El triángulo Amoroso.
Parece que la vida siempre circula con un otro especial que hace de binomio, de pareja, de mamá, de aliado, de objetivo o de sostén y que completa una asociación. Un matrimonio no es más que una sociedad limitada. Una empresa de dos que no admite más socios. Antes de eso, desde que se nace hasta que se muere, hay una predilección por ese otro en singular. La tríada que es la constituida por el padre la madre y el hijo, viene a constituir un panorama para evolucionar para quien hace de hijo. No siempre resulta resolutiva la tríada y es una fuente de conflictos que ya graban la infancia. En el futuro la idea de una tercera presencia en una historia de dos, es sentida como intrusa y potencialmente problemática. El principio de rivalidad queda constituido en la díada como un cierre que desea ser protegido contra toda posible interferencia por las dos personalidades que la constituyen.
“Amigas de una noche” de Ariadna Lúpulos es un recorrido que va desde algo tan esporádico o impensado como la aceptación de una compañía erótica imprevista de una noche y un fin de semana a un cambio drástico de los valores de vida. La particularidad del encuentro sexual es que además significa la entrada en un tipo de sexualidad distinta: la homosexual. Brenda, en un ataque de soledad acepta las sugestiones de Susan, una prostituta profesional, capaz de llevarla a una dimensión del placer que le había sido desconocida. Lo que comienza con unos besos y un orgasmo acaba trastocando completamente la vida de aquella y después de la su marido July que acaba admitiendo la bisexualidad de ella y compartir su vida con las dos. Ambas mujeres aliadas, acaban instaurando una triada, como la simbiosis perfecta para el amor compartido y para el goce. La historia pues no acaba con un episodio de sexo y pasión sino que empieza justamente cuando la actividad placentera no es más que una parte de la actividad convivencial. Es un encuentro entre la sensación corporal y la represión de la inteligencia, ente los impulsos primarios y la teoría de las conveniencias, entre la amoralidad y la ética civil, entre lo prohibido y lo permisivo. Susan es la trasgresión continua mientras que Brenda representa la apertura al descubrimiento y July la cautela ante cada paso nuevo.
Como trío impar siempre hay una mayoría para lo que sea y fácilmente dos pueden ser aliados contra el tercero, pero esa historia muestra y demuestra como la constitución de los dos siempre es variable, puesto que la fijación de su permanencia sería la muerte del triángulo. Susan, maestra en sexo que está por encima de odios pasionales, es el hilo conductor de cada avance, de cada cambio de acto y escena. Pero el protagonismo está centrado en Brenda que es quien narra lo que va pasando y como lo va experimentando. Una vez estrenada y entrenada en su condición lesbiana se siente reencontrada y feliz, en particular cuando no tiene porque renunciar a su compañero. Pero no se trata de un descubrimiento banal sino de un reconocimiento completo de ser una nueva clase de persona. Brenda es el protagonista que va desde la perplejidad a la sabiduría y para ello solo se conecta en clave de apertura. Ésta es su lección y la enseñanza que desea transmitir. July sigue los acontecimientos y posiblemente en apariencia es quien saca mayor partido de la nueva situación en tanto que es un hombre que tiene dos mujeres para él cada día. La imagen idílica pues que viene determinada por la fantasía masculina. Pero aún complacido en ese papel de una para dos, no es quienes progresan más con su nueva vida privada, en particular cuando sus resistencias a la bisexualidad son notorias. Susan por su parte legitima su elección de vida, la de prostituta profesional y consigue que sus amantes de esta historia se la respeten, dejando que sea por su propio proceso que se vaya librando de exclientes. De hecho Susan es la que proporciona más medios para su historia privada y esa historia es su gran creación. Por iniciativa de Brenda o July jamás se habría dado. A lo sumo habrían existido encuentros ocasionales entre los tres para juegos de cama, pero no una verdadera historia de amor compartida a tres bandas. Susan que sabe más que ellos dos y que no tiene parapetos para decir las cosas, propone más gente. Más complicaciones realidad la tétrada convivencial de dos hombres y dos mujeres supera a la tríada, puesto que permitiría todas las combinaciones base posibles y completar la bisexualidad masculina para la que July presenta un cierto temor. Susan piensa que lo ideal para la vida privada es vivir en comunidad con suficiente gente para hacer todas las pruebas de vida posibles, sin embargo no sabe de ninguna experiencia al respecto suficientemente satisfactoria y su idea de vida privada es la de tener un grupo de amor con suficiente éxito e irlo aumentando gradualmente. La historia queda limitada a la aventura de los tres, aunque queda apuntada la otra perspectiva de una cuantificación.De hecho las fiestas colectivas de sexo vienen a suplir con invitados puntuales lo que le gustaría tener de un modo permanente en casa . La cuantificación también es planteada por descendencia, y aunque ninguna de las dos mujeres ha gestado nunca, Brenda todavía está en edad de quedar embarazada. Una de las ilusiones latentes de ésta y declarada en Susan es la de tener un hijo y dejar una continuidad. Susan, que es la perversión encarnada, piensa en el incesto como en la relación erótica más completa que se pueda tener en la vida. De hecho todo acto copular, quiere creerse, revive un viejo deseo incumplido: el de hacer el amor con el padre o la madre ausentes. La historia es tan increíble para sus protagonistas como para sus lectores y puesto que no es fácil pasar desapercibido una realidad intrínseca de este tipo, algunos problemas añadidos por la mirada indiscreta de los ajenos, vienen a complicar en algo su realidad. Lo cual, tampoco hace fracasar su vida privada.
Lo que en un principio es aceptado como un ensayo de triángulo acaba constituyéndose como algo permanente. Su intimidad es una elaboración permanente con preguntas y más preguntas y algunas respuestas, pero sin prohibirse nunca continuar con su investigación práctica como tres que están en lo mismo. Las dudas no son un desaliento sino un motivo para repasar cada parte de la conducta que integran y se van dejando llevar por un paraíso hecho a su medida.
Dada la sociedad existente deben omitir bastante acerca de sí mismos, en particular ante los sectores profesionales del matrimonio; pero con Susan, que les permite el acceso a otro mundo de libertades, conocen sus amistades del mundo gay y lésbico, donde Brenda experimenta placer en la comunicación y donde se siente socialmente aceptada, mientras que en otros ámbitos se siente socialmente silenciada, puesto que es impensable mantener un discurso de transparencia acerca de lo que hace. Su contradicción entre su vida privada y profesional es más complicada que la de July. Ella, en tanto que psicoterapeuta, da pautas de conducta en función de los admisibles de cada caso que trata, mientras que su propia conducta no entraría en la cabeza de sus pacientes y él apela una y otra vez a los articulados de los códigos para hablar de lo lícito y lo ilícito en una sociedad en que la mayoría reprocharía su vida privada. En el fondo los dos saben que lo que hacen es admirado en secreto y deseado fantasiosamente por los amigos más íntimos a quienes se han atrevido a confesarles su triángulo amoroso. Evidentemente no lo han dicho todo y para esos amigos pasaron de presentar a Susan como una conocida lejana, hasta su condición real de conviviente y amante de los dos, pasando por subterfugios como que era su doméstica. Dijeron suficiente de ella aunque no todo, porque incluso sus amigos más comprensivos, ilustrados por las revoluciones de las flores y de los claveles en sus épocas juveniles, no admitirían toda la verdad del asunto.
El triángulo entre una prostituta, una psicóloga lesbiana y un profesional liberal, no queda constituido como una historia de pasión momentánea que termina con los clásicos atropellos por celos y paranoias y violencias añadidas, sino que continúa como una relación aposentada y serena, donde cada uno acepta y quiere a los otros dos y se aloja dentro de esta realidad como algo que puede durar siempre.