FLUENCIA TRANSCULTURAL

Vivir reciclando lo despreciado.

Escrito por jesusricartmorera 23-11-2009 en General. Comentarios (0)

Vivir integralmente de la reutilización y del reciclaje[1].

La economía de la sostenibilidad suena muy bien pero si no se entiende como  una filosofía completamente distinta por lo que hace a otro modelo de organización social y aprovechamiento de los recursos va a ser una filfa demagógica más. La poltrona gubernamental trata de conciliar el enunciado de la sostenibilidad con  crear más puestos de trabajo y más industria, olvidando que el más y más del desarrollismo capitalista es antitético con la sostenibilidad.

La economía de futuro a escala planetaria  existirá en tanto en cuanto se replantee una racionalización de los recursos, entendiéndolos en su maxi sentido, el de los recursos naturales y energéticos y el de los recursos de las cosas producidas que siguen teniendo una vida útil. Los organismos de planificación que no pongan como eje en sus agendas de planning la tesis del reciclaje  no van a ser cooperativos con los enfrentamientos a las crisis periódicas y con alternativas de vida en la paz y el sosiego. Aunque cada vez hay más planteamientos empresariales en las tareas de reciclaje, este sigue siendo ideológica y masivamente rechazado a pesar de que las escenas cotidianas de los recicladores no paran de aumentar. Personas bien vestidas montan guardia ante un hallazgo encontrado al pie de un container mientras otras van a por el coche. El perfil del reciclador va evolucionado: ha saltado del rebuscador de basuras y del acumulador de trastos viejos e inservibles al superviviente inteligente que no se le caen los anillos ni se avergüenza por hacerlo.

Es conocida la práctica de ir de basuras para amueblar pisos alquilados vacíos y de temporada. El superávit de enseres despreciados y tirados ha sido y sigue siendo de tal envergadura que solo falta caminar con los ojos abiertos para encontrarse cosas útiles. Esto ha llegado a tal extremo que es difícil salir a la ciudad a pasear y no encontrar algo despreciado por otros y que siga teniendo una utilidad. Evidentemente, depende de las necesidades de cada cual en si lo recogerá o no. Una cosa puede seguir siendo útil y sin embargo no ser necesitada por el primero que se la encuentra.

Conociendo el valor de las cosas cuando son echadas empieza a extenderse el fenómeno de dejar las cosas aún útiles junto a containers para facilitar precisamente su recogida por quienes viven de recogerlas o pueden aprovecharlas.

Mi experiencia personal es doble tanto facilitando cosas de las que me he desprendido dejándolas de tal manera para que sean aprovechadas por otros como recogiéndolas al encontrármelas por casualidad. Más de una vez al ir al container a tirar cristal y basuras de plástico (la orgánica la aprovecho para las plantas de casa) recojo algún material que puede servirme. Me he encontrado lotes de libros, ropa, azulejos, maderas, viguetas de aluminio y otras  muchas cosas. Ir de shopping (de tiendas) o de reciclajes (ir de basuras) ya no guarda tanta diferencia. Ambas conductas comparten el objetivo común de obtener objetos o materiales para cubrir unas necesidades.

El origen de la tienda o comercio era para cubrir un servicio con el objeto que se compraba. Los índices de fraude y de victimidad han  puesto una buena parte del comercio entrecomillada por su falta de eficacia y sus altos precios. A veces he comprado cosas que las he visto  un par de días después tiradas, otras al ir a una ferretería a comprar algo me he encontrado de camino, también tirado, lo que andaba necesitando.  Una de las curiosidades de la modernidad es que a veces vamos a comprar objetos de trinca que ya hemos olvidado que seguimos teniendo en alguna parte del garaje o del almacén.

En la actualidad hay tanto y de todo que seguir fabricando podría estar seriamente cuestionando. En todo caso la lógica industrialista pasa por modificar formas más que superar funciones. Algunos objetos en sus últimas versiones son peores que sus primeras versiones históricas. Ya entiendo que la necesidad industrial es la de renovarse (o te renuevas o te mueres, es la oración con la que se duerme multitud de empresarios cada noche) pero a menudo se confunde eso con maquear las cosas. Uno de los fraudes internacionales más elocuentes de la industria mundial es la infinita variedad de formas de artilugios para cumplir idénticas funciones. Si las empresas y marcas no se han puesto de acuerdo- ni nada indica que lo hagan a largo plazo- en unificar enchufes o alimentadores,  ¿Cómo vamos a creer en que las negociaciones diplomáticas a escala internacional para resolver problemas de sociedad más graves: hambrunas, epidemias, armamentismo, tráfico de personas y de órganos, guerras,..tengan voluntad política para resolverlo?

Un modelo de economía sostenible pasa justamente por lo contrario: el menos pero suficiente, menos cosas y más eficaces (poliútiles y más bien construidas para que tengan una mayor longevidad). Trabajar menos en el doble sentido: dedicar menos tiempo laboral por día (posiblemente con el equivalente de una hora de producción diaria  por persona en edad de trabajar la economía mundial iría sobrada para cubrir las necesidades de la humanidad entera) y conseguir más tiempo para la creatividad lúdica, la cultura, la filosofía existencial y el placer de la existencia. De hecho, la cifra apuntada es exagerada pero no por defecto sino por exceso.

El problema a escala mundial no es el de la escasez y el déficit sino todo lo contrario, el del superávit y las políticas de presión (chantaje y extorsión) que se hace con ella, aceptando antes malbaratar recursos que facilitar su uso y consumo por la gente.  Tirar cosas para seguir con unos ritmos y precios lo hacen tanto grandes empresas sin escrúpulos como pequeñas unidades domésticas, aunque sea por razones diferentes: nos cansamos de usar la misma ropa o se preferimos cambiar de mobiliario y vehículo aun a sabiendas que todo ello puede tener un segundo uso. Lo lógico es facilitarlo.

 Mientras no se remodelen los puntos de calle donde se tiran las basuras, como puntos ya de reparto in situ para que se lleve gratuitamente objetos que le sean útiles quien se los encuentre, cabe prever el aumento tanto de rebuscadores que siguen itinerarios de basuras como personas que las recogen sin haberlo planificado porque ese día tenían que ir a comprar eso mismo a la tienda. Los grandes y pequeños comercios no se alegrarán si pierden parte de sus ventas porque parte de sus clientes se equipan con objetos reciclados de los contenedores de basuras.  Ese tipo de disgusto a escala vecinal refleja el que hay a escala de todo un sistema ante ideas de supervivencia alternativa sin gastar tantos recursos energéticos y materiales. El planeta no puede con todas las ambiciones de tantos ambiciosos. Ecológicamente tiene más sensatez el reciclaje que el despilfarro. Mientras los hábitos para reducir objetos de consumo no se implementen con mayor fuerza el reciclaje de cosas para reutilizarlas tal cual están o reparándolas o para aprovechar sus componentes seguirá siendo una buena opción tanto individual, como doméstica, como para empresas que quieran inaugurarse en este sector.

Dada la enorme cantidad de cosas que se tiran y siguen tirando, actualmente es posible vivir únicamente del reciclaje. No, no me he equivocado. Se puede, sin que eso suponga mal vivir. El reciclaje no solo incluye cobijo, materiales y ropa sino también comida. Esa idea, no lo dudo, va a ser tildada de imposible y de loca. La imagen harapienta de quienes se dedican a hurgar contenedores hace pensar en pobres gentes y no siempre cuerdas. Para demostrar la factibilidad de esta verificación se tendría que tomar como hipótesis secundada por una cierta cantidad de gente dispuesta a demostrarla durante un tiempo considerable, un mínimo de un año, con criterios estrictos con respecto al concepto reciclar, incompatible con aceptar subvenciones o limosnas y con un reto innegociable: vivir y vivir bien, no solo sobrevivir como las ratas.  

En una ocasión para demostrar las posibilidades del comercio electrónico por internet se aisló un grupo provisto de tarjetas de crédito para que compraran todas sus necesidades desde el primer día, sin salir de casa, desde el champú, a la comida. El experimento demostró esa posibilidad. El experimento que me propongo es el de demostrar que es posible vivir (desde la construcción del cobijo a la consecución de la comida) utilizando materiales desechados y solo desechados, no aceptando donativos ni actos de caridad ni solidaridades. Si tuviera dinero a raudales me constituiría en mecenas para sufragar ese proyecto, es decir para conseguir una muestra humana considerable dispuesta a llevarlo a cabo puesto que la idea anunciada no tiene por ahora la fuerza suficiente como  banderín de enganche para que el personal crea esa posibilidad aceptando dedicarse a ella.  El mecenas (por si alguno quiere hacer suya la idea) no pagaría nada directamente a los implicados pero negociaría el mantenimiento de sus puestos de trabajo o el pago de sus facturas en sus domicilios a cambio de que se prestaran a vivir sin pagar un céntimo con la condición de vivir bien, vivir para el ocio supeditando los tiempos de trabajo (recogidas de cosas y materiales) para la creación de una zona residencial digna.

Como todos los experimentos este es posible dadas las curvas de despilfarro que se dan en la sociedad en la que se vive. En otra sociedad racionalizada sin tantos materiales desperdiciados esta propuesta no daría a lugar.

A  un año colmado después de anunciar la terrible crisis en la que se metía el país se habla de la lenta recuperación. Otra crisis que se quiere archivar rápida sin aprender mucho, todo para preparar otra gran crisis, comparativamente mucho mayor, a un plazo por ver cuál será. Quizás, cuando un día la gente vea que su dinero se ha devaluado y no le sirve para comprar productos en la tienda o no haya gasolina en sus estaciones o que el agua corriente no le lleve al domicilio, empiece a reaccionar.

Roger Myerson (universidad de chicago., nobel de economía del 2007) se apunta al grupo de propuestas intervencionistas en la irracional dinámica neoliberal sugiriendo una reforma limitada y clara del sistema bancario ya que considera que el shock del sistema financiero ha estado en el origen de la última crisis, colocando en un segundo plano los estímulos fiscales o para el empleo.

Para otros puntos de vista, el sistema capitalista vive permanentemente en crisis y ante cada una de sus crestas no se puede dejar de observar que para cuando a unos les llega la crisis otros vienen viviendo en ella desde que nacieron porque son los más desheredaros que nunca pudieron aspirar a nada.

 



[1] http://foros.expansion.com/showthread.php?p=769074#post769074

Conciencia y Actos.

Escrito por jesusricartmorera 22-11-2009 en General. Comentarios (0)

La colisión entre conciencia y estilos de vida y consumos.

La conciencia no es algo que se pueda tratar independientemente del comportamiento de cada día. Al referirla en su formato abstracto no le quita cuestionarla -persona a persona- en su escenificación concreta. De la conciencia se hizo un paradigma único como si la conciencia pudiera ser una sola. Incluso hubo vanguardistas que se expresaron como puentes para la extensión de la conciencia de la sociedad en toda la sociedad.

Conciencia es conocimiento de los hechos, comprensión por tanto de los mecanismos que generan los estados de las cosas, entre ellos injusticias y desigualdades, y, también es,  actuar en consecuencia. La conciencia lleva -o debería llevar- a un estado permanente de crítica para preservar la libertad y cualificar la vida social.

No es así, de la conciencia se hacen interpretaciones distintas y no de todo conocimiento de los sucesos se desprenden las mismas conclusiones. El caudal de subjetivismos explica una diversidad tanto por lo que hace a interpretar lo social como lo individual. Ocurre, pues, que a niveles de conciencia alta no siempre les corresponde formas efectivas de lucha ni tampoco cambios personales de vida. A eso se le llama incoherencia.

Los comportamientos de la mayoría de las personas pasan por las contradicciones. Ya es un gran adelanto reconocerlas pero cuando concurre su reconocimiento no siempre lo acompaña el deseo de superarlas, tampoco concurre la posibilidad siempre de hacerlo. Predomina, en lugar de eso, la instrumentación de teorías y prácticas para vivir lo más confortablemente posible a pesar de toda la disonancia ideológica. Es difícil encontrar una sola persona que no la padezca. Pensar de un modo y actuar de otro es lo más común, no por una intencionalidad cínica en el decir a sabiendas de la imposibilidad del hacer sino por las limitaciones existenciales dadas por las coordenadas tiempo-espacio en las que se vive.

Algunos pensamos que hemos nacido en un mundo para el que no estábamos ni podríamos estar nunca identificados. O nacimos mucho antes de una época ideal (que estará por ver si nuestros congéneres la disfrutarán en los siglos futuros) o nacimos mucho después de épocas pretéritas, en las que muy probablemente la autenticidad era mayor y el trato entre semejantes era más humano (donde, en todo caso, las bacanales orgiastas romanas pudieran hacerlo pensar por su mayor liberalidad).

El deseo de una conciencia universal, solidaria y digna, con la libertad como primera institución de todas lleva a la colisión continua con las formas más concretas de vivir. Mientras los conspiradores por un mundo nuevo hablan de sus reivindicaciones atiborrados entre borrascas de humos, nicotinas y alcoholes; el observador duda que de esas palabras pueda salir algo realmente nuevo. Mientras las personas se organizan por un lado para reclamar el fin de las desigualdades acepta empleos no éticos para intoxicar a la sociedad con productos superfluos y dañinos. Mientras hay gente que habla de amor fraterno y de acabar con el capitalismo se enreda con sus depósitos bancarios en entidades sospechosas por sus apoyos al armamentismo.  Los combinados antitéticos son continuos. Tenemos portavoces del ecologismo que se desplazan generando grandes consumos de combustible intoxicando la atmósfera, apólogos de la libertad que prohíben a sus partners a que tengan contactos íntimos con otros, parlamentarios lúcidos que se saben atrapados en las encerronas palaciegas donde no se hace puñetero caso a sus propuestas, hablantes obsesivos de sexo que lo practican más bien poco, amigos que apuestan en contra de tu libertad relacional…Entre el creer y el actuar hay grandes distancias, las que hay entre el pensar y el hacer. Ese desajuste indica que la conciencia no se limita a una suma de conocimientos y datos verificados aportados por el análisis sino a una forma de ser que los integra y que actúa o tratar de actuar consecuentemente con ellos. En vez de eso, la conciencia sigue su ritmo mientras que el comportamiento sigue el suyo. La conexión no es tan corresponsiva como en principio se pudiera pensar.

Es tan constante la evidencia contradictoria entre el deseo y la posibilidad que se ha naturalizado el abismo existente entre el decir y el hacer. Al conformista se le descubre antes de que pasen 5 minutos de una conversación cuando te dice que si lo que hace (lo cual es algo reprobable y lo sabe) no lo hace él lo hará otro, puesto que es inevitable prefiere ser él el oportunista a que otro le arrebate la función para que se quede con los dividendos. Del otro se espera algo más, bastante más, que un saber extraordinario, y un despliegue de su conciencia por el conocimiento de todas las actualizaciones de los grandes problemas del mundo. Se espera que viva de acuerdo con ese conocimiento para formar parte de las soluciones de las cosas, y no de los problemas.

La ética empieza por la gestión del propio tiempo y energía no poniéndolos al servicio de actividades negativas o fraudulentas por mucho que el mejor postor esté detrás contratándolas. La multiaspectalidad del perfil del consumidor moderno requiere una auto vigilancia total para no ser cómplice del sistema con el que no está contento. Detrás de cada acto de producción y de cada acto de consumo se participa de cadenas y procesos con implicaciones internacionales. El poder del consumo pone el énfasis en esta poderosísima arma individual de no emplear el propio dinero para lo injusto: desde comprar carne envasada a comprar artículos del otro lado del planeta despreciando los del vecino. Ni siquiera las nuevas empresas etiquetadas como comercio justo están fuera de las observaciones críticas en contra de las prácticas neoliberalistas.

En una imaginaria lista de actividades laborales reprobables y de funciones productivas a eliminar no serían pocos los empleos o puestos de trabajo que se deberían recalificar con recalificaciones que conducirían a su supresión.  Por lo que hace a los actos sociales la cultura no ha filtrado las  formas de estrés y velocidades existenciales totalmente enfermas. Basta tener la mala suerte de encontrarte atrapado en un atasco de tráfico encerrado en tu coche para advertir el tipo de hilaridad a la que llega la gente dándole al claxon frenéticamente sin saber a lo que le está pintando. La sociedad enferma está más enferma de lo que se le reconoce. Su autoconcienciación -que queremos suponer que va siendo creciente- no lleva a resultados tan positivos a corto plazo ni se les prevé a medio ni largo plazo a pesar de que los compromisos intergubernamentales dedican más esfuerzos económicos para las curas por lo que hace a los impactos ecológicos lesivos.

El reto crucial tanto para la sociedad como para cada uno/a de nosotros/as  es implementar la ética en cada acto de vida, en cada detalle, en la forma de manejar el dinero y en la forma de relacionarnos con las cosas, en la forma de tratar a los demás, a los que queremos y a los que nos son indiferentes, a quienes están cerca y quienes están lejos, a los clientes y a los socios, a los amigos y a los enemigos. Hay un gran trabajo de reflexión práctico por hacer en cada acción, ya que cada acto de vida es un acto de significado, según actúas así eres interpretado, según lo que hagas así haces mover el mundo en una dirección u otra.

La conciencia no es la suma de los textos escritos o leídos (eso forma parte del proceso de intelección pero no lo que la demuestra) sino una línea de comportamiento, la que sabe  estar en el mundo, la autentificación de las relaciones, la lucha por acreditar la postura ética frente a los comportamientos vendidos que aceptan el ultraje y la injuria a cambio de los privilegios de la supervivencia.

No hay ninguna biografía que no tenga sus pifias y anécdotas para la vergüenza. Pero avergonzarse de lo que se hizo es un factor a favor de la conciencia de quien ha tenido tal sentimiento por su sensibilidad. Avanzar en conciencia significa estar en permanente conflicto con los demás que se oponen a ella o que no quieren actuar en consecuencia con ella. No falta la tesis de quien ve una equivalencia entre conciencia y sufrimiento. Olvida que tomar tal ecuación como una relación inmodificable no permite ver el sufrimiento como parte de la enseñanza y etapa transicional. La conciencia es el aliado integro para la felicidad, la ignorancia lo es para la alienación en la superficialidad.

El ser consciente no puede ignorar lo que sabe, no puede librarse de las conclusiones a las que ha llegado. Su conciencia es el resultado de haber desentrañado los secretos del mundo y en particular del sistema socioeconómico en el que vive, pero también de haberse transparentado ante sí mismo lo que es, en lo que se mueve, su trayectoria de futuro, el valor de sus compromisos. Dependiendo de su disposición espirita también conciencia su sentimiento de fusión con la totalidad, su interatomización con todo lo demás: lo que ha existido y lo que está por existir, lo material y lo inmaterial, lo visible y lo invisible, lo explicado y lo no explicado.  Concienciar pasa por indagar y por pensar, por enfrentar los datos con un método que los combine y esencialice. El placer del saber no es igualado a ningún otro, aunque Eric Hoffer ya filosofó la semejanza del placer producido por la excitación  entre manejar e ideas y el placer de la sensorialidad erótica.

He oído decir varias veces en medios intelectuales que la conciencia está más conexa al sufrimiento sentimental (por la impotencia que se experimenta frente a las necesidades de cambio que no se concretan) que la ignorancia ya que el ignorante piensa que vive en el mejor de los mundos posibles justificando todo el fárrago de errores que sigue arrastrando. No estoy de acuerdo, la conciencia da una amplitud y una visión existencial que no proporciona la no-conciencia. El tiempo de cada minuto y el valor de cada experiencia vienen multiplicados en el nivel de consciencia, algo que se priva quien carece de ella quedándose o pegándose en/a la forma de los estímulos que le van llegando.

Lo cierto es que a más conciencia mayor exigencia ética personal. Tener conciencia y no adoptar una conducta ética da lugar a monstruosidades y a monstruos psicopáticos capaces de las peores barbaridades. No hace falta alcanzar roles de gendarmería en la institución del mal para vivir severas colisiones entre lo que se sabe y de lo que se es consciente y lo que se actúa o hace por los estilos de vida y de consumo. Cuantas más acciones protagonice una persona contrarias a lo que piensa y en contra de la lógica y los valores humanos mayor disonancia, mal estar y patologías vivirá en su biografía y menor utilidad tendrá para los demás, así como para la historia y para la ciencia

La protesta política general

Escrito por jesusricartmorera 04-11-2009 en General. Comentarios (0)

Ante la convocatoria de la protesta política general1.

Es un clásico el slogan de un acto político definitivo con el que quebrantar un gobierno y dar paso a una alternativa de gestión social y política para la solución de los males generales. Durante las dictaduras se convocan huelgas generales para acabar con un régimen caduco. En el franquismo hubo varias de esas convocatorias con el flamante título de huelga nacional política. La titularidad gubernamental del PSOE se está enfrentando a manifestaciones masivas por distintos asuntos y también por responsabilizarlo por su incapacidad de sacar al país de la crisis. En el mundo ha habido una cierta tradición de movimientos masivos conservadores que ponen el punto de mira de las responsabilidades en los individuos de la galería de turno en lugar de ponerlo en la estructura del modelo. E esto se desprende que no todo movimiento social es una escuela de enseñanza en quienes lo secundan, lo puede ser de alienación.

Es una manipulación convocar a la clase media a la gran y definitiva manifestación para tumbar un gobierno en un momento histórico en que sabemos que no hay una oposición alternativa para la gestión global. Hay una conexión en este tipo de convocatorias con aquellos razonamientos que durante la transición en los años 1975-1983 apelaban con morriña a la dictadura desmantelada con su famoso predicado: con Franco se vivía mejor.

El derecho a la protesta está recogido constitucionalmente y es una libertad fundamental para atenuar dominios y llegar a acuerdos pero no toda protesta es legítima ni racional. Venimos padeciendo una colección de ellas por leyes innovadoras y evolucionistas (la del aborto, la universitaria, contra la homosexualidad,...) y por supuesta en todos los regímenes, en el aznarato también, acciones contra el paro laboral. Desde que tengo memoria nunca hubo pleno empleo rotundo, siempre ha habido una considerable parte de población pasiva y muchos sectores (el estudiantado y las mujeres con trabajos domésticos) fueron considerados como parte integrativa de esa mal llamada pasividad.

Haciendo números es una minoría social directamente comunicada con la activación de inversiones y generación de producción real que está implicada con trabajos de riqueza, la mayoría lo está con trabajos de control. El funcionariado en su conjunto (mas de 3millones de personas en Spain) no es generador directo de riqueza sino una organización para controlarla y para obtener -para la clase dirigente- bastante más que sus diezmos. En el país se estima que hay menor cantidad de empresariado en toda la gama de empresas activando inversiones y organizando trabajos.

Una alternativa a la crisis no pasa por sacar un gobierno y meter otro que se dedicara a crear empleo ficticio (hay una larga tradición en los países de leste europeo en los que se garantizaba empleos para todo el mundo sin que eso correspondiera a la dinámica lógica de la economía real llevando a inventar puestos de trabajo para actividades que no necesitaban tantos) sino apoyar a quien proponga un nuevo modelo de vida. A esta idea se la acaricia pero nadie dice que un modelo económico alternativo pasa por acabar con los paraísos fiscales y por recortar la ambición de los mas ricos asi como de sus posesiones. En resumen, un nuevo modelo no es concebible sin acabar con la misma esencia del capitalismo y reeducar a la sociedad en formas no ególatras de vida social. Inevitablemente las proposiciones hacia un modelo alternativo van a pasar por una antipopularidad rotunda habida cuenta que una parte de la población cae en el alarmismo al perder sus fuentes de ingreso sin preguntarse la larga trayectoria que explica esa pérdida.

Las crisis estructurales periódicas no las producen los gobiernos, o al menos no las producen como causantes directos. Las formas gubernamentales en sí mismas ya son indicadores de crisis permanente de la humanidad en tanto que delegan resposnabilidades colectivas a unos gestores que les permiten que a sus espaldas hagan cosas no autorizadas. En principios los gobiernos actúan con el respaldo gubernamental pero de acuerdo con las formas de votaciones por mayorias simples hay maneras de manipular parlamentos. Por su parte los partidos políticos se presentan ante la sociedad como feudos personalistas. Los hay (PP es muy representativo de eso) que no tienen la menor vergüenza en que sea un líder el que se presente a los medios como amo y señor de toda la organización.

Las formas de habla en política son tan bajas de contenido, tan poco respetuosas por no decir saboteadoras, que también lo son, que en el lugar de los debates se prodigan los golpes y contragolpes a base de titulares. Una sociedad madura no se pasaría toda su existencia siguiendo a sus clases políticas (unos cientos de individuos consentidos y caprichosos en todo el planeta) en sus partidas de ping-pong. De las clases políticas lo menos que se puede afirmar es que son parte de la estructura parasitaria a la que alicientan y de la que viven. No se puede justificar de ninguna de las maneras seguir aguantando un doble discurso: el de supuestas medidas anticrisis por un lado y el de unos sueldazos e ingresos reconocidos brutales por otra. La titularidad gubernamental actual volvería a tener la simpatía del público en 24 horas tan solo reduciendo a sueldos razonables los de los diputados y ministros, también reduciendo el porcentaje de funcionariado superfluo, y dentro de este lo dedicado al ejercito y a las policías. Solo haciendo esto además de conseguir simpatías sobradas convertiría la actual etapa de crisis en un veraneo confortable para esa masa de parados angustiada y desorientada.

De la crisis económica del 2008-2009 no se está aprendiendo tanto lo cual la prolongará al 2010 y se habla también del 2011. Para el modelo de acumulación de capital en todo el sistema mundial no es la primera ni será la última. En particular no se aprende la lección crucial: que el planeta tiene recursos sobrados para todo el mundo pero el modo de sacarles partido sigue siendo a favor de minorías, lo que explica que siga siendo casi la mitad de sus habitantes que lo pasan mal. Eso explica que no exista legislación restrictiva para el enriquecimiento a ultranza de los mas listos, es decir de los más oportunistas. Teóricamente en una sociedad dineraria lo más fácil debe ser conseguirlo ya que absolutamente todo: desde la ideología de la ambición a las prácticas comerciales del engaño. Si bien las medidas anti-corrupción con su saldo de imputados por especuladores y traficantes de favores e influencias esta en la linea de la reparación histórica del mucho daño que se hace a un país con esas inversiones incorrectas y, de ser estrictas, caerán en dominó otros muchos especuladores que en localidades pequeñas han priorizado sus bolsas a los intereses comunitarias, esta misma persecución tardía y tras males hechos demuestra que el sistema no se autorregula para evitar lo que periódicamente va produciendo: una extensa saga de ciudadanos vendidos al mejor postor.

Eso ha pasado y seguirá pasando con un gobierno u otro. El PSOE, en realidad los partidos socialistas, vienen defraudandando a las ciudadanía que los votan. Un día u otro sucedería pero eso ya fue advertido -ya lo advertimos desde la primera campaña legislativa de la que salió elegido F.González- ante lo que solo se desengaña quien aceptó ser engañado y autoengañarse. En cierta manera toda esa base ambigua que ahora no entiende el programa del gobierno al que ayudó a elevar al poder tiene lo que se merece. Pero de haber votado a la derecha seguiríamos mucho peor reproduciendo esquemas predemocráticos con menos control de la estafa social. ¿o acaso se ha olvidado como se hicieron las grandes fortunas en este país? El problema es que las bases electorales de los socialdemócratas ahora defraudadas no resolverán las cosas cambiando su orientación de voto a sus oponentes conservadores o centroderechistas. Tan solo participaran del juego de la bipolaridad social sin cambiar a fondo las cosas.

La imagen de una gran huelga para acabar con una resolución de estado ya ha pasado a formar parte de los idealismos sociales por no decir leyendas urbanas. Las dimisiones toca pedirlas por razones solidas y objetivas y con una opción alternativa, alguien que además de promesas explique un programa para acabar con el estado de debilidad económica. La verdad es que para construir un programa alternativo hay que asumir otros valores sociales, otro modo de entender el trabajo y la cooperación dentro de los países ricos, otra forma de relacionarse con el planeta, en definitivo acabar con la jungla neoliberalista en la que todo vale a cambio de inflar los dividendos de unos aún a costa de la miseria y sufrimiento de otros. El hecho es el siguiente: ni la derecho ni la izquierda de la parasitaria casta de supuestos dirigentes que no saben qué ni como dirigir se han puesto de acuerdo ni se pondrán nunca de acuerdo en acabar con el modelo del capitalismo salvaje. Si hay un espacio para la alternativa es el de la base social con iniciativas autogestionarias creando programas de gestión de los recursos con protocolos éticos serios y mantenidos con rigor. Mientras esto no se haga con suficiente potencia de lanzamiento, las próximas décadas tendremos que seguir aguantando las broncas interpartidistas que esterilizan la eficacia por falta de colaboración y la casa seguirá sin barrer.

Ante la convocatoria a una manifestación general en contra del paro cada seducido por ella que desee ir debe pensar no en lo que el país puede hacer por él sino lo que él puede hacer por el país (idea muy a lo Kenedy pero que viene al pelo). A quien no tenga su puesto de trabajo y lo necesite se le puede proponer que piense en una actividad viable para si mismo y para el mercado, pero no solo para el mercado (buscar un espacio en el mercado es una semilógica) sino para la sociedad, para la humanidad. Es comparativamente mas alternativo eso que los gritos de gallos de pelea en las avenidas principales.

Manuel Rivas sostiene que la literatura aun tiene una capacidad subversiva. Se refiere a un tipo de literatura. No todas subvierten, las hay que confirman y defienden el mundo del caos y de la irracionalidad. Cuando es referida la literatura en palabras mayores es difícil escrutar a lo que se está refiriendo exactamente quien usa esta palabra. Concurre una profusión de literatura oral en platós de habla que lejos de cualificar el arte de la palabra lo sabotean. Es como si estrellaran bolsas de pintura indeleble contra obras pictóricas. Para muestra, algunas de las chácharas en Radio Intereconomía, un nido de víboras (con mil perdones pedidos a los ofidios que no atacan de maneras tan furibundas) donde cada vez que -por error- la sintonizo me pregunto el uso perverso de la cancha democrática por los sedicionistas sistemáticos. Entre nosotros: literatura no es todo lo que pasa por el texto, lo mismo que el habla no implica siempre el transporte de un razonamiento y el porte de un decir. Literatura es la propuesta para ir más allá de las palabras dichas recomponiendo el pensamiento tras sus lecturas o sintonizaciones.

1http://es.globedia.com/la-portesta-politica-general

Llamamiento al voluntariado Social

Escrito por jesusricartmorera 03-11-2009 en General. Comentarios (0)

Llamamiento al volutariado social1.

El voluntariado social se ha convertido en un fenómeno amplificado,tanto que se podría decir que entre los 18 y 30 años quien no colabora con alguna clase de programa de ayuda puede resultar extraño y puede ser justamente calificado de conformista. Desde las plataformas de difusión se insiste en ello. Hay llamamientos al voluntariado social para hacer un mundo mejor, tan deseado y voceado que da pena que no sea una certeza teniendo en cuenta los millones de personas que se dedican a colaborar en esta perspectiva. Me pregunto qué pasaría si todos estos millones de cooperantes, soldados de la utopía, militantes de partidos y militantistas por libre, agitadores sociales, oenegeros y solidarios múltiples en pos de ideales nos reuniéramos en una isla desierta (o un territorio imaginario que fuera un vergel y que permitiera las posibilidades de subsistencia y desarrollo) para construir un mundo nuevo.

Caben dos hipótesis: la idealista que sostiene que tanta riqueza de subjetividad bienintencionada reuniría las condiciones suficientes para crear ese mundo y la gafe que sostiene que eso no sería suficiente ya que en un mismo individuo concurre un factor evolucionista y otro retrógrada, lo que llevaría a que desde las mismas bases sociales de ese nuevo mundo convergerían fermentos disuasorios para hacerla o actitudes para sabotearla. No hay que olvidar que los gestores del mundo capitalista actual, (los que hablan de insuflar dividendos a la banca y a sus desastres desde un discurso político paternalista que dice Antoni Abad2 ) son, en una parte importante, hijos de la generación que impugnaban desde la radicalidad ese mismo capitalismo. No hay que se profeta para predecir que el mundo de la segunda mitad del siglo XXI y aun desde la segunda tercera parte estará gestionado por los que empezando hoy desde tímidas sensibilidades y practicas voluntaristas de solidaridad lo harán bajo presupuestos del mercado de la competencia feroz y del arruinamiento de la naturaleza y de las clases desfavorecidas. Un antiguo póster que hacia referencia al encuentro hippy-rebelde en el festival de una isla, reproducía las mismas figuras bien vestidas en un cóctel de high society unas décadas después.

Aquello por lo que se lucha con ahínco y convicción en una generación deja de ser defendido desde tanta rotundidad ante la generación siguiente. A diferencia de otros tiempos de compromisos en programas políticos para acabar con los aparatos de estado como condición previa para cambiar el modelo social, el voluntarismo social se distingue por parcelar su dedicación a las ayudas y reformas. Más de un millón de organizaciones dedicadas al bien común y bastantes millones de voluntarios que dedican parte de su tiempo a la causa de un mundo mejor no son garantía suficiente para que la línea histórico-evolutiva se mueva en esa esa dirección. Algo debe estar pasando para que el sistema siga venciendo a pesar de tanta energía dedicada a la oposición. Las causas hay que buscarlas en las mismas formas de intervención. Las formas internas de las nuevas asociaciones y organizaciones de intervención social reproducen esquemas de la sociedad que dicen o quieren combatir. El panorama de la solidaridad organizada se ha convertido en un mercado en el que los funcionamientos de grupo contemplan divisiones, castas y usurpaciones de funciones, cuando no corrupciones (Anesvad, Intervida,...). Las inyecciones de ayudas en especies, en capital y en trabajos o objetivamente vienen a contribuir al consumismo sin dotar de capacidad crítica para saberse relacionar de una manera mas inteligente de lo que han hecho las sociedades más desarrolladas.

Si bien participar activa y entusiastamente en proyectos para solucionar las realidades concretas es una convocatoria a la que no se puede dar la espalda, hacerlo sin conciencia crítica puede ser fatal. Ha florecido un voluntario aquiescente que se presta al propagandismo y a la colaboración sin interés económico de proyectos sin analizar en lo que se mete. Mientras no haya una auditoria instrumentada por una agencia externa a los programas de solidaridad, sean de ONGs asi como de instituciones gubernamentales, no se podrá saber con seriedad las implicaciones de cada intervención.

Cuando las ayudas generan dependencias y acriticismos cada voluntarista que da el pescado por no la caña de pescar debe replantearse su función. En distintas partes del mundo he visto como jóvenes europeos entusiastas recorrían miles de kilómetros para ir a hacer trabajos manuales elementales quitándoles la oportunidad a los nativos a que los asumieran por su cuenta.

Al voluntariado social en una etapa en la que sigue eclosionando asociaciones dedicadas a la ayuda de los pobres (por cierto, desde que hay solicaridad a escala mundial en los últimos 50años la pobreza no ha parado de aumentar y la riqueza concentrada en pocas manos, incluidas las de las castas dirigentes de los países auxiliados, no ha parado de crecer) hay que convocarlo al debate crucial: el de reunir los propios recursos para cambiar el mundo en 3 cosas cruciales de la practica y la psicología de las relaciones: 1.contribuir desde los trabajos y empleos a producciones y bienes generados éticamente, esto incluye que no agredan a la naturaleza. 2. Contener la inflación y el encarecimiento del dinero, creado formas de pago y de consumo que impidan las prácticas especulativas. 3.Priorizar el tiempo de ocio (placer y creatividad) al del puesto asalariado o laboral. 4. instaurar formas sociales de cooperación alternativas a la sociedad capitalista.

El eje de tales propuestas se basa en asumir la responsabilidad de cada conducta en uno mismo y curiosamente, ahí donde vive o está. Irse al otro lado del planeta a cambiar el mundo sin cambiarlo en uno mismo, luchando en los tú a tú que vaya estableciendo en sus constelaciones, es una coartada psicológicas para creerse que está haciendo algo sin cambiar lo esencial.

Si el voluntarista en campañas de desarrollo y solidaridad no participa en su propia superación personal, lo que por una parte ayuda por otra lo derrumba con otra clase de negatividades. El campo de las ONGs vienen a repetir en sus relaciones internas lo que una estructura verticalizada y dirigista de los partidos politicos reformistas y antisistema producida en procesos discriminatorios.

Mientras el volumen de personas en el mundo actuando éticamente en cada una de sus acciones e ideas no supere aplastantemente al volumen que no lo hace, la perspectiva de un mundo mejor seguirá siendo un cuento fantástico ya que los procesos de degradación globales tendrán mas peso que los de superación. Esto compromete directamente a las personas más exquisitas en su sensibilidad que se dedican a ayudar a los demás. Esas ayudas son cuestionables sin la transformación radical de las propias conductas auto excluyéndose de la complicidad con el sistema. Cambiar de conducta exige planteamientos muy radicales de vida: desde no aceptar hacer trabajos no éticos por mucho que urja el dinero a hacer objeción fiscal a ejercer el poder del consumo no adquiriendo o comprando aquello que no haya sido ético o justo en su fabricación.


1http://es.globedia.com/llamamiento-voluntariado-social

2Presidente de la patronal catalana CECOT