FLUENCIA TRANSCULTURAL

Ser siendo

Escrito por jesusricartmorera 15-01-2010 en General. Comentarios (0)

Siguiendo la ronda de sutilidades  propongo separar el sentimiento trágico de la existencia , (derivado de la tragedia de la existencialidad, no por el hecho de existir sino por el de hacerlo en esta existencia en este modelo de sociedad) del pesimismo en el sentido de su compendio de desánimos. Comprobar la crisis del potencial de discurso del ser humano y el menoscabo de las disciplinas humanísticas, a favor de los economicismo y tecnodominios en los que se hace prevalecer el logro de lo material, no hay mucho lugar para las babas optimistas. La alternativa existencialista es la de vivir con el máximo de placeres (carnales e intelectuales) y el mínimo de confiabilidad en el futuro de la especie por las conclusiones a las que se llega con la empiria dominante. ¿Es esto pesimismo? No más que el del bon vivant que tras terminar con sus caldos reconoce que las botellas y exquisiteces que degustara se terminaron. Hay lo que hay y no hay lo que no hay. La/s cultura/s envolvente/s dan lo que dan y este dar no lo es todo pero sí admite la insinuación de otras construcciones por construir. Los oasis de intelección que pululan en el gran magma de las culturas -y de las que a veces forman parte como productos de consumo en excelentes auditorios- proponen constructos o sus preparativos. La temática en torno al concepto de el Ser es uno de ellos. La calificación de ser humano, utiliza de corrido este macro-substantivo desde antes de considerar todas las implicaciones del significado de ser y además serlo como humano. En la polémica en torno al ser (tambien en otros temas eje de los escenarios culturales y en mucha mas medida las salas filosóficas) se corre el riesgo que sus excesos de teorización quiten la verdad de su praxis como vitalidad. En este sentido estoy completamente de acuerdo con la lucha (conceptual) por el Ser tiene que ir en paralelo al Ser (práctico) siendo. En tanto que pululante, el individuo humano va viviendo indistintamente de su desiderátum a priori. Antes de nacer ya está viviendo. Vive y punto. Es mucho después tras años de vida que se cuestiona el significado del vivir y la necesidad de esencializarlo dándole un contenido superior a su mera supervivencia.

En la reflexión sobre el ser escapando de la angustia de la nada, la literatura producida no para de pretender nuevas modulaciones de una vieja sinfonía: la de sospechar que el ser humano esta obligado a nacer, experimentar y desaparecer sin acabar de comprender el significado de este ciclo, ni para qué se presta a continuarlo aceptando su liquidación en la nómina de los vivos pero también en la de los muertos. La rediscusión y el repaso de las frases declaradas demuestra de qué lado está cada certeza y también cada error de apreciación. El común denominador de todos los pensantes es el de que no hay uno solo que pueda prestar a la humanidad una teoria acabada con la que aplicar soluciones con tal de seguirla.

La vida en la vida humana merece la pena ser vivida a pesar de su circuito laberíntico y su falta de sentido. (La creación de ídolos y religiones siguen intentando suplir esta falta de sentido de la existencialidad conocida para posponerlo en una existencialidad posterior de la que se tiene fe, que sea dicho de paso está en contradicción con las investigaciones de fenoménica extranormal). Esa afirmación del merecimiento del vivir es absolutamente gratuita, Vivir o no vivir no es el dilema crucial, es una parte de las ocupaciones de la estadística clínica sobre mortandad o de los seguimientos poblacionales por la demografía. Vivir también es sobrevivir, pasarlo mal, prolongarse, seguir fichando en el ciclo biológico. Un cuerpo vivo es potencialmente un anciano decrépito o un cadáver preinscrito. Esa observación prematura propia de la budeidad permitiría dedicar la vida a Sidharta a pensarla más que hacerla como reto para su reproducción. Posiblemente, por eso los yoguis todavía consiguen vivir con un mínimo de alimento, una máximo de meditación y una prescindencia cardinal del trabajo esforzado por conseguir alimento o bienes. El ser ha sido contrapuesto al estar y al tener como parámetros estos últimos de la consecuencialidad con los compromisos materiales. En las observaciones cotidianas de lo simple, el estar (los protocolos para las relaciones humanas) es priorizado al ser, el hablar al decir, y los índices de lo que se tiene a la libertad proporcionada por la liberación de las cosas.

El desiderátum del ser pasa por prescindir de lo innecesario y de los retos saduceos para el más-y-más de la tenencialidad. Si vale la pena vivir para un proyecto es por el de esta construcción del ser, y su via -claro que sí- es la de estar siendo por encima del estar escénico de los roles y las conveniencias. Si hay alguna esperanza -dada la conceptualidad del drama existencial- para vivir siendo, ser siendo, es la de la lucha y rebeldía incesantes para prevalecer como autenticidad, la mismo que Zalunski Matung proponía como verdadera para los pueblos cuya existencia brillante depende de acabar con la esclavitud y su desesperanza. No hay soluciones o construcciones sin luchas ni esfuerzos, al ser humano le queda el reto de convertirse en Humano-Ser , proceso engendrado desde la lucha consigo mismo depurándose de lo que no es y de lo que no le deja ser.

Ser vs ser autolimitado

Escrito por jesusricartmorera 14-01-2010 en General. Comentarios (0)

Las limitaciones del ser versus al sujeto autolimitado.

Si te constituyes en fuente de enunciados y no te limitas a reproducir los reproductos mas o menos consensuados por la tradición te arriesgas a la cita de turno con las lapidaciones. Los vendedores de piedras lo menos ovoides posible y el escuadrón de la muerte de lanzadores nunca faltan. Un consejo: si quieres evitarte problemas no enuncies nada nuevo, no innueves, no te posiciones en la critica, no seas lo que quieras ser, en resumen: no seas., pasa desapercibido, camina siempre en las sombras, no salgas nunca a mediodía, huye de la luz, deja de irradiar ideas. Acostumbrado a ser diana de pedradas mi masoquismo le encontró gusto al asunto. Un día paseando por la avenida marina de suelo de madera de Long Iland (anécdota que ya he citado en otra parte) vi a un tipo en un coso vestido con casco y escafandra que recibía los disparos de balines inofensivos de los tiradores que pagaban por eso y que se les proveía de una especie de ametralladora de juguete. Eh aquí mi oficio, me dije. No lo implementé a Europa porque descarté que una caseta de feria de este estilo encontrara segmento comercial en sus latitudes. Eso de matar o simular la matanza gratuitamente es mas propio de los estadounidenses.

Como consejero de esa clase de consejo (el de evitarse problemas) soy torpe a rabiar. Tampoco soy un atrapa-poroblemas, (tranqui: no hay porque temérseme) ¿Que es un problema realmente? ¿Un problema es un problema o un reto para las averiguaciones? Mi cuadro elaborativo actual ya no encaja la noción de problema como una especie de drama existencial. Un problema es un factor necesario para el juego de intelectualidad. Sin problemas planteados no habría una excitación, incluso entusiasta, para buscar soluciones. Un problema deja de ser problema cuando su constitución en factor de adversidad invita a vencer un límite. ¿cómo explicarle esto a alguien que entiende la existencialidad como algo circunscrito al ring de limitaciones preestablecidas? Acabo de coleccionar para las objeciones recibidas una que atiendo con la máxima curiosidad: mi problema es -se me dice- que no me he limitado a ser sino que he querido ser. (tomo nota de las sutilidades conjugacionales). Al querer ser ,uno se encuentra con todos los obstáculos ya que el planeta social ha montado los chollos para roles prefigurados y excluye de ellos a los sujetos que nos negamos a ser meras representaciones. Las obstaculizaciones al ser, al sujeto que se quiere constituir en vida creativa y genuina de su mismidad, no han parado ni paran de darse. De todas las obstaculizaciones las que prohíben al ser que sea, que le emplaza a que no se constituya en pensante, y por tanto a que no se extralimite, son las más difíciles de justificar. En casi todas los periodos de una biografía de un sujeto siempre aparece el agente que le dice: no hagas eso, no hagas lo otro, no pases por aquí, no vayas por ella, no pienses eso, no pienses lo otro... Desde los padres, a los profesores, a los amigos e incluso los colegas de debate y los camaradas de militancias nunca falta esa figura de guardia de la porra con pito, (eufemísticamente hablando ya que nuevas literaturas del esmero los disfraza de otras maneras aunque en el fondo siguen -ideológicamente- tan uniformados como siempre). El revival de esta práctica nunca falta y su objetivo es el de protocolizar al sujeto.

El grupo tiende a sospechar del individuo asintótico que se le separa, sea porque es el patito de plumaje negro frente a los otros que tienen plumas rubias o porque dice lo que no toca o lo que no suele decirse. Lo políticamente incorrecto tiende a ser borrado inmediatamente por las praxis de la politica que se cree la correcta. Eso pasa en los distintos ámbitos, no solo el de los busness comerciales o el de las políticas partidistas y de las instituciones del aparato de estado, también pasa en los ámbitos de la academia, en las asociaciones lúdico-culturales y, por supuesto, en el seno de las familias consanguíneas y de las derivado-consecuenciales. Para acabar de sufrirlo con un doble remate de tamborileo y estoque , esa descripción también se extiende a los ámbitos de filosofía y en los foros de debate donde puedes ser impugnado por querer ser en lugar de limitarte a seguir siendo. Es un antiguo postulado conservador que te mensajea diciéndote algo así como · “no pretendas cambiar el mundo ni cambiarte, limítate a reproducir la inercia tradicional”. Al crítico se le sigue temiendo como una especie de protoanticristo que viene a traer la tragedia al mundo empezando por la suya propia, porque interpretar el panorama societario como un severo revés al humanismo renacentista, solo lo puede hacer alguien que tenga una visión muy doliente. ¿por qué no admitir la hipótesis de que todo es juego y que las reinterpretaciones de las interpretaciones se plasman en el nuevo tablero de un transclasficatorio móvil donde no hay mas categoría que la revisión permanente de cada conclusión para impedir su degradación a dogma? La conjetura desde la cobardía escéptica de que al pretender ser se aleje de si mismo es tanto como decir: no te embarques que puedes naufragar, no investigues que el descubrimiento puede destituirte, no evoluciones que perderás tu estatus actual alcanzada. La utopía es jutamente lo contrario: vivir de acuerdo con la hipótesis de una posibilidad inexistencialen el presente, tanto mas cuanto los propios afiliados a esloganes de utópica no creen en ese futuro. Por otro lado el prevencionismo ante la perdida inminente de lo que se es por querer ser lo alternativo es el de proteger lo malo seguro a lo bueno por conocer. La invitación de la acracia a la eclosión del individuo como sede de creatividad ha sido una de las reflexiones adelantadas de teoría para depositar la prerrogativa del ser en el (auto)análisis de cada individuo, de cada yo, no tomándose por acabado ni por perfecto, si no como parte del proceso de sí mismo.

Sin voluntad constructiva no hay construcción ni reconstrucción posible. La prerrogativa del espécimen humano para ser una entidad que trascendiera su animalidad biológica lo llevó por los espacios del pensamiento. Para ser, en el sentido ontológico de la constitución como creación (selfcreation), hubo que pensar y al pensar se deconstruyeron otras visiones sensorialistas previas sobre la perspectiva humana. Siempre hubo una linea entre quienes les daba igual seguir reproduciendo los esquemas heredados y quienes se rebelaron contra ellos. Esa línea separadora sigue existiendo en distintas versiones reactualizadas. Yo soy aquel -puedo decir, entre tantos otros, parafraseando a Cervantes – para quien están guardados los peligros, aunque esa declaración corra el riesgo -y lo corro- de ser tildada de victimismo. El mayor peligro contra el que se enfrenta el pensante, y a la postre dicente que no se calla, es por lo poco la caída en el ámbito de la incomprensión y, en lo más, la invitación a la pedrada simbólica. Pero la experiencia victimaria tiene su lado divertido (siempre y cuando la pedrada no te saque un ojo o te saque de en medio para siempre. Mientras el ataque (o la incomprensión) se mantenga en el ámbito de las palabras no hay problema alguno. El problema de veras existe sólo cuando una fuerza superior a la tuya te impide que seas, mina tu seidad poniendo clavos en el suelo para que pinches tu andada. Mientras se limite a opinar, cada opinión desde el no entendimiento o desde el ataque feroz, incluido el perjuro, no hay por lo que temer, porque te da pretextos para seguir girando la moviola de la gramática de la reflexión. A la filosofía (conjunto de analiticidades y procedimientos conceptuales para pensar) como una akesis, ejercicio de uno mismo en el pensar. Estar siendo por estar pensando justo lo contrario a perderse la prerrogativa de ser para limitarse a un estar siendo.

La civilización circulante, insiste en su victoria ante la dicotomía entre el estar y el ser haciendo prevalecer la tenencialidad, el ahora, la supeditación y el juego de rol. Dejar de ser boca y soma de consumos para prevalecer como sede de pensamiento para probar la alternativa a la nada siendo algo (alguien) es un objeto de la catexia, para nada pesimista. No apostar por el credulismo o el esperancismo no significa ser pesimista. Ni siquiera para reunir la estadística de fatalidades y reconocer la tendencia historia de la especie humana al catastrofismo hay que tener una personalidad pesimista. Todo lo contrario: darle vueltas a los panoramas incoherentes y obsoletos (a lo que se siguen dedicando las artes) es una forma gratificante para la subjetividad si se aborda con la dosis de ironía. Pero el texto irónico pide una atención lectora mayor que el que suelta sus ases desde el primer párrafo.

La confusión a la ligera de tildar de pesimismo no creer en el sistema o en el mas allá no es una confusión más, es la confusión. Es tanto como confundir el análisis critico con la bomba lapa. Trabajar en la perspectiva de la seidad: ser uno mismo por encima de condicionantes, componendas, convencionalismos y conveniencias utilitaristas va en contra de ideologías y credulidades, incluso de clubes y el sentimiento de débitos para alcanzar los perdones. John Fowles ya dijo que dios y libertad son conceptos totalmente antitéticos y que si los hombre creen en los dioses es porque temen creer en otras cosas, las que descubran con sus ciencias, añado.

Educación para el Ser.

Escrito por jesusricartmorera 11-01-2010 en General. Comentarios (0)


Educación para el Ser. Inversion formativa para crear personas completas.

Las propuestas educativas se han ido sucediendo a lo largo de las épocas. Los estados que inicialmente fundamentaron su poder en la ignorancia popular fueron abrazando la idea de que la modernidad requería la instrucción pública, que la ciudadanía tenia que compartir con voluntad expresa un destino social y económico y para eso necesitaba estar formada. Las civilizaciones se abrieron paso con códigos y pautas de conducta, con mentiras ideológicas supremas pero también con un debate sobre el sentido existencial que todavía no ha cesado. Desde las culturas pretéritas documentadas ,la necesidad de Saber (saber más y descubrir más verdades) se constituyó en el emplazamiento metodológico, cuando menos para los/las pretendientes con afán de sabiduría. Desde ese saber primero ya se reconoció que la alternativa a los límites de las sociedades y a los límites de la misma vida pasaba por el conocimiento, por la superación de los estadios de oscuridad, por la extensión pedagógica de ese conocer a quien todavía carecía de él.

La inversión en educación ha ido a más desde que el mundo humano empezara a reconocer sus déficits y la necesidad de crear posibilidades de diálogos compartidos y de referentes básicos comunes. Al mismo tiempo que se sentaba la necesidad de la educación como una instancia crucial para consolidar una sociedad progresista y armoniosa se discutía los efectos colaterales adversos de la misma educación. El debate sigue. Ya no vale apuntarse a una afirmación genérica de educar (y seguirnos educando) para tener personas formadas en valores: íntegras, éticas, justas y dignas. Hay que reconocer al mismo tiempo el fracaso de muchos planes educativos y la confusión que se arrastra longitudinalmente durante la existencia de unos y otros valores pero tambien de la dedicacion a las tecnicas y especialidades. La discusión sigue: los tema corren entre educación de personas y formación técnica de especialistas.

La educación en y por la libertad choca frecuentemente con intereses preconstituídos interesados en distintas versiones de la ignorancia (colocar las esperanzas en un mal allá eterno de aquello por lo que no se lucha en un mas acá en la temporalidad en curso, es una de sus versiones). Los estados en su misma concepción de poder estructurado chocan con la contradicción de esa necesidad en invertir en cultura y de otra en quejarse de las sensibilizaciones que ésta produce. Cultura y Educación no son términos equivalentes. Algunas tradiciones culturales no son nada educadas y la educación creciente va derribando antiguos tabúes y secretos e inercias sociales. Educar es ayudar a que un educando conecte con lo mejor de si, a que se constituya en sujeto de si mismo, que pase de ser de protopersona a persona. Nadie nace con las cosas aprendidas ni con una predeteminación tal que con ayuda de fuerzas extranaturales llegue a ser algo para lo que ya está programado. Se nace en una posición de esponjosidad que puede permitir un itinerario fructífero dependiendo de los criterios de existencialidad que se incorporen. Lo fundamental de la educación es aprender a aprender, es una criteriología de carácter potenciador para enfrentar situaciones y novedades. El conocimiento bancario no es tan importante. (menos en la actualidad que las respuestas a las incógnitas de datos concretas se consiguen sin levantarse de la butaca y con un par de clicks) Recordar los textos de memoria es lo de menos. Guardar mil datos, un millón o un billón en la cabeza no es lo mas relevante (aunque desde luego quien mas datos maneja en sus conversaciones más deslumbrante resulta y más demuestra que sabe de lo qué habla) lo que mas vale es saber emplear los datos que se tienen o que van concurriendo en una sala de palabras. Dicho en plata: se pueden tener muchos datos (también muchos títulos) y no poder crear una intervención situacionista útil y al contrario, se pueden tener muy pocos y saber emplear éstos para superar una situación límite. Pero la educación verdadera no es la que atiborra de infos al alumno sino la que le proporciona herramientas para pensar y para destilar las mejores conclusiones existenciales posibles. El objetivo educacional es -o debería ser- el de crear personas soberanas, capaces de distinguir entre su individualidad y el mundo que habitan, capaces de enfrentarse a su entorno y superar la dependencia. En lugar de eso predominan los programas de enseñanza instruccionistas para que los seres sean civilizados de acuerdo a las normativas a seguir. No es que no sea importante contar con que el rol en la interactividad publica de cada cual lo haga predecible, pero si el coste de eso es su automatización o su comportamiento organizado sobre la perspectiva de un miedo al castigo el balance no es el de nuevas personas sino el de una nueva saga de autómatas.

Cuando las iniciativas educativas han planteado formas de crecimiento en libertad y espacios de libre discusión y formación autodidacta el sistema los ha querido desacreditar. Afortunadamente el propio sistema viene demostrando que la polititulación y el superávit de licenciaturas no implica una mayor evolución intelectual ni la universidad es siempre igual a mayor formación. Nos encontramos que el sujeto educado no es siempre la persona completa en el sentido de correcta, deliberativa y justa, Puede ser también un fantoche si pone su inteligencia y su preparación al servicio de las causas equivocadas. Se puede ser fino, muy culto y exquisito y a la vez sanguinario, injusto, incorrecto y malvado.

Eso nos deja sin una alternativa magnánima o robusta para acabar con la ignorancia en el mundo si la tesis de que la cultura se puede poner al servicio de la perpetuación de los errores (desde la ablación clitoriana al servilismo religiosos pasando por la tauromaquia o el alcoholismo hasta reventar) es medianamente razonable. Lo cierto es que en toda clase de ámbitos: desde los mas barriobajeros a los más selectos el ser humano se encuentra con peleas típicas por apoderarse del dominio de territorios ideológicos o académicos. Y eso lleva a la continuidad reproductiva de personalidades sumisas en tiempos en los que la civilización regente no es la adecuada atendiendo a que corre hacia su desastre.

La propuesta de la educación a gran escala es la única que nos queda pero sin olvidar que todas las inversiones en formaciones especializadas no logra ni logrará crear seres sanos que se atrevan a independizarse de las patrañas de las supersticiones. Lamentablemente asistimos a un fenómeno que no para de extenderse: la soberbia de la ignorancia. Seguiremos combatiéndola en la medida en que nuestras iniciativas no sean encarceladas o por cada una que lo sea vengan otras dos a tomar el relevo, pero la estadística nos arrincona en el ring de las peleas ideológicas. Lo cierto es que por cada luchador/a por la justicia de los conceptos hay muchos mas., cientos, miles, decenas de miles que prefieren enturbiarlos y seguir con sus idolatrías. Educar, educarles, es una aventura fantástica que choca con inercias negativistas demasiado arraigadas. Quien no quiera aprender y por tanto ser autodidacta en cierta medida, difícilmente se le puede enseñar.

Últimamente se ha reactivado el debate sobre autoridad magistral (y de paso autoridad académica) para diferenciar que la verdad no está de todas las posiciones y que existen agentes de un saber que lo validan con su contribución. Es un recurso a un procedimiento clásico para aprender del que sabe y escuchar a quien realmente diga algo útil pero tuvo y volverá a tener conflictos con otras formas de ver e intuir el mundo.

La educación para no caer en alienaciones ideológicas es, desde luego, fundamental pero hasta ahora no ha demostrado ser una alternativa con poder de garantía. Si no concurre la subjetividad dialéctica, anti dogmática y valiente de cada estudiante, constituyéndose en estudiante permanente de la vida, los proyectos pedagógicos seguirán fracasando. Por otro lado todo lo que puede hacer un establecimiento educativo es enseñar valores no obligar a ejecutarlos. (esa obligación corre a cuenta de otra clase de establecimientos si los individuos no los cumplen y se convierten en criminales). Hasta ahora la dedicacion pedagógica ha fracasado por lo que hace a minimizar la sociedad criminógena y en cuanto a librar las mentalidades de sus tabúes y temores ancestrales. Podemos -y debemos- seguir en esa lucha sin cuartel para combatir las psicologías dóciles por un lado y los comportamientos delictivos por otro pero sin engañarnos: los valores y sus portadores seguirán siendo los grandes fracasados en este milenio como ya lo fueron en milenios pasados.

Por otra parte educar no es plantear los estudios como una carrera, que es lo que se hace, sino como un paseo (peripatético) en el que despertar la conciencia permanentemente, un proyecto que no se concluye con ninguna suma de tesis doctorales. Lo malo de hacer carreras es que se va a cumplir con un expediente en el que se deja en segundo plano que cada universitario en formación o estudiante cumpla consigo mismo. Ann Landaers decía en relación al habla, que lo malo de hablar con prisas es que se `pueden decir cosas en las que no se ha pensado antes. Vengo inspirándome en el hecho de que todo debate crea nuevas posiciones e ideas a partir de las concurrentes y de los decires a los que da a lugar y en los que no se había pensado antes. En ese sentido la interacción es muy positiva. Algo completamente distinto es cuando se da lo que él -entiendo- quería plantear: venir a hablar (añado que tambien a estudiar o a aprender las exigencias académicas) a trompicones y sin reflexión alguna en contextos en los que se acabo diciendo no lo que se piensa in situ sino lo que surge impensadamente e incluso en contra de lo que se sabe, siente y del juicio que se tiene.

En eso estamos, tratando de reaprender formas de habla que permitan comunicaciones mas adelantadas y respetuosas para seguirnos enseñando los unos a los otros en este océano de tinieblas.

Esclavitud y Fe

Escrito por jesusricartmorera 11-01-2010 en General. Comentarios (0)

Esclavitud y Fe. (La Esclavitud de la Fe). La predisposición de la actitud crédula al servilismo.

No es habitual relacionar la fe con la esclavitud. Aún menos hacerlo en la siguiente tesis: el sujeto que fundamenta su ideología en la fe psicológicamente está mejor dotado para la servidumbre que el no-creyente que argumenta su poder en base a la experiencia y a las leyes materiales de la vida. Fe es el substantivo clave de las religiones. Reconocen en sus alegatos que todo el entramado necesita de un credo puro: una aceptación de lo indemostrado.

Es más fácil ver relacionada la esclavitud como una condición social que ha lanzado a los más débiles a los patios del proselitismo de las religiones. Estas ofrecían las soluciones de felicidad en un más allá paradisíaco por el que no luchaban en la proximidad temporal y geográfica. Básicamente las religiones tienen el común denominador de vender cielos. Pertenecen al gremio de las agencias inmobiliarias, (las mas fraudulentas de todas ya que ni siquiera venden algo tangible y con coordenadas concretas en las que ubicar un hogar) a cambio de soportar los sufrimientos de la materialidad, las dificultades existenciales. Las religiones encontraron el caldo de cultivo ideal en mentes enjutas, en individuos autodesvalorados, carnazas primarias dispuestas al sacrificio, serviles bajo las botas que les pisaban sus dignidades. Es comprobable con una alta significancia estadística que los países menos cultos y desarrollados coinciden en ser los más crédulos. El catolicismo lleva décadas nutriéndose de sus canteras africanas para los ejercicios pastorales en Europa. El llamado catolicismo no-practicante es una prueba de un racionalismo resistente que no acepta caer en las paparruchadas de los ritos, lo que no quita la existencia de beatas prominentes de a dos misas diarios para que su dios no las olvide.

La psicología abyecta de quien ha dedicado su vida a reproducir esquemas heredados sin repasarlos, que se esfuerza en no pensar para no ser, en sobrevivir vegetativamente para evitarse contradicciones es la que auto propulsa para llevar una biografía subordinada. La condición esclava no nace con los esclavistas comerciales que llevaban a las costas africanas a mano de obra encadenada para embarcarla. Viene desde milenios atrás con trabajadores gratuitos tomados como botín por los conquistadores en sus guerras. Será un sociologismo muy reduccionista el que puede pensar que los orígenes de la esclavitud fueron determinados exclusivamente por el imperio de un poder ajeno y por razones económicas. Hubo –sigue habiendo- algo de lo subjetivo que propicia a que unos individuos prefieran la servilidad a una posición por la exploración y el descubrimiento. Obedecer órdenes no de ja de ser una forma práctica que delega en el dirigente las ocupaciones en planificar, proveer, organizar y ordenar. La idea democrática de que cada persona es un individuo soberano, una voz y un voto choca continuamente contra los límites expuestos por las diferencias interindividuales. Todavía hay individuos que antes de responder a una opinión miran de reojo a la que va a dar el de al lado, antes de elegir pregunta por lo que hace la mayoría o antes de comprometerse consulta cual es el compromiso que le va a exigir menores responsabilidades. En la historia no se ha venido a nacer desde posiciones de igualdad, no ya porque todos los modelos sociales precedentes conocidos han sido clasistas sino porque las condiciones naturales de los nacientes han sido desiguales. Empíricamente queda establecido que hay personalidades dispuestas a la sumisión y otras lo son más a la rebeldía. A su vez la formación de personalidad guarda una interacción entre la elección de una posición-base u otra. En principio, la rebelión como expresión de una indisposición a lo que no gusta, o no es aceptable por su incorrección se correlaciona con una elección por mantener el poder subjetivo. Esa elección por ser una persona soberana todavía está en entredicho. Al individuo –en todos los países, clases y culturas- se le educa para ajustarse a sus roles, socialmente esperables. Dentro de estos está el de la credulidad. La sociedad ideológicamente sumisa a dioses también lo es a sus reyes. De hecho, muchos emperadores eran considerados como dioses en la tierra o su viva representación. La gran fuerza de las religiones no ha sido/no es de orden organizacional o político tanto como de orden psicológico al inocular en sus masas crédulas la idea de que todos sus actos eran observables por el ojo de dios. Los aparatos de estado y sus departamentos de espionaje y control no han conseguido tanto en comparación a lo que hicieron las religiones históricas. Aquellos metieron un policía en el cerebro de cada individuo que los reprimía desde dentro, éstas a lo mas que llegaran es a meter un chip hipodérmico para vigilar el movimiento de los ciudadanos sospechosos (no seamos optimistas: lo harán con todos nada más nacer). La diferencia está en que el dogma sectariza al dogmático haciéndolo totalmente manejable por el cuadro organizativo del que es fiel y un dispositivo electrónico de control podrá ser neutralizado por el pensante que lo lleve injertado, si no renuncia a seguir pensando sobre la vida y la libertad de la suya.

La ideología que propone con rotundidad falsedades como la vida eterna se nutre de bases sociales a creérselo todo también: a que el mundo es como es y no puede ser otro porque las tradiciones son incambiables, que los humanos están a prueba para ganarse la eternidad de un modo u otro, que se viene a cumplir una misión predeterminada y no hay otra elección. En resumen el crédulo es el que no cree en su creatividad. La de3scartta frontalmente. Descarta también su voluntad salvo la mínima y limitada para ejecutar órdenes o dictados de instancias superiores. La voluntad es una de las facultades superiores humanas mas preciadas. Sin voluntad no hay autogestión posible de la vida en presente y del destino como proyecto. Voluntad significa exactamente voluntad de poder. Y poder significa exactamente poder hacer. Renunciar a la voluntad es tanto como dejar de ser actor de la propia vida. En estas circunstancias la psicología del crédulo se coloca en posiciones deformar parte de una agenda diseñada para otro. El que va a la guerra por su dios, también lo hace por una bandera en la que no crea o por su rey sin entrar en considerar críticamente el significado de cada orden. Para el esclavo, incluso para el antiesclavismo dentro de las sociedades esclavas el enemigo está en el esclavista, olvidando que éste lo que mas le sostiene es la servidumbre disposicional de sus bases reclutadas. La propaganda antiesclavista, también la actualizada antes los nuevos tipos de segundas esclavitudes, olvida que el sujeto humano tiene que vencerse a si mismo como prioridad a la pretensión de vencer al mundo, idea que ya había coronado Descartes.

Siguiendo la referencia de prohibición de algunas sectas ideologicistas por dañinas a la salud mental, una sociedad autocrítica madura extenderá con el mismo razonamiento la limitación re determinados discursos y ritos a las practicas de las grandes relaciones porque son igual de sectarias que los pequeños corpúsculos con los que comparten metodología para proselitizar e idiotizar adeptos.