Libertad y Justicia

Escrito por jesusricartmorera 07-06-2009 en General. Comentarios (0)

 

Libertad y Justicia.1]  Jes RICART

Las definiciones de libertad son tan multivariadas que si hiciéramos el ejercicio de preguntar a los componentes de  un aula, de una sala, de todo un paraninfo de toda una facultad o de todo un estadio olímpico, cada cual, papel en mano, proporcionarían  resultados diferentes,  Si embargo el escrutinio atento de las respuestas permitiría su clasificación en grupos de acuerdo a los conceptos que manejaran. Las definiciones de libertad ligadas al sentimiento subjetivo de su ejercicio adolecen de una argumentística que la evalúen como algo estable y objetivamente independientemente del estado subjetivo de cada individuo en el grado que sea que esté su libertad concreta. Es así que la libertad no pasa por la equivalencia de la felicidad o por el mero sentimiento de saberse libre. La libertad es una potestad medible. ¿Eres libre, en el sentido de consentido y aceptado,  de ser un/a amante plural? ¿Lo eres como profesor siguiendo tu propio método de enseñanza, ejerciendo libertad de cátedra, independientemente del manual de curso? ¿Eres libre para votar a quien quieras en un país en el que la ley de partidos excluye a algunos? ¿Eres libre para opinar y declarar públicamente tus oposiciones al estado de las cosas sin recibir por ello persecución policial o castigo social?¿Eres libre para no aceptar trabajos que consideras éticamente reprobables?¿eres libre de hacer una critica constructiva y honesta a tu colega/compañero/comerciante sin ¿eres libre para decirle a tu partner o amigo o boss lo que realmente piensas de cada uno de ellos? ¿Dónde está tu libertad si estás obligado a un cumplir con un servicio militar para una defesa nacional que te la suda? ¿Dónde, si obedeciendo, ordenes  reprimes a seres débiles porque sus manifestaciones no convienen al dictum de un estado?...

No se puede confundir el sentimiento de libertad con los recursos íntimos personales para sentirse bien, o tal estado de beatitud con la felicidad. De hecho, la libertad si implica una lucha por ella puede generar muchos reveses y problemas haciendo de la felicidad una hipótesis más lejana.. Conceptualmente un ser libre es o debería ser inmensamente feliz, también una sociedad entera que la tuviera institucionalizada como praxis diaria en todas las latitudes. La verdad social dice otra cosa. En el lugar de la felicidad hay distintos teatros de varietés y de juegos de alegrías. Por eso al hablar de felicidad las conversaciones más sensatas no utilizan respuestas absolutas. La felicidad es un posible en tanto que consecuencia de premisas previas en las que esta la libertad de ser, la libertad de actuación como una de las cruciales, pero  esa felicidad no es el indicador biunívoco con ella. Hay sujetos que pueden ser o creerse muy felices y si embargo estar obligados a una sumisión permanente en la que hay una falta de libertad personal. Si esta tiene un algoritmo es el de la justicia, en tato que lo justo es algo externo, medible y comprobable, mientras que lo felicísimo o el sentimiento de bienestar es algo personal, subjetivista y difícil de medir.  La justicia es exactamente lo que pone  límites o extralimita la cuota de libertad para rehabilitar a cada sujeto reprimido concediéndole la oportunidad de crecer en lo que es y puede ser con un solo límite: o aprovechar su expansión para la sumisión ajena. Evidentemente los dos parámetros son lo bastante abstractos para que no quede tan clara, e un sentido expositivo-verbal, su ratio, pero sí hay una interiorización perceptiva aquí según la cual todo el mundo sabe cuando comete un acto injusto o que deriva consecuencias injustas para sí mismo o para otros y cuando comete un acto que se toma libertades inaceptables o agrede al concepto de libertad. Por otra parte, la libertad no es tanto un don natural (sea en la condición de vitalidad con la que se nazca el ser vivo choca con los límites del medio pero a su vez puede aprovecharse de sus recursos) como un talento para conceptuarla, reconstruirla, ensancharla y disfrutar con ella. La libertad es también una decisión que pasa por la voluntad. Querer ser libre es un desiderátum de la conciencia libertaria. No querer serlo o descartar que pueda ser es un infra deseo de los predicados de la sumisión. La libertad pura es conceptualmente inconcencebible y poéticamente absurda (el vuelo del Ícaro tiene  por final el derretimiento de sus alas al aproximarse al sol, objetivo de su vuelo). Lo que le es dado al ser humano en el mejor de los casos en su tesitura existencial es instrumentar su libertad, es decir los grados de libertad de los que va disponiendo y aprendiendo a disponer, para realizarse como ser lo más íntegramente posible. Como una propiedad crucial del ser es el de ser justo consigo mismo en su individualidad (por lo que hace a todas sus potencialidades de gozo y de sabiduría)y serlo con los demás en su externalidad (e tato que sujeto social e interactivo con los juegos de la vida y las exploraciones de los demás).

El absoluto de la inexistencia de la libertad por los condicionantes biológicos es tan absurdo como el absoluto contrario de su existencia porque supuestamente  el ser humano es el animal más esplendoroso que  existe. La libertad es relativa tanto en su concepto como en su ejecutabilidad y no es posible indagarla en toda su complejidad sin vincularla al otro gran eje del itinerario humano en su historia y en su futuro: el de la justicia. Si la libertad de uno es a costa de la injusticia contra otro aquel uso queda demolido. En cambio el revés de eso es distinto. Para la garantía de la justicia lleva a la limitación de la libertad, es decir de sus excesos, de quienes han actuado en contra de la libertad ajena.

La profusión de literatura diaria desde hace décadas, sin que haya un solo día en que no falte una noticia luctuosa del comportamiento sanguinario de los humanos,  es una interminable proveeduría de casuística a la visión más jurista del tema para circunscribir la intolerancia de unas prácticas a recintos penitenciarios. El acto de reparación de una víctima (el ejercicio de la justicia) lleva a la restricción de libertad o incluso a su total anulación (en el caso de los estados en los que hay vigente la pena de muerte) del autor del crimen.

Lamentablemente la praxis de reparto de la justicia incurre en procesos incorrectos en los que los protocolos para la libertad de la demostración de pruebas o defensas tampoco funcionan impecablemente. La dinámica discursiva entre justicia y libertad va a continuar sin que los códigos o normas de regulación sean suficientes para prototipificar un comportamiento modélico, plenamente justo y plenamente libre  ya que cada individuo solo puede ser plenamente íntegro si acepta autorregularse desde su propia conciencia ética. La abundante literatura para discutir y explicar situaciones que todavía producen enredos interhumanos por principios tan básicos como los que venimos tratando es por las tendencias inerciales del ser humano a vorágines fuera de los valores fundamentales. Hay algo en la educación básica que sigue fallando y algo de la misma naturaleza de los individuos referido a inercia hacia el dominio del otro que sigue prevaleciendo. Cada vez que un individuo, un niño incluso, acude al lenguaje de la violencia para imponer su dictado, esta fracasado toda la sociedad como civilización cultura y comunicativa y sosegada.

Para esos grades retos: ética, justicia, libertad y conciencia cada sujeto es el primer responsable de su futuro y de su biografía para lo cual permitirse el conocimiento y el saber es lo crucial si quiere salir de su pozo de exigüidad, disminución física y mental, para andar hacia el Edén que al menos teóricamente sería posible. La lucha por la libertad en su dimensión más preciada, la personal, no pasa por las decisiones de la jerarcocracia de un país sino por el repaso década individuo de su déficit en virtudes. Sucede que así como la realidad es esa cantera de noticias diarias espeluznantes el itinerario personal de cada cual también es una cantera que demuestra en qué se está a la altura de la demanda de evolución personal dentro de los parámetros antedichos o se está muy por debajo del ser que se puede ser. Nos conocemos los unos a los otros aparte de por nuestras guapuras o looks u oficios, por nuestros decires y saberes, nuestras formas de argumentar y nuestras cuotas de inteligencia. Ciertamente la expansión de la libertad pasa por la expansión del conocimiento y por el sentimiento de fusión a un proceso humano comunitario.

La historia de lo política está abarrotada de ejemplos contra la justicia y contra la libertad al unísono. Desde  antes de lo de Dreyfus[2]  a la criminalización actual que se hace con toda clase de protestas antisistema o antiestado indican que el gran reto de la libertad es y continuará siendo imposible si la verdad no florece. 20 años después de la masacre deTiannamen los jóvenes estudiantes pequineses de la actualidad desconocen lo que pasó. El gobierno chino no ha publicado nunca el balance de verdad de aquel ataque con el ejército a los estudiantes reivindicativos. Sin verdad o con las verdades encerradas en los archivos inaccesibles la libertad y la justicia tampoco pueden ser conseguidas. Desde la particularidad de cada cual, le vaya como le vaya su vida profesional o personal, según sea su vinculo con estos grandes conceptos así también será lo que se puede esperar de él/ell o este/esta de si mismo/a.



[1] http://foros.emagister.com/mensaje-libertad_y_justici-12903-863828-1-3160077.htm

[2] Dreyfus.Militar del ejercito francés acusado injustamente y condenado sin pruebas,debido a su origen alsaciano y a su linaje judío en la época en que  Francia estaba muy insegura frente a su vecino alemán