teóricos inicialmente insospechados. Por encima de dictaminar si dan respuesta a todo, algo titánico  y metodológicamente imposible, es suficiente con evaluar si dan respuestas a lagunas o vacíos teóricos previos y van sirviendo como eslabones de crecimiento. Cuantas mas certezas tenga una persona sobre sí mismo y el mundo que habita más habitará en su neo-realidad desde la que no sufrir los avatares de la realidad dominante y manipulada a conveniencia de las voces de la mentira.



[1] Se lo oí a Albert Llorca en el Ateneu Barcelonés.

La Experiencia con el cartelismo

Escrito por jesusricartmorera 16-04-2009 en General. Comentarios (0)

Las militancias políticas, sean cuales sean sus signos y sus épocas, van indisociablemente unidas a las prácticas propagacionistas de sus ideas. Antiguamente los partidos leninistas hablaban de agitación y propaganda, precisando así el valor y significado de ésta, en tanto que estimulación de las sensibilidades pasivas para el incremento de la conciencia general. La propagada era para agitar con nuevos vientos teóricos el pensamiento adormecido o, peor aún, la falta de pensamiento.  La propaganda tenía sentido en la perspectiva de incidir  para el cambio de actitudes. Sigue siendo su función principal. La propaganda es un instrumento del que se valen asociaciones, grupos e instituciones de distinta índole  de la que se valen para ejercer una influencia pública.

Aquel concepto tan estructurado vinculado a organizaciones conspirativas  y que en cierta manera podía organizar la manipulación ya no tiene nada que ver  con muchas de las formas expresivas publicas del pensamiento. La experiencia del cartelismo no es ya para unificar movimientos de masas en torno a consignas, ni siquiera pretende el proselitismo a favor de engordar unas organizaciones o partidos o tampoco procura garantizar convocatorias. Es suficiente con su contribución con una idea que lleve a pensar. Por no ajustarse a un programa de propósitos ni tan solo pretende convencer de unas ideas preconcebidas. Le basta con exponerlas para poner en circulación la confirmación de su existencia.  Hay un cartelismo testimonial de un pensamiento marginal que se autodeclara como tal para al hacerlo, asegurar que se prefiere seguir estando en esa marginalidad que no en una integración en teoremas en los que no se cree. 

Una buena parte de las noticias corren por los medios dominantes de su circulación industrial pero actualmente ya no es cierta aquella tesis de que el pensamiento público pueda estar totalmente dominadp por el poder manipulativo de tales medios. Para empezar no todos son iguales y lo que unas plataformas editoriales subscriben otras no lo hacen. También podemos alegar que cada persona moderna tiene una cierta cantidad de medios para decir sus propias opiniones o publicar sus noticias. Las ventanas de su casa o de su automóvil son formas públicas manifiestas donde colgar sus eslóganes. La experiencia con el cartelismo desde que veo empleando ambos medios no es la de atestiguar que induzca a saltos manifiestos de insight o tomas de conciencia o mucho menos a acciones de protesta. Tampoco es ninguno de estos dos el objetivo. Basta que alguien ante su lectura piense la hipótesis anunciada. La mayoría de la gente no lee nada y puede estar pasando toda su vida por una misma calle y no haber advertido nunca el contenido de un texto escrito en un aparador o en una pared. No se puede pedir que retenga en su memoria un slogan escrito en la venta de un coche cuando se cruza con él en la carretera en un punto de tráfico. De todos modos he podido observar toda clase de posturas lectoras ante los míos/nuestros. En alguna ocasión me encontré con pronto-respuestas de alguien que había dejado escrito que no lo entendía, usando el polvo del mismo cristal. También me he encontrado notas manuscritas felicitándolo o rechazándolo. Aunque la reacción que genera un cartelismo móvil o en las ventanas de casa no es gran cosa, uno termina pro ser referido como aquel que lleva el coche encartelado o tiene las ventanas de su estudio con otro tanto. Espontáneamente otras personas de otras ciudades y países llegaron a la misma conclusión. De tarde en tarde veo algún coche que lleva su propio cartel o que lo ha puesta en la venta de su habitación que da a la calle. Imaginemos eso mismo multiplicado por cientos de miles de personas que son las que se quejan de que los medios de propaganda están en manos de poderes de minorías. Sin duda, seria una fuerza creativa descomunal. Antes de ese particular cartelismo, desde el mundo del comercio ya se promocionaban los establecimientos a si mismos anunciándose con lo que vendían  o los productos que tenían, algunos de ellos  apoyados con frases netamente inductoras a la compra. También otros establecimientos de carácter ideologista los tienen. Hay muchos pósteres en el mercado con leyendas añadidas. Hoy día no hay una sola ciudad del mundo que no sea una gramática pública. Basta andar por ella para recibir una enorme cantidad de información procedente de carteles de pared o de farolas. Basta leer para enterarse.

En cuanto a mi experiencia personal me pregunto si además de reunir suficiente material para publicar un libro al respecto de los eslóganes testimoniales de los que me he valido  esto va a servir de algo más. No siempre han sido de buen recibo y algunos me han creado problemas porque no fueron entendidos o porque fueron demasiado entendidos. El slogan propio es una forma de opinar en voz alta sin despegar los labios. Los demás que se lo encuentran pueden ignorarlo o comentarlo entre ellos o comentármelo. Son las tres clases de posiciones que detecto. No me pregunto si es malgastar el tiempo porque forma parte de mis muchos quehaceres existenciales que no están dotados de ninguna intencionalidad productiva.

En el 2003, después de varios años de pasar por distintas versiones de la práctica militante por libre: buzonadas, etiquetas, textos en puntos de lectura y emails, decidimos emplear nuestros escasos recursos domésticos para decir lo que pensábamos: teníamos ventanas que daban a la calle, los de nuestros coches y los de nuestras casas. Optamos por usarlas como elementos de periodismo pobre.

Imaginemos que eso lo hicieran un cierto número de apartamentos de cada inmueble ¿no sería ello en sí mismo una manifestación permanente del estado de opinión de un país en las cuestiones principales que le afectaran?

Nosotros habíamos empezado con consignas clásicas en nuestra época de militancias partidistas  para ir predominando en la elección de  los textos que inducen a la reflexión. Lo menos significativo es ya convocar a alguien para la acción de protesta pública, lo más importante es convocarlo para que reflexione y llegue metódica y conscientemente a sus propias conclusiones.

El propagandismo en todos sus suportes viene pasando por el arte en general y la cinematografía en particular. El cartelismo es una de sus concreciones, la única seguramente que está al alcance de toda la gente. Basta llevar una camiseta puesta con un slogan determinado para estar haciendo de figura encartelada móvil. Es una verdadera lástima que el exceso de inhibición y el miedo individual de no poca gente a vincularse públicamente con su idea (las manifestaciones masivas no deja de ser una forma que preserva el anonimato individual por muy públicas y callejeras que sean) mantenga el cartelismo de iniciativa particular tan lejos de todo su potencial.

La prensa que se precia raramente olvida el espacio de las viñetas las cuales con una o dos líneas da las claves de muchos artículos informativos y sobre todo consiguen entresacar lo esencial[1].

Para quien no tiene textos originales si quiere apuntarse a este compromiso público, le basta acudir a las conversaciones o a los textos de otros para entresacar aquellas frases en las que se identifique. Una vez automatice esta dedicación verá que el tiempo que se lleva es mínimo y en todo caso mucho menor a las viejas formulas del espray en las `paredes o las pancartas en los puentes que no hay porque desautorizar pero que yo ya dejé de hacer hace mucho de eso. El valor del propagandismo incluso es superior al que se estima. Conocí en una ocasión a un militante pujolista  que lleno la nacional I a su paso por el Maresme de carteles con el nombre de Pujol y textos alusivos a la Catalunya nacional. El solo reescribió consignas innumerables veces creando una sensación de una gran organización atrás. Refirió, en la presentación de su libro, de esos años de clandestinidad la alarma producida por aquel hecho en las autoridades franquistas.

No es que el cartelismo tenga que tratar de demostrar lo que no existe. Basta que quiera demostrar lo que existe aunque sea a cuentagotas o al mínimo de su potencial expresivo. Palabra a palabra se va construyendo una nueva consciencia o para no ser tan optimista una nueva conciencia necesita de cada una de las palabras críticas de las que nos podamos proveer.  



[1] En una de El Roto había dos volutnarios  recogiendo chapapote.con el siguiente comentario:lo que nadie nos ha dicho es si eso ha pasado debido al progreso o al retraso.