FLUENCIA TRANSCULTURAL

ONGs: Go home.

Escrito por jesusricartmorera 16-04-2009 en General. Comentarios (0)

Las ONGs son un conglomerado de distintas inquietudes y campos de dedicación especializados. Un slogan para todas ellas peca de reduccionismo a no ser de que se refiera a aquel tipo de organizaciones que dedicadas al desarrollo desde posiciones inyectoras socavan los dinamismos autónomos aunque esa no sea su primera intención. ONGs (dos puntos) iros a casa es un texto segregado directamente por la experiencia de contacto con ellas en el oeste del continente africano. Es a esas Ongs de cooperación y desarrollo a las que va dirigida esta frase. Volved a casa es el grito que se ha dirigido a extranjeros belicosos interviniendo en suelos extranjeros. Si bien las Ongs comparten visiones y actitudes pacifistas no pueden evitar impactos colaterales equivocados en sus intervenciones de ayuda.

La elaboración precedente nos ha llevado hasta ahora a las siguientes ideas:

1. Las Ongs de la cooperación se convierten -en sus diversos campos de actuación- en la substitución de los trabajos y energías locales.

2. No cambian ni pretenden cambiar valores, actitudes ideológicas o tradiciones.

3. Con sus ayudas económicas contribuyen a generar una clase social privilegiada e indirectamente a que la élite de poder se ocupe de lo suyo y solo de lo suyo desentendiéndose de las necesidades del país.

4. Hacen de vehículos exculpatorios para las poblaciones metropolitanas de Europa y de los países ricos resultando en la práctica agencias de gestión para saldar la pretendida deuda histórica de los blancos hacia los negros.

y5.La visión nativa  predominante ante las Ongs es la de los salvadores, la de los ricos, la de los altruistas, generando estados de alienación mental y de desidia suplementaria. La psicodependencia es una pandemia africana tópica. Su síntoma cursa con una ausencia de orgullo étnico y una vergonzosa falta de dignidad.

Un asunto completamente distinto son los grupos internacionales, de condición jurídica igualmente de organizaciones no gubernamentales que intervienen discutiendo las atrocidades de los gobiernos –o de las poblaciones- contra el medio ambiente (patrimonio de toda la humanidad) o contra los disidentes encarcelándolos. Mientras las luchas y denuncias antigubernamentales contribuyen directamente a la difusión informativa de las verdades silenciadas y, por tanto, a una elevación de conciencia, quienes se dedican a hacer el trabajo de los autóctonos, permitiéndoles que sigan consolidándose en sus desidias y arritmias, vienen a consolidar sus prácticas de ociosidad por no decir  vagancia.

En el momento de redactar esto, el repaso autocrítico de la función substitutoria de las Ongs en África y la adopción de un ultimátum de abandono generaría consternación y presión para desencadenar cambios mucho más consistentes que su continuidad tal como se viene haciendo, desde la descoordinación, la sectorialización y la total falta de anticapitalismo.

Proponer la discusión sobre el peso y la función de las Ongs en los países de dedicación lejos de sus bases sociales de apoyo de las metrópolis lleva a observar  la casuística concreta de la gestación de dependencias-tipo. Lo que tiene poco sentido es la dedicación abnegada (tampoco tanto: las Ongs generan profesionales asalariados enviados expresamente a los lugares) para ayudar a sectores concretos de países (obtención de agua potable, creación de escuelas, instalación de paneles de energía solar, unidades sanitarias,…) y luego dar la espalda a inercias culturales nefastas (dejar morir a uno de los dos gemelos por tener la convicción que de adultos matarán a los padres, o la praxis de la endogamia reproductiva con las consiguientes malformaciones o la ya muy criticada corrupción del estado).

Las ONGs han encontrado el pretexto de sus existencias en los países subdesarrollados pero su presencia en estos no las ha convertido en ningún caso en polos de referencia alternativa para nuevos regímenes o formas sociales. Por otro lado se componen de voluntariado por lo general sensible al tema de la miseria pero no demasiado critico de las causas de las patologías sociales a escala mundial. Involuntariamente el voluntariado se convierte en cómplice de aquello a lo que va a ayudar perpetuando formas ancestrales de relación del hombre con el medio, consolidando su falta de dedicación al esfuerzo y substituyéndolo en las tareas más básicas, como construir físicamente sus escuelas o pintar sus fachadas, trabajos que pueden hacer perfectamente los lugareños. Si comparamos las ONGs a otras empresas, explícitamente intervencionistas como tales, las que construyen puentes, las que montan almacenes, las importadoras de productos alimentarios o tecnología, los fabricantes de tejas como la de un portugués que conocimos en Bafatá, estas contribuyen a modificar el mercado real, dentro de las pautas del mismo desarrollo capitalista, mientras que aquellas incorporan elementos de artificiosidad hinchado globos de mentiras.  Sin duda hay programas muy importantes que salvan vidas, impidiendo que la malnutrición mate niños, los contagios debiliten la población o permitiendo que los enfermos recuperen la salud, pero todo esto reemplaza las tareas del estado, su coordinación de campañas, su organización presupuestaria para ayudar a sus pueblos. Indirectamente el trabajo del voluntariado substituye el trabajo del funcioariado de estado permitiendo que este siga dedicándose a las corruptelas y a engrosar sus feudos privados.

Si se abriera un proceso de autoconcienciación de las Ongs en su función intervencionista en sus ámbitos y países de dedicación  una de las tesis que flotaría seria la de volver a casa, abandonar sus espacios, legarlos a la responsabilidad local de los lugareños (arriesgándose consiguientemente a que echara a perderlos después de décadas de mimo y dedicación). Eso sería tanto como preparar el enfrentamiento de sus pupilos a su madurez. Las ONGs bien podrían reciclar todos sus cooperantes y voluntarios a posiciones más concienciadas y criticas ante el mundo actual reciclando su tiempo personal no para exculparse sino para cambiar las cosas en lo substancial, es decir cambiado de actitudes y luchando contra las actitudes que dañan a todos los humanos (corrupciones y  faltas de plannings racionalizados).

Banca Ética

Escrito por jesusricartmorera 08-04-2009 en General. Comentarios (0)

[1] . Banca Privada e Inversiones éticas.

Como se sabe, los fondos de mayor rentabilidad (generalmente packs de mixtos entre unos de renta fija de bajo interés y otros de renta variable que según los ejercicios  puede compensar la desvaloración de los anteriores) son aquellos que invierten en las empresas más rentables del planeta, es decir las empresas que suelen coincidir con las que no se destacan por su respeto a la naturaleza o a la humanidad. Los pequeños rentistas con remanentes  de dinero sobrante que los ponemos en esos fondos incurrimos en una contradicción ética flagrante. Por un lado a muchos nos molesta un mundo divido entre ricos y pobres con toda la distorsión mundial derivada de ese desequilibrio y por otro, enajenados  al problema  contribuimos a aumentarlo con nuestros ahorros No se trata de un plan deliberado ni perverso. Eso no.se trato de un efecto lógico al mismo hecho tenencial del capital guardado. Mientras el dinero se utiliza como un medio directo supervivencial y las salidas igualan a las entradas  o surge ningún´ conflicto ideológico al respecto. Mientras no haya ahorro el dinero es un instrumento inmediatista pero a partir del momento en que queda un resto y ese resto es acumulativo no hay posibilidad de autoengaño: esa cantidad será utilizada de una manera o de otra para negocios económicos desde el momento en que permanezca en una entidad financiera o sea usado en operaciones de préstamos.

La banca privada moderna ha dejado atrás la vieja imagen de la usura del judío prestamista que hacia su fortuna a base de alquilar su dinero por fuertes sumas a devolver en unos plazos pactados. Aparentemente el asesor de detrás del mostrador (o más modernamente del despacho) que nos atiende con una diáfana sonrisa y con un fuerte apretón de manos es “nuestro amigo”. En sus caras lavadas las entidades  hablan de “trato personalizado” y de  atención  incondicional y sincera. Y la verdad es que el director de la agencia más cerca de casa a la que hemos decidido dejar nuestros remanentes se convierte en una figura  próxima, identificable a la que consultamos dudas o reconducciones de nuestras sumas. Hasta podemos  caeremos en la trampa de creernos que defiende nuestros intereses y que el banco o la caja de ahorros lo tiene contratado para  hacer bonito. Pronto adivinaremos que  su discurso no pasa de ser  la palabra de la infamia cuando todo propuesta (producto financiero) no es otra cosa que un artilugio para sacar la máxima rendibilidad económica. En tanto que empleado de una firma el futuro de su puesto depende de la habilidad que tenga para ganar y conservar clientes y éstos (nosotros) por su parte se mantendrán en tanto y en cuanto vean seguros sus capitales. Lo que menos puede tolerar un pequeño inversor o un pequeño rentista es que se juegue mal con el ahorro de años de trabajo. Todo lo demás: en qué y de qué maneras se invierte su capital y el de otros muchos será secundario. Al cliente de banco le importará sobre todo recuperar su dinero y  no perderlo mientras lo deposite, y por añadidura, rentabilizarlo con unos réditos superiores al ipc anual. Lo que el banquero haga con su dinero: si lo  invierte en inmobiliarias o  en armamento eso ya será un tema un tanto secundario que le resbalará o que ni siquiera preguntará. Supondrá y querrá suponer que su dinero contribuye al desarrollo y es capital humanitario[2]  en lugar de  motivo de  empobrecimiento para terceros. Los grandes desastres de la humanidad siempre dependerán de otros: de los grandes especuladores sin escrúpulos y  el pequeño rentista en su ignorancia deliberada  y su magro capital  se verá inocente ante cualquier evento trágico dentro de la economía internacional. Pero cuando admita entrar en discusión sobre el tema se enfrentará  a una ética básica transgredida: la de apoyar con su  excedente voluminosas fortunas manejas por gente  menos  principista y más preocupada de los dividendos y los beneficios que de la justicia o de las ayudas. Lo mire por donde lo mire se encontrará entre dos frentes: el  de perder sus pequeños ahorros si no los invierte en  la mejo estrategia de rentabilidad  y el de participar  como cómplice en la organización social de las distribuciones injustas de los recursos. Tanto si deja su dinero en manos ajenas (agentes de bolsa o agentes financieros) como si decide moverlo directamente comprando acciones o  propiedades con el fin de venderlas, estará entrando en la dinámica de los juegos capitalistas donde el sentido de todo movimiento será el negocio: es decir la conversión de cualquier cantidad de partida en una cantidad mayor una vez restados todos los gastos del proceso, la especulación, la compra de materias primas y el mantenimiento de la operación.

Si tiene un mínimo de sensibilidad nuestro ahorrador se retirará de la historia o preferirá no tener dinero a verse en la tesitura de tener que jugar con él, es decir especular para no ver perder su poder adquisitivo. Si no la tiene ni siquiera admitirá la menor responsabilidad de su conducta en  los procesos económicos generales. Pero tanto si la tiene como si no la tiene será un juguete o un síntoma de las circunstancias: una vía expresión de la ideología imperante en la sociedad ambiciosa: la de ganar más y más aunque sea a costa de perder más contenidos existenciales.

Ante todo este panorama  distintas iniciativas vienen proponiendo otras reconducciones del dinero excedentario. Ya que está ahí, lo mejor es darle una salida éticamente aceptable. Es el momento en que el crítico anticapitalista devenido profesional medio estable y que ve que una parte de dinero es excedentaria, le toca decidir dónde meterlo que será honesto y no contradictorio con su filosofía de vida. Sabe que es ilógico v está llenando sus discursos de sobremesa o sus gritos en las manifestaciones contra el modelo social y por otra parte  tener una cifra suculenta en el banco por mucho que sea socio cotizante de varias ONGs e invierta  otra parte de su dinero en levantar su asociación militante o  sus campañas de protestas.

Por eso, si se desembaraza de la tónica especulativa de los banqueros, tratará de preguntar por productos financieros éticamente aceptables: aquellos que financien propuestas ecológicas, empresas energéticas basadas en el respeto al medio ambiente, proyectos de cooperativismo o promuevan inversiones  sin encarecer la circulación monetaria con el factor abusivo de la especulación.

Ese  minus ahorrador  se enfrentará ante un primer problema: las entidades financieras tradicionales ni siquiera se plantean la posibilidad de la ética en economía. Su parámetro es únicamente el de ganar dinero., haciendo de una práctica económica toda una filosofía de vida. Sin embargo, si sigue buscando encontrará otras opciones extra bancarias o al margen de las finanzas oficiales[3] . El problema inmediato que se presentará es la fiabilidad[4]  de esas otras líneas de intención. En tanto que una banca ética como tal no esté consolidada[5] . Por su parte las propias propuestas de hacer una proyección ética con un capital acumulada tal vez se encuentren con la tesitura de no tener proyectos claros que financiar y sí depositantes  que les den apoyo en la cocreación de un capital comunitario.

Se mire por donde se mire, el dinero quieto o el dinero de transición  constituye un problema ideológico y práctica a partir de una cierta envergadura. Ni el  cajón del despacho de  ningún pequeño rentista se puede permitir cargar con miles de euros, por razones obvias, ni  mucho menos el de un grupo que se plantea una banca ética puede guardar su capital en un fondo de inversión de otra banca tradicional a la espera de proyectos éticos que sean a la vez económicamente financiables.

Es obvio que no se trata de creer en que todo es financiable por muy ético que se presente, si no que lo es aquello que además de ajustarse a un código ético básico  parte de presupuestos realistas y de una viabilidad en el seno del mercado general, por lo tanto en un terreno donde lo que domina no es justamente la ética. Al mismo tiempo estamos saeteados por datos estadísticos escalofriantes[6]  y sabemos que un montón de problemas se evitarían simplemente con un tratamiento distinto del dinero, pero ese saber no convierte nuestros pequeños, moderados y privados poderes adquisitivos en un poder ejecutivo real para transformar profundamente la realidad de nuestro tiempo por lo que hace a la herencia de problemas ancestrales y endémicos. Eso nos lleva a vivir como sujetos escindidos: de una parte  vivimos una línea ideológica, de pensamiento liberal o humanitarista, de otro somos socialmente cómplices del sistema del que abjuramos.

 



[1] Este articulo trata de  enfrentar  a cada persona a lo que hace con su dinero acumulado y a las implicaciones no éticas al tomar esa opción.

[2] La propaganda empleada por el banco de España para promocionar inversiones en tesoro Público abunda en los aspectos desarrollistas y humanitaristas como nuevas estrategias de enganche para los depositantes en tanto que crean menos problemas éticos.

[3] Al asocaire de ésto se viene trabajando desde FETS (finançament ètic i Solidari)en un planteamiento para la construcción de una banca ética. Docenas de ONGs -y entre ellas algunas de las más poderosas por lo que hace al volumen de dinero manejado en planes de ayuda-son socios participativos del programa de investigación y debate sobre la viabilidad del planteamiento.

[4]Quiero citar la experiencia de haber convocado una conferencia  sobre el tema con un ponente de FETS y cuyo auditorio  estaba básicamente constituido por gente que había militando a favor de la consulta social por la condonación de la deuda externa, en su mayor parte pequeña burguesía local cobrando  sus nóminas por la banca tradicional y con  cantidades excedentarias. El desarrollo del tema sólo movió a una interés teórico (tal vez a una inquietud privada sobre las almohadas)pero no a una toma de posición ante la sugestión, ni siquiera de arriesgar una pequeña parte de capital para apoyar una iniciativa e banca ética. Obviamente el  sujeto revolucionario tiene menos resistencia a abogar por el cambio de las cosas fuera de sí que para cambiar aquellas de su familia, su casa y  sus pertenencias.

[5] Hay una larga tradición de firmas en este campo en  otros paises:Alemania, Gran Bretaña, pero no en España.

[6] El hambre en el mundo podría resolverse con  el 10% de lo que se gasta en armamentos

Seminario de Metafísica

Escrito por jesusricartmorera 08-04-2009 en General. Comentarios (0)

 

El debate metafísico no queda circunscrito a la tesis del Todo-Uno o del Dios Único por encima de la multiplicidad de versiones de quienes le interpretan.Es un debate inter y transcultural de amplia envergadura que implica el repaso de corrientes de pensamiento y  el balance de proposiciones culturales en juego. No es un debate separado del  de la cultura general por mucho que la occidentalización de las formas y el ateísmo regente quieran pensar en  una superación de las creencias a cambio de hedonismos de los consumos del tiempo existencial y de sus formas. Es un debate que empaña e implica a todas las demás polémicas en curso de la vida intelectual. Si bien, en una época anterior era suficiente ponerse a un lado u otra de la divisoria entre creyentes y no creyentes, en la actualidad la fusión de las ciencias físicas clásicas con las ciencias místicas[1]   ha borrado todo parecido con  una línea que separe campos antagónicos del saber. Los exantagonistas  ante los credos, se ven reciclados por fuerzas poderosas de la historia del conocimiento e impelidos  a reconocer los distintos universos internos que encierran:los racionales y los no-lógicos, las verdades comprendidas y las verdades intuidas.  Si unos siglos atrás se podía morir por el hecho de no creer en Lo Sublime y con tal descreencia, descreer también en luna organización eclesial que sojuzgara a las gentes a partir de sacarle partido a sus miedos; la actualidad ya no divide al mundo entre  apólogos  del más allá  por un lado y sus detractores por otro,sino entre visionarios de un más allá físico y  subordinados a la realidad aparente o demostrable. El más allá físico es la metafísica que ha encontrado expectación, seguimiento y estudio,desde el campo de las religiones al campo de la filosofía, dejando ver sus efectos en el mundo de las artes, la literatura y sucesivas expresiones del pensamiento, por encima de corsés culturales concretos e incluso de épocas históricas determinadas.La metafísica es el legado de estudio que a diferencia de cualquier otra convoca la elaboración y el desideratum de entender la vida más allá de sus postulados matéricos. La metafísica, desde la teología a la teosofía, ha proporcionado un caudal  especulativo por el que posicionarse ante las conjeturas del post-ser, más allá del ser conocido como tal. Es la invitación al debate etéreo por excelencia y el que permite ir más allá de los principios rutinarios de una mecánica del sí, por el credo mismo. Y es el debate impostergable para todo correligionario amante de saber más allá de lo sabido en la conexión de su yo divino con un universo de totalidad.

Un marco de debate regular como seminario[2]  de metafísica, abierto a quien quiera aprender y enseñar  sin tener que justificar su pertenencia a un grupo espiritual o religionario determinado,y tampoco  su no pertenencia a ninguno; es un espacio de cocción de las ideas y de profundidad analítica.Un micro o maxi foro desdogmastizante por esencia. Un lugar objetivo de contraste, de co-reflexión en grupo, de co-inspiración y de fraternidad espiritual.

El solo hecho de conjugar membrecías distintas de tantos apostolados como se quiera, en son de armonía y en una paz  relente,es ya una razón suficiente para instituirlo. Pero su desarrollo dependerá del rigor e interiorización que se consiga[3]  y no de la autoconvocatoria rutinaria[4]  que se haga. El seminario de metafísica  puede ser un espacio permanente y un fondo de inversión energética a perpetuidad. Un lugar[5]  por el que pasen personalidades intelectuales[6] , abierto a las personas interesadas en esoterismo,parapsicología, espiritualística y religiosidad.Y un espacio de co-hecho en el debate interespiritualista complementario y reforzador de otros espacios divulgativos de mayor resonancia[7]  dentro de la misma  línea.  Un seminario de estas características recuperaría  discursos que se han esclereotizado  por la falta de reflexiones y estudios, o que se han mantenido bajo dominios religiosos concretos, más impregnados de proselitismo que de deseos de comprensión y comparación. Además sería el punto de fusión entre la filosofía y el espíritu, o el pensamiento y la  religión,como las caras del proceso histórico de las ideas humanas.

 



[1] Parece que la mística y la ciencia son vocablos antitéticos.Mientras la ´una cuenta con presupuestos no demostrados y la presunción de  una realidad trasnpersonal y transmaterial altamente compleja de la que la realidad matérica es tan solo la parte menor y menos evolucionada;la otra no admite más discurso  que los producidos por sus laboratorios estoicos de persecución rutinaria de todas las variables.

[2] La palabra seminario es la apropiada y alternativa a  la de curso.Mientras aquel sugiere elaboración y construcción desde la confrontación, este sugiere el de extensión de un conocimiento dominado y consensuado, reproducción del mismo y aprendizaje, sin qu la dimensión crítica ocupe el lugar más importante.

[3] Tan solo  posibilitable por un programa de actuación.Una convocatoria de 9 o 10 sesiones por año. en un formato de co-responsabilidad temática, con un enunciado troncal al que se vinculen los temas-parte.

[4] La rutina de un autoencuentro  tiene sus ventajas de cohesión de una adhesión preestablecida y un activación del ánimus de  la co-misión compartida.Y eso es un valor muy importante.Pero no es una técnica propiamente ni una garantía de trascendentalización del saber místico.

[5] suficientemente flexible y abierto pero con el protocolo de formalidad de una cierta inscripción de compromiso de continuidad. La diferencia de un seminario  troncal al de una conferencia, es que en aquel la pérdida de asistencias lleva a repeticiones de debates en quienes llegan tarde o se pierden sesiones que al intervenir obligan a abundar en lo mismo o a repetir lo ya dicho. En una conferencia independiente en cambio,cabe toda intervención derivada del tema del día. 

[6] No tanto en el sentido de personalidades de renombre como personalidades psico-espiritas que hayan trabajado su interior y elaborada su verdad  divina, o tal vez, mesiánica.

[7] Lo que son/serían convivencias universalistas de invitaciones múltiples de otros grupos y corrientes espirituales.

Espacio de metateórica

Escrito por jesusricartmorera 08-04-2009 en General. Comentarios (0)

 

La metafísica, o la exploración en lo más allá de lo físico y comprobable, es una invitación permanente para ahondar en nuestros preguntas incontestadas o revisar nuestras respuestas provisionales. Convoca el debate abstracto por su propio cometido y con ello se corre el riesgo de desbarrar las conversaciones hacía predicados tan densos como insustanciales pero revestidos de aseguranzas sacrales. Plantearlo como reto de investigación del más allá (en un salto cualitativo de lo sabido a lo no sabido)así como espacio de encuentro de distintas teorías y prácticas sobre la espiritualística, requiere algo más que una cita organizada  para hablar en general sobre lo divino y lo humano trascendido. Precisa de contenidos y de programación[1] , o lo que es lo mismo de una dinámica tras unos objetivos. Eso y no la digresión espontánea es lo que garantizará la conversión del espacio en un referente amigo de otros grupos que busquen el reencuentro, la sintonía y la unidad desde sus diferencias particulares.

Cabe prevenir la divagación, como  una disuerte inherente a los conciliábulos especulativos. Si cualquier tema de abstracción la trae como un efecto colateral, tanto más recrecido cuanto más latinizante sea una  cultura,  los temas filo religiosos y para espirituales, todavía la socorren más, en tanto que divagar es una manera de escapar de las respuestas planteadas por las preguntas propias de toda controversia. La discusión  real nunca ha sido el griterío con el que se la ha revestido. Pero lo cierto es que la propia palabra discutir ha quedado desautorizada, siendo sinónimo para no pocos, de crítica, polémica destructiva y calificativos desagradables. En todo caso, donde hay dos o más partes encontradas e levanta un trayecto para saber cuáles son los irreconciliables y cuáles los datos conciliables. El espacio metafísico, más que  ningún otro, propicia una discursividad  difícil de especificar que navega de alfa a omega sin establecer referentes seguros. Las grandes afirmaciones teológicas  son un proceso poético secuencial que  calma  la rebeldía de búsqueda de los espíritus pero no satisface el vidrio racional. Y toda lógica creacionista acaba siendo la expresión de la angustia humana por seguir sin saber nada-en lo esencial-del pasado originario de la humanidad. La teología  fracasa como lógica del dios, aunque tenga éxito en sus mensajes crísticos; y no sale del laberinto de una teleológica, o una pretensión de conocimiento real de todo aquello de lo que guardamos una distancia enorme y una fisura profundas.

Pretender una explicación del sentido último de la vida terrena y dotar de una lógica al más allá, es un laberinto meta teórico formidable, ante el cual, la tentación de sentar de una vez para siempre una construcción doctrinaria, es demasiado poderosa como para no sucumbir a ella. Eso explica que todas las religiones tengan previsiones para todo: desde las explicaciones a sus porqués místicos y teocéntricos a sus rituales y calendarios de peregrinación. Ese damerograma general  viene a crear un maremágnum teocrático donde el sujeto pensante es reducido a la nulidad. Hay otra posición ante  el viaje místico y la intuición extracorpórea, la de no renegar como sujetos de lo que están tanto en nosotros como en  la totalidad de los objetos manejables. Admitida la capacidad creativa desde la condición pensante con la presunción del alma divina, cabe, consecuentemente, entrar  en una dimensión de autonomía con la que negociar   las variables eternas el destino que  se quiere, o lo que es lo mismo, negociar con el propio dios  el futuro buscado, ya que lo que está siempre en juego es el concepto de omnipotencia. El espacio metafísico es un compromiso con una clase de debate y de polémicas, no suministrable por los componentes cotidianos de la vida. Es un espacio de coordenadas en las que concurren, los intereses teóricos  irresueltos que están en la cola de los temas expectantes más los intereses  personales de sentido existencial privado en  un mundo selvático difícil de vivir. Y más que corresponderse con una ubicación determinada[2], se correlaciona con todos aquellos encuentros que quieren progresar en las tesituras del alma humana ante la habitabilidad de las limitaciones corpóreas en una existencia casi-carcelaria. siendo una suma de espacios de reunión los que van configurando unas existencias personales propensas a la meditación, la conexión angélica con otras presunciones de expresión y la construcción de valores teóricos que permitan una consciencia por encima de las teorías restrictivas vigentes por muy  hegemónicas que sean.



[1] Además de una calendarización de días, horas y lugares de encuentro, la programación real empieza con dotar a cada encuentro de un contenido previsto: un tema y un/a encargado/a de tema.

[2] aunque si no queda predeterminado un seminario de metafísica, con día, lugar hora y programa temario, es difícil que el espacio metateórico alcance una singularidad  apropiada.