Notas de Campo
El explorador social y sus notas de campo.
El cuaderno de notas de campo va unido a la imagen del zoólogo que iba/va a la naturaleza a observar pájaros y otros animales o era el diario de bitácora del investigador de laboratorio que iba haciendo el seguimiento de los menores detalles que le sucedían a su investigación o a sí mismo probando sus pócimas de ensayo. Poco a poco la idea del cuaderno se iría universalizando para llegar a momentos de extrema necesidad de su uso hasta el punto que podríamos hacer de él un instrumento internacional. Todo andante o todo ser circulante por los eventos de la vida se convierte automáticamente en un observador potencial. Lo que pueda aprender y saber nos concierne a todos. Otra cosa es que se tome en serio sistematizar sus observaciones e irlas consignando en un lugar expreso para eso. Creo que es prudente no salir a la calle ni de viaje sin un bloc de notas. No hace falta que sea un cuaderno enlomado ideal de los que venden en papelerias snob y que continene páginas en blanco pero que venden a un precio tan caro como libros acabados, sino que basta con un bloc de hojas unidas en una espiral de alambre o con unas grapas para ir pasando la realidad que se mira a una forma de realidad transcrita que luego el mismo escribano u otros podrán utilizar como documentos de primera mano. Modernamente, las posibilidades técnodigitales para tomar notas de lo que vemos están a punto de hacer superfluo el bloc como soporte portador pero no el hecho de las notas de campo en sí mismas. Si aceptamos que la realidad es un lugar de variaciones a las que tratamos con una estrategia de ensayos y errores y que cada uno de nosotros, en tanto que vivientes con una supuesta dotación de inteligencia, sigue una metodología interactiva de la que memoriza sus piezas principales y de la que aprende, cabe pensar en la metáfora de que lo uno no es más que un gigantesco laboratorio y nosotros somos investigadores de a pie. Para no quitarle el título a nadie llamaremos a la realidad suma de espacios observables, a sus moradores cobayas en acción y a nosotros mismos exploradores sociales.
Un explorador social no es tal sin sus notas recogidas oportunamente. Algunos cientos de ellas dan la verdad sobre el tipo de experiencias sensoriales que le son dadas. La diferencia entre un científico profesional y un observador vocacional es susdistintas maneras desistematizar sus referencias. El uno llega a ser una fuente de enunciados documentados yatestiguados el otro también es una fuente de enunciados menos documnetados y más intuitivos.
Dentro de los atributos de muchos animales, y obviamente el humano no lo iba a ser menos, está el de la curiosidad. Enfrentar fenomenos y detalles y preguntarse por sus factores envolvientes es lo que convierte la curiosidad en un seguimiento observacional. A veces es dudoso que el interés vaya mas allá de las exigenciasprimeras de un protgocolopara hacer acusede recibo de algo. Depende, claro está, de la intriga que le suponga a cada observador el encuentro del objeto observado. El mundo entero,en cualquiera de sus expresiones, formas y lugares es un extenso campo de observación y el observador es un observatorio desde el que se puede inferir y aprender de todo cuanto acontece. El observador es el sujeto que estédonde esté, vaya donde vaya, llevalas antenas puestas, hacindode agente de una mirada, escucha de unos significados y si seextremaen sufunción analista de unos acontecimientos. Pero basta con que consigne las cosas con las que se encuentra, las refiera y las noticie para que se convierta en una mina cultural viva.
Hay algo que se opone a la observación: un cierto sentido de la tradición normalizada. El sentimiento de que los eventos forman parte de un continuum sin variación lleva a no percibir los detalles. Físiciamentees imposible la identidad de dos momentosentre si separados por el espacio y por el tiempo. Sigue siendo imposible con una sola deestasvariables: no hay dos eventos exactamente identicos en el mismo espacio en distintos tiempos de observación ni los hay en dos ubicaciones separadas en el mismo momento. A la observacion básica no leinteresa tanto comprobar la igualdad extrema como la similitud y la tradicion si reproduce similitudes a lo largo, incluso, de los siglos. A veces sorprende que tras recorrer enormes distancias se encuentrenformas dechamanismo muy parecidos, rituales equivalentes, predisposiciones a un tipo de creencias similares. Se diria que la humanidad en todo su peso parte de unos mismos origenes en un mismo punto terráqueo con una cultura primigenia básica que luego se va reprodudindo en sus disintas lineas de evolución. Mientras no se tiene noticia de que funcionan las cosas fuera de la pequeña realidad local sepiensa quela gente de la ciudad es muydistinta, éstapensará lo mismo de losprovincianos, los de una región sospecharan de las formas diferenciales que se dan en otra, y los habirantesde un país tendran algunos recelos con los de otros. A mayor distancia aumentará la especulación sobre como puedeser el otro. Es así que un continente lejano se verá con hipótesis más complejas y que gentede otros colores y lenguas se les conjeturará muchas diferencias. Tales presunciones partende una lógica localista. Posiblemente lasdiferencias interculturales e inter-étnicas eran mucho mayores en el pasado que en laactualidad. No es quehayan desaparecido pero los robustos factoresde la estgandarización llevan a homologarformas aqui y allá, bastacon que lleguen los circuitos del consumo,tanto de productos como de imágenes. Hoy se pueden encontrar similitudes entre pandillas de Beijing y de New York,formas de comer parecidas en Moscú y en Tokio. Esa uniformidad creciente es una de las grandes tendencias socio-planetarias. Eso convierte el campo de lo observable en un espacio interfronterizo evaluable en sus detalles que podrian suceder en cualquier otra parte. El observatorio contacta y leeeventos ahi donde se dan sin la perplejidad ya que los mismos se puedendar en cualquier otra parte del mundo, tanto por eltravsasecontinuo degente que lleva a la exportacionde formas idiosincráticas a otras geografiascomo por el hecho de la homologaciónde las biografias de las personas puestas a sobreviviro vivir tras parámetros estandar y no pocas veces estancos. Tal tendencia en la igualación está lejos de tener una perspectiva de acabado. Es inconcebible que la sociedad llegue a ser monocolor o monopensamental.La complejidades inherente a la historia y a las expresiones de vida. No tenemos palabras suficientes para todo lo que existe. Además las exitencia no para decuantificarse. La producciónde nuevasvariables es incesante. Nuestros libros y diccionarios son insuficientes para explicar todo lo que sucede, nuestros periódicos mediocres para ser referencialescompletos detodos lo queocurre, y nuestra ciencia minoritaria para agotar las explicaciones de toda la fenomenologia de la queformamos parte. La mayoria de cosas con las que nos mezclamos, entendiendo por cosas también los efectos internos, los actos psíquicos,los estados emocionales no tienen denominacion o palabraespecíficapara nombrarlas. El español tiene alrededor de 300mil palabras, la inmensa mayoria escasamentecirculantes. Esto no basta para denominar el mundo. Posiblemente seseguirádiciendo lo mismo con un aumento sustancial de estacantidad.Si este déficit lexical existe por lo que se refiere a objetos señalables, podemos pensar que también existe en cuanto a objetos mentales como sutilidades del pensamiento. Si las cifras fueran equiparables del orden de millones de sensaciones por definir y por bautizar,el volumen de deslinguación de los experimentado y sentido, es verdaderamente notorio.No es extraño que la acividad neologista sea inevitable e inherente dentro de los procesos de reflexión e investigación del racionalismo y la sentimentalidad. El observatorio es una proveduria de nuevos elementos lexicales si tratad de apresar toda la informacion de lo que está contenido en las escenas humanas y no tan solo en su apariencia.
La observacion de lo concreto enfrenta a nuevas exigencias metodológicas al observatorio. No puede ajustar la casuística a las teorias en boga de las que se valga sino que tiene calificar de lo que es cada acto observado, cada gesto interactivo independientemente de sus justificativos contextuales. Hay observaciones intencionales para nada espontáneas que pretenden hacer cuadrar observado con la predefinición de lo que ha de ser aunque no lo sea. Donaldo Macedo[1] sostiene que en nestra cutura común se implica una pedagogía engañosa. En la construcción social del Otro así como en su demonización y deshumanización hay un saldo: la propia deshumanización. Quien hace la calificación de lo ajeno desde el pre-juicio no sale adelante con su pretensión sin aplicárselo en parte a sí mismo y a su clan con el consiguiente prejuicio de su deslegitimación. Cuando la observación es llevada a los terrenos más particulares, el de las relaciones de intimidad, las nucleares, las apareadas podemos chocar con códigos específicos y con personalidades resistentes. náufragas o supervivenciales que viven en un medio social a disgusto. A. Makarenko[2] sostiene que la célula familiar es una entidad profundamente resentida de una profunda crisis en tanto que no asume su papel en la sociedad. Por otra parte, ¿quién lo asume integralmente ateniendo a la colisión permanentemente renovada entre individuo y sociedad, el yo y el otro, el uno y el todo?
La observación asume un compendio de situaciones y datos cuya abundancia y reinterpretación contribuyen a la conciencia y a la autorregulación de las relaciones. Cuando menos, dar cuenta de detalles existenciales y convivenciales entre seres deja un fondo testimonial para posteriores verificaciones de los hechos y de sus verdades.