FLUENCIA TRANSCULTURAL

Los nombres citados

Escrito por jesusricartmorera 11-05-2009 en General. Comentarios (0)

Los nombres  citados.  JesRICART

Antes si necesitabas datos  bibliográficos acudias a una enciclopedia de autores, si lo que precisabas era el significado de una palabfra acudias al diccionario, si lo que te hacia falta era una referencia histórica acudias ala enciclopedia correspondiente. Ahora, en una adicción a la butaca y a la pantalla sin precedentes, si necesitas algo vas al icono de acceso directo a un buscador y presentas tu consulta y  mucho por no decir todo lo que esté internautizado con respecto a lo que buscas se te ofrecerá en una extensa lista. Todo va camino de formar parte de las tramoyas, los archivos, los cortinajes del mundo digital. Todo significa todo. Ates si necesitabas localizar el paradero de alguien lo buscabas en los listines telefónicos ahora puedes conseguir su vida y milagros, hasta donde la haya filtrado, buscándolo por el mismo procedimiento. Todos acabaremos engullidos por la imparable capacidad almacenadora de la archivística internáutica. La previsión es que el caudal nominalístico de internet superará el número de habitantes del planeta. Es cuestión de tiempo. Lo superará porque además de los individuos humanos vivos van a ser referidos los no vivos, los que nos precedieron a lo largo del proceso histórico. Los internautas presentan al mundo o a sus redes a  sus hijos recién nacidos con foto, balbuceo y nombre. Los neonatos de ahora serán famosos hacia sus pubertades y recibirán premios honoríficos antes de cumplir los 30.Esa popularización de todoas contrarrestará el boom de la celebrity galery o la llevará a evolucionar a cuotas de humildad.  Los periódicos ya no podrán camelar a nadie con titulares subrayados totalmente insubstanciosos de los dixit de tales o cuales famosos. Posiblemente lo mejor este en las junglas anónimas de la eclosión de otras informaciones, otras visiones, otras opiniones, otras teorías dentro de un flujo de trasculturalidad que antes no había salido con suficiente fuerza de la latencia. Ese proceso de propuestas artísticas y discursivas que tiende a maximizarse, en el que todo el mundo está convocado a presentarse en el gran foro democrático, mientras no sea destruido como ya se hizo con la biblioteca de Alejandría y otros feudos del saber, está creciendo más rápido que la capacidad de interpretación de lo que está ocurriendo. Uno de sus efectos es la citación de los nombres, no ya la de los nombres de autores o nombres publicados, sino las de los nombres que vienen a colación con infos, descripciones y discusiones.

Hay personas que se sienten incómodas con sus nombres publicados, incluso cuando lo son sin ser cuestionados, simplemente vinculados a un hecho. Para mi sorpresa, al  contextualizar una información citando nombres relacionados con ella  he observado una indisposición, incluso una reclamación exigiendo que las personas de esos nombres sean consultadas antes de ser citadas. Bueno, forman parte de los contextos, todos formamos parte de ellos, es decir todos formamos parte de todos. Si nos venimos atreviendo desde siempre citar a nombres públicos de personalidades a las que no llamamos para preguntarles si les parece bien o no vamos a las tumbas de autores muertos para preguntarles la misma cuestión o importunamos a autores vivos para hacer otro tanto, ¿por qué –pregunto- hay que hacerlo con el resto de los mortales? Bueno los individuos públicos ya juegan con esa posibilidad de ser citados. La gente que se dedica a su vida privada no. Vale, parece convincente, sin embargo o hay nadie que sea tan clandestino que o viva en una parte u otra en interacción con los demás, por tanto en un espacio público. Todoas formamos parte de decorados sociales, de ámbitos de relación, de escenarios. Inevitablemente si estos son referidos, estudiados, analizados aunque no queramos podemos formar parte de las alusiones. Si estamos en la foto de una panorámica sin que nos enteremos también lo podemos estar como referenciados en una anécdota.

 El pudor y el respeto exigen no contar según qué cosas de los demás pero eso es tanto en relación a los individuos de efemérides y espectáculos de masas, de política o de farándulas, como de cualquier otro. La literatura oral de la que se nutre internet y su espontaneidad generativa va a ir dando paso a las menciones de referencias nominales en la medida en que tengan que ver con contextos. Presumo que en el futuro en una misma página se compartirán nombres muy conocidos de los que se habla mucho con nombres absolutamente desconocidos de los que no se hable tanto o casi nada. Antes, desde las protuberancias académicas no se podía citar en igualdad de condiciones gráficas unos nombres con otros, me temo que la novelística práctica está superando los remilgos de una intelectualidad estrecha al respecto de este punto. Todos somos citables desde los más sabios a los más ignorantes, desde los más guapos a los más feos. Los parámetros estéticos de la selectividad de los encumbramientos están variando y las necesidades elaborativo-descriptivas pasan por potenciar la transparencia.

Los demás siempre son citados. En cada conversación de dos hay nombres de terceros que van desfilando para los que no se les consulta si les apetece o no serlo ni mucho menos si están de acuerdo en la interpretación que se haga de ellos. Si bien las conversaciones de dos que se nutren del tercero ausente suelen ser lastimosas la cultura práctica sigue discurriendo por esas formas. Llevar esas menciones a los artículos o a la disertación teórica no es más que una evolución lógica de las figuras de las que se vale una construcción comunicativa o su tentativa. Nadie puede negar su asociación a un contexto o a un hecho a cuyo protagonismo está vinculado si eso sucedió. Referirlo no es más que parte de los utensilios narrativo-descriptivos de una circunstancia dada. Las cosas se complican cuando el hecho deja en mal lugar a la persona que es su responsable. La denuncia es eso: personalizar a alguien de la comisión de un acto lesivo en contra de los intereses sociales o de un colectivo o de los derechos de otras personas. Sin denuncias concretas no hubiera habido un progreso en la calidad de las relaciones humanas trocando los roles de explotación y humillantes por roles respetuosos. Eso ha generado una invitación continua a la denuncia por malos tratos o crímenes. Una parte de la literatura critica en sociología y en ciencias políticas, no digamos en criminología, es el resultado de la aplicación de ese criterio. Eso ha levantado una cierta caza de brujas y ciertamente en la sociedad de querellantes se han imputado autorías de crímenes a personas que no tenían nada que ver pero ese es otro asunto. La mala ejecutabilidad de un criterio no invalida que siga prevaleciendo su necesidad. Cada vez que somos indebidamente atendidos por los servicios públicos, en la sanidad o en la burocracia, existe un protocolo de reclamación para subsanar el error. Cuantas más reclamaciones argumentadas y razonadas se hagan más perspectivas de mejora se consiguen. Es una forma concreta de crítica personalizada. Publicar el texto en un lugar de consulta colectivo (una web de denuncia ciudadana) no es más que ampliar el ámbito de información no dejándolo circunscrito a una fuente cerrada. Eso nos convierte a todoas en elementos objetivables por todos los demás. La denuncia es un caso particular de objetivización informativa. La mayoría de nombres citados son para ilustrar una referencia útil que sirva para la síntesis de una elaboración o texto trabajado. Los que lo son como denunciables es un caso particular que necesita una atención reflexiva mayor. En cuanto a la generalidad de referencias contextuales para explicar una historia hablar de testimonios circunstanciales o ligados a un fenómeno comentado o hay porque ir pidiendo permiso para cada cosa. Eso haría interminable, en realidad imposible, un trabajo concreto o seguiría manteniendo en la inconcreción determinados temas. Poner nombres de personas y de lugares, fechas y descriptores concretos circunstanciales hace de una información, una información más útil que si se deja en su vaguedad. El protocolo pide (pedía más bien) usar las iníciales de detenidos, presuntos criminales, y se podían publicar sus nombres completos cuando tenían una sentencia en firme. No hay nada que se oponga a citar a alguien como personaje secundario o de relleno en una referencia circunstancial como parte de la descripción si con ello queda mejor documentado de lo que se habla.

Se arrastra un lastre de inseguridad por lo que hace a las referencias nominales. Hay quien no quiere ser visto ni citado ni recordado en pintura. Vale.  Existe un pudor no siempre comprendido ni respetado. Pero esa actitud va en contra de la transparencia global.  Por lo que hace a citar a alguien o no desde una posición crítica no hay mucha diferencia con el nombre señalado o sin señalar si la persona en cuestión se ve pillada en el objeto de la crítica sin autodefensa posible.

Mientras la previsión de los nombres citados siga in crescendo las nuevas tecnologías informativas nos convierten a todos en objetos de mención y en sujetos observantes que mencionan a los demás. Si impera la ética y la deferencia en las citas no hay porque temer nada. La fiesta sigue.

LLuis Alegret Bioscas.Postpanegíric

Escrito por jesusricartmorera 11-05-2009 en General. Comentarios (0)

Més enllà del Panegíric. JesRICART

Desprès ja d`un cert temps del traspàs d’en Lluis Alegret Bioscas amb qui tantes hores havíem passat junts en debats a l’ Ateneu  barcelonès i en lletres des de l’ escriptori de cadascú  trobo adient aquest  nou text en relació a ell, més enllà del panegíric i que vinguí a fer de presentació de les cartes que li vaig  enviar .  Vaig induir-lo, més que proposar-li,  a un correu de debat sobre la forma malgrat la seva poca disposició a escriure el que no foren articles o conferències. A favor d’ ell haig de dir que va contestar totes les lletres que li vaig enviar  a excepció de la darrera en la que jo les donava, unilateralment   per acabades atenent el poc que avançàvem en la nostra posada en comú d’ opinions. Era una experiència més que venia a confirmar que la comunicació no en té prou amb les paraules per avançar i que el llenguatge és un estri d’ aproximació comunicativa però que no l’ assegura gens ni mica. Parlant –contra la dita popular-  no s’ entén la gent, el que més pot fer es trobar punts de concomitància i localitzar les àrees de diferencia, també avaluar tímidament les tenebres en les que es mou tot plegat.  Des de la psicolingüística que es poden esbrinar les lleis restrictives de les conductes verbals i la seva manipulació per venir a justificar interessos de classe, casta o domini. Pels amants de la literatura i de la filosofia que es desplega i s’ estén des de plataformes d’ edició saber que l’ estri fonamental d’ expressió del que es val (el llenguatge) és un utillatge deficient no és una bona noticia. Es possible que dos o mes contrincants es posin d’ acord amb els termes que emprin i en cavi continuïn amb un desacord substancial. Això fa pensar que tradicionalment l’ ésser humà es dota de literatures magnes des les que regular la seva praxis social i continua ficat en un pantà existencial ple de malentesos, paranys, traïcions i incompliments de la cosa dita. Les formes reguladores de les que es dota un sistema social i que instrumenten cartes magnes han d’ avisar a alguna banda de la mateixa declaració documental que queda derogada tota disposició anterior (hauria de dir també que posterior) que s’ oposa a aquesta declaració. La vida intel·lectual té poc de jurisprudent i les seves prudències per evitar malentesos porta a vegades a callar massa per enfadar poc. El primer enemic de l’ intel·lectual es ell mateix quan prioritza les apariències a les essències i la contemporització a la confrontació.

L’ amabilitat i deferències  amb els que vaig conèixer a aquest company de lletres i pol.lèmiques amb qui la confiança sense arribar al grau d’ amistat sí va anar prou lluny com per esbrinar el seu patiment pel detallisme formal al que supeditava tot el demés, van ajudar a mantenir una temporada al contacte oral i per escrit fins que resultava evident que podia més el que es podia interpretar que el que ell podia interpretar. Amb el seu auxili em vaig reactualitzar en quant a les pors pel que diran més que el què del que es feia. Hi ha una antiga tradició molt catalana referent això. A altres latituds culturals el semblant és el deu de la forma que està pel damunt de qualsevol altre consideració. Mentre aquesta sigui la predominança els debats i les controvèrsies no avançaran tant encara que la producció de texts o para de créixer en una mena de cosificació (fossilització) del discurs sense arribar a l’ enteniment. L’ experiència d’ haver parlat una temporada llarga amb l’ Alegret i haver-lo escoltat dotzenes de vegades en l’ àmbit dels col·loquis i polèmiques a diverses aules i sales de conferències em va permetre inferir de la vora l’ esforç que havia de fer per donar les seves opinions en veu alta i els seus límits per traspassar les fronteres del pensament establertes pel llegat històric dels autors de referència. Pertanyia a un grup de professors que es creien selectes per portar les converses de filosofia a l’ horari extraescolar al que puntualment també s’ hi apropaven alguns dels seus alumnes o professorat d’ una altra generació. Va tenir el mèrit de ser el mentor i dinamitzador d’a quest grup per una colla d’ anys sense arribar-se a comprometre més enllà d’ una publicació anual de les seves ponències. La seva vida professional, dedicada a la didàctica de la filosofia no es va destacar com a pensador independent que brillés per compta pròpia. Possiblement representava una manera de fer i pensar les coses que porta a una jerarquia no sols dels conceptes, que ens toca acceptar, sinó a una jerarquia de les referències nominals, les dels autors reanomenats, que  tenen un lloc merescut a l’ Olimp de la memòria. Llàstima que aquets noms i referents històrics li castressin el propi critèrium d’ una elaboració pròpia. Compartia el símptoma generalitzat de no pocs docents de la filosofia, que ensenyen al que ha aprés dels autors clàssics als estudiants però no ensenyen perque ells mateixos no ho han aprés a pensar per compta i llum pròpia. La filosofia o serveix om estri per descobrir veritats, ensenyar-les i augmentar la felicitat personal enfront un món de paranys i enganys o és un material de vitrina per fardar que el tens.

Les seves lletres em van incitar a elaborar part del meu pensament en respostes més que llargues que tinc les meves dubtes que entengués en la seva totalitat. Aquesta sospita de dificultats subjectives amb conceptes que no li eren familiars ja ho havia endevinat quan em discutia frases d’ algun dels meus articles dels que no s`havia enterat del que estava dient quedant-se en l’ erroneïtat de les meves pròpies dificultats d’ expressió, les quals mai han estat un motiu per deixar d’ escriure, de la mateixa manera que tenir l’ accent català a l’ hora d`emprar el castellà no ho ha estat per continuar parlant també en aquesta segona llengua. Amb en Lluis Alegret i amb la resta de col·legues del club de filosofia que  va muntar des de l’ institut Joan Maragall de batxillerat del que era professor o catedràtic vaig aprendre durant varis curs seguits no  tant la seva apologia de la forma pel que feia a la i9mpecabilitat de la sintaxi i l’ ortografia com la por a altres formes gràfiques d`expressió. El criteri dominant era: o parles i uses els termes que jo o el nucli de correcció considera que son els empleables o no escrius. No sols això, tampoc parles. El fet de ser censurat tant en les meves propostes de texts escrits com en algunes propostes de conferencies de parla directe van convertir el company admirat del que havia aprés unes quantes coses en les pol.lèmiques en un  home de lletres decebedor en el seus criteris i en, paradoxalment, les seves formes.

 Em va saber greu haver-li endevinar-li la gestació  de la seva malaltia fatídica quan no estava assabentat  gens ni mica de cap diagnòstic. Hi ha una connexió entre pensament rígid  i malaltia somàtica. La ostra confrontació no es va reduir al camp de les diferencies no ja formals sinó conceptuals pel que feia al tractament del debat  que ell sempre supeditava al rictus academicista, també ho va ser la forma, però no sobre la seva forma, (en quant a la manera d`escriure) sinó a una hipocresia intel·lectual que passa per alt el codi ètic fonamental de seguir-se lligant a les proposicions de veritat con tal de que triomfi l`aparença. Ell confonia la idea de forma quedant-se en el mes aparent de la forma (més concretament la lingüística)  tot desvalorant la forma en totes les seves conseqüències. Parlàvem del mateix tema però des de registres tan diferents que no hi havia manera d`entendre’s. les cartes que li vaig enviar formen part de la col·lecció del dossier titulat Controvèrsia sobre la Forma en el qual ‘ hi ha d`altres envidades a altres persones, algunes també del mateix club de trobades. Em van ajudar per una recerca privada i en silenci, el de tractar aquest tema de tantes pelleringues  amb gent de postures molt formalistes o que feien de la forma una de les seves creuades intel·lectuals però que no deixaven de ser absolutament informals amb les coses que se'ls hi escapava de les mans. En aquell període vaig confirmar que quan més exigent és una persona en les formes dels altres, e el vestir, en el parlar, en l’ escriure, en el fer, menys autoobservant és de les pròpies i més s’ acostuma a creure’ s que són les millors quan no les úniques. En resum quan mes formalista es una persona en lo seu més informal és amb lo de les altres. La psicologia de la forma i l' introducció artística a la forma ensenyen que no hi ha res que no tingui una forma. La filosofia i la teologia es lliuren de l’ afer  d' altres disciplines que necessiten capturar imatges per parlar de coses. E el seu favor haig de dir que va correspondre formalment amb totes les seves respostes però la seva falta d’ interès per la creativitat  filosòfica em van induir a no guardar-la però sí a recollir les seves afirmacions centrals i critiques en vers a mi en la meva col·lecció d'entregues. Per molt que vaig intentar escollir-ne alguna com representativa del seu tarannà no la vaig trobar. Es van estendre en el temps i en els continguts que li vaig expressar quan estava lligat a aquell espai de trobada.  Possiblement des del principi vaig intuir la remota improbabilitat d’ arribar a un acord d’ algú tan afamat de la forma i de procediments d’ un classicisme pedagògic. Si sabia el desenllaç en una no-entente de tot  l’ intercanvi postal per email l’ únic que cal deduir sobre el meu sosteniment del seu correu va ser unes ganes d’ enxampar a una figura que es pensava quasi excel·lent en la forma una incapacitat per discutir les coses en elles mateixes. També es clar perque la controvèrsia com a mètode és un dels aprenentatges més formatius i efectius. D’ ell vaig aprendre unes quantes coses i per damunt de totes una paciència considerable. Recordo una vegada que a una de les conferències del dissabte al mati va arribar una persona assistent per primera vegada. Va arribar tard i venia amb cadira de rodes que no li entrava e el camerí de l’ascensor antic de l'Ateneu abans de fer la reforma. Era uan convidada d’ una altra companya, la Fina Alguersuari, que em va avisar que baixés ates per veure que es podia fer per ajudar a pujar la  convidada. Tan bon punt la vaig trobar embolicada amb una pallissa verbal en contra nostra per la falta d’ accessibilitat a l’ edifici (de la qual no érem responsables) vaig tocar el dos. L’ Alegret es va quedar allà aguantant-li la bronca amb una infinita parsimònia que jo no li vaig concedir. Va ser una lliçó d’ humanisme en la forma sense cap solució pràctica.

  Tradicionalment, qui es queda en el semblat s’ autojustificativa per no anar més enllà de les coses. No era l’ únic ni el darrer. En el futur els intel·lectuals encara es continuaran debatent sobre com parlar i com expressar-se els que tingui mig grau de poder, sigui a la seva aula, a la direcció d’ una revista o on parin avant posaran el com al què, mentre això passi el pensament il·lustrat seguirà endarrerint-se. No deixa de ser curiós que l’ imperi de les formes lingüístiques amaguin també una forma de pensar i així baixin la barrera per altres pensaments. Junt a l’ elogi de l’ home d’ empenta i la del docent dedicat a les lletres amb ve l’ imatge d’ una intel·lectual espantat davant les altres formes d’intel·lectualitat per les que no estava psicològicament preparat. Es una llàstima perque la principal víctima del formalisme –i ell ho va ser a dojo-  es el formalista que es nega avançar com explorador per altres terrenys no segurs. El segon gra problema del formalista -.i és el que més el deslegitima- es que ho es en la forma a la que defensa aferrissadament no a altres formes que ni tan sols contempla com dret a l’ expressió. Burxa dins un formalista i trobaràs un subjecte amb faltes d’ ètica considerables.