Clonación y Ética

 

Con la oveja Dolly y su artífice, el Dr Ian Wilmunt[1] un montón de especulaciones ha venido  azotando los terrenos de la biotecnología y la ética convenientemente recogidos en reportajes[2] . Es un revuelo que va desde  las clínicas de reproducción asistida  a un mercado potencial de demanda de hijos clónicos por parte de parejas con esterilidad irreversible o irreproductibilidad de facto[3]  en un miembro de la pareja o en los dos. Cuando hablamos de clonación humana enseguida nos viene a la mente el argumento de una reproducción en serie para fines destructores[4] . El ejército más poderoso sería aquel que ni siquiera necesitaría disciplinar a sus soldados que no temerían por su vida puesto que el atributo de la obediencia vendría ya incorporado con cada soma fabricado en serie sin sentimientos ni problemas de cobardía dispuesto a disparar. Afortunadamente,  la especulación de la conducta de los seres reproducidos  a partir de un mismo ADN es todavía prematura. Sabemos que el soma puede ser duplicado, lo que no es tan seguro es que el pensamiento y la personalidad también lo sean. La idea de producir vidas humanas en serie, lo mismo que plantas de laboratorios o animales de granja concebidas para  ser convertidas en alimento, es llanamente repugnante. Y en ese sentido solo cabe cerrar filas con  posiciones como la de Lord Alton que representa un movimiento de oposición a la clonación. El cual lamentablemente no va a detener la instrumentalización de la vida a favor de los beneficios que muevan grandes sumas de dineros. Si la vida natural viene siendo sacrificada a la demandadle mejor postor ¿cómo no iba a serlo la artificial generada desde la investigación de los laboratorios?

Tanto desde el punto de vista de las leyes del mercado como desde los intereses de la ciencia sería/es bastante estúpido pensar que la investigación va a detenerse porque unas voces que  sienten que la ética es transgredida, protesten.  Por eso es más realista pensar en los términos de Kims Seung Bo, en cuanto a su afirmación de que “el clon humano nacerá más pronto de lo que se cree”. No es descabellado imaginar que puedan estar dándose pruebas al respecto a espaldas de su conocimiento por el gran público. No solo porque hay una dinámica en la probabilidad  biológica de la clonación sino porque también existen empresas que ya ofrecen clones humanos o instituciones que se pueden permitir sufragar altos costes de investigación en este campo[5] . Un clon es una regeneración celular a partir de la de un sujeto donante y que por tanto va a ser compatible con él. La idea de un organismo somático como proveeduría de órganos para la reparación o sustitución de los propios ya no pertenece a la ciencia-ficción.

 La tenencia de hijos celulares idénticos físicamente a uno viéndoles pasar por todas las fases del crecimiento, tal vez responda a la vanidad humana, pero no deja de ser una de las opciones reproductoras que no va a ser escatimada mientras haya un mercado adquisidor de hijos. La legislación puede  avanzar para oponérsele, pero ¿desde cuando las leyes penales pueden parar la aplicación del conocimiento? La perspectiva es escalofriante pero perfectamente consecuente al proceso vital y desarrollista humano. Hoy son cientos de millones de personas en el planeta que llevan prótesis o aparatos injertados que les permiten continuar en vida. También hay un porcentaje  considerable de estos que llevan incorporados injertos naturales por xenotrasplantes o trasplantes humanos. Vivimos en un tiempo en el que la cirugía estética es de las que da mas dividendos. Paralelamente, el tráfico de órganos humanos de infelices, que optan por vender uno de sus riñones a clínicas del primer mundo para poder seguir sobreviviendo en sus pobrezas espantosas, presenta un mercado suculento para los vampiros de esa clase de adquisiciones, por no hablar del secuestro de niños y la extracción de sus partes vitales.

La investigación sobre el ADN y la reproducción exacta de un cuerpo coloca la especulación más ficciosa en los programas biotecnológicos próximos o ya en curso. Los individuos del futuro podrán maltratar todo lo que quieran sus cuerpos, enfermando, accidentándose o bebiendo y comiendo en exceso. No tendrán que temer por nada. En sus frigoríficos guardaran las réplicas exactas  de sus órganos. Tan pronto les falle uno lo podrán cambiar por otro. O podrán acudir a la granja o al establecimiento que le guarden sus clones vivitos y coleando para irles sacando lo que necesitan conforme lo vayan necesitando: desde extracciones de sangre a glóbulos oculares de refresco. Todo eso parece una consideración especulativa más propia para  una película de horror que la lógica natural del desarrollo de la ciencia y la técnica y de las costumbres futuras de la sociedad humana.

Teniendo en cuenta la trayectoria antropológica del ser humano no cabe confiar demasiado en que la parte de su conciencia ética, que sin duda está representada por un fragmento lúcido de la humanidad, pueda parar la demanda devoradora del resto. Llegado el momento cada sujeto biotécnico  tendrá dos  canteras con las que resolver sus achaques de salud o sus fallas corporales: la que leproporcione prótesis sofisaticadas y la que le proporcioneórganos frescos.En tanto que consumidor y usuario de ambos recursos se le planteará la gran discusión si hadejado de ser humano o a partir de quépinto se deja de ser con el cuerpo tan retocado. No será precisamente un debate social nuevo. De antiguo vseviene  discutiendo sobre las  endencias deshumanizadoras del ser humano. Si en el pasado y en el presente ha consentido en destruir la casa madre de la naturaleza que le da cobijo y a sus propios congéneres por disputas territoriales, ¿cómo dudar que en el futuro no se aproveche de la investigación científica para prolongar su vida o para sanarla con trasplantes sin pasar por el esfuerzo de modificación de hábitos existenciales ni por los rigores de la ética?



[1] instituto Roslin/Scotland.

[2] Especial atención merece el de Jane Corbin editado por 30´en un canal catalán.

[3] como el caso de los homosexuales varones.

[4] Los niños de Brazil que permite la reproducción de un prototipo de niño malo centruplicadmante en distintos puntos estratégicos del planeta como clones de un Hitler que ya demostrara toda su capacidad gnocida y de daño a la humanidad,es una novela de referencia obligada. Y por otro lado la ilusión de ejércitos poderosos con carne humana multiplicada capaz de obediencia y combate, es el sueño de todo militar fanático.

[5] La empresa Clonaid ofrece esta viabilidad por internet y los raelianos no ocultan sus intereses ni cren nefasto ocuparse del asunto de la vida humana y la potestad de originarla.

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