La Pasión de Cristo.
Mel Gibson relata en su película la historia de un martirio. Solo eso. Separado del antes y del después de la leyenda del crucificado. No es un film apologista-religioso es el final de una vida sin entrar en el supuesto de que sea el principio de otra. Trata del hombre apresado por la guardia judía para el que se le pide la muerte por hacerse pasar por el Mesías, una figurada anunciada y esperada por su religión. La curia judaica no puede soportar la palabra de Jeshua ofreciéndose como el camino de la vida, presentándose como hijo de dios y seduciendo a las multitudes. Ven en él un peligro para su congregación. Gracias a los favores de Judas que delata su paradero manda detenerlo. Lo hacen durante la noche en medio de la bruma en el campo donde esta orando con algunos de sus discípulos. En el forcejeo, uno de los soldados del Sanedrín pierde su oreja, Jeshua lo cura y se la injerta de nuevo. Esto es motivo de asombro en el soldado pero no de reconocimiento del poder especial que tiene esa persona.
Es llevado ante sus jueces con gran expectación de público. Todo sigue sucediendo durante la noche. Hay una precipitación evidente en juzgarlo y en condenarlo. La forma judicial no es la que prescribe la ley, cuando alguien lo comenta es expulsado. Tiene más aspecto de linchamiento que de corte judicial. La gente congregada está por el ajusticiamiento. Cuando Pedro, uno de los apóstoles es reconocido por la multitud, lo niega por tres veces consecutivas cumpliéndose la profecía que le había sido hecha. Los seguidores que se habían contado por miles en sus encuentros públicos no luchan por defenderle o no están presentes o si lo están es para seguir con curiosidad los acontecimientos. Sin duda antes de su arresto y proceso hacia la muerte sus seguidores no pasaron de ser una minoría y una parte notoria de la sociedad, no solo los magnatarios del lugar, esta en su contra y de acuerdo con matarlo. La furia es increíble y desproporcionada. Otro crucificado a su lado reconoce que no hay razón para que lo traten así ya que no ha hecho nada, salvo hablar.
Al día siguiente es presentado al mandatario romano el cual se sorprende por el trato dado al reo. Antes de juzgarlo lo habéis condenado les dice. Interpreta la situación como una cuestión judía de la que se mantiene al margen dejando que sigan con su propósito de matarlo. Según una de las costumbres es obligado a llevar su cruz hasta el monte cercano donde será ejecutado por uno de los procedimientos más crueles que se hayan documentado. Todo el vía crucis es un ensañamiento delas imágenes con el sacrificio y el dolor físico tal como pudo suceder. El grupo de hombres armados aquí son los romanos los cuales no paran de fustigarle, de beber y maltratarlo. Una vez en el monte es clavado a la cruz con clavos y amarrado con cuerdas. La cúpula judía se mofa de él y de sus poderes. No es hasta que muerte que empiezan a manifestarse extraños comportamientos de la naturaleza. Alguno de los soldados se convierte en aquel mismo momento a la fe en quien acaban de matar. Tras su muerte lo descienden de la cruz. La ultima escena es su vuelta a la vida con los agujeros en las palmas de sus manos en su sepulcro.
Raramente hay una historia como esta tan conocida de todas las leyendas transmitidas. Lo interesante de este relato es el detallismo de la violencia brutal a la que es sometido. Sus palabras son las menos. Su actitud ante sus jueces y asesinos no es de orgullo sino de resignación. No se defiende ante los ataques infundados y las agresiones recibidas. Sabe que lo que ha de suceder sucederá.
Lo que sorprende de la historia es la falta de intervención de sus seguidores en este ultimo fragmento de su vida. A cristo lo matan los judíos. Ni siquiera uno de sus argumentos de rebelarse contra los tributos para el imperio romano es una razón de peso para que Roma estuviera interesada en su eliminación. En la película no hay ninguna defensa a favor de su condición trascendental, tan solo refleja su resurrección (últimamente se ha especulado con la posibilidad de que hubiera sufrido un coma por la tortura infligida y hubiera vuelto a la conciencia pasados unos días, aunque eso no explicaría como hubiera podido salir de su sepulcro cerrado por una pesada losa de piedra). Actúa como un hombre. Es el fin de un hombre de una manera totalmente salvaje y desproporcionada a lo que hizo. No fue un sedicioso, no calumnió las instituciones y sus palabras fueron interpretadas por el miedo al hablar de su reino.
La película dedica más tiempo a la escena sangrienta que no a las palabras, aunque no faltan las más conocidas atribuidas a esos hechos.