FLUENCIA TRANSCULTURAL

El cuerpo exhibido

Escrito por jesusricartmorera 26-02-2010 en General. Comentarios (0)

El exhibicionismo ha sido tratado como una enfermedad. Una referencia como tal sigue figurando en algunos manuales de psiquiatría. Mientras tanto, la cultura hiperconsumista ha hecho de la proposición hedonista algo crucial para vincular la posesión de los objetos a la posesión del placer o de la felicidad. Una gran parte de lo hedónico pasa por el espectáculo y su disfrute. Casi toda la sociedad se ha convertido en una platea y los espectadores en individuos expectados ante imágenes atractivas. Una buena parte de ellas pasa por la exhibición del cuerpo y sus detalles. No es necesario ser una streper o un atleta para exhibirlo, cualquiera lo hace. Antes de salir a la calle pasa por el ritual de maquearse. En la tienda o grandes almacenes de compras de objetos de uso personal como ropa o tintes o desodorantes o perfumes ya están organizado un código o criterios de predisposición para vestir y preparar el cuerpo para la exposición. Según el valor que cada cual conceda a su figura o look puede dedicar mas o menos dinero al cabo del año a artículos con los que vestirse y complementos o mas o menos tiempo para pasar por delante de espejos en los que autoobservarse. Poco o mucho todo el mundo trata de controlar su imagen ya que se la pone en circulación y es lo primero que representa de su figura. Quiere salir bien en la foto y sonríe o ríe a carcajada limpia. Trata de vestir de marca o algo que se le parezca para ponerse sedas y crear la hipnosis del olvido de la mona que es.

Las instrucciones son claras: no dejar traslucir las posibles desgracias o malestares, sacarle el mayor partido a la silueta y a la cara. Para un estilista no hay/habría nadie realmente feo. Todo el mundo puede aparentar, es decir puede constituirse en apariencia mas o menos agradable. No hay nadie que no tenga un semblante, para no tenerlo habría que acudir a situaciones postmortem en lo que todo que queda del difunto son cenizas. Vestirse para la ocasión forma parte de los hábitos culturales. El personal incluso se viste para irse a la cama con pijamas o lo que toque. Aún las luces apagadas o atenuadas acompañan los sesentaynueves.

Cubrir el cuerpo por motivos de inhibición o vergüenza dio lugar a una poderosa industria del textil. Desde que los telares se han puesto en marcha no han parado de tejer noche y día a pesar de los reajustes de máquinas y plantillas del sector. De ropa es de lo que menos falta en el planeta entero. En las etnias más recónditas se usan vestidos pret a porter viniéndoles a alterar sus formas tradicionales de vida que contemplaba la desnudez. Los padres blancos en África chantajeaban a los negros atemorizándoles con que se pudrirían en el infierno si no acudían a los actos religiosos vestidos tapando sus atributos de género.

Los animales no se visten. Su piel y pelo les protege de las inclemencias. El ser humano que ha pretendido ir perdiendo su animalidad ha ido cubriendo su piel siendo que con el arte del vestir ha venido a realzar su figura para exhibirla. El exhibicionismo es algo tanto mas inherente a un tipo de psicologías que necesitan imperiosamente ser vistas y se visten en consecuencia para ser llamativas aunque sea por la via de esconder lo esencial. El nudismo, en las sociedades contemporáneas, no se ha generalizado lo suficiente como para cotejar si el cuerpo desnudo es mas exhibicionista que el vestido. De hecho, la desnudez integral masificada en playas o campings nudistas no mueve tanto a la excitación o a la curiosidad como el cuerpo vestido. Este se esconde detrás de una dosis de misterio. En las maneras de vestir hay formas de mensaje explícitos y directos. La ropa se convierte en una extensión de la personalidad. Raramente se comparten prendas de vestir y de hacerlo suelen ser externas. Vestirse según el estilo de otro es como desear parecérsele. El fenómeno del imitacionismo que han generado algunas celebrities pasa por emular por parte de los fans los looks y semblantes de sus ídolos. Hay un tipo de looks que preceden a la presentación. Se distinguen las parejas de promotores de los mormones sin necesidad de preguntarles o que digan algo, basta verlos de lejos. A las prostitutas se las distinguía por su forma de vestirse. Lo mismo pasaba con la mayoría de oficios. El vestido además de cumplir una funcion intermediaria con el clima o el ambiente también la cumple como forma de indicativo o mensaje. Aunque en el vestuario femenino la tendencia es a minimizar el peso y volumen del tejido necesario para taparse eso no se ha correspondido con una bajada de los precios si no todo lo contrario. En la manera de vestir ya hay implícita una manera de exhibirse. Un tipo de vestido va con un tipo de personas y al revés. No se entiende el mal gusto de estilistas y usuarios de un tipo de tejidos, estampados y diseños pero bajo el grito de “la moda es la moda” sucumbe el buen gusto. Mientras los estilistas se denuncian mutuamente por plagios los usuarios de marca hacen girar a sus prendas toda una gestualística muy calculada.

Evidentemente el mismo tipo de ropa no viste por un igual a toda clase de personas. Cada corpórea tiene su naturaleza. Hay quien le sienta todo fatal por chic que sea y hay quien la prenda mas elemental le sienta de maravilla. En determinados climas y momentos un simple foulard o tela sirve para vestir por completo siendo superfluos los sostenes y las bragas. Los hombres lo tienen mas difícil. La asignación del rol de ser el genero más musculoso y con más fuerza ha llevado a que los tejidos tambien sean mas ásperos y duros. Hasta que sus slips no se fabricaron con telas finas tuvo que pasar mucho tiempo. Claro que en otras latitudes la elegancia masculina en el vestir de los hombres como en Japón con kimonos de una sola pieza no tuvo que pasar por tantos diferenciadores de los que se sintió mas necesitado Occidente. La tradicional diferencia entre pantalones y faldas (Escocia como excepción) dio lugar a una enorme parafernalia lingüística sobre lo que simbolizaba lo uno y lo otro. Las mujeres tuvieron la habilidad de adaptarse a la prenda del pantalón pero no al revés. La falta de igualdad social de la intersexualidad sigue notándose tambien en la forma de vestir. Las mujeres consumen mucho mas ropa que los hombres, cambian de ajuar mas a menudo, introducen mas innovaciones en sus looks, los hombres en cambio están fijados a estilos mas estáticos.

En la forma de vestir, andar y mirar el cuerpo humano cursa y se exhibe. No siempre el mensaje que dice el cuerpo vestido va de acuerdo con la personalidad real de fondo de su usuario. Hay un tipo de colores y cortes que inducen a creer que concurre un desparpajo y liberalismo que no se corresponde con la persona así vestida, siendo de alguna manera impostora de si misma aparentando lo que no siente o es. Para vestirse con elegancia no hace falta ir de 21 botones ni ponerse en manos de estilistas que han decidido especializarse en algo tan delicado como vestir a lo demás, en principio una opción personalísima. Puesto que el consumo de demanda de su intervención es alta y los mismos usuarios no están entrenados para cuidar de si mismas, existe toda una industria de la psicoestética que pasa por el trato del look por peluquerías y estheticistas hasta la gestión de las telas intermediarias entre sujeto y mundo. En la educación básica debería concurrir saberse confeccionar prendas de vestir y no dejarlo como especialidad de corte y confección, tambien la enseñanza de los cuidados corporales ajenos incluyendo el cuidado de los cabellos y la manicura. Excepcionalmente personalidades que desean destacar crean sus propios looks completamente fuera de la estandarización. La sombrerería ha contribuido a ello. Se quiso relacionar la esquizofrenia con esa necesidad de destacar, lo cierto es que en un mundo de vulgaridad sobrante muchos deciden a inventar sus propios trajes de luces, simbolicamente a saltar sobre su propia sombra diciendo al publico en general: “¡yuhú...estoy aquíiiiiii!”


La expresión minimalista

Escrito por jesusricartmorera 25-02-2010 en General. Comentarios (0)

La expresión minimalista. Apología de la nota corta.

La nota corta es inherente a la vida de contactos y a la necesidad mensajera que experimenta un hablante. Dejarla en la puerta de casa para que esperara a tu regreso un visitante demorado o en el lugar público de la cita a la que no había acudido ya eran formas escritas de notas hiperbreves. Más tecnocráticamente el telegrama enviado para modificar un compromiso o dar una noticia eran también formas de notas cortas. No puedo decir pues que en el pasado no las usara en estas distintas modalidades.

La primera imagen que recuerdo de las notas cortas como rastros dejados en un proceso de relación fue las que se pasaron algunos líderes bolcheviques en reuniones políticas para no alterar el curso de la reunión interrumpiéndola con la voz alta. Algunas veces las había escrito y sigo haciéndolo en reuniones para pasar un dato a un compañero próximo o recordar alguna cosa a decir. La nota escrita es algo que surge determinado en algunas circunstancias sin necesidad de planearla. El slogan de pared o de cartel es también una forma de nota hiperbreve que ha querido despegar con estilo propio, algo que también es organizado desde el marketing y la publicidad. Los comentarios de pie de foto en la prensa y los nuevos mensajes sms y los emails certísimos tambien se apuntan a ese inventario de la brevedad de la abigarrada muestra de las notas minimalistas aunque no siempre son explicitas y sus faltas de comas y puntuación se prestan a equívocos curiosos.

Si hurgo en mi memoria sospecho que ya de muy lejos pensé en la posibilidad de hacer una especie de dossier donde compendiar esos brevisimos que capturan instantes dedicados a personas concretas. El conjunto de personas con las que se trata en una manera u otra constituye la generalidad de el Otro. El contenido de mensaje en esas notas es un indicador fabuloso que da cuenta de en los trasiegos en los que se está, lo que se piensa y lo que se propone.

Desde el contacto con la mensajería instantánea y atendiendo a las dificultades de extensión de las lecturas largas de materiales ensayísticos (a los que vengo dedicándome) el archivo de notas al otro ha surgido como algo para lo que ya estaban dadas todas las condiciones de decisión. Una vida literaria longeva podria proporcionar miles de estas notas que se convertirían en un documento valioso para atestiguar un tipo de literatura inmediatista. Es sabido que hay un tipo de lecturas reactivo negativas al texto largo. Su sola extensión les mueve a espanto. La nota corta permite su rescate para la lectura aunque se trate de lectores de minutos por no decir de segundos.

Mi incorporación tardía al ejercicio de la nota corta no me ha quitado de seguir con el texto largo. Me ha bastado implementar el criterio que todo texto, sea de la longitud que sea, forma parte de un texto mayor. La diferencia entre la nota y el párrafo es que este necesita de la complementación de lo siguientes y anteriores para ser completamente entendido. La estructura de la nota se establece con total independencia de otras. Una de sus ventajas es que no pide una continuidad y que puede ser emitida como entrada, como respuesta dentro de un proceso comunicativo o como final. Una nota instantánea una declaración para un punto concreto. Ciertamente, hay muchas maneras de hacer notas y algunas en tanto que partes encadenadas a otros mensajes no se entienden si son presentadas aisladas. Me he propuesto como criterio aplicado escribir las miás con valor de expresión por si solas independientemente de la respuesta que vengan a dar o del rol de mensaje encadenado que tengan. Una nota corta puede ir desde una palabra a unas cuantas oraciones ensambladas pasando por un enunciado simple. La mayoría de ellas a juzgar por el reino de la mensajería instantánea no supera la cincuentena.

En mi dossier donde veré si reúno miles de ellas a otros tantos destinatarios trataré de que los textos conecten con las personas a los que fueron nominalmente enviados.

A diferencia de las notas de prensa asi mismo brevísimas que dan por supuestos hechos por verificar las notas personalizadas no aspiran al rango de dogma. Le sobra poder hacer diana en la sensibilidad individual de alguien que conecta con lo recibido. No renuncio a mi apología anterior del texto largo. Sigue siendo necesario explicar con millones de palabras lo que sigue siendo silenciado con millones de gestos represivos lo que no quita reconocer las dificultades para no pocos de llegar al texto largo o de colocarse en posición de desestimarlo nada más verlo. La curiosidad comparativa entre uno y otro es que el corto no es necesariamente mas fácil si lo que se plantea es extender el pensamiento y en consecuencia hacer pensar. Ese hacer pensar significa introducir variables de reflexión habitualmente excluidas en los procesos verbales descriptivos y en la jocosidad de la complicidad de los susurros. No todo el mundo contesta al mensaje y ni siquiera se plantea la necesidad de hacerlo. Eso viene pasando en toda clase de tecnología y medio y desde mucho antes de la era digital. El hecho de la no-respuesta no significa que no haya habido recibo o no se haya dado una comprensión. Hay que admitir un tipo de desidia que alcanza por razones diferentes a los menos corresponsivos. El lenguaje es un movimiento interactivo de significados en el que en cuanto falta una intervención pone en peligro de suspensión el mismo proceso de transacciones. De eso incluso se puede inferir una ley. La comunicación es algo que avanza o retrocede, se estanca o se corrompe, según la funcion de las dos o mas partes en el juego comunicacional en activar sus intervenciones. Cuando dos antiguos amigos/conocidos se encuentran o coinciden y se expresan los deseos de reunirse mas a menudo o de llamarse y hablarse saben -suelen saber- en el momento de decírselo que se están mintiendo. Dicen frases consabidas protocolarias. Lo que nutre una relación es la combinación de mensajes y una organización implícita de su continuidad. Cuando el otro te deja sin respuesta el proceso no sigue. Claro que hay una forma sutil de prescindir de eso: no plantear preguntas ni propuestas, eso permite que la emisión unilateral se promueve a si misma hasta donde sea a voluntad del emisor. El resultado es un monologo. Un compendio de notas personalizadas de una sola autoría no deja de ser eso: un monólogo con la peculiaridad de ser multirrepartido.

No todas las notas tienen el menor interés para ser coleccionadas. Una abundante cantidad de ellas (basta consultar el sesgo dominante de la mensajería en windows live o en facebook) ni siquiera se entienden o no pasan de los balbuceos de carantoñas mutuas y donaciones de besos virtuales. Excepcionalmente hay quien comparte desde su cuadrícula una idea interesante o una info útil. Los menos se convierten en donantes de ideas. Cabe esperar que esa desertidad se irá disminuyendo. Quien se precie ademas de decir su nombre, hobbies, intereses y estado civil proclamará sus ideas. Lentamente se va haciendo, primero acudiendo a frases de autores renombrados o conocidos y después pensando las propias frases y dejándolas listas para editarlas.

La nota corta tiene muchas mas posibilidades de alcanzar un amplio público que el texto largo pero para quien no acepta pensar mensajes ajenos le resulta tan complicado entrar en el significado de la brevedad que dedicar tiempo a lo que considerará un exceso de longitud. También es cierto que lo irrelevante como grafismo de la diletancia puede copar tanto el espacio del mensaje breve como del libro largo. Quien ha optado por no leer, no lee. Quien opta por bloquearse ante el testo escrito reduce su capacidad para entender mensajes y hace que se le pasen de largo cosas que le puedan interesar. Si bien es cierto que el texto corto da mas oportunidades a quien lo escriba a ser leído no le sustituye la necesidad del texto largo para que pueda decirlo todo dado que no hay resumen o síntesis que lo sustituya. Por encima de la longevidad de un texto lo que cuenta es su mensaje ,mas que su gramática de soporte. Pretender que al mundo le sobra literatura es un alegato en manos de una apología de la incultura. Siempre hubo quien le molestaban libros y bibliotecas y arrasaron con ellos. Pretender el grano sin carga con la paja es un contrasentido que va contra las leyes de la naturaleza. Es necesario el contexto para el texto porque es necesaria una cierta cantidad para alcanzar una calidad, finalmente todo puede ser reciclado y aprovechado (la paja también) confundiendo el fruto con el proceso que le ha dado vida.

La realidad cautiva

Escrito por jesusricartmorera 23-02-2010 en General. Comentarios (0)

Los tres tiempos y la realidad cautiva.

El ser humano ha sido constituido en torno al lenguaje. Viene y llega a mesa puesta con los manjares y venenos de la realidad desplegados. Según elija su ingesta se atiborrará o no, enfermará y se matará antes de tiempo. Casi todos los significados están expuestos, las gramáticas lo llevarán por el laberinto de los contactos y los experimentos. Antes de que lo advierta vivirá como pueda en la torre babélica de los multisignificantes. La misma realidad y cada uno de sus eslabones será la que se ocupará de llevarlo como neófito. En tanto que recién visitante irá tragando todo lo que se le haya preparado. Se constituirá en hablante antes que en pensante y reproducirá -de acuerdo con su rol de la voz de su amo- los esquemas dominantes. Al mencionar “mesa” señalando una mesa o “luna” señalando la luna estará haciendo algo más que un ejercicio de asimilación de vocabulario describiendo un mueble o un satélite, aceptará sumiso que esa es la forma de la descripción. Sin darse cuenta ejecutará el mismo estilo para citar los distintos tiempos en los que se va a mover su biografía y según le dicen se está moviendo la historia humana. Aprenderá a conjugar el pasado y el futuro con prudencia, el uno porque ya se fue y no se puede estar insistiendo en lo ido, y el otro porque está por venir y no se puede caer en profetismos. Como viajero del túnel del tiempo sabrá, a su debido momento, que su longevidad vital coincidirá con una minúscula parte de la historia humana conocida y aún más minúscula de toda la historia no conocida que por un arrebato académico se le ha llamado prehistoria. Esté o no escolarizado aprenderá a hablar en pasado, en presente o en futuro según los requisitos del trato comunicativo. Hablará en condicional y en subjuntivo, en clave críptica o explícita según toque en cada polémica o disyuntiva. De la verbalidad hará una de sus armas principales, sea para gritar o para callar, para poetizar o para blasfemar, para decir verdades o para imponer mentiras. Con ese operativo psicolingüístico elemental el ser humano se irá haciendo persona según interiorice en sus códigos de representación el mundo en el que vive no solo en el que está en el momento en que toma consciencia del mismo sino el que ha sido desde milenios antes de que ese hablante haya nacido. Técnicamente vivir en la instalación permanente del presente es una incomposibilidad práctica. Para cuando se decir qué hacer en el ahora concreto este ahora ha dejado de ser tal para convertirse en el pasado reciente. La mañana que he empezado en la que he decidido escribir sobre los tres tiempos es un momento ya distanciado en relación a este en el que me pongo a escribirlo. La decisión de ejecutar un acto es un acto distinto a este mismo acto ejecutado. La noción de presente es relativa hasta el punto que es cada visión subjetiva la que marca su umbral. Ese umbral de presentificación no tiene ni busca tener un consenso que arroje un dato numerico preciso. El presente es tanto la hora presente como el día presente como la época presente. El presente ocupa una magnitud u otra dentro de una distancia temporal según se trate el tema que se aborda. Según sea la forma verbal que cita un pasado si utiliza un verbo auxiliar o no, se le infiere como mas lejano o menos dentro de un parámetro de temporalidad interesada. Se conviene que tras la extinción de cada escena puntual, la mención o recuerdo de esta pasa a hablar de un pasado. Este pasado puede estar más lejos o cerca. La experiencia del pasado del ultimo fin de semana lo recuerdo como un ayer, lo que le dará categoría de que sea un pasado mas consolidado o menos es la distancia temporal que tome de lo que ocurrió. Contradictoriamente si la experiencia de este par de días se repite en escenarios equivalentes con los mismos protagonistas lo viviré como un presente. Eso hace pensar que el pasado nunca se ha fugado del todo.

Terapéuticamente estar instalado en el suceso acaecido impide enfrentar el presente desde el realismo y desde la fuerza real de intervención en su cambio. Estar instalado exclusivamente en el presente suele conectar con una despreocupación tanto por lo que hace a las enseñanzas del pasado como por lo que pueda ocurrir en el futuro. Vivir siempre desde el perspectivismo, desde lo que va suceder, desde la hipótesis o la profecía, es algo que sabotea la vida en curso.

El equilibrio está en la combinación justa de los tres tiempos no solamente en las formas de su empleo sino en el potencial significativo de su contenido. La apología que se hace de vivir en clave de lo que está presente no tiene una técnica tan evidente ya que no existe unanimidad en los conceptos de tiempos ni siquiera en la gramática. Se puede hablar del ayer optativamente en pasado o en presente, tambien del siglo anterior o de hace unos milenios. Si tomo por valido un concepto creado por alguien de un antigua escuela pero que sigo dándole validez lo puedo tratar como algo vivo y presente, también a su autor por muy muerto que esté. La historia de las ideas demuestra la larga de vida de ellas a pesar del fallecimiento de sus autores.

Cuando en los panegíricos se poetiza que el muerto seguirá viviendo en la memoria de quienes le sobreviven ya se le está dando un presente. El tiempo presente es la manera de denominar una continuidad en forma de recuerdo, de transcripción, de cita o de aplicación de una propuesta o una innovación hecha por aquel que murió. Bajo esta visión la desaparición total no existe. O al revés: la existencialidad es una eclosión de propuestas coincidentes aunque partan de edades históricas diferentes.

La lingüística no es irrelevante en el modo de tratar la realidad. Al seccionarla en tiempos se obliga a vivirla de acuerdo a esa interpretación dominante vociferando en contra de otros ritmos distintos. Eso lleva a un desacuerdo continuo. Para algunos lo que está por venir como futuro no es mas que lo sucesible y que lo sucesible es algo que ya ha sucedido en el calculo de las previsiones. Tradicionalmente, los futurólogos han sido apreciados y consultados para conocer el desenlace de contiendas en las que se iban a complicar los estados. El futuro es la síntesis lógica de un silogismo elemental. Las premisas concurrentes predeterminan lo que va a suceder que tiene categoría axiomática en lugar de simplemente hipotética. El calendario pone su concreción. Un futuro a corto plazo es predecible en funcion de los factores en estado presente. Hay un tipo de agoreros fabularios que aciertan sus predicciones por una ratio probabilistica comparada a todas las otras que fallan. No hay disciplinas tan perfeccionistas que puedan apostar con total rotundidad lo que va a suceder como comportamiento detallado de un ser humano pero sí con suficiente experimentación cuentifica y conciencia como para predecir el desenlace. Una parte de la vida se vive desde una escenificación prevista. Antes de ir a determinados eventos y encuentros con un tipo de gente se sabe lo que va a suceder en ellos, lo que va a dar de si la comunicación, el tip ode comentarios que se van a hacer. Es parecido a ir a ver una película que se ha visto con anterioridad.

Del futuro lo que mas se valora es la continuidad en vida de los goces del presente y la oportunidad de `plas,mar lo que los déficits de este han impedido. se´que mañana continuaré haciendo básicamente lo mismo que hoy, tambien pasado mañana y al otro, con mis biorritmos y mi tipo de agenda. De hecho también lo sé por lo que hace a dentro de 30 años. No diré algo parecido para un plazo mayor de 70 o 50 años. Evidentemente toda predicción ha de contar con la irrupción de una fuerza intrusa que paralice un proceso (un accidente, la enfermedad o la muerte; un ataque de las fuerzas de la naturaleza o un ataque humano que acabe con tus prerrogativas). Cuanto más se vive más predicciones se pueden hacer de lo que está por vivir. La historia en forma de experiencias y enseñanzas toma la forma axiomática de vida en criterios asumidos y una tecnología de la relación adelantada. Como que todo esto pasa por la destilación de su jeto, por su capacidad de conexión y asimilación de los factores de vida, no se puede decir que el futuro que esta por vivir pueda ser el mismo para todos, ya que todos es igual a multitudes de sujetos distintos, a veces antagónicos y opuestos. Esa misma apreciación se puede decir con respecto a la realidad. Una misma realidad se vive de maneras disintas. Es tanto como decir que la concepción del presente y la manera de vivirlo pasa a ser diferente según la filosofia que se tenga de la existencialidad. Lo que para unos es un día rutinario para otros es un día único e induplicado, lo que para unos es el pasado repleto de malos rollos y reveses para otros es la universidad de las enseñanzas. Lo que para unos es el futuro como continuidad del presente para otros es el proceso abierto que va sumando presentes continuos. El futuro será tanto mas previsible cuanto mas planificado sea. Eso proporciona baremos y tablas de cálculo que hacen estimaciones fidedignas de cuotas de producciones o resultados.

La realidad es tanto mas cautiva de la teoria monolítica que se le aplica cuanto mas cautiva es su gente de vivirla como una sola, con un cerco contra el que no se enfrenta. Si del pasado y del futuro se usan tiempos verbales que lo sitúan en presente la ansiedad de lo que va a ocurrir y el sentimiento de tragedia por lo ocurrido se minimizan en gran parte. El futuro es una construcción en estado presente mientras que el pasado es una deconstrucción para darle a opción a otras lecturas y enseñanzas.

Interminabilidad y agotamiento

Escrito por jesusricartmorera 22-02-2010 en General. Comentarios (0)

De la interminabilidad analítica al debate agotado.

Atendiendo a que las circunstancias van variando (basta el concurso de nuevos circusntantes para que varíe), a que el caudal de conocimiento aumenta (bastan las contribuciones de nuevas investigaciones) y -tres- a que la performance de la misma materialidad se va transformando, el análisis de lo objetivo es interminable. La supuesta figura del sabio -si la actualidad permitiera elegir a los 7 sabios del orbe mundial- no propondría unas conclusiones terminadas para todos los análisis en curso sino una metodología para seguirlos activando de acuerdo con las circunstancias cambiantes. Puesto que los ítemes de innovaciones por minuto-por no decir por segundo- son cuantiosos a escala planetaria el análisis, como la gran propuesta macro y microobservacional, no puede cesar. Su interminabilidad está poblada de datos pero no inventa a cada momento un método con que interpretarlos. Aplica lo que sabe y los predictores que tiene para confirmar las tendencias de las leyes de comportamiento de la materia, de la sociedad, de las ideas y de los individuos que las generan. Ese cuantioso prodigio de estas tres canteras: hechos, textos y gestos puede confundir al mismo debate al hacerlo inacabable no por las novedades que dice sino por la manera distinta de cada quien que las dice. A diferencia del análisis (propio del trabajo metódico, de equipo e individual, no performántico) el debate busca la audiencia, la interlocución, el impacto y la persuasión. Esa pulsión escénica no va siempre a favor del análisis mismo. La investigación puede quedar paralizada en aras al circo de las palabras. El debate es un espacio de contrastes, también donde se puede destacar el que mas erudición tiene sin tener tanto criterio propio. A diferencia del análisis el debate puede agotar en su forma repetitiva y quedar agotado por eso mismo. Cuando tras una o varias ruedas de intervenciones ya no hay nuevos elementos surgiendo es que no hay suficiente saber en la sala para que los haga aparecer. Seguir tomando una última copa para tararear la cantinela de toda la noche, está de más. La cuestión es ¿quien pone fin a un debate y por qué? ¿cuando se debe dar por terminada una polémica? ¿cuando se pasa a una resolución de grupo? ¿en qué momento están listas unas conclusiones de suficiente solvencia para no continuar repasándolas? A menudo quien pone fin a un debate es quien tiene el instrumento o el poder técnico conferido para hacerlo. Para quien lo estrena y le quedan cosas por decir puede resultar cortante, para quien lo sigue desde el principio lo puede ver como una forma de liberación. En toda sala de reuniones puede suceder y suele suceder que el interés de una de sus minúsculas partes mantenga en vilo al resto por una persistencia mas allá de los límites de la soportabilidad. Lo problemático de un debate viene dado por su extralimitación a otros campos distantes o colaterales que en realidad vienen a compñlicar e ltema sin añadirle complementos de enseñanza a la exposición original. Las discusiones sobre misticismo, animismo, deificación y transmigración anímica son demasiado conexos para separar cada parte de las otras. Por lo general la mezcla de las creencias con los saberes dan por resultado cócteles explosivos. Desde la posición científica no se pide creer para luego saber sino en funcion del saber que verifica verdades creerlas. Esa distinción no es de fácil aplicación. Cuantiosas tesis de envergadura que se han convertido en leyes cruciales para el conocimiento humano (científico y no científico) antes fueron hipótesis y antes de serlo fueron intuiciones. La fe en una posibilidad, incluso irracional, es un factor a favor de ella.

Hay un tipo de discusión o una manera de hacerla que tiende a mezclarlo todo. Del universo correlacionario se hace relativismo de todo y por indirecto y disimil que sea todo dato D tomado al azar tiene o se le encontrará alguna ocasión con otro dato Z que se tome gratuitamente. Pero la discusión no es discutirlo todo sino discutir cada propuesta en si misma. A diferencia de las proposiciones pragmáticas las nociones conceptuales pueden derivar, cuando no patinar, hacia temas muy terceristas y lejanos. Las discusiones que mas se prestan a la mezcla inter-temática es las que combinan las creencias como actos de fe con los argumentos como recursos de la razón. En cierto momento de la conversación (2 horas después por lo general en la mayoría de reuniones temáticas los debates suelen darse por agotados, si no lo son, se conviene en que son agotadores. Ciertamente hay temas de los que no se desengancha la atención humana por siglos que pasen. Lo que estamos discutiendo en el XXI sobre transmigración de las almas ya se tiene noticia de que se hacia en en -VIII. Ante una posición creyente por una hipótesis u otra de la que no necesita demostración alguna no hay mucho que hacer. Una inmensa mayoría de confrontaciones verbales y conceptuales no terminan en consenso sino en la connivencia en un respeto mutuo de la diferencia. Eso también forma parte de la sinergia intelectual. Tener a contrincantes de letras e ideas posicionados en ideas opuestas o muy distintas a las propias es una gran contribución a la causa. Por el contrario, lo monolítico donde todos los opinantes opinan lo mismo es señal de imposición o de manipulación. Si un debate se reduce a creer no creer una determinada existencialidad de algo (desde la suspensión de la ley de gravedad según lo que nos informara Castaneda a la resucitación de un cuerpo postmortem según se nos cuenta de Lázaro) cada cual en funcion de sus virtudes y déficits, según sus necesidades más o menos fantasíacas, podrá creerlo o no a medida de las demandas de su psique. Se sabe que la psicología individual rinde cuentas a las necesidades de un aparato psíquico complejo en el que puede imperar la demanda emocional por encima de la claridad de verdades lumínicas. Lo que es mas, determinados subterfugios se alimentan de verdades para hacer mas creíbles mentiras. Desde la posición del creer se tiende a relativizar mas todo que desde la posición del saber por la vía de la demostración. El relativismo en el conocimiento promueve actitudes de servilismo intelectual. Creer o no creer no es el dilema principal de un debate pero lo zanja. Contra creencias aunque está todo escrito no lo suficiente para terminar con ellas. Además, no hay nadie por su propia constitución bioencefálica que no crea cosas sin saberlas para las que luego viene un saber a demostrarlas. Lo que importa es ver el saldo de cada creencia, para qué sirve y a donde lleva. Si una discusión sobre creencias impide la formación científica el negocio no es muy ventajoso para nadie, y para el creyente el que menos. Si una creencia da lugar a la formulación de una hipótesis clara en la que trabajar para convertirla en tesis, entonces sí es una buena inversión de tiempo, lecturas y dedicación.

La construccion del relato.

Escrito por jesusricartmorera 16-02-2010 en General. Comentarios (0)

En la ideación fantástica el tren que transforma un deseo en realidad corre tanto que llega a destino antes de que los dedos produzcan un solo chasquido. Los relatos se ajustan a un patrón de recurrencia en el que lo que se quiere se presume como la instancia que la suerte o poderes mágicos van a conceder. Hay genios con una voluntad descomunal que concretan las demandas mas ambiciosas, hadas que hacen cosas excepcionales, ángeles que ejecutan prodigios, además de magos que sacan conejos de chisteras y niñas que atraviesan espejos y platican con todo el reverso imaginario.

En la historia del chico que vive junto a un container y se alimenta de lo que recicla de basura orgánica que decide cambiar el mundo y que conversa con un indigente que vive fuera del asfalto hay una posición prepotente: la convicción del idealista, la de quien no ha tenido tiempo por edad ni por formación de contemplar todas las variables, la del inexperimentado que pretende dar la lección a quien lo es, marcado éste por la marginalidad exclusión al que se atreve tildar de cobarde. Ese hombre calificado de vagabundo es el único que ostenta una sabiduría natural, o experimentada, algo que demuestra cuando sostiene que un solo hombre no puede cambiar al mundo, pero sí cambiar a una persona, que esta lo hará con otra y así sucesivamente siguiendo un cadena de influencias. A la vez es un protector que se ocupa por el desamparo del chico. Éste, resuelto a su heroicidad, decide seguir hacia adelante aunque no sepa adonde ni porqué. Un deseo de justicia lo anima pero no tiene mas aliados que su ilusión. El relato sin argumento construido necesita un golpe de efecto para ser sostenido introduciendo un factor mágico: el hallazgo de un objeto con poder. Un segundo encuentro con otra persona transcribe el diálogo de la anterior.

La vida es un itinerario en círculos. Incluso en el concepto extremista mas puro de una línea recta, ésta trazada en el globo terráqueo vuelve al primer punto de partida desde la que se trazó. A esa linea imaginaria en el espacio cósmico le sucedería lo mismo. El itinerario biográfico no sigue una linea recta jamás, se parece mas a una linea que enlaza múltiples curvas con estados pasionales que se parecen a una sinoide. Los pasos se van dando sin dejar atrás los temas hablados. De hecho, los temas, unos mismos temas, se repiten una y mil veces. Las conversaciones no quedan cerradas con la despedida ni con el último que pone la ultima frase. De hecho la última frase no ha sido pronunciada y presumiblemente no lo va a ser mientras sigan existiendo hablantes.

En la ensoñación idealista del aventurero que descubre un mundo por cambiar también descubre en paralelo las distintas razones de quienes han renunciado a cambiarlo o de cambiarlo tienen otra idea distinta de como hacerlo. El no hacer sin militancia alguna no es un hacer menor que el del abanderado partidista por una causa. El vagamundo que ha visto por repetidas las secuencias relacionales con los demás en todos los lugares que ha estado tiene mas razones que el recién visitante de las penas existenciales para saber de qué va el mundo y sus habitantes, La diferencia entre el sosiego de uno y la energía de otro es que el otro es ya un veterano de la fatalidad mientras que este tiene que recorrer aun mucho trecho para adquirir el pleno derecho de la misma etiqueta. El relato que pone la opción recursivo en una irrupción de lo mágico se evita desarrollar el encuentro entre discursos. El indigente hastiado bien podría ser el maestro que iniciara a la sabiduría existencial al muchacho heroico con prisas a cambiarlo todo olvidando que esta es una carrera de fondo que lleva mucho iniciada y con muchas etapas recorridas.

Los relatos que describen los inicios son complicados. La toma de conciencia es algo complejo tanto de adquirir como de transcribir. Nadie termina en toda su vida la completud del conocimiento a no ser de que la hipótesis de maestros iluminados la demos por válida. Ni siquiera el adivino de lo que haya sucedido en el pasado y lo que vaya a suceder en el futuro tiene porque ser uno.

En toda historia literaria hay un encuentro entre discursos. El encuentro físico entre personajes, las coincidencias y reuniones no hacen mas que ponerles escena a distintos grupos de palabras que se juntan. El discurso narrativo que novela situaciones imaginarias es un pretexto para repasar ideas y estados sentimentales de las posiciones perceptivas ante el mundo y ante el otro. Un chico recién iniciado a sus andaduras por la vida no tiene las conclusiones tan taxativas para no conceder mayor atención al adulto desgajado y si las tiene es porque ya ha surgido una experiencia anterior de ruptura con ese otro mundo de los vencidos. La diferencia entre ser vencido ahora o serlo después, dentro de 20 o 50 años es un intervalo de tiempo que conoce cada cual como una de sus verdades subjetivas atribuidas. El relato que salta rápidamente de un deseo de cambio sin detenerse en los pasos con sosiego y atención prioriza el fin al proceso. El mundo no es algo tan abstracto, es, lo integra, lo encadena y lo levanta persona a persona, por tanto todas las que uno se va encontrando. Si de cambiar el mundo es de lo que hablamos salir fuera del lugar donde se esta para ir a cambiarlo a otras coordenadas tiene algo de contrasentido, a pesar de que muchas revoluciones vinieron inducidas desde un afuera. Cambiar significa cambiar in situ, cambiar significa cambiarse a uno mismo, cambiar es cambiar el entorno, al otro cercano.

La figura épica del predicador de prédica brillante que consigue gran escucha y seguimiento es un retrato robot de una experiencia inactual y de una evocación en desuso. La del viajero explorador que va absorbiendo experiencias ahí donde va es más plausible. E n su itinerario un mismo tipo de enseñanza se le repetirá dada por distintos personajes desde distintas latitudes. La necesidad de auto confirmación por un lado de despertar a la vida y de otro de amparo para que los avatares de esa vida no pasen factura demasiado pronto se juntan a protagonistas aventureros lo suficientemente decididos para lanzarse al mundo y aun inseguros de su saber para comprenderlo. Resulta que el mundo no es lo que capturan los sentidos, o no es solamente lo que entra dentro de su captura, sino sobre todo su interpretación. La sabiduria no rinde homenaje al dominio y a las conquistas sino a la comprensión. Es así que el sosiego de la quietud puede hacer más por su iluminación que las prisas del inquietismo que quiere llegar pronto a no se sabe dónde por no se sabe qué.

El relato literario de la aventura de ficción en pos a un honor para salvar el mundo no difiere tanto del de la novela de aventuras en el que los héroes se pelean por las nobles causas. La dialéctica del héroe y del villano no funciona en la vida real, tampoco en la novelística creíble, en la que inevitablemente todos los personajes son protagonistas contradictorios y limitados. El relato que presenta un héroe principal, el neoiluminado, genera una estructura descriptiva tópica que no se aparta de lo esperable. Una fantasíada en toda regla no explica desde el principio la carta de intencionalidades. De hecho un autor no tiene porque conocer la trama de la que escribe hasta que no se mete en ella y se va documentando para darle cuerpo. Si el primer sorprendido del personaje creado es el autor que crea es que entonces aquel tiene un poder de atractivo que seducirá para la lectura. Desde esta perspectiva escribir no es poner por escrito lo que se sabe a priori sino encontrarlo mientras se va escribiendo. El relato que intenta contar un cuento estereotipado no ayuda a emocionalizarlo.