Propósitos comunitarios

Escrito por jesusricartmorera 03-12-2012 en General. Comentarios (0)

Apunte de método para la discusión y propósitos comunitarios de lucha social parole: JesRICART

Probablemente todas las temáticas de conversación llevan a dos planos de discusión complementarios pero no interdependientes. Se puede discutir del pasado sin verse condicionado por el balance del presente o las perspectivas de futuro o se puede discutir de este y del ahora sin tratar de que cuadre con el pasado histórico. Como que se trata de dos temporalidades muy diferentes y muy distantes la mezcla resultante exige un nivel de arousal no asumible siempre. La historiografía en todas sus vertientes está a disposición pública y es más o menos accesible según las habilidades de cada cual en querer saber más del pasado y repasar las conclusiones (o prejuicios) que se hiciera con respecto a él. Como que la actualidad y sus procesos sucesorios es lo que más llama la atención y nos absorbe en el día a día en lugar de ir una y otra vez a rebuscar y revisar en el pasado la mayoría (a no ser que nos dediquemos a historiarlo y reanalizarlo como una de nuestras especialidades).

Del pasado social común que nos ha tocado compartir biográficamente si hay alguien que levanta la mano y declara estar completamente de acuerdo con lo habido es suponer que estamos ante un alienígena que no se ha enterado de la historia o que nosotros somos los alienígenas. Lo más que podemos valorar de cada etapa histórica es si en aquellas circunstancias concretas lo sucedido fue lo mejor dentro de lo que cupo dados los condicionantes.

La discusión sobre la legitimidad o no del frentismo popular en su época y de sus razones históricas es una y las propuestas de actualidad para una España de desquicios del 2012 es otra. Como que la una queda un tanto a trasmano y no es indispensable para lo otro la desestimo ahora y aquí (abunda en otros sites y latitudes) para centrarme en la otra que es la que más nos preocupa aun aceptando que evidentemente el desconocimiento de la historia o la falta de consenso en relación a sus lecciones maestras es el gran determinador de volver a repetir sus errores.

La propuesta de un enlace multiplicador de unidad -por llamarlo de alguna manera- o pluriasociacionismo de reivindicantes o coordinadora de movimientos o plataforma unificada o frente único de lucha o liga de los pueblos o alianza estratégica o frente amplio o Alter-nativas,...(la lista puede continuar y la denominación no es la discusión principal) no significa la reproducción en los términos que se diera un frente popular al estilo de los 30, que, insisto en esa discusión histórico-retrospectiva no entro ahora y aquí: es la intencionalidad de hacer una puesta en común de distintas sensibilidades del espectro socio-reivindicativo de un país (por no decir de un montón de nacionalidades y por no decir de un montón de países estados) para cambiar hacia mejor la realidad. Ese espectro va a mí entender desde las posiciones más idealistas, radicales y antisistémicas a las más contemporizadoras, realistas y negociables con el sistema. Así, de entrada, una lista de objetivos mínimos que puedan ser consensuados por gentes de perfil de lo que se suele llamar derecha y gentes de perfil de lo que se suele llamar izquierdas es ya un criterio sumamente bienintencionado pero tal vez poco coherente. Si las discusiones de carácter estratégico no avanzan en foros plurales es precisamente porque dentro de esas distintas sensibilidades hay maneras muy diferentes de analizar y entender la misma realidad y de concebir el futuro por lo que en su lugar queda el discurso fundamentalmente de la agitación pero no el propositivo de definir el mundo empezando por el país que queremos.

Se diría que hay una connivencia tácita en que coincidan en las convocatorias de protesta distintos objetivos que no siempre se puedan complementar -en el caso de las no encuadradas por sindicatos como convocantes principales- expresados en cada pancarta individual pese al gran colorido que proporcionan y la eclosión de sentimientos y rabias que indican. ¿Cómo conjuntar todo esto y convertirlo en una lista de objetivos estratégicos que realmente aglutinen al 99,99 por ciento de la población afectada? ¿Por qué no hay una mesa de negociación en curso entre las distintas asociaciones, grupos sociales, oenegés, entidades culturales y la estructura emergida del 15m -otro nombre más a añadir en el panorama asociativo estable o semiestable-? ¿Cuáles son los temores a definir un programa a pesar de la cuantiosa literatura vertida con respecto a la existencia de alternativas al menos desde una visión teórica? Para que haya una unidad de lucha tiene que responderse por que el qué se lucha y no solo contra qué se está protestando. La madurez de un movimiento social se demuestra en ese salto cualitativo.

Dentro de eta plataforma de objetivos, los mas unificadores serían o pueden ser los de tipo materialista como: renta básica para todos (al estilo que hiciera Australia convencida que nadie se situaría a perpetuidad dentro de ella evolucionando hacia el compromiso con puestos de trabajo a corto plazo) siempre que haya cash para ello y aceptando la correspondencia derivada del débito social implícitamente contraído y oportunidad universal a la enseñanza en todos los grupos de edad y de niveles educativos y fin de los privilegios a quienes tengan más posibilidades de clase para su acceso y otros muchos pero sin un nuevo planteamiento de reconceptualización ce la sociedad económica con una reutilización de todo tipo de infraestructura en desuso (desde naves industriales, edificios de oficinas, campos de cultivo hasta bloques y apartamentos vacios por desahucio o no venta) en relaciones contractuales concretas tripartitas (propiedad particular, novousarios e instituciones avalistas) y un nuevo concepto de empresa como campus de cooperación entre emprendedores y colaboradores (contratistas y contratados poniendo fin a la imagen de la figura explotadora del empresario y rehabilitándola como heroica por su iniciativa dinamizadora de generación de riqueza una vez se aparte de los criterios especulativos).

Las luchas sociales fundamentalmente materialistas con pocas matemáticas en sus haberes tienden a simplificar los objetivos reducidos a cartas a las chisteras mágicas que mueven antes al pitorreo que a la consideración seria. No falta un estilo de agitación que se aprovecha del malestar social y de las rabias de las gentes para proponer movilizaciones sabiendo a priori que estas van a servir para desestabilizar la realidad pero no para encontrar a los soluciones de una manera directa, a lo sumo para catapultar de una manera indirecta a nuevos aspirantes o vocacionales del poder que a su turno, una vez lo detenten, pueden reproducir errores clásicos por no decir peores.

La ideología comunista no tiene la patente de corso para lidiar en esa discusión con más ciencia que otras posturas argumentativas aunque carezcan de ideología. No creo que decretar los principios de igualdad a ultranza sin la consideración de todas las variables implicadas sea una alternativa inteligente a la constatación de las diferencias sociales interclasistas existentes y la necesidad de su superación histórica.

Dentro de las tácticas de movilización el proceso pasa por la disolución de los actuales organismos de poder (el legislativo y el gubernamental) e iniciar un nuevo proceso constituyente. La pregunta es si la sociedad española está preparada para crear un poder constituyente alternativo y avanzar hacia una nueva ética ecológico-social. En todo caso para no repetir errores históricos no nos bastará que 300 o las 3mil personas más inteligentes del país aún salidas de las calles y de las universidades decidan por los demás. Proceso para constituir algo nuevo significará un tiempo dedicado a ello en el que la sociedad se dote de instrumentos participativos de discusión y proposiciones para diseñar un nuevo sistema que nos evite las penurias y agravios del anterior.