En la Blogosfera

 Los habitantes de la blogosfera. Jesús Ricart Morera

El concepto de aldea global sirvió como plataforma para teorizar el de aldea digital. Aldeanos de una nueva era estamos al alcance los unos de los otros a través de unos cuantos clicks y abrir unas cuantas ventanas en nuestras pantallas. Eso tiene más connotación con los vecindarios antiguos, en los que la confianza permitía tener las puertas abiertas de las casas  en un tiempo en que la gente ofrecía hospitalidad o compartía información sin tratarla como un negocio; que con  los vecindarios modernos, en los que cada domicilio-apartamento chapa sus oberturas para no ser visto por los demás. La era digital permite acceder a las interioridades ajenas o al menos a aquella parte de interioridades que son mostradas. Hay webs de todo y para todo: desde ofertas comerciales hasta publicaciones científicas, desde foros de política a experiencias de aventuras y viajes. Las hay organizadas como plataformas de difusión de productos de marca o de empresas, organizaciones y partidos; y otras que son plataformas individuales, blogs de particulares dispuestos a tomar parte del zafarrancho general de las salsas de las ideas. En un minuto quien quiera decir su opinión lo puede hacer creando su propio espacio o incorporando su artículo a una web que se lo permita. Muchas páginas actúan como secciones gigantescas de las antiguas cartas al director de los periódicos que solían dar una idea más autentica de la psicología social que los titulares del mismo ejemplar. La blogosfera permite la libre opinión. Otro asunto es que un site sea visitado o que sea posicionado promocionalmente de tal modo para que así sea. Hay páginas personales repletas de vulgaridades o de obsesiones y otras que hacen de libros abiertos de una disertación continua. Hay propuestas para todos los gustos, textos de todos los tamaños y contribuciones informativas y analíticas de toda clase. Para quien quiera buscar cosas, más que cualquier otra enciclopedia física el fondo internáutico que no para de crecer, es ideal. Cuando tengo una duda sobre una grafía me resulta más práctico apuntar lo que sé de ella en  el campo de búsqueda del Google que tomar el volumen que tengo en el estante de enfrente. Así se han puesto las cosas. Depende de la profundidad informativa que se desee hay que acudir a un instrumento u a otro. Pero todo apunta a que el fondo informático se está convirtiendo en el gran archivo de archivos donde se va a poder acceder a casi todo. Es posible que esa perspectiva genere contratiempos a los documentos de top secret y a los secretos de estado. Lo fundamental es que todo el saber publicado va a estar o está ya en las entelequias digitálicas. La diferencia con los soportes clásicos es notoria. Está en que las reactualizaciones de las enciclopedias o diccionarios clásicos por ejemplo  tarda un cierto período de años mientras que en la esfera digital la reactualización de cada tema es prácticamente diaria. Decir y reconocer esto es ya un tópico. En la blogosfera sus habitantes pueden encontrarnos en la consideración de la palabra, en el respeto a lo que se dice (no siempre tampoco), algo que en la vida presencial es mucho más duro de conseguir dados los narcisismos y egoísmos que llevan a hacer valer la propia cara e idea por encima de la de los demás. El ordenador podría serlo todo. Lástima que no sea humano y no proporcione calor, cariño o placer erótico. Hasta hace poco lo había considerado como el mejor amigo hasta que una pérdida irreversible de archivos me demostró que los sistemas operativos no son infalibles. La red es un lugar donde además de plataformas ideas y hacer intercambios de información sirve para dejar cosas custodiadas (aunque todo espacio que depende de la voluntad de alguien ajeno como un servidor siempre es un espacio relativamente seguro). Aquello que pierdes en tu memoria puedes localizarlo en la página donde lo depositaste o lo subiste según una curiosa forma de aplicar el verbo subir. Sin duda es así: Internet está en lo alto y lo que sacamos de ahí para llevarlo a nuestro ordenador lo descargamos o nos lo bajamos y lo que lo instalamos lo elevamos, cargamos o subimos.

En la blogosfera no hay clases, no hay pedigríes, hay ideas y sectores, estilos y elegancias. Las webs pueden ser muy sencillas o con muchos recursos. En la blogosfera se puede ir al cine, se puede escuchar la radio, se puede mirar televisión, se puede leer el periódico, se pueden leer las noticias personales. Es el gran lugar señalado para reencontrarnos todos, seguir la pista a antiguos nombres y apellidos de los que nos acordamos, leer a autores que nos interesen y que no salen por otras partes.

Su crecimiento exponencial va a cambiar los hábitos de los consumidores de noticias. El rito de conectar el televisor y ver los programas va a ir siendo desplazado por ese otro rito de encender el ordenador y navegar o ir a portales selectos de mayor fiabilidad que los dominantes en los medios comunicativos. Hay una gran diferencia entre Internet y los soportes clásicos de noticias (radio.tv-prensa). En éstos quienes deciden la agenda  temática de cada día son los intereses de grupo de las editoriales  o las determinantes  audiométricas, en aquel quien organiza el programa de informaciones es cada usuario. Es cada consumidor de infos el que decide qué cosas buscar y cuales profundizar. Por su parte los soportes clásicos de noticias ya empiezan a conceder espacios a la blogosfera como ese otro fenómeno emergente que puede hacer frente al fenómeno clásico del atontamiento general con el modo de noticiar espectacularista y poco profundo conque suele hacerse.

La blogosfera esta introduciendo toda una manera distinta de hacer pensamiento, una rica variedad de formas expresivas y neologísticas. Recrea el espacio internáutico dándole variedad y polifonías, destruyendo los muros en que la palabra docta estaba en los espacios reservados para la erudición o para sus simulacros. Podríamos decir de los nuevos e ingeniosos creativos del campo virtual que nos están enseñando a relacionarnos con las letras y con las informaciones de una manera completamente nueva y por añadidura tener otra clase de trato con los demás.

Savater dijo de Octavio Paz una interesante idea que podemos aplicar al tema de las relaciones informativas por Internet, dijo de él que nos había enseñado a pensar. Dijo  ”es un educador. Los grandes artistas de las palabras son los educadores de toda una tradición. El nuevo chip ya no es el de localizar figuras geniales tanto como la de participar cada cual con lo suyo o con lo que sepa de un instrumento genial y poderoso para la colectividad. A mayor cantidad participativa más individuos geniales de los que aprender.  Juan Cruz hablando de Paz también  dijo que demostró “una gran capacidad para aprehender los instantes”. Ese sí que es un criterio rentable. La blogosfera es el lugar global para la instantaneidad de los consumos de datos y de ideas. Forma parte del gran Otro Yo que se va a hacer más y más imprescindible en tanto que constante prácticamente cotidiana.

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